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	<title>Elena &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>Elena &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio 3&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2026 16:07:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 5 Ese polvo rápido cambió la historia. Si antes era un desgraciado suspirando unas migajas, eso había terminado porque [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 5</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese polvo rápido cambió la historia. Si antes era un desgraciado suspirando unas migajas, eso había terminado porque desde el momento que había pasado a la acción, esa pelirroja no había podido o querido oponerse a que la tratara como la zorra que era. No solo la había usado oralmente sino que había coronado mi cambio de actitud con una cogida en toda regla donde ella solo fue un instrumento de mi lujuria.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asumiendo mi nuevo papel, esa tarde ni siquiera la esperé a la salida del trabajo puesto que tenía que organizar un par de cosas para llevar a cabo la meta que me había propuesto y que no era otra que emputecer a Elena hasta que ni siquiera ella se reconociera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello directamente me fui a un sexshop que conocía. Allí me agencié un surtido de juguetes, los cuales pensaba usar para disfrutar de los encantos de esa mujer. No me importó pagar una cifra descomunal por ellos, ya que me servirían para saciar mi apetito sexual mientras pervertía y envilecía a esa guarra. Con ellos bajo el brazo llegué a casa y al contrario que la noche anterior dormí como un bendito, sin que nada ni nadie perturbaran mi descanso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_065_85b5.jpg" width="460" height="682">Me desperté de buen humor ya que ese día marcaría el comienzo de la reeducación de Elena. Conociendo de primera mano que estaba obsesionada por el sexo, debía canalizar su furor uterino para convertirla en mi esclava particular con la que experimentar mis sucias pasiones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en mi oficina usé el mismo conducto que ella había utilizado para contactar y llamando al portero de la finca, le pedí que la informara que la esperaba a comer en un restaurante cercano. La elección del local no fue al azar sino que gracias a que conocía al dueño sabía que podía confiar que de ser necesario, podría usar uno de sus salones privados para desahogarme con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A las dos y cinco, estaba sentado a la mesa de un rincón y con una tranquilidad que era difícil de entender, esperé su llegada con una cerveza. Quince minutos más tarde, hizo su aparición. Al verla entrar, reconocí el nerviosismo de sus ojos verdes y divertido con la situación, me levanté a separarle la silla para que se sentara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias― dijo coquetamente mientras tomaba asiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me pasó inadvertido viendo su escote que se había desabrochado un botón de más para que me viera obligado a admirar el profundo canalillo que lucía entre sus dos tetas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Esta zorra creé que todavía puede manipularme», pensé sin hacer mención a ello. Reservándome, llamé al camarero y le pedí que nos trajera la carta de vinos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El empleado no tardó en extendérmela y tras una breve revisión, elegí un Rivera reserva de mis favoritos. Elena permaneció callada todo el rato como evaluando sus opciones y sin saber a ciencia cierta, la razón de esa invitación. Dejé que su tensión se incrementara hasta que ya con nuestras copas llenas, sonriendo le pedí que me diera sus bragas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué has dicho?― preguntó sorprendida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la naturalidad que da el saber que uno está al mando, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué esperas a entregarme tu tanga?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al oírme lo primero que hizo fue mirar a nuestro alrededor para comprobar si alguien de nuestro entorno se había dado cuenta de mi petición y al ver que parecía que nadie se había percatado, en voz baja contestó mientras intentaba levantarse:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_075_694c.jpg" width="460" height="682">―Deja que vaya al baño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, insistí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Quítatela aquí… enfrente de toda esta gente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró sabiendo que la estaba poniendo a prueba y decidida a no dejarse vencer tan fácilmente, se volvió a sentar en la silla y disimulando poco a poco fue levantando su falda. A pesar del exhibicionismo que me había demostrado, no era lo mismo hacerlo en un sitio donde nadie la conocía que allí y por eso sus mejillas estaban totalmente coloradas cuando con las dos manos se bajó esa prenda. Viendo que tampoco nadie había advertido esa maniobra, con una sonrisa, me la dio en la mano diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eres un cerdo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No lo sabes tú bien!― respondí mientras observaba ese coqueto tanga de encaje rojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acojonada al comprobar que lo mantenía extendido entre mis manos y que todos los comensales podían adivinar que era de ella, me dediqué a disfrutar de su textura y de su olor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Huele a hembra― dije satisfecho― ¿Te has masturbado antes de venir?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi pregunta la cogió desprevenida y asumiendo que lo había descubierto por lo húmedo que estaba, no pudo negarlo y bajando su mirada, contestó afirmativamente. Su respuesta ratificó la opinión que tenia de ella y forzando su entrega, le ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Abre las piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena se quedó perpleja al oírme pero venciendo la vergüenza, fue separando sus rodillas sin ser capaz de levantar su mirada del plato. Cubriendo otra etapa de mi plan, esperé que el aire acondicionado del salón recorriese su entrepierna mientras la miraba sonriendo. Que la observase tan fijamente además de incomodarla, la estaba excitando. Sus pezones ya habían hecho su aparición por debajo de su vestido cuando viendo que que se mordía los labios en un vano intento de no demostrar su excitación, busqué sus límites diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tócate para mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La pelirroja me fulminó con la mirada pero al comprobar que iba en serio, se puso nerviosa. No tardé en comprobar que la lujuria había vencido a su razón porque con lágrimas en los ojos, metió una de sus manos bajo el mantel y empezó a masturbarse. Aunque su sometimiento me era suficiente, la azucé a darse prisa y mientras liberara su tensión entre tanto comensal, no paré de decirle lo puta que era. Mis insultos lejos de cortar de plano su desazón, la incrementaron y en pocos minutos, fui testigo del modo silencioso en que esa pelirroja se corría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía estaba sintiendo los últimos estertores de su orgasmo cuando una camarera nos trajo la comida y su presencia evitó que me descojonara de ella nuevamente. La dejé descansar unos minutos, tras los cuales, directamente le comenté que sabía que estaba casada y que tenía una hija pero que en vez de ser un problema, me parecía un aliciente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y eso por qué?― preguntó un tanto más tranquila.