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	<title>HELENA &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>HELENA &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Blood is thicker than water&#8221; (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Apr 2022 15:36:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[Aquella noche la ciudad no  parecía distinta en nada. Y quizás no lo fuese y el único matiz de distinción es el que ahora le otorga mi mente al recordar lo que estaba por venir. Todavía no había pegado ojo a pesar de que el reloj ya marcaba una hora muy poco ortodoxa para aquellos que esperan descansar algo. Pero no era el caso. Yo había salido de cena con los socios del bufete para celebrar un fallo a nuestro favor en un caso que había tenido bastante eco en Nueva York, y podía permitirme no aparecer por allí al [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-size: 14pt;">Aquella noche la ciudad no  parecía distinta en nada. Y quizás no lo fuese y el único matiz de distinción es el que ahora le otorga mi mente al recordar lo que estaba por venir.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Todavía no había pegado ojo a pesar de que el reloj ya marcaba una hora muy poco ortodoxa para aquellos que esperan descansar algo. Pero no era el caso. Yo había salido de cena con los socios del bufete para celebrar un fallo a nuestro favor en un caso que había tenido bastante eco en Nueva York, y podía permitirme no aparecer por allí al día siguiente. Nadie esperaría que lo hiciese, a decir verdad. Era mi primer gran caso como socio, aunque ya habíamos tenido uno de bastante repercusión mediática poco después de que yo llegase aquí para ser durante unos meses el empollón colmado de sabiduría teórica que no tenía ni idea de moverse en el duro mundo de ejercer la abogacía en aquella parte del planeta en la que el vocablo adquiere su versión más cruda y audaz. Pero acabé abriéndome camino y ahora soy de ésos que lo tienen todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Miré a aquella chica que dormía a mi lado. Era una de las camareras de un exclusivo club en el que decidimos cerrar la noche. Y la presencia en mi cama de alguien que apenas debía gatear cuando yo entré en la Universidad debería colmarme de autosatisfacción, pero era precisamente el exhaustivo análisis de una situación como aquélla el que me hacían sentir cierta punzada de malestar. La satisfacción sólo duraba lo mismo que yo tardaba en correrme. Siempre ocurría lo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No es que yo sea un maldito viejo verde. Ya casi tengo mis cuarenta, cierto, pero el hecho de no encontrar a nadie que se ajustase completamente a mis expectativas me ha empujado casi por obligación a consagrar mi escaso tiempo libre a mi persona. Me gusta cuidarme, siempre me digo que me cuidaría de la misma manera si tuviese <a style="background-color: transparent !important; border-bottom-color: #1c7dff !important; border-bottom-style: solid !important; border-bottom-width: 1px !important; color: #1c7dff !important; display: inline !important; padding-bottom: 1px !important;" href="http://www.todorelatos.com/relato/105458/#">una mujer</a> e hijos, pero sé que no lo haría. No tengo más que mirar alrededor y elaborar una vaga estadística para comprobar que mi vida probablemente cambiaría drásticamente. La experiencia me dice que resulta casi imposible arrastrar a esos hombres casados más allá de la una de la mañana, o quedar para hacer algo durante las vacaciones porque siempre tienen planes familiares. Y está bien, no digo que esté mal, para nada. Pero resulta trivial deducir que si apenas tienes tiempo para socializar, siendo el ser humano un animal social por naturaleza, ¿de dónde iba a sacar yo tiempo para mis horas de gimnasio, spa, masajes o cualquier otra cosa de las muchas que hago para mantener el tipo? En realidad sé que me miento a mí mismo al decirme que seguiría haciéndolo, porque tampoco soy de los que delegaría sus deberes paternales en otras personas para poder seguir manteniendo mi vida a pesar de estar en condiciones de poder asumir esos gastos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cavilaba en todo eso cuando mi teléfono comenzó a sonar. Ella se removió en cama, pero apenas se percató de que yo me levantaba. Me puse mis bóxer y me acerqué a la chaqueta de mi traje para rebuscar en ella hasta dar con mi teléfono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Era mi madre. Suspiré pensando que nunca se acostumbraría a que yo viviese al otro lado del Atlántico ni aunque llevase allí ya casi quince años, y quité el sonido para tirar el teléfono sobre la butaca de mi habitación de invitados, donde podía vibrar hasta que se cansase de llamarme. Ya le devolvería la llamada dentro de un horario más prudente para ambos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero me quede de pie en medio de la habitación mirando la pantalla del teléfono y constatando que mi madre me llamaba una y otra vez. Algo me dijo que tenía que contestar. Miré hacia la camarera, que seguía como un tronco sobre el colchón. Cogí el teléfono y salí de la habitación para contestar a medio camino hacia la cocina. El ajetreado saludo de mi madre me indicó enseguida que algo estaba perturbando la tranquilidad que siempre supongo para ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Por el amor de Dios! ¡¿Qué hacías?!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Dormir, ¿tienes idea de la hora que es aquí? – contesté de todos modos. Su llanto me inquietó al instante. Iba a servirme un vaso de zumo pero me paré en seco &#8211; ¿qué ocurre, Mamá? – inquirí ya con el corazón en un puño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tu hermana se ha ido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me quedé pálido al escuchar aquello mientras mi madre seguía llorando al teléfono y diciendo cosas que para mí no tenían sentido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Qué? ¿A dónde se ha ido Eva? – pregunté con la garganta seca. Cuando te dicen llorando que alguien “se ha ido”, el paradero de esa persona no suele ser un destino vacacional precisamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No lo sabemos. No sabemos nada… &#8211; me informó entre sollozos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Escuché una leve interferencia y luego me habló la voz de mi padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nano,  escucha. Parece ser que Eva y Carlos han discutido. Ella nos mandó a la niña hace un par de días e interpuso una demanda de divorcio. Es lo único que sabemos, porque nadie ha vuelto a verla desde entonces.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Cómo? – respondí incrédulo &#8211; ¿y el padre? ¿No quiere a la niña?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eva nos dijo que se quedase con nosotros, que vendría cuando recogiese sus cosas, pero no volvió. Carlos vino a casa a por la cría, le hemos dicho que no se la llevaría hasta que no aparezca Eva, pero puede estar con ella el tiempo que quiera. La policía está buscando a tu hermana… &#8211; me quede petrificado en medio de la cocina, mirando al Hudson a través de las luces de los edificios que se elevaban entre él y yo, y por un momento me sentí como si me sumergiese en aquella masa de agua helada. Un escalofrío me hizo volver a la realidad y entonces escuché de nuevo a mi padre &#8211; ¿Nano? Nano, ¿estás ahí?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, dime…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hijo, que la policía nos ha pedido que te llamemos para preguntarte si sabes algo de Eva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡No! ¡Claro que no sé nada de Eva! – Protesté levemente atemorizado al comenzar a pensar en dónde podría haberse metido mi hermana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Lo sé, lo sé… ya veo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Papá, Eva se ha ido sola, no le pasará nada… &#8211; musité con afán tranquilizador. Pero ni yo mismo me lo creía del todo. En ese momento sólo quería colgarles y marcar una y otra vez el número de mi hermana hasta conseguir hablar con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-La policía dice que probablemente sea así, que no nos pongamos nerviosos, que llamará de un momento a otro. Pero tu madre está que no puede más, Nano. Tu hermana no coge el teléfono ni ha dejado nada que indique qué ha hecho o qué no. Carlos ni siquiera la vio por casa. Dice que si fue a coger algo, tuvo que ser mientras él estaba trabajando. También llamamos a su oficina, pero allí dicen que se excusó informándoles de que no podría acudir durante una temporada, que tomasen las medidas que creyesen oportunas. Le han pedido a Carlos que haga un recuento de sus cosas, pero él dice que bien podría pasársele por alto que se llevase algo. Al parecer, llevaban un tiempo bastante distanciados&#8230; ¿tú sabías algo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No. No tenía ni idea, Papá. Yo siempre que hablaba con ella me decía que estaba todo bien… aunque yo me intereso más por la niña. No sé, uno no pregunta “¿cómo van las cosas con tu marido?” si no se le dice algo antes…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya, Nano. Pero a ti quizás te lo hubiese mencionado… &#8211; insistió mi padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Pues no me lo dijo! Además, ¿de qué serviría saber ahora si me había dicho o no que estaba mal con Carlos?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien, está bien… Si se pone en contacto contigo, por favor…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Lo sé, os llamaré enseguida. No tenías ni que decírmelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya, bueno…  Nano, intenta hablar con ella, anda. Quizás a ti te coja el teléfono, hijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eso tampoco tenías que decírmelo. Es evidente que no voy a parar hasta que hable con ella, Papá. Tú intenta tranquilizar a Mamá – le pedí antes de deshacerme lo más rápido posible de ellos y marcar el número de mi hermana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El teléfono no daba señal. Lo intenté en al menos diez ocasiones, pero el resultado fue el mismo. Comenzaba a ponerme nervioso ante semejante panorama. No entendía qué demonios podía haberla llevado a cometer aquella tontería de dejar a Irene con nuestros padres y esfumarse de la faz de la Tierra con esa demanda de divorcio pendiente.  Si su intención era divorciarse eso no serviría de nada si no seguía con el proceso. La demanda era sólo el principio. Pero ella lo sabía, le habrían explicado todo el procedimiento antes de interponerla. ¿Qué mierda estaba haciendo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Fui a mi estudio, puse en marcha mi ordenador y comprobé que no se había puesto en contacto conmigo por medio de ninguna de las opciones que la red de redes nos ofrecía. Redacté varios privados y correos electrónicos con la esperanza de que su aislamiento voluntario no incluyese también el abandono de sus cuentas virtuales. Pero algo me decía que, de ser vistos, esos mensajes probablemente no iban a ser contestados. Al menos de manera inmediata.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esperé como un idiota frente a la pantalla, alternando mi atención entre el ordenador y mi teléfono, quizás albergando la esperanza de que ella fuese a dar señales de vida de un momento a otro. Dejé pasar de ese modo un intervalo de tiempo que me pareció infinito, tan sólo interrumpido por retorcidas sensaciones de vértigo que se arremolinaban en mi estómago cada vez que yo reparaba en que mi hermana estaba en lo que oficialmente se conoce como “paradero desconocido”. Las estadísticas eran crueles con las personas en paradero desconocido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con una amarga nota de desesperación abrí la web de una aerolínea y reservé un billete a España para la tarde de aquel mismo día que todavía no había terminado de empezar. Dejé el ordenador en reposo y volví a la habitación de invitados para despertar a mi acompañante. De una manera muy suave al principio, pero casi sin piedad pasados un par de minutos sin que ésta mostrase la intención de responder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><em>-Hey, you have to go away </em>– le dije cuando la vi abrir mínimamente los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella suspiró y dejó caer su cara de pleno contra la almohada. Después de una noche en la que yo le había descubierto un Dom Pérignon de trescientos pavos por botella supongo que tenía que estar cansada por narices, y yo tampoco me iba hasta la tarde siguiente. Lo pensé mejor durante un par de segundos, pero definitivamente ya no quería que estuviese allí. Su presencia casi me molestaba porque quería dejar la habitación ordenada y empezar a hacer la maleta para irme. Aquello me urgía como si el avión me estuviese esperando y su hora de salida dependiese sólo de mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><em>-Bullshit!&#8230; </em>– se quejó con una voz ronca y nada femenina – <em>Why?</em></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><em>-I have to go to Spain. It’s an emergency, ok? Don’t ask me more, just go away, please ­– </em>contesté molesto por su interés. Era ella la que estaba en mi casa y yo en el derecho de pedirle que se fuse de allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><em>-Spain? ­– </em>repitió mientras se erguía sujetándose la cabeza con una mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><em>-I’m spaniard, remember</em>?</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FacrzCAS8&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FacrzCAS8&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No sé si se enteró de algo. Ella sólo se levantó y comenzó a recoger sus prendas del suelo de la habitación. Posó aquella desteñida mirada sobre mí tras mirar su reloj de muñeca y suspiró de forma poco cordial antes de volver a abrir la boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;<em>Yeah, but… can I have a shower before</em>?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La miré como si no me lo pudiese creer, pero traté de relajarme y me comporté correctamente. Aunque no le profesase ningún cariño, tarde o temprano me reprocharía el haberla largado de aquella manera. Ella no tenía la culpa ni nada que ver con lo que me estaba empujando a despacharla así a un par de horas del amanecer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><em>-Ok. Come with me­</em> – le pedí saliendo de la habitación y llevándola a uno de los baños.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras ella se duchaba cambié las sábanas de la cama y preparé café, pero lo dejé a la espera en la cafetera. Mis planes eran tomarme mis pastillas para el estrés a fin de poder dormir un poco antes de levantarme con el tiempo justo de ducharme, ingerir el café que para entonces ya no estaría “recién preparado”, llamar al trabajo para decir que necesitaba algunos días de asuntos propios antes de marcharme, preparar rápidamente una maleta y salir rumbo a casa. Repasaba mentalmente mi plan de acción cuando  la chica se acercó a la puerta de la cocina a tiempo de contemplar cómo me automedicaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><em>-Hey, daddy – </em>se burló con una media sonrisa que no correspondí. Seguramente no se creyese que tenía que irme a España, pero era cierto, y el motivo de aquello ya no me dejaba reaccionar del mismo modo que había reaccionado sólo algunas horas atrás cuando ella decidió que aquella noche yo sería su “<em>daddy” -. Ok, I just came to say you goodbye – </em>musitó casi con una mueca de ofensa en su cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La acompañé a la puerta por obligación y la despedí tratando de ser lo más humanamente cortés en mis nuevas circunstancias. Sólo cinco minutos después, estaba en cama esperando a que mis fármacos hiciesen efecto mientras sostenía mi teléfono con ansiedad y consultaba el correo en mi iPad con enfermiza insistencia. Ninguno de los dos dispositivos dio fe de que alguien tratase de ponerse en contacto conmigo. Al menos no antes de que me durmiese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Más tarde la alarma me despertó con lo que me pareció un estruendo. Me apresuré para apagarla, azorado y lento en todos mis movimientos a causa de mi antinatural descanso. Pero lo suficientemente despierto como para que el estómago se me encogiese al comprobar que mi hermana seguía en un punto muerto del planeta. Me metí en la ducha, tardé un par de minutos en rememorar el esquema que había trazado minuciosamente antes de dormir y salí dispuesto a seguirlo al pie de la letra. Llamé al despacho mientras me tomaba una taza de café recalentado, me vestí, saqué una de mis maletas tras imprimir el resguardo del vuelo que había comprado y me dispuse a rellenarla con lo estrictamente necesario antes de que mi timbre sonase.  Me quedé de pie en medio de la estancia reparando en la inoportuna visita. Tenía que ser algún vecino, de lo contrario, Gaspar –el portero del edificio- me habría puesto en sobreaviso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Suspiré molesto, pero me dirigí a la puerta de la entrada retorciéndome de ira por la insistencia con la que ahora timbraba quienquiera que osase perturbarme de aquella manera en aquel preciso instante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hola Nano – fue todo cuanto mi hermana alcanzó a musitar antes de que la abrazase condensando en aquel gesto todo el miedo y la desazón que había sentido al creer que no volvería a hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eva estaba allí, en mi puerta, plantada en mi pasillo con una mísera maleta de mano y una pinta de haber venido de algún suburbio. No fui capaz de decirle nada. Yo sólo me esforcé por no derramar ninguna lágrima y no sufrir un infarto mientras la hacía pasar y cogía su equipaje. No le indiqué nada. No era necesario, Eva me había visitado en más de un par de ocasiones desde que me había comprado aquel ático, sabía dónde estaba todo y que podía moverse por allí con la misma libertad que yo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Supongo que ya lo sabrás… &#8211; balbuceó tras rebasar apenas el recibidor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mamá me llamó de madrugada – confesé sin más preámbulos -. Espero que entiendas que tengo que decirles que estás aquí. Todo el mundo te está buscando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eva rechazó mi propuesta con un violento aspavientos. Como si de repente el hecho de haber venido a mí fuera un grave error por su parte. Fue entonces cuando me abandonó el mar de tranquilidad que me había sepultado al verla allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Oye! ¡Desapareciste de tu vida sin decir siquiera: “estaré bien”! – le espeté sin más premeditación dejándola muda con mi arranque -. Es decir, nadie te reprocha que necesites un respiro. Pero, ¿tenía que haber sido así? Podrías haberte cargado tranquilamente a Mamá, estaba al borde del colapso… Y eso sin mencionar a tu propia hija… &#8211; rezongué tratando de suavizar las cosas mientras me iba a por mi teléfono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Le pregunté si quería hablar con alguien, pero negó con la cabeza. Sin embargo, se acercó tímidamente más tarde, cuando escuchó que estaba hablando con mi sobrina. Supuse que querría oír la vocecilla de la niña, pero echó a llorar antes de que yo tuviese la certeza de que lo había hecho. Dejé a Eva en uno de los sofás mientras me dirigía a mi habitación tratando de tranquilizar a mi madre, que exigía imperiosamente hablar con mi hermana. Logré convencerla de que no era lo mejor en aquel momento, me despedí de ellos y regresé al salón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Quería saberlo todo. Me escocía el ansia de que ella me diese alguna explicación para haber cometido toda aquella locura. Pero sólo fui capaz de corresponder el abrazo que ella buscó cuando me senté a su lado y de ofrecerle mi propia cama cuando mencionó  que le vendría bien echarse un rato.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FabpHzBIB&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FabpHzBIB&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esperé una hora eterna en aquel sofá, cavilando sobre sus motivos e intentando ponerme en su situación pero fui totalmente incapaz porque en realidad, por mucho que yo la apoyase incondicionalmente, nunca lograría entenderla. Siempre había sido así. Finalmente me levanté, comprobé que dormía relajadamente sobre mi cama y salí a la calle para comprar un par de cosas tras dejarle una nota sobre la mesilla de noche. Desaparecí con sigilo, cerrando la puerta de mi casa como si acabase de hurtarme a mí mismo. Gaspar me recibió sonriente en el vestíbulo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Cómo le va, Fernandito? – Le sonreí tímidamente cuando su acento mejicano me saludó exactamente con el mismo tono de siempre. Gaspar se dirigía a mí en español desde que el primer saludo que articulé para él le bastó para clasificarme dentro de su amplio grupo de conocidos hispanoparlantes -. Qué sorpresa la de su hermana, ¿no? Me pareció un lindo detalle lo de presentársele a su hermano en la otra punta del globo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí – asentí  dándole la razón. Me había acordado de Gaspar antes de abrir la puerta, pero una vez que lo hice y vi allí a mi  hermana no me había planteado que tenía que haber pasado por su inquebrantable portería para llegar a casa. Supuse que no le había contado nada de interés si él creía que se había presentado allí para darme una “agradable sorpresa” -. Le hubiera anunciado su llegada de haberlo sabido. Suerte que estaba en casa, sino tendría que haber esperado aquí con usted.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No se preocupe. Le hubiésemos telefoneado al celular y le habría dado la copia de las llaves que tengo para emergencias – informó sonriendo mientras me abría la puerta con gran naturalidad. Le había dicho infinidad de veces que no lo hiciese, pero nunca había logrado adelantarme a él para abrirla yo mismo -. Aunque para nada me disgusta la idea de tenerla esperando aquí conmigo, porque su hermana es muy linda, Fernandito. Yo mismo se lo digo bien de veces cuando anda por acá.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Lo sé, a mi cuñado no le hace ninguna gracia – le informé poniéndome mis nuevas Ray Ban antes de salir al asfalto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, pero el bruto de su cuñado no vino esta vez. Aunque fíjese que sí me hubiera gustado ver a su sobrinita – dijo con cierta lástima -. La niña salió a su mamá, siempre lo dije. Con esos ojazos bien grandotes, esa risotada que es pura vida y ese pelo que le cae como la miel sobre los hombros… Más de un inocente se va a torturar con eso, créame…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-size: 14pt;">Me reí de sus conjeturas despidiéndome con la mano antes de dejarme engullir por el bullicio de las aceras neyorquinas. Gaspar flaqueaba con Irene. Todos flaqueábamos con Irene, a decir verdad. Era cierto que era una niña guapísima y que mucho tenían que torcerse las cosas para que no lo siguiese siendo. Lo cual, también implicaba que –como Gaspar decía-, no había heredado ni un ápice de la apariencia de su padre. Un leve murmullo de lástima por mi cuñado recorrió esporádicamente mi cuerpo. Pero se esfumó con la misma facilidad con la que había aparecido. Carlos nunca me había caído exageradamente bien.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esperaba que  Eva estuviese a pie cuando llegase a casa, pero todavía dormía cuando me asomé al umbral de mi habitación antes de volver a la cocina para colocar la escasa comida que había traído. Siempre me alimento fuera así que es totalmente imposible encontrar en mi casa cualquier cosa susceptible de convertirse en menú. Me asomé ligeramente a la terraza exterior comprobando que el sol comenzaba a caer tras la muralla de edificios que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Mi teléfono vibró en mi bolsillo: mi madre otra vez. Contesté sin vacilar, consciente del suplicio por el que debía estar pasando, pero repitiéndole una vez más que Eva estaba a salvo en mi cama. Había dormido desde que había llegado a la ciudad, lo cual no dejaba de ser una buena señal. Colgué el teléfono tras asegurarme de que se quedaba más tranquila y me acerqué al restaurado balcón de piedra. Observé detenidamente el entramado de asfalto que quedaba muy por debajo de mis pies y me pregunté cuánto podría tardar en cruzar el par de calles que me separaban del <em>Starbuck’s</em> más cercano. Trataba de calcularlo al segundo cuando la voz de mi hermana me distrajo de todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Buenos días – bromeó suavemente acercándose a mi posición -. ¿No has ido a trabajar hoy?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tengo unos días de vacaciones. Los pedí porque iba a irme a casa esta tarde – le dije sin ocultarle nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"> Ella suspiró derrotada y se desplazó hasta el sofá de exterior que todavía estaba cubierto con la lona de invierno. Me había olvidado de descubrir el mobiliario de la terraza aquel año a pesar de que el buen tiempo ya había llegado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿En qué pensabas, Eva? – Le pregunté sin más rodeos antes de que ella sacase un cigarrillo y se aferrase al hecho de encenderlo como si eso fuese a condonar la explicación que le estaba pidiendo -. ¿Qué narices te ha llevado a hacer todo esto? – Insistí sin muchas expectativas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><br />
</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi hermana tenía ese afán de espíritu libre por evadir responsabilidades y tomar alocadas decisiones de cuyas consecuencias no se encargaría si le era posible. Era lo que mi madre siempre tachó de “máximo exponente de irresponsabilidad”. Aunque para mí, ésa siempre fue una de sus grandes cualidades. Entre independiente y temeraria, mi hermana siempre fue mi imagen de esa persona que abandonará esta vida sin dejarse nada en el tintero. No obstante, se había pasado con creces.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Las cosas con Carlos no funcionan – dijo de repente -. Llevamos algún tiempo bastante mal, aunque aguantábamos el tipo por la niña. Pero ya no lo soporto, Nano. No podía estar ni un día más bajo el mismo techo que él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sus palabras emanaban un visceral odio en el que no sabía muy bien si hurgar. Pero decidí hacerlo sin mucho convencimiento y le pregunté qué había sucedido exactamente para que tuviese que explotar de aquella manera. La respuesta me dejó de piedra. Mi querido cuñado andaba en líos de faldas con una treinteañera que trabajaba en su misma oficina de ingeniería. Tuve que escuchar estupefacto cómo Eva comenzó a sospechar de todo hasta que acabó leyendo uno a uno los e-mails que Carlos todavía conservaba en su cuenta de correo electrónico de la empresa. En ellos, aparte de dejar plena constancia de algunos de sus furtivos encuentros con la interpelada treinteañera, le prometía a ésta que algún día no muy lejano mi hermana sería agua pasada. No sentí nada por Carlos. Ni odio, ni apego, ni lástima. Sólo la más total de las indiferencias, como si siempre supiese que aquello terminaría pasando y no le culpase por haber jugado su papel en el devenir de las cosas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tenías razón – sollozó Eva interrumpiendo mis cábalas -. No tenía que haberme casado con Carlos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno. Ya es un poco tarde para eso – articulé débilmente volviendo mi cara hacia otro lugar por miedo a que ella viese más de mí que lo que yo realmente quería expresar -. Además, piensa que te ha dado a Irene.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No le necesitaba para ello – objetó rápidamente mientras intentaba que su llanto no fuese a más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No se me ocurría qué más podía yo decir. No podía aportar nada bueno de mi cuñado porque nunca me relacioné demasiado con él, y tampoco servirían de nada los discursos tipo “te lo advertí”, “esto lo sabía un tonto” o “siempre haces lo que te da la gana y luego te estampas”. Eva estaba harta de escucharlos y jamás los había usado. A sus cuarenta años yo no estaba en posición de entrar en ese sendero que no nos llevaría a ninguna parte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pero Irene está ahí, Eva. Es maravillosa y te guste o no, es su hija… Te va a dar más de una jaqueca si pelea por la custodia… No debiste dejarla con Mamá y Papá sin ponerle al tanto &#8211; le dejé caer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eva suspiró dejando caer su cara sobre sus manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Dios! ¿Es que no puedes dejar de pensar nunca en el trabajo? No te he pedido consejo de nada relacionado con el divorcio, y eres el mejor abogado que conozco, Nano – protestó molesta -. Sólo necesitaba ver a mi hermano, joder…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vale, <em>sorry –</em> me disculpé mostrando las palmas de mis manos en alto para implorar mi perdón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Realmente no pude evitar el hecho de comentárselo. Irene era mi sobrina, yo no quería que el cabrón de Carlos le ganase una custodia y mi familia tuviera que limitarse a ver a la cría bajo un escueto y estricto régimen de visitas. La madre lleva las de ganar si sabe jugar sus bazas, pero ¿por qué tuvo que montar aquel circo? Supuse que en el fondo lo sentía aunque no lo exteriorizase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me sentí descolocado en mi propia terraza. Con mi hermana fumando aovillada sobre un sofá cubierto, en estricto silencio después de haber desaparecido como por arte de magia de la geografía española. La falta de palabras no era incómoda. No ante su presencia. Pero ella parecía tranquila mientras yo evaluaba su situación para mis adentros y determinaba que no debería estarlo. Aun con la infidelidad de Carlos, supuse que ella ya no tenía trabajo en España. Desconocía el estado de su economía ni el régimen con el que Carlos y ella se administraban. Esperaba que hubiera sido lo suficientemente inteligente como para conservar sus propias cuentas bancarias, puesto que había sido ella la que había abandonado la vivienda familiar. Carlos la dejaría sin un duro si tenían sus ahorros en la misma cuenta. Me alertaba y me tranquilizaba a mí mismo suponiendo lo peor y repitiéndome que sólo estaba haciendo eso: suponer. Pero no encontraba algo a lo que aferrarme definitivamente para no naufragar en la situación en la que Eva parecía mantenerse a flote sin problemas.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adyOtz9g" width="426" height="637" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Me alegro de que por lo menos a ti la vida te haya ido tan bien, Nano. Si alguien se merece todo esto, está claro que eres tú – dijo rompiendo el silencio con un atisbo de sonrisa en su cara -. Tenía que haber escuchado a Mamá cuando dejé la carrera, tenía que haber hecho un montón de cosas antes de casarme con ese gilipollas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me reí quedamente al escucharla de nuevo con la misma cantinela. A pesar de lo que yo opinaba de ella, Eva siempre tenía en mente una retahíla de cosas que “tenía que haber hecho”. Yo lo achacaba al inagotable ímpetu que sólo tienen quienes saben vivir de esa manera, pero curiosamente, era la primera vez en la vida que le escuchaba reconocer que tenía que haber terminado su carrera. Hubiera podido hacer grandes cosas sin una licenciatura, para mí sólo había errado al casarse e intentar ser la perfecta ama de casa durante los primeros años de su matrimonio. Eva era demasiado inquieta para eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Qué demonios te queda por hacer a ti? – Inquirí con curiosidad mientras le robaba un cigarrillo -. Si eras tú la que siempre me decías que tanto libro iba a quemarme las pestañas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella se rio abiertamente mientras asentía. Me alegré repentinamente de verla reír en medio de un momento como aquel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es verdad. Pero mírate ahora, viviendo todo lo atrasado mientras yo trato de agarrar desesperadamente los trozos de una vida tirada por la borda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es demasiado pronto para decir eso, Eva. Sólo tienes cuarenta años – intervine sin gustarme un pelo sus palabras. Ella me miró con aquellos penetrantes ojos que también había heredado Irene y, por un momento, creí verla sonreír -. Además, si vivir lo atrasado es para ti no tener tiempo para nada más que para mantener a raya un incipiente vello que de repente asoma desde tus fosas nasales. Bien, te aseguro que estoy viviendo mucho lo atrasado…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La carcajada  de Eva inundó momentáneamente la terraza, provocándome una leve risotada que se me pasó al preguntarme cómo podíamos terminar bromeando en medio de algo así.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Anda, Nano, déjate de historias. Si eres una especie de soltero de oro. Siempre le digo a todo el mundo que eres el típico hombre por el que las tías de Sexo en Nueva York perderían el culo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sonreí sin muchas ganas pero no agregué nada más a su comentario. Me levante para ir a por la cena a la nevera y serví lo que había cogido en el japonés que quedaba de camino a casa. Eva comió poco. Protestó un par de veces por la dieta y me hizo prometerle que iríamos a por comida de verdad al día siguiente. Asentí sin añadir nada, a pesar de que yo sabía que aquello le gustaba porque pedí lo mismo que ella pide siempre que entra en un japonés. Hablamos un poco por encima sobre lo que debería hacer y concluimos vagamente que se quedaría alrededor de una semana antes de que yo la acompañase de vuelta. Supuse que sería un inmejorable momento para dejarme caer por España y que ella se iría mostrando más receptiva a tratar el tema de su divorcio conforme se acercase el día de irnos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eva instaló sus cosas en la habitación de invitados. Pero volví a pedirle que durmiese en mi cama una vez más cuando me asaltó el remordimiento al imaginármela allí sola, tumbada en la cama sobre la que yo culminaba sexualmente los encuentros que terminaban en mi casa, porque soy bastante reservado en cuanto a lo que considero “mi intimidad” y no acostumbro a meter en mi cuarto a ese tipo de visitas que sólo van a quedarse una noche. Me parece que es mostrarles demasiado sobre mí aunque vayan a ver cada parte de mi cuerpo. Una cosa es desnudarse por fuera y otra es desnudarse por dentro, y lo segundo me incomoda en grado sumo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un remordimiento del todo inútil al reparar también en el hecho de que ella ya había dormido allí cuando había venido con Carlos o con Irene. Mis padres también habían dormido allí, y todo amigo o familiar que me había visitado desde que vivía en aquel edificio. Sin embargo, en aquel preciso momento me pareció incluso sacrílego dejarla descansar allí sola donde la noche anterior había dormido una camarera que probablemente no volvería a ver en mi vida. Como dicen los yanquis; “<em>blood is thicker than water”</em> que literalmente traducido viene a decir que la sangre es más espesa que el agua, y en sentido figurado, hace referencia a la fuerza de los lazos familiares por encima de las demás relaciones. Debía de ser cierto porque la verdad es que no soporté la imagen de Eva pasando la noche sola en la habitación de invitados. Ella simplemente, estaba en otra categoría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No obstante, ajena a todo mi caudal de culpabilidades infundadas y a lo ocurrido la noche anterior, aceptó sin darle más vueltas. Dudé un par de segundos sobre si debería manifestar mi intención de ser yo el que me fuese a la habitación de invitados pero ella misma dejó claro que no le importaba en absoluto mi compañía en cama. Así que apenas quince minutos después de aquella conversación Eva apareció en mi dormitorio mientras yo revisaba el correo desde mi iPad y se metió bajo las mismas sábanas en las que yo me hallaba. Sonrió ligeramente sin decir nada y se dio la vuelta como si no quisiera causar mayor molestia. La miré furtivamente antes de dejar la tableta sobre mi mesilla y apagar la luz para acomodarme en cama reparando en lo extraño y familiar que era tenerla allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Noté la calidez de sus piernas, su serena respiración y su olor llegando lentamente a mis sentidos para quedarse. Eva siempre olería a aquel matiz de hierba seca que yo relacionaría inequívocamente con ella hasta el fin de mis días. Cerré los ojos y volví a mis veinte años recién cumplidos, cuando el cuerpo de Eva era para mí lo que nunca ha sido otro cuerpo. Cuando la contemplaba tras la fachada de hermano culpándome por la manera en la que sólo yo sabía que la estaba viendo. Entonces ella siempre sonreía, siempre llegaba a mi habitación y se tumbaba en mi cama para hablarme acerca de su último descubrimiento musical mientras yo estudiaba. O me hablaba de lo idiota que era la gente en la Universidad. Sonreí plácidamente en la semioscuridad al tiempo que la voz de Eva rompió el silencio con suavidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nano, ¿cómo estaba Irene? – preguntó mientras se volvía hacía mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bien – le respondí abandonando mis recuerdos para volver a la realidad -. Quería venir aquí contigo. Se quejaba de que no le hubieras dicho que venías y de que la hubieras dejado allí. ¿Sabe lo que está pasando?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, no lo creo. Sólo es una niña.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En el Bronx los niños de diez años ya saben disparar… &#8211; argumenté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pero Irene no ha crecido en el Bronx – se defendió golpeándome el hombro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En el fondo, la proteges demasiado de cosas que no deberías – pensé en voz alta -. No creo que haya sido lo más acertado dejarla en casa de Mamá y Papá para que ellos la mantengan ajena a todo este jaleo… &#8211; ella no dijo nada -. En realidad, todo este jaleo es muy poco acertado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No quería hacerle daño. Supuse que Eva lo sabía también, pero el silencio posterior dio fe de que algo no iba bien. Iba a disculparme tras hartarme de esperar alguna palabra por su parte, pero ella me interrumpió sin saberlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Quizás tengas razón, ¿me ayudarás a hablar con ella cuando lleguemos? – Acepté sin reparo aunque de repente pensé en Irene llorando y se me encogió el corazón -. Se parece mucho a ti, ¿sabes? – Añadió mi hermana mientras se cubría con las sábanas hasta la mitad de la cabeza -, saca unas notas buenísimas y los profesores que le dan clase hablan maravillas de ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mamá dice lo mismo – le confirmé ligeramente orgulloso -. Pero me ha dicho que la niña dice que quiere ser ingeniera como su padre…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bah – desechó  rápidamente -, eso no son más que tonterías que Carlos le hace decir. Creo que apuntará más hacia algo de biología o ciencias naturales. Le fascina todo bicho y no hay quien le haga perderse un documental.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me reí para mí mismo al escuchar aquello. Era cierto, el zoo de Central Park o el museo de Historia Natural eran visitas obligatorias que siempre me tocaba cubrir a mí cuando venía a verme. Bien porque sus padres ya estaban hartos de llevarla a sitios similares o porque me la enviaban unos días que para ellos debían suponer unas vacaciones. En cualquier caso, yo me ocupaba de aquello con sumo gusto.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FadhpfJzx&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FadhpfJzx&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A la mañana siguiente me desperté con el ruido del agua de la ducha. Había demasiada claridad allí así que miré el reloj, era relativamente tarde para mí. Hacía años que no dormía tanto sin ayuda de la ciencia. Me volví hacia el teléfono que había dejado en la mesilla y que debería haberme despertado hacía ya más de cuatro horas, pero no estaba allí. Lo busqué con la mirada, encontrándolo en la mesilla de Eva. Comprobé que estaba apagado, razón por la cual no desempeñó su rol de despertador aquella mañana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estaba encendiéndolo cuando Eva salió del baño de mi habitación recién duchada y vino a cama de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Buenos días! Apagué tu teléfono cuando Mamá te llamó de madrugada – me explicó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Podías haberle cogido – le reproché -. ¿Y si fuese algo de la niña? Y de todos modos, piensa cómo te sentirías tú si Irene te hiciera esto. Sólo quiere escucharte decir que estás bien, ¿tanto te cuesta hacer sólo eso?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Suspiró profundamente mientras yo encendía el teléfono y comprobaba cuántas veces había intentado nuestra madre ponerse en contacto conmigo en vano. Era insistente hasta lo molesto, pero me preocupaba su salud así que yo no era capaz de darle largas con la facilidad que mi hermana destilaba para ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gruñí ligeramente mientras mi cabeza preparaba la continuación de mi discurso tras comprobar que nuestra madre seguramente no habría podido tomarse las cosas con más calma a juzgar por mi historial de llamadas, pero las manos de Eva sujetaron mis mejillas y me hicieron mirarla fijamente. Su cara se acercó con alarmante decisión hacia la mía hasta dejar que nuestras frentes se tocasen. Mi piel recogía el agradable cosquilleo de su respiración, mi corazón se aceleraba con el olor a baño matutino que su pelo desprendía, y mis manos no pudieron evitar temblar ligeramente dejando caer el teléfono sobre la colcha. Eva sonrió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien. Llamaré a Mamá esta tarde, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No le contesté. Repentinamente molesto por aquella actitud, rodeé sus muñecas con mis manos y las aparté lentamente como si me estuviese librando de un frágil hilo de seda que se me había enredado. Traté de recomponerme y me dirigí al baño para hacer uso de mi turno mientras intentaba no volver la vista atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aquel día Eva habló con nuestros padres y con su hija. El huracán que había montado con su desaparición retrocedió hasta la categoría de “río desbordado”, que supuse que no abandonaría hasta que pusiera los pies en suelo español. Pero para aquello faltaban cinco días exactamente. Yo mismo imprimí nuestros billetes mientras ella hablaba por teléfono, pensando una y otra vez en aquel acercamiento que había tenido lugar a primera hora de la mañana. Me aferraba desesperadamente al momento por el que ella estaba pasando para justificarla, pero mis pensamientos oscilaban entre extremos tan opuestos como la imagen de una mujer insaciablemente irresponsable y caprichosa y la posibilidad de que yo me hubiese portado como un idiota al apartarla, alarmado por motivos que quizás sólo me incumbiesen a mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><br />
</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Habló durante más de una hora. Fui hasta la cocina tras ponerme ropa de casa para coger algo de fruta mientras ella todavía seguía al teléfono. Estaba sentada sobre la isla de cocina con su nuevo camisón de <em>Victoria’s Secret</em> mientras comía fresas que bañaba generosamente en un bol de yogur natural. Supe que hablaba con Irene por las continuas promesas de traerla a mi casa y el derroche de palabras cariñosas entre risas, sólo interrumpidas para dar evasivas sobre Carlos. Sentí lástima por ella al escuchar sus disculpas porque mi hermana podía ser cualquier cosa, pero a pesar de lo que había hecho, doy fe de que era una madre estupenda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Saqué el melón que habíamos comprado aquella misma tarde y comencé a cortarlo mientras el movimiento de las piernas de Eva me distraía inevitablemente. Sus pies descalzos surcando graciosamente el espacio de mi cocina atraían mis pupilas haciendo de cebo para que, tras reparar en ellos, mis ojos surcasen sus tobillos y la rectitud de sus tibias para otear sus rodillas antes de llegar a sus muslos. Reconocí la misma piel de veinteañera en sus piernas de cuarenta años y me recreé en la infinita cantidad de veces que las había visto. Los veranos en familia ocuparon de repente todos mis pensamientos, mostrándome la imagen de Eva en la playa aferrándose como una lapa a mi brazo porque el agua solía estar helada. Su piel apuntillándose en el mismo momento en el que ella entraba en el mar haciendo de aquello un verdadero drama, y sus pezones acribillando los triángulos de su bikini. Después de aquel recuerdo, inevitablemente, vi mi lengua sobre ellos. Vi mis manos sobre los muslos que me habían hecho recordar todo aquello y vi a Eva sentada a horcajadas sobre mí mientras me abrazaba tan fuerte que mi estómago se retorció en un cosquilleo cuando creí sentir aquellas piernas rodeándome.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Salí del limbo cuando su mano robó la única rodaja de melón que había sido capaz de cortar y sus labios me regalaron un inocente beso en la mejilla a cambio antes de que ella abandonase la cocina. En aquel momento supe inequívocamente que era plenamente consciente de lo que me había pasado por la cabeza mientras yo hacía el tonto con un cuchillo y un melón, y volvió a embargarme la misma sensación de pánico, desazón y desesperada necesidad que sentía cuando vivía únicamente pendiente de ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Decidí al respecto que no podía permitirme a aquella edad tropezar en la misma piedra. Había llegado a perder la razón por Eva, pero lo había superado y se me antojaba imposible caer de la misma manera en aquel error años después.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Durante aquellos días Intenté no confundirme con sus muestras de afecto, me concentré en recibirlas con la mayor seriedad posible y sujeté mi imaginación todo lo que pude cuando ésta amenazaba con echar a volar. Y supongo que lo conseguí la mayor parte del tiempo. Cuando las cosas se ponían lo que yo consideraba “feas”, intentaba hablarle de Carlos, del divorcio, o sonsacarle alguna información que me sirviese para evaluar las posibilidades reales que ella tenía para que todo aquel asunto no le pasase una factura verdaderamente cara, no sólo económicamente hablando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La verdad es que lo tenía bastante crudo por haber obrado de aquella manera tan absurda. Su abogada incluso se negó a defenderla por haberse largado dejando la demanda de divorcio pendiente y habiéndole “arrebatado la hija a su padre” -legalmente hablando-. Había tenido una suerte infinita de que éste no la demandase por aquello. Yo había vivido con el miedo de que le notificasen tal cosa desde que conocía el dato. Y si hubiera sucedido, podía olvidarse de la custodia de Irene, como poco hasta que mi sobrina fuese considerada mentalmente capacitada para decidir con cuál de sus padres quería vivir. Supuse que o bien Carlos andaba muy liado con la treinteañera, o bien era una deferencia que le concedía a mi hermana en compensación por su infidelidad. Al final tuve que mover algunos hilos con antiguos compañeros de carrera para encontrarle a alguien medianamente decente que nos hiciera el favor de llevar su divorcio. Habíamos quedado en ir a verle un par de días después de que llegásemos a España.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Acababa de cerrar mi maleta la noche antes de nuestro regreso cuando Eva apareció en la habitación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nano – me llamó mientras avanzaba hasta mi cama para sentarse sobre ella -, ¿qué opinas sobre mis posibilidades en todo esto?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bueno, había pensado mucho sobre sus posibilidades y no había concluido nada positivo, pero no quería decírselo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Depende – vacilé -. Depende de las expectativas que tengas… La casa, el dinero, la niña, el coche… ¿con qué esperas tú salir de un matrimonio de diez años?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Con mi hija – contestó sin dudarlo -. Todo lo demás puedo conseguirlo de nuevo. No me importa si tengo que volver a casa de Mamá y Papá. Es más, me gusta la idea de empezar de nuevo por mí misma…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo suspiré al imaginarme que estaba haciendo de aquello su nueva aventura en la vida. Siempre está bien ser optimista, no dejaba de tener mérito. Pero no estaba en posición.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Verás. No puedes quitarle una hija a un padre. Si quieres tener a Irene sólo para ti tienes que conseguir que Carlos renuncie voluntariamente… Pero igual no te resulta económicamente rentable que tal cosa suceda… Estas son el tipo de cosas que tienes que consultar con tu abogado. Los divorcios no son mi especialidad y la legislación española al respecto la tengo más que oxidada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pero eso sería como alquilar a Irene, Nano… &#8211; dijo con aires de reflexión -. Si el cabrón renunciase, por mí podría quedarse con todo lo demás…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mira, entiendo que lo de la treinteañera y todo eso sea un golpe bajo y que le odies irreversiblemente por ello – le comuniqué mientras me sentaba a su lado -. Pero tiene toda la vida para reclamar a Irene aunque renuncie ahora a ella. Puede tenerte en los juzgados hasta que ella sea independiente. Así que fíate de lo que te diga tu abogado, consigue un reparto de bienes que beneficie a ambas partes y si él quiere seguir ocupándose de su hija, te aconsejo que hagas lo imposible por acordar el mejor régimen para los dos. Si lo solicitas, ni siquiera tienes que volver a verle… pueden ser parientes cercanos los que se encarguen de llevar y recoger a la niña.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eva me miraba como si no pudiera creer lo que le estaba diciendo. Yo simplemente le daba mi humilde opinión en base a lo que suponía mejor para ella. Me parecía inviable renunciar a todo por la niña. Si luego Carlos la reclamaba alegando que Eva le había coaccionado o presionado para que lo hiciera a mi hermana no le quedaría ningún recurso para justificar que Irene estaba mejor con ella. Esas cosas nunca salían bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡No me jodas, Nano! ¿Qué beneficio puede aportarle a mi hija un hombre que engaña a su madre?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es mejor que no uses su infidelidad para nada más que para justificar la demanda de divorcio. Si él le hace preguntarse al juez qué beneficios puede aportarle una madre que se la lleva de casa sin previo aviso para dejarla con sus abuelos, abandona su puesto de trabajo y desaparece de la faz de la Tierra… créeme que no podrás levantarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El silencio se apoderó de la estancia durante unos minutos aun estando en medio de Nueva York, hasta que finalmente Eva dejó caer su cara sobre mi clavícula para acomodarse cerca de mi costado sin que yo moviese un solo músculo para impedirlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Siempre pensando en todo, ¿eh? –  dijo en lo que pareció una queja cargada de impotencia.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FaboCBZ5k&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FaboCBZ5k&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su extrema cercanía era inusitadamente placentera e incómoda a la vez. Su tacto me arrastraba contra mi voluntad hasta verme a mí mismo obligándome a mantener mi posición mientras mentaba su desnudez en mi fuero interno. Mientras veía sus manos colándose veloces bajo mis calzoncillos mientras yo la observaba expectante y mudo, aunque deseando con todas mis fuerzas que sujetase por fin aquella erección que estaba aflorando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su brazo cercó mi cintura en aquel momento y me levanté apresurado para atajarla antes de que rodease mi torso. Eva se rio en cuanto me puse de pie, dejándose caer en cama para mirarme desde el colchón. Su camisón era demasiado corto para aquella postura, pero a ella parecía divertirle y ni siquiera dudó en atormentarme todavía más apoyando un pie sobre la cama, de manera que la inclinación de su muslo arrebolaba aquella fina prenda todavía más cerca de sus caderas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nano, ¿puedo preguntarte algo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Algo más, querrás decir – contesté tembloroso tras tragar saliva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Todavía duele? – No la entendí y supuse que mi rostro me delató porque no pude contener el gesto de curiosidad al respecto -. Es decir, creía que lo habíamos superado. Ha pasado mucho tiempo… &#8211; contuve la respiración al entrever por dónde iban los tiros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No más de lo que ha dolido – contesté aturdido por un brote de irritación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Entonces? No hace falta que te apartes como si tuviera la peste – bromeó alargando una de sus piernas para intentar alcanzarme con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su ropa interior apareció al descubierto cuando lo hizo y mi primer instinto fue apartarme antes de que pudiese llegar a tocarme. Eso le provocó otra carcajada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No me gusta que bromees con eso, no me hace ninguna gracia – le espeté molesto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Bromear con qué? – inquirió casi con inocencia mientras se apoyaba en sus codos para elevar el torso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Con “eso” – enfaticé -. Lo sabes perfectamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eva se levantó con rapidez felina y se plantó bajo mi cara antes de que terminase la frase. Quise apartarme de nuevo pero sus manos sujetaron mi cuello impidiendo que pudiese hacerlo sin antes deshacerme bruscamente de ella. No quería hacer eso así que mantuve mi posición aun cuando sus labios comenzaron a acercarse a los míos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Dilo, Nano. O voy a creer que todavía sigues pensando en “eso”.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><br />
</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me costaba respirar en aquellas circunstancias. A duras penas podía regular el ritmo de mis pulmones, así que ni hablar de articular una respuesta coherente. Mis ojos registraron el movimiento de su rostro ante mi incapacidad para hablar a muy corto plazo, quizás por eso mis párpados los cubrieron antes de lo inevitable. Inmediatamente después, los labios de Eva devoraban los míos con la misma suavidad que yo no había conseguido olvidar en toda mi vida. La seguí inconscientemente, sabiendo que volvería a hacer de mí lo que se le antojase porque siempre había sabido que podría hacerlo en cualquier momento. Y mientras mis manos volvían a recorrer el cuerpo de mi hermana hasta estrecharla sobre mi torso yo sentía cómo se desmoronaba toda la lucidez que había ido acumulando desde la última vez que pude tenerla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Lo siento – susurró sin llegar a irse muy lejos. Mis labios la buscaron de nuevo para que no se echase atrás a aquellas alturas. Era demasiado tarde para arrepentirse de verdad por algo que habíamos hecho tantas veces.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Callé su boca con la mía. Ligeramente molesto por sus disculpas después de que ella misma me buscase conscientemente desde que había llegado allí. Molesto porque había sido yo el que me había propuesto no cometer el mismo error de nuevo y aun así no había hecho nada contundente mientras la veía venir. ¡Qué tontería! ¿Cómo no iba a verla venir si ya lo había sufrido más de mil veces? Eva iba y venía en mi vida desde que le dio la gana. La amaba hasta el extremo cuando ella decidía amarme y la odiaba también hasta el extremo cuando ella decidía que lo nuestro estaba mal. Me obligué a olvidarla tantas veces como ella volvió a mí haciendo que la recordase de nuevo. Un infernal zigzagueo de emociones que resucitaba en aquel preciso momento enterrando una relativa calma de más de diez años.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te quiero, Nano – susurró dejándose caer de espaldas sobre la cama cuando yo la arrastré allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No contesté. Me limité a buscar mi posición entre sus piernas tras levantar ligeramente su camisón y volví a besarla con toda la rabia contenida que sus palabras desataban. Me lo había dicho miles de veces. Me juraba y perjuraba que sólo me quería a mí y que nunca podría sentir eso por nadie más. Pero diez años después el tiempo había dejado claro quién de los dos había sido incapaz de olvidar a quién. Como también volvería a determinar quién era el eterno perjudicado en todo aquello y yo lo sabía de sobra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&lt;&lt; <em>¡No soy una margarita que puedas deshojar al son de “me quiere, no me quiere”! ¡No voy a esperarte pacientemente en la habitación trasera a que te canses de lo políticamente correcto! Vete a la mierda, Eva… </em>&gt;&gt;  Fueron las palabras con las que yo zanjé por teléfono nuestra última “ruptura”. Las había pronunciado ciego de ira y totalmente seguro de que nunca la tendría de nuevo. Consumiéndome en el odio más primitivo que me produjo la aterradora noticia de que se casaba con Carlos cuando apenas dos meses antes había venido a pasar unos días conmigo y se fue tras prometerme hasta la saciedad que todo había terminado entre ellos. Ni que decir tiene que no fui a su boda. Me disculpé poniendo la excusa del trabajo y aunque mis padres me insistieron hasta la desesperación, ella jamás volvió a llamarme. Para cuando volví a poner un pie en España y la vi de nuevo, Irene se aferraba a su pierna escondiéndose de mí y aprovechando el gesto para mantenerse en pie. En ese momento me arrepentí de no haber ido antes. No quererla fue imposible, Irene me ayudó inconscientemente a olvidar a su madre. Estar con ella era obligarme a contemplar al mismo tiempo lo increíblemente maravillosa que era y que, por lo menos, el hecho de que Carlos y Eva estarían irremediablemente unidos hasta el fin de sus días había dado como fruto algo tan adorable como ella. Quizás, sin Irene de por medio, yo jamás le hubiera vuelto a dirigir la palabra a Eva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero allí estaba yo de nuevo, naufragando deliberadamente en el cuerpo de mi hermana. Respirando sobre su piel mientras la recorría con todos mis sentidos, justo como ella me había enseñado a hacerlo haciéndolo sobre mí. Eva había decidido volver y, como yo ya sabía, no estaba en mi mano el poder elegir una posición al respecto. Aquella era mi posición desde que todo había empezado hacía ahora ya más de veinte años.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Tú no me sigues queriendo? – me preguntó su voz en un tenue y entrecortado jadeo mientras mis manos deslizaban los tirantes de su camisón sobre sus hombros y mi boca se enterraba en su cuello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><em>&lt;<a href="https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=566026568960052660">&gt;</a></em> pensé mientras seguía mi camino. Ella ya sabía esa respuesta, de lo contrario nada de aquello estaría sucediendo. Sólo quería escucharla para que constase que yo era tan culpable como ella. Lamí con fuerza uno de sus pezones mientras mi mano abarcaba aquel pecho con voracidad y éste respondió alzándose rápidamente entre mis labios al mismo tiempo que Eva gemía suavemente y repetía la misma pregunta hundiendo sus manos en mi pelo, sujetándome contra su cuerpo como si yo tuviese la opción de separarme de él. Quería gritarle que parase de una vez, que no dijese nada, y menos para preguntarme aquello. La impotencia me corroía porque no quería contestar, no quería que preguntase, pero por encima de todo yo no quería contestar y tener que escucharme a mí mismo diciéndole de nuevo, como tantas otras veces, que nunca en mi mísera vida pude dejar de quererla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú no me sigues queriendo, Fernando… &#8211; afirmó esta vez de la misma manera que antes. Pero usando mi nombre completo y atenuando la presión de sus manos en lo que pareció un intento de reclamar cierta distancia que no existía en absoluto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"> -Estoy harto de esto, Eva – contesté con vehemencia elevando mi cara para mirarla. Ella continuaba deleitándose sobre el colchón con todo cuanto yo le hacía, incluso esbozó una débil sonrisa cuando escuchó mi voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No logré saber si decía algo al respecto o no, yo simplemente me incorporé levemente para deshacerme de mi fina camiseta de andar por casa y regresé sobre su cuerpo tras elevar aquel fino camisón hasta sus axilas. Pude sentir cómo ella misma se deshacía de la prenda mientras yo recorría su abdomen con mi boca, completamente desenfrenado y directo al calor de su entrepierna, que ella me dejaba ya sentir sin ningún tipo de complejos, situándose a horcajadas sobre la cama para facilitarme un sitio y retorciéndose como una verdadera culebra cuando atrapa a su presa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mis dedos se clavaron en sus nalgas cuando pensé en lo certero de mi metáfora. Eva se retorcía de placer mientras mis manos y mi boca la recorrían dando fe de mi total rendición, saboreaba su victoria igual que yo saboreaba cada escama de la piel de aquella culebra que iba a devorarme de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su sexo ardía sobre mi pecho cuando aparté su ropa interior para palparlo con mis manos y los dos gemimos al unísono cuando introduje un par de dedos en aquella cavidad que me esperaba atrayentemente húmeda. Retiré los dedos tras un par de suaves embestidas y recorrí con ellos todos sus pliegues antes de hacerlo con mi boca, al mismo tiempo que volvía a penetrarla.  La devoraba deliciosamente mientras ella disfrutaba haciéndome disfrutar con su cuerpo, y yo me consumía a medida que iba encontrándome de nuevo con esa suprema necesidad de tenerla. Después de tanto tiempo, después de superarlo mil veces, allí estaba yo a pie de mis cuarenta y saciándome en el sexo de mi hermana mientras una monumental erección me torturaba bajo los pantalones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cesé en mis atenciones cuando Eva se incorporó con decisión y se inclinó ligeramente hacia un lado para sacarse aquellas húmedas braguitas a escasos centímetros de mi cara. No fui capaz de apartarle mis ojos de encima en ningún momento, así que mi mirada la siguió incluso cuando se desplazó suavemente hasta tumbarse sobre las almohadas de mi cama, desde donde me miró con el mismo gesto de deseo que mi cerebro ha grabado a fuego en el legado de mi memoria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ven aquí – susurró delicadamente.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adh4UNUW" width="426" height="639" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Lo cierto es que yo ya me había incorporado y ya estaba en proceso de llevarlo a cabo incluso antes de que ella pronunciase su petición. No somos precisamente dos extraños y nos conocemos demasiado bien, incluso en ámbitos que no deberíamos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me tumbé a su lado y fui directo a su boca. Ella me dejo besarla durante un instante, entregando su lengua a la mía antes de desviar su mano a mi sexo y cernirse sobre mí para devolverme la atención que yo le había brindado. Para mí no era necesario, anhelaba penetrarla por fin y dejarme ir dentro de ella hasta que mi cuerpo no lo soportase más. Pero ahora era ella quién lamía cada centímetro de mi piel y se aventuraba en picado hacia mis pantalones de algodón, ya completamente incapaces de ocultar que toda la sangre de mi cuerpo latía en aquel momento dentro de aquella desmedida erección que Eva descubrió cuidadosamente con ambas manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Forcejeé ligeramente con mis pantalones, ayudado también por mi hermana, que me echó una mano para deshacernos de ellos antes de echármela donde yo temía y deseaba. Su mano me agarró con firmeza y recorrió toda la extensión de mi polla mientras yo comenzaba a derrumbarme ante la atenta mirada de una descarada Eva que no quiso perder detalle de mi absoluta entrega antes de envolver mi glande con su lengua. En ese momento fui completamente incapaz de reprimir un gutural gemido que se fugó de mi pecho al mismo tiempo que me enterraba en el mullido respaldo que me ofrecían las almohadas de mi cama. Cerré mis ojos y los cubrí con mi antebrazo mientras mi otra mano se aferraba ya a la colcha. Preferí no mirar activamente cómo Eva introducía mi miembro a punto de reventar en su boca, a pesar de que mi cabeza me lo mostraba con todo lujo de detalles según mi cuerpo lo iba sintiendo. La había visto demasiadas veces hacer aquello, y he de decir que en aquel momento me aniquilaba el hecho de que el placer que me producía siempre era mayor del que yo recordaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La dejé hacer sobre mí mientras me abandonaba por entero a su voluntad, luchando desesperadamente por no correrme entre la inmensa comodidad de su boca en al menos un par de ocasiones, mientras ésta liberaba y enfundaba mi verga como nadie más sabía hacerme aquello. De manera casi involuntaria desasí la colcha y posé mi mano sobre la cabeza de Eva, sólo por seguir con mi mano aquel exquisito movimiento que arrasaba mis sentidos, como si con ello le estuviera diciendo que así, de aquella manera, era simplemente perfecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Todavía aturdido por la majestuosa felación que me estaba proporcionando pude distinguirla deslizándose por mi cuerpo hasta que su boca atrapó mi mentón antes de besarme de nuevo en el mismo momento en el que mis brazos la abarcaron con gula. Jadeaba triunfante mientras hacía todo lo posible con sus caderas para que yo pudiera sentir su sexo resbalando una y otra vez sobre el mío, y mis manos fueron dejando su torso poco a poco para anclar con fuerza sus caderas y conducirlas sin reparo alguno hasta que mi cuerpo encajó perfectamente dentro del suyo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><br />
</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eva gimió salvajemente sobre mi boca a medida que iba colándome en su interior, un poco comedido al principio, para obligarme a disfrutar cada mínimo avance sobre aquel recorrido que tantas veces había dado por extinguido entre nosotros, pero acrecentando el ritmo paulatinamente ante la imposibilidad de contenerme haciendo aquello que deseaba con todo el anhelo del mundo. La voluntad siempre se me quedaba atrás cuando se trataba de mi hermana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En un principio ella permaneció relativamente estática sobre mi cuerpo, besándome con avaricia mientras jadeaba y dejaba que la penetrase a mi criterio al mismo tiempo que la recorría con mis manos como si no pudiese creerme que estaba allí de nuevo. Pero poco a poco fue izándose sobre mí y retirándome la potestad sobre mis movimientos. Sin saber muy bien cómo, cuando quise darme cuenta mis manos reposaban sobre sus caderas mientras ella me montaba con desenfrenada voluntad. Al parecer, yo no era el único que se estaba dando cuenta de lo mucho que deseaba aquello de nuevo. O eso quería creer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De todos modos, me regocijé en la idea de que solamente yo podía provocarle aquel amalgama de sensaciones, igual que sólo ella podía provocármelo a mí, y me incorporé sentándome sobre el colchón para volver a rodearla con mis brazos y meterme uno de sus pezones en mi boca. Esta vez un sabor ligeramente salado se durmió sobre mi lengua al hacerlo, estábamos sudando como dos toros, pero las diminutas gotitas que nuestra piel transpiraba no fue motivo para que nuestros cuerpos disminuyesen el frenético ritmo que nos mantenía unidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ahora totalmente encajada sobre mi regazo, la pelvis de Eva galopaba lascivamente sobre mi sexo, que yo podía sentir latiendo en su candente interior, completamente perdido en aquel cuerpo al que juramos no volver en innumerables ocasiones aun sabiendo que volveríamos cada vez que tuviésemos la oportunidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Córrete para mí – me pidió de manera apenas audible la voz de mi hermana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Hice un esfuerzo por elevar mi cara hacia ella y pude verla observándome con atención mientras se clavaba mi enhiesta verga una y otra vez, completamente desatada y mordiéndose el labio inferior con furia a la vez que se aferraba mi cuello. Nos sonreímos ligeramente con cierta complicidad cuando apreté su cintura con fuerza y la obligué a enterrarme todavía con más saña entre sus piernas. Siguió con aquellas endiabladas embestidas hasta que yo sentí que me iba de manera irremediable, entonces redujo la intensidad y acompañó su vaivén con movimientos más suaves que me dejaban sentir su clítoris sobre mi vientre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Venga, Nano, córrete… -insistió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo estaba a punto, los dos lo sabíamos, por eso ella me lo repetía con vicio. Sólo pude responderle con un tenue alarido que me abandonó cuando comenzó a aumentar el ritmo de nuevo. También ella estaba a punto, porque podía sentir sus dedos clavándose con ansia sobre mi cuello de tal manera que no tenía más remedio que mantener mi cara sobre sus pechos, observando metódicamente uno de sus pezones mientras podía sentir el otro bajo mi pómulo. Todo en Eva era exquisito para mí, era mi gran perdición. Me excitaba su forma de moverse, el aire de sus pulmones que conformaba aquellos gemidos que me acribillaban los sentidos, sus tetas, toda su piel y me excitaba hasta el corazón que latía junto a mi cara al unísono con todo mi cuerpo. Realmente no sabía si aquello era su corazón o era toda la sangre que se agolpaba en mis sienes y me hacía retumbar la cabeza con fuerza a causa del salvaje punto que estábamos alcanzando, pero me daba igual, para mí era el Nirvana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los alaridos que Eva emitía sobre mi frente se tornaron más profundos y primitivos mientras yo luchaba por no correrme sin remedio, porque si aguantaba solo un poco más terminaría con ella, nos fundiríamos en un solo orgasmo con la profundidad que yo no puedo encontrar en nadie más. No tardó demasiado, podría reconocer su clímax sólo con verla o escucharla, así que con todos mis sentidos saturados de su presencia es imposible para mí no darme cuenta y dejarme ir con ella. Mi cuerpo se contrajo brevemente cuando todo empezó, para aflojar y desmoronarse a medida que yo percibía mi propia eyaculación perdida en medio de la exaltación de mi hermana, que se retorcía de manera sensual y salvaje disfrutando con un apetito voraz de nuestra colosal culminación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Adoraba verla de aquella manera, me desprendí de su cuerpo y me dejé caer de nuevo sobre las almohadas para contemplarla mientras jugueteaba ya con los restos de un delirante orgasmo. Me sonrió con cariño tras un par de segundos, antes de dar por extinto aquello que la enfrascaba y cernirse sobre mí para besarme de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sigues siendo el encantador hermano pequeño en la cama… &#8211; dijo con impúdico entusiasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Quise decirle que, al parecer, ella seguía siendo a la que le importaba todo un comino. Pero no pude.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sólo contigo… -susurré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi respuesta le arrancó una imperceptible risita antes de que se tumbase a mi lado, apoyando su cabeza sobre mi pecho mientras yo la acomodaba entre mis brazos, tan cerca de mí como me era posible, para poder mirarla y sentir su trigueña melena cayendo sobre mi cama. Lo cierto es que no sé si le estoy mintiendo cuando le digo ese tipo de cosas, porque nunca estoy pensando en lo que hago con las demás, sólo pienso en ella, pero apuesto a que no ando muy desencaminado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Permanecimos en silencio durante unos instantes, abrazados y sólo haciéndonos pequeños gestos de cariño de vez en cuando antes de movernos solo lo estrictamente necesario como para meternos en cama, apagar las luces y volver a acurrucarnos bajo las sábanas. Pero incluso entonces no dijimos nada. Ya sabíamos lo que acababa de pasar, y ya sabíamos también lo que acabaría pasando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La odiaba ligeramente por seguir teniendo aquella influencia sobre mí, pero la amaba muy por encima de todo. Aunque ella fuera el icono de mi desgracia y miseria, aunque fuera a machacarme y hundirme en la mierda más sucia y apestosa cuando de nuevo decidiera que no podía ser. Y tampoco podía culparla porque ahora con Irene de por medio era bastante peor que con Carlos. Porque mi cuñado no me importaba lo más mínimo, pero mi sobrina era otra historia, y no podía crecer mientras su madre y su tío se querían hasta extremos insospechados o se odiaban algún tiempo con la misma intensidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Besé la yugular de Eva, ahora serenamente escondida entre mis brazos mientras yo cubría su espalda, y me culpé enormemente por no pensar en Irene antes de cometer aquel error de nuevo. Que yo querría a su madre hasta mi último aliento era una verdad tan firme como que no podría vivir sin ella, de modo que buscaría o esperaría pacientemente una nueva oportunidad de tenerla. Ése era el estigma de mi sino y nos odiaba a los dos si lo pensaba detenidamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eva, te quiero – musité acomodando mi cabeza ligeramente sobre la suya.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya lo sé, Nano… &#8211; me contestó con dulzura tras acariciar mi antebrazo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No estaba siendo incongruente, sólo pensaba que aquello estaba mal. Lo supe cada vez que lo hicimos, pero no me importaba y reconocía que ella era mi debilidad porque siempre la querría. Era la única persona a la que podría perdonarle todo y volver a ponerla de nuevo en mi vida en el mismo lugar de siempre. De hecho acababa de dejar a un lado que había estado casada con otro hombre los últimos diez años, que todavía seguía casada con él para ser exactos. Pero lo olvidaba porque ahora volvía a ser mía y entonces no podía evitar quererla muchísimo más que nunca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me dormí embelesado en la gratificante sensación que era tenerla otra vez y me desperté con los primeros rayos de sol en la misma postura en la que me había quedado dormido. Eva no se había despertado así que me levanté cuidadosamente y la observé mientras volvía a cubrirla con la ropa de cama. Su cuerpo apenas había cambiado tras diez años. Reflejaba el paso del tiempo, sí, pero no sabría decir si de una cantidad de tiempo proporcional o no, para mí seguía siendo perfecta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me duché pensando en cómo narices íbamos a salir de ésta. En cómo iban a ser las cosas cuando ella decidiese que ya había sido suficiente y que teníamos que volver a ser sólo hermanos, porque sin duda aquello terminaría pasando. Supongo que me dejaría ver a Irene y me la seguiría mandando a Nueva York, pero no podía estar tan seguro porque ni siquiera sabía cómo iban a quedar las cosas con Carlos. Con una custodia compartida no creo que quisiera malgastar el tiempo que podría estar con ella enviándomela a mí. Estaba bastante jodido, la verdad, pero me esforcé por no pensar en aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abfIf6ty" width="426" height="639" />Me vestí y bajé al <em>Starbuck’s</em> porque no quería preparar café. Nos iríamos a última hora de la tarde así que no quería utilizar mi cocina para nada. Iba sólo a por un par de cafés, pero también volví a casa con quince pavos en muffins, brownies y cookies variadas. No eran para mí, por supuesto. Eva me vacilaba por no tener comida de verdad en casa pero luego no censuraba toda la mierda del <em>Starbuck’s </em>e insistía en volver allí cada vez que pisaba la calle porque siempre tenían algo que no había probado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gaspar bromeó cuando me vio regresar con aquel arsenal y me contó que su mujer también sentía debilidad por las “tortas” de las susodichas cafeterías. Intercambiamos algunas palabras mientras esperaba el ascensor pero enseguida me hallé cruzando la puerta de mi casa. Eva ya estaba levantada, apareció desde la cocina con un fino vestido y el pelo todavía húmedo. La noté alegre, sonreía mientras se dirigía hacia mí así que supuse que todavía no se arrepentía de nada y le devolví el primer beso del día con la misma calidez con la que ella me lo ofreció.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Le encantó la dichosa cajita atestada de basura comestible, lo sirvió todo en un par de platos y lo llevó al salón, donde puso la tele mientras se quejaba inútilmente porque no quería irse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si no fuera por Irene no me iría, te lo juro. No volvería jamás – me contaba entre bocado y bocado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bueno, yo la contemplaba y la escuchaba, y tampoco quería que se fuera. Mi vida era jodidamente sublime cuando sólo éramos ella y yo. Con nosotros e Irene también, claro. Pero era imposible tenerlas a las dos y poder seguir estando con ella como yo quería estar. De cualquier modo, era estúpido desear algo por mi parte. Nunca había salido bien parado con sus decisiones y creo que incluso dándose las circunstancias óptimas para que ella pudiese quedarse conmigo todo se iría a la mierda si decidía hacerlo. Yo me regocijaría en la perfección de mi vida a su lado, me olvidaría de todo menos de ella y la trataría como una especie de esposa. Pero más allegada, más intenso que eso porque es mi hermana y lo sabemos todo el uno del otro.  Viviría de esa manera sin ni siquiera proponérmelo hasta que algo le hiciese darse cuenta de nuevo de que somos hermanos. Entonces montaría uno de sus números de circo sólo para mí y me sumiría en la decadente existencia que llevo como puedo cada vez que tengo que olvidarla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Por qué estás tan callado? – su voz me sacó de mis pensamientos para devolverme al plano real. Seguía portando aquella inusual alegría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Dudé un instante sobré lo que podría contestarle, pero finalmente me encogí de hombros y fingí interesarme por el noticiario matutino que estaban dando. En el fondo tenía miedo de sacar a colación el tema y desencadenar lo que más me temía, y me producía cierto malestar su exagerado buen humor. Parecía que quisiera envolverme con él para que no le diese demasiadas vueltas al asunto. Ojalá yo hubiera heredado solo un ápice de la despreocupación de Eva, pero a mí me carcomería la incertidumbre hasta que pusiésemos todos los puntos sobre las íes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No obstante soporté estoicamente toda una mañana de compras con mi hermana. No compró demasiado, sólo algunas cosas para Irene y apenas un par de prendas de ropa que dejaría en mi casa. Me lo dejó caer de un modo muy <em>casual</em>, incluso con demasiado tacto para tratarse de ella, porque según sus propias palabras tenía intención de volver a pasar una temporada conmigo tras poner un poco de orden en todo lo de la separación. No le dije nada cuando mencionó la posibilidad de traerse a mi sobrina con ella, pero no iba a poder sacarla de España hasta que se aclarase lo de su custodia. Por mi parte no me opuse a nada, acepté sin reparo porque lo cierto es que me encantaría que hiciese lo que me decía, pero todavía estaba por ver cómo se desarrollaban las cosas cuando volviésemos.  </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Regresamos a mi casa con comida para llevar y nos dejamos caer sobre el sofá para dar cuenta de ella mientras el televisor pretendía entretenernos. Eran mis últimas horas a solas con Eva en sabe Dios cuánto tiempo, éramos de nuevo dos fogosos amantes y yo sólo podía pensar en qué iba a ser de nosotros mientras me hablaba con ilusión de comenzar su vida con su hija. Llevaba todo el día hablándome de ello, remarcando lo de “su vida” y a veces también el “nueva”, pero entonces me sorprendió mencionando su última idea de bombero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Sabes, Nano? A lo mejor me replanteo mi vida por completo y cambio todo desde los cimientos – comentó ya con menos euforia. Hizo una pausa para dejar su plato sobre la mesa de café y continuó hablando con bastante cuidado -. He estado pensando en venirme a Nueva York contigo – anunció finalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi espinazo reprodujo un escalofrío cuando mi cerebro procesó la información. Tragué la comida que estaba masticando lentamente y volví mi cara hacia ella. Alargó su mano para beber un poco de agua y pude notar que estaba ligeramente nerviosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Conmigo? – Repetí. Ella solo asintió mientras alcanzaba un cojín al que abrazar y con el que cubrirse el torso &#8211; ¿a qué te refieres con “conmigo”? Es decir, ¿qué implicaría que te vinieras a Nueva York “conmigo”? ¿Vivirías aquí? – no se lo estaba preguntando porque no quisiera tenerla bajo mi techo, es evidente. Yo sólo estaba intentando circunvalar el gran punto que quería abordar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, con el tiempo tendría que buscarme una casa para mí y para Irene, claro… &#8211; contestó ciertamente decepcionada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">O sea, que su plan también implicaba a su hija. Yo seguía sin creerme que me estuviera planteando aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eva, no es eso. No me importa que vivas aquí el resto de tu vida incluso si quieres traerte a Irene, ¿vale? Pero, ¿qué pasa con nosotros dos? – Solté del tirón sin amilanarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella permaneció callada durante un par de minutos. Iba a exponerle mi punto de vista, porque si ella había estado pensando yo no había sido menos. Pero entonces me contestó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú y yo siempre vamos a encontrar la forma de estar juntos – manifestó con una voz a punto de quebrarse -. No importa que tú estés aquí, que yo esté casada allí o que los dos lo estemos. Al final siempre vas a ser el único para mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tengo que admitir que no era la primera vez que la escuchaba decirme aquello, y siempre lograba el mismo efecto que adormilaba y peinaba cada fibra de mi ser que manifestase opinar lo contrario. Pero aquel plan maestro seguía antojándoseme una locura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y qué pasa con Irene? No podemos vivir así con ella, ¡menudo ejemplo!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Irene no tiene por qué saberlo – me contestó como si aquello no fuera un impedimento razonable. No necesité decir nada al respecto, el gesto de mi cara tuvo que delatarme porque Eva continuó hablando -. Nano, no lo sé, ¿vale? No sé cómo hacerlo pero ya me he cansado de todo, no voy a volver a alejarme de ti –. Ahora estaba exaltada, parecía que iba a comenzar a llorar de un momento a otro y yo solo quería abrazarla para que no lo hiciese. Acabaría cediendo a sus alocadas ideas, es mi gran cruz, pero tenía que intentar que ella viese que no era viable -. No creas que solo has sufrido tú con todo esto, le he dado diez años de mi vida a un imbécil tratando de hacer lo correcto, pero no voy a volver a aparentar jamás que me conformo con lo que tengo para no hacer daño a nadie. No, Nano… te quiero a ti y jamás lo tuve tan claro. Me arrepiento de cada mierda que te he hecho pasar en la vida, pero te juro que no voy a molestarme en intentar estar con nadie que no seas tú.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su voz la delató, definitivamente, iba  a llorar. Estupefacto todavía con todo lo que aquello suponía me arrastré hasta su lado para arrebatarle aquel cojín con el que se cubría y hacerlo yo mismo con mis brazos. La sentía frágil sobre mi cuerpo, sollozando sin remedio mientras que yo me quedaba sin opciones. Había esperado toda mi vida aquella determinación por su parte, y diez años atrás hubiera sido el ser más dichoso del planeta, pues yo mismo le pedí que se quedase conmigo allí, en aquella ciudad donde no nos conocía nadie. Pero se fue y luego supe lo de Carlos y todo se torció. Ahora, si quería ser sincero conmigo mismo, tenía que reconocer que seguía queriendo aquello con todas mis fuerzas, pero no tenía más que dudas al respecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Estás con alguien? – musitó tras tranquilizarse un poco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No – respondí al instante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella me abrazó acomodándose sobre mi pecho. Acaricié su pelo y besé su frente cerca de la sien que quedaba bajo mi barbilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nano… &#8211; susurró todavía entre un leve llanto. Yo le contesté acariciando su mejilla para apartarle un mechón de la cara y colocarlo tras su cuello con cuidado -. De verdad que quiero sacar a Irene de allí y traerla aquí con nosotros. Quiero empezar de nuevo y quiero que crezca contigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"> Suspiré cerca de ella. Nada me gustaría más pero a falta de lo que el padre tuviera que decir, lo teníamos bastante jodido de entrada. Y de salir bien aquello, ¿qué pretendía hacer exactamente? ¿Decirle a todo el mundo que uno de los dos era adoptado y que estábamos juntos? ¿Qué le íbamos a decir a Irene? Y si Irene llegaba a saberlo, cosa que de por sí ya me resultaba aterradora, ¿qué pasaba con el resto de la familia? ¿Cómo no iba a reclamarla su padre si Eva daba aquel paso? No podíamos dar por hecho que todo iría sobre ruedas llevándolo en secreto, las cosas acaban saliendo a la luz. Y ni siquiera me había planteado qué sería de mí y de mi trabajo. No tenía una profunda amistad con nadie del bufete, al menos no como para presentarle a mi “familia”, lo que jugaba a mi favor, porque me protegía de sus voraces opiniones. Pero si aquello explotaba por algún lado, no importaba cuál, salpicaría todos los ámbitos de nuestras vidas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eva, ojalá fuera tan fácil – le dije con delicadeza -. Tienes que hablarlo con Carlos. Tienes que contarle lo que pretendes para que vuestros abogados lo tengan en cuenta…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Olvídate de Carlos, voy a intentar que renuncie a la custodia de la niña a cambio de todo lo demás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No lo hagas, no ganas nada con eso – le repetí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nano, no lo entiendes… &#8211; me interrumpió mirándome a los ojos -. Irene no es hija de Carlos – me estampó antes de echar a llorar y refugiarse de nuevo sobre mi pecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Todas mis vísceras se arrebolaron en mis entrañas cuando escuché aquello. No sabía cómo debía sentirme, pero me sentía como en plena caída libre, sabiendo que cuando llegara al suelo iba a romperme el cuerpo entero en mil pedazos. Irene no era hija de Carlos. Mis manos tiritaron sobre la piel de Eva al darme cuenta de todo, al recapitular punto por punto lo que aquello significaba. Sentí escalofríos, vahídos e incluso náuseas. Sentí también cierta tranquilidad al conocer que Irene no guardaba parentesco con mi cuñado, pero se esfumó con el vértigo que latigueó mis vértebras cuando mi mente articuló para mí <em>&lt;&gt;</em>, y acto seguido quería llorar por todo lo que aquello significaba. Por todo lo que me había perdido y que no podría recuperar; aquellos momentos de nuestra hija que Eva le regaló a Carlos para que nadie tuviera que cargar con lo que habíamos hecho. Pude llegar a entenderla, al menos en parte, por querer escapar de todo el lío con el que tuvo que vivir tanto tiempo. Aunque también caía ahora en la cantidad de cosas con las que había tenido que lidiar completamente sola. Todo mezclado mientras Eva lloraba aferrada a mí, y eso me hizo quererla todavía más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vamos a traerla, cariño… -musité finalmente conteniendo mis lágrimas.</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #333333; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 18.9931px;">Mas relatos míos en:</span></span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;"><br />
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<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div><span style="font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; clear: both; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; margin: 0px; orphans: auto; outline: none; padding: 0px; text-align: center; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;"><span style="font-size: 14pt;"><b style="text-align: justify;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FadqU9qGa&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FadqU9qGa&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="640" height="426" border="0" /></a></span></div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 11 (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Apr 2022 15:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[asi tres meses después del bombardeo de Düsseldorfel doctor dijo que quizás fuese hora de retirar el aparatoso yeso. No pude evitar sonreír ilusionada al escucharlo, ¡se habían terminado los días de dependencia! Dispuse mi mano en la posición que me indicó, dispuesta a aguantar estoicamente cualquier daño que pudiesen infligirme para liberarme de aquel armazón, pero no dolió lo más mínimo. Me lo habían enyesado cuando el brazo todavía estaba hinchado, así que ahora quedaba espacio suficiente entre el yeso y mi piel como para obrar con cierto margen. Cuando vi mi brazo la ilusión se disolvió rápidamente. Era [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">asi tres meses después del bombardeo de <em>Düsseldorf</em>el doctor dijo que quizás fuese hora de retirar el aparatoso yeso. No pude evitar sonreír ilusionada al escucharlo, ¡se habían<br />
terminado los días de dependencia! Dispuse mi mano en la posición que me indicó, dispuesta a aguantar estoicamente cualquier daño que pudiesen infligirme para liberarme de aquel armazón, pero no dolió lo más mínimo. Me lo habían enyesado cuando el brazo todavía estaba hinchado, así que ahora quedaba espacio suficiente entre el yeso y mi piel como para obrar con cierto margen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando vi mi brazo la ilusión se disolvió rápidamente. Era amorfo. Todavía tenía una hinchazón pronunciada en la zona circundante a lo que debía ser el punto exacto de la rotura, y la piel allí estaba roja y brillante. Un verdadero asco de brazo. El doctor lo miró y le indicó a la enfermera que me practicase un “vendaje de sujeción”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La zona todavía está un poco fresca. El vendaje le proporcionará cierta sujeción – me explicó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y cuánto tiempo tendré que llevarlo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás un mes o dos… depende de cómo evolucione a partir de ahora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero los huesos ya están? – Insistí en lo principal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Están. Pero el hecho de que le haya cambiado el yeso por la venda no quiere decir que pueda volver a hacer lo que hacía antes de romperse el brazo. La hinchazón localizada en estos puntos indica que la unión todavía no está completamente asentada – su pronóstico me obligó a hacer un mohín mientras la enfermera terminaba con el vendaje -. Tenga paciencia. Se rompió el cúbito y el radio, y lo cierto es que tiene muy buena pinta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo dirá usted en base a otras lesiones que haya visto, porque comparado con el otro brazo, no tiene buena pinta… &#8211; bromeé desganada por la prórroga de restricciones que había dictado el buen hombre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sea paciente y no mueva demasiado el brazo o tendré que fijárselo de nuevo – me advirtió con más seriedad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se supone que ya debería estar curtida en eso de la paciencia, pero me repateaba la idea de que Herman tuviese que trocearme la carne una temporada más, o que las chicas de casa tuviesen que añadir a sus tareas la de ayudar a vestirse y a peinarse a la señora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi gran desventura, sin embargo, fue para Herman algo así como un regalo de Navidad por adelantado. Cuando me vio con el vendaje al llegar a casa y me examinó el brazo no hacía más que sonreír. Cosa que me provocaba cierto cabreo porque seguramente estaba pensando que me lo tenía más que merecido por desatender sus “sabios consejos”. Pero cuando le pregunté por qué coño se reía de mí, su reacción me sorprendió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No me río de ti! Estoy echando cuentas… un mes o dos con esa venda con la que tampoco debes mover el brazo – dijo devolviendo mi lesionada extremidad al cabestrillo que el médico me había ordenado llevar -. ¿Sabes hasta cuándo tendrás que llevar eso como muy poco?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hasta finales de diciembre o principios de enero – contesté sin dudar. Yo también había hecho mis cábalas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien. ¿Y eso quiere decir…?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que tendrás que trocearme la cena de Nochebuena y la de Nochevie… &#8211; la palabra se me quedó a medias cuando vi a dónde quería llegar &#8211; ¡joder! ¡No tenemos que ir a la fiesta de los Walden! – Exclamé mucho más encariñada con mi nuevo vendaje de sujeción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy deseando que llegue la invitación para rechazarla, querida – añadió Herman mientras se sentaba a la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde lo del bombardeo estaba mucho más tratable. Se mostraba paciente conmigo y habíamos recuperado aquello de comer y cenar juntos. Incluso desayunábamos juntos de vez en cuando. Alguna mañana que no me apetecía dar demasiado trabajo a las chicas, madrugaba con él y así me vestía mi marido. &lt;&gt; eso decían los votos del matrimonio, ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman me contó durante la cena que les habían llevado a los prisioneros de Krüger una mesa de pimpón. Pasaba mucho tiempo con los prisioneros de Krüger. Supongo que era porque el resto del campo le asqueaba y – según lo que me contaba &#8211; en aquel recodo destinado a la falsificación, las cosas eran muy distintas. Relataba con una triste y pensativa sonrisa cómo se habían jugado el tabaco con los prisioneros. En un principio decidieron tácitamente dejarles ganar, pero los pobres, temiendo las consecuencias de lo que les podía hacer un oficial enfadado, lo hacían todavía peor que ellos. De modo que ambas partes terminaron enzarzadas en un bucle de torpeza autoinducida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenías que ver su cara cuando les dije que me habían dejado ganar y que me tocaba a mí repartir mi tabaco. Todavía no se creen dónde están… &#8211; reflexionó con un suspiro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt;, aquella frase activó un resorte en mi sesera mientras Her me pasaba el plato con mi cena debidamente troceada. ¿Y dónde se suponía que estaban?&gt;&gt; me pregunté inmediatamente. Porque hasta donde yo sabía, Sachsenhausen era un lugar que le desquiciaba. Y razones no le faltaban: las listas de bajas de un solo subcampo eran interminables, los doctores probaban sus avances médicos con los prisioneros y la industria se beneficiaba de la explotación de los mismos. Pero Berg había mediado interesadamente para que los prisioneros que Krüger había ido recogiendo por toda Alemania hubieran terminado allí, en un “campo atípico donde a uno no le peguen un tiro por ir a mear…”, él mismo lo había dicho. Pero entonces, ¿qué pasaba realmente en el resto del territorio? ¿Era Sachsenhausen un lugar mejor que los demás en términos generales, o sólo lo era para aquellos falsificadores de Krüger? Se me ocurrían multitud de respuestas a mis propias preguntas, pero seleccionar las válidas se me antojaba imposible. Yo sabía que en Sachenhausen había al menos dos grupos de prisioneros con preferencia sobre los demás, los de Krüger y nuestros empleados. Ahora bien, el resto era un entramado de hectáreas recién ampliado donde les habían dividido según su trabajo y en el que Herman tenía que implantar un plan que las SS llamaban en clave: “Solución Final”. ¿Y en qué demonios consistía ese plan para que Herman prefiriese hablarme de una operación de falsificación de divisas – que supuestamente era tan ultrasecreta que sólo los Comandantes estaban al tanto de que aquellos hombres estaban allí y ni siquiera podían meter las narices – en lugar de hablarme de lo que pasaba en el resto del campo? ¿La “Solución Final” era más secreta que la “Operación Krüger”? ¿Entonces por qué llevar una segunda operación secreta a un campo en el que se está llevando a cabo una gran operación secreta a mayor escala? No parecía un plan brillante aquello de concentrar las maniobras secretas en un solo lugar. Pero aquellos papeles que hablaban de la Solución Final no parecían solamente destinados a Sachsenhausen, estaban dirigidos a los “oficiales de campo”. Es decir, a ningún campo en especial.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Erika? – Me llamó la voz de Herman como si fuese la enésima vez que mencionaba mi nombre en los dos últimos minutos -. No te habrán quedado secuelas en el oído, ¿verdad? – Negué con la cabeza. Lo de los oídos había sido una de las peores experiencias de mi vida y ahora me planteaba con cierto recelo la vejez y sus posibles sorderas, pero había recuperado por completo mi capacidad auditiva -. Entonces, ¿en qué pensabas? Te estaba hablando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estaba pensando en la suerte que tienen esos hombres de Krüger – mentí -. Pero si os tomáis tantas confianzas, van a perderos el <img decoding="async" class="alignright" src="https://img-9.poringa.net/poringa/img/B/7/B/E/7/2/gabal2012/04B.jpg" width="427" height="641">respeto… – comenté dejando que mi voz decayese hasta apagarse antes de mencionar lo que tendrían que hacer si les perdían aquel respeto que les hacía intocables.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman hizo una mueca de disgusto como si no le gustase lo que acababa de decir, pero el vendaje le causaba el mismo efecto que el yeso y todo cuanto hizo fue suspirar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ningún otro prisionero sabe que están allí, y los soldados del campo tienen prohibida la entrada en esa área. Ellos y su opinión de nosotros están completamente aislados – me confesó con una mínima sonrisa que le había costado mostrar -. Krüger les trata de “usted”, y ellos le miran como si tuviese tres ojos. Les hemos dicho que podrán celebrar una fiesta por cada diez mil libras que pasen los controles de un banco suizo. Están completamente inmersos en su trabajo – dijo con un gesto que parecía esperanzador -. Nos han explicado que la mayoría de los ingleses no utilizan cartera. Llevan los billetes sujetos con un alfiler y enroscados en el bolsillo, de modo que cuando terminan de elaborarlos, los agujerean y se los meten en el bolsillo para que parezcan billetes de tránsito.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué astutos! – reconocí asombrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Sí que lo son. Krüger habla mucho con ellos, les ayuda a ajustar la maquinaria o a hacer pequeños cambios que se les ocurra para lograr una mayor calidad. De mí no se fían mucho… saben que soy un Comandante y creen que voy allí a recortar su estrecho margen de libertad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sabía que Krüger entendía de máquinas… &#8211; comenté sin querer hacer hincapié en el temor que él le inspiraba a los prisioneros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No? Pues es ingeniero mecánico.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquello me sorprendió durante algunos segundos. Luego me imaginé a Krüger ataviado con ropa de calle, y lo cierto era que me encajaba bastante en el perfil. Herman también me dijo que estaban a punto de enviar el segundo grupo de prisioneros. Tenían pensado aprovechar las Navidades para ello y esta vez iban a intentar aumentar el número de personas que enviarían. Berg estaba al tanto de todos los movimientos que se coordinaban en las oficinas centrales y había ejercido alguna que otra discreta influencia para despejar un poco el camino hasta Breendonk. Les admiraba por aquello, pero no podía evitar temer lo que pudiese pasarles – sobre todo a él &#8211; por muy seguros de sí mismos que estuviesen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No obstante, aquellas Navidades también sucedió algo que rivalizó con el desvío de prisioneros hacia suelo inglés en cuanto a importancia – aunque en un plano “familiar” -. Mi querida suegra regresó a aquella casa a mediados de diciembre con la intención de pasar aquellas fechas con nosotros. El bombardeo me había librado de los Walden a cambio de aguantar a la viuda, a Berta y a su institutriz, pero tenía que fingir una enorme alegría ya que Herman estaba deseando volver a ver a Berta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que quizás el hecho de que la viuda anunciase su regreso de un modo voluntario fuese un indicio de que no le desagradaría arreglar las cosas con su hijo. Pero en cuanto la vi bajarse altivamente del coche que las trajo supe que no olvidaba que Furhmann había terminado su pobre existencia en aquella misma entrada hacía ya dos años, y lo había hecho en circunstancias muy cuestionables y poco claras. Quizás Marie ya le hubiese dicho algo a estas alturas, o quizás ella no fuese tan idiota como aparentaba ser y siempre lo hubiera sabido, aunque &#8211; como todos en aquel mundo de apellidos elitistas – prefiriese jugar a interpretar su papel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, hija – dijo dirigiéndose a mí antes que a su propio hijo. Y sí, llamándome “hija” para mi gran asombro -. Me alegro de ver que estás bien. Hemos estado muy preocupadas aunque siempre dijeses que te estabas recuperando perfectamente – continuó diciendo mientras acariciaba con suavidad los dedos que me asomaban al final del vendaje -. Sigo pensando que no debiste haber ido sola. Pero no lo repetiré más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno, era cierto que me había llamado un par de veces por semana desde que Herman le había dicho lo de&nbsp;<em>Düsseldorf</em>,<em>&nbsp;</em>y que &#8211; según me dijo él mismo &#8211; le reprochó encarecidamente que me hubiese dejado ir a París sola sin enviar a alguien de confianza conmigo. Pero no le di importancia ni lo achaqué a que le preocupase realmente mi estado. Ella sólo obraba en base a lo que la gente diría, por eso supuse que le había parecido algo inadmisible que Herman me dejase ir sola en tren y llevando mi propio equipaje, o no llamarme como si realmente le preocupasen los pormenores de mi recuperación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después del escueto saludo que le dedicó a Herman, entró en casa como si simplemente regresase tras haber ido a Berlín por alguno de sus recados e inmediatamente le indicó a una de las chicas que comenzase a llevar sus maletas a la habitación. Mis temores se confirmaron al ver la mirada que le dedicó a la sirvienta. No servía de nada cambiar sus inhumanos trajes rayados por ropa de servicio mientras les fuese obligatorio llevar aquellas estrellas que les identificaban como “judíos”. La gente como mi suegra jamás vería una persona bajo aquel símbolo. &lt;&gt; me dije a mí misma.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el devenir de los días mi inquietud se acrecentaba. La viuda se había propuesto salvaguardarme de cualquier amenaza que me rondase. Y aunque dicho de esta manera pudiese parecer que no tenía mucho que hacer, lo cierto es que estaba hasta arriba de trabajo porque para ella, toda criatura estigmatizada por el Reich era una amenaza. Así que no paraba de repetirme que era insultante que Herman me tuviese en aquellas condiciones – y “aquellas condiciones” no era más que el eufemismo del siglo para evitar decir “rodeada de judíos” -. Me alentaba para que me fuese a la casa de Berlín y me contaba que ella también había tenido sus “tira y afloja” con el difunto Coronel. Hablaba del matrimonio, del respeto conyugal y del derecho a rebelarme dentro de mi propia casa siempre que el asunto no trascendiese, por aquello de la opinión pública. Y yo aguantaba el tirón como podía mientras envidiaba a Berta, que &#8211; convertida ya en una jovencita &#8211; se mantenía ocupada de diversas maneras con tal de no estar mucho tiempo con su madre. Había entrado en aquella etapa en la que los adultos pasan de ser un modelo a seguir, a no tener ni idea de lo que ocurre a su alrededor y ser sólo un modelo de lo que uno no quiere ser, así que la rehuía con bastante eficacia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Berta acertaba con aquella actitud, ser como su madre probablemente no tuviese futuro. Como poco, estaba reñido con la evolución psicológica personal y social. Mi suegra era imbécil. Aunque debo decir que la muy puñetera conseguía hacerme sentir mal por pensar aquello, ya que se notaba que me daba aquellos consejos con el mayor de sus cariños.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo las cosas dieron un giro cuando comenzó a dejar caer que le encantaría tener nietos. Herman y yo no habíamos vuelto a mencionar aquel tema desde que me había soltado que “yo me quedaba en casa soñando con tener hijos y que creía que todo iba a ir bien porque tenía visados extranjeros mientras que él estaba haciendo cosas que marcarían su existencia”. Era algo que habíamos apartado tácitamente porque sabíamos que, en el fondo, era mejor no plantearnos tal reto. Todos los doctores habían dicho lo mismo y probablemente el hecho de peregrinar por algunas consultas más no cambiase nada. Pero la viuda era ajena a todo aquello y sus comentarios no hacían más que incrementar nuestras ganas de perderla de vista.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siento terriblemente que tengas que soportar esto &#8211; se disculpó Herman mientras me ajustaba el camisón una de tantas noches en las que el tema predominante de la cena fue la imperiosa necesidad de bendecir nuestro matrimonio con hijos -. ¿Te dice algo durante el día? – Se interesó con cierto temor a lo que yo pudiese contestarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De qué? ¿De los hijos, de los “empleados” o de la lección que Alemania le está dando al mundo entero? – Herman me miró extrañado cuando escuchó aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los estadounidenses están bombardeando todas las bases aéreas de la&nbsp;<em>Luftwaffe,&nbsp;</em>Alemania está aguantando el tirón solamente de cara a la galería, pero las cosas empiezan a ir oficialmente mal en el mando&#8230; – me explicó bajando el tono de voz hasta hablar en un susurro -. Las SS van a incorporar gente de a pie, ya no hay tiempo para el entrenamiento. Están tan desesperados que se están creando unidades especiales para ciudadanos de territorios ocupados. Las SS, el cuerpo de seguridad creado para mostrar al mundo el potencial militar de la raza aria. Consecuentemente, algunos en la cúpula comienzan a discrepar, y el resultado es que ya no se entienden ni entre ellos – añadió con una resignada preocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Era lo que él quería, pero había que tener en cuenta ese odio visceral que le profesaba a los americanos, el hecho de que no dejaba de ser su país y también que eran nuestras propias vidas las que estaban a merced de todo aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hoy no ha hablado mucho de nietos – le confesé -. Está muy enfadada porque ha escuchado en la radio que España y Portugal han firmado un pacto para no mostrarse partidarios con ningún bando. Dice que el Führer en un principio había recibido el visto bueno del Caudillo español aunque España no podía permitirse entrar en la guerra porque acababa de atravesar tres años de guerra civil.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero qué más le da lo que diga España? Si lo único que consiguió el Führer hace un par de años fue que el Caudillo le mandase un lote de presos políticos que hizo durante la guerra civil.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es que a tu madre le parece que ese pacto ibérico es un visto bueno para quedar bien con los británicos y los americanos. Lo ve como una especie de traición aunque nunca hubiesen arrimado el hombro activamente – le aclaré mientras me sentaba en cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Claro que lo es! – me confirmó Herman -. El mundo está empezando a darse cuenta de quien lleva las de ganar, ¡te lo he dicho! El Caudillo no tardará mucho antes de permitir que la flota inglesa se posicione en la costa mediterránea para iniciar una ofensiva más eficaz contra Italia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquello me dejó ligeramente descolocada. Era el momento que había estado esperando, pero no había imaginado que me produciría tal conflicto de intereses. Las cosas iban “oficialmente mal” en el mando alemán. El mundo ya no nos veía como la fuerte potencia capaz de soportar el ataque de los Aliados y los países afines al pensamiento del Reich – independientemente de que hubiesen colaborado con él – comenzaban a retractarse de sus opiniones. Aquello era con toda probabilidad el comienzo del declive del Eje.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De verdad está todo tan negro? – Reflexioné en voz alta. Herman me miró sin saber qué decirme mientras dejaba sus pantalones sobre el sillón que había al lado del armario -. Quiero decir… que creí que las cosas tardarían más. ¿Se supone que deberíamos prepararnos para dejar Alemania a corto plazo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. No a corto plazo – contestó Herman metiéndose en cama -. Las cosas no están tan mal, pero empieza a ir mal – se corrigió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y en el campo de prisioneros? ¿Cómo están las cosas allí? – Quise saber. Pero él me miró con cierta desconfianza -. Me refiero a cómo está el ánimo de la gente allí, los soldados tienen que saber cómo está la cosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, ¡claro que no saben cómo está la cosa! No te estoy hablando de información militar que se prefiere no divulgar a la prensa para no alertar a la población civil. Te estoy hablando de valoraciones de la oficina central que ni siquiera salen de allí porque desalentarían a los soldados – me explicó acomodándose a mi lado -. Pero no quieras saber cómo están las cosas en el campo. ¿Qué te ha dicho mi madre exactamente sobre los niños? – Preguntó volviendo convenientemente al tema principal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada. Sólo que no deja de preguntar por qué no llegan. Me paso el día fingiendo que el brazo me duele a horrores para echarme un rato en cama… – contesté sin mucho entusiasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que hable con ella? – Me propuso con cierta cautela -. En la cena de Nochebuena me puso tan de los nervios que estuve a punto de decirle que tú y yo jamás tendríamos un hijo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-9.poringa.net/poringa/img/0/E/C/6/F/2/gabal2012/999.jpg" width="424" height="636"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré al recordarlo. Durante el postre de la cena de Navidad había insistido tanto que Herman se había levantado repentinamente para ir al despacho a tomarse una copa y fumarse un cigarro. Creí que aquello empeoraría notablemente la deteriorada relación que había entre ambos, pero lo único que la viuda dijo de la reacción de Herman fue: “Sé perfectamente lo que es estar casada con un puñetero oficial. Nunca tienen tiempo para nada.” Y después se aquello siguió con el postre como si nada hubiera pasado. Y lo preferí así. Lo preferí porque por un momento creí que me iba a decir que me buscase un amante de un rango más bajo, como ella había hecho. Fue Berta la que salió en defensa de su hermano; “entonces no le culpes, madre. Sabías en qué se iba a convertir y todos le alentasteis para que fuese como padre”, comentó con ponzoñosa ironía sin ni siquiera apartar la atención del postre. “Termina de comer y vete a la cama”, fue el último e inane cartucho que pudo permitirse la viuda antes de que el silencio volviese para quedarse hasta que todos nos retiramos.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dile lo que quieras. Es tu madre – respondí con desinterés.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero no le diré nada que tú no quieras. Eres mi mujer – susurró acercándose para besarme la sien. Sopesé sus palabras y me encogí de hombros sin saber qué decir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Crees que sería mejor que supiese lo que pasa? – Herman me miró con dulzura y extendió una mano para acariciarme el pelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo sé. Hace tiempo que no conozco a esa mujer… pero sé que seguramente esté armando una teoría que explique por qué no es abuela todavía y me ha dado a entender con algunos de sus comentarios que “cree saber” que las cosas no están bien entre nosotros y que carecemos de vida conyugal – aquello me hizo gracia porque a mí también me había intentado sonsacar finamente si era feliz allí. Pero a juzgar por la expresión de Herman, a él le mortificaban las teorías de su madre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te ha dicho? – Quise saber.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se coló en mi despacho hace un par de días y me echó un sermón sobre lo que una buena mujer espera de su marido. Dice que no puedo tenerte aquí encerrada y rodeada de ésos parásitos que te están haciendo infeliz. Y además cree que te fuiste a París porque discutimos o algo de eso… no sé, me vuelve loco, Erika.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Haz lo que veas. Total, se irá en unos días y probablemente tarde en volver&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A menos que seamos padres – puntualizó él con una diversión que no alcanzaba a entender mientras me acercaba su cara para besarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo narices pretendes que seamos padres si ni siquiera tenemos vida conyugal? – Bromeé sujetando su cuello con mis manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos nos reímos a la vez mientras él cogía suavemente mi brazo vendado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En serio, no sé de dónde se saca esas tonterías… &#8211; dijo poniendo el momificado apéndice cuidadosamente sobre el colchón &#8211; ¿te duele? – Preguntó con suavidad mientras recorría la venda con la mirada. Yo negué con la cabeza e intenté moverlo, pero él volvió a inmovilizarlo en el mismo sitio -. Supongo que te lo sacarán pronto y entonces volverás a ser el mismo torbellino de siempre… ¿qué será lo primero que hagas? ¿Echarle un pulso a un soldado, quizás? – Inquirió resignado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo me reí de sus conjeturas y miré al techo para pensar en alguna idiotez mientras sus labios besaban mi cuello cariñosamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Nada de pulsos, lo primero que haré cuando no tenga esta venda será ponerme a cuatro patas sobre cama para que me hagas eso que tu madre cree que no hacemos – pude sentir el calor de su risa produciendo un agradable cosquilleo sobre mi piel cuando dije aquello -. Aunque también podrías hacer eso ahora… – le invité moderando el tono hasta emitir la melosa vocecilla con la que me había acostumbrado a pedir mis caprichos durante los últimos meses de convalecencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman levantó su cara y me miró con una media sonrisa mientras desplazaba el brazo que rodeaba mi cintura, dejando que su mano reptase a través de mi muslo hasta dar con el bajo del camisón para elevarlo bajo las sábanas y rozar sin rodeos la parte baja de ropa interior. Poco a poco fue aumentando la presión en aquella zona al tiempo que la fila superior de sus dientes mordía su labio inferior tímidamente y yo comenzaba a demandar aire de una manera más profunda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poco a poco apartó el tejido y hundió sus dedos entre los labios de mi sexo al mismo tiempo que seguía amasando mi placer con el mismo tino que siempre había tenido. Acercó su cara a la mía y cuando yo preparaba mis labios para recibir los suyos, su mano se frenó y su rostro se detuvo sobre mi barbilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La verdad es que hoy estoy muerto de cansancio… &#8211; se quejó débilmente antes de dejar caer su mandíbula inferior y morder mi mentón mientras yo intentaba retener una mueca de incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intuía que no hablaba en serio, pero nada de lo que le constituía el entorno que nos rodeaba aquellos días estaba siendo fácil, y durante los últimos meses, él había tenido que encargarse de todo en la cama. Siempre que yo quería tomar partido, él me recordaba que tenía un brazo en proceso de curación y me obligaba a dejarme hacer. Quizás mi comodidad me iba a pasar factura aquella noche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue el cálido rastro de humedad que su lengua dejó al recorrer con sutileza el óvalo de mi cara el que me indicó que no iba a ser aquella noche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero lo he pesado mejor – susurró acomodándose parcialmente sobre mi cuerpo y reanudando el ritmo de sus dedos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardó en deslizar un par de ellos a través del umbral cuyo perímetro recorrían una y otra vez haciendo que desease aquello. Abrí las piernas mientras su boca surcaba las inmediaciones de mi yugular y mi oreja, acariciando mi lóbulo con el aire que exhalaban sus labios y mordisqueando juguetonamente parte de mi piel entre algún que otro beso. Me gustaba el calor que desprendía cuando me hacía eso, porque a veces respiraba profundamente sobre mi cuello y la escalofriante sensación del aire que rozaba mi dermis para ir a parar a sus pulmones me excitaba de un modo desproporcionado. Sentía que quería respirarme, y yo hacía lo mismo con él. Hundía mi nariz en su pelo revuelto, aspiraba el incomparable aroma que siempre le acompañaba, y entonces temblaba al imaginarme inconscientemente que por alguna extraña razón, me veía en la tesitura de tener que identificarle por su olor. Temblaba porque sabía que nunca podría equivocarme si tuviese que hacerlo. No importaba entre cuántos hombres tuviese que buscarle, sabría exactamente cuándo mis manos se hundirían en su cabello y no en otro, de la misma manera que sabría al acercarme cuál era el matiz exacto del aroma de su cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://img-9.poringa.net/poringa/img/5/E/7/5/8/4/gabal2012/FD3.jpg" width="425" height="638">Bajé mi mano hasta su costado y me acomodé mejor, haciendo uso de un explícito lenguaje corporal para pedirle que remontase una de mis piernas y ocupase con sus caderas el espacio que había entre ellas. No hacía falta pronunciar ninguna palabra para que entendiese lo que quería, él llevó a cabo la maniobra que mi cuerpo le había demandado sin ninguna necesidad de interrumpir el beso que ahora ensamblaba nuestros labios salvaguardando la húmeda danza que mantenían nuestras lenguas.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gemí con ahogado disgusto cuando su mano abandonó mi sexo para ir hasta mi hombro y retirar el tirante de mi camisón y mi sujetador hacia abajo con un movimiento que sincronizó perfectamente con la otra. Las rígidas copas de mi sostén se negaban a abandonar tan fácilmente su lugar, pero él enseguida las desplazó hacia abajo mientras se inclinaba sobre mí para apoyar su frente sobre mi busto. Sentí mis pechos brotando como si se hubiese derrumbado todo lo que los mantenía sujetos, a pesar de que la prenda mantenía su presión sobre mi contorno, aunque incapaz de sujetar los senos que ya habían caído en la dulce tortura de sus manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré los ojos y relajé la cabeza sobre la almohada mientras su lengua disparaba mis pezones antes de que sus dientes los atrapasen a cortísimos intervalos de tiempo, luego succionaba la punta y seguía deleitándose en ellos como si nunca más fuese a tenerlos. Cómo lo conseguía seguía siendo un misterio en parte para mí, pero a aquellas alturas, yo casi siempre codiciaba avariciosamente cualquier roce de su erección. Y para ello, lo solía tener fácil. Moví mis caderas de arriba abajo, serpenteando con mi columna para acariciar con mi ropa interior la suya entre el mínimo hueco que su cuerpo dejaba bajo el mío y acrecentando la quemazón que me hacía apoyarme en mis omóplatos para intentar desesperadamente escurrirme todavía un poco más hacia él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Levantó la vista y me miró a los ojos antes de dirigir sus pupilas hacia mi brazo. Sonreí con malicia, no podía decirme nada, no lo estaba utilizando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no te quitas la ropa? – Le susurré antes de que volviese a sus quehaceres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se desprendió enseguida de la camiseta y me dedicó un par de caricias antes de hacer lo mismo con las prendas inferiores. No estaba en el guión que yo había propuesto, pero también tomó mis muslos para juntar mis piernas delante de él y estirarlas hasta apoyarlas sobre uno de sus hombros. Sabía lo que iba a hacer, ya me había quitado las bragas con aquella abusiva nota dictatorial en otras ocasiones. Y la fracción de segundo que mi mente tardó en brindarme las imágenes anteriores, fue suficiente para que un trémulo cosquilleo recorriese mi cuerpo de norte a sur, acentuando el deseo que latía entre mis piernas cuando él comenzó a elevar la prenda hasta que llegó a la altura de su cabeza. La dejó caer a su espalda sin apartar sus ojos de mis nalgas y recorrió mis muslos con sus manos hasta acariciarlas antes de abrir mis piernas de nuevo y colocarlas a ambos lados de su cuerpo. Luego sujetó mi cintura con firmeza y me atrajo hacia su pelvis de manera que mis glúteos quedasen cómodamente apoyados sobre regazo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apoyé la parte alta de mi espalda en el colchón y me dejé llevar hasta sentir el suave y cálido primer contacto de mi sexo con el suyo. Esta tan firme como siempre, y yo anhelaba tenerlo dentro, pero él sólo me lo restregaba mientras sujetaba mis caderas con una mano y comenzaba a masajear mi clítoris con la otra. Me mordí el labio inferior y cerré los ojos para recrearme en lo mucho que me complacía aquello mientras intentaba frotar aquel duro garrote que los labios de mi sexo tenían el placer de besar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La tienes durísima, Her – murmuré entre gemidos. Él simplemente sonrió como si yo acabase de darme cuenta de algo obvio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Culpa tuya, querida – se burló sujetándome a su antojo hasta dejar que la punta de su miembro se posase osadamente sobre mi entrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Empujó tenuemente, entreteniéndose aparentemente complacido cuando comenzó a entrar lentamente. Ambos suspirábamos intensamente mientras nuestros cuerpos se iban fundiendo con paciencia. Yo desde mi colchón, y él en la lejanía, formando un delicioso ángulo recto con mi cuerpo que me dejaba más espacio del que tenía habitualmente. Pero sin renunciar al estimulante contacto visual para no desperdiciar el exuberante incentivo de vernos inmersos en nuestro mutuo recreo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejó que sus manos cayesen hasta mi trasero y elevó desde allí mis caderas hasta que mi posición fue de su agrado para comenzar a moverse. Entraba y salía con pasmosa facilidad, mientras recorría mi cuerpo con sus ojos sin dejar de empujar una y otra vez entre mis piernas, y yo me movía con él. Procuraba imprimir a mi pelvis el mismo ritmo de sus embestidas, buscando que mi cuerpo tragase por completo al suyo en la medida de lo posible, para luego no dejar que se escapase más de lo que era necesario. Retándonos con la mirada a intentar propiciarnos más placer mientras rompíamos el silencio gimiendo al compás de nuestros cuerpos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me abandoné sobre la cama. Relajé mis piernas y dejé que él me sostuviese por completo mientras me arremetía cada vez más rápido, como si mi dejadez le excitase. Me abstraje completamente de todo lo que no fuera él, dedicándome únicamente a disfrutar de sus idas y venidas en el interior de mi cuerpo, en lo infinitamente bien que hacía que quisiera más. Deslicé mi mano hasta mi clítoris ante su atenta mirada y comencé a agraciarlo con suaves movimientos para obtener incluso más de lo que a cualquiera le bastaría. Pero Her, apartó mi mano sacando una de las suyas de mis nalgas para hacer lo que yo estaba haciendo. Casi nunca me deja que yo lo haga. Puede interpretarse como si fuese el colmo de la atención, pero yo prefiero pensar que es el colmo del egoísmo. Me gusta imaginarme que no quiere que nadie más me toque mientras él está dentro de mí, como si se retorciese en una infantil e infundada rabieta provocada por un gesto que hago sin que él me lo permita. Me excita la autoridad con la que retira mi mano. No quiere compartirme, ni siquiera conmigo misma. Me encanta que no me deje tocarme, y me encanta que me penetre de esa forma tan frenética y dulce mientras él se ocupa de hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero aquello no duró demasiado, él se dejó caer sobre mí y coló sus brazos bajo mi espalda para elevarme con él hasta dejarme sentada sobre su cuerpo, e inmediatamente me demandó que me moviese, guiando mis movimientos con sus manos mientras él se entretenía besándome por todas partes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gemí descontroladamente cuando el gesto de su cara me indicó que estaba a punto. Me resulta absorbente la forma en la que parece desligarse de todo aunque no haga más que buscar mi piel con sus labios, es una mezcla de ternura y pasión que me seduce y casi siempre logra precipitar mi orgasmo antes que el suyo. Comencé a moverme rápidamente mientras él me besaba con esfuerzo al tiempo que me instaba a ensartarme una y otra vez su miembro, sin dejarme otra opción que la de galopar desbocada hacia un clímax que no tardó en llegar y que nos sacudió violentamente en medio del abrazo que nos mantenía unidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me relajé al cabo de un instante, sujetándome agotada y satisfecha a su cuerpo mientras él me acariciaba los pechos antes de volver a colocar mi ropa sobre ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero mucho – ronroneó sobre mi esternón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y yo a ti – contesté ipso facto mientras intentaba abarcar su espalda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de aquella noche, que yo supiese, él optó por no decirle nada a su madre, puesto que ella siguió con sus estúpidos comentarios hasta el mismísimo día que se fueron. No me molestó en absoluto su decisión, le había dejado escoger y él había escogido ahorrarse una molestia. Seguramente yo hubiera hecho lo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El primer mes del año 1943 parecía discurrir tranquilamente después de que todo volviese a la normalidad en casa. Sin embargo, la última semana de enero fue algo agitada. Berg telefoneó a Herman una tarde de domingo cuando regresamos de dar un paseo en el que nos habíamos demorado más de lo normal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo ya me había acostumbrado a precisar la atención de Herman a todas horas cuando aquella llamada de Berg hizo que aquélla recayese de nuevo en la insalubre guerra. Herman se sobresaltó durante los dos primeros minutos al teléfono, parecía no creerse lo que le estaban contando cuando yo entré en el salón con el libro que estaba leyendo y me encendí un cigarrillo para retomar la lectura cómodamente sentada en el gran sofá central. Siguió al teléfono un buen rato, hablando con Berg de alguna locura o algo similar. Algo que les había desencajado a ambos y que además, había sucedido en el frente ruso que a aquellas alturas se reducía a intentar no perder Stalingrado para que el Führer pudiese presumir de haber sacado algo de aquella idiotez de ofensiva. Aquello me tranquilizó. Si hablaban de Rusia, por lo menos no era nada que tuviese que ver con los prisioneros que habían enviado a Inglaterra con éxito una segunda vez.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://a2h6m3w6.ssl.hwcdn.net/content/1108/susann-lavendel-07.jpg" width="423" height="635">Pero su conversación pareció volverse incómoda para Her, que &#8211; aunque yo fingía estar entretenida con mi libro y mis cigarrillos &#8211; empezó a abusar de frases cortas, monosílabos y muletillas antes de despedirse de Berg, quien seguramente intuyó por aquella escueta forma de expresarse que yo andaba cerca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El General Paulus ha solicitado al Führer permiso para capitular ante el ejército soviético. Dice que la situación en Stalingrado es insostenible – dejó caer de un modo taciturno mientras se servía una copa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo le miré incrédula, recapacitando sobre lo que aquello significaba: ¿estábamos ante la primera rendición oficial de las tropas alemanas en un frente? ¿Cuánta guerra podía quedar después de algo así, en caso de que sucediese? Un escalofrío atravesó mi espalda e inmediatamente hice un gesto para encender la radio que había al lado del sofá.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Déjalo – me pidió Herman sentándose a mi lado -. La noticia no ha salido del Gobierno Central. Han decidido callárselo para no minar los ánimos y porque el Führer le ha ordenado aguantar como pueda. No le importan las bajas. Simplemente, no quiere más capitulaciones en la Historia de Alemania.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía qué decir ni qué hacer. Estaba de los nervios intentando controlar el torrente de ideas que se me venía a la cabeza mientras que Herman observar tranquilamente algún punto del espacio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Berg dice que Paulus no aguantará – continuó diciendo tras el primer trago -. Y cuando Stalingrado caiga, será para el resto del mundo, la primera patada oficial a la Nueva Alemania.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero los rusos no rebasarán la frontera de momento. Todavía tienen que restablecer el orden en el territorio liberado, les llevará algún tiempo… &#8211; reflexioné.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman asintió vagamente. Pero me miró con seriedad y después de pensar durante un par de minutos, rompió su silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No importa. La caída de Paulus generará más desconcierto y división de opiniones en el mando. Las decisiones que resultan acertadas nunca se cuestionan, ¿pero y si no lo son? El Führer ya no será ese incuestionable conquistador tras su primera derrota oficial. Empezarán a cuestionarle, y Berg quiere aprovechar eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Que Berg quiere hacer qué? – Inquirí con sorpresa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Berg sabe de sobra a qué sombra arrimarse. No le falta razón en eso de que el desencanto entre los oficiales será proporcional a las condiciones de la derrota oficial en Rusia. Nosotros no somos los únicos en desacuerdo con la política del Reich, pero a partir de ahora, seremos más – confesó con cierta preocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué pretende con eso? – Me pregunté en voz alta -. No puede hacer que todos los campos de prisioneros desvíen gente hacia suelo aliado. Acabaría echándolo todo a perder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé lo que pretende. Pero las cosas empiezan a ponerse verdaderamente feas, Erika. Deberíamos empezar a preocuparnos seriamente por cómo abordar las posibles situaciones que puedan presentársenos a partir de ahora, querida – comentó con solemnidad mientras acariciaba mi mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las “posibles situaciones que pudiesen presentarse” eran aquellas en las que tuviésemos que salir corriendo sin dejar rastro. Lo intuí en el mismo momento en que me lo comentó y lo confirmé a lo largo de los cuatro días siguientes, cuando él no hacía más que organizar nuestra posible huida. Sin embargo, en ningún medio de comunicación se habló de Stlingrado ni de Paulus hasta que la ciudad cayó con honores una semana después. Y si Berg esperaba que la cosa sembrase la duda entre los oficiales, entonces seguramente saltó de alegría cuando se hizo de dominio público que en la caída de Stalingrado había sido hecho prisionero el General que había pedido una rendición pacífica hacía seis días, y que solamente quedaban algunos batallones de la<em>Wehrmacht&nbsp;</em>sitiados en puntos estratégicos que de nada les servían ya. Paulus fue el primer oficial alemán capturado por un ejército enemigo. Algo que, tras soportar tres años de desafiante guerra sin registrar una derrota, caló en el orgullo alemán como nada lo había hecho desde que el mundo conocía el Tercer Reich. Y por si fuera poco, un par de días después, los batallones que quedaban firmaron la rendición. Nadie lo decía, pero todos temían que aquello fuese el primer capítulo del final de la guerra. Y a nadie le agradaba que las cosas se hubieran torcido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero aquello no sólo le supuso al Gobierno una acusada discrepancia dentro de la propia Alemania. Los Aliados también supieron aprovechar el golpe moral para incrementar sus bombardeos en cantidad y en potencia, llegando incluso a obligar al Führer a trasladarse durante unos días a su búnker en las montañas después de que un enorme ataque aéreo cayese sobre Berlín en marzo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman no volvió a hablarme de Berg ni de nada que tuviese que ver con Sachsenhausen. Intenté sonsacarle algo, pero se mantuvo completamente hermético y sólo volvió a hablar de la guerra cuando, un par de días después del bombardeo de Berlín, se tomó una tarde libre y me llevó a pasear por una parte del bosque perteneciente a la zona de caza a la que yo no había ido nunca. Sabía que algo ocurría por su comportamiento, pero no me encajó el hecho de que él accediese a hablar sobre la guerra cuando le pregunté cómo estaban las cosas en Berlín. Entonces me dijo que Berg sabía de al menos diez oficiales que recelaban del Führer, pero sólo un par de ellos parecían ser de confianza. Se trataba de dos hombres que habían servido en las SS desde el principio, y con los que Herman había coincidido en la anexión de Polonia. También dijo que le costaba creer que uno de ellos pudiese llegar a dudar del mando, pero luego declaró que en Varsovia todos habían actuado como animales de guerra a los que habían liberado tras retener durante un largo tiempo, y yo tuve que esconder el gesto de mi cara mirando hacia otro lugar. Ya había escuchado demasiadas referencias a lo que quiera que hubiese pasado en Varsovia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que Herman había interpretado mi reacción de todos modos cuando su voz guardó silencio. Pero justo en ese momento, el repentino saludo de Frank proveniente de algún lugar del bosque me sobresaltó obligándome a buscarle inmediatamente con la mirada. Creí estar soñando cuando le vi salir de un agujero en el suelo, pero Herman se bajó de su caballo y se dirigió a él para preguntarle qué tal iba todo “allí abajo”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, señor Scholz. Estaba todo tal y como su abuelo lo dejó. Apenas hemos tenido que hacer nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mejor, Frank – contestó Herman apoyando sus manos sobre las caderas mientras Frank emergía a la superficie. Luego se inclinó para echar un vistazo hacia el agujero y miró hacia mí -. ¿Por qué no bajas del caballo y te acercas, querida? Quiero enseñarte algo – me pidió cuando Frank se dirigió a donde yo estaba para ocuparse de los animales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice lo que me pedía y me acerqué con cierta cautela adelantándome mentalmente a lo que quería enseñarme. Debí haberme imaginado que los Scholz tendrían, al menos, un búnker. Todas las familias mínimamente pudientes tenían su refugio, y nosotros éramos fuertemente pudientes e importantes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi abuelo lo mandó construir durante la Gran Guerra – me explicó -, pero nunca se usó de verdad. Mi abuela se encerró aquí con el servicio en una ocasión, cuando un avión<em>&nbsp;</em>fue derribado cerca de la parte delantera de la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De verdad crees que a nosotros podría resultarnos útil? Los últimos ataques de los ingleses y americanos han sido realizados con al menos trescientos aviones, Herman. Durante la Gran Guerra no había esa cantidad de aparatos por ataque. Y eso sin mencionar lo que han mejorado los sistemas y los explosivos desde entonces… &#8211; dije con preocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé. Pero no es exactamente un búnker antiaéreo. Mi abuelo lo hizo para que, aun siendo localizado, fuese impenetrable – le miré sorprendida cuando me dijo aquello, aunque apenas tuve tiempo para preguntarme el por qué de aquella desproporcionada construcción. Herman me invitó a descender con un gesto -. Podría resistir cualquier ataque directo, echemos un ojo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé por la escalerilla que había anexionada a la pared de hormigón y llegué a un húmedo suelo tras descender unas cuatro o cinco veces mi propia altura. Me hice a un lado para dejar que Herman recorriese delante de mí el angosto pasillo y le seguí hasta llegar a una enorme puerta metálica del grosor de mi antebrazo que estaba abierta y dejaba ver el interior de una habitación de cemento en la que trabajaban un par de prisioneros bajo una potente iluminación de techo. El mobiliario era el de un salón, había incluso alfombras en el suelo, y los empleados estaban desempolvando el tapizado del sofá.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://a2h6m3w6.ssl.hwcdn.net/content/1108/susann-lavendel-09.jpg" width="424" height="636"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi abuela insistió en amueblarlo como si fuese una pequeña casa porque temía que tuviesen que pasar mucho tiempo aquí. La guerra la impresionaba mucho – comentó caminando hacia un estrecho pasillo indicándome que le siguiera -, así que me alegro de que no haya vivido para ver esta guerra – añadió con una nota de melancolía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recorrimos el corredor pasando entre las distintas puertas que se hallaban abiertas para facilitar la labor de los empleados. Había una angosta cocina, un baño de reducidas dimensiones y tres habitaciones. Sólo una contaba con una cama de matrimonio, un par de cómodas y armario. Las otras dos tenían literas individuales distribuidas a lo largo de las paredes. El espacio estaba realmente bien distribuido, y contra todo pronóstico, ni siquiera había humedad y había una buena ventilación. El refugio debía haber supuesto todo un reto de ingeniería en la época de su construcción. Pero claro, los Scholz podían pagarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De personas ajenas a la familia, solamente Berg sabe que “esto” existe en algún lugar de la finca. Pero ni siquiera él sabe dónde está situado – me reveló al final del pasillo -. Erika, las calles de Berlín comienzan a parecer las de Varsovia. Me encantaría que si te pidiese que no fueses por allí, lo hicieses. Aunque ni siquiera me molestaré en pedírtelo. Pero por lo menos, júrame que si consideras que hay algún peligro, cogerás a las mujeres de la casa y vendrás aquí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encantaría jurártelo, pero tendré que ensayar mucho el camino para no perderme en el bosque con las chicas… &#8211; dudé seriamente. Ni siquiera podía imaginarme en qué dirección habíamos estado caminando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes. Ven – me pidió extendiéndome una mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le di mi mano sin pensar y él deslizó la pared del fondo del corredor hacia un lado para salir a una galería subterránea de hormigón que discurría formando un ángulo de noventa grados con la puerta que, cerrada de nuevo, quedaba perfectamente camuflada entre dos pilares. Con la tenue luz que había allí, era totalmente imposible imaginarse que aquella pared se pudiese deslizar para dar acceso a un espacio habitable.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por ahí se llega a la orilla del río – me explicó señalando la dirección contraria a la que nosotros tomamos -, y por aquí al sótano de casa. Si alguien encontrase el corredor y lo siguiese, pensaría que es un camino de salida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué tu abuelo… se molestó tanto? – Pregunté con gran curiosidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi abuelo fue un héroe durante la Gran Guerra, partidario de luchar hasta el final y quitarse la vida antes que capitular. Siempre estaba hablando de invasiones por parte de los franceses, que según él, envidiaban y temían el potencial alemán como los pueblos débiles han recelado siempre de los fuertes. Así que cuando Alemania se rindió y Francia e Inglaterra nos desarmaron y nos obligaron a comprometernos a no armarnos de nuevo… imagínate cómo se sintió. Vivía completamente obcecado con las supuestas ansias de conquista de nuestros vecinos, por eso decidió conservar este “refugio”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Llegó a conocer al Führer? – Herman se rió ante mi pregunta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Cuando protagonizó aquel ridículo levantamiento en una cervecería en el 23. Le encantaba charlar con él, por supuesto. Lo preguntas porque estás pensando que tenían mucho en común, ¿verdad?