
El día lluvioso y relampagueante en la capital no anunciaba nada bueno, eran las nueve de la mañana y una vez más bajaba del bus frente a la tienda de tatuados. Siempre me causaba gracia las miradas de las señoras por mi vestimenta estilo punk-rock, los pelos – literalmente hablando- de puntas gracias a la aplicación de gel y secador, además de mi ajustada camisa negra de losGun´s. Está de más decir cómo reaccionaban las señoras del transporte público al ver el dibujo de la calavera fumándose un porro. ¿Pero sabéis qué? Me importaba un puto comino sus miradas despreciativas, […]















