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	<title>PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Desvirgando a la super soldado&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 07:59:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[De super soldado a puta sin remedio 2 Esa mañana me desperté al sentir la luz del sol en mis ojos. La sensación de poder con la que me había acostado se magnificó al comprobar que no era un sueño y que en ese momento estaba compartiendo la cama con tres mujeres desnudas. Haciendo un recuento de los dos últimos meses, recordé que tras una serie de fracasos en conseguir&#160; el super soldado definitivo, tuve que pedir ayuda a Mary Doe, una psiquiatra de prestigio mundial. Ella al analizar nuestro problema, creyó encontrar nuestro error en haber suprimido todo tipo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>De super soldado a puta sin remedio 2</strong></p>
<div></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Esa mañana me desperté al sentir la luz del sol en mis ojos. La sensación de poder con la que me había acostado se magnificó al comprobar que no era un sueño y que en ese momento estaba compartiendo la cama con tres mujeres desnudas.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Haciendo un recuento de los dos últimos meses, recordé que tras una serie de fracasos en conseguir&nbsp; el super soldado definitivo, tuve que pedir ayuda a Mary Doe, una psiquiatra de prestigio mundial. Ella al analizar nuestro problema, creyó encontrar nuestro error en haber suprimido todo tipo de sexualidad en los especímenes de laboratorio y por eso cuando alcanzaban la madurez, nuestros sujetos irremediablemente se suicidaban.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Entre esa morena y yo elegimos a uno que estaba a punto de salir de la cápsula criogénica y le dotamos de sexo. Debido a su insistencia, la sujeto de estudio&nbsp; a la que llamamos Alice fue dotada de grandes pechos y una melena rizada acorde con su raza negra y junto con una sargento, nos desplazamos a una isla preparada especialmente para el experimento. Una vez allí, Vicky iba sería su instructora en el ámbito marcial mientras Mary y yo&nbsp; nos debíamos ocupar del psicológico. &nbsp;</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Os juro que no comprendí la trampa que esa zorra de psiquiatra me había tendido hasta que después de cenar, me reveló parte de su plan al decirme que mi principal función sería el hacer que la super soldado descubriera su sexualidad junto con ellas dos y como no había mejor enseñanza que el ejemplo, indujo a la negrita a que me acompañara al cuarto y ahí me desnudara.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Como me había aleccionado que debía ir paso a paso, cuando Alice me rogó que la acariciara, me limité a ello aunque todo mi cuerpo me pedía el desflorarla. Aun así conseguí que se corriera y cuando yo ya no sabía que hacer con mi pene, llegaron las otras dos mujeres a la cama. Fue entonces cuando Vicky siguiendo las instrucciones de su jefa, me poseyó mientras Mary y la negrita miraban.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Para desgracia de la Psiquiatra, un comentario inocente de esa militar me hizo caer del guindo y llevándola hasta el baño, sonsaqué a esa mujer la totalidad de su plan. Así descubrí que esa cabrona había manipulado psicológicamente a todos, de forma que reafirmó mi tendencia dominante mientras a las otras dos mujeres les había retocado el cerebro para hacer de ellas una sumisas perfectas.&nbsp;&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al preguntarle sus motivos, Mary confesó que ella misma había sido siempre una sumisa de libro y que al explicarle el experimento, había visto en él la solución a sus problemas para conseguir una pareja que supiera como tratarla.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">¡Y vaya si supe cómo tratarla! Cabreado hasta la medula, la obligué a hacerme dos mamadas seguidas aunque ella me pedía que usara sus otros dos agujeros. Pero por mucho que me rogó y usando el mismo poder que ella me había otorgado, le prohibí que se corriera dejándola insatisfecha y caliente&nbsp; como una mona.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Recuerdo que antes de dormir, casi llorando preguntó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿No me vas a follar?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Muerto de risa, contesté:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Todavía no te lo has ganado.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">El ruido de la negrita desperezándose sobre las sábanas me devolvió a la realidad y al girarme descubrí que Alice me estaba mirando. La luz entrando por la ventana la hacía parecer tiernamente indefensa y aunque sabía que esa mujer sería capaz de destrozarme en una pelea, algo en ella me llamó a protegerla.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Ven aquí.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/E/A/B/0/2/3/evilpunkstar/C32.jpg" width="423" height="564"></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La enorme muchacha sonrió con una dulzura apabullante y acercándose a mí, posó su cara sobre mi pecho mientras me decía:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Doctor McArthur, ¡Tengo miedo!</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sus palabras me sorprendieron porque no en vano Alice era un prototipo de super soldado, creyendo que nuevamente el experimento iba a ser un desastre acaricié&nbsp; su melena preguntando:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué te ocurre? ¿De qué tienes miedo?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Levantado su mirada, contestó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Sé que no soy humana y que he sido “fabricada”. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Entendí la raíz de sus temores y por eso, acercando mis labios a los suyos, la besé y respondí:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No solo eres humana sino una humana preciosa. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi gesto fue más efectivo que mis palabras y luciendo una breve sonrisa, insistió:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Entonces ¿Por qué no se interpretar lo que siento por tí? Desde el momento que te vi, supe que eras mi superior jerárquico pero también que mi vida estaba irremediablemente unida a tu persona.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Intrigado, le pregunté:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué es lo que notas cuando estás conmigo?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Reanudando su llanto, contestó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Aunque nací de una máquina, en tus brazos sueño que soy tu hija pero a la vez quiero ser tu mujer y disfrutar de tus caricias. Te parecerá raro pero anoche cuando la doctora me explicó que tanto ella como la sargento eran de tu propiedad, me excité pensando que&nbsp; mi destino era el ser tu esclava.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sus palabras me recordaron que a nivel afectivo esa musculosa mujer era una niña y por eso midiendo la situación, le respondí:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Fíjate que a mí me pasa lo mismo. Te quiero como&nbsp; si fueras mi cría pero también te reconozco que me siento atraído por la idea de hacerte mujer.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi respuesta le dio el valor suficiente para decirme con un tono tan duro que hizo que todos los vellos de mi cuerpo se erizaran:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Mataría por ti.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Y sin darme tiempo a asimilar sus palabras, comenzó a acariciar mi piel con sus dedos. Mi pene reaccionó al instante irguiéndose con una brutal erección. Alice al percatarse de ello, sonrió e imitando lo que había visto hacer a la sargento, sensualmente fue deslizándose por mi cuerpo en dirección a mi entrepierna.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La urgencia que demostró al apoderarse de mi miembro me hizo pegar un grito que despertó a la Psiquiatra. Mary al adivinar lo que ocurría acudió en su auxilio diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Deja que te enseñe. Imita todo lo que haga.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Tras lo cual, acercando su boca a mi verga, sacó su lengua y se puso a lamer delicadamente mis huevos. La negrita aceptado sus enseñanzas unió se unió a la morena de forma que entre las dos no tardaron en embadurnar tanto mis testículos como mi erecta extensión. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Viendo que sus maniobras habían conseguido su objetivo, Mary le susurró al oído:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Hermanita, piensa que es un caramelo que vamos a compartir- y llevando la boca &nbsp;hasta mi glande, lo empezó a besar con verdadero fervor mientras Alice la imitaba.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Cómo os podréis imaginar, mi excitación era máxima y por eso no puse ningún impedimento cuando la Psiquiatra separando sus labios se introdujo brevemente mi pene en su interior para acto seguido decirle a la negrita:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Ahora tú.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La muchacha con una mezcla de deseo y de terror, cogió mi verga entre sus manos y abriendo sus labios se la fue introduciendo lentamente. El modo tan pausado en que lo hizo, me permitió experimentar la tersura de los carnosos ribetes de su boca sobre cada centímetro de mi piel.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/5/6/F/9/5/B/evilpunkstar/F07.jpg" width="426" height="568">-¡Dios! ¡Qué gozada!- exclamé en voz alta al disfrutar del tratamiento.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi gemido la convenció e incrementando la velocidad de su mamada comenzó a meter y a sacar mi falo de su boca mientras Mary intentaba conseguir su parte ocupándose nuevamente de mis huevos.&nbsp; La inexperiencia de Alice se vio compensada por su ardor y por ello comprendí que estaba a punto de explotar. Al avisarle de la inmediatez de mi eyaculación, la negrita me preguntó si la permitía tragársela.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No solo te doy permiso sino que te lo exijo- respondí fuera de mí y tratándola por primera vez como si fuera una de mis sumisas.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La inflexión dominante de mis palabras lejos de cortarla la azuzó y olvidando toda cordura buscó mi placer con mayor intensidad.&nbsp; La Psiquiatra disfrutando anticipadamente del triunfo despertó a Vicky para que la sargento fuera también testigo de la mamada de la muchacha y por eso cuando derramé mi simiente dentro de la negrita eran cuatro los ojos los que nos observaban con envidia.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Alice al&nbsp; saborear mi semen creyó que estaba en el cielo y comportándose como una acolita en poder de su señor, con un fervor casi religioso se ocupó&nbsp; que ninguna gota se desperdiciara y de esa forma prolongó mi éxtasis hasta límites insospechados. Usando su lengua a modo de cuchara recorrió mi pene recolectando cualquier resto que se le hubiese escapado y cuando comprendió que había dejado mi verga inmaculada, sonrió y me preguntó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Lo he hecho bien?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Maravillosamente- respondí y mirando a las dos putas que tenía a mi lado, les solté: -¿No creéis que se merece un premio?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La sargento fue la primera en comprender mis deseos y lanzándose sobre la musculosa negrita, la comenzó a besar mientras con sus manos recorría su cuerpo. La pobre chavala no supo cómo reaccionar y pidiéndome con los ojos que le dijera qué hacer, se mantuvo quieta. Viendo su indecisión, la besé diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Disfruta de tu premio mientras me ducho. Mary y Vicky&nbsp; te van a devolver parte del placer que me has dado.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al observar que psiquiatra estaba remisa a acostarse con una mujer, decidí antes de castigarle&nbsp; avisarle de las consecuencias de no obedecer y acercándome hasta ella, cuchicheé en su oreja:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Mueve el culo! O tendré que decirle a Alice que use tu trasero&nbsp; como tambor.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La perspectiva de ser azotada por alguien tan fuerte como la super soldado la convenció y por eso muerto de risa observé que venciendo sus reparos hundía su cara entre las piernas de la negrita. Convencido de que durante mi ausencia, ese par conseguirían al menos sacar del interior de la cría un par de orgasmos, me metí tranquilamente a duchar…</span></div>
<div><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La psiquiatra me presenta sus dudas.</span></b></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al salir del baño me encontré con que las tres mujeres habían desaparecido del cuarto. Suponiendo que debían haber acudido a cumplir sus obligaciones, me vestí y fui a la cocina a desayunar. Una vez allí, Vicky y Alice con uniforme militar me dieron de desayunar, la ausencia de Mary me resultó significativa y no queriendo hurgar en la herida, me abstuve de preguntar por ella.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“Debe estar cabreada” pensé descojonado importándome una mierda sus sentimientos.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">En cambio, las otras dos mujeres estaban alegres y colmándome de cariño, me dieron conversación &nbsp;y solo cuando hube acabado, se fueron a ejercitar. Nuevamente solo, me serví un café y con la taza en la mano, me dirigí a la oficina donde teníamos las cámaras para controlar la evolución de Alice. Al llegar, me topé con una imagen de lo mas insolita.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Lo creáis o no, la psiquiatra se había vestido con una ropa que bien podría formar parte de un disfraz de colegiala. Camisa y calcetines blancos haciendo conjunto con una pequeña minifalda de cuadros. Sin entrar en la habitación me tomé un minuto para dar un buen repaso a esa zorra sin que ella me viera.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“¡Está buena la cabrona!”, sentencié después de fijarme en el culo duro que se dejaba entrever a través de sus braguitas de encaje.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sin saber a ciencia cierta los motivos que habían llevado a esa mujer a adoptar esa apariencia, tampoco me preocupó porque seguro que no tardaría en conocerlos. Por eso, cruzando la puerta, la saludé con un inexpresivo “buenos días”.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mary se sorprendió y levantándose de su silla, vino hacía mí gritando:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Alan, tenemos que hablar. Creo que has cometido un error mayúsculo con Alice. ¡No debías haberla forzado a mantener una relación lésbica!.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Cabreado por su tono, recordé sus inclinaciones sumisas y abusando de mi fuerza, la inmovilicé contra la mesa. Su rebelión duro muy poco, el tiempo justo que tardé en bajarle las bragas y pegarle un sonoro azote en una de sus nalgas con mi mano abierta, mientras le decía:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Para empezar me debes respeto y&nbsp; no te permito que me chilles.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">El estupor que sintió con ese tratamiento &nbsp;la dejó paralizada y aprovechándome de ello, le solté un segundo diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Pero además estás equivocada. Alice no tiene los prejuicios y tabúes nuestros, para ella, las caricias de otra mujer no tienen el significado que tiene para ti- y recalcando mis palabras con un tercero, le solté: &#8211; ¿No será tú acaso la que no estaba preparada?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Con ambos cachetes colorados, la psiquiatra intentó pensar en una forma con la que rebatir mi planteamiento y al no encontrarla, solo le quedó quejarse de&nbsp; mi rudeza diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Amo, ¿Cada vez que le lleve la contraria en el ámbito profesional &nbsp;me va a castigar?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sabiendo que tenía razón&nbsp; pero cómo no podía dar mi brazo a torcer, le solté el último diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/8/6/B/3/9/2/evilpunkstar/304.jpg" width="423" height="317">-La culpa es tuya por venir vestida como una zorrita. ¿No esperaras que me quede indiferente ante un culo divino?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">El piropo que escondían mis palabras curiosamente le agradó y luciendo una sonrisa buscó meneando su trasero el contacto con mi entrepierna mientras me respondía con picardía:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Me alegro que le guste pero entonces ¿Por qué no lo ha usado? </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Muerto de risa por el cambio experimentado por la mujer, recorrí sus nalgas con mis dedos. Mary al sentir esa caricia gimió de gusto y apoyando su pecho contra la mesa, me rogó que la tomara.&nbsp; Recochineándome de su entrega, pasé una de mis yemas por su sexo y&nbsp; lo hallé totalmente empapado.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Mi putita está cachonda- susurré en su oído.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La calentura de la morena quedó todavía más patente cuando comenzó a frotarse contra mi pene diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Llevo bruta desde que le conozco!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La certeza de su entrega consiguió que me olvidara de sus afrentas y&nbsp; ya contagiado de su lujuria, sin más prolegómeno, la ensarté violentamente. La psiquiatra chilló al experimentar quizás por primera vez que era tomada por alguien al que ella consideraba su dueño y facilitando mis maniobras, movió sus caderas mientras gemía de placer.&nbsp; Tumbada sobre la mesa se dejó follar sin dejar de gemir de placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La humedad que inundaba su sexo, permitió que mi pene &nbsp;se adueñara de ese estrecho conducto libremente mientras ella se derretía a base de pollazos. Berreando como si la estuviese degollando, se corrió cuando yo apenas acababa de empezar y desde ahí, encadenó un orgasmo tras otro mientras me exigía que siguiera follándola. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La facilidad con la que alcanzaba los continuos clímax me revelaron que me enfrentaba a una mujer multiorgásmica y cogiendo sus pechos entre mis manos, forcé el ritmo de mis embestidas &nbsp;sobre su encharcado coño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Me encanta!- aulló al sentir el rio de flujo que corría por sus piernas y recalcando sus deseos, me gritó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Fóllame a lo bestia!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Acuciado por mi propia necesidad, la seguí penetrando con más intensidad hasta que ya con sus defensas asoladas, se desplomó mientras su cuerpo convulsionaba de gozo. La sensación de poder que me dio el sentirla totalmente entregada a mí fue la gota que colmó el vaso de mi lujuria y dejándome llevar y derramé&nbsp; mi simiente en su interior con brutales explosiones de placer. Agotado y satisfecho, me senté en la silla y mientras descansaba, me fijé que Mary permanecía en la misma posición sonriendo con los ojos cerrados.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La dicha que manaba de su rostro ratificó que no mintió cuando me confesó que todo lo había orquestado para convertirse en mi puta, por eso dejé que descansara durante unos minutos antes de preguntarle qué pasos había que dar para completar la educación sexual de Alice, la super soldado. La pregunta le hizo gracia y con celeridad, contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Esa mujercita lo único que necesita es que ¡Te la folles de una puta vez!&#8230;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La negrita me confiesa su pecado.</span></b></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">El resto de la mañana fue meramente burocrática. Frente al ordenador íbamos tomando datos de la evolución de Alice en las pruebas físicas donde uno tras otro iban cayendo los records de pasados experimentos. Sus registros tanto en carrera como en tiro harían palidecer de vergüenza al mejor de los “marines”. Rápida, efectiva y letal, la muchacha iba camino de convertirse en la super soldado que los mandos del ejército deseaban, sin mostrar hasta el momento ningún&nbsp; signo del desorden mental que había llevado al suicidio a todos sus predecesores.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Encantado con su progreso, me atreví a preguntar a la psiquiatra como lo veía ella.&nbsp; Adoptando una postura más rígida de lo normal, respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Alan, tengo mis dudas. Aunque todo parece ir normal, fíjate en la expresión de su cara cuando mira a la sargento. Parece estar mas preocupada del movimiento de su culo que de las dianas que le va poniendo en su camino.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">“Tiene razón”, tuve que reconocer tras observarla, “tiene tanta seguridad en su pericia que se aburre y dedica su tiempo a comerse con los ojos a la rubia”.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La confirmación de que su mente no estaba centrada en el ejercicio llegó del modo mas irrebatible cuando al terminar la negrita se acercó a Vicky, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Sargento, ¿Qué tal lo he hecho?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Revisando sus datos, la militar le respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Francamente, eres impresionante. ¡Nunca en mi vida había visto unos registros como los tuyos!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Fue entonces cuando sin previo aviso, la negrita agarró de la cintura a su superiora y pegando su cuerpo al suyo, le soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Quiero mi premio!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/D/1/3/0/8/A/evilpunkstar/844.jpg" width="423" height="317">Tras lo cual, forzó los labios de la sargento mientras con sus manos rasgaba su camisa dejando los pechos de la indefensa mujer al aire. Con una inexplicable violencia, levantó a su víctima entre volandas y tumbándola en el suelo, se tiró encima, inmovilizándola. Os juro que me quedé petrificado viendo cómo acercando su boca a los pezones de Vicky, se ponía a mamar de ellos obviando sus protestas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¿Qué hacemos?- pregunté horrorizado a la psiquiatra mientras éramos testigos de esa violación.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Mary con tono frio y sin dejar de mirar la pantalla, me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Nada. Alice está tomando su lugar. Se sabe más fuerte y lo único que está haciendo es comportarse como la cazadora que es. Ha visto una presa y la está cazando. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Mientras hablábamos, la negra había terminado de desnudar a la rubia y con una genuina determinación, se había apoderado del sexo de su víctima con la boca. Al catar por primera vez&nbsp; un coño, su actitud cambió y dejando de lado toda brutalidad, se dedicó a saborear con ternura el flujo de la chavala. Vicky al notar esa transformación se relajó y permitió que la negrita experimentara con ella el placer lésbico.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Convidado de piedra e incapaz de interactuar con la escena que estaba viendo a través de la pantalla, me tranquilizó comprobar que ya no la estaba forzando y por ello, me senté a vigilar cómo se iba desarrollando.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Lo ves!- recalcó Mary señalando a la super soldado: &#8211; Un cazador no se ensaña con su presa. Una vez la ha conseguido, se dedica a satisfacer sus necesidades.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Aceptando sus palabras pero temiendo en cierta manera que algún día fuera yo la víctima de esa musculosa mujer, ya sosegado y con espíritu crítico, me quedé observando el modo en que Alice se hacía con la otra militar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Azuzada por la lujuria, la negra le separó las piernas y contempló el coño de su inesperada amante con interés antes de usar sus dedos para separar los pliegues rosados de Vicky.&nbsp; Admirando la belleza del sexo de su sargento, la soldado comenzó a lamer con delicadeza el ya erecto botón de la mujer mientras esta cerraba los ojos disfrutando ya del momento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Os reconozco que disfruté viendo &nbsp;que Vicky no le hacía ascos al tratamiento del que estaba siendo objeto y gimiendo como posesa, uso sus manos para presionar la cabeza de Alice contra su coño. La confirmación que&nbsp; esa chavala estaba gozando me llegó al escuchar los gritos de placer que surgieron de su garganta mientras su teórica alumna se recreaba metiendo y sacando su lengua del interior de su cueva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me corro!- chilló a los cuatro vientos descompuesta por las sensaciones que estaban asolando su cuerpo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Alice, sorprendida por la profundidad del orgasmo de esa chavala, intentó secar el torrente en el que se había convertido la cueva de la rubia &nbsp;pero cuanto más intentaba absorber el delicioso flujo, mas placer ocasionaba a su amante que completamente desbordada no dejaba de gritar de placer. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La visión de esas dos mujeres disfrutando me terminó de excitar y si no llega a ser por mi convencimiento de la necesidad de ahorrar fuerzas para mi encuentro con la negrita, me hubiera desahogado con Mary. Al girarme y observar a la psiquiatra, me percaté que ella también se había visto afectada por la escena y sin la responsabilidad de tener que cumplir, se estaba masturbando sin parar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Joder!”, exclamé mentalmente al verla y sabiendo que si seguía en esa habitación, iba a terminar tirándomela, decidí salir y darme un chapuzón en la piscina que calmara mis ánimos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Era tanta mi calentura que ni siquiera fui a ponerme un traje de baño y despojándome de mi ropa, me tiré al agua enteramente desnudo. Con la imagen de Alice en mi retina, comencé a hacer largos en un vano intento de ocultar ese recuerdo en el rincón mas alejado de mi mente. Durante media hora,&nbsp; nadé sin descanso hasta que ya cansado decidí salir de la piscina.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Lo que no me esperaba fue que, al subir por la escalera, toparme de frente con &nbsp;Alice. La mujer, trayendo una toalla entre sus manos, esperaba al borde para secarme. Conociendo que mentalmente estaba condicionada a servirme, me pareció natural que esa musculosa negrita estuviera allí aguardando mi salida y haciendo como si no supiera nada de lo ocurrido, cordialmente le pregunté cómo le había ido en el entrenamiento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi sorpresa fue que sentándose en una tumbona, la chavala se echara a llorar desconsoladamente. Impactado por sus lágrimas, me acomodé a su lado y pasando mi brazo por sus hombros, la abracé diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Cuéntame qué te ocurre.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/9/6/2/8/A/4/evilpunkstar/C3C.jpg" width="424" height="318">Berreando con la respiración entrecortada por el dolor que sentía, Alice posó su cara contra mi pecho mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Doctor McArthur, me he comportado mal con Vicky.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Conociendo a lo que se refería, insistí en que me contara lo que había pasado porque necesitaba saber qué es lo que le había inducido a forzar de ese modo a la otra militar. La muchacha, reconfortada por mi tono, se calmó e incapaz de mirarme me empezó a explicar su desconsuelo diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Recuerda que usted me enseñó lo que se sentía cuando una mujer era acariciada por un hombre?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí- respondí escuetamente</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8211; Y ¿Recuerda que en su presencia también experimenté lo que qué se sentía cuando una mujer era tocada por otra?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Claro- contesté- fui yo quien lo provocó. No en vano fui yo quien les ordenó a Vicky y a Mary que te dieran placer mientras me duchaba.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reanudando su llanto, Alice se desmoronó al confesarme:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Esta mañana después del ejercicio, quise ser yo quien tocara y no la tocada. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Qué has hecho?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con la vergüenza reflejada en su rostro, la negrita ratificó lo que había sido testigo diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sé que estuvo mal pero algo en mí me obligó a coger a la sargento y a obligarla a tener sexo conmigo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Comprendo- respondí y mientras acariciaba su rizada melena, la reprendí diciendo: -El sexo es bueno pero siempre que sea consensuado. Debes aprender a reprimir tus emociones o al menos preguntar antes de actuar. Estoy seguro que a Vicky no le hubiera importado acostarse contigo si se lo hubieras pedido.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo sé- llorando contestó- le juro que no volverá a ocurrir pero en ese momento, recordé el modo en que usted tomó a la sargento y sentí envidia de ella. Ahora me arrepiento pero por algún motivo que no alcanzo a entender, quise castigarla.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/1/3/5/9/0/E/evilpunkstar/C1E.jpg" width="424" height="314">Fue entonces cuando caí en la cuenta que en su mente infantil veía a las otras dos mujeres como competencia más que como compañeras y recordando mi papel de instructor y dueño, susurré en su oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Sabes que tengo el deber de reprenderte? </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí, doctor y a eso he venido- contestó sin mirarme a los ojos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Asumiendo que en la programación de su cerebro, era además su dueño, la separé de mí diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Desnúdate, ¡No puedo admitir tu comportamiento!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Obedeciendo mi orden, Alice se puso de pie y en silencio, empezó a desabrochar los botones de su camisa con decisión. Aunque su intención no fue la de calentarme, os tengo que confesar que al ver aparecer sus negros melones me puse como una moto y disfrutando ya de ese nada erótico striptease, no perdí ojo de cómo iban cayendo sus ropas al suelo. Al quitarse el pantalón de campaña, descubrí que bajo esa dura prenda militar, la chavala llevaba un coqueto tanga blanco que le dotaba de una femineidad indiscutible.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Date la vuelta, ¡Quiero verte el trasero!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi orden tuvo un efecto no previsto en la negrita e involuntariamente sus pezones se pusieron duros. Satisfecho, vi cómo se giraba y con su trasero en pompa lo puso a mi disposición. Las musculosas nalgas de esa mujer eran un objeto de deseo que no pude ni quise dejar de acariciar y llevando mis dedos a su piel, comencé a masajearla mientras su dueña comenzada a respirar con mayor dificultad.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Tienes un culo precioso!- le solté al reparar que tenía todos sus vellos erizados.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La cría me miró agradecida pero no dijo nada. Su completa sumisión me permitió obligarla a apoyarse en una de las mesas de la piscina y entonces sin avisar le aticé un sonoro azote en uno de sus cachetes. La sorpresa le hizo gemir pero sin moverse de la posición que había adoptado, esperó que siguiera con el castigo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Qué curioso!”, pensé al saber que esa mujer que podría hacerme papilla con suma facilidad, deseaba recibir mi reprimenda con auténtica ansia.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La siguiente serie de tundas sobre su duro pandero la soportó sin emitir queja alguna y solo cuando hice un breve descanso para examinar los efectos sobre su piel, se permitió emitir un suspiro al sentir que separaba con mis manos sus adoloridas nalgas. No me constó deducir que ese sonido era en gran parte una muestra de deseo y por eso mientras reanudaba con una mano el castigo, me permití usar la otra para examinar su coño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Estas empapada!- exclamé al descubrir que estaba totalmente encharcado y recreándome en ese descubrimiento, me apoderé de su clítoris con dos de mis dedos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La serenidad de la negrita desapareció al sentir el doble tratamiento. La mezcla de dolor y placer asoló su cordura y sin ser realmente responsable de sus actos, me rogó que siguiera.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-A mi zorrita le gusta cómo su amo le trata, ¿Verdad?.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡¡Sí!!- replicó con un deseo que no me pasó inadvertido.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Os prometo que si no llego a recordar que la psiquiatra me había avisado que esa niña debía recibir las novedades una a una, hubiese aprovechado para desvirgarla en ese momento. Sabiendo por tanto que no debía mezclar el castigo con&nbsp; la pérdida de su&nbsp; virginidad, proseguí azotándola y masturbándola hasta que ya totalmente agotada y después de una serie de profundos orgasmos, perdió el equilibrio y cayó al suelo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin ayudarla, llamé a las otras dos mujeres. Ambas debían estar observando porque en pocos segundos llegaron a mi lado. Asumiendo que era cierto, les solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8211; ¡Seréis putas! La próxima vez que os pillé espiándome, le diré a Alice que os castigue- la cara de estupefacción de ellas me confirmó su&nbsp; acción y dando por sentado que ese aviso era suficiente, ordené: -Llevad a Alice adentro y ponedle crema en su pandero.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reaccionando como psiquiatra, Mary se acercó a mí y me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Alan, tienes que aprovechar que está débil para hacerla mujer- y con una sonrisa en sus labios, me preguntó: -¿Te parece bien que Vicky y yo te la preparemos?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Soltando una carcajada, acepté de buen grado la sugerencia y queriendo saber mi exacta función, le pedí que me sugiriera cómo comportarme. La morena guiñándome un ojo, respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Vete a tu cuarto y espéranos allí. ¡Te sorprenderás cuando la veas!- y recalcando sus palabras, me soltó: -la mujer que llegará a tu cama, no será una soldado sino una niña necesitada de cariño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual entre las dos se llevaron a la adolorida mujer, dejándome solo en el exterior de la casa….</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/01/actiongirlsebonypool051.jpg">&nbsp;</a></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/6/1/9/4/1/2/evilpunkstar/E03.jpg" width="427" height="320"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Por fin, Alice culmina su evolución.</span></b></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Camino hacia mi cuarto, analicé las palabras de la doctora y vislumbré que debía comportarme como un amante dulce y cariñoso cuando ese par llevaran a Alice hasta mi cama. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-La vieja táctica del palo y la zanahoria- mascullé entre dientes- tras el castigo viene el premio.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Dando por sentado las razones psicológicas por las que Mary esperaba que al sentir ternura por mi parte después del duro trato al que la había &nbsp;sometido, la negrita diera por terminada la primera fase de su educación, me metí a duchar para quitarme el cloro de la piscina. Bajo el chorro y mientras daba vueltas a esa situación, comprendí que a mí también me apetecía ser cariñoso y por eso tras secarme, esperé pacientemente que llegaran las tres mujeres.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi espera se prolongó durante casi media hora, pero no me importó al ver el resultado ya que me costó reconocer a la musculosa negrita en la tímida jovencita que entró por mi puerta.&nbsp; Con su pelo recogido y vestida con un camisón rosa anudado hasta el cuello, Alice parecía no hacer cumplido los dieciocho.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Que belleza!”, exclamé mentalmente al comprobar el cambio experimentado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Puedo pasar?- preguntó cortada y sin conocer realmente que se esperaba de ella.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El tono inseguro de esa negrita&nbsp; ratificó que no era más que una niña inexperta deseando convertirse en mujer y por eso la llamé a mi lado diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ven preciosa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Confundida por mi piropo después del modo que la había tratado se acercó a mí, con paso incierto. La sensualidad que manaba de sus poros y que era patente a través de esa tela transparente me hizo desear todavía más ser el primero en desflorar a esa cría. Reteniendo mis ganas de saltar sobre ella, le pedí que se sentara en la cama.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Alice, incapaz de mirarme a los ojos, se acomodó a mi lado casi temblando. Su nerviosismo quedó patente cuando le dije mientras mordía su oreja dulcemente que era guapísima.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿De verdad?- preguntó mordiéndose los labios.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí, eres maravillosa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al escuchar mi lisonja, dos pequeños bultos bajo la tela la traicionaron haciéndome saber que con mi sola presencia esa cría se estaba excitando. No queriendo asustarla pasé mi mano por uno de sus pechos a la vez que acercaba mis labios a los suyos. La ternura con la que me apoderé de su boca disminuyó sus dudas y pegando su cuerpo contra el mío, susurró en mi oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Quiero que me haga mujer. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Aunque ella me lo pidió, la vi temblar al ir deslizando los tirantes de su camisón. Uno tras otro aparecieron ante mí sus dos impresionantes pechos y con premeditada lentitud, llevé una de mis yemas hasta su pezón, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Tranquila, si no quieres lo dejamos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Aterrorizada al pensar que no iba a ser mía, se desnudó por y se sentó sobre mis rodillas mientras me volvía a besar.&nbsp;&nbsp; Su extraña belleza, ese cuerpo modelado por el ejercicio y&nbsp; su dulce pero triste sonrisa, hicieron que mi pene&nbsp; se alzara presionando el interior su entrepierna.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Esa presión no despejó sus miedos y sabiendo que quería formar parte de mi vida, esa mujer decidió que haría su mayor esfuerzo en complacerme para que de esa noche no pasase que fuera mía. Por mi parte, traté de ser todo lo delicado posible y poniendo mis manos en ese duro trasero, la tumbé junto a mí. Ya&nbsp; con ella en esa posición, me esmeré en acariciar su cuerpo, tocando cada una de sus teclas, cada uno de sus puntos eróticos hasta que conseguí derretirla y ya sumida en la pasión, esa negrita me rogara nuevamente que la desvirgara. Tanteando el terreno, me di la vuelta y me coloqué sobre ella.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Sus ojos llenos de miedo entraban en franca contraposición con su sexo que presionando contra mi entrepierna pedía que guerra. &nbsp;Mirándola a la cara, pedí con mis ojos el permiso para continuar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;"><br />
<img decoding="async" class="alignright" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/C/E/9/C/4/3/evilpunkstar/4A9.jpg" width="428" height="321">-¡Por favor!- lo necesito.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Sus dudas me hicieron incrementar la lentitud y suavidad de mis caricias. Con la necesidad de no decepcionarla, la besé en el cuello mientras acariciaba sus pantorrillas rumbo a su sexo. El cuerpo de Alice tembló al sentir mi lengua bajando hasta sus pechos, muestra clara que se estaba excitando por lo que tiernamente me dispuse a retirar el tanga de encaje rosa que cubría su entrepierna. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Con el deseo brillando en sus ojos, la negrita me permitió retirar esa prenda y bajando por su cuerpo, asalté &nbsp;ese último reducto con mi lengua. Nada más tocar con la punta su clítoris, Alice sintió que su cuerpo colapsaba y se corrió. No contento con ese éxito inicial, proseguí con mi lengua recorriendo los pliegues de su sexo hasta que incapaz de contenerse forzó el contacto de mi boca presionando sobre mi cabeza con sus manos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Para entonces, el sabor juvenil de su coño ya impregnaba mis papilas, reafirmando mi erección y olvidando que debía ser suave, llevé una de mis manos hasta su pecho pellizcándolo. La ruda caricia prolongó su éxtasis y gritando de placer, Alice busco mi pene con sus manos. Sabiendo que estaba dispuesta, acerqué mi glande a su excitado orificio. La negrita, moviendo sus caderas, me pidió que la tomara. Decidido a que esa noche fuera inolvidable para ella, me entretuve rozando la cabeza de mi pene en su entrada, sin meterla. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Fóllame!- rugió pellizcándose los pezones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Al verla tan entregada, decidí que era el momento y forzando su himen, fui introduciendo mi extensión en su interior. Alice gritó por su virginidad perdida pero, reponiéndose rápidamente, violentó mi penetración con un movimiento de sus caderas y sin que yo hiciera nada más, volvió a correrse. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La humedad que anegaba &nbsp;su cueva, facilitó mis maniobras y casi sin oposición la cabeza de mi sexo chocó contra la pared de su vagina, rellenándola por completo. Todas las células de mi cuerpo me pedían que acelerara la cadencia de mis movimientos pero mi mente me lo prohibió y por eso durante unos minutos seguí machacando con suavidad su conducto. La lentitud de mis penetraciones llevaron a un estado de locura a esa negrita que olvidando que yo era su dueño, clavó sus uñas en mi trasero mientras me exigía que incrementara el ritmo.&nbsp; </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me corro- chilló ya descompuesta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Deseando que mi clímax coincidiera con su orgasmo, agarrándola de los hombros, llevé al máximo la velocidad de mis embestidas. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Más fuerte- gritó con su respiración entrecortada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Obedeciendo de cierta manera, &nbsp;llevé mis manos a sus tetas y estrujándolas con fiereza, eyaculé en su interior derramando &nbsp;mi simiente mientras ella no paraba de gritar. Agotado caí sobre ella. Alice recibiéndome en sus brazos, esperó a que tomara un poco el aíre para decirme:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Llegué a tu cama siendo tu niña y ahora soy tu mujer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual y sin darme un minuto de pausa, se arrodilló &nbsp;frente a mí e intentó reanimar a mi adolorido sexo. Estaba tan cansado que estaba a punto de pedirle que parara cuando vi que Mary y Vicky entraban en la habitación, totalmente desnudas. La expresión de la cara de la psiquiatra me anticipó sus intenciones y llegando hasta la cama, separando a la negrita de mí, le dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Hermanita. ¡Soy la única que no te ha tenido!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Y poniendo su coño frente a su boca, exigió que la negrita tomara posesión él.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/1/1/A/0/C/B/evilpunkstar/CA6.jpg" width="2000" height="1500"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"></div>
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		<title>Relato erotico: &#8220;De super soldado asexuada a puta sin remedio&#8221; (POR GOLFO).</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2026 03:28:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[De super soldado asexuada a puta sin remedio. Antes de nada permitirme que me presente.&#160; Me llamo Alan McArthur y&#160; aunque ahora soy civil, durante muchos años he sido un científico a sueldo del ejército americano. Graduado por Yale en Ingeniería Bioquímica y molecular, desde que salí de la universidad, me fichó el departamento de defensa para una serie de estudios tan inconfesables como secretos.&#160; Trabajando codo con codo con los mejores, fui cabeza de un proyecto en el que los militares habían puesto todas sus esperanzas. “CREAR AL SUPERSOLDADO” Las premisas eran claras, debíamos&#160; dotar a esos especímenes de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">De super soldado asexuada a puta sin remedio.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Antes de nada permitirme que me presente.&nbsp; Me llamo Alan McArthur y&nbsp; aunque ahora soy civil, durante muchos años he sido un científico a sueldo del ejército americano. Graduado por Yale en Ingeniería Bioquímica y molecular, desde que salí de la universidad, me fichó el departamento de defensa para una serie de estudios tan inconfesables como secretos.&nbsp; Trabajando codo con codo con los mejores, fui cabeza de un proyecto en el que los militares habían puesto todas sus esperanzas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“CREAR AL SUPERSOLDADO”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Las premisas eran claras, debíamos&nbsp; dotar a esos especímenes de una fuerza y rapidez sobrehumana &nbsp;pero también incrementar hasta niveles nunca antes vistos su resistencia a enfermedades y su inteligencia. Lo demás no solo era accesorio sino que sobraba. Tras muchas discusiones, mis colegas y yo decidimos extirpar cualquier rastro de sexualidad de ellos dando como resultado un híbrido sin ningún rasgo distintivo sobre si era hombre o mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El resultado de nuestro diseño fueron unos seres andróginos, bellos a su manera, tremendamente fuertes, brillantes y ¡Defectuosos! Tras unos meses, rompiendo marcas y maravillando a sus superiores, todos y cada uno de los sujetos de estudio, ¡Se volvió loco y terminó suicidado!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La tara tan evidente nos hizo temer que ese gigantesco derroche de recursos se iba a ir a la basura y asumir por tanto que serían nuestras cabezas las que con otras muchas iban a rodar con ello. Ya daba por perdido mi puesto cuando uno de mis colegas me insinuó que entrevistara a Mary Doe, una estrella de la psiquiatría experimental. Al no tener nada que perder y poseer esa médico la acreditación de los servicios secretos, acepté pedir su consejo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No sé si es vuestro caso pero yo siempre me hago una idea preconcebida de las personas que voy a conocer y por eso creí que esa eminencia sería una solterona desgreñada. Mi sorpresa fue el toparme con una morenaza de casi un metro sesenta que además de&nbsp; bella era encantadora. Agradándome&nbsp; desde un inicio, le planteé el problema y junto con ella empezamos a buscar&nbsp;&nbsp; una solución.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como buena investigadora, Mary se pasó dos semanas recabando datos antes de aventurarse a dar un diagnóstico. Para ello, me citó en un restaurante donde sin oídos ajenos poder hablar con libertad. Todavía recuerdo que la estaba esperando cuando de pronto unos comensales cercanos a mi mesa, empezaron a cuchichear con evidentes signos de excitación. Al girar y mirar el objeto de sus comentarios, descubrí que esos tipos hablaban de mi cita.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Joder”, exclamé mentalmente al percatarme de que olvidando su bata de trabajo, la morena se había enfundado un traje que dejaba poco a la imaginación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El pegadísimo vestido daba idea de sus maravillosas curvas mientras la fina tela dejaba entrever la belleza de sus pechos. Cortado por el modo en que venía ataviada, me levanté de mi asiento para saludarla. Mary sabedora del efecto que provocó ese día en mí, incrementó mi turbación pegando su cuerpo al mío, tras lo cual, en plan coqueto me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Qué tal estoy?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Guapísima- reconocí bastante extrañado por su pregunta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La mujer sonriendo, insistió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Pero te atraigo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Comprendí entonces que esa pregunta no era baladí y tras analizar su significado, contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sabes bien que sí. Eres una mujer atractiva y cualquier hombre que te mire se sentirá atraído por ti.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sentándose en su silla, cruzó sus piernas de tal modo que la raja del vestido permitió que mis ojos se recrearan con sus muslos y habiendo captado mi atención, prosiguió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-La excitación que sientes, ¿Disminuye tu inteligencia?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Avergonzado tapé con una servilleta mi entrepierna y respondí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-En este momento, me siento idiota. Pero contestando a tu pregunta, no. Es algo pasajero que incluso obliga a mi cuerpo a segregar una serie de hormonas que son deseables.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Entonces- y entrando por primera vez en el asunto que nos había llevado a ese lugar, preguntó: -¿Por qué habéis negado a esos sujetos la sexualidad? ¿No veis que sin ella se convierten en una olla a presión?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No comprendo- alcancé a decir- Si carecen de sexo, no se verán afectados por su ausencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Soltando una carcajada, posó su mano sobre mi bragueta diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Que no supieras que te atraía, no significa que ante el mínimo estimulo, tu amiguito se levante como el de un crío- Al sentir bajo sus dedos, la confirmación de sus palabras se rio con picardía &nbsp;y cambiando de tema, me dijo: -Ahora que te lo he demostrado, pensemos en como subsanar el error de principiante que habéis cometido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tras lo cual, abandonando cualquier coqueteo se lanzó de lleno a discutir conmigo las posibles salidas de nuestro problema y dos horas después con la solución esbozada, se despidió de mí dejándome contento desde el punto de vista laboral e intelectual pero insatisfecho porque una vez había despertado al monstruo, no pude más que quedarme babeando al verla alejarse meneando su trasero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;"><br />
Elegimos al espécimen de prueba.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/118/38071859/38071859_032_c622.jpg" width="460" height="693">Habiendo optado por dotar a nuestros experimentos de sexo, nos encontramos con dos nuevos focos de discusión, el primero era acordar el sujete que nos serviría de prueba y el segundo decidir si convertíamos a ese ser en hombre o en mujer. Hubo opiniones para todos los gustos, sobre el primero decidimos coger un espécimen recién creado que todavía no hubiese salido de la criogenia pero el siguiente fue el que realmente creó controversia. Mientras la mayoría de los científicos se inclinaban por darle atributos masculinos, Mary insistía en otorgarle una apariencia femenina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al preguntarle el porqué, contestó que fue rotunda diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Como psiquiatra encargada, comprendo mejor la mente femenina y como seré yo quien te dirija mientras la reeducas, ¡Insisto en que sea mujer!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al escucharla, me escandalicé ya que olvidándose de que yo era el jefe de todo el proyecto, me rebajaba a mero ejecutor de sus órdenes y por eso me negué en rotundo, aduciendo que había otros mejor preparados para esa función.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sí- respondió- pero entre tanto uniformado, solo me fio de ti y como deberemos estar dos meses aislados con el espécimen, no seguiré colaborando si no es así.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Comprendí que la muy cabrona me estaba echando un órdago. Desgraciadamente, el dineral que llevábamos gastados y la más que plausible responsabilidad que me exigirían ante semejante fracaso, me llevaron a claudicar y aceptar todos sus términos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Habiendo cedido, no me quedó más remedio que acompañarle a elegir el candidato a la cirugía.&nbsp; Esa misma mañana, fuimos a la sala de criogenia y tras echar un rápido vistazo a los distintos sujetos, Mary seleccionó a tres y dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Cuál prefieres?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;Pálido y sin saber cómo quería&nbsp; esa mujer que decidiera, revisé los que había elegido con mayor detenimiento. Dos eran de raza blanca y uno de raza negra. Al examinarlos, imaginé cuál&nbsp; de todos ellos se vería mejor con un aspecto femenino y por eso señalando al afroamericano dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Este.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Muerta de risa, mi colega se congratuló de mi elección diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Es el mismo que yo había elegido- y llamando al cirujano le dijo exactamente como quería que llevara a cabo la transformación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aunque ya lo habíamos hablado, no por ello, no pude dejar de sonrojarme cuando ante las reticencias del médico, la morena le soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡No sea pesado! ¡He dicho que quiero que le ponga tetas, no unos granos!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El pobre tipo veía desmesurado el tamaño de los pechos que había elegido pero como ella era quien mandaba no le quedó otra que obedecer y dijo de muy mala leche:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Mañana, el número 785/465 G tendrá esos melones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;"><br />
Llevamos al espécimen a una base secreta en una isla.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Una semana después, Mary, la sargento Paulsen y yo aterrizamos en una remota isla del pacifico donde sin otra compañía íbamos a despertar a esa supersoldado. La problemática con la que nos encontrábamos era variopinta porque la programación genética con la que estaba dotada, exigía desde el comienzo que tuviese claro quién era el superior al que debía lealtad así como una serie de ejercicios físicos necesarios para fortalecer su musculatura pero nada decía sobre el modo en que deberíamos sacar a la luz su faceta femenina y sabiendo que en eso íbamos a ciegas, me descubrí mirándola a través del cristal de la capsula criogénica donde permanecía postrada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Completamente desnudo, el objeto de nuestro estudio estaba como dormido ajeno a que en ese momento la estuviese contemplando. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Ese puñetero cirujano es un artista- no tuve duda al contemplar su obra.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/118/38071859/38071859_033_7669.jpg" width="460" height="693">Descomunalmente alta y fuerte, ese espécimen con su metro noventa era un ser bellísimo. Rapada al cero y sin rastro de vello en su cuerpo, tenía una dulzura que contrastaba con la enormidad de sus senos. El médico solo había seguido fielmente las indicaciones de la psiquiatra sino que explayándose en su faceta creadora, le había dotado de un culo amplio que disfrazara su musculatura magnificando su feminidad. Creando hasta el mínimo detalle, su sexo lucía imberbe pero al fijarme en él, comprobé la perfección de sus labios así como el toque indispensable que le daba el rosado clítoris que le había construido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Seguía absorto en ese ser cuando sentí que alguien me susurraba al oído.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Alice es preciosa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al girarme y observar que mi colega, la doctora Doe, estaba tan impresionada como yo, solté una carcajada diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No fastidies que le has puesto nombre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Por supuesto- contestó sin retirar su mirada del espécimen- Esa mujer cuando despierte deberá sentirse como si fuera cien por cien humana.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Asumiendo que desde el punto de vista psicológico debía tener razón, no discutí y di por sentado la certeza de su afirmación. Como el avión que nos había llevado hasta allá, ya había despegado no creí conveniente retrasar el despertar del sujeto y por eso dando instrucciones precisas a la sargento Paulsen, entre los tres programamos la apertura de la capsula en dos horas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ya puestos en marcha, acompañé a la doctora a revisar el que sería el alojamiento de los cuatro durante todo el experimento. Fue al visitarlo cuando por enésima vez desde que conocía a esa doctora, me sorprendió porque habiéndose encargado de todo nunca me avisó de que solo me encontraría una cama. ¡Enorme pero solo una!.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al ver mi cara de estupefacción, soltó una carcajada diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Te gusta el aula donde vamos a dar clase a ese retoño?- dijo señalando el colchón de tres por tres.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Explícate- exigí: -¿Dónde coño vamos a dormir todos nosotros?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando sacándome de mi inopia, esa morena me informó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Alice debe aprender de su sexualidad sin sentir agobio. Por eso he seleccionado personalmente a Vicky- dijo señalando a la sargento- Ya sabe que entre sus funciones tendrá que compartir el lecho con nosotros y a través del ejemplo, hagamos nacer en ella su faceta sexual.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Me estás diciendo que tú, Paulsen y yo le mostraremos en vivo todo lo que necesite aprender sobre el sexo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Muerta de risa, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Por eso insistí en que fueras tú quien vinieras. Desde que te vi, supe que serías sexualmente compatible con nosotras- y dirigiéndose a la militar prosiguió diciendo: -Vicky, ¿verdad que tú opinas lo mismo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Así es señora. El doctor me parece muy atractivo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;Si alguien me hubiese dicho solo una semana antes que iba a pasarme dos meses en una isla con tres mujeres dispuestas para mí, nunca le hubiese creído pero en ese instante os tengo que reconocer que lejos de estar excitado con la idea, ¡Estaba acojonado!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El plan de la doctora me parecía descabellado. Como buena rata de escritorio, no me consideraba ni un don Juan y mucho menos un atleta. Y por eso albergué serias dudas de ser capaz de satisfacer a semejante adversario. Durante unos minutos permanecí callado mientras Mary y la sargento Paulsen comenzaban los preparativos para recibir a nuestra paciente. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tratando de analizar las consecuencias me fijé en la militar. Si la psiquiatra era el prototipo de morena, Vicky era un bello ejemplar de nórdica. Rubia con ojos azules, en un escaso metro sesenta se escondía una profesional de las armas. Sus movimientos acompasados la delataban. Todo lo que hacía estaba milimétricamente ejecutado. Daba lo mismo lo que hiciera, si levantaba una caja, la izaba usando solo el esfuerzo necesario pero era a la hora de andar con sus zancadas donde realmente te dejaba entrever su formación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Parece un robot”, me dije viendo la ausencia de femineidad. Su fría mirada iba acorde con el resto. Hierática y seria, esa mujer me recordó&nbsp; a un tempano de hielo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Estaba imaginándome cómo sería en la cama cuando al recoger una herramienta del suelo pude admirar su culo sin disimulo y debido al evidente encanto de su duro pandero, por primera vez, me apeteció descubrir como estaría en pelotas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La alarma de la capsula me devolvió a la realidad y yendo hasta el lugar donde estaba ubicada, me preparé a recibir a la enorme mujer. Tal y como había visto tantas veces, el espécimen se despertó desorientado y por eso entre la sargento y yo tuvimos que ayudarla a levantarse y llevarla hasta el baño donde se daría la ducha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tras cinco minutos en silencio y parcialmente repuesta, me miró y poniéndose en posición de firme, se presentó diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-785/465 G listo para el servicio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aleccionado por Mary del modo que tenía que comportarme, contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Relájese soldado Alice. Acaba de hacer un largo viaje y necesita descansar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La paciente&nbsp; al escuchar el nombre con el que me había dirigido a ella, mostró su extrañeza y por eso se lo aclaré diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Desde este momento, se llama Alice New.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;Programada para la guerra, nada la había preparado para recibir una identidad y menos que fuera femenina, por eso todavía desnuda, preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Disculpe, no entiendo. ¿Soy acaso una mujer?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Que la persona que me hiciese semejante consulta, fuera un ser con dos tetas y un culo descomunales resultó gracioso pero adoptando un gesto serio, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Así es soldado. Créame, ¡Nadie que la mire tendrá duda de que es una mujer!.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como su superior se lo había afirmado, su mente geométrica lo asumió como cierto y pidiendo permiso para hablar, me informó que estaba dispuesta para empezar su formación. Su actitud resultó un calco a la de tantos fracasos y por eso con recelo, dejé que la sargento se ocupara de vestirla y&nbsp; de sacarla a dar una vuelta por el campamento para&nbsp; desentumecer sus músculos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sabía que mentalmente era inestable y que nuestra función en ese lugar era cimentar su personalidad y su sexualidad para que ambas le sirvieran para afrontar su futuro. Nuestro fracaso significaría su suicidio en un tiempo corto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Ojalá funcione”, pensé mientras la veía correr por el circuito bajo la atenta mirada de la rubia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La rapidez de su carrera, no por conocida, me impresionó menos. La espécimen, me costaba llamarla Alice, era tan veloz como los&nbsp; ejemplares anteriores sin que el par de kilos extras que le habíamos añadido afectasen a su rendimiento. Al poco rato de comenzar, su instructora dio por terminada la primera sesión y la llevó ante la doctora.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mary la estaba esperando y siguiendo su plan,&nbsp; le había&nbsp; preparado una dura jornada de estudio. Desde mi oficina seguí&nbsp; a través de un monitor el desarrollo de esa clase magistral en la que contra todo pronóstico, no trató de nada marcial sino en un documental sobre la vida de una familia. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Parece hasta interesada”,&nbsp; sentencié extrañado al ver la concentración con la que seguía esa película.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si os preguntáis por qué me intrigaba, la razón era que a mi modo de ver no podía ser más aburrido por tratar temas evidentes como podía ser la estructura de la familia, la relación entre los padres y las diferencias entre los sexos. Observando a la enorme negra, comprendí que para ella todo era nuevo pero no fue hasta que terminó e le hizo a la doctora una pregunta cuando valoré en su justa medida el desconcierto de la muchacha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Doctora Doe- con tono serio soltó- no consigo entender. Tal y como me ha enseñado en una familia,&nbsp; el padre y la madre educan a sus hijos. Entonces. ¿Debo considerar al señor McArthur mi padre? Y ¿A usted y a la sargento como mis madres?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mary tras analizar la cuestión, le respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Desde ese punto de vista sí pero quiero que sepas que no somos tus padres sino tus profesores.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La confusión de la mujer no hizo más que crecer y con un gesto duro en su rostro, comentó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Es verdad, los soldados como yo no somos engendrados sino fabricados.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ese comentario hizo que la psiquiatra se ratificara en la decisión de dotar al sujeto de un sexo al comprender que desde el primer día el diseño actual&nbsp; entraba en conflicto con la naturaleza humana.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Los lanzamos a un mundo que no comprenden”, pensó y deseó con más énfasis que con su plan, esa enorme mujer consiguiera el salvavidas que&nbsp; le permitiera enfrentarse a su destino sin volverse loca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/118/38071859/38071859_026_4759.jpg" width="460" height="693">&nbsp;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El &nbsp;siguiente problema con el que tuvo que lidiar Alice fue más previsible al tener que ver con los aditamentos sexuales con los que la habíamos dotado.&nbsp; La psiquiatra quería que el espécimen fuera asumiendo su género de manera natural y por eso dispuso que al terminar el documental y antes de cenar, la sargento se la llevara a la playa a darse un chapuzón mientras ella y yo observábamos su reacción a través de los monitores de mi oficina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Siguiendo las directrices recibidas, Vicky condujo a la enorme mujer hasta la arena y allí empezó a quitarse su uniforme mientras Alice la miraba, de forma que desde mi silla, observé por vez primera el desnudo de esa rubia. Tal y como había anticipado, los pechos de la sargento eran menudos y firmes al igual que su trasero. Fibrosa y atlética, sus desarrollados músculos le daban una apariencia un tanto masculina que no me pasó desapercibida. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Es un poco marimacho”, me dije sin por ello reconocer que estaba buena.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al igual que yo, la negra no perdió detalle del striptease de su instructora y cuando terminó, se vio forzada a comentar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sargento, &nbsp;no termino de entender para que nos sirven los pechos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La nórdica soltó una carcajada al oír tamaño despropósito y sin dar mayor importancia al comentario, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-En teoría para amamantar a los niños pero ya tendrás tiempo para descubrir que tienen otros usos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La escueta respuesta no satisfizo a Alice que viendo que no iba a obtener mas información de su superiora decidió imitarla y quitándose la ropa, se quedó en pelotas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Menudo hembrón!- exclamó la doctora al verla desnuda y de pie por primera vez.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Estuve totalmente de acuerdo. Alice era espectacular. Su negro y gigantesco trasero era toda una tentación y sin poderlo evitar, me imaginé como sería hacer uso de él. Mas excitado de lo que nunca reconocería, vi como las dos mujeres se cogían de la mano y entraban corriendo en el agua.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La diferencia de tamaño era tal que Vicky parecía una niña al lado de la negraza. Quizás por eso no me extraño verla comportarse como una cría e iniciando las hostilidades, salpicara a su acompañante. Alice tardó en asimilar que era un juego al no comprender las risas de la sargento. Cuando lo hizo su rostro cambió y con una expresión infantil agarró a Vicky y alzándola sobre las olas la lanzó unos metros mas allá.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La facilidad pasmosa con la que impulsó a la rubia me hizo valorar su fuerza y por eso desee nunca tener que enfrentarme cuerpo a cuerpo con ella:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Me haría añicos “, acepté reconociendo mi inferioridad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mary estaba tan impresionada como yo y mientras tomaba notas, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Aunque me había contado lo fuertes que eran, me sigue resultando ciencia ficción.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En la playa, la sargento mientras tanto se había sumergido apareciendo a la espalda de su alumna &nbsp;y respondiendo al ataque se subió a caballo de la negra, diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Demuestra que puedes conmigo y corre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Os resultará ridículo pero al ver el cuerpo desnudo de Vicky pegado al de Alice me empecé a excitar y tratando que no se me notara, acerqué mi silla a la mesa. Al mirar de reojo a la psiquiatra, descubrí anonadado que no era el único que se había visto afectado por ese juego y que bajo su blusa, dos pequeños bultos dejaban de manifiesto su calentura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¿Será lesbiana?” me pregunté un tanto desilusionado porque ya me había hecho ilusiones con ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como esa noche en teoría la verdad afloraría rechacé la idea y me concentré en la imagen de los monitores. En ella, las dos mujeres habían salido del agua y se habían tumbado a tomar los últimos rayos de sol de la tarde. Fue entonces, cuando Mary volviendo a la realidad, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Te has fijado, ¡Ha jugado!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al escucharla comprendí el alcance de sus palabras ya que ninguno de los especímenes había actuado de esa forma. Envalentonado por el éxito, involuntariamente abracé a la doctora sin caer en que bajo mi pantalón mi pene seguía erecto. Ella al notar mi bulto, sonrió y acariciando mi trasero con una de sus manos, comentó satisfecha:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Mi jefe está cachondo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Avergonzado por mi idiotez, me separé de ella y cogiendo la puerta desaparecí sin rumbo definido hasta que una hora mas tarde, Alice me vino a buscar para avisarme que la cena estaba lista. De camino de vuelta a las instalaciones, la mujerona me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Doctor, ¿Me considera usted una mujer bonita?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La cuestión me cogió desprevenido y tras unos instantes le contesté que sí. Al escuchar mi respuesta, Alice insistió diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Tanto como Vicky?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Mucho más. La sargento Paulsen es guapa pero tú eres única.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mis palabras la alegraron y demostrando quizás gratitud, mostró su incipiente femineidad diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Usted también es un hombre muy atractivo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su evidente tonteo quedó patente cuando imitando a Vicky cogió mi mano y con ella agarrada, me llevó a través de la oscuridad. La veloz marcha entre matorrales me recordó que esa mujer había sido genéticamente mejorada y que sus ojos podían ver en esas condiciones pero aun así, le pedí que bajara su ritmo al temer tropezar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Alice me obedeció al instante y tratando de evitar que diera un traspié, me agarró de la cintura. Ese gesto inocente provocó que mi cabeza quedara a la altura de sus pechos y con ellos a escasos centímetros de mi cara, me quedé petrificado al admirar su verdadera dimensión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Son enormes!”, extasiado medité.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Con ellos en mi mente, llegamos al comedor. Una vez allí y mientras oía que Mary ordenaba a la negra que se fuera a cambiar, nuevamente me asombró la vestimenta de la doctora y de la sargento. Ataviadas con sendos camisones, las dos mujeres parecían un anuncio de lencería.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi gesto de estupor&nbsp; fue captado por la psiquiatra que llegando hasta mí, susurró en mi oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Alice debe aprender a comportarse y sentirse como mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aun teniendo todo el sentido, no por lógico evitó que mis ojos quedaran prendados en el profundo canalillo que formaban sus dos tetas y recreando mi mirada en ese espectáculo, le pregunté si necesitaba ayuda. Su respuesta me dejó pasmado porque bajando la voz, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Nuestro hombre debe descansar mientras sus mujeres le miman- y recalcando su frase con hechos, me llevó hasta una silla donde sin esperar mi respuesta, me pidió que me sentara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Todavía no había asimilado su tono cuando coincidiendo con la llegada de Alice, Vicky me acercó una copa y poniéndose detrás de mí, llevó sus manos a mis hombros y comenzó a darme un masaje. Nada en mi vida profesional me había preparado para semejante trato y bastante cortado, tuve que aguantar que la recién llegada me modelara el picardías que se había puesto diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Doctor, ¿Le gusta?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Quizás aleccionada por la psiquiatra, la sargento murmuró:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Dígale que está preciosa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Recreándome en el piropo, alabé su belleza con determinación. Ella al escucharme, bajando su mirada, se sonrojó y aunque en teoría ese era un buen síntoma, temí viendo su timidez que al final la super soldado no sirviera para lo que se le había creado: la guerra.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Estaba tan absorto observando las largas piernas de Alice que no me percaté que Vicky había incrementado su masaje y que con descaro, recorría mi pecho con sus manos. Cuando sus yemas se apropiaron de mis pequeños pezones caí en ese cambio y girando mi cabeza, la miré alucinado. La rubia aprovechó mi desconcierto para dar un suave beso sobre mis labios, mientras me decía con picardía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Esta noche seré suya.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La seguridad que leí en sus ojos me excitó y llevando mis manos hasta sus piernas, las comencé a acariciar. La rígida sargento desapareció en cuanto notó mi caricia y se transmutó en una dulce jovencita que pegando un sonoro gemido, acercó su boca a mi oído diciendo;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/118/38071859/38071859_024_cc62.jpg" width="460" height="693">-Es usted muy malo. Por favor, pare o no respondo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Muerto de risa, me di la vuelta y dejé que mis manos subieran&nbsp; por sus muslos hasta el inicio de su trasero, entonces y solo entonces, le pregunté que pasaría si no me detenía. La rubia se mordió los labios mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Soy una chica&nbsp; muy ardiente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Explayándome en el magreo, agarré sus nalgas entre mis manos y las apreté con suavidad, disfrutando de la suavidad de esos cachetes. Vicky se derritió al sentir mis dedos e incapaz de contener su lujuria, soltó un profundo suspiro al decirme:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Ahora tenemos que cenar pero esto no queda así. Esta noche me vengaré- y para que supiera de que hablaba metió una mano bajo tanga y sacándola totalmente impregnada de flujo, me la dio a probar diciendo:- Me has puesto brutísima.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El sabor de sexo enervó mis ánimos y llevando mi locura hasta el final, sumergí mi boca entre sus piernas. Cuando ya pensaba que esa rubia iba a ceder llegó la psiquiatra y soltando una carcajada, me separó diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No le puedo dejar solo. Ya sabe que para eso está la cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El tono divertido de la morena me confirmó que no le molestaba que nos divirtiéramos un rato pero&nbsp; también me recordó de esa sutil manera&nbsp; el objeto de nuestra estancia en esa isla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Tiene razón”, admití y más cuando al mirar a Alice, me percaté de la expresión de asombro que tenía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como para ella todo era nuevo, no comprendió&nbsp; esa demostración y con la ingenuidad de una cría, llevando a Mary&nbsp; a una esquina le preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Por qué la&nbsp; transpiración de Vicky se ha incrementado cuando el doctor la tocó? </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La morena sonrió y en voz baja le contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Le resulta muy agradable que un hombre la acaricie.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;Alice todavía no muy convencida, insistió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Y a mí, ¿También me va a gustar que me toque?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Dulcemente, Mary le susurró:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Eso deberás descubrirlo por ti misma.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La determinación que leyó en sus ojos le confirmó que el experimento discurría tal y como había planeado. Alice involuntariamente había cedido a la curiosidad y tarde o temprano, buscaría confirmar su femineidad entre mis brazos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tras ese paréntesis, pasamos a cenar.&nbsp; Aunque los platos que me pusieron estaban deliciosos, os tengo que confesar que no pude saborearlos porque mi mente, anticipando lo que iba a ocurrir esa noche, estaba ocupada en otros menesteres. Por eso, no os puedo narrar nada relevante al no acordarme ni siquiera de los temas que se hablaron durante esa media hora.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Debían ser sobre las diez y media cuando terminamos&nbsp; y aprovechando que Alice y Vicky habían desaparecido en la cocina, Mary se acercó a mí diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Alan, esta noche es muy importante. En nuestra alumna están aflorando sensaciones desconocidas por eso debemos ir con tiento y procurar no acelerarlas. Por eso le pido que al menos por hoy, te mantengas pasivo y dejes que nosotras llevemos la voz cantante.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-De acuerdo- contesté en absoluto molesto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si esa conversación ya de por sí era muy reveladora, más lo fue cuando guiñándome la morena me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No te preocupes, ¡Tendrás tiempo de cansarte de tanto follarnos como putas!&nbsp; &nbsp;&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Os juro que mi verga rebotó como un resorte al oírla y aunque no deseaba parecer un cerdo salido, no pude dejar de comprobar la veracidad de su promesa acariciando suavemente uno de sus pechos. La reacción de sus pezones erizándose bajo la tela fue muestra suficiente de que esa mujer no tardaría en entregárseme y por eso, con mi corazón a mil por hora no me importó esperar a descubrir que es lo que me tenía preparado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ni en mis mejores sueños, anticipé que al volver la negra me cogiera de la mano y me llevara a la habitación y me empezara a quitar la ropa. Al preguntarle sus motivos, la super soldado solo pudo contestar: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-La doctora me ha pedido que le desnude. Quiere que conozca el cuerpo de un hombre yo sola.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sintiéndome un hombre objeto, permití que la enorme mujer cumpliera sus órdenes y aunque en sus movimientos no descubrí nada sexual, eso no fue óbice para que al bajarme los calzoncillos, mi pene emergiera de golpe mostrando una dura erección.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Vi la sorpresa reflejada en su rostro pero rehaciéndose rápidamente, la cogió&nbsp; entre sus manos y&nbsp; me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Que diferente es su órgano reproductor del mío!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sometiendo a duras `penas mis ganas de eyacular, soporté su detallado examen durante unos minutos. El ansia&nbsp; de conocer llevó a esa mujer a sopesar mi huevos, jalar de mi prepucio e incluso a oler mi sexo buscando diferencias.&nbsp; Cuando ya sentía que no iba a poder aguantar más, Alice se sentó en la cama y preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Doctor, ¿Explíqueme porque a las mujeres les gusta que usted las toque?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Asumiendo mi papel de instructor, me aposenté a su lado y le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Básicamente porque soy un hombre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Entonces bajando su mirada dijo con tono inseguro:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me gustaría saber que se siente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin saber a qué atenerme y ni cómo actuar, deseé que la psiquiatra me guiara pero viendo que estábamos solos solo me quedó decirle con dulzura:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Túmbate en la cama y cierra los ojos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La enorme y bella muchacha me obedeció acomodando su cuerpo sobre las sábanas. Al verla tensa, decidí comenzar a acariciar su cuello sin tocar ninguna de las partes conocidas como erógenas pero ante mi sorpresa nada mas sentir mis yemas sobre su piel&nbsp; Alice pegó un sollozo antes de decirme:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-La doctora tenía razón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Supe al instante que habiendo empezado no podía defraudarla y por eso, lentamente fui recorriendo su&nbsp; cuerpo con mis dedos. La notable excitación de la mujer me dio los arrestos suficientes para acercarme a sus pechos, donde me recreé durante unos segundos antes de atreverme con las dos negras areolas que los decoraban. Ya convencido de su entrega, transité por los bordes de uno de sus pezones y viendo&nbsp; que mi estimulación había obtenido sus frutos, acerqué boca y soplé un poco de aire sobre ese seductor botón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Qué me está haciendo?- preguntó confundida- Siento una extraña sensación en mi interior.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Con toda la dulzura del mundo, contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No pienses y disfruta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Obedeciendo mi sugerencia, Alice volvió a cerrar sus ojos y esperó a que diera mi siguiente paso. &nbsp;Fue entonces cuando sacando la lengua comencé a lamer su areola sacando los primeros gemidos de satisfacción de su garganta. Esa muestra me mostró el camino y repitiendo la misma maniobra sobre el otro pecho incrementé las emociones que nublaban su mente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Doctor. No se definir lo que siento pero noto mi sexo totalmente encharcado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Es normal- contesté y deseando que ella misma descubriera la función de su clítoris, llevé su mano hasta la entrepierna y señalándole ese singular pliegue, le pedí que se lo tocara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/118/38071859/38071859_021_2e59.jpg" width="460" height="693">-¿Para qué sirve?</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Te gustará- respondí reanudando mi ataque sobre sus monumentales tetas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Acatando mis instrucciones la super soldado empezó a masajearlo y en cuanto notó el gustazo que ello le provocaba, siguió cada vez más rápido. El sonido de su respiración me anticipó su clímax y previéndolo llevé mis labios hasta los suyos y le di el primer beso de su vida. La entrada de mi lengua en su boca coincidió con su orgasmo y por eso su respuesta fue casi nula porque bastante tenía la pobre con asimilar el placer que recorría su cuerpo. Presa de un genuino orgasmo, Alice tembló con cada sacudida hasta que agotada se dejó caer sobre la almohada. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sabiendo que esa lección era suficiente por esa noche, la dejé descansar y tumbándome a su lado, esperé que llegaran las otras dos mujeres. Comprendí que habían estado observando en cuanto las vi entrar. Mary llegaba con cara de alegría por el evidente éxito de su plan mientras la rubia hizo su entrada con signos de excitación. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin mediar ningún saludo, la doctora llegó hasta mí y me dijo al oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Magnífico, ¡Has estado magnífico! Sabía que tendría las ternura suficiente para que ella diera ese paso- y quitándose el camisón, se quedó desnuda junto a mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al disfrutar de la visión de sus pechos, se despertó mi lado malvado y llevando mi mano hasta su trasero y respondí: -Para magnífico, tu culo. No me importaría hacerlo mío.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La doctora meneando sus caderas dejó que lo magreara durante unos instantes y cuando ya creía que iba a dármelo, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Por ahora no me toca. Mi&nbsp; función esta noche es resolver las dudas de Alice- tras lo cual se acomodó a la derecha de la muchacha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Estaba tratando de asimilar sus palabras cuando Vicky llamó mi atención desde el otro lado y antes de que pudiese reaccionar ya me estaba besando. Impelida por un frenesí sin igual, se pegó a mí diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No sabes que bruta me has puesto, doctorcito mío- y sin más prolegómeno, se encaramó sobre mi cuerpo buscando el contacto de mi pene. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La facilidad con la que se lo embutió hasta el fondo de su coño me informó de la veracidad de su afirmación y recordando que debía mantener un perfil pasivo, me mantuve quieto mientras la rubia empezaba a galopar usando mi verga como silla de montar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Justo cuando los pechos de la sargento rebotaban al ritmo con el que se empalaba, escuché a la doctora decir:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Observa como Vicky disfruta de nuestro hombre. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Yo también quiero- contestó la negra al oírla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mary soltando una carcajada, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Hoy es demasiado temprano pero pronto estarás preparada para que él te haga suya. Ahora aprende.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si mi pene retozando en su interior ya era suficiente estímulo, la rubia al sentirse observada por las otras dos, berreó de gozo e incrementando el compás de sus caderas, buscó desbocada su liberación. La brutal excitación que le roía las entrañas provocó que adelantándose a mí, Vicky llegara al orgasmo sin que a mí me hubiera dado tiempo casi ni de empezar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me corro- gimió mientras su sexo explotaba derramando por sus piernas la prueba líquida de su placer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">De no haberme comprometido a mantener un perfil bajo, os juro que hubiese dado la vuelta a esa militar y descargando mi frustración, le hubiera desflorado el ojete sin pedirle permiso. Pero no pudiendo cumplir esa fantasía tuve que aguantar que se bajara de mi pene mientras dirigiéndose a la negrita, le decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><br />
