
Belén llegó a casa después de salir de trabajar y, al igual que los últimos días, se la encontró hecha una pocilga. (Puto Miguel, por más que se lo digo no me hace ni puto caso…) Entró en el salón y vio un montón de ropa sucia en un lado del sofá, una caja de pizza a medio acabar en la mesa, varias latas de cerveza… – ¡Miguel! – Gritó, llamándole – ¡Miguel! ¿Qué es este puto desorden? No hubo respuesta. (¡Encima no está en casa!) No era la primera vez que Belén se encontraba con una situación así desde […]
















