
Capítulo 9: Amor cruel Hércules no podía apartar las manos de la joven. El vestido y los tacones resaltaban sus curvas y su sonrisa dulce y sus ojos grandes que no dejaban de mirarle, le excitaban sobremanera. En cuanto cerró la puerta, Akanke se encaró a él y sonrió. Con aquel vestido blanco estaba espléndida. Su curvas llenaban y estiraban el tejido dándole una formidable figura de reloj de arena y su piel oscura y satinada hacía un contraste perfecto. Seguía sin comprender como alguien podía maltratar a aquel angel que le sonreía con adoración. Estaba totalmente enamorado de ella […]



