-Toda mujer debe adorar la virilidad de su macho y que mejor forma de hacerlo que con una mamada.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Traduciendo sus palabras en hechos, la sargento se deslizó por el enorme colchón y acercando su boca a mi miembro, lo cogió entre sus manos, diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Quiere mi querido doctorcito que calme las ansias de su mástil?&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Comételo, puta- rugí ya francamente insatisfecho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Que maleducado es tu dueño!- protestó la rubia dando un primer beso a mi glande.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La actitud de Vicky me estaba sacando de las casillas y por eso, presionando su cabeza, la obligué a introducírselo en la boca. La rubia no emitió queja alguna y como si fuera algo consustancial con su naturaleza, comenzó a mamar con un ímpetu impresionante. Descubrí que estaba siguiendo un guión preestablecido cuando llegaron a mis oídos las palabras de la doctora:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Si algún día quieres sentirte mujer, debes entregarte a tu hombre y anteponer tu placer al suyo.&nbsp; Fíjate en Vicky, sabe que el doctor es su dueño y por eso su mayor deseo es complacerle.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Inconscientemente, la super soldado deseaba participar en la felación y como no sabía si tenía permiso dejó que su mano bajara hasta su entrepierna y cogiendo el botón que le había enseñado, se comenzó a tocar. Mary no pudo más que sonreír al descubrirla y manteniéndose en un segundo plano, susurró en su oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Sabes que el doctor también es mi dueño?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Esa revelación afianzó tanto su curiosidad como su calentura y ya sin importarle que alguien la descubriera, separó sus rodillas y masturbándose, preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Usted cree que me aceptara a mí también?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Claro, preciosa- respondió.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ajeno a esa conversación, mi atención estaba concentrada en las maniobras de la sargento que usando su boca estaba ordeñando con una maestría sin igual mi miembro. El cúmulo de estímulos me hizo comprender que no tardaría en correrme y anticipándome a ello, avisé a Vicky de su cercanía. Mi advertencia lejos de medrarla, la animó y con nuevos ánimos, buscó mi placer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tal y como preví, mi pene explotó dentro de su boca. La sargento al notar las descargas de semen en su paladar, reclamó&nbsp; para sí toda mi simiente y en plan golosa, la saboreó tragándosela mientras sonreía. Una vez confirmó que había extraído hasta la última gota, miró a la doctora diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Está todavía más dulce que la muestra que me hizo probar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Esa frase me mosqueó y dirigiéndome a la psiquiatra, exigí una explicación. La morena muerta de risa, me levantó de la cama y llevándome hasta el baño, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Alan, no te cabrees. Para que el experimento funcionara, nuestra ayudante debía ser una sumisa perfecta y por eso tras seleccionar a la sargento, arreglé unos pequeños desajustes en ella para que al llegar a aquí cumpliera a la perfección su papel.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Todavía más enfadado con su respuesta, le retorcí el brazo y haciéndole verdadero daño, exclamé:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><br />
-¡Le has lavado el cerebro!</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La morena no emitió queja alguna por mucho que el dolor hiciera que unas lágrimas brotaran de sus ojos. Algo en ellos me determinó que eso no era todo y presionando su cuerpo contra la pared, le pregunté que me había hecho a mí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-He reforzado tu faceta dominante – contestó y a modo de disculpa, prosiguió diciendo: &#8211; Piensa que para dominar a tres mujeres, era necesario un hombre muy especial y por eso tuve que retocarte.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su confesión me dejó confuso y mientras trataba de descubrir algún cambió en mí, asimilé todo su contenido y bajándole las bragas, le pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Por qué lo has hecho?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Excitada, me confesó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Siempre he sabido que era una sumisa y en cuanto supe de este proyecto, vi en él la solución a todos mis males.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Todavía enojado llevé mi mano hasta su sexo. Al hacerlo descubrí que la muy puta lo tenía encharcado e usando esa información&nbsp; pellizqué uno de sus pezones antes de preguntar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Dime, ¿Qué es lo siguiente que tienes planeado con Alice?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Derritiéndose con la ruda caricia, la psiquiatra me explicó que no convenía hacer nada más esa noche para que al despertar, ella misma se atase a mí empalándose con mi miembro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me parece bien- respondí –pero tenemos un problema, sigo con mi pene erecto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La morena al percatarse de&nbsp; mis intenciones, se apoyó en el lavado diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%; text-align: center;">-Soy toda suya.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%; text-align: center;"><br />
</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/118/38071859/38071859_001_6254.jpg" width="770" height="1160"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La esposa del narco y su hermana.  ¡Menudo par!&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2026 10:18:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La esposa del narco y su hermana.&#160; ¡Menudo par! Después de una noche impresionante llena de sexo y de lujuria al despertarme la realidad me golpeó de frente. Ni siquiera me había espabilado lo suficiente cuando de pronto, me vi sorprendido por la entrada de un escuadrón de policía en la finca donde estábamos.&#160; El estruendo de un vehículo tirando el portón del garaje, nos sorprendió todavía desnudos y solo me dio tiempo a ponerme un pantalón antes de que entraran en la habitación a un nutrido grupo de agentes perfectamente pertrechados.&#160; Tanía y Sofía ni siquiera pudieron ponerse nada [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01BI34MVK"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-18602" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1.png" alt="" width="5384" height="2488" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1.png 5384w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1-300x139.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1-768x355.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1-1024x473.png 1024w" sizes="(max-width: 5384px) 100vw, 5384px" /></a></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La esposa del narco y su hermana.&nbsp; ¡Menudo par!</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Después de una noche impresionante llena de sexo y de lujuria al despertarme la realidad me golpeó de frente. Ni siquiera me había espabilado lo suficiente cuando de pronto, me vi sorprendido por la entrada de un escuadrón de policía en la finca donde estábamos.&nbsp; El estruendo de un vehículo tirando el portón del garaje, nos sorprendió todavía desnudos y solo me dio tiempo a ponerme un pantalón antes de que entraran en la habitación a un nutrido grupo de agentes perfectamente pertrechados.&nbsp; Tanía y Sofía ni siquiera pudieron ponerse nada encima y por eso los policías las pillaron en ropa interior.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">SI en un primer momento, me quedé abrumado por las metralletas, los chalecos antibalas y los pasamontañas, en cuanto uno de los mandos de la unidad intentó esposarnos, salió el abogado que tenía dentro y presentándome como tal exigí una explicación.&nbsp; El tipo en cuestión sacó un papel firmado de su mochila y dándomela dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Esta es la orden de registro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Rápidamente le eché una ojeada. Estaba firmada por un juez autorizando el asalto y permitiendo el arresto de las personas que encontraran en su interior. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“Estamos jodidos”, pensé en un principio pero releyéndola ponía expresamente que dicha orden solo amparaba el arresto cuando se encontraran armas&nbsp; en poder de los sujetos o fuera fragrante el delito y que de no ser así, lo único que podía hacer la policía era identificarlos y como mucho citarlos en comisaría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Tenéis vuestros documentos?- pregunté a las dos hermanas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Afortunadamente tanto ellas como yo llevábamos nuestros papeles por lo que encarándome al policía le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Como podrá comprobar, ni las señoras ni yo llevamos armas y de acuerdo a este documento, no puede detenernos sin motivo, por lo que le ruego retire inmediatamente esas esposas y si quiere extiéndanos una citación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al oírme, no supo qué hacer y llamó a su jefe. Quitándoles las esposas, nos hizo esperar hasta que llegara el responsable.&nbsp; Los cinco minutos que tardó en llegar el comisario Enríquez nos permitió terminarnos de vestir y por eso cuando apareció por la puerta, ya no éramos un trio asustados sino un abogado con sus dos clientas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El sujeto&nbsp; llegó francamente cabreado, se le notaba molesto y no tardé en enterarme el motivo de su enfado porque haciéndose el machito me gritó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Qué cojones hubo aquí anoche?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sus palabras me hicieron comprender que los seguidores de la hermandad habían limpiado todo y que no habían dejado nada que nos incriminara. Más tranquilo, me encaré a él diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Una puñetera fiesta!-y hurgado en su herida, le solté: -¿Qué esperaba una reunión de mafiosos?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi recochineo le terminó de enfadar y pegando su cara a la mía, me chilló:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Y tú quién eres?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Con una sonrisa en los labios le contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Para empezar le exijo que me hable de usted- haciendo una pausa para que asimilara que no me iba a achantar ante sus berridos, le solté: &#8211; Soy Marcos Pavel, el abogado de la señora Paulovich y de su hermana.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sudando de puro coraje, &nbsp;creyó que podía aprovechar la teóricamente delicada situación en que nos habían pillado sus subalternos y soltando una carcajada, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Su abogado y por lo que me han contado, su amante. ¿No creo que a su jefe le agrade enterarse de que se anda tirando a su mujercita?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ajeno a que desde la noche anterior, mi puesto en la Hermandad era superior al de Dimitri, pensaba que me iba amilanar pero desgraciadamente para él no fue así:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Me está amenazando? Porque de ser así, pienso demandarle- respondí y dirigiéndome a las mujeres, les dije en voz alta: -Fijaos lo mal instruida que está la policía en España que no saben que&nbsp; desde 1978 ya no es delito en este país&nbsp; el adulterio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Las risas de las rusas consiguieron sacar de sus casillas al&nbsp; comisario que sin saber cómo responder a mi claro insulto, salió de la habitación con el rabo entre las piernas dejándonos custodiados por dos agentes de menor graduación. &nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Para entonces, Tania ya se había recuperado del sofoco y usando el croata, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Bien hecho, has puesto en su lugar a ese imbécil.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No sé si me sorprendió más que supiera que mi abuelo me había enseñado ese idioma o que ella lo hablara con fluidez. Pero sabiendo que era imposible que los policías encargados de custodiarnos lo conocieran, le respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Como no deben haber encontrado nada, me imagino que tu gente se ha deshecho de cualquier evidencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Así es, pero no fue mi gente sino la tuya- contestó para acto seguido decirme: -Todavía no te has enterado ¿Verdad?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿De qué?</span><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-2.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F8%2F1%2F5%2F4%2F81545%2F1%2Fa%2Fy%2Fu%2F1ayut%2F077.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><br />
</a><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-1.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F8%2F1%2F5%2F4%2F81545%2F1%2Fa%2Fy%2Fu%2F1ayux%2F101.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><br />
</a><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fist1-4.filesor.com%2Fpimpandhost.com%2F8%2F1%2F5%2F4%2F81545%2F1%2Fa%2Fy%2Fu%2F1ayuK%2F164.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><br />
</a></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/8/1/5/4/81545/1/a/y/u/1ayur/072.jpg" width="1663" height="2494">Con una inclinación de cabeza, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Ayer no solo te casaste por el rito cosaco con las dos, sino que fuiste entronizado como el jefe supremo de la hermandad. Nuestros hermanos nunca aceptaron bien que los dirigiera una mujer y tratando de socavar mi poder, me obligaron a que te enfrentaras a esa prueba. Lo que no sabían era que ibas a vencer y que con ello, automáticamente te convertiste en el guardián de nuestra herencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tratando de asimilar sus palabras, pregunté en voz alta:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Me estás diciendo que mi autoridad es indiscutible?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Así es, cualquiera que quiera cuestionarla, tendría que primero enfrentarse con un oso y después retarte a un duelo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El hecho que nadie en su sano juicio haría semejante insensatez, no me tranquilizó porque siempre cabría la traición. Al explicarle mis reparos, Sofía decidió intervenir diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Somos rusos. Si alguien se atreviera a traicionarte, toda su familia quedaría marcada como traidora y cualquiera que se cruzara con ellos tendría la obligación de matarlos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Buscando argumentos, dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Recordad al zar Nicolás y a sus hijos. Los mataron sin juicio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Soltando una carcajada me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Has oído hablar alguna vez de los asesinos o de su familia? Verdad que no. La razón es que la Hermandad se ocupó de castigarlos, haciendo desaparecer no solo a los culpables sino a todos los emparentados con ellos hasta la tercera generación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ni siquiera quise hacer el cálculo de cuantos murieron porque de ser cierto que la familia real rusa fue asesinada por un grupo de más de veinte partisanos, si incluíamos a ellos, a sus padres, abuelos, tíos, hijos, sobrinos, primos etc.. ¡Debieron de ser&nbsp; más de quinientas las víctimas!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todavía estaba pensando en ello, cuando el comisario Enríquez volvió a aparecer&nbsp; y extendiéndome una citación me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Le espero mañana en la comisaría, “Señor abogado”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Devolviéndole la cortesía, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Allí estaré, “Señor comisario”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tras lo cual, cogí del brazo a mis dos mujeres y salimos con la cabeza bien alta rumbo al edificio donde se hallaban ubicadas tanto mi casa como las de ellas. El problema de que en cual viviríamos me lo dieron ya solucionado porque al entrar vi que sin pedirme permiso una cuadrilla de obreros estaba tirando las paredes que dividían nuestro dos pisos. Sé que debía haberme molestado que tomaran esa decisión sin consultarme pero mi mente tenía temas más importantes en que pensar que ocuparme de esa nimiedad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El ruido de la obra hacía imposible estar allí por lo que buscando un sitio donde charlar, las invité a comer en el restaurante de una amiga. Necesitaba un sitio que nunca hubieran frecuentado las hermanas ni ningún miembro de la Hermandad para que fuera desconocido para la policía y estar seguro de que no habían puesto micros en él. Por eso me resultó conveniente ir ese pequeño local cerca de Barquillo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br />
<img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/1/5/4/81545/1/a/y/u/1ayux/101.jpg" width="1663" height="2494">Lo que no me esperaba fue el cabreo que se cogieron las rusas cuando mi amiga se acercó y me pegó un beso en los morros al verme entrar. Antes de que me diera cuenta, las hermanitas habían cogido un cuchillo cada una y poniéndoselo en el cuello, la amenazaron con matarla si volvía a tocar a su hombre. Como podréis suponer Ana se quedó acojonada por la violenta reacción de mis acompañantes y casi meándose encima les aseguró que no había sido su intención el molestarlas. Gracias a que en ese momento me interpuse entre ellas y rompiendo el hielo, dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Ana te presento a Tania y a Sofía. Disculpa si te han asustado, es que son cosacas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi conocida se rio creyendo que había sido objeto de una broma y dándoles la mano, se presentó. Las rusas con una sonrisa helada en sus labios, la saludaron con falsa cordialidad y si eso no fue suficiente para que le quedara que era territorio prohibido, Tanía le soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Marcos, mi marido, nos ha hablado muy bien de su restaurante.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La mirada de sorpresa de Ana fue genuina, no se esperaba cuando me vio entrar que llegara con una esposa pero se convirtió en confusión cuando la pelirroja me abrazó diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Porque no le explicas a “Tu amiga” quiénes somos?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sabiendo que no iba a ser la última vez que lo hiciera, informé a mi amiga que la noche anterior me había casado con las dos:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Son mis mujeres&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; .</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La dueña del local se nos quedó mirando y tras pensar en lo que le había dicho, soltó una carcajada.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Y pensar que me lo había creído! ¡Eres incorregible!- tras lo cual nos trajo la carta, dejándonos solos para que eligiéramos que comer. </span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Nada más irse, les eché la bronca por el modo tan violento con el que se habían comportado. Tras soportar durante cinco minutos mi reprimenda, en la cual les prohibí volver a actuar así, supe que les había entrado por un oído y salido por el otro cuando Sofía se disculpó diciendo:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Lo sentimos pero la culpa fue de esa zorra.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Para terminar de recalcar el puñetero caso que me habían hecho, su hermana riéndose, soltó:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Te aseguro que “tu Anita”, por si las moscas, nunca volverá a comportarse como una casquivana ante nosotras.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Dándolas por imposibles, llamé al camarero y cuando iba a pedir una copa de vino, se me adelantó y pidió una botella de vodka para cada una de las mesas que estaban ocupadas a esa hora en el restaurante.&nbsp; Al preguntarle qué coño hacía, con un beso selló mis quejas. Cuando el empleado vino con las ocho botellas, se levantó de la silla y pidiendo silencio al resto de los comensales, les dijo:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Disculpen,&nbsp; &nbsp;Don Marko quiere celebrar con todos ustedes su reciente boda. Esperamos que tengan a bien brindar con nosotros por ella- no me pasó desapercibido que usó mi nombre croata y no el españolizado pero debido a que todo el mundo nos miraba, no dije nada.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Una vez el camarero había repartido el vodka, sirvió tres copas y dando una a su hermana y otra a mí, cogió la suya y diciendo: ”Na zdorovje“, se la bebió de un golpe. Siguiéndole la corriente, me levanté y brindé diciendo: </span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-A su salud.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La gente si entendió ese brindis e imitándonos, vació sus copas dando inicio a una algarabía donde la mayoría de los comensales se atrevió con el vodka, de manera que en pocos minutos el hasta entonces tranquilo restaurante se había transformado en una fiesta donde la bebida corría a mansalva. </span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Con las dos rusas tonteando con todo el mundo, la alegría se contagió a todos y lo que iba a ser una comida íntima donde podríamos hablar se hizo a todas luces imposible.&nbsp; Cuando llevaba al menos cinco copas, me levanté al servicio. Acababa de entrar al servicio cuando de improviso Tania me dio un empujón cerrando el mismo con el cerrojo.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Qué haces? Pregunté muerto de risa.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La rusa mirándome con ojos inyectados en lujuria, contestó:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Vengo a poseer a mi hombre- y sin esperar mi respuesta empezó a frotar su sexo contra mi entrepierna, incrustando mi miembro entre los pliegues de su vulva.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/8/1/5/4/81545/1/a/y/u/1ayuK/164.jpg" width="1663" height="2494">La forma tan erótica con la que se ofreció hizo que mi pene saliera de su letargo de inmediato. La rusa sonrió al sentir mi dureza y profundizando la tentación, su pelvis adquirió una velocidad pasmosa mientras me rogaba al oído que la hiciera mía. Aunque suene una fantasmada, la mujer no tardó en gemir de pasión y ya contagiado de su calentura, no pude más que darle la vuelta y subirle la falda, dejando al aire un tanga más que húmedo.&nbsp; </span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Cuando ya iba a bajarle las bragas y tomar posesión de su feudo, dejándose caer, se arrodilló frente a mí y poniendo cara de zorrón, llevó su mano a mi pantalón:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Llevo bruta desde que vi como parabas los pies a ese poli- me dijo mientras me lo desabrochaba.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Una vez acabo con los botones, me lo bajó hasta los pies y se quedó mirando mi pene inhiesto con cara de puta:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Te voy a dejar seco- soltó y olvidando cualquier otro prolegómeno, sacó su lengua y se puso a recorrer con ella los bordes de mi glande. </span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Dejándome llevarme acomodé&nbsp; en el wáter y separando mis rodillas, la dejé hacer. Tanía al advertir que no ponía ninguna pega a sus maniobras, me miró sonriendo y besando mi pene, me empezó a masturbar. Reconozco que prefería que lo hiciera con la boca pero cuando usó sus manos en vez de sus labios, no dije nada al sentir como incrementaba la velocidad de su paja. En ese instante llevó la mano que le sobraba entre sus piernas y cogiendo su clítoris entre sus dedos, lo empezó a magrear con pasión. </span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todavía no comprendo porque no me la follé en ese instante pero lo que si reconozco es que &nbsp;creí enloquecer al observar cuando alcanzó su clímax sin necesidad de que yo interviniera. Al terminar de sentir su placer, se concentró en el mío, acelerando aún más la velocidad de sus dedos.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Fue entonces cuando me gritó:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Dame tu leche! </span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Comprendí que esa rusa quería que le anticipara mi eyaculación. Aceptando pero sobre todo deseando llegar a la meta, le prometí hacerlo antes de cerrar mis ojos para abstraerme en lo que estaba mi cuerpo experimentando. El cúmulo de sensaciones que llevaba acumuladas hizo que la espera fuese corta y cuando ya creía que no iba a aguantar más, se lo dije. </span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pegando un grito de alegría, Tania me volvió a sorprender porque se puso a ordeñar mi miembro dejando su boca abierta para recolectar mi semen. Como bien sabéis pocas cosas se pueden comparar a ver a la mujer de tus sueños tragándose tu eyaculación sin dejarse de masturbar.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“¡Coño con la Jefa!” pensé mientras ella seguía retorciéndose mamando mi pene hasta que dejó de brotar de él mi placer.</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br />
<img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/1/5/4/81545/1/a/y/v/1ayv6/200.jpg" width="2494" height="1663">Entonces la rubia abriendo los ojos, me miró con una sonrisa en los labios y me dijo:</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Te gustó?</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Sí, preciosa</span></div>
<div style="tab-stops: 130.4pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Pues entonces… ¡Fóllame!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sus palabras consiguieron su objetivo y sin esperar a que me lo volviera a repetir, dándole la vuelta, le bajé las bragas y sin más prolegómeno, la ensarté violentamente. La rusa al sentir su conducto lleno de golpe, chilló y facilitando mis maniobras, movió sus caderas mientras gemía de placer. De pie y apoyando sus brazos en la pared se dejó follar sin quejarse. Desde un principio, mi pene se encontró con que su conducto estaba empapado por lo que&nbsp; campeó libremente mientras ella se derretía a base de pollazos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No os podéis hacer una idea de lo que fue, gritando en voz alta se corrió cuando yo apenas acababa de empezar y desde ahí, encadenó un orgasmo tras otro mientras me imploraba que no parara. Por supuesto queda que no me detuve, cogiendo sus pechos entre mis manos, forcé mi ritmo hasta que su vulva se convirtió en un frontón donde no dejaban de rebotar mis huevos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Dios mío!- aulló al sentir que cogiéndola en brazos, mi pene se incrustó hasta el fondo de su vagina y lejos de revolverse, recibió con gozo mi trato diciendo: -¡Fóllame duro!-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No hacía falta que me lo dijera, retirando la tela de su vestido, levanté su trasero y llevando hasta el extremo su deseo, la seguí penetrando con más intensidad. Fue entonces cuando dominada por el cúmulo de sensaciones, se desplomó contra la pared mientras su cuerpo, preso de la lujuria, se retorcía estremecido. Satisfecho por haberla llevado hasta esas cotas, me dejé llevar y derramando mi simiente en su interior, me corrí sonoramente por segunda vez. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Agotado, me senté y mientras descansaba, me fijé que la muchacha sonreía con los ojos cerrados. Pasados un par de minutos, acomodamos nuestras ropas y volvimos al restaurante donde Sofía nos esperaba cantando con un grupo de ejecutivos mientras daba buena cuenta de la segunda botella de vodka.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Hermana eres una puta!- gritó muerta de risa- ¡Te has follado a nuestro marido en el baño!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tanto yo como los presentes nos quedamos mudos al oír la burrada pero entonces la aludida, contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Así es- y acercando su mano, le pidió la botella diciendo: -Necesito beber algo que no sea leche.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La carcajada fue unánime. Todos y cada uno de los que oyeron la contestación se pusieron a aplaudir mientras la rubia se bebía de un solo trago un vaso de ese licor. Curiosamente la más escandalosa de todos, fue mi amiga María que olvidándose de como las había conocido había hecho las paces y celebraba como la que más.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Dónde tenía escondidas a estas niñas? ¡Tráelas más a menudo!- chilló mientras dejaba que la pelirroja le rellenara su copa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La alegría del local estaba desbordada, los comensales bailaban, se abrazaban y bebían sin parar mientras la caja de la dueña crecía sin parar. Cuando creía que el alboroto no podía crecer, vi que por la puerta aparecían un grupo de músicos vestidos a la usanza cosaca y separando las mesas, se pusieron a tocar y a bailar. Para los españoles ver a esos extranjeros con sus amplios pantalones, con la espalda recta y en cuclillas, levantando los pies al ritmo de la música fue un espectáculo que causó sensación. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Siguiendo el ritmo con las palmas, azuzaron a los bailarines mientras mis dos esposas me colmaban de besos diciendo lo feliz que eran.&nbsp; La comida fue lo de menos, con el alcohol que llevaba ingerido, me costó comer pero valió la pena y dos horas después y con bastantes copas, nos retiramos a casa. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">En el coche, Tanía completamente borracha me dijo al oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-En cuanto lleguemos a casa tenemos que compensar a Sofía.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sabiendo por donde iba, me hice el tonto y pregunté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Cómo quieres hacerlo?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Tonto, ¿Cómo va a ser? ¡Follándonosla!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Llegamos a casa y Tanía cumple su promesa.</span></b></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/1/5/4/81545/1/a/y/u/1ayuX/188.jpg" width="2494" height="1663">Nada más entrar en casa, llevamos a Sofía hasta mi habitación y antes que se diera cuenta, la empezamos a besar. La pelirroja no se esperaba semejante recibimiento y menos que aprovechando su turbación, me pusiera a su espalda y sin esperar a que reaccionara, le desabrochara la blusa poniendo sus pechos a disposición de su hermana. Esta, aleccionada por mí, no esperó su permiso y metiendo su cara entre sus senos, abrió la boca y empezó a mamar. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Alucinada, vio la lengua de Tania recorriendo sus aureolas mientras yo frotaba mi pene contra su culo. Nuestro doble ataque la desarmó y desnudándose ella misma, disfrutó de nuestras caricias. De pie y con las piernas abiertas, dejó que los besos de la rubia recorrieran &nbsp;su cuerpo mientras yo para forzar su calentura, abriéndole las nalgas, &nbsp;jugueteé con su trasero.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Completamente cachonda, cuando sintió la húmeda caricia de Tania en su vulva, pegó un chillido y presionando contra su pubis la cara de su hermana, le rogó que continuara. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Me encanta- gimió al sentir que la mayor separaba con sus dedos los pliegues de su sexo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Aunque ya habían disfrutado una de la otra muchas veces, la pelirroja sintió que se le acumulaban las sensaciones y pegando un grito, se corrió. Sin saber que hacer al sentir el flujo en su boca, Tania me miró pidiendo instrucciones:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Sigue- ordené y mientras ella obedecía, metí mis dedos en el coño de Sofía. Tras empaparlos, los llevé hasta su esfínter y con movimientos circulares, lo fui relajando mientras la pelirroja no paraba de berrear al sentir sus dos orificios asaltados.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Decidido a usar esa maravilla de culo, la puse a cuatro patas sobre la cama mientras la informaba que &nbsp;le iba a dar por culo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Es todo tuyo!, ¡Mi amor!- chilló descompuesta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Seguro del calor que nublaba su mente, le abrí los cachetes y colocando mi glande en su esfínter, la penetré. Sofía gritó de dolor al verse empalada de un modo tan brutal pero entonces su hermana cogiendo la cabeza de la pelirroja &nbsp;entre sus manos, se fundió con ella &nbsp;en un sensual beso, tras lo cual y escuché que le decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Después de que nuestro marido lo use, &nbsp;me ocuparé de aliviar tu culito.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sus palabras incrementaron la pasión de la rusa y desbordada por el cariño que su hermana le demostraba, le rogó que le dejara comerle el coño. Sin ninguna vergüenza ni reparo, Tania se colocó frente a ella y separando las piernas, puso su pubis a disposición de la muchacha.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Rebajando el ritmo con el que le rompía el ojete, disfruté viendo las uñas de Sofía separando los pliegues de la rubia antes de con la lengua saboreara su botón. La mayor de las dos debía de venir ya caliente porque en menos &nbsp;se corrió dando gritos de satisfacción. La pequeña intentó secar el torrente en el que se había convertido la cueva de su hermana pero cuanto más intentaba absorber el delicioso flujo, más placer ocasionaba y la rubia incapaz de contenerse, &nbsp;no dejaba de gritar de placer. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Esa escena, colmó mi paciencia e imprimiendo nuevamente velocidad a mis caderas, reinicié con más fuerza el asalto al culo de mi pelirroja.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211; ¡Sigue! ¡Mi amor!- reclamó descompuesta al sentir mi pene acuchillando su interior de su culo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br />
<img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/1/5/4/81545/1/a/y/u/1ayuE/131.jpg" width="2494" height="1663">Decidido a liberar mi simiente cuanto antes, mis incursiones se volvieron tan profundas que temí que mi recién estrenada esposa se desgarrara por dentro pero ella, en vez de quejarse, pidió a su hermana que me ayudara. Esta soltó una carcajada al saber que era lo que quería y sin pedir más explicaciones, le soltó una nalgada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Me quedé alucinado al escuchar el gemido de placer que brotó de la garganta de la muchacha y antes de que terminara de asimilar lo ocurrido, Tanía le dio el segundo. No satisfecha, Sofía &nbsp;le exigió que continuara. La rubia complaciéndola,&nbsp; &nbsp;le soltó una serie de mandobles que me dolieron hasta mí. Con sus cachetes rojos y con su esfínter ocupado,&nbsp; la pelirroja &nbsp;se corrió sobre las sábanas.&nbsp; Sus chillidos azuzaron mi placer y pegando un aullido, me uní a ella en un gigantesco orgasmo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Completamente exhausto, me tumbé a &nbsp;su lado. Con un cariño y una adoración total, se quedaron abrazadas a mí &nbsp;y pensando que la noche había terminado, nos pusimos a hablar de lo sucedido esa mañana. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Las dos rusas parecían no comprender el alcance del problema, por mucho que les trataba de explicar que no era bueno estar bajo la vigilancia de ese comisario, a ellas les parecía algo anecdótico. Tanto desdén me empezó a mosquear y percibiendo que detrás del menosprecio con el que trataban al policía se escondía algo más, directamente les pedí que me lo aclararan.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-A ese patán lo tenemos en nómina- me informó Tania y con una sonrisa en los labios, me soltó: -Ya sabíamos que iba a haber una redada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al escucharla me indigné y encarándome a ellas, les pedí que me explicaran porque no me habían contado nada:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Queríamos ver como actuabas- dijo la pelirroja con tono dulce mientras intentaba reanimar mi extenuado miembro.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Haber sido objeto de una nueva prueba, me terminó de sacar de las casillas y hecho una furia, me levanté de la cama. Desde la mitad de la habitación, las mandé a la mierda. La respuesta de las dos no pudo ser más típica de ellas, muertas de risa me llamaron a la cama implorando mis caricias. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ya desde la puerta, oí a la mayor decir:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Amado, no tardes mucho en calmarte: ¡No vaya ser que empecemos sin ti!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><b style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/1/5/4/81545/1/a/y/u/1ayuv/093.jpg" width="2494" height="1663">&nbsp;</b></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La esposa de un narco y su hermana. La hermandad&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Sep 2026 13:12:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Segunda parte de&#160; La esposa de un narco y su hermana son mis vecinas. &#160; Como os comenté en el relato anterior, un día como otro cualquiera, la esposa de un narco al que defendí y su hermana ocuparon&#160; el piso pegado al mío. Desde el inicio, la presencia de esas dos rusas cambió mi vida. Si en un principio me jodió por saber que me iban a traer problemas, durante una cena el narco me contrata para defenderlas y para colmo, la más joven muestra una extraña atracción por mí. Todo se complica cuando después de descubrir que las [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Segunda parte de&nbsp; La esposa de un narco y su hermana son mis vecinas.</b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>&nbsp;</b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><br />
Como os comenté en el relato anterior, un día como otro cualquiera, la esposa de un narco al que defendí y su hermana ocuparon&nbsp; el piso pegado al mío. Desde el inicio, la presencia de esas dos rusas cambió mi vida. Si en un principio me jodió por saber que me iban a traer problemas, durante una cena el narco me contrata para defenderlas y para colmo, la más joven muestra una extraña atracción por mí.</b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Todo se complica cuando después de descubrir que las dos mujeres se consuelan entre ellas,&nbsp;&nbsp; decido salir&nbsp; de casa y Sofía, la hermana, se apunta a comer.&nbsp; En la comida, me informa que entre sus planes está casarse conmigo para evitar que la puedan extraditar. Sabiéndome en sus garras, acepto. Tras lo cual llegamos a mi piso&nbsp; y hacemos el amor.</b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Mientras lo hacíamos, Tania nos descubre y mi futura esposa sale de mi cama a explicarle que estábamos prometidos, dejándome solo y preocupado por saber que en cierta forma, me acababa de tirar a su putita…..</b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>&nbsp;</b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Capítulo tres:</b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando ya estaba al borde del infarto, sonó mi teléfono y al contestar, Sofía me dijo, con voz alegre, que me vistiera y fuera a su piso. Tania quería hablar conmigo.&nbsp; Por su tono, supe que le había ido bien, pero aun así tenía el estómago atenazado mientras me ponía la camisa. “Tranquilo, macho”, no dejaba de repetir tratando de insuflarme una confianza que me faltaba. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En menos de diez minutos, estaba tocando la puerta de las dos rusas. El sudor me recorría la frente mientras esperaba que me abrieran. En cuestión de segundos me iba a enfrentar a Tania y no sabía qué hacer ni qué decir. Fue ella la que me franqueó la puerta. Al verla me di cuenta que se había cambiado de ropa. Se había quitado el discreto vestido que llevaba cuando la vi a través del cristal y se había puesto una especie de túnica árabe. Su actitud era lo suficientemente amistosa para estar calmado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Marcos, pasa- &nbsp;dijo llevándome a la biblioteca -tenemos que hablar-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En silencio la seguí por el pasillo. El modo en que meneaba sus caderas al andar me recordaba al de una pantera, bella y peligrosa. La luz del atardecer al penetrar en la tela de su vestido traslucía&nbsp; esa figura maravillosa que hacía unas horas había tocado, pero por mucho que la imagen fuese sugerente, no podía&nbsp; que esa hembra era la cabeza de una organización criminal.&nbsp; Nada más entrar en el salón me pidió que me sentara. Servilmente obedecí acomodándome en un sofá frente a ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante un minuto, no hizo otra cosa que observarme con detenimiento, como si fuera un depredador evaluando su presa.&nbsp; Me resultó incómodo ser el objeto de su escrutinio pero no me quejé al tener claro que era una prueba. Creo que pasé el examen porque yendo al grano, me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué has visto en Sofía?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo prudente hubiera sido decirle que había caído víctima de un flechazo, pero esa mujer era una arpía y no se lo hubiese creído. Tomando aliento, le contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ayer en la noche, usted y su marido me contrataron para que me hiciera cargo de la defensa de sus intereses y eso, es lo que estoy haciendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Explícate- me dijo interesada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Usted necesita un hombre y no un abogado- al oírlo vi la ira en sus ojos -No me malinterprete, usted siempre ha actuado tras bambalinas. Siempre ha controlado su organización moviendo los hilos de una marioneta. Ese muñeco era Dmitri, pero ahora él no está y le urgía que alguien apareciera ante sus esbirros como la cabeza ejecutora de sus planes-. La vi asentir con la cabeza, lo que me dio fuerzas para continuar: -Si me caso con ella, todo el mundo me verá como el cuñado del jefe y en su ausencia como su máximo representante.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Marcos, eso me parece bien pero quiero que sepas que quiero muchísimo a esa tonta y no te perdonaría si la hicieras daño- contestó. Acababa de ganar el primer asalto, pero sabía que esa zorra podía cambiar de parecer en cualquier momento por eso me quedé esperando su siguiente paso. -¿Qué es lo que sabes de nuestra hermandad?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada- tuve que reconocer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, empecemos entonces por el inicio.&nbsp; Casi nadie sabe que la hermandad nació en 1921. Tras la revolución, los rusos blancos fuimos derrotados por los bolcheviques y tuvimos que escondernos. Imagino que te sabes la historia-, asentí al haber estudiado que una facción de nobles y burgueses no habían aceptado el poder de Lenin y se habían levantado en armas y que tras tres años de guerra civil habían sido masacrados- Mi bisabuelo, el almirante Aleksandr Kolchak, antes de morir fusilado instruyó a su hijo Viktor para que continuara su lucha y restituyera la Gran Madre Rusia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo sabía pero he visto la película Almirante- le respondí realmente interesado por lo que me estaba contando ya que los libros de historia hablan maravillas de ese militar nacido en San Petersburgo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces sabrás que fue traicionado y que su ejército se disolvió.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Pues es falso!, mi antepasado dio su vida para que su gente pudiera tener la posibilidad de rearmarse, pero desgraciadamente Lenin era ya demasiado poderoso y su hijo, mi abuelo, tuvo que pasar a la clandestinidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso explicaba los modales aristocráticos que manaban por todos sus poros. Tanía era la descendiente directa de esos personajes, lo que no entendía como habían llegado a convertirse en lo que eran hoy en día. Me urgía escuchar el final pero debía darle tiempo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Al principio fue duro, Stalin veía enemigos por todas partes pero aun así fuimos permeando la nomenclatura y al morir éste, tuvimos poder suficiente para derrocar a su sustituto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Kruchev-</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero no me interrumpas. Para aquel entonces, mi abuelo ya había decidido que el zarismo era inviable, por lo que nuestra organización se dedicó a servir a nuestra patria colaborando con Breznev pero sin olvidar nuestros orígenes. Fueron unos años durante los cuales colocamos a nuestra gente en posiciones estratégicas del estado que nos permitieran seguir operando y así llegamos a lo que somos hoy en día.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Unos mafiosos”, pensé. Esta gente había errado el rumbo y se habían convertido en unos vulgares delincuentes. “Nada queda de sus ideales”. La mujer que tenía enfrente no me podía engañar eran una organización tipo la Cosa Nostra aunque lo disfrazaran de falso patriotismo.&nbsp; Tania nuevamente supo que estaba pensando y dando un golpe a la mesa dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te equivocas, no somos unos mafiosos. Puede que hayamos tenido que utilizar métodos violentos, pero seguimos fieles a nuestro fundador y algún día, los descendientes de Aleksandr Kolchak devolverán a Europa al lugar que nunca tuvo que abandonar. Nuestro objetivo es una Europa unida y fuerte que no sea un títere de Estados unidos ni de los árabes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los pábulos de grandeza de esa mujer me dejaron de piedra, realmente se veía como la heredera dinástica del imperio ruso. “Está como una cabra”, me dije mientras exteriormente hacía como si estuviera de acuerdo con su misión divina. Si hubiese podido, habría salido huyendo de allí. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tu elección, como marido de Sofía, no ha sido gratuita. Te&nbsp; conocemos desde niño- dijo soltándome un legajo de papeles -Sabemos que tu familia se cambió el apellido en los años 50 y que tu verdadero nombre no es Marcos Pavel sino&nbsp; Marko&nbsp; Pavelic.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa puta me había desarmado. En menos de un minuto, había hecho trizas una fachada que nos había costado más de sesenta años en forjar. Mi abuelo, Ante Pavelic, líder absoluto de los Ustachas croatas se había refugiado en España, huyendo de los tribunales de guerra y al morir, mi padre, cansado de que se nos asociara a su recuerdo, había españolizado su apellido. Fue entonces cuando viendo mi desconcierto, llamó a Sofía. Mi teórica novia no tardó en hacer su aparición, vestida con el mismo tipo de túnica que llevaba Tania.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hermana, nos esperan- dijo nada más entrar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Hermana?- pregunté extrañado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, Marko. Sofía no es la hermana de mi marido sino la mía- y lanzándome una bolsa me ordenó que la abriera. Viendo que en su interior solo había una especie de hacha, le pregunté qué quería que hiciera con ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te aconsejo que la cojas y no la sueltes- me respondió saliendo de la habitación con su hermana.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/4/6/0/146081/3/m/w/Y/3mwYc/IMG_9272.jpg" width="424" height="636"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo parecía parte de una película de misterio. No sabiendo que hacer me dejé llevar por esas mujeres al garaje, donde nos esperaban sus esbirros montados en el coche. Ni siquiera pregunté dónde íbamos al montarme en el Mercedes, me daba igual los fantasmas de mi pasado habían retornado para no irse jamás. Mi mente estaba tan&nbsp; bloqueada por haber sido descubierto que no me percate que estábamos saliendo de Madrid hasta que llegamos a nuestro destino. Al bajarme del vehículo, miré a mi alrededor y me llevé la sorpresa que estábamos en un finca y que aparcados junto a un edificio que parecía un granero había al menos una veintena de coches de alta gama. “Reunión de mafiosos”, pensé sin saber que el motivo de dicha asamblea&nbsp; no era otro que más que yo fuera presentado en sociedad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quítate la camisa y coge el hacha- me ordenó Tanía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al preguntarle el motivo, me contestó que tenía que pasar la ceremonia de iniciación de la hermandad. Su respuesta me heló la sangre. En una de las escasas reuniones que había tenido con Dmitri, éste me explicó que en la Rusia zarista, los cosacos se volvían hombres luchando contra lobos y como el fundador había sido un noble cosaco, tuve claro que o huía o me tendría que enfrentar al menos con uno de esos canes. Escapar era imposible por lo que no me quedaba más remedio que luchar. Iba a llevar solo un hacha como defensa. Recordé que hacía años había ido a una demostración de la policía donde uno de los agentes se tuvo que enfrentar al ataque de un pastor alemán. El perro se había lanzado al cuello del guardia pero se encontró con el brazo acolchado de su víctima, y éste le había inmovilizado con una descarga eléctrica. Esperando que un lobo tuviera el mismo modo operandi, me enrollé mi camisa alrededor de mi brazo, confiando que fuera suficiente para evitar su mordisco. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gracias a que desde niño, he sido un aficionado a las armas blancas, no me sentí raro blandiendo esa hacha de doble filo de claro origen medieval. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al entrar a la nave, supe que mis negros pronósticos se iban a ser realidad porque descubrí que, en la inmensa nave, habían habilitado una jaula circular donde sin ninguna duda iba a tener lugar ese combate.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nervioso, supe que esa era una prueba que obligatoriamente tenía que pasar para sobrevivir. Que dicha ceremonia fuera parte del pasado y saber que nadie en su sano juicio se enfrentaría voluntariamente a ella, no me servía de nada. Justo antes de una batalla, es inútil que un soldado raso piense que no tiene ninguna razón que le impulse a asaltar una posición del enemigo, sabe que solo puede acatar las órdenes y como dicen en México, atarse los machos y obedecer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso fue lo que hice, sin protestar me dirigí hacia el lugar más alejado de la puerta del recinto y con mi espalda contra la reja esperar a mi enemigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante los cinco minutos que tuve que esperar a que organizaran tan siniestro festejo, pude observar a los presentes. Una centena de puñeteros mafiosos, sedientos de sangre, esperaban ansiosos el desarrollo de los acontecimientos, apostando y bebiendo sin importarle que, en breves instantes, yo tuviera que lidiar por mi vida contra un animal cuya única culpa era su instinto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Buscando quizás consuelo, escruté el lugar tratando de hallar a las dos hermanas, a las dos mujeres culpables que yo me encontrara en esa situación. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardé en encontrarlas, Tania y Sofía estaban en primera fila, justo encima de donde en teoría iban a introducir al bicho. Esa posición de privilegio era del todo lógico, lo que ya no lo era tanto fue que creí descubrir en ambas mujeres un nerviosismo que no cuadraba con lo que yo sabía de ellas. No era solo Sofía la que estaba preocupada, su hermana, la gran jefa de esa pandilla de hijos de puta y por un motivo que no alcancé a comprender, se estaba comiendo la uñas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ruido de los operarios acercando la jaula de mi oponente a la entrada me hizo reaccionar y con mi adrenalina invadiendo todo mi corriente sanguíneo, me giré hacia mi destino.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abriendo la puerta del recinto, observé que me había equivocado, no era un lobo contra el que me iba a tener que enfrentar sino contra un oso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mierda- pensé completamente acojonado,-¡estoy jodido!-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendí que solo sorprendiendo al animal y usando el peso de mi cuerpo, podía asestar un golpe suficientemente potente para acabar con el pobre bicho. Solo tendría una puñetera oportunidad y no debía desperdiciarla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los osos, siendo unos animales extremadamente agresivos, dudan en atacar a alguien que no se les enfrenta y por eso, bajando mi mirada, busqué alejarme de su presencia. Sabía que evitar sus ojos solo me daba tiempo, nunca una ventaja.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los gritos ensordecedores del público, además de hacerme saber que no estaban de acuerdo con una postura que consideraban cobarde, consiguieron descentrar a mi enemigo, el cual poniéndose en pie sobre las patas traseras empezó a rugirles amenazadoramente. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que era mi momento y que no tendría una mejor ocasión, me lancé hacha en ristre contra mi despistado oponente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé si fue destreza o suerte pero, contra toda lógica, mi mandoble se fue a estrellar en la mitad de su cráneo, matándolo al instante. Se produjo un silencio expectante. Los malditos mafiosos no salían de su asombro, acababa de acabar con esa bestia sin recibir una sola herida y en menos de un minuto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asimilando que debía de aprovechar su desconcierto, mojando mis manos en la sangre del oso, me embadurné mi cara, tras lo cual soltando un aullido, comuniqué mi triunfo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La misma concurrencia que solo unos segundos antes reprochaba mi cobardía, se levantó como un único ser y aplaudiendo y vociferando se declaró rendida a mis pies.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/4/6/0/146081/3/m/w/Y/3mwYc/IMG_9272.jpg" width="424" height="636"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfecho por mi triunfo, dejé que un pope ortodoxo de largas barbas, me impusiera la capa de cosaco. A partir de ese momento, no me cupo ninguna duda de que era, además de uno de ellos, su jefe ungido. Ungido no por unas leyes hereditarias sino por la sangre derramada y que me había ganado su lealtad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saltándose el protocolo, Sofía se lanzó a mis brazos y llorando, me regaló sus caricias. Echándola bruscamente de mi lado y cortando una de las garras del desgraciando animal, me dirigí hacia donde estaba su hermana. Ella era la verdadera dueña de ese tinglado y arrodillándome frente a ella, mostré a los presentes que aceptaba la jerarquía tanto de ella como de su marido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces fue cuando como si ese lugar fuera las Ventas y mi actuación la de una leyenda del toreo, me vi alzado en hombros y homenajeado unánimemente por todo el respetable. Elevándome sobre sus cabezas, me llevaron a un salón anejo donde con respeto me dejaron en el suelo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Marko&nbsp; Pavelic, ¡Ven y siéntate a nuestro lado!- dijo Tania señalando una silla entre ella y su hermana.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin saber que era lo que se proponía esa rubia, me senté y fue entonces cuando levantándose, pidió silencio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Queridos hermanos- empezó –muchos de vosotros no estabais de acuerdo en aceptar a un ustacha como integrante de nuestra hermandad y por eso, me exigisteis que lo probara siguiendo las costumbres ancestrales de nuestro pueblo. Como sabéis, al principio me negué porque en el último siglo nadie había sobrevivido al oso. Ahora, os digo: ¿Alguien osa a no reconocerlo como “zarévich”?<i></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nadie lo hizo y viendo que era unánimemente reconocido como uno de sus príncipes, un grupo de ancianos se acercó y arrodillándose ante mí, me juraron lealtad, para acto seguido todos y cada uno de los presentes me besó dos veces en las mejillas aceptando mi autoridad. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al terminar, las dos hermanas que se habían mantenido al margen me llevaron a una habitación. Una vez allí, Tania la mayor, tomó la palabra y me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vístete para la ceremonia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué ceremonia?- pregunté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tu boda con nosotras- soltó Sofía muerta de risa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como comprenderéis, me quedé helado al oírla y creyendo que había oído mal, insistí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Será contigo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una carcajada, Tania intervino diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A efectos legales, serás el marido de Sofía pero para la hermandad, el zarévich es el jefe absoluto y sobre ti, recaerá el bienestar de todos. Como hasta hoy yo y mi hermana hemos sido las cabezas de la misma, para obtener el puesto deberás casarte por el rito cosaco con las dos. Si preguntas por Dmitri, solo fue mi marido en papeles pero jamás para la hermandad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La idea de ser el hombre de las dos hermanas era tan cautivante como peligrosa, por eso sin estar seguro de las consecuencias, me empecé a vestir. Al ponerme los pantalones y ser estos de jinete, recordé que en todas las ceremonias cosacas el caballo tenía gran importancia y por eso no me extrañó que al acabar, un grupo de doce cosacos vestido igual que yo llegaran a lomos de esos animales. Cogiendo el que estaba sin montura, me subí a él y entonces pegando un grito, mis acompañantes salieron en estampida alrededor de la finca mientras pegaban tiros al aire con las escopetas que portaban.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Azuzando a mi caballo, corrí tras ellos de forma que los alcancé cuando ya iban de vuelta. Al no conocer sus costumbres, pregunté a uno de ellos que resultó ser el chofer que me había llevado hasta allí que era lo que se me iba a exigir.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Vamos a robar a sus novias!- respondió sonriendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque creí que iba a ser una pantomima de secuestro, no pude estar más equivocado porque cuando nos bajamos de los caballos, las dos hermanas estaban custodiadas por una veintena de hombres que no nos lo pusieron fácil. A base de puñetazos, sillazos y alguna que otra patada en los huevos, me hicieron camino hasta donde estaban ellas. Una vez allí, como se suponía que debía robarlas, puse a cada uno sobre uno de mis hombros y salí corriendo mientras mis acompañantes seguían luchando contra los que la defendían.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Debes llevarnos ante el pope!- me gritó Tania satisfecha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sacerdote estaba en una de las puertas de salida y con gran esfuerzo, conseguí llegar hasta él y descansando deposité a sus pies a las muchachas. El silencio se adueñó de la estancia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿El zarévich desea hacer uso de su derecho por conquista?- preguntó.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin conocer el ritual, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo deseo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando el barbudo cogió a ambas y obligándolas a arrodillarse ante mis pies, les dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El zarévich os reclama, ¿Estáis de acuerdo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo estamos- recitaron al unísono.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dando la solemnidad requerida, el sacerdote sentenció mi condena diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siguiendo la ley cosaca, Zarévich tome a sus mujeres y que ¡Dios le dé hijos que nos&nbsp;guíen&nbsp;hasta la&nbsp;Gran Rusia!<img decoding="async" class="alignright" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/4/6/0/146081/3/m/w/Z/3mwZZ/IMG_9311.jpg" width="424" height="636"></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El estruendo fue ensordecedor, todos los miembros de la hermandad gritaron mostrando su alegría, tras lo cual, el jolgorio se desbordó y dio comienzo la fiesta. Con mis dos mujeres flanqueándome, me llevaron hasta la mesa principal y llenando una copa, me la dieron. Sabiendo que en su país se acostumbra a que el<span style="background: white;"> brindis empieza con una historia aparentemente sin relación alguna con la ocasión, pero que termina con una conclusión que acaba relacionándolas de forma inesperada, levanté mi copa y dije:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hace setenta años, los bolcheviques echaron a mi familia de Croacia&#8230; Hoy les devolveré una patada en el culo, dando un heredero a los verdaderos rusos. ¡Un brindis por Tania y por Sofía!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me esperaba la ovación pero no que la rubia acariciándome por encima de la bragueta, me susurrara al oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que esta noche, sea esta arma la que uses para someterme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La promesa que encerraban sus palabras, consiguió excitarme y cogiéndola entre mis brazos, la besé frente a todos. Si por mera lógica ahí debía haber acabado todo, me equivoqué porque &nbsp;Tania mandando callar tomó su copa, diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El invierno en nuestro país es frio y duro … solo espero que en unas horas mi cama no esté tan fría como una noche invernal de Moscú ¡Un brindis por mi marido y mi hermana!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, se quedó mirando a Sofía, informándola de que era su turno. La pelirroja levantándose, soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desde niña siempre he heredado la ropa y los juguetes de Tania… pero esta noche dejaré que ella sea la primera en recibir los besos del Zarévich porque yo ya los he saboreado. ¡Un brindis por mi marido y mi hermana!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La carcajada que su hermana soltó al oírla, no evitó que me diese cuenta de que le había molestado que en público reconociera que ya había sido mía pero en vista del ambiente festivo, pensé que nadie se acordaría. Durante una hora estuvimos bebiendo y bromeando con los presentes, hasta que la mayor de las dos decidió que ya era tarde y llamándome a su lado, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no nos esperas en el cuarto?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque me lo había dicho como pregunta, no me cupo duda de que era casi una orden y como era algo que a mí también me apetecía, cogiendo una botella de champagne y tres copas, subí hacía la habitación. Mientras salía del salón, vi que las dos hermanas hablaban entre ellas. Sabiendo que no tardaría en saber que sorpresa me tenían preparada,&nbsp; nada más cerrar la puerta, me desnudé.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sola idea de disfrutar de esas rusas hizo que me excitara y temiendo que al entrar se rieran de mi pene erecto, lo&nbsp; tapé con las sábanas. Los diez minutos que me hicieron esperar me dio tiempo para meditar en lo que había cambiado mi vida desde que llegaron a vivir al piso de al lado. Si durante años había huido de la herencia de mi familia, a partir de su llegada, el pasado había vuelto con toda su fuerza y comprendí que jamás volvería a ser el anodino abogado. Lo que no llegaba todavía a alcanzar prever era en lo que me iba a convertir…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">… Si me dejaba llevar, sería una pieza fundamental en el engranaje de esa hermandad, pero si me intentaba revelar mi futuro seria incierto. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo tenía sus pros y sus contras. Como ventajas era el poder que iba a disfrutar pero sobretodo el ser el marido de esas dos bellezas y como amenazas, no pude dejar de valorar el hecho que a partir de ese momento sería un enemigo público para muchos gobiernos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces Tania y Sofía terminaron con mis cavilaciones al verlas entrar únicamente vestidas con unas túnicas casi transparentes. La mayor de las dos me miró desde la puerta y descubrí en sus ojos, una excitación difícil de disimular. Exagerando la sensualidad de sus movimientos, las dos hermanas se pusieron frente a la cama y desanudaron al unísono los cordones que sostenían sus túnicas, dejándolas caer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al verlas desnudas, me resultó imposible saber cuál de las dos era más bella. Si bien Sofía era la menor, el cuerpo de Tania no le tenía nada que envidiar. Alta y delgada, la rubia tenía unos pechos exuberantes. Examinando a mi nueva esposa, no pude dejar de recrearme en su estómago liso mientras bajaba mi mirada hasta su sexo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Qué primor!” pensé al verlo totalmente depilado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si por si eso fuera poco, el trasero de la rusa era un auténtico espectáculo. Con forma de corazón, se notaba a la legua que sus nalgas eran firmes y no pudiendo aguantar la exhibición que me estaban haciendo, las llamé a mi lado. Moviéndose sensualmente mis dos mujeres se acercaron al colchón. Una vez allí y mientras yo sufría por la brutal excitación que sentía, se acomodaron cada una a mi lado y me empezaron a besar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para entonces mi pene se encontraba totalmente erecto y Tania al sentirlo, sonrió mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Marko. ¡No sabes lo que he deseado esto desde que te vi con Sofía! </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Que la rubia usara la versión croata de mi nombre, no me molestó porque dentro de las paredes de la casa de mis viejos, mis padres me llamaban así. Satisfecho por sus palabras llevé mis manos a sus pechos y por primera vez los acaricié con pasión.&nbsp; Sus pezones reaccionaron al instante y se pusieron duros mientras su dueña no podía evitar pegar un gemido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Fóllame!- susurró en mi oído.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist3-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/4/6/0/146081/3/m/x/0/3mx0e/IMG_9316.jpg" width="425" height="638"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como iba a ser nuestra primera vez decidí hacerlo con lentitud y desoyendo su petición la tumbé sobre las sabanas y bajando por su cuello, disfruté de la suavidad de su piel con mi boca. Usando mi lengua como un pincel, fui dejando un húmedo rastro de camino a sus pechos, Al llegar a mi primera meta, me entretuve recorriendo una de sus areolas. Sofía al verme se apoderó de la otra, dando inicio a una sutil tortura donde la rusa tuvo que aguantar que cuatro manos y dos bocas la acariciaran mientras ella se retorcía de placer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hazme tuya!- me pidió descompuesta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo nuevamente caso omiso a sus órdenes, seguí bajando por su cuerpo cada vez más lento. Al irme acercando a su coño, Tania era ya un volcán a punto de explotar y por eso en cuanto la punta de mi lengua tocó su clítoris, se corrió dando gritos. Sus aullidos lejos de azuzar la velocidad de mi toma de posesión de su cuerpo, la ralentizó y me puse a disfrutar del sabor del flujo que salía de su sexo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor! ¡No aguanto más!- chilló urgida de que la tomara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La forma tan evidente con la que externalizó su calentura hizo que soltando una carcajada, su hermana le dijera:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te dije que nuestro marido es un amante experto- para acto seguido besarla mientras con sus dedos le pellizcaba los pezones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin importarme sus quejas, seguí a lo mío y separando los pliegues de su chocho, me lancé a disfrutar de ese manjar. Aunque deseaba hacerla mía, comprendí que debía ir por etapas para conseguir su completa rendición y por eso pegando profundos lametazos en su botón, aproveché para introducirle un dedo en su interior. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me encanta!- aulló separando aún más sus rodillas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al tener el coño completamente encharcado, un dedo no fue suficiente por lo que no me quedó más remedio que meterle un segundo mientras con los dientes empezaba a mordisquear su clítoris. Mi víctima, en cuanto experimentó la ruda caricia, temblando sobre el colchón volvió a experimentar un segundo orgasmo y berreando en ruso, cerró sus puños evidenciando el placer que asolaba su mente. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;">La excitación de Sofía se desbordó al verla gozar y dejando la relativa pasividad con la que se había comportado, </span>&nbsp;puso su sexo a disposición de la madura. Tania no se hizo de rogar y mordisqueando el clítoris de su Hermana, consiguió sacarle los primeros suspiros de placer y con la lengua fue recogiendo el flujo que manaba del interior de la cueva de la morena mientras sus manos&nbsp; se aferraban a su duro trasero.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tengo que reconocer que mi más que excitado pene me pedía participar y por eso decidí que ya había llegado el momento. Cogiendo mi erección entre mis dedos, la acerqué a la entrada de su vulva y de un solo empujón se lo clavé hasta el fondo. Entonces se desató realmente la pasión de los tres y gritando como una loca me pidió que la tomara sin compasión mientras ella hacía lo propio con Sofía.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como os podréis imaginar, no tuvo que repetir su pedido y asiéndome de sus pechos, comencé a cabalgarla salvajemente. Sus gemidos se convirtieron en alaridos al poco de verse penetrada y disfrutando cada una de mis penetraciones, no dejó de comer el coño de su hermana menor.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curiosamente fue esta la que pegando un berrido se corrió pidiendo tregua pero al igual que había hecho yo con ella, Tania hizo oídos sordos y prosiguió con su quehacer. Al ver el estado de mis dos mujeres, me terminó de calentar e incrementando el compás de mis incursiones, me lance a asolar todas las defensas que le quedaban a la rubia en pie. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/4/6/0/146081/3/m/x/1/3mx1c/IMG_9330.jpg" width="425" height="638"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardé en observar que le costaba respirar y que sus muslos estaban empapados. No pudiendo soportar más la excitación y dando un berrido, le informé de la cercanía de mi clímax. Mis palabras le sirvieron de acicate y convirtiendo sus caderas en una máquina de ordeñar, buscó mmi placer mientras su lengua terminaba de recoger el fruto de su hermana. La tensión acumulada por mi miembro explotó sonoramente, regando su vagina de mi simiente mientras mis dos mujeres no dejaban de gritar por el placer que estaban sintiendo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado, me desplomé a su lado y tras unos minutos, descansado abrazado a ellas, les pregunté que le había parecido:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha sido maravilloso- me contestó Sofía con una sonrisa en los labios, &#8211; nunca habíamos sentido tanto placer pero….¿No creerás que hemos terminado?, es mi noche de bodas y todavía no me has hecho tuya.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada, le respondí:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cariño, ¡Somos tres!- y dirigiéndome a Tania, le pregunté: -¿Te apetece que entre los dos nos la follemos?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa, la rubia asintió y besando a su hermana en la boca, dio inicio nuestro segundo round.</span></div>
<div><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://ist3-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/4/6/0/146081/3/m/x/1/3mx1Q/IMG_9338.jpg" width="568" height="378"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La esposa de un narco y su hermana son mis vecinas&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Sep 2026 06:24:00 +0000</pubDate>
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<div><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Capítulo uno:</span></b></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';"><br />
Estoy jodido. Mi ritmo de vida se ha visto alterado por culpa de mis vecinas. Hasta hace seis meses, siempre me había considerado un perro en lo que respecta a mujeres y aun así, con cuarenta y tres años,&nbsp; me he visto sorprendido por la actitud&nbsp; que&nbsp; han mostrado desde que se&nbsp; mudaron al ático de al lado.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">&nbsp;Todavía recuerdo el sábado que hicieron la mudanza. Ese día tenía una resaca monumental producto de la ingesta incontrolada de Whisky a la que estoy fatalmente habituado. Me había acostado pasadas las seis de la madrugada con una borrachera de las que hacen época pero con una borracha del montón.&nbsp;&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Todavía seguía durmiendo cuando sin previo aviso, llegó a mis oídos el escándalo de los trabajadores de la empresa de mudanza subiendo y colocando los muebles. Tardé en reconocer la razón de tamaño estrépito, el dolor de mi cabeza me hizo levantarme y sin darme cuenta que como única vestimenta llevaba unos calzoncillos, salí al rellano a ver cuál era la razón de semejante ruido. Al abrir la puerta me encontré de bruces con un enorme aparador que bloqueaba la salida de mi piso. Hecho una furia, obligué a los operarios a desbloquear el paso y cabreado volví a mi cama.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">En mi cuarto, María, una asidua&nbsp; visitante de la casa, se estaba vistiendo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Marcos. Me voy. Gracias por lo de ayer.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">En mis planes estaba pasarme todo el fin de semana retozando con esa mujer, pero gracias a mis “amables vecinos”&nbsp; me lo iba a pasar solo. Comprendiendo a la mujer, no hice ningún intento para que cambiara de opinión. De haber sido al revés, yo hubiera tardado incluso menos tiempo en salir huyendo de ese infierno.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Te invito a tomar un café al bar de abajo- le dije mientras me ponía una camiseta y un pantalón corto. Necesitaba inyectarme en vena cafeína. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Mi amiga aceptó mi invitación de buen grado y en menos de cinco minutos estábamos sentados en la barra desayunando. Ella quiso que me fuera a su casa a seguir con lo nuestro pero ya se había perdido la magia. Sus negras ojeras me hicieron recordar una vieja expresión: “ayer me acosté a las tres con una chica diez, hoy me levanté a las diez con una chica tres”. Buscando una excusa, rechacé su oferta amablemente prometiéndole que el siguiente viernes iba a invitarla a cenar en compensación. Prefería quedarme solo a tener que volver a empezar con el galanteo con ese gallo desplumado que era María sin el maquillaje. Ambos sabíamos que era mentira, nuestra relación consiste solo en sexo esporádico, cuando ella o yo estábamos sin plan, nos llamábamos para echar un polvo y nada más. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Al despedirnos, decidí salir a correr por el Retiro con la sana intención de sudar todo el alcohol ingerido.&nbsp; Tengo la costumbre de darle cuatro vueltas a ese parque a diario, pero ese día fui incapaz de completar la segunda. Con el bofe fuera, me tuve que sentar en uno de sus bancos a intenta normalizar mi respiración. “Joder, anoche me pasé”, pensé sin reconocer que un cuarentón no tiene el mismo aguante que un muchacho y que aunque había bebido en exceso, la realidad de mi estado tenía mucho más que ver con mi edad. Con la moral por los suelos, volví a mi piso.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Había trascurrido solo dos horas y por eso me sorprendió descubrir que habían acabado con la mudanza. Encantado con el silencio reinante en casa, me metí en la sauna que había hecho instalar en la terraza. El vapor obró maravillas, abriendo mis poros y eliminando las toxinas de poblaban mis venas. Al cabo de media hora, completamente sudado salí y sin pensar en que después de dos años volvía a tener vecinos, me tiré desnudo a la pequeña piscina que tengo en el segundo piso del dúplex donde vivo. Sé que es un lujo carísimo, pero después de quince años ejerciendo como abogado penalista es un capricho al que no estoy dispuesto a renunciar. Estuve haciendo largos un buen rato, hasta que el frio de esa mañana primaveral me obligó a salir.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Estaba secándome las piernas cuando a mi espalda escuché unas risas de mujer.&nbsp; Al girarme, descubrí que dos mujeres, que debían rondar los treinta años, estaban mirándome al otro lado del murete que dividía nuestras terrazas. Avergonzado, me enrollé la toalla y sonriendo en plan hipócrita, me metí de nuevo en mi habitación.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¡Mierda!, voy a tener que poner un seto si quiero seguir bañándome en pelotas”, me dije molesto por la intromisión de las dos muchachas.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Acababa de terminar de vestirme cuando escuché que alguien tocaba el timbre, y sin terminar de arreglarme salí a ver quién era. Me sorprendió toparme de frente con mis dos vecinas. Debido al corte de verme siendo observado, ni siquiera había tenido tiempo de percatarme que además de ser dos preciosidades de mujer, las conocía:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Eran Tania y Sofía, la esposa y la hermana de Dmitri&nbsp; Paulovich, un narco al que había defendido hacía tres meses y que aprovechando que había conseguido sacarle de la trena mediante una elevada fianza, había huido de España, o al menos eso era lo que se suponía. Sin saber que decir, les abrí la puerta de par en par y bastante más asustado de lo que me hubiese gustado reconocer les pregunté en qué podía servirles.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Tanía, la mujer de ese sanguinario, en un perfecto español pero imbuido en un fuerte acento ruso, me pidió perdón si me habían molestado sus risas pero que les había sorprendido darse cuenta que su vecino no era otro que el abogado de su marido.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Soy yo el que les tiene que pedir perdón. Llevo demasiado tiempo sin vecinos, y me había acostumbrado a nadar desnudo. Lo siento no se volverá a repetir.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No se preocupe por eso. En nuestra Rusia natal el desnudo no es ningún tabú. Hemos venido a invitarle a cenar como muestra de nuestro arrepentimiento.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La naturalidad con la que se refirió a mi escena nudista, me tranquilizó y sin pensármelo dos veces, acepté su invitación, tras lo cual se despidieron de mí con un “hasta luego”. De haber visto como Sofía me miraba el culo, quizás no hubiese aceptado ir esa noche a cenar, no en vano su hermano era el responsable directo de medio centenar de muertes. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Al cerrar la puerta, me desmoroné. Había luchado duro para conseguir un estatus y ahora de un plumazo, mi paraíso se iba a convertir en un infierno. Vivir pared con pared con uno de los tipos más peligroso de toda el hampa ruso era una idea que no me agradaba nada y peor, si ese hombre me había pagado una suculenta suma para conseguir que le sacara. Nadie se iba a creer que nuestra relación solo había consistido en dos visitas a la cárcel y que no tenía nada que ver con sus sucios enjuagues y negocios. Hecho un&nbsp; manojo de nervios, decidí salir a comer a un restaurante para pensar qué narices iba a hacer con mi vida ahora que la mafia había llamado a mi puerta. Nada más salir, comprendí que debía de vender mi casa y mudarme por mucho que la crisis estuviera en su máximo apogeo. En el portal de mi casa dos enormes sicarios estaban haciendo guardia con caras de pocos amigos.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Durante la comida, hice un recuento de los diferentes escenarios con los que me iba a encontrar. Si seguía viviendo a su lado, era un hecho que no iba a poderme escapar de formar parte de su organización, pero si me iba de espantada, ese hijo de puta se enteraría y podía pensar que no le quería como vecino, lo que era en la práctica una condena a muerte. Hiciera lo que hiciese, estaba jodido. “Lo mejor que puedo hacer es ser educado pero intentar reducir al mínimo el trato”, me dije prometiéndome a mí mismo que esa noche iba a ser la primera y última que cenara con ellos.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://i.imgbox.com/adnB04Fu"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adnB04Fu" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Recordando las normas de educación rusa, salí a comprar unos presentes que llevar a la cena. Según su estricto protocolo el invitado debía de llevar regalos a todos los anfitriones y como no sabía si Dmitri estaba escondido en la casa, opté por ser prudente y decidí también comprarle a él. No me resultó fácil elegir, un mafioso tiene de todo por lo que me incliné por lo caro y entrando en Loewe le compré unos gemelos de oro. Ya que estaba allí, pedí consejo a la dependienta respecto a las dos mujeres.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-A las rusas les encantan los pañuelos-, me respondió.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Al salir por la puerta, mi cuenta corriente había recibido un bajón considerable pero estaba contento, no iban a poderse quejar de mi esplendidez. No me apetecía volver a casa, por lo que para hacer tiempo, me fui al corte inglés de Serrano a comprarme un traje.&nbsp; De vuelta a mi piso, me dediqué a leer un rato en una tumbona de la piscina, esperando que así se me hiciera más corta la espera. Estaba totalmente enfrascado en la lectura, cuando un ruido me hizo levantar mi mirada del libro. Sofía, la hermana pequeña del mafioso, estaba dándose crema completamente desnuda en su terraza. La visión de ese pedazo de mujer en cueros mientras se extendía la protección por toda su piel, hizo que se me cayera el café, estrellándose la taza contra el suelo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Asustado, me puse a recoger los pedazos, cuando de repente escuché que me decía si necesitaba ayuda. Tratando de parecer tranquilo, le dije que no, que lo único que pasaba era que había roto una taza.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Qué es lo que ponerle nervioso?- me contestó.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">&nbsp;Al mirarla, me quedé petrificado,&nbsp; la muchacha se estaba pellizcando su pezones mientras con su lengua recorría sensualmente sus labios. Sin saber qué hacer ni que responder, terminé de recoger el estropicio y sin hablar, me metí a la casa. Ya en el salón, miré hacia atrás a ver que hacía. Sofía, consciente de ser observada, se abrió de piernas y separando los labios de su sexo, empezó a masturbarse sin pudor. No tuve que ver más, si antes tenía miedo de tenerles de vecinos, tras esa demostración estaba aterrorizado. Dmitri era un hijo de perra celoso y no creí que le hiciera ninguna gracia que un picapleitos se enrollara con su hermanita. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“Para colmo de males, la niña es una calientapollas”, pensé mientras trataba de tranquilizarme metiéndome en la bañera. “Joder, si su hermano no fuera quién es, le iba a dar a esa cría lo que se merece”, me dije al recordar lo buenísima que estaba, “la haría berrear de placer y la pondría a besarme los pies”.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Excitado, cerré los ojos y&nbsp; me dediqué a relajar mi inhiesto miembro. Dejándome&nbsp; llevar por la fantasía, visualicé como sería ponerla en plan perrito sobre mis sabanas. Me la imaginé entrando en mi habitación y suplicando que le hiciera el amor. En mi mente, me tumbé en la cama y le ordené que se hiciera cargo de mi pene. Sofía no se hizo de rogar y acercando su boca, me empezó a dar una mamada de campeonato. Me vi penetrándola, haciéndola chillar de placer mientras me pedía más. En mi mente, su cuñada,&nbsp; alertada por los gritos,&nbsp; entraba en mi cuarto. Al vernos disfrutando, se excitó y retirando a la pelirroja de mí, hizo explotar mi sexo en el interior de su boca.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Era un imposible, aunque se metieran en mi cama desnudas nunca podría disfrutar de sus caricias, era demasiado peligroso, pero el morbo de esa situación hizo que no tardara en correrme. Ya tranquilo,&nbsp; observé que sobre el agua mi semen navegaba formando figuras. “Qué desperdicio”, me dije y fijándome en el reloj, supe que ya era la hora de vestirme para la cena.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">A las nueve en punto, estaba tocando el timbre de su casa. Para los rusos la puntualidad es una virtud y su ausencia una falta de educación imperdonable. Una sirvienta me abrió la puerta con una sonrisa y, cortésmente,&nbsp; me hizo pasar a la biblioteca. Tuve que reconocer que la empresa de mudanzas había hecho un buen trabajo, era difícil darse cuenta que esas dos mujeres llevaban escasas doce horas en ese piso. Todo estaba en su lugar y en contra de lo que me esperaba, la elección de la decoración denotaba un gusto que poco tenía que ver con la idea preconcebida de lo que me iba encontrar. Había supuesto que esa familia iba hacer uso de la típica ostentación del nuevo rico. Sobre la mesa, una botella de vodka helado y tres vasos.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Bienvenido-, escuché a mi espalda. Al darme la vuelta, vi que Tanía, mi anfitriona, era la que me había saludado. Su elegancia volvió a sorprenderme. Enfundada en un traje largo sin escote parecía una diosa. Su pelo rubio y su piel blanca eran realzados por&nbsp; la negra tela. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Gracias- le respondí -¿su marido?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No va a venir, pero le ha dejado un mensaje- me contestó y con gesto serio encendió el DVD.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">En la pantalla de la televisión apareció un suntuoso despacho y detrás de la mesa, Dmitri. No me costó reconocer esa cara, puesto que, ya formaba parte de mis pesadillas. Parecía contento, sin hacer caso a que estaba siendo grabado, bromeaba con uno de sus esbirros. Al cabo de dos minutos, debieron de avisarle y dirigiéndose a la cámara, empezó a dirigirse a mí.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://i.imgbox.com/acwbKEFZ"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/acwbKEFZ" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Marcos, ¡Querido hermano!, siento no haberme podido despedirme de ti pero, como sabes mis negocios, requerían mi presencia fuera de España. Solo nos hemos visto un par de veces pero ya te considero de mi sangre y por eso te encomiendo lo más sagrado para mí, mi esposa y mi dulce hermana. Necesito que no les falte de nada y que te ocupes de defenderlas si las autoridades buscan una posible deportación. Sé que no vas a defraudar la confianza que deposito en ti y como muestra de mi agradecimiento, permíteme darte este ejemplo de amistad- En ese momento, su esposa puso en mis manos un maletín.&nbsp; Dudé un instante si abrirlo o no, ese cabrón no había pedido mi opinión, me estaba ordenando no solo que me hiciera cargo de la defensa legal de ambas mujeres sino que ocupara de ellas por completo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“No tengo más remedio que aceptar sino lo hago soy hombre muerto”, pensé&nbsp; mientras abría&nbsp; el maletín.&nbsp; Me quedé sin habla al contemplar su contenido, estaba repleto de fajos de billetes de cien euros. No pude evitar exclamar:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¡Debe haber más de quinientos mil euros!</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Setecientos cincuenta mil, exactamente- Tania me rectificó -es para cubrir los gastos que le ocasionemos durante los próximos doce meses.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¡Puta madre! Son ciento veinticinco millones de pesetas, por ese dinero vendo hasta mi madre”, me dije sin salir de mi asombro. El ruso jugaba duro, si aguantaba, sin meterme en demasiados líos, cinco años, me podía jubilar en las Islas vírgenes.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Considéreme su abogado- dije extendiéndole la mano.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La mujer, tirando de ella, me plantó un beso en la mejilla y al hacerlo pegó su cuerpo contra el mío. Sentir sus pechos me excitó. La mujer se dio cuenta y alargando el abrazo, sonriendo, me respondió cogiendo la botella de la mesa:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Hay que celebrarlo. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Sirvió dos copas y de un solo trago se bebió su contenido. Al imitarla, el vodka quemó dolorosamente mi garganta, haciéndome toser. Ella se percató que no estaba habituado a ese licor y aun así las rellenó nuevamente, alzando su copa, hizo un brindis en ruso que no comprendí y al interrogarla por su significado, me respondió:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">&#8211; Qué no sea ésta la última vez que bebemos juntos, con ayuda de Dios- </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Es de todos conocidos la importancia que dan lo eslavos a los brindis, y por eso buscando satisfacer esa costumbre, levanté mi bebida diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Señora, juro por mi honor servirla. ¡Que nuestra amistad dure muchos años!</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Satisfecha por mis palabras, vació su vodka y señalándome el mío, esperó a que yo hiciera lo mismo.&nbsp; No me hice de rogar, pensaba que mi estómago no iba a soportar otra agresión igual pero en contra de lo que parecía lógico, ese segundo trago me encantó. En ese momento, Sofía hizo su entrada a la habitación, preguntando que estábamos celebrando. Su cuñada acercándose a ella, le explicó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Marcos ha aceptado ser el hombre de confianza de Dmitri, sabes lo que significa, a partir de ahora debes obedecerle.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Por mí, estar bien. Yo contenta- respondió en ese español chapurreado tan característico, tras lo cual me miró y poniéndose melosa, me dijo: -no dudar de colaboración mía.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Su tono me puso la piel de gallina. Era una declaración de guerra, la muchacha se me estaba insinuando sin importarle que la esposa de su hermano estuviera presente. Tratando de quitar hierro al asunto,&nbsp; decidí preguntarles si había algo urgente que tratar.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Eso, ¡mañana! Te hemos invitado y la cena ya está lista-, contestó Tanía, zanjando el asunto. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Perdone mi despiste, señora, le he traído un presente- dije dando a cada una su paquete. La dependienta de Loewe había acertado de pleno, a las dos mujeres les entusiasmó su regalo. Según ellas, se notaba que conocía al sexo femenino, Dmitri les había obsequiado muchas cosas pero ninguna tan fina. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Pasamos a cenar?- preguntó Tania.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No esperó mi respuesta, abriendo una puerta corrediza me mostró el comedor. Al entrar estuve a punto de gritar al sentir la mano de Sofía magreándome descaradamente el culo. Intenté que la señora de la casa no se diera cuenta de los toqueteos que estaba siendo objeto pero dudo mucho que una mujer, tan avispada, no se percatara de lo que estaba haciendo su cuñada. Con educación les acerqué la silla para que se sentaran.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Eres todo un caballero- galantemente me agradeció Tania. -En nuestra patria se ha perdido la buena educación. Ahora solo abundan los patanes.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Esa rubia destilaba clase por todos sus poros, su delicado modo de moverse, la finura de sus rasgos, hablaban de sus orígenes cien por cien aristocráticos. En cambio, Sofía era un volcán a punto de explotar, su enorme vitalidad iba acorde con el tamaño de sus pechos. La naturaleza la había dotado de dos enormes senos, que en ese mismo instante me mostraba en su plenitud a través del escote de su vestido. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“Tranquilo macho, esa mujer es un peligro”, tuve que repetir mentalmente varias veces para que la excitación no me dominara:”Si le pones la mano encima, su hermano te corta los huevos”</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La incomodidad inicial se fue relajando durante el trascurso de la cena. Ambas jóvenes no solo eran unas modelos de belleza sino que demostraron tener una extensa cultura y un gran sentido del humor, de modo que cuando cayó la primera botella, ya habíamos entrado en confianza y fue Sofía, la que preguntó si tenía novia.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No, ninguna mujer con un poco de sentido común me aguanta. Soy el prototipo de solterón empedernido.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Las españolas no saber de hombres, ¿Verdad?, -.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Esperaba que Tanía, cortarse la conversación pero en vez de ello, contestó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Si, en Moscú no duras seis meses soltero. Alguna compatriota te echaría el lazo nada más verte.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿El lazo?, y ¡un polvo!- soltó la pelirroja con una sonrisa pícara.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Su cuñada, lejos de escandalizarse de la burrada que había soltado la pelirroja, se destornilló de risa, dándole la razón:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Si nunca he comprendido porqué en España piensan que las rusas somos frías, no hay nadie más caliente que una moscovita. Sino que le pregunten a mi marido.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Las carcajadas de ambas bellezas fueron un aviso de que me estaba moviendo por arenas movedizas y tratando de salirme del pantano en el que me había metido, contesté que la próxima vez que fuera tenía que presentarme a una de sus amigas. Fue entonces cuando noté que un pie desnudo estaba subiendo por mi pantalón y se concentraba en mi entrepierna.&nbsp; No tenía ninguna duda sobre quien era la propietaria del pie que frotaba mi pene. Durante unos minutos tuve que soportar que la muchacha intentara&nbsp; hacerme una paja mientras yo seguía platicando tranquilamente con Tania. Afortunadamente cuando ya creía que no iba a poder aguantar sin correrme, la criada llegó&nbsp; y susurró al oído de su señora que acababan de llegar otros invitados. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://i.imgbox.com/adotWdaF"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adotWdaF" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Sonriendo, me explicó que habían invitado a unos amigos a tomar una copa, si no me importaba, tomaríamos el café en la terraza. Accedí encantado, ya que eso me daba la oportunidad de salir airoso del acoso de Sofía. Camino de la azotea volví a ser objeto de las caricias de la pelirroja. Con la desfachatez que da la juventud, me agarró de la cintura y me dijo que estaba cachonda desde que me vio desnudo esa mañana. Tratando de evitar un escándalo, no tuve más remedio que llevármela a un rincón y pedirle que parara que no estaba bien porque yo era un empleado de Dmitri, </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La muchacha me escuchó poniendo un puchero, para acto seguido decirme:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Yo dejarte por hoy, pero tú dame beso.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No sé por qué cedí a su chantaje y cogiéndola entre mis brazos acerqué mis labios a los suyos. Si pensaba que se iba a conformar con un morreo corto, estaba equivocado, pegándose a mí, me besó sensualmente mientras rozaba sin disimulo su sexo contra mi pierna. Tenía que haberme separado en ese instante pero me dejé llevar por la lujuria y agarrando sus nalgas, profundicé en ella de tal manera que si no llega a ser porque escuchamos que los invitados se acercaban la hubiese desnudado allí mismo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¡Cómo me pone esta cría!”, pensé mientras disimulaba la erección.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Tania, ejerciendo de anfitriona, me introdujo a las tres parejas. Dos de ellas trabajaban en la embajada mientras que el otro matrimonio estaba de visita, lo más curioso fue el modo en que me presentó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Marcos es el encargado de España, cualquier tema en ausencia de mi marido tendréis que tratarlo con él.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Las caras de los asistentes se transformaron y con un respeto desmedido se fueron&nbsp; presentado, explicando cuáles eran sus funciones dentro de la organización. Asustado por lo súbito de mi&nbsp; nombramiento, me quedé callado memorizando lo que me estaban diciendo.&nbsp; Cuando acabaron esperé a que Tania estuviese sola y acercándome a ella, le pedí explicaciones:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tú no te preocupes, poca gente lo sabe pero yo soy la verdadera jefa de la familia. Cuando te lleguen con un problema, solo tendrás que preguntarme.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">&nbsp;Creo que fue entonces cuando realmente caí en la bronca en la que me había metido. Dmitri no era más que el lacayo que su mujer usaba para sortear el machismo imperante dentro de la mafia y&nbsp; ella, sabiendo que su marido iba a estar inoperante durante largo tiempo, había decidido sustituirlo por mí. Estaba en las manos de esa bella y fría mujer. Sintiéndome una mierda, cogí una botella y sentado en un rincón, empecé a beber sin control. Desconozco si me pidieron opinión o si lo dieron por hecho, pero al cabo de media hora la fiesta se trasladó a mi terraza porqué la gente quería tomarse un baño. Totalmente borracho aproveché para ausentarme y sin despedirme, me fui a dormir la moña en mi cama.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Debían de ser las cinco de la madrugada cuando me desperté con la garganta reseca.&nbsp; Sin encender la luz, me levanté a servirme un coctel de aspirinas que me permitiera seguir durmiendo. Tras ponerme el albornoz, salí rumbo a la cocina pero al cruzar el salón, escuché que todavía quedaba alguien de la fiesta en la piscina. No queriendo molestar pero intrigado por los jadeos que llegaban a mis oídos, fui sigilosamente hasta la ventana para descubrir una escena que me dejó de piedra. Sobre una de las tumbonas, Tania estaba totalmente desnuda y Sofía le estaba comiendo con pasión su sexo.&nbsp; No pude retirar la vista de esas dos mujeres haciendo el amor. La rubia con la cabeza echada hacia atrás disfrutaba de las caricias de la hermana de su marido mientras con sus dedos no dejaba de pellizcarse los pechos. Era alucinante ser coparticipe involuntario de tanto placer, incapaz de dejar de mirarlas mi miembro despertó de su letargo e irguiéndose, me pidió que le hiciera caso.&nbsp; Nunca he sido un voyeur pero reconozco que ver a Sofía disfrutando del coño de Tania era algo que jamás iba a volver a tener la oportunidad de ver y asiéndolo con mi mano, empecé a masturbarme. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Llevaban&nbsp; tiempo haciéndolo porque la rubia no tardó en retorcerse gritando mientras se corría en la boca de su amante. Pensé que con su orgasmo&nbsp; había terminado el espectáculo, pero me llevé una grata sorpresa al ver como cambiaban de postura y Sofía se ponía a cuatro patas, para facilitar que las caricias de la otra mujer. Fue entonces cuando me percaté que Tanía estaba totalmente depilada y que encima tenía un culo de infarto.&nbsp; Completamente dominado por la lujuria, disfruté del modo en que le separó las nalgas. Mi recién estrenada jefa sacando su lengua se entretuvo relajando los músculos del esfínter. Sofía tuvo que morderse los labios para no gritar al sentir que su ano era violado por los dedos de la mujer. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Si aquello ya era de por sí alucinante, más aún fue ver que Tanía se levantaba y se ajustaba un arnés con un tremendo falo a su cintura. Le susurró unas dulces palabras mientras&nbsp; se acercaba y colocando la punta del consolador en el esfínter de su indefensa cuñada, de un solo golpe se lo introdujo por completo en su interior. Sofía gritó al sentir que se desgarraba por dentro, pero no intentó liberarse del castigo, sino que meneando sus caderas buscó amoldarse al instrumento antes de empezar a moverse como posesa. Su cuñada esperó que se acomodase antes de darle una fuerte nalgada en el culo. Fue el estímulo que ambas necesitaban para lanzarse en un galope desbocado. Para afianzarse, la rubia uso los pechos de su cuñada como agarre y mordiéndole el cuello, cambió el culo de la muchacha por su sexo y con fuerza la penetró mientras su indefensa víctima se derrumbaba sobre la tumbona.&nbsp; Los gemidos de placer de Sofía coincidieron con mi orgasmo y retirándome sin hacer ruido, volví a mi cama aún más sediento de lo que me levanté.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“Hay que joderse, pensaba que la fijación de Sofía por mí me iba a traer problemas con Dmitri, pero ahora resulta que también es la putita de su cuñada. Sera mejor que evite cualquier relación con ella”.</span></div>
