
Alicia y yo lo teníamos casi todo preparado para casarnos, después de casi un año de noviazgo. Era una chica fantástica, en todos los sentidos, guapa, inteligente, cariñosa, con un cuerpo de vicio que sabía follar como nadie y que hacía unas mamadas antológicas, pero apenas una semana antes de nuestra boda recibí una terrible carta suya: Hola Cariñito: Se que nos queda poco para casarnos pero como me pediste que fuera sincera siempre, lo voy a ser ahora también y sé que esto va a costarnos la separación definitiva, pero te quiero y te lo tengo que explicar… Ayer, […]

