<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>MARTINA LEMMI &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
	<atom:link href="https://pornografoaficionado.com/tag/martina-lemmi/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://pornografoaficionado.com</link>
	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
	<lastBuildDate>Tue, 18 Apr 2023 07:54:51 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.2.9</generator>

<image>
	<url>https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2020/11/cropped-Sin-título-3-32x32.png</url>
	<title>MARTINA LEMMI &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
	<link>https://pornografoaficionado.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La fábrica 17&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-17-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-17-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Apr 2023 11:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/?p=9258</guid>

					<description><![CDATA[En eso, &#160;mi rostro quedó súbitamente liberado y el aire volvió a entrar en mis pulmones: súbitamente cobré conciencia del largo rato que llevaba sin hacerlo.&#160; Lo curioso del caso fue que, más allá del evidente alivio por volver a respirar, también en parte lo lamenté: sé que suena raro, pero, de pronto, había pasado a extrañar esa sensación de ahogo, de asfixia… Levanté la mirada y vi al joven, quien se había puesto en pie, aunque seguía mirándome desde lo alto; yo lo veía enorme, inmenso, musculoso, casi un dios griego, pero repito: era muy posible que, por mi [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><br />
En eso, &nbsp;mi rostro quedó súbitamente liberado y el aire volvió a entrar en mis pulmones: súbitamente cobré conciencia del largo rato que llevaba sin hacerlo.&nbsp; Lo curioso del caso fue que, más allá del evidente alivio por volver a respirar, también en parte lo lamenté: sé que suena raro, pero, de pronto, había pasado a extrañar esa sensación de ahogo, de asfixia… Levanté la mirada y vi al joven, quien se había puesto en pie, aunque seguía mirándome desde lo alto; yo lo veía enorme, inmenso, musculoso, casi un dios griego, pero repito: era muy posible que, por mi estado, estuviera percibiéndolo todo de modo sobredimensionado aun cuando el muchacho fuera, sin lugar a dudas, una más que ostensible colección de atributos físicos.&nbsp; Detecté en sus labios una ligera sonrisa que era puro erotismo y, casi de inmediato, lo vi comenzar a quitarse el slip: tal imagen hizo que volviera a relamerme y hasta con más ganas que antes, pues ahora podía contemplar, al desnudo, su formidable miembro erecto.&nbsp; Era tanta la distorsión espacial producida por las drogas que intenté alcanzarlo con mi lengua, cosa que, desde ya, era del todo imposible estando él de pie y yo echada en el piso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Una feroz embestida sexual me hizo, en ese momento, retorcer en una mezcla de dolor y placer; se trataba, obviamente, del otro stripper, de quien yo había desviado mi atención por un momento pero que, sin embargo, no había parado nunca de cogerme aunque parecía, ahora, haber intensificado el ritmo.&nbsp; Me dio la sensación de que su intención al hacerlo era, justamente, recuperar mi atención.&nbsp; ¿Celos entre compañeros?&nbsp; Me divirtió la idea y me excitó la posibilidad de que, tal vez, estuvieran sosteniendo entres sí una competencia para determinar cuál de ambos lograba calentarme más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Eché un vistazo en derredor: las chicas estaban, como no podía ser de otra forma, aún allí, morbosos sus ojos y arracimadas en torno a la lujuriosa escena que me involucraba.&nbsp; Se las veía reír a más no poder pues abrían sus bocas en toda su magnitud y podía yo ver sus dentaduras completas pero la realidad era que ni un solo sonido llegaba a mis oídos: un silencio sobrecogedor era el mudo marco de mi degradación.&nbsp; Y como yo percibía todo potenciado, en los rostros vi demonios, brujas, súcubos, arpías… No se trataba de una alucinación o, al menos, yo no lo percibía como tal: era más bien como si, por efecto de las drogas, pudiera yo ver sus verdaderos rostros, los que ocultaban durante el día; como si pudiera ver el espíritu perverso y oculto que anidaba tras los ojos de cada una y que permanecía enclaustrado durante las largas horas de oficina: quienes en ese momento me rodeaban no eran ni por asomo esas muchachas a las cuales yo veía, día tras día, desempeñarse con seriedad y diligencia; eran seres demenciales, surgidos de algún infierno y sedientos de lujuria y perversión…&nbsp; &nbsp;La imagen me inquietó y un espasmo de horror me recorrió el cuerpo aunque, a la vez, aumentó mi excitación: hasta lo terrorífico parecía, ahora, resultarme fascinante.&nbsp; Evelyn, por su parte, era un perfecto diablo, o diabla: ya no la veía como una secretaria disfrazada; era Lucifer mismo en versión femenina y mi sensación era que el verdadero disfraz era el que usaba todos los días en la fábrica.&nbsp; Su risa, aun cuando no lograba oírla, era la carcajada misma del infierno: así lo mostraban sus expuestos dientes, los miles de hoyuelos que se le marcaban en el rostro y el fulgor maligno que irradiaban sus ojos.&nbsp; En un momento, mientras el stripper no cesaba un instante de cogerme como una máquina, ella apoyó el tridente sobre mi pecho y pinchó sobre los pezones; no sé qué tan de utilería sería ese tridente, pero lo sentí punzante y, una vez más, morbosamente placentero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La potente verga del joven seguía entrando cada vez más profundo en mí y me parecía sentirla en el esternón: otro efecto de las drogas.&nbsp; Fuese como fuese, no pude evitar el cerrar los ojos y abrir la boca por completo en muda expresión de entrega al placer.&nbsp; Mi garganta quería emitir sonido: un jadeo… o un gemido que estaba allí atrapado y pugnaba por salir. &nbsp;No llegó a hacerlo de todos modos; no tuvo tiempo.&nbsp; Aprovechando que mi boca se hallaba abierta, el otro joven se acuclilló sobre mí y hundió su verga en ella.&nbsp; Sentí que el extremo me tocaba la garganta y me retorcí nuevamente pero no rechacé la invasión sino más bien todo lo contrario: apresé el pene con los labios, y creo que hasta con los dientes, con tal de no dejarlo escapar.&nbsp; Y así, me encontré en medio de una doble penetración como nunca antes había sentido en mi vida: la fábrica seguía arrojándome hacia una interminable vorágine de experiencias nuevas y placeres desconocidos que iban, poco a poco, matando a la Soledad que alguna vez había traspuesto la puerta en busca de trabajo.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/x/n/T/i/xnTi/2.jpg" alt="" width="424" height="635">De manera maravillosa y sensualmente coordinada, ambos bombeaban al mismo tiempo: uno dentro de mi vagina, el otro dentro de mi boca.&nbsp; Mi cuerpo se removía envuelto en escozores que nunca había sentido antes; era como si un millón de hormigas caminaran por encima recorriéndome cada parte íntima y manteniéndose sobre ellas hasta hacerme llegar al estallido.&nbsp; Así era, exactamente, como me sentía: a punto de estallar de un momento a otro… y quería hacerlo: me sentía en la necesidad de hacerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Profesionales como eran, ambos llegaron a un mismo tiempo.&nbsp; El semen me invadió por ambos flancos: vagina y boca.&nbsp; Tuve la sensación de ser inundada en mi interior, que ambos ríos de leche se juntaban y se confundían hasta formar una única corriente que me quemaba y me consumía por dentro; era como si toda mi humanidad estuviera llena con el semen de los dos.&nbsp; Era una locura, desde ya, pero hasta tuve la sensación de que se me escapaba por las orejas y nariz…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando hubieron, casi literalmente, “acabado” conmigo, se pusieron de pie a un mismo tiempo mientras yo sentía las gotas del sudor de ambos caerme encima como una llovizna lasciva.&nbsp; Una vez más, volví a tener un paneo general del grupo a mi alrededor: un mar de rostros pletóricos de lujuria, placer y diversión.&nbsp; Algunas manoteaban a los strippers o, por lo menos, al que yo llegaba a ver, pues el que había dado cuenta de mi boca se hallaba ahora detrás de mi cabeza y fuera de mi campo visual.&nbsp; Pensé, en parte con pesar, que la cosa había terminado o, al menos, aquel segmento de mi despedida: la parte en que yo era cogida.&nbsp; Me equivoqué: el stripper se arrodilló nuevamente y volvió a tomarme por las caderas, pero esta vez lo hizo para girarme, de modo que me dejó boca abajo o, más bien, con mis tetas aplastadas contra el piso.&nbsp; Su mano se apoyó sobre mis nalgas y, otra vez, acudieron a mí imágenes de Luciano o de Tatiana; de hecho, sobaba de un modo semejante, aun cuando le agregase una cuota de salvajismo animal que, contrariamente a lo que sentí al ser sobada por el sereno, me generaba una fuerte e incontrolable excitación.&nbsp; Me sentí muy puta… y sabía que ésa era la imagen que estaba dando ante mis compañeras de trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo seguía sin escuchar nada; los sonidos aún no regresaban a mis oídos y hasta llegué a temer que mi sordera hubiera ya adquirido carácter permanente.&nbsp; A pesar de ello, pude sentir cómo, separando mis plexos, el joven escupía dentro de mi orificio &nbsp;para después, introduciéndome un dedo, trazar círculos de tal modo de ensalivarme y lubricarme.&nbsp; Estaba obvio que su plan era entrarme por el culo.&nbsp; En lugar de resistirme, apoyé aun más mis tetas contra el piso a los efectos y levanté la cola como hembra en celo a punto de recibir el pene de un macho.&nbsp; En cuestión de segundos, su verga me entró por detrás y la peculiar mezcla de dolor y placer me volvió, pero potenciada a un punto imposible de poner en palabras.&nbsp; Abrí grande mi boca y grité; o creí hacerlo, no sé: ya para esa altura ni siquiera sabía si los sonidos no me surgían o simplemente yo no me escuchaba.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al levantar la vista vi a todas las demás, enardecidas al punto de lo orgiástico, y recién entonces recalé en que varias de ellas… me estaban tomando fotos.&nbsp; Claro, tonta de mí.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; ¿Qué había esperado?&nbsp; ¿Qué las chicas fueran a comportarse con celo profesional y decidieran no quedarse con un solo recuerdo de tan particular e inolvidable reunión?&nbsp; No era de extrañar, incluso, que más de una me estuviera filmando.&nbsp; Algo por detrás del grupo, llegué a distinguir al sereno: aun sin verlo muy bien, lo poco que percibí fue suficiente para darme cuenta de que se hallaba muy excitado pero que, además, contemplaba la escena algo compungido; interpreté que debía ser por no poder participar ya que, de hecho, la propia Evelyn se lo había prohibido algún momento antes.&nbsp; Es sumamente extraña la mente humana y mucho más la femenina, porque juro que en ese momento sentí lástima por él… Y hasta me pareció una injusticia que lo apartasen.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; ¡Qué locura!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Una nueva y feroz entrada anal me abstrajo de tales pensamientos y me llevó bruscamente de vuelta al demencial escenario en el cual yo era cogida, mancillada y denigrada.&nbsp; Cerré los ojos nuevamente y volví a dejar escapar uno de mis mudos gritos; al volver a entreabrirlos, mi vista se topó con el otro stripper, al cual había dejado de ver por algún rato.&nbsp; Lo curioso del asunto era que se había colocado a cuatro patas por delante de mí y ofrecía a mis ojos el espectáculo de su bello y perfecto culo al desnudo; apoyándose en sus manos, flexionó sus piernas y retrocedió de tal manera de ubicar su magnífico trasero a pocos centímetros por delante de mi rostro; yo sólo tenía ganas de alcanzarlo, de besarlo, de lamerlo: él bien sabía eso y seguramente con esa intención me lo acercaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sin poder contenerme ni querer hacerlo, estiré el cuello y saqué mi lengua por entre los labios; le lamí con fruición casi animal cada pulgada de su lustrosa carne y luego disparé la lengua como el dardo de una cerbatana en busca del tentador orificio que, generoso, se ofrecía como una flor abierta en la medida en que el joven, ahora, procedía a separar al máximo sus piernas. &nbsp;La imagen me retrotrajo a la oficina de Hugo y a aquellas lamidas de culo que había tenido que darle; era una suerte no poder escuchar a Evelyn pues no me cabía duda de que estaría recordándolo a todas en ese mismo momento y enrostrándome mi tendencia a lamer culos.&nbsp; De sólo pensar que ella me estaba viendo, mi estómago se revolvió.&nbsp; Pero el deseo y la lascivia pudieron más.&nbsp; Aquel hermoso trasero, definitivamente, no era el de Hugo: era un bello culo en el cual sólo daban ganas de entrar… Y entré: llevé la lengua bien profundo, trazándole círculos, serpenteándole, recorriéndole cada centímetro y yéndole siempre un poco más y más adentro mientras, de manera análoga, el otro stripper iba haciendo exactamente lo mismo con su verga dentro de mi culo.&nbsp; El movimiento de mi lengua logró excitar al que tenía por delante, lo cual se hizo notable en que los músculos se le tensaron, cosa que yo viví con sumo placer y sensación de triunfo.&nbsp; Intentó, más por reflejo que por otra cosa, impulsarse hacia adelante para escapar a mi penetración pero yo estiré mi cuerpo como una víbora y no le saqué la lengua ni un solo centímetro: por el contrario se la hundí más.&nbsp; No vas a escapar bebé, pensaba: voy a cogerte.&nbsp; Al moverme, por supuesto, la verga del otro stripper se salía un poco de mi culo pero él, emulando de algún modo mi propio accionar, también se impulsaba y estiraba en cada oportunidad en que yo lo hacía y así, su miembro, para mi infinito placer, recuperaba todo el tiempo el terreno perdido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando sentí que, ahora por mi entrada trasera, el río de semen me invadía nuevamente, mi cuerpo se contrajo en un nudo de placer y mi rostro se aplastó aun más contra la cola del otro stripper.&nbsp; Dejé de introducirle la lengua pues el placer me dominó al extremo de dejarme sin fuerzas siquiera para eso y, por el contrario, tuve que retraerla; aun a pesar de ello, no despegué mi rostro un centímetro de tan precioso culo y, en lugar de lamer, me dediqué ahora a chupar, a succionar, como si tratara de arrancarle de allí dentro vaya a saber qué: yo sólo sabía que quería ese culo para mí… y en ese momento era mío, mal que pudiera pesarle a alguna que otra envidiosa que me estuviera viendo o filmando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/x/n/T/n/xnTn/3.jpg" alt="" width="424" height="635">El stripper que se hallaba delante de mí, se apartó finalmente y yo, extenuada, caí de bruces al suelo, con tan pocas fuerzas que ni siquiera mis brazos lograron amortiguarme y mi mentón golpeó contra el piso no muy suavemente.&nbsp; El otro, desde atrás, retiró su miembro de mi orificio y así, al parecer, daban por finalizada su tarea; o, mejor dicho, una parte de ella ya que daba por descontado que de allí en más serían las chicas quienes darían cuenta de ellos… o bien ellos de las chicas.&nbsp; Sentí un triple pinchazo en la base de la espalda y, en un impulso casi eléctrico, me giré y quedé boca arriba nuevamente.&nbsp; Se trataba, por supuesto, de Evelyn, quien, enfundada en su impecablemente perverso atuendo de diabla, acababa de pincharme a los efectos de que me diera la vuelta y, de hecho, lo había logrado.&nbsp; Su rostro seguía cruzado por esa pérfida sonrisa de oreja a oreja que hacía empalidecer a la más maléfica de las brujas; a su alrededor, todo eran risas y festejos.&nbsp; Tal como yo había supuesto, ya un par de muchachas se habían arrojado encima de los strippers casi como si fueran terroríficas arpías a punto de devorar un par de hermosos cuerpos.&nbsp; Me di cuenta de que mis oídos volvían a oír, aunque, de todas formas, se trataba de una percepción confusa: eran como voces distantes que iban y venían como en olas de sonido o como si varias emisoras de radio se entremezclaran sin que fuera posible captar la sintonía de alguna en especial…&nbsp; También noté que mi percepción del tiempo estaba alterada: veía, tanto a las chicas como a los muchachos, moverse despacio, cadenciosamente, casi como en cámara lenta…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me sentí mareada.&nbsp; Muy mareada.&nbsp; Cerré los ojos y me llevé las manos a las sienes en un gesto reflejo que era acorde con el intento por reordenar mi cabeza, pero antes de que hubiera llegado a siquiera comenzar a hacerlo, una nueva y triple punción se hizo sentir sobre mí, esta vez en mi pecho.&nbsp; Abrí los ojos y, como pude, miré hacia lo alto.&nbsp; Alcancé a distinguir que Evelyn le pasaba el tridente a una de las chicas mientras otra le ponía en sus manos dos botellas, al parecer, de champagne.&nbsp; La colorada hizo girar ambos envases hasta ponerlos en posición invertida y luego vertió su contenido sobre mí; el champagne bañó por completo mi cuerpo: piernas, sexo, pechos, rostro; tuve incluso que cerrar los ojos pues me entró en ellos y me irritó.&nbsp; Antes de que consiguiera abrirlos nuevamente, sentí que un cosquilleo multiplicado por mil me hormigueaba excitantemente por todo el cuerpo y, una vez más, me sentí arrastrada al cielo de mi lascivia… o al infierno de mi decadencia.&nbsp; Al lograr entreabrir los ojos un poco, noté que algunas de las muchachas se habían puesto a cuatro patas junto a mí y se dedicaban ahora a recorrerme con sus lenguas en toda mi extensión, buscando cada gota de champagne que Evelyn pudiera haber derramado&nbsp; y dando cuenta de ella.&nbsp; Una se concentró en mi sexo y no pude evitar lanzar un largo y sostenido gemido al sentir su lengua allí; redoblando la apuesta, ella fue aun más adentro y, ya para esa altura, creo que lo que la joven estaba sorbiendo era un triple cóctel entre el champagne, mis propios fluidos y los vestigios de semen que el stripper pudiera haber dejado en mi vagina.&nbsp; Me retorcí en un intenso estado de placer y mis pies, ya hacía rato descalzos, patalearon en el aire en un vano intento por escapar a aquello a lo que, de todas formas, una parte de mí pugnaba por no resistirse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al cabo de algún rato y mientras yo sentía que seguía cayendo y cayendo dentro del abismo, escuché un grito de Evelyn cuyo significado no llegué a precisar: sonó como una orden que, al menos para mí y en el estado en que me hallaba, resultó inteligible.&nbsp; Las jóvenes dejaron de jugar con sus lenguas sobre mi cuerpo y se apartaron de mí; casi de inmediato, vi a la “chica cowboy” arrodillarse por delante de mí, justo entre mis piernas.&nbsp; Como si se tratase de algún un plan urdido de antemano, Evelyn sacó, de algún lado, un consolador al cual creí reconocer como el mismo con el cual tantas veces le había dado placer a Luciano y con el que la putita de Rocío me había penetrado por el culo en su oficina.&nbsp; De no ser el mismo, era muy parecido y supongo, de todas formas, que los consoladores, en algún punto, se deben parecer todos entre sí.&nbsp; Sin embargo la idea de que pudiese ser el mismo me produjo un fuerte escozor… y me excitó: de no serlo, yo quería pensar que sí lo era…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Evelyn, siempre exhibiendo su diabólica sonrisa, me enseñó el consolador y lo hizo bailar y girar un poco entre sus dedos; luego lo mostró al grupo en general y me pareció escuchar que se levantaba una explosión de algarabía y celebración, aun cuando seguía escuchando entrecortado y como en oleadas: la escena parecía un ritual. Evelyn le dio el objeto a la “cowgirl” del mismo modo que si le estuviese entregando alguna daga de sacrificio.&nbsp; La joven, de hecho, lo recibió como tal y tras dedicarle una sonrisa a Evelyn, su semblante tornó en seriedad en cuanto se volvió hacia mí.&nbsp; Al igual que la colorada lo hiciera antes, me mostró el falo; lo escupió en la punta (no sé con qué sentido ya para esa altura; creo que fue más un gesto ofensivo hacia mí que un intento de lubricación) y luego me lo introdujo con una fuerza que volvió a remitir a la idea de que yo estaba siendo sacrificada. &nbsp;Dejé escapar un grito que cortó el aire y, por primera vez en mucho rato, volví a oírme a mí misma, supongo que debido a la&nbsp; intensidad del grito.&nbsp; La “cowgirl” se dedicó a penetrarme con el consolador una y otra vez sin la más mínima piedad y sin darme respiro; poco parecía importarle que yo me retorciera en violentas convulsiones o que de mi garganta brotara un alarido de dolor tras otro: ella seguía y seguía como si nada y, al hacerlo, de manera increíblemente paradójica, me llevaba al súmmum de los sentidos, ese lugar misterioso en el cual dolor y placer se encuentran.&nbsp; Y así, mientras yo seguía siendo penetrada sin atisbo alguno de que la chica tuviera en mente atenuar el ritmo, me encontré transportada otra vez a algún sitio lejano, muy, muy lejos de la Soledad original, ésa que nunca habría gozado con su propia humillación y que, por el contrario, se hubiera horrorizado ante la sola idea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me hizo llegar al orgasmo pero, en lugar de mermar en la penetración, la hizo recrudecer al punto de no dejar recuperarme ni darme el mínimo respiro pues, claro, ella me estaba cogiendo con un miembro artificial y, como tal, no experimentaba orgasmo alguno que pudiese frenarla.&nbsp; No sé cuántas veces me hizo llegar; no las conté y tampoco hubiera podido: cuando dejó de penetrarme, no me dio la sensación de que fuera porque finalmente se hubiera apiadado de mi morboso suplicio sino, más bien, porque estaba cansada de tanto bombear sin parar durante largo rato.&nbsp; Demás está decir que quedé en el piso rendida, totalmente vencida y sin energía para absolutamente nada: mis brazos y piernas estirados al límite, como buscando asirme a vaya a saber qué; mi respiración jadeante, haciendo subir y bajar mi pecho una y otra vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ya no podía haber más o, al menos, eso era lo que yo creía.&nbsp; Como para terminar de confirmarme lo equivocada que estaba, sentí cómo un objeto se apoyaba contra mi boca y, sin permiso alguno, aplastaba con fuerza mis labios hasta obligarme a abrirlos y, así, abrirse paso por entre mi dentadura. &nbsp;No fue difícil darse cuenta que lo que acababa de entrar en mi boca era el mismo falo artificial con el que había sido penetrada hasta hacía un momento.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Con angustia y desesperación, abrí grandes los ojos y alcé la vista, pensando que me iba a encontrar, una vez más, con la “chica cowboy”, pero no: me encontré con un rostro pequeño enmarcado en rubios cabellos que caían por los costados de una gorra de policía; quien estaba introduciéndome el consolador en la boca no era sino la putita despreciable de Rocío.&nbsp; Me lo llevó tan adentro que me produjo una intensa arcada y hasta temí la posibilidad de ahogarme por vomitar boca arriba; lejos de detenerse, ella lo empujó bien adentro hasta que el extremo tocó mi garganta; una vez ubicado allí, aplastó la base del consolador a efectos de que no dejarlo salir un solo centímetro de adentro de mi boca.&nbsp; Mis ojos, que eran pura desesperación, miraron en derredor y se encontraron con dos jovencitas que le alcanzaban a Rocío una cinta de embalar, de ésas mismas que se utilizaban en la planta para preparar los pedidos.&nbsp; Una de ellas me pasó sus manos por debajo de la nuca y me hizo despegar un poco la cabeza del suelo mientras Rocío y la otra joven se dedicaban a darle a la cinta varias vueltas alrededor de mi cabeza hasta no sólo dejarme amordazada sino, además, con una verga artificial dentro de mi boca e imposibilitada de salir debido, precisamente, a la cinta.&nbsp; Por más que intentara escupirla o despedirla, era inútil… Rápidamente, me incorporé hasta quedar sentada y llevé mis manos a la cinta para tratar de quitármela pero, antes de que pudiera hacer nada, ya las chicas se habían encargado de tomarme por las muñecas y llevármelas a la espalda para que, una vez allí, Rocío se encargara de colocarme las esposas nuevamente.&nbsp; Quedé esposada, amordazada… y con un consolador dentro de mi boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Siguieron durante un rato bebiendo y consumiendo pastillas a más no poder, mientras yo, ahora, había pasado a ser convidada de piedra, lo cual en buena medida era un alivio.&nbsp; En efecto, durante algún rato parecieron olvidarse de mí y lanzarse sobre los strippers.&nbsp;&nbsp; Echada como estaba, en el piso, no vi, al menos desde mi posición, que ninguna se dejara coger por alguno de los muchachos y sí vi, en cambio, que más de una les mamó la verga o bien no les dejó palmo de la piel sin tocar o lamer.&nbsp; La que parecía permanecer como más ajena a todo era, paradójicamente o no, Evelyn, quien, a fin de cuentas, se había jactado más de una vez, en mi presencia, de no ser “fácil”.&nbsp; Su rol, como lo dije antes, era el de maestra de ceremonias, casi un correlato del que cumplía en la fábrica: ella organizaba, delegaba, distribuía, disponía, reglaba… pero no intervenía, al menos no en un sentido sexual propiamente dicho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/x/n/T/q/xnTq/4.jpg" alt="" width="424" height="635">En eso Rocío se me acercó y temblé de la cabeza a los pies.&nbsp; Yo estaba tendida algo ladeada y, por lo tanto, ella me propinó un ligero puntapié en las caderas que tenía como claro objetivo el que me pusiera boca arriba nuevamente.&nbsp; Así lo hice y, en ese momento, pude ver&nbsp; cómo ella introducía las manos por debajo de su corta falda y se quitaba la ropa interior para arrojarla a un lado.&nbsp; Bastaba con verla para darse cuenta que estaba totalmente desvirtuada: borracha y drogada.&nbsp; Plantó el taco de una bota junto a una de mis orejas y el otro junto a la otra para luego hincarse; al ver que su vagina venía hacia mí no pude evitar ladear, sino mi cuerpo, al menos sí mi cabeza ligeramente.&nbsp;&nbsp; Se me cruzó por la cabeza la repugnante idea de que aquella putita de mierda fuera, ahora, a querer, que le diera una chupada en su concha, pero la realidad fue incluso peor que eso.&nbsp; En el preciso momento en que ladeaba mi cabeza, sentí que mi rostro era bañado por un líquido caliente del cual no tardé en determinar que se trataba de orina.&nbsp; La muy hija de puta me estaba haciendo pis encima.&nbsp; Con repulsión, cerré los ojos y me removí tratando de zafar de tan incómoda situación, pero era inútil: sólo lograba que me dolieran las muñecas al intentar liberarlas de las esposas que la misma Rocío me había colocado; quería gritar pero, desde ya, no podía hacerlo y menos con mi boca amordazada y con un pene artificial dentro de ella; extrañamente, agradecí en parte que allí estuviera ya que la cinta de embalar con que lo habían asegurado impedía que la orina corriera hacia adentro de mi boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando el grueso de la orina dejó de caer, la putita rubia permaneció un ratito más moviéndose de tal forma de hacer que cayera hasta la última gotita sobre mí y, recién cuando consideró que era así, se incorporó y volvió a la fiesta con las demás.&nbsp; Nadie pareció haberse dado cuenta de lo ocurrido y me dio por preguntarme cómo habría reaccionado Evelyn de haberla visto.&nbsp; Qué estúpida y qué ingenua era: todavía me aferraba a la esperanza de que Evelyn fuera, en algún momento, a protegerme o, cuando menos, a marcarle algún límite a las demás en cuanto a qué podían o no podían hacerme.&nbsp; ¿Por qué pensaba eso?&nbsp; Pues, por lo que dije: por estúpida y por ingenua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La meada de Rocío sobre mí pareció, de hecho, hasta crear escuela.&nbsp; Yo no sé si alguna de todas la habría visto, pero unos minutos después otra de las muchachas, con uniforme de “power girl”, se hincó sobre mí y también dejó descargar su orina, esta vez sobre mi pecho.&nbsp; Evelyn se giró y la vio pero, tal como era de esperar, no la reprendió: sólo atinó a sonreír y, en todo caso, le dio una reprimenda que sonaba más en broma que en serio, pues dijo algo así como “chicas, vayan al baño” o, al menos, eso fue lo que creyó captar mi trastocado sentido de la audición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Por suerte, nadie más me meó.&nbsp; En algún momento dejé de ver a los strippers, de lo cual inferí que debía haberse cumplido su horario.&nbsp; A las chicas ya no parecía quedarles bebida y a algunas se las veía realmente mal, vomitando por algunos rincones de la fábrica.&nbsp; Alcancé a escuchar que Evelyn protestaba y les recordaba que, después, habría que dejar todo limpio.&nbsp; Con todo, el festejo parecía lejos de haber terminado.&nbsp; Por el contrario, una de las chicas (creo que Milagros) propuso la idea de ir a algún bar o boliche.&nbsp; Evelyn pareció recibir excelentemente la propuesta pues sus ojos se iluminaron y se la notó visiblemente entusiasmada, al igual que el resto de las chicas o, al menos, las que todavía podían generar algún sonido o movimiento.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La sola idea de que fueran a sacarme de la fábrica en el estado en que me hallaba y con el aspecto que lucía, sólo pudo aterrarme.&nbsp; Humillar al agasajado a agasajada en una despedida de soltero paseándolo por toda la ciudad con el culo al aire es, desde ya, una costumbre bastante repetida y, como tal, no podía sorprenderme que tuvieran ese plan para conmigo.&nbsp; Pero la noche que acababa de vivir era muy especial y, si algo no entraba en mi ya revuelta cabeza, era la posibilidad de verme sometida a semejante humillación pública con el agravante de, incluso, poder ser vista por alguna de las amistades de Daniel o por el propio Daniel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Vamos a dar una vuelta, nadita?” – me preguntó Evelyn, inclinándose hacia mí y dispuesta, al parecer, a alzarme en vilo del piso para así, llevar adelante el demencial plan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ya ahora volvía yo a escuchar perfectamente.&nbsp; Aterrada y con los ojos desorbitados, negué con la cabeza.&nbsp; Di por descontado que ese gesto no detendría a Evelyn, sino que, por el contrario, le daría aun más ánimos pues ya para esa altura era sabido que la muy perra se complacía haciéndome precisamente aquello que yo no quería.&nbsp; Me equivoqué; sorpresa absoluta: su rostro se cubrió de un velo de tristeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Ay, qué ortiva que sos&nbsp; &#8211; se lamentó -. ¡Es tu despedida!&nbsp; ¡Qué cortada de mierda!&nbsp; Bueno, en fin, está bien: te quedáras acá… Vos y un par más que no sirven para nada” – echó un vistazo en dirección a dos jóvenes que yacían hechas un ovillo junto al muro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Limpiamos primero?” – preguntó una de las chicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Ni en pedo – le respondió Evelyn con gesto desdeñoso -.&nbsp; Luego volvemos y lo hacemos.&nbsp; Tenemos que volver, de todas formas, a buscar estas piltrafas que dejamos en la fábrica.&nbsp; Dejemos a nadita sobre la mesa”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me tomaron entre dos o tal vez más y me alzaron como si fuera una bolsa de papas para echarme, boca abajo, sobre el mantel de la improvisada mesa, el cual estaba hecho una desgracia con tantos restos de torta, crema, alcohol y demás.&nbsp; Yo, por cierto, no le iba en zaga y, de hecho, alguna de las chicas que me llevó hasta allí protestó con repugnancia:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Qué asco!&nbsp; ¡Está toda sucia… y meada!&nbsp; ¡No se sabe ni por donde agarrarla!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Quedé sobre la mesa, desvalida y amordazada.&nbsp; ¿Tendrían al menos en mente quitarme la cinta de embalar y el consolador antes de irse?&nbsp; No parecía haber señales de que albergaran una idea semejante.&nbsp; Por el contrario, se las notaba, sí, muy empeñadas en acomodar su ropa y asearse un poco con vistas a la salida.&nbsp; De pronto sentí que un objeto de punta redondeada me tocaba la cola.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; ¿Tenían otro consolador?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Te vamos a dejar un regalito para que no nos extrañes” – me dijo Evelyn, con sorna, acercándose a mi oído izquierdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Acto seguido pude sentir cómo otra vez mi entrada anal era usurpada, en este caso por un miembro artificial.&nbsp; Todos los músculos se me tensaron; crispé los puños e intenté gritar pero, desde luego, fue otra vez inútil.&nbsp; Evelyn, o quien fuera que me estuviese introduciendo el objeto, lo llevó tan adentro como pudo y, sólo un instante después, sentí que alguien me levantaba por la cintura para permitir que me colocaran cinta de embalar alrededor de mis caderas de tal modo de dejar encintados tanto mi bajo vientre como mi entrada anal, lo cual era, en definitiva, el objetivo de fajarme de esa manera.&nbsp; Así, la cinta cumplía con la función de evitar que el consolador se saliera de mi cola o bien de que yo misma lograra, con mis movimientos, sacármelo cuando las chicas no estuvieran allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/x/n/T/y/xnTy/6.jpg" alt="" width="424" height="635">Y así fue como me dejaron: hecha una vergüenza, una ignominia; con un consolador dentro de la boca y otro dentro del culo aprisionados por sendas cintas de embalar, a la vez que las esposas que hacían presa de mis muñecas me impedían cualquier tipo de movimiento tendiente a librarme un poco de mi tormento.&nbsp; Evelyn me dio un beso en la mejilla y alguien me propinó una palmada en las nalgas justo antes de que se retiraran.&nbsp; La planta quedó en el más absoluto silencio y no pude sino compungirme al ponerme a pensar cuánto tiempo iría a quedar yo en esa situación pues no había modo de saber cuánto tardarían en regresar o si lo harían realmente: bajo efectos de alcohol y drogas, todo era posible.&nbsp; Miré de soslayo hacia las chicas que habían quedado en el lugar; eran un estropajo a ojos vista y parecían haber quedado profundamente dormidas.&nbsp; No podía esperar nada de ellas y, por otra parte, ¿no habían sido acaso también ellas parte de la humillación a que acababan de someterme?&nbsp; ¿Hasta qué punto cabía esperar ayuda de su parte?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La perspectiva de que el resto no regresara me llenó de pánico ante la idea de&nbsp; ser sorprendida en la mañana por alguien.&nbsp; Por suerte era sábado y, por lo tanto, no iba a haber operarios (al menos no en teoría), pero tal vez algún personal de limpieza o… ¡un momento! ¿Y el sereno?&nbsp; ¿Se habría ido?&nbsp; En principio no tenía sentido teniendo en cuenta que su trabajo allí era, precisamente, cuidar la fábrica cuando no había nadie.&nbsp; ¿Vendría algún relevo?&nbsp; ¿Sería otro el sereno para los sábados?&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me comencé a remover sobre la mesa;&nbsp; consistiendo ésta en varias mesas unidas, era inevitable que resonaran al entrechocarse y, si el sereno estaba por allí, quizás acudiría en mi ayuda como alguna vez lo había hecho yendo en busca de Luis.&nbsp; Me agité y me retorcí una y otra vez; no dejaba de ser incómodo porque, por momentos, sentía que el consolador se removía y se clavaba aun más dentro de mi culo, pero tenía que hacer el mayor ruido posible si quería llamar la atención.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Oí unos pasos detrás de mí y el corazón me saltó en el pecho.&nbsp; ¿Habría dado resultado mi intento?&nbsp; Yo no conseguía girarme lo suficiente como para cerciorarme pero estaba plenamente segura de que alguien se había ubicado a mis espaldas.&nbsp; De pronto, una mano se apoyó desde atrás sobre mis muslos: fue un shock, por supuesto, pero en parte me alegré al reconocer en ese rústico roce y en ese tosco tacto la inconfundible mano de Milo.&nbsp; Yo sólo quería gritar a viva voz y pedirle que me liberara pero él, para mi decepción, parecía concentrado en recorrerme los muslos una y otra vez, esos mismos muslos que estaban sucios de crema, champagne, semen y tal vez… orina.&nbsp; Luego subió hasta mi cola y pareció, por un momento, detenerse, como vacilante: era como si buscara interpretar qué era lo que me habían hecho; tal vez se preguntaba qué función cumplía allí la cinta de embalar y, de hecho, tanteó por encima de ella como tratando de reconocer algo debajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Quizás, me dije, ése era el momento en el cual él tomaba verdadera conciencia de mi situación y, apiadándose de la misma, procedía a liberarme.&nbsp; Sin embargo, nada de eso parecía ocurrir y mi angustia iba en aumento, sobre todo al no poder hablar.&nbsp; De pronto un bulto de tela azul se depositó sobre la mesa a mi lado y, al desviar mi vista, descubrí que se trataba del guardapolvo del sereno, de lo cual inferí que se lo habría quitado. &nbsp;Un instante después escuché el sonido de su cinturón al desabrocharse y el pánico volvió a apoderarse de mí.&nbsp; Comencé a patalear; era lo único que podía hacer, pero él me tomó por los tobillos y me separó las piernas.&nbsp; Comprendí entonces que su objetivo era, en realidad, mi vagina, la cual, por cierto, estaba al descubierto ya que la cinta de embalaje que sostenía el consolador dentro de mi culo pasaba algo más arriba.&nbsp; Y a continuación, lo inevitable: su verga, casi sin preámbulo, entró en mi sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Se acababa de agotar mi última esperanza y no sólo eso, sino que Milo había optado por sumar una ignominia más en mi contra, aun cuando, seguramente, no fuera consciente de ello.&nbsp; Mientras me agitaba inútilmente y hacía esfuerzos denodados por liberarme, recordé el rostro del sereno precisamente algún rato antes cuando, apesadumbrado y excluido, miraba cómo yo era cogida por los strippers sin poder participar de ello.&nbsp; También recordé que, en ese momento, me había dado lástima y hasta me había parecido injusto…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Por si algo me faltaba, me cogió sin piedad y, una vez más, me tocó vivir algo que jamás había vivido: ser penetrada artificialmente por culo y boca a la vez que, fisiológicamente, por la vagina…&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Lo peor de todo era que, casi con seguridad, Milo no se daba cuenta de lo que me hacía: en su pobre mente él, simplemente, debía considerar que se estaba cobrando su premio por haberme salvado en su momento.&nbsp; Me acabó como una bestia, con su semen bullendo en mi interior y su saliva cayendo a chorros por sobre mi espalda.&nbsp; Quizás, me dije, lo bueno del asunto fuera que ahora me liberaría, pero no: no hizo nada de eso y yo no tenía forma de pedírselo.&nbsp; Lo escuché acomodarse su pantalón e, instantes después, lo vi recoger su guardapolvo para retirarse vaya a saber adónde.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONTINUARÁ</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/x/n/T/u/xnTu/5.jpg" alt="" width="600" height="400"></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-17-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La fábrica 16&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-16-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-16-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Apr 2023 11:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/?p=9256</guid>

					<description><![CDATA[La sorpresa casi me hizo caer de espaldas; ni siquiera había pensado en él ni se me había ocurrido que pudiese estar en la fábrica cumpliendo con su horario de trabajo.&#160; En un impulso mecánico me pasé la mano por la boca y escupí al darme cuenta de que había tenido su verga dentro de ella.&#160; Las chicas, en tanto, no hacían más que aplaudir y corear una y otra vez el nombre de Milo.&#160; Una vez más, busqué con la vista a Flori pero seguía sin estar allí; no había regresado o bien se había marchado… Evelyn tomó a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><br />
La sorpresa casi me hizo caer de espaldas; ni siquiera había pensado en él ni se me había ocurrido que pudiese estar en la fábrica cumpliendo con su horario de trabajo.&nbsp; En un impulso mecánico me pasé la mano por la boca y escupí al darme cuenta de que había tenido su verga dentro de ella.&nbsp; Las chicas, en tanto, no hacían más que aplaudir y corear una y otra vez el nombre de Milo.&nbsp; Una vez más, busqué con la vista a Flori pero seguía sin estar allí; no había regresado o bien se había marchado…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Evelyn tomó a Milo por el brazo y lo trajo hasta mí; involuntariamente reculé un paso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Tu salvador, nadita – dijo, con gesto de picardía -.&nbsp; ¿Te acordás?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Algunas risitas circularon por debajo de la algarabía general: que Evelyn sabía lo ocurrido en la planta unos días atrás era ya por mí conocido porque ella misma me lo había manifestado e inclusive había mostrado su arrepentimiento por haberme asignado tareas allí, pero en esas risas que se oyeron de fondo detecté una cierta complicidad que hacía evidente que el resto de las chicas también estaban al tanto.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; ¿Dónde estaba Flori?&nbsp; Necesitaba verla, saber que estaba allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Te acordás?” – insistió Evelyn, sin soltar ni por un instante el brazo del sereno, quien me seguía mirando con su boba expresión; el miembro, ahora, se le había caído un poco, quizás como consecuencia del dolor que con mis dientes le había infligido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“S… sí – balbuceé -; lo… recuerdo perfectamente.&nbsp; Hola, Milo, ¿cómo estás?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sonrió tan estúpidamente como siempre y tartamudeó algo así como un “muy bien”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Te… pido disculpas por… haberte mordido – dije, con mis mejillas enrojecidas por la vergüenza -; yo… no sabía que…”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo no te va a disculpar si le gustó? – exclamó Evelyn a viva voz y abriendo enormes los ojos mientras tomaba al muchacho por los hombros y lo zamarreaba como si fuera un muñeco -.&nbsp; ¿No es así, Milo?&nbsp; ¿No es verdad que te gustó?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El sereno tan sólo asintió y dejó escapar un casi inaudible “sí” que salió mezclado con una torpe risa; Evelyn lo soltó y avanzó hacia mí el escaso metro que nos separaba: tomándome ahora por los hombros a mí, me hizo girar para que mirara a Milo a los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Te gusta, ¿no? – le preguntó ella -.&nbsp; Te gusta nadita, ¿verdad?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Esta vez Milo se puso tan nervioso que la sonrisa se le borró por un momento; su miembro comenzaba a erguirse nuevamente, lo cual provocó la risotada generalizada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“S… sí… &#8211; balbuceó -.&nbsp; M… me gusta”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Las carcajadas, como no podía ser de otra manera, atronaron nuevamente.&nbsp; Yo bajé la cabeza, muerte de vergüenza y sin poder creer la escena en la que me estaba viendo involucrada.&nbsp; En realidad, cada vez encontraba un peldaño más en la escala de mi incredulidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Y te gustaría tocarla?” – preguntó Evelyn, con un tono sibilino que sonó pérfidamente malicioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me estremecí; intenté dar un paso hacia atrás e incluso moví los hombros como para tratar de liberarme de Evelyn, pero no lo conseguí: la muy perra me aprisionaba realmente bien aun cuando no aparentara hacer ningún esfuerzo sino que sólo me tenía tomada con un par de dedos.&nbsp; Si bien no parecía precisar ayuda alguna para inmovilizarme, de todas formas la tuvo: sobre mi nalga derecha recibí el ya para entonces reconocible impacto del bastón de Rocío y, en efecto, al girar levemente la vista, me encontré con la detestable rubiecita, quien, en clara actitud desafiante, blandía en el aire el bastón con el que acababa de golpearme al tiempo que mantenía su otra mano apoyada en la cintura y movía rítmicamente un pie haciendo resonar el taco de su bota: la actitud, claro, era de conminarme a permanecer quieta.&nbsp; En derredor se había ahora producido un súbito silencio, como en compás de espera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sentí que Evelyn me propinaba un beso en la mejilla y me vino a la cabeza la imagen de Judas en el jardín de Getsemani, justo antes de entregar a Jesús a los romanos: viéndole el aspecto al sereno, hasta prefería ser crucificada.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Él te salvó, nadita – me dijo Evelyn al oído, en tono de susurro pero, sin embargo, de modo clara y deliberadamente audible -.&nbsp; ¿No se merece acaso algún premio por eso?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo estaba blanca por el terror y no lograba controlar el temblequeo de mis piernas; podía otorgarle cierta razón a las palabras de Evelyn pero… ¿dejarme manosear por ese esperpento? ¿No era demasiado precio a pagar?&nbsp; Milo, en tanto, iba recuperando poco a poco su sonrisa, la cual crecía en su rostro como queriendo llegar de una oreja a la otra; todo su semblante parecía haberse iluminado: era obvio que no podía creer lo que estaba a punto de pasarle.&nbsp; Y de hacerme…&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo no había siquiera aún respondido a la pregunta que Evelyn me había hecho cuando sentí que, a mis espaldas, alguien tomaba mis muñecas y las aprisionaba con un “clic” que se escuchó con absoluta claridad debido al silencio que se había apoderado de la planta.&nbsp; Tironeé para liberarme pero fue en vano; mi presunción era correcta: la putita de Rocío me había colocado las esposas de policía que llevaba a la cintura.&nbsp; Forcejeé cuanto pude: tenía la esperanza de que, siendo de juguete o de utilería, las esposas fueran a ceder fácilmente.&nbsp; Me equivoqué: o eran de muy buena calidad o bien eran esposas de verdad.&nbsp; Miré por encima del hombro a Rocío, cuyos labios mostraban la más antipática de las sonrisas imaginables.&nbsp; Me giré con desesperación hacia Evelyn; mi rostro era un ruego de piedad en sí mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Por favor, Evelyn…” – musité.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Señorita Evelyn” – me cortó en seco mientras alzaba un dedo índice en claro gesto correctivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://nudelas.com/posts/Shyla%20G%20e%20Jennifer%20W/2.jpg" alt="" width="424" height="636">“S… sí, perdón, s… señorita Evelyn – yo trataba de hablar lo más bajo posible a efectos de que el resto no oyera, pero era imposible: todas estaban atentas y pendientes -.&nbsp; P… por favor se lo pido: no… deje que él me toque”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Siempre igual, ¿no?” – repuso poniéndose seria por un momento, aunque sin perder su mordacidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La miré sin entender; sacudí la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Cuando te ponen las manos encima tipos de guita, los dejás hacer a voluntad – sentenció, en tono de reprimenda -pero, claro, Milo es un pobre sereno y encima no tiene los once jugadores – &nbsp;se golpeteó en la sien con un dedo índice; el sereno la miró con obvio gesto de no entender la metáfora -.&nbsp; Nadita, no va a pasarte nada – dijo ella suavizando algo más el tono -: sólo va a tocarte un rato y creo que se lo tiene ganado, así que no nos pongamos en ariscas y menos aún en el día de tu despedida”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Volvió a besarme, esta vez sobre el cuello. Me sentí impotente; tenía ganas de llorar.&nbsp; Rocío se apartó de mí y luego también lo hizo Evelyn no sin antes acariciarme por detrás de la oreja con esa sarcástica cortesía que tanto gustaba de exhibir.&nbsp; Comprendí de inmediato por qué se apartaban: estaban dejándole el terreno libre a Milo, quien no cabía en sí de la ansiedad; los ojos parecían pugnar por salírsele de las órbitas en la medida en que su pobre mente iba captando la situación.&nbsp; Aun en su debilidad mental, comprendía perfectamente que con seguridad no volvería a tener una noche como ésa en toda su vida…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Toda tuya, Milo” – dijo Evelyn, con voz terriblemente fría y átona; si quiso, con sus palabras, hacerme sentir un objeto, lo logró ampliamente -.&nbsp; Aprovechá la situación porque no sé si vas a volver a tener una chance semejante: hoy nadita… se mira y se toca, je&#8230;”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cerró su alocución con un guiño de ojo que no logré determinar si fue dirigido a Milo, al resto de las chicas o bien a todos y a nadie en particular.&nbsp; Las risitas volvieron a poblar la planta; el sereno avanzó hacia mí tan torpemente como lo hubiera hecho un troglodita.&nbsp; Giró en torno a mí y, aun teniendo yo la vista dirigida al piso, pude, de todas formas, sentir cómo sus ojos se clavaban en mi carne como alfileres.&nbsp; Se ubicó a mis espaldas y, por un momento, pareció quedarse inmóvil allí.&nbsp; La espera se me hizo insoportable y el nerviosismo del momento me hizo alzar ligeramente la vista; escudriñando por debajo de las cejas, fui recorriendo los rostros de las muchachas, los cuales lucían encendidos de entusiasmo: ellas, a diferencia de mí, sí podían ver a Milo desde donde se hallaban y, debido a ello, entreveían seguramente mucho mejor cuál sería el siguiente paso del tonto sereno. &nbsp;&nbsp;Por su parte, los dos muchachos de slip atigrado seguían flanqueando la mesa sobre la cual se hallaba la destruida torta y parecían ser dos estatuas, cruzados los brazos sobre sus magníficos pectorales e impertérritas sus miradas, salvo por una ligerísima sonrisa que se llegaba a atisbar en sus rostros.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;De pronto sentí cómo dos manos se apoyaban sobre la parte trasera de mis muslos y fue como si un impulso eléctrico recorriera todo mi cuerpo; mis músculos se tensaron e intenté dar un paso adelante para escaparle al contacto pero fue inútil: si yo me desplazaba, Milo lo hacía conmigo, con lo cual no había modo alguno de zafar de sus manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Le llegó luego el turno a mi culo, que comenzó a ser sobado: lejos estaba ese torpe manoseo de aquellas manos expertas que habían apoyado sobre mis carnes tanto Luciano como Tatiana; más bien la sensación remitía a aquellos toqueteos que los obreros me habían hecho sufrir en ese mismo lugar hasta unos pocos días antes y, muy especialmente, al de quien había intentado violarme.&nbsp; Sin embargo, ni siquiera esa analogía parecía adecuada pues si bien el roce era igual de ordinario, se sentía, por otra parte, mucho más rústico y de una torpeza casi infantil.&nbsp; Era como si me sobara la cola un nene de doce años al que le habían dado la oportunidad de su vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Las risitas de las chicas fueron, poco a poco, transformándose en carcajadas.&nbsp; Recomenzaron los aullidos, los vítores y las hurras al tiempo que alcohol y demás vicios volvían a circular a discreción luego de una momentánea tregua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Te gusta tocarla?” – preguntó Evelyn, quien trataba a Milo prácticamente como si fuera un niño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“S… sí… sí, sí… &#8211; tartamudeó el sereno -.&nbsp; M… me gusta m…mucho… muy mucho – lo dijo así: muy mucho -; me g… gusta su piel.&nbsp; La tiene… linda y s… suavecita”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Estruendo de carcajadas nuevamente.&nbsp; ¿Qué podía esperar de todos modos?&nbsp; Ignoraba, por cierto, cuánto tiempo tendrían pensado las chicas (y sobre todo Evelyn) que durara mi suplicio.&nbsp; Cerré los ojos; intenté pensar en otra cosa: me vino a la cabeza Tatiana y quise imaginar que era ella quien me estaba sobando.&nbsp; Imposible…&nbsp; Impensable…&nbsp; Ese roce jamás podía parecerse al de ella ni tan siquiera al de Luciano.&nbsp; No había nada en qué pensar, por lo tanto; ningún lugar adonde transportarme con la imaginación: era yo y era ésa la situación; sin fantasía alguna, sino con la pura y cruda realidad sobre mis nalgas.&nbsp; Cerré aún más los ojos, haciéndolo con tanta fuerza que los párpados me dolieron, pero ése era mi único y posible escape…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Milo seguía tocándome sin parar y cuando sus manos descubrieron la zanja entre mis nalgas, durante largo rato no la dejaron en paz; muy por el contrario, la recorrieron una y otra vez siempre en sentido ascendente y, al hacerlo, sus rústicos dedos hallaron también mi orificio.&nbsp; Fue así que, en cada nueva pasada, se las arregló para llevar un dedo (presumiblemente el mayor) cada vez más adentro hasta que, en un momento, pareció ya haberse olvidado del resto de mis carnes y concentrarse con exclusividad en el agujerito.&nbsp; En un momento entreabrí los ojos y miré ligeramente por encima del hombro; lo vi acuclillarse detrás de mí.&nbsp; Casi de inmediato pude sentir cómo sus pulgares estiraban mis plexos de tal modo de dejar bien abierta la puerta trasera y, a juzgar por la expresión estúpida que llegué a verle en el rostro, me estaba estudiando esa zona detenidamente: era ni más ni menos que un niño ante un mundo nuevo, pues no era de extrañar que Milo jamás en su vida hubiera tocado a otra mujer más que a su madre al nacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sin la menor delicadeza, un dedo se abrió paso dentro de mi ano y me arrancó un quejido de dolor que sólo contribuyó a enardecer aun más a la “tribuna” de drogadas y alcoholizadas muchachas.&nbsp; A juzgar por la forma en que se movía por entre mis plexos, me dio la impresión de que el dedo no era el mayor, como podría haberse presumido, sino el índice, lo cual me quedó claro cuando lo flexionó y, prácticamente, me izó en vilo, teniéndome ensartada por el culo.&nbsp; Pataleé con desesperación al descubrir que mis tacos ya no estaban tocando el suelo e incluso hasta perdí un zapato al hacerlo: ese joven enclenque y de aspecto desgarbado, era, sin embargo, pura fuerza bruta, de la más rústica y salvaje, pues estaba levantando mi peso completo apenas con un solo dedo mientras yo no paraba de gritar al sentir cómo el mismo se clavaba cada vez más adentro de mi culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://nudelas.com/posts/Shyla%20G%20e%20Jennifer%20W/3.jpg" alt="" width="424" height="636">“¿Qué estás haciéndole? – aulló alguna de las chicas -.&nbsp; ¿Un examen de próstata?&nbsp; ¡Es una mujer, estúpido, no un tipo!&nbsp; Jajaja”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El coro de risas restalló nuevamente mientras mis pies seguían sin tocar el piso. &nbsp;&nbsp;Yo, con mis manos esposadas a la espalda, hacía denodados esfuerzos por tratar de capturar la mano del sereno y empujarla hacia atrás, pero era inútil: no tenía modo alguno de hacer fuerza. Finalmente y para mi alivio, el imbécil me bajó y mis pies volvieron a posarse, aunque trastabillé y casi caí de bruces al tener calzado un solo zapato. El orificio, más allá del alivio momentáneo, me dolía horrores tras el suplicio a que acababa de ser sometido.&nbsp; Cuando me retiró el dedo, también lo hizo sin la más mínima delicadeza y el “plop” se escuchó muy claramente aun a pesar de las voces y risas que poblaban el lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Epa, nadita! – exclamó alguien -.&nbsp; ¿Qué pasó?&nbsp; ¿Se te escapó un pedito? Jajaja”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Tan bien la está pasando que te cagás encima?” – aulló otra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">A pesar de lo degradante de la situación, tuve la esperanza de que el martirio hubiera terminado; difícil era pensar, claro, que ese retardado se fuera a dar por satisfecho, pero tenía, al menos, la esperanza de que fuera la propia Evelyn quien le pusiera coto y diera ya por terminada esa parte del show.&nbsp; Qué ilusa era: ¿cómo podía, para esa altura, esperar de parte de ella algún gesto de piedad hacia mí?&nbsp; Antes que ello, la verdad era que se la veía divertida y no paraba de carcajear, siendo acompañada por todo el resto: ¿por qué iba a detenerse cuando tanto ella como las demás lo estaban pasando genial?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Para mi estupor, sentí la verga del sereno apoyándose contra mi culo; no parecía, al menos de momento, tener plan de penetrarme: más bien se dedicó a recorrer &nbsp;mis nalgas con la punta del glande, embadurnándolas a su paso con una viscosa mezcla de semen y crema para tortas.&nbsp; Una vez que hubo terminado, temí, por supuesto, que su siguiente paso fuera, esta vez sí, penetrarme: yo temblaba de la cabeza a los pies y mis ojos eran puro horror; sentía que ya no podía escapar a mi suerte y, en todo caso, la incógnita estaba en si me iba a coger anal o vaginalmente.&nbsp; Lo que hizo, sin embargo, fue rodearme, desde atrás, con sus brazos y, al hacerlo, obviamente me apoyó, con lo cual su miembro, erecto y duro como una piedra, se hundió contra mi carne casi como si buscara horadarla y cavarme un segundo orificio.&nbsp; Sus manos. Entretanto, buscaron y encontraron los pezones que mi corsé no cubría.&nbsp; Con la misma torpeza que venía mostrando hasta el momento, jugueteó con ellos del mismo modo en que lo hubiera hecho un chiquillo mientras sus manos estrujaban mis pechos como si fueran dos melones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me besó en la mejilla, lo cual me produjo un respingo y quise, por todo y por todo, secarme tras el contacto, lo cual sólo pude hacer parcialmente levantando mi hombro.&nbsp; Mis manos, por supuesto, seguían inmovilizadas y, debido al abrazo con que él me rodeaba, ni siquiera tenía yo posibilidad alguna de rechazarlo con mis codos.&nbsp; Me siguió besando o, más que besarme, parecía querer arrancarme la piel de mis mejillas.&nbsp; Cuando, al parecer, se cansó de hacerlo, se abocó, con su lengua, a la tarea de ensalivarme el rostro por completo; el fuerte carácter animal del acto era más o menos el de un perro mostrando cariño a su amo.&nbsp; Y así quedé manoseada, embadurnada y ensalivada mientras las demás no paraban de reír ni festejar un solo instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Milo me cruzó una mano por debajo del vientre y, apoyando la otra sobre mi espalda, me empujó bruscamente hacia delante de tal modo de hacerme inclinar.&nbsp; Una vez me tuvo como él quería, hundió, desde atrás, una mano por entre el hueco entre mis piernas y la posó en mi sexo; lo hizo de modo tan brusco y sorpresivo que, a mi pesar, me excitó, lo cual quedó evidenciado en el respingo que di y del cual todas se percataron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Epa, Milo, ya la tenés rendida! Jajaja”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Evelyn, me parece que juzgaste mal a nadita con eso de que sólo se deja tocar por tipos de plata.&nbsp; ¡Está claro que le gusta cualquier mano que le pongan!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡O cualquier verga! Jajajaa”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Bueno, Milo… ¿La vas a coger de una vez o no?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Crueles e hirientes, los comentarios se iban sucediendo uno tras otro y por momentos se superponían mientras yo, por mi parte, seguía aprisionada por el abrazo de Milo.&nbsp; Me estremeció y me produjo un indecible terror el que una de las chicas, tal como acababa de oírle decir, lo estuviera animando a tener sexo conmigo y el espanto en mí se incrementó cuando, instantes después, sentí claramente su falo pasar por entre mis piernas en busca de mi raja.&nbsp; Era tanto mi estupor que no lograba decir &nbsp;absolutamente nada; las palabras, sin llegar a articularse, quedaban ahogadas en mi garganta.&nbsp; ¿Era posible que el mismo tipo que me había salvado de una violación sólo unos días antes estuviera ahora a punto de cogerme con totales desparpajo e impunidad?&nbsp; Pero, claro, como Evelyn bien lo había dicho, Milo no tenía los once jugadores: no tenía su cabeza en orden y, como tal, era bastante posible que considerara que yo tenía una deuda con él y debía pagarla, sin plantearse siquiera por un instante que la forma de cobrarse esa deuda se parecía mucho al hecho que la había generado.&nbsp; No se le podía pedir lógica a alguien como él; no, al menos, la lógica que la gente común usaría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El impacto de un golpe llegó claramente a mis oídos y logró sobresaltarme.&nbsp; Sonó como una bofetada: palma contra rostro.&nbsp; Al girar mi cabeza me encontré con Evelyn, quien acababa seguramente de golpear al sereno y ahora le clavaba una mirada recriminatoria.&nbsp; Le propinó una nueva bofetada, que llegó sólo parcialmente a destino pues Milo se protegió como pudo con sus manos; eso era todo lo que atinaba a hacer: no iba a atreverse a agredir a Evelyn; sólo se defendía del modo en que lo haría un chiquillo. Ella, manteniendo siempre severo su semblante, agitó un dedo índice y trazó con él varias fintas en el aire:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“No, Milo, eso no – le dijo, en un tono de reprimenda que remitía a una madre o quizás a una maestra de colegio -.&nbsp; Te dije que nadita se mira y se toca, no que se coge”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Algunas airadas voces de protesta se levantaron de entre el grupo e inclusive hasta se atrevieron, por primera vez, a cuestionar a Evelyn, a quien tildaban de aguafiestas o acusaban de arruinar las cosas cuando estaban en lo mejor.&nbsp; Fueron unas pocas, sin embargo: la mayoría se mantuvo en silencio.&nbsp; Evelyn, de todos modos, parecía no escuchar: sus ojos seguían, como un par de dagas, posados en Milo y lo intimidaban ostensiblemente,&nbsp; al punto que el sereno, avergonzado y temeroso, retiró su miembro de entre mis piernas e incluso aflojó su abrazo hasta, finalmente, soltarme.&nbsp; No dijo palabra alguna y era lógico: no se atrevería nunca a discutir ninguna orden de Evelyn; se lo notaba, de todas formas, algo decepcionado.&nbsp; Y era lógico…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Evelyn, quien en ningún momento resignaba liderazgo ni control de la situación, hizo traer el champagne y en unos instantes había unas seis botellas en la mesa.&nbsp; Siguió, por supuesto, el brindis de rigor en el cual yo era, desde luego, la principal homenajeada, aun cuando para esa altura pareciera una paradoja o bien el homenaje que me venían brindando era muy particular.&nbsp; Sólo a los efectos de que pudiera alzar mi copa, me soltaron las esposas, aunque bien me aclararon que momentáneo.&nbsp; Luego vaciaron el contenido de las botellas en jarras y echaron algunas píldoras adentro; una de las chicas revolvió con un gran cucharón y, así, prepararon un cóctel que se veía verdaderamente explosivo.&nbsp; Cuando comenzaron a servirlo, intenté, desde luego, rehusarme, pero fue lo mismo que nada; antes de que pudiese interponer la mínima objeción, ya dos de las chicas, Rocío entre ellas, se dedicaban a escanciar el contenido de un largo vaso en mi garganta y, para mi estupor, volvían a llenarlo una vez terminado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“No… &#8211; balbuceé -, no, por favor, no quiero más… Ya es suficiente”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://nudelas.com/posts/Shyla%20G%20e%20Jennifer%20W/6.jpg" alt="" width="424" height="636">“Nunca es suficiente para una zorrita – repuso Evelyn, tomando ella misma el vaso y llenándolo para, luego, levantarlo nuevamente hacia mis labios -: las putas nunca se cansan de recibir, jaja… Y nadita no es la excepción”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Las carcajadas volvieron a coronar sus palabras de Evelyn y yo, sin más remedio, volví a beber.&nbsp; Cuando el contenido estuvo liquidado y bajé nuevamente la cabeza, me sentí fatal.&nbsp; Fue demasiado para mí: todo me daba vueltas, la planta, la mesa, las chicas… cuyas risas sonaban ahora terriblemente diabólicas o, al menos, así era cómo sonaban para mí.&nbsp; Intenté dar un paso atrás y si no caí fue porque me tenían asida entre Evelyn y alguna más que no podía determinar, pues yo ya no sabía bien ni en dónde estaba.&nbsp; Me llevé la mano a la sien y me la estrujé suavemente con las yemas de los dedos mientras el mareo no paraba de hacer estragos en mí.&nbsp;&nbsp; Un acceso de culpa, en ese momento, me invadió de la cabeza a los pies.&nbsp; Quería huir de allí; me sentía sucia, desleal, me desconocía a mí misma; se cruzó por mi cabeza la imagen de Daniel y sólo pensé en que quería estar con él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Quiero… irme” – musité, con un hilillo de voz; no sé si todas me escucharon; Evelyn lo hizo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Irte? – aulló -.&nbsp; ¡Chicas, nadita se quiere ir!&nbsp; ¿A ustedes les parece?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Un largo y sostenido “no”, entremezclado con abucheos y carcajadas, le respondió al unísono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Esto recién empieza! – me dijo Evelyn, casi gritándome en la oreja mientras me zamarreaba por los hombros -.&nbsp; ¡La noche todavía es virgen, nadita!&nbsp; ¡Mucho más que vos, te lo aseguro! Jaja…”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Acompañó sus sarcásticas palabras apoyando una mano sobre mi sexo, lo cual, a mi pesar, volvió a excitarme: yo ya no controlaba nada de mí, ni mis deseos, ni mis impulsos ni, obviamente, mis fluidos internos.&nbsp; La lucha entre las Soledades recrudecía en mi interior y la presencia del alcohol y las drogas parecían arrastrar cada vez más a la Soledad original hacia un abismo del cual no se avizoraba salida; como un inmenso pozo en el cual yo caía y caía, sin siquiera ser capaz de arrojar manotazos para aferrarme a algún saliente… El resto de las muchachas, por supuesto, festejaron, una vez más ruidosamente, el humillante comentario de Evelyn.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Evelyn, p… por favor…” – comencé a decir; sentía que me ahogaba: cada vez me costaba más hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Señorita Evelyn!” – me corrigió y, al hacerlo, tironeó de algunos de los pocos pelitos que cubrían mi pubis; lancé un grito de dolor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“S… señorita Ev… Evelyn, p… por favor, se lo p… pido; q… quiero ir c… con Daniel, q… que me debe estar espe… rando en el auto.&nbsp; P… por favor, s… se lo pido en… encarecidamente…”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Quiere ir al auto con el novio, chicas! – voceó Evelyn, quien actuaba como si fuera mi traductora ya que ella podía oír mis palabras y las demás, en su mayoría, no -.&nbsp; ¡Ahora se acuerda del novio!&nbsp; ¿Vieron?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Jaja, típico de las putitas” – sentenció alguien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Te acordabas del pobre cornudo de tu novio cuando le chupabas la pija a Hugo?” – espetó otra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿O a Luis?” – agregó una tercera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“No te hagas problema que, con los cuernos que ya para esta altura tiene tu novio, se debe haber quedado encajado adentro del auto, jaja” – intervino una cuarta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Sabían lo de ese cliente, Inchausti? – soltó, totalmente festiva, Evelyn, gritando junto a mi oído -.&nbsp; ¿Sabían que nadita le entregó la boquita, la conchita y también el culo?&nbsp; ¡Y todo por una venta!&nbsp; ¡Flor de putita!&nbsp; ¿No?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Qué asco! – exclamó alguien, con tono de repulsión -.&nbsp; ¡Ese tipo, por lo que me acuerdo, era un feto!&nbsp; Jaja, ¿te dejaste coger por esa larva?&nbsp; ¡Te hacía puta, pero no tanto! Jajaja”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me sentía caer.&nbsp; Mis piernas ya no podían sostenerme.&nbsp; Si no terminaba de irme al piso era porque me estaban sosteniendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Quiero… ir con Daniel” – insistí, con la voz ya muy débil y aún sabiendo de mis pocas probabilidades de éxito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Daniel hace rato que se fue” – me retrucó alguien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Sí – intervino otra -; yo fui a fijarme hace un rato si estaba allí, pero no”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Quizás se fue con Flori” – agregó, con crueldad una tercera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Es cierto! – convino alguien más -.&nbsp; Desde que ella se fue, tampoco lo vi a él ya en la puerta”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¿Flori va a coger?&nbsp; Me están cargando, jaja”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡No!&nbsp; ¡Él se la va a coger!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Pobre tipo…; se nota que debe estar necesitado”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Es que… la zorrita que tiene por novia hace rato que se sienta en cualquier pija menos en la de él, jajaa”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo quería ordenar mi cabeza pero no podía.&nbsp; Los comentarios eran dagas que se me hundían en las entrañas.&nbsp; ¿Era necesaria tanta crueldad?&nbsp; ¿No había sido, ya hacía rato, sobrepasado el límite esperable y lógico de la humillación a una compañera de trabajo próxima a contraer nupcias?&nbsp; ¿Realmente me odiaban tanto?&nbsp; Y de ser así, ¿por qué?&nbsp; ¿O simplemente no tenían motivo alguno, salvo Evelyn, Rocío y alguna más?&nbsp; Y en ese caso, ¿podía la perra de cabellos rojos tener tanta influencia y poder sobre el resto como para convertirlas en una jauría sedienta de sangre y hacerlas disfrutar a tal punto con mi degradación y, casi diría, deshumanización?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La cabeza se me venció y cayó hacia adelante, laxa y sin fuerzas.&nbsp; Una mano me tomó por los cabellos y me la izó nuevamente, presumiblemente de Evelyn.&nbsp; El dolor en mi cuero cabelludo fue agudo y penetrante, pero no grité; ya ni para eso tenía energías.&nbsp; Luego de haber cerrado los ojos por un momento, los abrí nuevamente y, al mirar en derredor, tuve la sensación de encontrarme a punto de ser sacrificada en medio de un ritual llevado a cabo por un aquelarre demoníaco.&nbsp; Ya algunas de las muchachas estaban echando mano a los jovencitos contratados para la ocasión y hasta había quienes les besaban el bulto por encima del slip atigrado.&nbsp; Tal vez era una vana esperanza, pero si su desaforada libido les llevaba ahora a arrojarse sobre los strippers, quizás se olvidarían un poco de mí y podría yo tener algo de paz siquiera por un rato.&nbsp; No sé si sería la borrachera, las drogas o qué, pero en ese momento vi increíblemente hermosos los cuerpos de los jovencitos al punto de encontrarlos insoportablemente deseables.&nbsp; La lengua se me deslizó por sobre el labio inferior y hasta tuve la sensación de que no era yo quien la gobernaba sino alguien más…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Como si una extraña fuerza me moviese, sentí que flotaba en dirección hacia esos dos preciosos cuerpos aceitados y relucientes.&nbsp;&nbsp; Pensé, claro, que era mi imaginación, o bien un irrefrenable deseo que me hacía perder contacto con la realidad, pero realmente sentí que flotaba, que mis pies no tocaban el piso.&nbsp; Al cabo de unos segundos, me di cuenta de que eso era, en verdad, lo que estaba ocurriendo, pues yo estaba siendo llevada por dos muchachas que me sostenían por las axilas, con lo cual mis pies iban, efectivamente,&nbsp; en el aire.&nbsp; Mirando a los strippers en la medida en que me acercaba a ellos, me perdí con la vista en esos valles de músculos marcados en los cuales sólo deseaba hundirme, zambullirme, ahogarme&#8230;&nbsp; Uno de ellos avanzó un par de pasos hacia mí; en cuanto me tuvo a tiro, las chicas que me llevaban por las axilas me soltaron y volví a sentir que me desmoronaba como un peso muerto; el hermoso joven, sin embargo, capturó mi talle y me mantuvo en pie antes de que cayera.&nbsp; Me apresó contra su cuerpo, atenazándome tan fuerte con sus poderosos brazos que creí que nuestras carnes hervían con el contacto, humeaban, se derretían y, por último, se fusionaban.&nbsp; Él no me estaba cogiendo, al menos no todavía, y sin embargo yo tenía la sensación de estar siendo penetrada a través de mis pechos, de mi vientre, de mis glúteos, de cada poro de mi cuerpo.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://nudelas.com/posts/Shyla%20G%20e%20Jennifer%20W/9.jpg" alt="" width="424" height="636">No pude evitar que un hilillo de baba me corriera por la comisura de los labios y, acto seguido, enterré mi boca en su cuello como si fuera una vampiresa; no sé si le llegué a hundirle los dientes, pues él no se quejó, pero de lo que estoy convencida es de que le hubiera succionado la sangre de haber podido… y lo hubiera hecho hasta sorberle cada gota para luego seguir con todos los demás líquidos que ese magnífico cuerpo pudiera contener.&nbsp; Sí estoy en condiciones de asegurar que succioné su sudor, su gusto aceitoso, su lustrosa piel…&nbsp; Y me sentí fuera de mí, como si de repente olvidara por un momento las denigraciones a que venía siendo sometida por mis compañeras de trabajo o bien no me importaran.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El joven me depositó de espaldas contra el piso; yo sentía, por momentos, que me desvanecía, a la vez que era succionada por un insondable abismo cuyo fondo no veía.&nbsp; Él se ubicó de rodillas frente a mí y me clavó una mirada que sólo podía ser preámbulo de una infernal cogida.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; Era hermoso: parecía querer devorarme pero, lejos de lucir desesperado o extremadamente ansioso, se comportaba más bien con la naturalidad propia de quien estaba simplemente haciendo su trabajo.&nbsp; Eso, de manera extraña, me excitó aun mucho más: era como si yo me estuviera acostumbrando a la “cosificación” y no sólo la aceptaba sino que, en algún punto, mi ya enferma psiquis la disfrutaba.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">De pronto la vista se me oscureció; pensé, al principio, que era efecto de las drogas, pero no: algo se había interpuesto ante mis ojos de tal modo de eclipsar por un momento la imagen del precioso muchacho.&nbsp; Cuando mis ojos se fueron habituando a esa nueva oscuridad, descubrí que la misma no era tal sino que estaba surcada por líneas irregulares muy semejantes a las rayas de un tigre.&nbsp; Tardé un rato en darme cuenta qué era lo que estaba ocurriendo, pero finalmente lo hice.&nbsp; El otro stripper se hallaba sobre mí: se había arrodillado del mismo modo que el anterior, pero enfrentado a él; &nbsp;ubicó una rodilla en el piso a cada lado de mi cabeza y ello hizo que su slip (y, por ende, su bulto) quedara a apenas unos centímetros por encima de mi rostro.&nbsp; La visión era de lo más perturbadora e irresistible; yo sólo quería alcanzarlo y lamerlo, aunque más no fuera por encima del slip: de hecho, y ya sin control alguno de mí misma, arrojé un par de lengüetazos por entre mis labios pero, a pesar de mis denodados intentos, no logré llegar a él; quizás las drogas estaban alterando mi percepción y yo lo veía más cerca de lo que en realidad estaba.&nbsp; No quedaba, pues, más alternativa que levantar mi cabeza del piso para poder llegar; doblé un poco la espalda y, apoyándome en los codos, alcé la nuca, pero fue en vano: era precisamente en esos momentos en que intentaba moverme y recuperar algo de iniciativa, cuando me daba cuenta de lo mal que estaba: volví a caer pesadamente sobre mis espaldas sin éxito alguno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El joven, por fortuna para mí, pareció anoticiarse de mi fallido intento y se mostró, por tanto, dispuesto a facilitarme las cosas; noté que el slip atigrado bajaba acercándose a mi rostro y no fue sólo una sensación: era realmente eso lo que estaba haciendo y en cuestión de segundos yo tendría su bulto enterrándose contra mi nariz y boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ahora sí, tenía su miembro a tiro, aun cuando la tela del slip se interpusiera entre mi objeto de deseo y yo.&nbsp; No pudiendo ya aguantarme, volví a sacar la lengua y le di una larga lengüetada que repetí varias veces; y no fue sólo lamerlo: sentía también necesidad de devorarlo, comerlo, tragarlo… ¡Dios!&nbsp; ¿Qué me pasaba?&nbsp; Cada vez que algún fugaz destello de conciencia acudía a mí, era reprimido rápidamente por mi incontrolable deseo… Abrí mi boca cuán grande era y, dado que él estaba prácticamente sentado sobre mi rostro, no hizo falta demasiado esfuerzo para que el bellamente irregular monte de sus testículos entrara con slip y todo dentro de ella.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">En eso sentí que alguien me atrapaba por el talle y me levantaba por las caderas; en la posición en que me hallaba, yo no veía absolutamente nada pero no era difícil inferir que se trataba del otro stripper.&nbsp; Y, de hecho, hasta se avizoraba como fácil el suponer qué sobrevendría a continuación: en efecto, instantes después, pude sentir juguetear sobre mi monte al miembro más enorme que jamás lo hubiera visitado o recorrido (o quizás así fue cómo yo lo percibí por efecto de las drogas); mi cuerpo, ya hacía rato sin control, se retorció sobre sí mismo como una serpiente a la que se ha capturado por ambos extremos.&nbsp; Pronto su falo entró en mí y, aun cuando lo introdujo con delicadeza profesional, supe que, más allá de cualquier alteración en mi percepción, el tamaño era realmente considerable puesto que, más que penetrada, me sentí invadida, ocupada, sojuzgada, poseída en el más real sentido del término&#8230;&nbsp; Me dolió, sí, y era lógico considerando el tamaño; estuve a punto de gritar pero no pude hacerlo por dos razones: en primer lugar, porque yo estaba totalmente sin fuerzas y, por mucho que lo intentara, no conseguía hacer brotar sonido alguno de mi garganta; en segundo lugar, porque en el mismo momento en que el joven comenzó a penetrarme, el otro stripper se dejó caer aún más sobre mi rostro aplastándolo por completo y casi sofocándome.&nbsp; Ésa fue exactamente la sensación: me sentí sin aire, como ahogándome y, extrañamente, era placentero…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Pataleé y arrojé manotazos hacia los costados o, al menos, creo que eso fue lo hice pero no puedo asegurarlo puesto que, para esa altura, yo ya no tenía noción alguna acerca de hasta qué punto mi cuerpo obedecía realmente a las órdenes de mi cerebro.&nbsp; Algo, de todos modos, debo haber llegado a hacer, ya que sentí que alguien atrapaba mis muñecas y las aplastaba contra el piso a los efectos de inmovilizarlas: pudo haber sido el mismo stripper que hundía su bulto en mi rostro o bien alguna de las chicas.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; Recién en ese momento recordé que ellas existían… y que estaban allí.&nbsp; Era como si yo hubiera perdido todo contacto con la realidad: aplastado mi rostro bajo aquel bulto portentoso, ni siquiera llegaba a oír nada; las risas parecían haber cesado a mi alrededor, pero lo más posible era que siguieran allí y fueran mis oídos los que no las registraban.&nbsp; Y no se trataba tan sólo de tener el rostro aplastado; seguramente también las drogas estaban haciendo de las suyas, pues me di cuenta de que no escuchaba absolutamente nada salvo los latidos de mi corazón, como si me hallara en el más profundo silencio, en una extraña sordera que era hija del deseo animal…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El que me cogía se fue moviendo cada vez más rítmicamente y me entregué a ese movimiento.&nbsp; Las pocas fuerzas que me quedaban claudicaron y, de hecho, noté que, quien fuera que mantuviera inmovilizadas mis muñecas, aflojó la presión y me soltó a sabiendas de que, seguramente, ya no tenía sentido retenerme.&nbsp; Qué locura: estaba siendo cogida delante de todas mis compañeras de trabajo; no podía creerlo y, sin embargo, no conseguía hacer nada para evitarlo y tampoco quería. &nbsp;O, al menos, era una inmensa parte de mí la que no quería y lograba, con creces, imponerse sobre el resto.&nbsp; Por primera vez agradecí que Flori ya no se hallase allí…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONTINUARÁ</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://nudelas.com/posts/Shyla%20G%20e%20Jennifer%20W/10.jpg" alt="" width="600" height="400"></p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-16-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (15)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-15-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-15-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Mar 2023 14:29:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-15-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[&#160; Tatiana miró a Luis y su rostro pareció encenderse; se la veía alegre ante la ocurrencia de su novio. “¡Cruz!” – se apuró a decir, acompañando su exclamación con un saltito que era propio de una chiquilina entusiasmada. Luis me miró. “Va con cara entonces, Soledad” Flexioné ligeramente una rodilla y, sin querer hacerlo, apoyé una pierna sobre la otra.&#160; La situación era altamente erotizante y el corazón me saltaba dentro del pecho.&#160; Sin embargo, fue en ese momento cuando pensé que, definitivamente, no quería exponerme al juicio del azar. “N… no, Luis… S… señor Luis, perdón” Me miró [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p></p>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tatiana miró a Luis y su rostro pareció encenderse; se la veía alegre ante la ocurrencia de su novio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Cruz!” – se apuró a decir, acompañando su exclamación con un saltito que era propio de una chiquilina entusiasmada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Luis me miró.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Va con cara entonces, Soledad”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Flexioné ligeramente una rodilla y, sin querer hacerlo, apoyé una pierna sobre la otra.&nbsp; La situación era altamente erotizante y el corazón me saltaba dentro del pecho.&nbsp; Sin embargo, fue en ese momento cuando pensé que, definitivamente, no quería exponerme al juicio del azar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“N… no, Luis… S… señor Luis, perdón”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me miró sorprendido, levantando una ceja.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“No… hace falta que expongamos esto a la suerte, señor Luis… Cójala… a ella: a Tatiana”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mis palabras causaron obvio impacto a juzgar por la expresión de azoramiento que ambos adoptaron.&nbsp; Por un momento me puse a pensar si no habría sido algo brusca, pues si bien la realidad era que yo quería ver a Tatiana teniendo sexo con Luis, mi negativa bien podía ser vista como un rechazo y, como tal, ser tomada con despecho, particularmente por Luis.&nbsp; Sin embargo y después de mantenerse un momento en silencio, a él se le dibujó una amplia sonrisa en el rostro al tiempo que volvía a guardar la moneda en su bolsillo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Excelente, Soledad… &#8211; dijo; su expresión me tranquilizó: al parecer había entendido perfectamente el carácter de mi negativa -.&nbsp; Vamos, Tati: venga sobre mí”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/45377238/45377238_042_bd1a.jpg" width="460" height="690">Me sorprendió que tratase a su novia de “usted”, pero no era de extrañar que fuera parte del erotismo del juego.&nbsp; Ella amplió aun más su sonrisa y, con un cadencioso contoneo, se fue despojando de su tanga casi sin levantar la falda.&nbsp; Luego se ubicó frente a él, de pie y mirándolo fijamente a los ojos, con una pierna a cada lado de la silla; llevó la falda hasta la altura de su cintura y luego bajó al encuentro de su verga hasta quedar sentada y ensartada.&nbsp; Soltó un gemido tan profundo que cortó el aire y produjo en mí un escozor que me recorrió todo el cuerpo; de manera mecánica llevé una mano a mi vagina.&nbsp; Ciertamente no me había equivocado al optar por la pasividad: la imagen de esa sensual y escultural mujer moviéndose rítmicamente sobre su novio era, en verdad, el mejor regalo que podían recibir mis sentidos.&nbsp; Ella se movía acompasadamente mientras él la penetraba una y otra vez arrancándole un gemido cada vez más prolongado en cada embestida.&nbsp; Yo, por supuesto, trataba de seguirles el ritmo con mi masturbación y debo decir que el mismo era tan loco y frenético que llegué a tener la sensación de que no era mi propia mano la que me estimulaba sino alguna otra, tal vez de alguna otra Soledad…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los gritos de ambos se fueron intercalando y, poco a poco, se fueron también sumando los míos, con lo cual la oficina se convirtió en un concierto de lujuria a tres voces pero multiplicadas por mil.&nbsp; La tormenta de los sentidos arreció y me entregué a ella al punto que me costaba mantenerme en pie, por lo cual reculé hasta apoyar mis caderas contra la pared.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Llegamos los tres juntos: fue una confusa explosión de gemidos, gritos y alaridos llenándolo todo.&nbsp; Ella quedó con su cabeza caída contra el hombro de él en tanto que yo, por mi parte, me dejé deslizar de espaldas contra la pared hasta quedar sobre el piso, exhausta y con las piernas recogidas.&nbsp; En ese momento me era imposible determinar dónde estaba: en qué galaxia existiría Daniel, en cuál Evelyn o la fábrica… Era sólo un infierno en el cual los sentidos se fusionaban con los impulsos animales y allí estaba yo, quemándome, consumiéndome: si en ese momento alguien me hubiera venido a decir que moriría al instante siguiente, no me hubiera importado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El otro día era el de la despedida o, por lo menos, esa noche lo era.&nbsp; Ya desde temprano tuve que, obviamente, soportar la cara de Daniel, quien me mostraba, por todo y por todo, lo disconforme que estaba con eso.&nbsp; En la fábrica, Evelyn requirió mi presencia en su oficina apenas llegó; supuse que tendría que ver con ultimar algún detalle para la noche o reiterarme la invitación, pero no: se trataba de una nueva tarea que tenía para asignarme; temblé en cuanto así me lo manifestó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Habrá una jornada el mes que viene, Soledad – seguía insistiendo con mi recuperado nombre de pila y no había vuelto, de momento al apodo -: se trata de un evento en un hotel muy prestigioso de capital.&nbsp; Necesito contar con alguna de las chicas para eso y creo que vos sos la ideal, así que no me podés fallar”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras hablaba, me extendió un folleto que promocionaba una jornada de industrias de herrajes que iba a ocupar, según rezaba el texto, dos días de un fin de semana.&nbsp; Yo seguía sin entender a qué iba el asunto o cuál podía ser el rol que ella quería darme allí; me encogí de hombros con gesto de no comprender.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Vamos a tener un stand ahí – me explicó -; necesito que, al menos, una de nuestras chicas esté allí para entregar volantes y dar explicaciones a los interesados”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ahora sí comenzaba a entender; en parte me tranquilicé ya que, en principio, se veía más prometedor y decoroso que las tareas que antes me asignara en la planta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">¿Y… por qué yo, señorita Evelyn? – yo persistía en utilizar el tratamiento que ella había me impuesto para hablarle -.&nbsp; Es decir… me refiero a que… hay más chicas trabajando en la fábrica y que…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿A quién querés que mande?&nbsp; &#8211; me interrumpió, gesticulando con las manos -.&nbsp; Quien esté allí tiene que ser una chica agradable, atractiva y con don de gentes.&nbsp; Se me ocurrió pensar en Milagros y en vos, pero me parece que le sacás ventaja en todos esos aspectos”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sacudí la cabeza, confundida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Y con respecto a la paga?” – pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Se te va a pagar aparte y muy bien; yo te diría que no lo dudes un instante, Sole”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Volví a bajar la vista hacia el folleto que tenía en mano y, por primera vez, recalé de manera especial en las fechas que allí aparecían.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“S… señorita Evelyn; lo siento pero… no va a poder ser.&nbsp; No voy a estar disponible en esos días”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Alzó las cejas y se me quedó mirando, como a la espera de que ampliara mi explicación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Mi… casamiento, ¿no lo recuerda? – me sonrojé -. &nbsp;Ese… fin de semana voy a estar en plena luna de miel y…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Se golpeó la frente con la palma de la mano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Tenés razón, puta madre!&nbsp; ¡Qué tonta!&nbsp; ¿Se van a algún lado?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“No… tenemos mucho dinero pero unos amigos nos prestan una casa que tienen en un country de Pilar y…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“No puedo creer cómo se me escapó – seguía quejándose Evelyn, más contra sí misma que contra mí; no abandonaba su tono de lamentación -; es una pena realmente: no es sólo el dinero, Sole; es que ésa es además una gran oportunidad para vos”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mi rostro se arrugó, en muestra de una incredulidad aun mayor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Oportunidad?”<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/45377238/45377238_069_4ab4.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Y… sí.&nbsp; Pensá que va a haber empresarios de todas partes del país e inclusive de países limítrofes: Brasil y Paraguay, por ejemplo.&nbsp; Tu presencia en esas jornadas sería un buen modo de que te vean, te conozcan… ¿Qué sabés lo que puede pasar mañana con tu trabajo aquí?&nbsp; Nadie tiene su culo asegurado… y vos lo sabés bien considerando lo que te pasó en tu anterior empleo.&nbsp; Pero ahí va a haber peces gordos, Sole, realmente gordos, con mucha plata y con la pija grande – me costaba horrores determinar si hablaba metafóricamente o no -; si alguno de esos tipos te echa el ojo bien puede tenerte en cuenta para el día de mañana y quizás te alcance sólo un llamadito o alguna caída de ojos para entrar a trabajar en una empresa tal vez mucho más importante que ésta”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El cuadro que me pintaba no dejaba de sonar loco, pero a la vez&nbsp; se veía extrañamente tentador.&nbsp; Intenté ordenar las piezas dentro de mi cerebro.&nbsp; Evelyn me estaba diciendo que esas jornadas serían una excelente oportunidad para conseguir un trabajo mejor en otro lado.&nbsp; ¿Era lógico que siendo ella la secretaria de la firma en que yo me desempeñaba, me estuviese hablando de las bondades de cambiar de empleo y que, incluso, me expusiese el camino para conseguirlo?&nbsp; ¿Tanto interés en mi bienestar tenía de pronto?&nbsp; Claro, cabía también la posibilidad de que en su cerebro siguiera repiqueteando la idea de sacarme de la fábrica; de ser así, bien podía ser que, habiendo agotado ya las demás vías, optara ahora por el camino de la sutileza y la generosidad.&nbsp; Sin embargo, tampoco me cerraba del todo: si existía la posibilidad de conseguir trabajo en una mejor empresa, ¿por qué directamente no se lo ofrecía a su amiga, aquella que había sido despedida poco antes de mi llegada a la fábrica?&nbsp; Pero, claro, en cuanto lo pensaba mejor, me daba cuenta de que ella no podía ir a esas jornadas pues no era en ese momento parte integrante del personal; además, lo que Evelyn quería quizás no fuera darle trabajo a su amiga, sino más bien tenerla junto a ella nuevamente: todo terminaba conduciendo finalmente hacia mí.&nbsp; Mi cabeza se llenó de más dudas que nunca: con Evelyn nunca se sabía qué intenciones subyacían realmente detrás de sus palabras o sus actos.&nbsp; Me quedé en silencio por algún rato.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Lo estás evaluando, Sole? – me espetó ella en una acertada interpretación de mi mutismo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me mordí el labio inferior.&nbsp; No sabía qué decir.&nbsp; ¿Salir de la fábrica?&nbsp; ¿Ir en busca de una empresa mayor o de un trabajo mejor remunerado?&nbsp; No dejaba de verse como una tentadora posibilidad para el futuro, pero… ¿y Daniel?&nbsp; Ya menudo trabajo me había dado convencerlo, a duras penas, de que me permitiera tener esa despedida de soltera.&nbsp; ¿Cómo iba yo a plantearle que debíamos aplazar nuestra luna de miel para poder yo participar de esas jornadas a las que me enviaba Evelyn?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Puedo pensarlo?” – pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Por supuesto! – exclamó ella con júbilo -.&nbsp; Tomate el fin de semana; dejemos que pase todo este asunto de la despedida de esta noche y ya en tu casa te dedicás a pensarlo detenidamente.&nbsp; No hay problema, Sole: aguardo tu respuesta hasta el lunes y, te repito, no es una oportunidad para dejarla pasar”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Asentí, pensativa.&nbsp; Estaba evaluando en mi cabeza lo que, en principio, no debía evaluarse.&nbsp; ¿Cómo convencería a Daniel?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Venís esta noche, ¿no?” – me espetó Evelyn, cambiando súbitamente el eje de la conversación y, también, la expresión de su rostro, la cual se volvió más pícara y alegre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En efecto, ésa fue la noche de mi despedida.&nbsp; Insistí por todo y por todo a Daniel para que no me llevase a la fábrica, pero no hubo forma alguna de convencerlo y me terminó llevando casi compulsivamente.&nbsp; Claro, seguramente quería ver qué tipo de clima festivo se podía advertir a la entrada o bien si llegaban muchachos al lugar, pero su actitud, obviamente, no contribuía a fortalecer la relación sino todo lo contrario.&nbsp; Me bajé del auto sumamente molesta y dándole un beso que fue más por obligación que por otra cosa.&nbsp; Para decepción o bien para alivio de él, no había en la entrada nada distinto a lo que se veía todas las mañanas, salvo por el hecho de que no había obreros a la vista ni actividad alguna en el portón que daba acceso a la planta; ello, claro, sumado a que era de noche, lo cual posiblemente no constituía para Daniel un detalle menor y, a decir verdad, tampoco para mí, aunque no debía demostrarlo.&nbsp; Llamé al portero y una de las chicas me abrió; ya estaban allí, al parecer.&nbsp; Al cruzar el umbral, miré por el rabillo del ojo a Daniel y pude comprobar que aún seguía allí, escrutándome y sin siquiera hacer amago de poner en marcha el auto.&nbsp; ¿Tendría pensado permanecer allí toda la noche?&nbsp; La sola idea me irritó y hasta me entraron ganas de subirme a bordo de cualquier descontrolada ocurrencia que las chicas tuvieran pensada para esa noche.&nbsp; La mente femenina es así: encuentra muy rápido la forma de eliminar culpas y hacerlas recaer en otro…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una vez dentro del lugar todo lucía más o menos como siempre; la chica que me abrió la puerta se encargó de guiarme a través del corredor en dirección a la planta: debo decir que el hecho de que hubieran decidido agasajarme allí no dejaba de inquietarme, pues yo no había regresado a esa parte del establecimiento después del incidente que casi terminara en mi violación.&nbsp; Sin embargo, apenas llegué a la planta, comprobé que las chicas habían hecho buen esfuerzo para que el recinto, al menos, no luciera como siempre: habían llenado todo de guirnaldas colgadas que cruzaban todo el techo de un extremo al otro y habían decorado el mismo con globos que eran, en realidad, preservativos inflados.&nbsp; Un estallido de júbilo me recibió y comprobé que, en efecto, todas y cada una de las chicas estaban allí.&nbsp; Busqué con la mirada rápidamente tratando de ubicar a Tatiana, pues había abrigado alguna esperanza de que, de algún modo, la hubieran invitado, pero no: no estaba entre las presentes y debo decir que una cierta decepción se apoderó de mí por un momento.&nbsp; Pensándolo objetivamente, sin embargo, su ausencia no debía sorprender: ella no era personal de la fábrica y, por otra parte, era la novia de Luis; habiendo sido Evelyn la impulsora de aquel festejo, costaba creer que la hubiera invitado, sobre todo si se consideraba que su relación con Luis no era la mejor y, de hecho, ni siquiera se dirigían la palabra.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En el centro del recinto habían dispuesto una baja pero amplia mesa o, al menos, ésa fue la sensación que me dio al verla cubierta por un gran mantel; sin embargo, pronto comprobaría que, en realidad, no se trataba de una única mesa sino que habían juntado varias de las que se utilizaban allí para codificar los motores; ello explicaba que, bajo el mantel, el conjunto aparentara ser una mesa amplia pero baja.&nbsp; Estaba repleta de confites, cazuelas de picada, copetines y, por supuesto, mucha y abundante bebida, sobre todo fernet, cerveza y alguno de esos vinos dulces a las que tan afectas solemos ser las mujeres; de haber champagne, sospeché que lo tendrían guardado para más tarde en alguna de las heladeras de la fábrica.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/45377238/45377238_095_1cd5.jpg" width="460" height="690">Evelyn fue la primera en acercarse.&nbsp; Nadie me había dicho que se tratase de un fiesta de disfraces o algo parecido pero, sin embargo, estaba ataviada como una sensual diablita con tridente y todo; el atuendo, por cierto, no sólo encajaba como anillo al dedo con su personalidad sino también con el rojo de sus cabellos, lo cual terminaba de producir a la vista un conjunto perversamente demoníaco.&nbsp; Las demás también estaban disfrazadas para la ocasión: Rocío como mujer policía, Milagros como una muy sensual Gatúbela y así, cada una, luciendo un atuendo de esos que, no por manidos, dejaban de ser eficaces en tertulias de ese tipo.&nbsp; Flori era, como no podía ser de otra forma, la más inocentona: lucía un vestido bobo, como de niña y varias pecas pintadas en su rostro.&nbsp; La única chica que no estaba disfrazada era, justamente, la que había ido a recibirme, supongo que como una forma de mantener la sorpresa hasta el final, aunque, rápidamente, pude ver que ya se estaba quitando una por una las prendas que componían su clásico atuendo de oficina para comenzar a vestirse como una guerrera al mejor estilo Xeena, o algo parecido…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Evelyn me abrazó con tanta fuerza que casi me dejó sin respiración.&nbsp; Tanta amistad y efusividad, así, de pronto, no dejaba de sorprenderme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Bueno!&nbsp; ¡Ya tenemos a la que se casa, jaja!&nbsp; ¿Vieron, chicas?&nbsp; Algunas decían que no te ibas a atrever a venir porque eras muy fiel a tu novio… ¡Yo les dije, chicas, que nadita era bien putona! Jaja…!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un coro de aplausos y risas coronó su alocución mientras yo hervía por dentro y comenzaba a cuestionarme seriamente si no sería finalmente un desacierto el haber venido.&nbsp; ¿Daniel seguiría en la puerta?&nbsp; Quizás aún estaba a tiempo de huir de allí; sin embargo, al mirar en derredor sentía que no podía comportarme de ese modo viendo los preparativos que habían hecho.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La verdad era que me molestaba sobremanera el hecho de que Evelyn hubiera decidido volver a dirigirse a mí con el desagradable mote de “nadita”, que ella misma me había puesto para humillarme, como también el que se hubiera referido a mí como “putona”.&nbsp; Conté hasta diez.&nbsp; Me dije que, después de todo, ese tipo de bromas y tratos eran bastante comunes en los encuentros entre chicas y, más aún, en las despedidas de solteras, con lo cual yo debía bajar un cambio y tratar de mostrarme lo más tolerante que fuera posible ante aquello que me dijeran o hicieran.&nbsp; Haciendo un gran esfuerzo, sonreí para acompañar el comentario de Evelyn, mientras recorría con la vista a las demás, que palmoteaban y reían alocada y estruendosamente; sólo Floriana no reía: bastaba con verla para darse cuenta de que hacía esfuerzos sobrehumanos para estar allí y que las palabras dichas en mi contra, ya fueran en broma o no, le molestaban.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Durante los minutos siguientes, las cosas transcurrieron dentro de una cierta normalidad.&nbsp; Acuclilladas en el piso en torno a la mesa improvisada, sólo comimos y bebimos; en algún momento, como era de prever, aparecieron algunos porritos y, a pesar de mis resistencias, fui prácticamente obligada a fumar.&nbsp; Luego aparecieron algunas “pepas” y ya la cosa, al menos, para mí, se empezó a poner más espesa; podía, de todas formas, decir que no, pero en algún momento se las arreglaron para echarme algunas en la bebida sin que yo me diera cuenta.&nbsp; Yo ya estaba mareada y, para colmo de males, sentí como si las paredes se comenzaran a curvar ante mi vista: muy ligeramente, pero lo sentí.&nbsp; Un par de veces escudriñé a Floriana, quien estaba seria y con cara de pocos amigos; muy de tanto dejaba, por obligación, traslucir alguna sonrisa; bebió pero no la vi fumar nada ni atacar pastilla alguna.&nbsp; Claro: ella, de algún modo, podía hacerlo pues no tenía tanta presión encima como la tenía yo, quien, por ser el centro de la reunión, me veía todo el tiempo casi llevada a la fuerza a consumir cada cosa que ponían ante mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Tu novio sigue afuera” – dijo, en algún momento, alguien que ni siquiera llegué a determinar quién era.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Jaja – rio Evelyn -.&nbsp; ¡Ese pobre iluso cornudito!&nbsp; Mamita algo sabe de esas cosas – se apoyó la mano en el pecho como ufanándose -, así que ya dispuse todo para que no vea pasar absolutamente nada, jajaja”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El resto (salvo, una vez más, Floriana) aplaudieron y prorrumpieron en vítores y chiflidos; eran como una turba ciega siguiendo a su líder indiscutido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Bueno, a ver! – voceó, en un momento, Evelyn, poniéndose de pie y adoptando una expresión de impostada ingenuidad -.&nbsp; Yo veo aquí una que no está disfrazada.&nbsp; ¿Quién será?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Ella!”– rugieron, a coro, las demás, mientras me señalaban en un entrevero de dedos índices.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Pero claro! – exclamó Evelyn, con una amplia sonrisa -.&nbsp; ¡Nuestra agasajada!&nbsp; ¡Nadita! Jaja… Ro, traé la ropita que le elegimos”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Roció se levantó, presta y hacendosa, para dirigirse, en apariencia, hacia una de las oficinas, muy posiblemente a la de Evelyn.&nbsp; Cuando regresó, traía en mano un atuendo de color negro cuyo carácter me costó determinar a primera vista ya que estaba prolijamente doblado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Bien, Ro – ordenó Evelyn -.&nbsp; Hay que colocárselo.&nbsp; ¡Alguien que la ayude!”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Rocío se acercó a mí y me propinó un pequeño puntapié en la cadera a los efectos de impelerme a ponerme en pie.&nbsp; Tal gesto, desde ya, me desagradó; sin levantarme de mi lugar alcé la vista hacia ella con odio.&nbsp; Al verla allí, enfundada en su uniforme de policía, puro azul, botas y esposas pendiendo a la cintura, comprendí que tenía que ver todo como parte de un juego de roles: ella estaba jugando a mostrar autoridad y así lo evidenciaba la risa de las demás; es decir, no era el mejor momento para que yo me mostrase reluctante o enfadada.&nbsp; En todo caso, debía seguirle ese juego de dominación a los efectos de no caer como aguafiestas así que, lentamente, me puse en pie sin dejar de mirarla por un instante.&nbsp; Creo que, de todos modos y&nbsp; pesar de mis esfuerzos, no conseguía ocultar el odio en mis ojos como tampoco (o al menos ésa era mi impresión) lograba ella ocultar el deje de burla en los suyos.&nbsp; Haciendo gala, una vez más, de su flamante rol de mujer policía en el que tan cómoda parecía sentirse, me golpeó, no tan suavemente, en las nalgas con una cachiporra de goma:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Afuera esa ropa – me ordenó -.&nbsp; Toda”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa noche había ido a la fábrica ataviada algo más recatada de cómo iba habitualmente a trabajar.&nbsp; En ello, seguramente, incidía el hecho de que no estaba allí trabajando y, como tal, me hallaba exenta de algunas de las presiones cotidianas, pero también estaba&nbsp; el no querer que Daniel me viera ponerme muy provocativa y sensual para ir a esa despedida que a él tan antipática le caía.&nbsp; Por tal razón había ido con unos simples pantalones de jean en lugar de la habitual falda cortísima que lucía en el trabajo; preferí ropa bastante sencilla y casi de fajina, ya que además cabía la posibilidad de que las chicas me fueran a ensuciar con huevo, harina, crema, champagne o vaya a saber qué.&nbsp; Vacilé durante un momento ante la insólita orden recibida de parte de Rocío y la perrita rubia me volvió a golpear, pero ahora con más fuerza que antes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Dije que te saques todo” – insistió, mordiendo las palabras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ella se mantenía en la más absoluta seriedad, aun&nbsp; a pesar de la evidente sorna que su tono deslizaba muy subrepticiamente.&nbsp; A pesar de mis nervios, busqué lucir calma y fingiendo estar enganchada al tren de la (supuesta) diversión; de hecho, me bastó con echar un vistazo al resto para percatarme de que, con la sola excepción de Floriana, todas lucían sonrisas amplias y actitud expectante.&nbsp; A mi derecha se ubicó otra de las muchachas, la que supuestamente venía a ayudar a Rocío a colocarme el atuendo que me habían destinado; lucía vestida a lo cowboy o, mejor dicho, a lo “cowgirl”: sombrero, camisa anudada por encima del ombligo, short de jean deshilachado y bien ceñido a las caderas, más un par de botas texanas; para completar el cuadro un lazo le colgaba de la cintura junto con una imitación de colt en su funda, en tanto que una cartuchera le cruzaba el generoso busto en diagonal, marcando bien el límite entre dos tetas que parecían pugnar por escapar de la camisa de un momento a otro.&nbsp; Por su parte, Rocío, la blonda e íntima amiga de Evelyn, llevaba puesta una gorra de policía más un enterizo símil “catsuit” en azul que le marcaba bien la figura y que dejaba al descubierto sus piernas, quedando coronado todo el conjunto por un par de botas negras que le llegaban apenas por debajo de las rodillas.&nbsp; Realmente costaba reconocer a las chicas así y me quedé pensando en cuánto puede cambiar a una mujer la producción estética o bien la falta de la misma: en la administración bien podían pasar desapercibidas o como chicas bonitas pero del montón, en tanto que allí el perfil de “femme fatale” parecía cuadrarles casi con naturalidad.&nbsp; Era como si fueran peces que,&nbsp; al estar lejos de las miradas masculinas y de las luces del día, nadaran verdaderamente en su agua.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Viendo que yo seguía sin cumplir con la orden (más por la sorpresa que por otra cosa), Rocío me propinó un nuevo golpe de cachiporra que, esta vez, me arrancó un gritito de dolor que, de manera paradójica, fue festejado por las participantes del festejo.&nbsp; Supe que ya no me quedaba otra más que hacer lo que me estaban ordenando; me dije que, después de todo, era sólo un juego y debía tomarlo como tal, sin dramatizar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Despaciosamente, desprendí mi pantalón y lo hice deslizar piernas abajo, ante lo cual varias de las chicas vitorearon y arrojaron silbidos y chiflidos de aprobación; alguna, incluso, tarareó alguna melodía que sonaba como a striptease.&nbsp; Me quité el calzado para dejar salir mi pantalón y luego hice lo propio con la camisa, arrancando una nueva aclamación cuando mi pecho, si bien cubierto aún por el sostén, quedó a la vista de todas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Rocío, haciendo gala de un aire dominante que, francamente, le desconocía, caminó en torno a mí y se me ubicó, finalmente de frente, clavándome una mirada que era puro hielo.&nbsp; Era unos centímetros más baja que yo y, aun así, su presencia logró intimidarme, pues bajé la cabeza como con vergüenza.&nbsp; Apenas lo hice, no obstante, ella apoyó el extremo de su bastón de policía sobre mi mentón y empujó hacia arriba de tal modo de obligarme a alzar la vista nuevamente y mirarla a los ojos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Te dije TODO” – remarcó y me pareció sentir un profundo desprecio en su voz; incluso, no sé si fue mi imaginación o qué, pero me dio la impresión de que alguna gota de su saliva me impactó en el rostro.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/45377238/45377238_101_d896.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El tono de su voz fue tan imperativo que, rápidamente, llevé las manos a mi espalda para desprenderme el sostén.&nbsp; Una vez que lo hube soltado, alguien lo tomó y lo arrojó a un lado; presumo que fue la chica cowboy, a quien yo en ese momento no podía ver ya que Rocío me tenía el bastón prácticamente ensartado por debajo de mi quijada, impidiéndome ladear la cabeza.&nbsp; De hecho, se me complicó quitarme la tanga, pues tuve que inclinarme un poco y ello significó que el bastón se hundiera casi sobre mi tráquea, dejándome por un momento sin respiración.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ya estaba desnuda.&nbsp; Como ellas querían.&nbsp; Una sonrisa maléfica se dibujó en el rostro de Rocío al tiempo que aminoraba la presión sobre mi quijada y, por último, retiraba el bastón, lo cual me permitió volver a respirar normalmente.&nbsp; El resto, por supuesto, festejaban la escena aplaudiendo a rabiar y riendo a más no poder.&nbsp; ¿Estaban borrachas y drogadas o sería que tanto odio contenido sentían por mí?&nbsp; En las mujeres nunca se sabe, pues somos tan competitivas y vengativas que a veces hasta nos ensañamos con quienes no nos han hecho nada o que, incluso son, en principio, nuestras amigas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Rocío me enseñó el atuendo que le habían entregado y del cual yo no lograba aún dilucidar de qué clase de disfraz se trataba.&nbsp; Apoyó la cachiporra sobre la improvisada mesa, tras lo cual, junto con su amiga, se dedicaron a “vestirme”.&nbsp; Cuando acabaron de hacerlo, bajé la vista y quise morir ante lo patética que me veía: un corset negro y ajustadísimo que aparecía seccionado justo sobre las tetas de tal modo de dejar mis pezones al aire; por debajo, un faldellín cortísimo y también muy ceñido que, al igual que ocurría con el corset, tenía también una abertura por delante y que, como no es difícil imaginar, se hallaba justo sobre el monte de mi sexo que, de ese modo, también quedaba expuesto.&nbsp; De línea irregular, el faldellín era aun más corto por detrás que por delante, dejando la mitad inferior de mi cola al descubierto.&nbsp; Me pusieron largas medias negras que sujetaron a un liguero calzado a mi cintura, con lo cual dos de las tiras aplastaban sin piedad la carne de mis nalgas.&nbsp; Todo ello sin hablar del calzado: me hicieron poner unos zapatos de acrílico negro pero con transparencias y con tacos altísimos sobre los cuales se me hacía harto difícil mantenerme en pie y, mucho más aún, caminar.&nbsp; Estaba claro que el disfraz que habían elegido para mí era lisa y llanamente… de puta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Excelente! – aulló, con deje felino, Evelyn, quien persistía en ser la maestra de ceremonias en medio de aquel particular y perverso festejo -.&nbsp; ¡Estás hermosa, nadita!&nbsp; ¡Sos una linda putita!&nbsp; Es la ropita que siempre quisiste usar, ¿no?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una estruendosa carcajada brotó del grupo coronando el cruel comentario de Evelyn.&nbsp; Busqué con la mirada a Flori, pues necesitaba saber si ella también era parte de aquel sádico divertimento a mi costa, pero la verdad fue que la encontré con la vista perdida, mirando a un costado, casi ausente &nbsp;o como queriendo marcharse de allí.&nbsp; En medio de la humillante situación que yo vivía, me sirvió de algún modo como pequeño aliciente el saber que mi mejor amiga no era parte del festín que se estaban dando conmigo.&nbsp; Rocío volvió a propinarme un par de bastonazos en el trasero mientras me conminaba a caminar alrededor de la mesa: a duras penas lo hice y más de una vez estuve a punto de perder el equilibrio pero conseguí, como pude, mantenerme en pie.&nbsp; En eso, la chica cowboy se me acercó.&nbsp; Mirando fijamente a mis ojos, tomó el lazo que llevaba a la cintura y me lo colocó alrededor, pasándomelo justo por debajo de las tetas y aprisionando mis brazos de tal modo de, prácticamente, dejarme inmovilizada de la cintura para arriba.&nbsp; Sonrió con una malicia que nada tenía que envidiarle a la de Rocío y caminó hacia atrás tironeando del lazo.&nbsp; La altura de mis tacos, sumada al hecho de no poder equilibrarme con el balanceo de mis brazos, hizo que yo trastabillara hacia adelante y, si bien logré dar un par de pasos largos, caí finalmente de rodillas al piso en medio de las carcajadas generales.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Alcé la vista.&nbsp; Estaba justo a los pies de la “cowgirl”.&nbsp; Mirándola a los ojos, me parecía descubrir en el fondo de éstos una malignidad desconocida para mí; siempre había sido una chica del montón y había tenido un trato, dentro de todo, bastante cordial conmigo.&nbsp; ¿Tan fuerte era el influjo de Evelyn que lograba arrastrarlas a todas a su enferma perversión?&nbsp; ¿O era, más bien, que la colorada sabía cómo descubrir y liberar el lado perverso que había en cada una?&nbsp; La chica levantó un pie del piso y llevó hacia adelante su pierna hasta apoyar el taco de su bota texana contra mi hombro, casi sobre el cuello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Lameme la bota” – me dijo secamente y, una vez más, el coro de vítores pobló la planta en señal de festejo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo no podía creer lo que me estaba pidiendo.&nbsp; Inevitablemente la orden remitía, claro, a la que en algún momento me había dado Evelyn, cuando tuve que lustrar su calzado con mi lengua.&nbsp; Con el labio inferior temblándome, miré de soslayo hacia el grupo de muchachas; los rostros eran de felicidad y algarabía.&nbsp; ¿Tenía que ser yo la que arruinara la fiesta?&nbsp; ¿No era lo normal, después de todo, que, tanto en despedidas de solteros como de solteras, las amistades se dedicaran a martirizar a más no poder a la persona supuestamente agasajada?&nbsp; ¿Por qué tenía que haber algo de raro entonces en todo lo que estaba ocurriendo?&nbsp; Pero, claro, ocurría particularmente que yo estaba muy traumada por algunas de las experiencias que me había tocado vivir en la fábrica, algunas de ellas muy recientes; como tal, todo me atemorizaba…&nbsp; Saqué mi lengua por entre mis labios y le lamí la bota en toda su extensión para felicidad, obviamente, de las chicas, que aullaron alocadamente en demencial coro.&nbsp; Estaban borrachas, después de todo; algunas de ellas drogadas, no había que olvidarlo: yo misma lo estaba…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando la “cowgirl” consideró que ya era suficiente con la lamida de su bota, se libró de mí propinándome un puntapié en la trompa que, aunque leve, me dolió.&nbsp; Pensé que se habría saciado de humillarme pero siempre parecía haber guardada una carta más, tanto que empecé a pensar que mucho de lo que estaban haciendo, lejos de ser espontáneo, era el producto de un meticuloso plan urdido en los días previos y que ahora estaban llevando a cabo.&nbsp;&nbsp; Quitó el lazo de alrededor de mi caja torácica liberándome de ese modo para, a continuación, ordenarme que me girara; yo estuve a punto de ponerme en pie para cumplir con su orden, pero apenas intenté comenzar a incorporarme, ella estrelló el taco de su bota contra el suelo en señal de indignación.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/45377238/45377238_111_fce7.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Sin pararte – me dijo, con aspereza -, así como estás: gírate y ponete a cuatro patas”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Demás está decir que, para esa altura, cada nueva abominación que sobre mí se cernía era festejada ruidosamente por el grueso de las chicas.&nbsp; Haciendo lo que me decía pero temblando de ansiedad y nervios por lo que sobrevendría, me giré tal como ella pedía hasta quedar a gatas y, por supuesto, mostrándole mi culo allí donde, de manera deliberada, la falda no lo cubría.&nbsp; Yo temblaba como una hoja, al punto de ni siquiera poder mantener mi boca cerrada sino que mi mandíbula inferior pendía estúpidamente… y ése fue precisamente el detalle del cual la joven se valió: antes de que yo llegara siquiera a darme cuenta de lo que sucedía, pasó el lazo por dentro de mi boca y tironeó fuertemente de él al tiempo que pude sentir cómo el peso de su cuerpo se depositaba sobre mis espaldas; claramente, se había sentado sobre mí o, mejor dicho, se había apeado.&nbsp; Quise gritar pero la presión del lazo a modo de brida sobre mi lengua y comisuras me lo impidió: sólo una ahogada interjección brotó de mi garganta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Bueno, a ver – dijo ella, con un acemto que pretendía sonar vaquero si es que tal cosa existe -: ¡Arre, caballito!&nbsp; ¡Arre!&nbsp; ¡Vamos, yegüita!&nbsp; ¡Arre!”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Acompañó cada voz de “arre” con un golpe sobre mis nalgas; viendo, como pude, por el rabillo del ojo, conseguí determinar que me estaba golpeando con su sombrero, el cual ahora tenía en mano.&nbsp; Las risas y las burlas recrudecieron, más crueles que nunca, y yo entendí que no me quedaba otra más que, simplemente… avanzar.&nbsp; Así que, marchando a cuatro patas y ante la carcajada general, anduve a lo largo de todo el predio llevando encima a esa perra de mierda que no cesaba de azuzarme ni de golpearme con su sombrero.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al alcanzar al muro opuesto, ella aflojó la presión del lazo dentro de mi boca y se me bajó de encima.&nbsp; Respiré aliviada cuando me lo retiró; las comisuras me dolían horrores.&nbsp; Girándome levemente, pude distinguir cómo la joven regresaba hacia la mesa haciendo gala de un paso que aparentaba verse triunfante; Evelyn, quien no paraba de aplaudir y cuyo rostro era pura felicidad, se acercó hacia mí y, en un poco creíble gesto de amabilidad, me tomó por los hombros para ayudarme a ponerme de pie nuevamente y conducirme &nbsp;luego de regreso a la mesa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una vez allí y ante&nbsp; las chicas, reincidí en el gesto de buscar con la vista a Floriana, quien, de algún modo, era mi sostén allí dentro.&nbsp; Si yo la veía a ella festejar y reír alocadamente junto con el resto, sería algo así como decir “¿tú también, Brutus?”.&nbsp; Sin embargo, mi gran sorpresa al mirar en derredor no estuvo dada por el hecho de descubrir a mi amiga sumándose al festejo generalizado ni tampoco porque siguiera con su misma expresión ausente; lo verdaderamente sorprendente… fue que Floriana no estaba allí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Quizás se hubiera retirado al toilette, pensé.&nbsp; O a algún otro sitio dentro de la fábrica: no debía ser fácil para ella el tener que presenciar todas las degradantes humillaciones a que yo era sometida.&nbsp; Fuera como fuese, mi sensación de desprotección aumentó al no verla.&nbsp; Aun cuando hasta el momento ella no hubiera hecho nada en concreto para frenar los sádicos arrebatos de sus compañeras de trabajo, lo cierto era que, sin ella a la vista, me sentía realmente sola.&nbsp; Tal vez fue por eso que, súbitamente, me acordé de Daniel.&nbsp; ¿Estaría aún afuera, en el auto?&nbsp; ¡Cuánta razón le asistía acerca de sus prejuicios contra las despedidas de soltera!&nbsp; De pronto quería estar con él, en el auto… o en casa, lejos de allí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Que venga la torta!” – exclamó alborozadamente Evelyn.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En ese momento, desde la zona de embalaje, aparecieron dos fornidos muchachos de hermosos y aceitados cuerpos cargando, entre ambos, una inmensa torta.&nbsp; Demás está decir que lo único que cada uno de ellos lucía era un slip: atigrado, por supuesto…&nbsp; Ante el aullido generalizado de las jóvenes, dejaron la torta sobre la mesa y quedaron allí, de pie, uno a cada flanco, ligeramente sonrientes y como a la espera de la próxima orden.&nbsp; Las chicas no paraban de gritarles cosas que daban vergüenza ajena oír y algunas, incluso, se atrevían a más y les apoyaban encima alguna mano deseosa de carne.&nbsp; Viendo a esos dos bellos ejemplares masculinos, no podía dejar de pensar en lo astuta que había sido Evelyn, quien, previendo muy posiblemente que mi novio se fuera a quedar haciendo guardia en la puerta de la fábrica, había hecho entrar a los jóvenes desde temprano reteniéndolos en la zona de embalaje.&nbsp; No tenía un altísimo grado de instrucción pero… la perra era inteligente; de eso no cabía duda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Muy bien! – dijo Evelyn palmoteando el aire para llamar la atención y sin abandonar ni por un momento su papel de maestra de ceremonias -.&nbsp; Hay una fruta en el centro de la torta.&nbsp; Es para vos, nadita, así que la vas a tener que sacar con esa linda boquita”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La torta, como dije antes, era enorme: aquí y allá la cubrían ornamentos que, en la mayoría de los casos, tenían algún cariz sexual.&nbsp; Así, por ejemplo, el frente mostraba una hendidura que imitaba claramente una vulva abierta en tanto que de los distintos pisos colgaban implementos de ropa interior femenina, tales como bragas, ligas o sostenes.&nbsp; Inclinándome un poco para ver mejor el centro de la torta, pude comprobar que, en efecto, había allí alguna fruta que, al estar recubierta por crema, costaba distinguir de cuál se trataba específicamente.&nbsp; Para frutilla se veía demasiado grande; tal vez algún durazno pero, repito, no tenía yo forma de determinarlo. &nbsp;&nbsp;Una banana, seguramente, habría sido adecuada a la ocasión, pero lo que allí se veía, lejos de tener forma alargada y curva, era más bien pequeño y redondeado o, cuando menos, ovalado. Echando un vistazo al resto de las chicas en derredor, vi en ellas rostros expectantes y felices, ante lo cual me dio por pensar, una vez más, que no podía yo aguar la fiesta.&nbsp; Me incliné entonces aun más a los efectos de que mi boca llegase hasta la fruta y le pasé la lengua por encima para quitarle un poco la crema.&nbsp; Una vez que la hube dejado más o menos libre, la rodeé haciendo un aro con mis labios y tironeé hacia arriba: era blanda y esponjosa, por lo cual cedió y se aplasto un poco ante el contacto pero no salió; se mantuvo fija a la torta.&nbsp; Entendí entonces que iba a tener que usar mis dientes, así que presioné con ellos sobre la fruta para tironear nuevamente, pero lo que ocurrió a continuación excedió el más alocado de mis cálculos…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un alarido de dolor pareció hendir el aire y me dio la impresión de ser masculino y no femenino.&nbsp; Con terror me aparté de la torta y vi cómo ésta se abría al medio cayendo cada uno de los pisos y adornos hacia los costados mientras que del centro se iba levantando una especie de torre que se hacía cada vez más larga a ojos vista.&nbsp; Lo que yo había tomado por una fruta y que me había sido presentado como tal, parecía ser en realidad el extremo superior de un tubo o algo así: para decirlo figurativamente, la punta de un iceberg.&nbsp; La torta terminó de cortarse y, para mi estupor, de su interior surgió un hombre embadurnado en crema de la cabeza a los pies que se tomaba, dolorido, su sexo.&nbsp; Con horror, comprobé que lo que yo acababa de morder, no era otra cosa más que… su verga erecta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Las muchachas alrededor no paraban de festejar ni de saltar alborozadas riendo a más no poder; se desternillaban a tal punto que se retorcían tomándose el vientre y hacían enormes esfuerzos por mantenerse en pie.&nbsp; Volví a mirar hacia el hombre salido de la torta, quien ahora arrojaba un manotazo tras otro para tratar de quitarse la crema que le cubría el rostro y le impedía ver.&nbsp; Cuando más o menos lo hizo, alcancé a distinguir, por primera vez, que llevaba puesto el guardapolvo azul que era clásico en los obreros de la fábrica, pero lo peor de todo fue descubrir en su rostro esa expresión bobalicona y tonta que tantas veces había visto antes: era Milo, el sereno…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent;">Para contactar con la autora:</span></div>
