
Así estuvimos tres o cuatro meses, pues perdimos la cuenta al resultar inútil hacerlo si nos acordábamos de actualizar el calendario un día cada tres o cuatro. Sobre ese tiempo, salimos Jessy y yo a dar la vuelta a la isla (ya sólo salía con ella) cuando encontramos el cuerpo de un hombre sobre la arena, que al acercarnos pudimos comprobar que estaba vivo, aunque muy mal. Estaba helado y con gran cantidad de agua en su cuerpo. Le hice soltar toda el agua que pude y lo abrigamos con todo lo que teníamos, permaneciendo ambos uno a cada lado […]


















