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	<title>DOCTORBP &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>DOCTORBP &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Epic story: dibujos animados&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jan 2023 15:43:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[DOCTORBP]]></category>
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					<description><![CDATA[Mónica tenía 30 años, de estatura media. Era morena, delgada con cuerpo lleno de curvas gracias a su culo bien puesto, sus caderas estilizadas y sus imponentes pechos. Su rostro desprendía atractivo y mucha personalidad. En conjunto era una bella mujer. Vivía junto a su pareja, de 33 años, alto, pelo corto y cuerpo atlético debido al deporte que practicaba en el equipo de fútbol en el que jugaba. El novio de Mónica estaba bueno. Estaban hechos el uno para el otro. La pareja se había conocido hacía unos años y habían comenzado una relación lenta pero bien cimentada que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01ITNAJ8M"><br />
</a>Mónica tenía 30 años, de estatura media. Era morena, delgada con cuerpo lleno de curvas gracias a su culo bien puesto, sus caderas estilizadas y sus imponentes pechos. Su rostro desprendía atractivo y mucha personalidad. En conjunto era una bella mujer. Vivía junto a su pareja, de 33 años, alto, pelo corto y cuerpo atlético debido al deporte que practicaba en el equipo de fútbol en el que jugaba. El novio de Mónica estaba bueno. Estaban hechos el uno para el otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La pareja se había conocido hacía unos años y habían comenzado una relación lenta pero bien cimentada que iba encaminada a la formalización de su unión en un acto por lo civil que estaba planificado para el año siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras el novio de Mónica, antes de conocerla, había tenido únicamente 2 relaciones, aunque bastante duraderas, ella había tonteado con unos cuantos chicos. Algunos no habían pasado más allá de ser un rollete pero, a pesar de la gran cantidad de pretendientes que siempre había tenido, únicamente unos pocos afortunados habían conseguido el premio que ansiaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/263/75687343/75687343_001_8e14.jpg" width="460" height="690" />Aunque había pasado mucho tiempo, en su juventud, Mónica había sido un poco loca. Había disfrutado la vida sin tapujos y eso la hizo conocer muchos chicos. Pero eso formaba parte de un pasado lejano, olvidado. Ahora sus prioridades habían cambiado. Ahora sólo pensaba en un hombre y no necesitaba absolutamente nada más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hoy ha llegado el jugador nuevo. Se llama Marc – le comentó a su novia mientras cenaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Sí? ¿Y qué tal? – le preguntó con interés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, no nos ha dado mucho tiempo a conocerlo, pero parece un poco… &#8211; y tras unos segundos intentando encontrar la palabra adecuada &#8211; … prepotente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Uy! Pues me parece que muy bien no os vais a llevar – aventuró Mónica conociendo el temperamento de su novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Es un gitano! – bromeó en tono despectivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿En serio? – preguntó sorprendida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Al menos lo parece… es muy moreno, con greñas…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica empezó a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Es Mark Lenders! – aseveró divertida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Quién? – preguntó su novio extrañado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡No me digas que nunca has oído hablar de Mark Lenders! – Mónica pensaba que estaba de broma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues no.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿En serio?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En serio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Tú nunca viste Oliver y Benji? ¿Campeones?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡¿Pero eso qué es?! – bromeó haciendo ver que Mónica le estaba vacilando. Realmente no sabía de lo que le estaba hablando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Anda ya! ¡Tú no has tenido infancia! – concluyó divertida dándose cuenta de que no estaba bromeando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, ¿me lo explicas? – continuó él tras unos segundos de silencio, intrigado por saber a lo que se refería su chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y durante el resto de la cena Mónica le explicó por encima la serie de dibujos japoneses sobre fútbol que encandiló a toda una generación de niños y niñas hacía unos cuantos años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pasados un par de días el novio de Mónica volvió a tener un entreno y, nada más llegar a casa, se dirigió en busca de su pareja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Se puede saber cómo sabías que se llamaba Mark Lenders? – le preguntó, serio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Cómo? – Mónica estaba descolocada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-El nuevo, se llama Mark Lenders. El mismo nombre que dijiste el otro día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica estaba flipando. Por un momento pensó que nuevamente su novio estaba bromeando, muy típico en él, pero estaba demasiado serio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Me estás diciendo de verdad que tu nuevo compañero se llama Mark Lenders? ¿Como el de los dibujos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí – Mónica se rio – A mí no me hace gracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Anda, ven aquí – ella se acercó al malhumorado hombre y lo besó haciéndole arrumacos – Es una increíble casualidad – siguió riendo mientras pensaba si era posible que alguien moreno, con greñas, pinta de gitano en definitiva, futbolista y prepotente se llamara Mark Lenders.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras abrazaba al hombre al que quería recordó lo mucho que le gustaba aquel personaje de dibujos animados. Un gruñido de satisfacción sonó en su mente recordando aquel dibujo chulesco pero, en el fondo, de buen corazón. De pequeña se había fijado en él por ese carácter indomable que sin duda tanto le atraía. Y porque estaba bueno, por qué no decirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Durante los siguientes días, a medida que el novio de ella conocía más al nuevo, siguieron hablando sobre el tema de vez en cuando y, para sorpresa mayúscula de ella, el número de casualidades aún no había concluido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark era delantero y había llegado para paliar la evidente sequía goleadora del equipo. Iba a la universidad mientras trabajaba en un Telepizza para ayudar económicamente a su viuda madre que tenía que hacer frente a los gastos universitarios de Mark y de sus hermanos pequeños. Por si eso fuera poco, el fuerte carácter de Lenders era más que evidente y ya había tenido algún roce con el veterano del equipo, el novio de Mónica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Llegaba el final de temporada y, como cada año, se organizaba la cena de equipo a la que acudían jugadores, cuerpo técnico, directiva y el resto de integrantes del club acompañados de sus respectivas parejas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mónica, ¿recuerdas que el próximo viernes es la cena del equipo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, claro… me muero de ganas de conocer en persona a Mark – le bromeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No me hace gracia – le contestó su novio, serio, pero bromeando en el fondo, seguro de su chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/263/75687343/75687343_003_626f.jpg" width="460" height="690" />Ella le sonrió y lo besó. La mujer estaba exaltada. Según todo lo que su pareja le había contado, su nuevo compañero de equipo era la reencarnación de aquel dibujo animado que de pequeña tanto le había fascinado. Y sólo el mero hecho de pensar que podía conocer a aquel dibujo en carne y hueso le evocó calenturientos recuerdos en forma de cosquillas en el estómago.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De camino a la cena se dijo a sí misma que se llevaría una decepción. Por muchas casualidades que hubieran entre el Mark Lenders animado y el real era imposible que se parecieran tanto como para ver, en el hombre al que iba a conocer esa noche, aquel dibujo animado motivo de sus primeros sueños húmedos. No es que tuviera que preocuparse por volver a sentir esas sensaciones, cosa que veía completamente imposible, pero sí le hubiera hecho gracia ver en ese chico el reflejo de aquel pequeño macarrilla de la serie Campeones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica solía aburrirse en estas cenas en las que la mayoría de conversaciones giraban en torno al fútbol. Tampoco ayudaba que su novio fuera el más veterano. El resto de jugadores eran muy jóvenes, al igual que las parejas de éstos con lo que tampoco tenía muchos puntos en común con ellos. De ahí que nunca tuviera ganas de acudir. Sin embargo, finalmente siempre asistía por su novio, al cual no le apetecía ir solo y, además, le gustaba presumir de mujer. Sin duda Mónica era la que estaba más buena de todas a pesar de la juventud del resto. Pero este año, la intriga por conocer al nuevo había cambiado las cosas. Mónica tenía ganas de asistir a la cena únicamente por el mero hecho de conocerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Una vez en el restaurante, la mujer comenzó a divisar rostros conocidos y fue saludando a medida que los reconocía. Aunque a muchos los veía de año en año, tenía buena memoria para los nombres así que eso no era problema. Antes de terminar la ronda de saludos divisó una espalda ancha y fuerte que se extendía bajo una melena de cabello negro. El corazón empezó a bombearle con fuerza. No pensó que reaccionaría así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Pero si eres Mark Lenders! – aseveró cuando el jugador de 1’80 de estatura se giró dejando ver sus grandes ojos oscuros, su piel tostada y sus fuertes facciones. Era la viva imagen del dibujo animado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sé que soy bueno, pero no sabía que ya era famoso – contestó Mark con severidad al comprobar la reacción de aquella mujer desconocida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es que le he hablado de ti – intervino el novio de Mónica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No sabía que fuera tan importante en tu vida – le desafió Mark provocando la ira en el rostro del veterano del equipo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Déjalo… &#8211; le tranquilizó ella y se lo llevó dándole la espalda al gitano no sin antes girar la cabeza para echar un nuevo vistazo a aquel impresionante hombre y dedicarle una sonrisa. Mark no se la devolvió, únicamente la miró con suficiencia provocando nuevas cosquillas en el estómago de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La cena transcurrió sin mayores novedades. Mónica y su novio estaban sentados bastante alejados de Mark que había acudido solo y no fue hasta después de la cena cuando tuvieron un nuevo encuentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hola Mark – le saludó ella al ver, a través del espejo donde se estaba retocando, cómo el jugador se acercaba en dirección a los servicios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hola – le devolvió el saludo con tosquedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Tú conoces la serie Campeones? ¿Oliver y Benji? – quiso salir de dudas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El rostro del jugador pareció desfigurarse mostrando una mueca de contrariedad, tal vez preocupación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Oliver y Benji no se merecían el reconocimiento que tenían – espetó con rabia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica sonrió, no podía estar más de acuerdo. Y se alegró al comprobar que Mark pensaba de aquella manera y, sobre todo, que conocía la serie. ¡Cómo no la iba a conocer si él era uno de los protagonistas! pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Puedo hacerte una pregunta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No – la cortó con el rostro marcado por la indiferencia, siempre rudo. Pero aquella contestación no le molestó a la mujer, todo lo contrario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Cuándo es tu cumpleaños? – pero el tipo la ignoró entrando al servicio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica ya se había acicalado, pero esperó a que Mark saliera del cuarto de baño de los chicos. Quería seguir jugando un rato. Mark no tardó en salir y pensó que esta vez se iba a poner a su altura y lo ignoraría. Ya le había prestado demasiadas atenciones, más de las que nunca le había prestado a un chico, no lo necesitaba. Se limitaría a verlo pasar a través del espejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-El 17 de agosto – le contestó cuando pasaba justo a su espalda mirándola tan solo unos instantes a través del espejo y, por primera vez, sonriéndole levemente. Una sonrisa llena de intenciones, de chulería como no podía ser de otra forma. ¿La estaba vacilando?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica no pudo evitar sonreír al escuchar esa fecha. Intrigada como estaba por conocer a este personaje se había documentado un poco y sabía que el dibujo animado de Mark Lenders nació un 17 de agosto. ¿Una casualidad más? se preguntó. Tenía la cabeza hecha un lío. ¿Era cierto que cumplía años ese día o, cansado de que lo comparasen con el personaje de ficción, se sabía sus datos para poder vacilar a gente como ella que lo confundiera con la animación? Tal vez todo lo que contaba, lo de la universidad y su familia, por ejemplo, no era más que una argucia para impresionar a todos los que como ella, fueron seguidores de aquella mítica serie de dibujos y lo confundían con uno de los personajes más carismáticos de la misma. Se giró, confundida y con rabia, para mirarlo. Y se dijo a sí misma que averiguaría la verdad sobre ese pedazo de hombre. Estaba buenísimo pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras la cena decidieron salir a tomar algo como siempre hacían. Normalmente, Mónica y su novio se marchaban en ese momento ya que ella no se sentía todo lo cómoda que le gustaría y él entendía que ya hacía un esfuerzo acudiendo a la cena así que no le importaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Nos vamos? – le preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aunque ella se hubiera ido de buena gana, tenía la espina clavada de no haber averiguado si el nuevo era un farsante o si realmente se trataba de una especie de reencarnación del anime. Intentó pensar rápido una excusa para no marcharse y creyó que la tenía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, cariño, ¿cuántos años te quedan en el equipo? – ya habían hablado sobre la posibilidad de que lo dejara para tener más tiempo para ella y dedicarlo a nuevos proyectos juntos. ¿Un hijo tal vez? – Sé que aún no lo has decidido, pero tal vez sea tu última cena de equipo. Hoy nos quedamos hasta que te apetezca – y sonrió sacándole una sonrisa a su novio que se abalanzó sobre ella para abrazarla y besarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/263/75687343/75687343_007_1350.jpg" width="460" height="690" />Mónica se sintió ligeramente culpable. Aunque no le mintió con aquellas palabras, pensó que jamás se le hubieran ocurrido si no fuera por los motivos reales por los que le apetecía alargar la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A su vez, el novio de Mónica se sintió feliz de estar con aquella mujer tan sobresaliente. No sólo era guapa, atractiva, estaba muy buena, sino que tenía un gran corazón como acababa de demostrar y, sobre todo, con gestos como ese le demostraba su amor que era lo que más le recompensaba de su relación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Fueron a un antro donde había sillas y sofás en los que sentarse, mesas en las que podías tomar algo alrededor, de pie, todo ello sin un orden aparente. La distribución parecía un poco caótica, pero tenía su encanto. La música no estaba muy alta con lo que se podía hablar sin problemas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No te preocupes por mí, cariño – le propuso Mónica – tú disfruta de tus compañeros. Esta noche no me importa, pero me deberás una – le bromeó con sorna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su novio no le contestó, simplemente le sonrió y desapareció en busca de unos amiguetes. Mónica se sintió extraña y emocionada al mismo tiempo. Se disponía a empezar sus investigaciones y lo primero sería divisar a Mark y acercarse para vigilarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Una coca-cola – pidió el gitano en la barra. Mónica, al escucharle, no pudo evitar comenzar a reír a carcajadas atrayendo la atención de Mark.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Él la miró desafiante y ella se dio cuenta en seguida de que no servía para detective. La habían descubierto a las primeras de cambio. Sonrió a pesar de aquella ruda e impresionante mirada que habría turbado a cualquiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Se dice por ahí que eres adicto a la coca-cola…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tía, déjame en paz – le cortó con tales aires que, por primera vez, la mujer se sintió cohibida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El hombre se marchó dándole la espalda y Mónica se sintió idiota. Se había quedado por él, para averiguar si todo lo que aparentaba era una fachada y había fracasado en el primer intento. Sintió ganas de irse a casa, pero ahora no podía pedírselo a su novio tras decirle que aprovechara la noche con sus compañeros de equipo, que ella se sacrificaba hoy por él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se fijó en Mark mientras se alejaba y pensó que por muy duro que fuera aquel tipo y por muy bueno que estuviera, nunca ningún tío la había tratado o rechazado de aquella forma. Se sintió mal al comprobar que el amor platónico de su época juvenil encarnado en todo un hombre hecho y derecho la rechazaba a pesar de lo buena que sabía que estaba. Mark se había sentado en una de las sillas con su coca-cola y decidió un último acercamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se dirigió con disimulo hacia él y se quedó a unos escasos metros, con su bebida, entablando conversación con un par de chicas, novias de un par de jugadores del equipo. Al cabo de unos minutos, haciéndose la distraída, se acercó a la silla en la que estaba sentado Mark y se sentó en el brazo de la butaca, dándole la espalda y entrando en contacto con el brazo del rudo futbolista. Mark no lo apartó, manteniendo el contacto físico con Mónica, gesto que provocó una leve sonrisa de triunfo en el rostro de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica se sentía mejor. Si Mark hubiera apartado el brazo al contactar con la parte baja de su espalda se hubiera sentido completamente rechazada, pero no era el caso. Aunque seguía manteniendo la conversación con las chicas, no las escuchaba. Estaba atenta a los movimientos del morenazo que no apartaba el fuerte brazo. Ella se movió ligeramente, con disimulo, acomodándose mejor en el brazo de la silla y acercando su cuerpo al de Mark.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Definitivamente, se estaba calentando. El contacto con aquel musculado brazo le estaba gustando y los recuerdos de su infancia le venían a la mente. Comenzó a moverse ligeramente, restregándose con la extremidad del hombre, que no parecía dispuesto a terminar con aquello. Notaba como el fuerte brazo del futbolista se clavaba cada vez de forma más evidente en su carnoso cuerpo. Mónica lo había buscado únicamente para subirse la autoestima, pues no estaba acostumbrada a los desaires que Mark le había dedicado en la barra, pero para nada esperaba empezar a sentir cierta excitación. Pensó que era lo normal, había bebido un poco y Mark estaba muy bueno, era un calco al dibujo animado con el que había tenido sus primeras fantasías, con lo que no le dio mayor importancia. Pero al oír la voz de su novio acercándose se levantó rápidamente, sintiéndose culpable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su chico ya había pasado un buen rato con sus compañeros y Mónica no quería problemas. Decidió dejarse de tonterías y pasar de Mark quedándose junto a su novio que no tardó en proponer marcharse a casa pues no quería que ella se agobiara demasiado por el simple hecho de dejarle pasar una noche con sus compañeros de equipo y el resto de gente del club. Ya había disfrutado bastante de la noche y no quiso ser egoísta al igual que ella tampoco lo había sido quedándose más rato, pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Comenzaron a despedirse de la gente hasta llegar a la altura de Mark. El novio de Mónica le dio la mano sin mucho entusiasmo, pero el gitano ni le dirigió la mirada que estaba reservada para Mónica (sin duda los roces de la silla habían tenido efecto). Ella se la devolvió, fijándose detenidamente en el rudo rostro que tanto le atraía. Pensó nuevamente que estaba muy bueno y que más lo parecía a medida que avanzaba la noche. Él la miraba sin perder el aire de superioridad que la volvía loca. Incluso no le disgustó que despreciara a su novio de aquella forma. Pensó que el cabrón había conseguido excitarla definitivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De camino al coche, la pareja iba hablando sobre los acontecimientos de la noche. Ella tenía intención de guardarse todo lo relacionado con Mark. Si bien jamás hubiera hecho nada con él, pues ella quería a su novio con el que estaba completamente satisfecha en todos los sentidos, no era plan de contarle el tonteo que había tenido y, mucho menos, las consecuencias del mismo. Aunque como realmente no había pasado nada, decidió dejarlo estar y enterrar aquel tema para siempre. Seguramente no volvería a coincidir jamás con ese tío y se quedaría con la graciosa experiencia de haber conocido a la viva imagen del dibujo animado de Mark Lenders en la realidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando él le preguntó, con desgana, sobre el nuevo compañero del que tanto habían hablado a lo largo de la temporada, ella se limitó a afirmarle que se parecía mucho al dibujo del que le había hablado, pero no demostró mucho entusiasmo. Y a su novio ya le vino bien, pues tampoco tenía muchas ganas de hablar sobre su indeseable compañero de equipo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vosotros… &#8211; se oyó a sus espaldas &#8211; ¡ei! sí, vosotros – insistió la voz &#8211; ¡que os estoy hablando! – se enojó el macarra que les estaba llamando la atención.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La pareja ignoró la voz que los llamaba intuyendo que se trataba de algún yonqui que les quería pedir dinero. Sin embargo, el novio de Mónica, cuando notó que el hombre se ponía algo borde, se giró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Qué quieres? – le preguntó cordialmente para no sobresaltarlo al tiempo que se sorprendía al ver a 3 tíos con muy malas pintas. Se temió lo peor. No eran yonquis sino 3 chavalines jóvenes que seguramente, puestos hasta las cejas, únicamente buscaban follón. Se preocupó por Mónica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella se asustó mucho al ver las pintas y, sobre todo, las caras desencajabas de los chicos que se dirigían hacia ellos. El primero, el que los había llamado, era el más bajito y delgado, pero los otros 2 eran más fuertes y altos y daban miedo. El último era más o menos de la misma corpulencia que su novio, pero el otro era una auténtica mole. Y no estaba gordo precisamente, todo era músculo a base de machacarse en el gimnasio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Has estado toda la noche tocándome los cojones – desvarió el más bajito que parecía el más fuera de sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tío, si nosotros venimos de otro sitio – no mentía – me habrás confundido con otro, tranquilo – intentó conciliar, pero el macarra estaba fuera de sí y le dio un empujón. El novio de Mónica ni se inmutó, pero en seguida saltaron los otros 2 a la palestra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Eh! ¡No toques a mi colega!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pero si ha sido él, yo no le he hecho nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vámonos… – suplicó ella, con los ojos humedecidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero antes de que su chico pudiera reaccionar, el más grandote le pegó un empujón tirándolo al suelo. Mónica gritó asustada. El bajito lanzó una patada, pero el novio de la atemorizada mujer, desde el suelo, reaccionó rápido agarrándole el pie y tirando también al macarrilla. En ese momento los otros 2 se abalanzaron sobre el novio de Mónica que se levantó rápido, con la agilidad que su atlético cuerpo le permitía. No quería problemas y habría salido corriendo si no fuera por su novia, que estaba inmóvil sollozando. La miró y no se percató del menos corpulento de los agresores que, desde el suelo, le agarró una pierna reteniéndolo, momento que aprovechó el más grandote para soltarle un puñetazo que recibió inesperadamente tumbándolo al suelo nuevamente. Mónica no dejaba de llorar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Qué pasa ahí? – se oyó a lo lejos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica levantó la vista y divisó una figura conocida, pero distorsionada por las lágrimas que le inundaban los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿¡Qué está pasando!? – insistió Mark que corría hacia el tumulto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/263/75687343/75687343_009_b5cd.jpg" width="460" height="690" />El valiente gitano pasó raudo al lado de la sollozante mujer a la que ni miró y se dirigió directamente a la pelea. En cuanto el mediano de los vándalos se giró para ver quién era el nuevo integrante de la pelea recibió un puñetazo de Mark Lenders que lo tumbó, cayendo redondo perdiendo el conocimiento. En seguida los otros 2 se percataron de la situación y se colocaron en posición para enfrentarse al desconocido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Te has traído a tu putita? – ironizó el más bajito intentando ridiculizar al pobre novio de Mónica que estaba dolorido en el suelo, con el labio sangrando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Lenders intentó abalanzarse sobre el pequeño, pero el grandullón se interpuso en su camino. El cachas lanzó un desorbitado gancho hacia su enemigo, que lo esquivó sin problemas y reaccionó golpeando la barbilla de su agresor, que se tambaleó unos segundos retrocediendo una par de pasos, pero manteniendo el equilibrio aunque a duras penas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tendréis que emplearos a tope para detenerme – convino serio tras golpear al malhechor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica estaba viendo el espectáculo sobreexcitada. Al subidón de adrenalina debido al ataque sufrido por aquellos macarras, ahora se le unía el rescate de Mark, el hombre que hacía menos de una hora le había provocado un enorme calentón. Y para rematar, el muy bestia se estaba cargando sin problemas a los indeseables que le estaban pegando una paliza a su novio y además lo hacía con una suficiencia capaz de hacerle mojar las bragas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando la enorme masa de músculos tambaleante intentó un nuevo ataque desesperado sobre Mark, éste no tuvo mayor problema en volver a esquivarlo y rematarlo con un nuevo golpe. El ruido del mastodonte al golpear contra el suelo fue estruendoso. Sólo quedaba el más bajito que, al ver lo que el gitano acababa de hacer y contemplar a su otro amigo inconsciente en el suelo, salió corriendo como alma que lleva el diablo. Mark salió tras él, seguro de atraparlo debido a su físico y velocidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Mark! – se quejó Mónica que no quería más problemas y ya le estaba bien que el otro huyera y los dejara en paz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero el hombre no le hizo mucho caso y corrió tras el macarra. Sin embargo, tras las 3 primeras zancadas, cuando justo estaba a la altura del delincuente, sintió un pinchazo en el muslo, seguramente debido a la brusca arrancada sin calentamiento previo. Se detuvo, aquejado y maldiciendo la mala suerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica, al ver que Mark no le hacía caso, corrió a auxiliar a su pareja que seguía en el suelo dolorido. Tenía un corte en el labio y varias contusiones en el cuerpo. Nada grave.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Muchas gracias, Mark – se sinceró el novio de Mónica cuando Lenders llegó a la altura de la pareja, cojeando &#8211; ¿qué te ha pasado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Un tirón – dijo sin darle mayor importancia y pasando de largo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Espera – soltó ella sin pensar. Pero Mark ni se inmutó – No podemos dejarle así – le dijo a su novio – nos ha salvado de una buena…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y qué quieres hacer? ¿No ves que él también pasa? Le agradezco que nos haya ayudado, pero no deja de ser un impresentable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, lo es, pero ha demostrado su buen corazón – y cerró el tema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ya había tomado una decisión. Se dirigió a Mark y le obligó a acompañarles a casa. Allí les atendería a los 2 de sus heridas de guerra, bromeó. Aunque a regañadientes, el salvador de la pareja accedió finalmente y los 3 se dirigieron a la casa de los prometidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Durante el camino a casa el silencio había sido el predominante. Era evidente la mala relación entre los 2 hombres y Mónica empezaba a arrepentirse de haber querido llevar a Mark para atenderle del tirón. El silencio la ponía tensa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Una vez en la casa, la cosa seguía igual. El panorama no era muy alentador. Su novio sentado en una esquina del sofá y Mark en la otra, en silencio, sin dirigirse la palabra. Ella intentaba rebajar la tensión y comenzar algún tema de conversación que era cortado con monosílabos por parte de cualquiera de los 2 hombres. Mónica se ocupó de su chico en primer lugar que era el que estaba más dolorido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿No te importa, verdad, Mark? – le preguntó al invitado para que no se sintiera en un segundo lugar. Pero el rudo hombre no le contestó más que con un gruñido de aprobación y con una mirada de indiferencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica se dispuso primero a curar el labio de su novio que comenzaba a hincharse. Mientras lo hacía no podía dejar de pensar en lo sucedido. En lo mucho que se había asustado. En el miedo que había sentido al ver cómo apaleaban a la persona que amaba. Y en el alivio que había experimentado cuando Mark había acudido en su ayuda desembocando en la lujuria que las formas de éste le había provocado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Dónde más te duele? – quiso saber la improvisada enfermera cuando hubo terminado con el labio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Aquí y aquí – le indicó señalando el costado y el estómago.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Quítate la camiseta – le sugirió ella mientras introducía sus manos bajo la misma para levantársela. Él alzó los brazos y Mónica aprovecho para acariciar el fornido cuerpo de su novio antes de deshacerse de la tela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica se fijó en el escultural cuerpo de su hombre y deseó arañarlo, morderlo… pero tenía un invitado y no podía hacerlo. Acarició el costado de su pareja observando el morado que empezaba a aparecer. El hombre dio un respingo, quejándose de dolor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Va, no seas mariquilla! – bromeó mirando de reojo a Mark, que ni se inmutó – Te voy a poner crema para los golpes. ¿Aquí también te duele? – le preguntó mientras masajeaba las fuertes y marcadas abdominales del hombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Ah! Pero no apretes – se quejó nuevamente en el momento que comenzó a sonar su móvil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Deben ser los del equipo – supuso Mónica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Supongo, es un mensaje. ¿Me lo pasas, Mark?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Lenders, con cara de pocos amigos, miró desafiante al novio de Mónica indicando con la mirada que no era el sirviente de nadie. Aún así, se giró para coger el móvil y se estiró para pasárselo a su dueño alargando su fuerte brazo y pasándolo justo por delante de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El brazo de Mark se interponía en el camino de Mónica que debía recoger la crema para los golpes que usaría con su novio. Con disimulo se alzó ligeramente inclinándose hacia delante para alcanzar la crema aplastando sus perfectos pechos contra el fornido brazo del gitano. Así se mantuvieron durante unos segundos, el tiempo que el novio de Mónica tardó en coger el móvil, leer el mensaje y devolvérselo a Mark para que volviera a dejarlo en la mesa más cercana. Aunque no le dio mayor importancia, si le había gustado sentir la fuerte musculatura del delantero en contacto con su cuerpo en el pub, no tenía palabras para describir la sensación de placer que le provocaba restregar sus tetas y sus ya doloridos pezones por aquella dura extremidad mientras imaginaba lo que el greñudo moreno podría haber pensado con aquel simple gesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Mónica terminó de atender a su novio, lo besó y le indicó que se fuera a la cama a descansar, que ya se encargaba ella de Mark. El hombre de la casa estaba reventado, le dolía todo y lo único que le apetecía era dormir. Había sido una noche muy larga. Así que no puso mayor impedimento y se marchó a la cama sin darle mayor importancia a dejar a Mónica a solas con aquel indeseable. Confiaba en ella y, aunque Mark le caía como el culo, sabía que en el fondo no era mal tío con lo que se marchó completamente tranquilo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, por fin a solas – soltó la mujer sin pensar mucho en cuanto su novio se hubo marchado. Él la miró con prepotencia dándose cuenta Mónica de la burrada que acababa de soltar – Quiero decir que… &#8211; no quiso liarse más – bueno, que ahora te toca a ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La exuberante mujer se acercó al lesionado arrodillándose en frente de él. Mark se incorporó del sofá mientras Mónica levantaba la mirada para observar al macho que se alzaba imponente ante ella. Estaban muy cerca y, por primera vez, a Mónica le alcanzó el olor a hombre que Mark desprendía. Era un aroma fuerte, viril, que se abría paso a través de las sensibles fosas nasales de la mujer. Le gustó. Mucho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Me bajo los pantalones? – preguntó mientras se los desabrochaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No hace falt… &#8211; pero no había terminado de decirlo cuando Mark Lenders bajó la prenda mostrando unas fuertísimas piernas, completamente musculadas que nacían de unos calzoncillos blancos que marcaban un enorme paquete. Mónica se sonrojó al observar semejante paisaje &#8211; ¿Qué pierna…? – preguntó temblorosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-La izquierda – contestó con serenidad mientras se deshacía por completo de los pantalones y volvía a sentarse en el sofá.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica se dispuso a echar la crema en el muslo dolorido de Mark. La piel tostada de las piernas del hombre hacía aún más reseñable la potente musculatura. Tenía ganas de masajearle el impresionante muslo. Al hacerlo, esparciendo la crema, notó la vigorosa dureza de la musculatura. Tuvo que emplear todas sus fuerzas para tener la sensación de estar masajeándolo. Cuando hubo terminado se dispuso a vendarle. Mientras lo hacía volvió a fijarse en el enorme bulto que se escondía bajo la tela de los calzoncillos. Daba toda la impresión de esconder una buena polla. Estaba convencida que aquel macho tenía una buena polla, que Mark Lenders tenía un pollón. Así lo había fantaseado siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sintió que el hombre la había pillado echándole un vistazo a su entrepierna y lo corroboró al levantar la vista y verle la mueca de superioridad marcada en el bello rostro. Se quería morir de la vergüenza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Es verdad que tienes una pierna más desarrollada que la otra? – quiso saber desviando la atención.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Compruébalo tú misma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/263/75687343/75687343_010_419f.jpg" width="460" height="690" />No hizo falta que se lo dijera 2 veces. Con el muslo izquierdo vendado se dispuso a magrear el derecho. A simple vista no se había fijado, pero en cuanto tocó la pierna derecha se dio cuenta que ésta aún era más portentosa que la otra. Cuando se quiso dar cuenta estaba magreando al invitado tal y como deseaba haberlo hecho con su novio y precisamente no había podido por culpa de la presencia del que ahora recibía sus atenciones. Se dio cuenta que estaba descontrolada y volvió a fijarse en el blanco calzoncillo. Se moría de ganas de echarle mano a aquel enorme saco de carne.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y bien? ¿Aún tienes dudas de mi identidad? – la despertó de sus lujuriosos pensamientos – Creo que esa pierna está perfectamente como para que sigas masajeándola, ¿no crees?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tienes razón – contestó acalorada – eres el auténtico Mark Lenders – Él se rio con contundencia y se levantó alejándose de ella quien deslizó la mano por la pierna de Mark hasta que la distancia lo separó definitivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica se había hecho a la idea de quedarse con el calentón. Su novio estaba durmiendo y Mark se marcharía en seguida. Le gustó la idea de hacerse un dedo recordando todo lo que había pasado esa noche, lo que fantaseaba de pequeña con el personaje de dibujos y lo que, sin duda, habría hecho con el auténtico Mark Lenders en caso de no tener pareja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el morenazo salió del baño la sorprendió con el bote que llevaba en las manos. Aún conservaba la camiseta, pero seguía sin pantalones, marcando ese impresionante paquete que tan loca la estaba volviendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-He encontrado esto en el cuarto de baño – le indicó el gel para masajes que la pareja utilizaba de vez en cuando – Tal vez podrías acabar de masajearme la pierna buena. La tengo bastante sobrecargada del esfuerzo de toda la temporada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Parecía que el macho impasible empezaba a sucumbir a sus encantos. Se sintió reconfortada y, aunque se había hecho a la idea de acabar con aquel peligroso juego sabiendo que era lo mejor, aceptó sin pensarlo, llevada por sus instintos más primitivos. De todos modos, pensó, más caliente se iba a poner y más iba a disfrutar de la masturbación que luego pensaba regalarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark volvió a sentarse en el sofá y ella volvió a arrodillarse entre sus piernas. El hombre abrió un poco las extremidades mientras ella se fijaba, ya sin demasiados tapujos, en los movimientos que ese gesto provocaba en la enorme entrepierna. Lanzó un chorro de gel sobre el muslo derecho de Mark y se dispuso a continuar al masaje que había dejado a medias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Puedes echar un poco más de gel? – le pidió Mónica cuando ya llevaba unos minutos de masaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark le hizo caso y, con toda la intención, dejó caer un pequeño chorro sobre sus calzoncillos. Mónica lo miró, divertida, y con el dedo índice, sin decir nada y mordiéndose el labio inferior, recogió un poco del gel que yacía sobre la tela de la prenda interior, notando, por primera vez, el contacto con el enorme pene.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Continuaba con el masaje mientras el gel que se había quedado sobre el blanco calzoncillo era absorbido por la fina tela que ahora era prácticamente transparente. El enorme glande de Mark Lenders se marcaba perfectamente a través de su ropa interior. Mónica no podía dejar de mirar y las sensaciones tan placenteras al pensar en la magnífica fiesta que se iba a pegar cuando se quedara sola, fueron suficientes para llevarla al punto de descontrol en el que se encontraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tenía las bragas empapadas cuando su mano derecha se separó del muslo del futbolista para llevarla al enorme paquete en el que se dibujaba aquel hermoso glande. Sin decir nada y sin esperar que Mark se lo recriminara, magreó aquella carne que tanto estaba deseando poseer. Y no se decepcionó. La sensación de grandiosidad era más de lo que se esperaba. Aquel dibujo animado que tantas veces la había animado en su juventud tenía una polla mucho más grande de lo que se podía imaginar. Acercó su cara a la entrepierna y pasó su lengua por la tela manchada de gel. Casi podía saborear aquel glande pues la tela era prácticamente imperceptible. Siguió chupándole los calzoncillos descubriendo, poco a poco, a medida que la saliva de Mónica hacía el mismo efecto que el gel en la tela, el resto de verga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark la apartó con brusquedad, levantándose del sofá y quedándose de pie frente a la mujer que seguía arrodillada. En esa postura tuvo una perfecta visión del calzoncillo del gitano empapado de sus babas y el gel de masaje, a través del cual se transparentaba gran parte del pollón al que había quedado adherido el blanco calzón. Mark se deshizo de la tela, mostrando su polla a la excitada mujer. Ante ella aparecieron 22 centímetros de carne morcillona. No estaba en erección, pero la sensación de grandiosidad era muy destacable. Además de larga, la polla era bastante gruesa y la sensación de grandeza hubiera sido mayor si Mark Lenders no hubiera tenido ese enorme matojo de pelos púbicos. En cualquier caso, la sensación general le gustó, mucho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Chúpate esa – le soltó el engreído futbolista con su sonrisa socarrona. Y Mónica, mientras con una mano se tocaba ella misma, con la otra agarró el mástil del hombretón y empezó a chuparle el enorme cipote.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras succionaba semejante herramienta, notó cómo iba aumentando de tamaño en el interior de su boca. Sabedora de lo buena que era comiendo pollas supo que Mark debía estar contento de la hospitalidad de la anfitriona. El pollón del gitano estaba durísimo cuando alcanzó los 27 centímetros que le medía y Mónica no era capaz de cerrar su mano sobre el tronco del mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark pareció cansado de dejarla llevar las riendas de la situación cuando se deshizo de su camiseta y se agachó para recoger a la pequeña Mónica de los sobacos y alzarla sin ningún esfuerzo. La mujer notó la poderosa fuerza del hombre que la tumbó en el sofá y se abalanzó sobre ella para besarla. Con la lengua de su dibujo favorito en la boca, recorrió con sus manos la portentosa musculatura del moreno que tenía encima. Aunque su novio estaba en forma no se podía comparar con los imponentes músculos de Lenders. ¡Era tan placentero sentirse rodeada de aquella fuerza de la naturaleza!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras ella rasgaba cada centímetro del cuerpo del macho, él comenzó a desnudar a la dama. No estaba para muchas tonterías así que destripó con su desmesurada fuerza la camisa de la mujer descubriendo unas hermosas ubres que se ocultaban vergonzosas tras un sostén de la talla 95. Una mano de Mark se dedicó a sobar el carnoso pecho de la hembra mientras la otra mano arrancaba los botones del pantalón de la mujer y se deslizaba en su interior buscando el más que lubricado sexo de Mónica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mano del hombre entró en contacto con la tela húmeda de la ropa interior de la mujer provocándole un chispazo que recorrió todo su cuerpo explotando en un deseado orgasmo que estaba llamando a las puertas del placer desde hacía rato. La tía se encorvó hacia atrás mientras el grueso dedo de Mark la penetraba retirando hacía un costado la tela de las bragas. El carnoso coño de Mónica estaba chorreando y el deslizamiento del dedo del greñudo no encontraba dificultades para alcanzar velocidades de vértigo. Mónica creía morir de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras provocarle el segundo orgasmo, Mark la desnudó por completo observando el precioso cuerpo de la novia de su odiado compañero de equipo. Los voluminosos pechos para una mujer de mediana estatura le daban un aire de perfección, como guinda a un pastel tan apetecible. Su estilizada cadera y sus largas piernas señalaban el camino hasta su precioso coño. Adornado por una escasa mata de pelo, la raja de Mónica era una entrada a un mundo lleno de placeres. Ella sabía lo mucho que habían peleado hombres desde que era bastante joven por conseguir aquel tesoro y los pocos elegidos que lo habían conseguido. Aquel macho que la miraba ahora con rotundidad, marcando su chulería en cada gesto, era sin duda merecedor de aquel manjar que pedía a gritos que le dieran caña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark se acercó a la mujer que seguía recostada en el sofá con su miembro completamente desafiante. La cogió del brazo para orientarla hacia él. Ella, instintivamente, abrió las piernas mostrando su coño hambriento. Ahora era Mark el que estaba arrodillado frente a la mujer y se inclinó para comerle la jugosa concha. Mónica alargó su mano entrelazando sus dedos con los gruesos pelos de la morena melena del hombre que la estaba devorando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Vas a meterme un gol? – le preguntó lascivamente Mónica cuando Lenders se apartó de ella, relamiéndose para saborear las emanaciones de la mujer y acercando su enorme rabo a la entrada del paraíso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vas a conocer mi técnica. – le soltó con una media sonrisa chulesca – Allá va mi tiro del tigre. – Mónica soltó un sonido de gusto, indicando lo bien que sonaba eso y sonrió calenturienta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark Lenders levantó las piernas de su amante, separándolas e inclinándolas hacia atrás de modo que el coño de Mónica quedara lo más abierto posible. La visión de aquella raja palpitante, húmeda, caliente, con los labios vaginales hinchados y lubricados, recostados sobre sí mismos era tan tentadora que Mark tuvo que cerrar los ojos para concentrarse. Apoyando las manos en la parte posterior de las rodillas de la mujer, se separó de ella todo lo que pudo y, en un gesto rápido, se lanzó hacia Mónica apuntando su enorme pollón al mejor coño en el que había marcado jamás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La polla entró de golpe en la vagina salpicando todos los flujos que la mujer había lubricado. Mónica tuvo que ahogar un grito que habría despertado a su novio, provocado por la salvaje embestida y el posterior gusto que la bestial penetración le había provocado. La corrida fue inminente y los orgasmos se sucedieron a medida que Mark sacaba y metía su polla en el interior de la hembra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Qué te ha parecido mi técnica especial de tiro? – le preguntó, mientras se la follaba, un más que nunca prepotente Lenders, sabedor del placer que estaba provocando en la pequeña mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tigre… mi tigre… &#8211; acertaba a decir Mónica mientras arañaba la brutal musculatura de la espalda del gitano, con los ojos cerrados, recordando todas y cada una de las fantasías que había tenía con el dibujo animado que ahora la penetraba, al tiempo que recibía un orgasmo tras otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/263/75687343/75687343_012_5c35.jpg" width="460" height="690" />Creía morir de placer cuando Mark la sorprendió separándose de ella y alzándola agarrada por las caderas al tiempo que la volteaba y la atraía hacía él dejándola boca abajo. Tras unos segundos de desorientación, notó la ávida lengua del futbolista lamiéndole el coño. Cerró los ojos disfrutando de las placenteras chupadas mientras cavilaba la posición en la que se encontraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En cuanto se dio cuenta de que estaban haciendo un 69, pero en vertical, únicamente posible debido a la fuerza del hombre que la sujetaba, abrió los ojos inclinando su cabeza lentamente hacia atrás, divisando poco a poco el tronco de la vigorosa polla que se alzaba imponente a escasos milímetros de su rostro. Cuando su cuello se movió lo suficiente pudo contemplar por completo el oscuro pollón venéreo que se alzaba ligeramente en dirección a su cara cada vez que Mark Lenders lamía su palpitante raja con la lengua, pudiendo olfatear el olor inconfundible que desprendía la verga del gitano. No lo pensó más y abrió la boca para, con ayuda de una mano, introducirse el cipote.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Empezaba a estar cansada de la postura, aunque placentera, no dejaba de ser incómodo estar boca abajo, con la boca dolorida por el grosor del miembro del delantero goleador. Pensó en el esfuerzo que debía estar haciendo él para sujetarla y se maravilló de la fuerza del semental que no tambaleaba ni cejaba en la comida de coño y, por supuesto, la polla no perdía ni un ápice de su vigor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark pareció leer los pensamientos de Mónica y, en un nuevo gesto hábil, la volvió a voltear sin dejar de sujetarla por la cintura dejándola nuevamente boca arriba y bajándola en un continuado gesto, introduciéndole nuevamente la verga en la humeante vagina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica se dejaba llevar. Los fuertes brazos del greñudo futbolista la hacían subir y bajar haciendo que la inmensa polla la destrozara. Mark notaba las carnosas ubres de la mujer restregándose por su masculino pecho, haciendo que no perdiera las ganas de seguir el vaivén que llevaría a la mujer a una nueva corrida. Sus gemidos y gritos de placer se esfumaron en el interior de la boca de Mark, que recibió el morreo de la enardecida mujer. El hombre le mordió ligeramente la lengua, provocando que ella se retirara. Mark aprovechó para morderle el labio inferior ahora con más fuerza para evitar que se separara de él. Mónica sintió un pinchazo de dolor, que unido al orgasmo, se transformó en éxtasis, refrendado en la ostia que, en un acto reflejo, le pegó a Mark.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No hace falta que te hagas el duro conmigo – se quejó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero Mark no le respondió. Simplemente, con la rabia marcada en su rostro, descolgó a la mujer que se aferraba a él con los brazos y piernas rodeándolo. Ella se resistió, no queriendo acatar sus órdenes, pero la desmesurada fuerza de Lenders no encontró demasiada oposición para arrodillarla en el suelo, agarrándole el rostro con una mano mientras no dejaba de masturbarse con la otra apuntado al rostro de la bella mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mónica se resignó a la fuerza de la naturaleza que era aquel macho. Realmente no le disgustaba ser maniatada por ese morenazo y, mirando a los ojos del dibujo animado, sonrió con satisfacción y suficiencia. Una sonrisa que mostró toda su belleza y poder, iluminándola. Mark, al verla, no pudo evitar correrse con contundencia, invadido por el placer que sólo Mónica era capaz de provocar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los chorros de semen salieron disparados de la enorme verga en dirección al precioso rostro de Mónica que abría la boca lujuriosamente intentando saborear la leche de su dibujo animado preferido. Tras la intensa corrida, la cara de la mujer quedó completamente pintada de blanco. Antes de tragarse la lefa con la que jugaba con su lengua en el interior de su boca, ella se aferró a la monstruosa polla de Mark para succionarle todo el líquido blanquecino. Tras tragárselo todo, lamió el pollón por última vez, enormemente satisfecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Lenders se separó de la mujer, dejándola en el suelo, dándole la espalda y dirigiéndose al cuarto de baño. Mónica lo observaba, fijándose en su cuerpazo y recapacitando, por primera vez, sobre lo que había hecho. Ella quería a su novio y lo que acababa de suceder no cambiaba eso, había sido simple y llanamente lujuria. Algo que no dejaba de sentir por ese dibujo de carne y hueso al que le estaba mirando el imponente culazo. Preocupada, se acercó al lavabo donde estaba su amante para limpiarse el rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mark, de esto que ha pasado…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Soy Mark Lenders, así es como follo y así es como soy – la interrumpió – No debes preocuparte por tu chico, no voy a decir nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias. Yo… no es que me arrepienta – miró el cuerpazo del greñudo y supo que no podía arrepentirse – pero yo le quiero, el año que viene arreglaremos los papeles, alguna vez hemos hablado de tener hijos… no quiero estropear nada de eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mark no dijo nada. Se guardó los sentimientos como en él era habitual y se quedó pensando en qué era lo que Mónica tenía que le atraía tanto. Estaba muy buena, parecía una buena tía, pero había algo más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Eres tú? – quiso resolver la duda definitivamente &#8211; ¿Eres el auténtico Mark Lenders? ¿el dibujo animado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Digamos que has cumplido un sueño de tu infancia – le sacó una última sonrisa a la satisfecha mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es increíble – pensó en voz alta mientras se secaba la cara que se acabada de lavar limpiándose la corrida del dibujo animado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los 2 amantes se despidieron y Mónica, tras la necesaria ducha y recoger el salón, se dirigió a la cama pensando cómo abordar lo sucedido. Tendría que vivir con su primera y única infidelidad. El hecho de haber sido con un personaje tan especial lo hacía más llevadero. Al fin y al cabo todo parecía tan irreal…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Intercambio de favores&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jan 2023 15:33:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[-No te preocupes, ¡eh! – le previno de antemano – Montse ha tenido un accidente, pero está bien. ¡Que te jodan! pensó Ricardo. Pues claro que pensaba preocuparse por su queridísima amiga. Sólo el pensar que podía haberle pasado algo… su corazón se encogió y quiso saber más. El novio de Montse continuó contándole lo que había pasado y, aunque Ricardo se quedó más o menos tranquilo, no tardó en llamar a su amiga. La conversación con ella fue corta y, aunque pudo comprobar que la mujer se encontraba bien, no pudo evitar una sensación de mal cuerpo generalizada, una [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, ¡eh! – le previno de antemano – Montse ha tenido un accidente, pero está bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Que te jodan! pensó Ricardo. Pues claro que pensaba preocuparse por su queridísima amiga. Sólo el pensar que podía haberle pasado algo… su corazón se encogió y quiso saber más. El novio de Montse continuó contándole lo que había pasado y, aunque Ricardo se quedó más o menos tranquilo, no tardó en llamar a su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La conversación con ella fue corta y, aunque pudo comprobar que la mujer se encontraba bien, no pudo evitar una sensación de mal cuerpo generalizada, una unión de diversos factores de toda índole. Desde haberse enterado un día tarde, a través de Ismael, sin la mera posibilidad de haber estado al lado de Montse en un momento tan jodido hasta haberla escuchado tan apagada durante una conversación corta que le supo a poco pasando por el hecho en sí, un accidente tan grave en el que su mejor amiga podría haber salido mucho peor parada de lo que finalmente había sido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tarde anterior Montse había tenido un grave accidente de coche. Distraída, pensando en lo que acababa de sucederle en el trabajo, no pudo esquivar el vehículo de delante que acababa de frenar inesperadamente. El coche había quedado destrozado y, por suerte, ella se encontraba relativamente bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de haber salido ilesa de un accidente tan grave, Montse se había dañado las cervicales. Cuando Ricardo habló con ella por primera vez ya estaba de baja, en casa, y con un collarín en el cuello. Montse tenía mareos, pero no había nadie que pudiera quedarse con ella en casa así que la preocupación de su amigo aumentó al saber que pensaba darse una ducha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué pasa si te mareas mientras estás en la ducha? – le preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquilo, ya he quedado con mi hermana que antes de entrar a la ducha le haré una perdida y si no se la repito pasado un tiempo prudencial ya sabrá que me ha pasado algo – le respondió ella halagada por la preocupación de su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/87511003/87511003_010_33c5.jpg" width="460" height="690" />Ricardo se quedó más tranquilo sabiendo que Montse ya había tomado ciertas precauciones, pero aún así quiso asegurarse por sí mismo del bienestar de su amiga llamándola al poco rato. No tardó en arrepentirse ya que no recibió respuesta, pero no sabía si el motivo es que había pasado algo. Impaciente, se tranquilizó pensando que tal vez aún se estaba duchando o había terminado y no había visto su llamada. Lo volvió a intentar y obtuvo el mismo resultado aumentando su ya de por sí alterado nerviosismo. Pensó en llamar a Ismael, pero no quería alarmarlo sin estar seguro de lo que pasaba y era imposible que él mismo acudiera puesto que no tenía posibilidad de entrar al piso si había pasado algo o la certeza de que simplemente Montse hubiera salido a comprar el pan y no pasara nada. Estaba al borde de la desesperación cuando por fin sonó su móvil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ups! Acabo de ver tu llamada ahora – le dijo Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ah! ¿Ya te has duchado? – intentó aparentar serenidad – no sabía si te había pasado algo o no y ya no sabía qué hacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, tonto, aún no me he duchado. Voy ahora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Espera! – la cortó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? – preguntó sorprendida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora mismo voy para allá. Tú no puedes ducharte sola. Si te pasa algo me muero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Anda, anda! No seas exagerado – le recriminó – Además, no pensarás estar presente mientras me ducho, ¿no? – le soltó con perspicacia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no lo había pensando y se lo imaginó. Le gustó la idea. Le gustó mucho. Recordó su primer y único encuentro sexual con su mejor amiga hacía un año en la ducha de una casa rural que compartían con sus respectivas parejas y el resto de amigos comunes. Desde entonces su amistad se había reforzado si cabe, la complicidad entre ambos había aumentado y la confianza era extrema. Sin embargo, Montse se había ocupado de dejar claro a su mejor amigo que aquello no había sido más que un hecho aislado. Y Ricardo lo aceptó por el bien de todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues debería, pero al menos que esté en tu casa por si te pasa algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No digas tonterías! Que no hace falt…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Voy para allí y punto – la cortó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ricardo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Montse, digas lo que digas voy a salir de trabajar y voy a ir para tu casa así que espérate para meterte en la ducha. No me hagas hacer esto en balde.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora en serio, Ricardo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy cerrando… prométemelo… tardo una hora en llegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ricardo…– se resignó finalmente – está bien. Eres idiota.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo también te quiero. Hasta ahora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tardes – y suspiró resignada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo fue todo lo rápido que pudo y, como le había dicho a Montse, en aproximadamente una hora se presentó en su casa. Cuando la vio se le partió el alma. Con el collarín y la carita de cordero degollado aparentaba una fragilidad que le evocó ternura. Se alegró de verla aunque fuera en aquellas circunstancias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ya puedo ducharme? – ironizó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro. He estado pensando…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dime – Montse se temió lo peor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú te duchas solita…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Evidentemente! – le cortó algo seca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-… pero dejas el pestillo sin poner – prosiguió intentando ignorar el brusco corte que le acababan de pegar – y si pasa cualquier cosa o necesitas algo me llamas y podré entrar sin problemas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se quedó dubitativa y finalmente accedió sabiendo que en ningún caso le llamaría estando desnuda así que no le pareció mala solución.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estaré atento – bromeó Ricardo cuando Montse entraba al cuarto de baño y cerraba tras de sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse empezó a desnudarse mientras dejaba caer el agua para que alcanzara la temperatura deseada. Lo último que se quitó fue el collarín y al hacerlo sintió un pequeño mareo. Por unos instantes el dolor pareció que la haría desplomarse, pero se recompuso y pudo introducir su magullado cuerpo bajo la reconfortante ducha de agua caliente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que, pasados unos minutos, Ricardo oyó un golpe seco. Se asustó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Montse?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El silencio era la única respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Montse?!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada. Insistió, esta vez aporreando la puerta con fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Montse! ¿estás bien? No me asustes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por un momento pensó que su amiga estaba bromeando, pero el golpe había sido lo suficientemente grande como para temerse lo peor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Voy a entrar! – gritó mientras giraba el pomo de la puerta. Por un instante pensó que la muy cabezona habría puesto el seguro y no podría entrar a socorrerla, pero el pomo giró y la puerta se abrió lentamente, temeroso de encontrarla tan normal, bajo la ducha, desnuda, y que se pensara lo que no era.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al verla tirada en el plato de ducha el corazón se le puso a mil por hora. Corrió a socorrerla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Montse! Montse, ¿me oyes? – le preguntaba mientras comprobaba que no estuviera sangrando por haberse golpeado la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al asegurarse de que no estaba sangrando intentó despertarla con tímidos golpes en el rostro, pero la mujer no reaccionaba. Se calmó al ver que su respiración era normal y no tenía signos evidentes de un golpe demasiado grave. Y en ese instante se fijó en el cuerpo desnudo de su amiga. Ante sus ojos estaba el precioso cuerpo moreno que había anhelado desde su affaire en la ducha de la casa rural y ahora lo tenía a su merced. Se fijó en las prominentes ubres y en su pubis no completamente rasurado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/87511003/87511003_023_c5bd.jpg" width="460" height="690" />El conflicto se apoderó de su mente. No quería aprovecharse de la situación y de su indefensa amiga, pero… por un pequeño magreo no pasaría nada pensó. Acercó temeroso una mano hacía uno de los pechos de su amiga. Lo sobó con cuidado notando su tierno contacto y automáticamente su pene se puso rígido como una barra de metal. Tuvo que cambiar de postura para que la erección no le doliera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún con la mano en la teta de Montse, ella abrió ligeramente un ojo. Ricardo, que estaba atento, reaccionó rápido retirando la mano e intentando alzar el cuerpo inerte que yacía en el plato de ducha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás bien? – preguntó intentando disimular – Has debido darte un golpe y te has quedado inconsciente durante unos instantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse, ante aquellas palabras, pareció reaccionar rápido, dándose cuenta en seguida de lo que ocurría. Rápidamente apartó a su amigo de su lado y se hizo un ovillo, pudorosa, intentando ocultar cualquier parte de su cuerpo a la abrasiva mirada de Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Podrías dejarme sola, por favor? – le recriminó sin demasiados aspavientos, agradecida por la ayuda que suponía había recibido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Piensas seguir con la ducha? – le inquirió preocupado Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – respondió ella con clara rotundidad, como si no hubiera otra respuesta posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, pero no pienso dejarte sola – insistió Ricardo tras comprobar lo que podía pasar si se dejaba a la enferma sin asistencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues más lo siento yo, pero no pienso ducharme delante de ti. De hecho, hace rato que deberías haberte marchado. De buen rollo, eh… pero entiéndeme – suavizó la situación mirando hacia su cuerpo desnudo, aún oculto tras el ovillo que ella misma había formado con sus brazos y piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Montse, acabas de desmayarte y te has golpeado a saber dónde. Te podrías haber dado en la cabeza, habértela abierto y ahora estaríamos todos lamentándolo. No pienso dejar que te duches sola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues yo tengo que ducharme, necesito ducharme – insinuó que ya no se sentía cómoda sin un lavado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, pues yo te ayudo – propuso Ricardo, aún nervioso por la mezcla del susto por lo que le podría haber pasado a su amiga y la excitación que la visión de su cuerpo y el contacto con su seno le había provocado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tú estás loco? – preguntó retóricamente dejando claro que era una idea absurda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, tú te duchas así sentada como estás ahora y así no hay peligro de que te caigas. Y en la espalda donde no llegas te ayudo yo. ¿Hay trato o no hay trato?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse pensó que tenía razón. Cada vez que se quitaba el collarín sufría intensos mareos y en cualquier momento podía volver a desmayarse con graves consecuencias. La solución propuesta por Ricardo no era tan grave si suponía que enjabonarle la espalda no era nada demasiado fuerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, pero hasta que no me toque la espalda te das la vuelta y no miras, ¡eh! – espetó con firmeza, ruda, dejando claro que cualquier otra opción sería desestimada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, me parece correcto. Pero mejor empezamos por la espalda y luego te puedes enjabonar el resto sin mi ayuda. ¿Te parece?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De acuerdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se acercó nuevamente a su amiga, cauteloso. Sonrió, pero Montse no le devolvió la sonrisa. Cogió el teléfono de ducha y mojó la espalda de Montse que seguía hecha un ovillo. Ricardo pasó su mano libre sobre la mojada piel de su amiga, acariciándola. Montse pensó que aquel gesto no era necesario, pero no le dio mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre retiró el agua y cogió el jabón echando un poco sobre la maltrecha columna de la accidentada. Nuevamente posó una de sus manos sobre la espalda de ella y la movió esparciendo el jabón. En seguida la otra mano se unió a la tarea y así Ricardo se deleitó recorriendo cada centímetro de piel de la espalda de Montse. Aquel gesto tan simple fue suficiente para volver a provocarle una erección y es que el contacto, por pequeño que fuera, con aquel monumento era sublime.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse parecía más relajada. Su cuerpo no estaba tan tenso y el ovillo no parecía tan compacto. Ricardo pudo apreciar como ahora gran parte de los senos eran visibles cosa que no ayudaba a bajar el hinchazón que tenía entre las piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Efectivamente, ella estaba más relajada y es que era agradable que alguien la duchara, la enjabonara y más con lo dolorida que se encontraba. Por instantes pensaba que le encantaría que Ricardo siguiera con el resto del cuerpo, pero en seguida se daba cuenta de que no podía ser.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las manos de él estaban en la parte baja de la espalda. Ya no había nada más que enjabonar, pensó Montse, cuando Ricardo la sorprendió introduciendo las manos dentro del ovillo, acariciando su vientre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ricardo… &#8211; le recriminó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya que estoy… &#8211; tentó a la suerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse había aflojado aún más la pelota que había hecho con su cuerpo, dejando que su amigo le enjabonara la tripa. Las piernas de Montse estaban completamente selladas y recogidas con lo que Ricardo no podía ver su sexo, únicamente intuía su pubis. Sin embargo, los pechos de la escultural mujer ya estaban a la vista del hombre que la cuidaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Venga, y ahora el culete – le bromeó Ricardo con la esperanza de que Montse accediera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y a regañadientes, pero accedió. Intentó alzar el culo para que su amigo accediera, pero en la postura en la que estaba era imposible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es que no puedo… &#8211; puso voz de pena provocando la sonrisa de su feliz amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven, yo te ayudo – le dijo él, incorporándola para que se pusiera de cuclillas. Y en esa postura, introdujo una mano bajo su cuerpo, manoseándole las nalgas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/87511003/87511003_032_9e2a.jpg" width="460" height="690" />Tras lanzar un nuevo chorro de jabón en la parte baja de la espalda de Montse de forma que se fuera deslizando hasta su trasero, Ricardo introdujo una de sus manos en la raja del culo de su amiga, deslizando uno de sus dedos acariciando el dolorido ano de la mujer. En ese instante Montse, recordando lo sucedido hacía tan sólo unas horas, soltó un levísimo suspiro que el hombre pareció escuchar con lo que se entretuvo en la zona masajeándola circularmente hasta ejercer una ligera presión en el agujero de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya basta Ricardo – le recriminó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse estaba disfrutando con las atenciones de su amigo. Aunque estaba yendo mucho más allá de lo permitido, de antemano no pensó que fuera tan placentero que la ducharan como si de una niña pequeña se tratara. Así que decidió dejarle hacer parándolo cuando creyera que se sobrepasaba. Lo malo es que cada vez le costaba más tomar la decisión de pararlo puesto que la idea de que se sobrepasara empezaba a excitarla demasiado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El recuerdo de todo lo vivido con su mejor amigo, más concretamente, de la última vez que habían compartido ducha y, sobre todo, del morboso intercambio de fotos que lo había provocado era enormemente placentero. Tampoco ayudaban las recientes conversaciones por email que habían intercambiado donde ambos se insinuaban provocándose mutuamente calentones insatisfechos. Aunque no quería, todo el morbo que había entorno a Ricardo le ayudaba a comportarse de ese modo, alimentando esa chispa que cada vez se hacía más grande.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre le hizo caso deteniendo su acometida y la ayudó a sentarse nuevamente. Esta vez se dirigió a los pies y empezó a manosearlos con toda la espuma que el jabón había provocado en el resto de su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabes lo mucho que llevo deseando poder toquetearte los pies? –sonrió Ricardo evidenciando lo mucho que disfrutaba con aquello, cosa que ella ya sabía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues espero que no sea lo que más te ha gustado hasta ahora – le replicó Montse haciendo clara alusión a la sobada de culo que acababa de pegarle – porque entonces tienes un problema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, lo otro tampoco ha estado nada mal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se quedó satisfecha con esa respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Ricardo recogió el bote de jabón para volver a utilizarlo con una nueva zona, Montse lo paró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muchas gracias, Ricardo, con el resto ya puedo yo como hemos quedado – le soltó con toda la inoportunidad del mundo dejando a Ricardo pasmado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nooooo… &#8211; casi suplicó – déjame terminar de enjabonarte… Mira cómo me has dejado. – Y le señaló la evidente erección que había bajo sus pantalones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se rió a carcajadas y contestó, viendo la cara de no haber roto un plato de su amigo, cuando recuperó la compostura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, pero algo rapidito… &#8211; y abrió las piernas mostrando por primera vez los apetecibles labios vaginales que se separaron lentamente dejado entrever el lubricante natural que Montse había emanado con tanto manoseo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo lanzó un nuevo chorro de gel sobre los escasos pelos púbicos y con su mano empezó ahí las caricias que recorrieron por completo el húmedo coño de la excitada mujer. Ahora el suspiro casi imperceptible cuando Ricardo rozó su ano era más evidente y continuo hasta, finalmente, convertirse en un jadeo constante cada vez que Ricardo rozaba su clítoris.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar del dolor, Montse estaba cada vez más encorvada hacia atrás. Sus piernas se habían ido abriendo y ahora Ricardo podía masturbarla sin problemas. Mientras no dejaba de acariciar el clítoris con el pulgar, introdujo 2 dedos en la raja de su amiga que no dejó de meter y sacar en tan agradable cueva. Finalmente, la corrida de Montse llegó inundando la mano de su amigo al tiempo que el cuarto de baño se llenaba de gemidos de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo sacó su mano mirando satisfecho el bello rostro de su amiga que se recomponía del orgasmo. Montse echó un vistazo instintivo y rápido al paquete de su amigo y, tras comprobar que la empalmada seguía ahí, le pidió que se marchara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya puedo terminar yo – le dijo secamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo aceptó sin rechistar, sublimemente contento a la par que temeroso por 2 motivos. Por un lado le aterraba que lo que acababa de suceder pudiera romper el equilibrio que su amistad había alcanzado después de todo lo vivido y, por otro, temía que con lo cabezona que era, ahora Montse intentara levantarse y tuviera un nuevo mareo. Así que antes de salir del lavabo insistió en ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora no vayas a levantarte, ¿vale, guapa? – intentó ser lo más amable posible. – Seguiré estando aquí al lado por si me neces…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Calla ya! – le bromeó con un gesto burlón de desprecio – termina de ayudarme, anda, tonto. Me acabo de enjabonar y me ayudas con el agua, ¿vale?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Vale! – sonrió Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y así Montse terminó de ducharse con la ayuda de su amigo sin que pasara nada más reseñable. Ella volvió a perder el pudor ante Ricardo y él no perdió su erección hasta que se despidieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira que salir del trabajo para venir a ayudarme… ¡si es que eres un cielo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si quieres puedo quedarme para hacerte compañía el resto del día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, gracias, ya has hecho bastante – y le sonrió con complicidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te ha gustado? – le preguntó temeroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me ha encantado. Pero vete ya, que estoy bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se marchó satisfecho. Únicamente el resquemor de no poder quedarse con ella, para cuidarla, para hacerle compañía, incluso para poder acabar lo que habían empezado esa mañana y que tal vez nunca jamás tendrían ocasión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por su parte, Montse se quedó en casa, dolorida, pero más relajada tras el orgasmo que el encanto de su amigo le había provocado. No obstante, todas las alarmas se quedaban encendidas. ¿Qué significaba lo que había ocurrido? Había vuelto a caer en las garras de su mejor amigo y no comprendía por qué le era tan difícil evitarlo. No sabía si podría vivir con la conciencia tranquila pues, aunque en ninguna de las ocasiones había sido premeditado, no era la primera vez que engañaba a Ismael. ¿Cómo se vería afectada la relación con su amigo? ¿Y con su novio? Ella no quería que nada cambiara a partir de lo ocurrido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los días transcurrían. Montse seguía de baja haciendo recuperación y Ricardo había notado el evidente distanciamiento que la mujer había puesto entre ambos. Si bien es cierto que ella siempre era correcta en el trato con su amigo procuraba evitar todo lo que Ricardo intentara precipitar fuera de los márgenes que marca la estricta amistad entre personas heterosexuales de diferente sexo. Ahora las bromas picantes y las insinuaciones sin importancia que tan frecuentes habían sido siempre eran inexistentes. Montse no estaba por la labor de permitir cosas que antes eran habituales. Sin duda, se sentía culpable y al hacerlo estaba pensando en Ismael.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo había aceptado la situación con resignación. Aunque echaba de menos a su amiga de siempre comprendía a Montse, pero a veces era tan fría que no podía evitar una sensación de temor a hacer algo que pudiera molestarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La gota que colmó el vaso fue la petición de Montse de acabar con sus conversaciones vía correo electrónico desde el trabajo. La mujer había vuelto al curro con el sombrío recuerdo de la pillada que su jefe le hizo con sus correos personales y lo que aquello acabó provocando el mismo día del accidente de tráfico. Un escalofrío le recorrió el cuerpo y tuvo que pedirle a su amigo que no se escribirían más sin poder explicarle el motivo real. De ahí que Ricardo lo interpretara como una última señal del distanciamiento con Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ante tal panorama Ricardo intentó ser menos habitual en la vida de su amiga. Ricardo no quería molestar y eso molestaba a Montse que, aunque se distanciaba de su amigo, no quería perder todo aquello que quería conservar, todo aquello que entrara dentro de esos límites impuestos a unos amigos normales. Pero su amistad no era normal. Y todo ese cúmulo de pensamientos, acciones incomprensivas, sentimientos ocultos acabó estallando entre las manos de ambos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El inexorable paso del tiempo provocó una enorme grieta en su ya maltrecha amistad que la hizo tambalear hasta el punto de, por primera vez, ambos plantearse la posibilidad de dar muerte a su relación de amistad. Algo parecía haber cambiado en el interior de Montse y Ricardo parecía haberse cansado de aguantar esa situación. Así las cosas, ella se olvidó de su amigo y él se distanció definitivamente incluso dejando a su novia, Noe, para alejarse lo más que pudo del grupo de amigos. Sin duda era la excusa perfecta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante ese tiempo, Montse cayó gravemente enferma y él se enteró al cabo de unos días, nuevamente a través de Ismael. Esta vez las sensaciones fueron diferentes, no tan viscerales. Sabía que se encontraba estable dentro de la gravedad de su neumonía y eso era suficiente. Y aunque no pudo evitar una cierta preocupación, pensó que en cuanto saliera del hospital iría a visitarla a su casa y ya está. Y así lo hizo el mismo día que Montse recibió el alta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras Ismael organizaba el piso después de los días de hospital, Ricardo se acercó lentamente a su amiga que hizo lo propio. Ambos se miraron e instintivamente se fundieron en un abrazo maravilloso que recordó a los que antaño se regalaban. Aquel gesto, para él, borró todo lo que había quedado empañado en los últimos tiempos. Ricardo se dio cuenta de lo mucho que necesitaba a su mejor amiga mientras sentía el débil cuerpo de Montse entre sus brazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Igual huelo un poco a fritanga – se excusó Ricardo que desde que lo había dejado con Noe era un desastre y se había puesto un jersey con el que había salido a cenar 2 días antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo sí que huelo mal – le replicó ella haciendo referencia al olor a hospital.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él acercó la nariz a su cuello para olerla y al notar el agradable olor corporal de su amiga supo que no quería separarse de sus brazos jamás. Pero debía hacerlo, momento en el que se fijó en su rostro demacrado, su débil cuerpo encorvado, sus pupas rodeando sus labios y volvió a sentir la ternura que ya sintiera meses antes tras su accidente de coche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ricardo, respecto a lo que pasó aquel día… &#8211; quiso sacar el tema de todo lo ocurrido, pero para él ahora aquello era lo menos importante. Sabía lo que sentía por ella y, en ese estado tan débil de su mejor amiga, no quiso ni pensar en lo que había sucedido hacía tanto tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pasó nada, aquello está olvidado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y ella lo volvió a abrazar esta vez sorprendiendo a su agraciado amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras Montse se ponía cómoda, Ricardo acompañó a Ismael en las tareas del piso. Estaban terminando de pulir los últimos flecos cuando Ricardo se acercó al cuarto de baño donde Montse ya se había cambiado y terminaba de arreglarse frente al espejo. El hombre la observó a su espalda, a través del espejo, y no pudo evitar fijarse en su camiseta, en la cual se marcaban los grandes pezones de su amiga. Le gustó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo estás?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mejor – le sonrió a través del espejo mientras veía como su amigo volvía junto a su novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Montse terminó de acicalarse y salió al salón donde estaban Ismael y Ricardo llevaba únicamente la camiseta y los pezones continuaban rasgando la tela que hacía las funciones de pijama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te pondrás una chaqueta, ¿no? – le sugirió Ismael.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro – contestó ella haciendo alusión a que no debía pasar frío debido a la neumonía de la que aún se estaba recuperando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/87511003/87511003_051_c3f8.jpg" width="460" height="690" />Tanto Ricardo como Ismael, que iba a jugar a fútbol, debían marcharse así que Montse se quedaría nuevamente sola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo me tengo que ir un momento, pero acabo pronto – le dijo Ricardo – con lo que si necesitas cualquier cosa ya sabes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse agradeció el gesto, pero lo único que quería era estar sola y descansar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú tranquilo. Si quieres venir tú mismo, pero me sabe mal porque ahora mismo no soy el alma de la fiesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Ricardo no le gustaron aquellas palabras. Le gustaría que su presencia no forzara a su amiga a tener que comportarse de alguna forma concreta. Él no necesitaba más que su presencia para sentirse reconfortado y le gustaría que ella lo tuviera claro y actuara en consecuencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los 2 hombres se marcharon juntos y la fémina se quedó en casa, en el sofá, tapada con la manta y viendo la tele disfrutando de estar fuera del hospital donde tan mal lo había pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto Ricardo terminó sus compromisos se apresuró a llamar a su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo te encuentras?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien – respondió con una vocecilla débil, acorde a su estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que vaya a hacerte compañía?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hace falta estoy b… &#8211; y empezó a toser compulsivamente encogiendo el corazón de Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pobrecita… esa tos no es normal. Mejor voy para lo que necesites. No hace falta que sepas ni que estoy, simplemente voy para asegurarme de que estás bien, pero tú sigues como si no estuviera. Déjame cuidarte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo quería hacerla entender que podía contar con él como si fuera Ismael. No necesitaba ser anfitriona ante su visita, podía comportarse como si su presencia fuera lo normal. Y para él no era una carga o compromiso cuidarla, era lo que le salía, casi una obligación, pero altamente placentera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, entre tosidos, intentó hacerle ver que no era necesario, pero a duras penas podía hablar. En realidad lo que ella quería era estar sola, sin alguien merodeando por el que tendría que preocuparse, aunque fuera lo mínimo, dándole conversación u ofreciéndole algo para comer o beber. Sin duda Montse era incapaz de entender a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero estás bien? – le preguntó preocupado cuando los tosidos de ella parecieron desaparecer – Habrás sido buena y no habrás salido de casa, ¿no? &#8211; Ella sonrió débilmente, sin ganas &#8211; ¿Tienes frío?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, estoy bien. Llevo la chaqueta y estoy tapada con la manta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues yo casi prefiero que estés sin la chaqueta – le contestó Ricardo avispadamente, intentando comprobar si podían volver a insinuarse como hacían en el pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse quiso responder, pero la tos volvió a hacer acto de presencia impidiendo que pudiera hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, te dejo, que a ver si por mi culpa te va a dar algo – pensando que la tos era provocada al intentar hablar con él – En menos de 20 minutos estoy ahí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se encontraba tan débil que no pudo ni contestar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había pasado un cuarto de hora cuando sonó el timbre de la puerta. Montse se vio obligada a levantarse. Aún no estaba la visita y ya le estaba jodiendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Montse abrió la puerta Ricardo se quedó a cuadros. La mujer se había desprendido de la chaqueta y él pudo volver a observar los enormes pezones de su amiga aún marcados en la camiseta. Gran recibimiento pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hola guapo – le saludó con una sincera sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no pudo evitar volver a abrazarla, sentía deseos de volver a tenerla entre sus brazos. Esta vez, sin miradas que los estorbaran el abrazo fue más largo y el hombre meditó el motivo por el que se habría quitado la chaqueta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tienes calor? – le preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No precisamente – le respondió ella separándose de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se nota – le bromeó él mientras clavaba su vista en la cima de sus pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es lo que querías, ¿no? – le respondió Montse pícaramente mientras daba media vuelta y se dirigía al sofá nuevamente – Pasa – concluyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo quiso saber si su amiga necesitaba cualquier cosa mientras ella recuperaba su posición, tumbada en el sofá y tapada con la manta viendo la tele. Igualmente le dejó claro que no se preocupara por él, que únicamente estaba allí por si era necesario. Nada más. Sin embargo, como Montse sabía, no tardó en faltar a su palabra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabes? cuando nos hemos abrazado esta mañana – ella lo miró, expectante – me hubiera gustado quedarme ahí, abrazados, sin despegarnos jamás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo bajó la mirada, avergonzado de sus propias confesiones, mientras ella sentía todo el cariño que le tenía a ese hombre. A pesar de sentirse completamente vacía de fuerzas, a pesar de desear estar sola, sin hacer ni pensar en nada, se alegró de que su mejor amigo estuviera a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se sorprendió cuando Montse se incorporó y, sin levantarse del sofá, se volvió a tumbar pero esta vez recostando su cuerpo sobre el de su compañero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda, abrázame, tontito – le dijo mientras su espalda entraba en contacto con el cuerpo de su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo reaccionó en seguida rodeando con su brazo el mustio cuerpo de Montse e, inevitablemente, volviendo a empalmarse como cuando tocó su cuerpo desnudo bajo la ducha. Su amiga desprendía calor, mucha calor, pero aquella situación no le pareció el infierno precisamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo un poquito de frío – le susurró débilmente la enferma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres la chaqueta? – le propuso él ingenuamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y Ricardo movió la mano que la rodeaba para acariciarle el brazo intentando darle calor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que suba la calefacción?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, eso ya me gusta – le sugirió refiriéndose a la friega que Ricardo había comenzado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevaban un rato viendo la tele cuando el hombre se atrevió a continuar sus caricias abandonando el brazo y haciéndolas extensibles a las piernas de Montse que las tenía dobladas para intentar sentir más calorcito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás bien? – le preguntó él nuevamente temeroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perfectamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevamente Montse empezó a sentir algo parecido a lo que sintió cuando Ricardo la enjabonaba. Si en aquella ocasión era un placer que alguien la duchara con los dolores de espalda que tenía, en esta ocasión era igualmente gratificante que alguien le diera calor humano con los escalofríos que la maldita neumonía le provocaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ricardo, estos días lo he pasado fatal – se confesó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En el hospital? Es normal, has estado muy enferma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es eso. Es que… tantos días allí metida, sin poder salir. ¿Sabes que no he comido nada? Y los hartones de llorar que me he pegado…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo sintió mucha pena por su amiga y se sintió culpable de haber estado tan distanciado sin ni tan sólo saber lo que ocurría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse había echado mucho de menos a su amigo durante ese periodo. La conciencia no le dejaba tranquila. El injusto trato hacia Ricardo, los cuernos que le había puesto a Ismael… se había sentido muy sola en el hospital, casi deprimida. Y ahora Ricardo le estaba dando la tranquilidad que había necesitado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú tranquila, vale, que ahora todo eso ha pasado y estas en casa, con la gente que te quiere – y aprovechó esas palabras para volver a subir su mano, pero esta vez la introdujo dentro de la camiseta para acariciarle el costado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ay! – Montse dio un respingo al notar el contacto frío de la mano de Ricardo – Tienes las manos heladas – le recriminó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, siempre tengo las manos frías – se apenó – Espera… &#8211; y retiró la mano un instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué haces? – preguntó intrigada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La estoy calentando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sí? ¿cómo? – preguntó ingenuamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me la he puesto en el paquete.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Anda! No seas guarro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va en serio – y volvió a introducir la mano bajo la camiseta de Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues es verdad que se te ha calentado…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo, subió su mano lentamente por el torso de Montse hasta llegar a la base de sus pechos. Se hizo el silencio entre ambos y el hombre, tras unos eternos segundos, rodeó la teta de su amiga con la mano. Montse no dijo nada. Ricardo, desde la base, rodeó el pecho de su amiga y subió la mano acariciando todo el volumen hasta llegar a la cima. Repitió el gesto un par de veces más y cambió de teta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aún tengo un poco de frío…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres que haga? – le preguntó su amigo que ya no podía pensar demasiado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tú crees que tu remedio será tan efectivo conmigo como con tu mano? – le propuso sutilmente la alicaída mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo sonrió y dejó lo que tenía entre manos para cambiar de postura. Se quitó las bambas y se tumbó a la par que Montse, a su espalda de modo que ella pudiera contactar por completo con el caliente cuerpo de Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella echó el pompis hacia atrás hasta notar el duro paquete de su amigo entrar en contacto con sus prietas nalgas. Sin duda notó el calor que la zona desprendía. Ricardo parecía en Babia así que Montse le pidió que volviera a abrazarla y así hizo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre volvió a introducir la mano bajo la camiseta, buscando nuevamente las glándulas mamarias de su amiga. Volvió a recrearse y esta vez jugó con el pezón. Estaba durísimo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sigues teniendo frío? – le preguntó puerilmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eso ya no es cosa del frío, idiota! – espetó ella divertida y movió su culo para restregarlo por el hinchado paquete del hombre y sentir cómo rasgaba sus zonas más íntimas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se acercó al cuello de la chica y volvió a oler su piel como ya hiciera por la mañana. Sin decir nada la besó y ella ladeó la cabeza para que él le besara la zona con comodidad. Eran suaves y tiernos besos que le ponían la piel de gallina. Ahora no sabía si los escalofríos eran de su enfermedad o de lo que su amigo le estaba haciendo. Echó una mano hacia atrás y manoseó la entrepierna de Ricardo. Estaba excesivamente duro. Lo acarició con lujuria cuando, de repente, el móvil de Montse comenzó a sonar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era Ismael. Ella se alejó de su amigo, sentándose en el sofá, y mantuvo una breve conversación. Tras colgar el móvil se levantó para volver a ponerse la chaqueta. Mala señal pensó Ricardo que se incorporó para volver a ponerse las bambas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ya ha terminado de jugar? – le preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, y ya viene para aquí. ¿Tú que vas a hacer? – le quitó hierro al asunto hablando como si nada hubiera pasado &#8211; ¿Te quieres quedar y cenamos algo cuando venga o…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Veo que estás bastante bien ahora, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si te encuentras bien me puedo ir entonces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tienes frío ni nada, ¿no? – preguntó ingenuamente mirando la chaqueta que Montse se había vuelto a poner.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Lo que tengo ahora es un calentón enorme! – bromeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Y yo! – no quiso ser menos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues ale, ya somos dos – zanjó el tema definitivamente sin darle mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/87511003/87511003_069_3bf8.jpg" width="460" height="690" />Ricardo había recobrado la esperanza. Había pasado de casi perder la amistad con Montse a disfrutar de los nuevos acontecimientos vividos. Era una sensación grata. Deseó pensar que su amistad estaba por encima de todo y que las cosas se arreglarían volviendo a la extraña normalidad que siempre había existido con su amiga. Se alegró enormemente por ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, lo ocurrido aquella tarde había enredado más la ya de por sí liada cabeza de Montse. A los problemas en el trabajo, familiares y personales como el accidente y ahora la neumonía, debía sumarle su relación con Ricardo. Si bien es cierto que no habría ocurrido nada por el simple hecho del estado tan lamentable en el que ella se encontraba, no tenía claro hasta donde hubiera llegado estando en otras circunstancias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Montse estuvo completamente recuperada de su neumonía recibió una inquietante llamada. En menos de una semana operaban a Ricardo de un testículo. El hombre no quiso dar más detalles aludiendo a un tema personal y, para evitar la preocupación de su amiga, dijo que no era nada grave, pero ella no se quedó satisfecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Necesitas algo? Cualquier cosa, puedes contar conmigo, ya lo sabes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de la frustración que sentía al comprobar que su mejor amigo no confiaba en ella para explicarle el motivo de la operación, por íntimo que pareciera, se sentía tan agradecida por lo bien que Ricardo la había atendido anteriormente que casi necesitaba cuidar ahora de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, de verdad, muchas gracias. Se agradece pero no es necesario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En serio, Ricardo, después de lo mucho que me has cuidado cuando yo he estado mal, lo menos que puedo hacer ahora es ayudarte en lo que necesites.