<p><a href="http://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M"><br><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"></b></a><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; font-weight: bold;">)</span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">&nbsp;</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">&nbsp;</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;">&nbsp;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><b style="background-color: transparent;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&nbsp;</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/21/45377238/45377238_117_38be.jpg" width="853" height="1280"></div>


<p></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-15-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (14)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-14-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-14-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Mar 2023 14:22:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-14-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Al otro día del incidente en la planta, Evelyn me llamó a su oficina.&#160; Estaba al tanto de lo ocurrido, lo cual me resultaba extraño considerando que prácticamente no se hablaba con Luis desde aquel día en que él decidiera despedirla por no haberse dejado nalguear en su oficina.&#160; El sereno no parecía de demasiadas palabras pero tal vez algo habría contado en la planta y, aun de no ser así, estaba también la posibilidad de que el propio Luis lo hubiera comentado a alguien más: a Hugo, por ejemplo. “Me… enteré de lo ocurrido ayer – me dijo Evelyn [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al otro día del incidente en la planta, Evelyn me llamó a su oficina.&nbsp; Estaba al tanto de lo ocurrido, lo cual me resultaba extraño considerando que prácticamente no se hablaba con Luis desde aquel día en que él decidiera despedirla por no haberse dejado nalguear en su oficina.&nbsp; El sereno no parecía de demasiadas palabras pero tal vez algo habría contado en la planta y, aun de no ser así, estaba también la posibilidad de que el propio Luis lo hubiera comentado a alguien más: a Hugo, por ejemplo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me… enteré de lo ocurrido ayer – me dijo Evelyn mostrando en su rostro un cierto pesar que, por una vez, no me pareció fingido -.&nbsp; Quiero decirte que lo lamento profundamente y nunca pensé que algo así pudiera ocurrir.&nbsp; Es cierto que fue un error tuyo quedarte en la planta fuera de hora y no largarte apenas sonó la chicharra pero también admito mi culpa en haberte asignado tareas en ese lugar; te repito: no pensé en las consecuencias.&nbsp; En lo sucesivo sólo harás tareas de administración”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía hasta qué punto creerle que no hubiera pensado en las consecuencias, pero sonaba totalmente sincera en su arrepentimiento. Con alivio, sonreí amablemente y asentí con la cabeza en señal de agradecimiento.&nbsp; Quizás, después de todo, el incidente ocurrido sirviera para apaciguar conflictos y, con suerte y viento a favor, cabía la posibilidad de que la convivencia en el trabajo fuera a ser distinta de allí en más; de ser así, ya no tendría, en el mejor de los casos, que preocuparme por renunciar o por pasar con tanta premura a la esfera de Luis.&nbsp; Pero, claro, todo ello eran sólo conjeturas demasiado tempranas y no había modo de prever cómo se darían las cosas en adelante: era, claro, un buen comienzo, o recomienzo.&nbsp;&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/20/20300627/20300627_056_1e33.jpg" width="460" height="690">“Contamos con vos para este viernes a la noche, ¿no?” – me preguntó de sopetón; su rostro volvió a iluminarse súbitamente y hasta creí descubrirle de vuelta esos destellos de malicia por un momento ausentes… o bien podía ser sólo mi imaginación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿V… viernes?” – pregunté, sin entender.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tu despedida, Sole – me sorprendió que no me llamara nadita; parecía que realmente intentara apaciguar -.&nbsp; Este viernes… acá en la fábrica”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Acá?” – pregunté, extrañada y señalando con un dedo índice al piso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, ya está todo hablado y tanto Hugo como Luis estuvieron de acuerdo aunque, claro, la despedida es sólo para… nosotras, ja… o mejor dicho para nosotras y aquellos muchachos a los que vayamos a invitar, je”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Remató su risita guiñándome un ojo con cómplice picardía.&nbsp; La situación, realmente, me superaba un poco pero, por otra parte, ella parecía sonar amable y yo debía corresponderle en consecuencia si realmente quería que nos comenzásemos a llevar bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… estaba al tanto” – dije, mintiendo en parte; la verdad era que sí había oído hablar de esa loca idea de Evelyn pero me sorprendía el hecho de que fuera a ser en sólo dos días y en la fábrica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Claro; seguramente Flori no te dijo nada porque la idea era guardar la sorpresa hasta el viernes”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí nuevamente con la cabeza.&nbsp; Estaba más que claro que después de lo ocurrido en la tarde anterior, Evelyn quería mostrarme sus mejores intenciones y, como tal, optó por dejar de mantener la supuesta sorpresa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Instantes después, mientras iba desde la oficina de Evelyn hacia mi escritorio, me quedé pensando en el tipo de despedida que las chicas me estarían preparando; seguramente, y de acuerdo a lo que Evelyn misma había dejado entrever de modo casi casual, iría a ser la clásica reunión de mujeres con mucho alcohol, tal vez algún que otro porrito y un par de strippers de slip atigrado: nada que perteneciera a mi mundo o, al menos, a lo que era mi mundo antes de entrar en esa fábrica ya que ahora no podía ni sabía decir cuál era realmente.&nbsp; Medio en broma y medio en serio, la reprendí a Floriana por no haberme comentado lo del viernes: se rio y me aclaró que la idea era, ese día, traerme engañada de alguna forma.&nbsp; A pesar de que parecía aprobar el plan original, no la noté del todo entusiasmada y, por el contrario, parecía esforzarse por sonreír cuando hablaba de mi despedida, pero, claro, ella tampoco pertenecía a ese mundo y digamos que nunca se había caracterizado por ser una chica demasiado fiestera.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi gran problema era qué decirle a Daniel y cómo lo tomaría; en otro contexto hubiera sido perfectamente normal que una chica a punto de casarse tuviese su despedida con su círculo de amigas, pero en este caso había varias cuestiones que hacían algo más turbio el asunto.&nbsp;&nbsp; En primer lugar, ninguna de ellas era mi amiga a excepción de Floriana, con lo cual iba a sonarle a Daniel raro que, a tan poco de trabajar yo allí, mis compañeras de trabajo quisieran agasajarme de esa forma con vistas a mi cercano matrimonio.&nbsp; En segundo lugar, la situación entre nosotros dos no era la mejor debido a ese distanciamiento casi involuntario que yo venía mostrando en los últimos días y que a Daniel tanto preocupaba: que en tal contexto yo fuera a tener mi despedida de soltera no parecía, desde ya, el mejor modo de calmar ánimos y provocar acercamientos.&nbsp; Por último, él nada había mencionado acerca de que sus amigos le estuviesen preparando alguna despedida semejante, de lo cual yo interpretaba que, en caso de habérselo ellos propuesto, Daniel habría rechazado la idea para no generar en mí suspicacias que complicasen aun más la ya alicaída relación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En efecto, mis cálculos no eran alocados: apenas le planteé, ya en al auto, lo de la despedida del viernes, su rostro se transfiguró por completo.&nbsp; En un primer momento estalló en ira y, tal como yo preveía, no hizo más que refregarme el hecho de que él no iba a tener ninguna despedida, que se había negado a pesar de que se lo habían propuesto.&nbsp; Yo le respondí que a mí no me molestaba que la tuviese y creo que eso lo puso más loco aun: había querido generarme culpa y celos pero no le había funcionado; bien podía estar suponiendo (y no se equivocaba del todo) que no me importaba lo que él hiciese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Más o menos lo calmé: me puse cariñosa, me eché sobre su hombro y le hablé con tono infantil; le insistí en que las despedidas de solteras eran una forma de festejo totalmente normal y que, de hecho, todas mis amigas casadas habían tenido la suya sin que ocurriera en ella nada fuera de lo común.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, imagino – protestó, farfulló -, tan sólo alguna que otra verga grande como una tararira.&nbsp; Además… tus amigas son una cosa; de estas otras no sé nada: se las ve con bastante aspecto de putitas” <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/20/20300627/20300627_063_03ec.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba enloquecido y su discurso hasta era contradictorio pues alguna vez me había recriminado diciendo que la única que iba a la fábrica vestida provocativamente era yo; ahora resultaba ser que las demás chicas se veían como putitas.&nbsp; No le remarqué su contradicción ni intenté seguir el debate;&nbsp; opté por besarlo varias veces: eso lo sosegaba, aunque yo bien sabía que, si me comportaba de ese modo, era porque yo sí sentía culpa con respecto a esa despedida.&nbsp; Culpa y además intriga, desde ya.&nbsp; Y hasta cierto temor…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al otro día me convocó Luis; lo hizo durante la hora del almuerzo ya que, en realidad, él no tenía condición jerárquica sobre mí y, como tal, no podía requerirme en horas de trabajo.&nbsp; Me había extrañado que no quisiera hablar conmigo el día anterior ya que los hechos de la planta estaban lo suficientemente frescos como para que él quisiese indagar acerca de cómo estaba yo después de eso&nbsp; o cómo me sentía ante lo ocurrido.&nbsp; Seguramente dejó pasar un día para que la cosa se enfriase y yo estuviese algo más calmada.&nbsp; Como no podía ser de otra forma, Tatiana estaba en su oficina, echado su trasero sobre una punta del escritorio y pendiendo a un lado sus esculturales piernas: ya prácticamente era parte del personal estable de la fábrica aun cuando no tuviera cargo ni función allí dentro.&nbsp; De hecho, nunca la veía hacer nada que no fuera mirarse las uñas o “atenderlo” a Luis; mis temores acerca de que él estuviese pensando en darle ese cargo administrativo parecían ser bastante infundados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo está, Soledad? ¿Se siente mejor?” – me preguntó Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí – respondí -; fue… muy duro pero ya estoy mucho mejor”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Cumplo en informarle que ese despreciable sujeto ya presentó su renuncia”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La noticia me alegró pero a la vez me sorprendió; yo no había dado tan por seguro que el tipo fuese a renunciar como sí lo había hecho, en su momento, Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Qué… buena noticia – dije -; me… alegra saber eso”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A nosotros también; es una escoria menos”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé cavilando un momento sobre sus palabras: había dicho “nosotros”, de lo cual cabía inferir que Hugo sí estaba al tanto de lo ocurrido y que, muy probablemente, hubieran llegado a una decisión consensuada al respecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sigue con esa idea de ir a la justicia? – me preguntó Luis, de sopetón y tomándome desprevenida con su pregunta -.&nbsp; Sepa que está en su pleno derecho si es lo que quiere hacer”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no – balbuceé, con una leve sonrisa -; creo, s… señor Luis, que usted manejó esto más que bien y eso queda suficientemente probado con que él haya renunciado.&nbsp; No… me parece que haga falta ir más allá y, como usted dijo, quizás sea una causa difícil de ganar”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se hace todo más difícil cuando no llega a haber eyaculación” – apostilló Tatiana en lo que fue su primer comentario, el cual me hizo sonrojar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis, por su parte, asintió, conforme, mientras apoyaba el mentón sobre sus manos entrelazadas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿A qué hora sale, Soledad?” – me preguntó súbitamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo miré confundida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es decir… &#8211; especificó él -, lo que le estoy preguntando, Soledad, es: ¿se retira a las cinco en punto o se queda haciendo horas extra?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No – respondí, algo nerviosa -; no me quedo.&nbsp; A las cinco me voy”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es entendible – enfatizó él -, sobre todo después de lo sucedido el otro día, pero no se ponga paranoica, Soledad; no es que algo como eso vaya a pasar siempre y, de hecho, nunca habíamos tenido un caso así de grave en la fábrica”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, no es eso.&nbsp; Es más: ya Evelyn misma me sacó de planta – noté una cierta expresión de sorpresa en su rostro cuando dije eso; era obvio que no estaba al tanto -; es que… simplemente me marcho a horario.&nbsp; En unos días más voy a casarme, las chicas me hacen una despedida el viernes y…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y necesita hacer buena letra ante su novio” – dijo Luis, adelantándose a mis palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí – dije, con una leve sonrisa -: es eso”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tatiana dejó escapar una risita.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/20/20300627/20300627_086_fbbc.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien – concedió Luis -.&nbsp; Es una lástima pero la entiendo perfectamente, Soledad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fruncí el ceño; no terminaba de entender lo que me decía o por qué era una “lástima” que yo me retirase a horario.&nbsp; Luis notó mi incertidumbre al respecto y, al parecer, se sintió en la obligación de explicar aunque, por otra parte, también estaba claro que se salía de la vaina por hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Con Tatiana queríamos invitarla a pasar un rato por la oficina – expuso -; mi pregunta acerca de si se quedaba después de hora apuntaba a que, no siendo su jefe, no puedo obviamente pedirle que venga en horas de trabajo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eché un vistazo a la rubia beldad, quien me dedicó una de sus sensuales sonrisas que sólo invitaban a la lujuria.&nbsp; Luego miré a Luis… y de nuevo a Tatiana; automáticamente acudieron a mi mente las imágenes de aquellas escenas en el toilette cuando ella me había puesto a mil al asearme las nalgas y besarme en la oreja.&nbsp; Sin poder contenerme, comencé a temblar; no podía entenderlo, pero me invadían unas ganas incontenibles de querer revivir esa sensación.&nbsp; Saltaba a la vista que tanto ella como Luis estaban algo decepcionados de saber que yo no me quedaría después de las cinco, pero no sabría decir si estaban más decepcionados que yo.&nbsp; Y ya no se trataba sólo de querer congraciarme con Luis a los efectos de mi posible incorporación a su empresa: era sólo que… ¡Dios, quería estar con esa mujer ya!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ahora… estoy en el receso – dije, sin poder detener el temblor de mis piernas, aunque haciendo grandes (y probablemente inútiles) esfuerzos por sonar tranquila -; puedo quedarme un rato más”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis abrió grandes los ojos y frunció la boca; Tatiana amplió aún más su sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y su almuerzo?” – me preguntó él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sacudí la cabeza.&nbsp; Sonreí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No tengo hambre”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se produjo un momento de silencio que me provocó aun más nervios.&nbsp; Tatiana se soltó el rodete del pelo y sacudió un poco la cabeza de tal modo que su larga y rubia cabellera cayó en una cascada de sensualidad sobre su pecho.&nbsp; No puedo describir lo que subyacía en esa mirada que me clavaba; sólo sé que, en algún momento… sentí que me mojaba.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De un salto, se bajó del escritorio y caminó hacia mí.&nbsp; Me llevaba sólo algunos centímetros de estatura pero, aun así,&nbsp; su presencia era tan imponente que una parte de mí quería retroceder o bien simplemente echar a correr de allí, pero otra parte (otra de las Soledades que luchaban dentro de mí) mantenía mis tacos clavados al piso.&nbsp; Tatiana se detuvo ante mí; apartó ligeramente sus cabellos hacia un costado y acercó su rostro al mío: cuando se halló a tiro de mi boca, sacó su roja lengua por entre sus labios y aplicó un rápido lengüetazo sobre los míos.&nbsp; Ahora sí estaba yo segura de estarme mojando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo sí tengo hambre” – me dijo ella, con una voz que sonó terriblemente fría y átona pero que, paradójicamente, incitaba al más perverso y lésbico deseo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deslizó sus manos en torno a mi talle y luego fue ascendiendo: me recorrió las costillas para luego posarlas sobre mis pechos; casi de inmediato comenzó a masajearlos por encima de mi blusa describiendo círculos que fueron estrechándose cada vez más en torno a mis pezones.&nbsp; Ya el deseo me consumía por completo e impregnaba todo mi cuerpo al punto de sentir el sudor correrme por frente y espalda.&nbsp; Era como si aquella mujer lograra humedecer todo aquello que tocaba o a lo que simplemente se acercaba.&nbsp; Uno a uno fue separando los botones de mi blusa sin que yo pudiera hacer nada al respecto y la verdad era que tampoco quería hacerlo; me sentía inmovilizada de la cabeza a los pies, pero esa inmovilidad era en parte involuntaria y en parte buscada: era entrega.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrió mi blusa dejando a la vista mi sostén, el cual tomó por la parte inferior e izó hasta ubicármelo por encima de mis tetas, que quedaron al aire.&nbsp; A través de mis apenas entreabiertos los ojos la vi dirigiéndome otra de sus miradas caníbales para, a continuación, zambullir su cabeza entre mis senos; al principio hizo como si trazase con su lengua un surco por entre medio de ambos: hacia arriba, hacia abajo, hacia arriba, hacia abajo…&nbsp; Ya para esa altura se me hizo imposible mantener los ojos abiertos, así que, en un acto de entrega más, los cerré y dejé caer mi cabeza hacia atrás como si se me venciese la nuca.&nbsp; Ella pasó entonces a recorrer cada pulgada de mis pechos, primero uno, luego el otro, con una lascivia que tanto podía ser digna de un demonio como de un ángel: Tatiana era, de hecho, un poco de ambos.&nbsp; Trazó luego con su lengua círculos alrededor de mis pezones, los cuales se pusieron tan rígidos como mis piernas, que no temblaban sino que estaban como estaqueadas al piso: el temblor, ahora, me iba más bien por dentro.&nbsp; Succionó primero mi pezón izquierdo y luego hizo lo propio con el derecho; sabedora de que mi calentura no tenía ya freno, me introdujo una mano bajo de la falda y la deslizó por debajo de la tanga hasta encontrar mi sexo.&nbsp; Me masajeó de tal modo de incrementar mil veces la loca excitación que, ya de por sí, me embriagaba, tras lo cual introdujo un dedo en mi raja y jugueteó dentro del mismo modo que si estuviera cometiendo un pagano acto de profanación.&nbsp; Se notaba que lo disfrutaba… y yo también.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevó su otra mano sobre mi espalda y la deslizó hacia abajo hasta atrapar e izar el borde de mi falda; luego la condujo por debajo de mi ropa interior pero desde atrás, recorriendo con uno de sus dedos la zanjita entre mis nalgas.&nbsp; Así, toqueteada desde adelante y desde atrás, me sentí como si mis pies perdieran contacto con el suelo y mi cuerpo se elevara hacia el techo de la oficina.&nbsp; Mis gemidos, en tanto se iban haciendo cada vez más acelerados e incontrolables, del mismo modo que mi respiración cada vez más agitada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto ella quitó sus manos de mi cuerpo; de todo lo que me venía haciendo, fue éste el primer acto en el que mostró cierta brusquedad y no la delicadeza que hasta el momento le caracterizaba cada movimiento; aun así,&nbsp; no perdió un ápice de sensualidad: fue un acto, si se quiere, más animal, pero sensual al fin. <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/20/20300627/20300627_101_7fa3.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La miré.&nbsp; Ella tenía sus ojos clavados en los míos y pude notar que su respiración también se estaba acelerando; incluso (era mi imaginación, por supuesto, pero así lo sentía) me parecía escuchar los latidos de su corazón dentro de su generoso pecho.&nbsp; Sin dejar de mirarme ni por un segundo, fue soltando con una sola mano los botones de su propia blusa y me fue imposible no bajar la vista ante el maravilloso espectáculo de sus magníficos senos.&nbsp; Se soltó el sostén y puedo asegurar que su busto quedó en donde estaba sin bajar un solo centímetro.&nbsp; ¿Tetas operadas?&nbsp; No parecía; y si así era, al diablo: ¿qué importaba ante tan perfecta visión?&nbsp; Yo sólo tenía ganas de sumergirme allí…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creo que ella también lo entendió así, pues llevó una mano a mi nuca y, empujándome la cabeza suavemente de tal modo de llevarme hacia ella, hizo entrar mi rostro entre sus pechos y así me vi, súbitamente, sumergida entre sus preciosas redondeces sin resistencia alguna.&nbsp; Como si fuera un bebé lactante, sólo quería atrapar uno de sus pezones entre mis labios y mis dientes para succionárselo hasta dejarla vacía… Ella se dio perfecta cuenta de eso pues, siempre guiándome por la nuca, llevó mi boca hasta su pezón derecho haciendo que el mismo entrara completo en ella.&nbsp; Como no podía ser de otra forma, chupé… y chupé… y chupé.&nbsp; No sé durante cuánto tiempo lo hice pero fue la voz de Luis la que nos arrancó a ambas del éxtasis lésbico:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Muy bien, muchachas – dijo, en tono aprobatorio y aplaudiendo al aire -; lo están haciendo maravillosamente bien.&nbsp; Ahora: ¿me van a ayudar con esto?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lentamente y casi al mismo tiempo, ambas giramos nuestras cabezas hacia él y nos encontramos con que Luis seguía en su silla, pero la había hecho rodar un metro más atrás del escritorio a los efectos de que viéramos bien que tenia los pantalones bajos hasta los tobillos y que nos estaba mostrando una verga tan enhiesta como una lanza…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era lo de Luis, claro, excitarse viendo a dos muchachas tocarse.&nbsp; Fue en ese momento cuando alguna duda me restalló en el cerebro y no pude evitar preguntarme qué estaba haciendo ahí.&nbsp; ¿Hasta qué punto tenía que seguir complaciéndole sus perversos deseos?&nbsp; Después de todo, no había garantía alguna de que él me fuera a emplear en el futuro y, aun si tal cosa estuviera en sus planes, los últimos cambios en mi relación con Evelyn hacían tal vez inútil de mi parte seguir buscando eso.&nbsp; Sin embargo una cosa era cierta: Luis me había salvado dos días atrás de una inminente violación y, en algún punto, me sentía en deuda con él.&nbsp; Nos intercambiamos con Tatiana una lasciva mirada y luego, una por cada lado del escritorio, fuimos en busca de Luis…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que estuvimos junto a su silla, Tatiana fue, de las dos, la primera en clavar su rodilla en el piso y, desde la derecha, atacar la verga de Luis, a la que comenzó a lamer en un movimiento ascendente desde la base hasta el glande, que repitió varias veces.&nbsp; Luego de un breve momento de vacilación yo hice lo propio: arrodillándome por la izquierda, busqué con mi lengua el miembro erecto y, al hacerlo, mi temperatura erótica volvió a subir ya que ello me puso también a tiro de la lengua de Tatiana.&nbsp; Así, mientras ambas recorríamos el tronco y nos deteníamos, como chiquillas golosas, a jugar con el glande, también nos entrechocábamos cada tanto y ello ponía el calor del momento a temperaturas de delirio.&nbsp; Luis comenzó a jadear y yo, directamente, ya ni sabía en dónde estaba ni qué era lo que tenía en mi boca: por momentos era el miembro de Luis, por momentos era la lengua de Tatiana.&nbsp; Los jadeos de él se confundieron con los nuestros mientras ella, cruzando una mano por debajo de las piernas de Luis, tomaba una de las mías y la llevaba hacia los testículos para que los masajease.&nbsp; La escena era una locura en todo sentido: impensada tiempo atrás, pero de un nivel de excitación en el que jamás podría haber imaginado verme envuelta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los jadeos de Luis ganando en volumen y era obvio que los tres sabíamos que su orgasmo estaba próximo: cuando finalmente llegó, lo hizo en un blanco géiser que salpicó nuestros rostros y el propio Luis, de hecho, se dedicó a bañarnos con su semental erupción haciendo flamear su pene alternadamente a derecha e izquierda.&nbsp; Entreabriendo los ojos, pude ver cómo Tatiana se relamía sacando su lengua por entre los labios para barrer cualquier vestigio de semen que se encontrara más o menos cerca de su boca.&nbsp; Me calentó tanto que yo hice lo mismo y, apenas un instante después, sentí cómo algo húmedo se posaba sobre mis mejillas y pude comprobar que se trataba de la lengua de Tatiana, que estaba lamiendo y tragando los vestigios de semen que pudiera haber sobre mi rostro.&nbsp; Sin dudarlo, comencé a hacer lo propio con los que se hallaban sobre el suyo.&nbsp; La calentura&nbsp; nos llevaba, para esa altura, en un río que parecía no tener fin o, quizás mejor dicho, en un remolino en el cual nos hundíamos irremisiblemente pero con intenso e indescriptible placer…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que Tatiana hubo “limpiado” mi rostro, se dedicó a recoger y sorber con su lengua cada gota de semen que se hallaba sobre una de las piernas de Luis: más que gotas eran, en algunos casos, charcos de lechosa viscosidad.&nbsp; Yo ya estaba plenamente decidida a seguir a Tatiana en cualquier cosa que hiciese y, por lo tanto, comencé a hacer lo mismo con la otra pierna, pero tanto ella como yo parecíamos habernos vuelto insaciables: de hecho, en algún momento decidí invadir la pierna que ella “limpiaba” y, en ese momento, nos debimos haber visto como dos perras peleando por su alimento.&nbsp; Alcancé a oír la risita de Luis, seguramente complacido sobremanera ante tal escena: nos acarició la cabeza a ambas y, a la vez, nos la empujó de tal forma de sumergirnos aun más en los charcos de semen que poblaban sus piernas.&nbsp; Luego ambas fuimos en busca de sus testículos y allí terminamos nuestro trabajo; los jadeos de Luis evidenciaron que se estaba excitando otra vez y mucho más lo hizo su verga, de la cual pude yo sentir, al roce contra mi rostro, cómo se erguía nuevamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que hubimos terminado con nuestra labor y ya no quedó gota de semen por sorber, ambas levantamos casi al mismo tiempo la vista hacia Luis.&nbsp; Él nos acarició las cabezas cariñosamente (reafirmando así la imagen de perritas que antes mencioné) y luego, tomándonos suavemente por los cabellos, nos hizo poner de pie.&nbsp; Quedamos una a cada flanco de él, quien seguía sentado.&nbsp; Apuntando un dedo índice hacia el piso, trazó en el aire un círculo en una clara señal de que nos giráramos para ofrecerle nuestras espaldas. <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/20/20300627/20300627_104_dc9b.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevamente nos miramos con Tatiana.&nbsp; Yo estaba muy nerviosa al no saber lo que se venía pero su sonrisa me tranquilizó: ella parecía decidida a seguir cabalgando el remolino hasta el final sin prejuicio ni límite alguno y su osadía me servía de guía.&nbsp; Yo no sabía por qué, pero siguiéndola a ella me sentía segura.&nbsp; Ambas nos giramos y, de inmediato, Luis nos enterró, a cada una, una mano por entre las piernas hasta ubicarla sobre nuestros respectivos sexos.&nbsp; Comenzó un movimiento de masajeo que nos arrancó a cada una un profundo jadeo que, por lo menos en mi caso, alcanzó rápidamente carácter de grito.&nbsp; Él deslizó un dedo dentro de mi vagina y, al oír el profundo gemido que salió de la garganta de Tatiana, intuí que debía estar haciéndole lo mismo a ella.&nbsp; Luego perdí noción de todo: me di cuenta, sí, de que cada vez introducía más dedos, pero nunca llegué a saber si fueron dos, tres, cuatro&nbsp; o cinco… Sólo sabía que los fluidos me corrían por dentro en un torrente que arrastraba toda la libido que en mí estaba contenida luego de tanta alocada excitación.&nbsp; Los jadeos de Tatiana se fueron incrementando y el saberla gozando me excitó aún más.&nbsp; Luis siguió haciendo su trabajo y lo cierto era que nos estaba llevando al mismísimo cielo… o al infierno… y sí que sabía cómo hacerlo.&nbsp; Tatiana jadeaba y yo también lo hacía; daba la impresión de que Luis hundía sus dedos en una y en otra de manera alternada ya que nuestros jadeos se intercalaban casi a contrarritmo: era como si cada una respondiera a la otra.&nbsp; Y la explosión finalmente llegó…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuestros gemidos se confundieron y nuestros gritos fueron poblando la oficina sin que nos importara en absoluto que era la hora del almuerzo y que la fábrica estaba llena de gente que bien podía estarnos oyendo. &nbsp;No importaba…&nbsp; Lo único importante era que Tatiana y yo estábamos explotando juntas, al unísono, como una sola.&nbsp; Cuando los jugos me empaparon las piernas, no necesité girarme y ver para saber que lo mismo debía estar ocurriendo con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como si con todo ello no fuera ya suficiente, Luis se inclinó hasta llegar con su rostro a mis tobillos y, una vez allí, sacó su lengua para dedicarse a lamer mis fluidos a lo largo de las piernas: mi excitación se intensificó nuevamente… y en el preciso momento en que se suponía que debía empezar a decrecer.&nbsp; Un momento después Luis hacía lo mismo con las piernas de Tatiana y no pude evitar girarme para verlo… Y me toqué.&nbsp; Yo estaba nuevamente a punto de estallar y la verga de Luis estaba otra vez horizontal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era tanta mi calentura que me sorprendí a mí misma diciéndome que necesitaba ese miembro, que necesitaba evacuar de algún modo el deseo animal que me socarraba por dentro.&nbsp; Y me daba cuenta que Tatiana estaba en un estado parecido.&nbsp; Cuando Luis terminó de lamerle las piernas, echó sus espaldas contra el respaldo de la silla y adoptó una posición relajada aun cuando su erecto miembro parecía decir lo contrario.&nbsp; Nos miró de manera alternada: primero a una, luego a la otra y así sucesivamente.&nbsp; Los ojos le brillaban como si un plan perverso estuviera tomando forma en su mente y fuera a aflorar de un momento a otro a través de sus labios.&nbsp; Llevó la mano a uno de sus bolsillos y cuando la sacó del mismo, sostenía entre sus dedos una moneda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sólo puedo coger a una de las dos – dijo, enseñándonos la moneda en alto -, así que elijan: cara o cruz”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M"><br />
<span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"></b></a><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="background-color: transparent;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/20/20300627/20300627_116_d60a.jpg" width="567" height="851"></div>
</div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-14-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (13)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-13-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-13-por-martina-lemmi#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Mar 2023 14:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-13-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Allí estaba yo, en la oficina de Luis pero sin la presencia de éste, y prácticamente acorralada por una mujer con la que cualquier hombre soñaría. Me puse nerviosa y titubeé; me sentí muy estúpida, puedo asegurarlo: “Eeh… hmm… es que: esto… hmm… yo… en realidad nunca…” Cada palabra que me costaba pronunciar era un paso más que ella daba hacia mí luego de bajarse del escritorio con absoluta decisión y avanzar en mi dirección. Caminé instintivamente hacia atrás pero ello sólo sirvió para aumentar la sensación de acorralamiento pues pronto me encontré con mis espaldas apoyadas contra la puerta [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Allí estaba yo, en la oficina de Luis pero sin la presencia de éste, y prácticamente acorralada por una mujer con la que cualquier hombre soñaría. Me puse nerviosa y titubeé; me sentí muy estúpida, puedo asegurarlo:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Eeh… hmm… es que: esto… hmm… yo… en realidad nunca…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cada palabra que me costaba pronunciar era un paso más que ella daba hacia mí luego de bajarse del escritorio con absoluta decisión y avanzar en mi dirección. Caminé instintivamente hacia atrás pero ello sólo sirvió para aumentar la sensación de acorralamiento pues pronto me encontré con mis espaldas apoyadas contra la puerta mientras ella seguía avanzando hacia mí; yo manoteé con desesperación buscando el pomo del picaporte pero, con los nervios, no lo hallé. Y, de todos modos, ya era tarde: ella me tomó por el talle atrayéndome hacia sí y me dirigió una mirada devoradora ubicando sus ojos a escasos centímetros de los míos. Luego apoyó labios sobre labios y penetró con su lengua por entre los míos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/139/60624347/60624347_008_06aa.jpg" width="460" height="693">Crispé los puños y alcé una mano intentando resistirme, pero pronto mis fuerzas flaquearon. ¡Dios! ¡Esa mujer sí que sabía besar! Poco a poco, fui cediendo y entregándome al momento; me dejé llevar por la lésbica lujuria que aquella increíble mujer dimanaba mientras su lengua no cesaba de recorrer el interior de mi boca como si tomara posesión de cada centímetro de la misma. En el momento más inoportuno sentí que se giraba el pomo de la puerta y que ésta se abría empujándonos un poco a ambas. De modo mecánico nos separamos y nos apartamos para dejar paso, obviamente, a… Luis. Su cara, como no podía ser de otra forma, resplandeció de júbilo:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Bien! &#8211; celebró -. ¡Veo que ya se conocieron! Eso es bueno: yo tenía la intención de presentarlas…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“En efecto, Luis – dijo Tatiana en un tono que era pura sensualidad -. Acabo de conocer a Soledad y es tan agradable como me habías dicho… Y muy hermosa además”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Remató su frase mirándome levemente de reojo, casi como guiñándome un ojo pero sin guiñarlo. Mis nervios seguían en aumento: ahora que la puerta estaba abierta era mi chance de salir de allí. Ya habría tiempo más tarde de plantearle a Luis lo que me había llevado a su oficina y, de todos modos, él bien debía suponerlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras me alejaba taconeando por el pasillo mi cabeza le daba vueltas al asunto tratando de evaluar la situación. Una cosa parecía evidente: si yo quería contar con ese puesto a las órdenes de Luis, quedaba suficientemente claro que tendría que someterme a su fantasía, lo cual, para decirlo aun más sencillo, significaba tener que revolcarme con su nueva novia. La idea, desde ya, me inquietaba en extremo y me llenaba de pudores, prejuicios y temores pero no era que me desagradara: Tatiana era una mujer realmente hermosa y, de hecho, me relamí varias veces mientras recorría el pasillo como tratando de revivir el sabor de su profundo y lujurioso beso. Lo que más me retorcía la cabeza era en realidad otra cosa: ¿había realmente un puesto esperando por mí? Quizás, después de todo, sólo fuera mi imaginación, pues Luis nada había dicho al respecto ni, mucho menos, prometido. Esa despampanante rubia a quien yo acababa de “conocer”, ¿sería sólo su nueva novia o aun algo más? ¿No sería para ella el puesto que había dejado vacante Evelyn con su renuncia? ¿Por qué iba a ser de otra forma? ¿No es acaso lo común que los tipos adinerados compensen a sus amantes o novias con puestos laborales? Ello explicaría, en buena medida, la reluctancia o las dudas que Luis había evidenciado ante mi propuesta: era lógico que no la viera viable si ya tenía a alguien para el puesto. De ser así, yo no tenía la menor chance de conseguir lo que quería y, en ese caso, no me serviría de gran cosa el ceder a las perversas fantasías de Luis, quien tanto gustaba de ver a mujeres en pleno roce.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Resultó sorprendente pero a la vez chocante enterarme que en la fábrica se me estaba preparando una fiesta con vistas a mi ya cercano matrimonio, algo así como una despedida de soltera. Estaba, en tal sentido, la cuestión ya mencionada acerca de que yo ya no sentía por esa boda la misma motivación de meses atrás pero no era sólo eso: me molestaba y, además, no me olía bien el saber que quien estaba detrás de todo era Evelyn. Pregunté al respecto a Floriana pero no supo decirme mucho; se desentendió del asunto como dejando en claro que no había sido idea de ella y que, de hecho, tampoco había sido demasiado anoticiada ni participada al respecto: lo que sabía, según me dijo, era por comentarios de las demás y no por boca de la propia Evelyn. Aun así, buscó tranquilizarme: sonriente, me repitió varias veces que no viera el asunto con preocupación sino que lo recibiera con alegría y como un gesto de buena voluntad de parte de Evelyn, tal vez arrepentida por el trato que me había dado en el pasado. Al oír eso, me mordí la lengua para no decirle la verdad y, honestamente, no sé para esa altura por qué me la seguía mordiendo. Lejos estaba Evelyn de querer solucionar algo entre ambas o de buscar la concordia sino que, muy por el contrario, desde que había llegado a su nuevo puesto de secretaria, sólo se había valido del mismo para humillarme y degradarme de la peor forma. ¿Debía yo poner al tanto de ello a Floriana? La lógica más simple decía que sí pero, por otro lado, siempre estaba esa cuestión de no querer decepcionarla pues había sido ella quien me hizo cuña para entrar en la fábrica y, más importante aún, yo no tenía idea de cómo pudiese ella reaccionar en caso de enterarse de una cuarta parte de los vejámenes a que yo había sido sometida en ese lugar. Ella era mi amiga, mi amiga del alma y, como tal, no lo soportaría: quizás reaccionara de la peor forma y ello podría conducir a su renuncia o bien su despido. Si ella perdía su trabajo por mi culpa, no veía yo cómo me las arreglaría para llevar esa carga…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Otra sorpresa fue el hecho de que Hugo volviera a convocarme a su oficina. Como no podía ser de otra forma, era para que le lamiese la zanja del culo y luego le diera una buena mamada de verga. Lo curioso del caso fue que, después de tanto tiempo en el cual prácticamente parecía haberse olvidado de mí, recibí con alegría el hecho de que él volviera a requerir de mis servicios: una muestra más de que la fábrica había trastocado mi escala de valores al punto de que lo que hasta algún tiempo atrás era degradación ahora pasaba a ser alivio y contención. La fábrica me arrojaba todo el tiempo hacia un abismo nuevo y, al hacerlo, convertía en necesidad el deseo por regresar a la situación anterior por aberrante que ésta fuese.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Así que, simplemente, me dediqué a recorrerle con mi lengua la línea entre las nalgas y a juguetear en su orificio anal como a él tanto le gustaba (no por nada Luciano era su hijo). Luego le mamé el miembro hasta casi matarlo; bramó de tal modo que sus gritos debieron haber repercutido por toda la fábrica. Qué locura: eso que antes tanto me asustaba ahora me producía el efecto contrario; era como si yo quisiese que todos se anoticiasen que yo volvía a estar sirviendo a Hugo. Tenía la esperanza de que ello me alejase al menos de momento de las garras de Evelyn y me hiciese zafar de tener que ir a la planta ya que se suponía, por jerarquía, que las decisiones de él estaban primero; sin embargo, no sólo yo sino todos allí bien sabían que desde que Evelyn se había convertido en secretaria, las jerarquías parecían haberse trastocado y, si ya antes generaba confusión lo de las dos firmas conviviendo en un mismo establecimiento, ahora la había aún más debido al poder de que parecía gozar Evelyn. Cuando, de rodillas, ante Hugo, logré hacerlo acabar arrancándole un aullido que cortó el aire, supe que era mi momento: simplemente aguardé a que él recuperara la respiración y entonces fui a la carga:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Señor Di Leo…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿S… sí, Soledad?” – balbuceó él aún con la voz algo entrecortada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Sigue siendo usted el jefe en esta empresa o lo es Evelyn?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estocada certera: se sobresaltó; acusó impacto. Sin embargo, más que herido en su orgullo (lo cual había sido mi real intención), se lo notaba confundido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Por qué lo dice, Soledad?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Hace ya algún tiempo que prácticamente no recibo órdenes suyas, señor Di Leo – dije, imprimiendo a mis palabras un cierto aire de obviedad -. En cambio, las recibo todo el tiempo de ella: me desplazó de algunas de mis labores, me cambió las cuentas que manejaba, me hace ir a la planta. ¿Es eso normal?…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cabeceó pensativo; se subió el pantalón y se acomodó la ropa. Había abrigado yo la esperanza de que mis palabras lo pusiesen al tanto de algo que no sabía, pero viendo su expresión no era la impresión que me transmitía. Había más resignación que sorpresa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Las… cosas están cambiando un poco en la fábrica, Soledad, pero eso no significa que…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Cambiando?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Se puso algo triste; una sombra pareció oscurecer su rostro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Verá, Soledad… &#8211; dijo, como si le costara pronunciar las palabras -. Yo… ya estoy grande para manejar esta empresa. Y estoy algo cansado. Necesito retirarme y dejar a otro que siga adelante”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aún de rodillas en el piso, lo miré interrogativamente. Sacudí ligeramente la cabeza en gesto de incomprensión. Rápidamente los cabos se fueron uniendo en mi cabeza y el resultado estuvo lejos de ser alentador: si Hugo se retiraba, la posta pasaría, obviamente, a Luciano; y, de acuerdo a lo que se estaba viendo por esos días, ello venía a significar que el control estaría en manos de Evelyn, que era a todas luces quien manejaba a Luciano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“S… señor Di Leo: lo único que puedo decirle es que se lo ve bien y con muchos años por delante en la dirección de esta empresa. De todos modos, entiendo, desde ya, que es su decisión y que si se siente tan cansado… en fin, sólo puedo decir que su ausencia será una triste pérdida” – dije, con voz compungida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Se lo agradezco, Soledad”<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/139/60624347/60624347_020_d2b1.jpg" width="460" height="693"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un fatal instante de silencio se produjo; fui yo quien finalmente lo interrumpió:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Y… es por eso que está… delegando funciones?” – pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Nunca lo vi ni lo pensé de ese modo – repuso, pensativo -. En realidad, yo siempre pensé en una única persona para continuar con mi camino”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Luciano”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Claro…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Pero…?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Ya usted lo ha visto, Soledad – dijo, con los brazos en jarras -; Luciano ya no tiene voluntad propia: es sólo un instrumento en manos de Evelyn. Le repito: no era así como yo lo pensaba pero fue así como se dio”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Otro plan que se venía abajo. Hasta unos instantes antes, en mi cabeza discurría la idea de ponerlo al tanto de que Luciano ya no decidía nada y sólo era un juguete de Evelyn. Intento inútil de mi parte: Hugo ya lo sabía. Y no era para sorprenderse, desde luego.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Lo peor de todo – continuó, siempre con tono abatido &#8211; es que tengo la sensación de que esa jovencita le ha introducido a Luciano… unas cuantas dudas sobre su sexualidad”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Lo que en realidad le introdujo, señor Di Leo… ya todos sabemos qué es”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me miró, sorprendido por mi cinismo que, a decir verdad, me sorprendió a mí también. Sonrió, pero el velo de tristeza siguió sin desaparecer de su rostro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Mi hijo está tan en manos de ella – siguió diciendo – que no quiere saber nada con la fábrica a menos que Evelyn esté aquí. Ella lo tiene dominado: y él arruinó todo por ella: su esposa y su familia…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cada vez iba entendiendo más cómo jugaba cada pieza dentro de la fábrica. Era a través de Luciano que Evelyn tenía poder allí. Y ese poder, incluso, terminaba imponiéndose por sobre el del propio señor Di Leo en la medida en que éste no quería provocar el alejamiento de su amado hijo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo ya no sabía qué hacer ni lograba definir cuál era el mejor camino a seguir. Redoblar la apuesta con Luis era una posibilidad, pero la presencia de Tatiana había venido a diluir un poco esa opción. En mi cerebro, como en un círculo infinito, iban desfilando los rostros: Hugo, Luis, Luciano, Evelyn, Tatiana…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Señor Di Leo…” – dije, mientras me incorporaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Soledad?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Quizás la forma de que Evelyn no tenga tanto poder dentro de la fábrica sea deteriorando un poco su vínculo con Luciano”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Frunció el ceño y sacudió la cabeza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“No entiendo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Si hubiera algo… o alguien que lograra captar la atención de Luciano, usted… lograría recuperar algo de su influjo sobre él y de ese modo podría sentirse más confiado de dejar la empresa en manos de su hijo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Y entonces? ¿Despedir a Evelyn? Yo mismo la ubiqué allí, cuando aún no era tan consciente de cuál terminaría siendo su poder real sobre Luciano”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“No, no, no hablo de despedirla – mentí, pues la idea sí se me había cruzado por la cabeza -; hablo de… ponerle más límites, sólo eso. Y que Luciano comience a ser el verdadero jefe aquí y no ella”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Se me quedó mirando.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Qué tiene en mente, Soledad?” – preguntó, intrigado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Nada, señor Di Leo. Es sólo una idea muy general y a largo plazo. No tengo un plan concreto”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Asintió, acariciándose el mentón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Si existiera alguna forma de recuperar a Luciano sin que ello signifique despedir a Evelyn, esa forma va a contar con mi visto bueno” – dictaminó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sonriendo, me excusé y me retiré. La pura verdad era que yo no tenía plan alguno en mente; lo que había dicho sólo lo había deslizado como una posibilidad más de cara al futuro. Por lo pronto, mis chances de escapar de las garras de Evelyn eran, de momento, muy pocas. Casi como un corolario a mis pensamientos, ella se asomó de su oficina cuando me escuchó taconear por el pasillo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Nadita? – me llamó la atención -. ¿Qué estás haciendo que no estás en la planta?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La miré sin decir palabra; ella me miraba con una sonrisa entre pícara y maliciosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Vamos – me apuró -; moviendo el culito y yendo para la planta que los operarios te están extrañando”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Antes de desaparecer nuevamente dentro de su oficina, me dedicó un desagradable guiño de ojo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En la planta fue lo de siempre. Yo ya estaba acostumbrada: inclinarse impúdicamente para codificar motores y recibir los más guarros comentarios por parte de los operarios además de algún que otro toquecito en la cola a la pasada aunque, claro, al girarme nunca daba con el culpable y, además, todos sonreían de manera cómplice: es decir, si nunca había un culpable era porque en realidad todos lo eran.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando sonó la chicharra de salida, permanecí unos minutos más allí, a la espera de que todos se marchasen. En general, los obreros huían en desbandada apenas llegaba la hora de salida y no exhibían la paciencia y meticulosidad con que se retiraba el personal de administración; por lo tanto, no tenía que aguardar mucho para que la planta estuviese vacía y podría, entonces, retirarme con más tranquilidad y lejos de miradas curiosas o lascivas. Daniel, ese día, estaba afuera aguardándome pues alguna vez debía permitirle ir a buscarme o de lo contrario sus sospechas crecerían más y más; en todo caso, él aguardaría algunos minutos más a que yo saliera y no sería la primera ni la última vez que lo hacía. El último obrero en retirarse fue uno de los que más antigüedad laboral tenía allí dentro y, como tal, se movía como pez en el agua con absoluta comodidad y, hasta diría, con bastante impunidad. Tal fue así que al pasar por detrás de mí me enterró su mano en mis nalgas; ello estaba lejos de ser, para esa altura un, hecho novedoso, pues desde que Evelyn me había destacado en la planta, mi cola no había parado de recibir manos. Sin embargo, lo hizo de un modo diferente ya que, prácticamente, me alzó en vilo con su pesada mano apoyada en mi trasero y, al hacerlo, uno de sus dedos se me enterró en el orificio con tanga y todo al punto de arrancarme un grito.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En cuanto me volvió a bajar al piso, me giré violentamente y le dirigí una mirada de odio; él sólo sonreía y ni siquiera había hecho el mínimo esfuerzo por poner alguna distancia conmigo sino que se mantenía allí, exultante y desafiante, a escasos centímetros de mí. Le arrojé una bofetada que no llegó a destino: con sorprendente agilidad, arqueó su corpachón hacia atrás y esquivó el golpe coronando el movimiento con una estentórea carcajada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con rabia, clavé un taco con fuerza contra el piso y crispé los puños; sólo quería arrojármele encima y así lo hice pero fue peor el remedio que la enfermedad. Apenas me eché de un salto sobre él, me tomó por las nalgas y me aplastó contra su cuerpo al tiempo que me propinaba un prolongado y asqueroso beso sobre mis labios a pesar de que éstos se negaron a abrirse. Teniéndome así, aprisionada contra su cuerpo y sosteniéndome por mis nalgas, me llevó arriba y abajo acompasadamente de tal modo que mi sexo, inevitablemente, se refregó una y otra vez contra el suyo, que exhibía un protuberante bulto. Yo pataleaba por liberarme pero nada lograba; mis puños se estrellaban una y otra vez contra su pecho, brazos y rostro, pero nada indicaba que le hicieran mella alguna. Quería gritar pero no tenía forma pues él no dejaba de aplastar su boca contra la mía. Cuando dejó de hacerlo, se dedicó a lamerme cada pulgada del rostro como si fuese un perro. La asquerosa saliva se me impregnó por todos lados: mi frente, mis mejillas, mi nariz, mis párpados…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Finalmente me liberó. Reculé un par de pasos y me restregué la mano por el rostro varias veces como tratando de quitarme ese sabor repugnante. Ahora sí podía gritar pero, extrañamente, quedé muda, tal vez por la impresión que me provocó el ver que no sólo mantenía su postura exultante sino que ahora, además, estaba comenzando a desabrocharse el pantalón. Eché un vistazo hacia la puerta de salida, la que conducía hacia el pasillo; intenté echar a correr hacia ella pero me atrapó por el vientre con su manaza y prácticamente me arrojó hacia atrás, haciéndome caer de espaldas sobre la mesa baja que yo utilizaba para codificar los motores.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/139/60624347/60624347_032_e289.jpg" width="460" height="693"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Lancé un alarido de horror sin saber si realmente alguien me estaría oyendo desde la administración o desde las oficinas; quizá incluso todos se hubieran retirado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Abriendo las piernas, mamita, que le vamos a poner el código” – rio el despreciable sujeto mientras se inclinaba hacia mí con sus fauces babeantes. De un solo tirón se quitó el pantalón y lo arrojó a lo lejos, en tanto que mantuvo en mano su calzoncillo luego de haberse desprendido del mismo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo, de espaldas contra la mesa como me hallaba, flexioné mi rodilla hasta la altura de mi pecho y le arrojé un puntapié con toda la fuerza que pude, clavándole el taco de mi sandalia en mitad de su pecho. Esta vez sí acusó recibo ya que se retorció en una convulsión y tosió reiteradas veces. Intenté aprovechar ese momento para escapar pero, una vez más, no logré hacerlo; al momento de intentarlo, me apoyó una pesada mano sobre mi hombro y me arrojó hacia atrás nuevamente. Una vez que me volvió a tener recostada sobre la mesa, me golpeó reiteradamente en el rostro con el calzoncillo que tenía en mano para, luego, dejarse caer sobre mí y enterrarme la prenda en la boca. Pasando sus manos por detrás de mi nuca, la estiró y anudó a modo de mordaza mientras yo me revolvía en arcadas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Está un poco transpirado, meado y cagado – me decía él, babeando asquerosamente -, pero va a servir para que estés calladita, jeje”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Luego me quitó la tanga de un tirón y se la llevó a la boca para pasarle la lengua; la arrojó a lo lejos y me tomó por las muñecas de tal modo de inmovilizarme mientras yo intentaba cerrar mis piernas, lo cual era en vano pues él mismo, con su propio peso, me las separaba. Sentí su poderosa verga sobre la entrada de mi sexo y en ese momento mi impotencia fue mayor que nunca; los ojos se me llenaron de lágrimas pues bien sabía que estaba a punto de ser violada: su miembro, sin ninguna delicadeza, ya comenzaba a abrirse camino dentro de mí…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Dejá en paz a la señorita y desaparecé de acá”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La voz me sonó conocida pero, en mi conmoción, no llegué a identificarla. Me pareció incluso oír un “clic” como corolario a las palabras. El monstruo que se hallaba sobre mí aflojó súbitamente la presión y se giró ligeramente hacia atrás, lo cual me dio también a mí la posibilidad de ver. Quien estaba allí, de pie y sosteniendo un arma a escasos centímetros del rostro de mi inminente violador, no era otro que Luis: por eso la voz me había sonado conocida. Sólo un par de metros más atrás, alcancé a distinguir la desgarbada figura del sereno, cuyo rostro lucía la expresión bobalicona que en él era tan típica.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Ja, no sos mi jefe” – boqueó el obrero aún sin quitárseme de encima.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Y vos no vas a ser una persona viva si no te vas de acá y no volvés nunca más” – le soltó, desafiante, Luis.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El tipo, con expresión de odio, fue saliendo poco a poco de encima de mí. Buscó en el piso hasta dar con su pantalón y se lo colocó sin siquiera preocuparse por su prenda íntima que, para mi desgracia, seguía dentro de mi boca y anudada a mi nuca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Antes de matarte, te vamos a romper el culo entre todos, te lo aseguro” – espetó el tipo, como escupiendo las palabras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Menos amenazas y andá desapareciendo – le instó Luis, siempre tranquilo y sin dejar de encañonarlo -. Mañana quiero recibir el telegrama con tu renuncia porque, de lo contrario, esto termina en la justicia… y hay testigos”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El tipo estaba que hervía. Dirigía alternadamente la vista del sereno a Luis y de Luis al sereno, al cual se lo veía claramente nervioso ante lo tenso e impensado de la situación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Quiero mi indemnización” – dijo el obrero.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Una mierda – replicó Luis -. Esto no es un despido: estás renunciando. Y si no querés hacerlo, entonces iremos a un tribunal y no sólo no vas a tener indemnización sino que, además, vas a terminar en una prisión en la cual va a ser a vos a quien le rompan el culo. Acá serás muy matón, pero allá te vas a encontrar con algunos ante los cuales vas a ser una nenita. No sé, yo diría que te conviene rajar y presentar tu renuncia antes de que esto se ponga más espeso”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Luis alzó aun más el cañón de su arma hasta apuntarlo directamente a los ojos del tipo. Éste ya no exhibía la seguridad de momentos antes; ahora lucía nervioso y hasta algo desprotegido. Se colocó el pantalón y, simplemente, se retiró del lugar; mientras lo hacía, llegó a arrojar algún insulto más a Luis, el cual, sin embargo, se mantuvo siempre tranquilo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Quiero el telegrama – le recordó cuando ya se iba -. Mañana”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una vez que el tipo ya no estaba allí, Luis bajó el arma y se inclinó hacia mí para ayudarme a ponerme en pie a la vez que desanudaba la prenda íntima que hacía las veces de mordaza. Fue un gran alivio cuando esa cosa salió de mi boca; aun así, tosí un par de veces y estuve a punto de vomitar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Gra… cias” – balbuceé cuando recuperé la respiración.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Agradézcaselo a Milo, Soledad – me dijo Luis cabeceando en dirección al sereno -. Fue él quien me vino a avisar lo que estaba ocurriendo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo estaba aturdida, confundida. Miré al sereno; ignoro si mi rostro evidenció algún gesto de agradecimiento pero, por lo pronto, él me respondió con un asentimiento y, como siempre, con su tonta sonrisa. Casi al instante escuché sonido de tacos y de inmediato vi llegar a Tatiana, la rubia y bella novia de Luis. La escena con la que se encontró estaría, seguramente, lejos de ser la esperada y no pudo evitar llevarse una mano a la boca con espanto al ver no sólo el aspecto desaliñado que yo lucía sino también el arma en mano de su novio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Qué… pasó acá?” – preguntó, consternada.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/139/60624347/60624347_093_bb14.jpg" width="460" height="693"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Nada – respondió Luis, con tono tranquilizador -; un pequeño incidente que ya está solucionado”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tatiana clavó la vista en un punto junto al zócalo de la pared e instantes después se acuclilló y, al volverse a incorporar, pude notar que en su mano sostenía la tanga que el operario abusador me había, en un momento, quitado. Me miró con los ojos desorbitados por el horror:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Intentaron… violarte?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Ya pasó – insistió Luis, quien parecía persistir en bajarle el tono a la cuestión -. Por suerte el retardado que lo intentó ya no es parte de la planta”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿No… se va a hacer algo más al respecto? – pregunté, frunciendo el rostro -. ¿Alguna demanda judicial?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Eso ya es algo que corre por tu cuenta – respondió Luis -; sos vos en este caso la parte afectada y, por lo tanto, si hay que llevar el caso a la justicia, te corresponde y es tu derecho pero… no te lo recomiendo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me quedé mirándolo interrogativamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Si lo denuncias por violación – continuó Luis -, vas a tener que demostrarlo… y aquí no hubo violación. Deberías denunciarlo por tentativa pero eso es muy difícil de probar”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Me… llegó a… introducir la…!”- repliqué airadamente pero no llegué a terminar mi protesta; con sólo echar un vistazo hacia los demás me invadió una profunda vergüenza acerca de lo que estaba por decir; de cualquier modo, aun sin hablar, estaba todo suficientemente claro, incluso para el sereno, a quien creí ver bajar la cabeza para ocultar una sonrisita; el gesto, claro, me molestó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Eso no va a servir ante la justicia – objetó Luis -; seguramente él dirá en su defensa que hubo mutuo acuerdo…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Mutuo acuerdo? ¡Intentó violarme! ¡Me golpeó!”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“No hay ninguna marca en tu rostro ni en ningún lado – dictaminó Luis mirándome de arriba abajo -. Sólo te golpeó con… su calzoncillo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Luis! – exclamé y me trabé de inmediato -. S… señor Luis… ¿Lo está acaso defendiendo?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Parece eso? – preguntó el abriendo grandes los ojos -. Vine apenas Milo me llamó, encañoné a tu agresor con un arma y luego le di el raje. ¿En qué se ve que lo esté defendiendo?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Pero… usted… no lo ha despedido”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“En primer lugar, no puedo hacerlo porque no es formalmente mi empleado sino de Hugo. Y en segundo lugar, de algún modo lo hice: le exigí su renuncia bajo amenaza de llevar el caso a la justicia”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Pero… señor Luis, usted mismo ha dicho que sería muy difícil ganar en juicio un caso como éste”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Sí, pero él no lo sabe. La cuestión aquí fue asustarlo para que renuncie. Y créeme, va a hacerlo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bajé la cabeza con resignación; tal vez, después de todo, Luis tenía razón y lo que había hecho era lo mejor que se podía hacer más allá de que me diera rabia que un tipo que había intentado violarme no se fuera de allí con un castigo mayor. Tatiana se acercó a mí caminando con un paso que se me antojó felino (¡Dios!, ¿esa mujer no podía dejar de ser sensual en ningún momento?) y me tendió mi tanga, la que instantes antes alzara del piso. Agradecí con un asentimiento de cabeza y tomé la prenda pero, casi automáticamente, la dejé cae; me generó rechazo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Lo s… siento – me excusé -; está… toda ensalivada por ese desgraciado… y… n… no puedo ponérmela”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Es entendible – apuntó Tatiana con tristeza y a la vez con empatía -. Puedo prestarte la mía”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Ta…tiana – musité -; te lo… agradezco infinitamente pero no puedo quitarte…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Yo se la pensaba quitar de todos modos apenas regresáramos a la oficina” – apuntó Luis en tono de sorna y con un guiño de ojo.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/139/60624347/60624347_036_25e3.jpg" width="460" height="693"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“De verdad, Soledad – dijo Tatiana -; no hay problema. Me la devolverás mañana”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con un asentimiento, acepté finalmente el ofrecimiento. Ella, sin pudor alguno, subió su falda hasta las caderas y pasando las manos por debajo de la misma, hizo deslizar su prenda íntima, que corrió piernas abajo. Demás está decir que, a pesar de la naturalidad con la que pareció hacer tal acción, no la hizo como un trámite sino que imprimió en cada movimiento esa misma sensualidad que le afloraba por cada poro. Luis la miraba con aire divertido y el sereno con una lascivia casi animal. Cuando tuve la tanga en mano eché una fugaz mirada en derredor y comprobé que cada uno de los tres estaba aguardando a que me la colocara. Me invadió una indescriptible vergüenza, inusitada para esa altura a la luz de las cosas que me habían ocurrido en esa fábrica.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Voy… al toilette – dije, nerviosa -; sepan disculpar”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En ese momento Tatiana acercó su rostro al mío y me habló al oído en un cuchicheo:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Tenés las nalgas sucias – me dijo -. Ese desgraciado te dejó marcadas sus manos engrasadas”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sentí más vergüenza aun pues eso era algo en lo que no había pensado y, así como Tatiana lo había advertido en alguno de mis movimientos, era fácil pensar que también debían haberlo hecho Luis y el sereno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Yo te acompaño” – dijo Tatiana sin dar más explicación al respecto y me tomó por el brazo no en gesto de guiarme sino justamente, y tal como lo había dicho, de acompañarme. Pude ver de reojo cómo Luis y el sereno nos iban siguiendo con la mirada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una vez dentro del toilette, Tatiana me tomó suavemente por los hombros de tal modo de hacer girar mis espaldas hacia el espejo para que yo pudiera verme; luego tomó mi falda y la levantó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Mirá cómo estás – me dijo -; así no podés ir a ver a tu novio”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fue como si una doble alarma hubiera sonado en mi cerebro: por un lado me hizo recordar que, en efecto, fuera de la fábrica me aguardaba Daniel, quien era imposible que tuviera idea alguna acerca de lo ocurrido; seguramente habría visto salir por el portón a un obrero fortachón con aire de fastidio y resentimiento, pero nada más. Por otra parte, las palabras de la novia de Luis me hicieron tomar súbita conciencia del desastre que podría haber significado que Daniel me viera con dos manos marcadas sobre mis nalgas. Sería… el fin de la relación y del proyecto matrimonial; me costaba, para esa altura, determinar si eso era bueno o malo, pero la realidad era que yo no sabía todavía cuál era el lugar real que ahora ocupaba Daniel en mi vida y, como tal, la posibilidad de contraer nupcias con él en pocos días más me ponía tan nerviosa como la de terminar con la relación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al girar la vista por sobre mi hombro pude ver, en efecto, esas dos horribles manos marcadas en mis nalgas y, dado que el sujeto las había paseado largamente por mi cola, daba la impresión de que mil dedos hubieran jugado allí. Tatiana me hizo girar nuevamente, haciéndome parar, esta vez, de frente al espejo para luego apoyarme una mano sobre la base de la espalda e instarme a que me inclinase hacia el lavabo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ella mojó durante largo rato sus manos en el grifo y luego las apoyó sobre mis nalgas para enjugarlas y recorrerlas con sus húmedos dedos haciendo fricción sobre mi carne a los efectos de borrar las manchas. El resultado fue pura excitación para mí y, por cierto, en el momento más inesperado si se consideraba que acababa de zafar de un intento de violación: el marco menos propicio para volver a excitarse. Sin embargo, ese movimiento en círculos que las yemas de sus dedos trazaban sobre mi carne, trajo irremediablemente a mi cabeza y mis sentidos el recuerdo de Luciano. Tatiana, había que decirlo, lo hacía fantásticamente bien, tanto como él o aun mejor: fue, por lo tanto, inevitable para mí verme arrastrada hacia un incontrolable frenesí que pareció apoderarse de mi voluntad, así como también hacia el ferviente deseo de que ella no terminase nunca con lo que me estaba haciendo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El máximo momento llegó cuando embadurnó sus dedos en el jabón que se hallaba junto al lavabo para dedicarse luego a enjabonarme toda la cola… Su mano me recorrió cada centímetro deslizándose, en más de una ocasión, por dentro de mi zanja; cada vez que ello ocurrió, tuve la sensación de que Tatiana aminoraba la intensidad del movimiento haciéndolo más lento, seguramente a los efectos de que yo lo gozara aun más: si ése era su objetivo, lo conseguía con creces pues yo me hallaba en estado de absoluta docilidad, mansa y entregada. Ella advirtió, sin dudas, mi excitación; acercó su rostro de tal modo que pude sentir su lésbico aliento sobre mi nuca: cuando estuvo a tiro de mi oreja, introdujo su lengua en ella. La temperatura de mi libido se elevó a tal punto que, en ese momento, fue como si me hubiese olvidado por completo del traumático momento que acababa de vivir sólo unos minutos antes… O, tal vez, encontraba en esa mujer la antítesis justa para exorcizar el trauma vivido a manos de aquel degenerado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Te gusta, ¿no?” – me susurró ella al oído entre beso y beso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo ni siquiera podía contestar; estaba en cualquier planeta, cerrados mis ojos y dirigido mi rostro hacia el techo del toilette. Cuando cesó de manosearme y asearme la cola, lo lamenté; hice esfuerzos sobrehumanos por reprimir mi impulso de pedirle que continuara con lo que estaba haciendo. Abrí mis ojos y me encontré con una prenda íntima femenina pendiendo a pocos centímetros por delante de mi rostro; era, por supuesto, la que Tatiana se había quitado y que yo, en mi excitación, había dejado caer sobre el borde del lavabo sin darme cuenta. Ella, claro, la sostenía en espera de que yo me la pusiese.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Te… puedo pedir que me la coloques?” – pregunté y apenas terminé de decirlo, me sentí morir al no poder creer mi desvergonzada osadía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ella sonrió.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Te gustaría eso?” – preguntó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Me encantaría”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No me reconocía en mis propias palabras; me costaba creer que era yo quien hablaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Como quieras” – me susurró ella al oído al tiempo que se acuclillaba para pasarme la prenda primero por un pie y luego por el otro. La fue llevando hacia arriba despaciosamente, haciéndome sentir el roce en lo más íntimo y, aunque se trataba sólo de una prenda interior, era como si algo de la sensualidad de aquella increíble mujer estuviera presente en la misma. Por otra parte, a medida que iba subiendo la tanga, sus dedos recorrían mis piernas como en una suave y sensual caricia.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/139/60624347/60624347_085_026e.jpg" width="460" height="693"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando me la calzó, la llevó bien arriba y eso fue el súmmum, ya que sentí la prenda entrar en mi zanja y en mi sexo del mismo modo que si ella me estuviera penetrando y, de hecho, quise pensar que era así. Cuando soltó la tanga, volví a lamentarme y, aunque quedé un rato con los ojos cerrados y aún en estado de éxtasis, comprendí que el momento ya había pasado y que no quedaba otra más que abrir mis ojos. Al hacerlo, un sobresalto se apoderó de mí: Tatiana se hallaba a mis espaldas pero, algo más atrás y cerca de la puerta, estaba, como no podía ser de otra forma, Luis, mirando la escena con expresión aprobatoria. La imagen me retrotrajo al momento en que nos espiaba a la vendedora y a mí desde la cortinilla del probador de aquella tienda. ¿Podía acaso ser de otra forma? Había sido iluso de mi parte no pensar en que Luis iba a estar allí: conociendo sus gustos, era muy poco probable que se perdiese un espectáculo como el que Tatiana y yo acabábamos de brindarle. Algo más atrás todavía… se hallaba el sereno, desorbitados sus ojos ante lo que veía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Otra vez la vergüenza se apoderó de mí; me giré casi de un salto e, instintivamente, me cubrí con las manos cuanto pude.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Formidable! – felicitó Luis -. Creo que nos esperan días muy placenteros; me aplaudo a mí mismo por la idea de juntarlas”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bajé la cabeza y me excusé apenas con un gesto; eché a andar hacia la puerta y, en el estado en que estaba, ni siquiera tuve la delicadeza de agradecer debidamente a Tatiana por su prenda. Cuando salí del toilette, el sereno lo hizo detrás y me siguió los pasos, lo cual me intranquilizó sobremanera al venir yo de un episodio de abuso. Aceleré mi paso pero siempre lo tuve detrás; su intención, seguramente, era acompañarme o vigilar mi salida de la fábrica pues no era de descartar que el tipo que había intentado violarme me estuviera aguardando afuera. Era bastante posible, incluso, que fuera Luis quien le hubiera asignado tal tarea. Por suerte, al asomar mi cabeza por la puerta de calle, pude comprobar que en el lugar sólo se hallaba Daniel, quien me esperaba dentro del auto con gesto impaciente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Caminé presurosamente hacia el vehículo y al subir a bordo, miré al otro lado del parabrisas y vi al sereno de pie en la puerta de la fábrica.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Te echó el ojo durante todo el camino desde la puerta hasta el auto – protestó Daniel. El comentario me intranquilizó pero, por suerte, él mismo desvió un poco el eje antes de que yo llegara a decir algo -. ¿Qué pasó que tardaste tanto? ¿Mucho trabajo extra?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Le eché una mirada que buscó ser lo más recriminatoria posible. Si había ironía en sus palabras, desde ya que me molestaba, pero al momento en que Daniel puso en marcha el auto para alejarnos del lugar, no pude evitar el pensar en cuán ingenuas serían seguramente sus conjeturas acerca de lo que realmente pasaba en esa fábrica. Su máximo motivo de preocupación parecía ser un sereno algo feo y algo retardado. Lejos estaba de imaginar que, apenas unos minutos antes, un tipo había intentado violarme en la planta y que ese mismo tipo debía haber, seguramente, pasado ante sus narices al retirarse. Mucho menos, claro, podía suponer que una mujer de aspecto despampanante me había estado aseando las nalgas a la vista de su propio novio. Imposible…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por suerte (o por desgracia) al poco rato Daniel ya hablaba sólo de los preparativos de la ya cercana boda mientras yo fingía escucharlo…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;<span style="background-color: transparent;">Para contactar con la autora:</span></div>
<p><a href="http://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M"><br />
<span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"></b></a><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; font-weight: bold;">)</span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><b style="background-color: transparent;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!<img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/139/60624347/60624347_112_7fa1.jpg" width="580" height="385"></b></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-13-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (12)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-12-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-12-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Mar 2023 14:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-12-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Al otro día, Evelyn me convocó a su oficina.&#160; ¿Se habría enterado de mis tratativas secretas con Luis?&#160; No, yo no podía ser tan paranoica: ¿acaso requerir mi presencia no era lo que hacía todos los días?&#160; Cuando entré en la oficina, fue como si me encontrara con la indecencia en su máxima expresión; parecía que nada había cambiado desde que me retirara de allí la tarde anterior.&#160; En realidad, lo único diferente era que Luciano se hallaba a cuatro patas sobre el escritorio de Evelyn; el resto de la escena era básicamente lo mismo: ella lo estaba penetrando por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al otro día, Evelyn me convocó a su oficina.&nbsp; ¿Se habría enterado de mis tratativas secretas con Luis?&nbsp; No, yo no podía ser tan paranoica: ¿acaso requerir mi presencia no era lo que hacía todos los días?&nbsp; Cuando entré en la oficina, fue como si me encontrara con la indecencia en su máxima expresión; parecía que nada había cambiado desde que me retirara de allí la tarde anterior.&nbsp; En realidad, lo único diferente era que Luciano se hallaba a cuatro patas sobre el escritorio de Evelyn; el resto de la escena era básicamente lo mismo: ella lo estaba penetrando por detrás con el consolador&nbsp; mientras tenía una perversa sonrisa dibujada en su rostro; él, en tanto, lucía como embobado, fuera de sí, en otro mundo…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Apenas me vio, Evelyn retiró el objeto del ano de la cola de Luciano al tiempo que con su otra mano le propinaba una palmada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Bueno – le dijo -; suficiente por hoy, bebé.&nbsp; Quiero hablar a solas con nadita”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A Luciano se lo notó decepcionado, casi como un chiquillo al que le retiraban el juguete; en realidad se lo habían retirado pero de adentro del culo.&nbsp; Aun en cuatro patas, giró la cabeza hacia Evelyn y la miró con gesto implorante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Vamos, abajo – le conminó ella propinándole una nueva palmada -; ya habrá tiempo de seguir.&nbsp; Ahora dejanos solas, bebé”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/31/15430671/15430671_020_b9f8.jpg" width="460" height="690">Era increíble ver a Luciano reducido a eso.&nbsp; Y no se trataba tan sólo de la patética imagen que daba siendo penetrado a cuatro patas sobre un escritorio sino además el modo sumiso en que se comportaba para con Evelyn; ella era, virtualmente, la jefa de la fábrica ahora, aun cuando formalmente fuese sólo la secretaria.&nbsp; Luciano se bajó del escritorio y se acomodó la ropa; me miró de soslayo, como avergonzado, y se marchó de la oficina.&nbsp; Yo no cabía en mi incredulidad: Evelyn, literalmente, lo había echado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Está hecho un vicioso – dijo ella sonriendo una vez que él se retiró -; cada vez quiere más, jiji”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No comenté nada; sólo quedé a la espera de que ella me transmitiera el motivo por el cual había requerido mi presencia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Sole querida – dijo, al cabo de una pausa -; he vuelto a decidir algunos cambios en la distribución del trabajo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me vi venir lo peor.&nbsp; O, al menos, lo que yo imaginaba que podía ser lo peor: más sobrecarga para mi escritorio.&nbsp; Me equivoqué:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“He encontrado más errores en tus cuentas, Sole… y entiendo que eso puede ser producto de que estás muy sobrecargada; quizás haya sido excesivo el número de cuentas que te pasé: son cosas que voy viendo poco a poco con el correr de los días porque te darás cuenta que soy nueva en esto y aún se me escapan unos cuantos detalles.&nbsp; He decidido transferir algunos de tus clientes a Milagros: y no es un número menor; son unos doscientos cincuenta”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me tomó tan de sorpresa que no pude evitar que una desconfianza repentina me invadiera.&nbsp; ¿A qué venía tanta amabilidad?&nbsp; ¿Le habría Luis puesto al tanto de mi intención de renunciar para pasar luego al servicio de él?&nbsp; De hecho, desde que Luciano se había retirado de la oficina, había vuelto a llamarme en cada oportunidad “Sole”, sin utilizar el odioso apodo que ella misma me había puesto</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Pero hay algo más – continuó -.&nbsp; Esta mañana tuve que despedir a alguien de planta: el encargado de codificar los motores y también de hacer buena parte del embalado de las cortinas”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo no entendía por qué me contaba eso, pero fingí estar interesada en el tema por mera cortesía:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Pasó algo?” – pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Habló cosas de más – me explicó Evelyn -, sobre mí, sobre Luciano, en fin: en la planta todo circula muy rápidamente y hay que cortar la cabeza de la serpiente rápido antes de que se extienda.&nbsp; Si los demás ven que él ha sido despedido, sabrán bien que deben mantenerse callados”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Claro; todo me cerraba: difícil era pensar que en la planta no fueran a notar que Luciano ya casi no estaba ahí y que pasaba mucho tiempo en la oficina de Evelyn, sobre todo considerando que a él se lo veía embobado y no daba la impresión, en tal estado, de ser muy capaz de disimular.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Entiendo, señorita Evelyn – dije -, pero… ¿tiene eso algo que ver conmigo?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Así es, querida Sole. &nbsp;Quiero que pases a encargarte del codificado de los motores y de supervisar todo lo que tenga que ver con el embalado”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tal como imaginaba, la muy perra se venía reservando un nuevo baldazo de agua helada para arrojarme encima.&nbsp; Lo que me estaba diciendo era una locura a todas luces.&nbsp; Su amabilidad había sido sólo una más de sus trampas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Pero, Evelyn…” – comencé a protestar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Señorita Evelyn”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“S… sí, p… perdón, señorita Evelyn.&nbsp; Yo… no tengo idea de ese trabajo…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“No es complicado y, de hecho, es bastante más simple que lo que hacés en el escritorio y los errores no son tan graves.&nbsp; El que despedimos hoy era poco menos que un analfabeto, Sole.&nbsp; ¿Cómo, entonces, no vas a poder hacer su trabajo vos siendo una chica capacitada e inteligente? – había un deje de ironía en sus palabras -.&nbsp; Lo vas a aprender muy rápido; yo algo te voy a explicar”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo seguía turbada, conmocionada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Pero… ese trabajo… lo tengo que hacer en planta, ¿no?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Exacto”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La angustia se apoderó de mí; bajé la vista y me miré de los pies a la cintura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Vestida así?”<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/31/15430671/15430671_050_ac93.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Jajaja… cierto es que los vas a distraer un poco, pero por otra parte puede ser que estando vos allí trabajen con más ganas e incluso tengan más presentismo: lo normal es que falten al trabajo apenas estornudan…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo estaba atónita; no conseguía salir de mi asombro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Pero…¿y mi trabajo de oficina?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Lo seguirás haciendo, al menos durante la mañana y algún rato de la tarde, pero la idea mía es que a partir de las quince te cruces a la planta para encargarte de esas tareas; no te va a requerir más de dos horas por día y, ahora que estás más aliviada en escritorio, podrás dedicarte sin problemas”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Quedé sin palabras: estaba claro que oponerse no tenía sentido.&nbsp; Fijé la vista en el consolador que aún permanecía sobre el escritorio.&nbsp; Ella se dio cuenta y lo tomó.&nbsp; Avergonzada, miré para otro lado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Extrañás esto? – preguntó, sonriente y, a la vez burlona &#8211;&nbsp; Mmm, no te estarás volviendo viciosa como Luciano, ¿o sí?&nbsp; Mirá que no me cuesta nada decirle a Ro que venga: es levantar el tubo nomás”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Todo mi cuerpo comenzó a temblar y di un paso atrás.&nbsp; Negué con la cabeza; ella amplió aún más su sonrisa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Vamos a la planta, nadita – dijo, como si súbitamente recordara el apodo que me había puesto -.&nbsp; Te voy a explicar en qué consiste tu trabajo allí”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Hecha un tembleque, seguí a Evelyn a través del pasillo hasta llegar a la planta.&nbsp; Una vez más la jauría de lobos famélicos clavó los ojos sobre mí; pude comprobar que Luciano no estaba en el lugar: ¿se estaría masturbando en el baño luego de haber sido penetrado por el consolador?&nbsp; De todos modos, el pensar en él me trajo a la memoria cómo se había puesto al verme a mí en planta; ése era un antecedente de peso que yo bien podía utilizar a mi favor: me acerqué a Evelyn para hablarle al oído.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“La última vez que me presenté aquí – dije -, Luciano se puso como loco.&nbsp; No sé si será buena idea que…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“A Luchi lo controlo yo; ya te lo dije” – replicó ella girándose ligeramente hacia mí para guiñarme un ojo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Haciéndome seña de que la siguiese, avanzó hasta una mesa que se hallaba en el centro del gran recinto.&nbsp; No se trataba de una mesa de altura normal sino más bien baja, apenas medio metro por encima del piso: algo así como una mesa ratona pero alargada.&nbsp; Evelyn solicitó a uno de los operarios que colocara uno de los motores sobre la misma y éste así lo hizo.&nbsp; En derredor, el resto no paraban de mirarme y ello me ponía muy nerviosa: ¿acaso no iban a regresar nunca a sus tareas normales?&nbsp; ¿Por qué Evelyn no les decía algo al respecto ya que tanta posición parecía haber alcanzado dentro de la fábrica?&nbsp; Y, por otra parte, ¿tendría que soportar esas miradas todos los días de allí en más?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ella se inclinó hacia la mesa y, tomando un destornillador, quitó los tornillos de una tapita metálica en la parte superior del motor para, a continuación, explicarme en dónde debía ir el código y de qué manera debía yo realizar la codificación.&nbsp; Durante el momento en que estuvo inclinada, noté que algunas de las molestas miradas me dejaron en paz por un rato y se posaron en ella pero lo cierto era que la falda de Evelyn, más larga que la mía, no llegaba nunca a mostrar lo esencial por mucho que ella se insinuara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Entendiste? – me preguntó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Asentí con la cabeza; tal como ella había dicho, no parecía difícil en sí: lo incómodo era, desde luego, el tener que inclinarse hacia una mesa tan baja a la vista de todos aquellos sujetos ávidos de ver partes íntimas femeninas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿No… se pueden colocar los motores sobre una mesa más alta?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Hmm, no hay, como verás – respondió ella mientras echaba un vistazo en derredor -, pero, además, los motores son bastante pesados y cuanto más alta la mesa más va a costar subirlos”</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/31/15430671/15430671_086_2f9b.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sonaba a excusa, desde ya, y en el supuesto caso de que tanto quisieran cuidar la espalda del operario que alzase los motores, no parecía haber la misma preocupación por la mía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“A ver, nadita – me conminó Evelyn, volviendo a utilizar el odioso apodo -.&nbsp; Intenta hacerlo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A una seña suya, el mismo operario que había subido el motor hasta la mesa, lo bajó y lo ubicó a un costado de la misma para, seguidamente, colocar otro.&nbsp; Evelyn se puso las manos a la cintura, en clara actitud expectante, pero también de poder: ya no me quedaba más remedio que inclinarme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Apenas me doblé, supe que mi cola entangada había quedado expuesta a los ojos de todos y, por si quedaba alguna duda al respecto, un coro de murmullos me lo terminó de confirmar.&nbsp; Alguien, muy desagradablemente, chifló.&nbsp; Esperé alguna respuesta o recriminación por parte de Evelyn pero no ocurrió.&nbsp; En el momento en que apoyé mi mano derecha sobre el motor, Evelyn estalló súbitamente en un aullido de alegría:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Aaaay, nadita!&nbsp; ¿Qué es eso que tenés en la mano?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al bajar la vista, me quise morir.&nbsp; Mi anillo: el que me había regalado Daniel y que era indicativo de la proximidad de mi boda.&nbsp; Todos los días me lo quitaba apenas entraba a la fábrica pero, entre tanta conmoción reciente, me había olvidado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Hay boda dentro de poco?” – preguntó en tono pícaro, sin importarle en lo más mínimo que los demás escuchasen.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“S… sí – respondí -.&nbsp; En un mes…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Qué bueno!&nbsp; ¡Esa sí que es una gran noticia!&nbsp; Bien, volvamos a lo nuestro; a ver, quitale los tornillos a esa tapa…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Si faltaba algo para hacerme sentir una mierda en ese momento, era un recordatorio de que Daniel existía y que, en poco tiempo más, yo me uniría a él en matrimonio.&nbsp; No sé por qué pero me dio la impresión que la noticia, tan poco disimulada por Evelyn, contribuyó a alimentar aún más el morbo de quienes me devoraban con los ojos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Lo hice bien.&nbsp; Ella se mostró satisfecha.&nbsp; Una vez que me hube incorporado nuevamente, me tomó por la mano conminándome a girar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Chicos, les presentó a Soledad – anunció Evelyn a viva voz -; le pueden decir “nadita”, que es como la conocemos en administración.&nbsp; Desde hoy compartirá algunas horas de trabajo con ustedes así que espero que la traten bien”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“La vamos a tratar bien, señorita Evelyn, no se preocupe, je” – dijo alguien de voz cavernosa y todos rieron detrás, festejando su repugnante broma mientras yo no sabía en dónde meterme de la vergüenza que sentía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Evelyn apoyó la yema del dedo índice sobre uno de sus párpados y ensayó una recriminación que, en realidad, sonó más bien a cómplice mofa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Ojito, eh – dijo, con una expresión seria que todos sabían que era deliberadamente fingida -.&nbsp; ¡Cuidadito, que la chica dentro de muy poquito va a ser señora!”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Risas y aplausos coronaron su comentario.&nbsp; Ella me tomó por la mano y me guió hacia la sección de embalajes para explicarme cómo era el trabajo que yo debía supervisar; de algún modo, me estaba confiriendo allí una cierta posición jerárquica y, sin embargo, yo no podía verlo de ningún modo como una concesión o un privilegio que me daba: más bien era como si me estuviese arrojando en el zoo dentro de la jaula de los orangutanes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Bueno, nadita – dijo, una vez que hubo terminado con su explicación -.&nbsp; Te dejo porque tengo que volver a la oficina”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El terror se apoderó de mí; me puse blanca y eché un vistazo en derredor: la atmósfera del lugar se me antojó de pronto más espesa y lóbrega que nunca.&nbsp; Una repentina claustrofobia me invadió.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“S… señorita Evelyn – balbuceé -. ¿Me… va a dejar acá?&nbsp; ¿Sola?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Sola, no, están todos ellos – repuso en tono burlón mientras trazaba un semicírculo con su dedo índice -. Ja, no te preocupes, linda: lo que quiero es que te vayas familiarizando con la nueva tarea que TE ASIGNÉ – remarcó bien esas dos palabras -, así que me gustaría que te quedes aquí hasta la hora de salida.&nbsp; Después de todo – se encogió de hombros, sonriente -, es lo que vas a tener que hacer todos los días”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una vez más ella ganaba la partida; era como si se complaciera sádicamente en seguirme humillando, como si no le alcanzase aun con todo lo que me había hecho.&nbsp; Nunca sentí más ganas de renunciar pero no podía hacerlo sin saber qué determinación iba a tomar Luis con respecto a mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando Evelyn se marchó, resonando sus tacos por toda la planta, me sentí terriblemente desvalida, indefensa.&nbsp; Eran increíbles las paradojas que generaba en mí la fábrica: el día anterior había tenido que acudir buscando ayuda a Luis, ahora me lamentaba de que Evelyn ya no estuviera allí conmigo.&nbsp; Era como si con cada nueva pesadilla que me tocaba vivir, más y más sintiera el deseo de regresar a la pesadilla anterior: la fábrica era un gigantesco monstruo que me engullía y de cuyas fauces ya no era posible salir; creaba tanto perversiones como necesidades.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Allí estaba yo, a la vista de todos; sé que era mi imaginación, pero hubiese podido jurar que en sus rostros veía fauces babeantes… Traté de desviar la vista y pensar lo menos posible.&nbsp; Éramos yo y mi trabajo; punto: debía mentalizarme en que alrededor no había nadie.&nbsp; Al dirigirme hacia la mesa comprobé que un operario muy joven ya había colocado sobre ella un nuevo motor y, automáticamente, daba dos pasos hacia atrás con la más que obvia intención de ubicarse a mi retaguardia.&nbsp; Más aún: de pronto me percaté de que, contrariamente al panorama que yo había visto al entrar con Evelyn, ahora resultaba que, de pronto, todos los operarios de la fábrica tenían que hacer sospechosamente sus actividades a mis espaldas.&nbsp; Sentí repulsión.&nbsp; Conté hasta diez. &nbsp;Y me incliné.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los murmullos y chiflidos arreciaron nuevamente, como era de esperar, y más aún que antes al no estar ya Evelyn cohibiéndoles con su presencia.&nbsp; Codifiqué un par de motores y, mientras lo hacía, fue como si toda la planta hubiese suspendido sus actividades: no había ruido de máquinas ni de cintas o rondanas; todo lo que se oía eran los incesantes y odiosos murmullos… y los silbidos… y los chiflidos… y algún comentario desubicado que, de tanto en tanto, era dicho a viva voz no sólo para que yo lo oyese sino también para que fuera festejado por el resto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Eso que tenés atrás, si querés, te lo codifico yo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Me parece que vamos a tener que traer una mesa todavía más baja, jaja”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Por si te interesa, yo tengo un destornillador más grande que ése”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿De qué color es esa tanguita?&nbsp; Está tan metida adentro que no llego a verla, jeje”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cada una de esas guarradas era seguida y celebrada por un coro de risas que comenzaron bajas pero terminaron en estruendo a medida que los comentarios siguieron sucediéndose.&nbsp; Aun cuando estuviera lejos de ser fácil, busqué ignorarlos y concentrarme en lo mío.&nbsp; Estaba, precisamente, a punto de quitar uno de los tornillos cuando sentí claramente una mano apoyarse sobre una de mis nalgas.&nbsp; Me giré hecha una furia y, aun cuando fui rápida, ya no había nadie detrás de mí o, mejor dicho, estaban todos allí pero ninguno lo suficientemente cerca como para ameritar ser el culpable.&nbsp; Los miré uno a uno; todos reían: algunos se cubrían el rostro y otros fingían, disimuladamente, mirar para otro lado.&nbsp; Eran como un curso de estudiantes en el cual todos eran cómplices de una diablura y se cubrían entre sí a través del silencio.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/31/15430671/15430671_106_1d0c.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estuve a un solo paso de mandarlos a todos a la mierda pero me contuve: tal como Evelyn me había dicho, yo iba a trabajar allí todos los días.&nbsp; Tomé aire, crispé los puños y tragué mi rabia; me giré para volver a mi trabajo.&nbsp; Como era de esperar los comentarios, silbidos y chiflidos volvieron a poblar el lugar apenas les di la espalda; yo retomé lo mío y, una vez más, busqué hacer oídos sordos.&nbsp; En eso, otra vez sentí cómo una mano se apoyaba sobre mi cola pero no sólo eso sino que además entraba con sus sucios dedos en mi zanja y la recorría completa de arriba abajo.&nbsp; Apreté los dientes y me giré pero otra vez &nbsp;me encontré con la misma escena: todos estaban allí, los más cercanos a unos dos metros y medio pero ninguno lo suficientemente cerca como para quedar en evidencia.&nbsp; Risitas, miradas cómplices, actitud distraída… No pude más: roja por el odio, eché a andar en dirección a las oficinas…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entré intempestivamente en la oficina de Evelyn; estaba tan fuera de mí que olvidé golpear y me di cuenta al instante de mi descuido.&nbsp; Quedé allí, en el vano de la puerta, petrificada y como avergonzada, sin saber si debía terminar de entrar o bien recular y volver a llamar.&nbsp; El rostro de Evelyn, sin embargo, parecía mostrar más sorpresa que enfado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Nadita! – exclamó, abriendo grandes los ojos; comprobé que frente a ella se hallaba sentada Rocío, cruzada de brazos y, desde luego, sin hacer nada salvo charlar con su amiga, lo cual debía ser justamente lo que estaban haciendo antes de que yo irrumpiera tan abruptamente -.&nbsp;&nbsp; ¿Qué te pasa?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Miré a Rocío; me dio pudor hablar en su presencia.&nbsp; Evelyn adivinó de inmediato mi pensamiento:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Podés hablar delante de Rocío – dijo -; es de absoluta confianza”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo no sabía hasta qué punto podía ser de confianza alguien que, por lo que recordaba, se lo pasaba cuchicheando con Evelyn en administración cuando ambas trabajaban juntas allí.&nbsp; De cualquier modo, una cosa era cierta: esa rubiecita que estaba sentada allí había visto cómo yo era azotada y luego se había divertido como adolescente descontrolada penetrándome con un consolador.&nbsp; Después de todo eso, casi era ridículo de mi parte sentirme avergonzada por lo que debía decir delante de ella.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“En… la planta – tartamudeé -; me… to… tocaron el c… culo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Roció se llevó una mano al rostro para cubrir una risita.&nbsp; Evelyn, por su parte, abrió los brazos en jarras y pareció mostrar aun mayor sorpresa que antes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Y reaccionaste del mismo modo cuando te lo tocó Hugo?&nbsp; ¿O Luciano?&nbsp; No recuerdo haberte visto salir corriendo de las oficinas…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me descolocó por completo; hasta di un paso atrás.&nbsp; Evelyn siguió hablando:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Tal como siempre supuse, sos la clase de zorrita que no tiene problema en dejarse manosear por tipos de dinero pero se hacen las monjitas ofendidas cuando les pone la mano encima un operario que cobra un sueldo de miseria.&nbsp; ¡Son obreros, nadita!&nbsp; ¡O-bre-ros! ¿Entendés?&nbsp; ¿Qué esperás?&nbsp; ¿Qué te traten como a una lady?&nbsp; Tenés que comprenderlos; trabajan horas y horas en esa planta para después volver a su casa y tal vez encontrarse con un adefesio gordo y fofo&nbsp; al que tienen como esposa y junto a quien tienen que dormir esa noche.&nbsp; De pronto les caés en la fábrica, con esa faldita tan cortita y mostrando ese culito que, por cierto, es bastante apetecible y no me olvido que me ganaste un duelo, jaja… Aunque perdiste el otro, je… Pero es lógico, nadita, que tengan ganas de mirarte, de tocarte y… bueno, en fin, jiji…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Su respuesta era lo suficientemente contundente.&nbsp; ¿Qué podía yo decir?&nbsp; Sólo sentía odio y quería renunciar cuanto antes pero, de momento, sólo me quedaba agachar la cabeza y… seguir inclinándome en la planta a codificar motores.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿No estás de acuerdo, nadita?” – me preguntaba Evelyn, siempre abriendo enormes los ojos y con los brazos en jarras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Sí – dije con resignación -; lo entiendo perfectamente, señorita Evelyn”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Bien! – celebró ella palmoteando el aire -.&nbsp; ¡Qué bueno saber eso!&nbsp; Sos algo tontita pero a la vez inteligente y, a la larga, logro hacerte entender cómo son las cosas aquí dentro.&nbsp; Ahora… ¡vuelta a la planta!”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Chasqueó los dedos como si yo fuera un perro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Si, señorita Evelyn” – dije, apesadumbrada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Di media vuelta y me marché de allí para desandar nuevamente el pasillo en dirección a la planta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Demás está decir que tuve que acostumbrarme a lo denigrante, tanto en lo que restaba de ese día como en los sucesivos.&nbsp; Los manoseos, obviamente, se siguieron repitiendo y cuando llegaba la hora de ir a la planta, yo ya sabía lo que me esperaba.&nbsp; A Luciano se lo veía muy poco y, de todas formas, su presencia no ayudaba en nada a cohibir al resto; se lo veía desentendido, como en otro mundo y yo bien sabía que tenía su cabeza puesta en ese consolador con el cual, día a día, Evelyn lo hacía gozar.&nbsp; Ni siquiera fue capaz de recriminarme nada por mi presencia allí; lo más posible era que ya hubiera sido puesto en vereda de antemano por ella.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; ¡Y pensar que yo había sido tan ingenua de creerle cuando me dijo que había logrado imponerse a Evelyn en lo referente a mi posible despido!&nbsp; Después de haberlo visto a cuatro patas sobre el escritorio de ella, me quedaba más que claro que Luciano no le podía imponer absolutamente nada; estaba totalmente perdido y bajo su control.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La noticia de mi boda corrió, obviamente, rápido y ya no tenía sentido seguir ocultando el anillo; debo decir que en realidad si hasta el momento &nbsp;lo había hecho no era por vergüenza sino por negación y por esa distancia cada vez mayor que sentía crecer entre Daniel y yo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Nos veíamos muy poco y cuando lo hacíamos la comunicación era fría, insípida; él se esforzaba por hacerla más fluida pero era yo la que le rehuía.&nbsp; Los fines de semana, incluso, prefería salir a caminar sola: de hecho, lo necesitaba ante la marea de cosas que me venían ocurriendo y la tormenta que tenía en la cabeza.&nbsp; Cuando eso ocurría, me vestía lo más recatada que fuera posible, casi como queriendo construir mi propia antítesis de lo que ocurría en la fábrica: usaba pantalones bien amplios, que no resaltasen las formas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un sábado, cuando pasaba por la puerta de un gimnasio, vi salir a alguien cuyo rostro me resultó familiar.&nbsp; Tardé un rato en darme cuenta que se trataba de la esposa de Luciano pero, claro, costaba reconocerla al verla fuera de contexto: era la primera vez que la veía fuera de la fábrica, con ropa deportiva y calzas ajustadas al cuerpo.&nbsp; Ella me miró muy fugazmente pero creo que tampoco me reconoció.&nbsp; De inmediato reflotó en mi cabeza aquel plan que alguna vez había urdido acerca de contarle a ella todo lo referente a Luciano y así llevar a cabo mi venganza ante el comportamiento horrible y desleal que él había tenido hacia mí.&nbsp; La seguí un par de cuadras; al parecer, no había ido en auto por lo cual no debía vivir lejos de allí.&nbsp; En un momento aceleré el paso y me ubiqué a la par; se giró hacia mí.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/31/15430671/15430671_123_ffa2.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Te conozco, ¿no? – me preguntó, con el ceño fruncido -; pero no logro darme cuenta de dónde”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“De la fábrica” – respondí con una sonrisa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Claro! – se golpeó la frente -.&nbsp; Ya está: sos una de las chicas de administración; una que entró hace bastante poco, creo”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Así es; mi nombre es Soledad”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“El mío es Carolina.&nbsp; ¿Me estabas siguiendo?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Hmm, bueno, sí – admití con vergüenza -.&nbsp; Es que… quería hablar con vos”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Conmigo?” – preguntó sorprendida apoyándose la mano en el pecho.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“S… sí, es sobre… Luciano”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Ah” – la cara se le trastocó totalmente; ya no lucía afable y jovial sino algo sombría y, hasta me atrevería a decir, aburrida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Carolina: yo… tengo algo que contarte y no sé cómo hacerlo.&nbsp; Es que… Luciano…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Ya lo sé todo” – me cortó, con un encogimiento de hombros.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La miré azorada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Q… qué?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Ya no estamos juntos – dijo, para aumentar mi sorpresa -; no es fácil encontrar a tu esposo a cuatro patas sobre un escritorio mientras una colorada cualunque le mete un consolador por detrás”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fue como caer a tierra. &nbsp;Yo ni siquiera le había llegado a hablar de lo ocurrido entre Luciano y yo… y ahora me parecía que ya no tenía sentido hacerlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Sí… imagino” – dije, en tono de lamentación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Yo no.&nbsp; O sea: sí, me duele… y sobre todo por mi hijo, pero… no tiene sentido tener una venda sobre los ojos creyendo que tu esposo es una cosa cuando es otra.&nbsp; Y además, si te soy sincera, ya hace rato que se venían acumulando sospechas y rumores.&nbsp; Lo que quiero decir es que de algún modo ya me venía preparando psicológicamente para esto”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Entiendo… ¿Y él ahora…?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Está con ella.&nbsp; Son pareja.&nbsp; Pareja muy particular, hay que decir, porque pareciera ser ella el macho y él la hembrita, pero bueno, será que ésa era su naturaleza oculta”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fue como si de pronto me cayeran todas las fichas juntas.&nbsp; Me mordí la lengua para no decirle que su ex esposo me había penetrado analmente y, por otra parte, ya no tenía sentido.&nbsp; Ella estaba al tanto de lo de Evelyn y no había por qué echar más leña al fuego, sobre todo cuando ya no había fuego; se la veía, en apariencia, bastante bien y hasta superada.&nbsp; Y en cuanto a Luciano, ya ni siquiera podía yo perjudicarlo ni aun contando lo que contase.&nbsp; Me despedí de ella amablemente e incluso me correspondió con un beso en la mejilla; me pareció una persona sumamente agradable y me produjo un cierto remordimiento el haber sido parte de las infidelidades de su ex marido.&nbsp; Me quedé preguntándome cómo era posible que Luciano hubiera desperdiciado una relación así y habiendo, incluso, un hijo de por medio entre ambos, pero, en fin, es algo bastante común en los hombres el buscar cosas novedosas o excéntricas sin valorar a la mujer que tienen a su lado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fue al lunes inmediatamente siguiente cuando, estando en la fábrica, me dirigí poco antes del mediodía hacia la oficina de Luis.&nbsp; Su demora en hacerme saber su decisión acerca de la propuesta que yo le había hecho comenzaba a exasperarme y la ansiedad me estaba matando.&nbsp;&nbsp; Yo no podía soportar seguir trabajando en esas condiciones y bajo las órdenes de Evelyn.&nbsp; Esperaba todos los días un llamado de él pero nunca llegaba, así que me dirigí por cuenta propia para preguntarle al respecto.&nbsp; Grande fue mi sorpresa cuando, al golpear con los nudillos, me invitó a pasar una voz que no era la suya y ni siquiera era de hombre sino de mujer: una voz insinuante y sensual en extremo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Abrí la puerta ganada por la curiosidad y me encontré con que Luis no estaba allí.&nbsp; A su escritorio había sentada una rubia despampanante a la que me pareció conocer pero sin estar segura de dónde: un deja vu muy semejante al que había tenido al cruzarme en la calle con la esposa de Luciano.&nbsp; Su belleza era admirable hasta a los ojos de una mujer y cuando digo que estaba sentada al escritorio debería corregirme y decir que estaba sentada en realidad sobre él, con sus largas y formidables piernas pendiendo hacia un costado.&nbsp; Me quedé mirándola sin saber qué decir y ella pareció darse cuenta rápidamente de mi desorientación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“Soy Tatiana, la novia de Luis – se presentó -; él va a venir de un momento a otro.&nbsp; No tengo mucha idea pero, hmm, ¿hay algo en que pueda ayudarte?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Recién entonces la reconocí.&nbsp; Era la mujer que él me había mostrado en el monitor y de la cual yo había pensado que no era nadie en particular; resultaba ser que no sólo lo era sino que además era… su nueva novia: debía tener como treinta años menos que él.&nbsp; Un súbito respingo se apoderó de mí y me recorrió la espalda al recordar que Luis me había preguntado si me revolcaría con ella en caso de que él me lo pidiera.&nbsp; ¡Qué cerdo!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“N… no, está bien – tartamudeé -; no hay problema, ha sido… un… g… gusto co…nocerla”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo ya había empezado a recular con la intención de marcharme, pero ella me detuvo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Cómo es tu nombre?&nbsp; Es para decirle quién lo anduvo buscando”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“S… Soledad, ése es mi nombre”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Su cara pareció llenarse de una repentina alegría al tiempo que juntaba las manos por encima de su pecho.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Soledad?&nbsp; ¿Vos sos Soledad?&nbsp; Él me habló mucho de vos”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¿Ah, sí?&nbsp; B… bueno, espero que bien, je”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">“¡Muy bien! – exclamó con tono grandilocuente -.&nbsp; ¿Es verdad que te gusta toquetearte con chicas?”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tierra, trágame, pensé para mis adentros…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent;">Para contactar con la autora:</span></div>
