
A la otra mañana tocó el timbre, cuando abrí la encontré con un saco de lana abotonado por delante pensado para usar con pollera o pantalón pero ella no traía nada de eso, apenas le tapaba el culo. Entró y sin cerrar la puerta desabotonó el saco mostrando que no tenía nada debajo, salvo el consolador doble llenando sus agujeros, sacó la lengua para mostrarme que aún estaba mascando el forro usado que le dejé. Traía en la mano una bolsa con todos los juguetes que trajimos del sexshop de Verónica, menos el que estaba usando. -“ Por favor cogeme […]
