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, en realidad… &#8211; comenzó cauteloso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dime, lo que sea – insistió firmemente convencida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues a la operación debo ir rasurado y…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y? – preguntó imaginándose lo que su amigo le iba a pedir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues me vendría bien alguien que me ayudara a depilarme ahora que no está Noe. Es una zona un poco delicada y para hacerlo uno mismo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se rió internamente, pero ocultó a su amigo lo gracioso que le parecía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, para eso hay centros que se encargan de hacerlo, ¿no? – le contestó secamente, todo lo fría y seria que pudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, ya… disculpa, es que… no debí… bueno… &#8211; contestó Ricardo torpemente, avergonzado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Calla ya! ¿no ves que te estoy vacilando? – le sacó del aprieto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces… &#8211; insistió él sin tener muy claro si su amiga le había respondido positivamente o no.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues claro que lo haré. Con lo que tú has hecho por mí… ¿cuándo quieres que te ayude con la depilación?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues… el día de antes – contestó más tranquilo, pero aún con el corazón acelerado – Así el día de la operación estaré bien rasurado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Vale! – concluyó divertida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día antes de la operación Ricardo salió disparado del trabajo. Había quedado en pasar a recoger a su amiga y volver para su casa dónde ella le ayudaría a rasurarse los testículos. Para tener más tiempo había salido antes de la hora de modo que no tuvieran que correr.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo estaba intranquilo. Le apetecía mucho volver a ver a Montse, pero le daba cosa mostrarle sus partes íntimas por el temor a que una erección incontrolada apareciera en cualquier momento y, sabiendo lo mucho que le ponía Montse, era más que probable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella estaba tranquila. Sentía curiosidad por volver a ver el pene de su amigo después de tanto tiempo, pero no le daba mayor importancia. Únicamente se sentía bien sabiendo que iba a devolverle el buen trato que ella misma recibiera anteriormente por parte de Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Nervioso? – le preguntó cuando su amigo pasó a recogerla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Hablas de la operación o del depilado? – bromeó provocando las risas de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hablo de la operación lógicamente, pero ahora que lo dices… &#8211; insinuó divertida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues un poco la verdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Hablas de la operación o del depilado? – y ambos comenzaron a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llegaron a casa de Ricardo, el anfitrión procuró que Montse se sintiera como en casa, que no le faltara de nada. Y una vez acomodados, ella sacó el tema que él no se atrevía a tocar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo vas a depilarte?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues con cuchilla, ¿no? – afirmó dubitativamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ok… pues tú dirás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se levantó, indeciso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo quieres que lo hagamos? – preguntó gesticulando dando evidencias claras de que no sabía qué hacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Anda, hijo! – espetó Montse tomando las riendas de la situación – Ven.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y lo llevó hacia el pasillo cogiéndole por el brazo. Ricardo la siguió, esperando que la mujer tuviera claro cómo actuar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Necesitaremos una cuchilla, agua (en una palangana puede estar bien) y… ¿tienes espuma o gel de afeitado? – y antes de que él pudiera contestar &#8211; Sigues teniendo los pelos cortitos, ¿verdad? – le preguntó mientras le sonreía con complicidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – le devolvió la sonrisa – suelo pasarme la máquina cada cierto tiempo – contestó mientras buscaba todo lo que ella le había solicitado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perfecto – puntualizó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Ricardo tuvo todo preparado parecía igual de descolocado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde…? – dejó la pregunta a medias queriendo saber en qué lugar Montse prefería hacer la depilación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues… creo que lo mejor será encima de la cama de matrimonio. Saca una toalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo le hizo caso y se la dio a ella que la extendió sobre el colchón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven – dijo a su amigo mientras lo colocaba de espaldas a la cama y le empujaba ligeramente para que cayera sobre la toalla recién extendida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no sabía cómo iba a ir la cosa. No sabía si él se depilaría y ella le ayudaría guiándolo o rasurando únicamente las partes a las que él no llegara o alcanzara a ver, o si sería ella la que le depilaría toda la zona. Pronto lo descubriría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quítate los pantalones – le pidió la improvisada esteticista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo estaba como un flan. Por suerte, la propia tensión del momento y lo mal que lo estaba pasando eran más que suficientes para que su pene siguiera flácido, cosa que le evitaría pasar un más que mal rato. Se bajó los pantalones como ella le había pedido dejándolos a la altura de las rodillas y se quedó en ropa interior ante Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Es que te voy a tener que ir diciéndotelo todo? – le reprendió mientras bajaba y subía el dedo índice en clara alusión a que se quitara los calzoncillos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo hizo caso y se bajó los bóxers dejándolos a la misma altura que los pantalones. Se tumbó y miró al techo, avergonzado de enseñar las vergüenzas a su amiga en esa situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse echó un vistazo al flácido pene que se había quedado ladeado a la derecha, sobre el muslo izquierdo de Ricardo. Se fijó en el tamaño normal del tronco, recordando el gordo glande en que terminaba. Lo tenía rosado y brillaba bajo la luz de la habitación. Montse se fijó en el rostro de su amigo, rojo como un tomate.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ahora entiendes lo que sentía yo aquel día en la ducha? Va, que no es para tanto… que tú a mí ya me has visto desnuda – y prosiguió mientras cogía el bote de gel y empezaba a agitarlo – Además, ¿ya has olvidado lo de la casa rural? – y comenzó a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, pero ahora se supone que no tiene que pasar nada…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya – concluyó dando la razón a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Has de rasurarte el pubis? – preguntó en el instante que soltaba el chorro de gel sobre los pelos de la parte baja del estómago.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues creo que no es necesario. Únicamente los testículos, pero ya que estás…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale – contestó risueña en el momento en el que comenzaba a esparcir el gel con la mano por el pubis del hombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un instante empezó a aparecer la espuma y Montse bajó su mano hasta la bolsa testicular de Ricardo pasando por el muslo en el que no descansaba el miembro viril. La mujer manoseó los huevos un rato, esparciendo la espuma completamente. De vez en cuando sus dedos rozaban la parte baja del pene, pero intentaba evitar a toda costa que el contacto fuera mayor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo hacía esfuerzos por pensar en otras cosas que ayudaran a evitar la inminente erección. El pudor inicial, incluso el contacto con el frío gel había ayudado, pero cuando Montse comenzó a palparle los huevos, la cosa empezó a complicarse. Finalmente no aguanto más cuando su amiga, con la mano que estaba limpia de espuma, le agarró el pene con suma delicadeza, utilizando únicamente 2 dedos, para apartarlo del muslo en el que reposaba y así poder terminar de esparcir el gel de afeitar por toda la zona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse había agarrado el pito con el dedo pulgar e índice y lo mantenía en posición vertical mientras con la otra mano manoseaba toda la zona alrededor. Mientras sujetaba el falo comenzó a notar como muy ligeramente aumentaba de tamaño. Montse se hizo la despistada y, cuando el tamaño era considerable, apretó ligeramente los dedos para notar la dureza de la polla que estaba sujetando. Apartó la mano y miró la verga como, desafiante, se quedaba alzada sin que nada la tocara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona – se excusó Ricardo avergonzado y temeroso de la reacción de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquilo. Si mejor así que se sujeta sola y no me molesta… &#8211; afirmó divertida tranquilizando a su “cliente”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse comenzó su tarea de depilación pasando la cuchilla por el pubis, testículos e, incluso, el tronco de la polla. Antes de hacerlo, con la mano con la que no manejaba la cuchilla, recogió un poco de la abundante espuma que se había formado y la esparció por el tronco de la verga pasando una única vez desde la base hasta la punta de la misma. El miembro dio un respingo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando hubo terminado, Montse utilizó el agua para deshacerse de la espuma que había quedado por la zona recogiéndola con la mano en forma de cuenco y echándola sobre la piel del hombre. Ricardo pensó que él mismo terminaría de limpiarse, pero una vez más su amiga lo sorprendió utilizando la toalla para limpiar ella misma los últimos restos de espuma. Cerró los ojos y dejó hacer a su amiga que recorrió con la mano a través de la toalla cada una de las zonas por las que antes había esparcido el gel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya está – le dijo al fin cuando terminó de limpiarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo alzó el tronco superior apoyando los codos en la cama y observando el acalorado rostro de la mujer que tenía delante. Ella le sonrió y alargó su mano para acariciar el aún erecto pene. Sin dejar de sonreírle comenzó a menearle la polla empezando una deliciosa paja. El hombre siguió esforzándose en retrasar el orgasmo y ella se extrañó de tanta demora inesperada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿M… a… up&#8230; s? – atinó a decir el excitadísimo Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? – Montse no le entendió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dig… que si… m… la upa…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te entiendo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿M… a… chup… s?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que te la chupe…? – le preguntó sensualmente, provocándole.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-P… r… fa… &#8211; se lo pidió por favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo estaba tardando más tiempo en correrse del que Montse pensaba y, aunque no estaba tan caliente como cuando su amigo le había puesto la mano encima, aquel enorme glande le seguía resultando bastante apetecible. Inclinó su cuerpo hacia delante y besó a su amigo en la mejilla mientras con la mano libre empujaba la ropa de Ricardo hasta sus tobillos sin dejar de masturbarlo. Él abrió las piernas todo lo que pudo y ella arqueó su cuerpo buscando con la boca la tiesa polla de Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El primer contacto fue apoteósico. Cuando los labios de Montse besaron su glande casi le escupe toda la leche que empujaba por salir. Tuvo que apretar el culo para no mancharla a la primera. Ella abrió la boca y bajó introduciéndose ligeramente el glande para volver a subir chupándolo como si de un polo se tratara. Finalmente Montse sacó la lengua y lamió el frenillo de Ricardo recogiendo parte del líquido preseminal que había soltado hacía mucho rato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Montse se metió en la boca gran parte de la durísima polla y comenzó a rodear el glande con la lengua mientras subía y bajaba la cabeza apretando con fuerza los labios para saborear la verga que estaba mamando, Ricardo no aguantó más. Un primer chorro de semen impactó en la lengua de Montse que rápidamente se apartó y, sin dejar de pajear a su amigo, vio cómo los restos de leche caían sobre su mano, pubis del afortunado y toalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse utilizó la prenda de baño para limpiarse mientras Ricardo recuperaba el aliento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que la próxima vez sean más de 4 los chorros… &#8211; apuntó Ricardo aún jadeante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De qué te vas a operar? – preguntó Montse, aunque ya se hacía a una idea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo un testículo jodido – contestó secamente sin querer dar más explicaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué testículo es?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El izquierdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y ella se agachó para darle un dulce beso en el huevo que iban a operarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Suerte para mañana – le susurró al cojón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aish… qué tontita eres… &#8211; le soltó cariñosamente Ricardo mientras se incorporaba y acariciaba el bello rostro de la mujer que acababa de hacerle la mamada más anhelada de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse no podía quitarse la sonrisa de la cara y se tumbó en la cama observando cómo se vestía su amigo, teniendo antes una visión de su desnudo y firme culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La operación de Ricardo fue bien, aunque los días siguientes a la intervención fueron duros. El paciente no podía tener relaciones sexuales, ni siquiera hacerse una paja que pudiera liberarle de tensiones provocadas por su amiga Montse. Y es que no podía dejar de pensar en ella. Desde su último encuentro en su casa donde ella le había regalado una extraordinaria mamada, la obsesión por aquella mujer parecía haber alcanzado límites insospechados. La deseaba y deseaba volver a acostarse con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/87511003/87511003_078_f28f.jpg" width="460" height="690" />Montse había aprendido a vivir con aquella extraña y prohibida relación que tenía con Ricardo. Tras la noche de la depilación, estaba exultante, satisfecha de haberle comido la polla a su amigo. Sin embargo, en seguida recapacitó pensando que tenía que poner freno a una situación completamente fuera de control. Ella quería a Ismael y le reconcomía por dentro todo lo que estaba sucediendo a sus espaldas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Quieres q hagamos un café y aprovechamos para dejar las cosas claras?”. Montse le envió el sms a su amigo, dispuesta por fin a aclarar la situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No nos vemos desde el día de antes de la operación, en mi casa, ¿recuerdas? – sacó el tema Ricardo mientras degustaba su cortado junto a su querida amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Antes de empezar con ese tema… &#8211; quiso prevenir &#8211; ¿cómo estás? ¿te duele? – quiso saber cómo se encontraba tras los días pasados desde la operación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, estoy bien. Únicamente tengo que tener cuidado con los puntos. Pero puedo hacer vida normal, pero sin hacer esfuerzos. En principio hacer reposo y poco más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y así siguieron hablando del tema durante un rato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabes? Llevo un suspensorio – le reveló él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Un suspen… qué? – le bromeó ella que no sabía lo que era.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Un suspensorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué es eso? – le preguntó haciendo una mueca mezcla de ingenuidad y broma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues es una prenda que recoge los testículos para que vayan bien sujetos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse empezó a reír a carcajadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué te ríes? – le preguntó él intentando mostrar indignación, pero con una sonrisa que no podía evitar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé… me hace gracia… no me lo imagino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues es como una especie de tanga, pero con un agujero para el pene… &#8211; Montse no paraba de reír &#8211; …y en vez de unirse por aquí – le señaló la raja del culo – se une por los costados dejando el pompis al aire. Te gustaría – bromeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ay! No sé… &#8211; contestó mientras aún se recuperaba del ataque de risa – no acabo de verlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que te lo enseñe? – le propuso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Vale! – contestó feliz &#8211; ¿Me lo enseñarás más adelante? – le contestó ingenuamente pensando en ver únicamente la tela, sin poner.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Uf… &#8211; suspiró – a saber cuándo podrá ser eso… ¿quieres que te lo enseñe ahora?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sí? ¿Cómo? – empezó a hacerse la tonta intuyendo las intenciones de su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues vamos un momento al lavabo, me bajo los pantalones y…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Anda ya! ¡Tú estás loco!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que sí, tonta. Venga ven – y se levantó marchando a los lavabos sin esperar la respuesta de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse no se lo esperaba y se quedó a cuadros. No tenía mucho tiempo para recapacitar así que no pensó cuando vio a su amigo a punto de desaparecer por la puerta de los lavabos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espérame – le avisó lo más bajo que pudo para no llamar la atención. Si su amigo entraba por esa puerta sin ella, sería incapaz de saber si había entrado al cuarto de baño de los chicos o las chicas y se moriría de vergüenza si no lo encontraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que sin tener claro si lo quería hacer, se levantó en dirección a los servicios para dar la mano a Ricardo que la introdujo hasta uno de los lavabos individuales del baño de caballeros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nerviosa, se fijó en su amigo que empezó a desabrocharse los anchos pantalones después de haberse deshecho del cierre del cinturón. Los pantalones cayeron hasta los tobillos y se fijó en al abultado paquete que se le marcaba en los calzoncillos. Reprimió las ganas de echar una mano y magrearlo. Ricardo, con sumo cuidado, separó los calzoncillos de su cintura y los bajó poco a poco para no tocar el testículo operado. Montse se fijó en la cinta blanca del suspensorio que recorría la cintura del hombre y de unas tiras que, unidas a esta cinta, bajaban hacia abajo por las nalgas de Ricardo donde seguramente se unían a la parte baja del suspensorio. A medida que la tela del calzoncillo bajaba, la carne flácida del pene de Ricardo iba asomando. A Montse le gustó volver a ver aquel miembro que días antes había tenido entre sus labios. Cuando apareció la tela que embolsaba los testículos y el agujero por el que el pito pasaba volvió a reír, pero esta vez, debido a la morbosidad del momento, con menos ímpetu que antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te parece? – le preguntó Ricardo &#8211; ¿Lo había descrito bien o no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – contestó risueña – pero no me lo habría imaginado jamás si no lo veo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo ves, tonta? – nunca mejor dicho pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A ver, date la vuelta – le pidió y cuando Ricardo lo hizo volvió a verle el buen culo. Se lo pellizcó cariñosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo sonrió y volvió a ponerse de frente a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no me la tocas un poco? – le sugirió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ricardo, estás recién operado. No digas tonterías, ¡no puedes hacer tonterías!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Enajenado, cogió la mano de su amiga y la llevó hasta su miembro. Ella retiró la mano, ofendida. Y él intentó acariciarle un pecho, pero Montse salió de allí despavorida sin decir nada. Mientras recorría el camino de regreso pensó que había llegado el momento de contarle el infierno por el que estaba pasando y, con lágrimas en los ojos, no le importó cruzarse con una pareja mayor que la miró con desprecio al ver que salía del cuarto de baño masculino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras se volvía a colocar la ropa Ricardo recapacitó. El calentón del momento le había jugado una mala pasada y había molestado a su mejor amiga, por no hablar de la tontería que acababa de intentar hacer, tener relaciones sexuales cuando lo tenía prohibido por los médicos. Al salir del lavabo vio que Montse, con lágrimas en los ojos, le esperaba sentada en la mesa. La tristeza lo inundó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A medida que Montse le contaba lo mal que lo estaba pasando, todo tipo de sensaciones fueron pasando por el estado de ánimo de Ricardo. La pena de saber lo mucho que ella estaba sufriendo, la rabia de oír cómo le pedía que debían acabar sus no tan inocentes bromas que acababan provocando sus furtivos encuentros sexuales porque Ismael no se merecía ese comportamiento por parte de ninguno de los dos y, por último, el enfado al escuchar la confesión del motivo que provocó el accidente de coche por no poder dejar de darle vueltas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque se dijo a sí misma que quedaría para siempre en el olvido, Montse, aterrada por lo que podía ocasionar al mismo tiempo que se quitaba un peso de encima, confesó a su amigo el chantaje que su jefe le había hecho al descubrir sus conversaciones por correo electrónico. No ignoró el hecho de lo mucho que disfrutó con aquel polvo, pero en seguida se dio cuenta que hizo mal en no ocultar algunos detalles pues Ricardo no se lo tomó demasiado bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre se sintió frustrado al saber que aquel indeseable argentino había conseguido acostarse con la pobre Montse a costa de un calentón que él mismo le había provocado y no había podido disfrutar. Y, equivocadamente, lo pagó con su amiga a la que culpó de lo sucedido insinuando que se había acostado con su jefe gracias a que él la había puesto cachonda. Montse se quería morir ante la reacción de su mejor amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los días pasaron hasta que Ricardo se recuperó al 100%, pero la relación entre ambos estaba en punto muerto desde el día del suspensorio. El enfermo se había hecho todas las pruebas pertinentes y habían resultado positivas. Estaba contento de que todo había ido bien, pero tenía la espina de no poder compartir ese momento con su mejor amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse estaba en casa con Ismael viendo la tele. Tenía en mente darse una ducha, pero estaba esperando a que su pareja se marchara a entrenar ya que estaba a punto de hacerlo. No le dijo nada para no meterle prisa, únicamente quería esperar para poder despedirse de él con un beso. De hecho, seguramente, si ese día no le tocara entreno, habrían hecho el amor en ese instante. A ella le apetecía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Un beso, cariño – se despidió Ismael y en cuanto desapareció por la puerta ella se levantó para dirigirse al cuarto de baño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba casi desnuda cuando oyó unas llaves introduciéndose en la cerradura y abriendo la puerta. Pensó en lo que Ismael se habría olvidado y le gustó la idea de que fuera a ella a la que se había dejado y volviera para chuscar un rato. Sólo de pensarlo notó como su entrepierna se humedecía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ismael, ¿qué te has dejado ya? – le preguntó alzando la voz mientras salía del baño dirigiéndose a la habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo había entrado procurando no hacer mucho ruido. Al asomarse al pasillo no se esperaba ver aquello: la escultural Montse, de espaldas, entrando en la habitación con un pequeño tanga como única prenda. La erección fue automática.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ismael? – volvió a preguntar intrigada, alzando más la voz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo, sigilosamente, se asomó a la habitación y se encontró a su amiga, encorvada doblando la ropa sobre la cama. Las grandes ubres le colgaban como alforjas y reprimió las ganas de correr a sobárselas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sorpresa! – vaciló.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse, al oír la voz, reaccionó en seguida tapándose como pudo. Estaba anonadada. Por un pequeño instante tuvo miedo, pero rápidamente supo que su mejor amigo jamás le haría nada malo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tú qué haces aquí? – le soltó con voz agria &#8211; ¿No ves que estoy desnuda? ¡Largo, largo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/87511003/87511003_051_c3f8.jpg" width="460" height="690" />-Está bien, disculpa – reaccionó dejando de asomarse – Sólo venía para darte una sorpresa, para hablar y pedirte perdón por mi reacción del otro día – a Montse le gustó – No sabía que estabas desnuda – mintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse caviló unos segundos haciendo el ruido tal para que así lo percibiera su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, me gusta la idea – concluyó al fin – Espera que me pongo algo y hablamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de hacerlo Montse separó la tela de su tanga para comprobar lo húmeda que estaba. Se maldijo por estar tan caliente justo cuando su amigo venía a arreglar las cosas. Introdujo la mano que no sujetaba la tela dentro del tanga y se palpó el coño. Al sacar la mano pudo observar el líquido que impregnaba sus dedos y pensó en lo mucho que habría deseado que fuera Ismael el que hubiera entrado por esa puerta y el que ahora estuviera penetrándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se había fijado que desde el pasillo donde estaba podía ver el interior de la habitación a través del espejo del lavabo y se quedó observando el precioso cuerpo desnudo de su amiga. Pero unos instantes después no se podía creer lo que estaba viendo. Montse tocándose el coño. ¿Por qué lo hacía? caviló. Y, sin pensar demasiado, reaccionó en seguida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no se lo esperaba. En cuanto se quiso dar cuenta, Ricardo estaba a su espalda y le empujaba, como hiciera ella semanas antes en su casa, dejándola caer sobre la cama, esta vez boca abajo. Sin tiempo a reaccionar, su amigo se estiró junto a ella, sujetándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Montse, te deseo. Necesito hacer esto, necesito volver a follarte – le jadeó cerca de su oído.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No creo que sepas lo que dices – le contestó ella, asustada – estás pensando con el pito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Ricardo no la escuchaba. Empezó a magrearla recordando la ducha donde enjabonó casi todo su cuerpo o el día del sofá donde pudo sobarle las tetas a conciencia. Cada uno de esos recuerdos unidos a las nuevas caricias a su amiga le ponían más y más cachondo y le impedían oír las palabras de súplica de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor, Ricardo… &#8211; casi sollozaba – no lo hagas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre se apartó de ella por un instante para bajar el tanga de su amiga de un tirón. Rasgó la piel de la mujer dejando la tela a la altura de sus rodillas. Ricardo subió las manos recorriendo los carnosos muslos de Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué te tocabas el coño antes, eh, guarrilla? – le increpó mientras introducía la mano derecha en la entrepierna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse había dejado de quejarse y únicamente pensaba en lo mal que eso iba a acabar. Ella tenía ganas de chuscar y, aunque deseaba que fuera Ismael el que ahora la magreara, empezaba a no importarle a quién pertenecieran las manos que estaban a punto de entrar en contacto con su necesitada raja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mírate, si estás cachonda como un perra, reconócelo – le reprendió al comprobar lo mojada que estaba Montse. Pero ella no dijo nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo comenzó a frotar el coño de su amiga hasta sacarle los primeros gemidos. No tardaron en llegar. El hombre comenzó a desabrocharse el tejano con la otra mano para liberar la polla con la que pensaba empalarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse no pudo reprimir las ganas de echar un vistazo atrás y ver cómo el violador desenfundaba su pistola. Cuando vio el brillante glande recordó las sensaciones al chuparlo después de la depilación de su amigo y se dejó llevar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Métemela… &#8211; le pidió a su amigo con la voz entrecortada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso pienso hacer, cabrona. Mira que me lo has hecho pasar mal desde la primera vez, hija de puta – y justo la insultaba cuando le introdujo la punta de la polla en el lubricado coño – ¡Estás chorreando! Seguro que estás pensando en tu puto jefe… &#8211; le recriminó con todo el rencor que tenía acumulado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las vejaciones unidas a la penetración crearon un cóctel de sensaciones nunca conocido en la mujer que esperó deseosa la embestida final en la que Ricardo le introdujera todo el cipote en su hambrienta concha. No se hizo esperar. El hombre, tras la pausada penetración del glande, empujó con fuerza insertando el resto de la durísima polla en el interior de Montse provocándole uno de los orgasmos más placenteros que recordaba. Mientras se corría, Ricardo comenzó a meterle y sacarle la polla con una fiereza desconocida en él y, antes de terminar de correrse, otro orgasmo la inundó. El placer era infinito y eran casi los propios orgasmos los que le daban tanto gusto que casi sin necesidad de que aquel salvaje la follara aún se corrió por tercera vez consecutiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se sentía pletórico. Desde que Montse le hiciera la mamada no había vuelto a tener relaciones sexuales de ningún tipo. Únicamente la masturbación para la prueba de semen en el hospital y la paja pensando en su deseada mejor amiga en cuanto le dijeron que podía volver a tener relaciones. Y ahora se sentía con fuerzas suficientes como para partir en 2 a su amiga. Quería demostrarle que era un auténtico macho y mejor amante que su jefe así que cada embestida intentaba que fuera más fuerte que la anterior, introduciendo su rabo en cada una de ellas hasta los mismísimos huevos. Quería llegar lo más lejos posible dentro de Montse, explorar su interior y dejar allí su sello para siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse, tras el multiorgasmo, empezó a sentirse dolorida. La postura no era muy cómoda, tumbada de espaldas con su amigo sobre ella. Notaba las gotas de sudor que se resbalaban del rostro de Ricardo cayendo sobre su espalda. Y el muy bestia de su amigo estaba destrozándole el coño. Todo ello hacía que empezara a dejar de disfrutar, pero él se dio cuenta de ello en seguida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se separó de su amiga, que se giró en cuanto notó la libertad con una sonrisa en su rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me pones mucho, niña – le dijo al ver esa preciosa faz iluminada por tan enorme y cautivadora sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y se precipitó sobre ella para besarla en la boca mientras ambos se magreaban en busca de la carne del amante con el que estaban haciendo el amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres comprobar si supero los 4 chorros de la última vez? – le insinuó él haciendo referencia al testículo recién operado que ahora también entraba en juego en sus corridas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Vale! – le contestó ella divertida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se apartó de ella nuevamente y la cogió de los brazos para alzarla. De pie, junto a la cama, empujó a su amiga hacia abajo, forzándola a agacharse. Estaba claro lo que buscaba y a Montse no le importó. Iba a ser la segunda corrida que iba a recibir su rostro tras la de su jefe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De rodillas, a la altura del cipote tieso de Ricardo, Montse agarró el falo y empezó a masturbarlo. En seguida utilizó también la boca para chuparle la polla y provocarle el orgasmo. Mientras lo hacía se llevó la mano libre a la entrepierna y empezó a acariciarse los labios vaginales, nuevamente lubricados. Se abrió de piernas y empezó a masturbarse mientras no dejaba de pajear y mamarle la verga a su especial amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo volvió a rememorar todo lo vivido con su amiga. No únicamente los últimos encuentros sexuales que habían sido tan placenteros, sino que recordó todo lo especial que ambos habían vivido y dio gracias por ser amigo de esa mujer tan extraordinaria que había hecho de él alguien tan extraordinario. Los sentimientos, el placer, las sensaciones se unieron provocándole el orgasmo. Montse se apartó de él y Ricardo se agarró la polla para apuntarla hacia el bello rostro de ella. Pajeándose, se corrió en la cara de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse notó el primer chorro caliente alcanzarle el pelo y la frente. El siguiente le manchó la nariz y parte de la mejilla. El tercer aluvión de semen pareció más vigoroso aún depositándose nuevamente en su pelo, nariz y boca. Los sucesivos siguieron pintándole la cara llenando de leche su pelo, frente, nariz, mejillas, labios, barbilla… todo su rostro quedó recubierto del espeso semen de los 12 chorros que Ricardo le soltó en la cara. Mientras Montse recibía tal baño de lefa sus dedos comenzaron a moverse más rápidamente dentro de su coño alcanzando así un nuevo orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo tuvo que apoyarse en la cama para no desvanecerse tras haberse vaciado sobre el precioso rostro de su amiga que ahora estaba cubierto de una espesa capa blanca. Eso no le impidió a Montse agarrar la morcillona polla que colgaba ante ella para besarla, lamerla y absorberla por última vez con intención de recoger los restos de semen que por ahí quedaran. Ricardo sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin decir nada, la mujer se levantó subiéndose las bragas y se retiró al cuarto de baño para limpiarse el semen de la cara. Ricardo se tumbó en la cama recobrando fuerzas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye, ¿y cómo has conseguido entrar en la casa? – le preguntó Montse desde el lavabo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, realmente quería darte una sorpresa. No te he mentido, mi intención era arreglar lo nuestro y se me ocurrió que esta podía ser una buena forma…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuéntame – le cortó Montse, intrigada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues llamé a Ismael para preguntarle cuándo entrenaba y si me podía hacer un favor. Le dije que quería arreglar el mal rollo entre nosotros y para ello había pensado en darte una sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te enrollas… &#8211; le hizo ver ella, que se impacientaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien… pues le dije que él y yo podíamos quedar abajo y cuando él se fuera a entrenar volvíamos a subir quedándome yo en casa y él marchándose definitivamente para que tú te pensaras que era Ismael el que había vuelto y al verme a mí te llevaras una sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues las cosas te han salido bien, eh, guapito – le dijo mientras regresaba a la habitación, con el rostro limpio y aún en tanga. Ricardo sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un cielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero mira como me has dejado el pelo – se quejó Montse enseñándole los manchurrones de semen que se habían adherido a su preciado cabello – Ahora voy a tener que lavármelo y no toca – y gruñó en un gesto de rabia amistosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que te ayude a ducharte? – le bromeó él sacándole ahora la sonrisa a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda vete, que te quiero demasiado y al final nos metemos juntos en la ducha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te amo – coincidieron ambos al unísono antes de que ella se metiera en la ducha y él se marchara, esta vez, para siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Fin de semana de acampada&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Dec 2022 16:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[DOCTORBP]]></category>
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					<description><![CDATA[Aunque ir de acampada no era el plan que más podía apetecerle, María tenía ganas de que llegara el fin de semana. Tenía muchas ganas de conocer a Ramón, el mejor amigo de su novio. Iñaki le había hablado mucho de él y, aunque se habían escrito algún que otro email, era la primera vez que se iban a ver en persona. Iñaki y María llevaban varios meses saliendo. Durante ese tiempo habían fraguado una relación sólida, a pesar de todas las dudas y problemas iniciales. Aunque en ese tiempo María había coincidido alguna vez con algunas de las personas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Aunque ir de acampada no era el plan que más podía apetecerle, María tenía ganas de que llegara el fin de semana. Tenía muchas ganas de conocer a Ramón, el mejor amigo de su novio. Iñaki le había hablado mucho de él y, aunque se habían escrito algún que otro email, era la primera vez que se iban a ver en persona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Iñaki y María llevaban varios meses saliendo. Durante ese tiempo habían fraguado una relación sólida, a pesar de todas las dudas y problemas iniciales. Aunque en ese tiempo María había coincidido alguna vez con algunas de las personas habituales en el entorno de Iñaki, nunca había sido más que un simple saludo y despedida sin nada entre medio que la hicieran sentirse parte de ese mundo. Y por eso ese fin de semana de acampada era tan importante para ambos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Iñaki empezó aquella relación con muchas dudas. Él salía de una tormentosa relación cuando, por casualidad, conoció a María. Ella también se estaba recuperando de una difícil separación y no estaba en su mejor momento. De ahí que las dudas de él fueran tan inevitables. Y, en ese aspecto, Ramón, su mejor amigo, fue un buen apoyo gracias al cual Iñaki superó sus dudas y temores hasta llegar al momento en el que hacer irrumpir a María en su mundo, presentarla a sus amigos, le pareció buena idea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Por su parte, ella estaba deseosa de que llegara ese día, de presentarse en sociedad. Maldecía que el evento finalmente fuera una acampada pero, dejando de lado sus gustos personales, lo importante era encajar en aquel mundo, ser una más y estaba convencida de que así sería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Por su parte, Ramón sentía un cierto nerviosismo. Al igual que ella, tenía ganas de conocer a la novia de su amigo. La había visto en fotos y se habían escrito algún correo electrónico, pero ya tenía ganas de conocerla en persona y, ojalá, descubrir que Iñaki había encontrado una mujer que realmente valía la pena. Por otro lado, no podía evitar una cierta presión por intentar caer bien a María, por darle una buena impresión. Lo último que quería era que su mejor amigo se juntara con una mujer con la que no hubiera buen rollo. ¡Eso sería un desastre!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El lugar donde iban a acampar era un sitio bastante idílico: al aire libre, no en un camping típico, una amplia explanada rodeada de altos árboles con un riachuelo cercano. El lugar lo había descubierto Jorge, uno de los amigos de Iñaki, ya que aproximadamente a un kilómetro de distancia había una piscina donde había veraneado durante el mes de agosto que acababa de pasar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Iñaki y María llegaron el viernes por la tarde ya había un grupo numeroso de los amigos de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Mirad, os presento – indicó Iñaki una vez había finalizado de saludarse con todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Así, María fue conociendo en persona a los amigos de su novio, de cada uno de los cuales ya le había hablado Iñaki con anterioridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Sergio e Inés eran pareja y habían estudiado con Iñaki. La época universitaria hacía años que formaba parte del pasado así que la relación de amistad también había menguado. No obstante, cada cierto tiempo mantenían el contacto y aquella era una más que buena ocasión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pepe y Mariano no eran amigos directos de Iñaki. Los conoció a través de Sergio y era habitual que aparecieran cuando los antiguos compañeros de universidad quedaban para hacer cosas juntos. La acampada de ese fin de semana no era más que otro ejemplo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Por último, Jorge y Jessica también eran pareja. Él formaba parte del círculo más habitual de amigos de Iñaki y hacía poco que había comenzado a salir con Jessica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras los 8 departían los unos con los otros llegó la última pareja, Cristian y Laia. Ambos, junto con Jorge, Ramón e Iñaki formaban el grupo de amistad más habitual. Los 5 eran amigos desde hacía años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Hola. Ya nos conocemos – advirtió María que recordaba una vez que coincidieron e Iñaki se los presentó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, como para no recordarlo… – afirmó Laia demostrando las ganas que tenían todos (y ella en particular) de conocer a la nueva novia de su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Espero que hoy Iñaki nos deje hablar contigo – bromeó Cristian recordando la otra vez que se vieron donde, tras las presentaciones, Iñaki y María desaparecieron en seguida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-A eso he venido, a conoceros a todos – y María desplegó una bonita y sincera sonrisa que deslumbró a Cristian.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Estupendo – le devolvió la sonrisa, fascinado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ataviada dialogando con unos y con otros dejó de impacientarse por la llegada del último integrante de la acampada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/lOYAXER2.jpg" width="424" height="636" />Ramón conducía, a punto de alcanzar el destino, pensando en el importante momento de conocerla. Ya sabía que todos habían llegado y él era el último en llegar. Se puso nervioso imaginando el momento en que se la presentarían mientras todos los demás le mirarían habiéndola ya conocido. Era una tontería, pensó. Y se dispuso a concluir el poco trayecto que le quedaba para llegar a la zona de acampada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ya era hora! – bromearon todos cuando salía del coche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ramón se sonrojó notando todas las miradas fijándose en él. Alzó la vista y divisó a todos sus colegas y a ella. La ignoró y se saludó con el resto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Te presento – indicó Iñaki tras saludarlo efusivamente – María, Ramón. Ramón, María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ambos se saludaron con los 2 besos habituales. Ramón se fijó en la amplísima sonrisa de la novia de su amigo contagiándole buen rollo. La sensación inicial no pudo ser más placentera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, por fin nos conocemos – rompió ella el hielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues sí, ya era hora – y miró con complicidad a Iñaki como echándole la culpa por ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María notó la timidez de Ramón y sintió cierta simpatía, ternura por el mejor amigo de su novio. La primera impresión era buena, muy buena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Oye, tendríais que ir pensando en preparar las tiendas, que luego se hace tarde y no habrá luz suficiente – propuso Jorge que ya tenía su tienda colocada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Tienes razón – le apoyó Cristian &#8211; ¿Nos ponemos a ello? – le consultó a Ramón, con quien compartiría tienda de campaña junto con Laia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Vamos – le confirmó su amigo y se pusieron manos a la obra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Nosotros también tendríamos que montarla – le dijo Iñaki a María. &#8211; Vosotros aún no la habéis montado, ¿no? – le preguntó a Inés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No. Si queréis montamos primero la vuestra y luego nos ayudáis a montar la nuestra – le propuso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Perfecto – indicó María pensando que ella sería más un estorbo que otra cosa montando la tienda y le vendría bien un poco de ayuda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Así, mientras Cristian, Laia y Ramón montaban una tienda, Iñaki, María, Sergio e Inés montaban primero una y luego otra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Vosotros no tenéis tienda? – le preguntó Jorge a Mariano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, pero no tenemos problemas. Son de esas que las abres y se despliegan solas. Se montan en un momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues entonces podríais ayudarnos recogiendo algo de leña para el fuego de esta noche – les propuso Jessica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Fuego para qué? – se extrañó Pepe &#8211; ¿No quedamos en que hoy cenaríamos bocadillos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, pero estaría bien hacer un fueguecito para comernos los bocatas alrededor del fuego mientras charlamos un rato – intervino Jorge – Piensa que por la noche refresca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Bah! yo paso – concluyó Pepe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Mariano? – le preguntó Jorge.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Ya me quedo a hacerle compañía. No se va a quedar solo… &#8211; utilizó a su amigo como excusa para no moverse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sois unos mamones – concluyó Jorge con indignación, oculta en forma de broma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Así, ambos se quedaron sentados mientras Jorge y Jessica se marchaban en busca de un poco de leña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ay! – se quejó María al hacerse daño mientras intentaba fijar uno de los extremos de la tienda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Estás bien? – se preocupó Cristian.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, no es nada. Es que…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Es que es muy delicadita – la cortó Iñaki bromeando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿No te has traído algo de ropa más cómoda? – le preguntó Laia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María llevaba unos tejanos ajustados que dibujaban el perfecto contorno de sus piernas. Muy bonitos, pero algo inapropiados para una acampada. Llevaba unos botines con los que no era demasiado cómodo caminar por la zona y una camiseta holgada, cómoda pero demasiado cara como para mancharse de resina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Es que no suelo ir mucho de acampada y… &#8211; se excusó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Tranquila, luego podemos mirar a ver si alguna te podemos dejar algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María se avergonzó. A pesar de las evidentes buenas intenciones de Laia, se sintió algo torpe y fuera de lugar. Sin duda la ropa que llevaba no estaba acorde a la situación, pero sólo el hecho de pensar en ponerse algo parecido a un chándal le hacía estremecerse. Se esforzó por adaptarse y continuó ayudando a montar la tienda lo mejor que pudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras todos trabajaban montando tiendas o buscando leña, Pepe fue en busca de su material. Cuando María lo vio llegar con la cachimba se quiso morir. El artilugio era bastante grande y, aunque ella había visto alguna, no estaba acostumbrada a que alguien de su entorno se colocara con aquello. No le gustó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras Pepe y Mariano fumaban con la cachimba, conversaban sobre el tema favorito de Pepe, quien dio una cátedra de conocimientos sobre drogas de todo tipo. Le encantaba hablar sobre su hobby preferido, demostrar sus conocimientos y hacerlos llegar a todo el mundo para hacerles descubrir el maravilloso mundo que él conocía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/m3datkyu.jpg" width="424" height="636" />-Pepe, ¿podrías ayudarme? – le cortó María que se estaba indignando con la actitud de los 2 hombres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Puedes llamarlo Pepillo – intervino Mariano – es como todo el mundo lo llama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien. Pepillo, ¿podrías ayudarme? – insistió pidiendo ayuda para clavar un clavo de la tienda de Sergio e Inés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Deja, ya te ayudo yo – intervino Sergio, que se dio cuenta de la situación. Pepillo no movió un dedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras Iñaki, María, Sergio e Inés terminaban de montar la tienda de los 2 últimos, Cristian, Laia y Ramón se pusieron con el fuego utilizando la leña que Jorge y Jessica habían traído. En ese momento, Pepillo y Mariano, que no paraban de reír y hacer tonterías, se dispusieron a montar sus tiendas individuales. Efectivamente, no tuvieron muchos problemas en montarlas con lo que en seguida estaban todos listos para cenar los bocatas que se habían traído preparados de casa alrededor de la agradable fogata que crepitaba ante ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Durante la cena se fueron intercalando amenas conversaciones entre los diferentes integrantes del grupo. María y Ramón se sentaron uno al lado del otro y tuvieron ocasión de, por primera vez, mantener una conversación. Hablaron sobre ellos, sobre su punto en común, Iñaki, y sobre lo que iban a hacer el fin de semana. Fue una agradable conversación que no hizo más que confirmar los buenos augurios que ambos habían esperanzado desde que supieron que iban a conocerse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Al día siguiente, sábado, se levantarían pronto para aprovechar el sol e ir a la piscina donde Jorge había veraneado y había conocido a Jessica así que algunos decidieron acostarse pronto. Los que optaron por quedarse un poco más fueron Sergio, Inés, Pepillo, Mariano y Jorge.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, ¿qué te han parecido? – quiso saber Iñaki una vez en la intimidad de su tienda de campaña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Son todos muy majos – se sinceró María con su preciosa sonrisa – Ramón es un encanto – sonrió aún más – Los que son un poco…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, Mariano y Pepillo – sonrió con desgana – Son un poco… “especiales”. Hay que conocerlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Ya, pero es que no han movido un dedo en toda la tarde y encima…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo sé, lo sé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Justo en ese momento empezaron a oírse una especie de golpes acompasados, con ritmo. Iñaki sonrió a su novia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Debe ser Pepillo… es que es un poco garrulillo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo que le faltaba – le cortó demostrando su cada vez mayor falta de interés por ese personaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Eso suena a que ha sacado el cajón flamenco. Se lo lleva siempre a todos los sitios donde va. Eso y la maría… &#8211; sonrió con malicia a su novia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡No quiero ni una broma con eso! – se indignó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien… &#8211; prosiguió divertido – la marihuana, el costo, el chocolate, la cachimba y todo lo que tenga que ver con el mundo de la drogadicción. ¿Mejor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No me hace gracia. No me gusta. Con lo majos que parecen los otros…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Ya, pero son amigos de Sergio y lo veo de higos a peras… Anda, ven aquí – y besó a su chica para tranquilizarla y darle las buenas noches.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pero el beso no aplacó las malas sensaciones de María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Encima no voy a poder dormir con el follón que tienen ahí fuera… &#8211; concluyó por lo bajini.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Con el cajón el grupo se animó y la algarabía fue en aumento. Mientras Pepillo tocaba, el resto se iba pasando el porro que Mariano había liado. El intérprete usaba otra cachimba que se había preparado expresamente para fumar mientras tocaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Al día siguiente, como habían augurado, hizo un sol maravilloso con lo que el plan previsto siguió en pie. Irían a la piscina. Según Jorge podían ir en coche, pero no había ningún problema en ir andando. El encargado del recinto conocía a Jessica y estaba informado de que tal vez aparecería junto con unos amigos con lo que les dejó pasar de forma gratuita para alegría del grupo, de edades comprendidas entre los 25 y 30 años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La piscina era grande y el recinto bastante amplio, con hamacas y grandes zonas con césped. No había mucha gente con lo que la jornada matutina en la piscina fue bastante agradable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A lo largo de la mañana los 11 amigos se repartieron en diferentes grupos jugando a cartas, tomando el sol y charlando, haciendo el burro en el agua, jugando a sopapo… A última hora de la mañana las chicas estaban tumbadas en las hamacas tomando el sol cuando todos los chicos se encontraban en el agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María alzó la vista oculta tras sus caras gafas de sol y se fijó en los hombres. Habían salido del agua y se habían puesto uno al lado del otro al borde de la piscina. Antes de lanzarse al agua uno por uno haciendo alguna acrobacia aérea se fijó en cada uno de ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cristian era muy moreno, de estatura media y corpulento. Tenía algo de barriga y no era muy guapo. Tenía el pelo muy corto, casi rapado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A su lado estaba Pepillo. Más bajito y gordo que Cristian. Era una pequeña bolita. Tenía media melena y bastante grasa en el estómago. Sumado a su afición por las drogas y su condición de garrulo, a María le provocó un repelús.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El siguiente era Jorge, algo más alto que Pepillo, pero bajo igualmente. También era moreno y mucho más corpulento que Cristian. Estaba fuerte aunque no fibrado. Tenía algo de barba que le daba un aspecto de dejadez que no le gustaba nada a María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Su novio Iñaki era sin duda el que más destacaba del grupo. Alto y delgado, pero corpulento y fuerte. Era muy guapo y lo amaba con locura. Los rayos de sol incidían en su cuerpo salpicado de gotas de agua que resbalaban por su piel tostada. Le gustó mucho esa visión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A su lado, su mejor amigo, Ramón. Blanco de piel, cosa que no le favorecía demasiado, era bastante del montón. Ni guapo, ni feo y de la misma altura que Jorge. No destacaba para bien ni para mal. Pero se notaba algo especial en él y eso le gustaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mariano era rubio e, igual que Jorge, estaba fuerte aunque no fibrado, si bien no era tan corpulento. Era de estatura media y no demasiado guapo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Por último, Sergio, castaño, era el único que estaba a la altura de Iñaki. Alto y completamente fibrado. En su cuerpo se podía apreciar cada uno de los músculos del hombre. María consideraba que estaba bueno, aunque, sin ser feo, no era todo lo guapo que a ella le gustaría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Tras el repaso, cuando todos los chicos ya se encontraban en el agua, bajó la vista nuevamente y se concentró en la conversación que las chicas estaban manteniendo a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Estando dentro de la piscina, Mariano se alejó por unos instantes del grupo que chapoteaba en el agua y, disimuladamente, se fijó en las mujeres que hablaban tumbadas en las hamacas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Primero se fijó en Jessica, recientemente novia de Jorge. No la conocía. No era especialmente guapa. Media melena, teñida de color caoba, y de rostro no muy agraciada. De cuerpo era bastante normal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/b9qfnFGz.jpg" width="424" height="636" />Junto a ella estaba Laia, la novia de Cristian. Aunque no la consideraba una amiga sí la conocía desde hacía tiempo de alguna otra vez que habían coincidido. Era bastante alta, rubia y fea. La altura disimulaba unas piernas mal hechas, pero lo compensaba con unos pechos bastante grandes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Inés estaba muy buena. Delgadita, alta, aunque no tanto como Laia, con poco pecho, pero un rostro angelical. Era morena, aunque algo blanca de piel. El conjunto hacía muy buena pinta. La conocía desde hacía años y, aunque era su amiga al mismo tiempo que novia de su amigo Sergio, se la follaría sin dudarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Por último quedaba la nueva, María, novia de Iñaki. Muy delgada, de estura media y una gran melena negra azabache. No era tan guapa como Inés, pero su sonrisa hacía el resto. Tenía unos pechos considerables para el pequeño cuerpo de la mujer y el bikini negro le sentaba de miedo. Mariano no pudo evitar una erección observando a la pija que acababa de girarse enseñándole, sin querer, el hermoso culo que tan poco tapaba la cara tela del bikini.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Aprovechando la hospitalidad del responsable de la piscina, el grupo se quedó a comer allí mismo. Así, a primera hora de la tarde, con la comida reposada, decidieron volver al lugar de la acampada. De camino, María y Ramón tuvieron una nueva ocasión para seguir intimando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Te lo estás pasando bien? – se preocupó él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, mucho. Sois un grupo de amigos magnífico – le piropeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Me alegro. Para mí es importante que la novia de mi mejor amigo sea una más. Bueno, más que una más. Ya me entiendes – y la miró intentando hacerla entender sin palabras que, por Iñaki, por ella y por él, era importante que entre los 2 hubiera buen rollo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, te entiendo. Eres un cielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María sabía cómo era Ramón por lo que Iñaki le había contado, pero no pensó que al descubrirlo por ella misma fuera tan placentero. No era habitual encontrar a gente tan plana, todo bondad. Le pareció ser capaz de considerar a Ramón uno de sus mejores amigos tan sólo unas horas después de conocerlo. Sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ramón estaba fascinado con María. No hacía falta que sonriera para pensar que Iñaki había encontrado una chica maravillosa, pero es que además sonreía y eso le hacía sentirse plenamente satisfecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Y para esta tarde qué tenéis planificado? – preguntó María con ironía. Ramón se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Oye, que no tenemos todo planeado, eh – sin duda, se entendían bien – cada uno puede hacer lo que quiera, son sólo sugerencias – ella se rió – Además, precisamente ahora toca tarde libre – y sonrió provocando las risas de su nueva amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿En serio?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-En serio – confirmó sin poder dejar de sonreír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Efectivamente, para esa tarde tenían planificado hacer lo que cada uno le apeteciera. Mientras unos decidieron ir a dar una vuelta para ver los alrededores, otros pensaron en dirigirse al riachuelo. Mariano y Pepillo se quedarían en el campamento, fumando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras Laia, Iñaki, Sergio e Inés se preparaban para hacer de expedicionarios por el bosque que rodeaba la explanada en la que estaban acampados, Ramón, María, Cristian, Jorge y Jessica se preparaban para ir al riachuelo cercano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres que miremos si te podemos dejar algo de ropa más cómoda? – insistió Laia, preocupada por María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No, de verdad, muchas gracias – a María le sabía fatal que tuvieran que prestarle algo. Además, seguía sin estar convencida de ponerse cualquier trapo que pudieran dejarle, por no decir el rechazo que sentía a compartir un trozo de tela que perteneciera a otra persona – Si vamos al río, tampoco hace falta mucha cosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Puedes ponerte las chanclas de la piscina mejor – le aconsejó amablemente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, no creo que el camino sea muy complicado. Está aquí al lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras, Iñaki y Ramón, que ya estaban preparados, conversaban fuera de las tiendas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, ¿qué te parece? – se interesó Iñaki.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Iñaki, me parece una tía de puta madre. De verdad – fue sincero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Ya sabes todas las dudas que tuve desde el principio, pero la verdad es que ahora no me arrepiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Y como te arrepientas te doy 2 ostias!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Gracias – sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo único… que es un poco demasiado pija para mi gusto – indicó Ramón jocosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, en eso tienes razón – y ambos rieron divertidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Dejando de reír, Iñaki pensó en su pareja. Era una mujer llena de virtudes y físicamente espectacular. Se sintió afortunado de haberla conocido y de que estuviera a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">–¿Sabes? he encontrado a la mujer de mi vida &#8211; prosiguió la conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Me alegro, me alegro sinceramente – no mintió Ramón, lleno de regocijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando todos terminaron de cambiarse, se marcharon cada grupo hacia su destino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Jorge abría el paso al grupo del riachuelo ya que él ya lo conocía y se lo quería enseñar a Jessica. No obstante, no era muy complicado llegar puesto que estaba cerca y el sonido del agua llegaba claramente hasta el campamento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Uy! ¡ay! – María no paraba de quejarse cada vez que alguna hierba le pinchaba los pies ataviados con las chanclas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Estás bien? – se preocupó Ramón que sin la presencia de Iñaki se sentía responsable del bienestar de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, es que me hago daño en los pies… &#8211; le confesó poniendo cara de pena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ramón no podía verla sufrir y se ofreció a llevarla en brazos, pero ella se negó rotundamente. Él insistió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues como te vuelva a oír quejándote tendrás que dejar que te lleve – le propuso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ella no dijo nada, sólo sonrió y prosiguió su camino pisando, sin querer, sobre una piedra y resbalándose. Del sobresalto volvió a emitir un sonido de queja y Ramón, sin decir nada, la alzó llevándola sobre sus brazos pasándolos bajo sus rodillas y hombros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Estás loco? – gritó divertida al verse sobre los brazos de su nuevo amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Estás sufriendo y eso no puede ser… &#8211; exageró pues el camino no era nada complicado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pero ahora el que sufría por aguantar el peso que estaba soportando era él. Ella se percató.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Y ahora el que sufre eres tú. Anda, déjame que te vas a hacer daño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No… só… sólo si me prom… metes que… que te llevaré a coscole… tas – del esfuerzo le costaba hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Vale – aceptó sólo para que no hiciera el burro intentando llevarla en brazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Él la soltó y ella cumplió subiéndose a su espalda. Y en ese momento, Ramón sintió algo inesperado. Al notar los turgentes pechos de María entrar en contacto con su espalda se dio cuenta de la pedazo de hembra a la que estaba llevando encima suyo. Por primera vez pensó en ella como mujer y no como amiga o novia de un amigo y se puso nervioso. María estaba muy buena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El riachuelo era precioso. Unos metros más arriba se podía ver una pequeña cascada por la que el agua se deslizaba entre las rocas llenas de musgo. Avanzaba con vehemencia por un sendero de piedras con poca profundidad hasta alcanzar la zona a la que había llegado el grupo donde el río era un poco más profundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Nos metemos? – propuso Jorge.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-A eso hemos venido – afirmó con gracia Cristian mientras se deshacía de la ropa para quedarse únicamente con el bañador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo no he traído el bikini – protestó Jessica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Es igual, el agua no es muy profunda – observó Ramón – Te llegará por las rodillas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Jessica pareció convencerse y, remangándose los pantalones, se introdujo poco a poco en el agua donde ya estaban los chicos. María parecía indecisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿No te metes? – se interesó Ramón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Es que no sé si me atrevo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/KHfKCvUW.jpg" width="424" height="636" />La verdad es que no le hacía mucha gracia meterse en aquella agua de aquel mundo salvaje que para ella era el bosque. Pero Ramón insistió ofreciéndole la mano para ayudarla. Dubitativa, finalmente accedió. Mientras Ramón la esperaba con el brazo extendido, María, que no quería mojarse la camiseta, se deshizo de la ropa para quedarse en bikini. En cuanto el hombre vio sus pechos volvió a recordar el estimulante contacto cuando la llevaba a caballito. Se ruborizó y no pudo evitar la evidente erección que no podía ocultar bajo el bañador en aquella postura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando María se adelantó para agarrar la mano que su amigo le ofrecía se sorprendió al ver el rostro desencajado y completamente rojo de Ramón. En un acto reflejó observó el abultadísimo paquete que contenía la más que evidente erección y se cortó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Me lo he pensado mejor. Creo que no me apetece meterme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Claro, claro… como quieras – la entendió perfectamente y se giró avergonzado, agachándose para sentarse en el río y disimular la empalmada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María estaba descolocada. ¿Aquello lo había provocado ella? Deseaba de todo corazón que no, que todo fuera una casualidad, un momento de esos en los que los chicos dicen que es inevitable. Aunque no le gustó nada lo que acababa de suceder, no pudo evitar alegrarse porque gracias a ello había evitado meterse en el agua. No le apetecía nada pisar allí dentro, sin saber lo que se podía encontrar. Pensó en la posibilidad de que su pie entrara en contacto con un poco de musgo y tuvo un escalofrío. Sin duda el campo no era para ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ramón, sentado aún en el agua, maldijo lo que acababa de suceder. Y temió las consecuencias que aquello podía acarrear. Todo había ido tan bien… y ahora una inesperada erección podía joderlo todo. Lo peor es que aquella empalmada la había provocado la novia de su mejor amigo. Cada vez que lo pensaba más se martirizaba pues no dejaba de pensar en su belleza y la polla cada vez se le ponía más tiesa. El glande golpeaba su barriga y empezaba a dolerle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A la vuelta María y Ramón estuvieron en silencio, sin decir nada. Él no se ofreció a llevarla y ella se aguantó las ganas de protestar cada vez que algo golpeaba sus delicados pies de niña de ciudad. Por suerte, Cristian, Jorge y Jessica iban comentando la experiencia de meterse en el agua y lo bonito que era el riachuelo. Suficiente para que el silencio de los otros 2 pasara inadvertido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres una caladita? – le ofreció Pepillo cuando llegaron al campamento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No estoy de humor – le cortó secamente María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Qué te pasa? – inquirió Mariano sorprendido por la actitud de la, hasta ahora, dulce novia de Iñaki.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Nada, es que me he destrozado los pies – mintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">En cuanto el grupo que faltaba regresó, María se dirigió a su novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Iñaki, tengo un problema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Qué te pasa? – se preocupó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ramón se fijó cómo María se había dirigido directamente a Iñaki en cuanto éste había llegado del interior del bosque para charlar con él a solas. Se le puso un nudo en la garganta y a punto estuvo de soltar alguna lágrima. ¿Era posible que le estuviera contando lo ocurrido? ¿Cómo se lo iba a tomar su amigo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Me estoy meando – le soltó María a su novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Y?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues que no sé dónde mear – él sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Mujer, pues te introduces un poco en el bosque, te bajas los pantalones y las bragas y… el resto ya sabes cómo va, ¿no? – bromeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡No seas idiota! Eso ya lo sé, pero me da cosa mear en el bosque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Tú tranquila, que yo vigilo que no se acerque nadie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No… – le puso cara de pena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres que te acompañe? – se resignó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno… &#8211; aceptó aún sin muchas ganas de tener que mear al aire libre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ramón se fijó cómo se alejaban hacia el bosque y se temió lo peor mientras Laia, Sergio e Inés explicaban al resto lo que habían visto. ¿Tal vez únicamente estaba llevándola a ver lo que ahora estaban explicando? Intentó convencerse de que era eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Iñaki y María tardaron un rato en volver. Aunque se moría de ganas y estuvieron un rato esperando, la delicada mujer fue incapaz de realizar la micción en el bosque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando estuvieron todos de vuelta en el campamento, las mujeres se dedicaron a preparar la carne mientras los hombres se repartían las tareas para preparar el fuego con el que después cocinarían la carne para cenar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pepillo, sin ninguna tarea como siempre, tuvo un detalle. Mientras sus amigos asaban la carne, se acercó al grupo de las chicas que ya habían terminado su tarea y mantenían una distendida conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Queréis algo para beber?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo sí – dijo Laia – tráeme un quinto, por fa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Tú no quieres nada, María? – insistió Pepillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Seguro? ¿No quieres un zumo? – persistió llamando la atención de Inés que alzó la vista y se quedó mirando a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien. Tráeme un zumo. Gracias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La actitud seca de María hacia Pepillo era evidente, pero ninguna le dio la mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Durante la cena alrededor del fuego, al igual que la noche anterior, se prodigaron las conversaciones entre unos y otros. Esta vez Ramón, más tranquilo al ver que aparentemente no había pasado nada grave, no se sentó junto a María. El que sí lo hizo fue Pepillo con quien mantuvo una agradable conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Era la primera vez que María hablaba más de 2 frases seguidas con la pequeña bolita para descubrir que, sorprendentemente, no era un tío tan despreciable como aparentaba. Incluso se lo estaba pasando bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Al día siguiente tenían previsto desmontar las tiendas de campaña por la mañana para marchar sin prisas al mediodía. Aunque no se levantarían tan temprano como el sábado, algunos decidieron acostarse pronto. Esta vez se quedaron Inés, Pepillo, Mariano y María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Te quedas? – le preguntó un sorprendido Iñaki.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, un rato, no tengo sueño – le aclaró María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien – y se despidió de ella con un beso – Cuídamela – se dirigió a Inés pensando que su novia no se quedaba muy a gusto con los otros 2.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Descuida – sonrió Inés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras se dirigía a la tienda, Ramón no podía dejar de darle vueltas a la cabeza. Algo no iba bien. No era normal que María se quedara. A penas la conocía y no debía preocuparse si Iñaki no lo hacía, pero algo le decía que las cosas no iban bien. No sabía cómo, pero tal vez tenía que ver con lo sucedido en el río y por eso Iñaki no estaba preocupado, porque María no le había dicho nada. Aunque la teoría no tenía mucha lógica le sirvió para tranquilizarse y dejar de darle tantas vueltas al coco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres un poco de agua? – le ofreció Pepillo a María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, por favor – se lo agradeció, reseca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Los cuatro estaban bastante distendidos, haciendo bromas y pasándolo bien. María estaba muy a gusto, excepcionalmente contenta. Se fijó en lo atento que era Pepillo que no dejaba de ofrecerle agua y comida y se preocupaba para que no tuviera frío o para averiguar si se lo estaba pasando bien. Se lo estaba pasando extraordinariamente bien y Pepillo era extraordinariamente gracioso. De repente, sintió una cierta afinidad por él, la pequeña bolita parecía más adorable que nunca y le gustó la sensación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Mariano trajo la cachimba para dársela a Pepillo, María pensó que aquello rompería el buen rollo, pero extrañamente no le dio importancia. Incluso pensó que había sido una chiquillada rechazar a alguien tan amigable como Pepillo por esa tontería. Del mismo modo no le importó que empezara a tocar el cajón, un instrumento completamente alejado de sus gustos musicales e, incluso, sociales. Lo tocaba maravillosamente bien o, al menos, tuvo la sensación de que la música era fenomenalmente melódica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres probar? – le sugirió Pepillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Noooo… &#8211; contestó aturdida. Pero el chico no tuvo que insistir mucho para convencerla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/7MMW4A3L.jpg" width="424" height="636" />María se sentó sobre el cajón y tocó tan mal como supo, pues era la primera vez que lo hacía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Será mejor que te enseñe – convino el experto mientras los otros 2 se reían de lo mal que lo había hecho. María no pudo evitar sumarse a las carcajadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pepillo se sentó en el cajón, justo detrás de ella abriendo las piernas para rodearla. Se acomodó juntándose a la mujer hasta notar cómo el paquete entraba en contacto con las prietas nalgas de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María lo único que notó fue la grasa de la flácida barriga apretándose contra su espalda, pero no le importó. Simplemente le pareció gracioso y dejó que su maestro la enseñara. El hombre extendió las manos hasta contactar con las suyas agarrándolas para acompasarlas al ritmo correcto. María pensó que era demasiado fácil, pero cuando lo intentó sola volvió a provocar las carcajadas de Inés y Mariano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Déjame que te ayude – insistió Pepillo que intentó arrimarse más a la chica acariciando sus brazos antes de alcanzar las manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Venga, ahora mantén el ritmo con esta mano – le propuso cuando la había acompasado adecuadamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María se concentró en mantener el sencillo ritmo con la mano que Pepillo le había liberado. Mientras lo hacía notó la mano libre del chico acariciando su costado. Estaba lo suficientemente lúcida como para pensar en ello sin perder el ritmo que le había marcado. No le pareció bien esa caricia, pero por otro lado, no le importó pues consideró que era una bonita muestra de amor. La mano de Pepillo acarició todo el costado hasta introducirla por debajo de la camiseta palpándole la espalda. Era agradable que la sobaran mientras le enseñaban a tocar aquel curioso instrumento. Cuando Pepillo rodeó a la mujer con el brazo para manosearle la barriga, María dejó de golpear el cajón y se giró retirando la mano del avispado hombre. Aunque no le molestaba, no le parecía bien y menos delante de Inés y Mariano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Continuaron así, tonteando unos y riendo otros, hasta que Cristian salió de su tienda para quejarse por el follón que estaban montando. Aunque lo dijo de buenas maneras, no había podido dormir en todo el rato y ya no aguantaba más. Los 4 no tuvieron más remedio que cerrar el chiringuito e irse a las tiendas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Toma – le ofreció Pepillo la botella de agua con la que la estaba hidratando todo el rato para que se la llevara a la tienda de campaña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Muchas gracias. Eres un cielo – y lo besó en la mejilla en un arrebato de ternura inusitado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María comprobó como Iñaki estaba profundamente dormido e intentó hacer lo propio, pero en seguida se dio cuenta de que era imposible. Se levantó y salió de la tienda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Inés! – intentó llamar a la mujer acercándose lo más que pudo a su tienda para no despertar a nadie &#8211; ¡Inés! – insistió alzando la voz lo mínimo que pudo para no pasarse, pero suficiente para que ella la oyera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Qué quieres? – la sorprendió Pepe saliendo de su tienda individual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Es que… me estoy meando – se sinceró en voz baja sin pudor ante el hasta hace poco desconocido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Claro, si no paras de beber – espetó con gracia, manteniendo el mismo tono de voz que ella para no molestar a los que dormían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Pero si has sido tú que no has parado de darme agua – le replicó casi susurrando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Porque te estoy cuidando – sonrió provocando las risas de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Me acompañas a hacer pipi? Que no quiero ir sola…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pepillo se hizo el interesante, pero finalmente accedió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre estaba de espaldas a María cuando ésta se bajó los pantalones y las bragas para agacharse y echar una larga meada, sin problemas. Llevaba horas meándose. Pepillo escuchaba atento el sonido del líquido fluyendo y golpeando con fiereza contra el suelo cuando María le habló.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No tenemos papel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues tendrás que limpiarte con una hoja – bromeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María pensó que era buena idea, no le importaba, pero la lucidez que la encumbraba le hizo ver que no era una entendida y podía no ser muy higiénico, incluso peligroso. Pensó en posibles urticarias o infecciones y le pidió a Pepillo que fuera a buscar papel. Accedió de buena gana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando el hombre volvió raudo se encontró a María agachada en la misma postura como la había dejado. La chica no pareció sorprenderse ni hizo ademán de taparse, simplemente extendió la mano para que Pepillo le pasara el papel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Deja, deja, ya te limpio yo – probó fortuna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Sí, hombre! – se quejó ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Que sí, ya te he dicho que te estaba cuidando. Déjame que te cuide – y se agachó sin esperar respuesta pasando el papel por la entrepierna de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ella no rechistó y él pudo notar el esponjoso contacto de los labios vaginales con sus dedos. El acto fue rápido para evitar posibles evasiones de la mujer que no parecía molesta. Pepillo se quedó mirando el papel manchado de orina y lleno de un viscoso líquido blanquecino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Aún no estoy limpia – le sugirió María despertando a Pepillo de su ensoñación observando el lubricado papel con el que la había limpiado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Volvió a la carga con una nueva servilleta. Esta vez se recreó pasándola por el coño de la desinhibida María. En la tercera pasada, a través del papel, el dedo corazón de Pepillo recorrió cada rincón de la caliente raja. Ella consideró que ya estaba limpia y se levantó subiéndose primero las bragas y luego el ajustado pantalón para dirigirse de nuevo a las tiendas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo no tengo sueño – se quejó María.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo tampoco. ¿Quieres que nos quedemos? – le propuso un seguro de sí mismo Pepillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Vale – se alegró – pero mejor vámonos para no molestar a nadie – sugirió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras Pepillo recogía algunas cosas para llevarse, María se puso algo más cómoda. Se volvió a poner las chanclas y unos pantalones viejos de su novio. No le quedaban bien, pero lo prefería antes que la incomodidad de su ropa cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Vamos, Pepillo, que te voy a enseñar un sitio – se refería al riachuelo donde habían estado por la tarde.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">De camino, Pepillo no paraba de bromear haciendo reír continuamente a María que no se percató ni una sola vez de las hierbas, palos o piedras que entraban en contacto con sus desprotegidos pies.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando llegaron a su destino María observó la extraordinaria belleza del lugar. No sabía si por la tarde no había sido capaz de captar aquella hermosura o era la iluminada noche por la luna la que confeccionaba semejante paisaje dándole el último matiz para hacer de aquel, un lugar de total riqueza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Ahora voy a mear yo – rompió el momento Pepillo, pero María se rió igualmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre terminó de mear en el rio mientras ella lo ignoraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Podrías sacudírmela? – le ofreció devolverle el favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María no sabía si se refería a limpiarle como él había hecho antes con ella o masturbarle. En cualquier caso se hizo la tonta, ignorándolo, pero sin sentirse molesta en ningún caso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Si lo hago por ti – María se interesó por aquella argumentación – Como antes te he limpiado yo, creo que lo normal es que te deje que me devuelvas el favor. Yo no desaprovecharía la oportunidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien – accedió divertida por aquella disección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María se acercó a la espalda del bajito y grueso hombre y miró por encima de su hombro mientras le rodeaba con una mano buscando su pene. La barriga tapaba la visión de prácticamente todo el pito. Únicamente vio el descapullado glande y se guió por la mano de Pepillo que aún se la estaba agarrando. Le sustituyó en las labores y empezó a sacudirle el rabo, primero moviendo la mano arriba y abajo y luego adelante y atrás, cubriendo y descubriendo el, a la luz de la luna, iluminado glande.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando María empezó a moverle la piel, Pepillo no pudo evitar la progresiva empalmada. Entre los dedos de la asilvestrada pija la polla empezó a crecer y endurecerse. María se agachó y rodeó al excitado garrulo para ver lo que tenía entre manos. Le gustó la verga de 10 centímetros del rollizo muchacho. Con la polla limpia y completamente tiesa, María se la sacudió un par de veces más hasta soltársela subiéndole los calzoncillos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Ya está. Ya la tienes limpia – aseveró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, pues ya tenemos una nueva tienda de campaña – bromeó observando el palo que se marcaba bajo su ropa interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Entre risas, María siguió la broma:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues yo quiero dormir ahí – y le bajó nuevamente los bóxers provocando nuevas carcajadas de la pareja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pepillo aprovechó la ocasión para quedarse en bolas (a María no le importó en absoluto) e introducirse en el agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo también quiero – afirmó la feliz mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Te vas a meter en el agua donde yo he meado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No me importa – concluyó mientras se descalzaba y se quitaba los anchos pantalones quedándose en bragas e introduciendo los pies en la fría agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/Fwz8x2fJ.jpg" width="424" height="283" />Para calentarla, nunca mejor dicho, Pepillo frotó las estilizadas piernas de la congelada chica. Notó la piel de gallina de María y aprovechó para palparle los muslos a conciencia. Cuando introducía la mano por la parte interna y la alzaba acercándose a la entrepierna notaba el excesivo calor que la zona desprendía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Tras unos minutos decidieron salir del agua con la percepción de que no había sido muy buena idea. Por suerte, Pepillo había traído una toalla que compartieron para secarse y entrar en calor. Cuando lo hicieron, ninguno de los 2 se vistió quedándose él desnudo y con el pene en reposo y ella en bragas y con la camiseta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Seguimos con las lecciones? – le propuso él indicándole el cajón que también había traído para que se sentara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A ella le pareció una buena idea y se sentó dejando espacio para que él hiciera lo propio a su espalda. Nuevamente Pepillo se sentó abriendo las piernas para rodearla, arrimándose lo más que pudo. Ella volvió a sentir la grasa aplastándose contra ella, pero intentó intuir si el pito entraba en contacto con su culo. No lo apreció.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre volvió a agarrar las manos de su alumna para instruirla marcándole el ritmo de la música. Cuando lo consiguió volvió a soltar la mano que mantenía un ritmo más sencillo para que ella lo mantuviera sin ayuda. Con la mano libre, Pepillo volvió a acariciar el costado de la pija hasta introducirla bajo la camiseta manoseándole la espalda. Al cabo de unos segundos la rodeó con el brazo y magreó el vientre plano de María. Se dedicó unos segundos a bajar lentamente hasta entrar en contacto con la tela de las braguitas y sin más dilación introdujo la mano en el bosque púbico hasta alcanzar el coño que manoseó a su antojo esta vez sin papel de por medio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Bienestar era lo que María sentía golpeando el cajón sin sentido alguno del ritmo mientras el grueso dedo de Pepillo hurgaba en sus partes más íntimas. Él avispado hombre le había soltado las manos dejándola a su libre albedrío, despreocupándose por la lección de música y, con la otra mano, le magreaba, bajo la camiseta, uno de los senos que había liberado de su talla 95. En ese momento de puro éxtasis notó por fin la dura polla golpeando su espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María dejó de aporrear aquella caja de madera y, echando una mano hacia atrás, acarició la erección de Pepillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No sé lo que me pasa. Yo nunca he actuado así – dijo mientras le masajeaba la polla suavemente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Tú tranquila, lo que te pasa es normal, hazme caso – intentó tranquilizarla &#8211; ¿Tú te sientes bien? ¿estás a gusto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Mucho – terminó de convencerse mientras él la miraba, sonriendo, con prepotencia, como dando las instrucciones para lo que pasó a continuación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Completamente desinhiba, convencida de lo que estaba haciendo y en un estado de dicha completo, María se giró para chuparle la polla a Pepillo, que sonreía satisfecho. La mujer tuvo que agacharse bastante para evitar la considerable barriga y alcanzar la sabrosa verga. Con el miembro en la boca, sacaba la lengua para llegar lo más lejos posible saboreando al máximo la gustosa picha. Las papilas gustativas de María parecían más sensibles que de costumbre y la mezcla de sabores la estaban deleitando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Tenía la boca reseca y los esfuerzos por chupar lo máximo que podía aquel rico manjar provocaban que hilos de saliva reseca se aglutinaran entre su boca y la polla. Alejándose del pene para respirar, tuvo que usar una mano para retirar las blanquecinas tiras de saliva que quedaron haciendo de puente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pepillo le ofreció un poco más de agua, pero en vez de darle la botella la inclinó dejando caer la bebida sobre la sedienta boca abierta de la mujer. El agua se desbordó cayendo hasta mojar parte de la delicada camiseta de María. Guiándola, movió la fuente del apetecible líquido hacia su miembro viril para que ella continuara mamándosela. Al hacerlo, María cayó de rodillas, desollándoselas ligeramente. No le importó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Tras unos minutos, la mujer se incorporó levantando sus magulladas rodillas para deshacerse de la onerosa camiseta tirándola al suelo, despreocupada. Ante la excitada visión del hombre apareció el sostén que tapaba únicamente la rotunda teta que no había sido liberada previamente de su copa. El pecho desnudo estaba firme. Pepillo se llevó una mano a la polla y se la meneó mientras se acercaba a la preciosa mujer para liberar el seno que seguía cubierto por el sostén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras la magreaba, sus labios se encontraron por primera vez. Una de las manos de Pepillo fue bajando lentamente por el desnudo cuerpo de María hasta alcanzar la única prenda que le quedaba. Retirando hacia un costado la tela, alcanzó el mojado coño de la pija, que se abrió de piernas facilitando la incursión del rechoncho hombrecillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Tras unos segundos de besos, caricias y masturbaciones, Pepillo volteó a la mujer, empujándola para que se pusiera a cuatro patas. Estiró la tela de las bragas aún más para separarlas de la abertura y acercó su durísima verga introduciéndosela hasta sentir la barriga chocando contra las nalgas de la perra que se estaba follando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María se deshacía ante las acometidas de aquel garrulo. El coño lo tenía chorreando y sentía como cada vez que la grasa del hombre la empujaba más lubricaba. Los fluidos vaginales se deslizaban por sus abiertas piernas. Jamás había sentido nada parecido, un inmenso placer, una sensación de gloria total. Tuvo la impresión de que si cerraba los ojos se transportaría a otra dimensión en la que el amor era el único motor. Lo hizo, bajó los párpados mientras con una mano se apretaba uno de los pechos y la otra entraba en contacto con el clítoris, más sensible que nunca. Y el éxtasis se apoderó de ella llevándola a un orgasmo desconocido, de otro mundo, irreal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pepillo notó el temblor de piernas de María que perdió las fuerzas precipitándose contra el suelo. El hombre se despreocupó dejando que la pija se diera de bruces. Viéndola tirada sintió una oleada de placer al descubrir hasta dónde había caído una mujer que horas antes no era capaz de montar una tienda de campaña sin quejarse o vestirse con ropa que no estuviera de moda. Se agarró la polla y se masturbó contemplándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">María se incorporó apoyando los delicados codos contra el suelo de tierra. Se estaba tocando los pezones mientras miraba con una sonrisa lasciva a la bolita que se pajeaba ante ella. Se levantó más, sin despegar el pompis de la sucia arena y alargó una mano para sustituir al chico en sus quehaceres. Lo masturbó hasta que Pepillo empezó a escupir leche. María sintió agradecimiento por aquella corrida, fruto del acto de gran amor que significaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Los 2 nuevos amigos recuperaron sus atuendos y se vistieron para volver a la acampada dejando atrás la mancha de semen en mitad del bosque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Aunque María sabía que lo que había ocurrido no estaba bien, no sentía remordimientos, no había cabida para los malos rollos. Todo a su alrededor era magnífico, tenía un novio al que amaba con locura, había encajado perfectamente en su círculo de amistades y había disfrutado del polvo más placentero de su vida. La única conclusión factible era que lo anormal hubiera sido que no hubiera ocurrido nada de aquello, que no hubiera experimentado la profunda empatía que sentía por aquel extraño personaje con el que había compartido la noche. Incluso recordó el desagradable incidente con Ramón y se dio cuenta de que no tenía mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Venga, María, levántate – le increpó dulcemente Iñaki al día siguiente. Pero estaba demasiado cansada -¿A qué hora os acostasteis? – preguntó pensando que las pocas horas dormidas eran la causa de aquella extraña pereza en su pareja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pero no recibió contestación. María se giró, ignorándolo. Se sentía tremendamente cansada, aunque el bienestar general que aún le duraba le permitía dormir sin mayores problemas a pesar de la algarabía que había fuera de la tienda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El resto ya se había levantado y estaban preparando el regreso a casa. Algunos desmontando las tiendas, otros recogiendo cosas, otros equipando el coche, etc. Iñaki se resignó y salió fuera a ayudar al resto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Al ver salir a Iñaki de la tienda sin María, Ramón se impacientó. Necesitaba quitarse aquel peso de encima y, sin pensar demasiado, entró en la tienda de su mejor amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿María?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La chica, al escuchar la voz de Ramón, se giró, sonriendo y reconfortando al hombre que volvió a disfrutar de aquella sonrisa que no podía quitarse de la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Sí? ¿qué quieres? – le preguntó con la voz débil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ramón intentó excusarse por lo ocurrido la tarde anterior. Quería como fuera que las cosas volvieran a ser como antes del incidente y se jugó todas las cartas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-La verdad es que, en aquel momento, no me sentó muy bien – le explicó la adormilada mujer – No sé, supongo que no me lo esperaba y me descolocó. Pero lo cierto es que anoche me di cuenta de que lo que pasó es una tontería. De hecho, me di cuenta de muchas cosas a las que normalmente le doy importancia y me amargan la existencia a las que, a partir de ahora, voy a intentar poner remedio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Para alegría de Ramón, aquellas palabras demostraban que lo sucedido no iba a enturbiar ninguna relación de amistad. Es más, demostraban que aquella mujer era mucho más de lo que él había deseado. Se regocijó al comprobar que su mejor amigo había encontrado una gran mujer y se entristeció al comprobar que se había enamorado de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras Pepillo recogía sus cosas, Inés se acercó, prudente, a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo has vuelto a hacer, ¿verdad? – le inquirió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Perdona? – se hizo el despistado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Anoche la drogaste? – él se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, lo hice – confesó provocando un semblante cariacontecido en Inés a la vez que de cierta satisfacción por saber que estaba en lo cierto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Fue cuando le trajiste el zumo, ¿no? – él afirmó con la cabeza, sonriente &#8211; ¿Qué le metiste?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Le vacié una cápsula de éxtasis. 