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Obcecado con las pretensiones de sus vecinos, acomplejado porque pertenece a un pueblo tan fuerte que todo el mundo quiere destruirle y partidario de morir matando… &#8211; recapitulé &#8211; Her… tu abuelo bien podría haber sido el Führer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cierto. La edad le ganó la partida a la hora de dar la cara en política, pero no hace falta mencionar que fue uno de los primeros afiliados al partido nazi – confesó con resignación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caminamos en silencio hasta salir a una enclenque portezuela sita en la pared del sótano de la casa. No estaba propiamente camuflada con ningún ingenioso diseño, simplemente era tan pequeña que para atravesarla era imprescindible arrodillarse, y estaba situada en un lugar donde la luz casi no llegaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salimos al sótano y observé cómo Herman volvía a cerrar la puerta mientras cavilaba con admiración sobre el secreto que me acababa de revelar. Todavía no podía creer que de verdad tuviese aquella opción de desaparecer de la faz de la Tierra sólo bajando al sótano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No regresamos? – pregunté cuando vi que Her tenía la intención de subir a casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Frank tenía orden de devolver los caballos a las cuadras – me informó despreocupado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye… &#8211; musité con reparo &#8211; ¿esto es estrictamente necesario? ¿Crees de verdad que nos podría hacer falta?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman suspiró mientras se acariciaba la nuca con un ademán pensativo y retrocedió posiciones para acercarse a mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me gustaría decirte que no. Que los Aliados no van a sobrepasar la distancia que nos separa de Berlín y que, por lo tanto, ninguna de sus bombas llegará aquí. Pero sus escuadrones aéreos son cada vez más numerosos y nosotros cometemos auténticas barbaridades fuera de nuestro territorio. No veo por qué no iban a hacerlo ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Contuve la respiración mientras él me besaba la coronilla tras rodearme con sus brazos y le seguí hasta el piso superior de la casa pensando en aquello que acababa de decirme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca he creído en ninguna fuerza superior más que en la vanidad y el egoísmo del hombre, por eso no puedo decir que rezase para que no tuviésemos que utilizar el refugio, pero sí deseé con todas mis fuerzas que aquello no ocurriese. Lo deseé cada uno de los días en los que se sucedió frenéticamente el resto del año. Cada vez que se anunciaba un nuevo ataque, o que Herman se recogía herméticamente sin querer hablarme de nada de lo que le preocupaba, dejándome la única opción de verle consumirse a solas con sus deberes de guerra mientras era incapaz de imaginarme qué demonios le atormentaba tanto en cada momento, o qué le hacía rescatar de vez en cuando algún atisbo de buen humor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el paso del tiempo también comencé a sentirme inútil. Berg mantenía contacto con el cura que les ayudaba en todo lo que necesitaban, y nunca volvieron a contar conmigo después de aquella entrevista que les concerté a pesar de que yo sabía que seguían desviando a gente desde Sachsenhausen. Pero Herman dejó de hablarme de aquello poco a poco, hasta que un día a principios de verano me informó de que Krüger insistía en organizar una cena en casa para celebrar que, poco a poco, habían logrado hacer desaparecer a un millar de prisioneros de un país en guerra. Mi corazón se encogió al escucharlo. ¡Mil personas! Comencé a hacer cuentas, pero no lograba establecer una media coherente, ¿cómo lo habían hecho? ¿Habían aumentado el ritmo de salida o el número de prisioneros por viaje? ¿Y si alguien se percataba? Sería cada vez menos difícil que lo hicieran si seguían aumentando la escala de la operación. Pero intenté no mostrar mis inquietudes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cena nunca llegó a celebrarse por aquel motivo. Lo único que Herman me dijo fue que mil personas era insignificante comparado con el número de bajas de un solo mes. Sin embargo, la cena sí se celebró cuando se supo que Mussolini había sido derrocado a mediados de julio. Aquello suponía que perdíamos nuestro principal aliado, todo un motivo para una furtiva celebración en casa. Pero la alegría por aquello duró poco, Italia se sumió en una guerra civil que enfrentaba a quienes querían seguir apoyando el Reich y a quienes querían un cambio de política y de bando. Al final, las tropas alemanas fueron enviadas a Italia para acabar reponiendo a un castrado líder del fascismo en el gobierno antes de que terminase el año. Las cosas incluso empeoraron, ya que la operación de devolverle el mando, ponía a Mussolini a prestar un ilimitado apoyo y respeto al Reich, que obraba a sus anchas distribuyendo soldados alemanes por Italia como si se tratase de un nuevo país anexionado al territorio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo por mi parte, seguía haciendo mi trabajo. Elaboraba informes cada vez más rutinarios que hablaban de un Comandante que se levantaba a primera hora de la mañana para ir a su trabajo, volvía para comer, regresaba a su trabajo y luego volvía de nuevo al caer la noche para cenar y encerrarse en su despacho un par de horas antes de irse a cama. Cada vez que entregaba uno de ésos informes, era inútil intentar no tener la sensación de que su vida se me escapaba por completo. ¿Qué sabía de Herman Scholz tras dos años de matrimonio? Todo lo que sabía ya lo había dicho, y también sabía que él se guardaba cuidadosamente para no dejarme saber más, ni para dejar una mínima pista a mi alcance. Pero no podía mencionarlo allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasaron meses enteros de creciente confusión, durante los cuales las continuas e inquietantes entradas y salidas de Herman se incrementaban o reducían según necesidades que me eran ajenas. Pero dejando aquello de lado, la situación a finales de año era completamente distinta. Resultaba increíble recordar en noviembre cómo habían sido las cosas en enero. Berlín acusaba la llegada de una cruenta guerra. Ya no había avisos, los Aliados habían abandonado los tímidos avisos de antaño para someter el territorio alemán a continuos bombardeos que causaban serios daños. La puerta de Brandenburgo había sido tocada en uno de sus pilares exteriores, un raid aéreo con más de mil aviones había arrasado calles enteras, parte del edificio de las oficinas de la Gestapo, y hasta una porción del de las SS se había visto tocado y Berlín se quedaba incomunicado al menos un par de veces al mes. Ir allí era cada vez más peligroso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En diciembre las palabras de Herman se cumplieron. Yo no hubiese ido voluntariamente a refugiarme al búnker, pero Herman llegó un día mucho más tarde de lo normal y entró en casa casi sin aliento indicándome que corriese al refugio mientras subía las escaleras a toda prisa. Su actitud logró asustarme, pero los aviones se escuchaban a lo lejos, no había nada que indicase que aquella vez fuese a ser distinto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://a2h6m3w6.ssl.hwcdn.net/content/1108/susann-lavendel-10.jpg" width="423" height="635">-¡¿No me has oído?! ¡¡Vete al refugio de una puta vez!! – Me gritó desde el piso de arriba mientras yo le miraba incapaz de reaccionar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tú? – Logré preguntar finalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Yo tengo que llamar a Berg y luego ir a por Frank y su mujer! – Vociferó desde su despacho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Subí las escaleras tras sus pasos y entré en el despacho para encontrarle prendido al teléfono. Apretó la mandíbula al verme, como si fuese a tirarme el aparato a la cabeza, pero Berg debió contestar en ese preciso instante porque pidió un segundo y tras dejar el auricular sobre la mesa se dirigió a mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor. Tienes que irte ahora – me pidió con preocupación -. ¡Los Aliados han descubierto que parte de las reservas de armamento se han desviado a los pueblos de las afueras, Erika! ¡Los bombardeos probablemente lleguen a Strausberg!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Strausberg? – Repetí con incredulidad. Eso estaba a una media hora a caballo siguiendo el camino principal que pasaba por delante de la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Strausberg, Erika. ¡Strausberg! ¡¡Vete!! – Insistió –. Escucha, hablaré con Berg, no será más de un minuto. Luego saldré a por Frank y a por su mujer e iremos al refugio. No pongas el cierre a la puerta que da al paso subterráneo, yo lo haré cuando vayamos. La otra ya está cerrada – me explicó paso por paso mientras me dirigía hacia las escaleras al comprobar que yo no me había movido cuando me lo había pedido -. Estaré bien. Todos estaremos bien si actuamos con rapidez – añadió antes de besarme -. Y ahora corre. Te veré en unos diez minutos.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé las escaleras con rapidez, me dirigí al sótano para ir directa al apartado rincón en el que se ubicaba el portillo y me abalancé sobré él sin apenas pensar. Lo atravesé con rapidez y corrí a través de aquel pasadizo oscuro, tropezando al menos un par de veces hasta que mis ojos se acostumbraron a aquella húmeda penumbra. Me quité los zapatos y traté de caminar aprisa en lugar de correr, era más seguro llegar de una pieza de aquella forma. Las yemas de los dedos se me habían dormido de tanto deslizarlas sobre las paredes para procurarme una segunda percepción del lugar en el que estaba a medida que iba andando, pero la angustia comenzó a embargarme cuando barajé la opción de haberme pasado la puerta deslizable en medio de aquella oscuridad. Sentía ganas de llorar, mis pies se hundían en el fango del suelo, debía estar ya cerca del río y aquella maldita puerta no había aparecido tras caminar lo que a mí me habían parecido horas. Tenía que volver atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me senté en aquel lodazal que había a mis pies e intenté respirar profundamente para calmarme. Estaba inspirando por quinta o sexta vez cuando el ruido de los aviones comenzó a acercarse paulatinamente. No se parecía a lo de&nbsp;<em>Düsseldorf</em>, nunca había vuelto a escuchar un avión tan cerca como aquella noche, pero sabía que aquellos también estaban muy cerca, y que la sensación de seguridad era sólo una ilusión acústica provocada por la tierra que me separaba de la superficie. Apreté mis manos sobre mis oídos para pensar con claridad, intentando desligarme de aquel zumbido que me producía taquicardias. Herman ya debía estar en los pasadizos con Frank y su mujer Agneta. Llegarían al búnker en cualquier momento y yo no estaría, quizás me creyese tan idiota como para estar fuera y saliese a buscarme. Un hombre vestido con uniforme de oficial en medio de un campo sobrevolado por aviones enemigos… demasiado fácil para los americanos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pasadizo se iluminó con una tenue luz al mismo tiempo que se escuchaba el primero de los estruendos que las bombas producían. Me levanté rápidamente y eché a correr asustada en dirección contraria. Tenía que impedir que ellos llegasen al refugio antes que yo. Tenía que encontrar esa puñetera puerta y quedarme donde Herman me había mandado. Pero el pasillo era interminable, las curvas y los ángulos de noventa grados se sucedían cada cortos tramos sin dejarme ver el final, y yo había recorrido todo aquello sumida en la penumbra. Estaba desorientada. No sabía ni dónde estaba, ni cuánto faltaba para llegar a dónde quería. El ruido de las explosiones era cada vez más continuado y decidí parar para apoyarme un solo minuto sobre la fría pared de hormigón en la que se condensaba la humedad para mirar a mi alrededor vencida por el cansancio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman! – Grité sin demasiadas esperanzas &#8211; ¡¡Herman!! – Repetí con más fuerza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis piernas se relajaron dejándome resbalar sobre la pared hasta sentarme sobre la tierra cuando la voz de Herman me contestó. No podía creer que hubiese funcionado, pero él apareció al cabo de un instante vociferando mi nombre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, querida, ¿qué haces aquí? ¿Te ocurre algo? – Inquirió preocupado acuclillándose ante mí mientras yo escondía mi cabeza tras mis manos, derrotada y aturdida por no poder distinguir dónde demonios me hallaba – Erika… &#8211; susurró cogiéndome las manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me he perdido… &#8211; musité apartando mis manos con rabia. No sé por qué, pero en aquel momento me sentí idiota. Él me había idiotizado por completo y la culpa era sólo mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, no pasa nada… ya estamos aquí, te llevaremos al refugio y nos pondremos a salvo los cuatro… &#8211; dijo pacientemente tomando mis manos de nuevo y pasándolas sobre sus hombros para recogerme en brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Frank y Agneta llegaron al punto en el que estábamos en el instante en el que mi marido cargaba conmigo para levantarme del suelo sin ningún esfuerzo a pesar de todo el peso que había perdido desde hacía algún tiempo. Les miré con cansancio por encima del hombro de Herman, también venía con ellos su pastor alemán. El perro que le habían regalado al Coronel y que la viuda no había querido en casa. Her me había contado aquella historia. El matrimonio me sonrió con respetuosa condescendencia, casi con lástima. Sabía lo que pensaba Agneta. Que yo era la típica señora acostumbrada a no hacer nada que se saliese de la vida de una señora y que ni siquiera era capaz de encontrar una jodida puerta. Pero se equivocaba… yo, sin ir más lejos, había asfixiado con mi propio cuerpo al difunto Coronel Scholz. Y si lo confesaba allí mismo, se reirían de mí y procurarían llevarme a cama lo antes posible. Como si fuese una niña con fiebre. Más dependiente que el propio perro que nos seguía intranquilo por el ruido del exterior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He recogido tus zapatos – murmuró Herman cerca de mi oído mientras caminábamos hacia delante -. Me tropecé con ellos a los pocos metros de entrar aquí, ¿por qué no encendiste la luz?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé en responder. Lo que me faltaba para sentirme todavía más ridícula era aquella última pregunta de Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No contaba con el suelo embarrado, y tampoco me dijiste nunca dónde se encendía la luz de aquí. Cuando me trajiste estaba encendida… &#8211; le expliqué en voz baja para que nadie más nos escuchase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es verdad. Lo siento. Debí traerte más de vez en cuando, la única vez que vinimos por aquí fuimos hablando todo el tiempo y aun así creí que no te supondría ningún problema recordar el camino casi un año después… Ha sido culpa mía, querida – se disculpó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En realidad no lo había sido. Yo sabía que la culpa era mía y no dejaba de reprocharme el que me hubiese acomodado hasta un punto en el que me estaba llevando en brazos al lugar al que me había pedido que fuese. En otro tiempo, el número de la damisela en apuros hubiese sido sólo un oportuno truco que utilizaría a mi antojo, ahora era una verdadera damisela en apuros incapaz de sobreponerse a los problemas por sí misma. Suspiré con resignación y dejé caer mi cabeza sobre su hombro para no montar ninguna escena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegamos al búnker tras caminar durante unos minutos más. Herman me dejó de pie con cuidado y abrió la puerta coincidiendo con lo que parecía ser un descanso en medio de los bombardeos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Parece que ya han cesado – comentó Agneta mientras entrábamos en el espacio amueblado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puede que haya cesado la primera ronda. Pero por el número de aviones que se habían avistado, habrá por lo menos dos más durante la noche. Van a por los arsenales y no se andan con tonterías – informó Herman sin parecer muy preocupado por ello -. Prefiero que pasemos la noche aquí. La&nbsp;<em>Luftwaffe&nbsp;</em>intentará impedir más ataques y las baterías antiaéreas también harán su trabajo desde tierra. Eso supondrá algún que otro derribo y proyectiles desviados de su trayectoria. Y si ocurriera en Strausberg, podrían ir a parar peligrosamente cerca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nadie rebatió nada de lo que él dijo. Todos guardamos silencio y caminamos hacia la estancia con sofás mientras él revisaba las habitaciones y le ayudaba a Frank a dejar la bolsa que traía a su espalda. Iba a sentarme, pero reparé en toda la suciedad que acumulaba mi ropa y decidí no hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieren cenar algo? – Preguntó la mujer de Frank.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Hay comida? – Inquirí con asombro.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://a2h6m3w6.ssl.hwcdn.net/content/1108/susann-lavendel-11.jpg" width="422" height="633"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El señor ordenó abastecerlo todo hace meses. He tenido personal ocupándose semanalmente de que este lugar tuviese todo lo necesario para su uso siguiendo las indicaciones de su marido – me explicó Frank con una respetuosa entonación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Frank parecía de los que comparten absolutamente todo con su mujer. ¡Fantástico! ¡La propia Agneta sabía más que yo!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien. En cualquier caso yo no deseo cenar nada. Estoy agotada, creo que intentaré dormir algo mientras sea posible – contesté mostrando mi disposición de retirada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos me dieron las buenas noches a pesar de la utopía que aquello suponía, pero les agradecí el gesto y caminé hacia la habitación de cama doble. Herman estaba allí sacándose sus botas al borde de la cama. Su ropa estaba llena de barro, seguramente había sido por llevarme en brazos hasta allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hay ropa limpia aquí, he ordenado…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé – dije interrumpiéndole -. Frank acaba de decírmelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró frunciendo el ceño ligeramente al notar mi cortante tono de voz, pero no dijo nada. Se levantó y abandonó la estancia. Busqué la ropa de la que hablaba. Era la de los inviernos anteriores. No estaba muy gastada porque él insistía en renovar el armario para cada estación, una soberana tontería a la que yo también me había acostumbrado al disponer de dinero ilimitado. Sin embargo deseché la idea de coger uno de mis camisones y busqué entre su ropa unos calzones y una camisa de invierno. Si alguien me viese de aquella guisa, terminaría en un abrir y cerrar de ojos con la reputación social de los Scholz. Sin embargo, era lo más cómodo y abrigado para dormir bajo tierra durante una noche de bombardeo. Me metí en cama e intenté dormir. No fue difícil. Allí abajo no se escuchaba apenas nada, el suelo debía ser mucho más alto sobre el búnker, porque para bajar desde el bosque habíamos tenido que descender por una escalerilla casi interminable, y si se recorría el camino de vuelta al mismo nivel, terminabas en un sótano que sólo tenía la altura de un piso bajo tierra. No había sido casualidad que el chiflado abuelo de Herman escogiese aquel lugar para situar su búnker defensivo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sueño me había vencido mientras me preguntaba de nuevo cómo era posible que Her hubiese salido tan normal proviniendo del seno de aquella familia. Pero los ladridos del pastor alemán me despertaron pocas horas después. Me revolví en cama comprobando que Herman estaba a mi lado y me incorporé ligeramente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Están atacando de nuevo. El perro lo escucha muchísimo mejor que nosotros – me informó con pereza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tenía tantas ganas de radiar el combate cuando llegó aquí con el rabo entre las piernas – comenté dejándome caer sobre la almohada de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman se rió suavemente y se inclinó sobre mí en aquella oscuridad total. Cuando Frank logró que el perro se callase, pude escuchar el casi imperceptible ruido de los aviones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás preciosa con este atuendo – bromeó abarcando mi cintura -. Cuando me metí en cama creí que estaba soñando – añadió sin poder contener la risa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete a la mierda, Her – respondí molesta &#8211; ¿qué hora crees que será?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Las tres de la madrugada como mucho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Vas a ir a trabajar mañana?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Claro que no iré. Ya he informado de mi situación y de las medidas que pretendía tomar. Saldremos de aquí cuando lo considere seguro y entonces iré a la oficina central para retomar mis funciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sus funciones”. Suspiré mientras lo repetía mentalmente y sujeté el brazo que todavía abrazaba mi cintura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y si no las retomas y nos largamos de aquí en cuanto salgamos?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A dónde quieres ir? – Preguntó con infinita paciencia aunque sabía de antemano que rechazaría cualquier destino que no fuese la guerra que había en la superficie.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A España – contesté cerrando los ojos e imaginándome bajo el sol de aquel país que recientemente nos había retirado el apoyo para declararse neutral -. Dicen que allí hace calor casi todo el año.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es verdad. Yo he estado en el norte y allí llueve más que aquí – dijo suavemente mientras se inclinaba hasta dejar sus labios sobre los míos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eso sí que es una gilipollez! En París conocí a algunos españoles y todos decían que el sol no calienta en ninguna parte como en España.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Querida, te digo que en España llueve a mares. Al menos en el norte – repitió con insistencia -. Cuando todo termine te lo mostraré, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De acuerdo – acepté acomodándome para dormirme de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman me abrazó en silencio y aquello fue lo último que recuerdo antes de dormirme por última vez aquella noche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La primera noche en el refugio terminó cuando lo abandonamos a la mañana siguiente. Las trágicas consecuencias del bombardeo fueron radiadas durante todo el día, las pérdidas en armamento habían sido atroces, y Herman me confesó que en realidad habían sido mucho peores de lo que se decía en los medios. Íbamos de mal en peor, y si las cosas seguían degradándose a aquella velocidad, comenzaba a plantearme en serio la posibilidad de que todo terminase durante el año que estaba a punto de entrar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardamos demasiado en regresar al búnker. Los intensos bombardeos que llegaron a alcanzar la inverosímil duración de dos horas ininterrumpidas sobre nuestra capital, nos obligaron a recibir 1944 bajo tierra, con la única compañía de Frank&nbsp; y Agneta. Los Walden habían abandonado Berlín tras el verano y ni siquiera se pronunciaron para decir que su afamada fiesta de fin de año se suspendía por motivos evidentes. Se habían recogido a su casa de los Alpes, como habían ido haciendo casi todas las familias pudientes del territorio alemán sin ligaduras militares. Sólo nosotros quedábamos allí, no teníamos otra opción debido al rango de Herman.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sospechaba que las cosas iban mal, pero supe que iban potencialmente peor de lo que Herman me contaba cuando éste le planteó a Frank la necesidad de enviar los mejores caballos a cuadras suizas durante una noche de bombardeos. Hablaron durante horas de las posibilidades que tenían y finalmente, a mediados de febrero del nuevo año, Frank comenzó a llevarse a los mejores caballos a unos establos con hectáreas de prado que habían sido adquiridas a su nombre cerca de un pequeño pueblo suizo. Evidentemente, Frank no había aportado ni un solo marco para comprar aquello, ni tampoco para comprar cada uno de los campeones que con tanto mimo habían salido de las ganaderías Scholz. Pero Herman le procuró toda la documentación para que no saliese a la luz que los caballos de los Scholz estaban siendo evacuados al extranjero. Las SS no tardarían en ponerle en el punto de mira por aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Frank se ocupó de todo, viajó durante algunas temporadas siguiendo las instrucciones de Herman, y consiguió arreglarlo todo en Suiza para que se las apañasen sin él. De aquella forma sólo tenía que cruzar la frontera una vez cada dos meses.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me despedí de&nbsp;<em>Bisendorff&nbsp;</em>una tarde-noche de principios de marzo. Recuerdo que le saqué a pasear y le hice galopar casi sin recoger sus riendas. Después lo llevé a su cuadra y lo cepillé durante casi una hora queriendo convencerme a mí misma de que sólo era una separación temporal. En el fondo, con cada caricia de mi mano que recorría su lomo negro como el azabache, sabía que era muy probable que nunca volviese a ver a aquel caballo, y aquello, inexplicablemente, me hacía sentir unas enormes ganas de llorar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señora Scholz, no tiene por qué hacerlo. El señor ya le ha dicho que puede quedárselo aquí – dijo la pausada voz de Frank mientras yo estrechaba la enorme cabeza de&nbsp;<em>Bisendorff&nbsp;</em>contra mi pecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Bromea?&nbsp;<em>Bisendorff&nbsp;</em>es el mejor, Frank – contesté apartándome de él para que le pusiese la cabezada –. Si se llevase a los mejores y no se llevase a éste, estaría haciendo la mitad del trabajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Observé conmovida a mi caballo mientras Frank le ponía la cabezada y le prendía la cuerda para llevárselo de allí. Mi amigo debía olerse algo, porque se mostró reacio a salir de la cuadra y no me sacaba sus vivarachos ojos de encima, buscando una última caricia al pasar por mi lado cuando se lo llevaron al camión. Tenían que llevarse a los caballos durante la noche y rellenar las cuadras con ejemplares corrientes que conseguían en cualquier sitio para no quedarse sin la excusa de la que Herman se valía para tener tantos empleados en casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Le tomaré fotografías en su nueva cuadra cuando vaya la próxima vez. Verá que allí también estará perfectamente atendido – se ofreció Frank con muy buena voluntad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí con agradecimiento mientras el camión abandonaba la casa, pero aquello no me consolaba en absoluto. No era solamente el caballo, era todo. Me creía a salvo en el palacete de los Scholz, escudada tras un apellido de peso que siempre había funcionado. Pero las cosas se estaban torciendo endiabladamente, era como si la guerra de la que tanto había oído hablar ya hubiese llegado de verdad. Herman estaba preparándolo todo para una posible retirada, y no teníamos ni la más remota idea de cuándo iba a suceder aquello, porque lo cierto era que podía suceder en cualquier momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cosas fueron un insulso devenir de cortantes sucesos a partir de aquel momento. Los prisioneros de Krüger habían estado a un paso de volver a ser deportados a sus respectivos campos de origen cuando la operación peligró. Afortunadamente, entre Berg y él consiguieron prorrogarla para falsificar también dólares americanos. Herman me dijo que sabían que los prisioneros se demoraban a propósito, o estropeaban tiradas enteras de billetes ante el conocimiento de su situación. Habían logrado entender que mientras desempeñasen aquel trabajo, eran lo suficientemente útiles como para permitirles aquellas condiciones y necesitaban seguir siéndolo, así que se mostraban más cautelosos que con la producción de la libra esterlina. Krüger lo sabía, por supuesto, pero les dejaba que se tomasen su tiempo dentro de unos límites admisibles por el mando superior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También continuó el furtivo éxodo de prisioneros. Yo no sabía exactamente cuándo se producían los goteos, Herman se negaba a ser demasiado explícito&nbsp; a la hora de dar detalles de aquella operación que yo misma había ayudado a poner en marcha. Pero sí me daba continuamente instrucciones que yo tenía que seguir en supuestos casos de emergencia, y a veces, mencionaba por casualidad que habían conseguido desviar otro grupo hacia Inglaterra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo las cosas cambiaron hacia el verano de 1944. Los Aliados comenzaron a atacar activamente el territorio ocupado en Francia hasta abrir una línea de seguridad para poder desembarcar un poderoso ejército en las costas francesas a principios de junio. La noticia fue acogida con gran revuelo, y no era para menos, después de todo, si se pensaba bien, los Aliados estaban pisando ya el mismo suelo que nosotros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La operación trajo de cabeza a Herman. Se reunía con Berg en numerosas ocasiones o se reunían en lugares que no quería decirme con Krüger y Berg. Aquel puñetero e incesante desembarco que estaba comenzando a abrirse camino a través de nuestro territorio desde la costa oeste de Francia le apartó casi por completo de mí. Sobre todo cuando tuvieron que detener el traspaso de prisioneros a Breendonk cuando los ataques de los Aliados llegaron allí. Entonces su mundo pareció eclipsarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se dirigió a mí amablemente sólo una vez en aquel verano. Cuando una noche cogió unas maletas después de llegar a casa y me pidió que le acompañase al refugio. Le pregunté al menos mil veces qué demonios ocurría, ya que ni siquiera había aviso de ataques ni bombardeos. Habían disminuido un poco desde que los Aliados se concentraban en avanzar por Francia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me contestó. Sólo me pidió una y otra vez que no hiciese preguntas y que me quedase en el refugio hasta que él me lo pidiese. Le miré con miedo. No por mí, sino por lo que le había llevado a pedirme que hiciera aquello y no quería decirme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Escúchame. Esta vez te hablo completamente en serio. Más de lo que nunca te he hablado – me avisó ya en el corredor que llevaba al búnker. Ahora me sabía de memoria cada detalle de aquel endiablado pasillo -. Quizás tengamos que largarnos de aquí mañana mismo – sus palabras me produjeron un escalofrío, pero intenté disimular y seguir escuchando -. Sé lo que vas a preguntarme, sé que quieres saber un montón de cosas y sé que me odias porque no puedo decírtelas. Lo único que debes saber es que la guerra no ha terminado, que no debes salir de aquí y que, sólo si es necesario, sabrás por qué te pido esto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intentar sonsacar algo más fue totalmente inútil. Repitió lo mismo una y otra vez hasta que llegamos al búnker y lo único que conseguí fue que se quedase a dormir allí. Aunque se fue al poco tiempo de creer que me había dormido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquello me tenía al borde del ataque de nervios. No tenía ni idea de lo que ocurría y las horas allí abajo pasaban extremadamente lentas a pesar de tener de todo cuanto necesitaba. No sabía nada del exterior, sabía que no había ataques cerca porque no se escuchaba nada. Creí que podía ser que Berlín fuese duramente atacada, así que me armé de valor y abrí la puerta del pasillo para recorrerlo hasta el río. Me asomé a la orilla, pero el mortuorio silencio que reinaba aquel día de verano me pareció incluso inusual para el campo. No estaban atacando nada, entonces, ¿qué demonios hacía yo allí?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aguanté un día bajo tierra, con la única excepción de mi salida hasta el río. Pero ante la imposibilidad de conciliar el sueño sin saber nada de Herman ni de lo que pasaba, me obligó a salir de madrugada. El corazón me latía aceleradamente, sabía que no debía hacer aquello, Herman me había prevenido más que nunca, y esta vez, hasta mi propia intuición me decía que me la estaba jugando de una manera muy bruta. Pero de todas formas lo hice. Salí de allí y caminé hasta el sótano de casa. Me costó abrir la portezuela y por un momento creí que Herman podía haberla atascado, pero luego caí en la cuenta de que si teníamos que huir y él tenía que venir a por mí, entonces hubiera sido una idiotez atascarla. Sólo estaba más dura de lo normal, él confiaba en mí, cosa que me hizo sentir todavía peor cuando me incorporé en el sótano y me dirigí hacia el primer piso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La puerta que daba a la cocina se abrió sin más esfuerzo del normal, así que caminé hacia las escaleras tras quitarme los zapatos para no hacer ruido. Pretendía ver si Herman estaba en cama, pero la luz del salón llamó mi atención.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nadie sospecha de momento, pero si se nos relaciona con esto podemos darnos por muertos… &#8211; dijo de repente la voz de Berg desde la estancia. Mi mandíbula inferior se cayó en un gesto de disgustada sorpresa mientras me paraba en el pasillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenemos que tener los ojos bien abiertos, eso es todo – apostilló Krüger mientras me acercaba a la puerta. No se percibía movimiento, así que supuse que debían estar sentados -. A la primera señal de que alguien sigue una pista que pueda conducirle a cualquiera de nosotros, tenemos que desaparecer – añadió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quiénes se han largado ya? – Quiso saber Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berg recitó una lista de nombres y puntualizó que al menos un par de ellos habían sido ya detenidos mientras que no le había sido posible saber si el resto estaba fuera del territorio o no. ¿Qué demonios ocurría? ¿Se estaba fugando gente de las SS?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pueden relacionarnos, es prácticamente imposible… nosotras no nos implicamos tanto como los demás – dijo Herman con resentimiento -. ¿Pero qué cojones salió mal? ¡Ahora tendremos que detener a un puñado de gente que estaba de nuestra parte! ¡Nos quedaremos solos, joder!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cálmate. Nosotros siempre estuvimos solos – repuso Krüger -, sólo mostramos nuestras cartas cuando ellos se pusieron en contacto con Berg… sabían lo que iban a hacer, y aun así decidieron hacerlo, así que no van a revelar nombres… son de tanta confianza como tú o como yo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué? Si hubiesen apuntado más bajo, probablemente hubiesen tenido más éxito. ¡El mando ya ha ordenado una criba de oficiales! ¡La Gestapo debe estar trabajando a toda máquina ahora mismo! – Insistió Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Basta – les pidió Berg -. Poned la radio, quizás se haga público algo más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquello me extrañó. ¿Qué pretendía escuchar Berg a aquellas horas? Era cierto que se aportaban noticias de la guerra a cada hora, pero las de madrugada solían ser avances que luego se desplegaban en las horas de máxima audiencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, para mi sorpresa, la radio emitía un programa especial dedicado a una noticia que había impactado a toda Alemania menos a mí, que había permanecido bajo tierra voluntariamente. El Führer había sufrido un atentado contra su vida en su propio refugio. Los hechos habían tenido lugar durante una reunión con los oficiales de más alto rango y uno de ellos había introducido en la sala de reuniones un maletín cargado de explosivos, lo que destapaba el verdadero alcance de la traición. Él había salido ileso, pero había heridos y ya se auguraban duras represalias y castigos para los involucrados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El mundo se me cayó encima de repente al comprender lo que pasaba. Herman tenía razón, iban a ir a por todos. Me faltaba el aire, ellos seguían hablando allí dentro, pero yo no podía oír nada más que mi propio corazón. Lo que habían hecho era firmar su sentencia de muerte. Era mucho más grave que nada de lo que hubiesen hecho antes, era imperdonable de cara al régimen, si les descubrían no tendrían tiempo para poner un pie fuera de Berlín, no iban a salir vivos de allí. Y si ellos no lo hacían, yo tampoco lo haría. Apoyé una mano en la pared y caminé taciturna hasta el umbral de la puerta sin importarme descubrir mi presencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Habéis conspirado contra el Führer? – pregunté débilmente con mi garganta absolutamente seca y a punto de desmayarme ante lo que aquello suponía. Los tres me miraron impávidos al ser conscientes de mi hallazgo. Herman se levantó rápidamente y se dirigió hacia mí, pero su imagen se me dibujaba difuminada y borrosa. Comencé a sentirme mal, todo me daba vueltas&nbsp;y las piernas me temblaban ante el sinfín de maquiavélicos desenlaces que mi mente no paraba de barajar -. Estáis locos. Van a matarnos a todos… &#8211; balbuceé antes de desfallecer en brazos de Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 18.9931px;">Mas relatos míos en:</span></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;"><br />
</span></span><span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</span></span></span><img decoding="async" src="https://a2h6m3w6.ssl.hwcdn.net/content/1108/susann-lavendel-06.jpg"></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="clear: both; outline: none; padding: 0px; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Los entresijos de una guerra 10&#8221; (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Apr 2022 14:56:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[&#60;Contactos con la embajada británica, bueno, es fácil&#8230; la Francia Libre depende activamente de Inglaterra, no es ningún secreto&#62;&#62;. La idea de soltárselo fríamente y quedarme al descubierto ante alguien como Berg revoloteaba en una cabez a que yo apenas podía reconocer como mía. Aunque Berg &#8211; por mucho General que fuese &#8211; no tenía nada que ver con el tipo de gente que abundaba en las SS, no me convenía enemistarme con alguien que podía ejercer sobre Herman una influencia como la que él tenía. Y a él le ocurría lo mismo, así que aquello tenía que llegar a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;Contactos con la embajada británica, bueno, es fácil&#8230; la Francia Libre depende activamente de Inglaterra, no es ningún secreto&gt;&gt;. La idea de soltárselo fríamente y quedarme al descubierto ante alguien como Berg revoloteaba en una cabez<br />
a que yo apenas podía reconocer como mía. Aunque Berg &#8211; por mucho General que fuese &#8211; no tenía nada que ver con el tipo de gente que abundaba en las SS, no me convenía enemistarme con alguien que podía ejercer sobre Herman una influencia como la que él tenía. Y a él le ocurría lo mismo, así que aquello tenía que llegar a buen puerto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me paré a pensar. No importaba que me hubiese acorralado mejor que nadie, no podía confesarle a él lo que le había negado a mi propio marido. En una pequeña parte, porque era simple cuestión de principios. Y en otra gran parte, porque el muy cabrón estaba deseando pillarme en algo que le demostrase a Herman lo muy poco digna de confianza que era su querida esposa. Si Herman se daba en las narices con el hecho de que le había mentido descaradamente desde el mismo momento en que él me recibió en su propia casa, probablemente aquel hecho pesase infinitamente más que cualquier disculpa que yo pudiese aportar. De modo que de nuevo sólo me quedaba la opción de mentir. Mentir todo lo que pudiese aunque Berg tuviese claro que estaba mintiendo. Cualquier cosa menos la verdad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿y qué ocurre con mi apellido de <a style="background-color: transparent !important; border-bottom-color: #1c7dff !important; border-bottom-style: solid !important; border-bottom-width: 1px !important; color: #1c7dff !important; display: inline !important; padding-bottom: 1px !important;" href="http://www.todorelatos.com/relato/74077/#">soltera</a>? – Inquirí procurando que no me temblase la voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Naciste el Alemania? – Preguntó con satisfacción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro. Nací en Berlín, luego mi padre dejó su trabajo y nos fuimos de la ciudad antes de que yo tuviese uso de razón – expliqué con mucha sangre fría y recitando una vez más la historia de la mujer que era desde que me había mudado a la residencia Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En Berlín? Entonces tendría que haberme resultado muy fácil encontrar tu partida de nacimiento, por ejemplo – dijo levantando las cejas con un gesto que pretendía anticipar mi derrota -. Sin embargo, ¿por qué no puedo encontrar nada acerca de ti antes de que cursases tus estudios de francés?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt; &gt;, pensé. Pero ni por asomo se me ocurrió decirlo. Di un pequeño sorbo al café y me dispuse a soltar mi gran excusa. Estaba más tranquila de lo que esperaba. Pensaba que me daba absolutamente igual que supiese que mentía, no podía hacer nada más que llamarme mentirosa y negarse a acudir al encuentro que me había pedido que concertase. Si me sugería que se lo contaría a Herman, yo le sugeriría que quizás al mando alemán le interesaría que alguien revelase que el respetado General Berg cooperaba con las resistencias, y asunto arreglado. Él no sabía hasta dónde llegaban mis contactos, así que siempre me quedaba la opción de tirarme otro farol.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En realidad, Kaestner no es el apellido de mi padre, Berg. Él era un profesor de Universidad que se negó a huir a otro país como sí lo hicieron la mayoría de sus compañeros. Pero no por ello dejaba de pertenecer a esa clase intelectual que auguró que el Reich sería la mayor desgracia política de Alemania, así que nos envió a mi hermano y a mí con mis tíos, temiendo que algo le pasase. Kaestner es el apellido del marido de mi tía. Yo no le conocí, murió cuando era una cría, pero me quedé su apellido sin protestar porque me dijeron que era cuestión de vida o muerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya… ¿y cómo se llamaba tu padre? – Quiso saber.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pienso decírtelo – afirmé airosa -.Te lo diría de muy buena gana si no supiese por qué lo quieres. Mi padre está muerto. Sólo hizo lo que creía oportuno para proteger a sus hijos. Y hubiese sido más lógico que intentase sacarnos de Alemania, pero estaba al tanto de que no todos llegaban a cruzar la frontera. Tú debes de saber muy bien a cuánta gente se cargaron. Y eso que por entonces todavía no se había declarado la guerra, pero digamos que el Reich siempre apuntó maneras… quizás no era mi padre el que obró mal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces tu padre tuvo suerte de que nadie sospechase que tenía amistades tan poco convenientes por aquella época, supongo… &#8211; admitió pensativo mientras ojeaba el contenido de una carpeta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Él no opinaba lo mismo, eran sus amigos y compartía sus ideas – sus ojos me enfocaron de repente para escrutarme con una circunstancial mueca de desdén y volver a centrarse en los papeles.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estuviste en París… &#8211; murmuró al cabo de unos instantes. Yo asentí mientras me terminaba el café –. Y supongo que sería un error por mi parte suponer que allí te relacionaste con gente que no perteneciese al estricto ámbito académico en el que te movías, ¿verdad? ¿Cómo llegaste allí, por cierto?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré con resignación fingiendo estar dolida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues me relacioné también con el panadero del barrio, con la verdulera y con el hombre que regentaba el ultramarinos. Pero supongo que ninguno de ellos tiene nada que ver con la resistencia, ¿o sí? Compruébalo también… Y llegué en tren, cuando Alemania todavía respetaba las fronteras y todo eso. El difunto marido de mi tía era de clase acomodada, así que su herencia le permitió darnos los estudios que mi hermano y yo quisimos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi respuesta le arrancó una hipócrita y forzada risilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás lo compruebe… – admitió antes de rebuscar en el bolsillo de su chaqueta hasta sacar su tabaco, se tomó el tiempo necesario para encenderse un cigarrillo sin sobresaltos y continuó hablando -. Erika, ¿tú eres consciente de lo sospechoso que resulta todo lo que te rodea? Quiero confiar en ti, créeme. Pero desde que sabemos de la existencia de esos amigos de tu difunto padre que tienen influencia en las embajadas aliadas, parece como si cada vez que quiero encontrar un principio sólido a tu favor, sólo encontrase algo que huele todavía peor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pensé detenidamente en sus palabras. Llegué enseguida a la conclusión de que tenía razón, y en mi fuero interno podía admitirlo, pero no en voz alta.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://s1.pictoa.com/media/galleries/178/723/178723593e04ccb9788/2910029593e04ceb7b35.jpg" width="425" height="638" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás sólo sea tan sospechoso si se acoge la información con cierto prejuicio en mente – Berg resopló ante mi respuesta, parecía estar pensando lo que iba a decir pero yo seguí hablando con la plena convicción de levantarme y abandonar su despacho tan pronto como terminase mi discurso -. Lo único que pasa aquí es que mis padres no simpatizaban con el Reich. No provengo de una de esas familias que se lucraron o se siguen lucrando a la sombra del régimen. Mi padre jamás se codeó con militares, ni asistió a celebraciones organizadas por la burguesía nacionalsocialista. Y si yo no necesitase dinero en su momento, quizás nunca hubiese ido a parar a casa del difunto Coronel Scholz, pero…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi voz no tuvo más remedio que frenar en seco cuando unos firmes toques en la puerta interrumpieron la conversación. Berg me dedicó una fugaz mirada antes de indicar que quienquiera que fuese podía pasar, y ambos nos removimos incómodos en nuestro asiento al comprobar quién era.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Berg, necesito que… – dijo la voz de Herman antes de apagarse a medida que reparaba en mi presencia. Tras examinarnos con curiosidad durante unos segundos, entró en el despacho cerrando la puerta a sus espaldas -. ¿Qué narices está ocurriendo aquí? – Exigió cabreado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cálmate. La he llamado porque quería disculparme por comportarme de un modo tan grosero la otra noche, nada más… – informó Berg mientras cerraba la carpeta que tenía entre manos y la ponía a buen recaudo en algún cajón del escritorio -. ¿Qué querías? – Herman me miró incrédulo y desconfiado mientras se acercaba a la mesa -. Vamos Scholz, toma asiento, no tengo todo el día.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces no sé qué haces tomándote un café con mi mujer si tan escaso estás de tiempo – le dejó caer con evidente mal humor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me preguntaba si podría llegar a sospechar que Berg me habría rastreado. Asumí que no, y en el fondo jugaba a mi favor porque aunque de entrada se mostrase iracundo, acabaría viendo ese informe que Berg tenía sobre mí. Y quizás eso sembrase la duda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, Berg sólo quería disculparse – insistí sumándome al hecho de quitarle importancia a nuestra reunión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ve abajo y espérame junto a la entrada – me indicó molesto –, tengo que hablar con Berg.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Insisto en que se quede, muchacho. Creí que confiabas plenamente en ella – azuzó el General.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Son asuntos de trabajo – aclaró con gesto endurecido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y? – Presionó Berg con una estudiada nota de inocencia en su voz -. Ojalá yo pudiese seguir consultando con mi Hiltrud, que Dios la tenga en la gloria, los pormenores de mis ocupaciones. Venga, ¿de qué se trata?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman se acercó al escritorio y arrojó una carpeta hacia Berg. Todo cuanto pude alcanzar a leer era: &#8220;Sachsenhausen&#8221;. Nada que me sirviese de ayuda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Léelo tú mismo – le espetó -. Vámonos, Erika. Mi chófer te llevará a casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nadie añadió nada más. Herman abrió la puerta y la mantuvo abierta hasta que yo salí tras despedirme resignadamente. Él me siguió de cerca a través de los pasillos del edificio, recolectando respetuosos saludos a medida que caminábamos hacia la salida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No vuelvas a poner un pie fuera de casa mientras yo esté en el trabajo – me impuso antes de acercarse al coche para abrirme la puerta. Le miré encendida por aquella actitud.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Resulta que paso cuatro horas al día con mi marido porque el resto del día estás trabajando o durmiendo. Y durante esas cuatro horas que paso contigo también tienes que comer, cenar, ducharte y terminar el trabajo que te llevas a casa. ¡Me río en tu cara de tu prohibición! – Le espeté antes de entrar en el coche y cerrar la puerta yo sola sin medir mi propia reacción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él abrió la puerta delantera del vehículo y se asomó ligeramente al interior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lleve a mi mujer a casa – le ordenó al muchacho con uniforme que estaba al volante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No! – Repuse enérgicamente -. Todavía tengo que hacer algunas compras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman me miró como si fuese a entrar en el coche y a amordazarme por la fuerza, pero finalmente relajó su gesto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llévela a dónde ella le ordene – corrigió a regañadientes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, Comandante Scholz. ¿Le recojo aquí cuando termine? – Preguntó el muchacho con mucho respeto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Tengo que aclarar algunas cosas primero y luego ya pediré un coche de las oficinas para que me acerque a Sachsenhausen. Vaya allí cuando termine.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El conductor asintió y arrancó cuando Herman cerró de nuevo la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, Sra. Scholz, encantado de conocerla. Me llamo Albert, pero puede llamarme Al. ¿A dónde la llevo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lléveme a una pastelería – le pedí. No tenía que hacer ninguna compra. Sólo lo había dicho para llevarle la contraria a Herman y mostrarle que sus órdenes no le servirían de nada conmigo. Pero ahora que tenía un coche y un joven soldado que me llevaría a donde le pidiese, decidí que compraría un bizcocho para tomarme un chocolate con Rachel y Esther a media tarde -. Dígame, Al. ¿Mi marido le llama Al? – Quise saber por entablar conversación. Él se rió ante mi pregunta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, Señora. Su marido no es un hombre de muchas palabras, como usted ya sabrá – miré hacia la calle para que &#8220;Al&#8221; no viese la cara de incredulidad que estaba poniendo -. Aunque es algo normal en hombres con tanta responsabilidad como la suya, ¿sabe? Yo le admiro mucho, porque personas como él son imprescindibles para la Nueva Alemania. La élite del poder militar y social. Estoy muy contento de trabajar para él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya veo… &#8211; murmuré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás le parezca extraño que le admire tanto, porque para usted es alguien demasiado cercano. A las mujeres se les olvida rápidamente el mérito de sus maridos, por eso yo no quiero casarme – me informó con mucho desparpajo -. Mientras no haya compromiso de por medio seré un soldado bastante resultón para la mayoría de las mujeres, pero en cuanto me comprometa con alguna, no seré más que el chófer de un Comandante – me explicó sin que yo le pidiese nada. Parecía haberse propuesto hablar conmigo de todo lo que no podía hablar con Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, &#8220;Al&#8221;, póngase en mi lugar. No voy a pasarme el día pensando que duermo con un héroe de guerra, ni en lo importantísimo que es su trabajo. Y mucho menos le voy a llamar Comandante en nuestra casa, ¡como si eso me importase! – Al me fulminó con sus ojos a través del retrovisor. Debía haberle sentado como un tiro que yo menospreciase los méritos de su héroe particular, pero no me daba pena. Al era uno de esos alienados SS con la mollera llena de serrín -. Pero tiene razón en una cosa: no se case. A usted las caderas de su mujer comenzarán a parecerle enormes, su trasero perderá firmeza y cuando se dé cuenta, su cara tendrá unas arrugas que le recordarán al rostro de su abuela. Y todo eso sin mencionar cómo se le quedarán los pechos después de parir – le dije cruelmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Caray Sra. Scholz, cualquiera diría que las cosas con el Comandante están un poco tirantes… &#8211; comentó con gracia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Con Herman? – Inquirí mientras encendía un cigarrillo -. No. Esas cosas son el día a día de un matrimonio, Al. Un buen día Herman le pedirá que le lleve hasta un burdel, o a casa de alguna ingenua muchacha a la que enrede. Una de ésas dispuesta a abrir las piernas para un Comandante – exageré deliberadamente sólo por ver la cara que ponía aquel infeliz mientras yo despellejaba a su mito.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por Dios, Señora. No diga esas cosas. El Comandante es un hombre de familia que a pesar de soportar un gran peso y desempeñar una ardua tarea para el Reich, la quiere a usted aunque le vea las caderas grandes y el trasero blando. Aunque no parece que sea el caso – matizó con cierto apuro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí de su idiotez en general. Un enclenque muchacho de no más de diecinueve años que se creía el no va más por estar en las SS y trabajar al lado del Comandante Scholz &#8211; aunque fuese llevándole en coche de casa al trabajo y del trabajo a casa -. Por un momento se me pasó por la cabeza que podría intentar sacarle algo acerca del campo de prisioneros, pero no hacía falta mucha conversación para caer en la cuenta de que Al no sabía ni la centésima parte de lo que yo sabía. La figura de Herman le tenía tan ciego que sería incapaz de mirar más allá de &#8220;su Comandante&#8221; aunque le acompañase a dar un paseo entre los prisioneros todas las mañanas.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un buen soldado, Al… – le dije a modo de reflexión mientras dejaba salir el humo por la ventanilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él agradeció con orgullo mis palabras. Totalmente ajeno al hecho de que yo pensaba aquello basándome en la evidencia de que el pobre tenía una nula capacidad para pensar por sí mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cogí el bizcocho y dejé que Al me llevase a casa mientras hablaba todo el camino asumiendo que me importaba lo que me decía. Llegue a casa y dejé el bizcocho en la cocina. Le dije a Esther que lo cortase, que pusiese un par de trozos en una fuente para cuando Herman viniese a comer y que guardase el resto para nosotras. Esther me sonrió. Me había costado muchísimo más ganarme su confianza que la de la inexperta Rachel, pero finalmente lo había conseguido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El poco tiempo que quedaba para que Herman llegase a casa pasó rápido, como casi siempre sucede cuando una no quiere que llegue el momento. Estaba nerviosa por lo que me diría sobre lo de Berg. Sabía que ya habría hablado con él, pero lo primero que haría al llegar a casa sería reclamar mi versión. Sin embargo me equivoqué &#8211; y mucho -. Herman atravesó la entrada de casa rojo de ira, con una enorme vena que parecía a punto de estallar bajo la piel de su frente y dando un portazo que hizo retumbar la piedra de la casa. Berg no podía haberle dicho nada de mí, porque no sabía nada con certeza y aunque andaba cerca, no tenía sentido que jugase con la estabilidad de uno de sus aliados más poderosos sin asegurarse previamente de que todo iba a salir cómo él quería y no de otra manera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven ahora mismo a la habitación – me dijo plantándose delante de mí antes de subir las escaleras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo le seguí muerta de miedo. Había hecho algo malo, lo sabía, pero no sabía el qué y él tenía aquella violenta mirada de odio que me recordaba al hombre que había matado a Furhmann, y también tenía su pistola y la inquebrantable inmunidad de las SS. Entré en la habitación y él cerró la puerta a mis espaldas. Intenté calmarme. No era coherente que me hubiera pedido que fuese allí para matarme en nuestra habitación, pero su actitud me hacía temer mucho lo que sí pudiese ser capaz de hacer allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Qué coño le has dicho a mi chófer?! – Me exigió con dureza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A Albert? – Reflexioné con cierta incredulidad -. No sé… &#8211; contesté vagamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supongo que si no me lo hubiese preguntado de aquella manera hubiera sido capaz de repetir cada palabra de nuestra conversación, pero el hecho de que se pusiese así por una cosa tan insignificante me había dejado tan anonadada que ni siquiera recordaba de qué habíamos estado hablando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Escúchame! No sé cómo se llama ese imbécil, ni me importa. Pero jamás había pronunciado en mi presencia ni una sola palabra que no fuese necesaria. ¡Besaría mi culo y me limpiaría las botas con su lengua si se lo hubiera pedido antes de que tú te subieses al coche esta mañana!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí los ojos con estupefacción. Simplemente, no podía creer lo que estaba escuchando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona, ¿puedo saber por qué me gritas exactamente? ¿Es que acaso tu mayor admirador ya no quiere llevarte de paseo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¡No me jodas!! – Me gritó acercándose a mí con la mano levantada. Me cubrí la cabeza con los brazos al tiempo que retrocedía, pues hubiera jurado que nadie me iba a librar de aquella hostia. Pero no llegó. Apoyó la mano en su cadera como si le hubiese dado vergüenza haberla levantado hacia mí, cogió una profunda bocanada de aire y se dio la vuelta para caminar enervado por la habitación -. ¡Ese soldado me respetaba, Erika! ¡Contenía el aliento cada vez que yo entraba en el coche y ahora ha venido contándome no sé qué gilipolleces sobre tu trasero, tus arrugas, tus pechos y nuestro matrimonio! ¡¡Ha pasado de respetarme a hablarme de burdeles y de unas jovenzuelas que se benefician deliberadamente los soldados alemanes en sus noches de juerga!! – A mí no me parecía tan grave, pensé que le habría chocado la osadía de Al y que una vez se desahogase, comenzaría a calmarse. Pero el momento no parecía estar cerca -. ¡Me ha cuestionado! Me ha dicho que tú no me tenías respeto porque soy muy blando contigo. ¡¡Nunca!! ¡¡Jamás un soldado raso había cometido semejante atrevimiento!! Y todo porque a ti te ha dado la gana de decirle cuatro tonterías. Porque te crees que puedes ir por ahí mostrándome el mismo respeto que me muestras en casa sólo porque sabes que yo sí que te respeto. Y la gente que hay ahí fuera, querida… ¡esa gente no quiere un Comandante que permita que su mujer le comente a su chófer los pormenores de su matrimonio! Por tu puta culpa he tenido que entrar en cólera y decirle que estabas enfadada por motivos que a él no le incumbían, pero que ya te quitaría yo el cabreo con unas buenas hostias, Erika. ¡Porque eso es lo que quieren ahí fuera! ¡Prefieren escuchar que soy un sátrapa y un hijo de puta a escuchar cualquier otra cosa! Sólo así van a respetarme en lugar de cuestionarme…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Yo no puedo decirle a tu chofer un par de gilipolleces sólo por ver la cara que pone, pero tú sí puedes decirle que me pegas para que se me pasen los cabreos? – Repetí atónita &#8211; ¡Que te jodan! ¿O debo decir; &#8220;que le jodan a usted, mi Comandante&#8221;? Porque quieres más respeto, ¿no? Me pregunto qué les dijiste cuando te casaste conmigo… ¿les dijiste que necesitabas una esposa porque no tenías a quien zurrar cuando llegases a casa? – Él me miró a punto de explotar y se llevó las manos a la cabeza al mismo tiempo que suspiraba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No entiendes nada, Erika… tú te quedas aquí todo el día sin tener ni puñetera idea de lo que está pasando fuera. Paseando a caballo, dando órdenes a tus empleados, esperando a tu marido y soñando con tener hijos… &#8211; dijo con una mezcla de ironía e hipocresía que me produjo náuseas -. Crees que todo va bien y que nada va a salir mal sólo porque tienes visados de embajadas aliadas, ¡bravo, querida! Yo sin embargo tengo que salir cada mañana a hacer cosas que marcarán mi vida para siempre, cosas por las que me detestarías, pero por las que seguramente me respetarías más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete a la mierda – le dije antes de largarme de la habitación.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-4.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F7%2F9%2F5%2F5%2F79556%2F1%2F7%2Fd%2FN%2F17dNw%2Frubia%2520(3)_m.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-4.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F7%2F9%2F5%2F5%2F79556%2F1%2F7%2Fd%2FN%2F17dNw%2Frubia%2520(3)_m.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba hasta las narices de Herman, del Reich, de los prisioneros, de los soldados, de las resistencias aliadas, y de todo el mundo. Deseaba que los puñeteros americanos lo arrasaran todo de una jodida vez y borrasen Alemania del mapa sin importarme lo que aquello le produciría a nuestro orgullo. Orgullo, respeto, arrogancia, poder… eso era lo que había desencadenado aquella porquería de guerra. Y el imbécil de Herman no hacía más que ansiar más y más de todo aquello, aunque se sintiera ligeramente mal por tener que llevarse por delante a unos cuantos o a su propia mujer y entonces decidiese salvar a un puñado de prisioneros en su tiempo libre. O incluso tal vez hacía aquello porque en el fondo, desviar prisioneros a la otra parte del frente, era una forma muy atrevida de desafiar al Reich y verse como el grandísimo Comandante todopoderoso que podía hacer lo que le viniese en gana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Erika! – Me gritó desde las escaleras cuando yo casi llegaba al salón. No hice caso. Seguí caminando hacia la puerta de la entrada mientras escuchaba sus botas bajando las escaleras – Erika espera, ¿a dónde vas? – Quiso saber calmándose un poco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puede que de verdad le interesase a dónde iba, o quizás no quería que los soldados que vigilaban a los prisioneros viesen a la mujer del Comandante desafiando su autoridad. Sujeté el pomo de la puerta y le miré. Ya no parecía enfadado, pero yo seguía odiándole por todo lo que acababa de decirme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Voy a ir a las cuadras, voy a coger a Bisendorff, y voy a pasear y pasear hasta que tú te hayas ido a tu trabajo. Y si quieres impedir que lo haga, entonces sal y dame unas hostias. Así tus soldados verán lo respetable que es su Comandante – contesté tranquilamente de un modo desafiante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que ocurrió después fue que yo salí tranquilamente por la puerta sin que nada me lo impidiese, recorrí sin ninguna interrupción el camino que llevaba a las cuadras y, tras cambiarme en los nuevos vestuarios que Herman había habilitado para que no tuviésemos que entrar en casa con botas de montar ahora que la superficie de cuadras y pistas de tierra se habían multiplicado, cumplí tan bien con lo que había anunciado que Frank me miró aliviado cuando me vio reaparecer a lomos del caballo al final de la tarde, mientras los soldados llevaban a cabo el recuento de los empleados para llevárselos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando entré en casa, Rachel ya lucía también su raído uniforme con aquellas rayas que sólo se interrumpían en el espacio que rodeaba a una distintiva estrella de David. Me dirigí hacia ella y le ordené que me siguiese ante la impávida mirada de las demás. Me la llevé a la habitación donde se cambiaban de ropa y tras cerrar la puerta fui al grano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Rachel, ¿has oído algo en el campamento acerca de la Estación Z? ¿Sabes lo que es, o para qué sirve? – Quería preguntarle también acerca de lo de la &#8220;Solución Final&#8221;, pero algo me dijo en mi interior que con aquello sí que debía ceñirme a lo que Herman me había pedido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, Señora Scholz. Nosotras nos pasamos el día aquí – me contestó con cautela. Quizás la decisión de mi voz le hiciese mostrarse más recatada de lo normal al darme una respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y en el campo? ¿No has escuchado nada al respecto durante la noche, o en las duchas? – Insistí tratando de mostrarme más amable. Ella negó exageradamente con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Desde que su marido nos consiguió el permiso de trabajo nos separaron. Ya no tenemos contacto con la gente que trabaja dentro del campamento, y nosotros, los que trabajamos para ustedes, estamos aislados casi por completo. Ni siquiera utilizamos la misma puerta de entrada y salida que el resto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquello me sorprendió muchísimo. Así que existía una radical segmentación de prisioneros dentro del propio campo. Pero, ¿por qué? Evidentemente, Rachel no podía contestarme a aquello, pero decidí probar suerte de todos modos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué os separan? – Le pregunté de un modo reflexivo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Algunos hombres dicen que nos tratan mejor porque trabajamos para un Comandante. Por eso nos separan, para que los demás no nos vean y se rebelen. Aunque los últimos en llegar del trabajo de campo dijeron que allí no quedaba ni un prisionero capaz de alzar una pala por encima de sus hombros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Entonces para qué les quieren? – Inquirí al instante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señora, no lo sé. Los últimos llegaron hace meses. Todo cambió con la nueva normativa de trabajo. Las zonas del campamento se redistribuyeron y el Comandante nos puso a nosotros bastante aislados del resto. Incluso de los que también trabajan fuera del campamento, pero en fábricas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me ocurrían al menos una docena de preguntas más. Pero el silbato que reunía a los trabajadores de la casa y del jardín en el patio delantero sonó con fuerza en aquel preciso instante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Ve con el resto y no comentes esto con nadie… &#8211; dije finalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De todos modos, sabía que Rachel no podría darme una respuesta satisfactoria. Los prisioneros quizás fuesen los últimos en saber a ciencia cierta qué hacían con ellos exactamente. Todavía no podía mirarles sin evitar pensar en aquella conversación en la que Herman le confesaba al Mayor Krüger que el doctor de Sachsenhausen utilizaba prisioneros para llevar a cabo sus experimentos médicos. Si le preguntaba a Rachel, me diría que el doctor se limitaba a ponerles vacunas y a hacerles los chequeos médicos. Algo que, afortunadamente, para ella no era incierto, ya que pertenecía al grupo que Herman había blindado a base de sobornos y apellido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estaré atenta a cualquier comentario de los soldados, Señora Scholz. Es lo único que puedo hacer para intentar saber algo de lo que pasa en el resto del campamento – se ofreció con buena voluntad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias. Pero ten cuidado, no cometas ninguna tontería, ¿de acuerdo? – Ella asintió contenta ante la perspectiva de resultarme útil y volvió con las demás para someterse al recuento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando mis empleados se fueron me dirigí a la cocina y comí algo rápido para irme a dormir antes de que Herman llegase. Subí al dormitorio, cogí mi camisón y me encerré en el baño. Allí alargué una ducha todo lo que pude y salí despreocupadamente. Herman ya estaba en casa, lo sabía porque sus pesados y desganados pasos le precedieron antes de que le viese aparecer por las escaleras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hola – dijo suavemente tras quedarse quieto en medio del pasillo. Quizás se estaba planteando si caminar hacia mí. Pero si algo así se le pasó por la cabeza, el altivo gesto con el que le rebasé para dirigirme a mi antigua habitación, le quitó las ganas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hace falta que te vayas a la habitación que tenías al principio. Puedes quedarte en cualquiera de las principales. Son más cómodas y además, si tuvieses a bien pedírmelo, yo podría irme a otra – comentó con cierta nota de resentimiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estaré más cómoda en la habitación que nunca debí haber abandonado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estupendo… &#8211; murmuró con exasperación antes de seguir su camino hacia el despacho mientras yo continuaba el mío hacia el lugar de la casa en el que se hallaban las habitaciones del servicio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé en dormirme. Pero finalmente lo hice y desperté en otro anodino día del verano del 42 que pasó sin pena ni gloria por mi vida. Los días siguientes también fueron más de lo mismo hasta que llegó la tarde en la que tenía que hacer mi visita semanal a Berlín.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi corazón dio un vuelco cuando no encontré respuesta alguna de mis superiores. Había creído que ante una posibilidad como la que les ofrecía de obtener respuestas de propios prisioneros de las SS no tardarían en ponerse en contacto conmigo. Sin embargo no había nada, ni en las taquillas, ni en ningún otro lugar. Pero entonces aquello también implicaba que habían recogido mi informe de la semana anterior. Sujeté mi bolso con fuerza hasta notar la pistola que había dentro y salí de allí lo más rápido que mis piernas me permitieron. Quizás no los hubiesen cogido mis superiores, opción que me produjo un ligero vahído al reparar en que en ese caso, Berg, Herman y el Mayor Krüger estaban en serio peligro. El hecho de que yo me refiriese a ellos con iniciales no sería suficiente si aquello caía en las manos equivocadas. También mencionaba sus labores o cargos militares. ¿Cuántos &#8220;Generales B.&#8221; podía haber en las oficinas centrales de las SS, o cuántos &#8220;Comandantes S.&#8221; había en la dirección de Sachsenhausen? Intenté calmarme mientras caminaba sin perder el paso. Si aquello hubiera sucedido, no tendría lógica que no les hubiera pasado nada en toda la semana. Las SS o la temible GESTAPO no eran cuerpos de seguridad a los que le gustase la idea de detener o vigilar a los posibles implicados en operaciones poco claras para intentar descubrir qué más había detrás de ellos. Si estábamos vivos significaba que ellos aún no sabían nada, estuviese donde estuviese mi informe de la semana anterior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Regresé a casa con una inseguridad que rozaba la paranoia e imaginándome que detrás de las circunstanciales miradas de algunos viandantes se escondían sus acusaciones. Pero nadie me detuvo en mi regreso a la residencia Scholz y los soldados de Herman me saludaron respetuosamente cuando llegué. No parecían más alerta de lo normal, y se suponía que si las SS o la policía secreta estaban al tanto de mis actividades hubiesen empezado a estrechar el cerco intensificando la atención de aquellos soldados que me veían a diario.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquello me tuvo en vilo varios días. Todo parecía estar normal. Herman y yo seguíamos sin hablarnos y los soldados seguían deshaciéndose en reverencias cada vez que yo pasaba delante de ellos. Luego se dedicaban a beber de su petaca, a jugar a las cartas delante de los camiones o a dar vueltas alrededor de ellos. No hacían nada que no hubieran hecho en los meses que llevaban viniendo a casa. Sin embargo, nada servía para que me calmase. Si no había sucedido nada, ¿por qué no me habían contestado?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasó una semana entera y yo tenía que ir de nuevo a Berlín. Apenas había conseguido redactar algo decente, pero el eje central de aquel informe que iba a entregar era mi descontento por su falta de respuesta. Entré en el taller con más precaución de lo normal. Caminé despacio hasta que el ataque de tos de alguien me alertó y me obligó a esconderme detrás de unos bidones por acto reflejo. Deslicé la mano dentro del bolso, saqué la pistola y la empuñé mientras esperaba pacientemente alguna señal que me indicase algo más. El silencio que de vez en cuando sólo se interrumpía por algún suspiro o bostezo, me decía que quien quiera que fuese estaba solo. Tenía que ser algún enviado. Si aquello fuese una especie de redada por parte de las SS o la policía secreta, ya tendría al menos diez soldados apuntándome a la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté despacio y caminé con seguridad hacia el lugar donde dejaba mis informes todas las semanas. De todos modos, yo tenía un arma y el factor sorpresa de presentarme con ella. Cuando me dejé ver delante de aquel extraño casi se me cae el arma. Era un sacerdote entrado en años que me miró con unos diminutos ojos azules y levantó las palmas de sus arrugadas manos en señal de total rendición.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que me han enviado a hablar con usted – titubeó -. Tiene mis órdenes ahí encima –añadió señalando con su cabeza hacia una cajonera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me acerqué allí sin dejar de apuntarle. Abrí la cartera de tela que había encima del mueble y tras apartar una biblia y un par de catecismos, encontré los documentos en los que constaba que el servicio secreto británico le había ordenado reunirse en aquel lugar conmigo para una operación de colaboración con el servicio secreto de la Francia Libre. Bajé la pistola y volví al lugar en el que me había escondido para coger mis cosas. En su cartera también tenía una copia de mis anteriores informes; el que detallaba el plan de Herman, Berg y Krüger, y el que pedía una entrevista para Berg con la esperanza de colaborar con ellos para enviarles prisioneros. Así que como no tenía que explicarle para qué estábamos allí, decidí hacerle la pregunta más obvia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Usted de verdad es cura? – El anciano se encogió de hombros mientras bajaba de nuevo los brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Iba a serlo hace años. Luego decidí que podía servir a Dios de otras muchas maneras y abandoné el seminario para ejercer como diplomático – supongo que mi cara reflejó mi sorpresa, porque se explicó sin que yo se lo pidiese -. Yo había cursado estudios de derecho y política, así que no me venía grande el puesto, señora… Estuve en Londres durante la Gran Guerra, y también estuve presente cuando se le obligó a los vencidos a firmar el tratado de Versalles. Después me quedé en Alsacia. Pedí protección a Gran Bretaña cuando Alemania conquistó el territorio, pero entonces mis antecedentes salieron a la luz en la embajada británica y me ofrecieron convertirme en sacerdote para colaborar con ellos. ¿Qué hay de usted? ¿Es la esposa del nieto de Scholz?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Conocía al abuelo de mi marido? – Pregunté con incredulidad. Él se rió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Claro! Con él comenzó a despuntar la andadura militar de los Scholz, fue un héroe alemán de la Gran Guerra. También he oído hablar de su suegro. Ambos estarán retorciéndose en sus tumbas gracias a su marido, por lo que he podido leer en sus informes – comentó riéndose de sus propias palabras -. Bueno, me han dicho que tengo que reunirme con algunos amigos de su marido, ¿son de fiar?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Los dos lo son – le informé -. El General Berg se muestra un poco receloso con todo esto, es de los que desconfía de su propia sombra y calcula al milímetro cada cosa que dice o hace. Pero con Krüger no tendrá ningún problema siempre que le prometa protección para él y su familia. Es un buen hombre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues no es fácil encontrar un &#8220;buen hombre&#8221; en las SS, si me permite que se lo diga – ambos nos reímos de su broma. No sé por qué aquel hombre me cayó bien. Supongo que es casi imposible desarrollar antipatía injustificada con un anciano sacerdote. Algo que seguramente habrían tenido muy en cuenta para ponerle allí. Encima el muy listillo hablaba alemán perfectamente y se notaba que tenía don de gentes. Casi sentía curiosidad por ver cuánto duraba Berg en reconocer que alguien así no podía jugársela -. Mire. Todavía no me han remitido documentación que me acredite como mediador de la embajada. No quiero estar en posesión de ese tipo de papeles si no es estrictamente necesario. Pero me la remitirán esta semana, y tiene que redactarme unas hojas para saber qué decir al respecto de usted y nuestros contactos en común, ¿tardaría mucho en hacerlo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. La semana que viene las tendrá con el informe – él negó con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No espere tanto. Soy el párroco de una pequeña iglesia de <i>Potsdam</i>, ¿podría llevármelo allí dentro de tres días? – Sopesé su petición y asentí sin darle muchas vueltas. <i>Potsdam</i> estaba cerca -. Fantástico. Venga a partir de las seis de la tarde, estaré esperándola en el confesionario con la citación para que usted le entregue al General, ¿le parece bien?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí enseguida. De repente me pareció una estupidez que no tuviesen más gente como aquel sacerdote. Nadie sospecharía nunca que en una Iglesia se estaba produciendo un intercambio de información a espaldas del Reich. ¡Era cojonudo!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me ofrecí para acompañarle a la estación de ferrocarriles. Quedaba un buen tramo, pero aprovechamos el camino para hablar sobre Berg, Herman, Krüger, y Hirsch. Tuve que decirle que de éste último no sabía apenas nada, salvo que estaba al mando del campo de concentración más pequeño de todo el territorio y que debía poner a los prisioneros en manos de una organización de ayuda humanitaria. De Berg, de Herman y de Krüger, le conté todo lo que sabía y le di mis opiniones personales. Aunque creo que desechó automáticamente la de Herman por razones obvias. Yo no era capaz de darle una valoración objetiva de él, así que me dejó intentarlo, pero me miró todo el rato con una media sonrisa que parecía indicarme que su mente estaba intentando hacerse una idea de Herman a partir de mi punto de vista emocionalmente contaminado. La posibilidad de que alguien viese en la amena charla de una mujer y un cura algún atisbo de traición militar era tan remota que llegué a olvidarme de por qué le contaba todo aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos despedimos en la estación recordando una vez más que nos veríamos en tres días y volví a casa. Comí algo y fui a mi habitación para comenzar mi informe. No tenía que preocuparme por Herman porque no nos habíamos vuelto a hablar desde lo de las escaleras. Ahora nos evitábamos, y si tropezábamos, el sonido de nuestras respectivas respiraciones y movimientos era lo único que emitíamos. Reconozco que a veces flaqueaba y le echaba de menos, pero luego recordaba lo que me había dicho y la sangre me hervía de nuevo. Estaba harta de él, de sus subordinados, y de todo aquél que llevase una doble &#8220;s&#8221; rúnica en el cuello de su uniforme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Terminé el informe antes de aquellos tres días que me había concedido, pero se lo llevé a la dirección que me había apuntado el día que habíamos quedado. Se interesó por mis cosas, me hizo un par de preguntas sobre los prisioneros que trabajaban en casa y sobre Herman. Yo no le había dicho nada de que estábamos atravesando la mayor crisis de nuestro matrimonio, así que le dije que todo iba bien y me despedí afectuosamente tras recoger el sobre para Berg. Incluso me dijo que podría encontrarle allí si algún día quería hablar. Quizás tuviese una verdadera vocación de cura, después de todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras iba de camino a casa con aquel sobre a buen recaudo en mi bolso, me di cuenta de algo: había llegado el momento de imponer una tregua entre Herman y yo. Sin ella quizás pudiese darle el sobre para que se lo hiciese llegar a Berg, pero no sabría nada acerca de cómo había ido la &#8220;entrevista&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Preferí no pensar demasiado en aquello. Ya se me ocurriría algo cuando él llegase. Mientras tanto, intenté distraerme durante el viaje y seguir con mi rutina de cada tarde al llegar a casa. Cuando los prisioneros se fueron me senté en la mesa de la cocina y comí algunas rebanadas de pan con mantequilla mientras echaba un vistazo a un periódico del día que anunciaba que el General norteamericano Eisenhower acababa de llegar a Inglaterra para dirigir las tropas estadounidenses que habían sido movilizadas a Gran Bretaña. No le di demasiada importancia a la noticia, supuse que estarían llegando oficiales a diario para organizar los efectivos de su ejército. Me terminé el pan con mantequilla, cerré el periódico y subí a ducharme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como siempre, Herman ya estaba en casa cuando salí del cuarto de baño. Había luz en su despacho de modo que fui a mi dormitorio a por el sobre que el cura me había entregado y me dirigí de nuevo allí. Llamé a la puerta con cierta inseguridad aunque no estaba cerrada del todo y podía verle perfectamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman levantó sus ojos de la superficie del escritorio y me miró fijamente durante algunos instantes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pasa – dijo secamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caminé hasta el escritorio y dejé el sobre encima de la mesa al tiempo que él cerraba la carpeta de piel cuyo contenido estaba mirando antes de que le interrumpiese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es para Berg. Me lo ha dado la persona que me puso en contacto con la embajada para lo de los pasaportes – mentí ciñéndome a lo que el cura y yo habíamos acordado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se lo daré mañana. ¿Algo más? – Inquirió sin dignarse a mirarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis ojos repararon en aquellos musculosos hombros que se veían bajo la fina camiseta interior de algodón sin mangas que suponía lo único que llevaba a parte de sus pantalones.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-4.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F7%2F9%2F5%2F5%2F79556%2F1%2F7%2Fd%2FN%2F17dNz%2Frubia%2520(4)_m.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-4.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F7%2F9%2F5%2F5%2F79556%2F1%2F7%2Fd%2FN%2F17dNz%2Frubia%2520(4)_m.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su pecho seguía estando lejos del alcance de alguien que no practicase ejercicio físico diariamente, pero sus clavículas se marcaban más que la última vez que yo las había visto. Herman levantó la cara y me clavó aquella mirada de color azul intenso.</span></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Algo más? – Repitió con seriedad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Gracias – contesté con decisión antes de retirarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperaba que su voz me detuviese antes de que abandonase el despacho. O aún mejor, esperaba que él se levantase y lo hiciesen sus brazos. Pero mis fantasías me acompañaron incluso hasta la mitad del pasillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella noche me metí en cama pensando en lo que acababa de ocurrir. Herman me había pedido explícitamente que abandonase su despacho. ¡Pero yo era su mujer! Se suponía que iba a ser yo la que tuviese que insistir en seguir con aquel enfado porque él querría hacer las paces a la menor oportunidad. Quizás esta vez iba en serio. A lo peor ya se había hartado tanto de mí que le daba igual mi actitud. Y encima aquello daba al traste con mis perspectivas de saber si el cura hacía entrar por el aro a Berg y éste accedía a colaborar mano a mano con los británicos. Bueno, siempre podía volver a aquella pequeña iglesia de <i>Potsdam </i>y pedirle que me pusiera al corriente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero si llegaba a hacer aquello, entonces significaría que Herman no iba a hablarme tampoco durante el siguiente mes. No tenía ni idea de lo mal que estábamos hasta que me lo planteé de aquella manera. Herman siempre había sido el blando cuando yo me enfadaba. &#8220;Querida, ya he dicho que lo siento&#8221;, &#8220;Erika, ya está bien con todo esto&#8221;, &#8220;Te quiero Erika, ¿qué más necesitas?&#8221;… todo eso estaba a una abismal distancia del; &#8220;¿Algo más?&#8221; tan cortante y repelente con el que me invitó a dejarle en paz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté de cama dispuesta a volver al despacho y exigirle una respuesta por su ajada conducta cuando yo era la única que tenía derecho a enfadarme. Todavía me ardía la sangre cuando me lo imaginaba diciéndole a Albert que a veces me merecía unas hostias. Y todo por mantener su reputación de nazi medio tarado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no llegué a la puerta. Recordé la cansada apariencia que tenía y decidí que no valía la pena ir a montarle una escena. Seguramente sólo empeoraría las cosas para él. Me metí en cama por segunda vez e intenté ponerme en su lugar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Organizar un lugar en el que un médico representa un peligro potencial no podía ser fácil. Trabajar todos los días con listas interminables de bajas por cansancio y epidemias tampoco tenía que ser fácil. Ni tampoco saber que estás irrevocablemente ligado a un cuerpo de élite de locos que sirve a un Reich de enajenados mentales, y que no te queda más remedio que moverte diariamente entre ese tipo de gente aun sabiendo que estás a punto de jugársela delante de sus propias narices. ¡Joder! ¡Mi Her era un héroe! Y yo era la caprichosa mujer que nunca le brindaba un minuto de paz. La caprichosa mujer que él siempre intentaba mantener al margen por su propio bien y que siempre conseguía meter las narices. Ahora me sentía mal. Herman necesitaba aquella reputación de envarado Comandante. Quizás le pidiese perdón en otro momento por haberle dicho aquellas gilipolleces al idiota de Al. Después de todo, ése había sido el epicentro de todo. Pero mi orgullo me impidió hacerlo aquella noche aunque no dejaba de pensar en Herman. Le echaba tanto de menos, y él estaba sólo a unos cuantos metros de mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Empezaba a arrepentirme seriamente de todo aquel alarde de vanidad por mi parte mientras me imaginaba que la puerta de la habitación se abría lentamente en medio de la oscuridad. Yo no podía ver nada, pero sabía que era él porque no había nadie más en casa. Herman caminaba en silencio hasta mi cama y se sentaba al borde del colchón. No decía nada, sólo se inclinaba sobre mí y me besaba con extremo cuidado en una clara señal de lo que quería. Entonces yo rodeaba su cuello con mis dos manos y correspondía su beso con infinita avidez. Aunque en la estricta soledad en la que me hallaba lo único que podía hacer era conducirlas bajo las sábanas hasta mi pelvis y colar una de ellas bajo mi ropa interior para acariciar las inmediaciones de mi sexo como si fuese Herman quien lo hacía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que en mi cabeza él seguía besándome sin mediar palabra mientras una de sus manos jugaba con mi clítoris. Sus dedos se hundían en mi sexo y lo arrastraban bajo sus yemas produciéndome una envolvente satisfacción que se complementaba con su aroma y con el calor de su cuerpo mientras yo flexionaba mis piernas imaginándome que era él quien las guiaba con sus manos. Sin embargo, procuraba no pensar en lo fácil que me resultaba moverme a mis anchas sin encontrar más roces que los de las sábanas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cuerpo no pesaba ni un gramo, pero yo lo veía perfectamente, entreteniéndose sobre el mío después de desnudarse y desnudarme a mí. Veía incluso mis manos acariciando sus anchos hombros aunque yo sabía de sobra que mis manos estaban allí abajo, haciéndome en la intimidad de la oscura habitación lo que mi marido me hacía en el restringido ámbito de mis pensamientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces me miraba con la misma decisión con la que me había mirado para pedirme que me fuese, pero esta vez yo podía ver que en realidad estaba deseando hacerme el amor y tiraba de su cabeza hacia mí para que volviese a besarme apasionadamente mientras yo le abría mis piernas para dejar que me penetrase. Aceleré el ritmo de mis dedos en el preciso instante en que me estremecí al pensar en su polla entrando en mi cuerpo hasta llegar a tocar el techo de aquel hueco en el que &#8211; según mi cerebro &#8211; había algo mucho más grande que mis dedos. Algo que las paredes de mi útero no lograban percibir por muy fuerte que cerrase los ojos y me repitiese que más allá de mis párpados él estaba sobre mí, empujando entre mis piernas con la aquella mezcla de énfasis y ternura que me sobrecogía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis dedos masajeaban mi clítoris a un ritmo frenético mientras mi cabeza se aferraba a la cara de Herman y yo hurgaba tímidamente en la humedad de mi interior con la otra mano. Abrí la boca para coger aire, viendo en mi mente cómo Her hacía lo mismo al tiempo que aceleraba el vaivén de sus caderas. Entonces comenzaba a gemir como si no se estuviese dando cuenta y cerraba los ojos mientras buscaba mi cuello para esconder su cara cerca de él al mismo tiempo que la fuerza que ejercían sus músculos se intensificaba, haciendo que mis piernas se tensasen víctimas de estimulante abrazo de su cuerpo. Ambos nos retorcíamos entre nuestro propio sudor sin importarnos lo más mínimo. Yo le abarcaba con mis piernas notando cómo sus caderas se hundían endiabladamente entre las mías mientras las movía en busca de su sexo, cuyo roce en aquellos álgidos momentos lograba endurecer mis pezones bajo su pecho. Estaba a punto de empaparme con su orgasmo y pensarlo me excitaba. Entonces mi mente me mostró su cara cuando aquello ocurría y mi sexo comenzó a contraerse acompasadamente mientras Herman se enterraba en mí al mismo ritmo. Empujando hasta caer relajado sobre mi cuerpo y susurrarme que me quería.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuvo bien hasta que comencé a sentirme idiota por haberme masturbado pensando en mi marido – el mismo que estaba en otra habitación de la casa -. Al día siguiente le pediría perdón. Me dormí completamente convencida de que tenía que hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman ya no estaba en casa cuando me desperté, así que mis disculpas tendrían que esperar hasta el mediodía. Invertí la mañana en banales actividades como ir al despacho de mi marido y rebuscar con la esperanza de encontrarme con algo interesante. Sin embargo la cosa estaba floja desde que había cambiado la contraseña de la caja fuerte. Mi alegría cuando me confesó que la contraseña era la fecha de nuestra boda me duró un suspiro. Debió cambiarla a la mañana siguiente porque nunca llegué a abrirla. Supongo que me conoce demasiado. Y seguramente sabe que he intentado abrirla con la fecha de nuestra boda desde que me lo dijo, pero no puedo decir nada que dé a entender que sé que ésa ya no es la combinación, porque entonces confirmaría sus sospechas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desgraciadamente para mí, era bueno manteniendo a buen recaudo la parte relativa a su trabajo que me quitaba el sueño. A la vista sólo se dejaba cosas como informes de lavandería, gastos de comedor, recibos de pagos por el suministro de mano de obra a las distintas empresas que se aprovechaban de la esclavización que las SS les ofrecían en bandeja, y poco más. Lo importante, aquellos papeles que hablaban de &#8220;Soluciones Finales&#8221;, estaba en aquel reducido espacio blindado. Ni siquiera archivaba ya los partes de bajas en los dossiers que tenía en las estanterías. Desde que era Comandante los debía guardar en su oficina de Sachsenhausen o en la caja fuerte, porque jamás volví a encontrar otro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A mediodía puse la mesa en el salón. Hacía ya un mes que yo no comía con Herman, pero sería un gran paso para presentarle mis sinceras disculpas. Salí afuera y me encaminé hacia las cuadras para echar un ojo en el comedor. Eran casi trescientas personas y nunca daban el mínimo problema. Todavía me parecía increíble.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman tenía que estar a punto de llegar así que regresé a casa tras hacer una parada en la cuadra de Bisendorff para dedicarle algunas caricias, y salí de allí justo en el mismo instante en el que el coche de Herman llegaba. Quise saludar a Albert cuando el coche pasó a mi lado después de dejar a Herman en las escaleras, pero me quedé con la mano alzada mientras un joven fornido y rubio me devolvía respetuosamente el saludo desde el interior del vehículo. Albert era moreno y enclenque. No sé por qué, pero presentí que debía intentar enterarme de algo. Eché un vistazo alrededor y tuve la primera idea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hola! – Exclamé amablemente dirigiéndome a los soldados que vigilaban a los prisioneros. Todos se enderezaron ante mi presencia y me saludaron al unísono -. ¿Saben si ése era el chófer de mi marido? – Les pregunté casualmente señalando hacia el coche que estaba saliendo por el enorme portalón de la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, Señora – me confirmó respetuosamente uno de los soldados -. Es el nuevo chófer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿El nuevo? – Repetí con cierta sorpresa – No sabía que le hubiesen cambiado el chófer…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El otro sufrió un accidente con un arma… &#8211; dijo otro soldado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿El chófer iba armado? – Inquirí tratando de desviar mi asombro hacia otro terreno. Las piernas me temblaban al suponer qué tipo de accidente había sufrido Albert, pero tenía que serenarme y actuar como la curiosa mujer de un Comandante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No llevan el arma en el cinturón, pero la llevan en la guantera del coche, son soldados también – me explicaron. Parecían contentos de poder saciar mi curiosidad –. Sin embargo parece ser que el percance fue con el arma del Comandante. Le ordenó que se la limpiase como cada semana y el muy torpe se pegó un tiro sin querer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio? ¡Vaya por Dios! ¡Qué desgracia! – Exclamé intentando comportarme como una de esas mujeres que de verdad no se darían cuenta de lo que le estaban contando -. ¿Y cuándo fue eso? Mi marido nunca me cuenta nada de su trabajo, pero debería haberme dicho eso… yo conocía a aquel muchacho… &#8211; les dije consternada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues hará cosa de un mes – me contestaron confirmándome lo que me imaginaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fue el día que la trajo a usted una mañana – dijo de sopetón uno de los soldados -. ¿Se acuerda que yo estaba fumando un cigarro cerca del portal y les vi pasar? – Asentí de un modo pensativo hacia el voluntarioso soldado -, imaginé que habría ido usted a ver al Comandante y que él la habría mandado de vuelta en su coche… y al día siguiente escuché que se había pegado un tiro en la cara por accidente. A veces estas cosas ocurren por muy familiarizado que uno esté con las armas, Señora… Quizás el Comandante no se lo dijo por ahorrarle una mala noticia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro… &#8211; acepté con sumisa resignación el buen criterio de Herman -. Teniendo en cuenta que le había visto aquella misma mañana, entiendo que mi marido no quisiera decirme nada… &#8211; añadí sin dar la mínima muestra de estar en desacuerdo con algo de lo que me habían dicho. Les mostré la mejor cara de una dócil esposa dedicada a su marido y me despedí de ellos disculpándome por la interrupción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Desde luego que Herman no había querido contarme lo de Albert! ¡Faltaría más! Sin embargo tenía que controlar mi genio hasta entrar en casa. Mi lenguaje corporal tenía que indicar que yo estaba tranquila y serena, porque una noticia como aquella no tenía por qué alterarme de la forma que realmente lo estaba. El camino se me hizo interminable, pero finalmente entré en casa y me dirigí al salón. Herman estaba con su uniforme de verano de pie al lado de la mesa, mirando fijamente los platos mientras comía una manzana. Desvió la mirada hacia mí cuando entré en la estancia y se apartó hacia una ventana para cerrar las cortinas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué pones la mesa para dos como si albergases la esperanza de comer conmigo y entras en el salón como si quisieras tirarme la vajilla a la cabeza? – Preguntó con irónica seriedad antes de dar un mordisco a su manzana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respiré un par de veces intentando calmarme y recordar todo lo que había pensado la noche anterior. Su vida no era fácil. Su trabajo no era fácil. Nada de lo que le rodeaba era fácil y seguro que la decisión de matar a Albert tampoco lo había sido. Pero si quería saberlo, tenía que calmarme o aquello terminaría en una acalorada discusión sin salida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué le pasó a Albert? – Dije lentamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A quién? – Preguntó descolocado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A tu anterior chófer – le aclaré. Entonces su cara mostró un gesto de asombro como si acabase de recordarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que sabes muy bien lo que le pasó a &#8220;Albert&#8221;, así que no sé para qué preguntas en realidad… &#8211; me contestó muy sereno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué te lo quitaste de en medio? – Le exigí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque ya no me respetaba. Te lo dije – contestó fríamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un capullo ególatra, Herman – él se rió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puede que sí – vaciló -. Pero no quiero entrar en eso. No obstante, sí que quiero hacer hincapié en que tú y yo no hemos vuelto a tener ningún problema desde que no tenemos trato. Sigamos así, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me dejaron blanca. No fui capaz de contestarle ni siquiera cuando recogió su plato y sus cubiertos y los dejó de nuevo en el mueble de la vajilla antes de subir a su despacho. Su aroma fue todo lo que me quedó de él cuando me rebasó cerca de la puerta. La crisis que yo misma había provocado se me había ido de las manos y esta vez Herman no quería saber nada de reconciliaciones. Estaba abatida y me sentía sola otra vez. Como si todo a mi alrededor se desmoronase imparablemente y nada pudiera evitarlo. Y conforme me iba dando cuenta de lo que aquello significaba, me sentía todavía peor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Corrí escaleras arriba dispuesta a tragarme todo mi orgullo y mi dignidad. Golpeé la puerta entreabierta de su despacho y me colé en él mientras Herman suspiraba al verme entrar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y ahora qué? – Me exigió molesto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora quiero que me perdones y te juro por lo más sagrado que nunca jamás te faltaré al respeto – él se rió con incredulidad. Supuse que era una buena señal así que seguí hablando -. Seré una mujer completamente sumisa y amedrentada a ojos de todos Herman. Ya sabes… una de ésas que carga con el peso de la casa sin rechistar mientras su marido gobierna el mundo. No te daré más problemas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero una mujer así – me interrumpió -. Aunque desde luego, ¡debí pensármelo dos veces antes de casarme contigo! – exclamó apesarado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Aceptas mis disculpas? – Insistí.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-2.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F7%2F9%2F5%2F5%2F79556%2F1%2F7%2Fd%2FN%2F17dNF%2Frubia%2520(6)_m.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-2.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F7%2F9%2F5%2F5%2F79556%2F1%2F7%2Fd%2FN%2F17dNF%2Frubia%2520(6)_m.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – dijo firmemente aplastando mi existencia con aquel inofensivo monosílabo -. Es mejor que sigamos como hasta ahora. Tengo demasiados problemas como para añadirme uno muy grande por simple placer. Así que gracias, querida. Valoro mucho tu gesto, pero sé cómo acabará todo esto de tu sumisión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No… no lo sabes… lo he pensado mucho… – imploré de una forma que sólo me quedaba arrodillarme para una humillación completa -. Seré una mujer muy respetuosa que jamás te llevará la contraria delante de nadie. Nunca te interrumpiré, ni desobedeceré tus órdenes, ni tampoco te cuestionaré nunca…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues vaya una vida, Erika… &#8211; se burló cerrando su carpeta -. Mira, no sé qué mosca te ha picado ahora, pero lo mejor que puedes hacer es irte una buena temporada. ¿No quieres viajar? Quizás cuando regreses no tenga más remedio que perdonarte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. No voy a ir a ningún sitio, ¿por qué quieres mandarme fuera?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo ves? Tú no podrías practicar la obediencia ni aunque te encañonasen la sien – resopló sin ningún atisbo de esperanza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuando quieres que me vaya? – Pregunté sin pensar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él me miró sorprendido. Pero se mantuvo pensativo durante un par de minutos y me dio su respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te lo diré en una semana, ¿te parece bien? – Yo asentí sin darle más vueltas. ¿Qué más me daba dejarle un poco de espacio? Quizás yo también necesitase un descanso de todo aquello. Me acerqué a su silla para darle un beso, pero él me detuvo -. Lo siento, pero he dicho que &#8220;quizás&#8221; no tenga más remedio que perdonarte cuando hayas vuelto. Ni siquiera me creo que vayas a irte a ningún lugar – dijo con desdén.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien – acepté con un suspiro mientras me apartaba -. ¿Podrías decirme qué tal le va a Berg la entrevista?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro – afirmó sin ningún problema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fueron las últimas palabras que me dirigió en todo el día a parte de un sieso saludo cuando llegó que me hizo echarme atrás en mi decisión de volver a nuestra cama. Los días pasaron así, entre mis intentos de acercarme de nuevo a él a sabiendas de que tendría que irme cuando me lo pidiese. Pero pasó más de una semana y él no me decía nada. Yo ya había avisado en mis informes de que pronto tendría que hacer un viaje y que, por lo tanto, interrumpiría mis informaciones durante la duración del mismo, así que creí que tendría que recordárselo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero a principios de julio me pidió que le acompañase al despacho cuando llegó, y tras servirse una copa me dijo que Berg había admitido que los ingleses estaban verdaderamente interesados en trabajar con ellos y que eran de fiar. Le habían prometido protección a cambio de los prisioneros y Berg mantendría contacto directo con el sacerdote para entregarle las listas de prisioneros que él haría llegar al otro lado a fin de que estuviesen al tanto de esa gente. Me había imaginado que sería yo la intermediaria que haría llegar aquellas listas, pero acababa de quedarme fuera de todo gracias al carisma del &#8220;Padre Palabras&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berg también quería disculparse sinceramente conmigo, así que había insistido en venir a cenar un día de aquella semana, pero Herman ya le había dicho que yo me iba de viaje. Enterarme así no me hizo demasiada gracia, y menos cuando encajé las piezas y deduje que lo que Herman estaba haciendo era sacarme de en medio por si algo salía mal. Aun así no dije nada. Me dispuse a llegar hasta el final y acepté lo mejor que pude la noticia de irme un mes a París. ¡Un mes! ¡Ni más ni menos! Y salía en un par de días.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pregunté a Herman por la operación que iban a llevar a cabo con los prisioneros. Pero no quiso darme ningún detalle. En cambio, sí me dijo que tendría que llevar conmigo en todo momento los visados ingleses y franceses por si &#8220;los necesitaba&#8221;. Me pareció el eufemismo del siglo, pero no tuve más remedio que aceptar e irme a cama lo más rápido que pude para no llorar delante de él. Si me mandaba lejos con visados que me permitirían cruzar la frontera era porque sabía que había riesgos muy reales. ¿Y si algo le pasaba? ¿Qué me importaba a mí que mi suerte fuese distinta entonces? Mi vida era un caos incorregible que sólo adquiría cierta forma cuando estaba bien con Herman. Y él quería que me fuera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente entregué un improvisado informe en Berlín donde exponía escuetos detalles de mi viaje. Tampoco podía decir mucho más o terminarían comprendiendo que Herman me quería en París para que pusiera pies en polvorosa si la cosa no resultaba. El resto de la tarde la dediqué a revisar el equipaje y a darme un homenaje culinario con mis cocineras a modo de despedida. Cuando Herman llegó a casa, yo ya tenía las maletas en la puerta y todo listo para salir al día siguiente a primera hora, tal y como él me había ordenado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cenarás conmigo hoy? – Le pregunté con inseguridad. Aquello de comer juntos era algo que ya se nos había olvidado, aunque en aquella ocasión él aceptó sin reparo alguno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante la cena me previno acerca de lo que tenía que hacer al llegar a París. Lo primero era registrarme en el hotel en el que había hecho la reserva con mi apellido de soltera. Si él llamaba al hotel y me decía que tenía que irme, entonces sólo tenía que coger lo imprescindible y seguir al pie de la letra las instrucciones que me diese. Me prometió una y mil veces que si eso ocurría nos encontraríamos de nuevo pero yo sabía que sus posibilidades eran mucho menores que las mías, por muy seguro de sí mismo que intentase aparentar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero nada va a salir mal. Está todo muy bien pensado, así que tú disfruta de París y en menos de lo que te imaginas tendrás que volver a casa – me dijo tras coger mi mano al terminarse el postre. ¡Claro! Por eso también habían estudiado al detalle las vías de escape, ¡porque todo iba a salir bien! Era una locura separarme de él en un momento así, pero ahora no tenía más remedio que hacerlo para demostrarle que yo podía obedecerle por una puñetera vez en mi vida -. Te quiero mucho – añadió sinceramente mientras me acariciaba la mejilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero dormir contigo – musité sujetando su mano con la mía. Herman se rió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sé lo que estás pensando. No va a ser la última noche que podrías pasar conmigo – se burló dando en el clavo con lo que se me pasaba por la cabeza en aquel instante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pero en cualquier caso, será la última en al menos un mes – alegué tratando de recomponerme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces estaré encantado – aceptó sin darle más vueltas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella noche no atendió el trabajo que solía privarle de acostarse a la misma hora que yo, sino que vino a cama cuando yo lo hice. Eso quería decir que en el fondo, él también estaba preocupado por cuánto tiempo íbamos a pasar sin vernos. Cosa que no me alentaba demasiado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, quiero decirte algo… &#8211; comentó en cama girándose hacia mí. Esperé pacientemente, pero él parecía no saber muy bien cómo arrancar -. Verás&#8230; yo tuve que deshacerme de aquel chófer porque el hecho de que no me respetase implicaría que tarde o temprano me cuestionase… y no puedo permitirme una cosa así cuando estoy metido en cosas tan &#8220;políticamente incorrectas&#8221;. La gente que me rodea en mi trabajo tiene que verme como a un icono incuestionable. Alguien con un carácter temible y de quien circulen rumores como que en Polonia maté a más gente en una avanzadilla que el batallón que venía detrás nuestra, que los prisioneros que trabajan en mis cuadras tienen que limpiar los cascos de los caballos con la lengua, o que no tengo respeto ni por mi propia familia. El apellido hace buena parte del trabajo… pero tú… ¡tú eres única desbaratándolo todo! – Hizo una pausa para que yo pudiera defenderme, pero no lo hice -. Siempre te enfadas, siempre quieres respuestas que no puedes tener. Te da igual todo, mientras que yo vivo aterrado por si te llegase a suceder algo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz era tenue. Me estaba llamando inconsciente, inoportuna, alocada y caprichosa de una manera asombrosamente delicada. Pero nunca me había tragado unas acusaciones con tanto gusto como en aquella ocasión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento – susurré incomprensiblemente calmada -. Lo siento muchísimo – repetí arrancándole una suave risa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo sientes? ¡Increíble! Lo sientes… está bien… &#8211; aceptó asombrado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada. Que me sorprende que no tengas un montón de preguntas que se te hayan ocurrido durante estas últimas semanas… &#8211; contestó encogiéndose de hombros -. No es que vaya a contestártelas, seguramente no pueda hacerlo por tu propia seguridad, ya lo sabes. Pero lo mínimo que me esperaba era un discurso por lo del chófer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Albert era un imbécil sin mollera con una devoción absoluta por ti – dije finalmente tras decidir que si no iba a contestarme a nada, no me merecía la pena perder el tiempo planteando mis preguntas -. Estaba enfadada contigo así que le dije que…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No importa – me interrumpió -. No me caía bien. Me dijo que no pasaba nada si se te caían los pechos, que cualquier mujer joven de Berlín me los enseñaría si se lo pidiese el Comandante Scholz – al escuchar aquello no pude hacer otra cosa que defecarme mentalmente en los restos de Albert -. No tienes ni idea de cómo es esa gente, Erika… &#8211; añadió acercándose para besarme la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le miré con cierta pena al pensar que en unas horas estaría camino a París. Herman se quedó mirándome con una minúscula sonrisa y se fue acercando poco a poco hasta besar mis labios. Lo hizo con la misma delicadeza que yo tanto había echado de menos, guiando mi boca mientras nuestras lenguas se abrazaban igual que lo hacían nuestros cuerpos. Nunca volvería a enfadarme con él, estaba decidida a hacerlo con tal de no tener que irme a ningún sitio ni dormir en otra cama. Yo quería noches como aquella el resto de mi vida. En las que sus manos jugasen con mis pechos mientras me envolvían y me besaba tan apasionadamente que yo no podía evitar arrimar mi pelvis a la suya para sentir su sexo en alza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos quitamos la ropa entre besos y caricias que evidenciaban que ambos habíamos estado ansiando aquel momento por separado, como si fuese la primera vez de un par de adolescentes que se muestran inseguros y deciden derrochar en preliminares. Aunque bien mirado, era otra de tantas primeras veces después de otra de tantas peleas. Supongo que no calibré bien lo que iba a ser una vida conyugal al lado de un oficial de las SS cuando decidí casarme. Así como tampoco tuve en cuenta lo poco que me gustaban los secretos de índole político-militar, ni el perfil de &#8220;mujer de oficial&#8221;. Pero cualquier cosa se compensaba cuando Herman me bajaba las bragas con aquella irrevocable decisión que me hacía abrirle las piernas tan pronto como terminaba con la ropa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego se mostraba mucho más cauto cuando exploraba mi sexo con sus dedos. Aunque no me importó demasiado, porque también me lamía constantemente el busto y los pezones como si no hubiese dejado de pensar en ellos desde la última vez que los había tenido así. Incluso cuando me pidió que abandonase su despacho, en realidad quería tocármelos y mordérmelos por encima de la blusa. Pero tenía que mostrarse recto porque así es Her.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé por qué mi mente tergiversó la realidad de aquella pervertida manera, pero lo cierto era que si seguía pensando en aquella posibilidad podría llegar a correrme a muy corto plazo &#8211; mucho más corto del que en realidad tenía pensado -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agarré el miembro de Herman, que recibió mis manos completamente endurecido. Lo envolví y comencé a acariciarlo a través de toda aquella longitud que en el primer contacto siempre me parecía haberse dilatado un poco más. Luego jugueteaba con él detenidamente y la mayoría de las veces, volvía a parecerme del tamaño de siempre. Pero lo que sí que era invariable, era aquella cálida rigidez que siempre me hacía desearle desesperadamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rodeé su cuello con mis brazos para que dejase mis pechos y me besase de nuevo mientras yo le procuraba un lugar de honor entre mis piernas. Quizás en otras circunstancias hubiera insistido más en demorarse allí donde quisiera, pero en aquella ocasión se colocó apresuradamente y entró en mi cuerpo sin que yo hubiese podido hacer nada por evitarlo en caso de que hubiese querido hacerlo. Y obviamente, no quería. Yo dejé que mi boca se deshiciera con la suya en un placentero alarido cuando entró, recordando lo diferente que era imaginarse todo aquello a sentirlo en mis propias carnes. Sujeté su cara y le miré mientras empujaba con sus caderas hacia mi interior sin detenerse. Forcejeó levemente para volver a besarme, pero a mí me excitaba ver aquella cara que había tenido que imaginarme, de modo que insistí un poco más y él se limitó a mirarme a los ojos sin apartar su mirada mientras seguía embistiendo contra mi cuerpo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-4.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F7%2F9%2F5%2F5%2F79556%2F1%2F7%2Fd%2FN%2F17dNJ%2Frubia%2520(7)_m.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-4.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F7%2F9%2F5%2F5%2F79556%2F1%2F7%2Fd%2FN%2F17dNJ%2Frubia%2520(7)_m.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La noche que fui a tu despacho a llevarte la citación de Berg, me toqué pensando en todo esto hasta que me corrí – le confesé en un hilo de voz que impregné con cierta nota de suciedad por simple diversión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman sonrió mientras empujaba entre mis muslos con verdadero ahínco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres tonta – me susurró sin detenerse -. Te lo hubiera hecho yo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su confesión sonó bastante más sincera. De hecho, dudo que se creyese lo que yo le había dicho. Quizás lo tomó como algo que se me ocurrió en aquel momento, porque no creo que aquella noche se le pasase por la cabeza algo así. Eso sólo me pasaba a mí, que me sorprendía el apetito sexual donde menos me lo esperaba, o de repente sentía el impulso de decirle cosas como las que acababa de decirle sólo por ver su reacción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé en qué instante flaqueé, pero el caso es que su cara estaba de nuevo sobre la mía a punto de besarme. Yo quería mirarle más, pero tampoco le negué mi boca. También podía tocarle, olerle y sentirle sobre mi cuerpo. No necesitaba verle porque podía constatar su presencia de muchas otras formas, esta vez no tenía que autosatisfacerme pensando en él. Le tenía allí, ya lo estaba haciendo él, y lo hacía muy bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comenzó a moverse deprisa. Me pasó uno de sus brazos por debajo de una de mis piernas y la elevó sujetándola tras la rodilla, haciendo que mi muslo quedase cerca de mi pecho. A mí me gustaba igual, así que le dejaba hacer por el placer de verle moldear mi cuerpo a su gusto y observar cómo perdía el control de sus propios movimientos. Estaba a punto de correrse, y me encantaba verle así, completamente desbocado en busca de nuestro placer. El estímulo que me producía me coaccionaba a acompañarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró fugazmente, como si quisiera comprobar cómo iba yo. Pero lo hacía porque le gustaba mirarme. En el fondo sabía de sobra cómo iba yo, porque iba igual que él; de cabeza al orgasmo. Y así terminamos de manera totalmente inapelable. Con nuestros cuerpos envueltos en nuestras propias contracciones mientras nos recreábamos en la satisfactoria sensación de nuestro propio clímax sucediéndose al tiempo que veíamos el del otro y jadeábamos a trompicones para sobrevivir a otro indescriptible encuentro conyugal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Recuerda esto cuando estés en París – bromeó tras dejarse caer agotado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Podía haber protestado, pero me limité a abrazarle en silencio y a besar su cara mientras esperaba que me eximiese de aquel agónico viaje. Y esperando me pasé buena parte de la noche hasta que me dormí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A la mañana siguiente todavía mantenía cierta esperanza. La mantuve hasta que se despidió de mí y comprobé que no me detenía. Ya no había esperanza. Me quedaban más de dos días de viaje porque la mayoría de tramos de vía estaban cortados y tenía que hacer más de cinco trasbordos para llegar a París.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El París alemán me pareció un verdadero asco. Por más que paseaba por las calles en las que había pasado parte de mi vida, no lograba reconocerlas. La gente ya no canturreaba sus <i>&#8220;bonjour&#8221; </i>por doquier cada mañana. Primero te analizaban, y si te relacionaban con los ocupantes, no te daban ni la hora. Lejos quedaban los tiempos en los que cualquiera era bien recibido en la ciudad de la luz. Aunque supongo que mi nerviosismo también contribuía a una percepción ajada del lugar, pues me pasaba la mayor parte del día esperando en el hotel al lado del teléfono. Por fortuna, las noticias siempre eran buenas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el paso de los días, conseguí que Herman me diese detalles de cómo iban las cosas con los prisioneros. No tenía por qué ocultarme eso, me lo había contado él mismo, así que cedió en ese aspecto – aunque no sin cierta insistencia por mi parte -. La peor semana de mi vida la pasé cuando me dijo que tenían todo listo para &#8220;empezar&#8221;. Yo solía mostrarme entera al teléfono, pero luego lloraba durante horas ante la desalentadora posibilidad de que las cosas no saliesen bien. Algo que sin embargo, no sucedió. Después de cuatro días de agotadora espera, Herman me dijo literalmente: &#8220;Querida, los primeros están al otro lado&#8221;. Respiré tranquila. Lo peor había pasado. Quería volver, pero me pidió encarecidamente que me quedase por lo menos una semana más. Supuse que sería el tiempo que ellos mismos se habían impuesto para cantar su particular victoria. Aunque luego debió parecerles un poco escaso, porque lo alargaron algo más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente, tras mucho implorar, Herman me dejó volver a finales de julio. Las cosas habían salido bien y nadie había echado en falta a los prisioneros que ya eran libres en suelo británico, ni sospechaban nada de ninguno de ellos. De modo que abandoné París con las maletas llenas de chocolates y todo tipo de dulces para mis empleadas de la casa, y me subí al tren de vuelta. &lt;&gt;, pensé mientras abandonaba la ciudad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cogí tres ferrocarriles en un día y llegué justo a tiempo para coger el último tren que salía hacia <i>Düsseldorf, </i>aunque Herman me había dicho que esperase un día más en <i>Verviers </i>y cogiese el tren que iba a <i>Manheim</i>, como había hecho en el viaje de ida<i>. </i>Pero me parecía una idiotez desviarme tanto hacia el sur y encima perder la oportunidad de adelantar un tramo de camino durante el primer día, así que cogí el tren de <i>Düsseldorf, </i>llegué allí de noche y busqué la pensión más cercana a la estación para pasar las más de seis horas que me quedaban para reanudar el viaje.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llamé a Herman para comentarle el cambio de planes, a punto estuvo de gritarme. Me hablaba tenso, y creí que iba a soltarme de nuevo el mismo discurso de <i>Düsseldorf </i>y la base aérea que había cerca, pero no lo hizo. Sólo me dejó caer que ni siquiera había regresado y ya estaba desobedeciendo, pero gracias a Dios no dijo nada de <i>Düsseldorf</i> y su base aérea. Estaba obsesionado con los bombardeos aunque nosotros estábamos a salvo detrás de todo el cerco de medidas antiaéreas que protegía Berlín. Y en caso de hacerlo, un piloto no malgastaría sus proyectiles lanzándolos contra casas de campo situadas a una cierta distancia, teniendo la capital y a todos sus edificios estatales a tiro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me despedí de Herman después de hablar un rato y a pesar de que la cama dejaba mucho que desear, me dormí enseguida. Estaba descansando a pierna suelta cuando algo perturbó mi sueño. Abrí los ojos con cierta despreocupación, había un ruido muy molesto que lo invadía todo y todavía no era de día pero la estancia se iluminó de repente como si un rayo hubiese caído a poca distancia. Me levanté de cama para acercarme a la ventana, no podía creerme que hubiese una tormenta así a punto de llegar el mes de agosto. Y de hecho, no llovía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Barajaba la posibilidad de estar ante una de ésas tormentas eléctricas sobre las que había leído algo cuando un estruendo hizo temblar la ventana. El estruendo era de la luz, pero había llegado con algunos segundos de retraso. Miré otra vez por la ventana, cayendo en la cuenta de que el cielo estaba siendo surcado por aviones que se dirigían a las afueras de la ciudad pasando sobre nuestras cabezas y abrí los ojos de par en par sin dar crédito a lo que veía, ¡¡estaban bombardeando la base aérea!!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté vestirme rápidamente, me temblaba todo y de repente el ruido de los aviones era ensordecedor, volaban demasiado bajo y yo sentía que por mis venas avanzaba un miedo estremecedor y primario que hacía que todo sucediese mucho más rápido de lo normal. Estaba poniéndome los zapatos más cómodos que tenía cuando la mujer de la pensión llamó alocadamente a mi puerta, gritando que teníamos que salir a la calle inmediatamente. Cogí mis cosas. Dejé la maleta con mi ropa, pero me aferré a la que tenía los dulces para Rachel y las demás y quemé mis visados en el baño antes de largarme de allí. Si algo me pasaba, nadie encontraría documentación que pudiese meter en un apuro a Herman. Y si no me pasaba nada, me enviarían otros papeles. Pero la primera opción me asustaba mucho más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salí a la calle junto con los demás huéspedes, todos igual de asustados e histéricos. Había un matrimonio joven con un niño que no paraba de llorar. La mujer lloraba con él mientras el marido le tapaba los ojos al pequeño para que no viese el resplandor de las bombas cayendo a lo lejos, aunque cada vez más cerca de lo que parecía ser su objetivo en un principio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La marabunta que se agolpaba en las calles iba en una dirección. Me uní a ellos sin saber a dónde se dirigía aquella caótica expedición que me arrastraba, pero no tenía más remedio que dejarme llevar porque no había manera de avanzar a contracorriente. El ruido de los aviones no cesaba, cada vez volaban más bajo, imperturbables a pesar del fuego antiaéreo que empezó a contraatacar enseguida haciendo que la gente gritase confusa. Calculé que habría andado unos doscientos metros desde que la gente que se agolpaba a mi alrededor me arrastraba con ella, pero entonces alcé la mirada y contemplé a pocos metros la torre del reloj de la estación de ferrocarriles. Estaba apenas a cincuenta metros de la pensión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comencé a llorar, no podía escuchar nada que no fuese gritos o llantos, y podía oler el miedo igual que lo huele un animal que sabe que va a morir. Me creí al borde de la locura cuando los gritos de la gente comenzaron a intensificarse tanto que yo también empecé a gritar porque creía que me iban a reventar los tímpanos. Hubiera caído de rodillas de no ser porque ahora la gente me apretaba mucho. No tenía espacio ni para respirar, y no sabía por qué nos habíamos apelotonado de aquella manera, porque apenas diez minutos antes todavía podíamos andar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un joven me agarró la muñeca y tiró de mí. Veía que me gritaba, pero no escuchaba lo que quería decirme, quería seguirle, pero no era capaz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¡La estación!! ¡¡Van a bombardear la estación!! – Escuché antes de que una brutal explosión hiciese retumbar cada nervio de mi cuerpo y algo me golpease para sumirme en un mundo sin conciencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo siguiente que recuerdo fue que me desperté en un lugar oscuro cuyo olor era nauseabundo, pero todo estaba en silencio. Levanté la cabeza torpemente. Me dolía a horrores y vomité en el acto. El cuerpo también me dolía. En particular un brazo, que tenía magullado, amoratado e hinchado. Había más gente tendida a mi lado, y había enfermeras que se ocupaban de ellos. No conocía a nadie. Me volví hacia el chico que tenía al lado y pregunté dónde estaba, pero no podía hablar. Carraspeé y lo intenté de nuevo, pero mi voz no salía. El muchacho me miró con miedo mientras yo empezaba a hacer todo lo que se suponía que tenía que hacer para emitir sonido, pero no lograba decir nada. Entonces él empezó a llamar a las enfermeras. Braceaba, movía los labios y me señalaba. Pero yo no escuchaba nada y seguía intentando gritar más fuerte a pesar de que la cabeza estaba a punto de estallarme, ¿por qué no me escuchaba? ¿Por qué no oía mi voz si dos enfermeras corrieron hacia mí tapándose los oídos? Una de ellas me tapó la boca enseguida mientras otra cogía algo en una cajonera y se apresuró a inyectarme algo en el brazo. Iba a darle una patada, pero ni siquiera logré ver cómo retiraba la aguja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La segunda vez que me desperté, todo fue bastante menos traumático. Seguía doliéndome cada hueso del cuerpo, pero estaba en una habitación con paredes y techo, tenía una cama con sábanas, olía a fresco y mi brazo sucio y moribundo estaba orgullosamente envuelto en escayola. Invertí unos diez minutos en recordar qué me había pasado. Entonces recordé todo y miré a mi alrededor en busca de una ventana para ver dónde estaba. Mi sorpresa fue mayúscula cuando mis ojos encontraron a Herman durmiendo en un cutre sofá. Parecía cansado y por el modo en que colgaba su cabeza, hubiese apostado a que le dolería más que la mía cuando se despertase. Pero eso era imposible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Her… &#8211; susurré. Mi corazón dio un vuelco cuando no escuché nada y recordé lo de la otra vez – Herman – repetí con más fuerza, pero tampoco oí nada. Las lágrimas empezaron a caerme y cogí aire para intentarlo otra vez &#8211; ¡Herman, joder! – le llamé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Y me oí a mí misma! ¡Acababa de escucharme! Él dio un salto en el sofá, como si le hubiera pegado un grito aunque yo sólo me había escuchado con un tono normal. Me miró con una sonrisa llena de preocupación y se levantó apresuradamente para inclinarse sobre mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Tenías razón, Herman! – le dije -. Soy un desastre… casi no vuelvo a verte… lo siento – me disculpé mientras intentaba abrazarle con el único brazo con el que me era posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo hablaba normal, pero él me hacía gestos de silencio como si estuviera haciendo algo que le resultaba embarazoso. Al cabo de un rato una enfermera vino a cerrarnos la puerta con una cara de muy mala leche. No entendía, él me hablaba, pero yo no escuchaba. Cuando iba a decírselo me indicó que esperase un momento y desapareció. Estaba a punto de llamarle de nuevo cuando apareció con una hoja de papel. Se acercó a su chaqueta, cogió un bolígrafo y me escribió algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pasa nada. Te quiero – leí cuando me lo enseñó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iba a decirle que yo también le quería, pero me indicó que guardase silencio y que escribiese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué coño no oigo nada? – Escribí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se rió cuando lo leyó, pero yo sólo vi sus dientes sin el característico sonido de su risa. Escribió algo de nuevo y me pasó el papel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque una bomba estalló cerca de ti hace un par de días, pero se te pasará. ¿Lo recuerdas? – Yo asentí y él volvió a escribir algo -. Vine en cuanto supe lo del bombardeo. Me costó mucho encontrarte, no estabas en ninguna lista de supervivientes porque nadie pudo coger tus datos. Las enfermeras del hospital de campaña dijeron que al despertarte empezaste a gritar y te sedaron. Nos iremos a Berlín en cuanto puedas viajar, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis lágrimas empezaron a caer de nuevo mientras asentía y me imaginaba a Herman recorriendo los improvisados hospitales de campaña. Yo no era la única que había creído que jamás volvería a verle, pero sí que tenía claro que jamás volvería a separarme de él.</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;"><br />
</span></span><span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;">Mas relatos míos en:</span></span></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;"><br />