<div></div>
<div><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Capítulo dos:</span></b></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://i.imgbox.com/abenzSBn"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abenzSBn" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Ese domingo se me pegaron las sábanas de manera que ya habían dado las doce cuando fui a la cocina a desayunar.&nbsp; Esa mañana me serví un café triple que me hiciera reaccionar. La cafeína recorriendo las venas era lo que necesitaba para poder pensar. Haciendo un repaso a las últimas veinticuatro horas me di cuenta de lo mucho que había cambiado mi vida. Hasta ayer, mi profesión era ser abogado penalista pero no sabía exactamente cuál iba a ser en el futuro. Me había vendido a la mafia, y como cuentan de la droga, se sabe cómo uno entra pero no como sale. Solo esperaba que no fuera dentro de un cajón de madera. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Por otra parte estaba el tema de Sofía. La muchacha estaba para mojar pan, pero solo hablarla era peligroso. Si me enrollaba con ella, podía causar el enfado de Dmitri y de Tania y lo más gracioso del asunto, no tenía claro cuál de los dos era más peligroso. Pensando en ello, salí taza en mano a mi terraza. De haberlo analizado antes quizás no hubiese decidido tomar el aire puesto que allí era sencillo que cualquiera de las dos mujeres me viera y eso era lo último que me apetecía. Afortunadamente no había nadie y de esa forma me tumbé tranquilamente en una hamaca sin que nadie me molestara. El sol, pegándome en la cama, me dio sueño y acomodándome, me quedé dormido. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No debía de llevar medía hora transpuesto cuando escuché el clásico ruido de alguien tirándose a la piscina. Creí que era la descarada de Sofía pero al abrir los ojos me llevé la sorpresa que quien estaba subiendo por la escalerilla no era otra que su cuñada Tania. Estaba espectacular con un bikini rojo, de esos, que en vez de ocultar la desnudez de quien lo lleva, realza las formas de su cuerpo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Todavía durmiendo?,&nbsp; creí que eras activo cuando te contraté. Ven al agua, está buenísima.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Ahora voy, espera que me ponga un traje de baño- respondí. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Curiosamente creí descubrir un mohín en su rostro como si hubiese esperado que me bañara otra vez desnudo. Me di toda la prisa que pude, de manera que en menos de dos minutos ya estaba con ella en la piscina.&nbsp; La mujer, sin hacerme caso, se dedicó a hacer largos durante media hora, por lo que no tuve más remedio que imitarla.&nbsp; Era una nadadora estupenda, me costaba seguir su ritmo, se notaba que esa mujer estaba acostumbrada a hacer ejercicio. Ya estaba agotado cuando debió pensar que era suficiente y saliendo de la piscina, se acostó en la misma tumbona que la noche anterior usó para tirarse a su cuñada.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Sin saber qué hacer, la seguí afuera y me tumbé en una que había al lado. Era como si yo no existiera. Mirándola de reojo, me encandilé de la perfección de sus curvas. Sus pechos al no ser tan grandes, tenían una consistencia que sería la envidia de cualquier española y el sueño de cualquier español. Sus piernas eran largas y divinamente contorneadas. Su estómago completamente liso no tenía ni rastro de grasa. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¡Quien se la follara!”, me dije mientras con mi vista la seguía devorando. “no me extraña que Dmitri sea su perro faldero, yo también me dejaría poner un collar si con ello compartiera su alcoba”. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Como si además de bella, esa mujer tuviese telepatía, de pronto me pidió que le diese crema. Nervioso como un quinceañero, cogí el bote y derramando un podo en su espalda, empecé a extendérsela por su cuello.&nbsp; El tacto de su piel era suave. Poco a poco fui tomando confianza y mis manos empezaron a recorrer su espalda con absoluta libertad. Nunca en mi vida había tenido una hembra semejante a mi disposición para darle bronceador y por eso quizás lo hice tan sumamente lento que parecía un masaje.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Me estaba poniendo bruto mientras Tania, ajena a cuales eran mis sentimientos, permanecía con los ojos cerrados. Al terminar de extenderle la crema por la espalda no creí conveniente seguir con sus piernas y menos con el culo, por lo que cerrando el bote volví a mi tumbona. No me había tumbado cuando la escuché quejarse, pidiendo que terminara. No quería quemarse.&nbsp; Asustado pero a la vez ansioso de tocar sus piernas, me puse a su lado y cuidadosamente fui con mis manos llenas de crema dándole un masaje en las plantas de sus pies. Debió de gustarle por que empecé a oír unos gemidos de satisfacción, lo que me dio pie a sin ningún pudor recorrer sus piernas presionando sus músculos.&nbsp; Podía parecer un masaje profesional, pero yo sabía que no lo era, al ser consciente de la tremenda erección que estaba soportando.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Quedaba lo mejor y lo más difícil. Sus glúteos esperaban mis manos y no podía defraudarlos.&nbsp; Con mi sexo dolorosamente tieso, eché un buen montón de crema en cada nalga antes de siquiera pensar en posar mis palmas en esos monumentos. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“Qué belleza”, me dije al acariciarlos.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Como si fuera una obra de arte y yo un restaurador, fui mimando con mis manos cada centímetro de su piel sin atreverme a acercarme a ninguna de sus dos entradas. Estaba caliente pero no loco.&nbsp; Lentamente, fui profundizando en mis caricias, extendiendo la crema hasta donde la prudencia me dejó, sin dejar de pensar cómo sería poseer a esa mujer. Estaba a punto de cometer una idiotez cuando me habló:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Marcos, ¡Para! </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Saliendo de mi ensoñación, divisé que sus ojos se habían posado en mi pene y que lejos de indignarse, una sonrisa había hecho su aparición en su boca:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">&#8211; Eres un maestro dando masajes pero yo soy tu jefa-.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No hizo falta que dijera más, avergonzado mascullé una disculpa y sin pensármelo dos veces, me lancé a la piscina esperando que se me bajara la excitación.&nbsp; Al salir, se había ido. Acojonado de haberla molestado, decidí salir a dar una vuelta por Madrid.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¡Como puedo ser tan imbécil!, ¡Pero qué insensato soy!, ¿Cómo he podido ser tan animal de ponerme cachondo dándole crema?”, no paré de decirme mientras me vestía. “Esa tipa con solo chasquear los dedos podría matarme y voy yo y le meto mano, decididamente ¡Soy gilipollas!”.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Estaba sacando mi coche del garaje cuando uno de los gorilas de Tanía me hizo parar.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Don Marcos, tenemos instrucciones precisas de protegerle, sino le importa: Yo conduzco.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Lo inesperado de su petición no me dejó&nbsp; reaccionar y antes que me diera cuenta, el ruso conducía y yo estaba sentado en la parte trasera del automóvil. La mafia es como un virus, en cuanto entra se extiende sin control por todos los aspectos de tu vida, dejas de ser libre para convertirte en un engranaje más de la organización. Era un hecho irrefutable que mi existencia rutinaria había cambiado y debía de amoldarme a ese nuevo ritmo de vida. Tenía mucho dinero y desconocía si tendría tiempo para gastarlo por lo que dirigiéndome al chofer le pedí que me llevara a Jockey, uno de los restaurantes más caros de Madrid. Solo había estado una vez y recordaba después de dos años su ensalada templada de cangrejos.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Al llegar a la puerta, el portero me recordó que por protocolo los clientes debían de llevar corbata y que el establecimiento ponía a mi disposición un extenso surtido para elegir. Sonreí pensando que era una pijería a la que tenía que acostumbrarme. Elegí una verde que combinaba con mi chaqueta y pasé adentro. Es una gozada el servicio, nada más entrar el maître me acompañó a una mesa y preguntó: </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Doña Tania, ¿le va a acompañar?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Me quedé pasmado. Al preguntarle como sabía que conocía a esa mujer, me respondió que lo había supuesto porqué era una de sus mejores clientas y yo había llegado con su chofer. Haciendo como si ese detalle no tuviera importancia, pedí que me trajeran un aperitivo. Nada más irse, mi mente empezó a recapacitar sobre su significado. Si un mero maître había hilado cabos que sería de la policía. Estaba seguro que en ese instante, mis datos estaban siendo revisados por la brigada central. En otras palabras; ¡estaba fichado! Cuando ya creía que nada podía ir peor, vi a Sofía entrando por la puerta y dirigiéndose a donde yo estaba. Como no tenía más remedio que aceptar su compañía, me levanté a acercarle la silla.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Eres malo. Estaba sola y no me has invitado a comer- dijo con una de sus típicas sonrisas de niña buena.</span></p>
</div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“La verdad es que si esta monada no fuera la hermana de Dmitri, no me importaría nada tener con ella un escarceo. Realmente está buenísima”, pensé al observarla. Sabía perfectamente que no podía dejarme llevar, pero siempre es agradable sentir que una preciosidad como la que tenía enfrente se interesara por uno.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Qué quieres tomar?- pregunté para romper el hielo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Un hombre bueno- &nbsp;respondió sin dejar de sonreír.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No me explico porque en vez de salir corriendo, decidí meterme con su deficiente español.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Pues si quieres un modelo, no sé qué haces conmigo. Te llevo quince años.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Se quedó pensando, creo que tardó en comprender que le estaba tomando el pelo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tu estar bueno pero yo decir corazón-, me contestó cogiendo mi mano y llevándola a su pecho.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No me esperaba que sin importarle las apariencias para explicarse me obligara a tocar esos maravillosos senos. No sé si más cortado que excitado o al revés, retiré mi mano, disimulando.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No vuelvas a hacer eso- la reñí -estamos en un lugar público-.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Ellos comprenden, yo con mi novio- dijo alegremente mientras volvía a llevársela a su pecho.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Sofía, por favor, no hagas el ridículo- &nbsp;le susurré al oído.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La situación me estaba resultando harto incomoda, si Tanía era una asidua visitante no tardaría en enterarse que su cuñada se había comportado como una vulgar fulana.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-De acuerdo, pero tú y yo novios- me soltó como si nada.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Su insistencia hizo que saltaran todas mis alarmas y tomando aliento, le dije muy serio:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Sofía, soy sólo tu abogado.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">En ese momento vino el camarero a preguntarnos qué quería la señorita de beber. La interrupción hizo que tuviera que esperar a que la muchacha pidiera, para oír una contestación que me heló hasta el tuétano.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No, tú mi novio. Yo ver en el juicio y Tania prometer tú eres mío.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Casi me caigo de la silla al oírlo. La zorra de su cuñada había comprado el piso de al lado y&nbsp; me había contratado,&nbsp; sólo con el propósito de regalarle, a su querida niña, un novio. Tratando de buscar una salida,&nbsp; se me ocurrió preguntarle qué era lo que opinaba Dmitri de eso y al oír su respuesta supe que estaba jodido:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Gustar, con marido español no deportación.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No me quedaron fuerzas de seguir discutiendo, ese par de hijos de puta vieron, en el capricho de Sofía, una salida perfecta. Dmitri se aseguraba que no deportaran a su hermana y Tanía conseguía una fachada que le permitiera seguir tirándose a la hermanita de su esposo. Durante el resto de la comida, me mantuve en silencio rumiando las noticias que acababan de darme. Tras el sofocón inicial después de analizarlo, no me pareció tan mala idea y no solo porque estaba buenísima sino porque me daba una razón que hiciera dudar a la policía de mi verdadera relación con esa organización.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“Seré el marido de pega de esta niña y así ellos creerán que soy un pelele”. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Habiendo tomado ya la decisión, era necesario que hacerla pública y que mejor que fueran los propios camareros los que les fueran a la pasma con el chisme. Llamé al camarero y le pedí que nos trajera una botella de Moët.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Al venir con el carísimo champán, cogí el alambre del tapón e hice con él un rústico anillo. Sofía no entendía que narices estaba haciendo. Solo lo comprendió cuando poniéndome de rodillas, le pedí que se casara conmigo. El grito de alegría de la muchacha retumbó en el local, haciendo que todos los comensales se voltearan a ver como un cuarentón estaba postrado frente a una bella joven.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Sí, ¡me caso contigo!- respondió chillando y sin parar de dar saltos de felicidad.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Aunque parezca increíble, los cincuenta ricachones que había en el restaurante se pusieron de pie y empezaron a aplaudir. Abochornado por el rotundo éxito de mi idea, tuve que agradecer a la audiencia. Con Sofía a mi lado, me di cuenta que todos esperaban el beso de rigor, por lo que no me quedó más remedio que agarrarla por la cintura y dárselo. La exagerada pasión que imprimió Sofía al beso terminó de convencer a todos que era real nuestra unión, creo que incluso debieron darse cuenta que cuando la muchacha dejó de restregarse contra mí, mi pene ya estaba en lo más álgido de la erección. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Decidí que ya era suficiente, y pidiendo la cuenta salimos del lugar, con el convencimiento que en ese momento todo el mundo comentaría en las mesas que otro pobre tonto que se había enamorado de su secretaria. No tenía sentido ir en dos coches,&nbsp; por lo que me subí al enorme mercedes 600 que había traído a mi futura esposa. Nada más sentarme junto a ella, me cogió la mano y me dijo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No creas que soy tonta. De imbécil, no tengo un pelo. Me gustas desde que te vi en el estrado pero sé que no me amas. Eso es cuestión de tiempo, estoy segura que vas a terminar enamorado de mí. Esto es un negocio, tú me das lo que yo quiero y yo lo que tú necesitas. Por cierto, como ves, ¡Tu mujercita habla perfectamente español y sin acento!</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No supe que decir, me había engañado totalmente con su pose de niña boba. La mujer que tenía a mi lado era una actriz maravillosa, escondiéndose detrás de una supuesta estupidez pasaba inadvertida para los enemigos de su hermano y evitaba ser objeto de los celos de Tania. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tu llevarme a por anillo, no poder llegar con éste a casa- acurrucándose como una enamorada, me susurró mientras pasaba su mano por mi entrepierna.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Comprar un anillo un domingo en la tarde en Madrid es imposible, excepto si eres un mafioso ruso. Solo tuve que preguntarle al chofer y tras un par de llamadas, nos abrieron una lujosa joyería del barrio de Salamanca. Afortunadamente, Tanía me había dado ese enorme anticipo, porque si no los cien mil euros que me gasté en la puñetera piedra&nbsp; me hubieran quebrado. Mientras Sofía elegía el que más le gustaba, yo no podía dejar de pensar que diría su cuñada de todo esto, sabía a la perfección que formaba parte de su plan pero aún me venía continuamente a la mente la escena lésbica que había presenciado, por eso en cuanto tuve oportunidad le pregunté discretamente, para que no se enterara nuestro guardaespaldas, cómo íbamos a plantearlo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tú, déjame a mí. Para Tania, soy una tonta&nbsp; que se ha encaprichado del primer hombre inteligente con el que se ha topado. Ella sabe que ayer nos besamos y creerá que no ha hecho falta que ella te obligara tal y como tenía planeado, sino que, como hombre, nos has podido resistirte a mis encantos.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Tomándome mi tiempo, fui al grano. Le conté&nbsp; lo que había visto y le expliqué&nbsp; mis temores. Ella al oírme, se echó a reír:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Ya te dijimos que las moscovitas somos unas calentorras. Ni ella ni yo somos lesbianas pero, cuando no hay un hombre disponible, nos consolamos mutuamente. Por eso no te inquietes, mejor harías en preocuparte por el día que te pille con ella en la cama.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Más tranquilo y siguiéndole la corriente le dije:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Qué harías?, ¿cortarme los huevos?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No, bobo- respondió con una carcajada -la ayudaría a dejarte seco, ¡mi amor!</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Solo imaginarme con esas dos bellezas en la misma cama, me excitó y fue entonces cuando tomé la decisión de hacerlo realidad y por vez primera, la besé sin que me diese miedo que alguien nos viera. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No me da vergüenza reconocer que, mientras volvíamos a casa, estaba acojonado. Aún después de las explicaciones de Sofía, seguía teniendo miedo a la reacción de la gran Jefa. Tania debía de cargar sobre sus espaldas con la autoría intelectual de un buen número de ejecuciones y de ajustes de cuentas, no me cabía duda que no debía de ser extraño que ella se hubiese despachado en persona a algún competidor pero era un hecho cierto que, siguiendo sus órdenes, sus sicarios se habían desembarazado de una buena cifra. Por eso me alegró que ella no estuviera&nbsp; cuando llegamos a su apartamento.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Qué te apetece hacer?- ronroneó Sofía, pegando su cuerpo al mío.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Estábamos solos y en teoría, esa maravilla de mujer era mi novia. No me costó decidir, agarrándola de la cintura la besé mientras iba desabrochando su falda. Mi querida rusa suspiró al sentir que caía al suelo y como si llevara años sin ser acariciada se lanzó contra mí, desgarrando mi camisa. Sus dientes se apoderaron de mi pecho mientras su dueña intentaba desabrochar mi pantalón. Increíblemente excitada,&nbsp; gimió al ver mi sexo totalmente inhiesto saliendo de su encierro. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Te deseo, ¡mi querido picapleitos!</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Quería que nuestra primera vez fuera tranquila pero su ardor se me contagió y apoyando mi cuerpo contra la pared, le rompí las bragas y poniendo sus piernas alrededor de mi cintura, coloqué la punta de mi glande en su sexo. Sofía no pudo esperar y forzando sus labios, se empaló lentamente, sintiendo como se introducía centímetro a centímetro mi extensión en su cueva. Nada más sentir que la cabeza chocaba contra la pared de su vagina, empezó a cabalgar usándome de montura. Mi pene erecto era un puñal con el que quería matar su necesidad de ser tomada.&nbsp; Moviendo sus caderas se echó hacia atrás para darme sus pechos como ofrenda.&nbsp; La visión de sus pezones, contraídos por la excitación, fueron el acicate que necesitaba el tranquilo abogado para convertirse en Mr. Hade. Completamente dominado por la lujuria, usé una de mis manos para poner su pecho en mi boca. </span></div>
<div><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://i.imgbox.com/abcF7ZeQ"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abcF7ZeQ" alt="" width="426" height="640" border="0"></a><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Sofía gritó al notar que mis dientes se cerraban cruelmente sobre su pezón y agarrando mi cabeza, me pidió que no parara. La humedad que manaba de ella me informó de la cercanía de su orgasmo. Su respiración agitada no le permitía seguir alzándose sobre mi pene, por lo que tuve que ser yo quien, asiéndola de su culo, la&nbsp; ayudara a sacar y meter mi sexo dentro del suyo. Al percatarse que ya no le era tan cansada esa postura, se puso como loca y acelerando sus maniobras,&nbsp; explotó&nbsp; derramando su flujo sobre mis piernas.&nbsp;&nbsp; Los gemidos de placer de la muchacha me espolearon y como un joven garañón, galopé en busca de mi orgasmo. Ya no importaba que esa mujer fuera la hermana de un mafioso, en mi mente era mi hembra y yo, su semental. Siguiendo el dictado de mi instinto busqué esparcir&nbsp; mi simiente en su campo. Con el coño completamente mojado, Sofía disfrutaba&nbsp; cada vez que mi verga, al entrar y salir, presionaba sobre sus labios y rellenaba su vagina.&nbsp;&nbsp; Su clímax estaba siendo sensualmente prolongado por mis maniobras, llevándola del placer al éxtasis y vuelta a empezar.&nbsp; Clavando sus uñas en mi espalda, me rogó que me corriera, que necesitaba sentir mi eyaculación en su interior.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La entrega de la muchacha era total. Berreando en mis brazos, se estaba corriendo por segunda ocasión cuando al levantar mi cabeza, vi a su cuñada mirándonos desde la terraza. Su gesto no era de enfado sino de satisfacción, dándome a entender que aprobaba lo que estábamos haciendo. El morbo de ser observado, hizo que mi pene estallara dentro de Sofía mientras veía a la rusa volviendo a su piso.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Vamos a tu cama, esto es solo un&nbsp; aperitivo&nbsp; de lo que vas a disfrutar conmigo- susurró mi recién estrenada novia.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Sus palabras me hicieron soñar en tenerlas a las dos entre mis brazos y llevándola en volandas, me dirigía a mi cuarto.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¡Qué impetuoso!- me dijo al tirarla encima de mi cama y tumbarme a su lado,-pareces que tienes ganas de seguir dándole placer a tu mujercita-.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Los españoles también somos unos calentorros- contesté mientras le abría las piernas y sin ningún tipo de delicadeza la volvía a penetrar.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Me recibió totalmente mojada y abrazándome con sus piernas, buscó que mi penetración fuera total.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Cabrón, ¡Me estás poniendo a mil! Me gustaría que la boba de Tania nos viera. Se moriría de envidia al saber que tenía razón cuando,&nbsp; el día que te vi con el juez, le dije que eras un perfecto semental. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Solté una carcajada al oírla. Moviendo mis caderas, la atraje hacia mí y le expliqué que sus deseos se habían convertido en realidad.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No te entiendo.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tania nos ha estado espiando mientras lo hacíamos en el salón, y te puedo prometer que no se le notaba enfadada-.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¡Mierda!-, exclamó soltándose de mi abrazo -tengo que ir a hablar con ella. No quiero que se enoje-.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Ahora soy yo el que no comprende, no me has dicho que estaba todo hablado-.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Sí, pero la jefa es la jefa y querrá novedades-, me contestó mientras salía completamente desnuda de mi habitación y dando un portazo me dejó compuesto y sin novia.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“Quien entienda algo que me lo aclare”, pensé mientras me vestía. En teoría, las dos mujeres habían maniobrado para que Sofía me llevara a la cama, por lo que no comprendía cual era la urgencia. Con el paso de los minutos me fui poniendo cada vez más nervioso, al imaginarme que la muchacha me había mentido sobre la verdadera relación que le unía con su cuñada. Si en un principio estaba intrigado al cabo de la media hora estaba histérico.&nbsp; “Joder, la he cagado. Me he tirado a su putita”.</span></div>
<div></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://i.imgbox.com/adhPH1qy"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adhPH1qy" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">&nbsp;</span></div>
<p><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 11.0pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-language: EN-US; mso-fareast-theme-font: minor-latin;">&nbsp;</span></b></p>
<div></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Heredé a una diosa virgen.&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Sep 2026 09:26:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Heredé a las mujeres de mi hermano 2.&#160; Esa mañana tardé unos instantes en recordar que me encontraba en el interior de la que iba a ser mi casa en el futuro si no renunciaba a la herencia. Al girarme descubrí que a mi lado, seguía durmiendo la diosa de raza negra con la que había retozado la noche anterior. Sacerdotisa de un culto creado por mi hermano, esa mujer era una de las cinco que había separado de su extenso rebaño para dármelas a mí. Haciendo memoria, recordé mi entrada a ese lugar y cómo Lis, una virgen rubia [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Heredé a las mujeres de mi hermano 2.&nbsp;</span></strong><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Esa mañana tardé unos instantes en recordar que me encontraba en el interior de la que iba a ser mi casa en el futuro si no renunciaba a la herencia. Al girarme descubrí que a mi lado, seguía durmiendo la diosa de raza negra con la que había retozado la noche anterior. Sacerdotisa de un culto creado por mi hermano, esa mujer era una de las cinco que había separado de su extenso rebaño para dármelas a mí. Haciendo memoria, recordé mi entrada a ese lugar y cómo Lis, una virgen rubia se me había entregado como ofrenda y cómo al terminar, su puesto había sido ocupado por esa morena.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> No queriendo despertarla, me puse a estudiar su cuerpo desnudo. De día y bajo la luz del sol, Susan era todavía más impresionante. Alta y delgada, la naturaleza le había dotado con los pechos más perfectos que había visto. Grandes y duros, estaban terminados de embellecer con dos sabrosos pezones que al contemplarlos llamaban a ser mordidos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¡Que rica está!», sentencié mientras mi examen me hacía bajar la mirada por ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sin gota de grasa, su estómago estaba tan marcado que no me cupo duda que esa belleza se mataba diariamente en el gimnasio. Siendo bello, era solo un anticipo a unas caderas que sin ser exageradas eran al menos sugerentes. Y qué decir de su coño… ¡Magnifico! Es el único adjetivo que le queda. Casi por completo depilado, solo sobrevivía al exterminio una pequeña franja de pelo púbico en forma de triángulo que señalaba sin lugar a confusión donde estaba ubicado el clítoris de esa morena. Durante la noche anterior, esa polígono me sirvió de orientación para comerme repetidamente el manjar que se escondía entre sus pliegues.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al rememorar sus gritos y la pasión que demostró entre mis sábanas, avivé involuntariamente los rescoldos de la pasión y por eso entre mis piernas, mi pene comenzó a ponerse morcillón. Dudando entre despertarla o no, decidí no hacerlo y levantándome en silencio, preferí darme una ducha que hiciera bajar la temperatura que recorría ya mi piel.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Me he puesto bruto solo con verla», mentalmente protesté mientras huía a puntillas de su lado pero por mucho que lo intenté, todavía no había salido del cuarto cuando esa cría desemperezándose sobre la cama me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Mi señor, ¡tengo frío!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/acbzoW89" width="423" height="635">Su tono suave escondía una sensualidad brutal y por eso no pude negarme a volver a mi cama. La morena me recibió con una sonrisa al ver mi sexo ya erecto y antes que pudiera decir algo, se puso de rodillas y extendiendo su mano, lo cogió diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Le importa que anticipe el desayuno?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Esta niña me va a dejar seco», pensé al verla recorrer con su lengua mi extensión y lo certifiqué al sentir como jugaba con mi glande, con besos y lengüetazos mientras me acariciaba suavemente mis testículos. Susan estaba tan concentrada en su labor que no tuve que tocarla para que se fuera calentando de una manera constante. Desde mi posición vi endurecerse a las areolas de sus pechos mientras su dueña incrementaba la velocidad de su mamada. Sin llegar a comprender el por qué acredité que la calentura de esa mujer era incluso mayor que la mía y eso que todavía no había hecho nada por excitarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¡No puede ser!», confundido exclamé en mi interior al escuchar sus jadeos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Envolviendo con sus piernas una de las mías, comenzó a masturbarse rozando su coño contra ella mientras aceleraba el modo en que su boca buscaba mi placer. Parecía poseída por una extraña fijación y que la vida le iba en ello, costándole respirar, era tal su pavorosa necesidad que sin mediar mi permiso, las paredes de su garganta se abrieron para dar cobijo a mi pene. Centímetro a centímetro lo hundió en su interior hasta que sus labios rozaron la base de mi falo mientras su coño empapado no dejaba de restregarlo contra mi piel.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Necesito sentirme su poder- chilló totalmente excitada.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Obligándome a sentarme sobre el colchón, la negrita se puso sobre mí y de un solo arreón empalarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡Dios mío!- gritó al sentir mi cabeza golpeando contra la pared de su vagina y antes que pudiera siquiera moverme, cayó derrotada retorciéndose sobre el colchón mientras no paraba su placer de fluir por mis piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Alucinado comprendí que esa reacción y lo rápido en que se había corrido, no era natural. No queriendo cortar de plano su placer, me di el lujo de mover mis caderas iniciando un lento vaivén de mi pene en su chocho.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡No puede ser!- aulló al notar que su orgasmo se prolongaba sin pausa y que todas las células de su cuerpo hervían al ritmo en que mi verga entraba y salía de su interior. Las lágrimas que discurrían por sus mejillas y la expresión beatífica de su rostro confirmaron mis sospechas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¡Está condicionada!», me dije al asimilar que el gozo de la morena era excesivo y queriéndolo comprobar aceleré el ritmo de mis incursiones.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al hacerlo, la muchacha cayó como en trance y licuándose por completo, su sexo comenzó a expulsar un geiser de flujo como si estuviera haciendo pis. Con sus ojos en blanco y su boca babeando, Susan colapsó ante mi mirada como nunca había visto antes, temblando y sacudiendo las sábanas con una violencia increíble. Asustado por el estado de la mujer, llamé en busca de ayuda.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> De inmediato, Lis apareció por la puerta y al explicarle la situación, se echó a reír diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -El amor que siente por usted le ha llevado al éxtasis.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -No te comprendo- contesté: -¡Mírala! ¡Está sufriendo!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa, se acercó a la morena y recogiendo el liquidó que brotaba de su coño entre los dedos, me lo acercó diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Su hermano nos avisó que esto ocurriría. Le llamaba “el embrujo de Pedro”.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡No entiendo!- insistí.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La rubia lamiendo los dedos impregnados con el flujo de la otra sacerdotisa, respondió:<img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adoJuBEf" width="424" height="637"></span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -No se preocupe. Cuando usted nos regala su afecto, nuestros cuerpos funcionan como amplificadores de su amor y entramos en ebullición, hasta que nuestras vaginas reciben su regalo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Me estás diciendo que debo seguir “amándola” aunque esté es ese estado?- pregunté escandalizado.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Sí, mi señor- murmuró mientras miraba con deseo mi pene todavía erecto: -¡Fóllese a esa puta y libérela de sus demonios!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La determinación y el anhelo que leí en su cara me hicieron actuar y separando las piernas de Susan, incrusté mi miembro en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Hágala disfrutar- me dijo Lis acercándose a mi espalda. –Haga que sienta la comunión con nuestros dioses.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Todavía confuso, reinicié mi ataque sobre la negrita, metiendo y sacando mi falo, al tiempo que la rubia restregaba sus pechos contra mi cuerpo queriendo compartir el mismo placer de la muchacha.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Su leche es el alimento de nuestras mentes- rugió ya excitada.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sin tregua y azuzado por Lis, machaqué una y otra vez el empapado coño de la negrita sin resultado. Por mucho que buscaba correrme, me sentía incapaz a pensar que lo que realmente estaba haciendo era violarla. Su cuerpo inerte no me excitaba y ya cansado, traté de compensar eso cogiendo a la rubia y poniéndola sobre la morena.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué va a hacer?- preguntó en absoluto enfadada la cría.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Follaros a las dos- respondí y poniendo en práctica mi idea comencé a alternar de uno a otro coño sin esperar su aprobación.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al observar el modo que las estupendas tetas de la cría rebotaban al compás con el que machacaba su sexo y la expresión de alegría de su rostro fueron la confirmación que iba en buen camino y no queriendo perderme ese momento con distracciones extras, exigí a la recién llegada que se pellizcara los rosados pezones que decoraban sus ubres.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Reemplazando un chocho rubio por uno negro y viceversa, me encontraba en el paraíso de cualquier hetero. Nadie en su sano juicio rechazaría hundir su verga en esos estrechos conductos sobre todo sabiendo lo buenas que estaban sus dueñas. Los gemidos que empezaron a surgir de la garganta de Lis me hicieron temer que el suceso se repitiera y por eso, incrementé aún más si cabe la velocidad de mis caderas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡Me corro!- gritando me informó la rubia de la cercanía del placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Te prohíbo que te corras antes que yo- chillé llevando mi ritmo al máximo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Cambiando de objetivo cada tres incursiones, disfruté de ambas con un ardor cercano a la locura hasta que el cúmulo de sensaciones me hicieron explotar dentro del chocho de Lis. La joven al notar mi simiente se corrió y aullando de placer, me rogó que cambiara de sacerdotisa para que ambas recibieran su parte.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Como por arte de magia, la negrita despertó con un chillido al ser regada por mí y apretando los músculos de su coño, buscó ordeñar hasta la última gota de mis huevos, mientras se morreaba con la rubia. Esa imagen fue el detonante que me faltaba para caer agotado sobre ellas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Las dos muchachas separándose, me recibieron entre sus brazos con risas y aprovechando mi tiempo de recuperación, me explicaron lo felices que se sentían al ser las elegidas para procrear mis hijos. Su confesión me dejó de piedra porque no cuadraba con la idea que tenía de mi futuro. Decidido a averiguar que otros planes me tenía reservado la tortuosa mente de mi hermano, directamente les pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué parte de mi obra vais a llevar a cabo embarazadas?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Radiando alegría, contestaron al unísono:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Nuestros hijos heredaran el paraíso y seremos recordadas como las esposas de Pedro.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Si no me ando con cuidado, con estas, ¡sobre pueblo la tierra!», mascullé al saber que no eran solo dos, las mujeres a las que Alberto había otorgado tal misión.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Tras pensarlo detenidamente, decidí aparcar por el momento el problema y viendo que era tarde y que todavía no había desayunado, les pedí que me acompañaran a tomar algo. Al oírme, las dos se levantaron de un salto y cogiéndome de la mano, me obligaron a ir con ellas sin darme tiempo a ponerme algo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Estamos en pelotas- protesté pensando que no era correcto que el servicio nos viera desnudos. Al ver sus caras de sorpresa, recordé que solo yo y mis sacerdotisas teníamos permiso de entrar en esos aposentos por lo que ya sin reparos dejé que me condujeran hasta el comedor.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Una vez allí, me senté en una silla y mientras Lis iba a preparar algo de comer, pedí a Susan que me explicara qué era lo que había sentido. La negrita tomó asiento sobre mis rodillas y luciendo una sonrisa de oreja a oreja, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Todo pasó como está narrado en el libro de su hermano- y elevando el tono en plan ceremonial, prosiguió diciendo: -Las elegidas al comulgar con su esposo se verán inmersas en un placer sin límite que dejándolas transpuestas, les permitirá disfrutar de un pedazo de cielo en la tierra…</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Su explicación me reveló dos detalles: el primero era que esas cinco mujeres se consideraban mis esposas y el segundo todavía más importante:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¡Alberto había dejado en papel todas sus enseñanzas!».</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Esa revelación abrió un resquicio de esperanza para no meter la pata y echar por tierra no solo su “obra” sino la supervivencia de sus seguidores. En mi mente seguía presente su amenaza de que si no me hacía cargo de mi herencia, los adeptos de la secta verían en mi renuncia que les había fallado, abocándolos a un suicidio ritual. Como en teoría en esa “biblia”, Alberto solo había recogido mis pensamientos, decidí tantear el terreno y no levantar sus suspicacias diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Al terminar de desayunar, me gustaría que entre vosotras dos me leyerais ese libro para poder explicaros en realidad su significado.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando me enteré de otra de las rutinas que tendría que aceptar si quería mantener la ficción de ser su anhelado profeta porque la morenita susurrando en mi oído, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Le parece bien que lo hagamos mientras le damos el masaje previo a la audiencia pública de los sábados?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Su tono y la forma que restregó sus pechos contra el mío, me hizo saber la clase de “masaje” que me tenían preparado. Entre mis piernas, mi pene se alborotó a pesar del uso que esas dos le habían dado. Susan ratificó mis pensamientos al darse cuenta de mi erección porque poniéndose de rodillas y con una picardía que no me pasó desapercibida, besó mi glande mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Pillín, tendrás que esperar a que termine tu dueño de desayunar…</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Voy descubriendo los planes de Alberto.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Mientras terminaba el desayuno, solo podía pensar que en pocos minutos podría poner mis manos sobre los escritos de Alberto:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Por fin conoceré en profundidad la religión que se ha inventado», pensé más inquieto de lo que se suponía que debía estar al ser un experto en esas clases de ritos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Afortunadamente, mi espera no se prolongó en el tiempo porque nada más acabar con ese refrigerio las dos crías me llevaron a una especie de jacuzzi comunal ubicado en una de las alas del recinto. Confieso que no esperaba encontrar una piscina de tres por tres y menos que con esas dimensiones su contenido estuviese caliente.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Me puedo acostumbrar a este lujo», sentencié cuando entre Liz y Susan me sumergieron entre la espuma.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ellas habituadas a esas instalaciones me pidieron que posara mi cabeza en una almohada mientras preparaban el teórico masaje.<img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/acy1GoPB" width="424" height="637"></span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué tendrán que preparar?», me pregunté acomodándome dentro.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La respuesta a mi pregunta fue menos satisfactoria de lo que me había imaginado al verlas volver portando unas especies de túnicas que me impedían seguir contemplando la belleza de sus cuerpos. No queriendo que notaran mi decepción cerré los ojos mientras mis dos esposas comenzaban a recitar su libro sagrado.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Desde el inicio comprendí que mi hermano no se había roto la mollera al escribirlo y que el capítulo inicial era una mezcla entre el Génesis Judío y las leyendas que habían llevado los esclavos a esas tierras desde su África natal.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Puro sincretismo», confirmé defraudado por que me esperaba algo más original.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Asumiendo que para ellas esas palabras eran mías, decidí ocultar mi desilusión y me concentré en la ideología que manaba de sus páginas. Hasta en eso era una pobre imitación de los conceptos básicos de las grandes religiones, amor a los dioses, amor al prójimo… Ni hallé ningún concepto novedoso hasta que escuché recitar a Susan:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Y a Pedro le ha sido encomendado crear una estirpe que como tribu sagrada se extenderá por la tierra y los príncipes de su sangre serán los encargados de regir la nueva sociedad…</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Mierda», pensé, «mi querido hermano ha convencido a estas mujeres que los hijos que engendre con ellas ¡dirigirán el mundo!». Que esa era la profecía quedó de manifiesto cuando Lis sustituyendo a la negrita en la lectura, declamó con alegría:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Una vez instaurado el germen del paraíso terrenal, Pedro y sus esposas se retiraran a contemplar cómo los hijos del profeta instauran la ley allí donde exista su rebaño…</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Alucinado comprendí que ese apartado podía ser interpretado de dos formas totalmente distintas. La primera y menos grave era que llegado el momento dejaría la cabeza de la iglesia y me jubilaría. Pero la que realmente me preocupó fue la otra: si se tomaba mi retirada como mi muerte, eso significaba que esas cinco elegidas se verían obligadas a acompañarme en ese viaje.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Alberto, ¡eres un idiota! Ante una enfermedad o un accidente como el tuyo, has sentado las bases del suicidio de todas ellas», mentalmente maldije a mi hermano en silencio. «Te creías muy listo pero eras un cretino ignorante».</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Francamente preocupado por esa revelación decidí que debía hacerme con un ejemplar de ese libro justo en el momento que escuchaba que alguien llegaba a la habitación. Al abrir los ojos me encontré con una morena que se acercaba vestida únicamente con un bikini de color blanco. Recordando que las sacerdotisas habían sido elegidas además de su físico por su raza, supe que era la hindú por sus rasgos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Impresionantemente bella, con unos ojos oscuros profusamente maquillados, esa mujer era la encarnación de una diosa. Sé que se me debió notar en la cara que estaba complacido con ella porque se acercó hasta mí a paso lento sin parar de sonreír.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¡Es imposible que algo así exista!», pensé apabullado por la perfección de sus facciones: «¡Es perfecta!».</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Era absurdo buscarle un fallo. ¡Lo tenía todo! Altura, cuerpazo, grandes pechos, un culo que parecía esculpido… pero lo que realmente me impactó fueron sus gruesos labios y el tono grave de su voz cuando se me presentó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Amado mío, soy Alisha, tu esposa. Te llevo esperando desde que siendo una niña, Rambha me informó de mi destino.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¿Rambha? ¿Qué tiene que ver la diosa hindú del amor en esta secta?», me pregunté totalmente confundido porque de ser cierto, la religión fundada por Alberto abarcaba todo tipo de creencias.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Os tengo que confesar que en ese momento estaba tan despistado que ser Susan quien me hiciera reaccionar diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Alisha nos pidió que dejáramos que fuera ella quien te preparara para la audiencia. Ahora nosotras nos vamos para comprobar que todo está listo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual, Liz y la negrita desaparecieron por la puerta dejándome solo con ese bellezón con el que no había cruzado todavía palabra. Adoptando una seguridad que no tenía quise averiguar cuál era el nexo entre el hinduismo y la iglesia de la “segunda venida” porque desde que ella entró en acción, empecé a sospechar que me había llevado una idea errónea de cual eran sus creencias. Por eso llamándola a mi lado, le pregunté donde había nacido para ver si su origen me podía revelar algo más.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Amado, su servidora nació en Delhi hace veinticuatro años dentro de una familia chatria- contestó mientras se acercaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Curioso, creí que era más joven», rumié extrañado porque a esa edad las mujeres de esa casta que ostenta el verdadero poder político en la India, suelen estar casadas. Estaba todavía meditando sobre ello cuando Aisha con el rubor coloreando sus mejillas se empezó a desnudar.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando caí en la cuenta que yo debía de ser el primero que la veía desnuda porque en su cultura estaba prohibido cualquier contacto con el sexo opuesto antes de casarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Joder, ¡debe ser virgen!», exclamé mentalmente al percatarme que para ella debía de ser difícil ese trago.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Tratando de acomodar mis ideas, me quedé mirando cómo esa preciosidad se quitaba la parte superior de su bikini.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¡No entiendo nada!», mascullé entre dientes sin ser capaz de dejar de admirar los hinchados pechos de esa mujer, «una hindú no se entregaría a un hombre sin haber boda por delante».</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Tanteando el terreno y viendo que esa criatura estaba empezando a desprenderse de la braguita, le pedí que esperara y acercándola a mí, acaricié su pelo mientras le preguntaba al modo de su tierra, es decir con circunloquios:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Esposa amada, antes de que sigas ¿qué fue lo que Rambha te dijo?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Más tranquila al comprender que no la iba a tomar en ese momento, involuntariamente se tapó sus senos con las manos al responder:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -La diosa se me presentó en sueños y me informó que estaba reservada para ser la compañera de un elegido que iba a ser su máximo representante en este mundo y para que pudiera reconocerle me habló que en su costado llevaría el mismo signo que yo grabado en la piel- y queriendo mostrar de qué hablaba, se dio la vuelta y me enseñó un pequeño tatuaje que llevaba en la parte de atrás de sus caderas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> No me costó reconocerlo porque a instancias de mi hermano durante una borrachera, me había convencido de hacérmelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Hermano, ¡eres un cabrón!», proferí para mis adentros al recordar su insistencia en que fuera ese y no otro el dibujo que me grabara. «¡Tenías todo preparado para este día!».</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Aquí lo tienes- murmuré disgustado al saberme burlado.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La muchacha al verlo, olvidó toda su vergüenza y lanzándose sobre mí, me empezó a besar como una loca mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Esposo amado, llevo diez años esperándote y tal como juré en nuestra boda, he mantenido intacto mi cuerpo para que tú lo tomaras.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Hermanito, ¿qué otra sorpresa me tendrás preparada?», pensé mientras era objeto de toda clase de caricias por parte de esa hindú. La certeza que de algún extraño modo ella y yo llevábamos unidos según sus dioses una década me permitió tocar levemente uno de sus pechos mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Tranquila, cariño. No es necesario formalizar ahora nuestra unión, podemos esperar todo el tiempo que necesites.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Aisha malinterpretó mis palabras y con lágrimas en los ojos, me rogó que no la hiciera esperar. Conociendo su total ausencia de experiencia, comprendí que esa primera vez era importante y por eso la tranquilicé con un beso mientras le preguntaba a qué hora era la audiencia pública.<img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/aceM6wsD" width="425" height="638"></span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -A la una de la tarde.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Mirando mi reloj, calculé que tenía casi tres horas para hacerlo bien y que esa cría con cuerpo de mujer disfrutara después de todo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Ven, cariño. Vamos a la cama.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Camino hacia mi cuarto, analicé la situación mientras la que llevaba diez años considerándose mi esposa, no dejaba de sonreír nerviosa al saber que al fin culminaría su espera. Mirándola de reojo, me resultó sencillo descubrir en sus ojos una mezcla de esperanza y de miedo que cuadraban a la perfección con lo que conocía de su cultura.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Para las hindúes el matrimonio no solo es sagrado sino que lo consideran como la razón de ser de su existencia. Sabiéndolo decidí que debía comportarme como un amante dulce y cariñoso al hacerla mía:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Se lo merece. Lleva casi la mitad de su vida unida a alguien al que ni siquiera conocía», sentencié justo en el momento que llegamos a mi habitación.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al entrar, me sorprendió observar la cama totalmente decorada con flores.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Y esto?- pregunté.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa, la morenaza me respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Estaba escrito que mi marido me iba a traer aquí y por eso Liz y Susan la han preparado al estilo de mi país natal.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Cómo qué estaba escrito?- alucinado la interrogué.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Aisha con una sonrisa de oreja a oreja, comenzó a recitar de memoria unos versículos de la famosa biblia.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Pedro al encontrarse con la mujer esperanzada, la cogerá entre sus brazos y llevándola a su lecho conyugal, ofrecerá a los dioses su unión dejando como signo la pérdida de su niñez para que todos los creyentes lo vean y sepan que al igual que ella esperó, ellos deben confiar en sus promesas…</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¡Menudo hijo de puta!», solté en silencio maldiciendo la memoria de mi hermano. «Sabía que sería incapaz de abusar de ella y que la traería aquí».</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sintiéndome una marioneta en manos de un difunto, reconozco que se me quitaron las ganas de cumplir su profecía pero al mirar a esa mujer y ver su cara de felicidad, no pude menos que compadecerme de ella al saber que ella también era una víctima: «Pobre, toda su vida creyéndose especial y solo ha sido presa de una estafa».</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ajena a la cólera que me invadía, Aisha permanecía de pie junto a la cama. Casi desnuda y apenas cubierta por la parte de abajo del bikini, esa hindú apenas parecía tener los dieciocho.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Parece una niña», maldije interiormente sintiéndome casi un pederasta.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿No le gusto a mi esposo?- preguntó al ver que no me abalanzaba sobre ella como hubieran hecho la mayoría de los mortales.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Eres preciosa- contesté con el corazón constreñido por la responsabilidad. Aunque conocía su urgencia por entregarse por completo a su marido, eso no me aminoraba mi turbación y sabiendo que no podía dejar pasar más tiempo, la llamé a mi lado.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Mi llamado la tranquilizó y con paso incierto, se acercó a la cama. La sensualidad al andar me hizo desear ser el primero en disfrutar junto con ella de los placeres del sexo y reteniendo mis ganas, le pedí que se sentara junto a mí. Aisha, incapaz de mirarme a los ojos, se acomodó a mi lado casi temblando. Su nerviosismo quedó de manifiesto cuando le susurré dulcemente que era guapísima.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿De verdad me ve así?- preguntó mordiéndose los labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Sí, eres maravillosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al escuchar mi piropo como por arte de magia se le pusieron duros sus pezones haciéndome saber que con mi sola presencia esa morenita se estaba excitando. No queriendo asustarla pero sabiendo que debía de empezar su cortejo, pasé mi mano por uno de sus pechos a la vez que la besaba. La ternura con la que me apoderé de su boca disminuyó sus dudas y pegando su cuerpo contra el mío, susurró en mi oído:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Siempre he sido tuya.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La lujuria de sus palabras me permitieron recrearme en sus pechos y con premeditada lentitud, fui acariciando sus areolas con mis yemas mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Aunque nunca nos habíamos visto, sé que siempre he sido tuyo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La alegría de sus ojos me informó que iba por buen camino y más cuando sin esperar a que se lo pidiera se quitó el coqueto tanga y se sentó sobre mis rodillas mientras me volvía a besar. Su belleza oriental y el tacto templado de su piel hicieron que mi pene se alzara presionando el interior su entrepierna. Ella al sentir esa presión sobre sus pliegues cerró los ojos creyendo que había llegado el momento de hacerla mía pero retrasándolo por la importancia que tenía, delicadamente la tumbé sobre las sábanas. Ya con ella en esa posición, me quedé embobado al contemplar su belleza tras lo cual decidí que debía esmerarme con ella. Por eso durante unos minutos que a Aisha le parecieron horas, me entretuve en acariciar su cuerpo, tocando cada una de sus teclas, cada uno de sus puntos eróticos derribando una tras otras sus defensas hasta que conseguí llevarla a un estado tal de excitación que esa morena casi llorando me rogó con voz en grito que la desvirgara.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Necesito ser por fin tu esposa.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Su necesidad y mi deseo de no decepcionarla me hicieron recapacitar y recomenzando desde el principio, la besé en el cuello mientras acariciaba sus pantorrillas rumbo a su sexo. El cuerpo de la hindú tembló al sentir mis dientes jugando con sus pechos, señal clara que se estaba excitando por lo que tiernamente me dispuse asaltar su último reducto.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Separa un poco tus rodillas- ordené mientras me deslizaba rumbo a su sexo con mi lengua. Nada más tocar con la punta su clítoris, Aisha sintió que su cuerpo se encendía y temblando de placer, se vio inmersa en un brutal orgasmo. Todavía no satisfecho con ese éxito inicial, con mi lengua seguí recorriendo los pliegues de su sexo hasta que incapaz de contenerse la inexperta muchacha forzó el contacto de mi boca presionando sobre mi cabeza con sus manos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abxVnDPS" width="424" height="637">Para entonces ya no me pude contener y olvidando mi propósito de ser tierno, llevé una de mis manos hasta su pecho pellizcándolo. La ruda caricia prolongó su éxtasis y gritando de placer, esa morena buscó mi pene con sus manos tratando que la tomara. Su disposición me permitió acercar mi glande a su entrada mientras ella, moviendo sus caderas, me pedía sin cesar que la hiciera mía.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Tranquila, tenemos toda la vida por delante- la torturé con mi pene los pliegues de su coño sin metérsela.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡No aguanto más!- rugió pellizcándose los pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al verla tan sumida en la pasión, decidí llegado el momento y forzando su himen, fui introduciendo mi extensión en su interior. Aisha gritó feliz al sentir su virginidad perdida y reponiéndose rápidamente, violentó mi penetración con un movimiento de sus caderas para acto seguido volver a correrse. La humedad inundó su cueva, facilitó mis maniobras y casi sin oposición, mi tallo entro por completo en su interior rellenándola por completo. Ella al notar la cabeza de mi sexo chocando una y otra vez contra la pared de su vagina, se sintió realizada y llorando de alegría me chilló:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Mi señor: ¡Derrama tu semilla sobre el fértil lecho de tu sierva!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras hicieron que todos las neuronas de mi cerebro me pidieran que acelerara la velocidad de mis movimientos pero el poco sentido común que me quedaba en lo más profundo mi mente me lo prohibió y por eso durante unos minutos seguí machacando con suavidad su cuerpo mientras ella no paraba de gozar. La lentitud de ese ataque llevó a un estado de locura a esa morena que olvidando que como debía comportarse una mujer de su etnia, clavó sus uñas en mi trasero mientras me exigía que incrementara el ritmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡No estoy preparada para tanto placer!- chilló ya descompuesta.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Asumiendo que no iba a poder aguantar más y queriendo que mi clímax coincidiera con su orgasmo, la agarré de los hombros y llevé al máximo la velocidad de mis embestidas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡Diosa te estoy viendo!- gritó con su respiración entrecortada presa del mismo éxtasis que descubrí con las otras sacerdotisas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Balbuceando en su hindi natal, mi recién estrenada esposa colapsó sobre las sabanas y como ya había experimentado esa situación con las otras dos, supe que debía de eyacular en su interior para liberarla. Por ello, llevé mis manos a sus tetas y estrujándolas con fiereza, busqué mi placer con mayor ahínco. Os juro que era impresionante verla con los ojos en blanco mientras su boca se llenaba de baba producto del placer casi místico que la tenía subyugada. Afortunadamente para los dos, sentí como se acumulaba en mis testículos mi simiente y dejándome llevar, eyaculé en su interior desperdigándola mientras la hindú no paraba de gritar.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Habiendo cumplido con mi destino, caí sobre ella y Aisha ya parcialmente repuesta, me recibió en sus brazos y llenándome con sus besos, tomó un poco el aíre para decirme:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -La espera mereció la pena- y señalando la mancha de sangre que nuestra pasión había dejado en la sábana, henchida de orgullo prosiguió diciendo: -Tus seguidores verán un signo de tu poder.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual y sin darme un minuto de pausa, se levantó y quitándola del colchón llamó a Susan y a Liz diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Hermanas, es hora que enseñéis a la gente que espera mi tributo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Las dos mujeres entraron y recogiendo esa tela con un respeto que me dejó anonadado, la doblaron y en total silencio salieron de la habitación. Desconociendo el papel que mi hermano había atribuido a la pérdida de la virginidad de Aisha, no me quedó más remedio que quedarme callado para que fueran los acontecimientos posteriores quienes me lo revelaran. Pero entonces, levantándose de la cama y cogiéndome de la mano, la morena me llevó hasta el balcón de la habitación y sin importarle que ambos siguiéramos desnudos, me sacó fuera para ver la ceremonia.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Os reconozco que no esperaba encontrarme frente a unas dos mil personas de origen hindú que al vernos salir, se pusieron a aplaudir y a gritar como locos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué pasa aquí?- pregunté</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Amado mío, ¡Hoy empieza formalmente tu reinado como esposo de Rambha!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La sorpresa al reconocer entre la multitud a unos brahmanes de una antigua secta combatida desde tiempo de los ingleses, que creían en la llegada de un profeta que se casaría con su princesa, el cual acumularía en su ser todo el poder político y religioso de la india, me hizo darme la vuelta y mirándola a los ojos preguntar:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Quién eres en realidad?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Bajando su mirada, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Soy Aisha Rambha, encarnación terrenal de la diosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La confirmación del origen regio de esa mujer no me hizo gracia porque eso significaba que el capullo de mi hermano había vuelto a vencer otra batalla, cerrando más si cabe el lazo sobre mi cuello. La morena malinterpretó mi semblante serio y creyendo que era producto de mi nueva responsabilidad, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Tu pueblo espera que se le muestre mi derrota y mi renacimiento como diosa ya desposada.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Que se refiriera a esa multitud como “mi pueblo” heló mi sangre y dejándome llevar como en una nube, fui testigo de cómo Susan y Lis mostraban a la gente las sábanas manchadas con la pérdida de su virginidad. La demostración de lo ocurrido entre las paredes de mi nueva casa puso en pie a la multitud que rompiendo y rasgando sus vestimentas, dejaron de manifiesto su satisfacción.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Todavía no me había repuesto de la sorpresa cuando Aisha murmuró en mi oído:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡Imagínate lo felices que los harás cuando me dejes embarazada!&#8230;.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://i.imgbox.com/abfXS11i" width="1024" height="682"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi hermano me heredó a sus mujeres (Lis)&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Sep 2026 08:15:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Para entender esta historia tengo que retrotraerme a hace quince años cuando mi padre echó de casa a mi hermano mayor por motivos más ideológicos que personales. Lo creáis o no, mi viejo un hombre curtido en las luchas intestinas dentro de un sindicato, no soportó que su teóricamente heredero no compartiera sus ideas y menos que simpatizara con un partido de derechas. Por aquel entonces, yo era un niño de apenas diez años mientras Alberto ya era un hombre de veinticinco que acabada la carrera se había puesto a trabajar en un banco. Desde un principio a mi [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Para entender esta historia tengo que retrotraerme a hace quince años cuando mi padre echó de casa a mi hermano mayor por motivos más ideológicos que personales. Lo <a href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/06/Sin-título30.png"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://www.cherrynudes.com/miela-sensual-bathroom/2.jpg" alt="" width="424" height="637"></a>creáis o no, mi viejo un hombre curtido en las luchas intestinas dentro de un sindicato, no soportó que su teóricamente heredero no compartiera sus ideas y menos que simpatizara con un partido de derechas. Por aquel entonces, yo era un niño de apenas diez años mientras Alberto ya era un hombre de veinticinco que acabada la carrera se había puesto a trabajar en un banco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Desde un principio a mi padre no le gustó que obviando sus consejos, aceptara una oferta de esa institución bancaria y con el tiempo la brecha entre ellos se incrementó cuando en aras de labrarse un futuro, mi hermano fundó una empresa ya que para él era una traición a todo por lo que había luchado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Tu hijo quiere ser empresario- un día mi madre le soltó creyendo que si era ella quien le daba la noticia, el cabreo de su marido sería menor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Estás de broma!- exclamó indignado -¡Nadie de mi sangre explotará a sus semejantes!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Por mucho que su esposa trató de sacarle de su error diciendo que a buen seguro Alberto sería un jefe con sensibilidad humana y que nunca abusaría de sus empleados, mi viejo no lo aceptó y no solo no volvió a dirigirle la palabra sino que le prohibió la entrada en su casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Todavía recuerdo el día en que Alberto se marchó porfiando de la cerrazón de nuestro viejo y de cómo mientras cerraba la puerta tras de sí le soltaba una amenaza, diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Date por jodido, ¡pienso ser millonario! Y cuando lo sea, nadie confiará en un sindicalista con un hijo potentado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">En ese momento, ninguno le creímos y menos yo porque a esa edad, para mí un, rico era una especie de demonio con cuernos a los que combatía mi padre, el héroe de mi niñez. Afortunadamente para Alberto y desgraciadamente para mi viejo, su vaticinio fue verdad y al cabo de cinco años, vendió la punto com que había fundado por una suma tan elevada que le hizo entrar directamente entre los cien hombres más ricos de España.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No os podéis imaginar la vergüenza y la humillación que para mi padre supuso leer una entrevista publicada en El País, el periódico que llevaba veinte años leyendo por ser progresista, que Alberto se vanagloriaba de no comulgar con las ideas trasnochadas que su viejo le había intentado transmitir, para acto seguido hacer una defensa férrea de la propiedad privada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Tu hermano es un facha!- exclamó mi padre cuando le pregunté los motivos de su disgusto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tratando de averiguar que le había indignado tanto, a escondidas leí el artículo y sorprendentemente, descubrí que estaba de acuerdo con mi hermano. De esa forma, con quince años, fue la primera vez que me distancié del ídolo de mi niñez. Lo que más me impactó en ese diario fue cuando el reportero le pidió un consejo a los más jóvenes y Alberto contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Luchad vosotros mismos por vuestro futuro, trabajad, ganad dinero y no confiéis en aquellos que apoltronados en sus despachos os prometan que dedicaran su vida a defender vuestros derechos. ¡Es mentira! Solo con un patrimonio os podréis asegurar una holgada jubilación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Era un indisimulado ataque a todo lo que representaba su figura y aunque coincidía con el análisis de Alberto, con los quince años que por entonces tenía, no me atreví a hacérselo extensivo a nadie de mi familia, no fuera a correr el mismo destino que mi hermano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Como tenía vetado cualquier tipo de contacto con él, no fue hasta el día que cumplí dieciocho cuando me atreví a contestar a su llamada. A escondidas nos vimos en un restaurante y Alberto que tras felicitarme por mi cumpleaños, me dio un regalo que no pude ni quise rechazar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“¡Me ofreció pagarme los estudios en una universidad americana!”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Supe que ese gesto se debía más a hacerle la puñeta a mi viejo que a un amor filial pero decidido a no perder esa oportunidad, lo acepté de buen grado. Fue él también quien me dio una excusa que usar para evitar el cabreo del viejo sindicalista:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Dile que estudiando en la meca del capitalismo, podrás combatirlo mejor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Como os habréis imaginado, a mi progenitor no le hizo ni pizca de gracia que el menor de sus retoños se fuese a estados unidos a estudiar pero temiendo el perder también al segundo de sus hijos, a regañadientes me dio su bendición. Eso sí, despidiéndome en el aeropuerto, me pidió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Pedro estudia los fallos de ese sistema opresor para que a tu vuelta, te enfrentes con ellos desde el sindicato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Para desesperación del hombre que me dio la vida, no solo estudié psicología en ese país sino que tras granjearme una buena reputación desde el punto de vista académico, me quedé dando clases en esa misma universidad una asignatura sobre religiones africanas. Esta nueva traición le resultó más fácil de asimilar al auto convencerse que era una especie de quintacolumnista que estaba luchando contra el imperio desde dentro….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>&nbsp;</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>Con veinticinco años heredo de mi hermano su dinero, sus casas y mucho más…</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://www.cherrynudes.com/miela-sensual-bathroom/1.jpg" alt="" width="424" height="637">Llevaba siete años residiendo en Boston cuando una llamada de una tal Susan me hizo tomar un vuelo hacía una remota isla del caribe al informarme de un accidente en que se había visto involucrado Alberto y que su vida corría peligro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Está muy grave y quiere verte- me comunicó casi llorando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Viendo la&nbsp; gravedad de su estado, no lo pensé dos veces y desde mi despacho, compré un billete para esa misma noche rumbo a Curaçao, una de las Antillas Holandesas. Las diez horas que tardé en aterrizar en Willenstad, su capital,&nbsp; me dieron tiempo de analizar lo poco que sabía de la vida de Alberto durante los últimos años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Huyendo de la fama que su dinero le había dado, mi hermano se recluyó en ese lugar dejando atrás familia, amigos y conocidos. Solo tenía constancia que seguía en la brecha y que como inversor a nivel internacional había conseguido un prestigio como tiburón en los negocios. Su nombre aparecía cada equis meses asociado a una OPA o a una adquisición de riesgo que tenía siempre como resultado el incremento de su fortuna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Por eso cuando al cruzar el control de pasaporte me encontré cara a cara con un abogado y me dio la noticia de estaba en coma, quedé destrozado al comprender que si no se recuperaba jamás podría agradecerle en vida lo que había hecho por mí. En ese momento sabía que me había nombrado su heredero y que además de dinero, acciones y propiedades, Alberto me iba a legar mucho más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Como es lógico, antes de entrar en los tecnicismos que ese hombre me empezó a plantear, le exigí que me llevara al hospital donde se estaba debatiendo contra la muerte. Al llegar allí, me recibieron en la puerta de su habitación un grupo de hombres que identifiqué como sacerdotes de algún rito antillano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¿Qué coño hacen aquí?», pensé al verles porque no en vano nuestros padres nos habían educado en un ateísmo militante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi sorpresa se incrementó cuando el más anciano se acercó a mí y sin dirigirme la palabra, se arrodilló a mis pies mientras el resto entonaban una loa. Cómo especialista en ese tipo de religiones, distinguí claramente que el trato que me estaban concediendo era el que concederían a un alto dignatario de su confesión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¡Qué raro!», me dije y sin detenerme a averiguar el por qué entre a ver a Alberto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi hermano estaba postrado en una cama con multitud de aparatos conectados que le mantenían con vida. Llevaba cinco minutos, sentado a su vera cuando un doctor hizo su aparición en el cuarto y tras preguntar qué relación me unía con su paciente, me explicó que su estado era irreversible y que solo estaban esperando mi permiso para desconectarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Por los datos que me dio, supe que de nada servía prolongar su existencia pero no queriendo tomar esa decisión en ese momento, contesté que antes tenía que informarme más. Mi respuesta curiosamente alegró a ese sujeto, el cual haciéndome una confidencia, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Me parece bien que pida una segunda opinión, no me gustaría tener sobre mi conciencia la muerte de un hombre santo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Que se refiriera a Alberto así me sorprendió porque lo que sabía de él no cuadraba con ese apelativo. Especulador, traficante, usurero, eran términos que definían mejor lo que conocía de mi hermano pero no queriendo contrariarle y menos en ese momento, me quedé callado y esperé a que se fuera para llamar &nbsp;a esa habitación al abogado que me había recogido en el aeropuerto. Andrew en un principio se mostró retraído cuando le pregunté las razones por las que había una multitud rezando en el pasillo pero tras mucho insistir dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-No debería ser yo quien se lo dijera pero su hermano lleva años anunciando su venida, señor Pedro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El respeto&nbsp; que demostró a decir mi nombre y el hecho que antepusiera el “señor” delante, me hizo estremecer al percatarme que escondía un temor supersticioso en mi presencia. Yo mismo había escrito un par de libros describiendo que el santo católico del que obtuve mi nombre, para una facción de los ritos antillanos era una especie de semidios, asociado siempre al paso a la otra dimensión como guardián de las llaves de acceso al cielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«No me lo puedo creer», exclamé interiormente al escuchar de su boca que los sacerdotes vudú, que permanecían orando fuera, eran miembros de una secta fundada por él y que tenían para colmo “YO ERA EL PROFETA QUE ESPERABAN”. Alucinado y acojonado al conocer el fanatismo que podían albergar los adeptos a esas creencias, estaba paralizado porque si decía algo que fuera contra su fe podía ocurrir un&nbsp; altercado sangriento. Justo en ese momento, cuando por la buscaba una forma de&nbsp; salir de ese enredo, entró por la puerta una mujer de raza negra francamente espectacular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La recién llegada mandó a segundo plano ese problema al quedarme extasiado contemplando su belleza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¡Eso sí es una diosa!», me dije dando un rápido repaso a su metro setenta, a sus rotundos pechos y a su no menos atractivo trasero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Pero entonces y para mi disgusto, ese monumento se arrodilló ante mí, diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Señor Pedro, soy Susan. Una de sus sacerdotisas. Don Alberto me encargó que si le ocurría algo fuera yo la encargada de hacerle el traspaso de su obra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual y mientras seguía tratando de analizar sus palabras, me hizo entrega de una caja sellada. Al abrirla, descubrí en su interior un video y temiendo las consecuencias de su contenido, pedí que me localizaran una habitación donde verlo a solas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El abogado se puso de inmediato a cumplir mis deseos mientras la mujer comenzaba entonar una plegaria en honor del que consideraba su maestro. El dolor de su tono me informó que entre ellos dos había algo más pero no queriendo meter la pata, me abstuve de preguntar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No habían pasado ni tres minutos cuando Andrew volvió y me explicó que el director de hospital me dejaba su despacho para que escuchara lo que mi hermano quería decirme. Reconozco en un principio que me extrañó que ese directivo me ofreciera su oficina pero cuando al salir del cuarto donde yacía Alberto me lo presentaron, leí en sus ojos la veneración de un adepto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«También es miembro de la secta», sentencié y ya sin pudor, me hice dueño de su cubículo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cerrando la puerta, metí la cinta en el video y tomando asiento, lo encendí. La primera secuencia era una toma fija en la que mi hermano me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Pedro, si estás viendo esto, es que la he palmado o estoy a punto… por tanto quiero informarte que como heredero de todo lo mío también te corresponde llevar a cabo mi última venganza contra nuestro padre. Como sabes, el viejo nunca aceptó que me hiciera rico y por eso me echó de la familia. Desde entonces,&nbsp; siempre he querido devolvérsela y fue un libro tuyo quien me dio la idea de cómo hacerlo. Leyendo tu estudio sobre las religiones antillanas, decidí fundar una propia para joder al ateo recalcitrante de nuestro viejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://www.cherrynudes.com/miela-sensual-bathroom/5.jpg" alt="" width="424" height="637">Os podréis imaginar mi sorpresa pero soltando una carcajada, Alberto prosiguió informándome de mi cometido:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Me imagino que tu primera reacción será negarte pero te aviso que no puedes. Si no quieres tener en tu conciencia el suicidio en masa de mis adeptos, tendrás que ponerte al frente de mi iglesia- muerto de risa el capullo de mi hermano me avisó que los he aleccionado con mi llegada y que verían en esa negativa un castigo por no ser dignos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¡Será cabrón!» mascullé interiormente preocupado y escandalizado por igual al saber que esa amenaza era digna de tomarse en cuenta. Yo mismo había estudiado el caso de la Guayana donde casi un millar de miembros de la secta de un tal Jim Jones se quitaron la vida siguiendo las instrucciones de su jefe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La certeza que iba en serio fue cuando a través del video, mi hermano se jactó que usando su fortuna había creado hospitales, escuelas y multitud de infraestructuras en esa isla, todo ello bajo el amparo de “la segunda venida de San Pedro”. Pero no fue hasta que vi una imagen del logo de su secta cuando caí en lo siniestro de su plan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sin pedirme permiso, mi hermano había usado mi cara para personificar a ese santo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Maldito seas!