
Habíamos apenas terminado de arreglarnos la ropa cuando se abrió la puerta y entró Hugo; se me detuvo el corazón ya que, de haber entrado sólo un par de minutos antes, muy distinta sería la escena que hubiera visto. Luciano, sin embargo, se comportó con absoluta normalidad. “¿En qué andan ustedes dos acá?” – preguntó Hugo pero como desentendido del asunto y en tono de broma. Yo me trabé y se me hizo un nudo en la garganta, pero por suerte Luciano habló, directamente optando por ignorar la pregunta de su padre. “¿Y? – preguntó -. ¿Cómo está eso?” “Está […]



