</span></span><span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</span></span></span><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://s1.pictoa.com/media/galleries/178/723/178723593e04ccb9788/2910029593e04da205bf.jpg" alt="Sexy babe with amazing body oiled up and horny #70392489" width="425" height="638" /></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="clear: both; outline: none; padding: 0px; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; outline: none; padding: 0px; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="text-align: justify;"> </b></span></div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 9 (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 12:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Arrastré durante casi todo un mes el soberano cabreo que la reclusión obligatoria en la biblioteca me había ocasionado. Herman se disculpaba una y otra vez afirmando que lo entendía, pero que ya era hora de que yo comprendiese que lo hacía por mi bien. Y puede que lo entendiese, pero no por ello iba a pasarle por alto que me había encerrado en la biblioteca. Durante aquel tiempo en el que la notoria disminución de comunicación me dejaba mucho tiempo para pensar, decidí no mencionar nada de la falsificación de divisas en mis informes. Finalmente me decanté por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arrastré durante casi todo un mes el soberano cabreo que la reclusión obligatoria en la biblioteca me había ocasionado. Herman se disculpaba una y otra vez afirmando que lo entendía, pero que ya era hora de que yo comprendiese que lo hacía por mi bien. Y puede que lo entendiese, pero no por ello iba a pasarle por alto que me había encerrado en la biblioteca.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante aquel tiempo en el que la notoria disminución de comunicación me dejaba mucho tiempo para pensar, decidí no mencionar nada de la falsificación de divisas en mis informes. Finalmente me decanté por lo que a mi juicio era lo realmente importante: toda aquella gente que sufría las consecuencias de una política atroz y desproporcionada que el Reich había instaurado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y puesto que a mí los ingleses ni me iban ni me venían, y los franceses parecían acordarse de mí sólo cuando tenía algo suculento que contarles, el bienestar de mis empleados, de sus semejantes, y de los niños de un pueblo castigado sin una argumentación coherente, se convirtió en una obligación moral para mí. Aparqué mis escrúpulos y concluí que me arrimaría a quien más posibilidades me ofreciese para ellos en cada momento. Cosa que en aquel asunto de la falsificación de libras esterlinas me hacía inclinarme a favor de Berg, Herman y Krüger. Si la operación fracasaba, los niños que Krüger le había demandado a Herman volverían a circular por el campo siendo explotados deliberadamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero la sequía verbal que constituía mi represalia no impidió que mi marido llegase a casa un miércoles de finales de mayo y me dijese que tendría que viajar a Bélgica con Berg durante algunos días para arreglar unos asuntos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo ir contigo a Bélgica? –Pregunté tragándome mi orgullo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encantaría–contestó con una amable sonrisa –. Pero no es un viaje de ocio, Erika.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Asuntos de las SS?– Le demandé tratando de ocultar mi descontento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oficialmente sí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guardé silencio ante la evidencia de que iban a aprovechar aquel viaje &#8220;oficial&#8221; para hacer alguna de esas gestiones que realizaban por detrás de sus respectivos cargos. Quería saber más, por supuesto, pero si oficialmente eran cosas de las SS no podría ir con él ni me iba a decir nada que fuese verdad del todo. De modo que acepté y confié en que las ocupaciones &#8220;extraoficiales&#8221; que iban a llevar a cabo durante aquel viaje &#8220;oficial&#8221; seguramente obrarían también a favor de mis nuevos intereses.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berg y Krüger vinieron a cenar aquel mismo jueves. En la mesa sólo hablaron del evidente fracaso en Rusia y de la forma en la que los Aliados sabrían aprovechar eso, aunque yo sabía sobradamente que no era aquel tema lo que les traía por casa. En cualquier caso, parecían divertirse discutiendo las distintas opciones de futuro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Scholz, no es el mejor momento para ponerse con nacionalismos. Y menos si se tiene en cuenta en qué ha desembocado el nacionalsocialismo alemán –le dijo el Mayor de un modo muy casual.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://s8.uploads.ru/RmDEy.jpg" width="425" height="612"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desde luego que el nacionalsocialismo no es el futuro. Su política es insostenible –admitió Herman sin ningún problema -. Pero es que con todos los dominios que ahora pertenecen a Alemania, si los Aliados ganan, los Estados Unidos querrán ejercer su derecho a gestionar la liberación del territorio. Hace tiempo que van predicando por el mundo con su&nbsp;<i>American Way of Life</i>, para mí resulta bastante obvio en qué privilegiado lugar se van a encontrar si salen victoriosos.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues para mí también resulta exageradamente obvio que si el&nbsp;<i>European Way of Life</i>&nbsp;consiste en ir aniquilándose unos a otros, el&nbsp;<i>American Way of Life&nbsp;</i>es muchísimo más atractivo –atajó Berg de un modo diplomático.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, pero es que es el &#8220;<i>European Way of Life&#8221;</i>&nbsp;el que ha llevado la ilustración y la cultura al mundo, Berg –protestó Herman sin perder el afable tono de la conversación, pero sin dar su brazo a torcer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás por eso les interese tanto poner paz en Europa. Su educación es bastante &#8220;escueta&#8221; en algunos aspectos &#8211; añadió Krüger entre risas –. Pero piensa que los americanos vienen a hacer algo que a muchos nos encantaría hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Resultaba halagador que no se cuidasen de mencionar sus verdaderas inclinaciones delante de mí. Pero detrás de mi pasivo mutismo se escondía todo un sinfín de preguntas acerca de aquellos turbios asuntos en los que se estaban metiendo. Preguntas cuyas respuestas tenía que robarles.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No cenaron mucho. De hecho renunciaron al postre para ir a &#8220;tomarse un trago&#8221; al despacho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por el amor de Dios, esta vez no me obligues a encerrarte en ningún sitio… &#8211; me susurró Herman cuando se acercó para besarme la frente antes de retirarse con ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le dediqué una sonrisa de cortesía sin decir nada y les observé mientras salían del comedor. Pude escuchar una mínima parte de la conversación mientras subían las escaleras, pero casi preferí no haberla escuchado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No habéis pensado en tener hijos, Scholz? – Quiso saber el Mayor Krüger -. Tenéis una casa enorme. Si mi mujer y yo tuviésemos una así, me pediría más y más descendencia…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo el mundo nos preguntaba lo mismo tarde o temprano. Pero Herman siempre contestaba con evasivas, y yo hacía lo mismo. Algunos incluso no podían reprimir un gesto de curiosidad cuando decíamos que eso no entraba en nuestros planes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por muy grande que sea la casa, no deja de estar en un país sumido en un contexto político y social en el que un niño no debería crecer – contestó Herman con rotundidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus dos acompañantes se rieron a pesar de que Berg tenía dos nietos de cinco y siete años. Supongo que él sí sabía por qué Herman y yo sólo éramos nosotros dos en aquella casa de exageradas proporciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sólo nosotros dos y casi doscientas personas más que venían todos los días. Y a pesar de que yo jamás estaba sola en casa, un ramalazo de vértigo recorrió mi estómago dejándome paladear ligeramente la sensación de vacío. Me sentía mal. Fue la primera vez en toda mi vida en la que me sentí mal por no poder darle un hijo a mi marido. Y también fue la primera vez que la palabra &#8220;estéril&#8221; resonó en mi conciencia con todas sus letras, haciendo un eco que llegó a cada rincón de mi mollera, rebotando una y otra vez contra las huesudas paredes de mi cráneo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo era infértil, y ya no era algo con lo que tenía que vivir, era algo que me aplastó inesperadamente. Por más que nosotros dos consumásemos nuestro matrimonio, nunca quedaría en el mundo una muestra tangible de lo mucho que nos amábamos. Algo en lo que reparé casi de manera espontánea y que me pareció sórdido, injusto, y terriblemente cruel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arrastré el puño de mi blusa con mis dedos hasta hacer que se deslizase sobre la palma de mi mano y aparté una pionera lágrima con el tejido. No sabía exactamente el por qué de aquella lágrima, pero sentí la irreprimible necesidad de llorar al imaginarme cómo podría ser la vida en aquella casa con uno o dos críos. Me imaginé a Herman atravesando la puerta y abrazando a nuestros hijos. Sería un buen padre, sin duda. Les enseñaría a montar a caballo, les llevaría de excursión a través de los senderos del bosque, jugaría con ellos, les leería antes de acostarles, les agasajaría de vez en cuando con regalos inesperados y les colmaría de besos cuando ellos le recibiesen alegremente al llegar después del trabajo. Luego les preguntaría por &#8220;mamá&#8221;, porque cuando los &#8220;papás&#8221; llegan a casa, siempre traen un beso para las &#8220;mamás&#8221;. Al menos eso era lo que ocurría en mi casa. Entonces supe que lloraba porque en aquel momento hubiese dado cualquier cosa por poder llegar a ver aquello que era completamente imposible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; pensé mientras aspiraba aire por la boca a causa de la lacrimógena sensación que se había extendido hasta mis fosas nasales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tenía por qué llorar. Ni siquiera tenía que permitirme pensar detenidamente en lo que podría haber sido mi vida si alguien no me hubiese mutilado las entrañas, al menos no si eso iba a hacerme sentir así. No era ninguna imposición disciplinaria, era simple lógica. ¿Por qué habría de sentirme yo mal por algo de lo que no tenía la culpa? No debía darle una importancia tan desmedida a un hecho con el que había cargado toda mi vida. Me enteré de que jamás podría ser madre incluso antes de que nos explicasen &#8220;de dónde venían los niños&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero nada importó todo aquello cuando caí en la cuenta de que no hay concienciación previa que valga cuando alguien se da cuenta de que quiere lo que no puede tener. Me había ocurrido con Herman y ahora me ocurría con algo que &#8211; aunque se podía plantear de la misma manera -, era muy distinto. Y lo era porque yo ya sabía de entrada que no había ni la más mínima posibilidad de tontear con la idea de ser madre, como cuando me dejaba querer en brazos del que ahora era mi marido repitiéndome que lo nuestro no pasaría de un par de revolcones. No había nada que hacer, yo simplemente no era capaz de concebir un hijo, y a menos que Dios bajase del cielo para cambiar las cosas, ésa era la realidad que ahora me pesaba más que nunca mientras subía las escaleras lentamente sin entender cómo nunca había reparado en aquel escabroso hecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://s8.uploads.ru/eury6.jpg" width="424" height="609">Escuché las voces de los tres hombres que se encontraban en el despacho cuando alcancé el final de las escaleras. Herman me había pedido que no volviese a intentar escucharles, pero no es que lo intentase, les oía perfectamente porque el despacho quedaba al final del mismo pasillo al que daba el último escalón, a unos metros de donde yo estaba. Así que hacer una parada en el camino no era exactamente lo mismo que una desobediencia exagerada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; …El doctor Fenske… ¡menudo hijo de puta! – Decía Herman -. Guarda a tu gente de él, Krüger. No vaciles a la hora de hacerlo incluso aunque su aparente buena voluntad te diga lo contrario. Una vez me pidió cinco hombres de mi subcampo con unas determinadas características. Me fié de él y se los envié a la enfermería. El último de aquellos cinco murió a los seis días.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los doctores tienen carta blanca para realizar experimentos médicos con los prisioneros – añadió la voz de Berg provocándome una mueca de terror mientras seguía inmóvil en el último escalón. Me aferré al pasamano de madera maciza y continué escuchándoles -. He leído los informes que reportan a las oficinas centrales. Nadie lo mira con malos ojos porque los experimentos se llevan a cabo para desarrollar vacunas o investigaciones médicas que luego se utilizan para el bien del pueblo alemán. Pero también hay algunas chorradas teóricas que utilizan como pretexto para saciar la curiosidad de ilustres doctores acerca de cosas como qué pasa exactamente si te extraen algún hueso o algún órgano, o cómo se expande una determinada enfermedad en un cuerpo sano… en definitiva, pueden jugar con ellos igual que un niño jugaría a arrancarle las patas a un insecto. Scholz tiene razón, mejor no te fíes del médico.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me cago en la puta! ¡Los campos de concentración son mucho peor que los frentes de guerra! – Exclamó el Mayor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Lo son! – le respaldó Herman con decisión -. La razón le dispensa a uno del cargo de conciencia cuando la amenaza del enemigo es real, como ocurre en el frente. El campo de concentración… hace que te preguntes hasta qué punto es lícito defenderse de algo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Las cosas cambiarán cuando el ejército aliado nos repliegue. Porque ocurrirá señores, palabra de Berg. La información que nos llega acerca del ejército norteamericano es desesperanzadora para el Reich.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tampoco me consuela saber que tendremos que abandonar el país con documentación falsa después de pertenecer a una minoría que lo pone todo en peligro por intentar refrenar un poco esta locura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno Scholz, comprende que los rusos, los ingleses, los americanos, o quienes sean los que terminen con todo esto, probablemente te encasqueten una bala en los sesos antes de que puedas explicarles que dentro de los malos, somos incluso buenos – replicó Krüger con cierta diversión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante unos instantes se produjo un silencio sin que yo pudiese hacer nada por evitar pensar en aquello de; &#8220;abandonar el país con documentación falsa&#8221;. Herman no necesitaba documentación falsa, yo tenía un visado completamente válido y legal para él, y un salvoconducto para abandonar el país si es que el ejército aliado replegaba al alemán hasta la derrota. Todavía no me había planteado cómo le diría a Herman que yo tenía visados ingleses y franceses para ambos si algún día llegaba a cumplirse la palabra de Berg. Supongo que para mí era mucho más cómodo que Alemania ganase la guerra, pero me aterraba esa opción. Lo que realmente quería era largarme de allí con Herman y no volver a saber nada de políticas, de ideologías, ni de guerras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si alguno de tus prisioneros necesita un médico, házmelo saber extraoficialmente y te enviaré uno. Los hay a patadas entre los reclusos, y aunque ahora que soy Comandante no puedo seguir organizando ningún subcampo en particular, sí que puedo coger a los prisioneros que me dé la gana y hacer con ellos lo que me plazca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por eso te quiero ahí – interrumpió Berg -. A ti no se te ocurrirá ninguna locura como llevarte a una veintena de hombres para afinar tu puntería.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué coño importa eso, Berg? – Inquirió Herman &#8211; ¿qué más da que yo no lo haga si hoy lo han hecho prácticamente en la totalidad de los campos de concentración y mañana harán lo mismo? O peor aún, ¿qué importa eso cuando sabes que a estas alturas todos los campos se están equipando con &#8220;estaciones Z&#8221;?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pienses en eso, Scholz. Céntrate en nuestro proyecto y saborea cada una de nuestras pequeñas victorias. Somos los únicos que tenemos pelotas para hacer lo correcto, aunque tengamos que hacerlo a espaldas de los ovejunos fieles del Reich. Si todo sale bien, evitaremos que mucha gente ponga sus pies en la &#8220;estación Z&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras la voz del Mayor Krüger volvió a restablecerse un silencio. Pensaba sobre lo que acababa de escuchar intentando hacerme una idea concreta de aquello en lo que se estaban metiendo cuando la puerta del despacho se abrió repentinamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman me miró fijamente durante unos segundos antes de cerrar la puerta a sus espaldas y dirigirse a mí con paso firme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo… me iba a cama, Herman… &#8211; me excusé patosamente cuando llegó a mi altura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su ceño se contrajo antes de que me acariciase levemente la mejilla, sorprendiéndome exageradamente con aquel gesto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, querida, me tienes preocupado. Tienes mala cara, ¿te ocurre algo? – Preguntó suavemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – contesté al mismo tiempo que negaba con la cabeza -. Me preguntaba si tardaríais mucho. No sabía si leer un rato y entretenerme con algo para esperarte despierta, o si dormirme antes de que te metieses en cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman me miró esbozando una tierna sonrisa que apenas se distinguía más allá de las comisuras de sus labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás cansada?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Un poco – respondí sinceramente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces duerme, querida – dijo con un leve tono de voz antes de acercarse más y besarme la frente -. Voy a por coñac al sótano – me informó tras frotar cariñosamente mi brazo. Acto seguido comenzó a descender las escaleras -. Te quiero – añadió antes de desaparecer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; pensé. Pero no sé por qué no lo dije. Supongo que porque él ya tenía que tenerlo claro. Superé el último escalón y me dirigí a la habitación. Tal y como me había indicado Herman, me dormí antes de que él viniese a cama. Venciendo la tentación de levantarme sigilosamente e intentar escuchar algo más para dormirme mientras pensaba en la redacción de mi próximo informe. Todavía no sabía hasta qué punto era conveniente que mencionase las ocupaciones extraoficiales a las que se dedicaban los tres hombres que había en aquel momento en mi casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante el viaje de Herman a Bélgica estuve especialmente ociosa, ya que tampoco me apetecía especialmente dedicarme a nada en concreto. Me pasé los días charlando con Rachel y Esther, esperando a que Herman me telefonease al anochecer para saber qué tal andaba todo. Todavía me irritaba si pensaba que había sido capaz de encerrarme, pero el resentimiento se difuminó fácilmente para dejar paso a la inminente necesidad de tenerle de regreso y escuchar su voz al otro lado del aparato mientras aquello no sucedía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi corazón dio un vuelco cuando un mensajero de las SS se presentó en casa una mañana. Fue como si de repente cobrase cuerpo la opción de que mi marido y los demás pudiesen pagar con su integridad aquellos asuntos extraoficiales que encubrían con asuntos oficiales. Y aquello me puso el vello apuntando al cielo. Pero el joven enviado sólo quería entregarme unas invitaciones para la inauguración de la célebre &#8220;estación Z&#8221;, y tras al menos una docena de reverencias que dejaba claro el alcance que el apellido Scholz todavía tenía en las SS, se retiró respetuosamente. Aquello me pareció extraño, Herman debería haber previsto que el acto de inauguración le cogería fuera y tenía que haberme dejado instrucciones al respecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo cuando le conté lo sucedido, la retahíla de blasfemias que prodigó no me sorprendió en absoluto. Esperé pacientemente a que pusiese al tanto a Berg, y cuando se calmó un poco, me informó de que él llamaría a Sachsenhausen a la mañana siguiente para decirles que él no regresaría a tiempo para asistir a la inauguración y que yo no iba a ir sin él.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://s8.uploads.ru/wJ9Lc.jpg" width="428" height="616"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Barajé la posibilidad de acudir a la inauguración de la &#8220;estación Z&#8221;. Después de todo, yo tenía mi invitación allí mismo, ¿qué podía pasar? Pero lo cierto era que podían pasar bastantes cosas, incluido que Herman cumpliese por fin su amenaza de sacarme de Alemania &#8211; porque que iba a enterarse si yo acudía era un hecho consumado -. Y a lo peor, incluso podía pasar que acudir allí teniendo lagunas tan amplias como las que yo tenía acerca de términos como &#8220;Solución Final&#8221; o &#8220;Estación Z&#8221; no hiciese más que confundirme en lugar de aclararme algo. Puede que fuera una mala decisión, pero me decanté por quedarme en casa en vista de que la aventura no me garantizaba un éxito equiparable a los riegos que comportaba. Aunque me negase a abandonar mis deseos de querer saber más sobre esos términos que se me tenían vedados.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman anunció su regreso cuatro días después de que se inaugurase esa nueva zona del campo. Estaba decidida a preguntarle algo al respecto de aquel misterioso viaje y esos conceptos sin definición que tanto parecían amargarle, pero cuando salí a recibirle su imagen me lo impidió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando me casé con él hubiera podido pasar por un muchacho de veintipocos si se lo hubiera propuesto. Ahora, de repente, era un hombre que aparentaba unos treinta y cinco. Y yo no comprendía cómo se me habían pasado por alto todos aquellos cambios que tras una semana sin verle me parecían evidentes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supongo que precisamente porque no nos habíamos separado tanto tiempo desde que él había estado en el frente no acusé que su cara era ahora más afilada y remarcada, que su semblante era más serio, o que los surcos que antes sólo aparecían en su frente cuando fruncía el ceño, finalmente habían acabado instalándose en ella. Además lucía una incipiente barba y su pelo siempre impecable estaba despeinado y algo más largo de lo normal, lo que también le proporcionaba un aspecto más desaliñado al que no me tenía acostumbrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El cómputo general era que incluso así era elegante y seguía conservando esa sutil gracia en cada uno de sus movimientos que alertaría a cualquier mujer cuyo campo visual le interceptase. Estaba todavía a un abismo de poder decirse que Herman Scholz no era guapo o atractivo, e incluso se podía considerar insalvable la distancia que lo separaba de una apariencia &#8220;mediocre&#8221;. Pero sí que podía decirse que tenía mejor aspecto cuando regresaba del frente, y todo eso que me sorprendió de repente hizo que mis preguntas sobre la estación Z quedasen relegadas a un puesto sin prioridad dentro de mi cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te he traído chocolates– me dijo mientras me acariciaba el pelo tras besarme en los labios -. No son de Notre Dame, pero el chocolate belga tiene buena fama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí conmovida por el gesto y acepté la caja que me extendía. La miré mientras entrábamos en casa y sentí unas irrefrenables ganas de llorar al recordar el aspecto de Herman la primera vez que me había traído chocolate francés. Evidentemente, no me importaban unas cuantas arrugas en su frente, o la inevitable huella del tiempo sobre su apariencia. Pero sí me importaba la idea de que estábamos malgastando los mejores años de nuestra vida en una guerra de mierda que le hacía envejecer prematuramente. Quizás yo también presentase un desmejorado aspecto en el que él también había reparado y que al igual que yo, había preferido no mencionar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Probablemente fuese así, después de todo yo seguía dándole vueltas a todas esas incógnitas que tenía acerca de lo que él hacía o acerca de lo que debía reflejar en mis informes. Y todo eso me preocupaba, igual que a él su trabajo oficial y extraoficial. Además, todo estaba invadido por la exasperante seguridad de que el final de la guerra se apuntaba todavía lejano. Quién sabe, quizás cinco años más, o quizás diez. No importaba cuántos, serían insoportables, como los que ya habían transcurrido. Nos añadirían más preocupaciones. Seguramente Herman progresaría en su trabajo dentro del campo de prisioneros igual que había progresado en cada cosa que se le había asignado al tenerse sus méritos más en cuenta por su poderoso apellido, y yo tenía la certeza de que aquello le aplastaría y la duda de hasta qué punto podría soportarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La primera lágrima me resultó incontenible y el golpe del equipaje de Herman contra el suelo me hizo levantar mis pupilas hasta encontrarme con las suyas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Erika? ¿Pero qué demonios te pasa? – Me preguntó con un gesto de inamovible seriedad -. ¿No habrás estado de nuevo metiendo las narices en asuntos que no te conciernen?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus ojos se clavaban en mi cara hasta el punto de dolerme la quietud de sus iris azules.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No -. Contesté confirmando que últimamente lo único que le preocupaban eran esos &#8220;asuntos que no me concernían&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Entonces…? &#8211; Insistió inquieto como si en el fondo tratase de decirme que no tenía tiempo para mis tonterías.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No iba a decirle que estaba pensando que la guerra nos estaba haciendo mella – él lo tenía que saber mejor que yo -, ni tampoco que de repente le encontraba envejecido hasta el punto de que llamarle Teniente o Comandante ya no daba pie a pensar en una meteórica carrera militar porque ya no se acusaba su juventud para tales cargos. Así que busqué otra preocupación y la solté sin meditarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He pensado que me gustaría tener un hijo… – murmuré con una voz apenas audible y recuperando de nuevo el control sobre el llanto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iba a decirme algo después de que su cara expresase un mínimo gesto de sorpresa y contrariedad, pero contuvo lo que quiera que fuese y se limitó a coger aire y a suspirar mientras me envolvía entre sus brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, querida. Podemos visitar a algunos doctores para que evalúen hasta qué punto sería eso posible, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí rodeando su cintura con mi caja de chocolates en una de mis manos y descolocada por su condescendiente reacción. Nunca me había imaginado una sumisión tan inmediata por su parte respecto a ese tema. Pensaba que me diría que ya sabía que eso era inviable, o que por lo menos discutiríamos los pros y los contras de algo semejante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, eso es imposible – repuse tras unos segundos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, quizás no lo sea. A lo mejor hay alguna solución, y en ese caso iremos a donde sea necesario – me aseguró con tanta firmeza como suavidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero si tú no quieres, no tienes por qué… &#8211; musité al recordar que él jamás había hecho ni dicho nada que me diese a entender que quisiese ser padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo no voy a querer, Erika? Claro que quiero, querida. Claro que quiero… &#8211; repitió pausadamente mientras me dejaba atisbar la sonrisa que lentamente dejaba caer sobre mis labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tenía pensado mencionarle aquello, pero apenas tuve tiempo para plantearme si había sido una decisión acertada o no. Quizás hubiese podido hacerlo si no reparase en que le había echado de menos incluso desde antes de que se fuese, y todo por mi estúpida arrogancia. Ahora no me importaba en absoluto que me hubiese encerrado en la biblioteca, tenía que haber aceptado que me había ganado en aquella batalla sin pretender imponer ningún tipo de sequía verbal. ¿Para qué hacerlo si al final la necesidad de tenerle siempre termina pisoteando mi determinación?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí idiota mientras recorría su boca con mi lengua. Debería recordar siempre lo absurda que me siento cuando tarde o temprano me besa de esa manera y mis pezones se yerguen, rebelándose bajo mi blusa incluso antes de que sus manos los rocen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé que su boca se deslizase hacia mi yugular apretando sus labios sobre mi piel, al mismo tiempo que sus manos levantaban apresuradamente mi falda tras pasearse ligeramente sobre mis caderas. Me sorprendía aquella enérgica prisa que acentuaba sus movimientos, pero también me excitaba la idea de que había bastado un beso para encenderle de aquella manera y de que me iba a follar allí mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te he echado tanto de menos… &#8211; me susurró con un matiz de desesperada voracidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quise responder echando mano al cierre de su pantalón, más no pude. Sus manos arrebolaron mi falda hasta dejarla alrededor de mi cintura y luego se anclaron a mis muslos para elevarme hasta que rodeé su cintura con mis piernas. Entonces sentí cómo apartaba su equipaje con el pie para abrirse paso hacia el salón y empezaba a caminar con decisión, mirándome con socarronería a la vez que pugnaba por deslizar sus dedos bajo mis bragas al mismo tiempo que me sujetaba. Lo consiguió justo antes de que llegásemos al pie del sofá, y sus yemas palparon los húmedos e hinchados labios que custodiaban la caverna por la que su palpitante erección se revelaba bajo su ropa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se sentó sin llegar a perder el equilibrio – cosa que me pareció una hazaña -, y se despojó sin perder un segundo del fino jersey y la camisa de verano que llevaba por debajo. En otro tiempo hubiese sido imposible hacer aquello, pero ahora los sirvientes ya no se quedaban a dormir y la casa era sólo para nosotros a partir del toque de queda establecido para los prisioneros. Observé su torso comprobando que su espléndido pecho todavía mostraba una envidiable musculatura, y me dejé caer sobre él cuando sus manos me llevaron allí posándose sobre mis costillas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Manoseó mis senos sin dejar de besarme el busto mientras me hacía cabalgar sobre la reprimida erección que yo quería descubrir. Pero no alcanzaba a hacerlo al hallarme recluida entre sus brazos, dejando que me desabrochase un par de botones del escote para acceder con su lengua a mis pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me separé ciertamente decidida, sustituyendo mis pechos por mis labios sobre los suyos mientras mis manos rebasaban su ombligo para hacerse con el cierre de su pantalón sin aventurarse a resbalar primero sobre la prenda, yendo directas a su objetivo para satisfacer la inmediata necesidad que quería consumir. Bajé la cremallera y tras obligar a su ropa interior a mantenerse por debajo de sus testículos comencé a acariciar su enorme sexo. Estaba caliente. Siempre lo está cuando lo sorprendo de esa manera, forcejeando por salir para reunirse con mi cuerpo, y eso hace que mi sexo se empape. Como lo hace el paladar de alguien que está frente a un manjar que anhela tragar. Sí, eso mismo es lo que le ocurre a mi sexo, que está impaciente por tragar el suyo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://s8.uploads.ru/n4HRr.jpg" width="424" height="610">Sujeté con firmeza la base de su miembro mientras me subía encima de él y tras echar a un lado mi ropa interior con ayuda de Herman, dejé que mis caderas descendiesen, acogiendo de una forma deliciosa aquella vara enhiesta que potenciaba mi deseo a la vez que él se acomodaba en el cojín del sofá, preparándose para que yo le cabalgase lo más cómodamente posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí satisfecha de tenerle dentro cuando mi clítoris se enterró en su vello púbico. Apoyé mis manos en el respaldo del sofá, a ambos lados de su cabeza, y comencé a moverme sin desperdiciar un solo instante. Me consumía sobremanera la idea de darle placer. Es algo que me ocurre siempre que me deja ver su cara mientras hacemos el amor. Todavía no puedo creer que sólo vaya a hacerlo con él el resto de mi vida. Pero luego pienso; &lt;&gt;, y entonces me parece un detalle trivial. Tan trivial como la convicción de que no puedo quejarme al respecto. No cuando todavía me excita ver sus ojos entrecerrarse bajo mi cara mientras me muevo una y otra vez, arriba y abajo sobre su pelvis, apurando el ritmo aunque el sudor haga acto de presencia en la parte baja de mi espalda y humedezca el interior de mis muslos mientras cabalgan casi a la altura de sus ingles.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dios mío, Erika… más despacio… – gimió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hice caso. Su cara no decía ni por asomo que lo estuviese pasando mal, sino todo lo contrario. Es más, sus manos se anclaron a mis ilíacos para imprimir más fuerza a mis movimientos. Y yo me deslizaba guiada por ellas como si mi cuerpo todavía pudiese darle cabida más adentro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dejé caer sobre su tórax, rodeando su cuello con mis brazos y sintiendo la tensión en mis muslos que me indicaba lo insolentemente cerca que estaba de tener un orgasmo. Elevé mis labios unos centímetros, respirando costosamente a través de ellos mientras los dirigía al lóbulo de su oreja a la vez que sus brazos me apretaban más y más contra su cuerpo. Quise susurrarle que iba a correrme, pero él se me adelantó sin necesidad de palabras, sujetando mi nuca con una de sus manos a la vez que su cabeza caía sobre el respaldo del sofá y sus caderas se retorcían bajo las mías con el mismo descontrol que sus jadeos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi boca silenció los últimos sonidos de la suya mientras su éxtasis se entrelazaba con el mío, obligándome a besarle hasta el punto de tener que contener la respiración. Como si quisiera enseñarle con mi lengua cuán satisfactorio me resultaba precipitarme al orgasmo de aquella manera, dejando que él me abriese el camino sin poder contenerse más. Y así, con mi lengua jugueteando con la suya, permanecí hasta que mis caderas se sentaron finalmente sobre él mientras sus manos iban dejándome de nuevo la holgura que siempre me procuran cuando me abrazan, y nuestro beso iba derivando en un suave vaivén que &#8211; aunque infinitamente cariñoso &#8211; ya no tenía ese matiz salvaje.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bélgica te ha sentado bien – bromeé descaradamente cuando me fue posible hablar. Su servicial y atenta sonrisa fue la respuesta que recogieron mis palabras, así que me aventuré a probar suerte -, ¿qué tal te fue con esos asuntos de las SS?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, querida… no lo estropees, ¿de acuerdo? – me pidió en un suspiro evocando el cansancio con su rostro.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de esconder mi descontento y esta vez acepté mi derrota sin reparo alguno. Yo también estaba demasiado cansada como para insistir, así que simplemente apoyé mi cabeza bajo la suya.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te acomodes demasiado, tenemos que ir a cama… &#8211; me susurró apartándome el pelo hacia atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes que cenar – repuse casi con imposición. Mi propuesta recibió un cansino suspiro que me hizo alzar la mirada hacia su cara para presenciar el gesto que lo acompañaba -. Herman, has perdido peso, ¿sabes? – Le reproché sin poder retener toda mi preocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él rompió a reír con una de sus carcajadas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No es verdad! – Le miré con desdén ante la insatisfacción de aquella respuesta -. Bueno, las redondeces ya no se llevan, querida… – añadió despreocupadamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me quedó más remedio que rendirme de nuevo cuando él sujetó mis nalgas y en un par de movimientos se incorporó para llevarme hasta el dormitorio prendida a su cuerpo. Sencillamente, no hubo lugar a protesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente el movimiento del colchón cuando Herman se incorporó turbó mi sueño. Le vi salir por la puerta del dormitorio y reaparecer al cabo de una media hora ataviado con su uniforme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, he pensado que si te parece bien podría acercarme hasta Berlín esta mañana y comentarle al doctor de la familia nuestro problema – me comentó con suavidad mientras se ajustaba la caña de sus botas tras sentarse en cama -. No creo que directamente sea de mucha ayuda, pero espero que por lo menos sepa remitirnos a alguien que sí lo sea, o a alguien que sepa decirnos algo más…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sería una buena manera de empezar – acepté con una leve sonrisa mientras me incorporaba en cama para dar el último retoque al cuello de su chaqueta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se despidió con un beso y me dejó en cama, a solas con la sensación de que jamás lo conseguiríamos, aunque albergando una ínfima esperanza de que quizás hubiese algo que hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día fue caluroso, típico de principios de junio. Se pasó rápido entre paseos a caballo por la mañana y charlas con mis cocineras por la tarde. Ahora prefería no importunar demasiado a Rachel y Esther por las mañanas puesto que tenían que ocuparse también de la comida de los demás empleados desde que Herman había ampliado las cuadras y construido un lugar en el que pudiesen comer para que no tuvieran que regresar al campo al mediodía. Sabía que conseguir aquello le había supuesto algún que otro quebradero de cabeza, pero el apellido Scholz rara vez fallaba a la hora de interceder positivamente en sus propósitos. Siempre había alguien en deuda con los Scholz, o simplemente desesperado por quedar bien con una de las mejores familias del régimen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba en la biblioteca de la casa cuando escuché el coche que traía de vuelta a Herman y me dirigí ilusionada a recibirle, deseosa de escuchar lo que el doctor de la familia le había dicho. Pero el hombre con el que me crucé en el rellano de las escaleras no era Herman, era el Comandante Scholz y en su rostro ardía la ira. Me aparté cuando me rebasó sin dirigirme ni una palabra, ni un gesto, ni nada que indicase siquiera que me había visto, y le seguí con la mirada hasta que se encerró en su despacho. En menos de un minuto su voz resonaba en toda la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me largo, Berg! ¡¡Me largo de esta mierda de país!! – Esta vez no le estaba escuchando a hurtadillas, en realidad temía por si le escuchaban en Bremen -. ¡¡No, no, no y no!! Voy a hacer que mi madre y mi hermana abandonen Alemania y luego me iré con Erika, ¿te queda claro? – Bramó con cólera antes de hacer una pausa para dejar hablar a Berg &#8211; ¡Entonces falsificaré los papeles, capullo! – Supuse que Berg le había recordado que quizás resultase sospechoso que un cargo de las SS intentase abandonar el país con su esposa tras haber &#8220;evacuado&#8221; a su familia -. ¡No te atreverás, cabronazo! ¡No lo harás porque si lo haces, las sacaré a las tres de Alemania y me pegaré un tiro en la oficina central de Berlín después de entregar un escrito en el que detallaré tu plan de mierda!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El vértigo recorrió mi cuerpo hasta hacer que tuviese que sujetarme a la barandilla de las escaleras. Herman quería largarse de allí, y eso era lo que yo quería también. Seríamos felices lejos de aquella atroz Alemania de la guerra. Pero Berg y las SS seguramente no le permitirían hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abre los ojos, Berg… no podemos llevar nada a cabo porque sabes que no es seguro enviarlos allí, ¡no si Hirsch no encuentra la forma de ponerlos al otro lado con un mínimo de garantías! Y mientras eso no ocurra, yo tengo que firmar cada día el traslado de millares de personas a la puta estación Z, llegar a casa y fingir que no soy un hijo de perra que merece el infierno. Así que Berg, me largo de Alemania. Y ni tú, ni nadie va a impedírmelo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El silencio se hizo de nuevo y pocos segundos después un terrible golpe me hizo sobresaltarme en las escaleras. La puerta del despacho se abrió y Herman me llamó con dureza hasta acercarse y encontrarme en el rellano. Supongo que le parecí atemorizada porque luchó por relajar su expresión antes de volver a decirme algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Vas a ir a Berlín esta semana? – Asentí mientras él se desabrochaba la chaqueta del uniforme -. Está bien, hazme el favor de hacer que vuelvan a ponerme un teléfono en mi despacho, ¿quieres? – Dijo visiblemente malhumorado al mismo tiempo que tiraba su chaqueta en medio del pasillo -. Voy a darme una ducha, hoy tengo mucho trabajo – añadió antes de desaparecer camino del baño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Subí las escaleras y recogí su chaqueta del suelo echando un vistazo hacia el despacho entreabierto. El teléfono despedazado reposaba sobre las tablas del suelo y parte de la alfombra. Llevé la chaqueta a nuestro dormitorio, la dejé en su percha tras estirarla un poco y regresé al despacho para recoger lo que quedaba del aparato. Pero el ruido del teléfono de abajo me interrumpió. Dudé unos instantes si debía cogerlo, pero finalmente me apresuré escaleras abajo y descolgué el auricular.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era Berg, y quería hablar con Herman. Parecía sobresaltado pero le dije que Herman estaba en la ducha y que yo acababa de llegar a casa. No me interesaba dar a conocer abiertamente que estaba al tanto de su reciente conversación, aunque él ya lo sabría porque mi supuesta ausencia &#8211; de ser cierta &#8211; resultaba demasiado oportuna. Prometí decirle a Herman que le telefonease en cuanto saliese de la ducha y me deshice de Berg para regresar de nuevo al despacho. Recogí todo y volví a la biblioteca en busca de tranquilidad y de mi cajetilla de tabaco. Que todavía descansaba al lado del cenicero que había sobre la mesa auxiliar cercana al sofá en el que había estado leyendo antes de que Herman regresase a casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sostenía el libro entre una de mis manos mientras me fumaba un cigarrillo, pero en realidad pensaba acerca de la veracidad de las palabras de mi marido y sobre aquella idea de largarnos de allí sin volver la vista atrás, cosa que no me desagradaba en absoluto a pesar de saber que nuestra privilegiada posición dentro del Reich se tornaría un lastre difícil de arrastrar fuera de él. Inexplicablemente, no estaba amedrentada por la amenaza que tal cosa supondría para nuestra integridad. Estaba extrañamente decidida a largarme con Herman de allí si él iba en serio. Su brusca aparición en la biblioteca deshizo el hilo de mis cavilaciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha llamado Berg. Quiere que le llames en cuanto puedas – le informé diligentemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él me miró durante un par de segundos como si estuviese deliberando mentalmente acerca de cómo comportarse conmigo y finalmente habló.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A la mierda Berg. Estoy harto… – manifestó mientras me cogía un cigarrillo y lo encendía para fumárselo mientras caminaba de un lado a otro de la estancia -. Erika, tenemos que largarnos de Alemania, querida – me soltó sin tapujos acercándose a una ventana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te refieres a huir de aquí? – Inquirí aparentando no esperarme semejante cosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, eso es… &#8211; aceptó solemnemente tras unos minutos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y a dónde iremos? – Pregunté tratando de imaginarme qué preguntas haría una mujer completamente ajena al mundo en el que se mueve su marido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A Suiza – contestó con decisión -. Está cerca y es neutral. No tiene tratado de extradición de ninguna clase con el Reich. Iremos a&nbsp;<i>Berchstesgaden&nbsp;</i>unos días, trataré de hacer que mi madre entre en razón e iremos con ellas a Suiza. Si ella no quiere dejar el país, nos llevaremos a Berta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; pensé al verme otra vez realizando el mismo éxodo. Suiza era la tierra prometida en la que yo había crecido. Un lugar al que no obstante, no quería volver.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien – le dije sin discutir su plan -. ¿Puedo al menos saber por qué tenemos que irnos?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La estancia se inundó de repente de un silencio gutural que no se rompió hasta pasados unos minutos eternos para mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque no aguanto más, querida – murmuró con un débil y angustiado hilo de voz que se ahogó al final de sus palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté del sillón para dirigirme a su lado, pero él se dio la vuelta y cruzó con paso firme el umbral de la puerta sin decir nada más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Íbamos a huir. Me lo había dicho claramente y parecía no haber vuelta atrás. Me preguntaba qué le había hecho hacer tomar una decisión tan irrevocable pero estaba claro que fuera lo que fuese, le había afectado sobremanera. Quizás las cosas no habían ido bien en Bélgica, o quizás la enigmática Estación Z fuese la causante de todo aquello. Lo cierto es que todas esas cosas perdieron mi interés, porque yo me veía ya lejos de Alemania, donde términos como &#8220;Solución Final&#8221; ya no serían un objetivo acerca del cual indagar, y donde mi vida con Herman sería completamente normal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abandoné la biblioteca impulsivamente y tras una breve visita a mi antigua habitación, me presenté en el despacho de Herman con los últimos pasaportes falsos que me habían enviado. Había llegado el momento. No teníamos por qué huir hacia Suiza, podíamos abandonar Europa utilizando Inglaterra o la Francia no ocupada como escala. Los documentos que me habían enviado incluían también documentación con nombres falsos para ser utilizados en territorio alemán, y era más seguro no utilizar el apellido Scholz para que nadie pudiese anticiparse a nuestros movimientos, ni siquiera Berg. Además, para cuando mis superiores se diesen cuenta de que habíamos huido, no podrían hacer nada. Su madre y su hermana tendrían que trasladarse a Suiza por su cuenta, pero ellas eran libres de hacerlo en cualquier momento, pues no desempeñaban ningún cargo de relevancia dentro de aquella organización del terror que eran las SS.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me acerqué a él desde su retaguardia, observando por encima de sus hombros cómo revisaba ciertos documentos de la caja fuerte del despacho. También pude ver que guardaba allí una pistola, hecho que me hizo preguntarme si de verdad era prudente poner las cartas sobre la mesa en aquel momento, cuando tenía inmediato acceso a un arma de fuego y yo ni siquiera tenía a mano un mísero abrecartas. Nunca sería prudente poner las cartas sobre la mesa, siempre lo había sabido. Pero sí que tenía que acabar mostrando algunas cartas, y eso es lo que eran aquellos pasaportes que contenía el sobre que apretaba con fuerza sobre mi torso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué haces? – Pregunté con cierta inseguridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy ordenando la documentación. Escucha, voy a meter unos papeles en esta carpeta – me dijo mostrándome un portadocumentos con el sello del Reich. No sé cuando nos iremos, pero si algún día telefoneo a casa para decirte que prepares el equipaje, tienes que ocultar esta carpeta entre nuestras cosas como sea, ¿me has entendido?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé la contraseña de la caja fuerte, Herman – la voz me temblaba a causa del inminente momento de contarle que tenía documentación inglesa para los dos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él hizo una pausa para volverse con condescendencia hacia mí y tras poner el peso de sus implacables ojos sobre mi rostro, me contestó como si la contraseña fuese obvia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es la fecha de nuestra boda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí idiota al darme cuenta de que durante todo aquel tiempo había tenido la contraseña de aquel espacio blindado no sólo en mi cabeza, sino incluso grabado en mi propia alianza de boda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué llevas ahí? – Quiso saber posando su mirada en el sobre que yo sujetaba entre mis brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; repetí una y otra vez para mis adentros. &lt;&gt;. Por supuesto, no había sido tan imbécil de no pensar en una explicación plausible para explicarle por qué estaba yo en posesión de semejantes documentos cuando llegase la hora. Pero ello no evitaba que mi corazón galopase a medida que se incorporaba sin quitarme los ojos de encima.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le extendí el sobre tratando de respirar hondo. Él lo cogió extrañado y analizó su exterior antes de separar las solapas que le daban acceso al interior. Un nudo en mi garganta imposibilitaba el ritmo normal de mi respiración al mismo tiempo que mis rodillas amenazaban con fallarme. Creí que me desmayaba cuando los párpados de Herman se abrieron al máximo, dejando aflorar su incrédula sorpresa al abrir uno de los pasaportes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde coño has conseguido esto? – Me exigió con una voz autoritaria mientras vaciaba todos los documentos sobre el escritorio del despacho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quería contestarle. Quería soltarle mi excusa, pero sólo era capaz de mirarle enmudecida mientras examinaba de cerca un visado francés a su nombre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Erika…? – Insistió de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi padre… &#8211; logre articular pobremente -. Mi padre era profesor en la Universidad – no mentía, lo había sido. De hecho solía llevarme a pasear por el campus universitario alguna tarde. Pero él creía que mi padre había muerto meses después que el suyo, y yo tenía que entrecruzar la verdad con la mentira para tejer una meditada verdad a medias -. La clase intelectual, Herman… ¿recuerdas que fue la primera en renegar del Reich? – Pregunté un poco más segura. Él asintió sin entender todavía nada -. Bueno, él no huyó a otro país, dejó su trabajo y regresamos al pueblo. Pero muchos de sus amigos sí lo hicieron, y un par de ellos han colaborado activamente con las fuerzas de la resistencia francesa, y ahora también con los británicos… de modo que tienen contacto con las embajadas. Mi hermano buscó la manera de ponerme en contacto con ellos antes de irse a Norteamérica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya estaba. Lo había hecho. Le había soltado mi excusa con una voz más que firme, dadas las circunstancias. Pero me impacientaba de manera exponencial al comprobar que él no decía nada al respecto. Comenzaba a creer que ni siquiera tendría tiempo de poner una mano sobre el pomo de la puerta antes de que una bala &#8211; o quizás una hostia sin precedentes &#8211; alcanzase mi cabeza. Pero mi marido se pronunció finalmente. Y lo hizo de una forma muy calmada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me estás diciendo que esta documentación no es falsa, sino que ha salido de la mismísima embajada británica? – Repitió con una mueca de infinito desconcierto. Su pregunta tampoco sirvió para tranquilizarme. Yo sólo pensaba en que si él se daba la vuelta hacia aquella caja fuerte, yo tenía que salir corriendo sin pensármelo dos veces.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://s8.uploads.ru/yiWBE.jpg" width="424" height="610">-Sí. Eso mismo… &#8211; balbuceé tras pensar que no tenía ni idea de si la habían sacado de la embajada o si había sido tramitada por otras vías.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika Scholz, ¡¿tienes contacto con las embajadas del frente enemigo?! – Me exigió absolutamente descolocado. Yo no tuve más remedio que guardar silencio ante aquella reacción. Dudaba incluso de que mis piernas pudiesen sacarme de allí a tiempo, sólo quería llorar -. Por el amor de Dios, Erika, ¿tienes idea de lo que habría pasado si alguien llega a enterarse de esto?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno… yo no tengo contacto directo con las embajadas, Herman… – me defendí sin mentirle. Después de todo, siempre me mandaban intermediarios -. Los amigos de mi difunto padre…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Los amigos de tu difunto padre te tienen en tan alta estima como para conseguirte el visado de alguien como yo sin más? ¡No me jodas, Erika! ¡¿Pretendes que me crea que te han dado una vía de escape para alguien cuya cabeza fuera del Reich vale oro?! – Me espetó con el rostro inyectado en sangre mientras blandía un pasaporte en el aire &#8211; ¡¿Qué coño te han pedido a cambio?! ¿Eres idiota o qué narices te pasa? ¡¡Si utilizo esta documentación estarán esperándome con un batallón de infantería al otro lado de la frontera!!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cuerpo se encogía sistemáticamente a medida que Herman lanzaba confabulaciones a granel. Era evidente que no sabía qué pensar y yo tampoco había previsto la evidente posibilidad de que desconfiase de las intenciones de una embajada enemiga. Un error imperdonable que no hubiese cometido con ninguna otra persona. Pero el oficio ya se me había olvidado, o quizás mi cabeza le había hecho inmune a mis artimañas. El caso es que hacía ya tiempo que yo sólo era la esposa de Herman. El hecho de que tuviese que remitir informes sobre él o las tácticas militares de las que él estaba al corriente, parecían solamente hechos circunstanciales. Suficientemente sorprendida me encontraba con que me costase mentirle después de todo lo que le había mentido hasta ese momento. Pero tenía que hacerlo, sólo una vez más. Tenía que conseguir que no desaprobase la utilización de aquellos visados y todo sería normal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, por favor, nadie va a detenerte… &#8211; afirmé a trompicones -. Es cierto que se mostraron reacios a darme para ti lo que les pedí para mí. Pero les dije que no me interesaba nada de lo que pudiesen ofrecerme si no podían sacarme de aquí contigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él meneó la cabeza negándose a creerlo. Permaneció unos segundos en silencio mientras miraba la documentación de nuevo y tomó aire un par de veces antes de hablarme de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué les has dado? ¿Información? ¿Documentos?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt;¡Mierda!&gt;&gt; pensé con absoluta desesperación. Yo nunca le subestimé, pero al parecer, sí que me había sobreestimado a mí misma. Acababa de descubrirle mi juego de manera gratuita, y ahora no podía tirar por aquel espinoso camino por mucho que tuviese la certeza de que él supiese que había dado algo a cambio. ¡Menuda gilipollez creer que él aceptaría aquello sin hacer preguntas! Quizás tenía que haber esperado a que las bombas del ejército aliado estuviesen cayendo sobre nosotros. Sí, supongo que me lo había imaginado de esa manera, entonces él – consecuentemente con la situación &#8211; no hacía tantas preguntas. Pero los Aliados más cercanos eran los prisioneros que habían sido capturados y confinados en los campos y Herman quería explicaciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dinero – le mentí desesperanzada</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">.</span></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Y una mierda! Norteamérica les suministra desde antes de que nos casásemos y ahora lucha a su lado. No me mientas, ¿qué te pidieron a cambio? – Insistió de manera implacable. El llanto comenzó a surcar mis mejillas ante el callejón sin salida en el que me hallaba -. No voy a hacerte nada, Erika. Sólo quiero saber qué les interesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz era ahora pausada, casi sincera, pero todavía alterada y desconcertante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los campos de prisioneros – dije finalmente. Todavía podía jugar la baza de contar sólo una parte de la verdad -. Querían que les contase todo lo que sabía acerca de tu trabajo, de los campos y del trato que recibían los concentrados en los campamentos. No me pidieron nada específico, sólo lo que pudiese saber por estar casada contigo… &#8211; mentí de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Prestaste una declaración formal? – Inquirió con preocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
-No, no. No se me hubiese ocurrido poner nombre a esa información – me apresuré a decir -. Todo fue extraoficial. Saben que todo cuanto sé es por ti, pero no les di nada hasta que me aseguraron tu impunidad. Los documentos eran para cuando terminase la guerra, me prometieron que no habría cargos contra ti y que el salvoconducto que nos facilitarían para abandonar Alemania sería de confianza – declaré enfocándole con mis empañadas córneas. Él sólo me devolvía una mirada que por veces expresaba cierta desconfianza, hiriéndome con ese sencillo gesto. No podía decirle la verdad, sería la gota que colmaría el vaso. Pero tenía que encontrar una versión que bailase en esa penumbra que queda entre la mentira y la verdad, y que le sirviese para volver a mirarme con los mismos ojos de siempre -. Yo me vendería a mí misma antes de venderte a ti, Herman – le afirmé con total sinceridad -. Todo lo que les di, fue a cambio de tu seguridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le vi guardar todo de nuevo en el sobre con un ademán pensativo y caminar hacia la caja fuerte. Mi cuerpo al completo se estremeció al pensar en aquella pistola que había visto allí, pero mi única reacción a parte de ésa, fue un aumento del caudal de mi llanto en lugar de salir corriendo como tenía pensado. Él guardó el sobre en la caja y cerró el mueble de nuevo. Respiré más aliviada al comprobar que no había cogido el arma y se sentó en la tosca silla que había tras el escritorio con el mismo gesto de cavilación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sigues en contacto con ellos? – Negué con la cabeza provocándole una inesperada y mínima mueca de contrariedad &#8211; ¿Todavía puedes contactar con esos amigos de tu padre?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había cierta nota de esperanza en su voz. Algo que yo no comprendía y que irracionalmente me vi obligada a satisfacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sería difícil, pero podría intentarlo – contesté albergando ciertas dudas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Inténtalo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Para qué? – Inquirí asombrada de la nueva actitud que acababa de adoptar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Diles que lo sé todo y que no me importa. Hay algo muchísimo más importante con lo que podrían ayudarme, y quiero que lo hagan.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman… no van a ayudarte por las buenas… &#8211; musité atónita.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, claro que no. Pero quieren información acerca de la gestión de los prisioneros, ¿no? Entonces les interesará saber que hemos encontrado la manera de sacar de Alemania a grupos de prisioneros cada cierto tiempo. Pero no podemos simplemente cogerlos y ponerlos al otro lado del frente, porque para sacarlos de aquí tenemos que hacer constar su muerte. La mayoría moriría igualmente, y los que sobreviviesen contarían la historia de cómo llegaron al otro lado, poniendo así alerta al mando alemán cuando empiecen a circular rumores sobre prisioneros que en lugar de morir, aparecen en la Francia Libre o en Inglaterra. Pero si las embajadas se ocupan de ellos en cuanto pongan los pies en su territorio, aparte de asegurarse de que no se conviertan en ciudadanos de ninguna parte y de que la prensa no sepa jamás que existe un goteo de prisioneros hacia territorio enemigo&#8230; sería un buen negocio, puesto que hacerse cargo de ellos incluye, por supuesto, la toma de declaraciones extraoficiales que seguro le interesarían a más de un órgano militar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo vas a sacar a prisioneros de Alemania? – Pregunté absolutamente descolocada tras meditar lo que acababa de contarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabía que para hacer que los trabajadores de casa constasen como &#8220;esenciales&#8221;, según la nueva normativa de trabajo, ya había tenido que utilizar su apellido, las influencias de éste y algo de dinero. De modo que sacar a gente no sólo del campo, sino del país, me parecía una locura descomunal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Berg me envió a Krüger a Sachsenhaussen por algo… ya escuchaste lo de los niños, pero hay más. Los prisioneros de Krüger son especialistas en los distintos campos de la falsificación, así que Berg nos ha enviado desde el mando distintos formularios y documentación relativa a operaciones secretas para que los prisioneros los falsifiquen. Con esos papeles se autorizaría el desplazamiento, supuestamente secreto, de un grupo de prisioneros a Breendonk, en Bélgica. El campo de Breendonk está bajo la tutela de Hirsch, que consiguió el puesto a cambio de un favor que se le debía a mi familia. Hirsch recibe el convoy en un barracón destinado a prisioneros de tránsito y los aísla del resto. El pueblo está cerca del paso de Calais, donde sólo treinta y dos kilómetros y medio separan a Inglaterra del resto de Europa. Así que en esa zona, algunos campamentos de ayuda humanitaria reciben soporte de cooperadores británicos. Hirsch, Berg y yo ya confirmamos que ellos estarían dispuestos a recoger a los prisioneros y ponerlos en suelo inglés embarcándolos en algún vuelo o buque de aprovisionamiento. Pero esas organizaciones se mantienen al margen de los Gobiernos, de ahí que puedan operar desde ambos territorios sin oposición y que no puedan garantizarnos qué pasará con esa gente cuando llegue al otro lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sopesé toda la cadena de acciones que habían montado y formulé las evidentes preguntas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero por qué todas esas molestias de falsificar formularios y autorizaciones de operaciones secretas si en caso de que alguien se diese cuenta de ese viaje programado, el hecho de que los prisioneros procediesen de Sachsenhaussen, donde hay un grupo de prisioneros dedicados a la falsificación, y se dirigiesen a Breendonk ya apuntaría a Krüger, a ti y a Hirsch? ¿A nombre de quién se autorizan esos traslados supuestamente secretos? y, ¿cómo consigue Hirsch dejar esa gente en manos de una organización de ayuda humanitaria?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que los papeles sean falsos induce a creer que la ruta de traslado es aleatoria y que traslados así han estado sucediendo en más campos. Preferirían comprobarlo antes de meter un apellido como el nuestro en semejante traición, y sólo cuando hubiesen verificado que es un hecho aislado, el lugar de origen y destino de la marcha serían incriminatorios. Pero si eso sucediese, la competencia de tal asunto sería de la oficina central de las SS. Es decir, Berg sería de los primeros en estar al tanto de algo como eso y daría la voz de alarma. El tiempo que tardasen en atar cabos sería el tiempo del que todos nosotros dispondríamos para abandonar Alemania con la documentación falsa en la que los prisioneros de Krüger ya están trabajando – hizo una pausa tras contestar a mi primera pregunta y luego continuó hablando -. Yo me encargo de incluir a los prisioneros en un listado de bajas antes de que abandonen el campo de Sachsenhaussen, pero no lo tramito oficialmente hasta que Hirsch los haga &#8220;desaparecer&#8221;. Así que durante todo el viaje, de cara a las oficinas de Sachsenhaussen son bajas pendientes de tramitación, y de cara a los oficiales que puedan exigir la documentación de esos pasajeros en distintos puntos de control, son sujetos protegidos por una operación secreta encubierta. Eso les imposibilita para exigir más información… ni siquiera estarían autorizados a reclamar un listado de nombres, ya que eso sería responsabilidad de los oficiales que figurasen en los documentos, y ésos, son siempre nombres al azar que Berg nos facilitará desde las oficinas centrales. Cuando llegan a Hirsch, él sólo tiene que aislarlos hasta que se le presente la oportunidad de llevarlos clandestinamente a un lugar en el que los recogerán discretamente las organizaciones de ayuda humanitaria. Y como la &#8220;operación secreta&#8221; ha sido realizada a espaldas del mando y con documentación falsa, en lugar de firmar actas de conclusión de operaciones y remitirlas, tiene que deshacerse del papeleo. Breendonk es el campo más pequeño del todo el territorio, así que él es quien organiza todo, si algún subordinado preguntase, él sólo tendría que decir que eran prisioneros de tránsito de una operación secreta y que ya se ha encargado. Nadie sospechará de su juicio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El plan que todos ellos habían organizado a espaldas de todo el mundo me había dejado absorta y maravillada. Aunque también era consciente de que por muy seguro que pudiese resultar con todas esas facilidades que todos ellos tenían, cabía la posibilidad de que alguien tirase del hilo, y entonces les aniquilarían a todos sin ningún reparo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella noche apenas dormimos, pero dimos buena cuenta de una cajetilla de tabaco mientras me detallaba todavía más el arriesgado cometido que se traían entre manos. Me aterrorizaba la idea de que terminasen ajusticiados por el Reich, pero parecían tener claras las vías de escape a su alcance en caso de que algo saliese mal. Se interesó más por mi padre, y aunque preguntaba acerca de ese misterioso hombre que había muerto meses antes de que nos casásemos, yo contestaba a sus preguntas citando a mi verdadero padre siempre que me era posible. Me sorprendió que no me pidiese nombres, ni que no quisiera tomar parte activa en el contacto que me había pedido que estableciese con los supuestos amigos de mi padre para que mediasen por los prisioneros que ellos se comprometían a evacuar a espaldas del régimen. Parecía fiarse de mí, aunque yo no descartaba que más adelante quisiera asegurarse de que nadie quedaba a expensas de recibir una sucia puñalada trapera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo también hice mis preguntas, y me contestó a la mayoría, pero se negó a hablarme del motivo por el que, hacía apenas unas horas, tenía la firme idea de irse de Alemania. Algo visceral me indujo a archivar la misteriosa causa cerca del término &#8220;Solución Final&#8221; dentro de mi cabeza. Quizás porque era otra incógnita como lo era el término, o quizás no anduviese muy desencaminada, pero la cuestión era que los pasaportes que yo había presentado con la intención de acelerar la huída, no habían hecho más que posponerla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé dos semanas en recibir una respuesta de mis superiores. Dos semanas tensas que Herman y yo dedicamos a buscar un médico que supiese decirnos algo más que: &#8220;Habría que someterla a cirugía para evaluar los daños en la matriz&#8221;. Un proceso delicado que la mayoría me desaconsejaba al contarles los verdaderos motivos de mi esterilidad &#8211; que también era la razón por la que siempre tenía que ingeniármelas para que Herman no me entrase conmigo en las consultas -. A pesar de nuestros esfuerzos, ninguno supo decirnos nada nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por otro lado, la respuesta de mis superiores fue la que esperábamos. Estaban dispuestos a hacerse cargo de los prisioneros y me hicieron llegar un sobre con las instrucciones que teníamos que llevar a cabo. Querían saber de antemano el número de personas que se enviaban y los nombres de éstas para elaborar su documentación, así como unos cuantos requisitos más acerca del lugar de recogida, o de la organización de ayuda humanitaria que iba a ayudarnos en Breendonk.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman aceptó todo en un principio, pero un par de días después manifestó que había un gran problema al respecto. Berg no estaba de acuerdo con el cambio de planes. Al parecer, Krüger se lo había tomado con algo de desconfianza al principio, pero él se había opuesto enérgicamente a cooperar con &#8220;supuestos contactos de confianza en las embajadas&#8221;. Alegaba que se arriesgaban demasiado como para introducir en el plan a potenciales interesados en sus pellejos. Y por supuesto, yo había perdido para él toda confianza al tener tales contactos. Incluso a pesar de que me apostaba un brazo a que Herman había obviado el detalle de mencionar que les había dado información a cambio. Bien pensado, Berg no era tan tonto como para no llegar a la misma conclusión que Herman. Si no preguntaba, era porque siempre iba un paso por delante y sabía que éste no le diría ni una palabra. De modo que entendí su desconfianza y acepté cenar con ellos en un hotel de Berlín al día siguiente para defender mi posición e intentar convencer a Berg de que nadie estaba interesado en que ninguno de ellos saliese mal parado de todo aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tocamos el tema durante la cena, puesto que fue en el restaurante, pero Krüger fue el encargado de reservar una habitación a la que subimos tras la escueta velada, y tras servir cuatro copas bien cargadas, Berg fue al grano al mismo tiempo que soltaba la primera bocanada de humo de su cigarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, todos estamos al tanto de las acusaciones que vamos a discutir esta noche, así que, ¿qué alega la dama para justificar la posesión de documentación expedida desde territorio enemigo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sabes perfectamente lo que alego porque mi marido te lo ha contado. <img decoding="async" class="alignright" src="http://s8.uploads.ru/kTuFC.jpg" width="425" height="610">Así que, ¿qué alega el General para considerar que mis contactos no son de fiar? – Repuse sin amilanarme. No le debía gratitud alguna a alguien que no se fiaba de mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Krüger puso los ojos como platos y Herman emitió una débil risa mientras encendía un cigarrillo y se recostaba en el sofá mirando fijamente a Berg.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alego que si fuesen de fiar, los habrías mencionado hace tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás sí si supiese que podrían ser de ayuda, pero no soy la única que mantiene sus planes en secreto, ¿no? Por otro lado, déjame decirte que lo último que se me ocurriría sería hablar con el mando militar de amigos de mi familia que buscaron refugio político en el bando enemigo desde un principio. Gente que siempre tuvo claro que no serían partícipes de nada que tuviese que ver con el Reich ni con su régimen fascista, y que prefirió dejar su país antes que jurar una lealtad que tarde o temprano acabarían quebrantando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora los tres me miraban atónitos. A esas alturas, yo no podía evitar mentir más de lo que hablaba, pero aún así, me había permitido el lujo de poner a un General de las SS en su sitio. Y me hubiese encantado decirle algo más, pero él se me adelantó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, no necesito saber cómo ha llegado esa gente a tener trato con las embajadas, ni cómo han conseguido recibir tratos de favor de ellas – dijo como si el hecho careciese de importancia -. Pero me niego en rotundo a aceptar la ayuda de nadie con quien no haya negociado primero. Si no midiese cada palmo de mi confianza, todos nosotros estaríamos muertos hace mucho tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me temo que será imposible, Berg – contesté tras sopesar la situación en la que se hallaba el país. Sería sumamente difícil enviar a alguien. Aunque por otra parte, sabía que siempre había alguien lo suficientemente cerca de quien podían echar mano como intermediario. Pero si estuviesen dispuestos a hacerlo, lo habrían enviado a darme las instrucciones que me habían hecho llegar por escrito -. ¿Qué quieres negociar exactamente?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo que qué quiere negociar? – Interrumpió el Mayor Krüger -, ¿acaso nosotros no estamos en el ajo? Si íbamos a jugarnos las pelotas con el único respaldo de una documentación falsa, yo personalmente, me las jugaré más tranquilo con un blindaje como el que le habías procurado a tu marido – me explicó con su habitual tono de informal convicción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo puedo encargarme de eso – le dije volviéndome hacia Berg. Pero él negó de nuevo con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. No me harás cambiar de opinión, Erika. Me da igual con quien estés casada. Me reservo el derecho de confiar en quien crea oportuno y mi acertado criterio me ha mantenido a salvo todo este tiempo. No confiaré en nadie con quien no hable, así que me da igual el tiempo que tardes, pero conciértame una cita con alguno de ésos diplomáticos que dice que va a ayudarnos. No me importa el día, la hora ni el lugar. Sólo quiero que no vaya armado, que me demuestre que está acreditado por la embajada de su país y que efectivamente colaborarán.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien – aceptó Herman mientras yo pensaba en lo que me pedía. No retiré su palabra porque probablemente pudiese hacer algo si Berg me daba todas aquellas libertades para organizar una reunión -. Concertará un encuentro fuera de Berlín, es más seguro. Pero tú te comprometes a no permanecer escéptico, ni a juzgar precipitadamente a esa persona, aunque necesites dos días de entrevista para estar seguro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Krüger vendrá conmigo y te contará de primera mano los detalles de la &#8220;entrevista&#8221;, Scholz, ¿suficiente? – Herman asintió mientras se levantaba para caminar hasta la ventana, apartó la cortina y permaneció allí, echando una ojeada al tiempo que encendía otro pitillo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full wp-image-2837 alignleft" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2014/02/rachel317-012.jpg" alt="rachel317-012" width="424" height="636"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, por supuesto que iré – añadió Krüger -. Aunque quiero que quede claro que a pesar de que todo esto me genera un par de dudas que no plantearé por consideración, albergo la suficiente confianza como para creer que no se trata de ninguna conspiración británica para hacerse con un puñado de nazis. Carece de sentido alguno si por otra parte tienen la posibilidad de recoger a prisioneros que han convivido con su enemigo, así que supongo que me fío de tus contactos. Pero anticípales que queremos protección, no estará de más – matizó dirigiéndose a mí.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-También podrías venir tú, muchacho – lanzó Berg con cierta malicia como si pudiese haber alguna trama oculta en el hecho de que Herman, en un principio, no fuese a acompañarles a la entrevista -. Casi estoy pensando que lo mejor será que conozcas de primera mano a quienes van a estar al otro lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apreté la mandíbula ante el grosero gesto que acababa de tener, esperando a que Herman no me dejase mal y aceptase su propuesta sólo para dejar claro que se fiaba de mí. Pero hizo algo mejor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Comprendo vuestra desconfianza, Berg. Pero como bien dijo Krüger; eran mis pelotas las que ella había blindado. De modo que espero que vosotros comprendáis que no estoy en el derecho de dudar de ella – contestó sin inmutarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder! ¡Haz lo que te venga en gana! Pero si algo sale mal, espero que tengas las agallas de hacer lo que tienes que hacer… – murmuró Berg con cierto cabreo en la voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El silencio reinó de repente en la habitación. Aquel: &#8220;lo que tienes que hacer&#8221;, era sin duda pegarme un tiro. Y a Herman no le gustó nada, porque se dio la vuelta y avanzó un par de pasos hacia el sillón en el que Berg estaba antes de que Krüger se levantase rápidamente y le echase la mano al pecho para detenerle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Claro! Si algo saliese mal, tú ya lo tendrías todo bien atado para que esos hijos de puta supiesen que Erika está detrás de todo, ¿no? – Herman iba a seguir hablando pero Krüger le interrumpió haciéndole retroceder de nuevo hacia la ventana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, señores. Creo que llegados a este punto en el que estamos empezando a olvidar que todos estamos aquí por una causa común, será más prudente retirarnos. Vámonos Berg, mi mujer debe preguntarse dónde demonios me meto últimamente&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues ándate con ojo, con las mujeres uno nunca sabe a qué atenerse – murmuró el General mientras se levantaba y se encaminaba hacia la salida -. Espero noticias suyas, señora Scholz – añadió antes de abrir la puerta y perderse en el pasillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Krüger se despidió con un amable gesto y le siguió dejándonos a solas en la habitación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siento lo de Berg. Tiene derecho a pensar lo que quiera, pero no a insinuar abiertamente que no eres digna de confianza – dijo Herman tras unos minutos de silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No importa – dije levantándome sin querer darle demasiada importancia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí importa – insistió arrojando la colilla por la ventana antes de apresurarse a pasarme sus brazos alrededor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entiendo vuestra desconfianza, Herman… &#8211; declaré sin ningún reparo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No podía culparles por no fiarse de mí en aquellas circunstancias. Ya suponía un logro sobrehumano que Herman se hubiera tragado mi versión y que Krüger se reservase esas dudas por consideración. Quizás Berg era el único que tenía narices de decir lo que verdaderamente opinaban sobre todo aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo no desconfío de ti… &#8211; me dijo con una suave voz cerca del oído -. ¿Sabes una cosa?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? – Inquirí con despreocupación tras deshacerme de sus brazos para encenderme un cigarrillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperó a que le diese un par de caladas tomándose un trago de su copa y sólo cuando e insté con la cabeza a contestarme, habló de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuando le cortaste las alas a Berg… &#8211; comenzó dibujando una juguetona sonrisa que acentuó a medida que se acercaba a mí &#8211; …creí que me corría, querida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos nos echamos a reír al unísono tras escuchar aquello. Después, cuando nos serenamos un poco, me ofreció con un gesto el último trago de la copa que todavía tenía en la mano. La acepté sin decir ni una sola palabra y dejé que él se ocupase mientras tanto del cigarrillo que yo tenía entre manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bájate los pantalones, Her – le pedí dejando la copa vacía a un lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo haría, querida – contestó impasible mientras daba una calada -. Lo haría si no se me hubiese metido en la cabeza la idea de que tú misma me los bajarías, y eso me ha traído de cabeza desde que salimos de casa…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aguanté la risa ante aquella absurda respuesta mientras me acercaba a él para desabrochar sus pantalones y dejar que la gravedad hiciese el resto. Los dos miramos absortos cómo su cinturón golpeaba el suelo al mismo tiempo que la prenda. Ni siquiera había rozado su piel y bajo sus calzoncillos ya se notaba cierta protuberancia. No sé exactamente qué le había excitado, pero mi cuerpo comenzaba a sentir la irrefrenable atracción que aquella visión me provocaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me acercó el cigarro a la boca y aspiré por la boquilla antes de que me lo retirase. Esperaba algún comentario acerca del siguiente paso mientras nos mirábamos a los ojos dejando entrever las ganas de darlo, pero no llegó. De modo que me arrodillé por propia iniciativa y tras acariciar expectante el apéndice que dibujaba aquel saliente en su entrepierna al pugnar por salir a mi encuentro, bajé lentamente aquella prenda, encontrándome cara a cara con aquella verga en alza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía claro para qué me había molestado en arrodillarme, y Herman también, por eso mi tacto se la había hecho crecer de aquella manera, porque seguramente ya estaba pensando en lo que iba a hacer a continuación. Me la metí lentamente en la boca y comencé a lamerla mientras veía de refilón el satisfactorio gesto de su cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujetó mi cabeza con una mano mientras utilizaba la otra para dar la última calada y apagar el cigarrillo en el cenicero. Cerrando su mano sobre un mechón de mi pelo y dirigiéndome suavemente para que no perdiese el ritmo. Siempre me ha parecido curioso el hecho de que no pueda evitar pensar en que me apasiona chupársela mientras lo hago. Supongo que, en general, me excita demasiado verle completamente entregado a lo que le hago, entonces la felación se me antoja perfecta para disfrutar de esa visión. Cuando me está penetrando, mis ojos suelen buscarle siempre que pueden, pero mi cabeza casi nunca está tan consciente como cuando le hago una felación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me la tragué entera sin previo aviso, haciendo que su expresión se contrajese al tiempo que atrapaba el labio inferior bajo sus dientes, y a continuación me miró de un modo inquietantemente posesivo mientras me la sacaba de la boca y la lamía de principio a fin sin retirar mis pupilas de las suyas. La mandíbula inferior se le cayó ligeramente a medida que yo repetía la operación un par de veces, hasta que él me indicó que me incorporase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo hice mientras se deshacía de la ropa de su mitad inferior en apenas unos segundos. Me miró como si se estuviese pensando qué hacer a continuación y tras quitarse la camisa sin molestarse en desabrochársela me dio la vuelta para bajar lentamente la cremallera que mi vestido tenía en la espalda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven aquí… &#8211; murmuró mientras me conducía hacia una pared de la estancia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentía su pecho cerca de mi columna, mientras sus brazos me guiaban hasta que abandonaron mi cintura para deslizar los finos tirantes del vestido hacia abajo. La prenda cayó hasta mi cintura, donde él tiró un poco más para hacer que se precipitase al suelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quítate el resto, querida…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí hacia el papel de la pared que constituía un testigo mudo de todo aquello y me deshice del sostén. Sus manos no tardaron nada en abarcar lo que antes contenía la prenda pero no me resistí, me dejé hacer mientras me inclinaba ligeramente para hacer lo mismo con mis bragas, notando el cálido aguijón que ya había tenido en mi boca al tiempo que una cuidadosa cadena de besos se depositaba sobre mi espalda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que me haría esperar, pero quizás no mintiese cuando me dijo que había estado a punto de correrse porque me penetró apenas me incorporé de nuevo y tuve que apoyarme con las manos en la pared para no perder el equilibrio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Elevé las caderas, mostrándome pasiva y entregada a sus acometidas, sin el menor atisbo de objeción a algo que me resultaba exquisito. Sentía su miembro deslizarse adentro y afuera a un ritmo que en algunas ocasiones se me antojaba vertiginoso, y en otras podía llegar a parecerme parco. Todo mientras su cara respiraba sobre la piel de mi espalda, posándose sobre ella para besarme o lamerme. Cualquier cosa me valía, las dos me hacían jadear por igual.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté echar un ojo hacia atrás, pero me resultaba imposible ver su rostro con claridad porque sus brazos se aferraban a mi cintura como si detrás de él se abriese un abismo al que no quería caerse. Apreté mi mandíbula y estallé en un gemido al tiempo que torcía de nuevo mi cara hacia la pared. Cerrando los párpados para deleitarme en lo que acababa de ver. En cómo me sujetaba mientras se afanaba desesperadamente por penetrarme. Perdiéndose en el mismo placer que yo. El mismo que nos hacía gemir al unísono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incliné mi espalda hacia adelante, casi hasta apoyar mi pecho sobre la pared al tiempo que mi cuerpo parecía quebrarse con un floreciente orgasmo que una vez consolidado, sacudió mis entrañas haciendo que succionasen acompasadamente aquello que lo había provocado. Me quedé sin fuerzas, respirando atropelladamente sobre el papel de pared mientras Herman me sujetaba más fuerte y reducía el ritmo hasta embestirme con profundos empellones más espaciados en el tiempo. Los espasmos de su miembro dentro de mi sexo y la inequívoca fluidez que éste adoptó al deslizarse de nuevo, me indicó lo que su cuerpo había anunciado al aferrarse endiabladamente al mío.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi aturdimiento post-coital duró el mismo tiempo que tardaron sus besos en devolverme a la realidad. Y aunque me hubiese gustado aprovechar la cama que había allí en lugar de tener que vestirnos y regresar a casa, Herman insistió en que dormir en Berlín no era seguro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella semana elaboré un informe en el que redactaba todo lo ocurrido después de que recibiésemos las instrucciones de mis superiores y lo entregué donde siempre, a la espera de una respuesta para Berg y asumiendo que antes de que alguien se reuniese con él, me pedirían un escrito en el que figurase al detalle la versión de los hechos que Berg conocía, algo que está a la orden del día en lo que yo consideraba ya un oficio temporal que sólo tendría que ejercer hasta el final de la guerra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas tres días después, sonó el teléfono una mañana y la voz de Berg me sorprendió al otro lado del aparato.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, escucha, he pensado en lo de la otra noche… y lo cierto es que me fui de allí con un mal sabor de boca… no debí haber dicho algunas cosas. Me gustaría hablar contigo sin que nadie nos molestas, ¿qué tal si te pasas por mi despacho antes del mediodía y nos tomamos un café tranquilamente?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su tono era cordial, así que acepté sin darle demasiadas vueltas y en menos de un par de horas estaba en el corredor de la oficina general de las SS que daba al despacho de Berg. Fue cuando vi su cara cuando constaté que algo iba mal, y no me hizo esperar demasiado para dejarme saber de qué se trataba. Sirvió pacientemente el café que me había prometido, se disculpó por los precipitados comentarios que hizo la noche de la cena y lanzó lo que había querido decirme desde un principio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como comprenderás, me he hecho a mí mismo la firme promesa de no volver a precipitarme. Pero también entenderás que todavía albergue mis dudas. De modo que… corrígeme si me equivoco – me pidió con saña contenida -, tengo entendido que tu apellido de soltera era Kaestner, ¿me equivoco?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces, al comprender lo que había hecho, tuve que luchar contra mi propia tráquea para ingerir aquel primer trago de café sin que pareciese que su pregunta me había hecho atragantarme. El muy cabrón me había rastreado. Y seguramente quisiera hablar de cómo Erika Kaestner había aparecido de la nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 18.9931px;">Mas relatos míos en:</span></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;"><br />
</span></span><span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</span></span></span></div>
<div align="justify"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://s9.uploads.ru/3tg6S.jpg" width="666" height="953"></div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 8 (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Mar 2022 08:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; &#160; -Bájate de cama, no voy a dejar que te metas aquí – insistía la voz de Herman de una manera perezosa. Intenté despejarme un poco para escuchar aquella voz que le respondía, y que sonaba tan lejana como la suya. -Pero si a Erika no le parece mal. Venga… siempre venías conmigo antes de casarte con ella… tengo miedo, Her… -Berta, vas a despertarla. Vuelve a tu cuarto y duérmete. Tienes trece años, ya no eres una niña. Si tienes miedo, entonces pregúntate; &#8220;¿a qué tengo miedo?&#8221; Y enfréntalo, anda… seguro que puedes &#8211; le contestó acomodándose en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bájate de cama, no voy a dejar que te metas aquí – insistía la voz de Herman de una manera perezosa.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté despejarme un poco para escuchar aquella voz que le respondía, y que sonaba tan lejana como la suya.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero si a Erika no le parece mal. Venga… siempre venías conmigo antes de casarte con ella… tengo miedo, Her…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Berta, vas a despertarla. Vuelve a tu cuarto y duérmete. Tienes trece años, ya no eres una niña. Si tienes miedo, entonces pregúntate; &#8220;¿a qué tengo miedo?&#8221; Y enfréntalo, anda… seguro que puedes &#8211; le contestó acomodándose en la almohada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Contuve la risa al escuchar semejante clase de disciplina. Completamente inútil a estas alturas si se tenía en cuenta que estaba dirigida a la criatura que llevaba mimando con afán desde que había nacido. Miré el reloj, eran cerca de las tres de la mañana. Berta seguramente habría soñado alguna gilipollez que ahora la obligaba a buscar el jamás denegado cobijo de su hermano mayor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero no puedo dormir, Her. Déjame dormir aquí, dormiré a tu lado para no molestar a Erika…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – repitió Herman mientras su movimiento delataba que se estaba tapando un poco más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude contener una sonrisa al reparar en lo que todavía le retenía en cama en lugar de ir con su hermana. Nos habíamos dormido tras una de nuestras &#8220;citas conyugales&#8221; y todavía estábamos desnudos. Me di la vuelta cuidadosamente, calculando para no asomar más que mi cara, y me quedé mirando los ojos de Berta a punto de llorar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo ves, la has despertado… ¡mañana le diré a Frank que te obligue a limpiar las cuadras, señorita! – Le recriminó su hermano al verme despierta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si vas a buscar a Margaret, te dejamos dormir aquí – le propuse desesperada por retomar el sueño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berta ni siquiera respondió. Salió como un rayo hacia su habitación en busca de su muñeca mientras que nosotros aprovechábamos el momento para vestirnos rápidamente y volver a meternos en cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Gracias, Erika! – Dijo mientras trepaba para hacerse un hueco al lado de su hermano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es la última vez que te consiento esto… &#8211; le adelantó Herman mientras la abrazaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé. Mañana me enfrentaré al miedo, te lo prometo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré los ojos justo al mismo tiempo que la luz se apagaba, pensando en la tontería que acababa de decir Berta. ¡Seguro que se enfrentaba al miedo si volvía a desvelarse! Sólo que tras un par de minutos decidiría que abrazarse a su hermano era mucho más cómodo y efectivo. Lo sé porque yo hago lo mismo cuando me asaltan las dudas. Me enrosco en sus brazos y me olvido por completo de todo lo que hay ahí fuera. Herman tiene ese efecto placebo que es genial cuando necesitas descansar. Supongo que por eso Berta durmió a pierna suelta hasta bien entrada la mañana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días señora Scholz, ¿sabe si Berta se ha levantado? – Me preguntó la nueva institutriz de mi cuñada mientras estaba desayunando en la cocina. La viuda también la había mandado para que la educación de su hija no se viese afectada por la temporada que estaba pasando en casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, todavía no. Pero es que ha dormido con nosotros, vino a las tres de la mañana porque se había despertado y tenía miedo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oh, lo siento mucho señora… no tenía ni idea de que se hubiese levantado de noche… &#8211; se apresuró a disculparse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No importa – contesté sin mostrar más importancia de la que realmente tenía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya hubiese querido yo un hermano al que importunar cada vez que tuve miedo durante mi infancia – que no fueron pocas después de creer que me había muerto y despertarme con el cuerpo mullido en un orfanato extranjero -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vaya a despertarla, ya va siendo hora de que desayune y se pongan con sus clases. Por la tarde le he dicho que la llevaría a Berlín – le dije mientras terminaba de desayunar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/jPMJSYRU.jpg" width="423" height="635">Berta siempre quería ir a Berlín. Le importaba entre poco y nada que la ciudad fuese un constante blanco de bombardeos, o que Herman dijese que no debíamos ir porque se tenía constancia de que el ejército soviético planeaba una ofensiva aunque la visión que se tenía de él era un poco desordenada y sin muchos recursos para armarse. &#8220;Falacias que quiere escuchar el pueblo, querida. La&nbsp;<i>Royal Air Force&nbsp;</i>también estaba menguando en número y según los últimos informes que circulan por el mando, la flota aérea británica no ha dejado de crecer desde mayo&#8221; solía repetir Herman. Y no puedo decir que nos lo tomásemos muy en serio. Después de todo, yo tenía que ir a la ciudad un día a la semana. Incluso a veces, después de sitiarme en mi propia casa durante una semana sin que sucediese el dichoso ataque aéreo que esperaba todo el mundo, terminaba experimentando ciertas tendencias suicidas que casi me obligaban a ir a algún lugar jugándome el pellejo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya Herman, pero es que tú no sabes lo que es estar aquí metida todo el verano. Prefiero ir a la ciudad y si me muero, por lo menos lo hago con gusto. No aburrida y amargada – protesté la enésima vez que mencionó el ataque soviético, poco antes de que Berta llegase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si me entero de que pisas Berlín esta semana, te encierro en un búnker bajo tierra – me contestó completamente convencido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En aquella ocasión solamente suspiré mientras barajaba la posibilidad de que se estuviese volviendo un poco paranoico. Pero los soviéticos sorprendieron al mundo bombardeando nuestra capital a principios de agosto, un par de días antes de que Berta tuviese que regresar con su madre. Después de aquello tuvo que quedarse una semana más con nosotros – hasta que Herman se aseguró de que los ataques no iban a continuar por el momento -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo la atención que prestaba a la campaña soviética se fue descentrando poco a poco para enfocar a los americanos. Llegaba a casa, atendía el trabajo que se traía en su carpeta, y contemplaba durante horas aquel mapa en el que dibujaba cuidadosamente los movimientos de las tropas estadounidenses según los informes secretos de las SS o los que la prensa ventilaba. Nunca entendí el por qué, hasta que a finales de Noviembre se filtró de manera semioficial que Japón estaba presionando al gobierno alemán para que firmase una declaración de guerra contra los Estados Unidos, y Herman llegó absolutamente histérico a casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No, Berg! ¡Una vergüenza! ¡¿Sabes en qué lugar deja eso a Europa?! ¡En el que no se merece, Berg! – Bramaba al teléfono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berg parecía estar de acuerdo con la entrada americana, porque mi querido marido no hacía más que rebatir unas teorías que para mí eran imprecisas ante la completa imposibilidad de poder escucharlas desde el otro lado de la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Y una mierda! No es lo mismo que presten apoyo a la alianza anglo-soviética que una declaración de guerra que les permita entrar en el conflicto, ¡y me da igual que creas que los ingleses acabarían consiguiendo que entrasen! ¡Es indignante! – Hizo una pausa para escuchar a Berg y continuó gritando &#8211; ¡es que me da igual lo que ellos se traigan en Asia! ¡No es nuestra guerra! Si los Estados Unidos quieren mover la flota del Pacífico, ¡que la muevan! ¿Dónde tiene Alemania una salida al Pacífico, Berg? ¡No apoyes la declaración de guerra!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno, Herman estaba en lo cierto. Los Estados Unidos se habían declarado recientemente contrarios al Eje al prometerle respaldo al bando de los Aliados, pero también habían mostrado su desinterés respecto a entrar en el conflicto europeo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No! Si alguien tiene que pararle los pies a la Nueva Alemania es Francia, Inglaterra y las resistencias que quedan en los territorios ocupados. ¡Los soviéticos tendrían que poder recuperar su territorio sin la ayuda de nadie! ¡Somos Europa, Berg! Le hemos dado al mundo cultura, sistemas políticos avanzados, arte, industria… ¡somos la cuna de la ilustración! ¡El origen del pensamiento civilizado! Si ellos vienen de nuevo como ya hicieron en la Guerra Mundial, será el equivalente a que un niño tenga que reprender constantemente a sus padres por comportarse incorrectamente, ¡y esa será la imagen que quedará para siempre en la Historia! – De nuevo se hizo el silencio en aquel despacho mientras yo pensaba en esa perspectiva en la que no había caído hasta aquel momento –. No Berg, yo no quiero para nuestros hijos la Alemania del Führer. Pero tampoco quiero dejarles una Alemania americanizada en la que crezcan olvidando que fuimos nosotros quienes desarrollamos lo que ahora les hace fuertes a ellos – dijo moderando el tono de una forma que me obligó a esforzarme para escucharle -. Entrarán completamente frescos en la contienda, sus fuerzas predominarán sobre la de los Aliados, ¿no lo ves? Todos los territorios que ahora ocupamos perderán su identidad irremediablemente si los Estados Unidos entran en nuestra guerra. Porque o bien se los quedan ellos, o nos los quedamos nosotros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora casi me parecía un milagro que hubiese querido casarse conmigo después de decirle que mi hermano y mi cuñada se habían ido a Norteamérica. Pero me retiré apresurada cuando se despidió de Berg. Anticipándome a la posibilidad de que pudiese salir de su despacho. Aunque no lo hizo hasta por lo menos una hora después. Una hora durante la que no fui capaz de pensar en otra cosa que no fuese una frase que hice constar orgullosamente en mi informe semanal: &#8220;No quiero para nuestros hijos la Alemania del Führer&#8221;. Eso no me dejaba ninguna duda de que Herman Scholz no aprobaba lo que quiera que hiciese para el Reich.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/cc8W0Vsn.jpg" width="425" height="637">Durante los días posteriores estuvo notablemente malhumorado, haciendo constantes llamadas desde su despacho para no perder detalle de la decisión que se tomaría sobre la declaración de guerra. Pero finalmente se decidió hacer caso omiso a la presión de los japoneses y se relajó un poco. Después de todo, la cúpula de las SS sabía de buena tinta que si Norteamérica entraba en escena, sus posibilidades de salir airosos del conflicto internacional se reducirían bastante. América tenía armamento de sobra para rearmar a los ingleses y a la Francia Libre de Charles de Gaulle, aparte de poder permitirse entrar en primera línea del conflicto europeo. Himmler y el Führer no podían permitirse hacerles frente mientras no zanjasen el frente soviético y el británico.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y por si aquello fuese poco, en París se registraron atentados contra la ocupación que forzaron un desplazamiento militar a la ciudad. Algo que sin embargo, a Herman le hacía gracia. Supongo que porque ellos sí pertenecían a esa &#8220;cuna de la ilustración&#8221; que para él era Europa. Y lo era, yo no lo negaba. Pero me parecía cómico, como cuando Berta se enfadaba y se negaba a dormirse hasta que él no fuese a darle las buenas noches. Y en ese caso, daba igual que se presentase el mismísimo emperador de Roma. Si no era Herman, no le valía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8220;Es que se creen que Francia está ocupada, y Francia está dormida. Nada más. Lo que me resulta increíble es lo mucho que está tardando un país así en despertarse&#8221;. Comentó una tarde de domingo en la que los Fischer se acercaron a merendar con nosotros. Eran amigos de la familia – y nuestros vecinos más próximos -, así que anunciaron que se dejarían caer para merendar a finales de Noviembre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El señor Fischer le miró un poco extrañado al principio, pero luego asintió dándole la razón. Era la opción por la que casi todo el mundo solía optar al hablar con un Teniente. Bien por simple temor y respeto hacia una autoridad, o quizás considerando que él tenía que tener información que estaba vetada al resto de los ciudadanos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi una semana después de eso recibimos una carta de la madre de Herman. La recogí yo misma, pero no la abrí. Y no sé por qué, porque en realidad estaba remitida a los dos, escrito incluso con su propia letra.&nbsp;<i>&#8220;Herman y Erika Scholz&#8221;</i>&nbsp;. Tampoco me extrañó, ella jamás se había opuesto a nuestra relación. Un detalle que sí que me sorprendió de ella porque siempre creí que querría para su hijo una Anna Gersten. El caso es que – aunque le agradecía el detalle de tenerme en cuenta &#8211; preferí dejar que la carta la abriese él.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi madre quiere saber si iremos a pasar las Navidades con ellas a&nbsp;<i>Berchstesgaden&nbsp;</i>– dijo despreocupadamente durante la cena. Yo le miré esperando a que él propusiese el plan que mejor se adaptase a sus ocupaciones, y finalmente continuó hablando -. Yo no podré ir, este año solamente tendré un par de días libres. Pero si quieres ir tú…</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sopesé su oferta durante un par de minutos sin llegar a entender qué demonios iba a pintar yo en&nbsp;<i>Berchstesgaden</i>&nbsp;si él no iba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, iré si quieres. Pero si tú no vas, prefiero quedarme aquí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi respuesta no debió ser de su agrado, porque suspiró de un modo pensativo antes de proponerme algo más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya… entonces tendremos que asistir a la fiesta de Nochebuena para oficiales de las SS. El año pasado me encargué de que a mi madre no le llegase la invitación por lo de mi padre, pero este año tú y yo somos los señores Scholz y figuramos en la lista de invitados. Rechazarla sería un desplante que daría que hablar…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que vaya a&nbsp;<i>Berchstesgaden</i>&nbsp;para que no tengas que ir a esa fiesta? – Él se encogió de hombros ante mi pregunta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Sólo te digo que si te quedas, habrá que ir. Y también a la de Nochevieja de los Walden.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora fui yo la que suspiré al conocer lo que nos esperaba. Solamente mentar a la señora Walden me producía escalofríos. De hecho, estuve a punto de decir que me iría a pasar las Navidades con Berta y mi suegra. Pero por lo menos si me quedaba cumpliríamos con aquel deber que habíamos jurado al aceptar los votos del matrimonio: apoyarnos el uno al otro en lo bueno y en lo malo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente decidí quedarme. Con la firme convicción de que las cosas seguirían como siempre hasta las Navidades, pero no fue así. Las cosas empeoraron. Y empeoraron mucho. Porque Japón, harto de esperar a que Alemania le brindase un apoyo oficial en su cruzada contra los norteamericanos, decidió organizar una masacre sorpresa a principios de diciembre que destruyó la flota americana del Pacífico, amarrada en el puerto de&nbsp;<i>Pearl Harbour</i>. Ante semejante hostilidad – y completamente seguros de que los americanos no pasarían un detalle así por alto – decidieron declararles oficialmente la guerra y los americanos no tardaron en responder con el parte oficial que les declaraba finalmente como &#8220;potencia beligerante&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cosa no terminó ahí. Japón era oficialmente &#8220;potencia afín al Reich&#8221; y Los norteamericanos apoyaban a los Aliados. Así que el 11 de diciembre, Alemania hizo lo inevitable y – junto con Italia &#8211; declaró la guerra a los Estados Unidos de América. Ya no había marcha atrás, la noticia estaba en boca de todos y no se escuchaba ninguna otra cosa. El mundo entero estaba en guerra. Sobraban los dedos de las manos para contar los países que realmente no intervenían en nada y se mantenían completamente ajenos a la contienda intercontinental. Porque la gran mayoría de los que se declararon ajenos a la guerra fueron invadidos por los que participaban en ella con fines estratégicos o estaban en el punto de mira para ser el siguiente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supuse que a corto plazo las cosas no cambarían demasiado. Después de todo, Alemania ya llevaba años sumida en la guerra. Y quizás a nivel político no lo hiciesen, pero en casa las cosas estaban muchísimo peor. Herman estaba irreconocible. Comportamiento que atribuí a aquel odio visceral que le profesaba a los americanos y que me preocupaba sinceramente. Porque en realidad, los estadounidenses estaban mucho más centrados en el frente del Pacífico que en Europa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una semana antes de Nochebuena me desperté en cama completamente sola. Todavía era de noche, así que intenté escuchar algo que me indicase que Herman sólo había tenido que ir al servicio, o algo por el estilo. Pero una de mis manos se deslizó hasta el sitio que debía haber ocupado en cama constatando que estaba frío. ¿Cuánto tiempo había estado durmiendo sola?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté y tras vestir mi bata de casa salí del dormitorio dispuesta a descubrir qué narices se traía entre manos. No tuve que buscar mucho, tras caminar unos metros por el pasillo la luz que provenía de la biblioteca llamó mi atención.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Allí fue donde me encontré a Herman pasando el rato con un cenicero lleno de colillas y una botella de ginebra a la que ya le faltaba más de la mitad. Me quedé observándole creyendo que me estaba gastando una broma que no me hacía ni puñetera gracia, pero ni siquiera se percató de mi presencia. Siguió fumando el cigarrillo que sujetaba entre los labios mientras se servía otro vaso de ginebra y riéndose sin gracia de algo que leía en el libro que tenía sobre la mesa central de la biblioteca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por el amor de Dios, ¿qué haces? – Pregunté acercándome para dejarme ver.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pasar el rato, querida. No podía dormir – contestó tranquilamente mientras depositaba la ceniza sobrante en el cenicero. Estaba bastante borracho &#8211; ¡mira, ven! ¡No te pierdas lo que dice aquí! – Exclamó risueño mientras señalaba algo en aquel libro -. Voy a leerte unas sabias palabras, a ver qué te parecen – anunció entusiasmado. Creí que había perdido el norte pero cuando empezó a leer a medida que yo me acercaba a la mesa, lo entendí todo&nbsp;<i>-. &#8220;No, el judío no es un nómada; pues, hasta el nómada tuvo ya una noción definida del concepto &#8220;trabajo&#8221;, que habría podido servirle de base para una evolución ulterior siempre que hubiesen concurrido en él las condiciones intelectuales necesarias. El judío fue siempre un parásito en el organismo nacional de otros pueblos, y si alguna vez abandonó su campo de actividad no fue por voluntad propia, sino como resultado de la expulsión que de tiempo en tiempo sufriera de aquellos pueblos de cuya hospitalidad había abusado. &#8220;Propagarse&#8221; es una característica típica de todos los parásitos, y es así como el judío busca siempre un nuevo campo de nutrición&#8221;</i>&nbsp;– acto seguido se echó a reír mientras yo aprovechaba para quitarle el libro -. Ahora resulta que &#8220;propagarse&#8221; es una actitud muy judía, Erika… &#8211; decía al mismo tiempo que abría una ventana para que saliese toda aquella nube de humo que casi llegaba a nublar la biblioteca &#8211; ¡y me lo dice el mismo hombre que me ha mandado a conquistar Polonia y Francia! ¡Esto es demasiado! Es la hostia, Erika… de verdad que lo es… &#8211; repetía mientras se dejaba caer sobre la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, me estás preocupando. Te lo digo muy en serio… &#8211; le dije pausadamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él sólo levantó la cabeza para mirarme y me dedicó una falsa sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo te preocupo… ¿yo? – Preguntó levantándose a duras penas &#8211; ¡joder! ¡Pues si yo te preocupo es porque no tienes ni puñetera idea del punto al que ha llegado esta puta basura! &#8211; dijo con asco mientras me quitaba el libro de un golpe seco.</span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. No la tengo. Pero si tú la tienes, a lo mejor deberías compartirla conmigo en lugar de venir a las tantas de la madrugada a leer el <i>Mein Kampf&nbsp;</i>mientras fumas y te emborrachas – le espeté con dureza a pesar de la infantil mirada que puso al escuchar mis palabras -. Debería darte vergüenza, Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si sentí algo de pena por él, se borró en el mismo momento en el que su cara se tornó en el vivo reflejo de la ira. Me asusté por un momento, creyéndole incapaz de ponerme una mano encima por muy Teniente que fuese, pero admitiendo que tenía toda la pinta de estar a nada de cruzarme la cara. No lo hizo. Se dio la vuelta hacia la ventana, abrió el libro, escupió con ganas entre sus páginas y lo lanzó al patio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes razón. Mañana tengo un montón de &#8220;parásitos&#8221; a los que organizar – murmuró mientras abandonaba la estancia frotándose las sienes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No regresé a la habitación. Me quedé allí, fumando un cigarrillo en la ventana mientras miraba aquel libro que reposaba sobre la nieve y tratando de encajar la escena que acababa de presenciar. Estaba asustada, conmocionada y aturdida, ¿de verdad era capaz de ponerse así porque eran los americanos los que venían en ayuda de la alianza anglo-soviética? Me parecía excesivo. Herman podía tener preferencia por determinados países, pero ponerse así por aquello le convertía en un lunático. Dejé de pensar y recogí todo antes de bajar a retirar el ejemplar del&nbsp;<i>Mein Kampf&nbsp;</i>que le metería en un aprieto si era visto por alguno de los soldados que cada mañana traían a nuestros empleados. El libro estaba en un estado lamentable, así que devolverlo a las estanterías de la biblioteca hubiera sido una insensatez. Encendí el fuego en la chimenea del salón y lo quemé, asegurándome de que ardía hasta el cordón que pendía del lomo para marcar las páginas. No me gusta quemar libros, pero para qué engañarnos, la humanidad se haría un favor si se quemase cada uno de los ejemplares del&nbsp;<i>Mein Kampf</i>.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llegué al dormitorio le miré un buen rato desde la puerta. Estaba tirado sobre la cama sin ni siquiera taparse. Pero estaba completamente dormido, y no me extrañaba. Le dejé allí y me fui a su despacho, directa a aquella carpeta que iba y venía con él todos los días.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/yH6tryq4.jpg" width="426" height="638">Lo cierto es que a simple vista no había gran cosa. Listas infinitas de gente, notificaciones de enfermedades, partes médicos, fichas y listados de bajas. El estómago se me revolvió cuando constaté que en una sola semana había registrado tres hojas enteras de bajas en su subcampo. &lt;&lt;¿Una semana dura o una semana normal?&gt;&gt; Me pregunté mientras seguía examinando la documentación. Había un parte de la enfermería que notificaba una epidemia de tifus en el campo y que justificaba la mayor parte de las bajas, y luego un listado de gente que llegaría desde el frente soviético y que él iba a designar a &#8220;trabajo de campo&#8221; bajo la tutela de un tal Heinrich F. por falta de espacio. Quizás enfrentarse a eso a diario sí fuese suficiente como para poder permitirse una noche ahogando las penas, pero seguí rebuscando entre sus documentos hasta que llegué a una serie de papeles cuñados con el sello que las SS usaban sólo en documentos de carácter privado. Aquello parecía importante, así que me debatí mentalmente entre la posibilidad de echarle un vistazo o ir a por la cámara. Decidí seguir leyendo al recordar lo que me había pasado con su padre. Si me encontraba allí mirando aquello, no sería nada descabellado que hubiese querido verlo después de haberle encontrado en la biblioteca de aquella guisa. Pero si me encontraba sacándole fotos a documentación privada… no quería ni pensarlo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los papeles redactaban los pasos a seguir para la implantación de algo a lo que se referían como &#8220;Solución Final&#8221;. Y aunque sonaba muy mal, decidí concederle al nombre cierto margen de duda, ya que los nombres en clave que las SS utilizaban para sus operaciones secretas dejaban bastante que desear – ya había tenido en mis manos informes de guerra en los que se referían a una posible ocupación británica con el nombre &#8220;Operación León Marino&#8221;, a la conquista soviética como &#8220;Operación Barbarroja&#8221;, o al asalto a Moscú como &#8220;Operación Tifón&#8221;-.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero aquella &#8220;Solución Final&#8221; exigía instalaciones nuevas en la mayoría de los campos de prisioneros, un aumento en el número de los mismos y la ampliación de los ya existentes, así como su mejor organización. Busqué entre líneas algún párrafo que definiese claramente la finalidad de aquella operación, pero no lo encontré y asumí que – por la forma de referirse a aquella &#8220;Solución&#8221; &#8211; seguramente serían las pautas a seguir para explotar a los prisioneros. Porque lo cierto era que el Reich tendía a regular lo que a todas luces era imposible de regular.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, sí encontré un documento firmado por el mismísimo Himmler en el que se le comunicaba al Teniente Herman Scholz que se le había concedido la Cruz de Hierro de Primer Orden y el cargo de Comandante de campo de las fuerzas especiales del Tercer Reich. Distinción que se le otorgaría en el acto del 31 de enero de 1942 previsto con motivo del comienzo de las obras para dotar con nuevas instalaciones al campo de Sachsenhausen–Oranienburg. La fecha de emisión del documento era de hacía casi una semana y yo no tenía ni idea de aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré la carpeta completamente consternada y me fui a la habitación que había sido mía cuando llegué a aquella casa, pero no pude dormir. Me levanté cuando unos tímidos rayos de sol lograron filtrarse a través de las nubes para colarse por el cristal de las ventanas y tras comprobar que Herman todavía dormía, telefoneé al campo para excusarle diciendo que se había encontrado mal durante la noche y que no podría asistir a su puesto de trabajo. No me pusieron ningún impedimento, sólo me dieron las gracias por avisar y me colgaron el teléfono sin más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A media mañana mi flamante marido seguía sin dar señales de vida, y yo seguía dándole vueltas a ese cargo que le habían concedido y del que no me había hablado. Decidí que le exigiría una explicación al respecto mientras me daba una vuelta por las cuadras, aunque eso supondría confesarle que había visto todo aquella documentación de la que nunca se separaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señora Scholz – me llamó Frank sacándome de mis cavilaciones &#8211; ¿está todo bien? No han venido a recoger al señor…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esta mañana no se encontraba demasiado bien. Está en cama, ¿le necesita para algo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Simplemente me había extrañado que no fuese a trabajar, nada más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué tal con los empleados? – Inquirí amablemente mientras echaba un vistazo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estupendamente. Dígale al señor que ya he hablado con el capataz de obra, podremos empezar las nuevas cuadras a principios de año.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté que mis párpados no permitiesen que mis ojos se saliesen de sus órbitas cuando escuché la respuesta de Frank. Quise preguntarle qué nuevas cuadras, pero hubiese quedado como la tonta que me sentía en aquel momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro Frank, ahora mismo se lo digo. No se preocupe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salí de los establos nada más dar por zanjada la conversación y me dirigí al dormitorio. Dudé si despertarle o no, pero una oleada de rencor me sacudió al pensar en todo lo que de repente había decidido callarse y me acerqué con paso firme a la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Despierta! – Repetí un par de veces antes de conseguir que se pusiese boca arriba y abriese los ojos –. Quiero hablarte de algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Qué hora es?! – Preguntó sentándose en cama mientras se sujetaba la cabeza con ambas manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya es media mañana, Herman. He llamado a Oranienburg para decirles que te encontrabas mal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Qué?! – Exclamó sobresaltado fulminándome con la mirada &#8211; ¡Mierda, Erika! ¡¿Tienes idea de lo que has hecho?! – Gritó histérico mientras se levantaba y se dirigía a la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Escúchame! ¿Qué coño es eso de que vas a construir más cuadras? – Mi pregunta le descolocó pero continuó su camino hacia el baño sin hacerme el más mínimo caso &#8211; ¡Herman! ¡Te estoy haciendo una pregunta!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Más cuadras significa más cuadras! – Respondió poniéndose a la defensiva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien – acepté -. Ahora explícame entonces de qué va toda esa mierda de la &#8220;Solución Final&#8221; y tu nuevo cargo de Comandante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En esa ocasión se quedó parado en medio del pasillo y se dio la vuelta hacia mí, contemplándome como si fuese a arrancarme la cabeza sin piedad alguna. Se acercó lentamente mientras apretaba la mandíbula y me miró fijamente durante unos segundos antes de decirme nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuando llegue a casa ten las maletas hechas. Mañana por la mañana te largas a&nbsp;<i>Berchstesgaden</i>, ¿entendido? &#8211; No supe qué responder, sólo me quedé estupefacta, preguntándome hasta qué extremo acababa de meter la pata –. Te he preguntado que si me has entendido – repitió molesto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Y una mierda! – Contesté de repente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Y una mierda no! ¡Te largas de esta casa y no pienso repetirlo! ¡¿Te queda claro?! – gritó mientras se sacaba la alianza y la tiraba al suelo delante de mis narices.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le miré atónita. No sabía qué significaba aquello exactamente pero la rabia hizo que yo me quitase la mía y la arrojase sobre su espalda justo antes de que entrase en el baño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me iré a donde me dé la gana. Yo no tengo que quedarme cumpliendo órdenes de nadie, nazi de mierda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cualquiera en su lugar se hubiera dado la vuelta y me hubiese partido la cara, pero él ni siquiera me miró de nuevo. Se metió en el baño y cerró la puerta haciendo que me arrepintiese de lo que acababa de decirle. De todo, desde lo de las cuadras hasta lo de &#8220;nazi de mierda&#8221;. Y reparando también en que yo sí que tenía que quedarme cumpliendo órdenes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo fui a mi antigua habitación y me tiré en cama, llorando hasta que me quedé dormida. Al cabo de unas horas una temblorosa voz me despertó. Era Rachel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señora, debería comer algo – dijo suavemente mientras estiraba una manta sobre mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Rachel, ¿habéis comido? – Fue lo primero en lo que pensé al verla allí. Tenía la sensación de que había dormido bastante y la hora de la comida ya debía haber pasado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El señor Scholz nos ordenó comer cuando vino a mediodía. Preguntó por usted pero nadie sabía dónde estaba. La buscó por toda la casa hasta que la encontró aquí. Dijo que no la molestásemos, espero que…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila Rachel, no pasa nada – me adelanté antes de que se disculpase innecesariamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No quiere comer nada? – Insistió con cierta pena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tengo hambre. He tenido un día de ésos que prefiero borrar de la memoria, Rachel… &#8211; dije restándole importancia y queriendo olvidarme del tema inmediatamente -. ¿Cuánto hace que no duermes en una cama de verdad? – Pregunté por curiosidad al verla allí de pie. Ella se encogió de hombros -. Ven, siéntate aquí – su gesto fue de contrariedad, supuse que la había incomodado pero decidí insistir -. Quiero preguntarte algunas cosas y no tienes por qué estar ahí de pie mientras hablamos. Yo estoy tumbada – mi cocinera esbozó una sonrisa microscópica y accedió por fin a sentarse -. Mira, a lo mejor te parezco una idiota al preguntarte esto, pero quería saber si vosotros celebráis la Navidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Nosotros tenemos el Hanukkah.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ah. ¿Y cuándo es? – Me interesé sinceramente provocándole una sonrisa un poco más amplia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es como la Navidad, depende del calendario lunar. Algunos años es en diciembre, otros en enero…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, es que había pensado en celebrar una comida de Navidad para vosotras. Supongo que en el campamento no os dejan hacer nada de eso… – no me contestó, sólo me miró con aquellos ojos apenados que ponía cuando pensaba algo que nunca llegaba a decirme -. Pero en fin, podemos dejarlo para cuando sea el Hanukkah ya que sois mayoría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el orfanato siempre hacíamos lo que quisiera la mayoría. Aunque eso de la democracia a ella tendría que sonarle a chino en aquellos momentos. Me sentí gilipollas, y comenzaba a dolerme la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se preocupe señora Scholz, ustedes celebren la Navidad. No es necesario que haga nada para nosotras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni siquiera sé si estaré aquí el día de Navidad o si me iré mañana… Herman y yo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya lo sé, señora – me informó tímidamente mientras hacía un pequeño gesto con su cabeza -. Pero mañana se querrán tanto como siempre, ya lo verá – afirmó como si intentase animarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le sonreí inconscientemente. Me parecía imposible que ella siguiese creyendo en los finales felices.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Ya veremos lo que se puede hacer… &#8211; le dije pensativamente antes de levantarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ocupé lo poco que quedaba de tarde en dar una vuelta por el nuevo invernadero al que Moshe había trasladado las plantas durante el invierno, fascinándome con la meticulosidad de aquella gente que dedicaba las horas a trabajar en silencio antes de regresar al interior de la casa cuando los soldados reclamaron a mis empleados para llevárselos a aquel lugar desconocido para mí. Me senté en el salón, primero en uno de los sofás y luego al pie de la chimenea tras echar un par de leños al fuego. Herman llegó justo cuando yo estaba a punto de derramar la primera lágrima mientras repasaba mentalmente el tiempo que había transcurrido desde que un apuesto oficial me había recibido en aquella casa. Las cosas habían cambiado tanto en tan sólo dos años.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/fNi6GvUf.jpg" width="423" height="635">Oí sus pasos acercándose lentamente pero no me atreví a mirar hacia atrás. Creí que vendría dispuesto a soltarme el sermón de mi vida, sin embargo apareció a mi lado y se acuclilló despacio antes de coger mi mano derecha y volver a ponerme la alianza en el dedo sin decir absolutamente nada. Luego dejó la suya sobre la palma de mi mano y esperó pacientemente a que yo hiciera lo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero más que a nada en el mundo – dijo finalmente -. Pero si decides jugar de nuevo a ver lo que encuentras entre mis cosas, no dudaré ni un segundo en sacarte del país. Te enviaré tan lejos que no sabrás volver. Y lo haré sólo por tu propio bien, querida – me dijo condescendientemente mientras me acariciaba el pelo –. Aunque me odies por ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te odio – confesé antes de recibir el beso que él me dio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiró con resignación y se sentó a mi lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues es un detalle que te agradezco – me dijo con una débil voz -.Veamos. El próximo treinta y uno de enero se celebrará un acto en el edificio central del campo de Sachsenhausen-Oranienburg para inaugurar las obras de ampliación. También se designarán los nuevos puestos de mando y yo seré ascendido a Comandante de Campo, además de ser condecorado con la Cruz de Hierro de Primer Orden. Tendrás que venir – su voz no sonaba como si me lo estuviese pidiendo, pero asentí igualmente como si estuviese en mi mano poder decidir sobre aquello. Si una mujer no asistía al acto de condecoración de su marido, supongo que sería algo demasiado cuestionable en un régimen que predicaba también con la recta unidad familiar -. He estado hablando con Berg sobre eso. Lo de la Cruz me da igual, me es completamente indiferente, pero no quiero ser Comandante de Campo. No sirvo para ello por mucho que mi carrera diga lo contrario. Sin embargo Berg dice que es una posición demasiado ventajosa como para dejarla escapar. No lo veo así, le he pedido que intente que designen a otro, pero sé que no lo va a hacer… &#8211; me contó mientras apoyaba la cabeza en ambas manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no quieres ese puesto? – Pregunté cuestionando de antemano la respuesta que me daría. Era evidente que callaba más de lo que contaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque yo ya no creo en el Reich, Erika – me confesó abatido -. No creo en sus fundamentos ni creo que nos vaya a llevar a una posición mejor. Lo creía ciegamente cuando decidí seguir el camino de mi padre, y me encantaba ver lo orgulloso que estaba todo el mundo de mí. Pero ahora no pasa un día en el que no me pregunte cómo coño fui capaz de no cuestionar antes toda esta mierda. Me arrepiento tanto de lo que hice en los lugares en los que he estado con este uniforme… – dijo con la mirada perdida en el fuego -. Y todo lo que hice allí no es nada comparado con ser lo que ahora me piden.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué le interesa a Berg que tengas ese cargo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tiene más ventajas administrativas. El Comandante de Campo es parte de la dirección y gestión de todo el complejo. En algunos campos solamente hay uno, pero Sachsenhausen-Oranienburg ya es demasiado grande y todavía piensan ampliarlo. Berg cree que con él desde Berlín y yo involucrado en la dirección sería posible… &#8211; dudó un poco antes de continuar hablando, pero supe que había optado por decir algo diferente en el último momento &#8211; hacer cosas. Poner un poco de orden, gestionar mejor a los prisioneros…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Es por lo de la &#8220;Solución Final&#8221;? ¿Qué tenéis que hacer?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman se tensó automáticamente dedicándome un gesto vehemente que me hizo darme de golpe con la obviedad de que no me iba a hablar de aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca jamás, bajo ningún concepto, digas que conoces ese término – quise decir que en realidad no lo conocía, pero él siguió hablando sin pausa -. No lo menciones ni en casa, ni fuera, ni delante de nadie. Y mucho menos de cualquiera de los prisioneros. Ni siquiera lo digas cuando estamos a solas. Nunca, Erika. Júrame que no cometerás la estupidez de mencionarlo aunque se te vaya la vida en ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo juré con los ojos como platos ante el empeño que había puesto. Pero sin sentirme culpable por tener que saltarme el juramento para mencionarlo en mi informe las veces que fuese necesario. Porque precisamente por aquel sospechoso empeño en que no dijese nada, era una obligación decirlo. Después de mi juramento con una sola excepción permanecimos en silencio frente a la chimenea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres cenar? – Le pregunté cuando me rodeó con un brazo para recostarme sobre su torso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Todavía me dura la resaca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí de su argumento entre sus brazos antes de levantarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo tienes bien merecido, cariño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que sí – contestó frotándose la nuca mientras yo me retiraba al dormitorio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que tendría cosas que hacer antes de venir a cama, como siempre. Pero a pesar de su &#8220;resaca&#8221;, la puerta de la habitación se abrió poco después de que yo me hubiese acomodado en cama para dormir. No encendió la luz para moverse por la estancia &#8211; aunque no me hubiese molestado demasiado ya que yo estaba boca abajo -, pero escuché claramente cómo se quitaba la ropa antes de que el movimiento de las sábanas y el hundimiento del colchón le delatasen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No llegó a tumbarse. Su trasero se posó sobre el mío con cuidado antes de que su pecho cayese sobre mi espalda provocándome una leve sonrisa en la oscuridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, escúchame – dijo muy suavemente después de agasajar mis costillas con un par de caricias y depositar un beso sobre mi columna -. Sé perfectamente que te importaría bien poco jurar algo y olvidarte de ello si se te presenta una buena razón para hacerlo… &#8211; y aunque él estaba en lo cierto, no dije nada –. Pero esta vez, necesito de verdad que me hagas caso. Por favor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Ya te he prometido que no hablaría de esa… &#8220;Solución Final&#8221; – dije bajando la voz para mencionar esas palabras prohibidas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero necesito que te lo tomes en serio, querida – repitió en un susurro cerca de mi nuca -. No te lo pido por miedo a lo que pueda pasarme a mí, ¿lo entiendes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí. Claro que lo entendía. No había que ser ninguna lumbrera para deducir que un civil en posesión de información secreta de las SS era un blanco demasiado obvio, por mucho marido Teniente que tuviese. Y semejante subestimación me hubiera defraudado si no fuese porque su tenue voz vino acompañada por el tacto de su familiar y cálido aliento, que se posó sobre mi cuello haciendo que mi piel respondiese con un agradable escalofrío.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te juro que no diré nada. De verdad – acepté con una voz vaga y sin entusiasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y no pude imprimir entusiasmo alguno en mi respuesta porque todo el que era capaz de generar se hallaba concentrado en capturar las yemas de sus dedos sobrevolando mi espalda, mientras sus labios caminaban sobre las inmediaciones de mi nuca provocándome cosquilleos que lamían mi cuerpo desde el cuello hasta los dedos de los pies.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que sea verdad, Erika – me susurró todavía más bajo a menos de un milímetro de una piel que seguía erizándose bajo el influjo del aire que conformaba su voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Sí que lo es – insistí con la misma voz desganada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En realidad mis ganas, al igual que mi entusiasmo, estaban perdidas en cada uno de los movimientos que el cuerpo de Herman realizaba sobre el mío. En el camino que su lengua dibujaba sobre la piel que las asas de mi camisón dejaba al descubierto, o en la maniobra que las palmas de sus manos realizaron al descender hasta mis muslos para regresar a mis costillas llevándose con ellas el bajo de mi ropa a medida que aquella cosa que se agrandaba entre sus piernas iba oprimiendo mi rabadilla, cada vez con más fuerza, clamando por rozarme sin ningún tejido que lo impidiese. Y yo, desde la pasividad por la que había optado, estaba deseando que él lo permitiese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero siempre me equivoco. Herman nunca toma el camino más corto, aunque decir que él estaba pensando lo mismo que yo sería una apuesta segura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En lugar de eso, se elevó sobre sus rodillas dejando un breve espacio entre nuestros cuerpos y tras arremolinar el camisón más o menos a mitad de mi espalda, sus manos cubrieron mis nalgas para amasarlas cuidadosamente mientras su boca me besaba sobre la última vértebra antes de emprender un sensual sendero que la llevó a posarse en medio de sus manos, donde sus besos no cesaron ni siquiera sobre mi ropa interior, dejándome percibir el calor que me bañaba cada vez que espiraba a través de aquellos labios que seguían bajando hacia mi sexo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí mis piernas tras un profundo suspiro, intentando facilitar el camino de sus atenciones aunque sus manos separaban con firmeza mis glúteos para que sus labios pudiesen colarse todavía más abajo. Y no sólo siguieron su camino, sino que se abrieron sobre mi ropa interior para dejarme sentir su lengua deslizándose sobre la prenda que yo quería que él retirase.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y a pesar de que sabía perfectamente lo que yo deseaba, disfrutaba peleándose con aquella inocente tela que contenía mi sexo. El mismo que yo elevé ligeramente para que su boca se hundiese por completo en él desde el otro lado del tejido. Algo a lo que no se resistió y que hizo gimiendo levemente, haciendo que aquel aire cálido que devolvían sus pulmones se colase hasta hacer que mi entrepierna hirviese por ser descubierta ante aquella lengua que parecía querer perderse en ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperé un poco, disfrutando de aquellas caricias que recorrían todo mi trasero mientras su boca me buscaba con insistencia. Encontrando mi total disponibilidad aunque todavía se negaba a retirar la prenda que le impedía tocar mi piel, y haciendo que la necesidad de que eso ocurriese se tornase inminente. Estiré uno de mis brazos sobre mi espalda hasta sujetar mis bragas con la mano y apartarlas todo lo posible. Arrastrándolas hasta encontrar una de las manos de Herman e indicarle con mis dedos que la sujetase, al mismo tiempo que yo abría más mis muslos y elevaba un poco más mi sexo en busca de aquella boca que deseaba sentir sobre mi piel ahora desnuda. Pero sólo encontró la caricia del aire templado de la estancia mientras una leve risa llegaba a mis oídos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así no se puede trabajar, querida – dijo suavemente antes de dejar que su lengua se estampase sobre mi nalga para recorrer un pequeño tramo de carne hasta que sus labios la recogieron de nuevo para cerrarse y depositar un estimulante beso que me obligó a contener el repentino reflejo de arquear mi espalda -. No tienes paciencia alguna. Y la paciencia es una virtud.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una que tú derrochas para hacerme suplicar – añadí pausadamente a modo de reflexión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cara se posó sobre la mano que todavía sujetaba mi ropa interior mientras que con la otra acariciaba de nuevo mi nalga. Dejando que sus dedos cayesen hasta el interior de mis muslos rozando los labios de mi sexo. Pero obviando el abrazo que éste quería darle mientras se deslizaba sin piedad por las cercanías, aumentando mis pulsaciones con su elaborado itinerario.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Hoy no te haré suplicar, ¿qué quieres que te haga? – Preguntó sumamente relajado, aunque con cierta nota de diversión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que quieras – respondí sin dudarlo mientras movía mis caderas buscando el roce de sus dedos sobre mi entrada. De nuevo me lo negaron hábilmente en el último momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ese: &#8220;lo que quieras&#8221; me deja mucho margen, ¿no crees? – dijo casi burlándose antes de reírse tenuemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Demasiado – acepté vagamente mientras acomodaba mi cara sobre la almohada &#8211; ¿puedo pedir lo que quiera? – Inquirí desesperada por el calor que su cuerpo desprendía por debajo mis riñones mientras su mano seguía surcando mi piel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro – contestó con convencimiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien. Entonces tócame mientras me pienso el resto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que echaría mano de alguna de sus jugarretas para retrasar un poco más el momento de darme lo que yo acababa de pedirle. Como preguntarme dónde tenía que hacerlo o tocarme en cualquier parte de mi cuerpo a pesar de tener absolutamente claro a lo que yo me refería. Pero no hizo nada de eso. Sus dedos acariciaron con la justa decisión los pliegues que rodeaban el acceso a aquel agujero que yo ya notaba palpitante y húmedo, y que todavía demandaba con más fuerza una ocupación al experimentar el agradable roce de sus yemas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dejé arrancar un leve sonido que brotó desde lo más profundo de mi garganta cuando dos de aquellos maravillosos dedos siguieron mi raja de arriba abajo, jugando a presionar ligeramente una hendidura que amenazaba con tragárselos. Y todo mientras yo intentaba pensar en lo que iba a pedirle a mi marido. Porque yo no pensaba desaprovechar aquella oferta aunque estuviese demorando mínimamente la hora de pedir debido al torrente de sensaciones que estaba abriendo en mi cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero que me desnudes – le pedí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La respuesta se tradujo en su obediencia inmediata. Me sujetó las caderas de una manera tierna para ayudarme a elevarlas y tiró de mis bragas hacia abajo mientras yo me sacaba el camisón para ahorrarle el trabajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desnúdate tú también – dije terminando de sacarme la ropa y retomando mi posición. Pero esta vez con la pelvis más elevada, aprovechando que había tenido que arrodillarme sobre el colchón para deshacerme de mi ropa -. Sigue. Colócame como quieras y sigue, Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo hizo lo que yo le pedí sin mediar palabra. Terminó de sacarse la ropa y tras ensancharme levemente los muslos, dejó que sus dedos resbalasen desde atrás hasta llegar de un modo certero a mi clítoris. Jugando con él mientras la palma de su mano arrastraba mis labios, y mientras yo me maravillaba con la contundencia con la que obedecía mis órdenes al mismo tiempo que la necesidad de pedirle más crecía hasta hacerse inevitable. Y haciendo gala de todo un ejercicio de compostura, tomé aire y me dispuse a recitarle aquello que en aquel momento me apetecía más. Dándole los patrones de un encuentro sexual que en mi mente se perfilaba prometedor y que él sabría tejer sin defraudarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Más. Tócame más –. Y él me entendió a la primera. Deslizando sus dedos hacia atrás y colándolos dentro de mi cuerpo con inigualable sutileza. Me concedí un último suspiro antes de comenzar a hablar, y me arranqué -. Quiero que me toques y que me lamas, Herman. Tócame y lámeme como quieras hasta que no aguantes más y tengas que hacérmelo – hice una pausa para coger aire e improvisé un detalle mientras su lengua comenzaba ya a hurgar cerca del agujero que penetraban sus dedos -. Pero restriégamela primero, Her. Me encanta que me muestres lo dura que está antes de metérmela. Y cuando lo hagas, hazlo despacio, como a ti te gusta. Métela todo lo despacio que puedas porque cuando llegues al fondo quiero que empieces a moverte sin hacerlo lentamente, y que no pares hasta el final -. De nuevo tomé aire, aunque ahora me costaba bastante más al hallarme completamente envuelta en su particular esmero por ceñirse a mis peticiones -. Avísame cuando vayas a correrte, y abrázame fuerte cuando lo hagas. Muy fuerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después, simplemente flexioné mis brazos y dejé que mi pecho descendiese hasta descansar sobre el colchón de la misma manera que mi cara reposaba cómodamente en la almohada. Supuse que el hecho de haberlo descrito todo de antemano no me dejaba sin la opción de hacer alguna que otra petición si es que se me ocurría algo, y me abandoné. Me abandoné a su lengua y a sus manos, que se movían con habilidad y destreza en aquella parte de mi cuerpo que respondía a su tacto excitándome hasta hacer que me estremeciese sin que yo hiciera nada por evitarlo. Intentar respirar ya se me antojaba suficiente trabajo, porque hasta mis pulmones parecían haber sucumbido a las caricias de Herman, y solamente se esforzaban lo justo para permitirme inspirar aire y soltarlo a través de mis cuerdas vocales conformando abandonados gemidos que atestiguaban el placer que él me propiciaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y de repente me encontré deseando que me penetrase con aquella erección que de vez en cuando me rozaba el muslo. Quería que la acercase hasta impregnar el extremo de su sexo en la humedad del mío. Que me &#8220;la restregase&#8221;, tal y como le había pedido. Pero no se lo pedí. Me callé precisamente porque ya se lo había pedido, así que él ya sabía que tenía que hacerlo. Sólo tenía que aguantar un poco más. Sólo eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí mis piernas un par de centímetros más, dejando que mi pelvis descendiese con ellas cuando las manos de Herman abandonaron el interior de mi cuerpo para abrir mis nalgas y dejar que su lengua se ocupase en exclusiva de aquel lugar que se ahogaba por recibirle. No pude evitar reprimir un rebelde gemido que se tornó en jadeo sin avisarme, y comencé a mover mis caderas buscando aquellos cálidos labios para que no me abandonasen en ningún momento, ni siquiera para respirar. Pero lo hicieron a pesar de mis esfuerzos. Se desligaron de mi piel. Y tras un par de ávidos lametones que recorrieron la superficie que separaba mis piernas acaparándola por completo, su miembro se paseó por el mismo lugar que aquella lengua, pero de una forma muy distinta. De una forma casi insolente. Quizás vanidosa al saberse dueño de una soberbia rectitud y firmeza que me hacían desearlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era la única. Los dos sabíamos que si estaba haciendo aquello era porque el hecho de entretenerse con mi cuerpo valiéndose de sus manos y su boca ya no tenía sentido. Dejaba de tenerlo en el mismo momento en el que la necesidad de enterrar su verga dentro de mi cuerpo se iba haciendo más y más pesada, hasta llegar a prevalecer completamente sobre cualquier otra posibilidad. Y a mí me pasaba lo mismo. Por eso esperaba gimiendo de una manera casi dolorosa con mis piernas abiertas, dejando mi sexo a tiro para que él entrase cuando quisiese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí sobre la almohada cuando llevó a cabo tal decisión. Disfrutando intensamente del camino que el cuerpo de Herman recorría despacio, haciéndose un hueco dentro del mío. Un hueco que en realidad ya le estaba esperando y que estaba exultante al sentirle allí dentro de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su pecho cayó sobre mi espalda antes de que incrustase toda su longitud entre mis piernas, y su voz me habló cerca de la parte trasera de mi cuello mientras uno de sus brazos rodeaba mi cintura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero – me dejó caer con infinita sutileza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y sin saber muy bien por qué, me estremecí cuando su pelvis ejerció cierta presión sobre mis nalgas. Desde luego, no era la primera vez que me lo decía. Pero cuando me lo soltaba de aquella manera, casi siempre lograba hacer que mi piel se erizase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y yo a ti – contesté intentando que mis palabras no se muriesen sobre la almohada antes de llegar a sus oídos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cabeceó cariñosamente frotando su frente sobra mi nuca y me estampó un dulce beso cerca de la sien. Sin moverme ni molestarme para nada. Sólo se acercó a mi cabeza postrada sobre la almohada y me besó la sien haciendo que de repente sintiese ganas de darme la vuelta y mirarle mientras se dejaba caer una y otra vez sobre mi cuerpo. Pero fue una efímera necesidad que desapareció cuando se incorporó de nuevo y, sin retirar las manos de mi cintura, comenzó a moverse tal y como yo le había pedido. Lo recordé en aquel momento, porque en realidad ya no sabía ni lo que le había dicho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba demasiado ocupada abandonándome a sus movimientos. Relajando mi cuerpo por completo. Excepto mis piernas, que mantenía rígidas para poder abandonar también mis entrañas a su voluntad. Algo que me encantaba hacer, porque nadie como él sabía ocuparlas. Conquistándome placenteramente con cada una de las estocadas que le hacían converger dentro de mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/iou1RX5s.jpg" width="421" height="632">Me perdí conscientemente en aquellas idas y venidas, hechas con decisión y con una frecuencia que no me hacía desear que sus caderas se desatasen. No iba a hacerme suplicar. Lo había dicho y estaba cumpliendo su palabra. Haciendo que yo me quebrase lentamente en su promesa, temblando con su agitada respiración mientras sus dedos se clavaban inconscientemente en mis carnes. Cosa que casi siempre precedía a algún aumento del ritmo de sus caderas, o a algún movimiento más impetuoso de lo normal que parecía ensartarme desde atrás para empujar hacia mi boca sonidos que yo intentaba ahogar en la blanda almohada para poder escucharle a él. Algo que me encanta hacer, porque para mí el sexo ya no es lo mismo si no está aderezado con la atropellada respiración de Herman, ni con esos débiles gemidos que se le escapan tan al límite que dejan entrever que se está mordiendo el labio inferior. Y cuando me imagino esa cara cargada de una mezcla de sentimientos que intentan reflejarse a la vez, me excito hasta límites que antes me eran desconocidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta, Her – gimoteé débilmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No esperaba una respuesta, pero sus acometidas ganaron en velocidad y fuerza mientras sus manos pasaban de sujetarme a apoyarse dominantemente sobre mi grupa antes de que su voz me hablase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gusta más así? – Preguntó acaloradamente mientras su glande golpeaba el corazón de mi útero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le mentí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oh, sí… así podrías matarme sin que me importase – contesté entrecortadamente mientras reparaba en la gilipollez que acababa de soltar. Solo a medias, porque aunque nadie quiere morir, bienaventurados los elegidos que lo hacen en medio del acto sexual.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo cierto es que también tiene que ser un poco frustrante espirar tu último aliento estando tan cerca de un orgasmo. Lo ideal sería morirse después, sumida en esa calma total que se abre camino tras el apogeo final.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y en esas absurdas divagaciones me encontraba cuando los brazos de Herman se enroscaron alrededor de mi cuerpo para elevarme y privarme de la cómoda postura que había mantenido durante todo el tiempo. Colocándome en una posición vertical, con mis rodillas flexionadas sobre el colchón y postrada sobre el trono que conformaba su cuerpo perfectamente acoplado al mío. Penetrándome sin descanso mientras me sujetaba firmemente para seguir con aquel vaivén que me estaba arrastrando al delirio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apoyé mi nuca sobre uno de sus hombros, notando la tensión con la que sobresalían sus músculos al mantenerme firmemente aprisionada entre sus brazos. Sumisa por completo, rendida a sus constantes empellones mientras uno de sus antebrazos parecía estar a punto de reducir mis costillas a simples astillas de huesos. Quería decirle que me encantaba que me apretase tan fuerte mientras me lo hacía de aquella manera alocada. Pero no fui capaz. Yo sólo era capaz de gemir. De emitir sonidos incoherentes mientras mi cordura iba a la deriva en aquel apogeo que conformaban sus caderas bajo las mías.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, voy a correrme… – susurró con trabajo mientras una de sus manos subía hasta mi cara para sujetarla al mismo tiempo que su boca me mordía tenue y sensualmente la parte baja de mi mandíbula.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo también abrí mis labios y lamí su mano, que se desplazó hasta entregarme sus dedos sin que yo dejase de chuparlos mientras anclaba mis manos en su poderoso antebrazo. Recogiendo en mis oídos el ruidoso aire que brotaba desde su garganta, a través de aquella boca que no se separó de mi cara desde que su tímido ademán de morderme degeneró hasta convertirse en un grave grito que logró abrirse paso entre sus esfuerzos. Estampándose contra mi piel a la vez que sus brazos apretaban mi cuerpo sin que su pelvis dejase de embestirme. Y yo le buscaba ansiosamente. Intentando arquear mi espalda mientras sus brazos me obligaban a permanecer en contacto pleno con él, sintiendo cómo la musculatura de su abdomen lamía una y otra vez la parte baja de mi espalda con cada penetración. Apretándome tanto que podía sentir mis acelerados latidos en cualquier parte de un cuerpo que se moldeaba sin ningún inconveniente al suyo. Inmovilizada y resignada a dejarme hacer hasta que me encontré en medio de un voraz orgasmo bien acompasado que me obligó a demandar aire de un modo desesperado mientras mi lengua recorría instintivamente las yemas de sus dedos.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No quería que terminase. Moví mis caderas intentando infructuosamente prolongar lo imposible hasta que el agarrotamiento de nuestros muslos nos obligó a desistir incluso antes de la última de nuestras sacudidas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo bueno siempre se acaba. Supongo que es una de esas leyes inquebrantables.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque la manera relajada en la que los brazos de Herman sujetaban ahora mi cuerpo, mientras sus labios besaban tiernamente la base de mi cuello, tampoco estaba nada mal. Me dejé empujar suavemente hasta que me depositó de nuevo sobre el colchón y se acomodó a mi lado antes de cobijarme entre sus brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman – le llamé débilmente cuando estaba a punto de dormirme. Él me contestó con un vago sonido -. Siento haberte llamado nazi de mierda – dije sinceramente arrancándole una risa floja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy un Teniente de las SS – afirmó sin dejar de reírse -. &#8220;Nazi de mierda&#8221; se me queda muy corto, querida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acaricié su mejilla sin decir nada y me acomodé cerca de su torso desnudo, donde me dormí sin añadir nada que desarticulase su respuesta. No era un nazi de mierda. Quizás a lo sumo, fuese uno muy atípico. Ni siquiera el nazi más blando escupiría jamás entre las páginas del&nbsp;<i>Mein Kampf</i>. Pero sí que era un Teniente de las SS.