
Cuando se fue Viviana le dije a su madre, “bañate y ponete un poco más decente que iremos a comer” Se bañó, se vistió y se maquilló más sutilmente, igual tenía bastante pinta de puta pero no tan alevosa, le di un saco de lana mío abierto adelante y así salimos. Paré un taxi y le pedí que nos lleve a un restaurante que quedaba a un par de cuadras de su casa, mostró asombro pero no dijo nada. Elegí una mesa sobre un lateral, pedí una picada y una botella de vino, Mierda no dejaba de mirar la puerta […]


















