<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>OMICRON &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
	<atom:link href="https://pornografoaficionado.com/tag/omicron/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://pornografoaficionado.com</link>
	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
	<lastBuildDate>Fri, 15 Jul 2022 07:03:35 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.2.9</generator>

<image>
	<url>https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2020/11/cropped-Sin-título-3-32x32.png</url>
	<title>OMICRON &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
	<link>https://pornografoaficionado.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Leyendas del Reino de Grendopolán (2)&#8221; (POR OMNICRON)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-leyendas-del-reino-de-grendopolan-2-por-omnicron</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-leyendas-del-reino-de-grendopolan-2-por-omnicron#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Jul 2022 16:34:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[OMICRON]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/?p=13557</guid>

					<description><![CDATA[Lord Onsnorth, el soberano nigromante de Drakenwald, releyó aquel pesado tomo prohibido de nuevo. El abominable libro pareció susurrar bajo sus dedos, las páginas decrépitas deslizándose con vida propia, gimiendo y musitando sus secretos malditos. La conquista de Grendopolán marchaba a la perfección. Las Fortalezas del Norte, baluartes de defensa frente a los invasores, guardadas por las sacerdotisas-guerreras de la Sagrada Orden de la Llama Eterna, estaban siendo conquistadas una por una por sus ejércitos. En pocas semanas, se abriría el camino hacia el corazón del Reino enemigo. Pero la preocupación persistía en su interior. Conocía bien las leyendas. El [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lord Onsnorth, el soberano nigromante de Drakenwald, releyó aquel pesado tomo prohibido de nuevo. El abominable libro pareció susurrar bajo sus dedos, las páginas decrépitas deslizándose con vida propia, gimiendo y musitando sus secretos malditos. La conquista de Grendopolán marchaba a la perfección. Las Fortalezas del Norte, baluartes de defensa frente a los invasores, guardadas por las sacerdotisas-guerreras de la Sagrada Orden de la Llama Eterna, estaban siendo conquistadas una por una por sus ejércitos. En pocas semanas, se abriría el camino hacia el corazón del Reino enemigo. Pero la preocupación persistía en su interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conocía bien las leyendas. El Ejército Durmiente. Hacía muchos cientos de años, un ejército de Grendopolán cayó defendiendo su capital, Amaniel, de las huestes combinadas de varias naciones enemigas. Se decía que lograron repeler el asedio, pero a un alto coste: todos los soldados murieron defendiendo su reino. Los dioses, conmovidos, tomaron las almas de esos valientes y formaron con ellas el Ejército Durmiente: Una guardia de espíritus inmortales que, según la leyenda, despertarían cuando su reino se viera amenazado para salvaguardarlo del peligro exterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuentos para niños, reirían al escucharlos la mayoría de la gente. No Lord Onsnorth. Él era un nigromante y conocía de primera mano el poder de los muertos y la oscuridad. Si pudiera conseguir controlar un ejército como aquel, no solo Grendopolán sino todas las naciones del mundo se arrodillarían a sus pies. Las deidades intentarían por todos los medios impedirlo, pero él acabaría por imponerse. Pero, ¿dónde? ¿Dónde se hallaría tal ejército? ¿Quizás las sacerdotisas de la Llama Eterna conocieran el secreto de su localización?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continuó repasando el vetusto libro. Sabía en su muerto corazón que la clave estaba cerca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como en un sueño, Isura contempló aturdida cómo la puerta del carro-jaula de esclavos se cerraba tras ella. El golpe que había recibido en la cabeza durante la batalla le había hecho perder el conocimiento y había sido apresada por los guerreros de Drakenwald. Poco a poco, las imágenes se fueron aclarando y dejó de contemplar puntitos brillantes ante ella, los sonidos a su alrededor ganaron también consistencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ésta es la última -Gruñó una voz amenazadora. -Toda una sacerdotisa-guerrera. En el mercado de esclavos nos darán un buen pico por ella y por el resto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esclavistas. Los soldados norteños tenían fama de ser unos crueles mercaderes de carne. Un destino aciago se cernía sobre ella. Sabía que las muchachas jóvenes de cabellos rubios como ella eran muy apreciadas entre los salvajes del norte. Isura quiso incorporarse y aferrar los barrotes pero un fuerte dolor en la cabeza la sumió en la inconsciencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEuA/12.jpg" width="424" height="636">La muchacha no supo cuánto tiempo permaneció dormida. Al abrir los ojos contempló un rostro femenino. Cabello castaño, semblante preocupado, grandes ojos negros, era una mujer joven, de su edad. Estaba sentada sobre sus talones y sostenía la cabeza de Isura en su regazo mientras acariciaba su corto cabello rubio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién eres? -preguntó Isura con voz ronca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Chissshhh&#8230; -Dijo