
Diario de George Geldof – 3 Cuando me aparté de la cerradura, Desireé entendió que había terminado, se levantó, me tomó de la mano y me llevó a mi habitación. Allí me recostó sobre la cama, se desnudó y se puso a mi lado, siguiendo con su tarea anterior, es decir, chupando mi pene. Ahora, con toda mi atención dedicada a ello, pude sentir lo que eran unos labios chupando, una lengua lamiendo y una mano acariciando mis testículos. La sentía entrar y salir de su boca con una suavidad que nunca hubiese podido imaginar. Cuando llegaba a la punta, […]


