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonado, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Cuando te folle, lo haré pensando en el cornudo de tu marido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi burrada le hizo gracia y en un ambiente ya relajado quiso saber si le tenía algo preparado. Riendo señalé bajo la mesa mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Solo tu postre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Increíblemente no le molestó que le insinuara que quería una mamada sino que incluso percibí en su mirada una especie de satisfacción antes de verla desaparecer debajo de la mesa. Lo hizo de una forma tan natural que pasó desapercibida y solo cuando sus manos me bajaron la bragueta, comprendí que esa guarra estaba convencida que había encontrado en mí el complemento ideal a su lujuria y que a partir de ese momento, podía confiar en que nunca se iba a echar atrás por muy pervertidas que fueran mis órdenes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_124_c593.jpg" width="460" height="682">Confirmando que cumpliría todos mis caprichos, se lo tomó con tranquilidad. Lo primero hizo fue liberar mi miembro de su prisión, para acto seguido explorar todos los recovecos de mi glande. Cuando la tenía ya bien embadurnada con su saliva, ansiosamente, su boca se apoderó de mi extensión mientras sus manos jugueteaban con mis testículos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su pericia dificultó de sobremanera que pudiera seguir disimulando y es que a pesar de poner cara de póker, poco a poco la excitación me fue dominando gracias a la húmeda calidez de su boca y al estímulo que sus manos ejercían con la rítmica paja a la que tenía sometida a mi extensión. Si a eso le sumamos que a nuestro alrededor compartían local al menos una veintena de personas, el morbo de poder ser descubierto me terminó de calentar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Se ha ganado que le eche un polvo», pensé mientras imaginaba las formas con la que podía hacer uso de ese bello cuerpo, en las posturas y experiencias que podía disfrutar con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena aceleró sus maniobras al sentir como mis piernas se tensaban presagiando mi explosión, succionando y mordiéndome el capullo, mientras con sus dedos pellizcaban suavemente mis huevos. Su pericia y dedicación hizo que todo mi cuerpo entrara en ebullición y sin poder aguantar el tipo, derramé mi placer en su boca. La pelirroja al notar las blancas y dulzonas andanadas contra su paladar, usó su lengua como si fuera una cuchara, para recolectar mi semen y no queriendo que nadie notara nada al terminar, con largos lametazos dejó mi verga inmaculada. Tras lo cual, me subió la bragueta y saliendo de debajo de la mesa, se sentó en su silla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al mirarla, tenía sus mejillas coloradas y su mirada brillaba excitada, producto quizás de la travesura que había cometido. Comprendí los límites de su calentura cuando relamiéndose me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te ha gustado?―, me preguntó mi opinión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mucho― respondí mientras pedía la cuenta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya salíamos del restaurant cuando desde la caja, la camarera que nos había servido llamó mi atención con un gesto. Al acercarme a ver que quería, discretamente me entregó un papel al tiempo que me susurraba al oído que si quería que una tercera persona participara en nuestros juegos, la llamara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pensaré en ello― respondí mientras certificaba que no habíamos conseguido pasar desapercibidos y que por lo menos una persona nos había descubierto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al comentárselo a mi pareja, lejos de cohibirla, saber que alguien había sido testigo de todo azuzó su libido y notando que una de mis manos le estaba acariciando el pecho, sin disimulo me rogó que le regalara con un pellizco en sus pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eres la más cerda que conozco― respondí cumpliendo sus deseos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El gemido que salió de su garganta fue tan evidente que pudimos oír los cuchicheos de los presentes y no queriendo que la situación se me fuera de las manos, tomé rumbo a la salida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Dónde tienes tu coche?― la pelirroja preguntó susurrando en mi oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_151_d5ff.jpg" width="460" height="682">Al explicarle que en el parking del edificio, Elene, comportándose como una perra en celo, me pidió que la llevara a un hotel. Dudé de la conveniencia de hacerlo por todo el trabajo que tenía acumulado, pero para entonces mi calentura había vuelto con renovadas fuerzas y casi corriendo llegamos a ascensor que llevaba al sótano. La pelirroja aprovechó los pocos segundos que estuvimos en su interior para magrearme y sabiendo que era incapaz de esperar para tirármela, busqué un lugar discreto de la primera planta donde poder desahogar mis ganas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez allí, la obligué a darse la vuelta y a apoyar las manos contra un bmw oscuro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué vas a hacer?― preguntó claramente excitada al comprobar que estábamos frente a la puerta por donde salían todos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin darle tiempo a reaccionar, levanté su falda y aprovechando la ausencia de ropa interior, recorrí sus pliegues con mis dedos. No fue ninguna sorpresa encontrar su coño ya encharcado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te pone bruta esto? ― susurré al apoderarme del erecto botón de su entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Revelando su ninfomanía, me rogó que la tomara casi llorando. Pero en vez de complacer sus instintos, me dediqué a torturar su clítoris buscando ponerla todavía más cachonda. La zorra, sin contener el volumen de su voz, chilló de placer al sentir que su cuerpo convulsionaba producto de mis caricias y ya dominada por su naturaleza, me imploró que rompiera su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Eres adicta a las vergas en tu culo? ¿Verdad? ¡Zorra!― pregunté mientras mojaba un dedo en su coño y se lo incrustaba por el ano.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sí!― aulló sin saber que con ello llamaba la atención de dos muchachos que pasaban frente a nosotros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Solo meneando esa yema en su interior, provoqué que Elena gimiera como si la estuviera matando mientras esos críos se acercaban a ver qué pasaba, creyendo quizás que esa mujer estaba en dificultades. Sus agresivos modos se transformaron en diversión al darse cuenta que estábamos follando y sin importarles que pensáramos, se quedaron mirando desde un coche aparcado a escasos metros de nosotros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_127_0588.jpg" width="460" height="682">La presencia de los chavales exacerbó más si cabe la temperatura de la pelirroja y gritando como una loca, me rogó que la tomara. Acababa de subirle el vestido hasta la cintura cuando al girarme, descubrí que uno de ellos había sacado el móvil e inmortalizaba la secuencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me importó la actitud del muchacho y aprovechando el relajado ano que el destino había puesto a mi alcance, de un solo empujón incrusté mi falo hasta el fondo. La satisfacción que demostró con sus berridos de placer al experimentar esa invasión en el ojete, me permitió iniciar un rápido galope sobre ella mientras mordía su cuello y le decía guarrerías.