<p><a href="http://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M"><br />
<span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"></b></a><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; font-weight: bold;">)</span><b style="background-color: transparent;"></b></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/31/15430671/15430671_127_5da7.jpg" width="567" height="851"></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-12-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (11)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-11-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-11-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Mar 2023 14:03:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-11-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Quedé helada y muda; un gritito de horror se ahogó en mi garganta sin llegar a salir. “Jaja – rió Evelyn -.&#160; Vamos, Ro, no te hagas la tonta.&#160; Bien sabés lo que es eso…” Rocío giraba en su mano el objeto de forma de falo como buscando apreciarlo desde todos los ángulos; lo miraba con expresión intrigada y rostro ceñudo. “Te juro que no sé lo que es” – dijo sacudiendo su rubia cabellera. “Jaja, qué boluda que sos… Digamos que es un juguetito con el cual entretengo a Luchi” “¿Luchi?&#160; ¿El hijo de Di Leo?” – preguntó Rocío [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quedé helada y muda; un gritito de horror se ahogó en mi garganta sin llegar a salir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja – rió Evelyn -.&nbsp; Vamos, Ro, no te hagas la tonta.&nbsp; Bien sabés lo que es eso…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocío giraba en su mano el objeto de forma de falo como buscando apreciarlo desde todos los ángulos; lo miraba con expresión intrigada y rostro ceñudo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te juro que no sé lo que es” – dijo sacudiendo su rubia cabellera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja, qué boluda que sos… Digamos que es un juguetito con el cual entretengo a Luchi”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Luchi?&nbsp; ¿El hijo de Di Leo?” – preguntó Rocío abriendo grandes los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cuántos Luchi conocés, tarada?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocío quedó en silencio; seguía inspeccionando el objeto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y… qué le hacés con esto?&nbsp; ¿Por qué tiene forma de pija?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Porque es un consolador, pedazo de pelotuda!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La expresión de asombro en el rostro de Rocío aumentó.&nbsp; Pareció como si sintiera una súbita repulsión y hasta estuvo a punto de dejar caer el objeto sobre el escritorio, pero lo mantuvo entre sus dedos a pesar de ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Un consolador? – preguntaba, con los ojos saliéndosele de las órbitas -.&nbsp; ¿Y… se lo metés en el culo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja, sí tonta… Es un hombre, ¿dónde sino?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y… ¿a él le gusta?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/96/68275824/68275824_011_d213.jpg" width="423" height="636">“Le en-can –ta – remarcó Evelyn -.&nbsp; Yo hice que le gustara, jiji… aunque eso es algo que en la mayoría de los hombres está latente.&nbsp; Mueren por tener una pija enterrada en el culo.&nbsp; Alguna vez leí en internet que durante los primeros meses del embarazo el sexo no se define y hasta entonces todos los nonatos son básicamente mujeres.&nbsp; El sexo masculino se define más tarde… y a mí me parece que algo de nenita siempre les queda, jeje”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Vos decís?” – preguntó Rocío, volviendo su atención hacia el objeto que tenía en mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es así”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La rubia se mantuvo en silencio.&nbsp; De pronto su rostro pareció iluminarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y no le podemos meter esto en el culo?” – preguntó de sopetón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿A quién?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A ella” – señaló hacia mí; el peor de mis temores comenzaba a confirmarse.&nbsp; Otra vez el helor recorriéndome la espalda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja… ¿A Sole? ¿A nadita? – carcajeó Evelyn -.&nbsp; ¡Nena!&nbsp; Al final sos más perversa que yo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿No estaría bueno?” – preguntaba Rocío, quien no reía en absoluto sino que parecía hacerse cargo de su plan con absoluta seriedad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se produjo un silencio de algunos instantes durante los cuales yo no sabía cómo contener ni mi ansiedad ni mis nervios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La verdad que es… una excelente idea – dijo finalmente Evelyn, con la cadencia propia de quien está pensando -.&nbsp; Brillante idea, Ro.&nbsp; No me arrepiento en absoluto de haberte pasado el control de las cuentas más fuertes que tenía nadita…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las palabras eran tanto o más lacerantes que los actos o los sádicos planes de ambas.&nbsp; Supe que mi suerte estaba definitivamente sellada desde el momento en que a Evelyn le había gustado la idea de su amiga.&nbsp; No tenía más remedio que entregarme a lo que vendría.&nbsp; Apoyando las palmas de sus manos sobre mis nalgas, Evelyn tiró de ellas hacia afuera de tal modo de separarlas y dejar al descubierto mi orificio anal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya está la puerta abierta; que pase el invitado…” – dijo Evelyn en un tono de sorna que sonaba casi diabólico.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentí de inmediato cómo la punta del objeto se apoyaba sobre mi orificio y, acto seguido, ingresó sin piedad dentro de mí.&nbsp; Rocío era totalmente inexperta: se movía como una adolescente descubriendo el placer por las cosas nuevas, pero no tenía ni la experiencia ni la más mínima idea acerca de cómo hacer esas cosas.&nbsp; No jugueteó en absoluto ni mucho menos lubricó; no se dedicó a ir dilatando los plexos poco a poco: simplemente entró, como una chiquilla torpe y ansiosa…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi grito de dolor hendió el aire; crispé los puños y pataleé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja – rió Evelyn -.&nbsp; ¡Ro, sos una bestia!&nbsp; ¿Cómo le vas a entrar así?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su amiga, sin embargo, no parecía oírla o bien estaba tan fascinada por el nuevo juguete que seguía adelante sin ningún miramiento.&nbsp; Lo hizo girar dentro de mí y el dolor fue tan grande que mi cuerpo se retorció por completo; creo que eso la debió haber excitado ya que insistió particularmente en ese movimiento y lo repitió una y otra vez, primero en el sentido de las agujas del reloj, luego en contrario.&nbsp; No sé durante cuánto tiempo estuvo haciéndome eso y, aun cuando Evelyn la regañó varias veces, no se detuvo; los retos de Evelyn, de todos modos, daban más impresión de burlarse de mí que de buscar realmente detener a su amiga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo lo estás pasando, nadita? – preguntó súbitamente Rocío alzando el tono de su voz; la desconocía por completo -.&nbsp; ¿Bien?&nbsp; Así me gusta.&nbsp; Te voy a dejar de tal forma que no te vas a poder sentar a tu escritorio por varias semanas, jiji… Abrile más el culo Eve, que a esta zorra le voy a meter la caquita para adentro”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eve no repuso absolutamente nada.&nbsp; ¿Qué esperaba yo después de todo?&nbsp; Por el contrario, soltando una risita, abrió más aún mis plexos haciendo que el consolador entrase por completo y, por supuesto, un nuevo alarido brotara de mi garganta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando todo hubo terminado, yo casi no podía dar un paso.&nbsp; Había sido azotada y luego penetrada; el dolor era tanto que no me permitía casi caminar erguida y mis rodillas se doblaban todo el tiempo.&nbsp; A duras penas conseguí llegar hasta la puerta y salir de allí una vez que Evelyn nos ordenó, tanto a Rocío como a mí, que volviéramos al trabajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez en el pasillo, la rubia ni siquiera me dedicó una mirada: simplemente echó a andar en dirección hacia la zona de escritorios.&nbsp; Yo permanecí en el lugar apoyada contra una de las paredes.&nbsp; El dolor era realmente terrible.&nbsp; Miré hacia la puerta de la oficina de Hugo.&nbsp; ¿Qué debía hacer?&nbsp; Luciano me había manifestado, en algún momento, que ni él ni su padre eran afectos a los castigos corporales y, de hecho, en ello había radicado el conflicto con Luis luego de que yo fuera azotada.&nbsp; Caminando como pude me acerqué hasta la puerta y apoyé la mano sobre el pomo; planeaba, incluso, entrar sin golpear a los efectos de que Hugo fuera puesto rápidamente al corriente de lo ocurrido.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; No soportaba el dolor en mis nalgas.&nbsp; De pronto recordé el ungüento y pensé en lo bien que me vendría en ese momento; e inevitablemente, ello me llevó a pensar también en Luciano.&nbsp; ¿No sería mejor acudir a él antes que a Hugo?&nbsp; Lo que me detenía era el choque de sensaciones y sentimientos que se libraba en mi interior pues, de ser cierto lo dicho por Evelyn, Luciano había abogado por mi despido. <img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/96/68275824/68275824_020_3c36.jpg" width="425" height="640"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cabeza estaba hecha un matete; no sabía qué hacer: por lo pronto, lo único que sabía era que necesitaba hablar con Luciano ya fuera para ponerle al tanto de lo ocurrido en la oficina de Evelyn o para, simplemente, mandarlo a la mierda como hijo de puta que era.&nbsp; Solté el pomo de la puerta y miré hacia el final del pasillo en dirección a la planta.&nbsp; ¿Estaría Luciano allí?&nbsp; Me detenía el hecho de que yo jamás había estado en la planta y no sabía realmente cómo podría caer el hecho de ir allí por cuenta propia y sin orden alguna ni autorización.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me encaminé hacia el final del pasillo, en dirección contraria a la que había tomado Rocío.&nbsp; Caminaba de un modo casi quebradizo como si mis piernas fueran a ceder de un momento a otro y sabiendo que mi culo debía estar rojo como un tomate.&nbsp; Al llegar al límite, abrí la puerta y, súbitamente, me hallé en un mundo nuevo: era como haber cruzado a través del ropero hacia Narnia pero infinitamente más perverso…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Equipos, máquinas, cintas de embalar, cintas transportadoras: ¿qué otra cosa esperaba encontrar?&nbsp; Claro, obreros, por supuesto, y los había por donde mirase.&nbsp; No puedo describir la expresión generalizada en sus rostros al verme allí, luciendo una falda tan corta.&nbsp; No sólo me devoraban sino que además me penetraban con ojos lascivos y llenos de lujuria.&nbsp; Fue entonces cuando tuve la horrible sensación de haber dado un paso equivocado al haber ido a la planta: aquel lugar no era, por cierto, un sitio en el cual fuera grato estar.&nbsp; Estaba a punto de girarme y alejarme rápidamente de allí aun a costa de que mi defectuosa marcha les brindase a la vista el espectáculo de mis cachas.&nbsp; Y en eso se me apareció Luciano…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salió de entre los operarios como si hubiera sido uno más de ellos y, de hecho, yo no había notado su presencia en el lugar.&nbsp; Su semblante lucía desencajado por el asombro; se acercó para hablarme en voz baja:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Soledad! – me susurró entre dientes -.&nbsp; ¿Qué… estás haciendo acá?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo seguía aterrada mirando en derredor hacia todos aquellos tipos que, habiendo suspendido momentáneamente sus labores, me miraban tal como lo haría una jauría de lobos famélicos.&nbsp; Resultaba loco y paradójico que, ante tal panorama, necesitase yo de la ayuda de Luciano, quien había tenido hacia mí un comportamiento horrendo y miserable.&nbsp; Lo miré…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Necesito el ungüento” – le dije.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luciano miró nervioso en derredor y, rápidamente, me tomó por un brazo para acompañarme fuera de la planta.&nbsp; Yo caminaba mal y no tengo la menor duda de que, apenas me giré, mis nalgas quedaron a la vista de todos.&nbsp; Poco después recorríamos el pasillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vamos a la oficina de mi viejo – dijo él -.&nbsp; No está”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ingresamos, en efecto, a la oficina de Hugo Di Leo y pude comprobar que no había nadie, lo cual convertía en inútil mi plan de unos minutos antes.&nbsp; Recién cuando estuvimos adentro, Luciano me soltó el brazo y se encaró conmigo; en la expresión de su rostro se conjugaban su curiosidad por saber acerca de lo ocurrido y su furia por haberme yo presentado en la planta de ese modo.&nbsp; Fue lo primero que me recriminó, de hecho:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Te volviste loca? ¿Cómo se te ocurre caer así en la planta?&nbsp; ¿A qué fuiste?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te estaba buscando” – respondí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No se te ocurra volver a hacerlo.&nbsp; No andes detrás de mí: me puede traer problemas, ¿me entendés?&nbsp; Mi esposa me tiene desconfianza y si nos ve con tanto secreteo, en fin…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oyéndole, pensaba que si su esposa desconfiaba no era sin justa razón; volvió a campanillearme por un segundo en el cerebro aquel plan que yo había tenido de ponerla a ella al tanto de lo que él hacía en la fábrica, pero alejé, de momento, la idea de mi cabeza: no había ido en busca de Luciano para eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué pasó?” – me preguntó.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/96/68275824/68275824_029_81b7.jpg" width="422" height="635"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de todo lo que lo odiaba, algo me hacía subir y bajar el pecho cuando estaba frente a él y, en ese momento, justamente, me di cuenta de cuánto lo había extrañado todos esos días y, por principio transitivo, de cuánto me habían dolido sus engaños y traiciones.&nbsp; Era tal mi estado de conmoción y confusión que no lograba articular una palabra.&nbsp; Impaciente, Luciano giró sobre mi espalda y me levantó la falda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Quién te hizo esto?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ése era mi momento.&nbsp; Recordaba perfectamente cuánto se había molestado al enterarse del exceso de atribuciones que se había tomado Luis al azotarme en las nalgas.&nbsp; El caso de Evelyn era incluso peor ya que ella era allí tan sólo secretaria y no jefa.&nbsp; Contarle a Luciano lo ocurrido podía significar abrir el camino para librarme de ella y volver a poner las cosas más&nbsp; o menos como estaban antes; incluso, y en parte me odiaba por pensarlo, se me cruzaba la idea de recuperar la confianza de Luciano y, recíprocamente, volver a confiar yo en él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Evelyn me golpeó” – dije, fríamente y casi sin deje alguno de emoción en la voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué hizo qué?” – preguntó incrédulo, elevando la voz y arrugando por completo todo su rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me… azotó, del mismo modo en que lo hiciera Luis en su momento”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con gesto de perplejidad, se llevó una mano a la cabeza y se restregó la sien, a la vez que comenzaba a ir y venir nerviosamente por la oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No lo puedo creer.&nbsp; No puedo creerlo – repetía incesantemente -.&nbsp; Esta fábrica parece una gran cañería en la que uno repara en un sitio y al instante comienza a perder por otro.&nbsp; ¿Y por qué lo hizo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dijo que… era un castigo.&nbsp; Además llamó a Rocío y entre ambas me… penetraron por la cola con un consolador”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Me estás jodiendo? – rugió Luciano a grito partido -.&nbsp; No lo puedo creer, insisto. &nbsp;¡Esa mina es una enferma!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por dentro sonreí, pero busqué no exteriorizarlo.&nbsp; No debía demostrar a Luciano que me estaba alegrando de que mi plan de hacer echar a Evelyn pareciera, por el momento, ir sobre ruedas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Vamos ya mismo a hablar con ella! – bramó volviendo a tomarme por el brazo; le aparté la mano con delicadeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Luchi…” – dije.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se giró hacia mí notablemente sorprendido.&nbsp; ¿Debía yo decirle que Evelyn ya me había puesto al tanto de que el plan de él era sacarme de en medio?&nbsp; Me moría, por supuesto, de las ganas de hacerle saber que yo lo sabía, pero debía ser inteligente y morderme la lengua.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿No me vas a aplicar el ungüento?” – le pregunté haciendo una caída de ojos que, claramente, lo dejó turbado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se quedó durante un rato mirándome fijamente; seguía nervioso pero alguno de los tantos colores que había tomado su rostro parecía estar mutando.&nbsp; Echando un vistazo en derredor, buscó con la mirada el pomo de ungüento y, una vez que lo ubicó, fue por él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Date la vuelta” – me dijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me giré y, de inmediato, volví a sentir el roce de las yemas de sus dedos masajeando las redondeces de mis nalgas.&nbsp; ¡Cuánto había extrañado eso!&nbsp; De hecho, había llegado a pensar que no experimentaría esa sensación nunca más.&nbsp; Cerré los ojos y me entregué al momento; de pronto fue como si todos los dolores se alejaran…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que, para mi pesar, hubo terminado con su trabajito sobre mi cola, me tomó ya no por el brazo sino por la mano y prácticamente me arrastró fuera de la oficina y luego en dirección hacia la de Evelyn. &nbsp;Irrumpió intempestivamente y sin llamar; ella estaba allí, al otro lado del escritorio y no pareció turbarse en demasía por lo inesperado de la irrupción: por el contrario, se mantuvo serena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué ocurrió con esta chica?” – preguntó, enardecido, Luciano, mientras levantaba mi mano entrelazada con la suya.&nbsp; Por dentro, yo lo estaba viviendo como un triunfo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn, en tanto, sólo atinó a encogerse de hombros y fruncir la boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Con nadita? – preguntó -.&nbsp; ¿Por…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Por esto “– espetó él al tiempo que me hacía girar por completo para levantar mi falda y enseñar mi cola enrojecida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, eso… &#8211; dijo desdeñosa Evelyn -; recibió un castigo simplemente”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Bien sabés que a mi viejo no le gustan ese tipo de métodos! – replicó él, siempre enérgico -.&nbsp; ¡Puede traernos problemas legales!&nbsp; ¿Qué pasa si hay una denuncia en nuestra contra?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja, justo vos hablando de denuncias, Luchi – rió ella -; sos el menos indicado.&nbsp; ¿O creés acaso que sería provechoso para la empresa que se supiese que le hacés la colita a las empleadas?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo no soy su superior formalmente – objetó él -; no existe figura de acoso en ese caso; sólo fue… común acuerdo.&nbsp; Lo tuyo es muy diferente: es difícil pensar en agresión física por común acuerdo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella levantó las cejas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En eso te doy la razón – dijo ella -; no me caben dudas de que nadita gozó como loca cuando se la dabas por el culo y que seguramente te lo pidió.&nbsp; De hecho, en esos videos tan instructivos que vi se puede apreciar bien que ella está a full mientras le hacés el orto.&nbsp; No parece que lo hiciera obligada…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vergüenza y&nbsp; a la vez odio.&nbsp; Eso era lo que yo sentía.&nbsp; Tenía, sin embargo, que controlar mis ganas de saltarle encima como una fiera y arañar su rostro hasta dejarle marcas de por vida.&nbsp; Luciano estaba allí y se lo notaba alterado; yo simplemente debía obrar con cautela y dejar que las cosas siguieran su curso: un impulso de mi parte podía estropearlo todo.&nbsp; Evelyn ya tenía, a mi entender, un pie fuera de la fábrica…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A propósito de eso – dijo Luciano, siempre dando la impresión de estar muy enfadado -.&nbsp; Me he enterado que, además de golpearla, entre Rocío y vos hicieron algunas otras cosas con ella”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en el rostro de Evelyn.&nbsp; Tomó de encima de su escritorio el consolador con el cual me había penetrado y recién entonces cobré conciencia de que lo tenía allí a la vista y yo ni siquiera me había percatado de ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Le metimos esto, justamente – reconoció Evelyn, con gesto de picardía -, pero, je, a vos no necesito presentártelo, ¿no?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré en ese momento a Luciano y pude ver cómo su rostro se transformaba totalmente; fue como si de pronto hubiera quedado sujeto a un trance hipnótico o algo parecido.&nbsp; Bastó que viera el consolador en manos de Evelyn para que quedara mudo, absorto, como estúpido…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te dieron celos, ¿no?” – se mofó ella mientras movía el objeto en el aire como trazando círculos.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/96/68275824/68275824_041_44af.jpg" width="425" height="639"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía creer que ella fuera capaz de exhibir tanta insolencia.&nbsp; Esperaba una airada y visceral respuesta por parte de Luciano pero, sin embargo, ésta no llegaba.&nbsp; Había empalidecido.&nbsp; ¿Podía ser tanto el poder que ese objeto tenía sobre él?&nbsp; Yo tenía ganas de golpearlo, de traerlo a la realidad, de que despertase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Acercate Luchi…” – le conminó ella, flexionando otra vez su dedo índice como en su momento lo había hecho conmigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con absoluta incredulidad, tuve que ver cómo él caminaba alrededor del escritorio y se ubicaba junto a ella quien, siempre sentada, giró su silla.&nbsp; Evelyn le guiñó un ojo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De rodillas, bebé hermoso” – le dijo ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo seguía esperando ilusamente el momento en que todo aquello terminase, en que él decidiese, de una vez por todas, cruzarle el rostro de una bofetada por su increíble insolencia y disponer todo ante Hugo para que se la despidiera de su puesto. &nbsp;Pero no: nada de eso ocurría.&nbsp; Por el contrario, él se arrodilló tal como ella le había pedido que lo hiciese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn lo miró, encendidos sus ojos e iluminado su rostro, que exhibía una sonrisa que se iba haciendo cada vez más perversa.&nbsp; Acercó el objeto a la boca de Luciano y frunció sus labios, como indicándole que hiciera lo propio para besar la punta del consolador.&nbsp; Ante mi total incredulidad, él lo hizo.&nbsp; Ella rió y sonó como la risa de una bruja; luego empujó con el objeto por entre los labios de Luciano hasta separarlos y se lo introdujo en la boca sin más miramientos mientras él se encargaba de lamerlo y chuparlo.&nbsp; En ese momento recordé que ese mismo objeto había estado en mi culo algún rato antes y que muy probablemente no hubiera sido aseado después de ello, lo cual, de modo inexplicable, me produjo alguna excitación dentro de mi rabia y mi consternación.&nbsp; Evelyn, sin dejar de juguetear y hacer círculos con el consolador dentro de la boca de Luciano, se inclinó hacia él para besarlo en la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De pie – le dijo luego – y date la vuelta, lindo.&nbsp; Abajo el pantalón que quiero ese culito… y estoy segura que tu culito también quiere esto, ¿verdad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Removió una y otra vez alocadamente el objeto en la boca de él tras hacer su pregunta, a la cual Luciano respondió con un asentimiento y alguna interjección ahogada: se lo veía como si fuese un juguete de Evelyn, absolutamente entregado a la voluntad de ella; costaba creer que quien estaba en tan indigna posición era el hijo de Di Leo.&nbsp; Cuando ella le retiró el consolador de la boca, él se puso en pie tal como Evelyn le requería y, tras girarse, desabrochó y bajó su pantalón junto con el slip.&nbsp; Por primera vez vi la cola de Luciano desnuda y me pareció hermosa, deseable, perfecta en su redondez: casi podía entender el perverso deseo de Evelyn de penetrarla con ese demencial objeto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La escena que siguió fue de lo más bizarro y decadente que me tocó ver dentro de la fábrica.&nbsp; Ella le jugueteó un poco con el consolador rozándole una y otra vez la zanja del ano; luego le pidió que separara las nalgas y, despaciosamente y como con experiencia, se lo fue enterrando poco a poco.&nbsp; Yo miraba la expresión del rostro de Luciano y sinceramente no podía creer lo que estaba viendo.&nbsp; No era un hombre; era un adefesio sin voluntad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué sos?” – le preguntaba ella, sonriente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Un… putito” – respondía él entre jadeos y gemidos casi femeninos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmm, sí, un putito, MI putito”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, Evelyn, sí… tu putito”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y ese culito de quién es?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmmmmm… tuyo, Evelyn, mi culito es tuyo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era más de lo que podía soportar.&nbsp; Ver a Luciano entregado de esa forma tan indecorosa era realmente intolerable y, más allá de ello, los celos volvieron a atacarme al ver que ella lo hacía gozar de ese modo.&nbsp; Por otra parte, y para terminar de coronar el cuadro, mi esperanza de que Luciano intercediera para despedir a Evelyn daba definitivamente por tierra: sólo era un puto sumiso en manos de ella…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez más bajé la cabeza y me sentí vencida; no quise seguir mirando, así que di media vuelta y, sigilosamente, abrí la puerta para marcharme de la oficina mientras a mis espaldas sólo se escuchaban los jadeos de él en los que se mezclaban el dolor y el placer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me detuve en el pasillo; no tenía casi fuerzas para caminar: no se trataba ya sólo de la paliza recibida de parte de Evelyn sino del shock provocado por lo que acababa de ver.&nbsp; Eché un vistazo hacia las otras oficinas; ya sabía que Hugo no estaba.&nbsp; ¿Qué sería de Luis?&nbsp; Era, desde ya, un enfermo que gozaba masturbándose viendo a chicas manosearse pero, aun así, él era casi mi única esperanza allí dentro.&nbsp; Evelyn ya no era empleada suya desde luego y no era posible pensar entonces en que la despidiese, pero un nuevo plan comenzó a carburar en mi cerebro.&nbsp; Golpeé con los nudillos en la puerta y apenas un segundo después la voz de Luis me invitaba a pasar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Soledad! – me saludó alegremente Luis -.&nbsp; ¡Qué agradable sorpresa verle por aquí!&nbsp; ¿Algún problema?&nbsp; ¿Falda rota?&nbsp; ¿Tanga perdida?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… nada de eso – dije, tratando de mantenerme lo más calma posible -.&nbsp; Es… es Evelyn el problema”</span><span id="more-7970"></span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/96/68275824/68275824_071_3d74.jpg" width="426" height="641">“¿La colorada ésa? – preguntó Luis, pareciendo sorprendido aunque sin despegar del todo la vista de algo que miraba en su monitor -.&nbsp; ¿Qué le pasa ahora?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Abusa de su poder – respondí enérgicamente -.&nbsp; Se… excede en sus atribuciones”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso fue justamente de lo que me acusaron a mí en su momento – señaló Luis frunciendo la boca -.&nbsp; De todos modos, ya no es mi empleada; está fuera de mi competencia; tendría que hablarlo con…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hugo está enfrascado en lo suyo y no es fácil hablar con él – repuse anticipándome a lo que diría -; ya ni siquiera me llama a la oficina; parece que Evelyn fuera ahora mi jefe y no él…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Insisto, no puedo hacer nada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Luis! – pronuncié su nombre con tanta fuerza que le obligué prácticamente a sacar la vista de su monitor para mirarme a los ojos -.&nbsp; P… perdón, señor Luis… Usted despidió a Evelyn y Hugo la tomó; ella sigue en la fábrica”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No entiendo a qué apunta, Soledad; ya hablé la cuestión con Hugo y estamos en paz: es su empleada ahora y no hay nada que decir”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿No podría usted hacer lo mismo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró, claramente confundido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Lo mismo?&nbsp; No entiendo, Soledad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así como Hugo tomó a una empleada que usted despidió, ¿no podría usted tomar a alguna que fuera despedida por él?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me quedó mirando fijamente aunque de reojo, con la cabeza algo ladeada: el gesto era de aún no entenderme del todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿La despidieron?” – me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, pero…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sospecha que va a ser despedida muy pronto?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tragué saliva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En realidad, señor Luis, me…. estoy planteando el renunciar”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis asintió; empezaba a comprender.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y qué le hace pensar que yo tengo interés en usted como empleada?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bueno, es que… justamente usted despidió a Evelyn y no tomó a nadie para suplantarla.&nbsp; Eso me llama la atención…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Nos hemos repartido un poco el trabajo entre las otras chicas y yo, pero eso no quiere decir que no vaya a tomar a nadie; ya incorporaré a alguien…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y no podría ser yo?” – pregunté a bocajarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis se quedó pensativo, acariciándose el mentón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está claro que quiere escapar de las garras de la colorada” – dijo, finalmente -.&nbsp; Verá, Soledad, en realidad… no quiero problemas con Hugo en este momento”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A él no le importó mucho cuando tomó a Evelyn” – repliqué.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero es que… no había ningún problema con eso.&nbsp; Él estaba tomando a una empleada de quien yo había prescindido: algo así como tomar a la mujer que ha sido abandonada por el esposo.&nbsp; Lo que usted, en cambio, propone es algo así como dejar a su esposo para irse con otro: suena más desleal, ¿no cree?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé la cabeza; él tenía razón: su lógica era impecable y, aun así, si de algo yo estaba segura era de que quería, por todo y por todo, escapar de la influencia de Evelyn.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Además – continuó -; los límites no están tan precisos en esta fábrica.&nbsp; Eso mismo le dije a Hugo cuando me vino a cuestionar por lo ocurrido aquel día con usted.&nbsp; Cuando conviene, son dos empresas; cuando no conviene, es sólo una”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Parece molesto con Hugo”- le espeté; dio un respingo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No! – desdeñó con un exagerado ademán -.&nbsp; Simplemente yo le señalo a él las cosas que, a mi juicio, no le hacen bien a la empresa del mismo modo que él me indica las que no les parecen correctas”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Zurrar a las empleadas por ejemplo?”</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/96/68275824/68275824_079_db98.jpg" width="424" height="638"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis soltó una risotada, &nbsp;obviamente sorprendido por mi inesperado cinismo.&nbsp; Con la vista perdida en algún punto indefinido de la oficina giró su silla alternadamente a un lado y a otro mientras asentía con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Diga la verdad, Soledad, ¿no la excitó?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora era él quien me tomaba por sorpresa.&nbsp; Bajé la cabeza y no contesté nada; de cualquier modo me dio la impresión de que él había planteado la pregunta sin esperar una respuesta.&nbsp; Poco a poco su rostro fue recuperando la seriedad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pensaré en su propuesta, Soledad – dijo, al fin -, pero no le prometo nada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi rostro se iluminó; al menos no me iba con un rotundo “no” de mi incursión a su oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Le… agradezco enormemente, señor Luis” – dije sin poder contener mi alegría y mientras daba media vuelta para retirarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Aguarde un momento, Soledad” – me dijo él en el preciso momento en que comenzaba a caminar hacia la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me giré.&nbsp; Él estaba con la vista en el monitor, tal como cuando yo había entrado algunos minutos antes.&nbsp; Tomando el mismo con ambas manos, lo giró hacia mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué le parece?&nbsp; Séame sincera”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al fijar mis ojos sobre la imagen, descubrí que lo que en ella había era una escultural mujer rubia, alta; la foto la mostraba de cuerpo entero y con un corto pero elegante vestido blanco.&nbsp; ¿Una modelo tal vez?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“M… muy bonita, señor Luis, pero…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Se revolcaría con ella si yo se lo pidiera?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta, claro, me caía como un balde de hielo.&nbsp; Creí, sin embargo, entender rápidamente cuál era el juego de Luis.&nbsp; A él nada le gustaba más que ver a dos chicas manoseándose entre sí y su pregunta apuntaba a indagar hasta qué punto sería capaz de llegar yo en mi lealtad como empleada.&nbsp; La mujer del monitor no era nadie en especial de acuerdo a como yo lo veía: oficiaba más bien como ejemplo y si algo yo en ese momento sabía era que si respondía negativamente a la pregunta que Luis, mis posibilidades de entrar a trabajar en su empresa se verían sensiblemente reducidas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí… &#8211; dije, sin saber hasta qué punto estaba mintiendo y hasta qué punto no -; lo haría, señor Luis”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una sonrisa de satisfacción se le dibujó en el rostro; luego, tomando el mouse siguió pasando las distintas imágenes que, por cierto, todas eran de mujeres bonitas aunque ni por asomo había alguna como la de blanco.&nbsp; Sin decir nada más y excusándome con un ademán, me retiré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONTINUARÁ</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M"><br />
<span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"></b></a><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="background-color: transparent;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/96/68275824/68275824_083_098d.jpg" width="569" height="379"></div>
</div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-11-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (10)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-10-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-10-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Mar 2023 15:28:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-10-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Por esos días tuve muy mal atendido a Daniel.&#160; No era que lo hubiera dejado de querer; en absoluto.&#160; Pero había una cuestión muy simple: yo estaba viviendo montones de experiencias nuevas que, como he dicho antes, tenían un costado degradante y otro excitante; necesariamente, de un modo u otro mis sentidos y mi atención estaban absorbidos por todas esas experiencias nuevas, ya fuera por voluntad propia o no.&#160; Daniel, pobre, quedaba entonces en segundo lugar o bastante más atrás: mis pensamientos no estaban dedicados a él y mucho menos mis fantasías, razón por la cual se hacía harto difícil [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por esos días tuve muy mal atendido a Daniel.&nbsp; No era que lo hubiera dejado de querer; en absoluto.&nbsp; Pero había una cuestión muy simple: yo estaba viviendo montones de experiencias nuevas que, como he dicho antes, tenían un costado degradante y otro excitante; necesariamente, de un modo u otro mis sentidos y mi atención estaban absorbidos por todas esas experiencias nuevas, ya fuera por voluntad propia o no.&nbsp; Daniel, pobre, quedaba entonces en segundo lugar o bastante más atrás: mis pensamientos no estaban dedicados a él y mucho menos mis fantasías, razón por la cual se hacía harto difícil consumar nuestra relación en términos sexuales.&nbsp; Él, por supuesto, lucía preocupado y me notaba extraña; le echaba la culpa al trabajo ya que, tal como yo le decía, me absorbía por completo y no me dejaba posibilidad de nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero la gran sorpresa me la dio cuando en medio de ese cuadro se apareció con los anillos.&nbsp; Eso no era todo: había vuelto a reprogramar una nueva fecha de boda.&nbsp; No habíamos usado anillos hasta el momento ni aun cuando tuvimos fecha en vista pero, al parecer, el verme del modo en que yo estaba le llevó a la desesperación; es algo típicamente masculino retener con presentes inesperados lo que súbitamente creen estar perdiendo.&nbsp; Le agradecí, desde ya, y traté de mostrar mi mejor sonrisa pero aun así no&nbsp; logré disimular que la idea no me gustaba mucho; para mí no era el momento.&nbsp; Él notó, a pesar de mis esfuerzos en contra, que no estaba del todo feliz ni conforme y, como no podía ser de otro modo, me interrogó al respecto hasta rozar los límites de lo insoportable.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/284/29909524/29909524_006_bc1b.jpg" width="424" height="612">“¿Pero… y así me lo decís?&nbsp; ¿Por qué esa carita?&nbsp; Estuvimos mucho tiempo aguardando este momento: esperaba otra recepción.&nbsp; ¿Qué es lo que te está ocurriendo, Sole?&nbsp; ¿Ya no me amás como antes?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mayoría de sus interrogantes no tenían respuesta.&nbsp; Aduje que mi estabilidad en el trabajo era precaria, que estaba esperando a cobrar el sueldo para ir saliendo de deudas y que no sabía cuánto más iba a seguir trabajando en esa fábrica.&nbsp; Él, por supuesto, se puso mal y era lógico pero, de cualquier forma, y por poco que me gustara la idea lo cierto era que el proyecto de casamiento estaba nuevamente en marcha y, para mi sorpresa, en una fecha bastante cercana, no muy lejos de la que habíamos acordado originalmente.&nbsp; Quedaba bien claro que ésa era la forma en que Daniel, en su típica ingenuidad de hombre, creía retenerme poniéndome un lazo al cuello… o un anillo en el dedo.&nbsp; La relación entre nosotros dos, a partir de ese momento, se volvió aun más ríspida: no era que nos llevásemos mal pero yo me había vuelto terriblemente parca y de pocas palabras ante él y, aun cuando no se lo manifestara de manera directa, estaba bien claro que mis gestos y mis acciones evidenciaban que había entre nosotros una mayor distancia que antes.&nbsp; Yo, por alguna razón que al día de hoy no puedo explicar, no podía usar el anillo dentro de la fábrica, lo cual implicaba que me lo quitaba apenas me abrían la puerta y debía luego tener el cuidado de recordar colocármelo nuevamente al salir.&nbsp; Uno de los momentos más álgidos fue cuando, en un par de oportunidades, le dije a Daniel que no me pasara a buscar para ir al trabajo porque me llevaba Floriana en la moto.&nbsp; Estalló obviamente:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Pero qué?&nbsp; ¿Ya no querés venir conmigo?&nbsp; ¿Te avergonzás de mí?&nbsp; ¿No querés que te vean conmigo en la zona de la fábrica?&nbsp; Además, ¿vas a ir con ella en la moto vestida del modo en que vas al trabajo?&nbsp; ¡Se te va a ver hasta el ombligo!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En eso último tenía toda la razón, pero… ¿cómo decirle que, inclusive en eso, me excitaba la idea de seguir probando cosas nuevas?&nbsp; Yo ya no tenía control de mí, de eso no cabía duda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero sin lugar a dudas la gran sorpresa (y más aún que la de Daniel) me la terminó dando Evelyn, como era casi lógico: como era de esperar y viniendo de ella, lejos estuvo de ser una sorpresa gratificante sino, una vez más, degradante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sólo habían pasado unos pocos días de que ella, de manera unilateral, decidiera recargarme de trabajo en mi escritorio.&nbsp; No podía yo tampoco aún habituarme al fuerte shock que me producía el tener, cada tanto, que servirle café o cumplirle otros menesteres en la oficina con lustrado de calzado incluido; fue, de hecho, en una de esas oportunidades cuando de repente, me arrojó un nuevo baldazo de agua helada encima.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Sole! ¿Cómo estás?&nbsp; He decidido quitarte algunas de las cuentas que estás manejando y pasarlas a Floriana… Son unas seis”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/284/29909524/29909524_008_187b.jpg" width="424" height="612"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entre la cantidad de clientes que yo manejaba el número mencionado era, desde ya, una nimiedad que poco podía cambiar.&nbsp; Sin embargo, su amabilidad, aunque poca, me dio la impresión de encubrir algún otro de sus maquiavélicos propósitos.&nbsp; Aun cuando pareciera tener intención de ayudarme o aliviarme, ella siempre irradiaba esa especie de halo malicioso que me hacía estar casi segura de que, por detrás, me tenía reservado algo mucho peor que lo que se veía en la superficie.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“G… gracias, señorita Evelyn – dije, haciendo un asentimiento cortés -.&nbsp; ¿P… puedo preguntar por qué?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Cometiste algunos errores en la facturación – respondió serena pero con algo de sequedad -; puede ser la inexperiencia o el hecho de que son demasiadas las cuentas que tenés a cargo pero, bueno… creo que Floriana lo va a poder hacer mejor, por lo menos con esos clientes”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿E…rrores?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, aplicaste algunos descuentos que no correspondían a la categoría de cliente pero, en fin, ya está, la cagada ya está hecha y, como te dije, Flori se va a encargar…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“P… pero Flori es empleada de Luis, no de Hugo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso es un detalle – desdeñó -.&nbsp; Se arregla internamente”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Lo sabe Hugo?” – pregunté, algo angustiada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Aún no, pero, desde ya, lo tiene que saber”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí desfallecer; las rodillas se me vencieron.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Evelyn, por favor…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Señorita Evelyn” – me corrigió, con un dedo índice en alto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, perdón, señorita Evelyn; le pido p… por favor que no le diga nada a Hugo; yo puedo buscar arreglar esos errores en la facturación y, en todo caso, puedo llamar por teléfono a los clientes para explicarles el malentendido…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Cuatro de ellos ya pagaron con interdepósito” – repuso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Puedo… hablar, aunque sea, con los otros dos”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, ya está – desechó, con un ademán desdeñoso -; es de mala educación y nos hace mal como empresa cambiarle las reglas de juego a los clientes, tanto a los que ya pagaron como a los que aún no lo han hecho…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento le sonó el teléfono; no el conmutador, sino su celular.&nbsp; Me hizo gesto de que la disculpase por un instante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Hola Luchi! – saludó efusiva al responder -.&nbsp; ¿Qué hacés, bombón?&nbsp; ¡Sí, sí!&nbsp; Recién estuvo Sole acá hablando conmigo; ya la puse al tanto – me miró y me guiñó un ojo sin dejar de sostener el teléfono junto a la oreja mientras yo me sentía morir por dentro -.&nbsp; No, no… me parece una barbaridad despedirla; son errores, Luchi: todos podemos cometerlos.&nbsp; Yo voy a hablar después con Hugo… No, bombón, no le digas nada a tu papá.&nbsp; Hablo yo… ¿Sí, lindo?&nbsp; ¿En qué andás?&nbsp; ¿Vas a aparecer por acá en algún momento o te vas a seguir haciendo el chancho rengo?&nbsp; Jaja… Mirá que hay algo tuyo que es de mi propiedad eh, jiji… Y como bien sabés, tengo también algo para vos… Mmmmm… &nbsp;Dale, bombón, listo… Sí, sí… Yo también te mando un besito… Mmmmua… Nos vemos… Dale, sí… Dale, lindo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando cortó la comunicación, me sentí como tonta, paralizada, ateridos mis miembros y hecha una tormenta mi cabeza.&nbsp; El tono general de toda la conversación o, al menos de la mitad correspondiente a Evelyn, era de absoluta intimidad y confianza: “algo tuyo que es de mi propiedad”, “tengo también algo para vos”… Devastador.&nbsp; Me costaba hablar, pero tenía que hacerlo: no podía dejar que Evelyn, por su cuenta, hablara con Hugo.&nbsp; ¿Qué le diría?&nbsp; Para esa altura yo desconfiaba absolutamente de sus “buenas intenciones” y estaba más que segura de que, de hablar ella con Hugo, ello sólo podría devenir en más penurias para mí y, casi con seguridad, el despido.&nbsp; Ni con todas las humillaciones a que me había sometido, Evelyn había conseguido mi renuncia al trabajo; era bastante lógico entonces que ahora buscara que se me despidiese para así insistir en la reincorporación de su amiga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señorita Evelyn” – musité.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/284/29909524/29909524_010_f668.jpg" width="424" height="612"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sole…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se lo… ruego encarecidamente.&nbsp; No sé; castígueme por mis errores si así lo desea pero, por favor, no le diga nada a…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Castigarte? &#8211; con un revoleo de ojos se removió en su silla, como súbitamente interesada.&nbsp; Recién entonces tomé conciencia de las implicancias de lo que yo acababa de decir: la palabra que yo había utilizado estaba lejos de ser la más oportuna teniendo en cuenta lo que, en su momento,&nbsp; había ocurrido en la oficina de Luis -.&nbsp; Hmmm… ¿Algo así como el castigo que te dio Luis decís? &nbsp;Te voy a decir una cosa: no es mala idea; casi ni parece tuya”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quedé durante unos instantes sin palabras: nunca me lamenté tanto por no ser muda: había metido la pata hasta el fondo… O bien Evelyn era tan pérfidamente astuta que había calculado minuciosa y pacientemente cada uno de los pasos para hacerme llegar a la situación que ella quería.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me parece un buen arreglo… &#8211; dijo ella lentamente, como si cavilara acerca de sus propias palabras antes de decirlas -.&nbsp; Yo mantengo la boca cerrada ante Hugo y vos recibís tu castigo.&nbsp; Es interesante y hasta suena justo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí acorralad, sin opción: era eso o que Di Leo se enterara y mi continuidad laboral quedara en la cuerda floja; además y por mucho que Evelyn se esforzaba en demostrarme que estaba de mi lado, ni por asomo podía yo contar con que ella me fuera a defender ante él.&nbsp; Era tan retorcida y tan perfecta al elucubrar sus planes que hasta terminaba por despertarme admiración: una enferma admiración desde luego…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está… bien – balbuceé -; como usted lo disponga, señorita Evelyn… Le agradezco infinitamente el no delatarme, pero… ¿qué pasará con Luciano?&nbsp; Por lo que recién oí… &#8211; hice una pausa como si me sintiera culpable por haber oído; a Evelyn, sin embargo, no pareció importarle -… Por… lo que oi, él está al tanto de todo.&nbsp; ¿Cómo podemos estar seguras de que no le va a ir con el cuento a su padre?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajajaja – carcajeó -. ¿Luchi?&nbsp; Olvidate, nena; a Luchi lo controlo yo – otra vez guiñó un ojo y una vez más el gesto fue devastador para mí -.&nbsp; Si yo le digo que no diga nada, él no habla: tranquila”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé la cabeza; estaba avergonzada, devastada, derrotada.&nbsp; Si al decir esas cosas ella buscaba herirme lo lograba claramente; y aun cuando exagerara en cuanto a su real influjo sobre el hijo de Di Leo, la charla telefónica de un rato antes parecía dar bastante razón a sus dichos.&nbsp; Yo me salía de mí misma tanto del odio como de los celos.&nbsp; Y como toda mujer celosa quería saber, necesitaba saber: ¿qué le había hecho Luciano a ella o ella a él?&nbsp; ¿Le habría él perforado el ano como lo hizo conmigo?&nbsp; No soportaba el no saber pero, a la vez, no podía preguntarlo y, si quería averiguarlo, debía llegar por un camino más indirecto…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Señorita Evelyn…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sí?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El… castigo del que usted habla, el que me… va a imponer a mí, ¿es el mismo que me aplicó Luis?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonrió; otra vez guiñó un ojo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Parecido – dijo, con sorna -: yo pego más fuerte, je”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me estremecí: recordé, al instante, aquella bofetada que me dejó de rodillas en el piso y temblé tan solo de imaginar su mano sobre mis pobres nalgas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se… ñorita Evelyn; una p… pregunta más si me permite: ese día usted se marchó de la oficina de Luis y se negó a recibir su castigo; ¿por qué lo hizo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A mí nadie me pone la mano encima – respondió tajantemente y con expresión orgullosa -.&nbsp; Por eso fue que te devolví multiplicada por cuatro la bofetada que me propinaste.&nbsp; ¿Te acordás?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, señorita Evelyn, l… lo recuerdo p… perfectamente”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/284/29909524/29909524_014_ce15.jpg" width="423" height="611"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Las que se dejan manosear y golpear son mosquitas muertas sin personalidad – dijo mirándome fijamente y con desprecio; yo volví a bajar la mirada -: putitas sin cerebro que se piensan que por sentarse sobre la verga de su jefe van a conseguir beneficios y ascensos.&nbsp; ¡Qué equivocadas que están!&nbsp; Mirame a mí…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras eran lacerantes; me herían hasta la fibra más íntima.&nbsp; Yo seguía con la vista clavada en el piso y temblando como una hoja, tal vez por vergüenza, tal vez por miedo, tal vez por ambas cosas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Mirame, te estoy diciendo!” – rugió ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El volumen de su voz y lo imperativo de su orden me sacudieron de tal modo que me hicieron trastabillar; sacando fuerzas de donde ya no las había, me las arreglé aun así para levantar mi rostro y mirarla a los ojos, que en ese momento sólo irradiaban desprecio y resentimiento mezclados con el sádico placer de la venganza.&nbsp; Una maliciosa sonrisa se dibujó en su rostro cuando logró que yo la mirase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué ves?” – me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo estaba cada vez más confundida.&nbsp; Todo mi cuerpo temblaba y la voz me salía entrecortada.&nbsp; No podía soportar tanta presión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no ent… tiendo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué ves, estúpida?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me encogí de hombros; comencé a sollozar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La v… veo a u… usted, señorita Evelyn”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y al verme a mí, ¿qué ves?&nbsp; ¿A quién?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A… l… la secretaria d… de…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Bien! – me interrumpió -.&nbsp; LA SE-CRE-TA-RIA; vos lo dijiste. Y al verte a vos, ¿qué ves?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis lágrimas ya corrían por mis mejillas pero a ella poco parecía importarle; por el contrario, creo que le complacía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no sé, n… no entiendo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya veo que no entendés – repuso, con tono de fastidio -.&nbsp; Por algo le tuve que transferir cuentas tuyas a Floriana, ¿no te parece? -. Introduciendo una mano en su bolso, extrajo un pequeño espejo y lo giró hacia mí.&nbsp; Realmente ella lograba lo que quería: al ver mi rostro reflejado, no podía yo menos que sentir vergüenza por mí misma -.&nbsp; ¿Qué ves? – insistió &#8211;&nbsp; ¿Qué sos?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entre tanta degradación y confusión, creí, no obstante, entender hacia dónde ella apuntaba: quería que yo me rebajara aún más y que lo dijera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Una… estúpida?” –aventuré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, eso lo puede ver cualquiera.&nbsp; ¿Qué más?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El labio me temblaba; la lengua se me trababa: lograba a duras penas que las palabras salieran de mis labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Una p… puta?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn asintió en señal de aprobación pero no dejó de sostener el espejito entre sus dedos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, eso también es sabido por todos – apuntó -.&nbsp; Una putita, una zorrita: no hay nadie en la fábrica que no lo sepa.&nbsp; ¿Qué más?&nbsp; En cuanto a tu lugar dentro de la fábrica, ¿qué sos?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Una… empleada administrativa” – dije, encogiéndose nuevamente de hombros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿O sea…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… entiendo, señorita Evelyn”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Hay dentro de la fábrica algo por debajo de vos?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra pregunta que se me clavaba como un dardo; yo jamás me lo había planteado de ese modo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“L… los operarios – dije -; los de la… planta”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No – negó con firmeza -.&nbsp; ¿O acaso le das órdenes a algún operario?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me tenía atrapada: efectivamente yo no disponía sobre nadie.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No…” – musité débilmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Luchi es quien los controla y les da órdenes – explicó ella -.&nbsp; Y, si consideramos que Luchi hace lo que yo quiero, se puede decir que yo tengo control sobre los operarios… Pero vos no; ¿qué sos entonces?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus razonamientos, no por perversos, dejaban de tener de una lógica impecable pero, más allá de eso, yo me iba quedando cada vez con menos respuestas para dar.&nbsp; Por mucho que las buscaba, ya no las encontraba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Entonces… &#8211; dije, con la voz hecha un hilillo -.&nbsp; No soy n… nada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Así es! – exclamó ella en tono de celebración mientras me señalaba con un dedo índice que se veía a mis ojos como un huso envenenado -.&nbsp; ¡Nada, no sos nada!&nbsp; ¿Lo entendés?&nbsp; Por mucho que le mames la verga o le lamas el culo a tus jefes, no sos nada.&nbsp; La vida no premia a las zorritas trepadoras; a la larga el premio llega para las que se mantienen firmes e incorruptibles”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aun cuando no se movió de la silla, su espalda se envaró en una actitud claramente orgullosa.&nbsp; No podía ser más hiriente; yo no podía contener el llanto, pero a ella seguía sin importarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No sos nada! – insistió -.&nbsp; ¿Lo entendés?&nbsp; ¡No sos nada!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí levemente con la cabeza; no me salían las palabras y sólo quería estar fuera de aquella oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No te escucho” – dijo ella, en tono de exigencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… nada, señorita Evelyn, no soy nada…” – sollocé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ajá… ¿Y yo que soy?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mi s… secretaria”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Bien!&nbsp; Lo vas entendiendo.&nbsp; TU se- cre- ta- ria”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo ya no la miraba al rostro; progresivamente, mi vista había ido cayendo otra vez hacia el piso.&nbsp; Y aun dentro de lo humillada que me sentía, persistía en mi interior la duda que me carcomía.&nbsp; ¿Qué había pasado exactamente entre ella y Luciano?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señorita Evelyn”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sí”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Quisiera… sin que se ofenda, hacerle una pregunta”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te escucho”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Usted… nunca tuvo q… que hacer alguna concesión para… escalar en el trabajo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta, claro, apuntaba a indagar acerca de lo ocurrido entre ella y Luciano pero, apenas la hice, me inquieté y sobresalté.&nbsp; Temí de parte de Evelyn, alguna reacción violenta o un grito desencajado, pero en lugar de ello, y para mi sorpresa, respondió de manera totalmente serena:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En absoluto; para decírtelo bien claro, jamás acepté hacer algo que yo no quisiera”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé un rato cavilando sobre lo que implicaban sus palabras.&nbsp; ¿Me estaba diciendo que, de haber pasado algo con Luciano, ella simplemente había querido hacerlo y no se había visto obligada ni llevada a ello?&nbsp; Rápidamente me acordé de todo el fino trabajo que el hijo de Di Leo había hecho conmigo para lograr que cayera rendida y entregada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Usted… vio las filmaciones?” – pregunté, en clara referencia al material que ella decía haber visto y que me comprometía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, por supuesto.&nbsp; Muy divertidas pero también muy instructivas.&nbsp; Deberían ser proyectadas en los colegios para enseñar hasta qué punto puede llegar la decadencia humana”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tragué saliva; volví a sollozar: ella se las arreglaba para ser siempre un poco más hiriente de lo que lo venía siendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y… qué vio?” – pregunté, armándome de valor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Uf, te vi lamerle el culo a Hugo, entregarle el tuyo a Luciano…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Luciano nunca le pidió eso?” – la interrumpí, aprovechando el justo contexto para satisfacer mi curiosidad.&nbsp; Ella me miró con el ceño fruncido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué cosa?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso… ¿No… le pidió…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿La cola?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentí un sacudón por la naturalidad con la que repreguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, eso, la cola”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella sonrió y revoleó los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Por supuesto que sí – dijo -; es un enfermito…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé mirándola; mis ojos eran un interrogante en sí mismos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero no se lo permití ni en pedo – continuó -; por el contrario, je, yo se la hice a él”<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/284/29909524/29909524_015_b205.jpg" width="426" height="615"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi incomprensión subió un escalón más; continuaba mirándola sin decir palabra y con el rostro teñido de confusión.&nbsp; Ella, notando mi intriga, abrió un cajón de su escritorio; rebuscó durante algún momento entre los papeles hasta que, finalmente, pareció dar con lo que buscaba.&nbsp; Para mi más absoluta perplejidad, lo que extrajo y me enseñó era… un consolador.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A mí lo que me gusta es encontrarle el lado flaco a los hombres – explicó ella, con autosuficiencia -; y a él se lo encontré, ja.&nbsp; Son muchos los que tienen esa fantasía, te diría que la mayoría, je.&nbsp; Les gusta que les entren un poco por el culito y les escarben su lado putito.&nbsp; De hecho, Luchi se excita mucho cuando lo llamo así: putito”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía creer lo que me decía; no cabía en mí de la incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Lu… ciano te pedía que lo llamaras así?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Je, no, la primera vez lo llamé así sin que él lo pidiera… y le gustó.&nbsp; A partir de entonces le gusta que lo cruce sobre mis rodillas y le meta esto en el culito.&nbsp; Así es cómo me manejo y me gusta manejarme, querida Sole: el control lo tengo siempre yo.&nbsp; Mi traste sigue intacto; del tuyo, en fin, lejos estamos de decir lo mismo: ya vi que te ensartó como con una lanza”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentía rabia, dolor, incomprensión, impotencia: crispaba los puños; no lo podía creer. Así que ése era el modo en que ella lo había manejado a su antojo para conseguir las atribuciones especiales en su regreso a la fábrica. Evelyn había convertido a Luciano en un juguete a su servicio.&nbsp;&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Él quería despedirte – continuó diciendo y con cada palabra parecía clavarme un nuevo cuchillo -; se me entregó tan mansito que estaba dispuesto a rajarte a cambio de que yo volviera y, sobre todo, lo siguiera entreteniendo con este juguetito”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Claro, ahora me cerraba todo: el diálogo telefónico.&nbsp; Eso que, según Evelyn, era suyo, no era, como yo había pensado equivocadamente, el miembro de Luciano sino… su orificio anal.&nbsp; Y cuando decía tener algo para él se refería al consolador con el cual lo penetraba: parecía increíble pero ése era el grado al que había logrado ella tener control sobre él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo no quise que te despidieran – explicó Evelyn, con lo cual una nueva venda se me caía al piso -.&nbsp; Quería… entretenerme y divertirme con vos un poquito y es lo mismo que sigo haciendo ahora – un brillo malicioso le destelló en los ojos -.&nbsp; Él me sigue proponiendo tu despido: lo hace ante el más mínimo desliz; yo quiero seguir disfrutando del placer de la venganza y, sobre todo, del odio que te produce verme sentada aquí.&nbsp; Porque… quiero que me digas la verdad: te da mucha rabia, ¿no?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lloriqueé.&nbsp; Balbuceé.&nbsp; Mi voz salió quebrada y entrecortada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, señorita E…velyn” – dije, mansamente y aceptando lo que no podía negar en modo alguno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una sonrisa se le dibujó de oreja o oreja mientras seguía haciendo bailotear en el aire el consolador que terminaba, a partir de su relato, siendo un ícono de su poder dentro de la fábrica.&nbsp; Lo apoyó sobre el escritorio, sin hacerse demasiados problemas ante la posibilidad de que alguien entrase y lo viera allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ahora… &#8211; dijo -.&nbsp; ¿En qué estábamos?&nbsp; Ah sí, ya lo recuerdo, je… en tu castigo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pensé que lo siguiente iba a ser simplemente pedirme que me acercase a ella a los efectos de recibir una tunda del estilo de la que me había sido propinada aquel día en la oficina de Luis pero, para mi sorpresa, tomó el conmutador.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hola… ¿Ro?&nbsp; Venite para la oficina un momento, ¿sí?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Ro?&nbsp; ¿Se refería a Rocío, su amiga?&nbsp; ¿Y para qué la quería en la oficina?&nbsp; En efecto, sólo unos segundos después la rubia muchacha se presentaba en el lugar.&nbsp; Yo, por supuesto, seguía sin entender a qué iba el asunto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ro querida… &#8211; le saludó festivamente Evelyn -.&nbsp; ¿Te acordás cuándo me decías que pagarías por verme un día dejándole roja la cola a esa zorrita nueva?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La joven quedó descolocada y pareció inquietarse.&nbsp; Nerviosa, me echó una mirada de reojo y desvió la vista rápidamente al comprobar que yo la miraba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, Eve, lo recuerdo” – dijo luego de una larga pausa, aunque su rostro, como el mío, daba muestras de seguir sin entender mucho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y también tenés presente cuando decías que llegado ese día, sentirías tal placer que hasta te masturbarías?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía creer el diálogo que estaba oyendo y, al parecer, Rocío tampoco; siempre fue algo más retraída y menos tempestiva que su amiga: se puso de todos colores, como avergonzada y, una vez más me echó una fugaz mirada culposa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Yo&#8230; dije eso?” – preguntó; su actitud remitía a la de una chiquilla a la que le estaban recordando alguna diablura de la cual se avergonzaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, Ro – asintió Evelyn, sonriente -; lo dijiste”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocío volvió a hacer una larga pausa; me miró varias veces y luego se aclaró la voz como para hablar:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, Eve, tenés razón, recuerdo que lo dije”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Bien! – celebró Evelyn cerrando los puños -.&nbsp; Te tengo una buena noticia, Ro… hmm, dos, mejor dicho: la primera es que el día por fin ha llegado y vas a ver a la zorrita sobre mis rodillas en un momento más; la segunda es que ni siquiera vas a tener que pagar, jaja.&nbsp; Es gratis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocío no salía de su asombro y yo tampoco.&nbsp; Abría inmensos los ojos por detrás de sus lentes y su boca también lucía enorme y abierta en un gesto de incomprensión.&nbsp; Evelyn me miró y su sonrisa se volvió aun más sádica que la que había lucido hasta el momento; alzando un dedo índice, lo flexionó tres veces en señal de que fuera hacia ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo estaba aturdida, mareada, confundida; las cosas dentro de esa fábrica cambiaban y me sorprendían a cada instante, con lo cual ni siquiera tenía yo tiempo de elaborar respuestas psicológicas para lo que me estaba pasando.&nbsp; Luego de dudar durante un breve instante caminé hacia Evelyn, rodeando el escritorio y ubicándome a su lado; ella giró la silla hacia mí, siempre mirándome a los ojos, cosa que yo no me atrevía a hacer del todo: mantenía mi vista en el piso y le echaba ocasionales vistazos por debajo de mis cejas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sobre mis rodillas, querida – me ordenó, con un tono extremadamente amable que, por supuesto, era puro cinismo -.&nbsp; ¿Te acordás cómo te ubicaste sobre Luis?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí “– respondí tartamudeando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo era?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“B… boca abajo y c… culo al aire”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no agregó nada; sólo alzó las cejas e hizo un ademán en clara señal de que me pusiera en posición sobre sus rodillas.&nbsp; Temblando de la cabeza a los pies al punto de que temer caer de un momento a otro, alcé mi falda y bajé mi tanga a la mitad de los muslos para, luego, adoptar sobre Evelyn la posición que ella me requería.&nbsp; Le alcancé a escuchar una risita y, ya sin poder verla por tener mi vista en el piso, pude sentir cómo la palma de su mano se apoyaba sobre mis nalgas e iniciaba sobre ellas un movimiento circular presionando con las yemas de los dedos.&nbsp; Era como si estuviera preparándome para lo que se venía; a mi pesar, me calentó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Evelyn… ¿qué estás por hacer?” – preguntó Rocío, quien, a juzgar por el tono de su voz, no conseguía aún salir de su asombro ni terminar de asimilar lo que, en sí, su amiga ya le había anunciado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Chist! – la calló Evelyn -.&nbsp;&nbsp; Simplemente… relájate y mira”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De inmediato y sin aviso, la mano de Evelyn se alzó y se descargó pesadamente sobre mi cola arrancándome un grito de dolor.&nbsp; Pude comprobar que, en efecto y tal como ella misma se había jactado, golpeaba con más fuerza que Luis.&nbsp; Esperé que cayera otro golpe al instante pero, en su sadismo, ella jugó un poco con la pausa y el suspenso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso dolió, ¿no?” – me dijo bajando su rostro hasta ubicar su boca muy cerca de mi oído.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí y respondí con un quejumbroso y débil “sí”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vas a hacer lo siguiente – me explicó, mientras elevaba la voz y volvía a alejarse de mi oído -: al primer golpe que recibas vas a decir SOY UNA ZORRITA; al siguiente dirás SOY UNA PUTITA y al tercero… ¡SOY NADA!&nbsp; Luego la serie se inicia otra vez.&nbsp; ¿Se entendió?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí” – balbuceé, aun dolida por el golpe recibido pero más aún de sólo pensar en los que a continuación vendrían.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Evelyn! – se oyó la exaltada voz de Rocío -.&nbsp; Esto es… ¡es lo máximo!&nbsp; Nunca pensé que realmente lo vería.&nbsp; ¡No puedo creerlo!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Somos amigas, ¿no? – dijo Evelyn -.&nbsp; ¿O pensaste que te iba a hacer venir a la oficina para nada?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas dicho eso, descargó su mano sobre mis nalgas aun con más fuerza que la vez anterior.&nbsp; El dolor me hizo retorcerme; recordé, de inmediato, qué era lo que debía decir tras recibir el golpe pero la realidad era que la voz no me salía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué tenés que decir?” – preguntó Evelyn.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Eso, Sole! – intervino Rocío, súbitamente envalentonada al ver la humillación a que su amiga me sometía -.&nbsp; ¿Qué tenías que decir?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice un enorme esfuerzo para lograr que la voz volviera a salir de mi garganta; finalmente lo hizo, muy débilmente desde ya:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… soy u… una z… zorrita”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambas rieron; en el caso de Rocío, su risa fue prácticamente un aullido de placer: estaba como liberada, desatada; parecía una adolescente.&nbsp; La mano de Evelyn volvió a caer: otra vez dolor, otra vez el esfuerzo para poder hablar y, finalmente, las palabras fatales:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… soy una pu… tita”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otro golpe.&nbsp; Otro grito, cada vez más prolongado e hiriente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… soy nada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y la serie se reinició varias veces:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soy una zorrita”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soy una putita”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soy nada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soy una zorrita”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soy una putita”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soy nada…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y así, sucesivamente, intercalándose cada sentencia con los golpes que, a mano abierta, me seguía propinando Evelyn.&nbsp; Por debajo del impacto y de mis gritos podía escuchar perfectamente los jadeos de Rocío, quien parecía estar cada vez más excitada.&nbsp; En la medida en que la azotaina se iba incrementando, me quedó cada vez más claro que la sucia… se estaba masturbando: en efecto, y tal como al parecer alguna vez lo había dicho, la idea de verme siendo castigada por Evelyn le producía mucha calentura.&nbsp; Ahora tenía ante sus ojos el espectáculo que había soñado.&nbsp; Su respiración se fue haciendo cada vez más entrecortada y creo que Evelyn lo notó, ya que aceleró la seguidilla de golpes de tal modo de ir acompañando el crescendo de los jadeos de su amiga, quien muy posiblemente estaría ya cerca del orgasmo.&nbsp; Los azotes caían ahora tan seguidamente uno detrás de otro que, a veces, ni siquiera llegaba yo a completar la frase que se me requería; apenas decía “soy…” ya un nuevo golpe estaba cayendo sobre mis terriblemente dolidas nalgas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Vamos! – me impelía Evelyn confirmando lo que yo ya pensaba -.&nbsp; ¡Tenemos que lograr que Rocío pueda acabar!&nbsp; ¡Vamos!&nbsp; ¡Queremos oírte, puta, queremos oírte!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y mientras decía eso, su mano no dejaba de caer sobre mi retaguardia.&nbsp; De pronto Rocío lanzó un jadeo largo y profundo que evidenció que había llegado al orgasmo.&nbsp; Evelyn castigó con más y más fuerza, una nalga y otra, una y otra vez, mientras yo ya ni siquiera tenía tiempo de decir nada.&nbsp; Lo curioso del caso era que mis dolorosos quejidos se alternaban con gemidos placenteros que no podía contener y el oír a Rocío en plena explosión aumentaba esa sensación.&nbsp; Súbitamente, los azotes cesaron y los jadeos de la rubia también, habiendo los mismos dado lugar a una respiración agitada que, poco a poco, parecía ir volviendo a su ritmo habitual.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El castigo había cesado; dejé caer mi cabeza hacia adelante, totalmente vencida y abatida pero rápidamente sentí cómo Evelyn, tomándome por los cabellos y arrancándome un nuevo quejido de dolor, me obligaba a levantarla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué sos?” – me preguntó, dándome la sensación de que hablaba entre dientes, como cargada de odio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dudé.&nbsp; No sabía realmente cuál de las tres sentencias era la que debía pronunciar.&nbsp; Hablando con voz muy entrecortada, dije, por lo tanto, lo que me pareció más lógico:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Una… zorrita, una p… putita… S… soy n… nada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Nada! – vociferó Evelyn zamarreándome por los cabellos un par de veces más y haciéndome gritar de nuevo -.&nbsp; ¡Nadita!&nbsp; ¡Asi es como te vamos a empezar a llamar!&nbsp; ¡Nadita!&nbsp; Jaja… Es un lindo apodo, ¿o no, Ro?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Je…, le va como anillo al dedo” – contestó su amiga, aún sin recuperar del todo la respiración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y a vos te gusta?” – me preguntó Evelyn acercándome su boca al oído a tal punto que pude sentir sobre el lóbulo de mi oreja su aliento, el cual sólo olía a resentimiento, venganza y placer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí… s… señorita Evelyn – musité, como pude -.&nbsp; M… me gusta mucho”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me soltó los cabellos y mi cabeza cayó pesadamente hacia adelante hasta quedar colgando hacia el piso.&nbsp; De pronto llegó a mis oídos la voz de Rocío; me pareció sentirla un poco más cerca que hasta un momento antes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué es esto, Evelyn?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta fue tan inquietante que, como pude, levanté y giré mi cabeza un poco como para escudriñar por sobre las rodillas de Evelyn y el escritorio.&nbsp; Un acceso de espanto me recorrió la columna vertebral cuando comprobé que lo que Rocío tenía en mano era… el consolador.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONTINUARÁ</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt;"><b style="background-color: transparent;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b>&nbsp;</span> </span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/284/29909524/29909524_016_4e64.jpg" width="460" height="664"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-10-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (9)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-9-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-9-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 15:20:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-9-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Quedé como tonta con el impacto.&#160; Y al mirar fugazmente de soslayo hacia Floriana comprobé que su expresión de sorpresa no era menor.&#160; Evelyn nos miró, sonriente y, según lo entendí, exultante, notándose claramente que de las dos a quien más miraba era a mí; la sonrisa dibujada en su rostro sólo trasuntaba triunfo.&#160; Más diplomática que yo, fue Floriana la primera en saludarla: “¡Evelyn!&#160; ¿Otra vez por acá? ¡Una alegría tenerte…!” Si hubo falsedad en el saludo, Flori no lo evidenció; yo, en cambio, estaba mucho más turbada y no era para menos: tartamudeé, el labio inferior me tembló. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quedé como tonta con el impacto.&nbsp; Y al mirar fugazmente de soslayo hacia Floriana comprobé que su expresión de sorpresa no era menor.&nbsp; Evelyn nos miró, sonriente y, según lo entendí, exultante, notándose claramente que de las dos a quien más miraba era a mí; la sonrisa dibujada en su rostro sólo trasuntaba triunfo.&nbsp; Más diplomática que yo, fue Floriana la primera en saludarla:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Evelyn!&nbsp; ¿Otra vez por acá? ¡Una alegría tenerte…!”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si hubo falsedad en el saludo, Flori no lo evidenció; yo, en cambio, estaba mucho más turbada y no era para menos: tartamudeé, el labio inferior me tembló.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ho… hola Evelyn” – musité.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella sólo saludó con un cortés asentimiento de cabeza y sin decir palabra alguna; era como si ya disfrutara de su nueva situación jerárquica dentro de la empresa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ahora trabaja para mí y no para Luis – explicó Hugo en tono alegre -.&nbsp; Fue duro convencerla de volver porque, bien, je…, la muchachita tiene su orgullo, pero finalmente mi hijo intercedió y consiguió que la tengamos aquí de vuelta”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otro mazazo.&nbsp; Como si no fuera ya demasiado tener que aceptar que recibiría órdenes de quien hacía pocos días me hiciera pasar tan malos momentos, además recibía la noticia de que Luciano era quien, de algún modo, la había traído de vuelta, cuando justamente él, casi en confidencia, me había dicho que la nueva secretaria estaría entre Floriana y yo.&nbsp; Era tanta mi incredulidad que hasta me quedé pensando si Hugo no estaría haciendo referencia a algún otro hijo que yo no conocía, pero jamás había escuchado a Floriana decir que Luciano tuviera un hermano o, menos que menos, que en caso de tenerlo, éste tuviera alguna injerencia en los asuntos de la empresa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Qué bueno que Luchi haya logrado convencerte – dijo Floriana sonriente y, confirmando con sus palabras mi peor presunción -; era una triste pérdida para la fábrica”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Gracias, Flori – dijo gentilmente Evelyn hablando por primera vez desde que entráramos a la oficina -; a mí también me dio mucha pena lo ocurrido y… sobre todo mi despido, pero más allá de eso llevo mucho tiempo trabajando aquí y no quería perder a tan valorables compañeras de trabajo…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había ironía.&nbsp; Y contra mí.&nbsp; Se caía de maduro al escucharla.&nbsp; Yo estaba tan conmocionada por el súbito giro en los acontecimientos que tenía ahora la vista dirigida hacia el piso y no sabía realmente qué decir.&nbsp; Sabía que si levantaba los ojos me encontraría con su sonrisa de triunfo y era mucho más de lo que podía soportar.&nbsp; ¿Habría ella vuelto a la fábrica dispuesta a cobrarse venganza por lo ocurrido?&nbsp; Yo no le había hecho nada en sí, salvo reaccionar violentamente a una provocación pero, claro, era más que seguro que no sería ése el modo en que ella lo veía.&nbsp; También era cierto que, en definitiva, quien la había despedido era Luis y no podía acusarme en absoluto de haber tenido algún peso en tal decisión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bueno, chicas, me alegra poder presenciar un reencuentro como éste – dijo Hugo en tono fraternal -; les comunico que Evelyn entrará en funciones a partir de mañana y espero que todo sirva para que nos llevemos mejor dentro de la fábrica y que… en fin, olvidemos algunas rencillas del pasado que no suman sino que restan”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Va a ser así, Hugo, no tengas duda – dijo Evelyn para, casi de inmediato, dar una palmada en el aire -.&nbsp; Así que, chicas, de vuelta al trabajo…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quedaba bien claro que la atmósfera, al menos para mí, se volvería más que pesada con ella allí: sin estar aún en funciones, Evelyn ya se estaba tomando la atribución de darnos órdenes. &nbsp;Difícil era pensar en una convivencia tranquila y pacífica ante tal cuadro previo. &nbsp;Floriana la saludó con cortesía y yo traté de hacer lo mismo aunque sólo fui capaz de un leve asentimiento de cabeza.&nbsp; Cuando, ya afuera de la oficina, ambas caminábamos a la par hacia nuestros respectivos escritorios, ya no pude contenerme; era tanto mi odio que quedé al borde del llanto y me acerqué al oído de Flori para hablarle:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Podés creer esto?&nbsp; ¡Nos mintieron, Flori!&nbsp; ¡Nos engañaron!”<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/77/59046952/59046952_037_be42.jpg" width="426" height="632"></span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Nadie nos prometió nada, Sole – repuso mi amiga en un tono sereno no demasiado creíble; se notaba que buscaba ocultar la rabia que también ella sentía -; son los jefes, ellos deciden.&nbsp; Luis la despidió; Hugo la tomó: no podemos hacer nada en contra de sus decisiones.&nbsp; Hay que comérsela, Sole, es lo que nos toca…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé pensando en que precisamente eso era lo que yo venía haciendo desde que estaba allí: comerme una verga tras otra; la designación de Evelyn era, de algún modo, más de lo mismo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… ¿y Luchi? – protesté, llena de incomprensión -.&nbsp; ¿Cómo puede ser que justo él haya sido quien…?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hace lo que le dice su padre, Sole.&nbsp; ¿Esperabas otra cosa?&nbsp; No sobreestimes su poder aquí”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mucho que Floriana intentara tranquilizarme, yo estaba a punto de romper en llanto de un momento a otro.&nbsp; Me sentía usada, traicionada… y, una vez más, humillada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Voy a… renunciar hoy mismo” – mascullé, con la voz quebrada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No, boludita! – repuso enérgicamente Flori -.&nbsp; No seas pe-lo-tu-da – remarcó bien cada sílaba -.&nbsp; No te apresures; esperemos a ver cómo funcionan las cosas; no sabemos cómo se va a comportar Eve como secretaria y estoy segura que Hugo ya le debe haber marcado bien cuáles son sus límites”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Eve?&nbsp; ¿Ahora resulta que es Eve?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Flori se plantó en seco y se giró hacia mí; tomándome del brazo, me obligó a detenerme y mirarla a los ojos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No te pongas loca ni paranoica, tarada – me recriminó -.&nbsp; Sos mi amiga y bien sabés que fui yo quien hizo el contacto para que entraras.&nbsp; ¿O ya lo olvidaste?&nbsp; Conozco a Evelyn porque somos compañeras de trabajo de hace rato y siempre la llamé Eve pero eso no la convierte en mi amiga y, de hecho, no lo es.&nbsp; No sigas pensando que todos están en tu contra o que te traicionan sólo a partir de esto que pasó con Luciano”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella tenía razón.&nbsp; Bajé la cabeza sollozando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, Flori.., te entiendo y sé perfectamente que si estoy acá es gracias a vos, pero… no sé…, es como que…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice una pausa y Floriana me miró extrañada, ladeando un poco su rostro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sí…? – preguntó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me trabé; tenía un nudo en la garganta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es… que… pasan cosas raras en esta fábrica” – dije, finalmente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Raras?&nbsp; ¿Cómo qué?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, F… Flori, no sé… ¿A vos nunca te… pasó nada?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Nada como qué?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo quería largar todo.&nbsp; ¿Cómo era posible que en el tiempo que mi amiga llevaba trabajando allí no le hubiera tocado ser víctima de aberraciones como las que a mí me habían ocurrido?&nbsp; Cierto es que Flori no es tan atractiva como yo y quizás no le tocó vivir tantas situaciones de abuso o&nbsp; acoso pero, aun así, ¿era posible que jamás hubiera llegado a sus oídos nada?&nbsp; Los rumores, y sobre todo ese tipo de rumores, circulan muy fácil en los ámbitos de trabajo.&nbsp; ¿O sería yo la primera chica allí adentro que había quedado reducida a tal grado de cosificación?&nbsp; ¿Qué había pasado realmente con la muchacha que antes ocupara mi puesto?&nbsp; ¿Y si no se había querido someter a la perversión de los jefes?&nbsp; De hecho, la propia Evelyn había hecho acopio de valor y dignidad al dar media vuelta y marcharse de la oficina de Luis cuando él pretendió zurrarla en las nalgas por su falta…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no… &#8211; musité, aclarando mi voz y enjugando un poco mis lágrimas -; nada, Flori, volvamos al trabajo…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El resto de ese día transcurrió sin mayores incidentes y, de hecho, se podía decir que fue mi jornada de trabajo más tranquila desde que había llegado a la fábrica.&nbsp; Nadie me requirió para lamer culos o vergas y busqué concentrarme lo más que pude en mi trabajo.&nbsp; No obstante,&nbsp; se trataba de una gran coraza con la que yo buscaba protegerme, sobre todo debido al odio que me generaba Luciano con su actitud: ni siquiera apareció en todo el día o, al menos no lo vi, ya que bien pudo haber llegado y también haberse por el portón de planta; en parte era lógico, pues no debía querer mirarme a los ojos después de haberme fallado del modo en que lo hizo.&nbsp;&nbsp; Qué rara puede ser la mente humana y, muy especialmente, la femenina: en ese momento me alegré de haber sido penetrada analmente por Inchausti pues Luciano no era merecedor en absoluto de tener la exclusividad de mi retaguardia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A la salida y como era de prever, Daniel volvió a encontrarme rara y me llenó de preguntas que, obviamente, esquivé responder.&nbsp; Hizo además comentarios acerca de los ojos voraces y libidinosos con que me miraban los operarios de planta cuando yo salía e insistió en lo inconveniente y por demás osado del largo de mi falda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es… trabajo, Daniel – dije, con culpa pero también con algo de hastío -.&nbsp; La presencia hace, en este caso, a mi puesto y a las ventas.&nbsp; Si no te gusta, lo siento; no tengo tantas posibilidades de conseguir empleo”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te entiendo – decía él, turbado -, pero… el modo en que te miran; es como muy, no sé cómo decirlo…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/77/59046952/59046952_058_09ac.jpg" width="425" height="630"></span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo si me desnudaran con la mirada?” – pregunté, molesta.&nbsp; Daniel pareció sorprendido por mi tono pero aun así volvió a la carga.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No…, yo diría que la palabra no es desnudar porque no hace falta mucho para desnudarte – exageró deliberadamente -; es más bien como si… te estuvieran cogiendo con la mirada”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una risita.&nbsp; Me llevé las manos a las sienes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ay, Dani, no te conviertas en un celoso obsesivo, paranoico e insoportable.&nbsp; Son obreros: ¿qué esperás?&nbsp; ¿Qué me traten como a una lady?&nbsp; ¿O que no me miren directamente?&nbsp; Es imposible; no seas ridículo”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, serán obreros y todo lo que quieras, pero… no sé: aquél que está allá, por ejemplo; te mira como un enfermo, un degenerado…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El comentario me tomó por sorpresa.&nbsp; Tuve que levantar la vista porque no sabía de quién me hablaba y, por cierto, yo miraba muy poco a los demás al salir de la fábrica.&nbsp; Temí, al alzar los ojos, toparme con Hugo, con Luis… o con Luciano, pero no: de pie bajo el vano del portón recién abierto se hallaba el sereno de rostro equino y expresión bobalicona, quien seguramente acababa de comenzar su turno de trabajo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí y resoplé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, Daniel – dije, en tono de mofa -; me atrapaste: ése es el tipo que me está cogiendo en el trabajo.&nbsp; Vámonos, por favor: ya escuché demasiadas boludeces”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez Daniel festejó mi respuesta y también rió.&nbsp; Era a todas luces imposible que pudiese sospechar de un tipo que era casi un esperpento y cuya expresión mostraba poca o ninguna inteligencia.&nbsp; Al momento en que Daniel puso en marcha el auto y nos fuimos, pude ver de soslayo cómo el sereno saludaba con una mano en alto desde el portón exhibiendo una sonrisa bastante idiota…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El siguiente fue el día fatídico porque Evelyn entraba en funciones.&nbsp; Se tomó el tupé de llegar una media hora más tarde aunque, como supe después, eso era parte de lo que había arreglado al aceptar el cargo. &nbsp;Media hora, en realidad, no hacía gran diferencia con el resto, pero sí la suficiente como para mostrarnos que ella tenía privilegios que nosotras no. Pasó ante los escritorios con paso petulante y siguió hacia las oficinas como si se exhibiendo y refregándonos su posición jerárquica.&nbsp; Sonriente, lanzó al aire un saludo en general y, aun a pesar de que las chicas respondieron amablemente, me pareció notar que su modo de ingresar generó antipatía, como también la mencionada diferencia en el horario de entrada.&nbsp; La única que exhibió una actitud alegre y festiva fue, por supuesto, Rocío, la compañera y amiga incondicional con la cual Evelyn gustara tanto de cuchichear; de hecho, no sólo sonrió abiertamente sino que hasta aplaudió y vitoreó: fue la única, desde ya.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por suerte no vi a Evelyn durante el resto de la mañana; se encerró en su oficina y no salió de allí, seguramente enfrascada en la tarea de ponerse a tono con sus nuevas responsabilidades.&nbsp; En cambio, sí tuve la suerte, buena o mala según como se mire, de verlo a Luciano.&nbsp; Saludó como mirando a la nada y sin posar sus ojos en mí, cuando la realidad era que unos días antes lo primero que hacía era buscarme entre todas las administrativas y no despegarme la vista de encima.&nbsp; Casi de inmediato entraron tras él su esposa e hijo, lo cual, de algún modo, podía ayudar a entender su actitud evasiva; pero no: lo que yo notaba en él era algo absolutamente distinto esta vez; no se trataba simplemente de no ser pescado in fraganti por su esposa.&nbsp; No era la presencia de ella lo que lo incomodaba sino la mía</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con ojos inyectados en odio le seguí mientras, escoltado por su familia, se dirigía hacia la planta; mi furia era tanta que me costaba creer que él no estuviera sintiendo dos dardos envenenados clavándosele en la nuca.&nbsp; Más aún: al verlo acompañado por su mujer, hasta me vino a mi mente la maquiavélica idea de buscar que ella se enterase de algún modo de lo ocurrido conmigo; sería justo que ella lo supiera y, sobre todo, que él pagara por su traición.&nbsp; Crispé los puños, me mordí el labio inferior y volví a concentrarme en mi trabajo dejando de lado esas alocadas elucubraciones en las cuales no lograba reconocerme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue poco antes del mediodía cuando Luciano volvió a aparecer por la zona; se dirigió hacia el escritorio de Milagros, una de mis compañeras de trabajo, aparentemente con el objetivo de solicitarle alguna información ya que, a continuación, ella estuvo largo rato explicándole algo de su monitor; él parecía muy interesado y de tanto en tanto le preguntaba algo aunque me daba la sensación de que era su forma de seguirme ignorando.&nbsp; Yo, en cambio, no le quitaba mis ojos de encima y le descubrí, en un par de oportunidades, mirarme de soslayo para, luego, desviar nerviosamente la vista otra vez hacia el monitor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté de mi silla y fingí dirigirme hacia el toilette; lo que buscaba, en realidad, era ubicarme en el pasillo para así salirle al cruce a Luciano cuando él regresara hacia la planta.&nbsp; La espera se hizo larga y me impacienté; no podía parar de taconear en el piso ni de morderme el labio inferior porque, claro, pronto alguien terminaría por pregunarme qué hacía allí, estática y sin estar trabajando.&nbsp; Finalmente él dejó de hablar con Milagros y, al volver a encarar el pasillo, se topó conmigo.&nbsp; Por un instante se detuvo como pensando si seguir por el pasillo o no; finalmente lo hizo y, al pasar a mi lado, me saludó con una ligerísima sonrisa y pronunciando mi nombre apenas en un susurro; casi un saludo obligado y sin más remedio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Así que Hugo estaba tratando de convencer a alguien para que aceptase el puesto? – le pregunté, en tono mordaz -.