- grité aprovechando la soledad de esas paredes mientras se vanagloriaba de su obra en la televisión -¡Has creado un falso profeta!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Hundido en la miseria, fui testigo del modo que había afianzado la idea de mi supuesta santidad, creando el bien entre los más pobres del lugar uniéndolo a mi figura. Para terminar, Alberto me regaló con un reportaje de lo que los miembros de esa secta, pensaban de mí. Os juro que se me puso la piel de gallina al escuchar de los labios de esa gente que darían su vida por mí y que agradecían a mi hermano el haberles revelado mi existencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¿Ahora qué hago?» me estaba preguntando cuando Susan llamando a la puerta me informó que mi hermano acababa de morir y que “mis fieles” necesitaban mi consuelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La noticia de su fallecimiento fue dolorosa aunque para mí era casi un desconocido. Paralizado por la responsabilidad de tanta gente, dejé que la mujer me llevara casi a rastras junto a su cadáver mientras a mi alrededor el grupo de seguidores de Alberto, lloraba desgañitando sus gargantas con gritos de pena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Acercándome al fallecido, abracé su cuerpo al tiempo que intentaba poner en orden mis ideas. &nbsp;&nbsp;Debí de dotar a mi abrazo de una fuerza desmedida porque como saliendo de la muerte, mi hermano se medio incorporó para volver a su posición original.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sus adeptos vieron en ese acto reflejo una señal de dios y cayendo postrados a mis pies, comenzaron&nbsp; a decir entre murmullos que Alberto había vuelto a despedirse de mí desde el más allá.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Solo el profundo conocimiento que tenía de esos ritos, impidió que les llevara la contraria y les dijera que ese supuesto milagro no tenía nada de sobrenatural y qué era producto de mi torpeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sin ganas de representar un papel que odiaba, dejé que la negra llevara la voz cantante al decirla:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Le serviste en vida, es justo que seas tú quien oficie su responso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La mujer protestó diciendo que debía ser yo quien le despidiera de este mundo pero ante mi insistencia accedió y gracias a sus rezos, pude hacerme una idea de cuáles eran sus creencias. Tras ser testigo durante una hora de la ceremonia de su adiós, comprendí a grandes rasgos que la iglesia&nbsp; fundada en mi nombre era un vulgar sincretismo de lo católico con los credos africanos traídos a ese continente por los esclavos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Más tranquilo creyendo saber por dónde pisaba, al terminar pedí que me llevaran a un hotel. Mi deseo cayó como un obús entre los presentes y tuvo que ser Susan con lágrimas en los ojos, me preguntara que era lo que habían hecho mal para castigarlos sin mi presencia en la “casa de la segunda venida”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al darme cuenta de mi error, reculé y ejerciendo por vez primera como su sumo “pontífice”, dije que les había puesto únicamente una prueba y que me llevaran allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>Mi entrada en la “casa de la segunda venida”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Apoltronado en el asiento de un Cadillac, Susan y un chofer me llevaron a través de los peores suburbios de Willenstad para que supiera de la pobreza que escondía Curaçao antes de dirigirse hacia nuestro destino. No tuve que ser un genio para comprender que lo hicieron a propósito para que valorara en su justa medida los esfuerzos de Alberto por mejorar el nivel de vida de las clases más desfavorecidas de esa pequeña urbe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Nadie me tuvo que avisar que habíamos llegado allí porque de improviso entramos en una zona perfectamente diseñada, con aceras, agua corriente y luz eléctrica. Viendo desde un punto de vista imparcial, la obra de mi hermano me dejó apabullado porque parecía el paraíso de justicia social por el que tanto había peleado mi padre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«Tiene gracia, Alberto se vengó haciendo realidad su sueño», me dije al ver el hospital y las diversas escuelas que surgían entre las pequeñas casas con las que estaba formado el barrio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Fue la propia Susan la que con una sonrisa en su boca, me preguntó si estaba satisfecho del trabajo que habían realizado siguiendo mis instrucciones. No teniendo nada que ver en ello, me quedé callado y seguí observando. Todo a mi alrededor era idílico, no se veía basura ni pobreza ni hambre y contra mi voluntad tuve que admitir que me gustaba lo que estaba viendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">“Si no fuera por lo de esa religión, hasta mi viejo estaría orgulloso”, pensé impresionado, “¡ha dado un giro a sus vidas!”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Increíblemente satisfecho a pesar que sabía que el origen de toda su filantropía era una sutil venganza contra el izquierdismo militante que nos robó a nuestro padre y que en su lugar nos dio un líder sindical, disfruté de su obra y quizás por ello, no caí en que llegábamos a una especie de basílica que estaba unida a un palacio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Señor Pedro, hemos llegado a su humilde casa- me dijo sin segundas intenciones la morena mientras el chofer aparcaba el lujoso vehículo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¿Humilde? ¡Mis huevos!».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La edificación era tan ostentosa como fuera de lugar al estar construida siguiendo los cánones de las catedrales góticas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«Menudo ególatra deben de pensar que soy», sentencié al descubrir mi rostro donde debía estar el rosetón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Avergonzado por esa vidriera de diez metros de diámetro, me vi abordado por una multitud que con grandes aplausos me dio la bienvenida. Como si fuera un santón, traían a sus hijos y sus enfermos para que los bendijera. Sin saber qué hacer, fui posando mi cabeza sobre ellos, deseando que ninguno descubriera que era un farsante. Lo más curioso que imbuidos en una especie de éxtasis religioso varios de los presentes empezaron a gritar diciendo que sentían mejor gracias a ese gesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«Todo es producto de la sugestión», valoré al comprobar que esa sanación se multiplicaba a mi paso y que antes que terminara de cruzar el aparcamiento, eran más de cincuenta los que gritaban haber sido favorecidos con un milagro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aturdido y temiendo un tumulto, me despedí de los congregados desde la puerta que daba entrada al edificio donde en teoría tenía mi casa. Edificio que como no podía ser de otra forma se llamaba “El hogar de Pedro y de sus pobres”. Ya dentro de sus instalaciones y mientras seguía a Susan por los enormes pasillos, me quedé pensando en cómo deshacer ese entuerto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«Si reconozco que es un engaño, las consecuencias serán catastróficas», pensé temiendo incluso por mi pellejo. “Alberto les ha convencido que soy una especie de salvador y si desenmascaro la verdad, su fanatismo puede volverse en mi contra».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Justo entonces advertí que la morena estaba esperándome ante una puerta. Al llegar, con una sonrisa, me informó que a partir de ahí eran mis habitaciones privadas y que solo yo y las sacerdotisas encargadas de mi bienestar podían cruzarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Sacerdotisas? ¿Cuántas sois?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Guiñándome un ojo, por vez primera esa mujer se comportó coquetamente al decirme:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Somos cinco las elegidas. Una por raza. Como nuestra misión es global, Alberto quiso representar de esa forma a la humanidad en su conjunto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que ella era la representante de raza negra, supuse que no tardaría en conocer a las demás y haciendo recuento las fui enumerando mentalmente… negra, blanca, hindú, china e india americana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al traspasar la puerta, en su interior descubrí que al contrario que el resto, ese lugar rezumaba &nbsp;buen gusto. &nbsp;&nbsp;La estructura era de forma circular donde el centro era un salón enorme, del que salían una serie de habitaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«Es lógico», pensé al contar seis puertas, «una para cada una de las sacerdotisas más la mía».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Creyendo a pis puntillas lo anterior, cuando&nbsp; esa negrita me mostró la mía, me quedé impresionado al ver sus dimensiones pero sobre todo al observar la enormidad de la cama en la que se suponía que iba a dormir. Calculando su tamaño, supe ese colchón mediría al menos tres por tres. Mi extrañeza no le pasó desapercibida a Susan que sonriendo, se acercó a mí diciendo:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-El mayor deber de una sacerdotisa es adorarle y sabiendo que en ocasiones seremos todas las que dormiremos aquí, había pensado que nos vendría bien esta cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando caí en que el papel de esas mujeres incluía el placer carnal porque al contrario que en el cristianismo, en los cultos vudús el sexo no era ningún tabú.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¡Menuda cara la de mi hermano!», pensé al comprender que se había agenciado un harén totalmente entregado y que si tomaba a esa morena como ejemplo, el resto debía de ser igual de espectacular. La confirmación que estaba en lo cierto, vino cuando pegando su cuerpo al mío, Susan susurró en mi oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Esta noche espero que me elija como su compañera de rezos- tras lo cual me dio un sensual mordisco en la oreja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi pene se alzó como un resorte al tiempo que mi mano comenzaba a acariciar ese culo que me tenía obsesionado desde que lo había descubierto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Cuenta con ello- dije atrayéndola hacia mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La muchacha riendo se percató de mis siniestras intenciones y mientras &nbsp;se escabullía desde la puerta, me informó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-He dispuesto que tuvieran su baño preparado..</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://www.cherrynudes.com/miela-sensual-bathroom/8.jpg" alt="" width="424" height="637">Cabreado por quedarme con las ganas de poseerla, me quité la chaqueta y depositándola sobre un sillón me dirigí hacia el baño. Al entrar me quedé paralizado al descubrir que en mitad del baño se hallaba otra mujer totalmente desnuda. Mi sorpresa se me debió notar en la cara porque malinterpretando mi gesto, la rubia se arrodilló a mis pies diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Soy Lis. Como vendría cansado&nbsp; del viaje, hemos pensado que le gustaría tener ayuda para bañarse, pero si le molesta mi presencia me voy.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¡Joder con Alberto!», sentencié mentalmente mientras daba un rápido repaso a esa criatura, «¡Tenia un gusto exquisito!». Pequeña de estatura, la cría tenía unos pechos desproporcionados, eran enormes para su tamaño. Lo mismo ocurría con su estrecha cintura que daba paso a unas caderas descomunales y aun culo todavía más impresionante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi silencio fue traducido por esa divinidad de mujer&nbsp; erróneamente y creyendo que quería estar solo, hizo un amago por irse pero entonces la retuve diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Quédate, por favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Lis sonrió al oír mi ruego y ya sin rastro de tristeza, su rostro mostró una dulzura tal que derribó de un plumazo todas mis dudas. Sabiendo que no estaba enfadado con ella, la mujer se pegó aun más a mí, permitiéndome comprobar que su cara llegaba a la altura de mi pecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«Debe medir uno cincuenta», pensé sonriendo, «¡es una pigmeo!».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Si se dio cuenta de lo que pensaba, no le demostró y llevando sus manos a mi camisa, me empezó a desabrochar los botones sin dejar de mirarme a la cara. La ternura y fascinación que leí en sus ojos, me hizo saber que de tanto adorarme como profeta, al verme en carne y hueso estaba nerviosa y excitada por igual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Por mi parte, yo no podía dejar de alucinar con las enormes ubres con las que estaba dotada esa mujer e involuntariamente, llevé mi mano a uno de sus pechos. Al posar mis dedos sobre su seno, comprobé que era enorme y que había acertado al pensar que no solo era un efecto óptico por la desproporción con su estatura. Su pezón al notar la caricia de mis yemas, se encogió poniéndose duro al instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su dueña debía estar acostumbrada a provocar esa reacción en los hombres porque luciendo una enorme sonrisa, dijo con voz grave:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Desde niña, supe que iban a ser suyos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me enternecieron y levantando su cabeza, deposité un suave beso en su boca. La muchacha al sentir mis labios, los abrió dejando que mi lengua jugara con la suya. Durante un minuto, nos estuvimos besando tiernamente hasta que separándose de mí me rogó que parara porque debía ayudarme en el baño y si seguía, le iba a resultar imposible no buscar el venerarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Reconozco que me pareció gracioso el modo en que esa cría se había referido al sexo, mezclando religión y placer. Suponiendo que era algo a lo que tendría que acostumbrarme, &nbsp;&nbsp;lo cierto es que bajo mi pantalón, mi pene medio erecto es que le daba lo mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Lis, dejándose llevar por ese fervor místico, me terminó de desnudar y después de hacerlo, me rogo que entrara en el jacuzzi.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Deje que su sacerdotisa le mime- me soltó esa mujer al tiempo que agarrando una esponja comenzaba a enjabonar mi cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El fervor con el que me trataba me recordó que para ella yo era casi un semidios. La confirmación que era así como me veía vino cuando la oí decir:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Aunque Don Alberto me lo había dicho, nunca pensé que solo con su mirada usted me haría saber que había nacido para ser suya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Asustado por la profundidad del amor sin límites que leí en sus ojos, no puse reparo cuando acomodándose a mi espalda, pegó su cuerpo desnudo al mío. Sin esperar mi permiso, comenzó a darme besos en el cuello mientras presionaba con sus pechos mi espalda. La tersura de esos dos moles junto con sus caricias, me hicieron retorcerme de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Sé que usted me ayudara a congraciarme con nuestros dioses- soltó excitada mientras&nbsp; me enjabonaba la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La sensualidad sin límite de sus dedos me indujo a darme la vuelta y llevando mi cara hasta sus pechos, metí uno de sus pezones en mi boca. &nbsp;Mordisqueándolo con ligereza, empecé a mamar de esa monumental teta. Lis &nbsp;no pudo reprender un gemido cuando sintió mis dientes jugando con su rosado botón. Azuzado por su entrega, llevé mi mano hasta su entrepierna y separando los pliegues de su sexo, me concentré en su clítoris.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Use mi templo a su antojo- gimió descompuesta cuando experimentó los primeros síntomas del orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Que se refiriera a su cuerpo como templo, me calentó y cogiéndolo esa gema entre mis dedos la acaricié mientras miraba como su dueña se derretía ante mi ataque. &nbsp;Los aullidos de placer de esa rubia se hicieron aún más evidentes cuando profundizando en mis maniobras, apresuré la velocidad de los movimientos de mi mano. Tiritando entre mis brazos, esa cría me confesó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Su hermano me ha estado preparando para este momento. Siempre me dijo que sería usted quien me desvirgara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Eres virgen?- pregunté extrañado porque no me cuadraba. En mi mente me había hecho la idea que Alberto había&nbsp; dado buen uso de su harén.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Sí- me respondió llorando- me he mantenido pura para mi señor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Esa revelación lejos de menguar mi lujuria la incrementó al saber que sería el primero en hoyar ese cuerpo pero temiendo resultar poco “profético”, decidí indagar en esa cuestión no fuera a meter la pata.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Dime princesa, ¿qué más te dijo de mí?- pregunté sin dejar de acariciar su sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Con la respiración entrecortada,&nbsp; la muchacha se tomó unos segundos antes de contestar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Qué eras mi principio y mi fin. Que de tu mano, alcanzaría cotas de placer que nunca pude imaginar cuando introdujeras tu llave en el candado de mi templo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Asumiendo que la llave de la que hablaba era mi pene y que el candado era su virginidad, supe que estaba dispuesta a ser tomada pero no queriendo anticipar los tiempos seguí torturando su sexo con mis caricias mientras asimilaba sus palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211; Quiero saber si estás preparada, cuéntame- insistí– ¿Cómo te dijo mi hermano que ocurriría?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Lis no pudo contestar porque en ese instante, el placer la alcanzó y sucumbiendo al maremoto que asolaba su cuerpo, se corrió dando gritos regando con su flujo mis dedos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Así!- gimió descompuesta- Usted me haría morir y resucitar entre sus brazos.&nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La rubia tembló de gozo durante una eternidad hasta que con un semblante beatífico, sonrió diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Gracias, Señor Pedro, por mostrarme el camino del placer. Mi deber ahora es devolverle los dones que me ha concedido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual intentó llevar su boca hasta mi miembro, pero se lo impedí y sacándola del jacuzzi, la llevé hasta la cama mientras le decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Todavía, no te he revelado los límites de mi amor. Túmbate sobre las sábanas para recibir mis enseñanzas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aprovechando sus dudas, la obligué a poner su cabeza &nbsp;sobre la almohada y me puse a observarla. La belleza de esa mujer era impresionante pero aún mas era la necesidad que tenía de mí. Lis dominada por el lavado de cerebro al que sin duda Alberto la había sometido, tiritaba de deseo pero el miedo a fallarme la tenía paralizada. Yo, por mi parte, aproveché esa breve pausa para pensar en cómo tratarla. Aunque físicamente era una mujer madura y sus inmensos atributos eran una prueba, mentalmente era una niña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Pensando en ello, comprendí que lo que verdaderamente me acojonaba era que la rubia que tenía enfrente, nunca&nbsp; había sentido &nbsp;las caricias de un hombre y que si quería que ese pedazo de hembra disfrutara realmente de su primer encuentro &nbsp;debía de vencer sus miedos y por eso, valiéndome de mi supuesto ascendiente moral, le pregunté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Deseas ser mi sacerdotisa y servirme de por vida?-.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Con toda el alma, nací para ser suya- contestó sumisamente llamándome a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tengo que reconocer que me dio morbo su entrega y queriendo poseerla, me tumbé a su lado. Con ella a mi vera, acerqué sus labios a los míos mientras recorría con mis manos su tersa piel. Lis llevaba tantos años reservándose para recibir mis caricias que se mantuvo quieta sin moverse como temiendo que todo fuera un sueño y que el profeta que tanto adoraba y que en ese instante recorría sus pechos desapareciera al despertarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://www.cherrynudes.com/miela-sensual-bathroom/9.jpg" alt="" width="424" height="637">Su quietud me dio alas y bajando por su cuello, recogí uno de los pezones que decoraban sus pechos entre mis labios mientras su otro botón disfrutaba de la ternura de mis dedos. Los primeros suspiros de esa mujer&nbsp; me dieron la confianza que necesitaba y ya envalentonado, descendí por su cuerpo en dirección a su sexo. Estaba a punto de alcanzar mi meta cuando el placer volvió a asolar sus neuronas &nbsp;e involuntariamente, juntó sus rodillas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Dando tiempo a que disfrutara, esperé unos segundos antes de susurrarla al oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Enséñame el candado que tengo que abrir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aleccionada por sus creencias que mi palabra era ley, separó sus piernas y por ello &nbsp;pude contemplar por primera vez su tesoro en plenitud. Depilado y sin rastro de vello que pudiera perturbar mi examen, ese coño era increíblemente apetecible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">«¡Qué buena está!», pensé dudando si lanzarme sobre ella o por el contrario seguir azuzando su lujuria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente, la cordura prevaleció y sabiendo que requería, me deslicé hasta sus tobillos, para acto seguido con mi lengua ir recorriendo sus pantorrillas para calentarla aún más. De forma que dejando un surco de saliva sobre su piel, fui&nbsp; testando sus sensaciones. Cuando notaba que se excitaba en demasía, paraba mi ascenso y en cambio cuando la sentía relajarse, aceleraba hacía la meta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Estaba todavía por la mitad de sus muslos cuando advertí que Lis iba a correrse por tercera vez:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Quiero ver cómo te masturbas pero tienes prohibido llegar antes que yo te lo diga- murmuré tiernamente a la cría. –Tócate para mí y te advierto que no admitiría una negativa. ¡Eres mía!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi orden causó el efecto esperado y Lis, al escuchar que la reclamaba como mi&nbsp; propiedad, se retorció sobre la cama mientras obedecía. Dominada por un ansia hasta entonces desconocida para ella, separó los pliegues de su sexo y se comenzó a pajear como si le fuera la vida en ello. Satisfecho, recorrí la distancia que me separaba de su coño mientras con la respiración entrecortada y el sudor recorriendo su cuerpo, Lis esperaba mi permiso para correrse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Señor Pedro, su sierva no aguanta más- aulló al sentir mi lengua recorriendo su vulva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-No es hora todavía- contesté prolongando sus tortura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que de esa primera vez dependía en gran parte su fidelidad, debía someterla por completo. Por eso, tiernamente &nbsp;tomé su clítoris entre mis dientes &nbsp;y mientras me solazaba saboreándolo, con un dedo recorrí la entrada a su cueva. La rubita sollozó al notar mis mordiscos y tratando de no fallarme, reptó por las sábanas mientras intentaba no correrse</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-No te he dado permiso de moverte- le solté sabiendo que su huida era producto de un miedo atroz a que no la considerara digna si lo hacía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al obedecer, no esperé y directamente metí mi lengua en su interior. Jugueteando con su himen aún intacto y sorbiendo el caudal de flujo que manaba de ese juvenil coño, logré profundizar en su deseo. Al comprobar que no podría aguantar porque ya se había convertido en un pequeño manantial, decidí liberarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Puedes correrte- dije suavemente mientras mi lengua recogía su placer como si fuera un maná.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al recibir mi permiso, explosionó en mi boca &nbsp;y su placer de fue in crescendo hasta que gritando como posesa de desparramó sobre la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Rompa mi candado!- rugió descompuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Accediendo a sus deseos, cogí mi pene entre mis manos y poniendo el glande en su entrada, la observé. En la cara de la sacerdotisa adiviné veneración pero sobretodo deseo. Por eso sin querer romper el encanto del momento, la penetré lentamente rompiendo su himen y consagrándola por fin como mi servidora. La rubia sollozó al sentir plena su vida al dedicarme su virginidad y abrazándome con sus piernas, me rogó que la llevara al cielo terrenal del que tanto le habían hablado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al no querer dañarla, hizo que al principio me moviera con cuidado, sacando y metiendo mi extensión de su coño mientras no dejaba de mamar el néctar de sus pechos. Lis que se había mantenido a la espera, imprimió a sus caderas un ligero ritmo que se fue incrementando a la par que mis penetraciones. Poco a poco la velocidad de nuestros cuerpos fue alcanzando una velocidad constante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su enésimo orgasmo fue el banderazo de salida para terminar de forzar su entrega y poniendo sus piernas sobre mis hombros, convertí mis penetraciones en fieras cuchilladas. La sacerdotisa aulló al notarlo y forzando mi incursión con sus piernas, se clavó hasta el fondo de sus entrañas mi pene erecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Me muero!- bramó al experimentar que el placer retornaba con mayor intensidad y ya sin contarse, me pidió que la siguiera usando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su entrega y el conjunto de sensaciones que me dominaban me informaron que no iba a tardar mucho en derramar mi simiente en su interior. Asumiendo su cercanía,&nbsp; le di la vuelta y colocándola de rodillas, &nbsp;volví a penetrarla pero esta vez sin piedad. Esa nueva posición le hizo experimentar un éxtasis y gritando a voces su sumisión y entrega, se corrió dejándose caer sobre las sábanas. Como todavía seguía necesitado de ella, alargué su clímax con una monta desenfrenada hasta que explotando de placer, eyaculé esparciendo mi semilla en su fértil interior. Lis al notar su conducto lleno con mi semen, se retorció buscando que no se desperdiciara nada. Satisfecho al ver lo mucho que había gozado esa criatura, &nbsp;me tumbé a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Abrazada a mí, descansó unos instantes. Ya parcialmente repuesta, me miró con devoción mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Mi señor, nunca pensé que sería tan dichosa mi primera vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Estaba a punto de besarla cuando oí un ruido en la puerta, al levantar la mirada, me encontré a Susan mirándonos. En sus ojos leí una total adoración pero también un deje de envidia por no haber sido ella, el&nbsp; objeto de mis caricias. No sabiendo que decir, le pedí que se acercara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La negra malinterpretándome dejó caer su vestido al hacerlo y ya sentada en la cama, me besó mientras me preguntaba:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Mi señor está muy cansado para aceptarme como su sierva ahora?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El descaro de esa morena me hizo reír y poniéndola entre los dos, devolví ese beso diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">-Nunca estaré lo suficientemente cansado para servir a mi iglesia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;<img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://www.cherrynudes.com/miela-sensual-bathroom/11.jpg" alt="" width="637" height="961"></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Sustituí a un amigo con su madre y su esposa&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 13:48:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; El destino nos tiene reservadas muchas sorpresas. A veces son malas, otras pésimas y por desgracia, solo en pocas ocasiones, te sorprende con una campanada que te cambia la vida de un modo favorable.&#160; Curiosamente, un buen día, una mala noticia se convirtió en pésima pero al cabo de los días, esa desgracia se convirtió en lo mejor que me ha ocurrido jamás. Para explicaros de que hablo, os tengo que contar las consecuencias de una petición de auxilio por parte de un buen amigo. Todavía recuerdo que estaba en el despacho cuando Laura, mi secretaria, me avisó que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El destino nos tiene reservadas muchas sorpresas. A veces son malas, otras pésimas y por desgracia, solo en pocas ocasiones, te sorprende con una campanada que te cambia la vida de un modo favorable.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Curiosamente, un buen día, una mala noticia se convirtió en pésima pero al cabo de los días, esa desgracia se convirtió en lo mejor que me ha ocurrido jamás.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Para explicaros de que hablo, os tengo que contar las consecuencias de una petición de auxilio por parte de un buen amigo. Todavía recuerdo que estaba en el despacho cuando Laura, mi secretaria, me avisó que tenía visita. Extrañado miré mi agenda y al ver que no tenía nada programado, le pregunté quien venía a verme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Don Julio LLopis- contestó- dice que es un amigo de su infancia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Dígale que pase- respondí inmediatamente porque no en vano, ese amigote no solo era uno de mis más íntimos conocidos sino que para colmo estaba forrado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mientras esperaba su aparición, me quedé pensando en él. Llevaba al menos seis meses sin verle porque sin despedirse de nadie, se había marchado a vivir a su finca que tenía en Extremadura. Aunque a todos nos resultó raro, si lo pensabas bien, no lo era tanto:</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Si yo tuviese una esposa tan impresionante, no me importaría dejar todo e irme al fin del mundo con ella”, pensé recordando a Lidia, su mujer.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sé que muchos no estaréis de acuerdo conmigo pero si conocierais a ese pedazo de bombón, cambiaríais de opinión de inmediato. Sin pecar de exagerado Lidia es la mujer más impresionante con la que me he topado jamás. Morenaza, de un metro setenta, la naturaleza la ha dotado de unos encantos tan brutales que nadie en su sano juicio perdería la oportunidad de pasar una noche con ella aunque eso suponga perder una amistad de años.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Os tengo que reconocer que si Julio y yo seguíamos siendo amigos, se debe únicamente a que ese portento jamás me ha dado ocasión de echarle los tejos. De haber visto en sus ojos alguna posibilidad, me hubiese lanzado en picado sobre ella. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Lo cierto es que detrás de esa cara angelical, se esconde un cuerpo de lujuria que hace voltear a cuanto hombre se cruza con ella. No solo tiene unos pechos grandes y bien parados sino que van enmarcados en una anatomía espectacular. Su cintura de avispa es solo la antesala del mejor culo que os podáis imaginar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Esta buenísima”, sentencié justo en el momento que vi entrar a su marido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El aspecto enfermizo de mi amigo me sobresaltó nada más verlo. El Don Juan de apenas unos meses antes se había convertido en un anciano renqueante que necesitaba de un bastón para caminar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Qué te ha pasado?- exclamé al percatarme de su estado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Julio, antes de contestarme, se sentó con gran esfuerzo en la silla de confidente que tenía frente a mi mesa. Esa sencilla maniobra le resultó increíblemente difícil y por eso con un rictus de dolor en su rostro, tuvo que tomar aliento durante un minuto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Cómo puedes ver, me estoy muriendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La tranquilidad con la que me informó de su precario estado de salud, me desarmó e incapaz de contestar ni de inventarme una gracia que relajara el frío ambiente que se había formado entre nosotros, solo pude preguntarle en que le podía ayudar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Necesito de tus servicios &#8211; contestó echándose a toser.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su agonía me quedó clara al ver la mancha de sangre que tiñó su pañuelo al hacerlo. El dolor de mi amigo me hizo compadecerme de él y olvidando la profesionalidad que siempre mostraba en el bufete, le respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Si quieres un abogado, búscate a otro. ¡Yo soy tu amigo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Exactamente por eso y porque eres el único en que confío, vengo a informarte que te he nombrado mi heredero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Estás loco!. ¡No puedo aceptar!- contesté- Tienes a Lidia y si no crees que se lo merece, todavía te queda tu madre…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Con una parsimonia que me dejó helado, me rogó que me callara:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Ninguna de las dos tiene capacidad para afrontar lo que se avecina y por eso, quiero pedirte ese favor. Necesito que una vez haya muerto, queden bajo tu amparo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La rotundidad con la que hablo, no me hizo sospechar la verdadera causa de su decisión y asumiendo una responsabilidad que no era mía, accedí siempre y cuando pudiera ceder en un momento dado, la herencia a sus legítimas dueñas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Por eso no te preocupes! En el testamento, he dispuesto que de ser voluntad de Lidia o de mi madre el hacerse cargo de la herencia, esta pase automáticamente a ellas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“No comprendo”, pensé, “si les da ese poder, realmente seré su albacea hasta que decidan ejercerlo”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24630.jpg" width="683" height="1024">Y pensando que quizás lo que quería Julio es que no hicieran ninguna tontería durante los primeros meses, me quedé más tranquilo y acepté ya sin ningún reparo. Fue entonces, cuando haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, me invitó a pasar ese fin de semana a su finca para que así tuviéramos la oportunidad de cerrar todos los flecos. Como podréis comprender, dándole un suave abrazo, quedé con él en que ese mismo viernes iría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin nada más que tratar, le acompañé hasta un taxi y mientras le veía marchar, me quedé pensando en lo jodido que estaba y que no le pensaba fallar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Mi visita a “El vergel” me depara nuevas sorpresas.</span></b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tal y como habíamos acordado, ese viernes al mediodía cogí mi coche y me dirigí hacia Montánchez, un pequeño pueblo de Cáceres donde estaba ubicada su cortijo. Ya en la carretera de Extremadura y mientras recorría los trescientos kilómetros que separaban Madrid de esa localidad, me puse a recordar los tiempos en los que estando en la universidad, teníamos esa finca como refugio para nuestras múltiples correrías. Siendo unos putos críos cada vez que queríamos hacer una fiesta un poco subida de tono, nos llevábamos hasta allá a cuanta amiga o puta se dejara. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al rememorar una de esas reuniones, no pude dejar de sonreír al recordar la metedura de pata de unos de nuestros colegas. Con algunas copas de más, una tarde vio entrar a una espectacular rubia de unos cuarenta años y creyendo que Julio se había enrollado a una madura, se le presentó diciendo que si el anfitrión no podía satisfacerla, pasara por su cama para que le diera un buen repaso.</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;">El pobre muchacho al enterarse que ese culito era Nuria, la madre de Julio y dueña de ese lugar, le pidió perdón pero totalmente abochornado por su falta de tacto, hizo las maletas y volvió a Madrid con el rabo entre las piernas.</span><span style="line-height: 115%;">&nbsp;</span></span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Eso fue hace diez años”, me dije un tanto inquieto por encontrarme otra vez con ella, no en vano, esa mujer por aquella época tenía un polvo de escándalo y dudaba que se mantuviera tan atractiva como entonces.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sabiendo que no tardaría en saber cómo le había afectado esos años, aceleré con pocas ganas de enfrentarme tanto a ella como a Lidia. Por mucho que mi amigo me hubiese asegurado que tanto su mujer como su madre estaban de acuerdo con su decisión, no me lo podía creer y por eso no tardé en tomar la decisión de renunciar en cuanto descubriera el mínimo rechazo a tan extraño testamento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Durante el trayecto recordé múltiples anécdotas que había compartido con Julio, desde las típicas borracheras de juventud a conquistas sexuales. Aunque mi amigo siempre se había mostrado tradicional en ese aspecto, recordé un día en que me descubrió con una hembra atada en mi cama. Al verle entrar sin llamar, pensé que iba a montar un escándalo pero en contra de lo que había supuesto, se sentó sin ni siquiera echar una mirada a la zorra que yacía sobre el colchón y sonriendo, me preguntó si podía mirar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Tú mismo- contesté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">De esa forma tan rara, Julio conoció mi faceta de dominante y aunque fue testigo de esa sesión, al salir de la habitación jamás volvió a mencionarlo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Esa tarde debí de quebrantar en multitud de ocasiones el estricto límite de velocidad que hay en España, porque a las dos horas y cinco minutos de salir de mi oficina, llegué a las puertas del cortijo. Al entrar por el camino de tierra que daba acceso a la casa principal, me sorprendió gratamente comprobar que lejos de haber perdido su esplendor con los años, “El Vergel” hacía honor a su nombre y parecía un pedazo de edén colocado en mitad de la sierra extremeña.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aunque no iba a ser el verdadero dueño de ese paraíso, reconozco que me llenó de gozo descubrir el estado de sus campos. Al llegar al casón, mi primera impresión quedó refrendada al observar que conservaba la clase y belleza que tan buenos recuerdos me habían brindado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ni siquiera había aparcado cuando vi abrirse el enorme portón de madera y salir de su interior, tanto Lidia como su suegra. Si descubrir que la esposa de mi amigo seguía siendo el estupendo ejemplar de mujer que recordaba, me encantó ver que por Nuria parecían no haber pasado los años y que aunque sin duda debía de rozar los cincuenta nadie le echaría más de cuarenta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Sigue siendo un monumento!” exclamé mentalmente al verla llegar enfundada con unos pantalones de montar que realzaban su trasero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ambas mujeres me recibieron con un cariño desmesurado y sin dejarme siquiera sacar&nbsp; mi equipaje del coche, me hicieron pasar adentro. Mientras Lidia me conducía del brazo a la habitación donde permanecía postrado su marido, la madre de mi amigo iba delante. El que me fuera mostrando el camino me permitió admirar el movimiento de sus nalgas al caminar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Está impresionante!”, sentencié mientras disimuladamente me recreaba en la rotundidad de sus cachetes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi amiga debió percatarse del rumbo de mis pensamientos porque pegándose a mí, más de lo que la familiaridad de la que gozábamos permitía, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No parece tener cuarenta y nueve.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-La verdad es que no –respondí avergonzado que hubiese descubierto el modo en que la miraba y tratando de ser educado, le solté: -Sigue siendo muy guapa pero la que está cañón eres tú.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Lidia al oír mi piropo, soltó una carcajada y pasando al interior del cuarto de su marido, me llevó a su lado. Desde la cama, Julio con aspecto cansado preguntó el motivo de su risa y su esposa sin cortarse ni un pelo respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Fernando, mientras le miraba el culo a tu madre, me ha dicho que estoy guapísima.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si de por sí el que mi amigo se enterara de mi error era duro, mucho más lo fue ver que Nuria se ruborizaba al escuchar que le había estado examinando con mi mirada esa parte tan sensible de su anatomía. Cuando ya estaba a punto de buscar una excusa, Julio respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Siempre ha tenido buen gusto- y haciéndoles señas, le pidió que nos dejaran a solas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En cuanto nos quedamos únicamente él y yo en la habitación, me llamó a su lado y con voz quejumbrosa, me fue detallando los aspectos esenciales de su herencia. Haciendo como si estuviera interesado, escuché de sus labios que no solo tenía esa finca sino una cantidad de efectivo suficiente para que ninguna de las dos mujeres, pasara nunca ningún tipo de penuria. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24634.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En un momento dado, al explicarme las medidas que había tomado para asegurar un modo de vida elevado a cada una de las dos, pensé que no tenía ningún sentido que me nombrara heredero porque lo había previsto todo. Cada vez más confuso, le pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Julio, no entiendo. Tu madre y tu esposa no me necesitan. ¡Pueden valerse por ellas solas!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Te equivocas! Aunque nunca hayas siquiera sospechado nada, tengo un secreto que compartir contigo…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El tono misterioso que adoptó al decírmelo, me hizo permanecer callado mientras tomaba un sorbo del vaso que tenía en su mesilla. Esos pocos segundos que mediaron hasta que volvió a hablar se me hicieron eternos al imaginarme unas deudas de las que no hubiera hablado. Pero os tengo que confesar que nunca me hubiera esperado, lo que vino a continuación: con una sonrisa en sus labios, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Durante cuatro generaciones, todas las mujeres de mi familia han sido sumisas y por lo tanto han necesitado de un amo que las dirigiera. Al morir mi padre me legó a su mujer y ahora cómo no tengo descendencia, quiero que tú me sustituyas con mi madre y con Lidia. &nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Imaginaros mi cara, solo el dolor que se reflejaba en sus ojos evitó que creyera que era broma y pensara que me estaba tomando el pelo. Viendo mi estupor, me pidió que le acercara un timbre y sin darme oportunidad a preguntar para que lo quería, lo tocó.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;No había pasado ni un minuto cuando escuché que tocaban la puerta y pedían permiso para entrar. La confirmación que era en serio su propuesta no pudo ser más clara porque tanto Nuria como su nuera hicieron su aparición portando un collar como única vestimenta. Al verlas totalmente desnudas, me levanté de un golpe y por eso de pie fui testigo de cómo se arrodillaban frente a la cama donde yacía mi amigo y adoptando la postura de esclavas de placer, le preguntaron en que podían servirle.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Nada me había preparado para verlas así y por eso no me avergüenza reconocer que me excitó ver a ese par de preciosas hembras sirviendo a su amo. El metro que me separaba de ellas, me permitió admirar sus cuerpos. Mientras el de Lidia mostraba la lozanía de la juventud, el de Nuria era una magnifica representación de la belleza madura.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aunque lo intenté no supe cual me gustaba más, o la tierna y delicada morena o la despampanante y espectacular madura. Para entonces estaba curado de espanto pero aun así, me quedé paralizado cuando Julio les preguntó si habían traído los que les había pedido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sí, amo- contestó su madre y extendiéndole un joyero, lo puso sobre su regazo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Haciendo un esfuerzo sobre humano, lo abrió dejándome ver su contenido: ¡Envueltos en seda roja había dos collares de sumisa!. Una vez abierto, me llamó a su lado y con voz agotada, les preguntó si me aceptaban como nuevo dueño. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Con mucha pena aceptamos dejar de ser suyas y pasar a ser del amo Fernando- contestaron al unísono.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La ratificación de que eran conscientes de los planes de mi amigo me dejó helado y por eso Julio me tuvo que repetir que por favor les quitara los collares que llevaban y que les pusiera los míos. Sin tenerlas todas conmigo, cogí el primero y leí la inscripción que tenía grabada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Esclava Nuria. Propiedad de Fernando Alazán”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La rubia al ver que la casualidad había determinado que fuera ella la primera en ser acogida por mí, sonrió y pidiéndome permiso, se arrodilló a mis pies mientras echaba su melena hacia adelante. Ese gesto de sumisión y percatarme la alegría con la que aceptaba mi autoridad, me azuzó a abrir el broche del que llevaba y sustituirlo por el mío. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La madre de mi amigo al sentir que la presión de su nuevo collar, me miró con los ojos llenos de lágrimas y cayendo a mis pies, me dio las gracias por aceptarla. Sabiendo que era lo que se esperaba de mí, acaricié sus pechos con mis dedos y recreándome en mi nuevo poder, la gratifiqué con un suave pellizco. Nuria al sentir mi ruda caricia, con una felicidad en su rostro, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Estoy deseando&nbsp; servirle, amo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como podéis suponer, el morbo de tener a esa mujer en mis manos era enorme y por eso tuve que vencer las ganas de follármela allí mismo pero recordando que tenía que asumir la propiedad de la esposa, cogí entre mis manos el otro collar. &nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La morena se acercó hasta mí y mirando de reojo a su marido, dejó que le pusiera el símbolo de mi poder. Sé que resultara raro pero al sentir que cerraba el broche alrededor de su cuello, pude observar como sus pezones se ponían duros sin necesidad de tocarlos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sabiendo que debía tomar posesión de mis nuevas esclavas, miré hacia la cama. En ella, Julio seguía atento mis maniobras con una mezcla de satisfacción y de pena. Comprendí que aunque le dolía desembarazarse de sus más preciadas posesiones, por otra parte para él era una liberación dejarlas en buenas manos.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Levántate- ordené a la que hasta ese momento había sido su esposa y cogiéndola de la cintura la llevé hasta donde yacía su marido y dirigiéndome a él, le dije: -Julio acepta que esta zorra te sirva por última vez.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi amigo sonrió agradecido y llamándola a su lado, le ordenó que le hiciera una mamada. La morena sin hablar se agachó entre sus piernas y abriendo su boca, buscó dar placer al que hasta entonces había sido su dueño. Viendo que mi amigo disfrutaba, me di la vuelta y llamé a su madre a mi lado:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Dejémosles solos- ordené </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;La madura me acompañó fuera de la habitación y ya en el pasillo, me preguntó si quería que me enseñase mi habitación. Al aceptar me guio por la casa. Mientras íbamos hacia allá, no pude dejar de recrear mi mirada en los felinos movimientos de la rubia. Con una femineidad que solo poseen las esclavas bien educadas, Nuria fue recorriendo paso a paso la distancia que nos separaba del lugar donde sin duda alguna, la tomaría. Observándola me percate que estaba nerviosa al decirme que habíamos llegado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al abrir la puerta, me quedé maravillado al descubrir que mi cuarto no solo era enorme sino que la cama era una King Size. Ya dentro decidí que por primera vez debía mostrarme cariñosa con ella y por eso, dándole un azote suave en el trasero, le pedí que me preparara la bañera. Nuria asintiendo con la cabeza, se dirigió hacia el baño y mientras oía que abría el agua, me puse a recapacitar sobre lo ocurrido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Julio tiene que estar bien jodido para cederme a estas dos”, pensé.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No habían pasado ni dos minutos cuando la rubia me informó que estaba lista. Asumiendo que para ella yo era su amo, entré en el baño y con voz seria, le ordené:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Desnúdame.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La madre de mi amigo no me contestó pero por el tamaño de sus pezones supe que estaba excitada. Sin mediar palabra se agachó y quitándome los zapatos, me besó los pies mientras me volvía agradecer haberla aceptado como sumisa. El morbo de tener a esa mujer que había poblado mis sueños juveniles postrada, me calentó pero no dije nada. Una vez me había descalzado, se levantó y botón a botón fue desabrochándome el vaquero. &nbsp;La cuarentona seguía con sus ojos las maniobras de sus manos y no pudo evitar morderse los labios cuando me bajó el pantalón.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24639.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dándole toda la parsimonia que le fue posible,&nbsp; me lo sacó por los pies y levantándole su cabeza, dejé que contemplara que bajo mis boxers, mi pene había salido de su letargo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A qué esperas?- pregunté con recochineo al advertir&nbsp; que la madura había cerrado sus piernas, tratando de evitar la calentura que la estaba poseyendo por momentos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Su orden- respondió con mirada hambrienta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por su tono, supe que lo que había empezado como una novedad para ella, se estaba volviendo peligrosamente excitante. Quizás fue el sudor que recorría su frente lo que me hizo decirle mientras la acercaba a mi paquete:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero que me la mames-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuria que hasta ese momento se había mantenido expectante, cogió con sus dos manos la tela de mis calzoncillos y lentamente empezó a bajármelos. Con satisfacción, la escuché decir al ver mi pene tieso a escasos centímetros de su boca:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Amo! ¡No se arrepentirá de mí!.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que no me esperaba era que llevando sus manos a mi trasero, lo empezara a acariciar mientras hundía su cara en mi entrepierna. &nbsp;Si alguien me hubiera dicho que estaría con esa preciosidad de mujer en esa situación nunca le hubiese creído pero, si además, me hubiese asegurado que iba ella a estar besando mis huevos mientras me pajeaba lo hubiera tildado de loco y por eso, tratando de no romper ese mágico instante, esperé que siguiera. Ni que decir tiene que para entonces mi sexo había ya alcanzado una tremenda erección.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Queriendo colaborar apoyé mis manos en la pared y abrí las piernas, dejando libre todo mi cuerpo a sus maniobras.&nbsp; La confirmación de que iba a cumplir mis deseos vino al advertir la humedad de su lengua recorriendo mi piel, mientras se apoderaba de mi pene.</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se mueva-&nbsp; me pidió imprimiendo a la mano que tenía agarrado mi sexo de un suave movimiento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Manteniéndome quieto, le hice el favor de esperar sus caricias. La madre de Julio, restregándose contra mi cuerpo, gimió en silencio. Poseída por un frenesí sin igual, me masturbaba mientras susurraba lo cachonda que le ponía tenerme como su amo. Cuando le informé que quería sentir sus labios, abrió su boca y&nbsp; se introdujo toda mi extensión hasta el fondo de su garganta. Fue alucinante, esa cuarentona no solo estaba buena sino que era toda una maestra haciendo mamadas y &nbsp; para no perder el equilibrio, tuve que sentarme en el váter.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si creéis que eso la detuvo, os equivocáis de plano porque siguió mamando mi verga como si no hubiese pasado nada mientras yo la miraba alucinado. Disfrutando como un enano de la mamada, me quedé pensando que además de ser la madre de mi amigo, esa zorra estaba más que acostumbrada a hacerlo, ya que, imprimiendo una velocidad endiablada a su boca, fue en busca de mi semen como si de ello dependiera su vida. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No contenta con meter y sacar mi extensión de su boca, usó una de sus manos para acariciarme los testículos mientras metía la otra entre sus piernas. Aunque no le había dado permiso para masturbarse, no me importó.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta- chilló del placer que experimentaba al experimentar la tortura de sus dedos sobre su clítoris.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardó poco tiempo en que llegara hasta mis papilas el olor a hembra hambrienta que manaba de su sexo. Aspirar su aroma elevó mi calentura hasta unos extremos nunca sentidos y sin poderme retener me vacié en su boca. Nuria, al sentir mi explosión de semen, se volvió loca y gritando descompuesta, bañó su cara con los blancos chorros que manaban de mi pene mientras me pedía que la dejara correrse.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al permitírselo, se dejó llevar por la lujuria y durante unos segundos vi como todo su cuerpo convulsionaba de placer. Sin darle tiempo a reaccionar, me levanté y me metí en la bañera. La rubia al percatarse, me preguntó si podía enjabonarme. Satisfecho por su entrega, le ordené que se metiera conmigo dentro de la tina. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez a mi lado, se quedó callada esperando que externalizara mis deseos. &nbsp;Su actitud me permitió contemplar su cuerpo sin que se quejara de ser objeto de un exhaustivo escrutinio.&nbsp; Realmente, tuve que admitir que esa mujer era una preciosidad. Dotada por la naturaleza de unos pechos primorosos, la gravedad todavía no había hecho estragos en ellos. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Grandes y bien puestos, su belleza quedaba realzada al estar adornados con dos enormes pezones dignos de mordisquear. Cualquiera que la viera desnuda tendría que admitir que jamás desperdiciaría la oportunidad de perderse entre sus piernas. Por eso en cuanto me miró, le pedí que se tocara para mí. Curiosamente se ruborizó al tener que hacerlo pero obedeciendo de inmediato, empezó a acariciarse los pechos mientras observaba mi reacción.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Empieza- le urgí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerrando sus ojos, buscó su punto de placer y cogiéndolo entre sus dedos lo cogió mientras el agua mojaba sus pechos. Separando sus rodillas, comenzó a masturbarse a ritmo lento. Sus movimientos se iban acompasando con sus caderas dando la impresión que necesitaba desahogarse. La necesidad de sexo que tenía esa mujer me sorprendió y al poco tiempo aceleró el ritmo de sus manos. Asida de un pezón y con dos dedos incrustado hasta el fondo de su vulva, Nuria empezó a gemir descompuesta. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al comprender que necesitaba más. Cogí el brazo de la ducha y descolgándolo se lo pasé. La rubia comprendió al instante mis deseos y abriendo su sexo, dirigió el chorro al hinchado clítoris.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!-aulló.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardé en observar como su cuerpo volvía a estremecerse y mientras &nbsp;con la lengua remojaba los labios de la boca, la madre de Julio, concentró todo el chorro sobre su botón.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Necesito correrme!- chilló.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aguanta- le ordené interesado en saber hasta dónde aguantaría. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berreando como una puta, sus &nbsp;piernas empezaron a temblar anticipando un &nbsp;inminente orgasmo. Aun sumergido bajo el agua, no tuve duda de que su coño estaba anegado de flujo y mientras ella era incapaz de hablar, le exigí que se pusiera de pie. Costándole lo indecible mantener el equilibrio, se me quedó mirando absolutamente poseída al percatarse del interés con el que le miraba el conejo. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Totalmente depilado, no parecía el coño de una cuarentona y queriendo tanto forzar su sumisión como el probarlo por primera vez, tanteé con mi lengua sus labios. Nuria al sentir mi cálida caricia recorriendo sus pliegues, pegó un tremendo grito e incapaz de controlarse, apoyó una mano en la pared para no caer mientras yo seguía paladeando su sabor. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo, ¡Necesito correrme!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando comprendí que esa mujer llevaba mucho tiempo insatisfecha porque desobedeciendo, llegó al clímax con una corrida intensa y &nbsp;maravillosa. Sabiendo que me había fallado, resopló y con una extraña felicidad impresa en su rostro, me pidió perdón. No tuve que ser un genio para descubrir que la madre de mi amigo &nbsp;se encontraba alegre y aunque su excitación se había visto amortiguada por el placer, seguía necesitando ser tomada.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24658.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Observándola, me percaté que sus pezones seguían duros y decidido a complacerla le pedí que se diera la vuelta. Sabiendo que era de mi propiedad, obedeció al instante y anticipando mis órdenes, se separó con sus manos las dos nalgas. &nbsp;Al observar de cerca su ojete, me sorprendió descubrir que se mantenía cerrado como si nunca hubiera sido usado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No puede ser!”, pensé atónito, “¡Una sumisa con el culo virgen!”</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mi pene totalmente tieso anticipando el placer que ese trasero me daría, le pregunté si sus amos anteriores nunca la habían tomado por detrás. Bajando la cabeza avergonzada, me confesó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El padre de Julio solía disfrutar sodomizándome pero mi hijo jamás. Dice que eso es de animales.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al escuchar sus palabras, comprendí que mi amigo era un amo bastante peculiar y sobre todo poco estricto. Tanteando el terreno, ya que no quería forzarla en demasía desde el primer día, le pregunté si cuando había experimentado el sexo anal si le había gustado:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encantaba- respondió con rubor en sus mejillas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tono con el que me contestó me hizo saber que estaba diciendo la verdad y por eso sin pedirle opinión, introduje dos dedos dentro de su coño y bien embadurnados con su flujo, comencé a relajar su esfínter. </span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, amo- chilló con satisfacción al sentir que introducía una de mis yemas en su interior y sin que le tuviera que decir nada, se agachó para facilitar mis maniobras.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su nueva postura me permitió observar con tranquilidad que los muslos de la mujer temblaban cada vez que introducía mi falange en su interior y ya más seguro de mí mismo, decidí dar otro paso y dándole un azote a una de sus nalgas, metí&nbsp; dos dedos dentro de su orificio.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahhhh- gritó de placer mordiéndose el labio.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su gemido me avisó de la naturaleza fogosa de la viuda y deseando terminarla de convencer que conmigo iba a disfrutar mucho, volví a lubricar su ano mientras esperaba a que se relajase. La rubia moviendo sus caderas me informó que estaba dispuesta. Esta vez, tuve cuidado y moviendo mis falanges alrededor de su cerrado músculo, fui dilatándolo mientras que con la otra mano, la empezaba a masturbar.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Gracias!- aulló como posesa al sentir sus dos entradas siendo objeto de mi caricias.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer se llevó las manos a sus pechos y pellizcando sus pezones, buscó agrandar su excitación. Increíblemente al terminar de meter los dos dedos, no aguantó más y se corrió sonoramente mientras su cuerpo convulsionaba. Sin dejarla reposar y poniéndome a su espalda, llevé mi glande ante su entrada:&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás lista?- pregunté mientras jugueteaba con su esfínter.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera esperó a que terminara de hablar, llevando su cuerpo hacia atrás lentamente fue metiéndoselo. Sin gritar pero con un rictus de dolor en su cara, prosiguió con su labor hasta que sintió la base de mi pene chocando con su culo y entonces y solo entonces, me dijo con una alegría inaudita:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cuánto tiempo llevaba sin sentir esto!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que tuve que esforzarme para no empezar a disfrutar de su culo. Necesitaba que se relajara para no destrozárselo y por eso mientras esperaba que fuera ella quien decidiera el momento, aceleré mis caricias sobre su clítoris. Con sus intestinos invadidos y disfrutando como una perra, la madura no tardó en pedirme que la tomara.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy suya.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su expresión de deseo me terminó de convencer y con ritmo pausado, fui extrayendo mi sexo de su interior. Casi había terminado de sacarlo cuando Nuria con un movimiento de sus caderas se lo volvió a introducir. Cualquier observador hubiera dicho que debíamos ser amantes desde hace tiempo por el modo que nos sincronizamos. Cuando yo intentaba sacarlo y ella lo impedía al volvérselo a embutir. Poco a poco, el ritmo con el que la daba por culo se fue acelerando, convirtiendo nuestro tranquilo trotar en un desbocado galope. Después de años sin probarlo, la rubia estaba tan excitada que tuve que afianzarme cogiéndome de sus pechos para no descabalgar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Amo! ¡Por favor no pare!- me pidió cuando, para tomar aire, disminuí el ritmo de mis acometidas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Encantado por el modo que esa mujer respondía a mis caricias, le di un fuerte azote mientras le susurraba al oído lo puta que era.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que gusto!- gritó al sentir mi mano y oír mi insulto. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La expresión de lujuria que brillaba en su rostro, azuzó mi lado más dominante y alternando de una nalga a otra, le fui propinando sonoros cachetadas cada vez que sacaba mi pene de su interior. &nbsp;Nuria ya tenía el culo completamente rojo cuando dejándose caer sobre la bañera, empezó a estremecerse al sentir los síntomas de un orgasmo brutal. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue impresionante ver a la madre de Julio, temblando de dicha mientras de su sexo se anegaba con su flujo.&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24664.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Quiero sentir su semen!- aulló por el placer desgarraba su interior.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su deseo fue el acicate que me faltaba y cogiendo sus pezones entre mis dedos, los pellizqué con dureza mientras usaba su culo como frontón. Perdiendo el control y con sus caderas convertidas en una batidora, se corrió. Fue entonces cuando ya habiendo obtenido su placer, me concentré en mí y forzando su esfínter al máximo, fui violando su intestino mientras la madura no dejaba de aullar que no parara.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi orgasmo fue total, con todos mis nervios a flor de piel, me derramé en su interior mientras mi nueva sumisa berreaba&nbsp; a voz en grito su liberación. Agotado y exhausto, me tumbé al lado de Nuria en la bañera. Con una felicidad palpable, la madura me recibió con los brazos abiertos. Mientras me besaba, no dejó de agradecerme el haberla aceptado. Todavía estábamos en esa &nbsp;posición, cuando al levantar mi mirada descubrí a Lidia arrodillada en mitad del baño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El brillo de sus ojos me reveló que estaba excitada pero también que por alguna razón se había visto impelida a quedarse al margen mientras sodomizaba a su suegra. &nbsp;Decidido a averiguar qué es lo que la había detenido, preferí no hacerlo en ese instante y por eso le pregunté por su marido.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El pobre se ha quedado dormido.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al asimilar sus palabras, me percaté que una vez había cumplido mi orden había venido a que tomara posesión de ella y por eso salí de la ducha y poniéndome a su lado, le ordené que me secara. La esposa de mi amigo sonrió y cogiendo una toalla, se agachó y empezó a<span style="color: #333333;">secarme los pies. Adoptando una deliciosa postura, sus manos fueron recorriendo mis piernas mientras despojándolas de cualquier rastro de humedad. Fue al llegar a mi sexo, cuando con una profesionalidad digna de encomio se entretuvo secando todos y cada uno de mis recovecos sin que en su cara se reflejara nada sexual.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En su cara no, pero mi pene se endureció en cuanto sintió el contacto de sus dedos. Como no le había ordenado otra cosa,&nbsp; la morena obviando lo bruto que me había puesto terminó de secarme todo el cuerpo, dejándome francamente insatisfecho. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se está haciendo la dura” pensé al descubrir que tenía los pezones duros como escarpias y deseando descubrir hasta donde llegaba su supuesta sumisión, le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background: white; color: #333333;">-Quiero me</span><span style="background: white;">ar.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ver que me acercaba al váter pero que no cogía mi pene, lo tomó ella entre sus manos para acto seguido dirigir el chorro para que no empapara el suelo con mi orín. Me encantó descubrir que se la veía entusiasmada de tener que ser ella quien apuntara y por eso no la reprendí cuando juguetonamente se entretuvo en salpicar los bordes del inodoro.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez cuando acabé no tuve que pedirle que me lo limpiara, porque sin esperar que le ordenara hacerlo, mi hasta entonces amiga sacando la lengua recorrió mi glande, recogiendo la gota que había quedado en la punta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Complacido por sus atenciones, decidí tomarla en la cama y llamando a mis dos sumisas, les ordené que me esperaran allí. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Las dos?- preguntaron a la vez.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su rápida respuesta me mosqueó y tratando de indagar los motivos, les pregunté que veían de extraño a eso. La más madura fue la que me contestó, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nuestro anterior amo hacía uso de nosotras individualmente. Nunca nos permitió compartirle- y claramente avergonzada, prosiguió: -Es más, teníamos prohibido cualquier contacto entre nosotras.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su confesión afianzó mis sospechas de que Julio no había sido un verdadero dominante y queriendo saber de antemano si ponían algún reparo, les pregunté si les apetecía probarlo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí si- respondió Nuria claramente interesada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al no escuchar la opinión de Lidia, directamente insistí:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y Tú?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La morena incapaz de mirarme a los ojos, me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo, llevo años viendo como nuestro antiguo dueño disfrutaba de su madre y nunca me atreví a pedírselo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El notorio deseo que mostraron ambas, despertó mi lado travieso y cogiéndolas del brazo las llevé hasta la cama. Una vez allí, les pedí que se besaran. De esa manera y ante mis ojos, Lidia experimentó por primera vez la suavidad de una piel de mujer contra su cuerpo. En cuanto sintió los labios de su suegra aproximarse a los suyos, respondió con pasión al beso y gimió de placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os tengo que reconocer que no me importó quedarme pero reconociendo que era su momento, me alejé de ellas, sentándome en el sofá. Aunque fui solamente un testigo de piedra, pude disfrutar del momento y así, desde ese lugar privilegiado, me dispuse a ver el debut de la joven, hermosa e inexperta&nbsp; Lidia a&nbsp; manos de Nuria porque aunque no me lo había dicho, no tenía ninguna duda de que su primer amo si le había obligado a probar el amor lésbico.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La más joven de las dos se veía fascinada con mi idea. Sus ojos brillaban de felicidad y de emoción, anticipando su primera experiencia. Tal y como había previsto aunque Lidia fuera novata, en cambio, Nuria se comportaba como &nbsp;toda una experta. &nbsp;Por eso no me extraño que fuera bisexual.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24670.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentadas en la orilla de la cama, de frente a mí pero sin prestarme la menor atención, se besaron durante unos minutos. Mientras su suegra le susurraba cosas al oído, el rostro de la morena se tiñó de rojo. Tras varios minutos de coqueteos y acercamientos, la rubia hizo que su partenaire se recostara de lado, tras lo cual, la abrazó por la espada. &nbsp;Por mi experiencia sabía que era una estrategia para hacer sentir segura a esa primeriza al permitirla ocultar su cara cuando sintiera vergüenza. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez acomodadas, Nuria comenzó a acariciar con la yema de los dedos el brazo y el antebrazo de su nuera mientras pegaba completamente su cuerpo a la espalda de la joven.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esta puta sabe lo que se trae entre manos”, me dije al ver que le daba cortos besos en el cuello.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gracias a ese dulce mimo, Lidia fue relajándose y excitándose poco a poco. Cuando no pudo más, se dio la vuelta y ya de frente a su suegra le plantó un beso apasionado. A partir de ese momento, pude comprobar que ambas se acariciaban mutuamente sus cuerpos. Después de tantos años, admirando su cuerpo la morena pudo por fin recrearse entre los brazos de la otra mujer y bajando por el cuello de la madura se apoderó de sus pechos. Con gran frenesí, los besó, los lamió, los succionó y los mordió haciendo que la madura perdiera la razón y empezara a gemir como una loca.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde el sofá me estaba perdiéndome gran parte de la escena, por lo que cambié de lugar y me senté en una silla bastante cómoda ubicada junto a la puerta, desde donde podía observarlas en todo su esplendor sin perder detalle de los acontecimientos. </span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidida a ser ella quien llevara la iniciativa, la rubia llevó sus dedos hasta la entrepierna húmeda de su nuera. Con gran cuidado, primero la acarició por fuera, sintiendo la humedad que anegaba sus pliegues. Al escuchar los gemidos de la muchacha indicando que quería más, los introdujo dentro de su cueva. Al sentir esa intrusión, Lidia abrió los ojos como dos platos. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila- susurró la madura en su oído mientras la besaba y reanudaba los lentos movimientos circulares &nbsp;que estaban poniendo al rojo vivo el sexo de la&nbsp; morena.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si bien en un principio, solo acariciaba de arriba abajo sus labios mayores, al sentir el torrente de flujo que manaba de su interior, &nbsp;fue penetrando una vez más con sus dedos el coño de su nuera. Al escuchar que esta había vuelto a gemir sensualmente decidió dar otro paso y agachando su cabeza, fue acercándose hasta la que era su meta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que gusto!- gimió su víctima al sentir la lengua de la rubia acariciándole el clítoris.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya totalmente poseída por la calentura que sentía, vi como la &nbsp;chica le clavaba las uñas en la espalda mientras movía febrilmente las caderas. La madura al sentirlo, reinició las penetraciones de sus dedos sin dejar de comerle el chocho con su boca..</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me corro!- chilló desbordada por el placer.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24694.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que todos mis vellos se erizaron al escuchar el brutal grito de placer que emanó de la garganta de mi amiga al alcanzar el orgasmo. Sabiendo que era el primero obtenido de otra mujer, me quedé esperando mi turno. La propia morena también se asustó &nbsp;al sentir que todas las neuronas de su cerebro se veían sacudidas por las intensas descargas que surgían de su sexo. Casi llorando, disfrutó una y otra vez de las delicias de ese prolongado orgasmo mientras su suegra se empezaba a contagiar de su excitación. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No me extraña” pensé porque yo también estaba alterado al haber contemplado el estreno de esa cría.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os juro que aunque había sido testigo del estreno lésbico de al menos media docena de sumisas, la forma tan dulce con la que Nuria le hacía el amor &nbsp;me dejó impactado. Fue entonces la rubia, inmersa y dominada por la lujuria, no pudo resistir más&nbsp;y tomando la delicada mano de su nuera, la llevó hacia su sexo y sin parar a preguntarme mi opinión, le dijo que ahora ella tenía que devolver ese placer.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Nuria se tumbó en la cama y abriendo sus piernas llamó a la morena, no quería ternura, necesitaba ser follada. Al ver que la joven no respondía, cogiendo la mano de Lidia, se penetró ella misma con los dedos de la aterrorizada muchacha. Esta no tardo en entender los deseos de la madura e incrementando el ritmo la empezó a penetrar con mayor rapidez.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento y viendo como se la follaba decidí yo mismo hacer uso de mi recién estrenada posesión y por eso me acerqué hasta la cama. Sin avisarla de mi ataque, me puse detrás de Lidia y con una certera cuchillada, hundí mi pene en su interior. Los suaves gemidos de Nuria se vieron acallados por los berridos que pegó la morena al verse tomada por mí y mientras la obligaba a bajar hasta el coño de su suegra, le seguí incrustando mi ariete con total impunidad.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!- berreó atiborrándose del chocho de la rubia mientras su sexo era tomado al asalto-¡Me encanta!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de permanecer tanto tiempo quieto, decidí que era la hora de llevar la voz cantante y dándole un sonoro azote en su culo, le ordené que se moviera. Nuria al verme llegar y follarme sin compasión a su querida nuera, se corrió como una loca mientras me pedía que le enseñara a esa zorra como follaba un verdadero hombre.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me recordaron quien había sido su dueño y sonriendo comprendí que Julio aunque era muy buena persona, era un pésimo amante. Decidido a dejar el pabellón alto, usé mi sexo como ariete y con él fui demoliendo las defensas de la que durante tantos años había sido una fiel esposa. Si ya de por sí la morena estaba gozando como nunca, se volvió loca cuando su suegra se levantó de la cama y cogió entre las manos sus pechos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo, ¿Me permite ayudarle?- preguntó Nuria mirándome.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al ver sus intenciones y aunque no necesitaba su auxilio, le di permiso. Al darle vía libre, la rubia cogió los pezones de su nuera y sin importarle su opinión, dio un duro pellizco en ellos mientras le decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Córrete como la puta que eres.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24641.jpg" width="1024" height="682"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía no sé si fue esa orden o bien el cumulo de sensaciones que albergaba en su interior la morena lo que le hizo desplomarse y correrse gritando su pasión a los cuatro vientos.&nbsp; Contorsionando todo su cuerpo, se sintió liberada y aullando de placer, me rogó que no parara. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La nueva posición me permitió profundizar con mi pene y con la cabeza de mi glande chocando contra la pared de su vagina, seguí follándomela en busca de mi placer. Lidia al notar esa nueva sensación, pegó un grito y tiritando sobre las sábanas se volvió a correr con mayor intensidad que antes. Todo su cuerpo convulsionó sobre el colchón mientras su amo daba rienda suelta a su pasión. El brutal compás de mis caderas prolongó su éxtasis hasta lo humanamente soportable y llorando como una magdalena, me pidió que la dejara descansar. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cállate- respondí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ver que hacía caso omiso a su petición, Lidia recordó algo que había hablado con su suegra e intentando acelerar mi orgasmo, apretó los músculos interiores de su sexo. Lo que nunca se esperó esa morena fue que al presionar mi pene, se desbordara nuevamente su placer y no pudiendo soportar ese renovado gozo, colapsó entre mis piernas. Verla caída y exhausta sobre el colchón, no apaciguó mi ánimo y sin descanso seguí acuchillando su coño hasta que pegando un grito, descargué toda mi simiente en su interior.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya satisfecho, me tumbé en la cama. Nuria, abrazándome, se pegó a mi cuerpo dándome las gracias en nombre de las dos por el placer que les había regalado. Como podréis comprender me dejé mimar por esa cuarentona mientras su nuera yacía desmayada a nuestros pies. Aprovechando su indisposición, pregunté a la madura como era su hijo.</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una sonrisa en su rostro, contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buena persona pero mal amo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su respuesta no hizo más que confirmar lo que ya sabía pero intuyendo que había algo que no me había contado, directamente le pregunté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca has tenido un verdadero dueño, ¿No es así?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada más ver como se sonrojaba, supe la verdad. Pero queriendo que ella me lo dijera de viva voz, insistí. Casi llorando, me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Al quedarme viuda siendo tan joven y necesitando un hombre a mi lado, traté de convencer a mi hijo que su padre le había encomendado cuidar de mí en todos los aspectos. Y viendo que Julio no cedía, me inventé lo de ser sumisa- para entonces la rubia estaba acojonada por cómo reaccionaría yo y decidida a confesar su felonía después de tantos años, prosiguió diciendo: -El problema fue que me encantó sentirme sumisa y por eso cuando Julio enfermó, creí que nunca más iba a tener otra oportunidad.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada, mordí sus labios antes de decirle:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y fue entonces cuando tu hijo te comentó que sabía que yo era dominante?-. Muerta de vergüenza, respondió que sí. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratando de hilvanar todas las hebras de ese engaño, la miré a los ojos y le pregunté por Lidia.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desde que se convirtió en hombre, supe que si conseguía una mujer “normal” me echaría de su lado y anticipándome a ello, yo la busqué y se la puse en bandeja.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intrigado por la habilidad de esa mujer, le pedí que me respondiera con sinceridad si ahora que me había probado seguía convencida en ser de mi propiedad. Nuevamente me sorprendió esa zorra porque cogiendo tanto su collar como el que lucía su nuera me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué pone aquí?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Propiedad de Fernando Alazán- contesté.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hizo falta más y ejerciendo mi nuevo poder, le pedí que me trajera una copa mientras intentaba reanimar a Lidia para hacer nuevamente uso de esa preciosidad. La madura obedeciendo se levantó y ya desde el umbral de la puerta, me soltó muerta de risa:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo. No tiene usted idea de cuantos juguetes compré y el bobo de mi hijo nunca estrenó. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Descojonado, contesté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, ¡Los estrenaré yo!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24691.jpg" width="1024" height="682"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Celos de mi rival&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 12:11:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Celos de mi rival. Celos: Los celos son la angustia ante la posibilidad de que el objeto del deseo -que no necesariamente es el objeto amado- te sea sustraído por otra persona. Rival: Persona que compite contigo, luchando por obtener un mismo fin o por superarlo. Amante: &#8220;Lo que nos apasiona&#8221;. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Hay veces que las definiciones no concuerdan, no casan con la idea preconcebida que uno tiene de ella, pero en otras ocasiones son un fiel reflejo de lo que sentimos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;">Celos de mi rival.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;">Celos:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;">L<span style="letter-spacing: -0.15pt;">os celos son la angustia ante la posibilidad de que el objeto del deseo -que no necesariamente es el objeto amado- te sea sustraído por otra persona.</span></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial; letter-spacing: -0.15pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial; letter-spacing: -0.15pt;">Rival:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Persona que compite contigo, luchando por obtener un mismo fin o por superarlo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;">Amante:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">&#8220;Lo que nos apasiona&#8221;. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Hay veces que las definiciones no concuerdan, no casan con la idea preconcebida que uno tiene de ella, pero en otras ocasiones son un fiel reflejo de lo que sentimos en lo mas hondo de nuestra mente.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Hoy, tengo que reconocer que tengo celos de mi rival, ese que compite conmigo en la imaginación de mi amante.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Celos enfermizos, angustia brutal que me obliga a recrearme en una auto inflingida tortura. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Estocada hiriente en mi autoestima. Fue brutal oir de sus labios que le gustaba otro. Los cimientos de mi orgullo se tambalearon al escucharla.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Fue un comentario casual, que dejado caer dentro de una larga conversación, me ha hecho reconsiderar que siente ella por mí.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">En la cama es un fiera, tigresa agresiva que busca el placer mutuo. Largas noches de excitación avalan su atracción. No tengo ninguna razón para dudar, que al desnudarse se siente atraída por mí. Sus pezones al igual que su sexo reaccionan en cuanto me acerco, les da igual si es en la oficina, en un restaurante, o en la intimidad de una cama de un hotel. Solo mi proximidad hace que se levanten duros de su letargo y se anegue su cueva. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://images.pornpics.com/1280/201801/18/4327910/4327910_085_00a7.jpg" width="424" height="636">Muchas veces lo he constatado e incluso jugado con esa debilidad. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Unas veces sirviéndome de la vergüenza que siente y aprovechando que su jefe está presente, la he piropeado sabiendo que invariablemente dos pequeños bultos van a aparecer emergiendo paulatinamente a través de la tela de su camisa. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Otras en cambio mi juego es mas intimo como cuando desde mi despacho, contemplando su figura sentada en su mesa, le mando un correo donde le recuerdo como me gusta verla desnuda mientras ella arrodillada rinde culto a mi extensión. No lo puede evitar, al leer mi mensaje, inconscientemente tiene que cerrar sus piernas en un intento de sofocar el incipiente fuego que le nace en su interior.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Entonces, ¿qué le ocurre?.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">No sabe acaso, que aunque han pasado ya cinco años, desde que la tomé por vez primera entre mis brazos, es incapaz de evitar acudir a mi llamada. Que se vuelve loca, solo con que le diga que esa tarde tengo tiempo para ella. Que es adicta a mi cuerpo. Que solo yo entre los millones sé que debajo de su sujetador lleva un pequeño mechón de mi cabello. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Se olvida acaso, de la pasión desenfrenada que le provoca una caricia de mis manos. De lo mal que se siente, cuando estamos solos y no le hago caso. De cómo es la primera en ofrecerse voluntaria para acompañarme en un tedioso viaje de trabajo. De cómo nada mas traspasar mi puerta, se despoja de su ropa y busca el placer que sabe que yo solo le otorgo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Entonces, ¿por qué su subconsciente la delató al acudir a esa exposición de arte?. ¿por qué se quedó petrificada al verlo?, ¿por qué solo con pararse a su lado, su pulso se acelera?. ¿por qué me obligó a permanecer a su lado, mientras con la boca abierta no dejaba de babear al contemplarlo?.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Tengo celos, celos brutales. Me gustaría con una tijeras agujerearlo de arriba abajo, apuñalarlo repetidamente hasta esparcir sus restos por toda la calle. Quemarlo, destrozarlo, pisotearlo, hacerle desaparecer de la memoria de mi amante. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">Estoy loco, profundamente loco.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<div><span style="font-family: Arial;">No es posible pero estoy celoso.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial;"><!-- [if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--></span></div>
<p><span style="font-family: Arial;">Celoso de un cuadro, metro cuadrado de lienzo que ha conseguido dejarme en un segundo plano. Ya no soy lo más bello, ya no soy lo único, al lado de ese Kandinssky soy una bazofia. Y lo peor, lo que mas me encorajina es que en cincuenta años, habrá otras amantes que babearan al contemplarlo, mientras a mí, si Dios me los da, solo mis hijos se acordarán que he existido.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.pornpics.com/1280/201801/18/4327910/4327910_134_a610.jpg" width="569" height="379"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi FIN&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 08:50:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[no consentido]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[28 Con todo listo, Estefany usó un teléfono recién comprado para llamar a Ricardo y quedar en verse. El que durante años había fungido como su padre quiso quedar con ellos en su oficina para negociar. La chavala se negó y propuso verse en un lugar público por miedo a que los intentara secuestrar.&#160; Tras un breve tira y afloja, se citaron en el santuario de Monserrate. Fue la propia colombiana la que propuso ese sitio al saber que a Ricardo le molestaría. Que un nigromante como él aceptar pisar ese templo la descolocó e incapaz de cambiar de opinión, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">28</h1>



