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	<title>SHADOWANGEL &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<title>SHADOWANGEL &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Laura, una profesora diferente 4, FIN DE CURSO&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Feb 2022 12:56:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Era una tarde calurosa de mediados de julio. Fue esa llamada la que desencadenó una serie de sucesos que cambiaron mi vida por completo. Me disponía a salir a dar un paseo cuando sonó mi teléfono. Mi primera reacción fue pensar que se trataría de alguno de mi &#8220;grupito&#8221; de cinco alumnos: Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés. Hacía un par de semanas que no tenía contacto con ellos, pero para mi sorpresa, la llamada no era de ninguno de ellos. Era el director del instituto, me llamaba para preguntar si podía ir a la escuela en un rato, que [&#8230;]]]></description>
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<p>Era una tarde calurosa de mediados de julio. Fue esa llamada la que desencadenó una serie de sucesos que cambiaron mi vida por completo. Me disponía a salir a dar un paseo cuando sonó mi teléfono. Mi primera reacción fue pensar que se trataría de alguno de mi &#8220;grupito&#8221; de cinco alumnos: Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés. Hacía un par de semanas que no tenía contacto con ellos, pero para mi sorpresa, la llamada no era de ninguno de ellos. Era el director del instituto, me llamaba para preguntar si podía ir a la escuela en un rato, que quería hablar conmigo.</p>



<p>Colgué hecha un amasijo de nervios. ¿Cómo podía haberlo pasado por alto? Ese día era cuando salían publicadas las notas de Selectividad. Seguro que el Director quería hablarme acerca de ello. A toda prisa, me cambié de ropa, me arreglé un poco y me dirigí corriendo al Instituto.</p>



<p>Al llegar, me esperaba el Director en su despacho junto con la Jefa de Estudios, aquello no pintaba demasiado bien, a esa cincuentona nunca le había caído bien. Con un nudo en el estómago entré en el despacho.</p>



<p>Salí un par de horas después completamente eufórica. Mis alumnos eran los que habían obtenido mejor nota en la Selectividad de todo el Instituto. Yo, una joven profesora de 27 años, sin experiencia previa, había conseguido de mis alumnos un mejor rendimiento en los exámenes que las otras profesoras con muchos años de experiencia en sus espaldas. Y no solo eso, cualquiera de mis alumnos podría acceder a la carrera que quisieran. Incluso entre las diez notas más altas del país, figuraban tres de mis alumnos. Hasta la Jefa de Estudios tuvo que reconocerme el mérito. El motivo de la reunión era no solo comunicarme eso sino indicarme que la plaza de la profesora que se jubilaba ese año era mía. No me lo podía creer, por fin había logrado mis sueños. Tenía un puesto fijo como profesora para el curso siguiente. Volvería a ocuparme del segundo de bachillerato, volvía a tener el reto de preparar a todo un curso de jóvenes para los exámenes más difíciles de su vida. Pero aquello ya no me intimidaba, me sentía motivada y suficientemente preparada para ello. Esos recientes resultados lo acreditaban.</p>



<p>Aquello no fue todo. El Director me preguntó si me apetecería acompañar a los que durante esos tres meses habían sido mis alumnos en el viaje de fin de curso, programado para la última semana de julio. Aquella propuesta me sorprendió, ni me acordaba que a finales de julio los chicos se iban una semana de fin de curso a París, de hecho el Director nunca me había comentado directamente nada al respecto así que ni pensaba que pudieran contar conmigo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_003_fcfb.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>A decir verdad, mis planes para las vacaciones, hasta ese momento no pintaban demasiado bien. Sin pareja, y bastante desconectada de mis amigos, todo apuntaba a que iba a pasar el verano encerrada en mi piso, salvo para ir un par de días a la playa o alguna excursión. Así que aquella propuesta fue como agua de mayo. ¿Una semana en París, con gastos pagados? Evidentemente que acepté.</p>



<p>Salí completamente eufórica del Instituto, tenía poco más de una semana para preparar la maleta, tenía que llamar a mi madre para darle la buena noticia, y&#8230; Había olvidado algo&#8230;</p>



<p>En la parada del autobús que me llevaría a casa estaban mis cinco alumnos &#8220;favoritos&#8221;, esperándome con una sonrisa. &#8220;¿Sabrían algo?&#8221; era obvio que el encuentro no era fortuito.</p>



<p>-Hola chicos. ¿Esperando el autobús?- Dije con una alegre sonrisa.</p>



<p>-Esperando a nuestra profesora favorita.- Dijo Marcos.</p>



<p>-Te vemos muy feliz hoy, ¿algo que nos quieras comentar?- Añadió Andrés.</p>



<p>Estaba tan eufórica que, olvidando completamente la apuesta que había hecho con ellos, les conté mi reunión con el Director con todo detalle. Ellos escuchaban atentamente pero sin sorprenderse &#8220;¿acaso sabían ya algo?&#8221;.</p>



<p>-¿No te habrás olvidado de nosotros, verdad?- Dijo Raúl sacándome de mis pensamientos.</p>



<p>-Por supuesto que no- Respondí, tal vez demasiado eufórica- ¿Cuando entonces, esta noche, queréis esperar al fin de semana&#8230;?</p>



<p>-No no, esto no funciona así.- Me interrumpió Juan.- Nosotros escogeremos el cuando, y, será una sorpresa para tí.</p>



<p>-Exacto.- Añadió Antonio.- Tu no sabrás nada, hasta que llegue esa noche. Procura estar siempre disponible&#8230; y atractiva, nunca se sabe cuando podremos llamar a tu puerta después de cenar.</p>



<p>-Yo de ti empezaría a tomar anticonceptivos.- Concluyó Juan.- Más vale estar preparada.</p>



<p>Dicho eso, los cinco chicos se despidieron y se alejaron calle abajo dejándome completamente pensativa. Les había prometido una noche entera con ellos, sin normas. En su momento había aceptado sin dudar, los cinco eran atractivos y además ya había tenido sexo con ellos y los había tenido en mi piso. Así que en su momento no me había preocupado demasiado al aceptar esa apuesta. Ahora me daba la sensación que había aceptado demasiado a la ligera. Era obvio que ellos se traían algo entre manos, porqué no querían que supiese con antelación cuando se iban a presentar? Y sobre todo, que implicaría eso de &#8220;sin normas&#8221;?</p>



<p>Pensando en ello, subí al autobús.</p>



<p>Dos semanas después. París, viaje de fin de curso.</p>



<p>Estuve esas dos semanas impaciente cada noche, esperando en cualquier momento a los chicos, pero no se presentaron. Ni me llamaron. Estaba segura que no se habían olvidado de ello, pero no acababa de entender esa demora, tal vez querían ponerme nerviosa o únicamente querían evitar que saliera con otras personas. Pasé varios días examinando la ropa de mi armario pensando en que ponerme. Descarté los atuendos más atrevidos, no había necesidad de ello. El curso había terminado y no quería que la última imagen que mis alumnos tuvieran de mi fuera vestida como un putón. Así que me decanté por varios pantalones y camisetas, suficientemente ligeras y frescas pero sin ser demasiado provocativas. En cuanto a mi ropa interior, sí que me atreví a seleccionar la más atrevida. Nadie iba a contemplarla pero aún así, me gustaba esa sensación de sentirme atractiva, provocativa. Tal vez algo había cambiado en mi en las últimas semanas de clase. Sentirme objeto de deseo por parte de los chicos me empezaba a gustar cada vez más. Al final mi lado más provocativo pudo conmigo, puse también en mi maleta unos pantaloncitos tipo short y una de mis faldas más ligeras así como una de mis camisetas más escotadas. Tal vez un día me daba el gusto de pasearme lo más provocativa posible con ellos. Al fin y al cabo, París era la ciudad de la pasión ¿no? Sí, en cierto modo, quería ver sus caras de deseo por última vez antes de despedirme de quienes habían sido mis primeros alumnos.</p>



<p>Así que ese día estaba yo, en el Museo del Louvre haciendo alarde de mis conocimientos sobre historia del arte. Tenía a un grupito de quince chicos, todos varones, que no dejaban de seguirme, atentos a todas mis explicaciones, y atentos también al contoneo de mis caderas. Ese día vestía unas sandalias frescas y cómodas que dejaban a la vista la mayor parte de mis pequeños pies, unos apretados pantalones tejanos hasta los tobillos y un top de color blanco que dejaba mi cinturita y mi ombligo al descubierto. Como de costumbre, tenía mi pelo rubio suelto y ondulado.</p>



<p>Pese a mi pequeña estatura (mido poco más de metro sesenta), no tenía problemas para hacerme escuchar. Todos los chicos estaban atentos a mis explicaciones sobre Delacroix y su obra maestra &#8220;Libertad guiando al pueblo&#8221;. Aunque seguramente no apartaban mucho su mirada de mi bonito culo, que mi pantalón apretado resaltaba especialmente. Sí, mis cinco chicos &#8220;favoritos&#8221; estaban allí, sin apartarse de mi lado en ningún instante.</p>



<p>Ese día terminé especialmente agotada, nos pateamos todo el museo de arriba a abajo. La verdad es que muchos de los chicos me hacían interesantes preguntas y me solicitaban información acerca de una obra determinada. Era gratificante ver como mostraban interés por la cultura. Y me gustaba pensar que tal vez esos meses conmigo habían despertado ese interés. Finalmente, volvimos al hotel.</p>



<p>Nos alojábamos en un modesto pero céntrico hotel. Desde la azotea del mismo se divisaba la Torre Eiffel y de noche, se contemplaba la Ciudad de la Luz en todo su esplendor. Aquello era fantástico. Los profesores, se alojaban en habitaciones dobles, pero al ser número impar, a mi me habían adjudicado una habitación individual con un pequeño balcón que daba a una bonita avenida.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_004_c75c.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Justo me había terminado de quitar las sandalias y me disponía a ponerme el pijama cuando escuché que llamaban a la puerta ¿Quién sería? Tímidamente abrí la puerta para encontrarme sorprendida con los cinco chicos.</p>



<p>-¿Qué hacéis aquí?- Pregunté sorprendida</p>



<p>-¿No te acuerdas de nuestra apuesta?- Respondió Marcos. Sin darme tiempo a reaccionar, los cinco entraron en mi habitación y cerraron la puerta. Juan me sujetó los brazos a mi espalda mientras me susurró:</p>



<p>-Shht, ¿recuerdas lo que dijimos?</p>



<p>-Nosotros escogeríamos el cuando.- Añadió Andrés.</p>



<p>-Así que, no te resistas, recuerda que no te puedes oponer a nada de lo que te hagamos.- Dijo Antonio.</p>



<p>-Sin reglas es sin reglas.- Concluyó Raúl.</p>



<p>Pasada mi sorpresa inicial, os debo confesar que la situación tampoco me parecía del todo molesta. Aquella era la última noche del viaje así que ¿qué más daba si pringábamos un poco las sábanas? ¿Quién se iba a enterar de ello? Quizá mejor incluso en un hotel que no en mi piso, así mañana no tendría que limpiar nada. Al fin y al cabo, ¿París no es la ciudad del amor? Qué mejor forma de terminar el viaje que acostándome con cinco atractivos ex-alumnos.</p>



<p>A decir verdad, notar como me sujetaban los firmes brazos de Juan estaba excitándome, de alguna forma me gustaba sentirme un poco impotente ante ellos, que hicieran lo que quisieran con mi cuerpo, a ver que excitantes ideas tenían en mente.</p>



<p>Andrés empezó a desabrocharme mis pantalones. Por un momento desee que sus manos se entretuvieran un poco en mi entrepierna, pero por alguna razón no lo hicieron. No sin algo de esfuerzo, con el sudor de todo el día esos pantalones se habían adherido a mi piel, me los quitó. Tal vez tenían especial prisa para quitarme sin ropa, yo me dejé hacer sin oponer resistencia. Esa era su noche y se la habían merecido. Juan me levantó las manos por encima de la cabeza mientras Raúl me quitaba el top, quedando vestida únicamente por mi ropa interior.</p>



<p>La poca cobertura que mi braguita brasileña de encaje semitransparente ofrecía sobre mi culito debió excitar a Juan. Enseguida noté como acercaba su cintura contra mi espalda y, bajando ligeramente acercó su entrepierna a mi trasero, frotándolo ligeramente. Yo no sólo me dejé hacer sino que incluso le seguí el juego, moviendo mis caderas de forma que mi culito, que sabía que tanto les excitaba, frotara el erecto miembro del chico a través de su pantalón.</p>



<p>Mientras Antonio me desabrochaba el sujetador, Andrés sacó de una pequeña mochila una cinta con la que cubrió mis ojos. Ahogué un gemido, entre protesta y sorpresa que no pasó desapercibido al chico.</p>



<p>-Así será todo una sorpresa para ti. No sabrás lo que vamos a hacer contigo hasta el último momento.- Me susurró, aquellas palabras me excitaron aún más. ¿Qué travesuras tenían previsto hacer con mi cuerpo?</p>



<p>Juan liberó mis brazos para que mi sujetador cayera al suelo, quedando cubierta solo por mis finas braguitas. Unas hábiles manos empezaron a recorrer mis suaves pechos. Ahora no podía ver qué chico me haría qué, por mi cabeza cruzaron imágenes sobre lo que podrían tener previsto. Uno de los chicos volvió a sujetar mis manos a mi espalda mientras otro recorría mi barriga con sus hábiles dedos. Solté un grito de sorpresa al notar un contacto frío, metálico, en mis muñecas. ¡Me habían esposado!</p>



<p>Intenté protestar, nunca había practicado algo así, ni el bondage, ni las esposas me habían atraído nunca, y no estaba segura que aquello fuera a gustarme. Pese a que les había prometido una noche sin normas, intenté decir algo, aunque cuando abrí la boca, no pude articular palabra. Uno de los chicos había introducido algo en ello, como una pelotita de goma que me impedía hablar.</p>



<p>Primero intenté quitármela pero, obviamente debido a las esposas no pude. Mi frustrado forcejeo pareció divertir a los chicos, escuché sus risas poco disimuladas. Intenté protestar pero pese a que lo intenté, de mi boca no pudo salir ninguna palabra identificable. Aquello los divirtió aún más. Yo empezaba a ponerme nerviosa. Las suaves palabras de Juan a mi oreja me tranquilizaron:</p>



<p>-Sht, tranquila, respira. Piensa en el lado positivo, así nos aseguramos que nadie pueda escuchar tus gemidos- Dijo divertido.- Recuerda que aceptaste una noche sin normas, tu cuerpo está totalmente a nuestra plena disposición, podemos hacer contigo lo que queramos. Y créeme, no solo vamos a disfrutar nosotros.</p>



<p>Aquellas palabras me excitaron aún más. Notaba como mi vagina se endurecía y humedecía. Cogiéndome entre varios chicos, me levantaron y me tumbaron en la cama.</p>



<p>Con la venda en los ojos, no podía determinar cual de los chicos me hacía qué. He de reconocer, que eso daba a la sensación un punto de inquietud estimulante. Tumbada boca abajo en la cama, uno de ellos me iba besando las orejas, el cuello, la nariz&#8230; Mientras notaba como otro de ellos me iba quitando mis finas braguitas. Con un ligero movimiento de mis piernas facilité el deslizamiento de la prenda. Ahora estaba completamente desnuda ante aquellos cinco jóvenes. “¿Habrían hecho algo así con alguna otra chica?” pensé por un instante, aunque mi mente pronto se concentró en otra cosa.</p>



<p>Unos hábiles dedos acariciaban mis labios vaginales, notando como cada vez me humedecía más. No poder adivinar sus intenciones, sentirme completamente indefensa, no poder articular palabra&#8230; poco a poco iba entrando en ese juego y la libido se apoderaba de mi cuerpo. Sí, que hicieran lo que quisiera, esa noche mi cuerpo sería completamente suyo&#8230; Hasta que algo me sorprendió.</p>



<p>Estaba relajada, dejándome llevar completamente por las caricias de esas hábiles manos cuando noté algo duro y frío intentando penetrar en mi ano. Aquello me sobresaltó. Intenté incorporarme pero unas fuertes manos me lo impidieron. Con mis manos intenté impedirlo, pero esposada como estaba, no podía hacer nada. Intenté gritar, pedirles que se detuvieran, que nunca había practicado sexo anal, que no iba a gustarme, pero de mi boca tan solo salieron implorantes gemidos, ahogados por la mordaza, que divirtieron a los chicos.</p>



<p>-Tranquila, relájate o no entrará.- Me susurró Marcos a mi oreja.- Recuerda que esta noche las normas no las pones tu. No luches contra ello o no lo vas a gozar.</p>



<p>Forcejeé de nuevo, intentando incorporarme, intenté protestar, decirle que no, que de ninguna manera me gustaría eso. ¿Cómo podían estar tan seguros que me terminaría gustando? Otra voz me susurró de nuevo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_009_e278.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-No queremos hacerte daño, sólo vamos a pasarlo bien, todos, tu incluida. Créeme. Relájate y deja que entre, si pasados unos minutos te sigue haciendo daño, te prometo que te lo quitamos.- me dijo Andrés a mi oreja.</p>



<p>Aquello me tranquilizó un poco, al menos no pretendían hacerme daño. Aunque no entendía qué placer esperaban que encontrara en ello. Aún así, me relajé de nuevo, abriendo mis piernas y intentando facilitar en todo lo posible que el &#8220;plug-in&#8221; que iban a introducirme entrara de la forma más fácil posible. Sólo esperaba que cumplieran su palabra y, pasados esos minutos, me lo quitaran.</p>



<p>Mordí con fuerza la bolita de goma, notaba como mi saliva escapaba por la comisura de mis labios, a medida que notaba como el &#8220;plug&#8221; se iba introduciendo poco a poco en mi culito. He de reconocer que era una sensación extraña, era incómodo notar como el grueso objeto iba entrando dentro de mí, pero a su vez, el tacto frío del metal no era del todo desagradable. Pasados los primeros segundos, mi cuerpo dejó de rechazarlo y finalmente aquel objeto entró del todo. Solté un suspiro de alivio al notarlo finalmente dentro de mí. Los chicos me dejaron, aunque escuchaba su respiración, muy cerca mío.</p>



<p>Me quedé unos instantes tumbada en la cama, inmóvil, asimilando aquello. Pasado el primer momento de tensión, he de reconocer que no era tan desagradable como imaginaba. No era doloroso, pero tampoco cómodo del todo. Notaba como presionaba, era una sensación completamente nueva para mí. Si los chicos esperaban que les suplicara que me lo quitasen, se llevaron una decepción, no lo hice. ¿Les gustaba verme así? A mi no me desagradaba del todo, ahora quería experimentar como se sentiría el sexo con ese objeto dentro.</p>



<p>Sin saber muy bien por qué, me pusieron de pie. Notaba como uno de los chicos ponía algo alrededor de mi cuello, como un colgante pero algo más grueso, escuché también algo parecido a un tintineo metálico. &#8220;¿Qué pretendían?&#8221; ahora sí que no entendía nada. Un ruido inconfundible volvió a despertar mis temores. ¿Estaban abriendo la puerta de la habitación? Volví a forcejear, intenté escapar, esconderme en algún rincón. Pero un tirón en el cuello impidió que pudiera dar ningún paso atrás. ¡Me habían sujetado con algún tipo de correa!</p>



<p>-Venga profe, no te vas a echar atrás ahora ¿verdad?- Dijo Andrés- Que ahora viene lo mejor.</p>



<p>-Te aseguro que no hay nadie, venga, confía en nosotros.- Añadió Antonio.</p>



<p>-Fuiste tu quien aceptó eso, recuerda que estás a nuestra total merced por esta noche.- Dijo Raúl mientras notaba un pequeño tirón en el cuello como impulsándome hacia adelante.</p>



<p>-Cada minuto que pases aquí, dubitativa, es una oportunidad para que alguien pase por delante de esta puerta- Dijo Juan divertido.</p>



<p>-No querrás esperar a que alguien te vea así, ¿verdad?- Finalizó Marcos.</p>



<p>Suspiré profundamente. Al parecer, no tenía otra opción, ¿si me negaba a seguir su juego, iban a tenerme así, desnuda delante de la puerta durante toda la noche? Sólo confiaba en que realmente ahora no hubiera nadie en el pasillo. Por alguna razón, no estaba muy convencida de ello. Pero no tenía muchas alternativas. Maldita sea la hora en que acepté esa maldita apuesta. Pero ahora en mi situación, no había nada que pudiera hacer para oponerme a ellos. No podía más que seguirles el juego, como una gatita obediente. Así que, para su deleite, empecé a andar hacia el pasillo.</p>



<p>Por suerte, la venda ocultaba las lágrimas de frustración que notaba aflorar en mis ojos. Aquello no me podía estar pasando. Era lo más humillante que me había sucedido nunca. Viéndome totalmente desnuda e indefensa, andando sujeta como una perrita por un sitio público. Mi cuerpo temblaba como una hoja.</p>



<p>Hacía pasitos pequeños, con miedo a tropezarme. La mullida alfombra del pasillo causaba pequeñas cosquillas en mis pies descalzos. Quien fuera que sujetara la cadenita atada a mi cuello iba guiándome pasillo a través. En cualquier momento una puerta podría abrirse y entonces sería mi ruina, ¿qué pensaría cualquier persona que me viera paseando desnuda, atada como si fuera una mascota, entre cinco chicos? O peor, ¿qué sucedería si me viera un profesor? Sabía que el pasillo no tenía más de quince metros, pero a mi esa distancia se me estaba haciendo eterna. ¿Dónde pretendían llevarme? ¿Qué pensaban hacerme? por desgracia, mi mordaza impedía formular ninguna pregunta.</p>



<p>-Espabila un poco, vas muy lenta. Piensa que en cualquier momento podría salir alguien de la habitación- Me susurró Antonio con voz traviesa, como si anhelara que alguien abriera una puerta.</p>



<p>Uno de los chicos, no supe quién, me pellizcó el trasero. Sorprendida, hice un par de pasitos rápidos. Escuché las risitas de los chicos. Al parecer aquello les gustó, así que para apremiar mis pasos, iban pellizcándome el culo, a cada pellizco daba un ágil paso. Y así, entre pellizcos llegamos a un punto en que me hicieron detener. ¿Dónde estábamos? Estaba tan nerviosa que me era imposible orientarme. Tanto podría estar frente a las escaleras, como enfrente a una habitación. Un sonido inconfundible me situó. Estábamos frente a los ascensores.</p>



<p>Obediente, entré en el ascensor, suspirando aliviada cuando noté que el ascensor subía. Por un momento, tuve miedo de que fueran a pasearme por la calle completamente desnuda y esposada. Al cabo de unos instantes, la puerta del ascensor se abrió y una ola de aire fresco me puso la piel de gallina. Sin duda alguna estábamos en la azotea del hotel. Solo deseaba que no hubiera nadie más allí. Los chicos me confirmaron que estábamos solos y de nuevo me hicieron andar. Ahora era el césped artificial que recubría la azotea lo que me provocaba cosquillas en los pies.</p>



<p>El aire fresco de la noche me relajaba de nuevo. En las noches previas, había subido más de una vez a esa azotea a contemplar las hermosas vistas nocturnas de París. En ninguna de esas ocasiones había subido allí ningún otro cliente del hotel. Empecé a tranquilizarme. ¿Tener sexo en una azotea en pleno centro de París, con vistas a la Torre Eiffel? Yo creo que sería la fantasía de cualquier chica. La situación, y las suaves caricias de los chicos, volvieron a excitarme. Tuve la esperanza de que me quitaran la venda de los ojos para que pudiera gozar de las vistas de la ciudad, así como de sus cuerpos, pero para mi decepción prefirieron seguir teniéndome a oscuras.</p>



<p>Me tumbaron boca arriba en el suelo. El césped artificial era suficientemente tupido como para que no notara el duro suelo contra mi espalda, no era una sensación incómoda. Escuché sonido de ropa, los chicos se empezaban a desnudar, y yo privada de poder disfrutar con dicho espectáculo. Uno de ellos empezó a acariciar mis muslos, acercándose a mi lugar más íntimo, y al notar mi húmeda vagina, separó mis piernas. Yo me dejé hacer sin oponer resistencia. Sí, estaba totalmente excitada y ahora mismo deseaba que me penetrara uno de ellos. Me concentré en las sensaciones, en el duro miembro del chico entrando sin dificultad dentro de mí. ¿Sería capaz de adivinar cuál de los cinco era el que ahora mismo gozaba conmigo? La mordaza ahogó un gemido cuando noté el miembro totalmente dentro de mí. No usaba preservativo, pero no era un problema. Hacía semanas que, siguiendo su consejo, tomaba precauciones.</p>



<p>Con suaves movimientos el chico empezó a penetrarme, no tardé en acompañar sus movimientos con el de mis caderas. Aquello era muy estimulante. ¿Cómo os lo podría explicar? El &#8220;plug&#8221; que llevaba en el ano ya hacía rato que no me molestaba. De hecho aquel juguete hacía presión sobre mis músculos vaginales, haciendo que notara mucho más la penetración del chico, multiplicando el estímulo sobre mi cuerpo. Sí, aquello era demasiado. No tardé en alcanzar un orgasmo, bastante antes que el chico se corriera dentro de mí. Instantes más tarde, el chico se derramaba dentro de mí.</p>



<p>Esa era la primera vez que tenía sexo sin preservativo, fue una sensación totalmente nueva y estimulante notar como el espeso y cálido líquido del chico inundaba mi interior. Noté como retiraba su miembro, y yo que quedé allí, tumbada en el suelo con las piernas abiertas, recuperando el aliento.</p>



<p>¿Alguna vez habéis tenido sexo con cinco chicos a la vez? Es algo realmente intenso. Yo aún no me había recuperado que ya tenía otro miembro completamente erecto dentro de mi vagina. Mi cuerpo no tardó en reaccionar a los impulsos. Si no fuera por la mordaza, seguramente mis gemidos se habrían escuchado desde la azotea contigua. Los chicos ahogaban sus gemidos de placer en mi cuerpo, mordiéndome los pezones, succionándolos, besando mi cuello, mis orejas&#8230; notaba sus lenguas y sus labios recorrer cada parte de mi cuerpo.</p>



<p>Pasado un rato, no pude determinar si había sido una o varias horas, cinco chicos habían eyaculado dentro de mí. Aquella fue la experiencia sexual más intensa que había sentido nunca hasta ese momento. Mi cuerpo sudaba, yo me sentía totalmente agotada, y era incapaz de llevar la cuenta de las veces que había alcanzado el clímax. Pensé que ya habían terminado y que me iban a quitar las esposas, pero estaba equivocada.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_011_4773.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>¿Recordáis lo que los he comentado de tener sexo con cinco chicos? Pues justo se habían corrido todos, que uno o dos ya volvían a estar en plena forma. Noté como uno de ellos me desabrochaba la mordaza. Por fin podría hablar, que alivio, fue lo que pensé erróneamente. Apenas un chorro de saliva descendía por mis labios e intentaba desagarrotar mi mandíbula, noté como uno de ellos insería un duro miembro en mi boca. No era la primera vez que hacía algo así, de forma que sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Así que empecé a succionar aquél cálido miembro usando toda mi habilidad con la lengua y los labios. No debía hacerlo mal pues al cabo de no mucho el chico se corrió dentro de mi boca entre gemidos de placer. La rápida eyaculación me cogió de sopetón e, instintivamente, tragué todo aquel espeso y cálido fluido. Aquello debió sorprender a los chicos pues noté como exclamaban de admiración.</p>



<p>Instantes después, tenía otro miembro dentro de mi boca. Y por cierto, aquello empezaba a excitarme de nuevo, así que, insinuándome con los movimientos de mi cuerpo, indiqué a los chicos que mi cintura suplicaba atención. No tardaron en captar el mensaje y al cabo de poco tuve otro miembro entre mis piernas haciéndome gozar de placer.</p>



<p>Os debo confesar, que llegó un punto en que me fue imposible determinar si realmente estaba con cinco chicos o había más personas en esa azotea. Las penetraciones, en mi vagina y en mi boca eran muy constantes y seguidas. Claro que en ese momento para mí no era ningún problema, mi cuerpo lo demandaba a gritos. Pero, o aquellos chicos estaban realmente en muy buena forma, o juraría que aquella noche gozaron de mi cuerpo más de cinco personas. Aún hoy, de vez en cuando se lo pregunto a los chicos y como única respuesta recibo una enigmática sonrisa.</p>



<p>Hubo un momento en que noté como alguien retiraba mi &#8220;plug in&#8221; de mi trasero. Hasta me había olvidado que lo llevaba, y algo más cálido se introdujo en él. En cualquier otra circunstancia, habría protestado por ello, me habría opuesto con rotundidad, pero en ese momento estaba demasiado exhausta para negarme a nada. Además, nunca nadie me había penetrado por allí, llevada por la excitación del momento, hasta me parecía estimulante que usaran mi último orificio disponible. Así que me acomodé lo máximo que pude y disfruté del momento. Porque sí, contra todo pronóstico, he de decir que lo gocé. Y aún hoy lo sigo disfrutando de vez en cuando.</p>



<p>A diferencia de lo que os he contado hace unos instantes, sí que os puedo asegurar que sólo cinco personas me penetraron por el trasero. Noté cinco eyaculaciones dentro de mí. Finalmente, los atléticos chicos quedaron exhaustos, dejándome recuperar el aliento tranquilamente, tumbada en el césped artificial de la azotea, con las manos aún esposadas y con la venda que me impedía ver nada. Mientras respiraba agitadamente, notaba como mi vagina, mi culo y mi boca chorreaban un espeso y cálido líquido. Nunca había experimentado nada así (y nunca me habría imaginado haciendo aquello). Pero exhausta como estaba, debo decir que lo había disfrutado intensamente.</p>



<p>No se cuanto tiempo estuve así, tumbada en el suelo, respirando pesadamente dejando que los fluidos se deslizaran por mi cuerpo. Había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había alcanzado el clímax. Al cabo de un rato noté como me incorporaban, recostándome en una tumbona de la azotea. Alguien acercó algo a mi boca, algo duro. Intenté protestar.</p>



<p>-Tranquila, tranquila&#8230; Lo has hecho muy bien, has estado genial.- Era la voz de Marcos tranquilizándome.- Bebe eso, necesitas recuperar fuerzas.</p>



<p>-Solo es una bebida energética, necesitas rehidratarte, créeme.- Dijo Juan mientras los otros estallaban en risitas.</p>



<p>Ya más tranquila, acerqué mis labios a la botella y bebí, bebí con ansiedad, pues aunque en ese momento, llevada por la excitación no lo notara, mi cuerpo realmente necesitaba hidratarse. Al notar como el azúcar hacía su efecto en mi organismo, noté como poco a poco volvían mis fuerzas. Unos minutos después, ya podía andar.</p>



<p>Los chicos, para mi sorpresa, retiraron la venda de mis ojos, permitiéndome contemplar las primeras luces del amanecer sobre la ciudad. Os debo confesar que, pese a las circunstancias (sí, seguía esposada y tenía una cadena atada sujeta con un collar en mi cuello) fue la experiencia más romántica de mi vida. ¿Algunos de vosotros habéis contemplado el amanecer sobre la Torre Eiffel? Es algo realmente espectacular. Los cinco chicos empezaron a besar cada parte de mi cuerpo mientras no dejaban de decirme que había estado genial y que era la mejor profesora que habían tenido nunca. Yo estaba completamente ruborizada, sin saber que decir.</p>



<p>Al final me quitaron las esposas y, mientras me aliviaba mis muñecas, me quitaron también el collar. Con cuidado de que no nos viera nadie, volvimos dentro del hotel y me llevaron de nuevo a mi habitación. Como unos caballeros, me recostaron en la cama. Antes de que abandonaran la habitación, les susurré que siempre sería suya. Que me tendrían siempre a su plena disposición. ¿Por qué dije aquello? Sinceramente no lo se, tal vez fuera el agotamiento, o el éxtasis, lo cierto es que en ese momento, esas palabras salieron de mi boca con total naturalidad.</p>



<p>Aún pude dormir un par de horas antes de que tuviera que reunirme con el resto de alumnos y profesores en el desayuno. Me duché y antes de vestirme contemplé mi cuerpo en el espejo de la habitación. El collar casi no he había dejado marca en el cuello, pero sí lo habían hecho los múltiples besos y chupetones que me habían dado. Mis muñecas tenían la marca de las esposas y por todo mi cuerpo había rastro de apasionados besos y traviesas mordidas de los chicos. Y mi cara, parecía un zombie, con unas ojeras como si no hubiera dormido en años. Me vestí y cubrí mi cuello con un pañuelo para disimular los chupetones. Con algo de maquillaje traté de disimular mis ojeras lo mejor que pude. Me puse pantalones largos y una camisa también de manga larga para disimular los rastros de la pasión desenfrenada sobre mi cuerpo.</p>



<p>Llegué la última al salón dónde se servía el desayuno. Los cinco chicos no me dirigieron la palabra, cosa que realmente agradecí, me hubiera sido imposible mantener una conversación normal con ellos después de lo sucedido esa noche. Sí que noté que el Director, otros profesores y algunos alumnos me dirigían curiosas miradas. Seguramente fuera porque no ofrecía mi mejor aspecto, aunque me volvió a asaltar esa duda que de vez en cuando aún me corroe por dentro “¿realmente sólo había estado con cinco personas esa noche?”.</p>



<p>Afortunadamente, ese era el último día de viaje. ¿Qué queréis que os cuente más? Me pasé todo el viaje de vuelta dormida, completamente agotada. Pero mi historia no termina aquí.</p>



<p>Varias semanas después. Finales de agosto</p>



<p>Había perdido la cuenta de las horas que llevaba atada a la mesa del comedor de mi piso. Llevaba tres días enteros encerrada en el piso con los chicos. Se habían presentado por sorpresa un viernes por la mañana y hoy, domingo por la tarde seguíamos allí. La comida la encargábamos a domicilio para no perder tiempo en ir a comprar. ¿Y qué hacíamos? Creo que ya os lo podéis imaginar, probé todas las posturas y fantasías sexuales posibles. Esta vez fui yo quién insistió que dieran rienda suelta a sus más oscuras pasiones y no se pusieran límites. Había hecho con ellos cosas que ni tan siquiera imaginaba que fueran posibles. Y también me humillaron de casi todas las maneras posibles. Solo os diré que en varias ocasiones (tanto de día como de noche), me habían paseado, cual mascota a cuatro patas por el vestíbulo y las escaleras del bloque. Sin saber por que, no me opuse a ello, tal era el control que tenían ellos sobre mí. Y múltiples humillantes cosas más que me hicieron, y que aún me siguen haciendo. Pero volvamos dónde estábamos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_013_a8b8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Finalmente me desataron, agotada, me derrumbé en el suelo hecha un ovillo. Uno de los chicos me trajo un cuenco con comida que devoré ávidamente. Sí, en cierto modo en esos días me había convertido en algo similar a una perrita sumisa para ellos. Y sí, disfrutaba siendo su perrita sumisa. ¿Cuantas de vosotras podéis presumir de haber tenido durante tres días seguidos a cinco atractivos chicos a vuestra plena disposición, satisfaciendo vuestros deseos sexuales hasta la extenuación?</p>



<p>Se empezaba a hacer tarde y mañana a primera hora tenía que acudir a la escuela para la primera reunión a fin de preparar el curso entrante. No sabía qué planes tenían ellos, si querían quedarse otra noche más, no iba a impedírselo. Tampoco es que estuviera en posición de impedirles nada.</p>



<p>Marcos extrajo de una bolsa un paquete pequeño. “¿Otro regalo?” pensé. No iba mal encaminada.</p>



<p>&#8211; Ábrelo.- Me dijo.</p>



<p>Abrí el pequeño envoltorio ante la atenta mirada de todos. Y para mi sorpresa no, no era un juguete sexual. Se trataba de una fina argolla de plata que se cerraba con un pequeño candado. La examiné detenidamente. En la cara externa, con finas letras, había grabado el nombre de los cinco chicos. Era evidente que aquello no les había salido barato. Los miré intrigada.</p>



<p>&#8211; En la antigua Roma, las esclavas debían llevar en todo momento una argolla con el nombre de sus dueños- Dijo Juan sin tapujos.</p>



<p>&#8211; Así se diferenciaban de las ciudadanas libres, y en caso de intentar escapar era fácil identificar a sus propietarios- Complementó Antonio.</p>



<p>Así que era eso, pretendían que me convirtiera en su esclava sexual. Los miré dubitativa.</p>



<p>&#8211; Póntelo, a ver como te queda.- Añadió Andrés.</p>



<p>Sin saber muy bien porque, me puse aquella fina argollita alrededor de mi cuello. Raúl la cerró el candado. Me miré frente al espejo. Realmente no me quedaba mal, era una fina línea plateada sobre mi piel. Tampoco me molestaba. Únicamente el pequeño candado le daba un aspecto sospechoso, pero no llamaba la atención. Si nadie se fijaba atentamente, los cinco nombres tampoco se leían a primera vista.</p>



<p>&#8211; La llave la vamos a tener nosotros.- Dijo Antonio.- No te lo vas a quitar nunca, excepto con nuestro consentimiento.</p>



<p>&#8211; ¿Qué pretendéis?- Pregunté intrigada sobre dónde iba a conducir aquello. Juan tomó la palabra.</p>



<p>&#8211; Ahora que vas a dejar de ser nuestra profe, no queremos perder el contacto contigo.</p>



<p>&#8211; Exacto.- Añadió Marcos.- Queremos que siempre estés disponible para nosotros. Salvo cuando estés dando clase claro.</p>



<p>&#8211; Que en cualquier momento que nos apetezca, podamos llamarte, o presentarnos de improvisto aquí, y repetir el plan de esos días.- Dijo Raúl.</p>



<p>&#8211; Y no solo eso, también queremos que estés a nuestra plena disposición para llevarte a donde queramos, para hacerte lo que deseemos. Tenemos muchos planes para tí.- Añadió Andrés.</p>



<p>Estuve callada unos minutos, intentando asimilar todo aquello.</p>



<p>&#8211; Osea, ¿queréis que sea algo como vuestra putita personal?- Otra vez las palabras salieron solas de mis labios.</p>



<p>&#8211; Eso lo has dicho tú, no nosotros.- Remató Antonio.- Pero, ¿qué dices a ello?</p>



<p>Me quedé sin palabras, estuve unos instantes balbuceando expresiones inconexas, hasta que finalmente pude articular unas palabras de forma coherente.</p>



<p>¿Que por qué acepté convertirme en su sumisa? Llegados a este punto, después de todo lo que habían hecho conmigo, poco más podían hacerme ya. De facto, durante esos meses me había convertido, efectivamente en su putita sumisa. Me habían usado como habían querido, y en cierto modo, yo les había usado a ellos para conseguir el trabajo de mis sueños. ¿No es eso una forma de prostitución? Mis palabras solo fueron sino una aceptación de una situación que ya era una realidad.</p>



<p>“Hizo profesión de puta” había escrito un día en la pizarra de clase. Hacía una eternidad para mí. Al final, aquella frase parecía dirigida a mí. Sí, más que profesora, se podía decir que ese año me había convertido en una prostituta.</p>



<p>Y supongo que ahora os preguntaréis si soy feliz con esa situación. ¿Lo dudáis? Tengo un trabajo que me apasiona y además, a mis 27 años tengo cinco chicos más jóvenes y realmente atractivos a mi plena disposición. Sí, hago lo que ellos desean, cumplo todas sus peticiones, pero, ¿quién me obliga a ello? Realmente se puede decir que disfruto tanto o más que ellos. Gracias a ellos he descubierto un mundo totalmente nuevo para mí. De vez en cuando salimos de noche, a otra ciudad, dónde nadie nos conozca y me llevan a clubs de striptease amateur o a locales de BDSM exhibiéndome como la esclava sumisa que soy. Alguna vez me visten con un arnés de cuero cubren mi rostro con una máscara y me llevan a pasear por el campo, atada a una correa como si fuera una mascota. Son tantas y tantas experiencias nuevas que no quiero saturaros con ellas.</p>



<p>Aunque esos últimos días, estoy un poco preocupada, siento que estoy poniendo en riesgo mi trabajo. Hay una extraña sensación, como un “sexto sentido” que me advierte de algo. Pero supongo que ya os habréis cansado de escuchar mi vida. ¿O no?</p>



<p>¿FIN?</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/33/15913635/15913635_016_ebfc.jpg" alt="" width="695" height="463"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Laura, una profesora diferente 3, la selectividad&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Feb 2022 12:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[confesiones]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[ninfómana]]></category>
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					<description><![CDATA[Una profesora diferente. Cap 3. La preparación de la Selectividad ¿Dónde os dejé la última vez? Ah sí, ya me acuerdo. Era el lunes en que empezaban las clases preparatorias de selectividad. Ese día estaba bastante nerviosa, mis alumnos se jugarían su futuro en esos exámenes y quería dar todo lo posible para ayudarlos a sacar la mejor nota posible. No quería que por una cuestión de décimas, uno de ellos viera sus sueños frustrados. Por otro lado, me carcomían varias dudas, tan solo llevaba unos meses como profesora y no sabía si realmente estaría a la altura. Una cosa [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Una profesora diferente. Cap 3. La preparación de la Selectividad</p>



<p>¿Dónde os dejé la última vez? Ah sí, ya me acuerdo. Era el lunes en que empezaban las clases preparatorias de selectividad. Ese día estaba bastante nerviosa, mis alumnos se jugarían su futuro en esos exámenes y quería dar todo lo posible para ayudarlos a sacar la mejor nota posible. No quería que por una cuestión de décimas, uno de ellos viera sus sueños frustrados.</p>



<p>Por otro lado, me carcomían varias dudas, tan solo llevaba unos meses como profesora y no sabía si realmente estaría a la altura. Una cosa es prepararlos para los exámenes finales de bachillerato, pero cosa muy diferente era la selectividad. ¿Y si resulta que no daba la talla como profesora? ¿Y si no tenía el talento suficiente? Por primera vez desde que empecé la sustitución en esa escuela me asaltaban ese tipo de dudas. Todos mis alumnos habían mejorado su rendimiento escolar conmigo, pero aún así me sentía insegura.</p>



<p>Tema a parte, estaba mi “relación”, si es que podía llamarla así, con cinco de mis alumnos. Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés. Los cuales no sólo eran atractivos (sí, muy atractivos) sino tambíen un poco “rebeldes”. A fin que se esforzaran y mejoraran sus notas, había hecho con ellos ciertas apuestas de índole erótico. Sí, debo decir que no se quién disfrutó más con ello, si yo o los chicos.</p>



<p>Así que allí estaba yo, vestida como si fuera a ir de fiesta, entrando en un instituto dispuesta a preparar a mis alumnos para los exámenes más importantes de su vida. Aquél día llevaba una camisa blanca, una minifalda oscura y unos zapatos de tacones. Por unos instantes, contemplé mi reflejo en la puerta del instituto antes de entrar. Con los cuatro primeros botones de la camisa desabrochados y el pelo rizado, me sentía como una profesora sacada de un vídeo porno. Parecía más preparada para dar clases de educación sexual que de Lengua y Literatura que era la materia que tocaba trabajar.</p>



<p>Tema a parte estaban los dichosos vibradores que me había metido en mi vagina y en los pezones y que cualquiera de los cinco podría controlar con un mando a distancia. Estaba convencida que aquello había sido una idea pésima, pero ya no había vuelta atrás. Casi era la hora así que me dirigí hacia mi clase. Entré y tras comprobar que todos mis alumnos estaban presentes, empecé. Las clases preparatorias eran distintas a las demás, en lugar de durar una hora, de destinaban dos horas seguidas a cada materia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_003_761e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Pasada la primera media hora se confirmaron mis temores. La mayoría de alumnos había empezado a desconectar de lo que les estaba explicando y no me prestaban atención. El Siglo de Oro no les despertaba especial interés. Otros tenían la mirada fija en mi escote, seguramente esperando haber si con un movimiento torpe, yo mostraba más de lo que desearía. Aquello no funcionaba, así que decidí cambiar la estructura de la clase. Me levanté de la mesa y me dirigí a la pizarra.</p>



<p>-¿Sabíais que Calderón de la Barca asaltó un convento en plena noche, espada en mano, para vengar a su hermano?</p>



<p>Los alumnos cambiaron su expresión, pasando a mostrarme atención. Tal vez con anécdotas conseguiría ganar su interés por la Literatura del Siglo de Oro.</p>



<p>-¿Sabíais que Lope de Vega al ver que su amada entablaba una relación con un noble por interés económico, hizo circular unos versos en que la trataba de prostituta?</p>



<p>Las miradas de asombro de mis alumnos me indicaron que iba por el buen camino. Tal vez esa era la forma de hacerles ver de forma amena al Fénix de las Letras. Escribí unos versos en la pizarra:</p>



<p>&#8220;Una dama se vende a quién la quiera [&#8230;]</p>



<p>Su padre es quien la vende, aunque calla,</p>



<p>su madre la sirvió de pregonera [&#8230;]</p>



<p>Es puta de dos y cuatro [&#8230;]</p>



<p>A cuantos piden su cuerpo</p>



<p>se lo da por interés</p>



<p>hizo profesión de puta&#8221;</p>



<p>-¿Sabíais que por esos versos, Lope fue a la cárcel?- Dije señalando la pizarra, todos mis alumnos me miraban atentos, aunque no pude continuar la explicación.</p>



<p>Por un momento me había olvidado que llevaba aquellos vibradores, pero al parecer los chicos no. Uno de ellos los había activado con el mando y ahora notaba como vibraba el huevo dentro de mi vagina y como las pinzas empezaban a estimular mis pezones. Aquello me había pillado de sopetón. Instintivamente solté un gemido y dirigí mi mano hacia uno de mis pechos. Mientras no vibraron casi no noté aquellas pinzas, pero ahora que habían empezado a funcionar, me provocaban un cosquilleo en los pezones, instintivamente empecé a masajearme los pechos para intentar calmar aquella sensación. No era del todo desagradable, pero ese cosquilleo en los pezones me ponía la piel de gallina y me causaba cierta molestia.</p>



<p>Pasados unos segundos, y superada la sorpresa inicial, noté como el color subía a mis mejillas. Toda la clase me miraba con cara de asombro, y no era para menos. Allí estaba yo, enfrente la pizarra frotándome mi pecho. Como pude, recuperé la compostura e hice como si no hubiera pasado nada.</p>



<p>-Abrid el libro por la página 34 y empezad a trabajar los ejercicios de Lope de Vega. Si alguien tiene alguna cuestión, no duden en preguntarme.</p>



<p>Notando el huevo vibrando dentro de mí, me dirigí a mi mesa, y me senté e intenté concentrarme en los ejercicios que debían resolver los alumnos. Pero aquel cosquilleo entre mis piernas no cesaba, y las pinzas cada vez me molestaban más. Maldita la hora en que pensé que era buena idea asistir a clase con esos chismes en mi cuerpo.</p>



<p>Lo peor de todo es que, quien fuera que estuviera jugando con el mando, no me dejaba alcanzar el clímax. Sentada en mi mesa, esperé, tratando de disimular mi excitación, que los vibradores hicieran su trabajo y me dieran el orgasmo. A duras penas pude ahogar una exclamación de sorpresa cuando justo en el momento más álgido de placer, dejaron de vibrar, dejándome completamente frustrada. Maldita sea, unos segundos más y hubiera alcanzado el orgasmo. Pasados unos instantes, noté como poco a poco la excitación abandonaba mi cuerpo. Pero justo cuando empezaba a relajarme, aquellos chismes se volvieron a activar, llevándome otra vez cerca del orgasmo para detenerse súbitamente poco antes que pudiera derretirme de placer. Ante la frustración, intenté ahogar un gemido mordiéndome los labios.</p>



<p>Por la cara que ponían algunos alumnos era evidente que no disimulaba nada bien lo que sentía. Levanté el libro que tenía encima de la mesa y enterré mi cara en él para evitar que mis alumnos pudieran ver las mal disimuladas expresiones de mi rostro. Así, en esa humillante posición, pasé unos minutos, pensando qué hacer. Una de las opciones que barajaba era levantarme e ir al baño a quitarme aquellos chismes y terminar con mi tortura. Pero si ya notaba como temblaban mis piernas bajo la mesa ante los orgasmos frustrados, no quería ni imaginarme el patético espectáculo que daría si intentaba andar hacia la puerta. Tampoco podía continuar el resto de la clase con mi cara enterrada en el libro. Pronto terminarían los ejercicios y debería repasar los resultados con ellos. Si sólo me concedieran un orgasmo&#8230;</p>



<p>Bajé un poco el libro de forma que no me cubriera los ojos. Así podía observar a la clase y mantenía ocultos los gestos involuntarios de mis labios. Tenía que saber cuál de aquellos cinco chicos era el que estaba jugando con el maldito mando. Nunca llegué a pensar que ponerme esos chismes en mi cuerpo sería una tortura. En qué momento pensé que podría ser algo divertido y excitante. Pensé que se limitarían a estimularme ligeramente o que los mantendrían vibrando toda la clase para causarme algún que otro orgasmo. No pasó por mi cabeza que pudieran utilizar el mando para torturarme de esa forma. Lo que había empezado como una travesura ya no era divertido. Al cabo de unos minutos, me di cuenta que era Marcos quién jugaba con el mando.</p>



<p>Levantándome de la mesa, intentando mantener la compostura, me acerqué a su mesa. Por suerte, estaba sentado en la segunda fila, lo que me ahorraba tener que pasearme patéticamente por toda la clase. Notaba como mis piernas me temblaban al andar. Lamenté no haberme puesto medias. Seguramente la fina tela del tanga que llevaba no contenía mis fluidos. Pero no quería comprobar sí estaban resbalando por mis piernas, la vergüenza me devoraba. De la forma más digna que pude, dando pequeños pasitos, rezando para que los alumnos por los que pasaba a su lado no se dieran cuenta de que tenía la piel de gallina, que andaba con las rodillas apretadas y que mi cuerpo temblaba como una hoja. Al final llegué a la mesa de Marcos.</p>



<p>-Por favor, para.- Le susurré</p>



<p>-¿Que pare, el qué?- Me respondió como si no supiera de qué le hablaba.</p>



<p>-Lo sabes perfectamente, por favor, deja que llegue al orgasmo o apaga esos chismes definitivamente. Pero no sigas así, esto es una tortura.- Le respondí en voz baja.</p>



<p>-Disculpa profe, pero es que no la he oído bien, podría hablar un poco más alto.- Respondió el chico.</p>



<p>Me había escuchado perfectamente, ¿qué pretendía, que toda la clase se diera cuenta de lo qué estaba sucediendo? ¿Quería arruinar mi reputación, era eso? Volví a susurrarle.</p>



<p>-Por favor, te lo suplico. De verdad que no lo aguanto más. He entrado en vuestro juego, ¿no es suficiente? por favor, para mi ya no es divertido- Le imploré. Su respuesta me dejó helada.</p>



<p>-Entrégame tus bragas a cambio de tu orgasmo- Dijo fríamente. Mis ojos se abrieron como platos, afortunadamente pude ahogar un grito de sorpresa.</p>



<p>-¡Estás de broma! No puedes pedirme eso.- Le respondí.</p>



<p>-Hablo en serio, no es tan difícil, vuelves a tu mesa, te quitas las bragas, vuelves y me las dejas en mi mochila. Te vuelves a sentar y disfrutas de tu clímax.- Respondió el chico señalando con el pie su mochila abierta en el suelo.</p>



<p>Estuve a punto de replicar pero me callé. Ya llevaba un rato hablando con él y varios alumnos me lanzaban miradas intrigados. Seguramente, al agacharme para hablar con él, debía estar en una postura de lo más sugerente para los que tenía detrás. No quería imaginarme lo traicionera que podía ser mi minifalda. Si estando de pie cubría justo mi trasero, ahora que me había agachado un poco no quería saber hasta que punto estaba revelando mi trasero. Como alguien me hiciera una foto con su teléfono móvil, estaría acabada. Me levanté y como pude, notando las miradas de varios alumnos clavadas en mi nuca (o mejor dicho, en mi trasero), volví a mi mesa.</p>



<p>En ese momento estaba tan ansiosa por un orgasmo que no se me cruzó por la cabeza que la solución más fácil sería salir de la clase, ir al baño, quitarme aquellos malditos chismes, lavarme la cara con agua fría para que se me bajara la excitación y luego continuar con la clase. No, en ese momento mi mente no trabajaba como debería, sólo tenía en mente el cómo quitarme el tanga sin que lo notara el resto de alumnos para que Marcos me concediera mi anhelado clímax.</p>



<p>Todos los alumnos (todos excepto cinco), estaban concentrados en los ejercicios. Me pegué con la silla a la mesa lo máximo que pude para que ningún alumno distraído pudiera darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Mientras con la mano izquierda hacía como que subrayaba párrafos del libro que tenía delante, me concentré en subirme la falda con la mano derecha. En este aspecto que fuera tan corta me ayudó, y a los pocos minutos noté el tacto del tapiz de la silla en mi culo. Así que me levanté unos centímetros y, lo más rápido que pude, agarré la cinta del tanga y me lo bajé hasta las rodillas. Luego paré y observé la clase unos segundos. Nadie parecía haber reparado en mi maniobra salvo cinco chicos que no me quitaban los ojos de encima. El resto fue más fácil. Con un pequeño movimiento de piernas, mi ropa interior cayó a mis pies. Con la mano derecha, me volví a bajar a falda y colocarla lo mejor que pude. Con un gesto distraído hice como que se me caía el bolígrafo al suelo y al recogerlo, agarré el tanga y lo apreté fuertemente en mi puño. Notaba la fina tela totalmente impregnada con mis fluidos, los cuales ahora que no llevaba ropa interior, notaba como descendían por mis muslos.</p>



<p>Antes de que mis fluidos empezaran resbalar por debajo de mi falda, me levanté e intentando al máximo mantener mi compostura seria, me acerqué de nuevo a la mesa de Marcos. Hice ver que le resolvía una duda y rápidamente bajé mi mano, cogí su mochila y metí mi tanga dentro.</p>



<p>-Deberías apartar tu mochila de aquí. Cualquiera podría tropezar con ella.- Le dije en un tono suficientemente alto para que lo escucharan las mesas de alrededor. Tenía que justificar mi gesto. El chico con una sonrisa me indicó que volviera a mi mesa.</p>



<p>Justo cuando me volví a sentar a la mesa noté como los vibradores volvían a trabajar. Aquella sensación de nuevo me embriagó de placer. Para disimular, cubrí mi rostro con una mano haciendo ver que estaba concentrada en el libro que tenía delante. De vez en cuando lanzaba miradas a Marcos que no dejaba de sonreírme mientras metía su mano en la mochila. Con toda seguridad ya se había dado cuenta que mi tanga estaba empapado. Esta vez los vibradores no pararon y pude alcanzar mi deseado orgasmo. Me metí el boli en la boca y lo mordí para evitar soltar un gemido mientras el placer inundaba mi cuerpo. El boli crujió al mismo tiempo que notaba como se erizaba mi piel al alcanzar el clímax. Aquello fue un verdadero alivio. Mi cabeza volvía a trabajar de nuevo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_004_5e04.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Miré el reloj, con la tontería, había pasado un tiempo más que suficiente desde que mandé a mis alumnos a hacer los ejercicios. Así que, sin levantarme de la mesa pero con otro ánimo, nos pusimos a corregirlos.</p>



<p>He de decir que me sorprendí al ver como la mayoría de alumnos había resuelto las cuestiones relativas a Lope de Vega de forma satisfactoria. Aquello me levantó la moral. Quizá sí que tenía madera de profesora. Incluso mis cinco alumnos &#8220;favoritos&#8221; se habían aplicado en ello.</p>



<p>Al finalizar la clase, me percaté que en el tapiz de la silla había una mancha húmeda. &#8220;Maldita sea&#8221; mascullé, aquellos chicos habían ido demasiado lejos. Aquello empezaba a poner en juego mi futuro como profesora. Como algún alumno se diera cuenta de lo que había sucedido hoy en clase y se fuera de la lengua ya podía olvidarme de trabajar en esta o en cualquier otra escuela.</p>



<p>Antes de que salieran al recreo, cogí mi cartera y me dirigí a los cinco chicos.</p>



<p>&#8211; Vosotros, ¡A mi despacho!</p>



<p>Aquello fue un intento desesperado de intentar imponer mi autoridad sobre aquellos cinco alumnos. Quería demostrarles que por mucho que hubiera entrado en su juego, no dejaba de ser su profesora, y en clase debían respetar las normas. En ese momento no me di cuenta de lo equivocada que estaba. No hay autoridad que imponer a quién has entregado tu ropa interior. Ellos tenían el control absoluto, pero yo aún no me había percatado de ello. En ese momento aún creía que tenía la situación bajo control, que era yo quién ponía las normas.</p>



<p>Ello me seguían mientras yo caminaba hacia el despacho de la profesora a la que sustituía. Notaba como otra vez los vibradores se activaban. Aquellos malditos volvían a jugar con el dichoso mando. Poco a poco noté como mi excitación volvía a crecer. Justo cuando crucé la puerta del despacho, pensé que tal vez esa no había sido una buena idea.</p>



<p>El despacho estaba tal como lo había dejado la profesora titular. Había una mesa de escritorio con un ordenador y dos sillas para las visitas. Detrás del escritorio había una cómoda butaca. Completaban el ambiente una estantería con diversos libros y carpetas y un pequeño sofá que, según me había indicado el Director, era para hacer menos tensas y más informales las reuniones con los padres.</p>



<p>Nada más entrar, los cinco tomaron asiento, ocupando el sofá, las sillas y la butaca, dejándome a mi de pie. Aquello no me gustaba. Pese a ello adopté una postura lo más seria posible, al fin y al cabo, era su profesora y quería dejarles claros sus límites.</p>



<p>-Lo de ahora no ha tenido ni pizca de gracia. ¡Se acabó el juego!- Dije autoritariamente. O al menos creí haber dicho de forma autoritaria.</p>



<p>En mi interior, aquellos chismes seguían vibrando.</p>



<p>-¡Dadme ese mando! Ya no tiene gracia.- Volví a insistir, intentando imponerme.</p>



<p>Yo creía estar actuando con firmeza, pero por la reacción de los chicos era obvio que no lo percibían de la misma forma. Por mucho que mi voluntad fuera esa, mi cuerpo me estaba traicionando. En ese momento, no me percaté de ello. Los chicos en cambio lo notaron al instante. Mis palabras, lejos de ser fuertes, sonaron débiles. Mi cuerpo temblaba involuntariamente al estar sola en el despacho con aquellos cinco atractivos jóvenes. Mi respiración era entrecortada, fruto del deseo y la excitación que crecían dentro de mí. Mi mirada en lugar de ser firme era vidriosa, mis ojos imploraban a los chicos lo contrario que mis palabras. Todo mi cuerpo suplicaba que hicieran lo que desearan conmigo. Mi voluntad se debilitaba por momentos.</p>



<p>Antonio se levantó del sofá y se puso enfrente mío.</p>



<p>-Y si no te damos el mando, ¿qué?- Dijo mientras apuntaba mi pecho con su dedo.</p>



<p>Incapaz de responder, retrocedí unos pasos. Él continuaba acercándose, apuntándome con su dedo, exigiendo una respuesta que no podía darle. Volví a retroceder, tropecé con el sofá y caí de espaldas, sobre el sofá y sobre Raúl, que seguía sentado. La reacción del chico no se hizo esperar.</p>



<p>-Vaya, no pensaba que fueras a lanzarte a mis brazos.- Dijo mientras rodeaba mi cintura con sus fuertes brazos. A través de la ropa notaba la calidez de su musculado cuerpo, intenté zafarme de su abrazo pero mis esfuerzos fueron débiles. ¿Realmente quería apartarme de aquellos musculosos brazos?</p>



<p>-Buenas vistas.- Dijo Andrés. No me había percatado que, en mi torpe caída al sofá, había abierto las piernas. Sin ropa interior, mostraba a los cuatro chicos toda mi intimidad. Aunque no fuera la primera vez, en ese momento me sonrojé de la vergüenza.</p>



<p>Intenté protestar, pero Raúl, cogiéndome totalmente desprevenida, acercó sus labios a los míos y me robó un intenso beso. Cualquier queja, cualquier forcejeo por mi parte quedó completamente anulado por aquel beso. Hacía mucho que nadie me besaba así. Succionando mis labios, metiendo la lengua dentro de mi boca, un beso lleno de deseo y pasión. Sí, demasiado tiempo sin notar un beso tan intenso. Por unos instantes me quedé sin poder reaccionar. Luego me di la vuelta, me encaré a Raúl y respondí a su beso, devorando los carnosos labios de aquel chico, siendo ahora mi lengua la que entraba dentro de su boca, buscando la suya y enroscándose a ella como una serpiente. Hacía mucho que yo tampoco besaba a nadie de esta manera. Mi cuerpo se encendía por momentos. No tardé mucho en perder completamente el control de la situación.</p>



<p>Detrás mío noté como alguien me subía la falda hasta la barriga. Ni siquiera traté de impedirlo, mi cuerpo era puro deseo. Noté como varias manos tocaban mi culo y se frotaban en mi húmeda vagina. Concentrada en los besos con Raúl, no me giré para comprobar quiénes estaban jugando de esta forma. Sus caricias me hacían arder de placer. Ahogaba mis gemidos incrementando la intensidad de los besos. En algún momento me retiraron el huevo de mi vagina. Sólo reaccioné cuando noté que algo cálido y duro se introducía en mi vagina. Dejé de besar a Raúl y me di la vuelta. Juan estaba con los pantalones desabrochados y con un grueso y endurecido miembro fuera.</p>



<p>-Aquí no&#8230; en la escuela no&#8230;- Logré susurrar en un atisbo de cordura.</p>



<p>-¿Por que no?- Dijo Andrés mientras cogía las llaves de mi mesa y cerraba la puerta del despacho- Estamos en la hora de recreo, todos los profes están en el bar tomándose un café. Nadie se va a enterar de nada.</p>



<p>Mi cuerpo ardía de deseo, me pedía que sucumbiera al placer, que no me preocupara. Pero mi mente estaba insegura, si alguien se enteraba de eso sería el fin de mi carrera. El escándalo que se armaría acabaría con mi reputación, seguramente tendría que irme a otra ciudad a vivir.</p>



<p>-Cualquiera podría pillarnos&#8230;-susurré entre gemidos, Juan estaba estimulando mi clítoris, inundándome de placer.</p>



<p>-Entonces impídenoslo. Grita, aparta mis manos, haz algo- Dijo Andrés mientras metía su mano por debajo de la camisa, acariciando mi barriga hasta llegar al sujetador.</p>



<p>¿Realmente yo quería parar aquello? Mi cuerpo lo deseaba intensamente. Creo que nunca en la vida me había sentido tan excitada, el hecho de tener sexo en la escuela con esos atractivos alumnos, despertaba en mí cierta pasión. ¿Qué me ocurría? Nunca había fantaseado con una situación así, pero ahora descubría que aquello me excitaba enormemente. ¿Debía detenerlos? ¿Tenía voluntad para parar? ¿Por que ahora me despertaba un morbo fetichista tener sexo con ellos en mi despacho? Realmente tenían razón, en el recreo no se quedaba ningún profesor en el despacho, todos iban a la cafetería. La posibilidad que alguien nos descubriera era muy remota.</p>



<p>-Sin precauciones, no hay nada.- Conseguí mascullar en un atisbo de sensatez.</p>



<p>Sonriente, Marcos sacó varios preservativos de su bolsillo. La decisión volvía a estar en mis manos pero poca capacidad de decisión me quedaba.</p>



<p>-Que sea rápido, en 20 minutos tenemos que estar en clase.- Dije mientras me acomodaba en el sofá.</p>



<p>-Ponte boca abajo mejor, quiero disfrutar de la visión de tu lindo culito.- Dijo Juan mientras se colocaba el preservativo.</p>



<p>Extasiada, obedecí. Me tumbé boca abajo con las piernas fuera del sofá, tocando el suelo con los pies. Por la mirada de los chicos, mi postura, ofreciéndoles mi trasero debía ser de lo más erótica. No había nada que deseara más que el hecho que me penetraran esos atractivos alumnos. No pude evitar un gemido de placer al notar como el endurecido pene de Juan se deslizaba con facilidad dentro de mi vagina. Estaba tan humedecida y lubricada que su miembro entró sin problema. Si quería terminar con los cinco sin llegar tarde a la siguiente clase, no podía recrearme demasiado en la situación. Con mis manos, desabroché los pantalones de Raúl, bajándoselos junto con los calzoncillos. Me detuve unos instantes contemplando su pene. Él me miraba lleno de sorpresa y deseo. No sería mi primera felación, pero tampoco es que tuviera mucha experiencia en ello. Únicamente conocía lo básico &#8220;recuerda Laura, juego de lengua y labios, nada de dientes&#8221;. Abrí mi boca y me introduje en ella el cálido glande de Raúl. El chico ahogó un gemido con su mano cuando notó mi boca succionar su miembro.</p>



<p>Al principio sólo fue la punta, pero ante los estímulos de placer que me producía Juan en mi vagina, me animé a más. Al final terminé metiendo más de la mitad de su endurecido miembro en mi boca, humedeciéndolo con mi lengua, succionándolo con los labios. Los gemidos ahogados del chico me indicaban que iba por el buen camino. Estaba tan excitada que ni tan siquiera había pasado por mi mente pedirle que se pusiera un preservativo antes de introducir su pene en mi boca. Ni tan siquiera lo veía algo tan relevante, como os digo, no tenía mucha experiencia haciendo aquello.</p>



<p>Por el rabillo del ojo, contemplaba como nos miraban los otros tres chicos. Totalmente alucinados y con unas miradas llenas de sorpresa y deseo a partes iguales. Seguramente aquello superaba todas sus expectativas.</p>



<p>No contaba con que Raúl estaba tanto o más (si cabía) excitado que yo y enseguida inundó mi boca con un cálido y espeso líquido que no tardó en chorrear por mis labios. Sorprendida aparté mi boca de su pene, intentando limpiarme con la mano. Andrés acudió inmediatamente con un paquete de cleenex y una botella de agua que tenía encima de la mesa. Mientras me limpiaba la boca y bebía algo de agua, noté como Juan agarraba mi culo con más fuerza e instantes después noté una sensación cálida en mi vagina. Por los ahogados gemidos del chico, estaba claro que había alcanzado el éxtasis. Yo seguía embriagada de placer, Juan se había derretido pero yo aún no había terminado. Por suerte, seguía teniendo tres atractivos chicos llenos de energía.</p>



<p>Andrés me hizo tumbar boca arriba en el sofá. Excitada, abrí mis piernas, mostrando mi suave y enrojecida vagina. Nuestras miradas estaban llenas de deseo. El chico se tumbó encima mío y empezó a penetrarme, primero con suavidad pero enseguida incrementó la intensidad de sus embestidas al ver mi expresión de placer.</p>



<p>Con un gesto, indiqué a Antonio que se acercara. El chico entendió enseguida a lo que deseaba y se bajó los pantalones. Se notaban las horas que invertían aquellos chicos en el gimnasio, no sólo tenían unos cuerpos bien definidos sino que sus órganos sexuales iban en consonancia con sus musculosos cuerpos. Nunca había tenido sexo con unos chicos tan atractivos. Sinceramente, en aquél momento, me sentí afortunada. Llena de pasión, me metí en la boca el pene de Antonio.</p>



<p>Los chicos estaban tan excitados que alcanzaron el orgasmo enseguida. Volvía a tener la boca llena de semen, otra vez no había caído en pedir que se pusiera condón antes de chupársela. Suerte de los cleenex y la botella de agua. Por mi parte, yo aún seguía encendida y ansiosa, ninguno de los dos chicos habían conseguido llevarme al orgasmo. Por suerte, quedaba Marcos.</p>



<p>Se tumbó encima mío y empezó a penetrarme con suavidad. Acerqué mis labios a su oreja y mientras abrazaba su cuerpo le susurré que lo hiciera con más energía. Abrazada a su fuerte cuerpo notaba como Marcos incrementaba la intensidad con sus caderas llevándome más y más al borde del éxtasis. Finalmente, ambos nos fundimos intensamente. Apreté mis labios contra los del chico para ahogar nuestros gemidos. Tan fuerte fue mi beso, que cuando nuestros labios se separaron, le había dejado una pequeña marca morada en ellos.</p>



<p>Agotada, miré el reloj&#8230;¡MIERDA! Pasaban 10 minutos de la hora. Los otros alumnos se estarían preguntando porque no llegaba a clase.</p>



<p>&#8211; Chicos, tenéis que iros, pero YA!- Dije mientras me volvía a poner bien la falda y la camisa.- ¡Y borraros esa sonrisa bobalicona de vuestras caras! Como entréis a clase con esa cara, todo el mundo sospechará algo.</p>



<p>Los chicos no tardaron casi nada en volver a abrochar-se los pantalones. Miré unos instantes al pasillo para asegurarme que no había nadie alrededor y con un gesto les apresuré para que se fueran a clase. Mi idea era dar unos minutos de tiempo y llegar más tarde para no entrar los seis a la vez. Mientras esperaba, me recogí los cabellos en una cola pero…¡MIERDA!</p>



<p>Noté en mi pelo una sustancia pringosa. De alguna forma el semen de uno de los chicos había llegado allí. Estuve unos instantes temblando de nervios, sin saber qué hacer. Finalmente recogí mi cartera y salí volando del despacho directa al baño más próximo. Pero justo crucé la puerta, volví a entrar como una exhalación.</p>



<p>“Los preservativos”, miré la papelera y allí estaban. No podía dejarlos allí o el personal de limpieza se daría cuenta y como lo contaran al Director, estaría acabada. Sin manías, cogí los preservativos y sus envoltorios y los guardé en mi cartera. Antes de salir de nuevo, volví a la mesa. Allí estaba ese dichoso huevo, causante de lo que acababa de suceder. Lo cogí, notándolo pringoso por mis fluidos y lo metí en mi cartera. Ahora sí, salí pitando del despacho.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_010_ba53.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Justo al girar el pasillo para dirigirme a los baños, me crucé con la Jefa de Estudios. Una cincuentona de la que estaba convencida que no le caía bien. Aguanté la respiración para disimular mi nerviosismo y rezando para que no se fijara en la mancha de mi pelo, intenté pasar desapercibida.</p>



<p>&#8211; Llegas tarde. La clase ya debería haber empezado.- Fue lo único que dijo cuando la sobrepasé.</p>



<p>Sin responder nada, entré como una flecha al baño de chicas. Puse la cartera en el mármol de la pica, abrí el grifo y me miré en el espejo. Mi pelo era un amasijo revuelto, nada que ver con el pelo perfectamente rizado que llevaba al empezar las clases. Antes de meter la cabeza en el agua, me quité las pinzas de los pezones y las dejé sobre la cartera. Mientras me limpiaba el pelo, me asaltaban todo tipo de remordimientos. Aquello había estado mal, muy mal. Como los chicos se fueran de la lengua o como la Jefa de Estudios sospechara algo, mi carrera como profesora se habría acabado. Aproveché también para lavarme bien la cara. El contacto del agua fría me hizo ver las cosas con claridad. Aquello no podía volver a suceder. Tenía que cortar de raíz esa maldita relación con los chicos o la cosa acabaría muy mal para mí.</p>



<p>Mientras hacía esas reflexiones, la puerta de uno de los baños se abrió y salió Jessica, una de mis alumnas. Asustada, di un codazo que tiró mi cartera por el suelo.</p>



<p>-¿Ocurre algo profe? La veo muy nerviosa- Dijo la chica.</p>



<p>&#8211; No… no pasa nada… gracias.- Respondí nerviosa- ¿No deberías estar en clase?</p>



<p>&#8211; Me sentó mal el desayuno- respondió la chica- ¿No debería estar usted dando la clase?</p>



<p>En aquél momento no me di cuenta del tono altivo en que había pronunciado las ultimas palabras. Mi mente únicamente trataba de dar una respuesta coherente, pero antes que se me acudiera una respuesta, Jessica ya abandonaba el baño.</p>



<p>Me aseguré que mi falda y mi camisa estaban bien colocadas y me recogí el pelo en una cola con la esperanza que el calor de verano lo secara rápido. Cuando todo parecía estar en su lugar, tuve un sobresalto. Alguien me había tocado la espalda, bruscamente me giré y allí volvía a estar Jessica “no se había ido a clase esa niña, que demonios quiere ahora” pensé molesta.</p>



<p>&#8211; Disculpe profe, pero, cuando tiró su cartera se le cayó esto.- Dijo entregándome un pequeño objeto. Le di las gracias sin pararme a examinarlo. Cuando fui a guardarlo en la cartera noté un escalofrío por todo el cuerpo. Jessica acababa de recoger una de aquellas malditas pinzas que minutos antes llevaba en mis pezones.</p>



<p>Hecha un amasijo de nervios, me fui corriendo hacia el aula. Cuando entré, pasaban ya 20 minutos. Tocaba clase de Matemáticas. Sin saludar siquiera, les mandé hacer los primeros ejercicios del libro. Durante toda la clase, mis ojos no se apartaron de Jessica “¿se habrá percatado de qué era el objeto que había recogido del suelo?” no cesaba de preguntarme. Si la chica se había dado cuenta, no daba muestras de ello. Durante todo el rato estuvo concentrada en los ejercicios y al momento de corregirlos no me dirigió ninguna mirada especial. “Seguramente ni se habrá fijado, pensará que es una pinza para el pelo” pensé. Y sí, seguía sin bragas.</p>



<p>Horas después, y con los nervios a flor de piel, terminó el primer día de clases preparatorias. Llena de sentimientos contradictorios, cogí el autobús para irme a casa. Como profesora, estaba segura de haber hecho un buen trabajo con las primeras clases. Los alumnos se habían aplicado en resolver los ejercicios y habían mostrado interés por mis explicaciones. Tal vez aquello no se me daba tan mal.</p>



<p>Al llegar a casa lo tenía claro, tenía que cortar de raíz aquella relación con los cinco chicos. Al menos mientras fueran alumnos míos. Después de la selectividad, cuando ya no fueran alumnos, ya vería hacia dónde quería llegar yo con ellos. Sí, lo había gozado, y mucho. Pero el riesgo asumido era demasiado alto. No quería jugármela a las pocas semanas que terminara el curso.</p>



<p>Me di una buena ducha y con la cabeza despejada cogí el móvil y escribí un mensaje a los chicos. Les dije que aquello había sido un error, que daba por terminado el juego y que como se les acudiese irse de la lengua tomaría medidas drásticas. Ilusa de mí, aún creía que tenía alguna capacidad de decisión al respecto.</p>



<p>La mañana siguiente me levanté temprano y después de un rato de ejercicio matutino me metí en la ducha y me vestí. Dejé de lado los provocativos atuendos de las últimas semanas y volví a vestir de manera formal. Yo era profesora y ya empezaba a ser hora que mis alumnos me miraran con respeto y no como si fuera un ícono sexual. Nunca debería haber entrado en ese juego.</p>



<p>Dos semanas después</p>



<p>Aquellos quince días habían sido un infierno. Los cinco chicos se habían tomado fatal mi cambio de actitud y no cesaban de entorpecer mis clases. Constantemente hacían preguntas impertinentes, ruidos, hablaban entre sí, molestaban a sus otros compañeros… Ya no sabía qué hacer para controlar la clase. Lo peor de todo era que con esa actitud hacían bajar el ritmo de los demás alumnos. Por muchas horas extra en la biblioteca resolviendo dudas, por mucho que me preparara las clases, veía como el rendimiento de los estudiantes se resentía por la impertinencia de aquellos cinco.</p>



<p>Incluso el Director me había llamado la atención diciéndome que de lejos, mi clase se había vuelto la más conflictiva, que después de casi tres meses, él me creía más capacitada para llevar una clase. Me excusé aludiendo a los nervios de los chicos y a sus jóvenes hormonas, pero en su rostro veía la decepción. Lo había decepcionado, mis esfuerzos no daban resultado. A esas alturas ya no me hacía ilusiones, esas dos semanas habían echado al traste mi reputación y con ella la posibilidad de tener un puesto fijo de profesora en la escuela. Ahora mismo solo aspiraba a terminar las clases de la forma más digna posible y que con suerte, la escuela diera buenas referencias de mí cuando fuera a tirar currículums.</p>



<p>Pero lo peor de todo fue que cuando aquél día por la noche hable con mi madre. Ella vivía en un pueblo, lejos de la ciudad. Normalmente subía a verla una vez al mes y manteníamos contacto por teléfono. Esa conversación para mí fue muy difícil. Las semanas previas había llegado a decirle que estaba muy contenta con mis alumnos, que tenía al Director en mi mano y que quizá me terminarían ofreciendo un puesto fijo finalizado el curso. Ahora todas esas expectativas se habían ido al traste.</p>



<p>Mi madre nunca había considerado en serio que yo pudiera ganarme la vida como profesora. “La carrera de filosofía no tiene salidas profesionales” me había dicho cuando le había hablado de mis intenciones para la universidad. Cuando le hablé de mi vocación como profesora me había dicho que “no te hagas ilusiones, las cosas ya no son como antes. Hoy en día es muy difícil que te contraten en una escuela. Con suerte, te pasarás años y años haciendo cortas sustituciones en diferentes centros sin conseguir estabilidad. Nadie ofrecerá un puesto fijo a una chica joven, no sabrás imponerte a los alumnos, te tomarán el pelo”. Por un momento, creí que podría ver cumplido mi sueño, que le podría decir que ella se había equivocado, que sí que tenía talento para ello. Que había logrado un puesto fijo en una buena escuela, y que ella me miraría orgullosa cuando se lo contara. No me vi capaz de decirle la verdad, que había fracasado, que era incapaz de controlar una clase, ni siquiera podía controlar a cinco alumnos.</p>



<p>Al colgar el teléfono, me sentía frustrada, fracasada y agotada. Sentía como todo el esfuerzo de esos meses había esfumado en dos semanas. Todas las horas dedicadas, la ilusión invertida, todo había sido en vano. Como profesora había demostrado ser un fracaso. Mandé un mensaje a los chicos, únicamente quería terminar las semanas que quedaban de clase en paz. Que como mínimo no fastidiaran la selectividad a sus compañeros de clase. Al cabo de una hora, tenía al grupo en mi piso. Les intenté explicar la situación, lo graves que podrían ser las consecuencias si alguien nos hubiera descubierto. Que seguramente algunos profesores y compañeros de clase ya sospechaban algo. Les dije que únicamente quería que mantuviéramos las apariencias las dos semanas que quedaban, que luego podrían podrían venir algún día a mi piso a cenar y hacer lo que quisieran conmigo. Yo hablaba y hablaba, nerviosa, ellos me miraban fijamente. Al cabo de un rato que quedé callada y se hizo un silencio tenso que rompió Marcos.</p>



<p>&#8211; Es una pena que cambiaras tu actitud hacia nosotros de forma tan brusca. En estas semanas ni siquiera nos has mirado a la cara.</p>



<p>Asentí, sin saber qué decir.</p>



<p>&#8211; Disculpate por ello- Añadió.</p>



<p>Me disculpé. Les dije que lo sentía.</p>



<p>&#8211; Si quieres que nos portemos bien, debes portate bien tu también.- Dijo Raúl.- Arrodíllate.</p>



<p>Sin saber muy bien porque, me arrodillé ante ellos.</p>



<p>&#8211; Es una pena, el Director te tenía en muy alta consideración. El otro día lo escuchamos hablar con la Jefa de Estudios, parece ser que estas últimas semanas se siente decepcionado contigo- Dijo Juan.- Mueve un poco el culo.</p>



<p>Un poco avergonzada, de rodillas ante los cinco chicos, moví mis caderas. Los cinco asintieron, divertidos.</p>



<p>&#8211; Parece ser que hay una profesora que este año se jubila- Dijo Antonio ante mi atónita mirada.- Tal vez podamos ayudarte a conseguir el puesto. Abre la boca.</p>



<p>Sorprendida, abrí la boca. No me gustaba el cariz que estaba tomando aquello. ¿Qué pretendían hacerme? Yo estaba de rodillas ante ellos, meneando mis caderas y con la boca abierta. Notaba como resbalaba mi saliva por la comisura de mis labios. Pero mi mente sólo pensaba en una cosa “¿habría una vacante de profesora titular? ¿realmente podría optar a ocupar su plaza?”</p>



<p>&#8211; No le caes muy bien a la Jefa de Estudios, ni siquiera te tuvo en cuenta para cubrir esa plaza. Ella es partidaria de buscar a alguien con años de experiencia. Alguien que pudiera controlar a los alumnos.- Dijo Andrés.- Pero parece ser que el Director aún te tiene cierto aprecio. Dijo que el Claustro debería considerarte como una opción, debido a que ya tienes experiencia en el centro. Si te portas bien, nosotros nos portamos bien. ¿No te gustaría un puesto fijo en la escuela? ¿Por que para eso has invertido tanto esfuerzo y horas extras, verdad? ¿Siempre aspiraste a la posibilidad que te contrataran de titular, verdad? Si estoy en lo cierto, haz un ladrido, como un perrito.</p>



<p>Mis ojos se abrieron sorprendida, ¿así que aún no estaba todo perdido? El Director aún me tenía en cierta estima. Ilusionada, imité el ladrido de un perro. Los chicos me miraron divertidos mientras me acariciaban la cabeza, como si fuera su mascota.Con un gesto me indicaron que me levantara.</p>



<p>&#8211; Bien, así que estamos de acuerdo, nosotros nos portamos bien, y tu te portas bien.- Dijo Marcos</p>



<p>&#8211; ¿Qué queréis? Por favor, haré lo que me pidáis, pero fuera de la escuela. En la escuela no, por favor.- Imploré. No quería volver a asumir el riesgo que nos descubrieran. No ahora que veía una oportunidad de lograr mis sueños.</p>



<p>&#8211; Ya veremos qué te pedimos a cambio. De momento te vamos a pedir un gesto de buena voluntad. Vuelve a llevar nuestros juguetitos en clase- Dijo Andrés con una sonrisa.</p>



<p>&#8211; No, eso no, por favor, la última vez fue una tortura. Si queréis me vestiré todo lo sexy que queráis, pero eso no por favor- Dije recordando el momento en que Jessica me entregó la pinza vibradora.</p>



<p>&#8211; Veamos… a ver… busquemos algo que nos haga contentos a todos&#8230;- Meditó Juan- Qué tal si a cambio, asistes a clase sin ropa interior de ningún tipo? Ni medias, ni bragas ni sujetador.</p>



<p>Los otros chicos asintieron a la propuesta. Lo pensé unos instantes, eso como mínimo lo podría disimular mejor. Salvo ellos cinco, nadie más tendría que enterarse de que iba sin ropa interior. Si eso era lo que querían a cambio de que me dejaran terminar las clases con tranquilidad…</p>



<p>&#8211; De acuerdo. Lo haré.- Dije ruborizada de vergüenza.</p>



<p>Los chicos hicieron ademán de irse, pero antes de cruzar la puerta, Raúl se giró.</p>



<p>&#8211; Recuerda, esto es sólo como signo de buena voluntad. Ya pensaremos qué pedirte a cambio de ayudarte.</p>



<p>Y, dejándome totalmente con la palabra en la boca, cerraron la puerta y se fueron. Me quedé unos instantes allí de pie, sin saber qué hacer. Mi respiración estaba acelerada. Sin darme cuenta, con una mano me agarraba un pecho y con la otra me estaba frotando la entrepierna. En algún momento, el arrodillarme ante ellos y moverme como si fuera su perrita, me había excitado. No lo terminaba de entender, pero esos segundos en que me sentí totalmente dominada por ellos, me habían excitado.</p>



<p>Me meté en la ducha y mientras la cálida agua me relajaba, medité sobre lo sucedido. Lo peor de todo era que si yo no hubiera gozado con el striptease. Si no hubiera disfrutado enormemente cuando me follaron en la escuela.Tal vez hubiera sido todo más fácil. Había empezado como un juego y poco a poco ellos habían ido tomando el control de la situación. Cada vez les había entregado una parte de mi voluntad. Hasta el punto de ser casi imposible negarme a nada que me pidieran. ¿En qué momento me habían dominado completamente? Seguramente desde el momento en que empecé a gozar con ello.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_008_1e90.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Quince días más tarde</p>



<p>Las dos últimas semanas de clase habían ido mucho mejor que las anteriores. Los cinco chicos volvieron a comportarse y la clase recuperó su rendimiento normal. Yo seguía invirtiendo muchas horas de mi tiempo libre para preparar las clases, pero no me importaba. Ver la atención que me prestaban los alumnos, ver como me hacían interesantes preguntas o como se esforzaban en los ejercicios era recompensa suficiente. Me quedaba hasta tarde en la biblioteca resolviendo las dudas de los alumnos. Hacía más horas que ningún otro profesor. Hasta el Director me felicitó por haber sabido reconducir la clase “sus alumnos son los que mejor preparados veo para la selectividad” me dijo abiertamente.</p>



<p>Los cinco no hicieron ningún gesto, ni ninguna proposición obscena. Nada que levantara ningún tipo de sospecha. Aunque debo admitir que no todo fue según lo previsto.</p>



<p>Unos días después a la charla en mi piso, el sistema de aire acondicionado de la escuela se estropeó. Aunque ahora, cada vez estoy más convencida que aquello no fue una avería fortuita, estoy segura que uno de aquellos cinco chicos saboteó el sistema.</p>



<p>La cuestión era que, sin aire acondicionado, esas últimas semanas de junio hacía un calor tremendo en clase. Así que, ya os podéis imaginar como lo pasé yo, que iba sin ropa interior.</p>



<p>El primer día, vestía una camisa blanca y una falda de tela oscura. Tuve que interrumpir unos ejercicios que escribía en la pizarra al darme cuenta que, con el sudor, mis pezones se transparentaban a través de mi camisa. Tuve que continuar la clase desde la mesa, pero al levantarme, toda la falda se había quedado pegada a mi trasero.</p>



<p>Decidí cambiar mi vestimenta, opté por pantalones tipo “short” y camisetas oscuras. Pero aún así, el sudor me jugaba malas pasadas. Mis pezones se pegaban a la camiseta, no eran pocas las veces que observaba la mirada de mis alumnos fija en mis pechos. Y los pantalones se me pegaban al cuerpo, marcando mis labios vaginales.</p>



<p>Pese a todo, no recibí ningún comentario al respecto, y pasados los primeros días, hice como si no pasara nada. “Total, en menos de dos semanas vas a dejar de verlos” pensé.</p>



<p>Fue el último viernes de clase, al mediodía, los cinco se quedaron en el aula después de la última clase. Tenían una propuesta que hacerme. Actué como si estuviera resolviendo dudas con ellos.</p>



<p>&#8211; ¿Qué queréis?- Pregunté.</p>



<p>&#8211; Ya sabes lo que hay esta tarde, ¿verdad?- Dijo Marcos mientras sacaba un paquete de su mochila.</p>



<p>Aquella tarde había planeada una sesión de yoga para que los alumnos se relajaran antes de la selectividad y ayudarlos a lidiar con el estrés de los exámenes. La asistencia era voluntaria.</p>



<p>&#8211; Vas a venir a la sesión de yoga, vistiendo esto- Dijo Marcos señalando el paquete envuelto.</p>



<p>&#8211; Y… ¿ya está?- Pregunté extrañada</p>



<p>&#8211; Por supuesto que no- Añadió Andrés- Volverás a usar nuestros regalitos.</p>



<p>Los miré suplicante.</p>



<p>&#8211; No te preocupes, esta vez no te vamos a martirizar tanto como al principio. Únicamente queremos que te relajes un poco más, últimamente se te ve muy estresada.- Dijo Raúl.</p>



<p>&#8211; Si lo haces, te contaremos un secreto- Dijo Juan. Y con ello los cinco chicos abandonaron el aula.</p>



<p>Ese mismo día a la tarde</p>



<p>Como pensé, a la sesión de yoga, asistió menos de la mitad de los alumnos de bachillerato. Decir que asistieron un tercio sería ser generosa. De mi clase, a parte de los cinco chicos, solo asistían Jessica y un par de chicas más.</p>



<p>Jessica era la chica que a mi me hubiera gustado ser. Alta, morena, con una silueta esbelta, sus formas femeninas bien definidas, unos generosos pechos…. Tenía un porte que indicaba un alto grado de confianza en si misma, justo lo que yo carecía. Aquél día vestía un top muy escotado y unos leggings bien apretados que no dejaban mucho lugar a la imaginación. Con diferencia, era la chica más atractiva de la escuela.</p>



<p>Pero aún así, yo acaparé la mayor parte de atención. El paquete que me habían dado los chicos contenía un conjunto deportivo rosa chillón. Estaba compuesto de un top, no tan escotado como el de Jessica, pero era la parte inferior lo que me ruborizaba. Eran unos pantaloncitos cortos que apenas cubrían mi trasero, dejando la parte inferior de mi culo al descubierto.</p>



<p>Por suerte, mis ejercicios matutinos me habían dado un vientre plano. Tenía que reconocer, que mi lindo trasero se resaltaba de una forma muy erótica con aquél pantaloncito, pocas chicas podían presumir de un culito tan bonito como el mío.</p>



<p>Cuando me vi con ellos estuve a punto de quitármelos y ponerme otra cosa, demasiado provocativa para mi gusto. Para jugar a voley playa tal vez, pero para ir a la escuela&#8230; Fue al ver que era la única profesora que asistía a la sesión de yoga que decidí darles el gusto a los chicos. Llevaba el huevo en mi vagina. Dejé las pinzas en casa porque se marcaban a través del top.</p>



<p>La sesión se hacía en el gimnasio de la escuela y era impartida por un “personal trainer” bastante atractivo que no apartaba los ojos de mí o de Jessica. Devorándonos con la mirada. Durante toda la hora tuve a mis chicos detrás mío (era obvio que se reservarían los “mejores asientos”). Los vibradores trabajaron a un ritmo suave, excitándome poco a poco pero sin llegar a enloquecerme de placer. Mi único temor fue la preocupación de si, con las extrañas posturas que nos hacía hacer el entrenador, mis fluidos vaginales traspasarían mi short.</p>



<p>Poco antes de finalizar la sesión ya había alcanzado un placentero orgasmo. Al terminar, antes de ir al vestuario, los cinco chicos se me acercaron. En sus labios había marcada una pícara sonrisa.</p>



<p>&#8211; Ayer escuchamos una conversación interesante entre el Director y la Jefa de Estudios- Dijo Antonio.</p>



<p>&#8211; Al parecer, el Director está encantado contigo, y no sólo él. La mayoría de profesores del claustro están encantados en cómo has llevado la clase estos meses- Añadió Raúl.- Tal vez sea porque últimamente le hemos hablado muy bien de ti. Sobre cómo te has esforzado para convertirnos en unos chicos aplicados. Aunque sinceramente, hay que reconocer que, de lejos, eres la profesora que más se preocupa por sus alumnos.</p>



<p>&#8211; Pero, sigues teniendo a la Jefa de Estudios en contra. Ella considera que te falta experiencia y que esto se ha notado en el último mes de clase. Considera que no estás preparada para dirigir durante todo un año a una clase de segundo de bachillerato.- Dijo Juan.</p>



<p>&#8211; Palabras textuales de ella “para dirigir una clase de parvulario aún, pero un segundo de bachillerato le viene grande”- Dijo Andrés.</p>



<p>&#8211; Al final acordaron una especie de “compromiso”- Dijo Marcos.- Si realmente la nota media de tus alumnos en la selectividad es sustancialmente mayor que la de las otras clases, el claustro aprobará darte la plaza vacante. De lo contrario buscarán una profesora con más experiencia.</p>



<p>Al escuchar aquello, no cabía de felicidad, mi sueño parecía a punto de cumplirse. Tuve que reprimir la tentación de abrazar a los chicos. Estaba casi convencida de tener asegurado el puesto, por mucho que tuviera esa “vieja chocha” en contra. En los últimos días, todos mis alumnos resolvían de forma satisfactoria todos los ejercicios de cualquier asignatura. Entonces habló Antonio.</p>



<p>&#8211; No hace falta decir, que una mala selectividad por parte nuestra, daría al traste con tu puesto.</p>



<p>&#8211; Esta bien, ¿que queréis?- Dije asegurándome que no había nadie alrededor. Estaba tan ilusionada que aceptaría cualquier cosa que me propusieran.</p>



<p>&#8211; Una noche entera contigo, sin normas.- Dijo Rúl.</p>



<p>Aquello me dejó totalmente sorprendida, aunque no se muy bien por qué, era obvio lo que querían de mí los chicos.</p>



<p>&#8211; De acuerdo, pero&#8230;- Empecé a decir, pero Juan me interrumpió.</p>



<p>&#8211; Sin reglas es sin reglas ni peros. Una sola noche, a nuestra total merced. A cambio del trabajo de tus sueños. ¿Qué dices?</p>



<p>&#8211; No hace falta decir, que si por la razón que sea, no consigues el trabajo. El acuerdo queda roto. Únicamente a cambio que consigas el puesto.- Añadió Antonio.</p>



<p>Medité unos instantes. Notaba mi corazón palpitando a mil por hora. ¿Una sola noche de sexo a cambio del trabajo de mi vida? Llegados a este punto, por supuesto que acepté. Total, los chicos ya habían tenido sexo conmigo, no iba a implicar nada nuevo ese acuerdo. Ni tan siquiera me plantee qué podía implicar aquello de “sin normas”. Tal vez estaréis pensando que mi actitud no distaba de la de una prostituta. Al fin y al cabo, ofrecía sexo a cambio de un puesto de trabajo. Tal vez tengáis razón. Pero en aquél momento, aún no me lo parecía. “Hizo profesión de puta” escribí, casi como una premonición, en la pizarra el primer día de clases preparatorias.</p>



<p>Minutos después</p>



<p>Entré distraída en el vestuario para cambiarme. Ese día aún me depararía otra sorpresa. Allí estaba Jessica con otras dos chicas, trasteando mi bolsa de ropa.</p>



<p>&#8211; ¡Eh! ¿Qué estáis haciendo?- Grité.</p>



<p>&#8211; Eso nos gustaría saber a nosotras, profe.- Dijo Jessica arrastrando especialmente la palabra “profe”.</p>



<p>Sin darme cuenta, las otras dos chicas se habían situado a mis espaldas y de repente me sujetaron fuertemente los brazos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_011_ba53.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¿pero qué hacéis? ¡Soltadme!- Jessica se iba acercando cada vez más a mí.</p>



<p>&#8211; ¿Dónde lo escondes?- Me preguntó con una sonrisa.</p>



<p>&#8211; No sé de qué me hablas- Le grité. &#8220;¿Cómo podía ser que nadie acudiera a mis gritos, no quedaba ya nadie allí?&#8221;</p>



<p>&#8211; Lo sabes perfectamente.- Dijo Jessica- Ellas no me creían cuando se lo conté así que las reté a comprobarlo personalmente. Dime, ¿dónde guardas tu vibrador? O creías que no había reconocido el objeto que te recogí del suelo?</p>



<p>Yo estaba estupefacta “así que lo sabía desde el principio”, no sabía que responder. Ni siquiera intentaba pedir auxilio. Jessica se acercó todavía más, su nariz casi rozaba la mía. De repente empezó a palparme mis pechos. Grité todavía más. Jessica me miraba con cierta frustración. Al parecer al palpar mis pechos no encontró lo que buscaba.</p>



<p>&#8211; No me dirás que&#8230;- Y con un gesto brusco me quitó los shorts y el tanga. Solté un grito de sorpresa.</p>



<p>&#8211; Vaya vaya, así que nuestra querida profesora cuida su aspecto íntimo.- Dijo al contemplar mi pubis depilado. Detrás mío escuchaba las risitas de las otras dos chicas. Jessica fue más allá.</p>



<p>Contuve un gemido al notar como introducía sus dedos dentro de mi vagina. Con todas mis fuerzas intenté liberarme del agarre de las dos chicas, pero me tenían firmemente sujeta. Cesé en mis esfuerzos al notar como Jessica retiraba cierto objeto de mi interior.</p>



<p>&#8211; Mirad nuestra conejita en celo lo que ocultaba.- Dijo Jessica sosteniendo triunfalmente el humedecido huevo ante las otras chicas.- ¿Qué os decía? Nuestra querida profe es una pervertida, verdad? Mirad qué mojada que está. No eres más que una putona y una buscona.</p>



<p>Ni siquiera intenté dar una respuesta a sus comentarios. Impotente observé como Jessica me levantaba el top, descubriendo mis pechos.</p>



<p>&#8211; ¿Hoy no llevas tus pincitas?- Dijo burlona.- ¿Qué pretendías conseguir vistiendo como una stripper en clase? ¿Te follaste al Director a cambio que te diera el trabajo?</p>



<p>&#8211; Creo que eres la menos adecuada para hablar sobre vestimenta.- Le repliqué. Que precisamente ella, que cada día vestía de la forma más provocadora posible me echara en cara mi forma de vestir, era de lo más hipócrita.</p>



<p>&#8211; ¿De dónde venías ese día que llegabas tarde a clase? ¿De follarte al Director? ¿Te van a dar el puesto de la que se jubila a cambio de que se la chupes? ¿Por eso te limpiabas tanto la cara ese día?- Yo callé, muerta de vergüenza. Parte de razón no le faltaba. “¿Es que todo el mundo menos yo se había enterado que se jubilaba una profesora?”</p>



<p>En un acto reflejo, al notar que las chicas relajaban su presión sobre mí para terminar de quitarme el top, con un gesto brusco aproveché para escapar. Salí del vestuario como una exhalación para dirigirme “¿a dónde?”. Desnuda como estaba no podía ir a ningún sitio. Mi mente únicamente estaba concentrada en escapar de esas tres maníacas.</p>



<p>Corrí sin rumbo creyendo que con mi entrenamiento matutino, podría dejarlas atrás. Pero me acorralaron en el gimnasio mientras intentaba escapar por la salida de emergencia.</p>



<p>&#8211; ¿Pero dónde vas?- Dijo Jessica tirándome del pelo- ¿No te han dicho que así desnuda no puedes salir a la calle?</p>



<p>Las otras dos chicas volvieron a sujetarme.</p>



<p>&#8211; Ya que tanto te gusta este sitio, casi mejor te dejamos aquí.- Dijo Jessica mientras cogía unas cintas de goma para hacer estiramientos.</p>



<p>&#8211; No… No por favor… no podéis hacerme eso.- Supliqué al ver las intenciones de las chicas.</p>



<p>Mis ruegos y súplicas fueron inútiles. De nada sirvieron mis lloros. Por el motivo que fuera, aquellas chicas estaban muy resentidas conmigo. Nunca llegué a sospechar que les molestaría tanto el hecho que los demás chicos se fijaran más en mí que en ellas. Por mucho que forcejeé e intenté luchar, no pude evitar que Jessica me atara con las gomas a las espalderas del gimnasio.</p>



<p>&#8211; Aquí te quedas, nos vemos el lunes.- Dijo Jessica burlona mientras se iba.</p>



<p>&#8211; ¡Esperad! No podéis dejarme así! Por favor!- Pero mis palabras fueron en vano.</p>



<p>&#8211; Si sigues gritando, con un poco de suerte, tal vez venga alguien a ayudarte. Aunque estás tan apetecible que dudo que se limite a soltarte sin más. Tus tetas no son nada del otro mundo, pero hasta yo debo reconocer que siento envidia de tu culito. Al menos así evitarás pasar el fin de semana aquí.- Dijo Jessica antes de salir.</p>



<p>&#8211; Grita grita, seguro que le alegras el día a quien venga.- Dijo una de las chicas antes de que salieran por la puerta y cerraran las luces.</p>



<p>Y allí me quedé yo, completamente a oscuras, desnuda y atada. Desconozco el tiempo que estuve forcejeando con aquellas malditas gomas hasta que finalmente pude liberarme. Cuando me desaté, respiré aliviada pero todo mi cuerpo temblaba de miedo. El personal de limpieza aún estaría trabajando, pero por suerte, pude llegar al vestuario sin ser vista. Allí me esperaba otra sorpresa.</p>



<p>Las chicas se habían llevado mi ropa de calle, únicamente disponía del conjunto deportivo para cubrirme. Pero para mi decepción, ni eso tenía. Aquellas malnacidas habían roto el top, haciendo dos agujeros en el lugar de los pechos y habían rasgado mis shorts convirtiéndolos en una especie de tanga.</p>



<p>Muerta de vergüenza, no tuve más remedio que vestirme con eso. Afortunadamente, encontré una toalla en una de las taquillas. Me la envolví en las caderas a modo de falda y con mi bolsa de deporte agarrada sobre mi pecho, salí del instituto.</p>



<p>Agarrando fuertemente la toalla y la bolsa, no cesé de correr hasta llegar a casa. Notaba las curiosas miradas de los transeúntes con los que me cruzaba. Una chica cubriendo sus partes bajas con una toalla y con una bolsa de deporte firmemente agarrada. Aunque no mostrara nada, era obvio que mi atuendo era de lo más extravagante.</p>



<p>Llegar a mi piso fue como acceder al cielo. Por fin, a salvo. Una buena ducha calmó mis nervios. Mi primer pensamiento fue en ir a denunciar aquello. Pero, ¿qué iba a decir? Era obvio que si denunciaba, las chicas predicarían a los cuatro vientos que me habían sorprendido llevando juguetes sexuales en la escuela. No me podía permitir aquello, no cuando tenía mi sueño a tocar. Por otro lado, pensé fríamente, si yo no hacía nada, las chicas tampoco iban a irse de la lengua. Ellas tenían bastante a perder. Al empezar las clases, había estudiado los expedientes de cada alumno. Aquellas tres chicas se esforzaban al máximo porque necesitaban una beca para poder pagarse la universidad. Si yo contaba lo sucedido, el instituto les revocaría la beca que tenía pre-aprobada. No, si yo no daba el primer paso, ellas no dirían nada. El silencio nos beneficiaba a todas.</p>



<p>Aún así, pasé el fin de semana totalmente inquieta.</p>



<p>Lunes siguiente. Primer día de selectividad</p>



<p>Aquél día acudí muy puntual a la escuela. Los autobuses que debían llevarnos a la universidad donde se hacían las pruebas de selectividad acababan de llegar. Yo estaba temblando de los nervios, pero no por lo que había prometido a esos cinco chicos ni por lo sucedido el viernes en el vestuario. Estaba nerviosa por todos mis alumnos, sin excepción. Aquellos exámenes eran la prueba más importante de su vida hasta el momento. Y para esa prueba los había preparado yo, una profesora sin ningún tipo de experiencia previa. Cuando el autobús arrancó, de nuevo me asaltaron las dudas, ¿habría hecho bien mi trabajo? ¿estaban realmente preparados? ¿me había esforzado lo suficiente? ¿verían su esfuerzo recompensado?</p>



<p>Había invertido lo mejor de mí en formarlos para la selectividad. Había dedicado horas extra, fines de semana enteros, preparándolos para esos exámenes. Muchas horas en la biblioteca resolviendo dudas hasta bien entrada la noche. Y aún así aún dudaba sobre si podría haber hecho más por ellos. Sabía lo duro que podía ser para alguien en esa edad que un simple examen echara por los suelostus expectativas de futuro.</p>



<p>Cuando tenía su edad, había visto la cara de frustración de alguno de mis amigos al quedarse a las puertas de la carrera de sus sueños. Los había visto llorar impotentes porque se habían quedado unas décimas por debajo de la nota requerida. No quería que ninguno de mis alumnos se viera en esa situación.</p>



<p>Durante esos tres meses, había estado a su lado, haciendo todo lo posible por ellos, resolviendo sus dudas, ayudándolos en todo, incluso en asignaturas que no eran mi especialidad. Pero en cuanto bajaran del autobús y entraran en las aulas para hacer los exámenes, estarían solos. Ya no podría ayudarles, ni resolver ninguna duda sobre algún enunciado. Sólo podrían contar con el esfuerzo de su estudio y el conocimiento que les hubiera transmitido yo.</p>



<p>Sin casi darme cuenta, el autobús había llegado a la universidad. Con una extraña sensación en el cuerpo, bajé con mis alumnos y los acompañé hacia las aulas donde tenían que examinarse.</p>



<p>Sólo cuando vi entrar al último de ellos, me acordé de mi apuesta con aquellos cinco chicos. Pero no le dí mayor importancia, al fin y al cabo no sería muy distinto de lo que ya habíamos hecho. Vendrían una noche a mi piso y tendríamos sexo y harían conmigo lo que quisieran hasta la madrugada. No sabía lo equivocada que estaba.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/212/95763602/95763602_012_d3bf.jpg" alt=""/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Laura, una profesora diferente 2, los exámenes finales&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Feb 2022 12:34:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Aquél día me levanté temprano y de buen humor. Hacía un mes y medio que había recuperado mi rutina de hacer un poco de ejercicio antes de desayunar. Tenía ganas de cuidar mi cuerpo. Desayuné y me metí en la ducha. Tenía tiempo y quería emplearlo bien. Hacía semanas que, en lugar de recoger mi pelo en un moño o en una cola, me hacía pequeñas trenzas o modernos peinados que veía por internet. Ese día me dio por los rizos. Me espumé bien el pelo y con el secador me lo ricé ligeramente. Me contemplé unos instantes, desnuda, ante [&#8230;]]]></description>
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<p>Aquél día me levanté temprano y de buen humor. Hacía un mes y medio que había recuperado mi rutina de hacer un poco de ejercicio antes de desayunar. Tenía ganas de cuidar mi cuerpo. Desayuné y me metí en la ducha. Tenía tiempo y quería emplearlo bien. Hacía semanas que, en lugar de recoger mi pelo en un moño o en una cola, me hacía pequeñas trenzas o modernos peinados que veía por internet. Ese día me dio por los rizos. Me espumé bien el pelo y con el secador me lo ricé ligeramente. Me contemplé unos instantes, desnuda, ante el espejo. Me gustaba lo que veía.</p>



<p>Soy bajita pero tengo un cuerpo bonito, o al menos eso pienso yo. Tengo el pelo rubio, unos pechos no muy grandes pero firmes, y un redondeado y bonito culo.</p>



<p>Empecé a vestirme. Me puse un sujetador &#8220;push up&#8221; negro y un tanga a juego. Me vestí con una blusa negra semitransparente y una minifalda de cuero negro. Decidí no ponerme medias y me calcé con unos zapatos también negros.</p>



<p>Antes de salir de casa me miré al espejo de mi recibidor. Parecía lista para salir de fiesta, pero en lugar de ello, iba al instituto, a dar clases a mis alumnos. Mi sujetador resaltaba generosamente mis pechos a través de la fina blusa. Me di la vuelta y contemplé como la falda marcaba mi trasero. Quizá demasiado provocativa, pensé. Pero diantres, tengo 27 años, si a esa edad no me visto seductora, ya me diréis cuando podré hacerlo. Además, en todas esas semanas nadie se ha quejado de ello.</p>



<p>El motivo del cambio en mi vestimenta fue una apuesta que hice con mis cinco alumnos más problemáticos de mi clase. Llevaban tiempo suspendiendo asignaturas y habíamos acordado que si prestaban más atención a clase y se esforzaban, yo me vestiría de forma seductora para ellos.</p>



<p>Bueno, eso y&#8230; también acordé con ellos que si sacaban un excelente en todas las asignaturas en los exámenes finales, haría un striptease ante ellos. Ya habían demostrado en los parciales que eran capaces de sacar notas muy altas. Y realmente el último mes y medio se habían aplicado mucho en las asignaturas. Cada vez veía más probable ese striptease.</p>



<p>Pero tiempo al tiempo. El primero en notar mi cambio de vestimenta fue el Director del instituto. &#8220;Un poco extremada, ¿no?&#8221; me dijo cuando me vio por primera vez vistiendo una camiseta escotada y unos apretados pantalones negros sin bolsillos que, con el tanga que llevaba debajo, no dejaban mucho espacio a la imaginación. Pero no me dijo nada más. Seguramente a él no le desagradaba mi cambio de look.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_040_fccd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El motivo por el que estaba interesada en que aquellos cinco chicos sacaran buenas notas era el hecho que mi trabajo como profesora era solo una sustitución de 3 meses. Si conseguía demostrar que conmigo los alumnos sacaban un mejor rendimiento que con la profesora titular, probablemente me ganaría un puesto fijo como profesora. Sí, toda mi vida he soñado con ser profesora, y ahora por fin parecía que mis sueños se iban a cumplir.</p>



<p>También hay otro motivo, aunque este no lo admitiré ante nadie. En mis 27 años he pasado varias rupturas amorosas, llevo varios meses sin pareja estable. El hecho que unos chicos de 18 años me encuentren más atractiva que sus propias compañeras de clase no sólo me hace subir mi autoestima y la confianza en mi misma sino que, por que negarlo, también me excita un poco.</p>



<p>Sí. Lo reconozco, me excita cuando estoy en clase y sorprendo algún alumno con la mirada fija en mi escote. O esos susurros cuando me levanto para escribir algo en la pizarra. O cuando un alumno pícaro me tira mis apuntes de la mesa, obligándome a agacharme, y a juzgar por la expresión del alumno, revelando a través de la falda mucho más de lo que me gustaría.</p>



<p>O cuando me encuentro subiendo las escaleras con varios chicos andando detrás mío, siguiéndome unos cuantos escalones por debajo. Estoy segura que contemplaban más de lo que yo hubiera deseado mostrar. Pero soy joven y gracias a aquello me sentía atractiva de nuevo.</p>



<p>La mayor fricción la tuve con mis compañeras de trabajo femeninas. Los otros profesores no hacían sino colmarme de atenciones. Se morían por llevarme en coche a casa a fin de evitarme el trayecto en autobús. Las invitaciones a comer o cenar después de clase eran constantes. Pero en cambio la relación con las otras profesoras, todas mayores de cincuenta años, era distinta. En mis primeros días en la escuela me daban consejos, resolvían mis dudas, pero ahora estaban muy distantes. En más de una ocasión las había escuchado susurrar la palabra &#8220;puta&#8221; o &#8220;guarra&#8221; cuando entraba en la sala de profesores. Pero qué me importaba a mí lo que pensaran unos viejestorios. Tenía al Director en mi mano, no solo notaba como me comía con la mirada sino que además mis alumnos tenían un rendimiento mejor del que podían presentar el resto de profesores.</p>



<p>Mientras los resultados académicos de mis alumnos siguieran así, nadie cuestionaría mi vestimenta.</p>



<p>Una de mis primeras ideas como profesora había sido crear un grupo de estudio para los cinco alumnos que más suspendían. Después de clases nos quedábamos en la biblioteca para resolver dudas sobre cualquier asignatura. Sí, una vez me quité la ropa ante ellos, pero únicamente fue una camisa y una falda, además debajo llevaba un bikini, así que no cuenta como algo obsceno. Sí, también dejé que me dieran unas palmadas en el trasero. Y sí, disfruté con ello, pero centrémonos en lo que os estoy contando.</p>



<p>Ahora los asistentes al grupo de estudio se habían multiplicado, no sólo eran de mi clase, sino que también acudían alumnos de otras clases para repasar asignaturas. Sí, la inmensa mayoría eran varones. Pero realmente el grupo de estudio daba resultados, no había nadie que gracias a mi esfuerzo no mejorara su rendimiento escolar.</p>



<p>También notaba cierta tirria con algunas alumnas. Me miraban con desprecio y murmuraban cuando se cruzaban conmigo en el pasillo. Seguramente se sentían molestas que sus compañeros de clase me miraran más a mí que a ellas, por muchos escotes, tops y minifaldas que llevaran.</p>



<p>Pero como he dicho, había cinco alumnos en los que pensaba constantemente. Se llamaban Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés. Y a ellos les había prometido un striptease en caso de sacar un excelente en los exámenes finales. Pero yo pensaba en todo.</p>



<p>La política del centro, acertada en mi criterio, es que los profesores elaboran los exámenes pero en cambio su corrección la realiza personalmente el Director. Ello evita que una buena o mala relación entre profesor y alumno pueda influir en la nota de éste.</p>



<p>Ello me dejaba sin margen para hacer trampa. No podía influir de ninguna forma en la nota que sacaran. Tampoco podía poner unos exámenes extremadamente difíciles o el resto de alumnos bajaría la nota y entonces mi reputación como profesora se iría cuesta abajo. Pero conocía en qué puntos fallaban más esos cinco chicos. Y allí era donde tenía puestas mis esperanzas. Mis exámenes incidirían en estos aspectos. Estaba convencida que no iban a suspender porque realmente estaban extremadamente motivados para ganarse un excelente. Pero que no llegarían a tan alta nota.</p>



<p>Así, aquél día de finales de mayo, con blusa semitransparente y minifalda de cuero, entré en la clase y empecé a repartir los exámenes. Noté como sonreían los cinco chicos al ver las preguntas. Mi mirada no se apartaría de ellos, como les pillara copiando o sacando una chuleta, se acabaría el juego.</p>



<p>Una semana después</p>



<p>El Director me volvió a felicitar personalmente. Todos mis alumnos habían mejorado su nota respecto los parciales, y eso que mis exámenes no eran precisamente fáciles. Disimulando mi ansiedad, le pregunté por las notas de los cinco chicos, esperando no mostrar un excesivo interés. El Director me volvió a dar la enhorabuena por mi idea sobre el grupo de estudio. Ninguno de aquellos chicos tenía una nota inferior a 9/10.</p>



<p>Tragué saliva. Con sentimientos encontrados, me despedí del director y bajé las escaleras. Al parecer ellos ya conocían sus notas. Me esperaban los cinco al rellano de la escalera con una sonrisa de oreja a oreja.</p>



<p>-¿Cuándo entonces?- Preguntó Marcos directamente.</p>



<p>Me puse nerviosa y no me salían las palabras de la boca. Ahora mismo me arrepentía de haber hecho aquella maldita apuesta.</p>



<p>-No te vas a echar atrás ¿verdad?- Dijo Raúl</p>



<p>-Nosotros hemos cumplido, ahora te toca a ti- Insistió Juan</p>



<p>Realmente, nada me obligaba a cumplir con ello. Vale, había dado mi palabra, pero ¿qué significaba aquello? Podría desdecirme y no me iba a pasar nada, ningún rayo me fulminaría al instante. No me sentía vinculada por aquél pacto hecho hacía cosa de un mes en la biblioteca. Si me negaba, ¿qué iban a decir, qué iban a hacer? Irían proclamando por el instituto que no me había desnudado ante ellos? Ridículo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_042_9892.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-De acuerdo, el viernes a las nueve de la noche. Ya conocéis donde vivo.</p>



<p>¿Que por qué dije aquello? A fecha de hoy también me lo pregunto. No me sentía para nada vinculada con aquella maldita apuesta. Entonces ¿qué era? Venga, lo admito. Aquellos chicos eran guapos, bastante guapos la verdad. Y yo venía de una difícil ruptura con mi expareja hacía cinco meses. Y sí, en esos cinco meses no había tenido contacto íntimo con ningún hombre. Así que, LO ADMITO, la posibilidad de tener esos cinco atractivos chicos pendientes de mi cuerpo durante un rato me excitaba. No os lo negaré, más de una vez había fantaseado con ello. Así que SI, acepté. La Laura pervertida se había impuesto sobre la Laura racional.</p>



<p>Pero eso tampoco implicaba que fuera una ingenua. Los detuve antes que se fueran.</p>



<p>-Recordad el trato. Nada de teléfonos móviles, ni fotos ni vídeos. Únicamente haré un striptease, nada más. No tocaréis mi cuerpo, ni habrá nada de sexo. No os hagáis ilusiones al respecto. No haréis nada que yo no apruebe. Incumplid cualquiera de estas cosas y os encontraréis una denuncia a la policía. Sois mayores de edad, seguramente acabaríais en la cárcel. No creo que os interese. Y una última cosa: Nada de alcohol. No quiero un botellón en mi casa.</p>



<p>Los chicos aceptaron y se fueron, dejándome pensativa en el vacío vestíbulo del colegio. Demasiado rápido habían aceptado. O no contaban con que aceptaría o allí había gato encerrado. Mi advertencia iba en serio, como intentaran sobrepasarse no tendría manías en ir a la policía. Tampoco parecían capaces de tomar una chica a la fuerza. Una cosa era que fueran un poco gamberros y otra muy distinta que fueran una panda de violadores. Además, tenían a la mitad de chicas de la clase detrás suyo. No se por qué será que las chicas siempre sentimos atracción por los chicos malos.</p>



<p>Quien me iba a decir que en lugar de invitar a cenar a uno de los atractivos profesores del instituto, el viernes cenaría con los chicos más problemáticos de segundo de bachillerato. Quizá un poco loca sí que estaba. Pero todo el mundo tiene derecho a divertirse y a hacer una travesura en la vida no? Me pasé la universidad rodeada de apuntes y libros mientras mis amigos lo pasaban en grande. Así que, aquello sería la travesura de la universitaria que aún llevaba dentro. Aquella experiencia de la universidad que nunca contarás a nadie. Vale, ya no estaba en la universidad, pero qué mas daba.</p>



<p>Viernes por la noche</p>



<p>Estaba muy nerviosa, se acercaba la hora en qué llegarían los chicos y la verdad, no sabía muy bien como tomarme todo aquello. Mi interior era un amasijo de nervios y contradicciones. Para intentar relajarme, encendí la tele, daban una peli de superhéroes, una chica con atuendo de ninja se enfrentaba a una villana con pinta de cyborg. Pero enseguida perdí el interés y me dirigí a la cocina.</p>



<p>Para que no fuera llegar ellos y desnudarme, preparé algo para cenar, no quería que fuera una situación brusca. Tampoco sabía que intenciones tendrían ellos, no me engañaba, por mucho ejercicio que hiciera, estaría totalmente indefensa si aquellos cinco musculosos chicos querían tomarme por la fuerza.</p>



<p>Hice algo elaborado para cenar, ensalada con queso burgos y de segundo empanadillas de pollo. No conocía a nadie que no le gustaran mis empanadillas de pollo. De postre no me había dado tiempo a preparar nada, bueno creo que era obvio que yo sería el postre de la velada.</p>



<p>Nerviosa y con el tiempo echándose encima mío, me duché para quitarme el olor a cocina de mi cuerpo y antes de vestirme, dediqué unos minutos a mi cuerpo. Me depilé las piernas y las axilas y después de dudar unos instantes, me depilé también el pubis. Si iban a contemplarme, que al menos vieran que cuidaba al máximo mi aspecto. De hecho nunca me ha gustado el vello púbico, pero después de tantos meses sin intimar con un hombre una va descuidando su belleza íntima.</p>



<p>En cuanto a la ropa, dudé unos minutos qué prendas elegir. Finalmente escogí unas braguitas de encaje semitransparentes, descarté un sujetador “push up” (por qué engañarme a mí y a ellos si me iban a ver tal como vine al mundo) y elegí uno sin tirantes de fino encaje sin relleno. Era uno de mis favoritos aunque no ayudaba a resaltar mi pecho. Me puse unas finas medias y me decanté por un vestido que hacía años que no me ponía. Era un vestido de seda negra, que se sujetaba por detrás con una cremallera y me llegaba hasta las rodillas, no tenía un buen escote, pero en fin, ¿para qué necesitaba esa noche un escote? En cuanto al calzado elegí unos finos zapatos con tacones de aguja que siempre me molestaban al andar, pero precisamente hoy no iba a caminar mucho. Me alisé el pelo con la plancha y me contemplé unos segundos en el espejo de mi habitación. Sí, me veía atractiva. Una &#8220;tía buena&#8221; como dirían la mayoría de hombres. Hacía tiempo que no me sentía así.</p>



<p>Me sorprendí al descubrirme pensando en la cara que pondrían los chicos cuando, lentamente, me bajara la cremallera del vestido. Luego me asaltaron las dudas ¿y si no les gustaba lo que verían? ¿y si tenían una visión idealizada de mi cuerpo y al verme desnuda se decepcionaban? ¿Y si todo aquello era un error? ¿No sería mejor llamarles y anularlo todo? El timbre de mi puerta interrumpió mis pensamientos ¿Ya era la hora?</p>



<p>Abrí y allí estaban los cinco chicos, puntuales. Me fijé que ellos también se habían arreglado para venir, vestían camisa y pantalones tejanos. Marcos llevaba varias bolsas con bebidas azucaradas.</p>



<p>-No te preocupes, nada de alcohol, pero algo teníamos que traer no?- Dijo.</p>



<p>Comprobé que no llevaran ningún teléfono móvil ni ningún tipo de cámara. Aquello era innegociable para mí. Pero, sorprendentemente no llevaban ninguno. Sólo algo para comer, bebidas azucaradas y un par de paquetes envueltos en papel de regalo cuyo contenido no me revelaron.</p>



<p>-Qué buen olor, ¿has estado cocinando?- Preguntó Andrés.</p>



<p>-Sí, os he preparado algo para cenar, pensé que vendríais con hambre.- Respondí.</p>



<p>-Hambre hambre&#8230; sí que tenemos.- Dijo Antonio mientras me devoraba con la mirada.</p>



<p>Les hice pasar dentro. Mi piso no tenía mucho que enseñar. Un pequeño recibidor que daba a un comedor con un balcón. Una puerta daba al baño y otra a la cocina. Un pequeño pasillo comunicaba el comedor con dos habitaciones. Una chica soltera tampoco necesitaba mucho más para vivir. El comedor tenía un pequeño sofá y una mesa con seis sillas. Tenía un televisor que casi nunca usaba y una moqueta dónde hacía mis ejercicios diarios si no me apetecía salir a correr.</p>



<p>-Sentaos, voy a servir la cena.- Dije nerviosa.</p>



<p>-No te preocupes, te ayudamos.- Dijo Juan.</p>



<p>Los chicos se comportaron como unos auténticos caballeros. Me ayudaron a parar la mesa y servir la comida.</p>



<p>Yo estaba muy nerviosa, así que durante la cena mayormente hablaron ellos, aunque poco a poco me fui sumando a su conversa. No dejaron de alabar mis empanadillas que, como me suponía, les gustaron. Insistieron en que no hacía falta que les hubiera cocinado nada, que ellos habían traído pizzas precocinadas. Detalle que me sorprendió. Pensé que ellos llegarían con la intención directa de verme desnuda sin preámbulos.</p>



<p>Durante la cena también hablamos del instituto y los chicos empezaron a hacer bromas en relación a los distintos profesores y sus compañeros de clase. Me sorprendí cuando al cabo de un rato me sumé a sus risas, compartiendo muchas de sus opiniones acerca de algunos profesores y alumnos. Aquellos chicos eran simpáticos de verdad.</p>



<p>Terminada la comida, insistieron en limpiar ellos los platos. Cuando estuvo todo recogido se hizo un silencio tenso. Casi me había olvidado del motivo principal por el que estaban aquí.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_035_45d0.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Mira, lo hemos pasado realmente bien. Nos caes genial y creo que hablo en nombre de todos si digo que eres la mejor profesora que hemos tenido nunca. Eres la primera que se ha preocupado en serio por nuestro rendimiento escolar- Empezó a decir Antonio.</p>



<p>-Lo que viene a decir, y creo que estamos todos de acuerdo, es que lo hemos pasado genial. Al principio veníamos con una intención concreta, pero no te vamos a exigir nada. No te vamos a forzar a desnudarte. Considera saldada nuestra apuesta con esa deliciosa cena.- Añadió Raúl.</p>



<p>Aquello me dejó atónita y realmente sorprendida. Por unos segundos no supe qué responder.</p>



<p>-¿Pero, queréis o no queréis verme desnuda?- Respondió la Laura pervertida. Ahora me picaba realmente la curiosidad, lo habían dicho por compromiso o ¿porque, vista así de cerca, no les parecía tan atractiva?. La cara bobalicona que se les quedó, fue toda la respuesta que necesité. Ahora era yo la que empezaba a tener ganas de ver sus rostros mientras me quitaba la ropa.</p>



<p>Por toda respuesta, Marcos cogió el mando de la tele y conectó con un canal de música.</p>



<p>-Sin música no es un buen striptease.- Dijo el chico.</p>



<p>Me levanté de la mesa y moví mi cuerpo al ritmo de la música. No me hacía ilusiones, no era la primera chica desnuda que veían, y seguramente habían tenido encuentros sexuales con chicas mucho más bonitas. Pero el hecho que estuvieran allí, en lugar de salir de fiesta con sus amigas, me dio la autoconfianza necesaria para lo que iba a hacer.</p>



<p>Bajé las persianas, y me desprendí de los zapatos, bajando mi altura un palmo. Quizá no había sido buena idea lo de los tacones, ahora me veían como la chica bajita que era. Pero su mirada estaba fija en los movimientos de mis caderas. Siendo consciente de mi principal atractivo, me di la vuelta y dándoles la espalda, moviendo suavemente mis caderas. Por el reflejo del cristal de la puerta que daba al balcón, veía sus miradas clavadas en mi culo. Poco a poco empecé a bajar la cremallera del vestido, y luego fui bajando la prenda, primero por los hombros, por mis caderas, por mis piernas, hasta que el vestido cayó a suelo. Vi como las miradas de los chicos seguían fijas en mi trasero.</p>



<p>-¿Se os ha perdido algo allí?- Dije con una sonrisa mientras me daba la vuelta.</p>



<p>Lo siguiente fue quitarme las medias, poco a poco. Los chicos ahora tenían la mirada en mi sujetador, así que no iba a decepcionarles. Me lo desabroché y antes que cayera al suelo me sujeté los pechos con las manos. Quería ver su reacción al privarles de la visión de mis pezones endurecidos. No se hicieron esperar.</p>



<p>-Levanta un poco las manos- Dijo Antonio.</p>



<p>Poco a poco levanté las manos al ritmo de la música y di una vuelta de 360 grados. Quería que me contemplaran bien antes de quitarme mi última prenda. Aunque a decir verdad, el fino encaje de las bragas tampoco dejaba mucho lugar a la imaginación.</p>



<p>Decidí quitármelas de espaldas a ellos. Quería que la visión de mi pubis fuera la última revelación. Así que poco a poco, me desprendí de mi última prenda ante su atónita mirada.</p>



<p>Finalmente, con los brazos en alto, siguiendo el ritmo de la música, me di poco a poco, la vuelta. Me excitó en sobremanera contemplar sus rostros de asombro al fijar la mirada en mi depilado pubis. Allí se escondía otra sorpresa. Justo en medio del pubis, tenía tres pecas que formaban un atractivo triángulo. Todas mis ex-parejas se habían derretido de deseo al verlas por primera vez, y aquellos cinco alumnos no eran una excepción.</p>



<p>Muy bien, y ahora que estaba desnuda ¿qué? La verdad en ningún momento me había planteado cual sería el siguiente paso, y al parecer ellos tampoco. ¿Me volvía a vestir y hacía como si no hubiera pasado nada? ¿Me los llevaba a la cama uno a uno? Vestirme no tenía mucho sentido y tampoco quería llevar las cosas demasiado lejos. La Laura profesora me dio la solución.</p>



<p>-Creo que nos merecemos un brindis por vuestro excelente- dije mientras me dirigía a la nevera y sacaba una botella de champán.</p>



<p>Aunque había prohibido el alcohol, mi cuerpo me pedía un trago. Saqué varias copas de champán y, aún nerviosa, se las serví a los chicos. Brindamos y bebimos a su salud y para su futuro laboral.</p>



<p>Desnuda, me volví a sentar junto a ellos.</p>



<p>-Y bueno, ¿qué os ha parecido el espectáculo?- Pregunté picarona.</p>



<p>Los chicos balbucearon como pudieron, diciendo que había estado genial, que era muy guapa. Marcos me preguntó si no tenía novio y les dije que no, que prefería estar sola a mal acompañada. A partir de allí, la conversación derivó sobre los amoríos de los chicos. Parecíamos un grupo de amigos de toda la vida charlando agradablemente. Salvo claro, por el hecho que yo estaba totalmente desnuda y ellos no. Quizá me dejé llevar por una excesiva curiosidad, o quizá el champán tuvo algo que ver en mis siguientes palabras.</p>



<p>-Sed sinceros, ¿qué más os ha gustado de mí?</p>



<p>-Cómo cocinas.- Respondió Raúl rápidamente.</p>



<p>Los otros cuatro estallaron en una sonora carcajada a la que no tardé en sumarme yo.</p>



<p>-En serio chicos, ya somos todos mayorcitos. Estoy seguríssima que hace unos minutos tenías la mente puesta en mi comida- Insistí bromeando.</p>



<p>-Tienes un culo perfecto. En serio, creo que ninguna chica del instituto tiene mejor culito.- Se sinceró Raúl.</p>



<p>Los otros cuatro chicos asintieron.</p>



<p>-Tienes unas buenas tetas. No muy grandes pero las tienes bien puestas.- Añadió Marcos con total naturalidad.</p>



<p>-Tus pecas, tienes unas bonitas pecas distribuidas por todo el cuerpo. Alguien te las ha contado nunca?- Preguntó Andrés.</p>



<p>-Lo que quiere decir es que tienes unas pequitas muy sexis allí abajo- Interrumpió Juan</p>



<p>Aquí fui yo la que no pudo evitar una carcajada, causando que Andrés se sonrojara.</p>



<p>-Que seas bajita también es atractivo, seguro que en la cama eres muy manejable.- Añadió Antonio.</p>



<p>A partir de allí la conversación se desmadró y los chicos no paraban de preguntar si era una chica activa o pasiva en la cama, qué posturas eran mis favoritas. Respondí con evasivas pero, no os voy a engañar, esa conversación me estaba excitando. Notaba como mis fluidos empezaban a impregnar la silla en la que estaba sentada. Me sentía cómoda y excitada sentada desnuda entre esos cinco atractivos chicos, hablando sobre temas sexuales.</p>



<p>Y, seguramente os lo estaréis preguntando, y no. En ningún momento ninguno de los chicos intentó sobrepasarse conmigo. En ningún momento intentaron tocar mi cuerpo ni me sugirieron meterme en la cama con ellos. Y, en cierto punto, me parecía decepcionante. Lo que en un principio me daba miedo, ahora no me desagradaba. No me hubiera importado que los cinco se hubieran abalanzado sobre mí y me usaran a placer.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/143/48182876/48182876_011_50f8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Hubo un momento en que los chicos callaron, lanzándose miradas y sonrisas cómplices.</p>



<p>-¿Pasa algo?- Pregunté intrigada. En ese momento Raúl extrajo un paquete envuelto en papel de regalo de su bolsa y lo puso encima de la mesa.</p>



<p>-Eso es para ti.- Dijo, quedándome totalmente sorprendida.- No te cortes, ábrelo.</p>



<p>Entre sorprendida e intrigada, desenvolví el papel de regalo, revelando una caja de cartón alargada. Movida por la curiosidad la abrí, no pudiendo ocultar un gesto de sorpresa que hizo reír a los chicos cuando descubrí su contenido.</p>



<p>-¿En serio?- Pregunté asombrada, sacando un grueso consolador de la caja.- ¿Qué pretendéis con eso?</p>



<p>-Como quedamos en que no podíamos tocar tu cuerpo, tuvimos que buscar una alternativa.- Dijo Juan.</p>



<p>-Así, si lo deseas, puedes darte placer a ti misma, nosotros lo gozaremos y no incumplimos tus condiciones- Añadió Antonio.</p>



<p>-Nunca tuve opción de no daros el striptease, ¿verdad?- Pregunté al ver que venían preparados.</p>



<p>-No, pero queríamos comprobar hasta que punto lo hacías forzada o si lo hacías por placer. Gracias por confirmarnos que tenías tantas ganas de desnudarte como nosotros de verte desnuda.- Dijo Marcos.</p>



<p>Había caído de lleno en su trampa, pensando que habían perdido el interés por verme desnuda, hice el striptease voluntariamente. Confirmando ante ellos que realmente disfrutaba con ese juego. Me quedé unos segundos contemplando el grueso consolador, sin decir nada. Pese a que me había dado placer a mi misma y me había masturbado en ocasiones, era la primera vez que tenía delante mío uno de esos. Mi cuerpo me pedía a gritos que lo introdujera entre mis muslos, pero no estaba muy convencida.</p>



<p>-¿Necesitas que te expliquemos como funciona?- Dijo Andrés, el resto de chicos rieron por lo bajo.</p>



<p>¿Sabéis qué? en el fondo me moría de ganas de masturbarme ante aquellos chicos. Honestamente, el striptease y la posterior charla con ellos, completamente desnuda, me había excitado en sobremanera. Una parte de mí seguía sin estar segura de todo aquello y no me atrevía a pedirles que me tomaran uno a uno como mi cuerpo deseaba. Pero mi vagina me suplicaba atención.</p>



<p>Cogí el consolador y cuando me lo iba a introducir Juan me detuvo.</p>



<p>-Aquí en la mesa mejor no. ¿Por que no lo haces en un sitio dónde podamos contemplarte mejor?- Dijo mientras mantenía su mirada fija en la moqueta de mi comedor.</p>



<p>Torcí una sonrisa, entre frustrada y excitada. ¿De verdad iba a darles ese gusto? En parte era humillante, nunca me he considerado una persona fetichista ni mucho menos exhibicionista. Las veces que me he masturbado siempre han sido en la intimidad, nunca he tocado mi cuerpo delante de mi pareja. Pero ahora, la idea de hacer un espectáculo voyerista en mi propia casa, me parecía una idea de lo más estimulante. Apuré mi copa de champán y me levanté de la mesa, dejando mi silla impregnada con mis fluidos.</p>



<p>Me aseguré primero que las persianas de las ventanas estuvieran correctamente cerradas. Con el consolador en la mano, me recosté en la moqueta, pensando cual sería la posición más cómoda. Me tumbé boca arriba, con mi cabeza hacia los chicos.</p>



