
Aquél día me levanté temprano y de buen humor. Hacía un mes y medio que había recuperado mi rutina de hacer un poco de ejercicio antes de desayunar. Tenía ganas de cuidar mi cuerpo. Desayuné y me metí en la ducha. Tenía tiempo y quería emplearlo bien. Hacía semanas que, en lugar de recoger mi pelo en un moño o en una cola, me hacía pequeñas trenzas o modernos peinados que veía por internet. Ese día me dio por los rizos. Me espumé bien el pelo y con el secador me lo ricé ligeramente. Me contemplé unos instantes, desnuda, ante […]



