ella. -Descansa. Duerme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y los párpados de Isura pesaron tanto que volvieron a cerrarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Atisbos del paisaje desfilaron al otro lado de los barrotes del carro-jaula. Montañas, bosques, una llanura herbosa. El bambolear y traquetear del carro tirado por las mulas producían una extraña somnolencia. El zumbido en su cabeza había disminuido paulatinamente hasta desaparecer. Las figuras fueron aclarándose progresivamente. Los bultos del carro-jaula se convirtieron en siluetas y luego en figuras de seres humanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No reconoció a ninguna. Un punzante dolor atravesó su corazón. ¿No había sobrevivido ninguna de sus hermanas? ¿Era ella la última sacerdotisa-guerrera de la Sagrada Orden de la Llama Eterna? No podía ser… Sus ojos se humedecieron y su boca se torció en una mueca de dolor. Junto a ella, reconoció a la muchacha que había visto antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién eres? -Logró preguntar de nuevo, intentando que su voz no se quebrara en sollozos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi nombre es Preridien. Soy una campesina. O lo era. Ahora no soy más que una esclava, como todos los demás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las fuerzas de Isura fueron regresando poco a poco y con ellas, los recuerdos. Los guerreros de Drakenwald, aullando como bestias salvajes con sus amenazadoras armaduras negras, sus hermanas cayendo a su alrededor, sus gritos, la sangre y el fuego rodeándola, el golpe en su cráneo, dolor, negrura…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se llevó una mano a su cabeza. La muchacha a su lado la sujetó para que no se tocara el terrible chichón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hiciste lo que pudiste.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No fue suficiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hagas muchos esfuerzos todavía. La herida en tu cabeza no está cicatrizada del todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isura contempló algunas figuras oscuras en torno al carro, fuertemente armadas. Contó cinco. Cuatro hombres y una mujer, de aspecto brutal y peligroso. Su corazón se encogió. ¿Cómo podría escapar? Si el carromato llegaba hasta el norte, podía darse por perdida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gimió y una mano cálida y suave acarició su frente. Se sintió agradecida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te estás recuperando. Eso es lo más importante ahora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isura contempló las siluetas inmóviles e imprecisas de los otros esclavos, sentadas contra los barrotes. Uno estaba comiendo lentamente algo de un bol de barro que sostenía entre sus manos. Ninguno le había dirigido la palabra y, de hecho, nadie decía nunca nada a nadie. Parecía como si todos estuvieran sumidos en un profundo letargo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El susurro de Preridien, la campesina, la sobresaltó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Les dan algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Todos parecen atontados. Cuando les meten en la jaula no están así, pero apenas comen algo, todos se sumen en esa especie de letargo. Supongo que ponen alguna droga en la comida para mantenerlos así. Una forma sencilla de mantener a los prisioneros dóciles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tú no&#8230;?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La campesina sonrió débilmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuando me apresaron, estaba muy mal del estómago y no pude comer nada. Sólo he bebido agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No es posible que el agua&#8230;?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEuJ/13.jpg" width="424" height="636">-No. El Camino del Norte sigue el curso del río Drak. Cada noche llenan los barriles de agua del carro directamente del río. -Señaló una especie de barril atado con cuerdas en la parte posterior del carro-jaula, por la parte de fuera. -Es algo que mezclan en la comida y las cantidades son tan escasas que todo el mundo las devora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo vamos a&#8230; a escapar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo veo muy difícil. Sólo podemos encomendarnos a la voluntad de los dioses.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isura no pudo evitar sollozar. Se sintió terriblemente avergonzada al hacerlo. Era una sacerdotisa-guerrera, no una niña asustada, pero las lágrimas surcaron su rostro sin poder evitarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila, cariño. Todo saldrá bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Preridien acarició su mejilla antes de depositar un beso en su frente y otro en su sien. Los labios de la campesina se movieron muy lentamente, tanto que al principio Isura pensó que lo estaba imaginando, hacia los suyos hasta cerrarse sobre ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sacerdotisa-guerrero sintió cómo una mano de la campesina se cerraba suavemente sobre su pecho. Tras varios días en el carromato, se sentía sucia y miserable, pero la cercanía de la muchacha campesina la sumió en un deseo casi doloroso. Dentro de poco, unos días, unas semanas, ¿quién sabía?, puede que ambas estuvieran