
Ding Dong. Llegaba tarde. Había quedado en llegar hacía una hora. A Alicia no le gustaba que nadie la hiciese esperar. Mandó rauda a la asistenta para que abriese la puerta e hiciera pasar a su instructora, esperaba que tuviese una buena excusa para llegar tarde. La asistenta entró a la sala de estar y, haciendo una ligera reverencia presentó a su acompañante. – La señorita Diana Querol ha llegado, señora. – Esta bien, Lissy, puedes retirarte. Lissy era una jovencita de color que habían contratado hacía poco tiempo. Se ocupaba de todas las tareas […]



