<p>-Mejor al revés, así lo vemos con mucho más detalle- Dijo Raúl.</p>



<p>Aquél comentario me excitó aún más. El hecho que los chicos desearan verme en esta postura era de lo más estimulante, así que me di la vuelta, mostrando mi húmeda y enrojecida vagina a los chicos con todo detalle. Por suerte había sido tajante en cuanto a móviles y cámaras, cualquier fotografía en ese estado me arruinaría la vida.</p>



<p>Me fijé que el consolador no iba a pilas, así que tendría que moverlo con mis propias manos. Para mayor deleite de los chicos, lo humedecí con mi saliva, lamiéndolo con la lengua. Era bastante grueso y no estaba muy convencida que me entrara fácilmente. Lo acerqué a mis labios vaginales y poco a poco lo fui introduciendo dentro mío. Para mi sorpresa, estaba tan húmeda que el consolador entró sin dificultad alguna, provocándome un gemido de placer cuando lo noté completamente dentro.</p>



<p>Estuve unos instantes así, sin moverme, asimilando el tacto del grueso consolador dentro de mi húmeda vagina. Notando como crecía mi excitación. Luego, con una mano, empecé a moverlo, retirándolo y metiéndolo parcialmente. Los chicos habían escogido bien, pese al tamaño del objeto, no solo no me causaba molestia alguna sino que notar como se movía dentro de mí me generaba espasmos de placer. A los pocos segundos, dejé de preocuparme por los chicos y por lo humillante que era mi postura. Cerré los ojos, arqueé la cabeza hacia atrás y empecé a acompañar el consolador con el movimiento de mis caderas.</p>



<p>Pasados unos minutos, sin disimular mis gemidos de placer, entreabrí los ojos y miré a los chicos. Ver como no apartaban su mirada de mí y que se habían desabrochado los pantalones y se estaban masturbando me excitó aún más. Mi moqueta iba a necesitar una buena limpieza después de aquello, pero como comprenderéis, en ese momento era el menor de mis pensamientos.</p>



<p>Dejándome llevar por el placer, con los ojos entrecerrados, iba moviendo el consolador dentro de mi vagina, buscando el máximo placer. No entendía como un trozo de goma y plástico podía encenderme tanto. Quizá también influía el hecho de tener a cinco atractivos chicos pendientes de como jugaba con mi cuerpo. Con la mano que tenía libre, empecé a jugar con mis pechos, masajéandolos, pellizcando mis pezones, luego bajando mi mano hasta mi clítoris. Por los gemidos de placer y exclamación de los chicos supe que estaban gozando con ello, aunque tenía mis dudas que gozaran tanto como yo.</p>



<p>Finalmente me fundí en un intenso orgasmo, soltando un largo gemido que no pude reprimir de ninguna manera. Seguramente ahora todos los vecinos estaban al tanto de lo bien que me lo pasaba.</p>



<p>Agotada, me quedé unos segundos tumbada en la moqueta, con el consolador dentro de mí. No os miento si os digo que seguramente fue el orgasmo más intenso que había tenido hasta el momento. Estaba completamente exhausta de placer. Vi como los chicos también habían terminado y se abrochaban los pantalones.</p>



<p>Instantes después, me quité el consolador y me incorporé. Como sospechaba, había un buen charco en la moqueta. Pero la ventaja de tener una vida social bastante sosa era que no debía preocuparme en exceso por ello. Esos chicos eran la primera visita que tenía en el piso desde hacía meses.</p>



<p>Marcos me sirvió un buen vaso de agua. Mientras notaba como el agua bajaba por mi garganta y saciaba mi sed no pude evitar sonreír al oír bromear a los chicos sobre lo &#8220;mucho que me había deshidratado&#8221;. Miré el reloj, eran casi la una de la noche. El tiempo me había pasado volando.</p>



<p>-¿Creo que ya es suficiente por hoy no? ¿Contentos con la recompensa por vuestras notas?- Dije. Inmediatamente, los cinco chicos asintieron, pero aún había más.</p>



<p>Marcos había sacado otro paquete envuelto. Sinceramente, mis expectativas estaban lejos de esperar que aquello fuera un reloj de muñeca, un perfume o una caja de bombones. La sonrisa en la cara de los chicos lo decía todo.</p>



<p>Intrigada, lo abrí. Esta vez sí que estaba desconcertada. Dentro de una cajita había una especie de huevo y dos pinzas con una especie de bolitas pegadas. Miré a los chicos intrigada. Como os he dicho, nunca antes había usado juguetes sexuales. Marcos sonriendo me lo aclaró.</p>



<p>-Ese en forma de huevo es para introducirlo en la vagina. Las dos pinzas son para tus pezones, en principio deberían apretarte pero sin dolerte. Tanto el huevo como las pinzas tienen vibradores. Vibradores que podemos controlar con esto.- Dijo mientras sacaba un pequeño mando de su bolsillo.</p>



<p>-¿Y qué pretendéis que haga con eso? ¿No habéis tenido suficiente por hoy?- Dije.</p>



<p>-No no, hoy creo que todos estamos demasiado satisfechos. En todos los sentidos.- Replicó Juan con una sonrisa.</p>



<p>-Se acercan las clases preparatorias para la selectividad. La idea es que estos te los pongas entre semana, mientras nos das clase.- Respondió Andrés- Nosotros tendremos al mando y jugaremos a placer con él.</p>



<p>-Así prestaremos más atención a la clase y estaremos más preparados para la selectividad.- Dijo Antonio.</p>



<p>-¿Prestaréis atención a la clase&#8230; o a mí?- Dije con una media sonrisa. No terminaba de convencerme aquél juego.</p>



<p>-A ti por supuesto, y evidentemente a la clase también- Dijo Raúl.</p>



<p>-¿Y si me niego?- Pregunté.</p>



<p>-La gracia es que tu también disfrutarás con el juego. Si no los llevas, nos quedaremos con las ganas.- Dijo Andrés.</p>



<p>-Marchaos ya que se hace tarde.- Dije.</p>



<p>-Buenas noches profe, ha sido una velada apasionante.- Dijo Juan al despedirse. Los chicos asintieron y uno a uno se marcharon.</p>



<p>-Eso no te lo lleves- Dije al ver que Antonio hacía gesto de llevarse el huevo y las pinzas.- Aunque eso no implica que vaya a entrar en vuestro juego.</p>



<p>Los chicos finalmente se fueron, dejando el huevo y las pinzas sobre la mesa. Agotada y nerviosa cerré la puerta, apoyándome unos segundos en ella. Me acababa de dar cuenta que seguía desnuda y como si nada había abierto la puerta para que los chicos se fueran, cualquier vecino que hubiera pasado por el rellano me habría visto tal como vine al mundo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/143/48182876/48182876_006_217f.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Volví al comedor, abrí mi mueble bar y saqué un vaso y una botella de brandy. Sí, después de aquello necesitaba un buen trago.</p>



<p>Mi mente era un amasijo de preguntas confusas. ¿Por qué había hecho aquello? ¿Por qué había gozado tanto al jugar con un consolador delante de cinco de mis alumnos? ¿Debía seguir con ese juego que tanto me excitaba, o debía cortarlo de raíz?</p>



<p>Si seguía con ello, tenía todos los números de terminar mal, tarde o temprano alguno de los chicos podía irse de la lengua. Ya suficientes rumores generaba vistiéndome de la forma más provocativa posible para dar clases. Si alguno de ellos cinco contaba algo sobre lo sucedido hoy, estaba segura que cualquier alumno o profesor no dudaría en creérselo. Aquello podía terminar con mi corta carrera como profesora. Por otro lado, no podía negar que pocas veces había gozado tanto sexualmente, y eso que ni siquiera me habían tocado. ¿De qué manera me harían gozar si les dejara poner sus manos sobre mi cuerpo? Aquel pensamiento no solo me ruborizó sino que volvió a encenderme.</p>



<p>Recogí el consolador del suelo. Sin pasar por la ducha, me fui a la cama, me tumbé en ella y me lo volví a meter en la vagina. Cerré los ojos y me imaginé que los chicos eran realmente malos, que entre los cinco me sujetaban, me arrancaban la ropa y me llevaban a la cama y uno detrás de otro me penetraban sin cesar. Tuve que morder la almohada para disimular mis gemidos de placer.</p>



<p>Lunes por la mañana</p>



<p>Ese lunes me desperté con una sensación extraña en el cuerpo. Las clases regulares habían terminado y sólo quedaba un mes de clases para preparar la selectividad. El sábado y el domingo los había invertido enteros en organizar las clases preparatorias. Quería que mis alumnos sacaran el mejor resultado posible en los exámenes de selectividad. No quería que nadie viera sus sueños frustrados por una nota unas décimas inferior a la nota de corte para acceder a la carrera o universidad objeto de su vocación.</p>



<p>Mientras desayunaba, me fijé en que la mancha en la moqueta no se había ido del todo. Aquello cambió el curso de mis pensamientos. En el tocador de la entrada había ese huevo vibrador y las pinzas para los pezones provistas de vibradores.</p>



<p>Me duché, y empecé a vestirme. Ese día opté por una camisa blanca, minifalda oscura y unos zapatos de tacones. Por si os interesa, debajo llevaba un tanga blanco de fina seda y un sujetador oscuro sin relleno (no tenía sentido aparentar nada ante quién ya te ha visto desnuda). Me ricé un poco el pelo (siempre me han gustado los tirabuzones). Recogí mi cartera y mis apuntes y me dispuse a salir.</p>



<p>Antes de pasar por la puerta, mi mirada se desvió involuntariamente hacia &#8220;el regalo&#8221; de los chicos. Estuve unos segundos pensando. Al final, dejé la cartera en el suelo, me desabroché la camisa y cogí una de esas malditas pinzas. &#8220;Como me duela lo más mínimo ya se pueden olvidar de ese maldito juego&#8221; pensé mientras me introducía una pinza dentro del sujetador.</p>



<p>Al notar el pellizco sobre mi pezón, estuve tentada de quitármela, pero luego me di cuenta que, tal como habían dicho los chicos, la pinza me apretaba, lo justo el pezón para notar que estaba allí, pero sin llegar a hacerme daño. Ya, llegados a este punto, que más daba una que dos, así que me puse también la otra pinza.</p>



<p>Al volver a abrocharme la camisa, dejé sin abotonar los cuatro primeros botones, asegurándome que no se asomaba ninguna de las pinzas. Me sentía realmente atractiva con la minifalda negra y esa camisa blanca con el sugerente escote, si me tenía que agachar, no dejaría mucho a la imaginación de quien tuviera delante.</p>



<p>Y sí, finalmente, me bajé el tanga lo justo para poder meterme el dichoso huevo en la vagina. Me sorprendí al notar la facilidad con la que entraba. Me había empezado a humedecer yo sola con solo pensar lo que podían hacer los chicos con ese mando. Me volví a colocar bien el tanga, y esta vez sí, recogí mi cartera y fui a coger el autobús hacia el colegio. Aquel día prometía ser excitante de verdad.</p>



<p>¿Por qué me metí esos vibradores? a fecha de hoy aún no sé dar una respuesta. La verdad es que la perspectiva de entrar en el juego de los chicos me excitaba más de lo que estaba dispuesta a admitir. Por otro lado, esos malditos vibradores me causaron más de un problema en la escuela. Quizá os lo cuente otro día.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/143/48182876/48182876_014_27c8.jpg" alt="" width="781" height="521"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Laura, una profesora diferente&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Jan 2022 12:27:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
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		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Aquél día me levanté de muy buen humor. Por fin, después de mucho tirar currículums, me habían aceptado como profesora en un instituto. Aunque fuera únicamente una sustitución de tres meses, no cabía de alegría. Por fin podría trabajar de lo que siempre me había gustado. Además, tendría la oportunidad de preparar a mis alumnos para la selectividad, ya que mi sustitución era durante los meses de abril, mayo y junio. El instituto además, quedaba cerca del piso en el que vivía, un trayecto de veinte minutos en autobús, que aquél día cogí encantada. ¿Que quién soy? Me llamo Laura, [&#8230;]]]></description>
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<p>Aquél día me levanté de muy buen humor. Por fin, después de mucho tirar currículums, me habían aceptado como profesora en un instituto. Aunque fuera únicamente una sustitución de tres meses, no cabía de alegría. Por fin podría trabajar de lo que siempre me había gustado. Además, tendría la oportunidad de preparar a mis alumnos para la selectividad, ya que mi sustitución era durante los meses de abril, mayo y junio.</p>



<p>El instituto además, quedaba cerca del piso en el que vivía, un trayecto de veinte minutos en autobús, que aquél día cogí encantada.</p>



<p>¿Que quién soy? Me llamo Laura, tengo 27 años, estudié filosofía en la universidad y hace un año me saqué el máster de profesorado. Mi vocación siempre ha sido dar clases como profesora. Físicamente, ¿como soy? cuando me miro el espejo antes de salir de casa, no me desagrada lo que veo. Soy rubia, con el pelo largo, tengo varias pecas por todo el cuerpo, mido poco más de metro sesenta y tengo una bonita figura. Mi talla de sujetador es la 90, pero lo que siempre han destacado los chicos con los que he estado es mi bonito culo. Y sí, ahora mismo estoy soltera. Aquel día vestía una camisa blanca, con una falda de tela hasta las rodillas, medias oscuras y zapatos.</p>



<p>Llegué al instituto y conocí al Director. Un hombre maduro y muy agradable. Según me comentó, la política del centro es que los profesores damos las clases y preparamos los exámenes pero de la corrección de todos los exámenes se encarga él personalmente para evitar que haya ningún tipo de favoritismo entre profesor y alumno. Política que no me pareció desacertada.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_010_c07e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>En relación a mis alumnos, se trata de una clase de 20 chicos y chicas de segundo de bachillerato, todos ellos con los 18 años cumplidos. Al parecer es una muy buena clase con un único problema. Tiene 5 alumnos con muy bajo rendimiento escolar que llevan todo el curso suspendiendo varias asignaturas. Según me indicó el director, eran un caso perdido y lo mejor que podía hacer era centrarme en los 15 alumnos que sacaban buen rendimiento y dejar de lado los otros cinco que no mostraban interés por las clases y muchas veces hacían campana.</p>



<p>Agradecida, me dirigí a mi clase. Mientras caminaba por el pasillo, tuve una idea. Si conseguía que aquellos cinco chicos mejoraran su rendimiento escolar, me apuntaría un &#8220;tanto&#8221; con el centro y probablemente que contrataran de forma indefinida. La prueba de fuego serían los exámenes de selectividad que harían los chicos. Aunque como objetivo más próximo, estaban los exámenes parciales de abril dentro de una semana.</p>



<p>Según pude hablar con el Director, la biblioteca del centro está abierta las 24 horas para uso tanto de alumnos como profesores, aunque fuera del horario escolar casi nunca la utiliza nadie.</p>



<p>Llegué a la clase y, sorprendentemente, estaban allí todos mis 20 alumnos, incluidos los cinco problemáticos. Según consulté en el expediente académico, se llamaban Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés.</p>



<p>Me presenté ante la clase y empecé con la asignatura. Curiosamente, aquellos cinco estaban prestando más atención de la que esperaba. Probablemente se debiera a mi joven apariencia, la profesora a la que sustituía había pasado los 50 años y probablemente yo, por mi juventud, conectaba más con aquellos chicos.</p>



<p>Al finalizar la clase, les pedí que se quedaran un momento, tenía una propuesta para hacerles.</p>



<p>-He visto en vuestro expediente que vuestras notas son muy bajas. Mi intención es ayudaros en todo lo que pueda a mejorar vuestro rendimiento, no sólo en mis asignaturas sino en todas vuestras materias. Por eso se me ha acudido la idea de crear un grupo de estudio. Si os parece bien, al finalizar la última clase, estaré en la biblioteca para ayudaros a resolver cualquier duda o problema que tengáis. Y sobretodo, a preparar los exámenes de la semana que viene.</p>



<p>Los chicos no dijeron nada y abandonaron la clase. Tampoco tenía muchas expectativas en que aquello llegara a funcionar, pero era mi primer trabajo como profesora y quería dar el máximo. No me importaba que me dieran plantón.</p>



<p>Al finalizar la última clase, me dirigí a la biblioteca. Para sorpresa mía, al cabo de unos veinte minutos, aparecieron los cinco alumnos. Nos sentamos en una mesa y empezamos a repasar la asignatura que más les costaba, matemáticas.</p>



<p>Al cabo de una hora, me di cuenta que aquellos chicos no es que fueran tontos. La verdad es que eran listos. Su principal problema era la falta de motivación para ponerse a estudiar en serio, se distraían con una mosca y les aburrían las asignaturas en sobremanera. Si encontrara una forma de motivarlos para tomarse en serio las clases, conseguiría que mejoraran su rendimiento.</p>



<p>-Venga chicos, no es un problema difícil, sé que podéis hacerlo. Si os lo tomarais en serio obtendríais buenas notas.</p>



<p>Los chicos estaban más pendiente de sus teléfonos móviles que de mí. Antonio fue el primero en hablar.</p>



<p>-Como quieres que nos motivemos, todos nuestros compañeros están pasándolo bien con las chicas y nosotros aquí aburridos. Eso es una pérdida de tiempo.</p>



<p>Aquello me sentó como un jarro de agua fría. Si no conseguía conectar con ellos, hoy sería el primer y último día del grupo de estudio y perdería la oportunidad de demostrar que los chicos podían mejorar sus notas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_014_2ded.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Me tenéis a mí. ¿No soy suficiente buena compañía?- Dije con una sonrisa.</p>



<p>-Qué quieres que te diga, eres simpática, pero con esas pintas de abuela&#8230;- Respondió Raúl.</p>



<p>-Tienes razón, si estuviera aquí Jessica, ya verías como nos concentraríamos todos, ¿verdad?- Añadió Marcos refiriéndose a la chica más atractiva de la clase, que hoy había vestido una minifalda y una camiseta escotada. Los cinco chicos rompieron a reír.</p>



<p>Aquello pintaba mal, si no conseguía motivar a los chicos, ya podía decir adiós a mi plan para impresionar al Director. Yo no era Jessica, ni pretendía serlo, pero decidí tirar de lo que parecía la única forma de motivar aquellos chicos. Poco a poco, me desabroché los tres primeros botones de la camisa, mostrando un poco de escote.</p>



<p>-¿Tengo ahora vuestra atención?- Dije apoyándome en la mesa, dejando que contemplaran unos segundos mi escote.</p>



<p>-Desabróchate cuatro botones más y tendrás toda nuestra atención- Dijo Juan con una sonrisa.</p>



<p>Al menos había captado la atención de los chicos.</p>



<p>-Demostradme primero de lo que sois capaces. Resolved los tres ejercicios que os he planteado. Me desabrocharé un botón por cada ejercicio que resolváis correctamente. Si copiáis se acabó la apuesta.- Dije seriamente.</p>



<p>Al parecer, aquella era toda la motivación que necesitaban. En menos de veinte minutos todos habían resuelto los ejercicios de forma satisfactoria. Al menos había confirmado mi teoría, no eran tontos, sencillamente no estaban motivados.</p>



<p>Ahora me tocaba a mí, así que me desabroché tres botones más de mi camisa, abriéndola hasta el ombligo. Los chicos quedaron embobados contemplando mi sujetador negro &#8220;push up&#8221;.</p>



<p>-A ver, agáchate un poco- Dijo Raúl.</p>



<p>Estuve a punto de negarme, pero tampoco iba a mostrar mucho más de lo que no hubieran visto ya, así que para tenerlos contentos, me agaché a fin que pudieran contemplar mi escote en todo su esplendor.</p>



<p>-Ahora quítate la falda- Dijo Marcos.</p>



<p>-Lo siento chicos, pero esto ya ha ido demasiado lejos.- Dije mientras me volvía a abrochar la camisa. No se en qué momento me pareció buena idea montar ese numerito y entrar en ese juego.</p>



<p>-Si te quitas la falda te prometo que nos esforzaremos y sacaremos un excelente en los siguientes exámenes. En todas las asignaturas.- Dijo Raúl, los otros cuatro chicos asintieron afirmativamente.</p>



<p>No era estúpida, no pensaba darles el gusto ahora para que luego me suspendieran las asignaturas. Pero tuve una idea.</p>



<p>-Ahora no. Si cómo decís, me aprobáis con excelente todos los exámenes de la semana que viene, os prometo que, después de clase, me quito ante vosotros la falda y la camisa.</p>



<p>Mi proposición era un farol. Estaba convencida que por mucho que se esforzaran, era imposible que cinco chicos que llevaban años suspendiendo asignaturas, ahora de pronto sacaran excelentes de golpe.</p>



<p>-De acuerdo. Pero otra condición. Cuando estés en ropa interior, dejarás que te demos unos azotitos en tu lindo culo- Dijo Marcos.</p>



<p>-De acuerdo.- Dije sin pensarlo, estaba segurísima que mejorarían sus notas pero que no llegarían al excelente.</p>



<p>Diez días más tarde</p>



<p>Aquel día, el Director me felicitó personalmente. Con mi propuesta del grupo de estudio, había conseguido que en diez días, los cinco alumnos con el rendimiento más bajo sacaran una nota de excelente en todos sus exámenes. Yo no sabía como tomarme aquello. Por un lado, estaba satisfecha por mi trabajo como profesora, pero por otro lado, tendría que cumplir con lo prometido a aquellos chicos. Por fortuna, había pensado en todo.</p>



<p>Al salir de clases, ya me esperaban en la biblioteca. El bibliotecario, al ver que yo estaba allí me dijo que se marchaba a casa y que me encargara yo al cerrar. Aquello me dejaba en una situación incómoda, a solas con los cinco chicos. Yo contaba que la presencia del bibliotecario evitaría que las cosas se desmadraran.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_024_998b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Venga, nosotros hemos cumplido. Ahora te toca a tí.- Dijo Raúl.</p>



<p>-¿O es que no tienes palabra?-Añadió Andrés</p>



<p>-Claro que tengo palabra. Por cierto, más allá de vuestra motivación, sinceramente, me alegro de vuestras notas.- Dije.</p>



<p>-Nosotros también nos alegramos- Dijo Antonio con una sonrisa.</p>



<p>Ya no había marcha atrás, así que empecé a quitarme la ropa. Poco a poco me fui desabrochando los botones de la camisa, ante la atenta mirada de los chicos, hasta quitarme completamente la camisa.</p>



<p>-¡Eh! Eso es trampa, llevas un bañador debajo- Exclamó Raúl.</p>



<p>-Qué esperabais, ¿que me desnudaría a la primera? Lo que acordamos fue que quitaría la falda y la camisa, no dijimos nada sobre mi ropa interior.</p>



<p>Aquí tuvieron que callar. Les había ganado en su propio terreno. En lugar de sujetador y bragas, llevaba un bikini blanco que se sujetaba con nudos. No iban a ver más de lo que vería cualquier persona que me contemplara en la playa.</p>



<p>Su mirada de decepción mejoró cuando me quité la falda y vestida únicamente por mis medias y el bikini me di una vuelta para que me contemplaran bien. Noté una contenida exclamación de asombro cuando les di la espalda. No había contado que, después de todo el día sentada en una silla, la braguita del bikini, se me había pegado al culo, enterrándose en él. Sin quererlo, les acababa de dar lo que ellos deseaban. Por detrás, el bikini en lugar de ofrecer una buena cobertura, metido dentro de mi culo, les daba la misma visión que si llevara un tanga.</p>



<p>-Bueno chicos ya es suficiente.- Dije dándome la vuelta.</p>



<p>-Falta la otra parte, yo de ti no me daría la vuelta tan fácilmente- Añadió Andrés.</p>



<p>El chico tenía razón, les había prometido unas palmadas en mi trasero.</p>



<p>-Mejor quítate las medias- Dijo Marcos.</p>



<p>-Lo siento, no estaban incluidas en el pacto.- Respondí firmemente. Aunque ello no pareció enojarlos demasiado. Mi visión con las medias y el bikini enterrado, revelando mi lindo culo, debía excitarlos suficiente. Seguramente no pensaron que yo dejaría que aquello fuera tan lejos. Lo que me hizo replantear si no había aceptado sus condiciones demasiado rápido.</p>



<p>Una fuerte palmada en el culo por parte de Antonio me devolvió a la realidad. Después vino la de Marcos, que resonó sonoramente en la biblioteca. Recé para que no hubiera nadie, aquello había sonado como lo que era, una palmada en el trasero. Raúl no fue tan brusco y más que una palmada, deslizó suavemente su mano por mi trasero, palpándolo a través de las medias. Juan hizo lo mismo y suavemente me palpó todo el culo. Aquello empezaba a excitarme, los chicos eran suficientemente atractivos como para que la situación no fuera del todo desagradable para mí. Andrés fue más allá, y empezando desde la parte superior de mi culo fue bajando suavemente su mano hasta empezar a palpar mis vagina a través de la tela. Por mucho que en otra circunstancia me hubiera dejado hacer, aún mantenía el control sobre mi misma. Recordé que yo era su profesora y ellos mis alumnos y que estábamos en un sitio en el que podría entrar cualquiera.</p>



<p>-Eso ya no es el culo- Dije apartándole la mano a Andrés, el chico sonreía, seguramente había notado mi excitación a través de la fina tela de las medias y el bikini.</p>



<p>-Chicos, creo que ya es suficiente. Espero que a partir de ahora os esforcéis tanto en vuestros exámenes como habéis demostrado ser capaces estos días.</p>



<p>Yo daba por supuesto que los chicos habían ganado motivación suficiente, pero estaba muy equivocada.</p>



<p>-¿Qué ganaremos a cambio de un excelente en los exámenes finales?- Preguntó Raúl.</p>



<p>-Mejorar vuestro expediente académico y&#8230;- Empecé a decir pero Marcos me cortó enseguida.</p>



<p>-Ya sabes a lo que nos referimos.</p>



<p>-¿Qué queréis?- Pregunté curiosamente, dejándome llevar por la excitación del momento mientras me terminaba de abrochar la camisa.</p>



<p>-Un Striptease, en tu casa, dónde nadie nos pueda interrumpir. Además, para mejorar nuestra atención en clase, a partir de ahora, en lugar de esos vestidos de profesora cincuentona, vas a dar las clases con la ropa más sexy que tengas en tu armario. Así prestaremos más atención. Con los muermos de profesores que tenemos no hay quien atienda una hora seguida.- Dijo Antonio, contando con la aprobación de los otros.</p>



<p>Medité unos segundos. Evidentemente, les había dado una golosina a los chicos y ahora querían más. Por otro lado, estaba en mis plenas facultades de cortar de raíz aquello, decir que no y que siguieran suspendiendo. Ellos mismos, era su futuro el que estaba en juego.</p>



<p>Asimismo, no podía negar que yo me había sentido ligeramente excitada al hacer un amago de striptease en la biblioteca, no se podía decir que lo había hecho a regañadientes. También tenía que considerar la oportunidad de sorprender al Director, si realmente ellos mejoraban su expediente, me ganaría su admiración. Era también plenamente consciente del riesgo que conllevaba todo ello.</p>



<p>-Una condición. Aún no he dicho que acepte nada de eso. Pero que quede claro, en el supuesto que acepte, y vosotros os ganarais el striptease. Me tenéis que prometer que no haréis nada que yo no acepte. Un striptease, puro y simplemente, ni tocareis mi cuerpo, ni habrá nada de sexo y por supuesto nada de fotos ni vídeos. Ni siquiera podréis entrar con vuestros teléfonos en mi piso.</p>



<p>La rapidez con que aceptaron me sorprendió. Quizá había gato encerrado. Insistí en ello.</p>



<p>-En caso que acepte y os lo ganéis, como os sobrepaséis un pelo os juro que os denuncio a la policía. Sois mayores de edad y os jugaréis años de cárcel. Lo digo muy en serio.</p>



<p>Volvieron a insistir en que aceptaban mis condiciones. La pelota estaba en mi tejado.</p>



<p>Estaba muy nerviosa y no sabía que responder. La parte racional de Laura me gritaba que dijera que NO, que aquello tenía todos los números de terminar mal, que una vez aceptara estaría en sus manos y que no les debía nada a esos chicos. Era su responsabilidad si querían o no sacar buenas notas, y si querían aplicarse debían hacerlo pensando en el futuro y no en la posibilidad de ver desnuda a su joven profesora.</p>



<p>Por otro lado, la Laura pervertida y la Laura ambiciosa me gritaban que dijera que SI. Aquello me brindaba una oportunidad de oro para ganarme una reputación en el instituto. Y por otro lado, qué diantres, esos cinco chicos eran muy guapos. El hecho que se interesaran por ese juego implicaba que me encontraban atractiva, y yo hacía demasiado tiempo que no flirteaba con ningún hombre.</p>



<p>-Está bien, acepto. Ni una palabra a nadie sobre esto o se terminó el juego. ¿Entendido?</p>



<p>Todos asintieron, recogieron sus libros y abandonaron la biblioteca.</p>



<p>&#8220;Madre mía, en qué lío me habré metido&#8221; pensé nerviosa mientras cerraba la biblioteca.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/148/22905135/22905135_029_b922.jpg" alt="" width="645" height="968"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: Shadow Angel Final Alternativo&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Jan 2022 12:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
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					<description><![CDATA[Gracias a todos mis lectores por el interés en las desventuras de Shadow Angel. Fuisteis varios los interesados en ver un final “no tan dulce”. Os traigo esta conclusión alternativa. No dejéis de escribir vuestros comentarios. Me gustaría saber veustra opinión. Detroit. Primera hora de la mañana. Prisión de Hard Rock. Peche Island El plan iba sobre ruedas. Antes de su captura, Skull había escondido varios artefactos explosivos por la ciudad que ahora les servirían para generar el caos necesario para poder escapar sin peligro.Cuando los reclusos terminaron con Shadow Angel sacaron a todas las chicas de la prisión sin [&#8230;]]]></description>
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<p>Gracias a todos mis lectores por el interés en las desventuras de Shadow Angel. Fuisteis varios los interesados en ver un final “no tan dulce”. Os traigo esta conclusión alternativa. No dejéis de escribir vuestros comentarios. Me gustaría saber veustra opinión.</p>



<p>Detroit. Primera hora de la mañana. Prisión de Hard Rock. Peche Island</p>



<p>El plan iba sobre ruedas. Antes de su captura, Skull había escondido varios artefactos explosivos por la ciudad que ahora les servirían para generar el caos necesario para poder escapar sin peligro.Cuando los reclusos terminaron con Shadow Angel sacaron a todas las chicas de la prisión sin ningún tipo de inconveniente. Todas menos una. En la prisión no quedaba casi nadie, excepto Skull, y una veintena de reclusos que se habían quedado montando guardia hasta el último momento. Una simple medida de prevención ante una posible intervención policial que no se produjo, otras preocupaciones tenía la policía.</p>



<p>Mikoto Amy estaba completamente acabada. Se encontraba en el patio interior de la prisión de Black Rock, inmovilizada a un cepo que aquellos tipos sacaron de una de las celdas de castigo, completamente desnuda. Su pelo ya no era suave y sedoso sino que estaba sucio y enmarañado. Ese artilugio le sujetaba firmemente la cabeza y las manos, sus piernas estaban esposadas a las patas del cepo, forzándola a mantenerlas abiertas. Skull estaba satisfecho con el aspecto que presentaba, como más humillada estuviera la chica, más fácil sería moldear su carácter de acuerdo con lo que tenía planeado para ella.</p>



<p>Aquellos individuos le tenían auténticas ganas a Shadow Angel y se habían divertido enormemente. Su cara, su pelo, su espalda, casi todo su cuerpo estaba cubierto por las pegajosas eyaculaciones de quienes habían disfrutado de cada rincón de su piel. Cuando la sujetaron en el cepo, uno de los reclusos tuvo la genial idea de coger un rotulador y garabatear &#8220;zorra&#8221; en su trasero. Pronto el resto de individuos se sumaron a la iniciativa y llenaron cada rincón de su piel con insultos: “comepollas” tenía escrito en la frente, “usadme” había garabateado en su escote&#8230; otros pusieron su firma en su piel, otros dibujaron penes. Amy no llevaba más de dos horas en ese cepo pero le parecían semanas. La chica tenía todo el cuerpo dolorido y mantenía la mirada fija en el suelo, contemplando el uniforme de Shadow Angel, convertido en un sucio amasijo. Su rota katana y su equipo estaban encima, como recuerdo de su derrota.</p>



<p>Par mayor burla, Skull había hecho desfilar a las chicas ante la desnuda e indefensa heroína. Amy simplemente no pudo aguantar tal humillación, ver salir las primeras chicas, ver sus miradas de lástima y desesperación fue demasiado. La chica cerró fuertemente los ojos para evitar ver como la miraban. No iba a poder resistir la mirada de Claire o Felina. Simplemente no podría resistirlo. Así que había estado incontables minutos, con los ojos cerrados mientras las chicas, poco a poco, pasaban ante ella camino de su nefasto destino.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/16561890/16561890_014_ddc9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Skull se retiró al interior del edificio. No había tiempo que perder, todo estaba a punto y sólo faltaba que él y Amy abandonaran el edificio. Evidentemente, los reclusos que habían quedado como refuerzo, pese a lo que les había prometido, no iban a salir de allí. Aunque tampoco iba a dejar cabos sueltos. Pronto los gritos y los disparos llenaron el edificio, para poco a poco silenciarse.</p>



<p>Aún no había pasado media hora que Skull regresó al patio, cargaba una pesada jaula con barrotes de hierro. Un artilugio utilizado para aislar e intimidar a los presos más violentos. La dejó caer enfrente de la derrotada heroína.</p>



<p>-Ahora te soltaré, y quiero que tu solita te metas ahí dentro ¿vale? No me hagas obligarte a ello.- Dijo el villano acariciando suavemente el pelo de Shadow Angel en un falso gesto tranquilizador.</p>



<p>Mientras Skull rompía los candados, la chica contempló la jaula y sospesó sus opciones. En todo el edificio sólo quedaban ellos dos. Si había un momento en que debía aprovechar para escapar era ese. Pero meditó unos instantes ¿dónde iría? Su identidad había sido expuesta de la forma más denigrante posible. Su familia no querría saber nada de ella, aunque lograra escapar de allí, sus padres ni tan siquiera le abrirían la puerta de casa. Y sus amigos, ¿cómo iba a mirarles a la cara? Su mejor amiga iba camino de un aciago destino del que ella había sido incapaz de salvarla. ¿Cómo podría aguantar las miradas de desprecio que le dirigirían? Y Tom&#8230; No quería ni pensar en qué le diría el chico. Ser vendida a un rico dictador africano, o ser la concubina de Skull era una salida mucho mejor que la que le esperaría en caso de escapar. Ni tan siquiera intentaría luchar contra ello, simplemente se resignaría a aceptar su destino. Se sentía la viva imagen de la derrota, aunque escapara, nadie iba a dar la cara por ella.</p>



<p>Contempló la jaula con indiferencia, su cuerpo cabría dentro, pero quedaría en una incómoda posición, permanentemente acurrucada, sin poder ponerse tan siquiera de rodillas. Como si fuera una mascota camino a una nueva vivienda. Cuando estuvo libre del cepo, se dejó caer al suelo, estaba agotada y tenía sus músculos agarrotados. No intentaría escapar, pero tampoco le apetecía entrar allí dentro. Si en el cepo estaba incómoda, en la jaula lo estaría aún más. Miró a Skull con ojos suplicantes, implorándole algo de clemencia, pero la mirada del villano no dejaba lugar a dudas. Si ella no entraba voluntariamente, la haría entrar a la fuerza.</p>



<p>Al final Amy se resignó. Si osaba contrariarlo aún sería peor. Había luchado contra él en plena forma y había sido plenamente derrotada. En el estado en que estaba ahora ni tan siquiera lo iba a intentar. Gateando, llegó hasta la jaula, abrió la puerta y se dispuso a entrar. Tuvo que agacharse un poco más, entró de cara pero se lo pensó. Volvió a salir y se dio la vuelta, mejor entrar de espaldas, así podría ver a cualquiera que se acercara a la puerta.</p>



<p>Skull contempló con una mirada de satisfacción en el rostro como Shadow Angel, como una gatita obediente entraba de espaldas a la jaula. La antes temida heroína, ahora no tenía ninguna voluntad de lucha. No pudo evitar una involuntaria carcajada al ver que, sin que le dijera nada, la chica, sacando los dedos entre los barrotes cerró ella misma el candado. Moldear su carácter iba a ser más fácil de lo que suponía. Antes de salir de allí, el villano recogió del suelo el sucio traje de la heroína y lo colgó en la puerta principal del edificio. Cuando la policía llegara allí, sabrían que Shadow Angel había desaparecido para siempre.</p>



<p>El peso de la jaula con la chica no implicó ningún esfuerzo para el musculoso villano. Skull como quien llevaría un perro en un transportín, abandonó la prisión y se dirigió a la pequeña ensenada de Peche Island dónde lo esperaba una lancha neumática. Metió la jaula en ella y arrancó el motor.</p>



<p>Una hora después, a bordo del Poseidón.</p>



<p>El Poseidón era un buque pesquero de altura. Con sus 22 metros de eslora, tenía autonomía suficiente para permanecer 30 días en alta mar. Todo estaba saliendo sobre ruedas. Aunque habían tenido un pequeño incidente.</p>



<p>Cuando Skull subió al barco, se dirigió inmediatamente a su camarote a dejar su preciada carga. Pero no había tenido casi tiempo a saborearla. El buque empezó a girar y a través del intercomunicador le advirtieron que una chica había escapado. Skull se dirigió inmediatamente a la bodega, deteniendo en el último momento a uno de los suyos que en un arrebato de impulsividad casi elimina a una de las chicas. Skull no era hombre que tolerase ese tipo de negligencias. Solucionado el pequeño “incidente” y con las 34 chicas de nuevo aseguradas, tan solo quedaba por localizar a la fugada. Por radio le indicaron que las otras dos chicas recluidas en la sentina seguían allí y aunque les habían quitado las esposas, ahora volvían a estar encadenadas.</p>



<p>Para Felina había ido de poco. Gracias a un oxidado tornillo había logrado quitarse las esposas y escapar del húmedo cuartucho en que la tenían encerrada. Saboteó el timón para generar una distracción. Aunque ella no era una heroína, tampoco le apetecía dejar a las otras chicas a merced de aquella banda, así que intentó liberarlas. La interrumpió un hombre armado con un subfusil que por poco la alcanza. Por suerte pudo meterse en el conducto de ventilación que pasaba por debajo la bodega. Salió al pasillo que conducía a los camarotes justo cuando Skull pasaba delante de la salida del conducto. Si quería tener éxito en su fuga, debía escapar como fuera de aquella mole de músculo. Felina, había visto lo que le habían hecho a la ninja y no quería pasar por el mismo trance. Sin ropa y sin equipo, sus posibilidades de éxito eran escasas, así que abrió la puerta del primer camarote y entró. Lo que vio, la dejó unos instantes sin aliento.</p>



<p>En la pequeña estancia estaba Mikoto Amy encerrada en una jaula en la que a penas cabía su cuerpo. La japonesa la miró con ojos implorantes, Felina no supo determinar si le pedía perdón o le suplicaba que la liberase. La heroína, con todo su cuerpo sucio y garabateado, daba pena. Aunque era ella la que la había entregado a esa maldita Red. Por su culpa se encontraba allí desnuda en ese maldito barco. “Justicia poética” pensó la ladrona.</p>



<p>&#8211; Mírate… no puedes ser más patética &#8211; Le espetó a Amy, que agachó la cabeza con indiferencia. Felina no pudo evitar recrearse al verla así.- ¡Jódete!… Te lo tienes merecido, tu me pusiste en manos de esos desgraciados.</p>



<p>Acto seguido Felina abandonó el camarote. La ladrona había cometido dos errores que le resultaron fatales. El primero, no abrir el pequeño armario del camarote de Skull. Allí habría descubierto no solo uno de los trajes de Shadow Angel sino también una letal y fiable katana. El segundo, fue no haber parado la oreja antes de salir al pasillo. En su impulso por apartarse de aquella patética Shadow Angel, había olvidado parar la atención necesaria. Skull la había visto salir del camarote.</p>



<p>Amy a través de la puerta escuchó los inútiles gritos y golpes de Felina, que intentaba zafarse del poderoso villano. “Tu también lo tienes merecido. Por fin alguien te dará una buena lección” pensó. Desde que muchos meses atrás había caído por primera vez en las garras de Felina, para Shadow Angel casi todo habían sido derrotas. La ladrona había intentado adueñarse de su vida, pero ahora por fin alguien la pondría en su sitio. Mikoto Amy se permitió una cruel sonrisa al pensar lo que haría Skull con ella. Le gustaría verla implorar y suplicar como había hecho ella.</p>



<p>El buque recuperó su rumbo sin incidencias. Amy pese a su incómoda postura no tardó en caer dormida. Su cuerpo estaba agotado y llevaba demasiado tiempo sin dormir. El ruido de la puerta al abrirse la despertó, no sabía precisar si habían transcurrido minutos o horas desde que sus ojos se cerraron. Skull entró en la pequeña estancia llevando un bol y una botella de agua.Dejó ambas cosas en una pequeña mesita y se acercó a Amy, acariciándole el pelo.</p>



<p>&#8211; Buena chica-. Dijo en tono calmado.- Debes estar agotada y hambrienta, tranquila, no soy un monstruo.</p>



<p>Para dominar completamente a la chica, Skull sabía que no tendría suficiente con la mera intimidación física. Debía darle también algo positivo a cambio, que supiera que si se portaba bien, obtendría ciertas recompensas. Su socio Calvo seguía obstinado en su loca idea de vender a la chica, sabía que podrían obtener una auténtica fortuna sólo por ella. Pero Skull tenía otros planes, la había visto luchar, la había visto vencer a uno de los más letales asesinos que había conocido nunca. Y también la había visto gozar entre sus piernas. Una chica así no podía ser vendida a cualquiera, Mikoto Amy tendría que ser suya. Tarde o temprano tendría que dejarles las cosas claras a su socio, pero ahora no era el momento.</p>



<p>Quitó el candado de la jaula y abrió la puertecita. Con su fuerte brazo ayudó a la chica a salir e incorporarse. Admiró su hermoso cuerpo mientras ella hacía estiramientos para liberar sus músculos y articulaciones.</p>



<p>&#8211; Arrodíllate.- Le dijo. Complacido, vio como la chica obedecía inmediatamente y se agachaba frente a sus piernas. Convencida de que el villano le pediría alguna satisfacción sexual.</p>



<p>Skull notó como su miembro volvía a endurecerse al tener los dulces labios de la chica tan cerca de su entrepierna. Pero contuvo su impulso.</p>



<p>&#8211; Abre la boquita.- Le dijo. Cuando vio que la chica abría sus labios, sacando su lengua fuera, desenroscó el tapón de la botella y vertió el agua en su boca.</p>



<p>Amy no era consciente de estar deshidratada hasta el momento en que el agua rozó sus labios. Inmediatamente hizo el impulso de levantarse para agarrar la botella, aunque una brusca orden de Skull la detuvo. “¡Quieta! ¡Sentada!” le dijo imperante. La chica obedeció, y moviendo la lengua procuró no desperdiciar ninguna gota de aquel líquido. Skull terminó de verter todo el contenido de la botella sobre su cabeza. Satisfecho, contempló como la chica, desesperada, intentaba absorber toda el agua posible, lamiendo el pequeño charco que se había formado en el suelo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/16561890/16561890_019_3668.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Más… quiero más&#8230;- Le imploró.</p>



<p>Él la convenció que ya había bebido suficiente, que si se portaba bien, tendría toda el agua que quisiera. Depositó el bol en el suelo, dentro había una ensalada de pasta y atún. Justo los nutrientes que el agotado cuerpo de la chica necesitaba. De nuevo, le ordenó que comiera de rodillas, y sin usar las manos. Satisfecho contempló como la chica juntaba las manos a su espalda y devoraba el contenido con su boca, lamiendo hasta el último rincón del cuenco.</p>



<p>La chica protestó ligeramente cuando le ordenó que volviera a la jaula, pero terminó obedeciendo. Skull, satisfecho, salió del camarote.</p>



<p>Cinco días después</p>



<p>El Poseidón había atravesado sin problemas Montreal y Quebec. Al llevar todos los papeles en regla, no tuvieron que ser inspeccionados. Habían pasado Terranova el día anterior y ahora se encontraban en aguas internacionales. Toda la tripulación respiraba con más calma, habían sorteado todos los obstáculos sin problema.</p>



<p>Skull entró en su camarote, su “mascota” le devolvió una mirada de indiferencia, a cada día que pasaba, más se resignaba a su nueva situación. Su voluntad de luchar era inexistente. Y ahora iba a anularla por completo. El villano abrió el candado de la jaula y le tendió a Amy una tablet.</p>



<p>&#8211; En un rato estoy contigo. Mientras tanto, yo de ti echaría una mirada a lo que dicen de ti en internet. Eres famosa.- Le dijo mientras abandonaba la estancia, dejando a la chica sola en sus pensamientos.</p>



<p>La tablet disponía de conexión a internet, si la chica quería, podría alertar a las autoridades que podrían rastrear la ubicación del buque. Pero estaba completamente convencido de que no lo haría, no después de lo que la chica leería. De hecho, ni tan siquiera se había molestado en volver a cerrar la jaula ni en echar la llave a la puerta del camarote. Si la chica iba a tener una oportunidad para frustrar sus planes era esa. No consideraba ningún riesgo en lo que había hecho, simplemente quería poner a prueba su voluntad. Si la chica no iba a aprovechar esa oportunidad, estaba definitivamente anulada. Skull se dirigió al puente, su socio quería hablar con él.</p>



<p>Amy tardó unos minutos en asimilar lo que estaba leyendo. Temblorosa y sin comprender que pretendía Skull con ello, había cogido la tablet y había empezado a curiosear las distintas pestañas que tenía abiertas. La mayoría eran perfiles de redes sociales en los que había publicado no sólo el vídeo en el que era desenmascarada, sino todas las imágenes y vídeos que el Calvo había grabado de ella semanas atrás mientras estaba bajo los efectos del cloroformo. En ellas aparecía Amy indistintamente con y sin la máscara, totalmente desnuda o medio vestida con el uniforme, a fin de que se viera que era la famosa heroína.</p>



<p>Aquello era de lo más humillante, aunque ella estaba inconsciente, las imágenes estaban tomadas de tal forma que no sólo parecía que la chica estuviera consciente sino que además daba la sensación que gozaba enormemente y participaba activamente de lo que le hacían. En cualquier otra circunstancia la chica se habría echado a llorar desesperadamente con solo verlas. Pero no fue eso lo que la impactó, sino los comentarios que la gente decía al respecto.</p>



<p>“Menuda zorra está hecha” decía uno que acumulaba más de 100 likes.</p>



<p>“Siempre pensé que esa tipa lo que quería era sexo fácil” decía otro.</p>



<p>“¿Y esa guarra es una heroína?” “¿vistéis como la chupa?” “¿Creéis que Supergirl también será tan puta?” “pero que tetazas” “empezaré a ahorrar a ver si puedo pagarme una noche con ella”… eran varios de los comentarios que la chica leía.</p>



<p>También había otros, antiguos compañeros de clase, aquellos le dolieron aún más.</p>



<p>“¿Así que Shadow Angel es esa putita japonesa que se hace la estrecha en clase?” decía un chico que Amy recordaba de vista.</p>



<p>“Nos mira siempre por encima del hombro y mirala, hasta tres pollas se mete en la boca a la vez. Shadow Furcia es un apodo que le quedaría mejor” decía una chica.</p>



<p>“A mi nunca me engañó, bajo esos aires de princesita inocente siempre pensé que se escondía una putita lasciva.” decía otra compañera.</p>



<p>“¿Cuantos tipos hacen falta para satisfacer a esa zorra en celo? Mirad como disfruta siendo penetrada por delante y por detrás a la vez”. Decía una chica a la que Amy había ayudado alguna vez con alguna asignatura.</p>



<p>“¿El arma de Shadow Angel para combatir el crimen son sus tetas y sus mamadas?” Decía un chico que a Amy le caía relativamente bien. En clase parecía un buen chaval pero ahora se recreaba en todo tipo de comentarios.</p>



<p>“Siempre supe que no era más que una ramera, recuerdo especialmente un día, vino a clase vistiendo top y minifalda, seguro que venía de atender algún cliente, pero lo más divertido de todo fue que después de subir a la pizarra, resbaló y nos regaló una preciosa vista de su lindo coñito. La muy guarra no llevaba ropa interior” ese último comentario por parte de una chica que nunca había sentido mucho aprecio por Amy tenía multitud de interacciones.</p>



<p>Después de eso, no pudo seguir leyendo, no había ningún comentario positivo, nadie hablaba en su favor. El silencio de sus amigos le sentó peor que los comentarios que leyó. Estaba a punto de soltar la tablet pero un titular captó su atención.</p>



<p>Una de las pestañas había una pequeña noticia. Lo que leyó, la dejó completamente sin habla:</p>



<p>“Hace varios días, internet se vio sacudido por un vídeo en el que la famosa heroína de Detroit, Shadow Angel aparecía desnudándose y afirmando ser una prostituta para acto seguido ser desenmascarada. Días después, múltiples imágenes sexuales de la chica circulan por las redes sociales. Son varios los usuarios que afirman que tras la máscara de Shadow Angel se oculta Mikoto Amy, una joven estudiante procedente de Japón, miembro de una de las familias de la más alta aristocracia.</p>



<p>Hoy, la familia Mikoto ha decidido romper su silencio, declinando hacer declaraciones en directo han emitido un comunicado de prensa. En él niegan que forme parte de la familia Mikoto ninguna chica con el nombre de Amy. Acompaña el comunicado una fotografía de la familia con la única hija del matrimonio, Mikoto Keiko, de 19 años. La familia afirma que esas imágenes no son sino una campaña de difamación contra el buen nombre de uno de los más respetables linajes de Japón, afirmando claramente que no existe tal Mikoto Amy. Y que vincular a esa ramera (cito textualmente) que se disfraza de heroína no es sino un intento de socavar el buen nombre de la familia Mikoto. Negando rotundamente que dicha chica sea miembro de su familia, por mucho que varios medios de comunicación así lo afirmen. La familia anuncia acciones legales contra cualquiera que se atreva a vincular a Shadow Angel y la chica tras su máscara con la familia Mikoto.”</p>



<p>Después de leer aquello, Amy no pudo continuar, la tablet se deslizó de sus manos y se acurrucó en su incómoda jaula. Al final de todo, incluso su propia familia le había dado la espalda. La habían repudiado con un simple comunicado de prensa, ni tan siquiera iban a hacer el mínimo esfuerzo para rescatarla. Simplemente había dejado de existir. Y sus conciudadanos de Detroit, después de tantos meses luchando por ellos. Después de todo el esfuerzo, todos los sacrificios, ahora la menospreciaban y se burlaban de ella. Se dio cuenta que no había servido de nada adoptar la identidad de Shadow Angel, había intentado ayudar a unos seres despreciables que ahora la insultaban y la veían como una prostituta. Aunque tal vez, pensó ella, tuvieran parte de razón y no fuera más que eso. Al fin y al cabo eran muchos los hombres que habían gozado con ella de cualquier forma en los últimos meses, y ella lo había terminado disfrutando. Tal vez estuviera predestinada a ello. Ni tan siquiera se planteó escapar de allí, no tenía dónde ir. Ni tan siquiera pensó en ayudar a las otras chicas, su voluntad de lucha había sido totalmente anulada, ya no era una heroína, era una prostituta más. Pasadas unas horas, la puerta volvió a abrirse.</p>



<p>&#8211; ¡Oh! Que descuidado soy.- Dijo Skull divertido al entrar.- Parece ser que me olvidé de cerrar, vaya ¿tampoco cerré el candado de la jaula? Podrías haber escapado.</p>



<p>Amy tardó en responder, le miró con ojos enrojecidos por el llanto</p>



<p>&#8211; ¿Por que me hacen eso? ¿Qué va a ser de mi ahora?</p>



<p>Skull casi sentía pena por la chica. Era una lástima que su socio siguiera obcecado en su idea de venderla a ese maldito dictador, él veía mucho potencial en ella. Estaba completamente derrotada, física y mentalmente. Ya no les podía suponer ningún problema.</p>



<p>&#8211; Ya ves… lo das todo para luchar por ellos y cuando fracasas se deleitan con ello. ¿Sabes? Creo que nunca han sentido ningún aprecio por ti, siempre han estado allí, esperando el momento en que metieras la pata para recrearse en tu derrota. Estoy seguro que con cada victoria tuya se llevaban una decepción, ellos esperaban ese momento, verte derrotada, humillada, completamente fracasada. En el fondo todos sabían lo que ahora sabes, que no eres más que una vulgar ramera. Estoy seguro que disfrutaron con los primeros vídeos que publicamos hace un tiempo, y ahora se deleitan enormemente con tus nuevas imágenes. En cuanto a tu situación, ya no supones ningún peligro para nosotros. Vamos a llevarte con las otras chicas, creo que tendrán algo que decirte.- Dijo con una risita.- Tal vez, si te portas bien, tu destino sea distinto al suyo.</p>



<p>Obligó a Amy a salir de su jaula y le puso un collar y una correa. No pudo resistirse a acariciar su cuerpo. Como llevaba haciendo constantemente durante esos días, quería gozar de nuevo con ella. La tumbó en la cama, la chica ni tan siquiera se resistió. Las marcas de rotulador dejadas por los reclusos de Black Rock aún eran perfectamente visibles sobre su pálida piel. Skull acarició los senos de la chica, recorriendo todas las palabras e insultos que había escritos por su cuerpo. Al llegar a su vagina, se sorprendió al verla humedecida, cada vez reaccionaba mejor a sus estímulos. Su miembro empezó a apretarle en el pantalón.</p>



<p>La tomó con pasión, y ella le correspondió de la misma manera. La chica apretaba sus piernas contra su cintura, buscando el máximo placer que su enorme miembro le producía en toda su dilatada vagina. “Sí… soy una puta… una ramera… soy tu perrita cachonda” le iba susurrando en su oreja entre gemidos para complacerlo, tal vez con la esperanza de que no la llevara con las otras. Aquello lo excitó del todo, derritiéndose abundantemente en su vagina pocos minutos después. Había sido corto pero intenso. La chica aún no había terminado, pero no se atrevía a pedirle más, vio como ella misma acercaba la mano a su sexo, buscando su orgasmo. La dejó hacer durante unos minutos, contemplando como la chica introducía dos dedos y los iba moviendo. Era obvio que no le producían el mismo placer que su grueso miembro, instantes después, la chica se humedeció la mano con la lengua e introdujo cuatro dedos en su vagina, buscando lo que sólo Skull podía darle. Al final, no tardó en alcanzar el clímax.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/16561890/16561890_022_6958.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Venga… perrita.- Dijo arrastrando especialmente esa última palabra.- Las otras chicas te están esperando.</p>



<p>Amy ni tan siquiera hizo el esfuerzo de ponerse en pie, a cuatro patas, como si de una mascota se tratara, avanzó guiada por Skull. Él la llevaba con la correa como si paseara un perrito. Por el camino se cruzó con varios de los secuestradores, que se burlaron de ella, lanzándole pullas y escupitajos. A Skull aquello le divirtió, de forma que en lugar de llevarla directamente a la bodega la paseó por todo el barco, quería que toda la tripulación viera lo amansada que estaba Shadow Angel.</p>



<p>Amy, sin protestar ni un instante aguantó todas las burlas y humillaciones que le iban lanzando, hasta que Skull la llevó a la cubierta. Al salir a la superficie, la luz del sol la cegó durante unos instantes, su cabeza de Amy tropezó torpemente con las piernas de alguien. Tímidamente alzó la cabeza para encontrarse con una cara que le era muy familiar.</p>



<p>&#8211; ¿Qué te parece mi mascota, socio?- Le dijo Skull.- Adelante, tócala, te aseguro que no te va a morder.</p>



<p>El Calvo, divertido, empezó a acariciar la cabeza de Amy, como si no fuera más que un perrito sociable. Por iniciativa propia, la chica empezó a lamer la mano que la acariciaba.</p>



<p>&#8211; ¿Qué me dices? ¿Quieres que te la preste por un rato? Comprobarás que es totalmente inofensiva.</p>



<p>El Calvo se descalzó y dirigió una sonriente mirada a Amy al ver como la heroína, empezaba a lamer sus pies, complaciente. Tal vez Skull tuviera razón, tal vez aquella chica pudiera serles de utilidad. Ver a la temible Shadow Angel lamiendo sus pies de forma totalmente voluntaria era algo sumamente estimulante. Su socio había gozado con ella durante casi una semana entera, ahora era él quién tenía ganas de disfrutar de lo que ofrecía ese hermoso y humillado cuerpo.</p>



<p>Con una sonrisa cogió la correa que le tendía Skull y arrastró a Amy hasta la barandilla. Skull contempló la escena sentado sobre un arcón. La idea de contemplar como otra persona disfrutaba de su mascota le parecía excitante, divertida incluso. Quería ver si con su socio ella gemía tanto.</p>



<p>Amy no tenía ninguna voluntad de lucha. Cualquier intento seria inútil, así que ya se había resignado a ello. Su cuerpo agradecía verse libre de la jaula, ese paseo, aunque a cuatro patas, le había sentado de maravilla. Poder mover sus articulaciones durante un buen rato, gateando, gozar ahora de las vistas que ofrecía la inmensidad del océano, respirar la brisa marina… le sabía a gloria. En cualquier otra circunstancia no habría tolerado de ninguna manera que ese calvo individuo le pusiera la mano encima, seguramente fuera la persona que más odiaba del mundo. Pero después de lo que había leído, cualquier cosa que le hicieran le era completamente indiferente. Lo peor que le podría haber pasado, ya había sucedido. Así que obedientemente, abrió sus piernas para lo que vendría.</p>



<p>El Calvo se quitó los pantalones, la levantó y le dio la vuelta, quería que la chica lo mirase, quería ver su cara mientras la penetraba. Sentó su pálido trasero sobre la barandilla del barco, sujetando a la chica con sus brazos para que no pudiera escurrirse por la borda. Y empezó a penetrarla. Su primera reacción fue sorprenderse al notar la vagina de la chica húmeda y dilatada. A través de su camisa, notaba la tibieza del cuerpo de la ninja. Quería saborear ese momento, su victoria final sobre la heroína que tan cerca había estado de arruinar sus planes. La penetró suavemente pero con firmeza, que ella lo notara. El balanceo del barco acompañaba sus movimientos de cadera. La respiración de la chica se volvió más lenta, acompasando el ritmo de su penetración. Quien iba a decir que Shadow Angel, la chica que había estado a punto de dejarlo medio ciego, se abrazaría a su cuello mientras se la follaba. Realmente Skull tenía razón, esa chica en nada se parecía a la incansable justiciera que tantos problemas les había causado.</p>



<p>Mientras gozaba con su cuerpo, enterrando su cara entre sus pechos, mordiendo sus rosados pezones, endurecidos con el contacto de la brisa marina, pensó en la fortuna que sacaría por ella. Realmente esa chica valía un millón de dólares. Pese a que su familia había renegado de ella, estaba seguro que su mecenas pagaría ese importe por ella. Al fin y al cabo, pocos podrían presumir de tener una auténtica heroína en su harén. Pensando en el dinero, eyaculó abundantemente en su vagina, soltando un intenso gemido de satisfacción.</p>



<p>Skull contempló satisfecho como la chica gemía débilmente al alcanzar el clímax, como suponía, sólo él podía hacerla chillar de placer. El Calvo dejó que Amy se derrumbase en el suelo del barco pero aún no había terminado con ella. Divertido empezó a azotarla y patearla en el trasero. “¡Gime zorra!” le gritaba. Ella obedeció y empezó a gemir, como si encontrara placer en sus azotes. “¡Ladra!, demuestra que no eres más que una sucia perra”. Amy volvió a obedecer, imitando los ladridos de un perro como había hecho tiempo atrás. Aquello provocó risas en los tripulantes que, atraídos por sus gemidos habían acudido a ver la escena. La famosa Shadow Angel se estaba autohumillando ante ellos.</p>



<p>“¡Dinos! ¿que eres?” Le volvió a gritar el Calvo al ver que habían acudido más secuaces a presenciar la escena. “Una puta, no soy más que una puta… una perra, sí eso es lo que soy… ahora soy vuestra mascota”. Decía Amy mientras el calvó se recreaba en ella y ponía su pie encima de su cabeza.</p>



<p>Al final se cansó de ella y la dejó tumbada en la cubierta. Complacido, Skull contempló como la chica se incorporaba y gateaba hasta él, hacia su amo, llevando la correa en su boca.</p>



<p>&#8211; ¿Qué te pareció? ¿Lo hace mejor que yo?- Le preguntó burlón mientras la chica negaba con la cabeza y acariciaba sus musculosas piernas. Volverla totalmente complaciente había sido mucho más fácil de lo esperado.</p>



<p>Usando el montacargas, la llevó a la bodega del barco. Alejados del peligro y ya en aguas internacionales, los secuestradores habían sacado a las chicas de su escondite y las habían encadenado, distribuidas a lo largo de las cuatro paredes. Una cadena las sujetaba a su cuello hasta una larga barra de hierro, que firmemente anclada al suelo, recorría la bodega de arriba a abajo. La cadena tenía una longitud de unos dos metros, lo justo para que las chicas pudieran moverse pero lo suficientemente corta como para que no pudieran ser una amenaza para los secuestradores que les dejaban la comida justo en el límite de su movilidad. El motivo de ello era que las chicas pudieran moverse y hacer ejercicio. Cada día las obligarían a hacer una dura rutina física, por encima de todo querían que las chicas conservaran su atractivo al llegar a su destino, o su “valor de mercado” se depreciaría.</p>



<p>Cada chica podía tener contacto con las que tenía a ambos lados pero nada más. Cerca de ellas había varias bandejas con varias piezas de fruta y agua. La comida que les daban era lo más saludable posible. Había 34 chicas cuando entraron a Amy, otras tres chicas, las que consideraban más peligrosas, las mantenían firmemente inmovilizadas a la sentina del buque.</p>



<p>Skull llevó a Amy alúnico rincón disponible, entre una chica morena de unos veinte años y una rubia que tenía aspecto de modelo. Amy era una chica altamente atractiva, pero su forma física no destacaba especialmente entre las chicas que la rodeaban. Los días transcurridos en la incómoda jaula habían ablandado su cuerpo, perdiendo parte de su atractivo. La Red había seleccionado detenidamente sus presas, bonitas influencers, modelos profesionales, deportistas de élite&#8230; había incluso un par de atractivas profesoras. Cuanto más hermosas fueran sus chicas, más dinero obtenían.</p>



<p>Amarró a Amy a la cadena y Skull ordenó a uno de los secuestradores que le pusiera una chapa en el cuello. Todas las chicas disponían de una, su número variaba en función del grado de peligrosidad que consideraban que tenía la chica en cuestión. La rubia que Amy tenía al lado tenía el número 17 en el cuello, la morena tenía el 4. A Amy le pusieron el número 38, entre todas las chicas que tenían, era la que consideraban más inofensiva. La única que no anhelaba escapar, la única cuya vida en el exterior sería aún peor que en esas paredes de hierro.</p>



<p>Una vez sujeta, Skull y los otros secuestradores abandonaron la bodega. Amy le dirigió una mirada de súplica, prefería estar encerrada en esa jaula, en su camarote, antes de estar rodeada por esas chicas ¿qué les iba a decir? Pero el villano no vio su súplica, o no quiso prestarle atención. Pronto la gruesa puerta de la bodega se cerró, dejándola allí encerrada con las otras 34 chicas. Enfrente a ella tenía una bandeja con aguacates y uvas. La chica notó como rugía su estómago, tenía hambre así que se dirigió a comer. Evidentemente no tenían cubiertos y las chicas comían con la mano. Ella, acostumbrada a las instrucciones de Skull, comió directamente con la boca, sin usar las manos, engullendo las uvas con hambre y usando hábilmente sus dientes y lengua, quitó la piel del aguacate para comérselo hasta dejar el hueso limpio.</p>



<p>Cuando terminó, se acurrucó en un rincón, sin decir nada, cuando alguien interrumpió sus pensamientos.</p>



<p>&#8211; ¿De verdad eres una comepollas?- Preguntó una chica castaña desde otra pared. Amy, sobresaltada por la dureza de la pregunta, no supo que responder. La morena que tenía a su lado, respondió por ella.</p>



<p>&#8211; Pues claro que lo es, ¿no ves que lo lleva escrito en la frente?- Dijo, haciendo estallar en carcajadas al resto ante esa ocurrencia.</p>



<p>Skull había sido tajante en ello, Amy no debía borrarse en ningún caso las marcas dejadas en su cuerpo por los reclusos de Black Rock o sería castigada. De forma que los garabatos hechos a rotulador, aunque un poco borrosos por el paso de los días, seguían siendo perfectamente legibles.</p>



<p>&#8211; ¿Sabes que estamos aquí por tu culpa, verdad?- Dijo la rubia que tenía a su izquierda.</p>



<p>&#8211; ¿Cómo…? &#8211; Balbuceó Amy.- Eso no es verdad… yo… intenté rescataros… hice todo lo posible… yo…</p>



<p>&#8211; No hiciste ¡nada!.- Replicó la morena.- Te dejaste capturar a la primera de cambio como la maldita zorra sumisa que eres.</p>



<p>&#8211; No es verdad… yo… Skull… él me venció y&#8230;- Intentó justificarse Amy que no entendía tal ataque por parte de a quienes había intentado rescatar.</p>



<p>&#8211; ¡Tus ansias de protagonismo pudieron por encima de la lógica!- Replicó otra chica desde otro extremo de la bodega.- En lugar de hacer lo que hubiera hecho todo el mundo, que es avisar a la policía, no… tu tenías que hacerte la superheroína. Tu ego te impedía llamar a los auténticos profesionales ¿verdad? Buscando la fama nos has condenado a todas.</p>



<p>&#8211; Eso no es verdad&#8230;- Se justificó Amy intentando contener los sollozos.- Teníamos un plan, pero salió mal, fui capturada… pasé un infierno y…</p>



<p>&#8211; Sí, ya escuchamos qué mal lo pasaste.- La interrumpió la morena.- Tus gemidos de placer llegaron hasta nuestras celdas. Pobrecita… mientras nosotros estábamos encerradas tu jadeabas de placer.</p>



<p>Amy intentó responder pero la rubia se acercó a ella y la abofeteó para acto seguido sujetarla fuertemente por los brazos.</p>



<p>&#8211; ¡Miradla!- Dijo la morena señalando el garabato que decía “usadme” escrito en el escote de la japonesa.- Quiere que la usemos.</p>



<p>La rubia le dio la vuelta para que las otras chicas contemplaran su espalda “zorra” tenía escrito en su trasero y “metedme algo” había escrito en su espalda con unas flechas que señalaban hacia su culito.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/16561890/16561890_026_076c.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Si ella misma nos lo pide, algo tendremos que hacer al respecto ¿no? ¿Qué podemos meterle en ese hermoso trasero?- Dijo la rubia mientras la morena gateaba hacia la bandeja de Amy y cogía con la mano el hueso del aguacate y lo mostraba sonriente.</p>



<p>&#8211; No… eso no… por favor, no os he hecho nada…- Imploró la chica al ver las intenciones de las otras.</p>



<p>La rubia la tenía fuertemente sujeta, por mucho que lo intentó, Amy no pudo liberarse de su agarre. Todos esos días encerrada en la jaula habían ablandado sus músculos y su cuerpo no respondía como debería. Pese a todo, ella intentó luchar con todas sus fuerzas, pero ello no hizo sino divertir aún más a las otras chicas que contemplaban como la tanto admirada Shadow Angel era incapaz de quitarse de encima a una chica normal y corriente.</p>



<p>La rubia la tumbó boca abajo contra el suelo de cara a la pared y se sentó sobre ella para inmovilizarla. Su culo se apoyaba en la nuca de Amy y sus brazos hacían fuerza para mantener sus piernas abiertas mientras la morena lamía el hueso de aguacate con una clara intención.</p>



<p>Amy aulló, no de dolor, sino por la humillación de notar como introducían el hueso de la fruta en su trasero. Verse impotente ante una chica que en otras circunstancias podría haber derrotado sin problema era mucho más de lo que el poco amor propio que le quedaba podía aguantar. Amy pensaba que ya había tocado fondo, pero aún podía verse más humillada de lo que estaba. Poco a poco, aquél grueso y duro hueso se iba introduciendo en su ano causando la diversión de todas las chicas. Amy pataleaba con piernas y manos, intentando golpear a las chicas, pero la tenían bien sujeta y casi no les causaba daño. Los gritos se convirtieron en gemidos al notar el hueso de aguacate totalmente dentro de su culo.</p>



<p>&#8211; Vaya… eso ha sido más fácil de lo que pensaba.- Dijo la morena sorprendida.- Quien te haya escrito eso tenía toda la razón, tu culo imploraba a gritos que alguien te metiera algo.</p>



<p>La rubia salió de encima de Amy y dejó que la chica se incorporada. Ella no se atrevió a intentar quitarse lo que le habían introducido por miedo a más represalias por parte de las chicas. ¿Por qué le hacían eso? ¿Por que la trataban así? Por otro lado, después de las múltiples veces en que la habían penetrado analmente, el hueso de la fruta no le hacía daño, al contrario, incluso relajaba sus músculos.</p>



<p>Otra de las chicas, lanzó algo a la morena desde el otro lado de la bodega.</p>



<p>&#8211; Usa eso también, seguro que le gusta.- Le dijo mientras la otra chica lo cogía al vuelo. Era una banana perfectamente pelada.</p>



<p>La sonrisa que le dirigieron las chicas, no dejaba lugar a dudas sobre lo que iba a suceder.</p>



<p>&#8211; Ahora te toca a ti.- Dijo la morena a la rubia mientras le pasaba la banana.</p>



<p>La morena sujetó con fuerza los brazos de Amy contra su espalda. Puso sus piernas entre las de la japonesa, forzándola a mantener los muslos abiertos. Amy ni siquiera intentó luchar tanto como antes. Empezaba a darle todo igual, que se divirtieran con ella, parte de razón tenían. La había fastidiado completamente y por culpa de su fracaso, esas chicas iban a ser vendidas como mercancía. Que se divirtieran un poco con ella si querían, en parte se sentía culpable de su situación.</p>



<p>La rubia introdujo la banana en su vagina, sorprendiéndose por encontrarla húmeda pero no dijo nada al respecto. Poco a poco fue penetrándola con aquella fruta.</p>



<p>Amy llevaba días en que los únicos estímulos positivos que recibía eran sexuales. Cuando Skull la tumbaba en la cama de su camarote y la penetraba apasionadamente, era el mejor momento del día, los pocos momentos en que se veía fuera de esa incómoda jaula. Llevaba pocos días en ese barco, pero el cuerpo de Amy ya había acostumbrado a asimilar el estímulo sexual con esos pequeños y únicos momentos de cierta comodidad. Así que su cuerpo, al notar como la fruta se introducía en su interior, con sus músculos vaginales apretados por la presión que ejercía el hueso del aguacate, reaccionó en consecuencia. Humedeciéndose cada vez más y estimulando su libido.</p>



<p>La chica se olvidó de dónde estaba. Cerró los ojos para no ver las miradas de burla de las chicas y se dejó llevar por el placer que sentía. Involuntariamente, empezó a gemir, haciendo fuerza con sus brazos. La morena interpretó esa fuerza como un intento de liberarse y la sujetó aún más. Al cabo de unos minutos, una intensa exclamación salió de los labios de la japonesa.</p>



<p>&#8211; ¡JO-DER!- Exclamó una chica al otro lado de la bodega.- No me digas que…</p>



<p>&#8211; ¡Sí!- Afirmó la rubia contemplando como los fluidos chorreaban por la vagina de Amy a través de la banana que aún tenía insertada.- Nuestra heroína, nuestra flamante rescatadora acaba de correrse.</p>



<p>&#8211; ¡Menuda zorra está hecha!- Exclamó otra chica, mientras las otras asentían.</p>



<p>&#8211; Menudo charco has generado- Se burló la morena mientras aflojaba su presión.</p>



<p>&#8211; ¡Oye!- Le gritó otra chica.- La comida aquí no abunda, eso no es un bufet libre, así que ni se te ocurra desperdiciar esa sabrosa banana.</p>



<p>Las otras chicas estallaron en carcajadas y animaron a Amy a comerse la fruta. Justo cuando terminó de sacársela de su vagina, la morena se la arrebató de las manos y cogiéndola con fuerza por el pelo se la fue metiendo y sacando de su boca. Mofándose acerca de lo buena que era la “banana con miel”.</p>



<p>Amy, aturdida por lo sucedido, sintiéndose totalmente una auténtica piltrafa, no tuvo voluntad para negarse a ello. Sus fluidos chorreaban hacia el suelo, mientras poco a poco iba engullendo la fruta, degustando el sabor dulzón de sus propios jugos.</p>



<p>Las otras chicas se burlaban acerca de lo bien que lo hacía. “Una auténtica comepollas” concluyeron.</p>



<p>Después de aquello, Amy se acurrucó en un rincón, metiendo la cabeza entre sus piernas para evitar mirar a las chicas. Sus compañeras, la dejaron en paz, suficiente se habían divertido.</p>



<p>Dos semanas después</p>



<p>Skull estaba francamente decepcionado con Amy. Al parecer, desde que la habían puesto con las otras chicas, no habían hecho sino maltratarla y convertirla en objeto de sus burlas. Las que estaban a su lado la azotaban en el trasero o los pechos impunemente, sin que la chica se defendiera. Enterraban su cabeza en los platos de comida, hasta que toda su cara y su pelo quedaban pringados de sopa, arroz, pasta&#8230; La obligaban a darles masajes y a lamer sus pies mientras las otras chicas lo contemplaban y se burlaban de ella. Parecía que en Mikoto Amy ya no quedaba ningún rastro de la fiera guerrera que había sido anteriormente.</p>



<p>El villano hasta había perdido interés en la chica, cada vez que entraba en la bodega, ella se lanzaba a sus piernas, implorándole que la sacara de allí, que la volviera a meter en la jaula. Suplicando que la llevara a su camarote, que le daría tanto placer como quisiera, que sería su perrita obediente. Pero él estaba cansado de ella. No quería una furcia sumisa, quería una leona, una asesina. Hasta se había resignado a los planes de su Calvo socio. Mikoto Amy sería vendida junto con las otras chicas, en el estado en que estaba, ya no servía a sus intereses. Era una lástima, Shadow Angel parecía perfecta, pero al parecer, debería buscarse otra.</p>



<p>Skull miró con desprecio a Amy por última vez antes de salir de la bodega.</p>



<p>&#8211; Ya no me sirves.- Le dijo.- No eres más que una perrita apaleada. Estoy seguro que esa rubia que nos conseguiste, me complacerá mucho mejor. Ella no deja de luchar para liberarse, y en varias ocasiones casi lo consigue, ella sí que es una guerrera.</p>



<p>Aquello desesperó completamente a Amy, que imploró y suplicó a Skull que no la abandonara, que nadie podría darle tanto placer como ella, que tenía muchas habilidades que él aún no había visto, que podría complacerlo de mil formas distintas. Pero el villano cerró la puerta sin volver a mirarla.</p>



<p>Las otras chicas se burlaron de ella al verla arrastrarse de esa forma.</p>



<p>&#8211; ¿Qué te pensabas, que por ser la putita del jefe tendrías algún tipo de privilegio?- Le dijo la morena con una carcajada.- Mírate, te has humillado totalmente, y ahora te desprecia.</p>



<p>Aquello cambió la mirada de Amy, la chica tenía razón, se había resignado a ser la putita de todos, incluso de las chicas que compartían su destino. Había dejado que le hicieran de todo y la convirtieran en objeto de sus burlas y descargaran en ella su frustración. Había dejado que la patearan y la humillaran de todas las formas posibles. Y con ello únicamente había conseguido que Skull, la única persona en ese barco que la había tratado bien, la mirara con desprecio.</p>



<p>Con el paso de los días y las semanas, Amy había empezado a mirar a Skull con otros ojos. De ser el villano causante de la derrota final de Shadow Angel, ahora había empezado a verlo como una persona atractiva y comprensiva con ella. Nunca se burlaba de ella, cuando le traía comida, la acariciaba suavemente, se interesaba por su estado, hablaba con ella unos minutos… Los días en su camarote, habían sido los mejores entre las últimas semanas. Poco a poco, Amy había empezado a generar una relación de dependencia con el villano. Haría todo lo que fuera por poder pasar una noche entera con él, en su camarote nadie la había maltratado. En cambio desde que estaba en la bodega, su vida había ido aún peor. Esa jaula le parecía el paraíso en comparación con su actual situación.</p>



<p>Al ver que había perdido incluso el respeto de Skull, ver como la morena hacía burla de su estado, saber que los secuestradores la consideraban la más inofensiva de todas las chicas que tenían, hizo aflorar un sentimiento que hacía tiempo que creía olvidado. La ira.</p>



<p>Horas después</p>



<p>Skull estaba en el puente de mando, hablando con su socio cuando uno de sus secuaces informó de una incidencia por el comunicador.</p>



<p>&#8211; Esa chica, la japonesa, ha golpeado a sus dos compañeras. Uno de los nuestros ha intentado separarlas pero esa maldita fiera lo ha dejado inconsciente con un par de golpes.</p>



<p>&#8211; Yo me encargo.- Dijo Skull.</p>



<p>“Vaya vaya” pensó el villano mientras se dirigía a la bodega. Tal vez aún quedara parte de su espíritu guerrero dentro de Amy, aquello fue toda una grata sorpresa. Cuando entró allí, hizo salir a los otros secuestradores, que intentaban sin éxito refrenar a una encadenada Amy. Skull los tachó de inútiles. Los tipos se llevaron a su inconsciente compañero en brazos. Skull se acercó a Amy y se arrodilló ante ella, acariciándole suavemente el pelo y la cabeza. Se fijó en sus ojos, en ellos brillaba “algo” como una pequeña llama que hacía tiempo que no veía. Esa misma llama que había visto en sus ojos mientras luchaba contra ella semanas atrás.</p>



<p>&#8211; Bien pequeña, bien, así me gusta.- Le dijo como quien hace un gesto de agradecimiento hacia un perro se ha portado bien mientras señalaba a la chica a su lado que se frotaba la nariz.- Pero ten cuidado, puedes castigar, pero no dañar a nuestra mercancía.</p>



<p>Skull se dirigió a la morena y le quitó su chapa con el número 4 y la intercambió con el número 38 de Amy. Era evidente cual de las chicas era ahora más peligrosa. Skull salió con una sonrisa de satisfacción en el rostro.</p>



<p>Después de aquello. Ninguna de las chicas tuvo el valor de volver a insultar a Amy. La última que lo había hecho se había encontrado con una manzana estrellándose de pleno en su rostro. De esta forma aprendieron a respetar y temer a Mikoto Amy, incluso le pasaban las piezas de comida más apetecibles cuando ella se lo pedía.</p>



<p>Y así, los días se convirtieron en semanas, y el Poseidón se acercó a la costa africana.</p>



<p>Puente de mando del Poseidón</p>



<p>El timonel estaba absorto en su trabajo, asustado. Sabía que sus jefes tenían sus diferencias, pero hasta ahora no los había visto discutir nunca tan acaloradamente.</p>



<p>&#8211; ¡No, no y no! Skull ya hemos hablado de eso. El dinero que nos van a dar por ella hace inviable cualquier otro planteamiento. Además, ya la tengo apalabrada con nuestro patrocinador. Un millón de dólares por UNA sola chica. Tu estás loco.</p>



<p>Skull calló, su socio no daba su brazo a torcer, él era incapaz de mirar más allá del dinero. Era incapaz de apreciar las posibilidades que ofrecía una Mikoto Amy a su lado totalmente amaestrada. Podría ser una socia muy valiosa. En el resto del viaje, la chica había logrado controlar a las otras 34 de la bodega. Después de cómo la habían tratado, era obvio que la perspectiva en Amy había cambiado, ya no las veía como inocentes rehenes a quién rescatar. La japonesa se moría por complacer a Skull y demostrar su valía. Después de esas semanas, estaba totalmente colaborativa con él. Incluso había dejado que fuera ella quien sirviera la comida a las otras chicas, y se encargara de ejecutar los castigos a los que se portaban mal o no cumplían con la rutina de ejercicio físico. A decir verdad, Amy se había convertido en una chica muy solícita con sus secuestradores. Y su socio pretendía venderla como si nada.</p>



<p>Algo tendría que hacer al respecto.</p>



<p>Una semana y varios días después. En un desconocido país del Golfo de Guinea</p>



<p>Skull llevaba más de una hora hablando con aquél dictador y había llegado a la conclusión que era un individuo de lo más despreciable. Vivía en un lujoso palacio rodeado de tapices, esculturas de mármol, alfombras de piel de los más exóticos animales, colecciones de antigüedades… Todo inmensamente sobrecargado y sin ningún tipo de gusto ni criterio. El Dictador, un individuo de baja estatura y complexión gruesa, no se alejaba en ningún momento de su cuerpo de guardia, diez individuos fuertemente armados que lo seguían como si fueran su sombra. “Un individuo que necesita diez tipos que le cubran constantemente las espaldas no se merece gobernar nada” pensó Skull mientras el Dictador examinaba a las chicas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/16561890/16561890_059_93fa.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Gracias a la rutina de ejercicios a bordo, las 37 chicas que se mostraban ante el Dictador tenían una forma física envidiable. Para hacerlas lo más atractivas posible ante los ojos de su comprador, las habían vestido con un disfraz de conejita, que se componía de un bodi aterciopelado de color rosa que por detrás terminaba en forma de tanga, revelando el trasero de las chicas, rematado con una bola de algodón a modo de colita. Todas tenían una diadema a juego que imitaba las orejas de un conejo y estaban fuertemente engrilletadas y amordazadas. Pese a no poder pronunciar más que gemidos, era obvio el miedo que se reflejaba en sus caras. Sólo había una chica que no vestía como las otras. A Jill, la agente de policía, la habían vestido con su uniforme y su placa, esperando aumentar con ello su “valor de mercado”.</p>



<p>El Dictador manoseaba a las chicas con la excusa de “inspeccionar el producto”, pero aquel tacto iba mucho más allá de la mera “inspección”. A Skull aquello empezaba a inquietarlo.</p>



<p>El Dictador los había hecho registrar nada más llegar al puerto y había mandado un camión para trasladar a las chicas directamente a su palacio, sólo permitiendo que las acompañaran Skull y dos de sus hombres totalmente desarmados. No es que a Skull le preocupara encontrarse ante 10 tipos fuertemente armados, de situaciones peores había salido, sólo que la pomposidad con que se movía el Dictador lo sacaba de quicio. Finalmente el tipo dejó de manosear a las chicas y se dirigió a él.</p>



<p>&#8211; Me gustaría hablar con tu socio, que por cierto nunca me dijo su nombre. Tenía un trato con él. Me prometió una chica “especial” que me aseguró que por ella sola yo estaría dispuesto a pagar un millón de dólares. Pero no veo a ninguna que valga tanto. ¿No se referiría a esa policía verdad? Acepto que es atractiva, y que su identificación sea verídica la hace aún más deseable. Pero no creo que valga más de trescientos mil, como mucho cuatrocientos mil.</p>



<p>Skull se encogió de hombros antes de responder. Cierto era que el Calvo nunca le había dicho tampoco su nombre, pero eso no importaba ya.</p>



<p>&#8211; Nos sorprendió una tormenta en el Atlántico, poco antes de alcanzar la costa africana. Perdimos a algunos hombres. Entre ellos mi socio. En cuanto a esa chica a la que te refieres… Nunca me concretó nada al respecto. Así que lo que ves aquí, es todo lo que tenemos.- Respondió tajante.</p>



<p>&#8211; De acuerdo… de acuerdo.- Dijo el Dictador antes de retirarse de hacia otra estancia, con sus diez guardaespaldas detrás de él.</p>



<p>Al cabo de unos minutos, aquel tipo volvió a entrar acarreando un maletín que depositó sobre una mesa.</p>



<p>&#8211; Aquí lo tenéis.- Dijo mientras abría el maletín, revelando varios diamantes en su interior.- El valor de las chicas en diamantes, tal como acordamos.</p>



<p>Skull se acercó a examinar el pago. Los diamantes eran auténticos, y los había por valor de unos dos millones y medio de dólares.</p>



<p>&#8211; ¡Eso no llega a la mitad de lo que nos prometieron! &#8211; Dijo visiblemente enfadado.- Esas chicas valen como mínimo el doble, somos los únicos que hemos podido sacar con éxito a casi cuarenta atractivas chicas de Estados Unidos. Nadie más podría haberte conseguido un lote tan variado y valioso.</p>



<p>El Dictador se mesó suavemente su abundante barba, como si meditara la respuesta.</p>



<p>&#8211; Mi agente hizo tratos con tu socio… y ahora tu socio no está aquí ¿verdad? Por otro lado, si habéis perdido hombres por el camino, también seréis menos a repartir y tocaréis a más por cabeza. ¿Sabes? Te tengo por un tipo listo. No seas estúpido, coge el maletín y sal de mi presencia antes de que decida cancelar mi oferta y en lugar de diamantes os ofrezca una bala en el pecho.</p>



<p>Skull apretó los puños y se planteó seriamente romperle la cara a aquel odioso individuo. Podría deshacerse sin problema de los diez guardaespaldas. Claro que el pequeño ejército que vigilaba el exterior del palacio podría suponer un pequeño problema. Nunca se había enfrentado a armamento pesado y no quería poner a prueba su resistencia. Además, había otros medios de devolverle esa jugarreta. Con un gesto de cabeza indicó a uno de sus hombres que recogiera el maletín y se dispuso a abandonar el palacio.</p>



<p>&#8211; Un placer hacer negocios con vosotros.- Dijo el Dictador en tono burlón mientras se marchaban.</p>



<p>“Maldito” masculló Skull mientras volvía al barco. Si algo no soportaba era que lo tomaran por tonto.</p>



<p>De nuevo a bordo del Poseidón, Skull se dirigió a su camarote. Lo que vio, le hizo cambiar su mirada. Tumbada encima de la cama, contoneándose como una serpiente la esperaba Mikoto Amy totalmente desnuda.</p>



<p>– ¿Todo bien cariño?- Le dijo mientras se levantaba dispuesta a masajearle la espalda.</p>



<p>Skull le contó lo sucedido mientras le tendía una pequeña bolsa con varios diamantes.</p>



<p>&#8211; Tu parte, te la has ganado.</p>



<p>Skull tenía que reconocer que en los últimos días de travesía Amy había sido una valiosa colaboradora. Con un látigo mantenía a raya a todas las prisioneras y ella sola había resuelto más de un altercado entre las chicas. Todas, sin excepción la terminaron mirando con más pavor del que miraban a cualquiera de sus secuestradores, incluyendo a Skull. Además ella, con buen ojo, le había advertido que tuviera cuidado con ese Dictador. Que le daba mala espina que entrara sólo con dos acompañantes y todas las chicas dentro del palacio fortificado. La chica interrumpió sus pensamientos.</p>



<p>&#8211; No quiero diamantes.- Le dijo mientras le devolvía la bolsa.- Podría incluso ocuparme de ese estúpido líder, pero a cambio me gustaría pedirte algo.</p>



<p>Skull escuchó atentamente a la chica. Su idea era entrar él mismo esa noche en el palacio y sorprender a aquel maldito individuo con la guardia baja. Aunque el brillo de furia que había en la mirada de Amy le dijo que tal vez ella podría hacerlo. Skull no lamentó haberse quedado con ella, esa chica podía valer mucho más que su peso en diamantes.</p>



<p>&#8211; ¿Y no crees que tus habilidades estarán un poco oxidadas después de tantas semanas en el barco?- Le preguntó mientras abría el armario del camarote.</p>



<p>&#8211; ¿Bromeas?- Respondió Amy con una pícara sonrisa mientras Skull le tendía el uniforme de Shadow Angel que una eternidad atrás había quedado en manos del Calvo.</p>



<p>El cuerpo de Amy volvía a ser el de antaño. Desde que Skull arrojó al maldito Calvo y sus más leales hombres por la borda, la había tratado francamente bien. Tenía a su disposición la ducha del camarote y podía recorrer el barco a placer. La única norma era que no podía cubrir su cuerpo desnudo, algo que a Amy poco le importaba a esas alturas. Cuando no vigilaba a las chicas ni se entretenía en la cama de Skull, la japonesa volvió a practicar su intensa rutina de ejercicios. Sentía su cuerpo de nuevo en plena forma mientras se enfundaba de nuevo en el uniforme de Shadow Angel.</p>



<p>Esa misma noche. Palacio Gubernamental</p>



<p>Burlar la vigilancia exterior fue un juego de niños para la oscura figura que subía hacia la terraza del palacio. El palacio no disponía de elementos modernos de seguridad electrónica, no había cámaras, ni infrarrojos, ni sensores de movimiento. Tan solo patrullas armadas y perros guardianes. Aquello hubiera supuesto un problema para cualquier otra persona, pero Mikoto Amy sabía perfectamente como evitar que el olfato entrenado de un perro la detectara. Una vez dentro, por lo que le había relatado Skull, pudo hacerse una idea aproximada de la distribución interior del edificio. Aún así, le costó dar con su objetivo. Por primera vez en mucho tiempo, la fiel katana que le había regalado su maestro salió de su vaina, sedienta de sangre. Los diez guardias que debían proteger al Dictador, no la vieron venir. En pocos segundos su objetivo se había cumplido y estaba limpiando su arma con las sábanas de seda. Las dos chicas que dormían al lado del dictador ni tan siquiera se despertaron.</p>



<p>Llegar al harén del palacio fue un poco más complicado. Pero de nuevo, los guardias armados no supusieron un problema para la hábil asesina. Aunque había sido entrenada para matar si era necesario, nunca había acabado con tantas vidas como esta noche. Mikoto Amy empezó a sentir cierto placer en ello, era tan fácil segar una vida… Su maestro le había enseñado que nunca debía usar sus habilidades en capricho propio y siempre para defender a alguien vulnerable. “A la mierda con tu código de honor, sensei. Ya ves a dónde me ha llevado” se dijo a si misma apartando a su maestro de su mente.</p>



<p>El harén era una amplia estancia adornada con grandes y mullidos cojines. La luna llena penetraba en la estancia a través de una lujosa vidriera de colores, generando un arco iris de plateadas tonalidades. Pero ella no había venido a recrearse en la belleza del lugar. Allí dentro, dormían las chicas que el dictador no había llevado hasta su cama, encadenadas con finas cadenas de plata. Su entrenada visión pronto localizó a las que buscaba. Con la ayuda de una ganzúa les quitó los grilletes que las sujetaban a la pared, aunque como medida de precaución, no soltó los que les sujetaban las muñecas y los tobillos. Con un gesto con el dedo les indicó que guardaran silencio y la siguieran. Por un momento le preocupó la posible reacción de una de las dos chicas. Para la prisionera, la perspectiva de salir de allí era mucho más atractiva que la de quedarse en manos de aquel dictador, así que terminó obedeciendo.</p>



<p>Justo antes de salir, el sonido de los grilletes despertó a una de las chicas.</p>



<p>&#8211; Por favor… llévame a mí también.- Le imploró.</p>



<p>Amy la miró unos instantes. Entre todas las chicas posibles, tenía que implorarle precisamente aquella maldita morena que tanto la había humillado en el barco. Había cierto aire de “justicia poética” en ello.</p>



<p>&#8211; ¿No dijiste que era una “comepollas”, que lo llevaba escrito en la frente?- Le respondió en un susurro.- Pues lo siento, la comepollas no te va a rescatar.</p>



<p>Antes de que la morena pudiera responder, Amy le escupió en la cara con desprecio para acto seguido dejarla inconsciente de un solo golpe. Antes de salir, otra chica se había despertado.</p>



<p>&#8211; Por favor, no nos dejes así. Tu eres de los buenos, no puedes hacernos eso.</p>



<p>Amy se giró dispuesta a dejarla también inconsciente, pero se detuvo en el último momento al ver que era Jill quien le había hablado. Eso era diferente, no podía negar que esa agente de policía la había sacado de la calle después de haber sido duramente derrotada y se había encargado de cuidarla y preservar su identidad. “Tonta, para lo que sirvió” se dijo Amy. Al final si había sido capturada por Skull era en parte por culpa de la torpeza de esa agente, que se había dejado capturar con facilidad. No, no consideraba que le debiera nada. Ya no era una heroína. Con una sacudida de cabeza volvió a apartar de su mente las lecciones morales de su maestro. Aunque en el último momento, en un gesto casi impulsivo, pateó hacia ella el arma de uno de los guardas que había eliminado fuera, y le lanzó una de sus ganzúas. “Espabila tu misma” le dijo antes de salir tirando de las dos chicas que llevaba consigo.</p>



<p>El destino de las otras 35 chicas le era indiferente, pero había dos por las que había renunciado a sus diamantes. Claire, que en el fondo, pese a todo lo transcurrido, no dejaba de ser su amiga y pese a que ella la había metido en manos de esa Red, no podía dejar de sentir cierto aprecio por ella. Sentía algún tipo de responsabilidad hacia la pelirroja, al fin y al cabo, no había habido malicia en sus actos, sólo impulsividad y temeridad. Amy aún recordaba cierta noche, meses atrás, en la habitación de Claire con las luces apagadas, las confesiones que había compartido con ella en el vestuario del gimnasio, los momentos que la había echo reír&#8230; La otra era Felina. Amy no podía quitarse de encima la mirada de desprecio que la villana le había dirigido cuando la había encontrada metida en la jaula. Ahora sería ella quién la miraría con desprecio. Quería ver a Felina arrastrándose ante ella, quería subyugarla totalmente, de un modo similar al que Skull la había subyugado a ella. Felina había sido la primera enemiga que había podido con ella, la ladrona creía haberla convertida en su gatita sumisa. Ahora ella sería la mascota de Amy. La japonesa se llevaría la victoria final sobre Felina.</p>



<p>Salir, fue casi tan fácil como entrar, pese a llevar a dos chicas desnudas consigo. Generó un pequeño incendio en una sala llena de tapices y aprovechando la distracción, abandonó el palacio por una salida secundaria tras deshacerse de unos pocos guardias que encontró por el camino, con las chicas detrás suyo, tirando de sus grilletes.</p>



<p>Después de reunirse con Skull en el punto acordado, se quitó la máscara y, con las chicas arrodilladas a sus pies, lo besó apasionadamente mientras veían las llamas del palacio elevarse en el cielo nocturno. Finalmente subieron a un camión lleno de equipo vario que Skull había comprado con parte de los diamantes. Junto a Skull había otros miembros de la Red que, tras repartir el botín, habían decidido permanecer junto al villano con la esperanza de incrementar su fortuna. Skull había repartido los diamantes de forma equitativa y les había expuesto su plan para hacerse con una fortuna mayor. Aquellos individuos no tenían demasiadas opciones, así que decidieron seguir al más fuerte.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/16561890/16561890_031_c7ed.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El trayecto en barco a través del Atlántico, había dado para muchas reflexiones. Una vez cobrada la paga, Skull quería establecerse en África, alejado de las agencias estadounidenses. Pero no en ese pequeño país en el que acababan de eliminar a su dictador. Ese Estado no producía casi nada, excepto una mina de diamantes a punto de agotarse. Además, alguien podía reconocer al Poseidón en el muelle. No, se alejaría de ese pequeño país. Skull se había estado informando. África era un vasto continente lleno de posibilidades.</p>



<p>Mientras el camión se adentraba en el continente africano, Amy, abstraída, pensó en la máscara que había dejado abandonada kilómetros atrás. Sí, Mikoto Amy no existía, su familia así lo había afirmado. Y Shadow Angel había muerto en Black Rock, su uniforme, clavado en la puerta de la prisión a modo de última burla, así lo atestiguaba. Ahora tendría que buscarse otro nombre, otra identidad.</p>



<p>Dos años después. En un rincón de la selva del Congo</p>



<p>Los dos hombres se apearon del vehículo cuando llegaron a su destino. Dos individuos armados los guiaron hacia el interior de un antiguo recinto amurallado. Vestigio imponente de una antigua civilización desaparecida. Los dos tipos, no podían sino admirar cuanto les rodeaba. La naturaleza penetraba en las ruinas, fundiéndose raíces y lianas con la arquitectura. Pero en su interior parecía haber todas las comodidades del siglo XXI en una estructura milenaria. Salas con ordenadores, buena iluminación, agua potable, electricidad en todas las estancias&#8230; Cruzada una segunda muralla, entraron en unos amplios jardines irrigados por fuentes con formas de animales y canales de riego que nutrían unos estanques llenos de vida. Nenúfares, lirios y sobretodo crisantemos predominaban en el lugar, dando un fresco y agradable aroma. Los dos hombres se sorprendieron al ver una manada de leones guardando la puerta de entrada a lo que debía ser el edificio principal. Sus acompañantes hicieron caso omiso a las fieras miradas de los leones y con un gesto les indicaron que entraran.</p>



<p>Mientras cruzaban la amplia puerta, decorada con relieves antropomórficos, los dos individuos meditaron si habían hecho bien en acudir allí. Pese a que venían únicamente a hacer negocios, no las tenían todas consigo. Eran muchos los rumores acerca del tipo con el que se iban a reunir.</p>



<p>Los dos individuos que acababan de entrar eran un hombre alto y flaco, representante de una importante empresa minera canadiense y su acompañante un apoderado de la filial holandesa de la misma empresa, bajo y con gafas. El misterioso individuo con el que se iban a reunir era toda una incógnita. Se hacía llamar Skull y había aparecido de la nada con un pequeño grupo de mercenarios. En poco más de un año, eliminando a los líderes de las guerrillas y milicias de la zona, había logrado adueñarse de una extensión de territorio de unos 100 kilómetros cuadrados dentro de un basto estado fallido. Skull regía la zona con mano dura, manteniendo el control absoluto sobre las distintas poblaciones y, lo más importante, controlaba una importante mina de diamantes a los pies de un volcán extinguido. Ese era el motivo por el que ellos dos estaban allí.</p>



<p>Por el trayecto, se habían sorprendido por la cantidad de mercenarios al servicio de Skull que patrullaban la zona. Gente dura que seguían al más fuerte o al mejor postor, y si consagraban su lealtad a Skull, tenía que ser un individuo realmente temible o inmensamente rico. Ninguna fuerza en la región, ni tan siquiera las fuerzas gubernamentales del estado fallido en el que se había instalado, representaban ninguna amenaza. Skull era dueño absoluto de toda esa región.</p>



<p>Otro detalle había captado la atención de los dos hombres, en los poblados por los que pasaron, no se apreciaba el hambre ni la miseria que se acostumbraba a ver en el resto del territorio estatal. Parecía como si hubieran entrado en una especie de burbuja dónde había un cierto bienestar no visto en cualquier otro lugar de los alrededores.</p>



<p>Después de caminar por un pasillo de piedra llegaron a una amplia sala iluminada por ventanales ricamente decorados en formas vegetales. En el centro había una bonita piscina en forma hexagonal decorada con mosaicos, una fuente de piedra con cabeza de león le suministraba agua. Dentro había una chica que nadaba a ritmo tranquilo, haciendo suaves ondas en el agua. Los dos hombres no pudieron sino detenerse unos instantes a contemplar la hermosa silueta femenina.</p>



<p>La mirada de ambos visitantes reflejaba lascivia y temor a partes iguales. Sin duda alguna, aquella joven que nadaba debía tratarse de Orochi, la inseparable compañera de Skull. Cualquiera que hubiera estado un mínimo de tiempo en esa zona habría escuchado hablar de la temible Orochi. Los nativos la llamaban “Sombra Mortal” porque decían que podía escurrirse en tu cama en plena noche y degollarte sin despertar a quien durmiera a tu lado.</p>



<p>Si había que hacer caso a los rumores, esa chica eliminaba selectivamente a cualquiera que se opusiera a Skull. Líderes mercenarios, guerrilleros, agitadores, revolucionarios, mandos militares, periodistas extranjeros que hacían incómodas preguntas, o incluso miembros de ONG’s que metían las narices dónde no deberían. Allí dónde alguien incordiaba a Skull y requería un trabajo sutil, actuaba la silenciosa y letal Orochi. Sin importar dónde estuviera su objetivo, Orochi era capaz de recorrer kilómetros sin ser detectada y entrar dentro de cualquier edificio sin ser vista.</p>



<p>Quién era esa inquietante chica era todo un misterio, había quién aseguraba que era una antigua heroína venida en desgracia, otros decían que Skull la había criado desde pequeña convirtiéndola en una máquina de matar, había incluso quién afirmaba que era una de las sobrinas del emperador de Japón. Tal vez solo fueran meros rumores, o tal vez hubiera algo de cierto en todos esos rumores.</p>



<p>Los dos individuos se percataron de que nadie los había cacheado. En la sala la única arma que se apreciaba era una katana de vaina lacada en negro situada al borde de la piscina. Ciertamente la fama acerca de la habilidad asesina de Orochi debía ser merecida si Skull confiaba toda su seguridad en su katana y no se preocupaba de que sus visitantes pudieran estar armados.</p>



<p>&#8211; Supongo que habréis venido a algo más que disfrutar de las vistas.- Dijo una voz grave al centro de la sala. Los dos hombres inmediatamente levantaron la mirada.</p>



<p>Sentado en un trono de piedra, como si de un antiguo monarca se tratara, estaba sentado su anfitrión. Lo primero que saltó a la vista era que su nombre le hacía justicia, toda la piel de su corpulento y musculoso cuerpo era de color oscuro, mientras que su cara era pálida como el papel. Vestía pantalones militares y un collar con colmillos de diversas fieras adornaba su torso desnudo.</p>



<p>Skull se levantó de su trono y llevó a los dos visitantes a una mesa de mármol con sillas de ébano situada en un extremo de la sala. Con un gesto les indicó que tomaran asiento.</p>



<p>La propuesta que ellos le hacían era simple. La empresa canadiense tenía la maquinaria suficiente como para poder sacar el máximo rendimiento a la mina de diamantes. Además, contaban con otra ventaja, actualmente los diamantes que Skull sacaba de la mina se consideraban “diamantes de sangre”, ello impedía que pudieran ser vendidos en los mercados convencionales, forzándolo a venderlos a un precio mucho más bajo del que valían. El holandés en cambio, tenía muchos contactos en Amberes, suficientes como para poder hacer pasar por legales los diamantes que se extraían de la mina. Aumentar la producción y legalizar su explotación, a cambio de una parte de los beneficios. Era un trato justo, ellos conocían suficientemente al individuo con el que estaban tratando como para evitar cualquier treta. Sabían las consecuencias de intentar engañarlo. Se decía que los negocios con Skull solo podían terminar de dos formas: entre las piernas de Orochi o bajo su espada, no había término medio.</p>



<p>Skull meditó por unos instantes. Ciertamente la propuesta era buena. Hacía tiempo que era plenamente consciente de que malvendía sus diamantes y que la mina no operaba a pleno rendimiento. Por otro lado, la explotación actual le permitía vivir rodeado de lujos. Skull gobernaba ese territorio con mano dura y era implacable con la gente desleal, pero premiaba el esfuerzo. Todos sus trabajadores y los habitantes de la zona que controlaban, recibían un trato justo y una proporción en los beneficios a cambio de su fidelidad. La desobediencia se penaba con la muerte.</p>



<p>El trato que le ofrecían ambos individuos era justo, ambos ganaban. Ellos obtendrían buena parte de la producción, pero con la nueva maquinaria, Skull sacaría muchos más diamantes de los que ahora estaba extrayendo, y los vendería a más del triple de su precio actual.</p>



<p>Mientras Skull meditaba, el holandés miró de reojo a la piscina. La hermosa chica salía del agua y entonces comprendió el porque de su apodo. De su tobillo izquierdo, le subía un precioso y detallado tatuaje de una serpiente que se enroscaba por su pierna, subiendo por sus muslos, volteando su cadera hasta llegar a sus pechos. Las ocho cabezas de la mítica sierpe del folklore japonés convergían en los pechos de la chica, como si dos grupos de cuatro cabezas pelearan por engullir los pezones de la chica. Un tatuaje así no sólo requería un inmenso talento sino que además debía haber sido doloroso. La chica, aparentemente ajena a lo que sucedía, pero sin quitarles el ojo de encima, se recostó en las losas de granito pulido del borde de la piscina y a un gesto suyo, dos chicas acudieron desde una pequeña puerta.</p>



<p>Las dos chicas, no podían ser más diferentes en todo. Una pelirroja, completamente desnuda, caminaba erguida, llevando una fina correa en la mano. La otra chica, rubia, avanzaba gateando, con la correa sujeta a su cuello. Iba también desnuda, salvo un arnés de cuero que dejaba sus pechos, su barriga y su trasero al descubierto. Una máscara que imitaba el rostro de un gato cubría su cara, y en su culo asomaba lo que parecía ser un plug-in con forma de cola. La rubia, no cesaba de maullar, como si fuera la gatita doméstica de Orochi.</p>



<p>La pelirroja se situó a la espalda de la tatuada chica y con una peineta de marfil empezó a peinar el largo y sedoso pelo de la chica. La rubia, se tumbó a sus pies y empezó a lamer sus dedos. Orochi parecía relajada, aunque sus dedos no se separaban en ningún momento de la empuñadura de su katana.</p>



<p>Skull volvió a captar la atención del holandés. Con un firme apretón de manos, les indicó que aceptaba su propuesta. Con los beneficios que obtendría, podría reclutar a más mercenarios con los que ampliar su área de influencia, poco a poco su dominio se iría extendiendo. Ya eran pocos los que podían representar una amenaza para él. Quién sabe, tal vez en un tiempo pudiera apoderarse de todo ese corrupto Estado. Con un gesto indicó a Orochi que se acercara.</p>



<p>La chica disfrazada de gato había ido subiendo la cabeza y ahora le lamía la parte interna del muslo. La expresión lasciva en el rostro de la asesina por unos instantes turbó a los dos individuos. Orochi apartó bruscamente a la rubia, mientras se levantaba le puso el pie en la cabeza, como reafirmando su autoridad sobre ella. En cambio a la pelirroja la apartó con un gesto suave, casi una caricia.</p>



<p>Mientras la asesina se acercaba a ellos, ambos individuos no pudieron evitar deleitarse con las sensuales formas femeninas de su cuerpo decorado por el extenso tatuaje.</p>



<p>&#8211; Querida, acabo de cerrar un acuerdo con esos invitados.- Le dijo Skull mientras le besaba el cuello.- Acompañalos a la salida, se una buena anfitriona.</p>



<p>A Skull no le importaba que su fiel compañera se acostara con otros hombres, al contrario. Le deleitaba ver como la chica admitía que ningún hombre era capaz de darle tanto placer como le daba él.</p>



<p>Mientras Orochi, sin pudor alguno por su desnudez, los acompañaba de nuevo hacia afuera, el holandés no pudo evitar fijarse en otro pequeño detalle. A la derecha de su rasurado pubis, la chica tenía otro tatuaje, muy diferente a la enorme serpiente que se enroscaba entorno a su cuerpo. Ese era diminuto, mucho más sensual, una detallada huella de gato.</p>



<p>&#8211; Habéis venido desde muy lejos.- Les dijo la asesina, con voz sensual, interrumpiendo sus pensamientos mientras sus manos recorrían los tensos hombros de los dos individuos.- ¿No queréis tomaros un descanso antes de salir? Ese palacio ofrece muchos placeres para quién sepa apreciarlos…¿Os doy miedo?&#8230; ¿No os gusto suficiente?&#8230;¿Qué os pareció mi gatita? ¿Os gustaría satisfacer vuestras más oscuras pasiones con ella? Se deja hacer cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa…</p>



<p>Mientras los dos individuos, sorprendidos, intentaban mascullar una respuesta coherente, la chica los sujetó por la cintura y los condujo por otro pasillo hacia el interior del palacio.</p>



<p>FIN</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/489/16561890/16561890_042_5c6c.jpg" alt="" width="696" height="1044"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap. 18, Final parte II&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2022 12:06:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Detroit. Prisión de Black Rock, Peche Island. Mientras los dos tipos subían el vídeo a internet, Skull sacó a la chica de la habitación, ignorando sus ruegos y sus protestas. Tenía planes para ella, pero primero necesitaba anularla completamente, quebrar su mente. El villano llevó a la chica a un vestíbulo que comunicaba con las escaleras que subían hacia las plantas superiores. Allí, subidos en las escaleras, había una veintena de reclusos que contemplaban a la derrotada heroína con una ávida mirada llena de deseo. Skull los contempló durante unos instantes. Sujetando fuertemente a la ninja por el pelo. -Chicos… [&#8230;]]]></description>
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<p>Detroit. Prisión de Black Rock, Peche Island.</p>



<p>Mientras los dos tipos subían el vídeo a internet, Skull sacó a la chica de la habitación, ignorando sus ruegos y sus protestas. Tenía planes para ella, pero primero necesitaba anularla completamente, quebrar su mente.</p>



<p>El villano llevó a la chica a un vestíbulo que comunicaba con las escaleras que subían hacia las plantas superiores. Allí, subidos en las escaleras, había una veintena de reclusos que contemplaban a la derrotada heroína con una ávida mirada llena de deseo. Skull los contempló durante unos instantes. Sujetando fuertemente a la ninja por el pelo.</p>



<p>-Chicos… ¡Toda vuestra!- dijo mientras empujaba a la chica hacia aquellos tipos.- Divertíos con ella, pero os paséis… demasiado.</p>



<p>Skull se retiró, tenía cosas que hacer. Que se entretuvieran con ella un rato mientras tanto. Cuanto más derrotada y humillada estuviera la chica, mejor para él.</p>



<p>Amy, aún en shock por haber sido desenmascarada, se vio de bruces contra un grupo de cinco tipos. Instintivamente los golpeó e intentó escapar, corrió hacia la puerta que conducía al patio. Mientras cruzaba la puerta, uno de ellos le metió la zancadilla y la chica se vio de bruces al suelo.</p>



<p>-¡Miradla!- Dijo uno- Hace un tiempo su mera presencia nos hubiera aterrorizado y ahora no es capaz ni de mantenerse en pie.</p>



<p>Amy intentó levantarse. Su mente le decía que tenía que escapar como fuera de allí. No podía hacer nada por las chicas, su única preocupación era alejarse de ese maldito lugar. Mientras se incorporaba otro individuo le dio un golpe en las costillas que la dejó sin aire. Sin poder ponerse en pie, intentó escapar a cuatro patas, provocando carcajadas y burlas entre los reclusos. “Patética” “¿Qué pasa ya no eres tan valiente?” le decían burlándose de ella. Finalmente la arrinconaron en una esquina. Amy se quedó hecha un ovillo. En otras circunstancias, veinte tipos no habrían supuesto un obstáculo insalvable para la chica, aún desnuda era una fuerza a tener en cuenta. Pero su pelea con Skull y su posterior humillación ante la cámara le habían quitado la voluntad para luchar. Se veía incapaz de enfrentarse a nadie, no creía ya en su propia habilidad. Había sido derrotada física y mentalmente.</p>



<p>-Por favor… no me hagáis daño- Les imploró</p>



<p>-¡Mírala como suplica!- Dijo uno.- Hace unos meses no tuviste ningún miramiento en hacerme daño para meterme entre rejas.</p>



<p>-Lo… siento.- Le dijo aterrada.- Os compensaré…</p>



<p>Aquello hizo estallar en carcajadas a todos los individuos. La tan temida heroína estaba acurrucada en el suelo implorándoles clemencia. Su excitación no hacía sino ir en aumento. Había otras formas más divertidas de cobrarse su venganza que a través del daño físico.</p>



<p>-Venga, ya sabes qué hacer- Le dijo otro mientras se bajaba los pantalones.</p>



<p>No tuvieron que decírselo dos veces. Amy se metió aquel miembro en la boca, haciendo gala de su habilidad. Si los satisfacía sexualmente, tal vez no le harían daño. Los otros individuos, imitando a su compañero, poco a poco fueron desnudándose. Con sus manos, la chica empezó a masturbar a dos de ellos, mientras otro la hacía incorporarse a cuatro patas, para acto seguido penetrarla vaginalmente.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/50307122/50307122_005_b73a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Aquellos tipos llevaban tiempo encerrados en la prisión sin tener contacto con ninguna chica. Skull y los miembros de la Red habían sido tajantes en cuanto a estropear su “mercancía”. Por su ayuda recibirían una importante suma de dinero, pero no debían tocar a las chicas. Así que se recrearon a gusto con Amy. Incontables manos manoseaban su trasero, sus pechos, su barriga… Varios penes se frotaban con sus caderas y su espalda. No tardaron en empezar las eyaculaciones. El individuo al que se la estaba chupando inundó abundantemente su boca con su fluido. Amy no tuvo tiempo de escupir que otro tipo le metió su duro falo en la boca. Tan sólo le dio tiempo a tragarse aquella eyaculación antes de empezar de nuevo a succionar. Sus manos, su espalda y su vagina no tardaron en verse pringadas también. Uno de los tipos quiso gozar con sus pechos, e introdujo su pene en el escote de la chica, frotando su miembro con ambos senos, hasta eyacular abundantemente en su cara. Haciendo turnos, gozaron de cada rincón del cuerpo de la chica.</p>



<p>La hicieron tumbar boca arriba, mientras hacía su cuarta felación, otro la penetraba analmente, mientras cinco o seis tipos se masturbaban y se corrían encima de su cuerpo regando sus pechos y su barriga con sus potentes eyaculaciones, fruto de meses de abstinencia sexual.</p>



<p>La heroína perdió la cuenta del tiempo que pasaron aquellos individuos disfrutando de ella. Su cuerpo simplemente reaccionaba a los estímulos que recibía y pronto sus propios gemidos terminaron acompañando los gritos de placer de los reclusos. La chica cada vez que veía un miembro erecto cerca de su cara, abría directamente la boca y acercaba la cabeza para facilitarles las cosas. En un momento la levantaron en brazos, unos cuantos la sujetaban de las piernas mientras otros la cogían firmemente por los brazos. De esta forma colocaban el cuerpo de Amy a la altura de la cintura del los tipos que querían penetrarla para que no tuvieran ni que agachar su cuerpo, y así, se la iban pasando como si fuera un juguete sexual.</p>



<p>El sol aún no había salido cuando aquellos tipos quedaron finalmente satisfechos. Dejaron a Amy recostada al suelo, la chica no tenía fuerzas para moverse, así que simplemente, se sentó en el frío cemento. Pensaba que todo había terminado, pero pronto escuchó como varios reclusos volvían a entrar en el patio, entre risitas, arrastrando algo pesado.</p>



<p>Detroit. Primera hora de la mañana</p>



<p>Los primeros rayos de sol alumbraron una ciudad sumida en el caos. Shadow Angel había sido derrotada definitivamente, el vídeo en que la famosa heroína se desnudaba y humillaba para finalmente revelar su identidad circulaba por todo el país. Detroit tenía otra preocupación mayor. Hacía un par de horas, una bomba había estallado en un centro comercial. Debido a la hora, no había nadie en el edificio y la explosión sólo causó daños materiales. Pero esa detonación, junto con la amenaza en el vídeo de que eran varios los artefactos ocultos, fue más que suficiente para sumir a ciudad en el más absoluto caos. El miedo inundaba el corazón de los ciudadanos que, presa del pánico, intentaban escapar como fuera de la ciudad, los que podían, intentaban salir por el río, otros por carretera. Esa estampida de gente huyendo pronto provocó el colapso de todas las vías de circulación. Los accidentes de tráfico eran constantes. La policía no daba abasto, por un lado su esfuerzo más inmediato estaba en intentar localizar el resto de explosivos, pero también intentaban evitar que la avalancha de gente y los accidentes de tráfico causaran una situación peor que las bombas. La situación les sobrepasaba de forma arrolladora. Ahora mismo, una treintena de chicas secuestradas no encabezaba la lista de preocupaciones de la policía. Como volviera a estallar otro explosivo, con la multitud de gente atrapada en las calles colapsadas por el tráfico, los daños serían enormes e irreparables.</p>



<p>Mientras tanto en Peche Island</p>



<p>El plan iba sobre ruedas. Antes de su captura, Skull había escondido varios artefactos explosivos por la ciudad que ahora les servirían para generar el caos necesario para poder escapar sin peligro. Skull estaba eufórico, cuando los reclusos terminaron con Shadow Angel sacaron a todas las chicas de la prisión sin ningún tipo de inconveniente. Todas menos una. En la prisión no quedaba casi nadie, excepto Skull, y una veintena de reclusos que se habían quedado montando guardia hasta el último momento. Una simple medida de prevención ante una posible intervención policial que no se produjo, otras preocupaciones tenía la policía. Mientras acariciaba el pelo de la única chica que aún quedaba en el interior, Skull hablaba por teléfono con su socio. Tenía el altavoz puesto, no tenía reparo en que la chica escuchara lo que se tenían que decir.</p>



<p>-Socio, ya estamos todos, las chicas están aseguradas. Sólo faltáis vosotros.- Dijo una voz al otro lado de la línea.</p>



<p>-Aún tengo un par de cosillas que hacer por aquí pero en veinte minutos estamos contigo.- Respondió Skull.- Por cierto en cuanto a la chica&#8230;</p>



<p>El otro individuo lo interrumpió.</p>



<p>-Ya hablamos de ello, es la única asiática que tenemos. Además gracias a su faceta mediática podremos demostrar sin problema que es de sangre noble. ¿Sabes lo que nos va a pagar por ella nuestro patrocinador? Estamos hablando de siete cifras, ¡sólo por una chica!</p>



<p>-Con su habilidad, nos será mucho más útil trabajando para nosotros. No será muy difícil conseguir que nos sea complaciente ahora que su vida está arruinada. Medio mundo ha visto ese vídeo, ¿qué opciones le quedan? Una vez hayas publicado las otras imágenes que tienes de ella estará completamente acabada. Ni su familia, ni sus amigos querrán saber nada de ella ahora. Ya sabes cómo son los japoneses con eso del honor. Estoy seguro que sus padres la habrán repudiado inmediatamente al ver ese vídeo de su &#8220;inocente&#8221; hijita reconociendo ser una vulgar ramera. No tiene dónde ir, sólo nos tiene a nosotros. Sólo hay que mantenerla encerrada durante un tiempo y el Síndrome de Estocolmo hará el resto. Dentro de poco tendremos una socia muy colaborativa.</p>



<p>-Skull, no sueñes despierto. Es una fiera luchadora créeme, nunca conseguiremos amansarla. Además, es demasiado dinero el que nos darán por ella como para plantearnos siquiera si tu opción es viable. Con el dinero que ganaremos podrás conseguir las japonesas que quieras.</p>



<p>-Reconsidéralo un poco.- Respondió Skull.- Ya no es nadie. Tendrías que ver su linda cara, la más pura expresión de la derrota. Además, ya se ensució las manos por nosotros una vez.</p>



<p>-¡Ya ves a quién nos entregó!- Lo volvió a interrumpir su interlocutor.- Esa chica mató a uno de los nuestros con un hueso de pollo de la cena. ¡Un hueso de pollo! Tenemos que mantenerla constantemente sedada. Me pregunto quién demonios será esa rubia, pero no hay quién pueda acercarse a ella. Es como un demonio salido del infierno. Si no la he mandado eliminar ha sido porque tranquilamente podremos sacar 50 o 60.000 dólares por ella. No, por mucho que te guste tu presa, disfruta con ella durante el trayecto, pero no nos la podemos quedar.</p>



<p>-En un rato estamos contigo. Volveremos a hablar del tema cuando nos veamos. Tengo que colgar que debo hacer unos trámites antes de salir.</p>



<p>Skull colgó el teléfono y se lo metió en el bolsillo de sus pantalones para acto seguido prestar más atención a la chica a la que estaba acariciando.</p>



<p>Mikoto Amy estaba completamente acabada. Se encontraba en el patio interior de la prisión de Black Rock, inmovilizada a un cepo que aquellos tipos sacaron de una de las celdas de castigo, completamente desnuda. Su pelo ya no era suave y sedoso sino que estaba sucio y enmarañado. Ese artilugio que le sujetaba firmemente la cabeza y las manos, sus piernas estaban esposadas a las patas del cepo, forzándola a mantenerlas abiertas. Su postura le impedía girar la cabeza y contemplar lo que sucedía a sus espaldas, aunque no necesitaba ver para imaginarse que aspecto tendría su cuerpo. Skull estaba satisfecho con el aspecto que presentaba, como más humillada estuviera la chica, más fácil sería moldear su carácter de acuerdo con lo que tenía planeado para ella.</p>



<p>Aquellos individuos le tenían auténticas ganas a Shadow Angel y se habían divertido enormemente. Su cara, su pelo, su espalda, casi todo su cuerpo estaba cubierto por las pegajosas eyaculaciones de quienes habían disfrutado de cada rincón de su piel. Cuando la sujetaron en el cepo, uno de los reclusos tuvo la genial idea de coger un rotulador y garabatear &#8220;zorra&#8221; en su trasero. Pronto el resto de individuos se sumaron a la iniciativa y llenaron cada rincón de su piel con insultos: “comepollas” tenía escrito en la frente, “usadme” había garabateado en su escote&#8230; otros pusieron su firma en su piel, otros dibujaron penes. Amy no llevaba más de dos horas en ese cepo pero le parecían semanas. La chica tenía todo el cuerpo dolorido y mantenía la mirada fija en el suelo, contemplando el uniforme de Shadow Angel, convertido en un sucio amasijo. Su rota katana y su equipo estaban encima, como recuerdo de su derrota.</p>



<p>Par mayor burla, Skull había hecho desfilar a las chicas ante la desnuda e indefensa heroína. Amy simplemente no pudo aguantar tal humillación, ver salir las primeras chicas, ver sus miradas de lástima y desesperación fue demasiado. La chica cerró fuertemente los ojos para evitar ver como la miraban. No iba a poder resistir la mirada de Claire o Felina. Simplemente no podría resistirlo. Así que había estado incontables minutos, con los ojos cerrados mientras las chicas, poco a poco, pasaban ante ella camino de su nefasto destino.</p>



<p>Amy sabía que había mucha certeza en lo que acababa de decir Skull. Se sentía como una auténtica piltrafa, no sólo la había fastidiado completamente y había sido incapaz de cumplir su misión. Además, su identidad se había visto expuesta de la forma más denigrante posible. Skull tenía razón, su familia no querría saber nada de ella, aunque lograra escapar de allí, sus padres ni tan siquiera le abrirían la puerta de casa. Y sus amigos, ¿cómo iba a mirarles a la cara? Su mejor amiga iba camino de un aciago destino del que ella había sido incapaz de salvarla. ¿Cómo podría aguantar las miradas de desprecio que le dirigirían? Y Tom&#8230; No quería ni pensar en qué le diría el chico. Ser vendida a un rico dictador africano, o ser la concubina de Skull era una salida mucho mejor que la que le esperaría en caso de escapar. Ni tan siquiera intentaría luchar contra ello, simplemente aceptaría su destino con indiferencia. Tal vez había estado predestinada para ello. Ese placer que encontraba en la dominación y la sumisión tal vez no fuera sino una mera premonición del que realmente era su destino.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/50307122/50307122_016_ceee.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Skull se retiró al interior del edificio. No había tiempo que perder, todo estaba a punto y sólo faltaba que él y Amy abandonaran el edificio. Evidentemente, los reclusos que habían quedado como refuerzo, pese a lo que les había prometido, no iban a salir de allí. Aunque tampoco iba a dejar cabos sueltos. Pronto los gritos y los disparos llenaron el edificio, para poco a poco silenciarse.</p>



<p>Un ruido ensordecedor sobresaltó a Amy. La enorme claraboya del patio había estallado en incontables pedazos. Diminutos e inocuos fragmentos de cristal caían a su alrededor, como si se hubiera roto un enorme parabrisas de un coche. La chica escuchó un sonido motorizado a sus espaldas que poco a poco se iba acercando. Ni tan siquiera hizo el gesto de girarse e intentar ver que sucedía. Era obvio que el transporte que Skull esperaba había llegado. El motor se detuvo y escuchó unos pequeños pasos acercándose a ella, pisando los fragmentos de la claraboya. Alguien tocó su cuerpo, un tacto frío, metalizado. Esta vez no fue un contacto lascivo sino suave. Sorprendida, reconoció la voz que le habló en su idioma natal.</p>



<p>-Hijos de puta&#8230; ¿Qué te han hecho?.- Dijo mientras unos fuertes golpes rompían los candados que mantenían a Amy sujeta al cepo.- Lamento no haber llegado antes.</p>



<p>-¿Ki&#8230; Kirie?- Dijo completamente sorprendida, al ver ante sí a la Reina de las Máquinas. Aunque pronto su voz cambió de tono.- ¡Cuidado!</p>



<p>Skull, alertado por el ruido, había hecho acto de presencia en el patio. Con una mano, sujetaba un detonador con varios botones. No duraría en hacer estallar otra de las bombas, si la policía o un comando de la CIA habían irrumpido en el edificio. Pero lo que vio, lo dejó totalmente sorprendido. Ante sí tenía una chica japonesa de baja estatura, vistiendo de lolita gótica. Aunque había algo raro en esa chica, sus manos parecían recubiertas de metal, y uno de sus ojos tenía un brillo rojo antinatural. Un pequeño robot con aspecto y tamaño de un caniche estaba a su lado.</p>



<p>-Vaya, ahora tendremos a ¡dos! asiáticas.- Dijo con una sonrisa de satisfacción mientras se guardaba el detonador en el bolsillo de los pantalones.</p>



<p>-¡¿Has sido tu el que le has hecho eso a mi amiga?!- Dijo furiosa Queen Drone.</p>



<p>Amy no tuvo tiempo de advertir a su salvadora que tuviera cuidado. Kirie, por primer vez en mucho tiempo, se dejó llevar por sus impulsos y se lanzó en una pelea sin hacer un exhaustivo análisis de su enemigo. Y aquello le salió caro. El fuerte puñetazo de la chica, habría aplastado la cara de cualquier otra persona, pero a Skull tan solo le sacó una mueca burlona. Con un rápido gesto, atrapó el puño de la chica con su corpulenta mano, cerrándola a su alrededor. En su interior, Skull estaba sorprendido, aquél puñetazo lo había golpeado con fuerza. Mucha más de la que cabía esperar de una chica de pequeña complexión. Era obvio que no era una chica cualquiera. Pero Skull tampoco era un individuo cualquiera. Su enorme masa muscular empezó a apretar la metálica mano de la chica.</p>



<p>Por primera vez en mucho tiempo, Kirie se sintió desesperada. Su mano derecha estaba completamente atrapada por el agarre de su enemigo, la presión que ejercía Skull hacía crujir la mano cibernética de la chica. Pero Kirie era una chica de recursos.</p>



<p>De su mano libre, sacó un pequeño cañón que apuntó directamente al torso del villano, disparando una vez, y una segunda, y una tercera&#8230; Hasta que empezó a asustarse de verdad. Los tres impactos no habían tenido ningún efecto, Skull había recubierto su torso con una especie de quiste blindado que había detenido los proyectiles, sin causarle el mínimo daño.</p>



<p>-Vaya vaya, ¿qué eres? ¿una especie de Inspector Gadget en versión chica?- Dijo divertido, ahora le tocaba a él contraatacar.</p>



<p>Con su mano firmemente sujeta, poco pudo hacer ella para evitar el potente golpe que impactó contra su estómago, haciéndola chillar de dolor. Sin darle tiempo a recuperarse, un segundo golpe la volvió a impactar. Su visión tecnificada se iba volviendo borrosa, sabía que no aguantaría demasiados golpes más. Mientras Skull siguiera agarrando su mano, poco podía hacer para evitar los potentes impactos. Recurrió a una solución desesperada.</p>



<p>El cañón de su mano derecha disparó, la salida del proyectil estaba completamente obstruida por la mano del villano, de forma que el disparo provocó una pequeña explosión que hizo estallar la mano mecánica de Kirie en pedazos. Gracias a ello, la chica se vio por fin libre del agarre. La explosión, casi no parecía haber afectado a Skull. El villano únicamente meneaba su mano con un gesto adolorido en el rostro, que pronto cambió a una sonrisa.</p>



<p>La tecnificada mente de Kirie no tuvo que hacer muchos cálculos para saber que no estaba en condiciones de enfrentarse a un individuo así. Con una mano inutilizada no era rival para él, ninguna de sus armas sería capaz de traspasar el blindaje del villano. Con una pequeña orden mental recurrió al único recurso que le quedaba.</p>



<p>Mientras Skull embestía a Kirie, el pequeño dron con forma de perro saltó a su espalda, y abriendo su mandíbula de titanio le mordió fuertemente en el cuello. La mandíbula del pequeño dron, más que como arma, estaba diseñada para cortar gruesas planchas de acero, una herramienta que a Kirie le era muy útil. Esta vez Skull, por primera vez en mucho tiempo, aulló de dolor. La fuerte presión que ejercía la mandíbula del artefacto junto con la dureza del titanio, fue suficiente para penetrar en su duro quiste protector. Por primera vez en mucho tiempo Skull sangró.</p>



<p>Furioso, detuvo el ataque contra Kirie y se centró en el pequeño dron. Con ambas manos, golpeó con furia aquél maldito artefacto que había logrado hacerle daño. El detonador cayó al suelo, al lado del equipo de Shadow Angel. Kirie sabía que no tardaría en romper a su mascota en pedazos. Debía aprovechar los pocos segundos que le iba a conceder el pequeño caniche mecánico.</p>



<p>Con su mano útil recogió el detonador del suelo, instintivamente, se llevó también la indumentaria y equipo de la heroína. Rápida, cargó al hombro a una Amy aún en shock. Un pequeño propulsor a su espalda elevó ambas chicas hacia la claraboya. Con un gesto de dolor en el rostro, Kirie escuchó como abajo, el poderoso villano entre gritos de rabia golpeaba y destrozaba su fiel mascota.</p>



<p>Minutos después. Dentro del remolque del camión de Queen Drone</p>



<p>Kirie tenía su camión/refugio aparcado en uno de los pocos lugares mínimamente tranquilos de la ciudad. En Jefferson Ave, frente al parque Gabriel Richard, en un vacío aparcamiento para autobuses.</p>



<p>-¿Cómo diste conmigo?- Preguntó Amy, que aún respiraba agitadamente. La chica se había negado a vestir su atuendo de ninja y cubría su cuerpo con una bata que le había facilitado Kirie. Con una húmeda toalla se iba limpiando su sucio cuerpo.</p>



<p>-Estaba en Cleveland cuando vi tus primeros vídeos publicados ¿Sabes que allí la NASA tiene un centro de investigación muy interesante? En un principio no le di mayor importancia ya que pasados un par de días dejaron de aparecer. Di por supuesto que te habrías encargado del asunto tu sola. Hasta esta noche, cuando vi ese último vídeo reproduciéndose en casi cualquier pantalla supe que estabas en un buen apuro. Dejé a la NASA en paz, por cierto, su proyecto para llevar otra sonda a Marte no funcionará, tiene un enorme error de cálculo. Bueno, el caso es que lo dejé todo y recorrí a toda prisa las casi cuatro horas que separan ambas ciudades. El tráfico para salir de Detroit es un caos total, en cambio la autopista para entrar estaba casi vacía. Han hecho estallar una bomba, no te preocupes, no causó víctimas. Rastrear la IP desde dónde se había subido el vídeo fue juego de niños. Así que fui directa a Peche Island. El resto ya lo conoces. ¿Quién ese ese poderoso tipo?</p>



<p>-No tengo tiempo para detalles, Kirie tienes que ayudar a las otras chicas. Tienen a unas treinta chicas con ellos, en cuestión de horas, tal vez minutos, van a sacarlas de la ciudad.- Amy estaba totalmente alterada.- Tienes que liberarlas, tienen a una amiga mía, Claire, tu la conoces&#8230;</p>



<p>La insistencia de la heroína estaba agobiando a Kirie que con un gesto le indicó que callara.</p>



<p>-¿Claire es esa pelirroja que mandé secuestrar como rehén?- Preguntó intrigada. Amy asintió inmediatamente. Kirie empezó a reflexionar para si misma.</p>



<p>-¿Y como piensan sacar a las chicas? Por tierra es imposible, la ciudad está colapsada&#8230; Avión sería la ruta más rápida y segura a priori pero, suponiendo como dices, que llevan treinta chicas con ellos, el único aeropuerto viable está al otro lado de la ciudad, descartado&#8230; Por aire la única opción viable sería un hidroavión, pero cuando llegué no vi ninguno estacionado en el río&#8230;</p>



<p>Esta vez la mente de Amy fue más rápida que el tecnificado cerebro de Kirie.</p>



<p>-¡Usarán el canal de San Lorenzo!- Exclamó.- Lo del avión no es más que un señuelo para distraer a los pocos agentes disponibles mientras se escurren en barco ante sus propias narices.</p>



<p>El Canal de San Lorenzo era una vía marítima que conectaba los Grandes Lagos con el Océano Atlántico. Surcando el río llegarían al Lago Erie, y de allí, usando el canal de Welland sortearían las cataratas del Niágara. La proximidad con la frontera canadiense les facilitaba mucho las cosas. Las relaciones entre Estados Unidos y Canadá no pasaban por su mejor momento. Aún en el caso de detectar cómo habían escapado la policía tendría que pedir trámites para solicitar que se registraran los barcos en aguas canadienses. Trámites que se demorarían el tiempo suficiente como para que un buque pasara desapercibido y llegara hasta el Atlántico. Una vez en el océano, serían una aguja en un pajar.</p>