120mg. sin apenas adulterar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Y fue todo bien? – se preocupó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Por quién me tomas? Estás hablando con un experto – sonrió orgulloso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Te la tiraste? – Pepillo le contestó con una siniestra sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sabes lo mucho que disfruté aquella noche, guardo un muy buen recuerdo – se confesó – Espero que ella no tenga que esperar tanto como yo para que vuelvas a darle una dosis de MDMA y de… tú ya me entiendes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Y se marchó dejando completamente satisfecho con aquellas palabras al hombre que la drogó para follársela hacía ya años, la primera noche que salieron de marcha con Sergio, el novio de ella y amigo de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A lo largo de la mañana, por fin, María se levantó provocando las bromas del grupo de amigos que, entre todos, desmontaron la última tienda que quedaba. Como habían planificado, al mediodía marcharon llegando a casa a una hora prudente. El fin de semana de acampada había concluido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:doctorbp@rocketmail.com">doctorbp@rocketmail.com</a></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Un día de huelga&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Dec 2022 15:49:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Estaba inquieta. Llevaba tiempo dándole vueltas a este día, un día de huelga. Para Miriam llegaba tarde. A pesar de estar en contra de las cosas que estaban sucediendo últimamente consideraba que este movimiento no era más que un paripé y que la huelga debería haberse celebrado mucho antes, cuando aún era posible hacer cosas. Ahora, no tenía sentido. Así, había decidido ir a currar a su puesto de trabajo, impasible ante posibles presiones que intentaran disuadirla. No obstante, no podía evitar cierto temor por los más que probables piquetes que la esperarían a ella y otros compañeros a la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Estaba inquieta. Llevaba tiempo dándole vueltas a este día, un día de huelga. Para Miriam llegaba tarde. A pesar de estar en contra de las cosas que estaban sucediendo últimamente consideraba que este movimiento no era más que un paripé y que la huelga debería haberse celebrado mucho antes, cuando aún era posible hacer cosas. Ahora, no tenía sentido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Así, había decidido ir a currar a su puesto de trabajo, impasible ante posibles presiones que intentaran disuadirla. No obstante, no podía evitar cierto temor por los más que probables piquetes que la esperarían a ella y otros compañeros a la entrada de las oficinas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Por suerte, pensó, la empresa había dispuesto de autocares que conducirían a los empleados hasta la seguridad del interior del edificio, evitando una confrontación directa con las masas que intentaran detenerlos. Pero, aún así, el nerviosismo que le provocaba aquel hormigueo en el estómago era inevitable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras se arreglaba pensaba en todas y cada una de las idas y venidas que le había dado al asunto durante la última semana y más se convencía de que iría a trabajar. A pesar del temor, era una mujer valiente, íntegra y no la iban a disuadir de sus ideas por unas simples amenazas. Pensaba en los piquetes y en sus malas artes para tratar que la gente no acudiera a sus puestos de trabajo. Más que piquetes informativos los llamaría piquetes agresivos. Se rió para sus adentros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Una vez en el autocar que la conducía al trabajo, Miriam se encontró con el resto de compañeros que habían decidido acudir a su jornada laboral. Algunos de ellos, como Miriam, tenían claro que la huelga no tenía ningún sentido, era tardía y no conseguiría nada más que aplacar el malestar general de aquellos a los que no les daba la cabeza para más y pensaban que esta maniobra podía tener cualquier tipo de consecuencias. Nada más lejos de la realidad. Además, comprobó que no era la única a la que los piquetes le imponían respeto. Los había visto en acción en tiempos pasados y la verdad es que eran bastante contundentes en sus formas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A medida que se acercaban a su destino, empezaron a oír la algarabía que la masa sindical formaba en las cercanías de las oficinas. Por suerte, habían habilitado una especie de pasillo cercado con vallas para que los autocares pudieran pasar alejados de la muchedumbre que pretendía detenerlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Al encarar la recta final, Miriam comenzó a divisar, a lo lejos, la cuantiosa multitud que los esperaba con pancartas, megáfonos y numerosos cánticos y lemas en contra de lo que ellos pensaban era una deshonra, ir a trabajar en ese día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A medida que se acercaban, la intranquila mujer pudo divisar a compañeros y/o conocidos que la increpaban desde la prudencial lejanía. Su corazón empezó a palpitar con fuerza, dolida ante la incomprensión que le suponía la situación. Compañeros con los que ayer hablaba amistosamente, ahora la insultaban simplemente por no ejercer su derecho a huelga. Los rostros desencajados, llenos de rabia, le provocaban un malestar inusitado que alcanzó su máximo esplendor cuando vio a Cosme, su mejor amigo dentro de la empresa, entre el gentío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cosme era un chico adorable, un trozo de pan y trataba a Miriam como una reina. Ambos se llevaban muy bien, tenían cierta complicidad y en los últimos años, como compañeros de trabajo, habían llegado a entablar una muy buena amistad. Y precisamente por eso a ella le dolió tanto verlo a través del cristal del autocar, con la misma cara de odio que el resto de compañeros que lo secundaban, increpando a los integrantes del vehículo, compañeros que habían decidido ir a trabajar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam se lo quedó mirando y, por un instante, le dio la sensación que ambas miradas se cruzaban y ella, pudorosa, retiró la vista rápidamente sin tiempo a saber a ciencia cierta si él la había reconocido. Aunque la distancia era considerable y no debía ser fácil ver el interior del autocar, ella tuvo la impresión de que Cosme la había divisado y, aún así, había seguido con sus gritos y vítores en contra de ella y el resto que pensaba como ella. Se sintió dolida, apenada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Una vez en el interior del edificio, no cesaron los comentarios sobre lo ocurrido, disertando sobre las personas que habían visto, dando su opinión sobre la huelga y los motivos y consecuencias de la misma, etc. Miriam se centró más en sus compañeros, en cómo era posible que hoy la insultara alguien a quien ayer saludada cordialmente y quien, seguramente, mañana le hablaría como si nada hubiera pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">No fue hasta bien avanzada la mañana cuando la gente comenzó a trabajar como si de otro día cualquiera se tratara. Aún así, la falta de muchos de sus compañeros se notaba. El ambiente enrarecido, el volumen de trabajo liviano, el escaso ruido ambiente… mas Miriam sí tenía faena acumulada y no precisamente por su culpa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ninguno de sus compañeros le llegaba a la suela de los zapatos. A pesar de estar al mismo nivel en cuanto a sueldo y categoría, Miriam tenía mucha mayor responsabilidad, llevando temas que no se le presuponían por su cargo pero para los que estaba sobradamente capacitada. Además, se encargaba de ayudar a compañeros que no eran capaces de sacar su trabajo adelante, por mucho más simple que fuera. Tampoco hacía ascos a enseñarles una y otra vez cosas que directamente no entendían u olvidaban tarde o temprano para volver a preguntarle lo mismo nuevamente. Miriam estaba quemada y un día de parón le habría venido divinamente para desconectar, pero no se lo podía permitir. Ni sus ideales ni su bolsillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/291/82749353/82749353_005_becb.jpg" width="460" height="682" />Miriam vivía en pareja y, aunque no les faltaba el dinero, tampoco se podía permitir dejar de cobrar un día sin más. Tenían lo justo para vivir bien, pero en ningún caso podían derrochar o dejar de mirar por el dinero. Y ese era otro de los motivos por los que había decidido no hacer huelga. Aunque parezca una contradicción, lo poco que cobraba por lo bien que hacía su trabajo, era un motivo para no ir a la huelga, aunque en ella se luchara contra casos como el suyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pasada la media mañana, Miriam pudo respirar más tranquilamente. Había avanzado bastante faena y los pocos compañeros de su departamento que habían ido a trabajar estaban lo suficientemente ociosos como para no molestarla demasiado. En un momento de relax le vino a la mente lo acaecido durante la llegada a las oficinas. Visualizó el rostro desencajado de Cosme y luego recordó momentos vividos con él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cosme no trabajaba en el mismo departamento que ella. Se habían conocido puesto que él era informático y, durante un tiempo, fue el encargado de solventar los problemas del PC de Miriam cuando se quejaba de algún nefasto incidente informático. El chico, aunque tímido, era muy amable y a Miriam le pareció sumamente agradable. Tras una avería más grave de lo normal en la que estuvieron en contacto más tiempo del habitual, hablando por teléfono y conversando mientras él desarrollaba su trabajo, se hicieron amigos. Cosme comenzó a soltarse y abrirse más, bromeando con Miriam y comenzaron a enviarse mails simplemente para saludarse o para contarse cosas que nada tenían que ver con el trabajo. Si llevaban tiempo sin verse, uno u otro se desplazaba y hacía una visita de cortesía al puesto del otro y así fueron intimando más y más hasta convertirse en los grandes amigos que ahora eran.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Envuelta en sus pensamientos, se sorprendió al escuchar la voz del indeseable de su jefe. Si Cosme era un trozo de pan, Iván, su responsable, era todo lo contrario. Miriam no lo soportaba. A parte de lo ninguneada que la tenía y de las muchas deficiencias profesionalmente hablando que mostraba, era mala persona. O eso creía ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Primero de todo quería agradeceros el esfuerzo que habéis hecho por venir. Sé que no es agradable ver a vuestros compañeros increpándoos por algo a lo que tenéis derecho, a venir a trabajar, igual que ellos tienen derecho a hacer huelga. Sin duda hay gente que no lo entiende correctamente. Los piquetes, que aparentemente tanto saben sobre nuestros derechos, tendrían que aprender que el poder acceder a nuestro puesto de trabajo es uno de ellos. Hay que respetar las decisiones de los demás y entender que el derecho no es una obligación. Y que conste que no me inclino hacia una u otra postura, simplemente digo que ambas deberían poder ejercerse con total libertad. Entiendo que los que habéis venido es porque no entendéis esta huelga tan tardía – y, tras una pausa en la que buscó la complicidad de alguno de sus empleados sin encontrarla, bromeó: – Ya somos 2 – y sonrió provocando las risas de algunos trabajadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam estaba asombrada escuchando aquel pequeño discurso. Aunque no se rió de la triste broma de su jefe, se sintió extrañamente respaldada por sus palabras que reflejaban bastante fielmente su manera de pensar al respecto. Su jefe acababa de impresionarla gratamente, algo que jamás pensó que pudiera suceder, y se sorprendió a sí misma sonriendo y aún se sorprendió más al ver que Iván la miraba y le devolvía la sonrisa. Miriam se quería morir y apartó rápidamente la vista borrando su sonrisa y dejando un semblante duro mientras el resto de la oficina le hacía la pelota a Iván riéndole la gracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El mediodía llegó y Miriam, junto con unas compañeras, se dispuso a marchar a comer. Antes de hacerlo estuvieron discutiendo largo y tendido sobre dónde ir. No les apetecía demasiado enfrentarse con los piquetes que pudieran quedar custodiando las salidas de las oficinas, pero no tenían más remedio que salir fuera a comer. Por suerte, las palabras de Iván habían subido la moral de los trabajadores que se veían con más ánimo de hacer frente a los equivocados compañeros que fuera pudieran increparlos. Y Miriam era del mismo parecer, sentía que su jefe le había insuflado el poco valor que le faltaba para afrontar la salida sin problemas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Por suerte, las noticias que llegaban del exterior es que a esas horas no había demasiados problemas para salir. Otros compañeros que lo habían hecho antes no se habían encontrado con demasiados sindicalistas, cosa que terminó por convencer al grupo para salir a comer. No obstante, decidieron marchar por una de las puertas de atrás e ir a un restaurante que se encontraba a pocos minutos de allí andando tras confirmar, mediante llamada telefónica, que estaba abierto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras iban comentando el mono tema del día salieron a la calle y allí se encontraron con uno de los sindicalistas ataviado con todo el arsenal del buen piquete. Se trataba de Guillermo, el pervertido compañero de Miriam.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El grupo, envalentonado por la superioridad numérica, se encaró con el solitario piquete mientras Miriam recordaba el mucho asco que le tenía. Guillermo llevaba poco tiempo en la empresa y, al entrar, se sentó justo en frente de ella. Era un hombre mayor, cercano a los 50 años, un viejo verde que no dejaba de mirar a la preciosa mujer, unos 20 años más joven, que se sentaba en frente. Guillermo no era precisamente discreto y Miriam odiaba aquellas lascivas miradas que eran continuas desde el primer día. Cuando sentía su mirada le provocaba un asco y rabia desorbitada, hasta el punto de haber deseado clavarle un bolígrafo en el ojo. Lógicamente jamás lo hizo con lo que el hombre se sintió libre de seguir, día tras día, desnudándola con la mirada. Miriam consideraba que era un pervertido, pero procuraba evitar pensar lo que podía llegar a hacer más allá de eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/291/82749353/82749353_006_c164.jpg" width="460" height="682" />El hombre ahora parecía cohibido ante las recriminaciones del grupo que se disponía a ir a comer, pero cuando Miriam pareció despertar de sus pensamientos, descubrió la mirada lasciva que durante toda la jornada de trabajo la devorada, clavada nuevamente en ella. El odio se apoderó de ella y se unió a los gritos contra el hombre que en ningún momento les había dicho nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Tras el desagradable incidente, el grupo llegó al restaurante. La comida fue amena a pesar del tema de conversación del cual Miriam comenzaba a cansarse. Lo peor es que esto mismo que estaba oyendo una y otra vez tendría que volver a oírlo en casa con su novio, por teléfono con sus padres o comentarlo por internet con los amigos. Empezaba a estar saturada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando terminaron de comer y de pagar se dispusieron a volver al trabajo. El grupo estaba más tranquilo que antes de salir y parecía haber olvidado que los piquetes podían estar nuevamente esperándolos. De ese modo, nadie se preocupó cuando Miriam se disculpó volviendo al restaurante para comprar tabaco. Ella misma, despreocupada, indicó al resto que fueran tirando, que en seguida los alcanzaba y el resto no le dio mayor importancia, dejando que su compañera fuera sola al restaurante para luego volver a las oficinas sin ninguna compañía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam se percató de lo imprudente que había sido cuando volvía con el tabaco y se acercaba a la entrada trasera por la que habían salido. Sus nervios volvieron a emerger pensando que el número de piquetes podía haber aumentado. Se tranquilizó pensando que si sus compañeras habían seguido sin esperar ni avisarla es que no se habían encontrado follón. De todos modos, pensar en volver a encontrarse con Guillermo no era lo más tranquilizador que se podía desear. Ni tan solo el grato recuerdo de las palabras de su superior servía para desechar el asco que el viejo verde le provocaba. Y cuando lo vio se temió lo peor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Efectivamente no había follón. El hombre seguía estando solo, pero esta vez, junto a la pancarta y el megáfono que llevaba en las manos, el tío se había colocado un pasamontañas provocando el terror en la asustada mujer que, a pesar de todo, decidió no dejarse impresionar y acceder a su puesto de trabajo ignorando a aquel energúmeno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Dónde te crees que vas? – le dijo la extraña voz distorsionada por la tela del pasamontañas que ocultaba el rostro del piquete. Miriam lo ignoró – ¿Te he preguntado que a dónde te crees que vas? – alzó la voz, pero siguió sin recibir contestación de Miriam que ya lo había rebasado y estaba un par de metros alejada del encapuchado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre reaccionó en un gesto rápido acercándose a la mujer y sujetándola del brazo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Te he dicho que a dónde vas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam sintió el tirón del brazo parándola en seco obligándola a girarse, quedando su indolente mirada en frente de los ojos de su compañero. No dijo nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Ya no eres tan valiente, eh… ahora que estás sola ya no eres tan valiente… – le soltó con sorna, incitándola…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Voy a trabajar – reaccionó por fin – ¿me dejas? – le insinuó mirando la mano que aún la retenía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Estás muy equivocada si crees que esta tarde vas a entrar ahí dentro… &#8211; le respondió con rabia, alzando la mirada por encima de Miriam, divisando la entrada a las oficinas que estaba tan cercana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Y cómo cojones crees que me lo vas a impedir? – comenzó a sulfurarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La reacción de la chica pareció sacar de sus casillas al hombre que la retenía. Sabía perfectamente el carácter que tenía Miriam y no quería que se creciera. Quería que la obedeciera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Qué te parece así? – le soltó un cachete en la cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam no se lo esperaba. Aunque no le dolió físicamente sí que lo hizo interiormente. ¿Quién coño se creía el puto Guillermo para ponerle la mano encima? Ni él ni nadie tenía ningún derecho a hacer aquello. Le sacó de sus casillas por un instante, pero intentó tranquilizarse y controlar la situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Si me vuelves a poner una mano encima, te jodo la vida – le amenazó con aire chulesco, de superioridad. No necesitaba las alentadoras palabras de Iván para sentirse superior al desgraciado de Guillermo – Es más, te vas a arrepentir de esto…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre parecía dubitativo. Pensó que la torta tal vez no había sido la mejor idea. Había provocado justo lo contrario de lo que pretendía. Miriam parecía tan altiva e imponente, segura de sí misma, que temía realmente por él, por su puesto de trabajo, su familia&#8230; todo lo que ella pudiera hacer para joderle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No tendré que volver a pegarte si me haces caso – dijo al fin inseguro, pero sin soltar el brazo de su presa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Me estás amenazando? – le desafió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La actitud de Miriam le estaba poniendo cada vez más nervioso. Notaba el sudor acumularse bajo el incómodo pasamontañas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No, sólo digo que…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pero Miriam no le dejó acabar cuando se dio media vuelta para dirigirse a la entrada del trabajo. Sin embargo, el brazo que la retenía no la dejó marchar y empezó a forcejear para liberarse. Notó que la mano aumentaba la presión para evitar soltar lo que sujetaba y empezó a sentir dolor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Déjame ir… &#8211; ordenó en mitad del forcejeo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Te he dicho que no – insistió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Me haces daño… &#8211; se quejó, pero el hombre seguía impasible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam, cansada de la situación, golpeó con la mano libre el hombro de su compañero intentado provocar que la soltara. El piquete, nervioso ante la situación que se le había descontrolado, notó una punzada de dolor provocada por el golpe de su compañera y, en un acto reflejo, golpeó con todas sus fuerzas a la chica. El bofetón en la cara hizo que los dos se detuvieran al instante, dejando de forcejear.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/291/82749353/82749353_007_5fc7.jpg" width="460" height="682" />Miriam no se lo esperaba. La ostia había sido considerable. Le pitaba el oído y notaba el calor de la sangre que resbalaba por la comisura de sus labios. Se asustó, se asustó mucho por primera vez. Con las piernas temblando, se agachó, resignándose.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien – dijo con voz temblorosa &#8211; ¿qué… qué quieres…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La adrenalina bullía en el interior del hombre. La rabia de sentirse inferior a aquella mujer se había desbordado al recibir aquel maldito golpe. Y, al verla allí, sumisa, se sintió poderoso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Te dije que me hicieras caso. Esto no tendría por qué haber pasado – y se inclinó para pasar el pulgar por los labios de Miriam, recogiendo la poca sangre que allí había.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Por favor, déjame ir, si quieres no voy a trabajar, pero déjame marchar –suplicó temiéndose lo peor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam sabía que Guillermo era un pervertido y se asustó pensando lo que podría hacerle un depravado que era capaz de golpearla. Maldijo que por culpa de la fuerza física se viera en esa situación. Y contra más lo pensaba, más asustada se sentía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre caviló unos instantes pensando la mejor opción. Simplemente quería darle un susto, hacer que no fuera a trabajar, pero en ningún momento quería golpearla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No puedo hacer eso. Si te dejo marchar podrías avisar a tus compañeros o acceder por otra entrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">¿Pensaba retenerla de por vida? Miriam estaba al borde de la desesperación. Y, en un último intento alocado, pegó un tirón para intentar zafarse de Guillermo. La puerta estaba tan cerca… Por fin consiguió soltarse de la mano que la retenía y se alzó para comenzar a correr. Tenía la sensación de que iba muy lenta, el corazón le iba a mil por hora y, a escasos metros del objetivo, tropezó. Los segundos antes de darse de bruces contra el suelo fueron eternos. Pensó en lo torpe que era y en lo que ese tropiezo podía significar. Se aterró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El piquete no se esperaba esa maniobra. Cuando vio a la mujer corriendo hacia la puerta de entrada a las oficinas pensó en salir corriendo en dirección contraria. Por suerte para él, decidió lanzarse a la desesperada con la intención de alcanzarla antes de que toda su vida se viniera abajo. Al ver que no la pillaría se lanzó con los pies por delante intentando zancadillearla. Los segundos hasta contactar con ella le parecieron eternos. Por su mente pasó lo torpe que había sido confiándose y dejando marchar a la mujer que podía joderle la vida. Se estiró todo lo que pudo y con la punta del pie consiguió tocar ligeramente el talón de Miriam. Suficiente para desequilibrarla y hacerla caer. Ahora debía levantarse más rápido que ella y volver a retenerla. Se lo iba a hacer pasar muy mal, pensó con rabia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ella intentó levantarse todo lo rápido que pudo, sin mirar atrás. Y cuando lo logró, notó la firme mano que la volvía a sujetar del mismo brazo ya dolorido. Su mundo se vino abajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Hija de puta… te vas a enterar – y pegó un tirón arrastrando el cuerpo de la desesperada mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-No, no lo hagas, por favor… – sollozó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El enmascarado la llevó hasta un callejón oscuro y profundo cercano al lugar donde estaban. La calle cortada era conocida por ser lugar habitual de drogadictos, jóvenes que hacían botellón o vagabundos que buscaban cierto cobijo para resguardarse del frío en las largas noches de invierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras se dirigían hacia allí, Iván salía por la puerta hacia la que tan sólo unos segundos antes corría Miriam desesperada antes de ser alcanzada por su nefasto compañero de trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El agresor no tenía claro lo que iba a hacer con la mujer. Ya la había asustado, ya había conseguido que no fuera a trabajar. Ahora únicamente quería vengarse del mal rato que le había hecho pasar. Al llegar al final del callejón la tumbó en uno de los colchones mugrientos en los que seguramente había dormido algún sin techo o fornicado alguna pareja joven antes o después de ponerse hasta las cejas de alcohol y/o sustancias psicotrópicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Al verla allí tumbada, temblorosa, se fijó en lo buena que estaba. Por primera vez en la vida veía a Miriam, aquella mujer tan imponente, segura de sí misma e inteligente, en una situación de sumisión total y la polla se le puso dura. Se le ocurrió que podía aprovecharse un poco de la situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Déjame verte ese labio – le soltó en tono conciliador, intentando calmar la situación, buscando que la chica se confiara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Pero Miriam no estaba por la labor. El hombre se agachó sobre el colchón, a su lado, y tuvo que agarrarle el rostro para girarle la cara para verla frente a frente. El labio había vuelto a sangrar ligeramente y el encapuchado acercó su cara a la de Miriam levantándose ligeramente el pasamontañas. Ella intentó apartarse, pero él la retenía con fuerza. Cuando estuvo a escasos milímetros de su rostro, el hombre sacó la lengua y con ella lamió la sangre chupándole la barbilla y los labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ella se moría de asco. La repulsa que sentía por Guillermo era desmesurada y mucho más tras lo que había hecho y estaba haciendo. Sacó cierto valor para escupirle en la cara, pero rápidamente se arrepintió de haberlo hecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Aunque llevaba el pasamontañas, un poco de saliva cayó sobre el ojo del tío. Aquello le sacó de sus casillas. Cuando parecía que Miriam estaba más dócil siempre tenía que sacar ese temperamento para hacerlo sentir inferior. Encendido, el hombre se dispuso a magrearle los pechos mientras le comía la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/291/82749353/82749353_007_5fc7.jpg" width="460" height="682" />Miriam intentaba escabullirse zarandeando a su compañero, pero era imposible. El hombre la estaba babeando intentando introducir la viperina lengua en su boca, sellada a fuego. Mientras intentaba evitar su lengua, notó como el desgraciado metía las manos bajo el jersey, buscando sus pechos. El hombre se había sentado sobre ella impidiendo que pudiera escaparse. No tuvo tiempo de pasar miedo. La estaban violando y debía concentrarse en evitarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El violador quería que abriera la boca, pero no lo conseguía y tenía las manos ocupadas magreando las duras carnes del vientre de Miriam. En seguida subió hasta sus pechos. Eran firmes y grandes. Tiró del sostén, rompiéndolo, y pudo notar el contacto directo con tremendos senos, con los excitantes pezones tiesos de la chica. Entonces se le ocurrió. Apretó con fuerza uno de los pezones provocándole el suficiente dolor como para que abriera la boca. El hombre aprovechó para introducir su lengua y lamer cada uno de los rincones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam se estaba ahogando. El muy bruto le había metido la lengua hasta la campanilla y le había llenado la boca de babas. Necesitaba respirar. Así que le mordió el labio haciéndolo sangrar. El hombre retiró el rostro sorprendido. Y ella le miró desafiante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Te lo debía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Serás hija de puta… &#8211; le soltó con una sonrisa malévola que hizo temblar a la chica, poniéndole la piel de gallina en todo el cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre escupió en el rostro de la víctima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Te lo debía – le dijo con sorna y aprovechó para lamerle el rostro recogiendo con la lengua su propia saliva mientras levantaba el jersey dejando al aire libre los hermosos pechos de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre se llevó la mano a la bragueta y, como pudo, abrió la cremallera para sacarse la polla completamente tiesa. Empezó a masturbarse mientras besaba a la chica bajando por su cuello hasta llegar a las tetas donde se paró a saborear el delicioso manjar que le proporcionaba el melonar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Por favor… Guillermo… si lo haces te arrepentirás toda tu vida – intentó la vía psicológica para salir del atolladero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre se sobresaltó, incorporándose para mirar a su víctima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Si supieras lo buena que estás… Si supieras lo buena que estás me entenderías. Te he deseado tanto, tantas veces. Esto no es más que un halago hacia tu persona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam pensó que estaba chalado y comprendió que únicamente podía salir de allí si alguien la ayudaba. Gritó, pero sabía que nadie la oiría. Volvió a gritar y se detuvo al notar las sacudidas que el hombre pegaba con el brazo. Alzó la cabeza y vio la paja que se estaba haciendo. Se quería morir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Eso es… mírame, mírame la polla. Es toda tuya. ¿La quieres? ¿Te gusta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre se acercó al rostro de la chica, dejando de masturbarse y mostrando triunfante su pito completamente erecto. Miriam se fijó que era bastante normal. Unos 12 centímetros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Siempre había imaginado que la tenías pequeña – quiso dañarle el orgullo – y estaba en lo cierto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Aquellas palabras no le sentaron demasiado bien y volvió a abofetearla. De la ostia, los ojos humedecidos de Miriam soltaron las primeras lágrimas mientras el indeseable energúmeno que tenía encima colocaba su pene entre sus hermosos pechos. Con una mano agarró ambos senos, juntándolos y empezó el vaivén para hacerse una cubana. Inclinando el cuerpo hacia atrás, con la otra mano, comenzó a frotar la entrepierna de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A los pocos minutos Miriam comenzó a tener sensaciones enfrentadas. Sus ojos no dejaban de humedecerse ante la impotencia de estar siendo violada, pero las caricias en su entrepierna empezaban a ser placenteras. Eso aún le daba más rabia provocándole las lágrimas que se deslizaban por su rostro. A medida que el chocho le iba picando cada vez más, más se fijaba en la punta de la verga que asomaba y desaparecía entre sus turgentes pechos al ritmo de las sacudidas de su compañero. Empezaba a ver aquel bonito glande como un premio más que como un castigo y eso la atormentaba por dentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre se apartó de ella, levantándose y liberando los brazos que había estado aprisionando con las piernas mientras la agarraba del pelo alzándola también a ella. El hombre acercó la polla hacia la boca de la mujer, que se negaba a abrirla. El tío restregó su miembro por los carnosos labios de Miriam mientras le suplicaba buscando su favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam se resistía a pesar del fuerte olor a polla que se introducía por sus fosas nasales. Era todo tan sucio: el mugriento colchón, el desangelado callejón, el indeseable Guillermo, la aterradora violación… que aquel intenso olor a sexo masculino la terminó de poner cachonda. Quería evitarlo, pero cuando el hombre apretó sus mejillas para que abriera la boca, no puso mucha resistencia. El cipote estaba salado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Te juro que como me la muerdas, te mato – la amenazó. Pero ella no pensaba morderle precisamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre empezó a follarse la boca de su compañera, intentando meterle la polla hasta la garganta mientras le agarraba del pelo para que no se escapara. La mujer se atragantaba cada vez que el cavernícola le tocaba la campanilla con el glande. Miriam tenía la boca reseca y cada vez que la polla salía de su garganta, lo hacía impregnada de babas solidificadas que rodeaban el cipote y hacían puente entre la boca de ella y el miembro de él. Las babas se iban acumulando y resbalando por la verga hasta alcanzar los huevos del hombre desde donde colgaban, blanquecinas y espesas, hasta caer sobre el asqueroso colchón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A medida que el violador se iba relajando iba minimizando la fuerza de sujeción del pelo de ella hasta que al final, sin darse cuenta, la soltó. Pero Miriam no escapó y siguió chupando polla a pesar de la libertad de la que gozaba. Cuando él se percató, se asustó, pero en seguida se sintió triunfante cuando se dio cuenta de que Miriam, tocándose los pechos, se desvivía, sin forzarla, chupándole la tiesa vara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Ves, putita? Si al final sabía que te gustaría… &#8211; se arriesgó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam, al oír esas palabras, se detuvo y lo miró desafiante con una mezcla de odio, excitación y asco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Eres un cabrón. ¿Cuánto hace que deseabas esto? – le provocó, pero él la ignoró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/291/82749353/82749353_009_c850.jpg" width="460" height="682" />El violador se agachó para deshacerse de los pantalones de la chica. Estaba desabrochando los botones cuando ella aprovechó para deshacerse del pasamontañas estirando de la parte superior descubriendo el rostro sudoroso de su violador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Cosme! – se sorprendió al ver que el hombre que la había golpeado, humillado, maltratado, ultrajado y violado era su querido amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">No sabía cómo reaccionar y recordó la cara desencajada con la que lo vio esa misma mañana increpándola a ella y al resto de integrantes del autocar junto con el resto de piquetes. Instintivamente se retiró de su amigo, sentada como estaba sobre el colchón, alejándose hacia atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Miriam… &#8211; quiso suavizar la situación, desdramatizarla, pero no supo cómo. La empinada verga era la dueña de su cuerpo y sus decisiones – Ven aquí – prosiguió con la lujuria marcada en la cara, adelantándose buscando nuevamente el contacto con su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cosme introdujo la mano en el pantalón de Miriam por la abertura que habían dejado los botones ya abiertos. Ella, aún en shock, no reaccionó y le dejó hacer. Cuando los dedos del chico alcanzaron su sexo sintió una oleada de placer que se enfrentaba a sus pensamientos. ¿Era su adorable Cosme el que la estaba mancillando? ¿No era Guillermo? Saber que el autor de esa pesadilla había sido alguien tan cercano y no un loco pervertido aún le pareció más sucio, más mezquino y desagradable. Y, por tanto, más cachonda se estaba poniendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras Cosme daba con el punto exacto que le provocaba el primer orgasmo, ella agarró el pito de su amigo por iniciativa propia y comenzó a masturbarlo. Cosme estaba confundido. Su identidad había sido revelada y no sabía lo que eso podía implicar. Al parecer, Miriam se había calentado tanto con la situación que, por el momento, todo parecía seguir igual o mejor que antes de perder su máscara. Sin embargo, su comportamiento hacia ella, todo lo que le había dicho y hecho ¿cómo les afectaría de ahora en adelante? No creía que Miriam siguiera con la idea de joderle la vida, pero tampoco creía que todo lo ocurrido no tuviera consecuencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres que lo hagamos? – le preguntó un Cosme sin autoridad tras la pérdida de su pasamontañas al igual que Sansón al perder su melena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ella no respondió. Deseaba que el chico la tratara como antes, la vejara, e intentó decírselo con la mirada. Siempre se habían entendido muy bien y no parecían haber perdido esa facultad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cosme se deshizo de los tejanos de la chica pegando un par de tirones. La cogió del pelo y tiró de ella para levantarla. Miriam sintió el dolor del tirón en su cuero cabelludo. Le gustó el ímpetu de su amigo. Cosme le dio media vuelta, poniéndola de espaldas y la puso a cuatro patas para insertarle el rabo en el chorreante coño. El violador seguía agarrándola por el pelo con lo que cada sacudida iba acompañada de su correspondiente tirón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Basta… &#8211; suplicó ella cuando no pudo soportar el dolor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El chico le soltó la melena y, agarrándola por las caderas, empezó a embestirla con fiereza provocando que Miriam tuviera que apoyar las manos en el piso para no precipitarse contra el suelo por segunda vez en el mismo día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A medida que la dolorida cabeza iba recuperándose, el placer de sentir aquella polla rozando sus paredes internas iba en aumento. Estaba a punto de correrse cuando divisó algo que se movía al frente. Se asustó pensando en algún vagabundo que pudiera estar durmiendo la mona en la oscuridad del callejón. A medida que se disipaba la incertidumbre, sus temores iban en aumento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El hombre que se acercaba había estado viendo la escena desde un principio. Como había quedado con Cosme, el joven amigo de Miriam se encargaría de asustarla para que no accediera a su puesto de trabajo. La disuadiría y, de alguna forma, la convencería para traérsela al callejón. Lo que no se esperaba es que las cosas se le hubieran complicado tanto al muchacho. No pensaba intervenir, pero ahora que la identidad de Cosme había sido revelada…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam, al ver el rostro de Guillermo acercándose, se quería morir. Había olvidado que, en un principio, había creído que aquel asqueroso era el que había provocado toda la situación y no le gustaba la idea de que apareciera en escena definitivamente. Llevaba una gabardina. Al abrirla mostró el pecho descubierto y Miriam, al bajar la mirada, vio aquel pollón sobrehumano. Se corrió por segunda vez en el día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Así que te pensabas que la tenía pequeña… &#8211; le provocó Guillermo, cuando llegó a la altura de la pobre chica, agarrándose la flácida polla para acercarla al rostro de Miriam.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">La chica alzó la mirada y le dedicó un gesto de desprecio total. Bajó la vista y se topó con aquel pollón que en reposo debía medir unos 18 centímetros. La excitación iba en aumento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-En realidad jamás me he parado a pensar cómo la tenías – le replicó con sinceridad. De haberlo sabido… pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues a partir de ahora vas a soñar con ella, niñata.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Cuánto tiempo llevas tú soñando conmigo? – le replicó hábilmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sólo tenía que bajarme los pantalones para que te abrieras de patas, ¡zorra!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Y Miriam abrió la boca para saborear el cipote que tenía enfrente, pero Guillermo apartó su miembro dejándola con las ganas. Volvió a acercar la verga mientras ella le miraba desafiante, pero en cuando volvió a abrir la boca, él volvió a quitarle la comida, alzando el nabo que sujetaba con su mano. Al tercer intento, el hombre bajó poco a poco la polla mientras ella le esperaba con la boca abierta. El grueso glande entró en contacto con la lengua de la chica que notó el peso de tan tremendo artefacto a medida que su dueño lo depositaba en su boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A todo esto, Cosme había dejado de penetrarla y le estaba haciendo un cunnilingus cuando Miriam agarró el rabo de Guillermo y empezó a masturbarlo sin dejar de chuparle el glande. Poco a poco fue notando cómo el miembro del cincuentón se iba endureciendo y, a medida que crecía de tamaño entre sus manos y en el interior de su boca, iban aumentando los flujos vaginales que inundaban el rostro del informático.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando su amigo le robó el tercer orgasmo se separó de ella para colocarse junto al hombre mayor. Estaba claro lo que quería. Miriam se sacó el pollón de la boca y, antes de comerse la otra verga, echó un vistazo al monstruo que tenía delante. Parecía un pene de caballo, debía medir más de 25 centímetros e impresionaba verla tiesa, suspendida en el aire, rodeada de venas verdes a punto de estallar. Casi se corre sólo de verla. La agarró con la zurda y, mientras se la meneaba, se introdujo la pollita de Cosme en la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/291/82749353/82749353_010_1455.jpg" width="460" height="682" />Estuvo un rato mamando alternativamente los cipotes de los dos hombres cuando el pervertido de Guillermo se separó de ella para tumbarse en el mugriento colchón, siempre con la gabardina puesta. Cuando pasó por detrás de la chica la agarró del pelo, separándola de Cosme y doblándole el cuello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Bestia! – se quejó la damisela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo que va ser bestia va a ser la empalada que te voy a hacer…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Sólo de pensarlo un cosquilleo recorrió el cuerpo de la joven que deseó sentir aquel poste rodeado de verde hiedra rasgando su cuello uterino. Guillermo estaba tumbado con el pollón mirando al cielo cuando Miriam, a horcajadas, bajó su cuerpo hasta que su lubricado y escocido coño entró en contacto con la punta de semejante aparato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Guillermo había fantaseado con esa diosa desde que entró a trabajar en la empresa. La había desnudado millones de veces con la mirada, pero jamás se había imaginado que pudiera estar tan buena. Los considerables pechos puestos exactamente en su sitio, el vientre plano y las curvas de su cadera, las largas y bonitas piernas y esa caliente concha con esos prominentes labios vaginales que ahora rozaban su descomunal polla. No se podía creer que esto estuviera pasando. Cerró los ojos y disfrutó de la sensación de sentir aquellos labios adhiriéndose a su venosa polla, dejando un rastro de fluido vaginal, y de su glande rasgando las paredes internas del coño más deseado de la oficina. Abrió los párpados y vio a Miriam con los ojos en blanco, en éxtasis y aprovechó para acariciar los turgentes pechos que bamboleaban delante de sus ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Al sentir las manos de Guillermo aferrándose a sus tetas no aguantó el placer de sentirse rellenada por semejante pollón y se corrió por cuarta vez. Estaba recuperándose del orgasmo cuando sintió el empujón de Cosme que echó su cuerpo hacia delante. Se encontró de golpe con la cara de Guillermo, que hizo el esfuerzo de alzarse para robarle un morreo. Le dio un poco de asco besar al viejo, pero no apartó la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ante la mirada del joven apareció el rosado ano de Miriam. Sin pudor, el chico empezó a acariciarlo poco a poco hasta que, de golpe, introdujo un dedo en el agujero de la chica, sorprendiéndola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Era la primera vez que algo o alguien penetraba su agujero trasero y no le gustó la sensación. Intentó quejarse, pero su amigo le tapó la boca con la mano libre. Nuevamente se asustó. No quería que le petaran el culo. Intentó quejarse, zafarse pero los quejidos amortiguados por la mordaza de carne y hueso fueron ignorados y los movimientos de su cuerpo fueron interpretados como consecuencias del placer recibido. Sin poder evitarlo, notó el duro falo de su amigo informático conquistando su culo. Quiso gritar, pero la mano aún la amordazaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Ambos compañeros del trabajo de Miriam, su querido amigo y el indeseable pervertido, se acompasaron enculándola y follándola respectivamente de manera que ninguno perdiera el ritmo de las sacudidas. Cuando Cosme notó que la resistencia de su amiga se desvanecía, retiró su mano para dejarla gemir de puro placer. El quinto orgasmo llegó acompañado de un enorme suspiro de satisfacción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cosme aprovechó para sacar todo el amor que sentía por su compañera y amiga. Mientras le metía y sacaba el USB en la ranura trasera se pegó a ella para besarla en el cuello mientras le acariciaba la espalda con ternura. Los gestos receptivos de la exuberante mujer que giraba la cabeza buscando la boca de su amigo fueron demasiado para Cosme que se corrió mientras se comía la boca de Miriam. El primer chorro de semen lo soltó en el ano de la chica, pero en seguida sacó la verga para lanzar el resto de la corrida sobre las nalgas y la espalda de ultrajada mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras Cosme se apartaba, Miriam se levantó liberando el cipote que llevaba minutos dentro de su coño. Sin que Guillermo se levantara, la chica se agachó buscando nuevamente los 25 centímetros largos de carne manchada con el líquido blanquecino que la raja de ella misma había emanado. No le importó y relamió cada centímetro de tranca hasta dejarla reluciente. En ese instante, Guillermo se agarró el miembro con la mano y empezó a masturbarse. Miriam sabía lo que venía y abrió la boca sacando la lengua lo más cerca de la punta de la polla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El primer chorro la sorprendió. Un escupitajo impetuoso de leche saltó varios centímetros por encima del rostro de Miriam que se acercó más para el siguiente recibirlo en el interior de la boca. Ese segundo chorro, aún poderoso, impactó con fuerza en el paladar de la chica que se retiró ligeramente recibiendo el tercer manantial en la lengua. Los siguientes chorros perdieron intensidad y ella se aferró a la polla intentando recibir toda la leche que pudiera. Cuando el hombre mayor terminó de correrse, la chica dejó caer la mezcla de saliva y todo el semen que había retenido en la boca sobre el pubis del hombre donde se juntó con los restos de lefa que ya habían caído allí de primeras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Sabía que eres una buena puta – le insultó el viejo verde – Te pueden las pollas grandes, eh.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam, avergonzada, no le contestó y se retiró para hacerse un ovillo, dolorida. Cosme no había articulado palabra alguna desde que se corriera sobre su amiga. Los dos permanecieron callados mientras Guillermo alardeaba de lo macho que era.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Ves tirando – le indicó Guillermo a Cosme cuando ambos estuvieron vestidos. El joven obedeció sin despedirse de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">El cincuentón se acercó a Miriam y la amenazó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-Como se te ocurra decir una sola palabra de lo que ha ocurrido esta tarde, te juro que te mato. Supongo que al chaval – refiriéndose a Cosme – no le querrás hacer ningún daño. Al pobre se le ha escapado de las manos y sólo cumplía órdenes mías – se confesó – Y respecto a mí… ten mucho cuidado – le soltó inculcando el temor en el desangelado cuerpo de la chica – Piensa que si te portas bien, a lo mejor te dejo verla otra vez – le vaciló agarrándose el paquete y mostrándoselo orgulloso a la pobre víctima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Guillermo se marchó, a Miriam le invadieron todas las culpas y rompió a llorar. Se había dejado violar y lo había disfrutado, mucho. El problema no era haber puesto unos cuernos, algo que jamás se le hubiera pasado por la cabeza, era la forma como había sido. Y con quién. Aunque lo de Cosme podía tener un pase, recordar lo que le había hecho le apenó más de lo que estaba. Pero lo peor era haberlo hecho con Guillermo que no sólo era un viejo verde, sino un prepotente, un chiflado. Eso sí, reconocía que tenía una polla tremenda y saberlo le jodía aún más pues no sabía si a partir de ahora podría resistir sus pervertidas miradas sin mojar las bragas. Se dio asco a sí misma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras esperaba a Guillermo, Cosme seguía dándole vueltas a lo sucedido. Estaba muy nervioso y arrepentido. Aunque follarse a la espectacular Miriam era un privilegio al alcance de nadie se arrepentía de haberlo hecho por la forma como había ocurrido. Tuvo la impresión de que lo sucedido acabaría con su bonita amistad y, aunque la relación de ambos fue cordial en el futuro, no se equivocaba. Por suerte, por fin llegó Guillermo que le sacó de sus atormentados pensamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Los violadores se marcharon mientras Guillermo pensaba en el sueño que había hecho realidad. Aunque su plan se había torcido ligeramente, al final se había chuscado a la mujer que llevaba deseando día tras día desde su incorporación a la empresa. Se sintió bien y se imaginó cómo serían los próximos días en el trabajo imaginando el precioso cuerpo de Miriam tras su provocativa ropa. Como siempre, pero a partir de ahora conociendo al detalle cada uno de los rincones de su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Miriam! Te he estado buscando – la destrozada mujer oyó una voz familiar &#8211; ¿Qué te ha pasado? ¡Madre mía! ¿estás bien?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Iván había salido a buscar a su mejor empleada cuando las compañeras le advirtieron que tardaba mucho en regresar del restaurante y se preocupó al descubrir a Miriam tirada desnuda sobre ese asqueroso colchón. A pesar del tiempo que llevaba enamorado de ella fue incapaz de fijarse en el precioso cuerpo que ante él se vislumbraba. El amor que sentía hizo que lo primero que pensara fuera que estaba en peligro e hizo todo lo posible por hacer que se sintiera mejor. La ayudó a vestirse e incorporarse y escuchó la historia que Miriam se inventó a medida que la contaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Miriam se sorprendió al descubrir el amable trato que su superior le dispensó. Sin embargo, pensó que era lo mínimo que te puedes esperar de alguien que se encuentra a una indefensa mujer en las condiciones en las que ella se encontraba. Pero, aunque le costó reconocerlo, finalmente se vio obligada a admitir que su jefe tal vez no era el cabrón que ella se pensaba. Incluso, pasado el tiempo, llego a considerarlo el héroe que podría haberla salvado de los malditos acontecimientos acaecidos aquella fatídica tarde del día de huelga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:doctorbp@rocketmail.com">doctorbp@rocketmail.com</a></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Todo por un error&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Dec 2022 15:38:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Isaac ponía rumbo al primer partido del torneo de fútbol sala que disputaba con unos amigos ese fin de semana. Se trataba de unas 24 horas muy típicas en verano, es decir, un torneo en el que se disputan partidos durante ese periodo, normalmente de forma ininterrumpida. Habitualmente cada uno de los equipos juega sus partidos con un intervalo de unas pocas horas, lo justo para poder descansar para el siguiente encuentro. A Isaac le acompañaba su mujer, Maite, y un par de amigos, integrantes del equipo. En total eran 8 los que formaban la escuadra y habían quedado en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isaac ponía rumbo al primer partido del torneo de fútbol sala que disputaba con unos amigos ese fin de semana. Se trataba de unas 24 horas muy típicas en verano, es decir, un torneo en el que se disputan partidos durante ese periodo, normalmente de forma ininterrumpida. Habitualmente cada uno de los equipos juega sus partidos con un intervalo de unas pocas horas, lo justo para poder descansar para el siguiente encuentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Isaac le acompañaba su mujer, Maite, y un par de amigos, integrantes del equipo. En total eran 8 los que formaban la escuadra y habían quedado en reunirse en el pabellón una hora antes del comienzo del primer encuentro, el viernes a las 19h. Fueron los primeros en llegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isaac y Maite tenían ambos 30 años. Se habían casado hacía poco, pero se conocían desde que no eran más que unos entusiastas adolecentes y habían sido novios desde los 25.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras esperaban, fueron llegando el resto de jugadores, algunos de ellos acompañados de sus novias y/o mujeres. Los últimos en llegar fueron los 2 integrantes más jóvenes del equipo, el compañero de Isaac en su equipo de fútbol 11 y su hermano, de 20 y 15 años recientemente cumplidos respectivamente, acompañados por su padre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El equipo era algo variopinto, con gente de diferentes edades y que gran parte no habían jugado nunca juntos. De ahí que las cosas no empezaran demasiado bien y salieran derrotados del primer encuentro. Sin embargo era un equipo maduro en su mayoría que buscaba más el pasar un buen rato rodeado de buena gente que no el vivir al 100% la ambición de ganar a toda costa. Señal de ello fue el decidir ir todos a cenar después del partido aprovechando que no volvían a jugar hasta la mañana siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isaac era bastante amigo del padre de los 2 chicos más jóvenes con lo que se sentaron juntos durante la cena. Los muchachos, Jaime el pequeño y Sebas el mayor, se sentaron junto a Maite. En frente de ellos estaban su marido y Pedro, el padre de los jóvenes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Así que ahora te vas de fiesta? – le preguntó Isaac a Sebas que parecía bastante tímido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El adolescente le respondió con una sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero ya sabes que mañana jugamos a las 9h.? – le advirtió Isaac.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No va a venir – intervino Jaime con tono de reproche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que sí – saltó el aludido – que llego a las 6h. o las 7h., me echo una horita y yo vengo – se comprometió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como se acueste ya no se levanta – afirmó el padre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues entonces no me acuesto – replicó Sebas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así que ahora, cuando termines de cenar, te vas de fiesta toda la noche después de jugar un partido y ¿mañana estarás preparado para el siguiente…? &#8211; intervino Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico la respondió con una sonrisa tímida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Entonces vendrás empalmado? – preguntó Maite inconsciente del error.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sonrisa de Sebas se tornó una mueca de vergüenza atisbada por la mujer, momento en el que fue consciente de su fallo. Por un momento no supo cómo reaccionar y fueron las risas del resto las que rebajaron la tensión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye, Maite, tranquilízate un poco – bromeó Isaac.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ay! que me he equivocado… – se disculpó sin darle mayor importancia – Quería decir que si… ¿cómo se dice? – no le salía la palabra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-… que si vendrá de empalmada – la ayudó Pedro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eso! – sonrió Maite por el momento tan surrealista que se había producido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cena prosiguió su curso aunque Maite no olvidaba lo gracioso que había sido ver la expresión del joven Sebas tras oír su equivocada pregunta. Miró a su marido, sonriéndole, quien la entendió perfectamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso es que te ha traicionado el subconsciente – le bromeó con disimulo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y ella le respondió con un gesto de aseveración, insinuando lo potente que estaba el chico: joven, alto, fuerte, moreno y muy guapo. Isaac no le dio mayor importancia, pero ella rectificó diciendo que el que era una monada era Jaime, un clon de su hermano pero en pequeñito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras la cena todo el mundo volvió a su casa a descansar para el día siguiente ya que sería una jornada dura repleta de partidos, menos Sebas que se fue de fiesta tal y como tenía previsto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente, a las 8:30h. estaban todos tal y como habían quedado para empezar a cambiarse. Únicamente faltaban Sebas y su hermano quien no se encontraba bien y Pedro avisó que no iría a ese partido. Así que, mientras todos estaban en el vestuario, Maite se quedó sola en la grada puesto que era la única pareja que había asistido a esa jornada tan matutina. Mientras pensaba en sus cosas vio llegar a Sebas que parecía venir ya cambiado para el partido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? ¿Vienes empalmado o no? – le bromeó desde lo alto de la grada cuando se acercó lo suficiente como para que no la oyera nadie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si quieres puedes comprobarlo tú misma – se sorprendió Sebas a sí mismo respondiendo tal y como si aún estuviera de fiesta con cualquier chica de la noche. Seguramente el que hiciera tan poco rato desde que estaba en esa situación había tenido mucho que ver en esa respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues no te voy a decir que no me agradaría – le replicó Maite sin cortarse un pelo, poniéndose a su altura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/9/9/6/49963/n/B/i/T/nBiT/Abbey%20Brooks2.jpg" width="424" height="636" />Sebas estaba acostumbrado a triunfar con las chicas. Cada noche que salía podía conseguir a la que quisiera y, sin ir más lejos, esa noche había sido como tantas otras y, si no fuera por el partido, en ese momento posiblemente estaría compartiendo cama con alguna tía buena. Era el caso de Maite. Aunque era bastante más mayor que las chicas con las que solía moverse, estaba tanto o más buena que cualquiera de ellas. Sin duda era toda una mujer y aquella insinuación lo envalentonó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces cuando tú quieras – le propuso seriamente, pero Maite le ignoró a conciencia &#8211; ¿Están en el vestuario? – le preguntó viendo que ya no entraba al trapo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – le respondió ella más secamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Maite, ven un momento – le propuso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se acercó, bajando por la grada, hasta asomarse desde lo alto viendo ahora sí a Sebas de cuerpo entero ya que estaba bastante pegado a la grada. Al verlo se asustó al no esperarse para nada la sorpresa que le tenía preparada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico se había agarrado la tela del pantalón de deporte separándola de su cintura dejando ver a Maite su espléndida polla en reposo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero no está empalmada – reaccionó Maite con picardía una vez sobrepuesta a la sorpresa inicial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será porque tú no quieres – le insinuó el chico completamente desinhibido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda, vete para el vestuario que te están esperando – le respondió Maite con un cierto aire a reprimenda por su comportamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico le hizo caso, soltó la tela que sonó al golpear contra su fibrado vientre y se dirigió a los vestuarios sin decir nada más. Maite se sintió bien al descubrir que era capaz de atraer a chicos jóvenes y guapos como Sebas. Y recordó por un instante el bonito pene que tenía el chico, pero rápidamente borró el recuerdo de su mente y se dispuso a seguir pensando en sus cosas mientras el partido comenzaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque el segundo partido fue mejor, volvieron a perder cosa que dejaba la situación muy complicada para poder clasificarse. El próximo partido era al mediodía y si lo perdían estaban eliminados. Maite decidió quedarse en casa ya que tenía cosas que hacer y aprovecharía ya que Isaac no volvería hasta la noche, tras el cuarto y más que presumiblemente último partido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Efectivamente, cuando Isaac volvió a casa a la hora de cenar confirmó que estaban eliminados con lo que el domingo ya no jugarían más partidos. Habían perdido el del mediodía y ganaron el de la noche, cuando ya no se jugaban nada. Al menos se había cumplido el objetivo de divertirse con amigos jugando al fútbol aunque no hubieran llegado muy lejos en el torneo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy reventado, cariño – le dijo Isaac al llegar a casa. Ella sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si es que ya estás mayor para estas cosas – le bromeó – Ya tengo preparada la cena. Cenamos y nos vamos a la cama, que el día ha sido largo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tú que tal en casa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues me he pegado un hartón de hacer cosas. También estoy cansada, no te creas… pero no tanto como tú – agregó al ver la cara que puso su desfallecido marido y lo besó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como habían quedado, tras la cena, se marcharon a la cama. Maite tenía ganas de cachondeo y comenzó a buscar a Isaac que no estaba por la labor. Ella comenzó a sobar a su marido. Isaac estaba bastante en forma ya que jugaba al fútbol y señal de ello era la fibra que ahora magreaba Maite. Ella fue bajando su mano hasta introducirla en el pantalón de deporte con el que dormía Isaac y empezó a sobarle el pito flácido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque él no tenía fuerzas para echar un polvo se dejó hacer y ella, con las ganas que tenía, comenzó a masturbar a Isaac como tantas otras veces lo había hecho. Tardó un poco en conseguir la erección y sabía que aún tardaría un buen rato en conseguir que se corriera. Isaac tenía bastante aguante. Ella se esmeró, pero cuando empezó a notar el cansancio en la mano, cerró los ojos y su imaginación comenzó a dispararse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba bastante excitada y se sorprendió al recordar el pito de Sebas nada más cerrar los ojos. Desde el incidente no había vuelto a recordarlo y ahora comenzó a imaginar que la polla que tenía en la mano era la del chico de 20 años que se le había insinuado tan descaradamente hacía tan solo unas horas. Imaginó su mano masturbando aquel gran aparato y le gustaron las sensaciones que eso le provocaba. Su mano pareció recobrar fuerzas e Isaac no tardó en correrse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Maite notó los primeros chorros de semen salir disparados despertó de su fantasía volviendo a la realidad y olvidando nuevamente lo que había pasado. Exprimió la polla de su pareja para dejarlo bien seco. Isaac jadeaba satisfecho e impresionado. Era una de las mejores pajas que recordaba y eso que habían sido muchas las que Maite le había regalado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se levantó en busca de papel para limpiar a su esposo que estaba medio muerto. Lo besó en la mejilla y le susurró:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me voy al baño – indicándole que pensaba masturbarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él la sonrió y se durmió satisfecho de la gran mujer con la que se había casado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite no podía dormirse con el calentón y entendía que su pareja no estuviera para muchas alegrías así que se dispuso a hacerse un dedo. No sería la primera vez, al igual que Isaac, que se autosatisfacía. Ambos llevaban las masturbaciones abiertamente. No es que fuera lo más habitual, pero sí lo hacían de vez en cuando y no lo ocultaban entre ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite entró al cuarto de baño y se vio reflejada en el espejo. Pudo observar sus mejillas sonrosadas y los pezones marcados a través de la camiseta con la que dormía. Se vio guapa a sí misma y empezó a tocarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Primero se bajó los pantalones cortos y el tanga descubriendo su mojado sexo. Se sentó sobre la taza del wáter y subió las piernas abriendo el coño al que acercó la mano temblorosa. Empezó a deslizar sus dedos sobre los húmedos labios vaginales y no tardó en dedicarse a su clítoris. Empezó a gemir ligeramente a medida que sus propias caricias iban en aumento. Ella sabía muy bien el ritmo que le convenía y esa noche pensaba recrearse para conseguir el mayor placer posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/9/9/6/49963/n/B/j/n/nBjn/Abbey%20Brooks6.jpg" width="424" height="636" />Cuando se introdujo uno de los dedos volvió a cerrar los ojos. No necesitaba mucho para alimentar la excitación, pero siempre le gustaba pensar en cosas. A veces en ex novios, a veces en pequeñas situaciones muy lejanas, a veces en famosos o personajes de películas, en algún que otro amigo, incluso en su propia pareja, nada insano. Pero volvió a sorprenderse al volver a pensar, nada más cerrar los ojos, en Sebas. Sin embargo, no quiso descartar esa opción, le gustó volver a pensar en él como durante la paja a Isaac. Volvió a recordar la imagen de su polla que parecía tenerla grabada a fuego en su subconsciente a pesar de haberla visto tan solo unos segundos y se descompensó en el ritmo. No era su intención, pero tras imaginar al chico bajándose los pantalones y mostrándole la espléndida verga colgando entre las piernas se corrió gimiendo de placer mientras sus dedos no dejaban de introducirse con pasión en su propia raja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras el intenso orgasmo se levantó de la taza con las piernas temblorosas y el pulso acelerado. Se acercó al grifo y se lavó la cara mientras se reprochaba esos pensamientos un tanto inadecuados. Por suerte, tras la corrida y una vez pasado el calentón, el chico volvía a parecerle lo que era, un chaval muy guapo, pero un crio al fin y al cabo. Dio el asunto por zanjado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasados unos meses en los que se dilapidaron los días estivales y con ellos las vacaciones empezando un nuevo curso laboral. La vida de Isaac y Maite transcurría como siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te parece si vemos aquí el partido de champions este martes? – le preguntó Isaac a su pareja unos días antes de la cita europea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya sabes que yo me levanto muy temprano y me acuesto pronto – le respondió ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, tú ya sabes que te puedes acostar cuando quieras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y quién vendrá?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues se lo he dicho a Pedro, no sé si se apuntarán sus hijos. Y se lo he comentado a un par más del equipo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella resopló mostrando cierta disconformidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mucho follón me parece a mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú tranquila que no tienes que encargarte de nada. Pediremos unas pizzas y nada más acabar el partido todos para casa. Ya sabes que no voy a invitar a cualquiera. Hay confianza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien… pero que sepas que yo me iré pronto a la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un cielo – y la besó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habían pasado meses desde el pequeño escarceo entre Sebas y Maite y ella ni se acordaba de aquello ni de la masturbación de aquella misma noche. De hecho ni se inmutó por saber si Pedro traería a sus dos hijos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente, el martes, día del partido de champions league únicamente se presentó Pedro con sus dos hijos. Los compañeros del equipo de Sebas e Isaac a los que había invitado este último se echaron para atrás a última hora. Cuando Sebas vio a Maite pareció alegrarse. Sin duda tenía muy presente la última vez que se habían visto y ella pareció darse cuenta, pero no le dio mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes del partido estuvieron hablando un rato, sobre todo de fútbol y Maite se sentía un poco fuera de lugar. Además se percató de las traviesas miradas que el hijo mayor de Pedro le estaba dedicando y se sentía un tanto incómoda. Por suerte, cuando empezó el partido pareció olvidarse un poco de ella, cosa que la tranquilizó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de acabar la primera parte del encuentro televisado llegaron las pizzas que habían pedido 30 minutos antes. En ese momento Maite aprovechó para despedirse de los invitados e irse a la cama aludiendo que madrugaba al día siguiente. Los 4 hombres terminaron de cenar al tiempo que el disputado partido llegaba al descanso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde está el lavabo? – preguntó Sebas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Al fondo a la derecha – le guió el dueño de la casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas se levantó y se dirigió al pasillo que quedaba fuera del alcance de las vistas del resto y lo atravesó hasta llegar al fondo donde había 3 puertas, la de la derecha, la de la izquierda y la de en frente. Según las indicaciones de Isaac, el lavabo debía ser la puerta de la derecha, pero Sebas, intencionadamente, quiso entender que al fondo era la puerta de en frente. La abrió y se encontró con una sobresaltada Maite que estaba acostada leyendo un libro antes de dormirse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Se puede saber qué haces? – preguntó algo alterada por la inesperada visita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy buscando el lavabo – se excusó el chico y antes de que Maite pudiera responder sentenció – ¡lo encontré! – mientras se dirigía al cuarto de baño que había divisado en la habitación de matrimonio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de que la mujer pudiera reaccionar, el chico ya se había adentrado en el servicio y no pudo hacer más que resignarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas no tardó en salir y volver a sorprender a Maite pues lo hizo con la bragueta abierta mostrando la polla a través de la abertura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder, chico! Qué manía tienes con enseñarme el pito – reaccionó con templanza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es por si te quedaste con ganas de verme empalmado – soltó provocando las risas de Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Pero si no estás empalmado! – aseveró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te dije que es porque tú no quieres – se reafirmó en sus palabras de hace tanto tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite se fijó detenidamente en el pene del chico. Le pareció más grande que la primera vez que lo vio y eso que entonces ya se quedó sorprendida por su tamaño. Calculó que le debía medir más de 15 centímetros en reposo además de ser bastante gruesa. Se animó a seguirle el rollo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y yo te dije que no me desagradaba la idea de verte empalmado. ¿Qué más quieres?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues ya que lo dices… podrías enseñarme algo… que yo te he dejado que me vieras la polla 2 veces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero nadie te lo ha pedido – y lo cortó antes de que pudiera replicar – Anda, sal, que ahí fuera está mi marido y tu padre y tu hermano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico se percató de que tenía razón. No podía tardar demasiado y menos con la polla al aire en la habitación de Maite e Isaac así que se la metió dentro de los pantalones nuevamente y salió, pero antes de hacerlo ella llamó su atención.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sebas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sí? – se giró esperanzado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para la próxima vez, el cuarto de baño es esa puerta – y le señaló el lugar correcto dejando al chico completamente frío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente, durante la jornada laboral, Maite recibió una llamada. Era su marido. Tras los saludos y conversaciones típicas habituales, Isaac le contó cómo había transcurrido la noche con los invitados cuando ella se fue a la cama. No hubo nada destacable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo ganas de verte – le confesó Isaac antes de acabar la conversación. Ella ya sabía lo que eso significaba. Tenía ganas de sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y yo también, cariño – le animó aunque realmente ella no tenía muchas ganas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando ambos se vieron en casa Maite notó la fogosidad con la que su marido la recibió. Iba desnudo por la casa, como tantas otras veces, pero iba con una erección de campeonato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder, nene! Veo que te alegras de verme – le bromeó divertida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isaac agarró a su mujer y se la llevó al catre donde la tumbó mientras él se quedaba de pie junto a la cama. En ese momento Maite tuvo un flash. Tumbada en la cama, en la misma posición que la noche anterior, e Isaac de pie, desnudo, en el mismo sitio donde la noche anterior estuvo Sebas con la polla al aire. Le vino a la mente el pene del chaval, en reposo más grande que los 15 centímetros tiesos de la polla de su marido. Empezó a calentarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te pasa? – le preguntó Isaac al ver la mirada perdida de su esposa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada, nada. Ven aquí – le propuso mientras se alzaba para acercarse a la boca la tiesa verga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras le hacía la mamada, Isaac se dedicó a desnudarla dejándola únicamente con el tanga como única prenda. Ella se dejaba hacer sin demasiado entusiasmo hasta que cerró los ojos para empezar a imaginar. Ya no se sorprendió al verse chupando la gruesa polla que anoche tuvo a su alcance. No sabía qué le pasaba, pero cada vez que aquel chico pasaba por su imaginación, el placer iba en aumento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isaac tuvo que parar a su mujer cuando notó la lascivia con la que empezaba a comerle la polla. Maite la chupaba bien, pero el esmero y entusiasmo que estaba demostrando eran nuevos para él y tuvo que detenerla para no correrse antes de tiempo, cosa que a él no solía pasarle. No se preguntó a qué era debida aquella mejoría y simplemente pensó en disfrutarlo. Con la polla a punto de reventar agarró a su esposa de las piernas, atrayéndola hacia sí para penetrarla con salvajismo. Había estado todo el día deseándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite se había excitado definitivamente fantaseando que la polla que chupaba era la de Sebas y ahora tenía ganas de que se la follaran. Así que agradeció el bruto gesto de su marido abriéndola de piernas. Ella retiró a un lado la tela del pequeño tanga e Isaac encaró el duro pene hacia su carnoso coño antes de embestirla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como siempre, el polvo fue duradero y satisfactorio. Maite lo había pasado bien gracias a su imaginación puesto que ese día no tenía muchas ganas de sexo e Isaac lo pasó de fábula agradeciendo el inusitado entusiasmo mostrado en momentos puntuales por su mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/9/9/6/49963/n/B/j/s/nBjs/Abbey%20Brooks7.jpg" width="424" height="636" />Tras hacer el amor con su marido, ella volvió a replantearse lo que le estaba pasando. No le hacía mucha gracia sentirse atraída por un niñato de 20 años por muy bueno que estuviera. Se tranquilizó pensando que no era más que su imaginación durante el sexo y recordando las dos veces en las que el chico se había insinuado y cómo ella había manejado la situación sin mayores problemas. Además habían sido únicamente un par de veces y ella estaba acostumbrada a usar mucho la imaginación así que se tranquilizó definitivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había pasado casi un año desde las 24 horas que jugaron el verano pasado. Nuevamente era época estival e Isaac estaba a punto de concluir la temporada futbolística.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te acuerdas de Pedro, ¿no? – le preguntó a Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro, el padre del chico ese que juega contigo, ¿no? – se hizo la tonta haciendo ver que no recordaba exactamente a Sebas y, más concretamente, una de sus partes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues estuve hablando con él de la posibilidad de que viniera un sábado a casa con su mujer y así la conoces. ¿Qué te parece? – le preguntó para saber si había hecho bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, aunque lo conozco poco, Pedro me cae fenomenal. Espero que su mujer sea maja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, teniendo en cuenta que son mayores yo creo que son bastante majos los dos. Pedro es un cachondo y ella parece buena gente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Vale! Pues me parece bien. ¿Y habéis concretado más?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues en principio no. Esta tarde lo veré en el entreno si viene a acompañar a Sebas, su hijo, y lo hablaré con él. ¿Te parece bien este fin de semana que ya hace bueno?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hombre, yo lo veo un poco justo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, yo lo hablo con él y a ver qué me dice.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ok.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese mismo día, al llegar de entrenar, Isaac se encontró con Maite dormida con lo que tuvo que dejar la conclusión de la conversación para el día siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ayer hablé con Pedro sobre lo de quedar un fin de semana de estos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ah! ¿sí? ¿y qué tal? – preguntó sin mucho interés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues hemos hablado de que vinieran a casa este sábado no, el que viene.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite se quedó pensativa por un instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y se traerán a los niños? – preguntó pensando en Sebas, al cual seguramente tendría que controlar para que no le hiciera una de las suyas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues no lo sé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues estaría bien saberlo – le reprochó malhumorada – ya que tendré que saber para cuánta gente tengo que cocinar, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes razón, cariño. Pero cálmate, no es para tanto. Déjame que me entere que aún hay tiempo de sobras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Está bien! – concluyó con tono de enfado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite no sabía si estaba más enfadada con Isaac o con ella misma puesto que no tenía claro si le daba más rabia no saber si vendrían los hijos por la cantidad de comida que debía preparar o por la incertidumbre de si volvería a ver a Sebas. Sentía una cierta intranquilidad por no saber cómo se comportaría el chico ni de lo que sería capaz. Pero lo peor de todo es que el saber que no vendría tampoco la tranquilizaría demasiado, más bien todo lo contrario. Y eso le daba rabia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente Isaac le confirmó que tanto Sebas como Jaime vendrían con sus padres y eso, para desesperación de Maite, la tranquilizó en cierto modo. Le apetecía volver a ver al chico y ver si era capaz de ingeniárselas para insinuarse nuevamente y quién sabe si volver a mostrarle el lustroso pito. Un ligero cosquilleo se instaló en su estómago hasta el día de la visita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La familia de Pedro se presentó temprano, como habían quedado. Todos se fueron saludando por orden y a Maite le pareció extraño el comportamiento de Sebas, más frío que la última vez, sin mostrar el entusiasmo de la última visita. En cierto modo se alegró, pensando que había pasado mucho tiempo y que el chico posiblemente había madurado. Era mejor así, a pesar del regusto amargo de dejar de sentirse admirada por aquel jovenzuelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer de Pedro, Beth, resultó ser tan maja como Isaac había anunciado y todos pasaron una amena mañana de caluroso sábado. Los padres de Jaime y Sebas estaban en torno a los 45 años pero ambos estaban de muy buen ver. Ella era rubia, guapa y delgada mientras que él era un maduro atractivo con poquito pelo y barba canosa de 4 días. Ella era bastante pija y él tenía mucha pasta cosa que los conjuntaba perfectamente y a él lo hacía más atractivo si cabe. Maite, al verlos, pensó que era normal que les hubieran salidos 2 chicos tan guapos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuánto tiempo, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite se sorprendió mientras preparaba el refrigerio en la cocina al oír a su espalda la voz de Sebas que parecía que la estuviera entrando. No pudo evitar una sonrisa de satisfacción mientras se giraba para responderle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues sí. Ya ni me acordaba – mintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Seguro… – respondió con suficiencia – Aún tenemos cosas pendientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ah! ¿sí? – se hizo la tonta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aún no me has visto empalmado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué cansino! – le recriminó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si quieres novedades podrías enseñarme tú algo. Creo que fue donde lo dejamos la última vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si no recuerdo mal, la última vez creo que te enseñé a llegar al lavabo – le replicó con maestría. Él sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé… se me ocurre que podríamos ir a la playa… – insinuando que hacer topless podía ser una forma de enseñarle lo que quería ver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se rió en el momento en que Beth entraba en la cocina y los interrumpía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te ayudo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hace falta, Beth, de verdad – se sinceró con toda la amabilidad de la que normalmente hacía gala.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante la comida estuvieron hablando de muchas cosas: el fútbol, los coches, las vacaciones, el trabajo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estaba todo muy bueno, Maite. Isaac, tienes una mujer que no te mereces – bromeó Pedro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ay! Gracias – se sintió adulada Maite &#8211; ¿Queréis algo más? ¿café, un helado…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, gracias, nosotros nos vamos ya – interrumpió Beth – que los niños seguro que quieren volver a casa a salir con los amigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por mí no lo digas – se indignó Sebas sacándole una sonrisa a Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si os vais es porque queréis – les instó Isaac.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si queréis podemos ir a la playa – propuso Maite alegremente trastocando al incrédulo Sebas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A todos les pareció buena idea la propuesta de la anfitriona así que decidieron ir a la playa a pasar la tarde. Los bañadores y toallas no eran problema puesto que Beth llevaba todo lo necesario para toda la familia en el coche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La costa estaba a 5 minutos de la casa. Una vez en la playa Jaime, Sebas, Isaac y Maite se fueron directamente al agua mientras Pedro y Beth se quedaban tomando el sol en las toallas. Mientras los bañistas se alejaban Pedro se fijó en el escultural cuerpo de la mujer de su joven amigo. Maite llevaba un bikini negro que le quedaba de lujo. Como la mayoría de los hombres, no pudo evitar observar con cierta lujuria a la preciosa mujer sin que ello implicara absolutamente nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez en el agua, los cuatro empezaron a juguetear y bromear entre ellos aunque la cosa terminó en un todos contra Maite la cual no podía zafarse de las acometidas de los chicos que la sumergían una y otra vez. Entre tanto juego notó más de una mano tocar zonas que no debían, pero prefirió pensar que era Isaac o lances fortuitos del juego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pequeño Jaime se estaba poniendo las botas. Aunque tenía la mitad de años que Maite, el niño no era tonto y sabía lo que era una mujer de bandera. Sabía que estaba siendo un poco descarado, pero no podía evitar tocarle el abultado pecho que escondía la tela negra cada vez que se ponía a tiro. Las caricias en la espalda, el vientre plano o incluso las piernas parecían más inocentes y por eso no se preocupaba por el tiempo que pasaba magreándola. Incluso una de las veces en las que voltearon a la mujer, Jaime aprovechó para pasar uno de sus dedos sobre la tela de la parte baja del bikini, notando el esponjoso bulto que escondía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando los chicos se cansaron de ahogar a la mujer, ella se sintió aliviada. En parte por dejar de tragar agua y en parte para que pararan los evidentes magreos. Decidieron hacer una guerra de caballos. Para hacerlo compensado, solventaron que Isaac sería el caballo de Jaime y Sebas el de Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se puso tras Sebas y antes de subirse colocó sus manos sobre los hombros del chico notando sus fuertes músculos. Bajó las manos por los brazos, acariciándoselos. Aunque estaba acostumbrada al fibrado cuerpo de Isaac, le gustó palpar el del joven. Se recreó unos instantes en su amplia espalda para acabar subiendo sobre él pasando las piernas alrededor de su cuello cuando Sebas se agachó bajo el agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La guerra la ganó el equipo formado por Isaac y Jaime ya que, a pesar de que Sebas estuviera tanto o más fuerte que Isaac, Jaime desequilibraba la balanza. A pesar de su tierna edad ya estaba bastante desarrollado y era mucho más fuerte que Maite. Sea como fuere, Se lo pasaron bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando los cuatro volvieron a las toallas, Maite se sorprendió al ver a Beth haciendo topless. Por su edad no se lo esperaba, aunque por el busto tan bien puesto como lo tenía no le pareció raro que lo hiciera. No obstante aquella actitud le dio una idea. Se giró buscando a Sebas con la mirada y en cuanto ambas se cruzaron se llevó las manos a la espalda para desabrocharse la parte alta del bikini sin dejar de mirar fijamente a los ojos de Sebas como diciéndole “aquí tienes lo que querías”, “esta es mi parte del trato” o algo parecido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/9/9/6/49963/n/B/j/B/nBjB/Abbey%20Brooks8.jpg" width="424" height="636" />Sebas no le aguantó mucho la mirada. Prefirió bajarla para ver cómo se desprendía de la parte superior del bikini descubriendo la contundente talla 95 que la tela negra insinuaba. Sebas sonrió, satisfecho, y volvió a mirarla como diciéndole “gracias”, “ahora te toca verme empalmado” o algo parecido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me pones crema? – le pidió Maite a su marido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isaac se sorprendió al ver a Maite haciendo topless. Aunque a ella le gustaba hacerlo para que el pecho estuviera moreno, nunca lo hacía delante de conocidos. Pensó que tal vez no consideraba demasiado conocidos a Pedro, Beth y sus hijos y no le dio mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comenzó untándole la crema en la espalda como era habitual. Tras esparcírsela bien por toda la zona tocaba el resto del cuerpo, pero pensó que delante de los invitados no era apropiado. Sin embargo ella le pidió que continuara y así lo hizo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas, Jaime y Pedro estaban poniéndose cachondos observando disimuladamente a Isaac masajeando el divino cuerpo de Maite para esparcir la lechosa crema. Las manos del hombre apretaban la dorada piel morena de la mujer dejando a la imaginación el placentero contacto con su cuerpo. Tras el magreo de espalda, vientre, brazos y piernas, Isaac pensó que había terminado, pero ella le indicó con la mirada que le pusiera crema en los pechos. Isaac no se lo podía creer y, por primera vez, pensó que pasaba algo raro. No obstante prefirió disimular y hacerlo lo más discretamente posible antes que negarse arriesgándose a la imprevisible reacción de Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la fría crema entró en contacto con los pechos de Maite, la mujer miró a Sebas que estaba tumbado boca abajo para disimular la tremenda erección que agujereaba la arena. Maite no dejó de mirarlo mientras las grandes manos de Isaac le sobaban las tetas. Cuando terminó el espectáculo, los cuatro hombres tenían que disimular las erecciones que Maite les había provocado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras un rato tomando el sol decidieron volver a la casa para que no se hiciera muy tarde. Isaac propuso que se dieran una ducha antes de marchar para quitarse la sal y la arena de forma que estuvieran más cómodos. A regañadientes, ya que no querían ser una molestia, acabaron aceptando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isaac se duchó en el cuarto de baño de la habitación de matrimonio mientras Pedro lo hacía en el contiguo. Maite y Beth estuvieron conversando mientras los 2 niños jugaban a la consola. El siguiente turno fue para las dos mujeres mientras Pedro bajaba junto a su hijo pequeño para enseñarle el nuevo cochazo que se había comprado a Isaac.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite aún estaba en bikini frente al espejo del cuarto de baño cuando notó la presencia de Sebas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres? – le preguntó con desgana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias – le dijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, ¿por qué? – preguntó con una mezcla de ingenuidad e irritación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por enseñarme las tetas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona – se ofendió – yo no te he enseñado nada. Digamos que estabas en el sitio adecuado en el momento adecuado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pues gracias por hacerme caso y proponer que hayamos ido a la playa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas se acercó más a Maite hasta casi notar su calor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que sepas que has conseguido empalmarme en la playa – y se arrimó más aún rozando las nalgas de Maite con el bulto bajo el bañador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero ahora estás empalmado? – preguntó inocentemente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, pero eso lo arreglamos rápido – y llevó una mano hasta el culo de Maite tocándolo ligeramente sobre la tela del bikini. Ella le apartó la mano, pero no le dijo nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico lo intentó nuevamente y ella le recriminó la acción apartándolo completamente. Él reaccionó bajándose el bañador y mostrándole el pene por tercera vez. Ella lo veía a través del espejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Qué manía… – bromeó sin perder la seriedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas intentó una nueva aproximación volviéndose a quedar tan cerca como antes, golpeando el culo de la mujer con su aparato genital. Ella tiró una mano hacia atrás repitiendo el gesto con el que lo había apartado antes, pero esta vez su mano entró en contacto con las marcadas abdominales del joven y ahí se recreó hasta bajar al pubis y entrar en contacto con los escasos y arreglados pelos que el adonis conservaba. No se paró ahí y aún bajó más la mano hasta agarrar la gran verga del niño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite empezó a masturbarlo y no tardó en notar cómo la polla aumentaba de tamaño. En unos segundos Sebas estaba completamente empalmado. Maite soltó el miembro y se giró para observarlo más detenidamente. El grosor era considerable y el tamaño debía rondar los 20 centímetros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por fin te veo empalmado – soltó satisfecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te dije que de ti dependía – sonrió orgulloso &#8211; ¿Te gusta lo que ves?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ay… – suspiró levemente – mucho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se hizo el silencio, que duró unos incómodos segundos, únicamente roto por Maite mientras se agachaba y volvía a rodear con su mano el gordo pene.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, esto que voy a hacer no está bien así que o te corres rápido o no hay paja, ¿estamos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas no contestó, no hacía falta. Maite había comenzado a meneársela como si le fuera la vida en ello y no iba a parar hasta provocarle el orgasmo. El chico se dejó llevar y disfrutó del enorme premio que le estaba regalando una de las tías más buenas que conocía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite se sentía culpable por hacerle aquello a Isaac, sin embargo pensó que no podía dejar así al chico. Una vez llegados a ese punto no había marcha atrás y la mejor solución era satisfacer al pequeño de la forma más simple y olvidarse de este asunto para siempre. Por otro lado estaban sus propios deseos que también se veían recompensados con aquella paja. Cerró los ojos y recordó aquella noche en la que masturbó a su marido imaginando que pajeaba al chico que por la mañana le había enseñado una buena polla dentro de su pantalón de deporte, el mismo joven al que ahora estaba masturbando realmente y volvió a sentir las mismas placenteras sensaciones que aquella noche, pero multiplicadas por infinito. Jamás imaginó que manosear tan grande y joven falo fuera tan satisfactorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas cumplió con su parte y se corrió en unos escasos minutos. Maite, inundada en sus propias sensaciones no se percató hasta que fue demasiado tarde y Sebas le escupió en el hombro salpicando su preciado pelo. El resto de chorros cayeron en el suelo, una vez que Maite se había apartado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tú eres imbécil? – le recriminó reprimida para que la madre del chico no la oyera &#8211; ¿No ves cómo me has puesto? – le indicó señalando el hombro, el pecho hasta donde había resbalado el semen y, sobre todo, agarrándose el lechoso pelo que se le había quedado completamente pringoso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona, yo… – se quedó sin réplica. Al parecer la descarga provocada por el orgasmo le había devuelto el semblante tímido que parecía poseer cuando Maite lo conoció el verano pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pasa nada – se tranquilizó – por suerte aún tengo que ducharme. Ahora lárgate de aquí – le mandó mientras se disponía a limpiar el suelo de los restos de leche de la corrida Sebas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando los del coche volvieron, las mujeres ya se habían duchado y únicamente quedaban los niños.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora os toca a vosotros venir a casa – les invitó Pedro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuando queráis – contestó Isaac buscando la aprobación de Maite con la mirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues venid el próximo sábado si no tenéis planes – propuso Beth.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite intentó buscar una excusa, no quería volver a encontrarse con Sebas, pero no se le ocurrió nada y tuvo que aceptar la invitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues creo que no tenemos nada. ¿Verdad, cariño? – intentó que Isaac se sacara de la manga algún compromiso que ella no recordara, pero no fue el caso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perfecto, entonces –concluyó Pedro – Quedamos así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Sebas y Jaime salieron de la ducha, Pedro, Beth y los niños se despidieron y se marcharon dejando a Isaac y Maite solos en casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Hoy no te paseas desnudo por la casa? – le sugirió Maite a su marido, intentando provocarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues claro – y se bajó los pantalones de golpe bromeando mientras se alejaba de ella dándole la espalda y mostrándole la firmeza de su culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda, ven aquí – le pidió ella cuando Isaac regresó al salón con el pene al aire, completamente desnudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite le había hecho una paja a un adolescente de 20 años con una polla de tantos centímetros como años tenía el chico a escondidas de su marido y ahora se moría de ganas de hacer el amor con su pareja. En parte por el calentón de lo sucedido con el chaval y, por otro lado, para recompensar a su marido por lo acontecido. Sin duda se sentía culpable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por eso te has comportado así en la playa? ¿Estabas cachonda? – pensó que había encontrado los motivos por los que su esposa había actuado de esa forma tan extraña esa tarde – Porque menudo espectáculo hemos dado – prosiguió – Yo creo que hemos puesto cachondos a toda la familia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos sonrieron aunque sin muchas ganas. Maite llevaba un rato manoseando el flácido pene de su pareja, que ya empezaba a endurecerse cuando se levantó para besarlo. Él aprovechó el momento para sobarle el pecho lo que provocó los primeros gemidos de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite comenzaba a imaginar que eran las manos de Sebas las que la acariciaban tras la paja que le había hecho en el cuarto de baño y no pudo evitar gemir de placer provocando el desconcierto en Isaac que no entendía cómo podía estar tan caliente. Cuando él metió su mano en el interior de las bragas de Maite pudo notar que su esposa estaba chorreando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás bien? – le preguntó extrañado. Nunca la había visto tan excitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero ella no le respondió, simplemente se limitó a jadear cuando los dedos de su marido comenzaron a hurgar en su entrepierna. Sin dejar de pensar en Sebas, se corrió tras unos segundos de roce con los dedos que la penetraban. Tras recomponerse, se levantó del sofá y guió a su marido hasta la cama donde lo tumbó dejándolo boca arriba con la polla tiesa. Ella se puso a horcajadas sobre él y bajó su cuerpo mientras con su mano orientaba el pito hacia su entrada. Mientras cabalgaba sobre él volvió a cerrar los ojos para poder imaginarse al joven que la tenía loca. No tardó en correrse nuevamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Isaac estaba descolocado. El sexo con Maite siempre había sido muy bueno, pero aquel polvo sobrepasaba la valoración de cualquiera de los anteriores. Aquel ritmo que su mujer le estaba imponiendo era demasiado para él y su mítico aguante. No tardo mucho en correrse en el interior de Maite. Fue uno de los orgasmos más placenteros que recordaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sábado siguiente llegó casi sin darse cuenta. Maite iba en la parte delantera del coche conducido por Isaac rumbo a casa de Pedro y Beth. Durante la semana había hecho un trabajo de recolocación de piezas, pensando en todo lo que había sucedido con Sebas y la mejor forma de afrontarlo. Estaba convencida de que el travieso muchacho se las ingeniaría de algún modo para volver a provocarla. Por suerte, había hecho un ejercicio de convencimiento en el que se dio cuenta de que ella era toda una mujer y que Sebas no era más que un crío con el que había jugado un poco. Esos eran los roles y en base a ellos se iba a comportar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llegaron a la casa, la pareja se quedó alucinada. Isaac sabía la pasta que tenían los anfitriones y se lo había comentado a Maite, pero ninguno se esperaba ver aquella pomposidad. Coches, piscina, jardines… una auténtica mansión. Era media mañana, Pedro y Beth los recibieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No están los chicos? – preguntó Isaac.