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Dale duro― los críos me ordenaron al ver que bajaban el ritmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azuzado por sus palabras, incrementé la velocidad con la que la estaba sodomizando de tal modo que con cada penetración, la cara de la mujer chocara contra la ventanilla del automóvil. Pensé que estaba siendo demasiado salvaje pero al percatarme de la felicidad del rostro de mi contrincante, comprendí que estaba disfrutando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin dejar de filmar la escena, los muchachos me espolearon para que machacaran sin pausa ese trasero, de forma que haciendo caso al respetable, sometí a Elena a un cruel castigo que demolió las pocas defensas que aún mantenía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué gozada!― escuché que decía mientras se corría al no poder aguantar el ataque al que estaba sometiendo a su entrada trasera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Está desbocada», sentencié al observar sus piernas completamente mojada por el flujo que brotaba de su coño y muerto de risa, les pedí a los chavales que enfocaran su entrepierna para que pasara a la posteridad el geiser en que se había convertido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gozando como nunca, Elena usó los movimientos de su culo para exprimir mi verga con una eficacia tal que despertó los aplausos de los mirones. Espoleado por las ovaciones, convertí su trasero en un frontón donde golpeaba rítmicamente mi pene y ella sintiéndose desbordada nuevamente con un aullido, se vio presa de un espeluznante orgasmo. Su clímax me estimuló a seguir machacando su esfínter hasta que totalmente domada y cual potrilla, se desplomó contra la carrocería del coche.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Ahora me toca a mí», sentencié mientras me agarraba a sus pechos para seguir forzando su adolorido ojete.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Era tanto el placer que la dominaba que sin poderlo evitar, pude contemplar como de la boca, se le caía la baba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Cabrón, me estás matando― chilló al sentir que con las manos agarraba su melena y usándola como riendas tiraba de ella hacia atrás.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las quejas de la pelirroja no afectaron a mi ritmo, sino que incluso fueron el aliciente que necesitaba para seguir aporreando brutalmente a mi montura. Afortunadamente para mi víctima, la acumulación de sensaciones hicieron imposible que siguiera reteniendo mi eyaculación y mientras obligaba a la mujer a seguir exprimiendo mi miembro con sonoras nalgadas, me corrí como pocas veces. La rudeza de esas caricias y un postrer orgasmo la hicieron flaquear y lentamente fue cayendo al suelo mientras rellenaba con mi semen su trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena seguía tirada sobre el asfalto cuando descojonado me acerqué al chaval que había grabado la escena y con una sonrisa en los labios le pedí que como pago al espectáculo, quería una copia de la película. Muerto de risa me pidió mi número y sin poner ninguna objeción, me la mandó por whatsapp. La pelirroja todavía no se había recuperado del esfuerzo y por ello, tuve que ayudarla a levantarse mientras los chavales educadamente se despedían.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya solos y mientras se acomodaba la ropa, le enseñé el tesoro que guardaba en la memoria de mi teléfono.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué vas a hacer con eso!― murmuró todavía impresionada porque no se había dado cuenta mientras follábamos que los críos estaban inmortalizando el momento. Si creéis que estaba enfadada, os equivocáis. Por su tono comprendí que saberse grabada la había excitado y a modo de gratificación, solté un azote en su mojado trasero mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_180_a449.jpg" width="460" height="682">―Chantajearte, si no quieres que llegue a las manos de tu marido, serás mi puta durante un año.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Juro que jamás creí que lejos de aterrorizarse, respondiera a mi vil extorsión diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te hará falta porque lo creas o no, me has hecho descubrir sensaciones desconocidas y sé que a tu lado, conoceré facetas del sexo con las que ni siquiera he soñado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿A qué te refieres?― complacido susurré en su oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Radiante me miró a los ojos mientras respondía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te rías pero no puedo dejar de pensar en lo siguiente que me vas a ordenar hacer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y eso te excita?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El brillo de sus ojos anticipó su respuesta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No sabes cuánto!― y ratificando con hechos sus palabras, cogió una de mis manos y la llevó hasta su encharcado coño para que comprobara que no estaba mintiendo. Habiéndomelo dejado, me soltó: ―Solo pensar en complacerte, me pone bruta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Me estás diciendo qué te excita obedecerme?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Aunque no me comprendas, sí― contestó mientras su almeja volvía a babear: ―Siempre he sido muy lanzada pero ahora me vuelve loca saber que tú estás al mando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sorpresivamente, esa guarra sin remedio se estaba auto nombrando mi sumisa y buscando el confirmar ese extremo, le pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te apetece que sea tu dueño?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con felicidad casi enfermiza, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ya lo eres.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta despejó mis dudas y recreándome en mi nuevo poder, me dediqué a masturbarla mientras esperábamos el ascensor que nos llevara a nuestros trabajos. Ni siquiera se habían abierto las puertas, cuando con una sonrisa de oreja a oreja, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Esta noche mi amo me usará o me dejará esperando?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Vete a casa y folla con tu marido porque a partir de mañana, tendrás el coño tan rozado que no permitirás que se te acerque.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Eufórica respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Por eso no se preocupe, no sé qué le pasa pero ya no me toca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Yo sí sé que le pasa…¡es un imbécil!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON LA COAUTORA: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/444/75696033/75696033_165_a47f.jpg" width="719" height="479"></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio 2&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2026 15:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[maduras]]></category>