muertas o algo peor, así que le pareció lógico aferrarse a la vida como pudiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mano de Preridien se hundió en su corto pelo rubio mientras se besaban, jadeantes, ansiosas, como si ambas no pudieran aguantar un segundo más sin hacer el amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Primero fue lentamente, con delicadeza. Luego con rapidez, como si fueran dos animales enjaulados –en parte, aquello era cierto-, como si el mundo se fuera a acabar en unos instantes. No les importó estar rodeadas de gente. Después de todo, el resto de esclavos estaban aletargados, ciegos y sordos a lo que ocurría alrededor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se besaron con hambre la una de la otra, se acariciaron, se frotaron sin poder siquiera desnudarse. Las manos de las muchachas se deslizaron por los ásperos ropajes, buscando sus delicados pechos, sus pálidas nalgas, sus humedecidos sexos. Hicieron el amor hasta gemir y ahogar sus gritos en la piel de la otra, hasta agitarse y convulsionarse, hasta que el orgasmo llegó y cayeron exhaustas y abrazadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un sonido parecido a unos aplausos sobresaltó a las muchachas. Isura giró su cabeza asustada para contemplar a la mujer esclavista, mirándola con malicia y lujuria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bravo, putitas, me habéis puesto muy cachonda. –La malcarada mujer se desabrochó el cinto de su armadura de cuero, comenzando a desnudarse. –Y eso no está nada bien, no pensaréis que voy a quedarme así sin más. Sácalas, Ermos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre, un desagradable guerrero con barba de tres días y aspecto zafio y brutal, la miró con fastidio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás loca, Losaina? Los jefes nos despellejarán si les ponemos un dedo encima. Ya sabes que eso baja el precio de la mercancía. La Perra Negra en persona mató a golpes a Némsell por violar a una esclava.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La Perra Negra está muy lejos y no tiene por qué enterarse, estúpido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con fastidio, la propia Losaina sacó una llave y abrió la cerradura del carro-jaula.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Además, creo que estás zorritas se lo van a pasar de lo lindo conmigo, ¿no es verdad, ricuras?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La enguantada mano de la guerrera se cerró sobre el cabello de Preridien, que gimió asustada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor, no…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isura, antes de darse cuenta de lo que hacía, golpeó el brazo de la guerrera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Déjala en paz!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Losaina rio con crueldad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vaya, así que la gatita todavía tiene fuerzas para intentar defenderse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una fuerza inusitada, la mujer agarró a la sacerdotisa por el brazo y la arrojó fuera del carromato. Mientras, Losaina se despojó de sus remendados pantalones de piel, revelando un oscuro y poblado sexo, para acto seguido cerrar su garra sobre la nuca de Isura y forzarla a permanecer arrodillada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cómeme el coño, chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Losaina no esperó ni un segundo a ser obedecida. Apoyó una de sus botas en el eje de madera del carromato, abriendo sus piernas y mostrando impúdicamente su velludo sexo. Con impaciencia, agarró rudamente a Isura por su corto cabello rubio y estrelló su rostro contra su húmeda entrepierna, refrotándolo y embadurnándola con los efluvios de su interior. Isura sintió cómo su cabeza se hundía entre los recios muslos de la guerrera. Al abrir la boca para gritar, la muchacha no pudo evitar respirar el aroma de su sexo y saborear la humedad de aquella detestable mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A escasos metros, Ermos, el guerrero de Drakenwald se repetía que debía detener a su compañera antes de que la cosa se descontrolase, pero una tremenda erección le impedía pensar con claridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Losaina, deberíamos…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cállate, imbécil y deja… unggg… de cortarme el rollo…ufff… Vigila que no… mmmfff… se escape la campesina. –Rugió gruñendo la mujer, entre entrecortados jadeos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEuR/15.jpg" width="424" height="636">Fue en aquel momento cuando una flecha se clavó en uno de los bárbaros del norte que permanecían al otro lado del carro-jaula. Dos más cayeron presa de invisibles arqueros antes de que varias figuras surgieran de la espesura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Losaina y Ermos, sin saber bien qué estaba sucediendo, arrojaron al suelo sus espadas y levantaron los brazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nos… ¡nos rendimos!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isura apenas podía creer lo que habían visto sus ojos. En apenas unos segundos había visto cómo sus carceleros caían muertos o deponían sus armas. ¿Era libre? Uno de los guerreros que la habían rescatado se acercó hasta el carromato mientras otros dos recogían las armas de los guerreros muertos. Al lado de ella, arrodillados y con las manos en la nuca aguardaban los dos esclavistas de Drakenwald.