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Jaime está con un amigo y Sebas supongo que estará en la piscina – respondió Pedro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Menuda choza tienes, macho! – le bromeó Isaac.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No nos podemos quejar – intervino Beth.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que voy a cambiarte por Pedro – le bromeó Maite a su esposo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo digas muy alto que seguro que el mío estaría encantado – alagó Beth a Maite haciendo referencia a que Pedro y ella misma la consideraban guapísima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Anda! – reaccionó Maite – ¡Será que puede quejarse de mujer! – le devolvió el piropo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/4/9/9/6/49963/n/B/j/I/nBjI/Abbey%20Brooks9.jpg" width="424" height="636" />Mientras hablaban llegó Sebas que saludó a todo el mundo. Nuevamente no tuvo ninguna deferencia especial con Maite, pero esta vez ella no le dio la mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras la visita de rigor por la casa y los exteriores, se pusieron a comer. Tras la comida los hombres comenzaron a hablar nuevamente de fútbol y las mujeres entablaron una amena conversación únicamente interrumpida, al cabo de un tiempo, por Isaac.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cariño, vamos a la piscina. ¿Te vienes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Id tirando vosotros, yo iré luego – le propuso no queriendo dejar la entretenida conversación con Beth.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras una hora larga de conversación sonó el móvil de Beth. Era una vecina que la reclamaba para que fuera a su casa para una celebración, al parecer, ineludible. Beth se vio forzada a invitar a Maite quien se disculpó por no aceptar la invitación entendiendo que era un compromiso. Beth la apremió para que fuera a la piscina con los hombres y Maite no tuvo más remedio que hacerle caso mientras pensaba lo bien que vivían las aburguesadas mujeres del vecindario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar a la piscina se sorprendió al no ver a Isaac. Únicamente estaba Sebas que chapoteaba dentro del agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde está mi marido? – le preguntó Maite a cierta distancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se ha marchado con mi padre a buscar a mi hermano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite se maldijo al comprobar que se había quedado a solas con el muchacho y sin nadie que le ayudara a ponerse la crema. Pensó en volverse a la casa, pero creyó que podía ser peor el remedio que la enfermedad y decidió comportarse como lo habría hecho normalmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te importaría ayudarme con la crema? – le preguntó al chico mientras se sentaba en una de las tumbonas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas no contestó, únicamente comenzó a nadar hacia el borde más cercano a Maite. Al llegar al filo sacó sus brazos del agua con los que se impulsó para sacar todo su cuerpo con una agilidad pasmosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite no podía creer lo que estaba viendo. Se estaba fijando en los fuertes brazos del adolescente, en la rigidez de sus músculos al forzarlos para levantar el resto del vigoroso cuerpo hasta que se topó con la visión del bamboleante pene del chico colgando en el aire mientras se erguía con la habilidad felina con la que se movía. ¡Sebas estaba desnudo! Mantuvo la compostura mientras le observaba a través de las gafas de sol acercándose. Pero el cuerpo mojado, las gotas resbalando por la dorada piel del joven y el pito meciéndose libremente era para poner cachonda a cualquier mujer que se precie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedes echarme una mano con esto? – le sugirió dándole la espalda y mostrándole el bote de crema solar cuando el chico llegó a su altura. Sebas cogió la crema sin mediar palabra y la esparció por la espalda de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te importa, ¿no? – quiso saber el joven indicando su desnudez mientras manoseaba la espalda de Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hombre, no me parece lo más apropiado, que ya tienes una edad, pero es casa tuya así que tú sabrás – le contestó descolando al chico que proseguía en su quehacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las manos de Sebas eran habilidosas. Maite se dejó llevar mientras el chico introducía sus fuertes dedos entre las costillas provocándole una sensación placentera e inusitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi padre e Isaac tardarán aún un rato en volver – informó a la mujer mientras sus manos, con discreción, pasaban al vientre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y eso? – preguntó aturdida sin darse cuenta de la maniobra del chico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El amigo de Jaime vive un poco lejos… por cierto ¿y mi madre dónde está?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La ha llamado una amiga para que fuera a su casa a…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-…entonces tiene para rato – la cortó &#8211; ¿Te pongo un poco más de crema? – añadió mientras recogía el bote y lo acercaba al vientre de Maite momento en el que se percató de lo que sucedía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te he dicho que me pusieras en la espalda. En el resto puedo yo, gracias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero él insistió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va, si ya he empezado con la barriga, déjame que acabe esta zona…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite aceptó a regañadientes tumbándose en la hamaca para que el niño pudiera untarle mejor la crema. Al hacerlo se fijó nuevamente en su pito ya que ahora no estaba a su espalda. Lo tenía muy cerca de su mano y recordó el tacto del mismo durante la paja que le hizo hacía únicamente una semana. El recuerdo era agradable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas estaba disfrutando con el magreo que le estaba dando a Maite. El contacto con ese sublime cuerpo estaba provocando las primeras reacciones en su pene que daba algunas leves sacudidas de vez en cuando. Aunque Maite era disimulada gracias a las gafas de sol, al estar tumbada tan cerca, Sebas pudo observar cómo a ratos se le iban los ojos buscando la visión de su cipote. Pensó que eso era un signo positivo y sus manos, en un gesto muy rápido, subieron hasta los pechos de Maite introduciéndolas bajo el bikini, desplazando la tela y contactando con las deseadas ubres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sebas! – reaccionó rápidamente abofeteándolo y dejando al asustado chico sin poder de reacción – Te has pasado – añadió para rematarlo definitivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona, yo… pensé que no te importaría hacer topless como la semana pasada en la playa y… sólo quería ponerte crema como hizo Isaac…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al escuchar la temblorosa voz del pequeño, Maite se enterneció y se reafirmó en los pensamientos que la habían reconfortado durante la semana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Es que no tuviste suficiente con la metida de mano que me pegaste en el agua? – le acusó pensando que había sido él el que no paró de magrearla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Yo?! En serio, yo no te he puesto una mano encima hasta ahora. No es mi estilo, nunca lo he necesitado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella le creyó y recapacitó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vaya, vaya… entonces parece que tu hermano ya no es tan joven como parece – sonrió pensando en lo mono que le parecía Jaime y se sintió poderosa al saber que también el pequeño la deseaba sexualmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite le propuso ir al agua mientras terminaba de ponerse la crema. Para alegría de Sebas, la mujer no volvió a ponerse la parte de arriba del bikini y pudo ver cómo ella misma se acariciaba los senos esparciendo sobre ellos el protector solar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La próxima vez que quieras hacer algo parecido pide permiso – le recriminó mientras se dirigían al agua haciendo referencia al incidente que había provocado el bofetón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas no sabía cómo tomárselo. ¿Le estaba insinuando que la próxima vez que quisiera tocarle los pechos debía pedir permiso? ¿Quería decir que podía concedérselo? ¿O simplemente se refería a cómo debía comportarse con otras chicas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar al borde, Sebas se lanzó sin pensarlo de cabeza. Maite se fijó en sus genitales durante el salto. Pudo observar los testículos del chico muy pegados a su culo y el largo y grueso pito volando. Le entraron ganas de lanzarse tras el joven en busca de sus tesoros sexuales. Pero reprimió sus deseos una vez más y se introdujo lentamente en el agua, amoldándose al cambio de temperatura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez ambos en el agua Sebas comenzó a zambullirla como ya hiciera en la playa con ayuda de Isaac y Jaime. Maite intentaba zafarse como la semana pasada pero esta vez su atacante estaba desnudo y lo que poseía entre las piernas no era precisamente pequeño. Los roces eran inevitables y cada vez que notaba que aquel pollón la golpeaba se moría de ganas de alargar la mano y agarrársela para volver a masturbarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/9/9/6/49963/n/B/k/3/nBk3/Abbey%20Brooks11.jpg" width="424" height="636" />Cuando Sebas se cansó de ahogarla, Maite aprovechó para distanciarse. Se marchó al borde de la piscina y se sentó fuera con las piernas dentro de agua. Sebas se acercó nadando lentamente hasta llegar a la altura de la excitada mujer. Le agarró de las piernas y empezó a sobárselas. Maite pensó que el chico, ciertamente, no metía mano a traición como sí hizo Jaime el sábado pasado. Se fijó en la difuminada silueta de Sebas bajo el agua y observó lo grande que pareció su verga distorsionada a través del agua y los efectos lumínicos provocados por el ardiente sol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos estaban en silencio cuando Sebas se incorporó apoyando sus manos en los muslos de Maite. Se los acarició sin que ninguno dijera nada. Lo único que ambos oían eran sus propios latidos agolpándose contra sus propios oídos. Sebas llevó sus manos a la parte interna de los muslos de ella, que abrió ligeramente las piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo? – le pidió permiso recordando el consejo que Maite le había dado mientras se dirigían al agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La contestación de la mujer fue llevar una de sus manos a la única tela que conservaba y separarla ligeramente mostrando a su joven amante unos labios vaginales hinchados debido a la excitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico, en una demostración de fuerza, se impulsó con los brazos apoyados en el borde para alzarse y llegar con su lengua hasta el coño de Maite que le facilitó las cosas inclinándose y levantando ligeramente el pompis. La lengua de Sebas recorrió cada milímetro del sexo de la hermosa mujer, satisfaciéndola hasta el orgasmo. Tras la corrida, Maite levantó una pierna para pasarla sobre la cabeza de Sebas, acercándola a la otra obligando al chico a apartarse. Se metió en el agua junto al niño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te interesará saber que estoy empalmado – le informó sonriendo y sacando una carcajada de Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sí? – preguntó con falsa ingenuidad – A ver…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico, de espaldas al borde la piscina, se alzó con los brazos demostrando nuevamente el uso de su portentosa musculatura. El rápido impulso pilló desprevenida a Maite que no se esperaba ver salir con tanta velocidad aquel enorme periscopio que casi la golpea. Se fijó en el joven sentado en el borde de la piscina como escasos instantes antes lo estuviera ella y, más concretamente, en el enorme rabo que la desafiaba completamente tieso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Guau! – lo alentó – ¡Menuda empalmada! Esta sí que es una empalmada y no la que te pegas cuando sales de fiesta… – le sonrió mientras se alzaba, ayudada por los fuertes brazos de Sebas que la asió por los sobacos, para dirigir su boca hacia la punta de la polla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite abrió la boca y rodeó con sus labios el glande del muchacho, saboreándolo. La polla dio un respingo. Repitió el gesto 3 veces y bajó el rostro sacando la lengua para recorrer los erectos 20 centímetros desde la base hasta la punta. Volvió a bajar y le lamió los huevos que estaban apoyados sobre el mojado suelo de la piscina. Finalmente agarró la verga con una mano y empezó a masturbarlo mientras se introducía la polla en la boca y le hacía una mamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras unos minutos en los que Sebas demostró que podía resistir mucho más que el día en el que Maite lo masturbó en el cuarto de baño, el hijo de Pedro y Beth la alzó agarrándola de las axilas, sacándola del agua y colocándola encima suyo. Maite abrió las piernas en el aire y se dejó caer sobre el pollón que la esperaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había pasado casi un año desde que se equivocara al confundir “de empalmada” con “empalmado” y desde que un aparentemente tímido adolescente osara insinuarse mostrándole la bonita polla con la que había nacido. Hacía ya meses desde que vio aquel cipote por segunda vez, entonces con más detenimiento. Y únicamente escasos días desde que se exhibió para deleite del muchacho provocando que al final tuviera que hacerle una paja. Y durante todo ese tiempo, inconscientemente lo que había deseado era justamente lo que estaba a punto de ocurrir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite gritó de placer, quitándose el peso que tenía dentro desde hacía casi un año, cuando sintió la enorme polla abriéndose paso en su interior. Se corrió en seguida. La juventud de Sebas no era sinónimo de torpeza precisamente. Era evidente que el chaval tenía sobrada experiencia. Los carnosos pechos de la treintañera estaban deliciosamente atendidos por el sagaz veinteañero que los besaba, lamía, chupaba, sobaba y mordisqueaba, tanto el pezón como el resto de la voluminosa ubre. Maite se volvió a correr.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sebas notó que las fuerzas de su madura amante comenzaban a flaquear bajando el ritmo debido a la edad, los orgasmos y el tiempo que llevaban en esa magnífica postura. El chico, sobrado de fuerzas, llevó sus manos a las nalgas de Maite para acompañarla en el sube y baja. La mujer le recompensó el detalle buscando su boca para morrearlo con pasión. Cuando se separó de él, la agarró de la cintura para, sin sacar el cipote de su interior, voltearla colocándola tumbada de espaldas en el suelo mientras ella se aferraba con sus manos al amplio cuello del joven muchacho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite se quedó con las piernas abiertas y dobladas hacia atrás con lo que el experimentado jovenzuelo le agarró los muslos justo por detrás de las rodillas empujando hasta levantarle ligeramente el pompis, momento en el que comenzó sus fuertes embestidas. Cada sacudida de Sebas en la que Maite sentía como la llenaba por completo golpeando los testículos contra su culo levantado le robaba un gemido ahogado. Cuando cambió el ritmo y la penetró a una velocidad endiablada sacando y metiendo la polla con frenesí volvió a arrancarle un nuevo orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras más de media hora larga de sexo de mucha calidad Sebas sorprendió a la madura chica sacando el brillante pollón de su escocido coño para levantarla pidiéndole que se colocara de rodillas. El chico apuntó su miembro hacia la cara de Maite mientras no dejaba de masturbarse. Quería correrse en su rostro. A ella le pilló desprevenida y no le dio tiempo a reaccionar cuando el primero y más contundente chorro de leche impactó en su mejilla salpicando su cuidado cabello. El imponente chico soltó unos cuantos chorros más que mancharon por completo el bello rostro de una Maite desbocada que, antes de que Sebas terminara de escupir, abrió la boca invitando a su pintor a dirigir hacia allí sus últimas pinceladas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite dejó escapar por la comisura de sus labios el semen que el niño había introducido en su boca mientras chupaba el aún duro falo que acababa de impregnarla del viscoso líquido para succionar cada mililitro de leche que pudiera quedar en el enorme surtidor que Sebas tenía entre las piernas. El semen se resbalaba por la cara y el pelo de Maite que, en vez de echarle la bronca como la vez que le manchó ligeramente en su casa, se dedicó a chuparle el cipote hasta que se quedó en estado morcillón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Necesito una ducha – dijo Maite mientras se incorporaba agarrándose el pelo para mostrar el manchurrón de lefa que se había acumulado en su cabellera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te acompaño. Mi padre y tu marido aún tardarán un rato en llegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Maite salió de la reponedora ducha vio a Sebas muy arreglado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sales esta noche? – le sonrió – Eres un fiestero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me voy de empalmada – le contestó jocosamente besándola en los sonrientes labios y marchándose a disfrutar de la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite se quedó mirándolo, mordiéndose el labio pensando en la afortunada que acabaría la noche con ese joven semental. Porque estaba convencida de que cada vez que salía, follaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Isaac volvió, junto a Pedro y Jaime, se disculpó por haberse marchado sin avisarla. Igualmente, Pedro tuvo que excusar a su esposa por haberla dejado sola y a su hijo mayor por ser tan desconsiderado y no haberla atendido en ausencia del resto de la familia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite no le reprochó absolutamente nada a su marido después de lo que ella había hecho. Es más, se sintió culpable por hacerle sentir mal cuando su falta era mucho más leve que la de ella. Respecto a Beth, pensó que la pobre mujer había estado tan informada como ella misma de la salida de sus maridos en busca de Jaime. Y cuando oyó el comentario sobre Sebas por parte de su padre casi se le escapa la risa. Sin duda el niño había sido el que mejor la había atendido de largo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras las explicaciones y disculpas llegaron las despedidas. Isaac y Maite se marcharon a casa. Esa noche no hicieron el amor y pasó un largo periodo hasta que a ella volvió a apetecerle sexo con su esposo. Isaac no se lo tomó a mal, simplemente pensó que estaba relacionado con la actitud de su mujer en los últimos tiempos sin llegar a sospechar jamás que el motivo era el joven Sebas con el que él mismo compartía vestuario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Despedida de soltera&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Dec 2022 15:12:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[-Estáis locas, chicas – dijo riéndose Marga. -Tú tranquila… que nos lo vamos a pasar ¡de puta madre! – le contestó Laura que lo había organizado todo. -¿Pero tú has estado alguna vez en un boys? – le preguntó Leire. -Pues no he tenido el gusto… &#8211; respondió con ironía la novia. Marga se casaba la semana siguiente y sus amigas, más concretamente Laura, le habían organizado una fiesta de despedida de soltera. Todo parecía normal hasta que, en mitad de la cena, Laura había anunciado el local al que asistirían más tarde. A Mireia no le hacía mucha gracia [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Estáis locas, chicas – dijo riéndose Marga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú tranquila… que nos lo vamos a pasar ¡de puta madre! – le contestó Laura que lo había organizado todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Pero tú has estado alguna vez en un boys? – le preguntó Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues no he tenido el gusto… &#8211; respondió con ironía la novia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Marga se casaba la semana siguiente y sus amigas, más concretamente Laura, le habían organizado una fiesta de despedida de soltera. Todo parecía normal hasta que, en mitad de la cena, Laura había anunciado el local al que asistirían más tarde.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A Mireia no le hacía mucha gracia ir a un local de striptease, pero pensó que viniendo de Laura no podían esperar otra cosa. Decidió no darle mayor importancia y no dejar que eso arruinara la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No sé si a mi chico le hará mucha gracia que vaya a un sitio así – soltó la mojigata de Mabel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No tiene por qué enterarse – la aconsejó Leire – Yo no pienso decírselo al mío – concluyó mientras pensaba lo bien que se lo iba a pasar esa noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_010_6329.jpg" width="423" height="637" />Ante aquellas palabras Mireia y Alicia se miraron adivinando que ambas pensaban lo mismo: de lo mucho que era capaz su amiga. Aún recordaban la última vez que salieron juntas y cómo Leire no dejó de tontear con todo tío que se le arrimaba llegando finalmente a enrollarse con uno. Siempre se quedaron con la duda de si llegó a pasar algo más que eso puesto que se marcharon antes que ella dejándola allí con aquel tío. Ambas conocían al buenazo del novio de Leire y se hacían cruces cada vez que la veían con esa actitud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alicia comenzó a leer el folleto con un cierto aire de reprobación:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Viernes show</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Espectáculo 1: Un regalo para la dama</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Espectáculo 2: ¡Qué divertido!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Espectáculo 3: Seguridad ante todo</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Espectáculo 4: Sólo el más fuerte</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Espectáculo 5: Hay que domar a este animal</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y de qué tratan cada uno de los espectáculos? – preguntó Marga intrigada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No se sabe, son sorpresa – le aclaró Laura – Los van variando cada vez aunque por el título te puedes hacer una idea, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eso tú que eres una guarrilla – bromeó Mireia y todas comenzaron a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Las 6 amigas, Marga, Laura, Leire, Mireia, Mabel y Alicia, continuaron la cena bromeando sobre los espectáculos del folleto y, acorde a la situación, las conversaciones se fueron tornando más picantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Laura y Alicia eran las únicas solteras del grupo, pero mientras que Laura estaba entusiasmada con ir al local de striptease, no en vano había sido idea suya, a Alicia parecía no hacerle mucha gracia. Y el motivo principal era que a Mireia tampoco le parecía la mejor forma de pasárselo bien. Mireia era para Alicia el espejo en el que mirarse, sentía una extraña devoción por su amiga, tan guapa, simpática e inteligente, todas las cualidades de las que ella carecía. Sin darse cuenta, Alicia siempre pensaba, decía y hacía lo mismo que su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De las chicas con pareja sin duda era Leire la que estaba más desatada. Aunque no estaba casada llevaba años viviendo en pareja con un grandísimo trozo de pan que no le daba las cosas que esa noche pensaba obtener. Aunque nunca lo había hablado abiertamente con el resto de amigas, se sobrentendía una especie de código no escrito en el que se decía claramente que lo que pasa en una noche sin novios no sale de ahí. Ella no es que fuera una belleza precisamente, pero era lo suficientemente normal como para conseguir pasarlo bien sin problemas en una noche de desenfreno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por el contrario Laura tenía algunos problemas más que su amiga Leire. A pesar de no ser fea sí que estaba rellenita con lo que le era más difícil encontrar algo decente que llevarse a la cama. Pero esa noche pagaban ellas así que no tendría problemas para disfrutar de unos buenos trozos de carne masculinos. Además la soltería no le impedía pasarlo en grande sin estar pendiente del qué dirán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia era una chica abierta que disfrutaba con la visión de un tío bueno como cualquier otra y no se escondía para decirlo abiertamente. Sin embargo también tenía una moral bien definida que le impedía disfrutar de un espectáculo, para ella, tan burdo como el que iban a visitar esa noche. Además tenía al novio más maravilloso que se pudiera tener y no tenía ninguna necesidad de acudir a un local de ese estilo. Por suerte no le acompañaban los complejos de Mabel y no tenía ningún problema en que su pareja se enterara de todo lo que iba a pasar en la despedida. Es más, incluso llegó a pensar que tal vez ir a un boys era la mejor opción puesto que así evitaría los moscones que sin duda la hubieran atormentado toda la noche en cualquier otro local al que hubieran asistido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia era la triunfadora del grupo y es algo que no pasaba desapercibido para Mabel que, al igual que Alicia, sentía cierta devoción por su amiga. Se sentía atraída por su personalidad tan carismática, seguramente lo que más le faltaba a ella. Aunque no estaba todo el día detrás suyo como Alicia, sí que sentía una atracción que procuraba disimular por temor a ser malinterpretada. Mabel era una chica guapa, pero carente de otras muchas cualidades. Aunque con recelo por lo que su novio pudiera pensar, decidió que iba a disfrutar del show que las esperaba. Sintió curiosidad por cómo sería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por último, Marga era la primera de las amigas que daba el paso. Sólo le faltaba una semana para dejar la soltería. Cuando le propusieron hacer una despedida de soltera le pareció buena idea. Únicamente puso como condición que fuera algo íntimo, con sus mejores amigas, como cualquier otra noche de chicas que habían vivido con anterioridad. Lo que no se esperaba es que Laura tuviera aquella sorpresa preparada, pero casi prefirió eso que no un show individual de un stripper que la hubiera avergonzado mucho más. Marga no era tan guapa como Mireia o Mabel, pero sí tenía un cierto atractivo que, unido a que no era precisamente tonta, la hacían, sin contar a Mireia, más apetecible que al resto de amigas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Oye, pero no te obligarán a hacer nada si no quieres, ¿no? – preguntó temerosa Mabel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, los boys meten mano si te dejas…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Laura, tú sí que estás informada! – se sorprendió Marga &#8211; ¿No habrás ido ya a uno de estos sitios?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues sí… – respondió entre tímidas carcajadas seguidas de las risas del resto de chicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tendrás que enseñar las tetas – asustó Leire a Mabel provocando el pánico en su rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Ostras! Pues como tenga que enseñarlas yo que tengo una teta más grande que otra… – bromeó Mireia para quitar hierro al asunto y tranquilizar a su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El resto rieron y Laura se abalanzó sobre su amiga para tocarle los pechos al tiempo que aseguraba ser cierta la diferencia de tamaño. A Mireia no le sorprendió el gesto jocoso de su amiga, pero sí lo bien que le magreó las tetas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Uy, nena! – sorprendida &#8211; ¡Qué bien las tocas! – bromeó con el estupor marcado en el rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El pecho de Mireia no era nada despreciable para su delgado cuerpo. Y el escote que llevaba dejaba a la vista un contundente canalillo. Mabel, al ver el gesto de Laura, sintió deseos de magrear las tetas de su amiga y, entre risas y bromas, también se las tocó con la excusa de comprobar la diferencia de tamaño entre ambos pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Oye, no le metas mano a mi chica – bromeó Laura y le dio un pico a Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Yo también quiero! – replicó Mabel repleta de envidia. Sus dos amigas se acercaron para besarse en los morros las tres al mismo tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras los chupitos a los que les invitó el camarero la conversación de las amigas llegó al punto álgido, en parte, gracias al alcohol ingerido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Imaginaos que ya estamos en el show… – decía Leire mientras el camarero se alejaba – … ahora se giraría el camarero y se la sacaría aquí mismo – Y comenzó a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Qué bestia eres, hija! – la recriminó Marga con sutileza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Chicas, ¡no os vayáis a asustar con las pedazos de pollas que vamos a ver! – gargajeó Laura algo más que alegre debido a la sangría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel se ruborizó ante aquellas palabras, pero aún lo hizo más con el resto de la conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, bueno, no será para tanto – dijo Mireia restándole morbo al hecho de tener un buen tamaño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Eso es que no has visto una polla grande en tu vida! ¿Cuánto le mide al tuyo? – le preguntó Laura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, claro, a ti te lo voy a decir…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Va… no seas así… al mío le mide 14 centímetros – confesó Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Laura comenzó a reír:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues nena, no sabes lo que te espera…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Serás guarra! ¿Cuánto le medía al que la tenía más grande de los tíos con los que has estado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡21! – mintió para bromear y caldear la conversación. Y lo consiguió puesto que sus amigas se rieron expectantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Eso es mentira! – le espetó Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú calla que no has dicho cuánto le mide al tuyo – le reprochó Marga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y al novio cuánto le mide? – replicó con picardía y cierta curiosidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues yo diría que en torno a los 18. Centímetro arriba, centímetro abajo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Joder! – exclamó Mireia ciertamente sorprendida – Ya me caso yo con él – bromeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eso es que en casa tienes poca cosa… &#8211; la chinchó Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No mucho menos que tú en la tuya – le respondió hábilmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Entonces… – insistió Laura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_020_a4cf.jpg" width="420" height="633" />-Pues no sé… no se la he medido nunca pero… una cosa así – y Mireia separó sus dos dedos índices a una distancia de unos 15 centímetros para indicar el tamaño del pene de su novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Las chicas se rieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y el tuyo cuánto calza Mabel?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La tímida amiga se ruborizó al escuchar la pregunta de Laura hasta el punto de sentir el calor agolparse contra su sien, señal de haberse puesto roja como un tomate. Pensó que lo mejor sería contestar, pero al dar la respuesta aún se avergonzó más al pensar en lo pequeño que era el pene de su chico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-12 – señaló a secas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Laura se tuvo que contener la risa pensando en lo mal que lo iba a pasar la pobre Mabel durante el espectáculo. Y para no dejar de lado a Alicia, le preguntó lo mismo que le habían preguntado a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-15 centímetros – mintió Alicia diciendo lo mismo que había insinuado Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Chicas, el show empieza a la 1 así que tendríamos que ir moviendo el culo… – indicó Marga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nunca mejor dicho – bromeó Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras pagar la cuenta se dirigieron caminando al local que estaba a unos 10 minutos andando desde el restaurante donde habían cenado. Durante el camino siguieron con las conversaciones y las bromas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia y Alicia se retrasaron un poco del grupo e iban hablando sobre Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pobrecito – decía Mireia haciendo referencia a su novio – si se enterara de lo que esta tía le hizo la última vez…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues no te quiero ni contar de lo que hoy puede ser capaz…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Calla, calla, ¡qué asco! Yo espero que se comporte o me muero de la vergüenza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Según como lo veamos cogemos y nos vamos a otro lado donde no tengamos que aguantarla – le propuso Alicia pensando que era lo que Mireia quería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, bueno, tampoco nos pasemos. Lo importante es que ellos sean felices y si estas cosas son compatibles con su relación nosotras no tenemos que meternos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, sí, eso está claro. Nosotras nos comportamos y ella que haga lo que quiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Leire y Mabel iban más adelantadas que el resto, calladas, cada una pensando en sus cosas. Mientras Leire estaba deseosa de llegar al local y pasárselo en grande Mabel recordaba lo agradable que había sido el tacto de los pechos de Mireia. El corazón se le había puesto a mil al sentir la placentera carnosidad de las ubres de su amiga. Y aunque hubiera preferido besarla sin la intervención de Laura, también había sido agradable tener su boca tan cerca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Entre los dos grupos andaban Laura y Marga bromeando sobre la despedida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Joder, tía! ¿Cómo se te ocurre mandarme a un local de striptease el día de mi despedida? Cuando te dije algo íntimo no me refería a esto precisamente…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Laura se rió y la instó a relajarse y pasarlo bien con el espectáculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo he venido alguna vez y es divertido. Además que si no quieres participar pues miras y punto. No hay problema. Hay alguna que otra que se desfasa un pelín, pero suelen ser las que ya vienen buscando marcha. Nosotras nos lo vamos a pasar bien sin necesidad de tíos. Que nos vamos a reír un rato… ya te lo aseguro. Y además si alguna quiere un pelín de carne pues… &#8211; y sonrió pícaramente a su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando llegaron al local Laura llevó la voz cantante puesto que ella las había llevado allí y ya se conocía el lugar. Marga se sorprendió al ver lo grande que era el recinto. Ella se esperaba algo más reducido e íntimo, pero se encontró con lo que perfectamente podría ser una discoteca. Laura propuso pedir algo para beber mientras esperaban el comienzo del espectáculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras se dirigían a la barra Alicia se fijó en la disposición del local. Había una larga barra en uno de los costados hacia donde se dirigían pasando por mesas de varios tipos. Unas redondas y altas rodeadas de taburetes, otras más grandes, bajas y confortables junto a sofás mucho más cómodos… y en el centro del local había un enorme escenario algo más elevado que el resto al que se accedía mediante unas escaleras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Dónde nos vamos a sentar? – alzó la voz Mabel para hacerse oír por encima del sonido ambiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tenemos una mesa reservada – le indicó Laura mientras movía la cabeza intentando divisar el lugar correcto – Esa es – y señaló una mesa grande no demasiado alta rodeada de 6 sillas que aparentaban ser bastante cómodas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Un poquito lejos del escenario, ¿no? – se quejó débilmente Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú tranquila que el escenario es lo de menos… &#8211; y Laura la sonrió con picardía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando decidieron abandonar la barra para dirigirse a su mesa faltaban pocos minutos para que empezara el espectáculo. Mireia observó la cantidad de mujeres que abarrotaban el amplio local. No se había imaginado que ese tipo de espectáculos fueran con tanto público. Calculó que la asistencia estaría rondando las 100 mujeres. No supo si eso era bueno o malo, pero le pareció excesivo y se preguntó cuántas despedidas, cumpleaños u otras celebraciones se habían congregado allí esa noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De repente una voz grave sonó con fuerza en todo el local:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Buuuuuuenas noches! Siento molestarlas en estos momentos pero nos acaba de llegar un paquete y… creo que una de vosotras es la destinataria. Por favor… ¡que pase el meeeeensajerooooooooo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y de repente se hizo el silencio que llegó a ser sepulcral debido a la expectación de los acontecimientos. Marga se temía lo peor y miró a Laura con cara de pocos amigos, pero su amiga no se dio por aludida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De repente, desde el lado opuesto a la barra apareció un mensajero con un paquete en forma de regalo. Marga se tranquilizó pensando que tal vez no era más que un regalo ciertamente. El hombre parecía algo indeciso, no preguntaba por nadie y simplemente se paseaba mirando de un lado a otro como buscando a la destinataria del paquete. Cuando pasó al lado de las 6 amigas no se detuvo y Marga sintió una mezcla entre alivio y desilusión. Por un lado le hubiera gustado el detalle de recibir un regalo, fuera de la clase que fuera, pero sobretodo se alegraba de no pasar la vergüenza que le hubiera ocasionado ser la destinataria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El mensajero se paró finalmente un par de mesas más allá y se puso a hablar con una de las mujeres sin soltar en ningún caso la caja que llevaba sujeta con las manos. Al parecer era su 40 cumpleaños y las amigas le habían preparado esa sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Muuuuchas felicidades y… disfruta de tu regalo – volvió a sonar a través de los perfectamente ubicados altavoces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando la mujer retiró la tapa de la caja se llevó las manos a la cara y comenzó a reír echándose para atrás. Las amigas la animaban mientras el mensajero le cogía la mano para llevarla hacia el interior del paquete.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel no se podía creer lo que estaba viendo. Al parecer el mensajero era el primer stripper y tenía su miembro dentro de la caja, introducido a través de un agujero en uno de sus costados. Ahora, la mujer de 40 años, posiblemente casada y con hijos, estaba con la mano dentro de la caja y haciendo un vaivén que hacia indicar claramente las sacudidas que le estaba dando al chico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El stripper vestido de mensajero era rubio de pelo rizado y debía tener en torno a los 30 años, igual que el grupo de amigas. A Leire le pareció guapo. El tío la sacó de sus pensamientos cuando separó el regalo de su cuerpo, dejando ver la primera polla de la noche, y se alejó de la mesa en la que estaba en dirección a ellas. Leire pudo fijarse en el instrumento del mensajero y supo que esa noche se lo iba a pasar muy bien. El hombre no tenía una polla enorme, pero sí era más grande que la de su novio. Debía medirle unos 16 centímetros, tenía algo de vello púbico pero bien arreglado. El chico pasó de largo sin detenerse en su mesa mientras comenzaba a sonar la música al tiempo que el mensajero bailaba y se desnudaba al ritmo de la misma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Completamente desnudo, el stripper se iba paseando de mesa en mesa bailando alrededor de las mujeres allí presentes, meneando la polla y arrimándola a las que le venía en gana. La mayoría, tímidas aún, reían y disimulaban mirando para otro lado e ignorando al tío. Otras, más atrevidas, se animaban a magrear el cuerpo del macho desnudo e, incluso, se aventuraban a tocarle la entrepierna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_027_7859.jpg" width="423" height="637" />Mireia no se lo esperaba cuando vio cómo por primera vez en la noche una chica, que debería estar en torno a los 30 años como ellas, se abalanzó a chuparle la polla al stripper que no pareció sorprenderse. Si bien es cierto que podía llegar a pensar que el chico era majo no podía imaginar que alguien fuera capaz de llegar a hacerle una mamada. No sólo era un auténtico desconocido, es que a saber por los sitios que habría pasado esa verga. No le pareció ni mucho menos lo más apetecible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Laura se alegró al ver cómo finalmente el primer stripper de la noche se acercaba a la mesa. Aunque se moría de ganas de estrujar un pelín las abdominales del rubio pensó que sería más divertido bromear con la protagonista de la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Aquí, aquí! Que se casa la semana que viene – gritó y el resto de amigas se unieron a la causa provocando las miradas asesinas de Marga que no pudo evitar sonreír tontamente cuando el chico se acercó con la polla ya totalmente empalmada debido a las atenciones previas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El hombre acarició los hombros de Marga y bajó por sus brazos para finalmente arrimarse más y colocarle la polla a escasos centímetros de la cara. Marga rió nerviosa y miró para otro lado. A su lado estaba Laura que estiró la mano para acariciar el duro vientre del chico hasta llegar a su pubis donde se detuvo al notar los primeros pelos. Al otro lado de Marga estaba Mireia y hacia allí se dirigió el stripper bailando a su lado muy cerca de la preciosa chica que no le hizo el mínimo caso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia no quería darle la más mínima sensación al tío de que aquello le gustaba. De hecho lo que le provocaba era bastante asco tener aquella polla erecta que tanta tía había manoseado y/o chupado. Sintió cierta repulsión con lo que no se sintió mal al rechazar con tanto desprecio al pobre chico que, al fin y al cabo, estaba haciendo su trabajo. El hombre, al ver aquella actitud desistió y lo probó con la chica de al lado, Alicia, que como no podía ser de otra forma tomó la misma actitud que su amiga. Ante tal “fracaso”, el hombre se marchó sin acercarse a Leire ni a Mabel para disgusto y tranquilidad de una y otra respectivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Aaaaaaaatención! Al parecer la temperatura está subiendo más de la cuenta y hemos tenido que llamar a un manitas para que ponga remedio al asunto – volvió a gritar el speaker anunciando la salida de un nuevo actor que apareció portando un cristal entre las manos. Se dirigió directamente a donde estaba el rubio de pelo rizado al cual le estaban haciendo una mamada de campeonato en ese instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alicia no se podía creer para qué era el cristal. El mensajero se apartó de la chica y el manitas puso el cristal entre ambos. El rubio empezó a masturbarse para finalmente soltar 4 largos chorros de semen sobre el cristal que lo separaba de la chica la cual se reía al tiempo que pasaba la mano por la parte limpia del vidrio emulando recoger con el dedo los restos de esperma que había depositado el eyaculador al otro lado. Mirando a su amiga Mireia, Alicia hizo notar el asco que la situación le provocaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Anda! Calla ya y disfruta un poquito – le instó Marga que se reía junto al resto de amigas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alicia miró nuevamente a Mireia buscando su apoyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es ciertamente asqueroso, pero mientras no nos lo haga a nosotras… – bromeó Mireia haciendo notar su desprecio al acto en sí, pero dejando claro que no le daba la mayor importancia – Chica, como no te lo tomes de otra forma te vas a amargar la noche – cosa que no estaba dispuesta a dejar que le pasara a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ahora era el manitas el que estaba continuando el espectáculo. Un chico jovencito que no aparentaba tener más de 25 años. Era moreno con el pelo corto y aunque era guapo, al verse tan joven, a Marga le provocaba más ternura que otra cosa. Sensación que cambió cuando el chaval se sacó la polla. No es que fuera grande, pero era bastante gorda y Marga, por primera vez, empezó a sentir los efectos de la excitación en su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al igual que el primer stripper, el manitas se iba paseando de un lado a otro al ritmo de la música dejando que las mujeres lo magrearan todo lo que quisieran. Sin embargo, el joven fue más allá metiendo mano a las espectadoras y emulando posturas sexuales como si follara con alguna de ellas. Aunque las mujeres estaban vestidas, era irremediable notar la polla del chico chocando y restregándose contra partes de su cuerpo como tetas, culo, pubis u otras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Marga alucinaba viendo a mujeres que podrían ser la madre del chavalín retozando con él. Ahora, con la polla en erección, debía calzar unos 16 centímetros como su compañero, pero con un grosor bastante más considerable. Marga se estaba calentando mucho viendo aquellas señoras disfrutando de la juventud del muchacho y ya no sabía si el calor que tenía era debido a la temperatura del local o a la excitación que sentía. Supuso que era ambas cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras tanto, en los vestuarios del local se producía una interesante conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno… ¿qué? ¿Cuál es el informe?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mala suerte… hoy no hay gran cosa. Hay poco… pero al menos es bueno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú dirás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y el mensajero, nunca mejor dicho, se dispuso a informar al resto de sus compañeros:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En la mesa 8 hay una madurita teñida de rubio que está bastante bien. Supongo que está casada, pero creo que tiene ganas de marcha, aunque habrá que dejar que se vaya animando. En la 13 hay una jovencita que está tremenda. Es muy joven, pero ya sabe latín – se rió – Es la de la camiseta ceñida de color azul. Pero el premio de la noche está en la 21. La tía es una estrecha de cojones, ni me ha mirado, pero ha sido acercarme a ella y casi me corro- exageró – Está tremenda. Eso sí, el que la consiga tiene premio – y todos se rieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eres un crack.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, sí, pero hay muy poco material. Nos vamos a hartar de mamadas de tías con dentadura postiza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y lo jodido es correrse con tan poco aliciente. Ya me toca volver a pensar en tu madre para llegar al orgasmo – y se rió uno de los strippers.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Serás mamón! Hijo de puta… – le replicó divertido el aludido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el manitas se acercó a la mesa 21 Leire le estaba esperando con ganas. Tras unos magreos iniciales en los que el chico se dejó hacer mientras manoseaba las tetas de Laura, quien le invitó a hacerlo con un gesto evidente, Leire agarró la polla del muchacho y se la meneó unos segundos para terminar pasando la lengua, en un gesto rápido, por el frenillo del joven que se marchó hacia otra mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Marga se moría de envidia. Le encantaría tener el valor suficiente para hacer lo que había hecho Leire, pero su amor por su futuro esposo se lo impedía. No es que quisiera hacer nada con el stripper, pero con la excitación que le había provocado tenía ganas de tocar un poco de carne masculina. Por el contrario, Mireia y Alicia no dejaban de pensar en el pobre novio de Leire que ahora estaría en casa durmiendo ajeno a todo lo que allí estaba pasando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_033_6c79.jpg" width="424" height="639" />Cuando el joven moreno finalizó el primer espectáculo volvieron a retumbar los altavoces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, bueno, bueno… ahora que ya hemos arreglado algunos problemillas de calor de la sala… ¿qué os parece un poquito de diversión? ¿Queréis reíros un rato?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Algún tímido SÍ se oyó al fondo del recinto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿No os he oído? – y sonó un único SÍ altivo muy cercano a la mesa 21 que ahogó algunas otras tímidas afirmaciones sueltas por la sala – Vaaaaaamos, chicas… que se note que tenéis ganas de pasarlo bien… no os he oído lo suficiente…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y ahora un fuerte SÍ prácticamente unísono tronó en todo la sala. Y la música comenzó a sonar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Alicia vio al payaso no se lo podía creer. No había nada que le diera más repulsión que los payasos. Aún recordaba el terror que le provocó el maldito muñeco de la película Poltergeist cuando la vio de pequeña o las pesadillas que le provocaba IT de Stephen King. Sin embargo, el actor que salió detrás del payaso las sorprendió aún más, incluso a Laura. Era un enano vestido de bufón. Ambos se separaron para hacer cachondeo y animar al personal en distintos puntos del local.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ambos actores eran graciosos y conseguían sacar carcajadas de cada una de las mesas que visitaban. Cuando el payaso llegó a la mesa número 8 hizo un amago de sacarse la polla, pero lo que hizo fue sacar un plátano que dejó en su bragueta para que las maduras mujeres, sentadas en un cómodo sofá, bromearan tocando la fruta como si de la polla del tío se tratase. Cuando lo creyó conveniente, el stripper peló el plátano y, colocándoselo nuevamente en la bragueta, se acercó a la rubia teñida que, con una amplia sonrisa de morbosidad, se inclinó para pegarle un mordisco llevándose la puntita de la banana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras tanto, el enano se había acercado a la mesa de las 6 amigas. Allí continuó con las bromas y, acercándose a Mireia, se metió las manos en el pantalón. La chica se quería morir, pero por suerte el bufón sacó un alargado globo de color rojo logrando sacar una sonrisa en el rostro de Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Ya podemos besarnos? – le bromeó el enano y ella, divertida, soltó una carcajada – Luego vuelvo –le dijo mientras se marchaba a otra mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El payaso ya se había desnudado aunque aún conservaba su peluca a lo afro con colores vivos y la cara pintada de blanco. Sin duda era el más hombre de todos los strippers que habían salido, tenía un cuerpo voluminoso y musculado, aunque sin llegar a ser excesivo. También tenía la polla más grande de las que se habían visto, en torno a los 18 centímetros, pero no era tan gruesa como la del chico más joven que había hecho de manitas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El bufón pilló por sorpresa a Mireia que estaba atenta a lo que sucedía con el payaso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-He vuelto… – le insinuó en tono jovial mientras volvía a llevarse una mano al interior de su paquete. Mireia estaba convencida de que haría otra broma así que se sorprendió al ver la enorme polla que sacó el enano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡Era de plástico! A Mireia casi le da un vuelco el corazón que se había puesto a mil por hora debido al susto que el enano cabrón le había dado. Al ver que se trataba de un consolador no pudo evitar volver a reír sin saber si era por la gracia o por el susto. El enano empezó a menear la polla de plástico mientras bromeaba con la chica:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Quieres tocármela? – le propuso jocosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡No, gracias! – le espetó con contundencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Entonces el enano la volvió a sorprender sacando una pistola de juguete y apuntándola a la sien mientras ponía cara de niño bueno. Mireia volvió a reír con las tonterías del bufón pero negó con la cabeza momento en el que el enano apretó el gatillo haciendo aparecer en el cañón de la pistola una banderita con la palabra BANG escrita. Mireia no pudo evitar morirse de la risa y, en agradecimiento a lo divertido que había sido, alargó la mano para tocar el pene postizo del enano. Le hizo gracia notar la rugosidad del plástico y pensar en el enorme tamaño de aquel consolador que para nada reflejaba el tamaño que debería tener el enano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Gracias! – le soltó con una amplia sonrisa burlesca mientras se marchaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia no se podía creer que el enano fuera un stripper. El payaso sí lo era, pero supuso que el bufón únicamente hacía de animador. Se fijó en él mientras se alejaba y alucinó al ver que se quitaba los pantalones quedándose en tanga y mostrando lo que parecía un buen paquete. Aún le desconcertó más oír los gritos de las mujeres que estaban más cercanas al enano vitoreando lo que acababan de presenciar. Sintió curiosidad por saber si el pequeño hombre mostraría su pito y, sobretodo, por ver si era tan grande como aparentaba para ser un enano, pero supuso que eso no pasaría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En ese instante el resto de chicas estaban fijándose en el payaso pero no podían ver lo que ocurría puesto que el stripper había sacado una toalla para tapar lo que estaba pasando, aunque no era difícil imaginarlo. Y sus sospechas se confirmaron cuando el tío se retiró y la mujer que le estaba haciendo la mamada se quedó la toalla para limpiarse la cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia seguía fijándose en el enano cuando se bajó el tanga y alucinó al ver aquella buena polla para ser de alguien tan pequeñito. La tenía flácida y debía ser casi tan grande como la de su novio en erección. Le pareció curioso y le hizo gracia. El enano fue paseando su virilidad hasta que en una de las mesas más alejadas una chica rubia aprovechó, mientras bailaba a su lado, para hacerle una mamada. Al igual que su compañero, el enano tapó la acción con una toalla así que Mireia se quedó con las ganas de saber cuánto le debía haber aumentado de tamaño la polla estando en erección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Cómo ha ido? – preguntó el mensajero tras la finalización del segundo espectáculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Tú qué crees? No hay ninguna que se me resista. Lo de la pistola las desarma – y el enano comenzó a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Eres el puto amo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo al menos he conseguido que se riera. Ahora, que cambie su actitud lo veo difícil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Pero te ha tocado la polla o no? – le preguntó otro compañero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí… la de plástico – y todos comenzaron a reír – pero no ha puesto mucho entusiasmo… – confesó con resignación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Lo importante es que, por lo menos, se ha reído. Ya no es el desprecio con el que me ha tratado a mí – apuntó nuevamente el mensajero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-A ver si se resiste a mi manguera… – soltó con aire chulesco uno de los chicos que actuaba en el tercer show de la noche y que estaba a punto de ser anunciado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ajenos a lo que sucedía fuera de los vestuarios, los strippers oyeron al locutor hablando por los altavoces:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Atención, lamentamos anunciar que hemos sido denunciados y la policía ha llegado para hacernos desalojar el local. Por favor, rogamos que nadie se mueva de sus asientos puesto que será la policía, con la ayuda del cuerpo de bomberos la que se encargará de llevar a cabo el desalojo. Aguarden en sus asientos hasta que sean atendidas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Las serias palabras provocaron un runrún en la sala únicamente apaciguado por la música que empezó a sonar para anunciar la salida al escenario de un negro vestido de policía y un corpulento blanco vestido de bombero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un negro… Laura pensó que ya iba siendo hora de disfrutar de la noche plenamente y qué mejor forma de hacerlo que con un tío de raza negra. Se imaginó la enorme tranca que debía tener y le entró un escalofrío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los dos nuevos boys comenzaron su espectáculo bailando sobre el escenario en el que hicieron un striptease para acabar mostrando un tanga en el que las mujeres que ocupaban los asientos más caros del local, los más cercanos al escenario, introducían sus billetes como si de una película americana se tratara. Tanto el policía como el bombero conservaron su gorra y su casco respectivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras el striptease, tal y como hicieran los otros compañeros, los 2 hombres se pasearon por la sala. El policía era un negro muy delgadito, todo fibra, de algo más de 30 años mientras que el bombero era un hombretón blanco que no llegaría a la treintena. No estaba ni mucho menos tan fibrado como el policía, pero con su altura y sus duros músculos parecía un boxeador ruso sacado de una película de Rocky.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Laura estaba impaciente esperando que el negro se acercara por la mesa, sin embargo fue el bombero el que lo hizo acercándose a Alicia que lo despreció como ya hiciera antes Mireia con el mensajero. El hombre parecía insistir pero ella seguía en sus trece. El stripper probó un nuevo acercamiento sacando un bote de nata que utilizó para dejar un reguero de crema desde sus pectorales hasta su vientre. Alicia siguió despreciándole así que el bombero se giró hacia Mireia quien le sonrió negando con la cabeza. El tío le devolvió la sonrisa con todo el aire chulesco que desprendía y las amigas comenzaron a animarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ante los vítores de las amigas, Mireia decidió comerse la nata. Lo haría con cuidado para ni rozar al asqueroso tío y ya está. Pero cuando se acercó a él y empezó a recoger la nata con la lengua sintió algo raro. El fuerte olor del macho, unido a su considerable corpulencia (como a ella le gustaban los hombres… ¿cuántos mails había visto en los que había disfrutado con cuerpazos como este?), su chulería, la nata… todo se unió para hacer que no le importara terminar de recoger la crema con la boca chupando ligeramente la parte baja del ombligo del enorme bombero. El tío aprovechó para bajarse ligeramente el tanga mostrando su pubis rasurado y creando un nuevo camino blanco que unía el anterior con la base de su polla. Mireia le miró y le dijo que no mientras se relamía recogiendo la nata que quedaba en la comisura de sus labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El resto de la mesa estaba alucinando, sobretodo Alicia. Si bien ninguna esperaba que Mireia, tan abierta y divertida, tuviera esta actitud tan cercana a la lascivia, era Alicia la que estaba más descolocada puesto que había declinado hacer justo lo que ahora hacía una desconcertante Mireia. Por otro lado, Mabel tampoco estaba disfrutando de la situación precisamente. Al igual que sus amigas no esperaba que Mireia se comportara así y al verla le entró un malestar incontrolable, también conocido como celos. No sabía por qué pero no quería ver a su amiga disfrutar con ninguno de aquellos malditos strippers.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si no te lo comes tú se lo comerá otra – la chuleó y Mireia, no acostumbrada a que la chulearan, se agachó a recoger la nata nuevamente con sumo cuidado de no tocarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El hombretón, crecido, se bajó el tanga mostrando una preciosa polla de considerable tamaño. Cuando Mireia la vio, tan cerca, casi se muere producto de una mezcla entre sorpresa, algarabía y unos primeros evidentes síntomas de excitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Esto se lo tendrá que comer otra… – le respondió con malicia cuando el chico la invitó a una nueva merienda llenando su verga de rica dulce nata. El bombero no quiso forzar más la situación y rodeó la mesa pasando por Alicia y Mabel hasta llegar a Leire que no quiso desaprovechar el manjar que había desechado Mireia. Primero pasó la lengua por todo el tronco recogiendo la crema para terminar introduciéndose los gordos 22 centímetros de tranca en la boca. Debido al grosor, mucho mayor que el del pene del manitas, Leire no podía abarcar mucho más que el glande de aquella descomunal polla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras tanto, en el escenario, el policía, tumbado en el suelo, estaba recibiendo una mamada doble. Por un lado la teñida madurita de la mesa 8, ya completamente desinhibida, y por otro una jovencita morena de no muy buen ver. Ambas chupaban con cierta descoordinación los 20 centímetros de rabo negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el bombero se separó de Leire, la mujer sintió un cierto alivio puesto que estaba dispuesta a llegar tan lejos como aquel tío hubiese querido y tampoco era plan de que sus amigas fueran testigo de aquello, sobre todo porque conocían a su novio. Mireia también se sintió aliviada al ver cómo la tentación se marchaba hacia el escenario donde se reunió con su compañero para tumbarse a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La rubia teñida dejó al negro tras las indicaciones del bombero y se abalanzó sobre la polla blanca en lo que parecía una competición entre la joven poco agraciada mamando al policía negro y la madurita potente mamando al bombero blanco. La pugna parecía llegar a su desenlace cuando ambos stripper se corrieron en sendas copas que dieron a sus respetivas “concursantes”. Cuando la joven fea se metió el semen en la boca su rostro aún se deformó un poco más para acabar escupiendo el contenido con una cara de asco culminada con las arcadas con las que se retiró hacia su mesa. Cuando la rubia acercó la copa a sus labios, echando la cabeza para atrás e inclinando la copa para que el semen se deslizara a través del cristal primero y después por la lengua y el interior de su experimentada boca, ya había “ganadora”. Sin esfuerzo, la mujer tragó el espeso contenido y su cara de lujuria denotaba que no le daba ningún asco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al término del tercer espectáculo Mireia aprovechó para ir al baño. Necesitaba despejarse. Alicia decidió acompañarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Has visto a la guarra de Leire? – la interrogó. Mireia no sabía qué decirle. Si bien reprochaba que Leire, con novio, le chupara la polla a un stripper, ella había medio disfrutado al comerse la nata tan cercana a aquella misma verga. Estaba confusa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, yo no sería capaz de hacer algo así – no mintió, pensando que, aunque quisiera, no sería capaz de traicionar a su pareja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Ni yo! – la secundó Alicia pensando que se refería al acto en sí, no al engaño que con él se cometía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia se mojó la cara para refrescarse. Mientras tanto, en la mesa número 21…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Chicas, yo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No hace falta que digas nada Leire – la tranquilizó Marga – sabes que no va a salir de aquí. Además yo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú, ¿qué? – la instó Laura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Yo estoy cachonda como una mona! – se confesó Marga y sus amigas se rieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya sabes que nadie va a decir nada – le devolvió el clave Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya, pero no pienso hacerle esto – replicó la novia haciendo referencia a su futuro marido – No voy a joder nada por un calentón tonto. Cuando llegue a casa me hago un dedo y punto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tienes razón… &#8211; se avergonzó Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues chicas… yo al próximo que se acerque a la mesa no lo dejo escapar – concluyó Laura provocando nuevas risas en el grupo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_051_8ec1.jpg" width="425" height="640" />Cuando las 2 amigas volvieron del baño, intercambiando sus asientos, el penúltimo espectáculo ya había comenzado. Tanto el gladiador como el luchador de lucha libre ya estaban actuando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Como os decía, si la fuerzo un poco más la tía me come la manguera – vacilaba el bombero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eso no te lo crees ni tú, lo que pasa es que la mujer tiene muchas tablas – le replicó el mensajero – Aunque, es cierto que yo, al principio, no pensaba que la tía llegara a comerse la nata…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El bombero sonrió orgulloso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y qué tal la madurita?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El policía y el bombero se miraron y sonrieron complacidos. Ninguno de sus compañeros necesitó saber más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el luchador se acercó a la mesa de las 6 amigas ya estaba completamente desnudo. Únicamente conservaba una máscara típica de la lucha libre mexicana. Laura llamó su atención y el stripper no la ignoró. Era de raza negra tal y como a ella le gustaba y, aunque era algo bajito, estaba muy fuerte. Era algo intermedio entre la corpulencia del bombero y la pura fibra del policía. Laura cogió la polla flácida del stripper y se la metió en la boca hasta llegar a la base donde tenía un anillo de goma para prolongar las erecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando la polla alcanzó los 20 centímetros el enmascarado comenzó a sobar los grandes pechos de la chupadora. Al ver la predisposición de la chica le quitó la camiseta y, retirando las grandes copas del sostén pudo magrearle los pechos a la vista del resto de la sala. Entre las amigas cundía la sorpresa y el jolgorio a partes iguales. Aunque ninguna se esperaba que Laura se dejara magrear de ese modo, también sabían que lo estaba disfrutando enormemente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Mireia levantó la vista y vio al luchador mirándola fijamente se sorprendió y más al ver cómo el stripper retiraba rápidamente la vista tras notar en su mirada algo raro. No sabía el qué, pero sus sospechas se confirmaron cuando el enmascarado se retiró rápidamente dejando a Laura con ganas de más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Marga no sabía si aguantaría hasta llegar a casa. Tenía las bragas completamente mojadas. Desde que había visto a las mujeres maduras disfrutar del grosor del pene del chaval más joven que había actuado no había parado de ver pollas y cuerpazos y el calentón no le bajaba. Si a eso se le unía algunas de sus amigas disfrutando de lo que ella no podía la cosa cada vez se ponía más difícil de controlar así que decidió retirarse al baño momentáneamente igual que antes lo hiciera Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De camino al baño se cruzó con el gladiador. Otro negro muy similar al luchador aunque algo más alto. Tenía el pelo muy cortito y un ligero bigote muy finito. No pudo evitar acariciarle la enorme polla negra en un gesto rápido, pero suficiente para aumentar sus deseos de sexo. Entró al cuarto de baño con la respiración entrecortada y se metió en uno de los lavabos. Al bajarse los pantalones pudo comprobar la mancha que la excitación había dejado en sus bragas. Las retiró lentamente viendo como la tela se resistía a separarse de la zona húmeda quedándose pegada unos instantes hasta que se separó dejando unos hilillos de líquido blanquecino. Se sentó en la taza y, abriendo las piernas, se llevó una mano a la entrepierna notando la humedad existente. Al retirar los dedos, estos quedaron impregnados del flujo vaginal que se llevó a la boca. Cuando su mano volvió a la zona, comenzó a frotarse los labios haciendo especial hincapié en el clítoris para acabar introduciéndose 2 dedos en su raja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras tanto, el gladiador se había acercado a Mireia e intentaba convencerla para que lo acompañara al escenario, pero ella se negaba firmemente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No has de hacer nada, es sólo un juego – intentó convencerla, pero ella seguía en sus trece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel estaba sufriendo más de lo que jamás se podía imaginar. No entendía lo que le estaba pasando, pero deseaba con todas sus fuerzas que Mireia no sucumbiera a las evidentes tentativas que cada uno de los strippers estaban intentando con ella. Y lo peor es que no lo hacía por protegerla como amiga, lo hacía porque la deseaba como mujer. Era la primera vez que se daba cuenta de ello y se estaba atormentando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si prefieres le digo al enano que te haga alguna gracia o al bombero que te enseñe la manguera, a ver si a ellos les haces más caso…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡Increíble! ¿La estaba chantajeando moralmente? Si lo hacía, había acertado pues en ningún caso pretendía hacer ver que el enano la había cautivado con su humor o que el bombero la había calentado con su suficiencia en todos los sentidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien, pero tiro las anillas y ya está – sucumbió por fin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tranquila, si no creo que ganes – le dijo el stripper mientras se dirigían al escenario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Sí, hombre! ¿Y por qué no? – le contestó indignada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Ah! No sé… no tienes pinta de tener muy buena puntería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues ahora te vas a enterar…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De camino al escenario, Mireia volvió a pillar al luchador mirándola y nuevamente desvió la mirada para concentrarse en la joven de la mesa 13 a la que tenía chupándole la polla con las perfectas tetas al aire al igual que antes tuviera a Laura. Mireia se extrañó, ahora convencida de que había algo raro en él, pero prefirió no darle más vueltas y concentrarse en ganar aquel mini juego al que la habían desafiado que consistía en introducir unos aros de plástico en la polla del stripper, en este caso, el gladiador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Marga cerró los ojos y visualizó la polla del manitas empezó a gemir de placer. El sonido del chapoteo que producían sus dedos al chocar contra su lubricada vagina era evidente. Estaba a punto de llegar al orgasmo cuando recordó el tacto de la polla del gladiador y, en ese instante, se corrió soltando unos ligeros grititos ahogados por la vergüenza de ser descubierta. Durante el orgasmo no dejó de pensar en el niño y las mujeres disfrutando de tan joven pene. Sólo cuando terminó de sentir placer se acordó de su novio y los remordimientos iniciales se apaciguaron pensando que lo que acababa de hacer había sido por el bien de ambos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Mireia se disponía a lanzar el primer aro se fijó en el gladiador allí tumbado sujetándose la polla totalmente tiesa y sintió que la imagen le gustaba. Se fijó en aquella enorme polla y las venas marcadas a lo largo de sus 21 centímetros. No era tan gruesa como la del bombero, pero a cambio tenía las abdominales completamente marcadas. La verdad es que el negro era todo un buen macho y Mireia comenzó a sentir nuevamente lo que el lavado de cara había apaciguado. Estaban pasando tantas cosas por su cabeza que el lanzamiento fue un desastre. Se pasó de largo y no tocó ni polla cayendo el aro sobre el pecho del hombre de unos 35 años que la sonrió burlándose de su lanzamiento. Cuando Mireia se acercó a recoger el aro apoyó su mano sobre las duras abdominales y le dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Esto aún no ha acabado – desconcertando al hombre que donaba su miembro al juego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras esperaba nuevamente su turno en la fila pudo ver al enmascarado que se retiraba con la joven de la mesa 13. De camino a la sala privada volvió a mirarla y sus miradas se cruzaron por tercera vez. El desconcierto de Mireia era total cuando le tocaba lanzar de nuevo y, esta vez, sin pensar en nada, coló el aro en la polla del gladiador que ahora sonrió satisfecho. Era la única de las concursantes que lo había conseguido así que era la ganadora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tenías razón, has ganado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ha sido suerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No lo dudo – se rió – pero has ganado el premio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Qué premio? – preguntó intrigada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues si quieres te hago un privado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿¡Cómo!? – se indignó – ya te he dicho que únicamente venía a jugar, nada más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya, pero es que no pensé que ganaras y ¿qué crees que pensarán estas chicas, que sí querían ganar para que les hiciera un privado, si tú renuncias?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ese es tu problema, habíamos quedado en que jugábamos al dichoso jueguecito y punto. Le cedo mi premio a mi amiga que seguro que está dispuesta – le propuso refiriéndose a Laura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No creo que a las otras les hiciera mucha gracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia se giró y dirigiéndose a sus rivales les dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Chicas, yo me retiro, podéis seguir vosotras a ver quién consigue el premio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Las concursantes parecieron satisfechas, no así el gladiador que pensó que el mensajero tenía razón y esa tía iba a ser más dura de lo que se pensaba. Pero antes de marcharse, Mireia le sorprendió al agacharse a recoger el aro que rodeaba su verga. Al hacerlo apoyó la palma sobre su pubis y al levantar el aro su mano recorrió toda la polla en un claro gesto de que la chica no se quería ir sin al menos manosearle el cipote.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Acalorada, Mireia volvió a su asiento donde ya había vuelto también Marga y las 6 amigas siguieron disfrutando del resto de la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Qué te ha dicho? – le preguntó Alicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues el tío quería hacerme a un privado… &#8211; le contestó con toda la indignación que supo interpretar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Será cerdo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Haberle dicho que me llevara a mí – bromeó Laura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y qué te crees que he hecho? – y todas las amigas rieron animadas, sobretodo Mabel al ver que su amiga no sucumbía a los placeres de la carne masculina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia se sorprendió al notar, en su pierna derecha, las caricias de Mabel. Respondió al gesto con una mueca mezcla de agradecimiento y extrañeza y Mabel aprovechó para besarla. Mireia reaccionó abriendo los ojos, sorprendida, pero no retiró el rostro mientras las amigas reían divertidas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Madre mía! Lo que hace el alcohol… – insinuó Laura bromeando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, será mejor que no bebamos más – propuso Leire en el momento en el que el camarero hacía acto de presencia provocando las carcajadas del grupo de amigas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Un gin tonic – pidió Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Otro – soltó Laura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Otro mojito – continuó Marga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando llegó el turno de Alicia no supo qué decir. Miró a Mireia y, al no poder esperar a oírla, no pidió nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Creo que ya he bebido demasiado – soltó Mireia con un resoplido – tráeme un red bull.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel se sentía extraña. Acababa de besar a Mireia y, por suerte, no parecía habérselo tomado a mal. Lo cierto era que las amigas habían ayudado haciendo cachondeo. No quería seguir bebiendo para evitar hacer una locura, pero por otro lado había sido una locura tan placentera que…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vodka con cola – concluyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia creía que habían bebido demasiado y no le hizo mucha gracia que Mabel pidiera otro cubata. Aunque no se tomaba a mal lo del beso no entendía a qué había venido en ese momento y justo después de aquellas caricias. No le dio mayor importancia pero temió que alguna acabara haciendo una locura, incluida ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras el gladiador y el luchador terminaban sus privados, en el vestuario se preparaban para la última actuación de la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Rubio, eres nuestra última esperanza – le animó el enano – todos confiamos en ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Lo malo es no tener los informes de estos 2 – contestó haciendo referencia a los que acababan de actuar y ahora estaban enfrascados con sendos privados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-También tengo curiosidad por saber de la jovencita de la 13. A ver si cumple con las expectativas… &#8211; y todos se rieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Desde el lejano oeste, con sus portentosos músculos, su piel negra azabache y un enorme rabo… ejem ejem – bromeó el locutor – os presentamos al magnífico Phoenix, el mejor caballo de todo el oeste americano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡¿Un caballo?! ¡No podía ser semejante guarrada! pensó Mireia que ya había discutido más de una vez con su novio sobre lo asqueroso que le parecía que alguno de sus amigos viera videos porno en los que un caballo era el protagonista. Pero por suerte su alteración se vio aplacada al ver que se trataba de un más que currado disfraz de caballo que debía esconder lo que supuestamente era otro stripper. Como anunciaba el hombre de la megafonía, el disfraz era de color negro y reflejaba bastante bien los músculos que se le presuponen a un caballo. Pero sin duda, lo más gracioso era el pene del animal, bastante grande. Aunque no sabía el tamaño del órgano sexual de los equinos, le pareció que aquel era bastante desproporcionado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El hombre disfrazado bailaba dentro de su disfraz provocando el jolgorio de las mujeres que se lo pasaban en grande jugando con el animal y manoseándolo. Lo cierto es que la estampa era bastante divertida. Al llegar a la mesa 21 se acercó a Marga que ignoró al animal el cual se arrimó a Laura que se levantó para bailar y hacer el tonto junto al caballo. Empezó a sobarlo y bajó hasta el largo pene. Al palparlo se sorprendió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Pero si es la polla del tío! – gritó a sus amigas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Anda, ya! – le soltó incrédula Leire que se levantó para comprobarlo ella misma &#8211; ¡Es verdad! – y no pudo contener la risa al comprobar que el stripper había metido su polla dentro del espacio del disfraz destinado para ello. Lo sorprendente es que prácticamente los 30 centímetros de tela eran cubiertos por el semental que se escondía bajo el disfraz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_063_9819.jpg" width="424" height="639" />Mientras el caballo se marchaba volvió a sonar, en tono de broma, la megafonía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Al parecer Phoenix está algo cachondo y descontrolado con lo que ha tenido que venir su dueño para domarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y dicho y hecho, apareció un nuevo stripper vestido de vaquero que cogió al caballo para subirlo al escenario donde ambos se pusieron a bailar al ritmo de la música. Mientras el vaquero comenzó a desnudarse, el caballo volvió a la mesa 21, directamente hacia Leire a la que empezó a sobar con sus pezuñas por encima de la ropa. Ella se dejaba hacer sintiendo el placer que las caricias del animal salvaje le provocaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Te vienes al escenario? – le susurró el caballo cuando una de sus pezuñas le acariciaba la entrepierna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Leire estaba deseando follar y tuvo miedo de acabar haciéndolo si se movía de su sitio así que miró a sus amigas y con la súplica marcada en el rostro les preguntó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Alguna quiere acompañarle? Que no quiero acabar haciendo ninguna tontería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Marga se sentía bien consigo misma tras la masturbación del lavabo que había esfumado la excitación que la noche le había provocado y no estaba dispuesta a volver a tentar a la suerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alicia dudó sobre lo que hacer. Estuvo a punto de ofrecerse ya que Mireia había hecho lo mismo con el gladiador, pero pensó que no se iría nuevamente y eso la hizo decidir no decir nada aunque no las tenía todas consigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A Mireia le supo realmente mal por Leire. Había cosas que hacía que no podía entender, pero lo que estaba claro es que estaba tratando de no hacer la mayor de las tonterías que podía hacer esa noche y pensó que debía ayudarla. Sin embargo supo que Laura se ofrecería y se sintió aliviada por ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel ni se planteó la opción. Si esa noche cometía una locura lo haría con la pedazo de hembra que tenía a su lado. Ya fue suficiente satisfacción ver que no se estaba ofreciendo para ir al escenario con el caballo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Laura notó las miradas de sus amigas clavarse en ella. Pensó que todas estaban esperando a que aceptara la petición de Leire y se sintió sucia. No le gustó la sensación de sentirse juzgada por sus amigas y las sorprendió a todas:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo paso, es que el rollo animalito no me va mucho…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia se quería morir. Esas palabras la estaban obligando a salvar a Leire y, con una mirada asesina pero disimulada hacia Laura, se levantó de su asiento:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo iré… – soltó con resignación provocando el arrepentimiento de Alicia quien, de haberlo sabido, se habría ofrecido igual que su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel estuvo tentada de agarrarla del brazo para impedirlo, pero se contuvo y no lo hizo mientras que Leire agradeció el gesto a su amiga con una mirada que lo decía todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras tanto, el vaquero ya se había quedado en tanga y buscaba entre el gentío una chica a la que hacerle un show personalizado. El vaquero era el más veterano de todos los boys de la noche. Rondaba los 40 años, pero muy bien llevados. Aunque conservaba su sombrero de cowboy se adivinaba un pelo muy corto, casi rapado y, como no podía ser de otra forma, estaba fuerte, sobretodo tenía unos prominentes pectorales. En general se notaba que era el más hombre de todos los que habían actuado. Finalmente la afortunada fue la mujer que cumplía los 40 y que al principio de la noche había recibido el regalo por parte del mensajero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Mireia llegó al escenario, el stripper la sentó en una silla para hacerle un show como el que estaba llevando a cabo su compañero. Aún seguía disfrazado de caballo y el baile era más cómico que sensual hasta que se puso a cuatro patas como si de un animal de verdad se tratara. En ese momento Mireia se fijó en el miembro del caballo y le hizo gracia ver lo grande que era. Recordó lo que Laura y Leire habían comprobado y pensó que si todo aquello era del stripper debía ser un verdadero animal. A la mente le llegó la argumentación de su novio cuando ella reprochaba el porno con caballos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-A ti lo que te pasa es que, secretamente, te ponen los enormes rabos que tienen los caballos y como no te asusta la idea te enfrentas a ello reprochándolo – le decía siempre su chico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¿Y si tenía razón? Su mente estaba comenzando a entrar en un grave conflicto y el maldito stripper vestido de caballo a cuatro patas con la enorme verga respingando no le ayudaba en absoluto. Finalmente, el subconsciente pudo más y Mireia se levantó de la silla y, con la excusa de comprobar lo que antes comprobaron Laura y Leire, se agachó junto al caballo para tocarle la polla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues es verdad que es todo tuyo – le dijo al stripper que se reía bajo su cabeza de caballo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Internamente, Mireia quería pensar que estaba tocándole la polla a un inconsciente y pobre caballo para ponerlo cachondo y hacer que su rabo creciera hasta el infinito poseído por la lascivia entrándole irremediables ganas de montarla. A lo cual ella se negaría, por supuesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con lo que Mireia no parecía contar era con que bajo aquella apariencia de caballo había una persona racional con la suficiente experiencia como para ganársela antes de ir a montarla como un salvaje con la polla erecta emanando flujos preseminales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando la chica volvió a ocupar su asiento el caballo empezó el striptease quitándoselo todo y dejando únicamente la cabeza del disfraz y un tanga de color rojo. Mireia pudo comprobar el escultural cuerpo del chico que además era alto como a ella le gustaban. Los músculos fibrados no desentonaban con los del disfraz y Mireia siguió imaginando que aquel era su corcel blanco, pues el bulto del tanga tampoco desentonaba con lo que a un caballo se le presupone.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No te quites la cabeza, ¿vale? – le pidió la chica haciendo más fácil imaginarse que era un animal salvaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el tío la contestó relinchando notó la humedad de su entrepierna que llevaba un rato indicando lo excitada que estaba. Mireia palpó los músculos del caballo notando la firmeza de los mismos. Recorrió cada uno de los recovecos del animal hasta llegar a su culo que lo masajeó con lujuria. El tío volvió a relinchar tirando la cabeza hacia atrás y ella agarró el tanga y tiró hacia abajo mostrando el enorme pollón del animal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El vaquero ya se había desnudado completamente y había hecho lo propio con la cuarentona. La mujer era bastante del montón lo que unido a su edad hacia que no estuviera de muy buen ver. No así el hombre que estaba a punto de insertarle los 17 centímetros de gruesa polla que tenía. Cuando la mujer sintió el gordo pene atravesándola olvidó el aproximado centenar de mujeres que la estaban viendo y se dispuso únicamente a sentir aquella herramienta algo más gruesa que la del manitas, pero no tanto como la del bombero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia no se podía creer que 25 centímetros de polla estuvieran flácidos. Lo estaba pensando cuando el stripper pareció leerle la mente al ponerse a cuatro patas nuevamente. En ese momento, el hombre dejó de serlo como tal y se convirtió definitivamente en un caballo a los ojos de Mireia que chorreaba cada vez que pensaba en lo que estaba a punto de hacer tras haber repudiado tantas veces aquellos videos de los que su novio le había hablado alguna vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Primero acarició la cabeza del animal tranquilizándolo, no en vano era un caballo salvaje y no sabía cómo podía reaccionar. Mientras oía los jadeos del bicho fue bajando por la crin hasta el lomo donde volvió a amansarlo. La chica se dirigió a la grupa del animal notando la firmeza del culo del stripper y de ahí saltó a la parte baja de una de las patas traseras para ir subiendo poco a poco notando la dureza de los músculos y aproximándose al sexo del caballo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tranquilo, Phoenix… – hablaba con el animal para tranquilizarlo y evitar que la excitación se convirtiera en algo peligroso</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cerca de los testículos del animal comenzó a notar el calor que la zona emanaba y pudo notar como el colgante pene había adquirido cierta altivez. Mientras no dejaba de acariciar la crin del caballo con la mano derecha, con la mano izquierda alcanzó la bolsa testicular del corcel que pareció estremecerse. Los huevos del caballo colgaban bamboleantes, pero el objetivo de Mireia era otro. Por fin agarró el rabo del caballo y pudo notar como sólo con su tacto el pene del animal adquiría tamaño y altivez poniéndose paralelo al suelo y llegando más allá de la mitad del lomo del equino. Sin duda era un pollón enorme de 30 centímetros que no abarcaba a rodear con su mano completamente estirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Excitada como nunca, descontrolada como estaba, Mireia se agachó y acercó su cara a la punta de la polla del caballo. La verga era tan grande que prácticamente no podía introducírsela en la boca con lo que se dedicó a chupársela y lamerle la punta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el vaquero se corrió sobre el vientre de su clienta advirtió al caballo, que se separó de Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-El show ha terminado… – le dijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡No podía ser, ahora no! pensó. Intentó tranquilizarse recapacitando sobre lo que estaba haciendo y supo que parar era lo que debería haber hecho hace mucho rato. Con lo que si era el caballo (¡no! ¡maldita sea! ¡no era un caballo!) el que cortaba la situación pues mejor. Pero la serenidad se esfumó al pensar lo que sus amigas acababan de presenciar y lo que le había hecho a su novio…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-… pero si quieres puedes acompañarme a los vestuarios – continuó el stripper.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡Maldición! Con lo fácil que hubiera sido que se hubiera acabado y ya está. ¿Ahora le estaba ofreciendo seguir con el show de forma más privada? La verdad es que no estaría mal, pensó. Creía que los remordimientos no la dejarían vivir en el momento en el que se dio cuenta que, en ese instante, no tenía remordimiento alguno. La excitación era mucho mayor que la mala conciencia que aún era inexistente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Déjame que lo hable con mis amigas – le dijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Por supuesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Lamentamos tener que anunciar la finalización del show de esta noche. Lo cual no significa que la fiesta haya terminado puesto que la música y la bebida aún no se han acabado – concluyó su actuación el speaker invitando a que se quedaran aquellas que lo desearan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia no paraba de darle vueltas de camino a la mesa. Estaba indecisa. Si no aceptaba la invitación se tendría que marchar para casa echando ostias para hacer el amor con su pareja o casi mejor hacerse una paja pensando en caballos salvajes poseyéndola. Pero tampoco quería que se notara demasiado, aunque debía de ser evidente tras lo que había hecho en el escenario. En ese momento empezó a preocuparse por sus amigas. ¿Qué pensarían? Tras lo mucho que había criticado a Leire, ahora ella había actuado tanto o peor que su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Las caras de las 5 chicas eran un poema. Por suerte, Laura rompió el hielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Joder, tía! Si lo sé voy yo al escenario… &#8211; bromeó rebajando la tensión y provocando las sonrisas del resto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Muchas gracias – le agradeció Leire – si llego a ser yo no hubiera tenido tanta fuerza de voluntad y me habrían follado como a la del cumpleaños.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aquellas palabras parecieron romper la tensión definitivamente haciendo ver que había sido Mireia la que, en un momento dado, había cortado la situación. Además, Mireia recordó que ninguna de sus amigas sabía lo que había estado pensando cosa que aún la tranquilizó más puesto que se moriría de vergüenza si finalmente alguien supiera que la excitaban los caballos, cosa que había descubierto esa misma noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mireia, tú no tienes la culpa – intervino Mabel – te han estado buscando toda la noche. Sin duda eres la más guapa de la sala – confesó – y no han parado hasta que han conseguido lo que buscaban…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es verdad, desde el mensajero al principio hasta el tío este disfrazado de caballo, pero pasando por el enano, el bombero y el gladiador. Todos te han estado buscando – se dio cuenta Marga y el resto de amigas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_079_7c81.jpg" width="424" height="638" />-Gracias… chicas… – Mireia se sintió completamente respaldada &#8211; ¿Sabéis? el tío este – refiriéndose al caballo – me ha propuesto que me vaya con él a los vestuarios…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y qué vas a hacer? – la interrumpió desconcertada Alicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues… – tras ver la comprensión de sus amigas y como todo se había apaciguado estaba decidida a rehusar la invitación cuando el propio actor que había hecho de caballo la interrumpió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, ¿ya te has decidido? – le preguntó a su espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Todas las chicas se giraron al mismo instante para ver al hermoso rubio que las hablaba. Se había quitado la cabeza de caballo y se había puesto una toalla alrededor de la cintura para tapar sus vergüenzas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Eres tú? – le preguntó incrédula Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Él se rió y le contestó afirmativamente. Mireia sintió ganas de comérselo allí mismo, era una ricura. Lo que escondía el caballo negro azabache era un rubio de cara preciosa que bien podría ser sueco. Nuevamente Mireia pensó que podría ser el hombre del mes de octubre en alguno de los calendarios subiditos de tono que recibía en el correo electrónico. Volvieron a surgirle las ganas de acompañarlo a donde le pidiera aquella hermosura y con ellas, las dudas, que se disiparon al ver a la joven de la mesa 13 volver sonriendo del privado al que se la había llevado el misterioso y enmascarado luchador. Un atropello de pensamiento se abalanzó sobre ella. Las gracias del enano, la soberbia del bombero, el misterio del enmascarado, la cara de satisfacción de la joven buenorra, el excitante juego de los aros, su corcel… cuando Mabel la sacó de sus pensamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo la acompaño – exclamó sorprendiendo al resto de amigas y, sobretodo, sacando de un notable apuro a Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El tío se quedó mirando a Mabel y le respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno… no era mi intención llevarme a dos, pero no me importa…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, si no vas a ponerme una mano encima – le cortó la irreconocible Mabel provocando las risas del joven que debería rondar los 25 años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si tú lo dices… &#8211; le respondió – ¿Vamos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras las dos chicas se alejaban con el rubio el resto de amigas se lo tomó cada una a su manera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, chicas, ¿pedimos otra ronda mientras esperamos a estas dos pájaras? – propuso Marga dispuesta a disfrutar de su despedida sobre todo después del peso que se había quitado de encima al hacerse la paja que se había hecho en los lavabos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eso está hecho – la siguió Leire contenta de no ser ella la que se iba hacia los vestuarios sabiendo que era relativamente fácil que hubiera pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Oye, ¿y no os parece raro lo de Mabel? – inquirió Laura desconcertada por ser Mabel la que acompañaba a Mireia y no ella. Supuso que si las cosas hubieran ido de diferente forma… pero en ningún caso se esperaba que la mojigata propusiera ir a los vestuarios sobre todo después de haber pasado de los tíos durante toda la noche. No sabía el qué, pero tenía claro que había algo raro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Más raro me parece lo de Mireia – confesó Alicia, que estaba completamente turbada con el comportamiento de su amiga. Sin duda ella no era así y lo sabía bien pues habían sido muchas las veces que habían hablado sobre este tipo de comportamientos principalmente con el ejemplo de Leire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Chica, ¿quién no ha tenido una noche tonta? – soltó Leire perspicazmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo – pensó Alicia, pero no dijo nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No tienes por qué hacerlo – le insinuó Mabel a su amiga una vez que llegaron a los amplios vestuarios de los boys.