
Cuando de infidelidad se trata, una de sus raíces principales es la soledad, bueno al menos en mi caso. Cuanto hubiera dado porque mi pareja en lugar de obsequios me hubiera regalado su compañía, con gusto hubiera cambiado las comodidades por un poco mas de sexo, necesitaba sentirme deseada, quería ser tratada como una amante a la que se la coge en cualquier lugar y en cualquier momento, pero su cansancio producto de la adhesión al trabajo lo único que me dejaba era noches enteras de soledad, y una adicción mórbida a la masturbación. Infinidad de noches lo hacía cuando […]



















