
Era sábado por la mañana. Desperté tras un sueño reparador. La luz del sol se filtraba a través de las persianas. Bajo las sabanas, una figura se deslizaba, como una especie de figura fantasmal. Unas cálidas manos tocaron la zona de mi entrepierna, endureciendo en segundos mi pene. La forma se acomodó sobre mis piernas, mientras unas cálidas manos deslizaban mis calzoncillos hacia abajo. Desnudo, y con la verga de fuera, las manos tomaron y masajearon con suavidad el tronco de mi falo. Me incorporé, entonces la figura se movió rápidamente, entonces la tibieza de aquellas manos fueron sustituidas por […]



















