
Pasan los días y caballero y joven siguen buscando caravanas de esclavos. Al poco de salir del castillo, se les unió el antiguo soldado del padre del joven, al que llamaban “Tronco”, muy diestro con la espada y lanza. Más adelante, se les unieron dos soldados más, capturados para cargar y descargar los pesados botines y cuyo destino final era la muerte. A uno lo llamaban “Hércules” , una broma por ser delgado y desgarbado. Sin embargo, tenía una gran agilidad y destreza con la espada. Al tercero, un hombre extremadamente velludo, le llamaban “Pelao”, porque uno de los muchos […]

