<p>-Kirie, tienes que localizar ese barco y liberar a las chicas.- La apremió Amy. Pero ella respondió fríamente.</p>



<p>-Ese individuo casi me destroza por dentro y además&#8230; ha matado a mi perro.- Dijo Kirie con una triste amargura.</p>



<p>Amy estuvo tentada de decirle que únicamente era una máquina, que podría construir otra. Pero calló, Kirie apreciaba más a sus creaciones que a la mayoría de seres vivos.</p>



<p>-Sin el sacrificio de mi mascota no hubiéramos salido de allí. Además, olvidas otro problema. Las distintas bombas que hay en la ciudad. Tengo el detonador, pero como manden a un tipo a detonarlas manualmente, habrá algo mucho peor que treinta chicas secuestradas. Tenemos que hacerlo juntas.</p>



<p>-No, yo no puedo hacer nada.- Dijo Amy completamente derrotada.- Mírame, en qué estado me has encontrado, yo ya no sirvo para nada&#8230; Todo me sale mal&#8230; No soy más que una vulgar prostituta, una inútil&#8230;</p>



<p>Un fuerte bofetón por parte de Kirie interrumpió las palabras de Amy.</p>



<p>-¿Una inútil dices? Vuelve a decir eso y te cruzo la cara de nuevo. Hace unos meses, te tenía completamente en mis manos y lograste estropear mis planes. Meses, años, de preparación, y me arruinaste mi venganza. ¡Mírame bien! Me venciste, lograste encontrar mi punto débil&#8230; A mi no me derrota una inútil cualquiera. En mi refugio tampoco entran putas, así que si te consideras como tal, ya puedes quitarte esa bata y salir de aquí ahora mismo.- La mirada de Queen Drone reflejaba una férrea determinación, si Amy no reaccionaba, la echaría a patadas de allí. Ella no soportaba los débiles.</p>



<p>Amy se acurrucó en un rincón, asustada. La perspectiva de salir en público, sabiendo las imágenes que circulaban por internet la mataba por dentro. La mera perspectiva de volver a encararse con Skull la hacía temblar de miedo. Insistió a Kirie que no contara con ella, que no sería más que un estorbo, que todo le había salido mal. Pero que por favor liberara a las chicas. De repente otro bofetón interrumpió sus pensamientos. Y otro, y otro. Kirie con su mano buena abofeteaba a Amy impunemente. El quinto no llegó a su objetivo, con un rápido movimiento la ninja detuvo la mano mecánica a pocos centímetros de su rostro.</p>



<p>-Eso me gusta más.- Dijo al ver la reacción de Amy.- Sí, esos tipos te han arruinado completamente la vida. Tienes razón, te han jodido bien, y en más de un sentido. La pregunta que debes hacerte ahora, es si vas a hacer que todo tu sacrificio haya sido en vano. O en cambio vas a hacerles pagar por lo que te han hecho. ¿Vas a rendirte? ¿vas a demostrarles que no eres más que una piltrafa? ¡Mírame! ¿Crees que mi vida fue fácil? Yo también toqué fondo, ¡destrozaron mi cuerpo! llegó un momento en que pensé que era mejor morirme, ¿pero sabes qué? Logré encontrar la fuerza dentro de mi flaqueza. No, no quería darles la victoria a quienes habían destrozado mi vida. Logré salir adelante, movida por la venganza. Tu lo sabes bien. ¿Crees que me das lástima? Si tu actitud es la de un corderito asustado, no cuentes conmigo para liberar a esas chicas. Lo siento, yo te he sacado de allí, mi deuda contigo está saldada. Ahora no me pidas que de la cara por alguien que ha tirado la toalla. Si decides dejarlas a su suerte, adelante, pero&#8230;</p>



<p>Amy la interrumpió</p>



<p>-¿Qué puedo hacer yo? Ya viste a Skull, él es&#8230;- La heroína calló unos instantes, la mirada de Kirie había cambiado ligeramente.- ¿Tienes un plan?</p>



<p>El cerebro de Kirie, recubierto por una malla cibernética, trabajaba a mucha más velocidad que el de cualquier humano normal. Era como un supercomputador. Mientras hablaba con Amy no había hecho más que analizar el registro de su pelea con Skull, sí, ese villano las había cogido desprevenidas a ambas. Pero eso no volvería a suceder. Un rápido análisis de las funciones vitales de Amy le confirmó lo que ya sabía: la chica no sólo estaba aterrada sino que su cuerpo estaba agotado. Pero no había tiempo para descansar.</p>



<p>-Necesitas recuperar fuerzas. Bébete eso.- Le dijo mientras le tendía un termo.- Y vístete. Tengo que hacer unos preparativos.</p>



<p>Mientras Kirie abría un compartimiento oculto bajo la cabina del camión, Amy dio un sorbo a la bebida para inmediatamente escupirla en el suelo.</p>



<p>-¡¿Qué demonios es eso?! Sabe a&#8230;</p>



<p>-No querrás saberlo. Es una bebida energética que me preparo yo misma. Acelerará tu cuerpo, a mi me funciona. Bébetela entera, y no vuelvas a escupir en mi casa.</p>



<p>Sin poder disimular una mueca de asco, Amy se terminó aquella oscura y pastosa bebida. Kirie tenía razón, necesitaba recuperar energías. Pese a que estaba entrenada para luchar varios días sin necesidad de dormir, eran varias las semanas que llevaba sin descansar una noche entera. Las horas que había pasado en el cepo, en esa incómoda postura habían agarrotado sus músculos. Pronto notó como la bebida hacía efecto y el cansancio abandonaba su cuerpo y su ánimo mejoraba. Se desprendió de la bata y contempló su sucio traje. Kirie tenía razón, aquellos tipos habían arruinado su vida, pero no iba a dejar que destrozaran la de Claire y las demás chicas. Lo peor que le podría suceder, ya había pasado. Sólo podían arrebatarle la vida, la muerte casi le parecía un alivio. Las marcas del rotulador aún eran borrones su cuerpo, como pudo limpió la mugre adherida a su uniforme y se lo volvió a enfundar. Se sentía la viva imagen de la derrota. Por unos instantes dudó si ponerse o no su máscara. Al final decidió ponérsela, sin ella únicamente era Mikoto Amy, una joven estudiante. La máscara le daba carácter, con ella era Shadow Angel. Una vez equipada se detuvo a contemplar lo que hacía Kirie.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/50307122/50307122_042_24d0.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Con su única mano, Kirie estaba ajustando una especie de exoesqueleto de oscuro metal.</p>



<p>-Pruébatelo.- le dijo la tecnovillana.- Creo que te irá bien. Tienes razón, tu sola no puedes enfrentarte a ese tipo. Eso tal vez equilibre la balanza. Lo usaba para trabajos pesados, hasta que construí a Octopus. ¿Sabes lo que cuesta levantar un enorme horno industrial para conseguir su fuente de energía? Yo tengo mis recursos, pero tus armas serán inútiles si te vuelves a encontrar con ese tipo. Esa servoarmadura puede aguantar toneladas de peso, y además protegerá tu cuerpo. Será por mucho que con ella no consigas igualar la pelea si te cruzas de nuevo con él.</p>



<p>Mientras Kirie sacaba de otro compartimiento un repuesto para su destrozada mano y con la ayuda de una pequeña máquina restituía su extremidad, Amy se equipó con aquél armatoste. En un principio se sintió torpe, demasiado peso encima. Pero pronto se acostumbró a ello. La servoarmadura se adaptaba a sus movimientos perfectamente. Pasados los primeros minutos, Amy casi no notaba que la llevaba. Sí, tal vez aquello pudiera funcionar. Sólo había un punto débil.</p>



<p>-¿Cómo protejo mi cabeza?- Dijo al darse cuenta que aquella armadura no disponía de casco ni nada parecido.</p>



<p>-Simplemente limítate a evitar que te golpeen allí. Como te decía, hace tiempo que no uso ese armatoste. Tenía un casco, pero lo desmantelé para crear otro artefacto. Es pura casualidad que no lo haya desballestado completamente para construir otras cosas. Octopus lo reemplazó mucho mejor, sus brazos podían ejercer mucha fuerza. Nos hubiera sido bastante útil si no fuera porque me lo freíste completamente hace unos meses.- Le reprochó la villana.</p>



<p>Amy no la escuchó. Sabía perfectamente que las pequeñas cuchillas que llevaba en su cinturón no servirían de nada contra Skull y no disponía de otra arma. La ninja trasteaba la mesa de trabajo de Kirie, examinando un artefacto. En total medía medio metro aproximadamente y parecía una especie de machete con hoja dentada. Su empuñadura era enorme y desproporcionada. Aunque no estaba equilibrado y no supliría su katana, tal vez sirviera como arma contundente. Se fijó en un botón que tenía en un lateral y lo pulsó. Un brillo azulado recorrió la hoja, acompañado de un sonido metálico.</p>



<p>-Deja eso antes de que te hagas daño- Le dijo Kirie.- Eso no es un arma, es una cortadora de plasma. Sirve para cortar los materiales más duros y&#8230;</p>



<p>La reina de las máquinas calló. La pregunta que se formulaban ambas chicas quedó en el aire. Con un gesto, Kirie indicó a Amy que se llevara aquella herramienta. Si podía cortar a través de las superficies más duras ¿podría penetrar también en el blindaje de Skull? Con un gesto indicó a Amy que tomara asiento mientras le detallaba su plan.</p>



<p>-Eso es lo que haremos. Tenemos dos frentes abiertos, localizar las bombas y liberar a las chicas. Gracias al detonador, creo que podré determinar hacia dónde emite sus ondas, y por lo tanto, dónde se esconden esos explosivos. Pero para ello necesito algo de tiempo. Mientras me encargo de ello, tu localiza el barco. No creo que sea muy difícil. Sube a bordo y protege a las chicas. En cuanto desarme las bombas me reuniré contigo. No estarás sola. ¿De acuerdo?</p>



<p>Amy asintió, pese a que no le apetecía subir sola al barco, se tranquilizó al saber que sólo serían unos minutos. Si Kirie estaba a su lado, aquello podría salir bien. La chica le dio un propulsor, con el peso de la servoarmadura, no tendría mucha autonomía. Tendría que localizar pronto el barco y entrar en él antes que se acabara la energía. Le deseo suerte y la apremió a salir mientras ella examinaba detenidamente el detonador.</p>



<p>Amy se elevó por el río, con el sol siempre a sus espaldas para no ser detectada. No le tendría que ser muy difícil localizar un barco con capacidad para treinta chicas más los secuestradores. Seguramente usarían un barco pesquero, el golfo de San Lorenzo era conocido por sus bancos de peces. Los buques de pesca tenían una gran autonomía y además no llamaría la atención. Con el tiempo transcurrido, estarían entrando en el Lago Erie. Shadow Angel se dirigió rauda hacia allí, pero justo cuando llegó al lago, se llevó una gran sorpresa.</p>



<p>Había media docena de buques pesqueros al alcance de su vista que reunían los requisitos para poder cruzar el Atlántico. El propulsor que la mantenía elevada no tenía autonomía para examinarlos todos. Tendría que elegir. ¿Por qué siempre se complican tanto las cosas?</p>



<p>De repente, la entrenada vista de Amy captó que uno de los barcos estaba realizando una extraña maniobra. Un presentimiento cruzó su mente. ¡Ese!</p>



<p>Minutos antes, a bordo del Poseidón.</p>



<p>El Poseidón era un buque pesquero de altura. Con sus 22 metros de eslora, tenía autonomía suficiente para permanecer 30 días en alta mar. En el puente de mando, un individuo calvo se rascaba la cabeza mientras observaba uno de sus subordinados dominar el barco. La fortuna le había sonreído, un pescador jubilado alquilaba el buque por temporadas. Con los papeles en regla, no llamarían la atención, serían uno mas de los buques que navegaban los canales hasta el océano. Cuando el viejo pescador se diera cuenta que había perdido el contacto con su barco, ya estarían demasiado lejos. Sí, no era el plan previsto inicialmente, pero con la policía desesperada intentando controlar los aeropuertos, se escurrirían sin ser detectados. La travesía sería larga pero segura. Él estaba satisfecho, no así su socio, que hacía un rato que había subido a bordo a través de una lancha neumática y ahora se dirigía al puente.</p>



<p>Skull no guardaba rencor a Estados Unidos, al fin y al cabo era el gobierno de ese país quien lo había sacado del corredor de la muerte y le había otorgado habilidades sobrehumanas. Los experimentos fueron dolorosos, muy dolorosos. Haciéndose el muerto, logró escapar de la instalación secreta dónde lo tenían retenido. Desde entonces su vida había sido una huida constante de los comandos que la CIA enviaba para eliminarlo. Nunca habían tenido éxito, pero Skull sabía que tarde o temprano terminarían dando con la forma de acabar con él. Al fin y al cabo eran ellos quiénes le habían dado sus habilidades. Hacía tiempo que planeaba escapar del país, pero para ello necesitaba dinero, mucho dinero. Se asoció con el Calvo y su lucrativo negocio por simple interés. Con la fortuna que ganaría pensaba instalarse cómodamente en la jungla sudamericana, allí con ese dinero, podría convertirse en un poderoso señor de la droga y vivir cómodamente rodeado de lujos. Aunque ahora, pensándolo mejor, África no le parecía un mal destino, había petróleo, oro, diamantes&#8230; Sí, se convertiría en un señor de la guerra y dominaría una extensa zona. Como un tirano medieval en pleno siglo XXI. Sólo le faltaba una cosa. Desde que había visto a Shadow Angel vencer a Acero Negro y sobretodo después de disfrutar de su cuerpo, supo que esa chica tendría que ser suya. Se imaginaba comandando un grupo mercenario, dominando toda una región, con ella a su lado. Sí, la convertiría en una temible señora de la guerra. Tan solo tenía que desembarazarse de su calvo socio y sus locas ideas de vender a esa preciosa chica. Alguien cuyo cuerpo se adaptaba tan fácilmente a su enorme miembro no tenía precio. Terminaría de quebrar su mente y luego la moldearía a su gusto. No sería difícil, tan solo requería tiempo y atenciones. Pero las cosas no estaban saliendo como Skull quería. La chica había escapado.</p>



<p>-¡Se escurrió ante mis narices!- Le espetó al Calvo.</p>



<p>-Tranquilo socio, un pequeño percance lo tiene cualquiera.</p>



<p>-¡La quiero a ella!- Volvió a insistir Skull nervioso. El Calvo no iba a dar su brazo a torcer, pese a la fuga de Shadow Angel creía tenerlo todo controlado.</p>



<p>-Tranquilo, tenemos a esa maldita pelirroja. Nuestra princesita se entregó a nosotros para evitar que prostituyéramos a esa chica. Le importa de verdad. Mientras la tengamos con nosotros, tendremos a Shadow Angel. Una vez hayamos llegado a nuestro destino, tan sólo tendremos que atraerla hacia nosotros y volver a capturarla. Aunque primero deberías contarme como logró escapar.</p>



<p>Skull no tuvo tiempo de empezar a contar nada porque un imprevisto captó la atención de su socio.</p>



<p>-¿Se puede saber por qué estamos girando?- Le gritó al piloto.</p>



<p>-No&#8230; no lo sé señor, el timón&#8230; simplemente ha dejado de responder. Habría que bajar a la sala de máquinas y&#8230;</p>



<p>Aquello no podía ser casualidad, habían revisado el buque a consciencia antes de alquilarlo y todo funcionaba a la perfección. Su respuesta le vino a través de uno de los intercomunicadores que usaba con el resto del equipo.</p>



<p>-Señor tenemos un problema&#8230; Una chica ha escapado.- Dijo una voz asustada.</p>



<p>-¡Cómo que ha escapado una chica!- Gritó furioso el Calvo a través del aparato.- No será esa agente de policía ¿verdad?</p>



<p>-No&#8230; No&#8230; es otra de las chicas &#8220;difíciles&#8221; una rubia, al parecer ha forzado sus esposas con un tornillo.</p>



<p>-¡Cómo que con un tornillo!- Gritó furioso.- Se supone que esa chica tenía que estar permanentemente sedada.</p>



<p>¿Quién demonios era ese maldito demonio que les había conseguido Shadow Angel? Lo cierto es que no había hecho más que causarles problemas. Se dirigió a Skull, la orden fue clara, que la localizara y la eliminara. Serviría de escarmiento a las otras chicas. Con un grito ordenó al timonel que arreglara el rumbo mientras otro de sus hombres informaba que alguien había abierto el compartimiento de las demás chicas.</p>



<p>-Te dije que tendríamos que haberlas sedado todas, no sólo las difíciles.- Le dijo Skull antes de bajar al interior del buque.</p>



<p>-¿Y arriesgarnos a que con el balanceo del barco vomiten y se ahoguen en su propia bilis? No tenemos máscaras para todas- Le dijo mientras daba órdenes para que volvieran a encerrarlas, usando la fuerza si era necesario. Ahora que estaba tan cerca de conseguirlo, no iba a dejar que un pequeño contratiempo fastidiara lo que tanto trabajo de preparación le había costado.</p>



<p>Shadow Angel aprovechó que la luz del sol se reflejaba en las tranquilas aguas del lago, generando un efecto deslumbrante, para acercarse al Poseidón a ras de agua. Con la ayuda de un cable que incorporaba su armadura, ascendió por la proa y se escondió entre un montón de redes. Se desprendió del propulsor y observó su entorno, frente a ella había una gran grúa para operar las enormes redes y depositar la carga en la bodega. En la popa, detrás de la bodega, en el último tercio de cubierta, se elevaba el amplio puente del barco, provisto de dos plantas. En la cubierta había un par de individuos patrullando alrededor. Pronto se dio cuenta de que le faltaba información, no sabía cuantos tipos había a bordo ni dónde tendrían retenidas a las chicas. &#8220;Maldita sea Kirie, ven ya&#8221; pensó nerviosa mientras le mandaba un mensaje a su aliada. Con su servoarmadura le sería difícil esconderse. Descendió por la escalerilla que conducía al cuarto de áncoras. Justo cuando terminó de bloquear la puerta por la que había entrado, escuchó un ruido inconfundible proveniente de la bodega. &#8220;¡Disparos!&#8221;</p>



<p>En la bodega</p>



<p>Aquél individuo estaba nervioso, muy nervioso. Y los nervios y un arma eran una combinación fatal. Había descubierto a una chica rubia abriendo el compartimiento oculto entre la bodega y la quilla y varias chicas estaban intentando escapar. Justo cuando disparaba su arma, la rubia había logrado escapar a través de los conductos de ventilación que pasaban por debajo la bodega. Su rápida ráfaga de subfusil no la había alcanzado por poco, pero había conseguido que las cinco chicas que correteaban, se tumbaran al suelo, muertas de miedo. Las otras no habían tenido tiempo de salir de su escondite. Pero como una sola de ellas lograra subir a cubierta y alertar a una embarcación cercana, estaría todo perdido. No podían correr riesgos, no ahora que estaban tan cerca de lograr su propósito. Una a una las fue agarrando del brazo para meterlas de nuevo dentro. Pero al agarrar la tercera chica, en un acto reflejo ella le mordió la mano con furia. El tipo soltó un grito de dolor y le pegó un fuerte bofetón. Era una morena flaquita que tendría unos diecinueve años. &#8220;Maldita sea. Esas zorras necesitan una buena lección” pensó.</p>



<p>Contando las chicas capturadas en Detroit más las que vinieron de Louisville, tenían 37 chicas en total. Una menos no marcaría ninguna diferencia, pero ayudaría a mantener a raya las otras. Cuando arrojara en su zulo los sesos desparramados de su compañera, se lo pensarían dos veces antes de intentar otra estupidez. La chica, completamente desnuda, empezó a llorar y temblar de miedo mientras veía acercarse a su cara el humeante cañón del arma. De nada sirvieron las súplicas. Aquél tipo iba a matarla fríamente, maldijo el momento en que había decidido morderle la mano. Tan solo deseó que la muerte le viniera rápida y sin dolor.</p>



<p>Pero el hombre no llegó a apretar el gatillo, se desplomó como un fardo ante la asustada chica, de su cuello asomaba un pequeño pero mortífero cuchillo. Las tres chicas se miraron estupefactas, ante ellas tenían una figura encapuchada que iba completamente blindada. Asustadas, se abrazaron.</p>



<p>Amy decidió retirarse la máscara, con su nueva armadura las chicas no la reconocían y tampoco tenía mucho sentido esconder su rostro ahora que medio mundo sabía quien era.</p>



<p>-Shht, he venido a sacaros de aquí.- Les dijo con un susurro.- Decidme, ¿dónde están las otras?</p>



<p>La chica morena a la que acababa de salvar la vida, señaló con un dedo un agujero cuadrangular en el suelo, a unos metros de ellas. Lanzaron a su salvadora una mirada dubitativa e intranquila. &#8220;Normal&#8221; pensó Amy &#8220;No me han visto sino sufrir mi peor derrota&#8221;. La heroína se acercó a la apertura, y sin dejar de mirar alrededor, convenció a las chicas para que fueran saliendo y se dirigieran hacia una pequeña compuerta que conducía al cuarto de áncoras. Allí estarían relativamente seguras. Amy había bloqueado con una gruesa barra de hierro la puerta que conducía a la cubierta y una vez las chicas estuvieran dentro, sólo tendrían que bloquear de igual forma la compuerta que conducía a la bodega y quedarían protegidas por una gruesa plancha de metal. Las chicas dudaban sobre si salir o quedarse dentro de su agujero. Estaban aterradas, temblando de frío y de miedo.</p>



<p>-Tranquilas, podéis confiar en mi, os protegeré.- Les dijo intentando calmarlas.</p>



<p>-La otra chica huyó nada más aparecer ese tipo, nos dejó solas.- Le dijo la morena a la que había salvado la vida.</p>



<p>-Pero yo no os dejaré. No voy a huir, no dejaré que nadie os haga daño.- Le dijo abrazándola por el hombro en un gesto protector.- Pero aquí no estáis a salvo, tenéis que ir hacia ese cuartito de allí y encerraros dentro. Sólo tiene dos entradas, una está bloqueada, deberéis trabar la otra. Allí estaréis apretujadas pero a salvo hasta que me ocupe de los malos. ¿De acuerdo?</p>



<p>Poco a poco, se fue ganando la confianza de las chicas, mientras salían del agujero, Amy cada vez se ponía más nerviosa, no veía a Claire por ningún sitio. Cuando salió la última chica, una rubia veinteañera con pinta de modelo, la abordó.</p>



<p>-¿Eres la última?- La chica asintió y Amy angustiada, insistió.- No puede ser, entre vosotras tenía que haber una chica pelirroja, más o menos de esa estatura&#8230;</p>



<p>La morena la interrumpió.</p>



<p>-Estará con las otras.</p>



<p>-¿Qué otras?- Amy acababa de contar 34 chicas, eso significaba que aún había más. &#8220;Mierda&#8221; se dijo.</p>



<p>-Escuché que tienen algunas en otra parte del barco, son las que consideran peligrosas. Pero no sabría decirte dónde.- Dijo la morena.- Es posible que hayan escapado, una chica rubia vino y nos abrió la puerta pero escapó inmediatamente por un conducto de ventilación cuando apareció ese tipo.</p>



<p>Una mueca asomó en el rostro de Amy. Esa &#8220;chica rubia&#8221; tenía todos los números de tratarse de Felina. Pero Shadow Angel no tuvo tiempo para pensar mucho más. Un inconfundible aplauso resonó por toda la bodega. Skull acababa de aparecer bajando las escaleras que conducían al puente.</p>



<p>-Vaya vaya, así que has vuelto a mí. No me gusta demasiado tu nuevo atuendo, te da un aspecto demasiado masculino. Dime, vas a ponérmelo fácil y te desnudarás tu misma, ¿o me harás obligarte a ello?</p>



<p>Al ver el supervillano acercarse, la mente de Amy se bloqueó. ¿Por qué no aparecía Kirie? Empezaron a atormentarla los recuerdos de su anterior pelea, cómo había sido totalmente incapaz de causarle el menor daño. Cómo, después de usarla como un trapo, la había dejado a merced de los reclusos. No quería volver a pasar por ello. Su mente se convenció de que Skull era invencible, que volvería a derrotarla. Sin la ayuda de Kirie no tenía sentido luchar. Pese a todo lo que había prometido a las chicas, su voluntad la abandonó, únicamente deseaba entregarse y ahorrarse el trámite de la lucha. No quería que el villano le hiciera daño. Su mente era incapaz de actuar. Su cuerpo, en cambio, reaccionó tal y como había sido entrenado.</p>



<p>El fuerte golpe cogió a Skull totalmente por sorpresa, que se vio de bruces al suelo por primera vez en mucho tiempo. De no haber conseguido blindar su mejilla instantes antes, aquél puñetazo podría haberle reventado la cara. Ahora esa maldita heroína podía hacerle daño, tendría que tener cuidado.</p>



<p>-¡Entrad dentro y bloquead la puerta!- Ordenó a las chicas mientras notaba como la adrenalina recorría su cuerpo y alejaba de su mente aquellos fatídicos recuerdos. No sabía dónde demonios se había metido Kirie, pero después de haber logrado derribar al villano, Skull ya no le parecía un adversario tan temible.</p>



<p>Ahora fue el duro golpe del villano el que cogió a la chica por sorpresa. Endureciendo sus puños descargó un fuerte golpe contra la barriga de la chica. Pese al traje protector, su cuerpo notó el impacto. De no ser por la armadura, ese golpe la habría reventado por dentro. La chica sacó la cortadora de plasma y la activó. Era hora de ver si aquél chisme servía de algo. Skull hizo una mueca burlona al ver como su blindaje pectoral detenía la azulada hoja. Mueca que cambió a una expresión de dolor al ver como instantes después aquella herramienta cortaba a través de su blindado quiste y penetraba dentro suyo, haciéndolo sangrar y perforándole el pulmón.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/50307122/50307122_073_0a74.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El villano se apartó con un grito. De alguna forma esa maldita chica había logrado encontrar algo con que dañarlo. Aquello lo enfureció, aunque pronto su dolor desapareció.</p>



<p>Amy contempló con asombro como una columna de vapor brotaba de la herida para acto seguido cerrarse. &#8220;Maldita sea, se regenera&#8221; pensó. ¿Es que ese tipo era completamente invencible?</p>



<p>Al ver entrar a tres tipos armados a la bodega, cubriéndose la cara con sus manos Amy se apartó de Skull y se dirigió a ellos. Las balas rebotaron inocuas contra su blindaje mientras los dejaba fuera de combate con rápidos golpes para acto seguido destruir sus armas de fuego. Aunque no tuvo tiempo de nada más. El supervillano se le abalanzó por la espalda, golpeándola salvajemente, e intentando golpear su desprotegida cabeza, y casi lo logró.</p>



<p>En el último momento, la cuchilla de plasma trazó un profundo corte al brazo del villano que lo hizo aullar de dolor al notar como el peligroso filo llegaba hasta su hueso. &#8220;Necesitaría una cuchilla más grande&#8221; pensó Amy, y acto seguido una idea acudió a su mente.</p>



<p>La heroína se distrajo unos instantes, gritando a tres chicas que contemplaban asombradas la pelea, que se encerraran en el cuarto de áncoras. &#8220;Encerraros ya, eso no es un espectáculo&#8221; pensó. Skull aprovechó ese instante para derribar a la heroína contra el suelo, golpeándola fuertemente en su espalda, intentando arrebatarle la hoja.</p>



<p>De nuevo, Skull había recuperado la iniciativa. Pese a que esa cuchilla le hacía mucho daño, su habilidad para regenerarse equilibraba las cosas. Pronto la acorraló en una esquina. Amy no pudo evitar una sonrisa, lo tenía justo dónde ella quería.</p>



<p>Cuando Skull intentaba agarrarla, la chica activó el botón del montacargas dónde se encontraba situada. Mientras la plataforma subía hacia la cubierta, la heroína con sus piernas sujetó al villano fuertemente por la cintura. No iba a dejar que se le escapara.</p>



<p>Skull golpeaba con toda la fuerza posible. La sensación de Amy era como si la estuvieran golpeando con una fuerte maza. Con sus brazos protegía su vulnerable cabeza, pero notaba como las placas de blindaje poco a poco iban cediendo. Con un rápido movimiento, consiguió clavar la cuchilla en el hombro de Skull, haciendo chillar al villano de dolor.</p>



<p>Cuando la plataforma llegó a cubierta, con una patada Skull se sacudió a la heroína de encima. Agarrando de una pared un hacha para cortar sogas, el villano embistió contra ella, golpeándola fuertemente. Shadow Angel no esperaba algo así, y aturdida por los golpes, no tuvo los reflejos suficientes para esquivarlo y se vio de bruces al suelo. La útil cortadora de plasma se escurrió entre sus manos, alejándose de ella. Pero la chica no tenía tiempo para recuperarla, con sus brazos paró otro golpe de hacha dirigido a su cabeza. Skull estaba poseído por un frenesí sangriento, sólo quería acabar con esa chica que había logrado hacerlo chillar de dolor. Su armadura la estaba salvando, pero a este paso el villano pronto la quebraría. Skull golpeaba con una furia animal y eran varias las grietas que había abierto en el blindaje de la chica. La ninja respondió a la fuerza con habilidad.</p>



<p>Con una fuerte patada a la espinilla del villano, logró desequilibrarlo. De una patada apartó la peligrosa hacha de su cuerpo. El villano siguió arremetiendo con furia, agarró a Amy y la empujó contra la borda. Golpeando la espalda de la chica una y otra vez contra la barandilla.</p>



<p>Amy empezaba a tener todo su cuerpo adolorido, pero por fin tenía a Skull dónde quería. Con todas sus fuerzas, lo levantó por la cintura y lo arrojó por la borda. Skull cayó a las frías aguas del lago, furioso, soltó una bocanada de aire al ver que de nuevo, su tan ansiada presa se escurría entre sus manos. Pronto otra preocupación mayor ocupó su mente. Por mucho que movía los brazos, intentando nadar, en lugar de alejarse del barco, se veía arrastrado hacia atrás. Por primera vez en muchos años, Skull sintió auténtico pavor. El poder se succión de las potentes hélices del buquelo arrastraba. Desesperado, intentó frenéticamente alejarse de aquella fuerza que lo atraía hacia aquellas enormes aspas. Cuando vio que su esfuerzo era en vano, se concentró en blindar todo su cuerpo con sus últimas fuerzas. Sí, su vida no podía terminar así, su blindaje corporal lo protegería, aquello no podría matarlo, su cuerpo podía regenerar las más mortales heridas.</p>



<p>Amy contempló durante unos instantes como la verde agua del lago se teñía de rojo bajo las hélices del barco. Aquellas aspas de metal hacían fuerza suficiente para desplazar toneladas de peso a gran velocidad. Fuerza más que suficiente para reducir el cuerpo de Skull a un amasijo de carne picada. Esta vez ni su blindaje ni su capacidad de regeneración pudieron salvarlo ante la potencia implacable de los motores del barco.</p>



<p>Con un suspiro de alivio la ninja se tumbó boca arriba unos segundos, recuperando aire. La servoarmadura de Kirie había cumplido perfectamente su función. Pero abollada y agrietada como estaba le limitaba sus movimientos y era más un estorbo que otra cosa. Había cumplido su función. Mientras se quitaba los restos de blindaje, notó una presencia a su espalda, y acto seguido el contacto del frío acero contra su cuello. Poco a poco la chica se levantó y se dio la vuelta.</p>



<p>-¡Mi otro traje!- Exclamó ante la enmascarada y amenazante figura que, vestida con el uniforme de Shadow Angel que quedó en manos del Calvo semanas atrás, la amenazaba con una ensangrentada katana.</p>



<p>-La de cosas que una encuentra en ese maldito barco -Dijo una inconfundible voz- Por cierto ¿Eso es todo lo que tienes que decirme? Dame una sola excusa, una buena, para no matarte ahora mismo.</p>



<p>-Felina yo&#8230;- Amy se quedó sin palabras, ¿qué iba a decirle?- Me tenían atrapada, era lo único que podía hacer, contigo dentro tal vez habría una oportunidad&#8230; te prometo que pensaba venir a por tí&#8230; De hecho ¡vine a por tí! pasé un auténtico infierno intentando liberarte a ti y a las otras chicas.</p>



<p>-Ya.- Respondió burlona la villana.- Estabas en un aprieto, y me entregas a una maldita red de prostitución. A una ¡jodida! red de prostitución. ¿Y esa es tu excusa? En lugar de pedirme ayuda&#8230;</p>



<p>-Tus favores se pagan muy caros.- Replicó la heroína.- Bien, estoy aquí intentando liberaros ¿no?&#8230; ¿Vas a matarme?</p>



<p>Felina tenía unas ganas enormes de hacerle daño a Amy, quería vengarse por lo que le había hecho. Habría tolerado cualquier otra cosa, incluso el hecho de hacer que su jardinero abusara de ella, pero eso&#8230; En un último momento resistió el impulso de lanzar la mortífera hoja contra ella. Quería castigarla, pero a su manera. En el fondo sabía que había algo de razón en lo que decía Amy y además, le había cogido cierto aprecio a esa ingenua heroína. Terminar ahora con su vida, no sería divertido.</p>



<p>-Nos volveremos a ver.- Dijo mientras apartaba la hoja de su cuello y empezó a bajar al agua la lancha en que había llegado Skull.</p>



<p>-¡Espera!- le gritó Amy aunque no supo que decirle.- Esa katana es mía&#8230; ¡Me pertenece!</p>



<p>Felina estalló en una carcajada y acto seguido le mandó un beso con los labios.</p>



<p>-¿La quieres? Ya sabes dónde buscarla. Por cierto, yo de ti echaría un vistazo a la sentina- Le dijo mientras saltaba al bote para alejarse por el lago.</p>



<p>Amy se frotó la cabeza mientras veía a la villana alejarse en la lancha. Era la segunda vez que perdía la katana que le había entregado su maestro. Pero ahora tenía preocupaciones más urgentes. Las únicas armas que le quedaban eran un par de shuriken que sacó de su cinturón dispuesta a lanzarlos contra cualquiera que se cruzara en su camino hacia la sentina del barco, situada a la popa.</p>



<p>Varios minutos después, sin haberse cruzado con ningún enemigo, Amy abrió la puerta de la sentina. Tumbada en el suelo había una chica desnuda. Aunque tampoco se podría decir que estuviera desnuda del todo. Su cabeza estaba completamente cubierta por una máscara de cuero que le dejaba dos pequeños orificios bajo la nariz para que respirara y en su boca tenía un duro tubo de plástico duro que la obligaba a mantener constantemente su boca abierta e impedía que se ahogara inconscientemente con la lengua o su bilis. Sus ojos y sus orejas estaban completamente selladas. Por su boca corría un hilillo de saliva. Cuando le retiró la máscara, entendió porque la policía no había acudido a Black Rock tal como estaba planeado.</p>



<p>-¿Jill? pero que te han hecho&#8230;- Aunque otra duda martilleaba su cabeza. La chica tenía la mirada perdida y su cuerpo no respondía. Por un momento temió por su vida. Las violentas sacudidas de Amy poco a poco la hicieron volver en sí.- ¡Claire! ¿has visto a una chica pelirroja?</p>



<p>La desnuda agente negó con la cabeza, no sabía ni cómo había llegado al barco, llevaba incontables horas con esa capucha sin poder escuchar ni ver nada. Su visión era borrosa y a duras penas lograba entender lo que le decía la japonesa. Amy observó el habitáculo. Allí habían estado otras chicas porque en el suelo había dos juegos de esposas y otras dos máscaras como la que llevaba Jill. Mientras cubría el desnudo cuerpo de la policía con un impermeable amarillo Amy decidió dejarla allí. En ese estado de poca ayuda podría serle.</p>



<p>Por suerte, el barco estaba casi libre de enemigos. Felina había dado buena cuenta de ellos con la katana. Pese a haber buscado en casi cada rincón, Claire seguía sin aparecer, sólo quedaba un sitio en el que buscar.</p>



<p>Shadow Angel entró como una exhalación en la sala de máquinas del buque, con un rápido movimiento dejó fuera de combate un tipo que la encañonó con un arma para acto seguido detenerse en seco. Había localizado a Claire, aunque las circunstancias no eran demasiado favorables. Allí estaba la persona que Amy más odiaba en el mundo. Y esa persona apuntaba con un arma a la cabeza de una desnuda chica pelirroja mientras con la otra la sujetaba fuertemente del cuello.</p>



<p>-No des un paso más o verás su cerebro desparramarse por el suelo.- Le advirtió.- No se como te lo has hecho para acabar con Skull pero no arruinarás mi negocio por segunda vez. Date la vuelta y levanta las manos.</p>



<p>La ninja sospesó sus opciones. Claire se debatía débilmente y sus manos y sus pies estaban firmemente atadas por un alambre. Sabía que en menos de tres segundos podría plantarse ante el Calvo y arrebatarle el arma, pero también sabía que esos escasos segundos eran tiempo más que suficiente para que el arma se disparara. &#8220;¡Mierda! por que todo sale mal&#8221; pensó la chica. Sólo disponía de sus estrellas arrojadizas para enfrentarse a él y, en las circunstancias en que estaban, no podía asegurar al cien por cien que no apretara el gatillo. No iba a arriesgar la vida de su amiga. Obedientemente, se dio la vuelta y alzó los brazos. Estaba segura que la siguiente orden sería que se quitara la ropa.</p>



<p>El Calvo admiró por última vez el físico de la heroína que se marcaba a través del oscuro traje. Le habían arruinado la vida y aún así, no se había detenido en su empeño de liberar a las chicas. Entre Shadow Angel y aquella maldita chica que le había entregado como si de un Caballo de Troya se tratara, lo habían arruinado casi todo. Sus hombres estaban muertos o fuera de combate. Incluso el Calvo sabía que hay fieras a las que es imposible amansar. Por mucho dinero que pudiera sacar de Amy, el riesgo era inasumible, esa chica siempre encontraría el modo de fastidiarlo todo. Con un poco de suerte, si jugaba bien sus cartas, aún podría fondear en algún punto de la costa canadiense y quedarse con buena parte de las chicas. Su plan de ir a África estaba arruinado, pero aún había esperanza para su negocio. Había sido una suerte que, de camino a la sentina se hubiera encontrado a esa pelirroja moviéndose tambaleante por el pasillo. Sí, a veces las cosas simplemente no salían según lo previsto, pero él era un hombre de recursos. Sus posibilidades pasaban por quitarse de en medio esa maldita molestia. En un instante, dejó de apuntar a la pelirroja y dirigió el cañón de su arma hacia la cabeza de Amy.</p>



<p>Claire, pese a estar aturdida por el sedante, logró captar lo que pretendía el Calvo. En un torpe movimiento, le dio un codazo que desvió el arma. La ninja, advirtió el movimiento a través del reflejo de la puerta y en el último momento se dio la vuelta y se apartó en un ágil movimiento. El tiro erró el blanco. Cuando la ninja se abalanzó sobre el Calvo, el arma detonó por segunda vezy esta vez hizo blanco en la barriga de la japonesa. Shadow Angel se derrumbó en el suelo aullando de dolor. Mientras se desangraba, veía como su amiga forcejeaba débilmente con aquel maldito individuo. Claire, atada y bajo los efectos del sedante tenía todas las de perder. El cañón del arma se movía alrededor de la cabeza de la pelirroja, buscando un blanco. En un desesperado esfuerzo, Shadow Angel se abalanzó sobre él.</p>



<p>El arma se volvió a disparar. Un charco de sangre se formó alrededor de la heroína y aquel maldito individuo dejó de respirar. Amy se intentó incorporar, pero tosió y se derrumbó de nuevo, con sus manos intentó detener la hemorragia, aunque la sangre manaba abundantemente. Claire logró quitarse sus ligaduras y se agachó junto a su amiga. La chica aún aturdida no sabía que hacer para detener la hemorragia. Únicamente sabía que su mejor amiga se estaba desangrando y que no podía hacer nada para ayudarla.</p>



<p>El mundo de Amy empezó a volverse borroso, como si de un lejano eco se tratara, escuchó la voz de su amiga pero no logró entender lo que decía. Instantes después, todo se volvió negro.</p>



<p>Diez días después. Hospital de Detroit.</p>



<p>Amy se despertó pasadas las diez de la mañana. Su cuerpo aún le dolía, pero poco a poco iba recuperando sus fuerzas. El resistente tejido de su uniforme, diseñado para resistir puñaladas pero no para parar una bala, había amortiguado parcialmente el impacto. El proyectil únicamente le había rozado el hígado. Unos milímetros más, y la chica estaría muerta. Pese a la resistencia del traje, los médicos no entendían la suerte que había tenido. A esa distancia, el proyectil debería haber sido letal. &#8220;Te tocó la lotería entre más de un millón de posibilidades en contra&#8221; le dijo su médico cuando se despertó después de estar tres días sedada e intubada. Había necesitado un par de transfusiones de sangre, pero los médicos habían logrado cerrar la herida y estabilizarla. Sólo tendía que guardar reposo durante una semana más y si su evolución seguía siendo favorable, le darían el alta.</p>



<p>Mientras se tomaba el jugo que la enfermera le había dado para desayunar, repasó mentalmente lo sucedido mientras estaba hospitalizada.</p>



<p>Su identidad había sido revelada, y no sólo eso, medio mundo había visto a un miembro de la nobleza japonesahumillarse totalmente. Aquel maldito vídeo había corrido como la pólvora. Pero diez días después, casi nadie hablaba de eso. Las noticias habían hecho eco de cómo Detroit se había sumido en el mayor caos de las últimas décadas. Y sobre todo de cómo Shadow Angel había conseguido localizar y desactivar cinco artefactos explosivos escondidos en el centro de la ciudad. Y no sólo eso sino que además, ella sola había asaltado un barco pesquero lleno de secuestradores y liberado a más de treinta chicas a las que pretendían vender como esclavas en un país de África.</p>



<p>Con ello, su reputación subió como la espuma. Una de las chicas secuestradas, influencer en redes sociales con cientos de miles de seguidores, había iniciado por internet una campaña de apoyo a la heroína. Bajo el hashtag #yoconshadowangel la gente escribía mensajes de apoyo y agradecimiento a la heroína, y denunciaban y pedían la retirada inmediata cada vez que en alguna web aparecía alguno de los videos en que la chica aparecía desnuda. Otra de las chicas, cantante amateur, le compuso una pequeña pero emotiva canción que pronto se hizo viral. Mikoto Amy, que siempre se había mantenido al margen de la fama, se había convertido de la noche a la mañana en una celebridad.</p>



<p>Su habitación estaba llena de ramos de flores, cajas de bombones y cartas de agradecimiento que le enviaban las familias de las chicas liberadas. Todo el mundo conocía la identidad de Shadow Angel, pero casi nadie hablaba de su desnudez ni su patética humillación sino que alababan su valentía y coraje. En su habitación, no sólo había flores y bombones. Justo al lado de su cama reposaba una katana. Un arma forjada hacía unos 400 años por uno de los mayores maestros espaderos del Japón de los samuráis.Pese a su antigüedad, la hoja conservaba toda su resistencia y filo. La vaina era una obra de arte de clara madera noble, en incrustaciones de oro tenía las tres hojas de la familia Tokugawa así como varias flores de crisantemo, la guarda, pura artesanía, también tenía decoraciones florales en oro. Era una de las piezas estrella de la sala japonesa del Museo de Detroit. Era un obsequio personal del alcalde de la ciudad, como agradecimiento por haber logrado localizar los cinco artefactos que tenían atemorizada a la ciudad y en tiempo récord salvar a las chicas. Cuando la policía estaba desbordada e incapaz de resolver la situación, la heroína lo había logrado. La ninja había perdido dos de sus más preciadas katanas, pero ahora disponía de una nueva arma, tan letal como las otras, pero a la vez de una fineza exquisita. Un arma digna de un alto samurái.</p>



<p>Cuando despertó del quirófano, Amy se había llamado a sus padres. La reacción fue la esperada, evidentemente sus imágenes habían llegado hasta Japón. Le reprocharon que en lugar de centrarse en los estudios, se dedicara a hacer de justiciera, y que además humillara el buen nombre de la familia con sus obscenidades que circulaban por la red. Para su sorpresa, no la mandaron de vuelta a casa, aunque era obvio que Mikoto Amy se había convertido en una mancha para la estricta y sagrada reputación familiar. Que una miembro de la más alta aristocracia saliera desnuda en un vídeo admitiendo ser una prostituta, para sus padres era algo intolerable. El esfuerzo y rescate de las chicas no justificaban, a su criterio, el haberse dejado grabar de esa forma. Cuando habló con Keiko, su hermana pequeña, de 19 años, su perspectiva cambió. Al parecer, sus padres de puertas adentro mantenían la disciplina y consideraban inadmisible la actitud de Amy. Pero en cambio de puertas afuera no hacían sino presumir de su &#8220;valiente e intrépida&#8221; hija mayor, que todo lo anteponía, incluso su honor, para proteger a los desvalidos. Según le contó su hermana, había sido la visita del propio embajador de Estados Unidos a su mansión, llevando una carta de agradecimiento a la familia Mikoto por haber inculcado a su hija tan altos valores y por su sacrificio por los ciudadanos de Detroit, lo que cambió su opinión. En un inicio habían pensado internarla para el resto de sus días, aunque a raíz de la visita, se lo habían repensado y de momento seguirían pagando sus estudios en Estados Unidos. &#8220;Hipócritas&#8221; pensó Amy haciendo una mueca. Ese tipo de actitudes era lo que no soportaba del rígido código moral que regía la aristocracia japonesa.</p>



<p>De repente, algo interrumpió sus pensamientos. Entre los ramos de flores que le habían dejado, destacaba un olor que a Amy siempre le había encantado. El de los crisantemos. Sólo había cinco personas en Estados Unidos que supieran que esas eran sus flores favoritas. Aquello no podía ser casualidad. Mientras se le hacía un nudo en el estómago, la puerta se abrió.</p>



<p>-¿Ya estás despierta?- Dijo Jill, la joven agente de policía que en todos esos días no se había movido de la puerta.</p>



<p>Jill en parte se sentía culpable, por culpa de su captura, el plan para sacar a las chicas de Black Rock había sido abortado y Shadow Angel capturada. Se sentía responsable de lo sucedido a la pobre chica dentro de esas paredes y reprochaba a sus compañeros el haber priorizado la vida de Jill por encima del rescate de las chicas. Por ello, se sentía en parte causante de que Amy estuviera en una cama de hospital. Desde que se había recuperado de los efectos del sedante que le habían dado para meterla en el barco, montaba guardia constantemente delante de su puerta. Día y noche, durmiendo en los incómodos asientos del pasillo.</p>



<p>-Tienes visita.- Insistió Jill.- Habían venido antes pero estabas durmiendo y sólo les he dejado entrar unos segundos, lo justo para que te dejaran un hermoso ramo de flores. Llevan días intentando verte, pero los médicos hasta hoy no los han dejado pasar, decían que demasiadas visitas recibías.</p>



<p>Con un gesto Amy le indicó que los dejara pasar. ¿Qué les diría? Llevaba semanas sin hablar con sus amigos y le daba miedo esa conversación. ¿Cómo reaccionarían? y sobre todo, ¿cómo se lo tomaría Tom? Por suerte para Amy, Claire en esos días había preparado el terreno. En la Universidad no dejaba de hablar de la valentía y el coraje de Mikoto Amy y de cómo ella sola había derrotado no sólo a un supervillano que parecía sacado de una película, sino que había desmantelado toda la red de prostitución ilegal de Detroit. Obviamente, la pelirroja obviaba el detalle de que, en parte por culpa suya, la heroína había caído en manos de esa Red. De hecho, la pelirroja regaba abundantemente su conversación con detalles acerca de su inestimable colaboración, y cómo, mano a mano con Shadow Angel, habían rescatado a las chicas secuestradas. Aunque por dentro, Claire sentía un inmenso remordimiento por lo sucedido, no podía evitar sentirse culpable de que su mejor amiga hubiera sido ultrajada de la peor forma y que hubiera estado a punto de desangrarse ante ella.</p>



<p>Sus amigos, al ver a Amy se interesaron por su estado de salud y acto seguido la abrazaron, dándole de nuevo la bienvenida. Todo eran halagos hacia la chica, le pedían detalles de sus aventuras, su estilo de lucha, sus tácticas&#8230; Pero obviando completamente sus vídeos y sus derrotas, como si nunca hubieran existido. En esa habitación de hospital, sólo existían los triunfos de Shadow Angel. Aquello terminó de levantar el ánimo de la japonesa.</p>



<p>-¿Así que eres como Batman?- Inquirió Rubén</p>



<p>-No, tonto.- Respondió Amy con una sonrisa.- Mis padres están vivos y gozan de una excelente salud. Además, ya sabéis que vivo en un ático, no en una cueva.</p>



<p>-¿Y cómo te desplazas por la ciudad? ¿Tienes un Batmóvil o algo parecido?- Le preguntó Mark, sacando una sincera sonrisa a Amy. Era la primera vez en muchas semanas que sonreía de verdad. Sus amigos sabían como hacerla sentir con ganas de vivir. Pronto, en esa habitación todo su sufrimiento quedó atrás. Sus amigos no sólo la apreciaban sino que la admiraban de verdad.</p>



<p>-¿Así que Claire, es como tu Robin?- Preguntó Elsa, sacando de nuevo una sonrisa a Amy.</p>



<p>Incluso Claire soltó una carcajada al escuchar esa última pregunta. Amy respondía agradablemente todas las preguntas que la formulaban. Mark, Ruben y Elsa la colmaban de atenciones, hasta el punto de hacer que a Amy le pasara desapercibido un detalle. Detalle que no escapó a la atenta pelirroja. En un rincón, sentado en una silla, Tom no había dicho ni media palabra. El chico miraba a la japonesa sin sumarse a la conversación, con una mirada indiferente y distante. Aprovechando que Amy estaba distraída contando batallitas, con un gesto le indicó a Tom que la acompañara fuera.</p>



<p>Tal vez sus amigos pudieran, pero Tom no se quitaba de la cabeza el hecho de que Amy lo hubiera engañado durante tanto tiempo. Todas esas noches en que afirmaba encontrarse indispuesta, esos fines de semana que le decía que no podía quedar para salir con él porque tenía que estudiar, tantos planes anulados a última hora con múltiples excusas&#8230; Y resulta que era porque la chica prefería jugar a los superhéroes a estar con él. Y no sólo eso, sino que encima se había convertido en el juguete sexual de varios villanos. No había visto los vídeos que un mes antes se habían publicado, pero sí el último. Escuchar el discurso de la heroína y ver como desenmascaraban a una desnuda Amy ante la cámara fue demasiado, buscó en páginas pornográficas el resto de vídeos de Shadow Angel y los vio atentamente antes de que fueran borrados. No soportaba que ella lo hubiera engañado, que no hubiera confiado en él. Pero que además otros tipos gozaran con ella&#8230; Tom llegó a plantearse que tal vez hubiera algo de cierto en lo que decía Amy en el vídeo, tal vez la auténtica vocación de su novia fuera la prostitución.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/50307122/50307122_098_9c8e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Puede que a ella la engañes, pero a mi no.- Claire interrumpió sus pensamientos justo cuando salieron al pasillo y cerró la puerta de la habitación de Amy.- Yo se perfectamente lo que te pasa por la cabeza. Y no, no toleraré que le hagas daño a Amy.</p>



<p>Claire conocía a Tom desde hacía muchos años. Suficientes como para saber de qué era capaz el carácter orgulloso del chico.</p>



<p>-¿Yo?&#8230; osea yo&#8230;- Intentó explicarse el chico.- Cuando es Amy la que&#8230; bueno en fin&#8230; es ella misma la que afirmó ser una put&#8230;</p>



<p>Tom no pudo terminar la frase. El fuerte bofetón resonó por todo el pasillo, dejándole la mejilla enrojecida.</p>



<p>-Ella te ama Tom. Sí, te ama muchísimo. Y yo se que tu también la quieres. Ahora bien, tienes dos opciones. Dejar que tu ego de machito ofendido hable por tí y joderlo todo. O aparcar tu maldito orgullo por una vez en la vida y pensar en el bienestar de alguien que no seas tu. ¿Crees que todo eso ha sido fácil para ella? ¿De verdad crees que lo de ese maldito vídeo lo hizo voluntariamente? Dime, ¿de verdad piensas eso de una persona que ha encajado una bala en su cuerpo para salvar mi vida? Tienes a la chica más famosa de Estados Unidos locamente enamorada de ti y ¿vas a echarlo todo a perder porque tu ego se siente ofendido? Piénsalo un poco antes de volver a entrar.- Le dijo Claire mientras abría de nuevo la puerta.</p>



<p>-Ahora te quedará una bonita cicatriz en tu barriga. Te dará un toque de chica dura.- Bromeaba Mark mientras los otros dos entraban.</p>



<p>-Chicos, creo que ya hemos molestado demasiado a Amy.- Dijo Claire guiñándole un ojo.- Necesitará descansar, y ella y Tom tienen que ponerse al día. Dejémosles un poco de intimidad.</p>



<p>Amy intentó pedirles que no se fueran, que se quedaran un rato más. En cierto modo, se le hacía un nudo quedarse a solas con Tom después de lo que había sucedido las últimas semanas. Pero la mirada de complicidad de Claire le dio un poco de confianza. Antes de quedarse a solas con el chico, le dijo a Claire que se acercara y le susurró al oído:</p>



<p>-Quiero que sepas que no te guardo ningún rencor. Todo lo que he sufrido, lo volvería a pasar sólo para asegurarme que a ti no te sucede nada malo. Eres alguien muy querido para mi.- Claire al escuchar aquellas sinceras palabras, la abrazó fuertemente mientras las lágrimas brotaban de sus ojos. Finalmente, mientras se secaba los ojos, la dejó a solas con Tom y se reunió en el pasillo con el resto del grupo.</p>



<p>Tom no sabía qué decirle. Una parte de él quería reprocharle su falta de confianza, su loca idea de hacerse la Wonder Woman. Había estado días preocupado por su &#8220;ataque de apendicitis&#8221; que nunca mejoraba&#8230; tenía mucho por echarle en cara. Pero simplemente fue incapaz de hacerlo. En su vida había conocido a muchas chicas, pero ninguna como Mikoto Amy y no quería perderla. Sabía que sus palabras podrían traicionarle, así que dejó que hablaran sus sentimientos. La abrazó fuertemente y besó apasionadamente aquellos finos labios carmesí que tanto lo cautivaban.</p>



<p>Ese arrebato de pasión y ternura hizo aflorar todo el estrés y la angustia de los últimos meses. Las lágrimas afloraron de los ojos de Amy mientras el chico mantenía su cálido abrazo, consolándola. Entre sollozos, le contó todo lo que había vivido, todo lo que había sufrido. Ocultando sólo algunos detalles. El chico la escuchaba atentamente, cualquier duda que hubiera tenido acerca de su relación con Amy desapareció en el momento en que ella le abrió completamente su corazón. Era imposible sentir ningún tipo de rencor ni resentimiento hacia una chica que había luchado tanto, y que había logrado sobreponerse a las más difíciles adversidades. Tom se quedó con ella hasta que los médicos le pidieron que se fuera, tantas horas de visita no era bueno para la aún frágil salud de la chica.</p>



<p>Cuando Tom se fue, Amy abrió varias de las felicitaciones que tenía pendientes de leer. Todas eran más de lo mismo &#8220;gracias por salvar a nuestra hija&#8221;&#8230; &#8220;recupérate pronto&#8221;&#8230; &#8220;eres mi ángel de la guarda&#8221;&#8230; &#8220;de mayor mi hermana quiere ser como tú&#8221;&#8230; Pero de entre todas ellas, había una que le dio un vuelco al corazón. Había un sobre blanco, sin remitente, pero con una huella de gato dibujada. Nerviosa, Amy lo abrió a toda prisa.</p>



<p>&#8220;Espero que te recuperes pronto pequeña gatita. Si crees que no te guardo rencor por lo que has hecho, estás muy, pero muy equivocada. Pero no es mi estilo atacar a alguien que está convaleciente. Si crees que has ganado, es que no sabes nada de mi. Siendo generosa, lo considero un empate. Si vienes a verme verás que en mi comedor hay una preciosa katana con vaina lacada en negro. Me estoy acostumbrando a ella, se adapta perfectamente a mi mano. Recupérate pronto gatita, porque el juego no ha hecho más que empezar y ten por seguro que me cobraré mi venganza.</p>



<p>Por cierto, ¿no crees que parte de tu reciente fama me corresponde a mi? Al fin y al cabo te limpié el barco de secuestradores.</p>



<p>Besos</p>



<p>PD: ¿De verdad eres tan ingenua de creer que únicamente tenía una copia de mis archivos?&#8221;</p>



<p>Detrás de la carta, había una fotografía. Se trataba de una imagen de ella dominando a una derrotada Estrella Polar meses antes. Sí, aquello no había acabado. De nuevo, la adrenalina se apoderó de Amy mientras arrugaba la nota. Aquella katana fue un obsequio personal de su maestro al haber finalizado su entrenamiento como ninja, costase lo que le costara, la recuperaría de manos de su enemiga.</p>



<p>Nueve días antes. En una lujosa mansión de blancas paredes en la orilla de Orchad Lake.</p>



<p>Stacy Clayton finalmente estaba en casa. El día anterior entró hecha una furia. Su gatita sumisa se había atrevido a invadir su intimidad, y no sólo eso, sino que además la había entregado a una red de prostitución. Eso no iba a quedar así.</p>



<p>No fue difícil para Felina escapar de su cautiverio. Aunque tampoco fue fácil. Tenía que reconocer que ese maldito individuo Calvo era astuto, muy astuto. Afilando un hueso de pollo casi había logrado salir del sótano dónde la habían metido, pero alguien empezó a bombear gas somnífero a través de los conductos de ventilación. Cuando se despertó, estaba en una de las celdas de Black Rock. Pero Felina conocía demasiado a los hombres como para que pudieran mantenerla encerrada eternamente. Supuso que después de aquello, le querrían administrar algún sedante. Mientras repartían agua para las chicas, no le fue difícil simular que engullía su bebida y hacerse la dormida. Si los hombres eran incapaces de determinar cuando fingía o no un orgasmo, mucho menos detectarían su falsa somnolencia. Para su desgracia, la esposaron bien antes de trasladarla al barco y encerrarla en la sentina. Pero además, le metieron aquella odiosa capucha y le acercaron un paño de cloroformo a la nariz, gracias a sus pulmones de nadadora, pudo contener la respiración y evitar de nuevo caer inconsciente. Desnuda y cegada como estaba, no podía liberarse de las esposas, pero gracias al tacto y a sus largas uñas, pudo localizar y sacar un tornillo oxidado que sujetaba un tubo a la pared. A partir de allí liberarse fue un puro trámite. Si quería salir de allí con vida, tendría que generar una distracción. Sus otras dos compañeras de celda, una castaña y otra pelirroja, estaban demasiado aturdidas por el sedante como para ser de ayuda. Pese a ello, les quitó las esposas, la pelirroja aún reaccionó un poco después de varias fuertes sacudidas, pero la otra estaba demasiado sedada. Salió sola de la sentina, en su camino a la sala de máquinas estranguló con sus propias manos a dos individuos.Sabotear el timón fue un juego de niños, eso les mantendría ocupados. Amenazando a uno de los secuestradores, averiguó que tenían retenidas a más chicas. Las liberó pero enseguida tuvo que escapar de un individuo armado. Ella no era una heroína, las heroicidades que las hicieran otros. Sabía que su mayor obstáculo para escapar era esa mole de músculo que llamaban Skull. Saliendo del conducto de ventilación tuvo que ocultarse del supervillano en uno de los camarotes del barco. Allí encontró el atuendo y la katana de Shadow Angel. Aquello ya era otra cosa, se sentía más preparada.</p>



<p>Mientras Shadow Angel aparecía en escena y se enfrentaba a Skull, ella tuvo sus propias complicaciones. Varios tipos la habían localizado, así que tuvo que eliminarlos. Aún con sus armas de fuego no eran rivales para una Felina armada y equipada. Ella sola casi se ocupó del resto de secuestradores. Finalmente cuando se disponía a salir en la lancha se topó con su heroína sumisa. Tal era la rabia que sentía contra ella que en un inicio pensó en matarla, pero luego recuperó su temple. Eso no sería divertido, simplemente no era su estilo. Así que abandonó el barco.</p>



<p>Mientras pensaba en ello, tomándose una copa de brandy, Bastet, su pequeña gatita persa acudió a frotarse entre sus piernas.</p>



<p>-Buena chica, buena chica.- Le dijo mientras la acariciaba, frotando especialmente su collar.</p>



<p>&#8220;Aún tienes que aprender mucho de mi, pequeño angelito&#8221; pensó Felina para si misma mientras sacaba una tarjeta microSD de más de 50 GB de memoria del collarín la gata. En esa diminuta tarjeta había una copia de todos sus archivos. Bastet era ágil y arisca, cualidades que la hacían una perfecta guardiana, no dejaba que ningún desconocido se acercara a ella, y si alguien la perseguía, tenía la suficiente velocidad y agilidad para no ser atrapada. En ese aspecto, esa gata ofrecía mucha más seguridad que una caja fuerte de última generación.</p>



<p>Mientras Felina volvía a introducir los archivos en su ordenador, lamentó que se hubiera hecho pública la identidad de Shadow Angel. Además, la chica ya se había humillado ante medio mundo, eso hacía que sus imágenes perdieran valor. Aunque aún le quedaba algo con que poder extorsionar a la chica. Ahora Shadow Angel estaba en la cúspide de su fama, todo el mundo la alababa y la apreciaba. Pero tal vez, si los que ahora la adoraban veían como su amada heroína derrotaba y humillaba a la antaño amada Estrella Polar, cambiaran su perspectiva. Resistió el impulso de hacerlos públicos inmediatamente, no había gracia en ello. Aún podía seguir exprimiendo a Amy, demostrarle que pese a todo seguía siendo su sumisa. Además, no era &#8220;ético&#8221; humillar a quién se resistía entre la vida y la muerte en un hospital. Sí, incluso Felina tenía su código de honor. Así que esperó a que la chica estuviera un poco recuperada para mandarle un mensaje.</p>



<p>Detroit. Tres semanas después .</p>



<p>Amy subió a la azotea de su edificio. Pese a que era casi verano, al aire de la noche era fresco. Su camisón no dejaba mucho a la imaginación. Sus endurecidos pezones y sus formas femeninas se marcaban perfectamente como si no llevara nada.Había tenido que hacer un esfuerzo para salir de la cama a estas horas, dejando sólo a Tom en el apartamento, durmiendo plácidamente. La herida aún le dolía pero poco a poco iba recuperándose del todo.Esta cita era importante. Sentada en la barandilla, la esperaba una chica de pequeña estatura, vistiendo un atuendo que tal vez hubiera estado de moda en los funerales de 200 años atrás.</p>



<p>-Nunca entenderé tu manera de vestir.- Le dijo a la Reina de las Máquinas.- ¿Por qué lo hiciste?</p>



<p>-En mi vida sólo hay dos personas que he hayan ayudado de verdad. Una está muerta, la otra eres tu.- Le respondió Kirie.- Cuando vi ese maldito vídeo en que te arrebataban la máscara, no me lo plantee dos veces. Simplemente no podía permanecer indiferente ante ello. La fortuna quiso que me encontrara relativamente cerca en ese momento.</p>



<p>Amy asintió, pese a que hacía un tiempo habían sido enemigas, no pudo sino admirar a Kirie. Tenía un concepto del honor del que carecían muchos de los aristócratas que actualmente gobernaban Japón. Le hizo una respetuosa reverencia en agradecimiento. Aunque había algo que la carcomía.</p>



<p>-Las bombas las desactivaste tu, ¿por que la prensa me lo atribuye a mi?</p>



<p>-Pensé que un pequeño empujoncito a tu fama no te iría mal. Salvar a casi cuarenta chicas es todo un logro, pero si además en la misma mañana logras localizar y desactivar varios explosivos ocultos en el centro de la ciudad, te conviertes en una leyenda. Considéralo un pequeño regalito de tu ex-enemiga. Yo no necesito gloria ni fama, tu necesitabas todo el mérito posible.</p>



<p>-¿Qué pasó en el barco? No acudiste allí.</p>



<p>A Kirie le costó responder a esa pregunta, por unos instantes meditó su respuesta, midiendo qué verdad decir y qué verdad ocultar.</p>



<p>-Si hubiera aparecido y te hubiera ayudado a derrotar a Skull, nunca te habrías sobrepuesto a tu derrota. Siempre pensarías que tu triunfo fue gracias a mi y tu moral quedaría maltrecha para siempre. Tuve que dejarte sola, para que te dieras cuenta que no necesitas a nadie para derrotar a tus enemigos. Tenías que ser tu, quien se enfrentara sola a sus miedos y venciera. Sino, quedarías acobardada de por vida.</p>



<p>-¡Me dispararon!- La interrumpió Amy.- Estuve a punto de morir.</p>



<p>-Sí, igual que pudiste morir en cada ocasión anterior en que saliste a combatir el crimen enfundada en ese uniforme. Cada criminal al que te enfrentabas era una lucha a muerte, cualquiera de los tipos a los que venciste previamente te podría haber disparado. Y nunca consideraste que necesitabas alguien a tu lado. Además, se supone que ese traje que te presté te tenía que proteger de cualquier proyectil. Tan solo tenías que ocuparte de proteger tu vulnerable cabeza.</p>



<p>Amy tenía que reconocer que, pese a su cinismo, Kirie tenía razón. Pese a todo lo sufrido, si su mente no se había quebrado era en parte al duro entrenamiento que le había dado su maestro. Las duras jornadas de endurecimiento de su espíritu para el caso que cayera prisionera ante un enemigo. Pero la confianza en si misma, no la habría recuperado si ella se hubiera enfrentado a Skull con Kirie a su lado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/50307122/50307122_086_3909.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-En cuanto a tus imágenes&#8230;-Añadió Kirie.- No dejes que eso te afecte demasiado. ¿Sabes la cantidad de actrices, modelos, políticas&#8230;que constantemente ven su vida privada filtrada en internet? Ahora eres una más de las miles de famosas cuyas imágenes sexuales circulan por la red&#8230; Con la diferencia, que ninguna de esas celebridades puede presumir de unos logros como los tuyos. Eso sí, no te relajes, la identidad de Shadow Angel ha quedado expuesta. Yo de ti reforzaría la puerta de tu vivienda. Por cierto, ¿qué pasó con mi servoarmadura? ¿Tienes idea de las horas que invertí en ella para que me la encontrase como una lata aplastada?</p>



<p>-¿Sabes?- Le dijo Amy cambiando de tema y cogiendo a Kirie completamente por sorpresa.- Podrías ser una excelente Shadow Angel.</p>



<p>La tecnovillana soltó una carcajada ante tal ocurrencia.</p>



<p>-¿Yo, una heroína? ¿Has bebido demasiado esta noche? Lo siento pero las mallas y la ropa apretada te quedan demasiado bien, en cambio no pegan con mi estilo.</p>



<p>-Mira Kirie yo&#8230; no se como agradecerte lo que has hecho por mi. Si quieres&#8230;</p>



<p>-Tengo que despedirme.- La cortó tajante.- esto se está poniendo demasiado sentimental. Cuídate mucho, la próxima vez no me tendrás cerca para salvarte.</p>



<p>-¡Espera, Kirie!- Le dijo Amy mientras le lanzaba un pequeño paquete que la tecnovillana cogió a vuelo. Una bolsa de gominolas.- Son de las que te gustan ¿verdad?</p>



<p>La Reina de las Máquinas sonrió por última vez a Amy antes de alzar el vuelo y perderse en la oscuridad de la noche.</p>



<p>Mientras se aleja, piensa en lo que no le ha contado a Amy. Ocuparse de los explosivos, con la ayuda de sus drones, fue cosa de niños.Aún así, Kirie llegó poco después de que Amy acabara con Skull, los acontecimientos se habían precipitado más rápido de lo previsto. Fue ella quién mandó la ubicación del buque a los servicios de socorro y acto seguido vio a través de los infrarrojos de su ojo como el Calvo encañonaba a Amy. No pudo evitar el disparo, pero su rápida actuación le salvó la vida. Los médicos no erraban, ella había sobrevivido de milagro. La bala había perforado el hígado de la chica. Gracias a un equipo de nanocirugía avanzado que Kirie llevaba consigo, logró retirar la bala del dañado órgano de la chica y suturarlo. La pequeña cicatriz que le quedó en el hígado, los médicos la interpretaron como la rozadura del proyectil. En el último instante, decidió únicamente asegurarse que la vida de Amy no corriera peligro, así que se quedó a su lado, presionando la herida y deteniendo la hemorragia hasta que escuchó llegar a los equipos médicos. Pero no retiró la bala de su interior, pensó que era mejor que Amy creyera que había estado sola en ese barco durante todo el rato. Mientras la ninja estaba en el quirófano, le hizo prometer a Claire que nunca revelaría ese hecho.</p>



<p>Dos meses después. Detroit, zona de almacenes abandonada a la orilla del río.</p>



<p>Una pareja de policías observaba desde cierta distancia como varios tipos descargaban paquetes de una embarcación para meterlos en un destartalado local, vigilando que no apareciera ningún entrometido.</p>



<p>-¿Sabes?- Le dijo un agente al otro.- Eso de las drogas no es tan divertido como la prostitución.</p>



<p>-Déjate de tonterías.- Respondió su compañero.- Da el mismo dinero y es mucho más seguro. Un paquete de coca no chilla ni te va a arañar o morder. Con el dinero que ganaremos te podrás pagar las chicas que quieras.</p>



<p>-¿Y no te preocupa que pueda aparecer ella?</p>



<p>El otro policía soltó una carcajada</p>



<p>-¡Vamos compañero! Ya la viste como es. ¿Te da miedo una universitaria? ¿Sabes que te digo? Que ojalá haga acta de presencia. Nos entretendría la noche, eso es demasiado aburrido. No es más que una chica normal y corriente, cualquiera podría vencerla y&#8230;</p>



<p>De repente, algo llama la atención de los dos corruptos policías. La luz del almacén se ha apagado y no se aprecia movimiento en la embarcación. Uno de ellos saca un comunicador.</p>



<p>-¿Marcus? ¿Todo bien? ¿Marcus?</p>



<p>La expresión de su cara cambia cuando ve a su compañero ponerse la mano en el cuello y acto seguido caer como un fardo al suelo. La luz de la farola le permite observar un pequeño dardo clavado en su cuello. Antes de que pueda desenfundar el arma, una oscura figura femenina se le hecha encima. Lo último que ve antes de caer inconsciente es el brillo de la hoja de una ornamentada katana.</p>



<p>¿FIN?</p>



<p>Muchas gracias a todos los que han seguido hasta aquí las desventuras de Shadow Angel, esta joven luchadora ninja. Probablemente, encontraréis ese relato excesivamente largo y escaso en escenas eróticas. Lo único que puedo deciros al respecto es que en mi perfil tenéis otros 17 relatos cargados de sexo. Gracias a todos los que me han apoyado con sus comentarios y sugerencias, espero que hayáis disfrutado leyendo esta saga tanto como yo escribiéndola. Para los que preferís unos finales menos &#8220;dulces&#8221;, si queréis, puedo publicar un final alternativo dónde las cosas no van a salir tan bien para la chica. Y sobre todo, no dejen de seguir mi perfil, seguiré publicando relatos, aunque seguramente no con la periodicidad a la que os tengo acostumbrados. No descarto retomar en un futuro al personaje de Shadow Angel/Mikoto Amy, me quedaron varias ideas en el tintero que no terminé de ver como desarrollar y tal vez, si me llega la inspiración, publique como historias independientes. Mientras tanto, espero que disfrutéis de mis siguientes historias y personajes.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/489/50307122/50307122_082_8e04.jpg" alt="" width="627" height="417"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap. 17, Final parte I&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Jan 2022 11:59:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Detroit, apartamento de Mikoto Amy, última hora de la tarde. Jill, la agente de policía, entró en el apartamento de Amy visiblemente alterada. Declinó el vaso de agua que le ofreció la chica y fue directamente al grano. -Tenemos un problema. Un problema muy grande. Y sólo tu puedes ayudarnos. Aquellas palabras eran lo último que necesitaba escuchar la japonesa, suficientes problemas tenía ya como para preocuparse por los de otros. Aún así, decidió escuchar lo que quería decirle la agente. -Supongo que estarás enterada que llevan varias semanas desapareciendo chicas en la ciudad. Amy asintió, lo sabía demasiado bien. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Detroit, apartamento de Mikoto Amy, última hora de la tarde.</p>



<p>Jill, la agente de policía, entró en el apartamento de Amy visiblemente alterada. Declinó el vaso de agua que le ofreció la chica y fue directamente al grano.</p>



<p>-Tenemos un problema. Un problema muy grande. Y sólo tu puedes ayudarnos.</p>



<p>Aquellas palabras eran lo último que necesitaba escuchar la japonesa, suficientes problemas tenía ya como para preocuparse por los de otros. Aún así, decidió escuchar lo que quería decirle la agente.</p>



<p>-Supongo que estarás enterada que llevan varias semanas desapareciendo chicas en la ciudad.</p>



<p>Amy asintió, lo sabía demasiado bien. Jill prosiguió, se sentó en la mesa del comedor y abrió una carpeta que llevaba, sacando varios archivos. Le mostró a Amy una fotografía.</p>



<p>-Según hemos podido averiguar, cierto individuo calvo que tu y yo conocemos bien ha vuelto a su actividad. ¿Has visto alguna vez a ese tipo?</p>



<p>La japonesa negó con la cabeza. La fotografía mostraba un individuo corpulento, como si fuera un culturista hinchado de esteroides. Llevaba el torso desnudo y marcaba músculos que Amy ni siquiera sabía que existieran. Pero no eran los músculos lo que le llamó la atención. La piel del torso y los brazos del individuo, extremadamente morena, contrastaba con la palidez de la piel de su rostro, dándole un aspecto fantasmal.</p>



<p>-Se hace llamar Skull, pero desconocemos su nombre real. De hecho, este tipo debería estar muerto.</p>



<p>Amy la miró extrañada. Jill prosiguió.</p>



<p>-Hace unos años, una agencia cuya existencia el gobierno niega realizó experimentos que oficialmente no existieron sobre distintas personas. El propósito de ello era crear químicamente un soldado perfecto, con habilidades sobrehumanas y cuya fuerza, resistencia y capacidad de regeneración no tuviera paragón. Con ello el Pentágono creía poder crear una fuerza de élite que infiltrar tras la línea enemiga o en las regiones más hostiles para eliminar a los terroristas más peligrosos. Como no podían ir por ahí pidiendo voluntarios para someterse a las pruebas, tuvieron una genial idea: utilizarían condenados a muerte para sus experimentos. Gente por la que nadie preguntaría si la cosa salía mal. En teoría el proyecto fue un fracaso y todos los sujetos de pruebas fallecieron. El Pentágono le dio carpetazo y oficialmente no existió. Salvo que, al parecer, ocultaron que uno de los experimentos funcionó. Y que además el sujeto de pruebas escapó de las instalaciones y campó a sus anchas por el país. Su siniestro aspecto es fruto de los duros experimentos a que fue sometido.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_011_7174.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Jill señaló al individuo de la fotografía y acto seguida prosiguió:</p>



<p>-Ese individuo lleva tiempo eludiendo a las principales agencias gubernamentales. Hasta el punto que muchos lo creen muerto. Pero aquí lo tienes, vivo y actuando en nuestra ciudad. No sabemos como, pero al parecer se ha asociado con nuestro calvo amigo.</p>



<p>Amy la miró extrañada</p>



<p>-¿Por qué? ¿Qué interés podría tener ese tal Skull con el negocio de la prostitución?</p>



<p>-Dinero- Respondió Jill directa.- ¿Sabes la cantidad de dinero que mueve diariamente la prostitución ilegal? Dinero más que suficiente para que Skull pueda desaparecer definitivamente e instalarse cómodamente en cualquier lugar del globo. Lejos del alcance del gobierno.</p>



<p>La agente continuó su explicación.</p>



<p>-Skull y el calvo contrataron a Acero Negro para que eliminara a todos quienes pudieran interferir en su actividad. Mientras todos estábamos pendientes de ese asesino, esos dos individuos empezaron a reestructurar la red de prostitución ilegal de Detroit. La situación es mucho más preocupante de lo que parece, pero para no poner a esos individuos en alerta, decidimos ocultar cierta información a la prensa. Hacernos creer despistados mientras poníamos coto a sus actividades. No fue publicado, pero hace dos días, en lo que creíamos un golpe de suerte, logramos entrar en uno de sus locales y capturar a Skull. Aunque aquello no fue más que una treta.</p>



<p>Amy escuchaba cada vez más intrigada, seguramente el tal Skull era el socio del que el Calvo le había hablado en varias ocasiones pero que nunca había visto. Le asombraba que la captura de Skull no hubiera causado ningún tipo de alboroto en la Red. Con un gesto, indicó a Jill que prosiguiera.</p>



<p>-Encerramos a Skull en la prisión de Black Rock, en Peche Island. Lo que no sabíamos era que justamente era lo que quería. Ayer Skull escapó de su celda, liberó a la mayoría de reclusos y ahora se ha atrincherado en la prisión con varios de los presos.</p>



<p>Jill sacó una tablet y mostró a Amy un vídeo de las cámaras de seguridad de la prisión. Se veía al misterioso villano romper de una patada la puerta de su celda y enfrentándose sólo a varios guardias.</p>



<p>-¡¿Como?!- Dijo Amy asombrada.- ¡Ese tipo tiene super-fuerza! ¿Me estás diciendo que una organización gubernamental dio superpoderes a un condenado a muerte?</p>



<p>-No intentes entenderlo.- Respondió Jill.- A saber qué otras habilidades más tiene. Hemos pedido información acerca de Skull al Pentágono, pero nuestras peticiones vienen devueltas con el mismo argumento: &#8220;Información Clasificada&#8221;.</p>



<p>Amy la apremió a que continuara.</p>



<p>-Anoche varios de los presos estuvieron campando a sus anchas por la ciudad, provocando el caos. Demasiado tarde supimos que aquello no era más que un señuelo. Aprovechando los disturbios, la red que dirigen el Calvo y Skull logró sacar a las chicas que tienen en sus distintos centros, y las encerraron en Black Rock. Ahora están allí atrincherados con las chicas secuestradas. Han elaborado un plan para sacarlas del país. Supongo que sabrás que en ciertos países africanos, hay organizaciones que compran y venden chicas como si de un mercado de animales se tratara. Supongo también que sabrás que en esos lugares se pagan auténticas fortunas por adquirir a una joven occidental.</p>



<p>Amy asintió, tiempo atrás había leído algo al respecto.</p>



<p>-Logramos capturar a uno de los miembros de la banda. A cambio de librarse de la cadena perpetua, nos dio cierta información. Según nos contó ese tipo, la Red logró contactar con un magnate africano. Al parecer hay un dictador, podrido de dinero, que está dispuesto a pagar una auténtica fortuna en diamantes por comprar a sus chicas. Están planeando sacar a las chicas que tienen secuestradas de la ciudad y venderlas como esclavas. Los beneficios que ahora están obteniendo se multiplicarían exponencialmente. Nuestros esfuerzos para acabar con sus actividades, lo han precipitado todo. Al ver que sus centros de actividad en la ciudad estaban en peligro, han decidido trasladar las chicas a la prisión para tenerlas aseguradas mientras esperan la ocasión para sacarlas de la ciudad. El tipo que hemos detenido nos contó que planeaban sacarlas con un jet privado. Una vez el avión despegue no podremos hacer nada, nadie derribará un avión con rehenes dentro.</p>



<p>Amy seguía sin entender nada y la miró intrigada.</p>



<p>-Eso no tiene ningún sentido.- dijo la japonesa.- ¿Por qué retener a las chicas en una isla que está tan apartada del aeropuerto de Detroit? Para llegar hasta allí tendrían que cruzar media cuidad. Es un sin sentido.</p>



<p>Jill la interrumpió.</p>



<p>-Para empezar, Black Rock es como una fortaleza. Mientras tengan dominada la prisión, no podemos entrar allí y liberar a las chicas sin ponerlas en peligro. En Peche Island están relativamente seguros. Seguramente usarán una embarcación para llegar al Aeropuerto Municipal de Grosse Ile.</p>



<p>Amy conocía suficientemente la zona como para saber que aquello no tenía lógica. Algo se les escapaba.</p>



<p>-¿De cuantas chicas secuestrados estamos hablando?- Le preguntó a la agente.</p>



<p>-Unas treinta, tal vez más. En esas últimas semanas en que has estado inactiva los secuestros se han incrementado. De momento lo hemos silenciado a la prensa para no generar más alarma social. Lo último que necesitamos es una estampida de ciudadanos entrando en pánico.</p>



<p>Amy hizo un suspiro, alarmada, al escuchar esa cifra. Aquello no podía ser real. El maldito Calvo se las había apañado para secuestrar a una treintena de chicas ante sus mismas narices. Apretó los puños llena de rabia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_015_09bd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Lo que me estás contando no tiene ningún sentido.- le dijo a Jill- Sabes perfectamente que el aeropuerto de Grosse Ile sólo puede operar pequeñas avionetas. No tiene pista de despegue suficiente para ningún avión con tamaño y autonomía de vuelo suficiente para llevar a treinta chicas más sus secuestradores hasta la costa africana.</p>



<p>Jill asintió, lo que le decía la chica tenía todo el sentido del mundo, y ella misma así lo consideraba. Pero por alguna razón, sus jefes daban por buena la información facilitada. La verdad es que sacar a las chicas en avión era el plan más seguro para los secuestradores. Tal vez pensaran usar un hidroavión, con ello podrían usar el río como pista de despegue y aterrizaje. Pero lo cierto es que había muy pocos modelos con capacidad y autonomía suficiente para lo que se proponía la Red. Amy interrumpió sus pensamientos.</p>



<p>-Es obvio que no has venido sólo para darme una charla. ¿Qué quieres de mi?</p>



<p>-Seguramente entre esta noche y mañana, van a sacar a las chicas de la ciudad. Nuestro plan es aprovechar que sabemos dónde están para entrar y rescatarlas. Pero no podemos hacerlo sin alguien dentro. Black Rock es un edificio antiguo, con gruesas paredes de hormigón armado, ni nuestros drones ni nuestros infrarrojos pueden penetrar en el edificio como para determinar en qué punto están retenidas las chicas. Necesitamos que alguien se infiltre en la prisión, localice dónde las tienen retenidas y las proteja el tiempo que tarde nuestra Fuerza de Asalto en entrar. Hemos pedido ayuda a la CIA y otras agencias gubernamentales pero sus equipos de respuesta llegarían demasiado tarde. Debemos entrar esta noche, antes de que consigan sacar a las chicas de allí. Por precaución hemos bloqueado ambos aeropuertos, ningún avión va a despegar pero no vamos a dejar a las chicas en manos de esa Red ni un minuto más del necesario.</p>



<p>Amy suspiró. ¿Cómo podían complicarse tanto las cosas? Precisamente ahora que había conseguido elaborar un plan. Todo eso la superaba completamente.</p>



<p>-Si logro entrar, y alguien me ve dentro, con mi aspecto no pasaré desapercibida. Varios de vuestros hombres en cambio podrían infiltrarse sin problema haciéndose pasar por reclusos&#8230;</p>



<p>-¿Crees que no lo hemos intentado?- La interrumpió Jill.- Esta mañana infiltramos a tres de nuestros mejores agentes. Esta tarde sus cuerpos han aparecido flotando en el río. Sólo nos queda recurrir a ti.</p>



<p>-¿Pretendes que, yo sola, me infiltre en una prisión, llena de individuos armados? ¿Y que además proteja a treinta chicas, no sólo de esos tipos sino también de una especie de superhéroe? Eso es trabajo para Superman, yo sólo soy una chica normal y corriente.</p>



<p>-No te pido que te enfrentes sola contra todos ellos. Tan solo debes entrar, localizar a las chicas, avisarnos y esconderte. Nosotros nos encargaremos del resto. Una vez entremos en acción únicamente debes procurar que nadie se acerque a ellas. Calculamos que en menos de dos minutos podremos llegar hasta tu posición y auxiliarte. Sólo te tenemos a ti. Te necesitamos más que nunca.</p>



<p>Amy se negó rotundamente. Esa actitud por parte de la heroína, sorprendió a la policía, que finalmente formuló la pregunta que llevaba rato intrigándola.</p>



<p>-No entiendo como algo así te ha podido pasar desapercibido. Estoy segura que, pese a que lo hemos ocultado a la información pública, habrás notado el reciente incremento de chicas secuestradas. Los disturbios de anoche no te habrán pasado desapercibidos. Llevas meses enfrentándote a peligrosos criminales. ¡No puedes dejarnos tirados ahora que hay tanto en juego!</p>



<p>Al escuchar aquello, la japonesa se derrumbó. Le contó a Jill que no se había enterado de la fuga de la prisión porque la última noche la había pasado satisfaciendo a un millonario pervertido. Que llevaba semanas desconectada de las noticias. Que ella no podía hacer nada, que estaba atada de pies y manos, que conocían su identidad, y el precio que había tenido que pagar para liberar a Claire. Que Shadow Angel últimamente no hacía otra cosa que satisfacer individuos viciosos que pagaban auténticas fortunas por dominarla, que simulaba peleas dónde ella tenía que dejarse ganar para que luego el cliente disfrutara de su cuerpo. Jill la escuchaba atentamente con un nudo en la garganta. Tal vez estuviera poniendo demasiado peso en las espaldas de una atormentada joven. Pero también sabía que ahora mismo, Shadow Angel era la única persona que podía conseguir con éxito entrar en esa maldita cárcel y localizar a las chicas. Cuando Amy terminó de contar su historia, Jill se quedó con una sensación agridulce en el cuerpo. Lamentaba estar presionando a la chica en lugar de intentar ayudarla.</p>



<p>-Siento mucho lo que estás pasando, de verdad&#8230; En cuanto a tu amiga, mira, siento mucho lo que te voy a decir pero creo que debes saberlo&#8230; No creo que la recogiera ninguna de nuestras patrullas&#8230; Esta tarde nadie ha reportado que hayan recogido a ninguna chica. Creo que quienes se la llevaron, o se hacían pasar por policías o estaban a sueldo de esa maldita red.</p>



<p>Amy tuvo que realizar un gran esfuerzo para evitar estallar en lágrimas al escuchar aquello. Su débil plan se desmoronaba ante sus ojos, entregar a Felina no había servido de nada. Después de todo lo que había sufrido, ni tan siquiera había logrado apartar a Claire de ellos. Y lo peor de todo, es que ella estaba allí cuando se la llevaron. Si tan sólo hubiera estado más atenta, era obvio que había algo extraño en esa oportuna aparición del coche patrulla&#8230; La rabia se adueñaba de su cuerpo. Jill habló primero</p>



<p>-¿En ese tiempo en que has estado sometida a ellos, no te has enterado de nada al respecto? ¿No has detectado nada extraño? Me sorprende que no&#8230;</p>



<p>-No lo entiendes, me tienen totalmente apartada de su centro de actividades.- Respondió la ninja.- Únicamente contactan conmigo para citarme con tal o cual persona y decirme cómo debo vestirme o como debo actuar. Me acompañan hasta el cliente y me recogen, pero no me dicen ni media palabra. Claire tampoco sabe nada, la tienen encerrada y su interacción con ellos es mínima. Han montado todo eso completamente a mis espaldas. Ahora me doy cuenta que mientras planeaban su salida del país, a mi pretendían exprimirme como un limón hasta el último momento. Con el beneficio que sacaban usándome, seguro que cubrían con creces las pérdidas por el desmantelamiento de la actividad y traslado de las chicas. Siento no poder serte de mucha utilidad en eso.</p>



<p>Jill, agotada, se dispuso a abandonar el apartamento. Amy tenía toda la razón, ella no era Wonder Woman, tan solo una chica con una habilidad extraordinaria. Pero una chica normal al fin y al cabo. Una chica asustada y atormentada. No tenía derecho a pedirle aquello. Tendrían que buscar otra alternativa. Justo cuando se dirigía a la puerta, Amy la interrumpió</p>



<p>-Lo haré.- Dijo con voz firme.- Esta noche entraré allí y aguantaré el tiempo suficiente hasta que lleguéis vosotros. Cueste lo que me cueste.</p>



<p>-Cuando tengas localizadas a las chicas, usa esto para contactar con nosotros.- Dijo Jill mientras le tendía un pequeño comunicador así como un mapa de la prisión y la isla.- Tu haz tu parte y nosotros haremos la nuestra. Ten mucho cuidado ¿vale? Ese Skull es muy peligroso, no es similar a nada a lo que te hayas enfrentado.</p>



<p>-Lo tendré. Y tu vigila en quién confías-. Le dijo Amy justo cuando Jill abandonaba el apartamento.</p>



<p>Cuando se quedó sola de nuevo, Amy dedicó unos minutos a ordenar sus pensamientos. La situación se estaba precipitando más de lo previsto y temía verse arrastrada a un abismo del que no pudiera salir. No le costó mucho tomar la decisión, la vida de las chicas era mucho más importante que su propia dignidad. Cuando el Calvo se enterase que Shadow Angel había irrumpido en la prisión, no dudaría en publicar sus humillantes imágenes. Pero era un precio que creía dispuesta a pagar, su mejor amiga y las otras chicas valían más que su dignidad. Una vez aquello terminara, si salía bien, volvería a Japón. Con esas imágenes circulando por internet sería la vergüenza para su familia, sus padres seguramente la encerrarían en un monasterio budista. Pero estaba dispuesta a pagar ese precio.</p>



<p>La chica seguía agotada tras su pelea con Felina. Así que se tumbó en la cama. Necesitaba descansar un par de horas y recuperar fuerzas.</p>



<p>Jill no supo que había fallado.Hacía tiempo que tomaba todo tipo de precauciones. Esa Red ya la había secuestrado una vez y ahora se había vuelto cauta, muy cauta. Estaba completamente segura que nadie la había seguido hasta allí. Lo que no sabía, era que la Red hacía días que había averiguado dónde residía Mikoto Amy y mantenían una constante vigilancia en el edificio. Pese a todas las precauciones, Jill poco pudo hacer para defenderse. La habían visto entrar y ya la estaban esperando.</p>



<p>Justo cuando salía del edificio varios tipos se abalanzaron sobre ella, golpeándola y metiendo un saco por encima de su cabeza. La chica se debatió con todas sus fuerzas, dio un fuerte pisotón a uno, intentando librarse de su abrazo y alcanzar su arma, pero entonces una fuerte descarga eléctrica sacudió todo su cuerpo. Instantes después, la joven policía se desplomaba entre los brazos de sus atacantes. La terminaron de introducir en el saco y la metieron en el maletero de un coche. Pese a que el sol de la tarde aún brillaba, la calle estaba desierta, al parecer nadie vio nada.</p>



<p>Una hora más tarde.</p>



<p>Jill se despertó en un frío sótano, desprovisto de ventanas y alumbrado por una sola bombilla. Estaba firmemente atada en forma de X atada a los postes de una mugrienta cama. Vestía únicamente su ropa interior, que por algún extraño motivo no le había sido arrebatada. Cuatro individuos la contemplaban sonrientes.</p>



<p>-Vaya vaya, después de tanto tiempo volvemos a encontrarnos.- Dijo una voz conocida.</p>



<p>Por toda respuesta, Jill escupió en la calva cabeza del individuo que acababa de hablar.</p>



<p>-Esas no son maneras.- Dijo divertido mientras se limpiaba el escupitajo con las sábanas.- Sólo te lo preguntaré una vez. ¿Cuál es vuestro plan? Porque se de sobras que tras el percance de tus tres compañeros, seguís tramando algo.</p>



<p>Por toda respuesta, la policía volvió a escupir en la cara de tipo.</p>



<p>-Bien, tendremos que hacerlo a las malas entonces.- Dijo mientras hacía un gesto a los otros tres individuos.</p>



<p>Jill se asustó al ver uno de ellos sacar una navaja. Se debatió y luchó contra sus ataduras pero aquello ni sirvió más que para divertir a sus captores. El filo de la navaja se acercó a su cuerpo y empezó a cortar su ropa interior. La agente chilló pidiendo auxilio, alguien tenía que escucharla.</p>



<p>El tipo fue cortando a tiras sus finas braguitas, sin prisa, deleitándose en ello. Haciendo que la chica notara en su piel el frío contacto del acero al cortar su ropa. El principal propósito, a parte de deleitar a los presentes con el hermoso cuerpo de la agente, era asustarla lo máximo posible. Cuando su pequeña prenda había sido reducido a un amasijo de tiras y cortes, con un gesto brusco, terminó de arrebatársela. Le tocaba el turno al sujetador, cortó las finas tiras para luego, bajando por su escote terminar de cortar el punto de unión entre las dos copas, revelando unos firmes pechos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_017_1b34.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Una vez cortada toda la ropa, el tipo se divirtió, pasando la parte plana de la hoja por la piel de la chica, recorriendo sus pechos, deteniéndose un momento para apoyar suavemente la punta en uno de sus pezones, descendiendo por su barriga, jugando con su vello púbico&#8230;</p>



<p>Jill aguantaba toda aquella humillación con los ojos cerrados, prefería no ver lo que le hacían para no quedar presa del miedo. Su cuerpo en cambio le revelaba en todo momento lo que le hacían. Su piel se estremecía cada vez que notaba el frío metal de la hoja. Al final, decidió dejar de chillar. Era obvio que si no la habían amordazado era porque sabían que nadie iba a acudir en su auxilio. Sus gritos se convirtieron en sollozos desesperados.</p>



<p>Ninguno de los cuatro individuos quedaron indiferentes ante el atlético y moreno cuerpo de la agente de policía. El Calvo susurró unas palabras a uno de sus compañeros.</p>



<p>El pánico se adueñó de Jill al escuchar un sonido muy característico. Asustada abrió los ojos y contempló como uno de ellos cargaba su arma reglamentaria y se la acercaba a su cabeza. ¿Iban a asesinarla fríamente? Con los ojos vidriosos les imploró que no lo hicieran, que no la mataran. El cañón de su arma presionaba sus labios cuando el Calvo habló.</p>



<p>-¡Chúpala! Humedécela bien o no entrará.- Le dijo.</p>



<p>Jill no terminó de comprender aquellas palabras, pero se tranquilizó al saber que únicamente pretendían humillarla. Los cuatro hombres estallaron en carcajadas al ver como la agente abría su boca e introducía en ella el cañón de la pistola. Como si de un falo se tratara, la chica empezó a recorrer el arma con sus labios y su lengua, metiéndose el cañón hasta el fondo de su boca, lamiendo su lateral con la lengua, jugando con los labios como si disfrutara en ello. Entre lágrimas pensó que tal vez si los divertía lo suficiente, no le harían daño.</p>



<p>El Calvo, empezó a acariciar suavemente el castaño cabello de la agente. Como si intentara tranquilizarla.</p>



<p>-Shht, tranquila&#8230; lo estás haciendo bien.- Le iba susurrando.- Sé que eres una chica dura, pero más tarde o más pronto, nos vas a dar lo que queremos.</p>



<p>Aquél espectáculo estaba excitando a los cuatro hombres. A veces, no hace falta hacer daño a alguien para conseguir la información que se desea. De hecho, conseguir la información que deseaban podría ser incluso placentero para los cinco.</p>



<p>Jill suspiró aliviada al ver como retiraban el arma de su boca. El Calvo no desaprovechó la ocasión, esta vez no se quedaría mirando. Retirando su mano de la cabeza de la chica, se desabrochó los pantalones, revelando un enorme y grueso falo. La policía fingió una mirada de deseo, indicándole con sus labios, que deseaba tener ese endurecido miembro en su boca. Jill sabía que estaba acabada, pero tal vez, si los divertía lo suficiente, podría ganar el tiempo necesario para que Shadow Angel se infiltrara en la prisión.</p>



<p>El Calvo no se hizo rogar y con un gesto brusco la introdujo completamente en la boca de la agente. La sabía suficientemente asustada como para no temer que pudiera morderlo.</p>



<p>-Vaya vaya, la agente Jill es toda una experta en eso.- Dijo uno de los individuos</p>



<p>-Sí, al parecer se le da mejor el trabajo de puta que de policía.- Se burló otro.</p>



<p>Sí, Jill sería toda una puta con tal de ganar el máximo tiempo posible y evitar que le hicieran daño. Mientras su boca se esforzaba en complacer al Calvo, notó algo extraño introduciéndose en su vagina, algo frío y metálico. Sobresaltada, se quitó el pene de la boca para mirar lo que estaba haciendo el individuo de la pistola.</p>



<p>-No&#8230; por favor&#8230; eso no&#8230;- Imploró al ver que, divertido, pretendía penetrarla con el cañón de su arma.</p>



<p>-Sht, ¿quién te ha dicho que pares? No querrás que mi amigo se distraiga y por un error apriete el gatillo ¿verdad?- Le dijo el Calvo agarrándola fuertemente de su castaña melena.</p>



<p>La agente le imploró, le suplicó que no la penetraran con la pistola.</p>



<p>-Por favor&#8230; deseo vuestras firmes pollas&#8230; penetradme con ellas&#8230; ¿no queréis gozar conmigo?- Imploró, humillándose, esperando excitarlos lo suficiente como para que apartaran su pistola de ella.</p>



<p>-Todo a su debido momento.- Dijo el Calvo mientras volvía a introducir su pene en la boca de Jill.</p>



<p>La asustada chica puso toda su habilidad en satisfacer al Calvo, dando lo mejor de si con sus labios y su lengua. Pasado el momento de terror inicial, su cuerpo se relajó al notar como retiraban el arma. Varios dedos eran los que ahora se introducían en su vagina, dilatándola, recorriéndola en toda su extensión. Sin saber porque, su cuerpo reaccionó al estímulo, humedeciéndose poco a poco. La chica se avergonzó de si misma, incapaz de comprender como su cuerpo podía reaccionar de esa manera ante esa situación.</p>



<p>La potente eyaculación del Calvo en su boca interrumpió súbitamente sus pensamientos. Ella estaba acostumbrada a que sus eventuales parejas retiraran el miembro de su boca justo antes de eyacular, así que aquello le sobrevino repentinamente. Por un momento sintió que se ahogaba por el espeso líquido. Instintivamente apartó su boca del falo intentando tomar aire, pero en lugar de ello únicamente consiguió tragarse todo el semen vertido en su boca. Los hombres, divertidos, la contemplaban engullir hasta la última gota de semen de su boca.</p>



<p>El Calvo se sentó sobre la barriga de Jill y mientras frotaba su miembro entre los pechos de la chica, terminando de limpiar los últimos restos de semen y saliva, volvió a insistir.</p>



<p>-Bien, ahora que me he divertido, ¿Nos vas a contar lo que queremos?</p>



<p>Jill negó con la cabeza. El individuo de la pistola introdujo el cañón del arma profundamente en su vagina mientras el Calvo sonreía con malicia. Contemplar ese gesto, esa mirada, fue más que suficiente para que la joven policía se derrumbara. Aquello hizo temblar todo su cuerpo de puro terror. Su voluntad finalmente se quebró. Demasiado había resistido. Con lágrimas en los ojos, les contó todo su plan. El Calvo sonrió satisfecho después de escuchar aquello.</p>



<p>El individuo, cogió el arrugado uniforme de la policía y lo metió en una bolsa. Encendió el comunicador de la agente y marcó el canal que ella había indicado para conectar con la central. Jill escuchó como decía:</p>



<p>-¡Hola! tengo aquí una bonita socia vuestra, si mañana queréis verla con vida que nadie se acerque esta noche a Peche Island, o os la devolveremos a pedazos.</p>



<p>Mientras ignoraba las protestas de los agentes al otro lado de la línea, el Calvo acercó el comunicador a Jill. Apretó uno de los pezones de la chica hasta que ella no pudo evitar un chillido, suficientemente claro como para que los otros agentes supieran que era ella y que estaba viva.</p>



<p>-Portaros bien, y no le va a pasar nada. Y no, no la tenemos retenida en Black Rock, así que no intentéis nada o ella lo pasará francamente mal.- Dijo para acto seguido destruir el aparato con su bota y dirigirse a los otros tres tipos que contemplaban a Jill como si fuera un caramelo.</p>



<p>-Chicos, divertíos con ella pero no os paséis. Si mañana por la mañana no tenéis noticias mías, es que alguien no se ha portado bien. Ya sabéis lo que tenéis que hacer entonces. Si todo va bien, pronto tendréis novedades mías. Cuando os llame, quiero que me la traigáis. Alguien pagará mucho dinero por una auténtica agente de policía</p>



<p>Mientras el Calvo abandonaba el sótano, Jill escuchó como llamaba por teléfono y decía &#8220;socio, ten cuidado, viene hacia tí&#8221;.</p>



<p>Jill tenía preocupaciones más inmediatas como para pensar en las consecuencias de la información que acababa de revelar. Pese a que su pesadilla no había hecho más que empezar, el alivio se adueñó de su cuerpo cuando notó como retiraban el arma de su vagina.</p>



<p>-¡Vaya! parece que eso te ha gustado.- Dijo el tipo sorprendido al notar el cañón impregnado con sus fluidos.- Dime ¿haces esto a menudo?</p>



<p>&#8220;Maldita sea Jill, qué le pasa a tu cuerpo&#8221; pensó la chica incapaz de comprender porque su cuerpo reaccionaba así. Era incapaz de asimilar que pudiera excitarse en una situación así. ¿Le habrían dado algún tipo de droga mientras estaba inconsciente? Por un momento, un pensamiento cruzó su mente &#8220;¿Shadow Angel también sentía ese placer en la derrota?”</p>



<p>-Vamos a divertirnos con eso.- Dijo otro tipo mientras cogía su porra reglamentaria y se la introducía en la empapada y dilatada vagina.- Tu equipo policial parece un juguete sexual, ¿verdad?</p>



<p>Con la porra fue distinto. La goma con que estaba hecha penetraba mucho mejor, estimulando toda su cavidad vaginal uniformemente. Sí, aunque parezca mentira, para Jill le producía la misma sensación que cuando alguna vez, para autosatisfacerse, se había introducido un grueso consolador de goma. La situación sentimental y sexual de Jill era bastante aburrida, su trabajo no le permitía relacionarse demasiado.</p>



<p>Indefensa como estaba, toda resistencia era inútil, al final terminó por asimilar su situación y no ocultar sus sensaciones. Su respiración no tardó en volverse entrecortada mientras movía su cadera para acompañar el movimiento de la porra. No la molestó en lo más mínimo que uno de aquellos tipos introdujera su miembro en su boca. Al cabo de un rato, notó como retiraban la porra y otro tipo introducía su miembro en su vagina, penetrándola con fuerza.</p>



<p>Lo que había empezado con sollozos, terminó en gemidos por parte de todos los presentes, especialmente la chica.</p>



<p>Los tres tipos, fueron turnándose varias veces, ver como la chica respondía favorablemente a la penetración los excitaba enormemente. Su jefe les había prohibido eyacular dentro de su vagina, pero ello no fue obstáculo alguno a su diversión. Encantados, llenaron su boca abundantemente.</p>



<p>Fuera del sótano, el Calvo sonrió complacido, todo marchaba sobre ruedas. Meses antes, cuando la policía y aquella maldita heroína habían desmantelado toda la red de prostitución en Detroit, el tipo creyó que estaba acabado. Por suerte, la policía no había descubierto uno de los escondites de la banda, gracias a ello, de una escondida caja fuerte, pudo recuperar suficiente dinero como para salir de la ciudad.</p>



<p>Detroit se había vuelto demasiada peligrosa. Así que se instaló en Louisville, una ciudad suficientemente grande como para retomar la actividad y suficientemente tranquila como para que la policía no estuviera demasiado al acecho. En ningún momento dejó de pensar en volver a Detroit y vengarse de esa maldita Shadow Angel que lo había fastidiado todo, pero primero debía hacerse fuerte. La fortuna quiso que en aquella recóndita ciudad, tropezara con un individuo cuya mera presencia infundía pavor. El Calvo consiguió ganárselo con la promesa de dinero más que abundante como para instalarse cómodamente fuera del país. Al parecer varias agencias gubernamentales estaban estrechando el cerco contra él. Fue Skull quien tuvo la idea de retomar la actividad en Detroit que, por su privilegiada situación, ofrecía muchas más ventajas que Louisville. Pero primero deberían preparar el terreno. Con el dinero que el Calvo tenía acumulado, contrataron los servicios de Acero Negro, para que &#8220;limpiara&#8221; la ciudad de aquellos agentes de a ley que pudieran entorpecer sus planes. Skull fue tajante en un punto, el supervillano no debería aparecer en público o llamarían demasiado la atención, era un perfecto guardaespaldas y con una astucia casi sin parangón, pero no podía ser él quien cometiera los asesinatos o la CIA se les echaría encima. Dentro de un falso camión cisterna, sacaron las chicas que tenían en Louisville y se dirigieron a Detroit. Mientras Acero Negro cometía los asesinatos, ellos fueron reconstruyendo los restos de la antigua Red de prostitución ilegal de la ciudad.</p>



<p>El hecho que Acero Negro no pudiera completar su trabajo entorpeció un poco sus planes. Pero entre ambos salieron adelante. Formaban un buen equipo, el Calvo tenía todos los contactos necesarios, y Skull la astucia para organizar perfectas trampas y emboscadas para capturar a distintas chicas. Falsas discotecas, asaltos en plena noche con precisión casi militar que duraban pocos segundos, entradas silenciosas en residencias de estudiantes&#8230; Además era experto en cubrir sus huellas, mandando mails o mensajes de texto a las familias, haciéndose pasar por las chicas, diciendo que iban a pasar unos días con unos amigos&#8230; Sí, la red se iba extendiendo mucho más rápido de lo previsto.</p>



<p>Y entonces, mientras poco a poco reorganizaban el negocio, uno de sus mejores clientes les hizo una propuesta en nombre de un dictador africano que no pudieron rechazar: trasladar a las chicas a cierto país del golfo de Guinea. Lo que estaban dispuestos a pagar allí por ellas si las vendían como esclavas multiplicaba por diez los beneficios que podrían obtener en Detroit durante varios años. Mientras planeaban cómo sacar algunas de las chicas de la ciudad, creyó que Shadow Angel volvía a interferir en sus actividades. El Calvo ya contaba con la interferencia de la heroína, esta vez estaba preparado.Tendieron una perfecta trampa a la heroína. Aunque aquello no salió como esperaba, finalmente consiguieron tener a la ninja totalmente controlada, y además sacaban una pequeña fortuna explotándola para sus clientes más ricos.Ahora tan solo tendrían que preocuparse de un frente: la policía.</p>



<p>Llevaban un tiempo planeando evacuar a las chicas, su idea inicial era venderlas por lotes y trasladarlas en varios viajes en aviones privados. Pese a que el “comprador” era un dictador, la ONU lo había reconocido como un gobierno “legítimo”, yaquello facilitaba las cosas. Pero habían infravalorado la astucia de la policía. Su intromisión lo precipitó todo. Gracias a varios infiltrados que tenían dentro, se enteraron a tiempo de la redada, pudiendo convertir lo que era una operación contra su negocio, en algo favorable a sus planes. El único inconveniente era que ya no podrían sacar a las chicas de forma escalonada, tendrían que hacerlo en un solo viaje. Por suerte, el Calvo era hombre de recursos. Había dejado que la policía capturara uno de sus miembros al que le había contado un falso plan de evacuación. Gracias a esa desinformación, se escurrirían ante las mismas narices de la policía sin que ellos pudieran impedirlo. Además, gracias a Skull, disponían de otro as en la manga.</p>



<p>Dos horas más tarde. Prisión de Hard Rock, Peche Island</p>



<p>El sol hacía rato que se había puesto y el agua del río estaba oscura como una mancha de aceite. Una canoa de recreo llevó a Shadow Angel hasta la pequeña isla. Escondió el bote entre la frondosa vegetación y se acercó al recinto penitenciario. Tenía casi toda la noche por delante, así que no había prisa. Ocultándose entre las sombras y la maleza, no le fue difícil evadir los reclusos que montaban guardia al exterior del recinto. A los pocos minutos se plantó ante el edificio penitenciario, una mole de cemento armado que se asemejaba a un castillo medieval. El edificio tenía únicamente dos entradas, fuertemente vigiladas por varios tipos. La prisión disponía de cinco plantas con pequeñas ventanas al exterior provistas de barrotes y coronaba sus altos muros una red de alambre de espino. Los focos hacían extraños círculos, alumbrando la densa vegetación y la pequeña ensenada que servía de embarcadero.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_038_8a17.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>A Amy no le hizo falta consultar el mapa que le había facilitado Jill, lo había memorizado completamente. Sabía que el edificio se estructuraba en cuatro bloques independientes alrededor de un patio central cerrado con una claraboya. A parte de las dependencias del alcaide y los vigilantes,cada uno de los bloques o alas, estaba dividido en dos mitades por una escalera que comunicaba las cinco plantas, dividiendo cada planta en dos módulos de celdas completamente independientes. La idea de ello era poder aislar con facilidad el resto de alas e incluso los distintos módulos de una misma ala, en caso de fuga en uno de ellos. La prisión tenía capacidad para unos 500 reclusos y su ocupación antes de la fuga era del 50%. La mayoría habían escapado pero varios de ellos aún estaban en el interior, vigilando.</p>



<p>Los agentes que se habían intentado infiltrar, lo habían hecho a través de una antigua canalización de desagüe que conectaba con un aljibe que recogía el agua de la lluvia. Usar esa vía de nuevo sería un suicidio.</p>



<p>Usando su arco corto, ató su garfio a una flecha y disparó hacia la azotea. El confiable garfio de la ninja se agarró bien a la cornisa del edificio y la chica empezó a escalar la pared. Gracias a sus años de entrenamiento y preparación física y el agarre de sus guantes y sus botas, llegó hasta arriba sin dificultad. No fue difícil sortear el alambre y esquivar los distintos cables que conectaban con la alarma. Una vez allí, oteó a través de la gran claraboya. No se apreciaba ningún movimiento por el patio interior. Tal vez estuviera de suerte y todos los villanos tuvieran sus ojos puestos en el exterior. Extrajo de su cinturón una pequeña herramienta multiusos y se acercó a los aparatos que renovaban el aire del interior del edificio. Esa sería su vía de entrada, esos conductos eran lo único que comunicaban la totalidad del edificio. Gracias a su extrema agilidad y flexibilidad y su pequeña estatura, la ninja podría escurrirse sin ser vista por los conductos de ventilación. Y a través de ellos, podría llegar hasta las chicas. Algo así estaba fuera de las capacidades de cualquiera de los agentes de policía de Detroit. Jill había hecho bien en confiar en la habilidad de la ninja.</p>



<p>Al cabo de unos minutos, había retirado los tornillos que sujetaban la pensada máquina. No sin esfuerzo, logró apartarla, revelando un estrecho y largo conducto. La duda invadió a la chica ¿Cabría por allí? Para estar segura, se desprendió de su katana y su arco corto que llevaba sujetos a la espalda. Quedándose con el mínimo equipamiento posible. Los dejó a la azotea, envueltos en una tela y atados a una fina y larga cuerda que se anudó a la cintura para poder recuperarlos después. Suspiró con alivio al ver que su cuerpo, no sin esfuerzo, se iba introduciendo en el conducto. Sería un descenso duro, pero la chica había sido bien entrenada.</p>



<p>Gracias a la capacidad de agarre de sus guantes y sus botas, fue descendiendo poco a poco, escuchando atentamente en cada intersección. La ventaja de utilizar los conductos era que, al estar conectados a todas y cada una de las estancias de la prisión, cualquier ruido dentro del edificio se canalizaba a través de ellos. Mientras descendía, la chica recordó una película que había visto hacía tiempo, en ella un policía se introducía en un conducto similar, alumbrado por un mechero. Amy recordó como la luz del mechero había advertido a uno de los terroristas de la presencia del policía. Por suerte a la ninja no le hacía falta ningún tipo de luz para orientarse en la oscuridad.</p>



<p>Shadow Angel no tardó en identificar los sollozos de las chicas, se dirigió hacia el ala del que provenían. Una vez allí, en una intersección, a la altura del primer piso, los sollozos se hicieron más nítidos. Para su decepción, a partir de allí el conducto se estrechaba, impidiéndole llegar hasta las chicas. Retrocedió por el conducto hasta llegar a una rendija. Frente a ella había unas escaleras y amplio rellano. En el rellano había una puerta cerrada que comunicaba con un pasillo lleno de celdas dónde estaban las chicas. Frente a la puerta, había dos tipos fuertemente armados. La chica se sabía la distribución de memoria. Los módulos de la cárcel únicamente tenían un único acceso, si controlaba esa puerta, lograría mantener las chicas a salvo.</p>



<p>Antes de hacer nada, la chica recorrió los conductos en la máxima extensión que pudo, localizando diversas estancias con varios individuos, algunos de ellos los identificó como reclusos por el uniforme naranja que vestían, otros eran matones de la Red. Haciendo gala de su extrema habilidad, saltando a través de las rendijas de ventilación, dejó fuera de combate los grupos de individuos más cercanos al módulo de las chicas. No logró localizar a Skull en ningún sitio. Tal vez la suerte le sonreía y el supervillano estuviera en una ala distinta del edificio, tal vez controlando una entrada.</p>



<p>La chica volvió a subir por el conducto, tiró de la pequeña cuerda, hasta recuperar sus armas principales, que cazó al vuelo sin hacer el mínimo ruido. Con cautela, quitó los tornillos de la rendija. Antes de retirarla, sacó de su cinturón un par de dardos tranquilizantes que lanzó contra los guardias a través del pequeño espacio entre las láminas. La precisión de la chica era absoluta, ambos dardos impactaron en el cuello de los tipos, instantes después se desplomaban sobre el suelo. Rápidamente, la ninja retiró la rendija, sin hacer el menor ruido, saltó al rellano y escondió los cuerpos en un rincón. Se equipó con su katana y su arco y se puso frente a la puerta. Sí, desde allí estaba en una posición casi inmejorable. Dominaba las escaleras y la puerta que tenía enfrente y comunicaba con otro módulo. Cualquier enemigo sólo podría venir de dos direcciones distintas y podría abatirlos fácilmente con su arco. La ninja no llegó a plantearse que había algo extraño en que hubieran recluido a todas las chicas en el mismo módulo, lo inteligente hubiera sido retenerlas en distintos grupos y módulos. Simplemente creyó estar de suerte.</p>



<p>Una duda pasó por su mente ¿Le convenía entrar, localizar a Felina y liberarla? La habilidad de la villana en el combate podría ser de enorme ayuda para la ninja. Pero también sabía que la ladrona era completamente imprevisible y le guardaría un gran resentimiento por haberla puesto en manos de esa Red. Si la sacaba, ¿la ayudaría temporalmente en solidaridad por las otras chicas o únicamente intentaría vengarse de ella? Decidió aparcar esa decisión de momento, demasiada incertidumbre tenía ya como para añadirle otro elemento imprevisible.Si la situación se ponía demasiado peligrosa ya se lo volvería a plantear. Resistió el impulso de entrar y liberar a Claire, pese a que la chica tenía su habilidad, no quería poner más en peligro a su amiga. No, de momento actuaría sola. Sacó y encendió el comunicador, que hasta ahora lo había mantenido apagado para evitar ruidos, y marcó el canal indicado por Jill. Ante su asombro, nadie respondió a su llamada. Volvió a insistir. ¿Qué sucedía, porque no respondía nadie? La chica empezó a ponerse nerviosa.</p>



<p>Fue entonces cuando el sonido de unos pasos, acompañado de un siniestro aplauso subiendo las escaleras, la dejó completamente helada. &#8220;Maldita sea, estaba escondido entre las sombras, debajo de las escaleras&#8221; pensó la ninja asustada. La oscura piel del villano favorecía su camuflaje, tan solo tenía que cubrir su pálido rostro con sus brazos y acurrucado en un rincón oscuro era casi indetectable.</p>



<p>-No esperaba menos de la famosa Shadow Angel.- Dijo una voz grave mientras la chica se daba la vuelta.- Debo reconocer que, de no haber sido advertidos de tu llegada, nunca hubiéramos detectado tu entrada. Sí, casi podrías haber logrado tu objetivo y todo.</p>



<p>Ante ella estaba el tipo más corpulento que Amy hubiera visto nunca. Debía medir más de dos metros, vestía únicamente unos pantalones negros cortos y unas botas oscuras. Su cuerpo era puro músculo. Viéndolo de cerca, la heroína entendió el porque de su apodo. En comparación con la oscuridad de su piel, la palidez de su cara, daba a su rostro un tinte cadavérico. Sí, Skull era un apodo que le hacía justicia.</p>



<p>Si podía, Shadow Angel no iba a permitir que esa mole de músculo se le acercara. Con un rápido gesto, sacó el arco de su espalda, lo armó con una flecha y la disparó al torso de su adversario. Para su sorpresa, Skull con su mano agarró la flecha al vuelo, aplastándola con los dedos. &#8220;Es rápido, muy rápido&#8221; pensó Amy mientras él se acercaba a ella.</p>



<p>La ninja arrojó el arco a un lado y desenvainó su katana. La visión del frío acero no pareció amedrentar a su rival, que seguía acercándose. Aquello extrañó a la chica, nadie en su sano juicio se acercaría con sus manos desnudas a una afilada hoja. La chica no se confió, puso sus músculos en tensión y se preparó para lanzar un letal corte al cuello de su enemigo justo cuando lo tuvo a la distancia adecuada.</p>



<p>Skull ni tan siquiera intentó parar el golpe. La mortífera hoja trazó un rápido arco hacia su yugular, deteniéndose súbitamente. Como si hubiera golpeado una columna de cemento. El villano soltó una carcajada.</p>



<p>&#8220;¿Qué diablos?&#8221; pensó la chica alarmada. Le bastó un rápido vistazo para entender lo que sucedía. De alguna forma, Skull había endurecido la piel de su cuello, como si de un extraño quiste se tratara, protegiendo así su cuerpo. La sensación de Amy fue la de haber golpeado el caparazón de una tortuga.</p>



<p>Antes de que el villano pudiera agarrarla con la mano, la ninja con un rápido movimiento saltó hacia el hueco de las escaleras. &#8220;Maldita sea, ese tipo realmente tiene superpoderes&#8221; pensó frustrada. No intentó entenderlo, simplemente Skull podía blindar su piel a placer. Si quería dañarlo, tendría que esforzarse y mucho.</p>



<p>Si el villano conseguía agarrarla una sola vez, la pelea estaría sentenciada. Para enfrentarse a un rival así, Shadow Angel necesitaba espacio para moverse. El amplio vestíbulo en el que acababa de aterrizar, le parecía un lugar más idóneo para luchar que la estrecha escalera.</p>



<p>Justo cuando la heroína terminaba de levantarse, Skull aterrizó ante suyo con un fuerte ruido. Con una agilidad nada acorde con su enorme masa muscular, el villano embistió. Aquella rápida maniobra cogió a la chica por sorpresa, que súbitamente se vio empujada hacia la puerta que llevaba al patio.</p>



<p>Con una rápida y afortunada voltereta consiguió librarse del villano justo cuando ambos cruzaban la puerta, la chica con la agilidad de un gato, aterrizó de cuatro patas. Skull al ver que se le había escurrido la presa, se volteó para encarar nuevamente a la heroína.</p>



<p>Los ruidos de la pelea llamaron la atención de diversos reclusos que Skull había dejado como refuerzo en caso que la policía decidiera actuar. Intrigados, acudieron al patio a contemplar la escena, acercándose a ambos contendientes. A la heroína aquello cada vez le hacía menos gracia. Aunque consiguiera vencer a Skull, tendría que enfrentarse a otros veinte tipos. No tenía tiempo para preocuparse por ello, el supervillano volvió al ataque.</p>



<p>Esta vez la chica reaccionó a tiempo. El rápido y fuerte puñetazo pasó a escasos centímetros de la ninja. Mientras la corpulenta mole pasaba a su lado, la chica deslizó su hoja, intentando cortar el vientre de su enemigo. Otra vez la katana se encontró con una dura superficie.</p>



<p>Aquél tipo tenía que tener un punto débil, todo su cuerpo no podía ser invulnerable. La cuestión era si Shadow Angel lograría dar con ese punto. En una maniobra arriesgada, la heroína fingió huir, dejándose acorralar contra una esquina. Cuando Skull embistió, la ninja, aprovechando la pared, se impulsó en un salto hacia delante. Con una ágil maniobra en el aire, logró su objetivo, situarse detrás de su rival. Tal vez su espalda fuera su punto débil. Amy lanzó una estocada, pero de nuevo, la endurecida piel del villano detuvo el letal golpe. Esta vez Skull fue demasiado rápido para la ninja.</p>



<p>La golpeó de refilón, un fuerte revés que a duras penas ella pudo esquivar. La inercia del golpe impulsó a la chica unos metros atrás, deteniéndose cuando su cuerpo golpeó contra varios curiosos que contemplaban la escena. Los reclusos al ver como la atractiva chica chocaba entre ellos, no desaprovecharon la situación.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_044_e839.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Shadow Angel forcejeó como pudo al notar como múltiples brazos intentaban sujetarla. Pateó y araño con fuerza. Su mellada hoja golpeó varios cuerpos, causando gritos de dolor. Pero simplemente, había caído entre más hombres de los que podía manejar. No tardó en verse firmemente sujeta contra el suelo. Varios tipos le arrebataron su arma y sin contenerse, le pisaron las manos para sujetarlas. La chica intentó girar la cabeza para ver lo que sucedía a sus espaldas. Entre cuatro tipos sujetaban sus piernas mientras otros dos empezaban a despojarla de sus oscuros y ceñidos pantalones.</p>



<p>La chica se debatió con todas sus fuerzas, pateando y mordiendo con furia. Cuando sus pantalones bajaron a la altura de sus tobillos, consiguió liberar sus manos, para acto seguido dirigirlas a su cintura para evitar que le arrebataran también su ropa interior. Varios brazos la volvieron a sujetar mientras contemplaba impotente como su tanga bajaba por sus piernas. Otros brazos intentaban subirle la parte superior de su uniforme, revelando su bonita barriga&#8230; Hasta que un autoritario grito los detuvo.</p>



<p>-¡Basta!- Inmediatamente, al escuchar la fuerte voz de Skull, los tipos la soltaron.- ¡Nuestra pelea aún no ha terminado! ¿O prefieres rendirte ya y ahorrarte una buena vapuleada?</p>



<p>Shadow Angel no era de las que se rendía fácilmente. Sabía que tenía todas las de perder, pero aún así, no iba a dejar de intentarlo hasta las últimas energías. Se incorporó como pudo, adecentándose de nuevo su traje entre las risitas de los varios reclusos. Recogió su katana y su cinturón del suelo. Tan seguro estaba Skull de su victoria que no hizo nada para impedir que la chica se volviera a equipar, e incluso le permitió unos segundos para que pudiera tomar aire. Cuando consideró que la heroína estaba lista, le hizo un gesto con la mano para que se encarase a él.</p>



<p>Amy ya no sabía por dónde atacarlo. Tanto su frente como su espalda parecían estar blindados como un armadillo. Había intentado atacar su cabeza, pensado que tal vez su pálida piel estuviera menos protegida, pero sin resultado alguno. Su hoja estaba mellada por varios puntos pero aún aguantaba. Entonces la chica tuvo una idea. Su maestro le había enseñado un arriesgado golpe final que implicaba lanzar una estocada directamente hacia la boca del rival. Era un movimiento demasiado difícil y casi nunca usado en combate. Pero tal vez, si él podía endurecer su piel exterior, su interior sería blando. &#8220;Sí, igual que una tortuga&#8221; pensó Amy esperanzada. Aún había posibilidades de inclinar la pelea a su favor.</p>



<p>Cauta, sujetó su arma con una mano, mientras con la otra sacaba varios shuriken de su cinturón. Con un rápido movimiento los arrojó hacia los ojos de su rival. Skull subió su mano para proteger su rostro y detuvo los afilados filos con la palma de su mano. &#8220;Perfecto, si protege sus ojos, es porque su interior es vulnerable&#8221; pensó la ninja mientras con un rápido movimiento acortó la distancia hacia su rival, con la punta de la hoja dirigiéndose hacia la abierta boca del villano. Lo que sucedió entonces, dejó a la heroína completamente paralizada.</p>



<p>Con un rápido gesto, Skull cerró la boca, deteniendo la mortífera punta entre sus dientes. Con sus manos, agarró la hoja de la katana. Y tal como había hecho instantes antes con la flecha, rompió la forjada arma por varios puntos.</p>



<p>Amy, con la mirada desencajada, retrocedió unos pasos, sujetando su rota e inservible katana. Todo su cuerpo temblaba, aquello no podía estar pasando. Un tipo así se supone que sólo debería existir en las películas. Amy logró esquivar el envite de Skull en el último instante. En un nuevo ataque desesperado, la ninja sacó una granada cegadora de su cinturón y la lanzó fuertemente al suelo. Un potente destello alumbró todo el patio. La ninja, esperando haber generado una distracción suficiente, intentó escapar.</p>



<p>De nuevo su rival fue demasiado rápido. En el último instante, Skull la agarró firmemente por el pelo, deteniendo a la ninja con un súbito tirón.</p>



<p>-¿Qué intentas?- Le dijo mientras tiraba de su pelo hasta tenerla frente a frente.</p>



<p>Shadow Angel aulló de dolor, con un rápido movimiento, saco de su cinturón dos cuchillos arrojadizos y los dirigió al rostro del villano. Con una sola mano libre, el tipo solo podría detener uno de ellos. Pero Skull tenía unos reflejos sobrehumanos. Soltando el pelo de la chica, agarró ambas manos de la chica al vuelo. Poco a poco empezó a apretar sus puños, haciendo fuerza contra los nudillos de la chica, que soltó un grito de dolor. Parecía como si sus manos hubieran quedado atrapadas por una prensa hidráulica.</p>



<p>-¿Te rindes o prefieres que te rompa tus preciosas manitas?</p>



<p>A la ninja no le costó decidirse, si Skull le rompía sus manos ya no había nada que hacer. Necesitaba conservar como fuera su capacidad para luchar.</p>



<p>-Tu ganas&#8230; eres demasiado fuerte.- Al escuchar esas palabras, el resto de reclusos estallaron en un fuerte aplauso. La pelea había sido un bonito espectáculo.</p>



<p>-Bien&#8230;- Dijo Skull con una sonrisa.- Ahora tu decides&#8230; conmigo&#8230; o con ellos.</p>



<p>Amy giró la vista hacia los reclusos que la miraban con unos ojos llenos de ansia y lujuria. Reconoció algunos de ellos, tipos que estaban entre rejas gracias a la acción de Shadow Angel. La chica tembló con sólo pensar que querrían hacerle a su joven cuerpo. Se arrodilló al suelo y miró implorante al vencedor.A veces la única elección que queda es entre el mal menor o un mal mayor. Ella enseguida tomó su decisión.</p>



<p>-Tu&#8230; hazme lo que quieras&#8230; pero no dejes que ellos se acerquen.- Le imploró ante la sonrisa triunfal del villano.</p>



<p>-Venga chica, ya sabes lo que toca entonces.- Le dijo Skull mientras le daba un ligero bofetón.- Estoy seguro que no es tu primera vez.</p>



<p>La chica sin rechistar empezó a desprenderse de su ropa. De reojo no cesaba en ningún momento de mirar a los otros tipos. Tenía miedo que se acercaran demasiado, pero al parecer respetaron la decisión del &#8220;macho-Alfa&#8221;. Aunque todos se morían de ganas de tener a la heroína entre sus manos, o mejor dicho, entre sus piernas, ninguno tuvo el valor de arrebatar al poderoso villano su presa. Así que tuvieron que conformarse con deleite como la chica que meses antes era el terror de cualquier criminal, se desnudaba ante ellos y quedaba reducida a una simple furcia cualquiera.</p>



<p>Con un brusco gesto, Skull le indicó que se dejara la máscara puesta. Shadow Angel se desprendió del resto de ropa.</p>



<p>-Creo que no hace falta que te diga lo que tienes que hacer.- Dijo el villano.- Si no me satisfaces, dejaré que sean ellos quienes se satisfagan contigo.</p>



<p>No hizo falta que se lo repitiera dos veces. Amy empezó a desabrochar el cinturón de Skull y a bajarle los pantalones y su ropa interior. La heroína se quedó asombrada al contemplar el duro y enormemiembro que tenía ante sí. Aunque, pensándolo mejor, no habría de que asombrarse, simplemente era acorde con su enorme y musculosa complexión.</p>



<p>La heroína empezó por la boca, humedeciéndose los labios, no sin esfuerzo, se introdujo aquel enorme miembro en su boca. Con calma, dejando que su rival disfrutara con el momento, la chica fue humedeciendo aquel poderoso falo. Pasados unos instantes, algo preocupó a la chica, nada parecía indicar que su enemigo gozara con ello. Se limitaba a mirarla con una total indiferencia, sin emitir ningún gemido de placer, sin tan siquiera tocar su cuerpo. La amenaza que minutos antes había proferido, retumbó en su cabeza. Frotar su miembro con sus jugosos y firmes pechos tampoco pareció excitar al villano.</p>



<p>Shadow Angel cambió de táctica. Se recostó en el suelo, frente al supervillano, abriendo las piernas todo lo posible. La chica se introdujo dos dedos en la boca, humedeciéndolos para luego dirigirlos a su vagina y empezar a jugar con ella, humedeciéndola y dilatándola. Sí, tenía que prepararse para lo que vendría.</p>



<p>Una vez su cuerpo empezó a reaccionar a sus propios estímulos, notando como sus fluidos la lubricaban, la chica cambió de postura. Se incorporó y se puso a cuatro patas, con sus genitales rozando los de Skull y moviendo las caderas, buscando excitar a su enemigo con el roce. Cerró sus ojos para no ver las miradas y las muecas de burla que le dirigían los otros individuos. No le importaba humillarse de esta forma, sólo con que Skull no la arrojara contra los otros tipos, se sentiría satisfecha. Lo que ellos podrían hacerle sería mucho peor que la autohumillación que la chica se infligía.</p>



<p>A Skull, en un principio la ninja le pareció patética. Si todo lo que sabía hacer era una torpe felación o frotar su miembro con sus pechos, no tardaría en arrojarla a los otros individuos. Cualquiera de las chicas que tenían encerradas haría eso mucho mejor que ella, menuda decepción. Aunque enseguida cambió su perspectiva. Le gustó ver como la chica jugaba con sus dedos mientras lo miraba fijamente. Y cuando completamente sumisa se puso a cuatro patas, frotando su hermoso trasero con su grueso miembro, Skull solo quiso hacerla suya. Ninguna chica se le había ofrecido voluntariamente de esa forma, si no las obligaba, no querían tener su enorme miembro dentro. Aquello lo excitó de verdad.</p>



<p>Para sorpresa de la heroína, el grueso miembro del villano entró con más facilidad de la prevista. En lugar del dolor esperado, arrancó un gemido de placer a la chica. Unas fuertes manos la agarraron por las caderas mientras la penetraba con firmeza.</p>



<p>Los otros tipos, miraban extasiados como los firmes pechos de la heroína se balanceaban al ritmo de la penetración del villano. Algunos, disimuladamente empezaron a masturbarse ante aquella erótica escena. Otros se aguantaron, con la esperanza de que, una vez terminado Skull, les dejara gozar con aquél hermoso cuerpo. No entendían como aquella desnuda chica que, a cuatro patas, tanto se esforzaba por complacer a Skull había logrado meterlos a ellos entre rejas.</p>



<p>El villano súbitamente interrumpió sus embestidas, dejando a la heroína extasiada. Unos brazos fuertes la levantaron del suelo y apoyaron su espalda contra la pared. Skull quería ver su expresión mientras la penetraba. A través de la máscara, unos ojos vidriosos le indicaron que no se detuviera, que continuara. La respiración entrecortada de la chica delataba su excitación. La propia chica mantenía sus piernas abiertas al máximo, su flexibilidad era asombrosa. Skull no se hizo rogar demasiado.</p>



<p>Amy se mordió la mano para ahogar un gemido al notar como el villano nuevamente la penetraba. Con un manotazo, él se la apartó.</p>



<p>-¡Eh! Se supone que te estoy violando. ¿No vas a intentar resistirte ni tan solo un poco?- Dijo mientras notaba que su enorme miembro hacía estremecer a la chica de placer- Si no vas a resistirte, no intentes disimular lo que sientes.</p>



<p>Shadow Angel asintió y los gemidos acompañaron las embestidas de Skull. En un momento dado, la chica rodeó el grueso y musculoso cuello del villano con sus manos apretando su cuerpo contra el suyo. Él sentía los gemidos de ella directamente a su oreja, el contacto sus suaves y cálidos pechos con sus fuertes y duros pectorales, la suavidad de su piel a través de sus endurecidas manos&#8230; No tardó en alcanzar el clímax ante una abundante y potente eyaculación que inundó a la chica por dentro.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_055_5fb7.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Que eyaculara dentro suyo no preocupó en absoluto a Amy. La chica, a parte de que tomaba precauciones, estaba concentrada en el intenso clímax que estaba experimentando. Aquél grueso miembro estimulaba cada rincón de su húmeda vagina. La chica nunca había experimentado algo así. Nunca nadie la había hecho gozar tanto sin necesidad de ninguna sustancia. El eco de sus gemidos resonó por todo el patio, alcanzando todas las plantas del edificio, hasta llegar a las celdas de las chicas.</p>



