
Ding Dong. Por fin. Seguramente sería el paquete que estaba esperando. Elisa se dirigió rauda a atender al timbre y al abrir allí estaba el mensajero con el paquete. “Menos mal” Pensó Elisa. “Ya creía que no iba a llegar nunca” Firmó la orden de entrega, dio una pequeña propina al mensajero y fue al salón a dejar el paquete. Llevaba toda la mañana nerviosa, esperando. Lo más raro es que no sabía muy bien por qué… El paquete ni siquiera era para ella… Pero ya había llegado, ya podía estar tranquila y olvidar esa extraña tensión que tenía en […]



















