
Las tres mujeres estuvieron solas durante mucho tiempo, no habrían sabido decir cuanto. Las luces apagadas, los llantos silenciosos y el ruido que hacían los hombres moviendose por el resto de salas era lo único que las acompañó. Cada una tenía su cabeza ocupada en sus pensamientos… Miranda no sabía como habían llegado a esa situación… Había entregado su libertad y su vida para que no hicieran nada a su hermana ¡Y ahora estaba allí con ella! ¿Cómo era posible? Lorena se maldecía, una y otra vez… Había accedido de buena gana a acompañar a Erika para ayudar a su […]
















