
Erika miraba impaciente hacia el ventanal de ese restaurante céntrico de la ciudad de Monterrey. Vio maravillada como los hombres y hasta mujeres volteaban a ver a esa despampanante “mujer” alta, bellísima que en un atuendo eminentemente provocativo y contoneándose a más no poder sonreía a todos y a ninguno…nadie parecía darse cuenta de la real condición de “ella”. Solo Erika sabía que se trataba de su amiga “virtual” Natalia, que se trataba de una escort transexual de lujo, que en realidad era un hombre con pene, pero en un cuerpo de mujer perfecta, realmente podía pasar fácilmente por una […]