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las semanas pasaron impasiblemente. Pero lo cierto era que las cosas no cambiaron demasiado a corto plazo. Cumplimos con todos nuestros compromisos sociales y acudimos a la cena de Nochebuena de las SS para oficiales, donde conocí a muchísimos capullos y a sus esposas. E incluso me lo pasé mejor que en la fiesta de Nochevieja de los Walden. Aunque eso fue porque allí no estaba Berg para amenizarme la velada pintándome esperpénticos cuadros de los personajes que copaban las mesas. En la cena de Navidad me contó que el Führer había estado platónicamente enamorado de su sobrina hasta el punto de interponerse en las relaciones sociales de ésta y ejercer una presión tan enorme en su vida que la chica terminó por suicidarse hacía ya más de diez años. Algo que ahora estaba prohibidísimo mencionar y que no me creí hasta que Herman me aseguró que había sido cierto. Pero que lo del enamoramiento nunca se había confirmado por mucho que a algunos les encantase aferrarse a la idea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A parte de eso, 1942 no empezó de manera muy distinta que el final de 1941. De hecho, el mundo parecía más centrado en la nueva batalla que ahora se libraba en el Pacífico entre japoneses y norteamericanos. Lo único destacable fue que tuve la oportunidad de sacar algunas fotos dentro del campo de Sachsenhausen-Oranienburg cuando Herman fue condecorado con la Cruz de Hierro de Primer Orden. Pero las remití a mis superiores con la vaga sensación de que no les serían de mucha ayuda, ya que el acto se celebró dentro del edificio central y allí todo estaba perfectamente dispuesto para la ocasión. Más allá de las salas destinadas al evento resultaba imposible acercarse a una ventana sin que un &#8220;amable soldado&#8221; te recordase que estaba prohibido hacer tal cosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La atención se centró nuevamente sobre Alemania cuando su ejército comenzó a replegarse sobre territorio soviético tras intentar hacerse con el control de Moscú durante meses. Y el optimismo con el que se había entrado en la vasta tierra soviética fue proporcional a la rapidez con la que el ejército alemán comenzó a perder sus ocupaciones en la misma. Nunca lo dije en voz alta. Pero en mi fuero interno tuve que reconocer que Herman siempre había tenido razón. Los rusos no eran aquellos bárbaros incapaces de organizarse que decía el Reich ni la prensa alemana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La situación continuó igual hasta que a principios de abril recibimos la invitación para asistir al concierto del día 19 para celebrar el cumpleaños del Führer. Bromeamos un par de veces acerca de aparecer en el evento de alguna forma extravagante, pero a la hora de la verdad nos ceñimos rigurosamente a las normas y nos reunimos con Berg en nuestros privilegiados asientos situado en uno de los palcos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder! No tenía ni idea de que pertenecíamos a la aristocracia – comenté mientras Berg saludaba hacia abajo a otro hombre con uniforme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y no pertenecemos a ella. Somos la aristocracia, Erika – matizó bromeando entre risas -. Si no eres militar, no puedes permitirte esto sólo con un buen apellido. Pero si tienes el apellido y encima eres oficial… ¡blanco y en botella!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí ante su explicación mientras seguía saludando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Después te presentaré a esos mamones – me susurró discretamente sin dejar de saludar -. A tu marido no le van nada estos requisitos, pero son importantes para mantener las amistades de la familia. ¿Por qué no saludas conmigo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No conozco a nadie personalmente, Berg – me quejé escondiendo las manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero saben que eres la señora Scholz porque estás a la derecha de Herman. Te devolverán el saludo al ver que estás hablando conmigo. Creerán que te estoy diciendo quienes son y que te interesas por ellos, ésa es la manera de conseguir que esta noche no se vayan a cama sin comentar con alguien lo simpática que eres. Y eso es fundamental para salir bien parado en una sociedad de hienas, Erika.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le miré fijamente mientras me soltaba todo aquello. Berg siempre hablaba en un tono que lograba restar importancia a las cosas, pero no mentía. Y aunque reconocía la gran razón que llevaba, opté por ocupar mis manos rodeando el brazo de Herman, dejando que él saludase con un gesto mucho menos efusivo que el de Berg a quien creyese oportuno. Le quería. Y aceptaba todo lo que conllevaba quererle, pero aquel no era mi mundo. Yo sólo estaba allí porque sabían que se había casado conmigo, no para saludar a gente en pro del beneficio de un apellido con el que no había nacido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El concierto fue todo un espectáculo, y no sólo porque la pieza final fuese la Novena de Beethoven, sino porque la dirigió Furtwängler – una de tantas personalidades que decidió poner tierra por medio entre él y el régimen cuando el Nacionalsocialismo llegó al poder, y que había decidido irse a Viena pacíficamente valiéndose del estatus de &#8220;mejor director de orquesta de toda Alemania&#8221; –. Aquel simple hecho prometía tanto que no dejó indiferente a nadie cuando tras estrechar secamente la mano del Ministro de Propaganda al terminar el concierto, se sacó un pañuelo y se la limpió &#8220;discretamente&#8221; mientras se inclinaba ante el público.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sí señor! ¡He ahí un alemán con pelotas! – Exclamó Berg moderadamente mientras se inclinaba sobre mí para dirigirse a Herman –. Quizás le llame para que dirija algo en mi próximo cumpleaños, ¿qué crees que me diría?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Opino que te mandaría a la mierda – respondió Herman sin inmutarse antes de soltar mi mano para levantarse y aplaudir fervientemente al igual que el resto del auditorio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berg y yo nos echamos a reír antes de hacer lo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después del concierto asistimos a la cena que se celebró. Y tras codearnos con la élite del poder de esa forma tan refinada que apenas te permite decir un par de palabras por diálogo, nos sentamos con Berg y algunos oficiales más. Más tarde &#8211; cuando todos se levantaron para bailar o pulular por el salón de baile – los tres optamos por ir al bar y sentarnos en una mesa apartada tras pedir unas copas. Entonces Berg sacó un tema sumamente interesante. Y lo hizo sin ningún tipo de reparo ante mí, considerándome con ello &#8220;alguien de confianza&#8221;.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://content2.babesbang.com/twistys.com/6281/04.jpg">&nbsp;</a></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué tal te va como Comandante? – Lanzó mientras sacaba el tabaco después de que el camarero nos hubiese traído lo que habíamos pedido.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/LCptdACV.jpg" width="427" height="640">-Es una puta mierda, Berg. ¿Por qué me lo preguntas? Creí que te estaban llegando mis quejas diariamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Sí que me llegan, pero ya te dije que últimamente ni siquiera las leo… &#8211; Herman hizo un gesto de desdén con la cara antes de tomar el primer trago -. Creo que ha llegado el momento de hablarte de algo – anunció encendiendo un cigarro -. Sé que últimamente has perdido algo de esa fe ciega que me tenías. Pero muchacho, ¿cuándo he hecho yo algo sin meditarlo? Te quiero en la dirección de Sachsenhausen porque voy a mandarte algo allí que va a interesarte mucho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Más prisioneros? – Preguntó Herman irónicamente -. Porque eso es lo que llega a Sachsenhausen todos los días, Berg.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Voy a mandarte a más de cien prisioneros procedentes de todos los campos del Reich clasificados como &#8220;trabajadores altamente esenciales&#8221; para llevar algo a cabo. Estarán bajo las órdenes del Mayor Krüger. Él no va a tener nada que ver con la dirección ni nada de eso, sólo se ocupará de su operación. Pero necesitaba un campo de prisioneros un poco atípico. Ya sabes, de ésos en los que a uno no le peguen un tiro por ir a mear…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué van a hacer? – Se interesó rápidamente Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berg negó rápidamente con la cabeza. Quizás si yo no estuviese delante se lo hubiera dicho, pero tampoco me pidieron que les dejase a solas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Krüger está fuera ahora mismo. Pero regresará la semana que viene y ya me he tomado la molestia de decirle que estarías encantado de recibirnos para merendar. Lo que van a hacer allí te lo explicará él mismo. Luego yo te propondré un plan alternativo para llevar a cabo nuestra propia &#8220;solución alternativa&#8221; – Herman se tensó en el acto al escuchar eso, pero trató de disimular cogiendo su copa para dar un trago.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo opté por encenderme un cigarrillo despreocupadamente mientras sopesaba la posibilidad de que él no me viese capaz de establecer la evidente relación que había entre &#8220;Solución Final&#8221; y &#8220;solución alternativa&#8221;. Supongo que supo que lo había relacionado. Ambos nos conocíamos demasiado bien. Así que no me subestimaría de esa manera por mucho que yo no hubiese vuelto a pronunciar esas palabras desde que lo había prometido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué será que tengo la sensación de que no me va a gustar tanto como crees? –Preguntó Herman de manera incómoda. Probablemente Berg se había olido que pasaba algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya. Pues créeme que yo sé que te va a encantar. Confía en mí sólo una semana más, ¿puedes hacerlo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que puedo. Pero esta semana en lugar de quejarme voy a remitirte copias de los partes diarios de las bajas que se registren en el complejo de Sachenhausen-Oranienburg – le dijo fríamente mientras dibujaba una forzada sonrisa que hizo que Berg se frotas la frente -. Porque yo confío en ti. Por eso me gustaría compartir contigo la profunda sensación de vacío e impotencia que se experimenta cuando, por más que uno se esfuerza, las cosas siguen empeorando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, lo sé. Pero te prometo que voy a darte un buen motivo para quedarte ahí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y espero con ansias el momento de saberlo. Pero por ahora, creo que mi mujer y yo regresaremos a casa, si no te importa prescindir de nuestra compañía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo cierto es que sí me importa, pero no voy a reteneros aquí – contestó Berg con cierta pena mientras observaba cómo Herman se levantaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se despidió amablemente de Berg mientras yo apagaba mi cigarro a medias y acto seguido abandonamos el salón con suma discreción. No volvimos a hablar de nada de aquella noche hasta que a mediados de la semana siguiente &#8211; sin haber pasado los siete días que Berg había dicho – una mañana Herman anunció que por la tarde se quedaría en casa para recibir al Mayor Krüger y a Berg. Y lo hizo mencionando que tendría que buscarme una distracción que me mantuviese ocupada mientras ellos charlaban. Le prometí que me quedaría leyendo algo en la biblioteca, pero me dedicó una mirada de desconfianza y me pidió que buscase una actividad que me requiriese en algún otro lugar que no fuese la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero tú qué te has creído? ¡Soy tu mujer! Si te digo que me quedaré en la biblioteca, es que me quedaré en la biblioteca. También es mi casa, y si no te gusta que me quede en ella, entonces llámales y diles que os encontraréis en otro lugar – protesté haciéndome la ofendida ante semejante falta de confianza conyugal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien. Me encantaría equivocarme, pero algo me dice que esta tarde tendremos una de nuestras crisis matrimoniales, querida – zanjó con una de sus sonrisas de cortesía antes de irse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al mediodía Herman cambió su uniforme de Teniente por un sencillo conjunto de calle nada más llegar de Oranienburg. La ropa normal le hacía parecer alguien completamente ajeno a lo que era diariamente, aunque no perdía ni un ápice de aquella elegancia inherente que sólo él sabía lucir con cualquier estilo. Incluso cuando salía de los establos ataviado de jinete y con las botas embarradas sabía moverse con aquella gracia que dejaba las imperfecciones en meros detalles incapaces de eclipsar su impoluta imagen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No mencionó nada acerca de nuestra conversación de la mañana durante la comida ni durante el resto de la tarde. Pero en cuanto llegaron los invitados para la &#8220;merienda&#8221;, me recordó muy correctamente mis quehaceres en la biblioteca tras presentarme al Mayor Krüger – cuyo aspecto de oficial que no llegaba a la cuarentena me sorprendió. Yo me lo había imaginado bastante más &#8220;mayor&#8221; -. Me retiré mientras ellos se acomodaban en el salón. Había dado por hecho que irían al despacho, pero se quedaban allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le serviría de nada poner un piso de por medio. Me quité los zapatos al terminar de subir las escaleras y volví a bajar sin hacer ruido hasta quedarme donde pudiese escuchar bien, a tres o cuatro peldaños del final.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cuánto tiempo Scholz! Me hubiera encantado verte por otros motivos, pero en fin… ¿qué opinas de la nueva &#8220;normativa&#8221; que tendrás que aplicar? – Se interesó el Mayor Krüger.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Empezaban fuerte. Por la entonación que le dio al pronunciar eso de: &#8220;normativa&#8221; supuse que se refería a la puñetera &#8220;Solución Final&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Opino que me sería infinitamente más atractiva si pudiese aplicarla también en otros &#8220;ámbitos&#8221; – contestó con sarcasmo tras pensarlo un poco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Mayor y Berg soltaron una carcajada al unísono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hostias, Berg! Confieso que me mantenía un poco escéptico con todo esto… &#8211; dijo con diversión &#8211; ¿qué coño le ha pasado al soldado que sembró el terror en Varsovia? – Preguntó retóricamente haciendo que mi estómago se encogiese al escuchar aquello -. Muchacho, ¡tu padre estará revolviéndose en su tumba!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo tomaré como un cumplido – contestó la voz de Herman sin mucho entusiasmo -. Tú en cambio siempre tuviste las cosas claras…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te ofendas, Scholz – se disculpó el Mayor -. Me refería a que… bueno, tu familia siempre ha sido un apoyo para la política del Reich…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro – admitió con resignación -. Pues ya ves que con mi padre bajo tierra las cosas han dado un &#8220;ligero cambio&#8221;. Berg me ha dicho que vas comentarme algo que quieres llevar a cabo en el campo de Sachsenhausen. Usted dirá, Mayor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Teniente Scholz – comenzó moderando la voz -. Me ha costado bastante obtener el permiso para ejecutar la operación que me han encomendado. El General Berg me ha dicho que estás al tanto de que la operación requiere &#8220;personal altamente esencial&#8221;, por lo tanto prescindiré de rodeos. Vamos a falsificar libras esterlinas en tu campo para introducirlas en el mercado y provocar una quiebra económica que les impida a los ingleses costearse la guerra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creí que aquí todos queríamos que Inglaterra nos parase los pies – le interrumpió Herman tranquilamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muchacho, la quiebra económica llevará su tiempo. Uno no mete un billete falso y origina un caos. Estamos hablando de millones de libras que se traducen en años. Años de margen para que Inglaterra y los Estados Unidos paren esta locura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman – intervino Berg -, el Mayor Krüger necesita un campo de prisioneros poco conflictivo. Uno ordenado, como el tuyo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo no soy el único Comandante de Campo, y te apuesto lo que quieras a que hay campos con menos bajas que Sachsenhausen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – admitió Krüger -. Berg y yo ya lo hemos comprobado. Pero él también me dijo que se jugaba un brazo a que no encontraba uno con las mismas hectáreas que Sachsenhausen y que rondase siquiera el número de bajas por metro cuadrado. Y es cierto. Así que no quiero poner mi &#8220;fábrica&#8221; bajo otra jurisdicción que no sea la tuya.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y me halaga – contestó Herman -. Pero Berg, debo decirte que esto no me parece tan atractivo como me habías prometido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Déjale hablar – le pidió Berg.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me consta que le has conseguido a tus trabajadores el estatus de &#8220;trabajador esencial&#8221; valiéndote de tu importante apellido. Sin embargo, ¿cuántos trabajadores podrías tener sin que alguien te dijera: &#8220;basta&#8221;?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues seguramente algunos más. He ampliado las cuadras y he construido un comedor fuera de casa para no tener que devolverlos al campo a la hora de comer. De momento el apellido me funciona bastante bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pues yo te echaré una mano. Mis empleados necesitarán asistencia para los trabajos más sencillos. Son falsificadores. Tienen que centrarse en lo suyo, no en manufacturar el papel, ir a buscar la tinta, cortar, limpiar la maquinaria… y a mí no me importaría que me enviases a los niños para realizar ese tipo de cosas, por ejemplo. ¿Puedes emplear niños en tus establos?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – reconoció Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces hazme un sitio en Sachsenhausen, y hasta el último niño será requerido por mis obreros, Teniente Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. ¿Qué necesitas exactamente? – dijo tras pensárselo un par de minutos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Algo que sobra en uno de los campos con más extensión de todo el territorio alemán actual. Espacio. Necesito un par de barracones para la gente y una nave en la que montar la maquinaria. Pero debes procurarme un lugar más apartado. A mis trabajadores se les han concedido ciertos privilegios que podrían desencadenar la ira de sus &#8220;camaradas&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hay problema – aceptó Herman -. ¿Cómo va a organizarse todo eso? ¿De quién dependerían tus trabajadores?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oficialmente ni siquiera estaremos allí. Seremos independientes aunque operemos en tu campo y no asumiré ninguna decisión más que las relativas a mi plantilla. Pero necesito a alguien de confianza que me diga en quien puedo confiar y que me consiga la mano de obra que necesitan mis trabajadores.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No escuché nada más. Así que supuse que Herman debió asentir o algo por el estilo. Comenzaba a plantearme si entraba dentro de mi deber mencionar aquello en un informe o si debía callármelo. Después de todo, era una estrategia de guerra llevada a cabo por el Reich. Pero la operación había caído en manos de aquel grupo de &#8220;insurgentes no reconocidos&#8221; de las SS, y estaban hablando de utilizarla para mejorar las condiciones de los niños. Todavía no había decidido nada cuando la voz de Berg comenzó a hablar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hay más, Herman – anunció -. En las pruebas de falsificaciones que han hecho con Krüger no sólo probaron a elaborar divisas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-También pueden falsificar documentos, Scholz – añadió Krüger con cierto misterio -. Han obtenido pasaportes que pasarían los controles más estrictos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/p2c22KRD.jpg" width="426" height="639">-Espero que no me estéis proponiendo lo que… &#8211; vaciló Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por Dios! – Exclamó Berg con irritación &#8211; ¡Claro que no estamos hablando de largarnos de aquí por la puerta de atrás! Somos nosotros los que actuamos correctamente, ¡no seas imbécil!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien – aclaró Herman -. Dicho esto, disculpadme un segundo. Ahora vuelvo – dijo Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Subí las escaleras rápidamente cuando le escuché decir aquello y me dirigí a la biblioteca. Donde agarré el primer libro que encontré y lo abrí por una página al azar antes de sentarme en el sillón fingiendo estar sumida en la lectura. Poco después Herman entró en la estancia cerrando la puerta a sus espaldas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ya habéis terminado de hablar? – Pregunté inocentemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él sonrió de forma angelical mientras se acercaba a mí y se agachaba para besarme la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amor mío – me dijo con suma delicadeza -. Necesito hablar contigo de marido a mujer – añadió mientras me quitaba el libro con cuidado y lo dejaba sobre la mesa. Asentí a la espera de que comenzase, pero la conversación no me gustó nada -. Iré al grano, ¿hasta dónde has escuchado?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De qué? No he estado escuchando nada, he subido aquí en cuanto os sentasteis… &#8211; me defendí inútilmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika… &#8211; me exigió cargado de paciencia -. Sé sincera. No pasa nada, probablemente fuese a contártelo yo mismo. Así que dime, ¿qué es lo que ha escuchado mi querida esposa?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz fue engatusadora, suave, como si su objetivo fuese ponerme entre algodones con cada una de sus palabras. Lo decía tan seguro de sí mismo que yo, simplemente fui sincera con él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo he escuchado todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se rió mientras sacudía la cabeza y luego se inclinó para darme un beso en los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Volveré con ellos – dijo sin más mientras me acariciaba el pelo con cariño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo ir contigo? – Pregunté con naturalidad. Herman me miró todavía con una leve sonrisa -. Bueno, soy tu mujer. No debería extrañarles que me contases estas cosas. En el matrimonio la confianza entre…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te dije que hoy tendríamos una crisis matrimonial, Erika… y la vamos a tener, querida – me contestó con infinita delicadeza mientras caminaba hasta abrir la puerta y quedarse mirándome bajo el umbral -. La vamos a tener porque no te entra en la maldita cabeza que te juegas el cuello cada vez que te empeñas en averiguar cosas que no deberías saber –. Y entonces metió la mano en su bolsillo y sacó una llave.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas tuve tiempo de levantarme antes de que cerrase la puerta desde fuera y escuchase el sonido del cerrojo que me dejaba recluida en aquella estancia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman Scholz! Ábreme o te juro que gritaré tanto que Berg y Krüger te obligarán a abrirme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, querida. Yo les pondré al tanto de por qué me he visto en la obligación de encerrarte y aplaudirán mi decisión – no contesté a eso. Me mordí el labio inferior con rabia y retrocedí un par de pasos para regresar al sillón en el que estaba. Creí que me había dejado sola, pero su voz todavía me dedicó un par de frases más antes de despedire -. Vendré a por ti en cuanto haya terminado. Te quiero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que te jodan, Teniente Scholz! – Contesté con un profundo resentimiento. Juraría que escuché una tenue risa desde el otro lado de la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, estaré disponible cuando quieras. Pero me temo que después de esto no querrás hacerlo en mucho tiempo… &#8211; dijo antes de que sus pasos me indicasen que regresaba al piso de abajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 18.9931px;">Mas relatos míos en:</span></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;"><br />
</span></span><span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</span></span></span><b style="text-align: justify;">&nbsp;</b></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://i.imgbox.com/mmHj5tar.jpg" width="666" height="831"></div>
<div style="clear: both; outline: none; padding: 0px; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="text-align: justify;">&nbsp;</b></span></div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 7 (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Mar 2022 10:53:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; El sol brillaba con fuerza sobre Binz, aunque no llegaba a calentar del todo. Y si cerca de Berlín todavía era posible encontrar los últimos resquicios de nieve en algún sitio apartado de un bosque en el que no diese mucho el sol, allí era imposible ver algo así a principios de mayo si no se miraba directamente hacia las montañas. -Tendremos que volver mañana. Lo siento mucho, de verdad – se disculpó Herman irrumpiendo en el porche y anunciando lo que nos temíamos. La boda había sido algo sencillo, apenas una veintena de invitados – los [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sol brillaba con fuerza sobre Binz, aunque no llegaba a calentar del todo. Y si cerca de Berlín todavía era posible encontrar los últimos resquicios de nieve en algún sitio apartado de un bosque en el que no diese mucho el sol, allí era imposible ver algo así a principios de mayo si no se miraba directamente hacia las montañas.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tendremos que volver mañana. Lo siento mucho, de verdad – se disculpó Herman irrumpiendo en el porche y anunciando lo que nos temíamos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La boda había sido algo sencillo, apenas una veintena de invitados – los amigos más íntimos de la familia Scholz más algún que otro familiar –. Y nuestra luna de miel, aunque era mucho más de lo que soñé tener nunca, también estuvo en concordancia con las circunstancias de la ceremonia que nos había declarado &#8220;marido y mujer&#8221;. Binz, una localidad con kilómetros de playas bañadas por el Báltico, plagada de balnearios y casas de arquitectura típicamente alemana que pertenecían a las mejores familias del país &#8211; y donde los Scholz también tenían la suya –, había sido nuestro destino. A pesar de que finalmente tendríamos que regresar un día antes, porque a Herman le esperaban unos asuntos que no podían esperar más. Supongo que en medio de una guerra como aquella, concederle a un Teniente algunos días de descanso, era todo un lujo que ni siquiera podías permitirte si no tenías un apellido como el que ahora yo también tenía. Erika Scholz, ahora soy la señora Scholz, o la señora del Teniente Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No importa – acepté sin reparo alguno &#8211; ¿qué ocurre?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En Berlín están saturados. Todavía no se han recuperado del bombardeo de principios de abril, la&nbsp;<i>Luftwaffe&nbsp;</i>metió bien la pata con la defensa y el Führer está que trina… &#8211; me contestó en un resignado suspiro -. Había puesto fecha a la ofensiva contra Rusia para mostrarles a los ingleses que sus esfuerzos por detenernos son inútiles y el avance de las tropas estaba previsto para mediados de mayo. Pero ahora resulta que Italia necesita ayuda en África y Grecia. Quieren reordenar las tropas, será imposible atender a todo… se están pasando. Todo esto se les va a ir de las manos, ya lo verás…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí, todavía seguía sin explayarse en cuanto a todo aquel misterio que rodeaba aquel trabajo que tan a disgusto desempeñaba en el campo de prisioneros. Pero me mantenía informada de lo demás. Y también puedo decir que no le hacía demasiada gracia, siempre repetía que &#8220;el mundo vendría a por Alemania&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y a dónde quieren que vayas?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A Oranienburg, a mi puesto de trabajo. El lunes llegarán más prisioneros y algunos de los oficiales estarán fuera por toda esa mierda de la reorganización de frentes – dijo con cierto descontento mientras se encendía un cigarrillo sentándose en las escaleras que daban al jardín trasero -. Tendré que mandarles construir más barracones, ya no me queda sitio para meter a más gente… &#8211; añadió frotándose la nuca agobiado ante la idea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué siguen mandando prisioneros? – Reflexioné en voz alta – si recluyen a la gente en los guetos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo sé, Erika… &#8211; me interrumpió antes de dar una calada a su cigarro – no lo sé, ni quiero saberlo… yo sólo tengo que hacerles sitio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quería saber más, no sólo porque era mi trabajo, sino porque me interesaba verdaderamente todo aquel rompecabezas que el Reich tenía armado en torno a la marea de prisioneros que amontonaba en los campos y que luego explotaba libremente. Pero reconocí aquel tono en la voz de Herman que me decía &#8220;basta de preguntas&#8221;. Ni siquiera llevábamos una semana casados, no quería que pensase que yo sería una carga para él, de modo que opté por tener un mínimo tacto en lugar de presionarle. ¿Para qué forzar algo que seguramente llegaría con el tiempo? Si me conformaba con lo que me decía, probablemente quisiera decirme más cosas que si viese nuestras conversaciones como incómodos interrogatorios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente regresamos a una casa que – a parte de los caballos y los empleados de las caballerizas – nos esperaba completamente vacía. La madre de Herman y Berta ya se habían despedido de nosotros antes de que saliésemos hacia Binz porque tenían pensado mudarse antes de que regresásemos. &#8220;Puede que la eche de menos a usted, pero no echaré de menos nuestras clases&#8221; fue la peculiar despedida que Berta me dedicó entre las lágrimas que no pudo contener al despedirse de su hermano, por mucho que su madre le prometiese enviarla unos días con nosotros de vez en cuando. Me reí para mis adentros al pensar en la pobre alma que ahora tendría que ganarse el cielo ocupándose de la educación de Berta Scholz – mi cuñada de trece años -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mayor parte del servicio se había ido a&nbsp;<i>Berchstesgaden</i>&nbsp;con la viuda y con Berta, sin embargo Herman prometió ocuparse de eso a la semana siguiente. Ser la señora Scholz era extremadamente cómodo, excepto cuando llegaban invitaciones para merendar, cenar o comer en casa de los vecinos, que se morían por contar con el joven matrimonio Scholz entre sus amistades. Acudí a la primera merienda a la que fui invitada, el primer fin de semana después de que regresásemos de Binz, y acudí ciertamente animada por aquella acogida social que me habían brindado, segura de que mis relaciones sociales también me ayudarían en mi trabajo extraoficial. Pero salí de allí segura de que no volvería a poner el pie en una de esas reuniones a menos que llevase un par de copas encima. Y todavía no sabría decir qué parte de la conversación me aborreció más; si la de los devaneos del marido de una tal Gretchen Meyer o la de especulaciones sobre cuándo llegaría nuestro primogénito. Sopesé la posibilidad de sincerarme y decirles que Herman y yo – bueno, más bien yo – no podíamos tener descendencia, después de todo, se acabaría sabiendo. Pero entonces concluí que probablemente ése sería el tema estrella de la siguiente merienda de urracas y preferí dejar que sus conjeturas derivasen en una ronda de apuestas, aunque no sin antes defecar mentalmente en cada uno de los familiares de aquellas mujeres. Y por supuesto, archivé la anécdota en lo más hondo de mi memoria en cuanto salí de allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El domingo amaneció lluvioso, dando al traste con nuestro plan de salir a pasear a caballo, así que decidimos quedarnos en casa durante la mañana, a la espera de que por algún milagro las nubes nos diesen un descanso. Lo hicieron a media tarde, de modo que tras enfundarnos las ropas de montar salimos hacia las cuadras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía seguía acordándome de Furhmann cuando rebasaba el tercer y último escalón de la entrada. Pero aquello parecía ya muy lejano. Tanto, que el comportamiento de Herman aquel día casi se me antojaba fruto de mi imaginación, aun teniendo por delante la ardua tarea de descubrir los recovecos de su trabajo y asumiendo el hecho de que Furhmann no era el primero que moría a manos del Teniente Scholz – a pesar de que esto último resultaba bastante irrelevante teniendo en cuenta que Herman había estado destinado en varios frentes -.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenas tardes, señora Scholz – me saludó Frank sacando a Bisendorff de la cuadra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía no me había acostumbrado a que todo el mundo pronunciase aquello de; &#8220;señora Scholz&#8221; con un infinito respeto, pero pude ver que Herman me sonreía de refilón mientras echaba un vistazo a unos papeles que acababa de entregarle Frank. Iba a corresponder al cordial saludo del encargado pero Herman se me adelantó con una pregunta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cree que podría aumentar la cifra hasta setenta?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Setenta? – Preguntó Frank incrédulo – eso sale a casi dos personas por cuadra, señor… no sé si sería prudente…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro que sí, Frank. Mire, aquí, en personal de pista, ahí puede pedir cinco personas más – dijo Herman señalando los papeles – invéntese también &#8220;mantenimiento del material&#8221;, podría pedir seis o siete personas para limpiar las sillas y los arreos… y no sé… puedo traerle algún veterinario, seguro que hay alguno…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero hasta ahora los mozos de cuadra han sido los que se han encargado del material, y el veterinario viene tres veces por semana, no necesitamos uno aquí todo el tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero si lo tenemos será mejor. Y también si tenemos a gente que se encargue sólo del material. Y, ¿sabe qué? Ponga cuatro o cinco personas más para que se encarguen de los comederos, o de lavar a los caballos. Cuanto más personal me pida, menos tendrá que hacer usted.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Veré lo que puedo hacer, señor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, pero no me pida menos de setenta personas, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Son muchas… &#8211; repitió Frank sin estar muy convencido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se portarán bien, ya lo verá. Se lo prometo – insistió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era evidente que estaban hablando de contratar gente, pero a juzgar por lo que había podido escuchar, yo me decantaba del lado de Frank. Setenta personas eran demasiadas, la plantilla normal de trabajadores en las cuadras oscilaba entre las veinte, así que la pregunta fue obligada en cuanto abandonamos los establos en dirección al campo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Para qué quieres a setenta personas en las cuadras? – Inquirí con curiosidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para que las atiendan – me contestó con una leve sonrisa que no entendí. Guardé silencio intentando descifrar lo que le hacía sonreír, pero acabé determinando que me había perdido algo -. Erika, voy a contratar a prisioneros para trabajar en casa – dijo finalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sopesé sus palabras detenidamente. Negándome a creer lo que acababa de escuchar. Él, que tanto se quejaba de que aquella gente tenía su vida antes de que el Führer ordenase su aislamiento y de que se les estaba explotando. Yo creía que, aun obligado a ejercer su cargo, en el fondo era consciente de que no era justo. Y sin embargo, ¿ahora se sumaba al abuso?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me habías comentado nada – dije mirando hacia otro lado para esconder mi profunda decepción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, y lo siento. ¿Te parece mal? – Me encogí de hombros sin querer pronunciarme al respecto -. No son peligrosos, el Reich simplemente les discrimina porque sobran en el proceso de pureza racial.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Setenta personas son muchas – zanjé con rotundidad para no concederle la oportunidad de darme otro brillante argumento como aquél.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Venga, las cuadras son amplias. Ya sé que treinta serían más que suficientes pero mientras les tenga en casa no estarán allí… &#8211; me informó reflexivamente -. También he pensado en traer jardineros y algunas sirvientas para casa…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De cuántas personas me estás hablando? – Pregunté al escuchar su preocupante tono de voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que no menos de noventa – dijo tras pensárselo durante algunos minutos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Un centenar de personas? ¡¿Estás loco?! – Ni siquiera&nbsp;<i>Versailles&nbsp;</i>necesitaría ese número de trabajadores para su mantenimiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenemos hectáreas de finca, les sobrará qué hacer… además, he pensado que podríamos rehabilitar el huerto. Me gustaría volver a ver cosas plantadas, yo solía ayudar a mi abuela a regar las hortalizas cuando era niño. Y también el gallinero, mis abuelos tenían gallinas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahogué un suspiro completamente descolocada por lo que acababa de decirme el mismo hombre que hacía un par de minutos me había hablado de la depuración racial del Reich y que ahora estaba exponiéndome su proyecto de granja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye – dijo completamente serio acaparando mi atención – son de fiar. Nunca he visto a ninguno que osase revelarse, y motivos no les faltan, créeme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y yo no dudaba de eso, ya sabía que al régimen le hacían falta apenas un par de cosas para considerar a alguien como &#8220;enemigo natural de la Nueva Alemania&#8221;. Yo seguía teniendo esa leve punzada de dolor que me había causado el hecho de que él también se aprovechase de esa esclavitud, aunque lo hiciese porque de paso les sacaba de allí. Algo que tampoco me tranquilizaba demasiado al pensar que no podía resultarle tan fácil llevarse a cien prisioneros para trabajar en casa sin que nadie hiciera nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y dónde dormirán?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pueden dormir en casa como el servicio normal, son prisioneros. Los traerán unos soldados a primera hora de la mañana, los vigilarán durante el día y se los llevarán al terminar la jornada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Estupendo! – Exclamé con sarcasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los soldados no entrarán en casa, ni te molestarán para nada. Te guardarán el mismo respeto que a mí. Ahora eres mi mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mentiría si dijese que no me tocaba la fibra sensible la forma que tenía de llamarme &#8220;su mujer&#8221;. Pero intenté que no se percatase de ello debido al carácter de la conversación. Seguía sin hacerme ninguna gracia todo aquello, era demasiada gente, ¿en qué narices estaba pensando? Sin embargo no dije nada más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El martes llegaron los nuevos empleados de la casa. Un centenar de personas que llegaron en dos camiones que el ejército alemán debía haber usado ya en la Guerra Mundial, aunque cuando los vi bajarse comprobé que su estado no era mucho mejor que el de su medio de transporte. Dejé mi desayuno en la mesa de la cocina y salí al patio delantero para recibirles, tal y como me había pedido Herman. Él venía con ellos para darle las directrices básicas de sus nuevos trabajos.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F5.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F5.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me saludó con un cariñoso beso en los labios y procedió a separar a los nuevos empleados, que apenas me miraron de reojo bajo el atento escrutinio de cuatro soldados que acompañaban a Herman. El grupo que trabajaría en las cuadras se separó del resto cuando él lo pidió mientras estudiaba detenidamente unos papeles que sostenía en sus manos. Se quedó mirando el numeroso grupo de personas y se acercó a un hombre de unos cuarenta años, quizás tuviese menos, pero todas aquellas personas aparentaban una edad difícil de calcular debido a la pésima imagen que ofrecían.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Usted es veterinario, ¿me equivoco? – Le preguntó amablemente recogiendo una temerosa negación por parte del recluso – bien. Acompañe a Frank, él le explicará a usted y al resto cómo funcionan las cosas. También les enseñará dónde tienen los vestuarios, allí encontrarán ropa de sus respectivas tallas. Vestirán igual que el resto de los empleados, lo único que deben conservar es la banda del brazo con la estrella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El grupo &#8211; que constaba de aproximadamente setenta personas, tal y como había acordado con el viejo Frank – siguió las órdenes caminando por detrás del encargado al mismo tiempo que un par de soldados les seguían.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Un momento! – Exclamó Herman – no quiero que entren armados ahí. Se lo prohíbo terminantemente. Cualquiera de esos caballos vale más que cualquier cosa que hayan podido tener delante en toda su vida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero, mi Teniente, las órdenes son que… &#8211; protestó el de más edad mientras se cuadraba a medida que Herman avanzaba hacia él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué órdenes va a recitarme usted a mí que yo no sepa, soldado? Los prisioneros estarán perfectamente identificados, tal y como regula la normativa de trabajo, y ustedes sólo deben prestar atención para que no se escape nadie, eso pueden hacerlo aquí mismo. Ahí dentro estarán supervisados por personal de mi confianza y si tienen algún problema, entonces les avisarán. Pero si me entero de que entran ahí armados tomaré las medidas que yo considere necesarias por insubordinación, porque no quiero que ningún altercado perturbe la tranquilidad de esta casa, ¿me han entendido?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquel no era Herman, era el Teniente Scholz, aquél que casi nunca venía a casa y del que me olvidaba a menudo. Pero alguien con quien al fin y al cabo, yo también estaba casada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los soldados obedecieron las órdenes y se quedaron con los otros dos mientras Herman seguía separando a los jardineros, a los trabajadores del huerto y finalmente, a diez mujeres que se ocuparían de la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tampoco será necesario que mantengan una vigilancia continua sobre las empleadas del hogar, ni sobre los jardineros, ni con los encargados del huerto… trabajarán bajo las órdenes de personas que han estado al lado de mi familia desde hace años – les informó a los soldados cuando hubo indicado sus respectivos destinos a los grupos – limítense a traerlos cada mañana y a hacer el recuento antes de llevarlos de vuelta. Es un trabajo fácil, pero si no son capaces de hacerlo… tendré que buscarles otro destino, ¿no creen? – Preguntó casi con ironía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los cuatro negaron al unísono, aceptando de nuevo sus órdenes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué hacemos durante el día, mi Teniente?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hagan lo que quieran con tal de que no molesten a nadie. Si los prisioneros no hacen bien sus tareas, entonces no me servirán para nada – les contestó desinteresadamente mientras les daba una de las hojas que tenía en sus manos -. Aquí tienen, son los grupos de trabajo para que les sea más cómodo hacer el recuento. Si tuviesen algún problema con cualquiera de ellos, les repito que no quiero ningún altercado en mi casa, diríjanse a mí y yo me encargaré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso último no sonaba nada bien, pero Herman había repetido hasta la saciedad que nadie daría problemas. Así que intenté no pensar demasiado en ello mientras entraba en casa con él, seguidos por el nuevo servicio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi mujer les enseñará los cuartos del servicio anterior, allí encontrarán la ropa que deberán usar. Deben conservar el distintivo con la estrella, al igual que el resto. Lo siento mucho, no hay forma de saltarse esa norma… al menos legalmente – les dijo en un modesto tono sin recoger absolutamente ninguna contestación por parte de las mujeres -. Bueno, ustedes ya lo saben… Erika, querida, llévalas al ala del servicio para que se cambien e indícales sus tareas mientras yo hago un par de llamadas – me pidió antes de dirigirse a las escaleras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice una breve presentación de mi persona, indicándoles que podían prescindir de formalidades y llamarme Erika a secas, pero me dio la sensación de que ni siquiera se dirigirían a mí para nada. Sólo callaron. Así que eché a andar hacia la zona de la casa en la que se encontraban las habitaciones del servicio ahora vacías, seguida por aquel silencioso séquito de mujeres que apenas asentían o negaban con la cabeza de un modo visible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Les expliqué que no tenían que hacer mucho. La casa era grande, pero sólo usábamos la cocina, el salón, un par de baños, la biblioteca y un dormitorio de los quince que había. De modo que decidí apropiarme el plan de limpieza de mi suegra y contentarme con que limpiasen las habitaciones que no se usaban un par de veces a la semana. Aun así, eran diez, me sobraba gente y no tenía ni idea de qué hacer con ella. Yo jamás había tenido que preocuparme por dirigir una casa, y menos una como la de los Scholz. Terminé por pedirles que me esperasen en el salón unos minutos y decidí hablar con Herman. Aunque los hombres no se educasen en las labores del hogar, por lo menos él había vivido toda su vida con sirvientes a su alrededor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me abrió la puerta del despacho cuando llamé y me indicó con el dedo índice sobre sus labios que guardase silencio mientras se dirigía de nuevo al escritorio y cogía el auricular del teléfono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, te decía que la cría de caballos es un negocio. No pertenece al sector de la industria… pero también demanda mano de obra, Berg. Todos los oficiales contratan prisioneros para sus tareas, el Comandante también tiene servicio… &#8211; de repente guardó silencio, hizo una pausa para escuchar a su interlocutor y continuó hablando con una sonrisa &#8211; ¡Pero si has visto mi casa más de mil veces! Mi madre se ha llevado más personal a&nbsp;<i>Berchstesgaden</i>&nbsp;del que yo tengo ahora mismo atendiendo la casa, ¡y es una residencia vacacional!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La idea de que aquel contrato masivo ya le estuviese causando algún problema comenzó a incomodarme cuando Herman escuchó de nuevo sin decir nada. Pero hablaba con Berg, y Berg nunca le daba problemas, más bien todo lo contrario. Aquel hombre debía tener algún tipo de complejo de padre con Herman, lo sé porque el General fue mi padrino de boda y pude comprobar que tenía a mi marido en bastante más estima que a un simple &#8220;hijo de un compañero&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No… de verdad, puedes estar tranquilo… no van a darme problemas, pertenecen todos a mi subcampo, los tengo bajo control. Oye, tengo que atender otros asuntos. Nos vemos mañana en Berlín, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperé pacientemente a que colgase el teléfono y entonces le planteé mis dudas acerca de qué hacer exactamente con diez mujeres y una casa. Se rió un buen rato antes de sacar el tabaco, encenderse un cigarrillo y pasarme uno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, luego te ayudaré con eso. ¿Puedo pedirte algo? – Me preguntó después de sopesar mi gran problema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro – acepté con seguridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Intenta hablar con ellas. Yo lo he intentado alguna vez pero jamás he conseguido que me digan ni una sola palabra. Sé de esas personas lo que figura en los informes con sus números, y no puedo culparles por no querer decirme nada más, así que prefiero no insistir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres que les diga? – Inquirí imaginándome que quizás quisiera saber algo más de ellos que lo que tenía en aquellos informes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que quieras. Sólo quiero que las animes a hablar, muéstrales que no pasa nada porque hablen entre ellas. Si se lo dices directamente no lo harán. Se pasan el día así, trabajando en silencio, excepto cuando les mandan correr cantando… ¿tú crees que eso es vida?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Les mandan correr cantando? – Pregunté incrédula. Él asintió desdibujando la débil sonrisa que tenía en aquel momento &#8211; ¿Para qué quieren que corran cantando?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque mientras tú y yo estábamos de luna de miel llegó un cargamento con calzado fabricado para el ejército alemán. Era un nuevo modelo de bota y querían probarlo, así que ordenaron a los prisioneros ponérselas y les tuvieron corriendo un par de horas diarias después de la jornada de trabajo para probar la resistencia del calzado – me contó con resignación antes de dar una calada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero, ¿y lo de cantar? – Quise saber aunque lo de correr dos horas diarias después de trabajar durante todo el día ya me produjo una oleada de rechazo hacia mi propio marido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A nosotros también nos lo hacían en la escuela militar. Tras los primeros veinte minutos respirar se convierte en una odisea, así que no te queda más remedio que mejorar tu capacidad pulmonar. Pero cuando apenas comes y vives al límite de tus fuerzas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No terminó la frase. Dejó que sus palabras muriesen a medida que el humo salía de sus labios, apagó el cigarrillo antes de levantarse y esperó a que yo hiciese lo mismo. Sentí la necesidad de preguntarle si él hacía cosas así, si de verdad tenía que ir cada mañana a organizar y explotar a un puñado de gente como aquella que había traído a casa, tan huesuda y demacrada que parecían conformar el elenco de alguna necrópolis. Pero no lo hice. Me respondí a mí misma que él no era así, que lo que tuviese que hacer era porque era parte de su trabajo. Y opté por esa opción porque en el fondo temía que me contestase que sí. Que él no era distinto de aquellos que obligaban a los prisioneros a correr durante dos horas mientras cantaban, o quizás miedo a que me dijese que él hacía cosas incluso peores. Como pegarles un tiro en el cráneo y ordenar a alguien que se llevase el cuerpo sin ningún tipo de preocupación, algo que ya le había visto hacer meses atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Herman tenía esa capacidad innata para jugar con esas dos personalidades tan distintas que tenía que alternar a diario. Y siempre mostraba la correcta justo a tiempo para que uno no creyese que era quien no debía ser. Como hizo cuando se plantó delante de aquellas mujeres cabizbajas y les explicó muy correctamente cómo tenían que ocuparse de la casa tras preguntar quienes sabían cocinar y elegir a dos de ellas para que se dedicasen exclusivamente a la cocina, todo con la misma educación que sus padres le habían dado sin pensar nunca que la utilizaría para dirigirse a esa gente.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F3.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F3.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="400" height="266" border="0"></a></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Algo que me provocó una tenue sonrisa aunque no obtuvo ninguna respuesta de sus oyentes.</span></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, tengo que regresar ya – dijo finalmente antes de dirigirse a la entrada -. A la hora de comer se llevarán a los hombres de vuelta, pero ellas pueden quedarse. Diles que se cocinen lo que creas conveniente, pero especifícales el qué. Si les dices que &#8220;coman algo&#8221; no comerán nada por miedo a coger algo que no podían. ¡Ah! Y échales un vistazo a esos soldados, asegúrate de que no molestan, ¿de acuerdo? – Asentí mientras recibía un beso frente a la puerta de casa y luego le observé partir de nuevo hacia ese punto negro de Oranienburg del que había salido toda aquella gente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude reprimir un gesto de contrariedad mientras regresaba a casa. Pero me repetí de nuevo que Herman no era así y me encaminé hacia la cocina dispuesta a entablar conversación con una de las dos mujeres que ahora eran las cocineras de la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sólo conseguí saber que la más joven se llamaba Rachel y la otra Esther. Después me resultó completamente imposible arrancarles cualquier otra palabra. Ni siquiera cuando les pregunté si les apetecía alguna comida en especial, así que en vista de que solamente miraban hacia el suelo sin decir nada, intenté recordar si el judaísmo era una de esas religiones que prohíbe algún tipo de comida y finalmente les dije que hiciesen un cocido con la comida que había en la despensa. Herman tenía razón, aquella gente parecía muda. Pero en su falta de palabras no se veía ningún tipo de discapacidad oral, sino terror. Solamente miedo en estado puro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salí hacia el viejo huerto, a ver si tenía más suerte con el personal masculino. Observé durante algunos minutos el meticuloso trabajo de un par de hombres que araban la tierra y finalmente me decidí a probar con el que estaba plantando algo en el terreno recién removido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Necesitan ayuda?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera me miró para negar con la cabeza, aunque pude ver que dirigía sus ojos hacia mis pies, seguramente pensando que mis zapatos eran lo menos indicado del mundo para meterme allí. Me quedé un rato más mirando cómo plantaba, reparando inconscientemente en la banda blanca con una estrella de David que llevaba en el brazo. Era el distintivo que el Reich les obligaba a llevar ya desde mucho antes de confinarlos en guetos o campos de prisioneros, pero por más que miraba, no alcanzaba a comprender por qué tanto odio hacia alguien que si no llevase aquella banda, sería tan normal como yo misma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo se llama? – Pregunté con la débil voz que me salió a causa de estar adelantándome ya a mi derrota por entablar una conversación con alguno de ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Moshe – me respondió con una voz que le costó entonar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Moshe – repetí agachándome para intentar ver su cara tras comprobar que los soldados no andaban cerca. No tenían por qué acercarse allí, Herman les había ordenado quedarse esperando en la entrada y el huerto quedaba en la parte trasera de la casa -. Soy la señora Scholz, pero puede llamarme Erika – repetí al igual que con Rachel y Esther.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La respuesta de Moshe fue igual que la de mis cocineras, inexistente. Y mi sonrisa tampoco me había servido para nada, ya que ni siquiera me miró.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quiere un cigarrillo? – insistí sintiéndome culpable en cuanto le acerqué la cajetilla de tabaco, pues la rehuyó como si tuviera la peste -. Lo siento, no pretendía ser… ¿pueden fumar? Me refiero a si su religión… &#8211; también me sentí una estúpida al preguntar eso. Yo simplemente quería ser amable, interesarme por ellos, pero seguramente acababa de dar la imagen de la típica señora de Teniente que les trataba como si fuesen algún tipo de animal exótico que nunca antes había visto -. Da igual, olvídese de esta gilipollez de pregunta… si no fuma no pasa nada – dije mientras me incorporaba para seguirle un par de pasos hacia delante mientras plantaba -. ¿Puede enseñarme a plantar tomates? &#8211; Pregunté tras echar un ojo a<b>&nbsp;</b>la bolsa de semillas que tenía a un lado. Me sentí triunfante cuando el hombre elevó su cara para mirarme, así que seguí hablando para no echarlo todo a perder – siempre quise tener un huerto, pero no tengo ni idea. Nací en Berlín, jamás tuve la oportunidad de plantar nada hasta que vine a esta casa – le mentí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el orfanato de Suiza teníamos huerto y plantábamos nuestras propias hortalizas. Las ayudas económicas no eran demasiadas así que teníamos que procurarnos ocupaciones que resultasen productivas. Y también recuerdo que odiaba las semanas que me tocaba ocuparme del huerto, pero cuando aquel hombre asintió, sentí que podría plantar invernaderos enteros. Luego miró con temor hacia la salida.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se preocupe. Mi marido les ha dicho que esperen en la entrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Pero será mejor que se limite a mirar, no es necesario que se ensucie las manos con esto – dijo tímidamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, luego nos las lavaremos – contesté con una sonrisa haciendo un agujero en el suelo tal y como le había visto hacer a él. Estaba eufórica con mi gran logro personal.<b>&nbsp;</b>Tanto, que el hombre me miró con una pizca de miedo, por lo que traté de mostrarme menos efusiva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asistí con ilusión a mi clase de botánica, aunque más allá de las palabras necesarias para instruirme, el silencio fue la opción por la que Moshe volvió a decantarse. Le ayudé a terminar las semillas de tomate y a plantar algunas coles, pero luego decidí regresar a la casa para lavarme las manos y echar un vistazo por las cuadras. Allí también reinaba el mismo silencio que en el resto de lugares en el que aquella gente trabajaba. Y al final, tras andar de un lado para otro durante toda la mañana, intentando entablar alguna conversación, decidí hablar con los soldados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días, señora Scholz – entonaron casi al unísono, cuadrándose ante mí como si estar casada con Herman me otorgase su mismo rango militar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días, ¿desean tomar algo? ¿Un café, o un té? Llevan aquí parados toda la mañana, ¿no se aburren?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No señora, muchas gracias pero no se preocupe. El Teniente nos ha ordenado esperar aquí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí vagamente antes de retirarme. Desolada por no encontrar a nadie dispuesto a darme un mínimo de conversación aunque hubiese más de un centenar de personas en aquella casa. Ser la señora Scholz no era ninguna ventaja para entablar una vida social fuera del elitista círculo al que pertenecía mi nuevo apellido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquel día solamente me dediqué a asegurarme de que las mujeres del servicio comían, y lo hicieron con muchas ganas aunque ninguna repitió plato cuando les dije que podían hacerlo si querían. Por la tarde acompañé a Herman a las cuadras para supervisar personalmente el trabajo de los nuevos empleados. Había pedido la tarde libre por asuntos personales y la dedicó íntegramente a dar instrucciones precisas sobre cómo tratar a los animales o cómo realizar las tareas de mantenimiento, tanto de las instalaciones como del material. Y puedo decir que en ningún momento observé por su parte ningún trato incorrecto – ni siquiera una palabra pronunciada en un tono más alto que otra – hacia los prisioneros. A decir verdad, no parecía darles órdenes. Solamente les pedía las cosas, igual que siempre lo había hecho con los empleados de la familia. Un detalle del que siempre había carecido por completo mi difunto suegro, porque al Coronel le encantaba pasear recitando imposiciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice constar aquello en mis informes. Evitando intencionadamente pensar en el hecho de que quizás estaba intentando &#8220;lavar&#8221; la imagen que mi bando pudiese tener del Teniente Scholz, o tratando de hacerle más digno del trato que yo había exigido para él al terminar la guerra. No, yo no le estaba &#8220;suavizando&#8221; al hablar de él en mis informes. Me limitaba a reflejar lo que veía en casa. Aunque sabía que estaba obviando por completo una peligrosa parte que era la razón por la que todo el mundo se negaba a pronunciar una sola palabra en mi presencia. Pero aquello también era una gran incógnita para mí, porque aunque a veces se animaba a relatarme algún que otro incidente que acontecía en su trabajo, yo seguía sin conocer los detalles.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asumí que aquella gente no me hablaría nunca para algo que no fuese estrictamente necesario y durante más de mes y medio me limité a seguir con la vida que se suponía que debía llevar. Una que nunca imaginé que podría tener, consistente en recibir los respetuosos tratamientos que mi posición de &#8220;señora Scholz&#8221; me otorgaba y en invertir las horas del día en cualquier cosa que me apeteciese mientras esperaba a que Herman regresase del campo. Seguía haciendo mi trabajo, pero ahora era coser y cantar acercarse al despacho que Herman jamás cerraba con llave y fotografiar los documentos que me diese la gana, incluso me podía parar a echarles un vistazo. Algunos me resultaban interesantes y otros no llegaba a entenderlos, pero fotografiaba todo a pesar de saber que la documentación perteneciente a la gestión de su trabajo en el campo le acompañaba siempre en su carpeta de cuero. Y no por ello lo que captaba con aquella reducida cámara que me habían entregado dejaba de ser valioso, porque en las estanterías del despacho seguía habiendo información acerca de la estrategia militar alemana y otras operaciones de las que las&nbsp;<i>Waffen-SS</i>&nbsp;ponían al tanto a un Teniente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cosas siguieron como siempre hasta el verano. Y aunque el ejército alemán a esas alturas, avanzaba imparable por el territorio soviético sin registrar un preocupante número de bajas, Herman no se cansaba de repetir que la estrategia era deficiente. Que la operación debía haberse retrasado otro año más al no poder haberla iniciado cuando estaba previsto y que cometerían exactamente el mismo error que Napoleón, aunque el Führer hubiese dispuesto varios bloques en el frente en lugar de uno sólo y compacto &#8211; como el legendario conquistador francés -. Vaticinaba que, en el mejor de los casos, la &#8220;apropiación del territorio&#8221; se quedaría incompleta, como ya había ocurrido en Francia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué a creer de verdad que le preocupaba la suerte del ejército alemán, a pesar de que no hiciese más que sacarle defectos estratégicos y hubiésemos bromeado cientos de veces cuando los ingleses lograron hundir el Bismarck en la primera batalla naval abierta que el indestructible acorazado alemán libró contra la marina inglesa. Pero toda aquella atención que prestaba al frente ruso, me obligó a preguntarme si de verdad no tendría un preocupante &#8220;sentimiento patriótico&#8221; del que yo no me había percatado nunca. Lo cierto es que al final, terminé completamente perdida al ser incapaz de determinar qué esperaba él exactamente de aquella campaña. Porque vivía pendiente del frente a pesar de que ninguna de las noticias fuesen de su agrado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una mañana a principios de julio, tras redactar el informe que tenía que entregar aquella tarde y que recogía las últimas noticias &#8220;no oficiales&#8221; que sabía acerca de la contienda soviética gracias a Herman, me dirigí a la puerta trasera de la cocina para echar un vistazo al huerto que Moshe había cultivado con mimo y que comenzaba a dar resultados. Pero reparé en unas botas completamente embarradas que había al lado de la puerta. ¿Por qué las botas del uniforme de Herman estaban cubiertas de barro a principios de julio? Era raro, pero lo atribuí a esas continuas construcciones de barracones que tenía que ordenar para dar cabida a más prisioneros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cogí dispuesta a limpiarlas, decidida a liberar de un trabajo más a aquellas sirvientas que no hacían otra cosa que trabajar en silencio. Pero un escalofrío recorrió mi espalda cuando al darles la vuelta contemplé una suela completamente colapsada por una mezcla de barro reseco y pelo. Marañas de cabello fino, que no pertenecían a la crin de un caballo, que eran inequívocamente humanos y que ocupaban casi la totalidad de los huecos que dejaba el dibujo de la suela siendo mucho más abundantes que el mismo barro. &lt;&lt;¿Pero qué coño…? &gt;&gt; Ni siquiera fui capaz de formularme una pregunta completa al respecto, cogí ambas botas de nuevo y regresé a la cocina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esther, ¿qué narices es esto? – Ella se quedó mirando las botas amedrentada sin saber qué decir –. Me refiero a por qué las botas de mi marido están llenas de barro y pelo – maticé enseñándole la suela de las botas. De nuevo el mismo gesto mientras Rachel entraba en la cocina portando una bandeja de verduras -. Muy bien – les dije tratando de calmarme y completamente decidida a arrancarles una respuesta –. Todos ustedes saben que mi marido y yo les estamos dando un trato que jamás, en ningún otro lugar de Alemania, podrían recibir en esta mierda de Reich. Llevo desde que han llegado intentando que se comporten de una manera completamente normal mientras están en mi casa, y también saben que ni él ni yo nos oponemos a que tengan aquí unas libertades con las que ni siquiera pueden soñar ahí fuera. Así que les pido por favor que si saben algo de esto, contéstenme sinceramente, porque sólo quiero saber por qué estas botas están llenas de barro y cabello. Sólo eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi discurso pareció no causarles el más mínimo efecto. De hecho, mi cabeza ya estaba ensayando las palabras con las que le exigiría a Herman una respuesta a esa misma pregunta cuando la débil voz de Rachel rompió el silencio ante la atónita mirada de Esther.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F12.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F12.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es porque están llegando los prisioneros soviéticos, señora. A todos se les ducha y se les corta el pelo al llegar. Pero están llegando tantos que las duchas no son suficientes y se les lava al aire libre con mangueras de riego.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? – Pregunté casi para mí con un débil hilo de voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le creía más humano, mucho más que aquello, aunque supiese que era un maldito Teniente de las SS. ¿Por qué siempre me olvidaba de aquel puto detalle? Supongo que porque en casa se comportaba correctamente con todos los empleados, llevasen o no aquella puñetera banda en el brazo. Sí, tan correctamente que se me hizo doloroso imaginármelo ordenando duchar a gente con mangueras de riego, como si no supiese que podía hacer cosas mucho peores.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, muchas gracias – concluí finalmente mientras intentaba calmarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salí de la cocina indignada conmigo misma, por cometer el mismo error una y otra vez, por disculparle continuamente y consumida al mismo tiempo por saber que después de algunos días, preferiría pensar que él no tenía otra alternativa y que sólo aplicaba unas órdenes de la mejor manera posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fui a mi antigua habitación y añadí una hoja más a mi informe detallando el trato que recibían los prisioneros soviéticos sólo para empezar. Y en aquella ocasión me esforcé por no poner nada que jugase a favor de la imagen de Herman. Aguantando aquella sensación de estar traicionándole y decantándome por la intuición, que esta vez me decía que cesase en mi empeño por mostrarle como alguien condenado a cargar con el apellido de su familia y desempeñando a disgusto un cargo que le horrorizaba. Cayendo en la aplastante obviedad de que si seguía en aquel sitio, era precisamente porque las SS estaban contentas con su gestión. Algo que decía mucho en su contra y muy poco a su favor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entregué el informe por la tarde, aprovechando para comprar en la calle un periódico en el que se reflejaba el último gran avance en la campaña soviética. Probablemente Herman se equivocaba. Los alemanes seguían avanzando. Minsk había caído por el sur, se dirigían a Leningrado por el norte y todo el mundo daba por sentado que se llegaría a Moscú antes de finales de mes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella noche cené en silencio, bajo la atenta mirada de Herman, que dibujó distintos grados de curiosidad antes de convertirse en preocupación y finalmente se aventuró a formular la pregunta que seguramente llevaba un buen rato aplastándole.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, querida… &#8211; empezó con mucho tacto &#8211; ¿ocurre algo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dos palabras, no está mal – se burló irónicamente -. Está bien, supongo que si quisieras contármelo ya lo habrías hecho – zanjó mientras se frotaba la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es cierto que no era la típica conversación que un matrimonio de menos de un año mantiene durante la cena, pero también era cierto que en aquella mesa éramos un Teniente de las SS y una espía de la resistencia francesa. Así que lo raro era que esas conversaciones hubiesen tardado tanto en aparecer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué has hecho durante el día? – Preguntó probando otro camino.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada interesante, ¿qué has hecho tú?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desconozco si lo que he hecho yo te parecería interesante, pero no lo sabremos porque no puedo contártelo, ya lo sabes -. Supongo que su tono ciertamente punzante fue provocado por la reticencia de mi respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, entonces está todo hablado – contesté sin inmutarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder, Erika! ¡¿Qué cojones te pasa ahora?! – Me quedé anonadada al escuchar aquello. Unas palabras perfectamente coloquiales que Herman jamás había utilizado conmigo de una forma tan directa y singular –. Me voy a cama, he tenido una mierda de día… &#8211; dejó caer casi en un murmuro mientras se levantaba de la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Del millón de posibilidades de hacer alguna referencia a su &#8220;mierda de día&#8221; acabé no escogiendo ninguna. En lugar de eso me quedé sola en la mesa, sintiéndome como una idiota a la que dejan dolida después de una burda discusión que ella misma había provocado. Justo lo que yo era en aquel momento. Ni más, ni menos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los días siguientes fueron difíciles. Seguíamos ligeramente molestos el uno con el otro sin saber muy bien el por qué, ya que nuestras respectivas reacciones resultaban desmedidas para atribuirlas a aquel mal cruce de palabras que ahora me parecía ridículo. Echaba de menos a Herman, al que siempre me abrazaba en cama en lugar de darse la vuelta y quedarse dormido sin ni siquiera acercar sus pies a los míos. Le echaba mucho de menos y me amedrentaba el hecho de que aquel irascible Teniente le estuviese ganando terreno a mi marido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y la confusión me cegó tanto que hice lo que una mujer en el mismo grado de desesperación que el mío haría, lo más obvio y también lo menos prudente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman me había comentado alguna vez que la familia de Rachel tenía una pastelería que el ejército había destrozado hacía algunos años durante la que ya se conocía como &#8220;la noche de los cristales rotos&#8221;. Así que a mediados de la semana siguiente, durante una tarde en la que no tenía nada que hacer y harta de las comidas en silencio, me acerqué a ella con la excusa más idiota del mundo, aprovechando también que Esther estaba ayudándole a Moshe a limpiar lo que habían recogido del huerto para almacenarlo en la despensa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Rachel, ¿sabes hacer bizcocho?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, señora Scholz – me respondió de la misma débil manera de siempre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Podrías enseñarme? Yo nunca he sido demasiado buena con los fogones y lo cierto es que me encuentro patética cuando me doy cuenta de que tampoco hago nada para remediarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Adorné mi argumento con una despreocupada risa que logró arrancarle una débil sonrisa a mi cocinera. Rachel tenía una sonrisa bonita, siempre pensaba que era todo un mérito saber sonreír así con toda la mierda que le había tocado aguantar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro, ¿quiere hacer uno ahora o prefiere dejarlo para más tarde? – Me preguntó casi con un minúsculo atisbo de ilusión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora está bien… si tenemos todos los ingredientes, para mí es un buen momento…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que no había estado especialmente habladora con nadie desde la última vez que me había dirigido a ellas para preguntarles por qué había pelo de persona en las botas de Herman, pero inexplicablemente, había habido un cambio en aquella muchacha que se dirigía apresuradamente a la despensa para coger los ingredientes necesarios para hacer un bizcocho. Presté atención a las explicaciones de Rachel procurando que la conversación no se extinguiese, aunque no resultase interesante. Sólo era una forma de tejer cierta confianza para introducir el tema que quería. Y aproveché un silencio un poco más largo de lo normal mientras removíamos nuestras respectivas mezclas para abordar el espinoso tema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman me ha dicho que no soléis hablar mucho, y es cierto, me preguntaba por qué. Cuando llegasteis yo creí que os conocíais del campamento…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, nos conocíamos de vista – me confirmó. Era demasiado inocente, o quizás el hecho de que no hubiera mantenido una conversación normal en meses la obligaba a no desaprovechar una oportunidad como aquella. En cualquier caso, la situación me favorecía -. Pero no se suele hablar mucho cuando todas nos dedicamos durante todo el día a lo mismo. Además, los soldados allí no nos dejan hablar mientras trabajamos, quizás por eso a su marido le parezca que hablamos poco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Herman no os deja hablar? – Pregunté como si me sorprendiese que realmente pudiese llegar a tomar esa medida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Su marido no nos supervisa personalmente a diario, es un oficial – contestó casi con un tono de disculpa -. Son los soldados quienes nos vigilan, y ellos tienen esas órdenes – dijo con una voz suave, como si temiese herir mi sensibilidad. Algo que me pareció sumamente altruista por su parte -. Pero eso no es decisión de su marido, señora Scholz. Yo he estado en otro campo antes de que me trasladasen aquí y allí también era igual.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento… – dije sinceramente tras algunos minutos de reflexión acerca del devenir de desgracias que tenía que haber sido la vida de aquella muchacha durante los últimos años. Ella me miró escondiendo su curiosidad con un gesto neutral -. Te parecerá raro, pero a mí todo esto de la depuración racial del Reich me parece una aberración – le confesé con la boca pequeña en un arrebato de locura transitoria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De todos modos, estaba segura de que no pasaría nada. Si ella cometía la grandísima estupidez de decir que yo había dicho semejante cosa, bastaría con que les dijese a los soldados de allí fuera que me estaba difamando. Pero sabía que no ocurriría, porque ella me sonrió y yo le devolví una sonrisa llena de complicidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y ojalá mi marido pudiese sacaros de allí, pero me ha dicho que no puede. Lo máximo que ha conseguido es que vosotras podáis comer en casa – añadí completamente segura de que acababa de hacer mi primera amiga en mucho tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí, ahora era una espía casada con un Teniente y con una amiga clasificada como &#8220;judía&#8221; en medio de un régimen extremadamente antisemita. Comenzaba a creer que no conseguiría salir viva de aquella casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, gracias al trabajo que nos ha dado también nos ha conseguido vacunas, que nos dejen más tiempo para ducharnos o que no tengamos que cortarnos el pelo tan a menudo… – la miré estupefacta, gratamente sorprendida por lo que acababa de escuchar de los labios de alguien a quien se suponía que estábamos explotando -. Se cuida más la higiene y la apariencia de quienes trabajan en casa de los oficiales que la de los que lo hacen allí o en las fábricas… &#8211; añadió tímidamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Él no dice nada… pero yo sé que tampoco le encanta lo que hace… &#8211; comenté con tristeza tras plantearme durante algunos segundos si de verdad era factible la idea de decirle algo así a alguien como ella. Pero Rachel me sonrió tímidamente mientras me indicaba que teníamos que esparcir mantequilla en el molde en el que íbamos a poner la mezcla que acabábamos de batir. Quizás sólo me sonriese por cortesía y en realidad, en lo más hondo de su cabeza, me estuviera mandando a la mierda. Pero yo necesitaba introducir a Herman como objeto de conversación para saber algo de lo que pasaba allí, algo que me diese alguna pista de lo que hacía día a día en aquel macabro lugar -. No quiero decir que a mí me parezca bien lo que hace. Él ya sabe que no, y supongo que por eso no me cuenta nada. Pero yo le quiero, y no lo haría si no tuviese algo que le diferenciase del resto. Es difícil para él… no sé cómo explicarte…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella guardó un silencio que yo interpreté claramente como una forma de decirme: &#8220;usted no tiene ni puta idea de lo que hace su marido&#8221; al mismo tiempo que un nudo en mi garganta parecía obstruirme la respiración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señora Scholz, usted no tiene por qué explicarme nada – dijo tímidamente cuando yo fui incapaz de esconder más mi cara -. Mire, no puedo decirle que nos tratan bien allí, le mentiría. Pero sí le puedo decir que nunca ningún oficial se había preocupado de que los soldados no cometiesen abusos en su campamento, ni por reducir el número de bajas… – la miré descolocada, preguntándome verdaderamente si lo que estaba escuchando eran de verdad palabras que, contra todo pronóstico, dejaban a Herman en un &#8220;buen lugar&#8221;. Y entonces Rachel siguió hablando con cierta inseguridad – el otro día… cuando le dije de dónde había salido el pelo de las botas de su marido… bueno, debí explicarle que en los demás campamentos se dejó a los prisioneros esperando dentro de los mismos vagones en los que habían llegado porque casi no hay sitio. Estaban muriéndose encerrados bajo el sol, así que su marido…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rachel no terminó la frase porque la abracé inesperadamente con fuerza. Primero porque no podía creerme que esa gente, en la posición en la que estaba, pudiese ser capaz de decir nada bueno acerca de alguien como Herman. Y segundo, porque eso sólo podía significar que, después de todo, él también era capaz de influir positivamente en el Teniente que no tenía más narices que ser.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento – me disculpé por mi impulsiva reacción intentando contener unas lágrimas de felicidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No importa – contestó descolocada mientras regresábamos de nuevo a la elaboración del bizcocho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Procuré buscar otro tema de conversación. Dándome por satisfecha con aquel enorme – mejor dicho, gigantesco &#8211; avance y animada porque por fin tenía a alguien con quien hablar en la ausencia de Herman. Alguien que además parecía disfrutar de nuestras vagas palabras y que -aunque mostraba una gesticulación oxidada por el desuso &#8211; dejaba entrever cierta nota de agradecimiento por una simple conversación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella tarde, cuando Herman llegó a casa, le recibí con un gran abrazo en la entrada del salón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué demonios has hecho esta tarde? – Me preguntó extrañado tras aceptar el enorme beso que había deseado darle desde que había obtenido el fruto de mis pesquisas por libre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Te he hecho un bizcocho!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Venga ya! – Exclamó riéndose.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidí mostrárselo directamente y le conduje hasta la mesa del comedor, donde mi gran obra culinaria reposaba orgullosamente inflada de una forma desigual. Tenía que haberle hecho caso a Rachel y servirlo troceado para que no se apreciase el &#8220;amorfismo&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dios mío… &#8211; murmuró – creí que lo habrían las cocineras y que intentarías convencerme de que lo habías hecho tú. Pero es evidente que esto es obra tuya… &#8211; dijo frunciendo la nariz de una forma graciosa mientras lo observaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos, Herman… &#8211; ronroneé sujetando su brazo – sólo intento que me perdones por comportarme como una imbécil estos días.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No estaba muy acostumbrada a pedir disculpas, y en este caso, ni siquiera estaba segura de tener que pedirlas. Pero yo quería a mi marido de vuelta y alguien tenía que dar el primer paso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, probemos esta &#8220;maravilla&#8221;… &#8211; accedió pacíficamente antes de besarme en la coronilla y tomar asiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No quieres cenar primero?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no tengo mucha hambre… &#8211; me informó desabrochándose el primer botón del uniforme, aquél que parecía ahogarle manteniendo el emblema con la doble S rúnica celosamente ceñido a su cuello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Serví también el chocolate que habíamos preparado para acompañar el bizcocho y cenamos mientras me comentaba que los ingleses se habían aliado con los soviéticos después de que Leningrado hubiese sido atacada por el ejército del norte. Después elogió el sabor de mi bizcocho remarcando entre risas que nada hacía presagiar que fuese comestible. Le conté que el que Rachel había hecho para enseñarme tenía una pinta estupenda pero que les había insistido para que se lo comiesen ellas, algo que le sorprendió positivamente a juzgar por su reacción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, comprendo que todo este &#8220;secretismo&#8221; acerca de mi trabajo te inquiete… pero si lo hago de esta manera es porque ya te he dicho que no quiero que tengas nada que ver con todas esas barbaridades, ¿lo entiendes? – El corazón me dio un vuelco al escuchar &#8220;barbaridades&#8221;, pero no pude hacer otra cosa que asentir mientras le miraba a los ojos -. Te quiero – dijo cogiendo mi mano sobre la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y yo a ti – contesté con sinceridad -. ¿Vamos a cama? – Pregunté en voz baja como si temiese que alguien pudiese más pudiese escucharme a pesar de que estábamos solos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No puedo, todavía tengo que ocuparme de algunos asuntos antes. Pero ve tú y espérame, terminaré enseguida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No acepté, pero tampoco hice nada para detenerle cuando se levantó de la mesa y recogió su carpeta<i>&nbsp;</i>antes de desaparecer camino del despacho. Me quedé un par de minutos pensando en mi oxímoron favorito: él. Un cúmulo de incongruencias que no terminaba de contemplar al mismo tiempo. Como si realmente me resultase imposible conjugar todos los aspectos que conocía de su personalidad mientras me imaginaba los que todavía me quedaban por conocer. Bueno, por lo menos sabía que él trataba como podía de mantener el orden en la pequeña parcela del Reich que le tocaba administrar, y eso me producía un sentimiento de orgullo hacia él que – al menos de momento – me hacía verle con buenos ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté y me dirigí a nuestra habitación. Pero me puse el camisón y ni siquiera me planteé esperarle en cama, sino que me dirigí al despacho de Herman. No había cerrado la puerta del todo así que sólo tuve que empujarla levemente para encontrarle en el escritorio, firmando algo y leyendo atentamente unas hojas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te queda mucho, Her? – Inquirí con cierta picardía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él dejó la pluma sobre la mesa y me miró sonriente mientras apoyaba su cara sobre su mano. Sonreía porque sin duda sabía lo que quería, y lo sabía porque – a parte de mi lenguaje corporal – me había apropiado del diminutivo con el que Berta se refería a él para reclamarle aquello que ahora no estaba moralmente vedado para nosotros. Aunque nunca nos importó lo más mínimo que lo estuviese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca te rindes, ¿verdad? – Dijo mientras me indicaba con su dedo índice que me acercase. Di un par de pasos hacia delante, caminando lentamente mientras negaba con la cabeza &#8211; ¿No? – Insistió mientras yo seguía negando a medida que avanzaba con deliberada suavidad &#8211; ¿Puedes enseñarme tu mano derecha? ¿Qué llevas ahí? – Preguntó derrochando un tono burlón mientras yo le enseñaba la alianza que me convertía en lo que tantas veces me había negado a ser.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alguna vez me he rendido… &#8211; confesé mientras rodeaba la mesa para ponerme a su lado &#8211; ¿puedo saber qué haces?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Organizo unos traslados que quiero solucionar cuanto antes – contestó mientras apartaba los papeles a un lado para llevar una mano a mi cintura, instándome con ella a colocarme en el poco espacio que había entre él y la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo preguntarte algo? – Inquirí rodeando su nuca cuando él dejó caer su cabeza sobre mi vientre mientras cercaba mis muslos con sus brazos. Me asintió con un vago sonido -. ¿Cómo puedes traer a cien prisioneros a casa todos los días sin que nadie se oponga? – Mi voz sonó débil, como temiendo encontrarse con otra respuesta ambigua que no iba a aclarar mis dudas. Pero no fue así.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nuestros caballos… &#8211; me adelantó en un suspiro -. Tenemos una de las ganaderías más prestigiosas del país, Erika. Hago tratos con el ejército, les vendo ejemplares o simplemente se los presto para algún desfile… igual que ellos me dejan a mí algunos sementales de vez en cuando. Es un negocio y eso me convierte en empresario. Con lo cual, tengo derecho a utilizar la mano de obra que el Reich le está ofreciendo a sus empresarios. Oficialmente, toda esa gente viene aquí a trabajar en el negocio familiar. Excepto un par de empleados que vienen a ocuparse de la casa o del jardín – me explicó con una pausada voz como si estuviese a punto de quedarse dormido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero los soldados que les acompañan saben que no es así, que tienes reclusos esparcidos por toda la finca, ¿y si tiran del hilo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los que podrían tirar del hilo tienen las manos atadas por Berg… esos soldados que vienen a casa no tienen derecho a ponerme en duda, están aquí bajo mis órdenes. Pero nadie va a osar tirar del hilo cuando se trata de la familia Scholz, Erika. Ni siquiera la secreta. Hay más condecoraciones en mi familia que en todo el cuerpo de la secreta… nadie pone el ojo en una familia como la nuestra. Se supone que yo soy igual que mi abuelo y que mi padre… – su voz volvió a sonar cansada. Pero yo me encogí al pensar que si la policía secreta del Reich metía las narices en algo, lo más prudente que yo podría hacer sería pegarme un tiro – en el fondo lo soy, sino no llevaría este uniforme…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si le dijese que no lo era, él insistiría en que sí lo era y entonces nos saldríamos por la tangente antes de tener la oportunidad de preguntarle algo que recordé en aquel momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Berg te ha dicho algo de todo esto?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Berg es demasiado bueno en todo, sabe perfectamente qué decir para no comprometerse y para no comprometerme a mí…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres decir?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman suspiró, me soltó y se recostó sobre el respaldo de la silla antes de frotarse la frente mientras comenzaba a hablar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F8.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F8.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Berg lo sabe todo y sólo sabe lo que le conviene, Erika… por eso es tan jodidamente bueno. No hace falta hablar directamente de algo porque él ya sabe de qué estás hablando. Me conoce demasiado bien, sabe que no necesito a toda esa gente. Y lo sabe tan bien como yo sé que está de acuerdo, porque él también lo haría si su puesto le diese la oportunidad. Es de fiar, no es como mi padre, que hubiera traicionado a cualquiera de su nosotros por seguir ciegamente los ideales del régimen. Él tiene principios, y lo que es más importante, sabe imponerlos de forma que parezcan los principios que a él le han impuesto. Jamás haría nada que me pusiera a tiro –hizo una pausa para mirar despreocupadamente hacia otro lado y después continuó hablando -. ¿Acaso crees que no sabe lo que pasó con Furhmann? Supo desde el primer momento que lo que yo le dije no era más que lo que quería que figurase en el informe oficial. Pero los dos sabíamos que si yo mencionaba lo que había hecho, él estaría en la obligación de delatarme. Y como no iba a hacerlo, el hecho de mentir descaradamente fue el equivalente a guardar las formas para ahorrarnos un favor. ¿Y sabes qué me dijo antes de colgar? – Esperé ansiosa a que continuase hablando, sorprendida de que me estuviera confesando el teatro que se traía con Berg y sacando mis propias conclusiones. Eso significaba que tomaban ciertas precauciones con sus propios &#8220;camaradas&#8221; y que yo para él también era &#8220;de fiar&#8221;-. Me dijo: &#8220;¡Joder, muchacho! Si supiese que iba a perder la cabeza en Rusia, le hubiese enviado antes. Ahora te mando a alguien, no te preocupes&#8221;. Y nadie preguntó nada porque la orden venía de arriba. Así funcionan las SS.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y aunque me desbordaba la curiosidad de saber por qué dos oficiales de poderosas familias se tomaban semejante molestia a la hora de &#8220;guardar las formas&#8221;, sabía que de momento no me iba a decir nada más. Sólo pude estremecerme en su franqueza al mismo tiempo que mis pupilas se clavaban en las suyas antes de recorrer el relajado gesto de su cara. Como si en el fondo estuviese deseando que todo aquello que le sustentaba se fuese al traste, contradiciéndose de nuevo a sí mismo y jugando otra vez a estirar esa frontera que distinguía lo que era y lo que otros querían que fuese. Pero recordando con entrañable ilusión que yo para él, era alguien de fiar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero –<a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=566026568960052660" name="_GoBack"></a>&nbsp;le dije suavemente mientras le tendía una mano para que me diese la suya. Correspondió mi gesto con la misma dejadez con la que me había contado todo aquello y yo tiré de él para que se incorporase -. Te quiero muchísimo – repetí cuando sus manos rodearon mi cintura y su torso se adhirió al mío con cuidado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su agradable olor me capturó antes de que llegase a besarme con aquella entrega que solía poner al hacerlo. Casi había olvidado qué se sentía cuando me besaba de verdad a causa de aquel eclipse de afecto que mi estúpida reacción de hacía algunos días había provocado. Pero tuve el inmenso placer de volver a experimentarlo en el mismo momento en el que mis labios se abrieron bajo los suyos, recibiendo el abrazo de su lengua sobre la mía con la misma delicadeza que ponían sus brazos al rodearme mientras arrastraban el bajo de mi camisón hasta mis costillas. Diciéndome con todo ello que nadie me haría sentir nunca ni la mitad de mujer de lo que me sentía con él. Con quien yo quería estar realmente, porque sabía que a ningún otro le abriría las piernas de la misma manera que las abrí para él tras elevarme sobre mis pies y sentarme al borde de la mesa. Ahogando el leve malestar que me produjo el recuerdo de aquella escena similar en la que él estaba justo dónde había estado su padre, pero de distinta forma, porque en mis encuentros con el Coronel sólo había de por medio el más genuino interés por llevar a cabo un trabajo. Un trabajo que con él quedaba relegado a un segundo plano, o incluso a un tercero. No tenía nada que ver, así que no tenía que sentirme culpable sólo por entregarme en el mismo lugar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me resultó difícil convencerme de aquello, y menos con la ayuda que sus manos me brindaron al deshacerme de mi ropa interior después de que él se apartase durante un instante para luego regresar al interior de mis muslos de una manera sugerentemente atropellada, como si los segundos que acababa de invertir en dejar al descubierto mi sexo le hubieran parecido años enteros. El gesto me arrancó una sonrisa que me duró poco, lo mismo que él tardo en adueñarse otra vez de mi boca. Esta vez con decisión, devorándome de una forma que me obligaba a hacer lo mismo mientras sentía que mi deseo se inflamaba a medida que sus manos me retiraban ahora el camisón para descubrir mis pechos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y su boca me abandonó para atenderlos cuando me encontré completamente desnuda y a su merced, dejando caer mi espalda hacia atrás al ritmo que marcaban las manos que me guiaron hasta depositarme sobre la superficie del escritorio sin que su lengua osase separarse en ningún momento de mi busto, regalándome su cálido tacto sobre la sensibilidad que derrochaban ahora aquellos pezones que yo notaba rígidos. Tan rígidos como aquella protuberancia que me abrasaba la entrepierna mientras yo dudaba de que él pudiese encontrar en mis pechos ni una mínima parte de aprovechamiento de lo que yo le veía a lo que pugnaba por liberarse de sus pantalones. Algo a lo que sin embargo, no prestaba atención alguna.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él sólo seguía saboreando mi cuerpo, deslizándose por donde creía conveniente mientras me arrancaba con ello todo tipo de reacciones, excepto la de refrenarle. Ésa no tenía cabida cuando se entretenía conmigo de aquella forma. Es más, siempre me inducía la necesidad de apremiarle inútilmente, porque al fin y al cabo, terminaba dándomelo en la dosis que le daba la gana. Pero era parte del juego. Pertenecía a esos preliminares que él dominaba a la perfección y que le servían para decirme sin palabras que me conocía de una manera casi insultante. Aunque bien mirado, no puedo negar que me encantaba que lo hiciera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cuerpo se convulsionó sobre la mesa con la placentera sensación que su lengua depositó sobre mi clítoris mientras sus manos colocaban estratégicamente mis muslos sobre sus hombros, flanqueando aquella cara que me regalaba las atenciones de su boca de un modo que me forzaba a luchar por el aire en lugar de respirar, mientras que mis párpados cubrían mis ojos dejando que fuese mi piel la que me dejase constancia de lo que ocurría sobre mi cuerpo. Un cuerpo que aun siendo golpeado por la inminente necesidad de ser ocupado, era capaz de traducir para mi cabeza cada uno de los roces de aquella lengua incomparable que hacía que mis caderas bailasen tímidamente en busca de su constante atención. Siguiéndola un poco más cuando parecía abandonarme para proponerle mi humedad a cambio de la suya, mi propia humedad que ella había hecho crecer una vez más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero la atención cesó en uno de esos momentos en los que Herman sabe dejarme, perfectamente consciente de que es en ese instante cuando más deseo que continúe. Y consciente también de que mi excitación crece todavía más cuando su cuerpo sobrevuela el mío a ras de mi piel hasta que los ojos del azul más limpio que he visto en mi vida se encuentran con los míos. Cosa que casi siempre sucede al mismo tiempo que su miembro palpa tenuemente mi hendidura, dejando que se escurra tentadoramente entre mis labios mayores para mostrarle a mi resbaladizo y algodonado sexo la implacable consistencia del suyo antes de penetrarme. Como si estuviese avisándole de que va a llevárselo por delante a la vez que me incita a desear que lo haga.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahogó un gemido sobre mi cuello cuando lo hizo. Obligándome a que yo dejase escapar el que había contenido desde que su boca se había separado del lugar en el que ahora se estrellaba su bajo vientre con cada una de sus cuidadosas acometidas. Siguiendo aquel patrón que le encantaba marcar para que no me quedase más remedio que retorcerme con cada milímetro que me introducía o me sacaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me enerva que haga eso. Me encantaría sujetar su mandíbula para obligarle a mirarme y suplicarle que lo haga más rápido en lugar de condenarme a esperar temblorosamente desde que comienza ese retroceso hasta que su cuerpo vuelve a rendirme tributo enterrándose en lo más hondo del mío con una particular vagancia que no me deja más remedio que ceñirme a sus caderas con mis piernas. Pero supongo que se reiría con esa despreocupación con la que sabe salir airoso de cualquier lance y después me lo haría todavía más lento. Así que acepto libremente el decreto que le permite torturarme durante algunos minutos, a sabiendas de que luego me los devolverá con intereses.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y sin embargo, esta vez sus caderas parecían atormentarme más que nunca, desenvolviéndose entre mis muslos sin desprenderse del cauteloso ritmo que marcaban, y hasta conseguir que el roce de su sexo al moverse a través del mío me resultase la forma más inhumana de saciar el deseo de alguien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, más rápido por favor… &#8211; imploré entrecortadamente en un par de suspiros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hecho de que su boca estuviese ocupada jugando en las inmediaciones del lóbulo de mi oreja no fue suficiente para no permitirme percibir un jocoso atisbo de risa que murió cuando su pelvis me dio lo que le pedía mientras que una de sus manos se deslizaba hasta mi nuca, dejando su pulgar al final de mi mandíbula para sujetar mi cara de un modo dominante que me resultaba increíblemente tierno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora sí que me deshacía. Mis dedos se expandieron sobre su espalda anclándose a su musculatura mientras respiraba frenéticamente sobre mi yugular y me embestía ensartándose con firmeza, hasta que sus caderas desplazaban mi cuerpo bajo el suyo. No hice nada, no podía moverme más que lo justo para ofrecerle una penetración limpia, pero no importaba porque con sus movimientos era más que suficiente para que mi orgasmo estuviese a punto de hacer una estelar aparición. Y comencé a jadear, completamente convencida de que iba a ser el mejor de mi vida, avanzando imparable hacia ese momento en el que un escalofrío anuncia lo irremediable. Incluso cerré los ojos con fuerza y estiré mi cuello para recibir el apoteósico momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y entonces mi orgasmo – mi prometido y perseguido final – se quedó entre bambalinas cuando Herman, tras clavarse con ahínco dentro de mí, decidió retomar sus perezosos movimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí mis ojos con desesperación, apretando fuertemente mis mandíbulas para ahogar un grito antes de intentar relajarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Más rápido, Herman… &#8211; susurré con una melosa e inocente voz. Mis plegarias fueron vanas. Esperé durante algunos segundos pero mi petición no fue atendida – Her… &#8211; insistí con el mismo tono cerca de su oído. Pero &#8220;Her&#8221; continuaba su vago quehacer con la cara completamente hundida en mi cuello, suspirando agitadamente mientras me penetraba a un ritmo más bajo que el de su respiración – ¡Herman, por Dios! – supliqué probando con un tono más alto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No –. Fue lo único que me dijo elevando su cara un par de centímetros para volver a desaparecer de nuevo al lado de mi cuello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuve más remedio que quedarme quieta bajo su cuerpo, dejándole hacer y sabiendo que seguiría haciéndolo de aquella manera que crispaba mis nervios al acercarme tan lentamente a un final que ya se me había escapado de las manos por su puñetera culpa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me rendí y me abandoné a sus movimientos lentos, intentando poner en práctica aquello de: &#8220;si no puedes con tu enemigo, únete a él&#8221; y disfrutando de la abrasadora sensación que me producía cuando llegaba al final y empujaba todavía un poco más, como si quisiera asegurarse de que ya no era posible trepar más arriba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sólo un poco más rápido… &#8211; le pedí cerrando los ojos mientras ese plano emocional que precede al orgasmo y que parece ajeno a la realidad se hacía dueño de mi cuerpo, prolongándose en el tiempo sin llegar a dármelo. Tampoco me hizo caso -. Por favor… &#8211; susurré invirtiendo mis últimas fuerzas en contorsionar mi cuerpo a causa del infinito placer que su vaivén me regalaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus movimientos se acortaron mientras su mano me obligaba a enfocar su cara. Ahora entraba hasta el final con una dosis extra de empuje y salía solo hasta la mitad de su miembro, pero igual de insoportablemente lento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te he dicho que no – me impuso interrumpiendo su atolondrada respiración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y él tenía razón. Hacerlo así era como si el momento previo a un final de órdago se perpetuase hasta perder la noción del tiempo y hasta llegar a consumirte en la inminente necesidad de alcanzar el clímax por fin. Contradictorio, sí, pero sumamente placentero. Y también indescriptiblemente satisfactorio cuando mi vientre comenzó a contraerse casi por propia voluntad antes de que lo hiciesen también los músculos de mi sexo, abrazando aquel cuerpo que se deslizaba en su interior y ofreciéndome cada detalle de sus movimientos al mismo tiempo que Herman era incapaz de reprimir un gemido que pareció sorprenderle incluso a él mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oh, Dios… no aprietes… &#8211; alcanzó a decir tras modular la respiración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puede que si las cosas hubiesen sido de otra manera le hubiera hecho caso. Pero en cuanto su voz me lo pidió con la misma desesperación que la mía hacía unos minutos, supe enseguida lo que tenía que hacer. Y apreté. Apreté haciéndole boquear a escasa distancia de mi cuello, derramando su aliento sobre mi piel y enloqueciéndome al tratar de imponerse un ritmo que comenzaba a escapar a su control mientras que yo me deleitaba en aquellas traviesas embestidas que no lograba retener en algunas ocasiones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt;¿Qué te ocurre, Her?&gt;&gt; Pensé mientras intentaba dar con el momento para preguntárselo con aquel tono socarrón que ya estaba preparando. Pero todo aquello se me quedó en una mera intención ante la imposibilidad de dominar mi respiración, porque yo estaba experimentando una sensación de colapso general que me impedía hacer cualquier otra cosa que no fuese centrarme en cómo mi cuerpo se rendía a la fruición que poco a poco iba embargándolo, mientras las suaves oleadas que dibujaban las caderas de Herman entre las mías iban acumulando poco a poco cada nota de placer. Matizándolas con la satisfacción de dejarme sentir su pulso acelerado al posar su pecho sobre el mío, o besándome el cuello sin más freno que sus propias espiraciones, que me dejaban pequeñas muestras de aquel olor que me hacía buscarle con todos mis sentidos mientras esperaba pacientemente, supeditada a su voluntad ante la imposibilidad de hacer nada más que confiar en que sabría devolverme el tiempo una vez más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí más mi boca para respirar, incapaz de hacerme con el aire que necesitaba valiéndome sólo de mi nariz y demandando cada vez inspiraciones más profundas. Proporcionales a la magnitud de aquellas penetraciones que cada vez se adentraban más, al mismo tiempo que aquel vientre se llevaba mi clítoris con el suave barrido que iba a hacer que me corriese después de unos minutos que me habían parecido horas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y después de eso, simplemente estallé en medio de sus aterciopelados movimientos. Tensando mi cuerpo hasta límites insospechados antes de rendirme al orgasmo más nítido que había tenido en mi vida. Las piernas me temblaban con cada sacudida en medio de lo que yo percibí como un pasaje más propio de un cuadro del romanticismo, mientras apreciaba claramente cada convulsión de mi sexo y las que pertenecían al de Herman. Sí, también era capaz de percibir las convulsiones de aquel arrogante marido que me empapaba a medida que se derrumbaba apabullado, aferrándose a mis caderas desesperadamente para seguir hundiéndose entre mis piernas aunque eso pudiera parecer ya imposible. Y todo aquello fue absolutamente delicioso, aunque pensar ahora en lo que costaba alcanzarlo me originaba una enorme pereza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me llevé una mano sobre la frente cuando mi cuerpo se relajó después del fragor de la batalla más candente que jamás habíamos librado, afanándome por volver a respirar con normalidad mientras trataba de convencerme a mí misma de que había sido real.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te odio… &#8211; dije después de darme cuenta del placentero extremo que había llegado a alcanzar siendo coaccionada con la más ardua de las desesperaciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se rió mientras reposaba todavía sobre mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y una mierda, querida – contestó antes de elevarse sobre sus brazos y besarme -. Me quieres tanto como yo a ti. Y lo sabes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo rebatí. Hubiese sido inútil, así que le devolví el beso y nos fuimos a cama tras recoger mi ropa. Aquella noche volví a dormirme en los brazos de Herman, deseando que al día siguiente no tuviese que levantarse para ir a ningún sitio – o más bien, a ése sitio en concreto -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no fue así. Al día siguiente me desperté justo a tiempo de acercarme a la ventana y verle subir en el coche que le recogía cada mañana. Y también vi los camiones que traían a los empleados, así que me vestí para bajar a desayunar, ligeramente esperanzada por la posibilidad de que Rachel no hubiese perdido la confianza que habíamos establecido el día anterior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me agradó comprobar que no lo había hecho, e incluso mantuvimos una conversación bastante normal mientras desayunaba. Le ofrecí un bollo de desayuno, pero lo rechazó. Supongo que todavía no habíamos llegado a ese punto y recordé que la tarde anterior había tenido que hacer verdaderos méritos para que se comiesen el bizcocho que ella había hecho. Pero ya me las arreglaría. Aquella mañana estaba exultante. Por lo menos lo estuve hasta que &#8220;mi suegra&#8221; telefoneó a casa para decirme que &#8220;mi cuñada&#8221; pasaría un par de semanas con nosotros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; Pensé mientras recibía la noticia con fingida alegría.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 18.9931px;">Mas relatos míos en:</span></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;"><br />
</span></span><span style="color: #333333;"><span style="line-height: 18.9931px;">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</span></span></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F9.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fcontenido.rubias19.com%2Felnoticiario%2Fgalerias%2F1008%2F9.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="640" height="426" border="0"></a></span></div>
<div style="clear: both; margin: 0px; outline: none; padding: 0px; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="text-align: justify;">&nbsp;</b></span></div>
<div style="clear: both; margin: 0px; outline: none; padding: 0px; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="text-align: justify;">&nbsp;</b></span></div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 6 (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Mar 2022 10:35:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[  Tuvimos una cena de Navidad tranquila. Y amenazó con no serlo, porque la señora Scholz dejó caer en la comida que tendríamos un invitado e inmediatamente Herman desencadenó una lucha verbal para que Furhmann no cenase con nosotros. Su madre se parapetaba en el hecho de que era un amigo de la familia, amigo de su propio padre. Pero no calibró bien la estrategia y lo que tenía que ser un atenuante para su hijo, terminó siendo un agravante que se volvió contra ella cuando éste la dejó sin palabras al espetarle que precisamente por eso tenía que darle [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuvimos una cena de Navidad tranquila. Y amenazó con no serlo, porque la señora Scholz dejó caer en la comida que tendríamos un invitado e inmediatamente Herman desencadenó una lucha verbal para que Furhmann no cenase con nosotros. Su madre se parapetaba en el hecho de que era un amigo de la familia, amigo de su propio padre. Pero no calibró bien la estrategia y lo que tenía que ser un atenuante para su hijo, terminó siendo un agravante que se volvió contra ella cuando éste la dejó sin palabras al espetarle que precisamente por eso tenía que darle vergüenza no sólo lo que todo el mundo ya sabía cuando el Coronel todavía estaba vivo, sino la enorme desfachatez que supondría sentarle a la mesa de la familia el primer año que celebraban las Navidades sin su difunto esposo.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un silencio sepulcral reinó después de las duras palabras de Herman. Temí que la señora Scholz contraatacase alegando que yo también iba a estar, aunque no tuviese nada personal contra mí y lo hiciese sólo por defenderse – yo lo hubiese hecho -. Pero sentí lástima por aquella mujer cuando se levantó silenciosamente y abandonó la mesa sin terminar de comer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo tampoco quiero que venga, Her – le respaldó Berta sin ningún tipo de preocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si no la conociese, la envidiaría. Cualquiera haría, porque parecía no enterarse de nada y ser capaz de mantenerse ajena a las verdaderas causas de las asperezas familiares. Pero en realidad, cuando uno conocía a Berta, le sobraba tiempo para concluir que se le escapaban menos cosas que a un adulto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si aparece por aquí, nosotros nos vamos a cenar a Berlín, ¿de acuerdo? – Preguntó Herman con un tono que dejaba claro que su pregunta no admitía otra respuesta que la afirmativa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berta aceptó encantada, dando por hecho que cenaríamos en la capital. Pero la señora Scholz indicó al servicio que la mesa se dispusiese para cuatro y ambos enterraron el hacha de guerra para la velada, emulando con ello a Churchill y a Hitler. Y aunque la ocasión tampoco fue un derroche de amabilidades, por lo menos no salió a colación ningún tema demasiado espinoso. Lo más salientable fue que la señora Scholz dejó caer que pensaba acercarse al cementerio de Berlín a la mañana siguiente para ponerle flores al Coronel y que llevaría a Berta con ella para pasar la mañana en la ciudad. Después de eso, también mencionó que Herman y yo tendríamos que ir a la fiesta de Nochevieja de los Walden en representación de la familia, añadiendo con mucha sutileza y educación que sería una ocasión perfecta para que yo fuese presentada oficialmente como la pareja de su hijo ante esas amistades que frecuentaban los Scholz. La noticia no me hizo ni pizca de gracia, pero la encajé con una cara que expresaba todo lo contrario para no herir a aquella mujer que se dirigía a mí con una sonrisa casi maternal y porque a Herman pareció gustarle la idea. Al menos eso creía hasta que más tarde, cuando estuvimos solos, me confesó que le gustaba la idea de acudir conmigo pero que aborrecía profundamente esa &#8220;mierda de fiestas&#8221; que organizaban los Walden.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día después me desperté relativamente tarde. Herman ya no estaba, solía madrugar por costumbre. Y aunque también solía despertarme por simple aburrimiento, después de amenazarle un par de veces con no dejarle dormir allí si me despertaba por las mañanas, conseguí que fuese autosuficiente las primeras horas del día. Me levanté y me acerqué a la ventana, el coche de la señora Scholz ya no estaba y todavía seguía nevando sobre la espesa capa de nieve que parecía no menguar nunca desde que se había formado con las primeras nevadas. Reparé en un par de mozos que limpiaban la pista de salto a lo lejos y supuse que Herman andaría por algún lugar con Frank. Sin Berta yo estaba oficialmente libre, de modo que me di un baño con deliberada parsimonia, me vestí y bajé a desayunar. Me entretuve un poco con los titulares del día, pero eran tan rancios como siempre, así que terminé el desayuno mientras Marie miraba por la ventana llena de curiosidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo que avisar al señorito Scholz, creo que ha llegado el veterinario… &#8211; murmuró.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deje, no se moleste. Yo se lo digo, iba a buscarle ahora – le dije antes de que saliese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/379/89588935/89588935_031_d664.jpg" width="460" height="690" />Me encaminé hacia el pasillo que daba a la puerta principal caminando sin preocupación alguna. Escuché la puerta de casa y di por hecho que Herman habría visto llegar al veterinario y que venía a por algo que necesitaba, pero la silueta que apareció no era la que yo esperaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder! ¡Menuda puntería! – Dijo un demacrado Furhmann mientras se quitaba los guantes a medida que avanzaba por el pasillo &#8211; ¡señorita Kaestner! ¡Pero qué ganas tenía de verla!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No contesté, simplemente corrí escaleras arriba por puro instinto cuando noté que aceleraba el paso. Pero nos separaban apenas unos metros y antes de llegar al final del primer tramo de escalones sus pies ya pisoteaban los peldaños de un modo furioso a poca distancia de mí. Debí haberme parado a calibrar la distancia que nos separaba y la velocidad con la que la recorría, sin embargo no lo hice y una de sus manos sujetó mi tobillo por sorpresa poco antes de llegar al final del segundo tramo de las escaleras, haciéndome caer sobre los peldaños con un impacto que cortó mi respiración y me dejó tal dolor en el pecho que di mi pobre esternón por roto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me monte ningún escándalo porque ya se podrá imaginar las ganas que tengo de dejarle un recado a su querido novio, ¿verdad? &#8211; Me preguntó agachándose sobre mí mientras inmovilizaba mis piernas con la planta de su pie y me obligaba a mirarle agarrándome del pelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quise decirle que ya me lo temía, pero no fui capaz de contestar nada. Cuando quise permitirme esa estrecha muestra de fortaleza, sólo alcancé a toser, provocando que él me apretase la cabeza contra la superficie del escalón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sabe que estuve un par de horas riéndome cuando &#8220;su suegra&#8221; me contó lo orgullosa que estaba de que su hijo eligiese a una mujer tan culta como usted. Estuve a un pelo de mencionarle las distintas culturas que domina, pero eso me deja a mí en posesión de una joya todavía más valiosa, ¿eh? ¿Cree que a Herman le hará gracia saber que su novia es todavía más rastrera que el amante de su madre al que envió a Rusia? Porque si ya me encanta la idea de decirle que se beneficiaba a su padre, no sabe lo increíblemente atractiva que se me antoja la de contarle lo bien que nos lo pasábamos mientras él andaba por ahí con sus tropas -. Me susurró antes de lamerme la cara con un gesto asqueroso &#8211; ¿cree que podrá usted hacer algo para que se me quiten las ganas de hablar? Porque va a tener que esmerarse mucho, encanto…</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No iba a contestarle,</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> simplemente intentaba pensar en algo que pudiese jugar a mi favor. Pero mis posibilidades eran nulas. Me costaba respirar y él me obligaba a mantener mi cara en el suelo, con mis piernas bajo control. Con lo cual, opciones como intentar sacármelo de encima, golpearle o probar suerte con escapar, quedaban fuera de juego. Además, aunque Furhmann estaba visiblemente más delgado, seguía teniendo la fuerza de un hombre de su edad y complexión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Muévase! – Me ordenó incorporándose.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Necesitaba un milagro. Y nunca he sido muy creyente, pero sí lo justo como para saber que cuando los fieles esperan un milagro, se dedican a esperarlo. &#8220;Hacer tiempo&#8221;, esa fue la estrategia por la que me decanté en vista de lo poco que podía hacer. Fingiría no poder moverme con la esperanza de que alguien se encontrase semejante escena cuando el servicio comenzase en breve a realizar las labores domésticas diarias, y entonces Furhmann perdería el asalto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me cago en la hostia! Muévase, porque le juro que le juro que voy a buscar a ese payaso de Herman y se lo suelto todo… &#8211; dijo regresando a mi lado y agachándose -. Venga, le prometo que hoy seré muy correcto. Sólo quiero hablar con usted para que me ayude con esa mierda de destino que me ha buscado nuestro Teniente favorito… otro día hablaremos del resto, ¿le parece?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continué sin decir nada aun sabiendo que con toda probabilidad me estaba ganando un guantazo. Pero algo distrajo su atención y acto seguido se situó rápidamente sobre mí con las piernas abiertas, sujetándome por debajo de los brazos e intentando moverme. Se me hacía imposible escuchar nada con claridad más allá de los esfuerzos de Furhmann, pero deduje que venía alguien y en apenas unos segundos cesó en su intento por moverme para forcejear de manera estéril con alguien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Échese con cuidado hacia un lado – ordenó la voz de Herman con una forzada tranquilidad – si intenta algo o le pasa cualquier cosa a ella, le parto el cuello sin pensármelo, ¿entendido? – No sabía exactamente lo que estaba pasando porque no alcanzaba a ver nada, pero Furhmann asintió con docilidad -. Muy bien, ¡arriba!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando sentí mi espalda liberada respiré con alivio y miré hacia un lado para encontrarme a Herman obligando a Furhmann a recostarse sobre las escaleras tal y como él me tenía a mí hacía unos segundos, pero rodeando su cuello firmemente con uno de sus brazos mientras que con la otra mano mantenía su nuca a buen recaudo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Usted no estaba de permiso? ¿A dónde coño va con la pistola y el uniforme? ¿Tanto le gusta su trabajo? – Le preguntó con sarcasmo mientras le desarmaba sin soltarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez que tuvo su arma, dejó su cuello dejándole ver que le estaba apuntando mientras se acercaba para comprobar que yo estaba bien. Me dejé escrutar, levantándome para que comprobase que era menos de lo que parecía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, muchacho, he venido a hablar contigo. Tengo que decirte algo que…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/379/89588935/89588935_055_ba98.jpg" width="460" height="690" />¡Menudo cabrón! Después de que Herman le hubiese encontrado en semejante situación, lo tenía tan jodido que estaba dispuesto a llevarme por delante. Pero antes de que terminase la frase tenía el cañón de su propia pistola en la mejilla. Le vi temblar ligeramente cuando Herman sacó el seguro del arma.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues ya le adelanto que no le voy a escuchar. Es más, mejor cállese si quiere salir vivo de aquí porque ya sabe cómo somos en las SS con esto de apretar el gatillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos, no puedes disparar contra un soldado alemán que lucha con orgullo por su patria… escucha, de verdad… es algo importante… sólo déjame decírtelo y luego haz lo que quieras, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi corazón latía enervado mientras Furhmann hablaba, porque sabía perfectamente lo que iba a decirle y si Herman accedía a escucharle, estaba perdida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Le escucharía, pero ya sé lo que va a decirme. Erika se le insinuó, ¿verdad? – Le preguntó mientras le agarraba por el cuello del uniforme y le incorporaba para mirarle sin retirarle la pistola del cráneo -. Ya vi que lo estaba poniendo todo de su parte por seducirle… ¡qué mala es Erika! ¿No le parece? – Furhmann me miró de reojo conteniendo la rabia. Por un momento creí que iba a decir algo pero Herman continuó hablando -. Me recuerda ligeramente a aquella criada que teníamos… – yo no sabía de qué demonios hablaba ahora, pero me valía cualquier cosa con tal de que no le dejase hablar a él –…Sonja, ¿se acuerda?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El cuerpo me temblaba con cada pregunta de Herman, temiendo que Furhmann fuese a contestar algo que no se le había preguntado aprovechando el leve parón de la voz de su interlocutor. Le sobraban media docena de palabras para joderme por última vez, y eso me estaba poniendo demasiado nerviosa a pesar de contar con el detalle de que tener una pistola en la frente mientras te agarran firmemente por el cuello limita notablemente la capacidad de expresión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sonja también era una de esas mujeres que no hacía más que insinuarse – continuó Herman con el mismo sarcasmo cargado de rabia que había utilizado desde que le había dirigido la primera palabra -, de hecho se insinuó tanto que el Espíritu Santo bajó una noche y la dejó encinta… ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me dejaron de piedra. Al menos hasta que la voz de Furhmann se coló en mis tímpanos de una manera sobrecogedora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡A mí no! ¡Esa puta que…! – Gritó el muy cerdo en pleno ataque de desesperación antes de que el brutal golpe que encajó su cara le obligase a caer de espaldas escaleras abajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le observé rodar atropelladamente mientras una bajada de tensión espontánea me mareaba y me hacía temblar ante lo inminentemente cerca que había estado de proclamarlo todo. Pero el estado en el que llegó al descanso de las escaleras me tranquilizó ligeramente. Sólo era capaz de emitir quejumbrosos alaridos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estúpido cabrón de mierda… &#8211; lloriqueó mientras intentaba erguirse después de algunos minutos retorciéndose en el suelo –. Si no quieres escucharme tú, se lo diré a tu madre… &#8211; amenazó sacando fuerzas de donde parecía imposible –. Ella me escuchará, payaso… le contaré qué clase de zorra tenéis en casa. Sí, quizás le cuente mientras me la chupa esta noche que esa guarra por la que ahora bebes los vien…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No debió haber añadido aquello. Al menos, por el bien de su integridad no debió poner un énfasis despectivo cuando hizo referencia al sexo oral con su progenitora. Pero a mí me favoreció que su repentino ataque de arrogancia hubiera provocado que Herman bajase las escaleras encolerizado para propinarle una patada en el estómago con una destreza que ya quisieran muchos espartanos y que le impidió seguir hablando o ponerse de pie para obligarle a caer al borde del siguiente tramo de peldaños mientras se ahogaba en su dolorosa agonía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No tienes ni puta idea de lo harto que me tienes! ¡¡Ni puta idea, Furhmann!! – Le gritó sacando un genio que nunca antes le había visto mientras le sujetaba la cabeza para obligarle a mirarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me acerqué un poco para llegar a ver cómo le empujaba con el pie para hacerle descender las escaleras con su cuerpo y continué bajando a un par de metros tras ellos, comprobando cómo un par de sirvientas contemplaban la escena desde el final del pasillo sin tener intención de meterse en nada, al mismo tiempo que más gente del servicio se agolpaba bajo la puerta de la cocina para ver cómo el refinado señorito Scholz, completamente fuera de sí, arrastraba a un moribundo Furhmann hacia la salida enganchándole por el cuello de su uniforme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le seguí por pura inercia, incapaz de imaginarme a dónde le llevaba ni con qué intención. Completamente noqueada por la espontánea y natural violencia que emanaba Herman y sorprendiéndome a la vez de que me chocase tanto que un Teniente de las SS fuese violento. Salí de mi ensimismamiento cuando Marie me rebasó apresurada, justo en el preciso instante que Herman se adentraba un par de pasos sobre el colchón de nieve que se extendía por todo el patio delantero sin dejar de remolcar a Furhmann.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero qué ocurre? Este chico se ha vuelto loco… qué cree que está haciendo… – repetía Marie con desesperada preocupación mientras eclipsaba la puerta impidiéndome ver nada – ¡por el amor de Dios, señorito Scholz! ¡Déjele! – Gritó como si estuviese implorando por un hijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¡Regrese a la cocina!!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si no supiese de buena tinta que el único que estaba allí fuera con Furhmann era Herman, jamás hubiese dicho que aquella autoritaria voz llena de ira le pertenecía. Marie repitió la súplica, obteniendo a cambio la misma respuesta una y otra vez, de la misma impactante manera. Desobedeció la orden unas cuantas veces, pero terminó acatándola y se retiró echándose las manos a la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuve tiempo de mirar hacia afuera de nuevo antes de que un disparo resonase enmudeciendo todo el circo de comentarios que la actitud del señorito Scholz había levantado. Me asomé instintivamente, a tiempo de ver cómo Herman arrojaba el arma al lado del cuerpo de Furhmann mientras un creciente halo carmesí teñía la nieve sobre la que reposaba su cráneo. Regresó a la casa con paso seguro y me sujetó el brazo obligándome a entrar con él. No hice ninguna pregunta, ni podría haberla hecho aunque quisiera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Marie! – Bramó colérico al borde de las escaleras – ¡llame a un médico! ¡Rápido!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Un médico? ¿Ahora quiere un médico? – Le preguntó ésta conteniendo el llanto como si estuviese siendo objeto de una macabra broma – ¡le va a hacer mucho el médico a Furhmann! Ya lo creo, señorito Scholz… llamaremos al doctor para que vuelva a meterle los sesos en la cabeza, ¿no es así?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me joda, Marie… &#8211; le gruñó aniquilándola con sus ojos mientras se acercaba hasta dejar su barbilla por encima de la frente de la pobre mujer en shock – por mí pueden venir las ratas y darse un festín con los sesos de Furhmann, el médico es para Erika, ¡así que llámelo de una puta vez! ¡¿Me ha entendido?!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de decir que no necesitaba ningún médico pero me pareció el momento menos indicado de mi vida para decir ni una sola palabra, así que sólo observé cómo Marie se retiraba derramando las primeras lágrimas al mismo tiempo que Frank entraba apresurado, mirando hacia nosotros y hacia el personal del servicio que se había agrupado cerca de la puerta de la cocina para intentar descifrar lo ocurrido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dios mío, señorito Scholz, ¿qué ha pasado? El soldado Furhmann está…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Furhmann se ha suicidado &#8211; le interrumpió Herman con irrebatible seguridad antes de sujetarme el brazo de nuevo y obligarme a subir las escaleras -. ¿Me han escuchado? – Preguntó hacia el servicio volviéndose desde la mitad de los escalones. Éstos se limitaron a asentir en silencio -. Pues ahora que ya tienen claro lo que ha sucedido ya pueden dedicarse a sus cosas – dijo esperando a que se retirasen -. Frank, hágame el favor de ocuparse de que quiten a ese gilipollas de ahí antes de que llegue mi madre. Voy a llamar a alguien para que vengan a buscarlo… &#8211; añadió molesto, como si fuese el muerto que había en la puerta de casa el que tendría que tener el detalle de yacer en otro lugar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/379/89588935/89588935_081_292a.jpg" width="460" height="690" />Siempre procuré tener claro lo que era, esforzándome endiabladamente por imaginarme lo que tenía que hacer cuando no estaba conmigo para refrenar la obligación de quererle. Y sin embargo, tras estar delante del verdadero Teniente Scholz, me sentí como si en realidad hubiese estado intentando excusar lo que realmente era para poder quererle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora era inevitable carcomerme en la evidencia de que Herman era alguien acostumbrado a hacer lo que acababa de hacer. Por mucho que el &#8220;suicida&#8221; se lo mereciese, acababa de volarle la cabeza y de encargarle a alguien que se ocupase de sacarle del patio de su casa, donde su madre o su hermana podían encontrar aquel cadáver que él mismo había dejado allí para seguir organizando su vida como si sólo hubiese acontecido un leve inconveniente. Y mientras le seguía guiada por la mano que sujetaba mi antebrazo a punto de resultar un contratiempo para mi circulación, reparé inconscientemente en las dimensiones morales tan distintas que toman las cosas cuando las hace uno mismo y cuando las hacen los demás. Yo también había hecho aquello con su padre – de una manera mucho más limpia, para ser sincera &#8211; y aunque también me planteaba hacerlo con Furhmann, el que Herman se me hubiera adelantado de aquella aplastante manera me había dejado completamente descolocada. No era capaz de arrancarme de la retina la limpieza con la que redujo a Furhmann, ni la facilidad con la que le hizo rodar escaleras abajo. Ni tampoco era posible para mí pensar en otra cosa que no fuese lo bien que se le daba pegar y matar. Como si yo no lo hubiese hecho en mi vida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero ni comparándole conmigo &#8211; que le engañaba y le mentía a diario, que le traicionaba semanalmente informando de todo lo que me contaba y que encima iba a arreglarme la vida a su costa -, ni siquiera así podía deshacerme de la sensación de que él era peor que yo y de que había desatendido los constantes avisos de mi raciocinio sólo porque me sentía segura con alguien que si indagaba levemente sobre mí y descubría algo, me haría algo parecido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entramos en el despacho con paso firme y me hizo un hueco en uno de los sofás para que me sentase mientras él se limitaba a dar vueltas por la estancia todavía con esa cara de duro que acababa de estrenar en mi presencia. Comencé a acongojarme ante la posibilidad de que Furhmann le hubiese llegado a decir algo más, pero había malgastado su última oportunidad mencionando a su madre y después del rosario de golpes que le cayeron por aquello, dudaba seriamente de que pudiese haber dicho algo capaz de interpretarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué vas a hacer? – Pregunté ligeramente asustada y ensombrecida por aquel nuevo Herman Scholz que tenía frente a mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se detuvo y tras mirarme durante algunos segundos, relajó la expresión de su cara mientras caminaba lentamente hacia el lugar en el que yo estaba. Se acuclilló ante mí, cogió mis manos, suspiró y me respondió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo que llamar a Berg para que me ayude con esto – contestó el mismo Herman de siempre con un atisbo de preocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que llamar a Berg para que le ayudase supondría contarle lo que había ocurrido. Pero Herman le explicó por teléfono que Furhmann había perdido la cordura en Rusia y que había aparecido en casa para recriminarle embravecido que estuviese detrás de su precipitado traslado en pro de que no pudiese verse con su madre y que después, en un ataque de histeria, terminó con su vida delante de nuestras narices. Tras relatarlo al menos un par de veces añadiendo un dramatismo y confusión a su voz que su cuerpo completamente relajado no mostraba mientras fumaba tranquilamente sentado detrás del escritorio, escuché que le daba las gracias al General antes de despedirse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te ha dicho? – Me aventuré a preguntar al ver que no decía nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que esperaba. Las SS se ocupan del muerto – me informó despreocupado mientras apagaba el cigarro. Le miré frunciendo el ceño a causa de la curiosidad, porque lo cierto es que no sabía si estaba bromeando o no -. Verás, si el caso fuese de carácter civil, tendría un problema. Pero como va a tratarse como un asunto interno de las SS, no habrá preguntas. Simplemente vendrán un par de soldados dentro de una hora y se llevarán a Furhmann.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y ya está? – Pregunté incrédula – ¿dices que se suicidó y vienen a por él sin hacer preguntas?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye, ¿te encuentras bien? – Inquirió levantándose para caminar hacia mí. Le seguí con la mirada hasta que se paró frente a mis rodillas y se inclinó para sujetar mi cara -. Siento haberme puesto así. Pero te dije que no dejaría que te hiciese nada, y ya no te va a hacer nada…</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Resultaba conmovedor que siguiese empeñado en que no me hiciese nada cuando el capullo que teníamos postrado en el patio delantero me había hecho lo que había querido, pero aquel sutil tono que hacía apenas media hora me hubiera desarmado ya no me parecía cariñoso, sus palabras se me antojaban ahora frívolas especulaciones camufladas con un desmedido afecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero no tenías que haberle matado… el servicio lo sabe… &#8211; dije asustada por mis propios pensamientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo le quería, lo tenía clarísimo. Pero ahora que tenía verdadera conciencia de lo peligroso que era quererle, era como si la reacción de defensa de mi cuerpo fuese mostrármelo como otro monstruo más de las SS. Algo que ya había pensado cuando llegué a aquella casa y de lo que me retracté a medida que fui conociéndole.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El servicio no vio nada. Y da igual, no van a hacer preguntas, se fían de la palabra de un General de peso como Berg y del testimonio de un Teniente que se apellida Scholz. Porque nadie en su sano juicio osaría poner en duda la palabra de Berg, y él jamás dudaría de mí. En realidad es mejor para todos, porque me imagino que quienes se tendrían que encargar de Furhmann también tendrán cosas más importantes que hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tu madre? ¿Tienes idea de la que se va a armar como Marie le diga algo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Marie no dirá nada. Puede que se permita cierta confianza conmigo, pero se lo pensará bien antes de decir nada en mi contra y al final deducirá que yo sólo he hecho lo que había que hacer. Lo peor va a ser mi madre, sin necesidad de que nadie le diga nada. Seguro que se toma peor la muerte de ese impresentable que la de mi padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debo confesar que me daba miedo y que mi cerebro me estaba azotando una y otra vez con una clarísima señal de &#8220;peligro&#8221; que nunca antes había usado. Si Furhmann hubiese hablado, hubiésemos sido dos en el patio y las SS vendrían a por nosotros sin hacer ni una sola pregunta acerca de por qué dos personas deciden suicidarse con una misma pistola en el patio delantero de la residencia Scholz. Todavía estaba intentando quitarme esa imagen de la mente cuando sus labios me besaron, y fui totalmente incapaz de corresponderle mientras me imaginaba mi sangre escapándoseme por la nieve hasta mezclarse con la de Furhmann.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, Erika… &#8211; me susurró – lo siento si crees que he hecho algo que no debía hacer. Pero tenía que hacerlo. Furhmann no se detenía nunca, siempre iba a por más… ¿lo entiendes, querida?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dudaba seriamente de esa facilidad que le brindaban las SS para lavarse las manos. Pero durante los días siguientes comprobé que era totalmente cierto. Marie le miraba como si no le conociese, el resto del servicio guardaba las formas más que nunca con el encantador señorito Scholz y su madre andaba como alma en pena por la pérdida de un &#8220;amigo&#8221; tan íntimo, enfadada extraoficialmente con su hijo porque sospechaba que algo había ocurrido entre éste y su amante antes de que se suicidase. Pero por lo menos se creía lo del suicidio &#8211; o quizás quería creerlo -. Sin embargo Herman Scholz seguía con su vida como si nada hubiera pasado. No llegó ninguna citación, ni se le exigió más testimonio que una declaración que firmó con aquella cutre historieta cuando dos soldados se llevaron un cuerpo lleno de golpes y con un disparo hecho a quemarropa en la sien izquierda de un hombre que era diestro y que llevaba el arma en su cadera derecha. Era cierto, las SS no metieron las narices en nada y le brindaron la impunidad más práctica que había presenciado en toda mi vida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El shock me duró un par de días durante los que me hubiera gustado unirme a ese grupo que guardaba las distancias con Herman. Pero mi situación al respecto no era tan cómoda como la del resto, ya que el Teniente Scholz seguía colándose en mi habitación todas las noches. De modo que decidí hacer una pequeña visita a la mujer que era antes de enamorarme y tras tragarme mi shock, canalicé el susto hacia el &#8220;respeto&#8221; de forma que me ayudase a mantener los ojos bien abiertos mientras yo también fingía seguir con mi día a día. Y así, aquella desconfianza extrema que experimenté el par de días posteriores a la muerte de Furhmann se fue difuminando en una mecánica necesidad de examinar constantemente a Herman. Como si necesitase mantenerle bajo vigilancia para asegurarme de que aquel lado irascible y exterminador no encontraba ningún indicio que le hiciese volverse contra mí. Cosa que, por otro lado, no es una necesidad demasiado común en una pareja. Pero si yo realizaba metódicamente mi trabajo, sin dejar ningún cabo suelto, ni cometer ningún error… entonces, con mucho cuidado, podía seguir durmiendo todas las noches entre los brazos de Herman Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella semana hice mi viaje periódico a Berlín con la excusa de conseguir un vestido para la exclusiva cena privada de Nochevieja que organizaba la familia Walden en su lujosa casa situada a diez minutos de la capital. Llegué a las oficinas del taller un poco nerviosa al escuchar de camino que Alemania acababa de terminar con la tregua navideña dejándole un recado sobre Londres a Churchill. Había tantos bombardeos que resultaba imposible llevar la cuenta o elaborar un listado ordenado de aquellos ataques aéreos de los que uno era consciente, pero aquél que cayó directamente sobre la capital inglesa tan sólo cuatro días después del día de Navidad, hizo que me sensibilizase especialmente al pensar en todas las familias que todavía estarían disfrutando de unas fechas como aquellas. Pero dejé mi humano pesar a un lado en cuanto me senté en frente de mi &#8220;negociador&#8221;, que me deslizó apresuradamente el contrato y un bolígrafo sobre la mesa muy amablemente.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Indulto para los posibles cargos de Herman Scholz, evacuación del territorio conflictivo y protección en Inglaterra o cualquier aliado de nuestro bando si la suerte se decanta por el lado correcto, señorita Kaestner. Podrá largarse de allí con esa joya de marido, ¿está todo a su gusto?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/379/89588935/89588935_045_5975.jpg" width="460" height="690" />No contesté inmediatamente, primero leí todas y cada una de las cláusulas que había redactado y comprobé que efectivamente, estaba todo como yo lo había pedido. Vacilé levemente antes de firmar, sabiendo de antemano que tenía que hacerlo porque había dado mi palabra pero recordando de nuevo la tranquilidad con la que Herman había arrojado la pistola de Furhmann al lado de su cuerpo sin vida, el arte con el que le pegó una soberana paliza antes de tomarse la molestia de sacarle fuera para no matarle dentro, la autoridad dictatorial con la que organizó a todo el mundo después de meterle una bala en el cerebro y la inquebrantable tranquilidad con la que había proseguido su vida. Pero yo no era mejor que él, y le quería. Así que tomé el bolígrafo y estampé mi rubrica sin dedicar ni un solo segundo más a pensar sobre lo que estaba haciendo.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora más vale que los americanos vengan antes de que Inglaterra desaparezca del mapa… &#8211; bromeé con sequedad mientras firmaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ninguno de los dos se rió, y yo tampoco esperaba que hubiese ocurrido algo distinto, solamente lo dije por rasgar un poco aquel orgullo con el que pronunciaba &#8220;Inglaterra&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, espero que sea feliz en su matrimonio y que esto acabe pronto de la mejor manera posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le dirigí una mirada cargada de incredulidad. Aquello sí que era una broma, &#8220;que todo aquello terminase&#8221; estaba muy lejos a no ser que el mismísimo Jesucristo bajase a poner orden. Y si lo hacía, más le valdría bajar con algo más que con la Palabra de Dios, o no tardaría mucho en reunirse de nuevo con su padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de aquello, me informó de que cada seis meses mientras durase la guerra recibiría documentación actualizada que nos serviría a Herman y a mí para salir de Alemania con urgencia en caso de necesitar hacerlo, y tras un repaso general sobre los temas de más interés para ellos, me despedí de mi &#8220;negociador&#8221; sin mostrarle el más mínimo afecto para regresar a la casa de los Scholz en cuanto conseguí un vestido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante la cena comprobé que la señora Scholz seguía con su rutina de no abrir la boca para nada que no fuese ingerir la comida. Había hecho lo mismo cuando se había quedado viuda, pero esta vez se notaba cierta nota de reticencia en el trato con Herman que evidenciaba que buena parte de su malestar se debía a lo que quiera que creyese respecto de la muerte de su amante y a que, evidentemente, su hijo entraba en la conjetura. Tampoco se pronunció cuando Herman dijo que después de la fiesta de los Walden dormiríamos en la casa de Berlín, y eso que me imagino que la sombra del &#8220;pecado&#8221; debió aplastarla al escuchar semejante noticia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cosas ya no estaban tan bien. Estaban tensas, eran incómodas. Resultaba agobiante compartir mesa con una madre que sospecha &#8220;algo&#8221; de su hijo, que le guarda rencor sin saber por qué. Era igual de agobiante que sorprenderme estudiando al detalle cada gesto de Herman, siempre pendiente de que no encontrase nada que le hiciera dudar de mí para que mi cabeza, la misma que el coronaba con miles de besos cada noche, no corriese la misma suerte que la de Furhmann.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y en medio de todo ese caos familiar, más el añadido de encontrarse en un clima de incertidumbre provocado por la guerra, llegó la Nochevieja. Una Nochevieja en un país sumido en una catástrofe política y social en el que, sin embargo, los ricos seguían disfrutando de sus fiestas y reuniones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué tenemos que ir? No has hecho más que quejarte desde que tu madre te dijo que teníamos que ir – protesté mientras terminaba de calzarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque mi familia tiene negocios con la familia Walden y no han faltado a su fiesta de Nochevieja desde que yo era niño. Ahora he crecido y me toca tomar el relevo, me guste o no.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero con lo de tu padre deberían perdonártelo… además, todo el mundo sabe que hace unos días un subordinado del difunto Coronel vino a pegarse un tiro a casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman suspiró mientras se retocaba atentamente el cuello de su frac y me miró antes de retirarse sin decir nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi madre les dijo que este año iríamos nosotros. Ya es tarde para echarse atrás – me contestó al cabo de un rato mientras entraba de nuevo en la habitación -. Te he comprado algo – anunció casi con solemnidad mientras me extendía un regalo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La primera impresión que tuve por la forma de la caja fue la de que me había vuelto a comprar chocolates, supuse que para hacer un pequeño guiño a sus primeros regalos. Pero al retirar el envoltorio comprendí que nadie vende chocolate en cajas de fino terciopelo y la sonrisa se me paralizó en la cara cuando encontré en el interior uno de esos juegos de collar y pendientes con los que cualquier mujer sueña delante del escaparate de una joyería. Una joyería como en las que solamente la familia Scholz &#8211; y un escaso puñado de gente más &#8211; podía permitirse comprar en aquellos tiempos.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es mi regalo de Navidad. Supuse que te vendría bien para esta noche – matizó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era el primer regalo de Navidad que me hacían desde que mis padres habían sido barridos de la faz de la Tierra. Y aunque era precioso, distinguido, y seguramente carísimo, nada de aquello me importó más que el hecho de que alguien me tuviese en cuenta a la hora de comprar un regalo de Navidad después de tantos años.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eh, no me vayas a llorar ahora después de lo que has tardado en arreglarte… &#8211; me susurró arrancándome una risa nerviosa mientras recogía el collar del cojinete de la caja para ponérmelo con cuidado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supongo que le resultó inevitable fijarse en la fina capa de humedad que cubrió mis ojos cuando me encontré de bruces con el exquisito detalle. Me coloqué los pendientes y me apresuré hacia un espejo para comprobar que Herman no me sonreía por pura cortesía, constatado que con mi regalo encima me convertía automáticamente en una de aquellas mujeres como las que tanto me gustaba criticar en las fiestas de los Scholz. Pero no me desagradaba. No, mi aspecto no me desagradaba en absoluto. Aunque Herman acabó diciendo que no volvería a regalarme nada después de que se lo hubiese agradecido al menos una veintena de veces durante el trayecto que nos separaba de la casa de los Walden.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, escucha – me dijo con discreción al apearnos frente a la entrada de la casa -. No hables de lo de Furhmann. Si alguien pregunta directamente por el incidente, evita el tema – asentí sin darle importancia al imaginarme que después de todo, no le resultaba tan indiferente -. Con que digas que lo sientes mucho será suficiente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué esperabas que dijese? – Pregunté con cierta incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se rió antes de responder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es que crea que me vas a meter en un aprieto. Me refiero a que sin duda alguien te preguntará sobre el tema y simplemente no quiero dar detalles. Mejor déjame hablar a mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve de acuerdo en ello. A mí se me daba mejor escuchar y guardar las formas mientras él parloteaba educadamente con los invitados o los anfitriones. Aunque también me tocó responder a un par de preguntas por persona en mi puesta de largo en aquel selecto grupo de personas al que unirse por méritos propios sin estar directamente implicado con el régimen era una completa odisea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi todas las conversaciones resultaron banales o de inane finalidad. Excepto la que Herman mantuvo con el señor Walden, un hombre demasiado campechano para la posición que ostentaba y que era el sueño de cualquier espía del mundo, ya que no escatimaba en detalles a la hora de hablar. Sólo tenía dos problemas: que precisamente por su pasión por el habla se olía a kilómetros de distancia el patriótico aroma que desprendía. Y que su mujer &#8211; una completa cabeza hueca &#8211; hablaba tanto o más que él y me impedía escuchar la conversación que su marido mantenía con Herman. Así que sólo conseguí capturar ciertos retales del único diálogo que me resultaba de interés.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al parecer, las industrias Walden acababan de cerrar un importante negocio con las SS y eso explicaba el por qué había gente en aquella fiesta luciendo el uniforme de gala con orgullo, aunque Herman había optado por un frac normal. Pero, ¿qué operación comercial podía cerrar con las SS? Los Walden no producían nada que en principio pudiese interesarle a un cuerpo de seguridad, ¿acaso el industrial iba a probar suerte en un campo que no era el suyo? No me encajaba en el patrón, ya eran lo suficientemente ricos como para que les llamase la atención el mercado de la guerra con tanta intensidad. Pero a la señora Walden, mi relación con Herman le importaba demasiado como para dejarme cenar en paz mientras atendía a aquel acuerdo del que hablaban. Y con lo poco que pude escuchar, deduje que tenía que tratarse de un encargo especial para el cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-… así que el trabajo de Herman es crucial, ¿no le parece? – Mi cabeza regresó de nuevo a la conversación que mantenía con la señora Walden antes de intentar oír algo más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Perdón? Estaba distraída, lo siento… &#8211; me disculpé rápidamente cayendo en la cuenta de que Herman siempre rehuía darme detalles precisos sobre su trabajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabía que le asignarían un subcampo de prisioneros y por las fotos que me habían enseñado, también sabía que los campos de prisioneros no tenían muy buena pinta. Pero lo cierto es que me resultaba surrealista la idea de imaginármelo organizando gente para que fabricasen armas. Herman era un Teniente, no un ingeniero ni nada parecido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, ya veo que no le quita ojo. No la culpo, es guapísimo, todas hemos intentado alguna vez organizarle citas con nuestras hijas por medio de su madre – mencionó riéndose de su propio comentario. Yo sólo esperé pacientemente con una media sonrisa a que la suerte estuviese de mi parte para que siguiese hablando. Y lo hizo -. Le decía que gracias a la labor de las SS, la industria alemana se elevará a la altura que se merece.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ah, sí? – Inquirí al constatar por el tono de su voz que la pobre estaba recitando algo que seguramente le habría escuchado a su marido. Pero si su marido le había dicho eso, entonces es que las SS serían un cliente magnífico. ¿Qué narices querían de los Walden?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro que sí. Mi marido dice que llegó el momento de que todo el mundo ocupe el lugar que se merece. Y nuestro Führer nos hará justicia con el Reich, Alemania crecerá libre de enemigos… – proclamó enérgicamente alzando el puño a la altura de su cara.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Inevitablemente sentí la necesidad propiciarle un golpe seco que le hiciese hundirse su propio tabique nasal con su patriótico puño, pero mantuve la compostura con mi mejor cara asumiendo que se le había vuelto a ir el santo al cielo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y cómo lo hará? – Le pregunté con la boca pequeña cuestionándome seriamente si aquella mujer sabía de lo que estaba hablando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Uy! ¡Qué cosas tiene! – Exclamó con diversión &#8211; ¿en serio Herman no le ha dicho nada? – Volví la cabeza hacia él, pero seguía sumido en esa conversación de negocios con el señor Walden, de modo que me volví hacia mi interlocutora y negué con la cabeza -. Es muy modesto, otros en su lugar no dejarían escapar la oportunidad de pavonearse con sus galones y su rango. Sí, definitivamente es encantador, ¿cuántos hombres pueden presumir de conquistar Polonia y Francia y de servir a Alemania con esa pasión? Créame que es usted la envidia de muchas, ¿le ha hablado ya de matrimonio? Tendrían unos hijos guapísimos porque son ustedes dos jóvenes muy agraciados…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tiré la toalla. Aquella mujer era incapaz de mantener una conversación seria sin irse por las ramas. Si quería enterarme de algo no me quedaba más remedio que intentar escucharles. Pero la tertulia que ahora mantenían con un par de hombres más que se habían sumado a la charla giraba en torno al Bismarck, aquel acorazado indestructible que era ya el buque insignia de la flota alemana y del que se rumoreaba que entraría en acción en breves, ¡mierda! Decidí ahogar mi frustración acompañando mi cena con unas cuantas copas, todas aderezadas con la voz de la señora Walden de fondo, de modo que cada copa que terminaba me provocaba el irrevocable deseo de reemplazarla inmediatamente por algo con más alcohol todavía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis tragos parecían no pasarme factura, pero cuando todo el mundo se levantó pasadas las 23:30 para dirigirse a la pista de baile donde la orquesta comenzaba a interpretar algunos temas tras los postres, tuve que agarrarme más fuerte de lo normal al antebrazo de Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Solo por curiosidad, ¿cuántas copas te has tomado? – Me preguntó al mismo tiempo que decidía que bailar no era una buena idea y nos retirábamos discretamente hacia una ventana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me has dejado a merced de la señora Walden, haz una estimación… &#8211; le reproché mientras aceptaba un cigarrillo que me ofrecía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien &#8211; dijo resignado mientras se reía -. Nos quedaremos por aquí hasta pasada la media noche y nos iremos a casa. Arrímate a mí, nadie nos molestará si nos ven de este modo y no quiero que piensen que tienes problemas con el alcohol. Anda que pasarte con los tragos en tu primera aparición oficial… – añadió con diversión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El anfitrión de la casa se hizo repentinamente con el micrófono para agradecer la presencia a todos los invitados y recitar un emotivo discurso haciendo mención a la gloria de la patria y centrándose sobre todo en el reciente bombardeo sobre Londres al que la prensa internacional había bautizado ya como &#8220;el segundo gran incendio&#8221; de la capital inglesa, algo que a la inmensa mayoría de los que allí estaban les llenaba de orgullo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro Walden, feliz Año Nuevo también a las miles de familias londinenses que ahora mismo están utilizando las estaciones de metro o los alcantarillados como refugio antiaéreo… &#8211; murmuró Herman mientras todo el mundo brindaba después de que el anfitrión concluyese su patriótico monólogo con un: &#8220;¡Victoria para Alemania en este 1941 y felicidad y progreso para todos nosotros!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iba a decir algo, pero la estancia se llenó de aplausos y gritos cuando un hombre de aproximadamente la edad de Herman subió al escenario.</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Odio a ese cabrón de la <i>Luftwaffe</i>… &#8211; se quejó en voz baja.</span></div>