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Losaina, vaca estúpida, si no pensaras con el coño, podríamos haberles visto y…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ermos, cierra el pico de una maldita vez. Si vamos a morir, quiero hacerlo sin escuchar tu insufrible cháchara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El guerrero que se acercó miró a Isura con fijeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estáis bien?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sacerdotisa asintió sin ser capaz de hablar, con su rostro todavía cubierto de los flujos del sexo de la esclavista. La voz de la recién llegada era indudablemente femenina. Correspondía a una mujer alta y rubia, de constitución fibrosa y rasgos nobles y bellos, ataviada con una ligera cota de malla de excelente factura. Su rostro se endureció mientras contemplaba con sus severos ojos verdes a los dos arrodillados guerreros esclavistas que se habían rendido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy Eressia, princesa de Grendopolán y habéis atacado a mi gente, perros esclavistas… Los cerdos de Drakenwald como vosotros creéis que las gentes del sur sólo existen para divertiros o para ser vuestros esclavos, ¿no es así?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre estaba visiblemente asustado; la mujer, en cambio, escupió desafiante a la princesa. Ésta no se inmutó y continuó hablando, mientras dos de sus hombres ataban a los prisioneros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nos consideráis poco menos que juguetes o meros trozos de carne que vender. Vais a aprender que no somos esclavos indefensos, vais a saber lo que significa estar al otro lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La princesa Eressia se desanudó el cinturón y se bajó los pantalones de cuero tachonado que portaba. Los esclavistas y la sacerdotisa no pudieron evitar gemir de la sorpresa. En su entrepierna, imposiblemente, se erguía una esplendorosa erección, una gruesa y venosa verga, y un poco más abajo, un bello sexo femenino, una vagina recubierta de una fina pelusa rubia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los guerreros de Drakenwald miraron con silenciosa fascinación y casi con ferviente devoción la imagen. Isura sabía qué significaba aquel fenómeno de la naturaleza: la princesa era una semidiosa, una hermafrodita, la hija de una deidad. Había escuchado rumores y leyendas, pero nunca pensó…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los esclavistas apenas se resistieron cuando los soldados de Grendopolán les colocaron boca abajo y les levantaron las caderas y las nalgas. A continuación les arrancaron sus pantalones, dejando sus culos en pompa y al aire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La princesa sujetó en primer lugar las caderas de la mujer morena e introdujo un dedo en la regata de sus redondas y pálidas nalgas. La esclavista no parecía atreverse a moverse, vencida y humillada, mientras la princesa estrujaba los cachetes de su culo, abriéndolos y cerrándolos. Pronto, su ano quedó al descubierto, un arrugado y oscuro agujerito que parecía abrirse y cerrarse ante el inquisitivo dedo de la princesa. Losaina jadeó cuando sintió, repentinamente, que la princesa Eressia apretaba su larga y gruesa verga contra su ano. Con un movimiento lento, presionó contra su orificio más estrecho y el gran falo fue abriéndose poco a poco paso por sus entrañas, hasta ensartarla completamente, ante los gemidos y quejidos de la mujer esclavista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEuX/16.jpg" width="424" height="636">De pronto, la princesa Eressia salió de la mujer, que no pudo evitar gemir y repitió la misma operación con el hombre atado a su lado. Las velludas nalgas de Ermos recibieron con dificultad la gruesa verga de la princesa hermafrodita. El hombre jadeó y gimió lloriqueante, pero su ano, goloso, pareció tragar el falo con inusitada facilidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La princesa, sin piedad, meneó las caderas en un ritmo cada vez más frenético, alternando sus envites entre los dos villanos, penetrándolos inmisericorde. Ambos jadeaban y se retorcían, logrando tan solo que la espada de carne penetrara y se hundiera más en sus entrañas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isura, la sacerdotisa, se encontró que había estado aguantando la respiración ante la visión, y que su sexo había comenzado a humedecerse. Gimió cuando notó una presión contra su espalda, unos menudos pechos aplastándose contra ella y un cálido aliento que acarició su oreja. Era Preridien, la campesina que comenzó a acariciar su brazo para luego, desvergonzadamente, deslizar su mano bajo el vestido de la sacerdotisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se quejó, estaba demasiado excitada y todos los ojos parecían puestos en la sodomización de los esclavistas. Isura gimió y tuvo que morderse los labios cuando la mano de la campesina rozó la intimidad de los labios de su sexo y ella misma se encontró meneando las caderas instintivamente, para incitar a esos dedos para que avanzaran más y más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras, el castigo proseguía. La princesa penetraba por turnos a los llorosos esclavistas, como si repartiera equitativamente el escarmiento entre ambos malhechores. De pronto, Ermos, el hombre, gimió