<p>Una agotada Shadow Angel se desplomó en los brazos de Skull. El villano sonreía satisfecho, lo que había empezado como una decepción, se había convertido en algo mucho más estimulante de lo que él esperaba. La flexibilidad del cuerpo de la chica se adaptó perfectamente con su grueso miembro. Skull nunca antes había gozado tanto con una chica, y tampoco ninguna chica había gozado tanto en sus brazos. Sí, aquella chica tenía que ser suya, pero primero tenía que realizar un trámite.</p>



<p>-Bueno, bueno, eso ha sido francamente divertido. Ahora tengo que pedirte que hagas algo por nosotros. No te preocupes, no será nada doloroso. Únicamente vas a tener que decir la verdad.</p>



<p>Skull le contó al detalle lo que quería que hiciera. Como si realmente se preocupara por ella, estuvo acariciando su enmarañado cabello, rodeando su cuerpo con los brazos en un falso gesto protector. Amy, aturdida por el intenso orgasmo, asintió a todo. ¿Qué más podía hacer en ese estado? Luchar ya había luchado y no había servido de nada. Ya no le importaba nada. Shadow Angel estaba definitivamente acabada. Con un poco de suerte, si lograba que identidad no fuera expuesta, Mikoto Amy tal vez tuviera alguna oportunidad de retomar su vida. Sólo si la policía lograba sacarlas de allí&#8230;</p>



<p>-¡Vístete!- Le dijo autoritariamente mientras arrojaba su arrugado traje a su lado.</p>



<p>-De.. déjame que al menos&#8230; me limpie un poco.- Imploró la chica mirándolo con ojos suplicantes mientras agarraba fuertemente su ropa. Parecía una conejita asustada. Skull casi se compadeció de ella.</p>



<p>-¿Por que? ¿Acaso quieres disimular lo que realmente eres?- Dijo el villano con una sonrisa, todo estaba saliendo a la perfección.- No, ya te lavaremos después. Para lo que vas a hacer, nadie te va a criticar por no estar recién salida de la ducha.</p>



<p>Con sus manos temblando de los nervios, la chica enfundó de nuevo en su uniforme. Los fluidos pegajosos que empezaban a resbalar por sus piernas le dificultaron subirse correctamente sus mallas. Al final, la chica se adecentó lo mejor que pudo. Notaba la tela de la parte inferior de su uniforme pegada a su piel como si tuviera las piernas pringadas de cola.</p>



<p>-¡Sígueme!- Ordenó Skull.</p>



<p>Amy, con la mirada perdida, lo siguió hacia el interior del edificio. Ni tan siquiera miró sus armas, tiradas en el suelo como meros e inútiles juguetes. Skull la guió hasta una sala desprovista de muebles salvo por una mesita en la que dos individuos trasteaban un ordenador portátil.</p>



<p>-Bien, colócate allí- Dijo el villano señalando un rincón bien iluminado.- Ya sabes lo que tienes que hacer y que tienes que decir.</p>



<p>La asustada Amy asintió con la cabeza. Uno de los reclusos conectó la cámara web del ordenador. Se trababa de un modelo nuevo, y la calidad de la imagen era totalmente nítida. Empezó a grabar. No hizo falta realizar varias tomas. Las palabras y los gestos salieron solos de Shadow Angel.</p>



<p>-Buenas noches ciudadanos de Detroit. Soy Shadow Angel, muchos me conocéis por mi vocación de heroína. Pero muy pocos conocéis mi verdadera pasión. Lo que realmente me gusta es que la gente, especialmente los hombres, utilicen mi cuerpo a placer. Por eso, mi verdadera vocación ha sido siempre la prostitución. Son muchos los villanos que han disfrutado de mi cuerpo a placer. Y ahora cada vez serán más las personas que me harán gozar.</p>



<p>A partir de ese punto, Amy fue quitándose poco a poco su ropa, empezando por sus botas y sus guantes. Siguieron su camiseta y sus mallas, que salieron torpemente y no sin cierto esfuerzo debido a que habían quedado casi totalmente adheridas a su piel por los fluidos que la impregnaban. A un gesto de Skull, la chica dio una vuelta sobre si misma antes de proceder a quitarse su ropa interior. El villano quería que la gente contemplara que tipo de prendas usaba su heroína favorita debajo del uniforme. Una vez estuvo totalmente desnuda, la chica resistió el impulso de cubrir su cuerpo con sus manos. El villano le había dejado muy claro que no debía hacerlo, y que si lo intentaba, sería castigada.</p>



<p>-¿Os gusta lo que veis?- Prosiguió la chica, en voz neutra, con su preparado discurso.- Pues a partir de mañana, me voy a dedicar única y exclusivamente a mi verdadera pasión. La prostitución. Tal vez algunos de vosotros, afortunados, podáis pagar mis servicios y disfrutar de mi cuerpo como han hecho numerosos delincuentes durante todo este tiempo. Sí, me encanta perder expresamente las peleas y que mi cuerpo quede a merced del vencedor.</p>



<p>Justo cuando terminó de decir eso, la última frase que le había ordenado Skull que dijera, la chica estaba tan nerviosa que no notó que el villano se había situado detrás suyo y que la cámara seguía grabando. No se dio cuenta de que el vídeo no se había detenido hasta que notó como el fuerte brazo de Skull sujetaba firmemente sus brazos por detrás mientras con un rápido y sorpresivo gesto, arrebataba a Shadow Angel su última prenda de ropa. La máscara.</p>



<p>La chica gritó de sorpresa, intentó escapar, mover su cabeza, intentar dar una imagen lo más borrosa posible de su rostro. Pero fue inútil. El mal ya estaba hecho. La potente cámara había captado con todo detalle el rostro de Mikoto Amy que se ocultaba tras la máscara de Shadow Angel.</p>



<p>Con un brazo, Skull sujetaba a la chica por la cintura mientras con la otra mano la agarraba por el mentón, asegurándose que la cámara registraba su hermosa cara con todo detalle. Los gritos y súplicas de la heroína quedaron ahogados por las fuertes palabras del villano.</p>



<p>-Ciudadanos de Detroit, como veis, vuestra tan amada heroína no es más que una vulgar prostituta. Ahora nadie os va a proteger. Nadie os protegerá de las bombas que hay escondidas en la ciudad.- Dijo terminando el vídeo con una sonrisa mientras sujetaba firmemente una desenmascarada y desnuda Shadow Angel.</p>



<p>Entre gritos y sollozos Skull sacó a la chica de la habitación mientras los otros dos tipos subían el vídeo a internet. Para poder sacar con seguridad a las chicas de la ciudad, Skull y el Calvo necesitaban generar una situación de caos en la ciudad que distrajera a la policía. Y bien que lo lograron.</p>



<p>El vídeo fue subido con varias etiquetas y hashtags para favorecer su divulgación. En menos de media hora, ya era trending topic no solo en Detroit sino también en Chicago, Indianápolis, Pittsburgh y muchas otras ciudades. A medida que avanzaba el tiempo, fue expandiéndose como la pólvora por todo el país. Detroit se sumió en el caos.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<p>PD: Gracias a todos los lectores que han seguido hasta aquí las aventuras de Shadow Angel, sin vuestros comentarios y vuestras valoraciones, la historia no hubiera podido seguir avanzando. Ahora que sus aventuras llegan a su final, no dudéis en dejar vuestros atentos comentarios. ¿Está todo perdido para Shadow Angel? ¿Logrará encontrar alguna forma de sobreponerse? ¿Qué será de las chicas?</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/489/65189811/65189811_028_c797.jpg" alt="" width="734" height="488"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap 16. La pantera y la tigresa&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 11:41:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[parodias]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Amy salió del &#8220;trabajo&#8221; a primera hora de la mañana. Un coche ya la esperaba para conducirla de vuelta a la ciudad. Llamarlo &#8220;trabajo&#8221; era una forma menos humillante de asumir lo que otros llamarían &#8220;prostitución&#8221;. La chica se autoconvencía de que todo aquello lo hacía por el bienestar de su amiga, pero lo cierto era que tras los primeros días, había ido acostumbrándose a su nueva situación. El &#8220;cliente&#8221; que acababa de atender era un rico empresario. Un filántropo enamorado de la cultura japonesa. Por supuesto, había pedido los servicios de la aristócrata con sangre real Mikoto Amy y [&#8230;]]]></description>
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<p>Amy salió del &#8220;trabajo&#8221; a primera hora de la mañana. Un coche ya la esperaba para conducirla de vuelta a la ciudad. Llamarlo &#8220;trabajo&#8221; era una forma menos humillante de asumir lo que otros llamarían &#8220;prostitución&#8221;. La chica se autoconvencía de que todo aquello lo hacía por el bienestar de su amiga, pero lo cierto era que tras los primeros días, había ido acostumbrándose a su nueva situación.</p>



<p>El &#8220;cliente&#8221; que acababa de atender era un rico empresario. Un filántropo enamorado de la cultura japonesa. Por supuesto, había pedido los servicios de la aristócrata con sangre real Mikoto Amy y había pedido que la chica fuera vestida de forma tradicional. Así que Amy, vistiendo uno de sus más elegantes kimonos y maquillada como una gheisha, había acudido a la cita la tarde anterior.</p>



<p>La chica nunca se reunía con los clientes en ninguno de los centros de actividad de la red. El Calvo no quería riesgos. Ella siempre trabajaba en otras localizaciones: habitaciones de hotel, pisos alquilados para el encuentro&#8230; Esta vez, el cliente había deseado que la chica acudiera a su domicilio. Una moderna mansión a las afueras de la ciudad. Uno de los secuaces del Calvo había recogido a Amy a un punto predeterminado para llevarla con el cliente, y ahora esperaba para recogerla.</p>



<p>A cambio de esos &#8220;servicios&#8221;, a Amy le dejaban hablar con Claire, e incluso un par de veces dejaron que estuvieran juntas. Dentro de lo desesperada de la situación, su amiga parecía estar bien.</p>



<p>En un desesperado intento de evitar que Claire se viera usada por aquella maldita red, Mikoto Amy había ofrecido al Calvo trabajar voluntariamente. Fueron sus exactas palabras, las que terminaron de convencer al individuo: &#8220;Podrás ofreceer a tus clientes, no sólo a la famosa heroína Shadow Angel sino también a la aristócrata Mikoto Amy. Si lo hago voluntariamente, estoy segura que sacarás mucho más dinero que forzándome junto a ella. Porque al final, sólo te importa el dinero ¿verdad?&#8221;. Sí, el Calvo tenía un lucrativo negocio entre manos, algo que Shadow Angel no podía ni imaginarse. Aquella propuesta le daba una doble tranquilidad. Por un lado, se aseguraba de tener controlada a la temible ninja y por el otro, sacaba un buen puñado de dinero por cada cliente que pedía el servicio de cualquiera de sus dos identidades. Con diferencia, Shadow Angel y Mikoto Amy eran sus chicas más caras.</p>



<p>Con esa propuesta, al menos había conseguido que su amiga Claire quedara fuera “del mercado”. La japonesa, aunque no confiaba en ese maldito proxeneta, tampoco tenía motivos para dudar de que incumpliera su palabra. Él era un hombre práctico, le interesaba mucho más tener a Shadow Angel subyugada que enfurecida. Amy creía haber asegurado también la identidad de Shadow Angel. El Calvo le había prometido que su doble identidad quedaría a salvo. Ningún cliente gozaría de sus dos identidades.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/119/12900641/12900641_003_ad4a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Mientras la heroína no supiera dónde retenían a Claire, no le quedaba otra que plegarse a las exigencias de esa banda. Además, ¿qué podía hacer contra quienes no sólo tenían como rehén a su mejor amiga sino que además sabían su verdadera identidad? Acudir a la policía no era una opción, sabía de sobras que podrían tener comprados a varios de sus miembros. Eso no le dejaba muchas salidas.</p>



<p>No hace falta decir que en todos esos días, Amy no se había acercado a la Universidad, ni había tenido contacto alguno con sus amigos. Sería incapaz de mirarles a la cara sin derrumbarse ante ellos. No, si algo necesitaba, era conservar la serenidad. Además, si acudía a las clases, la red podría averiguar qué amistades tenía. No podía poner a más amigos en peligro.</p>



<p>Había llamado a Tom un día, comunicándole que había tenido un ataque de apendicitis que se le había complicado y que debía guardar reposo absoluto durante unas semanas. El chico se había mostrado muy preocupado, insistiendo en verla. Al final había logrado convencerlo de que su salud no podía permitirse visitas.</p>



<p>Pese a todo, la heroína no había cesado en ningún momento de buscar una forma de rescatar a Claire y recuperar su identidad. Después de meditarlo profundamente, la ninja sólo tenía un plan. Un plan francamente malo, y con muchas más posibilidades de salir mal que de salir bien. Pero como le había enseñado su maestro, &#8220;un mal plan, es mejor que no tener ningún plan&#8221;.</p>



<p>Fue la última contra propuesta que le hizo el Calvo, lo que abrió a Amy esa arriesgada posibilidad. Si le salía mal, todo estaría perdido. Pero con un poco de suerte, la cosa podría funcionar. Además, mataría dos pájaros de un tiro, como se solía decir.</p>



<p>Después de llegar a su apartamento y descansar unas horas, Amy abrió un compartimiento oculto bajo su cama. De nuevo contempló el uniforme y artilugios de Shadow Angel. Pero por primera vez en varios días, usaría su uniforme para lo que fue diseñado y no para satisfacer a un hombre vicioso.</p>



<p>Mientras seleccionaba los artilugios que mejor le servirían, rememoró sus actuaciones des de que había llegado a Detroit. Hasta llegar a esa ciudad, nunca nadie la había vencido, en cambio en los meses que ya llevaba aquí, había sufrido varias derrotas y perdido diversos trajes. Ese era el último que le quedaba, y esperaba no perderlo.</p>



<p>Sacó también una afilada katana, con empuñadura y vaina de pulida madera. Un arma diferente a la que solía usar.La desenvainó y la sostuvo unos instantes en su mano. Comprobó su filo e hizo un par de rápidos movimientos de práctica. Cumpliría su función a la perfección.</p>



<p>Esa arma se había hecho a medida para ella, adaptándose perfectamente a su mano como una extremidad más. Pero la katana favorita de Shadow Angel era otra distinta, una provista de una oscura vaina de madera lacada y empuñadura recubierta de piel de raya, obsequio de su maestro al finalizar su entrenamiento como ninja. Por desgracia, esa arma había quedado en manos de ese maldito Calvo. Otra humillación más.</p>



<p>Mientras se enfundaba en el uniforme, Amy sintió por primera vez en varios días, como su sangre hervía de nuevo. Sí, volvía a notar la emoción, la tensión que llevaba semanas sin sentir. Finalmente iba a producirse un enfrentamiento que su cuerpo y su mente hacía meses que ansiaban.</p>



<p>En ese mismo momento, en una lujosa urbanización de Detroit</p>



<p>Stacy Clayton a sus 29 años podía decirse que lo tenía todo. Con su pelo rubio, su más de metro setenta de estatura y su buena forma física, era muy atractiva. Y también era rica. Vivía en una amplio chalet de dos plantas, con blancas paredes y amplios ventanales situada en el área metropolitana de Detroit. Su casa estaba situado justo en la orilla de Orchad Lake, gozando de una privilegiada vista sobre las tranquilas aguas del lago.</p>



<p>En ese día primaveral, el sol del mediodía calentaba con fuerza, así que ellavestía un apretado y diminuto bikini con estampado de tigre. A Stacy Clayton le gustaba pasearse en ese atuendo que dejaba poco lugar a su imaginación, sabía que su cuerpo era objeto de deseo por parte no sólo de sus vecinos sino también del jardinero que tres veces a la semana se encargaba de que su jardín luciera siempre verde y con flores. Sí, a ella le gustaba sentirse deseada.</p>



<p>Despidió al jardinero y decidió darse un momento de descanso. Se preparó un cóctel y se dispuso a tomar el sol en una tumbona al lado de una amplia piscina climatizada en la que pasaba horas nadando.</p>



<p>Bastet, su pequeña gatita persa correteaba entre sus piernas. Desde pequeña siempre le habían gustado esos suaves animalitos. Y actualmente Stacy era la principal benefactora de la protectora de felinos de la ciudad.</p>



<p>Mientras se relajaba, pensó en cómo había logrado llegar a obtener esa vida apacible y desocupada. Su infancia no había sido fácil. Sus padres, siempre metidos en problemas y deudas, no se preocuparon en absoluto por su hija. Eso hizo que la pequeña Stacy pronto quedara bajo la tutela del Estado de Michigan, viviendo y estudiando en un internado público. Stacy pronto odió estar encerrada en esa institución, así que un buen día, aprovechó para escapar.</p>



<p>Su vida en la calle tampoco fue mucho mejor, se rodeó de compañías no demasiado buenas y subsistió como pudo. Durante varios años, la única compañía agradable que tuvo fue una pequeña colonia de gatos que cohabitaban con ella en el almacén abandonado que había convertido en su hogar. No era el estilo de vida que ella deseaba, pero prefería la libertad de la calle que la vida encerrada en el internado.</p>



<p>En la calle aprendió varias cosas, sobretodo a defenderse, pero también una forma de ganarse la vida a costa de los demás. Aprendió a forzar la cerradura de una vivienda, como entrar por una claraboya, a los doce años ya había abierto su primera caja fuerte. Quitar a los demás sus posesiones era mucho mejor que trabajar y ganarse el pan. Pero Stacy Clayton pronto aprendió otra cosa, que su cuerpo podía llegar a ser su mayor herramienta. Con dieciocho años recién cumplidos logró seducir a un rico empresario. Luego, afirmando ser menor de edad, mediante la extorsión y la amenaza de denunciarlo, consiguió exprimir al hombre hasta lo indecible. Gracias a ello, amasó una pequeña fortuna que le permitió salir de la calle y alquilar una bonita casa.</p>



<p>Gracias al pobre hombre, Stacy Clayton ya no tuvo que preocuparse más por el dinero. Pero pronto notó una preocupación inmediata: el aburrimiento. No soportaba el tedio de una vida sin preocupaciones, necesitaba acción, la vida cómoda le parecía soporífera. Y así que prosiguió con sus golpes a ricas residencias gracias a los cuales pudo cortar el vínculo con el millonario al que extorsionaba y que ya empezaba a aburrirle. Su vida volvía a estar llena de acción y rápidamente consiguió incrementar su incipiente fortuna.</p>



<p>Pronto se dio cuenta que era cuestión de tiempo que tarde o temprano alguien la descubriera o que la policía diera con ella. Así fue como poco a poco, Stacy Clayton creó la identidad de Felina. Con el dinero que había amasado compró una lujosa casa en las afueras, dotándola de un oculto sótano. También adquirió un traje táctico, varias herramientas punteras y una máscara que ocultara su rostro. En un pícaro impulso, mientras daba a su máscara el aspecto de su animal favorito, un nombre acudió a su mente: “Felina”. Sí, sonaba bien.</p>



<p>Sus primeras acciones como Felina, no fueron hacia el patrimonio de nadie, sino para asegurarse su propia seguridad. Sabía que si quería estar tranquila, debía mantener a raya a sus posibles perseguidores. No le fue difícil adentrarse en la intimidad de los principales jefes de policía, fiscales, jueces y políticos de la ciudad. Todos tenían algo que ocultar, algo oscuro que no deseaban que saliera a la luz. Un oscuro pasado, una amante, vergonzosas preferencias sexuales, corruptelas&#8230; Stacy Clayton fue averiguándolo todo, y bajo amenaza logró que la dejaran tranquila. Eso le permitió, dedicarse a lo que siempre había deseado: los grandes robos. Piezas singulares de museo, colecciones privadas de joyas, las más modernas cajas de seguridad de las grandes industrias&#8230; Nada de ello era obstáculo para la hábil ladrona que disfrutaba del riesgo sintiéndose inmune a la persecución policial. Mientras conservara sus archivos y su identidad no fuera revelada públicamente, se sentía segura.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/119/12900641/12900641_004_039d.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Al final, todo aquello terminó por aburrirla un poco. Sus golpes cada vez eran más arriesgados pero ya no la satisfacían como antes. Todo cambió con la llegada a Detroit de un extraño personaje a quién la prensa bautizó como Shadow Angel. Sí, aquél sí que era un rival digno de ella. Desde que Felina supo de su existencia no hizo más que planear un enfrentamiento con el misterioso individuo. “¿Quién sería?” no dejaba de especular la villana “¿Un detective privado? ¿Un huérfano millonario?”. Finalmente Felina logró vencer y someter a Shadow Angel, descubriendo que bajo su identidad se ocultaba una recién llegada estudiante japonesa con sangre imperial.</p>



<p>Desde entonces, Mikoto Amy había sido su víctima favorita. Había seguido de cerca sus actividades, rescatándola una vez, forzándola a cumplir una misión para ella, había entrado en su vida privada&#8230; Sí, Felina podría decirse que empezaba a sentir cierta obsesión por Shadow Angel/Mikoto Amy. En cierto modo, envidiaba la vida regalada de la japonesa. Stacy Clayton había tenido que luchar duramente para llegar a dónde estaba. A Mikoto Amy nunca le había faltado de nada.</p>



<p>Mientras apuraba su cóctel, pensó en el atractivo novio de su sumisa heroína. Sí, ese chico era francamente atractivo. Pensando en como había acariciado su cuerpo hacía ya un par de meses, una placentera sensacióninvadió su cuerpo. &#8220;¿Por que no?&#8221; pensó divertida Felina. Al fin y al cabo, ella tenía a Shadow Angel en su poder, sabía que la japonesa no podría hacer nada contra ella mientras tuviera ciertos archivos de ella.</p>



<p>Con una sonrisa en la cara, cogió su teléfono móvil y tecleó un corto mensaje a Amy. &#8220;Quiero una cita con tu chico, a solas. Consiguemela y no hagas ninguna tontería o todos tus vídeos saldrán a la luz&#8221;. Satisfecha, se tumbó de nuevo al sol deseando leer la respuesta de la ninja. Fue su mente entrenada, la que le advirtió, casi en el último momento de que estaba en peligro.</p>



<p>En ese mismo instante.</p>



<p>Felina saltó ágilmente de la tumbona, plantándose al borde de la piscina y se encaró a su enemigo.</p>



<p>-¡Tu!- Gritó de sorpresa al ver a Shadow Angel frente a ella. Era obvio que algo había ocurrido para que la ninja se atreviera a plantarle cara. Pero no era el momento de hacer preguntas. Su preocupación inmediata era vencer a su rival.</p>



<p>Felina sabía que, vistiendo únicamente un pequeño traje de baño, estaba en clara inferioridad frente a la bien equipada heroína. La villana optó por un recurso que las pondría a ambas en igualdad de condiciones, con todas sus fuerzas embistió a la heroína.</p>



<p>Shadow Angel esperaba una maniobra así y actuó en consecuencia, girando el cuerpo intentó sujetar y derribar a su rival contra el suelo. Justo el tipo de maniobra que Felina esperaba que hiciera.Aprovechando la propia inercia de su cuerpo, la villana, tomando una bocanada de aire, realizó una voltereta. Voltereta que impulsó a ambas chicas a la tibia agua de la piscina.</p>



<p>La ninja enseguida notó como a medida que su tela se empapaba, sus movimientos se hacían torpes y lentos. No así los de la ladrona, que iba mucho mejor equipada para un combate en el agua. Felina atrapó la cabeza de Amy entre sus muslos, sumergiéndola mientras sus manos sujetaban los brazos de la ninja, impidiendo que pudiera alcanzar ninguno de sus artilugios.</p>



<p>La heroína estaba en inferioridad de condiciones, su rival la estaba llevando al fondo de la piscina y poco a poco empezaba a notar su falta de aire. Con una fuerza que nadie esperaría de una chica de su complexión, Felina la sujetaba firmemente impidiéndole alcanzar ninguna de sus armas. La ninja movía desesperadamente sus piernas, pero sus golpes eran lentos y apenas causaban daño a su enemiga. Aún así, no se rindió.</p>



<p>Felina aulló de dolor y soltando burbujas de aire alnotar los dientes de Shadow Angel morder su muslo con fuerza. Instintivamente, aflojó su agarre, dándole a la ninja la oportunidad de librarse de ella.</p>



<p>Amy tocó el fondo de la piscina, su prioridad máxima era conseguir una bocanada de aire, los pulmones le ardían y pronto se quedaría sin fuerzas. Impulsándose con las piernas, intentó emerger a la superficie, pero un tirón le impidió alcanzar el anhelado oxígeno. Furiosa, se dio la vuelta y vio a Felina agarrándola por el tobillo, y tirando fuertemente de ella, hacia el fondo.</p>



<p>Felina empezaba a acusar la falta de aire, pero sus pulmones, entrenados por las múltiples horas que se pasaba nadando en la piscina, estaban mucho mejor preparados para permanecer bajo el agua que los de la ninja. Justo cuando la tuvo a su alcance, le propinó una fuerte patada en el vientre.</p>



<p>La súbita patada hizo expulsar a Amy el poco aire que le quedaba en los pulmones, su cuerpo reaccionó instintivamente, intentando tomar una nueva bocanada. Amy notó desesperada, como el agua inundaba su tráquea. Como no lograse salir a la superficie, la pelea estaría sentenciada.</p>



<p>A la desesperada, aprovechando que momentáneamente se había separado de su rival, la ninja sacó dos shuriken de su cinturón, que usó para defenderse de su enemiga justo cuando intentaba agarrarla de nuevo.</p>



<p>Esta vez fue a Felina a quién se le escaparon burbujas del preciado aire al notar un fino corte en su mano. Aunque dentro del agua no viera con nitidez, tampoco le hacía falta, era obvio que la ninja la había atacado con alguna de sus cuchillas.</p>



<p>La villana comprendió que había perdido su ventaja. Su enemiga estaba armada, dejándola en clara inferioridad. Necesitaba algo con que igualar la pelea. Impulsándose con los pies, se apartó de la ninja, nadando rápidamente hacia la superficie.</p>



<p>Amy con sus últimas fuerzas, se dispuso a perseguir a su enemiga, pero su ropa limitaba sus movimientos. Felina salió del agua segundos antes que ella. La ninja debía impedir a toda costa que la villana lograse entrar en su casa y armarse.</p>



<p>Felina ni tan siquiera intentó impedir que Shadow Angel emergiera. No quería arriesgarse a otro corte con esas afiladas armas. Debía conseguir un arma y rápido. Rauda se dirigió al interior de su vivienda.</p>



<p>Torpemente, Amy salió del agua, tosiendo, escupiendo, y finalmente, recuperando el ansiado oxígeno. Pero su rival ya había cruzado la amplia vidriera que conducía al salón. Desesperadamente, lanzó contra ella sus afilados shuriken.</p>



<p>El reflejo en un espejo, advirtió a Felina justo a tiempo, haciendo una voltereta pudo esquivar a tiempo los peligrosos filos. Pero Shadow Angel contaba con ello. Justo cuando la ladrona se levantaba, la empapada ninja se abalanzó sobre ella, arrojándola contra un amplio sofá.</p>



<p>-Vaya, ¿tanta prisa tienes?- Dijo Felina permitiéndose una broma.- ¿No quieres esperar a llegar al dormitorio?</p>



<p>Con una patada bien dirigida a la entrepierna de la heroína, la villana se la sacudió de encima, y se dirigió hacia una panoplia de armas antiguas que tenía situada encina de una lujosa chimenea. Sus manos se aferraron a la primera arma que encontró, no tenía tiempo para escoger ya que la ninja se acercaba a ella con la katana desenvainada.</p>



<p>Felina paró la embestida con un antiguo khopesh de bronce, &#8220;obsequio&#8221; que había conseguido en un museo de Chicago. La arcaica arma, forjada con un metal menos resistente que la afilada hoja de la ninja, aguantó bien el envite.Sin conceder respiro a su enemiga, la villana contraatacó.</p>



<p>Shadow Angel desvió, no sin esfuerzo, los mortales golpes dirigidos por la antigua reliquia. Ambas chicas parecían auténticas fieras enzarzadas en una lucha a muerte. Una, vestida completamente de negro, parecía una ágil pantera. La otra, más alta, con su melena rubia y su bikini estampado, parecía una fuerte tigresa. Y como furias luchaban una contra la otra. Sobraban las palabras, ya llegaría el momento de hablar cuando una se proclamara vencedora.</p>



<p>La fuerza y el tamaño de la tigresa, parecieron imponerse por un momento ante la furiosa pantera, haciéndola retroceder. Felina no sólo era una maestra en el uso del látigo, también era una experta espadachina. Shadow Angel se sorprendió por la técnica de su rival, teniendo en cuenta que blandía un arma milenaria. Poco a poco, la pantera retrocedió hasta casi tocar la pared. La tigresa sonrió, lanzando su ofensiva final.</p>



<p>Pero por mucha fuerza e ímpetu que tenga una tigresa, siempre estará en inferioridad de condiciones si lucha en un terreno que no es el suyo. En la lucha a espadas, la pantera tenía el dominio absoluto. Ella, que había logrado vencer a enemigos cuya técnica de esgrima era muy superior a la de su actual enemiga, no iba a perder esa pelea. El acometimiento de Felina era justo la maniobra que esperaba.</p>



<p>Shadow Angel desvió el filo del khopesh con su katana mientras realizaba un pequeño movimiento curvo, acercándose a su enemiga mientras su mano izquierda sacaba un pequeño dardo de su cinturón.</p>



<p>Felina vio como, por pocos centímetros, el filo de su arma se desviaba de su objetivo. Demasiado tarde vio la maniobra de la ninja. Intentó sujetar la mano de su rival, pero la japonesa fue más rápida.</p>



<p>La ladrona notó un súbito pinchazo en su antebrazo derecho. Furiosa, levantó de nuevo su arma, pero notó como su brazo se entumecía por momentos, perdiendo toda su fuerza. Mientras el khopesh caía inofensivo al suelo, la visión de la villana se iba nublando.</p>



<p>-Maldita seas&#8230; ¿qué&#8230;?- Logró pronunciar antes de caer inconsciente a los brazos de su enemiga.</p>



<p>El dardo tranquilizante, había funcionado a la perfección. La ninja, no sin esfuerzo, llevó a la inconsciente rival hasta el sofá. Tumbándose en él instantes después. La pelea había sido más dura de lo esperado, y la ninja necesitaba descansar y recuperar aire para lo que quedaba por venir.</p>



<p>Una hora más tarde.</p>



<p>Cuando Felina volvió en si no pudo reprimir un grito de sorpresa. Pese a tener sus piernas libres, sus manos estaban esposadas al cabecero de su cama, y ante ella tenía una sonriente Shadow Angel. Aunque a decir verdad, no podía decirse que ante ella estuviera la heroína con la que había luchado antes.</p>



<p>-Hay que reconocer que tienes una casita preciosa.- Dijo Amy burlona.- La de cosas que una encuentra en tu sótano… Si es que se puede llamar sótano a ese amplio escondrijo que tienes oculto bajo el garaje. ¿Fue allí dónde me tuviste en un par de ocasiones? Por cierto, no me dices nada de mi nuevo atuendo ¿Crees que me queda bien?</p>



<p>Mikoto Amy vestía un atuendo táctico de cuero negro que le quedaba apretado contra su cuerpo, un atuendo que Stacy Clayton conocía bien, demasiado bien.</p>



<p>Amy había aprovechado el tiempo en que la villana había estado inconsciente para investigar la casa. Casi de casualidad había dado con el escondite secreto, oculto tras una falsa caldera. La ninja se había desprendido de su empapada ropa y como burla a su rival, había decidido vestir el atuendo de Felina. Incluyendo la característica máscara gatuna así como el látigo que sostenía entre sus manos.</p>



<p>Pese a que Amy era un poco más baja que la villana, aquél uniforme de cuero le quedaba bastante ceñido.</p>



<p>-Me pregunto como te lo haces para moverte con tanta agilidad. Si a mi me aprieta, a ti&#8230;</p>



<p>Felina la interrumpió con una burlona carcajada.</p>



<p>-¿Cómo lograste dar conmigo?- Le preguntó cambiando de tema.- No hace falta que te diga lo que ocurrirá si a mi me sucede algo, ¿verdad? Así que se una buena chica y sácame de aquí antes de que me enfade de verdad.</p>



<p>Le había costado mucho tiempo de investigación, semanas pateando las calles de Detroit esperando cruzarse con su presa. Si se lo proponía, Mikoto Amy podía pasar completamente desapercibida: un tinte de pelo castaño, cambio de peinado, gafas de sol que ocultaran sus rasgos asiáticos, maquillaje para broncear su pálida piel… y era una chica completamente distinta. Después de in intenso rastreo, finalmente lo había conseguido. Shadow Angel había dado con la identidad y residencia de Felina.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/119/12900641/12900641_007_5f62.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Amy torció una sonrisa. La adrenalina y la emoción sacudían su cuerpo. Había anhelado tanto este encuentro, tantas ganas tenía de darle una lección a la villana, que Claire, el Calvo y sus preocupaciones se habían esfumado de su mente. Ahora mismo sólo existían ella y Felina. Nada ni nadie iba a impedir que se deleitase con ese momento.</p>



<p>-¿Sabes? Para ir con esos aires de superioridad, no eres demasiado precavida. ¿Sabes lo singular que es tu voz?- Dijo Amy, que desde hacía unos meses bajo su máscara llevaba un modificador de voz para evitar que la reconocieran, obsequio de una antigua rival.- En cuanto a mis vídeos, ya llegaremos a eso&#8230;</p>



<p>Felina la interrumpió.</p>



<p>-Mira gatita, has demostrado tu carácter y eso está bien. Pero ahora suéltame y sólo te castigaré un poquito. No me hagas enfadar más o tu castigo será aún peor. En cuanto a tus vídeos, ni por un instante pienses que por tenerme esposada tu identidad está a salvo. Están en una carpeta privada en la nube, pero cada día debo introducir un código para que siga siendo privada. Cabréame un poquitín más y esta noche pasará a ser pública. Cualquiera que realice una búsqueda de google sobre Mikoto Amy o Shadow Angel le aparecerán tus interesantes vídeos y fotografías en los primeros resultados. ¿Qué te parece? Pórtate bien y no hagas más el tonto.</p>



<p>Amy meditó unos instantes, la idea de recibir un &#8220;pequeño castigo&#8221; por parte de Felina parecía incluso tentadora. Pero no, ella había venido aquí con un objetivo concreto y de hecho ya se esperaba algo así de su enemiga. Tan solo tenía que sonsacarle la contraseña y poder eliminar esos archivos. Sí, podría ser divertido y todo, pensó Amy mientras acariciaba suavemente el látigo de Felina.</p>



<p>-Date la vuelta. ¡Boca abajo!- Ordenó autoritariamente a la villana.</p>



<p>Felina aprovechando que tenía sus piernas libres, intentó propinar una patada en el rostro de Shadow Angel, movimiento que la ninja intuyó y evitó sin dificultad.</p>



<p>-Tu misma.- Le dijo en tono indiferente.- O te azoto por delante o por detrás, tu eliges. Sea del modo que sea, tu cuerpo va a probar tu látigo.</p>



<p>La mirada de la heroína no dejaba lugar a dudas. La chica iba en serio. Así que, puestos a elegir, la ladrona prefirió no poner su rostro ni sus pezones en peligro. Refunfuñando y murmurando se dio la vuelta, dando la espalda a la japonesa.</p>



<p>-¿Todo eso es por él, verdad? Porque me aproveché de tu estúpido novio&#8230; Hace unos meses no te abrías atrevido ni a alzarme la mirada.- Dijo Felina antes de hundir su cara en el cojín.</p>



<p>-Todos tenemos un tope de humillación que podemos aguantar. Personalmente, lo habría aguantado todo de ti, todo menos ver impotente como ponías tus lascivas manos en la piel de Tom.- Respondió Amy preparando el látigo.</p>



<p>-¿Así que todo eso es por un hombre?- Dijo Felina burlona girando la cabeza.- Aún te queda mucho por aprender muchacha. Tu amado Tom no es diferente a los otros, ahora te dice que te quiere, que te ama, pero en cuando se canse de ti&#8230;</p>



<p>La villana no pudo terminar su frase. El chasquido del látigo cerca de su oreja le indicó que era mejor callarse. Había tocado un tema sensible y en su actual postura tenía todas las de perder.</p>



<p>-Qué sabrás tu de Tom.- Respondió la ninja visiblemente enfadada.- Aunque no es el único motivo por el que estoy aquí&#8230;</p>



<p>Aunque Amy decidió callar, no quería dar demasiada información a la ladrona o todo podía irse al traste. Por un momento se había dejado llevar por las emociones y eso era algo que no podía permitirse. Con una soga sujetó los pies de la villana a las patas de la cama, y acariciando suavemente su piel, empezó a soltarle los nudos del pequeño bikini.</p>



<p>La heroína se detuvo unos instantes a contemplar el cuerpo desnudo de su enemiga. Después de tantos meses de su primera derrota, ahora los papeles se habían intercambiado. Los dedos de la japonesa recorrieron la espalda de la ladrona, acariciando sus marcadas curvas, deteniéndose en el firme culo de Felina, acariciando la zona de piel en la que se apreciaba la pálida marca del bañador. Menos de un tercio de la tersa piel del culito de la villana tenía un claro tono pálido. El resto del glúteo tenía una tonalidad morena. A Stacy Clayton le gustaba presumir de su envidiable culo. Amy sonrió, aquello prometía ser entretenido.</p>



<p>-Tienes dos opciones, me das ahora la contraseña y permitas que acceda y borre mis archivos y todo se termina aquí. O, me lo pones difícil y me fuerzas a obligarte.- Dijo Shadow Angel imperativa.</p>



<p>Una sonrisa afloró en el rostro de Felina. Sí, su &#8220;gatita&#8221; estaba demostrando tener más determinación de lo que ella contaba. Pero la conocía bien, luchando se aprende mucho de una persona. Alguien que había invertido parte del tiempo en que había estado inconsciente en vendarle la pequeña herida producida por el shuriken, no iba a hacerle daño de verdad. Por otro lado, Felina notaba como la libido iba apoderándose poco a poco de su cuerpo. Su carrera como ladrona había estado sembrada de victorias, las únicas veces que se había sentido dominada por alguien había sido en juegos sexuales previamente consensuados. Así que esa era la primera vez que Felina/Stacy Clayton se sentía realmente impotente, a merced de una persona que podría hacer con ella lo que deseara. Y aquello la excitaba. Un pensamiento cruzó su mente &#8220;¿así también se sintió ella cuando la derroté en aquella fábrica?&#8221;.</p>



<p>Su decisión estaba tomada.</p>



<p>-¿Quieres tus malditos archivos? ¡Lucha por ellos!- Le dijo burlona.- Demuestra hasta dónde eres capaz de llegar.</p>



<p>Felina sabía que Amy se estaba marcando un farol. No, la heroína no era de las que torturarían a una persona indefensa.</p>



<p>Shadow Angel frunció el cejo al escuchar las últimas palabras de la villana. Así que tendría que ser por el camino difícil entonces. Sujetando firmemente el látigo, lo levantó por encima de su cabeza y lo lanzó contra la esposada chica.</p>



<p>Felina ahogó un alarido al notar la punta de su propio látigo impactar en su desprotegido trasero. Para su sorpresa, le dolió más la humillación de verse indefensa, azotada por su propia arma que el azote en sí. Amy debería esforzarse un poco más si quería conseguir lo que anhelaba.</p>



<p>-¿Eso es todo lo que sabes hacer? Deberás esforzarte un poco más, gatita.- Dijo burlona mientras movía su trasero de forma provocativa.</p>



<p>La mueca burlona de Felina la impulsó a darle otro azote.</p>



<p>Felina se burló cada vez que se sentía fustigada, incitando más a su enemiga. Si Shadow Angel pretendía excitarla, lo estaba consiguiendo, cosa distinta es que con ello lograse que la villana se amedrentase.</p>



<p>Cualquier otra persona no se habría divertido tanto de estar en la situación de la ladrona. Los golpes de Amy eran suficientemente fuertes como para hacer chillar de dolor a cualquier chica, pero no a Stacy Clayton. Ella quede pequeña había soportado todo tipo de penurias y maltratos, había aprendido a resistir bien el dolor.</p>



<p>-¿Sabes? Creo que tu novio sabría usar conmigo el látigo mucho mejor que tu.- Dijo Felina con una sonrisa.</p>



<p>Aquél comentario hizo que Amy incrementara la fuerza de sus azotes, pero su enemiga seguía burlándose de ella. Al final optó por dejar el látigo en una mesilla e ir a buscar su cinturón.</p>



<p>La ventaja de &#8220;trabajar&#8221; para cierto individuo calvo, era que Amy tenía acceso a cierta substancia para facilitar su interacción con los &#8220;clientes&#8221;. Sustancia que ahora podría serle de gran utilidad. De uno de sus compartimientos, sacó un pequeño frasco y se acercó a la indefensa chica.</p>



<p>La ninja acarició suavemente el culito de su enemiga, recorriendo con sus dedos cada una de las marcas causadas por el látigo. La japonesa, experimentó otra sensación, una comezón que poco a poco se adueñaba de ella. Sí, azotar a la desnuda e indefensa villana la había excitado.</p>



<p>Antes de ponerse el uniforme de su enemiga, se había desprendido de toda su empapada ropa. Ahora pensaba que tal vez no había sido buena prescindir también de sus piezas de ropa más íntimas. El uniforme de Felina se adhería a su húmedo cuerpo como una segunda piel, presionando sus labios vaginales, lo que favorecía su excitación. Se contempló por unos instantes en el espejo de la habitación. El apretado traje no dejaba mucho lugar a la imaginación, marcando sus pezones y su entrepierna. &#8220;¿Cómo se lo hará para combatir con agilidad con ese uniforme tan apretado?&#8221; se preguntó nuevamente en silencio.</p>



<p>La diferencia que marcaba llevar el traje de forma cómoda como Felina o tan apretado como Amy, no estaba en la estatura sino en la talla de busto. Los pechos de Amy eran un par de tallas superiores a los de la villana. De hecho a la ninja le había costado bastante cerrar la cremallera del uniforme. Stacy Clayton con unos firmes pero pequeños pechos, únicamente precisaba una talla 85 de sujetador.</p>



<p>Aunque no todo podía achacarse al apretado traje. Era la segunda vez que Amy se veía dominante ante una enemiga vencida, y aquello le producía cierta excitación fetichista. Saber que podría hacer cualquier cosa con la villana, llenaba su cabeza de excitantes ideas.</p>



<p>Felina no pudo reprimir un gemido espontáneo cuando notó los dedos de Shadow Angel adentrarse con facilidad en su vagina.</p>



<p>-Vaya vaya&#8230; a la gatita le gustan los azotes.- Dijo Amy al percatarse de la excitación de su rival.</p>



<p>-No tanto como te gustarán a ti cuando me libere.- Replicó la ladrona.</p>



<p>-Eso ya lo veremos&#8230;- Respondió la japonesa mientras quitaba el tapón al frasco y lo acercaba a la húmeda vagina de la esposada chica.</p>



<p>Stacy Clayton primero notó un contacto duro y frío. Movida por la curiosidad, intentó voltear su cabeza para ver qué tramaba la heroína, pero sus firmes sujeciones le impedían verlo con claridad. Instantes después notó como una cálida sustancia la inundaba por dentro, como si la japonesa estuviera vertiendo aceite o gel de baño en su interior. Pero pronto notó como aquello no era ninguna de ambas cosas. Aquél fluido le provocaba una extraña sensación, un súbito escalofrío recorrió su cuerpo para enseguida notar ciertos cambios. La villana notó como sus músculos vaginales se endurecían a la vez que su vagina dilataba. Notó como su cuerpo segregaba mayor cantidad de fluido y como su clítoris se endurecía. Inconscientemente, se vio frotando su sexo con las sábanas de su cama, buscando incrementar su estimulación. Buscando un orgasmo. Sin ser consciente, empezó a gemir.</p>



<p>Amy desató las piernas de su enemiga, indicándole que se tumbara boca arriba. Felina obedientemente giró su cuerpo, y mirando lascivamente a su vencedora, abrió sus piernas. La villana, sumisa, dejó que la heroína volviera a atar firmemente sus piernas, de forma que no pudiera cerrarlas. Erróneamente, creía que la ninja quería tenerla de frente para poder gozar de su cuerpo, tal como ella había gozado del suyo cuando la tuvo prisionera. Pero Amy tenía otras intenciones.</p>



<p>Amy, comprobó que sus esposas estuvieran firmemente sujetas al bonito cabecero de forja estilo modernista. Precisamente las filigranas metálicas del cabecero se lo habían puesto fácil a la ninja a la hora de esposar a su rival.</p>



<p>Mientras Felina se contorsionaba, insinuándose ante ella, Amy contempló detalladamente el bonito cuerpo de su rival. Su cabello rubio contrastaba con unos oscuros y seductores ojos. Su piel a base de tomar el sol había adquirido un tono uniformemente moreno salvo en las zonas íntimas que cubría el bañador. Sus pechos pálidos y firmes, aunque no voluminosos, tenían un sensual atractivo. A base de horas de intenso ejercicio, la chica tenía unos tonificados músculos, y unas seductoras caderas. Amy no pudo evitar acariciar el pálido pubis de la villana, perfectamente rasurado salvo por un pequeño triangulo de corto vello.</p>



<p>Amy resistió el impulso de tumbarse encima de Felina y hacerla suya. No había puesto a la ladrona en esa postura para su deleite. Boca arriba, le sería imposible provocarse el orgasmo que su cuerpo ansiaba. Amy necesitaba un dato concreto de su enemiga, y para ello tenía que hacerla sufrir. El castigo físico había demostrado ser inútil, pero por suerte, había otros métodos mucho más eficaces.</p>



<p>Felina conocía su cuerpo a la perfección como para saber que su intensa libido se debía a algún tipo de sustancia que le había aplicado su enemiga. Ello hacía su situación muy desesperada, era obvio que la heroína no iba a concederle lo que deseaba, no hasta que ella le diera cierta información. La villana también sabía cuando había sido derrotada. Sus pezones estaban endurecidos, su piel empezaba a sudar, su respiración era agitada, se mordía con fuerza el labio para no dar el placer a Shadow Angel de escuchar sus gemidos desesperados.</p>



<p>-Podemos seguir así toda la tarde.- le susurró Amy mientras sus hábiles dedos masajeaban el húmedo clítoris de la villana para instantes después detenerse.- Tarde o temprano tu voluntad se va a quebrar. Dime, ¿cuánto tiempo más crees poder resistir? ¿Me vas a dar ahora lo que quiero? ¿O te hago sufrir un poco más?</p>



<p>Amy volvió a rozar con su mano la entrepierna de su rival, un contacto ligero, lo justo para que Felina se estremeciera de placer frustrado. Su dedo índice frotaba intermitentemente su clítoris, privándola constantemente de su anhelado clímax. La ladrona ya no podía resistir los gemidos de frustración. No tenía ningún sentido continuar resistiendo, tarde o temprano su voluntad se quebraría. Así que no tuvo más remedio que claudicar y decirle a Amy lo que deseaba, únicamente lo que ella quería.</p>



<p>Con una sonrisa de victoria, Shadow Angel se apartó de la cama y se dirigió a la bonita estancia que Stacy utilizaba como despacho. Justo cuando volvía a la habitación, llevando consigo el moderno ordenador portátil de la villana, el sonido del timbre sobresaltó a ambas chicas.</p>



<p>Aquello dio a Amy una idea.</p>



<p>-Lo siento, pero necesito que estés calladita unos minutos. Debo atender una visita.- Dijo mientras introducía la parte inferior del bikini en la boca de Felina para acto seguido terminarla de amordazar con la parte superior.</p>



<p>Sí, no era la mejor mordaza, pero cumpliría su propósito. Satisfecha, la japonesa bajó las escaleras y se dirigió al vestíbulo.</p>



<p>La villana, entre excitada e intrigada intentó parar la oreja. ¿Quién sería a estas horas? ¿Qué tramaba la heroína? Escuchó como se abría la puerta.</p>



<p>-Ho&#8230; hola creo que antes me dejé mi teléfono.- Escuchó decir a una conocida y joven voz masculina.</p>



<p>-Adelante, pasa pasa&#8230; oh ¿este atuendo? estábamos haciendo una pequeña fiesta de disfraces&#8230; Ven, sube, te está esperando&#8230;- Stacy atisbaba a escuchar frases sueltas de Amy mientras escuchaba como los pasos se iban acercando al dormitorio.</p>



<p>Su excitada mente estaba furiosa, le atraía la perspectiva de ser dominada por su enemiga victoriosa, pero no por un jovenzuelo afortunado. Cuando saliera de allí, Shadow Angel se las pagaría muy caras. Si las miradas pudieran matar, las dos personas hubieran caído fulminadas en el mismo instante en que cruzaron la puerta de la habitación.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/119/12900641/12900641_008_0a94.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-¿Te gusta como la ves?- Dijo una sonriente Amy a un sorprendido chico.</p>



<p>Acompañando a la ninja, acababa de entrar en escena el jardinero de Stacy Clayton. Un chico joven, de 19 años, que se pagaba sus estudios cuidando del amplio jardín de la villana tres días a la semana.</p>



<p>Pese a que el chico era de complexión flaca, con su tez morena y su metro ochenta de altura, no se podía considerar poco agraciado. Pese a ello, Stacy nunca había sentido ningún tipo de atracción física hacia su jardinero. Demasiado tímido y poco espabilado para los gustos de la villana. Aún así, a ella le gustaba sentirse deseada por el tímido jardinero que no tenía el descaro suficiente para intentar aprovecharse de la situación. A la rubia, deleitaba sorprender al chico mirándola embobado mientras ella realizaba intrincadas posturas de yoga con su top y su pantaloncito de chándal ajustado.</p>



<p>En otras ocasiones, se ponía a tomar el sol en diminutos atuendos mientras el chico estaba trabajando cerca de la piscina. Le encantaba ver como el chico se ruborizaba cada vez que ella le pedía que untase la piel de su espalda de crema solar. Sí, a Stacy le encantaba sentirse objeto de deseo, saber que lo primero que haría el chico al llegar a casa sería masturbarse pensando en su atractiva &#8220;empleadora&#8221;.</p>



<p>Pero tenerlo enfrente mientras ella estaba completamente desnuda y atada, no le hacía ninguna gracia.</p>



<p>Ambas chicas contemplaron, con distinta expresión, como el bulto en la entrepierna del chico aumentaba de tamaño al contemplar a su &#8220;jefa&#8221; en tan sugerente postura.</p>



<p>-¿Te gusta lo que ves?- Le susurró picarona Amy.- Pues es toda tuya.</p>



<p>El chico la miró extrañado.</p>



<p>-¿Se te ha comido la lengua el gato? ¡Venga! no te va a morder.- Insistió Amy mientras se sentaba cómodamente en una butaca con el ordenador en el regazo.</p>



<p>No hizo falta que le insistiera por tercera vez. Oportunidades como aquella no se presentaban todos los días. Torpe y apresuradamente, el chico se desprendió de su camiseta y sus pantalones, para después quitarse la ropa interior, revelando un duro y erecto miembro.</p>



<p>Ver como Amy lo contemplaba divertida, no le hizo demasiada gracia. Aunque para él no sería su primera experiencia sexual, sí que era la primera vez que lo hacía con una tercera persona mirando la escena. Pasado el primer momento de corte, aquello incluso le pareció estimulante. Sería como actuar bajo la atenta mirada de una maestra.</p>



<p>Sin más preámbulos, el chico se tumbó encima de Stacy e introdujo su miembro en la húmeda vagina. Sorprendiéndose de lo fácilmente que entró y por el intenso gemido de placer que la chica no pudo reprimir a través de la improvisada mordaza. El chico, por primera vez se deleitó con aquellos firmes y pálidos pechos que siempre había tenido vedados y que tantas fantasías le habían dado. Acariciándolos, pellizcando los endurecidos pezones de la villana, primero con suavidad, luego con más firmeza. El chico hacía auténticos esfuerzos para retrasar al máximo su eyaculación. Demasiado tiempo anhelando un momento así como para desperdiciarlo en pocos segundos.</p>



<p>Shadow Angel observaba de reojo a la pareja mientras accedía a la carpeta con sus archivos. Por un instante se sintió tentada de examinar aquellos vídeos, allí estaba todo, su primera derrota, su peor humillación, la sumisión de Estrella Polar&#8230; Pero resistió la curiosidad. &#8220;No, mejor no saber nada de eso&#8221; pensó mientras borraba los archivos para acto seguido formatear el disco duro del ordenador. Satisfecha, suspiró aliviada, había recuperado una parte de su vida. Luego centró su atención en la villana y el chico.</p>



<p>Felina pese a no estar en riesgo de quedar embarazada, rabiaba por dentro. Una cosa era que la victoriosa heroína usara su cuerpo a placer, tal como ella había hecho meses antes, y otra muy distinta que la dejara a merced de un advenedizo chico. Su cuerpoen cambio reaccionaba placenteramente a cada estímulo del chico. La mordaza poco disimulaba sus gemidos de placer al notar el duro miembro del chico penetrar en su húmedo interior. Su cuerpo se arqueó al notar los labios del chico succionar sus pezones mientras sus temblorosas manos recorrían todo su cuerpo, deteniéndose en ese trasero que tantas veces había untado de crema solar. La chica se estremeció unos instantes al notar como pellizcaba su azotado glúteo, pero con la mirada indicó al chico que no se detuviera.</p>



<p>Ver como el chico se aprovechaba de la indefensa villana. Contemplar como su enemiga soportaba el abuso entre silenciados jadeos, llevó a Amy a la excitación. Ella nunca hubiera dicho que se podría sentir excitada al contemplar a dos personas teniendo sexo. Pero aquella no era una situación ordinaria. Era la satisfacción de saborear la derrota de su enemiga, verla sucumbir al placer como ella había sucumbido, lo que estimulaba a la heroína.</p>



<p>Notándose cada vez más húmeda, decidió desabrocharse la cremallera frontal del apretado uniforme de felina. Cremallera que llegaba hasta su sexo. Para acto seguido, darse placer a si misma mientras contemplaba excitada la escena. Excitada como estaba por el roce del traje, por haber desnudado y azotado a Felina, no tardó en alcanzar el orgasmo. Ni tan siquiera intentó disimular sus gemidos de placer, al contrario, le divirtió exagerarlos ante el inexperto chico.</p>



<p>El chico miró a la enmascarada chica de reojo. Había algo en todo aquello que le inquietaba. ¿Qué extraño juego había entre ambas chicas? Pero su mente no estaba como para poder pensar en muchas cosas. La villana alcanzó un intenso clímax, mordiendo con fuerza la pieza de ropa que tenía entre los dientes mientras hacía fuerza con los brazos y las piernas para exprimir al máximo su momento de placer. El afrodisíaco había llevado su libido al límite y ahora gozaba como nunca lo había hecho. Hasta el punto que el chico se sorprendió al ver como su bonita empleadora se fundía en un abundante squirting.</p>



<p>Él nunca había visto a ninguna chica experimentar algo así, y se sorprendió al ver la cantidad de líquido incoloro que afloraba de la vagina de Stacy mientras la seguía penetrando. Pese a que hacía auténticos esfuerzos para retrasar al máximo su eyaculación y poder gozar así de aquél hermoso cuerpo, no tardó en llegar al límite. Inundando la vagina de la chica con su abundante eyaculación. Él nunca había experimentado algo tan intenso.</p>



<p>Agotado, se tumbó en la cama al lado de la villana, mientras sus manos, inconscientemente recorrían su morena piel. Pensando que tal vez, después de aquello, la actitud de Stacy con él cambiara. Tal vez a partir de ahora podría gozar a menudo del sensual cuerpo de la rubia. Pero simplemente el chico estaba dejando volar demasiado sus fantasías.</p>



<p>Entonces giró su cabeza hacia la otra, contemplando como la enmascarada lidiaba con la cremallera del uniforme. Intentando subirla, había quedado encallada justo un poco más arriba de su ombligo. Con el traje medio abierto, los bonitos pechos de Amy quedaban parcialmente al descubierto, ella no tardó en reparar en la mirada del chico.</p>



<p>-¡Tú!- Escuchó como le decía imperativamente.- ¿Se puede saber qué estás haciendo? Ven y ayúdame con eso.</p>



<p>El chico se incorporó sobresaltado, mirando intrigado a la chica vestida como una dominatrix gatuna. Mientras él intentaba liberar la cremallera, su mirada no se apartaba de aquellos sugerentes pechos que se movían al ritmo de la respiración de la japonesa. Stacy Clayton tenía un cuerpo envidiable, pero aquella enigmática chica que se ocultaba tras una máscara gatuna tenía unos pechos perfectos. El chico no pudo evitar dirigir una de sus manos hasta aquellos sensuales senos.</p>



<p>Amy no pudo reprimir un gemido al notar la mano del chico meterse dentro del cuero y acariciar su pecho izquierdo. Por un instante estuvo tentada de apartarlo de un manotazo, pero por un extraño motivo, se dejó hacer. El chico, al ver que ella no rechazaba su contacto sino que además parecía acomodarse en la butaca, se recreó en ello, pellizcando su endurecido pezón.</p>



<p>Aquello a Amy se le estaba escapando de las manos. No entraba en sus planes dejarse tomar por ese jovenzuelo, pero en cambio su mirada no se apartaba del nuevamenteerecto falo. La japonesa consultó su reloj, aún disponía de un poco de tiempo.</p>



<p>Hizo un gesto al chico para que lo ayudara, esta vez a desprenderse del apretado traje de cuero. El chico encantado pareció no tener problemas con bajar la cremallera que instantes antes tanto costaba subir. Y pronto, la japonesa se vio totalmente desnuda salvo por su máscara y unas botas de cuero de caña alta.</p>



<p>Inclinándose un poco en el asiento, la heroína abrió sus piernas. El chico se detuvo unos instantes a contemplar el desnudo cuerpo de aquella desconocida. Su pálida piel y su cabello oscuro contrastaban con la morena piel de la rubia. Su mirada subió de las botas, pasando por los firmes muslos desnudos de la chica. Cuando posó sus ojos sobre un diminuto tatuaje, la chica lo abofeteó súbitamente.</p>



<p>-¡Mírame a la cara! O las tetas, si prefieres&#8230;- Le ordenó mientras el chico se recostaba encima de ella.</p>



<p>Amy dejó escapar un suspiro de placer al notar como el miembro del chico penetraba suavemente dentro de ella.</p>



<p>Para el joven jardinero sería imposible determinar cuál de ambas chicas le parecía más atractiva. Ambas poseían una belleza salvaje. Nunca había tenido a su disposición dos chicas tan atractivas y a la vez tan distintas. Mientras que con Stacy había disfrutado enormemente de la sensación de tener una chica indefensa, a su plena disposición, poder hacer con su cuerpo cuanto había deseado&#8230; Con la enmascarada chica fue distinto, ella fue pura pasión desenfrenada. Amy no dejó en ningún momento que el chico la besara ni recorriera su cuerpo con sus manos. Era ella la que mordía con dureza los pezones, el cuello, el lóbulo de su oreja, arañando la piel de su espalda. El chico primero se sorprendió de tanta brusquedad, pero pronto encontró en ello cierto placer, incrementando sus embestidas a la chica.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/119/12900641/12900641_014_4b57.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Amy dirigió una pícara mirada a Felina al percatarse que la estaba observando copular con su jardinero. Y de pronto, como una revelación, comprendió que no era el chico quién la estaba excitando tanto, sino sentir el sabor de la victoria. Lo que le concedía tanto placer era ver como la indefensa villana no podía hacer otra cosa que contemplarla mientras ella gozaba libremente, copulando en su habitación mientras vestía su uniforme. Con un gesto brusco, apartó el chico.</p>



<p>El chico estaba frustrado por su interrumpido coito, e intentó insistir a la chica que aún no había terminado. Pero la mirada de Amy no dejaba lugar a dudas. Se había acabado la diversión, o al menos, parte de ella.</p>



<p>-Si quieres, túmbate en la butaca y disfruta el espectáculo.- Le dijo Amy lascivamente mientras se dirigía a la cama.</p>



<p>El chico, obedeció, viendo como la enigmática enmascarada retiraba la improvisada mordaza de Stacy, para acto seguido sentarse encima de su cara. Stacy al verse libre de la mordaza intentó decir algo pero sus palabras fueron ahogadas por la húmeda entrepierna de la ninja presionando contra su cara. Instintivamente, la villana empezó a lamer aquello que se le ofrecía.</p>



<p>Shadow Angel miraba divertida al chico mientras movía suavemente sus caderas, restregándose por toda la cara de Felina. Involuntariamente, el jardinero dirigió su mano hacia su palpitante miembro y empezó a masturbarse ante aquél espectáculo.</p>



<p>Ni en sus mayores sueños se habría imaginado nunca que podría participar de algo así. La escena que contemplaba era infinitamente más excitante que cualquier vídeo que hubiera visto nunca.</p>



<p>Amy no dejó en ningún momento de contemplar al chico. Pronto, el hábil movimiento de la lengua de Felina, el contacto de su nariz y la emoción de su total victoria fue demasiado. Mientras el chico eyaculaba, vio como la enmascarada se tapaba la boca con la mano para mitigar su intenso orgasmo.</p>



<p>Sí, aquello había sido intenso. La mente de Shadow Angel pronto recuperó la compostura, se apartó de la villana y de nuevo volvió a amordazarla. Bruscamente se dirigió al chico que se había tumbado relajadamente en la butaca.</p>



<p>-¡Vístete!.- le dijo imperativamente.</p>



<p>Fue suficiente con que la pantera volviera a coger el látigo para que el jardinero comprendiera que la fiesta había terminado para él. Así que procedió a vestirse apresuradamente para, después de recoger sus cosas, dirigirse a la salida.</p>



<p>La japonesa desistió de volver a enfundarse en el uniforme de Felina, no quería volver a pelear de nuevo con esa maldita cremallera. Así que, desnuda, salvo por la máscara y las botas, interceptó al chico justo cuando alcanzaba la puerta.</p>



<p>-¡Dime! ¿Crees que ella hubiera tolerado que te aprovecharas de ese modo de su cuerpo?.- Le preguntó.</p>



<p>-N&#8230; no&#8230; ella nunca&#8230;- balbuceó el chico, que no comprendía a donde quería llegar la enigmática desconocida.</p>



<p>-Bien, así que dime, ¿Cómo crees que se va a tomar el hecho que hayas abusado de ella mientras estaba indefensa?- Volvió a preguntarle.</p>



<p>-¿Co&#8230;cómo? si&#8230; si yo solo&#8230; es decir tu&#8230;- Balbuceó el chico sin comprender.</p>



<p>-Sí, yo he atado a tu &#8220;jefa&#8221; a la cama y mientras estaba indefensa, tu en lugar de liberarla te has aprovechado de ella. Así que ¿crees que estará muy contenta contigo?</p>



<p>-Yo&#8230; yo no&#8230; no&#8230;- El chico cada vez estaba más asustado y no sabía que responder. Stacy nunca había mostrado ningún tipo de interés por él más allá de su trabajo como jardinero. Ahora estaba convencido que, de alguna forma, había sido un error terrible aprovecharse de la chica.</p>



<p>-Bien, sigue mi consejo, será mejor que no te acerques por aquí en una buena temporada.- Le dijo Amy mientras lo arrojaba fuera y cerraba la puerta.</p>



<p>El joven jardinero, asustado por las últimas palabras de la chica, subió nervioso a su furgoneta, perdiéndose rápidamente en las calles de la urbanización. No, mejor no aparecer por esa casa en una temporada.</p>



<p>Amy hizo un suspiro de resignación. Llegaba la parte más difícil de todas. Se dirigió al lavadero de Felina y recogió de la secadora el uniforme de Shadow Angel junto con su ropa interior. Se sintió nuevamente cómoda al vestir otra vez su resistente traje. A diferencia del de la villana, este se adaptaba perfectamente a su silueta sin apretarla por ningún sitio. La heroína había tenido la precaución de llevar el pequeño modificador de voz bajo la máscara gatuna, así que estaba convencida que el joven jardinero no podría identificarla.</p>



<p>Shadow Angel volvió a la habitación dónde había dejado a Felina y, se acomodó de nuevo su cinturón y sus artilugios. La chica sacó un teléfono móvil de un compartimiento estanco y marcó un número que se sabía de memoria. Los ojos de Felina se abrieron como platos al escuchar lo que decía la heroína.</p>



<p>-He cumplido mi parte, tengo una chica&#8230; Sí, ahora os mando la dirección por mensaje&#8230; Espero que cumpláis vuestra parte.</p>



<p>Aquello no podía estar sucediendo. Felina no se creía que Shadow Angel estuviera dispuesta a venderla, seguro que aquello no era más que una broma de mal gusto por parte de la ninja. No, la heroína era una chica buena, nunca se atrevería a ello. Las palabras que le dirigió la ninja la dejaron helada.</p>



<p>-Lo siento, ya no soy la chica inocente a la que una vez derrotaste. En este mundo siempre hay un depredador más grande, y yo he caído en manos de uno.</p>



<p>Shadow Angel, después de recoger el uniforme y el látigo de Felina, abandonó la habitación dejando a la villana sola intentando gritar enfurecida a través de la mordaza. En una mesita localizó el teléfono de la villana, que destruyó de un taconazo. Aquello le estaba siendo más difícil de lo que la heroína había previsto. Así que subió al tejado, esperando que llegaran.</p>



<p>El Calvo únicamente le había prometido la libertad de Claire a cambio de algo. Que capturara una chica para su &#8220;negocio&#8221;. Él deseaba que Shadow Angel se ensuciara las manos. El cuerpo de la heroína y de la aristócrata a cambio de no publicar sus humillantes imágenes y no explotar a su amiga. Pero para liberar a Claire, le exigió, otra chica a cambio. Oculta en el tejado vio una pequeña embarcación de recreo se acercaba por el lago.</p>



<p>La barca de detuvo enfrente de la mansión, dos tipos bajaron a tierra y entraron en la mansión. Minutos después salieron sujetando a una inconsciente Stacy Clayton. La ninja se preparó para saltar sobre ellos. No iba a permitir que entraran a la rubia en la embarcación si antes no veía a Claire. Pero no hizo falta. Alguien empujó a la asustada pelirroja por la borda. La chica, chapoteó en el agua y empezó a correr calle abajo. Claire vestía un chándal deportivo y parecía estar bien. La ninja se dispuso a salir de su escondite e ir a su encuentro cuando vio aparecer un coche patrulla por la esquina que recogió a su amiga.</p>



<p>Al ver aparecer el vehículo policial, la pequeña embarcación desapareció en la solitaria agua de Orchad Lake. La heroína decidió que allí ya no podía hacer nada y se dirigió a su domicilio.</p>



<p>Eran las seis de la tarde y el sol aún brillaba con fuerza. Shadow Angel no estaba acostumbrada a salir a plena luz. Lo más prudente sería que fuera Mikoto Amy y no Shadow Angel quien circulara por la calle. Así que la ninja volvió a entrar en la amplia vivienda, cambiándose nuevamente de ropa. Localizó una enorme bolsa de deporte provista de ruedas, pensada para llevar todo un voluminoso equipo deportivo.</p>



<p>La ninja no cayó en ello, había pasado casi una eternidad para ella, pero esa bolsa era la misma en la que la villana meses antes, había metido a una asustada Shadow Angel para sacarla de una fábrica de golosinas.</p>



<p>Amy metió en la amplia bolsa su uniforme y todas sus armas, y, después de pensarlo unos instantes, metió también en ella el traje de Felina. Acto seguido, se vistió con un cómodo chándal que encontró en el vestidor de Stacy y, asegurándose que nadie la veía, salió a la calle.</p>



<p>Mientras se dirigía a su apartamento, Amy meditó profusamente sobre que le había impulsado a llevarse también el uniforme de la villana. Tal vez fuera el mismo impulso por el que los cazadores de antaño decidían quedarse como trofeo la piel de de la fiera que tanto les había costado cazar. Sí, Shadow Angel lo había logrado, había vencido a Felina y había eliminado los vídeos con los que la villana podía coaccionarla. Aquello cerraba una etapa para la chica, y como trofeo de su agridulce victoria, se llevaba la piel de la salvaje tigresa.</p>



<p>Una hora más tarde</p>



<p>Amy llegó bastante agotada a su apartamento. La primera parte de su plan estaba en marcha. Sin saberlo, el Calvo con su inflexible propuesta, le había dado a Shadow Angel una arriesgada salida a su situación. La heroína era plenamente consciente que, mientras aquella banda tuviera a Claire, no podía actuar contra ellos. La única forma que tenía de sacar a Claire de allí era entregar a otra inocente chica. En principio aquello estuvo fuera de las intenciones de la ninja. No, pese a haber aceptado inicialmente, ella no iba a entregar a nadie a aquél asqueroso individuo. Ni siquiera como &#8220;cambio de cromos&#8221; por su amiga. Simplemente era incapaz de hacerlo.</p>



<p>Entonces una loca idea había acudido a su mente mientras se lamentaba en su cama. ¿Y si les entregaba una chica no tan inocente? Entonces en su cabeza se había empezado a trazar un plan. Ella conocía perfectamente a Felina, sabía que era una luchadora. Era alguien que no se quedaría de brazos cruzados mientras aquellos tipos pretendían prostituirla. Sin que ellos lo supieran, Amy había metido una peligrosa fiera justo en el centro de actividades de aquellos despreciables individuos.</p>



<p>Sí, Felina lucharía, y, como había hecho Shadow Angel meses antes, seguramente encontraría la forma de liberarse, causándoles a aquellos tipos un problema que no podrían ignorar. Aquello daría a Shadow Angel la oportunidad de localizar su guarida y entrar a rescatar al resto de chicas que tuvieran retenidas y conseguir aquellos archivos que tenían de ella. Era un plan arriesgado y con demasiados inconvenientes, pero era el único que tenía ciertas posibilidades de éxito. Tan solo esperaba que Claire, una vez libre, en su modo de actuar impulsivo, no echara su débil plan por los aires.</p>



<p>Lo que no sabía Amy, era que el Calvo no había cumplido su palabra. Aunque si hubiera meditado un poco sobre ello, se habría dado cuenta que había algo raro en la súbita aparición de ese coche patrulla.Los “agentes” que habían recogido a la pelirroja estaban a sueldo de la banda. En lugar de llevar a Claire a un lugar seguro, la habían conducido de nuevo hacia su guarida. Sí, el Calvo pensaba exprimir a Shadow Angel hasta lo indecible, tenía ciertos planes para ella, y para eso precisaba a esa bonita pelirroja que tanto importaba a la heroína.</p>



<p>Mientras meditaba sobre su plan, Amy encendió su teléfono móvil. La mayoría de mensajes eran de sus amigos, preocupados por su estado de salud, a los que despachó con un simple &#8220;bien&#8221;. Pero pronto se centró en un mensaje enviado horas antes por un contacto desconocido. Un contacto cuya foto de perfil era una huella de gato, que la japonesa reconoció perfectamente. Mientras lo leía, los colores se le subieron a la cara:</p>



<p>&#8220;Quiero una cita con tu chico, a solas. Consíguemela y no hagas ninguna tontería o todos tus vídeos saldrán a la luz&#8221;</p>



<p>-¡Que de den Felina!- Gritó enfurecida la chica. Ahora ya no le apenaba tanto haberla entregado.- ¡Sea lo que sea lo que te hagan, te estará bien empleado!</p>



<p>El timbre de la puerta interrumpió los pensamientos de Amy. Por un momento estuvo tentada de no acercarse y hacer ver como si no estuviera en casa. Pero al final su curiosidad pudo con ella. &#8220;Cómo sean Tom y los chicos no pienso abrir&#8221; pensó mientras oteaba por la mirilla.</p>



<p>A veces, cuando elaboras un plan con todas las probabilidades en contra, las cosas simplemente no salen como las has planeado. Los acontecimientos estaban a punto de precipitarse mucho más rápido de lo que ella había previsto y de forma totalmente arrolladora.</p>



<p>Frente a su puerta, estaba Jill, vistiendo el uniforme de policía. Intrigada Amy abrió, dejando entrar a la alterada agente.</p>



<p>-Disculpa que te aborde de esta forma, pero tenemos un problema. Un problema muy grande. Y sólo tu puedes ayudarnos.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/119/12900641/12900641_002_f003.jpg" alt="" width="774" height="515"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap 15 El Ángel Escarlata&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Jan 2022 11:32:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[fetichismo]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[parodias]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Detroit por la noche El Ángel Escarlata tenía trabajo esa noche. La misteriosa ausencia del otro ángel dejaba la dejaba como única protectora en la oscura noche. Su objetivo era claro, una extraña furgoneta que no cesaba de dar vueltas por la zona sin un aparente destino concreto. La figura encapuchada de pelo rojizo la seguía atentamente, oculta entre las sombras de los callejones. Pese a que iba a pie, ello no era impedimento para seguir al vehículo que circulaba a una sospechosamente reducida velocidad, como si buscara algo. De pronto ocurrió. Un par de chicas que volvían de una [&#8230;]]]></description>
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<p>Detroit por la noche</p>



<p>El Ángel Escarlata tenía trabajo esa noche. La misteriosa ausencia del otro ángel dejaba la dejaba como única protectora en la oscura noche. Su objetivo era claro, una extraña furgoneta que no cesaba de dar vueltas por la zona sin un aparente destino concreto. La figura encapuchada de pelo rojizo la seguía atentamente, oculta entre las sombras de los callejones. Pese a que iba a pie, ello no era impedimento para seguir al vehículo que circulaba a una sospechosamente reducida velocidad, como si buscara algo. De pronto ocurrió.</p>



<p>Un par de chicas que volvían de una fiesta aparecieron por la esquina, cruzándose con la furgoneta. Eran jóvenes y atractivas, justo lo que los ocupantes del vehículo buscaban, porque no se hicieron esperar. La furgoneta detuvo su avance y de ella salieron cuatro individuos encapuchados que rápidamente agarraron a ambas chicas, tapándoles la boca con la mano para impedir que gritaran.</p>



<p>El Ángel Escarlata salió de su escondite, recorriendo a toda prisa la veintena de metros que la separaban de la furgoneta. Uno de los individuos, al verla, dejó a la chica que estaba sujetando y se dirigió a interceptar a la oscura figura que se le acercaba. Su mirada cambió del temor a la sorpresa. Aquella femenina figura que se acercaba a toda velocidad no era la que, con temor, había creído en un inicio. Su melena, en lugar de oscura, era pelirroja, y no se apreciaba la inseparable katana que acompañaba siempre a Shadow Angel. No, no se trataba de la temible ninja. Ello le dio una falsa sensación de seguridad, disponiéndose a agarrar a la encapuchada figura para incorporarla a la lista de presas de esa noche. Con tres chicas capturadas, su jefe seguro que les recompensaría gratamente.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/493/50736460/50736460_050_3df6.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El individuo, se llevó una desagradable sorpresa. La misteriosa figura eludió con facilidad su agarre, y con una rápida llave le retorció el brazo contra su espalda, el tipo, con un grito de sorpresa, se vio de bruces al suelo. Los otros tres, al ver a su compañero en apuros, dejaron a las chicas y se encararon hacia la recién aparecida figura.</p>



<p>El Ángel Escarlata examinó atentamente a los tres que se le acercaban, aunque no llevaban armas de fuego, tampoco iban desarmados. Uno esgrimía una barra de hierro, otro se acomodaba sendos puños americanos provistos de púas en sus nudillos mientras el otro sacaba una cadena del interior de la furgoneta. La chica encapuchada no se dejó intimidar. Sacó de su cinturón dos porras extensibles y se encaró hacia los tres individuos.</p>



<p>Aquellos tipos no eran unos novatos en la lucha callejera, pero las ágiles defensas de la chica y su habilidad en el krav maga se impusieron. Los tres delincuentes se vieron pronto en el suelo y apaleados. El grito de auxilio de una de las chicas al ver que el primer individuo se acercaba a ellas, captó la atención del Ángel Escarlata. Sin dejar de prestar atención a los otros tres, se acercó hasta las chicas. El otro individuo, cuya intención era tomar a una de las chicas como rehenes, al ver como la encapuchada se dirigía hacia él, cesó en su intento y corrió hacia la furgoneta, a la que los otros tres ya estaban subiendo. Ángel Escarlata contempló como los cuatro subían y la furgoneta desaparecía rauda del lugar. Al parecer, no les apetecía volver a enfrentarse a la chica que tan fácilmente los había derrotado.</p>



<p>Ángel Escarlata, al ver alejarse la furgoneta, suspiró aliviada y, sacando una navaja de su cinturón, cortó las ataduras que sujetaban a ambas chicas. Antes de que las chicas pudieran darle las gracias, la misteriosa defensora, desapareció entre las sombras de un callejón al ver acercarse la luz de un coche patrulla.</p>



<p>Mientras se dirigía a su casa, la misma pregunta de siempre inquietaba al Ángel Escarlata. ¿Dónde estaba Shadow Angel? No podía creer que su admirada heroína estuviera impasible ante el aumento de jóvenes secuestradas en las últimas semanas.</p>



<p>El día siguiente. Universidad de Detroit</p>



<p>Como acostumbraba, después de pasar un buen rato en el gimnasio, Mikoto Amy, entró alegre al bar de la facultad. Hacía semanas que había dejado atrás su actuación como Shadow Angel y a decir verdad no la echaba de menos. Gracias a ello, había recuperado su vida personal. Hacía planes con sus amigos, con su novio, y sobretodo, tenía más tiempo para sus estudios. En los últimos exámenes sus notas se habían resentido un poco. Gracias a su cese como heroína, ahora podía mejorar su rendimiento académico sin tener que renunciar a divertirse con sus compañeros de clase o a salir con Tom.</p>



<p>Aunque no era la primera vez que la chica hacía una pausa en su actividad como heroína, sí que estaba convencida que esta vez lo dejaría para siempre. La ciudad tampoco parecía haberse sumido en el caos pese a la ausencia de su heroína favorita. Aunque por alguna extraña razón, la prensa seguía atribuyendo a Shadow Angel diversos golpes contra el crimen. Pero Amy ya no prestaba atención a ese tipo de noticias.</p>



<p>Precisamente por estar desconectada de las noticias y de las redes sociales, no fue hasta entrar en el bar de la facultad que se enteró de algo que le heló la sangre. En casi todas las pantallas de móvil se reproducía lo mismo.</p>



<p>Al parecer, durante esa noche, alguien había subido a las redes sociales un vídeo de Shadow Angel. Un vídeo en el que la chica no salía precisamente en su mejor momento. La ninja aparecía completamente desnuda, salvo por su máscara, tumbada en una cama, totalmente entregada a un individuo obeso y poco agraciado. Amy cuando vio aquello se quiso morir. Notó como los colores le subían a la cara, una arcada casi la hace vomitar allí en medio.</p>



<p>Saber que la mayoría de sus compañeros de clase la habían visto no sólo desnuda, sino gozando en manos de aquél rechoncho individuo la mataba por dentro. Le daba igual que, gracias a la máscara, no pudieran identificar a Mikoto Amy como la chica del vídeo. Saber que su cuerpo, sus gemidos, los lametones de ese tipo, estaban en boca de todos casi hizo que rompiera a llorar. Aquello no podía estar pasando.</p>



<p>Justo cuando se dispuso a salir del bar la interceptó Claire. La pelirroja parecía no haber pasado una buena noche, las ojeras y el cansancio eran visibles en su rostro. Claire cogió a la japonesa del brazo y la volvió a llevar adentro, sentándose con ella a la espera que vinieran el resto de sus amigos. Amy intentó mantener la compostura para no levantar sospechas.</p>



<p>-¿Todo bien? No te he visto hoy en el gimnasio, además no haces buena cara.- Preguntó preocupada por su amiga, buscando un tema de conversación que no fuera el vídeo.</p>



<p>Claire respondió con una sonrisa que todo iba sobre ruedas, que no se preocupara, mientras con la mano hacía un gesto a Tom y al resto del grupo que acababan de aparecer por la puerta.</p>



<p>Amy dio un tierno beso a su novio pero a parte de eso, estaba totalmente apática. Evidentemente, todos hablaron del famoso vídeo. Tom aseguraba no haberlo visto y afirmaba no tener ganas tampoco de visualizarlo, encontrándolo de muy mal gusto por parte de quien fuera que lo hubiera subido. Mark y Rubén, afirmaron haberlo visto pero estaban convencidos que no era más que un montaje, seguros de que la chica que aparecía no era la auténtica Shadow Angel sino una chica que aparentaba serlo. Aquello le mereció a Rubén una severa reprimenda por parte de Elsa, que consideraba que no debía ver ese tipo de cosas. Claire, que antes de entrar en el bar desconocía ese vídeo, no quiso saber nada al respecto. Furiosa, afirmó sin dudar que se trataba de una burda broma de mal gusto para mancillar el prestigio y el honor de la heroína.</p>



<p>Aquello alivió un poco a Amy, las dos únicas personas que podían reconocer su cuerpo, no habían visto el vídeo. Entonces Mark llamó la atención de Claire sobre un aspecto del vídeo.</p>



<p>-Oye Claire, para ser un vídeo falso, ¿no crees que es algo extraña la frase que aparece al final?- Dijo el chico acercándole la pantalla de su teléfono.</p>



<p>La curiosidad pudo también con Amy, que acercó la mirada al teléfono de Mark. El chico únicamente mostró los últimos segundos del vídeo, una pantalla oscura con un mensaje concreto &#8220;Shadow Angel, si no quieres que se publiquen más vídeos, asegúrate de estar esta medianoche a la fuente de Edison en Circus Park&#8221;. Aquello dejó a Amy con un nudo en el estómago, ¿que pretendían? Ella tenía claro quien era el que había subido ese vídeo, y aquello no le gustaba en absoluto. Lo que no entendía era porque había esperado hasta ese momento para publicarlo. ¿Por qué precisamente ahora, que Shadow Angel no actuaba? Las palabras de Claire la sacaron de su ensimismamiento.</p>



<p>-Pues qué cosa más absurda y patética. Alguien se vale de un montaje para conseguir una cita con la heroína? ¡Ja! Qué iluso si cree que Shadow Angel va a plegarse a esa absurda petición.</p>



<p>Amy pasó el resto del día al borde de un ataque de ansiedad. No sabía si acudir a la cita o no. Por un lado tenía miedo a que publicaran más vídeos, era plenamente consciente de qué tipo de vídeos tenía ese maldito individuo calvo que había logrado eludir a la policía. Por otro lado, ella únicamente quería dejar atrás a Shadow Angel, ¿qué mas daba que salieran más vídeos? Con la máscara puesta nadie la reconocería. Pero, ¿y si esos vídeos iban ganando popularidad? ¿Y sí Tom o Claire, por pura curiosidad echaban un ojo a alguno de ellos? Con que tan solo vieran cierto tatuaje no les sería muy difícil atar cabos. Por primera vez en mucho tiempo, la chica no sabía en absoluto como proceder. ¿Qué querría ese individuo? No era difícil imaginárselo.</p>



<p>Afortunadamente para ella, a lo largo del día, ese vídeo fue eliminado de las distintas redes sociales. Aunque tampoco la tranquilizó del todo, con toda seguridad casi todo el mundo lo tendría ya descargado o se encontraría disponible en cualquier página pornográfica. &#8220;Muy bien Amy, Shadow Angel se ha convertido en un icono sexual&#8221; pensó cabizbaja la chica mientras se dirigía a su apartamento después de las clases.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/493/50736460/50736460_013_9d68.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Esa medianoche. Grand Circus Park</p>



<p>El Ángel Escarlata estaba furioso, no iba a dejar que nadie mancillara el buen nombre de Shadow Angel. Fuera quien fuera quien había colgado ese vídeo y con independencia de sus intenciones, esta noche se llevaría una buena sorpresa. Faltaba casi media hora para la medianoche, pero el Ángel Escarlata ya estaba enfrente la fuente de Edison.</p>



<p>A esa hora no había casi nadie en el parque. El Ángel Escarlata estaba convencido que había hecho una buena elección anticipándose, así vería a la misteriosa persona cuando se acercara, lo que le daría tiempo a reaccionar en caso que fuera una trampa para capturarla. Pero pasaban los minutos y nadie parecía acercarse. De repente algo llamó su atención.</p>



<p>En el lado opuesto de la gran fuente, vio a un individuo meter sus manos en el agua. Con cautela, el Ángel Escarlata se acercó poco a poco, tensa y con todos los instintos alerta. ¿Sería él? Para su decepción, al cabo de unos segundos, el individuo se alejó de la fuente y se dirigió hacia la estación de autobús. Falsa alarma, al parecer únicamente había venido a refrescarse un poco mientras esperaba el último transporte.</p>



<p>¿Falsa alarma? ¿O no? El Ángel Escarlata vio algo flotando en el agua, un pequeño barquito de papel. Con curiosidad, lo agarró. Había algo escrito, nerviosa, desenvolvió el papel revelando una dirección en otro punto de la ciudad. Raudo, el Ángel Escarlata fue a interceptar el tipo que había dejado la nota, pero la suerte parecía no sonreírle esta vez. Al individuo no se lo veía por ningún sitio. Frustrada, abandonó el lugar para dirigirse al lugar escrito en el papel.</p>



<p>Una hora más tarde. Grand Circus Park.</p>



<p>Shadow Angel llevaba un buen rato esperando, escondida en la copa de un árbol, observando la fuente sin que nadie hubiera hecho acto de presencia. Finalmente, pese a todo, Mikoto Amy había decidido enfundarse de nuevo en su traje oscuro, y con todas sus armas y accesorios dirigirse al lugar de la cita. Pero no lo hizo a la hora en punto. La ninja estaba convencida que aquello era una trampa, así que decidió acercarse pasada media hora de la medianoche. Sí, que la esperaran un poco, de esta forma podía acercarse sigilosamente, sin ser vista y observar atentamente quién aguardaba su llegada.</p>



<p>Para su decepción, cuando llegó, no se atisbaba a nadie en los alrededores, escondiéndose entre las sombras, decidió trepar a un árbol cercano des de dónde podía divisar toda la fuente. Esperando, paciente, alguien hiciera acto de presencia. Pero pasaron los minutos y nadie se acercaba.</p>



<p>Siendo casi la una de la noche, decidió que aquello no era más que una pérdida de tiempo. Por el motivo que fuera, ese maldito individuo había decidido cancelar el encuentro. O tal vez aquello no era sino una broma de mal gusto para ponerla aún más nerviosa. Frustrada, se dirigió de nuevo a su apartamento, asegurándose de que nadie la seguía. Frustrada e inquieta, había perdido el tiempo y no tenía forma de evitar que mañana apareciera otro video en las redes. Por primera vez en semanas, esa noche no logró conciliar el sueño.</p>



<p>Esa misma noche, a la misma hora. Zona industrial abandonada de Detroit.</p>



<p>El Ángel Escarlata sabía que se estaba metiendo en la boca del lobo, tal vez había actuado de forma demasiado impulsiva, tal vez no debería haberse internado tan a la ligera en esa zona sin luces, llena de callejones y edificios abandonados donde cualquiera podría emboscarla. Pero ya era tarde para dar media vuelta, solo esperaba que su sigilo y su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo fueran suficientes para sacarla de cualquier aprieto. Hasta ahora, sus habilidades habían sido más que suficientes para sortear cualquier encuentro, claro que, hasta ahora, nunca había tenido tantas dudas acerca de si debería habérselo pensado dos veces antes de actuar. Afortunadamente, la suerte no la había abandonado del todo, el sonido de alguien tropezando con una lata vacía le advirtió a tiempo de la emboscada.</p>



<p>Cinco individuos salieron de varias esquinas, afortunadamente, ese sonido había dado al Ángel Escarlata los segundos suficientes para que pudiera sacar sus defensas extensibles. Antes de que los cinco pudieran atacarla a la vez, se dirigió hacia el primero. El Ángel Escarlata no combatía mal, nada mal, los cinco individuos pronto se dieron cuenta de que solos hubieran sido incapaces de derrotarla. Sí, el Ángel Escarlata habría salido victorioso de esa situación de no haber sido porque la trampa estaba muy bien planeada.</p>



<p>Cuando el Ángel Escarlata vio aparecer a otros cinco tipos, supo que la pelea estaba sentenciada para ella si no hacía algo. Demasiados enemigos, tenía que salir de allí cuanto antes, intentó ir por el único callejón libre de enemigos pero lo encontró bloqueado por una verja. Demasiado alta para poder saltarla. Desesperada, al ver aparecer a los diez tipos por el callejón, intentando acorralarla, escapó hacia la única vía posible, la ventana rota de una nave industrial destartalada. Allí, el Ángel Escarlata contaba distraer a susenemigos y atacarlos uno por uno. Si conseguía dividirlos, seguiría teniendo ventaja. Lo que no contaba, era con que precisamente ellos esperaban que hiciera ese movimiento.</p>



<p>Justo cuando aterrizó en el polvoriento suelo de la nave, una descarga eléctrica la dejó totalmente paralizada. Allí dentro había varios tipos esperándola con pistolas táser. Cualquier otra opción de escapatoria que hubiera elegido, habría dado de lleno con una bien preparada emboscada. Lo habían planeado demasiado bien, la emboscada estaba preparada para capturar una presa mucho mayor que la que tenían.</p>



<p>Las últimas palabras que el Ángel Escarlata escuchó antes de perder el conocimiento fueron &#8220;Jefe, creo que no es ella&#8221;</p>



<p>El día siguiente.</p>



<p>Aquel día, Mikoto Amy no llegó a la Universidad hasta casi mediodía. Nada más levantarse, había abierto su ordenador. Sus peores temores se vieron confirmados, otro vídeo inundaba las redes sociales. En él se veía a Shadow Angel, tomándose una ducha con dos individuos, Amy no pudo terminar el vídeo, furiosa, lanzó el portátil contra la pared justo cuando vio en el vídeo como se la chupaba a ambos tipos simultáneamente. ¿Qué pretendía con ello el Calvo? Desesperada, se volvió a enterrar en la cama entre sollozos.</p>



<p>No fue hasta que, después de una ducha, decidió que tenía que ir a clase. Su ausencia podría levantar sospechas. Lo que no sabía era como podría mirar a la cara a sus compañeros de clase sabiendo que todos la habrían contemplado desnuda por segunda vez. Que muchos creyeran que era un montaje, o que no la pudieran reconocer, no era ningún consuelo para Amy.Ella sabía perfectamente que el vídeo era auténtico y eso era suficiente. Sólo imploraba que sus amigos íntimos hubieran tenido la decencia de no mirarlo.</p>



<p>No fue hasta la hora de comer, que Amy se percató de algo.</p>



<p>-¿Dónde está Claire?- Preguntó extrañada ante la ausencia de la pelirroja.</p>



<p>-Ni idea, no la hemos visto en todo el día.- Respondió Rubén</p>



<p>-Al faltar también tu, pensábamos que estaríais juntas.- Añadió Elsa.- ¿Todo bien? No es propio de ti llegar tarde.</p>



<p>Amy no respondió, tampoco sabía muy bien que decir. Tampoco le preocupaba en exceso la ausencia de Claire, su mente tenía otras preocupaciones. Aunque nadie dijo nada sobre la aparición del vídeo, estaba segura que los chicos lo habían visto. Seguro que no se atrevían a comentarlo por miedo a una nueva reprimenda de Elsa, la chica había demostrado tener su carácter. La incertidumbre sobre si Tom lo habría visto o no, la carcomía por dentro, pero no se atrevía a preguntar. En la mesa de al lado, en cambio, no se hablaba de otra cosa. Amy captó una frase que puso su cuerpo en tensión.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/493/50736460/50736460_027_e78c.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Lo más extraño de todo es ese mensaje que aparece al final. ¿No crees?- Decía un chico</p>



<ul><li>&#8220;¿Te creías muy lista mandando a una aficionada a hacer tu trabajo? Te hacía más valiente. ¿Pensabas que al ver que no eres tu, la dejaríamos ir de rositas? Si quieres volver a verla con vida, asegúrate de estar a medianoche en ese callejón, sí, ya sabes cual. Y esa vez nada de mandar a otra subordinada&#8221; Todo esto es muy extraño.- Respondió otro chico después de leer en voz alta el mensaje.</li></ul>



<p>Amy lo escuchó atentamente sin comprender nada. Ella había ido personalmente al encuentro, y nadie había acudido. No entendía a que venía ese nuevo mensaje. &#8220;Salvo que, al llegar yo tarde, me confundieran con otra inocente chica que tuviera la desgracia de estar allí&#8221; pensó Amy al cabo de un rato.</p>



<p>Durante el resto del día, no pudo quitarse de la cabeza a la pobre chica que involuntariamente, se habría visto involucrada en ello. La japonesa no podía dejar de sentirse culpable en parte, su exceso de cautela en llegar varios minutos tarde, habían provocado que se llevaran a una inocente. ¿Pero, cómo podía Amy haber previsto aquello? Había días en que todo salía mal.</p>



<p>Medianoche.</p>



<p>Shadow Angel sabía perfectamente a qué lugar dirigirse, el callejón dónde meses antes le habían tendido una emboscada que había provocado que ella se viera prisionera de una red de prostitución. Amy tenía muy claro quién estaba detrás de todo ello. Cuando llegó, había una furgoneta aparcada en el callejón y dos individuos fuera. Después de examinar los alrededores y cerciorarse que no había nadie más, descendió al callejón y, con la katana desenvainada, se dirigió a los dos individuos.</p>



<p>Shadow Angel era tan sigilosa que los dos tipos no se percataron que la tenían encima hasta que uno de ellos vio la afilada hoja de la espada presionar su cuello.</p>



<p>-¿Y la chica?- Exigió Amy, que seguía sin entender nada, ¿de verdad esos dos tipos incompetentes pensaban capturarla?</p>



<p>-Tranquila, tranquila.- Dijo el otro individuo levantando las manos.- Nosotros no la tenemos, sólo somos unos mandados, nos dijeron que teníamos que venir aquí y recogerte. Nada más.</p>



<p>-¿Y porqué se supone que iba a venir con vosotros, y adónde pensabais llevarme?- Respondió la ninja apretando el filo de la hoja contra el hombre.</p>



<p>-No… no lo sabemos… de verdad.- Aquel individuo parecía francamente asustado.- No sabemos nada, únicamente que si no te entregas, la otra chica morirá.</p>



<p>-Créenos, únicamente nos dijeron que teníamos que esperar aquí, las instrucciones nos las darán sólo cuando mostremos mediante vídeo que estás indefensa y asegurada.</p>



<p>-¿Y cómo vais a lograr eso?- Preguntó la ninja con curiosidad.</p>



<p>-Fácil.- Dijo el otro tipo señalando un frasco de cristal junto a un trapo al lado de la furgoneta, en el que hasta ahora Amy no había reparado.- Sólo tienes que abrir ese frasco y aspirar lo que hay dentro.</p>



<p>A la heroína no le costó mucho hacerse el efecto de lo que podría contener ese frasco. Lo que no tenía claro era si iba a hacerlo, presionó su acero contra el cuello del individuo.</p>



<p>-¡Basta, por favor!- Imploró.- Por mucho daño que nos hagas, no lograrás nada, ni tan siquiera llevamos armas.</p>



<p>-No tenemos ni idea de donde puede estar esa chica, puedes torturarnos si quieres, pero lo único que vas a conseguir es que la maten.- Dijo el otro tipo.</p>



<p>-¿Como sé que esa chica, sea quien sea, está sana y salva? ¿Por qué debería quedar indefensa ante vosotros?</p>



<p>El individuo que no estaba amenazado por la afilada hoja de la katana, poco a poco, sin hacer ningún movimiento brusco, sacó una pequeña tablet de su bolsillo, la encendió, escribió algo y se la mostró a la ninja.</p>



<p>Lo que Amy vio en ella, la dejó completamente paralizada. Un vídeo mostraba un televisor emitiendo los noticieros de la noche a fin de que heroína no tuviera duda de que la imagen se emitía en directo. La cámarase desplazó al cabo de unos instantes, mostrando una chica desnuda, esposada a una silla. La chica parecía estar bien, pero fue su rostro, lo que hizo entrar en shock a Shadow Angel. &#8220;!¿Claire?! en que maldito momento se ha visto involucrada en eso&#8221; pensó la chica con tristeza.</p>



<p>Nunca se hubiera imaginado que la rehén pudiera ser su mejor amiga, además era la segunda vez que se veía en una situación así. Que hubieran capturado a Claire, no podía ser casualidad, pero no le encontraba ninguna explicación lógica. Quién los dirigía, no conocía la identidad que se ocultaba detrás de Shadow Angel. De eso estaba totalmente convencida.</p>



<p>-Al parecer, esa chica acudió a la cita de ayer disfrazada como su fueras tu.- Dijo uno de los dos individuos.</p>



<p>Entonces Amy, lo vio todo más claro. El porque la prensa seguía atribuyendo a Shadow Angel diversos golpes contra el crimen, el porque la pelirroja acudía a clase completamente somnolienta, su afición por las clases de defensa personal de los últimos meses… Sin que Amy lo supiera, Claire estaba intentando imitar a Shadow Angel. Aquella revelación, la dejó completamente sorprendida, incapaz de reaccionar, ni tan siquiera de trazar un plan que no implicara entregarse indefensa, nada.</p>



<p>Su mente era incapaz de quitarse la imagen de Claire, desnuda e indefensa, Amy se sentía culpable por ello. Culpable y responsable de su situación. Como había podido pasarle desapercibida que su mejor amiga intentaba imitar a su tan adorada heroína.</p>



<p>-Acércame ese frasco.- Dijo con voz derrotista mientras envainaba su katana.</p>



<p>-Debemos quitarte tu arma, cinturón, guantes y botas. Aunque también puedes ponérnoslo fácil.- Dijo el tipo mientras le tendía el frasco y el trapo.</p>



<p>-No me hago ilusiones al respecto.- Dijo Amy con una mueca burlona, sabía que le sucedería una vez quedara inconsciente. Pese a ello, su mente era incapaz de encontrar una salida a esa encrucijada. &#8220;Ya fui capturada por ese maldito proxeneta calvo y logré escapar una vez. Seguro que encuentras una salida de nuevo, Amy&#8221; pensó la heroína intentando autoconvencerse.</p>



<p>Asombrados, ambos individuos contemplaron como la ninja se despojaba del arma que hasta hacía unos segundos les amenazaba, poco a poco se desprendía de su cinturón y sus guantes, hasta quedar descalza. Al ver que la chica se disponía a abrir el frasco, uno de ellos la interrumpió.</p>



<p>-Mejor siéntate en el suelo primero. No querrás abrirte los sesos.</p>



<p>Amy no había caído en ello. Sin decir palabra pero con una mueca totalmente derrotista en el rostro, se sentó en el suelo, apoyando su espalda contra la pared. Desenroscó el tapón, sólo oler el vapor que emanaba del frasco se mareó ligeramente. Vertió un poco de líquido en el trapo, no demasiado, tal vez pudiera engañarlos fingiéndose inconsciente. Acercó el paño a su nariz, haciendo dos pequeñas inspiraciones, notando un extraño hormigueo en la nariz que le bajaba por la tráquea. Intentó estornudar, pero en lugar de ello le salió un bostezo. La cabeza le daba vueltas. Intentó fingir que caía inconsciente aunque no fue necesario, su mente pronto se oscureció.</p>



<p>Los dos individuos contemplaron como el brazo de la ninja caía inerte a su lado y el pañuelo caía en el cemento del callejón. Una duda atravesó su mente &#8220;¿estaría fingiendo?&#8221; aunque no lo parecía. Decidieron cerciorarse, aquello podría ser incluso entretenido.</p>



<p>Indeterminadas horas después</p>



<p>Amy abrió los ojos, la cabeza le dolía y le daba mil vueltas, su vista estaba borrosa pero poco a poco parecía recuperarse. Veía varias siluetas a su alrededor aunque le costaba orientarse. ¿Dónde estaba? Poco a poco fue recuperando sus últimos recuerdos.</p>



<p>-Hola Bella Durmiente. Parece que el cloroformo te hizo demasiado efecto.- Dijo un individuo mientras poco a poco se le acercaba.</p>



<p>Amy no sabía su nombre pero lo conocía perfectamente. Recordaba perfectamente esa cabeza calva, el origen de esa cicatriz que le cruzaba el rostro. Aunque su vista se iba definiendo, había algo raro en todo ello, su dolor de cabeza no cesaba y lo veía todo distorsionado. Tardó unos segundos en percatarse que no se trataba de ningún efecto del cloroformo, simplemente colgaba boca abajo, atada a una viga del techo de una habitación sin ventanas. Ahora entendía el mareo y porque lo veía todo inverso.</p>



<p>Mientras el Calvo se acercaba, la heroína observó su alrededor. Por alguna extraña razón, se sorprendió ver que aún conservaba su máscara y su uniforme. La estancia dónde estaba era una habitación amplia y fría, en algunas paredes había manchas de humedad, el suelo estaba sucio y el único mobiliario era una mesa en un rincón, en la que había varios objetos que ella no pudo identificar.</p>



<p>Pero lo que rápidamente captó su atención fue una extraña estructura en forma de X firmemente sujeta a la pared. En ella estaba esposada una desnuda Claire. La pelirroja le lanzaba una extraña mirada que transmitía decepción y deseo a partes iguales. Por la forma en que la chica se contorsionaba y jadeaba, Amy dedujo que estaba bajo el efecto de alguna sustancia. La piel de Claire tenía un singular brillo bajo la luz de los fluorescentes, un brillo que el simple sudor no daba. Entonces Amy recordó lo que, meses atrás, esa misma banda había usado con ella para excitarla ante determinado cliente. También recordó lo que le sucedió una noche de navidad.</p>



<p>-¿Qué le has hecho maldito?- Grito Amy dirigiendo un escupitajo a la cara del Calvo.</p>



<p>El individuo no pudo evitar una carcajada al ver como el escupitajo, en lugar de dirigirse hacia él, salió débil y se adhirió al largo y sedoso pelo de la chica que rozaba el suelo.</p>



<p>-Patética.- Dijo el individuo, contemplando como la ninja intentaba liberarse inútilmente.- Y pensar que hace unos meses tu solita casi acabas con todo mi negocio.</p>



<p>-En cuanto a tu amiga, no le hemos hecho nada… Nada que no te hiciéramos a ti en su momento- Añadió con una sonrisa al ver que la chica finalmente cesaba en sus intentos. Su cuerpo aún estaba demasiado aturdido para conseguir desatarse sus pies.</p>



<p>-Por cierto, ¿quién es ella? es una especie de aprendiz tuya? Entrenáis juntas? Jugáis a ver quién es más fuerte, a ver quién de las dos consigue dominar a la otra?</p>



<p>-¡Basta! La habéis untado con ese viscoso afrodisíaco ¿Verdad?- Dijo desafiante la ninja.- Ese maldito aceite que de alguna forma conseguís de algún gremlin. ¿Me equivoco?</p>



<p>El Calvo se sorprendió ante la deducción de la heroína, aunque instantes después una sonrisa afloró en su rostro.</p>



<p>-Vaya vaya, ¿y como sabes tu eso? Acaso… ¿te topaste con alguna de esas criaturitas? Cuenta… cuéntanos… ¿qué hicieron contigo?- Dijo divertido el tipo mientras acercaba su mano a la pelvis de la chica, acariciando su pubis a través del flexible traje de malla mientras poco a poco, presionaba sus dedos hacia dentro de su vagina.</p>



<p>Amy lamentó haber pronunciado sus últimas palabras. Una mueca de sorpresa interrumpió sus pensamientos al notar como a través de su tejido, los dedos del tipo penetraban fácilmente en su vagina. Aquello reveló a la ninja que bajo su uniforme, no llevaba ropa interior. “¿Qué me habrán hecho mientras estaba inconsciente?” Pensó.</p>



<p>La rabia de apoderó de la ninja, que intentó golpear con sus brazos al Calvo. Pero entre el mareo por estar boca abajo y el efecto aún del cloroformo sobre su cuerpo, el golpe fue débil, demasiado débil para hacerle daño. Ahora la chica comprendía porque no se habían molestado en sujetarle las manos. Aquello divirtió aún más al Calvo, que retiró su mano del cuerpo de la ninja.</p>



<p>-Chicas, tengo algún asunto que atender, os dejo solas. Portaros bien.- Dijo él mientras abandonaba la habitación y cerraba la puerta. Sí, aquello podría ser divertido, muy divertido.</p>



<p>Se aseguró que la puerta estuviera bien cerrada y caminó un rato por un estrecho pasillo hasta un pequeño despacho. Tenía asuntos que tratar con su socio, gracias al cual había podido reflotar su &#8220;negocio&#8221;. Sabía perfectamente que Shadow Angel no tardaría en librarse de sus ataduras, pero contaba con ello. De hecho, un televisor de alta definición en el despacho emitía a través de una cámara todo lo que sucedía en esa amplia celda. Sí, a él siempre le había gustado más mirar. La acción, la dejaba para sus clientes, quienes pagaban auténticas fortunas para hacer lo que desearan con &#8220;sus chicas&#8221;.</p>



<p>En la celda</p>



<p>Amy tardó aún varios minutos en recuperar su flexibilidad, y entonces no le fue difícil librarse de sus ataduras. Pese a su atractiva figura, la ninja tenía un cuerpo atlético y fuerte. Era perfectamente capaz de doblarse sobre su barriga y conseguir que sus manos tocaran sus atados pies. Algo que sólo quién tenía años de duro entrenamiento a sus espaldas podría lograr. Una vez libre, su preocupación inmediata fue liberar a Claire.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/493/50736460/50736460_034_cb8d.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Buscó en la habitación cualquier objeto que pudiera servirle para liberar a su amiga de las esposas. Salvo un grifo con un cubo lleno de agua, en la habitación no había otra cosa que una mesa llena de diversos juguetes sexuales, pinzas, cables, una pequeña batería y… ¿un juego de llaves?</p>



<p>Extrañada, Amy decidió probar con las llaves, que, pese a no servir con la cerradura de la puerta, encajaban perfectamente en las esposas que sujetaban a Claire. No fue hasta que liberó a su amiga, que la ninja se percató que tal vez, había actuado de forma demasiado impulsiva.</p>



<p>Claire, de la misma forma que Amy meses atrás, se encontraba bajo el pleno efecto del afrodisíaco. La pelirroja llevaba horas esposada a esa estructura en forma de X sin que nadie aliviara su deseo sexual. Y ahora, libre, se abalanzó sobre la única persona que podía satisfacer su intenso deseo.</p>



<p>Varias cosas pasaban por la mente de Claire. El afrodisíaco, había convertido la intensa admiración que sentía hacia Shadow Angel en un intenso deseo de dominarla y hacerla suya. Por otro lado, al ver como su ídolo había sido fácilmente capturada, le producía una severa decepción. Decepción que deseaba canalizar enfrentándose a Shadow Angel, deseaba que la venciera con facilidad, que demostrara que era la imbatible luchadora que Claire tanto admiraba. Aunque otro rincón de la mente de Claire deseaba otra cosa, ser ella quien venciera a su adorada heroína, demostrarle que no era la mejor, quería preguntarle que se sentía al ser derrotada por una chica cualquiera. Quería ver como le imploraba que no le quitara la máscara, quería que se sometiera a ella.</p>



<p>Amy aún aturdida, reaccionó con rapidez ante la embestida de Claire. Intentó razonar con ella pero era imposible. Ella había sentido en su propia piel el intenso deseo que ahora controlaba a Claire. Amy también sabía que su habilidad era muy superior a la de su amiga. La japonesa llevaba años de entrenamiento en artes marciales. Claire tan solo unos meses. Perolo último que deseaba era hacer daño a su amiga, y eso limitaba muchos de sus movimientos de ninjutsu.</p>



<p>Así que se centró únicamente en aquellos movimientos que le permitieran inmovilizar a Claire sin lesionarla. La ninja tenía otro inconveniente, el mareo por estar tanto tiempo boca abajo aún no había desaparecido del todo, sus músculos aún hormigueaban por el efecto del cloroformo. Eso la ponía casi al mismo nivel que Claire.</p>



<p>La pelirroja por otro lado, no se contenía en su lucha. Su deseo de vencer y hacer lo que quisiera con su admirada heroína la llenaba de una sorprendente energía. Sus movimientos eran mucho más rápidos y fuertes de lo que Amy esperaba. Sus golpes contundentes. Shadow Angel sólo se defendía, Claire no cesaba en atacar.</p>



<p>Mikoto Amy estaba sorprendida por el ímpetu de su amiga. A medida que la adrenalina se apoderaba de ella, desaparecía el efecto del cloroformo, pero aún así, tenía que reconocer que el estilo de lucha de Claire era francamente bueno. La aceitosa piel de Claire tampoco ayudaba para nada a Amy. Todas las veces que había intentado sujetarla, la pelirroja se había escurrido de su agarre, como un pez recién capturado. Las manos de Amy pronto quedaron también pringadas por el dichoso aceite. La japonesa pronto se dio cuenta que la única alternativa para finalizar la lucha pasaba por dejar inconsciente a su rival.</p>



<p>Clarie atacó con furia a la heroína, movimiento que la ninja esperaba y reaccionó en consecuencia. La pelirroja vio como el antebrazo de la ninja la sujetaba fuertemente del cuello. Sabía que en cuestión de segundos la dejaría inconsciente e intentó un movimiento desesperado. Claire levantó sus piernas e impulsó todo su peso hacia atrás, intentando desequilibrar a la ninja.</p>



<p>Amy, que esperaba algo así, dio un pequeño paso hacia atrás para contrarrestar el movimiento de Claire. Pero, para su sorpresa, el resultado no fue el esperado. Shadow Angel no llevaba sus confiables botas tácticas, cuya adherencia al suelo no tenía parangón en el mercado. Ahora luchaba con sus pies desnudos. Desnudos y sudados por el estrés de la lucha, sudor que sentenció la pelea. El pie, en lugar de adherirse firmemente en el suelo, patinó ligeramente en las polvorientas baldosas del suelo. Con una mueca de desesperación, la ninja no pudo hacer nada para evitar caer de espalda contra el suelo, con su amiga firmemente sujeta encima suyo. Cuando su espalda golpeó el suelo, su agarre sobre el cuello de Claire se debilitó, permitiendo a la chica escapar con facilidad de él.</p>



<p>Claire no desaprovechó la oportunidad. Su habilidad no era comparable a la de la ninja, pero la pelirroja sabía perfectamente como incapacitar a su rival.</p>



<p>A Amy se le escapó un grito cuando notó dos rápidos y contundentes puntos de presión en sus brazos, seguidos de un intenso dolor muscular. Situada encima suyo, Claire sonreía. Shadow Angel intentó apartar a su enemiga pero sus brazos no le respondían, tenía los músculos completamente agarrotados y era incapaz de ejercer ningún tipo de fuerza con ellos.</p>



<p>Claire no era dueña de si misma, mientras calmaba su intenso deseo frotándose con los muslos de la ninja, con varios manotazos apartó los débiles brazos de la heroína, sujetándolos firmemente por encima de su cabeza con una mano, mientras con la otra intentaba arrebatar la parte superior de su oscuro uniforme. A medida que la suave piel de la japonesa se iba revelando, Claire dirigió su rostro hacia la fina barriga de la heroína. Hundiendo su cabeza en ella, mordisqueando bruscamente su piel, succionando su ombligo, mientras con ambas manos terminaba de quitarle esa pieza de ropa.</p>



<p>Amy observó como la mirada de Claire cambiaba al desvelarse, antes de lo previsto, sus firmes y hermosos pechos. La pelirroja le dirigió una mirada lasciva y traviesa.</p>



<p>-¿Ya no usas ropa interior? Vas de heroína cuando en el fondo no eres más que una furcia.</p>



<p>Amy no respondió a ello, sabía que Claire no iba a escuchar ninguna excusa. Tampoco es que hubiera podido articular muchas palabras porque al cabo de unos instantes volvió a gritar de dolor. La pelirroja le estaba pellizcando fuertemente los pezones.</p>



<p>-¿Te gusta eso? Porque a mi me encanta escucharte gritar.- Dijo para acto seguido dirigir su bonita boca a los endurecidos y doloridos pezones de la ninja.</p>



<p>Las suaves succiones de Claire calmaron el dolor que sentía, pero al cabo de poco volvió a gritar. Había dejado de succionar para morder con pasión uno de sus pezones, como si fuera una golosina. Amy intentó implorarle que parara pero la mirada de la pelirroja no dejaba lugar a dudas, disfrutaba enormemente con ello y no iba a parar.</p>



<p>La heroína decidió usar el único recurso del que disponía, sus piernas. Con varios rodillazos consiguió quitarse a su amiga de encima. Se incorporó, no sin dificultad, intentando recuperar el aliento. Aún le dolían los brazos pero tal vez, si lograba mantener la suficiente distancia con su adversaria, pudiera recuperarse.</p>



<p>Claire no le concedió ni un segundo de tregua. Saltó como una furia encima de la semidesnuda ninja, derribándola de nuevo contra el suelo. Esta vez, Amy tumbada boca abajo y Claire encima suyo. Cuando la ninja intentó incorporarse, la pelirroja tiró fuertemente de sus mallas, revelando con facilidad el lindo trasero de su heroína favorita. Amy soltó otro chillido al notar los fuertes dientes de Claire morder su trasero como si intentara devorar una manzana. La chica estaba frenética y sería muy capaz de hacerle daño de verdad si Amy no le daba lo que quería.</p>



<p>-¡Basta! por favor.- Le imploró. Aquellas palabras sonaron como música a los oídos de Claire.</p>



<p>-¿Te rindes?- Preguntó Claire con una mueca lasciva en su rostro.</p>



<p>-Si… me has ganado… me rindo.- Jadeó la heroína pensando que, si dedicaba unos minutos a calmar el deseo sexual de Claire, la actitud de su amiga mejoraría.</p>



<p>Claire insistió en ello.</p>



<p>-¿Admites que soy mejor que tú? ¿Que no eres más que una sucia ramera?- Le preguntó contemplando la sucia piel cubierta de polvo y mugre de la ninja.</p>



<p>-Eres superior a mí, no puedo vencerte. No soy más que una putita que juega a ser la heroína pero que en el fondo quiere ser derrotada.- Las palabras salieron solas de la boca de Shadow Angel.- ¿Por qué crees que no llevaba ropa interior?</p>



<p>Por alguna razón, ahora que Claire había dejado de morderla y hacerle daño, la situación de verse dominada por su amiga, que hubiera logrado derrotarla en una pelea, estaba excitando a Amy. La japonesa quería creer que era porque su cuerpo había absorbido parte del aceite afrodisíaco que impregnaba la piel de su amiga.</p>



<p>Quería creer eso, porque la otra explicación, implicaba que había más verdad en las palabras que acababa de pronunciar de la que la heroína estaba dispuesta a admitir.</p>



<p>-Muy bien, putita derrotada. Ahora dime, ¿qué va a pasar contigo? ¿qué voy a hacer?- Inquirió la pelirroja mientras no cesaba de frotar su entrepierna por el cuerpo de Shadow Angel.</p>



<p>-Lo que quieras, puedes hacer lo que desees conmigo. Sabes que no puedo oponerme a nada.- Respondió la ninja con un tono sincero y excitado mientras notaba como los húmedos labios vaginales de Claire recorrían su muslo.</p>



<p>Claire se levantó y acercó su pie desnudo a la boca de Amy, deleitándose al ver como la heroína, sin necesidad de que le dijera nada, abría la boca y empezaba a lamer, uno por uno, los bonitos dedos de su pie. Su sensación de victoria era casi total.</p>



<p>-¿Todo lo que yo quiera?- Insistió Claire.</p>



<p>-Todo, puedes hacer con mi cuerpo absolutamente todo cuanto gustes. Soy tu prisionera.- Respondió Shadow Angel.</p>



<p>Aquellas palabras cambiaron la perspectiva de Claire. Pese a su total excitación, ya no deseaba un orgasmo rápido, no. Ahora deseaba recrearse en el momento, someter a su admirada heroína de todas las formas imaginables. Mientras agarraba a la ninja por el pelo, resistió la tentación de quitarle la máscara, la última pieza de ropa que le quedaba. Ya habría tiempo para eso, ahora deseaba someter a la heroína, no a la chica que había detrás de la máscara.</p>



<p>Sin apartar la mirada de la mesa con los diversos &#8220;juguetes&#8221;, Claire se levantó y tirándola del pelo, obligó a Shadow Angel a incorporarse de rodillas, obligándola a desplazarse hacia la cruz en forma de X.</p>



<p>Amy, entre aturdida y excitada, no hizo nada para evitar que Claire la esposara en la misma estructura dónde minutos antes se encontraba indefensa la pelirroja. Por unos instantes la ninja se olvidó dónde estaba, y se dejó hacer, como si aquello no fuera más que un juego erótico entre ella y su amiga en la tranquilidad de su apartamento. Pronto se dio cuenta de que, tal vez, debería haberse resistido un poco más.</p>



<p>Claire contempló a su admirada heroína completamente indefensa, a su plena merced. Contemplando su cuerpo desnudo, cubierto de polvo y suciedad, recordó a alguien, aunque apartó esa idea de su mente. La voz no era la misma, además, Claire estaba demasiado excitada como para pensar demasiado. El ansia le podía, quería hacer suya a Shadow Angel. Antes de dirigirse a la mesa, reparó en el cubo de agua. Lo levantó y arrojó de golpe el agua por encima de la cabeza de la derrotada chica.</p>



<p>La heroína no pudo evitar un chillido al notar el contacto de la fría agua sobre su cuerpo. Claire, contempló encantada como el agua desplazaba la suciedad de su cuerpo, como el frío líquido endurecía los pezones de la esposada chica y erizaba toda su piel. Sin tanta suciedad, Shadow Angel volvía a parecerse a la heroína a la que tanto admiraba, y que ahora mismo tanto deseaba someter.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/493/50736460/50736460_040_3e52.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>La pelirroja se dirigió a la mesa, había un montón de objetos sexuales, dedicó unos segundos a escoger con cuál empezaría. Y al final, se decantó por el menos obvio.</p>



<p>Amy había intentado liberarse de las esposas sin éxito alguno, y agotada, había cerrado los ojos durante unos segundos, intentando pensar en cómo podría salir de esa situación. Un repentino dolor en los pezones le hizo abrir los ojos repentinamente. Sorprendida, vio como Claire había colocado una pinza conectada a un cable en cada uno de sus pezones. Antes de que la ninja pudiera protestar, la pelirroja le insertó un grueso consolador de goma en la boca.</p>



<p>Al ver lo que su amiga pretendía hacer, entre lágrimas y gemidos intentó implorarle que se detuviera. Completamente impotente, vio como ella, ajena a sus súplicas, conectaba los cables a una pequeña batería. El cuerpo de Amy se estremeció de dolor. La descarga era de poco voltaje, insuficiente para dejarla inconsciente o causarle lesiones, pero suficientemente potente para hacer que el dolor recorriera cada rincón de su cuerpo.</p>



<p>Claire contempló como su admirada heroína se contorsionaba, como imploraba con los ojos que se detuviera. Ella nunca se había considerado una sádica, pero el hecho de haber derrotado a su tan admirada heroína, el hecho que Shadow Angel se hubiera sometido a su merced, había despertado en ella cierta pasión por verla sufrir. Quería ver como Shadow Angel le suplicaba, le imploraba. Nada le causaba tanto placer como sentirse superior a la heroína, saber que ella no podría impedir nada de lo que quisiera hacerle. Saber que únicamente le podría rogar, suplicar e implorar que se detuviera. Sí, la excitación que eso le provocaba, convertía a Claire en una persona muy distinta a la que era.</p>



<p>Pasados unos segundos, que para Amy parecieron horas. Claire desconectó los cables, para, justo después de ver como la heroína la miraba aliviada, volverlos a conectar. Aquello la divertía. La ninja mordió con fuerza el grueso consolador mientras el dolor recorría de nuevo su cuerpo, para instantes después, detenerse</p>



<p>Y Shadow Angel imploró, suplicó de mil formas distintas a su victoriosa y sonriente amiga. Había sido derrotada varias veces, pero nunca pensó que llegaría a humillarse tanto ante una compañera de clase. No eran las descargas lo que más le dolía, sino saberse a merced de alguien a quién conocía, haber sido derrotada por una chica normal y corriente.</p>



<p>Claire contemplaba divertida como la heroína intentaba expresarse, balbuceando, con el grueso objeto de goma en su boca. Entendía perfectamente las palabras de la ninja, pero le gustaba actuar como si no la entendiera, deleitándose al ver como la cautiva repetía, una y otra vez, humillantes palabras.</p>



<p>En un momento dado, debido al exceso de saliva acumulado en su boca, el consolador resbaló y cayó al suelo.</p>



<p>Claire contempló a la derrotada heroína, resbalando saliva por la comisura de los labios, implorando que se detuviera, que haría cualquier cosa que le pidiera. La pelirroja decidió dejar a la ninja que se terminara de humillar sola durante unos instantes más. Finalmente, decidió que había sido suficiente y retiró las pinzas.</p>



<p>-Gra…gracias.- gimió Amy al ver como su amiga alejaba finalmente esa maldita batería.</p>



<p>-¿Qué pasa?- Dijo Claire burlona.- ¿No me dijiste que podía hacer contigo lo que deseara? ¿No habrás cambiado de repente de parecer, verdad?</p>



<p>-N…no.- respondió Amy, notando como Claire acercaba las manos a su entrepierna.- Soy tuya… toda tuya… hazme cualquier cosa.</p>



<p>-¿Incluso conectarte de nuevo esos cablecitos?- Respondió Claire con una sonrisa cruel en el rostro.</p>



<p>Amy suplicó de nuevo, implorando que le hiciera cualquier cosa menos eso. La pelirroja, ciertamente se había cansado de ello, pero le gustaba ver como se había asustado la heroína ante la perspectiva de una nueva descarga. Mientras la escuchaba suplicar, con sus manos recorría suavemente el cuerpo de su cautiva. Una sonrisa afloró en la cara de la pelirroja al notar la entrepierna de la heroína humedecida.</p>



<p>-Tanto suplicar… ¿y resulta que te ha gustado y todo?</p>



<p>Amy no respondió, demasiado humillada se sentía para articular palabra. No entendía lo que le ocurría a su cuerpo. Cierto era que, pese al dolor de las descargas, su libido se había estimulado. Se había excitado mientras Claire la torturaba. Un sonoro bofetón por parte de Claire la devolvió a la realidad.</p>



<p>-¡Responde, puta! ¿Por qué me suplicabas que parara, si en cambio tu cuerpo dice otra cosa?</p>



<p>Amy ni siquiera comprendía porque su cuerpo la había traicionado de esa forma, aún así, sus palabras salieron solas.</p>



<p>-Porque en el fondo, del dolor al placer sólo hay un pequeño paso. Me gusta sentirme dominada, saberme totalmente a merced de quién me ha derrotado. Me gusta ver como mi cuerpo es objeto de deseo de mi vencedor.</p>



<p>Aquellas palabras encendieron a Claire en sobremanera. La tenía totalmente derrotada y humillada. La pelirroja ya poco podía hacer para resistir el intenso placer que aquello le producía, todo su cuerpo le imploraba un orgasmo. Se dirigió a la mesa, seleccionando un grueso consolador doble. Sí, quería derretirse de placer mientras penetraba a Shadow Angel.</p>



<p>Amy no pudo evitar un gemido al notar como su amiga la penetraba con el grueso juguete. Claire nunca había gozado tanto, había derrotado a Shadow Angel en combate, la había sometido y ahora la estaba penetrando dándose un intenso placer. Sus manos recorrían la húmeda piel de la ninja, masajeando sus doloridos pechos, sus labios llenaban a la japonesa de chupetones y pequeños mordiscos. Aquello no parecía importunar a la heroína, que no cesaba de jadear de placer.</p>



<p>Mientras ambas féminas se fundían en un intenso clímax, Claire se fijó por primera vez en un pequeño detalle. Un diminuto tatuaje que Shadow Angel llevaba en el pubis. Retirando el consolador, acarició el tatuaje con la mano, contemplándolo detenidamente. Una detallada huella de gato. Ella sólo conocía una persona que llevara un tautaje así, aquello no podía ser casualidad.</p>



<p>Mikoto Amy se dio cuenta demasiado tarde de lo que copaba la atención de su amiga. Agotada por el clímax y la pelea, no se dio cuenta de las intenciones de la pelirroja hasta que se vio despojada de repente de su máscara, revelando su rostro desesperado.</p>



<p>Claire arrojó la máscara al suelo mientras, sorprendida contemplaba el rostro de su amiga. El cuerpo de Amy temblaba de nervios, tantos meses ocultando su identidad a sus amigos, y no habían servido para nada. Claire con las manos en su rostro la contemplaba sorprendida, balbuceando cosas inconexas. Cuando, desesperada, trató de localizar las llaves de las esposas para liberar a su amiga, la puerta de la sala se abrió. El Calvo entró junto con otros tres tipos que, rápidamente sujetaron a una Claire aún en shock.</p>



<p>-Creo, chicas, que ya os habéis divertido suficiente. Y veo que sobran las presentaciones.- Dijo divertido mientras contemplaba, alternativamente, a ambas chicas.</p>



<p>-¿Qué vas a hacer con nosotras?- Inquirió Amy mientras contemplaba como Claire se debatía, inútilmente, de los tres tipos que, sujetándola fuertemente, la estaban esposando.</p>



<p>-¿Tu que crees?- Respondió divertido.</p>



<p>-Me tienes a mí, a ella suéltala, no tiene nada que ver con eso.- Respondió Amy mientras los otros tipos amordazaba a una desesperada Claire, evitando que gritara.</p>



<p>-A ti ya te tuve una vez, y la cosa no acabó muy bien. ¿Por qué esta vez tendría que ser diferente?- Dijo pensativo el Calvo.- Tu amiga en cambio, parece más manejable.</p>



<p>-Suéltala y trabajaré para ti, voluntariamente, sin trucos. Conoces mi identidad, ¿no te basta con eso?</p>



<p>El Calvo meditó unos segundos. Francamente ahora tenía una posición mucho más fuerte frente a la heroína, y eso que ella aún no lo había visto todo. Por otro lado, su última experiencia lo hacía ser precavido ante la perspectiva de tenerla encerrada. Pese a su bonito cuerpo, y su indefensa situación, sabía muy bien de lo que era capaz la ninja. Se acarició la cicatriz de su rostro. No, esta vez no iba a correr riesgos.</p>



<p>-Tu amiga se queda, será garantía de tu buen comportamiento.- Dijo mientras contemplaba a una sollozante Claire.</p>



<p>La pelirroja, una vez su clímax había disipado momentáneamente los efectos del afrodisíaco, se daba cuenta de lo desesperada de la situación en que estaban. Lamentaba enormemente su comportamiento minutos antes, y sollozaba. Lloraba ante la impotencia de no poder hacer nada, de ver como su amiga, y admirada heroína se entregaba a ese asqueroso individuo. Y todo porque ella se lo había puesto en bandeja.</p>



<p>Amy callaba. Su mente intentaba desesperadamente buscar una salida a esa situación, pero por mucho que se esforzaba, no encontraba ninguna.</p>



<p>-Admítelo, no puedes ganar siempre.- Dijo el Calvo con una sonrisa.</p>



<p>No, esta vez no había salida. Si al menos pudiera salvar a Claire… Al ver cómo se la llevaban, Amy hizo una propuesta desesperada al Calvo.</p>



<p>El tipo, frotándose la cabeza, meditó unos instantes al respecto. No, encerrarla no le parecía una buena opción. Sabía que la ninja, tarde o temprano terminaría encontrando una salida. No deseaba para nada tenerla retenida en su base de operaciones. Era una chica demasiado peligrosa y esta vez no quería riesgos, había demasiado en juego. Por otro lado, la inesperada propuesta que le hacía la chica era francamente interesante y no podía pasarla por alto… Tal vez con el aliciente adecuado podría sacar de Shadow Angel mucho más jugo del esperado…</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/493/50736460/50736460_037_9647.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Amy vio como el Calvo, sin decir palabra, abandonaba la habitación, dejándola sola en sus pensamientos. Pese a todo lo que había sucedido, Claire seguía siendo su amiga. Sabía, por experiencia propia, que su comportamiento había sido causado exclusivamente por el afrodisíaco, o al menos eso quería creer.Pese a todo, haría cualquier cosa para sacarla de allí, incluso lo que ella misma había propuesto al Calvo.</p>



<p>Al cabo de unos minutos, el Calvo volvió a entrar, llevando una tablet consigo.</p>



<p>-He hablado con mi socio. Pese a que él parece tener cierto interés personal y otras ideas para tí, finalmente lo he convencido. Atenta a lo que vas a ver ahora, son imágenes de cuando estabas inconsciente.</p>



<p>Los ojos de Amy se abrieron como platos al ver lo que habían hecho con ella mientras estaba bajo los efectos del cloroformo. Con la máscara puesta, sin la máscara, mostrando su rostro y su cuerpo con todo detalle… Se veía en las más humillantes situaciones. Las lágrimas surcaban sus mejillas.</p>



<p>-¿Lo ves? Ahora imagínate que esto saliera a la luz. Un desliz tuyo, y eso terminará inmediatamente, no solo en todos los periódicos, sino también ante el consulado japonés y a tu familia. ¿Cómo crees que se lo van a tomar tus padres cuando vean a su &#8220;innocente&#8221; hijita en esas no tan inocentes situaciones?- Dijo divertido, sabiendo que la tenía completamente en sus manos.- ¿Sabes? Ser alguien famoso no siempre es positivo. Además, piensa también en tu amiguita.</p>



<p>Mikoto Amy asintió a todo lo que le dijo el Calvo. Como si tuviera otra opción, asintió también a la contrapropuesta que le hizo. El tipo desapareció, volviendo minutos después con un frasco de cloroformo.</p>



<p>-Venga, ya sabes como funciona eso.- Dijo mientras le acercaba el cloroformo al rostro.</p>



<p>La chica tan solo tardó unos instantes en quedar completamente inconsciente, las esposas impidieron que se viera de bruces contra el suelo.</p>



<p>Horas después.</p>



<p>-Venga chica, despierta.- Un par de bofetones sobresaltaron a Amy. Aturdida observó su alrededor. Estaba en el asiento del copiloto de un coche deportivo, circulando en pleno centro de la ciudad.</p>



<p>Afortunadamente, aún faltaban un par de horas para el amanecer y no había demasiados transeúntes por la calle. Aún así, Amy intentó cubrir su desnudez, le avergonzaba la perspectiva que alguien pudiera verla.</p>



<p>-No te hagas la recatada ahora.- Dijo el Calvo mientras conducía.- Dime, ¿dónde te dejo?</p>



<p>Amy tardó varios segundos en responder. Finalmente, le dijo una ubicación, no demasiado lejos, pero tampoco demasiado cerca de su bloque de apartamentos. El tipo detuvo el coche.</p>



<p>-Al menos dame algo de ropa par cubrirme.- Imploró la chica antes de bajar.</p>



<p>-¿Qué pasa, ahora vas de chica tímida? ¿Después de lo que tu y tu amiga hicisteis? No, así luces bien.</p>



<p>-Necesito mi garfio, sin él no puedo llegar a mi piso.- Suplicó, aunque inmediatamente lamentó haberlo hecho. Lo único que había conseguido era divertir más aún a ese despreciable individuo.</p>



<p>-¿Y qué, acaso es mi problema? No no, así vas bien, eres una chica espabilada, seguro que encuentras una manera… Aunque así &#8220;vestida&#8221;… seguro que no tienes dificultada para encontrar un alma caritativa que te acoja en su casa por una noche.- Respondió divertido.</p>



<p>Amy se percató de que aquella conversación no llevaba a ningún sitio y, haciendo de tripas corazón, se dispuso a salir del coche aprovechando que la zona se veía desierta. Antes de salir, el Calvo la detuvo, entregándole un teléfono móvil.</p>



<p>-Tenlo siempre a mano.- Le dijo.- Lo usaremos para darte las indicaciones. Y recuerda, de ti, y sólo de ti, depende el bienestar de tu amiga.</p>



<p>Y acto seguido el coche arrancó, dejando a la japonesa, temblando de nervios en la oscura y fría calle. Totalmente desnuda y sosteniendo en sus manos el teléfono que le habían entregado, pensando si realmente habría alguna forma de revertir la situación en la que se había metido.</p>



<p>Ocultándose entre las sombras, intentó evadir, sin demasiado éxito, a la gente que se encontraba en la calle. Escapando de una pandilla que intentó alcanzarla, se vio de bruces contra un indigente al que le alegró la vista. Evitando unos chicos que pretendían hacerle fotos con sus teléfonos, se adentró en un callejón, tropezando torpemente con un borracho tumbado. Pese a todo, finalmente, logró llegar a su edificio. Forzar la puerta de entrada no fue difícil. Asunto distinto era la puerta de su apartamento.</p>



<p>Para evitar riesgos, Shadow Angel nunca salía con las llaves del piso, aprovechaba su garfio para entrar y salir por la ventana a través de la azotea. Desnuda como estaba, llamar a un vecino o usar el teléfono para avisar a un cerrajero no era ninguna opción. Sólo le quedaba una alternativa, que implicaba poner su cuerpo al límite.</p>