&nbsp; Qué bueno que lograste convencerla porque se ve que tu papá no pudo…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró desorientado, como si mi repentina seguridad le hubiese <img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/77/59046952/59046952_087_1718.jpg" width="427" height="633"></span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">descolocado.&nbsp; Echó un par de rápidos vistazos en derredor con la obvia intención de constatar si su esposa no estaba cerca: no se la veía, pero a mí en lo personal me importaba muy poco que estuviese o no.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad… &#8211; me dijo, en voz baja -.&nbsp; Te juro por lo que más quiero que hice lo posible para que te dieran el puesto”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Por lo que más querés? – pregunté manteniéndome siempre mordaz; elevé la voz sin darme cuenta -.&nbsp; ¡Qué interesante!&nbsp; Sería bueno saber qué es lo que más querés… ¿Tu esposa?&nbsp; ¿Tu hijo? – él me hacía gesto de que me calmara mientras miraba a todos lados nerviosamente; yo seguía sin hacerle el más mínimo caso-.&nbsp; ¿O será mi culo?&nbsp; ¡Ah, no, ya sé!&nbsp; ¡Evelyn!”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad…, creeme: no tuve opción!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No, ya lo imagino!&nbsp; Tiene un culo bastante mejor que el mío, ¿no?&nbsp; ¡Yo pude vérselo apenas un poco cuando se lo pellizqué en la oficina de Luis y la verdad es que lo tiene lindo!”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad, bajá un poco el tono de la voz – decía él, entre dientes -.&nbsp; Yo no quería verla de nuevo por aquí pero mi padre sí.&nbsp; Se sentía en parte culpable por lo que pasó con Luis y con vos… y por el despido de ella, así que quería traerla para su firma por todo y por todo y no había forma de sacarle la idea de la cabeza”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“O sea que Floriana y yo éramos segunda y tercera opción, ¿verdad?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tragó saliva.&nbsp; Ahora era él quien parecía inseguro y le costaba hablar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lamentablemente… sí.&nbsp; Al menos para Hugo era así”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fruncí mi boca y desvié la vista.&nbsp; Asentí un par de veces con una mezcla de fastidio y resignación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sole… &#8211; dijo él con una expresión de pesar que no lograba yo determinar si era real o fingida -.&nbsp; La principal condición que Evelyn puso para volver fue que se te despidiera de la fábrica y reincorporaran a la chica que estaba antes.&nbsp; Como verás, no lo consiguió: no te ensañes conmigo porque fui yo quien logró que no fuera así”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otro duro golpe, no porque el pedido de Evelyn me pareciera muy sorprendente, sino por el descaro que había tenido al hacerlo.&nbsp; Quedé atónita, sin palabras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo… logré eso, Sole – insistió Luciano -.&nbsp; Conseguí que ella aceptara volver a pesar de no concedérsele esa condición que pretendía”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos quedamos un momento en silencio; me crucé de brazos y permanecí mirándolo casi de reojo, como con desconfianza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Supongo que para que ella aceptara eso, se le habrán tenido que hacer otras concesiones” – deslicé finalmente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí… &#8211; asintió Luciano, con aparente pesar -.&nbsp; Digamos que ella es ahora secretaria pero… con más atribuciones de las que tendría normalmente”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Definí eso”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué cosa?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Más atribuciones”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luciano hizo una larga pausa; tomó aire antes de hablar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bueno, digamos que… tiene el poder de reasignar o distribuir tareas entre las empleadas.&nbsp; No es… tanto después de todo”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez desvié la vista; comencé a girarme como para irme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De todos modos, me gustaría mucho saber cómo lograste convencerla” – dije, irónica.&nbsp; Él amagó decir algo pero yo, al borde del llanto, ya había partido en busca del toilette, adonde supuestamente me dirigía un rato antes.&nbsp; Luciano terminó por no decir nada o, quizás, no se atrevió.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/77/59046952/59046952_124_eb4a.jpg" width="424" height="629"></span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando me hallé frente al espejo ya no pude más y rompí en llanto.&nbsp; De un modo casi inconsciente y sin dejar de mirarme, deslicé las palmas de mis manos por debajo de mi falda y me acaricié las nalgas.&nbsp; Lo hice despaciosa, sensualmente y, aun así, no lograba emular ni mínimamente las sensaciones vividas cuando era Luciano me las sobaba.&nbsp; Estaba bien claro que yo estaba algo fuera de mis cabales puesto que me estaba arriesgando a que cualquiera de las chicas entrara de un momento a otro y me viera en tan indecente situación.&nbsp; Sin embargo, en ese momento no importó.&nbsp; Sólo podía pensar en Luciano y tratar de rememorar la excitación que me provocaba el roce de sus dedos deslizándose por sobre las redondeces de mi carne.&nbsp; Por &nbsp;más que lo intentara, sin embargo, no conseguía reproducir el momento.&nbsp; Tenía que convencerme de que Luciano, el tipo que me había hecho descubrir el para mí ignoto placer anal, era en realidad un grandísimo hijo de puta.&nbsp; Haciendo de tripas corazón, me acomodé la ropa, enjugué mis lágrimas y me arreglé un poco el maquillaje para volver, finalmente, a mi puesto de trabajo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue a media tarde cuando, por fin, Evelyn dio noticias de vida; yo, por supuesto, hubiera preferido que no las diera nunca.&nbsp; Se acercó al escritorio de Rocío y estuvo un rato hablando con ella; miró varias veces al monitor de la computadora mientras hacía bailar su dedo índice como si le diera indicaciones.&nbsp; Una vez que hubo acabado con Rocío, vino hacia mí y un estremecimiento me recorrió al verla acercarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad – me dijo -; he hecho algunos reajustes con las cuentas de clientes que manejan cada una de ustedes”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La miré con el rostro contraído en una mueca de incomprensión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Reajustes?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, en lo esencial se trata de que algunas de las cuentas manejadas por Rocío pasan a vos y algunas de las tuyas a ella”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí.&nbsp; Estuve a punto de preguntar por qué, pero rápidamente me ubiqué: no me correspondía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Entiendo… &#8211; acepté, tratando de sonar sino alegre, sí al menos conforme -.&nbsp; ¿Y… cuáles son esas cuentas?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya seguramente Rocío te envió los códigos de las que pasan a tu computadora” – me respondió ella señalando hacia mi monitor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En efecto, noté al instante que, a través de la red interna de la fábrica, me habían entrado como datos una serie de códigos: al ir recorriendo la lista con el cursor, descubrí que la misma terminaba en el número 652… Es decir, ésa era la cantidad de clientes que yo pasaba a manejar desde el momento sumándose a las que ya tenía o bien a los que Evelyn decidiera dejarme.&nbsp; Una vez más tragué saliva y acepté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien… &#8211; dije -.&nbsp; ¿Y cuáles le tengo que pasar a Rocío?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn se inclinó sobre el monitor y al hacerlo me restregó su rojiza cabellera por mi rostro; lo hizo como al descuido y sin intención, pero a mí me pareció otra de sus petulantes muestras de poder.&nbsp; Tomó el mouse de mi computadora y, deslizando el cursor, ingresó en mis cuentas y fue tildando una a una las que ella había decidido que yo no seguiría manejando.&nbsp; Fueron diez.., sólo diez.&nbsp; Y entre ellas la de Inchausti, cuya operación no estaba aún cerrada formalmente.&nbsp; Me sentí como si me hubiera caído la fábrica completa sobre mi nuca: Rocío se quedaría, por lo tanto, con un trabajo mínimo y no había que ser demasiado perspicaz para darse cuenta de que las pocas cuentas que seguían en sus manos eran, justamente, la de los clientes más jugosos y que daban más comisión al final del mes.&nbsp; En otras palabras, poco trabajo y mucho dinero.&nbsp; En ese momento no tenía forma de saber qué clase de clientes me tocaban a mí pero pronto sabría lo que ya comenzaba a suponer: tenía a mi cargo un número desmedido de cuentas que no movían demasiado capital…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien – acepté con resignación y sin cuestionar nada -.&nbsp; Me… encargaré de aquí en más de las que me has indicado, Evelyn”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Señorita Evelyn – me corrigió ella mientras terminaba de hacer los últimos ajustes con el mouse -; no es por nada, pero creo que esas cosas tienen que empezar a cambiar en la fábrica: el tuteo… tiende a desdibujar jerarquías y responsabilidades; no me gusta”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré los ojos y conté hasta diez.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Señorita Evelyn” – dije, finalmente.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/77/59046952/59046952_137_364a.jpg" width="425" height="630"></span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonriente y conforme con lo obtenido, se marchó, dejándome a mí masticando rabia.&nbsp; Floriana estiró su brazo y me acarició la mano: obviamente había escuchado todo y en ese gesto se solidarizaba a la vez que se lamentaba por mi suerte…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En los días que siguieron no pude despegar la vista de mi monitor.&nbsp; El trabajo era tanto que no llegaba a hacerlo ni por asomo e, inevitablemente, tenía que terminar haciendo horas extra para estar más o menos al día.&nbsp; Debía además estar por demás concentrada a los efectos de no cometer ningún error ya que bien sabía que Evelyn estaría a la espera de eso para echármelo en cara y, de paso, deslizar alguna comparación odiosa con la empleada anterior.&nbsp; Por oposición, a Rocío se la veía con mucho tiempo libre, el cual usaba su antojo para charlar o para estar, celular en mano, enviándose mensajes vaya a saber con quién.&nbsp; Iba mucho y seguido también a la oficina de Evelyn y, a juzgar por lo que tardaba en regresar, sus visitas devenían en largas conversaciones en las cuales, seguramente, se pondrían al día de todos los chismes que habitualmente se intercambiaban y en los cuales yo sería, casi sin dudarlo,&nbsp; figura excluyente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luciano, en tanto, parecía comportarse como si no estuviera al tanto de nada y una honda aflicción me crecía en el pecho cada vez que lo veía.&nbsp; También pude comprobar que cuando Hugo y Luis se encontraban por los pasillos y charlaban, lo hacían amigablemente, lo cual terminaba de confirmarme cuán exagerada había sido mi evaluación del problema entre ellos tras el despido de Evelyn; el propio Luis, de hecho, había manifestado que se había tratado básicamente de un “problema de familia” y no mucho más que eso: quedaba entonces confirmado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si yo había abrigado la esperanza de que, habiéndome sobrecargado de trabajo, Evelyn se calmaría un poco y dejaría de hostigarme, me equivoqué:&nbsp; pasé, también, a ser la encargada de llevarle café o bien el almuerzo cuando lo pedía a algún servicio de “delivery” y, a veces, hasta me requería para hacerle masajes en la nuca porque, según decía, se sentía estresada y contracturada.&nbsp; Todo ello, obviamente, no podía hacer otra cosa que quitarle tiempo a mis pesadas tareas de oficina y, por lo tanto, necesitaba de más horas extra para recuperarlo: a veces hasta sacrificaba mi hora de almuerzo o bien apenas masticaba algo sin sacar mi vista de la pantalla.&nbsp; A Evelyn, por supuesto, no parecía importarle.&nbsp; En cuanto a Hugo, era como si de pronto su rol allí dentro se hubiera desdibujado o, al menos, hubiera delegado mucho más en Evelyn pues yo casi no tenía, como antes, oportunidad de hablar con él directamente; nunca pensé que pudiera desear eso. &nbsp;&nbsp;Fue en una de las oportunidades en que llevé café a Evelyn cuando, para mi sorpresa y en el exacto momento en que me aprestaba a volver a mi escritorio, ella me indicó que cerrase la puerta y permaneciese en la oficina.&nbsp; Obedecí y me volví hacia ella temblando como una hoja por no saber con cuál de sus perversas ideas saldría ahora.&nbsp; Por cierto, mis peores cálculos iban a ser, al rato, totalmente sobrepasados…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo te estás llevando con el trabajo en la fábrica?” – me preguntó de sopetón y mientras, para mi asombro, se relajaba en su silla y estiraba sus piernas sobre el escritorio con los tacos como lanzas apuntadas hacia mí.&nbsp; Pensé que podía estar a punto de solicitarme un masaje pero la posición, esta vez, parecía por demás relajada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“B… bien, señorita Evelyn – mentí, sólo para no darle el gusto de que se alegrase con mi desgracia -.&nbsp; Me… siento cómoda”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, me alegro: tengo entendido que sos muy eficiente, cosa que ya voy a comprobar al final de la semana cuando revise todo.&nbsp; Además sé que sos muy buena lamiendo culos, mamando vergas o dejándote ensartar por detrás…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me tambaleé sin poder creer lo que me estaba diciendo.&nbsp; Definitivamente, ya nada era secreto allí dentro y, al parecer, Evelyn había sido puesta al tanto de todo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Señorita Evelyn…” – musité.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sí?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Si… no le ofende, ¿puedo preguntarle quién… le ha dicho esas cosas?”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja, aquí dentro todo se sabe, querida – carcajeó ella con un encogimiento de hombros -.&nbsp; Y no sólo se sabe: también se ve…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/77/59046952/59046952_171_b89d.jpg" width="424" height="629"></span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La miré sin comprender, totalmente pálido mi semblante.&nbsp; Ella me miraba con aire divertido y como manejando un cierto suspenso al tardar en seguir hablando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Querida Sole… &#8211; dijo al cabo de un rato -.&nbsp; ¿Realmente pensabas que no hay cámaras de seguridad en las oficinas?&nbsp; Hay mucho material filmado y me divierte verlo cuando estoy aburrida, jeje…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Crispé los puños con rabia e impotencia.&nbsp; Tonta de mí: Evelyn me trataba como si yo fuera una estúpida y, en verdad, tenía todo el derecho del mundo a hacerlo.&nbsp; ¿Así que había visto mis escenas en la oficina con Hugo o con Luciano?&nbsp; ¿Lo habría hecho por su cuenta o se habrían estado divirtiendo un rato mirando videítos entre los tres?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad… &#8211; dijo ella, siempre sonriente y señalando hacia sus pies -.&nbsp; Tengo las sandalias un poco sucias y me gustaría que estuvieran relucientes”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía creer que la desgraciada me estaba pidiendo que le lustrara el calzado pero todo indicaba que así era.&nbsp; Miré hacia todos lados en busca de algún trapo o franela y, aunque no dije palabra alguna, ella me adivinó el pensamiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Con tu lengua!” – exclamó con total naturalidad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La miré; el rostro se me contrajo y el labio inferior se me cayó.&nbsp; Ella, por su parte, permanecía sonriendo mientras los tacos de sus sandalias se mantenían en alto sobre el escritorio.&nbsp; De pronto lo entendí todo: la maldita perra quería ponerme al límite, llevarme hasta lo insoportable con el más que obvio objetivo de que yo renunciara y así poder insistir en la reincorporación de su querida amiga o, al menos, en la incorporación de absolutamente cualquiera que no fuese yo.&nbsp; Ése era también, sin duda, el propósito con el cual me venía sobrecargando de trabajo administativo.&nbsp; Su sonrisa se amplió un poco más y alzó las cejas: la puta estaba esperando su momento de gloria, el momento en el cual yo diera media vuelta y me marchara con un portazo.&nbsp; Pero yo… no estaba dispuesta a darle ese gusto.&nbsp; ¿Quería que le lamiera el calzado?&nbsp; Pues bien, lo haría, por mucha que fuera mi repulsión.&nbsp; Esto se había convertido en una batalla y yo no iba a permitir que me la ganara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Avancé unos pasos hacia el escritorio y me incliné hasta que mi boca estuvo a escasos centímetros de sus sandalias; una vez que las tuve a tiro, saqué mi rosada lengua por entre mis labios y la deslicé por sobre su calzado, primero un pie, luego el otro.&nbsp; Un sabor amargo y desagradable me impregnó la boca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Las suelas también! – me conminó enérgicamente -.&nbsp; Las quiero bien limpitas…”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bien, desgraciada, me dije.&nbsp; Si estás buscando mi renuncia no pienso hacerlo y, después de todo, lamer el culo de Di Leo no es menos desagradable que lamer un par de sandalias.&nbsp; Así que hice lo que me decía: la repulsión aumentó al punto de provocarme arcadas pero aun así deslicé mi lengua todo a lo largo de sus suelas e inclusive lamiéndole los tacos mientras me invadía la boca el sinfín de desagradables sabores de todo cuanto ella había pisado ese día.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡De rodillas! – me conminó -.&nbsp; Quiero verte de rodillas…y no dejes de lamer ni un segundo”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya hacía rato que no estaba en mi cabeza la idea de cuestionar absolutamente nada que ella me ordenase. &nbsp;Mi resistencia a darle mi renuncia era aun más fuerte que la indignidad de tener que arrodillarme ante su escritorio mientras mantenía mi cabeza levantada para seguirle lamiendo tacos y suelas.&nbsp; Ella deslizó ligeramente el taco de su sandalia, lo suficiente como para llevarlo dentro de mi boca y clavármelo en el paladar muy cerca de las amígdalas.&nbsp; Otra vez sentí arcadas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A ver… &#8211; dijo ella –.&nbsp; Hmm, ¿qué verga puede ser la que tenés en la boca?&nbsp; ¿La de Hugo, la de Luis, la de Inchausti?&nbsp; No importa, imaginate la que más te guste de entre todas esas y chupame bien el taco como si fuera una pija”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noté que no nombró a Luciano; estaba bien claro que ella conocía todos los detalles sobre qué había hecho con quién y que, por lo tanto, no le había practicado sexo oral al hijo de Hugo, pero sí a cada uno de los que nombró.&nbsp; Aun desde mi posición y sin dejar de chupar los tacos de sus sandalias, alcé un poco las cejas para tratar de mirar por encima del escritorio y pude comprobar que ella estiraba los brazos con los puños en alto en una postura que, más que de relajación, parecía ser de triunfo… Qué ironía: yo estaba dándole ese gusto por evitarle otro…<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/77/59046952/59046952_143_dfca.jpg" width="424" height="629"></span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fueron raras las sensaciones después de ese día.&nbsp; Yo me sentía caer cada vez más abajo y, a la vez, la perra de Evelyn lograba que en algún punto la situación me excitara.&nbsp; ¿Se daría cuenta ella de eso?&nbsp; Fuese como fuese, la lucha en mi interior entre las distintas Soledades recrudecía una vez más.&nbsp; Un episodio particular me ocurrió esa misma noche, estando en casa abatida y vencida luego de una ardua y larga jornada de trabajo además, de, por supuesto, con la dignidad por el piso.&nbsp; Cuando me dejé caer sobre la cama se me cruzaron miles de imágenes de todo cuanto venía ocurriendo desde que había ingresado en la fábrica; en particular, pensar en Luciano me llenaba de contradicciones: lo odiaba, lo detestaba con el alma… y sin embargo no podía dejar de calentarme cada vez que lo recordaba masajeándome la cola y, en particular, penetrándola.&nbsp; Lo que me había hecho sentir era algo totalmente nuevo para mí y tenía la sensación de que jamás volvería a sentir algo parecido.&nbsp; También en algún momento me excité al recordarme a mí misma lamiendo el calzado de Evelyn y me odié por ello: me odiaba y la odiaba y, aunque pareciera paradójico, creo que en ese mismo odio que sentía por ella estaba la clave de mi excitación; no me parece que me hubiese sentido de la misma forma si le hubiese lamido las sandalias a alguien que no me iba ni venía.&nbsp; Evelyn me detestaba y, por supuesto, yo a ella: y eso hacía más caliente todo… Estuve a punto de tomar una de mis sandalias para imaginar que era de ella y recorrerla con la lengua pero mi repulsión pudo más: no podía perdonarme estar teniendo tales sensaciones y pensamientos; de hecho, revoleé a lo lejos y con asco la sandalia que estaba a punto de lamer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me vino entonces el recuerdo de la vendedora en el vestidor; creo que actuó como un sustituto de Evelyn, a quien yo tenía resistencia a dejar entrar en mis fantasías.&nbsp; Recordé, entonces, que por algún cajón estaba la tanga de la chica, puesto que yo la había guardado y hasta escondido como con vergüenza ese mismo día al regresar del trabajo. &nbsp;Me entró, de pronto, un irrefrenable impulso de ir a buscarla… y lo hice.&nbsp; Dejándome caer nuevamente en la cama me pasé la prenda una y otra vez por la cara y pude oler nuevamente el aroma de la lésbica lujuria recientemente descubierta; la besé, le pasé la lengua, me la introduje en la boca y la chupé sin pausa.&nbsp; Era tal grado de ebullición que no pude evitar flexionar una pierna por sobre la otra mientras mi mano libre se dirigía hacia mi sexo y comenzaba a masturbarme.&nbsp; Consciente o inconscientemente, ésa era mi forma de librarme de la irritante y culposa fantasía de Evelyn; lo irónico era que mi tranquilidad de conciencia estaba dada por una vendedora de tienda de ropa.&nbsp; Un mes atrás me hubiera sentido horrendamente culpable pero la bajeza en la cual yo había caído era tal que necesitaba fantasías como ésa para alejar otras que se me presentaban aun más inquietantes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me retorcí y me revolqué en la cama, entregándome al placer…</span><br />
<span style="background-color: transparent; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; CONTINUARÁ</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: transparent;"><br />
</span><span style="background-color: transparent;">Para contactar con la autora:</span></span></p>
</div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="background-color: transparent;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b>&nbsp; </span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/03/imagen21.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/77/59046952/59046952_187_2fac.jpg" width="573" height="382"></a></span></div>
</div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-9-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (8)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-8-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-8-por-martina-lemmi#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Mar 2023 14:46:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-8-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Cuando más o menos me calmé y volví a poner mi cabeza medianamente en orden, me inquietó la posibilidad de estar sola en la fábrica con el sereno.  Ninguna de las chicas se había quedado haciendo horas extra; es más: Floriana me envió, de hecho, un mensaje de texto preguntándome si estaba bien pues, claro, no me había vuelto a ver por la fábrica después de mi salida.  Le respondí que sí, ¿qué podía decirle?  Intentó en un segundo mensaje ahondar acerca de mi salida con Inchausti y qué había ocurrido en la misma, pero ya no contesté: no sabría [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; color: #333333; text-align: justify;">Cuando más o menos me calmé y volví a poner mi cabeza medianamente en orden, me inquietó la posibilidad de estar sola en la fábrica con el sereno.  Ninguna de las chicas se había quedado haciendo horas extra; es más: Floriana me envió, de hecho, un mensaje de texto preguntándome si estaba bien pues, claro, no me había vuelto a ver por la fábrica después de mi salida.  Le respondí que sí, ¿qué podía decirle?  Intentó en un segundo mensaje ahondar acerca de mi salida con Inchausti y qué había ocurrido en la misma, pero ya no contesté: no sabría por dónde empezar a contar aunque, por otra parte, empezaba a plantearme si no era ya hora de contarle a Flori las cosas que me venían ocurriendo tanto dentro como fuera de la empresa y de las que ella parecía no ser consciente.  En fin, restaba por ver qué ocurriría al arrancar la siguiente semana porque era casi seguro que ya tendrían designada la nueva secretaria y Floriana estaba, de hecho, dentro de las candidatas.  Mi historia bien podía tener otro peso si se lo contaba ya estando ella designada en e l cargo y también estaba latente, por supuesto, la posibilidad de que el puesto fuese mío: después de todo, ¿no había hecho suficientes méritos para los parámetros que parecían manejar en la empresa?</span></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/85/80818749/80818749_009_2d94.jpg" width="424" height="636" />También Daniel me llamó; reaccionó con incredulidad cuando le dije que aún estaba trabajando en la fábrica e insistió en querer saber quién me llevaría.  Le mentí: dije que me iba con una de las chicas que también se había quedado y que estaba en auto.  Me preguntó si pasaba después por mi casa a lo cual también le respondí que no, que iba a llegar demasiado cansada y que me dolía la cabeza, por lo cual sería mejor vernos directamente al otro día.  No le gustó mucho, desde ya, pero lo aceptó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Restaba por resolver el problema de cómo saldría de allí.  ¿Estaría Hugo en su oficina?  ¿O Luciano?  No quería pensar en Luis después de lo ocurrido. Cubriéndome el pecho lo más que pude, me dirigí hacia la oficina de Hugo.  Golpeé con los nudillos y nadie me respondió; volví a  insistir pero tampoco tuve suerte: por el contrario, sólo logré que Luis, quien sí estaba, asomara su cabeza desde la oficina contigua.  Me quise morir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Soledad!  ¿Aún por aquí? – preguntó, aparentemente extrañado -; la hacía ya en su casa.  Hugo no está&#8230;”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me avergoncé terriblemente: porque estaba muy fresco lo ocurrido y también por lo poco presentable que lucía yo en ese momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… señor Luis, aún estoy aquí, me quedé porque…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Salió con uno de los clientes, ¿verdad?” – preguntó con la mayor naturalidad. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí…, así es – respondí y me quedé pensando que la información seguía circulando normalmente dentro de la fábrica aun a pesar de la aparente discusión que habían sostenido los jefes de las dos firmas -.  Señor Luis…, al respecto de lo ocurrido el otro día…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué cosa?” – preguntó arrugando el rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“B…bueno, en fin, lo que ya s… sabe – dije, con la voz entrecortada -.  Sé que hubo un problema con Hugo y…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ja, no, ningún problema – respondió, desdeñoso -.  Es decir, una más de las tantas discusiones que ocurren cuando estamos dentro de un mismo establecimiento manejando firmas diferentes, pero nada grave.  Además…, no fue culpa suya, Soledad.  Fue Evelyn quien generó el problema con su actitud”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Entiendo…” – dije bajando aun más la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué le pasó a su ropa?  Luce como recién llegada de una despedida de soltera”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta me tomó tan de sorpresa que busqué cubrirme aun más de lo que ya lo hacía, lo cual era imposible.  Comencé a temblar sin saber bien qué tenía que responder:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estuvo un poco agitada la salida con ese cliente al parecer – dijo él en un tono bastante irónico -.  Y ahora no puede irse de aquí en ese estado, ¿es eso?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí, muy avergonzada.  Realmente no hacían falta palabras: Luis ya lo había entendido todo.  Era como si lo que me había ocurrido fuera allí dentro algo tan corriente que se caía de maduro.   Ingresó por un momento a su oficina y cuando volvió a salir de ella, tenía en su mano el manojo con las llaves del auto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vamos…” – me dijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿A…dónde?” – pregunté, sorprendida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Al local de ropa al que me llevó el otro día ; necesita una nueva blusa urgente”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo podía creer.  Jamás había pensado en volver a pasar por una situación como la del día de la tienda de ropa y, sin embargo, las circunstancias volvían a arrojarme otra vez en el mismo lugar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“P… pero, señor Luis… Comprar una blusa nueva sólo por unos botones”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Vamos!” – repitió, enseñándome las llaves.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hubiera preferido que me llevara a otro lado antes que ser vista otra vez con él allí.  Me implicaba regresar al sitio en el cual había yo sufrido una de las más degradantes humillaciones públicas en mi vida.  Pero él ni siquiera me preguntó nada al respecto; recordaba perfectamente en dónde era.  Demás está decir que hubo un intenso intercambio de miraditas y sonrisas cuando me vieron entrar nuevamente acompañada por quien ya para ese entonces todos allí tenían por mi jefe y que, en fin, en algún punto lo era.  Por más que yo hacía ingentes esfuerzos para que no se viera mi pecho con el sostén al descubierto, era obvio que todos veían perfectamente mi blusa desprendida y pensarían, seguramente, que Luis y yo volvíamos de algún intenso encuentro sexual.  Era patético que cada vez que yo aparecía en ese lugar, lo hiciera en condiciones más o menos semejantes.  Lo peor de todo era que yo no llevaba tanga y ése era un dato del cual Luis parecía no haberse aún anoticiado; yo trataba, por lo tanto, de mantenerme lo más envarada posible y no inclinarme ni un ápice, pero, aún así, mi falda era tan corta que desconfiaba de que nadie hubiera notado nada.   Si lo habían hecho, ya estarían intercambiándose el rumor, divertidos.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/85/80818749/80818749_019_ff54.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me cayó la cara de vergüenza cuando se acercó a saludarnos la vendedora que me había masturbado en el probador días atrás y la explicación que le dio Luis me rebajó aún más:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se me fue la mano, jeje… Le arranqué varios botones que no sé adónde fueron a parar” – dijo, sonriente, y alcancé a ver, por el rabillo del ojo, que le guiñaba el ojo a la vendedora.  Más demolida me sentí cuando ella reaccionó cubriéndose la boca con la mano como si  intentara tapar alguna risita cómplice que no logró contener.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Podemos coserle los botones que faltan  – dijo ella -, como hicimos la otra vez con…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, olvídelo – desdeñó Luis -.  Esto es un local de venta y no de arreglo de indumentaria, je… Dele una blusa nueva y corre por mi cuenta”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No hay problema – la chica se giró hacia mí, sonriente -.  Esperá en el probador, Sole…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La humillación a que me sometían no tenía nombre.  Hablaban de mí como si yo fuera una cosa, sin capacidad de decidir sobre mi suerte por cuenta propia.  De cualquier modo y más allá de eso, había que admitir que era bastante incómodo permanecer allí, expuesta a las miradas de todos, así que por lo tanto, y sin decir palabra, seguí a la vendedora y entré al vestidor mientras ella, siempre muy amable y sonriente, me apartaba la cortinilla. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quedé sola allí o, mejor dicho, éramos el espejo y yo.  Soledad y Soledad: vaya  a saber cuál de todas ellas pues lo cierto era que yo ya no podía reconocerme a mí misma.  Por mucho que me rascara la cabeza preguntándome qué diablos hacía yo ahí y cómo había llegado, costaba desbrozar la lógica de un camino recorrido que, justamente, se presentaba por demás ilógico.  Di un respingo cuando vi en el espejo el desagradable rostro de Luis asomándose por la cortinilla; en un acto reflejo tendí una vez más a cubrirme, aunque a esa altura ya ni sabía para qué.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué le pasó a su tanga?” – preguntó Luis, con un aire que parecía ser curioso pero a la vez divertido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí morir porque en ese momento caí en la cuenta de que el maldito desgraciado sí se había percatado de la falta de mi prenda aun cuando nada hubiera dicho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se… la quedó el cliente” – respondí, muerta de vergüenza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Ja! ¡Viejo verde asqueroso! – carcajeó despreciativo, aunque no sé con qué autoridad moral para hacerlo.  Se me vino la imagen del muerto asustándose del degollado -.  Bien, vamos a procurar conseguirle algo para que esté un poco más cubierta… un poco al menos, jeje; esas tangas no cubren demasiado en verdad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Aquí no venden lencería” – repuse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justo en ese momento llegó la vendedora y pidió permiso a Luis, quien se apartó un poco para dejarla pasar al vestidor pero, lejos de hacerse hacia atrás, volvió a retomar su rol de espectador.  La joven me había traído tres blusas, de distintos colores y diseños como para que yo eligiera.  Descarté la primera por encontrarla demasiado transparente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me gusta ésa” – dictaminó Luis, siempre asomado a la cortina. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios!  Aquel vestidor, en  lugar de ser privado, terminaba por ser el lugar más público que se pudiera llegar a imaginar.  Y la impresión que me daba era que Luis gozaba sádicamente de destruir mi intimidad a cada instante y con cada palabra; peor aún: también me parecía que la vendedora había ya, para ese entonces, entrado en el juego y que también lo disfrutaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ésta te va a quedar divina, Sole” – agregó ella como confirmando mis pensamientos, al tiempo que estiraba la prenda e, invitándome a dar la vuelta, me la apoyaba sobre el tórax como si estuviese midiendo o sopesando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es… casi indecente: demasiada transparencia” – objeté, disgustada</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad – dijo Luis, adoptando un tono que pretendía sonar paciente  -.  No sé si entiende cómo es la cuestión.  Yo soy el que pone el dinero.  ¿O va a hacerlo usted?  Por lo tanto, soy yo quién decide cómo gastar ese dinero y en qué.  Si no le gusta esa blusa, bien puede elegir otra prenda pero en ese caso demás está decir que el gasto correrá por su cuenta.  O también podemos seguir camino hacia su casa donde seguramente tendrá alguna otra blusa para ponerse pero, claro, eso implicará, tener que desfilar ante sus vecinos en una condición que… en fin…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mucho que me pesase y a pesar de lo perverso de su razonamiento, en algo decía la verdad: me era del todo impensable volver a casa en el estado en que me hallaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está…bien, señor Luis” – acepté, con resignación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quité la blusa que llevaba y el momento de quedar en sostén fue terriblemente humillante porque tanto él como la empleada seguían con los ojos clavados en mí e inclusive la cortina apenas corrida brindaba la posibilidad de verme a cualquiera que pasase por el pasillo camino de los probadores.  Extendí el brazo hacia la vendedora para tomar la blusa nueva pero en ese momento Luis me detuvo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Aguarde un momento, Soledad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo miré interrogativamente.  Yo ya no sabía qué esperar realmente.  ¿Nunca iba a terminar ese día?  Parecía como que la semana más traumática y tortuosa de mi vida se negase a finalizar, como una eterna tortura contra mi cada vez más sepultada dignidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Gírese hacia el espejo – me ordenó Luis -, e inclínese hacia adelante”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/85/80818749/80818749_051_1578.jpg" width="426" height="639" />Mi rostro empalideció.  ¿Era necesario poner de ese modo a la vendedora al corriente de mi percance con la tanga?  Girándome tal como me exigía, me incliné luego lo más que pude, lo cual no era mucho puesto que, en las reducidas dimensiones de aquel vestidor (superpoblado además) enseguida terminaba con mi rostro contra el espejo.   Pero por poca que fuera mi inclinación, el largo extremadamente corto de mi falda hacía que no hiciera falta mucho para que mis nalgas quedaran expuestas.  La vendedora soltó una interjección ahogada, como de asombro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“’¡Sole! – exclamó &#8211; ¿Ya no usás…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La perdimos – intervino Luis, siempre dispuesto a humillarme a llevar mi humillación cada vez más lejos, incluso con mentiras -.  No sabemos en dónde quedó pero bien… la chica ahora está en problemas, jeje”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero aquí no vendemos ropa interior” – repuso la muchacha diciéndole a Luis así lo mismo que yo ya le había adelantado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo sé – respondió él -, pero usted seguramente debe llevar alguna prenda íntima debajo -; señaló por debajo de la cintura de la chica logrando que ésta se sonrojara -… Y dado que el largo de su falda es bastante mayor que el de ella, no creo que tenga demasiados problemas para irse a su casa sin… en fin, sin nada debajo, je…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aun cuando podía ver a ambos en el espejo, mi incredulidad fue tal que me hizo girar la cabeza por sobre mi hombro para mirar a Luis; muchacha, de hecho, también lo miraba, enormes sus ojos y tan incrédula como yo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo… no p…puedo hacer eso” – objetó, entrecortada la voz por una risita nerviosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por toda respuesta, Luis extrajo de su billetera un buen fajo de billetes.  Ya estaba claro que ése era su recurso predilecto y que lo usaba con frecuencia.  Dos cosas logré apreciar: una, que la suma que le ofrecía era visiblemente mayor a la que en su momento le había pagado a esa misma joven para que me masturbase; segunda: a ella le cambió totalmente la expresión del rostro, la cual de pronto se iluminó, quedando así bien en claro que sus estados de ánimo y su predisposición se valuaban en dinero;   sólo tomó el dinero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Será la prenda íntima más cara que jamás se haya vendido, jaja – dijo, divertida -… Ni las de Marilyn Monroe deben haberse cotizado tanto”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis rió ante la ocurrencia mientras yo sólo sentía crecer en mí el azoramiento y el espanto.  La chica introdujo las manos por debajo de su falda cuidando de no mostrar nada; el largo, a diferencia de lo que ocurría conmigo, se lo permitía.  Luego deslizó su blanca tanga a lo largo de las piernas hasta sacársela por los tobillos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Déjeme ver más” – espetó Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tanto ella como yo lo miramos, intrigadas y azoradas.  Él, sin embargo, lucía tan sereno y sonriente como siempre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Señor?” – preguntó ella, visiblemente confundida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Habrá más dinero, no se preocupe, pero quiero verle el culo y no seguir imaginándolo, así que… arriba esa falda” – le dijo él tajantemente y, por primera vez, tuve la sensación de que ella también empezaba a ser cosificada.  Sé que no está bien, pero en <img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/85/80818749/80818749_064_2079.jpg" width="425" height="638" />parte me alegré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La promesa de más dinero parecía ser, de todos modos, incentivo suficiente para que ella aceptase sin cuestionar, así que la joven sólo se encogió de hombros y, acto seguido, tomó el bies de su falda y llevó la prenda hasta la cintura exponiendo así la desnuda cola a los ojos de Luis mientras la tanga le colgaba de una mano.  Era una gran locura, pero toda esa situación tan enferma y perversa me estaba calentando y me sorprendí a mí misma lamentándome por no poder verle a esa chica su parte trasera dado que yo estaba de espaldas a ella y el espejo no me permitía verle la cola.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmm, deliciosa – dijo él y, de modo asqueroso, se tocó la zona genital -.  La verdad, chicas, que están muy parejas… A ver, me gustaría verlas culo con culo para compararlas”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La empleada pareció vacilar nuevamente y Luis lo notó</span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El dinero estará, señorita, no se preocupe”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no sabía qué era más humillante para mí: si la degradación que estaba sufriendo o el hecho de que… a ella se le pagara y a mí no. Creo que eso me terminaba de rebajar y, por más que pareciera ahora dar la impresión de que las dos estábamos siendo sometidas de igual modo a los perversos caprichos de Luis,  lo cierto era que él no nos trataba a ambas por igual.   Estaba clarísimo que yo estaba por debajo de ella y eso no había cambiado en ningún momento más allá de mi fugaz sensación de un momento antes. La empleada se giró por completo hasta que quedamos espalda con espalda y, sosteniendo su falda levantada, apoyó su cola contra la mía.  El contacto de la carne me produjo una extraña sensación, perversa y a la vez relajante, enferma y a la vez placentera; y en ese momento no me cabía duda alguna de que eso era precisamente lo que Luis buscaba producir tanto en ella como en mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Franeléense, vamos – nos conminó, siempre asomado a la cortina -.  Culo con culo, vamos…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La joven empleada, aparentemente más decidida (o tal vez incentivada por el dinero) fue la que primero comenzó con el movimiento; moviendo su cuerpo de manera serpenteante, hizo deslizar sus nalgas sobre las mías y fue como si cada redondez de ella encajase en alguna concavidad mía y viceversa. El contacto era sensual en extremo y, como no podía ser de otra manera, me puse a mil.  Yo intenté, al menos, en un principio, resistirme y traté de no moverme, manteniendo mis piernas lo más estáticas que fuera posible; el roce, sin embargo, terminó por vencerme y pronto me encontré también deslizando y estrujando mis nalgas contra las de ella mientras mi sexo se humedecía de forma acelerada.   En ese momento me olvidé de todo: de Luis, de la fábrica, del local de ropa, de los empleados, de los clientes; sólo éramos piel contra piel, carne contra carne, ella y yo.  Entregándome, cerré mis ojos a la vez que comenzaba a respirar agitadamente mientras mi pecho subía y bajaba en tanto que un hilillo de saliva al que no pude contener, me corrió por la comisura de los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tóquense” – ordenó Hugo y, aun sin verlo, tuve la sensación de que, fiel a su estilo, se debía estar acariciando los genitales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevé las palmas de mis manos por detrás de mis caderas y la joven hizo lo propio con las suyas.  Nuestras espaldas se apoyaron una contra la otra y pude sentir sus omóplatos clavarse sobre los míos mientras mis manos se dedicaban a recorrer cada pulgada de sus tersas nalgas en tanto que ella hacía lo mismo con las mías.  Algo me rozó el tobillo, lo cual me obligó a abrir los ojos y bajar la vista por un instante; en el piso del probador y junto al taco de mi sandalia yacía la tanga de la chica, quien había terminado por dejarla caer en el calor del momento: lo sorprendente, de todos modos, no fue eso sino que Luis, inclinándose y estirando su brazo hacia el interior del probador, recogió del piso la prenda del piso para llevarla a su boca y luego dedicarse a lamerla y ensalivarla sin dejar de mirar ni por un segundo cómo nos seguíamos tocando la una a la otra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo están haciendo fantástico, señoritas – dijo con voz sibilina y repugnante -.  Ahora vuélvanse: gírense la una hacia la otra…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejamos de sobarnos mutuamente nuestras colas, lo cual debo confesar que me produjo pesar y me pareció que a la vendedora también.  Tal como él nos pedía, nos giramos hasta quedar encaradas una otra y, al verla a los ojos tan de cerca, sólo descubrí hambre y deseo en su mirada.  Ella, seguramente, vio lo mismo en la mía.  El hijo de puta de Luis había logrado calentarnos: era perverso, degenerado y execrable, pero no se le podía negar maestría en el manejo de tales situaciones y de poner a las mujeres exactamente en el estado en que él las quería tener.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien – dijo él –; señorita Moreitz, tengo el agrado de informarle que, si bien en el cola contra cola han estado bastante parejas, es usted quien ha salido triunfante: su culo, aunque por muy poco, aventaja al de su amiga”<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/85/80818749/80818749_090_4898.jpg" width="426" height="639" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me dibujó una sonrisa en los labios, lo cual venía a demostrar perfectamente que él me estaba arrastrando cada vez más irremisiblemente hacia su remolino de perversión.  También me pareció detectar un pequeño deje de tristeza en el rostro de la joven al saberse “derrotada” en el cruce.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero ahora quiero comparar sus pechos, jovencitas, así que, Soledad, quítese el sostén y usted, señorita, haga lo mismo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Prestamente y con aparente prisa, la muchacha desprendió rápidamente los botones de su blusa y luego cruzó sus manos a la espalda para desprenderse el sostén tal como Luis le requería; una vez que lo hizo, su hermoso busto quedó ante mí descubierto y tentadoramente expuesto.  Interpreté que la causa de su prisa estaba en que ella deseaba una rápida revancha luego de que Luis dictaminara su “derrota” en el duelo cola a cola.  De hecho, la expresión de su rostro era expectante pero, por sobre todo, segura, como si no dudase en lo más mínimo de su triunfo en el siguiente cruce; de hecho, cuando bajé la vista hacia sus senos, comprobé que le sobraban razones para aguardar confiada…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desprendí mi sostén y así ambos bustos quedaron enfrentados.  Como era de esperar (ya algo lo conocía), Luis nos pidió que nos apoyáramos una contra la otra.  Una vez más, la excitación nos puso a mil, lo cual se veía altamente potenciado por el dato, no menor, de que ahora, además, nos mirábamos directo a los ojos.  Ella comenzó a hacer un movimiento de cintura que bien podría haber sido propio de una danza árabe y, al moverse, sus magníficos pechos se entremezclaron con los míos, atractivos pero apenas discretos: eran cuatro pero a la vez eran sólo dos; eran dos… y era sólo uno.  Fue tal el grado de calentura que una seguidilla irrefrenable de jadeos comenzó a salir de mi garganta, lo cual fue celebrado por ella con una sonrisa que parecía indicar triunfo.  Empecé a imitarla en el movimiento: lenta, acompasadamente, siguiendo su cadencia.  Y de pronto fue como si ambas nos eleváramos: lejos, muy lejos de allí, muy, muy alto por encima del reducidísimo vestidor en que nos hallábamos. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El aliento entrecortado de ella comenzó a golpear en mi rostro y viceversa.  No sé en qué momento ocurrió lo que de toda formas era obvio que sucedería: súbitamente me encontré con su lengua dentro de mi boca y podía sentir ambas lenguas jugando, serpenteando, jugando, entrecruzándose.  Para nosotras, era como si no hubiera nada ni nadie en derredor en ese momento, ni siquiera Luis: éramos sólo ella y yo, en una sensual y simbiótica danza de los sentidos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La voz de él, a pesar de todo, nos trajo de pronto otra vez a la realidad:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me encanta… &#8211; decía, impregnada su voz en lujuria -.  Y lo que más me complace, señoritas, es que nadie les pidió que se besaran.  Lo hicieron solitas”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis tenía razón: él nos había arrastrado hacia el borde del remolino pero luego fuimos nosotras quienes, casi sin darnos cuenta, caímos hacia el mismo sin necesidad de que nadie nos empujara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien – dictaminó él en tono aprobatorio -.  Magnífico, chiquillas… Lo han hecho bien, increíblemente bien.  Ah, con respecto al duelo de pechos, Soledad, eeh, hmm, lamento decirle que esta vez perdió…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/85/80818749/80818749_109_430f.jpg" width="425" height="638" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuestras bocas se separaron y lo lamenté: hubiera querido que nos siguiéramos besando durante lo que quedaba de la tarde y noche, pero la realidad, aunque doliera, era que no podíamos quedarnos para siempre dentro de aquel vestidor por mucho que lo deseásemos.  Alguien vendría de un momento a otro a ver qué pasaba o a investigar el porqué de tanta demora.  De hecho, me sorprendía que nadie lo hubiese hecho todavía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando me puse la tanga de la empleada se me mezclaron las sensaciones.  Por un lado el sentir la tela entrándome en la zanja o presionando sobre mi sexo fue casi como sentir que ella me estaba penetrando (¿hasta eso habría calculado Luis?); por otra parte la prenda estaba totalmente baboseada y no pude menos que sentir asco al sentir cuando la humedad de la boca de Luis se fusionó con la de mi vagina.  Y, a su vez, calentura y repulsión formaban un cóctel muy particular que llegaba a gobernar mis sentidos sin que yo pudiera hacer nada al respecto por mucho que mi cerebro se empeñara en decirme que me estaba convirtiendo en una depravada.  La cuestión era que yo estaba terriblemente caliente; más que nunca hubiera deseado que Luis volviera a pedirle a la joven que me masturbara y, de hecho, abrigué la vana esperanza de que lo hiciera.  Él, sin embargo, parecía complacerse en generar deseos insatisfechos: estuve muy húmeda durante todo el trayecto en auto hasta mi casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegamos con las sombras de la noche y, una vez más, Luis me señaló su erecta verga para luego pedirme que se la mamara; también una vez más, lo hice.  Luego me encerré: ni siquiera contesté el teléfono durante la noche, ni a Daniel ni a nadie.  Tuve que masturbarme; no cabía otra posibilidad ya que estaba casi prendida fuego y ya no podía soportar más ese estado.  Mientras me penetraba con mis propios dedos hasta alcanzar el orgasmo fui pensando, alternadamente, en Luciano y en la chica de la tienda de ropa; a mi pesar, se me cruzaron también por la cabeza los rostros de Hugo, Luis y el señor Inchausti…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasó el fin de semana y me mantuve prácticamente recluida; no estuve para nada ni nadie.  No pude, obviamente, decirle a Daniel que no viniera pero estuve muy parca con él; yo no quería hablar demasiado y, por supuesto, no quería tener sexo, pero no podía siquiera insinuarle las reales causas para mi desgano y cansancio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/03/Mia.pavlo26-20-43-.jpg"><img decoding="async" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/03/Mia.pavlo26-20-43-.jpg" width="426" height="640" border="0" /></a>El lunes volví a la fábrica luego de largas cavilaciones en casa acerca de qué cuerno hacer de allí en más.  Casi olvidada, la Soledad digna e incorruptible, intentaba cada tanto reaparecer y convencerme de que no podía seguir trabajando allí.  Sin embargo, no pude tomar decisión alguna al respecto y terminé volviendo al trabajo “como si nada”.  Había, de todos modos, mucha expectativa puesta en el arranque de la semana y no sólo de parte mía sino también de todo el personal, ya que era muy posible que, de un momento a otro, fuera designada la nueva secretaria.  Como si de repente y por arte de magia quedaran atrás todas las humillaciones sufridas, el corazón me saltaba en el pecho ante la posibilidad de quedarme con el cargo a sólo una semana de haber entrado a la fábrica: si eso no era un ascenso meteórico, pues entonces no sé qué lo sería.  Al mismo tiempo, me preguntaba también si estaba preparada para sufrir una posible desilusión en caso de que la designación no fuera para mí pero, en cuanto lo pensaba objetivamente, llegaba a la conclusión de que, llegado el hipotético caso, tampoco tendría motivo alguno para sentirme triste: si Floriana era la nueva secretaria, no dejaría de todos modos de ser una excelente noticia. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A media mañana mi conmutador sonó y me invadieron los nervios cuando noté que era la voz de Hugo diciéndome que me aguardaba en la oficina y que me dirigiera enseguida allí junto con Floriana.  Todo estaba claro: se nos citaba a ambas para transmitirnos cuál había la decisión final, es decir, para decirnos cuál de nosotras dos era la nueva secretaria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al entrar en la oficina de Hugo tuve de inmediato la sensación de que algo no estaba bien.  Él estaba sonriente, como siempre, detrás de su escritorio, pero frente a él y dándonos la espalda, había sentada una joven de cabellos rojizos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Soledad!  ¡Floriana! – saludó alegremente Hugo al vernos -.  Les presento a la nueva secretaria, aunque… ya la conocen, ja…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La joven se giró en su silla y nos miró, o mejor dicho: me miró ya que clavó sobre mí unos ojos que me taladraban de lado a lado.  Quedé helada y seguramente a Flori le pasó lo mismo pues quien estaba sentada allí era… Evelyn.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                                                                                      CONTINUARÁ</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">    </span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/85/80818749/80818749_132_92e6.jpg" width="556" height="370" /></div>
</div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-8-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (7)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-7-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-7-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2023 14:25:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-7-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Mi más que obvia presunción quedó pronto confirmada.&#160; Sentí el contacto de su húmedo miembro contra mi sexo y cómo el desgraciado lo hacía jugar un poco sobre mi entrada pero aún sin introducirlo. &#160;A pesar de que me resistía a hacerlo, tal situación me hizo excitar y soltar una bocanada de aliento.&#160; Él se dio cuenta y rio: había logrado su objetivo.&#160; A continuación, me entró sin más trámite y esta vez lo que me arrancó fue un profundo grito que no logré contener.&#160; Teniéndome entonces a cuatro patas, Inchausti inició su bombeo sin piedad alguna y sin darme [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi más que obvia presunción quedó pronto confirmada.&nbsp; Sentí el contacto de su húmedo miembro contra mi sexo y cómo el desgraciado lo hacía jugar un poco sobre mi entrada pero aún sin introducirlo. &nbsp;A pesar de que me resistía a hacerlo, tal situación me hizo excitar y soltar una bocanada de aliento.&nbsp; Él se dio cuenta y rio: había logrado su objetivo.&nbsp; A continuación, me entró sin más trámite y esta vez lo que me arrancó fue un profundo grito que no logré contener.&nbsp; Teniéndome entonces a cuatro patas, Inchausti inició su bombeo sin piedad alguna y sin darme respiro; sorprendente a su edad.&nbsp;&nbsp; A cada una de sus embestidas, brotaba de mi boca un jadeo y hasta, a veces, un grito; era como si en ese momento no tuviese completo control de mí misma.&nbsp; Él también jadeaba:</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/366/94453062/94453062_035_d841.jpg" width="423" height="635">“Aaah, así, Soledad, así… aaah, mmmm, sienta la verga dentro suyo; siéntala… mmm… ¿Imaginó alguna vez ser cogida por un tipo tan feo?&nbsp; Mmmm, así…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era la primera vez que hacía alusión directa a su poco ventajosa condición estética.&nbsp; Parecía sentir morbo con eso de que yo era la bella y él la bestia y lo peor de todo fue que logró contagiarme algo de ese morbo pues volví a excitarme cuando dijo eso.&nbsp; Seguía bombeando y bombeando y a medida que lo hacía el ritmo se iba incrementando; suponía yo que, a tal intensidad, la eyaculación le llegaría de un momento a otro pero supuse mal: estuvo un largo rato dándome verga, tanto que yo tuve dos orgasmos antes de que él llegara al suyo.&nbsp; Cada vez que yo llegué al mío, él se excitó el doble y me entró aun con más fuerza sin parar de insultarme y degradarme:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Se da cuenta de lo puta que es? – me decía al mismo tiempo que me zurraba en una de las nalgas -.&nbsp; ¡Vea lo que está haciendo sólo por obtener una venta!&nbsp; Es una auténtica zorra, Soledad, una putita de mierda que, a partir de hoy va a estar bien cogida… Mmm, aaah…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo peor de todo era que tenía razón: yo era una putita o, de lo contrario, ya hubiera renunciado a trabajar en la fábrica sin someterme a cosas tan degradantes.&nbsp; &nbsp;Cuando alcanzó el orgasmo, me lo hizo saber con un largo y profundo grito que resonó por toda la habitación, precisamente en el mismo momento en que yo llegaba al tercero de los míos.&nbsp; Se dejó prácticamente caer sobre mí y, debido a su peso, ya no me pude sostener a cuatro patas por lo cual caí de bruces sobre la cama siendo virtualmente aplastada por su cuerpo fofo y sudado.&nbsp; Su entrecortada respiración contra mi oído parecía propia de un lobo famélico.&nbsp; Estuvo tanto rato sobre mí que hasta llegué a pensar que se había dormido; me resultaba más atractiva la idea de que estuviese finalmente muerto, tal como él mismo lo había adelantado a modo de broma pero la realidad era que el asqueroso aliento sobre mi nuca me decía lo contrario.&nbsp; Finalmente se incorporó o, al menos, se arrodilló nuevamente sobre la cama.&nbsp; Me acarició las piernas y tomó mi tanga, que yo tenía a mitad de los muslos, llevándola hacia mis tobillos para, finalmente, despojarme de ella.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me di la vuelta sobre la cama.&nbsp; Yo también estaba exhausta y aún el pecho me subía y me bajaba pero, aun así, me las arreglé para girarme, intrigada por lo que estaría él haciendo.&nbsp; Inchausti ya no estaba sobre la cama sino de pie al borde de la misma, sosteniendo mi tanga entre sus manos.&nbsp; Levantó la prenda como si fuera un trofeo y la llevó hacia su rostro para estrujársela contra el mismo.&nbsp; Su expresión era la más depravada que se podía llegar a imaginar.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/366/94453062/94453062_044_11fe.jpg" width="424" height="636"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué… hace, señor Inchausti?” – pregunté, con cara de asco y frunciendo el entrecejo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Éste va a ser mi souvenir – anunció, sonriendo -.&nbsp; Su prenda me va a ayudar a acordarme de usted cada vez que lo necesite.&nbsp; E imagino que va a ocurrir seguido”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No puedo describir la repulsión que me produjo el verle pasándose mi tanga por la cara y chupándola como si fuera un caramelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Señor Inchausti… No… puedo dársela – objeté -.&nbsp; Mi falda ya es demasiado corta.&nbsp; ¿Cómo se supone que voy a volver a entrar en la fábrica… o en mi casa?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya resolverá eso – dijo, como desentendiéndose -.&nbsp; Pero esta prenda… es mía y eso no se discute.&nbsp; Ya le dije que no habría más concesiones luego de que acepté cortar la filmación”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se podía ser más repugnante y depravado.&nbsp; Se mantuvo durante un rato llevando mi tanga de su rostro a los genitales y luego al rostro nuevamente.&nbsp; Su verga, por cierto, comenzaba a hincharse y erguirse nuevamente; ahora que la estaba viendo, no dejaba de causarme asombro que un miembro en apariencia tan gastado y fláccido, fuera capaz de dar tales demostraciones de virilidad.&nbsp; La imagen era tan chocante que busqué mirar hacia otro lado, así que fijé mi vista en los dibujos del acolchado.&nbsp; Por otro lado, el hecho de que su pene estuviese irguiéndose de nuevo me hacía temer de parte suya una nueva arremetida; quería pensar que no, pero era fácil suponer que sí&#8230;&nbsp;&nbsp; Intenté hablarle de otra cosa, desviar el tema:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Creo que… ya deberíamos volver a la fábrica, señor Inchausti”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmmm… ¿ya? – preguntó él dejando de chupar mi tanga por un instante y echando un vistazo a su reloj -.&nbsp; Es temprano… y Hugo me la entregó por toda la tarde”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me nubló la vista y todo me dio vueltas en la cabeza.&nbsp; Una vez más, se volvía a hacer referencia a mí como a una propiedad que se presta o se concede para su usufructo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es que… &#8211; musité -, yo creo que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me dejó terminar; supongo que ni siquiera me estaba oyendo.&nbsp; Una vez más se abalanzó sobre la cama y, marchando sobre sus rodillas, avanzó hacia mí, lo cual me obligó a echarme aun más hacia atrás como acto de autodefensa.&nbsp; Quedé con mis espaldas contra la cama mientras él, clavando en el somier una rodilla a cada lado de mi rostro, se me ubicó por encima.&nbsp; Un chorro viscoso me cayó sobre el rostro obligándome a cerrar los ojos por un instante; no pude determinar si se trató de semen residual de la cogida que me había dado minutos antes o de líquido preseminal que actuaba como prólogo de lo que vendría.&nbsp; Por lo pronto, su miembro, húmedo y chorreante, se hallaba a escasos centímetros por encima de mi rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Abra la boquita, Soledad – me ordenó -.&nbsp; Ábrala toda que ya sé muy bien que sabe hacerlo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez más sentí repugnancia hacia Hugo.&nbsp; El maldito puerco hasta eso le había contado.&nbsp; ¿Habría dejado a salvo algún secreto, al menos?&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ábrala” – me insistió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo de tripas corazón, abrí mi boca lo más grande que pude con lo cual su miembro entró limpio en ella, pero yo no estaba dispuesta a permitir más que eso así que le apliqué una buena mordida.&nbsp; Se me quitó de encima de un salto y retorciéndose todo su cuerpo mientras profería un lastimero alarido que, a mí personalmente, me reconfortó y me arrancó una sonrisa..</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/366/94453062/94453062_066_c719.jpg" width="425" height="638"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Puta de mierda!” – no dejaba él de vociferar mientras se tomaba el dolorido pene -.&nbsp; Ya mismo voy a llamar a Hugo y que se olvide de su venta…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando tomó el celular me asaltó un acceso de terror.&nbsp; De pronto, la realidad mundana volvió a chocar contra mi integridad y mi dignidad: recordé mi estabilidad laboral, los meses de desempleo, mis deudas, el puesto de secretaria…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No! – aullé, implorante -¡No, por favor!&nbsp; ¡No lo haga!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él ya había comenzado a marcar algo en el teclado de su teléfono pero se interrumpió y se quedó mirándome ceñudo y con cara de pocos amigos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… quise morderlo – dije, desesperadamente y con mi voz cargada de angustia -; fue… una demostración de afecto que salió mal… ¡Le pido perdón!&nbsp; Pensé que una mordida lo… excitaría, señor Inchausti, pero creo que se me fue la mano y mordí con demasiada fuerza.&nbsp; Le ruego me disculpe, por favor, soy muy tonta…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Que es muy tonta es algo que ya sé – repuso.&nbsp; Para mi alivio pareció dejar definitivamente de marcar en el celular y, en cambio, me mostraba la enrojecida cabeza de su pene -.&nbsp; ¿Entiende usted esto como una demostración de afecto?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Le repito que salió mal; fue un error, señor Inchausti.&nbsp; Lo siento. Lamentablemente… no tengo tanta experiencia en esto…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿En qué?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En… el sexo oral”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No me joda…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es la verdad, s… señor Inchausti”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hugo me contó que se la mamó muy bien… Y creo que si lo hubiera mordido me lo habría dicho. &nbsp;A lo que voy es a que dudo que, como usted dice, no tenga experiencia”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Le juro que no la tengo, señor Inchausti.&nbsp; La de Hugo fue… &#8211; yo estaba pálida; me costaba horrores decir las palabras -… la primera verga que mamé en mi vida”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Carcajeó estruendosamente; cuando menos podía alegrarme de que tal vez desistiera de su plan de llamar a Hugo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y me va a decir, entonces, que la mía fue la segunda?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Automáticamente me acordé de Luis y de la mamada que le tuve que dar en el interior de su auto.&nbsp; Dudé, por lo tanto, unos instantes antes de dar mi respuesta y esa duda fue fatal para el supuesto caso de que decidiera mentir a continuación; para cuando finalmente hablé, ya estaba obvio que mi largo silencio había hablado por sí solo e invalidaba cualquier intento por decir otra cosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no, la tercera en realidad” – respondí llena de vergüenza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ja… ¿y está su novio en esa lista?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Más vergüenza, más dudas, más silencio.&nbsp; Negué con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja, lo imaginaba… Las putas de verdad nunca le chupan la verga a sus parejas formales; siempre se la chupan a otros, jeje… Bien, basta de charla; vuelva a echarse sobre la cama y abra la boca… ¡Y cuide sus dientes!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo había conseguido, al menos, que no llamara a Hugo pero, claro, ahora debería atenerme a las consecuencias.&nbsp; Él, al parecer, había recuperado su confianza en mí lo cual no era para mí poca cosa de cara a mi futuro inmediato: mi excusa acerca de la supuesta buena intención en la mordida había tenido éxito.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con resignación, me eché de espaldas nuevamente para aguardar lo peor que, por cierto, no tardó en llegar.&nbsp; Se desplazó sobre sus rodillas tal como lo haría una araña o, al menos, ésa fue la imagen que me dio en ese momento.&nbsp; Antes de que yo pudiera darme cuenta de algo ya se hallaba sobre mí.&nbsp; No necesitó repetirme que abriera la boca; estaba suficientemente claro que si yo no quería volver a perder la confianza recuperada, debía hacerlo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que mi boca estuvo abierta en toda su magnitud, su miembro ingresó en ella hasta prácticamente llenarla toda y lo increíble del asunto era que no había perdido su erección luego de mi mordida.&nbsp; La punta del glande me tocó la garganta produciéndome arcadas y me dio la sensación de que él lo notó y, de hecho, lo disfrutó ya que, tomando la base de su miembro con una mano, lo movió varias veces de tal forma de volver a tocar mi garganta una y otra vez mientras sus testículos se aplastaban contra mi mentón.&nbsp; Me sentí sofocada; se me dificultaba respirar y comencé a arrojar manotazos hacia los costados como un modo de que él entendiera la situación.&nbsp; Levanté la vista para mirarlo y distinguí que tenía mi tanga adentro de su boca; en contrario a mis intentos por llamar su atención, jamás pareció él notar que yo no podía respirar o, al menos, no lo demostró…, o no le importó.&nbsp; No me dejó respiro ni tampoco me dejó oportunidad de trabajar con mi lengua sobre su miembro como en su momento lo había hecho con Hugo o con Luis.&nbsp; Esta vez fue totalmente diferente: se trató, literalmente, de una salvaje cogida por la boca.&nbsp; Todo el trabajo lo hizo él: subiendo y bajando, aumentando el ritmo y entrando cada vez más profundo.&nbsp; Sus jadeos me llegaban algo ahogados ya que tenía su boca ocupada con mi tanga pero aún así se notó que iban en crescendo, lo cual me dio la pauta de que se acercaba al orgasmo y me asaltó la duda acerca de qué debía hacer yo al respecto: Hugo me había obligado a tragar el semen; Luis no lo hizo pero yo lo tragué de todas formas y fui felicitada por eso.&nbsp; ¿Y ahora?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo cierto fue que Inchausti no me dio oportunidad de decidir ni elegir.&nbsp; En la posición en que yo estaba sólo pude entregarme mansamente a que me cogiera la boca hasta que su semen me invadió hasta la garganta sin que yo pudiera hacer nada al respecto.&nbsp; Una vez que, ya satisfecho, se me levantó de encima, me tomó la blusa y tironeando de los lados me la abrió arrancándome un par de botones: otra prenda en problemas que necesitaría de excusas y justificaciones.&nbsp; Llevó mi sostén por encima de mis tetas de tal modo de dejarlas al descubierto, para luego dedicarse a sobarlas sin el menor asomo de delicadeza ni, mucho menos, respeto.&nbsp; No es mi pecho mi agraciado, pero aun así tengo lo mío.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmm, hermosas tetas – dijo, demostrando una increíble rapidez para recuperarse del cansancio del orgasmo -.&nbsp; No muy grandes pero sí bien delineadas, finas diría, con clase…., de las que a mí me gustan”</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/366/94453062/94453062_091_2288.jpg" width="424" height="636"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dicho ello, zambulló su rostro contra mi pecho derecho y hundió su boca en mi pezón dejándolo rígido en cuestión de segundos.&nbsp; De pronto me propinó una fuerte mordida que me hizo gritar.&nbsp;&nbsp; Despegué la nuca de la cama y levanté un poco la cabeza para echarle una mirada recriminatoria.&nbsp; Él había ya soltado mi pezón y me miraba sonriente:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Una demostración de afecto, Soledad” – dijo, en tono de burla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice un esfuerzo sobrehumano no sólo para no escupirle al rostro sino además para no demostrarle que la mordida en realidad… me había excitado.&nbsp; Volvió a zambullirse sobre mi pecho y se dedicó a succionar mi pezón sin la más mínima delicadeza ni amabilidad; lo hacía casi como si estuviese chupando el jugo de una fruta y esa “cosificación” de la cual yo era objeto me incrementaba, a mi pesar, la excitación.&nbsp; En ese momento quería que todo terminase de una vez; no soportaba la paradoja de sentirme asqueada por tener a ese inmundo tipo encima y, a la vez, excitada por lo que ese mismo asco me generaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego de ocuparse de mi teta derecha se dedicó a la izquierda.&nbsp; No volvió a morderme lo cual, extrañamente, lamenté: al parecer, él ya consideraba la deuda como saldada.&nbsp; Lo cierto fue que con todo ese trabajo de succión sobre mis pechos su verga comenzó a ponerse como roca nuevamente, cosa de la cual yo podía darme perfecta cuenta porque la tenía apoyada contra mi muslo.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; ¿No iba a terminar nunca aquello?&nbsp; ¿Cómo era posible que un tipo de su edad pudiera volver a poner su miembro en erección tantas veces en tan poco tiempo?&nbsp; Ni siquiera lo había visto tomar una pastilla de viagra o algún sustituto, ni allí ni en el restaurante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto se desentendió de mis pechos. &nbsp;Incorporándose, me tomó por hombros y cabellos, levantándome prácticamente en vilo de tal modo de arrancarme de la cama. Haciendo caso omiso de mis grititos y quejidos de dolor, me llevó prácticamente volando al punto de que mis pies casi no tocaban el alfombrado; una vez que llegamos hasta la baranda de la escalera, me soltó los cabellos pero lo hizo virtualmente arrojándome contra la baranda ya que yo quedé doblada por mi vientre sobre la misma, arqueado mi cuerpo y con mi cabeza y pechos colgando hacia el vacío.&nbsp; Tuve que tomarme con fuerza de la baranda para no caer.&nbsp; Un súbito e incontrolable espanto se apoderó de mí: él parecía mostrarse cada vez más violento en sus actitudes y me restalló en el cerebro la inquietante posibilidad de que el tipo fuera un psicópata peligroso y que su real intención fuera arrojarme de la escalera.&nbsp; De sólo pensar en ello, todo me temblaba, desde mis tobillos hasta mi sien: todo me daba vueltas y comencé a ver borroso, tanto que sentí que perdía el equilibrio y caía finalmente.&nbsp; Sin embargo, él volvió a tomarme por los cabellos y me hizo llevar la cabeza hacia atrás hasta que mi oreja quedó pegada a su boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Además de no chuparles la pija – masculló, con un desagradable sonido a saliva entre sus dientes -, ¿sabe qué otra cosa no hacen las putas con sus novios?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negué con la cabeza.&nbsp; Yo estaba aterrada y totalmente superada por la situación.&nbsp; El cuero cabelludo me dolía y mi boca no conseguía articular palabra alguna sino que sólo soltaba interjecciones de dolor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Nunca les dan el culo – dijo, acercando aun más su boca a mi oído y deslizando desagradablemente su lengua por dentro del lóbulo de mi oreja.&nbsp; Me dio una palmada sobre la cola -.&nbsp; Eso es para cualquier tipo, pero no &nbsp;para su novio ni su esposo, jeje…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Di un respingo.&nbsp; ¡No!&nbsp; ¡Mi cola no!&nbsp; Eso sí que no podía permitirlo, pues mi retaguardia era para… Luciano.&nbsp; No había nada acordado ni Luciano me había dicho nada al respecto, pero yo en mi interior lo sentía así: desde el momento en que me penetró por detrás en la oficina de Hugo, yo ya había asumido que la exclusividad pasaba a ser suya: de Luchi…, quien bien se la había ganado al tratármela con tanto cariño tras la paliza que yo había recibido en la oficina de Luis.&nbsp; Luciano sí se la merecía; ese cerdo repelente de Inchausti…, definitivamente no.&nbsp; Pero, ¿cómo frenarlo?&nbsp; Musité un débil “no” varias veces, pero él dio la impresión de no oír nada.&nbsp; Teniéndome siempre sobre la baranda, tanteó con un dedo (creo que el mayor) mi entrada trasera y, a juzgar por la facilidad con que lo hizo entrar por entre los plexos, debió habérselo ensalivado.&nbsp; Lo que menos podía yo adivinar en ese momento era con qué intención hacía eso; su siguiente comentario fue suficiente respuesta:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esa colita no es virgen, jeje…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me puse de todos colores y agradecí que no pudiera él en ese momento ver mi rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y fue hecha hace poco – agregó como haciendo gala de un profundo conocimiento -; las estrías son recientes”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios!&nbsp; ¿Hasta eso podía saber?&nbsp; Yo seguía sin agregar palabra, ¿qué podía decir?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien – dijo él -; eso va a facilitar bastante&nbsp; la tarea, je”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al sentir la cabeza de su pene sobre el orificio anal me sobresalté.&nbsp; No podía permitirlo, no debía dejar que me entrara por allí, pero…, ¿cómo evitarlo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ag… aguarde un momento, señor Inchausti” – dije, sin saber en absoluto qué aduciría a continuación.&nbsp; Por lo pronto, noté que su pene seguía sobre mi orificio pero al menos ya no parecía intentar entrar en él; de momento, lo había logrado detener.&nbsp; ¿Y ahora qué seguía?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sí, Soledad?” – preguntó Inchausti con tono extrañado.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/366/94453062/94453062_101_a65c.jpg" width="423" height="635"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya había conseguido la pausa que yo quería.&nbsp; Ahora tenía que pensar rápido mi estrategia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿No… sería correcto que hiciera eso con… un preservativo al menos?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja – carcajeó desdeñoso -.&nbsp; Ésa sí que es buena.&nbsp; Soledad… le acabo de dar una cogida que, si no toma usted la pastilla o no recurre a ningún método anticonceptivo, lamento decirle que ya debe tener cuatro o cinco hijitos jugueteando dentro suyo, jeje.&nbsp; No, Soledad, no sea estúpida…, no la puedo embarazar por el culo – me propinó una palmada en las nalgas al decirlo y, para mi terror, me dio toda la impresión de que se aprestaba nuevamente para penetrarme -, aunque, si tengo que serle sincero, me gusta la idea: suena muy perverso, jiji…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… ¡no es higiénico!” – repuse yo desesperadamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja, no me joda, Soledad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Es verdad!&nbsp; Siempre se aconseja no hacer sexo vaginal después del anal sin…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A cada segundo me sorprende con su estupidez, Soledad.&nbsp; Es exactamente al revés; lo que no se aconseja es el sexo vaginal después del anal sin usar preservativo o sin cambiarlo.&nbsp; Eso es porque la vagina podría ser contaminada por bacterias intestinales, pero… jeje, no tenga miedo, no funciona al revés”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentía totalmente vencida; ya no sabía qué decir.&nbsp; Giré la cabeza por sobre mi hombro y vi que junto a la cama había, sobre la mesita de luz, una caja de preservativos y un pequeño pomo de lubricante que, obviamente, el hotel dejaba allí para los clientes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Sangré la última vez! – aullé, implorante -.&nbsp; Por favor, señor Inchausti, le ruego que por lo menos me lubrique…, será mejor para usted y para mí”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Resopló, como hastiado.&nbsp; Aun así, pareció dispuesto a ceder y, tomándose el pantalón para evitar que le cayera a los tobillos, se dirigió hacia la mesita de luz en busca del lubricante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No sabe… cuánto se lo agradezco, señor Inchausti…” – balbuceé, dando gracias al cielo por haberlo siquiera frenado en su intento por un momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él volvió a resoplar; no dijo palabra: más bien, parecía tener el fastidio propio de quien estaba por hacerme un favor para que, simplemente, me dejara de molestar y poder, así, entrarme por el culo de una vez sin más excusas ni ruegos de mi parte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ése era mi momento: ahora o nunca.&nbsp; En mi interior se venía ya librando una batalla interna sin cuartel desde el día en que había entrado a trabajar a la fábrica o, más atrás aún, desde que hice aquella entrevista laboral que, ahora, parecía no sólo lejana sino además casi “light”.&nbsp; A veces la Soledad que quería mantenerse digna e incorruptible lograba emerger pero las más de las veces venía perdiendo la batalla contra la otra, la sumisa que temía perder su trabajo… Más aún: la cuestión se había complicado porque a veces también me brotaba una tercera Soledad, la cual no sólo era nueva y de algún modo desconocida para mí, sino que además era mucho más baja que las otras dos al punto de encontrar morbo y hasta excitación en las situaciones que me venían ocurriendo: esa tercera Soledad me asustaba, me aterrorizaba, me hacía conocer un costado de mí que me repugnaba.&nbsp; Pero ahora parecía haber también una cuarta Soledad, aun más reciente que la anterior: era la que había encontrado contención en Luciano y que había decidido, por cuenta propia, hacerlo a él merecedor del preciado trofeo de su cola.&nbsp; Eran cuatro Soledades, por lo tanto, las que se batían en lucha dentro de mí: la rebelde, la sumisa, la morbosa y la fiel a Luciano.&nbsp; Si realmente existía todavía una Soledad fiel a su novio, había ido quedando claramente en un quinto lugar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que comprobé que Inchausti iba en procura del lubricante, giré mi cabeza en sentido inverso hacia la puerta.&nbsp; Al diablo todo: tenía que huir de allí.&nbsp; Eché a correr escalones abajo y, como era bastante previsible, me tropecé con los tacos; los últimos escalones prácticamente los recorrí dando tumbos y golpeando con mi cadera contra la madera hasta que, finalmente, me detuve en el piso, hecha un ovillo y junto a la puerta de la habitación.&nbsp; Yo no tenía demasiada experiencia en albergues transitorios pero daba por sentado que la puerta no debía poder abrirse desde fuera pero sí desde dentro.&nbsp; En ese momento Inchausti se asomó desde lo alto de la escalera puesto que, obviamente, el alboroto que yo había hecho, le había alertado acerca de mi tentativa de escape.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Soledad! – rugió -.&nbsp; ¿Qué hace?&nbsp; ¡Tenga por seguro que su jefe se va a enterar de esto!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era que la amenaza no me doliera ni me intimidara pero ya no tenía la fuerza de un momento antes.&nbsp; Bastó que mi cola fuera incluida en la negociación para que se dibujara en mi cabeza el rostro de Luciano y no había ya para mí otra prioridad más que huir de aquel monstruo que quería empalarme por detrás.&nbsp;&nbsp; Poniéndome en pie presurosamente, tomé el pomo de la puerta y la abrí; la luz del día me dio de pleno pasando por entre las ramas de los árboles que jalonaban el patio.&nbsp; Aún oyendo los desaforados gritos de Inchausti a mis espaldas eché a correr a través del pasillo que corría a cielo abierto pasando, una a una, frente a las habitaciones.&nbsp; En varias de ellas, un auto estacionados ante la puerta delataba claramente que había una pareja dentro;&nbsp; pensé en golpear pidiendo ayuda pero no tenía demasiado sentido intentar llamar la atención de gente que seguramente debía estar muy entretenida: más valía correr hacia la recepción y eso fue lo que hice siguiendo la flecha que decía “salida”.&nbsp; Me quité las sandalias y las puse en mano para poder correr mejor: yo era joven y estaba segura de que Inchausti no tenía la más mínima posibilidad de alcanzarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué hasta la recepción, la cual tenía en el medio una caseta con vidrios polarizados que dividía el carril de entrada del de salida de los vehículos.&nbsp; Golpeé sobre el cristal desesperadamente.&nbsp; Desde la nada, una voz me respondió.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/366/94453062/94453062_108_cbd9.jpg" width="423" height="635"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué ocurre, señorita?&nbsp; ¿Qué le pasa?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Necesito salir de aquí! – yo seguía golpeando el vidrio con los tacos de las sandalias que llevaba en una de mis manos mientras, con un dedo índice de la otra, señalaba hacia el portón que permanecía, obviamente, cerrado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es imposible – respondió el empleado con toda tranquilidad -. Las normas del hotel nos impiden dejar salir a personas solas.&nbsp; Entran dos; salen dos. &nbsp;Lo siento, señorita, no me está permitido hacer eso”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… ¡tiene que ayudarme!” – exclamé, llena de angustia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien, pero para poder hacerlo necesito, por favor, que se calme y me explique qué es lo que está ocurriendo.&nbsp; Su habitación es la 16, ¿verdad?&nbsp; Es la que me aparece en este momento en el monitor con apertura de puerta”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justo en ese momento sentí como si unos garfios me atenazaran el brazo izquierdo y, al girar la cabeza, me encontré con lo que, en realidad, ya temía y suponía: Inchausti estaba allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No pasa nada, señor – dijo sonriente y con total serenidad dirigiéndose al empleado invisible que se hallaba al otro lado del cristal -.&nbsp; La señorita es joven… y se puso un poco nerviosa porque, ejem…hmm, bueno, cómo decirlo… En fin: le quise hacer la cola”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una carcajada brotó desde el otro lado del cristal mientras yo hervía de indignación y de vergüenza.&nbsp; Estuve a punto de ensayar una protesta: hinché mis pulmones y ya estaba por hacerlo cuando los dedos de Inchausti apretaron mi brazo aun con más fuerza que antes.&nbsp; Lo miré con odio y estaba ya dispuesta a golpearlo con mi brazo libre pero, en ese momento, noté que, siempre luciendo su repelente sonrisa, me estaba mostrando su teléfono celular.&nbsp; Me sentí morir cuando en la pantalla me vi a mí misma subiendo la escalera de la habitación con un indecente contoneo y mostrando sin vergüenza mis cachas.&nbsp; Inchausti se acercó a mi oído para hablarme en un cuchicheo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Va a ser mejor que se calme, Soledad… Acabo de subir el video”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez mi rostro se puso rojo de indignación; forcejeé para liberarme de su brazo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Q… qué?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Como lo oye, Soledad.&nbsp; Su video ya está en las redes sociales y será muy popular en unos minutos a menos, claro, que se tranquilice y coopere”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cada vez más ganada por la incredulidad, aflojé la tensión poco a poco.&nbsp; No entendía demasiado de lo que él me decía pero por lo poco&nbsp; que comprendía quedaba claro que ese desgraciado estaba dispuesto a convertirme a hacer pública mi indecencia de un momento a otro.&nbsp; Cuando notó que yo dejaba de removerme y forcejear, soltó mi brazo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sepa disculpar – dijo dirigiéndose amablemente al empleado de la recepción, quien había quedado algún rato en silencio -.&nbsp; Ya sabe; son chicas jóvenes… Se desesperó, eso es todo.&nbsp; ¿No es cierto, Soledad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentía perdida.&nbsp; Sabía que si lo acusaba de intento de violación ya mismo se terminaba todo.&nbsp; No sería fácil luego ganar la batalla legal siendo que yo había entrado con él a bordo de su auto pero, al menos, lograría zafar del momento y dilatar la cuestión.&nbsp; Pero, ¿y el video?&nbsp; ¿Qué era esa amenaza que acababa de hacer acerca de hacerlo público?&nbsp; Tenía que balancear las cosas y ordenar mi mente.&nbsp; Si yo lo acusaba abiertamente y le daba la espalda, no sólo tendría que explicar por qué había entrado con él a un hotel alojamiento sino también por qué había brindado para él ese espectáculo en la escalera.&nbsp; Me quedaría sin trabajo, sin novio y sin la más mínima reputación pues nadie me creería un intento de violación en aquel contexto: a los ojos de cualquiera mi comportamiento sería juzgado como propio de una zorra… y hasta podía entender que así fuese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí – musité, con la cabeza gacha -.&nbsp; Disculpe, por favor: fue… la desesperación”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al bajar la vista, reparé en mi aspecto.&nbsp; Faltaban botones en mi blusa, mi sostén estaba por sobre mis tetas: en fin, la peor imagen posible.&nbsp; Otra vez me volví a sentir baja e indigna.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien, señorita – dijo el empleado -.&nbsp; No hay problema; créame que son cosas a las que aquí estamos acostumbrados.&nbsp; Eso sí: si piensan retomar… en fin… lo que tenían pensado hacer les aconsejo que usen lubricante; sobre la mesita de luz debe haber un pomo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuánta vergüenza.&nbsp; Hasta el empleado, queriendo ser amable y caballero, me degradaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“G… gracias” – dije en un hilillo de voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Inchausti también agradeció, con toda cortesía.&nbsp; Arrancándome las sandalias de mi mano las dejó caer al suelo y me hizo gesto de que volviera a calzarme.&nbsp; Una vez que lo hice, me tomó por el brazo y me condujo de vuelta hacia la habitación.&nbsp; Apenas nos hallamos nuevamente dentro de ella cerró la puerta y se encaró conmigo: su expresión era severa e incriminatoria; sin decir palabra alguna me cruzó el rostro con una potente bofetada que me hizo perder el equilibrio y caer sobre mis rodillas, segunda vez que tal cosa ocurría en una misma semana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Con esto aprenderá a comportarse, Soledad – me dijo en tono de reprimenda y ya sin sonrisa en su rostro -.&nbsp; Si se sigue comportando de ese modo va a durar muy poco en su trabajo, téngalo por seguro.&nbsp; Hugo me dijo que es nueva, ¿es así?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde el piso asentí amargamente con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En fin – continuó Inchausti -; esperemos que su estupidez sea culpa de su brevísima experiencia porque sólo si es así tiene solución.&nbsp; Yo puedo comprometerme a no hablar palabra de todo esto pero usted debe portarse bien de aquí en más”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentía vencida del todo; levanté la vista hacia él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Q… qué es eso que me dijo sobre las redes sociales?” – pregunté con la voz débil y los ojos llenos de angustia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, es tal como lo oye, Soledad.&nbsp; El video está subido a Facebook pero no desespere.&nbsp; Por ahora sólo yo puedo verlo; eso sí, no tengo más que hacer un clic para cambiar la opción de privacidad y ponerlo público”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Definitivamente él jugaba, y más que nunca, con el as de espadas en la mano.&nbsp; Ni siquiera podía contar con quitarle su celular, destrozarlo o incluso borrarle el video; era inútil, la imagen mía subiendo las escaleras con mi cola entangada al aire ya estaba en el universo virtual aun cuando, de ser cierto lo que él decía, nadie más pudiese verla.&nbsp; De pronto, en un gesto de caballerosidad fuera de contexto, me extendió una mano para ayudarme a ponerme en pie.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ahora, Soledad, retomemos lo que habíamos comenzado.&nbsp; Y sin lubricante: usted misma ha desperdiciado su oportunidad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/366/94453062/94453062_114_49bc.jpg" width="424" height="636">Una vez que estuve en pie me guió hasta el jacuzzi y me hizo inclinar de tal modo de apoyarme con las manos contra el borde; en tal posición, ni siquiera necesitó levantarme la falda: su verga, después de jugar un rato con mi orificio anal, comenzó a entrar y fue inevitable que me arrancara un grito de dolor.&nbsp; Por cierto, el dolor anal no era para mí algo nuevo ya que lo había experimentado unos días atrás al ser penetrada por Luciano, pero esta vez era mucho peor: me ingresó por la retaguardia sin la más mínima piedad y tomándome por la cintura se balanceó una y otra vez dando clara impresión de sentirse complacido con cada uno de mis gritos.&nbsp; Sus jadeos, casi animales, invadieron el aire de la habitación que, aun cuando climatizado y confortable, me resultaba ahora terriblemente espeso.&nbsp; Me acabó dentro del culo, por supuesto; no tenía sentido que hiciera otra cosa.&nbsp; Yo sólo podía pensar en Luciano y pensar, con tristeza, que mi cola ya no podía ser sólo para él…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que hubo acabado (cualquiera sea el sentido de la palabra) puso en marcha el jacuzzi para luego introducirse en el agua burbujeante e instarme con un gesto de la mano a que le imitase.&nbsp; Parecía increíble pero todavía me daba pudor quitarme la ropa por completo; él ya había visto cada parte íntima de mi cuerpo y, sin embargo, la presencia de alguna que otra prenda, aunque desaliñada, consolaba a mi conciencia con la ilusa idea de que no estaba completamente desnuda.&nbsp; Pero ahora sí lo estaba, con lo cual bien podía decirse que Inchausti no había dejado plato sin disfrutar: me había cogido vaginal y analmente, me había sometido a sexo oral, me había abofeteado y ahora me tenía desnuda con él dentro del jacuzzi.&nbsp; Yo no sabía adónde mirar; fijé la vista en algún punto indefinido del techo a la búsqueda de vaya a saber qué respuesta a tanta locura en tan pocos días.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Se puede saber quién es el que le estrenó ese hermoso culo hace poco?” – me preguntó de sopetón mientras su rostro iba asumiendo una expresión cada vez más relajada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negué con la cabeza; después de todo él no me había ordenado que se lo dijese y hasta me preguntó si podía saberse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Es de la fábrica?” – insistió él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez afirmé con la cabeza.&nbsp; Pensé que él estaba jugando a las adivinanzas o tratando de llegar por descarte al autor de mi desvirgue anal. &nbsp;Sin embargo, para mi sorpresa, no siguió preguntando.&nbsp; Antes que eso conjeturó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Entonces…, debe ser casi con seguridad alguien de la planta.&nbsp; Las chicas como usted, cuando entregan su parte de atrás, lo hacen con el más ordinario, sucio y repelente…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mantuve en silencio.&nbsp; No quería afirmar ni negar nada que lo ayudara en sus elucubraciones.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esto no era lo que yo planeaba para mi vida” – dije al cabo de un momento, como si pensara en voz alta.&nbsp; Me miró, con el ceño fruncido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo dice, Soledad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sacudí la cabeza y esbocé una sonrisa que, en realidad, era más de tristeza que de alegría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hasta no hace mucho yo era una chica seria y comprometida con un novio con el cual pensaba casarme, una persona totalmente digna y fiel que hubiera sido incapaz de hacer cosas como las que hoy hice… o como algunas otras que hice en estos días”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Inchausti se encogió de hombros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No trate de hacerme responsable de su propia decadencia moral, Soledad.&nbsp; Nadie la obligó a coquetear conmigo como una hembra alzada a través del teléfono”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En otras circunstancias el comentario me hubiera irritado muchísimo pero yo estaba abatida y sin fuerzas; sólo atiné a sonreír una vez más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso es relativo – objeté -.&nbsp; Hugo me dijo que para no perder el cliente yo tenía que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y usted aceptó” – me cortó tajantemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Para no perder el trabajo” – repuse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso no se lo cree ni usted, Soledad.&nbsp; Una puta nace, no se hace; en todo caso lo que pueda haber ocurrido es que las circunstancias hicieron que aflorara en usted algo que toda su vida trató de ocultar ante los demás y ante sí misma”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude evitar soltar una risa.&nbsp; Era tragicómico que ese cerdo repugnante pretendiera, súbitamente, hacer alarde de conocimientos de psicología femenina.&nbsp; Me duró poco el momento divertido; una sombra volvió a cubrir mi rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No puedo volver así a la fábrica” – dije, desviando el tema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Así?&nbsp; ¿Cómo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estoy semidesnuda, señor Inchausti; sin tanga, con una blusa a la que le faltan botones y con el rostro marcado por una bofetada.&nbsp; ¿Adónde cree realmente que puedo ir así?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por pedido mío, Inchausti me dejó en la fábrica ya pasada la hora de salida del personal.&nbsp; Lo que yo quería, por supuesto, era no cruzarme con nadie.&nbsp; Previamente había llamado a Daniel para decirle que no me pasara a buscar; puse como excusa que quería dejar cerradas algunas operaciones de la semana que estaba terminando.&nbsp; Demás está decir que Inchausti disfrutó muchísimo de ese llamado, tal cual lo evidenció en sus gestos y risitas.&nbsp; ¡Dios!&nbsp; ¿Eran todos iguales en ese sentido?&nbsp; Él, por su parte, se encargó de llamarlo a Hugo un rato antes para dar por cerrada la operación; en teoría, eso era una noticia inmejorable para mí, pero jamás había imaginado que el éxito pudiese llegar a saber tan amargo… Me despidió tomándome la mano y estampándome un profundo beso que sólo me provocó asco y que, además, me inquietó sobremanera considerando que estábamos en la puerta de la fábrica; ni siquiera los vidrios polarizados me permitían sentirme tranquila…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llamé al portero eléctrico, tuve una gran intriga acerca de quién me iría a contestar; por cierto, no reconocí la voz cuando finalmente me llegó la respuesta. &nbsp;Desde su auto, Inchausti tocó la bocina en señal de saludo; apenas le dirigí una mirada de soslayo pero ello fue suficiente para verlo besar asquerosamente mi tanga, convertida en su trofeo. &nbsp;Un momento después me abría la puerta un tipo de rostro equino y de expresión algo bobalicona que, por supuesto, me miró de arriba abajo sin el más mínimo disimulo.&nbsp; Yo me crucé de brazos de tal modo de cubrirme el pecho y, saludando con un ligero cabeceo, entré y fui en procura de mi escritorio.&nbsp; Permanecí allí un rato sin saber qué hacer; el sujeto me seguía mirando.&nbsp; Supuse que debía ser el sereno, a quien yo aún no había visto.&nbsp; Se alejó, finalmente, en dirección hacia la planta y recién cuando lo hubo hecho, me sentí libre de llorar…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONTINUARÁ</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;<span style="background-color: transparent;">Para contactar con la autora:</span></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<p><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/366/94453062/94453062_119_e178.jpg" width="1280" height="853"></p>
