
I. 2 de junio de 1260 Los mongoles somos los lobos en un mundo repleto de presas; nacemos guerreros y en el fragor de la batalla encontramos nuestro hogar natural. Me lo enseñaron desde que era pequeño, en Suurin, un extenso valle estriado de ríos y rodeado de cerros. Pero con el paso del tiempo aprendí a detestar las batallas porque la muerte acecha y susurra sus secretos en cada sablazo, en cada gota de sangre salpicada sobre la hierba y en cada grito. Armenia, Cilicia, Bagdad; con el ejército del Kan del Ilkanato de Persia recorrí medio mundo […]