<p>Usando el ascensor, llegó hacia la azotea. Se encaramó y, por unos segundos miró hacia abajo. Su ventana estaba justo debajo, pero un paso en falso y vería su joven cuerpo estrellarse contra el asfalto de la calle. Sujetando el teléfono con la boca y conteniendo la respiración, se descolgó por la azotea, sujetándose con sus manos a la cornisa, sus pies volaban sin encontrar asidero. Su ventana estaba demasiado lejos para apoyarse en ella. Contó hacia tres y se desprendió. Su cuerpo descendió en caída libre durante unos segundos. Sus reflejos y entrenados músculos, pese al agotamiento, le salvaron la vida. Logró sujetarse a tiempo a su ventana, deteniendo con una brusca sacudida su caída libre. Había logrado llegar sana y salva a su apartamento.</p>



<p>Pese a que su cuerpo estaba sucio, lleno de mordiscos, chupetones y moratones, Mikoto Amy se tumbó en la cama sin pasar por la ducha. Mientras pensaba en Claire, no podía evitar que las lágrimas brotaran nuevamente de sus ojos. Pasó el resto de la noche, y todo el día siguiente, en vela, pensando en su situación. Tan sólo fue capaz de encontrar una posible salida, una en lo que se lo jugaría todo, y aún así no estaba enteramente convencida que pudiera funcionar. Pero debía intentarlo.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/493/50736460/50736460_004_e71b.jpg" alt="" width="754" height="502"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap 14. Acero Negro&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Jan 2022 11:25:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
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		<category><![CDATA[parodias]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Detroit, viernes por la noche En las últimas semanas, varios hechos habían obligado a Mikoto Amy a dejar de lado su investigación sobre Felina. Alguien estaba eliminando a los principales policías y políticos de la ciudad, ya habían sido asesinados dos concejales y tres agentes de policía. El único vínculo entre ellos es que se trataba de personas íntegras y comprometidas en la lucha contra el crimen y la corrupción. Pese a las medidas de seguridad adoptadas por la policía tras los dos primeros crímenes, no se habían podido evitar los siguientes. La causa de la muerte, en todos los [&#8230;]]]></description>
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<p>Detroit, viernes por la noche</p>



<p>En las últimas semanas, varios hechos habían obligado a Mikoto Amy a dejar de lado su investigación sobre Felina. Alguien estaba eliminando a los principales policías y políticos de la ciudad, ya habían sido asesinados dos concejales y tres agentes de policía. El único vínculo entre ellos es que se trataba de personas íntegras y comprometidas en la lucha contra el crimen y la corrupción. Pese a las medidas de seguridad adoptadas por la policía tras los dos primeros crímenes, no se habían podido evitar los siguientes. La causa de la muerte, en todos los casos era la misma, un corte en el cuello con un arma afilada.</p>



<p>Shadow Angel esperaba paciente en una de las azoteas de la ciudad. Desde allí divisaba la mayor parte del centro de la ciudad, esperando que el misterioso asesino se dejase ver. Por el modus operandi, la heroína estaba segura que se trataba de un solo individuo, eso sí, alguien con una habilidad sorprendente. Suficientemente hábil como para eludir a la policía durante esas semanas y aún así asesinar a varias personas.</p>



<p>Amy no tenía ninguna pista sobre el misterioso asesino. Su intuición le decía que sus habilidades eran similares a las de la ninja, de forma que su modo de moverse también sería similar. La chica estaba convencida que si esperaba pacientemente, oteando des de un punto elevado, tarde o temprano daría con el criminal.</p>



<p>Aquella noche la heroína estaba de suerte. Por un instante, su entrenada vista captó un rápido movimiento en una azotea cercana. Usando una cuerda con un garfio la ninja se dispuso a interceptar a la misteriosa figura.</p>



<p>Acero Negro no recordaba su nombre de nacimiento. Tampoco lo necesitaba para nada. Su maestro lo había adoptado de pequeño, huérfano de una guerra, le había enseñado a sobrevivir, y sobretodo, le había mostrado todos los caminos del arte del sigilo y el asesinato. Sólo al finalizar su entrenamiento y convertirse en un mortal asesino se había dignado a darle un nombre: Acero Negro.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/329/73037490/73037490_010_9410.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Su maestro le había dado sus habilidades, convirtiéndolo en uno de los más letales asesinos del mundo. Los grandes jefes del crimen pagaban auténticas fortunas para que eliminara a sus rivales. Y en Detroit, llevaba unas semanas obteniendo un buen beneficio por sus asesinatos. Desconocía la identidad de su contratista, tampoco le importaba. Pagaba bien, para él era irrelevante que sus víctimas fueran criminales o personas honradas. Acero Negro cumplía cualquier contrato sin objeciones.</p>



<p>Su objetivo aquella noche parecía sencillo, hasta que por el rabillo del ojo notó como una figura aterrizaba, sigilosamente a su espalda. Acero Negro se dio la vuelta y la examinó. Por su silueta parecía una joven atlética, un traje de malla oscuro y flexible cubría su piel y una máscara negra cubría su rostro. Acero Negro dedujo que no debía tener más de 25 años. No se dejó engañar por la apariencia bonita de la recién aparecida. Su cinturón, con múltiples artilugios y la forma en que sujetaba una katana desenvainada, le indicaron que esa chica podía darle problemas. Con toda seguridad se trataba de esa misteriosa heroína sobre la que le había advertido el contratista. Aquello pintaba interesante.</p>



<p>&#8211; ¿Quién eres?- Preguntó Shadow Angel.</p>



<p>Ante la ninja había una oscura figura cubierta de pies a cabeza por un traje reforzado con placas de kevlar. Parecía totalmente una versión masculina de la heroína. Su rostro iba cubierto con un casco oscuro con visera. No parecía llevar armas de fuego pero en su traje se adivinaban empuñaduras de múltiples armas blancas.</p>



<p>Acero Negro, desenvainó dos espadas cortas cuya hoja estaba ennegrecida para evitar que el reflejo de la luz pudiera delatar su presencia. Sin mediar palabra, se lanzó contra la ninja.</p>



<p>Aquel ataque repentino sorprendió a Amy, que rápidamente recuperó la compostura y se enfrentó a su rival. La mayor longitud de hoja de la katana de la ninja compensaba el hecho que su rival blandiera dos armas blancas. Shadow Angel nunca había matado a nadie, pero enseguida comprendió que aquella pelea sería a muerte, ella no tendría reparo en acabar con la vida de su adversario si era necesario. Había sido entrenada para ello.</p>



<p>Shadow Angel blandía veloz su katana, desviando las cuchilladas de las armas de su rival. Pese a todo, la ninja no conseguía vencer la defensa de su enemigo. Las rápidas y ágiles fintas de la heroína no surtían el efecto esperado, su katana siempre era detenida por una de las dos armas de su rival. En un par de veces, su resistente tejido había protegido su piel de las afiladas hojas de Acero Negro. De no ser por su ropa protectora, ese par de errores le podrían haber salido muy caros.</p>



<p>La ninja no se dejó amedrentar, en varias ocasiones, forzando su agilidad al máximo, consiguió vencer la defensa del rival pero su katana se encontró con las resistentes protecciones de kevlar de su rival. Intentó cambiar de táctica, recurriendo a otros trucos pero ni sus dardos tranquilizantes ni sus shuriken eran de utilidad ante un enemigo tan fuertemente protegido. La pelea parecía estar en un punto muerto. Ninguno de los dos contendientes parecía poder vencer a su adversario.</p>



<p>Entonces ocurrió, con un seguido de rápidas y fuertes cuchilladas, Acero Negro trabó con sus dos armas la hoja de la katana y la arrancó de las manos de la ninja, dejándola desarmada. Shadow Angel no pudo evitar un chillido de desesperación al ver como su arma se desprendía de sus manos. Nunca nadie la había desarmado. Ella se consideraba una espadachina sin par, y ahora por primera vez, había sido vencida en su propio terreno.</p>



<p>Desesperada la heroína desenvainó un jitte que tenía como arma secundaria. Era un arma sin capacidad letal, meramente defensiva, pensada para desarmar a un oponente. Pese a ser la primera vez que Shadow Angel recurría a esa arma en un combate real, la pelea seguía equilibrada. Varias veces las afiladas hojas de Acero Negro pasaron a escasos milímetros de su rostro, pero la ninja gracias a su habilidad con el jitte consiguió evitar que la rozaran. Sus ágiles piruetas la salvaron de quedar acorralada en una esquina. Pese a ello, Amy no se engañaba, su postura era puramente defensiva, a este paso, era cuestión de tiempo que el misterioso asesino superara su defensa. En un intento a la desesperada, mientras desviaba ambas espadas con su arma, su mano izquierda agarró una a bomba de humo de su cinturón. Tenía claro que esta batalla la tenía perdida. Acero Negro la superaba en fuerza, agilidad… todo. Solo quería crear una distracción y poder escapar, ya encontraría una mejor ocasión para enfrentarse a ese rival.</p>



<p>Antes de que la ninja pudiera lanzar la granada, una fuerte patada de Acero Negro en su estómago la dejó sin aliento, la granada rodó por el suelo, inofensiva. La ninja cayó de rodillas ante el fuerte e inesperado golpe, intentando coger aire. Su rival no le dió ni una oportunidad. Con sus espadas fue golpeando, divertido, a la ninja. La resistente ropa de Shadow Angel protegía su piel de las heridas mortales que le hubieran causado las armas de su rival pero su cuerpo notaba con dolor cada uno de sus golpes. Acero Negro contaba con ello, no pretendía matarla, solamente demostrar su superioridad.</p>



<p>La ninja intentó desviar las cuchilladas de su enemigo con un par de cuchillos arrojadizos que había sacado de su cinturón, pero Acero Negro sin demasiada dificultad consiguió arrebatárselos, arrojándolos al suelo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/329/73037490/73037490_015_51d8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Shadow Angel notaba como cada vez resistía menos las embestidas de su rival. No sabía qué era lo que le causaba más dolor, si los golpes que recibía o verse completamente indefensa, derrotada por un enemigo superior a ella. La heroína se vio de bruces al suelo mientras Acero Negro, con clara muestra de superioridad, ponía su bota encima de su cabeza, apretando lentamente.</p>



<p>&#8211; Por favor… basta… Me rindo.- Imploró la derrotada heroína.</p>



<p>Shadow Angel suspiró aliviada cuando notó como la presión de la bota sobre su cabeza aflojaba, aunque otra sensación la sorprendió. Tirando fuertemente de su pelo, Acero Negro la obligó a incorporarse. Amy se dejó hacer sin oponer resistencia, pero al ver hacia dónde la llevaba, no pudo evitar un chillido de desesperación.</p>



<p>El asesino, agarrando ahora a la heroína por el cuello, la puso de puntillas sobre la cornisa. Amy no podía ver la expresión de su enemigo, pero en su fuero interno, estaba convencida que él sonreía, que disfrutaba con ese momento. Poco a poco la ninja se quedaba sin aire. Las intenciones de su rival no podían ser más claras. Iba a arrojarla por la azotea como su fuera un fardo.</p>



<p>Con sus últimas fuerzas, Shadow Angel intentó librarse del agarre de su enemigo, intentó patearlo, retorcerle la muñeca, sin resultado alguno. Escuchar la divertida risa de Acero Negro fue decisivo para ella. Su enemigo iba a matarla y no había nada que ella pudiera hacer para evitarlo, estaba completamente impotente. Su único recurso, era la cuerda con el garfio que Acero Negro le acababa de arrebatar junto con su cinturón. Por primera vez en su carrera como heroína, Shadow Angel tuvo la certeza que iba a morir. Era solo cuestión de segundos que la dejara caer.</p>



<p>Acero Negro meditó durante unos instantes. Había derrotado a la heroína de Detroit con mayor facilidad de la que esperaba. Shadow Angel intentaba implorarle clemencia con sus últimas bocanadas de aire. El villano se detuvo entonces a contemplar con detalle, el bonito cuerpo que se insinuaba a través del oscuro traje de la derrotada heroína. Aunque en un principio había pensado en eliminarla sin miramientos, al final cambió de idea. Aquello podía ser más divertido de lo que imaginaba.</p>



<p>Shadow Angel, entre sollozos, vio como su enemigo tiraba fuertemente de ella, hacia la azotea, viéndose de bruces contra el suelo. Mientras la ninja tosía, recuperando aire, Acero Negro se puso enfrente a ella, desabrochándose el cinturón. Tirando nuevamente de su pelo, la obligó a ponerse de rodillas, mientras se sacaba su grueso y endurecido pene de la bragueta.</p>



<p>No hizo falta que le dijera nada, la ninja comprendió enseguida lo que quería. Había sido totalmente derrotada y a cambio de su vida, si enemigo le exigía una recompensa. Sin vacilar, la heroína se introdujo el miembro de su enemigo en la boca y empezó a succionar.</p>



<p>Acero Negro no pudo reprimir un gemido al notar como Shadow Angel envolvía su miembro con sus labios y jugaba con él con la lengua. Aquello era mucho mejor de lo esperado. La heroína se la estaba chupando sin necesidad siquiera de que él tuviera que darle ninguna orden. La tenía completamente a su merced.</p>



<p>Shadow Angel hizo gala de toda su habilidad para satisfacer los deseos sexuales de su victorioso enemigo. Se metía entero su endurecido miembro en su boca, jugaba con su glande con su lengua y sus labios. Los gemidos de Acero Negro le indicaban que iba por el buen camino. Su rival no tardó en correrse en su boca, inundándola con su cálido semen.</p>



<p>Acero Negro sonreía a través de su casco al ver como su fluido chorreaba por los labios de Shadow Angel. La heroína ni tan siquiera lo intentó escupir, con un gesto vio como ella engullía lo que quedaba en su boca. Aquello volvió a excitar al asesino.</p>



<p>La pesadilla estaba lejos de terminar para la heroína. Empujándola con el pie, Acero Negro volvió a tumbarla contra el suelo, colocándose encima de ella. Apartando las débiles manos de la chica de un manotazo, empezó a quitar el traje de la derrotada ninja.</p>



<p>Shadow Angel no opuso ninguna resistencia al notar como su enemigo con sus manos retiraba cada una de las prendas de su uniforme. Sencillamente se dejó hacer. Totalmente desarmada, ninguna oportunidad tenía contra alguien que la había vencido sin dificultad en una pelea limpia. Sólo con que le perdonara la vida, se sentiría satisfecha.</p>



<p>Sin prisa, Acero Negro fue revelando la hermosa piel de su vencida enemiga. Se sentía como un niño abriendo un regalo de navidad, arrojando a un rincón las prendas que retiraba. Finalmente, con una sonrisa en el rostro le arrebató el sujetador y su tanga. Únicamente dejó la máscara cubriendo el rostro de la chica. El villano se detuvo unos segundos a contemplar el hermoso y desnudo cuerpo de la heroína. Su pene volvía a estar erecto.</p>



<p>Haciendo una bola con la ropa interior de la ninja, se la metió en la boca bruscamente. Shadow Angel primero se asustó, pensando que iba a asfixiarla, luego se relajó, al ver que sólo pretendía humillarla y dejó de oponer resistencia mientras la amordazaba con su propia ropa.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/329/73037490/73037490_024_9299.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Acero Negro tumbó a la desnuda ninja boca arriba, disfrutando de la vista que ofrecía su hermoso cuerpo, y allí, sobre el frío cemento de la azotea, empezó a penetrarla vaginalmente.</p>



<p>Shadow Angel continuó sin ofrecer resistencia. Dejando penetrarse por su enemigo, había sido vencida en un combate limpio y su rival se estaba tomando el premio por su victoria. Era la primera vez que un enemigo la vencía en una pelea limpia y en igualdad de condiciones. Por alguna extraña razón, sentir como el victorioso rival usaba su cuerpo a placer, pese a haber estado hacía unos minutos al borde de la muerte, la excitaba. Tal vez fuera la adrenalina que aún recorría su cuerpo, o la tensión acumulada minutos antes al borde de la muerte, o tal vez simplemente fuera porque en el fondo, sentía cierta atracción fetichista por verse dominada. La ninja terminó por agradecer la ropa interior en su boca. Al menos de esta forma su enemigo no sentiría sus gemidos de placer mientras la penetraba sin prisa.</p>



<p>Pese a su intento por disimularla, la excitación de la chica no había pasado desapercibida a su atento enemigo. Acero Negro sonreía para sus adentros, aquella heroína parecía estar gozando siendo violada por quién la había vencido. Nunca había disfrutado tanto de una victoria.</p>



<p>Al notar que su miembro entraba y salía sin esfuerzo de la húmeda vagina de la ninja, Acero Negro intensificó sus embestidas. Sonrió al ver como la chica empezaba a acompañar su penetración con un movimiento de sus caderas. Acero Negro descubrió que su trabajo podía ser también sumamente placentero.</p>



<p>Sujetando las manos de la heroína por encima de su cabeza y apretando su cuerpo contra el suyo, el asesino seguía penetrando a la ninja. Amy notó como se endurecían sus pezones ante el contacto con las frías placas de kevlar del pectoral de su enemigo. El frío suelo de la azotea, le ponía la piel de gallina. Sentir su poderoso cuerpo encima del suyo la excitaba cada vez más. Pese a que la mordaza ahogaba sus gemidos, sus ojos reflectaban perfectamente el placer que sentía la chica. Acero Negro a través de su casco lo apreciaba claramente. Había derrotado físicamente a Shadow Angel y ahora, poco a poco, estaba derrotando su mente.</p>



<p>Amy llegó al orgasmo primero, su enemigo percibió como el líquido femenino fluía por su vagina. Aquello lo excitó aún más. No tardaría en correrse.</p>



<p>La ninja notó como su enemigo estaba a punto de alcanzar un orgasmo y se dio cuenta que no tardaría demasiado en correrse dentro suyo. Intentó implorar que se detuviera pero de su boca solamente salieron gemidos de súplica. Acero Negro comprendió la súplica en los ojos y los gemidos de su heroína. No estaba en sus planes correrse dentro de la chica, aunque el hecho que se lo implorara con la mirada le divertía. No hacía sino demostrar el control que él tenía sobre la derrotada heroína.</p>



<p>Retirando su miembro de la vagina, Acero Negro se corrió encima del desnudo cuerpo de Shadow Angel. La chica notó cómo gran cantidad de caliente semen resbalaba por su barriga, sus pechos y su pubis. Shadow Angel estaba completamente derrotada. Ni siquiera intentó defenderse cuando su enemigo le quitó la máscara. Shadow Angel cubrió su rostro con sus manos, intentando evitar que la reconociera, pero para su sorpresa y humillación contempló que la única intención de Acero Negro era limpiarse los restos de fluido de su pene con su preciada máscara. El villano no tenía ningún interés en conocer la identidad de la heroína. La sabía completamente derrotada y no suponía ningún peligro para él.</p>



<p>La ninja suspiró aliviada, su pesadilla parecía haber terminado. Aunque Acero Negro pensaba otra cosa. Agarrando a Shadow Angel por el pelo, arrastrándola casi a rastras hasta la escalera de incendios del edificio. Por un momento Amy tuvo pánico, pánico a que pese a todo, su enemigo fuera a arrojarla por la azotea. Suspiró aliviada, aún con su ropa interior dentro de la boca, al ver que sólo pretendía llevarla por la escalera. La chica hizo un suspiro de agradecimiento y, obediente, bajó las escaleras detrás de él.</p>



<p>A la ninja, le dolía todo el cuerpo por los golpes de la pelea, las piernas le temblaban por la tensión, los nervios y el miedo y casi no la sostenían. Para su mayor comodidad, optó por ponerse a gatas y bajar las escaleras a cuatro patas. Aquello sorprendió gratamente a Acero Negro, que soltó una carcajada triunfal al ver a la heroína adoptar de forma voluntaria tan humillante postura.</p>



<p>Amy con lágrimas de vergüenza surcando sus mejillas fue gateando escaleras abajo. Ya nada le importaba, sólo quería que la dejara en paz, que se fuera, pero que no la matara. Ni siquiera protestó cuando, ya en la calle, el villano se paró frente a un cubo de basura, levantó la tapa, la cogió en brazos y la metió de cabeza en él.</p>



<p>Acero Negro contempló la escena durante unos segundos. La mitad del cuerpo desnudo de la chica estaba dentro del cubo de basura, sobresaliendo del mismo únicamente su lindo trasero y sus bonitas piernas. La visión del hermoso culo de la ninja, en tan humillante situación lo volvió a excitar. Ahora quería hacer suyo ese culito que no había pasado desapercibido a su atención mientras luchaba contra ella.</p>



<p>El sexo anal no era desconocido para Amy, pero no por ello fue menos humillante cuando notó el miembro de su enemigo penetrar lentamente en su trasero. La ninja casi prefirió tener la cabeza dentro del cubo de basura, así el villano no vería como las lágrimas de impotencia y humillación surcaban sus mejillas.</p>



<p>Acero Negro se sorprendió al notar la facilidad con la que su pene erecto entraba dentro el culo de la chica. Saber que ella ya había experimentado el sexo anal lo excitó aún más. Nunca había disfrutado tanto de una victoria.</p>



<p>Shadow Angel, totalmente vencida, ni siquiera intentó resistir, dejó que su enemigo la llenara analmente con todo su semen. Había sido derrotada y estaba pagando el precio de la derrota.</p>



<p>Acero Negro gimió sonoramente de placer al correrse dentro del blanco y suave trasero de la ninja, no pudo evitar darle una sonora palmada, enrojeciendo la pálida piel de la chica. Había vencido en combate a la heroína de Detroit y ahora él la había tomado de todas las formas posibles. La heroína no volvería a causarle problemas. Se terminó de limpiar el semen con la máscara de la heroína con una sonrisa permanente en su cara, ocultada por su resistente casco.</p>



<p>Shadow Angel notaba como el semen resbalaba por su trasero, aquel villano la había derrotado en cuerpo y alma, la había humillado de todas las formas posibles. La chica no se atrevió a moverse del cubo de basura, temerosa de llamar la atención nuevamente de su enemigo.</p>



<p>Acero Negro, como punto final a su victoria, agarró la máscara de la heroína y la colocó entre las nalgas desnudas de la chica. Acto seguido colocó la tapa del cubo de basura encima suyo y antes de alejarse contemplo divertido la escena.</p>



<p>Las piernas y el trasero desnudo de la heroína asomaban fuera del cubo de basura, con la máscara colgando de su redondeado culo. Contempló como su semen resbalaba por la suave y sucia piel de la chica y bajaba por sus piernas. Satisfecho, abandonó el callejón. Tenía trabajo que hacer. Volvió a subir a la azotea para dirigirse a su objetivo, parándose unos instantes a contemplar los restos del traje y las armas de la ninja esparcidos por el suelo. Decidió recogerlos y arrojarlos por la cornisa, en dirección al cubo de basura donde seguía la chica.</p>



<p>Si aquella hermosa y derrotada japonesa era lo mejor que podía oponerse a él, su trabajo en Detroit iba a resultar mucho más fácil de lo que esperaba, pensó antes de encaminarse a su objetivo. Ya había perdido demasiado tiempo.</p>



<p>Amy notó como los pasos de Acero Negro se alejaban, pero ni así se atrevió a moverse. Estaba completamente derrotada y temía que el villano volviera sobre sus pasos si la escuchaba salir del cubo de basura. Y allí permaneció, durante varios minutos, o tal vez fueron horas. No se movió cuando escuchó como caían diversos objetos cerca suyo. Ni tan siquiera se levantó la mirada cuando, al cabo de un rato, escuchó varios pasos acercándose a su espalda. Dejándose vencer por el agotamiento, el miedo y la humillación.</p>



<p>Varias horas después</p>



<p>Amy se despertó en su apartamento con un sobresalto.&nbsp;La luz del mediodía penetraba, reconfortante, por la ventana.&nbsp;Afortunadamente todo había sido una pesadilla. Cuando salió de la cama se dio cuenta de que algo estaba mal, muy mal.</p>



<p>No solo estaba completamente desnuda sino que aquella no era su habitación, rápidamente miró por la ventana y confirmó que estaba en otro punto de la ciudad completamente distinto dónde vivía.</p>



<p>Al escuchar la puerta de la habitación abrirse, la chica se cubrió rápidamente con la sábana y se acurrucó en un rincón, asustada.</p>



<p>&#8211; Buenos días, no tengas miedo. Estás entre amigos. Mi compañero y yo te encontramos inconsciente en aquél callejón.- Dijo una voz amable.</p>



<p>Amy miró su interlocutora entre aliviada y sorprendida. Jill, la agente con quien se había cruzado en una aventura anterior, asomaba por la puerta con una taza de café y varios bollos recién hechos.</p>



<p>&#8211; Come, necesitas recuperar fuerzas.- Dijo la agente de policía mientras se sentaba en la cama y contemplaba, preocupada, a la japonesa. Casi podía leer sus pensamientos.</p>



<p>&#8211; Tu situación no ha trascendido al cuerpo, tu identidad está a salvo. Mi compañero Chris y yo mantendremos tu secreto, te debo mucho.- Añadió al notar la mirada intrigada de Amy.- Mientras estabas inconsciente te ha examinado un médico de confianza, no tienes lesiones graves. Sólo pequeños cortes, magulladuras y…</p>



<p>Pero la policía decidió callar, no quería dar más detalles a la asustada chica. Suficiente había sufrido ya.</p>



<p>Amy, más calmada, se sentó en la cama y empezó a engullir con hambre el desayuno que le había preparado Jill. Al cabo de un rato, se atrevió a contar a la policía qué había ocurrido.</p>



<p>&#8211; Tuviste mucha suerte, es un asesino nato. Únicamente sabemos que se hace llamar Acero Negro y es el sicario más caro del país. Al parecer, consume algún tipo de droga que lo hace inmune al dolor y al cansancio. Sea quien sea que lo haya contratado debe ser alguien importante. Y parece dispuesto a terminar con todos los policías, jueces y políticos honestos de esta ciudad.- Añadió Jill.</p>



<p>La policía retiró la bandeja del desayuno y trajo a Amy un chándal recién planchado.</p>



<p>&#8211; Aunque no tengamos la misma talla, creo que te irá bien. En el cajón tienes ropa interior.&nbsp;He limpiado tu piel con una toalla húmeda, pero puedes darte una ducha si quieres.</p>



<p>Mientras Amy se vestía, Jill le contó la poca información que tenían del caso. Llevaban semanas detrás de Acero Negro y siempre se les escurría. Habían reforzado la seguridad de todos los posibles objetivos, pero aún así seguía cometiendo asesinatos. Al parecer, Shadow Angel era la única que había conseguido dar con él, aunque con un resultado desafortunado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/329/73037490/73037490_031_8be2.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Aquí tienes toda la información que disponemos de Acero Negro.- Dijo Jill mientras le tendía una carpeta.- Si colaboramos estoy segura que daremos con él y lograremos detener sus crímenes.</p>



<p>&#8211; Sigue mi consejo, olvídate de él. Nadie puede pararlo.- Respondió Amy.</p>



<p>La respuesta derrotista de la japonesa dejó a Jill con la boca abierta.</p>



<p>&#8211; No puedes rendirte ahora, estoy segura que entre todos…</p>



<p>&#8211; Olvídalo, no voy a volver a enfrentarme a él. No quiero volver a pasar por aquello.- La cortó Amy mientras se dirigía a la puerta.- Debo irme, gracias por todo.</p>



<p>&#8211; Te olvidas eso.- Dijo Jill mientras le tendía sus armas y su uniforme.- Lo recogimos en ese callejón. Me ocupé personalmente de lavar tu ropa.</p>



<p>&#8211; Ya no lo necesito.- Replicó la ninja mientras abandonaba el piso.</p>



<p>&#8211; Espera! No puedes rendirte, eres Shadow Angel. Te he visto enfrentarte sola y desnuda contra decenas de criminales armados con una sonrisa en los labios. Te he visto sobreponerte de una situación mucho peor que esta. ¡Te necesitamos!- Pero la heroína ya no la escuchaba, lentamente cogió el ascensor y se marchó.</p>



<p>Jill se quedó en la puerta unos instantes, confusa y asustada. ¿Que podría hacer la policía contra alguien que tenía aterrorizada a la mejor heroína de Detroit?</p>



<p>Dos semanas&nbsp;después. Universidad de Detroit</p>



<p>La noticia del día era que la policía se veía incapaz de acabar con los asesinatos de diversas personalidades. En los últimos días dos fiscales habían sido asesinados.</p>



<p>Amy se encontraba en la cafetería de la facultad con sus amigos. Al haber abandonado su actividad como heroína, ahora disponía de más tiempo con ellos. Aunque todos sus amigos la notaban algo apática, como si algo se hubiera apagado dentro de Amy. La japonesa por su parte, no extrañaba en absoluto su actividad como heroína. La ciudad ya encontraría otro salvador. Demasiado había arriesgado ella ya. Una conversación en una mesa contigua la devolvió a la realidad.</p>



<p>&#8211; Lo que no entiendo es como Shadow Angel no le para los pies a ese misterioso asesino- Dijo un chico.</p>



<p>&#8211; A lo mejor ya lo intentó y se la ha cargado- Respondió otro.</p>



<p>&#8211; ¿Qué dices? Estoy seguro que Shadow Angel lo derrotaría en un santiamén. Además, si le hubiera pasado algo, habría salido en la prensa, ¿No?- Respondió el primero.</p>



<p>&#8211; No lo sé, quizás no se atreve con ese tipo. Aquí dice que todos los indicios apuntan a que su siguiente víctima será el comisario Baskerville.- Dijo el segundo chico mientras señalaba una noticia.</p>



<p>Claire, molesta por los comentarios, se levantó, y se dirigió a la otra mesa. Mientras la pelirroja defendía a su heroína favorita, Amy arrebató el periódico a los sorprendidos chicos mientras leía la noticia. Al parecer, Acero Negro estaba tan seguro de sus habilidades que había dejado un mensaje escrito en la pared de la comisaría “<em>Baskerville</em><em>, n</em><em>o verás el sol de mañana</em><em>”.</em></p>



<p><em>&#8211;&nbsp;</em>Lo siento chicos, debo irme.- Dijo Amy, despidiéndose de sus sorprendidos amigos sin dar más explicaciones.&nbsp;Tenía tan solo unas horas para prepararse física y mentalmente para lo que se disponía a hacer.</p>



<p>Horas después. Al caer la noche.</p>



<p>Jill amartilló su arma cuando escuchó el timbre de la puerta. Acababa de terminar su servicio y no esperaba visitas. Con cautela, observó por la mirilla, sin ver a nadie. Asustada, decidió dar el todo por el todo. Rápidamente abrió la puerta con el arma a punto, no había nadie en el rellano. Un ruido a su espalda la hizo girar rápidamente y por poco dispara su arma.</p>



<p>Ante ella, estaba Mikoto Amy, vistiendo ropa deportiva.</p>



<p>&#8211; Creo que la última vez me dejé algo en tu piso- Dijo la ninja ante la sorprendida policía.- Espero no haberte asustado, únicamente quería poner a prueba mis habilidades. Temía que después de dos semanas estuvieran algo atrofiadas.</p>



<p>Jill le tendió la caja donde había guardado su katana, sus accesorios y su uniforme.</p>



<p>&#8211; Deberías reforzar tus ventanas.- Dijo Shadow Angel mientras se terminaba de colocar&nbsp;la máscara y&nbsp;se acomodaba sus artilugios.</p>



<p>&#8211; Me alegra tenerte de vuelta.- Dijo Jill. Aunque hablaba al vacío, en un instante la heroína había salido de su apartamento tan silenciosamente como había entrado.</p>



<p>Amy notaba como la furia recorría sus venas. Ya no se sentía apresada&nbsp;por el miedo. Había estado dos semanas&nbsp;asustada, intentando dominar sin éxito sus pesadillas.&nbsp;Reviviendo cada noche esa pelea en la azotea. En sus pesadillas se había visto morir de mil formas diferentes. Se levantaba sudada, temblando de miedo, incapaz de volverse a dormir. Ni toda la meditación&nbsp;y autocontrol aprendidos&nbsp;de su maestro hizo efecto alguno.</p>



<p>Sorprendentemente, por primera vez en quince&nbsp;días, esa noche no había miedo en su mirada.&nbsp;Tal vez fuera por la imagen que había contemplado en el periódico de esa mañana. Junto a la fotografía de la pintada en la comisaría, acompañaba la noticia otra foto, en ella se veía al comisario Baskerville, vistiendo ropa de calle, junto con su mujer embarazada.&nbsp;Tal vez fue la forma en que miraban a la cámara,&nbsp;felices, o tal vez la certeza de saber que la policía sería incapaz de detener a Acero Negro lo que hizo reaccionar a Amy.&nbsp;Shadow Angel&nbsp;no iba a permitir&nbsp;que Acero Negro hiciera daño a esa familia.</p>



<p>La heroína&nbsp;había estado desaparecida durante varios días, pero Mikoto Amy no había estado ociosa del todo. Mientras las pesadillas acechaban sus sueños, no había cesado de pensar en cómo podría vencer a alguien que la superaba en su propio terreno,&nbsp;era lo único que en cierto modo calmaba su atormentada mente. Temerosa de dormir sola, las noches que no podía pasar&nbsp;con Tom, las pasaba en la biblioteca. Entre otros estudiantes encontraba la seguridad que no sentía estando sola en su apartamento.&nbsp;Rodeada de gente era la única forma que tenía de poder conciliar mínimamente el sueño.</p>



<p>Por casualidad, en la biblioteca había dado con un antiguo tratado de esgrima español que había leído por curiosidad.&nbsp;Aquello despertó en ella ciertos recuerdos cuando estuvo estudiando una temporada en una prestigiosa Universidad de Madrid. Allí tuvo contacto con un&nbsp;profesor&nbsp;que le enseñó otro estilo de esgrima, muy diferente al suyo. Amy siempre lo había considerado un sistema demasiado estático y defensivo y nunca lo había puesto en práctica en un combate real. Ella prefería la rapidez y agilidad que le había enseñado su&nbsp;sensei.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/329/73037490/73037490_050_0039.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Ahora en cambio, mientras acudía a toda velocidad al domicilio del Comisario, creía haber encontrado la forma de derrotar a Acero Negro. Su enemigo conocía demasiado bien su kendo y su ninjutsu, si quería vencerlo debería usar otra técnica.</p>



<p>La residencia del Comisario se encontraba al lado&nbsp;de Brush Park.&nbsp;Una placa en la verja del patio indicó&nbsp;a Shadow Angel que había llegado al sitio correcto: “<em>Residencia Baskerville</em>” otra pequeña placa hizo sonreír a la ninja “<em>cuidado con el perro</em>”.</p>



<p>Ágilmente, la ninja saltó al amplio jardín&nbsp;y examinó su entorno. La residencia&nbsp;tenía&nbsp;tres pisos de ladrillo rojo, construida a finales del s. XIX, de estilo francés con elementos italianos. Pero no era la bonita arquitectura del edificio lo que examinaba Shadow Angel.&nbsp;Su entrenada vista&nbsp;localizó varias cámaras de seguridad, y a través de las ventanas se veían varios agentes de policía patrullando el interior. Acero Negro parecía sentirse sobradamente seguro como para advertir previamente a su víctima.</p>



<p>Amy se escondió entre unos arbustos, esperando su oportunidad, tarde o temprano su enemigo se dejaría ver. A través de un alto&nbsp;ventanal&nbsp;de la planta baja, la ninja observó al comisario Barkerville, con su mujer&nbsp;cenando en un amplio salón.&nbsp;Un pequeño caniche descansaba en la falda del comisario. “Así que ese es el famoso perro” pensó Amy permitiéndose una pequeña sonrisa.</p>



<p>Horas después,&nbsp;Acero Negro, entró en el jardín con facilidad. Neutralizar&nbsp;las cámaras de vigilancia era juego de niños para él.&nbsp;Los policías que custodiaban la residencia serían presa fácil de su sigilo y sus afiladas hojas.&nbsp;Caminaba tan confiado que no se percató que lo interceptaba una figura oscura hasta que la tuvo justo enfrente.</p>



<p>“Si quieres llegar a ellos, esta vez tendrás que pasar por encima de mi cadáver” masculló Shadow Angel mientras notaba como el miedo abandonaba definitivamente su cuerpo, ocupando en su lugar una férrea determinación. Cualquier duda que podría haber tenido en relación a ese encuentro, se había esfumado de su mente.</p>



<p>-¿Tu&nbsp;de nuevo? No tuviste suficiente&nbsp;la última vez&nbsp;y ahora quieres más?- Acero Negro contempló divertido a la heroína&nbsp;mientras se frotaba su entrepierna, completamente confiado.</p>



<p>Sin mediar palabra, Shadow Angel desenvainó su katana. El firme agarre&nbsp;de la ninja sorprendió a Acero Negro,&nbsp;que la imaginaba más asustada.El asesino, se llevó otra sorpresa, la chica lugar de adoptar la ágil guardia que había caracterizado su anterior encuentro, ahora adoptaba una postura más perfilada. Sujetando su arma con una sola mano y apuntando&nbsp;directamente&nbsp;su cabeza con la punta.</p>



<p>Acero Negro desenvainó sus armas, ya la había vencido una vez, volvería a hacerlo de nuevo. Esta vez se aseguraría que la heroína nunca más volviera a ponerse en su camino. Sujetando con fuerza sus armas, el villano arremetió contra la ninja.</p>



<p>Esta vez Shadow Angel en lugar de responder a la fuerza de su rival con más fuerza, adoptó otra técnica distinta. Cada vez que notaba que Acero Negro sujetaba su katana, la ninja dejaba caer ligeramente la punta de su arma, consiguiendo librarla de la sujeción de su rival. Aquello frustraba a Acero Negro, cada vez que intentaba sujetar el arma de la ninja, se encontraba con que se le escurría, volviendo a tener la maldita punta de la katana apuntando su rostro. Cada vez que una de sus hojas parecía a punto de golpear a la heroína, ella con un pequeño pero ágil movimiento se apartaba de la trayectoria de sus armas, siempre con esa maldita katana apuntando de nuevo a su rostro.</p>



<p>Esa nueva técnica frustraba a Acero Negro, acostumbrado a otro tipo de esgrima. No entendía como la primera vez había vencido a Shadow Angel tan fácilmente y ahora le costaba tanto a él, con dos armas, controlar la hoja de su enemiga. No lo comprendía y aquello le enfurecía.</p>



<p>Amy notó como su rival intensificaba la fuerza de sus acometidas, entrando de lleno en el juego de la ninja. La chica desviaba todas las estocadas de su rival y evitaba que sus dos espadas cortas trabasen su hoja.&nbsp;Con esa nueva técnica,&nbsp;aprovechaba mucho&nbsp;mejor&nbsp;la mayor longitud de su arma para contrarrestar&nbsp;la ventaja que a su rival le daba esgrimir dos armas.&nbsp;En múltiples ocasiones el asesino había acometido contra ella infructuosamente.&nbsp;En cambio la ninjaaún&nbsp;no había lanzado ninguna estocada contra el villano, esperaba su oportunidad.</p>



<p>Acero Negro al final lo comprendió, la chica le tenía miedo y por eso no se atrevía a acometerle. Su&nbsp;postura meramente defensiva&nbsp;no era sino fruto del pavor que ella sentía hacia él. Estaba convencido que ella se sentía completamente en inferioridad de condiciones, y tras esa dura faceta, la heroína estaba completamente aterrada. Sí, aterrada por lo que le sucedería cuando la venciera.&nbsp;Acero Negro se incorporó confiado. Por un momento creía haber perdido el control de la pelea pero ahora&nbsp;se volvía&nbsp;a sentir dueño de la situación. La ninja sólo se defendía, pero no lo atacaba. Estaba convencido que la única estrategia de la heroína se basaba en&nbsp;ganar tiempo a la espera que los vigilantes de la casa acudieran en su ayuda. “Qué ilusa”, pensó,&nbsp;no iba a darle ese tiempo. Ansioso, acometió con más fuerza.</p>



<p>Por fin llegó la oportunidad que Shadow Angel había estado esperando. Su rival&nbsp;se había lanzado&nbsp;con mucha fuerza, demasiada fuerza, ejerciendo demasiada presión&nbsp;sobre la hoja&nbsp;de su katana. Amy sólo tuvo que levantar ligeramente su guarda, deslizando con facilidad la punta de su hoja por debajo de las armas de Acero Negro, liberando la mortífera punta de su arma. Una fracción de segundo después, la katana de Shadow Angel apuntaba directamente al cuello de Acero Negro. El villano se percató demasiado tarde de la trampa que le había tendido la chica. Intentó apartar la punta de la katana pero sus armas teníanque recorrer&nbsp;un arco demasiado amplio. A la ninja le bastó solo con dar un pequeño paso.</p>



<p>La afilada katana penetró en el cuello de Acero Negro, justo por el punto de unión entre el casco y las placas de kevlar del villano, su punto más vulnerable. La punta penetró, cortando la arteria, sin encontrar resistencia.</p>



<p>Un segundo después, el cuerpo de Acero Negro se desplomaba al suelo. Aquella era la primera vez que Amy acababa con la vida de un enemigo. “Técnicamente es la segunda” pensó la ninja contemplando el cuerpo sin vida de su rival. Curiosamente no sentía remordimiento alguno. Acero Negro no se habría detenido en su objetivo y no habría tenido reparo en eliminarla a ella también. Ahora no podría hacer daño a nadie.</p>



<p>Los últimos segundos de la pelea habían sido captados&nbsp;por el ángulo de una cámara que Acero Negro no había inutilizado, advirtiendo a los vigilantes de la mansión, que raudos acudían hacia el lugar justo cuando el asesino se desplomaba, inerte, en el suelo. Amy contempló el cuerpo de su enemigo por un último momento antes de perderse entre las sombras de la noche.</p>



<p>El día&nbsp;siguiente. Universidad de Detroit</p>



<p>Las imágenes de la pelea en la&nbsp;residencia del comisario Baskerville&nbsp;copaban las pantallas de todos los noticieros. En el bar de la facultad, no se hablaba de otra cosa. Incluso Amy no tuvo reparos en admitir ante sus amigos que la pelea entre Shadow Angel y Acero Negro,&nbsp;aunque fueran solo unos segundos,&nbsp;era algo digno de ver.</p>



<p>&#8211; Lo veis, espada en mano Shadow Angel es imbatible.- Dijo Claire orgullosa al&nbsp;grupo de chicos&nbsp;del día anterior.</p>



<p>Terminadas las clases, Amy se dirigió a su apartamento, rodeada de sentimientos contradictorios. Por un lado, estaba contenta por haber logrado sobreponerse a sus miedos y salvar la vida del comisario. Pero por otro lado, aún sentía cierto temor ante la perspectiva de volver a enfundarse en su uniforme. Acero Negro le había hecho ver lo mucho que arriesgaba en cada una de sus salidas. Por primera vez se había dado cuenta que cada noche en que Shadow Angel saliera, podría ser la última. Hasta ahora la suerte en cierto modo la había sonreído siempre, pero no quería tentar más al destino. Recordó lo que hacía casi una eternidad para ella, le había dicho a una derrotada Estrella Polar. “En ese mundo los errores se pagan caros” pensó entrando en su amplio apartamento.</p>



<p>Amy contempló por última vez su uniforme y sus artilugios, volviéndolos a guardar, convencida que nunca más los volvería a usar. A partir de ahora, dejaría a la policía hacer su trabajo. Demasiado había hecho para la ciudad. Demasiado había arriesgado ya. Shadow Angel dejaría de aparecer. Por primera vez en dos semanas, esa noche las pesadillas no atormentaron su mente y Amy pudo conciliar un sueño reparador.</p>



<p>Epílogo. Varias semanas después</p>



<p>Alguien estaba furioso, muy furioso. Había pagado una auténtica fortuna a Acero Negro para que despejara la ciudad de los policías, jueces y fiscales más competentes, y había sido un auténtico fiasco.&nbsp;Esa maldita entrometida, esa maldita Shadow Angel, lo había arruinado todo.&nbsp;Se suponía que el misterioso asesino le iba a dejar la ciudad a punto&nbsp;de caramelo&nbsp;para que él pudiera reprender sus&nbsp;actividades sin que nadie le molestara.&nbsp;En cambio, desde hacía unas semanas volvía a tener a la policía casi encima.</p>



<p>Y&nbsp;no sólo a la policía, justo hoy, esa odiada ninja&nbsp;había vuelto a interferir en sus negocios.&nbsp;Aunque al parecer uno de sus hombres dudaba que se tratara de la misma persona. Según afirmaba, la chica que los había atacado lucía una melena pelirroja, aún así, él estaba convencido que se trataba de la misma entrometida. “Por mucho que te tiñas el pelo, a mi no me engañas Shadow Angel” pensó furioso.</p>



<p>En un ataque de ira, estuvo a punto de estrellar su puño contra la pantalla de su ordenador, pero se detuvo en el último momento. Frotándose su calva cabeza con su mano, se sentó frente al monitor y empezó a subir un vídeo a las redes sociales. Si Acero Negro había sido incapaz de detener a la heroína, tal vez esto le pararía los pies.Ya empezaba a ser hora que la gente viera otra faceta de su querida heroína,&nbsp;una faceta no tan angelical.</p>



<p><em>CONTINUARA</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/329/73037490/73037490_097_e083.jpg" alt="" width="723" height="481"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap 13. Un San Valentín diferente&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Jan 2022 11:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[ninfómana]]></category>
		<category><![CDATA[parodias]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Víspera de San Valentín. Zona comercial de Detroit Mikoto Amy llevaba unos días apática, su relación con Tom no iba bien y la chica temía que por culpa del orgullo de ambos todo se fuera al garete. Hacía una semana Amy había descubierto a Tom chateando con otra chica de la facultad “hola guapa” “saludos guapa” le decía “guapa, guapa, guapa…” siempre esa maldita palabra en cada frase. En un arrebato de celos se lo había echado en cara. Tom le había replicado acusándola de falta de confianza en la relación y de meterse en su privacidad. De acuerdo, parte [&#8230;]]]></description>
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<p>Víspera de San Valentín. Zona comercial de Detroit</p>



<p>Mikoto Amy llevaba unos días apática, su relación con Tom no iba bien y la chica temía que por culpa del orgullo de ambos todo se fuera al garete.</p>



<p>Hacía una semana Amy había descubierto a Tom chateando con otra chica de la facultad “hola guapa” “saludos guapa” le decía “guapa, guapa, guapa…” siempre esa maldita palabra en cada frase. En un arrebato de celos se lo había echado en cara. Tom le había replicado acusándola de falta de confianza en la relación y de meterse en su privacidad.</p>



<p>De acuerdo, parte de razón tenía, no debería haber accedido a su cuenta de Instagram para curiosear sus mensajes privados, pero es que el hecho que Tom llamara “guapa” a otra chica la ponía de los nervios. Además, la chica en cuestión no dejaba de subir fotos en ropa interior, fotos a las que Tom evidentemente daba “like”.</p>



<p>A causa de ello, Tom y Amy llevaban varios días de morros y sin hablarse. Claire incluso había intentado mediar entre la pareja, aunque aquello lejos de suavizar la disputa, la había agravado. La japonesa era demasiado orgullosa como para admitir que no debería haber entrado en su cuenta de Instagram y vulnerar su privacidad, tampoco iba a admitir que antes de dudar de Tom quizá debería haber hablado las cosas con otro tono.</p>



<p>Tom por otro lado, no iba a disculparse por algo que, según él, no tenía nada de malo, aunque saliera con Amy, era libre para hablarse con sus amigas y se sentía herido por la falta de confianza que la japonesa había demostrado tener en él.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_032_a375.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Pero ahora, por primera vez en mucho tiempo, Amy tenía miedo. Sí, la chica que se había enfrentado a los peores monstruos de la ciudad, que había vivido auténticos infiernos y se había sobrepuesto a cualquier adversidad, ahora tenía miedo. Tenía miedo de perder a Tom, al chico al que tanto amaba.</p>



<p>Así que, aprovechando que el día siguiente era San Valentín, Mikoto Amy por primera vez en su vida iba a tragarse su orgullo, le pediría disculpas a Tom y haría todo lo posible para reconciliarse con él. Y allí estaba ella, en plena zona comercial buscando algún detalle para su chico, un pequeño regalo que la ayudara a suavizar la tensión que había entre ambos.</p>



<p>Sin tener ninguna idea en mente, Amy había entrado en una bombonería y sostenía en sus manos una caja de variados bombones en forma de corazón. ¿Le gustarían a Tom? Mientras se dirigía a la cola de caja, sacó su teléfono móvil.</p>



<p>“Por que no vienes mañana a comer a mi piso y arreglamos las cosas? Te esperará una sorpresa. Ya sabes lo mucho que te quiero” le escribió a Tom mientras sujetaba la caja de bombones.</p>



<p>Una voz a su espalda le puso la piel de gallina.</p>



<p>&#8211; ¿Problemas con tu novio?- Le susurró una voz femenina.</p>



<p>Amy se giró rápidamente con una mueca en su rostro que reflejaba sorpresa y espanto a partes iguales. Una enorme pamela en la cabeza de la mujer que tenía detrás impedía a Amy ver su rostro, pero su voz era inconfundible.</p>



<p>&#8211; ¿Felina?- Susurró Amy con un hilillo de voz.</p>



<p>&#8211; ¡Bingo!- respondió divertida la chica- Veo que tienes buen gusto por los dulces.</p>



<p>Amy tardó unos segundos en percatarse qué quería decir su enemiga. Examinando la caja de bombones descubrió que los fabricaba la empresa de dulces en la que meses antes, toda una eternidad para la chica, Shadow Angel había sufrido su primera derrota.</p>



<p>La japonesa no se dejó amedrentar por el comentario de Felina, ahora tenía una oportunidad de oro para intentar reconocer su identidad. Con un rápido movimiento de mano intentó apartar la amplia pamela. Felina, adivinando la intención de su rival, dio un ágil salto hacia atrás, esquivando por unos milímetros la rápida manotada de la ninja. Varios clientes se habían girado y miraban a ambas chicas llenos de curiosidad.</p>



<p>&#8211; Shht, pequeña gatita, guarda tus garras. No querrás montar un espectáculo aquí, ¿verdad?</p>



<p>Amy no la escuchó, la daba rabia que su enemiga se hubiera enterado de su situación sentimental. Con un ágil movimiento volvió a arremeter contra la villana. Felina repitió la maniobra, chocando su espalda contra una estantería, con un movimiento desesperado, agarró la muñeca de la japonesa cuando sus dedos rozaban el sombrero.</p>



<p>&#8211; Yo de ti no lo intentaría pequeña. Mi paciencia es finita. Descubre mi rostro y verás como tus vídeos circulan en todas las redes sociales. Dime, ¿quieres ser trendig topic?- Le susurró Felina en tono autoritario.</p>



<p>Amy con un gesto de rabia en el rostro no tuvo más remedio que apartar su mano y separarse de la villana. Por mucho que odiara reconocerlo, Felina tenía el control absoluto sobre ella, si cualquiera de los videos que su rival tenía circulara por internet, sería el fin de Mikoto Amy.</p>



<p>&#8211; ¿Qué haces aquí? Dudo que este encuentro sea casualidad.- Preguntó la japonesa.</p>



<p>&#8211; Sí y no.- Respondió Felina.- Estaba paseando tranquilamente por el centro cuando por casualidad te vi pasar cabizbaja. No me gustó verte triste y he decidido seguirte para averiguar qué te pasaba. Somos amigas, ¿no?</p>



<p>&#8211; ¡NO! No somos amigas. ¡Déjame en paz! Ya hice lo que me pediste. Yo no te hecho nada, desaparece de mi vida.- Replicó Amy alzando la voz.</p>



<p>&#8211; Eh tranquila, estás montando un numerito- Replicó la villana señalando varios curiosos que contemplaban la escena.- Por supuesto que estamos en paz, hiciste un gran trabajo con Estrella Polar. Yo solo quería comprobar que estabas bien. Encima que me preocupo por tí.</p>



<p>&#8211; Ya lo has comprobado, ahora vete. Tengo asuntos que atender.- Respondió Amy.</p>



<p>&#8211; Pobrecita… me da pena verte con el corazón roto por culpa de un chico.- Dijo la villana en un susurro.- Hombres… todos son iguales… Te enamoran, se aprovechan de ti y luego te dejan tirada por otra. ¿Me equivoco?</p>



<p>-Tom es distinto, él es&#8230;- Amy lamentó haber dicho aquellas palabras, Felina era su enemiga y cualquier información que le diera sería un arma que podría utilizar contra ella.</p>



<p>Pero Felina no era quien para dejar escapar una oportunidad como aquella para sonsacar información a Shadow Angel. Con suaves palabras, la villana engatusó a Amy hasta que la japonesa se sinceró con ella y le contó lo que sucedía. Felina tenía una habilidad enorme con sus palabras para sonsacar lo que quería de la gente, Amy no fue una excepción. Como si de una amiga preocupada se tratara, pagó ella la caja de bombones y llevó a Amy hasta la terraza de una cafetería, donde la heroína terminó de contarle la historia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_049_8f47.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Pobrecita… estás totalmente enamorada de ese chico. Me sabe mal verte así.- Con sus dulces palabras, la villana fue ganándose a Amy.- Deja que te dé un consejo, ve a ver hoy a tu chico y mañana…</p>



<p>El rostro de Amy palideció al escuchar la propuesta de Felina.</p>



<p>&#8211; De ninguna manera, eso sí que NO.- Replicó molesta.</p>



<p>&#8211; ¿Quieres o no quieres recuperar a tu chico? ¿No confías suficientemente en mí?</p>



<p>No, Amy no confiaba para nada en Felina y no le gustaba nada el cariz que estaba tomando el asunto. Dando por finalizada la conversación hizo el gesto de levantarse de la mesa cuando unas palabras la hicieron sentarse de nuevo.</p>



<p>&#8211; De acuerdo, si te niegas, tendré que ayudarte de otra forma. Tal vez mandando a tu chico alguno de tus vídeos consiga que recupere su interés en tí.- Felina sacó su teléfono móvil y empezó a trastear sus archivos.- Tal vez este… o sí, definitivamente este le gustará.</p>



<p>&#8211; ¡Basta!- gritó Amy.- Por favor, basta. Acepto lo que me propones, pero como te sobrepases…</p>



<p>&#8211; Como me sobrepase ¿qué?- Dijo Felina desafiante, para acto seguido cambiar su expresión por una sonrisa.- Me alegro que aceptes mi sugerencia, te garantizo que todo saldrá bien y a partir de mañana tu chico sólo tendrá ojos para ti.</p>



<p>Felina pagó la consumición y se levantó de la mesa, perdiéndose entre la multitud que paseaba por el centro de la ciudad. Amy se quedó allí, pensativa, varios minutos. No se fiaba de Felina, pero por otra parte su sugerencia no le parecía mala idea.</p>



<p>Horas después</p>



<p>Después de la conversación con Felina, a Amy no se le hizo muy difícil llamar a Tom. Por el tono de voz, el chico seguía molesto con ella, pero el tono conciliador de Amy lo calmó. Ahora estaban frente a frente, sentados en una pastelería, compartiendo unos dulces con chocolate.</p>



<p>Siguiendo el consejo de Felina, Amy se disculpó ante Tom por su actitud, le dijo que no quería que se sintiera atado a ella y que tenía todo el derecho del mundo a hablarse con sus amigas. Que lamentaba mucho su arrebato de celos y que no quería ser un lastre para él. Sus últimas palabras provocaron una enorme sacudida en el corazón del chico.</p>



<p>&#8211; Al final, siempre podemos continuar como amigos.- Dijo Amy.- Me caes muy bien.</p>



<p>No, aquello no podía estar pasando. ¿Amy estaba rompiendo con él? Tom se dio cuenta de lo mucho que significaba para él su relación con ella y se le hacía un nudo en la garganta con sólo pensar que ya no le quería.</p>



<p>Sus palabras tuvieron el efecto previsto, en eso Amy debía reconocer que su enemiga había acertado de pleno. Ante la falsa amenaza de romper su relación, era Tom el que ahora se estaba disculpando con ella, pidiéndole perdón por los reproches que le había hecho.</p>



<p>Todas las discusiones previas quedaron olvidados y aquello quedó como un pequeño bache en su relación. Ambos se querían mucho y no tardaron en fundirse en un intenso beso con sabor a chocolate caliente.</p>



<p>Estuvieron juntos toda la tarde, recuperando el tiempo perdido, hasta casi entrada la noche. El chico tenía una cena en casa de sus abuelos y tuvieron que despedirse. Mientras miraba a la chica alejarse, Tom no paraba de maldecirse por su comportamiento infantil de los últimos días. Casi había perdido a la chica que tanto amaba. Con el corazón palpitante, se encaminó hacia el domicilio de sus abuelos pensando en que mañana sería un gran día.</p>



<p>Amy se alejó de Tom y, aún con la caja de bombones bajo el brazo, se encaminó pensativa hacia su apartamento. La primera mitad del plan de Felina había salido mucho mejor de lo esperado. Por un lado se sentía feliz, notaba que había recuperado a Tom. Pero por otro lado, le preocupaba el día de mañana.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_071_fca7.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El día siguiente. 14 de febrero, San Valentín</p>



<p>Amy se levantó temprano y con una extraña sensación en el cuerpo. Se sentía feliz y amada de nuevo. Pero por otro lado, le preocupaba lo que Felina quería preparar para ese día. Nerviosa, hizo sus ejercicios matinales, desayunó un cuenco de yogur con fruta y se metió en la ducha. Justo cuando se terminaba de secar el pelo sonó el timbre, su visita se había adelantado. Se vistió rápidamente y abrió la puerta.</p>



<p>Afuera la esperaba una chica rubia de unos treinta años, aunque era difícil precisar su edad. Cubría su rostro con un pañuelo y unas gafas de sol. Con un bufido Amy le indicó que entrara.</p>



<p>&#8211; Carai gatita, menudo pisito que tienes.- Dijo Felina admirando el céntrico ático de Amy.- Veo que tu familia no ha reparado en gastos.</p>



<p>La familia de Amy había alquilado para su estancia en Detroit un céntrico ático con dos habitaciones, un salón-comedor con una cocina anexa mediante una barra americana y un amplio baño con una ducha de hidromasaje. Grandes ventanales en el comedor permitían gozar de una vista privilegiada de la ciudad. Sí, a Mikoto Amy no le faltaban comodidades.</p>



<p>&#8211; Ya te has divertido suficiente conmigo, ¿por qué no me dejas en paz?- Le dijo Amy resignada.</p>



<p>Pero a Felina le divertía mucho Mikoto Amy y no estaba dispuesta a dejar escapar esa oportunidad. Abrió la nevera y se sirvió un vaso de leche en una taza.</p>



<p>&#8211; ¿En paz? Pero si todo eso lo hago por tu bien.- Replicó divertida la villana mientras le mostraba lo que tenía previsto.</p>



<p>Amy se resistió, avergonzada por lo que su adversaria tenía preparado. Aunque muy a su pesar tenía que reconocer que gracias al consejo de Felina había recuperado a Tom. La japonesa insistió de todas las maneras posibles pidiéndole que saliera de su casa y la dejara en paz.</p>



<p>A Felina aquella situación la divertía en sobremanera. Disfrutaba ostentando el control sobre las personas, y Mikoto Amy/Shadow Angel era su víctima favorita. ¿Cuántas personas en el mundo podían deleitarse con tener completamente dominada no sólo a una aristócrata japonesa sino también a una famosa luchadora contra el crimen? Le encantaba la sensación que le producía tener a Amy en la palma de su mano, sin más opción que plegarse a su voluntad. Y también le gustaba escuchar las inútiles súplicas de la heroína.</p>



<p>-¿Sabes? en parte todo eso es culpa tuya, no deberías chatear en un lugar público con tu novio. Gracias a tu ingenuidad ayer pude memorizar el teléfono de tu chico. Quizá sería mejor que le hiciera una llamada y le hablara de tí, de como en lugar de su compañía prefieres pasar las noches disfrazada y rodeada de malhechores. Podría hasta enviarle algún archivo para que vea como&#8230;</p>



<p>-¡Ya basta!- Gritó Amy- De acuerdo, lo capto, estoy completamente a tu merced, haz lo que tengas que hacer y por favor, desaparece de mi vida.</p>



<p>Felina sonrió. Le encantaba la sensación de poder y dominio que tenía sobre la heroína. Relamiéndose los labios puso manos a la obra. Había estado toda la noche fantaseando con ese momento y no iba a desaprovecharlo. Tenía varias horas por delante.</p>



<p>Mientras Felina hacía, acudieron a la mente de Amy recuerdos de su primer encuentro con la villana, sobre la primera vez que había sido derrotada y como había llegado a gozar en manos de su captora. Ahora, con su rival invadiendo la intimidad de su piso, la situación era distinta, aunque sería injusto decir que Amy no disfrutó también con esa situación. Aunque hacía auténticos esfuerzos para que su excitación fuera lo menos evidente posible.</p>



<p>Pasadas un par de horas, Felina contempló satisfecha su obra. Estaba segura que el resultado sería mucho mejor de lo esperado. Amy estaba espléndida, a punto de caramelo. Tanto que Felina no pudo evitar inmortalizar ese momento con una fotografía.</p>



<p>-Sabía que al final eso te terminaría gustando- Dijo la villana percatándose de la excitación de la japonesa.- Moriría por ver la cara de tu novio cuando te vea.</p>



<p>Amy no pudo responder. Faltaban pocos minutos para la llegada de Tom. Con una mirada que reflejaba excitación e inquietud a partes iguales contempló como Felina abandonaba su habitación. Con un suspiro de alivio, se relajó cuando escuchó abrir y cerrarse la puerta del apartamento. &#8220;Por fin se ha ido&#8221; pensó. Amy no tenía mucho que hacer, así que cerró los ojos y esperó que Tom fuera puntual y no se demorara.</p>



<p>Minutos después</p>



<p>Tom llegó a la puerta de entrada del moderno bloque de apartamentos en el que vivía Amy. Durante todo el trayecto no había dejado de pensar en la sorpresa que le tendría preparada la chica. La verdad es que estaba totalmente intrigado, y el mensaje que le había mandado horas antes a su teléfono había contribuido a ello. &#8220;No llames al timbre, entra directamente, las llaves estarán en el buzón. En mi habitación te esperará una sorpresa. Te quiero&#8221;.</p>



<p>El chico lamentaba su comportamiento infantil de las últimas semanas. Se había comportado como un auténtico idiota. Coqueteando con otra chica, no se había dado cuenta que estaba hiriendo los sentimientos de Amy. Y aquello había estado a punto de costarle su relación con ella. Tom era consciente de que su belleza masculina atraía a la mayoría de chicas, durante muchos años se había aprovechado de ello y había compartido cama con las chicas más guapas del instituto y de la universidad. Pero no estaba acostumbrado a comprometerse en relaciones a largo plazo, le encantaba la sensación de tener a la mayoría de chicas detrás suyo. Terminaba una relación y empezaba otra con la chica que le colmara con más atenciones. Pero algo había cambiado en él con la llegada de Amy a la Universidad.</p>



<p>La belleza exótica de la chica había captado la atención, no solo de Tom, sino de la mayoría de chicos de la clase. Tom no estaba acostumbrado a que le dijeran que no, así que se sorprendió cuando Amy rechazó su oferta de salir el viernes a tomar algo con su grupo de amigos. Aquello supuso un reto para él, quería acercarse más a esa chica que trataba a todo el mundo con frialdad y distancia. Entre semana Amy no tenía inconveniente en comer con él y sus amigos, pero llegado el fin de semana desaparecía del mapa. Tenía que concentrarse en los estudios, era la excusa que daba. Se tranquilizó cuando se dio cuenta que no sólo era él, sino que la chica rechazaba las proposiciones que recibía de los otros chicos de la clase. Con el tiempo, la mayoría de chicos dejaron de perder el tiempo en Amy, a la que consideraban una &#8220;estirada&#8221; y una &#8220;estrecha&#8221;.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_083_6309.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Tom no consideraba a la chica ninguna de ambas cosas, en los momentos que compartía con él, la chica reía y lo pasaba realmente bien, participando de las bromas con el grupo. Un día, él y su grupo decidieron abordarla al salir de clase y la convencieron de que pasara con ellos una noche de viernes. Aquella noche, definitivamente cambió la percepción que él tenía de la &#8220;tímida Amy&#8221;, descubriendo que de “tímida”, “estrecha” o “estirada” no tenía nada. A partir de allí sus sentimientos hacia la chica no cesaron de crecer. Hasta que finalmente, un día decidió dar el paso y la besó al salir de clase. Para su sorpresa, aunque el beso fue corto, ella no lo rechazó, cuando se separó de él parecía forzada a hacerlo, como si un compromiso ineludible la impidiera estar más tiempo con él. Ella no le dio ninguna excusa, pero estuvo tres días completamente ilocalizable. El chico pensó que para la chica quizá habría sido un error y que no quería saber nada de él. El hecho que tampoco respondiera a los mensajes de sus amigos empezó a preocuparlo. Justo cuando pensaba en acudir a la policía, vio a la chica entrar a la facultad, fundiéndose con él en un intenso abrazo. Fue en aquel momento cuando el chico que sus sentimientos hacia ella iban más allá de la mera atracción sexual y que empezaba a estar enamorado de esa enigmática japonesa.</p>



<p>En su afán por colmar a Amy de atenciones, había empezado a actuar de forma sobreprotectora hacia ella hasta el punto de agobiarla. El hecho que la chica rehusara cualquier encuentro sexual con él no hacía sino ponerlo de los nervios, sentía que había algo que se interponía en su relación. Pero una noche de halloween por fin la chica se entregó completamente a él. Aquella fue la mejor noche de su vida. Cuando se dio cuenta que podría pasar el resto de su vida con Amy. Nunca se había sentido tan feliz, hasta que la pifió completamente.</p>



<p>Centrado completamente en él, había dejado de lado los sentimientos de la chica. Y su extrovertida personalidad no pudo resistirse a chatearse y coquetear con otra chica de la clase. Sobretodo desde que ella había empezado a subir fotos suyas en ropa interior a su cuenta de Instagram. Cuando Amy no podía estar por él, Tom se acercaba a esa chica y le hablaba, riéndose juntos, comentaba todas las seductoras fotos que ella subía a redes sociales. Los fines de semana en que Amy, por cualquier excusa, no podía estar con él, Tom llamaba a su nueva amiga para que viniese con sus amigos. Sin preocuparse de los sentimientos de Amy. Hasta que ella un día le cogió el móvil y leyó los mensajes que se intercambiaban. Y se desató la hecatombe. Tom en su fuero interno, estaba convencido que no había hecho nada malo y que ninguna disculpa le debía a Amy. No era su culpa que la chica fuera tan celosa, al fin y al cabo con la otra chica sólo había compartido sonrisas, mensajes, y alguna que otra cena junto con sus amigos. Al fin y al cabo era Amy la que muchas veces declinaba, sin motivo aparente, pasar el fin de semana con él.</p>



<p>No fue hasta la conversación de ayer que Tom se dio cuenta realmente de lo muy enamorado que estaba de Amy y de lo mucho que significaba la chica para él.</p>



<p>Él no comprendía, porque Amy nunca se lo diría, que ella se moría de ganas de pasar más tiempo juntos. Pero Shadow Angel lo impedía. Varias veces Amy había sentido la tentación de dejar su doble vida y dedicarse exclusivamente a sus estudios y a Tom. Pero siempre aparecía un villano al que la policía no podía interceptar. Siempre había alguna víctima que salvar. Por mucho que se esforzara, Shadow Angel seguía siendo necesaria. Y ello le impedía dedicar a Tom todo el tiempo que desearía.</p>



<p>El chico sacudió su cabeza y volvió a la realidad. Recogió un juego de llaves en el buzón y cruzó la puerta intrigado. Entró en un moderno ascensor y marcó el interruptor del ático. El ascensor, con paredes de cristal, permitía contemplar el centro de la ciudad a medida que se elevaba. Pero Tom no quitaba ojo del mensaje que le había mandado Amy, impaciente. Pasados unos minutos, que le parecieron horas, se encontró frente a la puerta del piso de la chica.</p>



<p>Un aroma agradable recibió al chico nada más entrar. El incienso que usaba Amy para perfumar el piso se mezclaba con un aroma dulce. Había también un tercer olor, un olor a fragancia femenina, distinto al perfume de crisantemo que usaba Amy, pero Tom no prestó atención a ello. Cerrando la puerta detrás de sí, se encaminó al dormitorio de la chica, ansioso por descubrir la anhelada sorpresa que le tenía preparada. Al cruzar la puerta, el corazón le dio un vuelco a medida que notaba una creciente excitación en su interior. Había esperado cualquier cosa menos algo así.</p>



<p>Amy estaba tumbada en la cama, completamente desnuda, y atada al estilo &#8220;shibari&#8221; con una fina y suave cuerda. Sus manos estaban juntas y firmemente atadas por encima de su cabeza. Una cuerda las sujetaba al cabezal de la cama impidiendo que pudiera moverlas. La misma cuerda recorría todo el cuerpo de la chica, sujetando sus antebrazos, bajando por su cuello pero sin cortar su respiración. En múltiples nudos y cuerdas recorría su torso, sujetando firmemente sus pechos y como una telaraña descendiendo por su barriga hasta terminar en finos nudos en su ingle.</p>



<p>Otras dos cuerdas sujetaban firmemente sus muslos con sus tobillos, impidiendo a la chica pudiera estirar las piernas. Las bonitas piernas de Amy parecían las de un pavo al horno listo para ser devorado. A Tom se le hacía la boca agua al contemplar a su pareja en esta situación. Nunca había practicado el bondage ni el shibari, ni con Amy ni con ninguna otra chica, era algo que nunca había despertado sus fantasías. Pero ahora, contemplar a Amy atada de aquella manera, totalmente indefensa y a merced del chico, lo excitaba enormemente.</p>



<p>Decir que la chica estaba totalmente desnuda, tampoco sería del todo cierto. Sus pechos estaban recubiertos de chocolate fundido con una cereza madura coronando los mismos, como si de un pezón endurecido se tratara. Su ombligo lo cubría un caramelo en forma de corazón. Su pubis lo cubría una rodaja de naranja caramelizada. Era obvio que la chica había precisado ayuda para toda esa puesta en escena, pero en aquél momento la mente de Tom estaba lejos de preguntarse quién había ayudado a Amy.</p>



<p>La chica únicamente podía murmurar pequeños gemidos, su boca estaba silenciada por una mordaza de goma en forma de corazón. Pese lo incómoda que pudiera parecer su postura, los ojos de Amy reflejaban un intenso deseo.</p>



<p>La chica, que desde joven había sentido cierta atracción fetichista con el bondage y las ataduras, llevaba un tiempo deseando practicar algo así con Tom. Su timidez le había impedido proponer al chico &#8220;jugar con cuerdas&#8221; por miedo a que la considerara una &#8220;rarita&#8221;. Pero ahora, viéndose totalmente impotente ante el chico que amaba, la sensación de que ahora mismo Tom podría hacer cualquier cosa con su cuerpo sin que ella pudiera impedírselo, la llenaba de un intenso deseo. La mirada boquiabierta de Tom reflejaba a partes iguales, sorpresa y pasión. Por unos instantes, Amy se olvidó de Felina y de sus reticencias a que la atara de esa forma. Ahora solo estaban ella y Tom, y ambos anhelaban fundirse el uno con el otro.</p>



<p>Al lado de Amy había un sobre cerrado, en el que Tom tardó en reparar. Movido por la curiosidad, lo abrió. Dentro, en papel perfumado de color rosa había una nota manuscrita con la letra de Amy.</p>



<p>&#8220;Espero que te guste la sorpresa</p>



<p>Feliz San Valentín</p>



<p>Te Amo</p>



<p>Amy&#8221;</p>



<p>Cualquier duda acerca de su relación, cualquier rencor o desavenencia que el chico pudiera aún albergar sobre Amy desapareció en el mismo instante en que leyó la nota. Definitivamente se dio cuenta que nunca había amado tanto a una chica como amaba a Mikoto Amy, y que nunca encontraría una chica que le amara tanto como esa enigmática japonesa. Con delicadeza, dejó la nota en la mesita de noche y el chico se centró en su regalo de San Valentín. Tenía todo el día por delante, y ambos querían gozarlo al máximo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_121_77ad.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Tom se tumbó al lado de Amy (en la espaciosa cama había sitio de sobra para los dos), y empezó a recorrer suavemente la fina piel de la chica con sus manos. Cogió una cereza de uno de sus pezones y untándola en el chocolate de su pecho, la devoró con pasión, repitió lo mismo con la otra. A Amy se le erizaba la piel al notar el contacto de las fuertes manos de Tom. El chico pasó a saborear el resto del chocolate, recorriendo con su hábil lengua los senos de la japonesa. Poco a poco, a medida que la lengua del chico recorría otras partes de su cuerpo, finas y dulces líneas de color castaño se iban dibujando en la desnuda piel de la chica.</p>



<p>La mordaza de Amy silenciaba los gemidos de placer de la chica, ella notaba como cada vez más se le humedecía la vagina, deseaba que el chico le prestara atención en esa zona, pero Tom no tenía prisa. Con su lengua, fue descendiendo por su barriga, dibujando círculos de chocolate, deteniéndose a lamer el caramelo de su ombligo, apretando con su boca su fina barriga, hundiendo su ombligo, succionando su dulce piel. Hasta que la golosina no se derritió del todo, el chico no continuó descendiendo.</p>



<p>Al notar que la lengua del chico se acercaba a su zona más íntima y húmeda, Amy arqueó las caderas en la medida que las cuerdas que la ataban lo permitieron, indicando al chico la zona en la que deseaba ser lamida. El chico descendió y con pequeños mordiscos, devoró la rodaja de naranja. Cuando se terminó la pieza de fruta, el chico no se detuvo, continuó mordisqueando el depilado pubis de la chica, deteniéndose en su diminuto y atrevido tatuaje. Tom notaba como la vagina de Amy no cesaba de segregar fluido, era obvio lo que ella deseaba. El chico detuvo su lengua y contempló el rostro de la japonesa. Su mirada era puro deseo, no podía hablar pero su cuerpo transmitía lo que ella quería, a través de la mordaza, resbalaban hilillos de saliva por su cuello. Tenían todo el día por delante y no había prisa.</p>



<p>Dejando a Amy completamente encendida, el chico se retiró de su cuerpo. La chica soltó un gemido de frustración que, a través de la mordaza, a Tom le pareció el maullido de un gatito. El chico se puso de pie ante ella y empezó a quitarse la ropa.</p>



<p>Amy, totalmente extasiada, contempló como poco a poco, Tom se iba desnudando. El chico vestía una camisa blanca que ella le había regalado poco antes de empezar a discutir, y que tan bien le quedaba. La chica se deleitó viendo como uno a uno, se desabrochaba los botones, descubriendo un atlético torso y unos definidos abdominales. El chico luego pasó a quitarse el cinturón y a desabrocharse los pantalones tejanos. Mientras se bajaba los pantalones, la chica se deleitó con la erección que los bóxer del chico no podían disimular. Ella estaba ansiosa porque el chico se los quitara y empezara a penetrarla con su miembro, totalmente acorde con la complexión atlética del chico.</p>



<p>Tom no se hizo rogar mucho más, embriagado de pasión, se tumbó con suavidad encima de la chica. Besó intensamente sus labios amordazados y empezó a penetrarla. El grueso pene del chico entró sin dificultad en la húmeda y dilatada vagina de la chica. Pronto, los ahogados gemidos de la chica fueron superados por los jadeos de placer del chico. El chico se dejó guiar por sus estímulos y no intentó disimular su placer. El apartamento de Amy estaba bien insonorizado y no había riesgo que nadie escuchara sus gemidos. ¿O sí?</p>



<p>Ese mismo instante. En la habitación de invitados</p>



<p>Felina estaba tumbada encima de la cama de invitados de Amy, con la puerta de la habitación entreabierta, deleitándose con los ruidos de placer de ambos chicos. Imaginarse lo que aquél atlético chico estaría haciendo con el cuerpo de su “gatita sumisa” la estaba excitando más de lo que había previsto.</p>



<p>No, Felina no había sido totalmente honesta con Amy. Como reza el dicho sobre los gatos, su curiosidad pudo con ella. Cuando estaba a punto de abandonar el apartamento de Amy, ya con la puerta abierta, cambió de idea. Cerró la puerta sonoramente para que la japonesa confiara en que había abandonado su piso y, sigilosamente, se escondió en la habitación de invitados.</p>



<p>Sí, Felina sentía cierta envidia por el atractivo chico con el que salía Amy. Tom era todo lo que una chica podía desear en un hombre. Alto, atlético, con una abundante melena rubia y rizada… Sí, Felina se escondió, le mordía la curiosidad, quería saber como se comportaba ese atractivo joven en la cama. Quería tener una visión privilegiada de lo que haría con la indefensa Amy. Esta vez Felina no se iba a contentar con una mera grabación de vídeo. Quería disfrutar del espectáculo “en directo”.</p>



<p>Mientras la villana se levantaba el vestido y se bajaba sus bragas, dispuesta a acariciar su sexo con su mano, dirigió su mirada hacia su bolsa. Dentro había un único “juguete” que no había utilizado. Su intención era usarlo para divertirse con Amy una vez la tuviera atada, pero para su frustración, la villana se había deleitado demasiado atándola y preparándola para su chico que el tiempo se le había venido encima. Un error de cálculo que le había impedido jugar con el cuerpo de su “gatita”. En ese momento tampoco le dio demasiada importancia. Mikoto Amy estaba totalmente sometida a ella, en cualquier otro día, podría llamarla y hacer lo que quisiera con su cuerpo. Pero ahora, una nueva idea se iba formando en su mente. “¿Por qué no?” pensó mientras apartaba la mano de su húmeda vagina y, silenciosamente se levantaba de la cama dirigiéndose a su bolsa.</p>



<p>Mientras tanto, en la habitación de Amy</p>



<p>Amy, con los ojos entrecerrados, no dejaba de mirar a Tom mientras el chico la penetraba apasionadamente. La presencia del duro miembro de él en su vagina, hacía arquear a Amy de placer, todo lo que sus ataduras le permitían. El chico no había retirado la mordaza de su boca, le gustaba ver como Amy mordía apasionadamente ese corazón de goma que la impedía articular palabra, disfrutaba escuchando sus gemidos de placer, ver como la saliva de la chica resbalaba por la comisura de sus labios, escuchar aquellos excitantes ruiditos que salían de su boca cada vez que ella intentaba decir algo. Sí, Tom gozaba enormemente de tener a Amy no sólo amordazada sino completamente indefensa y a su merced. Tenía el cuerpo de la hermosa japonesa completamente a su plena disposición, y no había rincón de su suave piel que no hubiera explorado con sus manos, sus labios o su miembro.</p>



<p>La joven pareja estaban tan entregados el uno al otro que no notaron que una tercera persona había hecho acto de presencia.</p>



<p>Felina, totalmente desnuda salvo por su pañuelo y las gafas de sol que ocultaban su rostro, contemplaba excitada como Tom penetraba apasionadamente a “su gatita”. Por unos instantes, deseó ser ella la que estuviera atada y desnuda en esa cama y tener al hercúleo chico gozando con su cuerpo. Pensándolo unos instantes, Felina cambió su fantasía, mucho mejor tener al chico atado e indefenso a su cama a su plena disposición. Se imaginó azotándolo con su látigo, clavando sus uñas en la tersa piel del chico, mordiendo sus pezones, jugando con su miembro… Tal vez algún día podría&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_108_d280.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>La villana notaba como la libido se adueñaba de su cuerpo mientras contemplaba la ancha espalda y el definido trasero de aquél chico que gozaba de su pequeña sumisa. A medida que el aparato que tenía entre sus piernas hacía su trabajo, decidió pasar a la acción.</p>



<p>Amy no apartaba sus ojos del cuerpo de Tom, pero su mente entrenada, captó un ligero movimiento por el rabillo del ojo. La chica abrió sus ojos y, asustada y sorprendida, intentó avisar al chico. De su boca en lugar de un grito de advertencia, salió un ligero gemido al que Tom no prestó atención. El chico tenía la mirada fija en los suaves y firmes pechos de Amy, así que no pudo advertir el cambio en la mirada de la chica hasta que fue demasiado tarde.</p>



<p>Tom se sobresaltó al notar como alguien se subía a su espalda, como unas piernas suaves y definidas presionaban su cadera. El chico intentó apartarse, sorprendido, pero una firme mano le agarró por el cuello, obligándolo a fijar su vista en Amy.</p>



<p>&#8211; Shhht, relajate y disfruta. Todo forma parte de tu sorpresa.- Le susurró al oído una suave voz femenina.</p>



<p>El chico no entendía lo que sucedía y tampoco podía pedirle explicaciones a la amordazada japonesa. De hecho, la mente del chico estaba lejos de poder encontrar una explicación razonable a aquello. Estaba a punto de fundirse de placer y no deseaba, ni podía, parar. Para él era obvio que si esa desconocida chica estaba en el apartamento de Amy era porque contaba con el consentimiento de la japonesa.</p>



<p>Tom, se dejó llevar por el éxtasis y siguió penetrando a Amy. La japonesa estaba a punto de alcanzar el clímax, un clímax demasiado intenso como para dejarse llevar por la ira. Cerró los ojos y se dejó llevar por el placer.</p>



<p>Felina frotaba todo su cuerpo por la espalda de Tom, con sus manos firmemente agarradas a los fuertes pectorales del chico y sus piernas apretadas contra las caderas del chico. Buscando el roce del cuerpo del chico con su clítoris. Eso, sumado al estímulo que le provocaba el consolador que tenía dentro de su vagina, hacía gemir a Felina de puro placer, gemidos que la villana disfrutaba emitiendo en la oreja del chico.</p>



<p>No era la primera vez que Tom tenía sexo con más de una chica, pero si la más intensa. Mientras penetraba a Amy, devorando su cuerpo con su mirada, notaba a la otra “fiera” firmemente agarrada a su espalda. Fuere quien fuere, la chica sabía lo que hacía. Sus labios rozaban su oreja, cada gemido de ella, cada jadeo, le erizaba la piel. Notar los firmes pechos de la desconocida apretados contra su espalda, sus pezones endurecidos, lo ponía a mil por hora. Y no sólo era eso, además, la chica buscaba su propio placer frotando su sexo contra la espalda del chico.</p>



<p>Mientras Felina se fundía de placer, incrementó sus gemidos, lamiendo la oreja de Tom, notando como el chico se estremecía al notar su lengua recorrer cada rincón de su oreja. Aquello para él, fue demasiado, derritiéndose dentro de Amy en un intenso jadeo.</p>



<p>En el mismo momento que Tom se fundía dentro de ella, Amy gozó de un intenso orgasmo. Mientras Felina jugaba con el cuerpo del chico, la japonesa había notado como él incrementaba la pasión de sus envites. Aquello, involuntariamente, llevó a Amy al punto álgido de placer.</p>



<p>Aquello había sido intenso, demasiado intenso. Sorprendentemente, los tres jóvenes habían alcanzado el clímax de forma casi simultánea. Tom, agotado, se recostó boca abajo en la cama, mientras Felina, se deslizaba por su cuerpo, dispuesta a salir de la habitación. No sin antes realizar un travieso mordisco en el definido trasero del chico. Guiñando un ojo a la agotada pareja, Felina abandonó la habitación.</p>



<p>Amy, entre agotada y furiosa, contempló impotente como la villana abandonaba la habitación. Si no fuera por la mordaza, de su boca habrían salido todo tipo de insultos hacia Felina. Como pudo, pidió al agotado Tom que la desatara.</p>



<p>Felina se vistió rápidamente y con el sigilo y la velocidad de un gato, abandonó el apartamento de Amy. No había tiempo que perder, la ladrona sabía de lo que Amy era capaz. La había visto luchar y no quería encontrarse cerca de ella cuando se desatara. Una vez estuviera lejos de ese apartamento, ya le enviaría un mensaje a su “sumisa” recordando que sucedería si a la “fierecilla” se le ocurría tomar represalias contra ella.</p>



<p>Cuando Tom terminó de desatar a Amy, Felina había abandonado el apartamento. Para desgracia de la japonesa, la villana no había mostrado en ningún momento su rostro. Seguía sin tener ninguna pista de su identidad.</p>



<p>Minutos después</p>



<p>Ambos jóvenes estaban acurrucados en el sofá, completamente desnudos, disfrutando de un caliente té mientras contemplaban las vistas sobre la ciudad. Tom tenía su brazo sobre los hombros de la chica, resiguiendo con los dedos las marcas que las ataduras habían dejado sobre la fina piel de la chica y que poco a poco se iban desvaneciendo. El contacto del suave cuerpo de la chica apoyado en el suyo, lo llenaba de felicidad. Por una estúpida rencilla casi lo había echado todo a perder. Con la otra mano jugaba con el sedoso pelo de ella, oliendo aquél perfume de crisantemo que tanto le cautivaba. Realmente la Amy tenía que quererlo mucho para entregarse a él como había hecho ese día. Él no terminaba de entender a qué había venido el arrebato de la otra chica, pero tampoco quería preguntar a Amy, se sentía plenamente amado y no quería que nada interrumpiera ese momento.</p>



<p>Pese a todo, Amy se sentía feliz. Tom la miraba y acariciaba como hacía días que no hacía. Ella apoyaba su cabeza sobre el pecho del chico, acurrucada a su cuerpo, notando su calidez, y su calmada respiración. Por mucho que le molestara, tenía que reconocer que seguramente, sin la intervención de Felina, le habría costado mucho más recuperar al chico.</p>



<p>En un momento dado, el chico, hambriento, se levantó del sofá para ir a preparar algo para picar. Rompiendo ese mágico momento. Amy se quedó tumbada en el sofá, notando el calor corporal del chico en los cojines.</p>



<p>Mientras Tom preparaba un plato de salmón a la plancha con verduras salteadas, la mirada de Amy posó en la marca que los dientes de Felina habían dejado en el hermoso trasero del chico. Un sentimiento de rabia invadió su cuerpo. Felina había ido demasiado lejos, no sólo había invadido su intimidad sino que además se había aprovechado de su chico.</p>



<p>Mikoto Amy lo habría tolerado todo, cualquier cosa con tal de evitar que Felina publicara sus vídeos. Cualquier cosa menos ver, impotente, como se aprovechaba del cuerpo de su amado Tom. Por primera vez desde su primer enfrentamiento con la villana, Amy se convenció que Shadow Angel debía tomar cartas en el asunto, demasiada libertad había dejado a Felina. Así que ya iba siendo hora de preparar un plan para cazarla. Hoy sólo se había restregado contra el cuerpo del chico, pero, ¿qué sería la próxima vez? Debía pararle los pies a Felina antes que la villana tomara el control sobre su vida privada.</p>



<p>No sería hoy, ni mañana, Amy no tenía prisa. Como le había enseñado su maestro, la paciencia es la mejor arma de un ninja. La villana lo conocía todo sobre ella, en cambio Amy no sabía casi nada de Felina, se tomaría su tiempo, reuniría la máxima información y cuando menos se lo esperara, actuaría. La venganza es un plato que se sirve frío. Y hablando de comida, la visión de Tom, desnudo, aderezando el pescado, había vuelto a estimular a Amy. Sigilosamente, la chica se levantó del sofá.</p>



<p>Tom estaba distraído con el pescado. Quería demostrar a Amy sus artes culinarias. Terminaba de colocar finas tiras de pimiento y cebolla sobre el salmón recién cocinado e iba a terminar de condimentarlo con un poco de aceite y pimienta cuando algo lo cogió totalmente desprevenido.</p>



<p>El chico, sorprendido y excitado a la vez, se vio de nuevo en la habitación de Amy, esta vez tumbado boca arriba mientras la chica lo ataba firmemente al cabecero de la cama. Aquél arrebato de pasión lo había vuelto a excitar. Él nunca se había visto así, atado y completamente a merced de una chica, pero la mirada pícara de Amy le indicó que aquello sería de lo más divertido y estimulante.</p>



<p>Mientras Amy hacía enloquecer al indefenso Tom de placer, experimentando todo tipo de posturas y satisfaciendo sus más profundos deseos, en la cocina, un apetitoso plato de salmón se enfriaba. A veces la venganza no es el único plato que se toma frío.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/375/66624531/66624531_098_df0e.jpg" alt="" width="744" height="495"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap. 12. El favor de Felina&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Jan 2022 10:53:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[interracial]]></category>
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<p>Mikoto Amy llevaba unas semanas&nbsp;de buen humor.&nbsp;El efecto del fluido de los gremlins sobre su cuerpo había desaparecido por completo y se volvía a sentir en plenas facultades.&nbsp;Su&nbsp;encuentro con los gremlins&nbsp;y posterior efecto, había acaparado toda su atención durante este último mes&nbsp;y no había prestado la debida atención a un hecho reciente.&nbsp;Desde hacía poco más de tres semanas, otra heroína había hecho aparición en la ciudad.</p>



<p>La prensa&nbsp;la&nbsp;había bautizada como Estrella Polar&nbsp;por sus cabellos plateados y al parecer, según había salido publicado, esa nueva heroína tenía auténticos superpoderes. Según manifestó la heroína en una entrevista,&nbsp;el contacto de&nbsp;la luz de las&nbsp;estrellas&nbsp;con su cuerpo&nbsp;le daba una fuerza, velocidad y agilidad sobrehumanas, pudiendo aguantar golpes y heridas que habrían causado la muerte de cualquier mortal.</p>



<p>Estrella Polar vestía de una forma mucho más reveladora que la ninja. Se cubría con&nbsp;un&nbsp;top&nbsp;plateado que dejaba su&nbsp;barriga al descubierto, mostrando también un generoso escote. Llevaba unos shorts, también plateados, que dejaban&nbsp;al descubierto la mitad de sus nalgas. Como calzado levaba unas botas con tacones y una máscara, también plateada, cubría su rostro.&nbsp;Según había afirmado la propia heroína, vestía así para maximizar los efectos&nbsp;del contacto de la luz de las estrellassobre su piel.</p>



<p>A&nbsp;diferencia de Shadow Angel, Estrella Polar era una heroína mucho más mediática. Concedía entrevistas en televisión, tenía perfiles en redes sociales, se dejaba hacer fotos con sus fans… La gente la adoraba.&nbsp;De hecho incluso se había empezado a diseñar todo tipo de merchandising (camisetas, pósters, tazas…) de Estrella Polar “La Guardiana de Detroit” como la titulaban. Aquello empezó&nbsp;a molestar a Amy.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/317/13009190/13009190_005_fb79.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>La japonesa encontraba a la nueva heroína&nbsp;demasiado&nbsp;prepotente y&nbsp;con unas ansias sobredimensionadas de&nbsp;protagonismo. En todas sus apariciones, Estrella Polar destilaba un aire de superioridad por el hecho de poseer superpoderes. Amy siempre había preferido que Shadow Angel&nbsp;mantuviera&nbsp;un perfil discreto, cualquier desliz ante las cámaras de televisión o cualquier publicación en redes sociales podría ser usada en cualquier momento por un enemigo. Shadow Angel sabía por experiencia propia lo caros que salían los errores, por pequeños que fueran.</p>



<p>Lo que más molestaba de todo a Amy era que la prensa achacaba la poca tasa de criminalidad de Detroit&nbsp;principalmentea la nueva heroína. Como si hubieran olvidado todo el esfuerzo previo realizado por Shadow Angel. Al fin y al cabo, si los principales líderes criminales de la ciudad se pudrían entre rejas era exclusivamente&nbsp;gracias&nbsp;a la ninja. Sí, a&nbsp;Mikoto&nbsp;Amy le molestaba que la recién llegada heroína se adueñara de sus logros.</p>



<p>Pero&nbsp;no podía negar que, gracias a la actividad de Estrella Polar, la presencia de Shadow Angel no era tan necesaria, ahora la ninja tenía quién la ayudaba en su lucha contra el crimen. Ello le concedía más tiempo libre, que su relación con Tom agradeció. Ahora podía disponer de fines de semana enteros con el chico, algo impensable cuando Shadow Angel era la única heroína en la ciudad.</p>



<p>También agradecía que el público se hubiera olvidado en parte de Shadow Angel.&nbsp;A&nbsp;gusto de Amy, los meses anteriores la ninja había ganado demasiado revuelo mediático. Si la gente dejaba de pensar en ella, también lo harían los criminales, y allí era dónde la ninja tenía toda la ventaja. Era una experta en golpear cuando nadie se lo esperaba. Aunque sinceramente, las últimas semanas sus golpes habían sido contra criminales de poca monta. El crimen organizado aún no se había recuperado de la detención de sus líderes y Estrella Polar era una rival a tener en cuenta para cualquier criminal.</p>



<p>Hacía unos días, Estrella Polar había evitado un robo a un banco a durante la noche. Las cámaras de seguridad de la calle habían captado con todo detalle como, en un intento desesperado para escapar, uno de los ladrones disparaba a la heroína en el pecho sin que la bala, letal para cualquier persona, pareciera afectarla lo más mínimo. Con una guardiana así es difícil ser criminal.</p>



<p>Incluso sus amigos admiraban a Estrella Polar. Amy había descubierto, molesta, que Mark y Rubén tenían un póster de la nueva heroína en su taquilla y no cesaban en todo momento de alabar sus habilidades. Claire, por otro lado, era una férrea defensora de Shadow Angel,&nbsp;consideraba&nbsp;que la ninja no necesitaba ningún tipo de superpoder para meter a los villanos entre rejas. Elsa estaba evidentemente molesta por la admiración que Rubén sentía hacia Estrella Polar, lo que la convertía en otra defensora de Shadow Angel, aseguraba&nbsp;quela nueva heroína&nbsp;no era más que una burbuja mediática que pronto caería en el olvido.</p>



<p>Las derrotas y humillaciones sufridas por Shadow Angel meses atrás habían caído en el olvido de Amy hasta que un día todo cambió.</p>



<p>Como casi cada día, antes de empezar la primera clase, Amy desayunaba con sus amigos en el bar de la Universidad. Como casi cada día últimamente, el tema de conversación era Estrella Polar. Amy escuchaba distraída, sin dejar de mirar a Tom</p>



<p>&#8211; Estrella Polar es una auténtica luchadora. Ni Superman podría con ella.- Decía Mark</p>



<p>&#8211; Una auténtica luchadora feminista. Valiente como pocas.- Apoyó Rubén asintiendo.</p>



<p>&#8211; ¡Pamplinas!- Replicó Claire.- Shadow Angel sí que es una luchadora con valor, ella no necesita superpoderes para enfrentarse al crimen. Sólo ella y sus habilidades. Si se lo propusiera, Shadow Angel podría vencer a Estrella Polar sin ningún problema.</p>



<p>Amy se sorprendió al escuchar aquello, la verdad es que nunca se había planteado comparar sus habilidades con las de la nueva heroína. Elsa se sumó a la conversación.</p>



<p>&#8211; La mera presencia de Shadow Angel intimida a cualquier delincuente. En cambio, ¿quién va a tomar en serio a una chica que lucha contra el crimen vestida así? Mi ropa interior cubre más que ese “uniforme” que lleva Estrella Polar.- Dijo Elsa arrastrando especialmente la palabra “uniforme”.</p>



<p>&#8211; Toda la razón Elsa.- Añadió Claire.- Shadow Angel tiene un físico envidiable y lo sabe. No necesita presumir de él para combatir el crimen. Seguro que Estrella Polar viste así porque siente cierto complejo de inferioridad hacia&nbsp;ella.&nbsp;Ya le gustaría a esa plateada tener los pechos y el culito de Shadow Angel.</p>



<p>Amy&nbsp;se atragantó con el café al escuchar ese último&nbsp;comentario de Claire. Aún recordaba cierto encuentro entre la pelirroja y Shadow Angel varios meses atrás. Se preguntó&nbsp;si Claire aún lo recordaría, aunque por el reciente comentario de su amiga, parecía obvio que sí.</p>



<p>A partir de allí, la conversación derivó en una especie de debate/disputa acerca de cual de las dos heroínas tenía mejor físico. Amy se ruborizó al escuchar a Claire y Elsa alabar el físico de la ninja y a Mark y Rubén halagando el físico de Estrella Polar, mostrando fotografías de la cuenta de Instagram de la nueva heroína.&nbsp;Tom parecía completamente ajeno a esa disputa “más le valía” pensaba Amy para sus adentros.&nbsp;Por suerte, el timbre que marcaba el inicio de las clases interrumpió la conversación antes que se desmadrara del todo, para alivio de Amy.</p>



<p>Pese a todo, la japonesa estaba especialmente feliz. Después de las clases,&nbsp;había quedado con Tom para&nbsp;cenar en ese restaurante que tanto les gustaba.&nbsp;Pero incluso el día más bonito, puede torcerse.&nbsp;Cuando Amy abrió su cuaderno, encontró una nota que la dejó helada en su asiento. La nota decía.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/317/13009190/13009190_009_ccce.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>“<em>Buenos días</em><em>&nbsp;gatita,</em></p>



<p><em>¿Pensabas que me había olvidado de tí? Supongo que recordarás que me debes un favor, un favor muy grande. Piensa que sin mí no estarías ahora disfrutando de esta vida tan feliz. Por cierto, muy guapo tu novio.</em></p>



<p><em>Hoy es ese día en que tengo que pedirte ese favor. Reúnete conmigo al lugar&nbsp;</em><em>y hora</em><em>&nbsp;donde nos conocimos.</em></p>



<p><em>Besitos</em></p>



<p><em>PD: Recuerda que tengo cierto vídeo tuyo&nbsp;</em><em>que, en caso que me pasara algo, saldría automáticamente a la luz</em><em>, así que se una buena gatita</em>”</p>



<p>Una huella de gato firmaba la nota.</p>



<p>&#8211; ¿Pasa algo Amy?.- Preguntó Tom al verla totalmente pálida y paralizada.</p>



<p>&#8211; No… nada… es solo que no me encuentro muy bien.- respondió Amy escondiendo la nota.- Oye en relación a lo de esta noche… mejor lo dejamos para otro día, ¿vale?</p>



<p>Tom no puso objeciones&nbsp;aunque aquello le extrañó y le molestó a partes iguales. Amy no parecía encontrarse mal y no entendía a qué venía ese cambio repentino de planes.&nbsp;Llevaba un tiempo sospechando que había algo que se interponía entre ellos dos. Estaba convencido que no era ningún chico, pero aún así,&nbsp;había algo en la relación que lo inquietaba. A veces Amy cambiaba sus planes con demasiada frecuencia y sin previo aviso. Ella se solía excusar en sus hormonas pero a Tom eso cada vez le convencía menos.</p>



<p>Ese mismo día, al anochecer</p>



<p>Al terminar las clases, Amy salió corriendo de la universidad, no paró hasta llegar a su casa.&nbsp;Se preparó un té para calmar sus nervios y descansó unas horas.&nbsp;Se puso su traje, se equipó con sus artilugios y su máscara y Shadow Angel volvió a la ciudad.</p>



<p>La ninja&nbsp;se dirigió directamente a la fábrica de golosinas donde había tenido su primer encuentro con Felina.&nbsp;La villana,&nbsp;con&nbsp;su característica&nbsp;máscara de gato la esperaba en el mismo punto donde&nbsp;ambas se vieron&nbsp;por primera vez.</p>



<p>&#8211; ¿Qué quieres de mí Felina? ¿Por qué has esperado hasta ahora?- Preguntó directa Shadow Angel.</p>



<p>&#8211;&nbsp;¿Que directa no?&nbsp;¿Después de tanto tiempo sin ver a una amiga eso es todo lo que tienes que decir?- Respondió Felina con una sonrisa.-&nbsp;Por qué no te pones un poco cómoda? No te hagas la vergonzosa conmigo.</p>



<p>&#8211; Ve al grano, por favor, dime qué quieres y acabemos cuanto antes.- Replicó la heroína.</p>



<p>&#8211;&nbsp;Cuidadito con tu actitud gatita. Te recuerdo que si no fuera por mí, ahora mismo&nbsp;en lugar de salir con ese chico,&nbsp;estarías prostituyéndote en uno de los burdeles de esta ciudad.&nbsp;Venga, ya sabes que no me gusta verte cubierta con toda esa ropa.- Dijo Felina.</p>



<p>Por toda respuesta&nbsp;Amy&nbsp;agachó&nbsp;la cabeza en señal de asentimiento,&nbsp;y empezó a quitarse la ropa para disfrute&nbsp;de la villana.</p>



<p>La ladrona&nbsp;contempló deleitada como la heroína quedaba completamente desnuda ante ella. Mikoto Amy tenía un cuerpo con el que muy pocas chicas podían rivalizar.&nbsp;Felina se quitó una de sus botas, revelando su lindo pie desnudo.</p>



<p>&#8211; ¿No me vas a saludar como es debido?- Dijo la villana divertida mientras movía el pie.</p>



<p>&#8211; No! Ya me he quitado la ropa, es suficiente. No me voy a humillar más sólo para divertirte.- Respondió Shadow Angel autoritaria.</p>



<p>&#8211; Bien bien… Pero quiero que sepas que tengo material para arruinar cualquiera de tus dos identidades… o ambas. Si te pones chulita conmigo podría publicar alguno de esos vídeos que tomé mientras hacías la perrita ante cierta banda… Quizá para tí sea un peaje adecuado para mantener hoy tu dignidad… &#8211; Dijo Felina.</p>



<p>&#8211; Maldita seas, así que me gravaste allí también&#8230;- Masculló Amy.- ¿Por qué me humillas de esta forma?</p>



<p>&#8211; ¿Por qué?- Respondió Felina pensativa.- Porque no me ha gustado la mirada desafiante que he visto en tu rostro cuando has entrado. Parece ser que estos meses sin verme has endurecido tu carácter. Así que debo darte una pequeña lección, enseñarte quien manda.</p>



<p>Felina tenía a su rival completamente a su merced y disfrutaba con esa sensación de poder. Felina tenía controladas a varias de las más altas autoridades de la ciudad mediante archivos y vídeos comprometedores.&nbsp;Pero quién más gozo le producía tener dominada era Shadow Angel. Saber que por mucho que quisiera, la heroína no se atrevería a oponerse a ella,&nbsp;en cierto modo&nbsp;la excitaba.</p>



<p>Con una sonrisa de superioridad en la cara, Felina contempló como la ninja se arrodillaba al suelo y poco a poco empezaba a lamer su desnudo pie, provocándole placenteras cosquillas.</p>



<p>&#8211;&nbsp;Así me gusta…&nbsp;tienes una lengua muy hábil&#8230;Has entrado como una gatita salvaje pero ya vuelves a ser mi gatita doméstica.- Dijo Felina mientras acariciaba la espalda de Amy.-&nbsp;Si te acuerdas, quedamos en que un día te pediría un favor, un favor al que no te podrías negar. Hoy es ese día. Verás, desde hace&nbsp;unos días&nbsp;esa entrometida de Estrella Polar&nbsp;está interfiriendo en mis asuntos…&nbsp;Esa chica me ha fastidiado un negocio importante que tenía entre manos. Con sus superpoderes no soy rival para ella, así que necesito que te ocupes tú. No sospechará de otra heroína. Quiero que dejes a Estrella Polar&nbsp;fuera de circulación.</p>



<p>Shadow Angel soltó una exclamación al oír aquello.</p>



<p>&#8211; ¡NO! No puedes pedirme eso! No soy una asesina, por favor eso no.- Suplicó soltando el pie de la villana.</p>



<p>&#8211; ¿Quién te ha dicho que pares? Continua lo que estabas haciendo- Replicó autoritaria la villana. Hasta que no vio como Shadow Angel volvía a agacharse y notó su lengua recorriendo su pie desnudo, no prosiguió.</p>



<p>&#8211; No hace falta que la mates, de hecho yo no te he pedido eso. Te he pedido que la dejes fuera de circulación, derrótala, humillala como hice contigo, me da igual lo que hagas pero la quiero fuera de la ciudad ya. Te proveeré de todo lo que necesites. Y como te niegues, como me la intentes jugar, te juro que tus fotos y tus vídeos estarán circulando en un instante por toda la red. Piensa&nbsp;en lo que apareces haciendo en esos vídeos y dime si te vale la pena correr el riesgo.- Dijo la villana sonriendo.&nbsp;Disfrutando con el control que tenía sobre la joven heroína.</p>



<p>Amy estaba en un callejón sin salida,&nbsp;completamente en manos de esa maldita villana. Por&nbsp;mucho que odiara a Felina, no podía olvidar que&nbsp;le había salvado la vida (más que la vida),&nbsp;la ninja estaba en deuda con ella&nbsp;(una deuda de honor,&nbsp;tal como le habían inculcado de pequeña).&nbsp;Además, si los vídeos y fotografías que tenía Felina circulaban por internet, significaría su fin, no solo como heroína sino como Mikoto Amy.&nbsp;Odiaba que la villana hubiera aprovechado para grabarla cuando estaba en manos de aquella maldita pandilla.En ese mundo, los errores se pagan caros.&nbsp;Por mucho que quisiera, no podía decir que no a la propuesta de Felina, la villana la tenía completamente sometida.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/317/13009190/13009190_020_a415.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211;&nbsp;De acuerdo… lo haré.- Dijo Shadow Angel con un hilillo de voz.</p>



<p>&#8211; ¿Y ese tono? ¿se te ha comido la lengua el gato? ¿ya no maúlla mi pequeña gatita?- Dijo Felina divertida.</p>



<p>Amy para contentar a la rival que la tenía dominada, imitó el maullido de un gato.</p>



<p>&#8211; Bien bien, así me gusta más. Ahora dime si necesitas que te provea con algo para conseguir lo que te he pedido- Dijo la villana.</p>



<p>Shadow Angel meditó durante un rato, e ideó un plan para capturar a Estrella Polar.&nbsp;Sus entrevistas en televisión y publicaciones en redes sociales le habían dado toda la información que necesitaba para hacerse una idea sobre como derrotarla.&nbsp;Quizá una vez capturada, podía convencerla de que se fuera por un tiempo de la ciudad y así mantendría su reputación a salvo y Felina estaría contenta. Finalmente, le dijo a Felina lo que necesitaba.</p>



<p>&#8211;&nbsp;Dentro de un par de días tendrás a tu disposición lo que me has pedido. Ahora yo me iré y para asegurarme que no intentas ninguna tontería quiero que te tumbes en el suelo boca abajo y cuentes hasta veinte. Luego te podrás marchar de aquí.</p>



<p>Amy sin rechistar obedeció a la villana. Desnuda como estaba se tumbó en el frío suelo y empezó a contar.</p>



<p>Antes de que la heroína llegara a quince, Felina ya estaba fuera de la fábrica, trasteando divertida el sistema de alarma.</p>



<p>Cuando terminó de llegar al veinte, la alarma de la empresa sonó. Amy tuvo el tiempo justo para levantarse, esconderse en un rincón, vestirse de nuevo y escapar justo segundos antes que los vigilantes de seguridad aparecieran. “Maldita Felina” pensó la heroína, había sido cuestión de segundos que no la vieran.</p>



<p>Unos días después. Zona industrial abandonada de Detroit</p>



<p>Ambas heroínas iban de azotea en azotea. Shadow Angel no podía más que admirar a la heroína de cabellos plateados, su agilidad era envidiable. A la ninja le costaba mantener el ritmo de su compañera “Ojalá tuviera yo sus poderes” pensó.</p>



<p>“Teniendo superpoderes cualquiera se atreve a ir vestida como una stripper” pensaba Amy corriendo detrás de ella. Durante el trayecto, había notado que cada vez le caía peor su compañera. Estrella Polar tenía una arrogancia y un aire de superioridad que molestaban en sobremanera a la ninja, que nunca, pese a su sangre aristócrata, había mirado a nadie por encima del hombro. “Habrá que enseñarte modales” pensaba Amy.</p>



<p>Estrella Polar aparentaba más o menos su misma edad, tal vez un par de años más joven. La heroína plateada era un poco más bajita que Shadow Angel (la ninja medía poco más de metro setenta) y tenía una silueta con unas curvas, unos pechos y un culo perfectamente definidos. Aunque en belleza la ninja no se quedaba atrás, le molestaba reconocer que su compañera no solo era muy sexy sino que además iba muy provocativa. “Ahora entiendo el furor que causas en redes sociales” pensó Amy.</p>



<p>Estrella Polar no había dejado en ningún momento de hablar de ella, de lo invulnerable que era, de lo mucho que la adoraba la gente… Sin prestar ningún tipo de atención a los comentarios que le realizaba su compañera acerca de su duro entrenamiento como ninja y sus habilidades físicas y de la importancia de preparar una buena estrategia y recabar información previa. A Amy le daba la sensación que la consideraba una heroína de segunda por no tener superpoderes.</p>



<p>&#8211; Para que lo sepas, mi pelo cambia de color con la luz de las estrellas, de día es rubio dorado y de noche plateado… qué te parece? Habías visto alguna vez un pelo tan bonito?- Dijo Estrella Polar en tono repelente al haberse interesado Amy por el color plateado de su pelo.</p>



<p>&#8211; Una pregunta, si las estrellas de confieren tu poder, ¿como es que durante el día menguan? El Sol no debería&#8230;- Se interesó Amy, pero Estrella Polar cortó su pregunta.</p>



<p>&#8211; Nací una noche bajo la Aurora Boreal cuando Venus estaba en conjunción con Marte, mi naturaleza es puramente femenina. En cambio el Sol, por su naturaleza masculina, no puede darme poder.</p>



<p>Shadow Angel no acabó de entender aquello pero tampoco tenía interés en indagar más allá. Estrella Polar había empezado a soltar una explicación entre la filosofía y la astrología que Amy no detectaba si era verdad o la chica intentaba presumir.</p>



<p>La ninja hizo un gesto a su compañera par que se detuviera y le indicó un pequeño almacén.</p>



<p>&#8211; ¿Estás segura que ese es un escondite de una banda de traficantes de armas?- Preguntó la plateada heroína al no ver nadie por los alrededores. Pero Shadow Angel insistió afirmativamente.</p>



<p>&#8211; Una pregunta, cómo te las apañabas cuando no tenías una heroína de verdad cubriéndote las espaldas? Tranquila que conmigo estarás a salvo. Hoy en día cualquiera se hace llamar una heroína. Si quieres, puedes irte a casa, a partir de aquí ya me ocupo yo. Quizás ahora que la ciudad me tiene a mí, deberías retirarte definitivamente como heroína. No digo que hace unos meses no fueras útil y necesaria, pero creo que yo sola me basto para controlar el crimen. No quería que te pasara algo y no estuviera allí para protegerte.- Dijo Estrella Polar mientras se dirigían hacia el almacén.</p>



<p>“Si realmente hubiera una banda de traficantes de armas nos habrían detectado hace horas, no te callarías ni debajo del agua” Pensaba la ninja mientras se acercaban.</p>



<p>Las palabras de Estrella Polar hirieron a Shadow Angel en lo más profundo de su corazón. Amy cada vez estaba más harta de esa prepotente heroína. Ahora que la conocía, se daba cuenta de lo mucho que la despreciaba Estrella Polar. Lo muy superior a la gente común que se sentía por poseer superpoderes.</p>



<p>A diferencia de la ninja, Estrella Polar no realizaba ningún tipo de investigación previa sobre el crimen, únicamente golpeaba allí donde lo encontraba. Shadow Angel invertía horas, días, estudiando los movimientos, organización y liderazgo de la delincuencia. La ninja golpeaba donde el crimen menos se lo esperaba, en sus puntos flacos, dónde más daño causaba a las actividades delictivas. Estrella Polar no tenía ninguno de esos factores en cuenta, no ideaba ningún tipo de estrategia, su superioridad era el único factor que tenía en cuenta.</p>



<p>Ambas heroínas entraron el el oscuro almacén. Shadow Angel cerró la puerta, dejando ambas chicas en la más absoluta oscuridad.</p>



<p>&#8211; ¿Se puede saber qué haces? ¿Estás tonta o qué? Si no me toca la luz de las estrellas mis poderes se desvanecen.- Gritó enfadada Estrella Polar.- Además no veo nada!</p>



<p>Estrella Polar tropezó con algo, cosa que hizo sonreír a Shadow Angel. “Tal como pensé, sin la luz de las estrellas no eres nada” pensó la ninja, que se orientaba perfectamente en la oscuridad gracias a sus habilidades. Se acercó sigilosamente a su compañera y Estrella Polar sintió un pinchazo en el cuello quedando completamente paralizada. Acto seguido se encendió la luz del almacén, Shadow Angel sonreía.</p>



<p>&#8211; La acupuntura tiene muchos beneficios terapéuticos, pero puede ser letal en manos de una ninja. No te preocupes, sólo te he clavado una agujita en tus cervicales. No te dejará inválida pero paralizará tus músculos de cuello hacia abajo. ¿Sabes? Primero sentía lástima por hacer eso. Pero desde que he descubierto que no eres más que una arrogante engreída, creo que necesitas alguien que te haga bajar los humos.</p>



<p>&#8211; Serás zorra, ¿me has tendido una trampa?- Gritó Estrella Polar intentando moverse.</p>



<p>A través de una cámara oculta, Felina lo observaba y lo grababa todo, completamente divertida. Aquello prometía ser una gran noche.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/317/13009190/13009190_034_de83.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¡No te saldrás con la tuya! Cuando recupere mis poderes te juro que te pegaré una paliza.- Gritaba Estrella Polar al ver que Shadow Angel la levantaba del suelo y cargaba con ella como si fuera un fardo.</p>



<p>Shadow Angel depositó a su inmóvil compañera en una amplia mesa y empezó a quitarle la ropa. Primero sus botas y luego poco a poco la fue despojando de su uniforme “si es que se puede llamar uniforme a esa especie de bikini plateado” pensó Amy mientras desabrochaba el top.</p>



<p>&#8211; ¡Serás&#8230;!- No pudo evitar exclamar Amy al comprobar que bajo su top y sus shorts, Estrella Polar no llevaba ningún tipo de ropa interior. Además su top estaba dotado de un relleno que hacía que la plateada heroína aparentase más pecho del que realmente tenía.</p>



<p>La derrotada heroína la miró con ojos suplicantes pero no dijo nada, incapaz de mover un músculo debido a la aguja clavada en sus cervicales. Estrella Polar siempre había confiado en sus poderes y nunca había sido derrotada. En relación a la ropa interior, en el fondo, a la plateada heroína le producía cierta excitación ver como derrotaba a delincuentes con facilidad mientras ellos quedaban boquiabiertos mirando su escote. Se sentía poderosa y excitada al ver como hombres musculosos que la doblaban en tamaño y peso eran vencidos con facilidad por una chica que iba sin ropa interior y vestía de lo más provocativa. A veces incluso se recreaba con ello, acercando su culo o su escote al rostro de un derrotado delincuente, deleitándose con la mirada de deseo y frustración que le dirigían. La deseaban pero a la vez eran incapaces de hacerle nada, pobres patéticos.</p>



<p>Ahora mismo, heroína plateada no podía creer que hubiera caído en una trampa tan obvia. La ninja la despojó de toda su ropa excepto la plateada máscara.</p>



<p>Shadow Angel no pudo dejar de contemplar el cuerpo desnudo de su rival. Estrella Polar era más baja que ella, con menor pecho, pero con un culito envidiable. Todo su pelo, incluido el vello púbico, tenía un color plateado que le daba a la cautiva una belleza insólita. Amy no pudo evitar una sonrisa, “podrá ser divertido y todo” pensó mientras se dirigió a un baúl donde Felina debería haber dejado el material que la ninja que le había pedido.</p>



<p>&#8211; ¿Qué es eso?- Preguntó Estrella Polar al ver a Shadow Angel dejar un bote lleno de una crema blanca.</p>



<p>&#8211; Crema solar, factor de protección 100.- Respondió la ninja.- Si protege de los rayos del sol, también protegerá tu piel de la luz de las estrellas y evitará que recuperes tus poderes.</p>



<p>&#8211; ¡Ignorante! No tienes ni idea de como funcionan mis poderes.- Replicó Estrella Polar, aunque no del todo convencida. Nunca se había planteado si algo tan simple como la crema solar podría anular los poderes que le confería el tacto de la luz estelar sobre su piel.</p>



<p>Shadow Angel se lo tomó con calma, tenía toda la noche por delante y no había prisa. Empezó a untar toda la cara y el pelo de su rival con la crema protectora, untando también bajo su máscara, los orificios de la nariz y orejas. Aunque no creía que fuera necesario, Amy llenó también su boca de crema. Divertida, contempló como Estrella Polar intentaba escupirla, y continuó untando su indefenso cuerpo, cuello, hombros, brazos.</p>



<p>La ninja no pudo evitar detenerse en los pequeños pero bonitos pechos de su rival ignorando las protestas de la indefensa justiciera. Untó poco a poco toda su espalda y su barriga. Luego pasó a los dedos de los pies y fue subiendo por las piernas. Quedaba muy poca piel por untar.</p>



<p>Amy realmente disfrutó cuando untó el pubis y el culo de su rival, verse como dominante en vez de sumisa por primera vez, le despertaba una excitación que no había previsto. Lo que primero había aceptado a regañadientes se estaba convirtiendo en un encargo placentero.</p>



<p>“no tienes ni idea… mis poderes no funcionan así… te pegaré una paliza cuando recupere mi fuerza” gritaba Estrella Polar, intentando convencerse a si misma que una simple crema solar no anularía sus poderes. La heroína plateada siempre había confiado en la superioridad de sus poderes, pero nunca había dedicado tiempo a explorar sus debilidades. Por lo que sabía, bajo la luz de las estrellas era invencible, si entraba en el interior de algún edificio sus poderes iban disminuyendo y debía darse prisa en terminar la lucha y salir afuera para recuperar su fuerza. Pero nunca había experimentado si había otras formas de suprimir sus poderes. Algo sobre lo que Shadow Angel sí que había meditado profundamente.</p>



<p>Gracias a sus entrevistas en televisión y sus publicaciones en redes sociales, Estrella Polar había dado suficientes detalles como para que la astuta mente de la ninja pudiera deducir sus pequeños puntos débiles.</p>



<p>Traviesa, Shadow Angel no pudo evitar introducir en el culo de su rival un dedo untado de crema y contempló divertida como Estrella Polar intentaba resistirse. La ninja acarició los suaves pelos plateados del pubis mientras lo untaba de crema y metió también sus dedos untados dentro de la vagina de su prisionera. Sorprendiéndose al notarla húmeda.</p>



<p>&#8211; Supongo que ahora dirás que no te gusta lo que hago.- Dijo burlona. Estrella Polar por toda respuesta soltó un escupitajo lleno de crema hacia el rostro de la heroína. La ninja lo esquivó con una carcajada.</p>



<p>&#8211; ¿Qué vas ha hacerme, sádica? Y yo que pensaba que eras de los buenos.- Gritó la plateada heroína.</p>



<p>&#8211; Voy a demostrarte que sin tus poderes no eres nadie. Te voy a quitar esa agujita, vas a recuperar tu movilidad y tu y yo saldremos fuera, bajo el brillante cielo estrellado. Y lucharemos. Si tengo razón, la crema anulará tus poderes y lucharás como una persona normal, si me he equivocado, me vencerás fácilmente. Las reglas son sencillas, si tu me ganas, podrás hacer lo que quieras conmigo, como si me quieres desenmascarar y llevarme desnuda ante la policía, me da igual… Pero si gano yo… será al revés.</p>



<p>&#8211; ¡Te voy a pegar la paliza de tu vida zorra! Por cierto, te ves muy valiente luchando con tu katana y tus artilugios con una rival desnuda?- Replicó Estrella Polar.</p>



<p>&#8211; Tienes razón, no necesito nada de eso para vencerte.- Shadow Angel se quitó la katana, su cinturón, sus botas, sus guantes, sus mallas y su camiseta. Quedando la ninja en ropa interior, con su top y su tanga negros y su máscara.</p>



<p>Shadow Angel procedió a retirar la aguja de las cervicales de Estrella Polar. Era arriesgado pero la japonesa estaba casi totalmente segura que la crema solar haría de barrera en la piel de su rival e impediría que la luz estelar le devolviera sus habilidades sobrehumanas. Cogiéndola del pelo la sacó del almacén y la llevó al patio trasero, iluminado únicamente por la luz de las estrellas. Aquella era una noche clara y sin luna.</p>



<p>&#8211; ¿Cómo te sientes zorrita plateada?- Dijo la ninja.</p>



<p>Estrella Polar no perdió el tiempo, inmediatamente al verse fuera dirigió una serie de puñetazos y patadas hacia su rival. La ninja las esquivó sin ningún problema. Estrella Polar, furiosa, no cesaba de atacar a la ninja y hasta que no empezó a agotarse no se dio cuenta que su fuerza y su agilidad no volvían. Al sentirse desamparada, sin sus poderes, tuvo miedo. Shadow Angel contraatacó. Golpeando a la desnuda heroína con una serie de ágiles patadas la derribó y la tumbó en el suelo con facilidad. Estrella Polar nunca se había preocupado por adquirir técnica en combate cuerpo a cuerpo, estaba convencida que sus poderes eran suficientes para derrotar a cualquier adversario. Ahora, con miedo en el rostro, comprobó que sin ellos no era rival para la hábil ninja, con años de duro entrenamiento a sus espaldas.</p>



<p>Cualquiera que hubiera presenciado la escena, habría disfrutado con la visión de dos bellezas peleando bajo el cielo nocturno. Una desnuda y la otra semidesnuda. Felina, a través de otra cámara oculta en el exterior, lo contemplaba y lo grababa todo. La villana no pudo evitar mover su mano, casi de forma involuntaria, hacia su entrepierna. Contemplar esas chicas peleando excitaría a cualquiera.</p>



<p>Estrella Polar no se rindió. Intentó agarrar a Shadow Angel y derribarla contra el suelo, pero sus esfuerzos fueron en vano. La ninja, aún en ropa interior, era demasiado hábil. La desnuda heroína pronto se volvió a ver contra el suelo. Amy se sorprendió al notar como los forcejeos con su rival estaban empezando a excitarla, Sin ser consciente de ello, la desnuda heroína tenía su rodilla entre los muslos de la ninja y en su lucha por liberarse de la presa de su rival estaba empezando a frotar involuntariamente, su muslo contra el pubis de Shadow Angel. La ninja al ver que si continuaba ese roce, su propia excitación la debilitaría, soltó a su rival.</p>



<p>Estrella Polar, al verse libre del agarre, embistió contra su enemiga, sujetando a Shadow Angel por la cintura, intentando tumbarla contra el suelo. La ninja se agarró con sus muslos a la cintura de su rival, balanceándola y haciéndola caer en el suelo por otra vez. En esa ocasión, la ninja estaba en una situación más comprometida. Estrella Polar estaba completamente sujeta pero en su forcejeo se iba deslizando de la presa de su rival. Amy apretó sus muslos con más fuerza, para evitar que se escapara, sujetándola justo en el momento en que la cabeza de Estrella Polar estaba situada a la altura de su ingle.</p>



<p>Estrella Polar movía la cabeza, los brazos, las piernas… intentando liberarse. Lo que más ponía en aprietos a la ninja era notar la cabeza de su rival moviéndose entre sus muslos, con su nariz frotando su vagina. Aquello no era bueno, como su rival empezara a notar su excitación y decidiera aprovecharla en su contra, la pelea estaría sentenciada para Shadow Angel. No tuvo más remedio que volver a liberar su presa.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/317/13009190/13009190_043_b6ba.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Estrella Polar al verse libre, volvió a intentar agarrar a Shadow Angel. Pero la ninja esta vez ya estaba precavida. Otro forcejeo como los previos la dejaría en clara desventaja, así que no se dejó agarrar. Esquivó a Estrella Polar, la desequilibró con su pie y la volvió a derribar contra el suelo, pero esta vez no intentó inmovilizarla.</p>



<p>Estrella Polar se levantó de nuevo, empezaba a sentirse cansada y su cuerpo acusaba el dolor de los golpes recibidos. Nunca se había sentido así. Había confiado en sus poderes en sobremanera y ahora estaba pagando el precio de su ingenuidad. Intentó golpear de nuevo a su enemiga, pero la ninja, con un golpe en su estómago, la volvió a dejar en el suelo, sin aliento.</p>



<p>&#8211; Me… me rindo… tú ganas… reconozco que eres mejor que yo.- Balbuceó Estrella Polar.</p>



<p>&#8211; Bien bien, me gusta, pero no es suficiente. Hay alguien que quiere que dejes tu actividad como superheroína.- Dijo la ninja.</p>



<p>&#8211; Si… si claro… lo prometo… Estrella Polar no saldrá nunca más… no voy a perseguir más delincuentes… ¿Puedo irme ya?- Imploró la derrotada heroína.</p>



<p>&#8211; Es un comienzo, pero necesito algo más tangible para creerte.- Dijo Shadow Angel que, cogiendo del pelo a su rival, la arrastró otra vez de vuelta dentro del almacén.</p>



<p>Estrella Polar se acurrucó en el suelo mientras observó como Shadow Angel sacaba una cámara de video y un rotulador de una caja.</p>



<p>Shadow Angel sabía que tenía a su rival derrotada físicamente. Ahora solo hacía falta vencer su mente, hacerle hacer algo suficientemente humillante como para que nunca más tuviera la vergüenza de salir a la calle. Amy no quería lesionar a Estrella Polar, pero debía asegurarse que no se volviera a plantear a luchar contra el crimen. Felina tenía material en sus manos que significaría el fin de Shadow Angel y de Mikoto Amy, la japonesa no podía fallar, su vida estaba en riesgo.</p>



<p>La dignidad de Estrella Polar era un pequeño precio a pagar para que Shadow Angel/Mikoto Amy pudiera continuar con su vida actual. La japonesa había experimentado en su propia piel lo que necesitaba para cumplir el encargo de Felina. Conectó la cámara de vídeo y le tendió el rotulador a Estrella Polar.</p>



<p>&#8211; Necesito confirmar que ya no eres una heroína. Coge este rotulador, dirígete a la cámara y escribe en tu cuerpo lo que te consideras a partir de ahora.</p>



<p>Estrella Polar miró implorante a Shadow Angel, pero la firme determinación de la mirada de la ninja no dejaba lugar a dudas. O la heroína de plateados cabellos se humillaba ante esa cámara y garabateaba algo en su cuerpo que contentase a su rival o Shadow Angel volvería a golpearla. Estrella Polar dudó, nunca la habían derrotado, nunca se había sentido así y no sabía que hacer. Un dolor en su trasero la hizo reaccionar.</p>



<p>Shadow Angel al ver a su rival dubitativa, había cogido un látigo de la caja y la había azotado a en su bonito trasero.</p>



<p>&#8211; No tenemos toda la eternidad zorrita. Un azote por cada segundo más que te lo pienses.- Dijo imperativa la ninja.</p>



<p>Felina nunca había usado su látigo contra el cuerpo desnudo de Shadow Angel, pero el hecho de azotar a Estrella Polar excitaba a Amy de forma sorprendente. Aquello le producía sentimientos contradictorios, por un lado sentía que debería estar del lado de la heroína y buscar juntas la forma de poner a Felina entre rejas. En cambio, el lado más travieso de Amy disfrutaba viendo como aquella heroína que horas antes se había mostrado tan arrogante y con aires de superioridad ahora estaba completamente a su merced, implorando su clemencia. Amy sentía que aquello le estaba bien merecido por ser tan prepotente y tan orgullosa. Le propinó un par de azotes más con el látigo.</p>



<p>&#8211; Ya voy… ya voy… no me azotes más.- Imploró Estrella Polar mientras se acercaba a la cámara.</p>



<p>Una vez delante de la cámara, Estrella Polar no sabía cómo actuar, “¿qué debo escribir para que me deje en paz?” pensó mientras sujetaba con la mano temblorosa el rotulador. Otro chasquido del látigo la hizo reaccionar y con los ojos vidriosos y el pulso temblando escribió un par de palabras en sus pechos.</p>



<p>&#8211; Ya estoy&#8230;¿contenta?… ¿Puedo irme a casa por favor?- Suplicó completamente humillada mientras se daba la vuelta.</p>



<p>Amy contempló a la derrotada heroína con una sonrisa de satisfacción. Con letra temblorosa pero perfectamente visible, con letras gruesas había escrito “ZORRA ESTELAR” en sus pechos. Shadow Angel asintió satisfecha, pero no era todo para lograr la completa derrota de su rival. La ninja tendió la mano a la derrotada heroína, arrodillada en el suelo, cómo pidiendo algo más.</p>



<p>Estrella Polar al principio no comprendió, no tenía nada más por entregar, había dado toda su dignidad. Entonces comprendió lo que le pedía la ninja.</p>



<p>&#8211; Mi máscara no… ante la cámara no… por favor.- suplicó.</p>



<p>&#8211; No te preocupes, tu identidad quedará fuera de la grabación. El resto, será publicado en redes sociales como vuelvas a aparecer como heroína. Al menos podrás seguir con tu vida privada, seas quien seas. Sólo me interesa arruinar tu carrera como justiciera. Asegurarme que has aprendido la lección.- Respondió Shadow Angel.</p>



<p>&#8211; ¿Por qué me haces eso?… No te he hecho nada- imploró la derrotada heroína, buscando una respuesta, una explicación.</p>



<p>&#8211; Sencillamente, a veces tropiezas con quién no deberías. En nuestro mundo los errores se pagan caros. Adelante, quítate la máscara, o lo haré yo delante de la cámara.- Respondió la ninja.</p>



<p>Entre súplicas y sollozos, la derrotada heroína se quitó la máscara y se la entregó a la imperturbable ninja. Amy se sorprendió “si no tiene voluntad de lucha para proteger su identidad es que está realmente derrotada”. La chica no tenía un rostro conocido para Amy, seguramente se trataría de una chica normal, desconocida fuera de su circulo de amistades. “Mejor para ella” pensó Amy al contemplar su rostro. Estrella Polar contempló desesperada como Shadow Angel doblegaba su máscara de fina tela hasta convertirla en una bola compacta y se la devolvía.</p>



<p>&#8211; Quiero ver como te la metes en tu vagina y te masturbas con ella dentro.- Dijo la ninja.</p>



<p>Llegados a este punto de humillación, no había nada que Estrella Polar pudiera hacer para oponerse. Cogió la bola de tela en que se había convertido su preciosa máscara y se la introdujo en la vagina. Para su sorpresa, notó que la lucha cuerpo a cuerpo con la ninja la había excitado y sus fluidos hicieron que entrara con facilidad. Con su mano empezó a masturbarse, y en contra de su voluntad, sintió como su deseo y excitación aumentaba.</p>



<p>&#8211; Tú me has vencido, quiero que sea mi vencedora la que me haga llegar al orgasmo.- Imploró a Shadow Angel con ojos vidriosos de excitación.- ¿No quieres obtener una recompensa por tu victoria? Puedes hacer lo que quieras con mi cuerpo, no puedo impedirte nada. Me has vencido y eres libre de tomarte tu premio.</p>



<p>Estrella Polar estaba realmente vencida y lo sabía, ya ni siquiera se planteaba actuar como una heroína. Le había sido arrebatada toda su dignidad en su primera derrota. “Zorra Estelar” llevaba escrito en su pecho, y así es como se sentía ahora, como una prostituta, completamente a merced de su victoriosa rival. Si ese vídeo saliera publicado, su humillación sería total, así que, ¿qué más daba si imploraba a su enemiga algo de placer?</p>



<p>La ninja hizo tumbar a la plateada heroína en el frío suelo y se colocó encima de ella, le dio un tierno beso en los labios y empezó a jugar con los dedos con el clítoris de Estrella Polar. Ante los gemidos de pasión de la heroína plateada, la ninja decidió darle algo más intenso. Sus besos fueron descendiendo por la fina piel de Estrella Polar, saboreando sus pechos, su ombligo y deteniéndose en su vagina. La visión de su vello púbico plateado excitó a Amy, que empezó a jugar con la lengua con el clítoris de su rival, lentamente sin prisa, disfrutando se su victoria.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/317/13009190/13009190_045_cf6f.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Estrella Polar ya ni siquiera intentaba disimular los gemidos de placer. Había sido derrotada, se había humillado y sin embargo estaba gozando de uno de sus mayores éxtasis a manos de su vencedora y enemiga. Ella que nunca había sido derrotada no sabía bien como debía tomarse esa sensación de placer. Terminó fundiéndose en un intenso orgasmo.</p>



<p>Shadow Angel disfrutó al notar como los fluidos de la vencida heroína recorrían su cara, se sentía eufórica y excitada. Cuando vio que Estrella Polar se levantaba, la detuvo.</p>



<p>&#8211; Yo aún no he acabado.- Le dijo mientras Shadow Angel apartaba su tanga mostrando su pubis perfectamente depilado.- Quiero que me des lo mismo.</p>



<p>&#8211; Claro que sí, lo que tu me pidas.- Respondió sumisa Estrella Polar.</p>



<p>Estrella Polar se volvió a arrodillar y acercó su cara al pubis de su rival. Nunca había dado placer a otra chica así que al principio no sabía muy bien como hacerlo, pero las reacciones y los gemidos de Shadow Angel le indicaron la forma.</p>



<p>Aquello sorprendió a Amy, nunca se había visto en una posición dominante y ahora se estaba dando cuenta que le gustaba y excitaba a partes iguales esa situación de control sobre su derrotada rival.</p>



<p>La heroína plateada en ningún momento se planteó volver a enfrentarse a ella e intentar vencerla. Sin sus poderes estaba completamente convencida que volvería a pegarle una paliza. Estrella Polar solo quería terminar con aquello y volver a casa, había aprendido la lección, nunca más jugaría a salvar el mundo.</p>



<p>&#8211; Ah… si… continua así… ahora introduce suavemente un dedo en mi culito- Le pidió la ninja, recordando lo que meses antes le había hecho Claire y que tanto placer le había producido.</p>



<p>Estrella Polar se extrañó ante esta última petición, pero sumisa, obedeció y con mucho cuidado de no hacer daño a la ninja, introdujo el índice en su trasero. Al cabo de unos minutos Shadow Angel llegó a un intenso orgasmo.</p>