</div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-7-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (6)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-6-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-6-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Feb 2023 14:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-6-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Habíamos apenas terminado de arreglarnos la ropa cuando se abrió la puerta y entró Hugo; se me detuvo el corazón ya que, de haber entrado sólo un par de minutos antes, muy distinta sería la escena que hubiera visto.  Luciano, sin embargo, se comportó con absoluta normalidad. “¿En qué andan ustedes dos acá?” – preguntó Hugo pero como desentendido del asunto y en tono de broma.  Yo me trabé y se me hizo un nudo en la garganta, pero por suerte Luciano habló, directamente optando por ignorar la pregunta de su padre. “¿Y?  &#8211; preguntó -.  ¿Cómo está eso?” “Está [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habíamos apenas terminado de arreglarnos la ropa cuando se abrió la puerta y entró Hugo; se me detuvo el corazón ya que, de haber entrado sólo un par de minutos antes, muy distinta sería la escena que hubiera visto.  Luciano, sin embargo, se comportó con absoluta normalidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿En qué andan ustedes dos acá?” – preguntó Hugo pero como desentendido del asunto y en tono de broma.  Yo me trabé y se me hizo un nudo en la garganta, pero por suerte Luciano habló, directamente optando por ignorar la pregunta de su padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y?  &#8211; preguntó -.  ¿Cómo está eso?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/78846995/78846995_016_8e1d.jpg" width="427" height="644" />“Está duro, está duro, pero bueno, ya para mañana o pasado tendremos una respuesta definitiva y a partir de ello veremos qué hacer – respondió Hugo y yo interpreté que hacía referencia a la designación de la nueva secretaria -.  Soledad, ¿se puede quedar un momento?  Luciano, si nos disculpas, te agradecería que nos dejaras solos; quiero hablar con la señorita Moreitz”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue una sacudida para mí y miré rápidamente al rostro de Luciano; había pensado que, tal vez, dejaría traslucir alguna expresión de celos aunque más no fuera en pequeña medida pero no: él siempre parecía comportarse del mismo modo y sin demostrar nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Claro, Hugo – llamaba a su padre por el nombre -.  Nos vemos luego”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el momento en que se retiró, me sentí desprotegida ante Hugo.  Sin embargo y considerando que estaban buscando nueva secretaria, abrigué la esperanza de que me hubiera hecho quedar con ese fin.  De hecho, sus primeras palabras una vez que quedamos solos en la oficina apuntaron en esa dirección.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dígame, Soledad – me espetó -, ¿ha pensado en la posibilidad de ser secretaria?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta no me tomó desprevenida porque ya Luciano me había preparado, pero sí terminó de confirmar que lo dicho por éste no eran sólo conjeturas hechas en el aire: realmente se estaba barajando mi nombre entre las posibles candidatas.  Pensé que lo mejor en ese momento era fingir sorpresa:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, señor Di Leo, nunca lo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hugo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hugo…; verdaderamente me honra usted con sólo mencionarlo pero no es algo en lo que hubiera pensado.  ¿Yo?  ¿Secretaria?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí – me respondió -; de todas formas es algo que estamos viendo: nos estamos manejando entre tres posibilidades de momento”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hizo una pausa.  Quizás esperaba que yo le preguntara cuáles eran las otras dos pero por educación no lo hice; bien podía ser que el jefe me estuviera poniendo a prueba y tratando de chequear hasta qué punto era yo capaz de contener mi impertinencia.  Más allá de eso, por supuesto, fue inevitable, que yo me quedara haciendo cálculos en mi cabeza y, de acuerdo a lo que ya me había adelantado Luciano, no era tan difícil: estaba yo, estaba Floriana y alguien de fuera de la fábrica a quien no conocía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ahora, Soledad… &#8211; dijo de pronto mientras se desabrochaba el cinto y dejaba caer el pantalón -; necesito una buena lamida de culo de ésas que usted tan bien sabe dar, je… Fue un día de stress para mí”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se giró y, al igual que ocurriera dos días antes, volvió a mostrarme ese trasero fofo y sin forma.  Las arcadas volvieron a mí pero sabía una cosa: mi puesto de secretaria podía estar en juego y era casi un hecho que mis posibilidades quedarían reducidas a cero si no satisfacía a mi jefe.  Él, de algún modo, ya me lo había adelantado: “¿No es lo que siempre dicen que hacen las empleadas de oficina? ¿Lamer culos de jefes?”.  Esa frase perversa, aunque realista, seguía resonando en mi mente.  Así que, más que nunca, supe que Hugo no debía quedar insatisfecho esa tarde.  Planté rodilla en tierra y comencé a recorrer sus nalgas con mi lengua una vez más.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/78846995/78846995_054_617f.jpg" width="423" height="638" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmmm, sí, Soledad, así… En la zanja, por favor… Mmm, sí, eso.  Y no olvide meter su lengüita en el agujero”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese día, el encuentro con Daniel a la salida del trabajo transitó, como era de prever, por  fuera de lo habitual.  No paraba de mirarme como si tratara de comprobar si estaba bien; sólo faltaba que me tomara la fiebre.  Pero, claro, lo entendía; no es de lo más común que alguien llame a su novio desde el trabajo para decirle que quería oír su voz y así poder masturbarse.  Demás está decir que me llenó de preguntas y yo contesté con evasivas; hasta le pedí disculpas por lo que había hecho.  Él, sin embargo, no se dejó arrastrar por mi silencio sino que quería ahondar en la cuestión y rápidamente entendí en qué dirección iba: sobre todo cuando me confesó que se había masturbado con nuestra charla telefónica pero que se había vuelto a excitar con sólo recordarlo.  Quería sexo, desde ya: evacuar la calentura.  Pero la realidad era que yo no estaba para una revolcada luego de la particular tarde vivida en la fábrica; más bien sólo quería descansar pues Luciano me había dejado de cama.  No podía, obviamente, siquiera insinuar nada ni mencionar el nombre de Luciano, así que me excusé argumentando estar cansada (típica excusa de nosotras las mujeres cuando hemos tenido sexo con alguien no legal y no estamos para tenerlo con alguien legal, por lo menos en lo inmediato) y, para inflarle un poco su ego, le dije que la “masturbación telefónica” me había matado.  Tuvo que aceptar, desde ya, pero a regañadientes e inclusive sacó varias veces el tema durante el camino e incluso después cuando entró a mi casa.  Yo, de todas formas, me mantuve inflexible en mi respuesta y fingí incluso estar más cansada de lo que en realidad estaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al otro día, por primera vez, me hicieron salir de la fábrica durante las horas de trabajo.  Había que llevar unos papeles al banco y estaba más que obvio que era Estela quien habitualmente se encargaba de tales menesteres y, al parecer, debía ser muy eficiente en ello ya que las veces en que la había visto salir de la fábrica siempre había vuelto con bastante rapidez.  Podría ahora haberle cabido a Luciano la tarea que me habían encomendado pero lo había visto muy temprano en la fábrica y luego ya no; seguramente habría tenido que salir por otro tema: el trabajo de Estela, al parecer, era tan variado y complejo que se necesitaba más de una persona para delegar sus labores habituales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salir de la fábrica con esa falda era, desde ya, un serio problema para mí.  No era lo mismo que subirme o bajarme del auto de Daniel.  Floriana me ofreció su moto para ir, pero la sola idea de imaginarme ahí arriba con esa falda tan diminuta me hizo desistir de la idea.  Opté por escoger la opción que, en primera instancia, me había ofrecido Hugo: pagarme un taxi para que me llevara, me esperara y me trajera.  Era, desde luego, la opción más decorosa aun cuando no sabía quién podía ser el taxista ni cómo se comportaría al verme subir al auto así.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La verdad fue que el taxista se comportó de modo bastante respetuoso, tanto durante el viaje de ida como el de vuelta, pero aún así, no paró de hacerme preguntas:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es nueva en la fábrica, ¿no?  Nunca la había visto antes…  ¿Qué edad tiene?  Se la ve joven…  ¿Veintiséis?  ¡Parecen menos incluso!&#8230;”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">O cosas así…  Es decir, preguntas bastante impertinentes pero nunca llegando a ser guarras o irrespetuosas… o bien mis parámetros ya estaban totalmente alterados con las cosas que venía viviendo y que cada vez lograba manejar menos.  Noté, de todos modos, que el conductor acomodó bien el espejo retrovisor como para espiar por entre mis piernas pues yo viajaba en el asiento trasero.  Por pudor, me cubrí, pero al mismo tiempo… me excité un poco.  Me odié por eso.  ¿En qué clase de mujer me estaban convirtiendo en esa fábrica?  Unos meses atrás, simplemente le hubiera pedido al que se detuviese y me hubiera ido caminando. <img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/78846995/78846995_075_c2da.jpg" width="424" height="640" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El banco fue otra pesadilla.  Todos, ya fueran clientes, cajeros o personal de seguridad tenían los ojos clavados de mi cintura para abajo.  Los hombres lo hacían con los ojos llenos de un deseo perverso; las mujeres, las más de las veces, con una envidia que rayaba en el desprecio, aunque también las había que me miraban con admiración y hasta con lascivia.  Había incluso en el banco mucha gente que me conocía y no debía ello sorprender pues yo había ido en varias oportunidades cuando aún me desempeñaba en mi trabajo anterior.  Me tocó, a mi pesar, escuchar de parte de las mujeres algunos comentarios hirientes de quienes cuchicheaban en voz baja, pero no lo suficientemente baja como para que yo no las oyese, lo cual seguramente era deliberado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mirá cómo se viene al banco la puta ésta…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es una desvergonzada; debería estar revoleando la cartera al costado de la ruta….”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y qué esperás?  Me contaron que de su anterior trabajo la echaron por trola: se lo quiso voltear al jefe”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y más comentarios así… Yo no podía hacer otra cosa más que tragar saliva y bajar la cabeza con vergüenza; era una espantosa humillación la que me tocaba vivir y más todavía cuando algunas de las cosas que decían no eran ciertas o, cuando menos, exageradísimas.  La gente que alguna vez me había visto como una mujer decente ya no me veía de ese modo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al regresar a la fábrica me encontré con la sorpresa de verlo a Hugo sentado a mi escritorio; no sé por qué, pero en ese momento se me ocurrió pensar, de manera optimista, que eso podía tener que ver con mi hipotética designación como secretaria: fue una locura suponer eso; más un producto de mis deseos que de la realidad, pero en ese momento lo vi como que si él se había sentado a mi escritorio era porque el mismo pasaba a quedar desocupado al menos por un tiempo.  Y si mi escritorio estaba desocupado, eso podía significar que ahora mi lugar en la fábrica era otro.  Eso fue, al menos lo que pensé, pero no tardé en descubrir lo lejos que mis cavilaciones estaban de la realidad…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para empezar, había alguien sentado al otro lado del escritorio: un tipo que debía tener algunos años menos que Hugo pero que, al igual que él, era bastante relleno.  Tenía el rostro aplastado y pómulos bien marcados, cabeza casi completamente calva y cuello poco más que inexistente. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Ah, Soledad! – me saludó con alegría Hugo al verme -.  Perdón por usurpar tu lugar, ja… Te presento al señor Inchausti”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El alma se me cayó al piso; no sé cuándo sería el día en que no recibiría una estocada letal dentro de aquella fábrica.  Era el cliente de Corrientes, el mismo que había hablado conmigo por teléfono y al cual yo le había seguido un poco su juego de flirteo con tal de que hiciera su compra.  Por lo pronto, si estaba allí, se podía decir que tal objetivo había sido finalmente logrado,  Pero… ¡Dios!: si yo había entrado en su juego era por mi convencimiento de que nunca estaría ante él físicamente.  Y sin embargo, ¡allí estaba!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ho… hola, señor Inchausti, es… un gusto conocerlo” – musité, totalmente perdida y con la vista esquiva, sin saber bien adónde mirar. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Por el contrario, Soledad, el placer es mío.  Es usted tan hermosa como su voz lo sugiere al teléfono e incluso más” – dijo él mientras, en un gesto caballeresco casi fuera de contexto, me tomaba la mano para besármela como si yo fuera una princesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poniéndome de todos colores, agradecí con un asentimiento de cabeza; traté también de decir algo pero no me salió nada. Me quedé un momento en silencio y, tratando de vencer mis temores, lo miré a los ojos lo más que pude; a pesar del trato caballeresco que había buscado exhibir, en ningún momento se levantó de su silla para saludarme.  Tampoco Hugo lo hizo para dejarme el lugar; era como si estuvieran resolviendo allí algo que era más importante que cualquiera de mis menesteres. Tenía Inchausti dos ojos enormes y oscuros dentro de los cuales casi no podían verse las pupilas, cosa que me inquietaba sobremanera; la sensación era que me estaba devorando y saboreando con la vista.  Siguiendo la misma línea de Hugo y de Luis no tenía casi pelo sobre su cabeza y, como detalle, particular en su caso, prácticamente no tenía cuello.  En el teléfono había declarado tener unos cuarenta y seis años pero viéndolo me daba la impresión de que me había mentido; no parecía ser más que cinco o seis años menor que Hugo.  Y suponiendo que no me hubiera mentido con la edad, sí lo había hecho al decirme que se mantenía en buen estado: nada más lejano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… me imaginaba que lo tendríamos por aquí, por la fábrica” – dije, tratando de inventar una sonrisa como pude.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo tampoco lo imaginaba – dijo él, siempre cortés y sonriente, pero aun así y, por algún motivo, desagradable &#8211; ; surgió un viaje de manera imprevista y no quería dejar pasar la oportunidad de llegarme hasta aquí por un motivo muy especial…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su sonrisa perversa me inquietó; hasta retrocedí un paso en mi lugar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Un m… motivo muy especial, señor Inchausti?” – balbuceé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El señor Inchausti me ha hablado muy bien de cómo lo atendió, Soledad – terció Hugo -.  Ha quedado, al parecer, verdaderamente maravillado por tu atención”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/78846995/78846995_097_4c23.jpg" width="426" height="639" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Descubrí en la expresión de Di Leo no sólo la plena satisfacción por haber concretado una venta importante sino que además rezumaba un cierto orgullo ya que probablemente se adjudicaba el mérito de haberme aconsejado bien acerca de cómo hablar con los clientes al teléfono.  De hecho, se me quedó mirando y fue como si en su mente estuviera repasando cada una de las palabras que yo pronuncié el día de la entrevista durante aquella fingida charla telefónica que terminó en manoseo y sexo oral.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“G… gracias, s… señor Inchausti; me alegra mucho que así haya sido” – dije, temblorosa y con la voz entrecortada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quedaba bien claro que estaba haciendo un papelón.  La joven que Inchausti tenía ahora enfrente era muy distinta a la que había escuchado en el teléfono en días previos.  De cualquier modo yo ya no sabía para esa altura qué era mejor, si decepcionarlo o seguirle el juego.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El señor Inchausti me ha solicitado un pedido especial – dijo Hugo – y me parece justo satisfacerlo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi temblor aumentó.  Ya ahora mis piernas eran un tembladeral y temía que se notara.  Miré por un segundo a Floriana pero ella estaba sonriente, como si se alegrara por mí.  O como si estuviera orgullosa por la empleada que le había conseguido a la empresa.  Yo estaba a la espera de que Di Leo acabase de decirme cuál era ese pedido tan especial, pero fue el propio Inchausti quien habló:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me gustaría invitarla a almorzar, Soledad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arrugué el rostro y fruncí el entrecejo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señor Inchausti, se lo agradezco p…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo ya le dije que sí – intervino Hugo -; me tomé ese atrevimiento mientras usted no estaba, Soledad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez la incredulidad volvía a golpearme: parecía que tenía que acostumbrare a que allí se dispusiera de mí como si fuera un objeto.  Dirigí una mirada angustiada a Hugo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero…, no entiendo – balbuceé -.  ¿Cuándo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Ahora! – exclamó Hugo abriendo los brazos en jarras y mirando, luego, su reloj -.  ¿Acaso no falta poco para la hora del almuerzo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“P… precisamente señor Di Leo.  Sólo d… disponemos de una hora y no va a haber tiempo para…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No se preocupe por eso! –exclamó Hugo con gesto desdeñoso -.  Tiene la tarde disponible por completo para satisfacer al señor Inchausti, Soledad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quería morir.  Eché un nuevo vistazo a Floriana pero seguía sonriente.  ¿Sería consciente mi amiga de lo que se estaba haciendo conmigo?  ¿Tan ingenua podía ser como para alegrarse por mi suerte?  De repente, recordé mi posible nombramiento como secretaria, como también el hecho de que yo seguía aún trabajando en la empresa a pesar del incidente protagonizado con Evelyn un par de días antes.  ¿Hasta qué punto estaba en condiciones de decir que no?  Y después de todo, sólo era una invitación a almorzar, aunque… ¿qué pasaba si me veía Daniel?  ¿O alguien de su entorno?  Confundida y llena de dudas acepté, sin embargo, la propuesta con la cabeza gacha:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien, señor Di Leo, como usted… disponga.  Le agradezco su invitación, señor Inchausti”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recién entonces Hugo se levantó de mi silla; se le veía más que complacido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Perfecto! – exclamó alegremente -.  ¡Vayan ya mismo entonces!  Sólo faltan quince minutos para la chicharra del almuerzo.  Señor Inchausti, disponga a gusto de mi empleada…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La frase me hizo abrir grandes los ojos y tragar saliva.  ¿Disponer a gusto?  Además estaba bien claro que Hugo parecía tratarme como su propiedad y casi me estaba “prestando”.  Nerviosa, miré hacia todos lados.  Floriana, sin embargo, parecía ahora enfrascada en lo suyo e indiferente ante la situación.  Busqué desesperadamente con la vista a Luciano.  ¿Por dónde andaría?  ¿Habría ya regresado a la fábrica?  De pronto sólo deseaba que él estuviera allí; estaba segura de que detendría esa locura o al menos se opondría.  Viéndolo hoy, sin embargo, creo que yo, en mi desesperación y ante la necesidad de auxilio, sobreestimaba desmedidamente el poder de decisión de Luciano allí dentro. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por lo pronto, Inchausti sonrió de oreja o oreja y agradeció a Hugo (no a mí) y, en lo que terminó de constituir el peor bochorno posible, me tomó de la mano para así, haciéndome desfilar ante el resto del personal, llevarme hacia la puerta de salida y de allí a su auto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dio, al menos, la posibilidad de elegir adónde quería ir a almorzar aunque creo que ello se debió más a su desconocimiento de la ciudad que a otra cosa.  Aprovechando eso, lo guié hacia un restaurante bastante alejado del centro de la ciudad, en una zona periférica en la cual era bastante difícil cruzarnos con alguien del entorno de Daniel.  Ni siquiera me conocían en ese lugar, lo cual era para mí otra ventaja. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante el trayecto en auto, Inchausti no abusó de las impertinencias; se siguió manejando caballerosamente y, en todo caso, lo que sí hizo fue insistir reiteradamente en cuanto a lo hermosa que yo era y lo contento que había quedado con mi atención.  Yo, sin saber qué decir, agradecí torpemente, casi con monosílabos y las más de las veces mirando hacia el exterior del habitáculo.  Quería, por todo y por todo, bajarme de ese auto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya en el restaurante las cosas comenzaron a ir tomando otro cariz.  Se puso algo más meloso y en un par de oportunidades me tomó la mano.  Yo había tolerado ese gesto cuando me condujo fuera de la fábrica pero ya me parecía desmedido que lo hiciese en la mesa y enfrente de todos como si fuésemos pareja; retiré mi mano, por lo tanto, cada vez que lo hizo.  Por fortuna no conocía a nadie del resto de los clientes que había en el lugar pero, por otra parte, cada uno de ellos nos miraba de arriba abajo con ojos y semblantes que revelaban sorpresa al ver una pareja tan despareja.  Se estarían, seguramente, preguntando qué haría yo con un tipo que era lo más parecido que podía haber a un pez humanoide.  En un momento Inchausti se sinceró y, sin que yo le preguntase nada al respecto, admitió no tener la edad que me había dicho al teléfono, sino bastante más: era, en efecto, apenas un par de años menor que Hugo pero la diferencia era mínima.  También estaba claro que me había mentido al decirme que se mantenía en buen estado aunque en eso, claro, no se sinceró del mismo modo.  Me vino a la cabeza una escena de alguna de las películas de la saga Star Wars en la cual la princesa Leia era sometida y encadenada por un horrible monstruo mezcla de pez y sapo; sí, ésa era la imagen exacta; incluso se me escapó una risita involuntaria al hacer esa asociación: él me preguntó por qué me reía pero, claro, no le dije nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pagó la cuenta luego de un almuerzo en el cual, como era fácil de prever, no escatimó en gastos más allá de que yo realmente comí muy poco; lo único que quería era marcharme cuanto antes y volver a la fábrica lo más pronto posible.  Por eso sentí un inmenso alivio al momento de dirigirnos caminando en dirección al auto y hasta le toleré que volviera a insistir con lo de tomarme por la mano: lo que fuera con tal de que todo aquello terminara.  Sin embargo, cuando instantes después, nos marchábamos del lugar, noté que, al conducir el auto, él tomaba otro camino, lo cual me comenzó a impacientar.  Supuse, aun así, que todo sería producto de su desconocimiento de la ciudad o bien de que había retenido muy mal el camino hecho a la ida.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/78846995/78846995_107_5508.jpg" width="423" height="635" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… &#8211; dije, sacudiendo la cabeza -; no es por aquí: estamos yendo al revés”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo sé, Soledad, lo sé” – dijo él simplemente, mientras asentía con una sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez me volvieron los temblores.  Me mantuve en silencio en mi butaca, sufriendo por la ansiedad y la incertidumbre.  Pronto pude ver que tomábamos por una calle que hacía las veces de colectora a la ruta por la cual se entraba y se salía de la ciudad; el nerviosismo en mí aumentó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Hacia dónde… estamos yendo?” – pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como respuesta, sólo sonrió.  La expresión de su rostro se me antojaba aun mucho más perversa que lo que me había parecido antes.  De pronto el auto se detuvo.  Al mirar a través del vidrio polarizado comprobé con horror que nos habíamos detenido… a la entrada de un albergue transitorio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lancé un gritito de espanto y me removí en mi butaca; intenté abrir la puerta pero no lo logré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tranquila… &#8211; me dijo él con el tono de voz más sereno del mundo -.  ¿Qué le pasa, Soledad?  ¿Qué es lo que la incomoda?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré los ojos y me estrujé con dos dedos el tabique de la nariz.  Quería morir, pero tenía que hablar si pretendía zafar de la suerte que al parecer me esperaba en manos de aquel lunático.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Señor Inchausti… &#8211; dije con tono paciente -; creo que esto se está yendo de tema.  No está dentro de las condiciones que yo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hugo me dijo que dispusiera de usted libremente – me replicó él siempre con la misma tranquilidad -.  Es su jefe, ¿no?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mordí el labio inferior y sacudí la cabeza.  Era increíble que estuviera debatiendo aquello con ese tipo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es mi jefe, sí, pero… no me parece que él haya autorizado a algo así”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo lo interpreta?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no sé, no sé, pero estoy segura de que no le dio permiso para llevarme a un hotel alojamiento”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo mío era una táctica, desesperada desde ya, pero táctica al fin.  No quise aparecer oponiéndome a la voluntad de Hugo sino, por el contrario, respetándola a rajatabla.  Bien podría haber dicho, por ejemplo: “Hugo es mi jefe, pero no mi dueño”, pero sabía que eso podía ser conflictivo y dejarme un panorama oscuro de frente al futuro inmediato.  Mi estrategia, más bien, era insistir en que Hugo había dado el visto bueno para un almuerzo y no para una cogida…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien – dijo Inchausti con toda calma -; lo llamamos, le preguntamos y de ese modo nos sacamos la duda.  Yo tampoco quiero caer en el atrevimiento de hacer algo para lo cual no se me ha dado permiso.  Lo mejor es llamarlo – extrajo su celular -; ¿lo llama usted o lo hago yo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo llamo yo” – respondí luego de un breve momento de duda.  Mi conclusión era que si yo dejaba que Inchausti llamase, también me exponía a que presentara las cosas de un modo distinto y no como en realidad eran.  </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Inchausti no objetó nada y guardó su celular encogiéndose de hombros mientras yo, en el mío, buscaba a Hugo en el directorio y lo llamaba:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Señor Di Leo… Sepa disculpar la molestia pero está ocurriendo algo que me parece que se sale de lo previsto”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Pasó algo, Soledad?” – preguntó desde el otro lado, con tono de preocupación -.  ¿Está usted bien?  ¿Y el señor Inchausti?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, señor Di Leo.  Estamos bien; no es eso.  Es que… el señor Inchausti me ha traído a un albergue transitorio y pretende que yo entre allí con él”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, sí – dijo Hugo -.  Yo mismo le indiqué cómo llegar a uno.  ¿Hay algún problema, Soledad?  ¿Está cerrado?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde su lugar, Inchausti me echó una mirada que era claramente de triunfo.  Yo había tenido la no muy buena idea de poner mi celular en altavoz para que él oyese, pues estaba segura de la negativa de Hugo.  Pero ahora…, no podía creer lo que estaba oyendo: una vez más, por cierto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señor Di Leo.  ¿Me está diciendo que… tengo que entrar con él a ese lugar?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El estómago se me revolvía y la voz, de tan angustiada, me salía casi como un sollozo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bueno, Soledad, usted decide.  Pero recuerde que ésa no es una venta como para desperdiciarla”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Podría él, por cierto, decir más de lo que dijo, pero con eso alcanzaba.  Si yo no entraba al hotel con Inchausti, no habría venta; si la venta se caía, era malo para la empresa y para mi reputación como empleada.  De allí al despido había un paso muy corto y, por supuesto, debía decirle adiós para siempre a mi posible designación como secretaria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien, señor Di Leo – dije en tono de derrota -.  Usted gana…”</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/nikki_sexx-5_100.jpg"><img decoding="async" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/nikki_sexx-5_100.jpg" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No, Soledad! – replicó Hugo -.  Aquí no se trata de ganar o perder.  Y, en todo caso, de ser así, usted es una de las que gana porque va a tener una suculenta comisión en la venta…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí tan vencida y abatida que corté la comunicación sin siquiera despedirme, o al menos no recuerdo haberlo hecho.  Se me ocurrió en ese momento que podía llamarlo a Luciano; él se había convertido, súbitamente, en mi “protector” en todo lo relacionado con la fábrica, aunque la verdad era que yo le había dado un título exagerado y, de todas formas, no tenía su número: en algún momento había pensado en pedírselo pero no me atreví a hacerlo; después de todo él era casado y yo estaba en una relación formal. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">  Giré la vista hacia Inchausti, cuyo rostro exhibía la más triunfal y repelente sonrisa.  Alzó las cejas y colocó hacia arriba las palmas de las manos como diciéndome que no había nada que hacer.  El auto estaba estacionado sobre la entrada al hotel alojamiento pero no avanzaba ni retrocedía; otro vehículo llegó y se ubicó por detrás de nosotros, comenzando a tocar bocina al encontrar el acceso obstruido.  </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Adelante, señor Inchausti – dije, vencidas todas mis resistencias -.  Entremos al hotel”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Inchausti avanzó el auto unos pocos metros hasta ubicarlo junto a la caseta de recepción; mientras él solicitaba habitación, me puse a pensar en algo muy loco: yo llevaba una semana dentro de la fábrica y, a pesar de todas las situaciones perversas y delirantes que había vivido, aún nadie me había cogido… O mejor dicho, sí por detrás pero no por la entrada convencional.  Parecía casi una ironía pero fuera como fuese, ese dato estaba seguramente a punto de cambiar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis piernas temblaban a más no poder cuando entramos en la habitación; la misma era espaciosa ya que Inchausti había arreglado por una de estilo “loft”; la parte baja estaba ocupada por el baño, el jacuzzi y un minibar al que realmente costaba llamar “mini”.  Una escalera en madera subía hacia la parte en la cual se hallaba la cama; nos detuvimos al pie de la misma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Usted primero, Soledad – me instó -.  No quiero privar a mis ojos del espectáculo de verla subir”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El muy cerdo quería gozar de llenarse la vista antes de cogerme.   Con el sonido de mis tacos retumbando por toda la amplia habitación, subí los escalones despaciosamente sabiendo que él, desde abajo, se deleitaba los ojos con mi culo entangado. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hermosa… &#8211; decía de un modo asquerosamente sibilante -.  Un manjar; no me equivoqué al imaginarla a través del teléfono.  En realidad me quedé corto.  Contonéese un poco, Soledad, por favor”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me detuve a mitad de la escalera y giré un poco la cabeza por encima de mi hombro.  No era que no hubiera comprendido sino más bien que no podía creer lo que me pedía.  ¿Podía ser tan repugnantemente pajero?  Sonriente, hizo con sus manos un movimiento de balanceo que imitaba claramente el contoneo que de mí exigía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Suba los escalones dando los pasos como siguiendo una misma línea – me explicó, con un tono entre paternal y pedagógico, pero a la vez terriblemente depravado -; como lo hacen las modelos: supongo que las habrá visto…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En realidad la explicación holgaba.  Haciendo caso a su perverso pedido, ascendí los escalones que me quedaban caminando con lentitud y contoneándome tal como él me requería.  Su reacción fue inmediata:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmmm, cuánta belleza… &#8211; decía -; créame, Soledad, que de muchachas sé bastante jeje… Pero me veo venir que de esta noche va a ser difícil olvidarme… si es que sobrevivo, jaja”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por dentro pensé cuán bueno sería que no sobreviviera, que le diera un infarto allí mismo aun cuando ello implicase para mí tener que dar muchas explicaciones y ni qué decir de Daniel.  Una vez que llegué a lo alto de la escalera vi la cama de dos plazas y supe que tenía que ir hacia allí; no había demasiados destinos posibles.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Deténgase ahí” – me dijo desde abajo, en tono de orden.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo lo que me decía, me detuve apenas llegué al tope de los escalones y, una vez más, giré la cabeza hacia él con gesto interrogativo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tóquese” – me dijo.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/78846995/78846995_119_74f4.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo sentí exactamente como la bofetada en el rostro que, en su momento, me había propinado Evelyn; de hecho hasta trastabillé y me tomé de la baranda porque temí caer hacia atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué?” – pregunté con el rostro contraído en una mueca de incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Que se toque” – respondió él con toda naturalidad y, una vez más, acompañó con un gesto de sus manos como para graficar mejor lo que estaba pidiendo que hiciera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo ya no sabía qué hacer ni qué decir.  En un momento pensé en mandarlo a la mierda.  También se me cruzó por la cabeza llamarlo nuevamente a Hugo, pero, ¿qué sentido tendría?  Y se me volvió a pasar por la cabeza la imagen de Luciano: cómo me gustaría que él estuviera allí o que, al menos, estuviese al tanto de lo que estaba ocurriendo.  Pero, en fin, llega un punto en el cual la incredulidad vence todo límite y el pedido más insólito acaba por terminar convirtiéndose en normal y aceptable llevando así la dignidad aun más bajo la dignidad de una.  Era paradójica la situación: yo me hallaba en lo alto de la escalera y él al pie.  Y, sin embargo, era como si yo lo mirara hacia arriba; me sentía baja, terrible e insoportablemente baja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me giré una vez más hacia adelante, dando mi espalda por completo mi espalda a Inchausti, quien seguía abajo..  No sabía muy bien a qué se refería con que me tocara o qué parte del cuerpo debía yo tocarme.  Se me ocurrió masajearme los muslos y, al parecer, le gustó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmm, un encanto, Soledad – me dijo -.  Usted es un llamado al pecado, jeje.  Inclínese un poco hacia adelante, por favor”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Degenerado de mierda; como si no se me viera ya lo suficiente el culo al estar en lo alto de una escalera y con una falda tan escandalosamente corta…  No obstante y con mucho asco, me incliné tal como él pedía y pude escucharlo que dejaba escapar algo así como una mezcla de silbido y exhalación; no cabía duda que estaba a mil.  No era para menos considerando la postura que me había hecho adoptar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Acaríciese las nalgas” – me dijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pedido (u orden) no me sorprendió: de hecho me lo veía venir; sabía que sería el siguiente paso.  Inclinada como estaba llevé mis manos hacia mis nalgas e inicié un movimiento de masajeo como si trazara círculos; la imagen que me vino rápidamente a la cabeza fue la de Luciano aplicándome el ungüento y creo que eso me calentó, dado que intensifiqué el movimiento y me entregué por completo al mismo moviendo no sólo mis manos y glúteos sino también todo mi cuerpo: cerré los ojos y fue como si por un momento hubiera olvidado para quién estaba yo ofreciendo aquel espectáculo.  La voz de Inchausti, no obstante, se encargó de traerme rápidamente de vuelta a la realidad de que estaba en un hotel de la colectora haciendo un show de cachondeo para un cliente feo y de gustos repugnantes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmmm, así, así, Soledad”– no dejaba de repetir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve la sensación de que se debía estar tocando y no pude contener el impulso de echar un vistazo para ver si realmente era así.  Inclinada como estaba no ganaba mucho con girar la cabeza así que,  más bien, preferí mirar por el hueco entre mis piernas y apenas por el rabillo del ojo: la vista con que me encontré volvió a provocarme una sacudida poniéndome, una vez más, al borde de la caída.  Me incorporé y me giré, inyectados mis ojos en rabia e incredulidad; él estaba con su celular en mano y me estaba fotografiando o, tal vez, filmando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué… hace?” – pregunté, hecha una furia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La filmo, Soledad. Quiero tener un recuerdo, obviamente – explicó con suma tranquilidad -; espero que me entienda: no sé si en mi vida volveré a gozar de un espectáculo semejante al que usted me está dando”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mantuve en silencio, contando hasta diez para no insultarlo; crispé los puños.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… me gusta eso – repuse -.  Tengo novio y si llegara a ocurrir que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Nadie va a ver jamás esta filmación – me interrumpió con tono tranquilizador -; es para mí, jeje… Para acordarme de usted cada vez que me masturbe.  Hmm, bueno, es posible que se la muestre a algún amigo muy íntimo pero no se haga problemas: viven lejos de aquí y no la conocen.  No pienso, además, pasarle la filmación a nadie; sólo mostrarla: a uno le gusta exhibir sus logros ante sus amigos y provocarles un poco de envidia, jaja…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No agregué palabra; ¿qué podía decir?  Me mantuve allí, con los puños apretados y mirándolo con odio.  En algún momento, una lágrima estuvo muy cerca de correr por mi mejilla: yo no podía creer en lo que me habían convertido.  Notando mi turbación, él pareció tener un momento de piedad hacia mi dignidad y bajó la mano en la cual sostenía el celular en función de filmadora.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/nikki_sexx-5_132.jpg"><img decoding="async" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/nikki_sexx-5_132.jpg" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya está – dijo -; interrumpí la filmación, pero le aclaro que cuando lleguemos a la cama no tengo pensado hacerle más concesiones a su pudor.  Ahora vaya y ubíquese a cuatro patas sobre ella.  Cuando yo llegue arriba quiero encontrarla con el culito bien levantado”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es increíble la forma en que a veces pueden cambiarnos los parámetros de la dignidad o de lo que consideramos como tolerable.  Eso que me acababa de pedir era una guarrada indignante; y, sin embargo, lo consideré como una solución momentánea antes de que siguiera filmándome.  En efecto hice lo que me decía; llegué hasta la cama, lo cual implicó que él, desde abajo, ya no podía verme.  Me ubiqué en cuatro patas tal como había requerido y levanté un poco mi cola como si fuera una gata en celo.  ¿Tendría que bajarme o quitarme la tanga?  Él no había dicho nada al respecto.  Su voz, de inmediato, me llegó desde abajo y fue como si hubiera leído mis pensamientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No se saque nada – me dijo -; deje eso por cuenta mía, jeje”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé allí, por lo tanto, inmóvil y a la espera de que él subiera; apenas unos instantes después llegó a mis oídos el sonido de sus pasos sobre los escalones de madera.  Entreví luego por el rabillo del ojo y le vi acercárseme por detrás; apoyó una rodilla sobre la cama y extendió uno de sus brazos hasta tocar mis nalgas con su mano.  Lo hacía con la misma dedicación que si estuviera palpando una joya valiosa y difícil de alcanzar luego de una muy larga espera; en parte era ése el clima que había ido creando con todo lo que me había obligado a hacer desde entráramos a la habitación.   Me sobó el culo centímetro a centímetro como si no quisiera perderse nada; el modo en que lo hacía no era, ni por asomo, el modo en que lo hacía Luciano cuando me embadurnada: más bien mostraba cierta torpeza, como si sus impulsos o su ansiedad gobernaran sus movimientos.  De hecho fue aumentando la presión y, por momentos, envolvía entre sus gruesos dedos grandes secciones de mi carne y tironeaba de ella casi como si quisiera arrancarla de mi anatomía. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Excelente… &#8211; decía, con un tono de voz que sonaba como extasiado o absorto -, excelente… Un precioso manjar para cualquiera”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé la cabeza hacia la cama, avergonzada y derrotada; cerré los ojos e intenté imaginar que era Luciano quien me estaba manoseando las nalgas pero tal cosa era imposible: nada más lejano a su estilo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me contó Hugo que es muy buena lamiendo culos” – soltó, de pronto, a bocajarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alcé cabeza y hombros dando un respingo.  La indignación me envolvió.  No podía creer que Di Leo fuera tan hijo de puta como para decirle eso a un cliente depravado.  Traté, en ese momento, de imaginar la escena y me dio un escalofrío: ¿en dónde se lo habría contado?  ¿Sería cuando estaban sentados a mi escritorio y por lo tanto cerca de los oídos de Floriana y las demás chicas?  Y si pensar en eso resultaba ya de por sí vergonzante e indignante, peor aún lo era pensar en lo que se vendría.  ¿Por qué me comentaba eso?  Lo único que podía llegar a interpretarse era que, si me lo decía, era porque estaba a punto de pedirme que le hiciera lo mismo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A mí no es lo que más me gusta – siguió diciendo y me produjo, al menos momentáneamente, algún alivio; tardó unos segundos antes de seguir hablando, como si manejara la pausa o jugara perversamente con el silencio -.  Yo, más bien, prefiero lamer culos… sobre todo cuando son tan lindos como el suyo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de que llegara yo a terminar de captar lo que acababa de decirme pude sentir cómo su lengua comenzaba a recorrer mis nalgas del mismo modo en que antes lo habían hecho sus dedos.  Minuciosamente, se ocupó de que no quedara una sola pulgada de la piel de mi cola sin humedecer y, por momentos, me lamía con tanta fuerza que tuve un par de veces que tensar mis brazos para no caer de bruces sobre la cama.  En un momento enterró su lengua en mi zanja de tal modo que me introdujo la tira de la tanga hasta llevarlo lo más adentro de mi agujero que pudo; a mi pesar, debo admitir que eso, en algún punto, me excitó.  Me dio asco, pero me excitó.  Luego dejó de pasarme la lengua y se dedicó a morderme casi como si fuera un perro; sus dientes aprisionaban mi carne como queriendo comerla y, de hecho, logró arrancarme un par de gritos de dolor que, lejos de detenerlo o siquiera cohibirlo, parecieron, por el contrario, excitarlo aun más ya que aumentó la presión de los dientes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En eso dejó de morderme y, al parecer, alejó su boca de mi trasero.  De momento constituía un alivio pero ya para ese entonces yo ya estaba acostumbrada a que cuando algo repugnante llegaba a su fin era porque, indudablemente, sobrevendría algo todavía más repugnante…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alcancé a oír cómo se desprendía el cinto y vi de soslayo cómo dejaba caer su pantalón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mueva el culo – me dijo -; ahora que ya la dejé calentita, mueva el culo, Soledad”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Qué asco.  ¡Dios!  “Ahora que ya le dejé calentita”: ¿se podía ser tan repugnante y detestable?  Siempre estando a cuatro patas sobre la cama, comencé a mover mi trasero tal como pedía y, casi al instante, sentí que el somier de la cama se hundía bajo su peso: estaba de rodillas detrás de mí.  Tomó mi tanga por los laterales y me la llevó a la mitad de los muslos; una vez que lo hubo hecho deslizó una mano cual serpiente por entre el hueco de mis piernas y llegó a mi sexo; comenzó a masajearme frenéticamente y luego introdujo un dedo en mi vagina para hurgar y juguetear dentro de ella.  Al rato, yo estaba, obviamente húmeda, lo cual lo alegró:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jeje, está mojadita la putita” – dijo sin ningún respeto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hacía falta ser adivina para prever qué era lo que seguía.  Cuando retiró su mano, contraje cada músculo de mi cuerpo y me aferré con fuerza al acolchado que cubría el somier.  Sabía perfectamente que su verga iba a estar dentro de mí en cuestión de segundos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                               </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <span style="background-color: transparent;">Para contactar con la autora:</span></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                  </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/78846995/78846995_126_6315.jpg" width="460" height="690" /></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-6-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (5)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-5-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-5-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Feb 2023 14:23:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-5-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Al salir de la oficina de Luis pasé frente a la de Hugo.  Con la conmoción reciente, había olvidado totalmente que Luciano me había dicho que pasara.  Quizás, pensé, ya se habría marchado y, de no ser así, bien podía hacerme la distraída e irme simplemente: ya no faltaba mucho para la chicharra de salida.  Pasé frente a la puerta sigilosamente o, al menos, lo más sigilosamente que mis tacos me permitían; no resultó… “¡Sole! – exclamó en el momento mismo de asomarse por la puerta entreabierta; me llamó así: Sole, como si fuera su amiga de toda la vida [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al salir de la oficina de Luis pasé frente a la de Hugo.  Con la conmoción reciente, había olvidado totalmente que Luciano me había dicho que pasara.  Quizás, pensé, ya se habría marchado y, de no ser así, bien podía hacerme la distraída e irme simplemente: ya no faltaba mucho para la chicharra de salida.  Pasé frente a la puerta sigilosamente o, al menos, lo más sigilosamente que mis tacos me permitían; no resultó…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Sole! – exclamó en el momento mismo de asomarse por la puerta entreabierta; me llamó así: Sole, como si fuera su amiga de toda la vida -.  La estaba esperando; pase, por favor…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue como si me hubieran arrojado un nuevo peso sobre mis ya castigadas espaldas.  Acababa de salir de una pesadilla en la oficina contigua y vaya a saber a qué nueva pesadilla me enfrentaría ahora.  Con abatimiento y resignación, bajé mi cabeza y entré en la oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué pasó ahí? – quiso saber Luciano apenas cerró la puerta -.  ¿Qué les hizo Luis?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no quería hablar; simplemente negué con la cabeza, como llamándome a silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No tengas miedo, Sole – me dijo, con un tono que pretendía ser tranquilizador -.  Tenés un amigo acá… Podés contar conmigo; a mí no me gustan algunos de los tratos que Luis tiene para con las empleadas.  Además, vos no sos empleada de él…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_001_4601.jpg" width="425" height="638" />Me mordí el labio inferior.  ¿Tenía que contarle?  ¿Sería posible que, después de todo y contrariamente a la primera impresión que me había dado, Luciano no fuera tan malo?  ¿Sería realmente sincero en su interés o simplemente un morboso deseoso de disfrutar con el relato de lo ocurrido? Quizás de verdad quería ayudarme y tal vez existiera entre los dueños de la fábrica alguna interna que yo desconocía.  De ser así, Luciano bien podía interceder ante su padre.  No era la mejor ayuda del mundo, desde ya, pero…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me… golpeó” – balbuceé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su rostro se contrajo en una mueca que parecía mezclar sorpresa e indignación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me golpeó… Me dio una zurra”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿En la cola?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En la cola…” – respondí, tragando saliva y con un apenas audible hilillo de voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Es un enfermo! – vociferó -.  Ni a mi viejo ni a mí nos gusta su tendencia perversa a aplicar castigos corporales.  Además, ¡nos puede traer problemas legales!  En fin: ¿a ambas las castigó?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… -, sólo a mí”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿A Eve no?”- preguntó extrañado y abriendo grandes los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Por qué?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ella se… fue simplemente.  No se quedó para recibir su castigo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Y lo bien que hizo! Deberías haber hecho lo mismo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, tal vez, pero bueno…, temí por mi trabajo y pensé que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dejame ver ese culo”</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_004_7e0d.jpg" width="425" height="638" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue un balde de hielo.  Cuando empezaba a creer que Luciano era distinto a los demás e inclusive a la idea que de él mismo yo me había hecho a priori, cayó la frase más desubicada y guarra que podía esperar oír.  Arrugué el rostro y fruncí el entrecejo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Q… qué?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dejame ver cómo está… ¿Duele?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo insólito e insolente del pedido no cuadraba en absoluto con la caballerosidad y generosidad con que lo hacía.  Quizás fue esa contradicción lo que, de algún modo, me llevó a aflojar las defensas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí… &#8211; respondí -; duele”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Me dejás ver?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con la cara de todos colores, me giré y, una vez más, llevé hacia arriba mi falda para, luego, bajar mi tanga y enseñarle mis nalgas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Hijo de puta! – rugió -.  ¡Te la dejó roja! Aguardame un instante…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salió a toda prisa de la oficina con destino impreciso.  Se me ocurrió pensar que, tal vez, hubiera ido en busca de Luis para molerlo a palos; sin embargo, en ningún momento llegó a mis oídos el sonido de la puerta contigua abriéndose.  Por otra parte, el quedarme allí sola con mi cola al aire estaba lejos de ser una situación cómoda: ni siquiera había dejado bien cerrada la puerta; comencé a intranquilizarme y rogué que Luciano volviera pronto.  Al cabo de un rato y para mi alivio apareció; llevaba en sus manos un pote blanco:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Aquí lo encontré – me dijo -.  Es un ungüento muy útil para contusiones.  Lo usamos seguido aquí en la fábrica porque, cada tanto, algún operario termina con una mano o un pie aprisionado debajo de un motor o de un rollo de cortina.  Inclinate un poco hacia adelante así te lo puedo aplicar”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios!  Qué situación extraña.  Su tono y su actitud eran de caballerosa solidaridad, pero por otra parte…,¡estaba a punto de aplicarme una pomada en las nalgas!  ¿Era posible que hasta para ayudarme tuvieran que humillarme?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incliné tal como él pedía y al instante sentí el contacto de sus embadurnados dedos sobre mi piel.  Al principio estuvo bien claro que estaba desparramando el ungüento; luego comenzó a masajear y a trazar círculos con las yemas de sus dedos.  Me sentí muy extraña.  Lo hacía bien, con ternura y, a mi pesar, provocaba en mí una sensación placentera.  Cerré mis ojos y me entregué al acto; la suavidad de sus dedos era relajante y, de manera impensada, parecía exorcizar algunos de los temores y traumas que la fábrica venía instalando en mí.  De pronto sonó la chicharra: lo increíble del asunto fue que lo lamenté.  Luciano, casi de manera automática, retiró la mano de mi trasero como habilitándome a irme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No se detenga, Luciano… &#8211; dije, sin reconocerme -; siga, por favor”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supe la reacción de él a mis espaldas ya que no podía verlo; se me dio por pensar que debió haber sonreído, pero quizás fue sólo una sensación o simplemente mi imaginación.  Por lo pronto, y para mí eso era lo importante, retomó el tan fino trabajo que estaba haciendo con mi cola.  Parecía que, de manera mágica, los dolores que me había dejado la paliza en la otra oficina estuvieran quedando atrás.  No quería que se detuviera y, de hecho, perdí noción del tiempo y hasta de que Daniel me esperaba en el auto.  Fue el sonido de mi celular lo que me trajo de vuelta a la realidad.  En efecto, al echar un vistazo a la pantalla, comprobé que era Daniel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es mi novio” – dije y creo que, de manera involuntaria, se me escapó un deje de tristeza en el tono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Contestale – me instó Luciano -, o se va a preocupar”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí, él tenía razón; llevando el celular a mi oído escuché la voz de Daniel preguntándome si tenía para mucho.  Me dio culpa, mucha culpa, pero el delicado masaje de ungüento que Luciano estaba haciendo sobre mi cola lograba incluso erradicar eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Un momento, amor – dije, al teléfono -.  Termino con un balance y ya estoy.  Bancame, ¿sí?”</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_003_c1b7.jpg" width="426" height="640" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Daniel, por supuesto, era un amor y me tenía infinita paciencia en todo; era capaz, si yo se lo pedía, de quedarse fuera esperando hasta que fuera ya noche cerrada.  Así que aceptó sin quejas.  Una vez que corté la comunicación, volví a entregarme al placer.  Luciano lo hacía mejor a cada momento y, verdaderamente, yo no tenía ganas de que terminara nunca.  Hasta me incliné aun un poco más hacia adelante para ofrecer mi cola al placentero masaje.  Fue él, finalmente, quien lo dio por terminado al cabo de algunos minutos porque, de ser por mí, quizás no se lo fuera a pedir jamás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien, Soledad – me dijo, hablando muy cerca de mi oído -.  Va a ser mejor que vaya porque su novio la espera”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estoy segura de que en ese momento mi expresión debió haber sido la de una niñita a la que sus padres ordenan que entre a la casa luego de haber estado jugando todo el día en la calle: la misma decepción.  Pero, pensándolo con frialdad, Luciano tenía toda la razón y, por otra parte, la culpa volvió a invadirme al momento en que él interrumpió el masaje.  Me acomodé la ropa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Si sigue el dolor, mañana te sigo aplicando” – me dijo él en un tono que era pura dulzura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de irme me giré un poco hacia él y fue inevitable que nos sostuviéramos la mirada durante algún rato.  De pronto lo veía a él de un modo totalmente distinto a cómo lo veía hasta una media hora antes.  Me guiñó un ojo y, como para aumentar aún más mis culpas, el gesto me calentó.  Me despedí sin demasiadas palabras y me encaminé hacia el auto, en donde Daniel me aguardaba…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como era dable esperar, el siguiente fue un día de bastante revuelo en la fábrica.  Aun en el supuesto caso de que lo ocurrido conmigo no hubiera trascendido demasiado, difícil era pensar que Evelyn se hubiera quedado en el molde sin decir palabra, no después de la actitud orgullosa con que había dado media vuelta para marcharse de la oficina de Luis en la tarde del día anterior.  Y aun en el suponiendo que se hubiera mantenido callada, el propio Luis había anticipado que Evelyn ya no iba a seguir trabajando allí, lo cual era en sí una forma de comenzar a hacer público lo ocurrido.  Por cierto, el eventual despido de Evelyn me producía una doble sensación: me generaba por un lado, alegría y no era para menos pues ella me había odiado desde el primer momento; su salida de la fábrica, tal vez, podría hacer más fácil mi inserción en el trabajo y la convivencia armoniosa con el resto del personal.  Pero por otra parte la cuestión me generaba un fuerte sentimiento de culpa e inclusive de vergüenza, pues ella se iba por no haber cedido ante los degradantes requerimientos de sus patrones.  Más allá de ello y aun si Luis hubiera dado marcha atrás con la decisión de la que tan convencido parecía el día anterior, estaba también Luciano, quien se había mostrado indignado al enterarse de la paliza y era posible que intercediera a mi favor.  Ninguna de todas esas posibilidades era, a decir verdad, completamente halagüeña para mí, ya que en todos los casos implicaba que la noticia de mi culo al aire recibiendo una paliza se iba a hacer vox populi dentro de la fábrica, llegando incluso a los operarios de planta: en verdad, no conocía a ninguno de ellos más que de vista pero, aun así, la perspectiva de imaginar mi historia en boca de todos ellos sólo me generaba espanto… y, una vez más, vergüenza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Varias veces vi a Hugo salir de su oficina y entrar en la de Luis; se lo notaba alterado, a decir verdad.  Evelyn, contrariamente a lo que yo podría haber esperado, se presentó a trabajar y estaba ubicada a su escritorio, lo cual significaba que, o bien la decisión de Luis había sido revisada o bien ella aún no había sido formal y debidamente notificada de su despido.  Luego de la primera hora de jornada, sin embargo, Estela se acercó y le pidió que la acompañara en un par de oportunidades; las seguí con la vista y pude comprobar que fueron a la oficina de Hugo; luego Evelyn volvió sola; se la notaba contrariada pero serena.  Un rato después fue nuevamente convocada, pero en este caso a la oficina de Luis, luego otra vez a la de Hugo y cuando volvió lo hizo definitivamente; nadie más vino para llamarla ni tan siquiera le sonó el conmutador. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estela también parecía tener una mañana agitada entrando y saliendo de ambas oficinas de manera continua.  El dato curioso: nadie en ningún momento me llamó a mí; la sensación, una vez más, era que poco importaba lo que yo dijese u opinase.  El problema central no parecía ser tanto el castigo a mí aplicado sino más bien un conflicto de jurisdicciones: Hugo (o al menos ésa era la impresión que me daba viendo todo de lejos y sólo guiándome por los movimientos y gestos) no toleraba que Luis se hubiera tomado atribuciones sobre una empleada que, en realidad, era suya.  ¿Debía de ello sacar yo la conclusión de que entonces él me veía como su propiedad?   ¿Como un mueble?  ¿Un objeto?  En todo caso, fuera como fuese, no dejaba de sonar como algo demente el que yo tuviera que refugiarme en Hugo que era quien, en definitiva, me había obligado a practicarle sexo oral en mi entrevista de trabajo y a lamerle el culo en mi segundo día laboral.  Era como si yo necesitase un monstruo para protegerme de otro: me vino a la cabeza la película “Godzilla”.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_009_870f.jpg" width="424" height="637" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luciano estuvo ese día por la fábrica pero no pareció aportar por las oficinas, de lo cual podía yo inferir que no estaba participando abiertamente en lo que se estaba discutiendo o bien que no tenía voz ni voto.  No era desdeñable, sin embargo, la posibilidad de que hubiera sido él y no Evelyn ni Luis quien había iniciado esa mañana la aparente tormenta de dimes y diretes.  Debo confesar que, al verlo a la distancia, un cosquilleo me recorrió; él me sonrió y volvió a guiñarme un ojo, pero no se acercó a mi escritorio como lo había hecho en las dos ocasiones anteriores, lo cual, tengo que admitir, me generó una cierta decepción.  Sin embargo, casi al instante, vi entrar a su esposa y a su hijo, lo cual me clarificó un poco más la situación y el porqué de su comportamiento.  Qué extraño puede ser todo y cuán cambiante: apenas dos días atrás me había sentido aliviada ante la presencia de la esposa de Luciano y hasta la había visto como mi “salvadora”.  De pronto, sin embargo, su presencia me molestaba y hasta me despertaba algo de celo.  ¡Dios!  Me estaba volviendo loca.  Yo, que tenía planes de casarme (aunque postergados), estaba teniendo celos de un hombre que era casado: toda una locura…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Floriana, por su parte, miraba algo extrañada el revuelo que parecía estarse viviendo dentro de la fábrica.  Por lo que aparentaba, nadie la había puesto al tanto ya que un par de veces se me acercó para preguntarme, en voz baja, si sabía qué estaba ocurriendo.  Yo negué con la cabeza y me desentendí, pero me dio la impresión de que luego, alguna de las chicas algo le debió haber dicho y, desde ese momento, dejó de insistirme: quizás, si estaba ahora al corriente de lo que me había ocurrido, no quería hablarlo ni seguirme preguntando para no someterme a una humillación mayor que la que yo había pasado.  ¡Pobre Floriana!  Lejos estaba de pensar que ya, para esa altura, ésa era la menor humillación por la que yo podía llegar a pasar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poco antes del receso del mediodía Estela se acercó a Evelyn y le dijo algo al oído.  Luego de ello Evelyn se puso en pie y comenzó a juntar sus cosas; su rostro se mantenía impertérrito aunque ello parecía ser una cáscara, como si por dentro estuviera llena de resentimiento y odio.  La situación era más que clara: la acababan de despedir.  Siento culpa de decir que me alegré.  Y mi culpa tiene que ver, en buena medida, con el hecho de que ella era despedida por no haber accedido a aquello que yo sí: la que había mostrado dignidad y firmeza se estaba yendo, la que se había sometido sin dignidad alguna se quedaba.  Rocío, su amiga, lucía preocupada y compungida; hasta me dio la impresión de que fuera a romper a llorar de un momento a otro.  Habló algunas pocas palabras con Evelyn pero ésta siempre pareció comportarse como si no le diera verdadera importancia al asunto.  “Es lo mejor que me puede pasar”, le escuché decir en algún momento con aire de superación, lo cual aumentó todavía más mis culpas.  Las sensaciones en mí eran contradictorias; Evelyn se despidió del resto de las chicas, incluso de Floriana, pero no se acercó a mi escritorio.  Y aunque pareciera paradójico, yo sentía ganas de ponerme de pie y despedirme para que, al menos, las cosas quedaran bien entre nosotras.  Es que por un lado me alegraba su despido pero por el otro sabía bien que recaerían en mí buena parte de las culpas de ello.  Lo concreto fue que no me animé a saludarla; una vez más demostré cobardía y bajeza; ella se marchó sin siquiera volver la mirada hacia mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejando fantasmas y culpas volví a concentrarme en mi trabajo, pero no pasó mucho antes de que volviera a escucharse el clásico taconeo de Estela acercándose.  Ya para esa altura y habiéndose marchado Evelyn, su proximidad me producía una cierta inquietud.  ¿A quién vendría a llamar ahora?  ¿Y si era yo?  ¿Qué pasaba si finalmente Hugo había decidido despedirme una vez anoticiado de la reyerta del día anterior?  Estela se plantó entre los escritorios y echó una mirada en círculo hacia todas nosotras.  Aun cuando no hubiera aún dicho nada, cada una de nosotros interrumpió lo que estaba haciendo y se mantuvo en silencio ante la inminencia de que, con toda seguridad, se había ubicado allí para decirnos algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Chicas…- dijo finalmente -.  Tengo que comunicarles que… renuncié”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las expresiones en los rostros fueron, obviamente, de una gran consternación y una exclamación de asombro brotó al unísono de nosotras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo que… renunciaste?” – preguntaba Floriana absolutamente boquiabierta y arrugando el rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… ¿por qué?” – preguntaba Rocío, quien ni siquiera se había recuperado aún del despido de su amiga.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_010_870f.jpg" width="424" height="637" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Renunciaste o te despidieron?” – indagó, más incisiva, Milagros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Renuncié, chicas… repitió Estela levantando las cejas y asintiendo con pesadumbre -.  Es largo de explicar y no sé si viene a cuento hacerlo en este momento pero… para hacerlo simple digamos que tiene que ver con algo que pasó ayer y con un problema entre Hugo y Luis”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al igual que ocurría con el resto de las chicas, una gran tristeza se apoderó de mí al ver a Estela de esa forma.  La realidad era que había sido mi superior jerárquico en esa fábrica por muy corto tiempo y, sin embargo, su presencia había significado, para mí, una cierta contención en aquel ámbito; sé que suena extraño decir eso: Estela había sido, después de todo, quien había recortado mi falda, como también quien me había llevado, según el caso, a la oficina de Hugo o de Luis para entregarme en sus garras o incluso quien había hecho de intermediario con Luciano.  Y, sin embargo, su trato amable se había convertido, en esos pocos días, en una cierto “refugio” para mí.  Pero, claro, no dejaba de ser cierto que, ya lo hiciera consciente o inconscientemente (o bien simplemente como parte de su trabajo), Estela había actuado de algún modo como mi “entregadora”, prácticamente envolviéndome como para regalo y colocándome un moño encima para ser disfrutada por aquellos perversos jefes que me habían tocado en suerte.  Y no me cabía ninguna duda de que, precisamente, en ese punto debía estar lo nodal de su renuncia.  Ella era, después de todo, empleada de Hugo, al menos desde el punto de vista formal; no era difícil suponer que, si realmente él se había molestado por lo ocurrido en la tarde anterior, también la habría acusado a ella por entregarme a disposición de Luis.  No la habría despedido, seguramente; se notaba que entre ella y él había una relación bastante estrecha y una gran confianza.  Pero Estela, quizás, no habría soportado el planteo o la acusación…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo esto que yo armaba en mi mente era, desde ya, una cadena de suposiciones que se iban ensamblando una con otra y, sin embargo, ya para esa altura yo estaba plenamente convencida de no estar muy lejos de lo realmente sucedido.  Por eso fue que mientras algunas de las chicas (sobre todo Floriana) no paraban de arrojarle preguntas a Estela o de indagar al respecto, yo me sumí en el triste mutismo propio de quien ya ha entendido todo.  Y si Estela no quería ahondar en detalles, eso podía tener que ver, por un lado, con la ética del secreto empresarial pero también con el hecho de no humillarme más de lo que ya había sido yo humillada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se despidió muy efusivamente de nosotras y hubo lágrimas en los ojos tanto de ella como de algunas de las chicas, sobre todo de Floriana.  Y en el momento en que la ahora ex secretaria abandonó la fábrica me asaltó una angustiante sensación de soledad y desprotección: de pronto tenía ganas de que Luciano estuviera allí.  De seguro que el hijo de Hugo andaría rondando por algún sector de la fábrica pero yo deseaba tenerlo allí, pues no estando ya Estela, él pasaba a ser ahora casi mi único “protector” dentro de la fábrica; era terriblemente paradójico verlo de ese modo, pero las circunstancias, tan particulares y cambiantes a cada momento, me arrojaban a tal paradoja .  Por suerte Luciano no tardó mucho rato en aparecer: habiendo renunciado Estela, él se movió, por lo menos en aquella tarde y algunos de los días posteriores, como si fuera el secretario.  Un cosquilleo me invadió cuando, en un momento, inclinándose y acercándose a mi oído, me preguntó cómo estaba mi cola.  Otra vez la paradoja y las sensaciones extrañas: la pregunta era terriblemente insolente…y sin embargo me sonó cargada de una gran caballerosidad.  La realidad era que mi trasero se había recuperado bien luego de que él me aplicara el ungüento, pero, no sin culpa, mentí:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Más o menos – dije, casi en un cuchicheo -.  Es decir…, bastante mejor pero aún duele”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Qué mal me sentí luego de haber dicho eso; el rostro de Daniel se dibujó en mi mente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien – asintió Luciano -.  Después hablamos entonces”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y otra vez me hizo ese guiño de ojos que me ruborizaba.  Apenas Luciano se fue, Floriana, desde su escritorio, se estiró lo más que pudo para hablarme cerca del oído.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué onda con Luchi, Sole?” – preguntó, con una sonrisa que fusionaba complicidad y curiosidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me ruboricé aún más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Nada!  ¡Nada, tarada!” – respondí también sonriendo, pero a la vez fingiendo estar sorprendida por la pregunta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En tanto, Rocío, la amiga de Evelyn, me dirigió desde su lugar una mirada fulgurante.  Aun cuando no dijo nada, sentí en ese momento que era Evelyn quien me miraba a través de sus ojos.  Y era como si dijera “ahora también te vas a voltear a éste”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé la cabeza, avergonzada.  Cuando levanté la vista nuevamente, ya Rocío estaba nuevamente inmersa en lo suyo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respondí varios llamados de clientes y traté de sonar ante cada uno lo más solícita y servicial que fuera posible; tuve bien en cuenta los consejos que me había dado Hugo en aquella entrevista laboral de la cual parecía haber pasado una eternidad.  No tuve, sin embargo, necesidad de recurrir a formas de hablar lascivamente procaces o que implicaran una autodegradación frente al cliente.  Así fue, al menos, hasta que llamó Inchausti, el cliente de Corrientes que había quedado en volver a comunicarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo estás, Sole?  Extrañé tu voz…” – me dijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hola, señor Inchausti.  Yo también extrañé la suya” – mentí, dándole a mi voz un tono amable pero también muy sugerente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La operación estaba casi hecha; preguntó acerca de las formas de llevar a cabo el pago a través de un “clearing” bancario así como también la forma de entrega, pero en el medio de dichas cuestiones, siempre se le escapaba alguna pregunta referente a detalles como, por ejemplo, cómo iba yo vestida o si me miraban mucho allí en la fábrica; se trataba, desde ya, de una insolencia a todas voces a pesar de lo cual traté de responder siempre lo más amablemente posible y buscando un cierto equilibrio entre “mantenerlo calentito” y manejar la operación con profesionalidad: después de todo se trataba de vender y la realidad era que Inchausti estaba a muchos kilómetros y no iba a verlo nunca.  Volvió a insistir en pedirme el número de celular y volví a negárselo con la mayor cortesía del mundo aun a pesar de los puntapiés que, por debajo del escritorio, me propinaba Floriana.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_011_a915.jpg" width="426" height="640" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poco después de haber colgado el tubo, Luciano volvió a acercarse a mi escritorio; al igual que antes, una sonrisa algo boba se dibujó en mi rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hugo no está.  Va a tardar algún rato – me dijo -.  ¿Vamos a la oficina así te aplico eso?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En efecto, yo había visto unos minutos antes a su padre salir con algo de prisa y notablemente contrariado.  Demás está decir que me puse en pie prestamente apenas Luciano me hizo la propuesta.  Mientras lo acompañaba a la oficina de Hugo, eché un vistazo a las chicas y pude detectar una vez más en los ojos de Floriana ese brillo cómplice y pícaro que tenía cada vez que me preguntaba sobre Luciano.  En Rocío, en cambio, noté un gesto de desprecio que, una vez más, me hizo por un momento sentir que Evelyn seguía allí.  De todas formas, Rocío no era Evelyn: lo suyo nunca iba a pasar de una mirada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez dentro de la oficina, Luciano volvió a pedirme que levantara mi falda y bajara mi tanga, a lo cual obedecí rápidamente.  Sentir otra vez el contacto de su mano embadurnándome las nalgas con el ungüento fue hermoso: cerré los ojos entregándome al momento mientras me mordía el labio inferior e, involuntariamente, una de mis piernas se flexionaba apoyándose sobre la otra. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Una pena lo de Estela…” – dijo él, con pesar y sin dejar de masajearme la cola; fue como un súbito ataque de realidad en medio del goce.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí…- convine -.  La conocí poco pero me caía bien.  ¿Qué… pasó realmente?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Simplemente que a mi viejo no le gusta que Luis decida sobre empleadas que no corresponden a su ámbito.  Algo de eso ya te había dicho…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Evelyn sí es de su ámbito” – dije asintiendo con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Claro, en ese caso él es libre de despedirla porque es… o, bueno, era su empleada, pero a vos no tiene por qué golpearte.  No puede dejarte a la miseria tan lindo culito…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el momento en que dijo eso sentí que me mojaba.  Otra vez el rostro de Daniel se me cruzó como una sombra; tenía que controlarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y ahora se han quedado sin secretaria…” – agregué, como para desviar el tema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí… y no va a ser fácil reemplazarla”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Qué pena… ¿No tienen siquiera a nadie en vista? ¿Vos no te animás a ocupar ese puesto? – giré la cabeza ligeramente sobre mi hombro con una sonrisa complaciente -.  Se nota que sos muy inteligente y capaz y bien podrías…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, no es lo mío – negó él, firmemente -.  No estoy para oficinas; me gusta estar cerca de los operarios de planta controlándolos… o bien cerca de las empleadas administrativas, je”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me estampó un beso muy delicado sobre la mejilla al momento de pronunciar su última frase y mi cara se puso de todos colores.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y… entonces, ¿no tienen a nadie?” – desvié otra vez el eje de la conversación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mi viejo salió de la fábrica para hablar con alguien pero no sé si será fácil de convencer.   En lo personal, me da la impresión de que la nueva secretaria saldrá de aquí dentro, de la fábrica…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿De la fábrica?  Hmm, ¿quién?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Demasiadas preguntas, muchachita – dijo él riendo y con la voz entrecortada en el mismo momento en que uno de sus dedos, de manera en principio innecesaria aunque supuestamente accidental, se deslizaba todo a lo largo de mi zanja.  A mi pesar me arrancó un jadeo; él no pudo haberlo ignorado pero siguió hablando como si nada -.  De todas maneras, puedo adelantarte algo aunque, desde luego, no deja de ser sólo mi parecer.  Yo creo que hay dos candidatas fuertes: una es Floriana…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Flori?” – exclamé con alegría mientras mi rostro se encendía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, Flori, es muy seria, honesta y conocedora del trabajo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Sí que lo es!  Me pone alegre por ella…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tomalo con pinzas, no es seguro”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, sí, por supuesto, entiendo.  ¿Y la otra candidata?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Interrumpió por un instante su masaje sobre mi cola y acercó la boca a mi oreja como para hablarme al oído; parecía no haber necesidad de tal cosa pues no había nadie cerca. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La otra se llama Soledad Moreitz” – dijo, propinándome un nuevo beso en la mejilla y retomando el masajeo de mis nalgas que, por unos instantes, había abandonado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no sabía qué decir; estaba como tonta.  No cabía en mí de la excitación no sólo por lo placentero de su delicado trabajo sobre mi cola sino también por lo inesperado de la noticia que acababa de soltar así, tan de sopetón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Vas a decirme que no lo habías pensado?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N…no, honestamente no… Nunca se me hubiera ocurrido” – respondí yo sin necesidad alguna de mentir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mi viejo quedó muy impresionado por lo eficiente que sos y lo rápido que te acostumbraste a tus nuevas tareas”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé meditando sobre aquellas palabras en busca de su real significado.  ¿A qué tareas se referiría Hugo?  Me vino a la cabeza aquello que dijo acerca de la necesidad de aprender a lamer el culo del jefe.  ¿Sería que yo lo había hecho tan bien que eso me incluía en la lista de candidatas?  No obstante, la idea de que se pensara en mí para un puesto tan importante se me hacía harto demente considerando que yo me había peleado con Evelyn en las oficinas, pero a la vez había a la vez un plus que jugaba a mi favor: Luciano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continuó masajeándome la cola y volvió a deslizar la punta de un dedo por entre mis nalgas, lo cual me hizo descartar de plano que antes lo hubiera hecho por accidente.  Sin embargo, lo extraño fue que, lejos de ofenderme, lo que me hizo me gustó y el pensar que se trataba de una acción deliberada ponía mi excitación por los aires. Supongo que Luciano lo notó ya que insistió en repetir el acto un par de veces más.  Me humedecí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te gusta, ¿verdad?” – preguntó poniendo su boca junto a mi oído.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sobresalté y hasta estuve a punto de acomodarme la ropa e irme; algo inexplicable, sin embargo, me detuvo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No lo ocultes; se nota que te gusta mucho” –insistió, besándome por detrás del lóbulo de la oreja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como cada vez que la culpa volvía a invadirme, el rostro de Daniel me apareció otra vez en la mente. Pero la manera en que Luciano me tocaba era muy especial y, por momentos, me aislaba del mundo, llevándome a un planeta en el que no existía traba ni límite alguno sino que estábamos sólo yo, él… y el placer.  Me devané los sesos pensando qué hacer.  ¿Qué era lo mejor?.  ¿Huir de allí?  ¿Quedarme callada y simplemente dejarlo hacer?  Elegí contestar:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí – dije -, me… gusta mucho”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_014_3446.jpg" width="426" height="640" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luciano rió y me besó en el cuello.  Había hecho conmigo un trabajo perfecto, sutil y maquiavélico al mismo tiempo: me preparó, me calentó, me hizo desearlo… y ahora me tenía entregada en sus manos sin necesidad de dar órdenes.  A diferencia de lo que me había ocurrido con Hugo o con Luis, en este caso yo sí deseaba el contacto.  Y él se daba perfecta cuenta de ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puso ante mis ojos un dedo índice con la punta totalmente embadurnada en el ungüento que me aplicaba.  Una vez que me lo mostró, bajó luego la mano llevándola lentamente hacia mi retaguardia y, súbitamente, sentí el dedo entrándome en el orificio anal.  Un gritito se me escapó de la garganta pero el placer tapaba cualquier sensación de dolor.  El dedo ingresó haciendo círculos y pude sentir cómo se doblaba dentro mío.  Estrellé varias veces uno de mis tacos contra el piso; no podía más de tanta excitación: sólo deseaba ser cogida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Nunca te hicieron la cola, ¿verdad?” – preguntó mientras su dedo seguía serpenteando por entre mis cada vez más separados plexos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta me hizo sentir mucha vergüenza.  Negué con la cabeza, nerviosamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mi esposa jamás me entrega esa parte de su cuerpo – continuó él -.  Y eso es algo que me fastidia…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No había más que decir: sus palabras eran algo más que insinuación; eran lisa y llanamente invitación.  Aun así, yo seguía muda, entregada al inconmensurable placer de dejarlo hacer a su antojo.  En un momento retiró el dedo de mi entrada trasera y lo lamenté en el alma.  Quería que volviera a introducirlo, pero… ¿podía rebajarme al grado de pedírselo?  No hizo falta de todos modos: estaba aún en pleno debate conmigo misma cuando sentí el esponjoso y húmedo contacto de su pene contra mi cola y sólo deseé tenerlo dentro; el rostro de Daniel volvía a dibujarse en mi cabeza pero aparecía cada vez más difuso, como alejándose.  Luciano jugó un poco con su miembro sobre el orificio; luego me tomó por los cabellos y por un brazo y así, con delicadeza pero a la vez imponiéndose como el macho sobre su hembra, me llevó hasta el escritorio de Hugo haciéndome inclinar y apoyar mi vientre sobre el mismo.  Con Daniel jamás me había sentido de ese modo; yo era, en ese momento, una hembra en celo: Luciano me hacía sentir de ese modo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De cualquier modo, la inminencia de ser penetrada por detrás no dejaba de generarme temor ante lo desconocido.  Y había algo más: al inclinarme sobre el escritorio hasta apoyar mi mejilla detuve la vista en el pomo de la puerta y un súbito terror me asaltó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lu… ciano” – musité.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sole?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Q… qué p… pasa si… alguien entra?  No sé, tu esposa, o Hugo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hugo va a tardar – respondió desdeñoso -.  Y, si por alguna razón decidiera volver antes de tiempo, no pienso de todas formas perderme ese culito precioso – me propinó una suave palmada -, así que correré el riesgo, jeje… En cuanto a mi esposa no está en la fábrica así que podemos trabajar tranquilos”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No agregó nada más ni tampoco me dio a mí tiempo de hacerlo porque su verga ya había comenzado a entrar en mi culo.  Placer y dolor fueron una misma cosa; su miembro avanzaba dentro de mí e, indudablemente, el ungüento que Luciano había aplicado unos minutos antes, estaba facilitando el trabajo.  Clavé las uñas contra el borde del escritorio hasta casi arrancar astillas de la madera en tanto que mi boca profirió un grito ultra agudo que no pude contener a pesar de todo cuanto intenté recordar que estábamos en un ámbito de trabajo y que podía haber gente deambulando fuera de la oficina.  Él me siguió entrando y entrando mientras yo pataleaba y arrojaba manotazos al aire sin poder contener el frenesí que me invadía y me descontrolaba; jamás había vivido algo así.  No era lo mismo que cuando hacía el amor con Daniel, no.  El modo en que Luciano lo hacía era totalmente distinto y si a eso se le agregaba que yo nunca había sido penetrada analmente, la sensación que me invadía era la de ser una hembra tomada por el macho, poseída en el real sentido de la palabra. De pronto sentí que él estaba hablando; giré apenas la cabeza sobre mi hombro para mirarlo por el rabillo del ojo y noté que tenía un celular en la oreja.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_016_c221.jpg" width="424" height="637" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, linda… &#8211; decía -, nos estamos arreglando dentro de todo aunque no es fácil porque Estela era irreemplazable… No, no… No, todavía no hay nadie; veremos qué decide mi viejo… ¿Y el enano ése fue al colegio o se hizo el otario?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía creerlo.  Estaba hablando con su esposa y lo hacía con absoluta naturalidad; las palabras ni siquiera le salían entrecortadas.  ¿Podía ser tan morboso de llamarla mientras me cogía por el culo?  Y lo peor de todo fue que su depravada ocurrencia hizo subir bien alto la temperatura de mi morbo porque la situación me excitó.  Mi entrepierna estaba totalmente húmeda y yo sólo quería tocarme.  Al momento de cortar la comunicación con su esposa, Luciano le envió muchos besos y varias palabras edulcoradas.  Jamás dejó de bombearme por el culo y, en todo caso, lo que hizo fue intensificar el ritmo una vez que cortó la llamada.  Ya tenía yo su verga tan adentro que podía sentir sus huevos aplastándose contra mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Llamá a tu novio” – me ordenó, de pronto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Despegué mi rostro del escritorio y levanté levemente la cabeza; abrí enormes los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Q… qué?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Llamalo, dale… Es muy divertido y muy excitante, vas a ver”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no daba crédito a mis oídos y, por cierto, no podía hacer esa locura que me acababa de ordenar.  Me parecía terriblemente enfermo pero, además, lo cierto era que yo no podría nunca mantener el tono de mi voz así de sereno y natural como lo había hecho él al hablar con su mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no, no puedo hacerlo – dije… -.  Además, dejé mi celular en mi bolso”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era una excusa, desde ya, y por cierto terminó siendo una mala idea recurrir a ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Recordás el número de memoria? – me preguntó sin dejar de penetrarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí – respondí entre jadeos -, pero… ¿por qué…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Llamalo con el mío” – dijo, apoyando su celular sobre el escritorio y haciéndolo deslizar hasta que se detuvo a escasos centímetros de mi rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento me di cuenta de lo tonta que había sido al decirle que recordaba el número aunque, de todas formas, ni en mi más perverso cálculo hubiera podido yo pensar que Luciano iba a pedirme una locura así.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lu… ciano – balbuceé, con la voz entrecortada -.  N…no puedo.  Por favor te p… pido que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Llamalo – insistió -; ya vas a ver cómo el placer aumenta diez veces por lo morboso de la situación-  Cuando estés hablando con él estando ensartada por el culo, te vas a sentir una verdadera puta”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con gran culpa, tuve que admitir para mí misma que la idea era perversamente atrayente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… Luciano – dije -. ¿cómo voy a hacer p… para que no se dé cuenta que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Algo se te va a ocurrir.  Llamalo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tono de él era tan firme y concluyente que no me dejaba lugar a opción o, al menos, así lo sentía yo, pero por otra parte y como ya dije antes, la idea me empezaba a despertar mucho morbo.  No fue fácil mover mis dedos sobre el teclado mientras Luciano me seguía bombeando; de hecho, un par de veces me equivoqué y tuve que volver a empezar.  Finalmente logré comunicarme.  Casi se me paró el corazón al oír la voz de Daniel al otro lado:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hola…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ho… hola, Dani, s… soy Sole…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sole?  ¿Pasa algo?  ¿De qué celular me estás llamando?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no, no p… pasa nada, mi dulce.  Es que… tenía muchas ganas de hablar con vos”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… es raro que me llames a esta hora.  ¿No estás trabajando? Y repito, ¿de quién es ese teléfono?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El t… teléfono es de un amigo, un compañero de trabajo que me lo prestó de onda acá en la fábrica… &#8211; mentí yo y en ese exacto momento sentí una palmadita sobre la nalga en señal de cómplice felicitación -.  Y… simplemente: ¡tenía ganas de oír tu voz, Dani!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… es todo muy raro.   Se te nota nerviosa, Sole”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es que… no es que esté nerviosa, Dani.  ¡Es que… estoy caliente!  ¡Aaaah!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justo en el momento de decirle eso, la verga de Luciano entró en mí incluso mucho más que antes.  Yo ya no podía contener mis jadeos ni evitar que se convirtieran en gritos.  Al otro lado de la comunicación se produjo un momento de silencio; era obvio que Daniel debía estar más que sorprendido.  Cuando volvió a hablar, lo hizo con la voz deliberadamente baja, lo cual era bastante lógico considerando que se hallaba en su ámbito de trabajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sole…; no entiendo nada, estás loca.  ¿En dónde estás ahora?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estoy… encerrada en un baño; no te preoc… aaah, no te preocupes, nadie me ve ni me oye”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y… qué estás haciendo?” – preguntó Daniel quien, a juzgar por su tono de voz, debía estar pensando que yo estaba por entero fuera de mis cabales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“M… me estoy t… tocando”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevamente silencio al otro lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Que te estás qué…?” – preguntó finalmente, corroída su voz por la  incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estoy tocándome, Dani… M… masturbándome…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alcancé a oír detrás de mí una leve risita de Luciano; rogué que Daniel no la hubiera escuchado.  Por suerte pareció no ser así.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“P… pero, n… no entiendo, Sole, te desconozco.  ¿Qué…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De pronto comencé a pensar en vos – lo interrumpí -.  Y no pude contenerme; tuve que venir al baño a masturbarme, p… pero… mmm… necesito oír tu voz para hacerlo mejor”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento Luciano me enterró la verga aun con más fuerza que antes y me hizo soltar un largo y ahogado gemido.  No quería pensar qué cara pudiese estar poniendo Daniel al otro lado de la comunicación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Un momento, Sole – dijo -… voy a ir a un lugar donde pueda hablar más en privado”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardó unos segundos y volvió al habla:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya está.  Sole, te juro que no logro entender nada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No hay que en… tender nada, dulce… Quiero oír de tu voz cosas que me pongan… mmm… muy caliente, más de lo que ya estoy”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un silencio se produjo al otro lado de la línea mientras Luciano seguía bombeándome por la retaguardia.  Daniel no decía nada, lo cual aumentaba el riesgo de que escuchara, así que fui yo quien habló:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dani…, tengo ganas de… t… tener tu pija entre mis p… piernas, ahora…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Sole! – aulló Daniel desde el otro lado -.  ¡Insisto en que te desconozco!  Ése no es tu lenguaje…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así, así, quiero tu pija, dámela…” – no paraba de repetir yo en lo que era, en realidad, un claro mensaje para Luciano, quien no paraba de penetrarme como una máquina.  Pero fuesen mis palabras para quien fuesen, surtieron efecto: después de tanto insistirle, Daniel se sumó al juego.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Asi que querés mi pija? – preguntó, de pronto, en el teléfono &#8212;  Ahí la tenés, atorranta…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí.  Ahora era yo quien lo desconocía a él: eso que acababa de decir estaba muy lejos de su estilo.  Aproveché, no obstante, el momento propicio y di rienda suelta a tanta explosión contenida que tenía en mi garganta y en mi sexo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmmm, así, así, ¡Sí! Más, más… ¡más!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Excitado al oírme, Luciano incrementó el ritmo de la cogida que me estaba dando y me hizo jadear el doble.  Me vi obligada a soltar el celular aunque lo dejé junto a mi oído y me aferré otra vez con fuerza a los bordes del escritorio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmmm, ¿así te gusta? – me llegaba la voz de Daniel desde el otro lado de la comunicación -.  ¿Así, putita, así?  ¿La querés más adentro todavía?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Sí! – aullé -.  ¡La quiero toda adentrro!  ¡Así!  Aaaaah, mmmm, sí, sí, mmmm, sin piedad, sí…. ¡Aaaay! ¡Qué grande y hermosa la tenés!  Mmmm…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los gritos que se intercalaban entre mis palabras y jadeos se debían a que Luciano, ya para esa altura, más que penetrarme, me estaba lisa y llanamente perforando.  ¿Hasta dónde era capaz de llevar su verga?  Daniel, por su parte, seguía diciéndome cosas lascivas al teléfono en la ingenua creencia de que era él quien me estaba excitando;  me llevé una mano hacia la vagina y comencé a masturbarme mientras mantenía la cara aplastada contra el escritorio.  El final fue apoteótico: los gritos de Daniel en el celular (¿se estaría masturbando?) se mezclaron con mis gemidos y con los cada vez más cavernícolas jadeos de Luciano, los cuales yo rogaba que no fueran oídos por Daniel.  La sensación de ser una hembra tomada quedó rubricada cuando el tibio líquido invadió mi canal trasero.  Mi último grito, prolongado y lastimero pero también placentero, debió sin dudas haber preocupado a mi novio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sole?  ¿Sole? – preguntaba, con claros signos de angustia en la voz -.  ¿Estás ahí?  ¿Estás bien?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo durante algún rato no dije palabra (en realidad no podía) sino que sólo emití jadeos que se fueron espaciando cada vez más en la medida en que iba recuperando, poco a poco, el ritmo de la respiración.  Aun ensartada en el falo de Luciano, me las arreglé para tomar el teléfono y responder:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, Dani, estoy bien, fue fantástico.  Muaaa, besito, te quiero, dulce”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y corté la comunicación sin siquiera darle chance a preguntar algo más.  No me sentía en condiciones de hablar ni por el estado en que estaba ni por la culpa que, luego del éxtasis, volvía a hacer presa de mí.  De todas formas, no se podía negar que había vivido un momento fantástico y en eso no le había mentido a mi novio: acababa de tener el mejor orgasmo de mi vida, mal que me pesara… y mal que le pesara a Daniel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                                                                                                         CONTINUARÁ</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/84292284/84292284_015_ff99.jpg" width="532" height="354" /></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-5-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (4):&#8221;(POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-4por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-4por-martina-lemmi#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Feb 2023 04:14:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-4por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Al otro día cayó por la fábrica Luciano, el hijo de Hugo.  Para mi desgracia, no vino esta vez con compañía familiar, lo cual le dejaba un mayor margen de maniobra.  Y, de hecho, del modo más obvio posible, prácticamente se abalanzó sobre mi escritorio apenas llegó.  Yo lo saludé cortésmente como también lo hicieron el resto de las chicas pero la realidad era que él tenía los ojos clavados como dagas sólo en mí.  Lo suyo parecía ser una obsesión perversa; ésa era exactamente la sensación que me había dado dos días antes al conocerlo, sólo que en aquel [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01HINH28Y"><br />
</a></span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al otro día cayó por la fábrica Luciano, el hijo de Hugo.  Para mi desgracia, no vino esta vez con compañía familiar, lo cual le dejaba un mayor margen de maniobra.  Y, de hecho, del modo más obvio posible, prácticamente se abalanzó sobre mi escritorio apenas llegó.  Yo lo saludé cortésmente como también lo hicieron el resto de las chicas pero la realidad era que él tenía los ojos clavados como dagas sólo en mí.  Lo suyo parecía ser una obsesión perversa; ésa era exactamente la sensación que me había dado dos días antes al conocerlo, sólo que en aquel momento la presencia de su esposa actuó como factor de contención.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La falda sigue corta, ¿no?” – preguntó con una sonrisa ladina y estirando el cuello como para espiar por detrás del escritorio; yo, en un acto reflejo, me cubrí con las manos.</span></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, por supuesto – respondí -.  Es la misma de hecho”</span></div>
<div></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/249/81232392/81232392_003_e89c.jpg" width="423" height="630" />Asintió cabeceando y se quedó durante un rato sin agregar palabra aunque siempre con la vista permanentemente clavada en mí, lo cual no podía sino ponerme muy nerviosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vení para la oficina en cuanto te hagas un momento” – me dijo, con la misma naturalidad que si fuera el jefe allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿O… oficina?” – pregunté algo confundida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, la de Hugo – aclaró -; hoy no está mi viejo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se marchó y detecté un brillo malicioso en su semblante al pronunciar esa última frase.  Apenas se fue, volvieron los malditos intercambios de miraditas entre Evelyn y Rocío.  Miré a Floriana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Bien! – me dijo ella alzando las cejas por encima de sus gafas -.  Me parece que le gustaste a Luchi, jaja… Mientras no tengas problemas con su esposa…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvió a dirigir la vista a su monitor y me quedé pensando si había hablado en broma o en serio y hasta qué punto creía ella que Luciano podía pretender avanzar conmigo.  Dilaté el momento lo más que pude; me dediqué a seguir actualizando cuentas de clientes e incluso contesté un par de llamados telefónicos.  No hubo noticias de Inchausti, por cierto: en parte me alegré porque el día anterior había estado no insolente ni irrespetuoso pero sí bastante osado en el teléfono, pero a la vez en parte lo lamenté porque ésa era una buena venta, superior a cualquier otra y, al parecer, según lo dicho por Flori, superior a muchas de las que podían llegar a estar gestionando el resto de las chicas.  Abstraída en lo mío, fingí olvidarme de la convocatoria de Luciano pero Estela se encargó de recordármelo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No olvides que Luchi te está esperando” – me dijo casi al oído, inclinándose hacia mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En fin, ya no había escapatoria.  No tenía forma de dilatarlo.  Al pasar junto al escritorio de Evelyn sentí algo así como un pinchazo en la cola por debajo de mi falda.  Me giré hecha una furia; ella, desde su silla, sólo me miraba sonriente.  La muy zorra me había pellizcado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué hacés, imbécil?” – le recriminé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ay, ¿tanto te molesta que te pellizquen el culo? – preguntó ella ampliando su sonrisa burlonamente -.  ¿No es acaso lo que te hacen siempre allá adentro?” – movió el mentón hacia delante en dirección a las oficinas.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/249/81232392/81232392_005_d11c.jpg" width="427" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue más de lo que pude soportar.  Le crucé la cara de una bofetada y me arrepentí al instante: era apenas mi tercer día de trabajo y ya había golpeado a una compañera de trabajo.  ¡Dios!  Acababa de firmar mi telegrama de despido o, al menos, así lo interpreté.  Su rostro enrojeció; se puso en pie convertida en un demonio y dirigió contra mi rostro un golpe a la mano abierta y con las puntas de los dedos extendidas: la intención, obviamente, era enterrar sus uñas en mi cara.  Ladeando mi cabeza, alcancé por muy poco a esquivar el arañazo  que apenas me pasó rozando la oreja.  Luego ella apoyó ambas manos sobre mi pecho y me empujó con fuerza, arrojándome de espaldas contra el escritorio de Milagros, otra de las chicas.  Se lanzó sobre mí como una leona enfurecida mientras yo hacía denodados esfuerzos por quitármela de encima y por frenar cada manotazo que me arrojaba; la saqué bastante barata, ya que ningún arañazo ni golpe me llegó de lleno al rostro, aunque en parte ello se debió a que el resto de las empleadas intervinieron con toda rapidez y la apresaron, inclusive Rocío, su amiga, quien no paraba de repetirle que se calmara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estela también apareció rápidamente en el lugar y, entre todas, lograron sacar a Evelyn de encima de mí.  Su respiración jadeaba como la de una bestia furiosa y sus ojos me miraban inyectados en sangre mientras las demás le apresaban los brazos para que no siguiera arrojando manotazos a diestra y siniestra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué está pasando aquí?” – preguntó alguien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era la voz de Luis, quien apareció en el lugar súbitamente.  Al incorporarme eché incluso una mirada hacia el final del pasillo y noté que algunos operarios de planta estaban asomados.  Claro, el jaleo que habíamos armado debía haber causado el suficiente revuelo como para llamar la atención de toda la fábrica.  Inclusive vi que la puerta de la oficina de Hugo estaba entreabierta y que Luciano asomaba su rostro con expresión intrigada aunque en ningún momento amagó salir de allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Repito – insistió Luis dando un tono más autoritario a su voz -.  ¿Qué pasa aquí?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esta… zorrita apestosa me golpeó” – farfulló Evelyn casi mordiendo las palabras; sin importarle ni un poco que Luis estuviera allí me arrojó un escupitajo que, por suerte, no llegó a destino.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡La golpeé porque ella… me pellizcó!” – repuse enérgica aunque con algo de vergüenza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿La pellizcó? – inqurió Luis frunciendo el ceño -.  ¿Dónde?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé la cabeza avergonzada.  Un rumor de murmullos y risitas se levantó a mi alrededor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En… la cola” – dije.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis carcajeó:<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/249/81232392/81232392_008_2e45.jpg" width="426" height="635" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja, bueno, va a ser mejor que las dos pasen ya mismo por mi oficina porque tenemos que hablar algunas cosas seriamente… Estela, acompañe a las muchachas por favor…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Girando sobre sus talones se marchó.  Nos miramos con Evelyn: sólo había odio en el medio de ambas.  Las demás ya le habían liberado las manos por considerar que habían logrado sosegarla un poco pero yo temía que, de un momento a otro, se arrojara nuevamente sobre mí.  Estela, tal vez previendo eso, se plantó entre ambas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bueno, chicas – dijo, en tono conclusivo -.  Vamos para la oficina de Luis”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomándonos a cada una de ambas por la manga de la blusa nos llevó a través del pasillo caminando siempre con ella en el medio.  Una gran angustia se apoderó de mí puesto que sentía temor por mi continuidad en el trabajo.  Al pasar frente a la oficina de Hugo alcancé a ver a Luciano que me miraba; me hizo un gesto como recordándome que me esperaba luego.  ¿Habría “luego”?, me dije a mí misma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez dentro de la oficina quedamos ambas de pie ante el escritorio de Luis como si fuéramos niñas en penitencia a punto de escuchar una reprimenda.  Él no estaba sentado al otro lado sino por delante del escritorio y con el trasero apoyado sobre el mismo.  No era mi jefe aunque sí el de Evelyn pero se comportaba, de todos modos, como si lo fuera de ambas.  Estela se retiró y, en parte, ello me intranquilizó un poco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y bien? – inquirió Luis -.  ¿Tienen algo que decir sobre la conducta tan indecorosa que han mostrado?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me apresuré a hablar antes de que Evelyn lo hiciera.  Si la dejaba, podía llegar a sacar partido de esa ventaja y quizás me echaría tierra encima con una sarta de mentiras que yo no podía permitir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ella me odia…- vociferé, sorprendiéndome a mí misma con el tono de mi voz -.  Desde el primer momento en que pisé esta fábrica, me odia y yo nunca le he hecho nada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperé una encendida réplica por parte de Evelyn pero tal cosa no ocurrió; con gesto contrariado, se mantuvo en silencio mirándose las uñas de una mano cerrada en forma de puño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Algo que decir a eso, Evelyn?” – le preguntó Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo… sigo sin entender por qué despidieron a Mica” – dijo Evelyn siempre con la vista en sus uñas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso no es un asunto que te concierna, Evelyn – replicó Luis -.  Ni tan siquiera me concierne a mí ya que era empleada de Hugo y es él quien decide quién entra, quién queda o quién sale de su empresa”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… fue injusto – insistió Evelyn -.  La acusaron de errores que, en realidad, fueron de Floriana”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Creo que he sido claro, Evelyn.  No estamos aquí para hablar de lo que pasó con Micaela.  Bien sé que es tu amiga y te debe doler que haya sido despedida, pero la cuestión aquí es otra.  Soledad no tiene ninguna culpa de lo que pasó con Mica… Ninguna.  Ella es una empleada nueva y, como tal, merece que se la trate con el mismo respeto y cordialidad que a las demás”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se pavonea todo el tiempo caminando sensualmente y mostrando el culo” – repuso Evelyn.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pecho se me hinchó de la rabia; la miré y estuve a punto de saltar sobre ella.  Luis, en cambio, sólo reía:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Celos entre mujeres!  Jaja, son imposibles, chicas… Bueno, a mí me parece que la forma de que esta empresa funcione es que quienes estamos en ella nos llevemos bien – no dejaba de sorprenderme cómo, según conviniera a su discurso, podía referirse a la empresa como sólo una o bien a dos -.  Y quiero que, a partir del momento en que salgan de esta oficina, ustedes se lleven bien.  De lo contrario, entre Hugo y yo tendremos que tomar las medidas correspondientes…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí morir: las “medidas correspondientes”, desde luego, hacían referencia al despido tanto de ella como mío. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De mi parte, señor Luis…” – comencé a hablar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Luis!!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“L… Luis.  De mi parte puede estar seguro de que así va a ser.  Yo… no quiero tener ningún problema con Evelyn”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él asintió, aparentemente conforme.  Miró interrogativamente a Evelyn como esperando alguna palabra de su parte.  Ella, sin embargo, nada dijo; con la vista en cualquier parte, ahora se dedicaba sólo a mesar sus rojizos cabellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Es verdad que le pellizcó la cola a Soledad?” – preguntó Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí… es verdad – respondió ella sin mirarlo a los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Puedo preguntar por qué lo hizo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn sólo se encogió de hombros.  No había respuesta después de todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me parece justo – continuó él – que para empezar a llevarse bien a partir de este momento haya que saldar algunas deudas pendientes”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez Evelyn sí lo miró.  Su rostro era un absoluto interrogante.  El mío, por cierto, también.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No entiendo” – repuso ella moviendo enérgicamente la cabeza a un lado y a otro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Si usted le pellizcó la cola a Soledad, se supone que las cosas deben quedar a mano.  Ella ahora tiene que pellizcarle la suya”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tanto el rostro de Evelyn como el mío se tiñeron de incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Luis…- farfulló ella -.  Es… estás loco”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/249/81232392/81232392_010_b760.jpg" width="424" height="632" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No le hables así a tu jefe – replicó él en tono severo aunque a la vez con el rostro sonriente -.  Además, en todo caso, ustedes no están muy cuerdas para hacer las cosas que se hacen y causar semejante revuelo dentro de la fábrica”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Yo no hice nada”! – repuse enérgicamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Me diste una bofetada!” – exclamó airadamente Evelyn girando la vista hacia mí por primera vez desde que ambas entráramos en la oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Chist, chist, silencio – siseó Luis gesticulando de manera contemporizadora con las manos -.  Haya paz, haya paz… Y tiempo al tiempo.  Estamos hablando del pellizco.  Evelyn, me parece justo que Soledad le pellizque su trasero.  Por favor, dese la vuelta y súbase la falda”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn miró alternadamente a Luis y a mí.  Sus ojos parecían pugnar por salírsele de las órbitas y sus puños se crisparon.  Clavó un taco con fuerza en el piso; estaba que hervía del odio.  Sin embargo y luego de un rato de vacilación terminó haciendo lo que Luis le decía; girándose para darme la espalda se llevó la falda hacia arriba mostrando su cola cubierta por unas bragas que eran bastante más recatadas que las mías.  Yo estaba paralizada; a decir verdad, mi incredulidad era tanta como la de Evelyn.  Miré a Luis, confundida; él, simplemente me hizo un asentimiento de cabeza.  Volví la vista nuevamente hacia el trasero de Evelyn y, muy despaciosamente, caminé hacia ella.  Me costó llevar la mano hacia la carne pero finalmente lo hice, buscando, obviamente, alguna parte de sus nalgas que no estuviera cubierta por las bragas ya que, después de todo, ella me había pellizcado a mí sobre la propia piel.  No le tuve lástima; me concentré en recordar lo que me había hecho y el incómodo momento vivido en los escritorios.  Así que aprisioné con fuerza la carne y hundí mis uñas hasta arrancarle un grito de dolor y provocar que todo su cuerpo se retorciera.  Se alejó unos pasos de mí y se giró para mirarme.  Su rostro seguía rezumando odio puro; se llevó las manos a la cola, seguramente dolorida.  Bien merecido se lo tenía, perra de mierda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Es suficiente, Soledad?” – me preguntó Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, Luis – respondí sin poder evitar que se me escapara una perversa sonrisa de satisfacción -.  Creo que lo es”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué hay de ella? – protestó, airadamente, Evelyn -.  ¡Me golpéo!  ¿No se supone que…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Chist, chist… &#8211; la calló Luis -.  Momento, Evelyn, tiempo al tiempo.  En este momento soy yo quien decide cómo deben resolverse las cosas y sé perfectamente lo que tengo que hacer para que las ofensas queden parejas”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El comentario me estremeció.  Ahora ambos me miraban fijamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad, ¿es cierto que usted golpeó a Evelyn?” – me interrogó Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez me comenzaron a temblar las rodillas; bajé la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, Luis, yo la golpeé pero fue por…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Chist, chist, responda sólo a lo que le pregunto, Soledad… ¿En dónde la golpeó?  ¿En qué parte del cuerpo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora los labios también me temblaban y me costaba hablar:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En… el rostro… &#8211; respondí -; fue una bofetada”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien, entonces creo que es justo que Evelyn se cobre la bofetada, ¿verdad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo miré sin poder creer.  Evelyn, en tanto, volvía a sonreír: y juro que me pareció la sonrisa más perversa del mundo. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Es justo o no?” – insistió Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí – musité -, creo q… que… lo es, Luis”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Entonces levante el rostro y mire a su compañera de trabajo para recibir lo que le corresponde”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A mi pesar cumplí con lo requerido y me encontré cara a cara con Evelyn, quien ahora caminaba lentamente hacia mí con esa sonrisa que ahora parecía no caberle en el rostro.  La miré con ojos angustiados cuando ella se plantó a menos de medio metro de mí.  Y a continuación recibí sobre mi rostro el duro impacto del revés de su mano; el golpe, por cierto, fue propinado con una furia bastante mayor que la bofetada que ella había recibido con anterioridad de mi parte.  Me hizo perder el equilibrio y caí sobre mis rodillas a los pies de Evelyn; lo único bueno del asunto era que al tener yo la vista en el piso, zafaba de tener que ver su más que segura expresión de satisfacción al tenerme de ese modo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien, ya están a mano con las faltas cometidas mutuamente – voceó Luis del mismo modo que si anunciara una sentencia -.  Ahora es momento de reconciliación”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poco a poco me fui incorporando y recuperé la vertical.  La cara me dolía horrores y por otra parte me invadía la más absoluta incomprensión al no entender qué era lo que pretendía Luis ahora.  Aparentemente Evelyn tampoco entendió; su expresión era tan desorientada como la mía.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/249/81232392/81232392_032_4f82.jpg" width="426" height="635" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bésense” – ordenó Luis con una sonrisa de oreja a oreja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambas quedamos atónitas; nos intercambiamos una mirada. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Luis, estás loco” – se quejó Evelyn, achinando los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no dije palabra.  No sabía tampoco qué decir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vamos, bésense ambas – insistió Luis llevando una palma de su mano contra la otra como imitando un acercamiento -.  Y así ya quedarán definitivamente en paz”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto parecía asumir un tono de predicador o de gurú.  Nos volvimos a mirar entre nosotras y, casi como un acto reflejo, nos desviamos la vista mutuamente de inmediato.   De todos modos, al pensarlo fríamente y aun cuando pareciera una locura que nos termináramos besando a tan poco de habernos tomado a golpes, el pedido de Luis no me sonó tan descabellado: quizás era que me estaba acostumbrando a órdenes locas y perversas y, como tal, había esperado algo infinitamente peor.   Así que no lo pensé más: acerqué mis labios al rostro de Evelyn y la besé en la mejilla; ella, más que besarme, besó el aire y hasta pareció que contraía la cara para reducir al mínimo el contacto: fue casi como si cumpliera con una obligación a desgano; mi caso no era muy diferente, por cierto, pero busqué disimularlo más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿A eso llaman besarse? – se quejó a viva voz Luis; ambas giramos nuestras miradas hacia él con una incomprensión aun mayor que la de antes -.  ¡Bésense!  ¡Con pasión! ¡Con intensidad! ¡Es lo mínimo que merece una reconciliación como ésta!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía creer estar entendiendo lo que creía entender; y me dio la impresión de que Evelyn tampoco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Luis… &#8211; dijo ella, con cara de asco -.  ¿Te… estás refiriendo a…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Besarse, sí – enfatizó él -.  Abran sus bocas, saquen sus lengüitas – acompañó desagradablemente sus palabras haciendo lo propio con la suya -, introdúzcanlas cada una en la boquita de la otra… Ja, ¿Tengo que ser tan explicativo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Definitivamente todo estaba bien claro.  Yo, aun antes que Evelyn, asumí que no había más opción.  Era eso o quedarnos sin trabajo, de acuerdo a cómo yo lo interpretaba.  La miré fijamente a Evelyn y acerqué mi rostro al de ella, quien intentó echarse hacia atrás.  Me impulsé, por lo tanto, con más fuerza hacia adelante y apoyé mis labios sobre los suyos. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn se resistía a abrirlos pero ya había entendido que no debía retroceder.  Saqué mi lengua por entre mis labios y los deslicé por sobre los suyos; no sé si decir que el acto le gustó, pero sí se notó que la conmocionó un poco.  A pesar de la resistencia inicial, en algún momento se entregó y permitió que mi lengua entrara por entre sus labios separándolos para, luego, comenzar a juguetear dentro de su boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Eso! – exclamaba Luis que era pura felicidad -.  ¡Eso es lo que me gusta!  Vamos, chicas, demuéstrenme que lo saben hacer… y, sobre todo, que se han reconciliado y que se quieren, jaja”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo mi cuerpo temblaba porque, claro, era la primera vez en mi vida que besara a una mujer de esa forma y no dejaba de resultar paradójico que en ese sentido debutara con alguien que minutos antes se me había echado encima como una fiera salvaje.  Traté de no pensar; si lo hacía, terminaba enloqueciendo y, ya para esa altura, me veía forzada a aceptar que todo cuanto ocurría adentro de aquella fábrica era una gran locura.  Terminaba siendo yo, de hecho, quien estaba aceptando con más naturalidad tan demencial situación; Evelyn, más bien, parecía pasiva, como dejándome hacer: por momentos trataba de despegarse o cerrar su boca pero cada vez que lo intentaba yo volvía a la carga con mi lengua dentro de ella.  