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mabel… – le suplicó Mireia pidiéndole que no se lo pusiera más difícil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel vio la carita de circunstancias de su amiga y no pudo reprimirse. La volvió a besar como hiciera antes durante el show. Mireia se lo esperaba menos si cabe y volvió a sorprenderse, pero nuevamente no se retiró. Esta vez la lengua de Mabel se introdujo en la boca de su amiga y buscó su lengua con avidez. Al encontrarla, una chispa fue el inicio de los acontecimientos posteriores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Mabel masajeó el voluminoso pecho de su amiga, Mireia se dio cuenta de lo que pasaba, pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás y las placenteras caricias de Mabel eran justo lo que estaba necesitando desde hacía mucho rato. Mientras tanto, el stripper que las acompañaba, viendo el percal, decidió no intervenir de momento y se quedó viendo el espectáculo que ahora las clientas le estaban ofreciendo a él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Mabel retiró su lengua, Mireia la interrogó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Mabel, qué te pasa? ¿esto a qué viene? ¿eres lesbiana? ¿te gusto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aunque siempre había sentido lo mucho que su amiga la quería jamás pensó que la cosa fuera más que un amor de amiga llegando a un atractivo físico, ni mucho menos que pasara al terreno sexual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, claro que no soy lesbiana, pero… no sé qué me pasa contigo, Mireia – se confesó – Me atraes, mucho. Eres tan guapa y femenina… pero no es eso… es que es tu forma de ser, creo que me he enamorado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia estaba flipando, pero aquellas bonitas palabras eran lo que faltaba para que la mezcla con la excitación que llevaba encima hiciera bum. Agarró de la cabeza a su amiga atrayéndola hacia sí y la volvió a besar. Mientras sus lenguas se entrecruzaban las manos de Mabel se colaron bajo las prendas de Mireia buscando un contacto más directo con sus pechos. El contacto fue total cuando se deshizo del sostén y pudo disfrutar de los protuberantes pechos y sus delicados pezones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Mabel levantó la camiseta de su amiga dejando al descubierto sus ubres, el tío que las acompañaba flipó con aquellos perfectos pechos. Sin ser enormes, eran lo suficientemente grandes como para no desear ni una pizca de más. Naturales, bien puestos y con unos rosados pezones a juego con unas aureolas de tamaño perfecto, ni demasiado grandes ni demasiado pequeñas. Las tetas perfectas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Tú no me tocas? – le preguntó preocupada Mabel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es que… – Mireia no sabía bien, bien cómo actuar. No es que no supiera tocar unas tetas, pues ella tenía unas, pero no sentía que hacerlo fuera lo que más le apetecía especialmente. De todos modos vio el ansia reflejada en el rostro de su amiga y se dispuso a complacerla –… está bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como a ella le hicieran antes, metió la mano bajo las ropas de Mabel y, tras desabrochar el sujetador, le acarició los pechos provocando los suspiros de su amiga que se derretía con cada caricia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El rubio pudo observar el pecho de la otra chica que era algo más pequeño que el de la primera. Además no era ni mucho menos tan bonito. Las tetas, debido a la silicona, eran mucho más redondas, pero una redondez antinatural. Los pechos estaban demasiado separados y las aureolas se veían demasiado pequeñas con respecto al resto de pecho. No es que fueran unas malas tetas, pero no llegaban ni a la mitad de perfección de las de Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras las chicas se comían a besos y Mireia sobaba las tetas de su amiga, Mabel bajó una mano hasta la entrepierna de Mireia donde comenzó a frotar sobre el tejano. Debido a la postura y la rigidez de la tela aquellas caricias eran prácticamente infructuosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Espera – le dijo Mabel mientras la retiraba y la tumbaba de espaldas en el suelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia estaba desconcertada, pero tan caliente que se dejaba hacer y, aunque flipó al entender las intenciones de su amiga, no la paró. Mabel desabrochó los botones del tejano de su amiga y tiró de ellos mientras Mireia levantaba el culo para facilitar la faena. Ante los ojos de Mabel y el stripper aparecieron unas braguitas claritas manchadas por la zona que había estado en contacto con el sexo de Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te lo estás pasando bien, ¿eh? – la picó el chico recordándola que su corcel aún estaba allí y la esperaba dispuesto a montarla como el animal salvaje que era.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel interrumpió los pensamientos de su amiga cuando Mireia notó el dedo acariciando las humedades de su ropa interior. Soltó un gemido producido por el placer de unir sus pensamientos con aquella sutil caricia. Aquella reacción animó a Mabel que retiró las bragas de Mireia quien, nuevamente, levantó el pompis para facilitar la maniobra. En cuanto la tela pasó por sus pies, Mireia dobló las piernas echándolas hacia atrás y abriéndolas para que su amiga tuviera amplio acceso a su coño abierto. Mabel aceptó la evidente invitación acercando su rostro a la humeante raja notando el calor que desprendía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al stripper se le empezó a empinar la polla al ver la lengua de Mabel contactar con el esponjoso coño de Mireia. El líquido vaginal blanquecino se adhería a la roja lengua de Mabel que se comía todo el manjar y los fluidos que se resbalaban por las nalgas de una y por la barbilla de la otra. Cuando el tío vio a Mabel, que estaba arrodillada, llevarse la mano a la entrepierna decidió actuar. Se acercó a la chica por detrás y le levantó la falda para ofrecerle el placer que ella le estaba regalando a su amiga. Pero no se esperaba aquella reacción. Mabel se separó de Mireia y se lo recriminó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Qué haces? Te dije que no ibas a tocarme un pelo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mojigata de Mabel parecía haber espabilado en una sola noche. Mireia estaba orgullosa de su amiga que además le había regalado 2 orgasmos en tan poquito rato. Pensó que aquella primera experiencia lésbica había concluido, pero al parecer su amiga no pensaba lo mismo puesto que se estaba quitando la falda y la miraba con una expresión que le recordó la confesión de su amor por ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mabel, yo no…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Te da asco? – le preguntó asustada. Mireia vio tristeza en su rostro y casi se le parte el alma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No es eso, es que no me apetece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Pero no te apetece porque ya no te apetece más o porque soy yo o porque…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Para, para – la cortó y se dio cuenta de lo mucho que su amiga la deseaba y que después de lo que se había dejado hacer… se preguntó si la palabra calientacoños existía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel estaba completamente desnuda tumbada en el suelo cuando Mireia se tumbó sobre ella para besarla. Los cuerpos de ambas chicas se fundieron en uno mientras sus pechos se restregaban unos contra otros provocando el máximo placer posible sobre Mabel. Mireia se retiró de ella bajando hacia su entrepierna mientras le decía que era lo último que harían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_085_b77c.jpg" width="425" height="640" />Mireia se alegró de que Mabel estuviera completamente rasurada. Aún así no le apetecía chuparle el coño con lo que se dispuso a darle placer como ella sabía provocárselo a sí misma. Le introdujo dos dedos de la mano, más concretamente el anular y el medio, y los dobló una vez en su interior buscando el mítico punto G. No le costó encontrarlo para empezar primero unas suaves caricias que fueron aumentando hasta acabar con un desesperado vaivén que provocó la corrida de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mabel creyó morir cuando notó los dedos de su amiga en su interior, pero aún sintió más placer cuando por primera vez le tocaban aquella zona tan sensible que desconocía. Sin duda, Mireia le estaba dando mucho más placer en una sola vez que todas las veces juntas de su novio. Cuando su amiga le provocó el orgasmo se avergonzó puesto que junto a él apareció un enorme chorretón de líquido como si se estuviera orinando. Era la primera vez que le pasaba y, sin saber lo que era, se avergonzó de que su preciada amiga fuera testigo de ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tranquila, cariño, es algo normal – la tranquilizó Mireia al ver la preocupación en el rostro de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te quiero – Mireia sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sobre eso ya hablaremos con más calma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Nos vamos? – tentó a la suerte Mabel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ves tirando tú, yo tengo algo pendiente – y miró a su blanco corcel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Como quieras – se resignó Mabel que, al menos, había tenido sexo con Mireia y tenía pendiente una conversación con ella. Aunque sobre eso se temió lo peor. Avergonzada por todo, se marchó sin despedirse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Sabes que tienes unas tetas perfectas? – le susurró el stripper a Mireia acercándose por la espalda mientras le acariciaba los pechos por primera vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No son perfectas – le respondió ensimismada viendo a su amiga marcharse – una es más grande que la otra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Pues es verdad! – confirmó mientras se reía – ¿Qué te pasa? – le preguntó al verla pensativa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No sé… es todo muy extraño… acabo de tener sexo con una amiga, estoy desnuda en el vestuario de un stripper dejando que me sobe las tetas… yo no me comporto así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si te sirve de consuelo te diré que ha sido todo un poco premeditado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Ah! ¿sí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, pues… no se lo digas a nadie, pero… cuando sale el primer compañero, se encarga de evaluar a las chicas que han venido a vernos y…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y? – preguntó haciéndose la tonta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues que se encarga de decirnos las que están más buenas y luego el resto salimos con cierta predisposición. Ya me entiendes…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, no te entiendo – le dijo Mireia marcando la ignorancia en su rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues, mujer, que hoy la tía más buena de toda la sala eras tú y has sido el objetivo de cada uno de nosotros durante toda la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia comenzó a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias. Cómo me gusta hacerme la tonta. Estaba esperando a ver cuánto tardabas en decirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Serás… – la recriminó el joven, pero rápidamente sonrió dándose cuenta de que aquella chica era mucho más que un par de tetas perfectas a pesar de no ser iguales en cuanto a tamaño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Sabes? es cierto que mi amiga me ha sacado un par de orgasmos, pero… a la hora de… me ha faltado un pito – sonrió con vergüenza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Aquí tienes uno para que no te falte de nada – la vaciló sacándose la toalla mostrando nuevamente la enorme polla totalmente flácida – Pues para no haberte gustado el temita bollo a mi me ha puesto como un toro – le confesó recordando cómo Mabel le había comido el coño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Será como un caballo- rió Mireia – Pues se te han pasado rápido los efectos – advirtió agachándose para recoger con la mano los 25 centímetros de carne que le colgaban entre las piernas. – Y no es que no me haya gustado, me han venido muy bien sus caricias – insinuó con picardía – lo que pasa es que yo necesito otra cosa – concluyó antes de llevarse a la boca lo que tenía entre manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La polla del chico era tan grande y pesada que si no la sujetaba con las manos, al no estar tiesa, se le escurría de la boca volviendo a su posición natural colgando como tercera pierna del stripper. Para evitarlo la sujetó con ambas manos, sitio de sobra había para ello, y empezó a masturbarlo mientras con la boca se dedicaba a chuparle el brillante glande. Con esa maniobra no tardó en empezar a sentir cómo el escalofriante rabo comenzaba a adquirir rigidez y ganar en tamaño. Cerca de los 30 centímetros había espacio para que 2 manos más la acompañaran en la masturbación del semental y, aunque nuevamente no era capaz de abarcar todo su grosor con la mano, sí podía introducirse, aunque a duras penas, el glande completamente en la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El tío no era tonto y sabía lo que la mujer deseaba. La separó de él y la colocó a 4 patas para insertarla por detrás colocándose a 4 patas igual que ella. Mireia sabía lo que estaba a punto de llegar y mientras lo esperaba ansiosa se frotaba el coño con avidez, provocándose todo el placer que podía. Cuando el macho estuvo a punto de insertarla notó el calor que la polla desprendía y al sentir el contacto del glande con sus labios vaginales tuvo un primer orgasmo ayudado por las caricias que se estaba procurando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El stripper quiso penetrarla sin utilizar las manos y fue ella la que tanteó la zona buscando el pollón para dirigirlo a la entrada que debía perforar. Cuando alcanzó el duro hierro lo pegó contra su coño y lo restregó mientras masajeaba el largo tronco de la descomunal verga. Creía que se iba a desmayar del placer mientras el tío notaba como la polla se inundaba del líquido que lubricaba en abundancia la excitada mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando Mireia notó el irreversible deseo de sentirla dentro la guió primero hacia atrás para después acercarla a su orificio. Empezó a sentir el grueso glande haciéndose paso por la estrecha cavidad vaginal y sintió cómo la nueva corrida la alzaba hasta el cielo. Cuando el glande ya se había introducido empezó a notar carne que no dejaba de entrar dentro de su cuerpo hasta llenarla por completo chocando contra su fondo. El dolor de la embestida se sobrevino con las placenteras idas y venidas de tan grueso pene que rozaba sitios a los que su novio no había llegado jamás. Cuando cerró los ojos y se imaginó penetrada por un caballo salvaje perdió la cuenta de los orgasmos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Puedo correrme dentro? – le preguntó el chico cuando estaba a punto del orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella le dijo que sí ya que hacía tiempo que se tomaba la pastilla para que su novio pudiera hacerlo sin condón. Por otro lado quería sentir el manantial que aquella verga debía emanar dentro de ella. Y no le defraudó sentir como la polla del caballo escupía semen a borbotones en su interior transportándola a un último orgasmo mientras imaginaba el blanquecino semen de un semental recorriendo sus entrañas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Te gustaría conocer a los chicos? – le propuso inocentemente el stripper mientras Mireia se vestía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si no sé ni tu nombre, Phoenix – le replicó con agudeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Al menos tienes un sobrenombre con el que llamarme – Mireia sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien – aceptó pensando inconscientemente en el enano, el bombero y el enmascarado y cada una de sus virtudes, a saber, gracia, suficiencia y misterio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Una vez completamente vestida, pasaron la puerta que daba a una sala aún más grande que la anterior donde estaban todos los strippers que habían actuado esa noche. Algunos estaban cambiados, otros seguían con la ropa de trabajo y la mayoría estaban a medias, tapados con una toalla como estuviera anteriormente Phoenix o desnudos completamente como era el caso del manitas, el gladiador o el enmascarado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia pensó que venían del vestuario del que había hecho de caballo y que aquella sala debía ser común para todos los actores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Chicos, aquí está el premio de la noche – la presentó el rubio molestando a la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Oye! – le recriminó golpeándolo en el hombro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No te molestes, es que es así. Eres la tía más buena de todas las que nos han visto actuar esta noche – intervino el mensajero que ya estaba vestido de calle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, sí, ya me ha contado… – afirmó desinteresada – No hace falta que os tapéis ahora, si habéis estado toda la noche mostrando vuestros encantos – soltó con ironía al ver que el luchador, que aún conservaba la máscara, se tapaba con una toalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya, pero con una noche tan ajetreada no habrás tenido tiempo de fijarte en todas las pollas – advirtió el más veterano de todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En las que me ha interesado ya me he fijado bien – le sonrió Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En la mía, por ejemplo – irrumpió en la conversación el enorme bombero nuevamente con su chulería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia se fijó bien en él, otro de los que ya estaba cambiado. Si actuando de bombero ya se notaba su bravuconería, era mucho más evidente vestido de calle. El típico guaperas que Mireia no soportaba, pero que en ese momento la ponía cachonda como una perra en celo. Con el pelo engominado y ataviado con una camiseta remangada para lucir brazos y ajustada para marcar músculo y unos piratas con cinturón holgado que dejaban ver la ropa interior, aquel impresentable la estaba volviendo a calentar sólo de pensar que bajo aquella apariencia de chulo había una polla enorme con la que bien podía vacilar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Por ejemplo – confirmó la insinuación del perdonavidas – Aunque hay alguna que me he quedado con las ganas de ver más detenidamente – soltó pensando en la del enano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si quieres puedes hacer una inspección de pollas – le propuso el payaso provocando la risa de la invitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, gracias – desoyó la propuesta con desdén pero sin dejar de reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vamos chicos – los organizó el payaso ignorando las palabras de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_070_f5da.jpg" width="425" height="640" />Ante la atónita mirada de Mireia los 10 machos se colocaron en fila uno al lado de otro por el siguiente orden: el mensajero vestido de calle, el manitas desnudo con la gorda polla morcillona, el payaso envuelto en una toalla pero con la cara aún pintada y la peluca sobre la cabeza, el enano vestido de bufón, el policía aún con el disfraz, el bombero con apariencia de boxeador ruso vestido de calle con aire chulesco, el gladiador desnudo mostrando la fenomenal polla que ya acariciara tras el juego de los aros, el misterioso luchador con la toalla con la que se había tapado al verla y aún la máscara tapándole el rostro, el vaquero con otra toalla y su corcel Phoenix que aún conservaba la toalla y se había vuelto a poner la cabeza de caballo sacándole otra nueva sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Estáis locos – fue lo único que se le ocurrió decir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú sólo tienes que venir hacia las que tengas ganas de ver… ¿cómo has dicho?&#8230; ¿más detenidamente? – le propuso el gladiador insinuando que la suya era una de las afortunadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No lo dirás por la tuya – le cortó – que además ya puedo ver sin necesidad de molestarme mucho – refiriéndose a que estaba desnudo – Además, sería un agravio comparativo para el resto y no me parece bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Joder, chica! Pues inspecciónalas todas – se comenzaba a impacientar el gladiador, tocado en el orgullo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Puedes empezar por orden – intervino graciosamente el enano por primera vez provocando nuevamente la sonrisa en el rostro de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-A ver, por ejemplo, del primero… paso – haciendo referencia al mensajero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya me lo dejaste claro durante el espectáculo – respondió con serenidad ante la malicia de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Va… no te enfades – empezaba a disfrutar de la situación &#8211; ¿Quieres que te la inspeccione? – le propuso con todas las armas de mujer activadas al 100%</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vigilad con esta que sabe más que las que suelen acabar la noche con nosotros – advirtió el vaquero a sus más jóvenes compañeros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero el primero de la fila desoyó el consejo de su compañero y respondió que sí con carita de cordero degollado. Mireia era mucha mujer incluso para según qué strippers curtidos en mil batallas. Y para jolgorio del mensajero y sorpresa de la mayoría del resto, Mireia avanzó hacia el inicio de la fila de hombres y se agachó delante del primero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mujer volvía a estar caliente como una moto. La tonta conversación con un ligero morbo únicamente había sido el detonante, pero los 10 tíos de calendario que estaban en fila deseosos de que ella y únicamente ella les hiciera lo que estaba a punto de hacer era la verdadera razón de que se atreviera a hacerlo. La moral hacía mucho rato que ya no existía para Mireia. La repulsa inicial que sentía por estos tíos que vendían su cuerpo se había convertido en la lujuria de saber que 10 cuerpazos con 10 pollas más grandes que las de su novio estaban disponibles para su disfrute y era lo que pensaba hacer, disfrutar de esa ocasión que posiblemente jamás se repitiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De rodillas ante el primer stripper alargó sus manos para desabrochar el cinturón del mensajero. Cuando se hubo desecho del cinturón comenzó a desbotonar el pantalón para poder meter una de las manos acariciando el paquete del hombre. De reojo pudo ver como la polla del joven manitas iba creciendo señal de que estaba disfrutando con aquello. Y eso le hacía disfrutar a ella, el saber que era capaz de poner cachondos a aquella jauría de potentes machos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando bajó de un tirón el pantalón del primer hombre a su vista aparecieron unos bonitos calzoncillos blancos que guardaban el primer tesoro. Al parecer el más joven no era el único que disfrutaba más de la cuenta. Una ligera mancha en la tela blanca era señal de que el tío había comenzado a soltar líquido preseminal. Manoseó un poquito más el buen paquete blanco y finalmente le bajó los calzoncillos de golpe dejándolos a la altura de las rodillas. La polla del stripper se liberó de golpe y era evidente su excitación puesto que ya la tenía bastante erecta de modo que casi golpea la cara de la chica que se apartó con maestría demostrando buenos reflejos. Sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Efectivamente, en la punta superior del glande Mireia pudo apreciar el líquido cristalino que el mensajero había empezado a emanar gracias a ella. Lo masturbó ligeramente notando que la polla alcanzaba lo poco que le quedaba para su máximo esplendor y entonces se la metió en la boca pasando la lengua por la punta para saborear aquellos primeros fluidos preseminales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No tardó en cambiar de objetivo. Cuando se movió ligeramente hacia su derecha, caminando sobre sus rodillas, quedó en frente del joven manitas. El chico tenía la gruesa polla completamente erecta. Mireia se la tocó y notó la dureza del aparato. Se complació al saber cómo lo había puesto sin ni siquiera tocarlo. Se metió la polla en la boca directamente y comenzó a hacerle una mamada sin previo alguno. No tardó mucho en dejarlo con aquella erección de campeonato al igual que a su primer compañero y dirigirse a su tercer objetivo, el payaso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Lo primero que hizo fue mirar hacia arriba y ver el rostro pintado de blanco bajo aquella peluca de color verde con algún tono de color amarillo. Se había vuelto a poner la típica nariz roja, el mismo color que le rodeaba la boca dándole un toque algo siniestro. Le hizo gracia pensar que iba a chupársela a un payaso. Metió la mano bajo la toalla del stripper buscando su polla. Cuando la encontró, morcillona, comenzó a masturbarlo bajo la blanca toalla. Cuando notó que estaba completamente empalmado retiró la tela dejándola caer al suelo momento en el que se la chupó al igual que hiciera con los primeros de la fila.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El siguiente era el enano. Aún vestido de bufón, recordó la buena tranca que tenía para su corta estatura y, unido a lo gracioso que había sido con ella, se moría de ganas de hacerle una mamada. Cuando se acercó a él, mirándolo a los ojos, llevó sus manos a la abertura del pantalón del que antes habían salido un globo y una polla de plástico. Ahora la sorprendió nuevamente al salir disparada una flor amarilla de plástico en cuanto sus manos entraron en contacto con el pantalón, sobresaltándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Dios mío! qué susto… – reaccionó golpeándole ligeramente en el costado y riéndose. Nuevamente le había sacado una sonrisa – ¿Serás capaz de ponerte serio un solo instante?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No creo – le contestó el bufón sacando ahora nuevamente la enorme polla de plástico que ya utilizara en su espectáculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia lo miró, sonriendo, y volvió a tocar aquel dildo como ya hiciera antes, pero esta vez recreándose en su forma, sus detalles… y empezó a sobarlo como si de la polla del enano se tratase.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-La tienes muy grande para ser tan pequeñito – le dijo pícaramente mientras manoseaba los 22 centímetros de plástico – Seguro que la verdadera debe ser muy chiquitita – insinuó con malicia sabiendo que no era cierto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es tan pequeña que no creo que la veas – le replicó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Síííííí… por fa… – le siguió el juego, poniendo cara de súplica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No sé, no sé – suspiró – primero tendrás que cumplir con esta – haciendo referencia a la de plástico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡Y tanto! pensó Mireia que estaba disfrutando notando las artificiales venas que poseía el consolador que, en cierto modo, le recordaba a la polla del bombero. Aunque no era tan rechoncha y tenía venas marcadas, sí que era más o menos del mismo tamaño y grosor. Dejó de masturbar el plástico y se lo llevó a la boca mientras no dejaba de mirar a los ojos del enano, esperando su bendición para, por fin, verle la verga en todo su esplendor. Aunque el plástico no sabía igual de bien que cada una de las pollas que se había llevado esa noche a la boca, le calentaba el jueguecito con el enano. Se esmeró por complacerlo y, cuando un reguero de saliva se deslizaba por su barbilla y el plástico del consolador, por fin, el enano pensó que ya era hora de mostrarle lo que estaba ansiosa por ver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Primero se quitó su ropa de bufón, un mono, dejando ver su poco agraciado cuerpo de enano. Mireia se fijó en sus pequeñas manos y esos grandotes dedos desproporcionados comparados con el resto del cuerpo. Igual que su polla, pensó. Aunque su cuerpo era evidentemente de enano, el stripper se cuidaba y poseía unos músculos bastantes desarrollados para lo que es habitual en las personas que sufren esta anomalía. Sobre todo poseía unas piernas bastante gruesas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando se quedó en ropa interior Mireia pudo volver a fijarse en el abultado paquete del pequeño hombre. Llevó una mano hacia el bulto y lo manoseó con lujuria percibiendo la carne que se escondía bajo la tela blanca. Antes de descubrir el tesoro, la chica se acercó y pasó su lengua por encima del calzón, humedeciéndolo, marcándose así el glande del enano. Mireia agarró los calzoncillos y los bajó lentamente mostrando poco a poco el pito del enano hasta que apareció por completo una polla flácida de unos 15 centímetros. Tal y como le pareció la primera vez, aquel pene en reposo era tan grande como el de su novio en erección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia suspiró mirando al bufón, muy cachonda, y se llevó una mano a los pantalones para desabrocharlos y poder introducir una mano mientras con la otra agarraba la verga del enano. Con la mano dentro de su pantalón y las bragas a un lado para poder masturbarse se metió la carne blanda del pequeño en la boca. Nunca le había gustado chupar una polla que no estuviera tiesa, pero la situación la sobrepasaba. Con la boca completamente llena de carne y su dedo frotando con frenesí su clítoris tuvo un nuevo orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Dentro de su boca empezó a notar un movimiento. Era el pene del enano que empezaba a recobrar vida. Era un proceso lento y placentero. Notó como una parte luchaba por salir de la boca, señal de que, al crecer, ya no le cabía todo dentro. Empezó a mover la cabeza mientras no dejaba de chuparle la verga, ahora morcillona, para ayudarle a conseguir la erección. Cuando notó que lo que le golpeaba la garganta estaba duro como una roca se apartó de él para ver, por fin, aquel rabo completamente tieso. Sus expectativas se cumplieron sobradamente. 18 centímetros de polla para un hombre tan pequeñito era algo digno de ver y admirar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Jo! Menuda pollita, digo… pollón tienes, ¡majo! – y no se rió, simplemente se acercó para besarle el glande y pasar al siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Me alegra que te guste – sonrió el enano satisfecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_090_d769.jpg" width="423" height="637" />Ante ella estaba el policía con su imponente traje. Era como si se la fuera a chupar a la autoridad y le entró un gusanillo en el estómago.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Puedo, agente? – le preguntó Mireia con sensualidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No es que puedas, es que es tu deber – bromeó el policía con el rostro serio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Primero se deshizo del cinturón que portaba la pistola y la porra. Lo dejó caer al suelo mientras el stripper se abría la bragueta dejando salir su polla morcillona. La visión de Mireia era excitante. A tan solo unos centímetros de su cara una enorme polla negra salía de los pantalones de un tío completamente vestido de policía. Se imaginó haciendo aquello por necesidad, para evitar una multa por ejemplo, y se volvió loca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Era la segunda vez que tocaba una polla negra (la primera vez había sido hacía poco al gladiador durante el juego de las anillas) y, por supuesto, la primera vez que chupaba una. Lógicamente el sabor no era distinto al de otras vergas, pero sí era llamativo ver como brillaba aquella piel oscura y más a medida que su saliva se acumulaba a lo largo de los ya tiesos 20 centímetros de rabo negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando decidió pasar a su siguiente objetivo, antes de moverse de rodillas lateralmente como hiciera en los otros casos, echó un vistazo al creído que estaba junto al policía. El bombero, vestido de calle, la miraba con suficiencia, esperando su turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vamos, vamos… – la animó con una sonrisa chulesca – si lo has estado deseando toda la noche – insinuó mientras se frotaba el paquete.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aquella actitud era detestable para Mireia en cualquier otra circunstancia, pero en ese momento, cada gesto o palabra que salía de aquel vanidoso la calentaba más y más. Y contra más grotesco fuera, más se mojaban las bragas de Mireia. Se levantó y se acercó al bombero para besarlo. El guaperas le introdujo la lengua con astucia, regalándole un beso muy excitante. Mientras sus lenguas se entrecruzaban, ella acarició los fuertes brazos del stripper para luego introducir sus manos bajo su ajustada camiseta sintiendo la dureza de su torso. Cuando sus bocas se separaron Mireia estaba exhausta debido al intenso morreo, pero con ganas de comerse el pecho de aquel hombretón. Besando el voluminoso cuerpo del tipo Mireia bajó hasta la ropa interior que sobresalía por encima de los pantalones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aquel chulo había sido el único que se había atrevido a manosear los pechos de la chica mientras ella se dedicaba a sobarlo así que Mireia estaba al borde del orgasmo cuando escuchó las palabras que le provocaron la corrida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Estoy deseando reventarte la boca con mi enorme cipote.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por mucho menos que eso Mireia había tachado de despreciables a tíos que se le habían acercado buscando lo imposible. Y sin embargo, aquel engreído la tenía a su merced. Le dio miedo pensar que se sentía tan atraída por alguien tan vulgar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y yo estoy deseando que tu enorme cipote me la reviente – se sorprendió a si misma respondiendo con aquellas palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El bombero se bajó los pantalones y ella se entretuvo jugando con el descomunal bulto que había bajo los bóxers del vacilón. Sobre la tela notó la cuantiosa carne y pasó la lengua sobre los calzoncillos como ya hiciera con el enano. Esta vez se entretuvo más hasta notar que el paquete ganaba en dureza. Cuando el bóxer apenas podía retener el rígido falo, Mireia le bajó los calzoncillos mostrando nuevamente la polla que ya le tentara durante el espectáculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El pollón era tan grueso que no se marcaba ni una sola vena. A pesar de su rigidez parecía algo menos duro que los otros. Con la polla en la boca sintió que se quitaba la espina que se le había clavado al rechazar comerse la nata que el bombero le ofreciera sobre aquella misma verga. Con aquella esponjosa polla habría seguido hasta provocarle el orgasmo, pero pensó que aún le quedaban otras a las que satisfacer y no quería dar tratos de favor a ninguno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El siguiente era el gladiador. Al llegar a su altura pudo comprobar cómo su polla estaba empinada aunque no totalmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te dije que esto todavía no había terminado – le recordó Mireia justo antes de chupársela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No tardó mucho en notar el grosor total de aquella enorme polla y las innumerables venas que la rodeaban. Aunque Mireia no estuvo demasiado tiempo con la mamada, el gladiador se quedó satisfecho tras la actitud que la chica había tenido con él anteriormente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aunque el luchador estaba tapado con la toalla era evidente la empalmada que había debajo de la misma. Mireia comenzó a sobar el duro bulto para acabar desplazando a un lado el paño dejando al aire libre los erectos 20 centímetros del stripper. Mireia no dejaba de mirar a los ojos del aún enmascarado que la miraban con una especie de miedo o de temor. Cuando por fin le agarró la polla con la mano se sorprendió al escuchar su nombre:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mireia… – dijo con voz temblorosa el luchador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Me conoces? – reaccionó asustada la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo… sí… – soltó el stripper avergonzado que se llevó las manos a la careta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el negro se deshizo de la máscara Mireia se quería morir. No recordaba su nombre, pero se trataba de uno de los chicos jóvenes que jugaba a fútbol con su novio. Aunque su primera reacción fue de pavor y rechazo, pensó en las muchas veces que se había fijado en el chico. Aunque era muy joven, de apenas 19 años, siempre había bromeado con su novio indicándole lo bueno que estaba el chaval. Y aunque lo hacía para picarlo, no dejaba de ser verdad. No se sorprendió al saber que era stripper pues cualidades para ello no le faltaban. Y la única cualidad que no le conocía resultó ser aquella preciosa polla de 20 centímetros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras el susto inicial por saber que un amigo de su novio estaba siendo testigo de todo aquello, la lujuria se apoderó de la situación y la impulsó a comerse al niño con el que inconscientemente tantas veces había fantaseado. Volvió a agarrarle la polla y contestó al rostro de temor e incredulidad del chico con una sonrisa de pura lascivia, justo antes de hacerle una mamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Dejó al más joven del grupo con la polla a punto de explotar para pasar a lo opuesto, al más veterano. Con la seguridad que le daban las tablas en el mundillo, el vaquero se sacó la toalla mostrando a Mireia su polla en reposo. La chica se la cogió y empezó a meneársela sin miramientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Sabes? Creo que eres la mejor tía que ha pasado por estos vestuarios desde que trabajo aquí. Y ya son unos añitos – le dijo el stripper con sinceridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia no sabía cómo tomarse esas palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En serio, no sólo estás muy buena, sino que… por aquí pasa cada descerebrada… – continuó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Y no crees que sea una descerebrada haciendo lo que estoy haciendo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú no venías buscando esto. La mayoría acaba aquí porque ya lo tenían claro desde un principio, aunque no lo supieran. Pero tú estás aquí por un calentón así que no te arrepientas. Cuando pase esta noche sigue con tu vida como si esto no hubiera pasado. Seguirás pensando que estas cosas son una guarrada y seguirás sin entender a las chicas que chupan pollas a un stripper sólo porque la tenga grande o porque el tío esté cachas o sea un guapito de cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia no sabía si podía encajar esas palabras correctamente teniendo la polla del tío que hablaba en la mano, pero pensó que tal vez tenía razón y se sintió bien engañándose a sí misma con ayuda de esas palabras. Momento que aprovechó para agradecérselo al vaquero metiéndose en la boca la única verga que le faltaba por saborear esa noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para acabar con la ronda, Mireia se acercó a su corcel a quien le retiró la toalla mientras relinchaba echando la cabeza de caballo hacia atrás. Ante ella volvieron a aparecer los centímetros de polla que recogió con la mano para acercárselos a la boca nuevamente. Mientras se la chupaba, el resto de strippers deshicieron la fila para rodear a Mireia que se vio envuelta por machos desnudos con las vergas tiesas deseosos de recibir sus atenciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por un momento, la chica se vio abrumada por la situación, pero no tardó en acostumbrarse a chupar una polla mientras masturbaba a otros 2 tíos con sendas manos. Cada pocos segundos cambiaba de objetivo de forma que estuvo mamando y masturbando a todos y cada uno de los strippers siempre de 3 en 3 durante algunos minutos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras la venosa polla negra del gladiador recibía las atenciones de la boca de Mireia, quien pajeaba al policía y al bufón con sus manos izquierda y derecha respectivamente, el joven luchador fue el primero que se dedicó a atender a la señorita. Se acercó a Mireia por su espalda y comenzó a sobarle el culo que estaba en pompa debido a la postura de la chica. Mireia se giró para comprobar quién era el asaltante y se sorprendió al ver al hasta ahora tímido compañero de su novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Supongo que esto significa un pacto de silencio, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El chico le respondió con una sonrisa, confirmando y dejando tranquila a la mujer. Aunque la tranquilidad le duró poco cuando el adolescente metió su mano entre las piernas de Mireia buscando su sexo provocándole el deseo de ser completamente asaltada. Y le gustó que fuera el luchador el primero en atreverse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras el joven le acariciaba el coño sobre la tela del pantalón, fue Phoenix el que se acercó para quitarle la camiseta y el sostén liberando los magníficos pechos de la excitada mujer y fue el vaquero quien aprovechó la coyuntura para sobar las tetas de Mireia que se deshacía de placer mientras atendía a 3 machos y era atendida por otros tantos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al poco rato Mireia estaba completamente desnuda, arrodillada, mamando y pajeando, mientras los strippers se turnaban para magrearla. Fue el manitas quien, apelando al nombre de la función del personaje que esa noche había interpretado, le introdujo los dedos en la raja para masturbarla provocándole un nuevo orgasmo a sumar a la larga lista de la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con el desfallecimiento de Mireia provocado por la corrida, el más veterano de los actores aprovechó para coger a la mujer levantándola y llevándola hacia una estrecha mesa donde la tumbó bocarriba. El mueble estaba a la altura idónea para lo que sucedió a continuación. Nuevamente el más joven del grupo se acercó a Mireia dejando su polla sobre su rostro. La mujer le agarró el pene con una mano y mientras lo masturbaba comenzó a lamerle los testículos. Mientras, por la otra parte de la mesa, se acercó el policía acariciando las piernas de la chica. Se las recogió doblándolas por la rodilla al tiempo que las separaba abriéndole las piernas para poder acceder a su coño. El negro bajó la cabeza y empezó a practicarle sexo oral a la majestuosa Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ahora la chica podía atender a 4 machos aunque no al mismo tiempo. En cada uno de los lados se colocaba uno para que ella pudiera masturbarlos mientras que en el costado más cercano a la cabeza se colocaban otros dos. Mireia, girando la cabeza a uno u otro lado, podía chupar una u otra polla. Mientras, el resto de strippers se iban turnando para saborear las mieles de la mujer y no parecía importunarles encontrarse el coño completamente lubricado tanto por los fluidos de Mireia como por la babas de sus compañeros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A pesar de lo desconcertante de la situación, de tanta polla a la que atender, del cansancio, del placer que las experimentadas bocas masculinas le ofrecían, Mireia tuvo un momento de lucidez para pensar en el pobre enano, el cual no podía acceder al vicio que en esa mesa se estaba desatando. Para complacerla, el gladiador ayudó a subir a la mesa a su pequeño compañero y Mireia le dedicó especial atención incorporándose para chuparle el cipote al pequeño hombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el bufón bajó de la mesa y todo volvió a la normalidad anterior, fue el mensajero el primero en querer follarse a Mireia. El stripper estaba comiéndole el coño cuando se apartó de ella acercando la polla al sexo de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, tras la inspección y los acontecimientos posteriores… ¿sigues pasando de esto? – le recriminó el mensajero haciendo alusión a su tiesa verga y la intención de penetrarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia no contestó, únicamente lo miró desafiante, diciéndole con la expresión que se dejara de juegos rencorosos y se la metiera ya. El tío, satisfecho al ver el rostro desencajado de la chica, le metió la polla hasta el fondo y comenzó a follársela con avidez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como ya era habitual, los strippers fueron pasando todos por el lugar que había inaugurado el mensajero de forma que Mireia pudo ser penetrada por todos y cada uno de los sementales. Igualmente, mientras uno de los chicos la follaba, ella podía encargarse de alguno que otro más con sus manos y boca siempre que le quedaran fuerzas para ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nuevamente fue el vaquero, quien parecía llevar ligeramente la voz cantante debido a su veteranía, el que volvió a cambiar la postura. Esta vez fue él el que se tumbó en la mesa bocarriba para penetrar a la mujer que ahora dejaba su culo al alcance del resto. Y no tardaron en aprovecharlo magreándole las nalgas y haciendo pequeñas y leves incursiones en su ano las cuales fueron en aumento a medida que se dilataba. Mientras, Mireia no dejaba de chupar y masturbar toda polla que se le pusiera a tiro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esta vez fue el policía el primero en intentar darle por el culo. El negro acercó su largo cipote al humeante agujero trasero de la chica, lo encaró y comenzó a introducir levemente el glande en la carnosa cavidad. Para facilitar la maniobra, el vaquero detuvo sus acometidas y Mireia dejó de atender al resto girando su cabeza para estar atenta al movimiento del stripper que la enculaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No era la primera vez que practicaba sexo anal, pero sí la primera vez que lo hacía con una polla tan grande. Al principio le costó acostumbrarse, pero cuando el policía le había metido el glande y comenzó a moverse con lentitud ganando terreno dentro de su ano poco a poco, empezó a sentir placer, que se desbordó cuando la polla que tenía en su coño comenzó a moverse acompasando el ritmo con la de su culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando el trío se desenvolvía con soltura, Mireia, sumida en un éxtasis de lujuria, volvió a sus quehaceres. Con los brazos extenuados y la boca dolorida volvió a masturbar y mamar las pollas de los sementales que desfilaban por sus manos y boca respectivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cada vez que un nuevo asaltante visitaba el culo de Mireia, esta se detenía para favorecer la nueva penetración y observar como aquellas enormes barras de carne desaparecían dentro de su cada vez más dilatado ano. Especial atención tuvo con el chulesco bombero que con su gruesa polla se lo hizo pasar mal a pesar de haberse introducido el resto de vergas que también eran de un gran calibre. Sin embargo, fue verle el rostro mirándola con aquella vil superioridad mientras sentía el exagerado rabo en su interior y correrse al instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras notaba las hinchadas venas de la polla del gladiador restregarse por su recto, el stripper se separó de ella de golpe y, agarrándola por los brazos, la alejó del veterano que se la estaba follando hacía rato. El gladiador la dejó en el suelo, de rodillas, y acercó su polla a la preciosa cara de la mujer sin dejar de masturbarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia sabía lo que venía. Que se corrieran en su cara no era lo que más le atraía, pero recordó haberse dejado alguna vez con algún ex al que le gustaba demasiado aquella guarrada. Quiso protestar cuando el gladiador la convenció para dejarse manchar la cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Aquí tienes tu premio por ser la ganadora del juego de las anillas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aunque para ella aquello no era un premio precisamente, le hizo gracia el comentario y pensó que era imposible que habiendo 10 tíos ninguno se le corriera en la cara. Se dejó hacer sonriendo al macho que, al ver tremenda sonrisa, empezó a soltar chorros de semen directos al bello rostro de Mireia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mujer no se esperaba en ningún caso la cantidad de semen que aquel bestia era capaz de soltar. El primer chorro cayó sobre sus dientes y labios que se cerraron instintivamente, pero fue inevitable que el escurridizo líquido se introdujera en su boca. El siguiente chorro cayó sobre su nariz tapándole los orificios nasales. Mireia tuvo que abrir la boca rápidamente para poder respirar y no pudo evitar que se llenara con los siguientes lechazos del gladiador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mireia sacaba con la lengua el semen que se acumulaba en su boca, haciéndolo resbalar por la comisura de sus labios y por la barbilla cuando, antes de darse cuenta, el vaquero comenzó a escupir semen sobre su cara relevando a su compañero. Antes de cerrar los ojos, pudo ver que el mensajero y otro stripper la rodeaban sin dejar de pajearse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y así, uno a uno, los 10 tíos fueron corriéndose sobre el rostro de Mireia. La cara de la mujer estaba completamente llena de semen, el cual se había resbalado por su cuerpo inundando su cuello y llegando hasta sus perfectos pechos. Algunos regueros de leche se habían deslizado más allá manchando su ombligo y conquistando el pubis de la desconcertada mujer que no sabía cómo había recibido aquel bukkake, un auténtico baño de semen en su rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Despertando de su ensoñación comprobó las risas de algunos de los chicos y se sintió completamente humillada. Recordó empezar la noche con las ideas muy claras y cómo se habían tambaleado a lo largo de la misma, pero jamás sin perder el control. Aún cuando había hecho todo lo que estaba en contra de su moral, lo había hecho siendo dueña de sus actos. Incluso recordó jugar con los 10 experimentados sementales en los inicios de lo que ahora era una vejación, bañada en un mar de lefa, completamente ajena a su voluntad. Sintió deseos de desaparecer, pero lo primero era conseguir algo con lo que limpiarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Recogió una de las toallas que alguno de los strippers había dejado caer al suelo y se limpió el pegajoso rostro. A medida que podía volver a abrir los ojos vio como los machos que la habían ultrajado se marchaban sin ni siquiera despedirse. No sabía si aquello era bueno o malo. Por un lado era mejor que se marcharan sin decir nada, más fácil y rápido podría olvidar aquel oscuro incidente, pero no podía evitar sentir aquella patada en el estómago que le provocaba el desprecio y desinterés que cada uno de aquellos engreídos le estaban regalando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ahí tienes un lavabo por si quieres arreglarte un poco – le dijo el compañero de su novio, el luchador enmascarado, que era el último en marcharse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias – le soltó ella con la voz débil, entrecortada, mientras veía como el chico se alejaba sin mirar atrás, sin escucharla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras se duchaba, Mireia reflexionó sobre todo lo que había ocurrido. Recordó las palabras del veterano vaquero y los incontables orgasmos que había recibido. Pensó en el tamaño de los penes que únicamente en sueños habría disfrutado si no hubiese tenido la noche loca que acababa de vivir. Intentó reunir todo lo bueno que aquello había significado para hacer frente a lo malo que realmente suponía. Y empezó a pensar en sus amigas, en cómo les contaría lo sucedido, sobre todo a Alicia. Recordó lo ocurrido con Mabel y lo jodido que era ese tema. Pensó en que un compañero del fútbol de su novio había sido testigo directísimo de lo ocurrido y pensó mucho en su pareja. Se sintió culpable por él y luego por ella misma, por haber roto una fuerte moral que la había acompañado toda la vida y ahora se tambaleaba por no decir que se había derrumbado completamente. Y así, en un mar de dudas, salió a afrontar todo lo que ahora se avecinaba. </span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:doctorbp@rocketmail.com">doctorbp@rocketmail.com</a></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://doctorbpblog.blogspot.com.es/">http://doctorbpblog.blogspot.com.es/</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/252/79290838/79290838_096_6db1.jpg" width="565" height="851" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Intercambio de emails&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Jul 2022 14:19:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[-Siento decirle que vos no va a poder cogerse estos días de vacaciones – haciendo referencia al email que tenía en su pantalla – Ya dije que una de las dos debe estar siempre acá en la oficina para que no vuelva a suceder lo del año pasado. Me da igual cómo lo hagan ustedes, pero tal y como están ahora no puede ser. Además… Montse escuchaba cómo su jefe argentino que la había estado puteando desde que ocupó su nuevo cargo hará ya dos años le soltaba una nueva retahíla de recriminaciones. Finalmente, con resignación y algo de reproche [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siento decirle que vos no va a poder cogerse estos días de vacaciones – haciendo referencia al email que tenía en su pantalla – Ya dije que una de las dos debe estar siempre acá en la oficina para que no vuelva a suceder lo del año pasado. Me da igual cómo lo hagan ustedes, pero tal y como están ahora no puede ser. Además…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse escuchaba cómo su jefe argentino que la había estado puteando desde que ocupó su nuevo cargo hará ya dos años le soltaba una nueva retahíla de recriminaciones. Finalmente, con resignación y algo de reproche en su entonación, Montse acabó la conversación cuando su jefe hubo terminado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, ya veremos cómo lo arreglamos – Y se marchó del despacho con la misma sensación que había experimentado tantas otras veces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Faltaban tres días para San Juan y Ricardo, como siempre, estaba expectante en el trabajo mirando cada 5 minutos el correo esperando recibir un nuevo email de su mejor amiga. Y, aunque esta vez se hizo de rogar, por fin la conversación se actualizó con un nuevo mensaje de Montse:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo siento, estaba hablando con mi jefe! grrrr lo odio”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se dispuso a contestarle rápidamente:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_017_3312.jpg" width="422" height="633">“Cómo!!!!? Pues nada de hacer caso a tu jefe!!!! Tus horas de trabajo debes dedicarlas a mí!!!!! grrrr” – le soltó en tono de broma, como siempre hacían, indicándole lo mucho que apreciaba esas conversaciones por email desde el trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jjejejejejejejeejejejejeje!!!!! Jijijijijij!! Qué mono eres!” – le contestó ella advirtiendo lo mucho que apreciaba a su amigo y aquellas simples insinuaciones que se regalaban – “Nos vemos en la verbena, no? tengo ganas de verte.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo y Montse eran uno el mejor amigo del otro. Ambos tenían pareja y los 4 eran amigos. Sin embargo, hacía un año, ambos tuvieron un idilio que no llegó a mayores. Tenían tan buena relación que la confianza entre ambos era desmesurada y una inocente broma en forma de juego acabó en un más que morboso desenlace. Comenzaron, entre bromas, con conversaciones picantes que derivaron en un intercambio de fotos cada vez más subidito de tono. Y finalmente acabaron echando un polvo en la ducha de una casa rural que compartían con sus parejas y el resto de amigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella experiencia fue un sueño para Ricardo y un desliz para Montse. No es que el primero deseara a su amiga ni que ella lo repudiara, pero sí es verdad que él se sentía atraído por la escultural amiga que tenía mientras que ella jamás habría caído si no hubiese sido por el morbo de los acontecimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Además desde que pasó aquel encuentro el verano pasado ella se encargó de dejar bien claro que aquello había sido un hecho aislado que no volvería a suceder. Según ella las circunstancias habían provocado el calentón, pero de ninguna de las maneras aquello volvería a ocurrir. Por suerte, su relación de amistad no se había visto afectada y lo sucedido la había reforzado aún más si cabe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Oye, y qué te ha dicho tu jefe?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y a mí me apetece entrar en un cuarto oscuro contigo!!!!! xD” – le bromeó en respuesta a las ganas que ella tenía de verlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pues resulta que como ahora ha vuelto de la baja no nos deja hacer las vacaciones que habíamos solicitado y nos había aceptado el nuevo jefe que lo sustituía. Dice que él no se puede quedar solo sin mi jefa y sin mí porque el año pasado fue un desastre ya que las demás no se enteran de nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jajajaj!! Y tanto que querrías!!!! Jajajajajajajajajjaajjajaja, ya te lo digo yo que el que entraba conmigo ya no quería salir!!!! jajajajajajaj”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y la conversación vía correo electrónico continuó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bueno, en parte no está mal. Denota que te tiene en muy buena consideración, no? Y qué vais a hacer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ei! Que a ti también te entrarían ganas de quedarte&#8230; ;-P”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pues no sé, ahora tendré que hablarlo con mi jefa a ver qué hacemos. Sí, sí, me tiene consideración, pero tú ya sabes lo que este tío opina de mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jajajajjaja, pues seguramente!! Tú has jugado alguna vez al cuarto oscuro?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no tuvo claro si esa última contestación iba en serio o no, pero en cualquier caso le gustó cómo sonaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“jajaja lo vuestro ha sido siempre una relación de amor-odio. Aún recuerdo el primer día, que me dijiste que estaba bueno!!! ;-P</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No, no he jugado propiamente así nombrado. A mí cuarto oscuro me suena a los lugares específicos para liarse con cualquiera en algunos locales nocturnos.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_037_faf7.jpg" width="424" height="636">“A ver, es que el primer día que apareció, tan altivo y con ese acento argentino, pues sí que me dio una buena impresión, pero de ahí a que dijera que estaba bueno hay un trecho, eh!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ummm…sí…correcto. Pero el cuarto oscuro propiamente es un cuarto (de alguna casa o local, etc.) donde se apagan las luces y no entra nada de luz. En teoría se echa a suertes con quién te toca, pero en mi caso siempre era el mismo. Una vez dentro…vas palpando, jejejejejejejejejeje. Era divertidísimo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! jijiji”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y ahora te acaba de reconocer que sin ti (ni tu jefa) la oficina se tambalea y no han sido pocas las veces que te ha reconocido el trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">jajajaja y pq siempre con el mismo? Quiero decir&#8230; entiendo que quisieras que siempre fuera el mismo, pero pq las reglas eran diferentes para ti? o es que directamente no jugabas y te metías en el cuarto oscuro con el chico sin juegos de por medio?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ricardo, te recuerdo que este tío me dijo que yo era una amenaza para él? Que no quería chicas inteligentes en su equipo y menos si eran guapas como yo porque le eclipsábamos. No me hagas recordarlo pq me pongo histérica!!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pues porque de joven, joven, estaba con un chico. Fue mi primer amor. No lo recuerdo como el primer amor-amor porque era muy joven, pero por sentimientos y descubrimientos corporales, sí lo fue. Estuvimos ‘juntos’…pues toda la EGB, y claro, cuando jugábamos a estos juegos, sí o sí nos tocaba juntos. Aunque había otro chico más pequeño que yo que nos adorábamos mutuamente. Con este nunca me metí en un cuarto oscuro, pero me hubiese encantado!!!!!!!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tienes razón, eso es de hijo de puta, pero por eso te digo que tenéis una relación de amor-odio. Unas veces te dice cosas como esa y otras te está felicitando por el buen trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ay, Montse, creo te podría sacar unas cuantas historias que podrían acabar en relato ;-P Por cierto, leíste el que te recomendé?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La confianza era tal entre ambos que Ricardo se había atrevido a confesar a Montse que leía relatos porno de internet. Esto no sería algo que esconder si no fuera porque a su amiga le parecía un tanto deleznable. Sin embargo, viniendo de Ricardo se lo tomó como algo curioso y le entraron ganas de leer alguno para saber cómo podía gustarle aquello a su amigo. Ricardo le recomendó ‘Noche descontrolada’.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse había recibido el relato hacía unas semanas, pero la falta de tiempo (sobre todo porque el que tenía lo compartía con su novio Ismael) le impedía leerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es que si hago bien mi trabajo sólo faltaría que no me felicitara!!!! De todas formas no siempre lo ha hecho. ¿Te acuerdas de Portugal?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jajajaja, ay si te contara. Si supieras te interesarían muchísimo. No es la cantidad de chicos, es la frecuencia!! Estaba enferma! Jajaja. Volvería a atrás….me lo he pasado muy bien, pero como esas cosquillitas en el estómago…ningunas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me he leído una parte y… bien, bien! buena introducción&#8230;&#8230;quiero leer la parte en que Merche le pone los cuernos a Roberto con Damián&#8230;.jijiji”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sí, ya me acuerdo del marrón en el que te metió, le salvaste la papeleta y encima te metió bronca por no sé qué tontería. Vaya tela de tío…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puedes contármelas cuando quieras. No tiene pq ser ahora, seguro que saldrán las ocasiones ;-P Y sobre las cosquillitas, hay cosas que vives en la juventud que se pierden simplemente por el hecho de ya haberlas experimentado. Cada edad tiene sus cosas, algunas peores, otras mejores&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Espero que no te defrauden mucho los acontecimientos ;-P”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y cuando me echó la bronca por el tío aquel que llamó preguntando por él que hasta mi jefa tuvo que saltar para defenderme… ya no quiero hablar más de este impresentable!!! grrrr grrrr</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí…así es. Pero no hay nada como cuando eres joven y empiezas a descubrir todo……..volvería a ese momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No creo, de momento me gusta mucho. Consigue que me imagine la situación perfectamente. Pobre Roberto…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pirooooo”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_051_4c13.jpg" width="423" height="635">Como siempre, llegaba la hora en la que se terminaba la conversación para Ricardo puesto que Montse salía del trabajo antes que él. Y, como siempre, se quedaba con las ganas de continuar. Además esta vez no dejaban de rondarle cosas por la cabeza. El comentario del cuarto oscuro le recordaba su affaire del año pasado con su mejor amiga. ¡Qué grato recuerdo! ¿Tal vez podría llegar a repetirse? Eso unido a lo de los cosquilleos, la confesión sobre la frecuencia con lo que lo hacía siendo joven… parecía insinuar que tal vez no pasaba su mejor momento con Ismael. Por último se imaginó a su amiga leyendo el relato porno y sintiendo cosas que él había sentido al leerlo. ¿Tal vez se tocaría? Se lo llegó a preguntar, pero ella le dijo que no creía que leer le provocara nada. Y así, con estos pensamientos, Ricardo terminó su jornada y se fue a casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse ya no se acordaba que tenía pendiente leer el relato que su amigo le había recomendado. Le entraron ganas y pensó cuándo podría hacerlo. Teniendo en cuenta que al día siguiente tendría que encargarse de los preparativos para la verbena y no podría leerlo pensó en enviárselo al trabajo y, si tenía un hueco, aprovechar ya que no quería hacerlo en presencia de Ismael. No tenía ganas de tener que explicarle por qué estaba leyendo aquello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Acabo de terminar el relato. Es posible que pudiera tocarme. FYI” – comenzó Montse la nueva conversación vía correo electrónico al día siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tono serio descolocó a Ricardo. Lo decía de verdad, ¿no? Quiso ser prudente:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“De momento sólo voy a decir que estaría encantado de que lo hicieras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y&#8230; lo has leído en el trabajo?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se sinceró:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pues de no haber estado aquí, hubiese sido así!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sip, no me he podido reprimir. Teniendo en cuenta que hoy tengo que ir a comprar lo de la verbena, tampoco hubiese podido, así que…”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no se lo podía creer. Se imaginó a su amiga excitada leyendo el relato que tan cachondo le había puesto a él y… se la imaginó leyéndolo a solas en casa donde se podría haber masturbado… y, como siempre, fue sincero:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“jajaja sabes qué? Te confieso que acabo de tener una erección sólo de imaginarlo ;-P”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajajajjajajajjajajajja!!!! Me meo!!!” – le contestó ella divertida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La conversación parecía decaer y era lo último que Ricardo quería así que siguió con el tema:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bueno, hay que decir que el próximo debes leerlo en casa sí o sí, aunque siempre puedes releerlo o simplemente recordarlo ;-P</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por cierto, gracias por tu sinceridad!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puedo hacer preguntas?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse, aún con los efectos provocados por la lectura, no pudo evitar, aunque temerosa de hacerlo vía correo del trabajo, la necesidad de dar más información a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Si!!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pues si te cuento la verdad, flipas!! Pero por aquí no puedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Increíble. Ricardo no podía creer que su amiga estuviera insinuando que volvería a leer este u otro relato y que se masturbaría mientras lo hacía. Sin embargo, optó nuevamente por la prudencia puesto que la repuesta era algo ambigua:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Bueno, pues ya hablaremos en persona, aunque eso siempre es muuuuuuuuuy difícil” – haciendo referencia a que siempre estaban rodeados de sus respectivas parejas y el resto de amigos – “mmmm ahora no sé si preguntar sin tener toda la información&#8230;”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se estaba debatiendo entre lo que quería y lo que debía. Estaba deseosa de contarle a su amigo lo que había pasado, pero no se acababa de atrever. Y le contestó con la mayor picardía que pudo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya……pero a parte….te lo tendría que decir en el oído y no sé si me atreveré! No puedes imaginártelo?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo estaba flipando y empezaba a disfrutar mucho más de lo que se esperaba con la conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Montse que yo tengo mucha imaginación&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tú tranquila, que nos metemos en un cuarto oscuro y me cuentas lo que quieras ;-P”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse, divertida, se desató sin perder la cordura:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pues eso, pero sin manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jajajajjajajajaj!! Poco hablaríamos!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡No puede ser! Montse siempre había rehuido y desdeñado todo lo que tuviera que ver con el porno y ahora parecía estar confesando haberse corrido sin tan sólo tocarse leyendo un relato. Y no sólo eso sino que además volvía a insinuar que podría volver a repetirse lo que ya hicieran un año antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Joder, tía, que no puedo levantarme de la silla, en serio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo estás diciendo en serio? Es todo un honor.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajajaja. Te lo juro.” – le contestó ella. Y antes de que él lo hiciera, ella volvió a enviar otro email para aclarar su respuesta:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te juro las dos cosas. La primera que es cierta, y la segunda también.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En este momento la excitación de Ricardo era desmesurada. Su amiga lo había puesto como una moto. Pero él no era el único que estaba cachondo y Montse envió un tercer email seguido:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Te juro que la consecuencia de tu relato ha sido esa, y que si nos metiéramos en un cuarto oscuro poco hablaríamos, también.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con las pulsaciones a mil por hora Ricardo contestó a los 3 mails seguidos sin perder la prudencia en ningún caso, esperando ver la reacción de su amiga:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“mmmm es una sensación agridulce. De verdad me alegran muchísimo tus palabras, pero me jode no poder disfrutar de ello. Qué vamos a hacerle! ;-P</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me gustaría poder hablar sobre el relato y tus sensaciones al respecto&#8230; todo lo que estés dispuesta a abrirte, nunca mejor dicho jejeje”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Montse el calentón debido al relato porno aún le duraba y, sin duda, en ese momento rememoraría con gusto el encuentro del verano pasado con su mejor amigo. Pero como él dejaba entrever, no podía ser.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya………..si…pienso lo mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jajajjajaja!! No he necesitado abrirme.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no quería ser tan explícita, pero ya se había desatado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo, por su propio bien, decidió ignorar la primera parte del último email y quiso salir de dudas:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“jajajaja pero te has corrido o simplemente has lubricado?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo primero.” – contestó ella con evidente timidez al mismo tiempo que se quitaba un peso de encima al confesar que había tenido un orgasmo leyendo los acontecimientos del relato porno que su amigo le había recomendado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_060_99b4.jpg" width="426" height="639">A él le pasaron muchas cosas por la cabeza. Lo primero que pensó fue en las evidentes ganas que ambos tenían de acostarse juntos, pero tuvo claro que ni Ismael ni Noe, su novia, se lo merecían nuevamente. Pensó en lo que su amiga le había contado y se imaginó cómo debían estar sus bragas, cómo habría recibido la corrida de Montse y se le ocurrió la mejor forma de aprovechar la situación teniendo asumido que no podría pasar nada entre su amiga y él como ella misma le dejó bien claro la última y única vez que habían follado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo creo que podrías regalarme las bragas, no? No hace falta que las laves ;-P”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era la hora de plegar, así que Montse envió el último correo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajajajaj!! Eres Torrente!!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y basta ya!! Como me echen por esto me vas a pagar tú lo que me tocaría en el paro!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no pudo evitar sentir una cierta decepción ante aquellas palabras. Ella se había tomado a broma lo de la ropa interior y sintió que se perdía la posibilidad de aprovechar la oportunidad. Y la última frase lo dejaba claro. Entre la decepción y el calentón, le entró un bajón:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me has dejado con 0 ganas de trabajar&#8230; igual me echan a mí antes!!!!!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pasó mucho rato cuando el móvil de Ricardo comenzó a sonar. Era ella. El corazón volvió a latir con fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenas…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hola…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los segundos de silencio fueron realmente incómodos. Fue ella quien habló entre risas nerviosas:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vaya tela con el relato Ricardo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A él le costaba entenderla, la evidente excitación se hacía notar en su voz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Veo que te ha gustado, ¡eh! – le dijo nervioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La risa de Montse parecía extraña al mezclarse con la respiración entrecortada debido al calentón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno… es que… – por primera vez en años Montse y Ricardo se sintieron incómodos hablando el uno con el otro, parecían 2 extraños sin saber qué decirse. Y es que aunque ella no dijo nada más, esperaba que él se insinuara. Pero muy a su pesar las palabras de su mejor amigo fueron muy distintas a lo que deseada oír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye, aquí se oye todo, no puedo hablar mucho – haciendo referencia a las oficinas en las que trabajaba. Y aunque era cierto, Ricardo lo utilizó como excusa para no decirle a su mejor amiga todo lo que sentía, las ganas que tenía de proponerle lo que, sin saber, ambos deseaban. Pero no tuvo valor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, te llamo porque me he quedado preocupada por los mails. ¡Es que como los controlen van a flipar!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se rió sin ganas e intentó tranquilizarla:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes por los mails. Nadie va a leerlos. Como mucho podrían saber que lo utilizas por motivos personales, cosa que haces habitualmente, – sonrió – pero en ningún caso pueden acceder al contenido. Así que tranquila.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno… no sé si me tranquiliza, la verdad. Desde que tengo al argentino como jefe no me fío de nada. A veces tengo la impresión de que me controla mediante cámara, o por el PC, ¡o incluso que me lee la mente! – exageró para reforzar la idea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque ninguno de los dos lo deseaba, finalmente se despidieron cortando la conversación. Ella se marchó hacia casa aún con las consecuencias de lo que el relato le había provocado. Por su parte, él volvió al trabajo aunque no hizo nada en lo que quedaba de jornada. Únicamente pensaba en lo que había ocurrido y se marchó media hora antes para hacerse una paja recordando los acontecimientos antes de que Noe regresara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En la víspera de San Juan Ricardo quiso tranquilizar a Montse tras las palabras que ella le soltó por teléfono el día anterior. Le envió un nuevo email:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No te preocupes por los mails de ayer, eh! Como te dije nadie te los va a mirar, pero aunque entraran a tu correo no pueden echarte por eso ya que estarían vulnerando tu derecho a la intimidad. Así que tranquila, vale? Y perdona que no te lo dijera por teléfono cuando me llamaste, pero es que esto es una sala enorme y a mí, que no sé hablar bajo jeje, se me oye demasiado ;-P”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, más calmada, le contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ah!! Tranquilo!! Ya me lo pensé que se te oiría. Uy nene, es que fueron pocos pero intensos!!! Y me dio un mal rollo después…!!! Ya sé que no pueden leerlo pero igual sí pueden mirar el número de correos….y si creen que eso es un ‘motivo’ para filtrarlos y leerlos….pues imagínate!!!!!!!!!!!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se sinceró, temeroso de no volver a repetir la experiencia vivida el día antes:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y tan intensos! Buf&#8230; Pero continuaremos nuestras conversaciones fuera del horario de trabajo? jijiji”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajajajajajja!!!! Podemos seguir con ellas pero bajando el nivel que esto parecía cibersexo!!!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse había disfrutado de lo sucedido tanto como su amigo, pero evidentemente, rebajados los efectos del relato, se dispuso a calmar un poco los ánimos sin cortar completamente la situación de raíz. Sin embargo, Ricardo, sin querer forzar la situación, estaba deseoso de volver a revivirla:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“jejeje no llegamos a tener cibersexo, pero&#8230; el nivel lo marcas tú ;-P Es que se quedaron cosas en el tintero, así que cuando quieras reanudamos. Por cierto, si me lo permites, de lo de ayer sale un pedazo de relato, eh!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajajajaj!! y tanto! Lo saco hasta yo!!!!!!!!!!!!!!!!” – bromeó la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Viendo que su amiga no estaba por la labor, no quiso forzar más y se contentó con conseguir la promesa de volver a hablarlo más adelante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“jejeje exagerada!!!! Bueno, pues dejo aquí el tema y espero a reanudarlo cuando me digas.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajajaj!! No qué va!! Y si te lo contara daba para un relato aún mejor! Y luego cuando salí de aquí aún tenía la cosilla….. jajajajajaj!!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pues cuando se me pase el remordimiento! Jejejeje”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo pensó que su amiga lo estaba torturando. Cuando se había hecho a la idea de dejar el tema, ella le salía con ese email.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No me lo pones fácil para dejar el tema jejeje y no te voy a decir lo que vuelven a provocarme tus palabras ;-P Joder&#8230; Joder&#8230;! Qué rabia!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De todas formas me apunto esto para hablarlo cuando se te pase ;-P Y si te resulta más cómodo que saque yo el tema&#8230;”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse decidió zanjar definitivamente el tema y pensó que no contestar era la mejor forma de hacerlo. Sin embargo, un par de horas después, antes de plegar, Ricardo envió un nuevo correo electrónico:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No creo que pueda esperar a que me cuentes todo lo que pasó con pelos y señales ;-P”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es que no voy a contártelo!! Te dije que imaginaras y que eso que imaginabas era lo que era” – Montse pensó que, ahora sí, debía cortar aquello, mas no quiso ser demasiado brusca – “Pero no voy a describírtelo, quieres que no te vuelva a mirar a la cara nunca jamás??”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La intranquilidad de Ricardo aumentó de golpe al ver la contestación de su amiga. Era evidente que Montse, más calmada que tras la lectura del relato, estaba perdiendo interés en el tema. No obstante intentó pensar positivamente y no darlo todo por perdido:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Cómo!!!! Oh, my god!!! Montse&#8230; después de lo que me has dicho en el último mail hace un par de horas aprox. te aseguro que me muero de ganas de que me lo cuentes. De hecho pensaba sacar el tema más adelante cuando se hubiera enfriado el asunto, pero precisamente por eso&#8230; si se te ha pasado me lo explicarás con menos&#8230; ¿pasión? jijiji Bueno, como quieras, por supuesto, pero estaría encantado de poder comentarlo contigo ;-P”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Montse le hizo gracia la reacción de su amigo y prefirió escurrir el bulto antes que ser demasiado borde:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajaja, oh my god!! Jajaja. Tampoco te he dicho nada, no? sólo que me había gustado muchíiiisimo! Jejejeje”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo, con la inquietud de lo sucedido durante la conversación telefónica quiso apretar las tuercas a su amiga:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Qué significa que al salir aún tenías la cosilla&#8230;? ;-P Al salir me llamaste y te aseguro que si no fueras la novia del Ismael ni yo el novio de la Noe&#8230; jejeje”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pues significa eso. Jajajaja!!!! Ya………” – Montse volvió a evidenciar que, en otras circunstancias, habría repetido infidelidad gustosamente y no ocultó las ganas de repetir la experiencia lectora – “Cuándo me vas a pasar otro relato?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me guardo la pregunta ;-P” – jugó con avidez – “jajajajaja primero tendrás que contarme lo que pasó con el primero ;-P Ahora no tengo claro cuál deberías leer visto lo visto. ¿Qué te apetece?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella replicó con picardía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tengo curiosidad! ;P</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pues…me llama la atención un gang bang de esos de los que me has hablado alguna vez pero me da igual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos vemos esta tarde-noche!!!! Déu me piro vampiro!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo sonrió. Era evidente que Montse había descubierto un nuevo mundo por explorar y lo demostraba el hecho de interesarse por un género que conoció cuando su mejor amigo le explicó en lo que consistía demostrando al instante un total desinterés rechazándolo argumentando lo poco excitante e incómodo que le parecía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese mismo día por la noche era la verbena de San Juan y lo celebraron en casa de Ismael y Montse. Además de Ricardo y Noe también estaban invitadas las otras 2 parejas que formaban el grupo de amigos, César y Luisa por un lado y Esteban y Maribel por otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como casi siempre los primeros en llegar fueron Ricardo y su chica. Él volvió a rememorar incertidumbres pasadas en las que, como esa noche de San Juan, no sabía cómo iba a reaccionar su mejor amiga. Pero el hecho de ya haber vivido situaciones similares le impulsó a pensar que no debía preocuparse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, esta vez Montse no le recibiría tan efusivamente como antaño, marcando claramente que no quería dar importancia a lo sucedido. Así, ni siquiera salió de la cocina a saludar, un simple ‘hola’ fue todo lo que ofreció. Ni besos, ni abrazo, ni tan solo una mirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La noche transcurrió con normalidad. Durante la cena hubo bromas y conversaciones como las ocurridas en cualquier otra verbena. Cuando la cena finalizó la gente comenzó a dispersarse en diferentes grupos y Montse, junto a Ricardo y Maribel, se quedó a recoger la mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Voy al baño – les dijo Montse en mitad de la tarea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Necesitas ayuda? – le bromeó su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podéis mirar si queréis – bromeó desde el cuarto de baño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo y Maribel se miraron divertidos y él pensó que posiblemente a ninguno de los dos les importaría ver desnudo el precioso cuerpo de su común amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si no llega a estar Maribel te aseguro que te hubiese mirado mear gustosamente – le susurró con sigilo a su amiga cuando volvió del baño. Ella se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esas palabras parecieron desinhibir a ambos que a partir de entonces se comportaron más como habitualmente. Sentados todos alrededor de la mesa charlando y bebiendo, Ricardo y Montse estaban uno al lado del otro dedicándose el tiempo mutuamente. Tras la conversación inicial pasaron a las bromas y acabaron metiéndose el uno con el otro amistosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_094_858b.jpg" width="425" height="638">Ella, descalza, había colocado uno de sus modélicos pies sobre la mesa para que él se lo recriminara jovialmente. Se enzarzaron en una amistosa discusión que derivó en una amigable disputa física en la que ella aprovechó para tocar con el pie desnudo a su amigo sabiendo lo que Ricardo odiaba que le tocaran con los pies. Entre risas, absurdas recriminaciones y divertidas disputas Ricardo cogió un trozo de fruta de una de las cocas de San Juan y la pasó por el dedo gordo del pie de su amiga para luego ofrecérselo como broma que ella rechazó tirando la fruta al suelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Recógelo – le pidió ella ante las miradas divertidas del resto de amigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y ante la negativa de su amigo no tuvo más remedio que agacharse bajo la mesa para recogerla ella misma. Pero al hacerlo no se percató que el gesto parecía otra cosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ei, pero Montse! ¿Qué haces? – le recriminó en tono de broma Ismael haciendo ver que su chica se agachaba a hacerle una mamada a su amigo. Todos rieron divertidos y Montse reaccionó rápido levantándose entre risas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya ves que me he apartado rápido, ¡eh! – le dijo jocosamente Montse a su mejor amigo, el cual tuvo la impresión de que se estaba justificando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda, ya la recojo yo – dijo Ricardo y se agachó bajo la mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al hacerlo observó el pie desnudo de su amiga que ahora estaba en el suelo y no pudo evitar acariciarlo demostrando que los pies de ella no eran como los de los demás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue un gesto rápido e inesperado. Cuando Ricardo le tocó el pie que minutos antes había repudiado, Montse sintió cosquillas en el estómago y, aunque le hubiera gustado recriminarle el gesto, no pudo evitar sonreír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez fue en la despedida cuando Ricardo fue recompensado por Montse con el abrazo que él tanto anhelaba. Montse rodeó con fuerza a su amigo regalándole su cuerpo. Aunque duró pocos segundos Ricardo volvió a disfrutar del contacto con los pechos de su amiga que se aplastaron contra su pectoral pudiendo sentir su agradable tacto y su considerable tamaño. Ricardo recordó su tórrido encuentro bajo la ducha como si no hubiera pasado prácticamente un año. Ella lo besó con fuerza en la mejilla dejando claro lo mucho que sentía por su amigo. Él, desarmado y sin fuerzas por lo mucho que aquello le gustaba, no pudo más que acariciarle la espalda débilmente dejando que fuera ella la que acercara su cuerpo casi violentamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse no quiso mirar a su amigo y se contentó pensando que no tendría noticias suyas hasta dentro de unos días puesto que ella e Ismael aprovecharían el día festivo y el fin de semana para marcharse fuera. Le vendría bien para desconectar y para que a Ricardo se le calmaran un poco las evidentes intenciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no se atrevió a mirarla, pero nada más separarse de su cuerpo maldijo no poder saber de ella hasta pasados 4 días. Contaría los segundos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y pasados 4 días Ricardo tenía tantas o más ganas de seguir la conversación pendiente con su amiga. Envió el primer email de la semana haciendo la pregunta por la que su amiga había sentido curiosidad:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Si no me respondes a esto sinceramente, no seguiré con este rollito ;-P” – amenazó sintiendo que aquel juego no era muy sano – “Te pongo en situación. Esto viene a raíz de que me dijeras que cuando saliste del trabajo aún tenías la cosilla. Entiendo que eso significa que aún te duraba el calentón debido a la excitación de leer el relato. Mi pregunta es si te masturbaste una vez llegaste a casa” – quiso saber antes de preguntar los motivos concretos que la habían excitado y en qué o quién había pensado si es que se había masturbado una vez estuvo en casa – “No es tan heavy, no? :-O jeje” – quiso quitar importancia a la pregunta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, habían pasado 4 días, más que suficiente como para que Montse tuviera olvidado el tema y hubiera perdido interés en el mismo sobretodo porque, ahora sí, el morbo de lo sucedido con el relato había desaparecido completamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jajajaj, no hay respuesta a esa pregunta. Y se acabó el tema!!!!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se temía que aquello sucediera, pero se lo tomó con resignación. Estaba convencido que si la conversación hubiera seguido tras la noche de San Juan ella habría contestado aunque se hubiera hecho de rogar. Pero tenía claro que ahora se le habían pasado los efectos del calentón y aquella respuesta era la consecuencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ok” – respondió zanjando el tema y quedándose con las ganas de saber exactamente qué parte o qué cosas del relato habían provocado aquello en su amiga. Supuso casi seguro que Montse se habría masturbado al llegar a casa (igual que hizo él) y le quedó la duda de si lo hizo pensando en un personaje del relato, en los acontecimientos que se relataban o en los que sucedieron posteriores a la lectura, en alguna persona o situación ajena a todo aquello o cualquier otra cosa que se pudiera imaginar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Veo que finalmente vos mantiene las vacaciones y es la otra la que ha cambiado sus días…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse estaba nuevamente en el despacho de su odioso jefe escuchando la sarta de superficialidades que acostumbraba a soltarle. Estaba casi dejando de escuchar cuando oyó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-… ¿se masturbó vos al llegar a la casa? – le preguntó su jefe con toda la parsimonia y cinismo que pudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Cómo?! Disculpe… – reaccionó ella torpemente sin creerse lo que había escuchado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me quedé intrigado con la pregunta que le hizo su amigo… – le dijo sin perder un ápice de su actitud, sin levantar la vista de los papeles que aparentaba ordenar sobre su mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse empezó a encontrarse mal. Sus peores pesadillas se hacían realidad. Habían accedido a sus conversaciones con Ricardo y, más concretamente, a las que describían lo que había sucedido la semana pasada. Se quería morir, pero antes se preocupó y mucho por su puesto de trabajo, por lo que aquello podía suponer. Y tampoco obvió la vergüenza de que se supiera algo tan íntimo, ni la repulsa por ser su jefe quién lo descubriera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Román se levantó lentamente de su asiento mirando por primera vez a los ojos de su empleada y con una extraña sonrisa marcada en su rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así que vos cree que soy un impresentable… – y la sonrió con desprecio. – Mira, acá tengo impresos todos los correos que se ha estado enviando con vuestro amiguito…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Román…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Che, no me interrumpa! Déjeme ser impresentable sin molestar, estese calladita. ¿Cuántos correos se han enviado ustedes? ¿Cientos? ¿Miles? El email del trabajo no está para cosas personales. Y esto – alzando los papeles – es más que suficiente para echarla a la calle…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No puede hacer eso – el temperamento de Montse surgió a relucir – No tiene derecho a mirar mis mails personales. Es un abuso de la intimidad y…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Che, tranquila… simplemente le estoy poniendo en situación, relájese, mina y déjeme acabar. Como digo, esto está lleno de correos personales que podría utilizar para su despido, pero no lo voy a hacer ya que los últimos me han dejado intrigado y he pensado que podría deshacerme de esto – volviendo a levantar el montón de hojas – a cambio de que me explique algunas dudas que me han surgido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse no se podía creer lo que estaba escuchando. Si no lo había entendido mal su jefe la estaba chantajeando para hacer la vista gorda a cambio de que le explicara lo que no había querido explicar a Ricardo. Estaba claro que no iba a pasar por ahí. Si no se lo había explicado a su adorable mejor amigo en ningún caso se lo iba a contar a su despreciable jefe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y bien, ¿vos te masturbaste al llegar a la casa? – volvió a preguntarle ahora tuteándola por primera vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, pero no creo que debamos estar hablando sobre esto – intentó la vía diplomática.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, te lo pondré fácil. Yo no soy tan ingenuo como el amigo boludo ese que tienes. Está claro lo que hiciste al llegar a la casa. ¡Vamos, mina! Si manchaste la bombacha sin que te tocaran…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdone, no creo que eso sea de su incumbencia – le cortó completamente histérica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía cómo reaccionar, por dónde encauzar la conversación para salir del atolladero. Tenía claro que su jefe no conseguiría su propósito a pesar de pensar que podía ser una buena salida contarle lo que quisiera para evitar males mayores, pero cuando el energúmeno empezó a tutearla aún sintió mayor desprecio que llegó a cotas desorbitadas cuando empezó a ser soez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tal vez haya alguien de arriba que piense que esto sí es de su incumbencia – y volvió a mostrar los emails impresos a la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es un farol – Montse estaba decidida a no dejarse amilanar – No creo que a los de arriba les haga gracia saber cómo controlas a tus empleados – y decidió tutearle para ponerse a su nivel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, me gusta que nos tuteemos – le dijo con una maliciosa sonrisa mientras se volvía hacía su mesa y cogía el teléfono – ¿Señor Martínez?&#8230; Sí… Quer… – Montse alargó su dedo índice sobre el interruptor del teléfono fijo para colgar la llamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres saber? – le preguntó completamente vejada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Román soltó una carcajada triunfal y la escudriñó con la mirada antes de hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te parecí lindo cuando me viste por primera vez? – preguntó retóricamente – Puedo encontrar el correo en el que se lo dices al tal Ricardo – añadió antes de que ella le replicara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse recordó la primera impresión que tuvo de su actual jefe y sí, a pesar de su avanzada edad, pensó que estaba bueno. Y de hecho, si no tuviera tanto sentimiento negativo hacia él lo seguiría pensando. Román era un hombre elegante, alto, moreno con algunas canas que le daban un toque interesante. No se podía negar que era atractivo. Incluso el acento argentino le pareció muy sensual al principio. Sin embargo, ahora odiaba el idioma y a todos los argentinos y, sin duda, era culpa de su jefe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_098_1e0a.jpg" width="426" height="639">-¡Señor! De eso hace ya mucho tiempo… &#8211; le respondió quitándole hierro al asunto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puedes empezar confirmando que vos te tocaste al llegar a la casa si quieres – le soltó con desdén, sin darle mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, está claro que me masturbé. Ya lo has dicho tú mismo antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Román volvió a sonreír y prosiguió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En qué pensaste? – y antes de que contestara cogió el teléfono en un amago de hacer una llamada mientras en el rostro se le dibujaba la mayor de las sonrisas ladinas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Román… – sintió un escalofrío y no tuvo otra que contestar con resignación – pensé en mi amigo y en las insinuaciones que nos regalamos tras lo que me pasó leyendo el relato…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse comenzó a recordar cómo se había tocado bajo la ducha imaginando que su amigo se hubiera atrevido a correr en su búsqueda tras la conversación telefónica para rememorar el morboso encuentro del año pasado. Si bien Ricardo seguía sin despertar los deseos de Montse sí lo hacía el morbo que a ambos les rodeaba. Durante esa ducha, ella se masturbó dos veces seguidas, la segunda recordando los acontecimientos del relato, pero prefirió sacar ese tema lo menos posible y no se lo dijo a Román.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, el recuerdo hizo mella en la chica. Aquellos pensamientos empezaban a volver a calentarla y comenzó a sentir un cierto cosquilleo que quiso ignorar a toda costa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Román se reía satisfecho. Y, en la victoria, quiso ser cruel con el derrotado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué pensaría Ricardito si se enterara que vos me has contado lo que a él le has negado? – Y soltó una malévola carcajada que dolió enormemente a la chica – Dime, ¿y qué es lo que tanto te gustó del relato? ¿Qué es lo que te provocó la calentura? ¿En qué momento acabaste?