Relato erótico: Puta, casada y culona era la hija de mi vecina (POR GOLFO)

No siempre ser un pardillo es un problema. Cuando tenía veinte años, una vecina de mi madre me tomó como su chapuzas personal y para colmo no me pagaba. Doña Merche una simpática cincuentona  vivía en frente nuestro y abusando de la amistad que le unía con mis viejos, cada vez que le fallaba algo en su casa, me llamaba para que se lo arreglase. Daba igual que la chapuza fuera un grifo que le goteaba, una luz que no le encendía o que por causa de una tormenta, la televisión no estuviera sintonizada, siempre que le venía en gana […]

Relato erótico: ¿Qué te parecen las nuevas tetas de tu secretaria? (POR GOLFO)

  Reconozco que soy un despistado. Es el colmo que tuviera que llegar un compañero y hacerme esa pregunta para darme cuenta de que Elena, mi secretaria,  se había hecho una operación de incremento de pecho. Os  parecerá imposible pero, después de cinco años trabajando codo con codo con ella, había provocado que no la viera como mujer sino como un ser asexuado. Todavía recuerdo esa tarde,  acababa de llegar de comer con unos clientes cuando Javier, el director financiero de la empresa se acercó a mi despacho y sin esperar a que le diera permiso, se sentó en una […]

Historia de un político corrupto: Doña Leonor (POR GOLFO Y VIRGEN JAROCHA)

Me importa un carajo lo que la historia diga de mí. He vivido largos años, he disfrutado de mi vicios y no me arrepiento de si el día de mañana unos capullos intelectuales me vituperan y me arrastran por el fango. He sido un hombre consecuente con  el tiempo que me ha tocado vivir. Me han amado y odiado por igual. Tengo detractores pero también seguidores. Me han acusado de ser un asesino, un pervertido y demás pendejadas pero tras escuchar mi historia, tendréis que estar de acuerdo conmigo que esos malnacidos se han quedado cortos. No me jode reconocer […]

Relato erótico: La cuñada de mi hijo resultó que no era tan puta (POR GOLFO)

Que te pillen en un bar de putas no siempre es una desgracia. Hay ocasiones en las que lejos de ser una guarrada, ese mal trago se convierte en una suerte. Eso fue lo que me ocurrió estas navidades, si no os lo creéis, solo seguid leyendo. Todo ocurrió cuando al salir de la cena de la empresa, dos compañeros y yo decidimos en vez de ir a casa seguir la juerga. Cargados de copas y con dinero en el bolsillo, nos fuimos a un sitio de striptease famoso en Madrid. Aunque no suelo frecuentar esos ambientes, ya puestos en […]