
1 Llevo tres años en mi trabajo actual, un trabajo de oficina, en el que paso ocho horas diarias con mi culo pegado a una silla y las retinas abrasándoseme con las radiaciones del monitor del ordenador. Mi trabajo es bastante monótono, elaborando informe tras informe, realizando interminables y, muchas veces, infructuosas búsquedas en el vasto mundo de internet. Sí, no suena nada atractivo, incluso puede ser desalentador, pero, al menos, no estoy en paro y gano un sueldo bastante decente. A mis veintiséis años, todo el mundo me pregunta por qué no busco algo mejor, más inspirador, más creativo, […]



















