
Era lo que siempre había deseado, y sin embargo… Tenía aún sus palabras frescas en mi memoria. Recordaba la belleza de sus labios al pronunciarlas, el rubor en sus mejillas ante mi sorpresa al oírlas, su mano cogiendo la mía para tranquilizarme… y, sobre todo, el beso de despedida, el instante en que esa legüilla se coló en mi boca. Porque ella había sido siempre mi amor platónico. Descubrí la sexualidad espiándola mientras hacía el amor con mi madre, fue la imagen mental de mis primeras masturbaciones, un modelo de belleza y de erotismo para admirar. Siempre había soñado poder […]



