Hasta la tomé por el talle para evitar que se zafara reculando; forcejeó un poco tratando de liberarse, pero cedió… Tanto ella como yo teníamos los ojos cerrados para no vernos mutuamente pero al espiar en un momento por el rabillo alcancé a ver a Luis que se estaba… tocando.  Qué asqueroso…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Muy bien! – exclamó de pronto en tono de felicitación y aplaudiendo -.  Lo han hecho muy bien.  ¡No tengo duda de que a partir de ahora serán buenas amigas!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambas dimos por sentado que las palabras de Luis venían a querer decir que ya era suficiente, razón por la cual dimos por terminado el beso; nuestros labios se separaron y, por supuesto, los de Evelyn fueron los primeros en despegarse; se giró hacia Luis con una mirada que estaba lejos de ser amistosa:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Ya podemos irnos?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis negó con un dedo índice.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No!  De ningún modo – fue su tajante respuesta -.  Falta algo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez más un profundo signo de interrogación se dibujó en el rostro de cada una de nosotras. A él, en tanto, parecía divertirle nuestra incertidumbre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya han quedado devueltas las faltas que cada una de ustedes cometió contra la otra – anunció Luis – y ya se han besado y reconciliado, pero… falta algo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jugaba con el suspenso.  Esperaba que alguna de nosotras preguntara de qué se trataba o simplemente encontraba un placer sádico en nuestra intriga ante lo que sobrevendría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Además de portarse mal una con la otra – explicó -, ustedes han también cometido una grave falta ante la empresa.  ¿Creen que eso que han hecho nos puede dar buena reputación?  ¿Qué pasaba si había clientes presentes en ese momento?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No los había” – protestó Evelyn.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No los había, pero no es el caso – repuso él -.  Debemos castigar con severidad ese tipo de faltas para que no se conviertan en un precedente y no vaya a ser cosa que el día de mañana se tomen a golpes en presencia de algún cliente”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Luis… &#8211; dijo Evelyn, con gesto de cansancio -.  Redondea de una vez.  ¿Cuál es el castigo?  ¿Nos van a descontar del sueldo?  ¿Nos suspenderán por una semana?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No, nada de eso! – respondió él con gesto desdeñoso -.  Tenemos que procurar que a ustedes no se les ocurra volver a hacer algo parecido y, por lo tanto, el castigo tiene que ser algo que realmente duela”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez silencio.  Otra vez suspenso.  Y miradas interrogativas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Algo que DUELA” – repitió Luis, remarcando con especial énfasis la última palabra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo nuestro, por supuesto, era un mar de incomprensión.  Luis pasó al otro lado del escritorio y tomó su silla giratoria, la cual trajo desplazándola sobre sus ruedas.  Una vez que la ubicó frente a nosotras, se sentó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Comenzaremos por usted, Soledad – dijo, con tono de sentencia -.  Venga sobre mis rodillas y ponga el culo al aire”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí los ojos tan grandes como fui capaz de hacerlo y se me escapó una interjección de espanto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señor Luis…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Luis”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, L… Luis, p… por favor…”</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/Sophia.pavlo26-20-37-.jpg"><img decoding="async" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/Sophia.pavlo26-20-37-.jpg" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Venga” – insistió sin siquiera dejarme terminar mi suplicante protesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El límite para mi degradación volvía a enfrentarse con una nueva prueba.  El temblequeo se apoderó nuevamente de mis miembros.  No obstante ello, me las arreglé para ir despaciosamente hacia él, quien sentado y sonriente, me hizo una clara señal de que me cruzara boca abajo por encima de sus rodillas.  Levanté mi falda y bajé mi tanga ya que él había dicho precisamente “culo al aire”.  Una vez en tan indigna situación me ubiqué sobre él como si fuera una niña a punto de ser zurrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y los golpes comenzaron a caer.  Uno tras otro fueron castigando duramente mis nalgas, las cuales yo, aun sin verlas, sabía que debían estar enrojeciendo.  Grititos de dolor brotaban de mi garganta y, cada tanto, pataleaba el aire en un acto casi reflejo mientras su mano abierta seguía descargándose pesadamente sobre mi zona trasera.  No sé cuántos golpes habrán sido; no los conté y no sé tampoco si él los contó.  ¿Veinte?  ¿Treinta?  Lo cierto fue que en un momento dio por terminada la paliza y me conminó a ponerme de pie nuevamente aduciendo que mi falta ya estaba debidamente castigada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré a Evelyn.  Suponía que la muy zorra debía estar gozando con el espectáculo que veía pero, aun cuando  eso fuera cierto, su semblante revelaba una sombra de inquietud, lo cual no era extraño si, como era dable suponer, estaba pensando que en instantes más correría ella la misma suerte.  Me puse de pie, acomodándome falda y ropa interior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ahora le toca a usted, Eveyln…” – conminó Luis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella permanecía cruzada de brazos con expresión de contrariedad.  No dio el más mínimo paso para acercarse a Luis; siguió en su lugar moviendo acompasadamente una pierna, como con impaciencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vamos, Evelyn, su turno” – insistió él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una sonrisa dotada de un cierto cinismo se dibujó en el rostro de ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Que tengas buenas tardes, Luis” – dijo, con desprecio, tras lo cual dio media vuelta y se marchó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su actitud realmente me impactó: había demostrado tener mucha más dignidad que yo.  Me produjo, incluso, una extraña admiración.  Con gesto de sorpresa, miré a Luis, quien meneaba su cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esa chica acaba de firmar su despido” – sentenció, con absoluta serenidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                                                                                                  CONTINUARÁ</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/249/81232392/81232392_035_ed12.jpg" width="568" height="846" /></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-4por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;LA FÁBRICA (3): Final&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-3-final-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-3-final-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Feb 2023 09:46:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-3-final-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Ni siquiera quisieron cobrarle a Luis por el trabajito con mi falda; lo tomaron como simplemente un favor e insistieron en que yo era una clienta “histórica”  (si bien la realidad era que hacía mucho que no pisaba allí debido, como ya he explicado, a mi apremiante situación económica); aun así, Luis dejó una propina para la joven que se había encargado del trabajo y, aunque no tuve oportunidad de verla, supongo que la misma debió haber sido igual de generosa que la que le había dado a la empleada que me… masturbó (me cuesta y hasta me avergüenza decirlo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera quisieron cobrarle a Luis por el trabajito con mi falda; lo tomaron como simplemente un favor e insistieron en que yo era una clienta “histórica”  (si bien la realidad era que hacía mucho que no pisaba allí debido, como ya he explicado, a mi apremiante situación económica); aun así, Luis dejó una propina para la joven que se había encargado del trabajo y, aunque no tuve oportunidad de verla, supongo que la misma debió haber sido igual de generosa que la que le había dado a la empleada que me… masturbó (me cuesta y hasta me avergüenza decirlo de tan increíble que suena).  Alcancé a ver que la entrepierna de Luis abultaba; asqueroso repugnante: se había excitado con la escena y ni siquiera parecía importarle demasiado que los demás pudiesen notarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/20/20077361/20077361_021_c19b.jpg" width="425" height="638" />Ya en el auto nuevamente, él me preguntó adónde era mi casa y se lo indiqué.   Pensé por un momento en darle otra dirección o pedirle que directamente me dejara en algún otro lado y de esa forma evitarme a mí misma el bochorno de que mis vecinos me vieran así de escandalosa y bajando de un auto que, por cierto, no era el de Daniel.  Pero para esa altura, yo ya no sabía realmente qué era mejor, si el remedio o la enfermedad, porque la alternativa de caminar varias cuadras hasta mi casa vestida de ese modo era quizás peor y si bien zafaba de que vieran el auto, yo quedaría mucho más expuesta y no me evitaría, por lo tanto, mi principal problema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Realmente disfruté mucho del espectáculo que me brindó con esa chica adentro del vestidor” – soltó, de golpe, a bocajarro y siempre mirando el camino.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No dije una palabra.  Era uno de esos comentarios ante los cuales parecería que, por cortesía, había que agradecer, pero por otra parte hacerlo terminaba de hacer aún más descabellado todo lo ocurrido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Alguna vez te había masturbado una mujer?” – preguntó.  Era la primera vez que me tuteaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no, nunca…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y cómo te sentiste al respecto?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Claro; si algo faltaba a la humillación vivida era aquel indigno interrogatorio.  No supe qué decir; no tenía palabras.  Simplemente me encogí de hombros y sacudí la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Particularmente disfruto mucho de presenciar escenitas calientes entre chicas – continuó él, como si no importase si de mi parte había respuesta o no a sus preguntas -.  Así que, bueno, sólo quería decírtelo para que estés al tanto…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Estar al tanto?  ¿Qué me estaba diciendo en realidad?  ¿Era un aviso de lo que me esperaba?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegamos a mi casa.  No había rastros de Daniel por suerte.  Temí que se le hubiera ocurrido ir a esperarme.  Había, de todos modos, algunos vecinos dando vueltas por el lugar, incluso unos niños jugando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero ahora, después de haber presenciado tan bonito espectáculo, soy yo el que necesita una ayuda…” – me dijo él de pronto y al girar mi vista hacia él descubrí que… tenía el cierre del pantalón bajo y estaba con la verga afuera: erecta y durísima, por cierto; mi sensación al salir del local quedaba confirmada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahogué un gritito de espanto llevándome una mano a la boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señor Luis, por favor, n…no…  Le pido que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, ya entiendo… &#8211; me cortó en seco -.  Su amiga del local recibió una propina y usted quiere otra, ¿verdad?  Está bien, me parece justo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y con la misma naturalidad y facilidad que si sacara confites de una bolsita de cumpleaños, extrajo de su bolsillo un nuevo fajo de billetes y me lo arrojó sobre el regazo.  Ese solo acto, el depositarlo de esa manera, era otra forma más de seguir destruyendo mi dignidad.  Comencé a sollozar.  ¡Dios!  Yo necesitaba aquel dinero desesperadamente y, después de todo, pensándolo fríamente, era&#8230; masturbarlo y punto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tragué saliva.  Cerrando los ojos para no mirar, me giré un poco hacia él y tomé su miembro con mi mano derecha para comenzar a masajearlo de arriba abajo.  No era tan generoso como el de Hugo, pero había que decir que estaba duro como una piedra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, no, no… &#8211; me interrumpió -.  Con las manitos no…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo miré fijamente.  ¿Me estaba diciendo lo que realmente yo estaba entendiendo?  Hizo gesto como de formar un aro con su boca y, ayudándose con la mano, imitó el acto de mamar.  Me dejé caer sobre mi butaca, incrédula e impotente ante los hechos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Con la boquita, vamos… Como lo debés haber hecho con Hugo…” – me impelió burlonamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi rostro se tiñó de una angustia que me devoraba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señor Luis… ¿Me está pidiendo que… le haga una m… mamada a cambio de dinero?  Eso m… me conviría en…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Una puta? – me interrumpió -.  Lo siento; no quise ofenderla.  Bien, entonces, si no es una puta, sólo deje el dinero y baje del auto.  Ningún resentimiento…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El dinero: el maldito dinero… Yo lo necesitaba.  Pero… directamente él me estaba diciendo que si lo aceptaba y le mamaba la verga, yo era una p… puta.  De algún modo me estaba haciendo acordar al jueguito a que me sometió Hugo en su oficina; él también me había dado la opción de irme y, al igual que Luis, me dio la impresión de estar todo el tiempo convencido de cuál iba a ser mi respuesta.  Ignoraba yo hasta qué punto ambos eran compinches pero había muchas similitudes entre los dos aun cuando uno hiciera gala de un estilo más irónicamente caballeresco y el otro fuera bastante más guarro.  A la larga, sin embargo, el juego al que jugaban era el mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya no había más lugar para la incredulidad.  Sólo sabía que tenía que bajarme rápido de ese auto y cuanto antes cumpliera con lo que me exigía, más rápido lo haría.  Así que sin pensar más y haciendo de tripas corazón, volví a cerrar los ojos y zambullí mi rostro sobre su verga engulléndola de un solo bocado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/20/20077361/20077361_051_c337.jpg" width="425" height="638" />“Mmmm… soltó él -.  Finalmente es una putita, Soledad… Lo sabía: una buena puta”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Volvía a tratarme de “usted”, pero estaba obvio que sólo lo hacía con sentido de burla.  Parecía increíble que después de lo ocurrido en la entrevista de trabajo, sintiera yo que actuaba como una mujer experimentada en el tema.  Lo cierto que fue los jadeos de él se fueron haciendo cada vez más potentes y audibles y, por un momento, volví a pensar en los niños que jugaban en la acera.  ¡Al diablo todo!  Tenía que hacerlo acabar así que tragué y tragué… una y otra vez.  Y cuando mi boca fue (una vez más) invadida por el amargo líquido, ni siquiera hice amago por escupir pues ya sabía de antemano cuál sería la respuesta.  Sólo tragué… y tragué…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que tan indigno acto hubo terminado abrí la puerta de mi lado como para bajarme sin siquiera despedirme ni decirle nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿No me va a dar las gracias?”” – me preguntó, siempre con su deje irónico.  De hecho se seguía manteniendo en el “usted”, el cual estaba obvio que usaba para burlarse de mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo miré con el ceño fruncido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La traje a su casa, la llevé a arreglar su falda… &#8211; puntualizó -.  ¿No me va a agradecer?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era realmente sádico el juego que él jugaba.  Lo peor de todo era que,  aun con su insolencia y su falta absoluta de caballerosidad lo sabía jugar bien, porque yo sentía por dentro un asco indecible y sólo tenía ganas de estar en mi casa lavándome la boca… pero a la vez todo me producía un muy extraño morbo. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“G… gracias, s… señor Luis, m… muchas gracias realmente”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me apresuré a bajar antes de que él dijera algo más pues cada palabra que pronunciaba me rebajaba aún más hondo.  Aun así llegó a decirme algo más en el preciso momento en que yo descendía del vehículo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad… &#8211; me dijo -.  Una cosa más… Es una buena puta: decidió por cuenta propia tragar el semen sin que nadie se lo pidiera”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era el cerdo más sucio del mundo.  Yo estaba plenamente segura que, de haberme negado yo o haber intentado escupir, él no me lo hubiera permitido… Y sin embargo, sólo para destrozar aún más mi dignidad, él lo destacaba como si hubiera sido cosa mía.  Yo ya no soportaba más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">  Caminé hacia la casa y no hubo vecino que no tuviera los ojos clavados sobre mí, ni siquiera los niños que, de hecho, eran los que me miraban con menos disimulo.  Eché un rápido vistazo en derredor; en circunstancias normales hubiera saludado a la mayoría, pero en ese momento tan sólo me atreví a hacer un asentimiento muy ligero con la cabeza sin dirigirlo a nadie en particular.  Bajé la vista y, al hacerlo, recalé en el fajo de billetes que llevaba aprisionado en mano contra mi pecho.  ¡Dios, tonta de mí en no haber guardado el dinero antes!  Con la conmoción y la prisa por descender del vehículo, lo había olvidado por completo.  ¿Y qué pensarían de mí ahora al verme?  Ese dinero en mis manos sólo podía indicar a sus ojos que yo acababa de cobrar por… algún servicio.  Dicho en otra forma, que yo era la puta de quien quiera que fuese el que manejaba el auto.  Y por otra parte, ¿habrían escuchado los jadeos de Luis cuando yo le estaba mamando?  Difícil era creer que no lo hubieran hecho y si habían sospechado algo, el dinero contra mi pecho sólo podía servirles como confirmación… Sintiéndome el más bajo trasto del mundo, entré en mi casa…  Junto al vano de la puerta encontré un sobre: un reclamo por el alquiler atrasado.  Una involuntaria sonrisa se me dibujó en el rostro mientras cerraba mi puño aun con más fuerza en torno al dinero que llevaba en mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa noche Daniel vino a verme; por suerte tuve el suficiente tiempo como para lavarme bien dientes y boca, además de asear todo mi cuerpo porque me sentía terriblemente sucia y llena de olores.  Me invadía la fuerte paranoia de que él iba a darse cuenta con muy poco de las cosas que yo había hecho en mi primer día laboral (paradójicamente nada de lo ocurrido había sucedido en el trabajo propiamente dicho).  Escondí mi falda, obviamente, pero sólo era un detalle inútil que dilataba lo que, de todos modos, era inevitable: en algún momento iba a verla; al otro día, seguramente.  Fuera de ello intenté, lo más que pude, fingir que todo estaba bien pero, claro, distaba de ser fácil.  El propio Daniel me encontró rara pero, por suerte y sin que yo necesitara poner excusas, él mismo insistió en que, siendo mi primer día de trabajo, yo debía estar muy cansada…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En efecto y tal como había previsto, una pequeña tormenta estalló al otro día cuando Daniel me llevó al trabajo.  Raramente él me cuestionaba algo pero esa mañana el largo de mi falda dio lugar a una escena de celos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… era bastante más larga por lo que recuerdo… &#8211; me decía mientras conducía en dirección a la fábrica -.  ¿Qué le pasó?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se me encogió con el lavado” – respondí, tratando de sonar segura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Así?  De un día para el otro?  ¿Y no tenías otra?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ay Dani… &#8211; me acerqué y le propiné un beso en la mejilla -.  No seas celoso.  Hoy en día es algo normal…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No estoy celoso! – mintió él -.  Y… ¿normal?  Yo no veo que el resto de las empleadas de esa fábrica vayan vestidas así al entrar…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve que callar y no decir nada más, en parte por no tener respuestas.  Lo peor de todo era que tenía razón en eso: yo no había visto a ninguna de las otras chicas lucir una falda tan corta como la mía.  Más aún, al llegar a la fábrica me llamó la atención otro detalle: justo la vi llegar a Floriana y… llevaba pantalones.  Al rato, otra de las chicas también se apareció en pantalones.  No sólo parecía que las faldas cortas no eran obligatorias en absoluto allí sino que incluso las faldas parecían no serlo; ¿por qué sí eran obligatorias para mí?  Lo cierto fue que el hecho le sirvió a Daniel para insistir en su postura:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Ves? – gesticulaba desencajado -.  Mirá cómo viene a trabajar Flori…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/20/20077361/20077361_075_2d44.jpg" width="424" height="636" />Opté por lo mejor en ese caso; le propiné un largo y profundo beso en la boca en señal de despedida.  Eso lo apaciguó un poco, pero empezaba a quedarme claro que se me iba a hacer muy difícil mantenerlo sosegado siempre…A pesar de que me bajé del auto con la mejor sonrisa que fui capaz de lograr, por dentro me estaba preguntando si no sería ya hora de tomar el toro por las astas y renunciar a aquel trabajo que, de seguro, me traería más problemas que soluciones.  Mientras cavilaba acerca de esto y caminaba hacia la puerta, los operarios de planta que estaban entrando por el portón me clavaban unos ojos terriblemente lascivos; supongo que Daniel lo notó desde el auto y, de ser así, su furia debió aumentar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de todo me comencé a sentir cómoda con mi trabajo, por lo menos con la parte de él que se podía decir que era legal.  Afortunadamente me llevo bastante bien con temas informáticos y contables y ya para el segundo día podía decir que había alcanzado la eficacia que tal vez a otras chicas les costaría semanas alcanzar.  En un momento pasó Hugo frente a los escritorios y ése sí que fue un momento verdaderamente incómodo; me saludó amablemente, pero a la vez me dirigió una mirada insinuante y procaz que me obligó a hacerme la distraída y volver mi atención al monitor.  En cambio, no vi a Luis ni tampoco, por suerte, al hijo de Hugo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Floriana me alentó a que comenzara a contestar el teléfono y así lo hice, ahora que ya estaba más ducha con los temas de escritorio.  Ella me insistió en que teníamos una comisión sobre las ventas, detalle que yo nunca supe o bien había olvidado, lo cual no era de extrañar con todo lo que me había tocado vivir desde el primer día en que puse mi pie en esa fábrica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puede decirse que los tres primeros clientes a los que atendí entraban dentro de lo normal y esperable; básicamente consultaron presupuestos aunque uno de ellos pareció muy interesado en concretar operación, razón por la cual le remarqué bien cuál era mi nombre y le insistí en que pidiera hablar conmigo en la próxima oportunidad en que llamase.  Ya empezaba yo a ver cómo era la cosa y cómo funcionaba la competencia interna entre las empleadas: había que vender, así que a eso me dedicaría y trataría de dejar en algún rincón las traumáticas experiencias vividas en las oficinas o fuera de la fábrica en sí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero con el cuarto cliente la cosa fue distinta.  Era de Corrientes y, si bien mostró interés desde el principio en encargarnos las cortinas de su empresa y la mecanización completa de las mismas, también hay que decir que mostró un particular interés en mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Su voz es hermosa, muy cautivante…” – me decía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incomodé.  Rápidamente recordé el simulacro de conversación telefónica que Hugo me había hecho hacer en su oficina durante la entrevista de trabajo y caí en la cuenta de que, después de todo, en aquel punto no se me había mentido más allá de que Di Leo hubiera utilizado la situación en su provecho.  Me vino a la cabeza aquello que me dijo acerca de utilizar mis principales armas de seducción que, en ese momento, pasaban a ser la voz, las palabras y, por supuesto, el tono con que hablaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Muchas gracias, señor Inchausti – respondí, haciendo lo posible por no tartamudear ni trabarme al hablar -.  Es usted muy galante…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué edad tiene, si se puede saber? ¿Y su nombre es…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tragué saliva.  No debía perder la seguridad.  Tenía que conseguir la venta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Veintiséis, señor Inchausti…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmm, hermosa edad.  Yo tengo cuarenta y seis pero estoy en muy buen estado, je…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo imagino, señor Inchausti, su voz suena muy juvenil…” – revoleé los ojos al decir esto; parte del trabajo consistía en mentir y lo estaba haciendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ja, muchísimas gracias.  Verá, señorita Moreitz…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Soledad, por favor…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, eeh, bien… Soledad entonces.  Estoy muy interesado en contratarlos a ustedes pero me gustaría tratar específicamente con usted…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No hay problema, señor Inchausti; cuando llame, sólo pregunte por Soledad…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Claro, claro, pero yo pensaba… ¿No podría dejarme un número de celular suyo para estar en contacto?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquello sí que era una estocada.  No podía permitir tal invasión a mi privacidad.  ¿Qué ocurriría si me llamara estando Daniel presente?  ¿O si me dejaba algún mensaje y Daniel lo leía?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, señor Inchausti… c… créame que lo siento… &#8211; contra mi voluntad comencé a tartamudear -, p… pero no, no doy mi número particular para asuntos de la empresa…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Súbitamente sentí un golpe en la rodilla, como un latigazo.  Era Floriana que acababa de golpearme con una lapicera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Dáselo, boluda! – me decía de manera casi imperativa pero a la vez tratando de mantener bajo el tono de su voz -.  ¡Es un pez gordo!  No dejes escapar esa venta…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/20/20077361/20077361_082_1da5.jpg" width="426" height="639" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé un momento en silencio mirando a mi amiga.  Del otro lado de la línea el cliente sólo me insistía en la conveniencia de que estuviéramos comunicados con nuestros celulares privados.  Floriana asentía marcadamente con la cabeza a la vez que abría grandes los ojos, alentándome a que accediera al pedido.  Me armé de valor y decidí, por una vez, mostrar algo de dignidad:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, señor Inchausti, lo siento.  Le repito que no doy mi número de celular para esto.  Sepa disculpar”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de todo, el cliente no lo tomó mal.  Por el contrario, se despidió con toda cortesía prometiendo volver a comunicarse y de hecho me mandó… ¡un beso!; y, peor aún, me sorprendí a mí misma diciendo “otro”.  Cuando corté la comunicación, Floriana no me dijo nada pero me miraba con los ojos inyectados en rabia más allá de que, claro, era la rabia amistosa de quien pretendía ayudarme y consideraba que yo dificultaba las cosas.  De cualquier modo no volví a tener noticias de Inchausti, al menos por unos días.  Ya habrá tiempo de hablar de él…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un par de veces durante la tarde tuve que ir a llevar unos papeles a la oficina de Hugo; por fortuna en ambas oportunidades se encontraba allí Estela aunque, en realidad y de acuerdo a los antecedentes, no era eso demasiada garantía de que él no fuera a avanzarme.  Más allá de eso, sin embargo, lo noté muy preocupado y hasta algo alterado por algo que no llegué a entender y, de hecho, casi podría decirse que me ignoró.  Mejor: quizás, me dije, sólo había sido aquella primera entrevista.  Aun abrigaba la ilusa esperanza de que las cosas fueran a ser distintas ahora que yo era empleada efectiva de la empresa, al menos por parte de él.  De ser así, tendría que evitar lo más posible a Luis quien, después de todo, no era mi jefe en términos legales: no tenía por qué ir tan seguido a su oficina como sí a la de Hugo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo chocante ocurrió al regresar a mi escritorio luego de mi segunda visita a Di Leo.  Cuando pasé junto al escritorio de Evelyn (por cierto una de las que venía mostrando más hostilidad hacia mí desde el primer momento) escuché que ésta conversaba con Rocío, la chica del escritorio contiguo.  Y me dio la impresión de que lo hacían en tono de voz deliberadamente alto a los efectos de que yo oyera a la pasada.  Si eso buscaban, lo consiguieron.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y sí… &#8211; decía Evelyn -.  Ya viste cómo es eso siempre.  Putitas que se aparecen con la falda bien corta para calentar pijas y que no tienen problema en chuparle la verga al jefe aun sin que él se lo pida…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocío, por su parte, no decía nada, pero sonreía y asentía.  Me detuve en el lugar.  Evelyn debió notar mi inmovilidad o que algo raro ocurría porque desvió la vista de su amiga y la giró hacia mí.  Su rostro, enmarcado en una larga cabellera rojiza y con ojos penetrantes de un azul casi de agua, se sonrió. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Perdón?” – dije, frunciendo el ceño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn sacudió la cabeza como fingiendo no entender.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Perdón qué…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿De quién hablaban?” – inquirí con total seriedad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evelyn soltó una risita que, por cierto, me cayó por demás desagradable.  Volvió la vista hacia su amiga y luego otra vez hacia mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Es asunto tuyo?” – repreguntó, encogiéndose de hombros y con tono desafiante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me dio la impresión de que hablaban de mí… Y entonces, sí, es asunto mío”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez la risita chocante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ja, estás un poco paranoica, querida.  Pará la moto; no sos el centro del mundo.  Y en todo caso si te sentís tocada o te hacés cargo, no es mi problema…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No te hagas la estúpida” – repliqué, cada vez más enérgica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su rostro se transformó; la sonrisa le desapareció.  Poniéndose de pie se envaró frente a mí y colocó las manos a la cintura.  Una vez más la actitud era desafiante.  Puso su cara prácticamente contra la mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sería bueno para vos que te bajaras del caballo y moderaras el tonito, trepadora – me dijo, exultante -.  Después de todo sos nueva en la empresa y no tenés ningún derecho de hablarnos de ese modo a quienes llevamos mucho tiempo aquí adentro.  No te hagas la cocorita entonces y me encantaría saber si te hacés respetar del mismo modo tanto cuando estás dentro de la oficina de Hugo o la de Luis…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Crispé el puño.  Estaba a punto de golpearla.  Iba a hacerlo, de hecho, cuando Floriana intervino y las otras empleadas se le sumaron.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Chicas!  ¡Chicas! – decía Floriana buscando imponerse en medio de la reyerta -.  ¡Estamos compartiendo un mismo ámbito de trabajo!  ¡Llevémonos bien!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni Evelyn ni yo quedamos, por cierto, muy convencidas, pero ambas, a regañadientes, volvimos a nuestras tareas.  En distintos momentos de la tarde ella retomó la conversación que mantenía con Rocío y, varias veces, me dio la impresión de que hablaban de mí y reían.  Opté por concentrarme en mi trabajo; después de todo para eso era que me pagaban y lo más posible era que Evelyn me estuviera buscando, así que no iba a darle el gusto.  En efecto, me enteré por Floriana de que eran muy amigas con la chica que antes ocupaba mi puesto.  Podía entender su enojo pero nada justificaba que me tratase de ese modo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando ya estaba terminando el turno Estela se acercó a mi escritorio para decirme que pasara por la oficina de Hugo antes de irme.  Noté cómo, apenas oyeron eso, Evelyn y Rocío intercambiaron una mirada cómplice y un recíproco gesto de asentimiento con la cabeza.  Decidí ignorarlas, no obstante; o, mejor aun: si querían guerra, la iban a tener.  Y si tanto me odiaban, pues que reventaran de odio.  Cuando, minutos antes de la chicharra de salida, me dirigí hacia la oficina de Hugo, caminé contoneándome de un modo que hasta era extraño en mí.  Viéndolo hoy a la distancia, no fue la mejor actitud de mi parte ya que eso podía significar granjearme incluso la antipatía de las otras chicas que me habían recibido de lo más bien y que me habían aceptado como una más entre ellas; pero, claro, en ese momento sólo quería hacer hervir de rabia a esas dos y no lo pensé.  De cualquier modo y más allá de mis intentos por parecer en ese momento una femme fatale, lo cierto fue que a medida que me iba acercando a la puerta de Hugo, me volvieron a asaltar los miedos y las incertidumbres; la felina seguridad de hacía un momento se había ido tan rápido de mí como había llegado.  ¿Qué querría Hugo de mí? </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Golpeé con los nudillos a la puerta y al instante apareció el sonriente rostro de Estela.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, Sole… &#8211; me dijo y luego miró hacia el interior de la oficina -.  ¡Soledad ya está aquí, Hugo! -; después se giró hacia mí nuevamente -.  Ya te atiende, mi vida &#8211; y, acto seguido, se marchó, dejando la puerta apenas entreabierta con sólo una rendija de luz que nada permitía ver.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/20/20077361/20077361_096_4d94.jpg" width="428" height="642" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aguardé un par de minutos totalmente tensa, nerviosa, hasta que escuché la voz de Hugo proveniente de la oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pase, Soledad, adelante”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apoyando las puntas de mis dedos extendidos, empujé con temor la puerta y, una vez que la hube abierto por completo, el espectáculo con que me encontré casi me hizo caer de espaldas.  Me llevé una mano a la boca y ahogué un grito que conjugaba a la vez sorpresa, espanto y repulsión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hugo estaba apoyado con el vientre sobre su escritorio y tenía bajos tanto los pantalones como el calzoncillo, lo cual significaba que me mostraba lisa y llanamente su culo, gordo y deforme.  Me giré sobre los talones con intención de marcharme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“P… perdón, señor Di Leo… &#8211; me disculpé, ruborizada -.  Creí entender que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Entendió bien – señaló él girando levemente la cabeza por encima de su hombro para mirar hacia mi posición -. Le dije que pasara.  Eso sí: cierre la puerta, por favor”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi incredulidad estaba recibiendo una nueva bofetada y un nuevo signo de interrogación se abría para mí.  Despaciosamente y muerta de miedo, cerré la puerta… y quedé dentro de la oficina con él mostrándome su poco agradable culo.  Me giré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tuve un día muy agotador, Soledad &#8211; me explicó Di Leo -.  Y estoy muy estresado.  Pero hay algo que me relaja, ¿sabe?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sacudí la cabeza sin entender.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hay quienes se relajan con un masaje – continuó -, pero en mi caso lo que me deja como nuevo es una buena lamida de culo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí grandes los ojos, el labio inferior se me cayó y hasta retrocedí un paso apoyando mis espaldas contra la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿P… perdón, señor Di Leo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Como lo oye, Soledad.  Y, de hecho, ¿no es lo que siempre dicen que hacen las empleadas de oficina? ¿Lamer culos de jefes?  Jaja, al menos démosles fundamento a quienes lo dicen”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me llevé una mano al rostro y me lo estrujé como si fuera un trapo; después de todo, era exactamente así como me sentía.  Mi ya muy golpeada incredulidad seguía encontrándose, a cada paso, con un reto nuevo.  En ese momento sonó la chicharra de salida; momentáneamente lo vi como un alivio e, incluso, como una posible vía de escape y, de hecho, amagué tomar el pomo de la puerta; lo siguiente era disculparme y marcharme.  Él, sin embargo, me detuvo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sólo le tomará un momento, Soledad… Y su novio la va a esperar”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevamente la urgencia que me invadía era la de salir de allí lo antes posible.  Y si lo hacía así nomás y sin acceder a su insólito y depravado pedido lo más posible era que ya no tuviera trabajo.  La forma, por lo tanto y por mucho que a mi estómago le pesase, era hacer lo que me pedía y terminar lo antes posible.  Basta de pensar.  Aunque se me revolvían las vísceras, avancé un par de pasos, clavé una rodilla en el piso y me dediqué a recorrer con mi lengua cada centímetro de sus pomposas nalgas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmmmm… &#8211; dijo él, como invadido por una sensación de placentero éxtasis –; lo hace muy bien, señorita Moreitz.  ¿De verdad nunca lo hizo?  ¿En su anterior trabajo¿  ¿O en otro?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Contesté con una negación de cabeza que él no podía ver y con una interjección que sí debió escuchar mientras mi lengua seguía dedicada afanosamente a la tarea de recorrerle todo el culo y mi cabeza estaba puesta en terminar de una maldita vez con todo aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmm, eso sí que relaja – decía él -.  ¿Sabe lo que me gusta mucho, Soledad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Algo más?, pensé para mis adentros.  ¿No era suficiente ya de depravadas ocurrencias?  Parecía ser que no.  Apoyando sus manos en ambas nalgas las separó de tal forma de dejar bien expuestas tanto su zanja como su orificio.  Espectáculo de lo más repulsivo, por cierto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Recórrame la zanja – me dijo sin el más mínimo prurito -.  Hágalo: me relaja mucho”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios!  Yo sólo pensaba en terminar con todo aquello pero, por otra parte… lo que me pedía era de lo más repelente.  Conteniendo mis arcadas tuve que llevar mi lengua donde él me pedía y recorrer toda la zanja una y otra vez en ambos sentidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mmm, así, Soledad, así, de arriba abajo… Mmm… así: y ahora de abajo arriba.  Mmmm…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noté que él daba un respingo cada vez que mi lengua, en su recorrido ascendente o descendente, se topaba con su orificio.  Yo, como un gesto reflejo, tendía a meterla un poco entre los labios cada vez que pasaba por allí pero él, por el contrario, parecía disfrutarlo muchísimo.  Y rápidamente me lo hizo saber:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Meta su lengüita ahí, Soledad – me ordenó -: bien adentro, sin miedo… Así, así…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asco.  Asco.  El más profundo asco.  Y sin embargo mi lengua avanzaba inexorablemente por entre sus plexos a la vez que yo hacía esfuerzos sobrehumanos por contener mis ganas de vomitar.  El movimiento lo enloqueció y lanzó una especie de jadeo largo y prolongado que, en determinado momento, se convirtió en alarido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mueva, sí, mueva su lengüita ahí adentro, Soledad… ¡Aaay! ¡Hmm! ¡Así, así, siga así!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo caso de sus degradantes órdenes yo jugueteaba con mi lengua dentro de su orificio llevándola a derecha e izquierda, arriba y abajo, trazando círculos, haciendo todos los movimientos que fueran posibles allí adentro.  Él estaba terriblemente excitado.  En un momento cruzó una de sus manos por detrás de su espalda y me tomó por los cabellos: empujó mi cabeza haciendo que mi lengua fuera aun más adentro; luego jaló hacia afuera para volver a empujar y así sucesivamente.  Literalmente, me estaba haciendo cogerlo con mi lengua.  Qué asquerosidad.  Yo temía vomitar de un momento a otro y ya estaba a punto de hacerlo cuando, por alguna razón, jaló de mis cabellos llevando mi cabeza hacia atrás nuevamente pero con mucha más fuerza que lo que lo venía haciendo hasta entonces, al punto que me arrancó un grito de dolor de la garganta.  Pero lo bueno, más allá de eso, era que mi lengua volvía a estar fuera de su culo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya… es suficiente, señorita Moreitz” – dijo él, con la voz algo entrecortada por su agitada y jadeante respiración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me alegré de oír aquello aunque, por otra parte, un escozor me recorrió de la cabeza a los pies al tratar de imaginar qué vendría a continuación.  Él estaba muy excitado, sí.  ¿Y bien?  ¿Cómo pensaba satisfacerse?  Comencé a temblar como una hoja; sus siguientes palabras, sin embargo, esfumaron mi temor:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya puede irse, señorita Moreitz – me dijo -.  Su novio la debe estar esperando”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Realmente me sorprendió el giro.  Sin vacilar en lo más mínimo me incorporé y me apresté a irme.  En efecto y casi como corolario a sus palabras, noté que había en mi celular un mensaje de texto de Daniel al cual yo ni siquiera había oído entrar, tapado el sonido probablemente por los lobunos jadeos de Di Leo.  Pensé por un momento en contestarlo pero no, lo mejor era salir rápidamente de allí y, de todas formas, vería a Daniel en el auto en apenas instantes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/20/20077361/20077361_126_1cff.jpg" width="425" height="638" />Al momento en que me retiraba noté que Hugo, sin siquiera amagar a subirse el pantalón, se giraba y se dejaba caer pesadamente sobre la silla giratoria haciéndola crujir.  Pero lo peor de todo fue que tomó su erecta verga y comenzó a masturbarse.  ¡Dios!  Ahora o nunca: tenía que salir urgentemente de allí.  Mis labios pronunciaron un apenas audible “Hasta mañana, señor Di Leo” y salí de la oficina cerrando la puerta al hacerlo, creo que por pudicia ajena: me costaba realmente creer que aquel gordo desagradable se estuviera masturbando en su propia oficina y ni siquiera tuviera el recaudo de pedirme que cerrara la puerta.  Me alejé de allí casi a la carrera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez en el auto besé a Daniel y, de inmediato, sentí vergüenza y asco de mí misma.  En mi prisa por abandonar la fábrica lo antes posible luego de tan terrible experiencia, no había, ni siquiera, pasado por el toilette para asearme la boca.  Y acababa de dar a Daniel un beso.  Sólo rogué que él no percibiera el asqueroso gusto del trasero de Hugo: yo, claro, lo percibía…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué te pasó que te demoraste? – me preguntó sin notar, aparentemente, nada extraño en el sabor del beso -.  ¿Qué te quedaste haciendo?  ¿Lamiéndole el culo a tu jefe?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me puse de todos colores.  Mis ojos se abrieron grandes y quedé totalmente muda; imposible articular palabra alguna por más que quisiese hacerlo.  Lo miré fijamente y estoy segura que mi mirada rezumaba sólo terror.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Chiste, boluda” – dijo él sonriendo y giró la llave para poner en marcha el auto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                                                                                 CONTINUARÁ</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="text-align: justify;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/che008005004806015.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/20/20077361/20077361_115_fb7c.jpg" width="561" height="842" /></a></b></span></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-3-final-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La fábrica (2)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-2-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-2-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Feb 2023 09:23:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-2-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Las semanas que mediaron entre mi entrevista y mi primer día de trabajo fueron una auténtica pesadilla.  No lograba convivir con lo que había ocurrido y, menos aún, con el hecho de que tendría que volver allí y presentarme a trabajar diariamente.  Yo estaba rara y Daniel lo notaba; busqué disimular todo cuanto pude pero era inevitable que, cada tanto, él me preguntara qué me pasaba. “Nada… nada…- respondía yo esbozando la mejor sonrisa que podía -.  S… supongo que son l… los nervios por el nuevo empleo…” Ésa u otras semejantes eran mis típicas respuestas ante los planteos por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las semanas que mediaron entre mi entrevista y mi primer día de trabajo fueron una auténtica pesadilla.  No lograba convivir con lo que había ocurrido y, menos aún, con el hecho de que tendría que volver allí y presentarme a trabajar diariamente.  Yo estaba rara y Daniel lo notaba; busqué disimular todo cuanto pude pero era inevitable que, cada tanto, él me preguntara qué me pasaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Nada… nada…- respondía yo esbozando la mejor sonrisa que podía -.  S… supongo que son l… los nervios por el nuevo empleo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ésa u otras semejantes eran mis típicas respuestas ante los planteos por parte de Daniel quien, por cierto, ya había empezado a trazar nuevamente planes para el casamiento y hasta estaba buscando nueva fecha.  Traté de disuadirlo de no ir demasiado aprisa al respecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No cuentes los porotos antes de cosecharlos, solía decir mi abuelo” – era, a menudo, mi respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/19/63720195/63720195_004_7da4.jpg" width="424" height="636" />En efecto, apunté sobre todo al hecho de que aún no se sabía qué tanta estabilidad tendría yo en el empleo: no había aún nada firmado ni ningún papel; sólo un compromiso de palabra.  ¿Y si lo deshacían?  Y aun considerando que finalmente quedase efectiva con todo en regla, cabía la posibilidad de que me despidieran antes de los noventa días sin siquiera derecho a una indemnización.  Tales argumentos, por supuesto, eran los mejores a los que podía recurrir para sosegarlo un poco a Daniel en relación con los planes matrimoniales, pero la realidad más allá de mis palabras era que yo temía que llegado el día no me atreviera a presentarme o bien renunciara al poco tiempo tras comprobar, tal vez, que lo ocurrido en la oficina de Di Leo estaba lejos de ser un episodio aislado en ese lugar.  Pero, claro, yo no le podía decir todo eso a Daniel; hacerlo sería ponerlo al tanto, explícita o implícitamente, de lo que había sucedido y, además, yo abrigaba la esperanza de conseguir algún otro empleo en los días que quedaban.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Busqué, denodadamente, de hecho: no paraba de hojear los clasificados del periódico y creo que llevé, en esos días, más carpetas de currículum que nunca, incluso más que las que había llevado en los meses posteriores a mi renuncia a mi empleo anterior.  Pero nada: estuve a punto de tomar un trabajo en una estación de servicio como despachante de combustible; estaba bastante peor pago, eran más horas y además había que utilizar unas calzas terriblemente ajustadas.  La única ventaja que encontré para argumentar ante Daniel era que estaba a pocas cuadras de casa, pero él descartó de inmediato la idea:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estás loca – me dijo -.  ¿Dejar de lado un empleo como el que conseguiste sólo por el hecho de estar más cerca?  Si es por eso, olvidate… Yo puedo llevarte todos los días en auto a la puerta e irte a buscar a la salida; mis horarios me lo permiten, así que no veo cuál podría ser el problema.  Además… ¿trabajar con esas calzas tan obscenas? – el rostro se le contraía en una mueca de desagrado -.  ¿Y sabiendo la fama que tiene el concesionario de esa estación de acosador?  ¿De cogerse a las chicas que trabajan para él?  ¡No, Sole!  ¡Ni se te ocurra!  Quedémonos con lo seguro y no te preocupes por la distancia… No es tanta, después de todo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo sólo tenía que tragar saliva y aceptar.  ¿Cómo explicarle?  ¿Cómo decirle que la fama que, según le habían dicho, tenía el titular de la estación de servicio, podía no ser nada comparada a la realidad que yo ya conocía acerca de quien en pocos días más sería mi nuevo jefe? </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un fin de semana cayó Floriana en casa.  Del modo más sutil que pude le indagué acerca de Hugo Di Leo buscando que me dijera algo sobre su comportamiento habitual o su fama dentro de la fábrica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Ay, es un dulce”  ¡Súper copado! – me decía ella -.  Puede parecer un poco duro o exigente, pero es un divino, ya lo vas a conocer…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de escarbar con la vista dentro de los ojos de mi amiga para ver si no había también en ella algún deje de ironía o si no sería (menuda sorpresa en ese caso) cómplice de lo ocurrido.  Sin embargo, me dio la impresión de que sus ojos sólo rezumaban franqueza y espontaneidad, que no había nada calculado u oculto.  Pero entonces, ¿significaba eso que Floriana nunca había tenido, por ejemplo, que… mamarle la verga a su jefe tal como yo sí había tenido que hacerlo?  Después de todo, ella estaba lejos de ser una chica bonita o atractiva.  Cabía de ello sacar entonces tal vez la peor conclusión: que si Floriana tenía ese puesto era por eficiencia mientras que yo sólo lo había conseguido por una mamada de verga… Una vez más me sentí sucia e indigna…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y llegó finalmente el día.  Tenía aún más nervios que el día de la entrevista, lo cual no era extraño considerando el antecedente que había marcado la misma.  Daniel, fiel a su estilo y a sus palabras, me llevó hasta la puerta y me despidió con un efusivo beso tras desearme suerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue Estela la encargada de recibirme una vez dentro de la fábrica.  Me tomó por las manos y me besó en la mejilla felicitándome por mi llegada a la empresa.  De modo casi maternal, me guió de la mano hasta el escritorio que yo iba a ocupar y, al hacerlo, tuve que pasar por entre los que ocupaban las demás.  Una vez más, volví a detectar recelosas miradas de hielo pero la diferencia fue que esta vez algunas de ellas me saludaron con una sonrisa.  Bien podía ser una vez más mi imaginación pero me pareció detectar un cierto sarcasmo en tal gesto; realidad o no, lo cierto era que estaban obligadas a aceptarme ya que a partir de ese día yo era su nueva compañera de trabajo.  Estela me las iba presentando una a una a medida que avanzábamos por entre los escritorios:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“…Ella es Alejandra, ella Rocío, ella Evelyn, ella Milagros…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/19/63720195/63720195_059_a424.jpg" width="423" height="635" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice un leve asentimiento de cabeza hacia cada una en la medida en que me las presentaba y, finalmente, llegué al que iba a ser mi escritorio.  Me produjo un cierto escozor el pensar que posiblemente hasta el día anterior estuviera allí sentada otra chica; por desgracia, tengo tendencia a la empatía en esos casos y me mortifica terriblemente ser la responsable de que otra persona se haya quedado sin trabajo.  Traté de consolarme a mí misma pensando que, después de todo, no era necesariamente así: la empleada anterior, como ya me había dicho Floriana, había quedado afuera por errores graves en su trabajo, aunque al mismo tiempo no podía dejar de pensar… ¿Y si su más grave error hubiera sido no ceder ante Di Leo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Floriana me arrancó de mis cavilaciones al levantarse de su lugar para abrazarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Bienvenida a la fábrica! – exclamó con alegría -.  ¡Vamos a ser vecinas, boluda!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Claro, mi amiga se refería al hecho de que nuestros escritorios estaban contiguos uno con el otro.  Al posar la vista en el mío recalé que sobre él había un florero atiborrado de rosas.  Mala idea: no es mi flor favorita, pero bien, había que tomarlo como un gesto de buena voluntad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso es de parte de todas las chicas” – dijo Floriana trazando, con su dedo, un círculo en el aire de tal forma de envolver a todas las administrativas, inclusive a Estela, quien sonrió de oreja a oreja.  Noté que dos de las chicas, sin embargo, no fueron capaces ni siquiera de ensayar una sonrisa ante la mención: estaba más que obvio que si habían sido parte del presente de rosas, no habían contribuido de muy buena gana.  En parte era lógico, me dije: yo era nueva allí y, después de todo, mi llegada significaba la salida de alguien con quien, tal vez, hubieran hecho buenas migas.  Además, por supuesto, del ya mencionado asunto de la competencia casi natural entre mujeres dentro de un mismo establecimiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“M… muchas gracias, de verdad… &#8211; dije, apoyándome la mano en el pecho -.  Gracias de corazón…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noté que junto al florero había un sobre cerrado en el cual podía leerse claramente “Srta. Moreitz” y lo tomé casi maquinalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso es de parte de Hugo…” – me explicó Estela, siempre sonriente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah… dígale que muchas gracias…” – respondí, tratando de ocultar mi turbación.  Creo que tanto ella como Floriana esperaban que yo abriese el sobre pero no lo hice; temí por lo que pudiese haber dentro y, en todo caso, quería tener privacidad para abrirlo.  De modo casual y algo distraído, simplemente lo deposité sobre el escritorio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mañana de mi primer día de trabajo transcurrió sin demasiadas novedades.  Floriana se dedicó a explicarme, con paciencia de madre, los detalles del trabajo que yo tenía que hacer.  Si bien desde el punto de vista formal, trabajábamos para diferentes empresas, lo cierto era que allí dentro todo parecía funcionar como si fuera una sola firma, una sociedad encubierta.  Me explicó cómo llevar y manejar las cuentas de los clientes y, en efecto, pude comprobar que los había indistintamente de ambas empresas.   No parecía difícil pero había que hacerlo con concentración y cuidado… Por algo habrían dejado fuera a la empleada anterior o, al menos, quería yo creer que habría sido por eso y no por otra cosa.  A propósito: el sobre de Di Leo  seguía allí sin ser abierto.  Fue cuando llegó el mediodía y el turno para el almuerzo que me dirigí al toilette para abrirlo con más privacidad. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bienvenida a nuestra empresa, señorita Moreitz – decía la nota que se hallaba en su interior escrita de puño y letra -.  Su jefe, Hugo, le desea el mejor de los inicios y da por descontado que entre nosotros va a haber una amplia y profunda colaboración…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La nota estaba perfumada: qué chabacano.  Maldito cerdo.  Las palabras eran más que claras.  Hice un bollo el papel y lo arrojé al cesto.  Luego me arrepentí por pensar en la posibilidad de que alguien lo hallase así que hurgué en el cesto y me lo guardé.  Traté de calmarme: no había, después de todo, ningún lenguaje procaz u obsceno en la nota y, en todo caso, era más lo que sugería que lo que decía, amén del perfume&#8230;  Y, de todas formas, si debo ser sincera, había tenido peores expectativas con respecto al contenido del sobre: tal vez una foto de sus genitales, una nota humedecida con su semen o algo por el estilo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasó la hora del almuerzo y hasta ese momento no había ni noticias de Di Leo.  A lo lejos veía su oficina cerrada y daba por sentado que estaría en ella.  Recién entonces presté atención a una oficina contigua que era, en teoría, la de su socio encubierto, es decir del jefe de Floriana.  Cada tanto veía a Estela entrar indistintamente en una o en otra como si fuera secretaria de ambos.  No tuve contacto con ninguno de los operarios de planta, si bien había visto a algunos a la entrada.  Una vez que retomé mi trabajo, un hombre de unos treinta y tantos, bastante atractivo, se presentó en el lugar y se ubicó frente a mi escritorio.  Clavó sobre mí dos penetrantes ojos azules.  Se me dio por pensar que pudiese ser un cliente pero me equivoqué:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Ella es la empleada nueva?” – preguntó dirigiéndose, obviamente, a Floriana, pero sin dejar de mirarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, Luchi, ella es Soledad” – le dijo ella amablemente y dejando traslucir una gran confianza entre ambos -.  Sole, él es Luciano, el hijo de Hugo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo, descartada ya la posibilidad de que fuera un cliente y dado el aparente grado de confianza, había esperado que me dijera que era su jefe, pero no… Bajé la vista avergonzada… Siendo el hijo de Hugo, ¿le habría ya puesto al tanto su padre de lo ocurrido o simplemente él lo supondría? <img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/19/63720195/63720195_070_cd13.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hola, Luciano… es… un placer…” – dije, aclarándome la garganta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Muy linda tu amiga…” – dijo él y, al levantar la vista nuevamente, creí descubrir en sus ojos un brillo de perversión o malicia. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decididamente no se parecía a su padre, de lo cual había que inferir que portaría la genética de su madre.  Él era un hombre aceptablemente atractivo, cosa que Hugo no era en absoluto y, si bien había una diferencia de edad lógica, tampoco daba el padre trazas de haberlo sido en el pasado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“G… gracias, Luciano… &#8211; dije, con la voz convertida en un hilillo -.  Muchas g…gracias…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera sabía si debía tratarlo como jefe o como qué.  Nadie me había hablado de que hubiera un tercer cacique en el lugar pero considerando que era el hijo de Di Leo, era fácil suponer que debía gozar allí de una cierta y tácita autoridad  más allá de cuál fuera realmente el escalón jerárquico que ocupase.  Seguía con la vista clavada en mí y lo hacía hasta de un modo más penetrante que su padre.  En ese momento por detrás de él entró al lugar una mujer morocha que tendría unos treinta, acompañada de un inquieto chiquillo que correteaba entre los escritorios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Papá, vamos a la planta…” – dijo, tironeando de los pantalones de Luciano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La nueva situación me significó un alivio.  El tipo tenía familia y habían llegado en el momento justo;  de hecho, desvió su atención de mí…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Qué rompe que sos eh… &#8211; protestó echándole un vistazo a su hijo y mostrándole un puño amenazante; luego desvió la mirada alternadamente a mí y a Floriana y, por primera vez, se dibujó en sus labios una sonrisa -.  No tengan hijos, nunca eh… ¿Qué puede gustarle tanto de ver a los operarios trabajando?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Floriana rió y yo, algo forzadamente, hice lo mismo.  La esposa de Luciano se acercó para saludarme y, por cierto, lo hizo muy amablemente.  A diferencia de él, no parecía ser una persona que escondiese demonios en su interior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respiré aliviada cuando los tres se alejaron aunque la actitud mostrada por el hijo del jefe no era de lo más tranquilizadora; difícil era pensar que no se repitiera y no siempre estaría la esposa cerca para salvarme.  Al momento de retirarse, Luciano se acercó a Estela y le cuchicheó algo al oído, a lo cual la secretaria, como era usual en ella, asintió sonriente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es un lindo tipo, ¿viste? – apuntó Floriana hablándome por lo bajo -.  No parece hijo de Hugo, jaja…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi ni tuve tiempo de procesar las palabras de mi amiga porque Estela se acercó y se plantó frente a mi escritorio.  Me miraba fijamente aunque sin perder su habitual amabilidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A ver, Soledad – me dijo -, ¿te puedo pedir que me acompañes?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pedido me descolocó y en mi cabeza no pude menos que asociar con lo que fuera que Luciano le hubiese dicho al oído.  Confundida, giré la vista hacia Floriana pero no parecía preocupada en absoluto; por el contrario, lucía ya desentendida y ocupándose de su monitor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, Estela…- tartamudeé -.  Ya… ya m… mismo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nerviosa y algo atemorizada, caminé tras ella hasta dejar atrás la zona de las empleadas administrativas y tuve la sensación de que nos dirigíamos hacia la oficina de Di Leo o, tal vez, a la de su “socio”.  Nada  de eso ocurrió, sin embargo, ya que Estela pasó ante las oficinas y siguió de largo; me sobresalté cuando tomó una tijera de encima de un escritorio que lucía desocupado.  Comenzamos pronto a transitar un pasillo que, luego supe, era el que llevaba hacia la planta, pero nos detuvimos a mitad del mismo.  Estela se encaró conmigo luego de girar sobre sus talones.  Me sentía tan perdida y atemorizada que, involuntariamente, di un paso hacia atrás y terminé con mis espaldas contra la pared.  Miré a un lado y a otro; no había nadie a la vista, lo cual no sabía si era mejor o peor.  ¿Qué plan tenía esa mujer con una tijera en la mano?  Por lo pronto, la alzó y blandió en el aire muy cerca de su rostro provocándome un nuevo estremecimiento.  Los labios comenzaron a temblarme involuntariamente…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me dice Luciano que tu falda es muy larga… &#8211; dictaminó, siempre sonriente, pero a la vez con expresión algo endurecida -.  Y eso ya lo habíamos hablado el día de la entrevista, ¿te acordás?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los hombros se me cayeron.  Dios, claro, qué tonta.  Era precisamente uno de los puntos que Di Leo le había señalado tanto a ella como a mí.  Pero con el correr de los días y con el trauma de la experiencia vivida, lo había olvidado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí – musité, algo avergonzada -.  L… lo recuerdo, Estela.  Mañana traeré…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me dio tiempo a acabar la frase.  Poniendo una rodilla en tierra y con sorprendente rapidez hundió la tijera en la tela de la falda y giró todo alrededor de mis muslos cercenándole unos ocho centímetros a una prenda que ya de por sí era corta… pero que ahora lucía escandalosamente corta, además de deshilachada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así está mejor – sentenció Estela incorporándose y guiñándome un ojo -.  Los clientes siempre quieren ver la mercadería, linda… TODA la mercadería…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía más de la vergüenza.  Tuve el reflejo de llevarme las manos a la entrepierna para cubrirme.  Me sentía ultrajada una vez más y lo más sorprendente de todo era que, al igual que había ocurrido con Di Leo, Estela no había dejado de ser amable en ningún momento.  Me acarició la mejilla y, para mi sorpresa, me dio un fugaz beso sobre los labios.  El gesto pareció más cariñoso que lascivo o lésbico pero en aquel contexto tan especial nada se sabía con certeza y bien podía tener doble lectura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ahora de vuelta al trabajo, linda…” – me ordenó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creo que no necesito decir que fue un bochorno pasar con mi falda recortada por delante de las demás chicas; la cara se me caía de la vergüenza y no podía sino mirar al piso.  Aun así, entreví por el rabillo del ojo los divertidos rostros de alguna de ellas.  En particular, a la que me habían presentado como Evelyn le noté una sonrisa de oreja a oreja; ella era, de hecho, una de las que más renuentes se habían mostrado al momento de saludarme. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me ubiqué detrás de mi escritorio con la premura que me imponía mi urgente necesidad de cubrirme.  No podía lucir tan descarada como lucía y, de hecho, comprobé que ninguna de las empleadas llevaba una falda tan corta como la mía.  Floriana, por su parte, pareció no notar nada o, al menos, no lo demostró.  Siguió absorta en su trabajo.  Imitándola, traté, como pude, de concentrarme nuevamente en el mío.  En lo básico mis tareas de ese primer día se limitaron a ordenar las cuentas de los clientes en el sistema informático.  Mi escritorio tenía un aparato de teléfono y, de hecho, sonó en un par de oportunidades pero Floriana siempre se apresuró a atenderlo.  Supuse que no querían dejarme aún contestar los llamados debido a mi inexperiencia y que, a la vez, buscaban que yo aprendiera esa parte de mi trabajo viendo y oyendo a mi amiga.  Por cierto, ella siempre atendió el teléfono con suma cortesía, pero jamás noté que empleara los recursos o el tono libidinoso que Di Leo me había hecho utilizar en aquel desvergonzado simulacro durante la entrevista.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un momento Luciano volvió a pasar por el lugar, acompañado de su esposa e hijo.  No sólo me clavó los ojos a la distancia sino que además pude notar que estiraba el cuello y aguzaba la vista como para observar por debajo de mi escritorio; quería saber, seguramente, si Estela habría cumplido con lo que él le había solicitado.  Yo me retorcí y enrosqué un poco en mi silla de tal modo de enseñarle lo menos posible pero aun así debió haber visto lo suficiente porque me dio la impresión de que sonrió y asintió muy levemente en señal de aprobación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo terrible fue cuando llegó el final del turno.  Con el sonido de la chicharra se me paró el corazón porque recién ahí me di cuenta de dos cosas: una, que no podía salir de allí exhibiéndome de modo tan indecente ante los ojos de los operarios al momento de dejar éstos sus labores; segunda, que no podía ir al encuentro de Daniel y presentarme así en el auto.  ¿Qué iba a decirle?  ¿Cómo explicarle lo ocurrido con mi falda?  Giré la vista hacia Floriana, quien ya había comenzado a juntar sus cosas y se aprestaba a marcharse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Flori…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sí, Sole…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Podés, por f… favor d… decirle a D… Daniel que no me espere?  Que se vaya; yo voy a ir más tarde… Decile que me las arreglo, que no se p… preocupe…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Floriana me miró extrañada, abriendo grandes los ojos detrás de sus lentes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Te quedás, Sole? – preguntó con gesto de no comprender -.  Pero…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Quiero terminar con esto hoy” – dije señalando hacia el monitor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ay, Sole, pero podés terminarlo mañana, no hay problema – me dijo sonriente -.  ¿O querés empezar a acumular horas extra desde el primer día? Ja…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N…no, es que q… quiero irme acostumbrando… &#8211; dije, creo que sin sonar demasiado convincente -, ganar en experiencia.  Así, lo voy a ir haciendo cada vez mejor y más rápido…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Como quieras – dijo, encogiéndose de hombros -.  Ya le aviso a Daniel…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Decile que te lleve”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ja, ¡no!  No te molestes… Vine con la moto; nos vemos mañana o hablamos más tarde…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todas se fueron retirando; a lo lejos, al fondo del pasillo en el cual Estela había cortado mi falda, se escuchaban los apresurados pasos de los operarios de planta al retirarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como no podía ser de otra manera, Daniel llamó a mi celular apenas un par de minutos después:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué pasa, Sole…?” – preguntó, intrigado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… nada, Dani… Sólo q… que quiero terminar esto y…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Te espero!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No! – mi negativa salió de mi boca casi en forma de aullido desesperado y me arrepentí al instante .  ¿Qué podía pensar Daniel?  Procuré que mi voz saliera más calma -.  N… no sé a qué hora voy a terminar con esto y… me alcanzan hasta casa, así que no te hagas problema…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Quién te alcanza?  Flori se fue recién…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Trágame tierra.  Por querer ocultar mi falda recortada me estaba metiendo en un pantano cada vez peor.  Claro: Daniel podía desconfiar y pensar que si me quedaba era para estar en intimidad con alguien y que ese alguien sería después quien me llevaría.  Tenía que sonar segura y convincente.  Basta de hablar entrecortadamente, me propuse.  Pero no lo logré:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no, no, n… no es Flori; es una de las chicas a las que conocí hoy y que se ofreció gentilmente a llevarme”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Como quieras, Sole…” – el tono de Daniel se me antojaba como decepcionado pero no parecía estar sospechando; todo era, una vez más, mi imaginación.  ¿Cómo iba a sospechar él de mí cuando bien sabía que yo había renunciado a mi anterior trabajo por preservar mi dignidad?  Dios, de sólo pensar en tales cosas me estaba volviendo loca.  Cuánto habían cambiado las cosas en tan poco tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me envió un beso por el celular y se lo retribuí.  Apenas cortó, levanté los ojos y me sentí terriblemente sola.  No era posible que no hubiera quedado allí nadie, desde luego, y menos aún considerando que yo estaba adentro.  Por lo que sabía, había allí un sereno o encargado y, además, no había visto para nada a Di Leo ni a nadie que pareciese ser su “socio”.  De pronto sentí un taconeo en el pasillo que llevaba a la planta y descubrí la silueta de Estela.  Recién entonces recalé en que no la había visto irse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Todavía acá, linda? – me preguntó -.  Ya podés irte, a menos que, claro, quieras quedarte para aprender mejor tu trabajo.  En ese sentido no te preocupes: simplemente marcá tu hora de salida y se te computan las horas extra…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… puedo irme así” – le interrumpí, tal vez algo bruscamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró con extrañeza; incluso se acomodó los lentes sobre la nariz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Así?  ¿Así cómo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me puse de pie.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… puedo salir afuera con la falda así, Estela… &#8211; dije -.  Mi novio me espera… o me esperaba en el auto…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estela se sonrió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya entiendo… &#8211; dijo -.  Pero, ¿quién te dice?  Yo creo que va a gustarle… ¿A quién no le gustaría?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La broma, desde ya, no me hizo gracia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… puedo ir a casa así, Estela…Cuando menos tendría que pasar por algún local de ropa para conseguirme una falda nueva; ésta parece… un taparrabos…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/19/63720195/63720195_083_9beb.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ja, ja… a mi entender te queda muy linda… Pero, está bien, entiendo que los hombres suelen ser bastante celosos con esas cosas.  Mirá, yo no puedo llevarte.  Me quedo todavía algún rato más, pero… ¿por qué no le preguntás a Luis?  Él se va a ir en un momento…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿L… Luis?” – pregunté, confundida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, el socio de Hugo.  El jefe de Floriana…” – me explicó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bien.  Entonces él estaba dentro de la empresa.  Me asaltó una duda mortal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estela… ; n… no sé si sería conveniente.  Creo que mejor…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, no seas tonta” – me cortó en seco, tomándome de la mano y prácticamente obligándome a marchar detrás de ella en dirección hacia las oficinas.  Pasamos frente a la de Hugo.  A él ya lo conocía, así que, por lo tanto, era un alivio que Estela no me estuviera entregando a sus garras.  Pero al otro no lo había visto ni tenía referencia alguna.  En ese momento me acordé del dicho “más vale malo conocido que bueno por conocer…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tal como le había visto hacerlo en la oficina de Hugo, Estela entró a la oficina contigua sin llamar.  El hombre que estaba al otro lado del escritorio levantó la vista del monitor y, para variar, la clavó en mí.  Se trataba de un tipo que tendría unos cincuenta y cinco y, una vez más, distaba de ser atractivo.  Al igual que en el caso de Hugo, su cabeza lucía casi completamente calva pero daba la impresión de que la calvicie lo hubiera afectado ya desde joven.  No era para nada rechoncho como su socio sino más bien lo contrario: de rostro algo enjuto y algo chupado, sus ojos saltones no pudieron despegarse de mí una vez que estuve yo allí dentro.  Claro, no era para menos considerando mi atuendo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez una indecible vergüenza se apoderó de mí y tuve el impulso de cubrirme con las manos, al menos hasta donde podía hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué es este pimpollo tan apetecible que me trajiste, Estela?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me revolvió el estómago.  No sé qué había esperado después de todo.  Si era el socio de Di Leo, no cabía esperar que fueran muy diferentes.  Más aún, considerando que me había piropeado descaradamente sin siquiera haber cruzado conmigo palabra hasta el momento, ya podía empezar a inferir que, en realidad, estaba ante un sujeto mucho más asqueroso que Di Leo.  Parecía increíble que hallase cada vez un escalón más bajo.  Viéndolo a la distancia, el jefe de mi trabajo anterior parecía ahora un caballero… ¿Es que nadie escapaba a la regla general en esa fábrica?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no pude decir nada.  Avergonzada, dirigí la vista al piso y Estela, por suerte, se dedicó a explicar mi situación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ja – carcajeó Luis -.  ¡Pero si le queda pefecta!  ¡Pintada diría!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Humillada a más no poder, me dio por pensar que después de todo ese tipo no era mi jefe en términos legales.  No tenía por qué permanecer allí y someterme a sus procacidades. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estela… &#8211; musité -; c… creo que me voy…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Así te vas ir? – preguntó la secretaria, abriendo bien grandes los ojos -.  ¿En qué?  ¿En micro?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja… &#8211; volvió a carcajear Luis palmoteando el aire al mismo tiempo -.  Para cuando llegues a tu casa vas a tener por lo menos cuatro hijos en la pancita… Va a ser más fácil explicar la falda recortada que eso, jeje…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estela, mirándome, se llevó una mano al pecho; luego lo miró a él:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ay Luis, ¿sabés lo que pasa?  Me siento culpable porque fui yo quien le recortó la falda…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hiciste lo que el degenerado de Hugo te ordenó – repuso Luis -.  No te sientas mal… Además, insisto, la chica se ve muy bonita así…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Definitivamente yo no podía seguir un segundo más en esa oficina.  Hice un medio giro sobre mis tacos y amagué a echar a andar hacia la  puerta, que aún permanecía abierta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Siento… haberlo molestado, s… señor Luis… Me retiraré como pueda…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuve tiempo de terminar la frase.  Ya Estela se había apresurado a cerrarme el paso echando espalda y caderas contra la puerta.  Como siempre, seguía sonriente.  La miré, confundida y cada vez más aterrada…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es… tela, por favor…” – balbuceé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estela sólo cumple órdenes.  Yo le dije que no le permitiera salir” – terció Luis manteniendo siempre la voz tranquila, aunque con ese tono entre altanero y depravado que lo hacía terriblemente desagradable.  Por lo menos Hugo hacía gala de una impostada caballerosidad.  En el caso de Luis, ello estaba totalmente ausente.  Me giré hacia él.  Mis ojos rezumaban angustia…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dije que yo la llevo… &#8211; sentenció tomando un manojo de llaves de arriba del escritorio -.  Por favor no sea tan descortés de rechazar mi invitación…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había sido un súbito cambio en el trato, un lapsus de caballerosidad y, sin embargo, su actitud seguía mostrando un componente perverso, las más de las veces explícito; otras, más oculto.  Saliendo de detrás de su escritorio se me acercó y me tomó por la mano; prácticamente me llevó fuera de la oficina mientras Estela, con su eterna sonrisa, se apartaba para dejarnos paso.  Me llevaba tan rápido que, por momentos, me tropezaba con mis tacos y temí caer.  Salimos fuera de la fábrica; claro, había otro pequeño detalle: el estacionamiento de la empresa estaba enfrente, en un terreno que la firma destinaba precisamente a tal propósito.  Ello implicaba, desde luego, cruzar la calle.  Pero esta vez no fue lo mismo que al entrar o cuando Daniel me había traído a mi entrevista de trabajo: eran las cinco y media de la tarde y andaba gente deambulando; algunos nos miraron, lo cual no tenía por qué sorprender: debía llamar la atención una pareja tan despareja cruzando la calle a toda prisa y luciendo yo además una falda tan corta.  No sé por qué debía preocuparme tanto: nadie me conocía en aquel barrio aunque, seguramente, sí sabrían de las andanzas de Luis y, de ser así, yo sólo debía ser, a ojos de ellos, tan sólo otra de las putitas de la fábrica.  La vergüenza era tan grande para mí que trataba de ocultar mi rostro con mi mano libre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pronto estuvimos los dos dentro del auto y partíamos en busca del centro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La verdad es que fue una desprolijidad haberle recortado la falda de ese modo.  Eso seguramente fue idea de Luciano. ¿Tiene algún lugar predilecto en donde compre roba habitualmente?” – me espetó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no… Es decir, sí lo tengo, pero…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Pero…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“P… pero… no tengo un peso…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta en eso parecía destinada a ser humillada: confesar mi penosa situación económica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No se preocupe por eso… &#8211; me cortó tajantemente -.  Sólo dígame el lugar…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hablando tímidamente, le dije la ubicación del local del cual yo era clienta habitual o, al menos, lo había sido hasta quedarme sin trabajo.  Apenas lo dije, me arrepentí de haberlo hecho: en ese sitio me conocían bien y se encontrarían conmigo ataviada como una puta y acompañada por un asqueroso lascivo.  Decidí que lo mejor era indicarle otro lugar: alguno de esos locales que no visitaba tanto por ser demasiado caros: él ya había dejado en claro que correría con los gastos.  Pero apenas entreabrí los labios para darle otra dirección, me encontré con la desagradable sorpresa de sentir su mano entrando por debajo de mi cortísima falda y apoyándose sobre mi vagina, por encima de la tanga. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El impacto fue tal que me removí en el lugar; aspiré tanto aire que casi me asfixié por la exageración.  Giré la cabeza hacia él: seguía al volante y con la vista fija en el camino mientras su mano derecha jugueteaba sobre mi sexo.  Su expresión, por lo demás, seguía luciendo igual de impertérrita aunque llegué a ver el débil dibujo de una maliciosa sonrisa en la comisura de sus labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevé mi mano hacia la de él en procura de quitarla de allí.   Tironeé de ella pero nada: la mantuvo firme.  Por el contrario, sus dedos iniciaron un movimiento de masaje que me puso inesperadamente a mil, tanto que aflojé la presión de mi mano sobre la de él así como la tensión de todo mi cuerpo, que pareció enterrarse en la butaca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señor… L… Luis – ni siquiera sabía yo su apellido -.  Le suplico, por favor que no siga con eso…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No se nota que suplique demasiado…” – objetó él en tono de burla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No podía soportar tanta degradación.  Tenía que resistirme con todas mis fuerzas a la incontrolable excitación que se estaba apoderando de mi cuerpo.  Me aferré con fuerza a los costados de la butaca y opté por cerrar y cruzar las piernas.  Creo que fue peor: cierto era que había aprisionado su mano pero ello no le impedía seguir jugueteando con mi vagina y, por el contrario, me dio la impresión de que sus dedos se enterraron aun más en ella, introduciéndose en mi raja con tanga y todo.  Lancé un gritito ahogado y, contra mi voluntad, comencé a jadear.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/19/63720195/63720195_100_a62e.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Lo ve?  &#8211; me decía él -.  Relájese, putita, relájese…Si quisiera realmente resistirse ya lo habría hecho y bastante mejor que esos pálidos y poco creíbles intentos que hace.  Definitivamente es la empleada más fácil que he tenido: alcanzó con que uno de sus jefes le pusiera la mano sobre la conchita para que se pusiera como una sartén al fuego, jeje…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el estado en que yo me hallaba, se producía una increíble paradoja: sus comentarios, hirientes y humillantes, contribuían de extraña manera a aumentar mi excitación.  Levanté una pierna varias veces pasándola por sobre la otra: era un movimiento no controlado, producto de estar yo totalmente fuera de mí.   </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y con respecto a ese tema de su necesidad económica – decía él casi como desentendido, a la vez que seguía masajeándome cada vez con más fuerza e incrementando el ritmo hasta hacerlo insoportable -, ¿por qué no nos pidió un adelanto?  ¿Lo habló con Hugo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía responder absolutamente nada.  ¿Qué iba a decir?  De mi garganta sólo brotaba un jadeo tras otro y agradecí al cielo que el auto tuviera cristales polarizados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Je, claro… &#8211; continuó -.  Dudo que hubiera podido hablar algo con Hugo porque seguramente usted tendría la boca ocupada con su verga, jaja…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me descrucé de piernas.  No daba más.  Clavé los tacos contra la parte delantera de la cabina y me vi presa de un frenético movimiento que tensaba cada músculo de mi cuerpo. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está húmeda, putita… &#8211; me decía él -.  Mucho antes que la mayoría…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era verdad; sentía mis flujos correr y me vi venir que de un momento a otro llegaría el orgasmo.  Mis sentimientos estaban chocaban y se hacían añicos contra la incontrolable locura del momento.  Una parte de mí quería detener tanta humillación; la otra quería continuar y llegar hasta el súmmum.  Y ya estaba llegando; sabía que estaba llegando: ya venía…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto retiró su mano.  Abrí los ojos y giré mi rostro hacia él.  Supongo que mi expresión sólo transmitía angustia y desesperación.  Lo miré interrogativamente; era como que deseaba preguntarle por qué se había detenido, pues yo necesitaba para esa altura tener mi orgasmo.  Y a la vez mi dignidad me impedía decir algo así; de todos modos, mi rostro debía ser lo suficientemente demostrativo y seguramente holgarían las palabras.  Él sonrió ligeramente y apuntó con un dedo índice por encima de mi hombro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Allí está el local que me indicó  &#8211; dijo -.  Momento de ir a comprar una nueva falda…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré hacia dónde me señalaba.  Sí, ése era el local que había visitado tantas veces porque me gustaban la variedad y el trato que tenían.  Me quedé como estúpida:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señor Luis&#8230;” – musité.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba a punto de decirle que no podía bajar del auto en ese estado y que necesitaba acabar lo antes posible o iba a estallar.  No me dio tiempo de nada; antes de que pudiera cerrar la frase ya él se había bajado del auto y, cruzando hacia el lado de la acera, me abría la puerta para que yo le imitara.  Yo estaba totalmente sobrepasada por la situación.  La humedad entre mis piernas me impediría moverme con naturalidad y ni siquiera sabía bien cómo salir del auto para que no se notase mi estado.  Una vez más, él no me dio tiempo de nada.  Me tomó por la mano y prácticamente me arrastró a través de la acera haciéndome caminar con él los treinta metros que nos separaban del local.  Era, como dije, una zona céntrica y, como tal, el lugar estaba colmado de transeúntes que, por supuesto, clavaron sus miradas sobre mí, indiferentemente de que fueran hombres o mujeres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentí unas ganas incontrolables de entrar al local y desaparecer de tantas miradas indiscretas pero al momento en que finalmente lo hicimos, creo que mi vergüenza fue aun mayor.  Claro, ¿cuántas veces había entrado yo en aquel lugar acompañada por Daniel y luciendo, por cierto, una ropa bastante más recatada?  La cajera me saludó a la distancia y una de las empleadas se acercó presurosa apenas me vio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Sole querida!  ¡Cuánto tiempo sin visitarnos!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de su efusividad y alegría, alcancé a advertir que miraba de reojo a mi acompañante, esperando seguramente que se lo presentase.  Posiblemente estuviera pensando que yo había cambiado de pareja o bien que había ido con un amante.  Preferí callar y no decir nada; sólo le correspondí el saludo aunque visiblemente nerviosa.  Pero quien calla otorga y mi silencio acerca de mi ocasional acompañante sólo sirvió para que éste asumiera, en ese momento, la voz de mando.  Casi sin saludar, puso al tanto a la empleada de cuál era mi necesidad y, para mayor bochorno, señaló hacia mi raída falda. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué te pasó con eso, Sole? – rió la chica -.  ¿Se la pediste prestada a Jane?, jaja”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En realidad – intervino Luis, que parecía no desaprovechar ninguna oportunidad para exhibir su poder sobre mí y, consecuentemente, humillarme -, se presentó a trabajar así en la fábrica hoy pero ni a mí ni a mi socio nos parece adecuada esa indumentaria; no lo digo por el largo, que está muy bien, sino por el aspecto…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mordí el labio inferior y miré al piso.  Quería llorar.  No sólo había inventado un cuento que era doblemente degradante para mí sino que además había dejado bastante claro que él era mi superior jerárquico en el trabajo.  Qué podía verse más como una puta, a los ojos de los empleados del lugar, que una administrativa que se presentaba de la mano de su jefe.  Yo no podía mirar a los ojos a la chica, pero sí podía adivinar el azoramiento que debía invadir su rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, entiendo… &#8211; sonrió la empleada -.  Sí, puede ser que tengamos algo…hmm, no sé si en ese color pero…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/19/63720195/63720195_121_707d.jpg" width="423" height="635" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tiene que ser el mismo color” – interrumpí yo con tal sequedad que mi tono sobresaltó un poco tanto a la muchacha como a Luis, quien me echó una mirada de reojo algo sorprendido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien…, haré lo posible” – dijo la joven girando sobre sus talones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis seguía mirándome con intriga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Por qué tiene que ser del mismo color?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… señor Luis… ¿Cómo supone que puedo presentarme a trabajar mañana con una prenda de color diferente?  ¿Qué va a decir mi novio?  Tengo que convencerlo de que la falda es la misma…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luis asintió sonriente en señal de haber comprendido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De todos modos va a tener problemas para explicarle qué pasó con el largo…” – apuntó en tono mordaz pero teniendo toda la razón del mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuvimos un rato esperando.  Cuando finalmente la empleada regresó junto a nosotros, lo hizo, para mi decepción, con las manos vacías.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… &#8211; dijo con pesar -.  En verde musgo y en ese largo no tengo nada… Pero…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Pero…?” – inquirió Luis levantando las cejas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo que puedo ofrecerle es… arreglar esa misma que lleva puesta: la compró aquí de todas formas, lo recuerdo bien… Una de las chicas puede encargarse de emparejarle el bies… Llevará unos quince minutos, no más…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Es una buena idea!” – exclamó Luis con satisfacción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A mí, por el contrario, lejos estaba de parecerme una buena idea.  En primer lugar porque ello me obligaría a aguardar casi desnuda hasta que terminasen el trabajo; en segundo lugar porque si hacían eso con mi falda, implicaba que ésta quedaría uno o dos centímetros más corta aun.  Lo peor de todo fue que la empleada no aguardó mi respuesta o conformidad; ya parecía estar tácito que con la palabra de Luis alcanzaba para decidir sobre mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Excelente! – exclamó sonriendo -.  Vamos Sole, vamos para el probador así me das la falda y esperás ahí”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, vaya con la chica, Sole” – convino él conminándome a caminar con una humillante palmada en la cola.  Pude, en ese momento, sentir todas las miradas taladrando mi cuerpo e incluso el rumor de algunos comentarios ante lo que él acababa de hacerme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha me tomó por la mano y me llevó hasta el vestidor.  Me costaba horrores caminar porque yo aún seguía turbada por la excitación y tenía una urgente necesidad de acabar.  Hubiera preferido mil veces que me hicieran esperar en algún toilette y no en un vestidor.  Una vez dentro me quité la falda.  Di la espalda a la empleada para hacerlo y traté de enroscar mis piernas un poco para que no advirtiese la humedad que mojaba mi tanga.  Le di la prenda en mano y se marchó sonriente, anunciando su pronto regreso.  Cuando se fue me incliné un poco para mirar mi sexo… ¡Era un bochorno estar así!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sigue excitada, Soledad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta me hizo dar un brinco.  Al girarme rápidamente sobre mí misma, me encontré con el desagradable rostro de Luis asomado por un costado de la cortina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… Señor Luis, p… por favor…” – balbuceé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No se preocupe – me dijo -.  Aquí ya todos entendieron que entre usted y yo hay una cierta intimidad, así que no van a encontrar extraño que yo me asome a su probador.  Ahora volviendo a la pregunta.  ¿Sigue excitada, Soledad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude contestar.  No me salió una sola palabra.  No obstante,  la expresión de mi rostro sería, de seguro, respuesta suficiente.  Luis asintió pensativo y volvió a desaparecer tras la cortina.  Quedé sola en el vestidor.  Me miraba al espejo y no podía determinar a qué mujer estaba viendo ahora.  Definitivamente ésa no era la Soledad Moreitz que se había presentado a una entrevista laboral algunas semanas atrás.  Casi como un impulso, me llevé una mano hacia mi sexo; sentía ganas de masajearlo o de masturbarme pero no podía; sólo atiné a cubrirme, como si tuviera vergüenza de mí misma y no quisiera ver esa tanga humedecida.  En eso, entró de sopetón la empleada.  La vergüenza fue aun mayor y di un violento respingo que me hizo estrellar mis espaldas contra la pared de aglomerado.  Así y todo abrigué la esperanza de que la chica ya hubiera vuelto trayendo mi falda lista pero, para mi decepción, venía una vez más con las manos vacías.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cruzándose de brazos se plantó frente a mí a escasos centímetros ya que no había demasiado espacio en el vestidor.  Se produjo un momento de silencio que me puso nerviosa; ella bajó la vista por un instante, luego sonrió y se me quedó mirando:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Ya no estás en pareja con Daniel?  Planeaban casarse por lo que recuerdo” – me preguntó a bocajarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, sí lo estoy…” – tartamudeé avergonzándome de mi respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ajá… &#8211; dijo mientras asentía sonriendo, como quien hubiera pasado a entender toda la situación -.  ¿Y quién es ése entonces?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“M… mi jefe… bueno, uno de ellos…, o algo así…” – me quería morir al tener que dar tales respuestas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ajá… bueno, te explico… Tu jefe o… lo que sea, me explicó que bajaste un poco excitada del auto porque te estuvo toqueteando…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis rodillas flaquearon.  Me sentí desfallecer; de pronto todo me dio vueltas alrededor.  ¿Era necesario que aquel desgraciado me sometiera a tanta humillación?  Yo no sabía qué decir.  Apoyé las palmas de mis manos contra la pared del vestidor en un gesto que casi era de defensa o, más bien, de indefensión… Me sentía exactamente así, acorralada en mi mancillada dignidad… La chica amplió su sonrisa y, de pronto, extrajo de un bolsillo trasero un suculento fajo de billetes.  La miré sin entender…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y tu jefe… o lo que sea…, me dio esto…” – amplió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez más incomprensión en mi rostro.  El labio inferior se me cayó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no entiendo…” – dije.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me dio esto para que te masturbe” – me espetó.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/19/63720195/63720195_117_944f.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un acceso de horror me arrebató.  Comencé a mirar a un lado y a otro.  Quería salir de allí; de hecho, en un intento desesperado, encaré hacia la cortina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Así vas a salir?” – me preguntó la empleada, con un deje divertido en la voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su pregunta fue un súbito ataque de realidad.  Había casi olvidado que me hallaba de lo más indecente como para salir del probador.  La miré con ojos angustiados y desesperados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no, por favor, te lo pido, no…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella me seguía mirando; enarcaba las cejas y agitaba en su mano el fajo de billetes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sole… a ver si me entendés esto… Nunca, nunca, nunca, me dieron una propina así… por nada que haya hecho para nadie.  Esto que tengo en la mano es casi mi sueldo, así que no voy a desperdiciarlo.  Nunca le hice algo así a una mujer y, si te tengo que ser sincera, me produce algo de rechazo, pero lo pienso hacer, así que simplemente te diría que te pongas en posición y goces… Si no querés mirarme al rostro para no ver que es una mujer quien te masturba, te diría que te gires y que te inclines… Y pensá en el hombre más lindo que se te ocurra… Daniel o cualquier otro.  Pero yo te pienso hacer acabar y eso, querida, me temo que no tiene opción…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no podía más de la desesperación.  La excitación que sentía en mi sexo se mezclaba con las ganas de llorar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“P… podemos decirle que sí lo hiciste – le dije en un último intento por zafar -.  O p… puedo… ¡hacerlo yo misma!  ¡Ahí está, eso es!  Yo me masturbo sola y vos al salir le decís que…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sole… &#8211; me interrumpió siempre sonriente y revoleando los ojos -.  Demás está decir que él no va a poner este dinero en mis manos sin asegurarse de que voy a cumplir con el encargo por el cual me pagó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez incomprensión en mi rostro.  La joven, súbitamente, estiró uno de sus brazos y, tomando la cortina, la corrió ligeramente, lo suficiente como para que pasara otra vez hacia adentro la asquerosa cabeza de Luis…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo ya no cabía en mí de la vergüenza y el espanto.  No podía creer que eso me estuviese ocurriendo: tenía que ser una terrible pesadilla; no era posible…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Girate e inclínate – me dijo la empleada -.  Y abajo esa tanguita…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sudando y temblando a más no poder me giré.  Llevé mis manos a los laterales de mi tanga para bajarla pero no pude hacerlo: era como que no tenía energías.  Ese momento de vacilación fue suficiente para que la empleada, desde atrás, se encargara de bajarme la prenda por su cuenta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Abajo dije…” – me espetó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo estaba, para esa altura, totalmente entregada a mi suerte.  No porque no quisiese resistir sino porque mi cuerpo estaba casi aterido, mis músculos trabados: no me respondían.  Y si bien la cuestión de no perder el trabajo ocupaba aún un lugar central en mis pensamientos debo decir que en ese momento pareció haber pasado a segundo plano.  Lo que me detenía, lo que me inmovilizaba, era algo difícil de definir: sólo puedo decir que todo se había dado de un modo tan veloz y descontrolado que había quedado anulada de mi parte toda capacidad de respuesta.  Era, a todas luces, una situación enteramente nueva ante la cual jamás en mi vida había pensado hallarme.  De pronto sentí que un pañuelo me cubría la boca y me era anudado sobre la nuca a modo de mordaza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En el lugar en que estamos – explicó la chica -, no podemos dejar que jadees o grites”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez más descubrí en su tono un deje de burla o diversión.  ¿Era mi imaginación o realmente estaba gozando con lo que me hacía?  Quien seguramente lo estaba haciendo era Luis, pues alcancé a oír una asquerosa risita a mis espaldas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ahora a inclinarse…” – me dijo la empleada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin resistencia alguna, flexioné un poco las rodillas y me incliné.  De inmediato los dedos de la joven se abrieron paso desde atrás por entre mis piernas y se apoyaron sobre mi vagina.  Volé al cielo… o caí al infierno, no sé.  Lo que sí sé es que en ese momento agradecí estar amordazada ya que de mi garganta quiso salir un profundo jadeo que quedó ahogado en el silencio.  Luego ella entró con sus dedos en mi raja, primero uno, luego otro; ya no supe bien qué estaba haciendo porque mi excitación estaba en un nivel que anulaba todo sentido de la realidad pero me pareció que en un momento jugueteaba con tres dedos dentro de mi sexo.  Clavé mis uñas sobre el espejo y mi rostro también… mientras el orgasmo crecía y llegaba, crecía y llegaba, crecía y llegaba…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y llegó.  Mis flujos corriendo piernas abajo en busca del piso fueron suficiente muestra de ello.  Una vez más oí la risita depravada de Luis.  La joven retiró sus dedos de mi vagina sabiendo que había hecho mérito para ganarse su dinero…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                                                                     CONTINUARÁ</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/19/63720195/63720195_127_c796.jpg" width="567" height="851" /></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><b style="text-align: justify;"> </b></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-2-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La fábrica (1)&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-1-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-1-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Jan 2023 09:20:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-1-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Cuando Daniel estacionó el auto junto a la acera fue inevitable que tanto él como yo claváramos y dejáramos detenida la vista durante algún instante en la fachada del edificio.  No había, por cierto, nada que delatase que allí funcionaba una fábrica: ningún cartel ni ícono de identificación; ni siquiera ventanales que dieran hacia el exterior, los que había, en realidad, se hallaban elevados a unos dos metros y medio por encima de la acera y seguramente tenían más como objetivo dejar entrar la luz que otra cosa. Luego ambos nos miramos y suspiramos.  No era que el lugar luciese [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Daniel estacionó el auto junto a la acera fue inevitable que tanto él como yo claváramos y dejáramos detenida la vista durante algún instante en la fachada del edificio.  No había, por cierto, nada que delatase que allí funcionaba una fábrica: ningún cartel ni ícono de identificación; ni siquiera ventanales que dieran hacia el exterior, los que había, en realidad, se hallaban elevados a unos dos metros y medio por encima de la acera y seguramente tenían más como objetivo dejar entrar la luz que otra cosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_014_2e3a.jpg" width="425" height="638" />Luego ambos nos miramos y suspiramos.  No era que el lugar luciese lúgubre ni recordase a una prisión como suele ocurrir con algunos establecimientos fabriles; simplemente daba imagen de nada…, es decir que no había modo alguno de inferir cómo luciría aquel lugar por dentro.  Pero tuviera el aspecto que tuviese, ese ciego muro de ladrillo a la vista tenía tras de sí el sitio en el cual yo, carpetita en mano, me jugaba las cartas para una nueva posibilidad de conseguir trabajo.  Las cosas se habían puesto difíciles, por cierto: la fábrica en la cual hasta hacía algunos meses yo me había desempeñado como administrativa, había entrado en una dura caída llevando a sus dueños a drásticas reducciones de gastos, lo cual, por supuesto, había hecho estragos en el personal.  De pronto nadie tenía allí la garantía de tener su silla asegurada y siendo yo relativamente nueva en la firma, mi nombre apareció rápidamente en las listas del lastre a desechar para que el barco no acabara por hundirse del todo: era lógico, puesto que despedir a los de más antigüedad implicaba para los propietarios pagar indemnizaciones más altas… Y fue entonces cuando me cayó la “propuesta indecente”: impune y desvergonzadamente, mi ex jefe me “invitó” a tener sexo con él y si bien nunca se me dijo abiertamente que de mi aceptación dependiese mi continuidad en el trabajo, quedaba tácitamente más que claro que ése era el precio que yo debía aceptar pagar si pretendía no estar en la lista de los prescindibles que recibirían el telegrama en los próximos días.  Fue, para mi dignidad, un insulto que no fui capaz de tolerar; se lo comenté a Daniel y enrojeció de furia, tanto que prácticamente me impuso que renunciara al trabajo sin siquiera esperar el despido.  Hacer tal cosa, por supuesto, me dejaba sin derecho alguno a indemnización pero en ese momento estábamos dispuestos a pagar tan alto costo con tal de mantener  intacta m integridad moral.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Así que quedé en la calle por “voluntad propia”; ni yo ni Daniel aceptábamos la posibilidad de volver siquiera un día a trabajar en ese lugar y hasta pensamos en elevar una denuncia penal contra mi ex jefe por abuso de poder y acoso sexual; un abogado amigo, sin embargo, nos terminó disuadiendo de ello por dos motivos: en primer lugar no teníamos prueba alguna y sería mi palabra contra la de él; en segundo lugar, y dada la falta de oportunidades laborales que reinaba en ese momento, iniciar un juicio contra mi anterior jefe podría funcionar como un obstáculo para que en otro lado me dieran trabajo.  Nadie querría a una empleada con prontuario de inconformista y conflictiva, sin importar en lo más mínimo el motivo de tal conducta o si ésta era justificada o no.  Y el costo a pagar fue realmente alto: cinco meses sin trabajo y llena de deudas, al punto de que tuvimos que suspender incluso la boda que teníamos programada hasta tanto yo tuviera trabajo y nuestra situación económica mejorase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Daniel me tomó la mano y nos besamos; me apoyó un dedo sobre la rodilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Vestida así, la chance de conseguir trabajo es bastante alta” – dijo, guiñándome el ojo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Lo decía, desde ya, en parte en broma y en parte no.  No le gustaba en lo más mínimo que yo me presentara a una entrevista laboral con una falda tan corta y sandalias de taco pero estaba, por otra parte, implícito que yo tenía que causar la mejor impresión posible.  Y esa impresión no dependía sólo de los antecedentes laborales que figuraban en los folios de mi carpetita… Así que, aunque no le gustara, el pobre Daniel tenía que aceptarlo y poner la mejor cara posible aun cuando se le hiciera difícil; y a mí tampoco, en realidad, me daba demasiada gracia presentarme de esa forma porque me sentía de algún modo como una “mujer en oferta” aun cuando bien sabía que no era así y que se trataba de una cuestión meramente estética.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Los meses transcurridos después de la renuncia a mi anterior trabajo se me habían hecho realmente duros.  Tanto Daniel como yo habíamos creído, ingenuamente, que una nueva oportunidad surgiría rápidamente pero no fue así.  Fueron entrevistas, entrevistas y entrevistas… Currículum, currículum y currículum… Y nada, mientras los gastos y las deudas subían y ya no encontraba forma de sostenerme ni aun a pesar de la generosa ayuda de Daniel a quien, por cierto, el dinero no le sobraba y, de hecho, le habían quitado horas de trabajo en su firma también como parte de una política empresarial de reducción de gastos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Mucha suerte” – me dijo Daniel con un gesto cargado de ternura en el cual, además, se evidenciaba que haría fuerza por mí mientras aguardaba en el auto a que yo saliera de la entrevista.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_028_8689.jpg" width="425" height="638" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Yo sólo sonreí; me acomodé un poco la falda para no mostrar tanto al descender del auto (si bien no había nadie cerca) y así, una vez que lo hube hecho, me encaminé hacia la puerta metálica y accioné el portero eléctrico.  Una voz femenina me respondió…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Buenas tardes, soy Soledad Moreitz, vengo por la entrevista laboral con el señor Di Leo…” – me anuncié.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> No llegué a oír si hubo o no respuesta porque el chillón sonido de la apertura de puerta lo tapó todo.  Empujé la misma y, antes de entrar en el edificio, eché una última mirada a Daniel quien, desde el auto me enseñaba un puño cerrado en señal de fuerza para luego mostrarme el dedo pulgar en alto… Sonreí, le soplé un beso y entré…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Una mujer de lentes que tendría unos cuarenta y cinco años se me presentó como la secretaria de Di Leo y pude reconocer en su tono de voz el mismo de quien me había atendido por el portero eléctrico; ella me guió hacia la oficina del jefe luego de decirme, con una sonrisa parca pero cortés, que él me estaba esperando.  Mientras seguía su taconeo, pasé ante los escritorios sobre los cuales hacían sus menesteres las empleadas administrativas que tal vez, si tenía yo éxito en mi entrevista de trabajo, podrían llegar a ser pronto mis compañeras.  Fue inevitable, por cierto, que todas clavaran los ojos en mí con un deje de recelo y hasta era entendible pues aun cuando tuvieran la mejor predisposición hacia mí yo era una gallina nueva en el gallinero y, para colmo, con veintiséis años de edad y atractiva.  Y aun cuando no había certeza de que yo quedara efectiva en el puesto, mi presencia allí introducía un elemento espinoso en un mundo femenino en el cual la competencia es moneda corriente.  