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		<category><![CDATA[voyerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Elena]]></category>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 3 Mi apartamento lejos de resultarme un remanso de paz donde olvidarme de lo que había sucedido, sus paredes [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 3</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p4.xhcdn.com/a/GK7KrplK3PHvkc4mWhNJ3A/000/029/180/364_1000.jpg" width="426" height="621">Mi apartamento lejos de resultarme un remanso de paz donde olvidarme de lo que había sucedido, sus paredes me parecieron parte del problema. Nada más llegar, me quité la corbata y salí a tomarme unas copas que me sirvieran como anestesia para que el alcohol ocultara mi sonrojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cómo perro apaleado, me dirigí al bar de siempre. La familiaridad del barman incrementó mi turbación al preguntarme porque llegaba tan acalorado. Incapaz de reconocer hasta donde había llegado mi degradación, me bebí mi copa de un trago y hui de ese lugar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin rumbo fijo recorrí las calles de Madrid hasta que involuntariamente me vi a las puertas de una casa de putas a la que solía acudir con mis amigos. Sobreexcitado debido a la escena de la que había sido testigo, entré en ese lupanar con la esperanza que un polvo me hiciera olvidar lo ocurrido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como en otras ocasiones tras los saludos de rigor, la madame me preguntó qué era lo que estaba buscando. Todavía hoy sé que fue instintivo y hasta yo me sorprendí al escuchar mi respuesta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Una pelirroja tetona.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me quedé helado al percatarme de lo que había dicho. Aunque la vergüenza que sentía me impelía a salir por patas, no lo hice y temblando como novicio en esas lides, esperé que desde el interior del putero saliera la puta con la que quería sustituir a la mujer que me tenía obsesionado. Dos whiskies mas tarde apareció por la puerta una preciosa joven, la cual a pesar de su belleza, desde el momento que la vi comprendí que nunca podría sustituir a Elena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Es una cría», sentencié molesto porque la que quería olvidar era una hembra hecha, una mujer madura con experiencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La fulana debió de advertir mi disgusto porque temiendo que diera por terminada la velada aun antes de empezar, me preguntó si no le gustaba. Me dio ternura su angustia y llevando sus labios a los míos, la besé dulcemente mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Por nada del mundo me perdería una noche en tu compañía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras azuzaron a la mujer que no queriendo perder a su cliente me empezó a besar. Sus besos matizaron mis suspicacias y con ella entre los brazos, traspasé la puerta que daba acceso a los cuarto. Nada más entrar en su habitación se arrodilló a mis pies con la intención de hacerme una mamada pero como mis intenciones eran otras, me separé de ella y desde la cama, la ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Desnúdate.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi acompañante dejó caer su vestido sobre las sábanas. Aunque en un principio esa chavala no me decía nada, casi me desmayo al ver por primera vez su cuerpo desnudo porque la fortuna me había sonreído y sus pechos se asemejaban en gran medida a los de la mujer que me había llevado allí. Era preciosa, la durísima vida de alterne todavía no había conseguido aminorar ni un ápice su belleza. Sin dejar de mirarla, me quité la chaqueta. Actuando como una experta en su oficio, esa pelirroja suspiró como si realmente sintiera deseo al ver que empezaba a desabrochar los botones de mi camisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tócate para mí― exigí mientras me quitaba la camisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La zorrita no se hizo de rogar y abriendo sus piernas de par en par, se empezó a masturbar sin dejar de observar cómo me deshacía del cinturón. La sensación de saber que, aunque fuera solo durante una hora, era el dueño de los destinos de esa monada, me excitó en demasía y bajándome la bragueta, busqué incrementar la supuesta lujuria de la mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ella, obedeciendo mis órdenes, llevó una de sus manos a su pecho y lo pellizcó a la par que imprimía a su clítoris una tortura salvaje. Al dejar deslizarse mi pantalón por mi piernas, la mujer dio un paso más en su actuación y chillando hizo como que se corría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo cierto es que me dio igual saber que todo era fingido y más excitado de lo normal, me uní a ella en la cama. La putita creyó que quería poseerla y cogiendo mi pene entre sus manos, intentó que la penetrara pero, separándola de mí, le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me apetece otra cosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p8.xhcdn.com/a/dRekLltrzpxQQ8iBbYx0TQ/000/029/180/358_1000.jpg" width="423" height="614">La mirada curiosa de la muchacha me confirmó que tras esa máscara de niña inexperta, se escondía una profesional que le daba igual lo que le hiciera siempre que le pagara pero obviando sus motivos, decidí fantasear yo con que esa mujer realmente me deseaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Estás preciosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi piropo la confundió al no esperárselo y por eso no puso ningún inconveniente cuando mi boca buscó sus labios mientras con mi mano acariciaba uno de sus pechos. Traicionándola, sus pezones se contrajeron a pesar que era consciente que la excitación de la muchacha brillaba por su ausencia y que por mucho que hiciera iba a ser imposible que en su interior se calentara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Necesito ser suya― suspiró con la respiración entrecortada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar de su hipocresía, la belleza de su cuerpo y su dulce sonrisa, hicieron que mi pene se alzara presionando el interior su entrepierna. Mi erección incrementó su confianza y sabiendo que ya era casi un hecho que me la iba a tirar, me rogó que fuera bueno con ella. Su papel de niña indefensa me satisfizo y empecé a acariciar su cuerpo con dulzura. Durante largos minutos, fui tocando cada una de sus teclas, cada uno de sus puntos eróticos hasta que creí haber conseguido derretirla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La puta se merecía un óscar o realmente estaba excitada porque tiritando de placer, parecía sumida en la pasión justamente cuando con un grito me imploró que la tomara. Creyéndome a medias sus chillidos, la obligué a ponerse a cuatro patas y me coloqué sobre ella. La pelirroja creyó que había llegado el momento de cumplir pero en vez de penetrarla, acaricié los duros cachetes que formaban su culo e incrementé su turbación a base de suaves besos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todo su cuerpo tembló al sentir mi lengua jugando con su trasero pero en vez de gemir presa del deseo, me informó que el sexo anal costaba el doble. Cabreado decidí dejarme de prolegómenos y forzando su ojete, hundí mi pene en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La zorra gritó al sentir la violencia de mi asalto y temiendo sufrir un desgarro me rogo con lágrimas en los ojos que la dejara acostumbrarse a tenerlo dentro. Por mi parte, no estaba dispuesto a esperar y sin darle tiempo a relajarse comencé a mover con rapidez mis caderas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Madre mía!― sollozó de dolor al experimentar en sus carnes mi furia. Si hasta entonces se había comportado como una profesional, todo cambio y llorando como una magdalena, me rogó que aminorara el ritmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Obviando sus deseos, incluso incrementé el vaivén con el que la estaba sodomizando al tiempo que castigaba con duros azotes las nalgas de la pobre mujer. Nada me podía parar y ya lanzado, apuñalé su interior con mi estoque una y otra vez. La zorra al verse zarandeada de esa manera, se olvidó que yo era un cliente y sintiendo que su cuerpo colapsaba, disfrutó de cada uno de los asaltos de mi pene dándose el lujo de pedirme que no parara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dominado por mi faceta dominante, lo que terminó de excitarme fue ver a esa fulana pellizcando sus pezones y sin dejar de machacar su culo, le pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Te gusta que te folle! ¿Verdad, puta?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mientras pagues me encanta ser toda suya― respondió todavía en plan altanera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su mercantilismo bajo mi excitación y deseando culminar para que no se fuera de vacío, agarré sus pechos y acelerando el ritmo de mis caderas, forcé su cuerpo hasta límites insospechados.