
LA FIESTA: El día siguiente amaneció radiante. El sol brillaba con fuerza en un cielo sin nubes, parecía como si la lluvia del día anterior hubiese sido un sueño, aunque el delicioso olor a tierra húmeda que penetraba por la ventana demostraba que no era así. La mañana transcurrió sin incidentes. Todo el mundo estaba muy ajetreado con los preparativos de la fiesta, pues además de todo lo que quedaba por hacer, la lluvia había estropeado algunos adornos que habían puesto el día antes. Afortunadamente, no eran demasiados, pero la gente trabajaba sin descanso. Yo me pasé la mañana ayudando […]


















