
Mientras me servía un whisky, me puse a pensar en qué sentía sabiendo que mi amiga y mi criada se habían convertido en amantes y concluí que no me sentía responsable de ello. Si María estaba disfrutando del amor lésbico en brazos de Simona era su culpa y no la mía. Nadie mejor que ella podía saber del poder que tenía una custodio y aun así había probado su leche. Otra cosa era el acostarme con ella porque todavía retumbaba en mi mente sus palabras cuando me había informado de que si una mujer que se hubiese acostado con […]