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Eres un bestia pero me gusta!― berreó sin importarla que la estuviera usando sin contemplaciones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La exclamación de la que consideraba mi propiedad provocó que olvidara cualquier precaución y convirtiendo mi cuerpo en una ametralladora, martilleé con fiereza el ojete de esa mujer. Ella al sentir mis huevos rebotando contra los pliegues de su sexo, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Córrete de una puta vez, mamón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Curiosamente ese insulto fue el empujón que mi cuerpo necesitaba y agarrándome a sus hombros, regué con mi semen su interior mientras en mi mente era a Elena a la que estaba inseminando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La puta ni siquiera esperó que descansara y saliendo de la cama, me exigió de malos modos que la pagara. Mientras lo hacía, en plan cabrón le pregunté si le había gustado el tratamiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por vez primera se comportó como un ser humano y sonriendo, me reconoció que sí pero que la próxima vez, la avisara antes para tener su esfínter ya relajado….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 4</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p7.xhcdn.com/a/VBNDiXDdTAA-BhTzU3yydQ/000/029/180/357_1000.jpg" width="423" height="614">La visita al putero lejos de calmar la desazón que me producía esa mujer la incrementó y como si fuera una venganza del destino, me pase toda la puñetera noche dando vueltas incapaz de dormir. El recuerdo de la pelirroja dando rienda a su lujuria y el brilló de sus ojos mientras el chaval se la follaba me tenía obsesionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Mierda», maldije al levantar más cansado que al acostarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Las manchas de humedad en mis sábanas eran un recordatorio de la excitación que durante todas esas horas había nublado mi mente. Sabía que era un pelele en manos de esa zorra. Aun así después del desayuno y contrariando mi decisión de no acudir al gimnasio, resolví que nada perdía si me acercaba a ver que era con lo que la tal Elena me iba a recibir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Quizás desea un polvo», pensé ilusionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello zanjando el tema, preparé una mochila con ropa de deporte y salí rumbo a la oficina. Mi sentimiento de humillación por ser incapaz de olvidarla se fue incrementando con el paso de las horas pero se volvió insoportable al recibir sobre las dos de la tarde, la visita del portero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como apenas había cruzado unas palabras con ese sujeto, me extrañó que viniera a verme y por ello le recibí con las debidas suspicacias. A pesar de ello, os juro que nunca pensé que me dijera:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Doña Elena me ha pedido que le informe que bajará sobre y media.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La sensación que iba a ser vox populi mi atracción por esa mujer me hundió en la miseria pero aun así contesté que, allí, la vería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Estoy gilipollas», mentalmente mascullé cabreado conmigo mismo mientras el empleado de la finca desaparecía rumbo a su portería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una hora más tarde y actuando como un autómata, bajé al vestuario anejo al gim. La ausencia de otros usuarios me tranquilizó. Ya vestido de corto, entré al local y me puse a pedalear sobre una bicicleta estática mientras miraba la puerta con la esperanza y el miedo de verla entrar. Esa dicotomía en la que me había sumergido se rompió en cuanto la escuché caminar por el pasillo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El taconeo característico que producía con cada paso me alertó de su llegada justo en el momento que dos ejecutivos hacían su aparición en la sala. No tuve que esforzarme para comprender que venían charlando de ella al escuchar que uno de ellos decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué buena está la zorra!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y es que obviando mi presencia, ese par se recrearon a gusto hablando de las enormes ubres con las que la naturaleza había dotado a esa pelirroja. Ninguna parte de su cuerpo quedó libre de su escrutinio porque una vez habían acabado con su delantera, fijaron su atención en las gloriosas nalgas de las que era dueña.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Y cómo las mueve!― observó descojonado el más apocado de ellos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese comentario me hizo rememorar el sensual meneo que me había impresionado la primera ocasión en que me topé con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Son impresionantes», ratifiqué mentalmente cuando como una diva, Elena entró en la sala.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Enfundada en unas mallas que no dejaba lugar a la imaginación y con un coqueto top blanco con tirantes, sonrió a los presentes para acto seguido comenzar a estirar mientras los tres presentes seguía atentos cada uno de sus movimientos. Nuevamente fui consciente de su belleza. A pesar de sus treinta y tantos, ese monumento de cuerpo atlético todo lo que uno puede desear de una mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Guapa hasta decir basta, sus pechos de ensueño cautivaron mi atención y deseé hundir la cara en su canalillo. Al mirar a los otros dos tipos, comprendí que estaban tan embelesados como yo y que no perdían ojo</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Quién se la follara!”, exclamé mentalmente al verla agacharse y tocarse la punta de sus zapatillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si su rostro era precioso que os puedo decir de ese culo que voluntariamente exhibía con descaro a nosotros tres. Para describirlo tendría que gastar todos los seudónimos de exuberante y aun así me quedaría corto. Era sencillamente espectacular y para colmo, los leggins que llevaba lejos de taparlo, lo hacían aún más atractivo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p5.xhcdn.com/a/-xksyIhZGnWZAoHC0OckwA/000/029/180/355_1000.jpg" width="424" height="616">Desde mi posición, me quedé absorto disfrutando de los estiramientos de esa mujer. Os parecerá una exageración pero aunque he visto a muchas y he disfrutado de buena cantidad de ellas, ese zorron era lo mejor que había visto. Parecía sacada de un concurso de fitness erótico. Sabedora del atractivo que producía a su paso, se movía cual pantera incrementando el morbo de todos los que la observaban.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Esta mujer es un peligro», medité ya que al observarla uno solo podía pensar en cuidarla y protegerla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis hormonas estaban ya disparadas cuando habiendo terminado de calentar, el putón que había visto follar en el vagón se puso a correr sobre la banda y al hacerlo sus pechos se balancearon en un movimiento casi hipnótico que estuvo a punto de producirme un desgarro de cuello.