
Supuso que se dirigía a su escuela aunque era un tanto temprano pues sus clases iniciaban a las nueve de la mañana y eran apenas las siete. No hizo más caso pues adivinó de que se trataba: Claudio, su sobrino. Brianda era una adolescente preciosa de dieciséis años, era virgen puesto que la edad tradicional para iniciar sexualmente solía estar por encima de los diecisiete, o al menos era la edad para que cada padre rompiera el himen de su hija. No se parecía a sus padres pero sus rasgos tenían sentido, su madre tenía el origen hindú de uno […]


