<div style="text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién es? – Me interesé.</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Scharner. Llegó un día a Polonia exigiendo que le habilitásemos un lugar para dejar &#8220;sus pájaros&#8221;. Como si los de las <i>Waffen-SS</i>hubiésemos sido enviados para construirle su aeródromo. Me reí en su cara y le dije que nosotros éramos soldados de élite, no operarios de ningún capullo con complejo de Ícaro. Me soltó una hostia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio? – Pregunté sin creérmelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Me partió el labio porque me pilló desprevenido pero él acabó con la nariz rota y yo me gané mi primera y única sanción hasta el momento. No fue mucho, el asunto no trascendió gracias a mi padre. <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/379/89588935/89588935_068_d200.jpg" width="460" height="690" />Pero sigo esperando a que el sol le derrita las alas… &#8211; bromeó despreocupado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sharner asumió aquella noche el rol de &#8220;héroe del momento&#8221;, ya que acababa de regresar de participar en el bombardeo de Londres y también nos deleitó impartiendo una &#8220;misa&#8221; acerca del honor de ser alemán y de que el mundo por fin reconocería nuestra supremacía natural. Quiso concluir haciendo una mención a la cruzada del Tercer Reich contra el comunismo soviético pero se perdió por el camino evidenciando que de política exterior, estaba más bien flojo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Limítate a tirar bombas desde el aire, anda… &#8211; se burló Herman provocándome el primer ataque de risa de 1941. Eso sí, mientras ambos aplaudíamos enérgicamente al igual que el resto de los invitados -. Querida, te presento al estandarte de la Nueva Alemania, un soldado que cree a pies juntillas que el &#8220;malo&#8221; es muy malo, ¿quién necesita saber más? – Añadió riéndose conmigo descaradamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de aquello cumplió con su promesa de retirada y tras despedirnos de quienes él consideró oportuno – incluidos los anfitriones –, abandonamos la casa de los Walden.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿y de qué has estado hablando con la señora Walden? – Me preguntó durante el camino con un tono de voz que delataba que sólo aspiraba a reírse de mi suerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De qué has hablado tú con su esposo? Se te veía más entretenido que yo… &#8211; le devolví sin caer en la cuenta de que era una fabulosa pregunta para sacar el tema que me había tenido intrigada durante toda la noche &#8211; ¿de qué se trata ese negocio tan importante que van a cerrar las SS con las industrias Walden? – Añadí haciendo que su buen humor se topase con un precipicio difícil de salvar, a juzgar por el gesto de su cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, eso son decisiones que no me conciernen… Walden sólo me ha estado elogiando el &#8220;buen criterio&#8221; del Reich…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Joder, ¿pero qué criterio? – Pregunté al obtener la segunda evasiva de la noche ante esa misma pregunta &#8211; ¿tiene que ver con tu trabajo? – Insistí ante su falta de respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El silencio fue lo único que obtuve hasta que llegamos a casa y subimos a la habitación. Y a pesar de que todavía tenía bien fresco el lance de Furhmann, no tuve ningún problema en mostrarle que eso me irritaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me gusta cómo te queda el regalo… &#8211; susurró con inseguridad mientras se me acercaba por la espalda cuando me estaba descalzando a pie de cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hace un cuarto de hora que te he hecho una pregunta – le espeté escabulléndome de sus manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él suspiró, se deshizo de la chaqueta y del chaleco mientras caminaba hacia el diván de la habitación y se sentó antes de dejarlos a un lado con su pajarita, quedándose solamente con la camisa y el pantalón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro que tiene que ver con mi trabajo, te dije que eran asuntos de las SS. Pero no me gusta hablar de ello porque son decisiones que no están en mi mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues te pasaste toda la noche hablando de ello hasta que yo te he preguntado – le recordé provocándole otro suspiro al mismo tiempo que se cubría la cara con las manos -. ¿Qué van a hacer los Walden para las SS?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien. Buenas noches, Herman – dije mientras recogía mis cosas para irme a otra habitación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Espera! – Me interrumpió antes de que yo diese apenas un par de pasos -. Las industrias Walden no van a fabricar nada para las SS. Es el Reich el que va a proporcionarle mano de obra. A ellos y a toda la industria alemana – me senté en cama a la espera de que ampliase aquella información mientras un incipiente dolor de cabeza amenazaba con poseerme en breves -. Los prisioneros que están concentrados en los campos, o los que están aislados del resto de la población en los guetos, tendrán que servir a la Nueva Alemania con su trabajo y los empresarios o industriales alemanes pagarán a las SS por el suministro de mano de obra, ¿entiendes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dicho de esa forma no sonaba tan macabro, incluso tenía un toque de &#8220;asuntos de negocios&#8221;. Pero sin duda, había algo más detrás de aquella explicación que tanto me había costado arrancar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué más? Porque no me creo que la cosa termine ahí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni yo esperaba que te conformases con eso – admitió mientras encendía un cigarrillo -. Los prisioneros trabajan sin descanso durante más de dieciséis horas al día a cambio de un plato de comida rancia, ¿y sabes por qué? Porque las SS así se lo garantiza al cliente. Ya te imaginas las distintas posibilidades que tienen en las SS para conseguir tal rendimiento…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Preferí darme por enterada sobre el funcionamiento del &#8220;negocio&#8221; con aquella explicación al tiempo que dejé que mi cara cayese sobre mis manos. Las SS estaban esclavizando a los prisioneros. Bueno, casi me lo habían advertido, así que no llegaba a sorprenderme del todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué pintas tú en medio de todo eso? ¿Cuál es exactamente tu trabajo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guardó silencio mientras daba una calada al cigarro y me contestó seriamente tras soltar el humo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo soy el oficial al mando de un subcampo. Eso significa que organizo y comercio con el trabajo de los prisioneros que tengo bajo mi tutela. Soy un ser &#8220;evolutivamente agraciado&#8221; con carta blanca para someter a tareas que están infinitamente por debajo de sus capacidades a matemáticos, a físicos, a ingenieros, a químicos, a doctores… sí, supongo que soy el único que se interesa por la vida que tenían antes de que Alemania decidiese que estorbaban, pero es que ellos son inferiores… – se excusó con sarcasmo -. O quizás pese demasiado el hecho de que yo vaya armado y ellos ni siquiera tengan zapatos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no me has hablado antes de esto? – Quise saber con una nota de tristeza y plenamente consciente de que yo era la última persona del mundo que podía exigirle sinceridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque tienes la oportunidad de permanecer al margen de toda esa mierda, y yo quiero que lo hagas. Aunque si tuviera que ser consecuente con eso, debería enviarte lejos de aquí – dijo antes de dar otra calada -, pero soy demasiado egoísta cuando se trata de ti, querida. Tanto, que no soy capaz de alejarte de esta locura – concluyó suavemente mientras me enfocaba con aquellas profundas pupilas rodeadas de intenso azul.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y si yo fuese consecuente con su sinceridad debería no ser capaz de engañarle de aquella manera. <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/379/89588935/89588935_121_763d.jpg" width="460" height="690" />Pero a mí me pasaba lo mismo, yo también era demasiado egoísta cuando se trataba de él. Y quizás la repentina sensación de que éramos perfectos el uno para el otro estuviese apoyada por unas cuantas copas, pero lo cierto es que a pesar de todo lo que cada uno callaba por su parte – porque tenía claro que él no había entrado en detalles intencionadamente y que yo me iba a callar la boca para no perderle -, éramos dos personas ligadas por el que quizás fuese el sentimiento más peligroso de la condición humana. Dos personas tan terriblemente egoístas que son incapaces de mantenerse en sus respectivas posiciones para desafiar el curso lógico de las cosas. Eso éramos él y yo. Y en aquel momento no pensaba en nada de lo que acababa de decirme, porque me había perdido en la necesidad de tenerle mientras mi cabeza analizaba el origen de la misma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman Scholz – dije casi con una nota de desafío en la voz mientras me incorporaba -. Voy a casarme contigo y no voy a irme a ninguna parte sin ti, ¿me has entendido? – le solté con un inquebrantable convencimiento plantándome a medio camino entre los dos. Era lo más sincero que le había dicho a nadie en toda mi vida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hace poco más de un mes te faltó estrangularme cuando te hablé de matrimonio…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso fue antes de reconocerme que te necesito – confesé permitiéndome una transparencia que no podía tener en otros ámbitos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no lo reconociste antes? – Preguntó inocentemente mientras se remangaba su camisa hasta los antebrazos. No pude responderle. Ahora no quería mentirle descaradamente, aunque para ello tuviese que refugiarme en la omisión de información como si eso fuese una opción mucho más noble con alguien a quien acabas de decirle que vas a casarte con él -. No importa. La verdad es que ahora ya no me importa… &#8211; concluyó en un susurro que me estremeció.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedes desabrocharte la camisa? – Le pedí provocándole una sonrisa con mi inesperada pregunta.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sólo si tú te sacas el vestido – me contestó proponiéndome una contraoferta a todas luces desigual, pero que yo acepté deslizando hacia abajo los tirantes de la prenda sin retirar mi mirada de la suya y observando cómo él hacía lo que yo le había pedido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No puedo explicar por qué se lo pedí. Simplemente me apetecía ver su pecho y contemplarle con esa masculina elegancia que conservaba incluso cuando estaba descamisado. O disfrutar de ese desaliño con clase que hace que un impecable caballero se convierta en un hombre que no puedes evitar desear. No todos tienen ese toque de gracia, pero él sí. Igual que tenía la facilidad de manejar dos caras tan distintas de una misma personalidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué será que a pesar de todo no creo que el Teniente Scholz sea alguien tan malo aunque tenga un trabajo terrible? – Pregunté con una débil voz mientras me sentaba a horcajadas al borde de sus rodillas. Él sólo se rió mientras dejaba caer su cabeza sobre el respaldo del diván. Un gesto que me pareció demasiado irresistible combinado con su torso descubierto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sin duda porque estás ebria – dijo con una resignada diversión -. Ya se te ha olvidado lo de Furhmann, por lo que veo… &#8211; añadió con preocupación posando sus manos sobre mis muslos sin ninguna connotación erótica, aunque el efecto que me causase fuese precisamente ése que no tenía. Aparté su camisa un poco, lo justo para descubrir un pequeño lunar que tenía bajo la clavícula derecha antes de que él sujetase mi mano -. Siento haberte asustado comportándome de aquel modo. Sólo quería protegerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude evitar sonreír levemente ante su disculpa. Consciente de que el gesto era irrelevante si se analizaba objetivamente su comportamiento. Pero caí en la cuenta de que no sólo me había protegido a mí, sino también a él mismo al evitar que Furhmann pudiese decir ni una sola palabra de aquello que le servía para supeditarme a su voluntad. Tenía que reconocer que ni yo misma lo hubiese hecho mejor, y eso me provocó una macabra gratitud hacia él mientras consideraba la posibilidad de que estuviese en lo cierto respecto a lo de mi embriaguez, porque no era un sentimiento nada coherente con lo que aquel percance me había desatado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si tuviese la oportunidad de decirle al cerdo de Furhmann una última cosa, le daría las gracias por suicidarse – dije declarándome fielmente de su lado con respecto a aquella historia mientras acercaba mi cara a la suya. Era inútil buscar algo que yo pudiese reprocharle al respecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman elevó suavemente la comisura de sus labios antes de que yo los besase. Había sido una conversación un tanto extraña, al menos para encontrar una explicación lógica a por qué mi sutil beso estaba tornándose en un desenfrenado acto de pasión al que él se dejaba arrastrar sin resistencia alguna. Era otra de las tantas cosas que sólo me habían pasado con él, a veces sentía la necesidad irrefrenable de tenerle que me abrasaba y me impedía hacer otra cosa que no fuese centrarme en conseguirlo. Algo completamente visceral que nadie, excepto él, había conseguido despertarme y que me encantaba experimentar cuando estábamos a solas y podía permitirme apartar un rato nuestras ocupaciones para satisfacer mis deseos. Los mismos que recorrieron mi cuerpo en una placentera oleada que llegó hasta mi falange más alejada cuando una de las manos de Herman se coló dentro de mí en un movimiento perfectamente sincronizado con sus piernas, que se separaron lo justo para que al arrastrar las mías, el camino se convirtiese en un transitable y cómodo recorrido al hueco que albergaba mi entrepierna.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un hueco húmedo y resbaladizo al que sus dedos accedían una y otra vez, deleitándome con unas pautas que me hacían temblar y besarle cada vez con más devoción mientras mis manos viajaban a través de su torso, dirigiéndose imparables hasta la bragueta que contenía una incipiente erección que querían liberar. &lt;&gt; pensé riéndome mentalmente de una perspectiva que jamás creí hecha para mí. ¿Sería capaz de querer a alguien como le quería a él durante tanto tiempo? Algo me decía que sí, a pesar de todas las impresiones negativas que la imagen de un Teniente de las SS pudiese hacer prevalecer sobre su personalidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las ideas volaron lejos en cuanto mis manos acariciaron su verga enhiesta, que yo alcanzaba a ver apuntándome recta y desafiante como un sable mientras deslizaba mis labios sobre la clavícula de Herman. Excitándome con cada plano que mis ojos lograban captar de él mientras nos palpábamos de aquella manera, fundiéndonos de nuevo en un beso que nos obligaba a compartir el aire que posteriormente exhalábamos con una violencia provocada a partes iguales por lo que cada uno hacía con su tacto y percibía de las manos ajenas. Un placer que sin embargo, enseguida se nos quedó escaso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una de sus manos se posó ligeramente sobre mi espalda antes de alcanzar el cierre de mi sujetador para abrirlo y regresar a mi muslo tras deslizarse con suavidad sobre uno de mis pechos. Gemí casi con cierta desgana ante esa decisión de no prestarle más atenciones que un leve roce pero aplaudí el criterio cuando también decidió retirar su otra mano del interior de mi cuerpo para llevarla sobre mi nalga y arrastrarme sutilmente hacia su pelvis, elevándome un poco antes de llegar e instándome luego a sentarme sobre la erección que me hacía desear lo que me pedían sus sabias manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dejé llevar. Seguí aquellas instrucciones que me beneficiaban, adelantando mi cuerpo tras deshacerme del sostén que todavía colgaba de mis brazos y apoyando mis manos sobre el respaldo del diván para dejarme caer suavemente, a medida que albergaba su cuerpo dentro del mío mientras luchábamos frente con frente por el escaso oxígeno que había entre nuestros labios. El primer contacto de nuestros sexos en ese preciso instante en que el suyo vence la -casi siempre vaga &#8211; resistencia del mío me provoca un gratificante escalofrío que me invita a abrazarle, como si sus brazos me protegiesen de lo que él mismo me causa. Supongo que es otra de las muchas cosas que sólo me ocurren con él y que también carece de sentido, porque cuando me aferro a su cuerpo y mi pecho se adhiere al suyo, su olor se cuela hasta mis pulmones anestesiando la poca cordura que suelo guardar sólo por si acaso. Pero aun así, le abrazo, como si fuese la última vez que voy a hacerlo o como si temiese que él pudiera salir corriendo mientras yo hago que su miembro me penetre una vez tras otra, deshaciéndole a él y deshaciéndome a mí con ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aceleré el ritmo con el que mis entrañas le acogían y le rechazaban cuando sus manos apretaron mi carne bajo sus dedos mientras su boca se desligaba de la mía para comenzar a emitir sus primeros jadeos con su nuca apoyada sobre el respaldo, perfectamente centrada entre mis manos. Y me excita en demasía que haga eso. El poder siempre ha sido excitante, supongo… así que cuando permanece completamente pasivo, entregándose y rindiéndose al ritmo que marca la confluencia de mis muslos sobre su sexo, pero sujetándome de forma que su rendición se traduzca inequívocamente en una explícita manera de pedirme más, entonces me resulta tan extremadamente deseable que me asalta la primaria necesidad de lamerle e inclino mi cabeza sobre su cuello para dejar que mi lengua se deslice sobre él, leyéndome los matices del agradable aroma de su piel en otra dimensión de la percepción con la que quizás no salgan tan bien parados al quedarse en un simple &#8220;sabor salado&#8221;. Pero el hecho de hacer eso me excita tanto que mi columna se encorva por voluntad propia y mis piernas me elevan y me dejan caer cada vez con mayor frecuencia en busca de lo que reclama el deseo que ocupa cada resquicio de mi cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus constantes gemidos tampoco ayudaban a refrenarme, ni tampoco su pecho al descubierto, ni esa nuez que sobresalía de su cuello estirado y que subía y bajaba cada vez que tenía que interrumpir su sensual respiración para tragar saliva de aquella forma tan atractivamente masculina. No, nada en absoluto me impedía tener un orgasmo a muy corto plazo. Ni siquiera sus manos prendidas a mis caderas y que a veces parecían pedirme de una infértil manera que disminuyera el ritmo, porque en realidad, se dejaban arrastrar por mi cuerpo sin objetar nada, dejándome hacer lo que yo creyese conveniente. Y yo me moría por aquella sensación de que todo iba a derrumbarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te corras – le susurré cerca de su oído cuando sus gestos acusaron que iba exactamente por el mismo camino que yo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Imposible, querida… me pides demasiado… &#8211; contestó entrecortadamente mientras erguía su cabeza para besarme con intensidad.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí entre sus besos al comprobar que no era la única que estaba a las puertas de sobrepasar un punto a partir del cual no habría retorno sin el éxtasis del orgasmo. Pero reivindiqué mi petición, insegura acerca del por qué, y sin embargo, más firme a causa de su negación. Como si fuese un reto ver cuánto me costaba moldear su voluntad a la mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero que lo hagas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/379/89588935/89588935_107_96e2.jpg" width="460" height="690" />Sonó casi como una imposición al salir atropelladamente entre el frenético ritmo que mis piernas me imprimían al galopar sobre él. Y la única respuesta que obtuve fue un resignado alarido acompañado por el leve dolor que las yemas de sus dedos causaban al apretarme con más fuerza, acrecentando mi deseo con ello y con la manera con la que sus brazos rodearon mi cintura en un abrir y cerrar de ojos, al mismo tiempo que su torso se inclinaba hacia delante, encontrándose con el mío y arrastrándolo hasta una posición vertical para mirarme desde un plano inferior, haciendo que me estremeciese bajo<a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=566026568960052660" name="_GoBack"></a> aquellos ojos que jamás pestañeaban mientras se posaban sobre mí.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le miré durante unos segundos sin reparar en su imagen, centrándome solamente en recuperar el ritmo en esa nueva postura que me hacía sentirle todavía más adentro de una manera más intensa. Entrecerré los ojos completamente poseída por la placentera sensación que recorrió mi espalda como una oleada de corriente que anunciaba la meta, y dejé caer mi cara para besarle, para agradecerle con ello la más sublime de las satisfacciones que acababa de regalarme una vez más mientras mi sexo envolvía el suyo con coléricas palpitaciones, como si desease engullirlo y no devolvérselo jamás. Pero mis labios encontraron su pelo y entonces me di cuenta de que su cara reposaba sobre mi pecho, besando mi piel mientras yo trataba de capturar una última retahíla de gratificantes sensaciones, escondiéndose durante el último derroche de una infinita recreación que siempre &#8211; por más que uno se lo proponga &#8211; dura menos de lo deseado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y poco a poco fui dejando que mis temblorosas piernas descansasen por fin, permitiendo que mi pelvis anidase tranquilamente sobre la suya. Completamente segura de que Herman no había podido resistirse y había tenido el mismo final que yo. Segura también de que había sido la imposibilidad de atender mi petición la que le había hecho refugiarse en mi torso, disculpándose de antemano por no poder hacerlo. Algo que no encajaba con un Teniente, pero sí con el hombre con el que iba a casarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te dije que no terminases… &#8211; le susurré conteniendo la risa. Tenía que parecer mínimamente seria para cuando le dijese que estaba muy enfadada por aquella falta de disciplina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Y no lo he hecho! – Protestó interrumpiéndome antes de que yo pudiese añadir nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Te lo juro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no? – Pregunté sin pensar. Estaba demasiado sorprendida de que finalmente mi percepción hubiera errado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque me lo pediste – me respondió con obviedad antes de abrir los labios para atrapar uno de mis pezones con ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me hicieron gracia. He ahí todo lo que me hacía falta para moldear su voluntad a la mía. La respuesta a mi pequeño reto personal completamente improvisado mientras mi lógica estaba en algún otro lugar, holgazaneando entre que mi cuerpo disfrutaba del placer de un hombre que según las leyes de la moral no podía tener todavía. Una norma que nos saltábamos una y otra vez sin ningún tipo de remordimiento, seguros de que ambos estábamos adjudicados al otro, porque en el fondo, nosotros mismos nos habíamos vendido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿y ahora qué? – Inquirió de un modo juguetón mientras estiraba el cuello para morderme cariñosamente el mentón al mismo tiempo que me pedía con sus manos que moviese mis caderas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? – Pregunté abrazándole con una sonrisa que no lograba reprimir al saber que finalmente me había complacido también en esa pequeña locura que me había asaltado en un momento dado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí mimada. Mucho más que cuando él mimaba descaradamente a Berta comprándole cualquier cosa que se le antojase o llevándola a donde ella quisiera ir. Muchísimo más que eso. Consentida hasta un extremo que jamás le concedería a nadie más que a mí. Y eso me desató un irrefrenable sentimiento de adoración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues que me imagino que habrá una recompensa por tan heroico esfuerzo… – dijo haciendo que se me escapase una débil carcajada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La hay. Claro que la hay – le confirmé sensualmente a la vez que me levantaba con cuidado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me observó mientras me incorporaba y me ponía de pie frente a él. Se fió de mi palabra de la misma manera que lo había hecho antes, esperando pacientemente a que yo determinase la recompensa por un acto que le había impuesto bajo unas condiciones que ni siquiera sabría describir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus pupilas me siguieron de nuevo cuando descendí, esta vez arrodillándome entre sus piernas y arrancándole una sonrisa a medias que perdí de vista cuando mi mano sujetó la base de su miembro y mi lengua se posó un par de milímetros más arriba para barrerlo hasta el extremo opuesto. Aprecié mi propio sabor, incrustado en su piel tal y como él se había incrustado en mi cuerpo hacía unos minutos, pero se disolvió rápidamente en mi saliva cuando abrí mis labios para introducir su sexo hasta mi garganta.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Visto de una manera objetiva, se supone que yo no recibía ninguna satisfacción al realizar aquello. Sin embargo, me excitaba. Me gustaba escucharle gemir a merced de mi lengua, que tanteaba su piel a medida que yo la dejaba resbalar dentro de mi boca una y otra vez. Afanándome por recompensar su esfuerzo, acompañando la humedad que había al otro lado de mis labios con el movimiento de mi mano y dejando caer mi cara hasta su pelvis cuando sus manos se posaron sobre mi cabeza, hundiéndose y enredándose cariñosamente entre mi pelo mientras él acomodaba sus caderas al tiempo que se recostaba de nuevo sobre el respaldo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le miré de nuevo, embelesada por la hipnótica masculinidad de su cuerpo entregado, concentrado en un solo punto sobre el que yo estaba actuando y abducida por los tenues sonidos que daban fe de su placer. Aceleré el ritmo casi de una manera inconsciente, ansiando un final que se merecía y que no había tenido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, basta… &#8211; dijo casi quejándose después de que mi boca diese cabida a todo su sexo un par de veces más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No contesté. Me limité a seguir con mi ocupación, dispuesta a llegar hasta el final. Motivada por cada uno de sus gestos, que me mostraban a alguien completamente rendido que aún se resistía a dar el último paso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, Erika… apártate, por favor… &#8211; susurró antes de inclinarse de nuevo hacia delante e intentar que alejase mi boca de su pelvis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujeté sus manos para que no siguiese en su empeño por incordiarme. Sólo quería que me dejase hacer y que disfrutase, porque verle sucumbir a lo que yo le hacía era algo incomparable para mí en términos emocionales. Quería hacérselo hasta el final, hasta que se vaciase sobre mi lengua. Algo que no suponía una de mis prácticas favoritas y que sin embargo, estaba deseando probar con él, albergando la esperanza de que quizás fuese distinto. Quizás su sabor me resultase incluso agradable.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y sí que lo fue. Fue distinto aunque el sabor de aquel primer borbotón de semen que se estrelló en mi boca no resultó ser muy diferente a los demás. Pero sí fue incomprensiblemente gratificante sentir sus dedos enroscándose en mi pelo, apretando algún mechón mientras sus caderas temblaban con cada uno de los espasmos de aquel miembro que seguía escupiendo sobre mi saliva o mientras escuchaba las profundas exhalaciones en las que morían sus gemidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tragué antes de liberar su cuerpo de mi boca, despidiéndome de él con un lametón que recorrió toda la extensión de su verga, que todavía guardaba una última sacudida con la que depositó una minúscula gota de aquel cálido líquido cerca de la comisura de mis labios. Y a pesar de que acababa de ingerir el resto, me quedé petrificada al ver cómo Herman se sacaba la camisa, imaginándome un gesto imposible que finalmente ocurrió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te he manchado, lo siento… &#8211; dijo mientras deslizaba una parte de su prenda sobre el lugar exacto en el que aquella rezagada dosis me había sorprendido – …no he podido evitarlo, a veces eres demasiado obstinada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le miré mientras concluía que probablemente ya no había palabras o acciones en el mundo que pudiesen hacer que yo le viese como el malvado Teniente que jugaba con la vida de inocentes a diario. Porque aunque él me había explicado a grandes rasgos en qué consistía su trabajo y yo misma había visto lo que era capaz de hacer en un ataque de ira, supongo que si descubriera algo mucho peor que todo eso, me limitaría a informar de ello y luego – quizás con algún dramatismo de por medio &#8211; se lo perdonaría. Porque para mí no era malo. Incluso a pesar de que no esperaba de él el mismo trato si descubriese alguna vez que acabé en su casa gracias a lo que ahora conformaba la resistencia francesa. Y también comprendería que no fuese capaz de perdonarme algo así. Estaba comenzando a desarrollar una peligrosa empatía con él que, sólo si lo pensaba demasiado, me hacía sentirme ciertamente mal por no ser sincera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella noche me planteé por primera vez contarle toda la verdad. Pero la iniciativa me duró apenas un par de minutos, lo justo para que mi juicio regresase a poner las ideas en su sitio antes de que me durmiese. Estábamos en medio de una guerra, la mentira y el engaño eran sólo parte del proceso. Y yo tampoco le engañaba, propiamente dicho. Solamente había una parte de mí que no podía mostrarle. Y esa parte se extinguiría con la guerra, así que sólo tenía que sobrellevar mi identidad oculta hasta que toda aquella locura terminase y después nada me impediría ser la mujer que ya soñaba con ser. Una completamente normal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de las Navidades las cosas en la casa continuaban igual de tensas. La señora Scholz solía pasar semanas enteras en Berlín a pesar de las advertencias de Herman. Se rumoreaba que los ingleses no tirarían la toalla, y menos cuando la idea de que Alemania se preparaba para atacar en la frontera soviética estaba empezando a sonar con demasiada fuerza, así que ya casi era un secreto a voces que el ejército se concentraba en aquella parte aunque para ello tuviese que reducir los bombardeos a las islas británicas. Pero a ella parecía no importarle lo más mínimo. Iba y venía a su antojo, llevándose con ella a Berta o dejándola con nosotros según lo creyese conveniente y esforzándose por aparentar que seguía con su vida normal de viuda cuando en realidad cargaba con una &#8220;doble viudedad&#8221; que le impedía ser con su hijo la misma madre que había sido siempre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Herman tampoco parecía preocuparle demasiado lo que ella hiciese. Quizás sí las primeras veces que desatendió sus consejos, pero nada más. De hecho, la señora Scholz anunció que se mudaría a <i>Berchstesgaden</i> con Berta después de nuestra boda, que Herman anunció a mediados de Febrero para la primavera. La viuda propuso esperar un poco, objetando que no había tiempo para prepararlo todo. Pero ambos pusieron una guinda a sus diferencias cuando su hijo manifestó nuestra intención de contraer matrimonio en una sencilla ceremonia en la que no hubiese más presentes que aquellos que los estrictamente necesarios. Acogiéndose a una intimidad con la que pretendíamos expresar el respeto por la ausencia de nuestros respectivos padres en un día como aquel. Yo, simplemente acepté la decisión de Herman porque en el fondo, no me apetecía nada una gran fiesta que terminaría pareciéndose a una reunión cualquiera que los Scholz organizaban, ya que mi lista de invitados estaba en blanco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mi parte, emití toda la información que caía en mis manos, incluida la relativa a mi boda para que me remitiesen a tiempo los papeles necesarios, tal y como había acordado con aquel hombre que probablemente nunca fuese a ver más. Y tampoco era que me importase, pero sentía cierta curiosidad por saber qué sería de él, o qué sería de la chica que me habían enviado para decirme que París había caído. Me hubiera gustado saber algo de ellos, aunque ya no les envidiase si es que estaban en una posición más cómoda que la mía. Yo ya me había acostumbrado a estar donde estaba, en una casa que también sería mía y a la que ya le tenía cierto apego.</span><br />
<br style="font-size: 14px; line-height: 19px;" /></p>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;">Mas relatos míos en:</span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;"> </span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="color: #0068cf; cursor: pointer; font-weight: inherit; line-height: 22.52252197265625px;" href="http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</a></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/379/89588935/89588935_107_96e2.jpg" width="711" height="1071" /></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 5 (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 Mar 2022 10:23:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[    A tan sólo tres días para el regreso de Herman a casa, yo todavía continuaba con aquella sensación de no pertenecer al mundo que me rodeaba. Todavía sentía unas enormes ganas de salir corriendo de quel lugar hasta que un calambre me obligase a detenerme. Barajé la posibilidad de marcharme sin darle ningún tipo de explicaciones a nadie, ni a los Scholz, ni a mis superiores. Pero ya sabía lo que pasaría si lo hacía y seguramente no alcanzaría un lugar seguro antes de que se diesen cuenta de que había desertado. Sin embargo, necesitaba un descanso. Y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A tan sólo tres días para el regreso de Herman a casa, yo todavía continuaba con aquella sensación de no pertenecer al mundo que me rodeaba. Todavía sentía unas enormes ganas de salir corriendo de quel lugar hasta que un calambre me obligase a detenerme. Barajé la posibilidad de marcharme sin darle ningún tipo de explicaciones a nadie, ni a los Scholz, ni a mis superiores. Pero ya sabía lo que pasaría si lo hacía y seguramente no alcanzaría un lugar seguro antes de que se diesen cuenta de que había desertado.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, necesitaba un descanso. Y desafiando toda la cadena de mando y autoridades que dirigían mi vida desde una cómoda silla de piel hasta el punto de decirme con quién debía casarme, decidí &#8220;matar a mi padre&#8221; y tomarme ese descanso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la señora Scholz llegó aquella tarde después de una fugaz visita a Berlín para trasladar parte del mobiliario por miedo a que los bombardeos alcanzasen su propiedad, me acerqué a ella y reuniendo toda la tensión que me aplastaba – que no era poca – le expliqué entre lágrimas que me habían llamado para comunicarme que mi padre había fallecido. En una casa con al menos una docena de personas dedicadas exclusivamente al trabajo del hogar, nadie estaría pendiente de que llamasen a la institutriz, así que si preguntaba si de verdad me habían llamado, no le extrañaría nada que al menos la mitad no supiese decir si yo había hablado por teléfono o no. Aunque seguramente no lo haría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se limitó a darme el pésame y a decirme que podía ausentarme durante una semana. Incluso se alegró cuando le dije que sólo serían cinco días. No podía estar fuera tanto tiempo o no podría entregar puntualmente el informe de la semana. Y de todos modos, sólo necesitaba el tiempo que tardase Herman en volver a Francia. Si quería ser sincera, el hecho de que mis vacaciones sirviesen para postergar mi encuentro con el Teniente Scholz, también me empujaba inevitablemente a desearlas de un modo tan desesperado como para tomármelas por mi cuenta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/91/64351958/64351958_005_6bc2.jpg" width="460" height="690" />La viuda entendió que me fuese aquella misma tarde, así que después de agradecerle su comprensión y el detalle de poner un chófer a mi servicio para llevarme a Berlín y recogerme a mi vuelta tan pronto como telefonease para informar de mi llegada, cogí mi maleta y el dinero que había ganado dándole clases a Berta durante todos aquellos meses, y salí hacia la capital alemana. Pasé la noche allí &#8211; en una pensión de la ciudad &#8211; y a la mañana siguiente fui a la estación de ferrocarril. Tras debatirme entre los posibles destinos, me decanté por Leipzig. Y lo hice porque la poca variedad de horarios que permitían los contratiempos propios de un país en guerra me obligaba a esperar bastante más tiempo si quería ir a otro lugar. Compré el billete y me subí al tren, pero finalmente decidí no seguir hasta la ciudad y me bajé en un pequeño pueblo a poco más de medio camino. Busqué un lugar en el que quedarme y escogí una pequeña casa de huéspedes administrada por una familia del lugar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fueron unos días tranquilos. Al contrario que sus noches, en las que inevitablemente, la idea de que la fácil misión que me habían encomendado se había retorcido y estrechado como una culebra alrededor de un ratón, me embargaba hasta provocarme justo esa sensación; la de que alguien me estaba apretando hasta conseguir romperme los huesos y no dejarme respirar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante mi última noche en aquel pueblo que vivía pendiente de lo que pasaba más allá de sus reducidas fronteras, estudié de nuevo mi contrato. Me negaba a creer que la información a la que tendría acceso si me convertía en la nueva señora Scholz valiese de verdad aquella suma. Sin duda, era una razón por la que en otra situación hubiese aceptado. Sí, hubiese firmado sin reparo alguno aquella hoja si pudiese ver a Herman como lo que era, pero no cuando mi sensatez se difuminaba en mis sentimientos y a cómputo general, podía confundirme como el más elaborado espejismo. No era tonto, eso era algo de lo que yo partía inequívocamente. Así que esa virtud suya se convertía en una gran desventaja para mí, que era incapaz de hacer prevalecer la razón cuando le tenía cerca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dormí entre confusión, siguiendo la tónica general de mi vida. Que había alcanzado un límite a partir del cual tenía la vaga sensación de poder soportarlo todo porque mi cuerpo y mi mente ya estaban saturados. Era estresante e incómodo a partes iguales tener que vivir así, sin embargo tomé el tren de vuelta con una sorprendente tranquilidad. Pero sólo me acompañó hasta Berlín, luego, mi compañera de viaje pareció tomar un camino distinto al mío y me abandonó en algún momento mientras caminaba hacia un teléfono para pedir aquel coche que me llevaría de vuelta a la casa Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperé pacientemente en un café ubicado al lado mismo de la estación. Uno de los pocos que por su situación lograba mantener todavía un buen número de clientes. Si la gente no tuviese que esperar para ir de un sitio a otro, estaría tan desierto como los demás. Las apacibles tardes de café se habían extinguido para los berlineses a pesar de que su ánimo crecía cada vez que los ataques sobre la ciudad dejaban un recuento de daños ridículo comparados con los que ellos causaban al &#8220;terrible enemigo&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi coche no tardó en llegar, me subí y tras saludar vagamente al conductor de la familia, me dediqué a recapitular. Mis vacaciones no me habían servido en absoluto para dar con una senda sobre la que encauzar mi vida, pero al menos me habían valido para no cruzarme con Herman y evitar que él lo confundiese todo más de lo que ya estaba. Incluso llegué a sentirme casi animada por mi pequeño gran logro. Casi. Hasta que nuestro apuesto Teniente salió a recibirme a la entrada de casa cuando llegamos. Mis músculos se quedaron petrificados al lado del coche cuando sus brazos me rodearon en un cariñoso abrazo que me causó estragos emocionales. Quería llorar, y hubiese quedado de maravilla puesto que regresaba después de perder a mi padre, pero quería hacerlo porque él no tenía que estar allí, y sin embargo, lo estaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo te encuentras? – Me preguntó con suma emotividad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mal. ¿Qué haces aquí? – Quise saber mientras le obligaba a sacarme las manos de encima por miedo a que alguien más que un chófer que ya procuraba mirar hacia otro lugar viese aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de contestarme recogió mi maleta y luego me invitó a entrar en casa con un suave gesto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He pedido que me adelantasen el traslado un par de semanas para no tener que volver a Francia. Aceptaron justo un día antes de que viniese – asentí con un vago sonido mientras caminábamos hacia mi dormitorio -. Mi madre me contó lo de tu padre cuando llegué, si me hubieses esperado te habría acompañado en representación de la familia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, pero no era necesario. Sólo fue un sencillo acto de despedida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, pero me hubiese gustado apoyarte. Tú estuviste ahí en todo momento cuando murió mi padre – sus palabras me obligaron a dibujar una sarcástica sonrisa que escondí de su vista fingiendo mirar hacia otro lugar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8220;…En todo momento cuando murió el Coronel…&#8221; no tenía ni idea de lo acertado que estaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, he estado con mi hermano y mi cuñada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pasó un brazo alrededor de los hombros cuando terminamos de subir las escaleras y me dio un beso en la sien sin que yo hiciese nada por impedirlo. No tenía fuerzas para rebatir ese comportamiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vine a tu habitación pero la cerraste con llave… &#8211; me comentó con curiosidad a pocos metros de la puerta como si no fuese lo normal dejar las intimidades a buen recaudo. Sobre todo si entre tus intimidades figuran una cámara fotográfica de sospechoso tamaño, una pistola y una docena de objetos que podrían ser armas potenciales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y para qué viniste? – Le exigí con la misma curiosidad intentando no mostrar desconfianza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque esperaba que guardases algún número de teléfono o alguna dirección que me sirviese para poder dar contigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré mientras abría la puerta y opté por no decir nada. Herman me acompañó para dejar mi maleta sobre la cama y luego me examinó con aquellos inquietantes ojos azules a los que no se les podía negar nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, será mejor que descanses antes de la cena, ¿de acuerdo? – Asentí mientras volvía a abrazarme y dejé que mi cuerpo se relajase en contacto con el suyo. Rindiéndome ante la aplastante obviedad de que resistirme estaba ya lejos de mis posibilidades &#8211; ¿quieres que me quede? – Negué sin pensarlo, como si se tratase de un ejercicio de disciplina -. Está bien, si necesitas compañía ya sabes dónde encontrarme – concluyó frotándome la espalda y dejando un leve beso sobre mi mejilla antes de retirarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las siguientes semanas fueron extrañas. Herman seguía con sus habituales muestras de afecto entre sus idas y venidas a Oranienburg &#8211; donde ahora desempeñaba su nuevo trabajo -. Pero parecía haberme concedido una tregua a raíz de mi pobre estado de ánimo. Causado por la anómala situación de mi vida y por el hecho de cavilar sin rumbo sobre todo en general sin llegar nunca a ninguna determinación en concreto, e interpretado por él como el duelo que yo mostraba por la reciente pérdida de mi padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debería haber aprovechado aquel tiempo para decidir lo que iba a hacer. Pero dejarlo para otro momento siempre se me antojaba una opción demasiado atractiva ante la imposibilidad de verme capaz de tomar una decisión y seguirla firmemente.</span><br />
<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/91/64351958/64351958_001_56b6.jpg" width="460" height="690" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cosas siguieron así hasta casi mediados de diciembre, cuando una visita rompió la rutina diaria de la residencia Scholz. Anna Gersten era la invitada y se quedaría un par de días con la familia porque estaba de camino a Müritz y deseaba fervientemente compartir un tiempo con nosotros –al menos, eso era lo que decía su carta -. Supuse por la alegría de la señora Scholz y el hastío de Herman cuando se conoció la noticia, que era una de esas señoras envueltas en pieles y coronada de joyas con las que tanto le gustaba charlar a la viuda de la casa. Pero dos días más tarde, Anna Gersten me abofeteó la cara con su perfecta imagen de joven de buena familia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y no sólo con eso. La señorita Gersten llegó mientras yo me hallaba en el salón, sentada al pie de la chimenea ayudando a Berta con un puzzle en el que una vez ordenado, tenía que verse un paisaje. Miré por la ventana cuando la señora llamó a Herman a través de las escaleras para que bajase a recibirla con ella y mis ojos captaron el preciso instante en el que la rubísima mujer con pinta de adentrarse poco más allá de la veintena se colgaba fervientemente del cuello del Teniente Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Conoces a Anna Gersten? – Le pregunté a Berta mientras regresaba a mi sitio con un leve retortijón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Claro que sí. Es idiota – me informó sin que yo se lo hubiese pedido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De qué la conoce tu familia? – Indagué con mucho tacto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nuestras madres son amigas desde niñas. Vivían antes en el pueblo y era la novia de Herman hasta que se fue a Dresden con sus padres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El retortijón de mi estómago creció hasta convertirse en una bola que parecía querer romperme el tronco desde dentro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Es muy idiota?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía exactamente por qué la niña le atribuía ese adjetivo. Podía ser que lo fuese de verdad o que simplemente no le cayese bien por algo en especial.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De los pies a la cabeza, señorita Kaestner – me reiteró mientras se levantaba -. Si usted se queja de mí, intente enseñarle a ella la tabla del uno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A dónde vas? – Le pregunté extrañada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mi habitación. No quiero que me deje sus labios en la cara, siempre los lleva pintados de un rojo asqueroso que no se borra con nada – dijo sin detenerse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recogí el puzzle mientras intentaba no exagerar las cosas. Sólo estaría un par de días. Era un tiempo demasiado corto como para temer aquello que no quería reconocer que temía. Además, a Herman no le agradaba demasiado su visita y no había correspondido con demasiado ímpetu el fogoso saludo de la joven.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde está Berta, señorita Kaestner? – Me preguntó la voz de la señora Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al levantar la mirada me encontré con ella y con Herman escoltando a la invitada. Berta tenía razón respecto al carmín, al Teniente se le podía divisar una mejilla más roja que la otra desde kilómetros de distancia. Pero era demasiado guapa. De esas mujeres que parecen no dedicarse a otra cosa que a ser guapas, a decir verdad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En su habitación – contesté escuetamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La viuda salió bufando hacia las escaleras mientras que el Teniente Scholz invitó educadamente a la señorita Gersten a que tomase asiento al mismo tiempo que seguía frotándose disimuladamente la mejilla. Ralenticé mi labor para escuchar un retal de su conversación. O más bien, del monólogo de Anna, porque Herman sólo se dedicaba a asentir una y otra vez. Incluso cuando le dijo que seguía tan guapo como siempre. Y eso descubrió su cómoda posición de; &#8220;estoy en otro lugar mientras me hablas&#8221; porque nadie en su sano juicio asiente cuando se le dice algo así. No obstante, a ella pareció no molestarle en absoluto y yo notaba cómo el germen de la envidia crecía imparable por mis adentros, consumiendo cada célula de mi cuerpo hasta llegar al cerebro. Y entonces, reconocí en mi fuero interno que odiaba a Anna Gersten, justo al mismo tiempo que Herman me llamaba para presentármela.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pidieron que les acompañarles en aquella interesante conversación pero decliné la oferta y me retiré en vista de que el monólogo de la invitada parecía girar en torno a anécdotas de la infancia de ambos, y yo no tenía nada que pudiese añadir al respecto. Mientras me dirigía a mi habitación pude escuchar la acalorada discusión que mantenía Berta con su madre porque la niña se negaba a bajar. Pude haberle echado una mano a la señora Scholz, después de todo, la educación de Berta era mi trabajo. Pero era la primera vez que estaba de acuerdo con ella y consideré que un acto de rebeldía de vez en cuando también le serviría para no dejar que la pisoteasen en el arduo sendero de la vida.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El par de días que Anna Gersten estuvo en casa fueron una especie de castigo divino por negarme a reconocer lo evidente y para obligarme a admitir que Herman jamás me sería indiferente. La invitada resultó no ser tan idiota, aunque sí tenía detalles que rebasaban la frontera del sentido común. De cualquier forma, mi opinión sería desestimada en un juicio objetivo porque ella siempre estaba con Herman. A todas horas, desde que éste llegaba a casa hasta que se iba a cama. Incluso se levantaba para desayunar con él y cuando se iba, volvía a su dormitorio. Y eso no sólo me molestaba, también me aniquilaba y me condenaba a desear arrastrarla escaleras abajo agarrando su rubia cabellera ondulada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero un par de días es sólo un par de días, e inevitablemente llegó la esperada tarde en la que se iba. Opté por no quedarme para ver aquella despedida que seguramente le procuraría al Teniente unos labios rojos grabados a fuego sobre su mejilla y me vestí para salir a dar una vuelta a caballo – algo que no hacía prácticamente desde que &#8220;mi padre había muerto&#8221; -. Estuve a punto de dar media vuelta cuando me encontré a Anna en las puertas de las caballerizas sin ninguna ocupación aparente más que la de dar cuenta de un cigarrillo, pero seguí andando con curiosidad al antojárseme aquél un sitio demasiado rebuscado como para ir a hacer solamente eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, ¿va a entrar ahí? – Me preguntó esperanzada desatendiendo un montoncito de nieve que estaba juntando con sus zapatos de tacón. Asentí extrañada -. ¡Qué bien! ¿Podría decirle a Herman que salga?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí pero, ¿por qué no lo hace usted?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oh, es que me voy a ir en breve y no quisiera oler a caballo en el coche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté no mostrar mi asombro ante aquella respuesta y accedí a lo que me pedía atravesando el umbral que separaba un mundo de olores para Anna Gersten. Lo primero que hice fue buscar un mozo de cuadra para encargarle que me ensillase el caballo y después me dispuse a cumplir con mi recado mientras pensaba que Herman también &#8220;olería a caballo&#8221; y seguro que no le importaba lo más mínimo abrazarle bien fuerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, ¿puedes salir afuera un momento? – Le pregunté cuando le encontré. Estaba con el veterinario en la cuadra de una yegua que había dado a luz la semana pasada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro – contestó con amabilidad mientras salía al pasillo central &#8211; ¿qué tal todo? No he tenido mucho tiempo estos días y no hemos hablado nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya me he dado cuenta – admití con aire de indiferencia para salvaguardar mi orgullo mientras caminaba hacia la cuadra de Bisendorff.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿qué querías? – Inquirió con una tenue sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada. Te he pedido que salieses afuera porque Anna está esperándote en la puerta, no quiere entrar por si luego huele a caballo y me ha pedido que te avisase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creí que ya se habría ido… &#8211; reflexionó un poco descolocado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No creo que se vaya sin despedirse de ti después del perfecto anfitrión que has sido – solté mientras me subía al caballo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juraría que lo dije con la naturalidad más pura. Sin embargo Herman ahogó una risa mientras caminaba hacia la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedes esperarme? Yo también iba a salir a dar un paseo – me pidió casi llegando al final del pasillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí de buena gana, pero apenas un par de segundos después ya estaba arrepintiéndome y al final salí por la puerta que daba al campo sin esperar a Herman. Me sentí estúpida mientras cabalgaba entre la nieve. Que le quería resultaba tan trivial como mirar aquella extensión blanca y deducir que era invierno. Sin embargo, admitirlo abiertamente como él me había propuesto, suponía dar un paso más hacia aquella misión que no quería aceptar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; color: #333333; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/91/64351958/64351958_007_d080.jpg" width="460" height="690" />Si aquella mierda de conflicto bélico no existiese y las cosas entre nosotros hubiesen surgido de la misma manera, pero siendo yo una simple institutriz y él un militar de un país en tiempos de paz, me casaría con él sin dudarlo. A cambio de nada, sólo de estar con él. Pero ahí estaba esa guerra complicándolo todo. Haciendo de él un hombre sin escrúpulos y de mí una espía que tenía que engañarle y mentirle a todas horas, y a la que sólo le importaba el dinero que obtendría por cumplir su cometido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Regresé a casa cuando me di cuenta de que no iba a llegar a ninguna conclusión a la que no hubiese llegado con anterioridad y no vi a Herman hasta la hora de la cena. Parecía estar de buen humor pese a haberme ido sin él. No hizo referencia alguna al detalle y hasta se ocupó de que Berta se terminase la cena antes de irse a cama después de un largo día. Así que yo simplemente me limité a cenar, a seguir la conversación y a levantarme de la mesa cuando lo hizo todo el mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Erika! – Me llamó su voz a pocos pasos de la puerta de mi dormitorio. Fruncí el ceño cuando le vi acercarse, parecía que acabase de subir las escaleras de dos en dos &#8211; ¿pasarás las Navidades con nosotros?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Supongo que sí, ya te he dicho que mi hermano y mi cuñada se han ido a Norteamérica, nadie me está esperando en casa. Esperaba que tu madre me lo preguntase… – contesté extrañada por el sprint que se había marcado sólo para preguntarme algo que podía haberme preguntado durante la cena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, me ha pedido que lo haga yo &#8211; asentí por cortesía mientras abría la puerta y me quedé apoyada en el marco mirándole fijamente a la espera de algo más, porque no mostraba intención de irse &#8211; ¿un cigarrillo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Resoplé braceando al aire en un desdeñoso gesto mientras entraba en la habitación dejando la puerta abierta para él. Entró riéndose y cerró tras de sí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, créeme, no es lo que estás pensando… es que no me queda tabaco… &#8211; se disculpó entre risas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Encima! – Protesté intentando no reírme para no restar dramatismo a mi réplica. Pero mi voluntad me falló justo cuando le lancé la cajetilla de tabaco que tenía sobre la mesilla auxiliar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana te lo devolveré, te lo prometo – dijo convencido mientras sacaba un pitillo y lo sostenía entre sus labios para devolver la cajetilla a su lugar -. ¡Bueno, cuéntame! Hoy por la tarde quería hablar contigo para saber qué tal estabas y esas cosas, pero te fuiste sin mí – dijo remarcando esa última frase de una forma que hizo que me riese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No creo que te molestase, te dejé en buena compañía… &#8211; me excusé vagamente mientras encendía un cigarrillo para mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, al principio no me molestó porque di por hecho que te cogería si salía rápido. Pero cuando regresé a las cuadras sin tener rastro de ti estuve a punto de decirle a Frank que a partir de ahora sólo montarías el poni de Berta, no llegarás muy lejos con él… &#8211; su fingido tono de amenaza me causó una carcajada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, pero tardaste tanto que decidí irme…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Discrepo en eso, pero no voy a rebatirlo, no tengo ganas – manifestó mientras daba una calada y se tumbaba en cama tras descalzarse -. Bueno, ¿y qué tal llevas lo de tu padre? ¿Estás mejor?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. No es que le haya visto mucho durante estos últimos años, pero era mi padre… &#8211; dije mientras observaba la total confianza con la que se apropiaba de mi lecho. Casi la misma con la que se había adueñado de mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cierto, ¡hasta yo lloré la pérdida del mío! – Ese extraño tono de auténtica indiferencia me dejó descolocada. Al Coronel siempre se le iluminaban cuando hablaba de Herman. Y él… bueno, a él no había más que verle cumplir con ese sino para el que su padre le había educado -. No quiero que me malinterpretes, para mí fue un padre estupendo. Pero como persona, admito que dejaba mucho que desear…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? – La respuesta a mi pregunta era evidente pero me intrigaba sobremanera qué le hacía a él pensar de aquel modo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Bah! No me hagas demasiado caso… es que ahora me encuentro sumido en una crisis afectiva hacia mi difunto padre &#8211; me acerqué a la cama mirándole con curiosidad y apagué el cigarrillo en el cenicero de la mesilla de noche. Iba a preguntarle el motivo de esa crisis afectiva mientras me sentaba al borde del colchón pero él interpretó mis gestos y me contestó por adelantado -. No me gusta mi nuevo trabajo. Creo que ya te dije que no me iba a gustar, ¿verdad? Bien, pues es lo peor a lo que podían destinarme. En París estaba de maravilla comparado con esto. Rellenaba informes acerca de la situación de los distintos distritos de la ciudad, llevaba papeles de un órgano a otro, organizaba las tropas de guardia o de intervención… y he metido la pata hasta el fondo al pedir el traslado, ¡la he metido muy bien!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué haces? – Pregunté casi con miedo al recordar aquellas fotografías de barracones en medio de una zona de campo completamente cercada.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Todavía me dedico a ir de aquí para allá con el Comandante para que ver cómo funciona todo ese entramado de campos de prisioneros… &#8211; me contó mientras mantenía la mirada perdida en algún punto de techo – creo que me asignarán el subcampo que fabrica armamento después de las Navidades. Pero ahora no quiero hablar de eso. Prefiero olvidarme en cuanto salgo de allí…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No puedes volver a Francia? – Quise saber. Mi pregunta le arrancó una mueca de preocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, ahora no puedo dar marcha atrás. Es complicado. El General Berg me ha procurado este puesto porque, al parecer, mi padre estaba muy interesado en que lo consiguiese. Así que me ha concedido un trato de favor a la hora de dármelo y se supone que tengo que estar contento, porque es un puesto sin riesgo, con muchos &#8220;grados de libertad&#8221; y bien remunerado. Una ganga que no me gusta una mierda. Pero es que encima está el favor que Berg me ha hecho con Furhmann… ¡estoy vendido, Erika!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le miré con cierta compasión cuando mencionó lo de Furhmann, pensando que técnicamente yo no le había pedido nada, pero indirectamente, el favor que debía por lo de aquel impresentable era gracias a mí. Así que terminé acariciando cariñosamente el dorso de la mano que tenía apoyada sobre su abdomen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo dormir contigo esta noche? – Me preguntó con una tenue sonrisa mientras cogía mi mano entre las suyas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman! – Exclamé en tono de protesta por su pregunta. No estaba molesta, me hizo gracia su tierna espontaneidad – ya eres mayorcito para andar buscando con quien dormir como si tuvieses miedo – añadí conteniendo la risa.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full wp-image-3020 alignright" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2014/01/sabrina-rose-desire-digital-9437_3_big.jpg" alt="sabrina-rose-desire-digital-9437_3_big" /></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tengo miedo, pero mi edad es idónea para andar buscando con quien dormir – me contestó divertido mientras tiraba de mi brazo hasta hacerme recostar a su lado. Podía haberme levantado o buscar alguna forma de resistirme pero no quise hacerlo. Preferí dejarme arrastrar y recostarme a su lado, dejando que él me abrazase como si fuese normal que lo hiciese, pero dándole la espalda como única medida preventiva. Una que era del todo inservible cuando había accedido a recostarme, pero que quizás me permitiese pensar con claridad en caso de que lo necesitase – estoy en edad casadera, ¿no estarás interesada en dormir conmigo el resto de mi vida?</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – contesté alegremente a la vez que pensaba que a mí ya se me había olvidado eso de pensar con claridad cuando se trataba de Herman Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me lo tomaré como un &#8220;probablemente sí&#8221; – tergiversó de una graciosa manera mientras me estrechaba entre sus brazos y comenzaba a besarme por debajo del lóbulo de mi oreja haciendo que mi cuello se crispase agradablemente al sentir el calor que exhalaban sus labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le dejé hacer, poniendo a su plena disposición cada parte que sus cariñosos besos reclamaban. Su cuerpo se arrimó todavía más al mío, dejándome percibir algo duro a la altura de nuestras caderas al mismo tiempo que una pionera mano tiraba de mi blusa para colarse por debajo de ella y mientras el aire de su respiración seguía acariciándome allá por donde su boca se deslizaba, acercándose a la mía. Achaqué aquella superficie rígida que me rozaba las nalgas a lo primero que se le ocurriría a cualquiera que estuviese en una situación similar, pero de pronto, reparé en su perfecta forma geométrica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman Scholz… ¡¿tienes una cajetilla de tabaco en el bolsillo del pantalón?! – Pregunté como si acabase de descubrirle en algo mucho peor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, mujer… ya te he dicho que no tengo tabaco. Es que me &#8220;alegro&#8221; de verte… &#8211; me contestó con naturalidad y elocuencia mientras se reía sobre mi mejilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pude protestar, o por lo menos hacerme un poco la ofendida. Sin embargo, para mí estaba tan claro que aunque retrasase lo que iba a suceder, acabaría sucediendo &#8211; y en parte porque yo lo quería tanto como él -, que lo único que hice fue deslizar la mano dentro de su bolsillo y sacar la cajetilla para dejar claro que sabía distinguir un cilindro en alza de un rectángulo sólido, mientras que él parecía no poder controlar su risa al verme abrir la caja de cartón para comprobar que le quedaban más de la mitad de los cigarrillos. Supongo que me tomé su respuesta como un inusual &#8220;piropo&#8221; que solamente un ínfimo grupo de personas – constituido actualmente por él y nadie más – podía decirme sin hacer que me molestase.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sobre todo si lo hacía con aquella melosa voz que parecía imposible para alguien con un día a día como tenía que ser el suyo.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Menuda pieza estás hecha! – dije en un resignado suspiro mientras dejaba que el tabaco se cayese al suelo antes de darme la vuelta y mirarle a la cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El protocolo exige que pida disculpas, ¿verdad? – Asentí esperándolas, pero no las recibí – pues no me disculpo, en el amor y en la guerra todo vale… &#8211; concluyó antes de besarme en los labios con decisión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/91/64351958/64351958_012_0746.jpg" width="460" height="690" />&lt;&gt; pensé al encontrarme de nuevo con el foco de todo mi desorden mental haciendo que se acabase el plazo de tiempo para pensar en las consecuencias de mis actos. Por norma general, es molesto que te priven de tu parte racional. Pero cuando tu mente es un estéril hervidero de ideas, situaciones ficticias que podrían llegar a ser reales y situaciones reales que podrían pasar a ser recuerdos según el rumbo de mis decisiones, se agradece enormemente un bálsamo como el que sus labios me proporcionaban. Quizás esa fue la razón por la que no desaproveché la ocasión de besarle, o quizás lo hice porque necesitaba hacerlo y esa necesidad era la que me impedía centrarme en algo más que no fuese él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, ¿has pensado en lo que te dije la última vez? – Me preguntó su voz cerca de mi cuello mientras su mano abría un par de botones de mi blusa para deslizarse sobre mi busto hasta llegar a mis senos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su dedo girando lentamente sobre mi pezón me produjo un cosquilleo que descentró mis pensamientos. Ni siquiera recordaba a qué última vez se refería.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que si has pensado en lo que te dije la última vez… &#8211; repitió alargando la última palabra como si yo fuese un niño que no le escuchaba. Mantuve la mirada perdida, pensando que lo más lógico era que se refiriese a la última vez que había estado en mi cama conmigo. Porque aunque esa no era la última vez que me había hablado, en otras conversaciones no veía qué más podía darme para pensar en su ausencia. Y en ese caso, ¿a qué se refería? ¿A eso de casarme con él? ¿O a hacer público una relación que yo no tenía clara? – Erika, ¿me escuchas? – Inquirió apoyando su cara sobre mis pechos y dirigiéndome una inocente mirada desde allí abajo mientras su mano se movía ahora a ras de mi muslo, arrastrando la falda hacia arriba a su paso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero no he pensado en nada – dije finalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, es mejor que un &#8220;no&#8221; rotundo como los anteriores.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé por qué dejé que me contagiase una sonrisa cuando dijo aquello. Estaba claro que visto así él tenía motivos para sonreír, pero yo… yo apenas tenía claro a lo que estaba contestando. Creo que me hizo gracia verle arremolinar mi falda cuidadosamente, dejándola alrededor de la cintura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te lo pensarás? – Insistió incorporándose levemente para moverse hacia abajo hasta dejar su cabeza a la altura de mi vientre y desabrochar los últimos botones de la blusa antes de introducir su mano bajo mi ropa interior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿El qué? – Pregunté inconscientemente cuando su mano comenzó a acariciar mis labios vaginales, deslizándose sobre ellos con gracia y llevándose mi atención con su roce. No me parecía una buena idea mantener una conversación de aquella forma.</span></div>
<div style="text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me estás vacilando? ¿No? – Preguntó entre risas mirándome de nuevo desde abajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Es que tengo muchas cosas que pensar, Herman. A ver, ¿de qué me estás hablando ahora? – Exigí ligeramente molesta conmigo misma al comprobar que me estaba dejando llevar demasiado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo que de qué te hablo? ¡De que te cases conmigo! – Exclamó con naturalidad –. Ya sé que con lo de tu padre, al final no ha resultado ser el mejor momento para pedírtelo. Pero no te habrás olvidado de que te lo pedí, ¿verdad?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – respondí en medio de un suspiro cuando sus dedos me penetraron con cuidado mientras que la palma de su mano arrastraba mi clítoris. Todo aquello en conjunto me excitaba demasiado -. Pero no me casaré contigo… &#8211; añadí tras unos segundos que dediqué a centrarme exclusivamente en aquella mano que me hacía temblar de cintura para abajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya – aceptó mientras se incorporaba de nuevo. Le observé coger mis bragas con la otra mano y comenzar a tirar de ellas hacia abajo. Creí que por fin se había terminado el diálogo, pero continuó hablando mientras utilizaba ahora las dos manos para deshacerme de la pieza de ropa -. Veamos, me has dicho que porque no me quieres y porque estamos en guerra, ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, más o menos… &#8211; acepté al mismo tiempo que él volvía a dejarse caer a mi lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Alguna tontería más que añadir a la lista? – Preguntó mientras tiraba de mi sujetador hacia abajo, dejando que mis pechos se sobrepusiesen a la prenda. Guardé silencio, concentrándome en él cuando bajó su cuello y comenzó a juguetear con mi pezón entre sus labios. Cerré los ojos y simplemente dejé de pensar mientras disfrutaba de cómo el deseo comenzaba a propagarse por mi cuerpo, erizándolo con un agradable cosquilleo por donde iba pasando -. ¿No tienes ninguna? – Perseveró haciendo una parada para mirarme –. Bueno, entonces dame una razón coherente y no insistiré más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No podemos hablar de esto después? – Dije finalmente.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Admito que sonó un poco desesperado, pero es que sus caricias habían dejado una incómoda inquietud entre mis piernas difícil de calmar. Jamás había experimentado esa sensación de echar de menos a alguien en la entrepierna, pero era abrasadora cuando ese alguien estaba a tu lado y no volvía a tocarte de aquella manera aun sabiendo que lo necesitabas.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Después de qué? – Preguntó con despreocupación – puede que no pase nada si no aclaramos esto, querida… es una crisis prematrimonial.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No vas a dejarme así – afirmé acompañando mi suplicante voz con un movimiento de mis manos que me permitió desabrochar su pantalón para colarlas bajo su calzoncillo y masajear suavemente su sexo contenido bajo la ropa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien – cedió en un susurro colocándose a mi altura para besarme mientras su mano se posaba de nuevo entre mis muslos -. Hablaremos después. Pero sólo porque me lo pides con esta insistencia…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desconozco si quería seguir hablando o no, pero no le dejé. Me estaba poniendo de los nervios con aquel parloteo perfectamente estudiado para provocar exactamente eso. Lo sabía, porque yo antes solía hacer lo mismo. Claro que yo también solía pensar en un soldado francés que había visto en <i>Besançon</i>, y ahora ni siquiera me acordaba de la cara de aquel hombre que me había ayudado todos aquellos años en mi trabajo. El soldado ya no era francés, era alemán y yo estaba devorando su boca para evitar que continuase moldeándome a su antojo con sus palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era infinitamente mejor que lo hiciese con su cuerpo porque así yo podía disculparme más fácilmente por sucumbir de nuevo. Aunque esta vez ni siquiera intentaba excusarme, había asumido que en mi situación era perfectamente normal dejarse llevar, y aunque me repitiese que esta vez &#8220;sí que era la última&#8221;, sabía que no lo sería. Quizás por eso mi cabeza tampoco se molestó en recordármelo. Y no es que no supiese de sobra que acostumbrarse a él no era lo mejor, pero sí que era tan fascinantemente cómodo que hacía que mereciese la pena hasta el punto de olvidarme de cualquier dificultad o impedimento que me echase hacia atrás a la hora de no decantarme directamente por él. Con contrato o sin contrato, Herman era el único hombre con el que no me importaría hacer lo que estaba haciendo hasta el fin de mis días.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto me sentí ligeramente mal al pensar en él como alguien completamente ajeno al negocio que yo podía hacer a costa de sus sentimientos. Y me hundí un poco más al descubrirme por primera vez pensando completamente en serio en otros sentimientos que no fuesen los míos. Eso significaba que lo que yo sentía iba por delante de lo que yo pensaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás bien? – Me preguntó su voz con cierta curiosidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al principio no entendí qué le había hecho pensar que pudiese no estarlo, pero luego descubrí que me había quedado completamente quieta mientras mi cabeza no hacía más que darle vueltas a lo mismo una y otra vez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podemos dejarlo para otro momento – insistió antes de besarme la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Estoy bien – contesté con una sonrisa ante su repentina preocupación y volví a besarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez concentrándome en lo que hacía, sintiendo los carnosos labios de Herman moviéndose al compás de los míos mientras nuestras manos buscaban nuestros respectivos cuerpos, colándose por debajo de la ropa o simplemente deslizándose libremente sobre la superficie de la piel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Flexioné mis rodillas y abrí las piernas sin dejar de acariciar su miembro enhiesto que asomaba sobre la ropa que yo misma había colocado por debajo. <a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=566026568960052660" name="_GoBack"></a>Tenerlo entre mis manos me excitaba. Hacía que mi deseo creciese a la vez que yo deslizaba mis manos sobre él, aumentando suavemente la presión de vez en cuando para recrearme en la homogénea firmeza que ofrecía a mi tacto, e intensificando de esa manera lo que su mano podía hacer entre mis piernas mientras ambos jugábamos con el sexo del otro. Haciéndonos catar un jugoso preámbulo que a mí, personalmente, me hacía anhelar el momento de tener dentro aquello que tanto prometía entre mis manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dirigí mi boca hacia su oído mientras mi cuello era el objeto de las atenciones de sus labios y tras aspirar el aroma de su pelo, ahora revuelto y sin rastro del fijador que hacía que cada mañana abandonase la casa sin que ni un solo pelo osase elevarse por encima del perfil de su cráneo, sentí la tentación de despeinarle todavía un poco más, así que lo hice. Dirigí una de mis manos hacia su nuca y la acaricié hundiendo mis dedos en su cabello mientras elevaba mis caderas inconscientemente para facilitar su refinada manipulación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desnúdate – le susurré con la voz que el poco aire que era capaz de retener me permitía articular.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/91/64351958/64351958_015_1872.jpg" width="460" height="690" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por norma general, si una piensa que le está susurrando a un Teniente de las SS que se desnude, eso suele ser suficiente para que la recorra un escalofrío de tensión en el segundo exacto en el que termina de hacer la petición. Pero cuando se trata del Teniente Scholz en concreto, el escalofrío se produce en el instante en el que éste te atraviesa con sus ojos antes de besarte e incorporarse con decisión para complacerte. Y mientras ves cómo lo hace delante de ti, sin apartar los ojos de los tuyos, lo que resulta imposible es no retorcerte en la creciente necesidad de tenerle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora tú – me pidió en un cautivador tono mientras dejaba adivinar una sonrisa al final de las comisuras de su boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí. Aunque mi proceder fue más accidentado al hallarme tumbada en el colchón y con prácticamente todas mis prendas descolocadas, pero todavía sobre mí. Sin embargo, me desnudé ante su atenta mirada, hice oídos sordos a un par de carcajadas que retuvo como pudo cuando alguna que otra cosa me dio más problemas de los esperados, y me dejé caer donde estaba, contando con tenerle sobre mi cuerpo en breve.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me equivoqué. Regresó sobre mí, besándome mientras una de sus manos recorría con los dedos la aureola de uno de mis pechos antes de caer hacia mis caderas e instarme con firme cuidado para que rodase hasta quedarme sobre uno de mis costados, dándole la espalda. Su cuerpo se acopló al mío casi en el acto, cubriendo mis omóplatos con el calor de su pecho y deslizando su mano a través de mi vientre para abrazarme mientras su boca llegaba desde atrás, besando mi mejilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujeté su nuca con mi mano cuando el ardiente aguijón que sobresalía de su entrepierna se hizo un hueco entre mis muslos y rozó los labios de mi sexo, resbalando en la humedad que impregnaba la zona y elevando mi libido hasta hacer que arquease mi espalda para ofrecerle una pronta entrada. Supongo que interpretó perfectamente lo que yo le pedía, pero lo desatendió con elegancia, dejando que su mano cayese hasta mi pubis y colocando sus dedos sobre la hendidura que diferenciaba las dos partes en las que se abría mi cuerpo en ese punto para dejar al descubierto mi clítoris. Una zona que respondió fiel a su tacto, haciéndome gemir cuando comenzó a frotarlo suavemente mientras su verga continuaba deslizándose entre mis muslos. Rozándolo todo a su paso, restregándome las inmensas ganas que yo tenía de que en uno de sus movimientos entrase en mi cuerpo y se moviese allí. Pero no lo hacía. No lo hacía aunque yo no paraba de elevar mis caderas hacia atrás, sintiendo su vientre empujando mis nalgas y temblando al final de cada movimiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé la parte alta de su cuello hacia la que se había caído mi mano, llevándola ahora hacia mis posaderas mientras alzaba las caderas un poco más, dispuesta a penetrarme con su miembro en vista de que él se había propuesto provocarme un orgasmo valiéndose de una extraña mezcla de fricción y desesperación que no obstante, le estaba funcionando. Pero yo no tenía tanta paciencia ni tanto autocontrol cuando se trataba de una situación como aquella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su mano agarró mi muñeca con seguridad en cuanto mis dedos rozaron su vello púbico y me obligó a posarla sobre el colchón a la altura de mi pecho. Ahora no le tenía masturbándome, pero podía notar igualmente cómo el deseo que generaba su sexo alojado bajo el mío se extendía por mi cuerpo de un modo insufrible, sin encontrar frontera capaz de detenerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dime que me quieres y yo te lo hago – me susurró tras el lóbulo de mi oreja haciéndome estremecer con su cálido aliento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero – ni siquiera me planteé la posibilidad de no decirlo. Abrí la boca y las palabras brotaron al mismo tiempo que mi cara se acomodaba sobre la almohada y él me besaba el cuello, dejándome percibir sus comisuras curvadas en una sonrisa mientras su mano soltaba la mía para cumplir con su palabra -. Te quiero, Herman – repetí con exasperación volviendo a sujetar su cuello con mi mano recién liberada y solicitando más besos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabría decir si me contestó o no, porque en ese preciso instante sus dedos me penetraron desde atrás. Y tras un par de vaivenes que se produjeron sin el más mínimo rozamiento, dejaron paso al plato fuerte. Momento que concentró toda mi atención desde que su glande tanteó levemente mi orificio de entrada con la ayuda de su mano, hasta que entró majestuosamente impulsado por sus caderas, que lo incrustaron en mis entrañas con un exquisito movimiento que terminó cuando éstas dieron de nuevo con mis nalgas. Haciendo que yo intentase ahogar mis gemidos con la almohada y que Herman hiciese lo propio con mi cuello.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé que mi pierna se elevase sin resistencia cuando él la sujetó y tras deleitarme con unas cuantas idas y venidas desde mi retaguardia que me hacían culebrear en busca de sus labios, volvió a dejarla con cuidado sobre la otra para rodear mi cuerpo a la altura de mis costillas, sujetando mis pechos de vez en cuando y haciendo que mis ganas de él se viesen correspondidas con cada uno de sus movimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Experimenté una vez más esa sensación que me obligaba a entregarme a él aun cuando mi voluntad parecía mucho más firme que aquella noche. Una estado indescriptible proporcionado por cada una de las cosas que le caracterizaban y que en conjunto le hacían, a mi juicio, irresistible e incomparable. Sonreí contra la almohada, completamente avasallada por su aliento y pensando que era una imbécil mientras me recreaba sintiendo los músculos de su abdomen rozando mi espalda al tiempo que forcejeaban por hacer posible una penetración tras otra. Si de verdad quería creer que no quería tener nada más con él, era una imbécil consumada, porque lo que de verdad quería era que él fuese el único que me hiciera aquello. Y si no era él, el sexo volvería a ser sólo sexo. Un trabajo tras otro. Trabajos en los que a partir de ahora, mi cabeza me llevaría de vuelta a aquellos brazos en cuanto dejase caer mis párpados en compañía de cualquier otro hombre. Y entonces, volvería a llamarme imbécil por no haberme quedado a su lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un jadeo bastante más fuerte que el resto me sacó de mis cavilaciones, haciendo que me descubriese a mí misma inclinándome hacia delante para ofrecer una entrada más fácil desde la parte posterior de mi cuerpo. Elevé ligeramente la cabeza para echar un vistazo hacia abajo y me dejé caer de nuevo cuando mis ojos se encontraron con los repetidos azotes que los ilíacos de mi Teniente propinaban a la altura de mis riñones, con un movimiento excitante y sugerente que, de no ser secundario gracias a la forma que tenía de empujarme a la locura cada vez que se clavaba en algún bendito punto de mi interior, hubiese captado toda la atención de mis pupilas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me estaba haciendo disfrutar demasiado. Me gustaba todo: su roce, su aliento, su olor, la forma que tenía de apretar su rostro contra mi mejilla, sus frenéticas acometidas o sus penetraciones perezosas cuando alguno de los dos caminaba peligrosamente al borde del orgasmo. A Herman siempre le gustaba hacer eso, llevarme al borde y no dejarme caer hasta que él lo hiciese. Incluso cuando yo sabía que él estaba tan a punto como yo, seguía haciéndome sufrir de esa manera durante algunos segundos que luego se recompensaban con creces.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y cuando pensé en nuestros incomparables finales, no pude resistirme a estirar una mano hacia mi sexo para masturbarme suavemente mientras él continuaba desmoronándome desde atrás. Abrí ligeramente las piernas para llegar al lugar en el que su cuerpo irrumpía placenteramente en el mío y separé un par de dedos para abarcar la penetración con ellos hasta que su mano apareció bajo la mía y comenzó a hacer lo que yo había estado haciendo antes de decidir deleitarme con las incursiones de su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aparté mi mano y me aferré a su muñeca mientras sus dedos masajeaban mi clítoris con habilidad, justo como a mí me gustaba. Poniéndome de nuevo en la complicada posición de no poder evitar correrme en medio de todo aquel despliegue de atenciones que me envolvían y me obligaban a hacerlo. Gemí desesperadamente cuando fui consciente de que él iba a dejar que lo hiciese y apreté su mano con más fuerza todavía, hasta el punto de notar sus tendones dirigiendo sus dedos rítmicamente bajo mis yemas hasta que un atropellado gemido sobre mi sien me dio el empujón definitivo. Y entonces, los segundos que él me había robado cada vez que bajaba el ritmo para que no llegase, se compensaron con uno de esos estallidos de placer que llevaban su firma. Uno enorme que convirtió mi cuerpo en un palpitante nervio que se retorcía sin final aparente en un trémulo y placentero impulso con las embestidas de un cuerpo ajeno, dulcemente aceptado como un anexo del mío propio, que empujó con igual necesidad que la mía hasta que la sangre retomó de nuevo su camino a través de mis arterias y mis sentidos pudieron devolverme la percepción habitual que yo tenía del mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Relajé mis piernas reparando en la hipersensibilidad de mi sexo cuando Herman retiró su mano y la sujeté para abrazarme con ella mientras él se acomodaba a mi espalda, apoyando su rostro ligeramente sobre mi cabeza, besándome de vez en cuando en algún lugar. Estaba bien, embargada por esa característica serenidad que necesitaba y que constituía un aliciente más para recaer una y otra vez en caso de proponerme no hacerlo. &lt;&gt; recordé. Aquello me lo dijo una prostituta que había conocido durante un encargo en el que había tenido que hacerme pasar por una de ellas. Y aunque mencionar la fuente pudiese desmerecer aquellas sabias palabras, siempre me pareció lo más filosófico que había escuchado en mi vida. ¡Cuánta razón llevaba!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y si nos metemos en cama? – me preguntó con una débil voz recién recuperada tras el ajetreo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acepté contenta de que se quedase conmigo, pero ligeramente molesta por obligarme a moverme en aquel momento. Cuando él todavía estaba dentro de mí, cubriendo por completo mis espaldas y consiguiendo con ello raptarme de aquella realidad que aplastaría a cualquiera que estuviese en mi lugar. Pero fui consecuente con mi respuesta y le desatendí durante un momento para abrir la cama y meterme bajo las sábanas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/91/64351958/64351958_004_aaa5.jpg" width="460" height="690" />Sonreí cuando su brazo se separó de su cuerpo conformando mi lugar de reposo favorito y le abracé en cuanto me recosté sobre él, al mismo tiempo que mis pies le hacían sitio a los suyos. Más fríos que los míos, pero bien recibidos de todos modos porque nadie me había brindado nunca antes semejante muestra de cariño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré tras unos minutos en silencio, creyendo que mi compañero de cama estaba ya dormido, pero su tenue voz rompió el silencio indicando lo contrario.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Podemos hablar ahora? – Intenté ahogar una carcajada y asentí con un vago sonido acomodándome mejor cerca de su pecho -. Seré breve, ¿te casas conmigo o todavía no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los dos nos reímos, aunque yo ya me lo esperaba y él lo sabía. Apenas dediqué un par de segundos a pensar la respuesta, y por segunda vez en mi vida – después de haber &#8220;matado a mi padre&#8221; hacía algunas semanas – hice lo que tenía ganas de hacer sin pensar en nadie más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, me caso contigo – accedí sin poder contener la risa del todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sí? ¿De verdad? – Preguntó tan sorprendido que dejó claro su incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – repetí pellizcándole cariñosamente el pezón que había cerca de mi cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego me reí cuando él se incomodó por ello y frotó la zona con cierta insistencia, pero sin quejarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te importa que espere un poco antes de comprarte un anillo? Me gustaría asegurarme de que mañana opinas igual, y pasado mañana, y dentro de tres días…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien – acepté sin nada que objetar.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba de acuerdo con él en que podía retractarme a corto plazo. Aunque algo me decía que no lo hiciese ahora que había dado ese paso cuya infructuosa premeditación me había prvocado tantas jaquecas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces, si te parece bien, haré pública nuestra relación. Porque no seguirás empeñada en que no hay relación… &#8211; inquirió acariciándome el pelo. Negué con la cabeza, luchando por no quedarme dormida mientras hablaba. Sabía que aquel momento me daría pánico, pero estaba demasiado bien como para preocuparme por aquello justo en aquel instante -. Bien, pues lo haré oficial esta semana, ¿te parece bien? – Asentí sin fuerzas para objetar nada -. Y después esperaremos algunos meses para anunciar el compromiso, ¿vale?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – repetí de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si mañana no me quieres, te juro que te despido – me amenazó entre risas antes de besarme la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quise decir algo que demostrase que también estaba de acuerdo con eso último, pero no llegué a saber si pude hacerlo. El sueño me venció antes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8220;Erika, querida&#8221; fueron las palabras que me despertaron al día siguiente. Y cuando abrí los ojos me encontré a Herman vestido con su uniforme y sentado al borde de la cama. Miré el reloj al verle listo para irse y comprobé que faltaban unos diez minutos para que viniesen a recogerle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dime que sigue en pie lo que me dijiste anoche – me pidió con una divertida solemnidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi primera reacción fue sonreír ante su insistencia que &#8211; una vez dado el fatídico paso de rendirme a lo que sentía &#8211; me resultaba entrañable. Lo segundo que hice fue reafirmarme en mi decisión, haciendo que él se inclinase para besarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estupendo, porque Marie me ha dicho mientras me servía el desayuno que debieron escucharnos desde Múnich – me informó con tranquilidad -. Supongo que nadie más se atreve a decirme algo así, pero sí que tienen oídos, ya me entiendes… &#8211; añadió alegremente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque a mí no me divertía lo más mínimo. Si lo de Marie – aquella señora de bondad infinita con pintas de tirolesa entrada en kilos que le había cambiado los pañales a Herman y que todavía seguía vanagloriándose de ello – ya me daba suficiente vergüenza, ni siquiera quería plantearme que su madre hubiese escuchado ni el más leve suspiro. Aunque seguramente no lo habría hecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡En fin! Tengo que irme, te veré a la hora de la comida. ¿Me das un beso?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré antes de incorporarme y le besé en los labios. Él simplemente me miró con una sonrisa y abandonó la estancia sigilosamente tras rebuscar en el bolsillo interior de su abrigo y sacar un cigarrillo que dejó sobre la mesilla.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno, no podía quedarme en cama todo el día, pero sí podía retrasarme un poco. De modo que me cubrí con algo de ropa, cogí el cigarrillo que acababa de dejarme y rescaté del fondo del cajón aquel contrato que me habían dado. Había decidido casarme con Herman. Ahora la siguiente pregunta era si firmaba aquello o no.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si hubiese estado en otra situación, hubiese estampado allí mi rúbrica sin ningún tipo de reparo. Pero estando enamorada de él, estaba aquella incómoda moral que me repetía lo rastrero que era aceptar dinero por eso. Un matrimonio, o bien era una farsa desde el principio, o bien iba en serio. Pero las dos cosas no, porque entonces uno no tenía claro por qué demonios hacía aquello, y yo sí que lo tenía. Lo hacía por él. Aunque tuviese que espiarle e informar de su vida mientras durase la guerra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt;. Una horrible sensación de haber metido la pata hasta el fondo me recorrió en cuanto lo menté. Si las cosas salían bien para el mundo, el fin de la guerra nos separaría. ¿O quizás no? ¿Qué haría yo si fuese él? Obviamente, huiría. Huiría como seguramente harían el resto de familias bien posicionadas que constituían un pilar social demasiado importante para el régimen y que estaban directamente implicadas con él, justo como lo era la familia Scholz. Y yo huiría con él. Ya no tendría que trabajar más y podría seguirle a donde fuese si Alemania no vencía y era necesario abandonar el país.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé en qué momento exacto ocurrió, pero de repente tuve claro lo que iba a hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante los días siguientes tuve que armarme de valor para hacer vida normal mientras el servicio al completo hablaba de nosotros en cada esquina de la casa. Seguí las instrucciones de Herman al respecto e hice caso omiso. Aunque Marie también se atrevió a bromear conmigo al respecto. Cosa que para mi sorpresa, no me importó. Era demasiado buena como para que molestase algo de aquella mujer. Además, gracias a ella supe que la madre de Herman no sabía nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un par de días después, me inventé una excusa para ir a Berlín y dejar mi informe en la oficina de aquel taller. Adjunté también unas hojas en las que solicitaba que me enviasen a alguien con urgencia para renegociar algunos términos del contrato y me aseguré de que no la desatenderían manifestando que estaba decidida a firmar si llegábamos a un acuerdo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperé una semana más. Una que transcurrió rápidamente entre mañanas con Berta y tardes y noches con Herman, que insistió en hacer público lo nuestro a pesar de que yo intenté retrasarlo el máximo tiempo posible. Finalmente, lo anunció tres días antes de la cena de Navidad, durante una comida. Creí que su madre moriría asfixiada con algo, pero me sorprendió tomándoselo de una manera demasiado natural y llegando incluso a bromear con una boda temprana para evitar &#8220;vivir en pecado&#8221;, ya que ambos compartíamos techo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡En fin! Esas cosas ya no se llevan entre los jóvenes de ahora&#8230; supongo que podréis evitar el pecado si no compartís cama antes de uniros en matrimonio – concluyó a modo de severo aviso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo logré aguantarme por puro respeto, pero Herman respondió a su seriedad con una risa que me hizo pasarlo realmente mal para lograr controlarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que ya me esperan en el infierno, Madre. Pero descuida, no pecaré más de lo necesario. Quizás así me rebajen el castigo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí notar como los ojos de la viuda me fulminaban, pero me equivoqué, le fulminaban a él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que tengas esas ganas de bromear cuando te llegue la hora de rendir cuentas por tus actos – le espetó de una profética manera que inundó la mesa de incomodidadg.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Mis actos? – Preguntó retóricamente Herman con una cara que seguramente utilizaba cuando se metía en el papel de Teniente –. Cuando rinda cuenta de mis actos, lo último que va a importarle a quien tenga que rendirle cuentas, es en qué situación llegue a mi noche de bodas – dijo con un inquietante tono de voz -. Pero gracias por preocuparte – añadió más relajado mientras el servicio disponía los postres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La conversación se zanjó allí. Y el pequeño cruce de opiniones entre madre e hijo no hizo que la señora Scholz viese lo nuestro con malos ojos. De hecho, a partir de aquella comida, pasó a tutearme y a prestarme más atención de la necesaria. Interesándose por mis gustos y dándome algún consejo sin importancia que yo agradecía por cortesía. Podía decirse que las cosas iban bien, aunque Herman y yo pasamos a autodenominarnos en privado &#8220;los pecadores más salientables del mundo conocido&#8221;, algo que nos hacía reírnos de la pobre viuda durante un buen rato antes de pecar siempre que podíamos. Y aunque yo temía su reacción si se enteraba de que su hijo no dormía en su cuarto desde hacía días, si estaba al tanto, nunca dio muestras de estar molesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día antes de Navidad me desperté con cierta inquietud. Por la tarde tenía que ir a Berlín y seguramente me estaría esperando alguien en el mohoso taller que ahora era mi punto de encuentro. La mañana pasó rápidamente con Berta y por la tarde, después de la comida, Herman me pidió que le acompañase al despacho de su padre del que ahora se había apropiado él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entré en la estancia, impregnándome de la extraña familiaridad que me despertó aquel espacio. Estaba cambiado. Sólo había sobrevivido la foto de su padre estrechando la mano del Führer y una de él mismo posando de un modo amistoso con una condecoración que le estaba entregando el hijo puta de Himmler. A parte de eso, ya no había lugar para las águilas sujetando orgullosas esvásticas y en lugar de medallas de guerra, lo que ahora colgaba de las paredes eran premios o distinciones concedidas a la familia Scholz en calidad de reconocimiento por su labor en la cría de ejemplares Pura Raza Hannoveriano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Furhmann ha vuelto, supongo que no tardará en dejarse caer por casa – dijo su voz tras cerrar la puerta y haciendo que mi corazón se parase al escucharle -. He hecho un par de llamadas cuando me enteré de que había vuelto. Sólo ha conseguido unos días de permiso para pasar las Navidades en casa, así que se irá antes de una semana. Pero vendrá por aquí, seguro. ¿Te preocupa demasiado?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – mentí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No creo que se atreva a ponerte una mano encima en cuanto mi madre le diga que tú y yo estamos juntos. Y me juego el cuello a que es lo primero que va a decirle. Ya sabes que nos da por casados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté poner una cara que le agradeciese sus palabras. Aunque no me cabía ninguna duda de que en cuanto Furhmann lo supiese, empeoraría la situación. Primero, porque tenía claro que estaba en Rusia gracias a Herman. Y segundo, porque irreparablemente, me culparía a mí de que él hubiese decidido tirar de sus contactos para enviarle allí. Eso incluiría en su venganza la petición de favores sexuales a cambio de su silencio. Consciente de que yo no podía rechazar ninguna oferta por su parte – por muy descabellada que fuese &#8211; debido a la información que poseía y que de no estar guardándose para algo así, ya hubiera soltado. Además, de seguro me caerían algunas hostias que tendría que aguantar solemnemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté respirar hondo para tranquilizarme. Sólo serían unos días y Herman estaría en casa, disfrutando también sus días de permiso que le habían concedido por Navidad. Si no me separaba de él, quizás no encontrase ocasión de atormentarme. O quizás fuese peor y terminase proclamando a los cuatro vientos que me tiraba al Coronel. No. Tenía la plena seguridad de que no se gastaría ese cartucho sin intentar sacar algo a cambio primero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que evitarle será lo más sabio – concluí con resignación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supones bien. De todos modos, yo estaré en casa o en las cuadras. No voy a dejar que te haga nada, ¿de acuerdo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí mientras me abrazaba, consciente de que Furhmann no buscaría un ataque directo, como Herman esperaba. Sino que se procuraría la manera de hacer que yo me enterase pacíficamente de que si no obedecía sus órdenes, todo se terminaba. Y entonces, tendría que entrar de nuevo en su juego.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Voy a ir a Berlín para comprarle un regalo de Navidad a Berta – dije finalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que vaya contigo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Insistí hasta la saciedad para que no me acompañase. Me sería imposible hacer lo que tenía que hacer si él venía conmigo. Al final lo conseguí y tras algunos besos al abrigo de aquel despacho redecorado, puse rumbo a la ciudad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis superiores no me defraudaron. Al llegar al taller me esperaba el mismo hombre que me habían enviado para &#8220;negociar&#8221;. Sonreí con un aire irónico al verle y prescindimos de formalidades mientras tomaba asiento y rompía el contrato en pequeños pedazos que cayeron sobre la mesa de oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sepa que quizás haya cometido usted una tontería – me informó -. Bien, terminemos con esto. ¿Cuánto quiere?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/91/64351958/64351958_018_2951.jpg" width="460" height="690" />-Renuncio a la prima del Estado Británico a cambio de protección, visados y una vía de escape segura en caso de que ellos ganen la guerra. Francia está demasiado tocada como para proporcionármela, pero por si acaso, también quiero esa garantía por su parte. Con respecto al dinero, he decidido que me las apañaré con ese sueldo vitalicio. En cambio, si Alemania gana, renuncio a todo a cambio de que mantengan mi identidad en activo y se olviden de mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi interlocutor se rió abiertamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Está usted bien de la azotea? ¡En el contrato ya figuraba que se le proporcionaría todo eso! Mire – dijo sacando una copia de su carpeta de piel y señalándome el punto exacto en el que se recogía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo miré. Le devolví la hoja mirándole fijamente a los ojos y le aclaré mi petición.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya sé lo que pone, me lo habré leído unas cien veces. Pero ahí sólo se habla de mí. Y yo quiero lo mismo para él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Para él? – Me preguntó atónito. Asentí mientras él se sentaba, y tras pensárselo durante un par de minutos me habló de nuevo &#8211; ¿qué demonios quiere exactamente para él?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Inmunidad y protección. Independientemente de lo que tengan que hacer para dársela. Visados, papeles, asilo político o refugio… llámenlo como quieran, pero sólo me casaré con él si ustedes me prometen que en cuanto todo esto acabe, me sacarán de ahí con el que, por ley, será mi marido. Él no necesita dinero, su familia tiene más que Francia e Inglaterra en estos momentos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me está pidiendo amparo para alguien que muy posiblemente sea declarado criminal de guerra si esto se cae a nuestro favor. Lo sabe, ¿verdad?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé. Y me da igual. En ese caso tendrían millones de criminales de guerra mucho más interesantes que Herman Scholz sólo en la ciudad de Berlín. Si no pueden renunciar a uno, entonces tendrá que ir usted y conseguir casarse con él si quieren ver esos campos de prisioneros desde dentro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Inmunidad para Herman Scholz -. Accedió tras unos minutos -. Redactaré un contrato con estas condiciones y se lo entregaré la semana que viene. Si usted está de acuerdo, como dice, me hará el favor de firmarlo en mi presencia para ahorrarnos algo de tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si recoge claramente y sin ningún tipo de trampa legal lo que acabamos de acordar, se lo llevará usted firmado. Le doy mi palabra – acepté estrechando la mano que me ofrecía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de aquello, me vi en la obligación de conseguir un regalo de Navidad para Berta. Así que me adentré en la ciudad antes de regresar. Me sentía extrañamente relajada, y no porque ingleses y alemanes hubiesen acordado una tregua de bombardeos por motivo de las fechas que se atravesaban, sino porque tenía la vaga sensación de haber hecho lo correcto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puede que estuviese en lo cierto, o puede que fuese incapaz de ver más allá de quién era él conmigo. Olvidándome de que era la misma persona que cada mañana acudía a un campo de prisioneros para ejercer como Teniente de uno de los cuerpos de seguridad más agresivos y dictatoriales que el mundo había conocido.</span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;">Mas relatos míos en:</span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;"> </span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="color: #0068cf; cursor: pointer; font-weight: inherit; line-height: 22.52252197265625px;" href="http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</a></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/91/64351958/64351958_017_9686.jpg" width="680" height="1024" /> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 4 ( POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Feb 2022 10:14:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[A media tarde de este viernes en la cabaña. Te quiero. Es todo cuanto ponía la carta que Frank me entregó dentro de un sobre sin abrir que llevaba mi nombre. Estaba escrita a mano y llegó tres semanas después de que Herman regresase a Francia, tras su última aparición en casa para anunciar su nuevo rango. Pero cuando él no estaba cerca, pensar con claridad era más fácil y tres semanas era demasiado tiempo como para hacerlo y no darse cuenta de que me gustaba demasiado, de que lo aquello solamente iba a acarrearme complicaciones, porque él era mi [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A media tarde de este viernes en la cabaña. Te quiero.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es todo cuanto ponía la carta que Frank me entregó dentro de un sobre sin abrir que llevaba mi nombre. Estaba escrita a mano y llegó tres semanas después de que Herman regresase a Francia, tras su última aparición en casa para anunciar su nuevo rango.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero cuando él no estaba cerca, pensar con claridad era más fácil y tres semanas era demasiado tiempo como para hacerlo y no darse cuenta de que me gustaba demasiado, de que lo aquello solamente iba a acarrearme complicaciones, porque él era mi objetivo y yo tendría que desaparecer de allí en cuanto me lo ordenasen. Y si ese día llegaba en un periodo de tiempo relativamente corto, todavía estaba en mi mano escoger si prefería pasarlo como uno más o como el más negro de mi vida. Así que escogí lo más sensato, elaboré un millón de teorías, estrategias y planes de acción de los que no salirme a pesar de lo que me pidiese el cuerpo cuando me plantase frente a Herman. No podía ceder, no podía flaquear a pesar del enorme favor que me había hecho al mandar a Furhmann a Rusia, o aunque me mirase con aquellos ojos y me dijese que me quería. Estaba claro que parecía un buen tipo, pero no lo era. No podía serlo cuando era teniente de las SS, eran cosas incompatibles. Cuanto más rango ostentase uno dentro de aquel cuerpo, más hijo puta tenía que ser. Así que Herman tenía que ser uno muy grande, a pesar de que disimulase muy bien. Y una no se enamora de un hombre así cuando tiene un mínimo de lucidez.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí, me lo repetí hasta la saciedad. Y aun con todo el tiempo que había tenido para pensar, aún con toda la incertidumbre que lo impregnaba todo en aquel ambiente de conflicto que se palpaba en cualquier lugar y que te quitaba las ganas de todo, mi corazón se aceleró cuando desdoblé aquel el papel y leí su letra.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iría hasta la cabaña, ya que objetivamente no había motivo alguno para que yo no asistiese a nuestro lugar de encuentro. La última vez que habíamos estado juntos, la idea de separarnos me desagradaba tanto como parecía desagradarle a él. No obstante, lo que tenía que hacer era darle a entender que ya no me gustaba tanto la idea de seguir con nuestros encuentros, incluso corriendo el riesgo de dificultarme las cosas cuando él regresase y tuviese que reportar cada uno de sus movimientos. Y para argumentar mi nueva postura tenía un montón de posibilidades, desde el clásico; &#8220;no estamos hechos el uno para el otro&#8221;, hasta; &#8220;tu familia jamás lo aceptará&#8221; y pasando por; &#8220;esto no está bien&#8221; o; &#8220;prefiero no involucrarme demasiado&#8221;. La excusa podía ser la que yo quisiera, pero tenía que ser alguna y el jueves me dormí plenamente convencida de que al día siguiente hablaría con él sobre todo aquello.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/A/e/A/1AeAt/02.jpg" width="461" height="691" />El viernes a media mañana la viuda del Coronel recibió un correo urgente de las SS en el que se le comunicaba que su hijo, el Teniente Scholz, llegaría el sábado por la mañana. Y eso pareció alegrarle un poco el día. Andaba alicaída desde que su maquiavélica versión de &#8220;Romeo&#8221; había tenido que acudir a la línea fronteriza con Rusia, y por más que lo intentaba, no lograba hacer que alguien lo llevase de vuelta a su lado. Tal y como Herman me había prometido.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por la tarde, después de leer un poco y fingir tomarme el postre en la mesa de juguete de Berta con ella y un par de muñecas, fui a la cabaña. El humo de la chimenea me mostró antes de llegar a ver la casa que ya me estaban esperando y ralenticé el paso del caballo para pensar bien qué iba a hacer mientras mi corazón parecía querer salirse del pecho. Me prometí a mí misma no llamar a aquella puerta hasta que no tuviese claro lo que iba a decir, pero él se adelantó a mis pensamientos y en cuanto avancé un poco más le vi sentado en las escaleras de la entrada, con aquel macabro abrigo de su uniforme que destacaba sobre el blanco de la nieve que lo cubría todo. Un depredador en medio de un mar de blanca tranquilidad, una metáfora tan cruel como la vida misma.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te he echado de menos – dijo levantándose para sujetar las riendas de Bisendorff. Su tono barrió cualquier rescoldo de maldad que mi mente pudiese atribuirle. A pesar de que luciese con orgullo aquel uniforme.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le sonreí deseando decirle que yo también le había echado de menos a él, porque en cuanto vi aquella cara mirándome desde abajo mientras llevaba el caballo hacia las cuadras, supe que analizar una y otra vez lo que había ocurrido entre nosotros no era más que la excusa para seguir pensando en él de forma que no pudiese reprocharme nada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tanto como para esperarme fuera? – pregunté evitando de todos modos lo que yo quería decirle. Había llegado el momento de ceñirse a las normas.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Exacto. Tanto como para venir desde Francia y esperarte sentado en unas escaleras bajo la nieve mientras me fumaba un cigarrillo – admitió mientras me bajaba del caballo para que él lo guardase en una de las cuadras &#8211; ¿qué tal todo?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como siempre. Mañana lo verás… &#8211; le informé con despreocupación provocándole una sonrisa mientras se dirigía a mí tras acomodar el animal.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vas a tener que darme una fotografía tuya – me dijo con suavidad mientras sujetaba el óvalo de mi cara con sus manos – porque cuando te tengo delante me aturdes tanto que después me resulta imposible recordarte al detalle.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me temo que no tengo ninguna – alegué abrazándole para evitar el beso que casi logra depositar sobre mis labios.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, nos sacaremos algunas durante estos días – contestó devolviéndome el abrazo y conformándose con besarme la coronilla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Hasta cuándo te quedas?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hasta el miércoles. Pero el lunes y el martes tendré que ir a Berlín. Aunque no me hace demasiada gracia, se rumorea que la fuerza aérea británica va a probar suerte de nuevo… ¿Vamos dentro? He encendido la chimenea y te he traído chocolate.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No accedí abiertamente, pero Herman me pasó un brazo sobre los hombros y yo le acompañé cuando echó a andar mientras intentaba encontrar el momento idóneo para sacar el tema a colación. Pero no terminaba de encontrarlo, ni el momento, ni tampoco la excusa. Me atraía demasiado. Sus palabras resonaban en algún lugar de mi cabeza, pero mi cerebro no llegaba a procesarlas porque estaba completamente entretenido contemplándole, así que tampoco podía pensar con claridad. Sólo me recordaba una y otra vez lo que se sentía entre sus brazos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman, tenemos que hablar sobre esto – le interrumpí de forma atropellada al comprobar el efecto que su presencia me causaba.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-caps: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; word-spacing: 0px; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sobre qué? – me preguntó con curiosidad parándose en el último escalón de la entrada a la cabaña y mirándome de frente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sobre esto… lo que estamos haciendo… lo de vernos a escondidas de todo el mundo… &#8211; balbuceé intentando esquivar aquellos ojos azules que volvían a clavarse en mí de aquel modo que me desarmaba.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ah, entiendo… &#8211; aceptó sin demasiada intriga – bueno, estoy de acuerdo. Luego hablaremos de ello, ¿te parece bien?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Preferiría no dejarlo para &#8220;luego&#8221;, si no te importa… &#8211; protesté sutilmente mientras volvía a dejarle con la boca suspendida en el aire.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? – Inquirió alargando la última palabra a la vez que volvía a sujetarme la cara para que le mirase – acabo de llegar de Francia para estar contigo unas horas antes de tener que ir a casa, ¿no puedes darme un beso antes?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré derrotada. Un beso me suponía mucho más de lo que tenía pensado. Pero por otra parte, era casi insignificante comparado con haber venido desde Francia un día antes sólo por estar conmigo a solas, y era sólo un simple beso. Fallé a su favor. Decidí que lo que pedía era muy poco a cambio de lo que había hecho y elevé mi cara para concederle su petición.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus cálidos labios presionaron los míos con suavidad antes de que sus manos volviesen a sujetar mi cara y su boca dejase paso a su lengua en medio del vaho que desprendíamos. ; me repetí mientras mis brazos le rodeaban y mi lengua comenzaba a tantear la suya aprovechando ese margen que me había impuesto. Un beso. Uno que por mí, podía durar hasta que el sol se pusiese y volviese a salir de nuevo. Pero Herman puso fin a lo que yo había bautizado como mi &#8220;último desliz&#8221;, y en esa ocasión fui yo la que me quedé con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante y con la boca entreabierta mientras le miraba.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="font-style: normal;">-Muy bien, querida. Ahora entraremos, nos pondremos cómodos y hablaremos de lo que tú </span><span style="font-style: normal;">quieras-</span>pensé justo en el mismo momento en el que mi cuerpo desobedecía deliberadamente las órdenes preestablecidas y se lanzaba de nuevo a sus brazos para que me diese sólo un beso más. Y solamente un par de minutos después entramos en la cabaña como dos locos sin rumbo aparente, abrazándonos y besándonos sin tregua de camino a las habitaciones mientras sembrábamos las prendas que nos cubrían hasta llegar casi desnudos a uno de los dormitorios.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/A/e/A/1AeAz/03.jpg" width="462" height="693" /></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman<span style="font-style: normal;"> c</span><span style="font-style: normal;">aminó de espaldas hacia la cama, arrastrándome con él mientras nos besábamos como si fuera imprescindible para mantenernos con vida y causando justo el efecto contrario al dificultarnos la respiración. Me obligó a caer sobre él cuando estuvimos al borde del colchón y nos desmoronamos sobre él, riéndonos antes de retomar el beso que ya nos había dejado los labios rozando un color carmesí que todavía pensábamos colorear un poco más. Me dejé caer entre sus piernas, dejando que mi lengua dibujase un camino que llevaba desde su mandíbula a su pubis y una vez allí abajo, cuando mis rodillas tocaron el suelo, recorrí su erección con la boca del mismo modo. Despacio, para poder escuchar aquellas motivadoras exhalaciones que se le escapaban de vez en cuando.</span></span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté probar cada milímetro cuadrado, deslizando mi lengua sobre su sexo una y otra vez hasta que sus caderas me buscaban inocentemente, como si no lo hiciesen contando con su permiso y eso le provocase cierto pudor. Entonces abrí los labios y los dejé caer sobre el extremo, contrayéndolos sobre su diámetro mientras comenzaba a bajar lentamente para subir de nuevo cuando rebasaba el glande, centrándome sólo en aquella parte y haciendo que Herman comenzase a dar rienda suelta al aire que se escapaba de su garganta. Avancé un poco más, aventurándome a través del tronco, y tras repetirlo un par de veces, noté que se incorporaba para sentarse al borde de la cama.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, me gusta demasiado – dijo con una débil voz mirándome desde el otro extremo de su torso.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni siquiera he empezado, Herman… &#8211; le susurré antes de dejar caer mi boca hasta el final, encantada de hacerlo al escuchar el gemido que le arranqué con ello.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pues tendrás que dejarlo para otra ocasión… ven aquí – me dijo de forma atropellada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que bromeaba pero sus manos me interrumpieron antes de ayudarme a incorporarme y luego me arrastró hacia sí. Separé mis piernas y las flexioné a ambos lados de su cuerpo, quedándome a horcajadas sobre él. No se tumbó de nuevo, permaneció sentado mientras acomodaba nuestras respectivas caderas y apresaba uno de mis pezones con su boca al tiempo que me sujetaba con firmeza para dejarme caer sobre su entrepierna. Accedí sin miedo y con ganas, avanzando hacia abajo mientras él se deslizaba hacia arriba dentro de mi cuerpo, con sutileza y buscando de nuevo la postura más cómoda cuando logró llegar a lo más profundo. En ese momento elevó su cara hacia la mía, estimulando placenteramente cada nervio de mi cuerpo al dejarme ver aquel gesto de completa rendición antes de que reclamase otra vez mis labios y me invitase con sus manos a moverme sobre él.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me hubiese quedado allí durante el resto de mi vida. Besándole, abrazándole y deslizándome a lo largo de aquella verticalidad que entraba y salía de mí con cada uno de los trémulos movimientos de mis piernas. Siguiendo el rumbo marcado por sus manos, que me sujetaban en el muslo y la cadera para dictarme los tiempos de nuestro particular e íntimo concierto. Pero estaba mal. Aunque mi cuerpo ahogó aquel pensamiento como si sólo hubiese sido un resbalón sin importancia.</span></p>
</div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera experimentaba un ápice de culpabilidad a pesar de tres semanas de profunda reflexión al respecto. Herman era mi dulce placebo, no había lugar para la realidad cuando me acunaba desnuda entre sus brazos, haciendo que nuestros cuerpos se confundiesen en aquel festival de movimientos que &#8211; aunque en aquella ocasión habían dejado a un lado la suavidad para parecer los de dos personas desbocadas &#8211; todavía podían transmitirme el mismo cuidado y el mismo cariño de nuestra primera vez mientras me sujetaba o me besaba de un modo intenso, atrapando mi labio inferior de vez en cuando o escondiendo la cabeza entre mis pechos para respirar profundamente a través de su boca. Y siempre aderezando todo eso con su aroma. Podía beber, fumar, mojarse, correr por el campo o dejarse caer sobre la hierba, pero siempre olía a Herman, y aquel particular olor que estaba inexorablemente ligado a él estaba convirtiéndose en una de mis grandes debilidades. Una en la que me encantaba regocijarme, sobre todo cuando escuchaba cómo respiraba con dificultad mientras me penetraba.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/A/e/A/1AeAO/05.jpg" width="461" height="691" />Pasé mis brazos alrededor de sus hombros y le sujeté con fuerza mientras seguía ciegamente sus manos, desahogándome de la sensación de deseo insaciable que me embargaba al mirarle y verle allí abajo, retorciéndose poéticamente en el placer que yo le proporcionaba.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le besé apasionadamente cuando sentí que no era dueña de mi cuerpo y seguí cabalgando atropelladamente entre sus brazos al mismo tiempo que mis entrañas se contraían en violentos e involuntarios temblores que me impidieron seguir moviéndome mientras Herman apretaba mi cuerpo contra el suyo y me seguía en mi glorioso final. Dejándome percibirlo a través de la presión que sus manos ejercían sobre mí o dejándome ver aquella cara cuyo gesto transmitía el éxtasis más absoluto que yo también estaba experimentando.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Permanecimos quietos, besándonos despacio y en silencio mientras intentábamos restablecer nuestras respectivas pulsaciones. Y después de eso, él se tumbó hacia atrás, abrazándome para que cayese con su cuerpo. Abrió la cama torpemente mientras me besaba y me empujó cariñosamente hacia el lugar que había dejado con las sábanas al descubierto. Le abandoné con cierta amargura, sin acomodarme hasta que se tumbó a mi lado, y cuando lo hizo me subí a su cuerpo de nuevo. Me recosté sobre su pecho después de que él aovillase la almohada bajo sus omóplatos para inclinarse ligeramente y respiré sin preocupación alguna mientras su mano surcaba una y otra vez mi espalda tras cubrirme con la ropa de cama.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo había vuelto a hacer. Había conseguido que me olvidase de todo una vez más para dejar de tener una percepción real de quienes éramos ambos y disfrutar de la serenidad más profunda que jamás había conocido.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, querida, ¿no irás a dormirte? – me preguntó después de un buen rato rompiendo el silencio de la habitación.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encantaría – susurré sin fuerzas antes de pensar si era realmente conveniente ser sincera.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí también, pero tienes que volver – dijo antes de tomar una de mis manos para besar la yema de mis dedos &#8211; ¿no querías hablarme de algo?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Emití un lastimero alarido cuando él mismo me devolvió a la realidad al recordarme la conversación pendiente y me esforcé por olvidarlo para permanecer un poco más envuelta en aquella calma que sólo conocía después de hacer el amor con él.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero puede esperar… &#8211; concluí finalmente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman se rió un poco y me besó la coronilla antes de arroparme de nuevo y abrazarme.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, hablaré yo. Creo que sé lo que querías decirme. Yo también he pensado en lo nuestro y he llegado a la conclusión de que seguir así es una tontería, no veo por qué no hacerlo público.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis párpados se recogieron como una goma liberada repentinamente tras haber sido sometida a un esfuerzo. &lt;&gt; fue la única palabra que mi mente evocó antes de que mi cabeza se elevase para mirarle.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? – pregunté sin creerme lo que acababa de escuchar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que si estás de acuerdo, anunciaré formalmente nuestra relación. No tenemos por qué ocultar que nos queremos. Aunque nuestra vida sexual tendrá que parecer nula hasta que nos casemos… ya sabes que…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman, por el amor de Dios! ¡¿De qué hablas?! – exclamé escandalizada mientras me incorporaba sobre él.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De ti y de mí – contestó con una elocuencia desproporcionada mientras elevaba los brazos para apoyarlos detrás de su nuca -. ¿No quieres que todo el mundo sepa que tú y yo somos pareja?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Es que no somos nada, Herman! – disparé sin pensar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ah, no? – Inquirió riéndose &#8211; ¡qué moderna, Erika! Me hablaron de estas cosas en Francia, de la gente que tiene sexo asiduamente sin ningún sentimiento ni relación de por medio… me hizo gracia. Pero no creo que sea nuestro caso – concluyó sin darle importancia -. No. No lo es porque yo te quiero, y tú me quieres a mí…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No digas eso! – le reproché.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? – Por su tono de voz parecía estar divirtiéndose &#8211; ¿No me quieres? ¿Es eso?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Por qué me lo preguntaba riéndose? No entendía qué demonios le hacía tanta gracia cuando yo podía decirle que no le quería y limpiar el suelo con su ego masculino.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es eso – confesé -. Te quiero cuando estás pero luego me repito que no podemos querernos… porque… no está bien que hagamos esto…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio? ¡Me gustaría escuchar cómo te dices que no podemos querernos! – Exclamó entre carcajadas. Su actitud comenzaba a incomodarme, y mi cara debió delatarlo porque hizo un esfuerzo por calmarse y continuó hablando tras sentarse de nuevo en cama y sujetarme la cara para torturarme con sus ojos – Erika, ya nos queremos. No se va a pasar por mucho que te lo repitas, y tampoco es nada malo. Así que lo diremos y punto.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. No lo diremos – atajé evitando sus labios una vez más -. No te quiero y no vamos a volver a hacer esto – afirmé mientras recogía sus manos y las ponía sobre su pecho, evitando en todo momento cruzarme con su mirada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De verdad? – Asentí sin mirarle -. Bueno, se te pasará en un mes… creo que podré soportarlo… &#8211; dijo con seguridad haciendo que yo le mirase con avivada curiosidad –. Has dicho que me quieres cuando estoy, así que dentro de un mes, cuando regrese a casa y me quieras todos los días, retomaremos esta conversación.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no te lo tomas en serio? – Le pregunté molesta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque no creo ni que tú misma creas lo que estás diciendo – me dijo suavemente -. Dentro de un mes estaré aquí otra vez, en la misma casa que tú, ¿y entonces qué? ¿Cuánto tiempo vas a evitarme en caso de que decidas seguir con esta tontería? ¿O cuánto tiempo vas a aguantar teniéndome a escondidas? Los dos queremos más. Pero a mí no me da miedo reconocerlo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su seguridad y sus argumentos me noquearon al instante. Sólo me había quedado sin palabras una vez; cuando él me había dicho que estaba enamorado de mí. Y en aquella ocasión no me había molestado pero ahora, el mismo hecho comenzaba a resultarme tan sumamente irritante que me negaba a reconocerlo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Aguantaré lo que sea necesario! – Exclamé dejando que el orgullo hablase por mí – ¡No tienes ni idea de lo que puedo aguantar, Herman Scholz! – Le dije mientras salía de cama y comenzaba a recoger mi ropa &#8211; ¡Ni idea! ¡Estás loco si crees que tú y yo podemos anunciar que somos una pareja de enamorados y vivir felices para siempre! ¡Loco de atar, ¿entiendes?! No tienes más que echar un vistazo a tu alrededor, tú deberías saber mejor que nadie en qué situación estamos, ¡deberías centrarte en tu labor como teniente y olvidarte de las mujeres hasta que termine la guerra!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman me miró sonriente desde cama y golpeó levemente el colchón con la palma de su mano invitándome a volver con él. No lo hice. En lugar de eso, comencé a vestirme.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo no te he dicho que vayamos a vivir felices, Erika… te he dicho que lo hagamos público, ¿qué tiene de malo? Te quiero, ¿por qué no puedo admitirlo y dejar que los demás lo sepan? ¿Porque estamos en guerra? Es la tontería más grande que me has dicho nunca, así que no te va a funcionar si quieres convencerme de que no podemos seguir con esto… &#8211; salí de la habitación a medio vestir, dispuesta a recoger el resto de mi ropa y ponérmela encima para marcharme mientras Herman me seguía hablando. Ahora se había levantado y me hablaba desnudo desde la puerta de la habitación –. Por lo menos déjame decirte que mi labor como teniente mejoraría notablemente contigo a mi lado. Me motivas mucho, en serio… &#8211; le miré con una mirada fulminante, completamente cegada por el tono alegre que seguían teniendo sus palabras -. No me estoy riendo de ti, es que me hace mucha gracia que de verdad creas que puedes dejar de querer a alguien sólo por repetírtelo…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¡No te quiero!! – Repetí furiosa mientras me calzaba las botas, sentada sobre el último escalón.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale… pero entonces, ¿por qué no rehúyes mis caricias o mis besos si no me quieres? – Su pregunta me cayó como un chaparrón. Por un momento dejé la bota y le miré completamente encendida desde el piso de abajo &#8211; o mejor aún, ¿por qué me acaricias y me besas tú?– Insistió. Iba a gritarle otra vez pero decidí continuar con la tarea de calzarme para salir de allí cuanto antes -. ¿Por qué te quedas siempre entre mis brazos después de entregarte a mí?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa última pregunta aplastó mi vanidad y mi orgullo de una manera tan contundente como una de mis botas aplastaría a un frágil insecto.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora sí que no siento ni el más mínimo afecto por ti – le dije tratando de controlar mi cólera mientras me levantaba y caminaba hacia la puerta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Erika! – me llamó cuando abrí la puerta de la entrada. Permanecí quieta bajo el umbral, concediéndole la última oportunidad a esa parte de mí que me decía que todavía no me fuese aunque quería desaparecer &#8211; ¡Te quiero! – Me gritó de nuevo &#8211; ¡Te quiero y mañana se lo diré a todo el mundo! – Añadió de nuevo con aquel tono desenfadado que me irritaba todavía más.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me abroché la cazadora, salí y me despedí con un portazo mientras caminaba apresuradamente hacia las cuadras pensando en quién de los dos tendría razón. Estaba muy seguro de que lo que yo sentía por él me impediría mantenerme firme en mi decisión, pero se equivocaba. En aquel momento hubiese sido capaz de dispararle a un pie si hubiese tenido una pistola a mano.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Erika! – escuché otra vez al rebasar la cabaña a lomos de Bisendorff. Eché un vistazo y le encontré sentado en la ventana. Un escalofrío de solidaridad hizo que me subiese instintivamente el cuello de la cazadora hasta taparme por debajo de la nariz al verle allí cubierto sólo con su ropa interior. Todavía le odiaba ligeramente, pero la sonrisa que me dedicaba desde aquella ventana minaba mi mal humor hasta lograr que yo también retorciese sin pensar las comisuras de mis labios por debajo de la prenda que me tapaba -. Recuerda esto – dijo mientras encendía un cigarrillo aún con aquella sonrisa en su boca – mucho antes de que termine la guerra, yo diría que incluso en menos de un año, o año y medio como mucho, tú serás la señora del Teniente Scholz.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi sonrisa se desdibujó a medida que mis mandíbulas se apretaban y mi respiración aumentaba su ritmo al verse influenciada por la ira que me recorría de pies a cabeza. ¡¿Su señora?! ¡Ahora sí que el pobre había perdido el norte!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Métete dentro, vas a resfriarte, Scholz… &#8211; le grité mientras emprendía el camino.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me cuidarías tú? – Contestó su voz desde la ventana –. Porque si lo hicieras, dormiría esta noche en la nieve…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le dejé allí, gritando hacia el bosque mientras el caballo desandaba el camino que me había llevado hasta él y yo pensaba sin tregua en lo que acababa de ocurrir. Herman había perdido la chaveta y yo, definitivamente, no volvería a caer en sus brazos por mucho que me sedujese la idea. Ni siquiera cuando tuviese que dar parte de cada uno de sus pasos. Ya me las arreglaría, pero estaba claro que entre él y yo no iba a ocurrir nada más.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/A/e/B/1AeB3/08.jpg" width="461" height="691" />El sábado llegó, y con él, el flamante Teniente Scholz al que yo temía por su particular amenaza. Pero no la cumplió. Vino a ver a su hermana en medio de nuestras clases de lectura y tras un divertido saludo se retiró a sus quehaceres.</span></p>