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su modo de correr era tranquilo pero eso no me decepcionó porque todo en esa criatura era impresionante. A cada zancada sus pechos rebotaban suavemente bajo su top, dando a su carrera una sensualidad sin límites. Incapaz de decir nada, seguí mirándola durante diez minutos, manteniendo por mi parte un pedaleo constante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Como me gustaría calzármela», certifiqué molesto al llegar a mis papilas el dulce aroma que desprendía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé cuál era el perfume que llevaba pero, para mí en esos instantes, era un cúmulo de feromonas que me traían como perro en celo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué se propone?» pensé al verla coger una botella de agua y sonreírme con una especie de reto en su gesto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su actitud me hizo incrementar mis precauciones y escondiéndome de su mirada, la seguí con los ojos mientras se acercaba a la pareja. Reconozco que para entonces, la curiosidad había hecho mella en mí por lo que sin ya disimular observé que se paraba frente a ellos y llevaba la botella a sus labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me lo puedo creer», mascullé interiormente cuando observé que en vez de beber, esa zorra lo que estaba haciendo era dejar mojar el top blanco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si yo estaba alucinado, más lo estaban los sujetos que ajenos a lo puta que podía llegar a ser esa mujer, admiraban embobados como la tela empapada comenzaba a transparentarse dejándoles disfrutar del rosado de sus areolas. Siendo ya el centro de las miradas, esa exhibicionista dio un paso más allá al quejarse de la temperatura que hacía mientras con descaro se acariciaba los pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El impudor con el que esa pelirroja les estaba provocando azuzó a uno de los tipos a decir:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Si tienes tanto calor, por nosotros no hay problema si te quitas la ropa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta me terminó de descolocar y es que soltando una carcajada, esa guarra dejó caer uno de sus tirantes mientras decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias por vuestra comprensión. No sé qué me ocurre pero estoy súper acalorada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No contenta con quitarse el top con un sensual striptease, al dejarlo caer cogió sus enormes tetas entre las manos y como si fuera un trofeo, las mostró a la concurrencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Lleva un piercing», murmuré al fijarme que su pezón derecho lucía un aro curvado que me hizo la boca agua.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía no me había repuesto de la sorpresa cuando vi como el más joven de los dos se acercaba a Elena y atrayéndola hacia él, la empezaba a besar mientras con las manos se apoderaba de su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me encanta― rugió la pelirroja al sentir que bajando por su cuello, el tipo se apoderaba de uno de sus botones y se lo empezaba a morder.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os imaginareis mi estupefacción cuando el segundo se unió al banquete sin importarle mi presencia y mientras sus dos tetorras estaban siendo objeto de manoseos, la pelirroja me retaba con la mirada. Creyendo que me invitaba tambien a mí, me bajé de la bicicleta con intención de disfrutar de ella pero entonces esa puta me dejó claro que no lo deseaba al decir en voz alta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me pone cachonda que alguien mire mientras me follan.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por sus palabras había vetado mi participación pero no así mi presencia y sentándome en un banco a un metro escaso de los tres observé como le bajaban las mallas mientras esa guarra no paraba de gemir. No estoy muy orgulloso de mi actitud pero creo que disculpareis que me haya quedado allí, en cuanto os narre como la escena se fue calentando y es que mientras esos dos la desnudaban ella se agachó frente al menos osado y sin esperar su permiso, sacó el miembro erecto que escondía bajo el short.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No me lo puede creer!», dije para mí al admirar la maestría con la que esa zorra lamía la extensión del ejecutivo mientras su compañera se hacía fuerte mordiéndole las nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p4.xhcdn.com/a/LpSSAevEGBkyeLTU4C_Nkg/000/029/180/354_1000.jpg" width="424" height="616">Lo morboso de la escena, me dominó y solo la vergüenza que luego esos dos comentaran lo sucedido evitó que sacara mi propio miembro y me empezara a masturbar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«¡Puta madre!», exclamé mentalmente cuando la pelirroja permitió con una sonrisa que el que tenía a su espalda la pusiera a cuatro patas y comenzara a jugar con su pene en su trasero, «¡la va a dar por culo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como preví, el hombre uso su estoque para forzar el ojete y de un solo empujón se lo clavó hasta el fondo al tiempo que el otro agarraba la cabeza de la mujer y su falo hasta el fondo de su garganta. Los berridos de satisfacción con los que recibió tal tratamiento incrementó de sobremanera mi excitación y juro que de no estar paralizado por el miedo al rechazo, hubiera ido hasta ella y sacando ese invasor de su culo, lo hubiera sustituido por mi pene.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La pasión con la que esa pareja satisfacía su lujuria con Elena impulsó aún más si cabe su propia lujuria y sin importarle el ser oída por todo el edificio a berrear de placer mientras desde mi asiento, yo seguía dudando si sacar mi pene de su encierro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pajéate para que yo lo vea― dijo la pelirroja con sus ojos fijos en mi entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estuve a un tris de hacerla caso pero la mirada de odio que me lanzó uno de los tipos, me sacó de las casillas y olvidando esa actitud sumisa, decidí pasar a la acción diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A esta puta le gusta que la azoten.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras no cayeron en saco roto y el mismo que me había taladrado con la mirada, agradeció la información y alzando su mano, soltó un sonoro azote sobre uno de los glúteos de la pelirroja. La reacción de Elena, aun siendo previsible, me sorprendió porque soltando un aullido aceleró la velocidad de sus caderas, al tiempo que profundizaba en la mamada que le daba al otro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Rómpele el culo sin miramientos― exhorté en plan hijo de puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El sonido de las manazas del ejecutivo cayendo sobre el culo de la mujer resonaron en el gimnasio siguiendo el ritmo con el que la sodomizaba. La pelirroja que hasta entonces había llevado la iniciativa se convirtió en una marioneta de sus amantes, los cuales descanso disfrutaron de su boca y de su culo hasta que uno descargó su simiente dentro de la garganta de la que ya estaba indefensa. Entonces y solo entonces, el otro sacando su verga del interior de los intestinos de ese zorrón, se la empezó a menear frente a ella y uniéndose a su compañero, eyaculó sobre sus mejillas mientras la mujer era presa de un brutal orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Usando una autoridad que nadie me había dado, exigí a esa desdichada que no desperdiciara ni una gota de la lefa que la estaban regalando y ella al oírme, con una diligencia que me alucinó, me obedeció mientras su cuerpo era sacudido nuevamente por el placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los sujetos debieron creer que yo era algo de ella porque se retiraron sin decir nada cuando cogiendo su melena, la arrastré hasta donde mi sitio y sentándome nuevamente, la ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ya has jugado bastante, es hora que satisfagas a un verdadero hombre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez a mi lado, le ordené que me hiciera una mamada. Sumisamente, se agachó y liberando mi miembro de su encierro, abrió los labios para a continuación írselo introduciendo sin rechistar como había hecho antes con el otro tipo. Pero esta vez le exigí que usara solo su boca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé si fue mi tono duro y dominante pero si antes me había dejado asombrado su maestría, en ese momento me alucinó aún más que su pericia, la sumisión que mostró mientras se embutía mi glande hasta el fondo de su garganta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Así me gusta, que seas todavía más puta conmigo― recalqué satisfecho al comprobar que dos lágrimas recorrían sus mejillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras la hicieron reaccionar y sacando mi falo de su boca, me insultó mientras intentaba huir pero adelantándome a ella, me puse a su espalda y aprovechando que tenía mi pene erecto, de un solo empujón se lo metí hasta el fondo de su vagina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No!, ¡Por favor!