Al fondo, alcancé a distinguir a Floriana quien, además de ser mi amiga, era la responsable de hacerme de contacto para tener aquella entrevista, ya que me llamó apenas supo que la firma había decidido prescindir de los servicios de una de las chicas por ciertas desprolijidades y negligencias en su trabajo.  Apenas me vio, el rostro de Floriana se iluminó y, despegando por un momento la vista del monitor que tenía enfrente, una amplia sonrisa le invadió y me saludó agitando la mano.  Conociéndola lo suficientemente y siendo yo capaz de interpretar cada gesto de ella, pude notar claramente que me estaba deseando suerte pero  que, además, lucía tremendamente optimista con respecto a mi entrevista.  Viéndola además entre el resto de las muchachas saltaba a la vista que era, por lejos, la menos atractiva y no era extraño entonces que las demás se llevaran bien con ella considerando que estaba lejos de ser una competencia; yo, en cambio, sí lo era… y aquellos rostros y miradas me lo hacían saber claramente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Llegué hasta la oficina del jefe o, al menos, de uno de ellos, ya que eran dos los socios propietarios aun cuando la fábrica estuviese formalmente dividida entre dos firmas, siendo cada una de ellas manejada por una persona diferente: es decir, en la letra de la ley no había sociedad formal sino dos medianas empresas que compartían un mismo espacio físico.  Una era una fábrica de herrajes y, como tal, se encargaba de todo lo referente a la producción de portones, cortinas, persianas metálicas, cerraduras, etc.  La otra, que era en la cual yo estaba a punto de probar suerte, se encargaba de la parte de mecanización de portones y cortinas con lo cual, de algún modo, ambas firmas trabajaban de manera casi complementaria e incluso, según me había dicho Floriana, los empleados compartían prácticamente los mismos ámbitos de trabajo llegando a olvidar quién era empleado de quién y lo mismo ocurría tanto con el personal administrativo como con los operarios de planta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La secretaria que me acompañó era una mujer morocha y, a decir verdad, no demasiado atractiva, con lo cual había que dar por sentado que tenía que ser muy eficiente en su trabajo o no estaría allí.  Sus modales parecían ser rígidos pero correctos y en ningún momento la parquedad se convertía en falta de amabilidad.  Una vez que hubo llegado hasta la puerta de la oficina la abrió sin llamar, con lo cual di por descontado que había una gran confianza con el jefe o bien que ya él estaba al tanto de mi llegada y me esperaba; después de todo eso era lo que la mujer me había dicho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Un hombre rechoncho, regordete y con avanzada calvicie se hallaba al otro lado del un escritorio con la vista clavada en un monitor.  Rondaría los sesenta años. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“La señorita de la entrevista, Hugo… &#8211; anunció la secretaria con formalidad pero a la vez llamándolo por el nombre de pila, lo cual de algún modo terminó de confirmar mi idea sobre el alto grado de confianza entre secretaria y jefe -.  Soledad…” &#8211; la mujer hizo una pausa y giró la vista hacia mí frunciendo el ceño en gesto interrogativo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Moreitz…” – le respondí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Moreitz…” – completó sonriendo la secretaria mientras blandía en alto un dedo índice y remarcaba bien la z final de mi apellido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre desvió la vista del monitor y posó sus ojos en mí.  Lo noté impactado y tuve la sensación de que para bien, lo cual debo confesar que me alegró: una buena impresión inicial, aunque más no fuera desde lo estético, era la primera forma de abrirme la puerta hacia un nuevo empleo; lo sentí así, como si hubiera traspuesto otra puerta más en mi acceso a aquella fábrica.  Lo que más me llamó la atención fue que el hombre se calzó los lentes para mirarme cuando la realidad era que, hasta el momento, miraba a la pantalla del monitor sin necesidad  de ellos.  O tenía problemas para ver lo que estaba más lejos o había decidido que yo merecía un estudio más minucioso y exhaustivo que lo que fuese que estuviera viendo antes.  Me miro de arriba abajo con detenimiento y tardó un rato en hablar, lo cual me puso algo nerviosa aun cuando, como dije, me entusiasmaba el hecho de haberle causado una buena impresión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Buenas tardes, Soledad, gusto en conocerla ¿cómo le va?” – me saludó finalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Buenas tardes, señor De Lío.  Muy bien. Gusto en conocerlo…” – respondí yo con una sonrisa e incluso con una ligera flexión de rodillas que me salió maquinalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Tome asiento por favor” – me invitó él extendiendo la palma abierta de su mano hacia la silla giratoria que se hallaba al otro lado de su escritorio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_046_f016.jpg" width="425" height="638" />Con timidez pero a la vez con resolución me ubiqué en donde me indicaba.  Al hacerlo me tomé el pliegue de la falda para evitar que se subiera demasiado aunque, casi de inmediato, me di cuenta de que ese gesto no tenía ningún sentido en ese momento y lugar en el cual lo único que quería yo era conseguir el trabajo.  De hecho debería haber optado por la estrategia contraria y, en efecto, el hombre mantuvo la mirada clavada en mis piernas durante los segundos que me demandó sentarme e incluso lo siguió haciendo después.  El escritorio no era de madera, fórmica ni nada parecido sino que se trataba simplemente de una plancha de cristal con lo cual él podía ver mis piernas perfectamente desde su posición.  Supuse en ese momento que ésa debía ser exactamente la idea…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Estela – dijo él dirigiéndose hacia su secretaria -.  Dejame solo con la señorita, por favor… Si alguien me busca que espere…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Noté algo extrañamente perverso en sus palabras o, más aún, en el tono con que las dijo.  Las sensaciones se me encontraban y la excitación ante la posibilidad de conseguir empleo chocaba contra el recuerdo de lo ocurrido en mi anterior trabajo, en el cual mi ex jefe me había acosado sexualmente en forma de chantaje para retener mi puesto.  Una batalla interna se libraba, por lo tanto, dentro de mí.  La jovencita atractiva y desocupada estaba en lucha contra la mujer recatada que pensaba casarse dentro de poco y que, de hecho, había debido aplazar la fecha por los problemas económicos derivados de la pérdida de mi anterior empleo.  Por un momento pareció que la segunda lograra imponerse en la contienda ya que, como un gesto maquinal de autodefensa, apoyé la carpeta con mis datos sobre mi regazo de tal forma de cubrirme un poco de aquellos ojos que seguían clavados en mis piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No te hagas problema, Hugo… &#8211; respondió la secretaria y me pareció notar un deje de complicidad en su tono… o quizás era mi paranoica imaginación -.  Hablá tranquilo con la señorita…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Al escuchar el sonido del picaporte supe que me había quedado a solas en esa oficina con ese hombre que distaba de ser atractivo y que, ahora que estaba solo, se me antojaba aun más libidinoso de lo que ya me había parecido antes.  El saberse en privado conmigo pareció haberle borrado de su expresión facial unos cuantos vestigios de recato.  Pero, claro, yo venía de una experiencia algo traumática y, una vez más, pensé que estaba todo en mi cabeza… Por lo pronto, él seguía mirando hacia mis piernas; en un momento extendió su mano en dirección a mis rodillas y temí por lo que fuera a decir a continuación…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Bien, a ver… ¿Me permite ver esa carpeta, Soledad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Me sonreí y me relajé, experimentando un cierto alivio por dentro.  Claro, mi carpeta, qué tonta: la tenía apoyada sobre el regazo después de todo y seguramente lo que él esperaba era que yo se la alcanzase de una vez por todas ya que se suponía que a eso era a lo que había ido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“S… sí, por supuesto” – no pude evitar tartamudear un poco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Pero cuando la carpetita se despegó de mis rodillas y estiré el brazo para hacérsela llegar, noté que la vista de él seguía posada en mis piernas y tuve que caer en la conclusión de que estaba más interesado en privarme de la carpeta que en ver su contenido: era un obstáculo para su vista.  Una vez más sentí un estremecimiento pero tomé coraje y redoblé la apuesta.  Si ése era el juego al que él quería jugar, pues entonces, ¿por qué no podía yo hacer valer mis cartas de seducción y así dejar de ser una desocupada?  Justo en el momento en que pareció que desviaría la atención de mí para dedicarla a la carpeta  que le acababa de alcanzar, me crucé de piernas; el resultado fue el esperado: volvió a alzar rápidamente la vista luego de haberla bajado fugazmente y pareció aun más turbado que antes o, al menos, ésa fue la sensación que me dio.  Sin desviar los ojos de mí, abrió la carpeta para luego, seguramente a su pesar, bajar la vista y dedicarse a escudriñar las foliadas hojas; por lo que percibí, debió hacer un verdadero esfuerzo para dejar de mirarme, ante lo cual yo paladeé y festejé por dentro ese pequeño triunfo.  Se seguían abriendo puertas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Se desempeñó en Cavalier?… &#8211; preguntó alzando las cejas; su rostro fue girando de la sorpresa a la tristeza -.  Una pena lo que pasó con esa empresa; quebró finalmente…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_068_7383.jpg" width="423" height="635" />“No… no estaba al tanto – dije -; sí sabía que estaban muy mal…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Presentó quiebra la semana pasada… &#8211; me intererumpió -. ¿Renunció o la despidieron?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“R… renuncié…” – respondí tartamudeando pero a la vez tratando de sonar digna y segura; él me miró.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No tenga miedo de decir nada; no va a tener incidencia sobre sus chances para el empleo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Lo miré, algo confundida y turbada.  ¿Era posible que la información circulara entre los empleadores a tal punto?  ¿Estaba ya al tanto de lo ocurrido con el desagradable episodio de acoso sexual?  Permanecí mirándole sin saber qué decir…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Lo que le quiero decir es:… &#8211; continuó Di Leo &#8211; si fue despedida no debe sentirlo como una vergüenza a ocultar; es común que las empresas se desprendan de personal cuando no les va bien…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Relajé los hombros con alivio.  Qué tonta: claro, a eso se refería: tenía que controlar mi paranoia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “S… sí, señor Di Leo… Entiendo, pero de todos modos renuncié…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Rogué que no preguntara el motivo; por fortuna no lo hizo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Bien… &#8211; asintió mientras volvía a bajar la vista hacia los folios -.  En todo caso terminó siendo una decisión acertada considerando lo que pasó después con la empresa… ¿Es usted casada?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Soltó la pregunta a bocajarro y sin anestesia; tan brusco giro en la entrevista me tomó desprevenida.  Una vez más me volvió a asaltar la inquietud.  Pero en cuanto lo pensé mejor, me di cuenta de que la pregunta no era tan ilógica ni fuera de protocolo: los empleadores necesitan  los datos  sobre la situación conyugal o familiar de sus empleados ya que la misma guarda directa relación con prestaciones, aportes, etc. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“N… no, señor Di Leo… Soltera”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Abrió grandes los ojos en un gesto que no sé hasta qué punto fue real o actuado: después de todo, mi información conyugal estaba bien especificada en la primera foja de mi carpeta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Soltera?  &#8211; preguntó -.   Ésa sí que es una sorpresa.  Es usted muy bonita…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Se me quedó mirando fijamente y, ahora sí, mi paranoia dejaba de ser tal para pasar a ser realidad.  Tragué saliva y di un respingo.  Tenía, no obstante, que mantenerme amable si quería el empleo.  Así que opté por la cortesía:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“G… gracias, señor Di Leo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Tuve la esperanza de que mi respuesta fuera suficiente para que él desviase el tema y volviera a mi carpeta pero no fue así; su vista continuaba clavada en mí y, cada vez más, se me antojaba como la mirada de un león hambriento..</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Tiene hermosos ojos marrones – dijo, haciéndome sonrojar -.  Y ese cabello castaño lacio es realmente…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Es planchado, señor…” &#8211; dije lo más resueltamente que pude como para dar por terminado el tema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Ah… Le queda hermoso así – insistió -.  ¿Entonces es ondulado…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Yo temblaba por los nervios; con vergüenza bajé la vista hacia mis rodillas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No mucho… &#8211; dije, con un hilillo de voz apenas audible -, pero sí… tengo algunos bucles naturales…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Se produjo un nuevo momento de silencio y yo seguía sin atreverme a levantar la vista pues bien sabía que sus ojos se mantenían sobre mí.  Recién cuando oí el sonido de los folios siendo pasados uno tras otro me atreví a alzar los ojos.  Él, sin embargo, y sin dejar de ojear la carpeta, no abandonó la temática sino que volvió a la carga:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Supongo que tiene novio al menos…” – aventuró, tratando de imprimir a sus palabras un tono casual.  En cierta forma, me hizo sentir alivio: su pregunta me servía…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Sí, está afuera esperándome – respondí con voz firme -.  Nos vamos a casar pronto…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Golpe certero, pensé: en una sola respuesta le acababa de dar noticias bien disuasorias.  Sin embargo, no lo noté turbado; por el contrario, levantó las cejas y su rostro adoptó una expresión de alegría.  ¿Fingida?  No había forma de saberlo y aún no lo conocía tanto como para determinarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¡Ah qué bien! – exclamó -.  Se entiende entonces que necesite el empleo con tanta urgencia: hoy en día iniciar una vida en pareja es muy pero muy costoso…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Parecía siempre tener un as guardado en la manga.  Otra vez ponía las fichas de su lado.  ¿Me estaba extorsionando con ese diagnóstico?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Sí…, así es…” – dije sonriendo, aunque con un deje de tristeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Veintisés años… &#8211; dijo él volviendo a mirar mi carpeta -.  Muy joven… ¿Hijos?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No, señor, no tengo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> No me gustó tener que dar ese tipo de información porque me jugaba en contra.  Una mujer joven, como yo, y sin hijos, conllevaba un latente peligro de embarazo en el corto o mediano plazo, más aún cuando acababa de confirmarle mis planes matrimoniales.  Intenté descubrir en su rostro el impacto de mi respuesta pero la verdad fue que no pude ver nada: su rostro seguía imperturbable y parecía haber tomado el dato como  algo sin importancia.  De hecho su siguiente comentario me terminó de confirmar que la cuestión le había resbalado absolutamente… Y cómo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Póngase un momento de pie, señorita Moreitz”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Fue una estocada de lo más inesperada; de hecho la sentí así, como si algo se me hubiera clavado en el pecho y me empujase hacia atrás.  Él me miraba fijamente y yo estaba invadida por la confusión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “¿P… perdón?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Póngase de pie, por favor – insistió – : quiero verla un poco.  La presencia de nuestras empleadas es algo no menor para la empresa…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Todo me daba vueltas.  Me sentía absolutamente superada por la situación.  Era como revivir el pasado, pero peor…  Mi ex jefe, al menos, había aguardado un año y medio para su primer embate, pero este tipo parecía mucho más resuelto a conseguir lo que quería y lo hacía notorio incluso antes de tomarme como empleada y sin que se supiera siquiera si yo quedaría en el puesto.  Jugaba conmigo como el gato con el ratón; eso estaba claro: él sabía que tenía a su favor el poder de decisión y yo sabía que tenía en mi contra la aflictiva situación económica en que había caído tras perder mi anterior trabajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Me puse en pie despaciosamente y tomándome la falda por los pliegues de tal modo de evitar que se levantara en demasía.   Él me estaba sometiendo a un escrutinio atroz a tal punto que sentí como si sus ojos fueran agujas entrando en mi cuerpo; yo, cada vez más sobrepasada por tan peculiar entrevista, bajé la vista al piso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Hermosa figura… &#8211; dictaminó como si estuviera emitiendo un veredicto -, muy armoniosa…  Lindas piernas…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Las rodillas comenzaron a temblarme.  Ignoro si él lo notó; de ser así, se estaría seguramente divirtiendo a mi costa… O bien ése era su modo habitual y natural de comportarse con cada muchacha que se presentara en allí en busca de empleo.  Un tenso silencio se apoderó del lugar mientras él me escrutaba de arriba abajo con el mayor detenimiento; transpirando, alcé ligeramente las cejas cuando me pareció que el silencio no iba a tener fin.  Me topé con la vista de él quien, obviamente, me seguía observando.   Apuntando un dedo índice hacia el suelo, trazó con él un círculo en el aire.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Gírese…” – me dijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Mi incredulidad iba en aumento a cada instante.  ¿Tenía que ver también cómo lucía por detrás?  Urgía conseguir el trabajo y, por lo tanto, decidí acatar lo que me pedía (¿o exigía?); sin dejar de temblar me fui dando la vuelta hasta quedar de espaldas a él.  Otra vez silencio…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Inclínese un poco, Soledad…” – me dijo de pronto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Aun cuando el pedido había sido suficientemente claro, giré mi cabeza por sobre mi hombro para mirarlo interrogativamente.  No pareció perturbarse por ello en absoluto; más bien se sintió en necesidad de especificar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Inclínese… &#8211; me repitió –, hacia adelante, por favor…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Volví a mirar hacia adelante o, más precisamente, hacia el piso.  Ya para esa altura la entrevista excedía cualquier expectativa previa y, por cierteo, era harto humillante.  Necesitaba el trabajo, me dije una vez más, lo necesitaba… Quizás, pensé, sería mejor hacer simplemente lo que él me pedía y, una vez aceptada, ya no me molestaría.  Ingenua de mí: es bastante obvio que quien avanza con tal impunidad y descaro en una entrevista laboral no va a sentir demasiados límites a la hora en que una empleada haya pasado a formar parte estable del personal de su establecimiento.  Yo creía, sin embargo, o quería creer, que toda aquella degradación a que me estaba sometiendo era parte de una metodología extorsiva en la medida en que yo necesitaba el trabajo… y que ya no le sería tan útil en el hipotético caso de que yo quedase efectiva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Me incliné hacia adelante, tal como él decía.  Mi espalda quedó a unos treinta grados  con respecto a la vertical y sostuve mi falda por los laterales a los efectos de que no se alzara más de la cuenta y mostrase lo que no debía mostrar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Inclínese más… &#8211; me ordenó, ignorando totalmente mis pudorosos intentos -.  Tóquese los tobillos…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Fue como una nueva estocada.  Esta vez  entre los omóplatos.  Mi dignidad seguía por el piso: tenía que pensar en el trabajo, el trabajo, el trabajo; si en aquel momento me incorporaba y lo mandaba a la mierda todo se habría terminado y bien sabía que las oportunidades laborales estaban lejos de llover del cielo… mientras mis deudas aumentaban y yo no podía cubrir mis gastos.  Haciéndole caso, entonces, solté la falda y llevé mis manos a los tobillos, dejando así mi parte trasera libre de cualquier pudoroso obstáculo para su vista.  Cerré los ojos y me sentí morir.  En la posición en que me hallaba era absolutamente imposible pensar en que él no estaría viendo mi cola por debajo de la falda.  El mutismo en que Di Leo se mantenía sólo contribuía a aumentar mi nerviosismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Bien… &#8211; dijo con tono aprobatorio -.  Muy bien, sí… Eso sí: la falda es un poco larga; ya vamos a hablar con Estela para solucionar eso…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Yo cada vez daba menos crédito a mis oídos.  ¡Dios!  ¿Demasiado larga?  Me había puesto la más corta y atrevida que tenía.  ¿Qué pretendía? </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Bien, Soledad… acérquese”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_076_0ddb.jpg" width="425" height="638" />Tácitamente, me autorizaba a incorporarme y salir de mi degradante postura.  La orden, sin embargo, distaba de generarme alegría o alivio, ¿qué seguiría?  Incorporándome y acomodando un poco mi falda, giré y caminé hacia él; en un principio había interpretado que debía quedarme de pie frente al escritorio pero él, otra vez con su dedo índice, trazó en el aire un semicírculo en clara invitación a que pasara para su lado.  Mis pasos se volvieron cada vez menos seguros sobre los tacos en tanto que las rodillas me flaqueaban al punto de que temí caer. Una vez que pasé al otro lado del escritorio me ubiqué de pie junto a él, quien permanecía en su silla giratoria y no hacía más que seguirme mirando de arriba abajo con la misma exhaustividad que si tuviera ante sus ojos un balance mensual.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Permiso…” – dijo, en lo que constituía para esa altura un formalismo absurdo.  Apoyando ambas manos sobre mí, me tomó por el talle y me hizo girar nuevamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El temblor aumentó en mí; ahora él me estaba tocando y, por lo tanto, debía advertirlo.  Sus siguientes palabras lo confirmaron:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Tranquila… &#8211; dijo, sonriendo y, según me pareció, con un desagradable sonido a saliva entre sus labios -.  Quédese tranquila, Soledad, esto es rutina…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Acto seguido y como si no tuviera yo ya suficiente con tener sus manos sobre mí, pasó una de éstas por debajo de mi falda y me acarició las nalgas.  Yo tenía ganas de huir corriendo pero no lo hice; tenía ganas de girarme y mirarlo con odio, pero tampoco lo hice… Mi trabajo estaba en juego y mi dignidad se seguía cayendo hecha pedazos a cada instante en mi desesperación por conseguirlo.  Él me seguía acariciando por debajo de la falda y, cada tanto, tironeaba de la tanga que yo llevaba puesta para soltarla y hacerla entrar con fuerza en mi zanjita una y otra vez.  La sensación era que me estaba sometiendo a una prueba; él mismo había hablado de rutina… Claro, seguramente, estaba probando mi paciencia o tanteando hasta qué punto era capaz yo de dejarme humillar; estaba más que claro que aquél debía ser el procedimiento que repetía con todas las postulantes: quien no fuera capaz de soportarlo o bien mostrara resistencia a su probable futuro jefe, quedaba por supuesto descartada… Hice coraje y hablé; traté de hacerlo con tono firme aunque la voz me salió muy baja:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Señor Di Leo…” – musité.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “¿Soledad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Puedo…, con todo respeto, preguntar a qué se debe esto o qué… tiene que ver con mi entrevista de trabajo…?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “¿Quiere usted el trabajo?” – me repreguntó él en tono amable pero tajante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“S… sí  &#8211; balbuceé, perdiendo la seguridad que había querido darle a mi tono segundos antes -, por supuesto que lo quiero, pero…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Si quiere el trabajo – me interrumpió, siempre con la misma impostada amabilidad -, entonces tiene MUCHO que ver con su entrevista… Le diría que es esencial, je…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> La respuesta no pudo ser más clara.  Tanto que dejaba como inútil cualquier argumentación.  No se podía contestar con argumentos a lo que no tenía: sus palabras dimanaban simpleza pura… y poder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “¿Es… así con todas las chicas?” – pregunté volviendo a tomar coraje.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No… &#8211; rió -.  Sólo con las más bonitas, je…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Claro, todo estaba bien claro.  Se quedaría con el puesto quien no ofreciera  resistencia al sentir una mano sobre su cola.  Es extraña la mente de una persona y más cuando está urgida económicamente, porque en ese momento juro que me pregunté si lo estaría haciendo bien.  ¡Dios!  ¡Qué locura! </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Una palmadita en las nalgas me anunció que el escrutinio de mi zona trasera había terminado.  Y yo no dejaba de preguntarme si habría aprobado.  ¿Cómo habrían reaccionado las otras chicas?  ¿Habrían echado a correr?  ¿Le habrían cruzado la cara de una bofetada?  ¿O simplemente se habrían ofrecido a él del modo más desvergonzado y degradante para poder conseguir el empleo?  Me tomó por el talle y me hizo girar nuevamente; él seguía sentado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Sabe usted que en caso de quedarse con el puesto va a tener que contestar seguido el teléfono, ¿verdad?” – me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Sí… Algo me adelantó Floriana”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Ah, claro… es tu amiga… cierto que lo es.  Bien… la cuestión es que va a tener que atender a potenciales clientes que pueden llegar a estar muy lejos: muchos del interior y algunos inclusive del exterior…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> Asentí, pero lo miré sin entender demasiado…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> “Es importante, Soledad – continuó -, que mis administrativas pongan en juego sus armas de seducción cuando atienden el teléfono…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">  Mi gesto interrogativo se acentuó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿P… perdón, señor Di Leo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Claro, je, es simple… Un cliente que está llamando desde Tucumán o desde Mendoza no conoce la empresa y no te está viendo… Por lo tanto en ese momento hay que seducirlo con la voz y las palabras.  La idea, claro, es que compre…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Entiendo, señor Di Leo…” – dije, casi como un autómata; lo que acababa de decirme era que debía sonar sensual y sugerente en el teléfono porque mi voz pasaba a ser en ese caso la carta de presentación de la empresa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“A ver, inténtelo” – me instó, a bocajarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Yo seguía de sorpresa en sorpresa; fruncí el rostro en un gesto de incomprensión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿P… perdón, señor?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Quiero que me hable tal como le hablaría a un cliente al que hay que convencer de que nos encargue a nosotros la mecanización de las cortinas de su empresa”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La vacilación se apoderó de mí.  El pedido, una vez más, era insólito, pero además exigía un grado de desinhibición que yo era consciente de no tener.  Y, en todo caso, si era capaz de lograr el tono sugerente que él pretendía, lejos estaba de poder demostrarlo en ese lugar y en ese momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“S… señor Di Leo – tartamudeé -; no creo que ahora pueda hacerlo… Con un poco de ensayo tal vez…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Un carajo… &#8211; desdeñó él, mostrando por primera vez algo de aspereza en el tono -.  Eso es algo que a usted, señorita Moreitz, le debe salir espontáneamente… y de no ser así, pues bien, me temo que éste no es el trabajo para usted…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Yo estaba a punto de llorar.  Creo que lo notó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Tranquila – continuó, recuperando la amabilidad -.  Inténtelo, vamos: con confianza y seguridad…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Q… qué puedo decir?  No lo sé…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Dígame que tengo una hermosa voz y que seguramente igual de hermosa debo tener la verga”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Yo ya no podía creer nada.  El labio inferior se me cayó y quedó colgando estúpidamente.  Lo miraba con absoluta incredulidad; lo más sorprendente del asunto era que él siempre lucía imperturbable e inmutable: acababa de decir palabras terriblemente procaces sin el más mínimo rubor sino más bien, por el contrario, con absoluta frialdad, casi del mismo modo que si se hubiera dirigido a un proveedor para confirmarle un pedido.  No había nada, ninguna emoción en su rostro de hielo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Bajé la cabeza una vez más; se me escapó un sollozo.  ¿Se estaría divirtiendo a mi costa aquel pervertido haciéndome lo que me hacía?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“S… señor D… Di Leo, p… por favor…” – balbuceé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Quiere realmente el trabajo?” – contraatacó él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_099_0872.jpg" width="425" height="638" />Me tenía entre la espada y la pared; manteniendo mi cabeza gacha, comencé a hablar lenta y despaciosamente: me daba cuenta de que las palabras no me salían del todo claras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Q… qué hermosa voz tiene, s… señor… Tan hermosa c… como…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Míreme a los ojos” – me increpó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Alcé la vista.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“N… no voy a mirar a los ojos a los clientes en el teléfono, señor… ¿Por qué debo…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Míreme a los ojos” – insistió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Las cosas estaban perfectamente claras.  Era inútil tratar de oponer argumentos lógicos a sus órdenes justamente porque eran SUS órdenes y punto.  Le miré; él seguía imperturbable aunque tuve la sensación de que una ligera sonrisa se le dibujaba en la comisura de los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Qué… hermosa voz t… tiene señor…, s… seguramente tan hermosa como d…debe tener s… su v…ver…ga…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Recité mi parlamento torpemente, por momentos sollozando y mordiendo las palabras.  Sin embargo, él palmoteó el aire en señal de aprobación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¡Muy bien, Soledad, muy bien! – exclamaba airadamente y con un deje de burla -.  No está mal para ser una primera vez… Son cosas que puede ir perfeccionando con el tiempo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Era paradójica la situación.  Aquella aprobación de su parte me estaba dejando quizás con un pie dentro de la empresa y, sin embargo, yo no podía estar feliz; no ante la humillación de la que me estaba haciendo objeto aquel canalla.  Por otra parte, ¿qué iba a hacer yo una vez fuera de la oficina? ¿Le contaría todo a Daniel en el auto?  ¿Me atrevería?  Y en caso de hacerlo, ¿qué y cuánto le contaría?  ¿O sería acaso mejor callar por completo?  El pobre Daniel ya había sufrido un colapso nervioso al enterarse de lo ocurrido en mi anterior trabajo y logré en aquel momento a duras penas convencerlo de que no fuera a la fábrica a tomar por el cuello a mi ex jefe… Pero, ¿callar?  ¿Tenía yo que callar todo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Venga, Soledad… siéntese aquí” – me invitó Di Leo señalando hacia… su regazo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Claro, cómo no lo había supuesto antes.  Si había que aprobar el examen para ser administrativa allí, tendría que sentarme sobre él: es casi la imagen estereotipada que uno tiene de la secretaria o la ejecutiva… Una vez más, me produjo una intriga casi morbosa saber cómo lo habrían hecho las anteriores.  Vacilé.  ¿Me quedaba o me iba?  Por dentro, me decía a mí misma que aquella sería la última concesión, pero lo cierto era que lo mismo había hecho ante cada uno de sus denigrantes pedidos: “esto es lo último – me decía a mí misma -.  No cederé en nada más…”  Pero en fin… el trabajo, el trabajo…, el maldito trabajo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Flexioné mis rodillas como para sentarme sobre su pierna derecha; era lo más recatado que podía hacer en una situación tan degradante.  Pero al momento mismo de sentarme, él me tomó por la cintura y me ubicó directamente encima de su bulto…  Inútil intentar levantarme o moverme de allí; mantuvo sus manos sobre mi talle, capturándome.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Toda administrativa que se precie, señorita Moreitz, tiene que saber que sólo se puede sentar en dos lugares… &#8211; explicó con tono entre paternal y pedagógico -.  En la silla de su escritorio y en el regazo del jefe…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Me removí un poco tratando de zafarme pero lo único que conseguía con ello era franelear aún más mi trasero contra su bulto; noté que eso le divirtió y hasta le reconfortó, pero no liberó mi talle.  Cuando hube dejado de moverme y notó que yo había entendido que ése era mi lugar, se dedicó a acariciarme las piernas.  Todo me temblaba y no supe en dónde meterme cuando deslizó una de sus manos por entre mis muslos y entró por debajo de mi falda: fue apenas un roce; no la mantuvo demasiado tiempo allí pero alcanzó para hacerme sentir aún más avergonzada y ultrajada.  La degradante humillación a que me sometía parecía encontrar siempre un punto más bajo.  Deslizó luego una mano por sobre mi blusa recorriéndome la espalda hasta llegar a mi cuello para, una vez allí, dedicarse a acariciarlo con una ternura rayana en la peor perversión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Relájese, Soledad – me decía mientras sus dedos subían por debajo de mis cabellos y me masajeaban la nuca -; relájese: nada es tan grave ni está fuera de la rutina…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La rutina.  Insistía en eso.  Para él se trataba de una entrevista más y, al parecer, algo a lo que debería empezar a acostumbrarme.  ¿Rutina para él o rutina para mí de allí en más?  Fuese como fuese, él quería que yo naturalizase lo que parecía a todas luces una locura demencial. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Tomándome por las caderas, me hizo poner de pie.  Se me ocurrió pensar que era el fin del suplicio y tal vez de la entrevista.  Rogué, de hecho, para que así fuera.  Pero al momento de pararme y estando aún de espaldas a él, llegó a mis oídos el inconfundible sonido de la hebilla de un cinturón.  ¡Dios!  ¿Qué seguía ahora?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Fue tanto el pavor que me invadió que me giré casi como un autómata, tal vez con la esperanza de que mis sentidos me hubieran engañado, pero no… Aquel rechoncho y desagradable tipo seguía en su silla pero ahora tenía los pantalones bajos… y el calzoncillo también.  Me llevé las manos a la boca y di un paso hacia atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Lo sé… &#8211; dijo él, en tono de broma -.  Es la reacción de todas cuando lo ven por primera vez, jeje…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Su miembro estaba allí, ni fláccido ni erecto por completo pero se lo notaba excitado tras haberme tenido sobre él.  Tragué saliva.  No podía creer nada de lo que estaba ocurriendo: aquello era una pesadilla; era vivir lo ocurrido en el anterior trabajo pero potenciado mil veces ya que jamás se había llegado abiertamente a una situación de ese tipo.  Renuncié por mucho menos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“S… señor Di Leo… &#8211; musité -.  Esto que está pasando… es… m… muy extraño.  No sé si…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Puede irse cuando usted quiera – me dijo, encogiéndose de hombros y con toda naturalidad -.  Nada ni nadie la retiene, Soledad.  Usted está aquí por una entrevista de trabajo, no para hacer lo que no quiera hacer.  Si se siente incómoda y la situación no le gusta no hay ningún problema: ya mismo me comunico con Estela para que la acompañe – tomó el conmutador &#8211; y usted podrá volver con su novio que la espera afuera…”<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_106_5675.jpg" width="423" height="635" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Sus palabras, que pretendían ser tranquilizantes, eran, por el contrario, bien punzantes y encubrían algo no dicho: yo tenía la libertad de dar media vuelta y marcharme pero, por supuesto, debía olvidarme de que me llamaran para el puesto.  Pero, ¿no era mil veces preferible acaso?  ¿Podría quedarme allí y  convivir con un jefe tan puerco y desagradable?  De haberme hecho la misma pregunta unos meses antes, la respuesta hubiera sido sin lugar a dudas un “no”.  Pero es increíble cómo la necesidad puede incluso trastocar nuestros códigos éticos y nuestro sentido de la dignidad.  Yo estaba prácticamente en bancarrota y viviendo de limosna: la realidad era que yo necesitaba ese trabajo y él bien lo sabía.  Albergaba yo, además, la ingenua idea de que, en caso de quedar efectiva y estar mi situación laboral en blanco, ya no se repetirían aquel tipo de escenas o, cuando menos, bajarían la intensidad.  Floriana, de hecho, jamás me había comentado palabra alguna acerca de que tales cosas ocurriesen en la empresa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Aún lo está evaluando, señorita Moreitz? – inquirió con un deje de ironía -.  Bien, por lo pronto no ha dado aún media vuelta y creo que su silencio es positivo… Lo está considerando por lo que veo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El tono burlón me terminó, en ese momento, de crispar: estaba insultando por completo mi dignidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No, señor Di Leo – dije, de modo tan resuelto que hasta yo me sorprendí – Creo que no es trabajo para mí.  Tendrá que buscar otra chica…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mi respuesta no pareció alterarlo en absoluto.  Por el contrario, se mantuvo sereno y una sonrisa se le dibujó en el rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Perfecto, señorita… Su decisión es totalmente respetable.  Ya mismo me comunico con Estela…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Accionó una tecla y llevando el tubo a su oreja, habló con su secretaria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Estela…, la señorita Moreitz se retira.  ¿Puedo pedirte que la acompañes a la salida?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">En ese momento la urgencia volvió a hacer presa de mí.  Aquello era el final de una oportunidad laboral y, a juzgar por la denodada búsqueda de los últimos meses, estaba claro que no iba a conseguir otra muy fácilmente. Quizás podía decirle que sí y seguir buscando por otro lado; no me dirían, de todas formas, que me presentara a trabajar al otro día; faltaban, de hecho, unos veinte días para terminar el mes en curso y lo más posible era que, en caso de dar ellos una respuesta afirmativa a mi solicitud, comenzara yo a desempeñarme en mis funciones recién para el mes entrante.  Veinte días: era algo de tiempo como para pensar qué hacer o bien, milagro mediante, conseguir algo en otro lado.  Pero, a la vez… si decidía quedarme allí, ¿qué me aguardaba al instante siguiente dentro de esa oficina con ese degenerado que lucía sus genitales al aire?  (ni siquiera había tenido el decoro de levantarse los pantalones ante la perspectiva de que su secretaria estuviera allí de un momento a otro).  Y entonces, ¿qué debía yo hacer?  ¿Quedarme?  ¿Irme?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Qué tengo que hacer en caso de quedarme?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La pregunta brotó de mis labios con la misma resolución con que lo había hecho antes mi negativa, pero con más prisa.  Di Leo me miró:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Aguarde un momento, Estela…”  &#8211; dijo y llevó su mano libre al tubo para taparlo -.  ¿Perdón, Soledad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Tragué saliva.  Me arrepentí de mi pregunta, pero ya había preguntado.  Cruzando mis manos a la espalda, me envaré lo más dignamente que pude o, al menos, haciendo gala de la poca dignidad que aún me quedaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Supongamos que decido quedarme, ¿qué tengo que hacer?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Mamarme la verga, claro” – respondió con la misma naturalidad que si hubiera dicho “hacer un balance”…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Un escozor me corrió de la cabeza a los pies.  Hay que decir que la forma, absolutamente natural, en que él manifestaba las cosas que pensaba exigirme, vulneraba mis defensas.  Por definición, una jamás está preparada para lo que sorprende.  Lo que él esperaba de mí era, por cierto, repugnante y me daba arcada de sólo imaginarlo… y aun así no era la peor de las opciones: cuando menos no habría penetración.  Bajé la vista hacia su miembro…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Está bien, señor Di Leo… &#8211; dije, con una resignación que terminaba por ser derrotismo -.  Me quedo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Alzó las cejas y sonrió nuevamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¡Bien! – celebró -.  Veo que además de muy bonita es inteligente – quitó la mano del tubo -.  No, está bien, Estela, la señorita Moreitz se queda; no hace falta que venga por ahora”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Detecté ironía en las últimas palabras que le dijo a su secretaria e incluso parecía haber tanto en su voz como en su mirada un atisbo de complicidad.  Colgó el tubo y colocó ambas manos sobre su nuca en actitud de relajación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Muy bien, Soledad… Vamos a lo nuestro – anunció -.  Veamos qué tan buena es para el empleo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Yo seguía de pie mirando hacia su miembro y sin poder aún creer lo que acababa de aceptar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Arrodíllese…” – me ordenó, siempre conservando ese sesgo de cortesía (fingida o no) en el tono de su voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Definitivamente ya no había escapatoria ni tiempo para seguir dudando.  Lo mejor era hacer que todo pasara lo más rápido posible.  No veía la hora de estar en el auto con Daniel.  Di Leo pareció leerme el pensamiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Dese prisa – me instó, sonriente y guiñando un ojo -.   No hagamos esperar mucho a su novio”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Planté una rodilla en la alfombra del piso, luego la otra.  Cerrando los ojos para aminorar el impacto del momento tomé su miembro entre mis dedos y me llevé el glande a la boca.  Para mi sorpresa él me tomó por los cabellos y empujó mi cabeza hacia atrás provocando que su verga saliera momentáneamente de mi boca; prácticamente me vi, de ese modo, obligada a abrir mis ojos y mirar a los suyos y sin embargo no hubo violencia en la acción: lo hizo muy suavemente y de modo casi paternal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Veo que nunca tuvo una pija en su boca, señorita Moreitz, ¿verdad?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Su afirmación en forma de pregunta me descolocó.  Lo que decía era cierto pero, ¿cómo lo sabía?  ¿Tan mal lo estaría haciendo?  Confundida, negué con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Nunca, nunca? – preguntó él, siempre sonriente -.  ¿Ni la de su novio siquiera?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Otra vez negué.  Estaba tan superada por los acontecimientos que las palabras ni siquiera lograban salir de mi boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Y él nunca se lo pidió?” – preguntó, con gesto de sorpresa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“S… sí, alguna vez lo hizo – balbuceé -, pero… n… no… no accedí”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Puedo preguntar por qué?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El interrogatorio era un desquicio.  Jamás podría haber imaginado tener que responder a semejantes preguntas en una entrevista de trabajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“M… me da asco…” – respondí con la mayor integridad que pude.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Echó la cabeza ligeramente hacia atrás e hizo como si lanzara una carcajada silenciosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Y la mía también le da asco?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Las preguntas no sólo eran cada vez más incisivas sino que además explotaban al máximo mis temores.  ¿Qué debía responder?  Si decía que sí, ¿me dejaría en paz o, por el contrario, disfrutaría con sádico placer el hecho de obligarme a hacer algo que me producía repulsión? ¿Le caería mal mi respuesta?   ¿Podía sin más decirle que su verga me daba asco a quien tal vez en pocos días más pudiera ser mi jefe?  Volviendo a anteponer mi necesidad laboral por sobre cualquier consideración ética, mentí al responder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No, señor Di Leo… L… la suya n… no”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Sin dejar de sostenerme por los cabellos acercó su rostro al mío y su sonrisa se amplió aún más.  Me besó en la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Bien, señorita Moreitz – dijo luego -.  Si nunca ha mamado una verga entonces debe estar hambrienta, jeje… Créame que va a comer como para saciar su hambre.  Pero le voy a explicar algunas cosas: para que la verga esté bien erecta, hay que hacer un poco de juego previo.  Seguramente su inexperiencia en este campo le juega en contra pero vamos a subsanarlo.  En primer lugar juegue un poco con su lengua entre mis testículos…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_125_3266.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Repulsión.  Nuevamente ganas de vomitar.  Y, sin embargo, una vez más cedí… Temblando de la cabeza a los pies me las arreglé para conseguir, a pesar de todo, sacar mi lengua por entre mis labios.  Él me soltó el cabello y volvió a adoptar la posición relajada de instantes antes, con ambas manos sobre la nuca; miró al techo y cerró los ojos.  Levanté un poco su pene semi erecto y, con un asco indecible, me dediqué a pasar mi lengua por sus genitales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Así, así… &#8211; me decía él -.  Siga así, Soledad…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Conteniendo mis náuseas como pude, continué dando lengüetadas en espera de alguna contraorden que, al menos de momento, no llegaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No se detenga, Soledad… &#8211; continúe -.  Hay tiempo.  Su novio, que la debe querer mucho, la va a esperar…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El comentario era, desde ya, terriblemente odioso.  Al hacer alusión a Daniel, no sólo me refregaba en mi mancillada dignidad lo que estaba haciendo sino que, además, y eso era lo peor, conseguía provocar en mí un cierto morbo que me producía inquietud y hasta rechazo por mí misma.  ¿También sabría eso aquel desgraciado?  ¿Sería la reacción más o menos semejante en todas las chicas?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Hay una zona entre los genitales y el orificio anal que es fuertemente erógena – dijo de pronto, retomando su tono pedagógico -.  Me gusta mucho que me pasen la lengua por ahí…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Claro: no era un orden directa pero al mismo tiempo no era una simple clase de educación sexual.  El comentario llevaba implícita la orden de lamerle precisamente en donde él decía.  Por si quedara alguna duda al respecto, echó la cintura hacia atrás y alzó ligeramente las caderas de tal modo de levantar un poco la zona antes mencionada.  Y todo estuvo más claro que nunca.  Para poder llegar hasta allí tuve que hundir mi nariz entre sus genitales a la vez que su pene, ya considerablemente erecto, se me clavaba en la frente humedeciéndola.  Cuando mi lengua se comenzó a deslizar más abajo de los genitales, noté aumentar la excitación del maldito cerdo y, por primera vez desde que aquella demencial situación se iniciara, emitió algunos jadeos.  Seguí lamiéndole allí durante un rato hasta que él mismo consideró que era suficiente:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Ya está a punto… &#8211; dictaminó -.  Cómame la verga, Soledad… Sáquese el hambre…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El juego previo había terminado.  Levanté un poco mi rostro deslizando una vez más mi lengua por sus genitales y así me quedé con su miembro frente a mi rostro.  Ya no hizo falta tomarlo entre mis dedos para llevármelo a la boca porque estaba tan erecto que se sostenía por sí solo&#8230; y había que decir que tenía un buen tamaño.  Superior, por cierto, al de Daniel… Volvieron a mí el deseo y la premura de terminar con todo aquello lo más rápido posible.  Así que, sin más vacilación, abrí la boca grande y me tragué su verga completa.  Una profunda arcada volvió a aquejarme pero hice un esfuerzo sobrehumano por no vomitar.  Yo no tenía ninguna experiencia en el campo del sexo oral pero no era difícil adivinar que el secreto estaba en hacerlo acabar lo más rápidamente posible: cuanto antes ello ocurriese, antes terminaría la pesadilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Recorra la cabeza de mi verga con su lengua – me ordenó como si notara que me faltaba guía -; haga círculos alrededor de ella…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">No tuve más remedio que obedecerle.  En efecto, describí en torno a su glande los círculos con la lengua que me reclamaba y fue notable cómo su excitación siguió aumentando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Muy… bien – me felicitó ya con la voz entrecortada -.  Ahora mámela bien mamada…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Aun con mi poca experiencia en el tema interpreté que a lo que se refería era a que engullera completo el tronco y así lo hice; él, a su vez, empujó con el miembro hacia el interior de mi boca y una nueva arcada se apoderó de mí al sentirlo tocándome la garganta.  Yo no daba más.  Cerré los ojos y busqué concentrarme en el principal objetivo que instantes antes me había propuesto: hacerlo acabar lo más pronto posible.  Me dediqué, por lo tanto, a succionar, rodeando con mis labios el pene cuan grueso era y llevando adelante y atrás mi cabeza una y otra vez, acelerando el ritmo en la medida en que notaba que la excitación de él iba en aumento.  Él también comenzó a moverse acompasadamente y literalmente me estaba penetrando por la boca: eso de que el sexo oral era el mal menor por no incluir penetración terminaba por ser sólo una verdad a medias, pero tampoco me importó en ese momento o busqué que no me importara.  Me concentré ciento por ciento en el objetivo: terminar con aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Dos problemas nuevos se me presentaron, sin embargo, en la medida en que yo fui incrementando el ritmo de la mamada.  Por un lado, los jadeos de él se fueron haciendo cada vez más potentes hasta casi convertirse en gritos; supuse que los mismos debían estarse oyendo desde fuera de la oficina y no pude menos que sentir una gran vergüenza aunque, por otro lado, pensé, aquella clase de sonidos debían ser de seguro moneda corriente allí en la fábrica.  El otro problema tuvo que ver con el hecho de que se notaba en el ritmo de sus jadeos que estaba llegando al orgasmo y, por cierto, no me había dedicado a pensar qué ocurriría cuando llegase el momento; supuse y di por sentado que debería escupir… No había otra opción: el estómago se me contraía de asco ante la sola idea de tragarle el semen; ya bastante tenía con el asqueroso líquido preseminal que invadía mi boca con su sabor amargo.  Pero él no me dejó elegir… En el exacto momento en que supo que su orgasmo estaba llegando me apoyó pesadamente una mano sobre la nuca y no sólo no me permitió soltar el pene para no tragar el semen sino que además me empujó aun más contra él, de tal modo que engullí completa su verga hasta la base del tronco y pude sentir el tibio líquido invadiendo desagradablemente mi garganta… Otra vez arcadas: quería vomitar y a la vez sabía que si lo hacía prácticamente me asfixiaría considerando lo presionada que él me tenía contra su bajo vientre.  El semen, mientras tanto, seguía bajando, ultrajándome a cada centímetro que recorría; parecía como si el líquido estuviese lleno de vida propia y disfrutase de conquistar victoriosamente mi faringe y seguir su camino triunfal hacia el estómago.  Tuve que tragarlo por completo: no quedó otra opción…<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_130_96ad.jpg" width="425" height="638" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Muy bien… &#8211; me felicitó Di Leo al cabo de un rato y una vez que hubo recuperado la respiración -.  Lo ha hecho muy bien para ser una primeriza; ¡bastante mejor que otras que no lo son, le diría!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El comentario, irónicamente elogioso, era terriblemente humillante.  Y sin embargo, lo mejor de todo (o lo peor según como se lo viese) era que prácticamente significaba un visto bueno para mi entrevista laboral.  Aflojó la presión sobre mi nuca y recién entonces pude soltar su chorreante miembro.  Aspiré aire con todas mis fuerzas ya que casi no había podido respirar mientras él me tenía presionada contra sí. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Comienza el primer día hábil del mes que viene… &#8211; me dijo, casi como confirmando mis pensamientos -.  Felicitaciones, el puesto es suyo”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Fue raro sentir alegría.  Tan raro que sentí culpa y hasta me odié por ello.  Estaba arrodillada en el piso con la boca y el estómago llenos de semen de un jefe asqueroso.  ¿Cómo podía sentir alegría por haber conseguido empleo de un modo tan degradante?  Sentimientos encontrados…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Déjeme su carpeta – me dijo -, así Estela se encarga de tramitar su inscripción y aportes previsionales”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“G… gracias” – musité mientras me ponía lentamente de pie.  ¡Por Dios!  ¡Estaba agradeciendo!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“No dé las gracias – dijo negando con la cabeza y tomando el conmutador -.  Usted se merece el puesto… Ya mismo me comunico con Estela para que la acompañe”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Instantes después, acompañada por la secretaria, me encontré desandando el camino que, llena de temores y expectativas, había recorrido unos cuarenta minutos antes.  Pude adivinar más que ver los ojos de las empleadas administrativas clavados sobre mí.  Cabía suponer que fácilmente imaginaban lo que acababa de ocurrir en la oficina.  Digo que adivinaba sus miradas porque no me atrevía a levantar los ojos hacia ellas.  Y por otra parte… ¿cuál sería mi aspecto?  Me sentía sucia, desaliñada…y con el amargo gusto del semen aún en mi boca.  De pronto pensé en Daniel, esperando en el auto.  No podía permitir que me viese así o que percibiera aquel asqueroso gusto en cuanto me diera un beso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Puedo… pasar por el toilette?” – pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Estela asintió sonriendo.  Notaba también en ella ese brillo cómplice de quien sabía perfectamente qué era lo que dentro de la oficina de su jefe había ocurrido.  Después de todo, ¿cuántas chicas le llevaría por semana?  ¿O por día?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando tuve la oportunidad de verme al espejo me vi no sólo como un mamarracho sino además indigna, asquerosamente indigna… Me arreglé un poco y enjuagué varias veces mi boca a los efectos de que no quedara vestigio alguno del semen de aquel cerdo.  Pero más allá de cuánto pudiera mejorar mi aspecto o mi olor, la imagen que tenía en el espejo se me antojaba la de una mujer diferente, la de alguien que acababa de echar sus principios por el sumidero… Y me odiaba, no puedo decir cuánto me odiaba.  En ese momento entró Floriana, casi corriendo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Y? – parecía fuera de sí por la ansiedad -.  ¿Qué pasó?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La miré de un modo algo esquivo; mi amiga era otra de las personas que yo no quería que me vieran en el estado en que me hallaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“T… tengo el puesto…” – musité.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La boca y los ojos de Floriana se abrieron a más no poder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¡Jodeme! – aulló dando saltitos en el lugar -.  ¿Así de fácil?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“S… sí, ya está; comienzo el mes que viene…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Pero… ¡Sole! – me tomó por los hombros zamarreándome sin poder contener su alegría -.  ¿Y lo decís así nomás?  Jaja, ¡sé más demostrativa por favor!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Súbitamente me invadió la culpa porque Floriana era quien me había hecho el contacto para conseguir la entrevista y, finalmente, el trabajo.  Ensayé una sonrisa lo mejor que pude:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“S… sí, Flor… &#8211; dije -.  Y te lo debo a vos: muchas gracias…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando llegué hasta el auto simplemente me ubiqué en el asiento del acompañante y prácticamente no miré a Daniel más que por el rabillo del ojo; por lo poco que llegué a distinguir lo noté ansioso.  Y era obvio… Puso en marcha el motor para mi alivio; quería alejarme de allí cuanto antes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Y…?” – preguntó, claramente nervioso.  Lo miré; los ojos parecían salirse de las órbitas por la ansiedad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Me tomaron” – respondí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">No me di cuenta en ese momento de la frialdad con que di mi respuesta.  No cuadraba en absoluto con alguien que, después de varios meses, acababa de conseguir empleo.  Daniel fue puro júbilo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Te tomaron?  ¿Qué significa eso?  ¿Tenés trabajo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Así es” – dije, buscando mostrar una sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¿Y así lo decís? – aullaba él de alegría -.  ¡Jaja!  ¡Tenés trabajo, pelotuda!  ¡Tenés trabajo!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La situación era prácticamente idéntica a la que se produjera minutos antes en el toilette de la empresa.  Al igual que había ocurrido con Floriana, Daniel era una explosión de algarabía mientras que yo parecía por completo carente de emoción alguna… Por Dios, tenía que disimular o levantaría sospechas.  Y sin embargo me costaba horrores. Simplemente sonreí nuevamente y no dije nada; Daniel, por su parte, no paraba de aullar:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“¡Estuviste cuarenta minutos en esa fábrica y saliste con trabajo!  ¡Increíble!  Nena… ¿qué hiciste ahí adentro?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Un helor me recorrió la columna vertebral y di un respingo.  Involuntariamente borré la sonrisa de mi rostro… ¿Era posible que…?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">“Jaja… ¡Estoy jodiendo, pelotuda!  &#8211; carcajeó palpándome la rodilla -.  ¡Si te conoceré como para saber qué sos capaz de hacer y qué no!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Yo seguía turbada.  Intenté volver a dibujar mi sonrisa pero no sé si lo conseguí.  Daniel, por suerte, ya para entonces tenía su vista puesta en el camino…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 20px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">                                                                                                                                                       CONTINUARÁ</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Para contactar con la autora:</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b style="text-align: justify;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/01/job11-200x300.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/26/91402607/91402607_114_9bf1.jpg" width="526" height="789" /></a></b></span></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-fabrica-1-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Máquinas del Placer (14): Final&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-del-placer-14-final-por-martina-lemmi-2</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-del-placer-14-final-por-martina-lemmi-2#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jan 2023 13:39:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-del-placer-14-final-por-martina-lemmi-2/</guid>

					<description><![CDATA[Jack quedó petrificado mirando a su “esposa”; ella, en concomitancia con el carácter que él acababa de descubrirle, se mantenía imperturbable y, ahora, sin expresar emoción alguna: distaba años luz de la Laureen de un rato antes.  El cinto, por su parte, pendía laxo desde su mano hacia el piso.  Jack no cabía en sí de la furia; estaba rojo y temblaba: su corazón latía cada vez con más fuerza, pero no le importaba demasiado… Girando la cabeza, miró con odio hacia la ventana o, más bien, hacia la casa vecina, aun cuando desde el cuarto matrimonial no tuviera vista [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack quedó petrificado mirando a su “esposa”; ella, en concomitancia con el carácter que él acababa de descubrirle, se mantenía imperturbable y, ahora, sin expresar emoción alguna: distaba años luz de la Laureen de un rato antes.  El cinto, por su parte, pendía laxo desde su mano hacia el piso.  Jack no cabía en sí de la furia; estaba rojo y temblaba: su corazón latía cada vez con más fuerza, pero no le importaba demasiado… Girando la cabeza, miró con odio hacia la ventana o, más bien, hacia la casa vecina, aun cuando desde el cuarto matrimonial no tuviera vista de la habitación de Jack.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Echó a correr escaleras arriba, hacia la buhardilla.  La supuesta Laureen amagó a seguirle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Quédate aquí! – rugió él, interrumpiendo su carrera por un segundo y dedicándole la mayor mirada de odio de que era capaz -.  ¡No te me acerques!  ¡No me sigas!  ¡No quiero verte!”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella quedó allí, inmóvil y con un cierto aire de decepción en el semblante, el cual, seguramente, sería parte del arsenal de emulación de emociones con que los fabricantes le habían programado.  Jack retomó su camino y, al llegar la buhardilla, tomó sus binoculares, espió por la ventana y, en efecto, distinguió a Luke en su cuarto, de pie y en actitud relajada mientras ella (¿otro Ferobot o la mismísima Laureen?) le mamaba la verga con absoluta entrega y fruición: ¿era ésa la verdadera Laureen?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/384/50389296/50389296_012_ea8f.jpg" width="422" height="633" />Enceguecido de rabia y de odio, arrojó los binoculares en cualquier lado y bajó las escaleras a la carrera y casi tropezándose para luego salir hacia el parque y cruzarlo en dirección hacia la calle.  Una vez allí se dirigió hacia el portón de Luke, el cual, como era de esperar a esas horas, estaba cerrado.  Nervioso, tembloroso y preso de una locura que ya no controlaba, pegó, prácticamente, su dedo al llamador y no dejó de hacerlo hasta que el sonriente rostro de Luke se dibujó tras el portón al abrirse el mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Jack! – le dijo su vecino con expresión de sorpresa -.  Es raro verte de visita a estas horas… ¿Qué ocurre?  ¿Hay algún problema?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack, simplemente, le dedicó una mirada que era hielo puro para, seguidamente, pasar por sobre él, apartándole de un empellón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Jack…! – no paraba de repetir Luke, sorprendido, mientras veía a su vecino, bañada su figura por la luz de la luna, echar a la carrera a través del parque en dirección hacia la casa -.  ¿Q…. qué demonios ocurre?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack entró intempestivamente, chocándose con todo lo que había a su alrededor.  Subió de dos en dos los peldaños hacia la habitación y, hallando la puerta abierta, ingresó en la misma.  Se frenó en seco.  De rodillas en el piso, tal como él la viera desde su buhardilla, se hallaba Laureen, o bien una  réplica de ella, o lo que fuera, cerrados sus ojos y abierta su boca cuán grande era, como a la espera de algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Volviste? – dijo alegremente y sin abrir los ojos -.  Como verás, no me he movido y te estoy agurdando en la forma en que dijiste que lo hiciera, jiji…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack avanzó; cada paso hacía un furioso eco en el cuarto.  Cuando estuvo frente a ella y viendo que su esposa seguía aún con los ojos cerrados y su boca abierta, la tomó por los cabellos y prácticamente la izó; en ese momento ella abrió los ojos y su rostro se contrajo en una mueca de dolor que fue acompañada por un lastimero quejido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Jack…! – exclamó ella, una vez que él la hubo soltado y sin poder ocultar su más que evidente sorpresa -.  ¿Q… qué haces aquí?  ¿No… estás con tu esposa?  ¿Con… Laureen?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él seguía mirándola con ojos penetrantes e inyectados en ira.  Aún no podía determinar si estaba ante su propia esposa o ante otro robot que, al igual que el que acababa de dejar en su propia casa, fuera perfecta imitación de ella.  En caso de ser la verdadera Laureen, estaba haciendo lo esperable: mantener la farsa de que era un robot; sin embargo, tartamudeaba, balbuceaba y se la notaba insegura…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eres una puta de mierda… &#8211; le espetó él con hiriente frialdad -.  Sólo eres un pedazo de mierda mal cagado por tu madre que fue otra puta de mierda, lo mismo que tu padre fue un…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pudo terminar la frase.  Laureen, a quien el rostro, transfigurándose por completo su rostro ante tales palabras, le estrelló una  bofetada en la cara… Jack acusó recibo del golpe y ladeó la cabeza, pero en sus labios se esbozó una sonrisa que, más que satisfacción, expresaba una amarga desilusión…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eres Laureen… &#8211; dictaminó -.  Un robot nunca me hubiera golpeado…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella pareció desmoronarse; se puso de todos colores y en sus ojos comenzaron a aparecer algunas lágrimas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, déjala en paz…” –  oyó Jack una voz a sus espaldas, a la cual no fue difícil reconocer como de Luke Nolan.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Jack casi ni parecía escuchar.   Sus ojos eran dardos envenenados dirigidos contra su esposa quien, lentamente, fue tomando asiento en la cama; temblaba de la cabeza a los pies.  Decididamente, no era un robot.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué querías que hiciera…?” &#8211;  preguntó de repente, sollozando y bajando la cabeza hacia sus rodillas -.  Me olvidaste por completo, Jack: vivías… para cualquier cosa menos para mí”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cuánto hace?” – preguntó él, secamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella lo miró, llorosos sus ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… te entiendo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cuánto hace que hicieron el cambio?” – especificó Jack, cuyas palabras sonaban cada vez más mordidas al mismo tiempo que su voz empezaba a sonar quebrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Fue hace varios días – respondió Luke a sus espaldas, como si se sintiera en la obligación de responder por Laureen o bien protegerla -.  Justo después de aquello que ocurrió en el edificio Vanderbilt…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Súbitamente, Jack fue haciendo un recuento de los acontecimientos en su cabeza.  Así fueron desfilando: el día aquél en que “Laureen” le descubriera espiando a su vecino junto al “robot”, los repentinos cambios en la conducta de ella, la inquietud que había parecido sentir en el circo al ver el látigo y las dudas que hacía apenas un rato había manifestado acerca del dolor como posible fuente de placer; todo encajaba.  Jack se sintió un imbécil: llevaba varios días conviviendo con un robot y no se había dado cuenta de nada…   Perplejo, mantuvo durante un rato la vista fija sobre su esposa: era como si aguardara una explicación por parte de ella, quien, habiendo vuelto a bajar la cabeza parecía avergonzada y compungida, pero no arrepentida…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, tu mundo eran…  dos androides… &#8211; dijo, al cabo de un rato, con la voz quebrada y entrecortada &#8211;  ¿Ya lo olvidaste?  Yo… no podía seguir así…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Podrías haberte marchado de casa… &#8211; replicó él -, pero,… ¿tenía que ser con este pedazo de mierda?” – se volvió durante un instante hacia Luke, quien sólo atinó a sonreír.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Créeme que te entiendo, Jack…”- dijo Laureen con evidente pesar en su voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No quiero que me entiendas; quiero entender algo yo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es que… nunca entendiste nada, Jack… ¿Por qué habrías de hacerlo ahora?  Míralo de este modo: tú, con la excusa de ayudar a combatir la rutina y revitalizar nuestro matrimonio, te echaste en brazos de dos androides hechos a tu medida y conveniencia que eran réplicas de dos celebridades que te calentaban la verga… &#8211; hizo un alto y tragó saliva; parecía desconocerse a sí misma al hablar de ese modo -.  Luke hizo exactamente lo opuesto: encargó un androide que era… imitación mía…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es que no era posible pensar en un robot más perfecto, Laureen” – apuntó Luke, con un tono que a Jack irritó sobremanera por sonarle de impostada ternura; aun así, no le respondió sino que siguió con los ojos clavados en su esposa.  El rostro de Jack lucía cada vez más desencajado, en la medida en que, a su pesar, algunas cosas iban cerrando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te conmovió con eso, ¿verdad?” – preguntó, siempre mirando a Laureen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué mujer podría no hacerlo? – repuso ella, alzando un poco más la voz y encogiéndose de hombros -.  Tu fantasía, Jack, eran esa presentadora y esa modelo… La fantasía de Luke… era yo…”<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/384/50389296/50389296_022_8189.jpg" width="426" height="639" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y ya no eres fantasía – apostilló Luke, siempre a espaldas de Jack -.  Creéme que eres mi más hermosa realidad…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack no cabía en sí; todo le daba vueltas.  El mundo se le había venido abajo por completo.  Bajó la cabeza, tragó rabia, crispó los puños… Girándose sobre sí mismo se encaró con Luke.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El… Ferobot que compraste está ahora en mi casa…” – masculló.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así es, Jack – concedió Luke -.  Piensa que podría ser peor: ¿conoces acaso algún marido abandonado al que le quede, al menos, una réplica de su esposa?  Tómatelo con calma, Jack, puedes considerarte afortunado…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo esa sonrisita odiosa&#8230;  Jack no daba más…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A lo que iba… &#8211; dijo -, es que no hay robot alguno aquí para defenderte…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luke lo miró sin entender; sin aviso alguno, el puño de Jack se estrelló pesadamente contra su nariz, provocándole que cayera y quedase sentado en el piso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No, Jack!” – aulló Laureen, quien, para terminar de coronar la desazón de su marido, se lanzó presta de cuclillas junto a Luke para asistirlo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Definitivamente, Jack interpretó que ya no tenía nada más que hacer allí.  Dio media vuelta y se marchó…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al volver a entrar en su casa veía todo absolutamente nublado.  Las sienes le dolían al punto de que parecían estar a punto de estallar en cualquier momento, lo mismo que sentía hincharse una vena de su cuello, como si le latiese de modo exagerado.  Al atravesar a grandes zancadas la sala de estar, se topó, sobre un mueble, con un retrato de Laureen al cual arrojó a lo lejos de un violento golpe.  Sin saber bien por qué, se dirigió camino a su habitación.  Se ensañó con la cama matrimonial, convertida, de algún modo, en ícono de la pareja en crisis.  Sin poder contener su rabia, arrancó las sábanas con fuerza para luego tomar a puntapiés el somier.  En ese momento vio a Laureen entrar presurosamente al cuarto; duda: por un momento se quedó pensando si sería la verdadera, en cuyo caso ella debía haberle seguido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Jack?  ¿Qué te pasa?  ¡Estás muy alterado!  ¿Puedo ayudarte a que te calmes?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No, no era la verdadera.  Apoyándole una mano sobre el pecho, la frenó en seco y la empujó hacia atrás en el exacto momento en que ella se abalanzaba sobre él para abrazarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Te dije que no me siguieras!” – le espetó, con brusquedad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo sé, pero… ¡estás verdaderamente mal, Jack! ¡Necesitas ayuda!  Permíteme por favor hacerlo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Claro: allí estaba la cuestión.  Maldito cerebro positrónico.  Malditas leyes de Asimov… El androide lo estaba viendo mal de salud y, seguramente, los neurotransmisores de Jack le estaban enviando información acerca de su estado y de la posible inminencia de un colapso peor.  El robot no podía dejar que por su inacción un ser humano sufriese daño, así que, por más que hubiese una contraorden de parte de Jack, ella iba a ayudarle de todas formas pues la Primera Ley tenía prioridad por sobre la Segunda…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack era pura impotencia.  Ya había golpeado a su vecino Luke y no sabía cómo se había contenido de no hacerlo con Laureen.  Pero ese robot que, ahora, insistía tanto en ofrecerle ayuda que él no pedía ni quería, era tan endemoniadamente parecido a ella que era inevitable que se convirtiera en un blanco para el odio y los impulsos de ira de Jack.  Así, cuando el Ferobot volvió a írsele encima para intentar abrazarlo, él le estrelló un puñetazo en pleno rostro…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La Tercera Ley operó de inmediato: el robot tenía que protegerse a sí mismo, razón por la cual se echó hacia atrás y se llevó una mano al rostro para resguardarse; no obstante ello, no hizo nada para frenar los furiosos embates de Jack.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Quédate quieta, maldita sea!” – masculló éste; la orden tuvo efecto rápidamente: en el cerebro positrónico del robot, la Segunda Ley, que lo llevaba a obedecer una orden humana, tenía prioridad por sobre la Tercera, que le hacía proteger su propia integridad.   Jack, en el estado en que se hallaba, no podía, desde luego, hacer ese razonamiento pero apenas el androide, respondiendo a la orden, quedó inmóvil, él volvió a golpear contra su rostro una y otra vez, y otra… y otra… Y cada vez que golpeaba, mordía rabia, jadeaba, escupía… y al mirar el rostro que tenía enfrente sólo veía a Laureen; no a un androide, no a una máquina, sólo a Laureen…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto, en una de las tantas veces que llevó el hombro hacia atrás para lanzar su puño, sintió que le flaqueaban las fuerzas.  Un hormigueo le subió por el costado izquierdo y acudieron súbitamente a su mente los recuerdos de aquella vez que había colapsado estando conectado al VirtualRoom.   Todo se le hizo más nublado aun que antes; miró a “Laureen”: se la veía preocupada al parecer… y le hablaba; o, por lo menos, los labios se le movían, pero Jack no escuchaba una sola palabra… La habitación bailaba a su alrededor; ya no se sabía qué era techo, qué era piso o qué pared… y el rostro de Laureen siempre estaba allí… Jack sintió que las piernas ya no le sostenían y, poco a poco, fue sintiendo que caía y se desvanecía; tal sensación se mantuvo hasta que su cabeza impactó contra el piso, lo cual, paradójicamente, tuvo el efecto de volverlo a la realidad por algún instante…  Es que no había golpeado tan pesadamente el piso porque el robot había llegado a manotearle un brazo y amortiguar un poco la caída.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Jack!  ¡Jack!” – insistía la copia de Laureen mientras le tomaba el rostro con ambas manos.  Al parecer, algo malo veía en él o algún diagnóstico hacían sus sensores ya que, de inmediato, y en una escena que parecía absurdamente invertida, cargó en volandas a Jack y echó a correr hacia la noche… Él sintió, nuevamente, que la cabeza le daba vueltas… y se volvió a desvanecer…<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/384/50389296/50389296_038_80a4.jpg" width="429" height="644" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando volvió en sí, Jack estaba conectado a montones de cables, tubos y mangueras.   Una voz buscó calmarlo en cuanto intentó moverse…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tranquilo… &#8211; le dijo -.  No se mueva ni se altere; más bien, alégrese.  Usted se encuentra entre las pocas personas afortunadas que han logrado sobrevivir a dos infartos…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando pudo precisar el rostro de quien le hablaba, reconoció en él al mismo médico que le había atendido en su infarto anterior.  La cabeza le dolía y mantener los ojos abiertos también, razón por la cual los cerró…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y… usted es alguna clase de especialista en traer de regreso a gente muerta…?” – preguntó, aturdido pero aun así mordaz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ja,ja… &#8211; rió el médico -.  En primer lugar, no es conveniente que hable demasiado; evite los esfuerzos… En segundo lugar, yo no le salvé la vida sino su esposa…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entreabriendo los ojos, Jack espió por el rabillo y, en efecto, comprobó que Laureen se hallaba sentada junto a la camilla, mirándole sonriente y tan hermosa como siempre… Un momento, se dijo.  ¿Qué Laureen?  ¿La real o la réplica?  ¿Quién diablos se hallaba sentada allí?  ¿Había realmente sucedido todo?  ¿O se había tratado de una gigantesca alucinación o bien una pesadilla inducida por el sueño post infarto?  Por lo pronto, sintió nuevamente que todo volvía a hacerse difuso a su alrededor… y se durmió…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supo cuánto tiempo pasó hasta que volvió a despertar.  Lo sorprendente del caso fue que, al volver en sí, no se encontró con Laureen sentada junto a la camilla sino que, más bien, se encontró con dos Laureen… Confundido y abombado, miró alternadamente a una y a otra…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En horario de visitas sólo se permite una persona… &#8211; intervino alguien a quien, por la voz, reconoció como el médico de siempre -, pero verdaderamente nos hemos encontrado con un problema en este caso, je…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack no paraba de mirar a una y a otra.  En verdad, no había forma de determinar cuál era la verdadera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack…, tienes que tener más cuidado de ti mismo – le dijo la que se hallaba a su derecha -; no vas a tener tanta suerte la próxima vez…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tono era angustiado y suplicante.  No cabían dudas: ésa era la verdadera Laureen&#8230;  Jack, durante un rato, no contestó: siguió moviendo la cabeza a un lado y a otro, admirado de la similitud entre ambas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Una de ustedes dos… me salvó la vida… &#8211; dijo, hablando con esfuerzo -.  La otra me la arruinó…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, esto no tiene sentido… &#8211; intervino la que se hallaba a su izquierda, en principio el Ferobot -.  Laureen tiene razón: lo hecho, hecho está… Tienes una vida, Jack, y me tienes a mí.  ¿Cuántos hombres podrían darse el lujo de quedarse con un sustituto idéntico cuando pierden a su esposa?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack hizo lo imposible por contener su ira: el razonamiento del robot era exactamente el mismo que antes había hecho Luke en tono de burla; no era éste el caso, pues el Ferobot hablaba a partir de la lógica, pero, justamente, ello hacía el asunto aun más doloroso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me retiro un momento… &#8211; dijo el médico -.  Veo que tienen temas privados que resolver aunque, repito: en este momento hay que evitar las emociones fuertes o los estados alterados.  Sólo puedo decirle una cosa, Jack: las dos son increíblemente hermosas; si logra determinar cuál es verdaderamente su esposa y la otra le sobra, por favor hágamelo saber porque estoy interesado, ja… Estaré en la habitación contigua; por cualquier cosa, llamen a la enfermera…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No fue tu culpa – repetía una y otra vez Miss Karlsten -.  No pueden caerte con un garrote en la cabeza por lo ocurrido; ya hice, de hecho, mi declaración en tu descargo aceptando mi propia parte de culpa por lo ocurrido…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y te lo agradezco enormemente – decía Sakugawa, mirando desde los ventanales de sus oficinas hacia los edificios de Capital City -, pero tu mea culpa no va a liberarme de la condena…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía resonaban en su cabeza las palabras del fiscal denostándolo en su alegato: “Cuando una empresa lanza un producto al mercado debe garantizarle a la sociedad que el mismo no implique peligro para los usuarios o para otras personas; intentemos pensar por un momento en qué podría llegar a ocurrir, por ejemplo, en el caso de que un maniático lograse alterar a los robots de tal modo de utilizarlo: ni siquiera serían sicarios o asesinos a sueldo; serían asesinos gratuitos, sin sueldo alguno”…  Sakugawa sabía, desde luego, que tal cosa era imposible, pero la sola duda al respecto era suficiente para hacer culpable a la World Robots por lo ocurrido: es decir, era uno de esos casos puntuales en los cuales la duda no beneficia al acusado sino que lo hunde.  El testimonio de Carla en el juicio, por lo tanto, podía ser tomado como atenuante pero de ningún modo libraría a la World Robots de responsabilidad ante la justicia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella estaba llorosa; lamentaba profundamente lo ocurrido y, al igual que cada uno de los involucrados, sentía una parte de culpa al respecto.  Le daba pena ver a Sakugawa de aquel modo; el líder empresarial jamás había sido de estilo presuntuoso o pedante, pero siempre había lucido seguro y sonriente: ahora, por el contrario, se le veía abatido, sin energías ni respuestas aun cuando nunca perdiera su habitual amabilidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… sé bien a qué tipo de condena te refieres… No vas a ir a prisión, eso está claro… Y si se trata de sanciones económicas contra la empresa, en fin…; no creo que sea nada que no puedas cubrir” – intentó consolarle ella buscando sonar lo más optimista posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo sé… y, a decir verdad, tampoco es que me preocupen en demasía las sanciones económicas que, con toda seguridad, van a imponernos.  Serán, sin duda, altas, sí, pero somos una de las empresas que más dividendos genera en el planeta: tal como dices, nada que no podamos pagar.  Lo que no tiene precio es la pérdida de la confianza del público… y la condena social: ya nuestras acciones han caído estrepitosamente.  No son las multas en sí lo que nos hunde, sino las consecuencias de mercado…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El mercado cambia mucho, bien lo sabes, y a veces en muy poco tiempo.  Eres… una persona talentosa y estás al frente de una compañía prestigiosa y llena de gente capaz. ¿Crees que un problema como éste va a hundirte?  Ya lo verás: te va a llevar poco tiempo revertir las tendencias del mercado…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sakugawa escuchaba a su interlocutora, pero no la miraba; su semblante estaba terriblemente triste y su mirada perdida más allá de los ventanales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo que no se puede revertir es el deshonor…” – señaló con pesar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Uf, no vengas con perorata oriental, por favor…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se giró y la miró.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Supongo que algo debo tener de mis ancestros…” – señaló y sonrió tristemente.  Se veía calmo, pero se trataba de la calma que es consecuencia de la resignación y el derrotismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Carla quedó en silencio, sin saber ya qué decir.  Al cabo de un momento se levantó de su asiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sólo… puedo decirte que lo siento…” – dijo.  Se notaba que quería hallar más palabras, pero no las tenía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo sé, Carla, no te preocupes… No es tu culpa.   Gracias por estar y por intentar ayudar… Llamaré a Geena para que te acompañe”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La secretaria, respondiendo presta al llamado de Sakugawa se presentó en la oficina y procedió luego a acompañar a Miss Karlsten al ascensor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Cuídalo – le dijo Carla con preocupación -… No lo veo bien.  Temo por lo que pueda hacer…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Geena asintió con tristeza; aun así, sonrió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo tampoco lo veo bien… Pero me ha asegurado que no va a hacer ninguna locura, que no va a seguir el mandato ancestral…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Carla asintió.  La puerta del ascensor se cerró y Geena dejó de verla.  La secretaria echó a andar de vuelta hacia las oficinas de Sakugawa puesto que éste le había requerido que se dirigiese allí una vez que hubiera acompañado a Miss Karlsten al ascensor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando abrió la puerta, una potente ráfaga de viento le sacudió el rostro y le hizo flamear la falda.  Echando una mirada en derredor, comprobó que había papeles desparramados por todas partes; el ventanal, desde ya, estaba abierto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿S… señor Sakugawa?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hubo respuesta.  Geena se empezó a intranquilizar.  Escudriñó por todas partes en busca del líder empresarial pero no había señales de él.  Sobre el escritorio la pantalla del ordenador se hallaba congelada con una imagen en la cual podía leerse una frase…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Finalmente, decidí seguir el mandato de mis ancestros… Gracias por todo, Geena…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El doliente grito de la joven retumbó por todo el piso…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hecho de que Jack hubiese sufrido dos infartos en tan poco tiempo hizo que los médicos tomaran muchos más recaudos al momento de darle, después de varios días, el alta.  Le instalaron tantos cables, circuitos, tubos y catéteres rodeándole la caja torácica que terminaba por parecer un robot.  De hecho, viendo a la réplica de Laureen que, por cierto, había permanecido todo el tiempo a su lado, tenía que admitir que ella se veía infinitamente más humana que él.  Hombre y máquina pueden estar, a veces, separados por una línea muy difusa.  Los médicos le instruyeron acerca de ciertos ajustes que debía hacer en sus propios controles para los casos en que estuviese por hacer actividad física… o sexual.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La vuelta a casa fue terrible.  Era volver a tomar contacto con todo: con lo ocurrido, con la cama que habían compartido con su esposa y con el hecho, de que ésta, ahora, vivía en la casa contigua y con su más odiado vecino. La presencia, en su propio hogar, de un androide que era réplica de ella se convertía en una pesadilla extra: ¿cómo dejar atrás a Laureen si la estaba viendo permanentemente?  Hasta pensó en ponerla en off y guardarla en el galpón con los otros Ferobots.  Pero había un par de problemas: en primer lugar, y por razones obvias, ni siquiera tenía el control remoto, el cual debía seguir, por supuesto, en poder de Luke.  No había por lo tanto, posibilidad de dejarla en inactividad absoluta ni tampoco de aguardar a que sus baterías se agotasen: las mismas se realimentaban permanentemente con la luz solar a través de células fotosensibles que el androide tenía detrás de los irises de los ojos y tenían, por otra parte, una autonomía de más de un año en caso de que, optara, por ejemplo, por dejar al androide en un cuarto en la más absoluta oscuridad y lejos de cualquier luz solar; el sentido de ello tenía que ver, según alguna vez había oído, con que la World Robots, al momento de lanzar los Erobots, había contemplado la posibilidad de que les fueran útiles a astronautas en largos viajes por el espacio o bien a moradores de colonias submarinas.   Pero más allá de eso, había otro motivo más extraño y misterioso que llevaba a Jack a no poder desactivar a la falsa Laureen: el androide le había salvado la vida e incluso le había acompañado durante su permanencia en el hospital, primero en terapia intensiva y luego en sala común, en tanto que la verdadera Laureen sólo lo había visitado una vez al comienzo de su internación.  Sonaba casi demencial sentirse agradecido hacia un robot, pero, mandato positrónico o no, ella le había acompañado y el sólo hecho de pensar en ponerla en off le producía una intensa culpa.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/384/50389296/50389296_041_64ee.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aun así, prescindió del Ferobot para servicios sexuales por dos razones: en primer lugar, prefería cuidarse, al menos por un tiempo, de las emociones fuertes aun cuando los médicos le habían dicho que podía llevar una vida sexual normal siempre y cuando tomara los recaudos que le habían señalado en relación con los dispositivos que habían conectado a su sistema cardíaco; en segundo lugar, hacer el amor con ese androide era como hacerlo con Laureen, no tanto por la intensidad erótica (en ese aspecto la réplica superaba ampliamente al original), sino por el hecho de que, físicamente, no había diferencia alguna.  Optaría, entonces, por mantener una cierta abstinencia sexual por un tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por las noches llegaban a sus oídos los aullidos de placer de su esposa, la verdadera, siendo montada por su vecino; intentaba, por todo y por todo, taparse los oídos con la almohada pero siempre la escuchaba.  Los impulsos y sentimientos se le entrechocaban, pudiendo ir desde comprar un arma a correr hacia la buhardilla a espiarlos: la primera idea, por fortuna, la alejaba rápidamente de su cabeza a poco de habérsele ocurrido; en cuanto a la segunda, no pudo resistirse a la tentación, un par de veces, de ir a espiarlos.  No podía creer, al otear con los binoculares, ver a Laureen gozar de esa forma; Luke había operado en ella una transformación increíble: la veía gozar como a una perra de espaldas contra la cama y enroscando sus piernas en torno a las caderas de él mientras era penetrada, o bien, mamándole la verga a más no poder; Jack aguzó aun más la vista y sacó medio cuerpo por fuera de la ventana para comprobar con sus binoculares si él le acababa dentro de la boca o, como quería suponer, ella escupiría.  La realidad fue un mazazo tan potente que se arrepintió enormemente de haber subido a espiarlos: Luke jadeó y gritó de modo desencajado entregado al éxtasis de la eyaculación… y ella en ningún momento dejó de tener su verga en la boca; Laureen tragaba mansamente la leche de su vecino…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El corazón de Jack comenzó a latir con fuerza y bajó los binoculares al tiempo que una lágrima le comenzaba a correr por la mejilla.  En ese preciso momento oyó el “clic” de una de las perillas del chisme tecnológico que le habían conectado al corazón y, al girarse, se encontró con Laureen, con la falsa, desde ya.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No puedo dejar que por mi inacción sufras daño…- explicó ésta -.   Y sería bueno, Jack, que tú mismo te cuidaras…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack se sentía impotente; abatido, se sentó en un rincón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y si mi corazón no respondiera – preguntó de modo algo retórico -, ¿cuál sería el problema de todos modos?&#8230; No tiene sentido seguir viviendo de esta manera…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, no me gusta oírte hablar de ese modo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿No te gusta? – preguntó él, exasperado -.  ¿Has dicho que no te gusta?  Sólo eres un robot: no tienes idea de lo que es que te guste o te deje de gustar algo; lo que dices o recitas sólo es lo que tus fabricantes pusieron en tu cerebro positrónico…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso parece una pobre forma de considerarme – replicó el androide -.  ¿Quién estuvo todo este tiempo a tu lado?  ¿Ella o yo?  ¿Cuál de las dos Laureen?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es… inútil; no lo entenderías.  ¡Ella es mi esposa!  ¿No queda claro?  Y ese tipo acaba de eyacularle en la boca sin que ella haga el más mínimo esfuerzo por escupir su semen… Siendo un robot, nunca podrías entender qué es lo que ello genera en un hombre…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Puedo suponerlo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Ah, sí?  No me digas… Dime ahora que entiendes lo que es el dolor de un esposo despechado…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tengo sensores que captan la actividad de tus neurotransmisores…” – replicó el robot.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Al diablo con los neurotransmisores y con tus malditos sensores!  ¡No puedes entender a qué me refiero!  No se trata de un hecho físico…, es otra cosa: es un hecho…; en fin, olvídalo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tu  verga parada sí es un hecho físico…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con sorpresa, Jack levantó la vista hacia el androide.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿De qué demonios hablas?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Cuando mirabas por la ventana y tu tan odiado vecino estaba eyaculando dentro de la boquita de tu esposa, tuviste una erección…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack se sintió avergonzado; era absurdo siendo que se hallaba ante una máquina, pero así era como se sentía…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vete a la mierda” – refunfuñó cruzándose de brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Puedo advertir que no es una orden literal. ¿Por qué te niegas a aceptar la realidad?  Estabas mal, sí, también noté eso…, pero tu miembro se estaba irguiendo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mirá… &#8211; dijo él, tratando de imprimir la mayor paciencia posible al tono de su voz -.   Ya me engatusaste una vez: fue cuando me hiciste creer que eras la verdadera Laureen y que la réplica era la que estaba fornicando con Luke… Lograste que me excitara con ello; no lo vas a lograr dos veces y menos ahora que sé que eres sólo… una réplica… y que la verdadera está ahí, en la casa vecina…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo no te engatusé” – replicó ella, tajante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí lo hiciste.  Me mentiste”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Acaso te dije alguna vez que yo fuera la verdadera Laureen?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Trampas retóricas propias de un robot al que le gusta jugar con la lógica… &#8211; refunfuñó Jack -, pero… ¿sabes qué?  Me importan una mierda tus jueguitos lógicos.  Me entrampaste junto con ese degenerado de la casa de al lado.  Me engañaste…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estás viendo todo exactamente al revés, Jack, es tu esposa quien te engañó… Y quieres proyectar en mí la culpa que no puedes ahora endilgarle a ella por no tenerla enfrente…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mira tú… &#8211; se mofó él -.  Ahora resulta que los malditos robots también manejan lógica psicoanalítica”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Te engañó o no?” – repreguntó el androide.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca como entonces Jack tuvo ganas de desactivarla.  Moría por tener a mano el control remoto que Luke debía tener en su poder.  Sin embargo, lo que más profundamente le irritaba es que había una lógica irrefutable en los dichos del androide; no podía, por otra parte, ser de otra manera: era un robot.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack se quedó en silencio y la falsa Laureen se acercó a la ventana, clavando claramente su vista en la casa vecina; siendo un robot, no necesitaba binoculares.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿También te programaron para el voyeurismo?” – le espetó Jack, con sorna.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No; sólo estaba viendo algo…” – repuso el androide, siempre en el tono sereno que cuadraba a su condición.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Que tu esposa parece gozar mucho cuando Luke se la da por el culo… ¿Tú se lo hacías, Jack?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack se removió en el rincón en que se hallaba sentado; echó una mirada de odio hacia el robot y se sintió ridículo por tal sentimiento.  Tuvo el impulso de ponerse en pie e ir a recoger los binoculares para volver a otear hacia la casa de Luke pero se contuvo… Si lo hacía, terminaba de confirmar que, tal como el androide afirmaba, la situación lo excitaba… Por cierto, se daba cuenta de que la falsa Laureen en parte tenía razón aun cuando le costara admitirlo: una vez más asistía a una batalla en su interior entre emociones y sentimientos contradictorios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Por qué me cuentas eso?” – preguntó, entre contrariado y confundido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sólo fue un comentario seguido de una pregunta…” – respondió el androide.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hiriente, por cierto.  ¿Dónde quedó eso de que un robot no debe hacer daño a un ser humano?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Primera Ley de Asimov, sí… ¿En dónde ves que la esté infringiendo?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me estás haciendo daño… psicológico…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es difícil medir eso – apuntó el robot -; y de todas formas, tú mismo te quejaste hace un momento acerca de la lógica psicoanalítica…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jugando impecablemente con la lógica, la falsa Laureen le encontraba sus propias contradicciones.  Se produjo un momento de silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te excita saber que él se la está dando por detrás, ¿verdad?” – la pregunta, por supuesto, provino de ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No…” – negó enfáticamente él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tus neurotransmisores dicen otra cosa…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Al diablo con los neurotransmisores!  &#8211; rugió Jack -.  ¡Estoy harto de oír hablar de ellos!  Sólo una máquina, sin ningún tipo de roce sobre las emociones o los sentimientos humanos puede llegar a pensar que alguien se excite sabiendo que su esposa está siendo penetrada por el culo por su vecino…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien… &#8211; aceptó ella -.  No seguiré discutiendo y después de todo no compete a mi función.  Sólo te diré que tu verga dice otra cosa…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El androide dio media vuelta y se retiró; aun no mediando orden de Jack al respecto, supo interpretar que su presencia en el lugar irritaba a éste, por lo cual dio media vuelta y, con un sensual movimiento de caderas, fue en busca de la escalera…   Apenas se hubo marchado, Jack bajó la vista hacia su entrepierna… y comprobó que abultaba…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">  </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por su salud mental, decidió no volver a la buhardilla: se consideraba a sí mismo un depravado desde el momento en que sabía que podía excitarse viendo a su esposa fornicar con, tal vez, el tipo al que más odiaba.  La charla con el robot había contribuido a despertar y sacar afuera demonios que ni siquiera sabía que estaban.  Cierto era que cuando aún no sabía que la que estaba en su casa no era la Laureen real sino su réplica, se había excitado viendo a su vecino montarse a quien consideraba que era la réplica e incluso había pasado por la demencial experiencia de verlos fornicar sobre su cama matrimonial por propia invitación.  Pero, en ese momento, en su mente, todo era de algún modo una fantasía: es decir, creía que Luke se estaba montando a una máquina en la cual él veía a su esposa.  Pero ahora que las cosas estaban en su lugar y que sabía cuál era la verdadera y cuál no, no podía menos que considerarse un enfermo si se seguía excitando con el asunto: es decir, si le calentaba el hecho de que Luke tuviera sexo con la verdadera Laureen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se le cruzó por la cabeza la posibilidad de volver a poner en funcionamiento a las réplicas de Theresa Parker y de Elena Kelvin, abandonadas ambas en un galpón, pero de algún modo era reavivar fantasmas del pasado y situaciones que habían terminado por llevar al desastre.  Después de todo, la llegada de los dos Ferobots había sido elemento clave en el final de su matrimonio.  Fue un alivio volver al trabajo ya que ello implicaba pasar menos horas en su casa y, por lo tanto, librarse durante buena parte del día de escuchar los jadeos y gemidos.  Pero la noche seguía siendo un karma; optó por salir a caminar, lo cual era algo que los médicos le habían prescripto como modo de prever nuevas complicaciones cardíacas.  El conflicto se le produjo cuando la réplica de Laureen se ofreció a acompañarlo en sus caminatas; resultaba extraño y paradójico salir a caminar con Laureen para escapar de Laureen.  Estuvo, obviamente, por rechazar el ofrecimiento y ordenarle de manera tajante que se quedara en casa, pero la culpa le asaltaba cada vez que recordaba que gracias a ese robot seguía vivo, así que decidió aceptar…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un principio, la presencia del Ferobot le irritó pero, con el correr de las noches, no sólo se fue acostumbrando a ella sino que hasta la empezó a ver como una agradable compañía y, aun cuando sus charlas pudieran ser algo irritantes por removerle cosas en su interior sobre las cuales ni siquiera quería plantearse nada, le fueron ayudando a descubrirse algo más y hasta a aceptarse.  Ése era un costado de los robots que hasta el momento no había visto: las personas, sean amigos o familiares, no se quedan indefinidamente junto a uno cuando hace catarsis, pero un androide no tiene otra posibilidad más que escuchar y escuchar…, y cada tanto dar su “parecer”…  Por otra parte, la vida de Jack había estado el último tiempo tan plagada de impulsos, instintos e irracionalidades que no le venía mal una “bajada a tierra”, alguien que volviera a traer la lógica de vuelta cada vez que ésta faltaba…  Allí residía en parte el gran descubrimiento: luego de haber querido ver a los robots como si fueran seres humanos, ahora empezaba a verlos y aceptarlos como robots y, como tales, con un aporte absolutamente distinto al que un ser humano pudiese dar… </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Algo, sin embargo, comenzó a molestarle y fue cuando, durante algunas de esas caminatas nocturnas, escuchaba a sus espaldas chiflidos de aprobación o palabras procaces hacia “Laureen”.  Aun cuando tuviera bien en claro que era un robot, el hecho es que ella había pasado a ser “su” robot y, como tal, era inevitable que desarrollara sentimientos de posesión hacia ella.  Tal tipo de situaciones, por lo tanto, terminaban siempre con insultos de su parte y con “Laureen” calmándolo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo peor, no obstante, ocurrió cuando, al volver a casa luego de una caminata, se encontaron en la puerta con la “parejita vecina”:  Luke, odiosamente sonriente y Laureen, la verdadera, con la mirada esquiva y sin mirarle nunca plenamente a los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Jack! – le saludó falsamente Luke -.  Veo que sales a hacer ejercicio y me parece excelente para tu salud.  Y más todavía si tu robot te acompaña: me complace que estés aprendiendo a sacar provecho del regalo que te hice…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No podía, por supuesto, ser más hiriente: ponía un énfasis especial al decir “tu robot” , diferenciándolo tácitamente de lo que seguramente consideraba “su mujer”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack no hizo comentario al respecto; simplemente permaneció mirándolo a los ojos con desprecio, luego de haber intentado, sin éxito, que la verdadera Laureen le mirase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué se supone que están haciendo aquí?” – preguntó, casi escupiendo las palabras.  Así como Luke había destacado especialmente “tu robot” él lo hacía con el “están”, manifestando así su desprecio por ellos al verlos como parte de una ruin complicidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Queremos hablar algo contigo…” – espetó la verdadera Laureen, levantando la vista por un instante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Sobre qué?” – preguntó Jack encogiéndose de hombros en señal de poco interés.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien…: es sobre nuestro… divorcio, Jack…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Finalmente lo pedirías – dijo él -.  En fin, supongo que era lógico que ocurriese… Lo que me pregunto es qué es lo que te apura…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esto…” – terció con una sonrisa de oreja a oreja Luke mientras acariciaba el vientre de Laureen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue un puntapié directo al estómago para Jack quien, aun así, no quería convencerse de estar realmente entendiendo lo que él creía entender.  Miró alternadamente a Luke y a Laureen con el ceño fruncido y con expresión interrogativa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estoy… esperando un hijo de Luke, Jack…” – anunció ella, con la voz algo quebrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack se llevó una mano a la frente y sacudió ligeramente la cabeza con incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien… &#8211; dijo, buscando mantener la calma -.  Vas a ser madre finalmente…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No podía esperarte por siempre…” – repuso ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hasta donde yo recuerdo, lo planteaste en los primeros días de nuestro matrimonio, quedamos en hablarlo más adelante y luego no volviste a hacerlo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo iba a hacerlo, Jack?  ¿En qué momento?  Apenas llegabas a casa, ibas corriendo hacia el VirtualRoom o, luego, hacia tus Ferobots… No teníamos vida sexual siquiera… ¿Y pretendes que fuera yo a plantearte acerca de tener hijos?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ella tiene razón – intervino Luke provocando con ello un hormigueo de odio por todo el cuerpo de Jack -.  Es joven, está en edad de ser madre… Necesitaba sólo alguien que le hiciera crecer la pancita, jeje… Ahora lo tiene…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luke remató su comentario acariciando una vez más el vientre de Laureen y besándola en la mejilla.  Un par de meses antes Jack le hubiera asesinado por ello; ahora, y aun cuando le hacía hervir la sangre, lograba, al menos, mantener una cierta calma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y supongo que vienes a pedir el divorcio para hacer la división de bienes…” – aventuró Jack, con un deje que mezclaba mordacidad y desprecio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me corresponde, Jack…” – repuso ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Le corresponde, Jack…” – dijo Luke, casi al mismo tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ajá…, veo que lo tienen hablado – ironizó Jack -.  Supongo que ya sabes que el adulterio que has cometido te va a jugar en contra, ¿verdad?  No te van a dar el cincuenta por ciento como pretendes…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tal vez no – aceptó ella, bajando la cabeza con cierta vergüenza ante el comentario en relación con el adulterio -, pero… esta casa es un bien ganancial, Jack… La hemos comprado entre los dos y tendríamos que hacer una nueva demarcación de la propiedad para…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Genial… &#8211; rió Jack -; la propiedad de Luke crece a expensas de la mía, ¿es así?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No es tu propiedad, Jack, es nuestra… O era…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, ella tiene razón – intervino una cuarta voz que, por supuesto, era la del androide que replicaba a Laureen y que, como no podía ser de otra forma, se guiaba por la lógica y no por las pasiones -.  Si ella se establece junto a Luke, le corresponde una…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Okey, ya basta! – rugió él -.  