lastimeramente y, sin poder tocarse pues se encontraba atado, descargó su semen mientras la princesa le sodomizaba, ante las risas de los guerreros de Grendopolán. Losaina no tardó mucho más. De pronto, su cabeza se irguió hacia atrás, casi incorporándose a pesar de estar atada, mientras sus flujos escapaban de su encharcado sexo y chillaba como un animal, convulsionándose por el fortísimo orgasmo, mientras la saliva caía desde la comisura de sus labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La princesa siguió penetrándoles un buen rato, pasando de las nalgas masculinas a las femeninas y viceversa, como si decidiera en cuál de las dos nalgas descargaría su esencia, hasta que el culo del hombre pareció triunfar y recibió en sus prietas nalgas la copiosa carga de la princesa. Cuando ésta retiró su grueso falo, un hilillo de espeso semen resbaló desde el ano del esclavista por sus muslos. La verga de la princesa tuvo fuerzas para disparar un último chorro de caliente semen que cayó sobre las nalgas de Losaina, como si, paradójicamente, ambos esclavistas fueran marcados como esclavos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La princesa les miró con desdén antes de hablar a sus hombres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Liberad a los esclavos y lleváoslos junto a estos dos villanos al campamento. Interrogadlos sobre otras caravanas de esclavos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras los guerreros de Grendopolán se llevaban a los maltrechos y seminconscientes esclavistas, la rubia princesa se dirigió hacia la sacerdotisa. Ésta todavía tenía las mejillas enrojecidas por el rubor del furtivo orgasmo que la excitada campesina le había provocado segundos antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isura y Preridien se arrodillaron con presteza ante la princesa, cuyo entrecejo se frunció.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor, levantaos. No me tratéis como a un señor feudal. Sois la sacerdotisa-guerrero de la Orden de la Llama Eterna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Isura asintió, extrañada de que la princesa supiera quién era.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-S… sí. Me… ¿me conocéis?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He visto vuestro rostro en sueños. Pero no hay tiempo para explicaciones. Debéis guiarme hasta el Santuario de Lady Geneveva. La supervivencia del Reino está en juego. –La mujer hizo un gesto a sus acompañantes. –Conducid a los prisioneros y a los esclavos al campamento. La sacerdotisa y yo partiremos inmediatamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Preridien agarró la manga de Isura y la miró con ojos asustados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor… quiero ir contigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sacerdotisa habló a la princesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ella es Preridien, una campesina de la zona. Nos puede servir de guía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. No hay tiempo que perder.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En breves instantes, las tres mujeres partieron al cabo de un minuto al galope hacia el oeste. La noche empezaba a cernirse negra como las alas de un cuervo sobre el oscuro bosque, como un mal presagio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">CONTACTAR CON EL AUTOR:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:omicron_persei@yahoo.es">omicron_persei@yahoo.es<img class="size-large"></a></span></p>
<p style="text-align: justify;">[paypal_donation_button]</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/v/1CEv6/17.jpg" width="600" height="1064"></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-leyendas-del-reino-de-grendopolan-2-por-omnicron/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Leyendas del Reino de Grendopolán (I)&#8221; (POR OMNICRON)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-leyendas-del-reino-de-grendopolan-i-por-omnicron</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-leyendas-del-reino-de-grendopolan-i-por-omnicron#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Jul 2022 16:12:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[no consentido]]></category>
		<category><![CDATA[OMICRON]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/?p=13553</guid>

					<description><![CDATA[La reina Iselain se agitó en sueños, en su lujosa cama con dosel, en la habitación del palacio de Amaniel, la orgullosa capital del Reino de Grendopolán. Dormida, murmuraba y se debatía, intranquila, su frente perlada de sudor, su respiración entrecortada. El sueño ¿o era una pesadilla? era demasiado real. Sus imágenes emponzoñaban su mente como malignos agüeros que presagiaban desgracias sin nombre. Una torre negra, que flotaba en la nada del fin del tiempo. Dentro vivía una mujer, un misterio de ojos de anciana que han visto demasiadas cosas, con el cuerpo voluptuoso de una mujer madura y la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La reina Iselain se agitó en sueños, en su lujosa cama con dosel, en la habitación del palacio de Amaniel, la orgullosa capital del Reino de Grendopolán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dormida, murmuraba y se debatía, intranquila, su frente perlada de sudor, su respiración entrecortada. El sueño ¿o era una pesadilla? era demasiado real. Sus imágenes emponzoñaban su mente como malignos agüeros que presagiaban desgracias sin nombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una torre negra, que flotaba en la nada del fin del tiempo. Dentro vivía una mujer, un misterio de ojos de anciana que han visto demasiadas cosas, con el cuerpo voluptuoso de una mujer madura y la sonrisa inocente de una niña risueña. Iselain, desconociendo cómo, supo que aquella mujer era el Destino. Los pies descalzos de la mujer se deslizaron por la fría piedra hasta llegar a su objetivo: una sencilla habitación con un enorme telar de cristal y un taburete. Vacilante, se sentó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer eligió con pesar un ovillo de lana gris y, como en trance, lo tramó en el telar y escogió otro ovillo de lana. Éste era negro y la mujer frunció más el ceño. Una lágrima le asomó en el ojo a medida que también lo tramaba en el telar. Después escogió otros colores, azul, rojo, verde.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego sus manos se pusieron a trabajar con furia, pasando una y otra vez el hilo, y empezó a tejer un tapiz. Iselain intentó verlo desesperadamente, pero sólo pudo distinguir que se trataba de un mapa. ¿Grendopolán? Sí… La reina distinguió el lago Pentegarn, y las montañas del sur…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero algo iba mal… terriblemente mal. En el norte, en el Reino de Drakenwald, el Destino tejía una mancha negra, presagios de maldad y muerte que, a gran velocidad cada vez iba haciéndose más y más grande, oscureciendo y devorando los otros colores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iselain miró asustada al rostro de la mujer. La lágrima solitaria se había convertido en muchas, que caían desconsoladamente por su rostro. El Destino no quería tejer ese motivo, pero pese a todo, continuó. Era su misión, su propósito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mancha negra llegó hasta el centro de Grendopolán, su capital.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La reina gritó. El sueño se quebró en mil pedazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La figura en el suelo intentó dejar de temblar. Era una hermosa mujer de largo pelo castaño manchado de plata, en la cuarentena. Su vestido había sido bastante lujoso, pero se hallaba salpicado de sangre y varios desgarrones lo afeaban. Sólo varias antorchas arrojaban algo de titilante luz en la fría mazmorra en la que se hallaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://www.babetales.com/galleries/baremaidens/samarie_closeup-vagina-queen/closeup-vagina-queen-09.jpg" width="424" height="671" />Ella era Reesnia, la Oráculo, sacerdotisa de la Sagrada Orden de la Llama Eterna. Era la representante de los dioses en el Reino de Grendopolán, una de las máximas autoridades espirituales. No podía dejar que aquellos bárbaros paganos la amedrentasen. Pero esos salvajes habían asediado las Fortalezas del Norte y las habían conquistado a sangre y fuego, asesinando a sus hermanas, profanando las sagradas imágenes y reliquias, saqueando todo el oro y plata que habían encontrado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No podía ver el rostro de los dos hombres que la custodiaban. Un yelmo negro como el color de su coraza, ocultaba sus facciones. Puede que la contemplasen con burla, puede que con odio asesino, puede que con aburrimiento. Reesnia acarició la daga bajo sus ropajes. La había podido ocultar antes de que la hubieran confinado en aquella celda de su propio Templo. Puede que ya no fuese una joven luchadora, como sus hermanas guerreras, pero todavía tenía dientes con los que defenderse. Su mandíbula se cerró con furia. Malditos bastardos. Pagarían&#8230; Pagarían muy caro aquella profanación&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reesnia se sobresaltó cuando los dos guardias se cuadraron al entrar en la celda una mujer joven y alta, ataviada con una armadura como la de aquellos bárbaros. Su enguantada mano sostenía su oscuro yelmo y su cabeza, descubierta, revelaba unas duras y despiadadas facciones. Su largo pelo negro, que contrastaba con su pálida piel, estaba recogido en una cola de caballo y sus ojos, de un extraño color violeta, la miraban con malicia y sorna. Con un gesto seco, hizo una señal a los dos guardias para que abandonaran la estancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al lado de ella, quedó una figura encapuchada. Reesnia dedujo que también era una mujer por las formas de su contorno. La voz de la mujer morena con la armadura la sobresaltó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Saludos, Reesnia. No sé si sabréis quién soy. Mi nombre es&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La Perra Negra. Vuestra fama os precede. Disculpad que no pueda atenderos como es debido. Si hubierais avisado de vuestra llegada, habría preparado té y unas pastas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un murmullo ahogado -¿una risa?- surgió de la figura encapuchada, que cesó en seco ante una mirada furibunda de la mujer morena. Ésta respiró antes de hablar, como si dominase su furia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me gusta el apodo que me dan en Grendopolán. Mi nombre es Mordekai.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perra Negra… Un apodo adecuado para una vulgar mercenaria al servicio del corrompido reino de Drakenwald.