</div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo irme con Herman, señorita Kaestner? Sólo hoy, se lo prometo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete a dónde te venga en gana… – le contesté resoplando cuando Berta me preguntó por enésima vez si podía ir con su hermano.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recogí sus libros cuando me dejó a solas y arrastré una de las sillas a la ventana para fumarme un cigarrillo. Si la habitación donde dábamos clase hubiese mirado hacia el patio delantero me imagino que hubiese visto a la niña corretear hacia las caballerizas en busca de su hermano, pero daba hacia atrás y delante de mis ojos sólo tenía un inmenso jardín cubierto de blanco. Apuré el cigarrillo para no helarme y tras cerrar la ventana de nuevo me froté las manos para hacerlas entrar en calor mientras pensaba en cómo transcurrirían aquellos días con Herman de vuelta. Quizás pudiesen darse situaciones incómodas a pesar de que él no me había dejado entrever ningún síntoma de malestar cuando había aparecido a saludarnos. Todo lo contrario, parecía estar del mismo buen humor que el día anterior.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika – me interrumpió de repente la voz de Berta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? – Contesté con desgana. Ni siquiera la sermoneé por no llamarme &#8220;señorita Kaestner&#8221; como hacía siempre.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman me ha dicho que subiese a decirle que la quiere mucho y que esta tarde quiere que venga con nosotros a patinar al lago porque ya está helado y me lleva todos los años – me soltó del tirón.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te ha dicho él eso? ¿Que me quería mucho? – Le pregunté descolocada. Había oído bien, la niña no podía haberse inventado una cosa así.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Y también me dijo que no quiere usted que nadie lo sepa, así que me ha hecho prometer que les guardaría el secreto.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y lo vas a guardar, ¿verdad? – La apremié acariciándole el pelo con unas manos que me temblaban a causa de los nervios.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por supuesto! Él me ha prometido a cambio que podré ser la dama de honor el día de su boda…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Por favor! ¿Cómo había tenido la desvergüenza de decirle algo así al monstruo de su hermana?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No va a haber ninguna boda, Berta! – Exclamé con firmeza.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? Él no mencionó que fuese a casarse con usted, sólo se ha enamorado pero puede que se le pase y entonces se casará con otra… &#8211; argumentó con elocuencia.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré hacia el suelo para imaginarme los últimos trozos de mi destrozada vanidad agonizando sobre el piso, aplastada por una niña de doce años.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes razón. De hecho, ve con él y dile que será mejor que se le pase y que no puedo ir a patinar esta tarde.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré ante lo terriblemente cansina que podía resultar aquella criatura y le respondí como buenamente pude.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque si voy no se le pasará el enamoramiento y tú no querrás que tu hermano se case conmigo, ¿verdad? – le expliqué como consideré más oportuno.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mire, pues lo cierto es que con quien se case mi hermano es cosa de él, y si usted quiere ser la novia, o no, es cosa suya. Yo sólo quiero ser la dama de honor y él me ha prometido que lo sería si guardo el secreto… &#8211; y acto seguido desapareció con la misma agilidad con la que había aparecido mientras yo todavía intentaba digerir su respuesta. Era obvio que tratarla como a una simple niña suponía un error.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré desbordada por un día que apenas había empezado y decidí unánimemente que evitaría al Teniente Scholz. Eso incluía declinar cualquier propuesta para pasar tiempo con él y renunciar a los paseos a caballo, pues resultaba imposible poner un pie en las cuadras sin cruzarse con él cuando estaba en casa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté hacerlo, y en términos generales, se me dio mejor de lo que pensaba. Me dediqué a matar las horas libres en mi dormitorio tras hacer alguna que otra visita a la biblioteca de la casa. Prefería leer cómodamente a estirar las piernas por los jardines, al menos con aquel frío. Por otra parte, no me quedaba más remedio que coincidir con el Teniente a la mesa, y fue durante esos momentos cuando mantuve las únicas conversaciones con él y donde escuché hablar por primera vez de que íbamos a ocupar Rusia. Estuve a punto de reírme pero aguanté al ver que Herman lo decía en serio. Aunque hubiese jurado que al principio lo decía en broma, y que luego, cuando su madre se mostró encantada con la idea, empezó a moderar el tono.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues si el Führer piensa ocupar Rusia, más vale que lo haga rápido para que no le coja el invierno. Y si no que se lo digan a Napoleón…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comenté con despreocupación al ver que la viuda del Coronel daba por sentado que Rusia sería el nuevo gran triunfo del régimen después de que París finalmente aceptase su ocupación. Herman se rió, pero yo dejé mi cubierto sobre la mesa cuando su madre me fulminó con la mirada. En aquel momento recordé que Furhmann estaba allí y que bromear sobre una posible &#8220;no victoria&#8221; cuando la misma operación sólo era un rumor, había sido un poco indiscreto.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, esperemos que tenga en cuenta eso para elaborar una estrategia si es que finalmente se decide a llevar a cabo esa locura… &#8211; añadió Herman siguiendo el hilo de mi comentario.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si tu padre te escuchase, te relevaría del cargo, muchacho… &#8211; le regañó su madre como si se tratase de Berta que se negaba a comer la sopa o algo por el estilo. Pero él se limitó a reírse sin darle más importancia.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella cena transcurrió sin más comentarios al respecto, y también las posteriores comidas.<b> </b>Nunca se volvió a hablar de aquello &#8211; por lo menos delante de mí &#8211; y tuve que conformarme con añadir a mi informe cada palabra de aquella conversación mientras los días, simplemente pasaron.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cena del martes se tiñó de despedida ante la marcha de Herman al día siguiente. Pero en aquella ocasión no fue tan dramático como otras veces porque tendría que volver en menos de un par de semanas para acudir a la escuela de oficiales y se volvería a quedar unos días antes de regresar a Francia por última vez, hasta que las Navidades nos lo devolviesen de manera indefinida. Parecía no afectarme, pero por dentro temblaba sólo de pensar en jugar a evitarle un día tras otro.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de la cena me recogí a mi habitación, terminé un libro del que apenas me quedaban una veintena de páginas y decidí ir a la biblioteca en busca de un sucesor para evitar pensar en él. Comenzaba a creer que estaba equivocándome estrepitosamente y que quizás me diese cuenta demasiado tarde. Deambulé frente a las estanterías repletas de libros hasta que di con uno que llamó mi atención, lo cogí y regresé a mi dormitorio tranquilamente, pero me quedé quieta en medio del corredor que llevaba a mi habitación cuando divisé a Herman sentado en el pasillo al lado de mi puerta y comiendo algo. Me acerqué intentando no hacer ruido hasta que la risa brotó de mi boca cuando le escuché hablando sólo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder, Erika! ¡Creía que estabas dentro! – Exclamó sobresaltado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fui a la biblioteca – le informé enseñándole el libro &#8211; ¿qué haces ahí?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vine a darte los chocolates que te había traído, te los volviste a dejar en la cabaña y estos días no te he visto nada&#8230;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He estado ocupada – me disculpé abriendo la puerta de mi habitación.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, yo tampoco he querido molestarte, sé cuando alguien me evita – me corrigió con un tono gentil -. ¡En fin! Vi luz bajo tu puerta y pensé que estabas dentro pero que no querías hablarme, así que me senté aquí y he estado contándole al mobiliario que si tú no querías el chocolate, me lo comería yo, de modo que ahora voy a dártelos empezados, lo siento…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí y cogí la caja que me ofrecía echándole un vistazo al interior para constatar que faltaban unos pocos, pero me hizo más gracia todavía.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Un cigarrillo? – Torcí la boca ante su pregunta e hice ademán de cerrar la puerta pero él me detuvo – prometo solemnemente no intentar nada. Quería disculparme por lo que ocurrió el viernes.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca lo hubiera hecho si se tratase de otra persona, pero viniendo de él, sentí curiosidad por saber qué quería decirme exactamente. Abrí la puerta de nuevo y le invité a entrar tras cerciorarme de que nadie veía aquello.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Verás – comenzó a decir mientras tomaba asiento a los pies de mi cama –, me gustaría que aceptases mis disculpas si el viernes dije algo que te pareciese mal. Yo estaba muy seguro de mí mismo y no consideré lo que me dijiste como era debido.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y ahora? – le pregunté mientras encendía mi cigarro.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, ahora me lo tomo un poco más en serio – aceptó tras inhalar una bocanada de humo -. Incluso me tienes preocupado, ¿no vas a olvidarte de esta tontería? No sé por qué no quieres que lo nuestro sea oficial.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dijiste que no venías a intentar nada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, lo dije. Tú también dices que no me quieres – dijo esbozando una sonrisa a medias.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Déjalo, Herman – le pedí mientras abría la ventana un poco para que el ambiente no se cargase excesivamente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Pero volveré a intentarlo, recuerda que a mí no me da miedo quererte – me advirtió con seguridad mientras me miraba desde cama.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien… &#8211; acepté sin reparar demasiado en sus palabras -. Bueno, ¿y qué tal estos días en la escuela de oficiales? ¿Te han hablado de ese cargo tan importante que te está esperando?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ligeramente – admitió -. Berg me ha dicho que mi padre había hablado con él para que me tuviesen en cuenta para el puesto. Creo que no me va a gustar, pero ya no puedo decir que no.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz parecía sincera.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué sigues en el cuerpo? Está claro que no te entusiasma la idea.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está claro para ti porque no me importa sincerarme contigo, pero jamás diría en público ni la cuarta parte de lo que digo cuando hablamos a solas – dijo riéndose de sus propias palabras -. El cuerpo de las SS siempre ha sido la meta de mi vida. Mi abuelo todavía es recordado en el ejército por su labor en la Guerra Mundial, mi padre asistió a la creación de las SA y fue de los primeros reclutados para las SS. Ninguno querría menos para mí, soy su viva imagen…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cualquier otro lo habría dicho desbordando orgullo por cada poro de su piel, pero Herman se veía casi resignado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, pero los dos están muertos. Dedícate a los caballos o a cualquier otro negocio de tu familia – su risa resonó en la habitación incluso antes de que terminase la frase.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me lo dices en serio? No te ofendas, pero te creía más espabilada – sí que me sentí ofendida, pero no lo exterioricé porque sabía exactamente a qué se refería. Sus negocios funcionaban tan bien porque el apellido Scholz estaba intrínsecamente ligado a la organización con más poder del país por detrás del mismísimo Führer -. En el momento en el que yo abandonase el cargo que tengo dentro del cuerpo, los negocios de mi familia caerían en picado, ya no sería ningún honor trabajar con nosotros…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Barajé la posibilidad de explicarle que yo me refería a que su familia ya tenía dinero de sobra para seguir llevando aquella vida durante unas cuantas generaciones más. Podían utilizarlo para salir de allí y empezar en cualquier otro lugar. Pero me callé al pensar que probablemente me diría que gracias a la fama que se había granjeado el nacionalsocialismo alemán, difícilmente podría salir adelante en otro lugar que no fuese Alemania u otros países afines a su política. Y éstos, por cortesía y fidelidad al Führer, no dejarían que un Teniente de las SS que renunciaba a su cargo campase a sus anchas a lo largo de su territorio. Encima, si eso de por sí ya parecía bastante tedioso, ni siquiera quería imaginarme cuál sería la reacción de su madre si tal cosa ocurriese.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Entonces no te queda más remedio, Teniente Scholz – le comuniqué fingiendo un gran pesar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, Erika… ya lo sé… &#8211; su &#8220;gran pesar&#8221; fue mucho más sincero que el mío. De hecho, casi me conmueve.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apagué mi cigarrillo en el cenicero de mi mesilla auxiliar que había monopolizado Herman para sí y me senté en cama a su lado, guardando una distancia prudente. Iba a decirle que me dejase sola, pero no me molestaba demasiado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te veo algo perdido, ¿me equivoco? – Dije con la única finalidad de incordiarle un poco. Lo del viernes todavía estaba demasiado candente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no mucho… &#8211; me reconoció entre un suspiro.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Permanecimos un buen rato en silencio, mirando hacia el vacío completamente inmóviles. No quería decir nada porque sabía que cualquier cosa que dijese sería interpretada por Herman como una sutil petición de intimidad y en el fondo, estaba cómoda con él. Era extrañamente agradable tenerle allí.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, señorita Kaestner – me dijo repentinamente como si yo acabase de hacer todas aquellas reflexiones en voz alta – tendré que dejarla dormir – anunció cogiéndome la mano cariñosamente y arrancándome una sonrisa -. Ha sido un cigarrillo apasionante y espero sinceramente que disfrute de los chocolates.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí al recordar que le había encontrado tirado en el pasillo y me levanté con él para acompañarle a la puerta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te veré mañana antes de que te vayas? – Le pregunté por curiosidad.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podrías si te lo propusieses, pero es bastante improbable porque al alba ya estaré de camino.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pues que tenga un buen viaje, Teniente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era mi intención abrazarle pero tampoco me resistí cuando él lo hizo y terminamos estrechándonos mutuamente. Fue un abrazo largo, de ésos que aíslan de cualquier desventura que haya más allá del cuerpo que te acoge, y yo no hice nada para separarme de él. Permanecí allí, respirando tranquilamente sobre su pecho mientras él apoyaba su barbilla en mi cabeza, y dejé caer mis párpados sin decir nada cuando sus labios me besaron la parte alta de la frente, porque no quería decir nada que le hiciese retroceder. No quería que interrumpiese el rosario de besos que estaba depositando cuidadosamente hacia mi sien, cabeceando de un modo casi juguetón para abrirse camino hacia mi mejilla y mi cuello.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, mírame -. Me pidió sujetando mi espinazo firmemente mientras posaba una de sus manos cerca de mi boca. Abrí mis ojos para encontrármelo a una distancia demasiado corta, casi apoyando su cara sobre la mía y mirándome otra vez de aquella forma que me atravesaba -. Te quiero – me susurró sin mover sus pupilas y dejó caer su cara un poco más, creí que iba a besarme y yo no iba a hacer nada por impedirlo, pero se paró a milímetros de mí -. Te quiero y tú lo sabes, ¿verdad? – Repitió en un siseo que estremeció todo mi cuerpo.</span></div>
<p style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí débilmente mientras preparaba mis labios para recibir a los suyos y entonces me besó con aquella parsimonia que me condenaba a rendirme y a guardar silencio mientras durase el beso mismo y todo lo que estaba por venir. Todo eso que me hacía tambalearme ante el hecho de pensar que iba a cometer otro desliz y que me iba a gustar cometerlo.</span></p>
<p style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un paso me arrastró sutilmente hacia atrás mientras Herman se hundía en mi cuello con inquebrantable seguridad, colmándolo con el roce de su aliento a la vez que lo besaba sin freno, provocándome la irrevocable necesidad de querer tenerle sólo una vez más. <s>la misma frase que acudía a mi cabeza cada vez que me rendía, como si fuese una especie de ritual que me excusaba por hacerlo o una burlona forma con la que mi parte emocional pedía disculpas a mi raciocinio antes de sucumbir por completo. ¿Pero qué más daba lo que fuese? No necesitaba saberlo en aquel preciso momento</s><del><s>.</s></del></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/A/e/B/1AeBa/011.jpg" width="463" height="694" />Sólo necesitaba que nada se interpusiese entre ambos y por eso agarré con decisión su suéter, para arrastrarlo hacia su cuello junto con su camisa. Levantó sus brazos adelantándose a mis movimientos y él mismo dejó su torso al descubierto cuando mis manos rebasaron sus omóplatos. No dijo ni una sola palabra después de eso, dejando pasar el momento ideal para restregarme que él estaba en lo cierto. Simplemente volvió a rodearme y a besarme mientras me empujaba con su cuerpo hacia la cama y yo desabrochaba sus pantalones, retrocediendo hacia el inevitable lugar en el que acabaríamos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me bajé de mis zapatos cuando mis piernas rozaron la ropa de cama que cubría el colchón y dejé que me desnudase sin renunciar a su boca más que cuando era absolutamente imprescindible, pero siempre volvía, y siempre con esa arrolladora sutileza que sabía poner en cada uno de sus movimientos y que yo también intentaba tener al despojarle de sus pantalones y su ropa interior. Pero él me privó de mi oportunidad volviendo a terminar el trabajo por mí antes de abrir la cama y llevarme entre las sábanas, a remolque de su cuerpo. Hizo una fugaz parada para cubrirnos con las sábanas y la colcha y acudió de nuevo a mi lado para inclinarse sobre mí y besarme levemente antes de mirarme otra vez. Esperaba su voz de un momento a otro, diciéndome que finalmente se había cumplido su vaticinio, pero no llegó, y empezaba a descolocarme que no llegase nada más que el escrutinio constante de aquellos ojos. Elevé mi cabeza y le besé sin decir nada. Me correspondió con la misma intensidad y poco después, una de sus manos surcaba la parte interna de mis muslos, invitándome con refinada elegancia a ahuecar el acceso a mi entrepierna mientras sus labios resbalaban imparables sobre mi clavícula.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cuerpo se estremeció cuando sus dedos comenzaron a masajear tenuemente mi clítoris, cayendo de vez en cuando a lo largo de todo mi sexo y retomando su tarea con maestría allí donde el placer se mostraba más intenso bajo su tacto. Abrí las piernas un poco más, dejando que uno de mis muslos rozase una pronunciada erección al mismo tiempo que su lengua se arremolinaba sobre uno de mis pezones y el aire se escapaba atropelladamente a través de mi garganta. Me retorcí mientras rodeaba su cara con mis manos para probar aquellos labios de nuevo y él me dejó hacerlo a la vez que uno de sus maravillosos dedos se atrevía a adentrarse tímidamente en mi cuerpo, provocando que mi piel se erizase cuando su falange externa se deslizó fluidamente a través de un umbral perlado de placenteras sensaciones. Dejé caer mi cabeza sobre la almohada, capturada por el deseo que aunque por ahora parecía satisfecho, pronto reclamaría más. Porque era inevitable no querer más de él cuando me provocaba aquel torrente de sensaciones con su mano mientras acariciaba mi frente con la otra y apoyaba su cara sobre la mía, que parecía no ser ni siquiera dueña de su expresión, condenada a reflejar con unos músculos completamente relajados todo lo que en aquel momento me excitaba. Permitiéndose sólo de vez en cuando cerrar los labios y los párpados con fuerza cuando un gemido amenazaba con romper el silencioso clima que quería mantener para que nadie más fuese testigo indirecto de aquella gran indiscreción. Y casi no lo consigo cuando Herman comenzó a acariciarme la yugular con su boca, despertándome un sensual cosquilleo al juguetear también con el lóbulo de mi oreja, pero finalmente no solté más que un mínimo quejido en comparación con lo que podía haber sido.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sobrevolé mi propio cuerpo con una mano para sujetar con firmeza su muñeca cuando sentía que me iba de un momento a otro y él cedió atentamente, entrelazando sus dedos con los míos para apoyar nuestras manos atadas cerca de mi cara. Dejándome percibir mi propia humedad que se secaba entre nuestros nudillos concediéndole al tacto una extraña y estimulante sensación mientras Herman se desplazaba con cuidado sobre mi pelvis para posarse entre mis piernas. Las mismas que yo abría, esperando recibirle dentro de un momento a otro, anhelándole ya a causa de los segundos que perdía mientras recorría uno de mis costados con su mano para terminar colándola bajo el puente de mi espalda y elevar mis caderas suavemente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré los ojos con el primer toque de aquel suave mástil que tanteaba con leves empujones la puerta que sus dedos habían cruzado hacía apenas unos minutos, y estiré la cabeza hacia atrás esperando el toque de gracia cuando mis labios vaginales cedieron ante un extremo que suponía un deseado principio. Pero la irrupción que yo esperaba no llegó. En su lugar disfruté de una lenta penetración que me obligó a tensar mi cuello hasta el punto de ahogar las arterias que llevaban el riego a mi cerebro, mientras el aliento de Herman me rozaba de nuevo durante todo aquel trayecto de ensueño.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rodeé su cuerpo con mis brazos y mis piernas cuando comenzó una lenta maniobra de retroceso, para rogarle que no se fuese muy lejos de mí. Solamente lo justo para que volviese a entrar hasta el final con esa voluntad de hierro que le permitía controlarse de un modo que estaba fuera de mi alcance. Yo sólo me afanaba en permanecer quieta por miedo a estropear sus cuidadosas acometidas, incapacitada para hacer cualquier otra cosa que no fuese sentirle moverse deliciosamente entre mis muslos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me besó fervientemente mientras aumentaba la rapidez de sus vaivenes, impregnándolos de una autoridad que me resignaba a dejarle hacer, a no llevar a cabo nada que no naciese de su voluntad porque él se las arreglaba perfectamente solo para hacer que mi cuerpo palpitase al unísono siguiendo el ritmo que marcaba el suyo. Y dejarle hacer era un placer sin precedentes para mí, un placer que crecía con sus engatusadores labios ensamblados a la perfección con los míos mientras subían y bajaban con el resto de su cuerpo. Todo lo que hacía tenía ese halo de ternura que sabía tender estratégicamente sobre mí para hacer que desease ese orgasmo que me elevaría y que lo temiese a la vez por el fin que suponía, porque después tendría que irse y me quedaría a solas con un remordimiento infernal que suplantaría la plena satisfacción que me estaba dando.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero de momento nada me impedía disfrutar de la manera en su cuerpo ocupaba el mío una y otra vez, llegando más lejos en alguna ocasión y quedándose más rezagado en otras. Dominando esos cambios de ritmo que me hacían aferrarme a él de un modo casi desesperado, hasta que su cabeza cayó al lado de la mía entre jadeos reprimidos que lograban abrirse camino de todos modos y que me hacían todavía más vulnerable al frenesí con el que penetraba a la vez que sujetaba mis caderas firmemente con ambas manos, apretando nuestras respectivas pelvis en un acompasado movimiento que nos abrió las puertas de un orgasmo compartido en pocos segundos. Un orgasmo que me sacudió y me llevó muy lejos de allí mientras su miembro palpitaba dentro de mi sexo y él pugnaba por propiciarme las últimas embestidas de un dulce encuentro a medida que se derrumbaba sobre mí.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Busqué su cara con mis ojos, ladeando la cabeza para verle a mi lado, respirando con la boca entreabierta, y le besé mientras liberaba una de sus manos para acariciar el óvalo de mi cara. Me hubiese gustado devolverle la caricia, pero mis entumecidas extremidades cayeron con inerte flacidez sobre el colchón, como si no perteneciesen al resto de mi cuerpo o como si éste ya tuviese suficiente con intentar coger aire como para ocuparse de ellas.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es la última vez que hacemos esto, ¿no? – me susurró entre besos mientras se incorporaba para apoyarse sobre sus brazos. Asentí intentando mostrarme todo lo convencida que podía y él se rió antes de besarme de nuevo -. Está bien, entonces me quedaré esta noche, si no te importa – añadió haciéndose a un lado y abrazándome.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía que haberle dicho que no, pero no pude. Me gustaba demasiado el amparo de su cuerpo como para renunciar a esa &lt;&lt;última vez&gt;&gt; que podía tenerlo de aquella manera. Así que apoyé mi cara sobre su pecho y cerré los ojos para concentrarme en aquellas caricias que recorrían mi espalda o en los besos que caían constantemente sobre mi frente y mi coronilla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero – dije sin pensar con una débil vocecilla que para mi propio desconsuelo, no le pasó desapercibida. Pero él se rió despreocupadamente mientras acariciaba mi cara.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cásate conmigo – yo también me reí al escuchar el vago susurro con el que dijo aquello. Creí que me estaba tomando el pelo, pero su voz me interrumpió de manera más creíble -. Hablo en serio. P<a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=566026568960052660" name="_GoBack"></a>odemos esperar un poco si quieres, pero no veo la necesidad de perder el tiempo – añadió -.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deberías irte – le contesté pasados unos minutos durante los cuales intenté valorar su propuesta infructuosamente. Necesitaba un estado de ánimo mucho más estable para llegar a la conclusión de que planteármelo ya era una locura.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Probablemente sí, pero voy a quedarme hasta que me respondas.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No qué…? No te casas, no me contestas… &#8211; inquirió casi con un deje burlón.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me caso.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque no me quieres, supongo… &#8211; dijo a modo de inciso.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, por eso.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me parece una decisión muy consecuente, querida – aceptó con una amable sonrisa antes de besarme la sien y abrazarme fuertemente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te quedas aquí? – pregunté con curiosidad cuando sus piernas se hicieron hueco entre las mías cariñosamente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto. No me perdería nuestra &#8220;última noche&#8221; por nada del mundo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iba a protestar por haberme dicho eso con el mismo tono de seguridad que había utilizado el viernes hasta hacer que mis nervios se saturasen. Pero no me quedó más remedio que reírme mientras me acomodaba, y contra todo pronóstico, me dormí rápidamente en brazos del Teniente Scholz.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika… &#8211; su voz se coló en mi sueño algunas horas después hasta lograr despertarme, aunque no de un modo brusco, sino todo lo contrario -. Tengo que irme – me susurró cuando abrí los ojos. Estaba fuera de cama, vestido y acuclillado a mi lado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale… &#8211; acepté vagamente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me das un beso? – Me apoyé sobre uno de mis costados y estiré el cuello para besar sus labios sin pensarlo. Inmediatamente después de hacerlo me dejé caer de nuevo sobre la almohada al pensar en lo poco que le hacía falta para hacerme meter la pata una y otra vez. Él se reía mientras sujetaba una de mis manos entre las suyas -. Te veré cuando vuelva, ¿puedo pedirte algo? – Asentí sin reparar en toda la gama de tonterías que podía pedirme, pero la petición no fue nada que me esperase en aquel momento -. No vayas a Berlín sola. Puedes darle las cartas para tu familia a Frank, él tiene que ir a menudo y sabes que es de fiar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien – contesté sin intención alguna de cumplir su petición.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero – dijo incorporándose antes de besarme en los labios.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No dije nada. Me limité a quedarme en cama mientras él se iba, y cuando estuve sola rodé hacia el lado en el que él había dormido para aspirar el olor que había dejado entre las sábanas mientras me maldecía por cometer la soberana tontería de quererle a pesar de la insensatez que suponía.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tan sólo un par de días después estaba caminando entre las calles de Berlín, camino a ese cuchitril en el que dejaba constancia de toda mi labor desde que había llegado. Pero esta vez, mi corazón latía aceleradamente, y no era por las constantes amenazas de una lluvia de explosivos por parte de los ingleses – al fin y al cabo, ¿qué iban a hacer ellos después de que los alemanes hubiesen hecho lo mismo con Londres? -. Mi nerviosismo se debía a que en el sobre, junto con el informe de la semana, estaba mi dimisión y una petición formal para que se me proporcionase todo lo necesario para salir de allí. Sabía que sería difícil para mis superiores retirarme de un modo tan precipitado, pero adjuntaba un par de hojas en las que redactaba cuidadosamente que la situación con el Teniente Scholz se me había escapado de las manos y que éste, en un ataque de locura, me había pedido sin premeditación alguna que me casase con él. Junto con unas cuantas anécdotas más que dejaban entrever que comenzaba a &#8220;encariñarme&#8221; con él, tendría que ser suficiente como para que me procurasen una vía de escape.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La semana siguiente transcurrió para mí con implacable lentitud mientras me imaginaba lejos de allí en un corto periodo de tiempo. Me consumía la idea de no volver a ver a Herman y ahora me lo reconocía a mí misma sin ningún problema porque pronto desaparecería de aquel lugar para siempre y me olvidaría de él.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día que tenía que volver a Berlín para dejar el informe de la semana, ni siquiera redacté tal informe. Daba por hecho que me estarían esperando para sacarme de allí o darme los papeles necesarios para hacerlo. De modo que metí en una maleta lo único que tenía que llevarme de la casa y salí hacia la ciudad convencida de que jamás volvería a pisar aquella casa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar a la trastienda, me alegré al ver a un hombre de mediana edad. Casi se me saltan las lágrimas cuando me preguntó en francés si era Erika Kaestner y contesté nerviosamente lo que debía, dispuesta a volver a empezar donde hiciese falta. Lejos de Herman, por mucho que me doliese.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenía muchas ganas de conocerla, señorita Kaestner – me dijo aquel hombre mientras recogía mi maleta y me acercaba una silla que sacó de la oscuridad.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? – Quise saber emocionada mientras tomaba asiento y le observaba rebuscando en una carpeta de piel.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Porque le ha robado usted el corazón a alguien que no lo tiene! – Me contestó entre risas pasándome unos papeles.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué demonios es esto? – Pregunté escandalizada al comprobar que no era nada que me sirviese para poner pies en polvorosa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me envían para negociar – me adelantó el hombre -. La situación es la siguiente. A lo que queda de Francia no le queda ni un solo franco, de modo que el servicio de inteligencia francés subsiste con suministro británico &#8211; su información me dejó helada, ¿cuánto tiempo llevaba yo trabajando para los británicos sin saber absolutamente nada? – No nos controlan ni nada parecido, sólo nos ayudan a mantenernos activos a cambio de proporcionarles los resultados de nuestras operaciones… usted ni siquiera tendría que ser puesta al tanto de algo así. Pero claro, su caso es especial…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quiere decir?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mire el contrato que le he facilitado y léalo con atención.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí y comencé a leer, arrepintiéndome inmediatamente de haber enviado aquellas hojas que justificaban mi dimisión. Esperaba una manera de salir de allí y en lugar de eso, me habían enviado un nuevo contrato. Uno en el que se establecía que yo sería objeto de prioridad absoluta para el departamento de inteligencia británico y para el francés. Eso supuestamente tenía que tranquilizarme si algo salía mal. Pero no lo hacía en absoluto, porque aquellos papeles recogían una cuestión comercial y yo sólo intentaba poner a buen recaudo mi vida personal, que nada tenía que ver con todo aquello a pesar de que se me recompensaría con una abultada suma de dinero por parte del Estado Británico y percibiría una sustanciosa pensión vitalicia por parte del Estado Francés en cuanto terminase la guerra a cambio de casarme con Herman.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No voy a aceptar esto – le informé devolviéndole los papeles con mis temblorosas manos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ha visto las cifras? – Me preguntó extrañado devolviéndomelos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero no puedo aceptarlo porque no es cuestión de dinero… &#8211; dije intentando no derramar ninguna lágrima.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? ¿Tiene idea de la gente que está pendiente de usted? Es una operación sin precedentes, podría hacer historia. Y eso sin mencionar su jubilación de lujo, no tendrá que volver a trabajar jamás…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me entiende – le interrumpí tratando de controlar mis nervios al comprobar que no iban a llevarme a ningún lugar – ¡necesito que me saquen de aquí porque me he enamorado de él!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El silencio invadió la estancia después de mi atropellada confesión. Esperé unos minutos más, a la espera de que me dijese algo y por fin se pronunció.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entiendo. Pero piénselo bien, no pueden sacarla de aquí de un modo seguro. Aunque hubiesen cedido a su petición, tardarían en sacarla de ahí una buena temporada, tal y como están las cosas -. Me levanté furiosa tirando las hojas al suelo y caminando de un lugar a otro para calmarme mientras el hombre seguía hablando -. Usted tiene la oportunidad de llegar más lejos de lo que nadie ha llegado jamás en su oficio.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Gracias por su sinceridad! – Exclamé con sarcasmo mientras rebuscaba en mi bolso buscando mi pitillera – ¡Gracias por tener la bondad de reconocer que no pueden sacarme de aquí, pero en cambio, sí pueden darme dinero suficiente como para fundar mi propio país cuando termine la guerra!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En un período de un año tras el final de la guerra – me corrigió.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y si ellos ganan la guerra? ¿Vendrán allí y me sacarán de todos modos?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, si usted así lo solicitase.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Se cree usted que soy idiota? ¿Pretende que me crea que en ese caso van a venir a por mí para pagarme una estratosférica suma de dinero cuando no quede ni una sola libra después del capital que se está poniendo en juego con todo esto?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Usted saldrá ganando de cualquier manera, Kaestner – admitió visiblemente tocado -. Si ganamos, tendrá su dinero. Y si ganan ellos, acaba de confesarme que está enamorada del Teniente Scholz. Usted ya estaría asentada en una familia adinerada y el caos para la parte derrotada será tan tremendo que en ese caso, usted sería libre para hacer con su vida lo que le viniese en gana.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traduje su irritante contestación como una burda invitación para que me quedase en Alemania con Herman y con toda aquella alta sociedad asociada al partido. Eso sí que era congruente, ¡pasarme al enemigo como quien no quiere la cosa!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No voy a hacer esta locura – protesté nuevamente recogiendo los papeles del suelo y echándoles un último vistazo -. ¿Qué coño significa esto de que seré objetivo de máxima prioridad en cuanto a seguridad, observación y seguimiento? ¿De qué va a servirme si él se entera de algo y me pega un tiro mientras duermo?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se le ofrece una suma de dinero de tal magnitud por decir &#8220;sí, quiero&#8221; y dedicarse a una vida conyugal normal. Todos sabemos que se juega usted el pescuezo de una manera bastante importante.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curiosamente, lo que me podría pasar si Herman me descubría, era casi la que menos me importaba. Estaba irracionalmente convencida de que ni siquiera me pondría la mano encima si eso ocurriese. Aunque si me entregaba a las autoridades en lugar de ocuparse él mismo, sí que tendría que preocuparme. Sólo pensaba que si algo salía mal en ese sentido, no querría volver a verme jamás y eso sí que me aplastaba, porque estaría decepcionado y dolido conmigo. No sería como si yo desapareciese antes de que volviese, como tenía pensado hacer. Me odiaría durante el resto de su vida.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/A/e/B/1AeBm/012.jpg" width="460" height="690" />-Mire. Mientras no le explique todo con detalle, no puedo moverme de esta ciudad. Y no me gusta demasiado porque la <i>Royal Air Force</i> va a bombardearla en un par de días, así que tome asiento y escuche con atención &#8211; me senté solamente para que él pudiese irse, y porque después de todo, no había que ser muy avispada para reconocer que aquél no era un buen momento para pensar -. Se llevará el contrato y lo sopesará debidamente. Tómese el tiempo que considere necesario y si va a hacerlo, sólo tiene que firmarlo y llamar al teléfono que figura en la hoja número tres. Identifíquese y diga que necesita la documentación para una operación especial de la que ya están pendientes. Nadie le preguntará nada, simplemente se le remitirán los papeles necesarios para contraer matrimonio. Deberá recogerlos en esta dirección y dejar allí el contrato firmado – dijo sacando un papel del bolsillo interior de su abrigo –. A partir de ahora, éste es el nuevo punto de encuentro, ya que el actual quedará inutilizado después del bombardeo previsto…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿La semana que viene debo ir aquí? – Le pregunté recogiendo la dirección.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Se trata de un taller que cerró hace un par de meses, debe entrar por la puerta trasera y dejar los informes en una taquilla que encontrará en una de las oficinas – asentí y él continuó hablando -. Si no firma, sus órdenes son las mismas hasta nuevo aviso y si firma, debe adjuntar un informe con todos los datos de la boda en el sobre de la correspondiente semana. Su padre morirá un par de meses antes del enlace y su hermano y su cuñada emigrarán a Norteamérica. Eso debería ser suficiente para excusar a su familia.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Norteamérica amenaza con entrar en la guerra en contra de Alemania, ¿no pueden ir a otro lugar?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pretendemos que se olviden de sus familiares. Si se van a un país que se haya declarado no beligerante o afín al régimen, podrían estar interesados en visitarles, ¿a dónde quiere llevarles en ese caso?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí despreocupadamente pensando que de todas las locuras que me habían sucedido a lo largo de mi vida, aquella era sin duda la más inverosímil. El hombre rebuscó de nuevo en su carpeta de piel y me dio unas fotografías que parecían tomadas desde un avión.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es el nuevo proyecto de la Nueva Alemania – me informó con una voz opaca – pretenden agrupar en estos campamentos rurales a los prisioneros de guerra o a todo aquel que se interponga en la depuración racial del Führer. Les someterán a cualquier tipo de trabajo del que puedan sacar provecho para ayudar a financiar la guerra. Pero no nos engañemos, las condiciones que esperan a esa gente aceleran la necesidad de terminar con todo esto, señorita Kaestner. Su amigo va a formar parte de la dirección de uno de ésos, y ya se sabe que las esposas acuden al lugar de trabajo de sus maridos en algunas ocasiones y que tienen acceso a innumerables secretos de alcoba.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues que no le extrañe si en ese campamento en concreto se les concede incluso una hora de rigor para comer…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Perdón?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oiga, ya sé que después de lo que le he dicho va usted a cuestionar lo que voy a decirle, pero Herman Scholz no es como los demás – tenía pensado argumentarle un poco mi afirmación mencionándole algún detalle o comentario de Furhmann o de cualquiera de los amigos del difunto Coronel que se dejaban caer por la casa, pero la carcajada de mi interlocutor inundó la habitación -. No le estoy disculpando, sólo le estoy diciendo que no es tan radical como los demás. Independientemente de lo que se haya visto obligado a hacer al hallarse en una guerra, como todos los demás. ¿O es que los ingleses lanzan flores desde sus aviones?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me está hablando así para que la saque de aquí? Porque sabe que si reporto lo que acaba de decirme probablemente lo hagan.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esperaré ansiosa – le respondí sarcásticamente a sabiendas de que no se iba a tomar la molestia mientras le devolvía las fotografías -. Tengo claro cuál es mi bando, por eso he presentado mi dimisión y solicitado mi retirada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En ese caso ya sabe usted que tanto su dimisión como su petición de retirada han sido rechazadas. Y tiene suerte de que todavía puedan enviar a alguien para negociar con usted – me dijo casi restregándomelo -. Yo ya le he dicho lo que tenía que decirle. Si acepta un consejo, déjeme decirle que es mucho dinero y que valdrá más después del conflicto. Esto es un negocio, no se quede sin su parte. Y si finalmente lo hace, no cometa la tontería de fiarse de alguien como él, por mucho cariño que le tenga. Le deseo mucha suerte, señorita Kaestner.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tómese un té mi salud cuando llegue a Inglaterra… – susurré cuando perdí de vista la silueta de aquel hombre.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté lentamente, recogí mi maleta del suelo, guardé el contrato que me evitaría cualquier problema económico hasta el fin de mis días si me casaba con Herman y salí de nuevo a la calle, resignada a volver a la casa de los Scholz.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una semana, tenía una semana antes de volver a ver a Herman, lo que suponía una semana para pensar con claridad. Sólo que ahora, el mismo tiempo que me había pasado tan lentamente desde que había remitido una dimisión que había terminado en saco roto, se me antojaba un espacio de tiempo sumamente escaso para sopesar debidamente todos los factores que tenía que barajar para decidir qué cojones iba a hacer. Me sentí tan sumamente perdida que no me hubiese importado en absoluto que uno de aquellos anunciados proyectiles ingleses me impactase de lleno desde el cielo y me barriese del mapa. Pero nada parecía ponerse de mi lado, y lo único que había en el cielo era un montón de nubes densas.</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;">Mas relatos míos en:</span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;"> </span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="color: #0068cf; cursor: pointer; font-weight: inherit; line-height: 22.52252197265625px;" href="http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</a></span></div>
<div><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/A/e/B/1AeBs/014.jpg" width="800" height="533" /></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 3 (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Feb 2022 09:33:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[  Cuando llegué a la cabaña disminuí el paso, haciendo que el caballo caminase con sigilo entre la maleza que rodeaba el camino de acceso. Todo iba bien hasta que relinchó sin aviso previo, descubriendo mi posición a pocos metros de la casa y haciendo que mi mano derecha se deslizase ágilmente dentro de la alforja para empuñar la pistola sin sacarla a la vista. Me quedé quieta delante de la escalera que llevaba a la puerta principal, observando en todas direcciones sin bajarme del caballo y sin alcanzar a ver nada, ¿qué coño ocurría? ¿A qué estaba jugando Furhmann? [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llegué a la cabaña disminuí el paso, haciendo que el caballo caminase con sigilo entre la maleza que rodeaba el camino de acceso. Todo iba bien hasta que relinchó sin aviso previo, descubriendo mi posición a pocos metros de la casa y haciendo que mi mano derecha se deslizase ágilmente dentro de la alforja para empuñar la pistola sin sacarla a la vista. Me quedé quieta delante de la escalera que llevaba a la puerta principal, observando en todas direcciones sin bajarme del caballo y sin alcanzar a ver nada, ¿qué coño ocurría? ¿A qué estaba jugando Furhmann?</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/262/82689956/82689956_016_4d7a.jpg" width="460" height="690" />Estreché la pistola con fuerza cuando la puerta se abrió y entonces, paré en seco la maniobra de sacarla rápidamente y disparar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Herman?! – Exclamé con sorpresa mientras él se dirigía hacia mí y se hacía con las riendas desde abajo para amarrar a Bisendorff a la barandilla de madera &#8211; ¿qué haces aquí?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué te sorprendes tanto? Creí que sabrías que era yo, ¿quién iba a pedirte que vinieses aquí? – contestó con total despreocupación mientras acariciaba el caballo -. Gracias por venir pero, ¿vas a quedarte ahí arriba? – Preguntó ofreciéndome su mano para ayudarme a bajar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decliné la oferta y bajé sin ayuda, ni siquiera me planteé que pudiese resultar un gesto grosero hasta que tuve los pies en el suelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿por qué no anunciaste que venías? – Quise saber.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque oficialmente no he venido – argumentó sonriente -. Vamos dentro, quiero hablar contigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le seguí desconcertada sin entender nada. Entramos y tras colgar mi abrigo me condujo hasta el gran salón, había una chimenea enorme con unos leños apilados que parecían estar esperando que alguien les prendiese fuego. Di un pequeño rodeo observando todos los trofeos de caza que colgaban de las paredes y los animales disecados que adornaban las estanterías. Una decoración muy acertada para aquel lugar, supongo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, ¿me habías dicho tú que te encantaban los chocolates artesanos de <i>Notre Dame</i>? ¿O había sido Berta? – le miré contrariada por la inesperada pregunta pero la caja que tenía en sus manos me hizo guardarme cualquier palabra que no fuese de agradecimiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos sentamos en el sofá y tras saborear un par de piezas de chocolate le ofrecí una, pero Herman la rechazó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué te quedas en la cabaña en lugar de ir a casa? Tu madre ni siquiera está, se ha ido a Berlín con Berta…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, pero la casa está llena de gente… gente con ojos y boca… &#8211; apostilló de un modo gracioso mientras cogía un cigarrillo y me ofrecía uno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, yo también tengo ojos y boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me fío de ti, me lo debes por lo del chocolate – dijo tras darle la primera calada a su cigarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí de nuevo sin llegar a entender por qué no iba a casa &#8220;oficialmente&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, está bien. Pero entonces dime qué demonios haces aquí, por qué me has mandado esa carta tan formal para pedirme que viniese y por qué no vas a casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He venido porque me han dado unos días de permiso pero no voy a casa porque me apetece descansar, no quiero tener que aguantar a mi madre ni cruzarme con el gilipollas de Furhmann, y te he llamado porque quiero preguntarte una par de cosas y porque te he traído los chocolates para te sientas en la obligación de contestarme sinceramente. La carta era tan formal porque tuve que dictársela a una señorita a través de un teléfono, no quería parecer poco correcto – confesó con una enorme sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, ¿qué quieres saber?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué tal van las cosas en casa? ¿Qué tal mi madre y Berta? ¿Cómo están llevando lo de mi padre? Un poco de todo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues las cosas están como siempre. Tu madre ya está mejor, este verano ha aprovechado para cambiar la decoración de la casa de <i>Berchstesgaden</i><i>. </i>Dijo que tu padre no le había dejado hacerlo el año anterior, pero que ahora que no puede verlo, no le parecerá mal. Y Berta, también se va sobreponiendo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y Furhmann? ¿Va mucho por casa?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi me atraganto con el humo del cigarrillo al escuchar su pregunta, pero me recompuse lo mejor que pude y contesté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Se deja caer a menudo, para ver cómo está tu madre y todo eso…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya… ¿Y nada más?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te molesta Furhmann?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A mí? – Pregunté con un tono que pretendía indicarle que su anterior pregunta era una tontería &#8211; ¿por qué iba a molestarme que vaya a ver a tu madre?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro, claro… &#8211; admitió mientras dejaba escapar el humo de sus labios al mismo tiempo que me fulminaba con la siguiente pregunta – no te pregunto si te molesta que vaya a ver a mi madre, te pregunto si Furhmann te incordia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tragué saliva antes de negar con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuántos chocolates necesitas para contármelo, Erika? – Le miré preguntándome a qué se refería y él mismo me dio la respuesta casi de inmediato –. Verás, me han contado que hace unas semanas Furhmann apareció con Bisendorff en pésimas condiciones. Lo curioso es que tú habías pedido que lo ensillasen para ti esa tarde. Es más, el caballo tenía las monturas que usas tú cuando Furhmann lo dejó en la cuadra, el muy subnormal ni siquiera ajustó los estribos a su altura. Cuando se le preguntó al respecto dijo que le habías dado permiso para llevártelo pero sin embargo acudiste a la cuadra hecha una furia en cuanto él se fue y además, te vieron gritándole de todo cuando se llevó al caballo. ¿Vas a contarme qué pasa con el capullo de Furhmann o voy a volver a Francia con la intriga?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de derrumbarme al recordar aquel día y por primera vez pensé en lo terriblemente estúpida que había sido. Si alguien le estaba enviando información a Herman de lo que pasaba en casa, una poderosa razón para hacer que alguien como él abandonase su puesto durante algunos días, era el descubrir que una espía le enseñaba francés a su hermana. Y de haber sido esa la razón que le había traído de vuelta, ahora tendría una bala en el cerebro, porque me había metido sin preocupación ni precaución alguna en una cabaña en medio de la nada con un oficial de las SS. Intenté no reprocharme nada, no era el momento. No tenía una bala en la mollera, tenía chocolate francés y Herman sólo quería saber lo de Furhmann. No podía contárselo pero tenía que decirle algo, me obligaba la sola forma que sus pupilas tenían de acribillarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aquella tarde iba a salir a pasear pero Furhmann llegó y comenzó a hacerme preguntas sobre el caballo… si tú estabas al tanto de que yo montaba a Bisendorff y esas cosas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Le dijiste que tenías mi consentimiento? – asentí mientras dejaba escapar el humo entre mis labios &#8211; ¿y qué te dijo? – pensé en las palabras de Furhmann y me asombré de la habilidad de Herman para meter el dedo en la llaga. Al parecer conocía demasiado bien al amante de su madre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me dijo; &#8220;bájese del puñetero caballo, señorita Kaestner…&#8221; y luego amenazó con pegarle un tiro al animal, así que me bajé – mentí esperando que quien quiera que le hubiese dicho lo que había pasado no le hubiese descrito la situación al detalle – y Furhmann salió galopando como un loco en dirección al bosque.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y ya está? – Asentí de nuevo tras pensarlo durante algunos segundos. Ya no podía contarle más -. Es decir, ese imbécil fue a casa sólo para coger un caballo que estabas montando tú… &#8211; recapituló de un modo pensativo mientras yo movía la cabeza con un gesto afirmativo – tenía casi treinta caballos en las cuadras y sin embargo tuvo que escoger precisamente el que tú tenías… repito la pregunta, Erika, ¿te incordia Furhmann? Porque a mí sí me incordiaría que me hiciera eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, supongo que le molestó no encontrar a tu madre y al verme salir a caballo se le antojó dar una vuelta. Es como un niño pequeño… &#8211; dije tratando de esconder mi nerviosismo mientras apagaba el cigarrillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Furhmann está en pleno conocimiento de las idas y venidas de mi madre. Ni siquiera pretendía tocar el tema de por qué había aparecido allí cuando solamente estabas tú, ¿lo hace a menudo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré acorralada, a lo mejor ya sabía la respuesta, porque estaba claro que eso se lo tenía que haber contado alguien del servicio, y el servicio sabía perfectamente que Furhmann se presentaba más de lo que yo quisiera cuando estaba sola. Me levanté dispuesta a enfilar el camino hacia la puerta. Lo último que quería en aquel momento era hablar de aquel bastardo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te vas?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro que me voy. Ya te he dicho de mil formas que Furhmann no me incordia. No sé qué pretendes que diga, ¿qué no me cae bien? ¡Claro que no! Yo también sé que a ti tampoco te entusiasma su presencia pero todos le aguantamos, ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, no pasa nada con Furhmann. Ven, siéntate por favor… ya que estás aquí, hazme compañía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/262/82689956/82689956_036_b54f.jpg" width="460" height="690" />Me acerqué de nuevo y me apoyé sobre el respaldo del sofá, sin dejarme seducir demasiado por la idea de quedarme. Conocía a Herman lo suficiente como para saber que sometería mis gestos a un exhaustivo escrutinio y que intentaría sonsacarme algo en cuanto le fuese posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuántos días vas a estar aquí? – pregunté sin mucho entusiasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una semana – arqueé las cejas en señal de sorpresa. No me creía que fuese a estar siete días refugiado de su propia familia -. Mi madre recibirá mañana a primera hora la carta que le comunica que llegaré el lunes para la comida. Necesitaba un descanso, pero no puedo irme de aquí sin verlas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La idea de tenerle en casa una semana me tranquilizó un poco. Furhmann evitaba a Herman, era de dominio público que había asperezas entre ellos que resultaban imposibles de limar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Has pedido el traslado?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Por eso se supone que he venido… &#8211; fruncí el ceño con curiosidad, había dicho que sólo estaba de permiso – van a ascenderme por mi impecable labor en la campaña del &#8220;nuevo estado dentro del estado&#8221;. Los amigos de mi padre dicen que sería el superior perfecto para un puesto cerca de aquí. No sé… tampoco me han contado demasiado ni he preguntado mucho, me basta con que me saquen de allí y pueda volver a casa – me informó con desgana, no debía hacerle demasiada ilusión el ascenso -. No digas nada, se supone que es una sorpresa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, claro… ¿qué serás a partir de ahora?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El lunes me presentaré como el Teniente Scholz…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡¿Teniente?! ¡Era impensable encontrar un teniente que no llegase a la treintena! Mi cara debió delatar mi sorpresa porque Herman me dedicó una tenue sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no te hace ilusión? Tu padre estaría orgulloso, eres muy joven para ser teniente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me hace muchísima ilusión, créeme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien – dije ante su evidente falta de entusiasmo -. ¿Y después de la visita, cuándo tendremos al Teniente Scholz en casa?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que regresaré para Navidad y ya me quedaré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Todavía quedan un par de meses… &#8211; reflexioné en voz alta mientras hacía cábalas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te parece mucho? – preguntó con curiosidad. No supe qué contestar, simplemente me encogí de hombros – Tendré que asistir un tiempo a la escuela de oficiales. Vendé a Berlín de vez en cuando y pasaré algún fin de semana en casa. O en la cabaña, depende de la tranquilidad que necesite…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos quedamos en silencio durante un buen rato, sin saber qué decir. La idea fugaz de confesarle lo de Furhmann invadió mis pensamientos. Pero si se lo contaba y él empezaba a tirar del hilo, era inevitable que llegásemos a la parte que concernía a su difunto padre, de modo que determiné que mi silencio era una opción más prudente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que va a llover, Erika, deberías irte antes de que empiece… &#8211; miré hacia afuera a través de la ventana. Tenía razón &#8211; ¿tienes planes para mañana?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, ¿quieres que venga?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman dudó durante unos instantes y finalmente me dio una respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si no es ninguna molestia, sería agradable. ¿Te importaría traerme un caballo? Podríamos salir a dar una vuelta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro, ¿necesitas algo más? Comida, algún libro, ropa… &#8211; mi interés le provocó una de sus arrebatadoras sonrisas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Trae lo que creas necesario – me contestó entre risas -. Sólo una cosa, el caballo pídeselo a Frank. Él sabe que estoy aquí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí antes de que se levantase y me acompañase gentilmente hasta el caballo. Así que el viejo Frank -el encargado de las cuadras- sabía que Herman estaba allí. Entonces debía ser él quien le informaba de lo que pasaba en casa. No tenía ni idea de que tuviese soplones entre el servicio, a su padre no le tragaban. Llegué a la cuadra justo antes de que la primera llovizna se precipitase y tras guardarme la pistola bajo la cazadora busqué a Frank. Le encontré enseñándole a un mozo en qué dirección tenía que cepillar a los caballos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Frank – le llamé -, ¿podría venir un momento para ayudarme con Bisendorff?</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dio las últimas instrucciones al muchacho y me acompañó amablemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quiere que lo desensille? – preguntó al llegar donde el caballo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ayúdeme si es tan amable, pero puedo hacerlo yo – le dije mientras comenzaba a recoger los estribos -. Quería pedirle que me ensillase a Bisendorff mañana después de desayunar y a otro caballo más, si no es demasiada molestia. Póngales alforjas, necesito llevar cosas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, señorita Kaestner. ¿Algún caballo en especial a parte de Bisendorff?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo sé, es para Herman – le dejé caer con naturalidad provocándole una mueca asustada, como si acabase de descubrirle haciendo algo indebido -. Él me dijo que se lo pidiese a usted, no me dijo nada más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Frank asintió y se dedicó a partir de ese momento a echarme una mano en el más estricto silencio, pensando seguramente sobre lo que podía y no podía decir. Un gesto que delataba demasiada complicidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Frank, ¿fue usted quien le contó a Herman el incidente de Furhmann? Ya sabe, cuando se llevó a Bisendorff hace unas semanas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – admitió en voz baja -. Tengo órdenes de comunicarle al señorito Scholz cualquier percance que ocurra con los animales. La cría de caballos es uno de los negocios más lucrativos de la familia y él es quién se ocupa de ello… &#8211; Me explicó como si hubiese guardado una intrínseca disculpa en sus palabras -. Mi lealtad hacia él es total y Bisendorff es ahora mismo uno de los mejores sementales de nuestras cuadras, ¿ha saltado usted con él? – Negué sin preocupación -. Pues hágalo, merece la pena. Superó sin esfuerzo el 1,65 en el campeonato nacional de salto de altura del año pasado – tras escuchar las palabras de Frank miré al animal con infinito respeto, después de todo, acababa de decirme que era capaz de saltar a una mujer de estatura media -. Sale usted a pasear a lomos de un campeón, señorita Kaestner – añadió de un modo bonachón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le observé mientras lo metía en la cuadra, tratando de hacerme una idea aproximada del dinero que aquel animal podía llegar a mover. Si Frank hubiese visto cómo Furhmann lo había encañonado sin miramientos, Herman se hubiese presentado en casa mucho antes. De repente me sentí aplastantemente culpable por el riesgo que había corrido mi precioso amigo equino.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muchas gracias, Frank – le dije educadamente antes de retirarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/262/82689956/82689956_045_3c66.jpg" width="460" height="690" />Di una vuelta por las cuadras antes de entrar en la casa, temiendo la posibilidad de una visita inesperada. Pero regresé cuando la noche comenzaba a caer, cené algo por mi cuenta para no importunar a la cocinera y me fui a cama. Mis últimos pensamientos giraron en torno a Herman &#8220;refugiándose&#8221; en aquella cabaña del bosque de algo que sólo él sabía, porque desde luego, nunca me imaginé que fuese alguien que necesitase la soledad de ese modo. Adoraba a Berta y si era capaz de hacer eso, entonces era una especie de superdotado para las relaciones sociales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día siguiente no amaneció de una manera espectacularmente buena, las nubes no daban tregua y la lluvia amenazaba con convertirse en una constante, dando fe de que ya estábamos a mediados de octubre. La nieve no tardaría mucho en llegar y me sorprendí a mí misma pensando que aquel lugar tenía que ser precioso cubierto de blanco. Cuando yo había llegado ya había comenzado el deshielo. Desayuné entre mis propias ideas y después de informar de que no iba a comer en casa, llené las alforjas con una buena cantidad de comida y fruta, una baraja de póker, un par de libros que cogí en la biblioteca de la casa y un par de cajetillas de tabaco. Frank me explicó antes de salir hacia la cabaña que no me había ensillado el caballo que solía montar Herman porque él nunca quería que supieran que estaba allí cuando iba a la cabaña. Se lo agradecí ocultando mi sorpresa. Aquel detalle dejaba al descubierto que no era la primera vez que hacía aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te quedas aquí hasta mañana? – Bromeó Herman cuando me ayudó a vaciar las alforjas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Acaso tiene miedo, Teniente? – Contesté en su mismo tono de voz haciendo que menease la cabeza mientras se reía – no sabía si tenías comida, ni si querrías leer algo durante la noche… me dijiste que trajese lo que considerase necesario.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Viajar contigo tiene que ser encantador, ¿cuántos pajes necesitarías para un viaje de una semana, por ejemplo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien – le solté en un suspiro – me lo llevaré todo de vuelta, no te preocupes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se rió mientras me decía que no sería necesario y me daba las gracias. Después de dejarlo todo en la cabaña, salimos a pasear durante la mañana, bajo un cielo que amenazaba con empaparnos en cualquier momento y que sin embargo no terminaba de hacerlo. Nos quedamos a comer en una pradera rodeada de pinos que no sabría ubicar y por la que discurría un arroyo y después de eso, amenizamos la sobremesa con una partida de póker. Herman me enseñó una versión americana para dos jugadores tras reírse durante un buen rato de que hubiese incluido una baraja en el equipaje y me vapuleó sin esfuerzo aunque mentir fuese una de mis grandes habilidades. Estaba demasiado entretenida escuchándole hablar sobre su campaña en Francia – nada importante, casi todo eran anécdotas personales que a mis superiores no le importarían lo más mínimo – y echando un vistazo a los caballos para que no fuesen demasiado lejos mientras pastaban. Después de lo que me había contado el viejo Frank, sentía más cariño por Bisendorff que por cualquier persona de la familia Scholz a parte de Herman. Claro que, por otro lado, él también era la única persona de la familia Scholz con más mollera que el animal. Lástima que las SS estuviesen esperándole desde que había llegado al mundo, no podía haber sido de otro modo descendiendo de los ancestros que tenía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Regresamos cuando la densidad de las nubes se intensificó peligrosamente sobre nosotros. Apuramos el paso pero el chaparrón que había estado al acecho durante todo el día hizo una estelar aparición a medio camino de la cabaña. Durante los diez primeros minutos traté de encontrar desesperadamente algo con lo que cubrirme pero cuando aparté el pelo mojado que caía sobre mi cara como si estuviese en medio de un baño y vi que Herman mantenía el ritmo sin molestarse por la lluvia, decidí hacer lo mismo en lugar de quejarme. Aguanté estoicamente el resto del trayecto y en cuanto llegamos, dejé que él guardase los caballos en las pequeñas cuadras que había tras la cabaña para escaparme rápidamente al interior de la casa. Me senté tiritando en una de las sillas de la cocina, necesitaba entrar en calor pero no quería manchar todo con aquellas botas embarradas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás bien? – Me preguntó Herman extrañado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – mentí tratando de controlar mis dientes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, entonces no será necesario que me moleste en encender la chimenea para que puedas secarte un poco, ¿te vas ya? – Preguntó divertido mientras se apoyaba en el umbral de la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré hacia la ventana, estaba oscureciendo pero aquella lluvia fría como el hielo seguía cayendo a mares sobre el bosque. Le miré de nuevo dejándole ver que la idea no me atraía demasiado. Él también estaba chorreando, ¿por qué no parecía importarle?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Enciende la chimenea, por favor… &#8211; susurré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman se retiró riéndose. Escuché sus pasos sobre la madera yendo de un lado a otro, subiendo al piso superior y luego bajando las escaleras de nuevo hasta que por fin apareció otra vez en la cocina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La chimenea ya está encendida. Te he preparado una de las habitaciones, la segunda a mano derecha tras subir las escaleras – anunció dejándome una de las mantas que llevaba bajo el brazo sobre la mesa. Le miré pasmada ante el cambio de planes -. Admite que no llegarías de una pieza si volvieses a casa – añadió con condescendencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo admití pero supongo que él aplicó eso de; &#8220;el que calla, otorga&#8221; porque salió riéndose después de decirme que iba a ocuparse de los caballos. Cuando estuve sola me levanté, me quité el abrigo y me descalcé antes de caminar con impunidad sobre el suelo o las alfombras. En especial sobre la del salón, que era la piel de un gran oso pardo que seguramente habría terminado sus días durante alguna de las cacerías del Coronel. Me paré delante la cabeza del animal envuelta en mi manta, me agaché y escruté sus ojos antes de deslizar mi mano sobre su cabeza como si fuese un gato. Era lo más suave que había tocado en mi vida pero la alfombra hubiese ganado muchísimo si la cabeza no te mirase de aquel modo mientras enseñaba los dientes. Me levanté cuando un escalofrío me recorrió la espalda y estiré mi manta sobre el oso para sentarme encima mirando hacia la chimenea y recibiendo el agradable calor que irradiaba la hoguera.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, la manta era para ti, mujer… &#8211; dijo Herman colocando a un lado la leña que traía en brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya… pero el oso… no sé, prefiero no sentarme directamente encima de él -. Él se rió mientras removía el fuego.</span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: left; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Volvió a desaparecer y al cabo de poco tiempo regresó con un par de mantas más. ¿Cuántas mantas había en aquella casa? Acepté mi nuevo abrigo y me envolví en él mientras Herman se sentaba a mi lado justo al tiempo que un rayo caía en algún lugar del campo iluminando el salón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te dan miedo las tormentas? – Me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No -. Era cierto, los rayos nunca me han alterado lo más mínimo pero me dio la sensación de que no me creía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Un trago para entrar en calor? – Torcí la cara para mirarle y reparé en la botella de ginebra que había traído.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro – acepté cogiendo la botella y sacudiendo la cabeza tras la primera toma de contacto con el líquido &#8211; ¿me das uno? – Le pregunté al verle sacar la pitillera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/262/82689956/82689956_038_b3b9.jpg" width="460" height="690" />El frío de mi cuerpo fue menguando a medida que la botella de ginebra iba bajando entre risas, cigarrillos y una agradable conversación, de forma que para cuando Herman se levantó a echar al fuego un par de leños más, lo hizo tambaleándose ligeramente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Creo que es hora de guardar la botella! – Exclamé con una carcajada mientras me dejaba caer sobre la manta que cubría la alfombra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio? Tiene gracia, yo pensé lo mismo hace una hora… &#8211; me contestó haciéndome reír todavía más mientras se sentaba a mis pies – ¡Levanta! Estás encima de mi manta…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Venga, Herman, estoy demasiado cómoda…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, muy bien… &#8211; se quejó mientras elevaba mis piernas y las colocaba sobre su regazo para taparse con parte de mi manta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alcanzó una cajetilla de tabaco, encendió un cigarrillo y me lo pasó antes de encenderse otro para él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Háblame de esa novia que me mencionaste – le pedí con diversión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me había hablado de una chica con la que había estado un par de años y todo parecía indicar que era una de esas jóvenes de sociedad, educada desde la infancia para casarse con alguien como él. Me picaba la curiosidad por saber más acerca de ese romance.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues lo cierto es que ahora no me acuerdo de mucho… &#8211; admitió riéndose – si querías saber más cosas sobre ella, no debiste dejarme beber tanto…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tampoco estás tan borracho, Herman – alegué tras observarle dar un par de caladas a su cigarrillo. Ni siquiera se le había caído la ceniza fuera del cenicero -. Venga, ¿la querías mucho?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Claro! fue la primera mujer con la que me acosté &#8211; me soltó con aplastante obviedad haciendo que me retorciese de risa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman! ¡Un caballero no dice esas cosas! – le reprendí casi por obligación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo cierto es que me había parecido graciosísimo. Quizás porque me resultó un razonamiento demasiado tierno que no me esperaba. Había admitido que la quería mucho haciendo referencia a que ella había sido la primera, como si eso fuese algo inherente. ¡¿Qué coño hacía aquel hombre en las SS?! La primera vez que yo me había acostado voluntariamente con alguien, amor, cariño o afecto eran tan sólo palabras del diccionario.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no? Sólo lo he dicho aquí, entre nosotros dos… no vayas pregonándolo y punto. A mí no me importa que lo sepas – admitió sin tapujos -. ¿Y qué hay de ti?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo tampoco soy virgen – admití correspondiendo su sinceridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman cerró los ojos y acto seguido estalló de risa mientras se dejaba caer en la alfombra. Me pregunté qué le hacía tanta gracia pero no me atreví a entonar la pregunta, esperé a que dejase de reírse, segura de que él mismo lo haría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, supongo que las damas sí dicen esas cosas… de cualquier manera, sólo te estaba preguntando si habías tenido alguna relación seria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sonrojé un poco pero no fui capaz de contener las carcajadas cuando se explicó. Comenzamos a reírnos de un modo enfermizo y cuando conseguí calmarme lo suficiente, le di una respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro. Tuve un par de &#8220;relaciones serias&#8221; –. De repente me asustó la idea de defraudarle así que me sentí casi obligada a darle a entender que yo también me había entregado por amor -. Bueno, ¿y qué pasó luego? ¿Por qué lo dejasteis?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque le dije que quería tener al menos ocho hijos y se escandalizó – dijo de una forma muy seria. Quería reírme, me parecía ridículo pero me aguantaba la risa porque era la historia de su ruptura -. Es broma – dijo su voz liberándome de la barrera que contenía mis carcajadas – no te rías tanto, ¡habría que ver tu cara si un hombre te dijese eso!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, en ese caso sería yo la que me riese de él porque no puedo tener descendencia -. Herman se incorporó sobre sus codos y tras apagar el cigarro en el cenicero me miró fijamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se lo creía pero yo no estaba bromeando. Me habían violado brutalmente con trece años. El hombre que lo hizo me había llegado a dar por muerta, así que considerando los daños internos que aquello me causó, quedarme estéril era casi lo más leve que podía haberme pasado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio? – Me preguntó – pues no parece que te importe mucho, creí que te encantaría tener niños, eres institutriz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es que me así con trece años, ni siquiera tuve la oportunidad de plantearme seriamente si querría descendencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Venga, Erika! ¡Sé que me estás tomando el pelo! – Exclamó tras unos minutos de silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí. Pero lo hice de su incredulidad. Le insistí en que era verdad, le solté la historia de siempre; que me había ocurrido a raíz de que varios doctores no hubiesen sabido tratarme correctamente una rara enfermedad que casi me manda al otro barrio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, si es así, lo siento de verdad. Pero si es una broma, te acordarás de ésta…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me parece bien – admití sin darle importancia -. ¡Así que el Teniente Herman Scholz estuvo locamente enamorado…! &#8211; dejé caer en un suspiro para desviar la atención.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo no diría tanto. Creí que lo estaba pero luego me di cuenta de que no.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé un rato mirando hacia el fuego, que se empeñaba en sobrevivir a base de quemar los restos de la leña que había consumido. Pensé en aquella novia de Herman y casi sentí envidia. Aquella mujer había tenido suerte, aparte de ser guapísimo y atractivo, seguramente la habría tratado bien. Sonreí al vacío y me aclaré la voz antes de retomar la conversación, que había ido decayendo un poco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso lo dices porque seguramente fue ella la que te dejó – dije con una voz débil. El furor del alcohol comenzaba a pasarse y ahora casi me costaba entonar -. Sé un hombre y admite que te enamoraste de ella, es más fácil.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no es verdad &#8211; solté un vago quejido al escuchar de nuevo su negación pero siguió hablando –. Creí que estaba enamorado, pero después de que todo eso terminase, me enamoré. Por eso sé que antes no lo había estado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio? ¡Vaya! ¿Y quién era la otra? – Pregunté con curiosidad, me estaba empezando a interesar demasiado la vida amorosa de Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hables en pasado, aún están las dos vivas… &#8211; protestó con cierta gracia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona, lo hago inconscientemente al referirme sólo al espacio temporal que compartisteis juntos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, con esta última no he tenido nada. Me enamoré, nada más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Te dio calabazas?! – Exclamé riéndome de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Tampoco eso. No le dije nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Por qué?! – Le exigí casi ofendida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé… &#8211; hizo una pausa para pensar algo y luego continuó hablando – supongo que porque las cosas no se me pusieron como yo esperaba. Además, ahora estoy muy enfadado con ella – añadió riéndose de algo que sólo él sabía y alargando la mano para coger la botella y terminarse la poca ginebra que quedaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio? O sea, que aún estás enamorado de ella… – reflexioné mirando al techo sin que mi propia conclusión me hiciese demasiada gracia. Pero ahora tenía que seguir preguntando, si me callaba parecería una idiota y en el fondo, quería saber quién era la muy puñetera &#8211; ¿por qué estás tan enfadado con ella?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman se rió de nuevo y tras dejar la botella en su sitio para dejarse caer de nuevo sobre la alfombra me contestó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque hay algo que me preocupa muchísimo. Le he preguntado acerca de ello y sé que no me ha dicho la verdad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No entendí nada. Tampoco me esforcé demasiado, desconecté en cuanto me dijo que &#8220;había algo que le preocupaba muchísimo&#8221;, eso significaba que tampoco iba a decir qué era lo que le preocupaba, así que al darme cuenta de que iba a encriptarlo todo, sus palabras dejaron de resultarme interesantes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues para empezar, tú tampoco le has dicho que estás enamorado de ella, así que no te enfades tanto. A lo mejor si se lo dices, se siente un poco obligada a decirte eso .Y si no, llévale chocolates, como haces conmigo&#8230; por cierto, ¿y mi caja?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio crees que si se lo digo se sentirá &#8220;obligada&#8221; a ser sincera? – Preguntó con incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te he dicho que pruebes, ¿dónde pusiste mi caja de chocolates?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, probaré. Tus chocolates están allí, en la mesa de comedor – dijo señalando hacia la mesa que había en la parte del salón destinada para el comedor &#8211; ¿voy a por ellos?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Sólo quería saber dónde estaban.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos quedamos un rato en silencio, mirando al techo sin hacer nada más, sólo escuchando la lluvia y los débiles petardazos que el fuego provocaba sobre la leña de vez en cuando. Empezaba a creer que Herman se había quedado dormido, pero entonces me habló.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika – me costó escucharle porque me llamó casi en un susurro. No contesté, sólo ladeé la cabeza para verle allí, mirándome desde más abajo, tumbados de forma que mis piernas quedasen apoyadas sobre su regazo formando un ángulo recto. Creí que me estaba vacilando porque no decía nada, pero de repente continuó hablando – ya he probado con los chocolates… – volvió a hacer una pausa. Juraría que estuvo a punto de reírse pero aguantó el tipo – me sentí un poco idiota cuando me di cuenta de que ni siquiera te los habías llevado – susurró sin apartar sus ojos de los míos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi reacción fue nula. Me sentí como uno de aquellos animales disecados, con una expresión congelada e inamovible hasta el fin de los tiempos. Incapaz de apartar mis pupilas de aquellos ojos azules que seguían mirándome bajo la luz del fuego. Y aun con aquel rictus inducido por sus palabras, barajaba la opción de ir allí y besarle pero, ¿por qué habría de hacerlo? ¿Qué conseguiría yo a cambio? Quizás adelantar un poco el trabajo, ya que cuando volviese a casa, él sería mi nuevo objeto de marcaje. Pero todavía no lo era. Sin embargo, en un completo silencio que sólo se rompía con los atropellados latidos de mi propio corazón, sentí por primera vez en mi vida la necesidad de hacerlo desinteresadamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te molesta Furhmann? – Me preguntó despacio – dime la verdad, por favor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – contesté tras mirarle un poco más en silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supongo que pensó que estaba debatiéndome entre si decirle la verdad o intentar mantener mi respuesta del día anterior. Pero sólo estaba mirándole, ya era consciente de que no sería capaz de mentirle después de que me hubiese dicho aquello. Mi corazón empezó a latir aceleradamente cuando Herman se incorporó mientras dejaba escapar un suspiro y se acercó para tumbarse a mi lado. Podría haber hecho miles de cosas, pero lo único que mi atrofiado cerebro me permitió hacer fue cederle un poco de manta para que se tapase. Lo hizo, se cubrió un poco y tras apoyar su cabeza sobre su brazo flexionado, volvió a mirarme de esa forma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te hace?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada – contesté. Su repentina declaración me había descolocado, pero no tanto como para contarle lo de Furhmann.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika… &#8211; canturreó con los ojos cerrados, exigiendo de nuevo la respuesta – si no me lo cuentas tú, seguramente pensaré en cosas mucho peores. Anda, ¿qué te hace?</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/262/82689956/82689956_042_b5ee.jpg" width="460" height="690" />Suspiré pensando que eso ya era imposible, pero le solté una versión muy light sobre la manera que tenía Furhmann de molestarme. Omití cualquier contacto físico y armé para él una especie de &#8220;acoso&#8221; que se limitaba a alguna frase grosera de vez en cuando por parte del capullo de Furhmann. Decidí no incluir nada más en vista de que eso ya había sido suficiente para endurecer el gesto de su cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale – dijo cuando terminé de narrarle mi escueta versión de los hechos -. Haré que le manden a otra parte, ¿quieres? – Abrí los ojos con incredulidad, ¿de verdad era así de fácil? ¿Contárselo a Herman y perderle de vista?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tu madre? – Inquirí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Probablemente mi madre me pida que medie, o intentará mediar ella misma hablando con algún amigo de mi padre, pero nadie le librará. Te lo aseguro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justo en ese momento un relámpago iluminó de nuevo la habitación. Miré hacia la ventana y pude ver cómo la lluvia azotaba sin piedad los árboles que rodeaban la cabaña.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sabes que antes, cuando te pregunté si te daban miedo las tormentas, esperaba que me dijeras que sí para poder abrazarte… &#8211; me confesó con dejadez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Giré para quedarme tumbada de lado, mirando hacia él. Y tras intentar controlar mi propia respiración o escuchar más allá de mis latidos, tomé el brazo sobre el que no estaba apoyándose y lo pasé alrededor de mi cintura tímidamente. Esperaba que fuese suficiente para que hiciese algo pero solamente me sonrió, así que mi siguiente paso fue arrimarme a su pecho y esconder mi cabeza bajo la suya. Olía bien a pesar de haber pasado un día al aire libre, haber regresado empapado y haberse secado encima de un oso bebiendo ginebra. Apoyé mis manos sobre su pecho, medio aturdida por la forma en la que mi sangre corría por mis venas, tan rápido que mis órganos apenas podían coger el oxígeno que necesitaban.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman – le llamé con miedo. Su respuesta fue un vago sonido – lo de que estabas enamorado de mí… no sería una broma, ¿verdad?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Depende – contestó después de reírse &#8211; ¿qué estás haciendo tú exactamente?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta me desconcertó pero el brazo que yo había colocado alrededor de mi cintura se estrechó suavemente para abrazarme, así que analicé mi comportamiento y contesté lo que me pareció más lógico.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Intento que hagas algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, entonces no. Para ser sincero, yo quería besarte pero me lo has puesto sustancialmente difícil al esconderte ahí. Creí que este abrazo era mi premio de consolación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujeté una risa nerviosa hasta convertirla en una sonrisa invisible y separé mi cara de la parte baja de su cuello para elevarla hacia arriba y verle todavía apoyado sobre su mano. No dijo nada, estiró el brazo que sujetaba su cara y coló el antebrazo bajo mi nuca. Dejó que mi cabeza descansase sobre él mientras me volvía a dejar cuidadosamente boca arriba, al abrigo de aquel torso que me incapacitaba por completo para determinar qué hacer con mis temblorosas piernas, o para hacer que mis pulmones retomasen la misma frecuencia de trabajo de siempre. Pero yo no culpaba a mi cuerpo, reconocía la insalvable dificultad de hacer todo aquello mientras los ojos de Herman me miraban a menos de un palmo de distancia. Como también reconocía que suficiente hacía mi corazón al no pararse cuando aquellos labios comenzaron a descender sobre mí. Cortándome la respiración justo antes de establecer un dulce contacto, como si el aire que me mantenía con vida hubiese podido enturbiar un momento tan crucial.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/262/82689956/82689956_049_5328.jpg" width="460" height="690" />Me besó con conmovedora inseguridad, moviendo los labios lentamente y abandonando mi cintura tras un par de segundos para sujetar mi cara, como si yo fuese a cometer la tontería de apartarla. No lo hubiese hecho por nada del mundo, lo que sentí cuando mi boca empezó a moverse guiada por la suya marcó la diferencia desde el primer momento. Podía repetirme que Herman era sólo un trabajo más, uno agradable que no me costaba hacer o que disfrutaba haciendo, pero estaba lejos de ser &#8220;uno más&#8221;. Y en el fondo lo sabía perfectamente, porque resultaba imposible obviar lo que le hacía diferente. Él hacía que todo cambiase, el ruido de la lluvia cayendo a mares allí fuera me pareció el ruido más sugerente del mundo, porque yo estaba al abrigo, a menos de un par de metros de un fuego casi extinto que seguía regalándonos sus últimos esfuerzos por mantener una agradable temperatura. Todo era inmejorable entre unos brazos que echaría de menos en el mismo instante en que me abandonasen, al igual que los labios que estaba besando o la cara que de repente rodeaba una de mis manos mientras la otra tanteaba un pecho tan firme como el antebrazo que soportaba mi cabeza.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comencé a desabrochar los botones de su camisa mientras su mano se enredaba en mi pelo y nuestras lenguas se encontraban tímidamente en un primer abrazo que enseguida perdió la inocencia para dejar claro lo que ambos queríamos. Mis manos llegaron al último botón visible y tiraron de la camisa hacia arriba para liberarla del perímetro del pantalón al que Herman la había sometido. Todavía quedaba un botón más, uno que me pareció insignificante porque ya podía sentir su pecho desnudo a centímetros del mío. Lo acaricié. Deslicé mis manos desde su vientre insultantemente plano hasta su amplio tórax, dirigiéndolas luego hacia una espalda perfecta a través de unos hombros que se mostraban tensos mientras Herman se posicionaba entre mis piernas sin dejar de besarme y yo recorría una y otra vez la musculatura que había dejado al descubierto su camisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su boca se despidió de la mía con un tenue y sensual movimiento que aunque daba a entender que volvería, resultaba ligeramente desesperante en un momento así, cuando yo ya me había acostumbrado a ese epicentro que eran nuestros labios. Su torso también se escapó de mis manos cuando él se incorporó hasta quedarse de rodillas entre mis piernas flexionadas. Se quitó la camisa sin dejar de mirarme y apoyó sus manos en mis caderas, deslizándolas sobre la ropa hasta encontrar el cierre de mi pantalón de montar. Dejé caer los párpados cuando sus dedos lo desabrocharon sutilmente, imaginándome ya aquellas manos desnudándome de aquella forma, erizándome la piel con su simple tacto. Suspiré débilmente cuando tras deslizar mi camisa fuera del pantalón abierto, comenzó a abrir el último botón, descamisándome al revés de como yo lo había hecho con él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika… &#8211; me susurró mientras sus manos desarmaban la siguiente barrera. Abrí los ojos y le encontré ligeramente inclinado sobre mí, mirándome de esa forma tan placenteramente aplastante – aun a riesgo de que esta noche tenga que seguir soñando por mi cuenta… &#8211; dijo lentamente antes de hacer una pausa y agacharse para besarme cerca del ombligo mientras seguía abriendo botones – supongo que sería correcto preguntarte si no prefieres esperar… &#8211; mi sujetador acababa de quedar al descubierto e hizo otra pausa para besarme entre ambos pechos – y también supongo que tengo que decirte que en caso de que quisieras hacerlo, no me importaría… &#8211; me reí antes de que terminase de desabrocharme la blusa y me besase el cuello mientras volvía a tumbarse sobre mí -. Aunque puestos a ser sinceros, esto último lo digo por ser cortés, porque sí que me importaría un poco. En realidad tendría que decirte que en caso de que quisieras esperar, quizás me enfadase conmigo mismo durante un par de segundos, pero ni siquiera lo notarías, así que puedes decirme la verdad…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien Herman, te diré la verdad – le prometí mientras volvía a rodear su cuello con mis brazos -. Si alguna vez hubiese tenido ganas de esperar, se me habrían pasado en cuanto te quitaste la camisa – mi respuesta le causó un ataque de risa que controló para darme un beso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A veces eres demasiado sincera para ser una dama, ¿nunca te lo han dicho? – Pensé sobre lo que acababa de preguntarme, llegando a la conclusión de que efectivamente, no me lo había dicho nadie. Iba a contestarle pero uno de sus dedos silenció mis labios – Mejor no digas nada, cuando callas eres la criatura más adorable del mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/262/82689956/82689956_057_84f2.jpg" width="460" height="690" />Casi me enfado. Casi, pero no pude porque sus labios atraparon mi labio inferior con inmenso cariño antes de dejarse caer hacia mi busto regalándole a mi cuerpo sensuales caricias y besos mientras me despojaba de cada una de mis prendas hasta dejarme completamente desnuda en una semioscuridad truncada por la luz que emitían las brasas a las que se había reducido el montón de leña de la chimenea. Apenas podía ver su cara con claridad mientras besaba mi vientre, pero su simple roce era irresistible e incomparable a la vez. Hacía que no necesitase nada más y que sin embargo lo desease. Siempre me había preguntado cómo sería en la cama, y siempre me había gustado concluir que debía ser atento. Pero lo que nunca me había imaginado, era la especial tranquilidad que suponía ser el centro de sus atenciones, o lo bien que sentaba que sus labios te besasen, sin importar dónde, porque cualquier sitio que escogiese resultaría idóneo. Era sencillamente fantástico.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi ensimismamiento en sus manos y su boca se rompió cuando su lengua me arrancó un profundo suspiro al hundirse en mi sexo, recorriéndolo de una forma tan suave que en un momento dado hizo que mi cuerpo temblase levemente. Estuve a punto de reírme de mi propia reacción pero me gustaba demasiado lo que Herman me hacía y el minucioso trabajo de su boca volvió a atraparme rápidamente. Me concentré en aquello, me gustaba más que nada de lo que me habían hecho hasta el momento, y estuve a punto de decírselo pero me limité a intentar controlar mis inspiraciones y espiraciones al recordar que me había dicho que cuando callaba era la criatura más adorable del mundo. Así que preferí seguir siendo adorable para él y no permitirme más que esos gemidos que no lograba contener mientras me abandonaba por completo a una dinámica que me llevaba directa a donde tanto me costaba llegar en otras ocasiones. Y entonces, cuando mi cabeza comenzaba a apoyarse sobre el suelo haciendo tanta fuerza que casi lograba elevar mi espalda y una de mis manos se aferraba a un mechón del lomo de aquel oso enfadado, Herman paró.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por un instante me sentí sola a pesar de sentirle allí cerca, a muy poca distancia sobre mí. Abrí los ojos y vi su cara justo antes de que se perdiese en mi cuello, dejándome sentir más besos. Pequeños y diminutos contactos de sus labios sobre mi piel mezclados con su aliento, con su respiración y con ese aroma que él mismo desprendía, un aroma masculino y agradable que no le había abandonado a pesar de las adversidades del día. Ya no llevaba ropa encima, me di cuenta cuando dejó caer sus caderas entre la confluencia de mis muslos y su dura calidez se apoyó sobre la mía, blanda e impaciente por acogerle. Impaciente por ver cómo Herman Scholz se movía dentro de una mujer, e impaciente porque aquella mujer, era yo. No me hizo esperar demasiado. Elevó su cara sobre la mía mientras dejaba que su miembro excitantemente erecto tantease la entrada a mi cuerpo a la vez que yo le abría mis piernas un poco más en mi afán por facilitárselo todo lo posible, y comenzó a entrar. Despacio, con la misma delicadeza que había puesto en cada uno de sus movimientos anteriores. Alcanzando su meta casi con pereza y alejándose de ella, de nuevo con una estudiada parsimonia que empujaba el deseo como un resorte contenido y liberado de repente. Me resultaba imposible no retorcerme bajo su cuerpo, no apretar sus tríceps cuando su pelvis encajaba lentamente en la mía o no intentar seguirla cuando retrocedía para volver a empezar otra vez. Y todo mientras me miraba desde una penumbra que sólo nos dejaba percibir lo justo, mientras me apartaba el pelo de la cara y aprovechaba para acariciarla o mientras me callaba con algún beso que lograba hacerme caminar sobre la cuerda floja, a punto de caer de cabeza a un mar de placer infinito que resultaba tan tentador cuando sentía que estaba a punto de zambullirme en él… y de nuevo Herman, echándome una mano, descansando en mi interior durante el tiempo exacto que yo necesitaba para no caer. Frustrándome durante unas décimas de segundo por sujetarme de aquella manera tan cruel y recompensándome de nuevo con sus dulces movimientos cuando el peligro había pasado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujeté su cara, sonriéndole con la boca entreabierta que mi torpe forma me respirar me obligaba a mantener e intentando mantener aquella mirada que no perdía detalle de mis reacciones. Me pareció que sonreía sutilmente antes de que su cabeza bajase una vez más hasta la mía. Esperaba uno de esos besos pero sentí el roce de su nariz en mi mejilla al mismo tiempo que una de sus manos cubría mi frente y parte de mi sien, conformando un marco para mi cara mientras su cuerpo se posaba por completo sobre el mío, sin dejar de empujar en ningún momento, pero en su línea, sin acelerar más de la cuenta. Obligándome constantemente a sentir cada detalle de cada vaivén mientras mis piernas rodeaban su cintura, dispuestas a quedarse allí el tiempo que hiciese falta, aunque todo parecía indicar que no iba a ser mucho más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su aliento se estampó cerca de la comisura de mi boca al tiempo que un rebelde empujón parecía escaparse del guión proporcionándome una dosis extra de placer y excitación. Busqué sus labios, encontrándome con ellos sin esfuerzo tras hacer un leve movimiento que los dejó directamente sobre los de Herman, y entonces mi lengua corrió directa hacia la suya, buscándola descaradamente para que no me pusiese ningún freno, para decirle explícitamente sin ningún sonido más que el de nuestros gemidos, que necesitaba que me dejase caer y que ya no me sujetase, ni me mirase, sino que cayese conmigo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y él lo entendió, porque la mano que cubría mi frente se desplazó hasta sujetar mi nuca mientras su boca me besaba con una fogosidad marca de la casa, porque tampoco llegaba a descuidarse en lo que parecía descontrolado, y eso resultaba irresistible viniendo de él. Tan irresistible como su vientre deslizándose sobre el mío a la vez que me penetraba con una extraña mezcla de énfasis y cuidado. Siempre sin perder el control, incluso en el momento en el que el aire de su garganta se escapó dando lugar a un quejido que se coló en mi boca e hizo que mi piel se erizase bajo la suya mientras mis caderas se tensaban, arrastrando su sexo dentro de ellas y haciendo que nuestros movimientos terminasen en aquello que yo ansiaba de un modo que rozaba la desesperación. Recuerdo que me aferré con fuerza a su cuello, que cerré los ojos mientras nuestro gimoteo resonaba en mis oídos y que Herman me besaba en la yugular justo antes de que mi cuerpo se saturase y experimentase el orgasmo más intenso al que jamás me habían arrastrado. Un orgasmo que me mostró un exponente del placer que yo desconocía y que se prolongó hasta que nuestro gran final comenzó a despedirse entre espasmos cada vez más débiles y escasos en el tiempo.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Querida, necesito respirar… &#8211; me susurró una voz ahogada en un agónico tono. Aflojé mis brazos para que pudiese despegar su cabeza de mi cuello y me disculpé un poco avergonzada por apretarle de aquel modo, ¿a cuántos Scholz necesitaba ahogar? &#8211; ¡Gracias! – Exclamó tras inspirar y espirar profundamente un par de veces y antes de darme un beso en la frente haciendo que me temblasen las piernas mientras las retiraba de su cintura. Nunca me habían besado en la frente -. No te molestaría si no fuese importante, pero respirar suele serlo, ¿no crees?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí mientras observaba su pelo despeinado bajo la suave luz. Le quedaba bien y parecía incluso un par de años más joven. Acaricié su mandíbula en silencio, mientras notaba todavía su miembro en mi interior, comenzando a menguar. Tampoco nadie se había quedado antes tanto tiempo allí, y paradójicamente, el gesto me resultó demasiado íntimo. Me besó la palma de la mano y se incorporó despacio. Primero elevando el torso sobre sus brazos y luego haciendo lo mismo con las caderas y sus piernas. Pero no llegó a levantarse, sobrepasó una de mis piernas y se dejó caer a mi lado, ofreciéndome cobijo bajo uno de sus brazos tras alargar la mano para coger un par de cojines del sofá más cercano. Me resguardé allí, con la cabeza apoyada en el brazo que me rodeaba hasta caer sobre mis costillas y esperando a que Herman terminase de extender una de las mantas sobre nosotros. Cuando terminó de hacerlo me relajé y cerré los ojos, pensado en todo lo que acababa de ocurrir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo primero que pensé fue en las caricias de Herman, que no me habían abandonado en ningún momento y todavía se resistían a hacerlo, aun cuando él casi se estaba durmiendo. Tenía que reconocer que aunque aquella firme teoría de que el sexo no tenía nada que ver con el amor siguiese en vigencia, merecía que le añadiese un apartado en el que dejase constancia de que no obstante, cuando una se siente querida el sexo es incomparable hasta el punto de ridiculizar con un polvo toda una vida de revolcones. Y si encima, el hombre que te regala todo eso es alguien como Herman Scholz… de repente reparé en algo que había olvidado por completo: estaba en brazos de un Teniente de las SS. ¡No debería haber hecho aquello! ¡Y tampoco debería quedarme allí! Debería levantarme, vestirme y dormir en la habitación que me había preparado. Acostarme con él sin ningún interés de por medio ya había sido suficiente, podía justificármelo, pero si me quedaba allí, entre sus brazos, no habría excusa posible. Abandonaría la categoría de &#8220;desliz&#8221; y entraría directamente en la de &#8220;hecatombe&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt;¡Levántate! ¿A qué esperas?&gt;&gt; pensé mientras Herman apoyaba su mejilla sobre mi cabeza y me cubría un poco más con la manta, colocándola cuidadosamente bajo mi cara. Bueno, podía esperar un poco más. Quizás él también fuese a irse a cama y entonces sería más fácil.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás dormida? – me preguntó un débil hilo de voz. Negué con una tonta sonrisa que no pude evitar -. ¿Entonces por qué no hablas?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque cuando callo resulto adorable… &#8211; susurré acomodándome en su pecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidí mientras se reía que podía quedarme allí con él. Estaba de permiso, así que no estaba ejerciendo como torturador en serie y técnicamente no era &#8220;el enemigo&#8221;. Me di cuenta de que era la excusa más pobre e insostenible que me había dado jamás a mí misma, pero quería quedarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Erika…</i> – levanté la cabeza un poco hasta visualizar su cara, confundida por el acento francés con el que había pronunciado mi nombre.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Oui?- </i>pregunté con curiosidad mientras apoyaba la barbilla sobre la mano que tenía sobre su pecho.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Je t’aime</i> – me susurró despacio. Me reí y me acomodé de nuevo sobre él, sonriendo en la semioscuridad del salón.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Moi aussi</i> – dije finalmente después de un par de minutos. Consciente de que si antes estaba planteándome levantarme e irme, el hecho de decirle que yo también le quería no venía a cuento. Pero quería decirlo. Porque nunca me lo habían dicho y porque de todos los hombres que conocía, él era por desgracia o por fortuna, el único a quien me apetecía decírselo.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Segura? Te ha costado mucho soltarlo… &#8211; su voz me hizo reír de nuevo.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, por ahora creo que sí – dije mientras me abandonaba al sueño entre sus brazos.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/262/82689956/82689956_061_946a.jpg" width="460" height="690" />No sé en qué momento me dormí aquella noche, pero sí sé que dormí bien y que me desperté desnuda entre mantas, con la cabeza sobre uno de los cojines, bajo la luz del día que entraba por las ventanas y sintiendo un agradable calor. Miré hacia la chimenea, estaba encendida, la leña era nueva y todavía no se había consumido mucho así que Herman debía haberla encendido hacía poco pero, ¿dónde estaba? No había rastro de él y empezaba a pensar que quizás la noche anterior la ginebra me había ayudado a &#8220;idealizarle un poco&#8221;.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días – escuché de repente sobre mi cabeza.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Giré sobre mí misma para ponerme boca abajo y al mirar hacia el lugar del que procedía la voz le encontré allí, sentado en el suelo con una manta echada sobre los hombros y ataviado sólo con sus pantalones mientras sujetaba una taza humeante. La visión de su torso me dejó claro que, al menos el físico, no lo había idealizado.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué haces?</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te miro – contestó con sinceridad.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué?</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque he hecho café y me estaba preguntando si preferirías dormir un poco más o tomarte el café caliente – me informó con una sonrisa antes de dar un sorbo -. Además, tengo que darte una noticia buena y una mala, ¿cuál prefieres primero?</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La mala -. Mi elección no debió gustarle demasiado a juzgar por la forma en que torció la boca.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La mala es que los bollos de desayuno que me trajiste ayer se han puesto duros y la buena es que quedan bollos – fruncí el ceño creyendo que había escuchado mal -. Lo sé, no tiene sentido, pero es que tenías que haberme pedido primero la buena. ¿Café?</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acepté enrollando la manta alrededor de mi cuerpo y me desplacé caminando de rodillas hacia él. Iba a coger mi taza y sentarme en frente pero me hizo un sitio entre sus piernas y abrió sus brazos esperando que aceptase el lugar. Lo hice y avancé un poco más para sentarme entre sus piernas de forma que mi espalda se apoyase en su pecho. Me pasó la taza tras arroparme un poco y desayunamos mientras hablábamos. Decidí quedarme el resto del día y regresar por la tarde, antes de que Berta y su madre volviesen de Berlín. No hicimos nada, dormir a ratos, mirar la chimenea desde el sofá y dejar que el tiempo volase inevitablemente mientras nos regalábamos besos y muestras de cariño. Un derroche de afecto que llegué a interpretar como el pago atrasado que la vida me debía. Y entonces, cuando empezaba a sopesar la idea de regresar a la casa para decir que me ausentaría aquella noche, Herman me recordó que a pesar de lo poco que le entusiasmaba la idea, tenía que irme.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, ¿no te olvidas de algo? – me preguntó antes de que me subiese al caballo. Sonreí como una idiota y me acerqué de nuevo para besarle -. Está bien, pero me refería a los chocolates. Empiezo a creer que no te gustan tanto como dices… &#8211; me susurró antes de guardar la caja en las alforjas y volver a besarme.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cabalgué riéndome sin saber de qué mientras los cascos de Bisendorff recorrían el camino sin interrumpirse. Cuando llegué a las cuadras Frank estaba esperándome.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señorita Kaestner, la señora ya ha llegado. Quería hablar con usted, al parecer le han mencionado que no durmió aquí anoche… – me anunció compungido mientras recogía el caballo de Herman. ¡Mierda! No supe qué decir ni qué cara poner, estaba pensando en una excusa cuando él siguió hablando -. Me he tomado la libertad de decirle que uno de los caballos había sufrido un cólico y que se había quedado a dormir en las cuadras para ayudarme por si pasaba algo… &#8211; la mandíbula inferior se me cayó en gesto de sorpresa. Se lo agradecí de todo corazón pero parecía tener algo más que decirme -. Mire, Furhmann vino ayer por la tarde. También quería verla pero nadie supo decirle a dónde había ido. Anduvo por aquí un buen rato, me pidió un caballo pero le dije que tenía órdenes expresas del señorito Scholz de no dejar salir ningún caballo con mal tiempo y acabó marchándose. Parecía enfadado.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, muchas gracias por todo, Frank.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenga cuidado con Furhmann. Me temo que no se creyó lo que le dije, se quedó mirando la cuadra vacía de Bisendorff con curiosidad.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno, eso sí era un problema. La próxima vez que tuviese que verme las caras con él estaría de un humor de perros. Pero por lo menos, Herman estaría en casa. Me despedí de Frank agradeciéndole todo de nuevo y me retiré a la casa. La señora no parecía molesta, me dio las gracias por ocuparme de los caballos de su hijo en mi tiempo libre y me pidió que las acompañase durante la cena. Estaba contenta porque Herman iba a visitarnos. Tuve que hacer un esfuerzo titánico para no estallar de risa cuando me lo dijo como si me lo estuviese anunciando en primicia.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente, el Teniente Scholz se presentó en casa como tal, y tras un par de días recibiendo visitas y llamadas de amigos de la familia que se querían felicitarle por el ascenso o por su impecable carrera y labor en el cuerpo, encontró una ocasión para proponerme un paseo a caballo que terminó inevitablemente en la cabaña. Aunque Berta estuvo a punto de estropearlo porque nos pilló justo cuando salíamos hacia las caballerizas vestidos con ropa de montar. Finalmente Herman le prometió que al día siguiente, aprovechando que su madre se iría por la mañana para pasar el día en Berlín con un grupo de amigas petulantes, nos iríamos los tres a pasear. El monstruo aceptó con tal de saltarse nuestras clases.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los días transcurrieron con normalidad, quizás con más rapidez de la que me gustaría, pero con tranquilidad. Y eso era algo que no venía nada mal en un sitio como aquel de vez en cuando. A veces resultaba difícil compartir mesa delante de su madre y del demonio de Berta, o estar pendiente del servicio cuando nos cruzábamos a solas. Pero incluso tenía su punto cómico, porque luego nos reíamos de ello durante horas cuando salíamos a pasear. El día que viajé a Berlín para enviar mi informe caí en la cuenta de que apenas había conseguido información que remitir. Mencioné el ascenso de Herman y lo poco que sabía acerca de aquel cargo que le esperaba, pero sonreí cuando dejé el sobre en aquella trastienda al pensar que podría haber añadido una posdata diciendo que había sido la mejor semana de mi vida, pero me largué en cuanto la idea me tentó demasiado. Pensarían que había perdido irremediablemente la cordura. Aproveché el viaje para hacer un par de compras en la ciudad y al regresar a casa me encontré a Berta leyendo un libro en voz alta sentada en medio del salón. Sí, era cierto que la niña me importaba bien poco, pero incluso para ella era un comportamiento demasiado extraño. Me paré en la puerta y decidí echar un vistazo. Lamentablemente, me arrepentí en cuando di el primer paso hacia el interior de la estancia.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Señorita Kaestner! ¡Qué alegría! – Exclamó la voz de Furhmann con una sarcástica inocencia – quédese escuchando esta magnífica historia que me está leyendo Berta.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo cosas que hacer – le espeté de un modo cortante.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En ese caso, deje que la ayude… &#8211; dijo levantándose.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no es necesario. Supongo que todo eso puede esperar – cedí cambiando de opinión en el mismo momento en el que aquel capullo se había levantado. Berta me miró extrañada mientras me acercaba a la ventana – ¿dónde está tu madre? – Le pregunté.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha ido un momento a casa de los Fischer. Dijo que no tardaría.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tu hermano? – La niña se encogió de hombros haciendo que el aire de mis pulmones saliese despedido de una forma sonora mientras Furhmann me dedicaba una asquerosa sonrisa – está bien, sigue leyendo.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berta obedeció. Siguió leyendo al mismo tiempo que yo buscaba desesperadamente un indicio de que Herman andaba cerca, pero no lo encontré. Y las cosas se pusieron feas porque Furhmann caminó lentamente por la estancia en dirección a la misma ventana que yo estaba a punto de abrir para salir si era necesario.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Berta, ¿qué tal las clases de francés con la señorita Kaestner? ¿Te gustan? – preguntó la voz de Furhmann a escasa distancia de mi espalda.</span></p>
</div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No mucho – reconoció la niña.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De verdad? Pues a mí me han dicho que la señorita Kaestner domina el &#8220;francés&#8221; a la perfección… &#8211; cerré los ojos tratando de respirar a un ritmo normal mientras una mano se posaba sobre mi hombro -. De hecho, me encantaría poder tener la oportunidad de que me enseñase ese amplio dominio que tiene…</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Furhmann! – Exclamó la voz de Herman desde el umbral de la puerta, haciendo que aquella mano se retractase y guardase las distancias al instante &#8211; ¿qué está haciendo aquí?</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman! Me alegro de…</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Teniente Scholz, si no le importa – le interrumpió Herman mientras yo caminaba hacia Berta y le pedía que se fuese a la habitación.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tiene que cuadrars<a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=566026568960052660" name="_GoBack"></a>e, le han ascendido – dijo la niña antes de levantarse con el libro.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Preciosa, esas cosas no se hacen entre amigos. Tu padre tenía un rango mucho más alto y nunca me exigió tal cosa… &#8211; le explicó con seguridad. Berta suspiró airosa y se retiró -. Estaba cuidando de tu hermana. Tu madre ha ido a…</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me importa lo que tenga que decirme – le espetó Herman interrumpiéndole de nuevo -. Y tampoco me importa lo que mi padre le exigía o no le exigía. La manera de proceder que tenía usted con él se la guarda para cuando visite su tumba, si es que hace tal cosa. Por lo que a mí respecta, tendrá que guardarme el debido respeto. Y más si está en mi casa. Así que si algún día le tengo delante y usted no se cuadra, sepa que mi queja llegará al comité de regulación interna antes de que salga por esa puerta.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé en el salón lo justo para ver cómo Furhmann se enderezaba ante Herman y después abandoné la estancia. Aunque me quedé al lado de las escaleras para escucharles.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, mi Teniente – contestó aquel cabrón con mucho menos entusiasmo del que ponía al manejar el doble sentido cuando hablaba de mi francés delante de Berta.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, ahora déjeme que le diga algunas cosas. Lo primero es que si vuelvo a encontrarle diciéndole gilipolleces de semejante calibre a una niña de doce años, me ocuparé personalmente de que se aburra usted del &#8220;francés&#8221;. Lo segundo es que si vuelve a molestar a Erika o a cualquier empleado de esta familia, y voy a enterarme si lo hace, también me ocuparé de que no le queden ganas de volver a hacerlo. Y lo tercero que quiero mencionarle es que si tiene usted la soberbia cara de volver a coger un caballo de las cuadras Scholz sin mi expreso consentimiento, también me ocuparé de que no quiera volver a tener un caballo cerca en lo que le resta de vida. ¿Me ha entendido?</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, mi teniente – repitió con una voz castrada.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien. Por último, sólo quería desearle suerte en la campaña del Frente Oriental.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Qué?! – Exclamó de repente.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Todavía no le han informado? – Le preguntó Herman.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, ¿de qué?</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se va a Rusia el lunes de la semana que viene. Me lo mencionó el General Berg cuando me llamó ayer. Él también le desea suerte – le soltó haciendo que yo casi me desmayase en las escaleras a causa del tremendo alivio que sentí al escuchar aquello. Si Furhmann tenía la oportunidad de dejarse caer por casa después de lo que acababa de pasar, tendría que matarle o sería él quien me matase a mí -. Luche con dignidad y haga méritos. Le están dando la oportunidad de formar parte de la historia.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hijo de la grandísima puta! ¡Esto es cosa tuya, ¿verdad?! ¡Hablaré con tu madre! ¡Ella también tiene amigos, ¿pero quién coño te has creído?! – Gritó Furhmann. Su voz me sobresaltó. Creí que después de aquello llegarían a las manos, al fin y al cabo, yo conocía en primera persona lo tremendamente fácil que le resultaba a Furhmann sacar el puño a paseo.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dentro de un par de días recibirá la sanción correspondiente a tan gravísima falta de respeto y disciplina – le informó Herman con la mayor de las tranquilidades -. Espere a mi madre fuera, no le gusta que fumen aquí.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me escondí de la puerta del salón en el entrante que dibujaban las escaleras pero Herman se dio de bruces conmigo cuando tomó la misma dirección. Me agarró suavemente el brazo y me obligó a subir con él.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás bien? – me preguntó en el segundo piso mientras caminábamos a través del pasillo.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. ¿De dónde saliste? ¿De verdad le mandan a Rusia?</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estaba en el despacho de mi padre, hablando por teléfono con Berg. ¡Ya lo creo que le mandan a Rusia! Sabía que todavía no le habrían informado porque acababan de confirmarme por teléfono que finalmente le llamaban al frente. Pero cuando bajé y me lo encontré allí, no pude esperar para decírselo – me contó con una sonrisa mientras abría la puerta de su dormitorio.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé en el pasillo, dispuesta a esperarle allí mientras hacía lo que tuviese que hacer.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos, pasa – me pidió.</span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí su voz y le seguí a la estancia, era la primera vez que entraba allí, parecía más amplia desde dentro pero apenas pude apreciarla. Herman cerró la puerta y me condujo a cama mientras sujetaba mi cara y me besaba sin tregua.</span></div>
<div dir="LTR" align="JUSTIFY"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/262/82689956/82689956_058_f8de.jpg" width="747" height="498" /></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div dir="LTR" style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY">