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Román parecía disfrutar con aquello enormemente y ella se sentía cada vez más ultrajada. Le carcomía ver a su jefe disfrutando con su vejación, algo que seguramente estuvo deseando durante los dos últimos años. No quería seguir con aquello y menos tras oír las preguntas que tanto se temía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo recuerdo, fue todo muy rápido… – intentó disuadirle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si vos lo prefieres podemos releerlo, tengo por acá el relato – y volvió a mostrar esa escalofriante sonrisa mientras se dirigía a uno de los cajones de su escritorio – Acá está, noche descontrolada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sólo oír el nombre, saber que aquel relato estaba ahí tan cercano y a punto de ser leído para evocar las sensaciones que le provocó, subió unos cuantos grados la temperatura corporal de Montse. Pero aún estaba suficientemente serena como para saber que aquella no era la mejor forma de rememorar aquel momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A ver, simplemente me gustó como estaban descritos los acontecimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Román la ignoró y comenzó a leer mientras Montse, sentada en frente de su escritorio, le escuchaba:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Era la primera vez que Roberto iba al pueblo de su novia. Sentía una mezcla de sentimientos puesto que sabía lo importante que era ese mundo para ella y deseaba por fin poder formar parte de aquello y no cagarla en el intento (…) Roberto, al escuchar a Damián se levantó del suelo. Estaba avergonzado porque lo viera en aquella situación, pero al mismo tiempo se alegró enormemente de su llegada. ¿Qué habría pasado si no hubiera aparecido? No quería ni pensarlo. (…) Cuando por fin la atendieron decidió apartarse de ella. Merche se giró instintivamente y lo miró. Parecía rabiosa, seguramente estaba disfrutando la situación tanto como maldiciéndola. Aquello le puso más cachondo si cabe y notó que la polla empezaba a dolerle. Miró a la camarera y pensó cuál estaba más buena. (…)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A estas alturas Montse se estaba temiendo lo peor. Si bien la primera vez en este punto de la historia no había sentido nada, ahora sí que empezaba a sentirlo sabiendo lo que pronto llegaría. Y su cuerpo reaccionó acorde a ello. Sus pezones empezaban a dolerle y agradeció que su jefe no levantara la vista de la lectura porque su cara debía ser un poema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-(…) Empezó a desabrocharse los botones del pantalón. ¿Se iba a sacar el pito? No podía ser&#8230; no podía imaginar que en unos momentos iba a ver aquello&#8230; se moría de ganas. (…)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y tal y como relataba la historia, en este punto, Montse se moría de ganas de ver aquella polla y se la imaginó en su mente. Fue cuando empezó a lubricar la primera vez y, ahora, cuando se le escapó un ligero gemido que no pasó inadvertido para su avispado lector que la ignoró y simplemente acompañó al relato desabrochándose el pantalón y sacándose la polla morcillona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Montse casi le da un vuelco el corazón. Si sus pulsaciones ya estaban disparadas recordando las sensaciones del relato casi sintió un pinchazo al ver la cacho polla de su jefe colgando frente a ella. No pudo reprimir los instintos y se quedó mirando la verga. Ya no necesitaba imaginar y no pensó que la diferencia entre imaginación y realidad fuera tan placentera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La excitación de Montse era evidente y no pasó desapercibida para su jefe que continuó con la lectura:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-(…) Le agarró la polla y empezó a masturbarle. Notó como aquello se hinchaba aún más y notó las venas marcándose a fuego bajo su mano. (…)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Román contaba con que en aquel momento de la historia ella hubiera entrado al trapo y cumpliera la fantasía de imitar en la realidad los actos relatados por la imaginación de un perturbado que tanto placer le habían dado. Sin embargo, ella no parecía dispuesta a dejarse sucumbir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse estaba excitadísima y deseaba seguir escuchando nuevamente aquella historia. Y precisamente ese deseo le ayudaba a no caer en las garras de ese cabrón argentino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-(…) Cuando empezó a sentir primero el enorme glande abriéndose paso por su interior seguido del duro hierro que la llenaba por completo, Merche sintió que no tardaría en llegar al orgasmo. (…)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aquí fue cuando me corrí – le confesó Montse ya completamente sumisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_104_5706.jpg" width="425" height="638">Román había ganado la batalla y ambos lo sabían. Dejó de leer y se dirigió a su empleada:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así que mientras vuestras compañeras trabajaban, los informáticos arreglaban los problemas o yo te pedía que me hicieras un informe, vos estabas leyendo esto, con la respiración entrecortada, sudores fríos, los pezones parados… una calentura tal, que acabaste viniéndote en el tanga sin que nadie te tocara – le recriminó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse le escuchaba y parecía estar describiendo su actual situación. Y encima, el muy soberbio, le estaba echando la bronca con aquel pedazo de polla desafiándola. Necesitaba salir de allí ya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Escucha, Román, ya tienes lo que querías. Te he resuelto las dudas. ¿Puedo irme?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vos podrás irte – le respondió mientras se acercaba a su presa – si no soy capaz de demostrar – continuó situándose, de pie, a la espalda de Montse que continuaba sentada – la cachondez que llevas encima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y antes de que ella pudiera responder continuó mientras le acariciaba los hombros:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">–Pero tendrás que darme cancha… – le pidió mientras bajaba lentamente por los brazos con toda la parsimonia que pudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era evidente que estaba cachonda, pero Montse no pudo imaginar cómo su jefe pensaba demostrarlo. Ahora estaba dejándose masajear por él y le costaba renunciar a aquellas placenteras caricias. Sin embargo cuando el argentino le palpó el vientre pensó que era demasiado y, con mucha fuerza de voluntad, sacó la valentía para cortarle, momento en el que Román la desarmó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El argentino estaba magreando a Montse y la empleada que tanto le odiaba parecía dejarse hacer. Estaba a punto de llegar a su objetivo mientras palpaba el plano estómago de la atractiva mujer. Siempre la había tratado como una mierda, pero las ganas de follársela desde que la conoció nunca habían desaparecido y ahora tenida la oportunidad de conseguirlo. Antes de que ella se molestara por el magreo agarró la tela del pantalón y la braga de la chica y las separó liberando todo el calor que se había acumulado en esa zona. Un intenso olor a sexo inundó la habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Acá está la demostración – le indicó triunfante al observar la cantidad de hilillos viscosos que empapaban el tanga e inundaban los pelos del pubis de Montse que había lubricado como nunca escuchando el relato en boca de su odiado jefe argentino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se avergonzó al ser descubierta de esa forma. La cantidad de líquido vaginal que se había acumulado en su sexo era desmesurado y aquel fuerte olor que arañaba el olfato era desagradable. Él soltó las prendas que volvieron a su posición rozándole el coño y provocándole un enorme placer. Su jefe se colocó a su lado, con aquel semblante sonriente y triunfal que tanto la sacaban de sus casillas y aquel pollón casi erecto pidiendo guerra. Ya no tenía nada que perder y le agarró la polla deseando sentir todo el placer que Merche había sentido en su imaginación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardó en notar las venas de aquel enorme falo a punto de reventar y deseó sentirlas con la lengua. Los 21 centímetros de su jefe eran mucho más que los 15 de Ismael y los escasos 13 de Ricardo. Ella había estado con muchos chicos pero ninguno de ellos llegaba a tales dimensiones con lo que le costó acostumbrarse a abrir tanto la boca para recibir toda la carne argentina. Pero en ningún caso le hizo ascos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras Montse le mamaba la polla, Román se fue desnudando. Primero se bajó completamente los pantalones y los calzoncillos y luego se quitó la corbata para comenzar a desabotonarse la camisa. Montse aprovechó para alzar un brazo y masajear primero y luego casi arañar las duras abdominales de su jefe que para estar cerca de los 50 años se mantenía muy, pero muy bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mina, déjame ver ese lindo cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se apartó de él y deseosa de recibir placer le hizo caso quitándose la camiseta y desabrochándose el sostén que liberó sus turgentes pechos ligeramente pecosos. Román alargó una mano y los sobó con maestría. Montse se derretía de placer con cada magreo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás rebuena, déjame ver el resto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Román… – ella sabía lo que había allí abajo y se avergonzó nuevamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Che, histérica, ¡no calientes la pava! – y la agarró de las piernas con brusquedad arrastrándola hacia sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella intentó forcejear sin éxito mientras él le desabrochaba y bajaba el pantalón. El tanga de Montse estaba completamente empapado y ella se apresuró a taparse completamente avergonzada. Él le abrió las piernas colocando cada una de ellas a su alrededor y con una mano apartó las de la chica con firmeza mientras con la otra pasaba el dedo índice por encima de la húmeda tela. El sonido del chapoteo fue inconfundible, pero se perdió bajo los gemidos incontrolados de Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Román retiró la tela hacia el costado volvió a sentir el intenso olor que la excitación de la chica desprendía. Los viejos jugos blancos ya viscosos se confundían con los incipientes flujos más cristalinos que se deslizaban desde los labios de la chica hasta los muslos de la misma. Aquella amalgama de fluidos excitó más si cabe al hombre que se agachó para comerse todo aquello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse nunca había estado tan cachonda. Ni los cuartos oscuros de su juventud, ni las morbosas fotos de Ricardo pasando por la encomiable resistencia de Ismael. Aquella lengua argentina del tío que más la había jodido en los últimos años de su vida la estaba transportando al séptimo cielo. Todo el calentón acumulado surgía ahora para recibir el placer que aquel desgraciado le estaba regalando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y se corrió como lo hiciera sin que nada ni nadie la tocara la semana pasada mientras leía el relato o las 2 veces seguidas que se masturbó bajo la ducha nada más llegar a casa, primero pensando en Ricardo y luego rememorando lo sucedido en el trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sos maravillosa – la piropeó y sin darle tiempo a recomponerse la insertó con brusquedad utilizando dos de sus dedos que, una vez en su interior, se doblaron buscando el placer de la empleada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse tuvo que reprimir las ganas de gritar de placer si no quería que toda la oficina se enterara de lo que allí estaba pasando. Y un nuevo orgasmo le sobrevino. Mientras su cuerpo aún se convulsionaba debido a la corrida vio como su jefe sacaba algo del cajón y se lo acercaba a la polla. Un condón. Montse entró en conflicto. ¿Quería que su despreciable jefe se la follara? Evidentemente no. Pero por otro lado nunca antes había sentido tanto placer, al igual que la inexistente Merche. Ahora bien, ese enorme placer ya le había dado dos orgasmos con lo que ya estaba servida. Sin embargo, recordó su juventud y la frecuencia con la que le gustaba hacerlo y eso la convenció para dejarse follar por aquel maldito hijo de puta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espera, ven aquí – le dijo a su jefe mientras se incorporaba de la silla interrumpiendo el acto de colocación del preservativo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse le arrebató el látex de la mano y se lo llevo a su experimentada boca. Se inclinó hacia la tiesa polla de su superior y le colocó el condón con una sorprendente pericia a pesar de no estar acostumbrada a manejarse con semejantes tamaños.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras Román se la follaba en la posición del misionero se le ocurrió una cosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mina, por ahí he leído en uno de los correos que tienes problemas para ir al baño… – la sorprendió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡¿Qué?! ¿A qué venía eso? se preguntó Montse pensando que estaba completamente fuera de lugar. Pero en seguida lo comprendió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tal vez tengas un tapón… ¿vos te gustaría que intentara sacarlo? – le indicó perspicazmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no pudo evitar reírse. El muy idiota había tenido gracia. Montse tenía problemas para cagar regularmente y, tras leerlo en alguno de los emails personales que había enviado a Ricardo, se le había ocurrido esa ingeniosa forma de pedirle sexo anal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo nunca… – le confesó con timidez, pero estaba dispuesta a que le diera por el culo. Irónicamente, es lo que llevaba años haciendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vos estate tranquila que yo tengo de todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Román sacó unos cuantos artilugios de su mesa: vaselina, lubricante, unas bolas chinas y una especie de consolador negro chiquitito. ¡Joder! El tío estaba preparado y Montse se imaginó a cuántas se habría cepillado sin que ella se enterase. Y pensó que no era de extrañar con lo bueno que estaba y lo tan buen amante que era. Sólo de pensarlo se mojó aún más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se agachó poniendo el culo en pompa para dejar que él tuviera todo el acceso que necesitara. Román comenzó con suavidad a acariciar la zona. Ella se estaba deshaciendo deseosa de recibir aquellas incursiones sutilmente incrementales. Román roció la zona con el lubricante para poder introducir lentamente sus dedos por el ano de la chica e ir dilatando la zona. Cuando el dedo ya había explorado su interior trasero utilizó el consolador: fino en la punta y que ganaba tamaño hasta llegar a algo más de un par de centímetros y medio al final. Cuando Montse estuvo preparada, Román se untó la polla en vaselina y se dirigió al estrecho agujero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse sintió que su trasero se desgarraba cuando el glande argentino pidió paso. A pesar de haberse habituado bastante bien a los dedos de su amante primero y al consolador después, aquel glande era demasiado abultado. Apretó la cara contra el cojín que corría por el despacho y se imaginó cuántas lo habrían mordido antes que ella. Ese pensamiento la excitó aún más justo en el momento en el que el glande se introducía por completo en su culo haciéndola desvanecerse en una oleada de placer culminada en una nueva corrida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando su superior se cansó de reventarle el culo le pidió que volviera a chupársela. Ella ya no estaba para negarse a nada y mientras se la lamía pensó en lo que ese macho le estaba dando. La había hecho recordar la frecuencia con la que había tenido orgasmos en su juventud, había provocado una situación tanto o más morbosa que la que provocó Ricardo y, sin duda, era más resistente que su novio. Aquel cabrón lo tenía todo. Por suerte, los espasmos de su jefe cortaron esos crueles pensamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Román apartó a Montse en cuanto notó la inminente corrida para agarrarse la polla con una mano y masturbarse apuntando hacia la cara de su empleada a quién sujetó del pelo con la otra mano para que no pudiera rehuir de la corrida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Montse se dio cuenta de lo que estaba a punto de pasar quiso zafarse, pero su superior la había agarrado del cabello y no tenía forma de escapar sin evitar un fuerte tirón de pelo así que asumió lo que iba a pasar y, a pesar de jamás haber recibido una corrida en la cara, abrió la boca para probar el dulce de leche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_113_3b07.jpg" width="424" height="636">Cuando Román vio cómo la chica abría la boca no pudo aguantar más y se corrió con fuerza soltando largos chorros de semen todos directos al rostro de Montse quien los recibió con cierto desconcierto al principio y placer al final.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cara de la chica quedó pintada de blanco y el poco semen que se le introdujo en la boca lo expulsó como pudo deslizándose por la comisura de sus labios y barbilla para quedar ahí colgando hasta que su jefe le ofreció un pañuelo con el que limpiarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A partir de ahora – soltó Román mientras se arreglaban – borrón y cuenta nueva. ¿Está de acuerdo? – volvió a tratarla de usted.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ya no hay emails personales? – preguntó queriendo saber si se desharía de toda prueba que pudiera servir para despedirla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vos nunca ha enviado correos personales ni acá nunca ha sucedido esto – haciendo referencia al extraordinario polvo que acababan de pegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos estuvieron de acuerdo así que Montse se marchó del despacho pensando en lo sucedido. Era la segunda vez que era infiel a Ismael, pero si hace un año fue con el tío más adorable de la tierra, Ricardo, esta vez había sido con el mayor cabronazo que existía, su jefe. Eso sí, el placer que este último le había dado no tenía comparación con nada que hubiera experimentado hasta ahora. Si entonces pudo vivir con ello sin problemas, ahora no debería ser más difícil pensando que simplemente el placer recibido era más justificación que hacerle un favor a su mejor amigo. Únicamente se quedó con la sensación de traición a su amigo. Si Ricardo se enterara que aquello que le había negado a explicarle se había convertido en el mejor polvo de su vida con el tío que más odiaba, la mataría. Así que lo que acababa de suceder quedó para siempre en el olvido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:doctorbp@rocketmail.com">doctorbp@rocketmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y NO OS OLVIDEIS DE VISITAR SU BLOG</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://doctorbpblog.blogspot.com.es/">http://doctorbpblog.blogspot.com.es/</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/37550716/37550716_129_6019.jpg" width="853" height="1280"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Body painting – Sudáfrica 2010&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Jul 2022 14:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[DOCTORBP]]></category>
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					<description><![CDATA[El viaje había sido largo y, por lo tanto, los 4 amigos que habían viajado desde España estaban bastante cansados. Acababan de llegar a Sudáfrica, lugar en el que se disputaba la copa del mundo de naciones de fútbol. España jugaba 2 días después con lo que tendrían tiempo para descansar primero, visitar la mayor ciudad portuaria del país al día siguiente y, por último, asistir al partido para volver un día después. Andrés era un auténtico apasionado del fútbol y de la selección. Su sueño había sido siempre asistir a un gran evento como el que acontecía y su [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El viaje había sido largo y, por lo tanto, los 4 amigos que habían viajado desde España estaban bastante cansados. Acababan de llegar a Sudáfrica, lugar en el que se disputaba la copa del mundo de naciones de fútbol. España jugaba 2 días después con lo que tendrían tiempo para descansar primero, visitar la mayor ciudad portuaria del país al día siguiente y, por último, asistir al partido para volver un día después.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Andrés era un auténtico apasionado del fútbol y de la selección. Su sueño había sido siempre asistir a un gran evento como el que acontecía y su anhelo por fin se vería cumplido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por su parte, Karen no era ninguna fanática del fútbol, si bien es cierto que le gustaba que el equipo que representaba a su país ganara, no lo sentía como para ir a un lugar tan alejado. Sin embargo, era el hecho del viaje en sí mismo, el visitar otro lugar, lo que la había convencido para hacer aquel desplazamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Oriol le pasaba algo similar que a Karen, sólo que lo que a él le atraía era el conocer gente, culturas… ¿y qué mejor forma de hacerlo que en un evento en el que se junta tanta gente de tantos sitios tan dispares?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El último integrante del grupo era Diego, un auténtico políglota gracias al cual los otros 3 compañeros se sentían tan tranquilos al ir guiados por alguien que se podía hacer entender con cualquiera que se cruzara en su aventura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo primero que hicieron fue ir directamente al hotel para ver las habitaciones y acomodarse. Como era tarde, aquel día no tuvieron mucho más tiempo que el necesario para bajar a cenar y acostarse pronto para descansar del largo viaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente se dispusieron a visitar la ciudad situada a orillas del océano Índico. Por la mañana un poquito de turismo por Durban, por la tarde la visita a los alrededores del estadio homónimo y por la noche acabaron en una especie de fiesta dedicada al mundial que el mismo hotel había preparado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de estar en invierno la temperatura estaba siendo buena con lo que la jornada matutina de turismo por Florida Road fue bastante agradable. Aunque no hizo un calor sofocante típicamente africano, el día fue tan bueno que pudieron pasear con poca ropa. A Karen le pareció estupendo, el sol le daba vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por la tarde, junto al estadio, Oriol tuvo las primeras sensaciones que había ido a buscar. Aunque por la zona predominaban los españoles y los suizos, había gente de todas las nacionalidades y Oriol, con el suficiente nivel de inglés que tenía, estuvo departiendo con varias personas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Junto al estadio Diego divisó un local de decoración corporal. Le encantaban los tatuajes y pensó que sería magnífico guardarse un recuerdo de aquel viaje y no había mejor modo de hacerlo que grabándoselo en su propia piel. Sin embargo, por el momento, desestimó la idea pues no creyó oportuno interrumpir la estancia de los demás por su capricho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para sorpresa de todos, la fiesta nocturna del hotel no estaba dedicada a los países que debutarían en el torneo al día siguiente. Más bien era una fiesta dedicada al mundial en general. Se podía ver decoración representativa de cada una de las selecciones participantes y algo que llamó la atención de Andrés. El hotel había contratado 32 modelos cada una de las cuales llevaba pintada la camiseta de una de las selecciones participantes sobre su piel desnuda. A Andrés le pareció impresionante y no supo adivinar cuál de las 32 era la mejor. De hecho cualquiera que hubiera sido la elegida hubiera sido justo. ¡A pedazo hotel habían ido! pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El partido comenzaba a las 16h. con lo que no querían alejarse demasiado por la mañana para no llegar tarde al evento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si queréis podemos ir mañana temprano al estadio y así me paso por un sitio que hacen tatuajes que he visto esta tarde – les dijo Diego cuando la fiesta terminaba y se dirigían a sus habitaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú y tus tatuajes… – le recriminó amistosamente Karen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://www10.pic-upload.de/30.06.13/u7nnqt2hfzy.jpg" width="425" height="340" />Diego únicamente tenía un tatuaje, pero siempre había mostrado su admiración por los mismos. Eso sí, para él el tatuaje debía tener un significado como el que lucía en su espalda y pensó que aquel viaje a lo más lejano de África junto a sus amigos también valía ese honor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mi me parece bien – admitió Oriol y ninguno puso mayor impedimento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Os habéis fijado en las chicas? – les preguntó Andrés obsesionado con las bellezas que acababa de presenciar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El resto rieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, la verdad es que no estaban nada mal. ¿No os parece raro que el hotel se lo haya currado tanto para una fiesta que tampoco es que…? No sé… que tampoco es para futbolistas o gente de alto standing – departió Oriol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es cierto, supongo que aquí se están tomando esto del mundial muy en serio – concursó Karen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Pero es que nadie va a decir que estaban todas buenísimas! – casi gritó Andrés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que sí, tío, relájate – le instó Diego entre risas – Ya te lo hemos dicho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Además es bonito. La verdad es que queda de puta madre, pero tiene que ser jodido de llevar. ¡Es que vas desnuda! – intervino la chica – No creo que yo fuera capaz de ir así – sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cierto. Si ya es bonito ver a una chica con camiseta ceñida marcando todas sus curvas y el contorno de los pechos… pues esto lo supera – concluyó Diego guiñando un ojo y sonriendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú lo has dicho. Yo ya me he fijado bien en las modelos. En cada uno de sus turgentes pechos, en sus curvas, en los pezones, algunos tiesos, por cierto…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Calla ya, enfermo! – cortó jocosamente Oriol a Andrés y los 4 se fueron entre risas a sus respectivas habitaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como habían quedado, al día siguiente se fueron al estadio y allí entraron en el local que Diego había visto el día anterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuvieron un rato conversando sobre lo que Diego se podría tatuar hasta que llegó un hombre a atenderlos en perfecto inglés. Aunque Oriol se defendía con la lengua anglosajona y Andrés y Karen medio entendían alguna que otra cosa, era siempre Diego el que hablaba debido a su perfecto dominio de esta y otras lenguas. Le dijo que quería hacerse un tatuaje para tener un recuerdo de aquel viaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tío, dile que yo quiero hacerme un piercing – interrumpió Andrés. Todos lo miraron sorprendidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Alguien más quiere hacerse algo? – preguntó Diego antes de reanudar su conversación con el dependiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oriol dijo claramente que él pasaba mientras que a Karen le entraron dudas. Si bien es cierto que tenía pánico a hacerse un tatuaje pensó que era buena idea tenerlo como recuerdo de aquella aventura. Al final se decidió por pensárselo mientras echaba un vistazo a las muestras que había por la tienda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras Karen se decidía viendo el muestrario expuesto, a Andrés le agujereaban la oreja y Ori lo grababa todo en video, terminaron el tatuaje en el brazo de Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde está Karen? – le preguntó a Oriol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aún no se ha decidido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven, vamos a hablar con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y se fueron en busca de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué…? ¿Te has decidido por alguno? – le preguntó Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, hay alguno que me gusta… – le contestó mientras se los indicaba – He pensado en algo así, alargado, para aquí – y se llevó las manos a la parte baja de la espalda indicando la zona en la que le gustaría hacerse el tatuaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahí te quedaría bien. ¿Y has pensado por aquí? – le propuso Diego mientras le tocaba la parte trasera del cuello, pero ella insistió en la parte baja de la espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A ver… ¿puedo? – le pidió permiso para inspeccionar mejor la zona y, antes de que ella contestara, su amigo le había levantado ligeramente la parte baja de la camiseta &#8211; ¿Por aquí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero ella le indicó, marcando con el dedo algo más abajo, la intención de hacerlo en una zona tapada por el pantalón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Guau! Eso puede ser espectacular – intervino Oriol con cierta picardía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye&#8230; – se giró ella para mirarlo, divertida, pero con cara de desaprobación al comentario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿qué tal si la ayudamos a decidir? – le propuso Diego a Oriol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perfecto – y le dedicó un repaso visual a su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen llevaba una camiseta fina de tirantes puesto que hacía un día tan bueno como el anterior y el clima húmedo invitaba a ello. Además se había puesto unos pantalones ajustados que marcaban perfectamente su perfecta silueta y, más evidentemente, su culo respingón. Oriol se dio cuenta de lo buena que estaba su amiga y se le escapó el comentario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tía, estás muy buena…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen no se sorprendió. Aunque su amigo nunca se lo había dicho, ella no era tonta y sabía lo guapa que era. Eso, unido a la confianza que tenían los 4, hacía que no fuera de extrañar aquel comentario tras la repasada que le acababa de pegar su amigo con la vista. Le dio las gracias y no le dio mayor importancia hasta que se dio cuenta que Oriol le miraba el culo más de lo debido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué estás haciendo? – le dijo mientras se giraba con una sonrisa nerviosa pues aquello ya no era tan normal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada, nada – reaccionó como pudo – Me he quedado empanado con la mirada fija, pero no te estaba mirando el culo, ¡eh!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro… empanado… – y no pudo evitar reírse de la situación al ver a su amigo avergonzado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los 3 siguieron viendo dibujos para encontrar uno que hiciera que la chica se decidiera, pero Oriol no podía evitar echar un vistazo al trasero de su amiga siempre que podía de la forma más disimulada que lograba. Él siempre había sabido lo buena que estaba, pero al ser su amiga nunca la había visto con los ojos con los que la miraba ahora. No sabía por qué y no podía evitarlo. Se había puesto cachondo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, Karen, a ver si te gusta el que me he hecho yo – Y Diego le enseñó su tatuaje para ver si le ayudaba a decidirse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://www10.pic-upload.de/30.06.13/48jkl4vw3w.jpg" width="426" height="341" />Cuando ella se giró para verlo, Oriol se fijó en el pecho de su amiga. Al igual que con su culo, la fina camiseta hacía que apeteciera echar un vistazo a sus tetas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando por fin Karen encontró un dibujo que pareció gustarle quiso imaginar cómo le quedaría y nuevamente se llevó las manos a la parte baja de su espalda haciendo con ellas la silueta del grabado en el punto en el que deseaba tatuarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aquí es donde lo quiero – indicó – ¿Me quedará bien?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así es difícil imaginarlo… ¿podrías bajarte un poco el pantalón? – le propuso Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A ella no pareció importarte y con un dedo se retiró ligeramente la tela mostrando su piel morena. Oriol no quitó ojo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Aquí? – le preguntó Diego mientras le acariciaba levemente la zona con un dedo y se reía mirando con complicidad a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se giro rápidamente y con una muesca de extrañeza y sonrisa le recriminó débilmente a Diego la caricia. Pero este hizo ver que era una broma gesticulando y sonriéndola. Y añadió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos a hablar con el que me ha hecho el tatuaje que igual puede recomendarte algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos lo siguieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hello, Matthew – saludó al tatuador que, al girarse y ver a Diego, le respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te ha gustado el tatuaje?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de ser un idioma bastante usual en Durban a Diego le sorprendió oír hablar a Matthew en zulú, sobretodo porque durante el grabado habían utilizado el inglés. Sin embargo no le dio mayor importancia y pensó que era una buena forma de practicarlo puesto que ni mucho menos lo dominaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no, no es eso… mira, es que mi amiga está pensando en hacerse un tatuaje pero no lo tiene muy claro…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tatuador sudafricano era un hombre de raza negra de unos 40 años, alto, fuerte, con barba y rastas. Se quedó mirando a la chica y Oriol le pidió que se diera la vuelta para que Matthew pudiera verla bien. Karen accedió y el hombre, con rostro impasible, pudo echar un vistazo a la preciosa joven que requería sus servicios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Karen estada de espaldas a Matthew, Diego aprovechó para indicarle la zona donde su amiga quería hacerse el tatuaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ella tiene en mente hacérselo aquí – le dijo mientras volvía a acariciarle con el dedo índice la zona por encima del pantalón. Karen se incomodó reaccionando rápido girándose con una sonrisa forzada para evitar las caricias de su amigo y las miradas del desconocido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y ha pensado en alguno de los dibujos que tenemos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué dice? – le preguntó intranquila Karen a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sorry, Matthew, can you speak English, please? – le pidió si podía hablar en inglés para que sus amigos pudieran entenderlo algo mejor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, tío, yo no hablo Inglés – le sorprendió mientras le miraba fijamente a los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡¿Qué?! ¿Era posible? Claramente le estaba mintiendo puesto que antes lo habían hablado. ¿Pero por qué lo hacía? No quiso discutir sobre ello ni alertar a sus amigos así que les mintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, chicos, dice que no me entiende.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues vaya… – se resignó Karen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intentando no darle mayor importancia a lo surrealista de la situación, Diego le explicó, como pudo, los gustos que Karen le iba indicando advirtiendo lo poco convencida que estaba y el miedo que tenía a que la perforaran con la aguja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oír esto, Matthew pensó en una posible alternativa y se la hizo saber a Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Karen, me dice Matthew que ya que te da un poco de reparo lo del tatuaje ha pensado en una cosa para la que, según él, – remarcó – tienes un cuerpo perfecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo? – soltó sorprendida – miedo me da…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen y Diego se miraron y se rieron, una por los nervios y otro por lo que el sudafricano le había propuesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dice que con esto del fútbol hay muchas chicas que se pintan el cuerpo con los colores de su equipo. Vaya, como lo que vimos anoche. Y dice que a ti te quedaría de puta madre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te habrá pegado un buen repaso – intervino Ori y le sacó una carcajada a su amiga al mismo tiempo que sonreía a Matthew con un gesto de negativa a su propuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No? No cuesta mucho y queda muy bonito. No es para siempre como el tatuaje, pero tampoco duele – sonrió el negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento apareció Andrés al que acababan de terminarle el piercing de la oreja y la conversación se desvió hacia él y su nueva decoración corporal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿te interesa el body paint o no? – interrumpió Matthew dirigiéndose a Karen directamente quien se quedó mirando a Diego esperando traducción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pregunta si tienes algún piercing.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y nada más soltar la mentira comprendió por qué Matthew no quería hablar inglés. Karen hizo justo lo que él esperaba. Se levantó ligeramente la camiseta y mostró el piercing de su ombligo entre los vítores jocosos de los machos que la rodeaban. El sudafricano no se cortó y le tocó el piercing con el dedo rozándole ligeramente parte de su vientre plano. Karen se bajó la camiseta disimulando su malestar mientras oía las palabras ininteligibles del africano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dice que necesita ver la zona donde te quieres tatuar – le dijo Diego y Karen la mostró nuevamente girándose y señalando con las manos el lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo el hombre no se cortó y le levantó la camiseta. Como ella no reaccionó le cogió el pantalón por la trabilla trasera y tiró hacia abajo para descubrir la zona que ella le había indicado. Karen no se lo esperaba y reaccionó rápidamente llevando su mano a la trabilla para llevar el pantalón a su lugar de origen mientras soltaba un quejido de desaprobación al tiempo que evitaba que se descubriera parte de su ropa interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dile que no hace falta mostrar más, – indicó molesta – que es aquí donde lo quiero y punto – y volvió a indicar con las manos la zona en cuestión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego le hizo caso y se lo dijo a Matthew acariciando la zona de su amiga quien se sorprendió ante aquellas reiteradas tímidas caricias y, riéndose nerviosa, se giró para cortar por lo sano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Definitivamente creo que paso del tatuaje, no creo que vaya a atreverme al fin y al cabo – quiso cortar aquella extraña situación en la que se sentía devorada por las miradas y las leves caricias de sus amigos y el negro sudafricano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sigo pensando que tal vez lo mejor sea la opción de la pintura. – insistió Matthew al ver las reticencias de la chica – Podríamos pintar esta zona – señaló los hombros y la zona entre el cuello y el pecho de Karen – que se suelen hacer las mujeres más pudorosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://www10.pic-upload.de/30.06.13/jb5scqrnpbrq.jpg" width="423" height="338" />Mientras Diego traducía del zulú, Oriol notó como Karen se iba convenciendo poco a poco. Se fijó como en su rostro se iba perfilando la resignación al aceptar que aquel hombre tenía razón. Aunque le atraía la idea del tatuaje, Karen no tenía el valor suficiente para hacerse uno y el body painting podía ser una buena forma de sustituirlo puesto que ella misma había afirmado lo bonito que era. Sin embargo, ella jamás se atrevería a desnudar su cuerpo en público por mucha pintura que llevara encima así que pintarse una parte era sin duda una buena idea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de estar casi convencida, Diego notó la cara de preocupación de su amiga, así que se inventó la traducción final:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dice que puedes confiar en él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio? ¿Puedo confiar en ti? – le preguntó directamente al negro suponiendo que intuiría lo que le decía. El hombre la miró con crudeza, serio como siempre, y no abrió la boca. A Karen le entró un escalofrío. Fue una extraña sensación, más placentera que molesta y se fijó por primera vez en el morbo que le producía aquel hombre tan atractivo por la mezcla entre varonil y macarra. ¿Dónde se ha visto un hombre con esa edad, rastas y con ese trabajo? Pensó que era una mezcla interesante. – Está bien, adelante – concluyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew le indicó que se sentara en un taburete justo en frente de él. Ella le hizo caso y él comenzó a explicar cómo funcionaba lo del body painting para que Diego fuera traduciendo. Tras la explicación Matthew sacó un par de muestras, la camiseta de Suiza y la de España. Karen eligió la segunda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Con esta pintura el escudo queda sobre el pecho, pero lo que suelo hacer en estos casos es dibujarlo un poco más arriba – comentó gesticulando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y Diego tradujo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dice que con esta pintura el escudo queda sobre el pecho así que tú verás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues que no me pinte el escudo. Con las franjas amarillas y el resto rojo ya es suficiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego, sin planearlo previamente, estaba maquinando la situación para ver si lograba que su amiga se pintara la camiseta completamente. Estaba convencido que no lo conseguiría, pero pensó que valía la pena intentarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez recibidas las instrucciones del traductor, Matthew se puso manos a la obra. Primero retiró con cuidado los tirantes de la camiseta de la chica y comenzó a lanzar pintura desde el escote de Karen hasta su cuello desviándose hacia los hombros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen sintió frío al primer contacto con la pintura, pero cuando se acostumbró a aquella sensación se relajó. Únicamente la sacó de su letargo, pasados unos minutos, los gestos de Matthew.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deberías bajarte un poco la camiseta – soltó mientras gesticulaba con los brazos de arriba abajo imitando el gesto que estaba solicitando – si no quieres que te manche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen no necesitaba traducción y, con una sonrisa intranquila, bajó un dedo su camiseta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Así?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perfecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Un poco más – tradujo malintencionadamente Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen, sin perder la sonrisa de intranquilidad, bajó un dedo más, lo justo para no mostrar el comienzo de su aureola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya no más – concluyó y se le escapó una risa nerviosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew se lo tomó como una invitación y soltó un chorro de pintura sobre la parte descubierta de uno de los pechos. Karen reaccionó mirando a su dibujante con un claro gesto que demostraba su disconformidad, pero que se tornó rápidamente en aceptación resignada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No, si al final te vas a dibujar la camiseta entera! – espetó Oriol y Karen se rió liberando tensiones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues ya puestos no estaría mal… – bromeó más relajada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y por qué no lo haces en serio? – le preguntó Oriol ajeno a las intenciones de Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro, ¿quieres que me muera de vergüenza?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona, pero con el cuerpazo que tienes lo último que tienes que tener es vergüenza – la piropeó su amigo – Además es como si hicieras topless. Incluso menos vergonzoso porque la pintura te disimula un montón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen pensó que en eso tenía razón, pero no dejaba de parecerle raro ir a un estadio de fútbol en topless pintada con los colores de su equipo y acompañada por 3 amigos en un país desconocido y tan alejado del suyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero piensa que estamos en invierno, ¿quién sabe si luego refresca y no hace tan buen día como ayer? – comentó preocupada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego creyó oportuno intervenir y le preguntó a Matthew por el clima de Durban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tu amiga no tiene por qué preocuparse – le contestó intuyendo por dónde iban los tiros – Aquí tenemos un clima subtropical con temperaturas en torno a los 20 grados todo el año.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego sonrió mientras se lo explicaba a sus amigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces, ¿te bajas la camiseta? – y volvió a gesticular con las manos para hacerse completamente entendible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen estaba indecisa. Le encantaría tener el valor para hacerlo. Sabía lo bien que le quedaría, pero temía sentirse ridícula, extraña, fuera de lugar sin camiseta alguna y pintada con los colores de la selección española. Además tendría que mostrar sus pechos delante de un desconocido para que este se los coloreara con el espray. Tampoco eso era muy halagüeño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Matthew te recuerda que puedes confiar en él, que no te va a tocar – le dijo Diego y ella miró al negro que ahora gesticulaba moviendo las manos hacia atrás como diciendo lo que Diego acababa de traducir. Por un brevísimo instante pensó que tampoco le importaría que aquellas grandes manos la tocaran lo justo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien… – y con toda la picardía reflejada en su rostro se bajó la camiseta mostrado por primera vez a los allí presentes sus perfectos pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oriol no se podía creer lo que estaba viendo. Las tetas de su amiga eran si cabe mejor de lo que él se las había imaginado. Si ya estaba cachondo, esto no hacía más que calentarlo más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras el sudafricano manchaba el resto de los pechos, aureola y pezón incluido, de Karen, Andrés recordó las modelos que contempló la noche anterior en el hotel. Se imaginó a su amiga con la pintura finalizada y no supo encontrar un motivo que la hiciera desencajar entre aquellas 32 diosas. Tuvo una erección al instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por su parte Diego pensó que había sido más fácil de lo que se imaginó en un principio. Al parecer su amiga aún podía sorprenderlo e iba a acompañarlos al partido con la camiseta de España pintada en su cuerpo desnudo. Acojonante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen empezaba a tener mucho calor. Mientras Matthew le pintaba los hombros, Diego tuvo que recogerle el pelo para que no se le manchara y mientras lo hacía no dejó de regalarle alguna que otra caricia esporádica. No le hacía mucha gracia, pero su amigo era lo suficientemente sutil como para que recriminarle pareciera fuera de lugar. Por otro lado, cuando Matthew empezó a pintar las franjas amarillas se ayudó de un plástico que apoyaba sobre su cuerpo para no mezclar colores sobre su piel. Le pegó una buena sobada puesto que para apoyar el plástico sobre su cuerpo debía hacerlo con la mano. Cuando pintó la zona de los pechos se sintió algo incómoda pero igualmente no le pudo decir nada puesto que en ningún momento llegó a sobrepasarse ni hacer nada que no fuera necesario para poder pintarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Queréis que lo dejemos a esta altura? – preguntó Matthew que había pintado un poco por debajo del pecho de Karen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pregunta si podrías bajarte un poco más la camiseta – mintió Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Termina aquí – y Karen le indicó la altura a la que estaba la camiseta, a la altura del ombligo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pintor continuó su faena y fue Ori quién indicó que tendría que bajarse más la camiseta si no quería que se manchara. Antes de que Karen pudiera contestar, Diego ya la había rodeado con los brazos por detrás y había empezado a bajarle más la camiseta descubriendo nuevamente el piercing del ombligo de su amiga. A medida que Matthew bajaba más los chorros de pintura, Diego le bajaba más la camiseta a Karen hasta que quedó completamente enrollada a la altura de su cintura por encima de los pantalones. Karen, a pesar de su cara de circunstancias, no dijo nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego se quedó inmóvil a la espalda de su amiga rodeándola con los brazos y con las manos a la altura de su bajo vientre. Nuevamente con disimulo levantó su pulgar para acariciar el firme vientre de Karen que cada vez estaba más acalorada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sudafricano preguntó si Karen querría dibujarse también los pantalones gesticulando con claridad. No necesitó traducción y a Karen le entró la risa floja. Una mezcla de incredulidad, nerviosismo y diversión se apoderó de ella y más cuando sus amigos respaldaron la idea con alegría desmedida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿¡Pero estáis locos!? Ni de coña – y se rió nuevamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero si sería como… – mas un rotundo no de la chica cortó las intenciones de Oriol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dice que te lo pienses – tradujo Diego una vez más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dile que primero termine esto y luego ya veremos…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen parecía dejar una puerta abierta y los chicos lo celebraron jocosamente haciendo sonreír una vez más a su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras un rato de trabajo, finalmente pasó lo inevitable. Matthew apuró más de lo debido y manchó ligeramente el pantalón de Karen quién se sobresaltó increpando al negro y marcando con las manos a escasos centímetros por encima de los pantalones el lugar a partir del cual Matthew no debía bajar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha sido sin querer Karen. No te pongas así – intervino Oriol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tienes una toalla? – le preguntó Diego al sudafricano que le indicó dónde había una.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oriol fue a buscarla y Diego le propuso a Karen que la utilizara para no mancharse la ropa. Pero a ella no le hizo mucha gracia desnudarse y taparse únicamente con una toalla así que se levantó, se quitó definitivamente la camiseta y propuso bajarse los pantalones doblándolos un dedo para evitar manchárselos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es suficiente – intervino Diego que ya parecía llevar la voz cantante y él mismo dio un pliegue más al pantalón dejando entrever la ropa interior de su amiga que se quejó débilmente, pero no hizo nada para evitarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew siguió a lo suyo bajando todo lo que pudo, mucho más de lo que Karen le había indicado y Diego siguió con las caricias cada vez más descaradas. Y justo Karen iba a soltarle un moco a su amigo cuando el sudafricano la descolocó con un gesto que hasta ahora había sido inexistente. Había sido sutil, pero mientras le repasaba uno de los pechos notó como la mano que sujetaba el plástico contra uno de sus senos se recreaba más de lo debido. Karen no supo cómo reaccionar, pues no sabía si quería o no repudiar aquellos magreos del africano. Se olvidó de su amigo y buscó con la mirada al negro para adivinar sus intenciones en la mirada. Pero Matthew seguía a lo suyo, aparentemente ignorándola. Sin embargo, ella ya empezaba a disfrutar cada una de las caricias del nativo, ya fueran intencionadas o no y un claro reflejo de ello eran sus pezones completamente tiesos que no pasaron inadvertidos para el resto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://www10.pic-upload.de/30.06.13/os6i4rox76n4.jpg" width="425" height="340" />-¿Y esto qué es? – le preguntó con gracia Oriol mientras le tocaba un pezón con su dedo índice.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eh! ¡eh! – le paró ella entre risas de sorpresa por el gesto de su amigo que parecía envalentonarse por primera vez. Pero él repitió el gesto imitando el ruido de un timbre como si su pezón de un botón se tratara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella repitió la suave forma de recriminarle y le dijo que no se sobrepasara. Y se excusó jocosamente:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es que tengo frío… – pero nadie la creyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew había terminado la base de la camiseta hasta la cintura cuando hicieron un parón. Karen aprovechó para mirarse en un espejo y se alegró de haberse aventurado a pintarse el cuerpo. Le quedaba realmente espectacular. No necesitó a nadie que se lo dijera. Se sintió realmente orgullosa de sí misma y de su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Andrés se maravilló al ver el cuerpo pintado de su amiga. Era demasiado excitante observar cómo la pintura reflejaba el contorno exacto de los prominentes pechos de Karen. Se sorprendió gratamente al pensar que tal vez ella ganaría el ficticio concurso a las 32 modelos de la noche anterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gusta? – le preguntó Matthew cuando reanudaron el body painting.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pregunta si te has decidido – volvió a mentir Diego mientras Oriol la cogía del brazo y la acariciaba como tantas veces antes había hecho su amigo políglota. Ella retiró el brazo incómoda y contempló a Matthew quién la miró a la cara y sonrió por primera vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen sintió que se humedecía sólo con pensar en el negro hurgando por ahí abajo y pensó que no era lo que quería que pasara. Además, ¿con qué cara aceptaba la proposición delante de sus amigos cuando en ningún caso tenía intención de ir al estadio con la parte de abajo pintada? Era una locura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Confío en ti, eh… – le dijo al sudafricano señalándolo – pero únicamente me voy a pintar hasta aquí – y empezó a desabrocharse el pantalón mientras Diego traducía al zulú.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Andrés estaba a punto de correrse sin tocarse mientras veía a su amiga bajarse los pantalones unos centímetros hasta dejar asomar claramente su diminuto tanga. El pantalón aún tapaba el pubis de su amiga, pero por detrás se podía vislumbrar el comienzo de la raja de su culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew comenzó a explicar los siguientes pasos mientras Diego, incansable, le seguía traduciendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tendrás que bajarte un poco el tanga – indicó Diego haciendo ver que eran las indicaciones del artista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Así? – preguntó conscientemente de forma ingenua Karen mientras bajaba los costados de su braga hasta la altura del pantalón y este un poco más hasta que asomó el monte de Venus de la chica, tapado perfectamente por la fina tela del tanga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras reanudaba la faena, Matthew propuso una nueva inventiva:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si no quiere quedarse desnuda lo que podemos hacer es pintar sobre el tanga. Visualmente es casi lo mismo, pero ella se sentirá mucho más cómoda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego se lo hizo saber a su amiga y, mientras ella ponía cara de circunstancias, él mismo tomó la decisión y se aventuró a agarrarle el pantalón y deslizarlo hacia abajo lentamente sin oposición alguna hasta descubrir completamente el tanga de Karen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oriol se fijó en el culo respingón de su amiga como lo había hecho durante todo el rato, pero estaba vez lo pudo disfrutar sin ropa y se pudo recrear viendo el leve bulto que parecía esconder la parte delantera de la diminuta tela que únicamente conservaba Karen. No se pudo resistir y le palpó una nalga con temor a que ella se enfadara, pero simplemente le recriminó la acción tras unos segundos en los que la pudo sobar a conciencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen quiso echar un vistazo general, controlar la situación, ver dónde estaban cada uno de los chicos y se fijó en Andrés que era el menos activo de sus amigos. Estaba algo alejado, parecía asustado, con la cara pálida, y Karen pensó que debía estar pasándolo mal de lo excitado que debía estar. Para que se relajara un poco le bromeó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Andrés, a ver qué haces que te estoy vigilando… Y tú controla tus instintos – le dijo a Oriol mientras Diego le quitaba los pantalones definitivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sudafricano parecía más animado y se la atrajo hacia sí agarrándola de los cachetes. Ella no quiso que su actitud cambiara así que le advirtió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú, a pintar – mientras que le hacía el gesto para que la entendiera sin necesidad de traducción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al reanudar el trabajo Matthew agarró el lateral del tanga de Karen para bajarlo un poco más y ella se lo recriminó asustada al desconocer las intenciones del hombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Karen, ¿por qué no te tapas con la toalla? Te va a tapar más que el tanga y a él le molestará menos – le sugirió Oriol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen estaba descolocada. La inusual actitud de sus amigos, los magreos del nativo sudafricano, su propia actitud más atrevida que de costumbre… todo se juntaba y no la dejaba pensar con claridad. Concluyó que la propuesta de Oriol era una buena idea sin darse cuenta de que se iba a quitar la única prenda que le quedaba y sobre la que Matthew iba a pintar los pantalones de la selección española. Cogió la toalla y se tapó con ella para quitarse el tanga en un gesto típicamente playero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oriol estuvo rápido pidiéndole las braguitas a su amiga. Ella alargó su mano para entregárselas pero se detuvo a medio camino con cara de picardía esperando la súplica de su amigo que no tardó en llegar. Ella se rió y por fin le entregó la tela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con la toalla alrededor de su cintura, sujetándola con las manos uniendo los extremos a la altura de su pubis, continuó la sesión de body painting.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La toalla fue resbalándose poco a poco por la parte trasera y comenzó a mostrar la raja de su culo que no pasó inadvertida para sus amigos que empezaron a bromear. Ella sonreía forzosamente y Oriol le dijo que no se mosqueara, que era una broma mientras le acariciaba la mejilla en un claro gesto de indulgencia que ella pareció aceptar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew estaba bajando todo lo que Karen le permitía y uno de los chorros de pintura llegó a una zona más baja de lo que ella se esperaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Guau! – se sorprendió mientras se reía incontroladamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El artista se alejó rápidamente de la zona para evitar una mala reacción por parte de la chica que había dejado de reír y su rostro reflejaba resignación. Parecía estar al borde de un ataque, a punto de explotar y detener la situación definitivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va, Karen, no te hagas la fina ahora… – arriesgó Ori.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://www10.pic-upload.de/30.06.13/s8ab6hhja8g.jpg" width="423" height="265" />Ella se enfadó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué estás insinuando? Tío, ¡es bastante incómodo estar prácticamente desnuda delante de vosotros y este tío al que no conozco de nada mientras me llena el cuerpo de pintura!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va… no te enfades&#8230; – le bromeó Oriol mientras le acariciaba la parte baja de la espalda completamente envalentonado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el arrebato a Karen parecía olvidársele el mantener sus manos a la altura adecuada y parecía invitar al artista a llegar más abajo si cabe. Matthew lo aprovechó pintando justo donde empezaba la raja de la chica. Sin decir nada, llevó uno de sus grandes y fuertes dedos hasta el cruce de manos que sujetaban la toalla para indicar que las bajara ligeramente. Karen no supo oponer demasiada resistencia y aflojó ligeramente dejando ver a su pintor el clítoris, que recibió un fuerte chorro de pintura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen reaccionó contrayendo su cuerpo y las sensaciones que le provocó resultaron en un grito de advertencia seguido de unas risas temblorosas. Cuando recuperó la compostura volvió a la situación anterior, mostrando accesible parte de su coño. Matthew siguió pintando por los laterales del mismo hasta que volvió a apuntar al clítoris de la chica soltándole un nuevo chorro que ella ahora sí se esperaba. Su cuerpo volvió a convulsionarse, pero esta vez el grito se intercambió por un leve gemido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eeeeehhhh! – bramó Oriol sarcásticamente masajeándole la espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella le recriminó su gesto con cara de circunstancias. Su rostro decía claramente ¡cómo me estoy calentando!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew quiso utilizar el mismo plástico que había utilizado todo el rato por aquella zona pero era demasiado grande como para usarlo con la toalla tapando gran parte del lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podrías quitarte ya la toalla… – continuó con suspicacia Oriol y ella le hizo caso pensando que realmente ya no servía de mucho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego, que estaba a la espalda de su amiga, se sorprendió nuevamente. Si ya le pareció un logro que su amiga se pintara la camiseta mostrando sus pechos al descubierto, le pareció un auténtico hito que ahora estuviera completamente desnuda y claramente cachonda delante de Andrés, Oriol, él mismo y aquel nativo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew acarició los fornidos muslos de la chica y se acercó a su sexo con plástico en mano. Para que pudiera trabajar más cómodamente, Karen se agachó ligeramente abriendo levemente las piernas. El sudafricano llevó sus manos al lugar que ahora se mostraba más fácilmente accesible y con uno de los dedos de la mano que sujetaba el plástico palpó el coño de su clienta. Karen le recriminó entre risas, pero no hizo ningún gesto de reproche con lo que el negro no se pudo dar por aludido y continuó con su trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew pidió a Karen que abriera más las piernas gesticulando con las manos. Ella seguía de pie y la posición no es que fuera muy cómoda con lo que se giró buscando el taburete en el que ahora estaba Diego quién le dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven, siéntate aquí encima de mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen no se lo podía creer. Era lógico que sus amigos se hubieran calentado con la situación, pero parecían dispuestos a hacer cualquier cosa con ella. No parecían respetar mucho el código de la amistad si es que eso existe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pero vigila a ver si voy a notar algo demasiado duro… – le contestó completamente desatada sentándose sobre su amigo abriendo las piernas todo lo que pudo. Así, Matthew tuvo pleno acceso a la zona y se dedicó a pintarla ahora con plena libertad: clítoris, labios vaginales…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen giró el rostro hacia atrás y sin decir nada sonrió pícaramente a su amigo. Estaba notando cómo la polla de Diego se hinchaba bajo su culo. Él se rió nervioso y Oriol, que se percató de la situación, bromeó para que los 3 acabaran entre risas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Matthew terminó la parte delantera solicitó continuar con la parte trasera de Karen. Ella se separó de su amigo y se giró quedándose cara a cara con Diego y dándole la espalda al artista sudafricano que empezó a pintar el trasero de la chica. El hombre solicitó la ayuda de Diego que gustosamente agarró las nalgas de su amiga para separarlas y que el negro tuviera mejor acceso para pintar. Karen ya no se quejaba de nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando finalmente el artista terminó su obra era la hora de marchar al partido. Karen le agradeció a Matthew abrazándolo efusivamente dejando que el hombretón sintiera sus pechos y su calor. El negro aprovechó para sobarle nuevamente el culo y demostrar a las claras, por primera vez, que todos los magreos habían sido intencionados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando los 4 amigos se marchaban hacia el estadio a Karen le entraron las dudas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oye, chicos, creo que no debo ir así al estadio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A ninguno de los 3 les pareció una idea descabellada. Vale que la cosa había estado divertida y que había sido todo muy excitante, pero realmente habían los acontecimientos los que había llevado las cosas a esa situación. Si no hubiera sido por el morbo de las circunstancias ella jamás se habría dejado hacer aquello ni mucho menos para luego salir así a la calle rodeada de 70000 personas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué hacemos? – preguntó nervioso Andrés que para nada quería perderse el partido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Id vosotros, a mí no me importa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás segura? Vas a perder la entrada… &#8211; insistió Oriol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy segura, de verdad, tranquilo, no me importa. Así igual hasta podemos sacarnos una pasta con la reventa – sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No quieres que me quede para traducirte? – propuso finalmente Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://www10.pic-upload.de/30.06.13/1umswi4m8h1.jpg" width="425" height="282" />-Tranquilo, creo que nos entendemos bastante bien – sonrió pícaramente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de marcharse los 3 amigos, Diego se despidió de Matthew:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tío, ya tienes lo que querías. Espero que después del partido me invites a alguna cosilla…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-I&#8217;ll remember – le indicó, nuevamente en perfecto inglés, que lo tendría en cuenta mientras le sonreía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Qué cabrón! pensó el amigo políglota mientras se marchaba con sus 2 amigos a ver el partido que estaba a punto de comenzar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew cerró el local que ya estaba completamente vacío debido al inminente partido y se acercó a Karen a quién comenzó a sobar esta vez sin excusas artificiales de por medio ni miradas molestas de terceras personas. Pasó sus manos por los costados de la chica subiendo hasta llegar a sus pechos que los sintió ahora sí directamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen se refregaba contra el musculoso cuerpo del negro deseosa de satisfacer la calentura que tanta caricia le había provocado. Levantó la camiseta del hombre y se sorprendió al notar las durísimas abdominales que escondía. Karen cogió la mano del sudafricano y la guió hacia su sexo mientras abría las piernas invitándolo a acceder a su interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras magrearla a conciencia como ella le había hecho saber que deseaba. La chica se giró dándole la espalda y acercó su culo respingón hacia el paquete sudafricano. Ella pudo notar por primera vez el enorme bulto que el negro guardaba entre las piernas y que nada tenía que ver con lo que Diego le había hecho notar poco antes. Aquello pareció calentarla más si cabe y se agachó dispuesta a descubrir el tesoro africano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen desabrochó el cinturón del pantalón de Matthew y cuando le había abierto la bragueta tiró del pantalón hacia abajo con brusquedad dejando al hombre en calzoncillos. Karen se acercó y comenzó a lamer el negro pubis del africano mientras descendía lentamente su última prenda. Poco a poco fue apareciendo el enorme pene que ella fue recorriendo con la lengua hasta llegar a su glande que se introdujo en la boca. Agarró los 20 flácidos centímetros y comenzó a masturbarlo sin dejar de chupársela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la polla de Matthew alcanzó los 25 centímetros en completa erección, Karen se levantó separándose de él para acercarse al taburete. Al hacerlo se llevó la mano a la entrepierna para comprobar que ya estaba completamente lubricada, ansiosa por que el negro la reventara. Se sentó abriendo las piernas y masturbándose esperando a su semental.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew observó el coño de su amante y cómo había perdido prácticamente toda la pintura debido a los flujos vaginales que Karen emanaba abundantemente y a las reiteradas caricias que se había llevado aquella zona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuánto hace que no te follan como es debido? – le preguntó Matthew sabiendo que no le entendería. Pero a Karen oírle hablar en zulú parecía excitarla más aún. Le añadía un punto exótico más, que ya de por sí lo era bastante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Karen ya estaba gimiendo masturbándose con esmero con su dedo índice cuando Matthew acercó su pollón hacia la raja de la joven. Se había puesto un condón y Karen lo agradeció a pesar de no haber pensado en ello hasta ese momento. El negro le introdujo la polla y Karen sintió desvanecerse al notar por fin que su cuerpo recibía lo que tanto necesitaba. Se agarró al ancho cuello del nativo y disfrutó hasta del dolor que aquella enorme polla le ocasionaba cada vez que le llegaba hasta el fondo de su vagina. Karen se llevó una mano a su clítoris para masturbarse mientras se la follaban para acabar alcanzando el orgasmo que más recordaría durante mucho tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras esto, Matthew se separó de ella y se tumbó en el suelo dejando desafiante su polla erecta totalmente tiesa mirando al techo del local. Karen no necesitó preguntar. Se puso a horcajadas sobre el negro pasando una pierna por encima de él y bajó para clavarse en el coño aquella estaca negra. Cuando dejó caer todo su peso y sintió el glande golpeando su pared interna creyó sentir rayos de dolor. Sin embargo, tras ellos sintió el placer del roce provocado por el vaivén que el artista, ahora del sexo, había comenzado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el rostro de Matthew comenzó a marcar la inminente corrida, Karen se separó de él, que se levantó enérgicamente. Aunque no hablaran el mismo idioma parecían entenderse a las mil maravillas. Mientras el hombre comenzó a masturbarse, la mujer, arrodillada, acercó la boca al grifo de leche. Sacó la lengua y comenzó a dar lametazos esporádicos al glande del africano mientras este no paraba de meneársela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matthew no tardó en correrse. El primer chorro de pintura blanca alcanzó una mejilla de Karen, el siguiente le manchó la otra parte de la cara y el tercero fue a parar a la receptiva lengua de la chica. Aún soltó un par de manantiales más que acabaron por pintarle el resto de la cara. Los últimos brotes de semen que soltó, ya con menor intensidad, se encargó de recogerlos Karen con la lengua. Finalmente acabó introduciéndose la verga en la boca intentando tragarse todo lo que pudo. Agarró la polla con la mano y se la mamó nuevamente para acabar de devolverle todo el placer que Matthew le había regalado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún con la camiseta y el pantalón pintados sobre su cuerpo, Matthew acababa de pintarle toda la cara. El africano no pudo evitar reírse de lo cómico de la eventualidad y le soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-You&#8217;re beautiful.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡¿Cómo?! ¿El tío sabía inglés? Pensó que bien era posible que hubiera sido una estratagema para conseguir lo que al final había pasado. Aunque también pensó que podía saber frases sueltas como aquella, que seguramente le vendrían muy bien para su negocio… Pensó en averiguarlo, pero su nivel de inglés no era lo suficientemente bueno como para ni siquiera intentarlo y casi prefirió no saber la verdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al poco rato, tras terminar de arreglarse, aparecieron los amigos de Karen. Malas noticias, España había perdido en su debut contra Suiza. Menuda decepción, pero las decepciones con un buen polvo se ven de otra manera, pensó Karen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras despedirse del afortunado sudafricano, los 4 amigos se dirigieron hacia el hotel para preparar todo para su regreso a España al día siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ninguno habló sobre los acontecimientos, pero todos le dieron vueltas sobre lo sucedido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Andrés se maldijo por lo ocurrido. Si bien había disfrutado ante la fascinante visión de su amiga desnuda con el cuerpo pintado, tenía la sensación de haber quedado como un idiota al no saber reaccionar ante aquella situación. Y para colmo, España había perdido. Aquel debía ser su viaje, había sido su sueño durante muchos años y todo parecía haberse ido al traste.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oriol pensó que debió quedarse con Karen y haber pasado del partido. Seguramente ahora volvería a España con un polvo con su amiga, algo que estaba convencido habría conseguido al igual que el maldito negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por su parte, a Diego no le entraba en la cabeza que su amiga se hubiera acostado con el decorador de cuerpos. Si ya le pareció difícil que Karen hiciera lo que había hecho antes de que se marcharan al partido, más le costaba imaginar lo que pasó luego. Karen no era así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Efectivamente Karen no era así. Aún no se creía cómo se había desinhibo de aquella manera. Y lo peor de todo es no saber cómo iba a afectar todo aquello a su relación con sus 3 amigos. Aunque no se arrepentía del magnífico polvo que se llevaba de recuerdo, le gustaría borrar parte de los acontecimientos vividos, más concretamente los que tenía relación con Andrés, Oriol y Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:doctorbp@rocketmail.com">doctorbp@rocketmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y NO OS OLVIDEIS DE VISITAR SU BLOG</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Intercambio de fotos&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jun 2022 13:41:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[-Ahora que viene el buen tiempo podemos pensar en hacer alguna cosilla – propuso Luisa al resto de amigos que la escuchaban. -Pues sí, estaría bien – le contestó Ismael. Y a los demás también pareció gustarles la idea. -¿Pero tú vas a poder, Ismael? – bromeó Esteban – ¡si siempre estás ocupado! -Anda, cállate, que si tú vienes es sólo porque eres el novio de Maribel – le siguió la broma el aludido y todos rieron menos la propia Maribel. -Sí, claro – dijo – si viene no es porque seamos novios, es que os da penita – y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora que viene el buen tiempo podemos pensar en hacer alguna cosilla – propuso Luisa al resto de amigos que la escuchaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues sí, estaría bien – le contestó Ismael. Y a los demás también pareció gustarles la idea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero tú vas a poder, Ismael? – bromeó Esteban – ¡si siempre estás ocupado!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda, cállate, que si tú vienes es sólo porque eres el novio de Maribel – le siguió la broma el aludido y todos rieron menos la propia Maribel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro – dijo – si viene no es porque seamos novios, es que os da penita – y todos volvieron a reír, distendidos como estaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras tanto, apartados del resto, en la cocina de la casa, Montse y Ricardo mantenían una conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La semana que viene tengo que dar una formación al cliente… – aburría Ricardo a Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si quieres voy yo y les entretengo un poco – bromeó ella que no estaba por la labor de tener una conversación seria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, y les enseñas una teta – bromeó él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, verás qué contentos se quedan – dijo ella alegremente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sí, claro! Para eso me la enseñas a mí y que le den por culo a los de la formación – y ambos se rieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_082_6df1.jpg" width="460" height="682" />A Ricardo aquellas palabras le salieron del alma. Y aún siendo una simple broma sin importancia se fijó en los pechos de su mejor amiga y pensó lo mucho que le gustaría que realmente sucediera lo que acababa de plantear jocosamente. Montse llevaba una camiseta blanca de tirantes que se ajustaba perfectamente a su cuerpo dibujando su vientre plano y el bello contorno de sus nada despreciables pechos. El contraste con su piel morena era espectacular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡A ti te enseño las dos! –contestó entre risas rompiendo los pensamientos de su contertulio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo era su mejor amigo y aquella contestación no era más que un ‘te aprecio tanto que te mereces más que nadie’.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y podré tocar? – continuó la broma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno… no sé… es que no creo que te gusten…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y eso?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Con todo el porno que has visto seguro que las mías no te parecerán muy espectaculares – ironizó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Calla, calla… – la interrumpió sin dar mayor importancia al comentario – que el otro día se me estropeó el PC y no puedo arrancarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sí? ¿Y ahora qué harás sin todo tu porno? – le soltó para intentar hacerlo rabiar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ahora tendré que conformarme con tus tetas – le replicó hábilmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, claro, pero te las tendré que pasar en foto para que sea como las que tienes en el ordenador – él se rió y continuó con el tono jocoso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, podemos empezar por ahí y luego ya subimos de nivel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero estamos hablando de fotos, ¿no? Que un video ya sí que es mucho nivel – bromeó Montse divertida con la conversación. – De hecho creo que tal vez tenga alguno en el portátil de casa… &#8211; él volvió a reír nuevamente y continuó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no, mejor empezamos con una foto de tus tetas y luego vamos subiendo el nivel hasta llegar a lo inevitable…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cochino! – terminó ella entre risas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando volvieron de la cocina se encontraron con el resto del grupo. Montse se dirigió a Ismael, su novio, lo besó y se sentó junto a él para unirse a la conversación sobre planes futuros. Por su lado, Ricardo se acercó a su chica, Noe, y se intercambiaron miradas cómplices como siempre hacían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El resto de integrantes de la velada lo formaban los dueños de la casa, César y Luisa, y Maribel, amiga de Montse, y su novio Esteban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así, las 4 parejas continuaron la conversación y pasaron el resto de la noche sin llegar a concretar nada. Finalmente resolvieron dejarlo para una próxima ocasión en la que cada uno tuviera tiempo de pensarse mejor qué era lo que podían hacer para el inminente verano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un par de semanas después las 4 parejas se volvieron a reunir, esta vez en casa de Ismael y Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Luisa y yo hemos estado hablando esta semana y hemos pensado que podríamos ir a una casa rural – comenzó Montse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Oh! Es una gran idea – lo celebró Noe</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero yo puedo ir o no? – bromeó, como siempre, Esteban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aún no hemos pensado cómo engañarte para dejarte fuera de los planes – le respondió con gracia César.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los chicos siempre estaban bromeando y si no fuera por ellas seguramente jamás el grupo sería capaz de organizar nada. Así, entre bromas de ellos y propuestas de ellas, fueron planificando la estancia de un fin de semana en una casa rural. Quedaron en volver a verse para acabar de organizarlo todo en otras 2 semanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La formación fue de puta madre – le soltó Ricardo a Montse en cuanto tuvieron un momento de intimidad, sentados en el sofá.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, no te lo quise decir, pero quedaron muy contentos con la foto que les envié de mis tetas – continuó la broma de hacía dos semanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_088_2a59.jpg" width="460" height="682" />-Sí, ya… ¡que no todo eran tíos, eh!… supongo que algo de mérito también tendré yo, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-mmm sobre eso no puedo decir nada sin antes ver la foto del miembro que les hayas enviado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me estás pidiendo que te enseñe una foto de mi miembro? No me lo digas dos veces…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que me la enseñe, que me la enseñe! – gritó divertida sin darse cuenta que la oirían los demás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oír los cánticos se giraron Esteban y Noe, que estaban hablando en la misma sala que ellos, pero algo alejados, en la mesa del comedor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás loca – le dijo simpáticamente Noe sin darle más importancia y continuando su charla con Esteban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y Ricardo prosiguió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y quieres que te la mande en erección o en reposo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se rió alegremente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mándame el ‘antes’ y el ‘después’.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podemos hacer una cosa, yo te envío el antes y con lo que tú me envíes te mando el después. Dependiendo de lo que me llegue será más antes o más después – le soltó con toda la intención y ella se rió más todavía. Y tras unos segundos de silencio concluyó – Cuando quieras empezamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú primero – le respondió ella rápidamente sin dejar de pensar en ningún momento que aquello no era más que una broma, muy divertida, eso sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se rió y, algo inseguro, preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En serio?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – contestó entre carcajadas – pero no prometo que la envíe yo luego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo soltó un gesto de desaprobación y concluyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero ella insistió, divertida con la situación, aunque él no dio su brazo a torcer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras volvían a casa Ricardo pensó en la conversación con su amiga. Era cierto que no había sido más que una broma inocente, pero por otro lado sintió un cierto morbo sobre el cual no paraba de dar vueltas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En qué piensas? – le preguntó Noe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En nada, en nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y… – tras unos segundos – ¿qué es lo que te pedía Montse que le enseñaras?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no tenía secretos para su novia y menos con algo tan tonto como aquello. Ella sabía la tan buena relación que tenía con Montse así que ni mucho menos se iba a molestar por algo así, pero instintivamente la mintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada, estábamos bromeando sobre una cosa que me pasó en el trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noe no dijo nada más y Ricardo no supo con certeza lo que aquel silencio significaba. ¿No necesitaba saber nada más? ¿O se había molestado al intuir que la estaba mintiendo? En cualquier caso, prefirió dejar el tema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por otro lado Montse estaba acabando de recoger todo cuando Ismael la llamó para irse a la cama. Ella corrió a los brazos de su novio sin acordarse ni siquiera de la conversación que había tenido horas antes con Ricardo. Pero en ese momento sonó su móvil. Un mensaje. Al abrirlo no pudo evitar una carcajada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién es? – preguntó su novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El tonto de Ricardo – dijo cariñosamente mientras apretaba el botón de enviar mensaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8220;jajajaja ME MEOOOOOO&#8221; respondió a la foto que su mejor amigo acababa de enviarle: una foto de sus pectorales junto al texto &#8220;ahora te toca a ti ;-P&#8221;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al cabo de un par de días, Ricardo no pudo evitar cierta decepción por la ausencia de foto por parte de su amiga así que decidió contestarle el mensaje: &#8220;creo que te has olvidado el adjunto jeje&#8221;. No sabía bien, bien que conseguiría con eso, pero al menos el juego era divertido. Al cabo de unos segundos sonó el R2D2 que anunciaba un nuevo SMS: &#8220;es que no sé qué enviarte&#8221;. A Ricardo le voló la imaginación y le contestó nuevamente: &#8220;Mujer, creo que lo justo sería pecho por pecho, no?&#8221;. Al instante el robot de la guerra de las galaxias volvió a sonar: &#8220;prrrfff&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Every little thing that you say or do Al poco rato de enviar el mensaje, el móvil de Montse comenzó a sonar I&#8217;m hung up. Era Ricardo. I&#8217;m hung up on you.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sí? – contestó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenas, ¿qué tal?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien – respondió contenta como siempre que su amigo la llamaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te llamo porque nos va a salir más barato que mantener una conversación vía SMS.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella confirmó riéndose.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_030_870c.jpg" width="460" height="682" />-A ver, ¿qué es eso de que no sabes qué enviarme?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hombre, pues eso… no te voy a enviar las tetas a cambio de unos pectorales peludos – se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué no te ha gustado mi pecho?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Uy! Sí, mucho – le contestó irónicamente – pero yo te he visto los pectorales un montón de veces y tú a mí no me has visto las tetas, no es lo mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, se me ocurre algo que sí me puedes enviar porque ya lo he visto…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A ver… &#8211; prosiguió ella, incrédula.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podrías, por ejemplo, enviarme una foto en camiseta marcando pezones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse empezó a reírse a carcajadas hasta que se dio cuenta que estaba en el trabajo y que algún compañero ya se había girado para mirarla al escucharla reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y cuándo me has visto tú así? – le preguntó intrigada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, alguna vez en tu piso cuando vas con ropa de estar por casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ay, qué pillín! ¿Y qué haces fijándote en esas cosas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo pensó en alguna de las veces que la había visto en camiseta sin sostén y cómo no podía evitar echar un vistazo a aquellos senos que se adivinaban bajo la fina tela, tan fina que incluso se intuía el color oscuro de las aureolas de Montse. Así que decidió desviar el tema para que no fuera demasiado peligroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues que sepas que si no me envías foto, yo no te pasaré ninguna más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella especie de amenaza o advertencia de Ricardo no le dijo nada a Montse. A pesar de lo divertido de la situación no se había planteado en ningún momento un real intercambio de fotos con él. De hecho, estaba convencida de que Ricardo tampoco se lo planteaba así que le agradó la idea de seguir el juego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno… –con aire indolente – te enviaré una foto…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por la tarde, una vez en casa, Ricardo recibió el mensaje que había estado esperando todo el día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8220;Aquí la tienes tontito&#8221;, acompañado de una foto de Montse haciéndole burla con la lengua, era todo lo que había recibido. &#8220;Buah! Qué decepción! ;-P Será mejor que yo suba el nivel&#8221; fue lo que le contestó Ricardo y adjuntó una nueva fotografía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Montse abrió el mensaje de Ricardo sintió una mezcla entre extrañeza y gracia. Para nada se esperaba una foto de su mejor amigo desnudo únicamente en ropa interior y emulando una postura que pretendía ser sexy. Tras la sorpresa del impacto inicial no pudo evitar ver lo gracioso de la situación. ¡El muy bestia le había enviado una foto en calzoncillos! Se rió y pensó que, a pesar del intento de postura erótica, no enseñaba nada que no hubiera visto ya. Así que el escenario siguió pareciéndole absolutamente inocente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras pensarlo un rato decidió qué podía enviarle para continuar y, supuso, terminar la divertidísima situación. Un primer plano de su trasero envuelto en esos tejanos que tan bien le quedaban podía ser una buena foto. No es que estuviera muy orgullosa de su culo, pero tampoco es que Ricardo pudiera estarlo de su cuerpo pensó con cierta malicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando R2D2 le mostró el culo de Montse, Ricardo flipó. ¿Estaba entrando al juego completamente? Pensaba que no, pero ¿y si lo había hecho? Pensó que no podía perder la oportunidad de descubrirlo así que debía encontrar algo que subiera el nivel y no fuera demasiado grotesco para evitar malos entendidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún estaba en calzoncillos, frente al espejo, cuando se fijó en su entrepierna. La foto de Montse o más bien lo que podía significar le había levantado ligeramente el ánimo con lo que el paquete estaba levemente abultado y se le ocurrió el siguiente retrato. Volvió a mirar la foto de Montse y se bajó la única prenda que llevaba para acariciarse el pene unos instantes, lo suficiente como para tener una buena erección. Volvió a subirse el atuendo colocándose todo bien puesto y se autofotografió el paquete.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para sorpresa de Montse, con su última foto la cosa no había terminado ya que Ricardo le envió una que aún la sorprendió más. ¿Eso era su paquete? Ahora no sabía si eso era divertido o excesivo. ¿O era morboso? Agradeció que la fotografía hubiera llegado sin texto y se fijó en el buen tamaño del paquete de su amigo. Pensó si estaría en erección y supuso que sí. O tal vez no ya que las fotos engañan mucho. Por un instante pensó en que su mejor amigo se había excitado con todo este juego al que ella no le había dado la menor importancia y se sintió halagada al tiempo que notaba una ligera reacción de sus pezones. Le gustaba sentirse deseada por su mejor amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento su mente entró en un conflicto. No quería seguir el juego por miedo a lo que pudiera pensar o esperar Ricardo, pero por otro lado sintió curiosidad por saber hasta dónde podía llegar esa situación. Pensó en las palabras que el propio Ricardo le había soltado esa misma mañana &#8220;enviarme una foto en camiseta marcando pezones&#8221; y se fijó en el espejo donde, bajo su indumentaria, se mostraban sus pezones ya duros como piedras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_039_e2b0.jpg" width="460" height="682" />Ricardo no se pudo creer lo que estaba viendo. Montse le estaba regalando la inmortalidad de uno de los momentos que esa misma mañana había recordado mientras hablaba por teléfono con su amiga. Ver ese primer plano de la camiseta de estar por casa de ella con los pezones marcados a fuego fue muy excitante. Y pensó nuevamente en las miradas que únicamente furtivas podía dedicarle antaño para ahora poder recrearse con esa visión aunque sólo fuera a través de una fotografía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noe estaba a punto de llegar así que Ricardo reaccionó rápido. Se desnudó por completo y se hizo una foto de espaldas intentando dar pequeños pasos para que su amiga no se echara para atrás. Pero por desgracia lo había hecho. El robot que tantas alegrías le había dado esa tarde ya no volvió a sonar. Se moría de ganas de llamarla para evitar la catástrofe. ¿Había perdido su amistad por 4 fotos tontas? Le entró el pánico y el terror fue tal que no se atrevió a llamar y se quedó quieto, inmóvil, esperando que Montse no se hubiera enfadado por aquello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el móvil de Montse sonó por última vez Ismael ya estaba en casa así que ella se apresuró a cogerlo e ignorar el mensaje que acababa de recibir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién es? – le preguntó incrédulamente Ismael.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Publicidad de Orange! Qué pesados…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse no era la primera vez que engañaba a Ismael aunque nunca era por nada serio. Sin embargo, lo que hoy había sucedido… no debía enterarse, por supuesto. Aunque ella no le dio mayor importancia, él sí podía dársela y con razón, así que evitó el mal trago mintiéndole sutilmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante el día siguiente Montse esperaba la llamada de Ricardo o que diera alguna señal de vida de algún tipo, pero no lo hizo. Y se sintió extrañamente culpable por lo que había pasado. Aún no había visto el último mensaje y pensó que su amigo estaría inquieto esperando su contestación. Y no se equivocaba. Así que, en cuanto llegó a casa abrió el mensaje y se encontró con el culo de su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La foto estaba tomada desde lejos con lo que se apreciaba todo su cuerpo. No es que fuera un adonis precisamente, pero tampoco estaba gordo, era un chico corriente, del montón. Sin embargo, tenía un buen culo y a Montse le gustó poder vérselo al desnudo. En ese instante recordó el punto morboso en el que la cosa se había quedado el día anterior y eso, unido al sentimiento de culpabilidad que sentía por no haberle dicho nada a Ricardo desde ayer, la impulsó a contestarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Primero se quitó las botas. Cuando sus pies desnudos quedaron al descubierto empezó a desabrocharse los botones del pantalón el cual comenzó a bajarse lentamente descubriendo su culote de color gris claro. Seguidamente se llevó las manos a la camiseta y se la quitó en un rápido gesto quedando completamente en ropa interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando R2D2 sonó casi le dio un vuelco el corazón a Ricardo. ¡Montse no se había enfadado! Y lo mejor de todo, aún seguía el juego. Parecía una auténtica diva, recostada en el sofá, en ropa interior, y con una picardía en la expresión que se la levantó de golpe. Montse era una chica espectacular no sólo en cuanto a forma de ser, no en vano era su mejor amiga, sino en cuanto al físico se refiere también. Era morena, al igual que su piel en la cual resaltaban ciertas pecas que eran apenas imperceptibles. Aunque ella no lo admitía tenía un cuerpo precioso respecto al cual nada tenía que envidiarle a ninguna otra mujer. Y sin duda esa fotografía así lo corroboraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Ricardo le dio nuevamente por emular a los modelos de calendario e intentó hacerse una foto mientras se bajaba ligeramente la ropa interior mostrando su pubis medio rasurado. Aunque nuevamente el estilo no fue muy conseguido a Montse le gustó más que la primera pose, seguramente porque a estas alturas el intercambio de fotos era algo más que un juego inocente. A la foto le acompañaban unas palabras &#8220;Esto va subiendo de nivel mmm&#8221; que para Montse sobraron. Pensó que lo mejor sería acabar con aquello. Había estado bien, muy bien, pero no quería que la cosa se complicara más. Y envió el último mensaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque la impresionante foto de Montse cautivó a Ricardo las palabras &#8220;Ricardo, ya no más&#8221; que la acompañaban le cortaron el rollo por completo. Sin embargo, se centró en el espectacular primer plano de los pechos de Montse. Recordó las innumerables veces que él le hacía broma insinuando que tenía un pecho normalito y cómo ella le recriminaba diciendo que tenía unas tetas preciosas. Sin duda estaba orgullosa de su busto y no era para menos. Aquella talla 95 se veía inmensa en aquella fotografía. Las oscuras y grandes aureolas de Montse eran tan o más espectaculares que las que se insinuaban bajo su camiseta. Y poder observar detenidamente como las tímidas pecas de su piel abarcaban todo su pecho era extraordinariamente placentero. Únicamente la punzada de las palabras que acompañaban a la foto pudo romper ese momento que, en cualquier caso, sería eterno en esa fotografía que guardaría con recelo para siempre. Y se contuvo las ganas de enviar la siguiente imagen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un simple &#8220;Montse, tienes unas tetas preciosas&#8221; fue todo lo que ella recibió. Y aquellas simples palabras le sonaron a gloria a la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Transcurridas las 2 semanas tras la última quedada, las 4 parejas volvieron a verse nuevamente en casa de Ismael y Montse puesto que en el portátil de estos estaba toda la información que guardaron 15 días atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los primeros en llegar fueron Ricardo y Noe. Él estaba algo inquieto pues vería por primera vez a Montse tras el intercambio de fotos. Y el saludo de ella no lo tranquilizó precisamente. Su pulso se aceleró cuando su mejor amiga le dedicó esa enorme sonrisa y lo abrazó mientras le besaba la mejilla acercando su cuerpo tanto que pudo sentir cómo sus pechos se aplastaban contra su propio cuerpo. Deseó que no se apartara jamás, pero lo hizo, momento en el cual ambos se dedicaron las cómplices miradas que Ricardo, hasta entonces, únicamente había tenido con su novia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No mucho más tarde llegaron las 2 parejas restantes. La velada fue menos incómoda de lo que Ricardo se esperaba. Ayudó mucho que Montse no le diera ninguna importancia a lo que había sucedido. Además, el objetivo se había cumplido y esa misma tarde consiguieron organizar todo lo referente a la salida veraniega. Dentro de otras 2 semanas pasarían un fin de semana en una casa rural los 8 solos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras Montse se agachaba a recoger la servilleta que se le había caído oyó como le decían a su espalda:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ese culo me suena – le bromeó Ricardo quien acababa de entrar a la cocina y se encontró con Montse en pompa. Ella se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues no llevo los mismos tejanos – dijo en un tono pícaro mientras se incorporaba en un gesto, a los ojos de él, muy sensual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se acercó a ella y le dijo en voz baja:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por cierto, he de reconocer que tienes unas buenas tetas ¿o es que la foto engaña?