
Los sábados por la noche mi papá y su novia solían invitar a dos parejas casadas, muy amigas de ellos, para pasarla en mi casa. Esa noche en particular yo y mi chico íbamos a salir a una discoteca, y cuando bajé por las escaleras para esperarlo en mi sala, vi a mi papá en una ronda de tragos con sus mencionados amigos. No tardaron en saludarme amistosamente tanto hombres como mujeres. —¡Hola Rocío! —¡Qué linda hija tienes, Javier! —¿Vas a salir con tu novio, princesa? —Buenas noches señor y señora Soriano. Señor y señora Sánchez. Y sí, voy a […]