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;">Mas relatos míos en:</span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;"> </span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="color: #0068cf; cursor: pointer; font-weight: inherit; line-height: 22.52252197265625px;" href="http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</a></span></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Entresijos de una guerra 1&#8221; (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Jan 2022 08:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[  Me llamo Erika Kaestner. Al menos eso es lo que dicen los nuevos documentos de identidad que recibí esta misma mañana antes de subirme al coche que me lleva hacia la casa en la que ejerceré como institutriz para la hija pequeña de un coronel de las SS. Viviré allí -a unos treinta kilómetros al norte de una intratable ciudad de Berlín que un día me vio jugar en sus calles- hasta nueva orden y con el propósito de informar una vez a la semana de cada uno de los movimientos del Coronel Scholz. Suena arriesgado pero ya lo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me llamo Erika Kaestner. Al menos eso es lo que dicen los nuevos documentos de identidad que recibí esta misma mañana antes de subirme al coche que me lleva hacia la casa en la que ejerceré como institutriz para la hija pequeña de un coronel de las SS. Viviré allí -a unos treinta kilómetros al norte de una intratable ciudad de Berlín que un día me vio jugar en sus calles- hasta nueva orden y con el propósito de informar una vez a la semana de cada uno de los movimientos del Coronel Scholz.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suena arriesgado pero ya lo he hecho muchas veces. He conseguido información de incalculable valor para mis superiores valiéndome de todo tipo de engaños, artimañas, falacias y promesas vacías. Recapitulando en la brevedad del cuarto de siglo de mi vida encuentro que he sido actriz, cantante, prostituta, rica heredera, mujer de negocios y hasta una simple rubia tonta que parece no enterarse de nada. Soy cualquier cosa que requiera la situación. No sé si nací para esto, pero desde luego, sí me formaron para ello hasta el punto de poder decirse que no sé hacer otra cosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera me acuerdo de mi nombre. La persona que era, o la que iba a ser, murió el día en que mi padre intentó sacarnos de Alemania cuando todo esto comenzó a gestarse. Éramos ciudadanos alemanes pero a nadie le importó porque no estábamos de acuerdo con la ideología que avanzaba imparable como la lepra por todo el territorio de nuestro país. Sólo los ciudadanos alemanes que se comprometiesen con el partido o sus causas podían seguir siéndolo. A mi padre lo mataron cerca de la prometedora frontera con Suiza que queríamos cruzar, mi madre corrió la misma suerte tras servir primero para el deleite de unos cuantos &#8220;soldaditos valientes&#8221; y yo… yo fui encontrada cerca de la frontera después de que un jodido teniente pedófilo me reventase las entrañas y me diese por muerta con trece años. Crecí en un orfanato para huérfanos alemanes en territorio suizo, situado cerca del cantón francés. Decidí colaborar con las tropas francesas tan pronto como me fue posible y por circunstancias de la vida, terminé trabajando para algún departamento del servicio de inteligencia francés.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi puerta se abrió pocos segundos después de que el vehículo se detuviese y me apeé delante de la fachada principal de la vivienda. Un caserón imponente con hectáreas de finca, cuadras, jardines y todo un sinfín de comodidades que la familia Scholz podía permitirse gracias a un linaje militar estrechamente ligado al partido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Erika Kaestner?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me volví hacia la voz que me llamaba y me quedé anonadada. Se suponía que el Coronel Scholz era un hombre que casi rondaba los sesenta años, de aspecto frágil, pelo canoso y nada agraciado pero el hombre que se dirigía hacia mí era todo lo contrario. Un apuesto joven de aproximadamente mi edad -quizás unos veintiséis o veintisiete años como mucho-, alto, perfectamente uniformado, peinado con raya al lado e intachablemente afeitado. Asentí cuando me dio la mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy Herman Scholz, usted es la nueva institutriz de mi hermana, si no me equivoco – le asentí de nuevo sacando mi pitillera -. Mi padre me ha pedido que la reciba, ha tenido que ausentarse por asuntos de su cargo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Herman Scholz? Tenía entendido que no iba a cruzarme con el hijo mayor del Coronel, me habían dicho que se encontraba destinado cerca de Polonia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sabía que el Coronel Scholz tuviese un hijo – le mentí esperando que mi curiosidad le invitase a justificar su presencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sonrió gentilmente dejándome ver unos remarcados rasgos masculinos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Permítame – dijo sacándose un mechero del bolsillo y acercándose un poco para darme fuego antes de seguir hablando -. Supongo que nadie se lo habrá mencionado, he estado un par de años fuera. Acaban de ascenderme y mi padre ha movido algunos hilos para que pudiese desempeñar mi nuevo cargo aquí. Tendré que ir a Berlín todas las mañanas, pero podré vivir en casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vaya, me alegro entonces. Le resultará infinitamente más cómodo que estar lejos de su familia – le contesté con mi mejor cara mientras comenzaba a elaborar un plan alternativo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman no estaba en mis planes y no era precisamente un sirviente más o una criada menos, era otro hijo de puta de las SS. No me gusta nada encontrarme con algo así cuando me juego el cuello. Tenía que informar rápidamente de que estaba de vuelta en casa y tenían que reportarme un informe acerca de él. Para jugar bien, hay que tenerlo todo bien atado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Acompáñeme, por favor. Le mostraré su habitación y le presentaré a Berta. Es encantadora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; pensé mientras le seguía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un mes. Tardé casi un mes en controlarlo todo en aquella maldita casa de cabrones engreídos y adinerados a base de un régimen abocado al fracaso. Lo sabía todo del Coronel, de la zorra de su mujer, de Herman, de Berta y de todo el servicio. Sabía por fin a qué hora iban y venían hasta los empleados que se ocupaban de la finca, del huerto y de las caballerizas. Incluso supe en menos de un mes lo que el Coronel ni siquiera sospechaba; que su petulante señora se la estaba pegando bien con uno de sus subordinados favoritos: Furhmann, un oficial pretencioso y lameculos que apenas debía sobrepasar la treintena y que se las daba de <i>dandy</i>. Por eso costaba encontrarla en casa, siempre estaba &#8220;atareadísima&#8221; hasta el punto de quedarse de vez en cuando a dormir en la casa que la familia tenía en Berlín, y desde luego, no lo hacía sola. Herman lo sabía también, no habíamos hablado de ello pero no hacía falta, se le notaba demasiado. Odiaba al tal Furhmann – que para colmo se dejaba caer por casa a menudo acompañando al Coronel – pero parecía no tener la menor intención de interferir en aquello de ninguna manera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me compadecía del Coronel, a él le gustaban más las mujeres que un caramelo a un niño. Se regocijaba con los escotes y los traseros de cada una de las criadas de la casa y yo misma le había sorprendido más de una vez mirándome. Pero no me mostraba nunca cohibida por ello, me daba asco, sí, pero eso me facilitaría las cosas. Cuando un hombre se encapricha con una mujer, por norma general suele acabar haciendo tonterías. Justo lo que necesito para que mi trabajo se simplifique notablemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La vida allí era tranquila, apenas ocurría nada especial salvo cuando se montaba una de esas fiestas de sociedad que llenaba la casa de gente absolutamente despreciable. Herman me propuso asistir a una de ellas casi tres meses después de mi llegada, y aunque jamás hubiese aceptado compartir una velada con todas aquellas ratas que conformaban la cúpula del poder alemán, acepté esa invitación teniéndola en cuenta como lo que era; el acceso a un tesoro. En las fiestas se habla, y se habla mucho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/84606627/84606627_023_d13b.jpg" width="460" height="690" />Aquel día la casa Scholz amaneció entre una frenética organización que se afanaba por convertir el amplio comedor en una estancia digna del más refinado salón de fiestas. Los Scholz tenían que dar una imagen a la altura de lo que eran, asistirían mandatarios, cargos militares, pudientes empresarios… y todos ellos acompañadas por sus charlatanas esposas a las que seguramente se les escaparía más de una perla que yo sabría guardar a buen recaudo en mi mente. Y si ellas no se mostraban muy por la labor de &#8220;cooperar&#8221; con sus tertulias, siempre podría arrimarme a uno de sus esposos para entablar conversación. Con un buen vestido como el que tenía reservado, pocos se resisten a poner a una dama al tanto de su situación o sus quehaceres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me crucé con Herman en el recibidor después de desayunar y le miré de arriba abajo con curiosidad al comprobar que no llevaba el uniforme que lucía día a día. En su lugar vestía la indumentaria de un jinete y sinceramente, arrancaría los suspiros de más de una. El hijo del Coronel era un regalo para la vista, no hacía falta observarle demasiado para percatarse de ese detalle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Día libre? – inquirí amablemente en mi afán por no dejar que nada se me escapase. Si Herman disfrutaba de algún tiempo de permiso de vez en cuando, también era mi obligación saberlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Buenos días, señorita Kaestner! Berta acaba de ir a buscarla a su habitación, la envié para que le dijese que hoy me la llevo a dar un paseo a caballo. Me debían un día libre y he pensado que a usted tampoco le vendría nada mal disfrutar de uno antes de la fiesta de esta noche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le sonreí sinceramente. Herman no sólo era indiscutiblemente guapo, también era un tipo amable. Me negaba a creer que fuese hijo de su padre, prefería pensar que la zorra de su madre había tenido las luces de no dejar que su primogénito heredase la sangre de aquel bastardo con el que se había casado persiguiendo un status social, como la mayoría de sus amigas. A veces manteníamos alguna que otra charla y para mi gran sorpresa, Herman resultaba incluso interesante. No decía tonterías la mayor parte del tiempo, ni trataba mal al servicio, como su padre. Tenía un extraño don del saber estar del que carecía por completo su progenitor. Aunque eso no le eximía de lo que era ni hacía que yo olvidase para qué estaba allí. Solamente hacía que de vez en cuando dejase a un lado mi trabajo para disfrutar de un hombre agradable.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué detalle por su parte! – exclamé ante su propuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se lo agradecía de verdad, estaba infinitamente agradecida de que me librase por un día de ese calco de su superficial y caprichosa madre que era la fiera de Berta. Nunca antes había odiado a un niño hasta el punto de olvidarme que era sólo eso, un niño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Se anima usted a acompañarnos? Puede coger cualquiera de mis caballos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no. Muchas gracias. Prefiero quedarme aquí y relajarme un poco antes de la velada. Quizás a su madre no le venga mal que le eche una mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman me sonrió retocándose el pelo. Era muy atractivo cuando sus ojos azules se entrecerraban al sonreír.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro. De todos modos, si quiere escaparse un rato, no dude en pedir que le ensillen uno de mis caballos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman, Erika no está! – la aguda voz de Berta nos perforó los tímpanos desde el piso superior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Baja, Berta! ¡Está aquí! – contestó su hermano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los pasos de la diabólica niña se escucharon mientras descendía las escaleras y tras pasar airosa a mi lado cogió la mano de Herman para dirigirse a la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Au revoir, madame Kaestner!</i> – me dijo ese proyecto de diva haciendo referencia a nuestras clases de francés.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Mademoiselle, </i>Berta. Erika es todavía una <i>mademoiselle…</i> &#8211; la corrigió su hermano mientras se encaminaban hacia la salida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Invertí mi inesperado día libre en ir hasta Berlín. Todavía no me había acercado a la ciudad sólo para pasar el tiempo libre. La visitaba rigurosamente una vez a la semana, con el pretexto de enviar una carta a mi familia por medio de un intermediario que viajaba a mi supuesto pueblo todos los fines de semana. Pero mis informes eran lo único que depositaba en la trastienda de una taberna situada en los barrios bajos, leía algo si es que me remitían algún tipo de correspondencia con información o instrucciones y luego regresaba a la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día transcurrió rápido para mí mientras paseaba por una ciudad que no lograba reconocer. Todo estaba cambiado, lo único que merecía la pena ver era los barrios que frecuentaban los asociados al partido. Más allá de eso todo era un desorden generalizado lleno de propaganda ideológica y militares. Militares por todas partes que daban un aspecto triste y áspero a la ciudad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya de vuelta en la casa de los Scholz, dediqué las pocas horas que me quedaban antes de la gran cita para prepararme debidamente. Lucir como una buena presa era crucial para entablar &#8220;interesantes conversaciones&#8221;. Eché un vistazo por la ventana para llevar un control de los invitados que iban llegando, a la espera de determinar un momento oportuno para presentarme cuando el salón estuviese lo suficientemente lleno como para que mi llegada no llamase la atención, pero alguien llamó a mi puerta. Al abrir me encontré a una de las sirvientas en el pasillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me envía el señorito Scholz para decirle que la está esperando al lado de la escalera principal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, dígale que bajo enseguida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman había precipitado mi aparición así que no tuve más remedio que armarme con lo más imprescindible por si sucedía algún contratiempo y salir a escena. Me dirigí hacia la escalera principal y encontré a Herman, tal y como me habían indicado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está usted muy guapa, si me permite que se lo diga – le dediqué una amable sonrisa aceptando el cumplido y me pregunté por primera vez hasta qué punto las palabras de Herman eran pura cortesía -. Veamos, no se separe de mí y deje que yo hable cuando la gente se acerque. Preguntarán quién es usted, por descontado, pero yo se lo explicaré. Los amigos de mi padre son lo menos original que se puede encontrar en cien kilómetros a la redonda, siempre quieren escuchar lo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Perfecto! Con el modélico hijo del Coronel Scholz se despacharían más a gusto que con una desconocida. Nos paseamos por todo el salón saludando a los invitados pero pude relajarme, la mayoría sólo se interesó por mí o por el reciente ascenso de Herman, ninguno soltó nada interesante, esas cosas se dejan siempre para la sobremesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos sentamos con los padres de Herman y algunos de los amigos de éstos, todos ellos cargos de las SS o íntimos del poder. Tenía razón, eran demasiado poco originales así que me dediqué a hablar con él sin dejar de prestar atención a la conversación que su padre mantenía con el resto de sus amigos. Al final, entre todo un elenco de anécdotas, conseguí anotar mentalmente un par de nombres y lugares que incluiría en el próximo informe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve que darme por satisfecha con aquello. La alternativa de bailar con alguno de aquellos imbéciles e intentar que soltasen algo más no me agradaba en absoluto y tampoco conseguiría gran cosa. El plato fuerte ya había pasado, los hombres en los bailes sólo abren la boca para cortejar a las damas y a mí no me gusta bailar ni dejarme cortejar. De modo que cuando las señoras decidieron que era hora de saltar a la pista me escabullí hábilmente hacia la balconada que daba al jardín trasero de la casa, me saqué los guantes y me dispuse a fumar un cigarrillo disfrutando del cuidado jardín que aquella noche lucía su iluminación con motivo de la gran fiesta de los Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creí que se quedaría por lo menos para el primer baile… &#8211; la voz de Herman me sorprendió cuando me quedaba aproximadamente la mitad del cigarro. Cualquier otro me hubiera molestado, pero no fue así con él &#8211; ¿una copa?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí por pura curiosidad. Había gente del servicio portando bebidas por todo el salón pero Herman traía dos copas vacías en una mano. Se acercó a donde yo estaba, las dejó sobre la balaustrada y tras desabrocharse la chaqueta de su impecable uniforme de gala sacó del bolsillo interior de la misma una petaca. Me reí de un modo exagerado, él no encajaba para nada con el tipo de hombre que no podía vivir sin una de aquéllas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero qué lleva ahí? – quise saber cuando sirvió una pequeña cantidad de líquido transparente en los vasos emulando un chupito presentado en copa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ginebra – me contestó entre risas –. Ya ha comprobado de primera mano que no le mentía con lo de los amigos de mi padre y supongo que estoy en deuda con usted por acompañarme esta noche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/84606627/84606627_029_50cf.jpg" width="460" height="690" />Me senté sobre el balcón de piedra cogiendo mi copa y esperé a que Herman encendiese el cigarro que acababa de sacar de su bolsillo. Tras guardarse el encendedor se asomó fugazmente a la balaustrada y me sonrió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Está sopesando las posibilidades que tengo si me cayese? – le pregunté incrédula.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, más o menos… &#8211; vaciló durante unos segundos pero al final continuó hablando -. Lo cierto es que sólo quería ver qué flores tenía mi madre debajo&#8230; para hacerme una idea del desastre que usted causaría si tal cosa ocurriese…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le sonreí abiertamente mientras se apoyaba a mi lado y levantaba la copa a modo de brindis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por los amigos de mi padre, que hacen que uno salga al balcón con este frío a beber ginebra antes que aguantarles -. Ambos bebimos de un trago el contenido de los vasos y esperé a que sirviera otro -. Sabe, creo que usted y yo deberíamos pasar de las formalidades y tutearnos… &#8211; propuso con demasiada naturalidad mientras servía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro, Herman. Será un honor, ¡nunca había tuteado a nadie con tantos galones! – exclamé recogiendo de nuevo mi vaso mientras contemplaba la blanca sonrisa de mi acompañante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Pues olvídate de los galones! ¡A veces creo que sólo me los han dado por mi familia!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bebimos de nuevo y me aventuré a usar aquel nuevo status un poco más íntimo que el hijo del Coronel acababa de otorgarme. Podría haberlo utilizado para intentar sonsacarle algo pero sentí la necesidad de interesarme por él, nada más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te da miedo ser como ellos cuando tengas su edad? – pregunté como si sólo estuviese haciendo una reflexión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te da miedo a ti ser como cualquiera de ellas? – ambos nos sonreímos sin decir nada, pero negué con la cabeza pasado un instante -. Porque no lo serás, supongo… ni yo seré como ellos… &#8211; admitió borrando la sonrisa con una nota de tristeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te discutiré que yo no vaya a ser así, pero tú… no vas nada desencaminado…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman suspiró y miró hacia el jardín mientras daba la última calada a su cigarrillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika, estamos en guerra… de momento podemos hacer frente al conflicto pero llegarán tiempos difíciles… tiempos en los que quizás yo tenga que responder por los actos de otros, quizás de cualquiera de los que ahora están bailando en el salón de mi casa…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi sonrisa también se borró, mi cuerpo se tensó al sopesar la opción de que fuese a confesarme algo que me interesase y en el fondo, si tenía que ser sincera, también sentía un ápice de preocupación por Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Haces lo que tienes que hacer. Nadie te pedirá que respondas por nada – le apoyé siguiendo mi papel de patriota alemana que se solidariza con los líderes de su bando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él me sonrió de nuevo pero pude ver la preocupación parapetada tras el gesto de su cara. Iba a decirme algo cuando la voz de su padre deshizo la atmósfera de intimidad que ambos habíamos creado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman! Tu madre ha ido a acostar a Berta y le ha costado lo suyo, no quería irse a cama sin que le dieses las buenas noches. Ve rápido para que se duerma de una vez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto, Padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman acató inmediatamente la orden de su padre al tiempo que éste se aventuraba hacia el balcón donde su hijo me había dejado con las dos copas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ginebra? – Me preguntó el Coronel tras olisquear uno de los vasos – ¿Tengo la casa llena de gente que mañana mismo podría ascenderle y mi hijo está aquí fuera bebiendo ginebra con usted?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así es, Coronel. Sólo estábamos tomando el aire, nada más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro… &#8211; refunfuñó mientras apartaba las copas y se apoyaba en el mismo lugar en el que había estado su hijo. Supongo que no hace falta mencionar que las comparaciones pueden resultar odiosas –. No le culpo, de verdad que no lo hago. Por una mujer como usted bien valdría la pena renunciar a la oportunidad de ascender… &#8211; añadió casi con socarronería. Le sonreí con descaro mientras él echaba una rápida mirada al interior de la casa y luego volvía a clavar los ojos en mí, dejando que cayesen hasta mi busto al tiempo que comenzaba a hablar de nuevo -. Dígame, ¿hay algo entre Herman y usted? Me refiero a que, bueno… no sólo la ha invitado a la cena de esta noche, sino que tampoco se han separado en toda la noche…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Su hijo ha heredado de usted muchas cosas, Coronel… &#8211; contesté en el tono adecuado – una de ellas es la galantería. Se agradece que a una le presten atención cuando se la invita a una fiesta en la que apenas conoce a nadie. Pero créame, entre Herman y yo no hay nada. Ni creo que pudiese haberlo, mi Coronel. A mí me gustan otro tipo de hombres…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Pero qué fácil me lo estaba poniendo! Apenas había terminado de pronunciar la frase y ya me estaba devorando con los ojos. Estaba un poco nervioso, dirigía sus pupilas una y otra vez hacia el salón, como si temiese que alguien le estuviese observando y sin darse cuenta de que precisamente ese gesto sería mucho más delatador que mostrarse sereno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me diga… ¿qué tipo de hombres?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi se me escapa una carcajada al comprobar que le costaba entonar debidamente. Me arreglé el pelo sutilmente y cogí un cigarro de mi pitillera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si es tan amable de darme fuego se lo diré encantada, Coronel -. Aguardé paciente mientras se sacaba el encendedor del bolsillo y me arrimaba aquella llama que bailaba entre sus manos debido al temblor de éstas. Aspiré el humo de la primera calada y tras soltarlo entre una sonrisa, continué hablando -. Hombres valientes, Coronel. Hombres que asuman su papel… el bueno de Herman está lleno de inseguridades, es demasiado joven…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi voz se deslizaba entre mis labios haciendo que el Coronel tuviese que ajustarse el cuello del uniforme y que entrase en mi juego.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, bueno… todavía le queda mucho que aprender, pero tiene una meteórica carrera por delante…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sin duda. Siendo hijo de quién es, lo lleva en la sangre… usted sin embargo… usted está en lo más alto y eso, Coronel, eso es algo que a las mujeres nos vuelve locas – el Coronel tragó saliva cuando le hice esta última confesión casi en un susurro. Cada vez que bajaba la voz, subía el tono del juego, es un contraste que siempre juega a mi favor –. Envidio a su señora esposa, Coronel Scholz, compartir cama con un héroe es algo que no nos toca a todas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tampoco es para tanto, señorita Kaestner…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/84606627/84606627_059_3e70.jpg" width="460" height="690" />Su voz titubeó al pronunciar mi nombre mientras oteaba de nuevo el salón. Esta vez también echó un vistazo rápido a las ventanas de la parte trasera en la que estábamos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ya lo creo que es para tanto, Coronel! – exclamé despreocupadamente mientras volvía a sentarme sobre la balaustrada y cruzaba las piernas dejando que mi vestido se deslizase a un lado mostrando buena parte del muslo que apuntaba a mi interlocutor. Sus ojos se posaron allí en menos de un segundo -. Si yo pudiese ser ella… &#8211; susurré de una manera felina como si de verdad me sedujese la idea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? – me apremió el Coronel pasándose una mano por la frente antes de dirigir la mirada hacia el interior de la casa y volver a dejarla sobre mis pantorrillas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues que si yo fuese su señora, rara vez dormiría alguien en esta casa…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Coronel se rió de una forma nerviosa que no le quedaba nada bien. En realidad, pocas cosas le quedaban bien a aquel hombre, pero estaba a punto de pedirle que me llevase a un lugar en el que una institutriz no debería estar y al que yo, precisamente, estaría encantada de ir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Coronel, ¿sabe que no me gusta nada esa manía que usted tiene de mirar continuamente hacia la casa? ¿No está cómodo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro que lo estoy… &#8211; dijo con inseguridad. Si le pillaban en la guerra y mentía de aquella manera, estaría bien jodido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí de forma melosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no vamos a su despacho? Allí podremos hablar sin que nadie nos observe…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Coronel Scholz me miró tragando saliva y echó un último vistazo al salón. A continuación se enderezó levemente y me habló llevándose las manos tras su espalda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Pero deje que yo vaya primero, quédese aquí y venga tras unos diez minutos. Si alguien le pregunta, diga que se retira ya a su habitación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acepté con deseosa apariencia mientras atrapaba mi labio inferior bajo mis dientes antes de que se diese media vuelta para marcharse y esperé incluso un poco más de lo necesario. No esperaba que Herman regresase, la caprichosa de Berta seguramente le tendría leyéndole algo al borde de su cama, pero en el fondo me apetecía verle para darle las buenas noches, aunque en lugar de ir a mi dormitorio fuese al despacho de su padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Atravesé el salón de casa despidiéndome de un par de invitados que me había presentado Herman y tomé el corredor que llevaba al despacho del Coronel en lugar del que llevaba a mi habitación. Mi corazón tendría que latir atropelladamente pero marcaba el mismo compás de siempre. No había nada que temer, mi cabeza ya tenía la respuesta perfecta para cualquiera con el que me pudiese cruzar, siempre se me ha dado bien mentir. Llamé a la puerta del despacho y la cerradura se abrió. Entré cerrando la puerta a mis espaldas y dejé que el Coronel volviese a asegurar la puerta con su llave.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caminé decididamente hacia la mesa tras dedicarle una juguetona sonrisa y me senté echando una discreta mirada alrededor. Casi me hacía cierta gracia dejar que me jodiese allí mismo, en medio de todos esos relicarios nacionalsocialistas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Le importa si me siento y me fumo un cigarro? – me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz me sorprendió. De repente parecía más decidido que antes. Encontré la razón a poca distancia de la puerta, donde sobre una mesilla auxiliar descansaba un vaso de whisky con apenas unas gotas de bebida y una botella al lado. El Coronel seguramente se habría metido un par de lingotazos entre pecho y espalda. Le sonreí de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro que no, ¿sería tan amable de darme uno?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se acercó sacando los cigarrillos del interior de su chaqueta y me pasó uno. Luego me dejó su encendedor y se sentó en la silla, a mis espaldas. Elevé las piernas y giré sobre mis posaderas para mirarle frente a frente con picardía tras dejar los zapatos en el suelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Herman me tiene preocupada, ¿sabe? Me ha hablado de sus inquietudes acerca de la guerra, le he dicho que no tiene nada que temer, que Alemania saldrá airosa pero no está seguro…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ya habíamos quedado en que mi hijo es todavía muy joven para tomar parte en algo así sin temer no estar a la altura… Alemania vencerá, está claro. No tiene por qué preocuparse…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No. Si no soy yo la que se preocupa. Es él, ¿en qué anda metido exactamente? Me dejó bastante intranquila…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Coronel se rió dejando a la vista una dentadura que haría las delicias de un odontólogo especializado en correctores. Cada vez ganaba más terreno en mi cabeza la idea de que él no había puesto la otra mitad de Herman. Deslicé una de mis piernas hasta apoyarla sobre un reposabrazos de la silla del Coronel y dejándole apreciar mi liguero mientras jugaba a repasar con los dedos del pie el ornamento tallado en la madera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues… lo cierto es que Herman desempeña un trabajo de lo más normal… &#8211; casi no podía hablar mientras daba una calada a su cigarro con la mirada puesta en mis muslos &#8211; …tenía pensado procurarle un puesto de más relevancia cerca de aquí…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ah, sí? Seguro que le hace muchísima ilusión… &#8211; susurré reajustándome una de mis medias &#8211; ¿puedo saber de qué se trata?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro… es… es un trabajo de campo… ya sabe… &#8211; le miré fijamente mientras soltaba una calada de humo acercándome un poco, quería que se explicase mejor – Herman tendría que vigilar al enemigo de cerca, cobraría más y tendría más posibilidades de ascender…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Al enemigo? – Pregunté haciéndome la tonta – creí que el enemigo andaba todavía muy lejos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no… no me refiero a las tropas rusas ni nada de eso… sólo debería asegurarse de que las cosas están en orden con los insurrectos, nada más…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Coronel estaba tan entusiasmado hablándole a mis piernas que casi no se percata de que su colilla estaba consumiéndose peligrosamente llegando a rozar sus dedos. La temperatura debió avisarle porque buscó un cenicero aprisa y espachurró lo que quedaba de su cigarro contra él. Acto seguido lo dejó a mi lado y volvió a poner la vista allí donde la tenía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quiere tocarme? – le pregunté invitándole a hacerlo mientras me inclinaba hacia delante y apoyaba uno de mis codos sobre mi rodilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vi como su cuerpo se tensaba en aquella silla. Curvé una las comisuras de mi boca conformando una media sonrisa a la vez que apoyaba el otro pie en el otro reposabrazos y recogí el vestido un poco más, abriendo mis piernas completamente ante el Coronel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos, Coronel. No haga ahora como que no me ha mirado desde que he puesto un pie en esta casa… &#8211; mis palabras le arrancaron una nerviosa sonrisa -. Hagamos una cosa… ¿por qué no me toca un poco mientras me habla de ese trabajo que tiene para nuestro Herman? No se lo diré, respetaré la sorpresa. Es sólo que… &#8211; bajé la voz un poco más mientras la mano del Coronel se posaba en mi muslo – todas esas cosas de soldados… me excitan demasiado, ¿sabe usted? Creo que es por los uniformes… las condecoraciones… &#8211; dije suavemente acariciando con mis dedos las insignias que lucía sobre su clavícula – todo esto me pone demasiado juguetona…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Verá… toda esa escoria que estamos limpiando de las calles ha de ir a un lugar… un lugar en el que trabajen y hagan algo productivo para el país… pero no quieren, son unos vagos los muy hijos de puta. Sólo quieren estar por ahí holgazaneando… nosotros les vigilaremos para que lo hagan…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus manos habían ido trepando por mis piernas hasta llegar a mi ingle pero se habían detenido. No estaba seguro y si no estaba seguro de que pudiese tocar, tampoco lo estaría sobre si podía hablar. Apoyé mi peso en el reposabrazos de la silla del Coronel y tras apagar mi cigarrillo incliné mis caderas hacia delante ofreciéndome por completo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tenga miedo mi Coronel… cuénteme más… así que nuestro querido Herman va a ser un carcelero, no le pega mucho…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No exactamente – vaciló entre risas mientras su mano rozaba mi ropa interior – tampoco sería una cárcel… él sólo tendría que ocuparse de un tipo de lacra en concreto… un carcelero especializado, quizás…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no lo hace usted? Seguro que a usted le sobra esa seguridad que a Herman le falta todavía – le dije apartando la tela y llevando su mano sobre mi sexo para que se dejase de rodeos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Necesitaba que lo hiciera porque de ese modo hablaría casi sin pensar y probablemente el subidón de adrenalina que acababa de experimentar al rozarme le impediría recordar con claridad lo que me había dicho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/84606627/84606627_069_b2ce.jpg" width="460" height="690" />-Porque yo ya tengo una edad y ahora necesitan a gente que llegue a conocer bien el funcionamiento de esas cosas… especializarse en su trabajo… eso reduce costes y aumenta la efectividad…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Buena observación pero no entendía del todo lo que esperaba de su hijo ni qué clase de cargo le quería dar exactamente. Decidí usar el viejo truco de la ropa interior, quizás pudiese encontrar algo luego.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me acomodé sobre la mesa y tras bajarme disimuladamente la cremallera del vestido dejé que éste se escurriese hasta mi cintura descubriendo el sostén. Los ojos del Coronel no me perdían de vista mientras sus dedos comenzaban a hurgar torpemente entre mis piernas, forcejeando tímidamente con los labios de mi sexo para abrirse sitio entre ellos. Comencé a gemir débilmente a la vez que masajeaba su miembro erecto con la planta de mi pie derecho y arrastraba el sujetador hasta dejarlo por debajo de mis senos, amasándolos hipnóticamente a escasos centímetros de su cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabe qué? No tengo ni idea de nada sobre lo que hemos estado hablando… &#8211; le susurré con abierto descaro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era una gran mentira, pero alimentaba tanto su ego masculino que ésas serían las únicas palabras que recordaría de nuestra conversación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su lengua apenas tardó un instante en abalanzarse sobre mi cuerpo. Sujeté su cabeza con firmeza y la presioné contra mí mientras intentaba elevar un poco las caderas para que sus huesudos dedos entrasen con mayor facilidad e hiciesen que mi sexo comenzase a humedecerse con la fricción de sus manos ante la imposibilidad de que eso sucediese de otra manera. El Coronel, un hombre enclenque y consumido, con un bigote amarillo y desgastado por el humo del tabaco, difícilmente podría despertar el deseo de una mujer. Casi me sentí culpable por pensar en los escarceos de la señora Scholz de un modo negativo, cualquiera con un marido así necesitaría otro hombre o terminaría arrojándose desde algún tejado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una de sus manos apartó mi pie de su entrepierna antes de que se levantase de su asiento e intentase besarme. Desvié su intención rápidamente, dejando que mis párpados se deslizasen sobre mis ojos y que mi cabeza cayese hacia un lado mientras mis manos traspasaban una a una todas las barreras que se interponían entre ellas y el que en aquel momento constituía el punto débil del Coronel. Masajeé suavemente sus testículos con una mano mientras apoyaba la otra en su nuca y luego recorrí toda la verticalidad de aquel miembro que se alzaba de una forma pasmosa. No estaba nada mal para alguien de su edad, era como si el tiempo no hubiese pasado por aquella parte de su anatomía y todavía conservase allí el furor de la juventud que un día le correspondió. Comencé a masturbarle despacio, con suavidad, como si de verdad me fascinase lo que le hacía mientras él buscaba mis pechos con la mano que no estaba usando para provocarme la placentera sensación que comenzaba a sentir con la trayectoria de sus dedos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentía también su aliento, estampándose contra mi cuello con cada uno de sus espiraciones justo debajo del incómodo roce de su bigote que casi me torturaba con su desagradable picor mientras mis manos se entretenían con aquella cosa que tanto me había sorprendido. Estaba dura, mucho más de lo que nunca habría jurado. Casi sentía ganas de reírme a causa de mi propia estupefacción. Apenas cedía unos centímetros a los movimientos que yo hacía y estaba consiguiendo que naciesen en mí las ganas de tenerla dentro para comprobar si también allí, enterrada entre mis piernas, esa barra podía sentirse así de inflexible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las manos del Coronel me abandonaron para anclarse con autoridad sobre mis nalgas y arrastrarme hacia delante hasta dejarme al borde de la mesa. Una de ellas desprendió mis manos de su falo para sujetarlo él mismo y tras dejar su cabeza sobre mi yugular, dejándome escuchar de nuevo sus profundas exhalaciones, su bálano me atravesó provocándome un escalofrío y entrando impasible hasta clavarse en el punto más profundo que podía alcanzar. Era placentero, allí dentro no sólo se sentía dura, también estaba suave y cálida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Preferí no arruinar la cascada de agradables sensaciones que aquello me provocaba y cerré los ojos cuando las caderas del Coronel comenzaron a moverse entre mis muslos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nadie me manda expresamente acostarme con aquellos de los que necesito sustraer información, pero sí me invitan a valerme de lo que yo quiera para hacerlo y me han enseñado que el sexo no sólo me facilita infinitamente la tarea, sino que también puede ayudarme a mantenerme con vida. A partir de ese momento, el Coronel desconfiaría antes de cualquier persona de aquella casa que de mí. Así que mi única norma a la hora de hacer mi trabajo es que si me los tiro, entonces por lo menos he de disfrutarlo. Es otra manera de que todos salgamos ganando. Si me hundo en la miseria pensando en la facilidad con la que soy capaz de ceder mi cuerpo en beneficio de unos superiores que ni siquiera conozco, no me serviría de nada. Es preferible pensar que me sacrifico voluntariamente por un bien mayor y que como compensación, tengo derecho a correrme de vez en cuando. Aunque sea con un sucio cabrón entre las piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero ahora estaba a salvo, el Coronel estaría lejos mientras mis ojos no le encontrasen. En mi cabeza aquella pelvis que empujaba con decisión, haciendo que respirase con dificultad cada vez que sentía aquello entrando y saliendo, introduciéndose hasta el final de mi cuerpo… todo aquello estaba llevado a cabo por alguien totalmente distinto. Quizás por un apuesto soldado francés con el que me había cruzado una vez en una cafetería de <i>Besançon</i>, la primera vez que viajé a Francia tras abandonar el orfanato. Supongo que puede parecer una estupidez pero la verdad es que si me cruzase con él de nuevo, estaría en la obligación de darle las gracias por el buen número de orgasmos que los diez minutos que pude contemplarle me reportaron a lo largo de mi carrera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Allí estaba de nuevo, el apuesto soldado haciéndomelo con una pasión desbocada. Bajando el ritmo de vez en cuando para volver a embestirme con más fuerza tras unos instantes. Jadeando cerca de mi oído con una voz que esta vez era un poco más grave. Pero no me importaba, había aprendido a imaginármelo de mil formas y ésa tampoco era la peor. Seguía siendo igual de joven que aquel día que le vi, aunque quizás fuese incluso más guapo cuando nos encontrábamos en la intimidad de mis pensamientos. Le pasé un brazo por debajo de su nuca para agarrarme a él mientras me concentraba en sentirle dentro, afanándose por conquistar un poco más de mi cuerpo con cada uno de sus vaivenes. Me gusta abrazarle porque su forma de llevar el uniforme deja adivinar que tiene el mejor cuerpo del mundo, con unos anchos hombros musculados que mis manos no encontraban por ninguna parte y que mi mente me enseñaba con total nitidez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Prefería esa última percepción, no cabía duda. Y la prefería porque sólo así era capaz de cumplir con mi propia norma. Si mi brazo rodeaba a mi apuesto soldado francés, disfrutaba cada uno de sus movimientos y disfrutaba acompañándolos con los míos tal y como lo estaba haciendo, elevando mis caderas al ritmo de sus empujones, dejando que me produjesen todavía más placer mientras gemíamos como posesos en medio de ese halo de calor que inundaba el espacio de la habitación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus brazos me sujetaron con fuerza a la vez que sus mandíbulas se apretaban ahogando el sonido que pujaba por salir de su boca, excitándome al reparar en aquella perfecta cara de mi flamante soldado, que ahora tendría que lucir fruncida al verse envuelta en la imposición de hacer que yo tuviese el final que merecía. Sí, me encanta el empeño que pone en darme lo que me merezco, por eso me quedo quieta cuando sé que estoy a punto de obtenerlo y dejo que sea él quien me dé el empujón final.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aparté el vestido torpemente, dejándome caer hacia atrás sobre mis codos y con mis ojos todavía cerrados apuntando al techo. Mi soldado siempre me miraba a los ojos mientras mi sexo encogía sus paredes involuntariamente antes de estallar en satisfactorias contracciones que me hacen gritar y retorcerme hasta el ocaso de mi deleite. Pero esta vez mi adorado soldado me abandonó antes de la última de mis sacudidas, escuché sus gemidos mientras una de sus manos sujetaba uno de mis muslos abiertos y algo duro y húmedo le propinaba leves golpecitos. Apenas un par de esos superficiales roces fueron suficientes para que un cálido fluido resbalase perezosamente por mi piel tras estamparse en distintos puntos de mi pierna.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/84606627/84606627_075_6f79.jpg" width="460" height="690" />Abrí los ojos justo a tiempo de ver cómo el Coronel con el que yo jamás haría lo que acababa de hacer con mi apuesto soldado se derrumbaba sobre la silla de su despacho y me miraba con incredulidad sin dejar de jadear de un modo demasiado acelerado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy deseando que esto se repita, Coronel Scholz. Ni en mis sueños hubiera sido mejor… &#8211; dije posando mis pupilas sobre él con el mismo deseo con el que un alcohólico miraría una botella de añejo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será usted mi perdición, señorita Kaestner… &#8211; articuló como pudo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí imitando con una mueca juguetona. El Coronel acababa de &#8220;entrar en nómina&#8221;. Tenía que poner a mis superiores al corriente, la nueva situación me brindaría la oportunidad de hacer algo más que atender a la rutina diaria. Eso resulta extremadamente aburrido tras unos meses.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Debo regresar con los invitados, empezarán a echarme en falta… &#8211; anunció el Coronel levantándose de la silla tras recomponerse durante algunos minutos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de esconder la sonrisa que casi me aflora, era mi momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo todavía tengo que arreglarme un poco. Vaya usted, tampoco le convendrá que aparezcamos juntos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No puedo dejar el despacho abierto con la casa llena de gente… &#8211; vaciló terminando de ajustarse la bragueta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo cerraré y bajaré a darle la llave sin que nadie se dé cuenta – le propuse como si todo aquello me divirtiese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. Pero no baje a darme la llave, será mejor que no volvamos a cruzarnos en toda la noche. Déjela en el baño que hay aquí al lado. Los invitados están usando los servicios de la planta baja pero por si acaso, métala dentro del mueble de las toallas, debajo de la primera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí como una colegiala obediente mientras comenzaba a colocarme el sostén y me reí cuando el Coronel pellizcó uno de mis pezones tras besarme rápidamente. Le seguí con la mirada hasta la puerta sin creerme todavía que hubiese tenido tripas para abrirme de piernas con él y en cuanto estuve sola me limpié un poco y me vestí a toda prisa para comenzar a rebuscar en todos los cajones en busca de algún tipo de documentación que pudiese resultarme de utilidad. Encontré una carpeta que contenía información que podría interesar a mis superiores pero no podía sustraer nada, se daría cuenta. Memoricé lo más primordial tras echar un vistazo rápido y salí de allí corriendo hacia mi habitación para apuntarlo todo después de dejar la llave donde me había dicho el Coronel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Algún tiempo después de aquella noche, cuando llegué a la trastienda del local en el que dejaba mis informes para reportar el de la correspondiente semana, me encontré con un hombre esperándome en el reducido espacio sin apenas luz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Liberté, égalité, fraternité… </i>¿<i>êtes-vous </i>Erika Kaestner?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respiré tranquila, ningún alemán podía bordar el inconfundible acento francés con aquella minuciosidad. Aquel hombre pertenecía a mi bando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Es que hay otra? – Contesté en francés siguiendo mi parte del guión y dejando claro con nuestras respectivas contraseñas que ambos éramos camaradas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me envían porque necesita órdenes – me informó tras sonreír en la penumbra -. Hace aproximadamente un par de meses usted escribió esto, ¿cierto? – Le asentí tras ojear los papeles que me había extendido y comprobar que era el informe de la semana correspondiente a la fiesta en la que me había tirado por primera vez al Coronel -. Desde entonces usted ha aportado información que pertenece a archivos e informes del bando alemán que ha tenido en sus manos… ¿podría seguir haciéndolo? ¿No?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto, es mi trabajo -. Contesté con seguridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien. Es de suma importancia que siga teniendo a acceso a esos documentos – el hombre sacó un maletín de la sombra y lo abrió a mis pies – a partir de ahora fotografiará cada papel que esté a su alcance en esa casa y en sus informes incluirá los carretes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me enseñó el interior del maletín, allí había una pequeña cámara fotográfica un poco más grande que un carrete normal y un par de cajas de carretes y pilas. Tras hacer un par de pruebas para mostrarme cómo funcionaba, cerró el maletín y me lo entregó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oiga, ¿cómo anda el tiempo en el Elíseo? – quise saber.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta resultaría ridícula teniendo en cuenta que estábamos ya entrando en la primavera de 1940, pero era la forma en la que nos preguntábamos qué tal iban las cosas en la capital francesa respecto al conflicto internacional.</span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
-Revuelto – me contestó con cierta aprehensión -.Tenga cuidado y mucha suerte – dijo finalmente encaminándose hacia la puerta trasera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca volví a ver a aquel hombre, simplemente me limité a hacer lo que me ordenó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cosas se pusieron feas en la casa. El Coronel &#8220;seguía en nómina&#8221; así que nos veíamos a solas un par de veces por semana y casi siempre lograba encontrar algo de tiempo para fotografiar documentos en ese despacho que habíamos convertido en nuestro picadero. La zorra de su mujer no se enteraba de nada porque estaba demasiado ocupada con Furhmann pero comenzaba a preocuparme Herman. Las cosas estaban tensas entre él y su padre porque pasaba demasiado tiempo conmigo sin saber que era eso lo que precisamente le molestaba al Coronel, y yo me vi arrastrada en medio de una crisis padre-hijo sin posibilidad de mediar al respecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aguanté como pude la situación, solidarizándome con Herman e intentando calmar a su padre, que un día me soltó de repente que le andaba rondando la idea de destinar a su hijo a la frontera con Francia para un cometido mucho más importante que el que estaba desempeñando. Como si yo no supiera que era tan rastrero que le quería lo más lejos posible de casa porque no podía ver cómo discutíamos sobre algún libro en el jardín, cómo bromeábamos delante de todos en francés porque éramos los únicos que lo hablábamos a la perfección en aquella casa de dementes o cómo me esperaba las tardes de domingo con dos caballos ensillados delante de las cuadras para enseñarme los bosques cercanos. El Coronel no quería gloria para Herman, quería privarme de la única persona cuerda de aquel desguace de intelectos que era la puñetera residencia de los Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Logré convencerle de que no le enviase allí, alegando que se sentiría mal si algo le pasaba, enviar a un hijo a invadir un país como Francia no era algo que alguien con dos dedos de frente haría. Pero ese cerdo se lo pensó mejor y sin consultarme nada un buen día me encontré con el equipaje de Herman en el recibidor. Se incorporaba de urgencia al batallón que custodiaba la frontera del nuevo territorio ocupado, justo cuando más herida estaba Francia. Si el territorio se sublevaba ya podíamos olvidarnos de Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le echaría de menos pero decidí centrarme en mi trabajo para no pensar demasiado en cómo le irían las cosas allí. En realidad, una noche concluí que debería reprenderme cada vez que me sorprendiese a mí misma deseando que nada malo le pasase, ¡Herman era un capullo de las SS! ¡Debería alegrarme si le volaban la cabeza en el frente!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tan sólo tres semanas después de que fuésemos uno menos en casa, al llegar a la trastienda de Berlín me esperaba otra persona, esta vez una mujer. Me hizo la misma pregunta que el último hombre que me habían enviado pero de una manera mucho más nerviosa y atropellada que me hizo dudar de que verdaderamente fuese uno de los míos. Agarré mi bolso con fuerza, dispuesta a sacar en cualquier momento la pistola que me acompañaba siempre que salía de casa. Pero lo repitió más convencida, mostrándome un documento con el sello del departamento de inteligencia francés. Contesté tal y como tenía que hacerlo para dejar claro que era yo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se cae el Elíseo – soltó de repente sin mediar más palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡¿Qué?! ¡Joder! Me acerqué para ver el informe. Ella también estaba en Alemania por lo mismo que yo y tenía órdenes de encontrarme e informarme. Los alemanes estaban a un paso de tomar París y no podían contenerles. El Gobierno se trasladaba a Toulouse pero nosotras teníamos que mantener la posición y continuar con nuestro trabajo extremando las precauciones. Si algo salía mal podíamos darnos por muertas, ya no podían sacarnos de allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella tarde regresé a casa hundida moralmente y sin ganas de hacer nada más que encerrarme en mi habitación. Me lo concedí por aquel día pero al siguiente retomé mi misión, no le iba a ser de ayuda a nadie si me quedaba en cama fingiendo estar enferma y dándole vueltas a la cabeza. Lo hice a pesar de que no podía quitarme de la cabeza dos cosas: París tambaleándose y Herman en primera línea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dos días después la estridente voz de Berta me espetó lo que temía escuchar en cualquier momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que ya no la necesitaré más, París ha caído… En Francia se habla ahora alemán.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve que cerrar el puño con fuerza para no partirle la cara en aquel mismo momento. Respiré profundamente un par de veces y me di la vuelta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estudiarás francés hasta que tu padre diga lo contrario.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; pensé mientras retomaba la lección acribillada por aquellos ojos azules que jamás tendrían la amabilidad de los de su hermano. Impartí mis clases y después de comer esperé en mi habitación a que el Coronel llegase a casa. Tan pronto lo hizo – bien entrada la tarde –, busqué la forma de acudir a su encuentro en el despacho. La suerte me sonreía, la señora Scholz se había llevado a Berta a Berlín para comprarle un par de vestidos y aunque era el peor momento para hacerlo, necesitaba conseguir algo que pudiese servirle a mis superiores. Era una necesidad personal por la que no debía dejarme llevar, esas cosas suelen salir mal, pero me dejé llevar y llamé a su puerta. Prácticamente me abalancé sobre él cuando cerré la puerta tras pasar, besándole apasionadamente mientras comenzaba a desabrochar su uniforme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señorita Kaestner, está usted muy efusiva… &#8211; me dijo extrañado mientras mis manos abrían sus pantalones para colarse bajo ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/84606627/84606627_085_27ac.jpg" width="460" height="690" />-Desde que me enteré de lo de París no he podido pensar en otra cosa que en verle a solas, Coronel. Golpes como ése son los que hacen que una caiga a los pies de hombres con uniformes como el suyo… &#8211; contesté deseosa mientras comenzaba a despertar su deseo con mis manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se rió vagamente mientras yo sacudía su verga un par de veces más antes de arrodillarme frente a él y metérmela en la boca. Sus débiles gemidos aparecieron casi en el mismo momento en el que lo hice para tornarse rápidamente más fuertes, denotando la placentera sensación que estaba experimentando al tiempo que yo deslizaba mis labios sobre él, jugando con mi lengua, haciéndoselo lo mejor que sabía, como si por ello fuese a recompensarme dejándome indagar libremente en el universo de papeles que era aquella estancia de la casa. Me rodeó la cabeza con sus manos, pero a modo de mero trámite porque en realidad me dejaba hacer, y yo seguía haciendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté después de darle unos buenos lametones y me saqué la blusa y la falda delante de un Coronel que hacía gala de una brillante erección. Arrugué la ropa para que la cámara fotográfica que iba sujeta a una de las costuras de la falda no me delatase al caer y la arrojé encima del sofá que había en una esquina del despacho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le dediqué una mirada llena de lascivia y me dirigí a su mesa tras deslizar mi lengua sobre sus labios con trabajada sugerencia. Esta vez no me subí a la mesa, apoyé mi torso sobre ella, estiré mis piernas y deslicé mis manos entre ellas, apartando mi ropa interior y toqueteando lentamente mi sexo ante los ojos del Coronel. Después de un par de pasos sobre el suelo, sus dedos se unieron a los míos y los apartaron tras jugar durante un instante con ellos. Sus manos abrieron mis nalgas sujetando la prenda de lencería con ellas y su lengua se hundió en mis bajos en busca de mi clítoris, deslizándose hacia el interior de vez en cuando para regresar hacia afuera mientras emitía débiles sonidos al hacerlo. Siempre me ha gustado que me laman en esa postura, me excita demasiado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continué disfrutando de aquello, retorciéndome cada vez que su lengua acertaba al repasar algún rincón en concreto o cada vez que se extendía sobre la superficie de mi sexo para recorrerlo de arriba abajo hasta que sentí que se incorporaba desde la superficie de la mesa en la que apoyaba mi cara y casi al instante, esa verga se incrustaba entre mis piernas con implacable decisión. El placer de una deseada penetración después de una grata sesión de sexo oral me hizo gemir casi de manera inconsciente a medida que avanzaba hacia mi interior. Retrocedió lentamente cuando llegó hasta el fondo y arremetió de nuevo contra mis glúteos violentamente, estampándome el escroto en mis labios vaginales. No era la única que estaba más efusiva de lo normal aquella tarde, él me lo hacía de un modo que rozaba lo violento, pero que me provocaba cierta excitación sin necesidad de correr a refugiarme en brazos de mi recurrido soldado francés desconocido. Aquella vez no me hizo falta, supongo que las ganas de hacer mi trabajo lo barrieron todo. Deslicé una de mis manos hacia mi clítoris y comencé a masturbarme mientras el Coronel me penetraba una y otra vez, arrastrándome con su pelvis cada vez que tocaba fondo con ese venoso miembro que seguía sorprendiéndome meses después.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me desligué de todo y me dejé llevar por el movimiento de mis dedos, acompañando los empellones que no me concedían tregua y que me obligaban a gemir con cada una de mis respiraciones. Me gustaba, el sexo no tiene nada que ver con el amor, era algo que había tenido que aprender y que me daba la oportunidad de disfrutar de él independientemente del sujeto al que permitiese la entrada a mi cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Elevé las caderas sutilmente, abriendo las piernas y acelerando el ritmo con el que masajeaba mi clítoris a la vez que unos testículos golpeaban mi mano con cada penetración. El placer se hacía más intenso, no importaba quién estuviese allí detrás, me gustaba y me hacía disfrutar. Hacía que mi respiración ocurriese atropelladamente sobre la mesa y hacía que mis ojos se cerrasen para concentrarse en el éxtasis previo que precedía al estremecimiento que bajó como un latigazo desde mi cerebro, recorriéndome la espalda hasta hacer que mi cuerpo se convulsionase de forma arrolladora en un orgasmo que duró hasta poco antes de que el Coronel saliese de mí y apoyase su pene sobre mi ropa interior, dejándome sentir cómo sus espasmos repartían una característica humedad sobre mi prenda a la vez que comenzaba a ser consciente de sus jadeos. Me había olvidado por completo de él hasta ese momento. O más bien debería decir que había rehuido el hacer hincapié en su presencia mientras intentaba correrme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incorporé trabajosamente esperando que buscase algo que hacer para concederme esos minutos de rigor durante los cuales me recomponía en su despacho, pero su voz frustró mis planes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hoy tengo cosas importantes que hacer – articuló con esfuerzo -. Vístase y déjeme solo, si no le importa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pensé algo rápido y contesté lo primero que se me ocurrió. No podía tirar la toalla tan rápido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me haría el enorme favor de traerme un vaso de agua? – pregunté como una niña que pide algún capricho – Me ha dejado exhausta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Torció el gesto cuando mi mano acarició su mejilla, pero tras ajustarse el pantalón se encaminó a la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora vuelvo – anunció antes de desaparecer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Corrí atropelladamente en busca de mi cámara y rebusqué entre la estantería que había tras la mesa a la procura de algún dossier nuevo o alguna carpeta cuyo título resultase prometedor. Encontré un portafolios con el escudo de armas del Tercer Reich. Era nuevo, eso no estaba allí hacía un par de días. Lo cogí y lo abrí. Fotografié el primer documento sin pararme a leer si era verdaderamente importante e hice lo mismo con un par de hojas más hasta que la puerta del despacho se abrió de golpe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Coronel la cerró rápidamente después de verme y dejó el vaso en la mesa auxiliar de la entrada. No dije nada, simplemente dejé que me llevase en volandas hasta arrojarme sobre el sofá.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Serás puta! ¡¿Para quién coño trabajas, maldi<a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=566026568960052660" name="_GoBack"></a>ta zorra?! – exigió hecho una furia mientras el cañón de su pistola se posaba en mi sien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba bien jodida, no tenía ningún arma pero tenía que calmarme. No iba a disparar porque no le convenía en ningún sentido. Querría respuestas primero y yo estaba desnuda, las preguntas que le lloverían cuando encontrasen a la institutriz sin vida y sin ropa en su despacho serían bastante incómodas. No sólo a nivel familiar, si se defendía alegando que yo era una espía su reputación caería en picado entre sus colegas del ejército. Casi podía imaginarme los titulares que proporcionaría si trascendía que le habían colado una espía a un conocido Coronel de las SS.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para Francia – susurré asustada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Debí imaginarlo! ¡Sucia embustera! ¡¿Cómo has tenido las narices de meterte en mi casa?! Lo vas a pagar, créeme… ¡¿Qué coño te han mandado buscar?!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada en concreto… no sé lo que saben ni lo que no… yo sólo consigo documentación, nada más…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté derramar algunas lágrimas. La única forma de que él se relajase un poco era que yo pareciese asustada. Me insultó en repetidas ocasiones mientras apretaba su pistola contra mi cabeza pero eso era una buena señal, la estaba apoyando…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¡Contesta, furcia!! ¡¿Eres una jodida judía?!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Acaso importaba? De todos modos negué con la cabeza mientras agarraba con fuerza el cojín del sofá. Comenzó a hablar de nuevo pero no le escuché, simplemente pensé en lo que me habían enseñado y lo ejecuté. Cuando la pistola volvió a apoyarse sobre mi sien le di un golpe rápido en la mano. Tuve suerte, mi reacción le sorprendió tanto que se le cayó. Pero no me detuve por ello. Antes de que reaccionase me abalancé sobre él colocando el cojín sobre su cara y rodeando su cabeza con mi brazo para que no pudiese respirar. Intentaba gritar y se movía demasiado, tenía que tumbarle. Le puse la zancadilla, me tumbé sobre él y logré sobreponerme a lo peor, tras un infructuoso intento de detenerme con su escasa fuerza, sólo alcanzaba a arañar la alfombra o ponerse de rodillas. Le inmovilicé con relativa facilidad, era demasiado enclenque… nada que ver con su hijo… si hubiera sido Herman ni siquiera me plantearía aquella salida. Apreté con fuerza hasta la última sacudida de su cuerpo y continué apretando un par de minutos más hasta comprobar que no tenía pulso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté y sopesé la situación, me había salvado pero estaba en un aprieto. Ordené el despacho hasta dejarlo impecable, sin ningún indicio de lo que había pasado allí. Me vestí y coloqué al Coronel en su silla, con la pistola en su funda, el vaso de agua a medio beber y aparentemente trabajando antes de que algún tipo de ataque hubiese puesto fin a su vida. Al menos, más me valía que las primeras hipótesis descartasen el asesinato. A parte del servicio, todo el mundo sabía que en casa solo estaba él y yo aquella tarde. Recogí mi cámara de fotos y me la guardé. La había cagado a base de bien y me acordé de aquello, así que me concedí el capricho de coger una buena pila de carpetas y documentos que nadie echaría de menos allí. En caso de conocer su existencia pensarían que Scholz los guardaba en otro lugar. Toda aquella documentación quedaría de perlas al lado de un informe que tendría que concluir con una posdata que mencionaba que había tenido que cargarme al Coronel Scholz. Eché un vistazo al pasillo y tras comprobar que no venía nadie, caminé con decisión hacia mi dormitorio. Guardé las carpetas y documentos que acababa de requisar y me dormí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Unas horas después me desperté a causa del barullo que se sentía en la casa. Puse una oreja en la puerta y constaté mis sospechas. La señora Scholz y Berta habían llegado y ya era oficial que el Coronel había muerto. Respiré profundamente un par de veces antes de salir y me hice la derrotada en cuanto se me comunicó oficialmente la terrible noticia. También me enteré de que Herman estaba de camino.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vaya con Berta, señorita Kaestner&#8230; – me pidió la reciente viuda cuando ofrecí voluntariosamente mi ayuda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hubiese preferido lavar al difunto, pero atravesé el salón camino de las escaleras y me encontré con el cabrón de Furhmann en el pasillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Le ha visto un médico o algo…? – le pregunté señalando con la cabeza hacia el despacho con un gesto compungido, completamente metida en mi papel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un escalofrío recorrió mi espalda ante su respuesta. No parecía que nadie barajase hipótesis como el asesinato pero ya le había visto un especialista y nadie me había puesto al corriente de su dictamen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y…? ¿Qué ha dicho? ¿No van a hacerle una autopsia?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Furhmann se rió en mi cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Está de broma? El doctor de la familia dentro de poco tendrá que hacerse la suya propia pero no chochea tanto como para no saber qué tipo de molestia debe ahorrarse… le puso un dedo en la yugular y anunció lo que todos sabíamos. El cabrón de Scholz llevaba años padeciendo de corazón, la señora ni siquiera ha pedido la autopsia, prefiere enterrarle de una pieza… ya ve…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sorprendí ante su inalterable estado y me retiré fingiendo un profundo pesar, pero profundamente aliviada con el veredicto del doctor. Apenas tuve tiempo para regocijarme en la victoria, la voz de Furhmann me llamó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señorita Kaestner… &#8211; me giré para atenderle y sus palabras me dejaron clavada en el primer escalón – …acabo de perder a un amigo de un repentino ataque cardíaco y estoy profundamente dolido, ¿sabe? – asentí asustada por el tono prepotente de su voz -. Bien, cuando termine todo esto me gustaría hablar con usted para discutir un par de cosas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;">Mas relatos míos en:</span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;"> </span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="color: #0068cf; cursor: pointer; font-weight: inherit; line-height: 22.52252197265625px;" href="http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</a></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/91/84606627/84606627_091_4e1f.jpg" width="748" height="1122" /></div>
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		<title>Relato erotico: &#8220;Mi hermano; el origen de mis quebraderos de cabeza&#8221; (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Jan 2022 08:16:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[-¿Me estás escuchando? – preguntó Nerea insistentemente desde el sofá de al lado. -Siii… – respondí por inercia mientras mis pensamientos fluían en otra dirección. Me hubiese gustado contestarle que francamente, me importaba una mierda lo que me estaba contando. Llevaba más de una hora relatándome con todo lujo de detalles las guarradas que había puesto en práctica la noche del sábado anterior, cuando desapareció con un idiota que había conocido en la discoteca. -Ya… Sigues dándole vueltas a esa atracción fatal que sientes por tu hermano, ¿no? Se te ve a leguas… Suspiré arrepentida. Nunca debí habérselo contado y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me estás escuchando? – preguntó Nerea insistentemente desde el sofá de al lado.</span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siii… – respondí por inercia mientras mis pensamientos fluían en otra dirección.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me hubiese gustado contestarle que francamente, me importaba una mierda lo que me estaba contando. Llevaba más de una hora relatándome con todo lujo de detalles las guarradas que había puesto en práctica la noche del sábado anterior, cuando desapareció con un idiota que había conocido en la discoteca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya… Sigues dándole vueltas a esa atracción fatal que sientes por tu hermano, ¿no? Se te ve a leguas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré arrepentida. Nunca debí habérselo contado y sin embargo, a principios de verano cometí exactamente esa tontería. La noche de San Juan, entre una cerveza y otra, le confesé lo que me venía rondando por la cabeza desde hacía algunos meses. Sí, exacto, mi hermano. Mi hermano mayor, el mismo que recuerdo guardándome con recelo de todo lo que nos rodeaba desde que tengo uso de razón. Incluso ahora, que tenemos 18 y 20 años.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, está de toma pan y moja, claro…- continuó divagando &#8211; uno no desfila en su tiempo libre por ser un callo. Pero no te ofendas cuando afirmo que es un gilipollas integral.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volví a suspirar. ¿Qué sabría ella? Mi hermano no se portaba bien con ninguna de mis amigas, y menos con Nerea. Solía decirme que no lograba entender qué más me podía aportar su compañía aparte de una ignorancia en estado puro. Pero Alejandro no era así. Era muy cariñoso y atento, siempre tenía un beso de buenos días para toda la familia y los cabreos no le duraban más de unas pocas horas en el caso más extremo. Bueno, exceptuando el que le acompañaba desde que había comenzado el verano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/2.jpg" width="558" height="836" />Cuando comenzó a hacer sus pinitos en el mundo del modelaje nadie se lo tomó en serio, ni siquiera él mismo. Pero lo cierto es que mi hermano ha participado en desfiles con bastante asiduidad desde que se subió por primera vez a una pasarela, respaldado por una agencia de modelos que le descubrió cuando acompañaba a un amigo a un casting para figurar como extra en una película que se rodó en el barrio hace unos tres años. Siempre logró compaginarlo con sus estudios hasta este año, que comenzó a tomárselo más en serio y eso repercutió negativamente en su carrera. Y por ende, también en el humor de mis padres, que le insisten hasta la saciedad en que debe formarse, ya que lo que ahora le permite desfilar no le durará toda la vida. Él lo sabe, estamos muy unidos y me lo dice a menudo. No tiene intención de dejar la carrera, es sólo que cada vez le salen cosas más en serio y las cantidades de dinero que le ofrecen van en aumento. Es normal que se deje embaucar por eso, pero no hay nada que temer. Alejandro sabe perfectamente lo que tiene que hacer así que este verano le prometió a mis padres recuperar al menos la mitad de las asignaturas que le quedaron a lo largo del curso – que fueron casi todas porque durante la convocatoria de febrero estuvo en Milán y a la de Junio llegó apenas una semana antes tras desfilar en Barcelona -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Y allí estaba yo! Sola con mi hermano en Madrid, renunciando a las dos semanas de playa en Málaga que me correspondían por terminar el bachillerato y aprobar la selectividad con matrícula. Pero no podía dejarle solo, él siempre me regalaba lo que quería desde que comenzó a percibir ingresos extras por &#8220;poner morritos&#8221;. Me llevaba con él si desfilaba fuera y podía acompañarle y en concreto, aquel año se había lucido. Me llevó a Grecia durante las vacaciones de Semana Santa porque además coincidía con mi cumpleaños. Grecia, el sueño de mi vida. Creo que fue a partir de entonces cuando empecé a verle como a un chico y no como a un hermano. Siempre supe que iría a Grecia pero nunca me imaginé que mi vida cambiaría de forma tan radical allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laura, joder… ¡Es tu hermano, tía! – las palabras de Nerea interrumpieron de nuevo mis cavilaciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, pero…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambas nos enderezamos en el sofá fingiendo ver la televisión cuando la puerta de casa se abrió. Alejandro entró sonriente con una amiga, la presentó brevemente antes de acercarse para besarme cariñosamente la coronilla y desapareció camino de su habitación con la ahora colorada amiga, que le siguió evitando mirarnos directamente. Inmediatamente se me formó un nudo en el estómago.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo ves, es un cretino. Es un buen hermano, te compra un montón de cosas y te lleva por ahí siempre que puede, pero nadie en su sano juicio se enamoraría de alguien como él. En realidad estás en la mejor posición posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nerea, ¡por favor! – exclamé suplicante para que no me torturase más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi secreto estaba a salvo con ella, era mi mejor amiga desde que éramos unas crías. Pero que mi mejor amiga carecía de tacto alguno, era una verdad incuestionable.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esa idiota estará dejándose hacer de todo pensando que se ha ligado al hombre de su vida y las dos sabemos que le importa un comino esa tía. Mañana traerá a otra y le hará lo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Opté por guardar silencio mientras Nerea se levantaba para llevar de vuelta a la cocina los vasos del refresco que nos habíamos tomado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En serio, Laura, ¿tanto te mola?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-&#8220;Molar&#8221; es una mierda para definirlo, créeme… &#8211; admití tras unos segundos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues &#8220;estar jodida&#8221; es cojonudo para describirte, ¿sabes? Porque es imposible, olvídalo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nerea se incorporó de nuevo, anunciando con toda naturalidad que necesitaba mear. Se dirigió al baño mientras yo me quedé en el salón, sumida en una espiral de pensamientos catastrofistas en los que me veía a mí misma odiando a cada una de las idiotas que cruzaba el umbral de la puerta de la mano de mi hermano. Nerea tenía razón, en todo, Alejandro pasaría de cada una de ellas y lo nuestro era imposible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Jo-der! ¡Tu hermano es un puto sádico de mierda! ¡Da más asco de lo que pensaba! – exclamó mi amiga moderando el tono de voz desde la entrada del salón. La miré sin entender a qué se refería y la seguí sin saber el motivo cuando me invitó con un gesto a hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caminamos hasta la puerta de la habitación de mi hermano y nos paramos ahí, Nerea me indicó que guardase silencio y apenas unos segundos después mi corazón latía desbocado al escuchar lo que estaba pasando al otro lado de la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro, &#8211; mi adorable hermano &#8211; le profería toda clase de insultos en un cierto tono juguetón a la pobre chica que nos había presentado hacía poco menos de media hora. La chica emitía algún vago sonido de aceptación de vez en cuando, mientras Nerea se desternillaba al escucharla totalmente sometida. No me hizo gracia. Sentí vergüenza ajena de todo aquello y regresé encolerizada al salón mientras los jadeos de la &#8220;amiga&#8221; de Alejandro comenzaban a hacerse escuchar por todo el pasillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nerea me siguió reprimiendo las carcajadas y agradecí para mis adentros que hubiese optado por hacerme compañía en silencio en lugar de intentar argumentar algo coherente que sin duda hubiese terminado siendo una sandez de las suyas. Bueno, esta vez no se equivocaba. La que erraba era yo. No hacía falta ser una lumbrera para darse cuenta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La puerta de la habitación de Alejandro se abrió pasada apenas una hora y la chica se deslizó a través de la entrada de mi casa hacia la salida sin dar ni pío. Mi hermano se asomó alegre a la puerta del salón tras despedir a su &#8220;putita&#8221; de turno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nerea, guapa. Ya es de noche, ¿no te echan en falta en tu casa? – Bromeó acercándose para sentarse a mi lado. Le miré de reojo comprobando que ya vestía su pijama. Unos pantalones de algodón holgados y una camiseta fina de manga corta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tú? ¿No era que tanto tenías que estudiar, Alejandrito?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya he estudiado todo lo que tenía pensado estudiar para hoy – contestó con cierto orgullo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La leyenda urbana es cierta, ¿sabes? Los modelos, en cuanto habláis, la cagáis de pleno – replicó mi amiga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté con la excusa de llamar a mis padres para ver qué tal por Málaga antes de que la cosa fuera a más, Alejandro y Nerea solían mantener tensas conversaciones de vez en cuando. En realidad, creo que en el patio del colegio él y sus amigos ya jugaban a apuntar a Nerea y a mis amigas con el balón de fútbol.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras acompañar a mi amiga a la puerta llamé a mis padres y de nuevo les relaté un día más lo bien que iba todo y lo mucho que estudiaba mi hermano. Cuando me fue imposible continuar al teléfono por más tiempo, colgué y me escurrí discretamente a mi habitación. Solía cenar en salón con mi hermano mientras hablábamos de un sinfín de cosas, pero aquella noche eso era lo que menos me apetecía. Me puse mi camisón de verano y me recosté en cama dispuesta a leer un poco antes de dormir. Sabía por qué leía y aun así no era capaz de evitarlo. Los renglones de las páginas se desvanecían en mis pupilas mientras en mi cabeza sólo había lugar para una cosa; La posesiva voz de mi hermano dirigiendo cada acción que aquella zorra había llevado a cabo para él en su habitación. Era rastrero pero de todos modos, si no quería engañarme, tenía que admitir que la envidia me corroía. Yo hubiese hecho cosas mucho más rastreras por tener la oportunidad de que mi hermano…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/3.jpg" width="563" height="844" />Mi cuerpo dio un respingo sobre el colchón cuando mi puerta se abrió tras un par de golpes de nudillos desde el otro lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No vienes a cenar? – preguntó la voz del origen de mis quebraderos de cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no tengo hambre. Hemos estado picando algo mientras veíamos la tele…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi hermano desapareció por dónde había venido sin objetar nada, pero no tardó en regresar con una manzana en su mano. Entró de nuevo en mi habitación con naturalidad y se tumbó en cama a mi lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás triste, ¿es por algún chico? ¿Quieres que le parta la cara a alguien?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt; A la guarra de tu amiga, para empezar &gt;&gt; Pensé. Sin embargo contesté con una negación tratando de ser convincente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué lees? – me preguntó arrebatándome el libro unos segundos para otear la portada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obtuvo su respuesta, así que me limité a recuperar mi postura anterior y continué leyendo. O haciendo que leía, me resultaba imposible hacerlo con mi hermano tumbado a mi lado en mi cama. No debería ponerme así por eso, ya he mencionado que él siempre ha sido muy cariñoso, lleva tumbándose en mi cama de esa forma durante toda su vida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Mal rollo con Nerea? – sugirió en un desesperado intento por entablar conversación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negué de nuevo con la cabeza. Esta vez acompañado de una mirada de curiosidad que no pude reprimir al preguntarme qué le había hecho deducir aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es tonta, ya te lo he dicho…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es mi amiga, Alejandro. Yo también te lo he dicho – le interrumpí en un tono más cortante del que realmente pretendía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro… &#8211; acató sin rechistar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amiga de verdad. No como las tuyas – lancé medio en broma tratando de quitar hierro al asunto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro se rió. Bueno, al menos conseguí que él se riese. A mí me enterraba en vida que él tuviese esa alocada vida sentimental mientras la mía era una infinita estepa por su puñetera culpa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Olga? – sí, Olga. Así se llamaba la afortunada de aquella tarde. Ya no me acordaba &#8211; ¡ni siquiera es mi amiga, Laura! Creo que ambos lo sabemos – me certificó entre risas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Nueva novia?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él rió todavía más fuerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ni hablar!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí con él dando pie a una conversación que se alargó hasta altas horas de la madrugada <a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=566026568960052660" name="_GoBack"></a>mientras yo maldecía el hecho de que fuéramos hijos de los mismos padres. Recuerdo vagamente que mientras me quedaba dormida despotricaba mentalmente acerca de la injusticia que se había cometido al darme aquel hermano, ¿no podía tener un mocoso infantil que me hiciera la vida imposible y que rebuscase en el cajón de mi ropa interior para reírse con sus amigos? No, a mí me tuvo que tocar el guapísimo hermano protector y cariñoso. Sí, &lt;&lt;¡mierda!&gt;&gt; fue lo último que pensé antes de dormirme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y &lt;&lt;¡mierda!&gt;&gt; fue lo primero que pensé al despertarme cuando me encontré a Alejandro con una bandeja de desayuno al lado de mi cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Buenos días, Laurita! ¿Qué tal si desayunas y nos vamos de compras? ¿Te hace?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt;¡Joder Alejandro! ¿Qué si me hace? ¡Sigue así y acabarás consiguiendo que escriba mi nota de suicidio!&gt;&gt;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tengo dinero – contesté intentando excusarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero yo sí, ¡tonta!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me rendí. Desayuné y acepté la jornada de shopping con mi hermano, sabiendo que se me caería la baba cada vez que se probase algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día transcurrió maravillosamente. Alejandro tenía la vaga idea de que su hermana pequeña estaba sufriendo por algún amor – y aunque estaba atinado con eso, al menos no se imaginaba que el sujeto que desataba todo aquello era él mismo -. Y para más inri, me dio un par de consejos para pasar de quien quiera que fuese. &lt;&lt; ¡Gracias Alejandro!&gt;&gt; pensé. Pero el broche de oro fue el hecho de que estuviese realmente preocupado y que por eso me acaparase durante unos días, llevándome de aquí para allá y buscando mil cosas diarias que hacer juntos. ¡Ideal para olvidarle!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sopesé la opción de decírselo, de verdad. Se me ocurrió que quizás fuese más sano. Al menos podría conseguir cierta distancia entre nosotros. Pero no lo hice. Y supongo que decidí callármelo precisamente para evitar esa distancia que supuestamente me ayudaría a obviarle con más facilidad. Me volvía loca, ya no podía pensar en otra cosa que en provocar sus atenciones. No resultaba difícil en absoluto, se deshacía en ellas cada vez que me mostraba mínimamente compungida y me gustaba. Me encantaba, para ser sincera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La noche del viernes me dejé caer sobre su torso en el sofá, mientras veíamos una película. No esperaba su rechazo, pero me sorprendió que él me acogiese bajo su brazo y me hiciese un hueco todavía más cerca de él de lo que yo buscaba. Me alegré inútilmente y me embargó la agonía de tener que refrenar mi imaginación. No, no podía intentar nada más porque aquello no era ninguna insinuación. Alejandro era cariñoso porque era mi hermano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente &#8211; el sábado por la mañana &#8211; me dijo que había invitado a un par de amigos a tomar unas cervezas en casa antes de salir. Se tomaba muy en serio lo de levantarme la moral porque me dejó caer que se lo mencionase a Nerea por si no quería estar sola en medio de sus amistades. No me hacía especial ilusión avisarla, le quería para mí sola el mayor tiempo posible antes de que llegasen nuestros padres. Pero ya que él había organizado un botellón en casa con sus amigos, yo avisé a Nerea y a Noa. Noa está también entre mis mejores amistades, pero en un rango bastante por debajo del de Nerea y por supuesto, ella no sabe nada de lo de Alejandro. Bueno, sólo Nerea y yo lo sabemos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noa aceptó encantada la invitación. A pesar de que mi hermano tenía fama de borde entre mis amigas, ninguna rechazaba la oportunidad de compartir estancia con él. Odiaba esa reacción por parte de mis amigas. Sobre todo desde que mi desdén me hizo ver que si supiesen jugar bien sus cartas, cualquiera de ellas podría tener una lícita oportunidad con él que a mí siempre se me denegaría por sentido común.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La noche llegó después de un día tranquilo en casa y tras cenar algo ligero me metí en la ducha repasando mentalmente las opciones de vestuario que tenía. Al final me decanté por estrenar el vestido claro que mi hermano me había comprado esa misma semana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/5.jpg" width="561" height="841" />Me crucé con Alejandro por el pasillo, salía de la habitación de mis padres con el pelo todavía mojado y ataviado solamente con un bóxer. Se había duchado en el baño de mis padres para no esperar a que yo dejase libre el de casa. Inconscientemente aparté la cara de su cuerpo cerrando los ojos al pensar que mi mirada estaba mostrando mucho más de lo que yo quería dejar ver. Pero él se rió de mi reacción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué pasa? ¿Te da apuro verme así? – inquirió con pasmosa naturalidad burlándose de mí. Se me escapó una risa nerviosa pero ni con ésas fui capaz de volver a mirarle mientras los dos nos reíamos como tontos &#8211; ¡¿Laurita?! ¡Venga ya!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No parecía creérselo mientras me asediaba en ropa interior cada vez más sorprendido de mi reacción. Comenzó a tirar de la toalla que me envolvía haciendo el amago de dejarme tal y como nuestra madre me trajo al mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Anda, Laurita! ¿Cuántas veces nos hemos duchado juntos? ¡No puede ser! – exclamaba mientras me hacía cosquillas por encima de la toalla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Alejandro, por favor! – imploré mientras reunía el valor necesario para mirarle aparentando cierta seguridad. Él se rió al ver mi cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Pero si estás como un tomate! ¡Tonta! – se burló antes de abrazarme y estamparme un enorme beso en la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acto seguido se encaminó hacia su habitación meneando la cabeza mientras yo me quedaba hiperventilando en el pasillo sin perderle de vista. &lt;&lt;¿ Por qué a mí? &gt;&gt; pregunté retóricamente al techo de mi casa. No obtuve respuesta pero supongo que si el techo pudiese dármela me contestaría; &#8220;por desviada mental&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me vestí tras cerrar la puerta de mi habitación y me maquillé un poco antes de volver a salir. Alejandro estaba en la cocina hablando por teléfono, repitiendo de mil formas distintas que no pensaba salir esa noche. En seguida deduje que se trataba de alguna de sus &#8220;amigas&#8221;. Le observé mientras me abría una botella de cerveza. Llevaba unos vaqueros oscuros que le quedaban de vicio perfectamente combinados con unas final zapatillas de tela y un ligero polo de manga corta que adquiría más percha sobre él de la que en realidad debiera tener. Colgó el teléfono tras despedirse y me miró con una enorme sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Mejor así? – preguntó con cierta gracia imitando un giro de pasarela.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude contener la risa y asentí mientras me reía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ligaré esta noche? – planteó con fingido aire narcisista mientras se alborotaba un poco el pelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me encogió el corazón de repente y di un trago largo a mi cerveza. Él seguía esperando mi respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro Alejandro. Tú siempre ligas – admití dejando caer mi mirada sobre la encimera de la cocina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pero esta noche no seré el único – dijo convencido –, de lo contrario, dormiré con mi querida hermana. Te lo prometo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A punto estuve de escanciar la cerveza por la nariz al escuchar aquello. ¿Alejandro bajo las sábanas conmigo? Como poco tendría sueños húmedos. ¡No! ¡De ninguna manera!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Conmigo? ¿Por qué? – pregunté con más desesperación que curiosidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque me apetece, Laura. Hace años que no dormimos juntos, me encantaba dormir contigo y de repente te da corte verme en calzoncillos aunque recuerdo que estuviste allí la primera vez que desfilé en ropa interior – la respuesta me dejó rota. Me hubiera gustado explicarle que eso fue cuando él todavía era mi hermano, no un hombre que hacía volar un deseo que yo trataba desesperadamente de enterrar &#8211; ¡a veces me gustaría no haber crecido, créeme! – añadió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supe lo que quiso decir ni tuve tiempo para sopesarlo detenidamente, lo achaqué a algún repentino complejo de Peter Pan, quizás ocasionado por algún numerito de alguna de sus &#8220;amigas&#8221;. El timbre sonó y él se dirigió a la puerta para abrir. Escuché las voces de sus amigos y distinguí una por encima de las otras. Iván, el bruto del grupo. Solía andar mucho con Alejandro y el resto, pero optó por trabajar tras terminar la ESO mientras que mi hermano y los demás siguieron estudiando, de modo que su tiempo para los colegas fue menguando paulatinamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Laurita?! – exclamó un sorprendido Iván al verme en la cocina cuando entraron portando más alcohol. Le saludé vagamente con un movimiento de cabeza. Si Alejandro mantenía que Nerea era tonta, yo me apostaba una mano a que Iván era retrasado mental -¡Joder Jandrito! ¡Cómo ha crecido la cría! ¿La han visto en tu agencia? ¡Seguro que le salen más chollos que a ti!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí, definitivamente podría apostarme todas las extremidades y las conservaría todas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eh, animal! ¡Nada de Laurita! Laura para ti, y de apellido; &#8220;intocable&#8221; ¿entendido? – espetó mi hermano en el acto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iván se reía mientras guardaba las bebidas en el frigorífico pero continuó echándome alguna que otra mirada mientras le comentaba a &#8220;Jandrito&#8221; que habían invitado a algunas &#8220;nenas&#8221;. Los imbéciles de sus amigos siempre les decían a las &#8220;nenas&#8221; que su amigo &#8220;Jandrito&#8221; era modelo… Mi hermano bromeaba diciendo que esa noche se tomaría un descanso, pero no se lo creía ni él. Al parecer, las &#8220;nenas&#8221; estaban de muerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me terminé la cerveza y me acerqué a la nevera para procurarme la segunda mientras ellos hablaban de tías como si yo fuese uno más del grupo que de un momento a otro aportaría sus gilipolleces a la conversación de machos cabríos que estaban manteniendo en la cocina de mi casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis plegarias fueron escuchadas, Nerea y Noa llegaron antes de que mi segunda cerveza bajase más allá de la mitad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me termino esto y nos piramos, ¿entendido? Por cierto Nerea, duermo en tu casa – dije nada más abrirles la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué coño dices? ¡Yo duermo en tu casa! – Contestó mi amiga con desparpajo –. Es decir, he quedado con un tío y no pienso venir aquí con él. Pero me resultaría difícil explicarles a mis padres que tú duermes en mi casa y yo en la tuya.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré a Noa esperando el favor…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se supone que yo también duermo aquí… &#8211; me dijo con la boca pequeña.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Joder! Las mandé a la mierda mentalmente y me dirigí a la cocina para ofrecerles una cerveza a mis dos mentirosas amigas mientras yo apuraba la mía al tiempo que disfrutábamos de la delicadeza que mi hermano y sus amigos derrochaban al intercambiar detalles de sus rolletes, ahora instalados en cómodamente en los sofás del salón como si desde allí no se escuchase nada en la cocina. Nerea me miraba de reojo cada vez que salía a colación algún detalle acerca de Alejandro, pero yo me hacía la sueca. Lo sabía, Alejandro era un cerdo con las tías y sin embargo a mí me trataba mejor que nadie en el mundo. ¡Mierda! Yo también quería que él pudiese tratarme así, yo quería poder montarle un numerito por haberme prometido mucho hasta que terminase en su cama en lugar de simplemente odiar todo porque eso era imposible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye, podemos quedarnos un poco más, ¿no creéis? – preguntó Noa al terminarse su cerveza y cogiendo tres más en la nevera – a mí me resulta interesante escucharles. No deja de ser instructivo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé caer la cabeza sobre la mesa de la cocina, sintiendo arder mis mejillas tras haber cenado demasiado ligero y haberme bajado dos cervezas casi de penalti. El alcohol siempre me sentaba fatal, no solía beber.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Instructivo para qué? ¿Acaso aspiras a prostituta o simplemente a golfa titulada? A mí me parecen unos cerdos – atajó Nerea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Venga ya, Nerea! ¡Ni que nosotras no hayamos hecho cada cosa que están mencionando ahí! Suena así fuera de contexto pero no me niegues que lo disfrutas cada vez que lo haces…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nerea se rió mientras aceptaba la segunda cerveza y me pasaba mi tercera. Prácticamente me aferré a ella al reparar &#8211; gracias a mis dos buenas amigas &#8211; en que yo seguía buscando a alguien para empezar a hacer todo aquello. Me refiero a alguien que no fuese mi hermano. No es que me faltasen ocasiones pero es que a decir verdad, creo que nunca se me revolucionaron las hormonas en grado sumo al atravesar la dichosa edad del pavo. No, nadie me llamó la atención especialmente durante esa etapa. Estaba demasiado ocupada sacando sobresalientes en todas las asignaturas, con las actividades extraescolares, con los idiomas y con mi hermano. El gilipollas que me había disparado las hormonas a tiempo tardío. ¡Joder! ¿Cómo que nunca se me habían disparado las hormonas? ¿Qué coño era sino obsesionarme con mi hermano como si me fuera la vida en ello?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi sin quererlo reparé en lo adormecidos que parecían mis dedos y de repente, igual que un día vi a Alejandro y deseé probar esos labios hasta el punto de culparme por ello, así de inevitablemente supe que estaba como una cuba. ¡Genial! Justo a tiempo de recibir a nuestras invitadas VIP, las &#8220;nenas&#8221; que conformaban el harén que Iván había prometido al llegar. Ni siquiera me levanté. Las vi desfilar hacia el salón todas peripuestas y luego me las imaginé poniendo ojitos a mi hermano mientras escuchaba una a una cómo le saludaban.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creo que me sentí descorazonada. Vacié de un trago lo poco que quedaba en la botella de mi tercera cerveza y me levanté para armarme con otra. El camino hacia la nevera fue suficiente para que decidiese cometer una estupidez, supongo que en un arrebato de no sé muy bien el qué, me decanté por un buen cubata de vodka. Nunca antes lo había probado pero me pareció un momento inmejorable. Mis amigas miraron asombradas mi destreza como barman mientras llenaba el vaso hasta más de la mitad con vodka y lo rellenaba con un chorro de lima antes de poner unas piedras de hielo que hicieron derramar parte del contenido por encima de la encimera. Lo hubiese limpiado pero ¡qué demonios! ¡Ya lo haría Alejandro creyendo que había sido alguno de sus colegas! Volví a mi silla y comencé a beber aquella mierda ante los incrédulos ojos de mis amigas mientras escuchábamos las risitas de las putillas que habían venido a conocer a mi hermano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/11.jpg" width="557" height="835" />¡Que les den! ¡Yo soy su hermana! Vale, no puedo follármelo, pero a mí me quiere. A mí me cuida, me lleva de viaje, me regala un montón de cosas y se interesa por lo que hago. Mi particular remedio alcohólico bajó por mi garganta mientras pensaba que a efectos prácticos estaba en el mismo punto que aquellas zorras. Ambas partes anhelábamos algo que no podíamos tener de Alejandro, así que éramos igual de desgraciadas. No tenía nada a lo que aferrarme para declararme vencedora, o por lo menos, mejor parada que ellas. ¡Mierda otra vez!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Laurita, niña! ¡Estás más pedo que Alfredo! – exclamó el bruto de Iván al entrar en la cocina en busca de copas para las &#8220;nenas&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mil esfuerzos le mostré el dedo corazón de mi mano izquierda completamente erguido sobre los demás dedos acuclillados, provocando las carcajadas de mis amigas, que a esas alturas ya no estaban mucho mejor que yo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hay que ver! ¡Verás cuando te vea Jandrito!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que te den por el culo! ¡A ti, a Jandrito y a vuestras zorras! – contesté disimulando la cólera con mi elevada tasa de alcoholemia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iván se retiró sin decir nada más. Nada que yo escuchase, al menos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no te lo tiras? – me preguntó Noa entre risas –. Está de buen ver, si yo fuera tú ya lo habría intentado…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nerea lo desaprobó en el acto. Pero la idea se fraguó en mi cabeza. Sí, Iván no estaba mal. Me reí al encontrarme sopesando la opción. ¡Sí que había bebido! Si estuviese sobria le habría contestado que tirarse a Iván sería lo más parecido posible a experimentar el sexo de las cavernas en plena era moderna. Y sin embargo, el mismo cerebro que me había salvado el pellejo en cada examen de mi vida me decía que Iván era perfecto para desahogarme. Si &#8220;Jandrito&#8221; podía llevarse a cama a quien le diese la gana, entonces yo también podía. No, no dormiría sola, dormiría con quien menos se lo esperaba mi hermano. Y eso me provocaba cierta satisfacción teniendo en cuenta que él estaba en el salón rodeado de unas &#8220;nenas&#8221; cuyas únicas expectativas que generaban eran las de ser muy zorras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incorporé como buenamente pude tras beberme hasta la última gota de aquella cosa asquerosa y caminé hasta el salón. Me apoyé en el marco de la puerta e intentando elevar mis pesados párpados entoné una pastosa voz;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Iván, ¿puedes venir un momento? – torcí ligeramente mi boca en una sonrisa para resultar un poco coqueta pero no tengo ni idea de lo que acabe mostrando, pues todo el mundo me miró como si acabase de abrirme camino desde el corazón de una tumba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro me miraba estupefacto, lo distinguí perfectamente entre dos de sus amiguitas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres? – me preguntó Iván.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Enseñarte algo –. Pude escuchar las risas de mis amigas, que provenían de la cocina mientras seguramente cruzaban apuestas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iván miró a Alejandro con curiosidad, que le dedicó un duro gesto en medio de los infantiles gritos de desafío del resto de sus amigos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que no vendría, me sentí gilipollas plantada en el marco de la puerta intentando que uno de ellos viniese conmigo ignorando de ese modo a unos bien curveados zorrones de su edad que lucían embutidas en prendas de las que mi madre me reprendería solamente por mirar. Pero finalmente se levantó y se dirigió hacia mí con un gesto de desconfianza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caminé por el pasillo hacia la puerta de mi habitación ante la incrédula mirada del amigo de mi hermano. &lt;&lt; Ven, joder &gt;&gt; pensé. Y como si lo hubiera dicho en voz alta, él me siguió. Entré esperando que me siguiera sólo unos pasos más y para mi sorpresa, lo hizo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye, Laura. Me estás poniendo un poco nervio…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le dejé terminar la frase. Me abalancé sobre él tras cerrar la puerta y comencé a besarle. En un principio me rehusó como pudo, sin llegar a apartarme, pero pronto se dejó llevar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laurita, Alejandro me va a colgar, nena… &#8211; dijo haciendo un descanso para levantarme la falda del vestido y colar la mano a ras de mis ropa interior al tiempo que me arrastraba apresuradamente hacia la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré mientras me dejaba caer sobre mi colchón lanzando lejos los zapatos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que le pidamos permiso? Mi hermano tiene que aceptar que su hermana pequeña ya no es pequeña, ¿no te parece?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás muy pedo, tía. Si fueses cualquier otra… pero…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me tapé la cara con las manos sin poder creérmelo, ¿iba a rechazarme? ¡Iván! ¡El tío cuya única aspiración en la vida era &#8220;probar chochetes&#8221; iba a dejarme tirada en cama por mi hermano! ¿Es que mi desafortunado criterio para fijarme en alguien iba a perseguirme siempre?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reuní todo el coraje que fui capaz y sin dejar ver nada bajo el vestido me deshice de la pieza inferior de mi ropa interior para arrojarla a los pies de un Iván que me miraba debatiéndose entre lo que quería y lo que debía hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aún con un par de cervezas encima, yo soy intocable para quien a mí me dé la gana. No para quien lo diga mi hermano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Definitivamente, por mi boca hablaba el alcohol. Y si los oídos no me la jugaban, acababa de pedirle al tío más cerdo que era capaz de mentar que me follase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí, por desgracia no me fallaban. Iván se deshizo rápidamente de la parte de arriba de su indumentaria y tras descalzarse se abalanzó sobre mí acaparándome por completo. Apagué la luz de la habitación en un desesperado intento de esconderle a mi vista a quién pertenecía aquella boca que me ahogaba, o aquellas manos que apenas me dedicaron un par de caricias para elevar mi vestido sobre mi cintura y buscar mi sexo al tiempo que inducían a las mías a ocuparse del suyo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté relajarme esperando que la incómoda sensación que me producían sus dedos buscando con insistencia la entrada de aquel lugar en el que nadie me había tan siquiera rozado con anterioridad desapareciese poco a poco dejando paso a ese placer del que todo el mundo hablaba. Pero el momento parecía no llegar y el hecho de tener que frotar su pene erecto entre mis manos casi por obligación no me ayudaba en absoluto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De hecho me maldije a mí misma cuando tras forcejear un poco, consiguió introducirme un dedo y comenzó a moverlo salvajemente de dentro hacia afuera. No lo soportaba más, el dolor era cada vez más agudo y mientras mi escasa libido caía en picado, él parecía experimentar todo lo contrario.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Unos fuertes golpes en la puerta hicieron que &#8220;mi gran amante&#8221; cesase en su empeño por taladrarme – literalmente -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Iván, nos vamos! – gritó uno de los amigos de mi hermano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respiré aliviada por partida doble. Creí que ya no había marcha atrás en mi precipitada decisión y que había sido Alejandro el que había golpeado la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Voy dentro de un rato! – contestó Iván haciendo que desease un coma temporal en aquel instante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, Iván. Me refiero a que nos vamos todos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Iván! ¡Animal de bellota! ¡Sal de ahí ahora mismo! – ése sí era Alejandro. Su voz hizo que Iván se incorporase de inmediato tratando de vestirse lo más aprisa posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Escuchamos cómo los chicos le insistían a mi hermano para que no entrase mientras yo trataba de recolocarme el vestido sobre cama e Iván terminaba de ajustarse la bragueta. En ese mismo instante la puerta se abrió de golpe y el corazón me dio un vuelco al ver la cara de Alejandro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Lárgate ahora mismo! – gritó sin contemplaciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tío, tu hermana tiene una edad, ¿sabes? No vas a decirle siempre…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro se pellizcó el puente de la nariz cerrando los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Iván, si sigues hablando como poco te parto la cara… ¡Lárgate joder! ¡¿Qué parte no entiendes?!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iván se armó de valor y rebasó la posición de mi hermano marcando las distancias. Alejandro me miró como si le hubiera decepcionado y me dejó sola en mi habitación. Escuché que pedía a todos que se fueran. Incluso a Nerea y a Noa, que le insistieron levemente en entrar a mi habitación. Pero no las dejó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/12.jpg" width="559" height="838" />Me senté en cama, todo me daba vueltas y las náuseas se mezclaban con el enfado, la ira y la impotencia que me provocaba pensar en lo ocurrido. Alejandro podía ser protector conmigo hasta cierto punto, y me gustaba que lo fuera. Pero aunque me sentí aliviada cuando hizo que Iván saliese de allí a toda prisa, me frustraba que él mismo echase por tierra mi intento de olvidarme de él durante unos instantes. Después de todo, yo sólo intentaba hacer lo correcto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Trastabillé hasta el baño intentando no hacer ruido y me arrodillé frente a la taza justo a tiempo. Aparté la cabeza del retrete tras vomitar y tiré de la cadena, observando el chorro de agua y sintiendo unas repentinas ganas de meter mi cabeza en aquel remolino de agua fresca sin reparar en que era mi propio baño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laura, ¿estás bien?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento dejé caer mi cabeza hacia delante, deseando que llegase a inclinarse lo suficiente como para ahogarme. Alejandro estaba allí. Y él fue el culpable de que mi nariz ni siquiera rozase el hueco del retrete. Me incorporó y me sentó en el la taza mientras abría el grifo del agua caliente de la bañera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dúchate anda – me dijo con cierta resignación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí y regresé a mi habitación sin cruzármelo. La ducha me había sentado bien, sobre todo teniendo en cuenta que mi cuerpo había sido lo suficientemente inteligente como para organizar un &#8220;autolavado&#8221; de estómago. Y aunque mi cabeza todavía no contaba con la agilidad con la que solía contar, mi percepción comenzaba a adquirir cierta cordura. Recogí mis braguitas del suelo de mi habitación tras ponerme el camisón y me topé de bruces con mi hermano al darme la vuelta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dame. Iba a echarlas en el cesto de la ropa sucia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supe qué decir, de modo que hice lo que me pedía y me metí en cama sintiéndome una mezcla entre patética y desesperada, deseando que las sábanas que me cubría me hicieran invisible al resto del mundo. Mi hermano apareció poco después ataviado con la ropa que usaba para dormir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Hay un sitio para mí? – preguntó acariciándome el pelo cariñosamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le hice un sitio en cama, aliviada de que aún mantuviese su promesa después de lo ocurrido y me aovillé dejando que él me abrazase pegando su pecho a mi espalda. La tranquilidad me invadió al verme de aquella forma con él, olvidándome momentáneamente de los sentimientos que me aplastaban desde que habían aparecido por primera vez y reconfortada de que así fuese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento – susurré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pude notar cómo suspiraba. Su cara estaba incluso más cerca de lo que me imaginaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así que Iván, ¿eh? – Dijo tratando de parecer desenfadado – no me lo trago, ¿en qué pensabas, Laurita?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo sé. Supongo que en lo que se piensa en esas situaciones… &#8211; contesté tras descartar por completo la opción de contarle en qué coño estaba pensando e intentando zanjar el tema sin dar más vueltas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues te creía más cuerda, la verdad. Iván está a años luz de merecer besarte los pies &#8211; dijo suavemente dándome un beso en la coronilla y volviendo a acomodarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Me quería morir! ¿Cuerda yo? ¡Lo que me faltaba! Entonces alucinaría si supiese que desde hacía unos meses me había monopolizado por completo. Bueno, definitivamente no iba a decírselo, pero de repente sentí la necesidad de pararle los pies, ardiendo en el la frustración que sentí al pensar que era inútil dejar que me dijese aquellas cosas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, eso lo decidiré yo… Tú no me preguntas qué opino de tus &#8220;amigas&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le escuché reírse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque no necesito que me lo digas. Creo que no dejan lugar a dudas sobre lo que hay que opinar de ellas y tú eres demasiado inteligente como para que se te pase por alto algo tan obvio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Torcí el gesto de mi cara en la oscuridad otorgándole la razón a Nerea. Mi hermano era un cerdo como hombre y eso me frustraba aún más por ser su única excepción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues entonces no sé ni para qué te molestas con ellas… &#8211; rezongué en voz baja con un inconfundible tono de irritación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo notó. Tuvo que notar mi enfado y quizás mis celos, porque se arrimó a mí todavía más y me estrechó entre sus brazos al tiempo que buscaba mi oído con sus labios apoyando su cabeza suavemente sobre la mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque tengo que seguir buscando…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi corazón iba a mil por hora, Alejandro me estaba susurrando al oído y mi piel se estaba erizando al tenerle tan sumamente cercano. Tragué saliva intentando disimular mi reacción y busqué algo coherente que decir mientras él enterraba su nariz en mi pelo. No lo encontré, sólo podía dejarme llevar por la forma en la que mi hermano hacía que mi nuca cosquillease cada vez que su aliento la rozaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Necesito a alguien a quien querer como a ti. De verdad – los ojos se me quedaron como platos en el mismo momento en que me susurró eso. Sí, probablemente no se refería a lo que yo quería creer ni él pensaba que yo fuese siquiera a pensar en algo así. Contuve la respiración y continué escuchando sus palabras –. Pero no encuentro a nadie que me interese, que me haga reír o que me motive lo más mínimo como para compartir horas de conversación. ¿A ti no te pasa nunca?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré y por primera vez sentí pena por aquellas que pasaban por la cama de mi hermano. En especial por Olga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que a todos nos pasa, pero eso no te da derecho a tirártelas y ya está, ¿sabes? Deberías ser consecuente y pasar de ellas hasta que apareciese eso que buscas – mi voz sonó inesperadamente parecida a la de mi madre cuando nos llamaba la atención por algo que no le había gustado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro se rió y me soltó para ponerse boca arriba a mi lado. Me extrañé pero no hice nada al respecto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No tienes ni idea de nada!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt;¡Mira quién va a hablar!&gt;&gt; pensé. ¡Ahora encima me trataba como a una cría! Eso me fulminó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sí que la tengo! – protesté encendiendo la luz de la mesilla de noche y dándome la vuelta en cama para mirarle. Su perfecta cara casi me hace echarme atrás pero continué con mi réplica – ¡¿No creerás que porque me llames &#8220;Laurita&#8221; voy a ser una niña toda mi vida?! Y de todos modos es de dominio público que por norma general, el apetito sexual de los hombres es desmedido en comparación con el de las mujeres. No soy tan inocente como crees. Y sí, yo también tengo mis necesidades…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y mi cuerpo daba fe de ellas cuando él se hallaba tan próximo. Me miró con ternura, se acercó de nuevo y me abrazó arrastrándome ligeramente entre sus brazos cuando se inclinó sobre mí para apagar la luz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ojalá no fueses mi hermana – susurró antes de besarme cerca de la sien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡¿Qué?! El corazón se me detuvo de repente para comenzar a latir a un ritmo vertiginoso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? – pregunté por acto reflejo sin sopesar si de verdad quería escuchar la respuesta a aquella pregunta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sabes perfectamente – me contestó con naturalidad acomodando la cabeza sobre la almohada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No, no lo sabía. Mejor dicho, no quería saberlo. ¿Qué demonios me estaba dando a entender? ¡Joder! Deseé con todas mis fuerzas estar equivocada o de lo contrario, mi hermano me lo estaba poniendo en bandeja. Me quedé petrificada entre sus brazos, sin saber qué hacer ni qué esperar de él. Pero Alejandro se limitó a mantener su postura como si nada. ¿De verdad iba a dormir tranquilamente después de decirme algo así, o es que acaso yo ya había llegado al desquiciante punto de entender en las inofensivas palabras de un hermano lo que sólo tenía lugar en mi cabeza?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que me vaya? – preguntó relajado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – le respondí echa un manojo de nervios como buenamente pude.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si quieres que me vaya lo entenderé, en serio. Me parecería normal que te incomodase…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡¿Que me incomodase el qué?! ¡Dilo Alejandro, joder! ¡Termina la frase porque mi cabeza está comenzando a jugármela! Pero no dijo nada más y su frase inconclusa sólo sirvió para empeorar más las cosas. La posibilidad de que algo pasase entre nosotros empezaba a ahogarme más que nunca. Hasta ese momento no había nada que temer porque se suponía que mi hermano nunca cometería el mismo error que yo. Pero era eso lo que me estaba diciendo, ¿no? ¡Mierda! No tenía ni idea de hasta qué punto él me estaba diciendo lo que yo me imaginaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Que me molestase el qué? – dije con la débil voz que me salió a causa del nerviosismo. Para ser sincera, creo que me sentía como alguien se tiene que sentir en el momento exacto antes de sufrir una parada cardiorrespiratoria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pude escuchar cómo se reía levemente y me lo imaginé sonriendo en la oscuridad. ¡Joder! ¿Cómo podía tener ese aplomo? Si es que me estaba diciendo lo que yo creía, ya que tampoco descartaba la opción de que todo fuera fruto de mi imaginación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio hace falta que lo diga? Acabas de soltarme un discurso acerca de lo que has crecido y de tus amplios conocimientos sobre las necesidades de hombres y mujeres – guardé silencio por obligación. <img decoding="async" class="alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/14.jpg" width="558" height="835" />Mi cuerpo enmudeció sin aviso previo – bueno, yo soy un hombre y tú una mujer, ¿verdad? ¿Necesitas más ayuda? – negué con la cabeza sin tener ni puñetera idea de cómo íbamos a proceder a partir de ese momento que tanto había deseado en soledad y que ahora quería suprimir a toda costa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">– No quiero que me veas como a un peligro potencial – continuó diciéndome &#8211; ni nada de eso. Sé que somos hermanos y tengo claro el lugar que ocupo aunque no pueda evitar quererte más que a nada en el mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Quererme más que a nada en el mundo? ¿Lo había dicho él? Me sentí como si estuviese cayendo en un abismo y el golpe fuera a ser brutal. Estaba más confundida en ese momento de lo que lo había estado desde que tenía memoria de mi existencia y esa misma memoria me llevaba inevitablemente a reconocer que era lo más bonito que nadie me había dicho jamás. Mi hermano me quería, sonreí como una boba en la oscuridad, fútilmente ilusionada por sus palabras intentando separarlas de la parte en la que dijo que sabía el lugar que ocupaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Laura? – Levanté la cabeza esperando a que continuase hablando – necesito que me digas en serio si esto te molesta o no. Me preocupa de verdad que a partir de ahora me rechaces… Me gusta ser cariñoso contigo y aunque lo entendería, me dolería tener que guardar las distancias contigo o que vieses en mis muestras de afecto algo que…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo soporté, en el fondo supe que terminaría pasando desde que comencé a intuir lo que quería decirme así que decidí que no iba a alargarlo más. Busqué sus labios y los callé con los míos. No se movió. Es más, me apartó a la vez que se separaba de mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que no me entiendes – dijo apurado -. Estaba intentando decirte que tengo claro que nunca pasará nada entre nosotros por muy cariñoso que pueda ser contigo. No tienes por qué hacer esto, Laura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí, él era mucho más cuerdo que yo. Pero era mi ansiado objeto de deseo y le tenía allí, a un parentesco de ser mío y afirmando que precisamente por eso nunca haría aquello con lo que yo soñaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alejandro, yo también te quiero más que a nada en el mundo – solté sin tapujos arrimándome a su lado y rodeándole con mis brazos. Le noté apabullado, ni siquiera me ponía una mano encima.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abrázame, por favor – le pedí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo hizo, pero con mucho más recato. Me tomé la libertad de colar mi mano debajo de su camiseta y la dejé allí, apoyada sobre su abdomen al comprobar que comenzaba a incomodarse. ¡Dios mío! ¿Por qué me decía todo eso y luego me dejaba claro que nunca vamos a tener nada? ¡La situación era mucho peor que antes!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bésame – le pedí en un susurro, desesperada por provocar algo. Me dio un tierno beso en la parte alta de la frente – bésame de verdad, Alejandro – insistí elevando mis labios hacia él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No puedo, Laura. Si lo hago nada volverá a ser como ahora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué? – Le repliqué – yo tampoco quiero que lo sea. Es horrible no poder tenerte, ¿a ti no te pasa? ¿De verdad vas a conformarte toda la vida con tratarme como a una hermana pequeña después de que te haya dicho que te quiero como mucho más que a un hermano?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me hagas esto, por favor. He pasado noches enteras dándole vueltas. Es lo que tenemos que hacer, tú y yo somos hermanos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Para qué me lo dices entonces? ¿Qué pretendes? Alejandro, por favor… te quiero de verdad…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba casi suplicándole y aunque era consciente de que era una desesperada en toda regla, no me importaba. Llevé mi mano a su cuello y torcí su cara hacia la mía. Temblé al ver que cedía sin esfuerzo, ¿significaba eso que no se resistiría más? Me aventuré a comprobarlo por pura necesidad y de nuevo dejé que mis labios se posasen sobre los suyos. Seguía sin moverse, pero tampoco me apartaba esta vez, así que insistí hasta el punto de sentirme una idiota que estaba besando a una pared.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno, la situación me superó. Estaba claro que me rechazaba de nuevo, así que reprimiendo las lágrimas como pude me retiré sin decir nada. Y justo en ese momento, mi hermano sujetó mi cuello con una de sus manos y me besó como nunca me había besado nadie en toda mi vida -no es que hubiese besado a un montón de chicos, pero es que en comparación con aquello, dudo que hubiese &#8220;besado de verdad&#8221; hasta aquel momento -. Sus labios arrastraban a los míos en un sugerente movimiento mientras su lengua buscaba la mía con juguetona delicadeza y yo me dejaba llevar, disfrutando de haber sobrepasado aquella mierda de prohibición que llevaba implícita lo de ser hermanos. No había derecho, no había ningún derecho en el mundo a prohibirnos aquello que estábamos haciendo, fuéramos lo que fuéramos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujeté su cara entre mis manos para que no osase poner fin a aquel beso, no sin ir más allá. Si Alejandro besaba de aquella manera, estaba literalmente ardiendo por ver qué más podía enseñarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debo reconocer que la congoja se apoderó de mí cuando me acordé de la pobre Olga. Bueno, yo era virgen y a mi hermano al parecer, le iba el sexo duro y todo eso de decir cosas subidas de tono… no estaba muy segura de que fuera a gustarme demasiado esa parte pero decidí que a pesar de mi inexperiencia, lo iba a dar todo para que a él le gustase. Y aun a pesar de esa firme decisión, temblé cuando la mano de Alejandro se posó en mi muslo. La respiración se me aceleró hasta el punto de entrecortarse sin que pudiese hacer nada por evitarlo, esperaba que de un momento a otro desviase la mano hacia el interior de mis piernas y buscase lo mismo que había buscado el bruto de su amigo hacía poco más de hora y media.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no lo hizo, su mano subió, sí, pero siguió hasta mi espalda rozando apenas mi glúteo y admito sin reparo que me decepcionó. En el fondo quería aquello que temía. Quería que fuese él mismo porque quería que disfrutase, aunque para ello tuviese que decirme algunas de esas cosas o algo un poco más salvaje… tampoco sé exactamente qué demonios hacía con las tías, pero Olga profería sonidos que hacían pensar que como poco estaba rodando una película porno, y a mí… Hablando claro; ¡a mí ni siquiera me tocaba el culo! Así que en un intento de ser una mujer hecha y derecha, tomé la iniciativa. Le gané terreno sin dejar de besarnos y me coloqué sobre él a horcajadas. Ahora tenía que separar nuestros labios para sacarme el camisón y ahí llegaba un punto clave, quizás se lo pensase mejor mientras yo me desnudaba. Pero tenía que hacerlo, así que lo hice. Intenté dejar de besarle y para mi grata sorpresa comprobé que sus labios seguían a los míos sin querer perderles. Sí, la piel se me erizó cuando mi hermano me sujetó la mejilla con la palma de su mano al separar nuestros labios. En aquel momento me sentí deseada, pero no por mi hermano, sino por el hombre que era y aquello me excitó muchísimo.</span></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me deshice del camisón en un segundo, quedándome sólo con las braguitas y siguiendo con ello un orden mucho más lógico a la hora de desnudarme que el que había decidido seguir con Iván. Definitivamente, Alejandro no podía compararse con nadie.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No llevaba sujetador &#8211; nunca me lo pongo para dormir – así que en silencio me hice con una de sus manos y la posé sobre mis pechos. Pude escuchar cómo exhalaba nervioso, pero no movió su mano ni un milímetro del lugar donde yo la había dejado. Me incliné sobre él de nuevo para besarle, intentando hacerlo cómo él lo había hecho conmigo. Pero lo único que hice fue juntar nuestros labios de nuevo y dejar que él me condujese. Nos besamos apasionadamente, como si necesitásemos nuestros respectivos alientos más que cualquier otra cosa y un agradable cosquilleo se hizo dueño de mí cuando la mano de Alejandro comenzó a entretenerse con uno de mis pechos mientras que la otra me mantenía cerca de él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se estaba soltando, me empezaba a recorrer la espalda con una mano, desde el omóplato hasta el muslo, mientras la otra se aventuraba a jugar suavemente con mis pechos. Y la erección que ahora podía sentir firmemente bajo mi entrepierna estaba comenzando a provocarme un deseo difícil de controlar. Pero aquello aún distaba mucho de lo que me había imaginado al escuchar tras la puerta aquel día, ¿estaba conteniéndose? No quería eso, quería que me lo hiciese como a él le gustaba hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/15.jpg" width="557" height="835" />Volví a incorporarme mucho más segura que antes y sujeté el bajo de su camiseta para quitársela sin la más mínima resistencia por su parte. Era extraño, Iván me había masturbado y mi cuerpo no había reaccionado y sin embargo ahora, tener a Alejandro entre mis piernas era suficiente para hacer que quisiera hacerle de todo. Me sentía la mujer más poderosa del mundo &#8211; al menos hasta que él comenzase a hacer algo -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios mío! ¡Tenía la ligera impresión de que estrenarse de aquella manera sería ciertamente doloroso y aun así anhelaba el momento de tenerle dentro! Sí, el amor era contradicción en potencia, la gente no mentía en eso. Lo aparté de inmediato de mi cabeza en cuanto comencé a besar aquel torso desnudo bajando lentamente dispuesta a descubrir algo completamente nuevo para mí. Necesitaba concentrarme en aquello así que decidí que me preocuparía luego por el dolor, mordería la almohada si era necesario pero ahora no era el momento de pensar en eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no fue el miedo al dolor lo que me hizo dar unos cuantos rodeos con los labios sobre el vientre de mi hermano, sino el miedo a no hacerlo bien o a no tener ni idea de lo que iba a hacer, para ser franca. Me centré de nuevo. Era Alejandro, mi hermano, el que hacía apenas unos días se había tirado salvajemente a una tía que no había visto antes y yo estaba allí, besándole cerca de su ombligo mientras deliberaba mentalmente acerca del siguiente paso, ¿en qué lugar me dejaba aquello? En el que merecía, sin duda. Aquel en el que no quería estar. Yo quería mostrarme como toda una mujer ante mi hermano. Sujeté la goma de su pantalón y la de su ropa interior y tiré de todo hacia abajo – aunque desnudarle era el menor de mis problemas, ahora venía lo difícil -. Recopilé mentalmente toda la información que tenía acerca del sexo oral e intenté combinarla lo mejor que pude con los gustos de mi hermano. Empecé suavemente por su glande, ya que me pareció más lógico comenzar con un poco de mesura aunque terminase adquiriendo un ritmo frenético que empezar directamente a intentar tragarme aquello. Supuse que lo estaba haciendo, por lo menos, pasable. Pues mi hermano exhaló una profunda bocanada de aire al tiempo que se llevaba las dos manos a la cara. ¡No tenía ni idea de que yo podía hacer eso! Me pareció fascinante y muy, pero que muy provocativo. De hecho, verle así me dio cierta seguridad. Sujeté la base de su miembro y comencé a introducirlo cada vez más en mi boca mientras Alejandro me dejaba percibir cada vez más muestras de lo que estaba sintiendo. Me encantó verle disfrutar, hacía que sintiese la necesidad de provocarle cada vez más y más placer. Y eso es exactamente lo que intenté, lo hice cada vez más y más rápido hasta que sentí sus manos rodeando mi cara. Me estremecí al pensar que en ese momento me iba a empezar a decir algo como lo que le escuché decirle a Olga, o quizás me empujase a lo bestia sobre su pelvis como había visto hacer en una película porno que Nerea y yo habíamos visto una vez a las tantas de la madrugada por simple curiosidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada más lejos de la realidad. Sus manos frenaron mi ritmo y me apartaron con suavidad mientras se incorporaba para sentarse en cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laurita, cariño – me dijo con una suave voz. A veces me llamaba cariño cuando me hablaba condescendientemente, pero no de aquella forma. Sentí un amago de escalofrío al escucharle &#8211; ¿has hecho esto alguna vez?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Vaya! ¡Estaba muy orgullosa de mí misma hasta ese momento!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No &#8211; reconocí un poco avergonzada. Si lo había notado, en el fondo no lo había hecho tan bien. Mi confesión le arrancó una tierna risita y su &#8220;risita&#8221; me hundió en la miseria – ¡pero quiero hacerlo contigo! ¡Quiero que me lo hagas como te dé la gana! ¡Quiero que seas el primero y no quiero que te contengas por eso! – le dije del tirón para que no se lo pensase mejor. Quizás se echase atrás sólo porque yo no lo hubiese hecho antes – házmelo como se lo haces a todas esas amigas que tienes – le pedí acercándome a él y aferrándome a su cuello mientras me sentaba sobre sus caderas, rozando de nuevo la desesperación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro se rió ligeramente antes de abrazarme y besarme de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero qué tonterías dices? – Me susurró entre beso y beso &#8211; ¿cómo voy a tratarte así? No seas boba. Ven aquí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me hubiera gustado insistirle en que era lo que en realidad quería pero acompañó sus susurros con una manera de abrazarme que me dejaron completamente a su merced. Anclándome con sus brazos me tumbó boca arriba en cama y se quedó sobre mí desnudo. Quería sacar las manos de su espalda para deshacerme de las braguitas que todavía llevaba pero tampoco hubiera sido capaz, entre su cuerpo y él mío no cabía ni una sola molécula de aire mientras me besaba y me acariciaba como sólo él sabía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando su boca se deslizó hacia mi cuello me sentí un poco desamparada, pero la sensación apenas duró una décima de segundo, lo mismo que tardó él en cubrir mi busto con sensuales besos, dejando que sus labios resbalasen sobre mí haciéndome sentir un agradable cosquilleo allí por donde pasaban. Sus manos envolvieron mis caderas con decisión mientras su boca jugaba con uno de mis pezones haciéndome acelerar el ritmo de mi respiración hasta que necesité abrir mis labios para coger aire cuando siguió bajando besándome todo el vientre y pasando sobre mi ropa interior para entretenerse con el interior de uno de mis muslos durante un par de segundos interminables para mí, que contenía la respiración ante la incertidumbre de lo que él iba a hacer a continuación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé escapar el aire de mis pulmones de una sola vez cuando sus manos sujetaron la única prenda que yo llevaba y la arrastraban hacia abajo. Le facilité la operación todo lo que pude elevando los pies en el momento oportuno y agarré fuerte la sábana cuando Alejandro se inclinó sobre mí de nuevo y sus dedos rozaron los labios de mi sexo. Comenzó a acariciarlo con suma delicadeza mientras apoyaba su frente a la altura de mi ombligo y me besaba el bajo vientre con ternura. Sus labios volvieron a deslizarse con cariño hasta que alcanzaron su objetivo, haciéndome gemir sin darme apenas cuenta de ello cuando la cálida humedad de su lengua buscó con habilidad mi clítoris. Sobra decir que nunca me habían hecho nada así pero algo me decía que tampoco me lo hubieran hecho de aquella manera. Sus movimientos suaves, sus caricias, el infinito cuidado que ponía en hacerme aquello… todo, absolutamente todo me hacía perder la cabeza. De hecho tuve la sensación de estar soñando, Alejandro era inalcanzable hacía apenas media hora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le estaba bastando con su lengua y sus labios para hacer que me retorciese de placer pero no le pareció suficiente, lo deduje cuando uno de sus dedos comenzó a recorrer el perímetro de la entrada al interior de mi cuerpo y me el pecho se me contrajo al recordar el dolor que eso mismo me había producido aquella misma noche. Pero con él no fue así, su dedo entró sin problemas y con sutileza, describiendo una trayectoria que me llevaba al mismísimo cielo mientras su lengua seguía explorando cada rincón de mi entrepierna. Si tuviese que decir en qué momento dejé de gemir para empezar a jadear, estaría en un aprieto. Estaba tan concentrada en lo que mi hermano me estaba haciendo sentir que me encontré ahogando mi voz mientras mi espalda se arqueaba y las piernas se me cerraban involuntariamente cuando experimenté mi primer orgasmo en compañía de alguien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando por fin me relajé mi hermano se incorporó, le esperé tumbada creyendo que volvería a mí, pero la luz se encendió de repente deslumbrándome de una forma molesta. Estaba de rodillas en cama, mirándome completamente desnudo y con una gran sonrisa en su cara. Me recorrió una oleada de vergüenza al verle mirándome así, todavía estaba exhausta y seguro que la imagen que daba en aquel momento no era la más sexy del mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Alejandro por Dios! ¡Apaga la luz! – le pedí un poco cortada buscando la llave de la lámpara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? – preguntó tumbándose sobre mí con cuidado de no apoyar todo su peso en mi cuerpo. Me besó el cuello con cariño y sujetó mi mano cuando conseguí hacerme con la llave de la luz – ¡para! Quiero verte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Resoplé mostrando mi desacuerdo con la idea pero él se rió. Sus brazos me envolvieron de nuevo y sus labios volvieron a besarme el cuello, recorriéndolo lentamente y cruzando mi cara hasta que cayeron por fin sobre los míos, llevándolos de nuevo al compás del deseo. No sé durante cuánto tiempo nos besamos pero la varonil dureza de aquello que mi hermano no tenía más remedio que apoyar sobre mi pelvis en vista de la postura que manteníamos me llamó enseguida a buscar algo más &#8211; si mi primer orgasmo había sido arrollador, francamente, me moría por tener el segundo -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/19.jpg" width="560" height="839" />Deslicé una mano entre nuestros torsos en busca de aquel miembro que alimentaba mi deseo y lo envolví en con ella para acariciarlo de arriba abajo recorriendo toda su extensión. Alejandro dejó caer su cabeza al lado de la mía mientras seguía besándome cada vez que los débiles sonidos que se abrían paso desde su garganta se lo permitían. Escucharle gemir sobre mi cuello y al lado de mi oído fue increíble, me hacía disfrutar con él sólo por el hecho oírle y sentir su aliento sobre mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La muñeca, Laura. Mueve la muñeca… &#8211; me pidió entre susurros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le obedecí sin mediar palabra y el efecto fue inmediato. Intensificó sus gemidos y buscaba mis labios de vez en cuando para agasajarlos con uno de esos besos que me dejaban sin respiración. La idea de dejar la luz encendida me pareció inmejorable de repente, ver el placer reflejado en su cara me excitaba muchísimo más que cualquier otra cosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que mi hermano estaba a las puertas de tener un orgasmo y aunque me gustaba la idea, necesitaba que todavía no ocurriese. Dejé de mover la mano con la que estaba haciendo que se desmoronase y abrí un poco más mis piernas en una clara señal de lo que quería. Lo entendió, se elevó tan sólo a unos milímetros de mí y apoyó su frente sobre la mía mientras me ayudaba con una de sus manos a colocar el bulboso extremo de su sexo justo sobre la cavidad del mío. Cuando sentí aquel primer contacto le miré directamente y descubrí unos ojos llenos de ternura que me analizaban minuciosamente, sentí unas irrefrenables ganas de besarle y tuve que hacerlo mientras nuestros brazos se arrebolaron imparables haciendo que su torso descansase sobre el mío mientras sentía cada milímetro de Alejandro abriéndose camino hacia mis adentros. Lo hacía muy lentamente, retrocediendo cada poco para volver a efectuar un nuevo impulso, cada cual más fácil que el anterior, más cercano a la meta y más reconfortante al comprobar que aquello estaba lejos de ser la terrible experiencia que yo esperaba. Pero él parecía inseguro, incluso hasta el punto de hacerme temer por momentos que no fuese capaz de hacerlo. Paró cuando nuestras pelvis encajaron a la perfección y volvió a mirarme de aquella forma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Duele? – me preguntó con una débil voz a escasos milímetros de mi cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Era eso? ¿Le preocupaba que me doliese? Me reí inesperadamente con mis manos alrededor de su cuello y él me acarició la cara mirándome con cierta curiosidad. En un arrebato de locura deseé que Nerea pudiese ver aquello, ¡al bruto de Alejandro! ¡A Alejandro el sádico! Pero enseguida decidí que aquello se quedaría para siempre entre nosotros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? ¿Te hago daño? – me insistió ante mi falta de respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no me duele en absoluto – le susurré antes de besarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus caderas empezaron a moverse entre mis piernas, haciendo que fuese y viniese entre ellas en un suave vaivén que estaba superando con creces mis expectativas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero me avisarás si te duele, ¿verdad? – me dijo sin parar de moverse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí con una irreprimible sonrisa al verle tan preocupado. ¡Lo adoraba! En el fondo creía que si algo pasaba entre nosotros no podría volver a mirarle a la cara y ahora, incluso antes de que terminase de pasar, sabía que difícilmente me podría sentir así con alguien más. Me cautivaba con aquellos ojos, me hacía tiritar con sus manos, sus besos me envolvían en sutileza y esa forma de entrar y salir de mí me obligaba a no querer que nadie más me hiciera aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero – esas dos palabras fueron la gota que colmó el vaso de mi placer. Lo dijo de una manera tan dulce y sincera que me estremecí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era la primera vez que me lo decía, me lo decía incluso delante de nuestros padres, pero sabía que no se refería a quererme de aquella manera que manifestaba de cara a otros. Me sentí pletórica al escuchárselo de aquel modo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y yo a ti – dije con total convencimiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sonrió antes de fundirse conmigo en un beso de una inocente gracilidad que fue dejando paso a la avidez de la misma manera que nuestros cuerpos cabalgaban juntos hacia la meta del deseo. Supe que era una privilegiada por sentir aquello mi primera vez &#8211; no era ajena a los rumores de que solía ser un completo desastre – y la mía estaba siendo inmejorable. No podía dejar de mirarle, tenía la necesidad de observarle mientras aceleraba el ritmo con el que su cuerpo agraciaba al mío mientras nos deshacíamos en gemidos o intentábamos ahogarlos a base de besos, cualquier cosa valía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me aferré a su espalda y le rodeé con mis piernas mientras mi lengua reclamaba la suya cuando estuve al borde del segundo orgasmo de la noche, pero entonces él se detuvo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo que parar… necesito parar un rato… &#8211; susurró compungido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Por qué? Hacía más de un año que tomaba la píldora, él lo sabía. El ginecólogo terminó recomendándomela tras esperar hasta la saciedad a que mi menstruación se regulase por sí sola.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no pares… &#8211; le pedí con cierta pena cuando se dispuso a hacer lo que había anunciado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laurita, no puedo… si sigo voy a llegar, cariño…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por eso! ¡Yo también, Alejandro! – le apremié con necesidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Retomó el vertiginoso ritmo que teníamos, volviendo a hacer que rozase el éxtasis poco después. Estábamos casi gritando, nos abrazábamos con fuerza, haciendo que nuestros cuerpos encajasen cada vez más y provocando con ello un frenesí que nos hacía retorcernos en la inminente necesidad de saciar el deseo que nos poseía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laurita, mi vida, ahora sí que tengo que salir…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No, no, no! Alejandro, no… Sigue, termina… &#8211; le exigí volviendo a rodearle con mis piernas para que no lograse aquello que se proponía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laura, voy a…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hazlo, hazlo dentro, termina conmigo. No salgas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Contigo? – Asentí como pude en medio del aturdimiento que me generaban sus impasibles embestidas &#8211; ¿dentro de ti? – Volví a asentir de nuevo con total convencimiento mientras mi cara expresaba el placer que él me hacía sentir &#8211; ¿estás segura?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz sonó con desconfianza, como si no se creyese lo que le estaba pidiendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Claro que estoy segura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/20.jpg" width="561" height="841" />Justo después de decir aquello me abrazó con fuerza, dejando que el aire saliese de sus pulmones conformando un sugerente y desesperado jadeo que me erizó cada centímetro de piel. Me aferré a él y le seguí hasta que desembocamos juntos en un poético clímax al que nadie más podía haberme llevado. Fue todavía más increíble que mi primer orgasmo. Un escalofrío sin precedentes recorrió mi espalda justo antes de que me colapsase de gozo. No sé si grité o si le abracé, sólo recuerdo una gratificante satisfacción difícil de describir y los gritos que Alejandro trataba de ahogar cerca de mi cuello haciendo que perdiese el norte por completo al ser consciente de que él estaba sintiendo lo mismo. Le di mis labios cuando los suyos me los reclamaron, al mismo tiempo que sujetaba mis caderas para clavarse cada vez más dentro de mí mientras nuestro palpitante final comenzaba ya a expirar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos relajamos por fin, suspirando ante la necesidad de hacer llegar el aire a unos pulmones que acababan de trabajar a pleno rendimiento. Mantuve mis piernas flexionadas mientras mi hermano se recostaba sobre mí para agasajar el óvalo de mi cara con sus labios sin abandonar la cálida humedad de mi interior, que todavía le acogía. Me encantaban esos besos, ¿volvería a regalármelos o todo aquello iba a quedarse en un hermoso desliz? Supuse que no era el momento de sacar el tema y continué recibiendo sus atenciones, que nada tenían que ver con el Alejandro que fardaba de rompecorazones delante de sus amigos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quedan bien los coloretes, ¿sabes? – me dijo frotando su nariz con la mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí de su observación reparando en que él estaba directamente colorado, desde la frente hasta el mentón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, a ti te queda bien cualquier color… &#8211; le contesté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me besó en los labios con cariño y se incorporó despacio hasta que volvimos a ser dos cuerpos en lugar de uno. Suspiré al pensar que me gustaría saber cómo íbamos a comportarnos a partir de ahora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se acostó a mi lado y se acomodó boca arriba haciéndome un gesto con su brazo para que me acomodase bajo él. Lo hice, apoyé la cara sobre su pecho y posé una mano sobre aquel torso al que me había invitado. Me arropó y me acarició el pelo antes de envolverme con su brazo. No dijimos nada, me besó un par de veces en la parte alta de la frente pero nos dormimos en completo silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A la mañana siguiente el sonido del teléfono de casa se coló en mi cabeza antes de terminar despertándome del todo. Me revolví en cama cuando Alejandro se levantó para atenderlo y para cuando desperté le escuché disculparse por no tener su móvil a mano en aquel momento. ¿Alguna amiga? Torcí los labios al pensar que probablemente era eso. El techo se me vino encima cuando le oí dar explicaciones de que no podía ir a ningún lugar antes del veinte de septiembre – era la fecha de su último examen -. ¡Mierda! ¿A quién le estaba dando tantas explicaciones? Elevé la cabeza un poco, lo justo para escucharle decir que a partir de ahí estaría disponible. El estómago se me revolvió y dejé caer la cabeza sobre la almohada, aunque eso no impidió que escuchase cómo exclamaba con ilusión que esperaba la llamada de quien quiera que fuese.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lloré. Por puro orgullo decidí que no lloraría, ¿no quería el derecho a que él me hiciera lo mismo que a todas las demás? Bueno, ¡ahí lo tenía! Me negaba a creer que fuera tan rastrero conmigo después de protegerme de todo desde que éramos unos críos. Pero si lo era no le daría la satisfacción de montarle un numerito como todas las demás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba tan sumida en mis pensamientos que sólo cuando las sábanas se apartaron me di cuenta que se volvía a meter en cama. Le miré esperando que dijese algo que me diese una pista sobre cómo proceder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días – me dijo con una media sonrisa &#8211; siento lo del teléfono, ¿te ha despertado?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero no importa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se acomodó de lado, mirándome desde un plano superior con la cara apoyada sobre su brazo flexionado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo que decirte algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve que dejar caer mis párpados para que las lágrimas no empezasen a salir en aquel momento a pesar de que me lo había propuesto hacía un minuto escaso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, ya lo sé… Lo de ayer estuvo mal. Perdimos los papeles y te arrepientes…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le escuché reírse levemente y abrí los ojos para comprobar que mis oídos no me engañaban. No, no lo hacían. Pude ver su blanca hilera de dientes mientras se reía despreocupadamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por supuesto que perdimos los papeles! – Admitió alegre – pero no me arrepiento de ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No? – pregunté incrédula tras recibir un beso en la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No – me confirmó tumbándose en cama y me acogió bajo su brazo igual que lo había hecho la noche anterior &#8211; ¿tú te arrepientes? – preguntó con cautela.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negué enérgicamente arrancándole una tierna sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que quería decirte es que me han llamado de la agencia – sí, admito que respiré tranquila por fin – me han ofrecido hacer un catálogo para una firma inglesa de moda joven.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/3.jpg" width="558" height="836" />-Papá y Mamá te matarán si se enteran de que vas a aceptar un trabajo después del curso que has hecho, Alejandro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, les he dicho que tengo que examinarme primero. No me han puesto ninguna pega, sería para finales de septiembre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tendrás que aprobar por lo menos cuatro – le recordé ciertamente preocupada por su integridad. Mi madre se ponía histérica cada vez que a Alejandro le salía algo que hacer para la agencia. Si no le daba una buena razón para tranquilizarla, le iban a montar una buena escena (otra vez).</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, lo sé… &#8211; contestó mientras me acariciaba la mejilla – Bueno, ¿vendrás conmigo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé helada cuando escuché eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A dónde?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A Londres. Las fotos me las sacarían allí. Podemos quedarnos unos días, ¿qué me dices?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dormiremos en la misma habitación? – Pregunté tras pensármelo durante un par de minutos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, nos vendrá bien para recortar gastos – contestó quitándole importancia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En la misma cama? – Insistí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no? Somos hermanos, ¿qué iba a pasar?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí de que lo abordase con esa naturalidad, pero me acongojé ante la posibilidad de que fuera algo puramente puntual aunque no se arrepintiese de ello. Levanté mi cabeza y le miré, parecía divertirse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alejandro, ¿volverá a pasar?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Mierda! La voz se me desafinó justo al final de la pregunta como si me abrumase una posible respuesta negativa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quizás? – repetí tratando de ahogar la histeria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se inclinó sobre mi cara y me besó los labios con la misma ternura que me había hecho enloquecer la noche anterior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sólo si quieres – me dijo con su cara pegada a la mía. Su respuesta me provocó una sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y si quiero que pase mucho antes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy en la habitación de al lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y Papá y Mamá?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se lo diremos, lo entenderán.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Qué?! – El pánico me abofeteó de repente. Esa idea me aterraba simplemente con mentarla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro estalló en una carcajada mientras rodeaba mi cuerpo todavía desnudo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Es broma, tonta! Papá y Mamá no estarán siempre en casa… &#8211; argumentó antes de estamparme un beso en la mejilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y si lo están? ¿Y si de repente les entra la vena casera y se quedan en casa en lugar de salir?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi hermano me miró con más cariño del que podría describir y se procuró hábilmente un lugar entre mis muslos. Me dio un beso en los labios y me susurró;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces, si quieres estar conmigo, te llevaré a algún lugar donde solo estemos tú y yo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;">Mas relatos míos en:</span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;"> </span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="color: #0068cf; cursor: pointer; font-weight: inherit; line-height: 22.52252197265625px;" href="http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</a></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"></div>
</div>
<div style="margin: 0px; outline: none; padding: 0px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1837/7.jpg" width="660" height="440" /></div>
<div style="margin: 0px; outline: none; padding: 0px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi hermana; el origen de mis quebraderos de cabeza&#8221; (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 08:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[  El siguiente relato constituye la segunda –y última– parte de &#8220;Mi hermano; el origen de mis quebraderos de cabeza&#8221;. Para todos aquellos que no lo hayan leído y quieran hacerlo, a continuación facilito el link en donde podrán encontrarlo: http://pornografoaficionado.blogspot.com.es/2013/12/mi-hermano-el-origen-de-mis-quebraderos.html Abrí la puerta con despreocupación, mis padres habían salido pero sabía que mi hermana estaba en casa porque se empeñaba en dejar un trabajo listo antes de irnos a Londres, ni siquiera había querido venir conmigo de compras. Se tomaba muy en serio la universidad y seguramente las calificaciones que Laura obtendrá echarán por tierra mi gran excusa; &#8220;se [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El siguiente relato constituye la segunda –y última– parte de &#8220;Mi hermano; el origen de mis quebraderos de cabeza&#8221;. Para todos aquellos que no lo hayan leído y quieran hacerlo, a continuación facilito el link en donde podrán encontrarlo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://pornografoaficionado.blogspot.com.es/2013/12/mi-hermano-el-origen-de-mis-quebraderos.html">http://pornografoaficionado.blogspot.com.es/2013/12/mi-hermano-el-origen-de-mis-quebraderos.html</a></span></p>