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona, pero la foto muestra la realidad, tengo unas tetas perfectas, naturales, redonditas y muy bien puestas. ¿Y a ti cuánto te mide? – concluyó, con aire altivo, igualando la conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿El ‘antes’ o el ‘después’? – preguntó jocosamente recordando la conversación que ya tuvieron semanas atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Antes y después. ¡Va, dímelo! – le insistió divertida. Él se rió y continuó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te lo diré. Si hubieras seguido con el intercambio ahora podrías medirla tú misma – insinuó intencionadamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mejor me lo imagino a través de la foto de tu paquete – y le echó un vistazo a la entrepierna sin perder el rostro sonriente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cobarde! – le susurró él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí – concluyó, entre risas, con falsa timidez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_025_a7ca.jpg" width="460" height="682" />Mientras los 2 reían les interrumpió la llegada de las otras chicas. Ambos se callaron instintivamente. Es cierto que Montse seguía sin darle importancia a la conversación y, por tanto, podía ser escuchada por cualquier otro sin malinterpretarse, no era la primera vez que ella y Ricardo se hacían bromas por el estilo, pero el hecho de que esta vez la cosa hubiera llegado más lejos le dotaba de un cierto aire tabú.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se marchó con los chicos y lo hizo con la sensación de que el juego se había terminado. Y era lo normal. Él siempre había visto a Montse como lo que era, su mejor amiga y, sin duda, quería a Noe. Si bien es cierto que siempre se había sentido atraído por la belleza de Montse, la cosa no pasaba de ahí, como cualquier otra tía buena con la que pudiera fantasear. Así que se olvidó del tema y se conformó con las fotos que ella le había pasado y que conservaría para los restos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y así fueron pasando los días. A medida que se acercaba la escapada a la casa rural Ricardo se iba sintiendo inquieto. Le atraía la idea de volver a ver a Montse y pasar unos días junto a ella. Empezó a ponerse tonto y se dirigió al ordenador que ya habían arreglado. En vez de ponerse cualquier video porno fue directamente a la carpeta intencionadamente oculta con el nombre ‘Intercambio’. La abrió y creó una presentación con las 5 fotos que contenía. Mientras veía las fotos pasar, se bajó las bermudas dejando asomar un pene morcillón… burla… comenzó a masturbarse… trasero… no tardó nada en tener una erección de órdago… pezones… a los pocos segundos su mano empezó a mancharse del líquido preseminal que brotaba de su glande… cuerpo… rápidamente llegó al orgasmo provocándole una sensacional corrida… tetas… cerró los ojos por el placer y divisó en su mente las 5 fotografías… burla, trasero, pezones, cuerpo y tetas. Y mientras se corría supo que debía enviar a Montse un nuevo mensaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se quedó anonadada al ver el SMS de Ricardo. Junto al mensaje &#8220;Ya puedes medirla&#8221; había una fotografía. No se atrevía a abrirla y deseó por lo que más quería que Ricardo no se hubiera atrevido a hacer lo que se temía. No quería seguir con aquello ni que su mejor amigo demostrara tanto entusiasmo. Pensó que tal vez le había dado falsas esperanzas de no sabía qué. Siempre habían bromeado sobre estas cosas, pero al parecer las fotos lo habían enajenado. Abrió la foto con rubor y sus peores sospechas se confirmaron. Allí estaba el ’antes’.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La primera reacción fue de repulsa, pero cuando se fijó más en aquel primer plano empezó a ver cosas que le gustaron. Aunque estaba flácida, la polla de Ricardo no parecía ser de gran tamaño, sin embargo acababa en un bonito glande rosado que parecía bastante grueso. Le gustó. Por lo demás, lo tenía todo bastante bien arregladito, algo que ya se dejó entrever en la foto del pubis de su amigo. La reprobación inicial se convirtió en diversión, le pareció graciosa la situación y pensó en no darle mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el móvil aún en las manos le llegó otro mensaje. Al ver el remitente sintió un cosquilleo en el estómago. Por un lado volvió a temer que Ricardo insistiera, pero por otro… no estaría mal ver cómo evolucionaba aquel miembro… Sin embargo no había foto, solo texto: &#8220;Que sepas que me he masturbado con tus fotos ;-P pero necesitaría alguna más…&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse pensó que estaba de broma. No podía imaginarse a su mejor amigo haciendo eso pensando en ella… pero fríamente, dadas las circunstancias era más que probable. Y volvió a sentir por parte de Ricardo un extraño atisbo de halago el cual le provocaba placer al pensar en enviarle una nueva foto para deleite de sus manualidades. Sin estar demasiado convencida se dispuso a desnudarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Una foto de cuerpo entero desnuda! ¡Guau! Ricardo se maldijo por no enviarle antes la foto a Montse. El intercambio se había reanudado y el simple hecho de contemplar ese cuerpazo le llevó al estado de su siguiente envío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse pudo comprobar, tal y como había deseado inconscientemente, la evolución del pene flácido de Ricardo. La nueva imagen era un calco de la anterior sólo que ahora parecía algo más grande, fuerte y vigorosa. Además, ahora la foto estaba ligeramente de perfil y se podía comprobar la leve altivez del miembro sin llegar a exhibirse exultante de lo que dedujo que aún estaba morcillona. Montse de deshizo de tapujos y admitió su inminente excitación repitiendo la foto de su culo, pero esta vez sin ropa de por medio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo casi se corre sin tocarse cuando leyó las palabras que acompañaban a la fotografía antes de abrirla: &#8220;Ya voy a por todas, espero conseguir el después con esta&#8221;. Ricardo pensó que ya lo había conseguido sólo con esa frase. Ansioso abrió el adjunto y se encontró con un culo en pompa que dejaba entrever un apetecible manjar entre las piernas bien cerradas. No la hizo esperar y le envió lo que le había pedido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse no pudo evitar pasar un dedo sobre la fotografía que mostraba la polla desafiante de su amigo mientras se mordía un labio. El muy idiota la había conseguido calentar más de lo que se había podido imaginar. No supo si fueron las fotos, la morbosa situación o la suma de todo, pero se sintió irremediablemente atraída por el tan bonito glande, culminación de aquella traviesa polla del montón. La foto estaba de perfil pero no le era posible calcular el tamaño pues no había referencias. Mas no debía ser gran cosa. Pensó que Ricardo ya no podía ofrecerle nada más así que decidió ser justa y enviarle una foto acorde para que pudiera cascarse la paja, que seguro se iba a hacer, a gusto. &#8220;No manches nada&#8221; le escribió insinuando con toda la complicidad que el momento permitía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y Ricardo a punto estuvo de soltar un chorretón descontrolado a pesar del poco tiempo que había pasado desde su anterior corrida cuando vio el coño abierto de Montse. El primer plano de su sexo le puso a mil. Intentó fijarse en cada detalle. Su pubis perfectamente cuidado con una ligera capa de vello central que se iba difuminando a medida que se acercaba a los laterales. Más abajo, unos labios vaginales abultados que se desplomaban sobre sí mismos y que apetecía chupar para saborearlos. Y, por último, justo encima de los labios, el clítoris al que Ricardo le pareció erecto tal vez debido a la excitación de su mejor amiga. Se miró la entrepierna y vio como el líquido preseminal volvía a hacer acto de presencia anunciado la apremiante corrida. Y decidió que esa sería su siguiente foto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8220;Aún puedo aguantar un poco más y… ¿tú no te tocas?&#8221; fue la contestación de Ricardo. Ella no pudo evitar una sonrisa. La foto del primer plano del glande con aquel líquido transparente empezando a brotar fue demasiado. Sin duda, si no fuera un móvil lo que tenía en la mano, se lo hubiera llevado a la boca para saborear aquel bonito glande y el líquido preseminal que de él salía. Subió las piernas al sofá y se llevó una mano a su sexo. Pudo notar la humedad del mismo y el hilillo de los primeros flujos que se adhirió a uno de sus dedos cuando retiró la mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">R2D2 emitió sus penúltimos pitidos. La misma foto que antes, pero esta vez el aspecto era insuperable. El brillo que provocaban los fluidos de Montse se extendía a lo largo de sus labios vaginales que ahora eran aún más apetecibles si cabe. Ya no aguantó más y soltó un par de chorros sin demasiado control. El primero de ellos fue a parar directamente al monitor del PC cuya imagen mostraba los turgentes pechos de Montse. Ahora parecía que se hubiera corrido sobre sus tetas y se apresuró a hacer una foto mientras el semen se escurría por la pantalla. Se la envió a Montse junto al texto: &#8220;Gracias. Mira lo que has conseguido, guarrilla! ;-P&#8221;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se apresuró a limpiarlo todo antes de que llegara Noe. Mientras lo hacía esperaba recibir un nuevo mensaje, pero el inteligente robot no volvió a silbar. Lo hizo cuando Noe ya estaba en casa con lo que prefirió ignorar el mensaje y dejarlo para la intimidad, momento que llegó cuando su novia se acostó. Ricardo se sorprendió. Montse aún le tenía guardada una nueva grata sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8220;Nivel máximo alcanzado. Un beso&#8221; era lo que acompañaba… ¡al video! Ricardo se puso nervioso y, totalmente expectante, le dio al play no sin antes bajar el volumen al máximo por si acaso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_058_a47f.jpg" width="460" height="682" />Apareció un primer plano de la cara de Montse y Ricardo pudo escuchar, no sin esfuerzos por el bajo volumen y la escasa calidad del video:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y mira lo que tú has conseguido…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y acto seguido la cámara se movió a lo loco de forma que era imposible captar lo que estaba pasando hasta que la imagen se centró en el sexo de Montse. Se la podía apreciar tumbada en el sofá con las piernas abiertas y la mano libre en su coño. El zoom mostraba desde un poco más arriba de su pubis hasta por encima de las rodillas. Aunque la calidad no era muy buena Ricardo pudo apreciar el dedo que su amiga le estaba dedicando. Genial. El video no era muy largo y se terminaba justo cuando empezaban a escucharse los primeros gemidos de su mejor amiga. Sin duda había dejado de grabar para terminar de masturbarse y, presumiblemente, alcanzar el orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Era posible? Tenía la polla pidiendo guerra nuevamente debido al puto video. ¿3 veces en tan poco tiempo? Ni en sus mejores sueños, pero lo que no consiguiera esa pedazo de mujer… pensó. Se fue a la cama buscando a Noe, tenía ganas de acabar aquello como dios manda, con sexo de verdad, pero su novia, medio dormida, no estaba por la labor. Así que tuvo que desistir y quedarse con las ganas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por fin llegó el viernes previo al fin de semana de la casa rural y cada una de las 4 parejas fue saliendo con sus respectivos coches a medida que salían del trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los primeros en llegar fueron Ismael y Montse que se encargaron de recoger todas las instrucciones de los dueños de la casa para después hacérselas saber al resto del grupo. Cuando los dueños se marcharon y se quedaron solos llegó la siguiente pareja, Esteban y Maribel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los primeros se dedicaron a enseñarles la casa. Un primer piso en el que se encontraba el salón y la cocina. Un segundo piso en el que habían 3 habitaciones. Y un tercer piso en el que estaba la última habitación y el único cuarto de baño. Aunque al lavabo se podía acceder desde fuera tenía una segunda puerta que se comunicaba directamente con la habitación contigua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como hemos llegado los primeros tenemos derecho a escoger habitación así que nos quedamos esta – dijo Ismael mientras enseñaban la del tercer piso ya que era la que tenía el lavabo más a mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sí, hombre! – replicó Esteban – lo decidiremos cuando estemos todos. Yo lo haría a suertes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va… cariño… déjalo, a mi me parece justo – intervino Maribel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te jodes – concluyó Ismael mientras le dedicaba una sonrisa a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Qué mamonazo… &#8211; aceptó finalmente Esteban con resignación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los 4 estaban en el patio de detrás de la casa cuando llegaron Ricardo y Noe. Al patio se accedía desde el salón de la primera planta. Cuando Ricardo lo vio se maravilló con la piscina que había junto a las hamacas donde yacían sus compañeros. Todos se saludaron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo estaba impaciente por ver cómo sería el primer encuentro con Montse desde lo que había pasado, pero la cosa fue más fría que la última vez que se vieron. Esta vez no hubo acercamiento con contacto físico tan evidente. La cosa se limitó a un saludo frío sin un solo roce. Y es que el pobre no sabía cómo iba a reaccionar ella ni cómo esperaba que él lo hiciera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse no le daba tantas vueltas a la cabeza. A pesar de no sentirse especialmente orgullosa de lo que había sucedido, no le daba mayor importancia y esperaba que Ricardo tampoco lo hiciera. Pensaba pasárselo tan bien como siempre y que el incidente ocurrido no cambiara las cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras los 6 hablaban distendidamente como siempre, por fin, llegó la última pareja, César y Luisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya era hora… &#8211; les bromeó Ricardo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Calla, calla, no me hables… &#8211; le respondió César haciendo clara alusión a que la culpa de la tardanza era debido a Luisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras los 2 últimos integrantes se acomodaban y el resto se disgregaba en diferentes conversaciones, Ricardo y Montse tuvieron su pequeño momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabes…? esta semana me han pasado unas fotos muy interesantes – le dijo Ricardo intentando evaluar la situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ah… ¿sí? – le contestó pícaramente Montse – ¿qué clase de fotos? – le siguió el rollo como siempre, quitándole hierro al asunto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se sintió aliviado al ver que Montse seguía siendo la misma de siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Son las mejores fotos que he recibido jamás – la piropeó – y además, también he recibido un video – ella se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Oh! Vaya… suena bien y…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Chicos! ¿Qué tal si vamos preparando algo para cenar? – gritó César interrumpiendo todas las conversaciones mientras salía nuevamente al patio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo y Montse se dedicaron unas miraditas de complicidad y se dirigieron, como el resto, para la casa. Tras la cena, el viernes concluyó pronto pues al día siguiente habría que madrugar para aprovechar al máximo el fin de semana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sábado transcurrió normalmente: una visita al pueblo más cercano para comprar, unos baños en la piscina, un poco de sol, una buena comida, unas partidas de cartas, juegos varios, muchas bromas, una buena cena, alcohol, buenas conversaciones… se podría decir que lo más atípico había sido la poca relación entre Ricardo y Montse que apenas se habían dirigido la palabra. ¿Timidez de él o distanciamiento de ella?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A la mañana siguiente, la del domingo, sin ninguna previsión como la que tenían el día anterior, la gente se fue levantando a medida que se lo pedía el cuerpo. El último en hacerlo fue Ricardo que se despertó escuchando los gritos y la algarabía que sus amigos estaban provocando en la piscina. Mientras se desperezaba en la cama, junto a la ventana que daba al patio, pudo escuchar la conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Aún está durmiendo? – preguntó Ismael.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Parece mentira que no lo conozcas – le respondió Noe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues entonces nos vamos sin él – añadió César.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_070_c657.jpg" width="460" height="682" />-¿Vosotras qué hacéis? ¿Os venís u os quedáis? – se dirigió Ismael a su novia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nos quedamos mejor, ¿no? – le respondió mientras confirmaba con la mirada con el resto de chicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, iros vosotros. Nosotras nos quedamos aquí tomando el sol – concluyó Luisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien – dijo Esteban. Y los 3 chicos se dirigieron al coche para ir a comprar la carne para la parrillada que harían al mediodía como habían concluido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras oír cómo los chicos se marchaban, Ricardo se levantó definitivamente y se dispuso a darse una ducha para lo cual tuvo que subir al último piso. No pensaba tardar demasiado con lo que no se molestó en avisar que estaría duchándose para evitar que alguien subiera al lavabo mientras él lo estaba utilizando. Sin embargo, procuró estar atento por si oía a alguien acercarse ya que ninguna de las dos puertas tenía pestillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se estaba enjabonando cuando escuchó movimiento por el exterior. Alguien se acercaba. Escuchó como la persona que fuera pasaba de largo y los ruidos comenzaron a escucharse en la habitación. Supuso que era Montse puesto que era su cuarto e Ismael se había marchado al pueblo. Se concentró por si…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Está ocupado! – le dio tiempo a decir justo cuando vio cómo la puerta se habría mientras se llevaba la mano que no sostenía el teléfono de la ducha a la entrepierna para taparse en un acto reflejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras la puerta, con aire despreocupado, apareció Montse que al darse cuenta de que Ricardo estaba en la ducha reaccionó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Uy! ¡Perdón!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y se alejó no sin antes mostrar una sonrisa que no pasó desapercibida para su mejor amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando los chicos se marcharon a comprar la comida al pueblo las chicas se quedaron tomando el sol tranquilamente. Al poco rato Montse se dirigió a su habitación y no fue hasta una vez dentro de la misma que se dio cuenta que Ricardo se estaba duchando al oír cómo el agua estaba cayendo. Pensó en su amigo desnudo, del cual únicamente le separaba una puerta y sintió curiosidad por verle más allá de cualquier excitación que le provocara o las fotos que se habían intercambiado. Simple curiosidad. Así que se dispuso a hacerse la tonta. Una miradita rápida y ya está. Y eso hizo a pesar de escuchar la advertencia de su amigo cuando abrió la puerta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No había podido ver gran cosa pues Ricardo estaba enjabonado y además rápidamente se tapó las partes con una sola mano, señal de que no había mucho que tapar pensó ella. Se entretuvo haciendo cualquier cosa, esperando su salida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Ricardo terminó se dirigió directamente a la habitación de Montse pues sabía que ella aún estaba allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Se puede saber qué haces? ¿No me has oído que me estaba duchando? – le recriminó intencionadamente. Ella le sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona, ¡eh! No me he dado cuenta… &#8211; le mintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero has visto algo? Ya me entiendes…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues te he visto desnudo lleno de espuma con una sola mano tapando el centro de tu gravedad. Ya está.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿pero me has visto la polla o no? – le preguntó intentando averiguar lo que realmente había pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Montse le chocó oír cómo su amigo se refería a su pene de esa forma tan soez. Al menos, no se lo esperaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te lo he dicho, te he visto desnudo, enjabonado y con una mano tapándote tus partes íntimas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vaya imagen más ridícula – se lamentó. Una cosa era el juego del intercambio de fotos que él mismo había provocado y otra cosa que su mejor amiga le pillara en aquella situación de forma totalmente improvisada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se rió a carcajadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ridícula no! Divertida sí… ¡y mucho! Buenísima tu cara de medio sorpresa, medio pillo… ¡y con la manita en las partecitas! – y continuó riendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cara de pillo? – le preguntó haciéndose el sorprendido ya que desde que oyó ruidos en la habitación inconscientemente había deseado que Montse echara un vistazo. Y prosiguió – Oye, pues sí que te has fijado en cosas para el poco tiempo que ha durado. Por cierto, ¿y tú qué andabas buscando en el lavabo y mirando directamente a la ducha? ¡Querías verme desnudo! – dedujo para ver cómo reaccionaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sí! La verdad es que he entrado sabiendo que estabas en la ducha – le confesó entre ladinas risas – Pero no esperaba verte, también es cierto, solo asustarte. ¡Pero te he visto! – soltó carcajeando – Buenísimo el momento ducha – y lo miró pícaramente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Guarrilla! – le dijo riendo también &#8211; Tú pídemelo, que yo te la enseño sin necesidad de que me pilles en la ducha – insinuó devolviéndole la mirada, pero ella no paraba de reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es que ha sido un momento inolvidable – haciendo referencia a lo anecdótico de la situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, me debes una visión de tu cuerpo desnudo, en la ducha, llena de jabón y tapándote lo que puedas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no le contestó. Simplemente se levantó y se dirigió al cuarto de baño. Antes de sobrepasar la puerta se giró para mirar a su mejor amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me voy a duchar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡¿Qué?! ¿Le estaba invitando sutilmente a verla desnuda? ¿O simplemente le advertía para que no pasara? Estaba convencido que no había subido a ducharse así que…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando se decidió a abrir la puerta todo lo cuidadosamente que pudo y asomar la cabeza pudo ver el cuerpo desnudo de espaldas de su mejor amiga. Espectacular. Se acababa de quitar el bikini y se disponía a entrar en la bañera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquilo, no es nada que no hayas visto ya – le dijo sin girarse, haciendo clara alusión a las fotos que le había enviado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así, mientras ella empezaba a empaparse con el agua que desprendía el teléfono de la ducha, él se acercó cautelosamente. Cuando ella se giró con las manos levantadas mojándose el pelo, Ricardo pudo contemplar los turgentes pechos de Montse y cómo las gotas de agua los recorrían hasta llegar a los pezones donde se suicidaban lanzándose al vacío. También se fijó en su pubis, tan aseado como se adivinaba en las fotos, en el que encontraban la salvación algunas de las gotas que se habían precipitado desde lo alto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que con tu irrupción no me ha dado tiempo a ducharme todo lo bien que debería – insinuó Ricardo hábilmente &#8211; ¿Puedo? – preguntó vergonzosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_048_34e8.jpg" width="460" height="682" />Ella le contestó con una sonrisa, expectante. Y no quitó ojo de su amigo cuando este se desposeyó del bañador, única tela que llevaba encima. Vio como tuvo que separar la tela de su cintura para poder liberar su pene totalmente erecto. Nuevamente fue más el halago de ver así a su amigo por ella que la visión de aquel tieso instrumento lo que la convenció de que quería seguir con aquello. Él se acercó y se metió en la bañera junto a ella, a una distancia prudencial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo no quiso ni rozarla. Temía que cualquier mal paso pudiera acabar con aquello. Así que, aunque se hubiera abalanzado gustosamente sobre ella para magrearle los preciosos pechos y el resto de su glorioso cuerpo, se contuvo. Y aprovechó cuando ella cogió el bote de gel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que te ayude? – le propuso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale – recibió como respuesta junto a una enorme sonrisa traviesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo se inundó las manos de jabón mientras ella le daba la espalda con lo que se dispuso a enjabonarle la misma. Al primer contacto con su piel sintió una explosión, como si un chispazo se hubiera producido entre ambos. Su polla dio un respingo golpeándola en el culo. Ella reaccionó con condescendencia, girándose para dedicarle una divertida sonrisa y separarlo ligeramente apoyando la mano sobre su pecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuidado con eso… Ricardito – le comentó de forma jocosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo masajeó la espalda de su amiga esparciendo el gel por toda su superficie. Hizo alguna pequeña incursión hacia su vientre con sumo cuidado por miedo a acercarse excesivamente y volver a tocarla con la verga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que la espalda ya la tengo suficientemente limpia. ¿No crees? – le insinuó morbosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que el hombre se envalentonó a bajar a sus nalgas. Ciertamente su culo no era lo mejor de su cuerpo, pero tampoco es que fuera feo, simplemente no desentonaba con el resto. Ricardo ya estaba convencido de que aquello no tenía marcha atrás así que tenía vía libre. Y lo probó llevando una de sus manos a la parte interna de los muslos de Montse. Ella abrió las piernas ligeramente y Ricardo accedió a su coño. Simplemente se limitó a enjabonarlo, sintiendo sus prominentes labios vaginales, pero no pudo reprimir introducir ligeramente sus dedos por la raja que días antes había visto a través de su móvil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse estaba muy excitada. Desde que su amigo le había puesto la mano encima para enjabonarla es como si se hubiera teletransportado a otro lugar. Ya le daban igual sus amigas, su novio, las puertas sin pestillo… Hasta ese momento estaba jugando con el morbo de la situación, con lo mucho que le gustaba hacer sentir cosas a Ricardo, pero en ningún momento se imaginó que él también se las podría hacer sentir a ella, como lo que sentía ahora, cada vez que su amigo pasaba sus hábiles dedos por su entrepierna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven, que te enjabono los pechos – le dijo Ricardo mientras dejaba de acariciarle el chocho y la giraba para quedarse frente a frente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo pensó que estaba cumpliendo un sueño. Las tetas de Montse eran posiblemente la parte de su cuerpo con la que más había fantaseado y ahora se las estaba sobando. Pudo sentir el agradable tacto, el contraste entre la excitante blandura del pecho y la rigidez del pezón. Maravilloso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus cuerpos ya estaban muy juntos de forma que la polla de Ricardo golpeaba de vez en cuando contra muslos, cadera, pubis o labios vaginales de Montse llenándose de la espuma que provocaba el jabón que él esparcía sobre el cuerpo de ella. Así que, cuando la mujer se apartó de él para arrodillarse ante su verga, se la agarró con una mano mientras con la otra acercaba el teléfono para deshacer toda la espuma mostrando el hermoso glande que tanto le había gustado en fotos y que nada desmerecía en persona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que ya está bastante limpia – le dijo antes de llevársela a la boca y empezar a hacerle una mamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo tuvo que apoyarse en la pared para no caerse del placer que le produjeron esas palabras y la boca de su querida mejor amiga en contacto con su polla a punto de reventar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Montse se dio cuenta de que o paraba o aquello se acababa ya, así que se separó de él. Y mientras se levantaba le dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ricardo… tienes una polla muy bonita y un glande muy apetecible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él se sintió orgulloso ante aquellas palabras y el cálido beso de su amiga le pilló de sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así, con el agua cayendo sobre sus cuerpos fusionados mientras se regalaban mutuamente aquel morreo, Ricardo llevó una mano a uno de los muslos de Montse para levantarle la pierna de modo que con la otra mano pudiera dirigir la polla hacia su sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y así fue como ella comenzó a moverse sobre el normalito cuerpo de su amigo. Mientras él le agarraba la pierna que tenía levantada era ella la que llevaba el ritmo del vaivén necesario para sentir placer y justo para hacer que Ricardo durara lo suficiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando ella llegó al orgasmo casi se cayó al fallarle las fuerzas de la única pierna que estaba en contacto con el suelo. Tuvo que ser Ricardo quien la sujetara haciendo un enorme esfuerzo pues la fatiga también hacía mella en él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras las pequeñas convulsiones de Montse que le hicieron entender a Ricardo que se había corrido y el esfuerzo por sujetarla para que no se partiera la cabeza en la bañera, ella se separó de él y se agachó para agarrarle la polla y masturbarlo con una mano mientras con la otra le sopesaba los testículos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras Ricardo acariciaba la espalda y el culo en pompa de ella no tardó mucho en correrse soltando los disparos de semen más potentes y numerosos que recordaba. Montse los dirigió de forma que no mancharan nada y todo quedara en la bañera desapareciendo, junto con el agua que aún seguía cayendo, por el desagüe de la casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué tal, nene? – le preguntó altivamente mientras no dejaba de menearle la polla tras la corrida provocando los últimos espasmos de su amigo con la intención de sacarle un último piropo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi sin aliento para responder, Ricardo le dijo lo que ella quería escuchar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Montse… ha si… sido maravillo… so. No es que… yo quiero a Noe, pe… pero… siempre había fantasea… do contigo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias – le contestó ella sonriéndole, orgullosa del morbo que le provocaba a su mejor amigo – Pero has de tener claro que esto no va a suceder nunca más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro, claro – le respondió rápidamente ya algo más recuperado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ricardo, por un instante, pensó en lo afortunado que era. Un tío normalito como él jamás hubiera tenido la oportunidad de estar con una tía tan espectacular como Montse y se alegró de que fuera su amiga y le hubiera ofrecido aquel magnífico regalo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/105/23111240/23111240_007_6be6.jpg" width="460" height="301" />Por su parte, Montse pensó en cómo había acabado todo por una simple conversación jocosa. El único motivo por el que no se arrepentía de lo que había pasado era por su mejor amigo. Y se sintió poderosa al apreciar cómo había hecho feliz a un tío que, en circunstancias normales, no podría aspirar a ella nada más que en sueños.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras se secaban oyeron como alguien se acercaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Montse?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se apresuraron a vestirse con las únicas ropas que llevaban, bañador y bikini.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Pasa! – le contestó Montse a Maribel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando esta abrió la puerta se extrañó al ver salir a Ricardo, pero no le dio mayor importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tía, ¿qué se supone que estás haciendo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es que al subir me he encontrado con este – aludiendo a Ricardo – y nos hemos puesto a hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ok. Oye, ya han llegado los chicos. ¿Bajamos para prepararlo todo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, vamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abajo se reunieron los 8 para preparar todo lo necesario para la barbacoa que comerían al mediodía. Tras la misma y tras reposar la comilona, las 4 parejas dejaron la casa para volver a sus hogares respectivos y sus habituales vidas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras el incidente del domingo en la ducha, Ricardo y Montse se esforzaron por aparentar que nada había sucedido. Aunque no fue fácil procuraron evitarse durante un tiempo de modo que nadie pudiera sospechar nada extraño entre ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por suerte, con el tiempo, las cosas volvieron a su cauce. La relación entre ambos amigos volvió a ser la de siempre y ninguno del resto de la pandilla jamás sospechó lo que ocurrió ese fin de semana en la casa rural ni en los días previos a la misma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Las pozas&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jun 2022 13:29:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Acababa de terminar el verano cuando Rubén conducía el coche en dirección a su pueblo junto a su novia Marta y unos amigos del pueblo de ella. La novia de Rubén ya conocía el lugar y hacía tiempo que quería pasar allí unos días con algunos amigos suyos, especialmente David y Esther, sus mejores amigos. El último integrante del grupo era Abel. Hacía tiempo que pretendían hacer aquel viaje, pero no fue hasta ese año que habían conseguido todos tener unos días libres en septiembre. Las intenciones eran pasar unos días tranquilos disfrutando de la zona: salir a pasear por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Acababa de terminar el verano cuando Rubén conducía el coche en dirección a su pueblo junto a su novia Marta y unos amigos del pueblo de ella. La novia de Rubén ya conocía el lugar y hacía tiempo que quería pasar allí unos días con algunos amigos suyos, especialmente David y Esther, sus mejores amigos. El último integrante del grupo era Abel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Hacía tiempo que pretendían hacer aquel viaje, pero no fue hasta ese año que habían conseguido todos tener unos días libres en septiembre. Las intenciones eran pasar unos días tranquilos disfrutando de la zona: salir a pasear por el bosque, visitar los pueblos cercanos y los sitios más carismáticos, bañarse en las famosas pozas del pueblo o disfrutar de una buena parrillada de carne.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Sarna con gusto, no pica – dijo Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Me la has quitado! – le replicó Abel haciéndose el indignado. – Tendré que usar mi comodín&#8230; ¡maldita sea!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Los demás se rieron. Para amenizar el viaje en coche estaban jugando a un juego que consistía en decir un refrán cada uno por orden de forma que el primero que no supiera qué decir o repitiera quedaba eliminado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Aún debía pasar la ronda por Esther y David así que Rubén desconectó del juego para inundarse en sus propios pensamientos. Imaginó lo mucho que tendría que hacer cuando llegaran. Era su casa y, por tanto, el anfitrión. Debería prepararlo todo para que todos se sintieran cómodos y que así Marta estuviera contenta. También sería el encargado de proponer lo que podrían hacer y, en algunos casos, decidir directamente. Se sintió preparado para ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo prometido es deuda – instó David y, por lo tanto, pasó el turno a Rubén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras tanto, Abel pensó lo bien que se lo iban a pasar. Él, en un principio, no debía ir con ellos pero, casualidades de la vida, coincidió que tenía vacaciones durante las mismas fechas que el resto del grupo, los cuales las habían solicitado con previsión para este viaje. Y de ese modo, casi auto invitándose, había acabado allí. Mejor, compartir unos días con Marta en la misma casa no estaría nada mal, pensó. Era el mayor del grupo con 33 años y no podía evitar ver a la novia de Rubén como lo que era, una preciosa chica morena tanto de pelo como de piel de 28 años muy bien llevados. Un escalofrío le recorrió el cuerpo pensando en la preciosa figura de su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo que no mata, engorda – dijo Marta. Le tocaba nuevamente a Abel, quién despertó de sus pensamientos de golpe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David era el mejor amigo de Marta. Ambos se llevaban muy bien, tenían una gran relación de amistad y complicidad y, como tal, se sintió contento de visitar junto a ella el pueblo de su novio. Estaba deseoso de conocer más profundamente a Rubén y ver si era la clase de persona que su amiga se merecía. Estaba convencido de que sí. Rápidamente oyó el refrán de Esther y se dispuso a soltar el que guardaba hacía rato en la recámara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Juventud, divino tesoro – dijo. Y comenzó la amistosa discusión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Eso no es un refrán – espetó Abel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí lo es – le replicó Esther. Y todo el mundo dio su opinión al respecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta, divertida por la discusión, se ensimismó pensando que en aquel coche estaba una parte muy importante de su vida. Rubén, su novio desde hacía ya 10 años cuando apenas tenían ella 18 y él 19. Y sus mejores amigos, David y Esther, con los que tanto había compartido, cada uno a su manera. Con David podía compartirlo todo, era un chico abierto, comprensivo y racional mientras que Esther era más visceral, a ella no se le podían contar según qué cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, habrá que votar entonces – reflexionó Esther para resolver la discusión sobre si el refrán de David era correcto. – Yo voto que sí, lo doy por bueno. – Al resto les pareció bien la solución y empezaron las votaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Esther era una chica algo acomplejada. Su exagerado sobrepeso la acompañaba siempre allá donde fuere, por mucho que a ella no le gustara. Y pensó la poca gracia que le hacía visitar las pozas donde no tendría excusa para no meterse. De todos modos, lo haría por Marta, ella era lo mejor que tenía en la vida y bien valía olvidarse de complejos si su mejor amiga era el motivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Por suerte para David, su refrán fue admitido cuando, por fin, llegaron al magnífico pueblo de Rubén. Era tarde y pronto tendrían que cenar así que decidieron ir a la casa directamente y preparar algo sencillo tras la rigurosa muestra del hogar a los invitados. Tras la cena decidieron irse a dormir pues había sido un viaje largo y cansado y al día siguiente querían estar frescos para todo lo que les esperaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">A la mañana siguiente fueron a visitar el pueblo más cercano que, casualmente, también era el mayor de la zona. Aprovecharon para comprar comida y todo lo que necesitaran que no hubieran traído en el coche. Por la tarde fueron a la pista de frontón del pueblo y allí estuvieron jugando un rato todos menos Esther, que se quedó leyendo en uno de los bancos que había junto a la pista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo paso de jugar a eso – les dijo. Y todos aceptaron sabiendo que para Esther aquello seguramente no era lo más divertido que podían hacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Por la noche llegó el primer plato fuerte de las vacaciones. Después de cenar visitarían las pozas. ¡Cómo le gustaban a Marta! Y era precisamente por ese aspecto tan peculiar del pueblo por el que tantas veces les había hablado de él a David y Esther. Y justamente por eso David también tenía tantas ganas de ir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Decidieron ponerse la ropa de baño, pero debido a la época del año y a lo que refrescaba por las noches, Rubén les aconsejó que encima se pusieran más ropa. Marta decidió ponerse el bikini rojo. Cuando Rubén la vio pensó en el cuerpo tan espectacular que tenía su novia. Normalmente vestía con camisetas bastante holgadas que no permitían apreciar esa talla 90 de pecho que tan bien se ajustaba a su cuerpo. Pensó que cualquiera que no la conociera se sorprendería al verla en bikini.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras se dirigían a las pozas andando, Rubén les explicó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Se trata de unas aguas termales que provienen de debajo de la tierra y, por tanto, tienen una temperatura elevada. Por eso, aunque haga frío no os preocupéis, que dentro del agua estaremos de puta madre. – y prosiguió – Hoy no creo que haya mucha gente, pero de todos modos el sitio es grande. Hace años lo arreglaron y, con piedra, hicieron una especie de piscinas cuadradas de unos 5 metros cuadrados cada una más o menos. Hay 3, una al lado de la otra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Pero es profundo? – preguntó Abel que era el que estaba más desinformado de todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No, no – le respondió Marta – de pie el agua te llega por encima de las rodillas más o menos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Finalmente, cuando llegaron al cabo de unos 5 minutos caminando, se encontraron que no estaban solos. Había varia gente dispersa, no eran muchos, 6 personas en total, pero como había dicho Rubén, no era un problema, había espacio suficiente para todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta, ansiosa, fue la primera que se despojó de la ropa para quedarse en bikini. Abel no pudo evitar echar un vistazo y quedarse petrificado al ver el culo de Marta mientras esta se agachaba para zafarse de los pantalones que llevaba. Sólo hubo una parte del chico que no quedó petrificada, así que esperó un rato para quitarse la ropa disimulando mientras se interesaba por Esther.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Tú no te metes? – los otros 3 ya estaban metiendo los pies en el agua caliente cuando Esther aún no se había empezado a desnudar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, sí&#8230; – le dijo y empezó a quitarse ropa mientras interiormente maldecía a todas las modelos del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David estaba literalmente flipando con aquello. ¿Cómo era posible que aquel agua estuviera tan caliente? Le gustó mucho la sensación, ese contraste entre el frío ambiente y el calor de las pozas. Sin embargo, para él estaba tan caliente que le costaba acabar de meterse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Finalmente, los 5 acabaron metidos, sentados y con el agua hasta el cuello, nada de figuradamente, se entiende. Entre charlas y risas pasó el tiempo y, cuando se dieron cuenta, el resto de gente había desaparecido. Únicamente quedaba un hombre que estaba en el mismo cuadro que ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Sois de la zona? – preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, yo soy del pueblo – respondió amablemente Rubén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ah! ¿y el resto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, nosotros venimos todos juntos del pueblo de ella – dijo Diego señalando a Marta. – Está un &#8220;poquito&#8221; lejos de aquí – remarcó dejando claro que la distancia era bastante grande.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Y tú de dónde eres? – le dijo Abel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo vengo del País Vasco. Me llamo Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Abel. Encantado – le dio la mano. Y así, todos, por orden, se fueron presentando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Habéis probado de cambiar de poza? – les dijo el nuevo invitado. – En esta el agua está mucho más caliente – y se levantó dejando ver su completa desnudez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abea7GbK" width="425" height="638">¡El tío estaba desnudo! Marta no se lo podía creer. Le pilló por sorpresa y no pudo evitar mirar allí donde todo el mundo echó un vistazo. El tipo estaba bastante gordo. Entre eso y el abundante vello púbico apenas se le veía el diminuto pene. Marta pensó que la escena era bastante desagradable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Tras la sorpresa inicial todos hicieron caso a Montxo y cambiaron de sitio. Efectivamente, en el nuevo lugar la temperatura del agua aún era mayor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Sabéis lo que os queda por probar? – les dijo Rubén – Montxo, seguro que esto no lo has probado. Lo mejor es bajar un momento al río y probar el contraste entre el agua caliente de las pozas y el agua fría del río. Y luego nuevamente al calorcito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Junto a las pozas, a unos 5 metros tras el descenso de un pequeño terraplén pasaba el río del pueblo. El agua no era abundante, únicamente la suficiente para mojarte los pies y poco más, pero podías tumbarte en el suelo y notar cómo el agua fría te inundaba por completo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Esther decidió quedarse y no bajar, al igual que Montxo. Para no quedarse a solas con él le pidió a Marta que se quedara para acompañarla. Ella accedió pues otros años ya había probado lo del río. Y Rubén no se preocupó de que se quedaran solas con el desnudo desconocido pues sabía que lo de bañarse sin ropa en las pozas era algo relativamente habitual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Rubén, Abel y David bajaron con cuidado y, tras el doloroso contraste inicial, pudieron sentir cómo sus músculos agradecían ese cambio de temperatura que, eso sí, no aguantaron durante demasiado tiempo. Al volver a las pozas nuevamente volvieron a sentir el calor inicial que la costumbre ya les había hecho perder.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">No tardaron mucho en decidir volver a casa y cuando se iban Montxo les preguntó si volverían al día siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No lo sabemos aún, vamos decidiendo sobre la marcha – le comentó Rubén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Como queráis. Traeré cerveza – le dijo con una sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">A la mañana siguiente, Abel se despertó el primero con una erección de órdago. Había soñado con Marta y su bikini rojo y eso le había producido aquel estado. Salió de su cuarto situado en la planta más alta de las 4 que tenía la casa y se dispuso a bajar hasta la planta baja donde estaba la cocina para comer algo mientras se le bajaba el hinchazón. Pero por el camino, en la segunda planta donde dormían Marta y Rubén, vio algo que no se esperaba. En la baranda de las escaleras estaba el bikini de Marta. Lo había dejado allí para que se secara. Abel quiso refrenar sus instintos, pero&#8230; por echar un vistazo no pasaba nada, pensó. Se acercó a la tela y pasó un dedo por la parte interna de la prenda inferior, aquella que se supone había estado en contacto con el sexo de Marta la noche anterior. Su aparato aumentó de tamaño ostensiblemente. Se fijó bien y vio que en el bikini había un pelo y parecía&#8230; sí, debía ser un pelo de su pubis, pensó. Eso le llevó a recoger la prensa y llevársela a la nariz para inspirar lo más profundo que pudo el olor que&#8230; pero aquello no olía a nada. ¿Cómo era posible? Él esperaba oler a coño, pero no. ¿Por qué era tan limpia? se preguntó. Aún así aquello fue lo suficientemente morboso como para subir al lavabo de su planta y cascarse la gran paja, en honor a Marta, que tanto se merecía su excitante amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Esa mañana estuvieron preparando la parrillada de carne que se comieron al mediodía. Tras la comilona no había ganas de mucho más así que por la tarde decidieron dar un paseo para conocer el pueblo y, de paso, rebajar todo lo que se habían comido. Durante la caminata decidieron lo que podrían hacer esa noche tras la cena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo volvería a las pozas – dijo Abel seguramente pensando en Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Hombre, yo preferiría hacer alguna otra cosa – le contestó Esther que no tenía muchas ganas de volver a mostrarse en bañador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-A ver, hay varias opciones. Podemos ir a tomar algo a algún bar del pueblo si queréis. – aportó Rubén, decidido a que nadie se quedara insatisfecho con la visita a su pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-A mí no me importaría volver a las pozas – replicó Marta – Ya sabes lo mucho que me gustan – continuó mirando a su novio para acabar besándolo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Además Montxo dijo que traería cerveza. Puede estar bien. Nos estará esperando – concluyó David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien&#8230; – cedió Esther finalmente ante la opinión de la mayoría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Así, decidieron que esa noche volverían a las pozas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Tras la cena volvieron a cambiarse y recorrer el camino que les separaba desde la casa de Rubén hasta las aguas termales. Y una vez allí volvieron a quitarse la ropa para quedarse con bañadores unos y bikini otra. Abel volvió a fijarse en Marta y le gustó pensar que hacía escasas horas su dedo había estado en contacto con la tela que ahora rozaba su sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Montxo aún no había llegado. David pensó que tal vez no viniera y deseó que hubieran sido ellos los que trajeran las cervezas. Para no quedarse con las ganas decidió que lo mejor que podía hacer era liarse un canuto. Se acercó al montón donde el grupo había dejado todas las cosas y se dispuso a hacer el peta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Alguien quiere? – ofreció.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta odiaba sobremanera toda droga dura y antinatural. Pensaba que todo aquel que se dejara llevar por psicotrópicos químicos perdía toda la pena que podía valer. Sin embargo, pensaba que las drogas naturales como la marihuana o las setas eran&#8230; pues eso, naturales. Así que se animó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo daré alguna calada. No más que me sienta mal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Haz uno y yo lo comparto con ella – dijo Rubén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">El novio de Marta no solía fumar, pero lo hacía en ocasiones como aquella más por ella que por él. Sabía lo que Marta pensaba de las drogas, pero tenía la sensación de que ella pensaba que fumar porros era &#8220;guay&#8221;. Y quería que su chica pensara que él era &#8220;guay&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Esther también se apuntó al grupo de alguna calada mientras que Abel se apuntó al grupo de David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras el mejor amigo de Marta terminaba de preparar los porros llegó Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Buenas noches – les dijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Muy buenas – contestaron el resto al unísono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Veo que al final os habéis animado. Perdonad la tardanza. Aquí traigo las cervezas – dijo mientras las depositaba en el suelo junto a las pozas y se fijaba en lo que David estaba preparando. – Pero veo que no me estabais esperando – dijo con una sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres uno?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No, gracias, por ahora no – y se bajó los pantalones dejando al aire libre su pequeña colita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Esther pensó cómo aquel tío tan desagradable podía tener tan poco pudor. Es cierto que no estaba tan gordo como ella, pero sin duda tenía suficiente barriga como para no verse los pies él mismo. Las piernas y brazos no tenían grasa, pero la barriga cervecera era demasiado. Además no era muy agraciado de cara, más bien era feo y de edad debía rondar los 40 años o más. Pensó cómo estaría ella a esa edad viendo cómo estaba ahora a los 27 y se deprimió más de lo que estaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Sería entorno a medianoche cuando los 6 se quedaron solos en las termas. El ambiente estaba distendido ayudado por los porros y la cerveza. Todos estaban en la poza central. Rubén estaba sentado fuera con los pies en el agua caliente, a su derecha, en el lateral siguiente de la poza, estaba Montxo dentro del agua con su cerveza en la mano, a su lado estaba Abel y, enfrente, en otro lateral, estaban Marta y Esther una al lado de la otra. David estaba en medio de la poza, sin apoyarse en ningún lateral justo enfrente de Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">La novia de Rubén tenía los pies estirados con lo que prácticamente tocaba con ellos a su mejor amigo quien comenzó a masajearlos sin decir nada. Marta no se molestó, ni mucho menos, era algo bastante habitual que David le hiciera masajes pues a ella le encantaba que le tocaran los pies como bien sabía Rubén. La diferencia es que a su novio no le gustaba demasiado hacerle los masajes mientras que a David no parecía importarle. Cuando Esther se dio cuenta de lo que sucedía alargó sus piernas para que David también la masajeara. Y este accedió sin problemas como siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Rubén notó algo extraño cuando David empezó a tocar los pies de Marta. No sabía lo que estaban haciendo y, aunque él no era desconfiado, no le gustó no saber lo que pasaba. Marta le había hablado muchas veces de David, pero jamás llegó a imaginárselo así físicamente. Tenía 26 años, moreno con el pelo corto, no era precisamente feo y estaba bastante fuertecito. Lo que posiblemente más destacaba de él eran esas fuertes abdominales. David tenía una tableta de chocolate considerable. Marta nunca le había dado motivos para desconfiar y unido a que él no era precisamente celoso no supo por qué aquel gesto de David le molestó. En seguida se tranquilizó al ver que aquello que estaba haciendo con su novia también empezó a hacerlo con Esther. Además pudo confirmar que no era más que un masaje de pies y sabiendo lo mucho que le gustaba a Marta que se los tocaran no pensó nada malo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David le había masajeado los pies cientos de veces así que Marta se desconcertó al sentir tanto placer con este masaje. No supo si fue el esmero de David, el calor de las pozas o la presencia de Rubén, pero sin duda aquel fue el mejor masaje de pies que le había regalado su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David pensó que era una putada que Esther se hubiera apuntado a la &#8220;fiesta&#8221;. Cierto es que le encantaban los pies de Marta, aunque tampoco es que le diera mucha importancia a eso. Lo malo eran los pies de Esther, le olían demasiado y luego le quedaba impregnada la peste en las manos. Tenía mucho aprecio a su amiga, pero es que el olor era demasiado desagradable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Y así, estando en esa situación, Rubén empezó una nueva conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Es una lástima que esta noche esté tan nublado– Era cierto, esa noche la luna estaba oculta tras las nubes y la visibilidad era mucho más escasa que la noche anterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Espero que nos haga bueno el resto de días – subrayó Marta quien se sorprendió al escuchar las palabras de Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Oye, Marta, ¿no serás locutora de radio por casualidad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Cómo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, tienes una voz muy bonita, como la típica que se oye en los programas de radio nocturnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/acfZkTGZ" width="424" height="282">Ella se rió y continuó la conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Es la primera vez que me dicen algo así. No, no trabajo en la radio ni mucho menos. Además no creo que tenga la voz bonita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, no es lo único que tienes bonito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¿Cómo? Rubén alucinó con lo que acababa de escuchar. ¿Le estaba tirando los trastos a su chica? En unos segundos pasó de la incredulidad a la diversión. Sabía que Marta no entraba en esos juegos y pronto le pararía los pies así que se permitió no intervenir. Sin embargo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Y qué es lo que tengo bonito? – le dijo. – Sorpréndeme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Y justo cuando hablaba y antes de que el vasco le pudiera contestar aparecieron 2 nuevos personajes completamente inesperados. Eran 2 chicos jóvenes de 18 y 19 años respectivamente que habían decidido darse un baño relajante antes de irse a dormir. Todos se giraron para ver a los nuevos inquilinos de las pozas preguntándose quiénes debían ser. Todos menos Rubén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Él los conocía perfectamente. El menor era Alberto y el otro era un chico de origen marroquí que se llamaba Yamil. A Rubén no le hizo mucha gracia la llegada de estos dos jóvenes delincuentes que lo único que podían hacer era joderles la tranquila noche que estaban pasando. Y no exageraba pues lo mejor que estos habían hecho en la vida era no buscar pelea por estar colocados hasta las cejas hasta el punto de no poder moverse del sitio en el que estaban. Por suerte, parecían ir bastante a su bola y se fueron a la poza de al lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Perdona, pero acabaría antes diciéndote lo que no tienes bonito – prosiguió Montxo con su conversación con Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, claro&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, ya está&#8230; – al final fue David quien intervino en la conversación viendo que Rubén no decía nada. Parecía que la llegada de Alberto y Yamil lo hubiera extraído de la conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ostras! ¡Cerveza! – Alberto vio las latas que tenía el vasco &#8211; ¡Ey, tío! ¿por qué no nos das unas latas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Por supuesto, las he traído para todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-De puta madre – concluyó Yamil. Y se pasaron a la poza central donde ahora estaban los 8.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">A Rubén no le hizo mucha gracia la presencia de los 2 jóvenes y se fue a la primera poza. Lo acompañaron Abel y Esther que querían sentir el agua más caliente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Vigila con estos – le susurró Rubén a su novia cuando pasó por su lado – son unos macarrillas del pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Ok – le dijo. Y cuando se hubo alejado se dirigió a David – Menudo masaje me has hecho – le confesó finalizando con un suspiro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Sí? – se rió – Suerte que se ha ido Esther, mira como huele – y le acercó la mano a la nariz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Quita! – le dijo Marta con un aspaviento y los 2 se pusieron a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Marta – les interrumpió Montxo – tú debes ser una chica bastante osada, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Por?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, estar aquí sola, en bikini, con el agua caliente rodeada de tanto tío&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Vaya tontería, además también está Esther.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, ahora mismo en esta poza estás tú sola rodeada de 4 tíos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, yo siempre he estado rodeada de tíos generalmente, más que de chicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Tras acabar la frase se paró a pensar y se dio cuenta que no sonaba demasiado bien, pero creyó que se había entendido perfectamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Oye, ¿y por qué no te desnudas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿¡Cómo!? – le soltó David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, claro&#8230; lo digo porque es una sensación acojonante. Probad, ya veréis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Ni de coña – concluyó Marta – soy una chica valiente, pero no tanto – le sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Tú te lo pierdes – y se levantó dejando ver nuevamente su desnudez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta intentó fijarse, pero si estaba en erección era imposible saberlo, la tenía demasiado pequeña y no se veía nada entre tanto pelo. Sintió un escalofrío producido por el asco que le dio aquel pene.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ostras! ¡Si el hijo puta está desnudo! – gritó Yamil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Joder! Yamil, ¿por qué no nos desnudamos nosotros? – propuso Alberto. Y a su amigo le pareció buena idea de modo que se puso de pie y se bajó de golpe el bañador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Debido a los gritos de Yamil, Marta le estaba mirando en el momento en el que se bajó el bañador y pudo ver su larga y gruesa polla que estando flácida ya debía rozar los 20 centímetros. Le pareció desproporcionada, sobretodo en comparación con la de Montxo. Incluso las sensaciones al ver una y otra le parecieron completamente opuestas. Dejó de mirar en cuanto se percató de que no debía hacerlo y pensó que aquel tamaño debía ser debido a la raza del muchacho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Alberto, al ver a su compañero, también se quitó el bañador, pero lo hizo sin levantarse de modo que nadie vio lo que tenía entre las piernas. Los 2 muchachos se jactaron de la nueva situación y de las sensaciones de tenerlo todo en libertad absoluta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Ves? – insistió Montxo – si no pasa nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Pero Marta y David lo ignoraron por completo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Con el escándalo de los 2 chicos jóvenes regresaron los de la otra poza y se volvieron a reunir todos nuevamente. A Esther y Rubén no les hizo mucha gracia ver a Yamil desnudo que aún seguía de pie pavoneándose mostrando su instrumento todo lo que le daba la gana. Sin embargo Abel pensó que era la excusa perfecta para desnudarse delante de Marta. Lo malo es que si lo hacía tendría una erección de mil demonios y no quedaría demasiado bien así que se aguantó las ganas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Sobre la 1 y pico de la madrugada Yamil fue a buscar algo entre sus cosas y cuando regresó a la poza le hizo un gesto a Alberto para que se acercara. Mientras lo hacía empezó a preparar las rayas para él y su amigo. En cuanto Marta se percató le entró toda la repulsa que hasta ahora no había sentido hacía los chicos a pesar de las advertencias de su novio. Cuando les vio acercarse el polvo blanco a la nariz y esnifarlo sintió un total desprecio hacia ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando terminaron de meterse la primera raya Montxo les preguntó si se podía apuntar. Le dijeron que sí y Yamil se sentó sobre el lateral saliendo del agua para preparar la coca. Marta volvió a fijarse en su polla que había quedado caída sobre uno de sus muslos y en cómo se hinchaba y se levantaba cuando el niño se metía la raya. Marta sintió una sensación extraña, le entraron ganas de acercarse y ver más detenidamente cómo reaccionaba aquel trozo de carne venéreo ante la droga&#8230; Detuvo aquellos pensamientos infernales y se concentró en los masajes de David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Su mejor amigo seguía trabajándole los pies y prefirió hacerle parar puesto que notaba que algo no iba bien. Para hacerlo disimuladamente alargó la mano y le tocó el pecho en señal de alejarlo. Pero ante ella aparecieron las abdominales del chico y no se pudo reprimir a acariciarlas para sentir cada una de las tabletas. Aquello estaba tan duro&#8230; David se sorprendió, pero pensó que si era normal que él le tocara los pies también lo era que ella le tocara las abdominales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras tanto, Rubén, al ver el &#8220;espectáculo&#8221; que estaban montando los 3 desconocidos, pensó que Marta no debía sentirse muy a gusto y que no tardarían mucho en marcharse de allí. De hecho al verle la cara a su novia notó que estaba incómoda, pero esperó a que fuera ella la que dijera de marcharse, él no quería estropear la estancia de nadie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando terminaron de meterse, Montxo volvió a su posición y Alberto le siguió. Yamil se fue a la primera poza. Para hacerlo pasó justo por al lado de Marta quien tuvo la oportunidad de verle la polla más de cerca. Se fijó que también tenía mucho vello púbico, pero que eso no le impedía mostrar una gran polla. Mientras se acercaba aquello que le colgaba se iba bamboleando de un lado a otro golpeando contra los muslos del chico y a cada bandazo dejaba entrever una bolsa testicular grande en la que los huevos le colgaban como alforjas. Sin duda el chico magrebí estaba muy bien desarrollado para su edad. Cuando fue a pasar a la otra poza levantó una pierna de modo que la polla quedó colgando a escasos centímetros de la boca de Marta, que tuvo que reprimirse las ganas de chupársela. ¡Pero qué le estaba pasando! A todo esto seguían los magreos entre ella y David con lo que la calentura no bajaba. Y encima Montxo, colocado hasta arriba, continuó a lo suyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Va, Marta, demuestra que eres una chica valiente y quítate al menos la parte de arriba que a tu novio no le importa – le dijo refiriéndose a David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Perdona, pero su novio soy yo y a mí sí me importa- le espetó Rubén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ay! perdona, es que pensé que era él que está todo el rato pendiente de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No pasa nada – pero no pudo evitar un regusto amargo por aquella confesión. Era cierto que David había estado toda la noche pendiente de su chica, pero&#8230; era normal, era su mejor amigo y hacía tiempo que no se veían, pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno – insistió el vasco – ¿qué me dices? ¿te animas? – pero Marta reafirmó la negativa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Aquella conversación calentó más si cabe a Abel que estaba deseando que Marta se animara y poder verle los pechos que tanto había deseado. Su cabeza le estaba jugando malas pasadas llegando a pensar en sacarse la polla bajo el agua y masturbarse o acercarse a la chica y meterle mano. Se estaba empezando a obsesionar así que cuando Esther dijo que se quería marchar sintió que era lo mejor que podían hacer si no quería acabar cometiendo una locura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta y David dijeron que aún se quedarían un rato más así que Rubén se vio obligado a marcharse para acompañar a la casa a Esther y Abel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Volverás? – le preguntó Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No sé, cuando llegue veré si tengo ganas, si no me quedaré ya en casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-De acuerdo – y se levantó para darle un beso de despedida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando lo hizo David se fijó en su amiga. Sabía que estaba buena, pero nunca la había visto desde ese prisma, sin embargo, esta vez se fijó en su vientre plano precedido de unos grandes pechos en proporción con el resto de su cuerpo. Además Marta estaba marcando pezones y David pensó que para que se marcaran en un bikini la cosa tenía que estar muy dura. Pensó si tanto sus pensamientos como la actitud de Marta se debían a las caricias que ambos se habían procurado. ¿Tal vez se habían calentado mutuamente sin querer? Muy a su pesar sintió que ojalá Rubén se quedara en casa y no volviera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Abel se metió en la cama lo hizo pensando en Marta y soñó con haberse quedado en las pozas, haber cometido una de las locuras que se le habían pasado por la cabeza y que ella lo disfrutara. Pero sabía que eso era imposible. Lástima. Metió una mano bajo el pantalón del pijama y pensó &#8220;sarna con gusto, no pica&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Esther se sintió una desgraciada por culpa de Montxo. Vale que Marta era preciosa y despertaba la admiración de todo tío que se acercaba a ella, pero cómo la había ignorado ese tío tan feo y gordo mientras le dedicaba todas las atenciones a su amiga le había afectado. De todas formas se acostó con la seguridad de la integridad de su amiga. Aquel tío se tendría que hacer una paja pensando en Marta pues era lo máximo que iba a conseguir de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Eran las 2 y media de la mañana cuando Abel y Esther se acostaron y Rubén pensó si volver a las pozas. Por un lado quería volver y no dejar a Marta sola con aquellos 2 vándalos, un gordo salido y otro que no la dejaba a solas ni un momento. Pero por otro lado precisamente lo último que quería era ver a esos 2 críos indeseables, enfrentarse a la humillación de que piensen que otro tío era el novio de su chica o ponerse celoso por culpa del mejor amigo de Marta. Las mismas razones para ir que para quedarse. Pensó que era un sinsentido y decidió no volver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, ahora que se ha ido tu chico, sí que no tendrás impedimentos en quitarte eso – insistió Montxo una vez más señalando la parte de arriba del bikini de Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¡Qué tío más pesado! pensó. Y fue Yamil quien a su espalda la sorprendió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Déjala! No ves que es una mojigata. No sé qué cojones se pensará que es, como si lo que guarda ahí fuera un tesoro. – Alberto se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David estaba a punto de saltar, pero Marta se dio cuenta y lo quiso impedir para que las cosas no se fueran de madre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien – dijo evitando la reacción de su amigo – me lo quitaré si él también se queda desnudo – dijo señalando a David quién parecía aturdido ante aquella respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta, al oír las palabras de Yamil sintió una punzada, como si le hubieran tocado el orgullo y quiso dejar claro a aquel niñato que ella no era ninguna mojigata. De todas formas pensó que David no entraría en el juego así que pensó que aquella era la mejor respuesta que podía ofrecer. Sin embargo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien, si así lo quieres&#8230; – y David se sacó el bañador sin salir del agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¡Madre mía! La cara de sorpresa de Marta era más que evidente. No sólo ahora se veía obligada a desnudar su pecho sino que&#8230; no se veía mucho pues había poca luz, pero su mejor amigo seguía a su lado y, desdibujada por el agua, la polla de David no parecía pequeña precisamente&#8230; Sin saber cómo se había metido en esa situación, se encontraba rodeada de 4 tíos completamente desnudos y sintió cómo los pezones empezaron a dolerle. Pensó que ya que tenía que cumplir y liberarlos podría masajearlos discretamente para evitar momentáneamente el dolor. Y así lo hizo. Cuando se despojó de la parte superior del bikini se quedó inmóvil con el agua a la altura de su cuello para evitar que cualquier pudiera ver lo que ella no pretendía enseñar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Muy bien! Ahora relájate y verás cómo la sensación con el agua caliente es mucho más placentera sin ropa de por medio – Montxo ya había conseguido parte de lo que quería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres una cerveza? – le propuso David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien, pero ¿podrás acercármela tú? – ella no quería moverse ni un ápice.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Claro – le dijo él con una risotada y se acercó a Montxo. Allí se quedó un rato conversando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abwqTLbx" width="424" height="282">Como Marta no quería moverse y la noche cada vez estaba más cerrada no divisaba del todo bien quién era quién entre David, Montxo y Alberto que estaban hablando sobre cervezas. Ella tenía las piernas estiradas y sintió como alguien juntaba sus pies con los suyos, planta con planta para jugar subiendo y bajando a un lado y a otro las piernas sin separar las suelas. Supo sin duda que era David. Sin embargo, cuando llevaba un rato vio más claramente que se trataba de Alberto, el chico pequeño que había llegado junto a Yamil. Rápidamente Marta encogió las piernas y le pidió perdón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Disculpa, te había confundido con&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No tienes que pedir perdón – le cortó el chico – además, ¿con quién me has confundido? si tu novio no está&#8230; ¿o acaso es que te doy asco o algo por el estilo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No, no es eso – se asustó Marta al recordar las advertencias de Rubén – es que&#8230; como comprenderás&#8230; no dejo que cualquiera me toque los pies&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Ya… tranquila, te entiendo – le dijo terminando la conversación con brusquedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta se tranquilizó y se fijó en David quién se había levantado y volvía con la cerveza. Se quedó expectante, tenía ganas de vérsela, simple curiosidad. Tantos años de amistad y nunca habían hecho ni tan siquiera referencia a ello. Y la espera no defraudó. David tenía una verga larga, más fina que la de Yamil, pero que no tenía nada que envidiar al marroquí en cuando a extensión. La visión de la polla de su amigo volvió a calentarla y se olvidó de sus pechos desnudos cuando se alzó para recoger la lata.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Se oyeron vítores de los chicos cuando los hermosos senos de la dama aparecieron entre las aguas como si de un submarino se tratase. Las aureolas abarcaban un gran terreno del seno y los pezones completamente erectos desafiaban a los muchachos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ay! – Marta reaccionó en seguida tapándose con un brazo y volviendo a meter los pechos bajo el agua. – Perdón – espetó con toda la timidez del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Ahora se oyeron abucheos que fueron seguidos de risas a las que también se apuntó la propia Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Una vez a su lado David continuó el masaje de pies y ella directamente le arañó las abdominales, pero él no se quejó. Marta pensó lo cerca que tenía el pene desnudo de su amigo y tenía que refrenar las ganas de bajar la mano hasta su entrepierna. En ese momento volvió a pasar Yamil mostrando su enorme rabo y Marta deseó&#8230; finalmente bajó la mano hasta tocar los pelos púbicos de su amigo. Allí se entretuvo enredando sus dedos, pero no bajó más, no debía hacerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David no se esperaba que ella hiciera eso y, caliente como estaba, empezó a subir sus manos por las piernas de Marta hasta llegar a sus muslos&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿No te importa? – le preguntó temeroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No subas más, ¿vale? – quiso limitar la situación cuando sintió cómo otra mano le acariciaba los pies. Se preguntó si David podía llegar hasta allí abarcando tanto terreno. Claro que no podía – ¡¿Qué haces?! – le preguntó enfadada Marta a Alberto, su improvisado nuevo masajista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Nada, pensé que no te importaría después de haber estado &#8220;jugando&#8221; antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues sí mi importa. ¡Largo! – y el chavalín le hizo caso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Yamil volvió lo hizo con una nueva sorpresa. Pastillas de anfetaminas. Esta vez ofreció a todo el grupo, pero sólo él y Alberto las tomaron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Paso, chavales, con la coca tengo suficiente – dijo Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No deberíais hacer eso&#8230; – les recriminó David haciendo referencia a la mezcla entre alcohol y drogas que estaban tomando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta no dijo nada, pero pensó que aquello acababa de cortar todo el buen rollo que se había creado. Y volvió a sentir desprecio por los 2 niños pequeños que se pensaban que aquello era una especie de discoteca de Ibiza. Y sintió ganas de irse a casa, pero antes pensó fugazmente si las pastis tendrían el mismo efecto sobre Yamil que la coca. ¡Maldita sea! Otra vez aquellos pensamientos libidinosos que le hacían olvidar el asco que sentía por aquel comportamiento. Pero cuando finalmente desaprobó definitivamente aquella actitud, Yamil le dio la solución a sus dudas. El chico se acercó a ella, de pie a menos de un metro, y se tomó la pastilla. Esta vez la polla no reaccionó y Marta le dio un empujón en el muslo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Aparta de aquí – le gritó – no te acerques y menos para tomarte esa mierda delante de mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿De verdad que no quieres? Seguro que se te quita esa amargura que tienes y disfrutas de la noche como lo hacemos Alberto y yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Pero es que yo no necesito nada para disfrutar. Ese es vuestro problema, que tenéis que meteros mierda para sentir o experimentar cosas que yo siento y experimento de forma natural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues aún te quedan cosas por experimentar, – intervino Montxo – aún puedes quedarte completamente desnuda y así nos demostrarás que no necesitas drogas para experimentar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Buen intento – soltó David, entre risas, que ya se esperaba algo así por parte del señor vasco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, puedo experimentar dejando que un niño pequeño me toque los pies – y miró a Alberto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Sí, claro, niño pequeño&#8230; – se quejó, pero respondió rápidamente – venga, vale. – y alargó los brazos para acariciar nuevamente los ya sobados pies de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Pues podrías experimentar con más gente – se reía Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo siento, contigo no quiero experimentar nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Quieres decir que con algún otro de nosotros sí? – preguntó sagazmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David no creyó que Marta respondiera a eso. Aunque aquella noche estaba más desatada que nunca, era inviable que ella tuviera un comportamiento más allá de lo que hasta ahora había sucedido, que ya le parecía mucho. Pero pensó que, si fuera posible que ella contestara sería con él con quién querría experimentar lo que fuera. O tal vez eran las ganas de que eso sucediera las que le hacían pensar así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo siento, pero no voy a contestar a eso. – ¡Bien! David había acertado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Sosa! – le espetó jocosamente Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta se guardó la respuesta pues se asustó sólo con pensarla. Estaba demasiado desinhibida. Ella no era así, no necesitaba esto, jamás lo había buscado, ella tenía más que suficiente con Rubén&#8230; despertó de sus pensamientos cuando notó tantas manos acariciándola. David seguía acariciando su muslo izquierdo, ahora la parte interna, pero Alberto había dejado de tocarle los pies y le estaba acariciando los gemelos y subiendo. No sabía qué hacer, cómo reaccionar, se le agolpaban los pensamientos y las sensaciones y no podía pensar con claridad. Se dio cuenta que su mano estaba aún hundida en los pelos del pubis de David así que no le pareció bien decirle nada a él. Quería parar a Alberto cuando notó como David llevó uno de sus dedos hasta la tela de su bikini. Se olvidó del adolescente y se centró en lo que su mejor amigo pensaba hacer&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David vio que aquello estaba descontrolado. Efectivamente Marta no respondió a Montxo, pero estaba dejando que Alberto la sobara a conciencia. Él había respetado el límite que ella le había marcado, pero si no hacía nada sería un chico de 18 años a quién no conocía el que acabaría llegando a donde a él le habían prohibido así que se envalentonó y, a costa de la posibilidad de perder la gran amistad que le unía a Marta, llevó su dedo hasta su entrepierna. Al ver que ella no se lo impedía, pasó el dedo por su sexo frotándoselo primero con suavidad y luego con mayor brusquedad. Acto seguido comenzó a apartar la tela del bañador y ella abrió más las piernas para que tuviera mejor acceso. David repitió la maniobra pero esta vez sin tela de por medio, sintiendo los labios de la vagina que estaban hinchados por la excitación de su mejor amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta no sabía cómo reaccionar. Cuando David le separó la tela abrió las piernas instintivamente, pero eso dio alas a Alberto que parecía coger confianza y cada vez la magreaba más cerca de su sexo. No quería bajo ningún concepto que el chaval llegara a su objetivo, pero si lo hacía sentía que se correría al instante. Así que decidió parar la situación de raíz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ya vale! – dijo levantándose de golpe y recolocándose rápidamente el bikini. Esta vez no le importó mostrar los pechos – me voy al río, necesito un poco de agua fría. – ¡Y tanto que la necesitaba con el calentón que llevaba encima!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien, yo te acompaño – le dijo Montxo – y así aprovecho que ayer no probé lo del cambio de temperatura. – A Marta no le importó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Al llegar al río, esta vez Marta sí pudo observar que Montxo tenía una erección, pero volvió a pensar que era prácticamente imperceptible. Ella se tumbó en el río y dejó que el frío la inundara. Sintió sus músculos reaccionar, pero lo más importante, notó como la excitación iba disminuyendo. Pero no era lo único que disminuía. De reojo pudo ver cómo la erección de Montxo iba desapareciendo hasta ser su pito lo que desaparecía por culpa del frío a pesar de tenerla allí a su lado, semidesnuda, tumbada en el suelo con los pechos al aire y los pezones tiesos como rocas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando se notó lo suficientemente calmada le dijo a Montxo de volver. Al subir por el terraplén estuvo a punto de caerse así que el hombre mayor se ofreció a ayudarla. Desde arriba le dio la mano y cuando estaba a punto de subir el señor le puso la mano en el culo para darle el último empujón. A Marta no le hizo especialmente gracia, pero tampoco le dijo nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Montxo, al ver la indiferencia de la hembra, la cogió de la cintura. Necesitaba tocar carne aunque sólo fuera el magnífico vientre moreno de aquella mujer 15 años menor que él. Ella no reaccionó así que empezó a frotarle la espalda, los brazos&#8230; mientras llegaban a las pozas con la excusa de quitarle el frío. Cuando Montxo pasó al vientre y fue subiendo en dirección a los senos de la chica ella le cortó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Montxo&#8230; que está usted muy mayor para esto – le soltó para quitar hierro al asunto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Y tú para dejarte calentar por chavales de menos de 20 años – le contrarrestó él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo no me he calentado&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Así que admites que te han hecho algo aunque no te hayas calentado – la cortó. Marta maldijo la labia del tío del País Vasco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo no he dicho eso&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Qué pasa? – les interrumpió David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No pasa nada, ¿verdad, Montxo? – le dijo mirando desafiante a su &#8220;partner&#8221; dialéctico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Nada, nada&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta parecía encontrarse mucho mejor. Lo malo es con qué cara iba a mirar ahora a David. ¿Y Alberto? ¿Qué pasaría si intentaba un nuevo acercamiento? Por Montxo no debía preocuparse. Pero ¿y de Yamil? había estado pasivo con ella durante toda la noche, pero ¿y si le daba por dejar de serlo? ¿y si simplemente le volvía a dejar ver aquella magnífica polla que&#8230;? ¡Alto! ¿Es que acaso quería volver a calentarse? Debía dejar de tener esa clase de pensamientos. Es más, debía marcharse ya de allí. Se lo iba a decir a David cuando&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Marta, me parece injusto que nosotros estemos en bolas y tú no – insistió una vez más el pesado de Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Perdona, pero si estás en bolas es porque tú lo has decidido. Nadie te ha obligado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Ahí te ha dado – soltó David jocosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, precisamente David se ha desnudado por ti. No deberías hacerle ese feo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Perdona, pero a mí no me está haciendo ningún feo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien, está bien – siguió el vasco – ¿al menos nos dirás ahora con quién de nosotros quieres experimentar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¿Será cabrón? pensó Marta. El muy perro tenía razón, no había respondido a esa pregunta cuando en realidad sí había respuesta. Intentó despistarle con otra pregunta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Primero tendría que saber quién de vosotros está dispuesto a dejar que experimente con él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Creo que eso está claro, nena – le respondió Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¡Uy! ¡Nena! Qué mal le sonó eso a Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Sí? Pues yo no lo tengo claro – intentó ponerlo entre la espada y la pared con la esperanza de que dejara ya el temita. Pero el tío insistía sin parar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-A ver, chicos. ¿Quién no se dejaría experimentar por Marta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Silencio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Todos pensaron que estaba claro, que era una respuesta obvia. Todos menos uno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Yo – dijo Yamil – a mí esta zorra ni se me acerca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¡Será&#8230;! Marta intentó calmarse, aunque le doliera ese rechazo vio la posibilidad de escapar del embrollo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Lástima&#8230; era con Yamil con quien quería experimentar así que&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David no se lo podía creer, aunque pensándolo bien Marta había sido lista. Desde que había vuelto del frío río su actitud había cambiado y aunque él se quedara con el calentón, prefería ver a la Marta de siempre. Ahora había llevado la conversación a su terreno y había conseguido dar esquinazo a las marrullerías de Montxo. No obstante, no pudo evitar sentir una pequeña decepción a oírla decir el nombre del magrebí ante aquella pregunta. ¿O tal vez la decepción era por no haber escuchado su nombre?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Y qué quieres experimentar con él? – dijo Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¿Pero es que este tío no se cansaba nunca? pensó Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Da igual, si él no quiere&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Prueba a ver&#8230; o tal vez podrías hacerlo con algún otro, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Ni de coña!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Vaya&#8230; veo que tienes claro que ha de ser con él&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Y tenía razón. La respuesta verdadera a la pregunta seguía siendo Yamil y pensó si responder a la nueva pregunta serviría para que la dejara en paz. Y si lo hacía&#8230; ¿mejor decir la verdad o inventarse algo? Suponía que daba igual puesto que el cabrón del marroquí no quería nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien. Te respondo si prometes dejarme en paz. Cuento lo que me gustaría experimentar con Yamil y me voy a casa, que ya es tarde – eran las 4 de la mañana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Prometido – &#8220;Lo prometido es deuda&#8221; pensó ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bien, me gustaría experimentar con Yamil&#8230; – decir la verdad o no&#8230; no sabía qué hacer ni tenía tiempo para decidirlo así que dijo la verdad – &#8230; me gustaría ver y palpar sus testículos – le parecieron enormes bolas bamboleantes, pero no llegó a verlo con claridad y le apetecía quitarse la duda. – Ya está. Ya lo he dicho. Nos vamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Pero antes de que Montxo pudiera contestar se oyó a Yamil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Espera. He cambiado de opinión. Puede experimentarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¡¿Qué?! Ahora que estaba a punto de marcharse al criajo se le ocurre cambiar de opinión&#8230; o tal vez&#8230; tal vez le había jugado una mala pasada y había dicho que no desde un principio para llegar a esta situación. Aquello se salía de madre, era demasiado. Debía salir de ahí inmediatamente, pero entonces Yamil se plantó delante de ella nuevamente con la polla a la altura de su cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Aquí los tienes. Experimenta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Los demás estaban expectantes por saber cómo reaccionaría la chica. Alberto estaba convencido de que experimentaría. Conocía a su amigo y sabía que ninguna chica se resistía a él y menos tras verle desnudo. Yamil no solo tenía una polla enorme, sino que estaba completamente fibrado. No era guapo, pero tenía un aire de lo que era, de macarra, que a las chicas les encantaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Montxo no sabía lo que pasaría, pero deseó que sus esfuerzos durante toda la noche para llegar a esa situación valieran la pena y la chica se envalentonara y experimentara tal y como había dicho que quería hacerlo. Si lo hacía estaba claro que ya no habría marcha atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Por el contrario David pensó que Marta no caería. Había estado luchando para evitar esa situación y estaba tan cerca de lograrlo&#8230; nunca ningún chico, por pesado que se hubiera puesto, había conseguido nada con Marta y estos no iban a ser más. Además estaba convencido que todo lo que había dicho se lo había inventado para evitar lo que los tíos aquellos pretendían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Así no puedo acceder a los testículos – sorprendió Marta haciendo clara alusión a que la polla de Yamil se interponía en su camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Nadie dijo que fuera fácil – le espetó Yamil – si algo te molesta apártalo tú misma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">¿Qué estaba insinuando? ¿que le tocara la polla? David supo que Marta no lo haría, pero&#8230; Marta agarró, con dos dedos de su mano derecha y suma delicadeza, la polla del niño. Sintió el grosor, el peso, el tacto y cómo se le escapaba de los dedos. Tuvo que emplear el resto para poder sujetarla y acomodarla contra el pecho del muchacho. Así tuvo acceso directo a la bolsa testicular del chico. Primero la miró y, como se había imaginado, era grande. Los huevos le colgaban hasta unos diez centímetros desde la base, más o menos a la mitad de la polla en estado flácido. Le pareció impresionante y se limitó a cumplir con la experimentación. Alargó la mano libre y le palpó los huevos. Primero subiéndolos y bajándolos con la palma de la mano abierta, después los frotó a conciencia y, por fin, caliente como estaba, se agachó para lamérselos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Alto ahí – la paró Yamil. – En esto no habíamos quedado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Cómo? ¿Me estás diciendo que no quieres que te la chupe? – No era su intención, pero le sorprendió que el niñato tuviera ese autocontrol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-A mí no – la desconcertó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿A ti no? ¿A quién?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-A mi amigo – le dijo señalando a Alberto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/acibTjmt" width="425" height="283">Eso sí que era imposible pensó David. Marta podía haberse excitado por el miembro de Yamil, pero el de Alberto ni había asomado así que era imposible. Además, mientras el marroquí estaba fuerte y tenía un halo de superioridad, Alberto era un chico del montón, ni guapo ni feo, ni fuerte, ni fofo, además de que parecía mucho más crío que Yamil, no aparentaba ni los 18 que tenía. Seguro que Marta no se iba a excitar con él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien – sorprendió a todo el mundo – pero con una condición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Dime – le siguió Yamil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Que luego dejes que te lo haga a ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Por un amigo lo que sea – dijo sin perder el aire de superioridad que tenía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">A Marta le pudo la autosuficiencia de Yamil. Cuánto más le negaba algo ella más ganas tenía de conseguirlo sólo por fastidiarlo. Así, cuando él le negó chuparle los huevos sintió frustración por sentir cómo por primera vez un hombre la hacía sentir inferior. Eso, unido a la magnífica polla del niñato, forjaba que pudiera hacer cualquier cosa por chupársela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Y por fin Alberto salió del agua y mostró su polla por primera vez. La tenía morcillona cosa que a Marta le gustó aunque sólo fuera por displicencia a Yamil. Su polla no era tan larga como la de David y el marroquí, más bien era bastante normal, pero sin embargo era mucho más gruesa. Y el glande aún lo era más, unos centímetros más grueso que el tronco de la polla de forma que parecía un pene casi irreal. De todos modos, le apeteció meterse aquello en la boca y sentir aquellas desproporciones a través de la lengua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">En cuanto se la metió en la boca, la polla de Alberto se puso dura como una piedra y rígida como el metal. Cada vez que realizaba una chupada debía saltar como si de un escalón se tratara del glande al tronco y del tronco al glande. Le gustó la sensación. Antes de acabar, Marta empezó a rodear el grueso glande con la lengua hasta que notó que el chico se iba a correr. No pensaba mancharse con la corrida así que dirigió la polla hacia fuera de las pozas. Tampoco le apetecía que dejara una colonia de pequeños Albertitos blancos nadando por las aguas termales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Ahora te toca a ti – le dijo a Yamil con una sonrisa maliciosa que intentaba provocarlo. Pero el chaval no parecía impresionado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Como quieras – dijo sin moverse del sitio. ¡Cómo odiaba Marta esa indiferencia! Se acercó a él, que ni se inmutó y volvió a cogerle el pollón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Esta vez sopesó bien lo que tenía entre manos y pudo notar el enorme peso de aquella barbaridad de la naturaleza. Sintió cómo se excitaba más ahora que estaba casi completamente desinhibida. Volvió a llevar la polla contra el vientre del joven para volver a la posición en la que se quedó antes de que él la repudiara y le lamió los huevos como intentara previamente. Esta vez, el pequeño marroquí se dejó hacer. Mientras le lamía los testículos empezó a masturbarlo y empezaron a aparecer los primeros síntomas de excitación en el muchacho. Ella empezó a notar cómo aumentaba el peso de lo que tenía en la mano y, sobretodo, el grosor. Ya no podía abarcar el tronco con la mano, igual que con la polla de Alberto. La sorpresa fue cuando dejó de chuparle el escroto para visionar el crecimiento de la polla. Aquello ya debía rondar los 25 centímetros y aún no estaba completamente erecta. Marta se sirvió de las 2 manos para seguir con la paja mientras miraba a Yamil cuya cara ya había cambiado de expresión. Se sintió poderosa y se llevó el pollón a la boca. Se dio cuenta que aún con las 2 manos aferradas al tronco y la polla metida hasta la garganta le faltaban un par de centímetros para cubrirla completamente. Eran los 2 centímetros que ganó el pene de Yamil en la boca de Marta para llegar a sus totales 27 centímetros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Alberto parecía que ya se estaba recuperando. Muestra de ello es que ya se estaba masturbando viendo cómo aquella mujer espectacular le mamaba la polla a su amigo. No tardó en ponerse a tono nuevamente y pensó que era hora de que, como tantas otras veces, se las chuparan a los 2 juntos. Así que se acercó a Marta. Esta le vio con el rabillo del ojo y alargó la mano para sustituirle en la masturbación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David no se podía creer lo que estaba viendo. Su mejor amiga, la chica más sexy y, al mismo tiempo, más centrada y racional que conocía estaba de rodillas mamando y pajeando la polla a dos niños que estaban de pie frente a ella y que tenían prácticamente 10 años menos. ¿Cómo era posible? La misma Marta le sacó de la Babia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Ven, acércate – le dijo girándose y haciéndole un gesto con la mano para que se uniera al trío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Marta se giró buscando a David se encontró con que su mejor amigo estaba completamente empalmado, señal de que no le reprocharía lo que estaba haciendo, ni mucho menos lo que iba a hacer. Se sintió ligeramente aliviada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">La polla de David en erección era muy larga. Parecía menos espectacular que la de Yamil porque era más fina, pero debía medir cerca de los 25 centímetros. ¡Impresionante! Tantos años al lado de ese semental, compartiendo tantas cosas y&#8230; ¡qué ganas tenía de chupársela y darle todo el placer que se merecía por haber sido tan bueno con ella durante tanto tiempo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David se puso de pie al lado de Yamil con lo que ella se separó de la polla del marroquí y se amorró a la de su amigo girando la cabeza hacia la izquierda mientras seguía masturbando a los 2 jovenzuelos a cada uno con una mano. Al poco rato Alberto volvió a correrse. El chico no parecía aguantar mucho aunque parecía recuperarse con facilidad. Esta vez Marta no pudo estar por todo y el semen se esparció por el agua menos el primer y más potente chorro que fue a parar sobre hombro de la chica. Ella se separó de los otros 2 un momento para limpiarse con asco los restos de Alberto con la misma agua de las pozas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta se quedó a solas con las 2 grandes pollas de la noche. Agarró cada una con una mano y comenzó a intercalar chupadas y lametazos a uno y otro lado. Estos parecían tener más resistencia así que se convenció que el resto de la noche sería larga. Eran casi las 5 de la mañana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras se concentraba en los 2 machos que tenía agarrados, Marta no vio venir a Montxo quien se había portado hasta ahora. El vasco se acercó por detrás de ella mientras David cerraba los ojos para contener el placer que le proporcionaba su amiga. Marta notó que alguien hurgaba en su entrepierna. Pensó en Alberto que ya debía volver a tener ganas de marcha. Pero se giró y se asustó al ver al señor mayor. No se lo esperaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No, no&#8230; – le dijo con toda la picardía que pudo acompañado con un movimiento de cabeza como negativa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No me jodas&#8230; ¡mira cómo estoy! – le dijo señalando su micropene erecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Chico, si es que ahí no veo nada – se burló de él. No quería ser mala, pero es que aquel tío no&#8230; no la ponía nada. Era un imposible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Él insistió, esta vez buscando lo mismo que los demás. Se puso de pie frente a Marta entre los 2 sementales suplicando con la carita más triste que pudo poner. A ella le hizo gracia y pensó &#8220;lo que no mata, engorda&#8221;. Y hundió la cara en el matojo de pelo lacio que tenía aquel tipo en el pubis. A duras penas, Marta pudo encontrar la polla de Montxo e intentó chupársela aunque no era fácil. Mientras lo hacía inexorablemente tuvo que desatender a los otros 2 que se esforzaron por buscar otros entretenimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David comenzó a masajear los turgentes pechos de su amiga. Jamás se imaginó que fueran tan perfectos. Le excitaban aquellas aureolas que le ocupaban buena parte de la redondez. Tenían el tamaño perfecto, lo justo para poder abarcarlos completamente con la mano sin que falte ni sobre nada. Notó los pezones y ahora supo porque los marcaba a través del bikini. Eran grandes y estaban completamente duros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Por otro lado, Yamil, ahora más activo, se dedicó a buscar el tesoro que Marta le había negado a Montxo. Se sentó y metió la mano entre las piernas de Marta para buscar su sexo que quedaba a escasos milímetros del agua. Primero le rozó la parte interna de los muslos, pero no se recreó y rápidamente le separó la tela para encontrarse con un coño completamente lubricado. Yamil metió sus dedos en la raja de Marta y los sacó completamente empapados para llevárselos a la boca y saborear las mieles internas de aquella hembra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta pudo reprimir las nauseas que le provocaba Montxo gracias a las atenciones de David y Yamil. Era mucho mayor el placer que esos 2 le provocaban que el asco que sentía por el gordo. Para poder chuparle la polla tenía que ladear la cabeza para evitar la barriga y si hacía algún movimiento brusco perdía la referencia y tenía que volver a buscarle el pene chupando a ciegas. Era una mezcla entre desagradable, grotesco, ruin, sucio o humillante y morboso, diferente, desafiante, tierno o lujurioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Yamil ya le había bajado el bikini hasta las rodillas y la estaba masturbando con tales sacudidas que cada vez que sacaba los dedos del coño de Marta salían disparados sus flujos vaginales. Cuando David apretó uno de sus pezones se dejó llevar por el océano de sensaciones que la situación le provocó. Apretó su cara sobre la peluda barriga de Montxo y explotó inundando la poza con su monumental corrida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Montxo aprovechó para llevarse la mano a la entrepierna y, con dos dedos, masturbarse para correrse rápidamente sobre Marta antes de que recobrara el control. Montxo no tardó ni 10 segundos en soltar un único chorro de semen sobre las tetas de la mujer. Esta reaccionó al instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡¿Pero qué haces?! – ya había dejado claras señas de que no le gustaba el contacto con el semen – Serás cerdo&#8230; – y se apartó de él para sumergirse en el agua y limpiarse el resultado del orgasmo del hombre de 43 años. – No se os ocurra a ninguno hacer algo parecido – dijo saliendo del agua mientras se quitaba la parte de abajo del bikini – Si cae algo por descuido como ha sido con Alberto, vale, pero a mí no me gusta el semen así que nada de correrse encima, y mucho menos en la cara ni, por supuesto, boca. Jamás lo he probado, ni ganas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Y corrernos dentro podemos? – la sorprendió Alberto que parecía recuperado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Creo que nadie ha hablado de follar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No, es cierto – dijo Montxo jadeante – pero si quieres lo hablamos ahora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Las risas de Alberto y Yamil fueron estruendosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Ya sabes que no has de hacer nada que no quieras – le recordó David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo sé – confirmó ella con indignación – lo sé. – Y pensó todo lo que había hecho que no quería hacer. Se asustó de hasta dónde estaba dispuesta a llegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Por el momento se dispuso a continuar donde lo había dejado. Esta vez se llevó a los chicos al lateral de la poza para que se sentaran y echaran para atrás sus cuerpos mientras dejaban las piernas en contacto con el agua. Así, las 2 pollas de 25 o más centímetros quedaron desafiantes mirando al cielo. Ella se acercó y primero le dedicó unos segundos a los huevos de Yamil, a ese espectacular escroto que parecía tener vida propia debido a su tamaño y longitud. Para que no se impacientara alargó la mano derecha y masturbó a David mientras se dedicaba al joven.