
No sabría decir exactamente lo que pasó al salir del Club. Sabía que cuando llegó a la habitación 157 allí estaba su ropa, incluso su lencería. Sabía también que había notado el frío aire de la noche al salir, y que al sentarse en el coche un grito de dolor se escapó de su boca. Un recuerdo de Javier el “rompeculos”, se dijo, mientras apretaba los dientes para soportarlo. Se despertó a la mañana siguiente tirada boca abajo en el sofá del salón, no había sido capaz de llegar al dormitorio, ni siquiera se había quitado la ropa. Le costó […]














