
Una joven de apenas 18 años, buena familia, buena estudiante, nunca salía de noche menos esa noche, sus amigos y amigas eran bebedores habituales. Habían bebido mucho esa noche, a Laura todo le daba vueltas en esa discoteca. No sabía donde estaba su novio y buscándo lo se había perdido de sus amigos. Se comenzó a marear y vio la puerta de salida de la discoteca, necesitaba tomar el aire. Anduvo sin rumbo buscando alguien conocido, el mareo iba en aumento. Se sentó en un portal. No se podía levantar. Una arcada le vino de repente y comenzó a […]


















