
13 Tras horas sin ver a mi novia, pregunté a Xiu por ella y la chinita, muerta de risa, contestó que debía seguir jugando con su putita. He de reconocer que no me extrañó su respuesta, pero aun así decidí volver a la habitación donde las había dejado a comprobar que hacían y si era verdad que Irene seguía dando rienda suelta a su papel de dominante. Supe que era así al descubrir a la rubia sirviendo de almohada mientras mi compañera veía la tele desde la cama: ― ¿Vas a quedarte todo el día aquí?― un tanto molesto, pregunté. […]
