
Aquella mañana de mediados de Septiembre estaba trabajando, enfrascada en administrar la ingente cantidad de emails que a diario recibía, cuando en mi móvil recibí un entusiasta mensaje de Pedro, al que llevaba casi dos semanas sin ver tras concluir las clases particulares que le había dado antes de sus exámenes. – Lucía. ¡¡¡He aprobado las dos asignaturas!!!. Gracias, ¡¡¡sin ti no lo habría conseguido!!! – ¡Enhorabuena! –le contesté-. Te lo mereces. Aunque te costó un poco centrarte, luego te has aplicado mucho. El mérito es tuyo. Me alegro muchísimo por ti y por tu madre. – Eres la mejor […]