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer morena dio un paso hacia ella, sonriente. Reesnia, a su pesar, retrocedió un paso hasta chocar con el duro muro de piedra a su espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenéis agallas, no se puede negar. Como las sacerdotisas-guerreras que han defendido el templo. Han causado grandes pérdidas entre los hombres y mujeres a mi servicio. Fuertes y valerosas hasta extremos&#8230; fútiles. Estúpidas fanáticas… Muy pocas se han rendido. Una verdadera lástima, el mercado de esclavos es bastante lucrativo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Reesnia al contemplar la sonrisa de tiburón de Mordekai. Cuando habló, intentó que su voz no se quebrara en sollozos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los dioses&#8230; os castigarán&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://www.babetales.com/galleries/baremaidens/samarie_closeup-vagina-queen/closeup-vagina-queen-10.jpg" width="424" height="588" />La mujer morena izó su mirada hacia arriba, como si pudiera ver el cielo a través del techo de la celda. A continuación propinó una bofetada con su mano enguantada a la sacerdotisa. El golpe no fue muy fuerte, pero derribó al suelo a la mujer. Mordekai miró a su alrededor, como si esperase algo y volvió a fijar su vista en la sacerdotisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Observad. Nada. Ningún rayo me ha fulminado. Extraño, ¿verdad? Los dioses&#8230; Os contaré un pequeño secreto. A los dioses no les importamos. Nada en absoluto. Si estuvierais en las alturas, ¿sabéis que escucharíais, mi querida Reesnia? Las carcajadas de deidades crueles e insaciables, riéndose de nuestras desgracias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Men&#8230; mentís. Vos&#8230; no sois más que una pagana descreída que&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo soy una semidiosa, mi querida Reesnia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El rostro de la sacerdotisa pasó de la incredulidad a la duda, como si no hubiera escuchado bien las palabras que había oído. Luego se tornó en una mueca y comenzó a reírse. Pero la risa se congeló en sus labios cuando Mordekai se desanudó las cintas y ataduras de la parte inferior de su armadura, cayendo ésta al suelo con un fuerte golpe metálico. A continuación se bajó unos calzones de lino y contempló a la sacerdotisa. Su maligna sonrisa parecía a punto de salirse de su rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo veis, mi querida Reesnia?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sacerdotisa permaneció con la boca abierta, incapaz de decir una palabra. En la desnuda entrepierna de la mercenaria, nacía una imponente verga que comenzaba a crecer por momentos. Y bajo ella podía distinguirse una vagina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una hermafrodita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las leyendas hablaban de cómo la deidad Hermas Frodeit, dios para unos y diosa para otros, había recorrido el mundo, haciendo el amor con humanos mortales y engendrando a seres nacidos con ambos órganos sexuales, a los que se llamaba hermafroditas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vos… sois… una semidiosa… -La sacerdotisa permanecía demasiado anonadada para hablar con claridad. A pesar de ello, logró encontrar las fuerzas para seguir hablando. –Vuestro padre fue un dios, habéis nacido con una señal divina, un regalo de los dioses… y vos habéis elegido servir al maligno nigromante Lord Onsnorth, el Enemigo de Toda Vida. ¡So… sois una traidora!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los ojos de Mordekai se entrecerraron amenazadoramente mientras avanzaba lentamente hacia Reesnia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desconozco quién fue mi padre. El muy bastardo violó y dejó abandonada a mi madre, una simple campesina que murió al darme a luz. ¿Un dios? Un bastardo hijo de una perra sarnosa…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sacerdotisa hizo un signo sagrado con los dedos para protegerse de la blasfemia, pero su mano tembló al contemplar el rostro de la mujer morena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Un regalo de los dioses? Muy bien, zorra, vais a disfrutar de este… regalo de los dioses. Vais a gozar de él como la perra que sois.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mordekai rio cruelmente mientras arrancaba la falda de la oráculo, descubriendo el sexo de la mujer. Con rudeza, la tumbó sobre el frío suelo de la mazmorra mientras su falo pulsante crecía hasta alcanzar su máxima plenitud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reesnia intentó no suplicar, que ninguna palabra surgiera de sus labios, pero no pudo evitar gemir asustada cuando la verga se posó sobre los labios de su sexo. Y gritó de dolor cuando, de dos empellones, la mujer la incrustó casi hasta el fondo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Gozáis, puta de los dioses? Suplicadme por vuestra vida y sólo quizás me apiade de vos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las rudas manos de la guerrera sobaron y retorcieron los generosos pechos de la sacerdotisa, humillándola, pellizcando despiadadamente los pezones. Las embestidas se aceleraron, ferozmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vos eráis el Oráculo de los Dioses de Grendopolán, ¿verdad? ¡Mmmpphhh! Vamos, gran sacerdotisa, –Mordekai aceleró el ritmo, entre jadeos –reveladme el futuro, unnnfff… haced una predicción sobre mi destino…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://www.babetales.com/galleries/baremaidens/samarie_closeup-vagina-queen/closeup-vagina-queen-05.jpg" width="424" height="629" />De repente, los ojos de Reesnia quedaron en blanco, y sus ahogados gemidos parecieron detenerse hasta desaparecer y quedar totalmente en silencio. Incluso la mujer morena detuvo momentáneamente su cabalgada y pareció mirar con miedo reverencial a la sacerdotisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una mujer te derrotará, Mordekai. Su nombre es Eressia, princesa de Grendopolán. Ella despertará al Ejército Durmiente. Ella acabará con vos y con el poder del reino de Drakenwald.