
Cuando más o menos me calmé y volví a poner mi cabeza medianamente en orden, me inquietó la posibilidad de estar sola en la fábrica con el sereno. Ninguna de las chicas se había quedado haciendo horas extra; es más: Floriana me envió, de hecho, un mensaje de texto preguntándome si estaba bien pues, claro, no me había vuelto a ver por la fábrica después de mi salida. Le respondí que sí, ¿qué podía decirle? Intentó en un segundo mensaje ahondar acerca de mi salida con Inchausti y qué había ocurrido en la misma, pero ya no contesté: no sabría […]

