
Sonó el teléfono mientras salía del baño con el recién colocado albornoz. Tras descolgar con el clásico “dígame” escuché su voz. Hola, Víctor. ¿Qué tal?. Hola Isa. Muy bien ¿y tú qué tal? Bien pero necesito un favor. Es acerca de lo de mañana. Mi marido trabaja y Ángel no me coge el móvil. El problema es que aun no hemos comprado la comida ni la bebida; y necesito que me acompañes a comprar para luego acercarme al campo. ¿Me recoges a las 18:00?, ¡por favor! Perfecto. No tenía nada que hacer. Hasta las seis. Es probable que haya iniciado […]



