<p>Con todo listo, Estefany usó un teléfono recién comprado para llamar a Ricardo y quedar en verse. El que durante años había fungido como su padre quiso quedar con ellos en su oficina para negociar. La chavala se negó y propuso verse en un lugar público por miedo a que los intentara secuestrar.&nbsp; Tras un breve tira y afloja, se citaron en el santuario de Monserrate. Fue la propia colombiana la que propuso ese sitio al saber que a Ricardo le molestaría. Que un nigromante como él aceptar pisar ese templo la descolocó e incapaz de cambiar de opinión, se preguntó el por qué y al colgar, exteriorizó a los demás sus sospechas. &nbsp;Como Gonzalo y Antía no lo conocían, lo primero que tuvo que hacer fue explicarles que se hallaba en lo alto de una montaña desde la que se contemplaba Bogotá y que había varias formas de acceder, pero las dos más usadas era por medio de un funicular o subiendo a un teleférico.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿No se puede ir andando? ― &nbsp;quiso saber la pelirroja.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diana fue la que contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― Por poder, se puede. Pero el camino es durísimo y entre otras cosas, son más de 1.100 escalones. Piensa que la altura del cerro es de 3.152 metros sobre el mar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ejecutivo desestimó de inmediato la opción de ir caminando y centrándose en la angustia de la morena, le preguntó qué era lo que temía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― No es lógico que haya accedido a vernos ahí. En suelo sagrado, se sentirá fuera de lugar al no poder hacer uso de sus poderes.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sabiendo que sus propias palabras ratificaban que Monserrate era una elección correcta y al no poder dar una razón a sus recelos que sonara convincente, se decidió continuar con el plan cuando Antía sugirió adelantar la marcha y salir de inmediato para así no darle tiempo de preparar una emboscada. A pesar del horrendo tráfico de esa mañana, llegaron con hora y media de adelanto a la base del funicular.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/316/83355995/83355995_004_45fd.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― Tenías razón al decir que ir a pie era una locura― &nbsp;Gonzalo comentó a su nueva pupila cuando el tren comenzó a subir por la empinada cuesta que daba acceso a Monserrate y comprobó lo empinado de su cuesta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― Son casi quinientos metros de desnivel y dos kilómetros y medio de distancia.</p>



