
Tras la placentera experiencia, Mili se contrajo por el frio del agua y el frio que recorrió su espina al ver a su viejo acercarse molesto. Como de costumbre en momentos de tensión apretaba las nalgas… – Suéltame… le susurre al oído, agazapándome detrás de ella, mientras ella se relajaba. No sería muy bonita imagen para el militar que me encuentre jugando al trencito con su hija, enganchados por mi verga en su ano, con mi semen flotando alrededor… – Escóndete…. me murmuro nerviosa. Sus nalgas habían soltado mi verga, su viejo se acercaba, yo me agache, pase frente a […]


