
Capítulo 24. Pico y pala. Nunca había sentido nada parecido. Para Arabela el sexo siempre había sido eso, sexo. Le encantaba, disfrutaba de cada minuto y disfrutaba de los hombres y las mujeres, mientras más jóvenes y hermosos mejor. Pero jamás había sentido esa imperiosa necesidad de mantener a una persona junto a ella. No lo podía creer, estaba encoñada. Creyó que la oferta del cine había sido una broma, pero Hércules no se cortó y la llevó a una sala cochambrosa a ver como un tipo calvo de mirada inexpresiva se repartía mamporros durante hora y media con un […]


















