
Los miedos de la mulata Esa noche caí rendido y no me desperté hasta que, sobre las diez, alguien entrando en la habitación me llamó la atención. Agotado después de una noche llena de pasión y sexo, a duras penas, abrí los ojos y al hacerlo lo primero que vi fue a Estrella velando mi sueño. Arrodillada junto a mi cama y con el collar que la puse parecía una diosa. ― ¿Qué haces? – pregunté al observar la expresión tan extraña con la que esa monada me miraba. Con alegría, contestó: ―Admirando a mi nuevo dueño. Su respuesta me […]

