
La enfermera de mi madre y su gemela. Segunda parte de “la enfermera de mi madre resultó muy puta”. Llevaba casi seis meses conmigo y como siempre, mi enfermera, chacha y sierva dormía plácidamente a mi lado cuando me desperté. Aprovechándolo, usé su dormitar para observarla. Su belleza casi infantil se realzaba sobre el blanco de las sábanas. Reconozco que entonces y hoy en día, es un placer espiar sus largas piernas perfectamente contorneadas, su cadera de avispa, su vientre liso y sobre todo sus hinchados pechos. “¡Está buenísima!”, pensé satisfecho aun sabiendo que lo que realmente me tenía subyugado, […]