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras, esta vez fue Alberto quien se acercó por detrás. Llevó su mano al culo de Marta y lo apretó con destreza. Ella echó un vistazo hacia atrás y al ver su nuevo invasor hizo un gesto de aprobación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Tan cerca que lo tuve antes&#8230; y ahora, por fin, tengo acceso a tu sexo&#8230; – le indicó Alberto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Ya estás de vuelta otra vez? – ironizó ella &#8211; Sí que te recuperas rápido, chico – &#8220;Juventud, divino tesoro&#8221; pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Él exploró todo su sexo: labios, clítoris, cavidad interna e hizo pequeñas incursiones en su ano. Ella no parecía molestarse. Se levantó y, con la polla, totalmente tiesa otra vez, la golpeó en la espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Va&#8230; déjame que te la meta&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Va, por fa&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Joder&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-No puedo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Solo un poquito&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo siento&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta se sintió realmente apenada por el muchacho, parecía realmente deseoso de penetrarla, pero no podía permitirlo. Eso no. De repente, algo la sorprendió. Notó algo grueso y caliente que lamía su sexo. Era la polla de Alberto que se la estaba restregando por todo el coño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Alberto&#8230; – le dijo con calma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Tranquila, que no habrá penetración si no quieres. Pero ya querrás, ya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Ella se rió y le dejó hacer. Lo cierto es que aquellas friegas de polla la estaban poniendo a cien. Pensó en aquel enorme glande tan cerca de su coño y que un simple gesto del espabilado adolescente haría que lo notara dentro y&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Alberto notó como al poco rato de pasarle la polla por el coño, Marta empezó a lubricar nuevamente. ¡Qué tía más cachonda! pensó. Así que no desistió en las caricias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abxWzvuu" width="424" height="282">Con las nuevas sensaciones que le producía el más joven de sus amantes, Marta no se vio venir la corrida de Yamil. Justo estaba acercando su boca a la polla del muchacho mientras no paraba de masturbarlo con la mano izquierda cuando el marroquí descargó toda su lefa, que no era poca. Marta tuvo tiempo de cerrar la boca, pero no pudo evitar que el primer chorretón le alcanzara el pómulo, la frente y el resto se escapara hacia el pelo. Instintivamente se habría retirado, pero en aquella ocasión el instinto le dijo que se quedara a recibir el siguiente chorro y los sucesivos. El segundo no parecía haber perdido fuerza y le espetó con violencia en los labios sellados a fuego, las salpicaduras del impacto le mancharon la nariz y el párpado. Los siguientes chorros sí parecían perder ímpetu, pero aún soltó 6 más que Marta recibió en la cara con toda la lascivia que tenía escondida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡Joder&#8230;! Y a ti no te gustaba el semen&#8230; – le recriminó Montxo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Todos miraron a Marta con cara de expectación y vieron su precioso rostro moreno en contraste con todo el blanco que le chorreaba por la cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Mierda&#8230; – dijo ella casi sin poder hablar por la leche que le colgaba de los labios. – me ha pillado de improviso – mintió definitivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Se separó de los chicos y hundió la cara en el agua para limpiarse todos los restos de lefa magrebí juvenil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Bueno, ya sólo queda uno. – dijo al terminar de limpiarse y se dirigió nuevamente a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Marta, esto que estás haciendo es maravilloso. Jamás pensé en ti como alguien que&#8230; pero, en serio, lo estoy disfrutando mucho – le dijo mientras se acercaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Calla y disfruta – le aconsejó Marta mientras le agarraba la polla y se la metía en la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Tras unos minutos Marta, esta vez sí, notó que la corrida de su mejor amigo era inminente. Él la apartó y se giró en el suelo para ladearse y echar la leche en la piedra, pero Marta lo empujó para volver a ponerlo de espaldas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Si estos desgraciados me han tocado con su semen tú no vas a ser menos, de hecho vas a ser más – y acercó su boca al glande de David convencida de recoger todo lo que llegara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Para David eso fue demasiado y explotó en la boca de su amiga. El primer fuerte chorro de lefa le llegó hasta la campanilla y estuvo a punto de soltarlo todo por culpa de la primera nausea. Era la primera vez que probaba el salado semen y, unido a la gran cantidad y la fuerza con la que su amigo lo soltaba, lo más normal hubiera sido que hubiera acabado potando, pero después de los 2 primeros e intensos chorros se acostumbró y pudo retener todo aquel espeso líquido hasta el punto de apreciarlo lo suficiente como para no arrepentirse de haberlo hecho. Cuando notó como los espasmos de David desaparecieron, Marta se apartó y abrió la boca dejando caer en la orilla de la poza todo el semen que había retenido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando pensó que todo había acabado, el insistente Montxo volvió a la carga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Supongo que si tragas lefa después de todo lo que nos has dicho, no te negarás a que te follemos, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Perdona, pero no me la he tragado – y lo demostró señalando el charco que había formado la mezcla de semen y babas que acababa de escupir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Es cierto, lo único que te has tragado han sido tus palabras – concluyó Yamil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Tío, no te pases – le recriminó David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Está bien, chicos, no discutáis – intervino Marta para proteger a su amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Te lo piensas entonces? – insistió el vasco como siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta no contestó. Se limitó a echar un vistazo a su alrededor y contemplar el panorama. A su espalda, más alejado que el resto, estaba Alberto, de pie, con la polla completamente erecta. Se fijó en las gotitas que salían del enorme glande y pensó que debería estar a punto de correrse por tercera vez. A su izquierda estaba el chico de origen marroquí sentado en el lateral de la poza, con aire chulesco y con la polla completamente flácida. Deseó tirárselo. David seguía tumbado en la misma posición en la que le había hecho la mamada y con la polla morcillona sobre su vientre debido al flamante orgasmo. A su derecha quedaba Montxo, de pie, quien se acercó peligrosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Venga, no seas tonta&#8230; – le dijo mientras le acariciaba suavemente uno de sus senos. – si sé que lo estás deseando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta quiso evitar las caricias del viejo gordo así que se limitó a dejar de pensar y dejarse llevar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Tú, ven aquí – le espetó a Yamil mientras se alejaba de Montxo. El joven la seguía con la mirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta llegó a la altura del adolescente y le agarró la polla mientras pasaba a la poza contigua. En un movimiento acompasado Yamil giró sobre sí mismo dando la espalda al resto de chicos. Marta, sin soltar el cipote, se arrodilló y volvió a chupársela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando aparecieron nuevamente los 27 centímetros, Yamil se levantó sujetando a Marta por los brazos y alzándola mientras le daba la vuelta. En un rápido movimiento bajó su mano derecha para levantar la pierna de la chica colocándola sobre las piedras del lateral de la poza. Con la otra mano se agarró el instrumento y lo acercó al coño de Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Ella no se esperaba la reacción del chico cuando se levantó y la apartó de su polla. Cuando se quiso dar cuenta estaba a su merced y a punto de ser penetrada por aquel mástil. Ella no quería, pero al mismo tiempo lo estaba deseando. No quería que aquello sucediera, pero la lujuria pudo con ella y se dejó hacer sin decir nada. Cuando sintió el inicio de la penetración creyó que se desmayaría. Nunca nada tan grande la había habitado. Cerró los ojos y dejó que el chico le diera placer con cada embestida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Yamil terminó, sacando la polla y manchando la espalda de su compañera. A Marta ya no parecía importarle demasiado el contacto con el semen. Tras limpiarse volvió a la poza central.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Lo siento mucho, Montxito, pero creo que tú te quedarás sin premio – le dijo con una larga sonrisa para hacerlo rabiar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Serás puta&#8230; – ella le ignoró y se dirigió a David que seguía tumbado en la misma posición, pero su polla se había recuperado viendo el espectáculo que acababa de ofrecerse en la otra poza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta pasó una pierna sobre su amigo para ponerse a horcajadas sobre él. Comenzó a bajar lentamente mientras David dirigía su polla hacia el chocho de Marta. Cuando ella llegó a los 25 centímetros que le separaban de David se detuvo y él únicamente pudo restregarle el glande por el coño. Ella volvió a subir separándose de él, desesperándolo, haciéndole desearla más. Repitió la operación y su mejor amigo volvió a mover su polla rozando los labios vaginales de Marta que se deshacían a cada caricia. Por fin Marta le perdonó y terminó el suplicio del chico cuando se dejó caer sintiendo la penetración hasta los mismísimos huevos. Allí, con todo el miembro dentro de su cuerpo se paró para agacharse y besar a su mejor amigo. Ambos se fundieron en un tórrido morreo mientras Marta comenzaba el rítmico movimiento con el que comenzó a subir y bajar sobre la tiesa polla de David.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Alberto no tardó nada en acercarse. Llevaba demasiado tiempo con el hinchazón y comenzaba a dolerle. Mientras Marta cabalgaba sobre David, él se dedicó a magrearla. Comenzó acariciándole la espalda para pasar a sobarle las tetas que aún no había tanteado. Y finalmente se dirigió al ano de Marta, su obsesión desde que hiciera aquellos pequeños escarceos sin que ella se molestara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Marta notó cómo Alberto incidía sutilmente en su ano se detuvo. Más que para recriminarle intentaba ser un gesto sutil de invitación. Alberto la miró y, al cruzarse con la mirada expectante de Marta, la sonrió mientras le introducía un dedo en el culo. A ella se le escapó una sonrisa nerviosa y volvió al vaivén sobre David pero a un ritmo tranquilo para que Alberto pudiera seguir explorando la zona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">El pequeño pero experimentado niño fue dilatando el agujero poco a poco con maestría. Cuando ya hubo introducido un par de dedos durante un rato salió de la poza y pasó una pierna por encima de Marta. Esta volvió a detenerse para que Alberto pudiera acercar la polla a la cueva. El enorme glande del adolescente pidió paso y Marta sitió que los ojos se le desencajaban de las órbitas. El agujero del culo se fue dilatando poco a poco mientras el pequeño empujaba con delicadeza la gorda picha. Alberto soltó un salivazo sobre el ano de Marta para que el proceso fuera menos seco. Cuando por fin el glande entró por completo Marta sintió una oleada de placer y el resto del proceso fue más sencillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Mientras el trío intentaba acompasarse Montxo aprovechó para meterle mano a Marta. Ahora no podía estar por él con lo que no le rechazaría. Y efectivamente, aunque Marta le hubiera detenido de buen grado fue incapaz de reaccionar. Lo único que sentía era placer y cerró los ojos cuando el hombre le tocó las tetas. Pero los volvió a abrir cuando oyó la voz del macho marroquí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Marta&#8230; – dijo con voz grave.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando abrió los ojos mientras giraba el rostro se encontró con el pollón del chico a escasos centímetros de la cara y entendió por qué la llamaba. No pensó hacerle el feo y abrió la boca para saborear nuevamente la carne de Marruecos. Mientras intentaba subir y bajar sobre la polla de su amigo, recibía las enculadas del más joven, asumía las obscenas caricias del viejo y chupaba la polla más grande que jamás había visto mientras masajeaba los huevos del prepotente macarra sintió que llegaba el mayor de los orgasmos que había tenido jamás. La explosión de sensaciones estuvo a punto de hacerle perder el conocimiento pero pudo aguantar apoyándose en las esculturales abdominales de su mejor amigo que habitaba bajo ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Alberto parecía aguantar más debido a las corridas anteriores, pero aún así fue el primero en separarse de la estampa cuando notó cercano el orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Marta&#8230; – le suplicó con cara y voz de pena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Ella se giró y lo vio de pie, nuevamente en la poza, con la mano meneándose la polla e intentando poner cara de pena. Se fijó bien en el rostro del adolescente y se dio cuenta que no aparentaba tener más de 15 años, incluso tenía algún grano típico del acné juvenil y, a pesar de saber que no era más que una pose, sintió algo de ternura por el muchacho y se decidió a darle lo que sabía que le estaba pidiendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Se separó de David retirando con brusquedad las manos que aún le sobaban los pechos y se acercó a Alberto arrodillándose ante él y abriendo la boca para que el pequeño apuntara su descarga. Ya le quedaban pocas reservas y un único chorro cayó sobre la lengua de Marta. El resto de semen se quedó en el mismo glande, saliendo sin fuerzas a través de la abertura de la uretra. Pero Marta, como una buena chica, se acercó al pequeño y le succionó los restos para reunirlos con el primer chorro. El chico le dio las gracias tembloroso por desfallecimiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David vio como Marta volvía hacia él y, tras soltar la corrida del chico fuera del agua, nuevamente pasó una pierna sobre su mejor amigo, pero esta vez dándole la espalda. Dobló las rodillas y se insertó nuevamente la estaca, esta vez sin rodeos. Antes de que Marta buscara a Yamil, Montxo se precipitó, loco de excitación, y volvió a sobarle las tetas a la chica. Ella, ahora más serena, le recriminó dándole un manotazo en la mano y diciéndole que no con la cabeza. Montxo se retiró aturdido mientras Marta buscaba con la mirada al magrebí que se acercó con la verga completamente desafiante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David sintió que no podía más. Quiso avisar, pero no pudo y se corrió dentro de su mejor amiga. A ella no pareció importarte, más bien todo lo contrario pues pausó la mamada al joven para mirar a su mejor amigo mientras le acariciaba los músculos estomacales. Cuando terminó de correrse ella se levantó lentamente de forma que David pudo sentir cómo su polla rasgaba por última vez el interior del coño de aquella diosa llamada Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">La chica estaba muy cansada, pero quería hacer culminar a Yamil que estaba aguantando mucho para correrse por tercera vez. La mandíbula empezaba a dolerle, notaba el coño escocido y el culo dolorido por los tamaños y/o el número de veces que habían pasado por cada uno de sus agujeros. Estaba demasiado cansada como para negarse a lo que pasó a continuación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adwHOZ7d" width="424" height="282">Montxo intentó un último acercamiento. Sabía la mucha culpa que tenía para que todo hubiera llegado a esta situación y pensó que era injusta la poca participación que había tenido. Cierto es que la mamada de Marta, correrse en su pecho y sobarla como lo había hecho era un premio más que suficiente para lo que él era, un viejo feo y gordo. Sin embargo volvió a intentar una aproximación. Primero la rodeó con los brazos alcanzando nuevamente las sobadas peras de la chica. Había perdido la cuenta de los pellizcos que se habían llevado esos oscuros pezones. Ante la indiferencia de la fémina bajó las manos por su vientre hasta llegar al pubis. Allí tocó los pocos pero arreglados pelos de la mujer y su polla se puso más dura de lo que había estado nunca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta fue incapaz de parar a Montxo. Estaba centrando todas sus escasas fuerzas en la búsqueda de la corrida del semental y no pudo sacar fuerzas de flaqueza para detener al engendro que hacía incursión en su sexo. Sintió que la mano del seboso alcanzaba su clítoris y, para su sorpresa, lo tocaba con maestría. Se puso rígido al instante y una nueva vitalidad inundó su concha. Cuando Montxo se tumbó en el suelo metiendo la cabeza entre sus piernas, asomando a la altura de su coño, ella ya estaba chorreando y el hombre mayor pudo saborear todos sus fluidos. Aquel fue el último orgasmo de Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Tras las sacudidas producidas por la eyaculación, Marta agarró con las 2 manos, una encima de la otra, el descomunal artefacto de Yamil. Mientras lo masturbaba con sus doloridos brazos empezó a succionarle el glande lamiendo con avidez el frenillo del muchacho. Así, por fin, consiguió que el chico se corriera y lo hizo con el mismo ímpetu que la primera vez. Esta vez Marta quiso saborear lo que llegaba de tierras moras y adosó la boca a la punta de la polla del pequeño semental. Los 2 primeros manantiales ya le inundaron la boca así que Marta no pudo retener los siguientes chorros y el semen empezó a brotar por la comisura de sus labios. Ella intentaba recogerlo con la lengua, pero lo que recuperaba por un lado lo perdía por el otro así que, ante la sorpresa de todos, Marta empezó a tragarse la leche de aquel niñato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">David se fijó en la cara de asco que puso su amiga ante el primer trago, pero la cara fue cambiando a medida que seguía con las ingestiones. Tuvo que tragar 5 veces para vaciar por completo el denso líquido blanquecino. Cuando hubo terminado se llevó la mano a la cara para recoger los restos que se le habían escapado y le chorreaban por el rostro llevándoselos a la boca. Acabó relamiéndose la propia mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Montxo, curiosamente, fue el último en correrse tras culminar la paja que se estaba haciendo viendo a aquella mujer hecha y derecha saborear las mieles que hasta hacía unas escasas horas tanto había repudiado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Eran las 6 y media de la mañana cuando empezaban a atisbarse los primeros rayos de luz del nuevo día. Alberto estaba sentado en la poza metido en el agua completamente satisfecho y con la polla, por fin, sin ganas de continuar dando guerra. David seguía tumbado en el mismo sitio desde hacía prácticamente una hora ensimismado pensando en lo que acaba de pasar, en la noche mágica e irreal que acababa de vivir. Yamil se había apartado de Marta y ya se estaba vistiendo para marcharse de allí. Montxo, cansado debido a la paja que acababa de culminar, estaba orgulloso, convencido de que él había sido el culpable de conseguir que Marta hubiera protagonizado aquel extraordinario gang bang. Por último, Marta, desnuda y fatigada, empezó a sentir vergüenza de la situación y se dirigió a David mientras buscaba sus prendas de ropa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Vámonos de aquí – y antes de que su amigo pudiera contestar, culminó: &#8211; ¡Ya!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Tras una limpieza rápida con el agua de las termas y ponerse la ropa, David y Marta fueron los primeros en marcharse. El resto lo haría seguidamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">De camino a casa de Rubén, David rompió el sepulcral silencio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Marta, no te preocupes. ¿Cuánto hace que nos conocemos? Te conozco bien y sé que ahora mismo te sientes como una mierda, pero&#8230; en serio, tía, no te preocupes. Ha sido un desliz, algo que sabes que no volverá a pasar. Esto no tiene porqué joderte la vida. Todo lo contrario. Todos hemos disfrutado y mucho, así que tómatelo como una experiencia de la vida, maravillosa, por qué no decirlo, que te servirá para saber a partir de ahora donde están tus límites – intentó tranquilizarla y, aunque ella no contestó, lo consiguió a medias – Por mi parte te puedo asegurar que nada va a cambiar. Espero que sigamos siendo los de siempre, con más complicidad si cabe – Marta sonrió – Esto no tiene que afectarnos ni, por supuesto, repetirse y&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Justo llegaron a la puerta de la casa cuando Marta le indicó que guardara silencio llevándose un dedo a la boca. Y cuando David se calló de golpe ella le abrazó como señal de agradecimiento por sus palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Pocas horas después de la llegada a la casa de David y Marta fue Abel nuevamente el primero en levantarse. Y lo hizo decidido a volver a tropezarse con el bikini de su amiga. Sin embargo, esta vez no había rastro del mismo y se tuvo que conformar con ver la tele mientras se levantaba el resto de la pandilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Buenos días – saludó Esther al entrar en el salón donde ya se encontraban Abel y Rubén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Buenos días.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¿Aún no se han levantado estos dos? – preguntó haciendo referencia a los que se quedaron en las pozas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Que va&#8230; – le contestó Rubén – si llegaron a las tantas. Marta se acostó que serían las 7 y media de la mañana más o menos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Joder&#8230; sí que se lo pasarían bien – aventuró Abel. No podía ni imaginárselo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando por fin se levantaron era casi la hora de comer así que no elaboraron mucho la comida y por la tarde decidieron ir a visitar una ermita cercana situada en lo alto de un monte. Al igual que la comida, el paseo por el bosque fue un tanto extraño pues no eran normales los largos silencios que únicamente se evaporaban momentáneamente por comentarios esporádicos de alguno de los 5 amigos. Cuando volvieron de la visita aún era pronto y, debido al enrarecido ambiente, decidieron quedarse en casa terminando la tarde tranquilos pensando que tal vez el cansancio de David y Marta era el causante de la chocante situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Pero el real motivo era el sentimiento de culpa de Marta que no se había evaporado a pesar de las intencionadas palabras de David de la noche anterior. Y también influía la sensación de traición a Rubén que David estaba experimentando desde que se había levantado y lo había visto en el salón ajeno a la verdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Una vez en la casa Abel se escapó un momento en dirección a su cuarto. Pero al pasar por en frente de la habitación de Marta y ver la puerta entreabierta le entró la curiosidad. Entró con cuidado, procurando no hacer ruido y se dirigió al cuarto de baño particular de la habitación de matrimonio. Instintivamente pensó que allí podría encontrarse con algo que valiera la pena y, efectivamente, en un cesto de mimbre divisó la ropa sucia de la pareja. Y allí estaba el preciado bikini de Marta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Abel recogió la tela con el pulso acelerado. Se la acercó a la cara con la esperanza de que&#8230; ¿¡pero qué era eso!? Un olor fuerte lo tiró para atrás. La tela inferior del bikini de Marta olía intensamente a sexo, un olor penetrante que provocó una fuerte erección en el hombre. Era un olor caliente, a la par que húmedo y agrio. Abel se convenció de que Marta había pasado una noche divertida y se la imaginó excitada ante la polla de aquel niño de origen marroquí. No quiso pensar que seguramente Rubén ya le había quitado la calentura y se imaginó que aún conservaba las ganas de marcha desde la noche anterior mientras olfateaba la prenda sintiendo cómo el olor le impregnaba las fosas nasales hasta sentir un escozor insoportable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Con la mano libre Abel comenzó a bajarse la cremallera del pantalón y, antes de sacarse la verga, se restregó el bikini sobre el calzoncillo. Eso le puso más cachondo si cabe. Cuando se volvió a llevar la tela a la nariz se fijó en las manchas del forro interior. Aquello debían ser los restos de las humedades de Marta. Pensó incluso si se habría llegado a correr sobre el bikini. Aquello fue mucho y no pudo reprimir bajarse los calzoncillos para agarrarse la polla y empezar a masturbarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Marta entró al cuarto de baño de su habitación no se esperaba encontrar semejante escena. Abel estaba encorvado con un trozo de tela rojo en la nariz, los pantalones bajados y los calzoncillos a la altura de las rodillas mientras se hacía una paja. Tras la desagradable sorpresa inicial Marta se fijó en la polla de su amigo mayor. Un pito bastante normal que no llegaba a los 15 centímetros y de un grosor acorde con el tamaño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-¡¿Pero se puede saber qué estás haciendo?! – le recriminó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Abel se asustó y dejó caer el bikini mientras se tapaba rápidamente subiéndose los pantalones. En ese momento Marta se percató de que la tela roja era la parte baja de su bikini y sintió una punzada en el estómago.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Abel, tío, ¿qué estás haciendo&#8230;? – le insistió mientras se agachaba a coger el pequeño trozo de ropa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Vamos, Marta&#8230; ¿qué pasó anoche? He olido tus braguitas y lo que ahí ha calado no es normal&#8230; – se envalentonó Abel pensando más con la polla que con la cabeza debido a la excitación. – Yo puedo echarte una mano si aún estás&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta no sabía si asustarte o simplemente sorprenderse. ¿Abel la estaba descubriendo o simplemente se estaba ofreciendo sexualmente? Aún estaba agachada, a la altura del paquete de su amigo, cuando Abel volvió a descubrir sus partes con la esperanza de que Marta cumpliera alguna de las fantasías que había tenido durante toda la estancia en el pueblo del novio de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Marta se asustó. Tuvo miedo de que se volviera a repetir la pesadilla de la noche anterior, pero se calmó cuando ante la erecta polla de Abel, húmeda y desafiante, no sintió nada, ni el más mínimo atisbo de excitación tal y como debería haber sido siempre. Se cargó de confianza y le dijo a Abel que se vistiera y que no se le ocurriera volver a hacer ni insinuar algo parecido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-Abel, me lo voy a tomar como un malentendido y no le voy a dar más importancia. Pero más te vale que no vuelva a pasar jamás nada parecido. Vamos a olvidarnos de este asunto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">-De acuerdo, de acuerdo – le dijo Abel nerviosísimo mientras se volvía a subir los calzoncillos y los pantalones completamente avergonzado por la escena que acababa de protagonizar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando Abel se marchó, Marta se sintió bien y pudo entender perfectamente las palabras que David le había regalado la noche anterior para tranquilizarla. Lo que pasó, pasó y no volverá a pasar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Por la noche, durante la cena, acordaron marcharse al día siguiente, a primera hora. Cuando Rubén lo propuso todos estuvieron de acuerdo. Para Abel fue una bendición, pues tras la humillación sufrida poco antes no le apetecía seguir compartiendo casa con Marta ni su novio. Además le vendría bien dejar de obsesionarse con esa mujer. Por otro lado Esther se sintió mejor al saber que no volvería a las pozas y, por tanto, no volvería a sentirse ridícula embutida en un bañador que no tapaba el exceso de grasa de su cuerpo. Por último, David se sintió aliviado al ver que pronto se marcharían para escapar de los remordimientos de lo que había hecho la noche anterior. Por suerte, al ver la actitud de Rubén, tuvo la certeza de que era un gran tipo y de que sin duda se merecía el amor de Marta. Pensó que si convivir con el remordimiento le había servido para asegurarse de que su mejor amiga pasaba el resto de su vida con alguien que merecía la pena, la cosa había valido para algo. Además, nadie le iba quitar, por otro lado, el buen recuerdo que le quedaría para siempre de la sensacional noche vivida con su mejor amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">La confesión de Marta a Rubén sobre lo que había pasado con Abel y la petición de esta a su novio de marcharse sin montar ningún espectáculo fue lo que hizo que Rubén propusiera acabar las vacaciones. Además, de este modo, Marta podía desviar la atención sobre Abel para que Rubén no llegara a sospechar nada de lo que había pasado en las pozas. No se sintió especialmente bien por ello, pero pensó que era la mejor forma de proteger a su novio y su relación con él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Esa noche no se acostaron tarde pues todos tenían ganas de que la mañana llegara lo antes posible para partir temprano y olvidar la estancia que tan bien había comenzado y tan mal había terminado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Noche descontrolada&#8221; (POR DOCTORBP)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 May 2022 07:40:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Era la primera vez que Roberto iba al pueblo de su novia. Sentía una mezcla de sentimientos puesto que sabía lo importante que era ese mundo para ella y deseaba por fin poder formar parte de aquello y no cagarla en el intento. Habían salido con el coche temprano y no tardarían mucho en llegar. El planning del día era sencillo: llegar a la casa donde les recibirían los padres de ella, dejar todo lo que llevaban en el coche necesario para el tiempo que iban a pasar allí, comer tranquilamente y por la tarde irían a recorrer algunos de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era la primera vez que Roberto iba al pueblo de su novia. Sentía una mezcla de sentimientos puesto que sabía lo importante que era ese mundo para ella y deseaba por fin poder formar parte de aquello y no cagarla en el intento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habían salido con el coche temprano y no tardarían mucho en llegar. El planning del día era sencillo: llegar a la casa donde les recibirían los padres de ella, dejar todo lo que llevaban en el coche necesario para el tiempo que iban a pasar allí, comer tranquilamente y por la tarde irían a recorrer algunos de los lugares que ella tantas veces le había explicado y conocer a algunos de sus amigos con los que ella tanto había compartido. Seguramente por la noche saldrían ya que era el fin de semana grande de las fiestas y al día siguiente él tendría que regresar puesto que no tenía vacaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mercedes estaba entusiasmada viendo los altos árboles que pasaban rápidamente junto a ellos a medida que el coche avanzaba en dirección a su pueblo. Por fin llegaba. Durante todo el año esperaba la llegada de aquellas fechas, las fiestas de su pueblo, lo único que hasta ahora había sido más importante que cualquier otra cosa, incluido Roberto. Pero este año era diferente, esta vez pensó que ya era el momento en el que esto cambiara y que él debía formar parte de aquello y así podría disfrutar conjuntamente de las cosas que más deseaba: Roberto y esa mezcolanza de todo lo que siempre han significado esas fechas tan importantes para ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pocos kilómetros de la entrada al pueblo, Mercedes empezó a explicarle a Roberto cada una de las cosas que iba divisando como si de un guía para turistas se tratara incluyendo pequeñas anécdotas vividas en años anteriores. Sin duda su entusiasmo era evidente. Una vez dentro del pueblo también le explicó todo lo que pudo: casas donde vivían amigos, lugares donde se reunía con ellos, campos en los que trabajan algunos vecinos o historias que ya le había contado otras veces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar al destino, los padres de ella salieron a recibirlos tal y como habían quedado y mostraron la casa a Roberto mientras Merche iba sacando cosas del coche. Cuando se hubieron instalado tuvieron un momento de intimidad en la habitación, situada en la planta alta de la vivienda:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te parece? – le dijo ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es estupendo, tenía muchas ganas de estar aquí. Ven&#8230; – y se le acercó para darle un beso que ella recibió gustosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi madre me ha dicho que han preparado una paella. ¿Quieres descansar un rato o bajamos ya a comer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no, vamos ahora, que no quiero que tu madre se piense cosas raras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No seas idiota. Anda vamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras bajaban al piso inferior donde estaba el salón Merche continuó la conversación:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué querrás hacer esta tarde?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que tú quieras. Quiero que estos días actúes como siempre lo has hecho. No quiero que mi presencia cambie todo lo que esto significa para ti. Sé lo importante que es y no quiero que te preocupes por mí ni un solo segundo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero&#8230; – le interrumpió ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-&#8230; pero nada, ¿me lo prometes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien&#8230; pero que sepas que tú no&#8230; bueno, de acuerdo, te lo prometo. Ya está.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche no sabía cómo explicarle que no necesitaba prometer nada, que era él el que no debía preocuparse por fastidiarle nada. Pero se limitó a contentarle haciéndole aquella absurda promesa que no significaba nada, pero que serviría para que Roberto se relajara y no se tomara aquella estancia como una prueba de su amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La comida transcurrió normalmente con los típicos formalismos entre yerno y suegros. Al terminar, Merche les preguntó a sus padres si Damián había llegado ya, a lo que respondieron afirmativamente. Damián era el vecino de toda la vida de Merche y su mejor amigo del pueblo. Le había hablado muchas veces de él a Roberto y estaba deseosa de que se conocieran así que le dijo a su novio que ya sabía lo que iban a hacer primero: visitar a Damián. Por desgracia no estaba en casa, pero sus padres le indicaron donde podía estar. No hacía falta que ellos se lo dijeran, sin duda estaría en el bar de la plaza, punto de reunión de todos los jóvenes del pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, pues vamos entonces al bar – le dijo Merche a Roberto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es el que me has indicado cuando pasábamos con el coche por la plaza, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Efectivamente, seguro que Damián está allí. Y con un poco de suerte nos encontraremos con más gente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://imageflea.com/pics/1101/61x51lmx.jpg" width="424" height="565">Como bien sabía Merche, Damián se encontraba en el bar y junto a él estaba la mayoría de gente de la cuadrilla. El bar era el punto de reunión habitual de todo aquel que tuviera intención de salir, tomar algo, echar unas partidas o simplemente pasar el rato y, por lo tanto, siempre estaba atestado de gente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hola chicos! – saludó Merche al entrar en el bar y ver a su grupo de amigos entre los que se encontraba Damián.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hola Merche! – respondieron la mayoría al unísono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mercedes, se me hace raro oír como aquí todo el mundo te llama Merche – le dijo Roberto por lo bajo mientras se acercaban a la mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Seguro que esta noche ya te habrás acostumbrado y tú también acabarás llamándome así sin darte cuenta&#8230; mira, este es Damián. Os presento: Damián, Roberto. Roberto, Damián.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hombre! Pero si es el famoso Roberto. Ya teníamos por aquí muchas ganas de conocerte. Pensábamos que Merche nunca te traería por estas tierras – le dijo Damián.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues sí, ha costado, pero por fin estoy aquí y puedo conoceros a todos, aunque me ha hablado un montón de vosotros. Encantado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y así, Merche para todos y Mercedes para uno, fue presentando a su novio en sociedad. Tras los instantes más cohibidos iniciales y las conversaciones tópicas de rigor, con la ayuda de unas cervezas y la hospitalidad de los amigos de Merche, la cosa comenzó a fluir y al poco rato Roberto era uno más. Merche se sintió contenta, sabía que aquello iba a pasar, pero se alegró por él, lo había visto tenso durante el viaje y verlo ahora relajado, integrado con sus amigos le dio una satisfacción solo interrumpida por lo que pasó a continuación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En la otra punta del bar comenzaron a oírse unos gritos. Merche sabía bien lo que estaba pasando. Algún idiota ya estaba provocando una pelea. Y seguramente se trataba de alguno de esos mocosos que se creen que por ponerse chulitos pueden comerse el mundo y, realmente, lo único que se podía comer era un buen guantazo de alguno a los que estaban provocando. Aquel idiota de no más de 20 años se estaba poniendo tonto con un tío de unos 30 años harto de trabajar en el monte y que sólo su mano era más grande y gruesa que la cabeza de aquel niñato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche no estaba por la labor de ver cómo acababa aquel espectáculo bochornoso con lo que propuso que se fueran a otro lado. Ya era hora de cenar así que decidieron ir a una pizzería en el pueblo para después salir de marcha. Durante la cena, Roberto fue intimando cada vez más con los amigos de su novia. Sobre todo con Damián. En un momento en el que éste y su mejor amiga se quedaron solos Damián le comentó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Merche, estoy muy contento por ti. Roberto es un tío muy majo. Se ve que te quiere y que es un buen tío. Me alegro de veras por ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muchas gracias, Damián – le contestó ella y le dio un tierno abrazo como tantos otros le había dado en las múltiples ocasiones en las que estos 2 se habían ayudado ya sea con palabras como era el caso o de cualquier otra forma. –Eres un cielo – concluyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando terminaron de cenar estuvieron decidiendo dónde irían. Roberto, más integrado que nunca, dijo que lo mejor sería ir primero a tomar algo y luego, ya con algo de alcohol en las venas, salir a darlo todo. Parecía que estaba animado. Todos estuvieron de acuerdo con su propuesta así que el grupo de chicos y chicas, todos en torno a los 25 años, se marcharon hacia el centro del pueblo, lugar en el que estaba situada la orquesta. Allí podrían comprar bebida y bailar la típica música que suelen tocar en este tipo de acontecimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez en mitad del gentío, Roberto se alejó ligeramente del grupo para contemplar a Mercedes. Estaba preciosa, morena, con el pelo recogido que dejaba ver sus orejas con más de un piercing. Llevaba una camiseta corta que dejaba entrever su ombligo y unos tejanos que, sin ser ajustados, marcaban su preciosa silueta. La veía bailar y se daba cuenta de lo afortunado que era, de lo mucho que le gustaba y lo mucho que la quería. Se movía con tal gracia que su atractivo rebosaba hasta inundar el lugar y eclipsar al resto de chicas que estaban a su alrededor. Mercedes era preciosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Junto a Mercedes estaba Damián, su mejor amigo. Un chico joven (tenía 23 años, 4 menos que Mercedes), alto y fuerte y, seguramente, también era guapo pensó Roberto. Quiso borrar cualquier mal pensamiento que le fuera a venir a la mente y pensó que su novia era afortunada al tener un amigo tan especial. Realmente, Damián parecía un buen tipo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras bailar un rato con la música de la orquesta, jugar a algún juego en los puestos de feria que había dispersos por el pueblo, hacer unas cuantas tonterías, reír mucho y, sobre todo, beber lo suficiente, decidieron que podían ir a algunos de los garitos del pueblo. Ya era una buena hora para que el ambiente, constituido básicamente por gente joven del mismo pueblo y de los de alrededor, fuera bastante bueno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eran las 3 de la madrugada y habían pasado un par de horas yendo de un garito a otro bailando y bebiendo cuando Merche se dio cuenta de que no sabía dónde estaba Roberto. Empezó a mirar de un lado a otro intentando divisarlo en el local en el que se encontraba. A uno de los lados, a unos 5 metros escasos divisó a Damián. Lo llamó pero la música estaba demasiado alta como para que la oyera así que se acercó a él. Estaba de espaldas así que le rodeó con el brazo acariciándole el pecho para llamar su atención y se le arrimó lo más que pudo para gritarle al oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Has visto a Roberto? ¿sabes dónde está?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tengo ni idea. No lo he vuelto a ver desde que me tiró la copa en el otro sitio – y se rió recordando lo cómico del momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Anda, ¿por qué no me ayudas a buscarlo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila, estará con alguien. ¿No ves que nos hemos desperdigado todos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va, por fa&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, quédate aquí. Voy a dar una vuelta por fuera a ver si lo veo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias – le dijo Merche y se lo agradeció con un piquito ante el cual Damián no se sorprendió ya que era un gesto habitual, señal de la gran confianza que había entre ambos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://imageflea.com/pics/1101/on2xqjkg.jpg" width="424" height="565">Mientras, Roberto, en la calle, intentaba encontrar a su novia. No sabía cómo se había despistado, pero el caso es que se había quedado solo. Cuando se quiso dar cuenta, en el bar del que acababa de salir, se había visto rodeado de extraños y no quedaba ni rastro de Mercedes ni ninguno de sus amigos. Ni siquiera le sonaba la cara de alguien del pueblo, todos debían ser de los alrededores. Entonces, tras asegurarse que en aquel lugar no había ningún conocido salió a la calle en busca de Mercedes o, en su defecto, alguien mínimamente conocido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras revisar cerca del centenar de rostros se encontró con un grupo de chicos jóvenes que estaban montando un follón considerable. Entre ellos una cara le resultó familiar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hola, perdona – le dijo acercándose a él – Tú eres del pueblo, ¿verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y a ti qué te importa de dónde soy? – le contestó en tono desafiante el chaval.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Disculpa, pero es que estoy buscando a Mercedes y&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Mercedes? ¿Quién coño es Mercedes? – le interrumpió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ups! Lo siento, tal vez me haya equivocado&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No espera, ya sé quién eres&#8230; tú eres el novio de Merche, ¿me equivoco?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Roberto empezó a mosquearse. Estaba convencido que aquel chico le había reconocido desde un principio así que se dispuso a vacilarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, correcto, de Mercedes, de Mercedes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mercedes Benz&#8230; ¡no te jode! – y todos sus amigos soltaron una fuerte carcajada – Mi amiga se llama Merche y ser su novio no te da derecho a cambiarle el nombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que pasa es que tú no eres ni tan siquiera su amigo – le espetó Roberto ya bastante encendido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira tío, te he dicho que mi amiga se llama Merche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chaval se estaba poniendo bastante pesadito y sus argumentos no eran demasiado de peso por no decir que lo que decía era un sinsentido así que Roberto intentó desviar la atención y, de paso, conseguir lo que pretendía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿la has visto? ¿sabes dónde la puedo encontrar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tío, no me jodas. Déjame en paz y márchate que ella aquí siempre ha estado muy bien sola. No necesitamos que venga ningún novio toca pelotas a jodernos las fiestas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es igual, ya buscaré yo solito a Mercedes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oír nuevamente ese nombre, al chico se le cruzaron los cables y le arreó un puñetazo a Roberto al cual pilló desprevenido y cayó al suelo. Mientras lo hacía supo de qué le sonaba la cara de aquel desgraciado. Era el chico que buscaba pelea en el bar del pueblo. Al parecer no se había quedado contento y ahora él era el destino de su ira provocada por sus más que probables traumas infantiles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mierda – pensó, lo último que quería era pelearse la primera vez que visitaba el pueblo de Mercedes – Merche, mierda, Merche – se dijo así mismo y se quedó en el suelo, en posición fetal, deseando que aquel loco se calmara y desistiera de seguir con lo que sea que pasaba por su mente cuando le soltó el puñetazo, para evitar que aquello fuera a mayores y, con un poco de suerte, que Merche – sí, Merche, sí – ni se enterara de aquello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero aquel personaje no parecía estar por la labor y le lanzó una patada a las costillas que Roberto pudo medio evitar con el brazo. Por suerte, cuando el joven vándalo se disponía a lanzar la segunda patada vitoreado por todos sus amigos apareció Damián quién gritó mientras corría hacía ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Yeray!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pateador se detuvo al escuchar su nombre y alzó la cabeza para ver llegar a Damián.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yeray, tío, ¿qué coño estás haciendo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Roberto, al escuchar a Damián se levantó del suelo. Estaba avergonzado porque lo viera en aquella situación, pero al mismo tiempo se alegró enormemente de su llegada. ¿Qué habría pasado si no hubiera aparecido? No quería ni pensarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hombre Damián, ¿has venido al rescate del chico de tu amiguita? ¡No me jodas! Será que no te revienta que se esté cepillando a tu queridísima Merche&#8230; ¡no me digas que no te jode! O acaso es que como ya te la has tirado te sientes culpable y por eso vienes a ayudarlo, para sentirte bien contigo mismo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Basta ya, Yeray. Nos vamos y deja de hacer y decir gilipolleces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Roberto se sorprendió con el cambio de actitud de aquel chaval, el tal Yeray. Antes de la llegada de Damián no parecía tener tanta labia, más bien todo lo contrario. Y entonces se dio cuenta de que la actitud con él había sido porque de antemano estaba buscando pelea. Aquel chaval era odioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras tanto, en el local en el que Damián y Merche se habían despedido se oyeron unos gritos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Pelea, pelea!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Merche no le extrañó. Estas cosas eran más habituales de lo que le gustaría en este tipo de fiestas. Siempre había enemistades entre pueblos, viejas rencillas entre &#8220;machitos&#8221; que aún estaban pendientes o, simplemente, nuevas trifulcas por culpa del alcohol o las mujeres. A saber&#8230; Sin embargo se preocupó más cuando una de sus amigas le dijo que saliera, que en la pelea había alguien conocido. Pensó en Damián. Acababa de salir a buscar a Roberto y, aunque era un trozo de pan, muchos podían tenerle ganas precisamente por eso. Sólo de pensar que pudiera ser él, sintió pánico y su subconsciente la traicionó. Pensó en los muchos chicos que podían envidiarle por ser su mejor amigo, por tener esa relación tan íntima que tenían. Intentó calmarse, pero la rabia la consumía cada vez que tenía ese tipo de pensamiento. Ella sabía lo mucho que atraía a los hombres, sabía lo guapa, atractiva que era, pero se negaba a afrontarlo, se sentía mal con ese pensamiento y lo ocultaba siempre que podía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://imageflea.com/pics/1101/ph5ddrhd.jpg" width="424" height="565">Cuando llegó al lugar de la pelea escuchó a Yeray cómo le decía a Damián las palabras que tanto le dolieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-&#8230;te revienta que se esté cepillando a tu queridísima Merche&#8230; ¡no me digas que no te jode! O acaso es que como ya te la has tirado te sientes culpable y por eso vienes a ayudarlo, para sentirte bien contigo mismo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero más le dolió ver que había sido Roberto el que&#8230; ¡maldito Yeray! ¡puto niñato! La rabia la inundó, pero se obligó a calmarse para controlar la situación y se acercó a Roberto y Damián.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué ha pasado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila, no ha sido nada – le contestó Damián.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento – le dijo Roberto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tienes que sentir nada, mi amor. ¿Estás bien? – y lo besó antes de que pudiera contestar. Cuando sus bocas se separaron miró a Yeray con todo el desprecio que pudo y sus miradas se cruzaron durante unos segundos en las que él le mantuvo la mirada, desafiante. Merche se giró y los 3 tres se fueron hablando sobre lo que había pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Roberto les convenció para que no se marcharan. Aún estaba empeñado en no fastidiar la noche de su chica e hizo el esfuerzo para que todo siguiera como si el incidente con Yeray no hubiera ocurrido. Así que se marcharon a otro local. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, al cabo de una hora aproximadamente, empezó a encontrarse mal. Estaba cansado del viaje y el costado izquierdo le dolía ligeramente debido a la patada de Yeray. Por suerte, el puñetazo no había tenido demasiadas secuelas. Se acercó a Damián y le explicó cómo se encontraba. Le dijo que debía marcharse a casa, pero no quería estropear la noche a Mercedes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquilo, si quieres te acompaño a casa. A Merche le decimos que estás cansado del viaje y que las 4 y media de la mañana ya es buena hora para que te vayas a descansar porque mañana vuelves a pillar el coche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, tío, te lo agradezco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Merche no le hizo mucha gracia la idea, pero volvió a pensar que la mejor forma de hacer que Roberto se sintiera mejor era quedarse de fiesta como habría hecho si no hubiera pasado nada así que accedió a regañadientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto Roberto se hubo marchado con Damián, Yeray entró al local sin que ninguno de ellos se percatara, pero Damián divisó rápidamente a Merche y cómo su novio y su mejor amigo abandonaban el local. Así, se dirigió directamente hacia ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El local estaba abarrotado y la música muy alta así que Merche no se dio cuenta de quién se acercaba hasta que lo tuvo prácticamente encima. Al verlo se asustó, no se lo esperaba y toda la rabia que había acumulado hacía una hora ya se había disipado. Sin embargo, la rabia que le tenía normalmente ya era suficiente como para cantarle las 40. Y justo cuando parecía que Yeray le iba a decir algo, pasó de largo sin mirarla, ignorándola por completo. Nuevamente la rabia volvió a crecer, pero el muy gilipollas había desaparecido entre la multitud. Yeray era un chico de Canarias que siempre que tenía ocasión venía al pueblo y, siempre que lo hacía, por un motivo u otro, había polémica, normalmente en forma de peleas. No era más que un niñato de 19 años que creía saberlo todo y que todo el mundo debía hacer lo que él quería en cada momento. Era de piel morena, con el pelo claro sin ser rubio del todo. Estaba fuerte y, si no fuera por el tipo de persona que era, Merche habría considerado que incluso era guapo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pasó mucho tiempo, cuando, estando despistada oyó que alguien le decía algo. No lo escuchó muy bien y entonces se lo repitieron mientras la cogían de la cintura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento – le dijo Yeray.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No me toques! – le espetó ella mientras le apartaba la mano de la cintura con un brusco gesto al darse cuenta de quién era.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Digo que lo siento – insistió él – No sabía que fuera tu novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero el ruido era ensordecedor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te oigo – le dijo ella. Y él volvió a cogerla de la cintura para acercarse – He dicho que sin tocar – insistió y él apartó la mano antes de que ella volviera a golpearle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien. – Y se fue. Ella se quedó con las ganas de saber lo que le había dicho. Aunque se esforzó por no darle importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche seguía rodeada de algunas de sus amigas. Estaba bailando mientras pensaba si Roberto estaría bien. Se auto convenció de que con Damián estaba en buenas manos y se dejó llevar por la música y el alcohol que llevaba en el cuerpo. Algunos chicos se acercaron a ella y se pusieron a bailar para impresionarla. Lo de siempre, ya estaba acostumbrada a ello así que no le dio la mayor importancia y les siguió el juego hasta que se cansaban y se iban. Mientras ninguno de ellos insistiera más de lo debido no había problema. Uno de los chicos bailaba muy bien y se arrimó más de la cuenta. No pensó que fuera peligroso así que le siguió el rollo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yeray estaba viendo la escena y pensó que era el momento para un nuevo acercamiento. Se acercó a la pareja de baile en el momento en el que el chico estaba en la espalda de Merche. Le dio un empujón lo suficientemente fuerte como para apartar al chico y lo suficientemente sutil como para que ella no se percatara de la maniobra. Y lo consiguió. Siguió bailando con ella sin apartarse de su espalda. Intentó un acercamiento más arriesgado acariciándole la espalda. Al ver que ella aceptaba se envalentonó y se arrimó lo más que pudo frotándole la espalda y arrimando el paquete hasta su culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Merche sintió las manos de su improvisado acompañante de baile pensó en apartarle y cortar el acercamiento, pero le permitió acabar la canción. Total ya no quedaría mucho. Sin embargo, el muy idiota se arrimó más y empezó a palparle descaradamente la espalda. Sin duda se había sobrepasado y había perdido la oportunidad de seguir calentándose con el baile y las caricias simples en la espalda. Pero justo cuando iba a separarse de él y marcharse, el tío la sorprendió arrimándose aún más hasta&#8230; ¿qué era eso? Un enorme y duro bulto chocó contra su culo. No se lo podía creer. No sabía si reír o darse la vuelta y darle una ostia al tío. Lo que estaba claro es que tenía una buena herramienta y que el baile le había excitado más de lo que ella se pensaba. Entre la sorpresa por lo inesperado y la situación que le pareció más cómica que excitante decidió darle una oportunidad para ver qué hacía. Rodeada de sus amigas como estaba no corría ningún peligro. ¡Sus amigas! En ese momento se fijó en ellas que la miraban extrañadas. ¿Qué pasa? pensó y se dio la vuelta para encontrarse con el dueño de &#8220;aquello&#8221;. En ese instante la situación dejó de parecerle cómica. Lo malo es que tampoco le resultó desagradable. Jamás pensó que el niñato tuviera&#8230; ¿¡pero qué estaba pensando!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hola Merche, bailas de puta madre – le soltó mientras la cogía de la cintura, esta vez, sin que ella le apartara la mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás muy pesado esta noche – se le ocurrió decir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo dices por lo que me pesa esto? – le dijo el muy soez mientras se agarraba el paquete con la mano que tenía libre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un asqueroso – pero no pudo reprimir fijarse en lo abultado que lo tenía y&#8230; ¡no! No podía seguir pensando y para evitarlo dijo lo primero que se le pasó por la cabeza – Oye, ¿qué me has dicho antes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo? No te oigo –y puso la otra mano también sobre la cintura de ella de forma que la tenía rodeada. Ella le retiró la mano, pero dejó la que ya estaba antes. Se le acercó más al oído.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que digo que qué me dijiste antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y mientras le repetía la pregunta se dio cuenta que realmente no le importaba, que no sabía que hacía hablando con este tipo y que&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que Damián me ha dicho una cosa para ti cuando se han ido – la interrumpió de sus pensamientos. ¿Era posible? Seguramente estaba mintiendo. Damián jamás confiaría en él para darle un recado, pero&#8230; ¿y si era importante y no había nadie más a quién decírselo? Tal vez era algún problema con Roberto&#8230; No, no podía ser&#8230; el niño la estaba vacilando&#8230; Pero sabía que se habían ido así que&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué te ha dicho?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si te portas bien luego te lo digo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y se fue. ¡Pero será idiota! pensó. Este tío es&#8230; ¡lo odio! Se convenció que le había vacilado y lo dejó pasar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Serían las 5 y media de la mañana cuando volvió Damián. Le dijo que todo había ido bien y que su novio estaba durmiendo perfectamente como un lirón. Al oír esas palabras, Merche se relajó, se quedó tranquila y maldijo a Yeray por haber conseguido que la estancia de Roberto en las fiestas finalmente la hubiera turbado. Sin saber si era debido a la relajación o que Damián se había portado tan bien se fijó en él y, aunque ya lo sabía, pensó en lo guapo que era. En ese momento se habría acercado a él y lo habría besado. No le dio el pico que se merecía por miedo a darle algo más que eso. Se asustó de sus pensamientos y se aterrorizó al pensar el motivo que los provocaba. Desde el maldito baile con Yeray&#8230; lo había intentado ocultar, pero se había excitado y ahora tenía ganas de estar con Roberto y hacer el amor juntos por primera vez en su pueblo. Se relajó un poco al pensar que es lo que haría justo cuando llegara a casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://imageflea.com/pics/1101/nx2wbm6g.jpg" width="424" height="565">A las 6 de la mañana Damián propuso cambiar de local. Era tarde así que visitarían el último y después a por unos churros con chocolate como ya era tradición en la pandilla. A Merche lo que le apetecía era llegar a casa y pegar un buen polvo, pero si lo decía era Damián quién la acompañaría y&#8230; al escucharle decir la palabra churro Merche únicamente pudo pensar en una cosa así que decidió que lo mejor sería no quedarse a solas con él&#8230; qué guapo estaba&#8230; Tenía que pensar algo rápido y se le ocurrió decir que estaba esperando que una chica volviera del garito de enfrente con la que había quedado para volver a casa. No parecieron muy convencidos, pero les dijo que había quedado con ella antes de saber si Damián volvería y eso pareció convencerles definitivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando se iban, Merche pensó en preguntarle a Damián si le había dicho algo a Yeray, pero si lo hacía y todo era mentira corría el riesgo de que Damián supiera que había estado hablando con el niñato que tanto odiaban y que acababa de pegarle una paliza a su novio. Pensó que no tenía motivos, pero&#8230; sin saber por qué, se sintió culpable. Sobre todo porque el motivo real por lo que no le dijo nada a su amigo eran las ganas que tenía de volver a preguntárselo a Yeray directamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Echó un vistazo al local y se encontró con la mirada de él que la estaba observando fijamente. Ella se temió lo peor, sin embargo, en cuanto Yeray se percató de su mirada, la bajó. Esto desconcertó a Merche que se dirigió hacia él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres decirme de una maldita vez qué te ha dicho Damián? Me he portado bien, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él la cogió de la cintura y ella nuevamente le apartó la mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He dicho que las manos quietas – le dijo seriamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Acabas de estar con él. Se lo podrías haber preguntado, ¿no? – y le volvió a coger la cintura sin reacción alguna por parte de la chica. –¿Quieres bailar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me estás vacilando?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Antes lo hemos pasado bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni de coña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bailamos una y te cuento lo que me ha dicho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero en serio esperas que me lo crea?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero si no pierdes nada. Es sólo una canción. Si acaba y no te digo nada tampoco te habrás muerto, digo yo&#8230; – le replicó mientras le acariciaba el costado con la mano que previamente le había colocado en la cadera. Ella no parecía enterarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que lo que te haya dicho valga la pena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que no me explico es por qué no se lo has preguntado a él mismo –insistió Yeray. Ella se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres ese baile o no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él la cogió del brazo y la arrastró hasta el mismo centro de la pista. Ella sintió la fuerza con la que la arrastraba y pensó que era un bruto y que si intentaba algo con ella estaba perdiendo el tiempo. Empezaron a bailar y, para su sorpresa, el chico no se intentó sobrepasar en ningún momento. Al contrario, él hizo unas cuantas payasadas y se rieron unas cuantas veces. Merche se lo estaba pasando bien. Así que acabó la canción y decidió esperar un poco para hacerle la pregunta. En el fondo sabía que el muy cabrón no le diría nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con la siguiente canción la actitud de Yeray comenzó a cambiar. Seguía haciendo el tonto, pero ahora quería impresionarla. El chico bailaba mejor de lo que jamás se había fijado y pensó que era normal que se arrimara y bailaran más pegados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te estás portando muy bien –le dijo Yeray.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué? –ella no le oyó y se acercó aún más. Él la rodeó por la cintura con su brazo de forma que su mano quedó a escasos centímetros por encima de su culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Digo que te estás portando muy bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues tú estás siendo un poco malo – le dijo mirando hacia atrás indicando la mano que la rodeaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mujer, que sino no nos oímos –y acto seguido la empujó hacía él. Ella volvió a sentir el mismo bulto, pero esta vez lo sintió en la entrepierna y notó mucho calor, demasiado. Lo apartó bruscamente con las 2 manos, pero no le recriminó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hace mucho calor –le dijo suavemente. –Voy a por un cubata. ¿Quieres algo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, gracias. Te espero aquí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras Merche se marchaba hacia la barra, dándole la espalda, Yeray pensó en lo mucho que estaba disfrutando. Se fijó en el precioso culo de la mujer más deseada del pueblo y se imaginó todo lo que le gustaría hacerle. Pensó que jamás volvería a tener una oportunidad como esa así que decidió jugársela y se dirigió a la barra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La barra del bar estaba abarrotada. Ya era tarde y la gente estaba pidiendo sus últimos cubatas. Le costó divisar a la chica, pero al fin la vio. Aún tardaría un rato en ser atendida así que decidió &#8220;atenderla&#8221; él mismo. Apartó a unas cuantas personas que se interponían en su camino hacia su objetivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He cambiado de opinión – le dijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres? – le preguntó ella con una sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De verdad quieres saberlo? – le replicó mientras le acariciaba la espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tío, déjate de tonterías. Si quieres algo lo dices.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche pensó que era mejor cortarle el rollo. Vale que se lo estuviera pasando bien, pero ya le había seguido el juego demasiado. En ese momento un grupo de borrachos empezó a empujar y todos los de delante se vieron abocados hacia la barra. Yeray se abalanzó sobre ella quien instintivamente puso la mano hacia atrás para pararlo con tan mala suerte que fue justo al paquete. No se esperaba tocar aquello ni mucho menos sentir la necesidad de magrearlo. Era grande y&#8230; fueron sólo unos segundos y tuvo la suficiente cabeza como para soltar aquello en cuanto Yeray se reincorporó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te ha gustado? – le dijo con toda la picardía del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No seas imbécil – le contestó ella enfadada, sobre todo consigo misma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, perdona. – y se acercó más a ella hasta hacerla notar nuevamente el paquete en su culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no dijo nada, solo se movió ligeramente y él pensó que simplemente quería sentirlo un poco más así que subió y bajó una vez para restregarle toda la polla por el culo. Ella ni se inmutaba con lo que el juego había empezado. Cuando por fin la atendieron decidió apartarse de ella. Merche se giró instintivamente y lo miró. Parecía rabiosa, seguramente estaba disfrutando la situación tanto como maldiciéndola. Aquello le puso más cachondo si cabe y notó que la polla empezaba a dolerle. Miró a la camarera y pensó cuál estaba más buena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabes ya lo que quieres? – le sacó de los pensamientos en los que estaba absorto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero que la camarera me la chupe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche se quedó a cuadros y la camarera, con cara de haberlas oído parecidas, le dijo que más valía que se fuera a dormir, que era muy tarde para los niños pequeños. Entonces el mameluco volvió a su gesto agarrándose el paquete.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Crees que un niño pequeño tiene esto entre las piernas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La camarera lo ignoró, pero Merche no pudo evitar fijarse, esta vez sí descaradamente, y quedarse petrificada ante lo que vio. ¿Qué tamaño podía haber ahí? Aquello debía ser como un vaso de tubo más o menos y se fijó en el vaso que tenía entre las manos que la camarera le acababa de servir. Un escalofrío le recorrió el cuerpo y sintió las ganas de cambiar el frío cristal con líquido diluido en su interior por la caliente carne con el líquido denso en su interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira cómo me ha puesto la puta camarera – le dijo al ver que ella le miraba fijamente el trozo de carne que aún seguía agarrando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pensé que esto había sido cosa mía – le replicó mientras pasaba a su lado para alejarse hacia la pista deslizando un dedo por la entrepierna del chaval.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será hija puta&#8230; – dijo en voz baja, para sus adentros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuándo volvieron a la pista continuaron donde lo había dejado, bailando. Yeray ya se arrimaba a ella todo lo que podía y ella no oponía resistencia. Él la rodeó con un brazo para acariciarle la espalda nuevamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te has puesto celosa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡¿Cómo?! Escucha, Yeray, vale que esta noche te estoy dejando hacer cosas que no debería, pero&#8230; estamos jugando un poco y punto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Será calientapollas! – pensó. Y se decidió a probarla definitivamente. Se puso a la espalda de ella sin dejar de rodearla con el brazo. Bajó hasta encontrar la parte baja de su camiseta e introdujo su mano para acceder a su vientre. Allí se entretuvo sin que ella le dijera nada. Aún subió más hasta tocarle su teta derecha. Ella reaccionó al instante y le bajó la mano mientras se giraba para decirle que no con la cabeza. Pero él no se dio por vencido y con su mano izquierda cogió la de ella y la acercó a su paquete. Antes de que hubiera contacto, a unos escasos centímetros, la liberó y fue ella quién se lanzó a masajearle la polla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://imageflea.com/pics/1101/878qrhqv.jpg" width="424" height="565">Justo tras decirle que estaban jugando un poco y punto, ella notó que él quería ponerla a prueba. Ella tenía claro que tenía dominada la situación así que no se preocupó. Desde un principio tenía claro que ese gilipollas no iba a conseguir nada con ella, pero los magreos que le estaba regalando pues eran bienvenidos antes del festín con Roberto. Sus sospechas se confirmaron cuando él se puso a su espalda y le tocó por debajo de la camiseta por primera vez. Sabía lo que iba a pasar y no estaba dispuesta a permitírselo así que en cuanto le tocó el pecho por primera vez le dejó claro que ese era el límite. Lo que no esperaba es que le cogiera la mano. ¿Iba a forzarla? Yeray era un cabrón, un niñato y se hacía el machito para conseguir lo que quería, pero de ahí a conseguir una chica por la fuerza&#8230; Por suerte no era eso. La estaba dirigiendo hacia el tubo, hacia la carne en forma de vaso de tubo. Ella no quería, pero si él la llevaba hasta allí no podía hacer nada&#8230; sin embargo el muy gilipollas se paró justo cuando estaba tan cerca de volver a sentir aquel enorme bulto. Bueno, por magrearle un poco tampoco pasa nada pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yeray pensó que si ella le tocaba la polla él estaba en su pleno derecho de tocarle las tetas. Así que volvió a meter su mano bajo la camiseta de Merche y volvió a subir hasta volver a tocarle la teta derecha. Esta vez no hubo reacción o, al menos, una que no fuera apretarle la verga con más fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yeray pensó que por fin se cumplía su sueño. ¿Cuántas veces había soñado con este momento? Jamás había tenido problemas para conseguir las chicas que quisiera. Con las de su edad y la mayoría de mayores no tenía que esforzarse mucho. Con su cuerpo era suficiente, pero esta hija de puta se resistía, parecía que fuera necesario algo más que una cara bonita y un cuerpo fibrado. Aún no sabía bien bien cómo lo había conseguido, pero la tenía agarrada a su instrumento mientras se dejaba toquetear las peras así que no debería costarle mucho más echarle un buen polvo. Estaba casi seguro que la mamada la conseguiría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche pensó que ya era suficiente. Estaba excitadísima, pero aquello se le había escapado de las manos, nunca mejor dicho ya que aquello no le cabía en la mano. Pensó que lo mejor era irse ahora antes de que fuera demasiado tarde. Sabía que en cuanto llegara a casa, le esperaba lo que estaba deseando. Apartó la mano de Yeray y se alejó de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me voy – le dijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Cómo? ¿La iba a dejar marchar sin más? Debía tener un calentón del mil, no podía ser tan fácil. Se esforzó en pensar que era lo mejor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te llevaré a casa – le dijo. Vale, a Merche eso ya le cuadraba más. – Son las 7 pasadas. No voy a dejar que te vayas sola a casa. – Ahora el muy idiota se ponía caballeroso. ¡Si no lo ha sido nunca! Aunque le jodiera tuvo que aceptar. No había nadie a quien conociera y no se iba a pegar la caminata hasta casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras iban hacia el coche Merche le preguntó cómo iba, si había bebido mucho. Decidieron esperar un poco hasta coger el coche por petición expresa de ella. Mientras esperaban, ella volvió a preguntarle por lo que le había dicho Damián.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que la canción que te concedí ha acabado hace mucho rato – le dijo ella con toda la ironía que pudo. Él se rió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven, acércate que te lo cuento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella le obedeció haciéndose la tonta y él empezó a hablar mientras metía la mano por debajo de la camiseta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estaba entrando al local cuando me encontré con tu novio y Damián que salían juntos. Tu novio me dijo que estaba muy fuerte y que le encantaría ser como yo – ella le soltó un ¡ja! irónico de desaprobación y él aprovechó para subir hasta la copa del sostén y rodearla con su dedo índice. –Entonces le enseñé la polla y me dijo que la tenía tan grande y bonita que me la quería chupar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va, ¿me lo vas a contar en serio o no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien&#8230; – prosiguió mientras su dedo se paraba en la parte superior de la copa del sostén y comenzaba a bajarlo lentamente hasta liberar el pezón. –Me encontré con ellos como te decía, pero tu novio no me dijo nada, fue Damián quién se paró a hablar conmigo mientras tu chico se dirigía hacia el coche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yeray acarició el pecho bajando hasta el pezón, momento en el que se recreó en él y continuó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me dijo que te pidiera perdón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué? – preguntó intrigada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me interrumpas – le dijo de malas formas y llevó su mano hacia la espalda de Merche para quitarle el cierre del sostén con una sola mano, en un único movimiento. Sin duda tenía práctica. –Como te decía me dijo que te pidiera perdón porque se había ofrecido llevar a casa a tu novio, pero en realidad lo que iba a hacer es&#8230; – hizo una pausa para meter la segunda mano por debajo de la camiseta y sobar concienzudamente los pechos. –&#8230;deshacerse de él porque está enamorado de ti. Por eso ha confiado en mí, porque sabía que era al único al que podría decírselo sin impedir que lo hiciera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Será mamón&#8230;! – pensó Merche. Menuda imaginación y qué ingenio para cuadrarlo todo, porque sería mentira, ¿no? Ahora encima el tío más despreciable que había conocido le estaba haciendo dudar de su mejor amigo, el trozo de pan más grande que habitaba en la tierra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yeray le vio la cara así que le dijo que era mentira, que Damián no le había dicho nada y que simplemente le había seguido el rollo para conseguir lo que tenía entre manos, nunca mejor dicho. En ese momento ella se percató de que aquel tío miserable, estafador, mentiroso, ruin&#8230; le estaba metiendo mano de forma tan evidente. ¿Cómo se había dejado engañar así? Le sacó las manos y le dio una buena ostia. Pero él no reaccionó demasiado bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como me vuelvas a pegar te mato. Creo que no has puesto mucha resistencia cuando te he quitado el sujetador así que no me vengas con hostias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo malo es que tenía razón. Ella le había dejado hacer y ahora no tenía derecho a recriminarle por ello. Aunque la torta podía ser perfectamente por engañarla. Intentó recapacitar y pensar únicamente en Roberto. En cuando llegara le iba a echar el mejor polvo de su vida. Yeray la había calentado hasta el máximo e iba a ser su novio quien lo disfrutara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez en el coche empezó a pensar en Roberto. Tenía muchas ganas de llegar, bajarle los pantalones y los calzoncillos y empezar a masturbarle. No tenía una polla ni mucho menos tan grande como la del niñato, pero eso era lo de menos. Yeray pareció adivinarle los pensamientos y le dijo que mirara mientras se llevaba la mano a la bragueta. Empezó a desabrocharse los botones del pantalón. ¿Se iba a sacar el pito? No podía ser&#8230; no podía imaginar que en unos momentos iba a ver aquello&#8230; se moría de ganas. Yeray abrió todo lo que pudo la bragueta y se llevó la mano al calzoncillo, empezó a bajarlo lentamente y ella empezó a ver el trozo de carne que tanto le había gustado masajear a través del pantalón. Empezaron a asomar centímetros de carne hasta que finalmente apareció el capullo rosado. Merche se mordió el labio y fue él quien habló.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aquí la tienes, puedes hacer lo que quieras hasta que te lleve a casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Hasta que la lleve a casa? ¿Qué quería decir? ¿Qué tenía tan poco tiempo? No sabía qué hacer. Ella no quería hacer nada, estaba tan cerca de llegar junto a Roberto&#8230; pero precisamente al estar tan cerca, pensó que tal vez no le daría tiempo a tomar una decisión. ¿Quería hacerlo o no? y fue precisamente eso, el miedo a la falta de tiempo, lo que la hizo decidir. Alargó su mano y recorrió los aproximadamente 20 centímetros que debía medir aquello. No la tenía completamente erecta con lo que pensó que estaría bien averiguar cuánto debía de medirle en su máximo esplendor. Le agarró la polla y empezó a masturbarle. Notó como aquello se hinchaba aún más y notó las venas marcándose a fuego bajo su mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yeray se desvió del camino hacia casa de Merche y paró el coche en un lugar apartado para que no se llevaran ninguna sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya está. Ya tienes todo el tiempo del mundo porque esto va para largo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://imageflea.com/pics/1101/o1vj1wum.jpg" width="424" height="565">La maldita prepotencia del niñato la excitaba aún más. Sentía como si Yeray fuera un hombre insaciable, que conseguía todo lo que quería y por lo tanto podía escoger lo más selecto así que podía sentirse afortunada de estar con aquel espécimen único.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Siguió masturbándole durante un rato, pero el niño parecía tener resistencia. No podía estar así todo el día así que tenía que hacer algo. Ella nunca se la había chupado a Roberto así que desestimó esa opción en seguida. Por supuesto aquello no iba a pasar de ahí así que no le quedó otra que intentar aumentar el ritmo de las sacudidas. Al hacerlo contempló como una gotita de líquido preseminal apareció en lo más alto de la torre que tenía entre manos. Merche no supo por qué, pero se agachó más y recogió la gota pasando la lengua por el glande de Yeray. Este dio un respingo y ella notó como aquello crecía y se endurecía aún más si es que era posible. Se llenó de valor y coraje y sobre todo excitación, mucha excitación y volvió a pasar la lengua por el glande para luego bajar hasta la base y subir lamiéndole toda la verga al chico. Una vez en la parte superior abrió la boca y se introdujo la polla. Empezó a hacerle una mamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando ella empezó a chupársela Yeray supo que este año se iba a follar a la dulce Merche. Y lo supo porque vio como ella se llevaba la mano a su entrepierna y empezaba a frotarse con esmero. Ella se esforzaba por complacerle, intentaba tragarse todo lo que podía de polla, pero jamás ninguna consiguió tragársela entera así que Merche no iba ser menos. Le encantaba el reguero de saliva que dejaba cada vez que se sacaba el cipote de la boca para respirar. Pero cuando las babas se acumularon hasta caer en el asiento del coche él se mosqueó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Tía, a ver si vas con más cuidado! – y la apartó levantándola de golpe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche hizo caso omiso de lo que Yeray le acababa de gritar y se quedó mirando el instrumento de aquel chaval de apenas 19 años, ahora sí, en más que su máximo esplendor. Calculó por encima que la cosa rondaría los 23 centímetros. ¡Joder! 10 más que los de Roberto. En ese momento se dio cuenta de que tenía la mano en su sexo, la cual había llegado ahí instintivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, ¿qué? ¿Tú no te corres nunca o qué?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te dije que esto iba para largo. Si te quitaras algo tal vez ayudaría un poco&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una sonrisa, Merche se quitó la camiseta. Pero Yeray le recriminó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso ya lo tengo muy sobado. ¿Qué tal si te vas quitando los pantalones?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yeray&#8230; no&#8230; no puedo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú tranquila, que sólo quiero verte para que esto vaya más rápido – dijo señalándose la polla en un claro gesto de que se correría más rápido si ella estaba desnuda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A regañadientes aceptó. Se bajó la cremallera y levantó el culo del asiento para bajarse los pantalones de un tirón. Bajo estos apareció un tanga rojo que maravilló a Yeray. Su polla dio un respingo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ves? esto va a mejor&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yeray le pidió que le mostrara el culo con lo que ella se puso de rodillas sobre el asiento mostrándole el pompis tapado por la fina tela del tanga. Se agachó un poco más y él pudo verle cómo tenía una pequeña mancha en la parte de su sexo, sin duda Merche ya debía estar bastante mojada. Él estiró una mano y le palpó los cachetes del culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te masturbas tú mientras me miras o cómo quieres hacerlo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espera&#8230; – le contestó él y pasó su dedo por encima del tanga desde el culo hasta la ingle, el punto donde estaba la humedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yeray&#8230; – se quejó ella, pero no movió un solo músculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él retiró la tela del tanga hacia un lado y, al hacerlo, pudo observar el flujo vaginal pegado a la tela haciendo puente entre el tanga y el sexo de Merche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que te lo debo. No digas nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella obedeció y no dijo nada cuando él acercó su dedo al coño de Merche. Primero se regaló jugueteando por los alrededores con los labios vaginales y antes de que se impacientara demasiado le introdujo un dedo en la raja mientras con el resto acariciaba el clítoris. Esto pareció gustarle ya que el líquido viscoso empezó a aparecer con cada metida de dedos y caricia de clítoris. Ella empezó a soltar pequeños gemidos al ritmo de las acometidas, señal de que aquello iba por buen camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y esto también te lo debo – le dijo acercando su cara al coño. Cuando estuvo tan cerca como para oler perfectamente la excitación de Merche, Yeray sacó su lengua y empezó a saborear todos aquellos jugos que estaba emanando la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Yeray intuyó que Merche estaba a punto de correrse se detuvo. Ella lo miró extrañada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora no. – le dijo y se llevó la mano a la entrepierna pero él la detuvo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora sí – le replicó y le hizo un gesto con la cabeza señalándole el camino que separaba su coño de la polla. Ella se hizo la tonta y lo malinterpretó adrede girándose y agachándose para volver a chuparle el pene. – No me refería a esto, pero también me vale – y alargó su brazo para, por encima de ella, llegar hasta su sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche estaba indecisa. No quería follarse a aquel indeseable, pero necesitaba imperiosamente que alguien la penetrara. Nuevamente deseó que fuera Roberto quien estuviera en ese maldito coche herrumbroso, jamás le había sido infiel ni había tenido la necesidad de serlo, y se maldijo pensando qué había pasado esa noche, cómo había llegado a esa situación. Por un momento incluso deseó que fuera Damián a quien se la estuviera chupando, sin duda sería mucho menos humillante. De repente, Yeray la cogió de la cintura con una fuerza que no le conocía y la colocó a horcajadas sobre él. Merche pudo sentir muy cerca de su sexo el calor que desprendía la entrepierna del pequeño vándalo, incluso notó cómo la polla le golpeaba rítmicamente a la altura del ombligo. Sintió que se desvanecía, que la resistencia desaparecía y lo besó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://imageflea.com/pics/1101/am874k6u.jpg" width="424" height="565">A Yeray el morreo le pilló por sorpresa. No pensó que la excitación de Merche llegara a tanto como para regalarle ese gesto completamente evitable. Cuántas veces había maldecido a Damián por ser el receptor de esos apetecibles picos pensó y se vanaglorió de ahora haber conseguido comerle la boca. Aquella era la señal definitiva, la volvió a levantar por las caderas para situarla encima de su polla y fue ella la que comenzó a bajar lentamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando empezó a sentir primero el enorme glande abriéndose paso por su interior seguido del duro hierro que la llenaba por completo, Merche sintió que no tardaría en llegar al orgasmo. Toda la maldita noche intentando evitar aquello cuando inconscientemente sabía que era inevitable. Desde aquel inocente baile con el chiquillo que le había dado una paliza a su novio en el que notó por primera vez lo que escondía entre las piernas el final había sido ineludible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Allí, montada sobre aquel pequeño caballo salvaje empezó a gemir cuando las hábiles manos del muchacho entraron en contacto con sus senos. Las caricias iban perfectamente acompasadas con sus propios saltos sobre el pollón del chico. La situación era desmesuradamente caliente y Merche se corrió con una serie de espasmos que contrajeron su vagina provocando un mayor placer al muchacho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Yeray notó que Merche lo inundaba, pensó en todo lo que había pasado esa noche. Lo mucho que había conseguido y cómo lo había disfrutado. Por una vez más fue consciente de lo que había conseguido, un imposible y se sintió orgulloso de sí mismo. Sentirse tan poderoso, ser el único del pueblo que había conseguido lo que todos ansiaban le inundó de placer y, por fin, se dejó llevar para soltar todo lo que llevaba dentro en el interior de la mujer más deseable de la zona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche notó cómo el semen de Yeray fluía por su interior. Antes de pensar en cualquier otra cosa, sintió lo mucho que le gustaba que él se hubiera corrido en su interior e hizo los últimos movimientos para darle el mayor goce posible y, de paso, sacarle toda gota que tuviera en sus huevos. Tras notar cómo Yeray terminaba de correrse volvió a dirigirse a su boca y volvió a introducirle la lengua buscando la suya con pasión. Y, tras unos segundos de morreo, se levantó apartándose de él notando por última vez cómo aquella verga le rozaba las paredes internas de su sexo. Cuando se separó completamente, la polla de Yeray cayó algo más flácida sobre su vientre con una mezcla de restos de semen y sus propios fluidos vaginales. No pudo evitar agacharse y limpiársela a lametazos. El muy hijo de puta le había ofrecido la noche más excitante de su vida y la había concluido con el mejor polvo que recordaba. Mientras se la chupaba, empezó a pensar en lo que había hecho y la conciencia empezó a hacerla sentir culpable, muy culpable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Primero pensó en la corrida, pero se tranquilizó al pensar que no había riesgo de embarazo puesto que se tomada la pastilla. Pero&#8230; ¿y las enfermedades? A saber lo que podía pasarle ese tío asqueroso. Pensó que iría al ginecólogo en cuando Roberto se marchara y&#8230; Roberto, empezó a pensar en él y se hundió. Pensó que este polvo era él quién se lo merecía, tal y como había pensado durante toda la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vístete – le dijo Yeray sacándola de su ensimismamiento. Él ya se había colocado los pantalones y estaba arrancando el coche. Al darse cuenta de su desnudez se puso colorada y la vergüenza la inundó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bájate del coche – le dijo cuando se hubo vestido – Es muy tarde y no tengo tiempo de llevarte a casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo? – no se lo podía creer. ¿Iba dejarla allí tirada después de todo? Pensó que al fin y al cabo no era sorprendente, así era el desgraciado de Yeray y si aquella noche había parecido cualquier otra cosa era para conseguir acostarse con ella. Y el muy cabrón lo había conseguido. Pero pensó que aún había algo peor que eso así que decidió no mostrar su indignación y enfado. – No se lo dirás a nadie, ¿no? – le preguntó con toda la amabilidad que pudo reunir mientras abría la puerta para bajarse del coche. Lo último que quería era que alguien se enterara de lo que había hecho. Se maldijo porque no sería capaz de contárselo ni siquiera a Damián con quien siempre lo había compartido todo, pero haberse acostado con el niñato al que tanto odiaban era demasiado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo haré si te portas bien – la sorprendió mientras alargaba el brazo para cerrar la puerta y se alejaba a toda pastilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Merche se quedó petrificada. ¿Qué había querido decir? Se temía lo peor. Pensó lo que había acabado sucediendo esa noche por &#8220;portarse bien&#8221; con él. Y tuvo miedo, mucho miedo de las consecuencias que aquello pudiera tener. Intentó calmarse y arreglarse todo lo que pudo para llegar a casa y guardar las apariencias. De camino tenía un rato para pensar e intentar inventar la mejor excusa que se le ocurriera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegó a su domicilio a las 9 y media de la mañana. De camino pudo verse en un espejo y pensó que tenía la suficientemente buena pinta como para que nadie sospechara de lo que había ocurrido. Por fortuna no se encontró a ningún conocido en el recorrido. Era una suerte que la gente se acostara y levantara tarde en fiestas. Cuando entró en casa todos estaban aún durmiendo con lo que pudo darse una ducha antes de acostarse junto a Roberto. Al hacerlo él se despertó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te lo has pasado bien, cariño?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, ¿y tú cómo estás? ¿te duele? – le preguntó mientras le acariciaba el costado dolorido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy bien. Con un par de días de descanso, en cuanto vuelvas de las vacaciones la semana que viene, ya te estaré echando polvos por la casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se sintió culpable nuevamente al oírle decir eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenas noches – le dijo. Tenía ganas de cerrar los ojos y caer en un profundo sueño para olvidar todo lo que había pasado. ¿Sería capaz de hacerlo? Pero al cerrar los ojos visualizó la enorme polla de Yeray desafiante, llena de verdes venas a punto de estallar y sintió cómo su cuerpo se excitaba nuevamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenas noches – le contestó Roberto, pensando que ya era de día y que no tardaría mucho en levantarse. La miró y observó en ella esa expresión tan peculiar que se marcaba en su rostro cuando se excitaba. Pensó que era normal que llegara con ganas de marcha y se sintió culpable por no poder satisfacerla debido al maldito payaso que le había dejado dolorido con aquella patada. Se sintió feliz de estar con esa pedazo de mujer que tan bien lo comprendía y que era capaz de aguantarse un calentón por no hacerle sentir mal. Se acercó a ella, que ya había cerrado los ojos, y la besó en la mejilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:doctorbp@rocketmail.com">doctorbp@rocketmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y NO OS OLVIDEIS DE VISITAR SU BLOG</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://doctorbpblog.blogspot.com.es/">http://doctorbpblog.blogspot.com.es/</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://imageflea.com/pics/1101/m9hmvrvn.jpg" alt="" width="600" height="800"></p>
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