<p>A pesar de hallarse en buena forma, el ejecutivo respiró por no tener que enfrentarse a esa subida y con interés se puso a observar a la mezcla de peregrinos y turistas que iba con ellos en el vagón. En particular se centró en descubrir si alguno podía ser un agente de Ricardo y aliviado decidió que al menos en ese momento estaban a salvo al no ver nada que le indicara peligro. Por eso, se puso a disfrutar de las vistas de la ciudad. Al hacerlo comprendió el motivo por el que ese cerro es uno de los mayores atractivos de Bogotá, pero también que se estaba metiendo en la boca del lobo:</p>



<p>«Es una ratonera. Solo hay una salida», pensó mientras en compañía de sus mujeres bajaba del funicular.</p>



<p>Preocupado buscó una ruta alternativa por la que huir en caso necesario. Al no encontrarla, desistió y trató de tranquilizarse observando a Estefany y a Antía. Conscientes del peligro al que se iban a enfrentar y siguiendo el plan que habían elaborado, bruja y meiga estaban preparando el terreno colocando unos hatillos de hierbas a la entrada del templo que hiciera imposible cualquier tipo de magia, incluso la suya. Cuando le contaron sus intenciones, no lo entendió. Y para dar el visto bueno a esa maniobra que le parecía sumamente arriesgada al dejarlas sin poderes, le tuvieron que convencer que era lo más sensato.</p>



