
Como un cobarde salí huyendo. No pude soportar estar un minuto mas junto a ninguna de las dos al sentirme usado. Mejor dicho, ¡me sentía violado! Simona había tomado prestado supuestamente mis genes para engendrar a su bebé y de ser cierto, no se lo podía perdonar. Con su retoño me ocurría lo mismo, rehusaba ver en ella a mi hija. «No es una niña sino un engendro», me repetía sin aceptar que fuera siquiera parte de mi sangre como tampoco de que formara parte de la raza humana. Estaba convencido que en realidad eran una especie parásita que vivía […]