<p>&#8211; No lo haces nada mal. Se nota que ha sido tu primera vez con una chica debo confesarte que tienes talento.- Le dijo la ninja a modo de cumplido.</p>



<p>La pesadilla había acabado, había sido derrotada y humillada y como colofón, lo había gozado. Estrella Polar fue a recoger su ropa dispuesta a abandonar el lugar. Shadow Angel la volvió a interrumpir.</p>



<p>&#8211; ¡No! Ya no eres una heroína, por lo tanto nunca más vas a necesitar ese absurdo traje. Déjalo aquí.- Le ordenó.</p>



<p>Estrella Polar se sentía demasiado cansada y humillada como para intentar replicarle. Dejó la ropa donde estaba y se dirigió a la salida. Se sentó un momento e hizo ademán de retirarse su máscara de la vagina.</p>



<p>&#8211; No! Eso se queda donde está, te lo llevarás como recuerdo a casa. Y para asegurarme que no te lo quitarás por el camino&#8230;- Shadow Angel se acercó a la plateada heroína con una cuerda y ató firmemente sus manos a la espalda.</p>



<p>Mientras ataba las manos de Estrella Polar, Amy tuvo otra idea. “Si cuando lo he experimentado sobre mi cuerpo me ha excitado, por qué no debería gustarle a ella?” pensó. Se retiró unos instantes y volvió con un trozo de cuerda mucho más largo.</p>



<p>Sin prisa, tomándose su tiempo, disfrutando de su primera experiencia como dominante, Shadow Angel ató a Estrella Polar al estilo shibari. Pasando la cuerda por todo su torso, entre los pechos, sus caderas, incluso pasó un trozo de cuerda entre las piernas de la vencida heroína, a fin de asegurar que su máscara no saldría de donde estaba. Amy dedicó unos instantes a contemplar su obra. De cintura para arriba, Estrella Polar estaba completamente inmovilizada por infinidad de nudos.</p>



<p>Atar de esa forma a su rival, había vuelto a excitar a Amy. “Algún día tendré que probar eso con Tom” pensó con una sonrisa.</p>



<p>Shadow Angel comprobó los nudos de su rival, para su satisfacción estaban bien firmes y no le cortaban la circulación. Nadie como un ninja sabía hacer nudos como aquellos, Estrella Polar no podría librarse sola de las ataduras.</p>



<p>&#8211; Ahora sí que puedes irte a casa.- Le dijo con una sonrisa que acompaño con un azote a su trasero.</p>



<p>&#8211; Por favor… no me dejes ir así, atada no por favor… desátame… estaré a merced de cualquiera que me encuentre así… Por favor, me siento demasiado humillada… déjame algo de dignidad.- Le imploró.</p>



<p>La ninja no dio su brazo a torcer.</p>



<p>&#8211; Esa será tu última lección de la noche, aprender a moverte sigilosamente. Tienes razón, si alguien te ve en ese estado no dudará en hacer travesuras con tu lindo cuerpo. Y por cierto, yo de ti espabilaría que pronto se hará de día y empezará la gente a salir a la calle.-</p>



<p>&#8211; Un último recuerdo para tí.- Dijo la ninja mientras introdujo en el lindo trasero de la indefensa heroína el rotulador con el que Estrella Polar había garabateado su cuerpo.</p>



<p>Al notar el grueso rotulador, la plateada heroína se estremeció, esperaba dolor pero para su sorpresa notó una sensación placentera en su trasero al notar el frío y grueso rotulador.</p>



<p>&#8211; Por cierto, ¿cómo te sientes ahora que una mediocre heroína de segunda como yo te ha derrotado? Imaginate por un momento, qué hubiera pasado si en lugar de yo, te hubiera derrotado un criminal de verdad. ¿Qué crees que te habría hecho? ¿Crees que te dejaría marchar, que te dejaría continuar con tu vida? Respóndeme sinceramente si estarías preparada para encajar una derrota así.</p>



<p>Por toda respuesta, Estrella Polar negó con la cabeza. Amy prosiguió.</p>



<p>&#8211; Entonces, por muchos superpoderes que tengas, no estás capacitada para luchar contra el crimen. Creo que te estoy haciendo un favor con esto. Por muy mal que creas que te lo he hecho pasar, no es ni una milésima parte de lo que te haría cualquier villano si te capturara. Créeme, se de lo que hablo. Ni siguiera tú serás capaz de ganar siempre, en algún momento aparecerá un enemigo más fuerte, más rápido o más inteligente y te derrotará. Hoy lo has podido comprobar, no eres invulnerable. Si no eres capaz de sobreponerte a una derrota, dedícate a otra cosa, lo digo por tu bien.</p>



<p>Humillada hasta el extremo, y viendo que había mucha verdad en las palabras de Shadow Angel, Estrella Polar salió corriendo por la puerta. Corrió corrió y corrió y no paró hasta llegar a casa. Tal era el miedo y la vergüenza que sentía que no notó que le había pasado el efecto de la crema solar y el último brillo de las estrellas le había devuelto sus habilidades sobrehumanas. Si alguien la vio corriendo desnuda y atada, ella no se dio cuenta.</p>



<p>Cuando vio a su rival cruzar la puerta, Shadow Angel se vistió. Meditó unos instantes, y destruyó la grabación que había realizado. Estrella Polar estaba derrotada, no había ninguna necesidad de darle a Felina el trofeo del vídeo. Abandonó el almacén, y se dirigió de vuelta a la tranquilidad de su apartamento.</p>



<p>Lo que Shadow Angel no sabía era que Felina, a través de diversas cámaras ocultas, había grabado todo su encuentro con Estrella Polar.</p>



<p>Finalmente en su piso Estrella Polar después de horas forcejeando, y gracias a unas tijeras, pudo desatarse, se quitó la empapada máscara de su vagina y el rotulador de su trasero, arrojándolos a la basura y se dio una buena ducha. Estuvo varias horas bajo la cálida agua, llorando y temblando. Definitivamente nunca más volvería a salir como heroína. No sería capaz de sobreponerse a otra derrota así.</p>



<p>La mañana siguiente</p>



<p>Al llegar a la universidad, Amy encontró otra nota al abrir sus libros. Iba firmada con una huella de gato.</p>



<p>“<em>Felicitaciones,</em></p>



<p><em>Yo no podría haberlo hecho mejor. Esa loca idea tuya sobre la crema solar dio su fruto. No creo que me vuelva a molestar esta zorrita&nbsp;</em><em>plateada</em><em>.</em></p>



<p><em>Nuestra deuda está saldada.</em></p>



<p><em>PD: para tu constancia, sepas que una cámara captó todo lo sucedido dentro y fuera del almacén. Tenlo en cuenta y recuerda no cruzarte en mi camino. Si te portas bien,&nbsp;</em><em>y Estrella Polar no vuelve a aparecer,&nbsp;</em><em>no necesitaré publicarlo</em>.”</p>



<p>Aquello&nbsp;molestó en sobremanera a&nbsp;Amy.&nbsp;Felina no había sido del todo honesta con ella, pero por otro lado, la tranquilizaba haber saldado su deuda&nbsp;con la ladrona.Con las grabaciones suyas que ya tenía la villana, ni se planteaba combatir a Felina.&nbsp;La&nbsp;villana,&nbsp;a su manera,&nbsp;siempre había mantenido su palabra así que mientras se apartara de ella,&nbsp;y Estrella Polar no volviera a aparecer,&nbsp;esos vídeos estarían a buen recaudo.</p>



<p>El bienestar de Mikoto Amy y Shadow Angel dependía de que se mantuviera lejos de esa misteriosa&nbsp;Felina.</p>



<p>Epílogo</p>



<p>Detroit nunca volvió a tener noticias de&nbsp;Estrella Polar. Al no haber sido revelada su identidad, la chica&nbsp;se tiñó el pelo y&nbsp;pudo continuar con su vida y sus estudios. Pasado el tiempo, empezó a salir con un chico, encontró un trabajo y fue feliz. Los días en que patrullaba las calles y detenía a los&nbsp;malhechores&nbsp;quedaron muy atrás en su memoria.</p>



<p>El único recuerdo que quedó en su mente del día en que fue derrotada fue&nbsp;una cierta atracción fetichista&nbsp;por el&nbsp;bondage.&nbsp;Y cierta atracción hacia alguna chica&nbsp;bonita. Aquello no parecía importunar a su novio, al contrario, pronto aprendió a disfrutar viendo como de vez en cuando su chica&nbsp;le proponía un&nbsp;trío&nbsp;con otra y&nbsp;a veces le pedía que la atara firmemente a la cama y la azotara con un látigo.</p>



<p><em>CONTINUARA</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/317/13009190/13009190_025_cdd5.jpg" alt="" width="710" height="403"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap. 11. Atrapar a un ladrón&#8221; (POR SHADOW ANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Jan 2022 10:48:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[3 semanas después del ataque de los gremlins Para Amy aquellas tres semanas habían sido un auténtico infierno. Los días siguientes a su derrota a manos de los gremlins, notó un cambio en su cuerpo. Notaba una excitación que no cesaba de crecer. Constantemente se sentía excitada y con un deseo sexual incontrolable, necesitaba sexo cada día y a todas horas. Los días siguientes a navidad, Tom, había disfrutado con el cambio en su pareja. Le gustó ver a Amy con ganas de pasar más tiempo con él y sexualmente más activa. Con el paso de los días aquello se [&#8230;]]]></description>
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<p>3 semanas después del ataque de los gremlins</p>



<p>Para Amy aquellas tres semanas habían sido un auténtico infierno. Los días siguientes a su derrota a manos de los gremlins, notó un cambio en su cuerpo. Notaba una excitación que no cesaba de crecer. Constantemente se sentía excitada y con un deseo sexual incontrolable, necesitaba sexo cada día y a todas horas.</p>



<p>Los días siguientes a navidad, Tom, había disfrutado con el cambio en su pareja. Le gustó ver a Amy con ganas de pasar más tiempo con él y sexualmente más activa. Con el paso de los días aquello se convirtió en una pesadilla para la pareja.</p>



<p>Ambos jóvenes no podían dormir, Amy se pasaba la noche pidiendo sexo a Tom, el chico quedaba totalmente agotado en la cama pero ella seguía insaciable. La mañana siguiente, se despertaban agotados y con las sábanas totalmente empapadas. Aquellos eran los orgasmos más intensos que ambos habían experimentado nunca. Tom era la primera vez que veía a una chica segregar tal cantidad de fluidos al alcanzar el clímax.</p>



<p>Lo que en principio fue algo positivo, terminó desgastando la relación. Tom veía como cada noche terminaba agotado y Amy encima suyo pidiéndole más, intentando estimularlo más allá de lo que el atlético cuerpo del chico podía darle.</p>



<p>Transcurrida la primera semana, Amy en un momento de lucidez, se infiltró en el archivo del hospital de Detroit. Allí descubrió que no era la única a la que le ocurría aquello. Cada año había alguna chica que presentaba los mismos síntomas. La causa era la misma, un encuentro desafortunado con aquellos malditos gremlins. Allí descubrió que el semen de los gremlins si bien era inocuo a los efectos de fecundar una humana, tenía un fuerte componente afrodisíaco. No había tratamiento alguno, los informes indicaban que los efectos se desvanecían solos pasados entre unos días y una semana. Pero algo inquietó a Amy. Los hechos analizados por el hospital describían encuentros de hasta cinco gremlins. Ella en cambio había tenido contacto con ¡quince! de esas criaturas durante una noche entera. Era obvio porque después de una semana, su cuerpo seguía notando los efectos. Había absorbido una cantidad ingente de esa sustancia la noche del 24 de diciembre.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/49/45855162/45855162_019_4b33.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Amy volvió a su apartamento cabizbaja. Mientras meditaba sobre la información obtenida en el hospital, recordó el único momento en su vida en que había tenido una sensación similar. Fue meses atrás, estando prisionera de una red de prostitución cuando un tipo la untó con una sustancia viscosa que la hizo arder de placer. “De alguna forma, aquello debía proceder de uno de esos malditos gremlins” pensó la chica. Como magro consuelo, al menos había descubierto de dónde procedía el potente afrodisíaco que usaba aquella banda.</p>



<p>Después de fin de año, cuando empezaron las clases de la Universidad, la cosa fue aún peor para Amy. Acudía cada día con cara de no haber dormido en años y pasaba todo el día con una insaciable necesidad de sexo. Para no deteriorar más su relación con Ton, ella empezó a masturbarse compulsivamente. En más de una ocasión, Claire su mejor amiga, la había sorprendido en el vestuario del gimnasio, pero no lo comentó con nadie. Amy era incapaz de aguantar dos clases seguidas sin tener que levantarse e ir al lavabo a masturbarse. Sus amigos en seguida se percataron que a la japonesa le ocurría algo. Su comportamiento era extraño y su actitud irascible. Era cuestión de tiempo que sus demás compañeros de clase sospecharan de su actitud. La situación se volvió insostenible. Muerta de vergüenza y sin poder dar una explicación a sus amigos que justificara su reciente actitud, Amy faltó a clase algunos días.</p>



<p>En todos ese tiempo, Shadow Angel no salió a patrullar. No estaba en condiciones de detener a ningún maleante.</p>



<p>Finalmente Amy tuvo una idea. Decidió comprarse por internet un consolador que podía controlar a través de un pequeño control remoto. Aquello mejoró notablemente su situación. Cuando sentía deseo, disimuladamente activaba el consolador a través del discreto mando y la vibración entre las piernas calmaba a la excitada chica. Gracias al consolador, Amy pudo volver a las clases y a quedar con sus amigos. El vibrador era tan silencioso que ninguno de sus compañeros, ni tan siquiera Tom, sospechó nada. Sí que notaron que la irritabilidad de Amy había bajado, la japonesa excusó su actitud irascible a un cambio temporal en sus hormonas.</p>



<p>Como precaución, la chica evitaba el contacto sexual con su pareja. Al menos hasta que el efecto del afrodisíaco abandonase definitivamente su cuerpo. Cosa que el chico, en cierto modo, agradecía. Aquellas semanas habían sido sexualmente demasiado intensas, incluso para un joven en plena forma como Tom.</p>



<p>Después de una semana llevando el consolador, Amy notó que poco a poco su vida volvía a la normalidad. El efecto del fluido afrodisíaco incluso parecía mitigar. En un arrebato optimista, se atrevió a patrullar como Shadow Angel por primera vez en tres semanas. Evidentemente, no iría detrás de ningún pez gordo, buscaría una presa fácil, un delincuente solitario y no muy atlético. No quería correr riesgos.</p>



<p>Viernes por la noche.</p>



<p>Amy contempló unos minutos su uniforme, su katana, su cinturón táctico y todos sus accesorios. Antes de enfundarse en él, acarició especialmente su resistente tela anticorte. Pese a que era un tejido creado expresamente para durar, en sus últimos encuentros había perdido ya varios de sus trajes. A ese ritmo pronto se le agotarían los recambios. Se vistió con su característico atuendo, y con ayuda de una cuerda con un garfio salió por la ventana y trepó hasta la azotea de su edificio. Gracias a su agilidad, a la flexible y resistente cuerda y a un polivalente garfio, la ninja podía saltar de azotea en azotea, sin ser vista.</p>



<p>Buscando un delincuente al que pudiera vencer sin dificultad, la heroína se plantó en la zona residencial de Detroit. Una tranquila urbanización de casas de dos plantas con jardín. Estuvo una hora patrullando hasta que finalmente vio un maleante que cumplía sus requisitos.</p>



<p>La presa elegida por Shadow Angel era un simple ladrón de viviendas. Cuarentón, de complexión más bien gordo y con canas en la barba. La ninja lo siguió hasta el interior de una vivienda que intentaba desvalijar aprovechando la ausencia temporal de sus dueños. No parecía un tipo peligroso. “Seguramente un oportunista ladrón de joyas” pensó la heroína al ver que el ladrón iba a pie y no parecía tener ningún vehículo de apoyo.</p>



<p>La ninja contempló agachada entre las sombras como el ladrón con destreza forzaba la cerradura de la puerta de atrás y entraba en la casa de dos plantas.</p>



<p>Mientras esperaba, Shadow Angel notaba como la excitación volvía a adueñarse de su cuerpo. Como no quería correr riesgos, sacó de su cinturón el pequeño control de su consolador y lo activó. Estuvo unos minutos, escondida entre los setos, hasta que alcanzó el clímax. Según tenía más o menos calculado, ahora disponía de un par de horas antes que su cuerpo le pidiera otro orgasmo. Tiempo que estimó más que suficiente para detener al ladrón. Se volvió a guardar el mando en su cinturón y sigilosamente entró en la vivienda.</p>



<p>Encontró al ladrón en el comedor, examinando un reloj y varias pulseras, dispuesto a guardarlas en sus bolsillos. Al ver a la heroína el ladrón se asustó, soltó las joyas e intentó escapar por la ventana. La ágil ninja lo cogió por los hombros y con facilidad lo inmovilizó contra el suelo. Aquel tipo no era rival para sus habilidades.</p>



<p>El ladrón al verse en el suelo desesperadamente intentó golpear a la heroína. Shadow Angel ni se inmutó, la resistente tela de su uniforme amortiguaba los torpes puñetazos del delincuente. Hasta que uno de ellos impactó en su cinturón oyéndose un crujido de plástico roto. De golpe, la heroína dejó de sujetarlo y se arrodilló en el suelo, con sus manos en la entrepierna, gimiendo.</p>



<p>El ladrón la contempló unos instantes, totalmente sorprendido y sin entender nada. Hasta hace unos segundos estaba completamente en manos de la ninja y su puñetazo, a parte de débil, había impactado contra su cinturón. Imposible que ese golpe pudiera inmovilizar a la heroína de dolor. Lo que él no sabía era que su golpe había impactado contra un pequeño mando que la ninja llevaba en su cinturón.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/49/45855162/45855162_035_59db.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Al notar como se activó su vibrador, Shadow Angel había soltado al ladrón, arrodillándose intentando mitigar el estímulo entre sus piernas, intentando desesperadamente sacar de su cinturón el control a distancia. Notaba desesperadamente como su cuerpo se iba excitando por momentos. Debía parar ese vibrador antes que su placer fuera incontrolable y su deseo por un orgasmo la hiciera incapaz para la lucha.</p>



<p>La heroína comprobó asustada que el puñetazo del ladrón había roto el mando. Frenética, apretó los botones con la esperanza que la vibración se detuviera antes de que fuera demasiado tarde. Pero sus intentos eran en vano, el consolador no se detenía y su cuerpo empezaba a temblar de excitación. Otro efecto del fluido de los gremlins era que el mínimo contacto sexual, aunque no estuviera previamente excitada, la encendía irremediablemente.</p>



<p>Presa del pánico la ninja se incorporó de golpe y decidió salir corriendo de allí antes que fuera demasiado tarde. Con tan mala fortuna que tropezó con un jarrón y cayó al suelo.</p>



<p>El ladrón no podía creer la suerte que estaba teniendo. Al ver la heroína en el suelo, sin dudarlo un instante, saltó encima suyo e intentó inmovilizarla. La chica se debatía debajo del cuerpo de su adversario, pero sus esfuerzos cada vez eran más débiles. En un momento dado, la mano del ladrón presionó su entrepierna y la heroína no pudo reprimir un gemido.</p>



<p>&#8211; Su… suéltame.- dijo la heroína entre jadeos intentando, sin fuerza, apartar al ladrón de su cuerpo. El vibrador la estaba dejando sin voluntad para luchar y con unas ganas enormes de un orgasmo. Notar el cuerpo del hombre en contacto con el suyo, su sudor, su calor corporal, y su creciente erección, aún empeoraba su situación.</p>



<p>Para su desgracia, por alguna extraña razón, el consolador dejó de funcionar cuando la chica estaba en el punto álgido de placer, dejándola totalmente ansiosa por llegar al orgasmo. En aquel momento Amy fue presa de sus instintos más primarios.</p>



<p>El ladrón notó, cada vez más excitado, como la heroína agarraba su mano y se la acercaba a su entrepierna mientras lo miraba con unos ojos vidriosos y llenos de deseo.</p>



<p>El ladrón no se hizo rogar, &#8220;oportunidades como esta no se presentan todos los días&#8221; pensó mientras seguía sin entender lo que estaba pasando. La heroína que hacía unos minutos lo estaba deteniendo ahora le pedía que la masturbase. Chica que por cierto, tenía un físico envidiable. El ladrón no desaprovechó su oportunidad.</p>



<p>Con una mano firmemente sujeta al pubis de la ninja, con la otra le intentó quitar el cinturón y las botas. Shadow Angel entendió el gesto y ella misma le facilitó el trabajo. Con ambas manos el ladrón le bajó sus mallas deportivas, revelando unas firmes piernas y un tanga oscuro. Palpando la vagina de la chica, el tipo se percató de lo que escondía entre las piernas.</p>



<p>&#8211; ¿Combates a los ladrones con un consolador entre las piernas? ¿Qué eres, una puta lasciva?- Preguntó sorprendido.</p>



<p>-Sí&#8230; y hoy seré toda para tí&#8230; venga ya sabes qué tienes que hacer- Respondió Shadow Angel, sorprendida por sus propias palabras, mientras se retiraba el inútil consolador.</p>



<p>Para Amy era indiferente que el ladrón no fuera precisamente atractivo, el efecto del semen de los gremlins en su cuerpo la mantenía excitadíssima. Su mente únicamente le pedía un orgasmo, daba igual quien fuera que se lo diera, pero lo necesitaba ya. Le daba igual estar indefensa ante un ladrón, y en una casa que no era la suya, cuyos dueños podían volver en cualquier momento. Necesitaba urgentemente que aquél tipo la penetrara y la llevara al clímax. En ese estado Amy no habría reaccionado diferente en caso de estar en pleno día en la zona más céntrica y concurrida de Detroit.</p>



<p>El ladrón le terminó de quitar las mallas y apartando el tanga de la heroína pero sin retirárselo empezó a penetrarla. Hacía mucho que no tenía sexo con alguien, y nunca había tenido la suerte de tener una chica tan bonita en sus brazos. Su miembro entró sin dificultad en la húmeda y suave vagina de la chica. Mientras la penetraba, le quitó también su camiseta táctica, revelando un top oscuro que ocultaba unos firmes pechos. Mientras la heroína lo ayudaba a quitarle el top, él seguía sin creer lo que estaba sucediendo. Un don nadie, un ladrón cualquiera estaba follándose a la más temida heroína de Detroit. Aquello tenía que ser un sueño pensó mientras se corría dentro la heroína con un sonoro gemido de placer.</p>



<p>Amy no se preocupó por las posibles consecuencias de la eyaculación, aunque mientras estuviera bajo los efectos del afrodisíaco, no podía quedarse embarazada, ella seguía tomando precauciones al respecto. Lo único que inquietaba a la heroína era que él había alcanzado el clímax pero ella aún no. Con sus manos agarró la cabeza del ladrón y la dirigió hacia su vagina.</p>



<p>-Más&#8230;necesito más.- Le rogó.</p>



<p>El ladrón no necesitó más explicaciones. Le quitó el tanga a la ninja y empezó a lamer la suave vagina de la chica. Sin prisa, explorando cada recoveco del sexo de la heroína con su lengua. El hombre besaba su depilado pubis, provisto de un sensual tatuaje, succionaba sus labios vaginales, y recorría toda la zona con su lengua. Él nunca había hecho nada así a una chica tan hermosa así que se recreó en el momento. Los gemidos de la heroína le indicaban qué zonas estimular más y allí dirigía la punta de su lengua. Hasta que finalmente, entre gemidos, la chica alcanzó el orgasmo, inundando a boca del ladrón con sus fluidos femeninos.</p>



<p>La ninja apartó el rostro del tipo de su entrepierna. Totalmente incapaz de asimilar lo que había sucedido, el ladrón fue pensando en lo que acababa de pasar. Era evidente que no era su cara bonita lo que había provocado ese deseo en la ninja. “Seguramente estará bajo los efectos de alguna droga” pensó el tipo. Fuere lo que fuere era evidente que después de aquello, la ninja no lo dejaría irse de rositas. Ella no dejaría que un tipo como él pusiera en juego su reputación. Seguramente cuando se recuperara del éxtasis lo detendría “o algo peor que detenerme” pensó mientras contemplaba la katana de la ninja, tirada en un rincón. “Esa espada seguro que está bien afilada&#8221; dedujo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/49/45855162/45855162_038_5488.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Aprovechando que la chica aún estaba aturdida por el orgasmo, la cogió en brazos y la dejó en la mesa del comedor. La chica, aún extasiada, se dejó hacer sin oponer resistencia. El hombre aprovechó las mallas de la chica para atar sus manos por encima de su cabeza a una de las patas de la mesa. No era la mejor atadura del mundo, pero le daría tiempo a escapar. Cuando se disponía a salir, oyó que la ninja le dijo entre gemidos:</p>



<p>-¿Piensas dejarme así?&#8230; Cuanta gente conoces que dejarían a una chica como yo en ese estado&#8230; ¿no vas a hacer ninguna travesura conmigo?- La excitación volvía a subir por el cuerpo de la heroína. Era la misma sensación que había experimentado estas últimas semanas cuando dormía con Tom. Una vez empezaba a excitarse ya no podía controlarse.</p>



<p>Cuando el orgasmo se lo provocaba el consolador, la chica tenía un par de horas hasta que su cuerpo volviera a encenderse. Pero de alguna forma, tener sexo con una persona, aunque fuera con ese tipo poco atractivo, la sobreexcitaba mucho más. Amy lamentó no haber pensado en ello. Sólo habían pasado unos minutos y ella volvía a anhelar un orgasmo Ahora su cuerpo y su mente estaban completamente a merced de su deseo, y a merced de un individuo con no muy buenas intenciones.</p>



<p>El ladrón había quedado exhausto y la chica aún le pedía más. Realmente era difícil decir que no en esta situación. Seguramente nunca más tendría una oportunidad así. Notando como su miembro se volvía a endurecer se dirigió hasta la mesa donde Shadow Angel estaba atada y volvió a penetrarla. Por un instante temió que la mesa no soportara el peso de ambos, pero la resistente madera de nogal aguantó. Entre los gemidos de la chica, volvió a correrse dentro. Ella, aún excitada seguía pidiéndole más.</p>



<p>-Más? Qué eres algún tipo de ninfómana insaciable?- Por toda respuesta vio a la heroína contorsionarse por la mesa, no con ánimo de liberarse sino con ánimo de excitarlo para que volviera a penetrarla.</p>



<p>Esta vez si que el hombre había quedado exhausto, había vaciado sus testículos y no tenía energía para volverla a penetrar. Había tenido dos orgasmos intensos y seguidos. Pero tampoco pensaba desaprovechar la situación.</p>



<p>-¿Así que necesitas más eh? ¿qué te parece esto?- Dijo mientras cogió la katana de la ninja y acercó la empuñadura de la misma a la vagina de Shadow Angel.</p>



<p>Por toda respuesta, el ladrón vio como la ninja movió las piernas, intentando acomodar la empuñadura de su katana dentro de su vagina. Aquello en cualquier otra situación habría significado una dura humillación para Shadow Angel, pero en su estado actual, solo anhelaba que algo duro la penetrara. Y su katana era un objeto que podía proporcionarle ese placer que tanto necesitaba.</p>



<p>El ladrón contempló boquiabierto como la heroína babeaba de placer mientras él metía y sacaba la empuñadura de la katana de su vagina como si de un objeto sexual se tratase. La chica no parecía importarle la humillante situación en que se encontraba, sólo parecía concentrada en su éxtasis. Mientras la penetraba con la katana, él aprovechó para recorrer todo el cuerpo de la ninja con su mano libre. El hombre notó como la piel de la chica se ponía de gallina al tacto de su mano, cada una de sus caricias era acompañada por un gemido de placer por parte de ella. Su vientre plano, sus curvas femeninas, sus suaves y firmes pechos, sus axilas, sus muslos, su trasero, con la mano recorrió todo el cuerpo de la japonesa mientras suavemente la penetraba con la empuñadura de su arma. Al acercar su mano a los labios de Shadow Angel ella empezó a chupar sus dedos. El tipo notaba como su miembro volvía a endurecerse al notar los hermosos labios de la chica succionar sus dedos.</p>



<p>Cuando la chica se fundió en un orgasmo, sofocado por los dedos del ladrón en su boca. El delincuente retiró la katana y se puso encima de ella y volvió a penetrarla. La cara de la chica le indicaba que no le importaba que la volviera a penetrar y enseguida sus gemidos se sumaron a los suyos, y al cabo de unos minutos, ambos estallaron de placer. Esta vez de forma simultánea.</p>



<p>Al alcanzar el orgasmo, la vagina de Amy empezó a segregar fluido de forma intensa y constante, sorprendiéndola a ella tanto como al ladrón. La mesa había quedado totalmente impregnada de fluido. La chica jadeaba mientras ponía sus ojos en blanco y su boca no cesaba de salivar. El hombre se apartó, sorprendido ante el “squirting” de la chica.</p>



<p>El instinto de conservación del ladrón le recomendó salir de allí lo antes posible. Los dueños de la casa podrían volver en cualquier momento. Aunque le sabía mal largarse sin más. Nunca más en la vida volvería a tener una oportunidad así. Le había tocado la lotería entre más de un billón de posibilidades.</p>



<p>La heroína estaba exhausta y no daba signos de luchar contra sus ataduras. Se había quedado jadeando encima de la mesa, impregnada de sudor y de sus propios fluidos. Aquello había sido demasiado intenso para ella y aún no sabía como reaccionar. Una parte de ella le decía que se moviera, se liberase y dejara fuera de combate al ladrón antes que hiciera nada más con ella. Otra parte de si misma, la impulsaba a seguir tumbada, deseando que volviera penetrarla. Ganó la segunda.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/49/45855162/45855162_059_f989.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El ladrón se preparaba para abandonar la vivienda cuando escuchó a la heroína decir entre jadeos:</p>



<p>&#8211; Más&#8230;necesito más…</p>



<p>El ladrón no daba crédito a lo que estaba sucediendo, él estaba completamente exhausto y la chica, desnuda excepto por su máscara, atada a la mesa, le seguía pidiendo más. Él no tenía fuerzas para volver a penetrarla, en ese momento lamentó profundamente haber ido a pie a robar. Si se hubiera traído una furgoneta, ahora podría llevarse a la chica. Desgraciadamente, no podía llevársela. Tuvo otra idea.</p>



<p>El ladrón recogió el tanga de la heroína y se lo metió en su boca. Amy saboreó la tela empapada en sus fluidos y le dejó hacer sin oponer resistencia. El ladrón cogió la katana de la ninja y volvió a meter su empuñadura por su vagina. Shadow Angel emitió un gemido placentero al notar otra vez algo duro en su interior. El ladrón se quedó unos segundos contemplando el bonito espectáculo, la hermosa chica atada a la mesa con sus propias mallas, con su tanga metido en la boca y la empuñadura de su katana en su coño. &#8220;Lástima no tener una cámara para inmortalizar ese momento&#8221; pensó.</p>



<p>Como último detalle, el ladrón recuperó el consolador y, con suavidad, se lo metió por su trasero. Shadow Angel ahogó un grito al notar como se introducía en su ano, de forma totalmente desprevenida.</p>



<p>Al meter el consolador por su bonito culo el ladrón pensó que había ido demasiado lejos, que la heroína no toleraría aquello, que se desataría y le pegaría una paliza. Pero se sorprendió al ver la facilidad con que el vibrador se introducía en aquel precioso culito &#8220;así que no es tu primera vez con el sexo anal, ¿eh putita?&#8221; pensó. Lo que al principio fue un grito de sorpresa por parte de la heroína pronto se convirtieron en gemidos de placer. El ladrón contempló satisfecho como la ninja movía sus caderas, buscando el placer en los dos objetos que tenía introducidos.</p>



<p>El efecto causado por los fluidos de los gremlins tenía a Shadow Angel en un éxtasis profundo, como si estuviera flotando en una nube, y terminó gozando con aquella doble penetración.</p>



<p>&#8220;Menuda zorra está hecha. No entiendo como puede tener aterrorizada a los Grandes Jefes del crimen. Si la vieran así&#8230;&#8221; pensó antes de salir de la casa. Aquella había sido la mejor noche de su vida, escapó sin tan siquiera intentar llevarse nada del domicilio. &#8220;Si lo cuento a alguien no me van a creer&#8221; pensó mientras huía a pie por la calle. Estaba tan sorprendido por lo que había sucedido que ni tan siquiera se había planteado desenmascarar a Shadow Angel y descubrir quién se ocultaba bajo su máscara.</p>



<p>Minutos después, mientras volvía a su domicilio, el ladrón pensó en ello. “Una verdadera lástima, si supiera quien es, podría chantajearla”, aunque no todo estaba perdido.</p>



<p>&#8211; Nunca olvidaré tu voz, seguramente algún día me cruzaré contigo en la calle por casualidad. Si escucho de nuevo tu voz, te reconoceré.- Se decía a si mismo el ladrón mientras entraba en su piso- ¡Esta no será la última vez que nos veremos Shadow Angel!</p>



<p>Mientras tanto, en la casa.</p>



<p>Amy quedó unos minutos, ¿o fueron horas?, moviendo sus caderas, dándose placer con la empuñadura de la katana y disfrutando de su consolador en su trasero. Un ruido despejó su mente de golpe. Un coche acababa de aparcar enfrente de la casa, los dueños estaban de vuelta. Afortunadamente, gracias a los múltiples orgasmos previos su libido estaba suficientemente calmado para permitirle actuar razonablemente. Había que largarse de allí, no podían encontrarla en esta situación de ninguna manera.</p>



<p>Sin casi esfuerzo, la ninja se libró de sus ataduras, se quitó el tanga de su boca y retiró el consolador y la katana. Su tanga estaba empapado, así que renunció a ponérselo y lo arrojó a un rincón. Se vistió, recogió sus accesorios, y justo cuando se abría la puerta principal y los propietarios entraban en la vivienda, Shadow Angel salió por una ventana trasera.</p>



<p>Los dueños enseguida notaron algo extraño, el comedor estaba revuelto. Primero pensaron que les habían entrado a robar pero no faltaba nada. Extrañados notaron un olor a sudor y &#8220;¿sexo?&#8221; , observaron la mesa de su comedor impregnada con un líquido pegajoso. La mujer sacó un tanga empapado de un rincón del comedor. &#8220;¿No habrá tenido nuestra hija la desvergüenza de venir con su novio mientras estábamos fuera?&#8221; fue lo que pensaron.</p>



<p>Amy regresó a su apartamento confundida con el corazón a mil por hora, pensando en lo que había pasado. Un simple ladrón la había dejado fuera de combate y ella se había comportado como una perfecta ninfómana. Para tranquilizarse, la chica se preparó un relajante té, se sentó en alfombra de su comedor y adoptó una postura meditativa. El olor del té y la meditación aprendida de su maestro, le permitieron controlar sus nervios y pensar fríamente en retrospectiva.</p>



<p>El ladrón no la había desenmascarado, además tampoco había tomado fotos ni vídeos de su encuentro con ella. De ninguna forma, podría reconocerla. El ladrón lo desconocía, pero un pequeño aparato bajo su máscara hacía la voz de Amy irreconocible. Aunque hablara con él por la calle, sería incapaz de identificar la voz de Mikoto Amy como la de Shadow Angel. Y, en el peor de los casos, si el tipo fuera contando su encuentro con Shadow Angel por la ciudad, ¿quién iba a creer a un don nadie? Debido a su patética actitud, es posible que aquél ladrón dudase incluso de haberse encontrado con la auténtica Shadow Angel.</p>



<p>Pese a su nefasta actuación, de alguna forma, la suerte la había sonreído. Si alguna cosa había hecho bien era escoger a su rival. Si el tipo hubiera tenido algún vehículo a mano aquello podría haber terminado mal, realmente mal para ella. Pero afortunadamente, todo había terminado en un susto. Su identidad y su reputación seguían a salvo. La heroína se relajó un poco, al menos había aprendido algo. No podría volver a salir como Shadow Angel hasta que aquel maldito afrodisíaco no desapareciera definitivamente de su organismo y ella volviera a ser dueña de su deseo sexual.</p>



<p>Al cabo de unos días Amy notó como el efecto de los gremlins abandonaba su cuerpo definitivamente. Había transcurrido casi un mes, pero la chica volvía a ser la misma de siempre, para alivio propio y de sus compañeros, especialmente de Tom.</p>



<p>Shadow Angel volvió a patrullar las noches de Detroit descubriendo sorprendida como el crimen, pese a la ausencia de la ninja durante semanas, era casi inexistente. Las habituales bandas de maleantes, los violadores escondidos en los callejones, los narcotraficantes… parecían haberse esfumado. Amy aún no lo sabía, pero a Shadow Angel le había salido competencia.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/49/45855162/45855162_066_2b33.jpg" alt="" width="674" height="1012"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel. Cap 10 Los gremlins de la navidad&#8221; (POR SHADOW ANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Dec 2021 10:39:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Detroit, salida de la Universidad, 24 de diciembre Amy salió ilusionada de la universidad, empezaban las vacaciones de navidad, y la chica, lejos de su familia, quería pasar la nochebuena con sus amigos. Para su sorpresa, ninguno de ellos pensaba salir de casa esa noche ni hacer ningún plan. Es más, le recomendaron que esa noche se quedara en su apartamento y no saliera. Extrañada, Amy preguntó por el motivo de esta reclusión. &#8211; ¿Es que no sabes nada acerca de los gremlins?- Le preguntó extrañada Elsa. Amy, al venir de Japón y llevar sólo unos meses en Detroit, nunca [&#8230;]]]></description>
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<p>Detroit, salida de la Universidad, 24 de diciembre</p>



<p>Amy salió ilusionada de la universidad, empezaban las vacaciones de navidad, y la chica, lejos de su familia, quería pasar la nochebuena con sus amigos. Para su sorpresa, ninguno de ellos pensaba salir de casa esa noche ni hacer ningún plan. Es más, le recomendaron que esa noche se quedara en su apartamento y no saliera. Extrañada, Amy preguntó por el motivo de esta reclusión.</p>



<p>&#8211; ¿Es que no sabes nada acerca de los gremlins?- Le preguntó extrañada Elsa.</p>



<p>Amy, al venir de Japón y llevar sólo unos meses en Detroit, nunca había oído hablar de esos gremlins, pensó que se trataría de alguna tradición local. Elsa le explicó la historia.</p>



<p>&#8211; Nadie sabe qué son ni de donde salen. Únicamente sabemos que sólo aparecen la noche de navidad, son unos bichos pequeños y asquerosos. Invaden la ciudad durante toda la noche, causando destrozos por doquier. A la mañana siguiente han desaparecido como si se los hubiera tragado la tierra dejando una estela de vandalismo a su paso. Nadie sale esa noche para evitar encontrarse cara a cara con esas criaturas, a saber lo qué podrían hacerte. No no, por favor, esta noche quedate en tu casa encerrada y ya nos veremos mañana.</p>



<p>Amy se despidió de sus amigos extrañada por las palabras de Elsa. No terminaba de creer aquella historia, le parecía sacada de un cuento de terror para niños ¿le estarían gastando una broma? Pero los chicos parecían realmente preocupados. Por otro lado, ¿qué amenaza podían suponer esas supuestas pequeñas criaturas para un adulto en plena forma? Sería una noche entretenida para Shadow Angel.</p>



<p>Zona comercial de Detroit, noche del 24 al 25 de diciembre</p>



<p>Shadow Angel, enfundada en su traje de ninja compuesto de unas mallas y una camiseta de flexible y resistente tejido, con botas y guantes proveídos de artilugios y una máscara cubriendo su rostro, patrullaba la ciudad, escondida entre las sombras. Un cinturón táctico lleno de gadgets y una afilada katana en su espalda completaban su atuendo.</p>



<p>La ninja llevaba unas dos horas circulando por el centro de Detroit y no se había cruzado con un alma. Incluso las habituales bandas de pandilleros y malhechores parecían haberse esfumado. Por supuesto, tampoco vio ningún singo de actividad de los misteriosos gremlins. Bostezando, pensó en volver a su apartamento cuando escuchó un ruido dentro de una gran tienda de juguetes.</p>



<p>Se acercó a investigar. A través de la persiana del escaparate no se veía nada sospechoso. Decidida a hacer una última comprobación antes de irse a la cama, sacó una ganzúa de uno de sus guantes y abriendo la puerta entró en la tienda.</p>



<p>Dentro reinaba la penumbra, había un montón de estantes llenos de juguetes y varios más expuestos en el suelo, pero todo parecía estar en su lugar. Un ruido procedente de una de las estanterías del final la llevó a investigar. Sigilosamente se dirigió hacia donde procedía el ruido y únicamente vio una muñeca en el suelo, caída de un estante. Fue a colocar la muñeca en su sitio cuando un ruido a su espalda la hizo girarse de golpe.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/296/92770239/92770239_004_fe43.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Sorprendida, vio ante suyo el ser más repugnante que había visto nunca. Tenía forma humanoide y debía medir entre 60 y 70 centímetros de alto, su piel era de color verde oscuro y llena de verrugas, tenía unas orejas puntiagudas y unos grandes ojos amarillentos. Su única prenda consistía en un taparrabos que cubría sus genitales.</p>



<p>Antes de que la ninja pudiera reaccionar, el gremlin ágilmente saltó hacia su rostro. La ninja con un hábil golpe interceptó en el aire a la criatura, que cayó al suelo inconsciente.</p>



<p>“No parecen tan peligrosos” pensó Shadow Angel al ver la facilidad con qué lo había dejado fuera de combate. Un ruido a sus espaldas la hizo girarse. Delante suyo tenía cuatro de esas criaturas que saltaron hacia la heroína intentando agarrarla. Hábilmente la ninja se deshizo de los molestos gremlins y los dejó fuera de sentido en el suelo, para ver como corriendo entre las estanterías, otros cinco se dirigían a ella desde dos direcciones distintas.</p>



<p>Aquello empezaba a cansar a Shadow Angel, que se dirigió al primer grupo de gremlins cuando sin saber por qué se vio de bruces en el suelo. El primer gremlin, al que creía fuera de combate, había recuperado el sentido y, sin que la ninja lo notara, había atado entre sí los cordones de sus botas. Los otros, saltaron encima de la heroína tratando de inmovilizarla.</p>



<p>Aún con los cordones atados, los gremlins no pudieron con Shadow Angel que, con rápidos movimientos con sus brazos se los quitó de encima noqueándolos en el suelo. Cuando terminó con ese grupo de cinco, vio como los otros gremlins que había dejado inconscientes se habían levantado. Volvía a tener cinco gremlins delante suyo.</p>



<p>Un ruido a sus espaldas cambió la expresión de su rostro. Al otro lado del pasillo habían aparecido otras cinco criaturas llevando todo tipo de cosas. Ahora tenía que enfrentarse a diez gremlins. “¿De dónde salen esos malditos bichos? Hace unos minutos esta tienda estaba desierta” pensó preocupada la heroína.</p>



<p>Sin dar tiempo a Shadow Angel para pensar una estrategia, los diez gremlins se lanzaron encima de la ninja tratando de inmovilizarla. Para su desgracia, los cinco que recientemente había noqueado, con una habilidad sorprendente, se volvieron a levantar. La ninja tenía ahora quince de esos diminutos y molestos gremlins encima. “¿Cómo pueden levantarse tan rápido? Esos golpes habrían dejado inconsciente durante horas a cualquier persona” pensó la ninja agobiada.</p>



<p>La cosa no pintaba bien para Shadow Angel que, como útlimo recurso, se dispuso a hacer uso de su inseparable katana. Con un hábil gesto dirigió su mano a la espalda pero sorprendida, notó como su arma se negaba a salir de la vaina.</p>



<p>Amy empezaba a estar asustada, con un movimiento desesperado se quitó a cinco gremlins que tenía sobre su espalda y desanudó la cuerda que sujetaba su katana a su espalda. Al tener la enfundada arma frente a ella supo porque la hoja no se liberaba. Un pegote de una sustancia viscosa sellaba la empuñadura con la vaina. Los esfuerzos de la ninja fueron en vano, la hoja no salía. Horrorizada, arrojó la inútil arma y dirigió sus manos hacia su cinturón, llevándose otra desagradable sorpresa.</p>



<p>En algún momento de la refriega, los gremlins la habían despojado de su cinturón, en el que tenía guardados diversos shurikens, cuchillos arrojadizos y otros artilugios. Intentando dominar su creciente pánico, la chica siguió luchando contra las quince criaturas. Al dar un puñetazo a uno de ellos, otros cuatro sujetaron su mano. Al intentar golpearlos con su mano libre, otros tres se agarraron a su muñeca y la empezaron a envolver con cinta adhesiva.</p>



<p>Amy se dio cuenta de su error demasiado tarde. Al intentar golpear su mano libre a los gremlins que sujetaban su muñeca, había colocado ambas manos lo suficientemente cerca como para que los otros tres gremlins pudieran sujetarle ambas manos con cinta adhesiva. A la desesperada, intentó cortar la cinta con una pequeña cuchilla escondida en sus guantes, pero los gremlins, advirtiendo su movimiento, no cesaron de envolver las manos de la ninja con tiras y tiras de cinta.</p>



<p>Impotente, Shadow Angel contempló como sus manos quedaban enterradas bajo una enorme bola de cinta adhesiva, impidiendo cualquier tipo de movimiento. Su diminuta cuchilla nunca podría cortar a través de una capa tan gruesa.</p>



<p>Fue entonces cuando se dio cuenta que la lucha estaba perdida y que únicamente le quedaba una opción. Amy se puso en pie como pudo, dispuesta a salir huyendo de la tienda. Con sus cordones atados únicamente podía dar pequeños saltos, pero aún así, parecía que dejaba atrás a los gremlins. La chica sólo tenía una cosa en mente, llegar a la puerta de la tienda y escapar. No se dio cuenta que varios de ellos, saltando ágilmente de estantería en estantería, le estaban dando alcance.</p>



<p>Ya casi había llegado a la puerta, su única salvación para salir indemne, cuando cuatro gremlins saltaron encima suyo desde una estantería. Ella no esperaba una acción así, por unos segundos perdió el equilibrio. Segundos que dieron tiempo a los demás para echarse encima de ella y derribarla contra el suelo.</p>



<p>Mientras los gremlins le quitaban sus botas y ataban sus piernas con cintas de colores, la ninja intentó gritar llamando auxilio. Aunque sabía que la probabilidad que alguien acudiera en su ayuda era remota, no tenía otra salida. Los gremlins estallaron en risas al escuchar los gritos de auxilio de la ninja, parecían divertirse con la desesperación de la chica.</p>



<p>Amy hizo todo lo posible para intentar liberarse de sus ataduras, pero todo era en vano. Impotente, vio como las quince criaturas la arrastraban por las piernas hasta el final de la tienda, alejándola de la puerta y de su anhelada salida. “Maldición, casi lo había conseguido” pensó resignada mientras intentaba resistirse a ser arrastrada como un fardo. Las constantes risas de los gremlins no anunciaban nada bueno para ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/296/92770239/92770239_008_589d.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Shadow Angel contemplo aterrorizada como dos gremlins con sus dientes empezaban a morder su ropa y a hacer trizas el resistente tejido anticorte de su uniforme, desnudándola poco a poco mientras los otros la devoraban con la mirada. Amy intentó sacudírselos de encima, mientras pateaba a los otros para impedir que se acercaran. Aquello únicamente los divirtió aún más.</p>



<p>Con miedo en el rostro contempló como uno de ellos le arrebataba su máscara y la hacía trizas delante suyo. “Al menos estos no van a ir por el mundo revelando mi identidad” pensó la heroína como magro consuelo. Los gremlins parecían divertirse a lo grande. Apareció uno con una espada de juguete y en un idioma incomprensible se dirigió a sus otros compañeros.</p>



<p>Los gremlins estallaron en risas, obligando a su cautiva a ponerse a gatas ante ellos, con sus manos y pies firmemente sujetos y sin poder defenderse, Amy no tuvo otra opción que contentar aquellas criaturas.</p>



<p>Amy se asustó al ver a uno acercándose a ella con unas tijeras, pero se relajó al ver que solo las utilizaba para cortar sus prendas de ropa interior, dejándola completamente desnuda ante los quince gremlins.</p>



<p>Uno de ellos trajo una cuerda de saltar y la colocó entre los dientes de Amy. Acto seguido saltó sobre la espalda de la heroína y empezó a tirar de la cuerda como si de unas riendas se tratara. Otro de ellos con la espada de juguete empezó a golpearle el trasero mientras gritaba en un idioma incomprensible.</p>



<p>Amy tardó unos segundos en comprender lo que querían y empezó a moverse. Sus ataduras únicamente le permitían gatear lentamente, casi arrastrándose. La heroína se sintió patética, aquellas criaturas la estaban utilizando como si montaran un poni, y parecían divertirse con ello. Turnándose fueron montando encima de la cada vez más asustada y agotada ninja y con risas triunfales fueron paseándola por toda la tienda.</p>



<p>Al acercarse de nuevo a la puerta, Shadow Angel intentó de nuevo escapar hacia la calle. Pero el gremlin que tenía encima tiró de la cuerda, como si intentara frenar un caballo desbocado. El otro empezó a golpearla en el culo con la espada de juguete. La fuerza empezó a abandonar el cuerpo de la ninja, la cuerda en su boca empezaba a hacerle daño, así que nuevamente vio frustrado su segundo intento de escapar.</p>



<p>Entre gemidos indicó a los gremlins que tenía encima que parasen, que no iba a escaparse, pero no parecían entenderla. Únicamente cesaron cuando vieron que su cautiva gateaba de nuevo hacia el interior de la tienda. Como castigo por el intento de fuga, uno de esos bichos acudió con un palo de caramelo y antes que la ninja pudiera reaccionar se lo metió en el culo. Aquello hizo que el resto estallara en risas. La ninja al notar el caramelo penetrando en su culo no pudo más y en un arrebato de furia, con sus últimas fuerzas, intentó zafarse de los gremlins que tenía encima.</p>



<p>Aquella reacción divirtió aún más a los gremlins. La enfurecida ninja intentó levantarse y sacudirlos de encima. Mientras la heroína se levantaba un gremlin saltó y se agarró a sus pezones. El dolor en sus pechos hizo que Amy volviera a cuatro patas entre sollozos.</p>



<p>&#8211; Por favor… parad ya… dejadme en paz… ya os habéis divertido suficiente&#8230;- Imploró la derrotada heroína ante unos sonrientes gremlins. Sonrisa que indicaba cualquier cosa menos compasión.</p>



<p>Un gremlin volvió a saltar sobre su espalda y con una pala de ping-pong empezó a azotarle el trasero. Amy sentía su culo enrojecido y dolorido, pero su tormento estaba lejos de cesar. Otros gremlins empezaron a subirse encima de la heroína y a saltar sobre ella. La ninja, cansada por el esfuerzo de la lucha, intentó suplicarles que pararan, que les seguiría el juego. Pero instantes después se derrumbó sobre el suelo totalmente agotada.</p>



<p>Al ver a la chica tumbada en el suelo varios varios gremlins acudieron con rotuladores de colores y empezaron a dibujar distintas formas y siluetas por su desnudo cuerpo como si de una pizarra se tratara. El contacto de la fina punta de los rotuladores produjo pequeñas cosquillas en el cuerpo de Amy, que no pudo reprimir una risita. Los gremlins sonrieron al darse cuenta de ello y ver como se erizaba la piel de su cautiva ante el tacto de los rotuladores y empezaron a cosquillearla.</p>



<p>Por mucho que lo intentó, Amy no pudo reprimir sus carcajadas al sentirse cosquilleada por treinta pequeñas pero hábiles manos. Los gremlins palpaban cada rincón de su cuerpo, buscando los puntos que más cosquilleo producía a la chica, sonriendo cada vez que daban con un punto sensible. La base del cuello, las axilas, las caderas, los muslos, las plantas de sus pies, la espalda… Amy nunca había sentido un cosquilleo similar recorriendo todo su cuerpo, incapaz de contener la risa, poco a poco notó como aquella situación incluso la excitaba ligeramente. Era la primera vez que notaba que con el cosquilleo se estimulaba sexualmente, así que dejó que aquellos bichos jugaran a placer con su cuerpo.</p>



<p>Al cabo de un rato, parecieron aburrirse al ver que su cautiva no se resistía. Por un momento Amy tuvo la esperanza de que la dejarían en paz. Pero uno de ellos notó la humedad de su vagina e inmediatamente tuvo una idea. La cogió del pelo y empezó a tirar de él.</p>



<p>El tirón en el pelo sorprendió a Shadow Angel, que soltó un chillido. La mirada del resto de gremlins no dejaba lugar a dudas, querían que les siguiese el juego, así que decidió ponerse otra vez a gatas para deleite de los gremlins. Tirándola del pelo y con tres gremlins subidos a su espalda, llevaron a la heroína hasta una banqueta. Un gremlin acudió con tiras del uniforme de la ninja.</p>



<p>Amy no entendía que querían hacerle, pero al ver una de aquellas criaturas con un cúter se asustó. Entre todos le sujetaron fuertemente los brazos mientras el gremlin cortaba cuidadosamente la cinta aislante que inmovilizaba sus manos. Al ver que aún conservaba los guantes, se los arrancó con una carcajada. Al notar sus manos libres, Amy intentó con sus últimas fuerzas zafarse de aquellas odiosas criaturas, pero eran demasiados y no le quedaban fuerzas para vencerlos.</p>



<p>Sujetándola por los brazos, la arrastraron, boca abajo, encima de la banqueta. Shadow Angel contempló impotente como usaban los restos de su uniforme para atar sus muñecas a las patas de la banqueta. Por mucho que lo intentó, no pudo liberarse. Los gremlins repitieron la operación con los pies de su cautiva. Al cabo de unos instantes, la heroína estaba fuertemente atada a las cuatro patas de aquella banqueta.</p>



<p>Indefensa, la ninja meditó sobre qué había hecho mal. Con anterioridad se había enfrentado a grupos numerosos de maleantes y había salido vencedora. Shadow Angel había cometido un grave error. Se había dejado llevar por una falsa sensación de seguridad ante el pequeño tamaño de los gremlins y ahora lo estaba pagando caro. Aquellas criaturas, pese a su diminuta estatura eran de todo menos débiles, poseían una resistencia fuera de lo común y una fuerza y agilidad nada acordes con su tamaño.</p>



<p>Seguramente, si hubieran sido menos, los habría vencido. Hasta con diez gremlins tal vez hubiera salido vencedora. Pero quince gremlins habían resultado ser un hueso demasiado duro de roer para Shadow Angel.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/296/92770239/92770239_011_9284.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Amy, totalmente desnuda y fuertemente atada, se sentía como un pavo de Navidad. Y así la veían también los gremlins, que no dejaban de contemplarla con una sonrisa burlona en el rostro mientras cuchicheaban entre ellos. La chica los escuchaba reír detrás suyo, con lágrimas en los ojos imploraba que que la dejaran así, que fueran a divertirse a otro sitio, que la dejaran en paz. Pero la diversión de los gremlins no había hecho sino empezar.</p>



<p>Se dividieron en tres grupos de cinco. Dos de ellos se situaron detrás de la ninja. Amy giró la cabeza para intentar ver lo que pretendían hacer. Con sus manos no cesaba de luchar contra sus ataduras, pero la tela de su uniforme era demasiado resistente para ella y las pequeñas manos de aquellas criaturas habían hecho unos nudos realmente buenos.</p>



<p>Con la cabeza girada, concentrándose en los que tenía detrás, no había advertido que de los cinco gremlins que tenía delante, uno se había quitado el taparrabos, y completamente desnudo, se había acercado a ella. Demasiado cerca se su cabeza.</p>



<p>Amy sólo reaccionó cuando el gremlin le tiró del pelo. Con un gesto de sorpresa en el rostro se encontró con el desnudo gremlin que introdujo en su boca un pene desproporcionadamente grande para su tamaño corporal.</p>



<p>La ninja intentó todo lo posible para quitarse aquél endurecido y verde miembro de su boca, intentó morderlo, pero ello en lugar de dolor, el gesto hizo estallar en carcajadas a la criatura mientras movía su pene dentro de su boca con más vigor.</p>



<p>Algo sorprendió a Amy. Contra todo pronóstico, el tacto del pene de la criatura en su boca, no la asqueaba. Tenía un tacto y un sabor que no le resultaba desagradable. Pero otro asunto desvió la atención de la ninja.</p>



<p>Un gremlin había introducido su pene dentro de su vagina. Su temor se incrementó cuando notó que le retiraban el caramelo de su trasero, y de alguna manera otra criatura fue introduciendo en él algo más grueso y caliente.</p>



<p>Futilmente la ninja intentó resistirse, pero estaba completamente indefensa y a merced de aquellas malditas criaturas. Sus forcejeos no hacían sin divertir al resto, que contemplaban como tres de sus compañeros penetraban a la vez a su bonita prisionera.</p>



<p>Amy, pese a no ser la primera vez que era penetrada por sus tres orificios a la vez, nunca había sentido nada igual. Se sorprendió al notar que, pasados los primeros minutos de miedo, la sensación no era del todo desagradable para ella. En lugar de dolerle, el contacto de los endurecidos penes de los gremlins relajaba sus músculos, y poco a poco, la iban encendiendo de placer.</p>



<p>Ella, pese que ya venía excitada por las cosquillas, no terminaba de entender como la penetración simultánea de tres asquerosas criaturas le podía producir tanto placer. Pero así se sentía, cada vez más relajada y cada vez sucumbiendo al placer que le causaban las embestidas de aquellas criaturas.</p>



<p>El primero en eyacular fue el que tenía su miembro metido en su boca. Inundando la garganta de la chica de un espeso líquido que no la asqueaba. Aquél fluido tenía un sabor dulzón, casi agradable.</p>



<p>Segundos después, los otros dos eyacularon abundantemente en el trasero y la vagina de la chica, llenándola de su cálido fluido. El resto de gremlins aplaudieron al unisono a sus compañeros</p>



<p>Amy se dispuso a escupir el semen que tenía en la boca, pero casi no tuvo tiempo de hacerlo. Otros tres ocuparon el lugar de los primeros y sin que la chica pudiera hacer nada para impedirlo, volvían a penetrarla simultáneamente.</p>



<p>Ante esa segunda embestida, la ninja adoptó una actitud diferente, ya no forcejeaba ni intentaba liberarse. No sólo porque su resistencia era inútil sino porque empezaba a disfrutar con ello. Por alguna extraña razón, cada vez se sentía más excitada y más placer le producían aquellas malditas criaturas. Esta vez los tres eyacularon a la vez dentro de la chica.</p>



<p>Amy ya sabía a que atenerse, otro grupo de tres, relevó al segundo grupo, volviendo a llenarla con sus fluidos.</p>



<p>Amy no entendía como su cuerpo podía absorber tal cantidad de aquél maldito fluido que no hacía más que estimularla y estimularla. Ya había llegado a varios orgasmos, pero su excitación no cesaba.</p>



<p>Ya no le importaba tragar el semen que inundaba su boca, y aquél fluido se iba deslizando fácilmente por su garganta. La sensación para ella no era muy diferente a la de tragar taza tras taza de espeso y dulce chocolate caliente.</p>



<p>Cuando los quince gremlins terminaron de correrse dentro de su prisionera, se detuvieron unos instantes a contemplar a la chica. Sus tres orificios chorreaban un oscuro fluido, que resbalaba por su piel. Amy se sentía agotada, sin fuerzas, pero rebosante de placer, jadeando fue recuperando el aire perdido por los múltiplos clímax que había alcanzado con esas criaturas. Su mente no podía pensar en otra cosa que en el intenso placer que sentía.</p>



<p>La ninja no opuso resistencia ni intentó luchar cuando los gremlins la desataron y la tumbaron sobre el frío suelo de la tienda. No cesaban de murmurar entre ellos. Amy suspiró aliviada al sentirse libre de sus ataduras, pero los gremlins estaban lejos de haber terminado.</p>



<p>Aprovechando que la heroína estaba tumbada boca arriba, uno de ellos se sentó en su barriga y acercó su endurecido miembro a los pechos de la chica. Amy contempló impotente como aquella criatura cogía sus pechos con sus pequeñas pero fuertes manos y con ellos empezó a masajear el endurecido pene que había situado en su escote. Intentó quitárselo de encima con sus manos pero inmediatamente varios gremlins la sujetaron firmemente. Otros dos, al ver como se divertía su compañero, decidieron sumarse a la fiesta. Amy volvió a notar como volvía a tener un gremlin entre sus muslos, penetrándola poco a poco. Intentó quejarse pero al abrir la boca, otro de ellos le introdujo su miembro en ella. El éxtasis volvió a apoderarse de Shadow Angel.</p>



<p>Pasadas unas horas, todos los gremlins habían vuelto a gozar de la heroína. Amy estaba en el suelo, exhausta, con las piernas abiertas y los brazos estirados a los lados. Sus pechos y su barriga estaban cubiertos de aquél semen oscuro y espeso, que la inundaba y a la vez la embriagaba de placer.</p>



<p>Amy contempló a los gremlins, esta vez parecían satisfechos, por fin su pesadilla había terminado. La chica intentó limpiar su cuerpo de aquella viscosa sustancia, frotándose con sus manos, pero al cabo de unos instantes se sorprendió masturbándose. Su agotado cuerpo aún le pedía más.</p>



<p>Concentrada en su placer, no se dio cuenta que diez de los gremlins habían desaparecido durante unos minutos, y que ahora volvían, sonriendo, cargando diversos objetos, ante las risas de sus otros compañeros. Amy alcanzó su orgasmo y, exhausta, se derrumbó inconsciente entre los quince sonrientes gremlins.</p>



<p>Horas después, a primera hora de la mañana siguiente</p>



<p>Cada Navidad era igual, la ciudad amanecía llena de destrozos causados por aquellas extrañas y molestas criaturas que nadie sabía de dónde procedían y que con las primeras luces del alba desaparecían como si se las hubiera tragado la tierra.</p>



<p>El dueño abrió preocupado la puerta de su tienda de juguetes. Como cada año, preocupado por ver qué destrozos habrán causado en su establecimiento. Por muchas persianas metálicas y muchos refuerzos que pusiera la puerta, aquellas malditas criaturas siempre encontraban un hueco por donde entrar.</p>



<p>A primera vista, no había nada demasiado fuera de lo común, algunos juguetes caídos de sus estantes, cajas abiertas, pero no parecía que los gremlins se hubieran ensañado demasiado con su negocio.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/296/92770239/92770239_014_1884.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Mientras iba reponiendo los productos caídos, comprobando si había alguno roto, un ruido desde el fondo de la tienda captó su atención. Era un ruido amortiguado, como si algún pequeño animal hubiera quedado atrapado. Entre preocupado y curioso, se dirigió poco a poco al lugar de dónde procedían los ruidos. Casi cae al suelo de la sorpresa.</p>



<p>Al fondo de la tienda, había la chica más bonita que había visto nunca. Estaba completamente desnuda, atada a una columna con varias luces de colores parpadeantes, cintas de colores y jirones de oscura ropa. Cuando vio al dueño, intentó decir algo pero de su boca tan solo salieron débiles gemidos. Una bola dorada en su boca la impedía hablar. Con una mezcla de sorpresa y excitación, el hombre contempló a la chica, que parecía envuelta como si de un regalo de Navidad se tratara. Un lacito rojo cubría su pubis. Sujetado mediante pinzas en sus pezones había un pequeño cartel que rezaba “MERRY CHRISTMAS”.</p>



<p>La chica luchaba inútilmente para liberarse de sus ataduras. El hombre estuvo varios minutos, que parecieron horas, contemplándola completamente embobado. Aquella hermosa visión era la experiencia más excitante que había tenido nunca. En la fina piel de la chica había dibujados con colorines diversos copos de nieve, estrellitas y otros motivos navideños, formando bonitas cenefas.</p>



<p>Liberarla fue un acto totalmente placentero, se sentía como abriendo un regalo de Santa Claus. Desconectó las luces de colores y poco a poco retiró los cables de su hermoso cuerpo. Con unas tijeras fue cortando con delicadeza las cintas que la mantenían sujeta a la columna, dejando únicamente unas tiras de ropa que la mantenían atada por las muñecas y los tobillos. Con suavidad, retiró las pinzas de sus pezones, dejando caer al suelo el cartel plateado. Se detuvo unos instantes, a contemplar sus endurecidos y hermosos pezones. En cada uno de ellos había una bonita estrella dibujada, las pinzas habían dejado marca en ellos así que masajeó aquellos suaves y cálidos pechos. Los gemidos de la chica a través de la bola no parecían indicar que aquello le fuera desagradable, es más, el tendero notaba como la chica en la medida que lo permitían sus ataduras, acercaba su pubis a su entrepierna, buscando el roce.</p>



<p>Con una mirada de deleite, deshizo en lacito, revelando un pubis fino y depilado marcado por un diminuto tatuaje. Su regalo estaba casi desenvuelto.</p>



<p>Notando la excitación en su entrepierna, el hombre empezó a recorrer con sus manos la suave piel de la chica. Era plenamente consciente que tan pronto como la liberara de sus ataduras, ella se iría, así que quería aprovechar al máximo su buena suerte. Sorprendido, notó como la chica no intentaba luchar contra sus caricias, al contrario, movía su cuerpo como si le pidiera más. Hilos de saliva, descendían por su boca silenciada por la bola.</p>



<p>El hombre decidió quitarle la bola, le preocupaba que la estuviera asfixiando, aunque era plenamente consciente que cuando lo hiciera la chica pediría ayuda y se acabaría su diversión.</p>



<p>Una cascada de saliva salió de la boca de la chica cuando la liberó de la bola que la amordazaba. Deslizándose por sus hermosos pechos.</p>



<p>&#8211; De… Desáteme… po… por favor.- Balbuceó la chica sin llegar a gritar.</p>



<p>El dueño se agachó para quitarle las ataduras de sus lindos y suaves pies. Y finalmente, recorriendo con sus ojos toda la silueta de la chica hasta su cintura, contemplando un colorido copo de nieve dibujado en su ombligo. Al cabo de unos instantes procedió a desatar sus muñecas.</p>



<p>Justo cuando la chica se vio libre, el hombre tuvo su regalo de Navidad. Sin darle tiempo a preguntarle como estaba, ni qué le había pasado, la chica como una fiera hambrienta se abalanzó sobre él.</p>



<p>Con sus caderas lo sujetó contra la pared mientras sus carnosos labios recorrían su rostro, buscando su lengua hasta encontrarla. Las hábiles manos de la chica le desabrocharon la camisa y los pantalones. El hombre no pudo reprimir un intenso gemido cuando la chica le bajó su ropa interior y acercó su boca a su endurecido pene.</p>



<p>El contacto de la boca ensalivada de la chica con su miembro casi hace estallar al tendero de placer. Aquello era mucho más de lo que nunca había gozado. Cuando tuvo su miembro bien humedecido, la chica lo cogió por los hombros y lo obligó a tumbarse en el suelo de la tienda. Cuando estuvo en el suelo vio como poco a poco la chica iba acercando su húmeda vagina hacia su endurecido pene.</p>



<p>Otro gemido salió de su boca cuando notó su miembro dentro de la cálida y suave vagina de la chica. Recostando su cuerpo contra el suyo, la chica empezó a mover sus caderas, primero con suavidad y poco a poco incrementando la intensidad. Sentir los gemidos de la chica cerca de su oreja excitó en sobremanera al tendero, que no pudo evitar correrse dentro de la chica sin cesar de gemir.</p>



<p>Amy estaba lejos de haber terminado con el tendero. Su cuerpo aún no había alcanzado el clímax, así que siguió moviendo sus caderas hasta volver a notar como dentro suyo, como el miembro se endurecía de nuevo. Los incesantes gemidos de placer de la chica, volvieron a excitar al hombre que empezó a gozar de nuevo.</p>



<p>Esta vez fueron ambos los que alcanzaron el clímax simultáneamente, entre jadeos y gemidos. El hombre quedó tumbado en el suelo, casi inconsciente, tratando de asimilar lo que había sucedido.</p>



<p>Al alcanzar el orgasmo, la mente de Amy volvió a trabajar. No terminaba de entender lo que le había sucedido, sólo que su cuerpo necesitaba ese orgasmo con urgencia. Rápidamente se dio cuenta de que no sólo estaba desnuda sino que además tenía su rostro al descubierto. Aquel tipo podría reconocerla. Inmediatamente, se levantó y buscó en la tienda cualquier cosa con la que cubrirse, decantándose por un disfraz de Santa Claus. La barba y el gorro le permitirían ocultar su rostro hasta llegar a un lugar seguro. Recogió del suelo su cinturón, su katana y los restos de su indumentaria, los metió en una bolsa y salió de allí.</p>



<p>Poco antes de que abrieran las tiendas, una silueta vestida de Santa Claus abandonó a toda velocidad la tienda de juguetes.</p>



<p>Dentro de la tienda, el hombre tardó en levantarse, su primer pensamiento al ponerse en pie fue que se había golpeado en la cabeza y que todo aquello había sido un sueño. Pero las luces, las cintas y una bola de navidad húmeda de saliva, le hicieron volver a la realidad. Definitivamente, había sido la mejor Navidad de su vida.</p>



<p>Confundido, el dueño se vio incapaz de recordar el rostro de aquella hermosa joven, en cambio recordaba a la perfección cada rincón de su hermoso cuerpo y el suave tacto de su piel. Si por casualidad volvía a cruzarse con ella, vestida, sería incapaz de reconocerla.</p>



<p>Una hora después</p>



<p>Amy llegó agotada y confundida a su apartamento y enseguida se metió en la ducha. El contacto del agua caliente, los chorros de hidromasaje, y su jabón perfumado la relajaron. Poco a poco fue recuperándose de la reciente experiencia. A sus pies, varios colores se mezclaban en el agua a medida que la tinta de los rotuladores abandonaba su piel. Estuvo aproximadamente una hora, bajo la cálida y reconfortante agua, meditando acerca de lo sucedido.</p>



<p>Una vez tuvo su cuerpo limpio y seco, y calmados sus nervios, otra sensación la preocupó. No entendía lo que le sucedía a su cuerpo. A duras penas habían transcurrido más de dos horas desde su encuentro con el dueño de la tienda pero su cuerpo le estaba pidiendo otro orgasmo. Notaba su vagina humedecida de nuevo. No le preocupaba un embarazo, ya que desde hacía unos meses tomaba precauciones. Lo que la inquietaba en sobremanera era esa excitación que sentía en su cuerpo y que no parecía disminuir. Casi involuntariamente se tumbó en la cama, dejando caer la toalla al suelo, completamente desnuda, empezó a masturbarse.</p>



<p>Amy aún no lo sabía, pero el semen de los gremlins, aunque no tenía capacidad para dejarla embarazada, era un potente afrodisíaco. Y su cuerpo había absorbido mucha, demasiada, de esa substancia. Aquello le acarrearía más de un problema las siguientes semanas.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/296/92770239/92770239_013_2cc1.jpg" alt="" width="700" height="1050"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap. 9, La reina de las máquinas&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Dec 2021 20:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Un mes después del encuentro entre Shadow Angel y Queen Drone Lunes, última hora de la tarde. Universidad de Detroit. La tutoría había finalizado pero el Profesor seguía en su despacho. Esperaba una visita que llegaría tarde. Mientras esperaba sacó un pequeño artilugio de un cajón y lo examinó detalladamente, pensando si había hecho bien al crearlo y si debía dárselo a quien se lo había encargado. Sólo el ruido de las bisagras de la nueva puerta del despacho le alertó de la llegada de su visita. Sin hacer ningún otro ruido, el ángel entró. &#8211; Tengo lo que me [&#8230;]]]></description>
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<p>Un mes después del encuentro entre Shadow Angel y Queen Drone</p>



<p>Lunes, última hora de la tarde. Universidad de Detroit.</p>



<p>La tutoría había finalizado pero el Profesor seguía en su despacho. Esperaba una visita que llegaría tarde. Mientras esperaba sacó un pequeño artilugio de un cajón y lo examinó detalladamente, pensando si había hecho bien al crearlo y si debía dárselo a quien se lo había encargado.</p>



<p>Sólo el ruido de las bisagras de la nueva puerta del despacho le alertó de la llegada de su visita. Sin hacer ningún otro ruido, el ángel entró.</p>



<p>&#8211; Tengo lo que me pediste- dijo el Profesor- Aunque no se si debería entregártelo. No hace falta que te explique el por qué.</p>



<p>&#8211; Solo usted puede responder a esa pregunta. Es una simple cuestión de confianza. ¿Confía o no confía suficientemente en mí?- Dijo el ángel con una voz suave.</p>



<p>&#8211; Examiné los artefactos que me trajiste. Son drones de última generación. ¿Sabes lo que daría el Pentágono para poder producir algo así en masa?</p>



<p>&#8211; Entonces entiende la necesidad de mi encargo. Yo sola no puedo luchar contra eso.</p>



<p>&#8211; Podrías pedir ayuda a la policía- Respondió el Profesor, pero el ángel lo interrumpió.</p>



<p>&#8211; Sandeces, usted sabe tan bien como yo que esto precisa un trabajo discreto. Si aviso a la policía, actuarán como siempre, con sus sirenas, sus luces y sus pistolas. Usted sabe tan bien como yo como terminaría un tiroteo entre los agentes y uno de esos drones.</p>



<p>El Profesor calló, el ángel tenía razón. Por otro lado, también podía confiar el artefacto a la policía.</p>



<p>&#8211; ¿Sabes el daño que puede causar esto si se utiliza en un sitio equivocado?- Preguntó el Profesor mostrándole el pequeño artilugio.</p>



<p>&#8211; Soy plenamente consciente. ¿Cumple con todas las especificaciones que le pedí?</p>



<p>&#8211; He pasado semanas, noches enteras, diseñándolo. ¿Sabes lo difícil que ha sido? Algo que te sea útil pero que a la vez no afecte a ciertos dispositivos, y que tenga un tamaño reducido, creo que es la primera vez que se diseña algo así.</p>



<p>El Profesor aún dudaba acerca de entregarle al ángel el dispositivo. El ángel le había salvado la vida, pero si este artilugio caía en manos equivocadas lo acusarían de terrorismo. Fue la última de las especificaciones que le había realizado el ángel, la única totalmente innegociable, lo que hizo decantar su balanza.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/22908672/22908672_037_b85d.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Aquí lo tienes.- Dijo tendiéndole el pequeño artefacto.- Podrías esconderlo dentro de la caja de un reloj de pulsera, de esta forma pasará totalmente desapercibido. Como me pediste, no pondrá en riesgo la vida de nadie.</p>



<p>Shadow Angel sospesó el diminuto artilugio en su mano. Era más pesado de lo que aparentaba, pero podría esconderlo dentro de un reloj de pulsera. Era perfecto, solo hacía falta que funcionara a la perfección.</p>



<p>&#8211; Muchas gracias por ayudarme, le debo una.- Dijo Shadow Angel.</p>



<p>&#8211; El núcleo es de uranio empobrecido, no preguntes como lo conseguí, pero mientras no vayas a coger un avión nadie lo detectará.</p>



<p>El Profesor se dio cuenta que estaba hablando solo. Con el mismo sigilo con el que había entrado, el ángel había abandonado el despacho. Se quedó solo, reflexionando sobre lo sucedido los últimos minutos. Su corazón estaba completamente convencido que había tomado la decisión correcta. Si había alguien en quién podía confiar un artefacto así, ese era Shadow Angel. Y no, él no consideraba que el ángel le debiera nada. Es difícil que alguien que te ha salvado la vida arriesgando la suya te deba nada. Solo esperaba que el ángel tuviera mucho cuidado, necesitaría toda la suerte del mundo si quería tener la mínima posibilidad contra alguien que utilizaba drones de última generación.</p>



<p>Finalmente, salió del despacho y se fue a su casa. Esa noche no durmió tranquilo, lamentaba no haber creado más de un artefacto, su ángel sólo tendría una oportunidad. Una oportunidad con todas las probabilidades en contra.</p>



<p>Esa misma noche. Polígono Industrial abandonado, afueras de Detroit</p>



<p>Lo que por fuera parecía un camión ordinario, por dentro contenía, a parte de un pequeño habitáculo, una enorme impresora 3D y un laboratorio altamente tecnificado. Enfrente diversos monitores, una chica de complexión pequeña, trabajaba en el diseño de unos diminutos artefactos.</p>



<p>Gracias al silitio que había conseguido, podía diseñar micro-drones sin renunciar a la resistencia y utilidades de sus “hermanos mayores”. Kirie era de las pocas personas que sabía que el silitio, un escaso mineral pero sin valor económico aún, podía ser muy útil en el desarrollo de la nanotecnología. No solo era un excelente conductor sino que además contaba con una gran resistencia. Lo que le permitía crear drones más pequeños y resistentes. Perfectos para lo que estaba planeando.</p>



<p>La zona industrial abandonada le proporcionó todo lo que necesitaba para su propósito. El horno industrial de una empresa siderúrgica le permitió moldear el silitio. Con la ayuda de sus drones, únicamente tuvo que modificar ciertos componentes de diversas máquinas abandonadas en una fábrica automovilística para poder crear los moldes y herramientas que necesitaba. El resto de materiales fue fácil encontrarlos. Lo que los vagabundos y bandas callejeras no se habían llevado por considerarlo chatarra era todo lo que Kirie necesitaba para su diseño.</p>



<p>Coger los moldes y herramientas e incorporarlos a la potente impresora 3D de su camión fue coser y cantar. El pequeño horno que incorporaba la impresora le permitiría hacer el resto. Lo más difícil había sido realizar los diseños de tan diminutos aparatos.</p>



<p>En pocos días tendría listos sus drones, y con ellos por fin podría vengar la muerte de su amado Himura. Era la oportunidad de su vida, y no permitiría que nadie ni nada estropeara sus planes, no había escatimado en medidas para sorprender a cualquier intruso.</p>



<p>Viernes siguiente. Zona Industrial abandonada de Detroit</p>



<p>Eran las últimas horas de la tarde, empezaba a oscurecer y la falta de alumbrado hacía difícil la orientación por el entramado de almacenes, calles y naves industriales abandonadas. Ello no parecía ser un impedimento para la oscura figura enmascarada que se movía ágilmente entre los tejados y las sombras.</p>



<p>De vez en cuando Shadow Angel topaba con algún grupo de indigentes, con alguna banda callejera o con algún grupo de jóvenes bebiendo y montando una fiesta clandestina en alguno de los abandonados edificios. La ninja seguía sin encontrar rastro de la tecnovillana a la que perseguía. Shadow Angel estaba convencida que debía tener su guarida en ese lugar, entre los edificios industriales abandonados.</p>



<p>Un ruido, como de pequeños pasos, le indicó que estaba en el buen camino. Justo al otro lado de la esquina donde se encontraba la ninja, había un pequeño perro robótico patrullando. La heroína no se dejó engañar por el pequeño e inofensivo aspecto del drone de cuatro patas. Sabía que estaría equipado con potentes armas de fuego. La ninja se agazapó entre unas cajas, y esperó a que el artefacto diera la vuelta sobre sus pasos. Sólo tenía que seguirlo y daría con el escondite de su enemiga.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/22908672/22908672_044_a961.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Al cabo de unos instantes, la ninja abandonó su escondite, dispuesto a seguir al robótico perro desde la seguridad de los tejados. Lo que no se percató fue que otro silencioso artefacto se había situado a su espalda.</p>



<p>Shadow Angel lanzó una cuerda con un garfio y se dispuso a subir al tejado del edificio cuando notó una fuerte presión en el cuello. Sin saber qué ocurría, intentó reaccionar, sólo para notar como un fuerte agarre sujetaba sus brazos detrás de su espalda. La ninja empezó a hiperventilar, nerviosa. Algo la estaba sujetando fuertemente del cuello y las manos. La ninja intentó con todas sus fuerzas librarse del potente agarre, sin éxito. Golpeó su espalda contra la pared, intentando dañar lo que la sujetaba pero no pareció tener efecto. Intentó activar el pequeño artefacto en su muñeca pero sus manos estaban separadas por un palmo de distancia y no podía llegar al artilugio que podría salvarla. Solo cejó en su empeño de liberarse cuando escuchó una risa cercana.</p>



<p>&#8211; Patética.- Dijo una voz femenina saltando de un edificio.- Nuestra anterior pelea me fue muy útil para analizar tus habilidades, y calibrar mis creaciones acorde a tu fuerza, agilidad y resistencia. Que intentarías localizar mi escondite estaba fuera de duda.</p>



<p>Queen Drone, vistiendo como una lolita gótica, contempló satisfecha a Shadow Angel. Sus pequeños drones vigilantes, del tamaño de una libélula y provistos de una potente cámara infrarroja habían detectado a la ninja tan pronto como entró en la zona industrial. Acorralarla con sus otros drones había sido un juego de niños. Ahora la heroína se encontraba firmemente inmovilizada por una de sus últimas creaciones: un silencioso drone volador provisto de fuertes brazos mecánicos, al que había bautizado como “octopus”.</p>



<p>&#8211; ¿Sabes? Hice mis cálculos, tenías menos de un 4% de posibilidades de dar con mi base antes de ser capturada. Ha sido divertido observar como te movías sigilosamente entre los edificios, sin saber que eras como una mariposa entrando en la tela de una araña.</p>



<p>Amy era plenamente consciente de dónde se metía. Sabía que su rival la detectaría cuando se acercara demasiado a su guarida. Pero la ninja contaba con ello, sabía que la única forma de llegar hasta la base de su enemiga y poder frustar sus planes pasaba por hacer de cebo y dejarse capturar. Y una vez tuviera enfrente a Queen Drone, activar el dispositivo del Profesor. Lo que no contaba era que quedaría sujeta de una forma que le impediría activar el mecanismo en su muñeca. “Te está bien empleado Amy, eso te pasa por confiar plenamente en la tecnología. Ahora a ver como consigues salir de esta” pensó resignada.</p>



<p>Los brazos de octopus sujetaban firmemente las manos de la ninja a su espalda y otro brazo la sujetaba del cuello. Por mucha fuerza que hiciera la heroína, no podría vencer la resistencia de los brazos mecanizados, diseñados para transportar objetos pesados. Si la ninja intentaba cualquier truco, el brazo sobre su cuello incrementaría su presión hasta dejarla inconsciente. Shadow Angel había caído de pleno en su trampa y no tenía escapatoria.</p>



<p>Plenamente consciente de su situación de superioridad, Queen Drone se acercó a la heroína, contemplando los músculos tensos de la hermosa figura.</p>



<p>&#8211; No te sobreesfuerzes, es inútil. Sinceramente, me decepcionas. No esperaba que cayeras tan fácilmente en mi trampa, casi parece que desearas ser capturada. ¿Acaso disfrutaste con nuestro último encuentro?- Dijo Queen Drone mientras le quitaba el cinturón multiusos a la ninja.</p>



<p>&#8211; Ten cuidado con eso, podrías hacerte daño- Añadió mientras le retiraba la katana de su espalda.</p>



<p>&#8211; ¿Te gustó hacerte la sumisa ante mí y ahora has venido en busca de más?- Le susurró la villana a la oreja.</p>



<p>Shadow Angel estaba furiosa consigo misma, lamentaba su exceso de confianza. Lo había jugado todo a una única carta y había perdido. Sin poder activar el artefacto, estaba totalmente indefensa.</p>



<p>Queen Drone estaba eufórica, con la única persona que podría frustrar sus planes indefensa y a su merced, su objetivo estaba cada vez más cerca. Kirie aún disponía de unas horas de tiempo y quería exprimir el máximo sabor a su victoria, empezando por la ninja.</p>



<p>&#8211; ¿Te molestan las sujeciones de octopus?- Preguntó mientras le quitaba los guantes. Amy afirmó con un suspiro, pensando que la pregunta era sincera.</p>



<p>&#8211; No me sorprende.- Respondió burlona la villana- Estoy segura que una aristócrata como tu, tiene un estilo más tradicional. ¿Preferirías verte atada con unas buenas cuerdas, al estilo shibari?</p>



<p>Amy no respondió, pero la mera mención del shibari hizo estremecer su cuerpo. La ninja nunca lo admitiría ante nadie, pero años atrás, mientras recibía su duro entrenamiento como ninja, había descubierto que se sentía excitada cuando su maestro la ataba para mostrarle como librarse de distintos tipos de ataduras. Desde entonces, siempre había sentido cierta atracción fetichista hacia las ataduras. Queen Drone no se dio cuenta que a Amy se le había puesto la piel de gallina con la mención del shibari, su mente divagaba por otros derroteros.</p>



<p>Kisaragi Kirie conocía la verdadera identidad de Shadow Angel. Mikoto Amy representaba todo aquello que ella había llegado a odiar tanto de Japón. Kirie había crecido en el seno de una familia humilde, de la que había escapado al ver que pretendían forzarla a un matrimonio de conveniencia. Viviendo en la calle, su vida había sido miserable. Hasta que un día, forzando el sistema informático de un cajero automático, conoció a su amado Himura, uno de los mayores expertos en tecnología de Japón. Himura fue la única persona que vio en ella algo más que una chica de orígenes humildes. Himura vio el potencial y la extrema habilidad de Kirie con la tecnología. No sólo la convirtió en su pupila y amante sino que puso su inmensa fortuna a disposición de Kirie para que la chica investigara y desarrollara todo su potencial.</p>



<p>Gracias a Himura, Kirie pudo acceder a los centros más avanzados de Japón, estudiando los últimos avances en nanotecnología y llegando a superar los mismos. Fue gracias a Himura que Kirie descubrió las excelentes propiedades del silitio y empezó a desarrollar complementos tecnológicos compatibles con la biología humana. Una tecnología que podría tanto devolver la vista a un ciego como permitir a una persona operar las más complejas máquinas con la mente o resolver complejos cálculos matemáticos sin necesidad de un ordenador. Su mayor logro fue cuando Kirie consiguió con éxito implantarse una malla cibernética alrededor de su cerebro con la que podía controlar diversos drones con la mente, como si de una extremidad más se trataran. Un único error hizo que a Kirie se le atrofiara el nervio óptico de su ojo derecho.</p>



<p>Pero para Kirie aquello, en lugar de una desgracia, se convirtió en una oportunidad. Sustituyó su ojo atrofiado por un ojo cibernético. Demostrando que la tecnología podía superar con creces los órganos humanos.</p>



<p>Gracias a la habilidad de Kirie, Himura consiguió su sueño, desarrollar el Ameratsu, el único vehículo espacial capaz de llevar tripulación humana a Marte. Kirie aún recordaba las sus lágrimas de orgullo al ver culminado su proyecto. Himura y otros científicos iban a ser lanzados en la primera expedición humana al planeta rojo. Kirie con sus implantes cibernéticos, manejaría desde la Tierra el cohete.</p>



<p>Y luego, sobrevino el desastre. El proyecto Ameratsu había generado las envidias de las altas esferas de la aristocracia japonesa. Kazuma Shinbei, un aristócrata que llevaba años trabajando sin éxito en un proyecto similar, no iba a dejar que el Ameratsu saliera adelante. Kirie, en su felicidad por la culminación del proyecto, no se había percatado que alguien había introducido un pequeño fallo en el sistema. Fallo que hizo que cuando Kirie activó la nave, en lugar de elevarse al cielo, la hizo estallar en llamas, falleciendo toda su tripulación, incluido su amado Himura.</p>



<p>Kirie no tuvo tiempo de llorar la muerte de su amado. Shinbei la acusó de terrorismo y de vender los secretos del Ameratsu a una potencia extranjera. De golpe, apareció una cuenta bancaria a nombre suyo con un saldo de varios millones de yenes. Sometida a un consejo de guerra, vio en las caras de sus jueces, todos aristócratas, que ya la habían juzgado y condenado. Para ellos no era más que una advenediza que había seducido a Himura para luego traicionarlo por dinero. Su palabra ningún valor tuvo contra la de un respetado noble como Shinbei.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/22908672/22908672_062_d17a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Consiguió escapar de la prisión de máxima seguridad dónde la habían encerrado, pero en un tiroteo con la policía japonesa, sus manos habían quedado severamente heridas por el certero disparo de una escopeta. A duras penas consiguió escapar, lanzándose sobre una carretera, intentando despistar a la policía. Con la mala fortuna que la arrolló un coche. Su única suerte fue que la policía no la encontró.</p>



<p>Arrastrándose como pudo, consiguió llegar al domicilio de Himura y con la ayuda de la tecnología que allí tenía había reconstruido sus manos de forma mecánica. Se había dotado de implantes que repararon, sus rotos pies y sus fracturadas piernas. Consiguió recuperar su movilidad mediante la tecnología, con la ventaja que ahora sus manos y sus piernas estaban provistas de diversos gadgets y utilidades.</p>



<p>Desde entonces no había cesado de planear su venganza contra Shinbei y el gobierno japonés.</p>



<p>Los forcejeos de Amy volvieron a Kirie a la realidad. Sí, Mikoto Amy encarnaba todo lo que ella odiaba de Japón. Amy provenía de una familia noble, a la que nunca le había faltado de nada, recibiendo agasajos por allí dónde iba. Nunca había sufrido las privaciones que Kirie había vivido. Y su opinión era escuchada por todos, no como la palabra de Kirie que no valía nada. Por culpa de las ambiciones de gente como ella, Himura había muerto.</p>



<p>Aunque Mikoto Amy ni su familia habían tenido nada que ver con el fallecimiento de Himura, aquello no importaba a Kirie. Ella odiaba a todos los aristócratas por igual y la ninja formaba parte de esa élite que la había sentenciado a muerte sin dignarse a escuchar sus palabras. Ya que había caído en sus manos por segunda vez, Kirie quería de nuevo hacerla sufrir por todas las privaciones que había sufrido ella cuando vivía en la calle.</p>



<p>Kirie convirtió uno de sus dedos en un potente cuchillo con el que empezó a cortar el traje de Shadow Angel. Amy se sorprendió de la facilidad con que la hoja cortaba la resistente tela de su uniforme. Poco a poco, la hermosa piel de la heroína quedó totalmente al descubierto.</p>



<p>&#8211; Así me gusta, al natural luces mucho mejor.- Bromeó Queen Drone cuando terminó de quitarle las botas.- ¿Tu mayor habilidad es quedar desnuda ante tus oponentes?</p>



<p>Amy apretó los labios, tragándose su humillación y negándose a responder a las provocaciones de la villana. Queen Drone quería escucharla gritar, así que pellizcó con los dedos uno de los endurecidos pezones de la heroína hasta que la ninja no pudo reprimir un chillido. Kirie soltó el pezón, satisfecha.</p>



<p>&#8211; Tienes unos pechos hermosos y suaves, estoy seguro que son la fantasía de muchos hombres- Kirie fue bajando su mano por el cuerpo de la prisionera- Y tienes también un bonito trasero. ¿eres de las que disfrutaría con unos buenos azotes?</p>



<p>Kirie empezó a abofetear las nalgas de Shadow Angel hasta que la fina piel de la heroína se enrojeció. Amy no pudo reprimir sus gemidos de dolor.</p>



<p>&#8211; Me encanta que seas de las que gimen antes de llorar… Sólo falta un pequeño detalle.- Dijo Queen Drone dirigiendo su mano al rostro de Shadow Angel.</p>



<p>&#8211; Por favor&#8230;basta&#8230;ya me has humillado bastante… no me quites la máscara.- Suplicó la heroína.</p>



<p>Los ruegos de la ninja divirtieron a Kirie, toda una aristócrata suplicando ante una plebeya. Le encantaba esa sensación de poder.</p>



<p>&#8211; ¿No crees que ya nos conocemos suficiente?- Dijo mientras con un rápido gesto retiró la máscara de la heroína.</p>



<p>Al verse despojada de la máscara Amy giró su cabeza, intentando tapar su rostro con su largo cabello negro. Cierto era que Queen Drone conocía ya su identidad, pero no estaba dispuesta a arriesgarse que cualquier transeúnte la viera en ese estado y pudiera reconocerla. Una fotografía de ella desnuda circulando por internet arruinaría no solo su reputación sino la de toda su familia.</p>



<p>Kirie contempló el hermoso cuerpo de Mikoto Amy, la heroína estaba completamente desnuda salvo por un pequeño reloj de pulsera que la villana consideraba inofensivo, su visión tecnificada no detectó ninguna amenaza en él.</p>



<p>Aunque Kirie no se consideraba bisexual ni lesbiana, no podía negar que Mikoto Amy tenía un cuerpo hermoso y perfecto. Su duro entrenamiento como ninja le había dado una silueta atlética.</p>



<p>&#8211; Vamos! Tengo planes para tí- Dijo Queen Drone.</p>



<p>Amy se resistió a moverse, no iba a pasearse desnuda por aquella zona industrial.</p>



<p>&#8211; Si no te mueves por tu propia cuenta, te volveré a azotar, como si fueras una yegua de carreras, hasta que decidas mover tus lindos pies. Tu decides.- Amy no tuvo más remedio que empezar a andar detrás de la villana, no quería volver a sufrir la humillación de ver como su rival la azotaba impunemente en el culo.</p>



<p>De vez en cuando Kirie se giraba para contemplar a su prisionera. No le molestaba que Amy intentara cubrir su rostro con su largo cabello. De hecho le divertía ver a su rival haciendo ese gesto inútil. Cualquier persona con la que se cruzaran no dirigiría precisamente sus ojos al rostro de la prisionera. Kirie se dirigió hacia un grupo de hombres que se calentaban frente a un fuego.</p>



<p>&#8211; Buenas noches!- Queen Drone se dirigió alegremente hacia aquellos hombres mientras agarró a Amy por el pelo, arrastrándola detrás suyo.</p>



<p>La heroína chilló al sentir el tirón en su cabello, luego sus mejillas enrojecieron de vergüenza. Aquello no le podía estar pasando. Se veía arrastrada, desnuda, ante el grupo con pinta de traficantes que la devoraban con la mirada.</p>



<p>&#8211; ¿Que os parece mi amiga?- Dijo Kirie divertida mientras soltaba el pelo de su cautiva- Adelante, no seáis tímidos, no os va a morder.</p>



<p>Amy intentó liberarse con todas sus fuerzas. Kirie sonreía ante los inútiles intentos de la ninja. Aquellos tipos rodearon a Amy y empezaron a palpar su suave piel con sus manos.</p>



<p>Aquello era demasiado para la indefensa heroína, verse manoseada por unos completos desconocidos. La chica notó como aquellos tipos le palpaban su trasero, le besaban los pechos y jugaban con su vagina.</p>



<p>&#8211; Por favor… basta- Imploró a una divertida Queen Drone.</p>



<p>Kirie gozaba con el espectáculo, toda una aristócrata siendo manoseada por unos vulgares tipos. Que sufriera, como había sufrido ella hacía unos años, antes que Himura la sacara de las calles y la pusiera bajo su tutela.</p>



<p>&#8211; Si os gusta, es toda vuestra.- Kirie empujó a Amy, que intentaba escapar, contra aquellos hombres.</p>



<p>Amy notó como aquellos tipos la cogían y la tumbaban sobre el suelo. Sus intenciones no podían ser más claras. Mientras uno la besaba en los labios, otros dos manoseaban sus pechos, para segundos después acercar sus bocas a sus endurecidos pezones succionándolos. Otro tipo, metía los dedos en su vagina, moviéndolos suavemente.</p>



<p>Kirie contemplaba la escena satisfecha. Uno de aquellos tipos se estaba bajando los pantalones con clara intención de penetrar a Amy, otro se había desabrochado la bragueta, y acercaba su miembro a la boca de la chica.</p>



<p>Con los brazos firmemente sujetos, Amy no tenía muchas opciones para defenderse de aquellos cuatro tipos. Con sus piernas golpeó varias veces al que intentaba penetrarla, tumbándolo en el suelo. Otros dos tipos, al ver la resistencia de Amy, dejaron de jugar con sus pechos y sujetaron firmemente sus piernas, manteniéndolas abiertas. Pese al entrenamiento y la fuerza de Amy, con sus piernas solas no podía vencer la fuerza que hacía cada uno de ellos sujetándola por los muslos. Amy desesperada, vio como era incapaz de cerrarlas y proteger su vagina frente al tipo que quería penetrarla. Sus lágrimas no causaban ningún efecto en aquellos tipos. Sólo le quedaba implorar a alguien.</p>



<p>&#8211; Por favor… no dejes que me hagan esto… no dejes que me violen… &#8211; Imploró a Queen Drone entre sollozos.</p>



<p>Kirie contemplaba a Amy imperturbable. Por fin, una aristócrata estaba viviendo lo que ella había sufrido. Hoy Mikoto Amy aprendería una dura lección y comprendería el verdadero significado de la palabra sufrimiento.</p>



<p>&#8211; Yo no te he hecho nada… Kirie te lo suplico… deténlos… por favor… hazme cualquier cosa menos eso… haré cualquier cosa que me pidas…- Logró decir Amy antes que uno de esos tipos la silenciara introduciendo su endurecido pene en su boca.</p>



<p>Aquellas palabras cambiaron la expresión de Queen Drone. La ninja la había llamado por su nombre, eso significaba que de alguna forma había descubierto quién era. Hacía mucho tiempo que nadie la llamaba así, los recuerdos volvieron a su mente. Recuerdos de una vez en que se vio en la misma situación que su prisionera. Aquél día suplicó e imploró, como lo hacía ahora Amy, pero nadie acudió en su ayuda. Y pensó que, quizás, entre todas las personas a las que odiaba, Mikoto Amy era la que menos se merecía aquello.</p>



<p>&#8211; ¡Ya basta! ¡Dejadla, es suficiente!- Dijo Kirie con voz autoritaria.</p>



<p>Aquellos sujetos estaban lejos de obedecer su mandato.</p>



<p>&#8211; ¿Ahora que nos estamos empezando a divertir? Estás de coña. Tu misma has dicho que podíamos hacer lo que quisiéramos con ella y eso mismo vamos a hacer.- Dijo uno de ellos.</p>



<p>&#8211; ¿O quizá quieres unirte tu también a la fiesta?- Dijo otro mientras se acercaba a Kirie con una expresión lasciva en el rostro.</p>



<p>Era evidente que para ellos, el pequeño tamaño de Kirie no significaba ninguna amenaza. Queen Drone no estaba para juegos. Estampó su fuerte puño en el rostro del tipo que se le acercaba mientras mentalmente daba una orden a su drone de forma canina.</p>



<p>El pequeño robot perruno entró en escena, sacando un pequeño cañón de su espalda, realizó dos disparos de advertencia.</p>



<p>&#8211; Los siguientes irán a matar.- Dijo Queen Drone autoritariamente.</p>



<p>Inmediatamente los tipos dejaron a Amy y se alejaron corriendo.</p>



<p>Kirie ayudó a Amy a levantarse. La heroína no dijo nada, no sabía si debía sentirse agradecida por ello, su cuerpo estaba sucio y magullado. Queen Drone tampoco estaba de humor para decir nada. Con un gesto ordenó a octopus que elevara a Amy del suelo, y, cubriendo sus ojos con otro de sus tentáculos, la llevó hasta el camión que servía a la villana como base de operaciones.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/22908672/22908672_080_c0cf.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Queen Drone siguió a octopus, usando unas potentes hélices que tenía implantadas en sus hombros.</p>



<p>Minutos después, en el camión de Queen Drone</p>



<p>Amy se sentía desorientada, el drone que la mantenía inmovilizada la había conducido sobrevolando los edificios. Con los ojos cerrados le había sido imposible deducir en qué dirección la llevaba. Ahora se encontraba dentro de una especie de contenedor grande, que parecía un habitáculo.</p>



<p>Cuando octopus retiró el tentáculo que cubría sus ojos, Amy se vio en una estancia sin ventanas, pero con una claraboya en el techo, similar a la de una autocaravana. La estancia contaba con una amplia cama, una pequeña cocina y lo que, detrás de una mampara translúcida, se adivinaba como un baño provisto de ducha.</p>



<p>Segundos después, Queen Drone apareció ante ella, a través de una puerta disimulada en un panel. “Al parecer este sitio es más amplio y no se limita solo a este habitáculo” pensó Amy.</p>



<p>&#8211; Bienvenida a mi humilde morada. Como verás no gozo de las comodidades de tu amplio apartamento.- Dijo Kirie.</p>



<p>Amy no dijo nada, de forma que Kirie retomó la conversación.</p>



<p>&#8211; ¿Cómo has llegado a descubrir mi nombre? Respóndeme o te llevo ante el primer grupo de maleantes que encuentre y esta vez te dejaré toda la noche en la calle con ellos.- Dijo autoritariamente.</p>



<p>Amy, asustada ante la amenaza de Kirie y la experiencia reciente, respondió rápidamente y con sinceridad.</p>



<p>&#8211; No fue muy difícil, la verdad. Después de nuestro primer encuentro, estuve investigando. No podía haber tantas japonesas con ese dominio de la nanotecnología como para poder implantarse un ojo como el tuyo y unas hélices plenamente funcionales en sus hombros. Un contacto que tengo en el Servicio de Inteligencia japonés me dio rápidamente la respuesta. Kisaragi Kirie, prometedora ingeniera, pero excelente saboteadora. Buscada por terrorismo y por intentar divulgar secretos de estado.</p>



<p>Aquella respuesta enfureció a Kirie. Así que en su país natal, era solo eso, una terrorista y una traidora. Estuvo a punto de descargar su ira sobre Amy, pero se contuvo en el último instante, con su puño a unos centímetros del rostro de su prisionera. Ella solo le había dicho la verdad, no podía culparla por ello.</p>



<p>&#8211; Apestas. Métete en la ducha.- Dijo mientras se abría la mampara.</p>



<p>Amy primero dudó. Estaba asustada, primero intentaba golpearla y luego le pedía que se diera una ducha? El rostro de Kirie reflejaba confusión, tal vez, hablando podría hacer recapacitar a la villana.</p>



<p>Tímidamente, Amy entró en la estrecha ducha. No entendía como iba a lavarse con sus manos firmemente sujetadas a su espalda. Octopus no había aflojado su presión sobre ella en ningún instante. Por un momento pensó que la villana iba a meterse en la ducha con ella, pero no había suficiente espacio para ambas.</p>



<p>Kirie con una orden mental cerró la mampara y conectó el surtidor de agua. Ordenó a octopus enjabonar el cuerpo de Amy con uno de sus tentáculos, mientras con otro la frotaba con una suave esponja.</p>



<p>Queen Drone estaba altamente satisfecha con el diseño de octopus, sus ocho brazos retráctiles le permitían realizar múltiples funciones a la vez. Como por ejemplo lavar el cuerpo de su prisionera mientras la mantenía firmemente sujeta. Esa creación era una versión mejorada de los drones que Shadow Angel había derribado en el Museo de Ciencias Naturales.</p>



<p>Kirie sintió en su cuerpo como octopus enjabonaba a Amy, como si ella mismo la estuviera enjabonando con sus propias manos. Kirie sentía el tacto del dron sobre la fina piel de su prisonera, recorriendo su cuerpo atlético. Aquello le trajo recuerdos de su único encuentro lésbico. Demasiados recuerdos.</p>



<p>Aprovechando que la mampara de la ducha se había cubierto de vaho, Kirie se tumbó en la cama, se subió la falda y se quitó las bragas. Demasiado tiempo sin destinar unos minutos a su propio placer. Mientras mentalmente ordenaba a octopus que enjabonara suavemente cada rincón del cuerpo de Amy. Fuera, Kirie empezó a masturbarse.</p>



<p>Amy dentro de la ducha se sentía confundida. El contacto con el agua caliente y el jabón la había relajado, notaba como la tensión y el miedo abandonaban su cuerpo. Poco a poco, se permitió relajarse y disfrutar de la ducha. Si no fuera porque estaba convencida que los robots no tienen sentimientos, afirmaría que aquél dron que la estaba enjabonando se estaba aprovechando de ella.</p>



<p>Aquél brazo mecánico enjuagaba sus partes más íntimas con una delicadez sorprendente, introduciéndose ligeramente en su vagina y en su culo. Al mismo instante, otro brazo frotaba suavemente una esponja por su cuerpo, quitando el jabón mientras le hacía un masaje a la espalda. Aquella esponja se detuvo un tiempo innecesario en sus pechos. Pero a Amy ya no le importaba. Había empezado a entrar en aquél juego, sin oponerse al placer que poco a poco se apoderaba de su cuerpo.</p>



<p>Al fin y al cabo, ella estaba sola en esa ducha y el vaho de la mampara impedía que Kirie, en caso de observarla, viera nada fuera de lo común. ¿Qué importaba si ella se dejaba llevar por el placer de la ducha?</p>



<p>Kirie se sobreexcitó al notar que el cuerpo de Amy se relajaba ante los estímulos de octopus, su prisionera empezaba a dejarse llevar por las caricias de su creación. Redobló el juego de sus dedos en su vagina, hasta experimentar un intenso orgasmo. Era la primera vez en mucho tiempo que había alcanzado el clímax sin necesidad de nada mecánico entre sus piernas.</p>



<p>Después de su orgasmo, dio por terminada la ducha de Amy, sin importarle si su prisionera había alcanzado el clímax o no. A una orden suya, octopus dejó de enjuagarla y el agua de la ducha limpió el jabón del cuerpo de Amy.</p>



<p>Amy quedó frustrada cuando octopus dejó de enjabonar y limpiar su cuerpo. Unos segundos más y habría alcanzado su orgasmo. Qué mala suerte que Kirie diera por terminada su ducha cuando ella estaba a punto de fundirse en el placer. La puerta de la mampara se abrió, devolviendo a Amy a la realidad.</p>



<p>Kirie no se encontraba en la estancia, aunque Amy observó la cama más arrugada de lo que estaba cuando ella entró en la ducha. Octopus sacó una toalla de una cajonera de debajo la cama y secó con ella el cuerpo de la prisionera. Acto seguido la condujo fuera de la habitación.</p>



<p>Amy, sorprendida, se encontró en una estancia completamente distinta y más amplia. Provista de todo tipo de maquinaria y pantallas. Aquello parecía un laboratorio tecnológico de primer nivel. Sentada en una amplia butaca, rodeada de botones y mandos, estaba Kirie.</p>



<p>Kirie trabajaba en lo que Amy creyó que era una especie de cinturón con un par de porras o algún instrumento de defensa personal. Amy miró curiosa los dos artefactos, pese a tener la forma, eran demasiado pequeños para tratarse de artefactos de defensa personal.</p>



<p>&#8211; Veo que estás interesada en mi regalito para tí.- Dijo Kirie al percatarse de la curiosidad de la heroína.</p>



<p>Solo entonces Amy descubrió asustada qué era aquello en que trabajaba Kirie. No era sino una especie de cinturón con dos consoladores de distinto tamaño. Obviamente uno para su vagina y otro para su culo.</p>



<p>&#8211; No… No me vas a obligar a ponerme esto.- Dijo asustada la heroína.</p>



<p>&#8211; Que te haya librado de aquellos tipos no significa que haya desistido en tu castigo. Únicamente he cambiado el método. Ahora quiero que seas testigo privilegiado de mi venganza.</p>



<p>&#8211; ¿Qué piensas hacer conmigo?- Preguntó Amy asustada- ¿No me has humillado bastante? No hay ninguna necesidad de ponerme eso.</p>



<p>&#8211; Claro que la hay.- Respondió Queen Drone divertida.- Aunque si quieres te dejo elegir o dejas que te ponga este cinturón o mando a octopus que te envíe de vuelta con aquellos agradables hombres, y esta vez dejaré que hagan lo que quieran contigo durante toda la noche.</p>



<p>La mirada y el tono de Kirie dejaban claro que hablaba totalmente en serio. Amy no dijo nada, aunque por su mirada derrotista la villana tuvo clara la elección que había hecho.</p>



<p>Amy no se resistió cuando Kirie se acercó a ella y cuidadosamente introdujo un grueso consolador por su vagina. Al principio la ninja pensó que aquello no iba a caber dentro suyo, pero el estímulo sexual que había recibido en la ducha había dejado su vagina húmeda y dilatada. El grueso consolador entró dentro suyo sin dificultad. Era obvio que Kirie se había percatado de la húmeda excitación de la ninja, pero la villana no hizo ningún comentario al respecto.</p>



<p>Llegó el turno del pequeño pero grueso consolador que la villana pretendía introducir en su trasero. Quería humillar a la ninja, no hacerle daño. Almenos no hacerle daño ahora. Así que lo untó con un lubricante. Amy otra vez esperó dolor al notar como se introducía dentro de su culo. Pero para sorpresa suya y de Kirie, el consolador anal se deslizó sin dificultad dentro de la heroína. Esta vez sí que la villana no pudo resistir hacer un comentario.</p>



<p>&#8211; Vaya, así que el sexo anal no es nuevo para tí.- Dijo con una sonrisa mientras sujetaba los consoladores con el cinturón alrededor de la cintura de la ninja.</p>



<p>Amy no dijo nada, pero notó como se enrojecían sus mejillas de la vergüenza. Segundos más tarde, sorprendida, lanzó un gemido. Kirie no pudo evitar una sonora carcajada.</p>



<p>&#8211; Nunca habías probado algo así, ¿verdad? Los diseñé expresamente. Son tan sensibles y precisos que pueden detectar los puntos concretos de tu vagina y tu ano que más placer te producen y centrarse en sobreestimular estas zonas. No encontrarás nada igual en el mercado. Les acabo de añadir otro sensor, haciéndolos capaces de detectar el punto exacto en el que vas a alcanzar un orgasmo y entonces detendrán sus estímulos. No te engañes, ahora son instrumentos de tortura, no de placer.</p>



<p>Amy otra vez ni dijo nada. Realmente aquellos artefactos cumplían demasiado bien su función. La ninja ya venía excitada de la ducha, pero aún así, en pocos minutos la hicieron alcanzar el punto álgido de placer, para detenerse inmediatamente, negándole el orgasmo. La ninja supo mantener la compostura, pasado un minuto, volvieron a estimulara, para detenerse justo en el momento más álgido. Amy sabía que no resistiría mucho. Kirie contaba con ello.</p>



<p>&#8211; ¿Qué pretendes hacer con eso?- Preguntó la heroína. Pero Queen Drone no la escuchaba, había entrado en su habitáculo.</p>



<p>La ninja, centrada en la actividad de los consoladores desperdició una oportunidad de oro para intentar sabotear los planes de su enemiga. Minutos después, Kirie apareció, llevando un elegante vestido plateado que le llegaba hasta los tobillos. Su cabello estaba recogido en un elegante moño. Amy reconoció que, vestida así, su enemiga era mucho más atractiva que con la ropa de lolita gótica que llevaba antes.</p>



<p>Kirie ocultaba su ojo cibernético tras unas elegantes gafas de sol. En sus brazos llevaba un vestido fino de seda negro.</p>



<p>&#8211; Este es para tí.- Dijo mientras se acercaba a la ninja y se lo ponía por encima de la cabeza.</p>



<p>A una orden de Kirie, octopus, sin dejar de sujetar firmemente a Amy, se desprendió de su propulsor trasero. Ahora, bajo el vestido, apenas era un pequeño bulto en la espalda de Amy.</p>



<p>Cualquiera que contemplara a Amy en aquél elegante vestido negro, que le llegaba por encima de las rodillas, notaría que la chica tenía una extraña posición de hombros y que por algún extraño motivo su sacaba sus brazos por las mangas sino que los tenía cruzados detrás de la espalda. Si nadie tocaba a Amy por la espalda, no notarían que la chica estaba firmemente sujeta. El brazo de octopus que sujetaba su cuello parecía un grueso collar de plata.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/22908672/22908672_111_04f2.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Para disimular aún más, Kirie colocó un elegante chal encima de los hombros de la ninja. Ahora ya no era tan evidente que sus brazos no asomaban por las mangas del vestido y octopus quedaba mejor disimulado. A una primera vista, nadie notaría nada raro. Kirie terminó de poner a Amy unos elegantes zapatos de charol a juego con el vestido.</p>



<p>&#8211; ¿Se puede saber de qué va todo esto?- Preguntó Amy, que no entendía nada. Kirie sonrió.</p>



<p>&#8211; Esta noche tu y yo vamos a un evento. A las doce de la noche, en el Palacio de Congresos de Detroit, Kazuma Shinbei, director del Centro de Alta Tecnología de Japón, presentará en Estados Unidos su flamante e innovador proyecto, el vehículo espacial Yamato.</p>



<p>Aquél evento le había pasado completamente desapercibido. Amy suspiró frustrada, no era propio de ella pasar por alto un evento con una clara conexión con la enemiga a la que perseguía.</p>



<p>Kirie terminó de contarle a Amy sus planes. Con la única persona que podía sabotearlos bajo su control, estaba segura de su victoria.</p>



<p>El Yamato no dejaba de ser un proyecto calcado al Ameratsu, diseñado por ella y su amado Himura. El plan de Kirie era sabotear el proyecto Yamato de la misma forma que años antes habían saboteado el Ameratsu. Kirie había diseñado gracias al silitio unos diminutos drones del tamaño de una pulga, casi imperceptibles a primera vista. Capaces de intoducirse en cualquier sistema informático y controlarlo. Gracias a sus diminutas creaciones, podría obtener todos los datos, no solo del Yamato sino de todos los proyectos del Centro de Alta Tecnología (CAT) que hubiera en el ordenador de Shinbei. Su intención era obtener todos los datos que hubiera esa noche en su ordenador. Luego Shinbei regresaría a Japón, llevando dentro de su ordenador, imperceptibles, varios de sus diminutos drones. Drones que una vez en Japón, se infiltrarían en los servidores del CAT, obteniendo toda los datos e información almacenados allí.</p>



<p>Su intención era exponerlos al público haciendo creer que Shinbei estaba filtrando datos de alto secreto al gobierno americano. Kirie pretendía multiplicar por diez lo que años antes le habían hecho a ella. Wikileaks se quedaría corto con lo que Kirie tenía en mente.</p>



<p>Pero lo que más enfureció a Amy fue la venganza personal que Kirie tenía contra Shinbei. Al evento, asistiría también el hijo de Kazuma Shinbei. Kirie pretendía introducir, a través de la oreja, uno de sus pequeñas creaciones en el cerebro del chico y causarle una muerte espantosa.</p>



<p>&#8211; Entiendo que quieras tomarte tu venganza contra Shinbei, pero deja el chico al margen.- Imploró la ninja.- ¿Por qué no matas a Shinbei? Al fin y al cabo es él quien arruinó tu vida, no su hijo.</p>



<p>&#8211; Porque él no me mató a mí, destruyó lo que más amaba.- Fue la única respuesta de Kirie.</p>



<p>Queen Drone no quería matar a Shinbei, quería ver como él era testigo para ver como se derrumbaba todo lo que había creado, o mejor dicho, usurpado. Quería que viera en primera persona como se filtraban todos los proyectos secretos del CAT, como caía en desgracia ante el gobierno japonés. Pero sobretodo, quería ver como sufría por la pérdida de un ser querido como ella había sufrido con la muerte de Himura.</p>



<p>Sin saber muy bien porqué, Kirie se sinceró con su prisionera y le contó toda su historia, sin escatimar en detalles. Aunque instantes después se arrepintió de haberle dado esa información “Pareces tonta Kirie, no deja de ser una noble, ni me habrá escuchado y mucho menos va a creerme. Además, no necesito su compasión” pensó la villana.</p>



<p>Pero en cambio Amy había escuchado sus palabras atentamente.</p>



<p>Una hora más tarde. Palacio de Congresos de Detroit</p>



<p>Ambas chicas entraron juntas al Palacio de Congresos. Al parecer nadie cuestionó las falsas acreditaciones de la villana. Allí dentro había la flor y nata de la alta sociedad no sólo de Detroit sino de Estados Unidos.</p>



<p>Amy no sabía como Kirie, con sus implantes cibernéticos, y ella con octopus sujetándola firmemente, habían pasado los controles de seguridad sin problema.</p>



<p>Kirie desapareció nada más entrar, dejando a Amy sola. Los consoladores que tenía insertados estaban volviendo loca a la chica y no sabía qué hacer. Por un lado, su mente prudente le decía que se refugiara en los baños antes que empezara a montar un numerito con sus jadeos de placer frustrado. Pero otra parte de su mente le decía que tenía que estar allí, en medio del evento y hacer todo lo posible para frustrar los planes de Queen Drone, aunque no sabía muy bien cómo. Sorprendentemente, Amy aún conservaba su reloj. Por alguna extraña razón, no había despertado ninguna sospecha a Kirie. Quizás la villana estaba demasiado confiada en su victoria.</p>



<p>Al final, Amy decidió quedarse en un rincón. Apoyada en una columna, desde dónde podía controlar todo lo que pasaba a su alrededor. En especial, la tarima donde seguramente Shinbei iba a exponer su “innovador” proyecto.</p>



<p>&#8211; Señorita Mikoto, es un placer verla por aquí. Sabía que estaba estudiando en Detroit pero desconocía su asistencia a este evento tan especial. De haberlo sabido le habría reservado un lugar de honor.</p>



<p>Amy se sobresaltó al ver ante ella a Kazuma Shinbei. Educada, hizo una reverencia, agradeciendo la costumbre japonesa de saludar de esta forma en lugar de estrechar la mano. Lo acompañaba un chico de aproximadamente la misma edad de Amy.</p>



<p>&#8211; Encantado de conocerle… señor… Shin… Shinbei.- Los consoladores estaban haciendo de las suyas y Amy tenía que hacer esfuerzos titánicos para que no se escapara un gemido entre palabra y palabra.</p>



<p>&#8211; Le presento a mi hijo.- Dijo Shinbei.</p>



<p>Amy hizo una reverencia al chico e intentó, sin éxito, volver a su lugar apartado. Aunque la rama familiar de Amy estaba muy alejada de la sucesión al trono, Shinbei no quería desaprovechar la oportunidad que le brindaba estar acompañado de un miembro de la familia real. Un miembro, todo había que decirlo, muy atractivo.</p>



<p>Amy no encontró ninguna forma educada de declinar la atención de Shinbei. Por otro lado pensó que estando cerca de él tendría más opciones de frustrar los planes de Queen Drone. Como inconveniente, la chica empezaba a notar como sus fluidos bajaban por sus muslos. Los consoladores no ofrecían ningún tipo de contención y sin medias ni ropa interior y con un vestido que le llegaba justo a las rodillas, era cuestión de tiempo que alguien se percatara de ello. “Y adiós a tu reputación, Mikoto Amy” pensó la chica.</p>



<p>Shinbei presentó a Amy ante cada una de las autoridades y empresarios presentes. La chica, saludaba a todos con una reverencia, excusándose en la costumbre japonesa y trataba de pronunciar las mínimas palabras posibles.</p>



<p>Realmente, aquello era una auténtica tortura. Cada vez que se creía al borde del orgasmo, aquellos malditos consoladores se detenían dejándola a medias. La chica a duras penas podía disimular sus gemidos. Amy incluso intentó buscar el orgasmo frotándose los muslos entre sí, pero ni así logró su anhelado clímax. Había que reconocer que Kirie se había lucido diseñando esos chismes.</p>



<p>&#8211; ¿Le ocurre algo señorita Mikoto?- Preguntó Shinbei al ver como la chica no dejaba de mover sus muslos.</p>



<p>&#8211; No… N&#8230;Nada… solo&#8230;un.. pe… pe…queño… dolor de… ca&#8230;cabeza.- Masculló Amy cerrando la boca al máximo para evitar que se le escapara ningún gemido. En aquél momento se dio cuenta que sus pezones endurecidos se marcaban a través de la fina seda de su vestido. Hecho que no había pasado desapercibido a Shinbei ni a su joven hijo.</p>



<p>“Muy bien Amy, causando furor por aquí. Al menos ahora entiendo porque nadie me miraba a la cara” pensó enfadada la chica.</p>



<p>&#8211; Acompáñeme a tomar una copa. Le irá bien tomar algo fresco.- Dijo educadamente Shinbei como si no se hubiera percatado de los marcados pezones de la chica.</p>



<p>Sin saber muy bien qué hacer, Amy lo siguió hasta la barra donde servían bebidas. “Lo que faltaba, ahora como le explico que no puedo tomarme la bebida porque tengo las manos sujetas a mi espalda” pensó Amy que hasta ese momento no había caído en ello.</p>



<p>Justo al llegar allí, otro frustrado orgasmo hizo estremecer a la chica. Esta vez la frustración fue tan fuerte que todo su cuerpo empezó a temblar, poniéndose su piel de gallina. Amy cerró con fuerza sus piernas y se agachó ligeramente, apretando sus muslos, con la esperanza que esta vez, apretando bien las piernas, pudiera alcanzar el orgasmo.</p>



<p>Pero todo fue en vano, algunas personas se habían girado al escuchar sus mal disimulados jadeos.</p>



<p>Amy, estaba muerta de vergüenza por el espectáculo que estaba dando. Notaba como los colores se le subían a las mejillas mientras sus fluidos bajaban libremente por sus piernas. Aquella situación era insostenible. Amy se dispuso a salir corriendo de allí, y dejar que Kirie hiciera lo que quisiera. La villana la había vencido totalmente, y su orgullo no iba a permitir que siguiera humillándose de esa forma.</p>



<p>-Lo siento, me tengo que ir.- Dijo secamente a Shinbei, que acudía con una copa de champán en una mano y en la otra una bebida energética para Amy.</p>



<p>Esta vez, por primera vez en todo el día, la suerte sonrió a Amy. El reloj acababa de marcar las 12 de la noche. Shinbei dejó la bebida para Amy encima de la mesa y se dirigió a la tarima. Era el momento de presentar “el proyecto de mi vida” como lo había llamado ante Amy.</p>



<p>Si Queen Drone iba a esperar un momento determinado para lanzar su ataque, sin duda era ese. Pero Amy tenía otras prioridades. Aquellos malditos consoladores y decenas de orgasmos frustrados habían llevado a la chica al límite. Así que mientras todos estaban pendientes del discurso de Shinbei y de la pantalla donde se proyectaba la presentación del proyecto Yamato, Amy se acercó a una mesa vacía.</p>



<p>La ninja miró unos segundos alrededor para asegurarse que nadie le estaba prestando atención y empezó a frotar su entrepierna con el borde de la mesa. Notar el canto de la mesa presionando contra su clítoris le supo a gloria.</p>



<p>Amy nunca hubiera dicho que se encontraría en una situación así. Masturbándose contra una mesa en pleno Palacio de Congresos y rodeada de las más altas personalidades de la ciudad así como miembros del cuerpo diplomático japonés. Si meses antes alguien le hubiera adivinado el futuro se hubiera reído pensando que era una broma. “Menudo espectáculo estás montando Amy” pensó la chica.</p>



<p>Mientras se frotaba, calmando su ansiedad con el duro borde de la mesa, los dos consoladores, al detectar que Amy se estimulaba por otra vía, habían dejado de actuar, cosa que la chica agradecía. Su mente empezaba a trabajar de nuevo.</p>



<p>Al alcanzar su deseado orgasmo, la chica no pudo reprimir del todo un intenso gemido, que hizo que varias personalidades se giraran. Amy intentó recuperar la compostura como pudo, pero parte del mal ya estaba hecho. “A ver como vas a arreglar tu reputación después de esto” pensó. Pero ahora la chica tenía otras prioridades. Había escuchado un zumbido, varios de hecho, casi imperceptibles. Sólo que estaba convencida que no se trataba de ningún insecto sino que eran los diminutos drones de Kirie.</p>



<p>Justo cuando Amy intentaba trazar un plan, alguien la sujetó por la cintura y la acorraló, de espaldas a la pared, en un rincón de la sala de congresos. Sorprendida, vio ante ella al hijo de Shinbei con una mirada lasciva en la cara.</p>



<p>&#8211; Shht ¿Qué pasa contigo, eres una especie de ninfómana exhibicionista o algo así?- Le susurró al oído mientras la sujetaba por los pechos.</p>



<p>&#8211; ¡Suéltame! No sé de qué me hablas.- Se defendió Amy.</p>



<p>El chico sacó su teléfono móvil y le enseño un vídeo dónde aparecía ella, minutos antes, frotándose contra el canto de la mesa.</p>



<p>&#8211; ¿Pensabas que nadie se daría cuenta? Quien lo iba a decir, toda una aristócrata comportándose como una conejita en celo.</p>



<p>&#8211; ¿Qué quieres?- Preguntó Amy. Lo último que necesitaba ahora mismo eran más vídeos sexuales suyos en manos de alguien.</p>



<p>&#8211; ¿Ahora mismo? Disfrutar de tu cuerpo. Te he deseado desde que tu padre nos presentó, con ese sensual vestido y marcando pezones. Si pretendías dar la nota y provocar al personal, te aseguro que lo has conseguido. Y por otro lado, cuando regresemos a Japón, le pediré a mi padre que envíe una petición de matrimonio a tu familia. Si aceptan, serás mía y cumplirás mis deseos. Si se niegan, me aseguraré que ese vídeo circule por internet hasta que todo Japón se entere de lo lasciva que eres. Entonces ya nadie querrá pedir la mano de quién actúa como una prostituta, y tu familia se verá obligada a aceptar la petición que mi padre mantendrá. Sí o sí vas a ser mía, por las buenas o por las malas.- Dijo mientras le besaba el cuello y las orejas.</p>



<p>&#8211; Aquí no, por favor.- Imploró Amy. Todo el mundo parecía atender únicamente al discurso de Shinbei, pero en cualquier momento podría girarse alguien y verlos.</p>



<p>&#8211; ¿Ahora te haces la recatada? Tarde para ello.- Respondió el chico mientras le levantaba el vestido y le palpaba los muslos.</p>



<p>&#8211; Vaya vaya, tus piernas están pegajosas, parece que te has deshidratado por aquí abajo.- Dijo él divertido.</p>



<p>Amy no dijo nada, no sabía como quitárselo de encima. Con las manos firmemente sujetas por octopus su única salida era gritar auxilio, pero no quería montar un espectáculo. No mientras él tuviera aquél vídeo en sus manos.</p>



<p>&#8211; ¿Qué pasa, ni siquiera vas a oponer resistencia? No vas a tratar de impedir con tus manos que me acerque a tu parte más íntima?- Dijo burlón mientras subía sus manos por los muslos de Amy, levantando poco a poco su vestido.</p>



<p>Amy empezaba a estar otra vez en serios apuros. Los consoladores de Kirie se habían activado de nuevo y estaba empezando a sentirse excitada. El silencio de Amy parecía confirmar las palabras del chico, a ella no se le acudía ninguna excusa para justificar su comportamiento. Para el colmo, él había confundido con falta de voluntad por parte suya la imposibilidad de defenderse con sus manos. “Amy reconócelo, estás en un buen apuro”. Sus piernas empezaban a temblar de nuevo al notar el estímulo de los consoladores. Además notaba como las manos del chico poco a poco iban subiendo. Finalmente ocurrió lo inevitable. El chico en lugar de palpar una esperadas braguitas húmedas, notó algo duro.</p>



<p>&#8211; ¿Pero, qué?&#8230;- el chico terminó de levantar el vestido de Amy, revelando su cinturón con los consoladores, Amy quería morirse de vergüenza, aquello iba arruinar su reputación de modo irremediable- ¿En serio, un cinturón con consolador? ¡Serás ninfómana!</p>



<p>El chico sujetó con una mano el vestido en alto mientras con la otra cogía su móvil y tomaba otro vídeo. Amy intentó escapar pero el fuerte brazo del hijo de Shinbei la volvió a sujetar contra la pared. Entonces ocurrió otro milagro para Amy.</p>



<p>El chico se palpó la oreja, como queriendo quitarse algo que se le hubiera metido dentro y acto seguido, como fulminado por un relámpago, cayó al suelo, sujetándose la cabeza con una expresión de dolor en la cara. Los pequeños drones de Kirie habían empezado a actuar.</p>



<p>Amy no tenía mucho tiempo o el hijo de Shinbei moriría. “Aunque tal vez se lo merezca” pensó. Pero ella no era una asesina, y si podía, evitaría su muerte. Seguramente el resto de drones estarían infectando el disco duro de Shinbei, dispuestos a sacar toda la información sobre el proyecto Yamato.</p>



<p>Amy sólo podía confiar en que el artefacto diseñado por el Profesor funcionara correctamente. No tardó en localizar a Kirie entre el público, con una sonrisa en la cara.</p>



<p>Amy tenía las manos demasiado separadas como para que su derecha pudiera desabrochar la correa de su “reloj”, pero tenía otra idea. Se dirigió hacia la puerta más cercana y colocó su muñeca junto a la elegante y fina manija. Consiguiendo, no sin esfuerzo, que la manija quedara entre el reloj y su piel. Tirando con fuerza consiguió romper la correa. La chica suspiró aliviada cuando notó en su mano el pequeño artefacto antes de que cayera al suelo.</p>



<p>Rápidamente, palpó los botones que activarían el mecanismo en el que tenía depositadas todas sus esperanzas. Una fuerte sacudida y un apagón general indicó a Amy que había funcionado. Dentro del palacio de congresos no brillaba ni una luz.</p>



<p>El profesor había dedicado semanas enteras diseñando aquel mecanismo. Un dispositivo de pulso electromagnético (PEM) que la chica pudiera llevar discretamente. Finalmente había conseguido diseñar un artefacto que cupiera dentro de la caja de un reloj de muñeca. Impulsado por una pequeña pila de uranio empobrecido, aquel dispositivo tenía suficiente potencia para freír todos los dispositivos eléctricos de un edificio del tamaño de un polideportivo.</p>



<p>El uso de un artefacto así, sería calificado de acto terrorista por el gobierno estadounidense. Por un momento el Profesor estuvo tentado de no cumplir el encargo de Shadow Angel aunque le debiera la vida a la chica. Pero la segunda especificación de la ninja le convenció de tirar adelante el proyecto. La chica insistió en que el dispositivo no debía afectar a cualquier dispositivo tipo marcapasos o respirador que alguien necesitara para su salud. Insistió mucho en que como daño colateral no debía causar la muerte de ninguna persona. Aquello fue lo que más esfuerzo costó al Profesor, hasta que finalmente, dio con una solución.</p>



<p>Amy notó aliviada como octopus, con sus sistemas anulados, abría los cierres electromagnéticos que la sujetaban. Por fin, después de muchas horas, tenía las manos libres. Aliviada sacó sus brazos por las mangas de su vestido, moviendo sus muñecas. Todos los dispositivos eléctricos del Palacio de Congresos, incluido el dichoso teléfono dónde el hijo de Shinbei tenía aquél maldito vídeo, estaban inservibles. Ello incluía cualquiera de los pequeños drones de Kirie y el ordenador de Shinbei. Queen Drone no podría extraer ningún secreto de un ordenador que no tenía ya ningún contenido en su disco duro.</p>



<p>Otro alivio para la chica, el cierre electromagnético del cinturón que sujetaba ambos consoladores se había abierto. Escondiéndose detrás de una mesa, aliviada, se quitó aquellos malditos artefactos. El hecho de dejar de notar su constante estímulo la hizo sentirse mejor. Luego se centró en su principal objetivo.</p>



<p>La gente corría asustada por la amplia sala, mezclándose con los agentes de policía que intentaban desesperadamente descubrir qué había pasado. No tardarían en acordonar el edificio. Amy no tardó en localizar el cuerpo de Kirie tumbado en el suelo. El PEM había afectado a los sistemas cibernéticos de la villana, la chica estaba inmóvil, como muerta.</p>



<p>“Espero que el Profesor haya hecho bien su trabajo” pensó Amy mientras recogía al dron que minutos antes la sujetaba firmemente así como aquellos malditos consoladores. Dejarlos allí abandonados levantaría demasiadas sospechas. Finalmente cogió a Kirie por los hombros y se la llevó de allí. Sujetando a Kirie como si estuviera borracha, y con los artefactos dentro de una bolsa de basura, consiguió pasar el cordón policial. A partir de allí, se perdió entre las sombras de la noche. Pero antes se dio la vuelta, para contemplar, la silueta del Palacio de Congresos, totalmente oscura, rodeada de edificios iluminados. El PEM había funcionado a la perfección.</p>



<p>Dos días después. Apartamento de Amy</p>



<p>Kirie se levantó con un dolor de cabeza inmenso. Su vista tecnificada estaba borrosa, no recordaba casi nada de lo sucedido el viernes. Intentó levantarse pero sus músculos, reforzados con implantes cibernéticos no la obedecían. Asustada escuchó unos pasos acercándose.</p>



<p>Amy había estado esos dos días en su apartamento, repasando todos los noticieros, periódicos y redes sociales. En todos se hablaba del incidente en el Palacio de Congresos, especulando varias hipótesis, desde un a sobrecarga en el sistema eléctrico a un sabotaje terrorista. Por suerte para ella, en ningún sitio se mencionaba el patético patético espectáculo que había dado. Al parecer, el apagón e inutilización de todos los sistemas eléctricos había acaparado toda la atención y nadie hablaba de su presencia ni de su “espectáculo”. Y Shinbei y su hijo tenían otra cosa más importante de qué preocuparse.</p>



<p>Amy entró en la habitación de invitados llevando una bandeja con algo de comida. Sobre la cama estaba tumbada Kirie, intentando levantarse.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/22908672/22908672_101_c3cd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Tranquila, pronto recuperarás tu movilidad. Come algo, llevas dos días inconsciente.</p>



<p>&#8211; Maldita seas, ¿Qué me has hecho?- Gritó Kirie.</p>



<p>&#8211; La todopoderosa Queen Drone resulta que era totalmente vulnerable a un pulso electromagnético.- Dijo Amy con una sonrisa de superioridad.</p>



<p>&#8211; Imposible, si realmente fuera un PEM, estaría muerta.- Replicó Kirie, que tenía diversos implantes en su cuerpo que, si dejaran de funcionar, le causarían la muerte inmediata.- Estaba en ese reloj, ¿verdad?</p>



