
MARTES. LA VIOLACIÓN Bethelyn estaba sentada tras el escritorio, en el despacho de su marido, en la mansión que ambos poseían. Delante de ella había una carta parcialmente escrita dirigida a un internado masculino. No encontraba la posición adecuada en el sillón. Tenía el culo dolorido por la violación digital de su ano esa noche. Su hijo gesticulaba airado al otro lado del escritorio, frente a ella. -¡No pienso ir a un internado de maricones, ni lo pienses! –Irás. –contestó ella con mirada gélida. Garse rodeó el escritorio hasta colocarse junto a su madre, a su […]


















