
45 El anochecer me hizo volver a la empalizada y con el corazón entumecido tras largas horas sufriendo, entré en la choza. Allí me encontré con que Tanamá no me había esperado para cumplir su promesa. —Ven amor mío y únete a nosotras— sin mostrar ningún tipo de enfado y levantando la cara que tenía incrustada entre las piernas de mi salvaje, me pidió. —Nuestra reina no se quedará satisfecha hasta que la ames usando mi cuerpo – apoyando a su señora y mientras sufría el ataque de Grace sobre su pecho, alcanzó a balbucear. —Haz caso […]



















