
Cuando Jack despertó, Laureen no estaba allí. Volvió a asaltarle la paranoia pero buscó alejarla de inmediato: habría salido a trotar como lo hacía siempre; ella no solía alterar su rutina por más que fuera fin de semana. Tal como él lo había anunciado, los tres Erobots quedaron inactivos durante la noche y, después de mucho tiempo, Jack y Laureen habían vuelto a compartir lecho. Sin embargo, tal circunstancia no había devenido en que volvieran a tener sexo ni tan siquiera en que hubiera amago alguno de que así fuese: la situación, de hecho, no era de lo más normal […]



















