
CAPÍTULO 18 Tumbado boca arriba, descansé del esfuerzo realizado mientras asimilaba todo lo que había ocurrido esa noche. Y rememorando la conversación con Oana, concluí que no podía quejarme de que esas mujeres hubiesen decidido nombrarme creador de una nueva rama de custodios. ―Amo, necesito contarle algo― me dijo Mihaela sacándome de mi ensimismamiento. Iba a contestarle que me dejara descansar, cuando sonó el timbre de la casa. La rubia me contó que debía ser el chofer de Oana que me traía un regalo. ― ¿Sabes qué es? ― pregunté. Sonriendo contestó que era una sorpresa, pero que estaba segura […]



