</div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí la puerta con despreocupación, mis padres habían salido pero sabía que mi hermana estaba en casa porque se empeñaba en dejar un trabajo listo antes de irnos a Londres, ni siquiera había querido venir conmigo de compras. Se tomaba muy en serio la universidad y seguramente las calificaciones que Laura obtendrá echarán por tierra mi gran excusa; &#8220;se nota mucho el cambio del instituto a la universidad&#8221;. Pero es que no puedo competir con ello, ni siquiera me lo planteo. Yo soy feliz con mis cincos raspados mientras que ella se martiriza si baja del sobresaliente, es una parte que yo no he heredado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fui a mi habitación, lancé sobre mi cama la bolsa con la camisa que acababa de comprarme para esa noche y miré el reloj para ubicarme temporalmente en una tarde de viernes que comenzaba a dejar paso a la oscuridad de las últimas noches de septiembre. Ya pasaban de las 21:00, ¿habría terminado mi hermana eso que tanto la entretenía? Imploré mentalmente para que así fuese, de ese modo tendríamos uno de esos escasos momentos a solas de los que carecíamos tanto como necesitábamos. Me deshice de la cazadora, caminé hasta la puerta de su habitación y la golpeé levemente hasta que su voz me permitió pasar. Me hubiera gustado ir hasta ella y besarla pero allí estaba ese grano que le había salido de niña. Sí, ese tan molesto que incluso tenía nombre propio; &#8220;Nerea&#8221;.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A decir verdad, en caso de que no hubiese estado Nerea, tampoco hubiese podido hacerlo porque allí también estaba una tía que no había visto en mi vida.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hola, ¿cómo lo llevas? – improvisé. Reconozco que esperaba encontrármela sola.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, supongo que podré dejarles mi parte lista para que terminen sin mí.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí mientras les echaba un vistazo rápido a sus dos compañeras.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hola Alejandro! – mis cejas se arquearon al máximo, ¿de verdad la petarda de Nerea me estaba saludando con esa efusividad? &#8211; ¿Conoces a nuestra amiga Eva?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt;. Pero supuse que decirlo en voz alta le hubiese parecido mal a mi hermana así que me limité a saludar a &#8220;Eva&#8221; con un vago movimiento de cabeza. Después de todo, ¿qué culpa tenía la pobre de que fuese Nerea quien la había presentado?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Vais a salir? – quise saber por curiosidad.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Iremos a tomar algo con Eva – me dijo mi hermana.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De repente me picó la curiosidad, ¿de dónde había salido la dichosa Eva y por qué hablaban de ella como si la estuviesen &#8220;cuidando&#8221; o algo parecido?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como soy de Valencia se empeñan en enseñarme un poco todo esto… &#8211; ¡Anda! ¡Eva tenía voz!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ah, vale…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo sé. Es lo más pobre y lo más cutre que podía haber dicho, lo que menos esfuerzo me suponía y un montón de comodidades más. Pero es que sinceramente, no me importaba.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré su puerta de nuevo y me fui a la cocina. Apenas había terminado de coronar mi sándwich y servirme un vaso de zumo cuando mi hermana entró demasiado sonriente. Me contagió automáticamente mientras cerraba la puerta con esa picardía en los ojos que me hubiese hecho sonreír de todos modos. Dejé el sándwich en el plato y me acerqué para besarla en los labios. Prolongué el momento todo lo que pude, nervioso como cada vez que hacíamos aquello con alguien más en casa &#8211; aunque estuviesen en otra estancia completamente aislada &#8211; y acaricié su mejilla antes de seguir con mi &#8220;merienda-cena&#8221;.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Papá y Mamá no estarán esta noche – me anunció con ilusión mientras rodeaba mi cintura desde uno de mis costados.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me gusta que haga eso. No es lo más cómodo del mundo cuando estás intentando desenvolverte en una cocina de proporciones normales pero es agradable tratándose de ella. Torcí mi cara levemente para besarla de nuevo al escuchar la noticia y acaricié su pelo mientras se sentaba en una de las sillas.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A dónde van? ¿A esa cena en la que llevan cagándose toda la semana? – Ella asintió con esa gracilidad que la caracterizaba.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y nosotros tendremos que volver pronto a casa, Jandrito. Mañana hay que madrugar…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Odio que ella me llame Jandrito pero me reí de cómo lo dijo. Me hace mucha gracia cuando se las da de <i>femme fatale</i>. Está claro que no ha nacido para eso aunque está muy por encima del estereotipo, pero a veces insiste en interpretar ese papel y lo cierto es que me resulta adorable. ¡En fin! Le di la razón, era verdad. ¡Mañana nos íbamos a Londres! ¡Por fin! Estaba deseando llevármela de allí, lejos de nuestros queridos padres a los que engañábamos a la perfección desde hacía poco más de un mes. ¡Joder! ¡Un mes! ¿En serio llevo más de un mes así? ¡Nunca había estado tanto tiempo con nadie! Y teniendo en cuenta que es mi hermana… ¿se supone que es bueno o es malo? Lo cierto es que me dan jaquecas sólo de pensarlo así que prefiero no clasificar lo nuestro en ninguna categoría moral.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A veces no puedo evitar pensar en lo que dirían nuestros padres si supiesen &#8220;lo nuestro&#8221;. Sobre todo cuando hablo con Mamá, es mucho más cercana que Papá y me imagino que se le caería el mundo encima si llegase a saberlo. Además se encargaría de expresarlo de ese modo que hace que te sientas verdaderamente mal, como cuando me mostró toda su preocupación por mi mal curso académico. Me sentí como si fuese una mierda humana a pesar de que hubiese ganado dinero suficiente como para no pedirles un céntimo en todo el año, ahorrar un poco y permitirme mis caprichos y los de Laura. Por otro lado, creo que mi padre no me dedicaría ni una sola palabra antes de ponerme las maletas en la puerta y mandarme a Australia sin billete de vuelta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/541/90278883/90278883_021_d212.jpg" width="460" height="690" />¡Pero qué cojones! Luego me paraba a pensarlo detenidamente y llegaba a la conclusión de que si yo tuviese una hija como ella me gustaría que estuviese con alguien que la quisiese como yo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por dónde vais a salir? – me preguntó de repente mientras yo terminaba de masticar un bocado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por donde siempre, ¿por qué? &#8211; se rió entre dientes de mi pregunta. No entendí qué gracia le veía.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es que has impresionado tanto a Eva que me ha pedido que &#8220;indagase&#8221; un poco para ver a dónde iríais…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿En serio? ¡Joder! ¡Qué impresionable era la tal Eva!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, dile que tengo novia o algo… no sé…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es que Nerea ya le ha dicho que tú nunca tienes novia pero que nunca te falta compañía – Laurita le puso un tono a esa frase que no me gustó nada. Parecía que estuviese hablando de una leyenda.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo ves? ¿Cómo me puedes pedir que la aguante? – Refunfuñé antes de coger su mano con la mía para juguetear inconscientemente con sus dedos. Acostumbrarme a ser algo más que hermanos me estaba costando infinitamente menos que guardar las formas delante de otros.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He pensado una cosa – le solté de sopetón.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se rió, supo enseguida que no había pensado en absoluto aquello que iba a decirle. Todavía no sé cómo se le había escapado que estaba colado por ella desde hacía un montón de tiempo si me pillaba al vuelo en cada cosa que le decía.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que voy a &#8220;salir del armario&#8221; – le anuncié necesitando todo mi aplomo para no reírme con ella – no, en serio, piénsalo… ¡es cojonudo! &#8220;Alejandro el gay&#8221; ¡Ni siquiera a Mamá y Papá les importaría que durmiésemos juntos! Es la tapadera perfecta…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se rió al tiempo que se levantaba y me acariciaba la nuca para darme un beso.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuándo se van tus amigas? – quise saber.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se van, se quedan hasta que bajemos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Mierda! Una y mil veces ¡mierda!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me quieres nada, Laura. En serio… &#8211; le dije meneando la cabeza fingiendo mi desaprobación.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Claro que te quiero! – protestó abrazándose a mi cuello y besándome en la mejilla – ha sido idea de Nerea. No podía decirle que prefería aprovechar que nuestros padres no estarían en casa para estar a solas contigo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De verdad, ¿cómo la soportas?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se levantó sonriente y me miró desde la puerta con una nota juguetona que contenía una invitación descifrable solamente por nosotros dos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puede que nos veamos esta noche si vais al mismo sitio de siempre – me dijo antes de desaparecer.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé solo en la cocina. Recogí lo que había usado y llamé al idiota de Iván para quedar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas tres horas después estábamos los de siempre, en el mismo sitio de siempre, manteniendo la misma conversación de siempre. ¡Qué simples éramos! Fue como si tuviese una revelación acerca de lo anodino de nuestras vidas. ¿Anodino? ¡Qué benévolo! La verdad es que me aburría tanto que tras dar un trago a mi cerveza me encontré flipando al mirar a través del vidrio de la botella como si estuviese descubriendo un mundo nuevo gracias a algún alucinógeno.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué coño haces? – me preguntó Iván.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Grandísimo gilipollas! ¡Podía haberlo preguntado sin ese golpe que me casi me descoyunta el hombro!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estabas mirando aquellas &#8220;nenitas&#8221; que te ponen ojitos desde allí, ¿verdad? ¡Joder Jandrito! Y yo que decía que te estabas relajando…</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Nenitas? ¿Qué nenitas? Bueno, ni siquiera las busqué con la mirada. Estaba claro que cualquier persona del mundo que pudiese estar mínimamente interesada en mí se hubiera desinteresado inmediatamente al verme mirando a través de una botella de cerveza. Y de todos modos, dudo que despertasen mi atención.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guardé de nuevo la compostura mientras Manu nos contaba algo acerca de una tía con la que había amanecido en un piso de estudiantes. &lt;&lt;¡Guau! ¡Resulta que las compañeras de piso estaban muchísimo más buenas que ella! ¡Fascinante!&gt;&gt; pensé mientras todo el mundo se reía cuando terminó de lamentarse. ¿En serio había crecido con esta gente? ¡Eso sí que era fascinante!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tu hermana, tío – me dijo Rafa señalando con la mirada hacia la puerta del local.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré hacia la entrada descubriéndola con la misma compañía que tenía por la tarde y disimulé el escalofrío que me recorrió la espalda. Siempre me pasaba; la veía en público y me estremecía mientras me recordaba a mí mismo que delante de los demás éramos los mismos hermanos de siempre y que como tales teníamos que comportarnos. Le hice un gesto con normalidad desde mi sitio esperando a que viniese a saludarme. Se acercó con sus amigas y me saludó con cierta gracia pero sin ningún roce, mientras que yo las acompañé un rato hasta la barra tras pasarle mi brazo por los hombros y darle un beso muy corriente en la coronilla. Me inquieta corresponderla como antes, me abruma pensar en que alguien repare en todo lo que ahora esconden nuestros gestos, pero eso era lo que siempre hacía antes de… bueno, antes de pasar a más.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Laurita, cariño! ¡Qué alegría verte! – el rostro de mi hermana se descompuso cuando el animal de Iván apareció en la barra y la saludó de esa manera. Sobra decir que mi mano voló inmediatamente por acto reflejo para encasquetarle una buena colleja, ¿pero qué coño se creía? – Lo siento niña, lo nuestro no funcionaría nunca…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Viniendo de Iván, supongo que esa gilipollez con aspiraciones de audaz comentario era lo más parecido a una disculpa que podía haber obtenido, así que me di por satisfecho.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé que mi hermana y sus amigas se retirasen a su aire tras intercambiar un par de frases con ella y darle largas a Eva después de que Laura me la presentase formalmente – formalmente quiere decir que le tuve que dar dos besos y todo -. No es que me resultase molesto, me da igual, pero tuvo cierta gracia que le hubiese pedido a mi hermana que nos presentase de nuevo sólo por un simple par de besos en la mejilla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volví a incorporarme a mi grupo de amigos echando un vistazo hacia donde estaba Laurita de vez en cuando, pero poniendo toda la atención posible para que no me viesen. A veces creo que rozo la paranoia sin que ni yo mismo me dé cuenta, pero no puedo evitar pensar que la gente se fija en cómo la miro y la sola idea de que puedan entrever algo me da vértigo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como se mueve la amiguita de tu hermana, Jandrito… ¡me la está poniendo dura!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí de la sutileza verbal de mi gran amigo. Seguro que no tiene precio como guionista porno, ¡qué dominio del lenguaje!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Claro! Menudo polvazo tiene, ¿eh? – le seguí el rollo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera había visto aún como se movía o dejaba de moverse la tía esta que mi hermana se había sacado de su nueva clase de la universidad &#8211; aunque ahora que lo pienso, tampoco le había preguntado de dónde la había sacado. Simplemente di por hecho que es de su clase porque estaba haciendo ese trabajo con ellas -. Pero con Iván todo era predecible, primero; &#8220;me la está poniendo dura&#8221; y segundo; &#8220;¡qué polvazo tiene la cabrona!&#8221;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Están todas para reventarlas, tío! – le miré sorprendido mientras él bebía un trago sin apartar sus lascivos ojos de ellas, ¡no me entraba en la cabeza que hubiese tenido narices a decirme aquello! Por poco se me va la mano de nuevo pero enseguida intentó enmendarlo y al final me apiadé al comprobar que el pobre no daba para más. – ¡Menos tu hermana, coño! Parece mentira, Jandrito…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/541/90278883/90278883_025_700d.jpg" width="460" height="690" />¡Da igual! Intenté no pensar demasiado en ello y bebí para mantener la boca ocupada antes de decir nada que me delatase. Sí, Laurita siempre había sido &#8220;la hermana pequeña de Alejandro&#8221;, aquella que estaba exenta de cualquier comentario, broma o referencia ofensiva que se hiciera dentro del grupo porque si no Alejandro le partiría la cara a quien hiciese falta. Pero ahora comenzaba a darme cierto reparo defenderla tan abiertamente en algunas ocasiones. Ya no sabía muy bien dónde estaba la línea lógica que de cara a la sociedad distingue a un hermano de lo que quiera que yo fuese ahora.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, desde el cariño más sincero de colega a colega – me dijo mi querido amigo de repente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debo decir que me enteré en ese momento de que existe un cierto tipo de afecto que responde a la denominación de; &#8220;cariño sincero de colega a colega&#8221; y eso por sí solo ya me produjo cierto pavor, pero lo que Iván dijo a continuación me dejó helado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">– Deberías mirarte esa fijación que tienes con tu hermana, ya no estamos en el colegio. No puedes ir por ahí tratando de evitar que los tíos la miren o hablen de ella. Y no lo digo por mí, que a fin de cuentas soy tu colega y entiendo que no te molase una mierda que le siguiera el rollo a tu hermana cuando iba tan pedo… &#8211; ¡claro! ¡Es que había olvidado que mi amigo Iván estaba hecho un <i>latin lover</i>! ¡¿Cómo iba a resistirse mi pobre hermana?! Le miré levantando una ceja para que fuese al grano de una vez – ¡coño, Alejandro! ¡Que Laurita está muy buena y los tíos le van a entrar te guste o no! Ya sabes cómo somos… y si encima nos ponen delante una preciosidad como Laurita…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respiré incómodo a pesar de que -al parecer- todavía era el perfecto hermano mayor a ojos de mis &#8220;colegas&#8221;. Sopesé lo que me dijo intentando seguir el papel que me correspondía y le di mi veredicto;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si vuelves a llamarla &#8220;Laurita&#8221; te parto los dientes.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale tío, lo que tú digas… &#8211; contestó con resignación.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Soy imbécil! Pero es que cuando alguien me da con la realidad en toda la cara me arde la sangre. No soporto que hablen de mi hermana como si fuera otra más a la que todos esos indeseables miran mientras fantasean con sabe Dios qué cosas, o mientras urden revesados diálogos -y a veces no tan revesados- para llevarla por donde quieren. No sé qué parte me influye más, la de hermano a secas o la de &#8220;hermano-amante&#8221; o como quiera que se llame lo que soy con respecto a ella. Pero sólo sé que me ciega el hecho de imaginarme que cualquiera de los muchos mamones que hay por ahí le pone el ojo encima.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que me voy a casa – dije finalmente. Lo cierto es que la observación de Iván me había puesto más que tenso &#8211; ¿por qué no pruebas suerte con esa que te la está poniendo dura? Se llama Eva. Si le insistes un poco quizás te eche una mano con eso tan duro… – le solté de pasada antes de irme.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Admito que puedo parecer un completo capullo por haberle dicho todo aquello, pero lo hice para cubrirme las espaldas. No me convenía que Iván – por muy cazurro que fuese – dedicase ni un solo segundo a analizar esa &#8220;fijación&#8221; que tengo con mi hermana. Sí, yo también flipé, ¡joder! ¡Le creía más tonto! Por lo menos puedo asegurar que por cortesía de Eva mi amigo ni siquiera se acordaría de mí en toda la noche.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Nos vamos? – pregunté a mi hermana después de despedirme de mis amigos y acercarme hasta donde estaba con Nerea y Eva.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro – me contestó levantándose para ponerse la chaqueta que había traído y echando un rápido vistazo al reloj.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify">
<div style="clear: both;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Iván, mi amigo, me ha dicho que bailas de maravilla – solté con la mejor de mis sonrisas dirigiéndome a Eva. Se me ocurrió que no estaría de más ablandarle el terreno a Iván. Ni siquiera lo había pensado pero si se la tiraba no lograría centrarse en nada más durante una temporada –. Le has impresionado mucho, me ha preguntado por la nueva amiga de Laura y no le digas que te lo he dicho, pero cree que eres muy guapa y… y bueno, que me alegro de conocerte &#8211; atajé para despedirme al ver que Laura ya estaba lista.</span></div>
</div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Menos mal! Quise ser tan caballero que al final no se me ocurría nada decente. Decirle que también había mencionado que se la estaba poniendo dura no era una opción.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salimos de allí discretamente y caminamos durante unos cinco minutos hasta doblar la calle. Entonces, tras un rápido vistazo a lo que nos rodeaba, me arrimé para darle un cariñoso beso en la sien pero me dejé vencer por la tentación que me supuso en aquel momento un portal de un edificio que nos ofrecía el suficiente margen como para cobijarnos de la vía pública. La arrastré allí y la besé con muchas ganas. Las mismas que había ido guardando al tener que vivir bajo el mismo techo con ella y tener que tratarla como lo que éramos para el resto; dos hermanos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca había reparado tanto en un beso hasta que la besé a ella por primera vez. ¡Y pensar que casi la rechazo! ¡Merecería la soga si llego a hacerlo! Dejamos que nuestros labios se dijesen un par de cosas sin necesidad de articular ni una sola palabra y luego la miré mientras le apartaba un mechón de pelo de la cara.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero – le susurré antes de besarle la frente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me gusta decírselo porque en realidad sólo se lo he dicho a ella en toda mi vida. Desde niño hasta ahora, de una y mil formas y nunca como me había acostumbrado a decírselo últimamente. Además, cuento con el añadido de que casi siempre le arranco una sonrisa de oreja a oreja que le queda genial.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y yo – me contestó con esa sonrisa mientras me abrazaba y escondía la cabeza bajo mi barbilla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hundí una de mis manos en su melena mientras la mecía inconscientemente entre mis brazos y luego la cogí de la mano para seguir caminando. Nunca nos paramos mucho rato en la calle porque en el fondo, Madrid se queda pequeño. ¡La de veces que me he metido en líos porque me estaba viendo quien menos me lo esperaba!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que Mamá y Papá no habrán llegado, ¿no? – me preguntó mientras se metía bajo mi brazo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/541/90278883/90278883_054_28a9.jpg" width="460" height="690" />Miré el reloj y negué con la cabeza dándole la razón. Era relativamente temprano, sólo nosotros nos retirábamos porque teníamos que coger un avión a la mañana siguiente pero la gente todavía estaba comenzando a bajar a la calle.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En realidad, ambos sabíamos que nos retirábamos porque tener que fingir ser los perfectos hermanos era la mierda más grande que nos podía haber pasado. Así que tener algo de tiempo para poder estar como de verdad queríamos estar, supone una mínima recompensa por todo el esfuerzo que tenemos que hacer a diario.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caminamos hasta casa con paso ligero, aprovechamos el ascensor para hacer lo mismo que habíamos hecho en aquel portal y cruzamos la puerta de la entrada de casa a trompicones porque ambos nos negábamos a soltar al otro. Nos metimos en la cocina dispuestos a picar algo y la senté sobre la mesa mientras untaba un par de tostadas con mermelada. No era necesario que lo hiciera pero también me quedé como un tonto frente a ella mientras comíamos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No deberías comer esto – dijo separando sus piernas y rodeando mi cintura para llevarme allí donde había hecho hueco – no te cuidas nada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si tuviese que cuidarme ya le podrían dar por culo a las fotos y a los fotógrafos – respondí con sinceridad.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Muy listo, Alejandro! ¿Y cómo iríamos a Londres entonces? ¿O a santo de qué?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo pensé. Tenía razón. Debería cuidarme solamente un poquito así que en una exaltación de generosidad le regalé el último trozo de mi tostada, pero se hizo la ofendida y se rió tratando de rechazarlo hasta que acabó con mermelada por parte de la cara y el cuello antes de que el pan se estampase contra en el suelo de la cocina. No tiene gracia alguna pero no sé por qué, nos costó lo nuestro parar de reírnos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda, ven – le dije sujetándole la cara hacia arriba para limpiarle la mermelada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le pasé un dedo a ras de su mejilla por hacer aquello de llevármelo luego a la boca pero Laura me miró conteniendo la sonrisa y observando atentamente cómo lo hacía. Es curioso cómo a veces uno se da de bruces con algo sin tener la más mínima intención de provocarlo, y eso fue exactamente lo que me pasó. Esa mirada que se posaba fijamente sobre mí me incitó a hacerlo de nuevo y volví a dejar que mi dedo índice se arrastrase suavemente sobre su piel, llevándose por delante la mermelada que había dado pie a todo aquel juego de miradas. Iba a repetir la misma operación de antes pero ella sujetó mi mano y abrió la boca para hacerlo por mí.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Joder! Me estremecí incluso antes de que sus labios terminasen de cercar mi dedo y sentí un cosquilleo en la nuca cuando su lengua recorrió mi yema atrapada entre sus dientes. Ciertamente nervioso retiré el dedo despacio y volví a por más mermelada que rebañar. Todavía quedaba un poco sobre su cuello, por debajo de su mandíbula, y traté de aprovecharla bien para volver a llevar mi dedo a su boca. ¡Hostia! ¡Otra vez! El escalofrío y luego el cosquilleo. Creo que estaba empezando a poner cara de idiota porque de repente necesité acercarme más para besarla muy lentamente, y lo hice.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasé mis brazos alrededor de mi hermana, dejándolos caer hasta la parte baja de su espalda de modo que descansasen sobre esa curva que su columna dibujaba antes de terminar un poco más abajo. Continué besándola y abrazándola mientras sus manos recorrían mi cuello, hasta que se apoyaron sobre mi pecho y comenzaron a desabrocharme los botones de la camisa que me había comprado esa misma tarde. No niego que mientras me la probaba fantaseé con ello. No en la cocina de casa, me daba igual el sitio, a decir verdad. Pero ahora siempre me imaginaba que ella me quitaba la ropa de la forma que lo estaba haciendo, porque lo hacía con mucho cuidado y con esa deliberada lentitud que se uno se toma cuando sabe que el otro se tambalea con cada uno de sus movimientos. Desabrochaba un botón y recorría con sus manos el camino hacia el siguiente, rozando mi cuerpo tímidamente como si en el fondo no estuviese segura de que sus manos debieran estar allí. Volvía a hacerse con el siguiente botón y de nuevo lo desabrochaba… así hasta que sentía que la ropa estaba de más cuando ella casi no había ni empezado a librarme de ella.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para cuando dio cuenta del último botón de la camisa yo era pura gelatina esperando sus manos, que viajaron bajo la prenda sin dejar de besarnos. La quería más cerca, no era un capricho, era una necesidad. Apoyé una mano en la mesa y me incliné sobre ella arrastrándola conmigo. Se dejó llevar hasta que la tumbé y entonces me separé un poco, lo justo para echar una mirada hacia abajo y ver su pecho subir y bajar al compás de su respiración. Eso sí que me causa fijación, ver su tórax expandirse y contraerse bajo mi cuerpo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incliné sobre su cuello y lo recorrí despacio con los labios, trazando un camino lleno de paradas que me servían para besar su piel. La deseaba demasiado, no puedo tenerla cuando quiera y durante la última semana la suerte nos había sonreído menos que nunca. Apenas habíamos tenido un par de oportunidades para dedicarnos furtivas tomas de contacto que sólo habían llegado a ser intentos de algo más.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasé una mano por debajo de uno de sus muslos y lo elevé para que flexionase la pierna sobre la mesa. De nuevo se dejó llevar sin resistencia, lo quería tanto como yo y los dos lo sabíamos. Elevé la falda del vestido que le había comprado en Milán el curso pasado, reparando en que jamás pensé que llegaría a hacer lo que estaba haciendo. Lo único que pensaba cuando buscaba un vestido para ella era en lo bien que le quedaría. Nunca creí que yo mismo sería el que lo apartase para tener acceso a algo que estaba estrictamente vedado para mí sólo porque ambos éramos hijos de los mismos padres.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una de las manos de Laura se coló bajo mi pantalón y a esas alturas logró alcanzar su destino sin apenas esfuerzo &#8211; yo mismo me declararía el mayor embustero del mundo si negase que mis pantalones no eran más que un muro de contención desde hacía un buen rato -. El gesto me desestructuró durante un par de segundos. Busqué nerviosamente aquello que había bajo su ropa interior y dejé que mis dedos se perdiesen allí, en el mejor lugar en el que han estado nunca.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos a cama – le susurré antes de que fuese demasiado tarde.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una cosa era que nuestros padres no estuviesen y otra muy distinta era que sabiendo que podían llegar nos quedásemos allí, sobre la mesa de la cocina, sin margen de tiempo para evitar que llegasen a ver algo si es que entraban repentinamente por la puerta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? – su pregunta me provocó un nudo en el estómago. No sería capaz de negarme si de verdad lo quería hacer allí pero me daba cierto pavor.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo pensé un poco mejor y decidí jugar mi última carta. Me incorporé del todo y cuando ella hizo lo propio sin entender por qué lo hacía yo, cerqué sus muslos con mis brazos y me la eché sobre el hombro. Parecía que después de todo no le molestaba tanto que fuésemos a cama, aunque se riese como una loca y me diese algún que otro golpe. La saqué de la cocina, apagué la luz entre risas y la llevé a través del salón para entrar en el pasillo que conducía a las habitaciones.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estábamos llegando a la altura de mi cuarto cuando de repente me caí del cielo. La sangre se me coaguló en las venas cuando nuestra madre salió al pasillo y me encontró allí en medio, descamisado, con mi hermana echada al hombro y con una prominente erección que gracias a su aparición comenzaba ya a remitir.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero qué demonios está pasando aquí? – preguntó Mamá alterada pero en voz baja para no despertar a Papá.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera creí que fuese a preguntar nada. Pensé que había llegado el momento, que nos habían pillado y que todo se había terminado. Como poco, esperaba un tortazo. Laura tampoco se movía pero podía notar cómo hundía su cabeza en mi espalda. ¿Qué coño le iba a decir a mi madre? ¡Piensa Alejandro, por el amor de Dios!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdón… no sabíamos que ya estabais en casa –. Titubeé.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Patético! Pero fue lo único que pude llegar a decir en aquel agónico momento.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Pero qué más da si estamos en casa o no estamos! ¡Alejandro, por favor! ¿Te parece normal montar este escándalo a estas horas? Ya tendríais que estar durmiendo, ¡los dos! ¡Y deja a tu hermana en el suelo! ¡¿Por qué la llevas a hombros?!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/541/90278883/90278883_065_29fd.jpg" width="460" height="690" />Un desgarrador silencio se apoderó de la situación a la vez que mi cabeza se preguntaba una y otra vez por qué mi madre no estaba ya deshaciéndose en llanto y preguntando al cielo en qué había fallado al educarnos de aquella manera. ¿Que por qué la llevaba a hombros? Era una muy buena pregunta desde su punto de vista, pero no podía respondérsela, desde luego.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque le he llamado gordo en la cocina – dijo Laura tratando de mirar a Mamá desde mis espaldas.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Qué?! – preguntó atónita.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt;¡Joder Laurita! Que no te extrañe si no se cree esa mierda…&gt;&gt; pensé. Las piernas me temblaron, creí que no aguantaría más, mi madre lo sabía, lo que acababa de ver no dejaba muchas dudas sobre lo que estaba pasando. Mi hermana insistió, esta vez con más detalles.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que ha estado comiendo como un cerdo en la cocina, le he dicho que mañana le mandarían de vuelta cuando no le sirviese la ropa y entonces se ha empeñado en enseñarme sus abdominales y en cargarme como si fuera un saco. ¡Dile que me baje ya, Mamá!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Venga! ¡Podría haberse ahorrado la súplica! Mamá no se iba a creer esa porquería de excusa, las mías eran mucho mejores y jamás le había colado ninguna. Nos miró estupefacta mientras la dejaba en el suelo. No tenía ni idea de lo que estaba pensando, eran los segundos más largos de mi vida y el mayor de mis temores era que desembocasen en la voz de mi madre pidiéndome que me largase de casa.</span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé cómo le aguantas, de verdad… – le dijo de repente a mi hermana.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Oh, Dios! Mis músculos se relajaron espontáneamente al comprobar que mi madre se lo había tragado. Inspiré hondo y agarré el pomo de la puerta de mi habitación todavía con una preocupante tasa de azúcar en sangre, estaba mareado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé qué voy a hacer contigo, Alejandro. Tienes la cabeza llena de pájaros, hijo… &#8211; se quejó Mamá antes de volver a entrar en su cuarto &#8211; ¡a cama los dos ahora mismo! – apostilló antes de cerrar la puerta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré a Laura. Sus ojos lo decían todo, casi la habíamos cagado y a saber qué coño hubiera pasado si hubiésemos continuado en la cocina. Me arrepentí mientras realizaba mecánicamente las acciones previas que llevaba a cabo cada noche antes de meterme en cama y una vez recostado sólo podía pensar en una cosa; ¡en aquella maldita cama teníamos que haber sido dos! Sentí la necesidad de intentar colarme en la habitación de Laura para darle las buenas noches e incluso llegué a apartarme las sábanas para hacerlo. Pero luego me convencí a mí mismo de que suficiente suerte habíamos tenido por aquella noche y mejor no dar ni una sola señal más que pudiera hace saltar la liebre. Me tapé de nuevo e hice todo lo posible por dormirme.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El despertador hizo su trabajo incluso antes de lo que yo hubiese querido y me levanté sin remolonear para hacer la maleta. Pero antes de eso decidí que podía aprovechar primero la temprana hora que era para visitar a mi hermana. Caminé con sigilo hasta su habitación y me deslicé bajo sus sábanas mientras se desperezaba al percatarse de mi llegada. La estreché entre mis brazos y dirigí mis manos bajo su camisón mientras le besaba la sien antes de que abriese los ojos y me enfocase con aquella mirada perdida que tenía a primera hora de la mañana.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ayer Mamá estuvo cerca, ¿eh? – me susurró tras de darse la vuelta y besarme los labios.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo estuvo. Pero esta noche estaremos a kilómetros de aquí – Laura me sonrió antes de peinarme un poco &#8211; ¿has hecho la maleta?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella me asintió. No sé para qué se lo pregunté siquiera, siempre asumo que la gente es como yo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sal de aquí antes de que se levante Mamá – me pidió mientras le recolocaba el tirante de su camisón, que reposaba caído en el brazo en lugar de discurrir sobre su hombro.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice lo que me pedía. Volví a mi habitación, preparé todo y en unas horas estábamos a punto de despegar hacia Londres mientras comenzaba a amanecer. Supongo que una vez en el avión nos relajamos bastante porque nos besamos y nos abrazamos todo el rato como si fuésemos una pareja normal. Incluso la azafata nos sonrió cuando hicieron el recuento de pasajeros. Yo también le sonreí, fue casi una obligación cuando pensé que si le decía que éramos hermanos seguramente no me creería, pero le insistiría un poco más, lo suficiente para que lo comprobase en la lista de pasajeros y entonces, cuando viese con sus ojos nuestros apellidos, todos los que estábamos allí presenciaríamos un shock anafiláctico en directo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El vuelo transcurrió con tranquilidad, se me hizo corto mientras Laura y yo mencionábamos todo lo que queríamos hacer en Londres. Aunque lo primero que tuve que hacer nada más poner un pie en suelo británico fue subirla a un taxi y despedirme de ella hasta la noche ya que a mí me estaban esperando para el tedioso maquillaje previo a toda sesión de fotos que se precie. Me llevaron a las afueras, a una casa de campo donde me esperaba un caballo enorme. Le tengo un poco de &#8220;respeto&#8221; a los caballos pero en cuanto vi a la que iba a ser mi compañera, deseé irrefrenablemente abrazar al animal.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La chica no era ningún adefesio, era simplemente demasiado antinatural. Tenía unos labios que seguramente inspirarían una oda pornográfica por parte de Iván &#8211; o por lo menos un par de comentarios de los que harían que Shakespeare se revolviese en su tumba – y parecía que esbozar una mínima sonrisa le suponía un esfuerzo sobrehumano. A parte de eso, puede que ni siquiera a mí mismo me disgustase la idea de abandonarme un rato con ella si tuviera ocasión hace un par de meses. Pero no ahora.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me armé de valor, hice mi trabajo lo mejor que pude con mis dos compañeros sin llegar a descubrir del todo cuál de los dos me caía mejor y me largué al hotel en el que me esperaba mi hermana.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Laura estaba hablando con nuestros padres cuando me abrió la puerta. Les saludé a través del teléfono antes de que se despidiese de ellos y eché un vistazo rápido a la habitación que habíamos reservado por internet. No estaba mal, justo lo que queríamos para nuestros cinco días de &#8220;vacaciones&#8221;. Me descalcé, me dejé caer en cama y tras rodar un par de veces sobre el colchón, abrí los brazos para que Laura se tumbase a mi lado cuando colgó el teléfono.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te he echado de menos – le confesé arrimándola a mi costado y apoyando la mejilla sobre su coronilla &#8211; ¿qué has hecho en todo el día?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada interesante. Dar un par de vueltas por el barrio y esperarte… – me confirmó arrancándome una sonrisa &#8211; ¿y tú?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo he pasado el día acojonado, posando vestido como un puñetero <i>british</i> con un caballo y con una tía que resultó infinitamente más borde que el animal… – solté en un suspiro haciendo que mi hermana se riese incluso antes de que terminase de hablar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El teléfono que Laura todavía tenía entre las manos comenzó a vibrar. Lo miró entre risas y leyó el mensaje que acababa de recibir sin borrar la sonrisa de su cara.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién es? – le pregunté. No es que necesitase saberlo pero si lo sabía me sentiría mejor.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es Eva… – me contestó alegre. Qué amiga era de repente de esa Eva, ¿no? Bueno, cualquier cosa mejor que Nerea –… dice que te saque muchas fotos en Londres para enseñárselas después.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Más fotos? He venido para hacer un catálogo… – me quejé.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y oficialmente ya había cumplido con mi parte del contrato así que ahora la ciudad me importaba una mierda. Por mí podíamos pasar en aquella habitación cada minuto que nos quedaba antes de coger el avión de vuelta. Pero eso dejaría a Eva sin fotos, evidentemente. ¿Para qué quería esa loca fotos mías? ¡Lo que me faltaba ahora! Decidí que no quería saberlo mientras mi hermana contestaba al mensaje con una media sonrisa todavía en la cara. ¿Por qué le divertía todo aquello? A mí me ponía histérico que mis amigos la mirasen o la tuviesen en cuenta como alguien con quien tener algo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dile que no tiene nada que hacer conmigo – le dije de golpe sin pensarlo demasiado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/541/90278883/90278883_094_328d.jpg" width="460" height="690" />Mi hermana me miró con curiosidad y siguió escribiendo tras sonreírme. Mi intento por hacerme con su atención había fracasado, ¡me cago en Eva! Suspiré y le quité el móvil repentinamente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Alejandro! – me gritó.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí de su voz mientras apagaba el teléfono y me lo guardaba en el bolsillo. A veces todavía le sale esa nota chillona que tenía cuando sólo era una chiquilla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te lo devolveré si le dices a esa Eva que sólo tengo ojos para ti – bromeé tranquilamente sujetándola por la cintura para que no se fuese de cama.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, se lo diré – aceptó un poco enfurruñada – ¡seguro que te hace mucha gracia que se lo diga!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí mientras volvía a recostarla a mi lado y me acercaba para frotar mi cara con la suya. Me costó besarla debido a que exageró un poco la molestia que le había causado que le quitase el teléfono pero se rindió en cuestión de segundos. No hay lugar para los enfados cuando uno se encuentra un oasis en medio de un desierto. Y eso es lo que eran los cinco días que íbamos a estar allí; un oasis en el que podíamos ser eso que no nos dejaban ser en el desierto de nuestra vida cotidiana.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus labios sobre los míos, es todo cuanto necesito para olvidarme de que es mi hermana. A partir de ahí sólo es la adorable Laurita que hace que me pierda. Y lo hace tan bien que anhelo a todas horas poder estar con ella de la forma en la que estábamos en aquel momento, dejando que nuestras lenguas jugasen entre nuestros labios hasta el punto de entorpecernos la respiración, que mis manos recorriesen su espalda por debajo de la blusa que llevaba mientras la acercaban más a mí o simplemente acariciándola.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desvié una mano para desabotonar la blusa que me impedía ver ese cuerpo que no había podido tener la noche anterior mientras ella elevaba ya mi camiseta para hacer que me desprendiese de ella. Obedecí y seguí con mi cometido, posicionándome sobre mi hermana para descubrir bajo mi torso desnudo el sujetador que tenía algo que yo quería y que precisamente por eso iba a emprender el mismo rumbo que esa blusa que ya estaba volando hacia el suelo. La miré antes de inclinarme de nuevo sobre ella y besar su yugular para subir hasta el lóbulo de su oreja mientras una de mis manos se colaba por debajo de su cuerpo para desabrochar esa prenda que se interponía entre nuestros pechos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El brazo en el que me apoyaba se tambaleó ligeramente cuando descubrí que no era el único que colaba mi mano en algún sitio, pues las de Laura desabrochaban con sutileza mi cinturón para seguir con el pantalón mientras yo tanteaba ese cierre que se me estaba resistiendo más de lo normal gracias a que una de sus manos se deslizaba ya a ras de mi miembro mientras la otra bajaba mi cremallera tras dar rápidamente cuenta del botón y facilitando así el placentero movimiento que realizaba con la primera.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Exhalé nervioso cuando el sujetador cedió por fin y la besé profundamente mientras mi mano buscaba ahora uno de sus pechos bajo la prenda que ya no ejercía la más mínima presión pero que sin embargo no terminé de quitar. No pude, estaba completamente embotado en lo que las manos de Laura me hacían allí donde las ganas de tenerla se reflejaban más que ninguna otra cosa. Sus manos, resbalando acompasadamente de arriba abajo, acompañadas por el suave movimiento de sus muñecas, tal y como yo le había recordado en un par de ocasiones sin saber que proporcionarle esa información se volvería en mi contra, porque lo que en otras manos era técnica, en las suyas era un pase para mirar al placer a la cara. Y resulta difícil renunciar a algo así cuando uno lo tiene pero de momento tenía que hacerlo. Tenía que evitar que siguiera haciendo eso durante mucho más tiempo o yo iba a terminar antes de empezar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arrastré mis labios sobre su clavícula y me desplacé hacia abajo para que mi entrepierna no estuviese &#8220;peligrosamente&#8221; a merced de sus manos. Terminé de retirar el dichoso sujetador y me incliné nuevamente para besar su pecho antes de atrapar cuidadosamente uno de sus pezones entre mis dientes para dejar que mi lengua lo recorriese. Pude escuchar cómo sus pulmones reclamaban el aire a través de su boca en aquel momento y la piel se me erizó cuando una de sus manos se posó sobre mi nuca mientras la otra se perdía entre las sábanas.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desabroché con cuidado su ceñido pantalón permitiendo que mi boca se entretuviese un poco más con esos pezones que afloraban reclamando toda mi atención y que no tuve más remedio que abandonar cuando me resultó imposible hacer que sus pantalones fuesen más allá de sus muslos de aquella manera. Me incorporé para retirárselos y la miré después de lanzar la prenda a un lado. Sólo un paso más y la tendría desnuda. Ideé unas mil formas de quitar esas braguitas que parecían mirarme, mil formas de deleitarme con el inmenso y excitante placer de culminar mi primer cometido y dar paso al segundo; entretenerme en su cuerpo. Finalmente me decanté por aventurarme y decidir sobre la marcha. Demasiado tiempo sin aquello como para pensar con claridad.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Pero ahí estaba! Tumbada en cama para mí -para quien nunca debería haber sido, en realidad -. Sus rodillas se cerraron cuando adelanté una mano para desnudarla y en un primer momento me sorprendí ante la posibilidad de que algo la hubiese hecho cambiar de opinión aquella noche. Pero luego escuché su risa juguetona, le sonreí sin decir una sola palabra y volví a abrir esas piernas sin encontrar resistencia alguna. Me apoyé sobre un brazo que coloqué al lado de su cintura y con la otra mano acaricié su sexo por encima del fino retal que lo cubría desde una ingle hasta la otra, disfrutando más de contemplar su cara que de lo que estaba haciendo, todo era demasiado bueno. Deslicé mi mano hacia abajo, separé los muslos que ella había entrecerrado de nuevo y separando con el índice la tela de su prenda, llevé aquel dedo entre el interior de sus braguitas y su cuerpo, rozando esa húmeda cavidad por la que en aquel momento latía todo el deseo que jamás he sido capaz de condensar. A punto estuve de simplemente apartar a un lado la prenda que ahora se me antojaba ridículamente molesta y proseguir con lo que quería hacer pero como era algo que tarde o temprano tendría que abordar, tiré del trozo de tela que tenía entre mis dedos, haciendo que se despidiese del cuerpo de Laura sin problemas en cuanto ella elevó ligeramente su pelvis. Y en cuestión de un par de segundos yo estaba de vuelta entre aquellas piernas que mi hermana flexionaba a ambos lados de mi cabeza, respirando entrecortadamente al sentir cómo mi lengua acariciaba con mesurada necesidad cada detalle de la anatomía de aquel lugar al que me moría por entrar de nuevo a pesar de que hace tan sólo un par de meses tenía clarísimo que nunca, bajo ningún concepto, haría lo que estaba haciendo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡A la mierda lo que pensaba hace un par de meses! Los gemidos de Laura, la forma en la que sus caderas se retractaban por acto reflejo cada vez que mis dedos comenzaban su periplo hacia el interior de su cuerpo mientras mi boca agasajaba ese abanico de pliegues que me volvía loco o simplemente su respiración agitada, un beso… cualquiera de esas cosas era infinitamente mejor que una moral intachable. Prefiero tragarme las normas -aunque sea de manera furtiva- que vivir constreñido y amargado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continué hasta que la mano de mi hermana se cerró sobre mi pelo, tirándome levemente de él mientras sus muslos rozaron mis sienes y su atolondrada respiración se transformaba en esos desesperados sonidos que todavía intentaba reprimir. Me encanta que haga todo eso, sé exactamente qué viene después pero en esa ocasión no quise dejarla alcanzar el orgasmo de aquella manera. Estaba demasiado excitado y verla así me incitaba todavía más, no había garantías de que no me arrastrase con ella cuando sus piernas cercasen mi cara con más fuerza o cuando su cadera adquiriese ese ángulo que presagiaba lo inevitable cuando su espalda ya era incapaz de arquearse más… ¡Oh, Dios! Lo cierto es que el solo hecho de reconstruir todo eso en mi cabeza ya me produce una inminente necesidad de elevarme de nuevo y enterrarme en esa calidez que ahora disfrutaban mi lengua y mis dedos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le estampé un beso debajo del ombligo y me levanté con cierta torpeza para quitarme los pantalones a un lado de cama. Me despojé de todo lo que me cubría lo más apresuradamente que pude y cuando estaba a punto lanzarme de nuevo sobre mi hermana me paré en seco al borde de cama.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé de piedra cuando distinguí sus nalgas apuntándome en la semioscuridad. Creí que los ojos me engañaban pero no lo hacían, mi hermana me esperaba de rodillas y con las manos apoyadas sobre la cama.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt;¡Hostia!&gt;&gt; pensé al darme cuenta de lo que quería. Yo no estaba preparado para aquello, lo había hecho en otras ocasiones con tías de las que ya ni me acuerdo. Pero es que eso era empeorar lo que ya de por sí estaba mal. Era como delinquir, había infinitas formas de hacerlo y El Padrino, por ejemplo, lo hacía tan bien y de una manera tan elegante que a nadie se le ocurriría mirarle con los mismos ojos inquisidores que se le ponen a un drogata que ha robado un cartón de vino en un supermercado porque está desesperado por un trago. No sé si acuñarle a mi reacción ese famoso término: &#8220;cuestión de principios&#8221;, pero el caso es que &#8220;cabalgarla&#8221; no entraba dentro de mis planes.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Alejandro? ¿No quieres hacerlo así? Siempre lo hacemos de la misma manera…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; Pero una cosa era pensarlo y otra muy distinta era decírselo después de que me lo hubiese preguntado con una inocente inseguridad que me obligaba callarme por miedo a disgustarla. Así que con la vista todavía clavada en esa nueva perspectiva de sí misma que me estaba mostrando, tragué saliva y apoyé una pionera rodilla sobre la cama para volver a ella. Me coloqué en su retaguardia y acaricié su espalda, cavilando todavía acerca de cómo iba a llevar a cabo aquello que había hecho tantas veces. Su cintura me despertó cierta ternura, se veía incluso más frágil desde allí pero su pose se me tornó enseguida demasiado sugerente cuando mis manos se pararon a la altura de sus riñones.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Contuve un suspiro cuando pensé que era toda una mujer, con todas sus consecuencias &#8211; incluida la de que en cierto momento decidiese que quería experimentar algo nuevo -. Sopesé mi situación de nuevo y sin plantearme siquiera la posibilidad de denegar su petición coloqué una mano en la parte interior de uno de sus muslos, invitándola a ensanchar sus piernas un poco más antes de inclinarme sobre ella y besar la parte de su columna que discurría entre sus omóplatos. Se acomodó siguiendo ceremoniosamente mis instrucciones y puso a mi completa disposición mi objetivo prioritario. Mis dedos volvieron a perderse entre la tentadora humedad que encontraron mientras dejaba que mis labios se dirigiesen hacia su cuello, como si darle besos constantemente redimiese parte de la culpa que inevitablemente caería sobre mí cuando se lo hiciese de aquella forma, concediéndole el capricho de permanecer en una postura que no estaba hecha para ella en lugar de imponerme y pedirle que dejase esas cosas para otro tipo de tías.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quizás Iván tuviese algo de razón y debería mirarme esa fijación que tengo con mi hermana, ¿hasta cuándo la voy a ver como si necesitase constantemente mi protección? ¿O cuándo las cosas iban a parecerme lo suficientemente buenas para ella? Da igual, aquel no era momento para cábalas por mucho que me sedujese la idea de debatirme seriamente entre si debía o no debía hacérselo de aquella forma. Lo iba a hacer, en el fondo estaba frustrado porque sabía que no podría decirle que no en cuanto me lo propuso, por eso me torturaba mientras hacía con mi mano lo que quería hacer con la erección que me pedía a gritos entrar en escena.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella volvió su cara, distinguí su rostro mirándome bajo la poca luz de la habitación mientras seguramente se preguntaba qué coño estaba haciendo allí, besándola una y otra vez en el mismo sitio mientras mi mano se movía sin intención de dar paso a nada más. Pero si lo pensó no dijo nada. Y para no darle la oportunidad de que lo acabase diciendo me adelanté para besarla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Craso error por mi parte. La lengua de Laura entró en mi boca ávidamente, entrelazándose vertiginosamente con la mía, pidiéndole más. Quise dárselo, quise corresponder ese beso con la misma intensidad y al hacerlo, la parte baja de mis caderas descansó sobre sobre toda el ardor que discurría entre el comienzo de sus muslos completamente abiertos para mí. Un recibimiento demasiado cordial que hizo que mi cabeza se rindiese. Retiré la mano para apoyarme cerca de su costillar y la busqué con mis caderas para penetrarla sin separarme ni un solo centímetro de ella, sin dejar que su espalda se separase de mi pecho y dejando que aquel beso que me había arrastrado allí se interrumpiese sólo para que ambos jadeásemos extasiados durante un instante en el preciso momento en que entré hasta el final para comenzar a moverme lentamente tras un par de segundos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Soy gilipollas! Lo soy porque siempre que me propongo no caer, termino cayendo. Y casi siempre a lo grande, tal y como acababa de hacerlo. Difícilmente podré olvidarme de la manera en la que el cuerpo de Laura me acogió, otra &#8220;primera vez&#8221; casi mejor que la primera. Me aferré a su cintura con un brazo, mientras una de mis manos rodeaba uno de sus pechos sin saber muy bien qué hacer con él, solamente el hecho de sujetarlo para hacerlo inmune a la oscilación que le causaban mis propios movimiento me resultaba deliciosamente envolvente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su espalda se inclinó hacia delante facilitando todavía más mi penetración a la vez que su lengua regresaba a la mía. Sujeté con fuerza sus caderas intentando refrenar el ritmo que mi cuerpo imprimía por voluntad propia. Me hubiese gustado pedirle que no se inclinase tanto para que mi pobre voluntad no me traicionase pero de allí a un par de minutos, y desatendiendo las súplicas de mi cabeza, ocurrió justo lo contrario. Laura se apoyó sobre uno de sus codos descendiendo todavía más y permitiéndome llegar tan adentro que creí que terminaba en aquel mismo momento. Tuve que parar para evitarlo. Dejé de moverme al tiempo que el frenético beso que acallaba nuestros suspiros me obligaba a dejarme llevar hacia abajo con ella mientras nuestras caderas quedaban aún en lo alto. Una de sus manos se posó torpemente sobre mi cara justo antes de que nuestros labios se permitiesen un descanso y sin que su cara distase apenas unos milímetros de la mía, la voz de mi hermana me susurró lo más excitante y sugerente que me han dicho nunca;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alejandro, me encanta…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tan simple como efectivo. Una sencilla frase pronunciada entre el ajetreo de su respiración, entonada expresamente para hacerme perder el norte y arrancarme un débil y quejumbroso sonido mientras mi cuerpo era víctima de un extraño y placentero estremecimiento.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; Pensé antes de derrumbarme y dejar que mi cabeza se perdiese en su cuello mientras comenzaba de nuevo a moverme dentro de ella. Lentamente, pero sin renunciar a la profundidad que me ofrecía la postura que manteníamos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Procuraba moverme despacio, controlándome para no encontrarme embistiéndola de repente, como casi siempre me ocurre. Pero cada uno de mis sucesivos retrocesos y avances me pedía que hiciese exactamente lo contrario. Me concentré, la miré mientras trataba de seguir aquel ritmo, pero no servía de mucho. Ver cómo ella avanzaba y retrocedía conmigo, debajo de mi cuerpo, anulaba cualquier empeño por sosegar el compás que quería marcar. Era completamente inútil y antes de que pudiese darme cuenta nuestros gemidos ya no merecían llamarse así, el tono con el que los emitíamos sobrepasaba la definición de la propia palabra. Eso era sólo el principio, la intensidad de nuestros sonidos siempre iba ligada al ajetreo de nuestros cuerpos y de nuevo me encontré necesitando moderar el ritmo para alargarlo un poco más.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suele funcionar, pero no esta vez. No cuando Laura se empeña sin saberlo en adelantar lo inevitable. En esta ocasión, en concreto, comenzando a mover sus caderas dejando que se encontrasen con las mías antes de lo previsto y haciendo que tuviese que besarla para que mi propia voz no se me fuese otra vez de las manos. Difícil cometido teniendo en cuenta que su cuerpo moviéndose frenéticamente con el mío y dejando que mi sexo hiciese calado cada vez a mayor profundidad dentro del suyo, es con diferencia la mayor tentación a la que he sucumbido.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alejandro… voy a llegar… &#8211; anunció de esa manera que me seducía con inigualable eficiencia para que yo hiciese lo mismo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cara se alejó relativamente de la mía para ser abandonada sobre el colchón, dejándome escuchar desde allí esos acordes de su voz que reflejaban lo que me había dicho y que implicaban una invitación que yo no necesitaba. A mí me bastaba con verla de aquella manera, me sobraba con arrimarme a su cara y dejar que su ahogado y cálido aliento me tocase para estar perdido de nuevo. Por eso lo hice, por eso yo también dejé que mi cara descansase sobre la de mi hermana para que nuestras bocas respirasen torpemente y para que mis brazos la rodeasen sin ni siquiera consultármelo previamente, presagiando con todo ello el final que todo aquello en conjunto iba a provocarnos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/541/90278883/90278883_098_ab7d.jpg" width="460" height="690" />Apenas tuve que hacer nada más. Mantener el recio ritmo de mis empujones y disfrutar, disfrutar infinitamente de la forma en la que sus espasmos precipitaron los míos entre gritos ahogados y manos que apretaban con fuerza las sábanas como si fueran el incontrolable deseo que nos había elevado a lo más alto y quisiéramos cogerlo para que aquello no acabase nunca. Entonces, en medio de todo ese caos en el que siempre me sumían los bucólicos orgasmos que sólo Laura había sido capaz de concederme, los empujones se produjeron con una frecuencia mucho menor, como si ya no me quedasen fuerzas para ir más rápido y en lugar de ello me viese obligado a llegar lo más adentro posible mientras la tensión que me producía la necesidad de satisfacerla a ella se diluía poco a poco en la calma y el relax más absoluto y todo regresaba lentamente a su lugar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando abrí mis ojos no pude encontrar los suyos, luego me percaté de que aún estaban cerrados mientras su profunda respiración la obligaba todavía a suspirar de vez en cuando. Me asusté un poco cuando reparé en sus brazos, doblados y recogidos bajo su pecho como si me escondiese algo que no quería darme.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laurita, cariño, ¿estás bien? – me aventuré a preguntar temiendo una respuesta negativa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiró un par de veces y elevó su cara hacia mí.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero que me lo hagas siempre así, Alejandro… – me contestó aturdida.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé caer mi cabeza en la base de su cuello al escuchar su respuesta y suspiré yo también al pensar en la caja de Pandora que acababa de abrir sin quererlo. &lt;&gt; pensé. Aunque ahora ya no me importaba tanto. Después de todo, si ella lo iba a hacer, mejor que lo hiciera conmigo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya veremos, Laurita… ya veremos… &#8211; respondí apartando su pelo para besarle la cara.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? ¿No te ha gustado?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí de esa inocencia con la que me lo preguntó, ¡como si no supiese a ciencia cierta la respuesta!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sabes que sí – le confirmé tras darle un último beso e incorporándome a duras penas, venciendo el entumecimiento de mis piernas que me hizo tambalearme un par de veces antes de separarme de ella.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí la cama apartando las sábanas a un lado y me dejé caer con los brazos abiertos para que Laura se arrimase a mí como cada vez que podíamos dormir juntos. No tardó ni un par de segundos en acudir a mi lado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Entonces? – inquirió curiosa mientras yo me ocupaba de que las sábanas nos cubriesen a los dos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé… tampoco quiero que te aburras… &#8211; fue lo mejor que se me ocurrió aunque mi voz vaciló al darle la respuesta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Escuché su risa sobre mi pecho a la vez que me acomodaba rodeándola con un brazo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pues lo haremos así hasta que me aburra.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí en la oscuridad, ¿por qué lo hacía? ¿Qué coño me hacía gracia? Me estaba pidiendo que repitiésemos hasta la saciedad eso que tan &#8220;ignominioso&#8221; me parecía para ella antes de hacerlo. Lo pensé durante un par de minutos y al final determiné que tampoco era tan malo. Conmigo se puede poner como quiera, yo no me la voy a tirar y ya está. Y si quiere repetir, se lo repetiré hasta que se aburra, como acababa de pedirme. Total, nadie podía enterarse aunque le recitase a Bécquer mientras lo hacíamos, ¿qué más me daba?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como quieras… ¿qué te parece si mañana te invito a comer al lado del Támesis? – Le propuse tratando de esquivar el tema.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me apetecía entretenerme demasiado pensando en ello, nunca saco nada en limpio y me resultaba demasiado complicado para aquel momento en el que sólo quería dormirme. Es mi especialidad, cuando algo me sobrepasa, lo dejo para otro momento con la esperanza de que nunca llegue.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente comimos al lado del Támesis tal y como le había prometido, pero lo vimos desde la ventana del restaurante porque Londres tuvo la gentileza de enseñarnos su cara más conocida; ésa en la que llueve durante todo el maldito día. En realidad sólo dejó de llover durante algunas horas en los cinco días que estuvimos allí pero a mí me resultaba indiferente. El tiempo voló -como casi siempre ocurre cuando no quieres volver de un lugar- y el temido último día dejó paso a la última noche con una facilidad increíble. Fue la única vez que no quise que llegase el momento de irnos al hotel. Eso significaba que al día siguiente no podríamos levantarnos tarde para salir a ver nada porque tendríamos que levantarnos temprano para coger ese avión que, si por mí fuese, podía estrellarse antes de devolvernos a Madrid, donde no podíamos besarnos en público o ni siquiera cogernos de la mano. Aún con esa puñetera lluvia, Londres se me antojaba perfecto.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvimos a nuestra habitación tras cargarnos de <i>souvenirs</i> para todo conocido al que le teníamos un mínimo afecto y con algo de ropa que nos habíamos comprado. Siempre recordaré nuestro último día en Londres como el primer día que le compré lencería a mi hermana. Y no fue idea mía, ella me lo pidió. Se paró frente a un conjunto de ropa de cama demasiado sugerente y me dijo que siempre había querido uno. Me reí hasta la saciedad, creí que me tomaba el pelo, pero me juró que era totalmente cierto y terminé por decirle que se lo llevase. No podía creérmelo pero estaba ilusionadísima con el maldito conjunto y corrió contentísima a probárselo en cuanto cerramos la puerta de la habitación. Sólo espero que si mis padres se lo ven y preguntan algo al respecto no les diga que se lo he comprado yo. No podría alegar nada convincente con lo que salir bien parado, yo siempre le compraba ropa normal o cualquier otra cosa que quisiese, pero nunca lencería fina. Eso jamás se me había pasado por la cabeza.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me senté en el sillón de la habitación mientras la esperaba y encendí la lámpara de pie que había al lado. Miré la ciudad a través de la ventana, pensando en que por mucho que le doliese a mi madre, aceptaría cualquier cosa que me ofreciesen lejos de Madrid y que me diese la oportunidad de llevarme a Laura unos días. No quería volver, me angustiaba tener que regresar a la realidad.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Alejandro, mira! – la voz de Laura me hizo apartar la vista de la ventana.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le quedaba de maravilla. Esa especie de camisón transparente que no le cubría apenas las braguitas a juego -y que seguramente tenga un nombre que me es desconocido- parecía hecho para ella. Sonreí un poco, todavía apesarado por el inminente regreso. Se acercó despacio hasta ponerse delante de mí y me miró fijamente apoyando las manos sobre sus caderas.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y bien? – me preguntó mientras yo reparaba en el fino encaje con el que el conjunto enmarcaba su escote.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás preciosa – y aunque no lo estuviese se lo hubiera dicho igual.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Levanté los ojos y la descubrí mirándome con curiosidad. Ojalá pudiésemos quedarnos en Londres.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creí que te mostrarías más efusivo…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me reí un poco.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por eso lo querías? – le pregunté con cierta incredulidad. Lo del conjunto me había tenido desconcertado desde que lo habíamos pagado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, siempre quise uno. Pero pensé que te gustaría más…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Bah! Quítatelo, lo devolveremos mañana antes de irnos, lo cierto es que no te pega nada… &#8211; bromeé con un gesto de indiferencia en la cara.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Y una mierda! Si no sabes apreciarlo ya encontraré a alguien que sí sepa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba bromeando, se le notaba a leguas, pero aprendía rápido. Si me lo hubiese dicho en serio preferiría que me diese una patada en la boca antes de que se pusiese eso delante de nadie más.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda, ven. Dame un beso – le pedí abriendo mis brazos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De todas las formas posibles que tenía para hacer lo que le pedí escogió precisamente sentarse a horcajadas sobre mis piernas. Y mentiría si dijese que no fue de mi agrado, pero me esperaba un beso normal, nada más. Todavía me aterraba demasiado la idea de volver a Madrid como para pensar que fuese a hacer algo así. Me sonrió levemente antes de besarme con demasiada dedicación al tiempo que envolvía mi cuello con sus manos. Mi cuerpo enteró respondió a ese beso y al abrazarla me encontré con la etiqueta del conjunto que todavía colgaba en la parte de atrás del mismo. La arranqué con cuidado, el conjunto era suyo, le iba a durar muy poco puesto pero se lo quedaba, de eso no cabía duda.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La has cagado, ya no se puede devolver – me dijo entre risas interrumpiendo el beso que ya había despertado una ligera protuberancia en mi entrepierna.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&gt; pensé. Pero no dije ni una sola palabra, sólo volví a besarla y a abrazarla más fuerte. Joder, la &#8220;última noche&#8221; ya había llegado. Mataría por una sucesión infinita de &#8220;últimas noches&#8221;.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las manos de Laura abandonaron mi cuello para bajar hasta el botón de mis pantalones y cuando tenía mi sexo entre sus manos, acariciándolo suavemente, dejó de besarme para escurrirse y quedarse de rodillas entre mis piernas. Dejé caer mi cabeza hacia atrás hasta que el respaldo del sillón la sujetó y cerré los ojos dejándome llevar por lo que me iba a hacer antes de que su lengua comenzase a recorrerme desde la base hasta el extremo, entreteniéndose un ratito allí para volver a hacer lo mismo un par de veces más antes de que sus labios coronasen de nuevo el extremo y se abriesen lo justo para acogerme mientras resbalaban hacia abajo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Inspiré aire profundamente y lo retuve unos segundos para soltarlo de golpe antes de erguir mi cabeza de nuevo y soltarle algo que se me ocurrió en aquel momento. No suelo hacerlo, cuando mi hermana se entretiene de esa manera lo último que se me ocurre es molestarla, pero es que me pareció una idea tan brillante que no lo pude resistir.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no nos venimos a estudiar aquí el año que viene?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Laura apartó su boca del cometido que la mantenía ocupada para reírse estrepitosamente. Casi me sentí ofendido con su reacción y lo supo, porque su risa se apagó hasta que solamente me dedicaba una mirada que me analizaba como si tuviese un tercer ojo en la frente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? Estudiar en el extranjero sería la guinda para tu currículum y arreglaría un poco el mío… &#8211; le insistí con un argumento que escondía lo que yo perseguía realmente – el inglés es básico hoy en día…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, y Papá y Mamá nos dejan venir y vivimos juntos y felices hasta que terminemos de estudiar, ¿no?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Mierda! Demasiado obvio para ella pero, ¿qué tenía de malo? Era mucho mejor que quedarse en Madrid y tener que esperar a que estuviésemos solos en casa, o peor todavía, esperar a que me saliese algún trabajo fuera y aguantar las broncas de nuestra madre antes de poder llevármela unos días.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, igual no les hace mucha gracia, pero se lo diré yo. Les diré que quiero venirme aquí y cuando lo digieran un poco les diré que tú también vienes. Seguro que hasta se quedan más tranquilos si &#8220;Laura la responsable&#8221; le echa un ojo a &#8220;Alejandro el atolondrado&#8221;…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me lo estás diciendo en serio? – me preguntó estupefacta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí sin dudarlo. Mis padres probablemente terminarían entrando por el aro. Papá también había terminado la carrera fuera y yo me ocuparía de dejar bien claro que mi decisión se debía únicamente al bien de mi formación académica. Con un poco de tacto incluso puede que llegase a encantarles que por fin mostrase más interés en los estudios que en el trabajo que me había salido por pura casualidad y al que tampoco pensaba renunciar del todo. Siempre nos vendrían bien unos ingresos extra, tanto en Madrid como en Londres.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero tú te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Y después qué? Cuando volvamos a casa después de haber estado tanto tiempo viviendo solos será todavía peor.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré. ¿Por qué tenía qué reparar en esas cosas? Ya pensaríamos algo, eso quedaba muy lejos todavía.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si estudiamos aquí, probablemente encontremos algo aquí cuando terminemos… &#8211; alegué improvisando lo mejor que pude.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cara de mi hermana me mostró todavía más sorpresa. Seguramente pensaba que me había drogado mientras estaba en el baño cambiándose de ropa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alejandro, ¿me lo estás diciendo en serio? ¿Me estás pidiendo que nos vayamos de casa indefinidamente sólo porque así podremos estar juntos cuando nos dé la gana? ¿Y cómo acaba tu magnífico plan?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me encogí de hombros sin saber qué decir, ¡y yo qué sé cómo coño terminaría mi magnífico plan! ¿Acaso podía decirme ella cómo terminaría toda esa mierda del calentamiento global, por ejemplo? Eso tampoco lo sabía nadie y la gente se empeñaba de repente en ser súper ecologista… ¡Menuda pregunta!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que mejor que andar escondiéndonos por Madrid. Estoy harto de pensar que todo el mundo sospecha algo… -reflexioné en voz alta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me refiero a eso, me refiero a que si no quieres una vida normal -. Me quedé paralizado, lo de &#8220;vida normal&#8221; me atravesó como un puñal – algún día querrás casarte y tener tu propia familia, ¿no? ¿Qué voy a pintar yo ahí?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Casarme yo? ¿Tener hijos? ¡¿Pero qué narices me estaba diciendo?! ¡Yo no quería nada de eso! Pero quizás el problema no era que yo lo quisiese. Mejor dicho, estaba claro que ése no era el problema. El problema era si ella lo quería. Si le preocupaba que yo lo quisiera, seguramente era porque ella lo quería. Y en ese caso, era yo el que tenía que hacerme esa última pregunta; &#8220;¿qué cojones iba a pintar yo cuando ella tuviese lo que había mencionado?&#8221; Ni siquiera me concedí el dudoso honor de pensarlo. Me levanté sin saber qué hacer y caminé hacia el baño. Era lo más cercano a estar solo que podía obtener sin salir de la habitación.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A dónde vas?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Ahora le preocupaba a dónde iba? Pues bien, me hubiera encantado decirle que me iba a tomar por culo. Justo lo que ella acababa de pedirme, ¡que me fuese a tomar por culo!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Necesito una ducha -. Contesté sintiéndome un gilipollas sin precedentes.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré la puerta del baño y abrí el agua caliente. Me quité la ropa y me metí en la ducha como si ponerme bajo el agua fuese a darme licencia para pensar con claridad pero me resultó imposible, mi mente estaba completamente aturdida. Laura no acababa de decirme que quisiera terminar con aquello pero me había dejado clarísimo que terminaría algún día. ¿Y qué haría yo entonces? ¿Quedar con mi cuñado para ir a jugar al golf? ¡Mierda! ¡Estaba bien jodido!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidí que me largaba de Madrid, con ella o sin ella. ¿Para qué quedarme a su lado? ¿Para hacerle compañía hasta que encontrase a alguien? Por ella me tragaría mi orgullo con sumo gusto y me quedaría, pero no era por eso por lo que no quería hacerlo, sino por el momento en el que llegase ese otro que le daría una puta &#8220;vida normal&#8221;.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alejandro, ¿te pasa algo?</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/541/90278883/90278883_078_0023.jpg" width="460" height="690" />Ni siquiera me había enterado de que mi hermana se había asomado a la puerta hasta que escuché su pregunta. &lt;&lt;¡Tiene narices que me preguntes si me pasa algo!&gt;&gt;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, ya he terminado – le contesté tras respirar profundamente un par de veces para tranquilizarme.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alcancé una toalla y me la enrosqué alrededor de mis caderas antes de salir. Mi respuesta estaba lejos de contentarla, era evidente que me pasaba algo y ella quería saberlo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, yo me largo de Madrid el año que viene. Paso de quedarme allí.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me negué a creer que de verdad no se esperase mi respuesta pero todo parecía indicarlo porque se quedó muda y sentí sus ojos clavados en mi espalda mientras abandonaba el baño para dirigirme de nuevo al dormitorio.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía qué hacer. Caminé hasta la ventana por inercia y mantuve la vista en algún punto del horizonte mientras pensaba en lo que acababa de hacer y en lo que iba a hacer a partir de ahora. Aunque me fuese al año siguiente, todavía tenía un año por delante.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si te vas, yo voy contigo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré los párpados al escuchar la voz de mi hermana a un par de metros de mi espalda y ni siquiera me di la vuelta para contestarle.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hace falta que vengas. No te estaba pidiendo nada, Laura.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Qué?! ¿Te vas y me dejas allí? ¿Ahora me estás diciendo eso? – su voz tembló ligeramente antes de terminar la última pregunta.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dolió que fuese por mi culpa pero yo no era el que tenía un futuro milimétricamente planeado en el que no había lugar para aquello que estábamos haciendo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Digo que tienes razón. No vas a tener una vida normal, nada de esto es normal, ¿para qué engañarnos? – Me di la vuelta y la encontré mirándome como si mis palabras le sonasen a chino &#8211; ¿qué? Quédate en Madrid y ten una vida normal, me parece perfecto pero yo no quiero ver cómo lo haces.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Imbécil! ¡Eso lo decía por ti, no por mí! – me gritó antes de sentarse en cama y esconder su cara entre sus manos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba llorando pero no me permití la debilidad de consolarla por mucho que necesitase hacerlo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, pero yo no quiero nada de eso. Y si tú lo querías no sé por qué coño te empeñaste en empezar todo esto aquella noche. Yo lo tenía todo muy claro, te quería pero no podía tenerte, ¡era muy simple!</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era incluso cómodo, no tenía que preocuparme por nada. Ella no era para mí y punto. Así que se suponía que no tenía que pasar por nada de esto, no tenía que torturarme por el hecho de que fuese a hacer su vida sin mí porque eso era lo que tenía que pasar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo tampoco quiero nada de eso… &#8211; me susurró entre sollozos. No supe lo que quería decir, ¿entonces qué hostias quería? Empezaba a barajar la idea de irme de Madrid incluso antes de que terminase el curso.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si no quieres eso, ¿qué quieres? – le pregunté rindiéndome.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada… sólo estar contigo… pero tú no vas a estar siempre. No vas a dejar que tu vida pase de largo, algún día querrás retomarla…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En aquel momento todo el peso que pendía sobre mí me aplastó de golpe. Lo decía en serio y sus lágrimas me sentaban ahora como un puñetazo en el estómago. Me acerqué a ella y me senté a su lado para abrazarla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Laurita, por Dios. Si te quiero como para pasar por alto que somos hermanos, ¿cómo no voy a estar siempre? – Le susurré – me importan una mierda las vidas normales, están llenas de restricciones. No podría comprarte conjuntos como éste si fuese un hermano normal.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se rió todavía entre lágrimas y me abrazó.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí que lo quería para ti – me dijo en un tono de absurda confesión – ¡en la puñetera vida me había fijado en uno de éstos! Pero Nerea tiene uno, se lo compró para un tío con el que estuvo y se me ocurrió que yo también podía…</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis carcajadas ahogaron sus palabras y le besé la frente sin poder parar de reír.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Nerea es gilipollas perdida! – exclamé con toda la sinceridad que me salió del alma.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Laura se secó las lágrimas con su mano y me miró. Sus ojos enrojecidos hicieron que me sintiese el cretino más grande del universo pero cuando me besó tan suavemente que hizo que me estremeciese, simplemente me sentí el cretino con más suerte del universo. Escondió su cabeza bajo mi cara tras morderme juguetonamente el labio inferior y se dejó caer en cama tras besarme el cuello.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sigue en pie lo de venir a estudiar aquí? – me preguntó casi en un susurro.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incliné sobre ella pasando uno de mis brazos alrededor de su cintura tras acariciar con cuidado el encaje que descansaba sobre su pecho y dejé que mi frente descendiese hasta tocar la suya.</span></div>
<p style="text-align: justify;">
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sigue en pie lo que tú quieras – le contesté lentamente mientras la miraba -. Pero al primero que te venga con chorradas de una vida normal le parto la cara, ¿entendido? – concluí haciendo que se riese mientras me asentía.</span></p>
</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify; background-color: white;" align="justify">
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;">Mas relatos míos en:</span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;"> </span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="color: #0068cf; cursor: pointer; font-weight: inherit; line-height: 22.52252197265625px;" href="http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</a></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/541/90278883/90278883_089_02f8.jpg" width="714" height="476" /></div>
</div>
<div style="margin: 0px; outline: none; padding: 0px; text-align: justify;"></div>
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		<title>Relato erótico: Entresijos de una guerra 2 (POR HELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jan 2022 09:03:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[HELENA]]></category>
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					<description><![CDATA[El día del entierro del Coronel fue uno de ésos que me encantaría olvidar. Tuve que formar parte de la recepción junto on el resto de la familia por expresa petición de Herman, que estaba pendiente en todo momento de su madre y tampoco quería perder de vista a Berta. Nunca antes había tenido que recibir ningún pésame por alguien a quien había matado. Casi me da un ataque de risa cuando la mujer de un General de campaña me dijo que el Coronel había recibido una muerte tranquila, lejos del campo de batalla. &#60;&#62;, pensé mientras la afligida mujer [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt;">El día del entierro del Coronel fue uno de ésos que me encantaría olvidar. Tuve que formar parte de la recepción junto on el resto de la familia por expresa petición de Herman, que estaba pendiente en todo momento de su madre y tampoco quería perder de vista a Berta. Nunca antes había tenido que recibir ningún pésame por alguien a quien había matado. Casi me da un ataque de risa cuando la mujer de un General de campaña me dijo que el Coronel había recibido una muerte tranquila, lejos del campo de batalla. &lt;&gt;, pensé mientras la afligida mujer me soltaba su ensayado discurso.</span></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero hice lo que Herman me pidió y aguanté el tirón. Su padre era un capullo como pocos, pero eran momentos difíciles para la familia Scholz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la última de las visitas que había acudido para apoyar a la viuda abandonó la casa me dirigí a mi habitación y me tumbé en cama durante unos quince minutos. Casi consigo dormir pero entonces una sensación de vértigo recorrió mi estómago. ¡El cabrón de Furhmann! No lograba desligarme de ese pensamiento que me agobiaba. Sabía algo, pero, ¿el qué y hasta qué punto? No podía saber que yo había matado a Scholz, eso era imposible. Aparte del servicio, en la casa sólo estábamos el Coronel y yo aquel día pero, ¿no andaría él por allí cerca? Bueno, ¿y qué si andaba? En ese caso, no se había percatado de nada, de lo contrario hubiese acudido en su ayuda… ¿o es que sospechaba de mí y la repentina muerte de Scholz le había ayudado a confirmar lo que sospechaba?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté y me dirigí furtivamente al despacho del Coronel para asegurarme una vez más de que no había dejado ninguna pista de lo que había ocurrido allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/557/83290509/83290509_007_28ed.jpg" width="460" height="690" />La alfombra estaba peinada, la había recolocado con el pie para que no se apreciasen los arañazos que el Coronel había dibujado en el tapete antes de morir. No había sangrado… el cojín seguía en la misma posición en la que yo lo había vuelto a colocar. Debajo del otro y dejando a la vista el lado que no había ahogado a Scholz, para evitar que nadie reparase en el charquillo de baba que su boca había perdido cuando seguramente intentaba boquear para coger aire. Pero ahora ya se había secado, no había nada incriminatorio en aquel cojín. Ni tampoco en el vaso que alguien había recogido ya y que yo había dejado a medio beber sobre su mesa por si le habían visto ir a por él… no, no podía saber nada, el médico dictaminó ataque cardíaco, ni siquiera le habían hecho una autopsia por petición de la viuda. ¡Joder! ¿Qué coño sabía Furhmann?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Erika… &#8211; la tenue voz de Herman me sobresaltó – lo siento, no quería asustarte. ¿Qué haces aquí? – Preguntó desde la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspiré y dejé caer mi cara entre mis manos. Hacerme la compungida me daría unos segundos para pensar algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé… yo iba a mi habitación… pero… se me va a hacer muy raro no verle aquí, ¿sabes? Tu padre y yo no teníamos una gran relación, pero era alguien que estaba en casa y que ya no volverá… no sé si me entiendes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿No teníamos una gran relación? ¡Vaya! Ojalá mis instructores me viesen ahora, ¡menuda pieza habían cincelado!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro que te entiendo… &#8211; dijo lentamente entrando en la estancia y dirigiéndose hacia la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye, voy a estar aquí un par de días más. ¿Qué te parece si mañana llevamos a Berta hasta el lago?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si hubiese sido sincera le hubiese dicho que podía llevarse a Berta hasta el fin del mundo y después, cuando regresase sin ella, iría a donde le diese la gana. Pero asentí con mi mejor cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo está llevando muy bien, ¿me equivoco? – pregunté con fingido interés suponiendo que una institutriz se interesaría por esos temas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno… dentro de lo que una niña de doce años puede asimilar… supongo que lo está llevando normal…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me importaba entre poco y nada como lo llevase aquel engendro del diablo. Ni siquiera había tenido que ver cómo el cretino de su padre sucumbía a su propio óbito sin derramar una gota de sangre. Al mío le habían volado los sesos delante de mis narices y de las de mi madre. Y todo por no pensar como los demás, por ser un disidente en una tierra de cerebros alienados. A Berta se le pasaría en cuanto le comprasen un par de vestidos y unos zapatos nuevos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete a cama, mañana te esperaremos después del desayuno. ¿Sigues montando a Bisendorff?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Creía que me habías dicho que podía hacerlo cuando quisiera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro, y me alegro de que lo hagas. Sólo quería asegurarme para hacer que lo ensillen mañana a primera hora – me dijo con una de esas amables sonrisas que no había esbozado desde que había tenido que regresar -. Gracias por todo, Erika – concluyó antes de que yo desapareciese por el umbral de la puerta dejándole a solas con el recuerdo de su padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dormí plácidamente a causa del cansancio, sin reparar apenas en lo que Furhmann quería comentarme. No podía saber nada sobre lo del Coronel. El hecho de que hubiese advertido algo rozaba la imposibilidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día siguiente amaneció despejado. El ambiente en la casa era sobrio pero todo el mundo se afanaba por seguir con su rutina. Desayuné en la cocina, en la mesa destinada al servicio, como de costumbre. Estaba terminando de ojear los titulares de un periódico cuando la señora Scholz asomó por la puerta todavía ataviada con una bata de casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Señorita Kaestner, puede usted desayunar con nosotros en el comedor, si lo desea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intenté no mirarla con mis ojos a punto de salirse de sus órbitas, tal y como sus primeras palabras del día los habían dejado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muchas gracias, pero ahora ya casi he terminado. Mañana les acompañaré a la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que se iba pero se acercó y tomó asiento a mi lado. No pronuncié ni una sola palabra mientras atendía de soslayo a cómo pedía que le sirviesen el desayuno allí mismo, ¿en serio la muerte de un marido como el Coronel podía desestructurar tanto a una gran dama como la señora Scholz?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Da igual. De todos modos sólo estaríamos usted y yo. Herman y Berta ya la están esperando en las caballerizas, me ha comentado que van a llevar a Berta hasta el lago – asentí con cierta pena por la reciente viuda -. Está bien. Le agradezco enormemente su ayuda en estos momentos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se preocupe, es lo mínimo que puedo hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/557/83290509/83290509_014_5df4.jpg" width="460" height="690" />Me miró de un modo que me desarmó por completo. Hasta el punto de arder en la necesidad de pedirle perdón por haber tenido que matar a su marido. Era la primera vez que alguien me daba tanta pena. Claro que también era la primera vez que tenía que quedarme con los familiares de alguien a quien había matado. Todo era nuevo y no me gustaba, era más fácil matar y desaparecer por la puerta trasera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He pensado en darle vacaciones la semana que viene. Berta necesita un descanso con todo esto y creo que me la llevaré a Berlín en cuanto Herman se vaya de nuevo. ¿Se quedará en casa o necesita un coche para que la lleve a algún lugar?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que me quedaré aquí si no le importa. No es un buen momento para visitar a mi padre, está demasiado enfermo – mentí asumiendo la historia de Erika Kaestner.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, lo sé… Herman me había contado que esperan lo peor… lo siento, créame… &#8211; divagó mientras ponía un par de cucharadas de azúcar en su café -. Mi padre también sufrió una larga enfermedad, yo tampoco tenía coraje para verle en el estado en el que estaba los últimos meses, es duro… ¿le cuida alguien?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi cuñada – mentí de nuevo repitiendo la misma mentira que le había contado a Herman – mi hermano y ella viven con él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía no podía creerme que estuviese contándole &#8220;mi vida&#8221; a la señora Scholz, era la primera vez que hablaba de un modo tan largo y tendido con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien… ¡en fin! Casi prefiero que se quede, por lo menos habrá alguien en casa… no la entretengo más, vaya con mis hijos, la están esperando…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Probablemente estuviese bajo los efectos de alguno de esos tranquilizantes que le habían recetado pero me escabullí en cuanto me dio la oportunidad. Tampoco era cuestión de prodigar amabilidades con ella. En cuanto regresase de Berlín seguramente volvería a ser la misma cínica y altiva persona de siempre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acudí al encuentro de Herman y Berta, que me esperaban listos para la excursión y salimos hacia el lago que había dentro de la finca de la casa. Malgasté el día fingiendo disfrutar con los juegos de Berta y preguntándome una y otra vez qué cojones querría Furhmann, pero cuidando de no exteriorizarlo. A la caprichosa de Berta se le antojó ir hasta &#8220;la cabaña&#8221; tras corretear por las inmediaciones del lago durante un par de horas. Herman me había hablado de esa cabaña, estaba dentro de la finca, en la parte del bosque. Poderosa razón para que el servicio no fuese hasta ella a menos que se lo pidiesen, pues había más de una hora de camino a caballo desde la casa principal. Mencionó que su padre la usaba cuando organizaba alguna batida de caza dentro de la finca con sus amigos. Yo nunca había ido hasta allí, pero me sorprendió cuando la tuve delante. Era mejor que la mayoría de las viviendas de cualquier familia alemana normal e incluso tenía un pequeño recinto con obstáculos para saltar a caballo en donde –según Herman- el Coronel les había enseñado a montar. Los Scholz nadaban en dinero gracias al régimen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Observé cómo Herman ajustaba alguno de los obstáculos, haciendo un recorrido para que Berta los saltase a lomos de su caballo. Cuando terminó, despejó la pista y acudió a mi lado. Ambos teníamos que mirarla desde la valla y elogiar su destreza como amazona, ése era el nuevo juego de &#8220;la adorable Berta&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué tal por Francia? –pregunté sin apartar los ojos de la niña.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo sé – contestó Herman escuetamente de un modo casi taciturno. Su respuesta me obligó a mirarle con cierta curiosidad -. Francia es de los franceses, Erika. No acabo de entender qué coño hacemos allí, aunque a todo el mundo le encanta…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Claro que les encanta! <i>C’est France! </i>¡El país inconquistable!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, permíteme que dude de que esté conquistado… sólo hemos conseguido ocupar la capital y un buena parte del territorio. Eso sólo sirve para poder campar a nuestras anchas por París la mayor parte del tiempo y para que las fotos de nuestros militares a pie de la Torre Eiffel, a orillas del Sena o pidiendo cerveza en los cafés parisinos mientras entablan conversaciones con las francesas aparezcan en los periódicos de medio mundo. Pero también hay revueltas. Y no les culpo, quieren lo que es suyo, ¿entiendes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí en silencio ante la aplastante lógica de Herman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Voy a pedir el traslado. Hablaré con alguno de los amigos de mi padre y pediré que me devuelvan mi antiguo cargo con la excusa de estar con mi madre en estos momentos tan delicados para ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué hay detrás de la excusa? – pregunté por acto reflejo arrancándole un suspiro mientras se cruzaba los brazos sobre el pecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Todo un sinfín de razones. Pero la primera es que no estoy de acuerdo con nada de lo que están haciendo allí. Eso no es Alemania, no hay necesidad de ir a imponer nada. Simplemente no están de acuerdo con nosotros, ni lo estarán nunca. Incluso para mí es difícil estar de acuerdo con la mayoría de mis superiores… prefiero no saber nada acerca de la campaña del &#8220;nuevo estado&#8221;. Para ser sincero, no me creo nada acerca de esas tonterías conspirativas que según el Führer nos empujaron a perder la Primera Guerra Mundial. Ni tampoco que todo esto de la Nueva Alemania vaya a darle al mundo una buena imagen acerca de nosotros. Estamos en el siglo XX, ya no se puede ir por ahí tomando países como quien llega a una playa y escoge un lugar para edificar un castillo de arena. Se nos irá de las manos, Erika. Toda esta mierda nos va a traer muchos problemas…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guardé silencio de nuevo mientras repasaba el agraciado perfil de Herman. Necesitaba un afeitado, pero aun con la tenue barba de un par de días era arrolladoramente guapo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/557/83290509/83290509_017_b963.jpg" width="460" height="690" />-¿Te he escandalizado, verdad? – Preguntó sin mirarme y continuó hablando sin dejarme tiempo para contestar a su pregunta – estarás pensando que soy el soldado más inútil de toda Alemania, que ni siquiera merezco servir a este país o que no estoy a la altura de mi padre ni a la de mis abuelos, ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy pensando que debería haber millones de soldados como tú en una guerra como esta… &#8211; susurré sin meditarlo demasiado tras unos segundos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Herman clavó sus ojos en los míos con abrumadora sinceridad y se incorporó levemente para decirme algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si supieras sólo la cuarta parte de lo que he tenido que hacer allí… &#8211; dijo con un débil hilo de voz antes de que su hermana hiciese lo que mejor sabía hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Herman! ¡No estás mirando! – La voz de Berta resonó de un modo molesto en medio del claro en el que se ubicaba la cabaña, acaparando toda la atención.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué has hecho tú que no hayan hecho los demás, Herman? – le pregunté tras un par de minutos, consciente de que la llamada de Berta ya lo había echado todo a perder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que nada. Eso es lo peor, que no he hecho nada que no hayan hecho los demás…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de eso volvimos a casa. Herman no volvió a sacar el tema en todo el día a pesar de que tuvimos ocasiones de sobra para hablar a solas, pero se notaba que el tema le incomodaba y aunque sabía perfectamente que no debía compadecerme de él, consideré oportuna una tregua informativa teniendo en cuenta que había tenido que matar a su padre y que el informe de esa semana ya estaría lo suficientemente nutrido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sólo un día después de que Herman regresase a territorio ocupado, la señora y Berta partieron a Berlín. Las acompañé con el pretexto de visitar a ese amigo de la familia que llevaba mis cartas a casa. Y aunque esa semana llevaba un maletín, nadie consideró necesario preguntar nada acerca del tema. Cuando llegué a la taberna -tan desierta como de costumbre -, dejé todo en el mismo sitio de siempre y regresé a la vivienda de los Scholz pensando que podría hacer una visita al desván para hacerme con unos cuantos documentos más. Herman había ordenado llevarlo todo allí hasta que viniesen a recogerlo, pero esas cosas llevaban su tiempo y una semana en aquella casa daba para mucho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidí no agobiarme y concederme un merecido descanso durante los dos primeros días y al tercero cumplí con mi propia promesa de hacerme con más información. A primera hora de la mañana subí al desván y llené mi maletín con nuevos documentos. Pretendía seguir con mis vacaciones por la tarde pero recibí una inesperada visita; el cabrón de Furhmann.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le informé de que la señora estaba pasando unos días en Berlín con Berta. Pero para mi sorpresa, ya estaba al tanto. Había estado con ella y le había dicho que yo me había quedado en casa, así que se había ofrecido caballerosamente para acercarse hasta allí y cerciorarse de que todo iba bien. Además, necesitaba unos papeles del Coronel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En realidad, también he venido porque tenemos una conversación pendiente. ¿Puede acompañarme al despacho del difunto Coronel Scholz? Lo que tengo que decirle es extremadamente delicado – dijo mientras una de las criadas le servía el whisky que había pedido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me asusté hasta el punto de sentir leves retortijones en el estómago. De todas las estancias que tenía la casa, había escogido precisamente el despacho, ¿pero qué coño sabía Furhmann? Le seguí hasta allí intentando que no me fallasen las piernas, y por la misma razón, me senté en el sofá del despacho en cuanto llegamos. Cerró la puerta con la llave que había en la cerradura y arrastró la silla del Coronel hasta la parte central de la estancia, arrimando la mesilla auxiliar a uno de sus lados para dejar el whisky. Antes de sentarse, se quitó la chaqueta del uniforme y la dejó sobre el respaldo, después se sentó y se sacó tranquilamente el cinturón con la funda de la pistola para dejarlo sobre la mesa y recostarse cómodamente en la silla, sin quitarme el ojo de encima. Mi corazón latía vertiginosamente, pidiéndole a mis piernas que saliesen corriendo. Pero no podía hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El Coronel y yo éramos grandes amigos, ya lo sabe, ¿verdad? &#8211; Asentí ante la imposibilidad de pronunciar algo sin delatar mi nerviosismo -. Bueno, podría malgastar el tiempo con absurdos rodeos pero, ¿sabe qué? No tengo ni tiempo, ni ganas, así que iré al grano. Lo sé todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis piernas se encogieron involuntariamente con sus últimas palabras. No podía saberlo, ¡era imposible! Y si lo sabía, ¿por qué se lo había callado? ¿Por qué no había tomado medidas? ¡¿Por qué seguía viva?!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Scholz me contó lo de sus escarceos, muñeca. Estoy al tanto de que es usted una fresca de cabo a rabo y de que fuera de aquí no tiene nada más que un padre moribundo y una familia muy humilde que espera con agonía la mayor parte de su salario para salir adelante. Así que eso me deja en una muy buena posición, ¿no cree?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí desahogada. ¡Sólo sabía que me tiraba a Scholz! Nada más. El resto sólo era un montón de mentiras sobre la vida de Erika Kaestner.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ah, sí? ¡Qué lista! Eso no me lo había mencionado Scholz… Bueno, entonces póngase de pie y quítese la ropa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Perdón?! – Exclamé absolutamente descolocada y ofendida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creí que lo había pillado, preciosa, pero veo que voy a tener que explicárselo. Si usted quiere ese sueldo para que su padre coma caliente durante los últimos días de su vida, va a tener que seguirme el juego. No debería costarle tanto teniendo en cuenta que se cepillaba al carcamal de Scholz. Pero si le costase hasta el punto de negarse, supongo que tendré que contarle a la señora qué clase de mujer tiene en casa, dando clases a su hija pequeña.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Medité mi situación. Podía irme, ya no me ataba nada allí. Me habían mandado mantener mi posición porque no podían procurarme una vía de escape segura, y menos ahora, que París estaba sitiada. Intentar llegar a territorio no ocupado sería una locura porque para ello resultaba casi imprescindible atravesar el ocupado, pero… no, bien mirado, no podía irme. Si me quisieran fuera una vez que el Coronel no estaba en escena, me remitirían la orden a la semana siguiente y me llevarían a donde fuese, pero intentar hacerlo por mi cuenta era una verdadera locura. Si me saltaba las órdenes y dejaba de enviar informes, Erika Kaestner desaparecería del registro civil con el mismo misterio con el que había aparecido y yo sería una persona sin nombre ni documentación. Se lo pondría demasiado fácil al primero que me pidiese el pasaporte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A ver, ya le he dicho que no tengo tiempo ni ganas para andar perdiendo el tiempo, ¿qué hacemos? ¿Se quita la ropa o hablo con la señora?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanté y comencé a desabrochar mi blusa en silencio, me la quité y a continuación hice lo mismo con la falda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siga, por favor, no se detenga – dijo Furhmann mientras se desabrochaba el pantalón y comenzaba a masturbarse lentamente en la silla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me sorprende que no haya tenido usted la misma sinceridad con el Coronel. Supongo que no le comentó nunca que se beneficiaba a su señora – le espeté furiosa mientras me desabrochaba el sujetador.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Furhmann estalló en una carcajada tras dar un sorbo a su vaso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Vaya con la gatita! No me gustan nada esas zarpitas, encanto… Vamos a tener que cortárselas, ¿no? – hizo una pausa mientras seguía acariciándose y continuó hablando cuando me deshice de la pieza inferior -. Tiene la lengua muy larga, veamos qué sabe hacer con ella, señorita Kaestner.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí a su mano izquierda, que me indicaba que me acercase a él y me arrodillé entre sus piernas cuando me lo pidió con un gesto de cabeza. Me quedé allí, mirándole con desprecio a la cara mientras seguía frotando su erección a centímetros de mi cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos, ya sabe lo que quiero… &#8211; Suspiró tras unos segundos ante mi falta de respuesta y continuó hablando – está bien, señorita Kaestner. Por favor, chúpemela. ¿Está bien así? Lo ve, no soy tan grosero como parezco, puedo obligarla con mucha sutileza… &#8211; dijo bajando el tono mientras rodeaba mi cabeza con su mano acercándola a su entrepierna – o también puedo ser más rudo si es necesario. ¡Chúpemela con gracia o haré que la manden de vuelta a ese puñetero pueblo en las montañas! – Exclamó en voz baja estampándome la cara en su pubis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saqué la lengua y comencé a lamer la base de su miembro en cuanto su mano me dejó maniobrar. Lamí de arriba abajo un par de veces, sin parar pero sin apurar demasiado, y luego abrí la boca para albergar dentro su glande, recorriéndolo con mi lengua mientras dejaba que mis labios avanzasen y retrocediesen, chupando con gracia, como me había pedido el muy cabrón antes de descoyuntarme las cervicales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ve qué bien puede hacerlo si se lo propone? Scholz no me mintió, la come usted como pocas… en serio… tómeselo como un piropo. No pare…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz me daba arcadas. Ni siquiera hice algún gesto que diese a entender que le había escuchado. Preferí cerrar los ojos e imaginarme que estaba agasajando a mi querido soldado francés de <i>Besançon, </i>que esta vez había sacado un lado más autoritario al que no me tenía acostumbrada.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/557/83290509/83290509_021_e294.jpg" width="460" height="690" />Sí, mejor de ese modo, la verga de mi soldado resultaba mucho más atractiva. Sus placenteros gimoteos caían sobre mí con un efecto casi reconfortante, invitándome a hacérselo todavía mejor, su gozo era el mío porque él bien lo merecía. No sólo por ser incuestionablemente guapo, sino por dejar atrás a su familia para debatirse en un conflicto que no era el suyo propio. Mi soldado era el que se merecía una felación de órdago, no el cabronazo de Furhmann del que me quería olvidar a toda costa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujeté el sexo de mi soldado firmemente cuando dejó que sus caderas se cayesen hacia delante en un inconfundible síntoma de dejadez, abandonándose a mi boca y a mi mano, que le halagaban con coordinación y con la mayor gracilidad que era capaz de conferir a mis movimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Más rápido, vamos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz era severa, no concordaba con la imagen que yo me había hecho de él pero llevábamos demasiado tiempo viéndonos en mi cabeza, así que me aferré a la idea de que éramos como un matrimonio que necesita asumir otros papeles de vez en cuando. Esa idea me resultaba más atractiva. Era algo a lo que yo me había prestado porque me gusta que disfrute todo lo que le hago y yo disfruto haciéndoselo. Si esta vez le apetecía olvidarse del resto del mundo mientras mi boca subía y bajaba entre sus piernas, lo haría, iría más rápido, o haría cualquier otra cosa que me pidiese por poder ver su cara retorciéndose en infinito y plácido agradecimiento por el colosal tributo de mis labios a sus genitales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su tenue gimoteo aumentó de intensidad con el ritmo de mis caricias, le gustaba lo que estaba recibiendo y a mí me encantaba dárselo. Comenzó a moverse tímidamente, propiciándome leves toques en la campanilla cada vez que mis labios bajaban hasta la base de aquel miembro con el que ya me había familiarizado. Repitió la operación algunas veces más antes de que una de sus manos apartase la mía y su voz me pidiese algo de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora métasela hasta el final… venga señorita, sé que puede hacerlo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora ya no me lo pedía como si le estuviese pidiendo a un niño que le recitase una tabla de multiplicar. Lo estaba haciendo demasiado bien como para que me tratase de un modo parecido, así que el placer atenuaba su voz, modulándola a una frecuencia que casaba mejor con la voz de mi soldado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo hice. Atendí su petición e inspiré todo el aire que pude antes de dejar que su glande avanzase por mi boca hasta albergarse en la entrada de mi tráquea. Aguanté unos pocos segundos mientras se deshacía en profundos suspiros y me retiré recorriendo con mis labios el camino que me llevaba de nuevo al extremo opuesto. Su mano abarcó la parte posterior de mi coronilla pidiéndomelo de nuevo y repetí la operación un par de veces más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siga así, más rápido…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí sin planteármelo, siguiendo su debilitada voz como si fuese una guía incuestionable y de nuevo dejé que toda esa verticalidad que empezaba en su cuerpo, terminase en mi garganta. Pero no esperé nada, me retiré nuevamente para repetirlo en cuanto me fue posible liberarme del aire contenido e inhalar de nuevo. Me marqué enseguida un ritmo para no ahogarme y lo aumenté progresivamente hasta que su voz me interrumpió de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Joder, señorita Kaestner… lo hace usted tan bien que voy a concederle el honor de correrme en su boca durante la primera mamada… ¿qué le parece?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tenía intención de contestar. Simplemente mengüé un poco la frecuencia con la que mi boca engullía su sexo, pero su mano ejerció una leve presión en mi cabeza obligándome a seguir de la misma forma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hace falta que me conteste, era una pregunta de cortesía. Sabe que voy a hacerlo y usted va a tragárselo todo… si veo que una gota, por minúscula que sea, termina en otro lugar que no sea su boca, volveremos a empezar de nuevo, ¿me ha entendido?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asumí que ésa última también era una pregunta de cortesía así que me dediqué a seguir con lo mío. Me afané en dejar que mis labios recorriesen cada milímetro de aquello que no tenían más remedio que rodear y seguí así hasta que sus dos manos sujetaron mi cabeza presagiando lo inminente junto con unos ahogados alaridos y un par de empellones antes de que su lefa inundase mi boca. El primer hilo estampó su viscosidad contra la bóveda de mi paladar. Nunca me ha gustado el sabor y no creo que algún día vaya a hacerlo, así que lo mejor que puede hacer una es intentar tragar rápido y salivar mucho para diluirlo y empujarlo hacia la boca del estómago con más facilidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras un par de sacudidas más lo peor ya había pasado y la mayor parte de la &#8220;gran deferencia&#8221; que el hijo de puta de Furhmann había tenido conmigo estaba nadando en el ácido clorhídrico de mi estómago mientras yo ardía en odio hacia aquel bufón que se reía mientras me acariciaba el óvalo de la cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ve qué bien lo ha hecho? ¡Cuánta devoción! Tendremos que repetirlo, en serio… no creo que vuelva a cruzarme con nadie capaz de chuparla de esta manera…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si lo desea, puedo darle un par de consejos a la señora Scholz… – solté con rebeldía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de que pudiese añadir nada más, una brutal bofetada que me hizo caer hacia un lado me cruzó la cara con un sonoro golpe que reverberó durante un par de segundos más dentro de mi cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Veo que le cuesta asumir que aquí soy yo el que jode. Pero de todos modos, hágalo si lo desea… ¿sabe qué hará la señora? ¡Mandarla a esa aldea suya a limpiarle el culo a su padre impedido!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Opté por guardar silencio mientras Furhmann se colocaba de nuevo el uniforme y finiquitaba su whisky. Sumida aún en la sordera parcial que me había causado su manotazo y que ahora comenzaba a remitir dejando paso a un dolor de cabeza. No me esperaba el golpe, de haberlo visto venir no lo hubiese evitado, pero lo hubiera encajado mejor para que mi cuello no se viese arrastrado cuando mi cabeza había salido despedida con el impacto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vístase, mujer… por hoy no voy a incomodarla más – dijo con aires de grandeza mientras recolocaba la silla detrás del escritorio y devolvía la mesa auxiliar a su lugar -. Todavía tengo casi una semana para hacerlo, ¿no es cierto?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mantuve mi silencio mientras me levantaba y me vestía, a la vez que observaba a Furhmann rebuscando en el mueble bar del Coronel. Cuando terminé de ponerme la ropa caminé despacio hasta ponerme a sus espaldas y le vi agachado delante del espacio central del mueble, sacando todas las botellas que estaban allí. Me acerqué para comprobar qué estaba haciendo y me quedé petrificada al ver que desmontaba el panel vertical del fondo dejando al descubierto la puerta de una caja fuerte empotrada en la pared que cubría el mueble.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabe que la curiosidad mató al perro?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Al gato – le corregí con seguridad olvidándome de que aquel capullo casi me había partido el labio hacía un par de minutos escasos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me importa una mierda a qué cojones mató la curiosidad… ya me entiende…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, pero dígalo bien. Quedará mejor delante de sus superiores.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Furhmann se irguió con un rápido movimiento que me hizo retroceder un paso ante la posibilidad de que fuese a caerme otra hostia como la de antes. Pero no se movió del sitio, se quedó mirándome con el panel que conformaba el falso fondo del mueble bar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, institutriz, lo diré correctamente la próxima vez. Sujéteme esto, hágame el favor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujeté el panel mientras pensaba que el Coronel había sido un capullo, la señora era una zorra petulante, Berta un demonio encarnado en una niña de doce años y ahora también sabía que Furhmann tenía desórdenes de personalidad. ¡Por Dios! ¡Herman tenía que haber sido adoptado!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué busca? – quise saber.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La curiosidad mató al gato, señorita Kaestner… &#8211; canturreó de un modo juguetón haciendo girar la rueda de la caja fuerte. Yo no tenía ni idea de que el despacho tuviese una caja fuerte y el muy cerdo se sabía hasta la contraseña – necesito unos papeles que Scholz guardaba bajo llave.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/557/83290509/83290509_030_9e0c.jpg" width="460" height="690" />Por un momento pensé que iba a darme los papeles cuando sacó el montón de hojas de la caja, pero el muy hijo puta los dejó bajo su rodilla y me pidió con un gesto que le devolviese el panel que cubría la caja fuerte. Se lo acerqué intentando ojear rápidamente lo que había cogido, pero no vi nada ni tuve oportunidad de hacerlo más tarde. Volvió a montarlo todo y me ordenó recolocar las botellas antes dejarme a solas con mi tarea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Furhmann! – Le llamé antes de que llegase a las escaleras – Herman ha llevado todos los papeles del Coronel al desván, ¿no se los lleva? – le pregunté cuando apareció de nuevo por la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tengo pinta de repartidor? Yo vengo a por lo único que importa – dijo con prepotencia sacudiendo los papeles que había cogido de la caja fuerte –. Pero ahora que lo dice, hágame otro favor. Quémelos durante sus días de asueto – me ordenó con despreocupación mientras se iba de nuevo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&lt;&lt;¡Seguro!&gt;&gt; me dije a mí misma antes de quedarme colocando las botellas. Lo primero que hice cuando todo el mundo se fue a dormir aquella noche fue levantarme para mover toda la documentación a mi armario y rellenar las cajas con papeles de periódico para quemarlas al día siguiente, para dejar constancia de que lo había quemado todo por petición de Furhmann. Ahora sólo me quedaba ir remitiendo poco a poco los informes que ocupaban más de la mitad de mi armario. A partir de ahora tendría que cerrar mi habitación con llave.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Furhmann me visitó prácticamente a diario. Le seguí el juego, segura de que la próxima vez que me acercase a Berlín para llevar el informe de la semana me estaría esperando sobre la mesa la orden de abandonar mi posición y regresar a territorio no ocupado. Pero la única hoja que me esperaba en aquel cuchitril me comunicaba que mi labor al conseguir todos aquella documentación había sido extraordinaria y que mis órdenes eran ahora –en vista de que también había tenido el detalle de incluir en el informe de la semana anterior que Herman iba a pedir que lo trasladasen de nuevo- quedarme en casa hasta su regreso y &#8220;marcarle&#8221;. Rompí la hoja en mil pedazos y me fumé un pitillo con la mayor impotencia que jamás he sido capaz de acumular. ¡No tenía ni idea de cuándo iba a volver Herman! ¡Y para seguir cumpliendo con mis órdenes tenía que follarme al asqueroso se Furhmann sin rechistar! Las cosas andaban mal, nunca me habían prorrogado una misión de un modo tan inverosímil como aquél. Eso sólo significaba que no podían sacarme de allí con vida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de prenderle fuego a toda la pila de dossiers que había cogido del desván cuando terminé mi cigarrillo. Ya no quería seguir con aquello. Pero me guardé el encendedor y adjunté el sobre que contenía mis observaciones en la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El verano transcurrió de un modo tortuoso entre un encuentro y otro con Furhmann, que siempre encontraba algunas horas a la semana para mortificarme con sus apariciones en casa. Sólo tuve tres de semanas de &#8220;descanso&#8221;, durante las cuales acompañé a Berta y a la viuda Scholz a la residencia vacacional que la familia tenía en <i>Berchstesgaden</i>, lugar en el que gasté infinidad de carretes por ser el epicentro de veraneo de la <i>jet</i> del partido nacionalsocialista. Pude reportar fotografías de la mayoría de los peces gordos y de sus casas, sólo tenía que salir a buscar el pan y los cretinos más grandes que jamás había visto el mundo inundaban las calles. Se suponía que Herman iba a visitarnos durante unos días pero la alegría por su inminente llegada a casa duró tres días. Exactamente lo que tardó en llegarnos una carta en la que se disculpaba por no poder acudir finalmente y que hizo que Berta llorase durante aproximadamente seis horas. A la muy idiota se le antojó ir a verle a Francia y aunque a mí no me desagradaba en absoluto llevarla y soltarla en medio del frente, la señora Scholz prometió que la llevaría a París en cuanto las cosas &#8220;se calmasen&#8221;. Me gustaría saber cuándo pensaba esa mujer que iban a &#8220;calmarse las cosas&#8221; en una ciudad sitiada a la fuerza, pero creí más sabio no preguntar nada a alguien como ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Regresamos a casa a mediados de septiembre, antes de que el clima se volviese intratable en los Alpes. Y en menos de una semana, Furhmann ya había encontrado otra ocasión para hacerme una visita. Lo supe incluso antes de que se presentase en casa, la situación era demasiado obvia; la señora se llevaba a Berta a una merienda en casa de una de sus amigas a las que había desatendido tras enviudar. Esas cosas solían alargarse y eso me dejaba una tarde entera a merced de Furhmann. Por eso tenía la intención de salir a dar un paseo a lomos de Bisendorff, el hermoso ejemplar de hannoveriano que Herman me había cedido amablemente. Salí casi a galope de las cuadras pero el caballo frenó en seco cuando la figura de Furhmann se plantó en la entrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabe Herman que monta este caballo cuando él no está? – Preguntó acercándose al animal mientras daba una calada a su cigarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sabe todo el mundo. Tengo su permiso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No me joda! ¡¿Acaso se la chupa a él también?! – Exclamó despectivamente entre risas. El caballo retrocedió violentamente cuando el humo del tabaco le alcanzó pero lo controlé enseguida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quiere, Furhmann? – Le pregunté molesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Usted qué cree? Hace mucho que no nos vemos, las vacaciones le han sentado bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No ve que iba a salir?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, no la culpo por querer montar esta preciosidad. Pero si quiere seguir haciéndolo ya sabe lo que tiene que hacer… ¿hay caballos así en su aldea? Apuesto que no…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de escupirle pero en lugar de eso rebasé su posición haciendo que Bisendorff trotase con elegancia a su lado. Estaba a punto de dejarle atrás cuando su voz me detuvo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Señorita Kaestner! ¡Si no se detiene ahora mismo le disparo al caballo! – disminuí la velocidad echando una mirada hacia atrás y le vi con la pistola en la mano. ¡Joder! ¡Estaba de atar! No podía arriesgarme, me paré allí mismo -. ¡Vuelva aquí! – Obedecí con resignación y regresé -. Una sabia elección por su parte, ¿tiene idea de lo que cuesta un caballo así? ¡Me imagino que el payaso de Herman estaría encantado de decírselo cuando se enterase de que uno de sus caballitos recibió un tiro mientras usted paseaba con él! – Añadió riéndose de algo que sólo le hacía gracia a él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo creo que le encantaría más patearle la cara a usted.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Mierda! ¡Con Furhmann tenía que controlarme! No sólo porque me podía soltar una de sus hostias y dejarme sorda durante algún tiempo, sino porque el muy loco sacó de nuevo la pistola y agarró las bridas del caballo para encañonarle la frente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Bájese del puñetero caballo y acompáñeme al despacho del difunto Coronel!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo que pedir que lo desensillen – dije para ganar algo de tiempo después de meterlo en la cuadra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Déjelo así!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le seguí hasta el despacho y cerré los ojos con fuerza cuando escuché la llave girar dentro de la cerradura. Su mano me arrebató la fusta que todavía llevaba bajo el brazo y recorrió uno de mis muslos con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabe que esta semana me han contado un chiste buenísimo? ¿Quiere que se lo cuente? – Asentí tratando de respirar controladamente mientras la fusta recorría distintas partes de mi anatomía. Para ser sincera, esperaba un latigazo de un momento a otro. Con el cabrón de Furhmann una nunca sabe cuándo hace las cosas bien y a lo mejor tenía que haber dicho que no quería escuchar el jodido chiste. Pero esa vez no fue el caso, Furhmann siguió hablando mientras continuaba jugando con la fusta -. Verá, ¿sabe por qué un hombre que se revuelca con muchas damas es digno de admiración y por qué una dama que se acuesta con muchos hombres deja de llamarse &#8220;dama&#8221; para convertirse en un &#8220;pendón&#8221;?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negué con la cabeza augurando que el chiste iba a ser tan perspicaz como el propio intelecto de Furhmann.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es muy fácil – continuó – basta con hacer una sencilla comparación para explicarlo. ¡Una llave que abre muchas cerraduras es una llave maestra, mientras que una cerradura que se abre con cualquier llave es una porquería de cerradura!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su risa fue la única que resonó en la estancia. Yo simplemente imploré para que cayese un rayo sobre la casa, pero parecía que no iba a estar de suerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, no importa si no le ha hecho gracia. Sólo se lo he contado porque inevitablemente, me acordé de usted cuando lo escuché. Nada más…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y de usted no se acordó? ¿Quién podría resistirse a semejante portento de cerrajero?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora sí, la fusta impactó con una fuerza sobre mis piernas, anestesiándome la parte posterior de los muslos en el punto exacto sobre el que había caído.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mire, luego no me culpe si cada vez que intento entablar una conversación con usted acabo pidiéndole que se quite la ropa y que me coma la polla, porque eso lo hace muy bien pero lo que es hablar… es usted peor que una víbora…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Con todos mis respetos, yo no dejaría que una víbora me comiese la polla… &#8211; contesté en tono cortés.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperaba que la fusta me golpease de nuevo pero Furhmann se plantó delante de mí y me sujetó las mandíbulas con firmeza obligándome a mirarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A lo mejor hoy le hago caso, mire usted por dónde…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su boca se inclinó sobre mí para besarme en los labios con absoluta descoordinación. Claro que yo tampoco ponía nada de mi parte para que fuese distinto, ni siquiera me moví mientras su lengua pujaba por separar mis labios y se topaba de bruces con mi inamovible dentadura más allá de ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuántas veces voy a tener que decirle que ponga algo de su parte o acabaré rompiéndole algún hueso… &#8211; me susurró con desprecio a pocos centímetros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/557/83290509/83290509_036_a65b.jpg" width="460" height="690" />Me rendí. Siempre procuro aguantar, mantener mi orgullo intacto. Pero Furhmann resulta tan aplastantemente dañino y asqueroso que termino convenciéndome de que lo mejor es follármelo de una maldita vez y perderle de vista. Por lo menos hasta la siguiente ocasión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin pensarlo demasiado cerré los ojos y le besé tratando de esconder mi absoluta desgana mientras sus manos comenzaban a desnudarme. Las mías hicieron lo mismo con él para ganar tiempo y en apenas un par de minutos yo le masturbaba rápidamente sin ningún impedimento. Me arrastró hasta el sofá y me manejó a su antojo para colocarme con las rodillas apoyadas sobre el asiento y las manos sobre el respaldo. Casi nunca me hace esperar pero se incorporó antes de que sus manos me ensanchasen las piernas un poco más y me instasen a bajar la grupa, dejando que mi cara descansase a la altura de mis brazos, apoyada también sobre la parte alta del respaldo y a poca distancia de la cortina que cubría la ventana que había detrás del sofá.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta la temática que ha escogido para hoy… &#8211; dijo sosegadamente mientras el frío cuero de la fusta trepaba lentamente por la parte interior de uno de mis muslos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé que mi cabeza se escondiese entre mis brazos y respiré profundamente. El cabrón tenía ganas de jugar, debía tener tiempo de sobra y para mi desgracia, pensaba pasarlo conmigo. &lt; &gt; me repetí una y otra vez mientras obviaba la voz de Furhmann a la vez que la fusta comenzaba a explorar cada uno de los pliegues de mi sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eleve un poco las caderas… no veo bien…</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por debajo de mi axila llegué a ver su pistola en el suelo y automáticamente mi cabeza armó unas treinta formas de llegar a cogerla antes que él. Claro que también pensó en las innumerables consecuencias que ello conllevaría, acabase como acabase. Si no le mataba y utilizaba el arma sólo para coaccionarle y marcharme de allí, su venganza sería bíblica y si le mataba, al menos dos de las asistentas sabían que yo estaba con él en el despacho, supuestamente ayudándole a encontrar unos papeles que no aparecían. No tenía elección, elevé las caderas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Furhmann se acercó despacio a mi retaguardia sin decir absolutamente nada mientras seguía moviendo la fusta entre mis piernas y comenzó a recorrerme la columna con la mano que no la sujetaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Definitivamente, creo que voy a hacerle caso, ¿sabe? No dejaré que una víbora me chupe la polla, hoy haremos algo nuevo… – sus palabras me desconcertaron un poco pero enseguida supe a qué se refería.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y lo supe exactamente cuando su dedo terminó de recorrerme la columna y desembocó en lo que a él debía parecerle en esos momentos un agujero frágil y oprimido, que aunque no era la preferencia habitual, no sería él quien me iniciase en el sexo anal. Tenía ganas de dejar salir la risa que estaba conteniendo al imaginarme que el muy imbécil esperaría que gritase como una loca, que me resistiese y que forcejease cuando intentase metérmela por detrás. Seguramente era eso lo que más le atraía de la idea. Pero a lo sumo, quizás se encontrase con un poco de resistencia al principio, debido al tiempo que hacía que yo no lo practicaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un pegote de líquido frío y resbaladizo cayó con aplomo cerca de mi ano, apenas unos milímetros arriba. Su dedo lo esparció con falsa delicadeza sobre su objetivo mientras probablemente él se deleitaba ya en su triunfo al verme con la cabeza escondida entre los brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se mueva. Pórtese bien y le ahorraré el trabajo de tragárselo todo. Esta vez me correré directamente en sus intestinos… &#8211; dijo mientras sujetaba su glande con firmeza, empujándolo contra mi trasero mientras me sujetaba las caderas con la otra mano. La fusta me rozó, todavía la tenía en una de sus manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le rehuí un par de veces arqueando la espalda y fingiendo no soportarlo sólo por concederle unos segundos más de ilusión. Pero uno de sus antebrazos aplastó mis omóplatos y tras empujar sin pizca de compasión logró entrar. Sentí un dolor agudo que me recorrió las piernas y parte de la espalda cuando me penetró. No me lo esperaba, pero tampoco constituía nada que no pudiese soportar y en apenas unos segundos la verga de Furhmann se movía con total libertad mientras yo me acomodaba y elevaba mi cara, dejándole percibir mis gemidos. Creí que no lo interpretaría como una provocación, me parecía demasiado tonto como para eso, pero lo cogió al vuelo. Su mano me apretó el cuello torciéndome la cabeza hacia atrás, a donde él estaba, pero apenas podía enfocarle porque estaba a punto de ahogarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder, con la institutriz! ¡Si no le queda ni la puerta de atrás por estrenar! Menuda zorra está hecha, ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Creía que iba a estar esperándole a usted? – pregunté como pude tratando de coger aire cuando me soltó por fin.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me hubiera gustado añadir que le hubiese dejado estrenar &#8220;mi puerta de atrás&#8221; a un judío antes que a él, sólo para provocarle, pero ya no me quedaban ganas como para jugarme el tipo de semejante forma. Furhmann me embestía de una manera brutal, me hacía daño, tenía que intentar relajarme o el dolor iría a más. Lo intentaba una y otra vez, pero resulta difícil relajarse cuando el que está detrás empuja hasta hacerte temer por tus paredes internas. No lograba hacer que el dolor cesase, mi cuerpo constreñía aquel agujero de forma involuntaria, como un acto reflejo que no se puede evitar y que hacía que yo me retorciese en un agónico suplicio, intentando no mostrar ningún signo de debilidad que hiciese las delicias de Furhmann.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus caderas se detuvieron después de un tiempo indeterminado durante el cual creí que el dolor estaba a punto de empujarme a otra dimensión. Intenté retocar mi posición de modo que me fuera más favorable pero no tuve apenas tiempo, su peso cayó sobre mí y su cara se quedó al lado de la mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora ya no tiene tantas ganas de hablar, ¿eh? – No dije nada, solamente esperé a que siguiese hablando y que al hacerlo no moviese demasiado esa erección con la que todavía me ensartaba -. Si se hubiese portado bien desde el principio nada de esto hubiera sido necesario, ¡pero claro! La señorita Kaestner no puede simplemente callarse, ¿verdad? – eso último lo dijo mientras me propiciaba un empujón que llegó a desplazarme dolorosamente-. ¿Qué coño le veía al Coronel? Porque no termino de creerme que se lo tirase desinteresadamente y que conmigo le cueste tanto…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/557/83290509/83290509_060_0623.jpg" width="460" height="690" />De nuevo preferí castigarle con mi silencio, era lo único que me quedaba a esas alturas. Suspiró con desgana al comprobar que no obtendría respuesta y continuó en su empeño por hacer de mi esfínter un músculo vago e inútil. Quizás fuese mejor así, quizás si lo conseguía, el puñetero músculo dejase de ofrecer resistencia contra mi voluntad. Intenté no pensar demasiado en el dolor, buscar una distracción. Estiré una mano a ras de mi vientre con la vaga esperanza de que si mis dedos estimulaban mi sexo, mi cuerpo prestaría menos atención a lo que ocurría a unos centímetros de allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No fue muy efectivo pero Furhmann debió apiadarse de mí en algún momento dado porque su pelvis dejó de torturarme ferozmente para torturarme, simplemente. Y tras un tiempo que me pareció interminable, el vaivén que hacía que su instrumento de tortura se deslizase adentro y afuera, discurría con una moderada sutileza que me permitía comenzar a disfrutar de mis caricias. Me afané en mi trabajo, me agarré con fuerza a mi norma, a mi única norma que tanto me costaba seguir con aquel individuo. Masajeé mi clítoris con insistencia, deslicé un par de dedos dentro del húmedo agujero que normalmente acogía lo que ahora notaba deslizarse dentro de mi recto anal, tan sólo separado de aquella cavidad por lo que yo sentía como una fina membrana que nunca creí capaz de soportar la furia con la que Furhmann me había penetrado al principio, pero aún estaba allí.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comencé a gemir, dejando que mi cara cayese sobre el brazo que agarraba con fuerza el respaldo del sofá, desempeñando la difícil tarea de proporcionarme un punto de apoyo mientras intentaba ahogar con mis propios sonidos los de Furhmann. Llevé mis dedos sobre mi clítoris de nuevo, buscando con la yema del dedo corazón el punto más sensible dentro del mar de insensibilidad que en aquel momento era toda aquella zona. Hurgué en mis pliegues con avidez, intentando no desaprovechar el único ápice de excitación que acababa de nacer en mí, busqué con auténtica desesperación esa zona que todavía podía llevarme a algo que había supuesto imposible hacía unos minutos. Y no sé si realmente la encontré o si la necesidad de sacar un mínimo provecho de aquella situación a la que me prestaba deliberadamente coaccionada hizo que mi mano despertase una de esas zonas, pero mis dedos encontraron de repente un lugar que todavía era capaz de responder a mis atenciones. Me negué a perderlo y me entretuve en él hasta que el placer se condensó para caer en un orgasmo vacío, insatisfactorio y vano. Un orgasmo que sólo constituía una pequeña victoria en medio de todo un elenco de vejaciones, pero orgasmo al fin y al cabo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi torso resbaló exhausto sobre el respaldo mientras Furhmann sujetaba mis caderas para que no siguieran al resto de mi cuerpo. Ahora no era capaz de sentir nada, si acaso los últimos coletazos de mi minúscula conquista, que morían desatendidos por los mismos dedos que los habían reclamado ante la completa imposibilidad de que mis tendones respondiesen. Me quedé inmóvil hasta que aquel maldito falo escupió hasta la última gota de su presunta virilidad dentro de mi cuerpo, poco antes de que Furhmann cayese sobre mí apoyándose con una de sus manos a poca distancia de mi cara y su voz me fustigase de nuevo cuando la última sacudida de su miembro cesó enterrada entre las maltrechas paredes de mi ano, que ahora comenzaban a palpitar febrilmente.</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ve como no era tan difícil… si hasta le ha gustado, preciosa…</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hundí mi cara en el asiento del sofá, esperando a que se fuese de una puta vez. Fue el único golpe de suerte que se me presentó en toda la tarde. Se incorporó enseguida y me dejo sola en cuanto estuvo vestido. Sus únicas palabras antes de irse fueron; &#8220;Vístase rápido, no sea que suba alguien. Voy a dar una vuelta mientras no llega la señora…&#8221;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incorporé sobre unas piernas entumecidas y me vestí con mucho más trabajo de lo normal. Me tomé unos minutos para recomponerme y tras poner todo en su lugar, abrí la ventana del despacho para airear la estancia. La visión de Furhmann caminando implacable hacia las caballerizas logró que mis piernas recuperasen la mayor parte de su coordinación y corrí escaleras abajo para seguirle. Demasiado tarde, cuando llegué a las cuadras, Bisendorff casi me arroya al salir como alma que lleva el diablo en medio de una tormenta de golpes de fusta que Furhmann le propiciaba para apremiarle. ¡Joder! ¡A ese caballo no le hacía falta ni un leve toque de talón para hacerle galopar!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hijo de puta! ¡No puede pegarle de esa manera! ¡¡Va a romperse una pierna si le deja correr así!!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y yo tendría que explicarle a Herman por qué uno de sus sementales más caros había sufrido tal percance. Pero a él le importó una mierda. Ni siquiera hizo ademán de que me hubiese escuchado, el caballo siguió corriendo imparable a través del camino que llevaba al bosque de la finca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de aquella tarde, procuré pasar todo mi tiempo libre fuera de casa. Salía a menudo a dar largos paseos a caballo que con frecuencia – y especialmente si Berta se ausentaba con su madre – me entretenían toda la tarde. Aunque Bisendorff tuvo que guardar reposo más de una semana después de que Furhmann lo hiciese galopar por todo el bosque durante más de una hora. El caballo había llegado casi reventado, roncando al respirar y completamente empapado. Tuve que llamar al mozo de cuadras para que lo lavase y lo secase antes de meterlo en su cuadra cubierto con un par de mantas para que no se resfriase. Se lo comenté a la señora, en un tono correcto que para nada dejaba entrever mi visceral odio hacia su amante, sólo quería que ejerciese la autoridad que tenía en casa para que Furhmann no volviese a coger un caballo de Herman, su hijo. Pero sus palabras fueron; &#8220;¡Por favor, señorita Kaestner! Herman tiene más de veinte caballos, si algo le hubiese ocurrido a ése, ni siquiera lo hubiera echado en falta…&#8221;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Aquella era una maldita casa de locos! Un suplicio en vida, un averno sobre la Tierra y un sinfín de improperios más. Cualquier macabro adjetivo era válido para describir la residencia Scholz. Conseguí sobrellevar mi existencia allí a base de tila alpina y tras más de tres semanas dándole largas a Furhmann, un día llegó una carta a casa dirigida a mí. Supe enseguida que no era de mis superiores, ellos jamás me remitirían correspondencia allí. Cuando abrí el sobre en la más estricta intimidad, las palabras escritas a máquina sobre el papel hicieron que mi sangre bullese en mis venas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estimada señorita Kaestner:</span></div>
<div style="text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenga la bondad de acudir la tarde del próximo viernes a la cabaña de caza de la residencia de la familia Scholz. No será necesario que lleve comida o ropa, solamente le robaré unas horas de su tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis manos espachurraron la hoja tras leer el breve mensaje que me citaba en la cabaña la tarde del viernes, justo cuando la señora Scholz se llevaba a Berta a Berlín para pasar el fin de semana. Así que el cabrón de Furhmann había decidido hacer de la cabaña del Coronel el nuevo lugar de encuentro… ¡claro! ¡Temía que el servicio comenzase a sospechar!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasé los dos días que me separaban del viernes cavilando acerca de la artimaña de Furhmann para que no pudiese escabullirme, ¡citarme por carta! ¡Comenzaba a rozar el surrealismo! Decidí que ese cerdo no me jodería nunca más, en ninguno de los sentidos del verbo. La tarde en la que debía reunirme con él, al terminar de descansar la comida y antes de que Berta y la señora subiesen el equipaje en el coche, pedí que me ensillasen a Bisendorff, solicitando expresamente que añadiesen una alforja a la montura porque pensaba ausentarme durante toda la tarde. Me vestí con la ropa de montar a caballo y justo antes de partir deslicé mi pistola dentro de la alforja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo tenía claro. En cuanto Furhmann se me pusiera delante le metería una bala entre ceja y ceja y luego… luego ya vería qué podía hacer con el cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px;" align="justify"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: normal;"><span style="line-height: 21.021px;">Mas relatos míos en:</span></span></div>
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="color: #0068cf; cursor: pointer; font-weight: inherit; line-height: 22.52252197265625px;" href="http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.todorelatos.com/perfil/1329651/</a></span></div>
</div>
<div></div>
<div><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/557/83290509/83290509_047_aa6b.jpg" width="782" height="521" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="color: #444444; font-family: Calibri; font-size: 16.516515731811523px; line-height: 22.52252197265625px; text-align: start;"></div>
</div>
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