
Estaba de pie frente a Zarrio, el encargado de las caballerizas y marido de su ama de llaves. -Le di esto a Elise. ¿Por qué has obligado a tu mujer a devolvérmelo? -Es dinero. -Sí, es mucho dinero. Se lo di a ella por un favor que me hizo a cambio. -Dejarse follar por su marido no es un favor, Señora Brucel. Bethelyn se quedó de piedra. Sintió un calambrazo en el estómago como si acabase de tragar un vaso de amoniaco. -¿Te ha contado Elise…? -Por supuesto que me lo ha contado. Me pidió permiso para ir a […]


















