
Reconozco que creí que esa noche acudiría a mi cama. Por eso me sentí defraudado cuando no llegó y me tuve que dormir con un calentón de los que hace época. Calentón que se incrementó a niveles insoportables cuando a través de las paredes la escuché masturbándose mientras repetía mi nombre. Asumiendo que mi prima deseaba que fuera yo el que diera el paso, me quedé en mi habitación con las hormonas alteradas al saber que si la quería totalmente entregada debía ser ella la que cruzara el pasillo tal y como le había pedido. Si bien pude mantenerme firme […]



















