
Sandra, la única hija de los dueños del fundo, instruía en la cocina de la casa patronal a sus tres empleadas de mayor confianza. -Recuerden, mi suegro es un sujeto de mucho dinero, este lugar no puede desperfilar. Quiero que sea atendido como si fuera él el dueño de este fundo. Sandra se había casado hace muy pocos días con Pedro Montalván, un acomodado joven de familia adinerada a quien había conocido en la universidad. El padre de Pedro con quien compartía el nombre, era un importante empresario a nivel nacional que estaba de entre el 10% de personas […]