Ya lo he entendido… Y ya sé que legalmente le corresponde… Lo cual no quita que sea una puta de mierda…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, cuidado con lo que dices…” – le espetó de manera amenazante Luke mientras Laureen se ponía de todos colores ante la afrenta recibida de parte de quien había sido por años su esposo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, cálmate…” – le dijo el robot en tono apaciguador tomándolo por la mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se quedó mirando a la pareja; luego dejó la vista sobre Laureen, la verdadera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pues te diré una cosa… ¿Quieres una parte de la propiedad?  Pues no te hagas problemas, la tendrás toda…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack… Nadie te está pidiendo eso – objetó Laureen -.  Y yo no te odio: no quiero hacerte eso…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está bien, muchas gracias, tal vez no me odies, pero yo… &#8211; se giró hacia su casa  y trazó un arco con la mano -, odio todo esto: ya no lo quiero ver… No quiero ver nada que me recuerde… a ti… &#8211; apenas lo dijo, miró al robot con culpa; aun así, siguió hablando -.  Es que, a pesar de todo, Laureen, nunca podré terminar de odiarte, no después de haberte amado.  Por eso, como no puedo hacerlo, me conformaré con odiar todo esto, esta casa, este parque, los muebles, todo lo que fue nuestro…, las cosas materiales…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, estás hablando por impulsos…” – protestó la verdadera Laureen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es cierto, Jack, deberías calmarte…” – secundó la falsa Laureen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luke, por su parte, no dijo nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estoy calmo… &#8211; dijo Jack  asintiendo con la cabeza -, más calmo que nunca…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dando media vuelta, enfiló hacia el portón de tu casa y la réplica de Laureen le siguió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah, felicitaciones por tu maternidad…” – dijo Jack al trasponer la entrada y sin siquiera darse vuelta para mirar a la verdadera Laureen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante algunos días fue imposible para Geena volver a entrar en las oficinas de Sakugawa, las cuales ocupaban todo un piso de la World Robots; ello se debía, por un lado, a los peritajes policiales y judiciales realizados en los días inmediatamente posteriores al suicidio pero también al hecho de que era muy duro para ella revivir el momento en el cual, al entrar allí, se había encontrado trágicamente con las ventanas abiertas… y Sakugawa ausente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El líder empresarial, fiel a lo que había sido su característica esencial en vida, planificó todo cuidadosamente: su muerte no fue algo improvisado o espontáneo que le vino a la cabeza apenas finalizada la charla con Carla Karlsten sino, al parecer, algo que ya venía elucubrando.  No se podía, de lo contrario, explicar el que hubiese conectado todas las cámaras de seguridad de su oficina enfocándolas hacia los ventanales de tal modo que las mismas registrasen el momento para así despejar cualquier duda que pudiese incriminar o tan siquiera arrojar sospechas sobre alguno de sus empleados o, particularmente, sobre Geena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejó, de hecho, registro en varios ordenadores acerca de sus últimas voluntades y, de modo muy especial, sobre aquellos reacomodos y reubicaciones de personal que de él dependían y que no quería morir dejando en manos de otros: cupo en ello un lugar de privilegio a Geena, en quien hizo recaer, si bien no todas, sí varias responsabilidades directivas de allí en más.  Tal noticia, por supuesto, no pudo sino sorprender gratamente a la secretaria (que ahora pasaba a ser gerente general del área de nuevos productos) aun cuando, por otra parte, extrañaba a su jefe y el nuevo puesto que éste le había conferido no le despertaba sino dudas y temores.  Geena recorrió la amplia estancia con la vista y se le hacía difícil ver aquel lugar sin la presencia oriental del prestigioso empresario; no pudo evitar un cierto estremecimiento al mirar hacia las ventanas.  Se detuvo durante un momento en los ordenadores y se puso a pensar que le tocaría una ardua labor para ponerse al tanto de muchas cuestiones referentes a su nueva jerarquía pero, por otra parte, si Sakugawa le había dejado a ella tal rol sólo podía ser porque confiaba en su pericia y en sus conocimientos al respecto; había sido su último gesto hacia ella el otorgarle uno de los cargos de mayor prestigio dentro de aquellos cuyas designaciones dependían de él, ya que la gran mayoría de los mismos serían decididos en los próximos días por la junta directiva del consorcio de accionistas.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/384/50389296/50389296_057_640b.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al final de las oficinas había una habitación cerrada que hacía de depósito para algunos prototipos y androides de uso personal de Sakugawa.  Sabiendo Geena que necesitaba estar al tanto de todo para comenzar a ubicarse en su nuevo lugar dentro de la empresa, hurgó en el ordenador hasta dar con la clave de seguridad y, desde allí mismo, abrió la puerta del depósito.  Al ingresar allí, y como no podía ser de otra manera, se encontró con que el lugar estaba poblado de robots.  Verles así, de pie, pero inmóviles e inertes, le producía un cierto estremecimiento que le hacía helar la sangre en las venas, máxime cuando los robots se veían infinitamente más inquietantes luego de los incidentes ocurridos y de la tormenta que se había cernido sobre la compañía.  La mayoría eran Ferobots, desde ya, pero también había algunos Merobots.   Un cosquilleo le invadió el cuerpo al encontrarse con los androides femeninos que replicaban a Gatúbela, Mujer Maravilla y Batichica, con los cuales ella se había visto involucrada en una orgía lésbica tan shockeante como excitante el día mismo de los sucesos ligados al “incidente Vanderbilt”.  A su pesar, Geena debía admitir que la había pasado bien en esa oportunidad, lo cual no dejaba de generarle cierta culpa considerando que los desastres para la World Robots y para Sakugawa habían comenzado precisamente ese día… Le produjo una cierta inquietud el ver a Gatúbela, quien lucía inmóvil pero sosteniendo su látigo en mano; su rostro, o por lo menos la parte del mismo que su felina máscara dejaba al descubierto, parecía exhibir una enigmática y libidinosa sonrisa… Geena se quedó observándola fijamente durante un momento y, súbitamente, tuvo el impulso de llevar una de sus manos hasta apoyarla sobre los pechos del Ferobot y deslizársela por encima del traje de látex… De pronto la invadió el terror: no supo si fue su imaginación o qué, pero estuvo segura de distinguir un fugaz destello en los ojos del androide, lo cual la llevó a quitar rápidamente su mano con espanto; por suerte el Ferobot no volvió a dar señales de vida pero Geena estaba segura de que se había movido.  Inquieta, echó un rápido vistazo en derredor y comprobó que todos los robots seguían en sus sitios e igual de inmóviles; sin embargo, el lugar le pareció de repente aun más frío y sombrío que antes, entrándole unas incontenibles ganas de salir de allí y cerrar la puerta por tiempo indefinido: de hecho, era eso lo que estaba por hacer…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, al momento mismo en que se disponía a hacerlo, su cuerpo quedó petrificado cuando sus ojos distinguieron que, entre la selva de androides había uno que, al parecer, se movía.  Un estremecimiento le recorrió la columna vertebral a Geena, quien, atemorizada, retrocedió un par de pasos y hasta trastabilló sobre sus tacos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No temas… &#8211; sonó de pronto la voz del androide -.  Soy inofensivo.  Es màs: ¿te puedo aconsejar algo?  Jamás temas a una máquina: témele a quienes las usan…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De modo extraño, el tono de la voz calmó a Geena: sonaba profunda y penetrante, pero en ningún modo agresiva o intimidante sino más bien paternal… Como solía ocurrir con los robots de última generación lanzados por la compañía, costaba a primera vista determinar si  se estaba ante una máquina o ante un ser humano; y además lo extraño del asunto era que, de ser realmente un androide, no reunía ninguno de los atributos físicos con que la World Robots había dotado a los Erobots, destinados justamente a satisfacer en el mercado una demanda de índole sexual.  Por el contrario, se trataba más bien de un robot de aspecto “intelectual”,que daba la apariencia de un hombre de sesenta y tantos años: y que, aun a pesar de que pronunciar las palabras con perfecta fonética anglosajona, sus rasgos remitían vagamente a Europa Oriental, siendo sus ojos de un marrón profundamente oscuro en tanto que su cabello, grisáceo y, en su mayor parte, encanecido, bajaba a lo largo de sus mandíbulas formando espesas y blancas patillas.  Llevaba sobre sus ojos un par de grandes lentes, algo insólito tratándose de un androide.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Q… quién es usted?” – preguntó Geena, algo más tranquila pero aún vacilante y llena de incertidumbres.  Aun a pesar de que el robot no encajaba en lo más mínimo en el patrón físico de los Erobots cabía la posibilidad de que le hubieran dado tales características para cubrir, justamente, la demanda de cierto público, predominantemente femenino, al que le atraían especialmente los hombres de aire “intelectual”.  Quizás eso explicaría también los lentes…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es una buena pregunta – respondió el robot -; soy Isaac Asimov… O, por lo menos, parte de él… O una parte de mí lo es: no sabría bien cómo decirlo, pero créame que tiene sentido…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decididamente no era un Erobot.  No tenía la lascivia en el tono de voz que caracterizaba a tales robots ni tampoco se movía con la actitud avasallantemente sensual de los mismos: no invitaba ni al sexo ni a la lujuria en sus gestos, palabras o movimientos.  De todos modos, la respuesta que el androide había dado no hacía más que llenar aun más a Geena de incertidumbres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Isaac… Asimov? – balbuceó, arrugando el entrecejo y entornando los ojos -.  Pero… yo tenía entendido que había muerto hacía muchísimos años… ¿O es usted un descendiente que lleva su mismo nombre…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No soy un descendiente – respondió el androide sonriendo ligeramente -.  Y tienes razón en una cosa: he muerto hace muchísimo tiempo.  Estás casi viendo a un dinosaurio: un fósil viviente…  Un dinosaurio reconstruido en realidad, je”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El rostro de Geena evidenciaba cada vez más confusión.  O aquel tipo no era un robot o se había topado con otro robot que había “enloquecido” del mismo modo que había pasado con el de Miss Karlsten.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… estoy entendiendo…” – dijo, abrumada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo sé.  Es difícil de explicar hasta para mí…” &#8211; respondió el androide quien, luego de pasar a su lado mirándola fijamente, caminó a través del depósito escudriñando de arriba abajo al resto de los robots que allí estaban guardados.  Geena se estremeció cuando pasó junto a ella pero, extrañamente, había algo en aquel androide que hacía difícil temerle…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hacia finales del siglo veinte se empezaron a hacer experimentos para tratar de conservar en funciones el cerebro después de que una persona hubiese fallecido… &#8211; arrancó a explicar el androide con tono pedagógico -.  Básicamente en lo que consistía el proyecto era en lograr aislar el cerebro humano ante la evidencia de la muerte física; es decir, quitarlo del cuerpo antes de que éste muera y mantenerlo en funciones: de ese modo, la muerte del paciente no implicaba la muerte cerebral sino sólo corporal.  Yo fui uno de los voluntarios conejillos de indias del proyecto, no sé si para bien o para mal; mi muerte, desgraciadamente, sobrevino a partir de haber contraído el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida debido a una mala transfusión y, en efecto, cuando supe que mi fin era ya inevitable, di mi consentimiento para que mi cerebro fuera aislado…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El rostro de Geena se contraía en mil muecas; miraba con incredulidad a su interlocutor tratando de determinar si no se burlaba de ella… Sin embargo, no había ni en la voz ni en el atisbo del androide señal alguna en tal sentido.  La burla, por otra parte, no era compatible con un robot aunque la verdad era que, a la luz de lo que éste venía diciendo, Geena ya no sabía realmente cuánto había de máquina y cuánto de humano en ese sujeto que caminaba por el depósito y que ahora si dirigía hacia la puerta en dirección a la oficina propiamente dicha.  A Geena le intranquilizó tal actitud; no intentó detenerle pero echó a andar tras él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Un… cerebro?  &#8211; preguntó mientras caminaba e intentando, con esfuerzo, seguirle el hilo del relato -.  ¿Aislado?  ¿Funcionando aun cuando el dueño de ese cerebro ya esté muerto?  ¿Es posible algo así?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De hecho lo lograron… &#8211; asintió el androide dando a su expresión un cierto aire de tristeza que, una vez más, no parecía encajar en un robot -.  El problema, claro, era qué hacer luego con los cerebros.  No había receptáculos capaces de canalizar su actividad; es decir, el cerebro de la persona quedaba en una especie de suspensión parecida a un largo sueño; se trataba, claro, de una apuesta a futuro en la cual se contaba con que el desarrollo de la ciencia permitiría, en algún momento, dar una solución al problema: es decir, mantener los cerebros latentes hasta tanto existiese la posibilidad de conectarlos a algún sistema motor…  Pues bien, el desarrollo de la robótica fue para, algunos, esa solución…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me cuesta entender; lo siento…” – dijo Geena, sacudiendo la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Quiero decir que un robot podía ser un buen portador para ese cerebro…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los ojos de Geena se abrieron enormes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Está usted hablando de… un robot con… cerebro humano?  ¿No un cerebro positrónico sino uno plenamente orgánico?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ésa fue una de las posibilidades sobre las que se trabajó, pero terminó siendo del todo imposible.  No había ni hay forma de conectar un organismo artificial a las órdenes y los pensamientos impartidos por un cerebro orgánico; sin embargo sí se logró que éste pudiera trabajar asociado a un cerebro positrónico que, de algún modo, interpretaría sus órdenes y las enviaría al cuerpo para convertirlas en funciones motoras o de otro tipo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A ver si entiendo… ¿Está usted hablando de… un robot con dos cerebros?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Algo así: se trata de un sistema integrado en el cual, como dices, ambos cerebros trabajan en asociación.  Fue lo que llamaron cerebro semipositrónico…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y eso… se hizo?  He trabajado por años en la compañía de robótica más prestigiosa del planeta y jamás llegó a mis oídos algo semejante…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El proyecto quedó archivado… Los robots enloquecían; las reacciones químicas y las incompatibilidades de tipo lógico entre ambos cerebros hacían que el comportamiento se volviera errático e imprevisible, incluso peligroso: hubo algunas malas experiencias al respecto… Hay que pensar que eran cuatro hemisferios trabajando juntos y entrando en permanentes contradicciones entre sí.  Ya es bastante trabajoso para un ser humano lidiar con sus dos hemisferios cuando éstos parecen buscar algo diferente; sólo imagina lo que puede pasar con cuatro hemisferios: la lógica se riñe con la justicia, los impulsos animales con los mandatos positrónicos; un cerebro humano es infinitamente más complejo que uno artificial: hay pasiones, anhelos y motivaciones que están reñidos con la lógica pura y abstracta… Pero volviendo al asunto, la orden fue terminante: destruir todos los cerebros semipositrónicos; una gran paranoia se había apoderado de las esferas oficiales o de las empresas que ponían su dinero en tales proyectos…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“ Señor… Asimov… &#8211; Geena se sentía extraña llamándolo así -.  Hay algo que no me cierra: ¿por qué entonces su cerebro no fue destruido?  ¿No es acaso el suyo también un cerebro semipositrónico?  ¿Un… cerebro doble, de cuatro hemisferios?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El androide asintió tristemente mirando hacia el ventanal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Fue Sakugawa quien, de manera clandestina, salvó mi cerebro de la destrucción…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Geena estaba cada vez más perpleja por lo que oía.  Al parecer, había mucha información que, aun delante de sus narices, no había llegado a conocer como secretaria del empresario fallecido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Con qué sentido?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Consideraba… que yo podía serle útil para llevar adelante la World Robots.  Decía que yo podía ayudarle a dilucidar y resolver de antemano los problemas lógicos que pudiesen presentar los androides al ser lanzados al mercado… Sabía bien que yo había dedicado buena parte de mis escritos a ese tema y, como tal, pensaba que mi aporte a la firma podía ser importante…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vamos por partes… &#8211; repuso Geena, siempre con expresión de confusión -.  En principio, usted me está diciendo que su cuerpo es el de un robot pero su cerebro… hmm, o por lo menos, uno de ellos, es el que usted tenía dentro de su cráneo antes de morir… ¿Lo voy entendiendo bien…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Perfectamente, señorita&#8230; Y no me pregunte por qué no utilizaron al menos un androide que replicara mi aspecto en juventud, je… Eligieron el modelo bien maduro, por no decir anciano… Hubiera preferido que me preguntaran… ¡Hasta lentes me colocaron! Jaja… &#8211; rio señalando hacia su rostro -.  Se ve que querían ver a Isaac Asimov: nuestra cultura es fuertemente visual”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Por otra parte… ¿me está usted además diciendo que Sakugawa se encargó de ocultarlo y salvar su cerebro de la destrucción para así contar con su aporte en la World Robots?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Exacto, niña, lo ha entendido bien…” – respondió el robot sonriente y mientras paseaba por la oficina mirando a los monitores.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Significa eso que todas las decisiones que él tomaba contaban con su consejo o bien su visto bueno?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Digamos que en un principio fue así…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿En un principio?”…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así es…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué pasó luego…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo que suele ocurrir, mi querida… Cuando el ser humano ve que puede crear vida, aunque más no sea vida artificial o mecánica, se cree omnipotente… Sakugawa ya no me siguió consultando, ni nadie; de haberlo hecho, jamás le hubiera dado mi aval para la locura de los Erobots…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Geena dio un respingo; era la primera vez que el androide hacía alusión a los robots sexuales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Por qué dice que era una locura…?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Porque es una locura intentar reemplazar a los seres humanos… Es algo que inevitablemente termina mal.  ¿Quieres usar la tecnología?  Adelante, hazlo, pero no se te ocurra pretender reemplazar al hombre con ella: utilízala para aquello que el hombre no pueda hacer… Ejemplo: ¿puede una persona cargar a sus espaldas a un herido y saltar diez metros con él a cuestas para salvar un barranco o precipicio?  ¿Puede una persona arrojarse a una carretera con la suficiente precisión matemática como para quitar de en medio a un niño instantes antes de que éste sea atropellado por un auto a altísima velocidad?  ¿Puede ir a recoger información científica a lugares en los cuales falta oxígeno o en donde las temperaturas no lo hacen posible?  La tecnología es muy útil si se la sabe utilizar: el error es querer reemplazar a las personas con ella, o creer que eres Dios por el solo hecho de haber fabricado un robot que es físicamente idéntico a un ser humano…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Geena escuchaba al hombre-robot con atención.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/384/50389296/50389296_092_fc36.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y eso fue lo que la World Robots hizo, ¿verdad?  &#8211; conjeturó -.  Intentar suplir a los seres humanos…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Claro!  ¡Suplantar a un humano en sus funciones sexuales!  ¡Es absurdo!  Y las consecuencias están a la vista… – volvió a mirar con tristeza hacia el ventanal  -.  Una lástima porque Sakugawa era un buen tipo, pero no quiso oír…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Por eso le encerró en el depósito…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Exacto.  Y cuando supo que yo había tenido razón y que no me había oído…, en fin, ya era tarde… e hizo lo que sabemos que hizo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se produjo un instante de silencio en la oficina.  Geena se mordía el labio y daba vueltas y más vueltas en su cabeza a las impactantes revelaciones de las que acababa de anoticiarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y usted es… inmortal entonces?” – preguntó, con cierta inquietud.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jaja – rió Asimov -.  No, no existe tal concepto.  Isaac Asimov murió hace muchísimo.  Sólo el cerebro de él sobrevive, pero las personas no son sólo eso.  Aquí están mis recuerdos y mis conocimientos adquiridos – se tocó la cabeza con un dedo índice -, pero falta la interacción permanente con el cuerpo que es lo que nos convierte en personas completas.  Me veo obligado a lidiar con un cerebro positrónico que, en ocasiones, compite o entra en conflicto con el mío.  Y aunque puedo moverme como si fuera una persona, mi cerebro no recibe las sensaciones de la misma manera… Es como si manejaras un robot por control remoto.  Honestamente, hubiera preferido que destruyeran mi cerebro…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asimov adoptó una expresión triste y Geena también lo hizo.  Una vez más silencio…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sakugawa te ha dejado un puesto importante en la empresa, ¿ verdad?” – preguntó el hombre robot al cabo de un momento.  Geena dio un respingo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“S… sí, así es.  ¿Cómo lo sabe?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Habló conmigo antes de quitarse la vida.  Y me pidió que te ayudara a reflotar la World Robots y guiarla en el buen sentido…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez más el rostro de Geena se tiñó de confusión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No… entiendo” – dijo, sacudiendo la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La World Robots está seriamente herida, pero no de muerte – explicó Asimov -.  Lo ocurrido fue obra de la ambición humana y de la sensación de omnipotencia… Podemos cambiar eso…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿P… podemos?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así es, niña.  Tú eres humana y puedes llevar a cabo la ejecución de los proyectos, cosa que yo no puedo.   Soy tan sólo un cerebro aprisionado en una máquina y, como tal, puedo darte algunas ideas pero no más que eso… Más tarde o más temprano, las tormentas del mercado pasarán para la firma.  ¿Por qué no podemos comenzar a fabricar robots que sirvan, por ejemplo, en rescates submarinos?  O en incendios, o en terremotos, en hospitales,  lo que sea, pero siempre manteniendo una premisa: no buscar que hagan lo que el ser humano puede hacer, no buscar reemplazarlo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asimov permaneció mirando sonriente a Geena.  La cabeza de ella sólo daba vueltas: era demasiada información toda junta.  Sin embargo, había una fuerte carga de verdad en las palabras del hombre robot que hacían muy tentadora la propuesta…  Geena se mordió la uña del pulgar y permaneció pensativa un largo rato…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y por qué no…?” – dijo, para sí misma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Nueva Antioquia?” – el gesto de Miss Karlsten al preguntar era de absoluta incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así es…” – respondió escueta pero tajantemente Jack.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pero… eso es en Marte…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ajá…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Carla Karlsten se echó hacia atrás en el respaldo de su asiento y, llevándose la mano al mentón, miró hacia algún punto indefinido en la oficina de la cual hacía algunos días había vuelto a hacerse cargo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y qué vas a hacer allá?” – preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Están pidiendo gente – respondió Jack -.  Por los planes de colonización.  No lo sé: hay muchas posibilidades.  Quizás me dedique a los cultivos hidropónicos en alguna granja o tal vez busque empleo en alguna compañía minera o usina hídrica, de esas que licúan y canalizan el agua de los casquetes polares…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Marte es un mundo totalmente distinto…” – replicó ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Despreocúpate – dijo él, asintiendo con la cabeza -.  Eso bien lo sé…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No hay atmósfera respirable.  ¿Te acostumbrarás a vivir bajo cúpulas, en asentamientos que más que a ciudades se parecen a grandes peceras?  ¿Durante cuántos días crees que tus ojos soportarán ver esos interminables desiertos rojos en Xanthe o en Phison?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No creo que sea más insoportable que ver crecer al hijo de mi ex esposa con su vecino” – objetó Jack.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Carla Karlsten se reacomodó una vez más en su asiento, dando la impresión de estar también reacomodando sus pensamientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A propósito de ello – apuntó, con una ligera sonrisa en la comisura -.  Casi no hay mujeres allí, ¿lo sabías?  Los hombres que van a colonizar Marte van con sus esposas o bien en absoluta soledad: doce hombres por cada mujer aproximadamente…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Quizás hasta sea menos problemático…” – bromeó Jack en obvia alusión a lo ocurrido con Laureen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos quedaron en silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿O sea que te vas mañana?” – preguntó, finalmente, Carla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así es, tengo pasaje para mañana…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se quedó mirándolo durante un rato y Jack la vio extraña; había algo de tristeza o nostalgia en sus ojos, pero también un deje de algo que se le hacía imposible de precisar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack…, yo diría que… si casi no hay mujeres en Marte, puede pasar largo rato hasta que tengas sexo con una…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack se encogió de hombros; lo que su jefa decía era totalmente cierto, pero seguía sin saber adónde quería llegar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Supongo que es el precio a pagar por romper con el pasado” – dijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De pronto ella se puso en pie; caminó alrededor del escritorio hasta ubicarse junto a Jack, quien giró la silla de tal modo de quedar de frente a ella, aunque siempre sentado.  Carla Karlsten se levantó la falda hasta la cintura y se sentó sobre su regazo.  Jack quedó sacudido por la sorpresa; jamás lo hubiera esperado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Si no lo vas a hacer por quién sabe cuánto tiempo… &#8211; dijo Geena, luego de besarlo en los labios -, yo diría que aproveches ahora…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había llegado el día de la partida.  Jack echó cada bulto en la parte trasera del auto y recorrió la casa con nostalgia pero a la vez con la firme convicción de enterrar el pasado; de hecho, la noche anterior la había pasado más mirando al cielo en busca de Marte que espiando hacia la casa de su vecino.   Fue inevitable, antes de la partida, pasar por el galpón a echarles un vistazo a los Ferobots, los cuales seguían allí tan inactivos como les había dejado.  Varios sentimientos y emociones se le cruzaron ya que era imposible desligar a los androides sexuales del clima tempestuoso que había, finalmente, arrasado con su matrimonio.  Había pensado en venderlos, pero lo del viaje a Marte había salido demasiado súbitamente y no le dio tiempo a organizarse tanto como para colocarlos; además, estaban muy devaluados en el mercado luego de lo ocurrido y no era de creer que fuera a obtener demasiado dinero por ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sólo la réplica de Laureen se mantenía activa, ya que jamás tuvo en su poder el control remoto y, además, siempre le dio una especie de culpa la idea de apagarla.   De hecho, el Ferobot le ayudó con los enseres e, incluso, él le encomendó que condujese el auto hasta el astropuerto.  No había pensado, realmente, en qué ocurriría una vez que el androide le dejase allí; quizás, después de todo, no era tan buena idea hacerse acompañar por la falsa Laureen ya que sería inevitable que, una vez en el embarcadero y al mirar hacia atrás, la imagen de Laureen saludándole sería la última con que se iría de su planeta natal… Por otra parte, no dejaba de preocuparle la suerte del androide de allí en más.  ¿Qué sería de ella?  ¿Quién se haría cargo?  Era de creer que, una vez que le hubiese dejado en el astropuerto,  el Ferobot emprendiera el regreso a casa y, como tal, terminaría a la larga pasando a ser propiedad de la verdadera Laureen y, por lo tanto, de Luke Nolan.  ¿Qué sería entonces de ella?  No pudo dar respuesta a ninguno de esos interrogantes ni siquiera cuando pensó en ellos durante todo el camino…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez en el astropuerto y, habiendo estacionado la falsa Laureen el automóvil sobre la entrada del embarcadero, le ayudó luego a bajar del auto los bultos del equipaje para luego ambos quedar mirándose fijamente a los ojos durante algún rato. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Gracias por todo… Laureen” – le dijo él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No hay por qué, desde ya… &#8211; respondió ella -; aunque haya terminado siendo tu propiedad casi por accidente, ha sido un placer servirte…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack sonrió.  Era una fórmula preestablecida, desde ya: el placer no es algo que se condiga con la disposición de un robot.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cuál es tu nombre?” – preguntó súbitamente Jack ,a bocajarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Laureen…” – respondió el androide levantando las cejas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, no… tu nombre de fábrica…, ¿cuál es?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“FY – 54404 – E” – recitó el robot asumiendo una mayor formalidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hmm… &#8211; Jack quedó pensativo, acariciándose el mentón -… F…Y…E… ¿Qué tal Faye?  ¿Te gusta ese nombre?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El robot sonrió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me gusta si a ti te gusta, Jack… ¿Qué hay de malo con Laureen?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Nada, salvo que no eres Laureen…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bien; será Faye entonces… – aceptó el androide, volviendo a dibujarse una sonrisa en su rostro ; luego hizo una larga pausa  -.  Jack…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dime, Faye…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Casi no hay mujeres en Marte, ¿lo sabías?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Déjà vu… Jack sonrió por lo bajo y asintió…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, lo sé… – respondió -.  Últimamente me lo están recordando seguido… ¿Qué vas a proponerme?  ¿Hacer el amor aquí y ahora como forma de despedida?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El robot negó con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No, Jack… Llévame contigo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack dio un respingo; fue como si su cuerpo hubiese recibido una violenta sacudida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“F… Faye…, no puedo hacerlo…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí puedes… La pregunta es: ¿quieres?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack miró hacia todos lados: aquí y allá había gente entrechocándose y corriendo con destino hacia las zonas de embarcadero; la mayoría tenían aspecto de rudos mineros…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sólo… tengo un pasaje…” – replicó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No soy un ser humano – repuso ella, sonriendo -.  Soy un robot, ¿estás comenzando a olvidarlo?  Puedo ir como equipaje…”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lógica perfecta por supuesto.  Como cuadraba a un robot.  Jack dejó escapar una ligera risita.  Se quedó un momento mirándola y se dio cuenta de que ya no veía a Laureen; sólo a Faye… Asintió finalmente con la cabeza; apretó los dientes al hablar para dar a sus palabras un toque balcánico:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y porrr qué no?”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                                                                                                           FIN</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/384/50389296/50389296_112_aa9e.jpg" width="558" height="837" /></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><b style="text-align: justify;"> </b></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-del-placer-14-final-por-martina-lemmi-2/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Maquinas de placer 13&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-de-placer-13-por-martina-lemmi</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-de-placer-13-por-martina-lemmi#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Dec 2022 12:04:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-de-placer-13-por-martina-lemmi/</guid>

					<description><![CDATA[Esa noche marcó un antes y un después en la vida sexual de la pareja.  Laureen estaba, definitivamente, cambiada… y él también.  Las experiencias vividas más las morbosas escenas de sexo entre Luke Nolan y la émula de Laureen se conjugaron de tal modo que reactivaron la sexualidad del matrimonio; y la decisión de haber apartado a los Erobots de en medio contribuyó  a ello.  Mantuvieron, casi como un ritual, la costumbre de espiar desde la buhardilla al vecino y su androide mientras  Laureen masturbaba a Jack, pero a la vez fue también resurgiendo entre ellos el sexo compartido.  La [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa noche marcó un antes y un después en la vida sexual de la pareja.  Laureen estaba, definitivamente, cambiada… y él también.  Las experiencias vividas más las morbosas escenas de sexo entre Luke Nolan y la émula de Laureen se conjugaron de tal modo que reactivaron la sexualidad del matrimonio; y la decisión de haber apartado a los Erobots de en medio contribuyó  a ello.  Mantuvieron, casi como un ritual, la costumbre de espiar desde la buhardilla al vecino y su androide mientras  Laureen masturbaba a Jack, pero a la vez fue también resurgiendo entre ellos el sexo compartido.  La cama matrimonial volvió a ser destinada a una actividad que no fuera dormir…, o discutir… Jack se sentía feliz, insólitamente feliz… y no cesaba de preguntarse cómo era posible que hubiese tenido todo el tiempo la clave de su felicidad tan encima de sus narices.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_023_6095.jpg" width="425" height="638" />Existió, no obstante, un momento que casi provocó que Jack desistiera de continuar con cualquier plan erótico: fue cuando a Laureen se le ocurrió la descabellada idea de invitar a Luke Nolan y a la réplica de sí misma para que hicieran el amor sobre la cama del matrimonio.  La idea era terriblemente perversa y no sólo sorprendió a Jack que saliera de labios de su mujer sino que además le producía náuseas, por lo revulsiva, la posibilidad de ver a su odiado vecino moviéndose casi como amo y señor en su propia habitación.  De momento. Laureen y Jack no habían pasado de espiarles desde lejos, pero la alocada propuesta de su esposa excedía ahora cualquier límite… Como suele ocurrir en la mayoría de los matrimonios, la esposa terminaría ganando la pulseada y al esposo, aunque a regañadientes, no le quedaría otra que ceder ante la insistencia de ella.   Tuvo, por lo tanto, que pasar por la desagradable experiencia de ver a Luke entrar a su casa con una sonrisa de oreja a oreja y siendo acompañado por la réplica de su propia esposa, tan perfecta que no había forma de diferenciarlas al estar una junto a la otra.  Ambas, incluso, se sonrieron mutuamente y la cabeza de Jack, cada vez más pervertida, imaginó por un momento una escena erótica entre las dos… Pero no era para eso que se habían juntado…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La réplica de Laureen, con felina sensualidad sensualidad, se trepó al somier ubicándose a cuatro patas sobre el mismo; Luke la siguió y, de rodillas tras ella, le bajó calza y bragas.  A Jack el corazón le comenzó a latir a mayor intensidad, llegando incluso a temer por el mismo; era todo muy extraño: la escena resultaba insoportable a sus ojos y, sin embargo, deseaba que no se detuviesen.  Laureen, la real, le sonrió y le besó en la mejilla mientras le llevaba una mano a la entrepierna y le bajaba el cierre del pantalón; hurgó allí dentro y no paró hasta sacarle afuera su miembro.  Luke, entretanto, le acariciaba las nalgas a la otra Laureen de un modo tan lascivo que hasta provocó en Jack un acceso de furia que, con gran esfuerzo, logró contener: era como si por momentos olvidara que su esposa era la que le estaba acariciando su pene en tanto que la otra era sólo una máquina de placer.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto Luke arrancó el bombeo, la Laureen verdadera comenzó a masturbar a Jack a casi idéntico ritmo.  Era excitante y a la vez chocante ver a su vecino montando a su “esposa”, no sólo porque el robot fuera tan sobrecogedoramente idéntica a ella sino además porque Luke le ponía al acto una especie de rusticidad propia de quien se ha masturbado durante mucho tiempo para, finalmente, ver hacerse realidad sus sueños aun cuando fuera por medio de un androide.  Hasta los gemidos de Luke, que iban en aumento casi a la par de los de Jack, sonaban desencajados y carentes de clase; y sin embargo, ello excitaba tanto a Jack como a la verdadera Laureen&#8230;    Jack hirvió de odio cuando su vecino, luego de eyacular dentro de la Laureen replicada, le miró con esa mueca socarrona que tanto detestaba y que, ya para esa altura, se había reiterada en Luke.  Sentía deseos de ir hacia él y golpearlo, lo cual era a todas luces absurdo siendo que ellos mismos le habían invitado.   Laureen le besó el lóbulo de la oreja y ello, al menos de momento, aplacó su furia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hmmm… ¿te gustó cómo me cogió?”- le susurró ella al oído.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_027_d21a.jpg" width="425" height="638" />La visita de Luke y su Ferobot fue, para Jack, un momento duro pero excitante y, al igual que venía ocurriendo con ese tipo de aditivos eróticos que en el último tiempo habían entrado en sus vidas, ayudó también a reavivar la llama del matrimonio y no sólo en el plano erótico.  De hecho, esa misma noche, el propio Jack quien invitó a su esposa a salir, cosa que hacía años que no hacía.  El rostro de ella se encendió ante la propuesta e, inmediatamente, entraron a debatir cuál sería el mejor destino posible para salir esa noche: por razones más que obvias, el parque Joy Town no estuvo entre las opciones, pero sí lo estuvieron el cine virtual, la montaña nevada artificial o el teatro, divertimento que, no por arcaico y anacrónico, dejaba de tener su encanto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hmm, no sé… &#8211; decía ella, pensativa y sentada sobre la cama, mientras tamborileaba con los dedos contra su mejilla mientras mantenía una mano apoyada en su mentón -.  ¿Sabes qué? -; de pronto sus ojos se iluminaron como con luz propia -.  ¡Quiero ir al circo!”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack la miró; ella lucía una pícara sonrisa que exhibía toda su dentadura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Al circo?” – preguntó él, confundido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí…, ese circo del tal Goran…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack sonrió y revoleó los ojos incrédulo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿El Sade Circus?  ¿Estás hablando en serio…?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Sí! – dijo ella -.  ¿Y porrr qué no? Jaja… ése es el latiguillo clásico del tipo, ¿verdad?  Se lo he escuchado en alguna nota que le han hecho…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Propuesta de esposa significa plan final, así que esa noche el matrimonio se sentó a las gradas del Sade Circus, pudiendo así comprobar Jack que las mismas se hallaban casi atestadas, lo cual le terminaba de confirmar que los rumores que le habían llegado acerca del franco renacer del circo de Goran eran ciertos.  Jack se alegró por ello, aunque no dejaba de sentirse algo inquieto una cierta inquietud al pensar en qué podría pasar si, llegado el caso, alguna de las asistentes de Goran elegía a Laureen para participar de alguno de los números.  Su esposa, de hecho, desconocía la intensidad y el carácter extremo del show: no había, por lo tanto, modo de prever su reacción… Apenas comenzado el espectáculo, Goran notó la presencia de Jack y, de hecho, le saludó con un asentimiento deferente al reconocerle.  Se comportó, de todos modos, como un caballero y, al parecer, se encargó de instruir a sus asistentes para que no recurrieran en ningún momento a la hermosa dama que acompañaba a Jack Reed.  Todo un gesto, desde luego…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los números fueron pasando uno tras otro y Jack miraba todo el tiempo de reojo a Laureen ante el temor de que se sintiera demasiado impresionada o turbada ante lo que estaba presenciando; en ningún momento, sin embargo, su esposa dejó de mirar hacia la arena del circo ni dio muestras de incomodidad, sino que, por el contrario, lució todo el tiempo entusiasmada y excitada, aplaudiendo a rabiar cada acto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_042_86f8.jpg" width="425" height="638" />Algunos de los números eran bastante semejantes o prácticamente iguales a los que Jack le había visto durante su visita anterior, pero en otros se advertía que Goran buscaba renovar cada tanto su show para seguir atrayendo visitantes de modo que éstos no se aburrieran y tuvieran interés en volver.  De todas formas, se notaba claramente que lo que más seducía a los asistentes era la adrenalina de no saber en qué momento les tocaría a ellos ser parte del show; de lo contrario no podía entenderse por qué tanta desesperación por ocupar las butacas de adelante, en las cuales había muchas más posibilidades de resultar elegidos por las asistentes de Goran…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justamente fue una de ellas quien asumió un rol bastante diferente al que Jack le hubiera visto en su visita anterior, ya que Goran le adjudicó esta vez  un papel más protagónico.  En efecto, la pulposa y blonda jovencita enfundada en botas y corsé de latex eligió, en un momento, a un muchacho al azar de entre el público y lo convirtió prácticamente en su perro mientras Goran se entretenía en domesticar a una madura pero atractiva señora.  La asistente, súbitamente devenida en dominatriz, colocó al joven un collar y lo paseó a cuatro patas por toda la arena, llegando incluso a insertarle una canina cola artificial en el ano no sólo para beneplácito sino también para la generalizada carcajada de la concurrencia que disfrutaba a morir el ver cómo el joven era ridiculizado.  Jack, por su parte, espió de soslayo a Laureen y comprobó no sin sorpresa que su mujer era uno más entre todos los asistentes y, como tal, no paraba de reír y aplaudir… En un momento, sin embargo, la dominatriz tomó un látigo y, por primera vez, Jack notó que el rostro de su esposa cambiaba de color; la tomó de la mano a los efectos de calmarla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tranquila… &#8211; le dijo -.  Es sólo un… entretenimiento”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El látigo cayó y restalló sobre el piso varias veces siempre muy cerca del muchacho pero nunca sobre él; Jack notó que la mano de su esposa se destensaba y que su rostro volvía a recuperar la calma.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Como verrran, mi querrrido público… &#8211; voceó Goran en tono de arenga -; mi prrreciosa asistente Lidia ya tiene su perrro.  ¿No es justo que tenga también una perrra???”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y por qué noooo???” – atronó al unísono la concurrencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pues esta vez serrré yo mismo quien elija la perrra parrra Lidia…” &#8211; anunció Goran, siempre a viva voz y cargando a sus gestos y movimientos de histrionismo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rebuscó con la vista entre las filas de butacas, deteniéndose cada tanto en alguna dama que, al sentirse observada por él, se removía inquieta en su asiento ante la incertidumbre y la adrenalina del momento.  Todo era, desde ya, parte del juego de Goran, ya que luego de escudriñar de arriba abajo a alguna durante unos instantes, seguía caminando y posaba la vista en otra: le gustaba generar suspenso y nerviosismo.  En ningún momento, por supuesto, dedicó atención a Laureen, lo cual hablaba a las claras de que, por respeto a Jack, no tenía pensando incluirla en sus planes.  Parecía, de hecho, que Goran había asumido por propia cuenta el papel de elegir a la participante del número siguiente en lugar de delegarlo en sus asistentes, lo cual bien podía ser indicativo de que no confiaba del todo en que éstas hubieran entendido el mensaje.  Sin embargo, lo que ocurrió a continuación fue una absoluta sorpresa tanto para Goran como para Jack, quien, más que dar un respingo, prácticamente saltó en su butaca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Puedo participar?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_055_df76.jpg" width="425" height="638" />Jack giró la cabeza incrédulo, como si le acabaran de echar hielo encima: la pregunta había sido formulada por Laureen quien, luciendo una amplia sonrisa, levantaba su mano derecha con los cinco dedos extendidos del mismo modo que si fuera una estudiante ofreciéndose a responder una pregunta de un docente.  El propio Goran quedó petrificado y, aun detrás de la máscara que le cubría medio rostro, fue ostensible su expresión de azoramiento.  Confundido, lo primero que atinó a hacer fue mirar a Jack, seguramente en busca de aval.    Éste, turbado y sin asimilar aún la situación, echó un vistazo en derredor y comprobó que, como era lógico, no sólo era Goran quién les miraba sino que prácticamente todos los asistentes del circo, expectantes, tenían sus rostros girados hacia la pareja.  La presión era demasiado grande: su esposa se ofrecía voluntariamente para participar del número; ¿qué podía hacer él?  Manifestar una negativa en ese contexto era lo más parecido posible a hacer el ridículo… Con un leve asentimiento de cabeza, le dio el okey a Goran…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recién entonces, cuando el artista del sado hubo contado con el silencioso asentimiento del marido, pareció envalentonarse y volver a ser Goran Korevic.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y porrr qué noooo???” – rugió, para delirio de la platea, que repitió a coro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lidia, la asistente que oficiaba como dómina, se dirigió sonriente y a paso resuelto hacia la fila de butacas en la que se hallaba ubicado el matrimonio llevando en sus manos un collar de cuero.  Ágilmente y aun a pesar de los finísimos tacos aguja de sus largas botas, subió a la carrera y casi a los saltitos los pocos escalones que mediaban entre la arena y la fila de butacas en la cual el matrimonio se hallaba ubicado.  Pasando frente a Jack casi como si éste no existiera, calzó el collar sobre el delicado y precioso cuello de Laureen en una imagen que resultó harto turbadora para su esposo, quien nunca había imaginado llegar a verla de esa forma.  Luego de ajustar el collar, la asistente calzó un mosquetón a la argolla del mismo y, jalando de una correa, llevó a Laureen hacia la arena del circo mientras la multitud deliraba y aullaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que la hubo conducido hasta el centro de la arena, otra asistente le alcanzó un látigo y, una vez más, Jack fue víctima de un estremecimiento: en un acto reflejo, se puso de pie.  La dómina, sin embargo, no dejó caer el látigo sobre su esposa sino que lo hizo chasquear un par de veces en el aire y luego en el piso a escasos centímetros de los pies de Laureen pero sin tocarla en absoluto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De rodillas, puta” – ordenó secamente, siendo la enérgica orden festejada por la muchedumbre al ser la misma potenciada por el sistema de sonido y por la envolvente acústica del domo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin ensayar objeción alguna, Laureen se arrodilló en el piso frente a su dominatriz sin que Jack pudiera aún dar crédito a lo que sus ojos veían.  Alguien le insultó desde atrás, conminándole a sentarse nuevamente, así que volvió a ocupar su lugar en la butaca, pero sin poder salir de su absorta perplejidad.  Goran, en tanto, había asumido un papel insólitamente secundario, mirando la escena desde un costado de la arena y dejando entrever una cierta sombra de preocupación en su semblante, por lo menos en la mitad del rostro que permanecía visible; cada tanto, echaba un vistazo en dirección a Jack.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lidia, pérfidamente sonriente, levantó una pierna y llevó la suela de su bota hasta apoyarla sobre los labios de Laureen, quien lucía nerviosa pero a la vez extrañamente excitada…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pásale la lengua…” – le ordenó con la misma aspereza y tono imperativo que había exhibido antes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_058_cd89.jpg" width="425" height="638" />Jack comenzó a sudar.  Temía que de un momento a otro Laureen, simplemente, se fuera a poner de pie y marcharse de allí.  Sin embargo, nada estuvo más lejos de eso; por el contrario, sin chistar ni objetar, ella sencillamente sacó su roja lengua por entre los labios y recorrió completa la suela de la bota, haciéndolo incluso varias veces aun cuando la orden no hubiera sido específica al respecto.  Una vez que lo hubo hecho, permaneció de rodillas mirando a la dama del circo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Muy bien, putita – le dijo ésta, volviendo a sonreír son satisfacción -.  Ahora, abre tu boquita…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez más, Laureen cumplió con lo que se le ordenaba.   El grado de obediencia que mostraba no dejaba de asombrar a Jack; no sólo no se advertía en ella signo alguno de rebeldía o resistencia sino que ni siquiera parecía mediar ningún lapso de duda o vacilación entre cada orden y su respectivo cumplimiento.  Al abrir Laureen la boca bien grande, la dómina introdujo el taco aguja de su bota hasta hacerlo prácticamente desaparecer por completo dentro de la misma.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Chúpalo…” – le ordenó.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al igual que ocurriera con las órdenes anteriores, Laureen obedeció sin amago de objeción alguna y comenzó a succionar el taco como si fuese un chupete o, mejor aún, un pene&#8230;  La escena era tan bizarra en sí misma que hasta daba vergüenza ajena a Jack el ver a su esposa asumir tan dócilmente una actitud tan degradante; hasta tenía, por momentos, necesidad de bajar la vista para no ver pero, a la larga, sin embargo, terminaba levantando nuevamente los ojos hacia la arena: era como tanto el mirar como el no mirar se hubieran convertido para él en necesidades.   La platea irrumpió una vez más en vítores, chiflidos y aplausos… Recién entonces Goran pasó a asumir algo más de protagonismo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Buenobuenobueno…- rugía, súbitamente enfervorizado y adoptando un estilo más acorde al que se le conocía habitualmente -… Parrrece que finalmente tenemos una auténtica perrra aquí, ¿verdad?  ¿Quierrren ustedes verrrla marrrcharrr como la perrra que es?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y por qué noooo?” – respondió a coro la multitud, como no podía ser de otra manera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lidia jaló de la correa de tal modo que Laureen, tironeada por el cuello, se vio obligada a apoyar rápidamente las manos sobre el piso a los efectos de no caer de bruces; de ese modo, Lidia conseguía lo que quería: tenerla a cuatro patas.  De inmediato, otra asistente se dirigió, presta y alegremente, hacia el centro de la pista y, yendo por la retaguardia de Laureen, se encargó de dejarla muy rápidamente sin falda ni bragas.  Como si no fuera ya degradación suficiente, le insertó además, dentro del orificio anal, una imitación de cola de perro idéntica a la que un rato antes había llevado el muchacho al cual Lidia había sometido y degradado públicamente.  Jack se mordía el labio inferior y hundía las uñas contra sus rodillas; no podía creer lo que estaba viendo.  Una vez que Laureen tuvo su cola, la dómina jaló de la correa y la conminó a marcharle a la zaga, siempre, a cuatro patas.  Llevando así a su “perra”, Lidia caminó en semicírculo, recorriendo de manera perimetral el límite entre la arena y las butacas; al hacerlo, forzaba a Laureen a pasar bien cerca no sólo de los libidinosos y perversos ojos que la devoraban sino también de las irrespetuosas manos que, extendiéndose hacia ella, le tocaban la cola de perro o, incluso, le acariciaban a la pasada sus desnudas nalgas. Jovencitos, jovencitas, hombres y mujeres de edad madura: en general ninguno se privó de posarle al menos una mano encima mientras a Jack le latía el corazón con cada vez más fuerza y sus puños se crispaban hirviendo de furia…  Tenía, obviamente, ganas de levantarse de su butaca, tomarlos a todos a golpes y llevarse a su esposa de allí; pero se mantenía, por otra parte, a la espera de que fuera ella misma quien en algún momento acusase recibo ante tanta degradación y dijera “basta”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tal cosa, sin embargo, no ocurrió; la dómina terminó su recorrido por el perímetro de la arena con Laureen marchando siempre sumisamente por detrás de ella a cuatro patas.  Cuando la perversa dupla volvió al centro de la pista, Jack recaló en que durante el tiempo que había durado el paseo, dos de las asistentes de Goran habían montado allí una especie de cepo de madera, el cual parecía más preparado para contener una cintura de mujer que un cuello.  En efecto, la presunción de Jack quedó confirmada apenas un instante después, cuando ambas asistentes levantaron la parte superior de la estructura y Lidia, siempre llevando por la correa a Laureen, la obligó a ponerse en pie y luego a inclinarse de tal modo de pasar su vientre por encima del segmento inferior hasta calzar su cintura en la ranura.  Una vez que estuvo ubicada de esa forma, el segmento superior fue bajado hasta que Laureen quedó atrapada  casi como si estuviera cortada al medio.  Un cierto silencio de espera parecía haberse apoderado de los presentes ante el desconocimiento y expectativa por lo que se venía…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_061_af08.jpg" width="426" height="640" />Goran se acercó al cepo e hizo nuevamente chasquear su látigo en el piso, provocándole un nuevo respingo a Laureen.  Una de las asistentes le alcanzó a la dómina un objeto que, a la distancia, Jack no logró reconocer.  Un instante después veía que Lidia se lo estaba calzando a la cintura y comprobó, estupefacto, que se trataba de un arnés equipado con un pene artificial&#8230;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Querrréis verrr cómo Lidia coge a su perrra?” – preguntó Goran, cerrando un puño y ya recuperado definitivamente su espíritu eufórico.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y por qué nooo?” – rugió una vez más la muchedumbre, cada vez más excitada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Atónito, Jack  tuvo que ver cómo Lidia, ubicándose por detrás de Laureen, se dedicaba a penetrarla con el dildo, haciéndolo al principio muy lenta y cadenciosamente de tal modo de ir haciéndole subir la temperatura no sólo a la joven esposa sino también al público asistente.  Luego fue acelerando el ritmo, con lo cual fue inevitable que los jadeos, entremezclándose con gemidos, comenzaran a salir de la garganta de Laureen de un modo cada vez más audible, lo cual Goran se encargó de hacer aun más notorio al acercarle un micrófono a la boca: de ese modo, los gemidos súper amplificados de Laureen invadieron el recinto sin que fuera posible sustraerse a la excitación que provocaban.   Jack intentó taparse los oídos para no oírla pero era inútil: los gemidos de su esposa al ser cogida le taladraban el cerebro.  Y mientras Lidia continuaba, de manera resuelta, con la penetración, el domo se convertía en una gigantesca caja de resonancia para los sonidos de placer que Laureen emitía… Jack, por supuesto, quería morir…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cogida terminó con Laureen alcanzando un largo y sostenido orgasmo que dio lugar a un único grito que pareció interminable, mientras la enardecida multitud no paraba de aplaudir y de gritar  como modo de exteriorizar su calentura.  Jack estaba inmóvil y sin reacción en su butaca, ya para ese entonces absolutamente resignado a lo que viniera aun cuando quería pensar que el número había terminado… Se equivocó: faltaba algo más.  Liberando a Laureen del cepo que la aprisionaba por su cintura, Lidia la obligó a echarse de espaldas contra el piso.  Un “oooh” extendido bajó de las gradas cuando la dómina se quitó las pocas prendas que llevaba a única excepción de las botas.  Caminó hacia Laureen y se hincó en dirección a su rostro hasta prácticamente sentarse sobre el mismo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Abre tu boca, perra” – le ordenó…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Laureen, por supuesto, obedeció sin chistar y, una vez que lo hubo hecho, Lidia adoptó una expresión de relajación y, echando la cabeza hacia atrás, descargó su orina dentro de la boca de Laureen, quien simplemente sorbió y bebió…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El espectáculo no podía haber sido más degradante; las prácticas de ese tipo nunca habían pertenecido al mundo de Jack y mucho menos al de Laureen.  Y, sin embargo, había algo casi cruelmente excitante en todo aquello.  Era, por supuesto, el cierre para el número de Lidia, tras lo cual Laureen regresó a su butaca, ocupando su lugar junto a Jack.  La función del circo siguió y nuevos números fueron pasando, pero Jack prácticamente no los veía ni oía.  Su cabeza sólo estaba ocupada por lo que acababa de ocurrir y por su esposa, a quien no se atrevía a mirar al rostro aun cuando la tenía al lado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo estás?” – preguntó, luego de un rato y siempre sin mirarla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Yo? – Laureen sonó extrañada &#8211; .  Muy bien…; estuvo muy bueno, muy excitante…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el show concluyó y mientras la concurrencia se retiraba, Goran se acercó a Jack y a Laureen para saludarles personalmente.  Se advertía en tal gesto que tenía, tal vez, algo de culpa por lo ocurrido o que, al menos, se sentía confundido ya que era la propia Laureen quien se había prestado voluntariamente para el número de dominación.  Jack, de todas formas, buscó, dentro de lo que pudo, lucir tranquilo y como si nada hubiese pasado; de hecho, no hubo durante la charla referencias específicas al número de Laureen en sí, sino que más bien se habló sobre temas generales relacionados con el circo o con el show en sí.  Goran explicó, con algo de pesar en el tono de su voz, que había retirado las escenas de azotes o de dolor físico y, aunque no dio explicaciones puntuales al respecto, no era difícil entender el porqué.  El trauma provocado por aquel hilillo de sangre en la espalda de Carla Karlsten, sumado a toda la situación que, consecuentemente, se había desencadenado, debía operar seguramente para Goran como un fuerte límite.  No sería posible para él volver a hacer caer un látigo sobre la espalda de alguien sin que acudieran a su mente los recuerdos de aquella jornada fatídica que, de seguro, quería olvidar.  Sería por eso mismo que las escenas de dolor estrictamente físico habían cedido protagonismo, más bien, a las humillaciones psicológicas o sexuales, cuyo papel se había acentuado con respecto a shows anteriores.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_076_5063.jpg" width="422" height="634" />Se despidieron cortésmente, mientras algunas adolescentes se acercaban para tomarse fotografías junto a Goran e incluso había quienes le pedían autógrafos: decididamente, su fama se había incrementado enormemente luego de que, durante días, la prensa se hiciera eco del “incidente Vanderbilt”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya de regreso en casa, ambos esposos se sentaron a la cama; Jack estaba envuelto en un cierto mutismo y se advertía que no tenía demasiadas ganas de hablar sobre los sucesos del circo.  Laureen, contrariamente, parecía haber quedado muy impresionada y no cesaba de hacer comentarios o preguntas al respecto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Goran mencionó algo acerca del látigo…” – comenzó a decir.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ajá…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Antes… azotaban a los participantes?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack se encogió de hombros.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No he visto que lo hiciera en el circo, aunque sí infligir dolor de otras formas…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y eso funciona?” – Laureen parecía a la vez curiosa y sorprendida.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Hmm, no entiendo…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me refiero a si hay quienes sienten placer ante el dolor…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, de hecho los hay…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tu jefa es una de esas personas, ¿no?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack giró la vista hacia su esposa; no sabía si interpretar en la pregunta recriminación o, simplemente, curiosidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Goran la azotó, ¿verdad? – insistió Laureen puntualizando algo más su interés -.  Y estuviste presente…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí… &#8211; respondió Jack luego de un momento de silencio -.  Eso sí lo vi; aunque me retiré…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tanto parquedad en la respuesta como el semblante adusto de él evidenciaban poco interés en hablar del tema o en recordar lo ocurrido aquel día; no podía mencionar, desde luego, que él mismo, y en ese mismo lugar, había azotado con un látigo a su jefa pocos días antes de que ocurriera todo aquello.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Y ella… lo disfrutó?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Interpreto… que sí, que lo hizo…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Laureen apoyó los codos sobre sus muslos y enterró el mentón entre sus manos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso sí que no puedo entenderlo…” – comentó mirando hacia algún punto indefinido de la habitación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué cosa?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Que… alguien esté sufriendo pero sienta placer con ello”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No toda la gente goza del mismo modo ni con las mismas cosas – replicó Jack, súbitamente pedagógico -.  A propósito, ¿ gozaste mientras te orinaban en la boca?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se arrepintió un instante después de haberlo dicho.  Poco antes había tenido la duda acerca de si había recriminación en las preguntas que le hacía Laureen en relación a lo ocurrido con Carla, pero ahora sí sabía que en la pregunta que él acababa de hacer, la había sin lugar a dudas… Miró de reojo a Laureen pero, sin embargo, el rostro de ella no dio señales de alteración o de sentirse ofendida.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No creo que sea lo mismo… &#8211; negó con la cabeza, pero de modo más reflexivo que tajante -.  Es decir, beber pis no es algo que te produzca dolor…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“El dolor no tiene por qué ser sólo físico – objetó Jack -.  La humillación psicológica puede ser tanto o más dolorosa que la puramente física”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo señalado por Jack parecía estar cargado de lógica; sin embargo, Laureen continuaba pensativa y acariciándose la barbilla como si su cabeza diera vueltas sobre el asunto sin terminar de convencerse.  Súbitamente, Jack se puso de pie y se quitó la camisa; luego hizo lo propio con el cinto de cuero que sostenía su pantalón; girando la cabeza por sobre el hombro para mirar a su esposa, se lo extendió.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tómalo… &#8211; le conminó -.  Golpéame…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El rostro de Laureen se ensombreció y se llenó de interrogantes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué…?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_081_9a6a.jpg" width="425" height="638" />“Que me golpees – insistió Jack sin dejar de extenderle el cinto que su esposa parecía renuente a aceptar -.  Azótame, vamos…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, caída su mandíbula por la incredulidad, tomó, a pesar de todo, el cinto que su marido le extendía.  Él volvió a girara la vista hacia adelante y, de espaldas a su esposa, se colocó las manos a la cintura; la actitud parecía ser de espera… Sin embargo, el inminente primer azote nunca caía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack… &#8211; musitó Laureen -.  No puedo golpearte…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí que puedes – insistió él -.  Sólo hazlo&#8230;   Quiero que entiendas que hay ocasiones en las cuales el dolor y el placer pueden ir de la mano…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack hablaba con tanta seguridad que ni él mismo terminaba de creerse sus palabras, pues tenía sus propios pruritos hacia el mundo sadomasoquista y, de hecho, jamás en su vida se había dejado azotar.  Estaba, sin embargo, dispuesto a hacer el sacrificio y, de ser necesario, a fingir o exagerar con tal de que su esposa entendiera el concepto.  El cinto sobre su espalda, sin embargo, seguía haciéndose esperar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jack, no puedo” – insistió Laureen, en un tono de voz cada vez más firme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya te dije que sí puedes…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se produjo un momento de silencio que finalmente fue roto por Laureen.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Primera Ley de Asimov – dijo, repentinamente -: un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un súbito estremecimiento le recorrió en toda su longitud la columna vertebral a Jack.  Con un veloz movimiento, se giró para mirar directamente a Laureen, cuya expresión lucía ahora algo más distante y…. fría.  Los ojos de Jack se abrieron hasta casi salírsele de las órbitas mientras su rostro enrojecía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eres… &#8211; comenzó a musitar y luego gritó -.  ¡Eres un maldito robot!”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                                                                                           CONTINUARÁ</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/123/52991357/52991357_089_a2be.jpg" width="569" height="854" /></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-de-placer-13-por-martina-lemmi/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Maquinas de placer 12&#8221; (POR MARTINA LEMMI)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-de-placer-12-por-martina-lemmi-2</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-de-placer-12-por-martina-lemmi-2#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Dec 2022 11:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[MARTINA LEMMI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-de-placer-12-por-martina-lemmi-2/</guid>

					<description><![CDATA[Suspendida en antigravedad, la cuadrilla de cópteros, ahora reducida en uno, seguía formando un semicírculo en torno al Merobot, que se hallaba de pie y exultante sobre la torre de la terraza del edificio Vanderbilt, desprovisto el mismo ahora de mástil y estandarte.  No hacía falta escudriñar por detrás de los cristales de los habitáculos para darse cuenta de cuán anonadados y perplejos se hallaban los pilotos tras lo ocurrido; estaba descontado, y el androide también lo sabía, que de un momento a otro recrudecería el ataque, máxime considerando que era uno de sus compañeros quien acababa de perder la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspendida en antigravedad, la cuadrilla de cópteros, ahora reducida en uno, seguía formando un semicírculo en torno al Merobot, que se hallaba de pie y exultante sobre la torre de la terraza del edificio Vanderbilt, desprovisto el mismo ahora de mástil y estandarte.  No hacía falta escudriñar por detrás de los cristales de los habitáculos para darse cuenta de cuán anonadados y perplejos se hallaban los pilotos tras lo ocurrido; estaba descontado, y el androide también lo sabía, que de un momento a otro recrudecería el ataque, máxime considerando que era uno de sus compañeros quien acababa de perder la vida… La solidaridad vengativa suele ser característica de quienes integran fuerzas del orden…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La inminencia del ataque quedó confirmada cuando uno de los cópteros abrió repentinamente el fuego siendo, obviamente, seguido por los demás.  Ahora disparaban sin miramientos contra el robot mismo y no se trataba ya de fuego de amedrentamiento.  La lluvia de proyectiles arreció sobre el mismo quien, buscando preservar la integridad de su cerebro positrónico, tendió a poner el antebrazo por delante de su cabeza a los efectos de cubrirla, pues ése sería, obviamente, el principal blanco de ataque buscado por los pilotos de los cópteros.   <img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/37341049/37341049_003_49d7.jpg" width="425" height="638" />Sus circuitos, una vez más, chisporrotearon e incluso varias “heridas” fueron salpicando su piel en varios puntos; aun así y contra todas las adversidades, el robot seguía funcionando aunque desde hacía rato inestable y desequilibrado.  Los cañones centrales de los cópteros comenzaron a moverse y el androide supo de inmediato que el siguiente paso sería arrojarle proyectiles calóricos contra los cuales verdaderamente nada podría hacer por más que se cubriese su cabeza con el antebrazo: que uno solo de ellos lograra penetrar en cualquier zona de su cuerpo sería suficiente como para socarrarle por dentro y dejar definitivamente frito su cerebro positrónico.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un zumbido se hizo oír por encima de su cabeza y el Merobot, al levantar la vista, notó que el mismo provenía del parque de diversiones volante, el cual, al parecer, estaba poniendo en marcha sus motores de desplazamiento a los efectos de alejarse del lugar: o habían sido puestos en advertencia por el personal policial o bien, simplemente por su cuenta, los pilotos del parque habían juzgado que lo mejor era alejarse de allí ante la intensidad y crudeza que estaba tomando el combate.  Por lo pronto, Dick interpretó de inmediato que, si tenía una chance de escapar a su irrremisible final, la misma se hallaba en el parque y, de hecho, se esfumaría si se limitaba ver cómo se alejaba.  Siempre de pie sobre el lugar que antes ocupara el mástil, flexionó sus poderosas y atléticas piernas a los efectos de darse impulso a sí mismo y, así, ante la mirada azorada de los pilotos de la policía que le acechaban, saltó hacia lo alto casi como si alguien le hubiese disparado cual un proyectil.  Era un salto de unos doce metros pero todo estaba matemática y físicamente calculado; de hecho, el robot, aunque con lo justo, alcanzó a asirse a una de las tuberías inferiores de la estructura del parque…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La lluvia de metralla arreció nuevamente sobre él pero cesó casi al instante.  Estaba bastante obvio que los pilotos habían recibido orden de suspenderla de inmediato puesto que, en caso de dañar los generadores o los suspensores del parque volante, éste se precipitaría a tierra generando un desastre de tales dimensiones que causaba espanto el sólo pensarlo… El robot supo que ése era su momento, así que, por momentos reptando y por momentos usando una locomoción braquiática que parecía propia de un chimpancé, fue entreverándose entre las tuberías y cables hasta lograr desaparecer del campo de disparo y, de ese modo, se logró desplazar por debajo de la base circular del parque hasta llegar al extremo diametralmente opuesto para luego trepar hacia la parte superior por el borde contrario a la posición de los cópteros.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/37341049/37341049_004_c4fc.jpg" width="424" height="636" />Su jugada, sin embargo, fue intuida por la policía aérea, pues mientras pendía de un solo brazo hacia la nada y en el momento en que se disponía a trepar hacia el parque propiamente dicho, un cóptero que venía girando en torno a la estructura apareció ante él y, por lo que se veía, su piloto tenía la más que clara intención de abrir fuego.  Columpiándose hacia arriba, el androide saltó y cayó en el propio predio del parque, justo sobre el borde del mismo; buscando con prontitud alguna vía de escape alzó la vista y se encontró con el desfilar de las sillas voladoras que trazaban alocados círculos en torno al perímetro del parque volante mientras los jóvenes que las ocupaban no paraban de proferir histéricos aullidos al ver y sentir cómo sus cuerpos parecían verse impulsados hacia el abismo.  Dick flexionó sus piernas nuevamente, dispuesto a saltar: ya lo había hecho una vez y bien podía hacerlo otra vez dado que incluso la altura a cubrir con el salto era esta vez menor.  El asunto, claro, era calcular con precisión matemática el momento de intercepción con alguna de las sillas colgantes que giraban a altísima velocidad, ya que de no lograr asirse a ninguna, su salto sólo seguiría destino hacia una caída de mil ochocientos metros&#8230;  Permaneció por un instante mirando pasar a las sillas mientras en su cerebro positrónico iban discurriendo los cálculos matemáticos y físicos a toda velocidad.  Una vez que se encontró con un resultado certero, se impulsó nuevamente y su cuerpo, lanzado hacia lo alto, alcanzó una de las sillas voladoras en el exacto momento en que pasaba y se aferró al respaldo de la misma con una sola mano  para terror de la pareja de jovencitos que viajaba sobre la silla, ya que ésta se ladeó un poco y  se desestabilizó ante el peso y el impacto del robot.  Como si no fuera poco para los jóvenes el alocado vértigo del propio divertimento, sus rostros adoptaron un rictus de espanto cuando, al girar sus cabezas, descubrieron como tercer pasajero a un hombre desnudo que colgaba del respaldo de su silla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No teman…” &#8211; les dijo el Merobot en un tono que pretendía ser tranquilizador dentro de un contexto demente.  Su cerebro positrónico seguía cruzado por conflictos y, al parecer, dejaba salir, aunque más no fuera intermitentemente, algún vestigio del mandato de no dañar a los seres humanos que le habían instalado al fabricarlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los cópteros, formando un círculo más grande, se arracimaron en torno al parque volante de modo análogo a cómo antes lo hicieran con la cima del edificio Vanderbilt.  El blanco, claro, se había vuelto mucho más difícil por lo huidizo ya que el androide, junto con la silla a la que se hallaba aferrado, giraba alocadamente alrededor de la estructura del parque, lo cual hacía imposible tenerlo en la mira.  Sin embargo, el movimiento, al ser uniforme, no lo dejaba a salvo por completo; los cópteros estaban equipados con dispositivos para calcular intercepción cuando el objetivo a ser atacado se movía en una trayectoria regular y previsible.  Cierto era que disparar contra la silla volante implicaría, también, poner en riesgo a los jovencitos que viajaban en ella, pero Dick no estaba dispuesto a comprobar cuál era el límite ético de la policía aérea.  A la primera oportunidad que tuvo para hacerlo, se columpió desde la silla y, soltándose de ella, se dejó caer hacia el piso del predio de Joy Town mientras una nueva y violenta sacudida hacía otra vez gritar de terror a la parejita que viajaba a bordo de la misma.  Sus piernas, una vez más, actuaron como excelentes amortiguadores al posarle suavemente sobre el mismo.  A su alrededor prácticamente todos echaron a correr: era sospechar que ya se hallasen al tanto de lo que estaba ocurriendo y, por lo tanto, no tenía por qué sorprender el que huyeran aterrados al saberse en presencia del “robot asesino”.  Sin embargo, hubo algunas jovencitas e incluso algunas señoras maduras que, en lugar de echar a correr, se quedaron contemplando fascinadas la espectacular anatomía del androide.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack debió abrirse paso a empellones por entre los guardias a lo largo de las escaleras y, una vez que llegó hasta el último piso, accionó él mismo la apertura de la puerta que comunicaba con el estacionamiento.  Corrió por entre los autos como si lo llevara el mismo diablo e, incluso, saltó y caminó por encima del capot de más de uno.  Una vez que hubo llegado hasta la última puerta, la cual comunicaba con el pasillo y con la azotea, sus ojos descubrieron a Carla, arrebujada contra uno de los cristales y con la vista perdida, casi ausente, mientras temblaba por el frío como si tuviera convulsiones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack accionó la apertura de la puerta y fue hacia ella, quitándose el saco para cubrirla con el mismo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Vamos, Carla… &#8211; le dijo con premura -.  Tenemos que salir de aquí…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De… ninguna forma… &#8211; respondió ella, con la voz entrecortada y quebrada -.  Dick está allí afuera… Saltó hacia el parque; yo lo vi…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Carla… es peligroso… &#8211; insistió él tironeándole de un brazo e instándola a levantarse del piso para seguirle -.  Por favor, vámonos de aquí o…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/37341049/37341049_006_0065.jpg" width="425" height="638" />Con un violento tirón, ella se liberó de su mano y, poniéndose en pie de un salto, echó a correr hacia afuera del pasillo y a través de la azotea.  Jack la siguió.  Aquí y allá el piso aparecía cubierto por fragmentos de revestimiento o de cristales, a pesar de lo cual Carla corría por entre ellos como si nada le importase e incluso, dejando caer, en la corrida, el saco con que Jack la había cubierto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella llegó hasta el muro del borde de la terraza y miró hacia lo alto, hacia el parque Joy Town, que ya ahora se hallaba bastante más alejado, tal vez a unos ochenta metros por encima de su cabeza.  Con aprensión, sus ojos se clavaron en los cópteros que rodeaban al mismo y un fuerte estremecimiento la sacudió de la cabeza a los pies al pensar que los vehículos policiales se hallaban allí con el único y firme objetivo de dar caza a Dick: una caza que implicaba su destrucción…, la destrucción del único “hombre” que había logrado hacerla sentir algo distinto en su vida.  Llegando junto a ella, Jack le echó el saco por sobre los hombros; no volvió a insistirle con marcharse de allí porque estaba más que claro que no lo lograría: Carla Karlsten quería permanecer en ese lugar… Y si tenía que presenciar el final de Dick, estaba dispuesta a hacerlo pues se sentía en la necesidad de estar allí para verlo por última vez…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dick miró hacia todos lados a lo largo del predio descubierto y sabiendo que allí era un excelente blanco para los cópteros, echó a correr sin un rumbo fijo contorneando la estructura de la montaña rusa extrema, la cual, de hecho, se hallaba en funcionamiento.  El cálculo estratégico, claro, era valerse de la montaña rusa como protección, ya que era de suponer que no le dispararían a riesgo de poner en peligro las vidas de los jóvenes que disfrutaban del entretenimiento.  Cálculo equivocado: la lógica de un robot no siempre se condice con el pragmatismo humano; así, mientras corría, oyó repiquetear nuevamente la artillería de metralla a centímetros de sus pies e incluso contra los caños de la montaña rusa.  Mirando hacia el frente y sin detener su carrera, Dick vio un edificio al cual el cartel de la entrada promocionaba como sala de espejos; sin más y como si fuera un clavadista arrojándose de un acantilado, colocó los brazos hacia adelante y se lanzó en un salto casi olímpico que le hizo ingresar al mismo.  Un sinfín de espejos poblaba el lugar y ello motivó que se viera reflejado a sí mismo una y mil veces al punto de que sus sensores, ya para esa altura muy dañados, tuvieron que trabajar durante algún momento en sociedad con su cerebro positrónico para determinar si se trataba, en efecto, de imágenes reflejadas de sí mismo o si, por el contrario, se hallaba ante una jungla de androides idénticos a él.  Entre la marea interminable de imágenes, sin embargo, descubrió dos figuras humanas que no se parecían a él.  Se trataba de dos muchachitas muy jóvenes, de tal vez veinte años… Vestían tan informales como cualquier chica de su edad y lucían cortas faldas; en sus rostros se podía advertir una mezcla de terror y fascinación ante la presencia del androide.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento, en el cerebro positrónico del Merobot se empezaron a mezclar mandatos y órdenes… Dar placer, dar placer, dar placer…: ésa era la cuarta ley: una ley ajena a Asimov que, siguiendo el orden de jerarquías, sus fabricantes le habían instalado allí.  Yendo resueltamente hacia una de las muchachas la tomó por los cabellos con tal fuerza que la obligó a doblar su cuerpo; la otra intentó huir pero el formidable brazo del androide la alcanzó y la capturó del codo antes de que pudiera hacerlo.  Las chicas aullaban de dolor, una por el violento tironeo contra su cuero cabelludo y la otra por la fuerza de los poderosos dedos que le mantenían cautivo el codo mientras braceaba y pataleaba tratando de escapar; sin embargo y aun a pesar de los gritos de dolor, todo parecía indicar que el robot no lo estaba percibiendo: su cerebro positrónico se hallaba enloquecido y sus sensores alterados al momento de captar las sensaciones humanas.   Atrayendo a ambas hacia él, las hizo impactar a ambas al mismo tiempo con sus traseros contra su magnífica verga, la cual quedó encerrada entre ambas.  El miembro, erecto y más vivo que nunca, se movió serpenteando entre una y otra hurgando por debajo de sus faldas y deslizándose por entre sus piernas hasta alcanzarles sus vaginas, yendo alternadamente y a gran velocidad de una a la otra de tal manera de mantenerlas a ambas excitadas.  En efecto, la resistencia que las jóvenes habían mostrado en un principio pareció ir cediendo; ya no forcejeaban tanto por liberarse y, antes bien, ambas tenían sus bragas mojadas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entendiendo que ya ninguna de las dos intentaría escapar, el robot le liberó a una los cabellos y a la otra el codo; con un hábil manotazo dejó a cada una sin bragas, lo cual fue literal ya que no se las bajó sino que, directamente, le arrancó a cada una su prenda íntima que, desgarrada y cortada al medio, se deslizó hacia el piso a lo largo de las piernas.  Aprovechando el momentáneo éxtasis que parecían vivir las chicas, apoyó cada una de sus manos sobre los rostros de las chicas y les jugueteó con los dedos sobre los labios hasta terminar introduciendo en cada boca los respectivos dedos mayores de sus manos, haciéndolos serpentear dentro de ellas de tal manera que, inevitablemente, remitió a las chicas a sentirse tal como si tuvieran un pene dentro de sus bocas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la excitación hubo alcanzado su grado extremo, el robot tomó a una de las jóvenes por la cintura y, literalmente, la sentó sobre su pene erecto, no penetrándola, sino pasándole desde atrás el portentoso miembro desde atrás por entre las piernas.  Casi de inmediato tomó también por el talle a la muchacha restante y la atrajo poniéndola de espaldas contra la primera; en cuanto la tuvo al alcance, la ensartó en su falo.  De ese modo y gracias a su desarrolladísimo miembro comenzó a penetrar a ritmo creciente a una de las jóvenes mientras la otra, en medio de ambos, se veía sometida al frenético roce de la fantástica verga que le franeleaba el montecito a toda velocidad.   Como trío era inusual, por cierto, y sólo concebible dentro de las posibilidades de un Merobot, tanto por el tamaño portentoso de su miembro como por la particular movilidad y elasticidad del mismo… </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/37341049/37341049_009_00bd.jpg" width="426" height="639" />La chica que era penetrada se inclinó hacia adelante y su rostro se vio desbordado por una intensa sensación de placer que, seguramente, jamás había sentido en su vida: no se trataba sólo de la fantástica cogida que estaba recibiendo sino además del excitante roce de la otra muchacha a sus espaldas, la cual, por su parte, tampoco podía contener la excitación que le subía y hormigueaba por todo el cuerpo al sentirse aplastada entre los del androide y su amiga…  La joven que era penetrada llegó al orgasmo, tras lo cual, abatida, se dejó prácticamente caer prácticamente hacia adelante; la muchacha restante, por su parte, no cabía en sí de la excitación y se sentía a punto de estallar: necesitaba sí o sí un orgasmo&#8230;.  El robot, obedeciendo a su mandato de dar placer, atendió inmediatamente tal necesidad.  Al tocarle la vagina a la jovencita la encontró terriblemente húmeda pero a la vez terriblemente ardiente, al punto de que casi quemaba, a causa del intenso roce a que había sido sometida mientras él bombeaba y bombeaba dentro de su amiga.  El robot, no obstante, pareció captar algo más y, en virtud de ello, decidió no entrarle a la muchachita por allí sino por su entrada trasera; así, la poderosa verga se abrió paso por entre las nalgas e ingresó en el orificio anal sin pedir permiso y la joven no pudo reprimir un alarido de intenso dolor mezclado con placer, sensaciones de las cuales, al parecer, el Merobot captaba sólo una.  En virtud de ello, no mermó en lo más mínimo su arremetida sino que, por el contrario, la intensificó sin piedad  alguna.  Fue, justamente, ese salvajismo lo que elevó la excitación de la chica a niveles impensables y, por cierto, imposibles de comparar con los que pudiera producir un auténtico miembro viril de un hombre de carne y hueso…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba claro que ella tenía clara preferencia por el sexo anal pero no lo estaba menos que el robot parecía haberse dado cuenta de ello antes de ensartarla en la cola.  Daba la impresión de que los sensores del robot se estuvieran comportando de un modo muy particular después de que Luke Nolan metiera en los mismos: era como que, al quedar inhibidos los sensores que detectaban la presencia del dolor, se habían aumentado como compensación las potencialidades perceptoras del resto y, particularmente, de los detectores de placer: de ese modo, parecía ser que el Merobot ya no sólo captaba el placer en las personas sino que además percibía de qué modo querían éstas ser satisfechas  Por lo pronto, los gritos de la joven seguían aumentando en volumen y rebotaban en jadeantes ecos contra los interminables espejos; era casi imposible pensar que no estuviesen siendo oídos desde fuera del edificio o, incluso, por todo el parque…  Vaya a saber si ésa fue la causa o cuál pero, de pronto, los encargados de la seguridad de Joy Town se hallaban allí…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El robot, ya para ese entonces dañado y limitado en su capacidad de percibir peligros circundantes, recibió un disparo en la espalda.  Como si se hubiese tratado de  una descarga eléctrica, se retorció y arqueó su espalda llevando con ello su verga aun más adentro del ano de la muchachita cuyo gemido de placer/dolor alcanzó un tono agudo casi imposible.  La herida de la espalda del robot chisporroteó y asimismo lo hicieron varios circuitos en su interior, lo cual, inevitablemente, llegó al ano de la joven empalada, quien sintió dentro suyo un hormigueo eléctrico imposible de comparar con ninguna sensación ligada al sexo convencional.   Sin retirarle la verga de adentro, el robot se giró junto con la muchacha y, al hacerlo, se encontró con los guardias que lo encañonaban, aunque los veía reflejados una y mil veces repitiéndose hasta el infinito en aquel sinfín de espejos.  En tanto, la otra muchacha, aterrada, permanecía en el suelo cubriéndose la cabeza…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ostensible deterioro de los sensores del robot hacía que éstos no le permitieran a ciencia cierta determinar cuáles de las figuras que veía correspondían a los guardias en sí y cuáles eran imágenes reflejadas.  No quedaba, pues, otro camino más que abrirse paso por entre los espejos.  Echó hacia atrás el poderoso antebrazo y cerrando su puño, lo estrelló una y mil veces contra los mismos, que se fueron rompiendo y cayendo en añicos mientras el robot, llevando a la jovencita ensartada, avanzaba por entre ellos siendo seguido por una lluvia de proyectiles.  Cuando logró destruir el último de los espejos, se encontró nuevamente afuera, pero difícil era determinar si era peor el remedio o la enfermedad, ya que ello le hacía nuevamente visible para los cópteros.  La artillería de metralla repiqueteó nuevamente y nuevos proyectiles impactaron contra su cuerpo.   El androide se retorció nuevamente y, una vez más, introdujo aun más su verga dentro de la muchacha.   Decidió que era momento de liberarla; ella no había recibido un solo disparo ya que el propio cuerpo de él había actuado como escudo.  El Merobot echó a correr en dirección hacia los límites del parque de diversiones y, por cierto, cada vez le costaba más la marcha: sus sensores hacían ruido; las piernas, por momentos, le flaqueaban y ni siquiera parecía controlar su cabeza, que se bamboleaba para todos lados mientras sus ojos eran presa de un permanente bailotear e incluso quedaban blancos por momentos.   </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que llegó al borde, se trepó al muro que marcaba el límite del parque y, desde allí, al mirar hacia abajo, distinguió la cima del edificio Vanderbilt, sobre cuya terraza logró divisar a su dueña: Carla Karlsten… La acompañaba un hombre que la cubría con un saco del frío, al cual logró reconocer como Jack Reed, el mismo al que había apartado de un golpe cuando, llevando a Carla al hombro, escapara de las oficinas de la Payback Company…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/37341049/37341049_018_65e0.jpg" width="424" height="636" />El parque ya se hallaba lo suficientemente lejos del edificio como para hacer imposible cualquier salto: desde esa altura, no había amortiguación que valiera… y, de cualquier modo, no quería volver allí: hacerlo implicaba poner en peligro a Carla… Aun a pesar de la distancia, permaneció mirándola fijamente durante un rato mientras ella, desde la azotea del edificio y con ojos dolidos y sufrientes, hacía lo mismo… Él agitó una mano en señal de saludo y ella le correspondió&#8230; Fue lo último que hizo antes de ser alcanzado en la espalda por un proyectil calórico: el robot pudo percibir cómo, literalmente, era abrasado por dentro; sus heridas despidieron humo y la piel comenzó a derretírsele… Todo se le volvió borroso; sus sensores y receptores se estaban quemando.  La vista se le nublaba, los recuerdos se le entremezclaban… y su cerebro estaba muriendo: sólo el rostro de Carla permanecía como una última imagen que se negaba a desaparecer…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde la azotea del edificio Vanderbilt, Miss Karlsten lanzó un grito de terror a la vez que rompió en llanto al ver cómo el androide caía desde el borde del parque de diversiones y, envuelto en llamas, se precipitaba hacia el abismo en busca de un fin inevitable…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los días que siguieron no fueron, obviamente, fáciles para nadie.  Carla Karlsten quedó encerrada en un profundo ostracismo que hizo que no asistiera a las oficinas por varias semanas.  Jack la visitó en su casa pero se la veía ausente y sólo conseguía arrancarle unas pocas palabras.  Su actitud, desde luego, era entendible, como así también su ausencia al trabajo: era difícil para ella volver al lugar en el cual todo había ocurrido…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sakugawa fue, posiblemente, quien llevó la peor parte…y también era lógico.  El episodio al que la prensa bautizó como “incidente Vanderbilt” colocó en el tapete a su compañía y a los Erobots, los cuales a los ojos de la sociedad dejaron de ser confiables y, antes bien, pasaron a ser vistos con inquietud y temor.  En esos días bastaba que la gente los viera en los escaparates de las tiendas de la World Robots para que, automáticamente, sintieran un escozor por dentro.  El desconocimiento sobre las verdaderas causas que habían ocasionado el malfuncionamiento del Merobot de Carla Karlsten sólo contribuía a echar dudas y sombras sobre el asunto pues eran pocos los consumidores dispuestos a introducir en su vida a robots cuyas reacciones futuras serían imprevisibles.  Sakugawa se paseó por todos los medios defendiendo a capa y espada su producto y buscando dejar a la compañía limpia de culpas o, al menos, lo más indemne que fuera posible, tanto ante la opinión pública como ante la justicia; ello constituía, desde ya, una tarea no sólo muy difícil sino además casi imposible.  El prestigioso empresario, devenido ahora en principal blanco de las acusaciones, sospechaba que el robot había sido alterado de alguna forma y que ello había traído aparejada la aparente locura del mismo; el propio recuerdo de aquel diálogo vía “caller” con Carla Karlsten parecía conducir en ese sentido, ya que ese día ella había evidenciado estar interesada en obtener de su androide formas de satisfacción para las cuales no había sido programado.  Había intentado hablar con ella un par de veces después de lo ocurrido con la esperanza de que la ejecutiva reconociera, al menos, haber echado mano en la estructura del androide, pero cada vez que la llamó la halló perdida, como ida y dándole respuestas breves que no arrojaban demasiada luz sobre el asunto.  Por otra parte, la realidad era que, habiendo sido el androide destruido por un proyectil calórico para luego caer desde más de mil ochocientos metros de altura, se hacía imposible dar con algún resto que pudiese esclarecer algo al respecto y, aun si fuera así, la World Robots seguía sin tener demasiado resguardo legal; la fiscalía argumentó desde un principio que los fabricantes del Merobot no podían deslindarse de responsabilidades arguyendo que los clientes pudiesen haber introducido cambios en sus robots: se consideraba que había negligencia por parte de la compañía al lanzar al mercado un producto tan poco confiable como para permitir que tales cambios fueran posibles.  Viéndolo desde ese punto de vista, ni siquiera una “confesión” por parte de Miss Karlsten serviría demasiado…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por lo pronto, las acciones de la World Robots se derrumbaron estrepitosamente y, como no podía ser de otra forma, ello redundó en un aumento del rating de los canales eróticos así como de otros rubros relacionados que, de algún modo, servían como sustituto para cubrir la demanda.  A propósito, Goran Korevic, aun a pesar de salir golpeado del incidente, terminó siendo favorecido por el mismo: su nombre apareció por todos lados, ya que no podía escapársele a los medios un detalle tan jugoso como que hubiera un hombre con látigo, máscara y capa en las oficinas de la Payback Company al producirse los incidentes.  Fueron varias las publicaciones o los programas televisivos que incluyeron informes del tipo: “¿quién es Goran Korevic?”.  De manera insospechada, entonces, lo ocurrido le sirvió como publicidad gratuita al Sade Circus, cuyas gradas se comenzaron a ver mucho más pobladas al punto de que, por momentos, hasta se acercaba a sus viejas glorias del pasado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto a lo ocurrido, no es que hubiera un pacto de silencio entre los participantes del hecho ni nada por el estilo.  Si, llegado el caso, llamaban a declarar a Jack, él simplemente contaría lo ocurrido; ignoraba qué haría Luke.  Pero la realidad fue que nadie los convocó: sólo se citó a Carla Karlsten (quien se excusó y pospuso su declaración debido a su situación emotiva) y a Goran Korevic.  La postura de la fiscalía y del tribunal era, al parecer, que poco importaba qué hubieran hecho o dejado de hacer con el robot sino que simplemente la World Robots había lanzado al mercado un producto extremadamente inseguro y peligroso, al punto de que había llegado a provocar algunas muertes.  En tal contexto legal, tanto el testimonio de Jack como el de Luke importaban bien poco…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las muertes…: ésa era la parte del asunto que más atormentaba a Jack Reed y, de algún modo y aun a pesar de que la ley así no lo considerase, se sentía en parte responsable por lo sucedido: junto con Luke y con Goran, habían sido de alguna manera cómplices del loco plan de Miss Karlsten.  De hecho, él se consideraba más responsable aun por haber sido el que había tenido la idea de sumar a los otros dos.  Era absurdo culparse, desde ya; por mucho esfuerzo de imaginación que se hiciese, no había forma alguna de prever en aquel momento en qué iba a terminar todo el asunto del Merobot, pero la culpa nada sabe de lógica ni de absurdos…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/37341049/37341049_022_b4b9.jpg" width="424" height="636" />En cuanto a Laureen, estuvo como ausente durante algunos días y, de hecho, había quedado muy conmocionada al ver por televisión las imágenes de lo ocurrido en el sitio en que trabajaba su marido.  Como era de esperar, sus resguardos hacia los Erobots aumentaron, pero la novedad era que ahora tampoco Jack quería saber demasiado con ellos e hizo todo lo posible por apartarlos de la vista: el verlos era no sólo volver a revivir una y otra vez lo ocurrido sino, además, vivir con una permanente incertidumbre acerca del mañana, aun cuando Jack supiera bien por qué había enloquecido el robot de Carla, situación que nunca podría darse en su hogar.  Guardó, por lo tanto, a los tres androides en un desván, ocupándose de cerrarlo prolija y herméticamente; ignoraba, por otra parte, cuál era el alcance de los sensores de los Erobots para detectar la acción de los neurotransmisores y activarse en consecuencia, pero ese desván era, de momento, lo más seguro que podía encontrar.  Le dolió en el alma dejar allí a sus dos Ferobots, con las cuales había compartido tan increíbles momentos y no pudo evitar preguntarse si volvería a revivir algo de eso…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El menos impactado por la marcha de las cosas pareció ser Luke.  No tuvo, de hecho, el más mínimo reparo en seguir usando y disponiendo de su Ferobot, ese mismo que, para disgusto de Jack, replicaba a su propia esposa.  De hecho, hacía todo lo posible para que Jack le viera cuando estaba con su robot, sabiendo seguramente que eso irritaría profundamente a su vecino.  Pero lo sorprendente del asunto fue que, con el correr de los días, al propio Jack le nació un morbo con ese asunto: es decir, jamás dejó de odiar a Luke ni de sentirse indignado por lo que había hecho y seguía haciendo, pero al mismo tiempo el verle con la réplica de Laureen en tales situaciones le producía sentimientos encontrados.  No podía, viéndolos, menos que añorar los tiempos en que él disfrutaba de ese mismo modo del sexo con su esposa y, de manera extraña y paradójica, el ver a su “esposa” siendo manoseada o montada por su odiado vecino, no dejaba de provocarle una rara e inexplicable excitación.  Tal fue así que llegó un momento en que ni siquiera hacía falta que Luke se apareara con la réplica de Laureen en lugares demasiado visibles ya que era el propio Jack quien se encargaba de buscar los sitios estratégicos como para espiarles, particularmente desde la ventana de la buhardilla o desde el tejado mismo: y pensar que, poco tiempo atrás, era Luke quien espiaba compulsiva y enfermizamente hacia su propiedad…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue en una de esas noches cuando ocurrió algo impensado o, por lo menos, no previsto por Jack.  Desde la ventana de la buhardilla estaba mirando hacia la ventana de la habitación de Luke e, inclusive, se había provisto con unos binoculares para hacerlo.  Jack mantenía las luces apagadas a los efectos de no ser visto, pero era obvio que Luke bien sabía que él estaba allí…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vio a “Laureen” inclinarse y apoyarse contra el alféizar de la ventana para, inmediatamente, desde atrás, comenzar a ser recorrida lascivamente por las manos de Luke.  El Ferobot adoptó una expresión que, para quien no supiera que era un androide, sólo podía ser vista como de goce extremo.  Luke le levantó la remerita musculosa dejando así expuestos sus magníficos senos hacia el aire nocturno, justo de frente a la ventana desde la cual espiaba Jack.  Apoyando el mentón sobre el hombro de la réplica de Laureen, Luke le miró fijamente y con una mueca burlona, como si supiera perfectamente que su vecino le estaba oteando desde la oscuridad.  Jack se sintió sacudido de tal forma que bajó los binoculares y apartó la vista, pero tal actitud sólo le duró unos breves instantes al cabo de los cuales volvió a calzarlos sobre sus ojos;  al ver nuevamente, no sólo notó que Luke mantenía su expresión burlona y sonriente sino que “Laureen” también miraba hacia él y lo hacía con rostro gozoso y extasiado; aun a pesar de la distancia, llegaron a oídos de Jack los jadeos de ella flotando en la suave brisa nocturna.  No pudo evitar que un escalofrío le recorriera el cuerpo, pues al ver, a través de los binoculares, cómo el Ferobot le miraba…, se sintió exactamente como si Laureen le estuviera mirando…  No había diferencia: en gesto, en expresión, en nada… Una copia increíblemente perfecta que no paraba de dejarlo estúpidamente boquiabierto.  Jack escupió rabia y, junto con ésta, le invadió una creciente excitación que sólo llevó a que la rabia aumentara, puesto que no soportaba que le excitara el ver a su detestable vecino apoyando y manoseando a… su propia esposa… Bajando por un momento los binoculares nuevamente, echó un vistazo en derredor buscando en la oscuridad algún objeto contundente para arrojarles e, incluso, hasta contempló la posibilidad de bajar a buscar un arma: lo que fuera…  Finalmente, y como si alguna fuerza incontrolable le manejase, volvió a calzarse los binoculares para seguir viendo a la pareja&#8230;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En eso, sintió que una mano se deslizaba lentamente por su entrepierna y, casi de inmediato, una voz bien reconocible se dejó oír contra su oído a la vez que un mentón se apoyaba sobre su hombro.  Casi se le fueron los binoculares al piso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te excita, ¿verdad?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era la voz de Laureen; no cabía duda alguna.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/37341049/37341049_025_c254.jpg" width="423" height="635" />Con apenas girar la cabeza, Jack se chocó contra el rostro de ella; se la veía sonriente y llena de luz, algo que hacía mucho tiempo que no notaba en su esposa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“N… no… &#8211; balbuceó -.  ¿A… a qué te refieres?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A ellos… &#8211; indicó Laureen indicando con el mentón hacia la casa vecina -.  A Luke y… a mí… &#8211; acercó aun más su boca al oído de Jack en el momento de decirlo -.  Te excita ver cómo él me coge, ¿verdad?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jack se hallaba absolutamente descolocado por la repentina y sorpresiva actitud de su mujer; negó muy ligeramente con la cabeza y estuvo a punto de hacerlo también verbalmente, pero en ese momento la mano de Laureen se cerró aun más sobre su bulto, aumentándole así la incipiente erección que ya estaba teniendo al ver a la pareja vecina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tu verga quiere pararse… &#8211; le dijo ella, casi al nivel del susurro y dándole una lengüetada en la oreja -.  ¿Vas a decirme que no te excita? -; con su mano libre le volvió a calzar los binoculares, lo cual permitió que él viera cómo ahora Luke se dedicaba a penetrar a la réplica su esposa, aplastado el vientre de ésta contra el alféizar de la ventana; el Ferobot tenía medio cuerpo por fuera de la misma y lanzaba una seguidilla de jadeos entrecortados que, poco a poco, se fueron pareciendo cada vez más a aullidos animales: una loba en celo prácticamente -.  ¿Ves cómo me coge? – le insistía Laureen al oído -.  ¿Ves cómo lo estoy gozando?”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo era demasiado fuerte para Jack: la escena de la casa vecina y la que estaba ocurriendo en la suya propia.  Había ya prácticamente perdido toda capacidad de reacción y respuesta: era Laureen quien disponía y él sólo la dejaba hacer…  Mientras le besaba con delicadeza el cuello, ella le soltó el cinto y la hebilla del pantalón para luego bajarlo tan despaciosa y cadenciosamente que era imposible no pensar en sexo.  Una vez que se lo bajó, le jugueteó con los dedos por encima del bóxer, insistiendo muy especialmente en el bulto que se iba marcando cada vez más.  Seguidamente,  ella le palpó las nalgas para luego acuclillarse a espaldas de él; al hacerlo, tomó el bóxer entre sus dientes y tironeó hasta bajárselo por completo.  Jack no podía más y, para colmo de males, los binoculares seguían entregándole la morbosa escena de su vecino montándose a “su esposa”.  La excitación no paraba de crecer y él no podía evitar sentirse un pervertido: sin embargo, ése era el juego hacia el cual lo arrastraba la propia Laureen, quien ahora, desde atrás, le hurgaba con su lengua por entre sus piernas hasta encontrarle los testículos y comenzar a lamerlos de un modo terriblemente lujurioso y sensual.  Jack se preguntó en ese momento cómo era posible que hubiese tenido olvidadas en un cajón durante tanto tiempo las habilidades amatorias de su propia esposa…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se entregó al momento; tuvo que dejar de mirar por los binoculares ya que su rostro se transfiguró por completo pasando a lucir una expresión de placer extremo en tanto que su boca se abría cuán grande era y sus ojos se entrecerraban, entregados al súmmum del momento… Sin dejar de lamerle los testículos, ella le tomó la cabeza del pene entre sus dedos y, llevando rítmicamente hacia atrás y hacia adelante la piel del prepucio, se dedicó a masturbarlo&#8230;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Míralos… &#8211; le conminó ella -.  Abre los ojos y míralos… Mírame: mira cómo me coge Luke… Hmm, lo hace bien, ¿verdad?  ¿Escuchas cómo me hace gozar?  Hmm, cuánto lo odias, ¿no es así?  Y ahora, mi pobrecito Jack, tienes que ver y oír cómo él me coge mientras a ti sólo te queda masturbarte…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luke no podía entender qué le estaba pasando: las palabras de su esposa eran lacerantes, humillantes, y sin embargo lo ponían en estado de ebullición.  Tal como ella le había dicho que hiciera, volvió a mirar hacia la ventana del dormitorio de su vecino; no tenía ya fuerzas para sostener los binoculares pero aún así los veía a simple vista, sin tantos detalles.  Los jadeos del robot que replicaba a su esposa fueron aumentando en intensidad cada vez más hasta que, ya convertidos en salvajes alaridos de placer, inundaron el aire nocturno para ser oídos, tal vez, por todo el vecindario.  Con ello, el nivel de excitación en Jack subió como el mercurio de un termómetro disparado a toda velocidad al punto que también sus propios jadeos se fueron haciendo cada vez más audibles.  De ponto, un gemido largo y agudo marcó a las claras que la réplica de Laureen estaba teniendo su orgasmo y, en ese mismo momento, también él tuvo su eyaculación.  Así dadas las cosas, la sensación de ambos placeres combinados no pudo ser más placentera…  Como si no fuera ya suficiente, Laureen alzó la mano empapada en el propio semen de su marido para llevársela a él a la boca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Chúpala… &#8211; le dijo ella -.  Chúpala toda… Es la leche de Luke Nolan, quien acaba de coger a tu esposa haciéndola gozar como tú nunca pudiste ni podrías hacerlo…”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Más palabras lacerantes, pero a la vez más excitación.  Rabia y morbo se batían a duelo en el interior de Jack corroyéndole por dentro&#8230;   De un modo degradante y casi servil sacó su lengua por entre los labios y lamió, de mano de Laureen, su propio semen imaginando que era el de su odiado vecino…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                                                                              CONTINUARÁ</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la autora:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">(</span><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:martinalemmi@hotmail.com.ar">martinalemmi@hotmail.com.ar</a></b><span style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-weight: bold;">)</span></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/37341049/37341049_027_d92d.jpg" width="572" height="381" /></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-maquinas-de-placer-12-por-martina-lemmi-2/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
