
6 Tener de nuevo a esa ninfa en mi regazo me hizo olvidar de golpe el jetlag. Mi cuerpo respondió inmediatamente al contacto con el cuerpo de la joven que movió sus caderas sonriendo al darse cuenta. —Sabía que me echabas de menos —dijo ella ronroneando y meciéndose lentamente sobre mi erección. —¿Cómo no iba a echarte de menos? Seguro que más que tú a mí. Brooke iba a contestar algo, pero yo estaba demasiado excitado para una larga conversación. Sin dejarle replicar le acaricié la mejilla y besé sus labios frescos y rojos con suavidad. El sabor del carmín […]



