<p>― Aunque es una toma de contacto, es mejor que seamos precavidos y no darle oportunidad de lanzarnos un hechizo― &nbsp;la que había sido su criada comentó.</p>



<p>No muy de acuerdo, reconoció su inexperiencia y poniéndose en sus manos, aceptó que lo hicieran a pesar del riesgo que enfrentarían al asumir que con tanta gente era imposible que intentara secuestrarlos. Sin otra cosa que hacer, se acercó a ver al Jesucristo que se veneraba en esa iglesia. La belleza de esa talla barroca lo envolvió y fijándose en el realismo de sus heridas, temió que ese malnacido hubiese torturado a su hija.</p>



<p>― La salvaremos― leyendo sus pensamientos, Diana susurró a su lado.</p>



<p>Girándose hacia ella, vio en sus ojos una adoración cercana a la idolatría y quizás por primera vez comprendió lo que ellos representaban para esa joven.</p>



<p>«Tras tantos años buscando alguien a quien aferrarse, nos ve cómo el ancla que evitará que su vida siga dando tumbos», meditó molesto por haber embarcado a la rubia en ese fregado mientras sin darse cuenta le acariciaba una mejilla.</p>



<p>El sollozo de placer que brotó de su garganta lo dejó pasmado porque en su interior estaba convencido que la atracción que sentía la chavala era producto de su don recién descubierto. Cómo en teoría estaban en medio de una burbuja libre de magia, creyó que de algún modo habían fallado los esfuerzos de sus acompañantes al respecto y acercándose a Estefany, se lo comentó.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/316/83355995/83355995_007_f4ea.jpg" alt="" width="472" height="315"/></figure></div>


<p>― ¡Por dios! ¿Todavía no te crees que tus niñas puedan estar enamoradas de ti? ― &nbsp;contestó desternillada.</p>



<p>&nbsp;Tan segura estaba de la efectividad de sus conjuros que, al ver que seguía dudando, le pidió que intentara influir en alguien como había hecho en el avión.&nbsp; Buscando un candidato a su alrededor, se fijó en un monaguillo que estaba limpiando el altar.</p>



<p>«Deja todo y vete a ver al cura», pensó.</p>



<p>El nulo efecto de sus intentos apaciguó sus temores, pero creó otros nuevos. Aceptando al fin que las tres mujeres bebieran los vientos por él, se sintió abrumado por la responsabilidad que eso acarraría sobre sus hombros. Temblando de ira, supo que debía de dejar aparcado el tema hasta que liberaran a Patricia y por ello, se puso a repasar en silencio cómo habían previsto vencer a su enemigo.</p>



<p>«Ese cabrón desconoce lo que soy capaz de hacer y así debe continuar», se dijo para que Ricardo se centrara en atacarlas a ellas y así tener la oportunidad de sorprenderle.</p>



<p>Más calmado, buscó alivio en sus creencias religiosas y se puso a rezar al yaciente Cristo en busca de su intersección.</p>



<p>«Patricia es inocente y no se merece lo que le ocurre», suspiró mientras se ofrecía a tomar su lugar: «Estoy dispuesto a morir para que ella se salve», concluyó mientras se levantaba del reclinatorio.</p>



<p>Al contemplar en su reloj que todavía faltaban tres cuartos de hora para la cita, se sintió agobiado entre esas cuatro paredes y con el corazón encogido, decidió salir a tomar aire. Sus prisas no le dejaron advertir que la rubia se había levantado tras él hasta que fuera de la iglesia se le acercó y le preguntó qué le pasaba:</p>



<p>― No lo sé, pero no dejo de pensar que Estefany tenía razón cuando decía que esto es una encerrona― &nbsp;respondió mientras desde el promontorio observaba a los peregrinos subir por la cuesta.</p>



<p>Fue entonces cuando reparó en dos grupos de hombres cuyo aspecto resaltaba sobre el resto y es que a pesar de no ir uniformados le resultó evidente que no traían buenas intenciones al ver que llevaban chaqueta a pesar del calor que hacía y que todos estaban cortados por el mismo patrón.</p>



<p>«Parecen militares», sentenció observando el ritmo con el que ascendían sin que la caminata les hiciera mella y asumiendo que bajo sus ropas llevaban armas, pidió a Diana que volviese al templo y avisara a sus compañeras que habían caído en una trampa.</p>



<p>Al quedarse solo, Gonzalo comprendió que debía darles tiempo para que pudiesen huir y por eso, en vez de esperarlas, decidió sacrificarse acudiendo al encuentro de sus adversarios. Todavía no se había entregado a la gente de Ricardo cuando a su espalda oyó los gritos de sus mujeres rogándolo que volviera.</p>



<p>― Os quiero― &nbsp;mirándolas respondió mientras cuatro sicarios caían sobre él.</p>



<p>Totalmente desolada, Antía observó cómo maniataban a su adorado y reaccionando, obligó al resto a tomar el funicular antes de que el resto de sus enemigos llegara al promontorio.&nbsp; Una vez se cerraron las puertas del atestado furgón se sintieron a salvo, pero pronto descubrieron su error cuando un par de tipos que los acompañaban se pusieron unas máscaras antigases mientras lanzaban una bomba de humo en su interior.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/316/83355995/83355995_021_372c.jpg" alt="" width="493" height="329"/></figure></div>


<p>«Nos han capturado», la gallega alcanzó a pensar antes de perder el conocimiento&#8230;</p>



<p>Un par de horas después, las tres muchachas despertaron atadas en un salón. Estefany fue la única que reconoció la estancia y supo que se hallaban en la hacienda donde había pasado su niñez. Todavía aturdida, intentó librarse de sus ataduras y tras comprobar que no podía zafarse de ellas, descubrió que ese maldito había aprovechado para despojarlas de sus ropas. Sabiendo que el brujo buscaba con ello que se sintieran humilladas, mantuvo la entereza mientras escuchaba los lloros de Diana y queriendo que reaccionara, le susurró que no se dejara intimidar por su desnudez:</p>



<p>― Desnuda, eres todavía más bella.</p>



<p>La azafata la miró sin comprender la razón de sus palabras, pero al menos dejó de llorar. Durante muchos minutos, permanecieron postradas sin que ninguno de sus captores apareciera en escena y eso lejos de tranquilizarlas, incrementó su desasosiego al asumir que quizás Gonzalo estuviera muerto. Por eso cuando de improviso se abrió la puerta y vieron cómo dos hombres entraban llevando a su amado, se sintieron aliviadas a pesar de ser notorio que había sido torturado y que apenas se podía mantener en pie.</p>



<p>― Está vivo― &nbsp;sollozó Antía sin reparar en la llegada de su enemigo acompañado de Patricia y de una joven negra.</p>



<p>― Por poco tiempo― &nbsp;rugió satisfecho el nigromante mientras se acercaba a ellas.</p>



<p>A pesar de la difícil situación en que se hallaba, la meiga tuvo los arrestos de observar a la hija del que consideraba su marido y supo al ver su cara que venía drogada. Asumiendo que nada podía esperar de ella, miró a la desconocida que la acompañaba y por su vestimenta comprendió que era la sumisa de ese maldito.</p>



<p>«Debe ser su favorita», en silencio, decidió viéndola como otro enemigo.</p>



<p>Esa sensación se incrementó al contemplar la tranquilidad que mostró cuando Ricardo se acercó y se puso a valorarla como si fuera ganado:</p>



<p>― Antonella, ¿qué te parecen las hembras que he apresado? ¿Crees que se merecen un lugar en mi cama? ― &nbsp;preguntó mientras le manoseaba los pechos.</p>



<p>― Amo, son muy guapas. Seguro que sabrá darles buen uso― &nbsp;la escuchó decir mientras se arrodillaba a sus pies.</p>



<p>El colombiano recogió su respuesta desternillado y dejándola en paz, centró su atención en la rubia. Diana gritó despavorida al ser puesta en pie:</p>



<p>― Por favor, nada tengo que ver con ellos.</p>



<p>La traición que denotaban sus palabras engañaron al nigromante y queriendo saber quién era y por qué estaba con sus enemigos, se lo preguntó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/316/83355995/83355995_006_4a9f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― Soy la azafata que les sirvió en el vuelo. Le reitero que no sé qué ocurre aquí y solo quiero volver a casa.</p>



<p>Dando por cierta esa afirmación, se olvidó de ella y centrándose en la muchacha que había educado, le pidió que le traspasara voluntariamente sus poderes.</p>



<p>― Jamás. ¡Antes prefiero la muerte! ― &nbsp;desde el suelo, contestó Estefany.</p>



<p>― Eso no es incompatible― &nbsp;muerto de risa, respondió el que había sido como su padre y repitiendo la pregunta, le hizo la misma oferta a Antía.</p>



<p>Tal y como anticipó, la meiga negó saber de lo que hablaba.</p>



<p>― ¿Crees que no sé quién eres? ― &nbsp;cuestionó sin dar la mínima importancia a su respuesta.</p>



<p>― Soy solo la criada de Gonzalo― &nbsp;insistió mientras intentaba mandarle un sortilegio que lo incapacitara.</p>



<p>Para desgracia de la gallega y a pesar de la fuerza que imprimió al hechizo, esté solo hizo tartamudear al nigromante.</p>



<p>― Cómo no tardarás en darte cuenta las sogas que te mantienen inmóvil están bañadas en sangre de recién nacido y eso hace imposible tu ataque.</p>



<p>Asustada hasta el tuétano, la pelirroja comprendió que no mentía y que por tanto nada podía esperar de su magia. A pesar de saberse indefensa, no quiso darle el placer de que la viera indefensa y revelando su naturaleza, le aseguró que, si la mataba su madre, vengaría su muerte.&nbsp;</p>



<p>― No creo que ni todo el aquelarre en pleno pueda hacer nada contra mí cuando tenga vuestros dones― &nbsp;comentó de vuelta este mientras comenzaba a vaciar sobre sus cuerpos una vasija.</p>



<p>Tanto Estefany como ella se percataron de inmediato de la clase de líquido que estaba derramando sobre ellas:</p>



<p>― Veo que habéis reconocido el aroma de Patricia― &nbsp;rugió el maldito al ver sus caras mientras se desnudaba: ― Como ambas la habéis amado, usaré su flujo para arrebataros vuestros dones.</p>



<p>Ninguna de las dos puedo hacer nada por evitar que el malnacido se acercara y que, cogiendo en primer lugar a la morena, de un solo empujón hundiera su pene en ella.</p>



<p>― Maldito degenerado, ¡soy tu hija! ― &nbsp;chilló mientras el hombretón comenzaba a cabalgarla.</p>



<p>― ¡Sabes que no! Y aunque así fuera, sería lo mismo― &nbsp;replicó eufórico el brujo sin dejar de acuchillarla con su estoque.</p>



<p>El asco de Estefany al ser violada no evitó que su cuerpo reaccionara y que contra su voluntad el placer llamara a su puerta cuando en su mente se vio amada por Gonzalo.</p>



<p>― Resiste― &nbsp;le gritó Antía: ― Estás bajo el influjo de un sicótico. No es nuestro marido quien te está poseyendo.</p>



<p>Esa advertencia no sirvió de nada porque para la morena quien la tenía sujeta y la poseía era el padre de Patricia:</p>



<p>― Amor mío― &nbsp;sollozó mientras se corría.</p>



<p>Ese brutal orgasmo asoló sus defensas y gozando la ilusión de estar en brazos del hombre que amaba, nada pudo hacer para evitar que sus poderes fueran fluyendo a través del miembro que tenía incrustado en su interior.</p>



<p>― ¡Ya son míos! ― &nbsp;gritó satisfecho el nigromante al ir acumulando con cada penetración un porcentaje de los mismos y por ello siguió violándola hasta que notó que se los había drenado por completo.</p>



<p>Entonces y solo entonces, centró sus atenciones en la pelirroja. La cual trató de mantenerse cuerda cuando separándole las rodillas notó que los pliegues de su coño eran cruelmente forzados.</p>



<p>― Conmigo no te será tan fácil― &nbsp;sollozó intentando postergar lo inevitable.</p>



<p>El nigromante ni siquiera se tomó el esfuerzo de rebatir sus palabras y llevando la cara entre sus tetas, comenzó a morderle los pezones mientras se apoderaba de ella. La brutalidad de su tortura la hizo aullar e intentando que Gonzalo se despertara, le pidió ayuda. Supo que además de sus heridas, su amado estaba impedido por un hechizo cuando sonrió al ver que su enemigo la estaba violando.</p>



<p>La desesperación cundió en ella con esa sonrisa y sintiendo que su cuerpo era pasto de las llamas, hizo un último esfuerzo por mantener la cordura.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/316/83355995/83355995_024_21e7.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Debo concentrarme y no dejarme llevar», meditó asustada al sentir que la humillación se iba convirtiendo en gozo y que, contra su voluntad, la excitación la estaba dominando sin remedio.</p>



<p>― Madre, ¡auxilia a tu hija! –inútilmente imploró mientras todas las células de su cerebro se sumían en el placer.</p>



<p>Ese lamento anunció al brujo su derrota y acelerando la velocidad con la que penetraba en ella, aulló satisfecho al sentirla inminente.</p>



<p>― ¡Dios! ¡Qué poderosa es esta zorra! ― &nbsp;exclamó con alegría al experimentar que a pesar de sus intentos los dones mágicos de la pelirroja iban fluyendo hacia él.</p>



<p>El empujón que llevó a su completa claudicación fue observar a Gonzalo besando a Diana como si su destino no le importara. Vencida y exhausta, nada pudo hacer para contener el trasvase de sus poderes y como una cáscara vacía se derrumbó en el suelo mientras oía a su agresor exigiendo a la rubia que se acercara al que iba a ser su nuevo dueño.</p>



<p>Dejando de lado a Gonzalo, Diana acudió a su mandato maullando como gata en celo. Ricardo estaba eufórico y sin haber asimilado todavía lo que había arrebatado a sus legítimas dueñas, no vio nada extraño en que la azafata se le ofreciera voluntariamente poniéndose a cuatro patas. La belleza de ese trasero despertó su lujuria y a pesar de haber poseído a dos mujeres antes, hundió su erección entre esas blancas nalgas.</p>



<p>― Fóllame― &nbsp;rugió Diana al sentir su sexo horadado.</p>



<p>La entrega de la muchacha debió de alertarle, pero era tal su estado de euforia que no vio el peligro que entrañaba y afianzándose en sus pechos, comenzó a poseerla con fiereza.</p>



<p>― Hazme tuya― &nbsp;suspiró la rubia como si su vida dependiera de ello cuando notó como el glande del colombiano rellenaba su vagina.</p>



<p>Impresionado por la presión que ese coño ejercía sobre su pene, la obligó a cambiar de posición y que ella misma se empitonara dejándose caer sobre él. Nuevamente, la joven no puso reparo alguno en obedecer y empalándose, comenzó a mover sus caderas al ritmo que le marcaba.</p>



<p>― ¡Qué maravilla! ― &nbsp;Ricardo suspiró al sentir el interior comenzaba a ordeñarlo de una manera jamás sentida.</p>



<p>Excitado como hacía años que no recordaba, el brujo se apoderó con los dientes de sus pechos cuando la rubia se los ofreció como ofrenda y fue entonces cuando se percató del peligro, pero incapaz de contener la lujuria siguió poseyéndola a pesar de ya ser consciente de su verdadera naturaleza.</p>



<p>― Eres un súcubo― &nbsp;chilló sin dejar de martillear su interior.</p>



<p>― Lo soy. Y tú eres mi víctima― &nbsp;la escuchó decir mientras incrementaba la velocidad de su galope.</p>



<p>Indefenso ante ella, Ricardo notó desde el principio como Diana iba drenando sus fuerzas y experimentado en carne propia lo que habían sentido Antía y Estefany nada pudo hacer por contener la marea que salía de su cuerpo.</p>



<p>― No pares de follarme― &nbsp;ordenó la azafata mientras trataba de absorber la energía que iba fluyendo hacia ella.</p>



<p>Obedeciendo a su dictado, usó sus manos para forzar el contacto con ese ser, aunque sabía que ello conllevaría su muerte y gozosamente aceptó su destino. Lo que la joven nunca previó fue ser incapaz de contener en su interior los dones que le estaba robando y cuando creía que iba a colapsar y que sus neuronas iban a terminar siendo incineradas, recordó la presencia de Gonzalo:</p>



<p>― Ámame- le pidió llamándolo a su lado.</p>



<p>Como un autómata sin voluntad, el maduro se colocó tras ella y separando sus cachetes, sumergió su pene en el rosado esfínter de la muchacha. Nada más traspasar las fronteras de su trasero, Gonzalo despertó del sueño y comprendiendo qué era lo que ocurría aceleró las incursiones mientras llorando de alegría Diana agradecía su ayuda.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/316/83355995/83355995_029_39b1.jpg" alt="" width="467" height="311"/></figure></div>


<p>― Posee a tu mujer y toma su regalo― &nbsp;rugió la chavala al sentir sus dos entradas horadadas mientras le traspasaba la energía que estaba arrebatando al malnacido.</p>



<p>El vigor del cincuentón le permitió ir asimilando los dones que estaba recibiendo y con nuevas ansias siguió galopando sobre ella con decisión.</p>



<p>― Mi señor, mi patriarca, mi amor― &nbsp;sollozó la de Bogotá agradecida al notar que la tensión de su interior iba menguando hasta hacerse soportable.</p>



<p>Mientras su adversario y ese engendro disfrutaban, Ricardo se iba consumiendo poco a poco. Pero curiosamente eso no le importó y vio en esa forma de sucumbir algo sublime. Lo que ni él, ni Gonzalo o Diana previeron fue que cuando daba su último aliento Antonella se acercara y sacando un estilete, se lo hundiera a su antiguo amo en el corazón diciendo:</p>



<p>― No te mereces morir de placer, sino como el cerdo que fuiste en vida.</p>



<p>El fallecimiento de su adversario los devolvió a la realidad y viendo el estado de Antía y de Estefany quisieron recargarles las baterías amándolas. Pero cuando las estaban liberando de sus ataduras, Doña Mariana hizo su aparición:</p>



<p>-Alejaos de ellas.</p>



<p>A pesar de no saber quién era, ambos obedecieron y encarándose a la recién llegada, se prepararon para el combate pensando que era otra adversaria. La fantasma se echó a reír al ver su valentía y presentándose como amiga, les hizo saber Antía y Estefany habían cambiado:</p>



<p>― Esas damiselas has perdido sus poderes. Si yacéis con ellas, sería su fin. Ninguna de las dos podría soportar la experiencia y les drenaríais las pocas fuerzas que les quedan.</p>



<p>― ¿Hasta cuándo? ― &nbsp;preguntó Gonzalo confiando que al recuperarse todo volviera a la normalidad.</p>



<p>El espectro respondió:</p>



<p>― Jamás volverán a ser quienes fueron. Es mejor que os hagáis a la idea y las dejéis irse en paz y que se consuelen entre ellas. Si no lo permitís, os terminarán odiando ya que vuestra presencia les recordará lo que perdieron.</p>



<p>La sentencia que acababan de oír cayó como una granada en ambos y mirando a las convalecientes, prefirieron no arriesgarse cuando Antonella se ofreció a cuidarlas.</p>



<p>― Sé que mi dueña estará de acuerdo cuando se reponga de las drogas que circulan por su cuerpo― &nbsp;comentó señalando a Patricia que seguía con la mirada perdida sin enterarse de nada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Impresionados por el amor que leyeron en los ojos de esa negrita, comprendieron que no les quedaba más que despedirse y acercando a las antiguas brujas quisieron hacerlo con un beso. Pero al rozar Diana con los labios la frente de Antía, la pelirroja palideció al sentir que le costaba hasta respirar.</p>



<p>― Diana, mejor nos vamos. Ya tendremos tiempo de hablar con ellas― &nbsp;le aconsejó el que ya era algo más que su patriarca.</p>



<p>Al girarse hacia él, la rubia descubrió que el maduro había desaparecido y que era un hombre joven quien le tendía la mano.</p>



<p>― ¿Cómo es posible? ― &nbsp;preguntó mirando a la fantasma.</p>



<p>― Cuando matasteis al criollo, tu hombre y tú habéis heredado su longevidad. Os espera una existencia larga. Solo os advierto que no malgastéis los siglos que compartiréis juntos causando el mal sino ejerciendo el bien, o volveremos a vernos― &nbsp;contestó la difunta antes de desaparecer entre brumas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conscientes de la losa que había caído sobre ellos, Gonzalo tomó de la cintura a Diana y juntos salieron de la habitación para no volver jamás a las vidas de las mujeres que dejaban en esa hacienda.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Dónde te apetece ir? ― &nbsp;preguntó el muchacho a su pareja.</p>



<p>―&nbsp; Donde quiera mi amado brujo&#8230;.</p>



<p class="has-text-align-center">FIN</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/316/83355995/83355995_032_56f4.jpg" alt="" width="567" height="378"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 14&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2026 07:53:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[26 Con todos los preparativos hechos, Ricardo Redondo estaba esperando la llegada de sus enemigos, pero quien apareció fue el chofer al que había sobornado completamente solo. Su cabreo se intensificó al llamar al hotel y descubrir que los huéspedes tampoco se habían registrado en el establecimiento a pesar de tener reserva. Dando por seguro que su hija y sus dos acompañantes de algún modo se habían enterado de la trampa, movió los hilos para que alguien de su confianza revisara los videos del aeropuerto y así conocer cómo y con quién habían conseguido eludir la vigilancia. Cuando media hora [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">26</h1>



<p>Con todos los preparativos hechos, Ricardo Redondo estaba esperando la llegada de sus enemigos, pero quien apareció fue el chofer al que había sobornado completamente solo. Su cabreo se intensificó al llamar al hotel y descubrir que los huéspedes tampoco se habían registrado en el establecimiento a pesar de tener reserva. Dando por seguro que su hija y sus dos acompañantes de algún modo se habían enterado de la trampa, movió los hilos para que alguien de su confianza revisara los videos del aeropuerto y así conocer cómo y con quién habían conseguido eludir la vigilancia. Cuando media hora más tarde, le informaron que había salido en compañía de una desconocida, pidió que le mandaran una imagen por si era una amiga de Estefany.&nbsp; Al mandársela a su teléfono, se quedó mirando a la rubia y no la reconoció.</p>



<p>«Debe ser una amiga», se dijo y reenviándola a una confidente que había conseguido introducir en el círculo de su hija, quiso saber si la conocía.</p>



<p>Siendo un hombre de recursos, tampoco le preocupó en exceso que la mujer que tenía a sueldo le confirmara que nunca había visto a la joven.</p>



<p>«Ya me parecía a mí», pensó porque no en vano su gente le tenía informado de todas las amistades de su retoño y jamás le habían hablado de esa monada.</p>



<p>Por ello, decidió preguntar a Patricia. Todavía tranquilo, la fue a buscar a su habitación. Tal y como había quedado con su mucama, la española permanecía encerrada bajo llave. Entrando al cuarto, ni siquiera se percató de la tranquilidad que mostraba y directamente le preguntó si sabía quién era. Al contestar que no y que dudaba que su padre la conociera, insistió si podía ser una conocida de la pelirroja:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_005_ffb8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Jamás la he visto por casa, pero podría ser ya que Antía siempre ha sido muy discreta respecto a su vida privada.</p>



<p>El respeto con el que hablaba de ella le alertó y sospechando por primera vez de la gallega, la obligó a decirle todo lo que sabía de ella.</p>



<p>&#8211; ¿Qué quiere saber? Es una mujer de pueblo que lleva mucho tiempo empleada con mi padre. Sé que sus padres todavía viven en una aldea de Lugo&nbsp;&nbsp; y que reverencia a su madre.</p>



<p>Ese último dato le intrigó. Por eso y sin preocuparle en absoluto demostrar un inusitado interés, preguntó a su cautiva porque había usado el verbo reverenciar en vez de querer. Al responder que Antía siempre la ponía de ejemplo de sabiduría y buen tino, quiso que se extendiera sobre el tema.</p>



<p>-Por lo visto, al menor problema, la gente de la comarca donde vivía pedía consejo a su madre y servía de árbitro en todo tipo de asuntos.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Con creciente interés, exigió que fuera más específica y le detallara en qué clase de cuestiones intervenía.</p>



<p>-Según su hija, sus paisanos le consultan todo. Si un chaval se despendola, acuden a ella. Si las novias no les hacen caso o si hay discusiones sobre las lindes de los campos, la llaman. Y aunque le parezca ridículo, tienen tal confianza en su madre que, si no llueve, le piden opinión sobre la conveniencia de sembrar o no&#8230;</p>



<p>Patricia seguía hablando, pero él ya no la escuchaba. Ya se había hecho una idea de quién era la anciana al haber nombrado todos y cada uno de los asuntos que los creyentes consultan a una bruja:</p>



<p>«Si su madre es una meiga, ella también», razonó achacando por fin a la pelirroja el haber anticipado sus movimientos.</p>



<p>Y tras averiguar el nombre y los apellidos de la susodicha, la dejó para irse a preguntar a sus contactos en España por Bríxida Arteixo. Uno de ellos, un nigromante de Orense, no tardó en confirmarle que la vieja fungía de líder indiscutible de la Hermandad Mágica Gallega y que todas sus integrantes le rendían una pleitesía cercana a la adoración. Ya preocupado, preguntó por su hija Antía y la respuesta que obtuvo no le gustó al ratificar su interlocutor sus sospechas. Y es que tras contarle que con veinte años había fraguado una rebelión para sustituir a su madre y que solo la habían conseguido derrotar tras unirse las principales meigas en su contra, añadió:</p>



<p>-Debe saber que me ha llegado el rumor que, tras años de repudio y a pesar del miedo que tienen a sus poderes, la hermandad ha perdonado a la joven y le acaban de permitir volver a hacer uso de ellos.</p>



<p>Ricardo comprendió de inmediato que ese indulto tenía un motivo de peso o jamás se lo hubiesen concedido, por eso no dudó en interrogar a su conocido que se decía al respecto:</p>



<p>-Ya sabe lo cerradas que son las deliberaciones de un aquelarre, pero me han dejado intuir que le han encomendado una misión. ¿Cuál? No lo sé.</p>



<p>Con el corazón agitado se despidió del nigromante y ya en la soledad de su despacho, se echó a reír pensando en la suerte que había tenido y confiando en su propia fortaleza, pensó en ser capaz de llevarla al lado oscuro:</p>



<p>«Cuando las venza, no solo me apoderaré de los poderes de Estefany sino también de los dones de la más poderosa meiga de estos días».</p>



<p>En el apartamento de La Cabrera, a Diana le acababan de decir que era una súcubo y aunque eso explicaba de cierta forma que jamás hubiera conseguido que un pretendiente la volviera a invitar tras una cita, no les creyó.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_026_8c57.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-No soy ninguna come hombres. ¡Carajo! ¡Si hasta hoy seguía siendo virgen! &#8211; protestó incapaz de reconocer su verdadera naturaleza.</p>



<p>Respondiendo cariñosamente para no perturbarla en exceso, Estefany le pidió que recapacitara sobre lo raro que era que una mujer tan guapa hubiese sufrido tal rechazo. Molesta, la rubia explicó que tras quedar con ella el que no desaparecía del mapa, ponía de excusa que la hallaba agotadora.</p>



<p>&#8211; ¿Cuando dices que desaparecían a qué te refieres? &#8211; interviniendo con la misma cautela que su compañera, musitó la pelirroja.</p>



<p>-Dejaban de contestar o se mudaban. Hubo dos que incluso sus familiares no volvieron a saber de ellos.</p>



<p>Sabiendo que andaban sobre arenas movedizas y que, al menor traspiés, a la azafata podía darle un sincope, Gonzalo dejó caer hasta donde había llegado con estos últimos en la cama.&nbsp;</p>



<p>-Fueron con los que llegué a estar en un motel. Pero en ambos casos, me desperté sola y sin estrenar.</p>



<p>Nada más decirlo, comprendió lo ocurrido y se echó a llorar preguntando entre lágrimas qué clase de monstruo era. De inmediato, el maduro comprendió que Diana necesitaba su apoyo y abrazándola, respondió:</p>



<p>-Una mujer maravillosa que ya adoramos y que, a partir de hoy, no debe temer nada porque nos tiene a nosotros.</p>



<p>Tanto Antía como la morena buscaron consolarla también, pero les resultó imposible:</p>



<p>-Los he matado. ¡Soy culpable de sus muertes!</p>



<p>Sin poder contradecirla al asumir todos que al intentar amarlos Diana les había drenado las fuerzas hasta hacerlos sucumbir, actuando más como hombre que como patriarca, Gonzalo quiso demostrarle con hechos que sabiendo su secreto él seguía deseándola. Por eso, besándola comenzó a desnudarla. Por un momento la rubia quiso rechazarlo, pero al sentir la boca de su señor recorriendo uno de sus pezones gimió desolada:</p>



<p>-Por favor, no siga.</p>



<p>Al sentir que estaba a punto de claudicar, las mujeres no dudaron en colaborar con su amado y mientras la gallega la besaba en los labios, Estefany se apoderó del pecho que había quedado libre.</p>



<p>-No quiero- murmuró al sentir que su cuerpo reaccionaba.</p>



<p>Asumiendo que ese “no” era una llamada de auxilio. Tumbándola en el sofá, incrementaron sus mimos acariciando cada centímetro de su piel. Diana no pudo abstraerse y llena de pasión, se lanzó a disfrutar de las tres bocas y las seis manos que la consolaban.</p>



<p>-Soy un peligro y no me merezco que nadie me quiera- sollozó mientras involuntariamente separaba sus rodillas.</p>



<p>-No eres ningún peligro sino la pieza que nos faltaba para completar nuestra familia- Gonzalo susurró en su oído mientras sumergía el pene en ella.</p>



<p>&nbsp;Al ser horadada por el hombre que adoraba, la azafata comprendió su amor y sin apenas poder respirar, le rogó que continuara. Acelerando la velocidad de sus caderas, el cincuentón forzó su entrega mientras Estefany y Antía seguían mamando de sus pechos.</p>



<p>-No quiero que esto acabe- rugió la rubia cuando una mano comenzó a jugar con su clítoris.</p>



<p>Tras una existencia en la que el placer le había estado vedado, Diana sintió que su verdadero hogar no era su casa sino entre los brazos de los tres que acababa de conocer y clavando sus uñas en la espalda del patriarca, exigió ya sin contemplaciones ser poseída. Ese inesperado dolor despertó al dominante que tanto intentaba contener y girando sobre el sofá a la muchacha, a cuatro patas la penetró sin compasión.</p>



<p>-Mi amor- bramó de gusto al notar el pene del maduro clavándose en su vagina.</p>



<p>La velocidad y la profundidad con la que la acuchillaba mientras sus mujeres pulsaban el resto de sus teclas la llevaron en volandas hacia el éxtasis y si su boca se abrió fue para implorar que nunca la dejasen porque se moriría, que era su puta, su esclava y que, sin ellos, su vida no tenía sentido.</p>



<p>-Siempre estaremos a tu lado&#8230;-&nbsp; susurró la gallega mientras mordía los labios de su boca.</p>



<p>-&#8230; porque ninguno de los tres podría vivir sin ti- añadió su paisana al mismo tiempo que le pellizcaba un pecho.</p>



<p>&nbsp;Esas bruscas caricias junto al alocado ritmo con el que estaba siendo poseída provocaron su gozo e incapaz de contener el dictado de sus hormonas, pegando un penetrante aullido se corrió. Viendo su placer, Gonzalo usó sus pechos como agarre para cabalgar sobre ella todavía más rápido. Ese cambio de ritmo intensificó su orgasmo y dominada por la lujuria, Diana soñó con que sus tres amantes fueran capaces de sentir la intensidad de su placer.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_040_9404.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Nada más pensarlo, sorpresivamente, oyó un berrido de la pelirroja. Berrido al que siguió un expresivo sollozo de Estefany. Cuando todavía no se había repuesto de la impresión, notó en su interior la explosión de su macho mientras ella misma era pasto de las llamas. Como si fuera una serpiente que se muerde la cola, su nuevo clímax llamó al de Antía y el de ésta al de la morena. Y los tres a la vez llevaron a Gonzalo a saborearlo. Cuando por tercera vez, su cuerpo sucumbió la rubia comprendió que iba a ser una espiral sin fin e intentó pararla, pero no pudo y por eso los cuatro juntos fueron uniendo orgasmos tras otro hasta que agotados, todos ellos se derrumbaron sobre el sofá.</p>



<p>Ninguno supo cuánto tiempo estuvo inerme. No siquiera Estefany que fue la primera en reponerse totalmente confundida por lo que habían experimentado, preguntó si alguien sabía lo que les había pasado. Temerosa de lo que pudieran pensar de ella, Diana reconoció su culpa y creyendo que la iban a echar de su lado, aun así, explicó que en mitad del placer había deseado compartirlo. Las risas de la pelirroja no consiguieron amortiguar su pesar y pegando un berrido, les imploró perdón.</p>



<p>&nbsp;-No solo fue tu culpa, sino también la del cerdo de nuestro marido- besándola, Antía comentó: -Su naturaleza le hizo servir de altavoz de tus deseos y usando tus dones los fue repartiendo entre todos.</p>



<p>&#8211; ¿Eso es cierto? &#8211; mirando al maduro, quiso saber.</p>



<p>-Te juro que no lo sé, pero algo de verdad hay en ello- reconoció éste: -Al ver que te corrías, sentí la necesidad de influir en ellas y luego no pude parar&#8230; No sé qué me ocurrió, pero era cómo si una energía fluyera hacia mí y necesitara soltar lastre.</p>



<p>&nbsp;-No entiendo.</p>



<p>Interviniendo nuevamente, la meiga se lo aclaró:</p>



<p>-Como súcubo estaba drenando nuestras fuerzas, pero en vez de quedártelas para ti, nos las lanzaste de vuelta a través de Gonzalo, el cual las redistribuyó entre nosotras y vuelta a empezar.</p>



<p>-Entonces&#8230; ¿no hay forma de evitarlo? &#8211; todavía espantada preguntó.</p>



<p>-Ni falta que hace- respondió Estefany: -Ha sido glorioso. La mejor experiencia de mi vida- y demostrando la calentura de su carácter, desternillada añadió mirando a los tres: -Mentiría si no reconociera que quiero ¡repetir!</p>



<p>Diana certificó nuevamente que su vida estaba irremediablemente unida a ellos cuando el resto reconoció que eran de la misma opinión. Hasta qué grado estaban convencidos de que todos querían reincidir que tuvo que ser ella quién apelara a la cordura recordando que debían planear cómo actuarían mañana al enfrentarse con su enemigo.</p>



<p>-Aunque me cueste, tengo que aceptar que tienes razón y que debemos discurrir cómo podemos aprovechar los poderes que hemos descubierto en vosotros para vencer al brujo que me adoptó y liberar a Patricia- sentenció molesta la morenita. Cuando todos acordaron dejar la experiencia para otra ocasión, la pecaminosa criatura añadió: &#8211; ¿Os parece que una vez sepamos qué hacer, usemos vuestros dones para conciliar el sueño esta noche?</p>



<p>Con toda lógica su propuesta fue unánimemente aceptada&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">27</h1>



<p>En el cuarto que se había convertido en su mazmorra, Patricia se sentía hundida al saber que había hablado de más. No podía dejar de pensar que quizás había revelado algún detalle de la vida de Antía que su captor pudiera usar en su contra. Lo malo y eso es lo que más le perturbaba era que por mucho que revisaba lo que le había dicho no encontraba nada comprometedor.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_056_71ba.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Solo le he explicado que doña Bríxida es la típica anciana que se ha ganado el respeto de su gente», seguía razonando cuando por la habitación apareció Antonella.</p>



<p>&#8211; ¿Qué le ocurre a mi dueña? ¿Por qué anda tan preocupada? &#8211; preguntó al advertir el rostro ceniciento de la muchacha?</p>



<p>Las horas vividas junto a ella, la sumisión y el cariño que le mostraba se ganaron su confianza y necesitada de alguien con el que compartir sus problemas, decidió explicarle qué le traía tan perturbada. Pensando que estaba viendo moros con trinchetes y que su preocupación carecía de sentido, le contó con todo lujo de detalle la conversación que había mantenido con ese maldito. Cuando lo hizo no reparó en que, para esa negrita, el hecho de que compartiera con ella sus tribulaciones iba a verlo como una prueba de amor.</p>



<p>-Mi señora, ¿puedo hablar con libertad?</p>



<p>Como todavía no se había acostumbrado a la ciega dependencia de esa monada, un tanto azorada contestó que sí.</p>



<p>-Debe, pedir consejo a alguien más sabio.</p>



<p>&#8211; ¿De quién hablas?</p>



<p>-Anoche mientras mimaba a su esclava, me habló de un espectro de una mujer que le había visitado y que gracias a ella había podido soportar el dolor que le infringió mi antiguo amo.</p>



<p>No entendiendo a qué venía eso, cuando al contárselo le había dejado claro que no estaba segura si lo había soñado o era real, Patricia espero a que continuara:</p>



<p>-Esa mujer, según recuerdo, afirmó que cuando la necesitara acudiera a ella.</p>



<p>-Así es- reconoció desconociendo todavía a dónde quería llegar.</p>



<p>-Entonces, debe contactar con ella. Creo que es su espíritu protector.</p>



<p>Tentada a soltar una carcajada, la española prefirió no humillar las creencias de Antonella y únicamente contestó medio de broma que eso era imposible, porque entre otras cosas no tenía una médium a mano que les sirviera de nexo.</p>



<p>-Se equivoca, estoy yo. Don Ricardo me compró cuando se enteró de mi facilidad para traspasar la frontera de la realidad y tras años en los que me obligaba a compartir su cama, ahora solo me usa cuando quiere contactar con un espíritu.</p>