― gimió al sentir su conducto violado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin apiadarme de ella, forcé el único agujero que no había usado esa tarde a base de brutales embestidas mientras mis manos pellizcaban sus pezones con crueldad. Indefensa, Elena tuvo que soportar que al darse por vencida y dejarse de mover, mis manos azotaran su trasero diciéndole:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿No es esto lo que venías buscando?―</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p2.xhcdn.com/a/nezclVHSCwjrxM-dZcSJlw/000/029/180/352_1000.jpg" width="424" height="614">Llorando como una magdalena, me reconoció que así era. Su confesión me sirvió de acicate y mientras el dolor y la humillación de la muchacha iban mutando en placer, seguí machacando con furia su sexo. No tardé en asumir que estaba cerca su claudicación al sentir que una gran humedad anegaba su coño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con su vagina encharcada por el flujo, su placer se desbordó por sus piernas, dejando un charco bajo sus pies. Pero lo que realmente me reveló que esa mujer estaba a punto de correrse fue el movimiento de sus caderas. Olvidando que era yo quien la estaba violando, la pelirroja forzó su sexo hacia adelante y hacia atrás, empalándose en mi miembro mientras sollozaba su entrega .</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tienes prohibido correrte― ordené mientras me afianzaba en sus hombros con mis manos y reiniciaba un galope endiablado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa nueva postura hizo que mi pene chocara contra su útero y ella al notar esa presión, la descolocó y ya dominada por la lujuria y aullando como cerda en el matadero, me rogó que la dejara liberar la tensión de su sexo. Ni siquiera la contesté porque abducido por mi papel, en ese momento mi verga explotó en su interior regando con mi semen su fértil vientre. Completamente insatisfecha, Elena se quedó inmóvil consciente que un movimiento más le llevaría al orgasmo. Encantado con la sumisión que demostraba, eyaculé como poseso sobre sus tetas tras lo cual, sin decir nada, saqué mi miembro y la dejé sola tirada en el suelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en la puerta, me giré diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A partir de hoy, tú y yo jugaremos a diario.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual salí rumbo a mi oficina con una sonrisa en mis labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la coautora: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://thumb-p9.xhcdn.com/a/uVKpGI9Vj93X6suPJY9lBg/000/029/180/349_1000.jpg" width="1000" height="1500"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2026 15:21:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 1 Como tantos otros días después de mi divorcio, esa mañana me había despertado solo en mi cama y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 1</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como tantos otros días después de mi divorcio, esa mañana me había despertado solo en mi cama y siguiendo la rutina diaria me había metido a bañar. Bajo la ducha la erección matutina que lucía mi entrepierna se hizo todavía más dolorosa al recordarme la larga temporada que había permanecido a dieta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, necesito una mujer», pensé mientras llevaba mi mano hasta mi pene. Cual adolescente empecé a imaginar que era una zorra la que me estaba pajeando. Era tal mi calentura que no tardé en correrme pero eso lejos de tranquilizarme, me cabreó al saber que eso tenía que cambiar y que tenía que buscar alguna alma caritativa que se apiadara de mí, convirtiéndose en mi amante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desesperado por mi soledad, me vestí y cual autómata salí a trabajar. El continuo colapso del tráfico de Madrid no hizo más que empeorar mi estado de ánimo y con un humor de mil demonios llegué a mi oficina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Menuda mierda de vida», susurré para mí al encender el ordenador de mi mesa mientras pensaba que a pesar de mi buena posición económica, me sentía un desgraciado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Afortunadamente el día a día consiguió relegar mi angustia vital a un rincón de mi cerebro, rompiendo así la espiral autodestructiva en la que estaba inmerso. Eran cerca de las dos cuando decidí que ya estaba bien y que me merecía un descanso. Rutinariamente me despedí de mi secretaria y cogiendo el ascensor, salí de la oficina rumbo a la calle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p1.xhcdn.com/a/6zmq_WZmOuT44Ef8QkbJxw/000/029/180/371_1000.jpg" width="432" height="648">Acababa de pisar la acera cuando de repente vi a una estupenda pelirroja que caminaba dirección al portal del que acababa de salir. El profundo canalillo que lucía su escote me hizo fijarme en ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡qué buena que está!», sentencié al girarme para verle el trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Duro y grande era el complemento perfecto a los enormes pechos que me habían impactado y haciendo como si se me hubiese olvidado algo, volví a entrar al edificio tras ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Trabajará aquí?», me pregunté mientras recreaba mi mirada en el sinuoso movimiento de ese culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer ajena al examen del que estaba siendo objeto, llamó al ascensor sin fijarse en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡La madre que la parió! ¡Quién la follara!», me dije al observar que esa treintañera además de tener un cuerpo cojonudo, era guapa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su belleza era atípica para una española. Su pelo rojo y su piel blanca la hacían más propia de un país nórdico. Por ello me sorprendió su acento madrileño cuando ya dentro del elevador, me preguntó a qué piso iba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Al sexto― contesté sin poder retirar la vista del lunar que lucía sobre su boca. La sensualidad de esa marca de nacimiento se veía magnificada por sus labios sensuales y por la calidez de su mirada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de evitar que notara la atracción que sentía por ella, retiré mis ojos e hice como si leyera un whatsapp. No sé si se percató de algo pero justo cuando se bajaba en el segundo piso, se despidió diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Hasta mañana― dando por sentado que íbamos a vernos frecuentemente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dando por sentado que ese bombón debía de trabajar en esa planta, dejé que el ascensor se cerrara para marcar al tercero. Una vez allí, salí corriendo escaleras abajo con la esperanza de ver en qué oficina se metía. El destino quiso que me diera tiempo y esperé a que se entrara para acercarme a ver la empresa en la que trabajaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p0.xhcdn.com/a/_bv_Br6yML8qBiBvtD_t-w/000/029/180/370_1000.jpg" width="423" height="635">“BLUE IMPORTACIONES. Horario de 9 a 20 h” ponía en la puerta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo creáis o no, dejé para un mejor momento el almuerzo y volviendo a mi despacho, me puse a indagar sobre esa compañía. Encerrándome en mi cubículo, averigüé no solo que se dedicaba a traer productos de china sino también el nombre de esa diosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Elena, se llama Elena», suspiré mientras releía su curriculum. Así me enteré que tenía treinta y seis años, que había estudiado en la complutense y que era madre de una hija.