<p>Amy asintió.</p>



<p>&#8211; Ese era distinto, yo mismo pedí que fuera suficientemente potente como para anular tus juguetes pero que no anulara ningún dispositivo que hiciera funcionar ningún órgano vital. Desconozco el funcionamiento, pero ese PEM ha destruido toda la electrónica del Palacio de Congresos pero sólo ha resetado tus implantes internos. Que hayas estado dos días inconsciente es sólo el tiempo que han tardado tus circuitos en reiniciarse.</p>



<p>&#8211; Casi preferiría que me hubiera matado directamente. En Japón me espera una sentencia de muerte.</p>



<p>&#8211; Y aquí te juzgarían por tentativa de asesinato. Estaba dudando entre entregarte a las autoridades japonesas o a las estadounidenses. Aunque al final he decidido no entregarte. Después de lo que me contaste, el viernes al llegar aquí, llamé a mi contacto en inteligencia. Acabo de hablar con él hace una hora.</p>



<p>&#8211; Si esperas que te esté agradecida por ello, vas muy equivocada.- Respondió Kirie.</p>



<p>&#8211; Tampoco lo espero, pero la venganza no te dará paz. ¿Qué pensaría tu amado Himura al verte asesinar un chico inocente?</p>



<p>&#8211; No te atrevas a pronunciar su nombre.- Gritó Kirie.</p>



<p>&#8211; Cuál era tu plan después de cobrarte tu venganza? Realmente serías más feliz?</p>



<p>Kirie tardó en responder.</p>



<p>&#8211; Qué hubieras hecho tú? Quedarte de brazos cruzados? Ver como ese maldito de Shinbei se lleva todo el esfuerzo de nuestro trabajo? Ver como todo el mundo lo considera uno de los mejores científicos del planeta a costa de la muerte de Himura?</p>



<p>&#8211; No, no me hubiera quedado de brazos cruzados.- Admitió Amy.- Pero tampoco habría planeado asesinar un chico inocente.</p>



<p>&#8211; Inocente inocente, tampoco era. La muerte quizá no, pero no me negarás que merecería un par de ostias bien dadas. A través de octopus escuché lo que quería hacerte.- Dijo Kirie mientras sus implantes cibernéticos se activaban poco a poco.</p>



<p>&#8211; Una buena lección sí que merece. Aunque lo mismo podría decir de tí. ¿Nunca te paraste a pensar en cuantas vidas podrías arruinar persiguiendo tu venganza? ¿El daño que esas filtraciones podrían hacer a mucha gente?</p>



<p>Kirie no respondió, Amy continuó.</p>



<p>&#8211; Que haya frustrado tus planes, no significa que Shinbei vaya a salir indemne. Mi amigo en el Servicio de Inteligencia ha estado todo el fin de semana investigando y revisando el caso del Ameratsu y repasando los movimientos de Shinbei. Me dice, literalmente, que está de mierda hasta el cuello. Le esperará una bonita sorpresa cuando vuelva a Japón. Al parecer, todo ese show del Palacio de Congresos no era sino una tapadera para vender secretos militares al gobierno americano. No hacía falta que intentaras filtrar nada, Shinbei ya venía con esa intención.</p>



<p>Kirie, se levantó de la cama sin decir nada. Tampoco parecía tener intenciones de atacar a Amy.</p>



<p>&#8211; Eres libre de irte. Para mí, no eres más que una víctima. Pero esta vez deja que las cosas sigan su curso legal. Si vuelves a intentar atentar de nuevo contra Shinbei o intentas revelar información clasificada de Japón, volveré a por tí. Y la próxima vez te entregaré a las autoridades.</p>



<p>Kirie se dispuso a abandonar el apartamento, pero antes de salir, se giró unos instantes y se dirigió a la que hasta ahora había sido su enemiga.</p>



<p>&#8211; Oye, ese amigo tuyo del Servicio de Inteligencia, ¿no es muy solícito contigo?</p>



<p>&#8211; Nos conocemos de hace unos años… Y enseguida que le hablé de tu caso, le pareció interesante. Únicamente ha tirado del hilo.</p>



<p>&#8211; Ya… e invirtió su fin de semana para centrarse en revisar el expediente de una condenada a muerte y a investigar una de las más altas personalidades del país. Y sólo porque le pareció interesante.- Kirie quedó pensativa unos segundos y añadió.- ¿Te lo has tirado, verdad?</p>



<p>Aquella pregunta dejó a Amy completamente desencajada.</p>



<p>&#8211; ¡Claro que no! Bueno… pero sólo fue una vez!… Y hace años de ello… Además, si lo vieras… ¡es muy guapo, seguro que tu también querrías acostarte con él!- Respondió Amy a trompicones.</p>



<p>Kirie se hecho a reír. Era la primera vez en mucho tiempo que Kirie reía de verdad.</p>



<p>&#8211; Yo diría que ha hecho todo eso para ganarse un hueco entre tus sábanas.</p>



<p>&#8211; Lo siento pero ahora estoy comprometida, se le pasó la oportunidad. Ahora te lo digo en serio, es un tipo competente como pocos…</p>



<p>&#8211; Y guapo.- La interrumpió Kirie. Ahora fue Amy la que estalló en risas, ambas parecían dos amigas de toda la vida bromeando acerca de un chico guapo cualquiera.</p>



<p>&#8211; Hablo en serio Kirie- Dijo Amy con una sonrisa- Él no habría invertido todo ese tiempo investigando los sucesos alrededor del Ameratsu si no hubiera sospechado que había algo turbio detrás de la muerte de Himura y de tu condena. Ni por todas las noches del mundo conmigo habría invertido un segundo de su valioso tiempo en el asunto de no haberse olido que estaba detrás de algo realmente gordo.</p>



<p>&#8211; De acuerdo, no lo hizo sólo para ganar puntos hacia tu cama. Pero estoy segura que dejaste una pequeña huella en su corazón. Cuidate mucho.</p>



<p>&#8211; No te olvides de recoger tus “juguetes”, los tienes en una bolsa al lado de la puerta. Aunque ahora no te servirán de mucho- Dijo Amy.</p>



<p>Kirie se despidió y se dispuso a abandonar el apartamento, girándose antes de cruzar la puerta.</p>



<p>&#8211; No te servirá de nada lo que voy a decir, pero después de lo que me acabas de contar, siento mucho lo que te he hecho pasar. Entre todas las personas con las que me he cruzado, has sido la única que ha creído mi historia.- Kirie salió por la puerta, dejando a Amy con la palabra en la boca.</p>



<p>Unos días después.</p>



<p>Amy regresó a su apartamento agotada después de un día duro en la Universidad. Pensó en llamar a Tom para que viniera a cenar cuando notó que no estaba sola. Rápidamente, sacó un par de sai que tenía escondidos cerca de la entrada.</p>



<p>&#8211; Deberías mejorar tu seguridad. Entrar aquí es un juego de niños.- Dijo una voz conocida desde el comedor.- No se si te has enterado, estamos en el siglo XXI, ¿a quién pretendes asustar con esas armas de la edad media?</p>



<p>Amy, en guardia, se acercó al comedor, para descubrir a Kirie sentada en su sofá comiendo una bolsa de golosinas.</p>



<p>&#8211; ¿Qué haces aquí? ¡Esas son mis golosinas!- Dijo Amy sorprendida- Por cierto, nadie te ha dicho que ese look de lolita gótica no te pega demasiado? Tal vez si te arreglaras un poco y salieras a conocer gente, no necesitarías diseñar tus propios consoladores.</p>



<p>Por toda respuesta, Kirie encendió el enorme televisor de Amy. Las noticias hablaban que el director del CAT japonés, Kazuma Shinbei había sido detenido acusado de vender secretos de estado a los Estados Unidos. También lo acusaban del sabotaje al vehículo espacial Ameratsu hacía unos años.</p>



<p>&#8211; Has cumplido, se ha hecho justicia.- Dijo Kirie</p>



<p>&#8211; Van a retirar los cargos contra tí. Dentro de poco podrás volver a Japón- Dijo Amy</p>



<p>&#8211; No pienso regresar. Sólo tengo malos recuerdos de ese país.</p>



<p>&#8211; ¿Y qué vas a hacer ahora?- Preguntó Amy.</p>



<p>&#8211; ¿Te has convertido de repente en mi niñera ahora o qué? Vas a querer adoptarme o algo?- Replicó Kirie con sorna.</p>



<p>Amy respondió con una sonrisa a la que Kirie se sumó con una carcajada.</p>



<p>&#8211; Sólo había venido a agradecerte el gesto que has tenido conmigo. Gracias por haber creído mi historia.- Dijo mientras le tendía un pequeño objeto.- No compensa lo mucho que has hecho por mí, ni repara el daño que te he hecho, pero quería hacerte un pequeño detalle. Supuse que no aceptarías ningún tipo de arma automática, sigues prefiriendo las antiguallas.</p>



<p>&#8211; El apagón del Palacio de Congresos acaparó toda la atención. A los asistentes les preocupa demasiado haber perdido todo el contenido de sus tablets, móviles y ordenadores como para acordarse de mi vergonzoso comportamiento. Al menos en esto he tenido suerte. Estuviste a punto de arruinar mi reputación- Dijo Amy</p>



<p>&#8211; Lo sé, y realmente no te merecías que te hiciera pasar por todo aquello. Pasé por el Palacio de Congresos, la policía no ha reparado en mis diminutos drones, que pude recoger esparcidos por el suelo. Ya no queda ningún rastro de mi presencia en ese edificio. También rescaté tu katana y el resto de tus artilugios que dejé tirados en el polígono industrial. De tu uniforme sólo tu máscara está intacta.- Dijo Kirie señalando una bolsa de deporte en el suelo.</p>



<p>&#8211; No te preocupes por el uniforme, pero me alegra recuperar mi katana, le tengo mucho aprecio a esa en particular. Esas “antiguallas” como tú las llamas, han demostrado en muchas ocasiones ser superiores a las armas modernas, entre otras cosas no se encasquillan ni necesitan munición, ni quedan inservibles ante un pulso electromagnético.- Amy contempló el pequeño objeto que le entregó Kirie con curiosidad.- ¿Qué es?</p>



<p>&#8211; Un modificador de voz. ¿Nunca te has planteado que pasaría si, vestida de Shadow Angel, te encontraras con algún conocido tuyo? Tu máscara no disimula tu tono de voz. Si te lo pones cerca de tu garganta, a penas lo notarás y hará tu voz irreconocible cuando vayas por ahí haciéndote la superheroína.</p>



<p>&#8211; Muchas gracias, no hacía falta. En cuanto a lo ocurrido entre nosotras, a lo que me hiciste…- Amy meditó unos instantes lo que iba a decir-&#8230;Está olvidado. Eramos enemigas. Ahora&#8230;</p>



<p>&#8211; Bueno, no hace falta ponernos sentimentales. Gracias por las golosinas.</p>



<p>Sin decir otra palabra, la reina de las máquinas abandonó el apartamento, dejando como recuerdo de su presencia una bolsa de golosinas vacía y aquél pequeño artefacto que Amy sostenía mientras meditaba cual sería el siguiente objetivo de Shadow Angel.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<p>PD: Las villanas de Meperteneces2 pueden llegar a ser muy malas pero en el fondo tienen buen corazón. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/237/22908672/22908672_094_1240.jpg" alt="" width="637" height="424"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap. 8, Heroína a la intemperie&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Dec 2021 20:26:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Museo ciencias naturales de Detroit, viernes por la noche. La lluvia repicaba con fuerza sobre el techo de cristal del museo de ciencias naturales de Detroit. El museo está en silencio, vacío. Solo se oyen los pasos del vigilante de seguridad que hace su ronda. Pero el vigilante no está solo esta noche. Una oscura figura monta guardia, agazapada entre las sombras en un rincón de la sala de minerales, esperando algo. Mikoto Amy había seguido con interés ciertas noticias que habían aparecido en la prensa las semanas anteriores. Al parecer, en diversos museos del país, se habían producido robos. [&#8230;]]]></description>
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<p>Museo ciencias naturales de Detroit, viernes por la noche.</p>



<p>La lluvia repicaba con fuerza sobre el techo de cristal del museo de ciencias naturales de Detroit. El museo está en silencio, vacío. Solo se oyen los pasos del vigilante de seguridad que hace su ronda. Pero el vigilante no está solo esta noche. Una oscura figura monta guardia, agazapada entre las sombras en un rincón de la sala de minerales, esperando algo.</p>



<p>Mikoto Amy había seguido con interés ciertas noticias que habían aparecido en la prensa las semanas anteriores. Al parecer, en diversos museos del país, se habían producido robos. Al parecer, el ladrón o ladrones solo se habían llevado muestras de un mineral, el silitio. Un mineral raro pero sin valor aparente. ¿Quién estaría interesado en un trozo de mineral sin valor económico? Aquella pregunta llevaba carcomiendo a Shadow Angel des de hacía días.</p>



<p>Curiosamente, el museo de Ciencias Naturales de Detroit tenía una de las muestras más grandes de silitio de Estados Unidos. Amy había ido siguiendo la trayectoria de robos de dicho mineral en un mapa y había comprobando como efectivamente, el autor de los robos se iba acercando a Detroit.</p>



<p>Las autoridades policiales tenían asuntos más importantes que preocuparse por la desaparición de un mineral sin valor. Pero Shadow Angel estaba segura que detrás de los robos había una mente calculadora y que había un motivo para que alguien tomara tantas molestias en un mineral con tan poco valor. Por ello, llevaba días vigilando el museo. Sabía que tarde o temprano el supuesto ladrón intentaría dar el golpe. Y en esa lluviosa noche de otoño, Shadow Angel estaba de suerte.</p>



<p>Un fino ruido, casi imperceptible, pero que no pasó desapercibido al entrenado oído de la ninja, la puso en alerta. No era un ruido de pasos sino como si hubiera un enorme insecto aleteando por el museo. Shadow Angel se puso tensa pero no abandonó su escondite. Desde allí dominaba perfectamente la vitrina donde estaba expuesto el silitio. La ninja sacó un arco corto que llevaba en la espalda y empezó a tensarlo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/157/53610913/53610913_008_5c26.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Al cabo de unos minutos la heroína contempló como dos drones del tamaño de un gato, proveídos de hélices entraban en la sala. Uno de los drones extendió un brazo provisto de un pequeño láser y empezó a cortar el cristal de la vitrina donde se guardaba el silitio. El otro dron sacó un brazo con unas pinzas con intención de coger el mineral una vez el primero hubiera terminado.</p>



<p>Shadow Angel no se movía de su escondite, esperaba que en un momento a otro entrara el autor del robo, pero todo apuntaba a que el verdadero ladrón se encontraba alejado del recinto, controlando los drones por control remoto. La ninja suspiró fastidiada por no poder atrapar al ladrón y colocó una flecha en el arco.</p>



<p>Con un certero disparo la flecha golpeó la hélice del dron que estaba cortando el cristal, derribándolo al suelo. El otro dron, cambió de postura y apuntó a la ninja con una pequeña pistola silenciada que tenía en su frontal. La heroína no esperaba aquello, aunque afortunadamente sus reflejos le permitieron apartarse a tiempo y las balas disparadas por el dron se incrustaron en la pared donde segundos antes se encontraba agachada la ninja.</p>



<p>Shadow Angel volteó por el suelo y con un rápido movimiento disparó una segunda flecha contra el dron que la estaba disparando, acertando de pleno y derribándolo en el suelo.</p>



<p>Amy se acercó cuidadosamente a los drones, el primero, con la hélice rota se movía por el suelo, el segundo estaba completamente inmóvil. Con una rápida estocada con su katana la ninja atravesó el primer dron, dejándolo inmóvil. Recogió ambos artilugios y los examinó. Aquellos drones eran obra de la más avanzada tecnología, la ninja no entendía como unos aparatos que debían costar una verdadera fortuna se empleaban en el robo de un mineral sin valor económico.</p>



<p>La ninja los envolvió en una pequeña mochilla que llevaba a su espalda, dispuesta a analizarlos más detenidamente cuando llegara a su apartamento y abandonó el museo.</p>



<p>Shadow Angel, después de un par de semanas de descanso, volvía a patrullar la ciudad. Sus últimas actuaciones habían sido contra criminales vulgares, atracadores, violadores… El crimen organizado de Detroit aún no se había repuesto del duro golpe que le había dado la heroína meses antes. Pero ahora, por primera vez en semanas, Shadow Angel parecía estar detrás de algo gordo. La ninja estaba convencida que tras el robo de ese mineral de poco valor se ocultaba un plan más grande. Hasta ahora no tenía pruebas de ello pero esa noche en el museo acababa de confirmar sus sospechas, nadie usaría drones de última generación para robar una bagatela.</p>



<p>A pocos kilómetros de distancia, en un camión aparcado en una zona industrial abandonada.</p>



<p>Por fuera parecía un camión destinado al transporte de mercancías como cualquier otro. Pero su interior era muy distinto. La caja del camión no la ocupaban ningún tipo de mercancías. El interior del camión estaba dividido en dos estancias. Una estancia parecía la de una autocaravana, con una pequeña cama, una cocina con algunos armarios y un pequeño lavabo provisto de ducha. Lo realmente sorprendente era la otra estancia, un laboratorio altamente tecnificado, con un ordenador y una impresora 3D de alta potencia y una gran pantalla. Sentada en una silla, enfrente la pantalla había una chica con una expresión de ira en su rostro.</p>



<p>Kirie, contempló como su plan se frustraba. Todos sus anteriores robos de silitio habían salido a la perfección, pero en este una maldita figura entrometida no solo había frustrado sus planes sino que había derribado dos de sus más preciadas creaciones. Aquellos dos drones los había fabricado ella personalmente, en su impresora 3D y eran fruto de su esfuerzo y les tenía un aprecio similar al que cualquier persona puede sentir por una mascota. Y lo peor de todo, habían sido vilmente atravesados por una flecha, un arma primitiva.</p>



<p>Kirie se calmó unos instantes, aquello no iba a quedar así. Sus drones habían quedado inutilizados pero el rastreador GPS que llevaban aún funcionaba. Con un pequeño silbido, un diminuto dron con forma de libélula y una potente cámara por ojos se posó en su mano. Kirie abrió un compartimiento en el techo del camión y alzó su pequeño dron como quien libera un canario.</p>



<p>-Vuela pequeño, busca, encuentra.- Susurró sola.</p>



<p>Lunes por la tarde, residencia universitaria de Detroit</p>



<p>Terminadas las clases, Claire se dirigió aburrida hacia su pequeño apartamento en la residencia de estudiantes del campus. Aquella tarde estaba especialmente apática y no tenía ganas de salir con sus amigos.</p>



<p>El hecho de ver a Tom y Amy, dos de sus mejores amigos tan pegados el uno al otro le producía sentimientos contradictorios. Por un lado se alegraba por la pareja, ya que ambos eran felices el uno con el otro. Por otro lado no podía evitar sentir un ataque de celos cada vez que veía a la japonesa besar a Tom. Aunque nunca lo había admitido, Claire, llevaba años enamorada de Tom, a quien la mayoría de chicas consideraban el chico más atractivo de la facultad. Y el hecho que Mikoto Amy que sólo llevaba unos meses en Detroit, se hubiera llevado al chico, hacía arder a Claire de celos.</p>



<p>Por otro lado, Amy era su mejor amiga, y además, días antes había arriesgado su vida para salvar la suya. Claire le debía la vida y no estaba dispuesta a que un sentimiento tan infantil como los celos se interpusiera en su amistad. Pero no podía evitar una punzada de celos cada vez que la veía abrazándose con Tom.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/157/53610913/53610913_020_9b6b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Así que al salir de clase se fue directa a su apartamento, sin nada que hacer, se metió en la ducha, y allí estuvo, durante varios minutos notando como el agua caliente relajaba su cuerpo y la hacía sentir mejor.</p>



<p>Lo que Claire no sabía era que mientras se duchaba, dos tipos encapuchados habían entrado sigilosamente en el apartamento. Sus intenciones no eran buenas.</p>



<p>Claire salió de la ducha, cubrió su cuerpo con una toalla y antes de secarse el pelo fue a encender la tele. “A ver si dan algo que me distraiga” pensó.</p>



<p>Pero justo salir del baño, dos tipos la agarraron fuerte. Uno la cogió por detrás, inmovilizando sus brazos mientras el otro le tapaba la boca.</p>



<p>Claire no era una chica débil, su entrenamiento diario en el gimnasio le había dado un cuerpo atlético. Intentó luchar con todas sus fuerzas contra aquellos tipos. Seguramente hubiera podido derrotar sin problemas a uno de ellos, pero los dos juntos eran demasiado para la chica. Mientras Claire se debatía intentando librarse del agarre, mordiendo la mano del otro tipo intentando gritar, uno de ellos le acercó un paño en la nariz. Un paño que desprendía un olor que tranquilizó a Claire, un olor que la hacía cerrar los ojos…</p>



<p>Finalmente la chica se desplumó inconsciente en los brazos de los tipos. Ambos suspiraron aliviados, por un momento habían temido que la chica se les escapase. En la refriega la toalla se había desprendido del cuerpo de Claire, dejándola completamente desnuda ante ellos, con una sonrisa de satisfacción contemplaron el cuerpo de la pelirroja. Una voz metálica a sus espaldas los detuvo en sus intenciones.</p>



<p>&#8211; ¡Ya conocéis las órdenes! Nada de maltratar a la chica si no os digo lo contrario, desobedeced y os meteré una bala entre los sesos.</p>



<p>La voz provenía de una especie de robot, del tamaño de un perro, que se movía también con unas patas articuladas. En la frente tenía una potente cámara con un altavoz y un cañón con silenciador que apuntaba a ambos tipos.</p>



<p>El robot no perdió de vista a los dos hombres mientras ellos cogían a la chica en brazos y la llevaron a su habitación. Allí, la ataron a los postes de su cama. Uno de ellos hurgó en los cajones de Claire hasta encontrar unas bonitas braguitas de encaje, que metió a la boca de la chica.</p>



<p>&#8211; Eso la mantendrá callada cuando despierte.- Dijo uno de los tipos.</p>



<p>&#8211; Muy bien, ahora quietecitos y esperad mis órdenes. Si os comportáis recibiréis el dinero prometido y tal vez os lo podáis pasar en grande ella. Incumplid mis instrucciones y lo lamentaréis.- Dijo el dron en forma de perro.</p>



<p>Una hora después. Azoteas de Detroit</p>



<p>Densas nubes cubrían el cielo y de vez en cuando se oía algún trueno. Parecía que iba a llover en cualquier momento. Shadow Angel iba de azotea en azotea con un objetivo claro.</p>



<p>El museo de ciencias naturales estaba a punto de cerrar. La ninja tenía intención de seguir montando guardia al misterioso trozo de silitio que se custodiaba en el interior. Estaba segura que tarde o temprano el misterioso ladrón intentaría dar otro golpe. Había algo que incomodaba a la heroína, en todo el rato que llevaba saltando de azotea en azotea no había dejado de oír un potente zumbido, como de un ventilador a toda potencia.</p>



<p>Amy se paró en la azotea y escuchó atenta. El zumbido se iba acercando. Sin amedrentarse, la ninja sacó su pequeño arco compuesto y cargó una flecha, dispuesta a afrontar lo que fuera ese ruido.</p>



<p>Su sorpresa fue enorme cuando al cabo de unos instantes vio aterrizar a una chica. A primera vista parecía de la misma edad de Amy aunque más flaca y también de nacionalidad japonesa, pero por su aspecto era evidente que no se trataba de una chica normal y corriente. Sus manos parecían estar recubiertas por una malla metálica, sus botas parecían también de metal. Y sus ojos, uno de ellos era normal, pero el otro tenía un extraño brillo rojo, parecía más el objetivo de una cámara que un ojo humano.</p>



<p>La misteriosa chica llevaba un vestido negro que terminaba en una minifalda, cubría las piernas con unas medias blancas que le llegaban a los muslos, dejando una franja de un palmo de piel al descubierto entre la falda y las medias. Amy pensó que vestía entre provocativa y una viuda del siglo pasado.</p>



<p>&#8211; Y ahora qué, una lolita gótica?- Preguntó Amy</p>



<p>Kisaragi Kirie no respondió, descendió suavemente hasta la azotea donde estaba la chica que tanto empeño había puesto en evitar que se adueñara del silito. De sus hombros salían un par de potentes hélices que le habían permitido seguir a la ninja a través de la ciudad. Con su ojo cibernético contempló a su enemiga, localizando todas sus armas ocultas.</p>



<p>&#8211; Parece que por fin nos vemos cara a cara Shadow Angel o ¿debería decir Mikoto Amy?.- Dijo Kirie.</p>



<p>&#8211; ¡¿Cómo conoces mi identidad?!- Gritó la ninja.- ¿¡Quién demonios eres?!</p>



<p>Kirie soltó una carcajada.</p>



<p>&#8211; Pobrecita… no notaste un zumbido en tu apartamento esos días? Como una libélula?- Dijo Kirie mientras estiraba su mano y un pequeño dron con forma de libélula se depositaba en ella.- Ese pequeñín te ha estado haciendo compañía desde el viernes. Gracias a él supe quien eras, por dónde te movías, qué amigos tienes…</p>



<p>Amy al escuchar aquello estalló de ira y disparó la flecha. Kirie ni se inmutó. Un disparo desde un pequeño cañón ubicado en la palma de su mano detuvo la flecha. Aquello habría amedrentado a cualquiera, pero no a Shadow Angel.</p>



<p>La ninja dejó el arco, desembainó la katana y como una exhalación se impulsó hacia adelante. Kirie no tuvo tiempo de efectuar un segundo disparo ya que tenía a la ninja enfrente amenazándola con la punta de su arma. Kirie con sus manos desnudas desvió la afilada hoja.</p>



<p>“Ya me parecía a mi que esa malla metálica no era decorativa” pensó la ninja al ver que su cuchillada no había causado ningún rasguño en la malla metálica que recubría las manos de su enemiga. ¿Recubría? Más bien parecía que la malla metálica FUERAN sus manos.</p>



<p>La ninja continuó lanzando cortes y estocadas hacia su enemiga. Fuere quien fuere, conocía su identidad, con el peligro que ello conllevaba para ella, su familia y sus amigos. No iba a permitir que se le escapara.</p>



<p>Kirie desviaba los ataques de la ninja no sin dificultad. Aunque su técnica cuerpo a cuerpo no era tan buena como la de su rival, su implante cibernético en el ojo estaba focalizado en los músculos de Shadow Angel, permitiéndole predecir con facilidad los movimientos de la heroína, anticipándose por instantes a cada golpe.</p>



<p>Kirie lo negaría, pero en algún momento tuvo que realizar un esfuerzo para no distraerse demasiado con la visión de los perfectos músculos de su rival en plena tensión por el combate. Se sorprendió desviando, durante unos instantes, su atención de la pelea imaginándose como sería el cuerpo de la ninja bajo su traje. Por suerte, Kirie pudo reaccionar a tiempo, desviando en el último instante un par de estocadas. No, no era momento de distraerse, había demasiado en juego. Una vez venciera a esa entrometida ya tendría tiempo para deleitarse con ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/157/53610913/53610913_023_ce1f.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>La pelea había llegado a un punto muerto. Shadow Angel empezaba a estar agotada, aunque su enemiga parecía igual de fresca que al inicio. Su rival era capaz de anticipar todos sus movimientos, aquello no era normal. La ninja decidió un último movimiento desesperado.</p>



<p>Kirie anticipó la cuchillada que la ninja dirigía a su cuello y movió sus manos para interceptarla. Pero en el último segundo, con un pequeño movimiento de dedos, la ninja cambió la orientación de su afilada hoja. Lo que en principio era una cuchillada al cuello se convirtió en una estocada, dirigida de pleno a su rostro. Kirie se asustó por primera vez, dio un paso atrás y se apartó en el último segundo.</p>



<p>Kirie recuperó aire. Aquél engaño la había cogido totalmente desprevenida. Se palpó el rostro, estaba ilesa salvo un fino corte en la mejilla por el que corría un hilillo de sangre. Estaba harta de aquella pelea y decidió ponerle fin por las malas. Ya había tanteado suficiente la habilidad de Shadow Angel y no quería perder más el tiempo. Había asuntos más importantes que atender.</p>



<p>&#8211; Yo de tí no lo volvería intentar. No queremos que tu amiga Claire sufra ningún daño, ¿verdad?</p>



<p>&#8211; ¿Claire? Pero qué&#8230;¡Maldita! Como le hayas hecho daño te juro que…</p>



<p>&#8211; Shht Relájate, ese comportamiento tuyo no es propio de la nobleza japonesa. ¿No te enseñó modales tu familia?- La interrumpió Kirie.</p>



<p>&#8211; Parece que lo sabes todo sobre mí, pero tú ni me has dicho tu nombre.- Replicó Shadow Angel.</p>



<p>&#8211; Si quieres saber mi nombre real, deberás esforzarte tu misma. Por el momento puedes llamarme Queen Drone. Y esta noche yo seré la reina y tu la sirvienta.</p>



<p>Acto seguido el ojo cibernético de Queen Drone proyectó unas imágenes en el suelo de la azotea. En ellas se veía a una desnuda Claire, atada a su cama, luchando contra sus ataduras mientras dos tipos encapuchados contemplaban la escena.</p>



<p>&#8211; ¿¡Qué le han hecho a Claire!?- Gritó la heroína.</p>



<p>&#8211; Nada… de momento… El hecho que esté desnuda fue una deliciosa coincidencia. Esos tipos la cogieron cuando tu amiguita salía de la ducha. Tienen órdenes precisas de no hacerle nada salvo que yo les ordene lo contrario. Y mis órdenes, dependerán de tu actitud, Shadow Angel.</p>



<p>&#8211; ¿Qué quieres de mí?- Respondió la ninja.</p>



<p>&#8211; Nada, que esta noche estés quietecita y no te acerques a cierto museo.</p>



<p>&#8211; Tienes mi palabra. No me acercaré al museo y no impediré que te lleves ese trozo de roca. Por qué de eso se trata ¿verdad?- Respondió Amy.</p>



<p>&#8211; Aunque estoy segura que eres una chica de palabra y cumplirás la promesa, no me basta con eso. Quiero un gesto de buena voluntad por tu parte.- Respondió Queen Drone.</p>



<p>Amy la miró extrañada.</p>



<p>-¿Por que no empiezas tirando tus armas y quitándote la ropa? Quiero asegurarme que no lleves ninguna arma oculta.- Dijo Kirie divertida.</p>



<p>Shadow Angel lo pensó unos instantes. Las situaciones con rehenes nunca habían sido su punto fuerte, pero ahora además había el añadido que la rehén se encontraba a kilómetros de la heroína. Amy no tenía muchas opciones. Queen Drone la miraba fijamente, apuntándola con el cañón de su mano.</p>



<p>Con un suspiro la ninja arrojó su preciada katana suelo. Luego tiró también su cinturón. Aco seguido se despojó de sus botas y sus guantes.</p>



<p>-Ya está, te prometo que no llevo ninguna otra arma escondida.- Dijo Amy esperando que fuera suficiente para su enemiga.</p>



<p>La mirada de Queen Drone decía todo lo contrario, ella siempre había sentido un odio especial para la clase dirigente japonesa. Ahora tenía la oportunidad de humillar a un miembro de su aristocracia. Mikoto Amy iba a resarcir años de humillaciones a Kirie.</p>



<p>-Me gustaría creerte. Hagamos un trato, tu mantienes tu ropa y a cambio dejo a mis dos amigos disfrutar del cuerpo de tu amiguita.- Respondió Queen Drone con una sonrisa.</p>



<p>Para Amy aquello no era una opción. Así que se quitó la oscura camiseta y sus mallas, quedando cubierta por un top deportivo y un tanga negro. Amy se quitó el top, quedando únicamente con el tanga y su máscara, esperando que aquello satisficiera a su enemiga.</p>



<p>-Aún veo ropa- Dijo Queen Drone.</p>



<p>-Por favor, basta. Estoy casi completamente desnuda. Ya te has divertido suficiente.- Imploró Shadow Angel.</p>



<p>-Esta bien, puedo decir a mis chicos que violen, sólo un poco, a tu amiga.- Respondió la villana.</p>



<p>Amy captó el mensaje y se quitó el tanga, revelando un depilado pubis marcado con un tatuaje en forma de huella de gatito. Ese diminuto tatuaje no pasó desapercibido a Kirie.</p>



<p>-Vaya vaya con la princesita. Resulta escondía un secretito. ¿Quién te hizo esto? Un chico al que no querías presentar a tus padres? Una amiga muy íntima? Y lo más importante, por qué te lo hiciste? Si te lo has hecho es por que alguien lo vea, verdad? Te excita que te miren el tatuaje? Te gusta mostrarlo a tus novios? Qué bajo has caído Mikoto Amy. Pensar que eres un ídolo para mucha gente&#8230;-</p>



<p>Aunque el estigma por el tatuaje estaba superado, Amy no pudo evitar sentirse avergonzada por aquellas palabras. Des de que Felina la forzara a llevar ese tatuaje, Amy nunca se había sentido tan humillada por llevarlo. Claire, su mejor amiga le dijo que le quedaba muy bien. Incluso Tom, su novio, lo encontró muy sexy. Durante un tiempo Amy había olvidado que en Japón los tatuajes están muy mal vistos.</p>



<p>-Ya basta, ¿no?- Imploró con lágrimas en los ojos- Por favor&#8230; déjalo, haz lo que quieras conmigo, pero basta de esos comentarios&#8230;</p>



<p>-Lo siento putita, por que ya no tiene sentido llamarte princesa, ¿verdad? Ahora pareces más una puta que una aristócrata. Por cierto, he dicho que te quites TODA la ropa.</p>



<p>Amy durante unos segundos no entendió qué más quería su enemiga. Estaba totalmente desnuda. Entonces comprendió a lo que se refería.</p>



<p>-No, la máscara no, por favor</p>



<p>-Venga Mikoto, que somos mayorcitas y nos conocemos, al menos yo a tí. Qué mas te da tu máscara si ya conozco tu identidad? Aunque a cambio de conservar tu máscara puedo decir a mis chicos que&#8230;</p>



<p>-De acuerdo.- Queen Drone no pudo acabar su frase, Amy la interrumpió y con sus manos se quitó la oscura máscara que cubría su rostro. Revelando a su enemiga el rostro de la heroína oculto bajo la máscara. Totalmente humillada y avergonzada, Amy dejó su preciada máscara en el suelo junto con su ropa. Ahora la ninja estaba completamente desnuda ante su enemiga. Kirie sonrió triunfalmente.</p>



<p>-Veo que nos entendemos putita. Ahora ponte junto a la barandilla.- Dijo Queen Drone.</p>



<p>Amy no entendía lo que pretendía su enemiga. Pero llegado este punto, no tenía sentido oponerse a sus órdenes. Se había quitado toda su ropa y su máscara, nada que pudiera ordenarle sería peor. Por suerte era casi de noche y la azotea estaba poco iluminada. Difícilmente alguien podría verla desde el edificio cercano. Amy se puso de espaldas a la barandilla mirando a su enemiga. Queen Drone sonrió y le lanzó unas esposas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/157/53610913/53610913_034_dc38.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Espósate a la barandilla.- Le ordenó.- Quiero asegurarme que esta noche no me vas a molestar.</p>



<p>Amy contempló las esposas, no tenían ninguna cerradura, únicamente una pequeña luz roja parpadeante.</p>



<p>-No! No voy a hacerlo! Ya me he desnudado por tí, estoy indefensa, no puedo hacerte nada, si ahora te marchas no podré detenerte. El silitio es tuyo.</p>



<p>-Creo que no estás en posición de ordenarme nada putita.- Respondió Queen Drone.</p>



<p>-No soy una puta!- Replicó Amy.</p>



<p>Su enemiga soltó una carcajada</p>



<p>-Y me lo dices así? después de desnudarte ante mí y llevando ese vergonzoso tatuaje en tu parte más íntima del cuerpo? Vuélveme a repetir que no eres una putita.</p>



<p>Amy calló, avergonzada. Al ver que no decía nada, Queen Drone prosiguió.</p>



<p>-Quiero asegurarme que no me sigues. No te preocupes, esas esposas se cierran con un dispositivo controlado a distancia. Cuando tenga el silitio en mis manos y haya salido del museo apretaré un botón y te liberaré de tus esposas. Parece que va a llover así que con suerte nadie va a venir por aquí a contemplar tu desnudez. Putita. Luego diré a mis chicos que abandonen el apartamento de tu amiga y tu podrás ir a rescatarla y comprobar que soy persona de palabra.</p>



<p>Amy no dijo nada, comprendió que no tenía ninguna opción. Desnuda y desarmada no era rival para Queen Drone, y aunque pudiera vencerla no quería arriesgar la vida de Claire. Así que la ninja, avergonzada, se sentó en el frío cemento de la azotea, buscando una postura lo más cómoda posible y a salvo de cualquier ventana del edificio de enfrente. Alzando sus manos por encima de su cabeza las esposó a la barandilla.</p>



<p>-Así me gusta, que seas una putita obediente.- Dijo Queen Drone mientras recogía la ropa y armas de la ninja y se las llevaba.</p>



<p>-Espera! Por favor&#8230; no te lleves mi ropa&#8230;por favor.- Suplicó Amy.</p>



<p>-¿Llevármela? Para qué quiero yo este atuendo? Voy a dejarlo al lugar al que pertenece. Voy a tirarlo a la papelera de la calle. Con un poco de suerte podrás recuperarla cuando te libere. Sé buena mientras estoy fuera- Bromeó la villana mientras alzaba el vuelo con sus hélices.</p>



<p>Amy se quedó sola, sollozando ante su situación. Al cabo de unos minutos, que parecieron horas, empezó a llover. El agua empapaba el cabello y el cuerpo de la chica. Amy con todas sus fuerzas intentó liberarse de sus esposas, intentando forzar la barandilla, sin éxito, y luego aprovechando la lluvia intentó deslizar sus muñecas por las esposas sin resultado. Resignada, se quedó sentada, notando como el agua de lluvia recorría y empapaba su cuerpo. Hasta que finalmente dejó de llover. Afortunadamente para la heroína, pese a ser pleno otoño, el frío aún no había llegado a Detroit, de forma que la salud de la chica no corrió peligro.</p>



<p>Amy se sintió aliviada cuando dejó de llover y se relajó un poco. ¿Cuanto tiempo quedaría para que Queen Drone se hiciera con el mineral? ¿Y si la villana no respetaba su palabra y la dejaba allí esposada indefinidamente? Al fin y al cabo no tenía ningún motivo para confiar en que su enemiga respetaría lo que había dicho. ¿Estaría bien Claire, no le estarían haciendo daño esos tipos?. Un ruido sacó a Amy de sus pensamientos.</p>



<p>La puerta de la azotea se abrió y la ninja oyó el ruido de unas pisadas acercándose. Aliviada comprobó que eran un chico y una chica rubia de unos veinte años que habían subido a la azotea a hacerse unas fotos de pareja aprovechando el paisaje que ofrecía sobre la ciudad el cielo nublado después de la tormenta. En su rincón Amy no hizo ningún ruido. La pareja tardó en reparar en la chica.</p>



<p>-Eh, ¿estás bién?- Preguntó la chica mientras se acercaba a Amy. La expresión de su rostro cambió al comprobar que la japonesa estaba completamente desnuda.</p>



<p>-Qué te ha pasado? Alguna novatada de universitarios?- Preguntó el chico comiéndose con la mirada el cuerpo desnudo de Amy.</p>



<p>-Por favor, ayudadme, sacadme de aquí, debéis&#8230;- Pero Amy calló. Que debían hacer, pedir ayuda y que más gente la viera en esta situación?</p>



<p>Por fortuna para Amy, ninguno de los dos la había reconocido como la aristócrata japonesa que meses antes había aparecido en los periódicos de Detroit. El chico intentó sin éxito romper la barandilla. Luego intentó inútilmente romper las esposas.</p>



<p>-Basta, me haces daño.- Dijo Amy.- No podéis conseguir alguna herramienta para cortar la barandilla? una sierra o algo?&#8230; ¿Chicos?</p>



<p>Amy vio que algo había cambiado en la mirada de la pareja, después de comprobar que ella no podía soltarse, la preocupación había desaparecido de su rostro. En su lugar había otra expresión. Ambos chicos no apartaban la mirada de sus pezones, endurecidos por el contacto del agua de la lluvia. A decir verdad, Amy desnuda, con el pelo empapado y las gotas de agua resbalando por su fina piel ofrecía una visión muy seductora.</p>



<p>La chica se quitó los zapatos y empezó a acariciar los muslos de Amy con su pie desnudo. Comiéndose a la japonesa con la mirada mientras notaba como su pie descalzo se deslizaba fácilmente por la pálida piel de Amy. Mientrastanto el chico había sacado su teléfono móvil.</p>



<p>-No vais a ayudarme&#8230; ¿Verdad?- Dijo Amy resignada a la evidencia.</p>



<p>Por toda respuesta el chico empezó a sacar fotografías a la indefensa Amy. La japonesa intentó tapar como pudo su desnudez, pero sus manos esposadas por encima de su cabeza hacían inútil cualquier intento. Por el contrario, aquello parecía divertir a la joven pareja.</p>



<p>-Qué hashtag le pondrías a esa foto? #bellezamojada, #desnudabajolalluvia?- Dijo el chico divertido mientras toqueteaba su teléfono móvil.</p>



<p>-Qué tal si pones #paisajelluvioso o #bellezaotoñal? estoy segura que en pocos minutos será trending topic mundial- Respondió la chica.</p>



<p>La indiferencia con la que aquellos chicos pensaban publicar en internet su cuerpo desnudo enfureció a Amy. Puede que ellos no la reconocieran, pero si aquellas fotos circulaban por la red, era cuestión de minutos que alguien reconociera su rostro y aquello sería el fin de su reputación. Esas imágenes darían la vuelta al mundo y no podría esconderlas de su familia. Por suerte para Amy, los chicos estaban muy cerca de ella.</p>



<p>Con una rápida patada Amy arrojó el teléfono por la barandilla, sonriendo satisfecha al escuchar como segundos después se estrellaba contra el asfalto. Por el contrario la pareja le dirigió una mirada furiosa.</p>



<p>-¿Sabes lo que vale ese teléfono? ¿Ahora como convenzo a mis padres para que me compren otro?- Dijo el chico.</p>



<p>Amy fue a responder pero tan pronto abrió la boca, la chica introdujo su pie en ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/157/53610913/53610913_047_3ce1.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Tiene razón, esto ha estado muy mal de tu parte. Y pensar que hemos intentado ayudarte- Dijo la chica.- Qué piensas hacer para arreglarlo?</p>



<p>Amy con el pie de la chica en su boca no podía responder, intentó morderlo pero aquello en vez de dolor parecía provocar cosquillas en la chica, que introdujo más su pie en la boca de la japonesa.</p>



<p>-Creo que primero nos debes una explicación. ¿Qué haces aquí desnuda? ¿Qué eres, algún tipo de escort al que su cliente se ha olvidado desatar?- Dijo divertido el chico.</p>



<p>La chica retiró el pie de la boca de Amy pero la japonesa no respondió a ninguna de aquellas absurdas preguntas. Era plenamente consciente de lo que parecía, desnuda, esposada y sin ningún tipo de ropa alrededor. Cualquier excusa que diera no la iban a creer. La chica iba recorriendo con su pie la piel desnuda de Amy, deteniéndose a acariciar suavemente sus pechos y sus endurecidos pezones.</p>



<p>-Creo que le gusta mi pie.- Dijo divertida mientras iba bajando sus caricias hasta detenerse en el pubis de la japonesa.</p>



<p>&#8211; Te gusta ¿Verdad?- Insistió la chica al notar con su pie la húmeda vagina de Amy.</p>



<p>&#8211; Claro que no! Mi cuerpo únicamente reacciona pero eso no significa que me guste lo más mínimo.- Replicó Amy, aunque pronto se dio cuenta de su error. Su respuesta, intentando disimular lo obvio, había hecho estallar en carcajadas a la pareja.</p>



<p>&#8211; Pues claro que te gusta, no nos mientas. Dime, cuando decidiste quedar esposada y desnuda, fue por que esperabas que alguien te encontrar así, ¿verdad?- Dijo el chico.</p>



<p>&#8211; Pues claro que sí, debe ser de esas chicas que les gusta ese rollo de tener sexo en espacios públicos con desconocidos. Estoy segura que eras plenamente consciente de lo que haría con tu lindo cuerpo quien te encontrara, ¿verdad?- Replicó la chica.</p>



<p>Amy no dijo nada. La verdad es que, aunque en un inicio se había sentido muy avergonzada de que la encontraran así, las palabras de ambos chicos la estaban empezando a excitar. El contacto del pie de la chica por todo el cuerpo de Amy no la ayudaba a disimular su excitación.</p>



<p>&#8211; Creo que ya se como me cobraré mi teléfono.- Dijo el chico mientras se acercó a Amy y empezó a palpar su cuerpo.</p>



<p>A diferencia del contacto de la chica, el del chico no produjo ninguna reacción en el cuerpo de la heroína. Torpemente la besaba en el cuello, le mordisqueaba los pezones y le manoseaba su culo, pero a diferencia de la chica, que con el mero contacto de su pie la había estimulado, el chico no le causaba ninguna excitación. El chico con sus manos y su boca fue explorando cada rincón del cuerpo de Amy. La ninja lo miraba con indiferencia, notando como su éxtasis inicial iba remitiendo.</p>



<p>&#8211; ¡Aparta! Tu no sabes tractar a una chica.- La rubia de un empujón apartó al chico de Amy.- Está claro que a tí te gusta más el pescado que la carne.</p>



<p>Amy no dijo nada, aunque aquello no era del todo verdad, lo cierto es que tampoco era mentira. Amy sentía atracción por los hombres, pero la verdad es que varias mujeres la habían hecho vibrar como pocos chicos habían conseguido.</p>



<p>La chica sacó a Amy de sus pensamientos. Con su lengua, recorriendo suavemente el cuello de la japonesa había conseguido volver a excitar a la cautiva. Amy ahogó un gemido cuando las manos de la chica palparon su clítoris y empezaron a masajear su vagina, sonriendo al notar su humedad.</p>



<p>&#8211; Lo ves, le gusto más yo que tú- Dijo burlona para acto seguido succionar un pezón a la heroína, haciéndola soltar un gemido de placer.</p>



<p>El chico observaba atento el espectáculo y no podía evitar masturbarse bajo el pantalón. Ver a su novia montárselo con aquella belleza japonesa lo excitaba enormemente. Aunque por un lado, se sentía decepcionado por no poder proporcionar a Amy el placer que su chica conseguía darle.</p>



<p>La chica dirigió sus labios hasta la vagina de Amy. Ya no tenía sentido intentar disimular la excitación que notaba así que Amy acompañaba con sus gemidos las caricias y los lametones de la rubia. Un intenso gemido por parte de la heroína indicó que había alcanzado el clímax.</p>



<p>La chica se levantó y poco a poco se quitó los pantalones y sus bragas.</p>



<p>&#8211; ¿Crees que hemos terminado?- Susurró a Amy, que extasiada negó con la cabeza.</p>



<p>La rubia suavemente cogió el pie de Amy y poco a poco lo acercó a su vagina. La japonesa enseguida comprendió lo que deseaba y con su pie empezó a acariciarla. El contacto del frío pie de Amy con la húmeda vagina de la chica, hizo estallar a la rubia en gemidos de placer. La chica acercó su pie a la boca de Amy, sonriendo al ver como la japonesa sin necesidad de pedirlo, empezó a lamerle y chuparle los pequeños dedos de sus pies.</p>



<p>El chico lamentaba haber perdido su teléfono, su novia había dejado el suyo en el piso de sus padres. Estaba presenciando un espectáculo que no había imaginado ni en sus mejores fantasías, cuando lo contara nadie le creería.</p>



<p>El hábil pie de Amy provocó en la rubia un sonoro orgasmo. La chica sonreía mientras gritaba de placer, no le importaba que alguien los viera, ella podría irse rápidamente. En cambio para Amy sería una vergüenza si aparecía otro vecino. Cuando alcanzó el clímax apartó su pie de la boca de Amy y se volvió a vestir.</p>



<p>&#8211; Toda tuya, ahora te toca a tí divertirte.- De dijo al chico.</p>



<p>Pero antes que el chico pudiera tocar a Amy, ocurrió un golpe de suerte para la japonesa. Con un pequeño ruido, sus esposas se soltaron. Para suerte de Amy, Queen Drone no había tenido demasiados problemas para apoderarse del silitio.</p>



<p>Con una patada en el estómago dejó al chico sin aire en el suelo y acto seguido se dirigió a la rubia que intentaba huir por las escaleras. Sin ninguna dificultad Amy la dejó también fuera de sentido. Acto seguido los desnudó a los dos. Dedicando unos segundos a contemplar el lindo cuerpo desnudo de la rubia “una lástima, si tuviera tiempo tal vez…” pero no, Amy no tenía tiempo. Claire necesitaba su ayuda.</p>



<p>La japonesa se vistió con la ropa de la chica y arrojó la del chico por la cornisa, dejándolos a ambos desnudos y sin sentido en la azotea.</p>



<p>&#8211; Así aprenderéis!- Dijo antes de bajar las escaleras a toda prisa.</p>



<p>Por suerte para la ninja, encontró rápidamente su atuendo en una cercana papelera con todos sus artilugios. Se cambió de ropa en la sombra de un portal y a los pocos segundos Shadow Angel cruzaba la ciudad a toda velocidad.</p>



<p>Residencia universitaria. Minutos después</p>



<p>Shadow Angel entró katana en mano como una exhalación en el pequeño apartamento de Claire. Desafortunadamente, ambos secuestradores ya se habían ido, el piso estaba vacío. Vacío salvo por una desnuda Claire, atada y amordazada en su propia cama.</p>



<p>Amy se acercó a la chica. Claire tenía los ojos enrojecidos de tanto llorar. Con su katana cortó las cuerdas que la ataban y retiró sus bragas de la boca de la pelirroja. Claire al verse libre, abrazó a su rescatadora entre sollozos.</p>



<p>&#8211; Gra… Gracias… sabía que vendrías, que no dejarías que me pasara nada malo.</p>



<p>Shadow Angel no se atrevió a decirle nada por miedo a que Claire reconociera su voz. Eran íntimas amigas en la universidad y estaba segura que identificaría la voz de Amy a través de la máscara. Amy la abrazó fuertemente, por suerte, esos tipos no le habían hecho nada.</p>



<p>Entonces ocurrió algo que sorprendió a Shadow Angel. De imprevisto, Claire la besó intensamente en los labios mientras continuaba abrazándola. Amy no supo como reaccionar, podría quitarse fácilmente a la pelirroja de encima pero no quería parecer brusca, la chica había pasado un infierno y estaría confundida.</p>



<p>Claire continuó besando a su rescatadora, primero encontró cierta resistencia al beso por parte de la ninja pero al cabo de unos segundos, sus labios respondieron a sus besos. Claire fue bajando las manos por el cuerpo de la ninja, hasta llegar a su cintura, y poco a poco, introdujo sus manos por debajo de la ropa de Shadow Angel.</p>



<p>Aquello estaba yendo demasiado lejos para Amy, Claire ya no sólo la estaba besando sino que estaba acariciando la piel de su espalda y su barriga por debajo de su ropa. Intentó quitarse a la pelirroja de encima cuando Claire, hábilmente, bajó su mano y por debajo las mallas de la ninja, palpó su entrepierna.</p>



<p>Amy notó como su cuerpo la traicionaba. Por un lado quería apartar a Claire, sabía que aquello no estaba bien, era su amiga. Pero por otro lado, su cuerpo reaccionó al recordar a Claire en cierta partida de póker y cómo la había hecho gozar. Shadow Angel notó como rápidamente se humedecía y se excitaba ante las caricias de Claire.</p>



<p>Claire al notar como la heroína no oponía resistencia a sus caricias, y al notar como se excitaba tanto como ella, fue un paso más allá. Retiró su mano de la entrepierna de Shadow Angel y le quitó su oscura camiseta. La ninja no se resistió al ver que Claire la desnudaba.</p>



<p>La mente de Amy le decía que debía parar aquello, pero su cuerpo no le respondía de la misma manera. Su cuerpo le pedía más, así que cuando Claire le quitó la camiseta, Amy se dejó hacer, devolviendo los besos a la pelirroja y empezando también a acariciar su cuerpo.</p>



<p>Shadow Angel incluso facilitó que Claire pudiera quitarle sus botas y sus mallas. La ninja procedió a quitarse sus guantes pero Claire no dejó que se quitara nada más. Estaba claro que quería desnudar a la heroína personalmente.</p>



<p>En un gesto de cordura por parte de Amy, cuando Claire empezó a quitarle el tanga, con el pie apagó la luz de la habitación dejándolas totalmente a oscuras. Aquello pareció incluso gustar a Claire, que intensificó sus besos y sus caricias sobre la japonesa.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/157/53610913/53610913_051_a6b3.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Cuando Amy, totalmente desnuda, notó que Claire intentaba quitarle su máscara, lo intentó evitar.</p>



<p>&#8211; Tranquila, no encenderé la luz, tu rostro será un secreto para mí. Pero quiero cumplir la fantasía de haber quitado la máscara de Shadow Angel.- Le dijo con un susurro mientras colocaba su muslo entre las piernas de Amy, frotando suavemente el clítoris de la ninja.</p>



<p>La verdad es que Claire sabía como anular la voluntad de Amy, las palabras de Claire, acompañadas de pequeños mordiscos en su oreja y el estímulo que el muslo de la pelirroja causaba en la entrepierna de la ninja fueron suficientes para que desistiera en su empeño. Poco a poco notó como su máscara salía por encima de su cabeza. Ambas chicas se tumbaron en la cama, explorando sus cuerpos.</p>



<p>Amy estaba totalmente confundida. No debería haber llegado a aquello, en cualquier momento Claire podría abrir la luz y descubrirla. Pero la pelirroja parecía tener otros asuntos más importantes. No cesaba de besar, lamer, acariciar todo el cuerpo de su salvadora. Poco a poco Amy sucumbió a las caricias de Claire y se sumó al éxtasis.</p>



<p>Ambas chicas exploraron cada rincón del cuerpo de la otra, experimentando múltiples orgasmos. Con los dedos, con la lengua, en posición de 69. De mil formas distintas cada una llenaba de placer a la otra. Amy había olvidado por completo a Queen Drone y Claire ni siquiera recordaba el miedo cuando la tenían secuestrada. Ambas chicas solo tenían atenciones para la otra.</p>



<p>Finalmente, en la total oscuridad, ambas chicas se colocaron entre las piernas de la otra, en posición de tijera, frotándose mutuamente sus clítoris. Ambas no cesaban en sus gemidos de placer. Al cabo de unos intensos minutos, ambas chicas llegaron simultáneamente al clímax, quedándose tumbadas en la cama, abrazadas durante unos instantes.</p>



<p>Amy fue la primera en reaccionar, rápidamente se levantó y palpó el suelo en busca de su máscara y su ropa. Cuando segundos más tarde Claire abrió la luz de la habitación, Amy volvía a ser Shadow Angel, con su máscara y su ropa cubriendo su cuerpo. Si hubiera sido unos segundos más lenta en vestirse, Claire hubiera descubierto de pleno su identidad.</p>



<p>&#8211; Gracias por todo… ¿Cuando podré volver a verte?- Preguntó Claire al ver que su heroína se disponía a salir por la ventana.</p>



<p>Aquella pregunta descolocó a Amy. Sin atreverse a pronunciar palabra, negó con la cabeza y saltó por la ventana para perderse en la oscuridad de la noche. Cuando Amy llegó a su apartamento, su mente estaba totalmente confusa y llena de sentimientos y pensamientos contradictorios. Estaba segura que había sido un grave error acostarse con Claire. Amy tenía un novio del que estaba enamoradísima, no entendía como había ocurrido aquello. Por otro lado, había seguido el dictado de su cuerpo, Claire le había hecho sentir un placer distinto al que le proporcionaba Tom, el dominio que la pelirroja tenía sobre el cuerpo de la japonesa era asombroso.</p>



<p>Confundida Amy se fue a dormir prometiéndose que no volvería a cometer el mismo error.</p>



<p>Martes por la mañana. Gimnasio de la universidad de Detroit</p>



<p>El intenso entrenamiento matutino de Amy la ayudó a poner sus ideas en orden. Aunque técnicamente no había sido infiel a Tom, ya que no había sido Amy sino Shadow Angel quien se había acostado con la chica, tenía claro que aquello no volvería a pasar.</p>



<p>Por otro lado, se centró en Queen Drone, ¿quién era la misteriosa villana que usaba tecnología de última generación? Los drones que usaba y su implante ocular y sus manos cibernéticas eran tecnología al alcance de muy pocos gobiernos. Su única pista era que se trataba de una chica japonesa, como ella, tal vez eso facilitara las cosas. La villana la había vencido porque había contado de algún modo con aquellos tipos que habían secuestrado a Claire. Shadow Angel necesitaría algún tipo de ayuda si quería vencer a su enemiga. Pero ¿quién? No cesaba de preguntarse. ¿Quién podría ayudarla? Al terminar el entrenamiento y dirigirse al vestuario, se le había acudido una idea.</p>



<p>En el vestuario encontró a Claire charlando con otra chica.</p>



<p>&#8211; Ayer conocí a alguien interesante- A Amy le picó la curiosidad y paró la oreja.</p>



<p>&#8211; ¿Tu? La eterna soltera ha conocido a alguien especial? Seguramente antes de mañana ya será otro “ex-alguien interesante”.- Bromeó la otra chica mientras salía del vestuario.</p>



<p>&#8211; Quien sabe- Respondió Claire.</p>



<p>Amy estaba confundida, pero la curiosidad pudo con ella.</p>



<p>&#8211; Así que has conocido a alguien? Se puede saber quien es?- Preguntó la japonesa llena de curiosidad.</p>



<p>Claire antes de responder se cercioró que ambas chicas estaban solas y se acercó a Amy.</p>



<p>&#8211; A tí sé que puedo contártelo, eres mi mejor amiga y en la que más confío. Por favor, no te rías.</p>



<p>Amy negó con la cabeza y Claire prosiguió.</p>



<p>&#8211; Es Shadow Angel.- Amy no pudo disimular su asombro, Claire continuó.- Anoche me salvó de un apuro y tuve la oportunidad de compartir un momento íntimo con ella, es tan fuerte, tan valiente, tan dulce… tan… Sabes en mi vida he tenido muchos novios pero nunca pensé que sentiría algo así en una chica. Ojalá algún día puedas conocerla, Shadow Angel es&#8230;</p>



<p>Amy ya no la escuchaba, aquello era peor de lo que pensó en un principio. Claire, su mejor amiga, parecía completamente seducida por su alter ego Shadow Angel. La japonesa no sabía como tomarse aquello. Aquel día acudió a clase con un nudo en el estómago.</p>



<p>Martes por la noche</p>



<p>Kirie llevaba días trabajando sin descanso en el pequeño laboratorio de su camión. Muy poca gente conocía las propiedades del silitio, no sólo era un material duro y resistente sino que además era un gran conductor de energía. El mineral perfecto para crear nanochips.</p>



<p>Sólo el silitio tenía las propiedades para crear los micro drones que llevaba meses diseñando. Con ellos finalmente se cobraría su venganza.</p>



<p>Que hubiera elegido Detroit como lugar de su último golpe no era casualidad. Dentro de un mes se celebraría un evento en su palacio de congresos. Evento al que asistiría su más jurado enemigo. Por fin, después de tantos años, Kisaragi Kirie se cobraría la venganza por la muerte de su amado Himura, y por la destrucción y posterior apropiación del trabajo de su vida. Kirie disponía de tiempo para planear su venganza hasta el último detalle, tiempo que no iba a desperdiciar.</p>



<p>Kirie no lo sabía, pero en su afán por hacerse con el silitio a toda costa, había desperdiciado una oportunidad de oro para intentar recuperar los dos drones que Shadow Angel había derribado con su arco.</p>



<p>Epílogo. Miércoles, última hora de la tarde. Universidad de Detroit, facultad de ingeniería.</p>



<p>Había sido un día duro, sus estudiantes seguían suspendiendo su asignatura. O ellos no terminaban de entender la mecánica de los últimos avances en tecnología o él no sabía transmitir ese saber a sus alumnos. Había estado toda la tarde en su despacho en la universidad, resolviendo dudas a los alumnos que habían acudido allí. Le gustaba su trabajo y no le importaba destinar horas de tiempo libre para hacer que sus alumnos entendieran su asignatura. Insistía siempre a sus compañeros profesores que el tiempo invertido hoy en enseñar bien a un estudiante siempre beneficiaría el futuro.</p>



<p>Finalmente, casi entrada la noche, había atendido las dudas del último alumno. Cerró su despacho con llave y se dispuso a salir de la facultad e irse a casa, a prepararse una bien merecida cena y un sueño reparador. Mañana sería otro día. Iba absorto en sus pensamientos cuando una figura apareció por la puerta del pasillo. Su primer pensamiento fue que se trataría de un alumno rezagado.</p>



<p>&#8211; ¿Tiene un momento? Necesito hablar con usted- Dijo una voz femenina.</p>



<p>El Profesor, sorprendido, casi deja caer su carpeta. Ante él había una figura femenina, cubierta con ropa oscura y con una máscara cubriendo su rostro. Su temor inicial se desvaneció en un instante. Cómo olvidar al ángel que meses antes le había salvado la vida. En su primer encuentro, su ángel tenía otra apariencia, su traje estaba desgarrado, mostrando su linda piel sin dejar casi nada a la imaginación del Profesor. Ahora en cambio, el ángel aparecía ante él con su uniforme impecable, llevando una mochila oscura.</p>



<p>&#8211; Por su puesto, adelante pasa.- Dijo el Profesor mientras retrocedía el pasillo y volvía a abrir la puerta de su despacho. Aunque fuese tarde, no podía negarle su tiempo a quién le debía la vida.</p>



<p>Cuando Shadow Angel cruzó el umbral del despacho, un recuerdo acudió a ella. La última vez que había estado allí, una bomba casi los había matado a los dos. Esta vez, cuando la puerta se abrió, no hubo explosión, solo el chirriar de las nuevas bisagras. La ninja cerró la puerta detrás suyo, asegurándose que no había nadie observando en el pasillo.</p>



<p>&#8211; Tengo un problema con alguien, y creo que usted puede ayudarme.- Dijo la ninja.</p>



<p><em>CONTINUARA</em></p>



<p>¿Cuál será el desenlace de esta historia? ¿Quién es la misteriosa Queen Drone y por qué tiene implantes de última generación? ¿Por qué odia tanto la villana la aristocracia japonesa? ¿Conseguirá su objetivo? Sigan mis futuros relatos para ver el desenlace de esta historia.</p>



<p>PD: Gracias de nuevo a Meperteneces2 por el personaje de Queen Drone. Me encantó la idea de enfrentar una ninja, con su estilo de lucha ancestral, con una villana que usa tecnología casi futurista.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/157/53610913/53610913_053_d2fb.jpg" alt="" width="543" height="814"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel, Cap. 7, La noche de Halloween&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Dec 2021 20:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Amy llevaba unas semanas con un sentimiento agridulce en el cuerpo. Por un lado, se sentía satisfecha porque los principales líderes del crimen de Detroit se encontraban entre rejas. Gracias a Shadow Angel la delincuencia había disminuido y la ciudad de había vuelto mucho más segura. Por otro lado, Amy aún recordaba el infierno por el que había tenido que pasar para conseguir ponerlos entre rejas. Aquello habría podido terminar muy mal para la chica. Gracias a la disminución de la delincuencia, Amy había ganado tiempo libre. Tiempo que destinaba a sus amigos y especialmente Tom, chico con el que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Amy llevaba unas semanas con un sentimiento agridulce en el cuerpo. Por un lado, se sentía satisfecha porque los principales líderes del crimen de Detroit se encontraban entre rejas. Gracias a Shadow Angel la delincuencia había disminuido y la ciudad de había vuelto mucho más segura. Por otro lado, Amy aún recordaba el infierno por el que había tenido que pasar para conseguir ponerlos entre rejas. Aquello habría podido terminar muy mal para la chica.</p>



<p>Gracias a la disminución de la delincuencia, Amy había ganado tiempo libre. Tiempo que destinaba a sus amigos y especialmente Tom, chico con el que había empezado a salir en serio. Hacía ya varias semanas que Shadow Angel no patrullaba las calles, y Amy se sentía cómoda y no extrañaba su actividad como heroína y los riesgos que conllevaba. Aunque había conseguido muchas victorias, también se había llevado algunos reveses que prefería olvidar.</p>



<p>Según sus amigas, Amy salía con el chico más guapo de la ciudad. Y la verdad es que Tom era una belleza, con un pelo rubio y ojos azules y un cuerpo musculado, eran pocas las chicas que no se giraban para mirarlo al pasar. Pero había algo en la relación que inquietaba a Amy.</p>



<p>Por un lado, Tom había empezado a desarrollar una faceta sobreprotectora hacia ella. todo el día estaba pendiente de si la chica estaba bien, y sobretodo insistía mucho en que no volviera sola a su apartamento después de las clases. Aquello para cualquier otra chica no supondría un problema, pero Amy se sentía agobiada. Ella era perfectamente capaz de cuidar de si misma y no necesitaba ningún chico que la protegiera.</p>



<p>Por otro lado, había otra cosa que se interponía. Pese a que Amy se moría de ganas, y se notaba que Tom también, no se habían acostado juntos. A Tom aquello le extrañaba en sobremanera, Amy no había tenido ningún pudor hacía unos meses en quedar casi desnuda ante su grupo de amigos y montar todo un espectáculo con Claire. En cambio ahora ponía pegas a que el chico se acostara con ella. Tom no entendía la actitud de Amy pero tampoco quería presionarla al respecto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/197/70790213/70790213_036_e6d2.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El motivo en esa actitud por parte de Amy se encontraba en un pequeño tatuaje, que una enemiga que la había vencido le había forzado a llevar. El tatuaje estaba justo al lado de su pubis, y representaba una pequeña huella de gato. Llevar aquel tatuaje a Amy le producía sentimientos encontrados, por un lado Claire, la única amiga que conocía su existencia, le dijo que le quedaba muy sexy. Pero por otro lado a Amy la llenaba de vergüenza, no sabía como reaccionaría Tom al verlo y qué pensaría de ella. No quería que se llevara una imagen equivocada de ella.</p>



<p>Por eso Amy siempre ponía excusas a acostarse con el chico. En el fondo ella se moría de ganas de explorar el cuerpo de Tom, exprimirlo y hacerle gritar de placer, pero le preocupaba la relación del chico cuando descubriera su tatuaje. No estaba segura de como se lo tomaría.</p>



<p>Aquella noche había quedado con sus amigos para ir a una fiesta de disfraces con motivo de la fiesta de Halloween. La ciudad era suficientemente segura como para que Shadow Angel pudiera divertirse con sus amigos. Así que por la tarde Amy entró en una tienda de disfraces, sin mucha idea sobre cual escoger.</p>



<p>Había un montón de disfraces distintos y ninguno le llamaba especialmente la atención, de bruja, de enfermera, de vampira, de ninja &#8220;¿en serio?&#8221;&#8230; pensó a chica al ver como lo que ellos entendían por disfraz de ninja en nada se parecía a su atuendo de Shadow Angel. Aquello más que un disfraz de ninja parecía un bikini negro. Al final Amy detuvo su mirada en un disfraz de Batgirl.</p>



<p>El disfraz era de tela negra, de una sola pieza que le cubría los hombros y terminaba en una falda que le llegaba por encima de las rodillas. En el pecho tenía el característico símbolo del murciélago e iba complementado por un cinturón con unas esposas, unas botas, guantes y una máscara. &#8220;Una heroína real disfrazada de heroína de cómic ¿Por que no?&#8221; pensó la chica mirando el disfraz. Lo compró satisfecha.</p>



<p>Antes de salir de su apartamento Amy se miró en el espejo por última vez. Le gustó lo que vio, el disfraz era cómodo y encontraba divertida el hecho de disfrazarse de heroína para ir a pasarlo bien con sus amigos en lugar de luchar contra el crimen. Animada salió de su piso y se dirigió al punto de encuentro con sus amigos.</p>



<p>Cuando Amy se encontró con sus amigos, se dio cuenta que había errado completamente la temática del disfraz. Tom iba vestido como Jason en Viernes 13, Ruben iba con una máscara de Michael Myers, Elsa vestía de novia de Chucky, Mark vestía como Leatherface en la Matanza de Texas y Claire vestía con un a camisa ensangrentada escotada que le llegaba justo por debajo la cintura y una cofia de enfermera. Amy sonrió tímidamente cuando los vio.</p>



<p>&#8211; Vaya Amy con tu disfraz, ¿pretendes ponernos a todos entre rejas?- Bromeó Mark.</p>



<p>Amy sin hacerle caso se dirigió a Tom y le dio un fuerte beso.</p>



<p>&#8211; Batgirl enrollándose con Jason, por estas cosas adoro Halloween.- Bromeó Elsa.</p>



<p>Claire con una sonrisa en la cara se dirigió a Amy y le dio un fuerte abrazo.</p>



<p>&#8211; Una chica buena rodeada de malotes… ¿qué pretendes hacer con nosotros?- Bromeó.</p>



<p>&#8211; A ti, te mandaré directa a un asilo.- Respondió la japonesa con una sonrisa.</p>



<p>&#8211; Yo creo que hacemos una buena temática, pero sabes? Me gusta que esta vez ganen los malos.- Dijo Claire mientras le quitaba las esposas del cinturón a Amy y juguetona sujetaba las manos de la japonesa detrás de la espalda mientras se las ponía.</p>



<p>&#8211; ¿Qué os parece?- Dijo Claire con una sonrisa picarona- Hoy los malos han capturado a la valiente heroína. ¿Sabes lo que pueden hacer unos villanos como nosotros con una indefensa heroína como tu?</p>



<p>Amy torció una sonrisa. Aunque no había maldad en las palabras de Claire, Amy sabía por experiencia lo que hacían los delincuentes si conseguían capturar a una heroína. Aunque podría haberse quitado aquellas esposas de juguete en un santiamén, Amy decidió seguir el juego. Lejos de sentirse indefensa, se sentía a gusto interpretando el papel de indefensa heroína con sus amigos. Y por qué negarlo, ese juego empezaba a excitarla. Empezó a imaginarse qué le haría Tom en caso de tenerla esposada en la cama con ese disfraz. ¿Qué pervertidas ideas estarían cruzando la mente de sus amigos? Amy hizo ver que intentaba librarse de las esposas.</p>



<p>&#8211; Y ahora que me tenéis indefensa, ¿qué vais a hacer conmigo?- Preguntó juguetona mientras lanzaba una mirada llena de deseo a Tom.</p>



<p>&#8211; Tengo una idea.- Interrumpió Elsa.- ¿Y si en lugar de ir a la fiesta hacemos algo más acorde con la noche de Halloween? ¿Os apetecería pasar la noche en el antiguo Sanatorio Saint Lazarus?</p>



<p>Todo el grupo miró a Elsa con cara de sorpresa. Le contaron a Amy, que no conocía la historia, que el Saint Lazarus había sido un antiguo hospital/manicomio fundado en la década de 1920. Debido a circunstancias desconocidas, el centro había clausurado en la década de 1950 y desde entonces allí seguía abandonado. Ahora en medio de un polígono industrial semi-vacío. Según se rumoreaba, el motivo de su clausura fue un motín por parte de los internos que en una noche asesinaron a todo el personal y se fugaron del centro. Aún se rumoreaba que algunos de los internos seguían viviendo en el antiguo sanatorio mental.</p>



<p>&#8211; ¿Por qué me miráis con esa cara? Tenéis miedo o qué?- Dijo Elsa.</p>



<p>&#8211; Si hemos de pasar allí la noche, porque no compramos algunas bebidas primero? No pretenderás que nos muramos de sed, ¿verdad?- Dijo Mark con una sonrisa. Todos fueron asintiendo a la propuesta.</p>



<p>&#8211; Eso puede ser peligroso Amy, quizá mejor nos vamos a un sitio más tranquilo.- Dijo Tom.</p>



<p>Amy se sintió molesta por el comentario sobreprotector del chico.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/197/70790213/70790213_047_5cf8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Si van ellos, por qué nosotros no? Tienes miedo de algún psicópata de hace más de 70 años? Qué edad tendría ahora cualquier tipo de esos que habitara el centro desde los años 50? Tienes miedo de que un viejete nos atice con su bastón?</p>



<p>Tom, resignado, aceptó y el grupo, después de pasar a comprar bebidas y algo para picar en un colmado, se dirigió al antiguo sanatorio. Hacían un grupo peculiar, Batgirl rodeada de los peores asesinos del cine. La gente con la que se cruzaban los miraban llenos de curiosidad.</p>



<p>Finalmente, después de andar una hora, se encontraron frente a la entrada del Saint Lazarus. Visto desde fuera, en la oscuridad de la noche, el edificio impresionaba. Era un edificio de cuatro plantas, de unos cincuenta metros de ancho lleno de ventanas con barrotes. La pintura caía a trozos por la fachada y el edificio estaba lleno de grietas. Una puerta metálica cerraba el acceso al patio del centro. Para sorpresa de todos, no estaba cerrada con candado.</p>



<p>&#8211; ¿No parece demasiado fácil entrar?- Dijo Rubén preocupado.</p>



<p>&#8211; Si lo tienen así abierto es porque no hay ningún peligro.- Replicó Claire.</p>



<p>El grupo avanzó por el patio, lleno de maleza que les llegaba a los tobillos y después de cinco metros se encontraron frente a la puerta principal. Una puerta de madera reforzada, ahora llena de carcoma. Para sorpresa del grupo, tampoco estaba cerrada.</p>



<p>&#8211; Deberíamos haber traído linternas.- Dijo Tom mientras alumbraban el vestíbulo con sus teléfonos móviles.</p>



<p>Mientras el resto del grupo se dedicaba a explorar el inmenso edificio, Tom y Amy se quedaron en una sala de espera amueblada con cómodos sofás cubiertos de polvo. La pareja se sentaron juntos, Tom aprovechó para quitarse la máscara de hockey. Tom empezó a contarle cosas a Amy, la chica lo miraba bobalicona sin escuchar. No es que la estuviera aburriendo, al contrario, pero es que Amy no podía apartar su mirada de esos ojos azulados que la hipnotizaban. Se acercó un poco a él, notando a través de su disfraz el calor que desprendía el cuerpo del chico. Tom le pasó el brazo encima del hombro, abrazándola, y la chica recostó su cabeza en su pecho musculoso mientras con su mano jugaba con la rubia melena del chico. La intimidad que les ofrecía aquella sala y la cercanía con el cuerpo de Tom empezó a encender a la chica.</p>



<p>&#8211; Me gustas mucho Amy, soy muy feliz contigo, pero no entiendo porque siempre te excusas cuando te propongo…- El chico no pudo terminar la frase. Amy se abrazó a él y apasionadamente empezó a besarlo en la boca.</p>



<p>Aquél arrebato de pasión sorprendió a Tom. Se tumbó en el sofá mientras la chica encima de él lo besaba no sólo en los labios sino en las orejas, el cuello… El chico notó como Amy le desabrochaba la oscura camisa y empezaba a explorar su cuerpo con sus manos. Las finas manos de la japonesa recurriendo los pectorales y los abdominales de Tom, hacían que el chico se estremeciera de placer. La chica dejó de besarlo en la cara y empezó a besar sus pechos, mordiendo ligeramente los pezones del chico, erizándole la piel. “No es el mejor lugar pero sí un buen momento” pensó Amy que se estaba derritiendo por dentro en todos los sentidos. Aún no podía creer que Tom sintiera lo mismo que ella. Todas las experiencias amorosas de Amy habían sido cortas y poco apasionadas. Con Tom todo era diferente, ella se sentía realmente amada por primera vez, sin perjuicios por su sangre aristócrata ni buscando únicamente el placer sexual. Con Tom sentía que podía ir más allá de fugaces encuentros sexuales a escondidas de su familia. Sabía que el chico no estaba con ella por su alta posición en la sociedad japonesa. Sabía que su cuerpo no era lo único que quería el chico. Ello hacía que Amy se muriera de ganas de entregarse a él.</p>



<p>&#8211; Vaya… pensaba que tu&#8230;- Dijo el chico entre suspiros mientras la chica iba mordisqueando la piel de su torso. Seguramente le dejaría algún chupetón pero eso estaba fuera de los pensamientos de Tom.</p>



<p>&#8211; Que yo… ¿qué?- Dijo Amy dirigiendo una mirada traviesa a Tom mientras con una mano se quitaba poco a poco sus bragas.</p>



<p>Ante la atónita mirada de Tom, la chica se desprendió de su pieza de ropa más íntima y, con una sonrisa, Amy cogió sus bragas con el pie y las acercó a la boca de Tom.</p>



<p>&#8211; No queremos hacer ruido, ¿verdad?- Dijo la chica mientras, haciendo gala de una extrema habilidad con sus pies, metió las bragas en la boca del chico.</p>



<p>Tom se dejó hacer, estaba muy excitado y notar como Amy metía en su boca sus bragas húmedas casi lo hace correrse. El chico saboreó los dulces jugos de la chica que impregnaban la fina tela de las bragas.</p>



<p>El chico estaba demasiado excitado como para intentar comprender el cambio de actitud en Amy. Ella siempre había mostrado reparos en que subiera con ella a su apartamento, pero en cambio, no parecía tener ningún problema en quitarse las bracas en un sitio abandonado.</p>



<p>Tom la amaba demasiado como para presionarla para mantener relaciones sexuales. Si la chica quería tomarse su tiempo, estaba en su derecho. Él la amaba más allá de su maravilloso físico, quería mantener una relación duradera con Amy. Pero ello no quitaba que cada noche fantaseara con el cuerpo de la chica, imaginando cómo sería verla desnuda, como se comportaría en la cama, cómo sería su cuerpo al tacto… Ahora parecía que ese momento había llegado, y el chico no cabía de alegría.</p>



<p>La ventaja del disfraz de Batgirl es que al estar proveído de una falda, facilitaba que Amy se pudiera quitar la ropa interior sin necesidad de mostrar su pubis al chico. Con una mirada llena de deseo, Amy se colocó entre los muslos de Tom y mientras frotaba su vagina con sus piernas, poco a poco le desabrochó los tejanos.</p>



<p>Ninguno de los dos se preocupaba en lo más mínimo sobre dónde estaría el resto del grupo, tampoco les importaba que en cualquier momento pudieran sorprenderlos. La pareja llevaba demasiado tiempo con sus deseos sexuales frustrados.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/197/70790213/70790213_060_0fa3.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Pronto, Tom dejó de pensar en nada. Amy le había bajado los pantalones y se había metido su pene en la boca, saboreándolo con su lengua y sus labios, la mirada de la chica estaba llena de deseo.</p>



<p>Amy se excitó aún más cuando le bajó los calzoncillos y contempló el grueso miembro endurecido de Tom, perfectamente acorde con su cuerpo atlético. Lo contempló, asombrada, unos instantes, para luego metérselo en la boca, succionandolo con suavidad y con pasión. Los gemidos de placer de Tom eran música para sus oídos, Amy no podía apartar su mirada de la cara de placer que ponía Tom mientras le chupaba su miembro. Verlo gozar de placer la excitaba en sobremanera, Amy tuvo que reprimir la tentación de masturbarse mientras le practicaba la felación. Finalmente, repentinamente y sin avisar, cogiendo por sorpresa a la chica, Tom se derritió en su boca.</p>



<p>Tom contempló con una mezcla de sorpresa y éxtasis como Amy se tragaba todo su semen mientras le sonreía. La chica estaba lejos de haber terminado con él. Poco a poco, se incorporó encima suyo, volviendo a endurecer su miembro con el movimiento de sus caderas. Cuando el pene de Tom volvía a estar completamente erecto, ella lo introdujo en su vagina y suavemente empezó a mover sus caderas.</p>



<p>Cuando Tom notó su duro miembro entrar en la suave y húmeda vagina de la chica, volvieron los gemidos de placer, esta vez acompañados por los de Amy. El chico colocó sus manos en los pechos de Amy, llevándose una sorpresa al comprobar que, debajo del disfraz de Batgirl, no llevaba sujetador.</p>



<p>Amy sin dejar de mover sus caderas, agarró fuertemente el pelo de Tom. Esa melena rubia que tanto deseo causaba a la chica. Tom se sorprendió primero por la brusquedad de la chica, pero poco a poco aquél arrebato de pasión desenfrenada empezó a gustarle. Sin importar que alguno de sus amigos pudiera oírlos, la pareja se entregó desenfrenadamente a su pasión, sin disimular sus gemidos de placer.</p>



<p>De pronto, un grito los interrumpió justo en el momento más álgido.</p>



<p>Una hora antes.</p>



<p>Mark sacaba fotos a Claire en un quirófano. El chico estaba encantado de poder estar a solas con Claire, pero por otro lado la chica parecía interesarse sólo por las fotografías que le tomaba.</p>



<p>La verdad es que Claire, con su disfraz de enfermera sanguinaria, quedaba perfecta en un antiguo quirófano, con una camilla destartalada y todo tipo de material y herramientas quirúrgicas tiradas por el suelo. Cuando tuviera cobertura, Claire pensaba subirlas a su instagram, con toda certeza causarían furor, Mark le estaba tomando muy buenas fotografías.</p>



<p>Claire hubiera preferido no quedarse a solas con Mark, no es que el chico no fuera atractivo ni que le cayera mal. Mark con su cuerpo fuerte y piel morena causaba furor entre la mayoría de chicas. Pero tenía un pequeño defecto que la sacaba de quicio. Mark no podía estar ni dos minutos sin hablar de su gran afición: el surf.</p>



<p>Seguramente a muchas chicas el tema les parecería interesante, pero Claire, que ya lo conocía de hacía años, le aburrían. Cabe añadir que la pelirroja sentía atracción por Tom, haciendo que no mostrara mucho interés por los otros dos chicos del grupo.</p>



<p>“Espero que Rubén y Elsa no hayan dejado a Tom y Amy solos” pensaba la chica en un ataque de celos. La verdad es que los celos corroían por dentro a Claire. Ella llevaba años detrás de Tom, sin que el chico hubiera mostrado el mínimo interés por ella más allá de la amistad, y ahora una advenediza japonesa conseguía ganárselo en pocos meses. Claire sólo deseaba que Amy volviera pronto a Japón para que Tom volviera a quedar disponible. “Cuando termine el curso seguro que se va a marchar a Japón y te dejará sin miramientos con el corazón roto. Y yo me quedaré a tu lado, primero te consolaré pero luego caerás en mis brazos” pensaba la chica.</p>



<p>&#8211; ¿Ocurre algo?- Preguntó Mark al notar un cambio en la expresión de Claire.</p>



<p>&#8211; Nada, nada, creo que deberíamos ir volviendo con el resto del grupo.</p>



<p>Mark en cambio no tenía ganas de volver con los demás, de hecho quería pasar más tiempo a solas con Claire, con la esperanza de poder intimar un poco con la atractiva pelirroja. Con la excusa de sacarle mejores fotografías, continuaron explorando el sanatorio. Encontrando una escalera que conducía al sótano. A Mark no le costó mucho convencer a Claire de que bajaran a explorar, a saber lo que se guardaría allí.</p>



<p>Mientras bajaban, la pareja no se fijó que en los escalones llenos de polvo, había marcas de pisadas recientes.</p>



<p>Al llegar abajo se encontraron con una especie de almacén. Camillas viejas, sillas de ruedas, estantes con frascos de cristal cuyo contenido era mejor no saber… Mark no cesaba en hacer fotografías a todo. Parecía estar en el escenario de una auténtica película de terror.</p>



<p>Claire por otro lado, se fijaba con preocupación con otras cosas. Concretamente, varias latas de comida que parecían abiertas recientemente, un sucio colchón, varios cuchillos colgados en la pared… De repente Claire soltó un grito que sobresaltó a Mark.</p>



<p>&#8211; Claire no tiene gracia, casi me matas del susto&#8230;- Dijo Mark para luego callarse de golpe, sorprendido.</p>



<p>En un rincón, en una sucia mesa había un cuerpo humano. O mejor dicho, había lo que quedaba de un cuerpo humano. Le faltaba la cabeza, una pierna y tenía el torso abierto en canal. Y era obvio que no llevaba mucho tiempo allí.</p>



<p>-¡Corre! Debemos avisar a los demás- Dijo Claire intentando no alzar demasiado la voz.</p>



<p>Mark no necesitó que se lo dijeran dos veces. Mientras salía del sótano Claire resbaló en el suelo con un charco de sangre húmeda, por suerte y con ayuda de Mark se puso en pie rápidamente. Ambos chicos subieron las escaleras a una velocidad impresionante, intentando recordar como se volvía a la sala de espera dónde se habían separado del grupo. Al llegar a la planta baja, todas las puertas les parecían iguales. Claire localizó la del quirófano y lo atravesó a toda prisa, llegando al pasillo que conducía al vestíbulo. Dónde justo al lado había la sala de espera donde había visto por última vez a sus compañeros.</p>



<p>Claire no se había dado cuenta que, en algún momento, Mark había dejado de seguir sus pasos.</p>



<p>Como una exhalación, cruzó la puerta y entró en la sala. Para encontrarse, totalmente sorprendida, a Amy sentada a horcajadas encima de un semidesnudo Tom, moviendo sus caderas entre gemidos de placer. Necesitó unos segundos para asimilar la escena.</p>



<p>&#8211; ¡¿En serio, follando en este lugar!? ¡seréis ninfómanos!- Gritó sobresaltando a la pareja que hasta ese momento no se habían percatado de la entrada de Claire.</p>



<p>Mientras tanto, Rubén y Elsa</p>



<p>Rubén y Elsa estaban en una habitación con camillas tomando alcohol en vasos de plástico mientras comían una bolsa de patatas fritas. Fuere lo que fuere lo que Rubén contaba a la chica era obvio que divertía a Elsa, que no dejaba de sonreír mientras lo miraba. El chico interrumpió la conversación.</p>



<p>&#8211; Creo que deberíamos volver con los otros. He visto suficientes slashers como para saber como terminará esto.- Dijo.</p>



<p>&#8211; ¿En serio?- Replicó Elsa con una mirada picarona- ¿Y como crees que terminará?</p>



<p>La chica poco a poco se fue subiendo el vestido blanco que llevaba, mostrando sus muslos hasta que reveló unas bragas color turquesa bajo las medias. Rubén se quedó sin habla, aunque Elsa era la más bajita del grupo y muchos chicos consideraban que tenía poco pecho, él siempre la había considerado atractiva. No eran pocas las veces que Rubén había fantaseado con el lindo culito de Elsa “no tendrá grandes tetas pero su culito redondo lo compensa con creces” decía siempre. Y allí la tenía ahora, quitándose el disfraz ante él.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/197/70790213/70790213_073_1332.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El chico notó como su pene se endurecía, no iba a desaprovechar aquella oportunidad. Justo cuando la chica se terminó de quitar el vestido blanco, revelando un sujetador push-up a juego con sus braguitas, el chico la abrazó y empezó a besarla. Tumbándola encima de una camilla.</p>



<p>Rubén, pese a su pelo largo y descuidado aspecto, atraía mucho a Elsa. El motivo era simple: Rubén era el único chico que era capaz de hacerla reír en cualquier circunstancia. La timidez de Elsa siempre se había impuesto a cualquier intento de seducir al chico. Ella que era consciente que no tenía un cuerpo espectacular como sus amigas Claire y Amy,. Pero en las últimas semanas había comprobado que Rubén tenía más atenciones hacia ella y había empezado a mirarla con otros ojos. La chica tenía miedo que no fueran más que imaginaciones suyas. De hecho la idea de pasar la noche de Halloween en el sanatorio abandonado había sido únicamente con la esperanza de poder tener un momento a solas con el chico.</p>



<p>Finalmente, su oportunidad había llegado. Estaban los dos solos y además Rubén parecía estar a gusto con Elsa, sonriendo cada vez que la chica le decía algo. Pese a los nervios que sentía y su timidez innata, Elsa sabía que ahora o nunca era el momento de dar el paso. Si la cosa salía mal, siempre podía achacarlo al alcohol.</p>



<p>Cuando, entre excitada y avergonzada, empezó a levantarse su vestido, se sorprendió al ver que Rubén no apartaba la vista de ella, devorándola con la mirada a medida que iba quitándose la prenda. Tan pronto la chica se quitó el vestido por la cabeza, el chico la estrechó fuertemente contra su cuerpo, besándola suavemente mientras sus manos recurrían la piel de su espalda, deteniéndose durante un largo rato en el culito de la chica. Ese trasero que sin ella saberlo, volvía loco a Rubén.</p>



<p>La excitación de Elsa no paraba de subir cuando el chico la tumbó en una de las camillas para acto seguido colocarse encima de ella. Aunque ya empezaba a hacer frío, el contacto del cuerpo de Rubén, encendía la temperatura corporal de la chica, notando como su vagina se humedecía.</p>



<p>Rubén, con su muslo entre las piernas de Elsa, notó la humedad de la chica, y poco a poco empezó a quitarle sus medias negras hasta que la chica soltó un grito. Primero pensó que estaba yendo demasiado rápido con ella, instantes después, él también estaba gritando.</p>



<p>Mientras tanto, Claire, Tom y Amy</p>



<p>La frustración y el fastidio eran pefectamente visibles en el rostro de Amy. No sólo les habían interrumpido justo en el punto en que la chica estaba a punto de alcanzar un orgasmo sino que Claire, en lo que parecía un ataque de celos no dejaba de gritar incoherencias.</p>



<p>Tom se levantó y volviéndose a colocar los pantalones, intentaba calmar a la pelirroja.</p>



<p>Instantes después, Amy empezaba a lamentar su enfado con la chica. Claire estaba realmente aterrorizada. Además, la japonesa había visto suficiente sangre como para saber que lo que pringaba las manos de Claire no era precisamente pintura.</p>



<p>&#8211; ¿Y Mark?- La preguntó.</p>



<p>Claire, entre sollozos y escalofríos intentó explicar que no sabía nada de él, que habían huido juntos del sótano pero que en algún momento se deberían haber separado, pero no recordaba donde.</p>



<p>Era obvio que su vida estaba en peligro. La mente de ninja de Amy pensaba a toda velocidad, analizando la situación.</p>



<p>&#8211; No debemos separarnos. Primero deberíamos encontrar a Rubén y Elsa, ellos aún no saben que están en peligro. Luego todos juntos buscaremos a Mark.- Dijo. Claire y Tom no discutieron su postura.</p>



<p>Tom arrancó una pata de una de las mesas, consiguiendo así un arma improvisada. Claire se agarró firmemente del brazo de Tom y los tres empezaron a buscar a la otra pareja.</p>



<p>“Una cosa es que estés asustada, la otra que te intentes aprovechar de la situación” Pensó Amy mientras observaba a Claire abrazar la cintura de Tom. El rol de chica en apuros no iba con la japonesa. Que prefería contar con su propia habilidad en el cuerpo a cuerpo antes que confiar en un trozo de madera que seguramente estaría lleno de carcoma.</p>



<p>Mientras exploraban el edificio con sus teléfonos móviles, Amy estaba concentrada al cien por cien en sus sentidos, atenta a cualquier indicio de peligro.</p>



<p>Al girar en una esquina, en un pasillo lleno de puertas que parecían conducir a diversas celdas, aliviados encontraron a Elsa y Rubén. El chico andaba lentamente, sujetado por Elsa, que vestía únicamente su ropa interior. Rubén sangraba profusamente.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/197/70790213/70790213_086_8648.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Cuando se encontraron, recostaron al chico al suelo, comprobando que tenía un corte, no muy profundo, en el hombro. Claire, desgarrando su disfraz confeccionó unas vendas improvisadas.</p>



<p>Elsa les contó lo sucedido. Mientras estaban tranquilamente charlando en una habitación (omitió cualquier referencia a sus intenciones sexuales aunque su falta de vestido ya lo decía todo), había entrado un tipo por la puerta esgrimiendo un cuchillo. Un grito por parte de Elsa había puesto a Rubén en aviso, esquivando por poco una cuchillada que de haber acertado de pleno hubiera sido mortal. Elsa, de un empujón había apartado al tipo, saliendo pitando con Rubén de la habitación bloqueando la puerta con una estantería del pasillo.</p>



<p>Aliviados, el grupo se centró en buscar a Mark. Ya se preocuparían luego del tipo, quienquiera que fuese, que habían dejado encerrado.</p>



<p>Por suerte, no tardaron en dar con Mark. Lo vieron subiendo las escaleras que llevaban al sótano con su característico disfraz de Leatherface. Claire fue corriendo hacia él.</p>



<p>&#8211; Qué susto nos has dado. Pensaba que te había pasado algo. A Rubén lo han herido, ¿tú estás bien?- Le preguntó preocupada la pelirroja.</p>



<p>Algo en Leatherface hizo saltar las alarmas en el instinto de Amy. El disfraz era el de Mark, pero parecía más alto y más corpulento, y su cuchillo no era de atrezzo.</p>



<p>Justo cuando Leatherface movía su cuchillo con clara intención de apuñalar a Claire, Amy embistió contra él. Cayendo ambos escaleras abajo.</p>



<p>El resto del grupo no tuvieron oportunidad de socorrer a la japonesa. El tipo que supuestamente habían dejado encerrado acababa de aparecer por una puerta blandiendo un enorme cuchillo.</p>



<p>Haciendo gala de una gran agilidad y control corporal Amy aterrizó a cuatro patas al final de las escaleras. Sucia pero ilesa, no así su atacante que había caído inconsciente. Por suerte, el móvil de la chica había sobrevivido a la caída y con él alumbró el oscuro sótano. En una camilla, atado con alambres y amordazado con un trapo estaba Mark. El chico vestía únicamente su ropa interior. A pocos pasos de él, en una mesa, había un cadáver descuartizado. El suelo y las paredes estaban llenos de sangre.</p>



<p>Amy corrió hacia su amigo, comprobando que excepto varios cortes y magulladuras estaba ileso. El chico intentaba decirle algo a través de la mordaza. Amy le quitó el oscuro trapo.</p>



<p>&#8211; ¡Detrás tuyo!- Gritó Mark. Pero la advertencia llegaba demasiado tarde.</p>



<p>El tipo al que Amy creía inconsciente se abalanzó sobre ella con todo su cuerpo, sacudiendo a la chica y golpeándola contra las camillas. La chica, cogida completamente por sorpresa, poco pudo hacer para evitarlo y enseguida se vio con la espalda contra una camilla mientras el tipo intentaba estrangularla.</p>



<p>Hasta ese momento Amy no se había percatado que seguía sin ropa interior. En el fragor de la lucha, notaba la pierna de aquél tipo entre sus muslos, presionando su vagina. La japonesa, que aún seguía frustrada sexualmente por su orgasmo interrumpido, notó como su cuerpo volvía a excitarse. A medida que se excitaba, notaba como la fuerza la iba abandonando. Aquello no pasó desapercibido para aquél tipo.</p>



<p>En lugar de seguir intentando estrangularla, el tipo cambió de idea. Mientras con una mano seguía sujetando el cuello de Amy, con la otra palpó la entrepierna de la chica, sonriendo al notarla húmeda. Luego empezó a desabrocharse el pantalón.</p>



<p>Amy no podía creer lo que estaba pasando. Sus amigos estaban en peligro de muerte y ella se estaba sintiendo excitada por un tipo que intentaba estrangularla. El contacto de los dedos del tipo palpando su vagina continuó encendiendo a Amy de placer. La chica sabía lo que vendría luego. “Maldita Claire, si hubieras tardado unos instantes más en aparecer, ahora estaría en mis plenas facultades” pensó Amy, ansiosa por un orgasmo.</p>



<p>Pero no, no era el momento ni el lugar para tener un orgasmo. Y definitivamente, no era el tipo adecuado. La cordura se impuso en Amy, que con un taconazo golpeó al tipo el el pie, provocando que aflojara la presión sobre su cuello. Acto seguido la chica le pegó un rodillazo en la entrepierna y casi inmediatamente le pegó un puñetazo en la nuez del cuello. El tipo se desplomó en el suelo, esta vez inconsciente de verdad.</p>



<p>Amy esta vez no cometería el mismo error. Encontró una vieja soga y con ella ató fuertemente al tipo. Nadie como una japonesa para atar a alguien con una cuerda. Aquél tipo no podría liberarse de los nudos sin ayuda.</p>



<p>Amy por fin podía ocuparse de Mark. Lo liberó de las ataduras de alambre y el chico al verse libre suspiró agradecido.</p>



<p>&#8211; Por un momento temí por tu vida… pero demonios…. ¡ Has estado genial! Ni la auténtica Batgirl habría luchado mejor- Dijo Mark asombrado mientras Amy recogía su teléfono del suelo.</p>



<p>La japonesa no supo que contestar. Por un lado agradecía las palabras de Mark, pero por otro lado empezó a temer que quizá había hecho una demostración demasiado buena de sus habilidades. Amy temía que el chico pudiera sospechar que su compañera de clase fuera la heroína conocida como Shadow Angel, aunque hacía días que la heroína no acaparaba los titulares de la prensa.</p>



<p>&#8211; Gracias… Ni yo misma sé qué ha pasado… Supongo que… en fin… tantas horas al gimnasio habrán servido de algo- Balbuceó Amy intentando soltar una justificación razonable para haber dejado fuera de combate con dos golpes a un tipo corpulento que la triplicaba en estatura y peso.</p>



<p>Segundos después, Tom y el resto del grupo bajaban las escaleras. Todos parecían estar bien.</p>



<p>&#8211; Me alegro que estés bien Amy. Siento no haberte podido ayudar, el otro tipo apareció de repente. Al final ese palo fue útil.- Dijo Tom preocupado, mostrando la pata de mesa partida por la mitad.</p>



<p>&#8211; Fue en parte gracias a mí, conseguí agarrarlo por detrás y Tom lo golpeó en la cabeza.- Respondió Claire presumiendo de su gesta.</p>



<p>&#8211; No sabéis como me alegra que estéis bien. Tom, no deberías preocuparte tanto por mí. Se apañarme sola.- respondió Amy.</p>



<p>&#8211; ¡Ni lo dudes! Tu chica es de armas tomar- Añadió Mark.</p>



<p>El grupo salió del edificio y por fin pudieron llamar a la policía. Minutos después apareció una patrulla y una ambulancia. Todos estaban bien, excepto Mark al que pusieron vendas en sus muñecas para sanar los cortes causados por el alambre con el que lo habían atado, y le dieron una bata para que cubriese su cuerpo semidesnudo. Y Rubén, que pese a que su herida no era grave, los sanitarios insistieron en llevarlo a un hospital para asegurarse. Por supuesto, Elsa no se separó de él y lo acompañó en la ambulancia, con una manta cubriendo su tímida semidesnudez.</p>



<p>Quedaron Claire, Tom, Mark y Amy, que contaron lo que había sucedido a los agentes. Mientras se llevaban detenidos a aquellos tipos. La policía los identificó rápidamente con un par de asesinos en serie que llevaban meses en busca y captura, evadiendo a la policía hasta ese momento. Los agentes indicaron a los chicos que eran dos tipos muy peligrosos y que habían tenido mucha suerte.</p>



<p>Pese al ofrecimiento de los policías para llevarlos a casa, los chicos prefirieron volver a pie. Estaban agotados pero necesitaban un poco de aire fresco. Tom le contaba a Mark como había golpeado a ese tipo con una pata que había arrancado de una mesa. Las chicas andaban unos metros detrás de ellos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/197/70790213/70790213_093_7713.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Eh Amy… Eso&#8230;- Empezó a decir Claire-… Has arriesgado tu vida por mí… Ese tipo podría haberte matado… me has salvado la vida… No se como agradecértelo.</p>



<p>&#8211; Somos amigas ¿no? No dudaría ni un segundo en volverlo a hacer. Por suerte, todo ha terminado bien.- Respondió la japonesa.</p>



<p>Claire se sintió un poco culpable por los celos que había sentido de Amy. Por como le dolía verla con Tom. Pero ahora se daba cuenta de lo infantiles que eran esos sentimientos. Mientras ella quería ver fracasar la relación de Amy con Tom, la japonesa no había dudado en arriesgar su vida para salvarla. Decidió dejar atrás cualquier sentimiento de celos o envidia hacia Amy. Como había dicho, eran amigas, y la amistad estaba por encima de esas cosas.</p>



<p>Claire y Mark se despidieron del grupo al llegar a una intersección para tomar el camino hacia la residencia de estudiantes de la Universidad, donde ambos tenían un apartamento.</p>



<p>Tom acompaño a Amy en el trayecto hasta el apartamento de ella. Durante ese trayecto Amy tomó consciencia de la pinta que llevaba. Sin ropa interior, con parte de su disfraz desgarrado, mostrando más piel de la que desearía. Notando en sus piernas sus fluidos empalagosos, la cara sucia, el pelo enmarañado… No, Amy no ofrecía su mejor aspecto. Pero también notaba que Tom la miraba con otros ojos. Ya no había esa sobreprotección hacia ella en su mirada. Tom la miraba con unos ojos llenos de admiración. Cuando llegaron al vestíbulo del edificio de Amy, la chica sintió que era ahora o nunca.</p>



<p>&#8211; ¿Subes?- Le preguntó tímidamente.</p>



<p>El chico no dudó en su respuesta y ambos cruzaron el vestíbulo. Mientras subían en el ascensor, se miraron sin decirse nada. Amy aún no estaba segura de que aquello fuera una buena idea, pero estaba decidida a no dar vuelta atrás.</p>



<p>Entró en su bonito apartamento, guiando a Tom hacia un amplio salón, con amplias ventanas que ofrecían una vista preciosa del Detroit nocturno. Pero no eran las vistas exteriores en lo que se fijaba el chico.</p>



<p>Amy se estaba desprendiendo de lo que quedaba de su disfraz, quedando completamente desnuda ante el chico. La visión del cuerpo desnudo de la chica, iluminado únicamente por las luces nocturnas que se filtraban a través de las amplias ventanas, había dejado a Tom completamente cautivado. Tuvo que ser la chica la que rompiera el hechizo.</p>



<p>Con un beso, guió las manos de Tom por todo su cuerpo mientras ella poco a poco le quitaba la ropa. Ahora no tenían ninguna prisa, nadie les iba a impedir gozar de ese momento mágico. Amy condujo al chico desnudo hacia su habitación, tumbándolo en su confortable cama.</p>



<p>Mientras la chica se tumbaba encima de él, Tom pudo contemplar su cuerpo con todo su esplendor, no veía la suciedad ni el sudor acumulado horas antes. Únicamente tenía ojos para su fina y pálida piel, sus curvas femeninas, sus músculos firmes. El chico besaba y palpaba cada rincón del cuerpo de Amy, haciendo que se tumbara en la cama, colocándose esta vez él encima de ella.</p>



<p>Los tiernos besos de Tom resiguiendo su cuerpo sacaban dulces gemidos a Amy. El chico la besaba en los pechos, la barriga, su ombligo, su pubis… Deteniéndose unos segundos.</p>



<p>&#8211; Nunca me habías dicho que tenías un tatuaje.- Dijo Tom curioso mientras besaba la pequeña huella de gato en el pubis de Amy.</p>



<p>Aquello hizo sonrojar a la chica, al fin había descubierto aquel maldito tatuaje. No sabía como se lo tomaría él.</p>



<p>&#8211; S… Si…Una amiga que es tatuadora me convenció para que me lo hiciera&#8230; aunque no creo que fuera una buena idea…- Balbuceó nerviosa.</p>



<p>&#8211; ¡Es precioso! Te da un toque de chica mala. Felicita a tu amiga cuando la veas.- Dijo Tom besando la diminuta huella gatuna.</p>



<p>&#8211; Entonces… ¿no te parece mal que lo lleve?- Insistió Amy que aún no se lo terminaba de creer.</p>



<p>&#8211; Para nada. Nunca pensé que una tímida princesita como tú llevaría un tatuaje tan atrevido. Me encanta pensar que mi novia lleva un tatuaje en su parte más íntima del cuerpo. Me provoca un morbo…</p>



<p>&#8211; Tímida princesita… ¿yo?</p>



<p>Tom no pudo continuar, Amy se abalanzó sobre él como una fiera y lo besó apasionadamente por todo el cuerpo hasta que el chico suavemente aunque luego con más ímpetu la empezó a penetrar. Amy no cabía de la felicidad. Tantas semanas preocupada por el tatuaje y resulta que a Tom le encantaba. Los gemidos de la pareja resonaron por todo el apartamento. Ahora podían explorar sus cuerpos y disfrutar de su sexualidad sin que nadie se lo impidiera.</p>



<p>No tardaron en alcanzar un intenso orgasmo, ambos a la vez. Pero al cabo de unos minutos, ambos volvían a estar encendidos. Amy gozó de Tom durante toda la noche en casi todas las posturas imaginables, encima de él, debajo de él, a cuatro patas… En un momento de descanso en que la chica había ido a la cocina a beber agua, el chico la siguió y la tomó allí mismo, encima de la mesa.</p>



<p>Luego pasaron al comedor. Amy se puso contra la ventana, contemplando la ciudad de noche, con sus pechos y su cuerpo contra el frío cristal, mientras el chico la penetraba por detrás.</p>



<p>Aquella era la primera vez que Amy experimentaba con el sexo anal de verdad. Primero se sorprendió al notar el duro miembro de Tom introduciéndose en su culo, el chico estuvo a punto de retirarlo y penetrarla por la vagina. Pero Amy con una sonrisa de deseo lo impulsó a continuar. La chica no tenía ninguna expectativa al respecto, pero esa noche era su noche y quería probarlo todo. Se sorprendió al notar que disfrutaba siendo penetrada analmente por Tom. Sus gemidos de placer no tardaron en sumarse a los del chico. Allí, enfrente de toda la ciudad, sin ningún pudor ni vergüenza a que alguien de los edificios contiguos pudiera verlos, Tom se corrió por enésima vez, esta ocasión dentro del culo de Amy. La chica se volteó con una sonrisa en la cara.</p>



<p>Se abrazó a Tom, y el chico la volvió a empujar contra el cristal, esta vez con su culo y su espalda pegados a la fría superficie. Mientras Amy lo besaba apasionadamente, Tom notaba los firmes pechos de la chica enfriados por el cristal, contra su cálida piel. El chico volvió a tener una erección y sin dudarlo, con Amy en brazos y con la espalda contra el cristal, volvió a penetrarla, esta vez vaginalmente.</p>



<p>Tom no usaba preservativo, pero aquello no preocupaba a Amy. La chica tenía perfectamente controlado su ciclo de ovulación, y en esos días no había riesgo a quedarse embarazada.</p>



<p>Al final, agotados, se tumbaron en la cama y durmieron plácidamente hasta el mediodía.</p>



<p>Cuando se levantaron, después de una buena ducha y unos cuantos orgasmos más, la pareja parecía que habían vuelto a nacer. Sus cuerpos estaban cubiertos de moratones, pero no causados por aquellos criminales, sino causados por la pasión. En su arrebato amoroso de esa noche, ambos habían cubierto el cuerpo de su pareja de chupetones. A ver como lo explicarían cuando volvieran a la Universidad y sus amigos les preguntaran.</p>



<p>Lejos quedaba el susto de la noche pasada. Mientras comían una ensalada de fruta que había preparado Amy, la chica rompió el silencio.</p>



<p>&#8211; Tom, me gustas mucho, muchísimo. Pero no soporto que me trates como una niña indefensa. Toda esa insistencia tuya en que no ande sola de noche, que no vuelva sola a casa… Me agobia mucho, sé que lo haces con buena intención, pero no me gusta.</p>



<p>&#8211; Perdona, no sabía que te agobiaba tanto. Te prometo que no te sobreprotegeré tanto. Además, he visto que sabes cuidarte sola- Respondió el chico con una sonrisa.</p>



<p>Amy sonrió también. Aquello la llevó a meditar sobre otra cuestión. Durante semanas había dejado aparcada a Shadow Angel, confiando que la ciudad se había vuelto más segura. Pero la noche pasada había descubierto que el crimen nunca descansa. Siempre habrá algún criminal al acecho, esquivando a la policía. Un criminal al que sólo Shadow Angel con sus habilidades podrá capturar. Amy no quería ni pensar que hubiera ocurrido a sus amigos de no estar con ellos en ese sanatorio.</p>



<p>La ciudad seguía necesitando a Shadow Angel.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/197/70790213/70790213_102_890c.jpg" alt="" width="814" height="542"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel, Cap. 6, la prostituta enmascarada&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Dec 2021 19:38:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[no consentido]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Azoteas de Detroit, viernes por la noche Shadow Angel/Mikoto Amy, saltaba de azotea en azotea con una agilidad que parecía que tuviera alas. En su interior, no cabía de felicidad. Esa misma tarde, al salir de clase, Tom le había dado un beso. Pensándolo bien, no fue un beso apasionado ni intenso, sino más bien tímido y corto. Pero era un beso al fin y al cabo. Tom, el chico que con su mera presencia hacía vibrar a Amy, le había dado un beso. Shadow Angel estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta que se había [&#8230;]]]></description>
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<p>Azoteas de Detroit, viernes por la noche</p>



<p>Shadow Angel/Mikoto Amy, saltaba de azotea en azotea con una agilidad que parecía que tuviera alas. En su interior, no cabía de felicidad. Esa misma tarde, al salir de clase, Tom le había dado un beso. Pensándolo bien, no fue un beso apasionado ni intenso, sino más bien tímido y corto. Pero era un beso al fin y al cabo. Tom, el chico que con su mera presencia hacía vibrar a Amy, le había dado un beso.</p>



<p>Shadow Angel estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta que se había metido de lleno en una trampa hasta que fue demasiado tarde.</p>



<p>Shadow Angel llevaba varias semanas atacando las redes de prostitución ilegal de Detroit, desmantelando burdeles ilegales y liberando a las chicas que tenían cautivas. Pese a que hacía un excelente trabajo, Amy no estaba contenta del todo, le daba la sensación que por cada burdel que ella atacaba, otros dos se abrían en lo más profundo de la ciudad. Llevaba días con la sensación que pese a sus éxitos solo había atacado la punta del iceberg del problema, que pese al su esfuerzo, los burdeles seguían abriendo.</p>



<p>Por otro lado, la mafia que se encargaba de secuestrar chicas y explotarlas sexualmente, había sufrido un duro revés. No entendían como una persona sola, esa tal Shadow Angel, en pocas semanas les había causado más daños que toda la policía en años de investigación. Los líderes de la mafia tenían comprados a políticos, policías, periodistas… pero no habían contado con Shadow Angel. La solitaria heroína había cerrado a la fuerza varias de sus más preciadas instalaciones en tiempo récord.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/90379514/90379514_001_7e2b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Aunque ello no suponía un revés definitivo para la mafia, gracias a sus extensas redes, el flujo de chicas, clientes y dinero seguía. Pero sí que habían notado como el temor a la aparición de la heroína había reducido el número de clientes que acudían a sus burdeles. Finalmente, los líderes de la mafia decidieron tomar cartas en el asunto y parar una trampa a la misteriosa heroína.</p>



<p>Amy iba absorta en sus pensamientos cuando un grito la sorprendió. En un estrecho callejón sin salida dos hombres intentaban introducir a la fuerza una chica en una furgoneta. Utilizando una cuerda con un garfio, Shadow Angel descendió al callejón como caída del cielo. Si segundos antes no hubiera estado tan distraída con sus pensamientos, quizá se habría dado cuenta que algo iba mal, que todo era demasiado obvio y fácil.</p>



<p>Un cañón de aire comprimido, oculto en la parte posterior de la furgoneta disparó una resistente red que inmovilizó a la ninja. Rápidamente Shadow Angel intentó librarse de la red, sacó una cuchilla de su cinturón e intentó cortar la resistente malla. Pero los secuestradores fueron más rápidos. Dos más salieron de la parte posterior de la furgoneta y rápidamente se acercaron a la ninja. Una descarga eléctrica dejó a Shadow Angel sin sentido.</p>



<p>Lo último que vio la ninja antes que sus ojos se oscurecieran fue como los dos primeros secuestradores se levantaban y corrían hacia la chica. Mientras uno la sujetaba el otro la inmovilizaba con cinta americana.</p>



<p>Con rapidez sorprendente Shadow Angel noqueó a los secuestradores y justo cuando se giró para comprobar si la chica estaba bien, notó por el rabillo del ojo como uno de ellos accionaba un botón, acto seguido escuchó un sonido sordo a procedente de la furgoneta. Aunque los reflejos de la ninja eran rápidos, la estrechez del callejón la impidió esquivar lo que le venía encima.</p>



<p>Cuando Amy se despertó, se encontró en una celda de cemento cerrada por una puerta con rejas. Junto a ella había otras dos chicas, una rubia que aparentaba unos treinta años y la chica a la que había intentado rescatar en el callejón, de pelo moreno que no debía tener más de veinte años. Ambas chicas tenían los ojos enrojecidos por haber llorado hasta la extenuación. Ambas chicas estaban completamente desnudas y tenían las manos a la espalda.</p>



<p>Amy se percató que ella también estaba completamente desnuda, aunque para alivio suyo, aún conservaba la máscara puesta. Sus manos estaban esposadas a su espalda. Intentó preguntar algo a las chicas cuando un tipo calvo y fuerte entró en la celda portando una cámara de fotos.</p>



<p>El primer impulso de Amy fue abalanzarse contra el tipo, un fuerte tirón a su espalda la detuvo a pocos centímetros de él. Amy se dio cuenta que sus esposas estaban sujetas a la pared por una cadena. Amy tenía movimiento suficiente para acercarse a las chicas pero la cadena no le permitía acercarse a menos de un metro de la puerta. El tipo sonrió ante el vano intento de la ninja.</p>



<p>-Tienes suerte de que no se nos permita golpearos. Te mereces una buena paliza. ¿Sabes lo que nos ha costado capturarte? ¿El daño que has hecho a nuestro proyecto? Venga chicas, sonreír a la cámara- Dijo mientras sacaba varias fotografías a las chicas, las cuales con las manos atadas a la espalda no podían hacer nada para cubrir su cuerpo.</p>



<p>Amy no dijo nada pero comprendió desesperada que había caído en manos de la red de prostitución ilegal contra la que tanto había luchado. El tipo abandonó la celda y regresó al cabo de unos minutos con un par de cuencos con arroz y agua.</p>



<p>-Comed, necesitáis recuperar fuerzas para lo que os espera.- Dijo con una sonrisa antes de irse.</p>



<p>Las dos chicas debían estar hambrientas porque en seguida se abalanzaron sobre los cuencos. Al tener las manos atadas a la espalda, la única forma de comer era directamente del cuenco con la boca. Amy hizo una mueca de disgusto, su orgullo le impedía comer como si fuera un animal. Ambas chicas comieron y bebieron respetando una parte para Amy.</p>



<p>-Come, llevas horas inconsciente y en nada te ayudará estar débil.- Le dijo la rubia.</p>



<p>Amy pensó que tenía razón, si quería escapar de allí necesitaría todas sus fuerzas y sus sentidos al cien por cien, no tenía sentido matarse de hambre. Tragándose el orgullo, se acercó a los cuencos y agachada empezó a comer. Realmente tenía hambre ya que en menos de un minuto engulló el arroz y se bebió el agua que quedaba. Notar la comida en su estómago la hizo sentir mejor.</p>



<p>-Gracias por intentar rescatarme en el callejón- dijo la morena- Me sabe mal por tí, era todo una trampa des del principio. Me capturaron en otro lugar y me soltaron en ese callejón sin salida con la intención de atraerte. No tuviste ninguna oportunidad, lo tenían todo perfectamente planeado. Debería haber intentado advertirte, pero estaba demasiado asustada y me prometieron que su único objetivo eras tu, que una vez te capturaran me dejarían ir. Nunca debí haber confiado en su palabra, de verdad, lo siento.</p>



<p>La chica estalló en sollozos.</p>



<p>-No te preocupes, hiciste lo correcto. A saber qué te habrían hecho de intentar advertirme, no te preocupes, encontraremos la manera de salir de esta. Te lo prometo- Dijo Amy para consolarla, aunque la ninja no tenía mucha esperanza en lo que les deparaba el futuro próximo. Desnuda, encadenada, y en una celda sin ventilación y sin saber donde estaban no tenía claro como podrían escapar de esta situación.</p>



<p>Ambas chicas se presentaron, la rubia se llamaba Rachel y tenía 31 años, era contable y la habían capturado hacía dos días mientras regresaba sola de noche del trabajo a su casa. La morena tenía 20 años y se llamaba Rebecca, justo empezaba la universidad y la habían secuestrado a primera hora de la mañana de ese mismo día, mientras salía a hacer running.</p>



<p>Amy estuvo tentada de decir a las chicas su verdadero nombre para dar confianza a las chicas pero optó por mantener su anonimato. El miedo y la tensión acumulada hicieron mella en las tres chicas, que no tardaron en quedarse dormidas. Al cabo de un rato, que Amy no pudo precisar si habían sido horas o minutos, el mismo tipo regresó junto con otros dos. Mientras el calvo vigilaba, los otros dos abrieron la cadena que sujetaba a Rebecca a la pared y se la llevaron de la celda.</p>



<p>-¿Adónde me lleváis?&#8230;. por favor no me hagáis nada&#8230; os lo suplico&#8230;soy virgen.- Suplicaba la chica entre sollozos.</p>



<p>-Precisamente por eso, ¿sabes cuándo ha pagado el cliente para desvirgarte?- Dijo el calvo sonriendo.</p>



<p>Aquello fue demasiado para Amy, no iba a tolerar que le hicieran eso a la chica.</p>



<p>-¡Esperad! Cogedme a mí, me ofrezco en su lugar.- Gritó Amy, el calvo se acercó a la reja.</p>



<p>-¿Tu? Pretenderás hacernos creer que eres virgen? Lo siento pero el cliente ha sido muy específico. Además tu aún no estás lista para el mercado, lo veo en tu mirada, a tí tendremos que domesticarte y amansarte primero. No quiero que le saques los ojos al primer cliente.- Dijo el tipo con una sonrisa.</p>



<p>-¿Seguro que seguirá prefiriendo una virgen a la heroína de Detroit? Me ofrezco voluntaria para satisfacer a vuestro cliente, sin trucos.- Respondió Amy ante la atónita mirada de las chicas y los secuestradores.</p>



<p>El calvo meditó unos segundos. Abandonó la habitación y volvió al cabo de unos minutos.</p>



<p>-De acuerdo, tu ganas. Si tantas ganas tienes de empezar a hacernos ganar dinero empezarás hoy mismo. Ahora bien, como el cliente tenga alguna queja sobre tu comportamiento, te aseguro que esa chica por la que te sacrificas lo va a pasar mal&#8230; muy mal.</p>



<p>Amy hizo un gesto de asentimiento y el calvo volvió a encadenar a Rebecca a la celda y luego los tres tipos quitaron a Amy su cadena y la llevaron fuera de la celda. Antes de salir, Amy vio como Rebecca le dirigía una mirada de agradecimiento.</p>



<p>Condujeron a Amy a través de un frío pasillo con varias puertas y ninguna ventana y se detuvieron ante una puerta. El calvo la abrió y dentro, en una habitación amueblada con una cama y una cómoda, había un hombre de unos cincuenta años y un poco regordete.</p>



<p>-Creo que sales ganando, esa tiene mucho mejor físico que la virgen.- Le dijo el calvo.- Ya conoces las reglas, nada de dejarle marca en su cuerpo y terminantemente prohibido quitarle esa máscara. El jefe quiere revelar su identidad en un show especial. Hasta entonces nadie puede conocer su rostro.</p>



<p>El calvo empujó a Amy dentro la habitación, le quitó las esposas y antes que la ninja pudiera reaccionar cerró la puerta con llave. Shadow Angel se encontró sola en la habitación con aquel tipo. Ella no sabía como actuar, qué esperaba que hiciera, él lo tenía claro. Cogió a la chica y la tumbó en la cama, con sus manos empezó a recorrer todo el cuerpo de Amy. Acariciando sus pechos, su culito, su vagina. Luego empezó a besarla en los labios. Al ver que Amy no le devolvía el beso, bajó sus labios y empezó a besarle el cuello, luego sus pechos, succionando sus pezones, su ombligo, su depilado pubis. El tipo sonrió al ver su tatuaje y empezó a besarla en la pequeña huella de gato que la ninja tenía en el pubis.</p>



<p>Amy, casi sin moverse, se dejaba hacer sin oponer resistencia. Podría dejar inconsciente al hombre en segundos, pero si el hombre no salía satisfecho el secuestrador había dejado claro que las otras chicas lo pasarían mal. Eso era algo que no estaba dispuesta a permitir, pero tampoco iba a fingir entusiasmo por las torpes caricias del hombre. Sin que ella se diera cuenta, el hombre abrió un cajón de la cómoda y sacó un pequeño frasco con una sustancia aceitosa con la que empezó a frotar la vagina de Amy.</p>



<p>Una extraña sensación sacó a Amy de sus pensamientos, de golpe notó como su cuerpo se encendía ante las caricias y besos del hombre. Sorprendida vio una sonrisa en la cara del cliente y como impregnaba su vagina con una especie de aceite. Shadow Angel, sin resistir sus impulsos adoptó una postura más activa. No sabía qué le había untado ese tipo pero notaba que necesitaba un orgasmo y ese tipo iba a proporcionárselo.</p>



<p>La ninja cogió al hombre por los hombros y lo tumbó sobre la cama, colocándose encima de él empezó a frotar su vagina con el pene erecto del cliente.</p>



<p>-Así me gusta, que seas más activa.- Dijo el hombre entre jadeos mientras se ponía un preservativo.</p>



<p>Inmediatamente después que el hombre colocara su preservativo, Amy introdujo su pene en su vagina y empezó a mover sus caderas. Los gemidos de placer del hombre pronto se fundieron con los de la chica.</p>



<p>Shadow Angel no entendía qué había cambiado en su cuerpo, seguramente aquel aceite debía contener algún potente afrodisíaco. Pero en aquel momento solo podía pensar en el placer que le producía ese hombre. No era atractivo, pero su pene dentro de su vagina hacía vibrar a Amy de placer.</p>



<p>Al cabo de unos minutos el hombre estalló de placer dentro de la heroína. Pero ella aún no había alcanzado su deseado orgasmo, el hombre había llegado demasiado rápido. Amy decidió cambiar de postura y se dio la vuelta, acercando su vagina en la cara del hombre. Al notar la vagina de la hermosa joven en su rostro, el hombre no dudó ni un instante y empezó a lamer las partes íntimas de Shadow Angel. El estar practicando sexo oral a la famosa heroína de la ciudad, volvió a encender de placer al hombre.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/90379514/90379514_059_145c.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Amy al notar otra vez el pene del hombre erecto obedeció sus instintos. Sin dudarlo y sumergida en el placer que le producía su lengua en el clítoris, la chica empezó a lamer el glande del hombre, para luego introducir todo el miembro en su boca y empezó a practicarle una felación. Era la primera vez que Amy disfrutaba realizando sexo oral a un hombre, aunque las circunstancias no eran las propicias, el placer que sentía la chica hacía el resto. Disfrutó saboreando el duro miembro del hombre mientras notaba un intenso placer en su vagina. Ni tan siquiera intentó evitar que el hombre se corriera de placer en su boca. Tan pronto notó como el semen inundaba su boca, la ninja se fundió en un intenso orgasmo. Ambos se tumbaron sobre la cama agotados. Al cabo de unos minutos el secuestrador calvo abrió la puerta y preguntó al hombre qué tal había sido la experiencia.</p>



<p>-Inmejorable. Ninguna virgen me hubiera dado el placer que esa experimentada belleza me ha dado. Ese líquido vuestro realmente hace milagros. La experiencia ha valido con creces cada dólar que os he pagado- Respondió el hombre mientras se vestía y abandonaba la habitación.</p>



<p>Al cabo de un rato, otros dos secuestradores abrieron la puerta, volvieron a esposar a Amy y la condujeron por el pasillo hasta una sala con duchas. Allí, metieron a la ninja en una de ellas y sin quitarle su máscara empezaron a enjabonarla y a limpiarla. El contacto de las manos enjabonadas de los secuestradores sobre la fina piel de Amy volvió a encender a la ninja, que empezó a frotar sus piernas con las de los secuestradores. Ambos tipos se sumaron a la fiesta, se desnudaron y se metieron en la ducha con la ninja. La esposada chica realizó una felación a ambos mientras el agua se deslizaba por sus cuerpos, mientras los tipos jugaban con sus dedos en su vagina provocándole varios orgasmos.</p>



<p>Una vez terminada la relajante y estimulante ducha, secaron el cuerpo de Amy con una toalla y volvieron a conducir a la desnuda heroína hasta la celda donde la esperaban ambas chicas que le preguntaron preocupadas qué habían hecho con ellas. Amy se sentía demasiado cansada para responder y tampoco sabía bien qué había pasado. La ninja se sentía confundida, un tipo por el que no sentía ninguna atracción sexual la había hecho gozar como pocos y a mayor abundamiento había gozado en la ducha con dos de sus secuestradores. Únicamente dijo a ambas chicas que no le habían hecho daño, para no preocuparlas. Agotada, Amy no tardó en volver a dormirse.</p>



<p>Al cabo de un rato que Amy no pudo precisar si fueron horas o minutos, el hombre calvo abrió la celda.</p>



<p>-Nos vas a hacer ricos a todos. ¿sabes la de solicitudes para tí que hemos recibido en el poco tiempo que llevas anunciada en el mercado? Hemos subido nuestra tarifa inicial y la gente sigue dispuesta a pagar auténticas fortunas para gozar de la famosa Shadow Angel. Alegra esa cara, todo el mundo se ha interesado por tí y nadie ha solicitado a tus dos compañeras. Con lo que nos harás ganar, compensarás con creces lo que nos cuesta mantenerlas a ellas.</p>



<p>Amy por toda respuesta dirigió una mirada resignada a su captor. &#8220;Al menos mientras me porte bien parece que esas chicas estarán a salvo&#8221; Pensó mientras dos tipos entraron y la liberaron de la cadena que la sujetaba a la pared. La levantaron por los brazos y la condujeron fuera de la celda, al pasillo gris.</p>



<p>-Esta vez no tendrás que esforzarte mucho, únicamente deberás estar muy quietecita.- Dijo el calvo mientras abría una puerta.</p>



<p>Amy no sabía como tomarse aquellas palabras. Dentro de la puerta había una habitación sin ventanas, distinta de la que había estado antes. En el centro había una mesa baja con varios cojines alrededor.</p>



<p>Los dos tipos empujaron a Amy hacia el interior y la obligaron a tumbarse boca arriba sobre la mesa. La chica obedeció sin oponer resistencia “no se ni dónde estoy, cuantos criminales hay aquí dentro ni que armas llevan, ni siquiera se si tienen más rehenes. Tengo que seguirles el juego hasta tener claras mis opciones” pensó la heroína mientras la ataban firmemente a las patas de la mesa. El calvo comprobó las ataduras y ordenó salir a los otros dos.</p>



<p>&#8211; Te vas a comportar. Recuerda que a la menor queja por parte de un cliente, tus dos amigas lo pasarán realmente mal.- Le recordó antes de abandonar la habitación.</p>



<p>Amy se quedó sola unos minutos, pensando en qué le deparaba el futuro próximo cuando dos chicas desnudas entraron en la habitación llevando varias bandejas que depositaron en la mesa. En las bandejas había toda variedad de sushi distintos. Amy no pudo evitar que se le hiciera la boca agua al ver la comida ¿cuánto hacía desde que había comido ese arroz? ¿Horas, días…?</p>



<p>Las chicas con habilidad fueron colocando las distintas piezas de sushi sobre el cuerpo de Amy, cubriendo sus pechos, su ombligo y su pubis. La japonesa enseguida descubrió que le tenían preparado, en Japón había escuchado hablar de los “body sushi” lo que nunca habría imaginado es que ella, miembro de la aristocracia japonesa, participaría en uno y menos de esta forma.</p>



<p>Al terminar de colocar todas las piezas, las chicas dejaron varios vasos y botellas de sake sobre la mesa. Colocaron una mordaza en forma de aro en la boca de Amy y se retiraron. Minutos después entraron en la habitación cinco tipos de unos 50 años de edad, sonriendo al ver el espectáculo que se ofrecía.</p>



<p>&#8211; Eso es mucho mejor de lo que imaginaba.- Dijo uno deleitándose con la mirada.</p>



<p>Acto seguido, los cinco se sentaron en los cojines, y empezaron a degustar las piezas de sushi. Divertidos, con sus palillos iban pellizcando la piel de Amy mientras comían las piezas. La chica contemplaba indefensa como empezaron por las que cubrían su barriga. Verlos comer hacía la boca agua a la japonesa, que empezaba a tener hambre.</p>



<p>Uno de los tipos vertió un vaso de salsa de soja sobre el pecho de Shadow Angel, para diversión del resto, que empezaron a comerse los sushi de sus pechos. Divertidos pellizcaban los pezones de la indefensa heroína y se reían al ver como se le endurecían.</p>



<p>-Mira, parecen caramelitos.- Dijo uno para acto seguir succionar un pezón.</p>



<p>Amy no esperaba aquello y no pudo evitar estremecerse, aunque tuvo que contenerse para no tirar el resto de piezas sobre su cuerpo. Si tiraba las piezas de sushi seguro que los clientes se quejarían al calvo y entonces Rachel y Rebecca lo pasarían realmente mal. Por otro lado, la sensación de la salsa de soja escurriéndose por su cuerpo, la sensación de los palitos al pellizcar su piel y el hecho que empezaran a jugar con sus pezones, empezaba a excitar a Amy.</p>



<p>Amy intentó disimular el placer que sentía pero su cuerpo la traicionó.</p>



<p>-Chicos parece que aquí tenemos una dulce salsa.- Dijo un tipo mientras metía un palillo en su vagina sacándolo impregnado en los fluidos de la chica.</p>



<p>Aquello divirtió aún más a los clientes que empezaron a meter las piezas de sushi por su vagina antes de ingerirlas. El hecho que jugaran con su cuerpo de aquella manera, mientras comían, excitó aún más a Amy.</p>



<p>-Combina perfecto con el salmón.- Dijo uno mientras &#8220;mojaba&#8221; el sushi en su vagina y lo acercó a los labios de la chica.- Toma, prueba tu también.</p>



<p>Amy sacó su lengua hacia la pieza de sushi que se le ofrecía, sin importarle el espectáculo que estaba dando. Su lengua cató el sabor del salmón mezclado con sus propios fluidos y justo cuando Amy iba a introducir la pieza en su boca el hombre la retiró con una sonrisa.</p>



<p>&#8211; ¿Tienes hambre? ¿O sed?- Dijo el tipo mientras se comía la pieza de salmón y agarró una de las botellas de sake acercándola a la boca de la ninja, vertiendo poco a poco su contenido.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/90379514/90379514_066_c153.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El aro que tenía a modo de mordaza impidió a Amy cerrar la boca, sin poder hacer otra cosa, empezó a tragar el alcohol. Aquello parecía divertir a los tipos.</p>



<p>&#8211; Creo que nuestra chica tiene mucha sed.- Dijo otro tipo mientras introducía el cuello de otra botella de sake por la vagina de Amy, vertiendo su contenido en ella.</p>



<p>Al notar el cuello de la botella de sake en su vagina, Shadow Angel se estremeció de placer, intentó gemir pero el alcohol que iban vertiendo en su boca lo impidió. Bebió y bebió hasta vaciar la botella.</p>



<p>Los tipos acto seguido empezaron a introducir en la boca de la heroína varias piezas de sushi que previamente habían impregnado con los fluidos y el alcohol que fluía por su vagina. Amy notaba como su cuerpo se encendía y se excitaba por momentos y no sabía si achacarlo únicamente a la ingesta de alcohol.</p>



<p>Amy contempló con hambre como los hombres terminaban de devorar todas las piezas de sushi de su cuerpo. Acto seguido vertieron el resto de sake sobre ella y empezaron a beberlo a sorbos sobre su cuerpo. Notar como las bocas y las lenguas de los cinco tipos iban succionando y lamiendo todo su cuerpo excitó aún más a la japonesa. Para el colmo, otro tipo no dejaba de jugar con los palillos con su clítoris y su vagina encendiéndola aún más si cabe. Otro tipo empezó a meter unos palillos en la boca de la heroína, jugando con su lengua mientras disfrutaba viendo como babeaba excitada.</p>



<p>Shadow Angel notaba como crecía su temperatura corporal, se moría de hambre en todos los sentidos de la palabra. Las piezas de sushi que le habían dado eran insuficientes para calmar su hambre y la forma en que la estimulaban con los palillos y sus lenguas volvía loca a la ninja.</p>



<p>Cuando la chica estuvo a punto de alcanzar el orgasmo, se abrió la puerta y entró el calvo.</p>



<p>-Lo siento chicos, se acabó el tiempo por el que pagaron. Espero que disfrutaran de la cena- Dijo sonriente el calvo mirando a Shadow Angel.</p>



<p>Los cinco tipos afirmaron que era la mejor comida que habían probado nunca y que valió la pena cada dólar invertido y abandonaron la habitación.</p>