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A una velocidad pasmosa, la sacerdotisa sacó la daga que ocultaba en sus desgarrados ropajes y apuñaló a la líder de los mercenarios. Sólo el instinto nacido de múltiples combates salvó la vida de la mujer. Levantando instintivamente la mano derecha, desvió el filo mortal que se clavó en su hombro. Reesnia no tuvo una segunda oportunidad. Mordekai gruñó mientras cerraba su garra sobre la garganta de la oráculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La guerrera contempló su hombro herido. La visión de la sangre pareció desatar la lujuria asesina de la mujer, que miró con una mueca demoníaca a su oponente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Maldita zorra…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Implacablemente, la guerrera cerró su presa más y más, mientras continuaba penetrándola. Las venas se marcaron en la garganta y sienes de Reesnia y su rostro se amorató mientras era estrangulada. Los ojos parecieron salirse de las órbitas mientras la espuma se escapaba de sus labios. La mazmorra se vio inundada de los húmedos sonidos del golpeteo de la carne contra la carne y de los jadeos agónicos de la sacerdotisa mientras la vida escapaba de su cuerpo. Los postreros estertores y la asfixia la provocaron un último orgasmo, causando que sus músculos púbicos se contrajeran y dilataran sobre el falo de Mordekai que gimió ante la presencia del clímax, antes de tensarse mientras eyaculaba en las entrañas de la agonizante mujer, rugiendo sordamente su placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se levantó trabajosamente, saliendo viscosamente del interior del cuerpo de la sacerdotisa, mientras su jadeante respiración se normalizaba. Durante unos segundos, un hilillo de semen unió la húmeda verga y el sexo de Reesnia. Mordekai miró con desprecio el cadáver de su enemiga y se limpió la saliva que caía desde sus labios antes de hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué opinas, Lygya?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La figura encapuchada habló con voz suave.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿La predicción? Mentía, mi señora. Si de verdad hubiera creído que vos vais a ser derrotada por esa tal Eressia, no os hubiera intentado asesinar con el puñal. Hubiera sido un esfuerzo inútil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mordekai pareció meditar las palabras de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabes, Lygya? Eres la única de todo mi ejército con algo de sesera. Por eso me gustas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vivo para serviros, mi señora. No obstante, será mejor no dejar cabos sueltos. Me encargaré personalmente de esa Eressia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La flácida verga de la guerrera había vuelto a crecer considerablemente mientras se acercaba como un felino ronroneante a la mujer encapuchada. Con rudeza, Mordekai la sujetó contra el muro, mientras sus labios se cerraban sobre los de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sois insaciable, mi señora. –Logró jadear Lygya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La lengua de la guerrera recorrió su boca, su cuello, sus oídos, y sólo se detuvo para morder su guante y, tirando de él, desnudar su mano. Acto seguido, ésta buscó el sexo de la mujer, apretándolo para aumentar su excitación. Un dedo se deslizó por la encharcada gruta, palpando la humedad y el calor de su vagina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por fin, como si no pudieran resistirse más, ambas mujeres se tumbaron sobre el frío suelo y Mordekai tendió sobre él a Lygya. Su mano continuó explorando como una culebra inquieta el esponjoso interior de la mujer y, cuando el cuerpo de ella se tensó y su espalda se arqueó, aprovechó ese momento para meterle su verga hasta el fondo. Lygya abrió los ojos desorbitados, su boca abierta en un silencioso grito. La guerrera dio nuevas embestidas, manteniendo su pedazo de carne lo más dentro que podía, abrazadas, intentando que ningún hueco quedara entre sus cuerpos, entrelazados como si fueran uno solo hasta que ambas llegaron al orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lejos, muy lejos de allí, las noticias se extendían por el Reino de Grendopolán. Un vasto ejército del norteño Reino de Drakenwald se dirigía hacia la capital, devastándolo todo a su paso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:omicron_persei@yahoo.es">omicron_persei@yahoo.es<img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://www.babetales.com/galleries/baremaidens/samarie_closeup-vagina-queen/closeup-vagina-queen-11.jpg" width="600" height="900" /></a></span></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-leyendas-del-reino-de-grendopolan-i-por-omnicron/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