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Qué putada! ¡Está casada!», maldije al enterarme que llevaba ya seis años fuera del mercado. Cabreado, cerré el ordenador y me fui a comer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en el restaurante, el recuerdo del vaivén al que se veían sometido esos dos melones cada vez que su dueña daba un paso, me hizo soñar con ser su amante. En mi mente me vi mordiendo sus ubres mientras ella no paraba de gemir, sin saber que desde ese momento esa mujer se convertiría en mi obsesión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Me ha puesto como una moto», reconocí con disgusto al sentir como bajo el pantalón, mi apetito crecía sin control.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya de vuelta a mi trabajo, me resultó imposible el concentrarme y viendo que no podía dar un palo al agua, tuve que encerrarme en el servicio para masturbarme y así poder aminorar mi calentura. Desgraciadamente, a pesar de las dos pajas que me hice en su honor, no podía quitármela de la cabeza y sin ser consciente de adonde me iba a llevar eso, decidí esperarla a la salida…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 2</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p9.xhcdn.com/a/sW-X1hhRYQ0m_IHZjFwg2Q/000/029/180/369_1000.jpg" width="425" height="637">A las ocho menos diez ya estaba aguardando en la acera de enfrente su salida. No tenía ni puta idea de que iba a hacer, solo sabía que necesitaba verla otra vez. Ya habían pasado veinte minutos cuando la vi aparecer y disimulando frente a un escaparate, esperé a que tomara dirección al metro para seguirla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Manteniendo una distancia prudencial, observé que se dirigía hacia uno de los andenes. Por la hora, casi no había usuarios en esa estación y no queriendo ser descubierto, aguardé en una esquina a que el tren llegara. Mientras esperábamos, un joven se le acercó y tras darle un buen repaso con la mirada, se colocó a su lado. Confieso que me extrañó que esa mujer no se quejara cuando el chaval se puso tan cerca pero creyendo que estaba viendo moros con trinchetes, me olvidé de eso hasta que vi que al entrar en el vagón, el muchacho le ponía la mano en el culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Intervengo?», me pregunté al ver el osado manoseo en plan caballero andante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gracias a dios que todavía me lo estaba pensando porque esa pelirroja en vez de cruzarle la cara con una bofetada, pegó su pubis a la entrepierna de su agresor y ante mi sorpresa se puso a restregar su coño contra el bulto del chaval.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No puede ser! ¡Se lo va a montar con ese desconocido!», exclamé mentalmente al notar que esa mujer estaba ansiosa de probar lo que se escondía bajo su pantalón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sentando al final del mismo vagón que la pareja, me quedé mirando como el chico empezaba a acariciarle los pechos mientras le susurraba que era una puta. A pesar que debía saber que tenía público, ese insulto excitó de sobre manera a la pelirroja. La mejor muestra de su calentura fue que llevando las manos a la bragueta del muchacho, sacó su pene del encierro y arrodillándose ante él se lo empezó a mamar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me lo puedo creer que esto esté pasando», pensé al ver cómo esa mujer se introducía el pene del crío hasta el fondeo de la garganta y con envidia de él fui testigo de la maestría mamando de esa zorra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya estaba lo suficientemente alucinado que fuera capaz de hacerle una felación en un lugar público cuando de improviso, esa pelirroja se levantó el vestido y separando con sus manos el tanga rojo que llevaba, de un solo golpe se incrustó el aparato de su amante en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te gusta?― escuché que le decía mientras ponía a su disposición sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sí!― murmuró el aludido mientras correspondía al regalo mordiendo los pezones de la mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La escena me calentó de sobre manera y mientras la calidez de su cueva envolvía el falo del muchacho, saqué mi verga y cual sucio voyeur, me puse a pajear. Ajenos a ser observados, vi que la tal Elena forzando el movimiento de sus caderas conseguí que ese estoque se clavara en su sexo a un ritmo infernal.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sigue follando!― aulló al sentir los primeros síntomas de su orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p8.xhcdn.com/a/zdaEIX1OsLxaNjErgEHyQw/000/029/180/368_1000.jpg" width="409" height="614">Fue impresionante ser coparticipe, del modo en que, berreando como cierva en celo, todo su cuerpo convulsionó sobre las rodillas del joven mientras no dejaba de gritar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué gusto!― chilló e incrementando mi alucine, se levantó del asiento y dándose la vuelta se encajó nuevamente ese pene en su vagina, dejando que fuera plenamente visibles para mí sus pechos rebotando arriba y abajo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Sabe que la estoy mirando», dije plenamente convencido al comprobar que se mordía los labios mientras fijaba sus ojos en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces la propia lujuria del chaval le hizo pellizcar esos dos rosados pezones con dureza y la pelirroja en vez de quejarse, aulló complacida por el duro trato y desquiciada por entero, le rogó a voz en grito que continuara torturando sus areolas mientras desde mi asiento pajeaba yo mi sexo con un meneo endemoniado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El crío complaciendo a su supuesta víctima, se los estrujó sin piedad mientras la mujer saltaba empalándose una y otra vez sobre su sexo. Comprendí que Elena se había corrido cuando echando la cabeza hacía atrás, besó los labios de ese desconocido y desmontando, se empezó a acomodar el vestido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez acicalada, se me quedó mirando y aprovechando que el metro había parado en la siguiente estación, con una sonrisa, se despidió de mí diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mañana te veo al gimnasio del edificio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras me dejaron tan acojonado que apenas tuve tiempo de cerrar mi bragueta, antes que el vagón se llenara de universitarios saliendo de clase.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sintiéndome un vulgar pajillero, rehíce el camino y volví a mi oficina para recoger mi coche. La humillación que me acogotaba se incrementó al meterme en su interior y casi llorando, aceleré como un autómata rumbo a mi casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué cojones pasa conmigo?», me pregunté muerto de vergüenza, «Elena debe de pensar que soy un degenerado».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sé que parece ridículo y que la que realmente debía de sentirse abochornada era esa mujer, porque no en vano la había sorprendido dando rienda a su lujuria en mitad de un vagón del metro, pero lo cierto es que me repugnaba mi actuación y aunque esa zorra prácticamente me había invitado a seguirla al día siguiente, decidí que pasara lo que pasase no acudiría a la cita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la coautora: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://thumb-p7.xhcdn.com/a/Sve44hN97-oI2_NbcnkEDQ/000/029/180/367_1000.jpg" width="424" height="636"></span></p>
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