
Soy inmigrante en este país. Nací en Johannesburgo, ciudad de Sudáfrica, cercana a Pretoria, la capital. Tengo 32 años, soy muy alto, mido 2,10 metros, herencia de mis bisabuelos. Él, un guerrero Masái que se casó con una mujer médico alemana que había ido a su poblado como misionera. Su hijo estudió también medicina en Alemania y volvió casado con otra alemana. Luego emigraron a Sudáfrica. Todos eran muy altos. Mi padre, también muy alto, estudió medicina en España y se casó con una compañera de la facultad de medicina, de origen americano, que coincidieron en los finales de la […]



