<p>Otros dos tipos entraron y desataron a Amy y volvieron a colocar sus manos esposadas a su espalda. Para decepción de la ninja, ninguno de ellos intentó aprovecharse de ella y esta vez no la condujeron a las duchas sino que la llevaron directamente a su celda. La chica, aún bajo los efectos del alcohol, no se podía mantener en pie. Los dos tipos entre risas la sujetaron por los hombros. La heroína se sentía completamente frustrada sexualmente, la habían interrumpido justo en el momento más álgido de placer, segundos antes de alcanzar el orgasmo y nadie parecía dispuesto a complacerla por mucho que la japonesa se lo implorara con la mirada.</p>



<p>Cuando la volvieron a encadenar a la pared de la celda, la excitación de Amy estaba lejos de haber remitido. Cuando cerraron la celda, Amy sin importarle lo que pensaran las otras chicas, intentó darse placer a si misma. Frustrada al ver que de ninguna forma conseguía masturbarse con sus manos porque la cadena no daba suficiente de sí, intentó hacerlo con sus pies. Haciendo gala de una flexibilidad muscular impresionante, la chica consiguió llevar un pie hasta su vagina e intentó darse placer. Para su frustración, la postura era demasiado incómoda como para permitirle llegar al orgasmo. Frustrada, la chica soltó una queja. Las dos chicas la miraron preocupadas.</p>



<p>-¿Te ocurre algo?- Preguntó Rebecca.</p>



<p>-No&#8230; nada es solo que&#8230;-balbuceó Amy, aún bajo los efectos del alcohol. Aunque desistió de mentir, era obvio lo que le pasaba y no tenía sentido ocultarlo</p>



<p>&#8211; Estos tíos me han excitado hasta lo indecible pero me he quedado a medias y ahora estoy ansiosa por un orgasmo.- Dijo en un arrebato de honestidad.</p>



<p>-Tranquila, déjame a mi.- Respondió Rachel, la rubia, mientras se acercaba a Amy.</p>



<p>La chica, primero con el pie frotó el clítoris de Shadow Angel con suavidad. Aquello arrancó gemidos de placer en la japonesa, pero la rubia era demasiado torpe y no conseguía hacer llegar a la japonesa.</p>



<p>-Por favor, inténtalo con la lengua&#8230;- Le imploró Amy.</p>



<p>Rachel no sabía muy bien como tomarse aquella petición, tampoco nunca había dado placer a una chica ni mucho menos sexo oral. Al principio pensó en negarse, no era el momento ni el lugar adecuado para explorar la sexualidad femenina, pero la mirada de Shadow Angel denotaba claramente que lo estaba pasando realmente mal si no conseguía llegar a un orgasmo. Así que agachándose y llevando su cuerpo al límite de la cadena, la rubia consiguió acercar su lengua al clítoris de Amy.</p>



<p>Primero lamió con suavidad, sin saber muy bien qué hacer. Pero los gemidos de la japonesa le indicaron que iba por el buen camino, así que siguió lamiendo y lamiendo sin importarle tragar sus los fluidos mezclados con alcohol. Hasta que un intenso gemido por parte de la ninja le indicó que había alcanzado su deseado clímax. Aunque no iba a admitirlo, aquello también había excitado a Rachel.</p>



<p>-Gr&#8230;gracias- Le susurró Amy antes de recostarse contra la pared.</p>



<p>Amy estaba completamente confundida, no entendía muy bien que había ocurrido. Se había dejado llevar por el placer y estando prisionera había suplicado un orgasmo a su compañera de celda.</p>



<p>Rebecca se sorprendió a ver que ninguno de los guardias había acudido atraído por los gemidos de Shadow Angel que, aunque los había intentado disimular al máximo, seguro que tendrían que haber escuchado algo. Lo que ingoraban las chicas era que una cámara oculta en el techo de la celda lo había grabado todo. Las chicas volvieron a quedarse dormidas.</p>



<p>Un tiempo indeterminado después</p>



<p>Pasaron varias horas ¿o fueron días? Para Amy, sin tener acceso a ningún reloj ni ningún atisbo de luz solar, se le hacía difícil calcular el tiempo que llevaban encerradas sin que hubieran sacado a ninguna de las chicas salvo para ir al baño. Les traían comida, aunque con frecuencia intermitente, pero lo cierto es que llevaban bastante tiempo sin sacar a Amy ni a ninguna chica para atender a ningún &#8220;cliente&#8221;. Ese tiempo Amy lo empleó intentando trazar un plan de fuga, estudiando la rutina de los distintos secuestradores. Amy había contado mínimo ocho de ellos que se turnaban para vigilarlas, incluyendo al calvo, pero era imposible saber si había más de ellos distribuidos. El pasillo donde había estado era amplio y con muchas puertas que la chica ignoraba donde podían conducir.</p>



<p>Finalmente el calvo abrió la cela, seguido de dos tipos más. Uno llevaba un bulto oscuro.</p>



<p>-Eh! Pensabas que nos habíamos olvidado de tí? Tuvimos que atender un asunto importante que nos obligó a suspender las citas de los clientes. Pero no te preocupes, vuelves a tener trabajo. Esta vez será algo especial.- Dijo con una sonrisa.</p>



<p>Sacaron a Amy de la celda. Uno de los tipos sacó una pistola y apuntó a la celda donde estaban las chicas. Antes que Amy pudiera decir nada el calvo y el otro tipo la llevaron al baño le quitaron las esposas y le entregaron el bulto oscuro. Amy lo cogió y vio que era una especie de mono oscuro pero en lugar de tela estaba compuesto de una fina rejilla. Parecía una burda imitación de su traje de Shadow Angel.</p>



<p>-Póntelo.- Dijo el calvo.- Nada de juegos o nuestro otro amigo hará un nuevo ombligo a tus amigas.</p>



<p>La ninja obedeció sin rechistar. Ante la lasciva mirada de los secuestradores, se puso el burdo mono. Amy se contempló unos segundos en el espejo. El tejido de rejilla no dejaba lugar a la imaginación. Sus pezones sobresalían a través del tejido que tampoco disimulaba su depilado pubis. &#8220;Perfecto Amy, ahora sí que pareces una auténtica prostituta. Suerte que aún conservas tu máscara&#8221; pensó la ninja.</p>



<p>-Te queda mucho mejor que ese estúpido traje que llevabas antes. Deberías replantearte tu indumentaria como heroína- Dijo el calvo burlón.</p>



<p>-Sí, lástima que ya nunca más vas a poder ejercer de heroína&#8230; aunque si vistieras así quizá nos planteamos dejarte salir a &#8220;patrullar&#8221;.- Añadió el otro con una sonrisa.</p>



<p>Esta vez no la esposaron, la cogieron por los brazos y a través del pasillo la llevaron a otra habitación. Al entrar, Amy contempló desesperada una sala sin muebles ni ventanas y en el centro había una chica atada al techo. La chica, que aparentaba unos veinticinco años tenía el pelo castaño y corto, recogido en una coleta. Pero lo que impactó a Amy fue ver que vestía un uniforme de policía.</p>



<p>-Ves? Te dije que tu amada heroína no vendría a tu rescate, que hace tiempo que trabaja para nosotros- Dijo el calvo.</p>



<p>La policía levantó la mirada y desesperada contempló a Shadow Angel. Al principio se negó a creer las palabras del calvo, aquella no podía ser Shadow Angel, seguro que se trataba de una treta. Su máscara parecía auténtica, pero la ropa que vestía era una burda parodia del uniforme de ninja de la heroína. Aquella tenía que ser otra chica cualquiera, pero algo en la mirada de Amy le hizo cambiar de planteamiento. Desesperada la policía, al contemplar una mezcla entre vergüenza, determinación y ansia de venganza en la mirada de la ninja, comprendió que aquellos tipos tenían razón. No se imaginaba como, ni tampoco quería saberlo, pero habían conseguido capturar a la heroína que se había atrevido a oponerse manifiestamente a ellos y que con tantos burdeles clandestinos había acabado.</p>



<p>-Aquí tenemos a nuestra amiga Jill. Ella se creía una superpoli capaz de meternos entre rejas. La descubrimos fisgoneando donde no debía y ahora es nuestra nueva adquisición. Aunque aún no ha aprendido modales. Al revés que tú, que enseguida aprendiste tu lugar, ella se niega a aceptar su destino. Y tú, heroína putita serás la encargada de enseñarle su lugar. Quiero ver como esa agente te suplica un orgasmo.- Dijo el calvo.</p>



<p>Amy lanzó a los tipos una mirada llena de ira, si pensaban que colaboraría en humillar a una agente de policía lo tenían claro. Se habían equivocado de persona. Pero el calvo también tenía claro como convencer a Shadow Angel.</p>



<p>-Hay dos chicas esperando en una celda, que contigo y nuestra agente hacen cuatro. Quizás no necesitamos tantas bocas. Niégate a obedecer tus órdenes y una de esas dos pobres chicas pasará a mejor vida. Te dejo unos minutos para que te lo pienses.</p>



<p>Acto seguido el calvo y el otro tipo abandonaron la habitación y cerraron la puerta con llave. Un fluorescente iluminaba la estancia. Shadow Angel contempló derrotada a la esposada agente de policía. Su uniforme revelaba una prometedora carrera, pese a su juventud, el uniforme que tenía era el de una de las unidades de élite de la policía de Detroit. La agente la miró sin decir nada, entre frustrada y avergonzada. Amy se acercó a ella. Una cámara oculta grababa con todo detalle lo que ocurría en la habitación.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/90379514/90379514_111_36b3.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>La policía miró desafiante a la ninja mientras se le acercaba. No sabía qué le habían hecho para que la poderosa Shadow Angel obedeciera sumisa las órdenes de sus captores, pero pensó que pronto lo descubriría.</p>



<p>Amy empezó a desabrochar la camisa azul de Jill, revelando un sujetador blanco cubriendo unos hermosos pechos. Luego le quitó los zapatos y empezó a desabrocharle el pantalón oscuro. La agente la miraba desafiante pero no se resistía. Amy le bajó los pantalones, revelando una braguita oscura que dejaba la mitad del trasero de la policía al descubierto. Luego la japonesa fue a desabrocharle el sujetador.</p>



<p>Jill dirigió una mirada de furia a la ninja al notar que la iba a desnudar al completo, pero una mirada de súplica por parte de la japonesa hizo que la agente desistiera de cualquier intento de resistirse. Estaba claro que la heroína no lo hacía por gusto y si Jill intentaba resistirse al final sería peor para ambas.</p>



<p>&#8211; Debemos cooperar para escapar de aquí.- Le susurró Jill mientras Amy le sacaba el sujetador por encima de su cabeza.</p>



<p>&#8211; Lo se, pero ahora no podemos hacer nada. Debemos esperar una oportunidad.- Susurró la ninja mientras admiraba los firmes pechos de Jill.</p>



<p>Finalmente Amy quitó las bragas a Jill, revelando un pubis completamente depilado con excepción de una fina línea vertical de vello. Una vez la tuvo desnuda, Amy vaciló, el calvo lo había dejado claro, Jill debía suplicarle un orgasmo o Rebecca y Rachel sufrirían las consecuencias. Las palabras de Jill no dejaron margen a la japonesa.</p>



<p>&#8211; No voy a pasar por eso. Yo no pienso humillarme ante ellos, no voy a suplicar nada. Puedes hacerme lo que quieras pero no les voy a dar esa satisfacción.- Dijo Jill con una mirada llena de determinación.</p>



<p>Amy actuó por instinto. Su experiencia con Felina le habían enseñado lo que debía hacer para que la agente recapacitara y suplicara ante ella. Así que suavemente, empezó a acariciar la espalda de Jill con sus manos mientras besaba su cuello. Poco a poco, sin prisa. Las hábiles manos de Amy fueron acariciando la espalda de la policía, bajando, deteniéndose en su firme trasero, masajeándolo. Mientras los labios de la japonesa descendían por su cuello hasta sus pechos, primero besando y luego succionando los endurecidos pezones de la policía.</p>



<p>El cuerpo de Jill se estremeció al notar el primer contacto de las manos y labios de Amy. La piel entera se le puso de gallina, pero su mirada no mostró emoción alguna. Poco a poco Jill notaba como las hábiles manos y la lengua de la japonesa iban encendiendo su cuerpo. Hizo un esfuerzo para no gemir de placer cuando notó a la japonesa besar sus pezones. En el fondo, el hecho que su admirada heroína estuviera vestida como una prostituta ante ella, que estuviera jugando con su cuerpo de esa forma, excitaba enormemente a Jill.</p>



<p>Shadow Angel continuó descendiendo por el cuerpo de Jill, su boca pasó de los pechos a su barriga, besando lentamente su ombligo redondo. Sus manos descendieron por su trasero y empezaron a jugar con sus labios vaginales. Poco a poco la lengua de la ninja descendió hasta el pubis de la policía, besando suavemente su clítoris y su monte de venus. Amy sonrió al notar como la agente se iba humedeciendo en respuesta a sus carícias.</p>



<p>Jill ya no podía ocultar los gemidos de placer. Ella que nunca había sentido atracción por su mismo sexo, notaba como una chica la estaba encendiendo. Shadow Angel, a la que ella tanto admiraba tenía una habilidad con el sexo femenino que sorprendió a la policía. Su lengua sabía en qué partes detenerse y sus manos qué zonas de su cuerpo estimular. El cuerpo de Jill temblaba de placer, pero su boca no pronunció ninguna palabra. Jill estaba dispuesta a no suplicar. Si estuviera en otro lugar y en otras circunstancias, Jill estaría gozando en grande.</p>



<p>Poco a poco, Amy abandonó la vagina de Jill y descendió sus labios y sus manos por sus piernas, deteniéndose en sus finos pies, lamiendo y succionando cada uno de sus pequeños dedos.</p>



<p>Jill soltó un gemido de exclamación al notar que su vagina perdía la atención de la japonesa, dejándola sin orgasmo. Pero no dijo nada. Sabía dónde estaba y prefería aguantarse las ganas antes que suplicar. Pero las caricias y la lengua de la ninja en sus pies incrementó su excitación.</p>



<p>Poco a poco, Amy dejó los pies de Jill y volvió a subir su lengua por las piernas de la policía. Pero esta vez no se detuvo en su clítoris sino que paso directamente a su barriga y de allí a sus pechos. Sus manos se entretuvieron masajeando el culo de la agente.</p>



<p>Aquello sorprendió a Jill, que esperaba que Shadow Angel volviera a estimular su vagina. En un susurro le pidió que volviera a acariciarla allí.</p>



<p>&#8211; Suplica en voz alta- Fue toda la respuesta de Amy mientras le pellizcó el clítoris con una mano.</p>



<p>Gracias a Felina, Amy sabía que tenía a Jill a punto de caramelo, con una mano acariciaba el clítoris de la policía durante unos segundos, parando justo antes que alcanzara el orgasmo, para continuar unos segundos más y después parar. La mirada de Jill no dejaba lugar a dudas, la policía no aguantaría mucho más.</p>



<p>&#8211; De… acuerdo… Por favor… continua… dame un orgasmo…- Dijo Jill susurrando entrecortadamente.</p>



<p>&#8211; Más alto, no te oigo- Dijo Amy sin dejar de estimular a Jill.</p>



<p>&#8211; Necesito un orgasmo… Por favor… te lo suplico… continua… no me dejes así… no lo soporto.- Suplicó Jill en voz alta entre gemidos.</p>



<p>Acto seguido se abrió la puerta y entró el calvo con dos tipos más aplaudiendo. Uno de ellos era uno de los captores, el otro, tanto Jill como Amy lo reconocieron enseguida. El tercer individuo era un hombre cincuentón, bajito y gordo, con cabellos canos. Su rostro salía en los periódicos, era Tony Malone, uno de los líderes del hampa de Detroit. La policía llevaba años detrás de él sin conseguir ninguna prueba en su contra.</p>



<p>Si Tony Malone estaba detrás de todo aquello, Shadow Angel y Jill estaban muy jodidas, en todos los sentidos de la palabra.</p>



<p>&#8211; Bravo, bravo. Menudo espectáculo. Realmente debo felicitarte, esta vez te has superado. Dos de mis mayores enemigas pasándoselo en grande.- Dijo Tony al calvo.- Por favor chicas continuad.</p>



<p>Amy vaciló. No iba a darles ese gusto. No iba a humillarse ante Tony Malone, quizás este era el momento que había estado esperando, podía dejar KO al calvo y al otro tipo y coger a Tony de rehén, sería su billete de salida. Las palabras del calvo frustraron sus planes.</p>



<p>&#8211; Hay varios tipos apuntando a tus amigas. Al menor ruido que oigan, a la mínima que entre alguien en el cuarto de celdas les pegaran un tiro. Créeme, te conviene continuar lo que estabais haciendo.</p>



<p>“Malditos” pensaron ambas chicas, sabiendo que no tenían más opciones. Amy continuó masturbando a Jill con la mano.</p>



<p>&#8211; No no, eso ya lo he visto. Quiero ver como la poderosa Shadow Angel le come el coño a nuestra mejor agente de policía.- Dijo Tony.- Por cierto, bonito traje, te queda mejor que ese tan oscuro que acostumbrabas a llevar.</p>



<p>Tragándose la vergüenza, Amy bajó su boca hasta el pubis de Jill y empezó a lamer su clítoris. Ahora sí que le interesaba terminar cuanto antes. Haciendo gala de una habilidad sorprendente con la lengua, en pocos minutos tuvo a Jill gritando de placer mientras se corría en la boca de la ninja. La policía intentó resistir, no quería darle el placer a Tony Malone de correrse ante él, pero la habilidad sorprendente de la ninja pudo con ella. Los tres criminales aplaudieron sonriendo al ver la escena.</p>



<p>&#8211; Creo que las chicas ya están preparadas para el show final.- Dijo Tony.- Hagan los preparativos, voy a hacer unas llamadas.</p>



<p>El calvo y el otro tipo volvieron a esposar a Amy y la llevaron de vuelta a su celda. Decepcionada, comprobó que en el cuarto de las celdas había cuatro tipos con pistola apuntando a Rachel y Rebecca.</p>



<p>&#8211; ¿Que pretendéis hacer con nosotras? ¿Qué vais a hacer con Jill?- Gritó Amy mientras la volvían a encadenar en la celda.</p>



<p>&#8211; Shhh… sorpresa!… Solo te voy a decir que te vamos a hacer famosa.- Dijo el calvo antes de cerrar la puerta.</p>



<p>Minutos después trajeron a las chicas un cuenco con arroz y agua, que las tres devoraron en tiempo récord. Pasaron varias horas solas, sin decir nada, hasta que escucharon como se abría la puerta. El calvo y otros dos tipos entraron y sacaron a Rebecca y Rachel de la celda.</p>



<p>-¡Esperad! ¿Qué vais a hacer con ellas? Cualquier cosa que pretendáis lo haré yo, mucho mejor, las veces que queráis. ¡Ya os lo he demostrado!- Dijo Amy gritando intentando impedir que se llevaran a las chicas.</p>



<p>&#8211; Tranquila, hoy todas vais a formar parte de la función. Pronto vendremos a por tí, que tantas ganas de protagonismo tienes. Vas a ser la reina del evento&#8230; La estrella revelación- Dijo el calvo mientras cerraba la puerta de la celda, dejando a Shadow Angel totalmente sola, sumida en sus pensamientos.</p>



<p>Al cabo de un tiempo, volvieron a entrar el calvo y otros dos tipos, llevando un fardo oscuro.</p>



<p>Uno de los tipos le quitó las esposas a Amy mientras otro le arrojaba el bulto oscuro.</p>



<p>-Póntelo! Aunque preferimos el nuevo modelo que llevas, órdenes son órdenes.- Dijo el tipo.- Y no intentes nada, no queremos hacer sufrir a tus amigas, ¿verdad?</p>



<p>Amy recogió el bulto del suelo y sorprendida vio que se trataba de su uniforme, excepto sus guantes, sus botas, su ropa interior, su katana y sus artilugios. Sin decir nada, se quitó el vestido de red y se enfundó en su traje. El contacto de su piel con la resistente tela de su uniforme la reconfortó. Amy no entendía nada, pero seguramente no le tenían preparado nada bueno.</p>



<p>-Ven!.- Dijo uno de los tipos que condujo a Amy por el pasillo hasta la puerta del final. Cuando abrió la puerta Amy se quedó paralizada, sorprendida.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/90379514/90379514_099_ad05.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Dentro había una sala enorme, repleta de mesas, sentados en esas mesas habían los principales líderes del crimen de Detroit. Traficantes, proxenetas, mafiosos, secuestradores, ladrones, matones&#8230; También había todo tipo de corruptos, policías, políticos, jueces&#8230; Lo mejor de cada casa. En el centro, iluminada con un foco, había una tarima con una barra metálica en el centro. Varias chicas desnudas atendían las distintas mesas, sirviendo copas y canapés además de complacer los deseos de los distintos maleantes. Amy observó a Jill, la policía, en una mesa junto a tres tipos, realizando una felación a uno mientras con sus manos masturbaba a los otros dos. En otra mesa estaba el odioso calvo, junto a Rachel y Rebecca mirando a Amy fijamente, con una pistola en la mano que apuntaba alternativamente a la cabeza de las chicas, dejando claras sus intenciones. Tony Malone estaba solo en una mesa rodeado de chicas desnudas.</p>



<p>Justo al lado de la puerta Amy comtempló horrorizada varios DVD&#8217;s con varias imágenes suyas a modo de caratula. Una mostraba a Shadow Angel en la cama con el tipo regordete con el que había estado al principio, otra mostraba a Shadow Angel en la ducha practicando una felación a sus captores, otro contenía una imagen de Shadow Angel desnuda y atada en una mesa con varias piezas de sushi en su cuerpo, otra con Shadow Angel en una celda con Rebecca lamiendo su vagina, y otra mostraba a Shadow Angel desnudando a una indefensa Jill. &#8220;Malditos&#8221; masculló Amy. Todas las miradas de los maleantes convergían en la heroína que acababa de entrar en la sala. A través de un megáfono una voz empezó a hablar.</p>



<p>&#8220;<em>Bienvenidos todos amigos al show final. Nuestra querida heroína, Shadow Angel va a demostrar ante ustedes que ha dejado de ser un peligro para vuestros negocios. Nuestra valiente heroína ha encontrado en el negocio de la prostitución su nueva forma de vida. Prueba de ello todos ustedes saldrán de aquí con la filmografía completa de Shadow Angel, cinco excelentes DVD&#8217;s donde veréis a nuestra preciosa heroína actuando como mejor le gusta. En el fondo, que tiene alma de prostituta ya lo sabíamos todos, ¿verdad?. Pero el principal espectáculo lo van a contemplar ustedes en directo, para vuestro deleite, la hermosa y poderosa heroína Shadow Angel va a desnudarse ante vuestras miradas. Y cuando digo desnudarse me refiero a que va quitarse toda pieza de ropa que lleve, incluida su preciosa máscara. Así que&#8230; señores hagan sus apuestas, quién se esconde bajo esa oscura máscara? ¿Será una chica cualquiera? ¿Una agente de la ley? ¿Una miembro de alguna organización secreta? ¿Ocultará su rostro para esconder una identidad famosa? ¿Reconoceremos enseguida a la chica o será una completa desconocida? Y lo mejor de todo, después del show todos los presentes vais a poder disfrutar a solas con nuestra heroína, sin más limitaciones que vuestras propias fantasías</em>&#8220;</p>



<p>-Estáis de coña si creéis que voy a pasar por eso- Masculló Amy a los tipos que tenía detrás.</p>



<p>-Créeme, vas a hacer todo cuanto has escuchado, a la menor vacilación nuestro amigo de allí va a meter una bala entre ceja y ceja a una de tus amigas. Créeme que lo hará, no necesita a ambas, así que como no subas ahora mismo a la tarima ya te puedes despedir de una de ellas.</p>



<p>Amy no tenía ninguna opción, sin ninguna arma a mano no tenía ninguna alternativa. Lentamente y muerta de vergüenza entró en la sala y se dirigió a la tarima. La falta de ropa interior hacía que su uniforme no dejara mucho espacio para la imaginación. Un murmullo recorrió la sala mientras Shadow Angel subía a la tarima, la chica notó las miradas de lujuria de todos los presentes clavada en ella. Era consciente que su uniforme marcaba sus pezones, su culo y sus labios vaginales como si estuviera desnuda. La música empezó a sonar.</p>



<p>Amy empezó a bailar al ritmo de la música, intentando ganar tiempo, pero el público quería ver más. El calvo dirigió su arma hacia la cabeza de Rebecca, aquello hizo reaccionar a la ninja, que sensualmente empezó a quitarse la camiseta. Poco a poco fue subiendo la prenda para deleite de los presentes. Cuando se la quitó, escuchó los silbidos de los maleantes al contemplar sus hermosos senos. Toda la atención estaba centrada en ella. Amy dirigió sus manos a sus mallas y poco a poco fue bajándose la prenda, mostrando a los presentes su hermoso trasero y su rasurado pubis con su cada vez más famoso tatuaje. Antes de quitarse su máscara, la heroína dio un par de vueltas en la vara y haciendo gala de su extraordinaria agilidad, la subía y la bajaba, haciendo todo tipo de piruetas y acrobacias para deleite de los presentes que estaban asombrados. En la mente de Amy se empezaba a tramar un plan.</p>



<p>Sensualmente se deslizó por la barra y a cuatro patas se dirigió hacia la mesa que tenía enfrente, maullando como una gatita. El tipo que tenía enfrente dirigió sus manos hacia sus senos, con un gesto ágil, la heroína se retiró.</p>



<p>-Miau! Chico travieso, no vas a ofrecer algo de beber a la gatita primero?- Dijo Amy con una sonrisa.</p>



<p>El tipo sin dudarlo cogió una copa de champán de la mesa y la acercó a la heroína, cayendo de lleno en su trampa. Amy al ver la copa delante de sus narices no vaciló ni un segundo. Con un gesto ágil pegó una patada a la copa que, con una precisión digna de un futbolista de primera división, fue a estrellarse en la cara del calvo que sujetaba la pistola.</p>



<p>El calvo ni lo vio venir. Al notar la copa estrellarse en su cara, apartó la pistola del rostro de las chicas y se dirigió la mano a la cara, para detener la hemorragia. Inmediatamente se dio cuenta de su error pero ya era demasiado tarde.</p>



<p>Con una rapidez felina, Shadow Angel saltando de mesa en mesa se plantó frente al calvo y de una patada le quitó el arma de las manos. Todo sucedió tan rápido que los delincuentes no tuvieron tiempo para reaccionar.</p>



<p>-¡Salid!- Gritó Amy a las chicas mientras arrojaba la pistola del calvo a una sorprendida Jill, que la cogió al vuelo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/90379514/90379514_243_3174.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Acto seguido dos tipos entraron por la puerta apuntando a la ninja con sus pistolas, pero no tuvieron tiempo a apretar el gatillo. Con precisión asombrosa Jill los derribó de dos disparos. A partir de allí, se desató el caos.</p>



<p>Los malhechores se levantaron de las sillas y fueron a por la ninja, algunos llevaban armas de fuego, otros cuchillos y otros cogieron botellas, patas de mesa o cualquier cosa que tuvieran a mano. Los números no pintaban bien para la ninja.</p>



<p>Por el rabillo del ojo, Amy vio como una desnuda Jill abandonaba la sala a toda velocidad. &#8220;Cobarde&#8221; pensó. Aquello dejaba a Shadow Angel sola contra la flor y nata de la delincuencia de Detroit.</p>



<p>La ninja torció una sonrisa. Ellos no lo sabían, pero eran como conejos con un tigre en su madriguera. Sin mostrar ninguna vergüenza por su desnudez, Shadow Angel empezó a patear y golpear a los que tenía más cerca, haciéndoles soltar las armas de las manos y dejando algunos inconscientes en el suelo.</p>



<p>Al ver a un tipo apuntándola con una pistola, la ninja se cubrió con una mesa, y cogiendo una bandeja del suelo la lanzó con mortal precisión contra el brazo armado del tipo, que soltó el arma. Acto seguido, cogió una silla y la estrelló contra los dos tipos que venían corriendo hacia ella blandiendo sendos cuchillos. En medio de la refriega Amy tuvo una idea, cogió una botella de licor y la estrelló contra la pila de DVD&#8217;s, para acto seguido lanzar un cigarro encendido que encontró en el suelo. La ninja observó satisfecha durante un segundo como la pila de grabaciones ardía como si fueran hojas secas.</p>



<p>La ninja no tuvo ni un segundo de descanso, otros dos tipos la golpearon con un taburete y la heroína se vio de bruces al suelo. Pero la chica estaba lejos de ser derrotada, con un par de patadas bien dirigidas, los dejó a ambos fuera de combate. Un grito a su espalda la hizo girarse.</p>



<p>-¡Cógelo!- Le dijo Jill desde la puerta mientras le lanzaba algo. Al parecer la policía había aprovechado para encontrar y enfundarse su uniforme. Des de la puerta disparó a dos maleantes que se dirigían hacia la ninja.</p>



<p>Con una sonrisa de satisfacción en la cara, Amy recogió lo que le había lanzado Jill. Se trataba de su katana y su cinturón. &#8220;Así que no eres tan cobarde al fin y al cabo&#8221; pensó la heroína. Aquello cada vez se ponía mejor.</p>



<p>Shadow Angel sacó un par de bombas de humo de su cinturón y las lanzó. Acto seguido lanzó un shuriken contra el foco central, dejando la sala iluminada únicamente por las tenues lámparas de las mesas. Ahora en esa semioscuridad, la ninja tenía toda la ventaja.</p>



<p>Guiándose por los gritos de confusión de los mafiosos, la chica fue repartiendo golpes y estocadas, desarmando a los delincuentes con que se cruzaba. Esquivando las balas, con dos shuriken bien lanzados, desarmó a dos individuos que disparaban con subfusiles. Cuando vio que la mayoría de malhechores estaban desarmados y fuera de combate, la ninja dedicó unos segundos a recuperar su traje. Al notarse otra vez cubierta por la resistente tela de su uniforme, la ninja sintió recuperar todas sus fuerzas, cuando acto seguido una potente luz la deslumbró.</p>



<p>-¡Alto! ¡Quieta y manos arriba! ¡Todo el mundo quieto!- Gritaron varias voces. Amy no se movió.</p>



<p>En la sala entraron multitud de agentes de policía. Jill cuando salió desnuda de la sala, no solo había recuperado su uniforme y las armas de Shadow Angel sino que había encontrado una salida al exterior desde la que alertó de su situación a sus compañeros. Después de dar aviso, volvió a entrar para ayudar a la heroína.</p>



<p>Ahora lo mejor de la policía de Detroit, la incorruptible unidad de élite estaba deteniendo a los derrotados malhechores. Detrás de los agentes, Amy vio a Jill, protegiendo a Rebecca, Rachel y las demás chicas. Todas habían podido abandonar la sala y ninguna había salido herida. Amy suspiró aliviada, todo había terminado bien.</p>



<p>-¡Usted! ¡deberá identificarse y acompañarnos a comisaría!- Dijo a Amy un corpulento policía.</p>



<p>La heroína no había previsto aquello, no tenía ninguna intención de ir a la comisaría y prestar declaración, ello implicaría tener que revelar su identidad secreta a los agentes. Rápidamente, su mente trazó un plan.</p>



<p>Discretamente, mientras Shadow Angel levantaba las manos, sacó de su cinturón la última bomba de humo, lanzándola contra el suelo. Antes que los agentes pudieran reaccionar, la ninja lanzó un garfio hacia los conductos de ventilación del techo y en un salto ágil subió y se metió en ellos. Dejando sorprendidos a los policías.</p>



<p>Por suerte para Shadow Angel, los conductos de ventilación eran suficientemente amplios como para permitir a la heroína pasar por ellos. Amy subió y subió hasta que vio luz solar por una reja. De una patada la abrió y salió al exterior. La luz del sol la deslumbró, desorientándola unos instantes. Amy se encontraba en una azotea de un almacén abandonado cerca del río. La heroína agotada, se sentó al borde de la azotea contemplando el brillo del sol sobre el agua.</p>



<p>Aunque el tiempo que había estado prisionera había sufrido mucho, y había llegado a perder la esperanza durante algunos instantes, finalmente todo había terminado bien. Pensándolo mejor había terminado mejor que bien. La policía había pillado con las manos en la masa a los principales líderes criminales de la ciudad, con las evidencias que había en ese antro, les costaría evitar la cárcel. Aquél había sido un duro golpe contra el hampa de Detroit, descabezando las principales mafias y grupos delincuentes. Además todas las chicas habían sido rescatadas ilesas. Shadow Angel tenía motivos para sentirse orgullosa. Al cabo de unos minutos se levantó y se dirigió a su apartamento, agotada. No sabía cuánto tiempo había estado en manos de esos secuestradores, para Amy había sido una eternidad.</p>



<p>Universidad de Detroit, martes por la mañana</p>



<p>Los periódicos de la mañana y los noticieros de la televisión no hablaban de otra cosa. El duro golpe que la policía había atestado al crimen organizado de Detroit el día antes Tony Malone y los principales líderes criminales de la ciudad habían sido detenidos. La policía había encontrado tdo tipo de pruebas y evidencias contra ellos.</p>



<p>Aún así, Amy acudió a la universidad con un nudo en la garganta. No podía creerlo, había estado secuestrada más de tres días enteros. Tres días en manos de esos malditos secuestradores. Tres días que a ella le habían parecido semanas, y ahora que lo recordaba, precisamente ese fin de semana había hecho planes con sus amigos. Su teléfono tenía multitud de llamadas perdidas y mensajes que no había contestado. Al verla entrar en la cafetería a primera hora, sus amigos se levantaron y fueron a abrazarla.</p>



<p>-¿Qué te pasó Amy? Estuviste desaparecida tres días- Dijo Elsa, una chica bajita y tímida.</p>



<p>-Nos tenías muy preocupados, ni siquiera contestaste a nuestras llamadas.- Dijo Claire, una chica pelirroja, abrazándola fuertemente.</p>



<p>-Fuere lo que fuere, me alegra verte sana y salva.- Dij Tom, un chico alto y rubio, mientras le daba un cariñoso beso en la frente.</p>



<p>Ese beso devolvió a Amy a la realidad, haciendo que olvidara el infierno por el que había pasado.</p>



<p>-Lo&#8230; siento chicos&#8230; es que me puse enferma, no me he podido mover de la cama en todos esos días.- Respondió Amy. Como excusa era muy mala, pero era la mejor que se le había acudido. Amy deseaba poderles contar la verdad a sus amigos, su preocupación era sincera y no merecían sus mentiras. Estaba convencida que todos guardarían su secreto, pero aquello era una carga que la chica no quería compartir con nadie. No quería cargar en los hombros de sus amigos la responsabilidad de conocer la identidad de Shadow Angel.</p>



<p>-Pero al menos podrías haber mirado el teléfono. Pensábamos que te habían secuestrado o algo peor.- Dijo Mike, un chico con pintas de surfista.</p>



<p>Aquello hizo sonreír a Amy.</p>



<p>-No pasó nada, me encontraba tan mal que ni siquiera tenía fuerzas para coger el teléfono. Ahora me encuentro mejor. Gracias por preocuparos por mí, sois los mejores amigos que podría tener.- Respondió la japonesa.</p>



<p>-Nos alegramos que estés bien.- Dijo Rubén, un chico con aspecto desaliñado.- Esta noche celebraremos tu regreso y brindaremos por tu salud. Conozco un sitio que hacen un sushi estupendo.</p>



<p>-Creo… que no me apetece mucho comer sushi en una buena temporada…. Parte de mi malestar de esos días creo que fue por comer sushi en mal estado. Pero… Que tal una hamburguesa?- Respondió Amy.</p>



<p>Sus amigos respondieron que sí al unisono y entraron en clase. Antes de entrar, Tom la abrazó fuertemente en el pasillo.</p>



<p>-Me tuviste muy preocupado, estuve a punto de llamar a la policía. No sabes como le alegra que estés bien.- Dijo dando un apasionado beso a Amy.</p>



<p>-Tom! que nos estan viendo.- respondió divertida la japonesa para acto seguido ser ella la que besaba al chico.- No debes preocuparte, soy perfectamente capaz de cuidarme sola. ¿Sabes? Quizá te puse a prueba. Me gusta ver que en esos días no te has buscado otra chica.</p>



<p>Amy no dio pie a que Tom pudiera responder, y con una sonrisa picarona en el rostro entró en clase.</p>



<p>Epílogo</p>



<p>Mientras los delincuentes eran detenidos y una cansada Shadow Angel se dirigía a su apartamento, otro individuo se movía oculto. Entre las cloacas, un hombre huía, con una mano se sujetaba la frente, en la que un tosco vendaje intentaba contener la hemorragia causada por una herida cortante. El individuo, un hombre calvo, sujetaba varios DVD&#8217;s con la carátula chamuscada mientras mascullaba &#8220;Me las pagarás, Shadow Angel&#8221;.</p>



<p>Oculto y desconocido por todos excepto por cierto individuo calvo, en la sala donde se había producido el combate con Shadow Angel, había un pequeño túnel, oculto bajo una mesa, que conducía a las cloacas. Sabiendo que la batalla estaba perdida, el calvo había podido salvar algunos DVD&#8217;s del fuego y en medio de la pelea había podido escapar sin ser visto. &#8220;Aquello no quedaría así&#8221; se decía a si mismo.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/91/90379514/90379514_150_9dd9.jpg" alt="" width="766" height="511"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap. 5 Los tentáculos de la Medusa&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Dec 2021 19:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Universidad de Detroit. Viernes Amy llevaba unos días con un humor de perros y sus amigos no entendían qué le pasaba. En las últimas semanas tres profesores de la universidad habían sido asesinados. Tres asesinatos que habían ocurrido enfrente de sus narices y no tenía ninguna pista sobre el móvil del crimen ni la conexión entre las víctimas. Únicamente conocía la causa de la muerte, una potente toxina inyectada en el cuello a través de algún tipo de aguijón o jeringuilla Aquel día Amy estaba especialmente de mal humor, no solo no tenía ninguna pista sino que además sus amigos [&#8230;]]]></description>
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<p>Universidad de Detroit. Viernes</p>



<p>Amy llevaba unos días con un humor de perros y sus amigos no entendían qué le pasaba. En las últimas semanas tres profesores de la universidad habían sido asesinados. Tres asesinatos que habían ocurrido enfrente de sus narices y no tenía ninguna pista sobre el móvil del crimen ni la conexión entre las víctimas. Únicamente conocía la causa de la muerte, una potente toxina inyectada en el cuello a través de algún tipo de aguijón o jeringuilla</p>



<p>Aquel día Amy estaba especialmente de mal humor, no solo no tenía ninguna pista sino que además sus amigos ante su mal carácter la estaban evitando. Al finalizar las clases al mediodía, Amy se dirigió al comedor de la facultad, rellenó una bandeja con lo que le apetecía y fue a sentarse con sus amigos en su sitio habitual. Al dirigirse allí, casi deja caer la bandeja de la sorpresa.</p>



<p>Junto con sus amigos, al lado de Tom y cogiéndole del brazo había una chica que Amy no había visto nunca. Parecía algo más joven que la japonesa, quizá de uno o dos cursos menos, con una abundante melena rubia y unos preciosos ojos azules. Pero no era ni su cabellera ni sus brillantes ojos lo que Tom miraba en la chica, Tom tenía la mirada fija en el generoso escote de la rubia, que mostraba unos grandes y firmes senos. La chica le decía algo a Tom y él, sin apartar la mirada de sus pechos sonreía. La verdad es que no era solo Tom, Ruben y Mark tampoco podían apartar la mirada de ese hipnotizante escote.</p>



<p>“Joder! Todos los tíos son iguales, les pones un buen par de tetas delante y pierden el mundo de vista” pensó Amy molesta. Aunque la japonesa no lo reconociera, ella también se había quedado embobada mirando los senos de la chica. “Esos pechos son de otra dimensión” pensó. Fueron las palabras de la chica las que sacaron a Amy de sus pensamientos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/113/14870413/14870413_008_b2f1.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Me gustas mucho Tom. ¿Quieres que follemos?- Dijo la rubia sin pudor alguno, haciendo sonrojar al chico y a toda la mesa.</p>



<p>Aquellas palabras sacaron a Amy de sus casillas. Todo el mal humor que iba arrastrando durante esos días afloró en unos instantes. Con una expresión visiblemente enfurecida Amy se acercó a la mesa.&nbsp;</p>



<p>&#8211; Ho… Hola Amy, quiero presentarte a… Marina.- Dijo Tom balbuceando. Pero Amy no le hizo ni caso.</p>



<p>&#8211; Mira niña no se quién eres pero no puedes ir así por la vida.- Dijo Amy mientras agarraba a la rubia por el hombro con intención de levantarla de la mesa.</p>



<p>Pero para sorpresa de Amy, al intentar levantar a la chica, no solo la levantó sino que, como si Amy tuviera una fuerza sobrehumana, la chica salió despedida y fue a dar de bruces en el suelo. “Imposible! No he hecho tanta fuerza, esa chica parece pesar menos que una pluma” pensó Amy sorprendida. Pero el mal ya estaba hecho, sin tener esa intención, la japonesa había tirada a la rubia al suelo. La gente de las mesas de alrededor se giraron sorprendidos para ver que había pasado.</p>



<p>&#8211; Amy, se puede saber qué mosca te ha picado?- Dijo Tom enfadado mientras se acercaba a la chica.- ¿Estás bien Marina?</p>



<p>Al parecer a la chica le dolía horrores el brazo, se lo sujetaba con una muesca de dolor en la cara.</p>



<p>&#8211; Imposible, no he hecho tanta fuerza&#8230; seguro que debe ser el susto.- Intentó justificarse Amy.</p>



<p>&#8211; Ya basta, no se que te pasa últimamente pero hoy te has pasado.- Dijo Tom mientras cogió a la chica del brazo y la llevó a la enfermería. Solo Amy se percató de la sonrisa pícara que le dirigió la chica antes de salir del comedor cogida al brazo de Tom.</p>



<p>&#8211; Tiene razón Amy, últimamente estás muy rara. Entiendo que tuvieras un ataque de celos, pero para tu información la chica acaba de llegar hace unos días de España y no conoce a nadie en la universidad. Únicamente la estábamos ayudando a hacer amigos.- Dijo Claire.</p>



<p>&#8211; Pero… no he podido hacerle daño&#8230;además ¿qué amigos pretende hacer preguntando a la gente si quiere follar con ella?- Replicó Amy.</p>



<p>&#8211; A ver, un poco buscona la chica sí que es, pero eso no justifica tu actitud. Nos caes muy bien, pero esta vez te has pasado.- Dijo Elsa.</p>



<p>Herida en su orgullo, Amy prefirió comer sola en una mesa a parte. Al volver a las clases, Tom faltó a la primera hora.</p>



<p>“<em>Que quién soy? He tenido muchos nombres, la mayoría ni los recuerdo. Ahora podéis llamarme Marina, acabo de llegar a Detroit desde Cádiz, España, hace unas semanas. Ya os contaré luego el motivo. He empezado primero de ingeniería así que se podría decir que tengo 21 años. No conozco a casi nadie y siempre he comido sola. Hasta que llego y… ¡qué tio más guapo estaba allí sentado! Parecía el mismísimo Poseidón. Así que me siento a su lado y el chico empieza a contarme cosas sobre la Universidad. Hasta que aparece esa japonesa aguafiestas. No es que sea débil, mi cuerpo es fuerte pero digamos que… no tengo estructura ósea, ello me concede muchas ventajas pero uno de los inconvenientes es que apenas peso 10 kilos. Así que la japonesa me levantó con facilidad. ¿Daño? No me hizo ningún daño, pero no me gustó la forma en que miraba a ese chico tan guapo, al parecer le molestó que estuviera sentada a su lado, ¡sólo estábamos charlando! Ni que nos hubiera pillado en la cama. Así que para molestarla hice ver que me dolía el brazo. Excusa perfecta para llevarme ese chico a la enfermería. Mala suerte la mía, esa enfermera vieja no nos dejó ni un momento de intimidad, yo quería gozar unos momentos tumbado en la camilla con ese chico pero esa mujer no nos quitaba el ojo de encima. Al final me aburrí y me fui. Ese chico tenía que ser mío, pero él no dejó de hablar de esa chica japonesa. Tendré que hacer algo</em>”.</p>



<p>“<em>-¡hola chicos! ¿por que me saludais con la mano izquierda? ¡ah! ¡jugais a un videojuego mientras leeis! para que luego digan que los hombres no haceis varias cosas a la vez.&nbsp;</em><em>Si os interesa, sabed que</em><em>&nbsp;acabo de llegar a Detroit hace unas semanas</em><em>&nbsp;desde Cádiz.</em><em>E</em><em>l motivo…&nbsp;</em><em>Digamos que hay</em><em>&nbsp;gente que odia la vida, la gente que cree que puede destruir la vida y salir impune, esas criaturas no merecen el don, no merecen la vida.”</em></p>



<p>Mientras Marina habla como se se dirigiera a algún espectador, tentáculos como serpientes surgen de sus manos.</p>



<p>“<em>-oh perdonad, pero cuando me enfado no soy yo misma ¿sabeis?- dijo Marina con una sonrisa &#8211; me he infiltrado en esta universidad, la verdad tenéis unas vidas divertidas y ese chico&#8230;</em></p>



<p><em>A Marina le brillaron los ojos.</em></p>



<p><em>-¡ese Tom! ¡Parece el mismísimo Poseidón! me tomé la libertad de espiarle en la ducha y ¡que herramienta! así que me decidí hacerme amiga suya.</em></p>



<p><em>Marina cambió de feliz a enfadada.</em></p>



<p><em>-¡hasta que esa japonesa aparece! ¡esperad! os hago un dibujo.</em></p>



<p>Escribe en un papel y muestra un torpe dibujo de Amy en versión fea con dientes cubiertos de espuma y goteando le sangre en la entrepierna con una flecha señalando &#8220;menstruación permanente&#8221;</p>



<p>“<em>-¡y no solo eso! ¡me lanzó por los aires! ¿acaso ese chico es propiedad de alguien? ¡NO! ¿que me he hecho daño? ¡ohhh! sois muy amables, acercaros un momento, tengo un secreto que contaros.</em></p>



<p><em>-puede que sea exteriormente una chica despampanante de 21 orbitas solares, pero&#8230; la clave esta en el interior.</em></p>



<p><em>Marina sonríe.</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/113/14870413/14870413_020_cf39.jpg" alt=""/></figure></div>



<p><em>-ji ji ji, como en las películas de Disney, en serio, no poseo huesos, por dentro soy gelatina, pero fingí dolor para estar con el chico en la enfermería&#8230; solos&#8230;un chico y una chica.</em></p>



<p><em>-pero no, no no no no, la vieja pelleja de la enfermera no nos quitaba el ojo de encima. Y lo peor de todo fue que Tom parecía tener una sola persona en su cabeza “Amy esto, Amy lo otro” no podía articular dos palabras sin pronunciar su nombre ¿que tiene esa chica?</em></p>



<p><em>&#8211; En fin, alguien tendrá que enseñarle a esa japonesita que no puede ir por el mundo adjudicándose la propiedad del chico más guapo de la tierra. En serio, ella no le llega a la suela del zapato, Tom necesita alguien… como yo.</em></p>



<p><em>Marina se miraba los pechos</em></p>



<p><em>-esta claro que esa Amy tiene algo más que &#8220;armamento pesado&#8221; me desviare de mis obligaciones y&#8230;</em></p>



<p><em>Marina saca una lupa.</em></p>



<p><em>-hagamos trabajo de detectives</em>.”</p>



<p>Al salir de clase, Amy se dirigió rápidamente a su apartamento y se enfundó en su traje de Shadow Angel. Fue una noche movida. Amy regresó con las primeras luces del alba completamente agotada. Durante esa noche había desmantelado un burdel clandestino y liberado a las chicas que tenían esclavizadas. De paso, por fin había dado una buena lección a ciertos pandilleros. Debería estar contenta, pero seguía molesta porque su investigación sobre la muerte de los profesores seguía en punto muerto. Agotada, se quitó el traje y se tumbó desnuda en la cama. No tardó en quedarse profundamente dormida. Se levantó cerca del mediodía con una sensación extraña en su cuerpo, se sentía sudada y empalagosa. Lo atribuyó al agotamiento.</p>



<p>“-<em>¿Qué hice al salir de clase? Obviamente seguir a esa guapetona japonesa,&nbsp;</em><em>alguien tenía que darle una lección y ese alguien sería yo. Así que me planté frente a la puerta de su apartamento</em><em>.</em></p>



<p><em>-jo, cerrada, ¡lectores! ¡¿me decis como puedo pasar?!</em></p>



<p><em>D</em><em>e repente se le enciende la bombilla, se fija en la cerradura, muy pequeña para que quepa su ropa, as</em><em>í</em><em>&nbsp;que&nbsp;</em><em>Medusa</em><em>&nbsp;empezó a desvestirse y ordenar su ropa en el suelo.</em></p>



<p><em>Un</em><em>chico que bajaba a pasear el perro se detuvo</em><em>mirándola</em><em>&nbsp;durante largo tiempo, Marina lo vio y le saludó con una sonrisa.&nbsp;</em><em>El chico a parte de su excitación notó otra sensación que le erizó el pelo, su perro se había puesto tenso de golpe. Sin saber porqué, optó por volver a su piso y cerrar con llave</em><em>.</em></p>



<p><em>-¿que chico más raro ¿no? &#8211; dijo Marina a los lectores mientras colocó su mano en la cerradura y poco a poco, entró el brazo, el hombro, la cabeza, su cuerpo, hasta llegar al otro lado, Marina se dirigió a los lectores diciendo en voz baja.</em></p>



<p><em>-¡¿a que es practico no tener organos y huesos?!- Dice Marina una vez dentro del piso de Amy- uy shhhhh veo que se cambia, es hora de que veais o mejor dicho, no veais una de mis habilidades.</em></p>



<p><em>Su cuerpo empezó a desaparecer de la vista, siendo invisible.”</em></p>



<p>Para decepción de Marina, llegó a la habitación de Amy justo para ver como la japonesa se terminaba de enfundar en un traje oscuro y de un salto a través de la ventana desaparecía en la oscuridad de la noche.</p>



<p>“<em>-Y ahora qué hago? Tendré que esperar a que vuelva- Dijo Marina con un gesto de aburrimiento”</em></p>



<p>Mientras esperaba el regreso de Amy, Marina empezó a fisgonear en el apartamento de Amy. Primero fue a la cocina a picar algo, abrió la nevera e inmediatamente la cerró con un gesto de asco al ver un salmón dentro. Luego se dedicó a fisgonear en todos los armarios y rincones.</p>



<p>“<em>&#8211; Así que tu también escondes más de un secretito</em>” Dijo Marina para si misma al abrir un compartimiento oculto bajo la cama de Amy. Dentro había diversa ropa negra de resistente tejido pero lo que más le llamó la atención fue descubrir entre la ropa varias katanas y todo tipo de armas blancas, cuchillos afiladísimos, espadas cortas, estrellas afiladas, un arco corto con un carcaj de flechas e incluso una ligera lanza desmontable. También encontró una carpeta con distintos recortes de periódicos, algunos sobre los asesinatos de tres profesores de la universidad y otros que hablaban sobre una misteriosa heroína, una tal Shadow Angel.</p>



<p>“<em>&#8211;</em><em>Vaya vaya, parece que el delfín se ha metido en la guarida del tiburón. Veremos quién termina siendo la presa y quien el cazador- Pensó Marina divertida</em>”</p>



<p>Con la información obtenida, optó por continuar fisgoneando, esta vez en el armario de Amy, aburrida al ver que solo había ropa de chica decidió fisgonear en los cajones de la cómoda, curioseando la ropa interior de la japonesa.</p>



<p>“-&nbsp;<em>Cómo pueden llamarle ropa a eso?-”&nbsp;</em>Pensó para si misma mientras se probaba un fino tanga de encaje semitransparente que una vez puesto y contemplándose en el espejo se fijó en que la fina pieza de lencería no dejaba lugar a la imaginación “<em>Para usar eso, mejor no llevar nada”&nbsp;</em>pensó. También se probó distintos sujetadores de encaje pero desistió en seguida al ver que le apretaban demasiado “<em>Tetas pequeñas, Tom se merece algo mejor, unas como las mías</em>”</p>



<p>Una vez indagado por todo el apartamento, Marina se tumbó unos minutos en la cómoda cama de Amy, aunque luego tuvo una idea mejor. Se dirigió al baño y encendió la ducha de hidromasaje de la japonesa. Allí dentro, notando el agua deslizarse por su cuerpo desnudo, respirando su vapor, Marina se sintió como en casa. Incluso que quedó dormida un momento.</p>



<p>“<em>-Casi me había dormido cuando volvió. Y qué espectáculo!&nbsp;</em><em>Ahora entendía porque Tom no dejaba de hablar de ella. ¡Qué cuerpo tiene esa chica!</em></p>



<p><em>Llegó al apartamento y empezó a quitarse el traje, primero sus botas, sus guantes, su camiseta. Qué curvas, que piel tan pálida y fina parecía tener, luego se quitó sus mallas revelando un oscuro tanga y sus perfectos glúteos. Cuando se quitó la ropa interior yo ya estaba babeando, qué pechos más firmes y redondos. En mi defensa diré que los míos son más grandes, pero que perfectos pechos tiene esa chica. Y su pubis perfectamente rasurado y marcado con un pequeño tatuaje. ¡Qué atrevida!</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/113/14870413/14870413_023_4839.jpg" alt=""/></figure></div>



<p><em>Fui a darle un susto cuando para mi disgusto, la chica se tumbó en la cama y quedó dormida en segundos. Hice lo que cualquiera habría hecho en mi lugar: aprovecharse de la situación.</em></p>



<p><em>Sigilosamente me tumbé a su lado y empecé a recorrer su cuerpo con mis manos, acariciando la fina piel de su espalda, palpando su firme culito, saboreando con mi lengua esos sabrosos pechos. La chica debía estar agotada del todo porque ni se inmutó en ningún momento.</em></p>



<p><em>Cogí su mano y metí sus dedos en mi vagina. Aquello me hizo vibrar, con el movimiento de mis caderas iba provocándome placer con sus dedos. Mientras tanto mis manos y mi lengua no dejaron ninguna parte de su cuerpo por explorar. Palpé con mis manos su fina vagina, introduciendo mis dedos y viendo como, dormida, se estremecía y se humedecía. Aquello era mucho mejor que lo que había venido a hacer. Metí un dedo en su culito y al poco rato comprobé como dormida la chica alcanzaba un orgasmo.</em></p>



<p><em>Aprovechando la ligereza de mi cuerpo, cambié de posición. Me puse encima suyo, con mi vagina en su cara, y empecé a frotarme en ella. Tuve que reprimir mis gemidos de placer cuando noté el contacto de sus labios y su nariz con mi clítoris y mi vagina. Suavemente fui moviendo mis caderas frotándome con su cara, suavemente, sin ninguna prisa. Con mi lengua empecé a saborear su vagina y noté como rápidamente la chica volvía a humedecerse. Aquello era demasiado y yo no quería parar. Tuve un orgasmo, luego otro. Notar su linda y dormida cara contra mi vagina me ponía a mil, quería que aquello durara siempre.</em></p>



<p><em>Era casi mediodía cuando, agotada me di cuenta que pronto se despertaría, así que sigilosamente salí del apartamento. No sin antes contemplar por última vez a la bella durmiente. Su cuerpo y sábanas estaban empapadas con nuestros fluidos, dormía con una placentera sonrisa en su cara, con sus piernas abiertas, como pidiéndome más.</em></p>



<p><em>Lástima no tener mi teléfono&nbsp;</em><em>móvil.</em><em>&nbsp;A Tom le habría encantado verla en esa postura.</em>”</p>



<p>Universidad de Detroit. Lunes siguiente.</p>



<p>Amy empezó la semana de mejor humor. Por fin había avanzado en la investigación. La noche del sábado se había colado en la comisaría de policía y sin que nadie la viera había consultado los archivos del caso. Los tres profesores habían fallecido a causa de una toxina marina, similar a la de las medusas, que en pequeñas dosis causa parálisis pero a los tres profesores les habían inyectado una dosis letal. Y por fin había encontrado la conexión entre ellos, junto con un cuarto profesor, habían estado unos meses en España trabajando en algo que llamaban “Proyecto Atlantis” al parecer una tecnología capaz de extraer energía del agua, que en caso de funcionar dejaría la energía nuclear desfasada.</p>



<p>Entre los archivos policiales encontró una fotografía que la dejó de piedra. En ella salían los cuatro profesores fundadores del Proyecto Atlantis, pero no fue eso lo que casi hizo escapar un grito a la ninja. Detrás de los profesores, reflejada en un espejo, se apreciaba inconfundible el rostro de Marina.</p>



<p>Amy debía dar con el cuarto profesor antes que el asesino. Coincidencia o no, daba clases en su misma facultad. Amy incluso empezó a sospechar sobre la identidad del asesino.</p>



<p>Sin perder un segundo, Amy cruzó la facultad y fue directa hacia la aula donde el profesor estaba dando clase. Una voz a su espalda la detuvo.</p>



<p>“-<em>Perfecto, la trampa estaba preparada, en cuanto el profesor saliera de su clase y abriera la puerta de su despacho….PUM!</em></p>



<p><em>Aquel día estaba alegre, mis planes seguían según lo esperado y… vaya otra vez el chico guapo.</em></p>



<p><em>&#8211; Hola Tom, ¿recuerdas lo que te dije la última vez?…</em></p>



<p><em>De repente, otra vez esa maldita japonesa entrometida. Cruzó volando el pasillo y casi nos arrolla, dirigiéndose… a la clase donde estaba el profesor? Esa maldita&nbsp;</em><em>no se como pero&nbsp;</em><em>había descubierto mis planes, tenía que actuar o todo mi plan se derrumbaría. Estaba claro que la japonesa sabía algo. Muy a pesar mío tuve que recurrir a un truco sucio.</em>”</p>



<p>Amy se giró y vio a la rubia, ¿Marina? Sujetando a Tom por el cuello. Con un dedo, mejor dicho un tentáculo, apuntando a su cuello. Marina vestía un top y una minifalda de cuadros, como si hubiera comprado un uniforme de colegiala en un sex shop.</p>



<p>&#8211; Ven Amy, Tom y yo queremos decirte algo.- Dijo Marina mientras entraba con Tom a los lavabos.</p>



<p>Amy entró hecha una furia y vio a Tom en el suelo, sin moverse, su cara se había vuelto de un tono azulado y en su cuello salía una gota de sangre. Marina seguía con un tentáculo en su cuello.</p>



<p>&#8211; Maldita asesina, qué le has hecho a Tom- Gritó enfurecida.</p>



<p>&#8211; Shhh… silencio, aquí al lado están haciendo clases. Pobre Tom… de momento solo está inconsciente.- Dijo mientras con la otra mano acariciaba el pelo de Tom.- No me obligues a inyectarle más veneno, el pobre entonces moriría, y sería una lástima… es tan guapo.</p>



<p>&#8211; Qué quieres?- Dijo Amy resignada. La situación le traía muy malos recuerdos (la última vez que tuvo enfrente a un rehén la cosa no acabó muy bien para Shadow Angel), no estaba dispuesta a arriesgar la vida de Tom por nada del mundo.</p>



<p>&#8211; Nada, que vengas conmigo a clase y te estés quietecita. Solo te pido que asistas a la primera hora de clase y no hagas ninguno de tus trucos. Si te portas bien, y no te acercas al aula de cierto profesor, Tom se recuperará y nunca más me volverás a ver.</p>



<p>Aquello ponía a Amy en una situación muy difícil, Marina le pedía que dejara morir al profesor a cambio de salvar a Tom. No fue solo tener que escoger entre una de las dos vidas, lo que dio a Amy una verdadera sensación de impotencia y frustración fue ver como Marina, con su otra mano, acariciaba el cuerpo de Tom bajo la camiseta. Amy se sentía atraída por Tom pero su timidez siempre se había impuesto y nunca se había atrevido a insinuarse ante el chico, ver como Marina se aprovechaba y tocaba el cuerpo de Tom, sencillamente sacaba a la japonesa de sus casillas. Lo que hubiera dado Amy por tener una oportunidad así, por poder palpar el cuerpo de Tom. Con una mirada entre furiosa e impotente, vio como Marina desabrochaba los pantalones del chico y dirigía su mano hacia sus genitales, la rubia sonreía triunfalmente.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/113/14870413/14870413_035_9f77.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Amy estaba furiosa consigo misma por no poder evitar aquella situación y celosa a la vez al contemplar indefensa como Marina hacía cosas con el cuerpo de Tom que Amy hacía tiempo que se moría por hacer y que nunca había tenido el valor para dar el paso. Amy, muy a su pesar, decidió seguir lo que le dictaba su corazón.</p>



<p>&#8211; De acuerdo, pero te juro que como le pase algo a Tom, no habrá lugar en la tierra donde puedas esconderte. Por cierto, se puede saber quién eres? Marina no es tu verdadero nombre, verdad?</p>



<p>&#8211; Tienes razón, he tenido muchos nombres, pero mis compañeros los Profundos me llaman Medusa. Como puedes ver, mi cuerpo no es como el vuestro, no tengo estructura ósea sino una estructura gelatinosa, muy útil para colarme por agujeros que no sospecharías. Por cierto, eres una belleza durmiendo, y cuando te pones ese traje oscuro estás tan sexy….- Dijo Marina sin dejar de acariciar la entrepierna de Tom. El chico, inconsciente, empezó a emitir ligeros gemidos de placer.</p>



<p>&#8211; Tu… Imposible!.- Replicó Amy con un grito.</p>



<p>&#8211; Shhh… no querrás que nos oiga toda la universidad, verdad? También tengo capacidad para volverme invisible, aunque para ello debo desprenderme de esa molesta ropa. Ah, y mis brazos… digamos que puedo convertirlos en estos prácticos tentáculos, muy útiles cuando me sumerjo en el agua y además tienen un pequeño aguijón venenoso.</p>



<p>Marina retiró la mano de la entrepierna de Tom. Sin dejar de apuntar el cuello del chico con su tentáculo, se quitó toda la ropa, se volvió invisible y le tendió la minifalda a Amy.</p>



<p>&#8211; No seas recatada, quitate esos pantalones y tus braguitas y ponte esa falda, estoy segura que te quedará mejor.- Dijo.</p>



<p>&#8211; Estarás de coña!- Replicó Amy. Pero Marina, volviendo visible por unos momentos su tentáculo sobre el cuello de Tom le indicó que no estaba para bromas.</p>



<p>Amy se desprendió de sus pantalones y sus bragas y se puso la minúscula falda. “genial, ahora parezco yo la stripper” pensó.</p>



<p>&#8211; Contenta? Deja a Tom y vayámonos a clase… Pero qué!?- Gritó Amy al notar como dos tentáculos se introdujeron rápidamente en su vagina y su culo.</p>



<p>&#8211; Shhh- Amy notó la voz de Marina cerca de su oreja.- Eso es solo para tenerte controlada, un movimiento brusco, un grito, un intento de salir del aula y mi veneno se introducirá rápidamente en tu interior. Te aseguro que será una muerte dolorosa y humillante.</p>



<p>Amy no tenía ninguna opción, al menos había conseguido apartar ese tentáculo y la lasciva mano de Marina del cuerpo de Tom. Rezó para que el chico se recuperara, con una lágrima surcando su mejilla y notando la invisible presencia de Marina justo detrás, entró en su clase.</p>



<p>La profesora ya había empezado la clase cuando Amy entró.</p>



<p>&#8211; Llega usted tarde señorita Mikoto.- Dijo a modo de reprimenda.- Ya que está de pie, porqué no sube a la tarima a resolver la ecuación de la pizarra?</p>



<p>Amy notó la risita de Marina detrás suyo. La japonesa podía resolver esa ecuación sin dificultad, el problema era que no estaba segura sobre lo que podría mostrar a sus compañeros al subirse a la tarima.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/113/14870413/14870413_056_4c58.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Con un suspiro, Amy subió a la tarima, esperando que la tela de su falda le diese suficiente cobertura. Un murmullo por parte de los alumnos confirmó sus peores temores. La diminuta falda, se había subido, mostrando a la clase la mitad de su bonito trasero.</p>



<p>Amy cogió la tiza y empezó a resolver el problema cuando notó una sensación en su vagina. “Maldita seas” masculló. Medusa estaba jugando con sus tentáculos, indroduciéndolos y retirándolos (sin sacarlos del todo) en su culo y su vagina.</p>



<p>&#8211; ¿Pasa algo Amy?- Preguntó la profesora al ver que la chica cerraba sus piernas de golpe.</p>



<p>&#8211; N&#8230;No&#8230;Nada.- Dijo Amy mientras intentando disimular empezó a resolver el problema.</p>



<p>Medusa, divertida, no dejaba de jugar con sus tentáculos, empezando a provocar placer en la japonesa. Amy notó como subía su excitación, Medusa estaba masturbándola enfrente de toda la clase y lo peor de todo es que su cuerpo estaba reaccionando a los impulsos. Amy notó como se humedecía, el doble juego por su vagina y su trasero la ponía a cien por hora. La mano que sujetaba la tiza no paraba de temblar mientras intentaba disimular su situación. Intentó resolver el problema pero el estímulo que sentía era demasiado fuerte. Empezó a escuchar murmullos entre sus compañeros, evidentemente algo empezaban a sospechar.</p>



<p>&#8211; Por favor…. Para.- Susurró a Medusa. Pero la villana, lejos de parar, incrementó el estímulo sobre la japonesa. Medusa estaba absolutamente divertida viendo como Amy intentaba reprimir sus gemidos de placer mientras intentaba solucionar la fácil ecuación de la pizarra.</p>



<p>Amy apretó sus piernas e intentó disimular el placer que sentía, sin darse cuenta que con sus movimientos, se le subía la falda, dejando la mitad de sus glúteos al descubierto, para mayor deleite de sus compañeros de clase. Medusa, pese a no ser humana del todo, sabía como provocar placer en una chica.A la japonesa cada vez le costaba disimular sus gemidos. Divertida vio como Amy se mordía el labio mientras rompía la tiza contra la pizarra intentando disimular su orgasmo.</p>



<p>Después del orgasmo, a Amy le fue más fácil concentrarse en la ecuación, la resolvió en tiempo récord. La urgencia ahora estaba en que sus compañeros no notaran como sus fluidos bajaban libremente por sus piernas, sin ningún tipo de ropa interior que los contuviese.</p>



<p>&#8211; Todo bien Amy? Pareces enferma, si tienes fiebre o algo ve a la enfermería.- Dijo la profesora.</p>



<p>&#8211; No pasa nada… todo bien… gracias.- Respondió la japonesa mientras cerrando las piernas y rezando para que nadie se diera cuenta de sus fluidos le llegaban a las rodillas, bajó de la tarima.</p>



<p>Entonces ocurrió un imprevisto. Amy, nerviosa y con las rodillas cerradas, tropezó al intentar bajar la tarima, cayendo de culo al suelo y mostrando, por una fracción de segundo, sus partes más íntimas a los alumnos de la fila delantera. Muerta de vergüenza, Amy se dio cuenta de otra cosa, con la caída, los tentáculos de Medusa habían salido de su interior. Ahora estaba libre.</p>



<p>Sin dudar un segundo, Amy salió de la clase con una exhalación. “Lo siento, no me encuentro bien” dijo al cruzar la puerta a toda velocidad.</p>



<p>Quedaban menos de quince minutos para que el profesor terminara su clase, pero antes debía hacer algo. Veloz, se dirigió al baño donde estaba Tom y comprobó que aunque seguía inconsciente, el color le había vuelto a la cara. “Se recuperará” pensó mientras a toda velocidad se dirigió a su taquilla. La abrió, sacó una bolsa de deporte y se metió en el baño de chicas.</p>



<p>Desde que habían empezado los asesinatos de profesores, Amy consideró prudente guardar uno de sus trajes de Shadow Angel junto con una katana en su taquilla. Veloz se enfundó en el traje y sin preguntarse qué estaría haciendo Medusa, se dirigió a la clase del profesor.</p>



<p>Con una mueca de horror, comprobó que había llegado tarde, el profesor había terminado la clase y había salido. A toda velocidad, Shadow Angel se dirigió al despacho, llegando justo a tiempo para ver al profesor abriendo la puerta. Sin dudar un segundo, se abalanzó sobre el profesor en el mismo instante en que se abría la puerta detonando la bomba que había dentro.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/113/14870413/14870413_072_f67a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>La deflagración impulsó a Shadow Angel y al profesor contra la pared opuesta del pasillo. Amy estaba inconsciente, pero la resistente tela de su uniforme había protegido su cuerpo y el del profesor de la onda expansiva. Ambos estaban sanos y salvos. No así el traje de la ninja, que había quedado hecho jirones, mostrando su fina piel.</p>



<p>El profesor no entendía qué había pasado, estaba abriendo su despacho y de golpe se vio lanzado contra la pared del pasillo y tenía encima una chica semidesnuda. El profesor comprobó que la chica estaba viva, y entonces se detuvo a contemplarla. Una máscara cubría su rostro pero el resto de su ropa estaba hecha trizas, mostrando su fina piel y sus bonitas formas femeninas. Parte de su top estaba roto, mostrando la mitad de su pecho derecho, y el tanga deportivo que llevaba, aunque intacto, dejaba su lindo culo al descubierto. El profesor notó como le subía la excitación al tener esa belleza medio desnuda delante, instintivamente, con su mano empezó a palpar la fina piel de la heroína, deteniéndose de golpe al llegar a su trasero. El profesor resistió el impulso de aprovecharse de la chica, no entendía qué había pasado, pero sabía que esa chica le había salvado la vida.</p>



<p>Shadow Angel volvió en si justo cuando los primeros pasos subían por las escaleras. Pasos de unos pies descalzos que se acercaban por el pasillo sin que se viera a nadie. Amy reaccionó inmediatamente, se levantó de un salto y justo a tiempo, con una patada desvió un tentáculo dirigido al cuello del profesor.</p>



<p>Para Amy no era difícil luchar contra un oponente invisible. Parte de su duro entrenamiento había consistido en luchar en situaciones de oscuridad total. Así que mientras escuchó los pasos descalzos de Medusa, cerró sus ojos y se centró en sus otros sentidos. Por el ruido de los pasos, la respiración de su enemiga y el ligero cambio en la fluctuación del aire del pasillo, Amy pudo determinar cuándo y en qué dirección Medusa lanzó su tentáculo.</p>



<p>Sin importarle su semidesnudez, Shadow Angel desenvainó la katana dispuesta a hacer frente a su enemiga cuando por el otro lado del pasillo empezó a subir multitud de alumnos y profesores alertados por el estallido de la bomba.</p>



<p>“<em>Mierda, maldita japonesa entrometida, casí lo tenía</em>” Medusa ahora estaba ocupada esquivando las cuchilladas de la afilada katana de Shadow Angel y no podía acercarse al profesor. Al ver que los alumnos y profesores habían llegado hasta el profesor y le rodearon se dio cuenta que esta batalla estaba perdida. Hizo un amago de lanzar un tentáculo contra la cabeza de la ninja para distraerla mientras Medusa dio la vuelta y empezó a correr. Debía huir, buscar un escondite y esperar una mejor oportunidad, sin la maldita japonesa protegiéndolo.</p>



<p>Medusa sabía hacia dónde debía huir. El río no estaba lejos, se tiraría al agua y ni siquiera Shadow Angel podría rastrearla una vez dentro del río.</p>



<p>Amy al escuchar los pasos de Medusa huir no lo pensó ni un segundo. Se desprendió de lo poco que quedaba de su traje, cuyos jirones limitaban sus movimientos. Y vistiendo unicamente sus botas, su cinturón, un tanga y un top rasgado, fue en persecución de su enemiga. Medusa era rápida e invisible. Pero Shadow Angel era veloz, ágil y con su fino oído detectaba la dirección en que corría su enemiga.</p>



<p>Casi una hora más tarde, Amy acorraló a Medusa en un almacén, cerca del río. Al verse acorralada por su enemiga, Medusa se encaró a la ninja.</p>



<p>&#8211; Por qué proteges a ese asesino?- Le espetó Medusa.</p>



<p>&#8211; ¿Asesino? Eres tu la que ha matado a tres excelentes profesores, y de no ser por mí habrías acabado con otra inocente vida.- Replicó Shadow Angel.</p>



<p>-¿Inocentes? Yo les llamaría genocidas. Todos ellos.</p>



<p>&#8211; ¿Estás loca? Trabajaban en un proyecto para sacar energía renovable del mar, sin contaminación.</p>



<p>&#8211; Eso es solo la parte bonita del proyecto Atlantis. Energía limpia para vosotros la gente de la superficie pero a qué coste? Sabes como consigue esa “energía limpia” el proyecto Atlantis? Causando pequeñas vibraciones en el fondo marino. Sobre el papel eso genera energía en la superficie que vosotros aprovecháis. Lo que se ocultó es que esas vibraciones causan la muerte a centenares, MILES, de especies marinas de los alrededores. Nosotros los Profundos no toleraremos eso. Me enviaron a España donde destruí el laboratorio del proyecto Atlantis, pero los principales directores del mismo escaparon así que tuve que perseguirlos. Acabé con todos menos uno, y todo habría terminado bien de no ser por tu maldita intromisión. Y dime, vas a seguir protegiéndolo?</p>



<p>&#8211; Por supuesto.- Replicó la ninja sin dudar.- Miles de empresas contaminan y cada año se destruyen cientos de especies, el mundo debe cambiar su modelo productivo. Pero eso debe hacerse en las Cortes y Parlamentos, no te da ningún derecho a asesinar a nadie. Si escoges el camino del asesinato me tendrás enfrente para impedirlo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/113/14870413/14870413_072_f67a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¿TU? Una simple mortal pretendes impedirme nada? Ni siquiera sabes quién soy! Yo ya existía antes que vosotros construyerais las primeras pirámides. Un héroe griego fue el primero que osó enfrentarse a mi y creer que me había vencido. A mí, que he sido reina consorte de Dagon señor del Mar. Ni siquiera Perseo con su espada y su escudo pudo conmigo, qué crees que podrás hacer tu, semidesnuda?</p>



<p>Por primera vez, Amy se dio cuenta de su casi total desnudez. Ello la enfureció y se lanzó contra Medusa lanzando cortes y estocadas con su katana. Medusa la esquivaba pero la profunda empezó a notar el efecto de la falta de agua en su cuerpo, sus reflejos cada vez eran más lentos y le costaba mantener su invisibilidad. Poco a poco fue llevando a la ninja cerca del río.</p>



<p>Amy cortaba una y otra vez los tentáculos envenenados que Medusa dirigía a su cuerpo. Pero cada vez que cortaba uno, su rival inmediatamente lo regeneraba. La pelea parecía haber llegado a un punto muerto cuando se vio a la orilla del rio. Shadow Angel intuyó la estrategia de su rival. Debía impedir a toda costa que alcanzara el agua.</p>



<p>En un intento desesperado, Amy sacó varios shuriken de su cinturón y los lanzó contra su enemiga. Las afiladas estrellas cortaron los tentáculos como si fueran gelatina y un shuriken se estrelló en la frente de Medusa, incrustándose en su cerebro.</p>



<p>Cuando el afilado shuriken encontró el cerebro de Medusa, la profunda cayó inerte al suelo. Amy lamentó haber tenido que llegar aquello, nunca había causado la muerte de un enemigo y la muerte de Medusa pesaría en su alma. Aunque sus métodos eran equivocados, su intención era noble. Una lágrima surcó la mejilla de la japonesa, Medusa, un ser milenario que había luchado contra ella con honor no merecía morir en un lugar tan frío y desolado como una zona de almancenes abandonados.</p>



<p>Con el fin de honrar a su enemiga, cogió el inerte cuerpo de Medusa y lo depositó al río.</p>



<p>&#8211; En el agua viviste y el agua será tu sepultura.- Dijo a modo de epitafio mientras la ninja se perdía en las sombras de la noche.</p>



<p>Universidad de Detroit. Tres días después</p>



<p>La aparición de Shadow Angel en la universidad a plena luz del día y como había salvado la vida a un profesor fue el objeto de conversación de todos los estudiantes durante días. Y lo seguiría siendo durante las siguientes semanas.</p>



<p>Los pocos que se habían deleitado con la visión del desgarrado vestido de la ninja presumían de haber podido contemplar su hermoso cuerpo ante la mirada atónita de los estudiantes menos afortunados. Multitud de fotografías tomadas por los estudiantes de la ninja semidesnuda circularon por la universidad y las redes sociales. Afortunadamente, ninguna de ellas era suficientemente nítida como para adivinar la identidad de la chica que se ocultaba bajo la máscara.</p>



<p>“Almenos esas fotografías han hecho que los chicos olviden el ridículo espectáculo que monté en clase con esa minifalda porno” se consoló Amy mientras comía, sin hambre, con sus amigos.</p>



<p>La muerte de medusa la había dejado apática. Ni siquiera cuando hacía deporte por las mañanas se quitaba de su cabeza el rostro sin vida de Medusa. Tampoco el hecho que la universidad hubiera colocado los restos del traje de Shadow Angel en una vitrina en agradecimiento a la heroína la hizo sentir mejor.</p>



<p>&#8211; Somos tus amigos, cualquier cosa puedes contárnosla.- Dijo Elsa.</p>



<p>&#8211; Por mucho que lo niegues sé que te pasa algo Amy.- Dijo Tom.- Sea lo que sea puedes confiar en nosotros.</p>



<p>&#8211; No…- Empezó a decir Amy cuando una extraña sensación inundó su cuerpo. Notó una presencia detrás y una suave voz que decía.</p>



<p>&#8211; ¿Alguien conoce algún profesor?… Pero&#8230;¡Qué guapo eres! ¿Quieres que follemos?</p>



<p>Amy casi se ahoga con la bebida, se giró en un segundo y ante ella estaba Medusa o Marina o como demonios se llamara ahora, sonriendo y mirando alternativamente a Tom y Amy. Tom estaba sorprendido, pero Amy se había quedado pálida como un fantasma.</p>



<p>-No se quien sois ni qué hago aquí, pero en mi interior sentía un impulso de acercarme aquí y… creo que tengo que verme con un profesor… pero&#8230;.- Dijo Medusa/Marina.- En serio chico, eres muy guapo, quieres que nos metamos en el baño?</p>



<p>La mirada de ira que le dirigió Amy hizo desistir a la rubia en sus intenciones hacia Tom.</p>



<p>&#8211; Vale vale, me voy. Creo que pensándolo mejor no debería estar aquí. Veo que estás muy bien acompañado chico. Yo de tí no la dejaría escapar.- Dijo Medusa guiñando el ojo a Tom antes de salir por la puerta.</p>



<p>“<em>Qué por qué hice eso? Ni siquiera yo lo sabría decir. Me levanté aturdida a la orilla del río sin saber como había llegado allí. Una cosa estaba segura, sólo la muerte me desorientaba de esa forma y me hacía perder la memoria de los últimos días. Tenía un vago recuerdo, un chico guapo y su novia sobreprotectora y algo sobre&nbsp;</em><em>un profesor y&nbsp;</em><em>una explosión. Un instinto me llevó a la universidad,&nbsp;</em><em>al ver a ese chico tan hermoso no pude resistirme, pero la mirada de su acompañante me detuvo. Esa mirada firme implicaba problemas, por algún motivo, mi instinto me dijo que me apartara de esa chica japonesa</em><em>.</em></p>



<p><em>Que qué hice después?&nbsp;</em><em>Realmente n</em><em>ada me ataba a la superfície. Al salir me crucé con un profesor y me vino un deja vu, de qué lo conocía? Sentía como si tuviera que matarlo, pero no me había hecho nada. Así que volví al rio y me sumergí en sus frías y reconfortantes aguas. Y nadé y nadé hasta llegar al mar y des de allí me dirigí con mi gente, a la ciudad subterránea de&nbsp;</em><em>Y’ha-nthlei, submergida en el más profundo de los mares, cerca de una ciudad que vosotros llamáis Innsmouth</em>”</p>



<p><em>CONTINUARA</em></p>



<p><em>PD:&nbsp;</em>Toda heroína necesita una supervillana. Gracias a Meperteneces2 por la creación del personaje de Medusa y su brillante idea de que rompiera la “cuarta pared”</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/113/14870413/14870413_088_69e7.jpg" alt="" width="605" height="908"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel cap. 4, Derrota y humillación&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Dec 2021 18:51:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Viernes por la mañana. Universidad de Detroit El tema del día en la universidad y en todo Detroit fue que por fin la prensa había publicado una fotografía del misterioso justiciero conocido como Shadow Angel. La foto había salido publicada en el periódico de la mañana y mostraba al misterioso personaje borroso y de espaldas. Pese a la poca calidad de la fotografía (tomada por una cámara de seguridad) se apreciaban unas curvas femeninas en su silueta. Mientras Amy comía con sus amigos, no hablaban de otra cosa. &#8211; A mi me parece un ninja de esos. ¿Eso que lleva [&#8230;]]]></description>
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<p>Viernes por la mañana. Universidad de Detroit</p>



<p>El tema del día en la universidad y en todo Detroit fue que por fin la prensa había publicado una fotografía del misterioso justiciero conocido como Shadow Angel. La foto había salido publicada en el periódico de la mañana y mostraba al misterioso personaje borroso y de espaldas. Pese a la poca calidad de la fotografía (tomada por una cámara de seguridad) se apreciaban unas curvas femeninas en su silueta. Mientras Amy comía con sus amigos, no hablaban de otra cosa.</p>



<p>&#8211; A mi me parece un ninja de esos. ¿Eso que lleva en la espalda no es una katana?- Dijo Mark intrigado.- Oye Amy, ¿no será una paisana tuya?</p>



<p>&#8211; Ja ja ja muy gracioso Mark. Qué pasa, ¿que todos los japoneses somos ninjas o es que no puede haber ninjas occidentales? ¿Has visto alguna vez un japonés haciendo de ninja en una pelicula de ninjas? No verdad? Todos son actores occidentales.- Replicó la japonesa un poco alarmada. Por suerte al menos Mark no había insinuado que la máscara de Shadow Angel podía esconder la identidad de Mikoto Amy</p>



<p>El grupo estalló en una carcajada al escuchar la divertida respuesta de Amy. La verdad es que les gustaba pinchar a la japonesa con todo tipo de tópicos asiáticos. A Amy no le molestaba y se reía de sus bromas tanto o más que sus compañeros.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/138/53556930/53556930_005_0303.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Viernes por la noche. Zona industrial de Detroit</p>



<p>Una ágil figura de oscura ropa y rostro tapado por una máscara patrullaba ágilmente por una zona de almacenes abandonados, refugio habitual de malhechores y delincuentes. Un ruido en un callejón captó su atención. Sigilosamente Shadow Angel se dirigió hasta allí.</p>



<p>La ninja subió hasta el tejado de un almacén abandonado y oculta entre las sombras contempló la triste escena que sucedía en el callejón, alumbrado por una farola.</p>



<p>Siete pandilleros estaban apaleando a un pobre chico más joven que la heroína. Tendría poco más de 18 años y con su complexión flaca y baja estatura no era rival para los siete fornidos villanos. Uno lo tenía sujetado por la espalda mientras los otros seis, entre risas, se turnaban para pegarle puñetazos y patadas.</p>



<p>Los pandilleros no vieron lo que se les venía encima. Sin hacer ningún ruido una oscura figura saltó sobre ellos y con ágiles patadas y golpes de manos y codos derribó a los siete maleantes sin casi esfuerzo. Cuando vio a los pandilleros derrotados en el suelo, el chico aliviado miró a su salvadora, lágrimas de agradecimiento surcaban sus mejillas. Su pesadilla había terminado.</p>



<p>&#8211; Shadow Angel! Sabía que me rescatarías, no se como puedo agradecértelo.- Dijo el chico mientras se dirigió a la heroína y le dio un fuerte abrazo.</p>



<p>&#8211; No! Espera! Eso aún no ha terminado.- Protestó la ninja al verse inmobilizada por el agradecido abrazo de su rescatado. Pero ya era demasiado tarde, los siete pandilleros se habían levantado.</p>



<p>Uno de los pandilleros cogió un cubo de basura y golpeó con él a la heroína, para sorpresa del chico que aún la abrazaba. Shadow Angel cayó al suelo e inmediatamente cinco pandilleros saltaron encima suyo y empezaron a golpearla y a patearla ante la aterrorizada mirada del chico al que acababa de salvar.</p>



<p>En la pelea, los matones arrebataron a Shadow Angel su cinturón donde tenía sus gadgets y le quitaron su katana, la heroína des del suelo poco pudo hacer para evitarlo. Los cinco pandilleros disfrutaban propinando a Shadow Angel la paliza de su vida saboreando su victoria sobre la heroína. Pero la ninja tenía una habilidad de combate muy superior a los cinco pandilleros. Con un ágil juego de piernas la heroína derribó a dos de ellos y con un salto ágil se puso en pie, con un solo movimiento paró un puñetazo dirigido a su cara y retorció el brazo del sorprendido villano, empujándolo contra otro de los pandilleros cayendo los dos al suelo tras un sonoro cabezazo. El quinto pandillero sorprendido poco pudo hacer para evitar que Shadow Angel con un rápido golpe en su nuca lo dejara fuera de combate.</p>



<p>En menos de diez segundos la hábil ninja había dado un vuelco a la situación pasando de estar al suelo recibiendo una paliza a tener a sus cinco atacantes a sus pies fuera de combate. Un grito de alerta la hizo girarse rápidamente.</p>



<p>“Mierda” pensó la heroína. Los otros dos pandilleros, que no habían intervenido en la refriega sujetaban al chico amenazándolo con sendos cuchillos, uno apuntando al cuello del joven y otro a su pecho. Estaban a una distancia de cinco metros de la ninja, demasiado lejos para que Shadow Angel pudiera llegar a ellos antes que uno de ellos hiriera al rehén con su cuchillo.</p>



<p>&#8211; Quédate quietecita o le hacemos un segundo ombligo a tu amiguete.- Dijo el que parecía ser el líder de la banda mientras movía el cuchillo sobre la barriga del indefenso chico.</p>



<p>Shadow Angel se quedó quieta pero tensa y en posición defensiva, meditando sus opciones. Si no hubiera perdido su cinturón, no le hubiera sido difícil dejar a esos dos fuera de combate con un par de dardos tranquilizantes. Sin ninguno de sus gadgets a mano solo podía depender de sus habilidades físicas y ella sabía que no podía asegurar al cien por cien que el chico al que retenían saliera ileso.</p>



<p>No, en la situación actual no podía hacer nada, debería hacer ver que se rendía y esperar un mejor momento para liberar al chico. Shadow Angel levantó sus manos en señal de rendición. Los cinco pandilleros que había tumbado en el suelo poco a poco se iban levantando y la sujetaron firmemente por los brazos y las piernas. Aquello cada vez tenía peor pinta para la joven heroína.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/138/53556930/53556930_024_5ca1.jpg" alt="" width="492" height="326"/></figure></div>



<p>Mientras los otros cinco la sujetaban fuertemente, la ninja vio como el que parecía el líder rodeaba el cuello del muchacho con alambre de espino, provocándole pequeñas heridas y anudaba una cuerda al improvisado collar espinoso. El chico, aterrorizado parecía una burda representación de un perro sujetado con collar y correa, salvo que en este caso el collar provocaba dolor al muchacho. “¿Qué pretende este sádico?” pensó la heroína manteniendo una mirada desafiante.</p>



<p>&#8211; No hagas daño al muchacho o te juro que te romperé el cuello. Me has visto luchar y sabes de lo que soy capaz.- Dijo Shadow Angel al líder.</p>



<p>&#8211; No te preocupes, ese muchacho no va a sufrir ningún daño, a no ser que me vea obligado a ello debido a un mal comportamiento tuyo.- Dijo el líder con una sonrisa en la cara.- Como ves, tengo a tu admirador atado como un perro, si tiro de la cuerda, las púas del alambre penetrarán en su cuello y se hará mucho daño, pudiendo incluso perforarse una arteria vital.</p>



<p>&#8211; ¿Qué quieres?- Dijo la ninja, aún firmemente sujetada.</p>



<p>&#8211; Ahora, ese chico que tanto te admira se va acercar hasta ti. Como soy una persona generosa, voy a hacer realidad el que estoy seguro que es su fantasía. El chico te va a desnudar, y tu como una buena chica vas a dejar que te quite la ropa. El menor gesto de resistencia por tu parte y voy a tirar fuertemente de esta cuerda y no respondo del daño que el collar pueda hacer a tu admirador.- Dijo el líder con una sonrisa victoriosa.</p>



<p>&#8211; Maldito! Me las pagarás.- Masculló Shadow Angel. La ninja sabía que no tenía opción debía seguir el juego del pandillero hasta que encontrara su oportunidad. En la situación actual era imposible vencer a la banda sin poner en peligro la vida del muchacho, algo que la heroína ni se planteaba.</p>



<p>“Todo por culpa de ese maldito abrazo de agradecimiento” pensó la ninja mientras notaba que los cinco pandilleros que la sujetaban aflojaban su presión. El chico, con lágrimas en los ojos se acercaba lentamente a su heroína, la que hasta hacía unos instantes era su salvadora y por culpa de su imprudencia había quedado a merced de esa banda. El líder de la banda, observaba atentamente con la cuerda bien sujeta. En sus ojos mostraba una determinación que Shadow Angel, no dudó en ningún instante que no dudaría en tirar de la cuerda aunque con ello matara al chico, al menor signo de resistencia por parte de ella.</p>



<p>&#8211; Lo… lo siento mucho… de verdad.- Dijo el chico entre sollozos cuando estuvo enfrente de la heroína.</p>



<p>&#8211; No te preocupes, todo saldrá bien, ya lo verás.- Dijo Shadow Angel para tranquilizarle, los pinchazos en el cuello al ponerle el collar no parecían graves a ojos de la ninja.</p>



<p>&#8211; Ahora haz lo que te han dicho, ya encontraremos una oportunidad para luchar.- Le susurró la ninja mientras le tendía las manos para facilitar que el chico le pudiera quitar los guantes.</p>



<p>Con manos temblorosas, el chico desabrochó los guantes de la ninja y se los quitó, recogiéndolos inmediatamente uno de los pandilleros. Luego el chico se arrodilló y lentamente empezó a desabrochar los cordones de las botas de la ninja mientras la miraba como implorando que hiciera algo para salvarlo de esa situación.</p>



<p>La heroína observaba impotente como el joven le quitaba sus botas con lentitud, como si quisiera darle tiempo para que ella hiciera algo. Pero ¿qué podía hacer Shadow Angel? Cualquier movimiento por parte de ella pondría en peligro la vida del chico y era un riesgo que ella no estaba dispuesta a asumir. Sus pies descalzos finalmente tocaron el frío asfalto del callejón.</p>



<p>Lentamente el chico subió sus manos y agarró la parte inferior de su máscara. Shadow Angel estuvo a punto de dar un grito de súplica cuando sonó la voz autoritaria del líder de la banda.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/138/53556930/53556930_026_1acd.jpg" alt="" width="456" height="303"/></figure></div>



<p>&#8211; No, la máscara no se la quites.- dijo para alivio de Shadow Angel.- No queremos follarnos a una putita cualquiera, quedemos gozar de la misteriosa heroína de la que todo el mundo habla. Esa máscara es lo único que la diferencia de una zorra barata.</p>



<p>Shadow Angel no sabía como tomarse esas palabras. Por un lado estaba aliviada porque no tenían interés en conocer su identidad. Ni siquiera sospechaban que tras la máscara pudiera haber una persona conocida y mucho menos imaginaban que pudiera ocultar una miembro de la familia real japonesa. Pero por otro lado, las palabras del líder eran toda una carta de intenciones sobre lo que sucedería a la heroína si no encontraba una forma de revertir esa situación de impotencia en que se encontraba.</p>



<p>El chico entonces dirigió sus manos hasta la base de la camiseta. Con lágrimas en los ojos parecía implorar a la heroína que hiciera algo, como si el chico quisiera evitar la humillación de la heroína por la que tanta admiración sentía. Shadow Angel, resignada, alzó los brazos para facilitar que el chico le quitara su oscura camiseta de manga larga y tela flexible. La heroína sintió la mirada lasciva que dirigían todos los pandilleros hacia su barriga desnuda y como miraban su escote y su top deportivo como si fuera una golosina. La ninja se fijó que el muchacho tampoco pudo resistir fijar su mirada en su generoso escote.</p>



<p>El chico se dirigió hacia las mallas oscuras de la ninja, antes de tocar la resistente ropa, no pudo evitar detener su mano en la barriga plana de la ninja, acariciando su fina piel. Una mirada de Shadow Angel lo hizo reaccionar y empezó a bajar la prenda. Los villanos situados detrás de ella no pudieron evitar una exclamación al ver como debajo de esas oscuras mallas la ninja llevaba un tanga negro, revelando a los pandilleros sus redondos y firmes glúteos antes de lo que ellos esperaban. El chico una vez retirada la prenda, se detuvo unos segundos a contemplar la hermosa figura de la heroína en ropa interior. Pese al dolor que le causaban las púas del collar, no podía evitar sentirse excitado al estar desnudando a su admirada heroína, su fantasía hecha realidad, aunque en unas circunstancias diferentes a la que él había soñado en sus fantasías.</p>



<p>&#8211; Eh! No te entretengas! Todos queremos disfrutar del espectáculo! Aún veo ropa por quitar.- Dijo el jefe de la banda que con un tirón de la cuerda devolvió al chico a la realidad.</p>



<p>El chico dirigió sus manos hacia el top de la heroína. Amy ya no veía en sus ojos esa mirada de lástima que había visto al principio sino otra mirada distinta, de deseo al ver como los redondos y firmes pechos de la ninja iba apareciendo a medida que levantaba su top.</p>



<p>Los pandilleros aplaudieron y silbaron cuando el chico retiró el top del cuerpo de Amy. Estaban rebosantes de excitación al ver como la chica que hacía unos instantes les había pegado una paliza ahora poco a poco se iba mostrando tal como vino al mundo.</p>



<p>Finalmente el chico, sin que nadie le dijera nada, bajó el tanga de Shadow Angel. El líder de la banda no pudo evitar una exclamación al ver su depilado pubis marcado con un tatuaje de una huella de gatito.</p>



<p>&#8211; Vaya vaya, sabía que estabas hecha toda una perrita. ¿El tanga, el chochito depilado y ese atrevido tatuaje forman parte del uniforme oficial de una heroína?- Preguntó burlón.</p>



<p>Amy no dijo nada. El hecho que vieran su cuerpo desnudo y su tatuaje la llenó de vergüenza. El contacto del aire frío de la noche con su piel desnuda le causó un estremecimiento que le puso la piel de gallina, para mayor deleite de todos los que la observaban. El chico aunque estuviera prisionero no podía evitar sentirse excitado ante la visión de su rescatadora completamente desnuda y a merced de la banda, dirigió sus manos hacia los senos de la chica pero el líder tiró de la cuerda y lo apartó.</p>



<p>&#8211; Quieto, no es tu turno.- Dijo con voz autoritaria mientras pasaba la cuerda a otro pandillero y se acercaba hacia la desnuda ninja, que con sus manos intentaba cubrirse lo mejor que podía.</p>



<p>“Muy bien Amy, ahora que estás completamente desnuda, ¿cómo te lo harás para salir de esta?” Pensó la chica.</p>



<p>El líder de la banda se detuvo a su lado y acercó su nariz a su cuello, como oliendo una presa. Sin llegar a tocarla dijo.</p>



<p>&#8211; Eres toda una perrita, ¿y sabes qué hacen las perritas? Buscan comida en los contenedores.- dijo mientras señalaba un contenedor cercano.- Quiero que como la guarra que eres vayas a cuatro patas hasta ese contenedor, te metas dentro y salgas con cualquier trozo de comida que encuentres.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/138/53556930/53556930_031_1953.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Los pandilleros estallaron en carcajadas al oír la propuesta de su líder.</p>



<p>&#8211; Como te niegues, tu fan número uno lo va a pasar realmente mal.- dijo el líder mientras señalaba al chico al que un pandillero mantenía sujeto mientras con un cuchillo iba señalando partes de su cuerpo.</p>



<p>Amy pensó primero en negarse. No iba a humillarse de esa forma, estaba segura que el líder se marcaba un farol, necesitaban al chico vivo o se acabaría la fiesta con su prisionera, pero luego una idea pasó por su mente. “¡El contenedor!” seguro que allí dentro habría alguna cosa que pudiera usar contra esos matones, su maestro le había enseñado como convertir cualquier objeto corriente en un arma. Estaba segura que allí dentro encontraría un palo, una botella de cristal… cualquier cosa que le sirviera de arma.</p>



<p>Con la mirada fija en el líder, Shadow Angel se puso de rodillas y a cuatro patas se dirigió hacia el cercano contenedor mientras los varones la seguían con la mirada y marcaban cada paso que daba la chica con una palmada de manos.</p>



<p>Shadow Angel tuvo que hacer un gran esfuerzo para no llorar al verse humillada de esa forma, dando a esos matones precisamente lo que deseaban, un buen espectáculo. Tragándose su vergüenza llegó hasta el contenedor, un fétido hedor le llegaba desde dentro. La ninja evitando respirar, levantó la tapa y se metió dentro.</p>



<p>Los pandilleros no creían lo que acababan de ver. Shadow Angel, la heroína que durante unos meses había sido el temor de cualquier delincuente de Detroit se acababa de arrastrar desnuda ante ellos y se había metido en un contenedor de basura. Los pandilleros daban palmadas a su líder en señal de respeto por la brillante idea que había tenido.</p>



<p>Dentro del contenedor, Shadow Angel buscó y buscó, decepcionada no encontró ninguna botella, ni un palo, ni ningún objeto contundente que pudiera usar como arma, estaba a punto de darse por vencida cuando sus manos palparon un objeto duro. “Bingo” pensó mientras cogía un trozo de cristal roto acabado en punta y lo metía en su puño. “Seguro que esos depravados estarán más concentrados mirando mis senos que en pensar que esconde mi puño cerrado” pensó. Salió del contenedor sin haber cogido ningún trozo de comida “qué os jodan, os vais a llevar una sorpresa” pensó.</p>



<p>Asombrados, los pandilleros vieron como Shadow Angel volvía a emerger del contenedor. Su líder fue el único que se fijó en que no llevaba en su boca ningún trozo de comida.</p>



<p>&#8211; ¿Qué perrita, no has encontrado nada para comer?- Dijo burlón.</p>



<p>&#8211; Nada de nada, en ese contenedor solo habían cartones y bolsas de plástico.- Respondió la ninja mientras se acercaba a la banda y con un rápido gesto, casi imperceptible, lanzó el trozo de cristal hacía el cuello del rufián que sujetaba la correa del chico.</p>



<p>&#8211; Ahora! Huye!- Gritó mientras empezó a golpear al malhechor que tenía más cerca.</p>



<p>Aún desnuda, Shadow Angel era una luchadora difícil de vencer, los seis pandilleros se lanzaron encima suyo, intentando agarrarla, pero la ninja eludía todos sus intentos y golpes. Parecía que la heroína tuviera un millar de piernas y de manos. Pateaba y golpeaba a un ritmo frenético. Shadow Angel había recuperado el control de la situación hasta que un grito de dolor del chico la frenó en seco.</p>



<p>El pandillero que sujetaba la cuerda no estaba muerto como la ninja pensó, aunque de su cuello brotaba abundante sangre. El trozo de cristal no tenía suficiente punta o suficiente filo para llegar a cortar la arteria del villano, que con una mano sujetaba su cuello y con la otra tiraba de la cuerda ahogando al chico con el collar de púas. Un puñetazo de uno de los pandilleros en su barriga la dejó sin aliento y la derribó al suelo. Inmediatamente notó como el resto ponía sus botas encima suyo, inmovilizándola.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/138/53556930/53556930_030_21d0.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¡Esa zorra casi me corta el cuello!.- Gritaba el pandillero mientras sujetaba la cuerda.- Acabad con ella!</p>



<p>El líder de la banda se acercó a su compañero.</p>



<p>&#8211; Es sólo una herida superficial. Ja! buen lanzamiento perrita, casi te sales con la tuya. Lástima que ese trozo de cristal no estuviera más afilado.- Dijo el líder mientras sellaba la herida del otro con cinta aislante.- No te preocupes, sobrevivirás. Sujeta a ese mocoso que parece ser lo único que frena a nuestra perrita.</p>



<p>El líder de la banda se acercó a Shadow Angel que seguía en el suelo inmovilizada por los otros pandilleros.</p>



<p>&#8211; Vaya vaya, nuestra perrita nos ha intentado morder. Perrita mala.- Dijo mientras le propinaba una patada que volvía a dejar a la ninja sin aliento.</p>



<p>&#8211; A las perritas que no se portan bien, hay que castigarlas.- Dijo mientras le daba otra patada. Esta vez la heroína gritó de dolor.</p>



<p>&#8211; Para… por favor… me vas a matar.- Dijo ella entre balbuceos.</p>



<p>&#8211; Y tu casi intentas matar a mi amigo. Habrá que enseñarte modales perrita.- Dijo mientras le propinaba otra patada.</p>



<p>&#8211; Me… portaré… bien… lo prometo.- Dijo la dolorida heroína mientras intentaba coger aire.</p>



<p>&#8211; ¿Y qué hacen las perritas para demostrar que se portan bien?- Dijo el líder mientras apretaba su bota contra la cabeza de la ninja.</p>



<p>&#8211; ¿Guau… guau?- Derrotada, la heroína intentó imitar el ladrido de un perro.</p>



<p>Aquello provocó una carcajada en todos los pandilleros.</p>



<p>&#8211; Ja ja ja! No, pero es un buen comienzo.- Dijo el líder intentando aguantarse la risa.- Una buena perrita lame los pies de su amo! Así que ya estás limpiándome las botas con tu lengua.</p>



<p>Shadow Angel se sentía derrotada completamente, demasiado débil para luchar. Con sus ladridos había entregado su dignidad a la banda y ahora pagaría el precio. Sin pensarlo dos veces empezó a lamer las botas del odioso líder. Cualquier cosa con tal de evitar que la siguiera pateando como un saco.</p>



<p>&#8211; Bien bien perrita.- Dijo el líder satisfecho.- Vayamos a un lugar más tranquilo.</p>



<p>La pandilla condujo al chico, aún atado con la correa y a Shadow Angel, que se arrastraba a cuatro patas, hasta un cercano almacén abandonado. Mientras la ninja iba gateando, los pandilleros se turnaban para propinarle cachetadas y puntadas de pie en su trasero.</p>



<p>&#8211; Espabila perrita! Ven chucho!- Iban diciendo a modo de burla.</p>



<p>Shadow Angel entró en el almacén, un amplio espacio con algunas sillas y cajas tiradas. El pandillero herido se recostó entre unas cajas, mientras otro con la cuerda ataba al chico por el cuello a una biga del techo.</p>



<p>Amy vió como uno de los pandilleros cogía una fregona y con un cuchillo recortaba el palo de la fregona y se acercó a ella.</p>



<p>&#8211; Sujetadla fuerte.- dijo mientras se acercaba a la indefensa heroína con la fregona.</p>



<p>Cuatro villanos sujetaron firmemente a Shadow Angel por los brazos y las piernas. La heroína empezó a temblar de miedo ante lo que pretendía hacer el otro con esa fregona. Empezó a llorar cuando notó que le introducía el palo por el culo.</p>



<p>&#8211; Por favor… eso no… no me hagáis daño.- Suplicó la ninja entre sollozos, ante la divertida mirada de los otros dos.</p>



<p>&#8211; Ya está, la perrita ya tiene su colita.- Dijo divertido el pandillero que había introducido la fregona por su ano. Los otros estallaron en carcajadas y soltaron a la derrotada ninja.</p>



<p>Amy quedó temblando en el suelo unos segundos, el palo de la fregona en su ano le hacía daño, pero parecía que no iba a más, por un momento se había temido lo peor. “Tranquilizate, no les des lo que quieren, solo quieren humillarme, de momento no pretenden hacerme daño” se intentó tranquilizar la ninja mientras dirigía una mano a su culo para palpar la fregona.</p>



<p>&#8211; No no no, ¿qué pasa, no te gusta tu colita? Perrita!.- dijo el líder de la banda.- Ni se te ocurra quitártela o tendremos que metertela más profundamente, y entonces sí que vas a llorar de verdad. Eres nuestra perrita y como tal vas a llevar esa cola.</p>



<p>Amy obedientemente retiró su mano de su culo, y se quedó tumbada en el suelo aguantando el dolor y la humillación.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/138/53556930/53556930_033_dc66.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¿No está contenta la perrita con su colita nueva?- Preguntó burlón el pandillero que le había colocado la fregona.</p>



<p>&#8211; S..sí.- susurró Amy.</p>



<p>&#8211; No te hemos oído!- Gritó el líder.</p>



<p>&#8211; S.. sí… gracias por darle una cola a esa perrita.- Dijo Shadow Angel más alto.</p>



<p>Los pandilleros estallaron en carcajadas al escuchar su divertida respuesta. Con un simple “Sí” bien alto habrían tenido suficiente.</p>



<p>&#8211; ¿Y cómo agradecen las cosas las perritas?- Preguntó divertido otro pandillero.</p>



<p>-!Guau!… ¡Guau!… ¡Guau!.- Shadow Angel imitaba el ladrido de un perro mientras sacaba la lengua y movía su culito, haciendo balancear los flecos de la fregona.</p>



<p>Los pandilleros no salían de su asombro, la formidable Shadow Angel se estaba comportando delante de ellos como su mascota. A modo de burla uno a uno los pandilleros la acariciaron como si de un animal se tratara. Unos le palpaban la cabeza como si fuera un perrito, otro le masajeó la espalda, otro le tocaba el culito y apretaba el palo de la fregona. Shadow Angel seguía ladrando, sacando la lengua y moviendo el culo cuando se acercó el líder.</p>



<p>&#8211; Carai! Hueles como un auténtico perro mojado.- Dijo divertido al notar el hedor a basura que desprendía la ninja.</p>



<p>&#8211; Y todo eso lo hace por tí! Mira como se arrastra como una perra solo para evitar que te hagamos daño.- Añadió dirigiéndose al chaval que estaba atado por el cuello.</p>



<p>&#8211; Ven perrita! Acércate a él.- Dijo el líder señalando al chico. Shadow Angel a cuatro patas se dirigió hacia el muchacho, su boca quedó a la altura de sus genitales.</p>



<p>&#8211; Mira por dónde, la altura perfecta.- Se burló un pandillero.</p>



<p>&#8211; Mira perrita ese chico tiene heridas en el cuello. ¿Sabes por qué son? Son porque la perrita no se ha portado bien con nosotros y ha intentado hacernos daño. Qué le vas a decir al pobrecito?</p>



<p>&#8211; Lo… siento… antes me porté mal… ahora soy una perra buena.- Shadow Angel dió su respuesta casi sin pensar. Debajo de la máscara notaba sus mejillas ardiendo de la vergüenza que estaba pasando y las notaba húmedas por sus lágrimas de humillación.</p>



<p>&#8211; Porque no tienes un gesto de agradecimiento con el pobrecito? Que vea que la perrita ahora se va a portar bien.- Dijo el líder.</p>



<p>Amy empezó a lamer los zapatos del chico pero la voz del líder la detuvo.</p>



<p>&#8211; No no no, eso ya lo hemos visto… Seguro que el chico quiere algo un poco más… intenso!- Dijo mientras señalaba la entrepierna del muchacho.</p>



<p>Amy obediente se puso de rodillas, desabrochó los pantalones del chico, y le bajó la bragueta. Sus calzoncillos no disimulaban la erección del chico. Aún prisionero de aquella banda, con un alambre de espinos en su cuello y herido, el chico se sentía excitado al ver humillada a su heroína de esa forma.</p>



<p>Amy le bajo los calzoncillos y dudó un segundo. Aunque con anterioridad había tenido experiencias sexuales con hombres, nunca había practicado sexo oral con un varón. “No debe ser muy difícil, no morder con los dientes, solamente juego de labios y de lengua” pensó antes de meterse el pene del chico en la boca.</p>



<p>El chico, colgado de la biga, no pudo reprimir un gemido de placer al notar como su ídolo introducía su pene en su boca, era como en sus fantasías eróticas donde se imaginaba seduciendo a la heroína y llevándola a su casa. El olor a basura que desprendía Shadow Angel, lo devolvió a la realidad, no, aquella no era la Shadow Angel de sus sueños, aquella era una perrita y las perritas necesitan caricias. La Shadow Angel de sus sueños no olía a basura, la perrita sí. El chico cogió con sus manos la cabeza de Shadow Angel y la apretó contra sus genitales. La heroína sorprendida, casi se ahoga al notar entrar de golpe todo el pene del chico en su boca. Intentó protestar pero pensó que dada su situación era mejor no decir nada así que siguió chupando.</p>



<p>Pasados unos minutos el chico estalló de placer y se corrió en toda la boca de la ninja. Satisfecho vio como su leche se derramaba por la boca de la heroína, o mejor dicho, por la boca de la perrita. Shadow Angel hizo un ademán de escupir, pero otra vez la voz autoritaria del líder la detuvo.</p>



<p>&#8211; No! A las perritas les gusta la leche verdad?- Shadow Angel no tuvo ninguna duda sobre lo que tenía que hacer para tener a esa banda contenta, así que con un gesto de desprecio se tragó el semen del chaval.</p>



<p>A un gesto del líder de la banda, cuatro pandilleros sujetaron fuertemente a la ninja.</p>



<p>&#8211; ¿Qué te parece chico? ¿La perrita se ha portado bien contigo verdad? ¿Sabes que les gusta a las perritas? Que les hagan regalos.- El chico iba asintiendo mientras el líder le quitaba el collar del cuello y lo dejaba libre.</p>



<p>&#8211; Creo que ya no necesitaremos más ese collar. Además creo que ya te estaba haciendo daño.- Dijo el líder mientras se dirigía a una de las cajas.</p>



<p>El chico ya se había subido los pantalones y estaba limpiándose con agua sus heridas del cuello cuando apareció el líder llevando unas cadenas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/138/53556930/53556930_020_914d.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¿Sabes que les encanta a las perritas? Tener un collar nuevo. Venga pónselo.- Dijo el líder mientras le entregaba las cadenas al chico.</p>



<p>Shadow Angel sabía que ese era el momento que había estado esperando, era ahora o nunca. El chico estaba libre y no corría peligro, así que intentó liberarse de los pandilleros que la sujetaban. Pero para su sorpresa la agarraban más fuertemente de lo que ella imaginaba y sus intentos fueron en vano. Sus músculos no podían vencer la fuerza de los pandilleros, motivados por la excitación que sentían al ver como se comportaba la heroína. No estaban dispuestos a dejar que ella se escapara de ninguna manera. El trozo de fregona insertado en su culito la debilitaba, haciendo que tampoco contara con sus fuerzas al cien por cien. El chico se le acercaba con las cadenas.</p>



<p>&#8211; Aprovecha! Ahora! Huye y no te preocupes por mí ya encontraré la manera de escapar!- Le dijo Amy. Pero el chico no parecía hacerle caso, seguía acercándose a ella con una sonrisa en la cara.</p>



<p>El chico estuvo frente a frente con su admirada heroína, libre del alambre en su cuello, podía admirarla con más calma. Sin prisa desenrolló las cadenas, Amy vio que había cinco argollas. El chico cogió la argolla más grande y la ajustó firmemente en el cuello de la ninja, dejando el espacio justo para que no le privara la respiración. Un pandillero acercó al chico uno de los brazos de la heroína y él le colocó una argolla en la muñeca, luego lo mismo con la otra muñeca. Los pandilleros arrodillaron a Shadow Angel contra el suelo y el chico le colocó las dos argollas restantes en sus tobillos. Acto seguido los pandilleros dejaron de sujetar a la heroína y se alejaron unos pasos.</p>



<p>Al sentirse libre de los pandilleros el primer impulso de Amy fue levantarse rápidamente, pero un tirón en el cuello le impidió estar de pie. Escuchó a sus espaldas la risa de los pandilleros y “¿la del muchacho?”. Un escalofrío recorrió su cuerpo, nerviosa intentó ponerse de pie y tas vanos intentos comprendió el porque no podía.</p>



<p>La cadena que unía la argolla de su cuello con la de los pies apenas tenía más de un metro de longitud, la cadena que unía sus tobillos medía menos de medio metro, y la cadena que sujetaba sus muñecas debía medir medio metro, la cadena de sus muñecas además pasaba entre los eslabones de la cadena que unía la argolla de su cuello con las de sus tobillos. Aquellas cadenas estaban diseñadas para limitar al máximo los movimientos de la persona esposada. Tras varios intentos intentando moverse, se dio cuenta que las cadenas tenían la longitud justa para permitirle andar a cuatro patas pero impedían que la heroína se pudiera poner en pie y limitaban al máximo los movimientos de sus manos y sus pies. En su situación actual era imposible defenderse, no podía pegar patadas y sus brazos apenas podían moverse unos centímetros.</p>



<p>Amy comprendió que aquellas cadenas no solamente estaban diseñadas para evitar que la víctima pudiera defenderse sino que la obligaban a estar arrodillada o a cuatro patas. Una posición que era de lo más humillante para la ninja con sangre real, a la que habían inculcado un sentido del honor y el orgullo muy estricto. Ni cuando estuvo en manos de Felina se había sentido tan indefensa, tan humillada, tan poca cosa. Gracias a la máscara, los pandilleros no veían sus lágrimas surcar su cara, aunque lo debían imaginar.</p>



<p>&#8211; ¿No te gusta tu nuevo regalo?- Dijo el líder burlón.- Ahora te vas a sentir como la perrita que realmente eres, vas a descubrir tu verdadera naturaleza.- Todos los presentes, incluido el chico estallaron en carcajadas. Amy no entendía nada.</p>



<p>&#8211; ¿Sorprendida?- Dijo el líder de la banda.- Verás, aquí el chico que es un poco tímido nos vino un día y… Mejor te cuenta él la historia que se le dará mejor!-</p>



<p>El joven tomó la palabra.</p>



<p>&#8211; Tú no te acordarás, pero hace unas semanas capturaste una banda de atracadores. Esos atracadores iban detrás mío, al saltar sobre ellos debiste pensar que yo había huído, pero no. Al verte caer tan ágilmente sobre ellos me escondí debajo de una furgoneta y observé. Y te vi luchando, tu sola contra esos cinco, tu oscura ropa no ocultaba tus formas femeninas. Observando tu esbelta figura luchar contra ellos me sorprendí pensando en que prefería que ellos te derrotaran, quería ver como te superaban en número y te vencían. Y luego yo saldría escondido y con un palo les pegaría y te salvaría en el último momento, tu estarías aturdida, quizá herida, y te llevaría a mi casa y te curaría tus heridas, te dejaría descansar, te daría comida, agua… Y tu me agradecerías la ayuda y me darías un beso, nos acurrucaríamos en nuestra cama, nos abrazaríamos y exploraríamos nuestros cuerpos. Pero no, tú resultaste ser demasiado hábil y esos matones no eran rival para tí y los derrotaste en un abrir y cerrar de ojos y los dejaste atados a una farola. Y yo me volví decepcionado a casa. Pensándolo bien, aunque hubiera sucedido tal como yo imaginaba, seguramente en mi casa no habrías hecho ni el menor gesto de intimar conmigo. Tú tienes un cuerpo de diosa, en cambio yo, a mis 19 años soy el más bajito y flacucho de mi curso.</p>



<p>&#8211; ¡Espera un momento!- Lo interrumpió Shadow Angel desesperada.- ¿Has montado todo eso porque un día te salvé de unos atracadores y no pudiste meterme mano? Estabas allí escondido y ni siquiera tuviste el valor de salir y darme las gracias!</p>



<p>&#8211; Ya te dije que el chico es un poco tímido.- dijo el líder.- pero déjalo continuar, ahora viene la mejor parte.</p>



<p>&#8211; Seguramente eres una de esas zorras que van provocando pero son unas arrogantes que se creen superiores a los demás.- Dijo el chico ante la mirada de ira de Amy.- Día tras día, pensaba en esa noche y en lo que podría haber sido, acudías en todos mis sueños y estabas presente en mis fantasías eróticas. Un día, mi hermano mayor me sorprendió masturbándome y se lo conté todo. Entonces él tuvo una idea, conocía unos chicos un poco chungos.- dijo señalando los siete pandilleros.- y después de hablar con ellos ideamos un plan. Te tenderíamos una trampa y te haríamos bajar de tu pedestal. Haríamos que la diosa bajase a la tierra, que sufriera la humillación y la derrota que no sufriste ese día. Quería borrar esa mirada arrogante de tu rostro. Esa sonrisa de superioridad con la que derrotaste esos atracadores. Ya no quería una fantasía romántica contigo, quería dominarte, humillarte, verte reducida a la perra que realmente eres por dentro.</p>



<p>&#8211; Eres un malnacido.- Exclamó Shadow Angel entre sollozos.- Me he rendido a esos hijos de puta&#8230; he dejado que me desnudaras&#8230; me he arrastrado por la basura&#8230; he actuado como un perro&#8230; te la he chupado… He hecho todo eso, y más que habría hecho, solo para protegerte, para evitar que te hicieran daño. Y tú… tú por dentro… lo estabas pasando en grande viéndome degradada de esa forma.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/138/53556930/53556930_013_9aa1.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Quieres que te diga la verdad? Sí, lo he gozado en grande. Al principio tenía mis dudas, estaba convencido que no saldría bien la jugada, que escaparías y me dejarías tirado antes de tener que humillarte. Yo no sabía si sería del todo convincente en mi papel de rehén. Aunque ese alambre de espinos hiriéndome el cuello de verdad le dio toda la credibilidad a la escena. Y sabes qué te digo? Que estoy convencida que tú has disfrutado humillándote de esa forma, nadie tiene ese sentido del deber como para humillarse tanto para salvar a alguien que no conoce de nada. Estoy seguro que en tu interior disfrutabas cada vez que te hacíamos arrastrar por el suelo, con cada ladrido que dabas, seguro que gozaste cuando ese palo entró en tu ano.</p>



<p>&#8211; No es verdad, lo hice para protegerte.- Sollozó Shadow Angel. Aunque no era del todo verdad. Desde su encuentro con Felina, Amy había descubierto que estar indefensa a merced de un enemigo la excitaba. Alguna que otra vez había fantaseado, en la comodidad de su cama, con un villano que la derrotaba. ¿Qué haría un delincuente con una derrotada heroína? Amy se imaginaba todo tipo de situaciones estimulantes. Y sí, para qué negarlo, una parte dentro de ella había disfrutado actuando como un perrito, desde la comodidad del anonimato que garantizaba su máscara. Qué podrían decir? Que Shadow Angel se había comportado como una puta? Quién era Shadow Angel? El día siguiente Mikoto Amy seguiría siendo una tímida estudiante y nadie sospecharía nada.</p>



<p>&#8211; Bueno chico, basta de cháchara, hemos venido aquí a disfrutar.- El líder interrumpió los pensamientos de Amy, se acercó a la indefensa heroína y se dispuso a penetrarla.</p>



<p>&#8211; Venga perrita, ladra para nosotros!- Dijo el líder mientras azotaba el culo de la ninja. Amy no tenía muchas opciones así que empezó a ladrar par acontentar a la banda.</p>



<p>&#8211; Chicos la perrita está húmeda! El chico tenía razón!- Dijo el líder para mayor vergüenza de Shadow Angel mientras con pausados movimientos empezó a penetrarla.</p>



<p>Shadow Angel al principio intentó luchar contra las cadenas, al cabo de unos minutos aceptó que no podía escapar y adoptó una postura más sumisa, dejándose hacer. El líder la penetraba suavemente, sin prisa, disfrutando el momento. No todos los días uno podía gozar de la vagina de la heroína de la que hablan todos los periódicos. El cabo de unos minutos, Amy notó que el líder estaba a punto de correrse.</p>



<p>&#8211; Dentro no… por favor.- Dijo suplicando, para mayor divertimiento de la banda.</p>



<p>&#8211; Ja ja ja! Qué os parece chicos? La perrita no quiere que nos corramos dentro. Elige qué prefieres, me corro dentro tuyo o en tu preciosa cara, sobre tu preciada máscara?-</p>



<p>&#8211; En mi cara… por favor… correos en mi cara.- dijo la derrotada heroína en un sollozo.</p>



<p>Segundos después, la heroína notó como el líder se corría en su cara, impregnando su máscara con sus fluidos. A pesar de la tela, la chica sentía como el caliente y espeso líquido resbalaba por su rostro.</p>



<p>&#8211; Ahora le toca el turno al chico, pero no os preocupéis, todos tendréis vuestro momento.- Dijo el líder subiéndose los pantalones.</p>



<p>Después del chico la penetró uno de los pandilleros.</p>



<p>&#8211; Un huesito duro para la perrita que se porta bien.- Dijo otro mientras le metía su polla en la boca. El primer impulso de Shadow Angel fue mordérsela, pero se dio cuenta que tenía las de perder, así que tragándose su orgullo empezó a succionar el miembro erecto de su enemigo. Cuando terminó de correrse en su boca, sin dar tiempo a Amy de escupir, otro pandillero metió su pene en la boca, y así mientras uno se la metía por la boca, otro la penetraba vaginalmente. Aunque Amy nunca lo reconocería ni a si misma, de alguna forma, sentirse ultrajada de esa manera, la excitaba. Notar el palo de la fregona metido en su trasero contribuía a aumentar el estímulo que los miembros de los bandidos causaban en sus vagina.</p>



<p>Al cabo de unas horas, todos la habían penetrado varias veces y la máscara y la boca de Shadow Angel chorreaba semen por doquier. Aunque le avergonzaba admitirlo, la ninja había tenído varios orgasmos mientras era penetrada por los villanos. Los hombres parecían contentos y exhaustos, habían cumplido con creces sus fantasías. La heroína se acurrucó y no hizo ningún sonido, deseando que se fueran y la dejaran allí, que se olvidaran de ella.</p>



<p>&#8211; Esto ha sido mucho mejor de lo que nunca llegué a pensar.- Dijo el líder, rompiendo el silencio, mientras daba una palmada al chico. Todos los varones asintieron.</p>



<p>&#8211; ¿Qué hacemos con ella?- Dijo el chico señalando la derrotada heroína.</p>



<p>&#8211; No te preocupes por ella. Nunca más verá la luz del sol.- Shadow Angel levantó la mirada asustada al escuchar esas palabras.- Llamaré a un amigo que tiene un burdel clandestino para que venga a recogerla. Su carrera como heroína ha terminado, ahora será una más de las putitas de Detroit. No va a causarnos problemas, y además sacaremos un dinerito.</p>



<p>Amy al escuchar aquello se rompió a llorar. Su situación era mucho peor de lo que ella llegó a imaginar. No tenía escapatoria, las cadenas le impedían huir o luchar, estaba completamente a merced de esa banda, y pretendían venderla como un trozo de carne.</p>



<p>Impotente, recordó que su maestro un día le había dicho que un ninja siempre tenía una última salida. Su maestro le había indicado que en una situación así, siempre podría morderse la lengua y en escasos segundos se desangraría casi sin dolor. “Es una salida honrosa si estás a punto de perder tu honor” le había dicho. Pero Amy no se atrevía, era joven, no quería morir, quería vivir, tenía toda la vida por delante. Y mucho peor, no quería morir de esta forma, desnuda, sucia, y esposada en un almacén abandonado. Así que Amy, tragándose las lágrimas hizo lo único que en su desesperada situación podía hacer.</p>



<p>&#8211; Por… favor… eso no… no me vendáis. Haré cualquier cosa que me pidáis, seré vuestra perrita sumisa, pedidme algo, lo que sea, seré vuestra esclava. Os prometo que olvidaré esto y nunca más volveréis a saber de mí. Pero por favor… no me hagáis esto.- Imploró con ojos llorones al líder.</p>



<p>&#8211; ¿No te has degradado y humillado suficiente por hoy, perrita?- Dijo el chico con una sonrisa.</p>



<p>&#8211; Me habéis derrotado… me habéis humillado como nadie lo ha hecho… he sido vuestra perrita buena… habéis tenido vuestra diversión y vuestra victoria… ¿por qué me queréis hacer eso? Os juro que no contaré nada de eso a nadie, no os buscaré… no os perseguiré… lo prometo.- Sollozó Shadow Angel.</p>



<p>&#8211; Me gustaría creerte perrita.- Respondió el líder.- Y sinceramente, me encantaría tenerte como mascota, estoy seguro que serías una perrita obediente. Pero sabes la cantidad de dinero que nos va a pagar mi amigo por tí? No solo por tu cuerpo, envidiable como pocos. ¿Sabes lo que estará dispuesto a pagar cualquier cliente por follarse a la heroína de Detroit? Piénsalo de esta forma, vas a conocer a la alta sociedad, todos los millonarios harán cola para tenerte. Serás la perrita más famosa de la ciudad.</p>



<p>Amy empezó a temblar de miedo al darse cuenta de lo impotente y desesperada que era su situación. Shadow Angel estaba derrotada. Su última súplica, su último intento desesperado, no había tenido ningún efecto en los crueles pandilleros. En retrospectiva pensó que debería haber luchado más, que no debería haberse rendido cuando el líder empezó a patearla, que dentro del almacén debería haberse resistido con más fuerza para evitar que la encadenaran. Ahora en la situación actual, no podía hacer nada, estaba indefensa y completamente a merced de la banda. Se empezó a hacer la idea de que sería vendida como prostituta.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/138/53556930/53556930_022_7806.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Estáis muy equivocados.- Dijo una voz desde una de las bigas del techo.- NO es una perrita, es una gatita y por cierto ya tiene dueño</p>



<p>“¿Felina?”Pensó Amy mientras la ágil ladrona, con su característica máscara de gato y su ropa táctica descendía ágilmente por la biga.</p>



<p>Totalmente sorprendidos y sin ningún rehén, el chico y la pandilla no eran rivales para una luchadora con la habilidad de Felina. La ladrona con su látigo cruzó la cara de todos los hombres, los golpeó y pateó con furia hasta que quedaron inconscientes en el suelo, y aún así siguió golpeándolos con el látigo.</p>



<p>&#8211; Malditos cerdos.- Masculló la ladrona mientras uno a uno, haciendo muestra de una fuerza poco común en una chica, los levantó en brazos y los fue tirando uno por uno al contenedor en el que hacía unas horas habían hecho meter a la ninja. Cuando todos los pandilleros, chico incluido, estuvieron en el contenedor, Felina lo cerró con una cadena y un candado.</p>



<p>&#8211; Aquí os vais a sentir como en casa.- Dijo antes de dirigirse a Shadow Angel.</p>



<p>&#8211; Pobrecita, mira lo que te han hecho. No sabes la suerte que has tenido. Pasaba por aquí camino de dar un golpe cuando escuché alguien ladrar dentro de ese almacén y me acerqué a curiosear.- Le dijo mientras retiraba la fregona del culito de la ninja y acariciaba a la derrotada heroína, que rompió en sollozos.</p>



<p>&#8211; Tranquila, tranquila, ya estás a salvo, deja que te cuide.</p>



<p>Felina le quitó la máscara a la ninja, le vendó los ojos y la llevó a su guarida. Una vez allí, le quitó los grilletes, la metió en una amplia bañera, la enjabonó y limpió su cuerpo mientras la tranquilizaba con sus palabras.</p>



<p>Shadow Angel, se dejaba hacer, Felina era su rival y ahora tenía una oportunidad perfecta si quería derrotarla y llevarla a la justicia, seguramente el vídeo que le había hecho semanas antes estaría por aquí cerca. Pero la ninja estaba demasiado asustada y demasiado débil como para plantearse si quiera luchar. Felina lo sabía y gozaba con la sensación de control que tenía sobre la joven heroína.</p>



<p>Cuando Felina terminó de limpiar a Amy, la cogió en brazos y la depositó en una amplia y cómoda cama. Ambas chicas se abrazaron y no tardaron en dormirse.</p>



<p>Cuando Amy se despertó el sol se filtraba por una claraboya del techo. La habitación no tenía ninguna ventana que permitiera a la ninja llegar a sospechar donde estaba, y a través de la claraboya únicamente se veía el cielo, nada que pudiera orientarla. A un lado de la cama, la joven vio su traje de ninja, con todos sus accesorios y su katana limpio y perfectamente doblado. Amy no sabía que pensar de todo aquello. Poco a poco se vistió, cuando terminó, Felina entró en la habitación con una bandeja con dos tazas de leche y unas tostadas con mantequilla.</p>



<p>&#8211; ¿Ya te encuentras mejor?- Preguntó Felina, que en ningún momento se había retirado su característica máscara en forma de gato. La ladrona vestía solo un camisón.</p>



<p>&#8211; Si, me duele un poco la cabeza y me siento como si me hubiera atropellado un camión, pero ya se me pasó el susto.- Respondió la ninja.</p>



<p>&#8211; No te preocupes, tuviste mucha suerte que te encontrara. Ahora estás a salvo, descansa unos días y ya verás como en menos de lo que esperas volverás a tener ganas de patrullar las calles. Un desliz lo tiene cualquiera.- La tranquilizó Felina.</p>



<p>&#8211; Muchas gracias… la verdad, no se porqué has hecho esto por mí… y no se cómo podré agradecértelo.- Le dijo Amy confundida. Felina no pudo ocultar una sonrisa, esperaba llegar a este punto.</p>



<p>&#8211; En cuanto al porque… Porque eres mi gatita, llevas mi marca y como te dije en nuestro último encuentro, tu cuerpo y tu mente me pertenecen, sigo guardando tus vídeos y siempre tendrás el recuerdo que fui yo la primera en vencerte. Y además te vencí yo sola.</p>



<p>&#8211; En cuanto a darme las gracias…- Añadió Felina con un maullido.- Conozco el sentido del honor que impera en vuestro país, el bushido y todas esas cosas que os inculcan de pequeños, seguro que tu familia fue muy estricta en ese sentido. Sabes que te he librado de una buena y me debes algo más que tu vida, estás en deuda conmigo. Así que me debes un favor, no se ni cuando, ni como ni qué será, pero un día acudiré a tí y te pediré que hagas algo por mí, algo a lo que no podrás negarte. Hasta ese día y hasta que cumplas con lo que te pida, estarás en deuda conmigo.</p>



<p>Amy asintió. Felina tenía razón, tenía una deuda de honor con ella. Por poco que le gustara, debía admitir que Felina la había rescatado de una situación de la que ella misma no hubiera podido salir. Así que estaba en sus manos, cuando Felina se lo quisiera, debía hacer cualquier cosa que le pidiera. Desde pequeña le habían inculcado que los favores generan una deuda que no se salda hasta que se devuelve a la persona un favor equivalente.</p>



<p>Cuando Amy terminó el desayuno que Felina le había preparado, se sentía mucho mejor. Notaba como la energía volvía a recorrer su cuerpo. Lo sucedido la noche pasada solo era un vago recuerdo en la mente de la japonesa, una pesadilla que olvidar. Felina volvió a vendar los ojos de Shadow Angel y la llevó fuera de su guarida, a un lugar apartado y se despidió de ella con un beso en los labios.</p>



<p>El lunes siguiente. Gimnasio de la universidad de Detroit</p>



<p>Como era habitual, Amy había empezado el día con un duro entrenamiento en el gimnasio. En el vestuario, como casi cada día, se encontró con Claire.</p>



<p>&#8211; Mira que intento seguirte el ritmo Amy, no se como te lo haces pero tienes un fondo y una energía inacabable.- Dijo admirada la pelirroja mientras se cambiaba de ropa.</p>



<p>&#8211; Es solo fuerza de voluntad y perseverancia en el entrenamiento.- Respondió la japonesa “y haber recibido durante años un duro entrenamiento a manos del mejor maestro ninja también ayuda” pensó para si misma mientras se quitaba la ropa y se dirigía a la ducha.</p>



<p>&#8211; ¡Amy! ¿Pero que te ha pasado?- Exclamó Claire preocupada al ver diversos moratones en el cuerpo de la asiática.</p>



<p>&#8211; ¿Eso? Verás, el viernes tuve un susto. Te lo cuento a tí porque eres mi amiga, pero por favor no lo vayas contando por ahí.- Dijo Amy.- Fue al atardecer, salí de mi apartamento para comprar unas cosas y me atacaron una banda de ladrones, intenté defenderme pero entre todos me golpearon fuerte. Por suerte alguien acudió en mi ayuda y pude escapar con solo estas magulladuras.</p>



<p>&#8211; Vaya! Qué miedo.- respondió Claire.- Suerte que todo quedara en un susto. A saber que hubieran hecho esos tipos con mi princesita. Por cierto, quién te salvó fue esa misteriosa Shadow Angel?</p>



<p>&#8211; Puede ser, no le vi la cara, estaba muy asustada.- Respondió Amy aliviada al ver que Claire estaba convencida que ella no era la misteriosa heroína.</p>



<p>&#8211; No te preocupes, ya pasó todo. Mi princesita es fuerte pero no invencible.- Claire abrazó a Amy y le dio un tierno beso en la frente, para reconfortarla.</p>



<p>&#8211; Como me entere que alguien se vuelve a meter contigo te juro que me las pagará.- Añadió la pelirroja mientras hacía fuerza con los brazos y adoptaba una postura agresiva. Aquello hizo sonreír a Amy.</p>



<p>Con amigos así, podía enfrentarse a cualquier adversidad que se le planteara. Shadow Angel pronto volvería a patrullar la ciudad, para proteger a los inocentes, a gente como Claire y sus amigos. Amy no se iba a rendir ante ningún revés.</p>



<p><em>CONTINUARA&#8230;</em></p>



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