<p>Nuevamente su incredulidad estuvo a punto de provocar su risa, pero la ternura que esa niña le inspiraba evitó que se burlara. En vez de ello, preguntó:</p>



<p>-¿Estás insinuando que si te amo intentarás contactar con su fantasma?</p>



<p>-No, mi dueña. Si me permite ser yo quien la ame, usted lo hará a través mío- contestó mientras comenzaba a desabrochar el uniforme de criada.</p>



<p>Ver el profundo canalillo de sus oscuros pechos fue suficiente para que se excitara y olvidando la supuesta finalidad que encerraban sus actos, la llamó a su lado:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_061_4e47.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Ven, pequeña. Tu ama tiene ganas de ti.</p>



<p>Al escuchar su llamado, Antonella dejó caer su vestido y ya desnuda, gateó hacia a ella maullando. La alegría con la esperaba su llegada azuzó a la negrita y ya a su lado, usó las dos manos para apoderarse de los senos de la mujer que idolatraba:</p>



<p>-Debemos darnos prisa, no vaya a ser que el brujo nos sorprenda antes de terminar.</p>



<p>El morbo del peligro excitó a Patricia y sin poderlo evitar sus pezones reaccionaron irguiéndose bajo la tela.&nbsp; Al notarlo, la mucama se dedicó a pellizcarlos con ternura.</p>



<p>«Qué no pare, ¡por dios!&#8221;, pensé al sentir que su sexo se empezaba a humedecer por esas caricias: «Me estoy mojando&#8221;- reconoció mientras hacía un esfuerzo sobre humano para no correrse.</p>



<p>Cuando vio que no podía soportarlo más, la atrajo hacia ella y premiándola con un beso, susurró en su oído que estaba siendo muy mala. Antonella mostró su lado más sumiso, pegando su pubis al de su dueña:</p>



<p>-¿Me va a castigar?- preguntó con tono meloso.</p>



<p>Al ver el brillo enamorado de sus ojos, desternillada, replicó:</p>



<p>&nbsp;-Sí, pero antes tienes que apagar el incendio que has provocado.</p>



<p>No le tuvo que ser más específica. Antonella, arrodillándose a sus pies, metió la cabeza bajo su ropa y la empezó a adorar. El mimo de la lengua de la negrita le hizo cerrar los párpados y a ciegas, sintió sus manos bajándole las bragas.</p>



<p>-Os amo y siempre os amaré- sollozó la colombiana mientras con la lengua iba recorriendo los pliegues de su coño buscando apoderarse del erecto clítoris que escondían.</p>



<p>Para facilitar su labor, Patricia se abrió de piernas y gimió al notar que uno de los dedos de Antonella se introducía en su interior al mismo tiempo que con los dientes mordisqueaba su botón.</p>



<p>-Me vuelves loca- suspiró necesitada de desfogarse y por eso presionándole la cabeza, exigió a la negrita que se diera prisa, que le urgía correrme en su boca.</p>



<p>Al oírla, la mucama profundizó sus caricias, lamiendo y penetrándola con la lengua mientras sus dedos se concentraban en el vértice de su dueña. La cual recibió hambrienta las primeras oleadas de placer.</p>



<p>-¡Puta!¡Haz que me corra!-,&nbsp;la exigió.</p>



<p>Que Patricia se refiriera a ella usando ese insulto la espoleó y acelerando los movimientos de su boca, llevó a su dueña en volandas hacia un intenso éxtasis. Es más, al saborear las primeras gotas de su placer, Antonella se trastornó y, totalmente poseída por la pasión, buscó su propio placer masturbándose.</p>



<p>-Señora, exíjame entrar en trance- todavía arrodillada gritó mientras se corría.</p>



<p>-¡Quiero hablar con la dama!- contagiándose de su gozo, replicó.</p>



<p>Todavía necesitada de caricias, Patricia observó que la negrita se ponía a temblar con los ojos en blanco. No entendiendo qué pasaba, la abrazó al darse cuenta de que se derrumbaba y sacando fuerzas de su interior, la llevó hasta la cama. El nerviosismo de la española se incrementó al ver que seguía tiritando y preocupada, lamentó haberla llevado a ese estado. Pero entonces, Antonella abriendo los ojos sonrió:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_096_fc38.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-¿Qué desea la damisela del futuro de esta vieja?</p>



<p>La voz que le hablaba no era la de la chavala y reconociendo muy a su pesar que era la misma que había oído en su mente, respondió completamente pálida:</p>



<p>-Necesito su consejo. Creo que he traicionado a Antía.</p>



<p>-¿En qué crees que has fallado a mi descendiente?- respondió el espectro a través de la negrita.</p>



<p>Sabiendo ya que no era Antonella, volvió a narrar con pelos y señales el contenido de la conversación que tanto le preocupaba. La dama la escuchó atentamente sin reflejar emoción alguna hasta que terminó entonces y solo entonces comentó que no se preocupara porque lo único que había hecho era alertar al Criollo de que la pelirroja poseía poderes mágicos.</p>



<p>-¿Y eso no es malo?- preguntó.</p>



<p>-Preveo que, al contrario. Si confías en la mujer con la que conversas y cuyos huesos hace centurias que el tiempo convirtió en polvo, no te debe angustiar que lo sepa ni que la vea como su antagonista. Porque centrándose en ella y en la que fungía como su hija, se olvidará del resto y su descuido será aprovechado por tu amado progenitor para liberarte.</p>



<p>-¿Mi padre está aquí?- preguntó horrorizada temiendo por su destino.</p>



<p>-Sí, damisela. Es tanto el cariño que le embarga por vos, que no dudó en cruzar el océano.</p>



<p>-No debería haber venido- musitó con dos lágrimas fluyendo por sus mejillas.</p>



<p>No se había repuesto de la noticia cuando el contacto entre doña María y Antonella se rompió. Y recuperando el control de su cuerpo, la negrita sonrió:</p>



<p>-¿Ha servido a mi dueña esta insensata?</p>



<p>La ternura con la que la miraba desde las sábanas y el cambio de voz confirmaron a Patricia que la mucama había vuelto. Sin ponerse a meditar que estaba haciendo, la española se desnudó y buscó consuelo entre sus brazos.</p>



<p>&nbsp; -¡Qué bella es mi dueña!-,&nbsp; dijo la muchacha al verla enteramente desnuda.</p>



<p>Saboreando el piropo, quiso besarla.&nbsp; Pero entonces, esa criatura de piel morena la sorprendió con un puchero:</p>



<p>-Prometió castigar por haber sido mala con usted- murmuró mientras se ponía a gatas sobre la cama.</p>



<p>Sin llegarse a creer que estuviera insinuando que le diera una azotaina en su trasero, la europea le regaló una sonora palmada en sus nalgas. Al recibir lo que ambicionaba, la negrita levantó un poco su trasero pidiendo más.</p>



<p>«¿Qué estoy haciendo?», se preguntó mientras le soltaba otro azote, éste más duro.</p>



<p>Antonella se mantuvo impertérrita sonriendo mientras su dueña comenzaba a castigar sus cachetes alternativamente cada vez. La alegría con la que recibía cada golpe extrañamente le excitó y por eso no le extrañó gemir de placer, ni que desde lo más hondo de su sexo su gozo goteando sobre las sábanas.</p>



<p>«La zorrita está disfrutando&#8221;» pensó y para cerciorarse, introdujo dos dedos en su vulva.</p>



<p>Quería comprobar que fuera flujo y no que, producto del miedo, se estuviera orinando. No tuvo ni que probarlo, no le hizo falta verificar su textura pegajosa, porque al sentir que hurgaba en su interior, pegando un grito, su sumisa se desplomó sobre el colchón mientras se corría retorciéndose como una posesa. Pensando que se había pasado, le pidió perdón.</p>



<p>Pero la mucama riendo respondió que le había encantado, que se lo merecía y que cada vez que se portara mal, no solo debía castigarla así, sino que debía de pensar otros modos de reprenderla:</p>



<p>-Soy su esclava y usted mi ama- le aclaró al ver en sus ojos un genuino arrepentimiento.</p>



<p>A pesar de saber que le gustaba sentirse dominada, le costó asimilar tanto sus palabras como la sensación que la embargaba después de haberla golpeado:</p>



<p>«¿Cómo puedo estar feliz después de lo que he hecho?», se preguntó mientras trataba de compensar su dolor lamiendo la piel del trasero que había torturado segundos antes.</p>



<p>El contacto de su lengua fue más que un bálsamo para Antonella y sintiendo esa caricia como un inmerecido premio, se puso a berrear.</p>



<p>-No llores, mi amor- enternecida por sus lloros, comentó Patricia.</p>



<p>-Lloro porque temo que cuando su viejo venza a mi antiguo amo, se olvide de mí.</p>



<p>&nbsp;-Nunca lo haría.</p>



<p>Al oír esa respuesta, la negrita profundizó sus lamentos diciendo:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_079_36f9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Es serio, señora. ¿Me llevará a España para que viva con usted?</p>



<p>-Por supuesto, mi pequeña. Pero antes quiero que me digas qué es lo que esperas de mí.</p>



<p>Antonella no necesitó pensárselo:</p>



<p>-Nada. No espero nada. Pero si me acepta, le doy todo. Mi cuerpo, mi mente, mi vida, todo será suyo. Juro que la obedeceré y aceptaré tus órdenes. No me importa que nunca me ame. Aun así, seré su amiga, la amante ardiente y el receptáculo donde descargue su ira.</p>



<p>-Si vienes conmigo, yo quiero más- contestó la española mientras la acariciaba.</p>



<p>Desolada, la negrita prosiguió:</p>



<p>-Deje que me vaya con usted y dedicará la vida a servirla. Cocinaré para los suyos, limpiaré su casa y trabajaré de lo que sea para hacer su vida más cómoda.</p>



<p>–¡Sigo queriendo más!</p>



<p>-Ya no sé qué más decir- sollozó la pobre criatura al no ocurrírsele otra cosa que prometer.</p>



<p>Mordiendo los labios de Antonella, Patricia no quiso seguirla torturando:</p>



<p>-Me parece bien que seas mi confidente en la que apoyarme, la puta que calme mi calentura y la esclava que me haga disfrutar. Pero también necesito una pareja, una mujer que con la que disfrutar de la vida, de los viajes y que pueda presentar a todos&#8230; ¡como mi esposa!</p>



<p>Por un breve instante, la infortunada creyó que se burlaba de ella. Al reparar que iba en serio y que la quería como pareja, no se pudo contener y saltando sobre ella comenzó a darle besos:</p>



<p>-Mi amor, mi dulce amor.</p>



<p>Aunque esperaba esa reacción, al sentir la tersura de los labios de la mucama, no se pudo contener y en plan de guasa, añadió:</p>



<p>-¡Puta! ¿Qué haces que no te estás comiendo mi coño para cerrar nuestro trato?</p>



<p>Pletórica de alegría y tal y como le había prometido, Antonella se dedicó en cuerpo y alma a satisfacer los deseos de su señora&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/91/17958654/17958654_092_e746.jpg" alt="" width="567" height="851"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 13&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Sep 2026 07:45:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[25 El destino hizo que Gonzalo confirmara que no era un hombre normal cuando todavía no habían aterrizado cuando la azafata le ofrece ayuda. Queriendo agradecer el detalle, nuestro protagonista le acaricia la mejilla y ante su sorpresa, esa preciosa rubia SE CORRE&#8230; Pocos minutos antes de aterrizaje, Gonzalo vio que Antía y Estefany caían en trance. Preocupado por si con el avión parado seguían en ese estado, se puso a observarlas sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. Por eso no cayó hasta que fue tarde de que la azafata las miraba con una rara expresión [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">25</h1>



<p><strong>El destino hizo que Gonzalo confirmara que no era un hombre normal cuando todavía no habían aterrizado cuando la azafata le ofrece ayuda. Queriendo agradecer el detalle, nuestro protagonista le acaricia la mejilla y ante su sorpresa, esa preciosa rubia SE CORRE&#8230;</strong></p>



<p>Pocos minutos antes de aterrizaje, Gonzalo vio que Antía y Estefany caían en trance. Preocupado por si con el avión parado seguían en ese estado, se puso a observarlas sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. Por eso no cayó hasta que fue tarde de que la azafata las miraba con una rara expresión en el rostro mezcla de aprensión y admiración. Pensando que quizás daría por sentado que las había drogado, le hizo una seña para que se acercara mientras buscaba una excusa que darle. Excusa que nunca necesitó porque al llegar a su lado, la joven se arrodilló a sus pies implorando que la perdonara.</p>



<p>-Le juro que no sabía que usted era un brujo poderoso y menos que esas dos bellas jóvenes eran sus pupilas. De haberlo sabido, jamás se me hubiese ocurrido derramar su comida.</p>



<p>Aunque el vuelo era de Avianca y por tanto esa cría era colombiana, le descolocó que reconociese que sus acompañantes estaban en trance. Pero reponiéndose al instante, le preguntó su nombre.</p>



<p>-Soy Diana, señor.</p>



<p>&nbsp;-Diana, lo primero que debes hacer es tranquilizarte. Fui yo quien te obligó a tirármela encima y por tanto no te tengo nada que reprochar.</p>



<p>El suspiro de la rubia al ver que no le había ofendido, le permitió proseguir:</p>



<p>-Como ves, mis ayudantes están en contacto con los espíritus de sus antepasados y no sé cuándo van a terminar. Si llegado el momento y el avión aterriza, me puedo encontrar en un problema.</p>



<p>-Por eso no se preocupe. Su Diana sabrá qué hacer- contestó mientras se levantaba.</p>



<p>Aunque se había dado cuenta de que esa cría había interpuesto un “su” al nombre, no le dio la menor importancia y permitió que se fuera a cumplir con su labor.&nbsp; Pocos minutos después, se despertaron y nada más abrir los ojos, histéricas le dijeron que habían recibido una revelación y que por nada del mundo podían seguir con sus planes.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_011_9afb.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Tranquilizaos y decidme que habéis visto.</p>



<p>&nbsp;-El chofer que nos espera un seguidor de Ricardo y si nos montamos en su coche, nos llevará ante él sin estar preparados.</p>



<p>Comprendiendo la razón de su nerviosismo, Gonzalo decidió hacerles caso y estaba planteándolas cómo salir sin que ese hombre les viera cuando alguien le tocó el hombro. Al girarse se encontró con la rubia.</p>



<p>-Como le prometió, su Diana tiene la solución. El aeropuerto de El Dorado es como mi casa&#8230; si me acompañan puedo sacarles de él sin llamar la atención de sus enemigos.</p>



<p>Al escuchar que por segunda vez se autonombraba como suya, le hizo saber que sin proponérselo se había agenciado una seguidora y abusando de su nuevo estatus, le preguntó si tenía coche. De inmediato, la azafata respondió:</p>



<p>-Aunque es un utilitario les servirá&#8230; y si quiere usted también le ofrezco mi apartamento para que se queden.</p>



<p>Viendo su disposición, se quedó pensando que, si Ricardo había sido capaz de localizar el coche que habían alquilado, a buen seguro sabía en qué hotel habían reservado. Por ello, tras aceptar su invitación, le agradeció el detalle con una suave caricia en su mejilla. Lo que jamás se le ocurrió que ese breve gesto provocara un terremoto en la chavala y que sin necesidad de nada más, se corriera en mitad del pasillo.</p>



<p>-Gracias, mi señor. Ahora debo volver a mi asiento- alcanzó a decir mientras se marchaba apretando las rodillas.</p>



<p>Estefany esperó a perder de vista a su paisana, para reclamarle qué se habían perdido y desde cuándo esa zorra era su acólita. Al ver su cabreo, Gonzalo se echó a reír:</p>



<p>&nbsp;-Aunque todavía no lo entiendo, al veros en trance asumió que era un brujo y me ofreció su ayuda. No hice nada para que se comporte así.</p>



<p>Llena también de celos, Antía intervino en la conversación:</p>



<p>-Eso no explica que hayas usado tu don para regalarle un orgasmo que recordará toda la vida.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -¡Por dios! Poneros a pensar, nunca he dispuesto de ese poder y ahora tampoco. De haberlo tenido, lo hubiese usado con vosotras.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nada más decirlo, supo que iban a ponerlo a prueba. Por eso no se extrañó cuando la morena tomó sus manos:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Amor, concéntrate y pídeme que me corra.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pensando que era absurdo, Gonzalo obedeció cerrando los ojos y poniendo la mente en blanco, recordó la primera vez que la había poseído y en su placer.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡Madre naturaleza! &#8211; la escuchó gritar y al abrirlos, se encontró a la morenita con la cara desencajada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni por un momento dudó que estuviese actuando al contemplar cómo se retorcía sobre su asiento.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡No puede ser! &#8211; exclamó tras confirmar que de alguna manera había sido causante de su gozo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Descoyuntándose de risa, Antía contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tal y como dijo mi madre, una vez has aceptado que eres brujo tus poderes se incrementaran con el uso.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al querer confirmar con ella que eso era así, la meiga se apartó diciendo:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Espera que lleguemos a la casa de la zorrita, por favor. No quiero parecer que acabo de follar al pasar el control de pasaportes.</p>



<p>Tras el aterrizaje y tal y como se había comprometido, Diana estaba esperándoles en la sala de recogida de equipaje y mostrándoles una puerta lateral que usaban solo las tripulaciones, los sacó del aeropuerto sin pasar por donde les estaba esperando el chofer de la limusina. Al llegar a su “carro”, un espectacular Toyota que de utilitario no tenía nada, no tuvieron problema en meter sus maletas en la “cajuela” al ser enorme.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_021_c515.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¿Quiere usted manejar? – preguntó la azafata a Gonzalo dándole las llaves.</p>



<p>La adoración que descubrió en su mirada despertó al niño travieso que llevaba en su interior y tomándola de la cintura, la besó en los labios mientras le ordenaba mentalmente que se corriera. El gemido que pegó ratificó que estaba en sus manos y nunca mejor dicho, porque si no llega a tenerla abrazada, ésta hubiese dado con sus huesos en el suelo.</p>



<p>-Mi señor- consiguió balbucear mientras se desplomaba.</p>



<p>Preocupado por la intensidad de su orgasmo, el hombre la metió en la parte trasera mientras miraba de reojo a sus mujeres buscando una reacción hostil. Afortunadamente, ambas vieron su travesura como una fase de aprendizaje y de excelente humor, pidieron que se alejara de la azafata.</p>



<p>-Si sigues premiándola de esa forma, se hará adicta a tus caricias- comentó Estefany mientras le quitaba las llaves y se sentaba en el asiento del volante.</p>



<p>Al ver la cara del ejecutivo, comprendió que le apetecía llevar ese cacharro y por eso añadió:</p>



<p>-Tu nueva zorrita y yo somos las únicas que conocemos Bogotá y dado su estado, será mejor que yo conduzca.</p>



<p>&nbsp; Aceptando que era lo más sensato, se acomodó donde el copiloto mientras la pelirroja se ocupaba de intentar que su anfitriona se recuperase.</p>



<p>-Cariño, ¿sabes dónde vamos? – viendo que salía del estacionamiento, Gonzalo creyó oportuno preguntar con toda la mala leche del mundo.</p>



<p>Soltando una carcajada, la morenita encendió el GPS.</p>



<p>-Mira que eres antiguo. Lo normal es que lo tenga grabado.</p>



<p>La pantalla le dio la razón, por lo que, tragándose el orgullo, el cincuentón se hundió en el sillón sintiendo lo poco que compartía con esas jóvenes y que, aunque no quisiera reconocerlo, era un viejo para ellas.</p>



<p>-Joder con la mema, ¡vive en la Cabrera! &#8211; exclamó al leer la dirección donde iban.</p>



<p>&#8211; ¿Eso es bueno o malo? &#8211; sin saber a qué atenerse preguntó.</p>



<p>-Es el barrio más exclusivo de la ciudad, solo los más adinerados viven ahí.</p>



<p>Dando por cierta su afirmación, Gonzalo comprendió la suerte que habían tenido al toparse con esa mujer y girándose, se interesó por ella.</p>



<p>-Ya estoy bien, mi señor- contestó luciendo en sus ojos una admiración todavía más intensa mientras permanecía acurrucada en brazos de la gallega.</p>



<p>Su postura le reveló que esa criatura buscaba la protección de la pelirroja, quizás por el miedo a lo qué le repararía el futuro. Pero también que extrañamente Antía había dejado atrás sus celos y la había adoptado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Siempre ha repartido cariño al que lo necesitaba», reconoció para sí admitiendo también lo enamorado que estaba de sus rizos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Meditando sobre ello, rememoró las veces que su hija había acudido a ella para que le ayudase. Eso le hizo recordar la razón del viaje y lleno de furia, se prometió que haría sufrir a su captor antes de darle muerte&#8230;</p>



<p>El apartamento de Diana no defraudó sus expectativas. Moderno y funcional era lo suficientemente amplio para albergarlos durante su estancia. Pero lo que más les sorprendió fue que estuviera situado dentro de una privada fuertemente custodiada.&nbsp;</p>



<p>«Con el sueldo de una azafata es imposible mantener este tren de vida», pensó Gonzalo al traspasar la puerta y encontrarse de frente con un original de María Berrio, una pintora colombiana tan famosa como cara. Como aficionado a la pintura, sabía que ese cuadro podría llegar a más de trescientos mil euros en una subasta. Al no cuadrarle, se lo anotó y centrándose en lo práctico, le preguntó si podía darse una ducha.</p>



<p>Totalmente sonrojada, la muchacha le mostró el baño. El rubor que lucía en sus ojos mientras abría el grifo debió de alertarle de que esa joven había malinterpretado su pregunta y por ello al verla salir se empezó a desnudar. Acababa de meterse bajo el agua, cuando un ruido le hizo girar y ante su sorpresa vio a Diana con una toalla en sus manos:</p>



<p>&#8211; ¿Qué haces ahí? &#8211; la sondeó al comprobar que estaba esperando a que saliera.</p>



<p>-Sus pupilas me han informado que es mi deber velar por usted mientras se quede en esta casa.</p>



<p>Al escucharla, los cimientos de su educación se vieron sacudidos al comprender que esa cría estaba asumiendo que su función debía ir más allá de ser su anfitriona. Asumiendo que si la quería de su lado debía de actuar tal y como ella preveía, salió de la ducha sin saber cómo reaccionaría al estar desnudo.&nbsp; En su anquilosado modo de pensar, dio por hecho que le daría la toalla, pero jamás previó que Diana comenzara a secarlo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_028_030a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«No entiendo nada», se dijo al notar que, con un mimo cercano a la adoración, la chiquilla iba pasando la franela por su piel sin levantar la mirada. Aun así, lo que más le perturbó fue reparar en el tamaño que habían adquirido sus pezones al hacerlo. Por un momento, dudó si detenerla o dejar que siguiera al percatarse de su creciente excitación.</p>



<p>«Se debe creer en deuda después del placer que recibió de mí», intentó justificar el comportamiento de la azafata, mientras entre sus piernas, su sexo reaccionaba a esa cariñosa manera de secarlo.</p>



<p>Avergonzado por su erección, no dijo nada cuando la vio arrodillarse y tomar su pene delicadamente con una mano, usando la otra para retirar la humedad que todavía envolvía sus testículos.</p>



<p>«Esto no es normal. Estoy abusando de la buena fe de esta niña», se dijo mientras observaba que dos lágrimas pugnaban por brotar de los ojos de la joven.</p>



<p>&nbsp;Sintiéndose un maltratador, la levantó del suelo y se intentó disculpar por haberla ofendido. Pero entonces, mirándolo como se mira a un dios, ésta respondió mientras lo abrazaba:</p>



<p>-Mis lágrimas no son de dolor, sino de felicidad. Nunca creí que llegaría el día en el que un hombre como usted me acogería a su lado.</p>



<p>Desconcertado al sentir los pechos de la rubia clavándose en él, le hizo una carantoña en la mejilla. Supo de su error cuando pegando un gemido Diana buscó sus labios:</p>



<p>-Quiero pasar a formar parte de su familia y que me tome como su aprendiz en todos los sentidos- rugió totalmente fuera de sí mientras comenzaba a restregar el pubis en su dureza.</p>



<p>Que una veinteañera que apenas lo conocía le estuviera rogando ser suya, lo dejó descolocado y no sabiendo a qué atenerse ni cómo actuar, se excusó diciendo que antes de responder debía de tomar en cuenta a las dos mujeres que ya eran sus “pupilas”.</p>



<p>-Ellas ya me han aceptado y nos esperan en el salón- sonrió al tiempo que le tomaba de la mano.</p>



<p>La seguridad de la chavala al afirmarlo lo desarmó y dejándose llevar por la casa, llegó con ella a la habitación, donde tal y como le había anticipado Antía y Estefany los aguardaban impacientes.&nbsp; Al entrar, la pelirroja le pidió que tomara asiento en un sofá mientras preparaban a su neófita. Desconociendo qué se proponían se sentó y se quedó observando cómo entre las dos la comenzaban a desnudar. Contra toda lógica, Diana se mostró encantada de ser despojada de la ropa teniéndolo de testigo.</p>



<p>«No puede ser más bella», sentenció impresionado al ver caer su vestido y comprobar que era dueña de unos senos enormes y duros que lucía con orgullo.</p>



<p>El tamaño y forma de su culo no desmereció a los de sus atributos delanteros y disfrutando de cada centímetro de su piel, Gonzalo esperó interesado el tipo de ritual que estaba a punto de presenciar. Por eso, no le extrañó que una vez estuviera desnuda Estefany tomara de su bolsa un pequeño frasco y extendiéndoselo a él, le conminara a poner sus manos encima.</p>



<p>-Como tu futuro patriarca y con este gesto, don Gonzalo nos da permiso para purificar tu cuerpo- declaró abriendo el recipiente y dirigiéndose a ella preguntó: -Diana, ¿estás dispuesta a dejar tu vida anterior y aceptar entrar en nuestro círculo con la mente abierta?</p>



<p>-Sí, lo estoy. Estoy dispuesta.</p>



<p>Al escuchar su respuesta la morena derramó un poco del contenido en su mano y acercándose, lo untó en la frente de la chavala.</p>



<p>-Tus pensamientos desde ahora deberán centrarse en el bienestar del grupo.</p>



<p>Interviniendo, Antía volvió a cuestionarla:</p>



<p>-Diana, ¿estas dispuesta a entregar tu corazón a esta unión mágica para el resto de tu vida y olvidar todo lo demás.</p>



<p>-Sí, lo estoy, Estoy dispuesta.</p>



<p>Sonriendo, la pelirroja llenó sus yemas con la poción y extendiéndosela por los senos, le informó:</p>



<p>-Tus sentimientos desde este momento pertenecen a tu señor y a nosotras, tus compañeras.</p>



<p>El gemido de placer que brotó de la garganta de la rubia fue tal que el hombre pensó brevemente si en su composición había algún tipo de afrodisiaco.</p>



<p>Alternando funciones en la ceremonia, le tocó a la morena preguntar:</p>



<p>-Diana, ¿estas dispuesta a propagar la estirpe del patriarca y que en tu seno florezcan sus descendientes?</p>



<p>-Sí, lo estoy. Estoy dispuesta- repitió suspirando llena de alegría.</p>



<p>Tal y como tanto la joven como el hombretón previeron, repartió el mejunje por su vientre y por su sexo diciendo:</p>



<p>-Desde este instante, tu cuerpo lleva el nombre de tu patriarca y no conocerás más varón que él.</p>



<p>El berrido que pegó al escuchar esa sentencia fue tal que Gonzalo no albergó duda alguna de que la mujer se había corrido e intrigado miró entre sus piernas. La confirmación de que así había sido le llegó al comprobar que desde su interior un enorme caudal de flujo recorría sus muslos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_050_e6d1.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El fenómeno no pasó inadvertido a sus “pupilas” las cuales no pudieron más que sonreír mientras la embardunaban de arriba abajo con el potingue:</p>



<p>-Diana. Una vez purificada, ¿estás dispuesta a culminar tu entrada en el círculo mágico adorando a nuestro patriarca como tu verdadero y único amo?</p>



<p>-Sí, lo estoy. Estoy dispuesta- lloró ilusionada.</p>



<p>-Entonces, hermana, ve a recibir sus bendiciones- al unísono declararon las dos brujas.</p>



<p>Gateando hacia Gonzalo, se acercó al sofá donde este aguardaba y suspirando entre sollozos, exclamó:</p>



<p>-Mi señor, soy solo suya y siempre lo seré. Me educaron desde niña para que me reservara al hombre que el destino me tenía reservado y antes de entregarme a usted, quiero que sepa que usted será el primero.</p>



<p>Enterarse de ese modo que Diana era virgen enterneció al hombretón e izándola, la depositó en sus rodillas mientras pensaba en una fórmula con la que contestarla:</p>



<p>-Te equivocas cuando dices que eres solo mía, tus hermanas te han aceptado como una de ellas y, por tanto, también eres y serás suya.</p>



<p>Sonriendo las aludidas se acercaron y sellando con un beso de cada una sobre sus labios, ratificaron las palabras de Gonzalo mientras por increíble que resultara Diana volvía a alcanzar el orgasmo.</p>



<p>-Soy la esclava de los tres y desde ahora juro que procuraré hacerme acreedora del cariño de mi dueño y de sus esposas.</p>



<p>Notando la tibia esencia de la rubia cayendo por sus piernas, Gonzalo la rectificó:</p>



<p>-No eres únicamente nuestra esclava, sino nuestra dueña y desde este momento prometo amarte como mi igual.</p>



<p>El chillido de felicidad con el que Diana respondió a sus palabras lo azuzaron a tomarla en brazos y a llevarla hasta su cuarto. Una vez ahí tiernamente la depositó sobre la cama, antes de girarse y decir a sus acompañantes:</p>



<p>-Hoy es su día y, por tanto, debemos hacer que sea inolvidable. ¿Os parece bien?</p>



<p>Antes incluso que terminara de decirlo, tanto la morena como la pelirroja ya se habían abalanzado sobre sus pechos. La rapidez con la que se lanzaron sobre ella le hizo gracia y mientras mamaban de ella, la chavala miró al que ya era su patriarca riendo:</p>



<p>-Parece que sus zorras tienen hambre.</p>



<p>Jamás se imaginó el cincuentón ser testigo de esa escena. En su mente, tener dos hembras a su disposición le seguía resultando inmoral, pero al contemplarlas mamando de otra curiosamente le agradó y quizás por ello dejó pasar el modo con el que Diana se había referido a ellas. En cambio, para la bruja ese insulto la enervó y recordando la falta de experiencia de la rubia, decidió darle un mordisco que quedara por siempre en su memoria.</p>



<p>Dejando a Antía ordeñando las ubres de la azafata, se deslizó por ella y separándole las piernas, respondió:</p>



<p>-Hoy es tu día, pero eso no es excusa para que nos faltes al respeto.</p>



<p>Tras lo cual, acomodándose entre sus muslos, comenzó a recorrer los pliegues de su sexo con la boca.</p>



<p>&#8211; ¡Por Dios! &#8211; gimió al regalarla un largo y profundo lametazo.</p>



<p>La ternura y sensualidad con la que Estefany trataba su coñito después de amenazarla, descolocó a la rubia y más cuando de pronto se percató de que olvidando sus rencillas se afanaba en darle placer. Hasta a Gonzalo le extrañó su fijación y aun más cuando de improviso la morena comenzó a temblar presa de un súbito orgasmo.</p>



<p>«¿Qué le ocurre?», se preguntó al oírla gritar mientras no dejaba de lamer.</p>



<p>Y no fue el único, porque al escuchar el volumen de sus berridos, Antia se debió cuestionar lo mismo, pero en su caso deseando averiguar qué le pasaba a su compañera empapando un dedo entre los pliegues de Diana, lo probó.</p>



<p>&#8211; ¿Qué clase de criatura eres? &#8211; exclamó abriendo los ojos de par en par.</p>



<p>La receptora de la pregunta ni siquiera la escuchó. Completamente dominada por las sensaciones que estaba experimentando, usó sus manos para forzar aún más el contacto de la morena.</p>



<p>&#8211; ¡Coño! ¡Contesta! ¿Qué eres?</p>



<p>Al repetir la pregunta y de nuevo no obtener respuesta, la meiga llevó a su hombre lejos de ellas. La seriedad de su rostro se incrementó al observar que Estefany estaba inmersa en un orgasmo inacabable y que lejos de menguar cada vez era más potente.</p>



<p>&#8211; ¡No puede ser! &#8211; entre dientes musitó al comprender qué tipo de ser era la mujer que habían aceptado: &#8211; ¡Es un súcubo!</p>



<p>A Gonzalo se le desencajó la mandíbula al escucharla y buscando en su memoria lo poco que sabía de esos seres, recordó que absorbían las fuerzas de aquellos con los que se acostaban. Asustado quiso retirar a Estefany de entre sus piernas, pero Antía se lo impidió:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_040_8ec1.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-No debes. Las consecuencias pueden ser desastrosas si cortas el vínculo.</p>



<p>-Entonces&#8230; ¿qué hacemos? &#8211; preguntó lleno de angustia.</p>



<p>&#8211; ¡Calla y déjame pensar! &#8211; replicó la pelirroja mientras trataba de serenarse.</p>



<p>Al maduro le resultó durísimo permanecer quieto al comprobar que Estefany empalidecía por momentos y ya estaba a punto de arriesgarse a separarla cuando escuchó:</p>



<p>-Si quieres salvarla, ¡Tienes que follarte a Diana!</p>



<p>El desatino de su propuesta lo indignó y elevando el tono de su voz, respondió de qué serviría ponerse en peligro.</p>



<p>&nbsp;-La súcubo te ha jurado fidelidad. Eres al único que no chupará el alma. Para ella, ¡eres intocable!</p>



<p>Seguía dudando cuando de pronto notó que el placer que asolaba a su amada iba mutando en dolor y con el corazón encogido, comprendió que no podía dejar de intentarlo.</p>



<p>&#8211; ¿Cómo lo hago sin romper su unión? &#8211; únicamente cuestionó mientras se acercaba a la cama al reparar en que la cabeza de la morena le impedía hacerlo.</p>



<p>Comprendiendo el problema, la pelirroja le ayudó cambiando la postura de Estefany para dejarle el camino libre. Nada más verlo, hizo de tripas corazón y posando el glande entre los pliegues de Diana, gritó mientras de la penetraba:</p>



<p>-Espero que no te equivoques.</p>



<p>El berrido de la rubia al sentir cómo su himen era desgarrado retumbó en la habitación, pero en vez de rechazarlo usó sus piernas para retenerlo.</p>



<p>-Mi señor- rugió la súcubo rindiéndole pleitesía.</p>



<p>Impresionado por la intensidad de su chillido, Gonzalo se quedó paralizado y tuvo que ser Antía la que lo azuzara a continuar mientras nuevamente se lanzaba a comerle los pechos:</p>



<p>&nbsp; -Ámala, ¡lo necesita!&#8230; ¡Lo necesitamos todos!</p>



<p>&nbsp;Sin entender por qué la pelirroja se había unido comenzó a poseerla y mientras poco a poco iba acelerando, se percató de la extraña sensación que le envolvía cada vez que la penetraba. Y es que además de que la vagina de ese ser se cerraba como un guante sobre su pene, al cabalgarla, experimentaba una creciente euforia.</p>



<p>&#8211; ¡Me encanta! &#8211; reconoció en voz alta mientras martilleaba su interior con decisión.</p>



<p>Dominado por un nuevo ímpetu, se aferró a los hombros de Diana para incrementar la profundidad y el ritmo de sus embistes sin advertir que una luminosa esfera se iba formando alrededor de la cama.</p>



<p>-¡No pares! ¡Sigue amándola! &#8211; escuchó como entre sueños mientras sumergía su pene en ella.</p>



<p>Para entonces, Gonzalo estaba embriagado de pasión y solo podía pensar en gozar del espectacular cuerpo de Diana y que ésta disfrutara.</p>



<p>&#8211; ¡Córrete! ¡puta mía! &#8211; exclamó mientras posaba las manos sobre sus sienes.</p>



<p>Nunca pensó que al estar unidas su orden provocara el colapso de las tres mujeres y menos que por su propia naturaleza el cuerpo de la rubia funcionara de amplificador que tomando su gozo lo distribuyera maximizado al resto. Es mas no se percató de lo sucedido hasta que de pronto la luz que los envolvía se hizo tan brillante que lo cegó antes de apagarse. Al reponerse de la impresión, se percató de la sonrisa que lucían todas mientras se estremecían de placer justo cuando su pene explotaba derramando su esencia en la súcubo.</p>



<p>Sin entender qué había ocurrido, siguió machacando el interior de la azafata hasta que no pudo más al ver que las tres reaccionaban como una sola a sus ataques.</p>



<p>&#8211; ¡Por Dios! ¡Ha sido increíble! &#8211; suspiró la rubia mientras buscaba los besos del hombre que la había estrenado.</p>



<p>Su alegría fue tan contagiosa que Antía y Estefany no dudaron en acompañarla intentando que Gonzalo las volviera a amar. El maduro estaba tan confundido que rechazando su renovado interés pidió que alguien le explicase lo que había pasado.</p>



<p>-Amor, has cerrado el círculo y extendido tu protección a nosotras- contestó la meiga.</p>



<p>&#8211; ¡No entiendo! &#8211; se quejó mientras Diana les miraba llena de extrañeza:</p>



<p>-Te pedí que la amaras, sabiendo que eras inmune a sus poderes. Lo que no sabía es que, al corrernos con ella, adquiriríamos la capacidad de disfrutar de Diana ya sin peligro.</p>



<p>&#8211; ¿De qué peligro habláis? – preguntó la rubia demostrando que no era consciente de su propia naturaleza.</p>



<p>La pelirroja, besándola en los labios, contestó:</p>



<p>-Aunque te tengo que avisar de lo que hemos descubierto en ti, ¿te importa que lo dejemos para después?&#8230; Me he quedado con ganas de comerte el coñito mientras tú devoras el mío.</p>



<p>-Estoy de acuerdo. Sea lo que sea lo que quieres contarme, ¡puede esperar!</p>



<h1 class="wp-block-heading"></h1>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/242/39998444/39998444_045_b452.jpg" alt="" width="653" height="980"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 12&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2026 07:44:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[24 A diez mil metros sobre el mar, Gonzalo estaba aprovechando el viaje en avión para que Antía y Estefany le contaran el alcance y la naturaleza de sus poderes. Como recién se había enterado de su existencia, todo lo que le decían le parecía una memez. En su cuadriculada mente no entraba que esas mujeres fueran repartiendo conjuros a diestro y siniestro. Pero la gota que derramó el vaso de su paciencia fue cuando, avergonzadas, le reconocieron que ambas lo habían hechizado para llevárselo a la cama. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ― ¡Menuda estupidez! La magia no ha tenido nada que ver. [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">24</h1>



<p></p>



<p>A diez mil metros sobre el mar, Gonzalo estaba aprovechando el viaje en avión para que Antía y Estefany le contaran el alcance y la naturaleza de sus poderes. Como recién se había enterado de su existencia, todo lo que le decían le parecía una memez. En su cuadriculada mente no entraba que esas mujeres fueran repartiendo conjuros a diestro y siniestro. Pero la gota que derramó el vaso de su paciencia fue cuando, avergonzadas, le reconocieron que ambas lo habían hechizado para llevárselo a la cama.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Menuda estupidez! La magia no ha tenido nada que ver. Solo un eunuco se negaría a acostarse con dos bombones como vosotras― contestó sin dar crédito alguno a su afirmación.</p>



<p>Cuando Antía iba a hacerle ver su error, la colombiana le guiñó un ojo mientras respondía:</p>



<p>―Entonces, ahora que nos has probado, dinos: ¿Cuál de tus bombones resultó más dulce?</p>



<p>Al escuchar la pregunta, se echó a reír y contestó que antes de dar una opinión necesitaba volverlos a catar. Ante esa respuesta y aprovechando que no había nadie más sentado en primera clase, Estefany se encaramó sobre él y se sacó un pecho para dárselo a probar. Lo que quizás jamás se esperó la joven fue que divertido con su ocurrencia Gonzalo cediera y que tomara entre sus dientes su pezón.</p>



<p>― ¡Qué bruta me pones! ― rugió al sentir el mordisco del hombretón y meneando las caderas, buscó compartir con él su excitación.</p>



<p>La pelirroja no se quiso quedar al margen e imitando a la hispana, puso a disposición de su amado uno de sus senos mientras le exigía recibir el mismo trato. Como no podía ser de otra forma, desternillado con la competencia que mostraban, también se lo mordió.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/162/21447943/21447943_006_10de.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Ahora que nos has probado, ¿A cuál de tus putas te apetece follarte antes? ― Antía murmuró.</p>



<p>― ¡Por dios! ¡Tenemos público! ― contestó aludiendo al resto del pasaje.</p>



<p>La morena, mirando hacia turista, contestó:</p>



<p>―Por eso no te preocupes, ¡están dormidos!</p>



<p>El ejecutivo realmente creyó que bromeaban y por eso no se quejó cuando comenzaron a acariciarlo. Comprendió su error cuando de pronto vio que le bajaban la cremallera y liberaban su pene:</p>



<p>― ¡Joder! Parad.</p>



<p>Lejos de hacerle caso, lo empezaron a masturbar. Al tratar de protestar, Estefany, poniendo un dedo en su boca, le susurró que las dejara continuar. La insistencia de ambas en complacerle disolvió sus dudas y relajándose en el asiento, las permitió seguir mientras él mismo comenzaba a participar en el juego disfrutando masajeándoles las tetas.</p>



<p>Al sentir los mimos en sus areolas, la morena se despistó y cuando se dio cuenta Antía se le había adelantado sumergiendo el pene que pajeaban en su boca:</p>



<p>―Zorra, yo iba antes― airadamente se quejó.</p>



<p>Haciendo oídos sordos, la gallega prosiguió con la mamada mientras la otra seguía echando pestes. Al darse cuenta del nulo efecto que tenían sus protestas, decidió cambiar de estratagema:</p>



<p>―Tienes suerte de que no estemos en un hotel― dijo mientras le metía mano bajo la falda.</p>



<p>― ¿Qué me harías que no puedes hacer aquí? ― desternillada preguntó.</p>



<p>La colombiana respondió con un sonoro azote sobre sus ancas. El sonido de esa nalgada unido al gemido que pegó la pelirroja llamaron la atención de una azafata. La cual salió del reservado de la tripulación a comprobar que había pasado por si alguien necesitaba ayuda.</p>



<p>― ¡Qué ocurre aquí! ― más que preguntar, exclamó al toparse con la escena.</p>



<p>Avergonzada por ser pillada con la polla de Gonzalo en su boca, Antía intentó disculparse y sacándosela de la garganta, murmuró perdón mientras su hombre se tapaba. De todo el grupo, la única que permaneció tranquila fue la causante del alboroto. Y es que, al contrario del resto, sonriendo contestó:</p>



<p>―Creo que está claro, estamos relajando la tensión con un poco de sexo.</p>



<p>Por raro que parezca, el descaro de esa respuesta hizo reír a la empleada de la aerolínea y en vez de montar un escándalo, solo les aconsejó no ser tan ruidosos para no perturbar el sueño del pasaje. Estefany viendo su reacción, esperó a que volviera a su asiento para preguntar a la meiga qué narices le había hecho para que se comportara así.</p>



<p>―Yo nada, pensaba que habías sido tú― respondió.</p>



<p>Durante unos instantes, ambas se quedaron pensando y fue la pelirroja la que se atrevió a formular la duda que había aflorado en ellas:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/162/21447943/21447943_025_adb3.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Gonzalo, ¿alguna vez te han pillado en una situación tan embarazosa? Y no me refiero solo a lo sexual, sino a cualquier cosa. No sé, ¿siendo niño te han cogido copiando en un examen? ¿Viajando sin billete en el metro?&#8230;</p>



<p>Sin advertir el verdadero motivo de su interrogatorio, éste soltó una carcajada antes de contestar:</p>



<p>―Por supuesto, nunca he sido un santo.</p>



<p>―Cuéntanos una de ella y qué te pasó.</p>



<p>El interés de la pelirroja lo alertó de que esa pregunta no era tan inocua como parecía y haciendo recuento de sus pasadas experiencias, seleccionó una de las peores experiencias que le habían pasado.</p>



<p>―Debía tener como veinticinco años cuando en un viaje con amigos me enrollé con una rusa que resultó ser la esposa de un traficante de armas. &nbsp;</p>



<p>― ¿Y? ― casi al unísono preguntaron las dos.</p>



<p>Despelotado tras tantos años, no tuvo reparo en narrarles que el cornudo les había encontrado en la cama.</p>



<p>―Siendo un mafioso, ¿cómo es que sigues vivo?</p>



<p>―Realmente no lo sé, pero por fortuna la cosa no llegó a mayores.</p>



<p>― Gonzalo. ¿Qué coño pasó? ― insistió la colombiana.</p>



<p>―Aunque lo lógico hubiera sido que me hubiese pegado un tiro, al ver a su esposa en mis brazos, el tipo se echó a llorar y eso me dio tiempo para huir. Tuve suerte de que fuera un pánfilo.</p>



<p>&nbsp;Las risas de sus acompañantes le cabrearon y con tono duro les pidió que le explicaran de qué se reían. En vez de contestar directamente, Antía le preguntó qué había pensado cuando apareció la azafata y los pilló.</p>



<p>―Coño, ¡lo que cualquier persona en la misma situación! ¡Que se tranquilizara y comprendiera que no habíamos hecho mal a nadie!</p>



<p>― ¡Confirmado! ― exclamó la morena mirando a su compañera: ―Nuestro hombre es un influyente.</p>



<p>Al no entender a qué se refería con ese término, muy molestó, les exigió nuevamente que se lo aclararan. Tomando la palabra, muerta de risa, la gallega contestó:</p>



<p>―Cariño, ¿recuerdas que mi madre nos advirtió que tú también tenías poderes? ― al contestar que sí con la cabeza, continuó: ―Lo que tu llamas suerte, no lo es&#8230; Cuando te encuentras en una situación límite, buscas una salida influyendo en los demás, aunque sea inconscientemente.</p>



<p>No aceptando de primeras lo que le acababa de decir, el hombretón se puso a revisar todas las ocasiones en las que la vida le había puesto en peligro ya sea física como económicamente y asustado comprendió que en todas y cada una de ellas la suerte le había sonreído.</p>



<p>― ¡No puede ser! ¡Tiene que haber otra explicación! ― verbalizó mientras un escalofrío recorría su cuerpo.</p>



<p>Viendo que su determinación flaqueaba, las mujeres que tenía al lado no lo dejaron descansar y le pidieron que practicara su don por si les era útil en el futuro. Aunque ninguna mencionó directamente el futuro enfrentamiento con Ricardo Redondo, al ejecutivo le quedó claro que si quería liberar a su hija debía al menos intentarlo.</p>



<p>― ¿Por dónde empiezo? ― respondió todavía incapaz de reconocer que fuera capaz de influir en otra persona.</p>



<p>Adjudicándose la labor de maestra, Estefany le aconsejó comenzar con cosas sencillas.</p>



<p>―Para ti es fácil. Todo esto forma parte de tu vida desde niña.</p>



<p>La angustia del tono de su respuesta le informó que tenía que guiarlo paso a paso y conociéndole, comentó:</p>



<p>―Pídele un whisky a la azafata, pero no le digas la marca. ¡Concéntrate y piensa en tu preferida!</p>



<p>Haciendo caso a su sugerencia, la llamó y siguió al pie de la letra sus instrucciones. Para su sorpresa, no tuvo que especificar cual quería y en un minuto se vio con un Chivas en la mano.</p>



<p>―Ha sido casualidad― exclamó al quedarse solos: ―Estamos en primera y este whisky es el “Premium” más común.</p>



<p>La pelirroja intervino diciendo:</p>



<p>―Sí y no. Lo normal es que te hubiese preguntado, pero tú mismo has facilitado las cosas al sugerirle mentalmente ese. Si hubieses elegido un Glenrothes de 25 cinco años el experimento hubiese resultado diferente. Cuanto más normal sea lo que le pides a un sujeto, menos reticente se mostrará a ser influido.</p>



<p>Al escuchar el razonamiento de la pelirroja, se quedó callado y planeó hacer una prueba sin que ellas lo supieran, no fuera a ser que lo ocurrido fuera motivado por la intervención de alguna de las dos. Como viejo zorro fogueado en muchas lides, pacientemente esperó la oportunidad. Ésta llegó como a la hora cuando la misma empleada llegó con el carrito de la cena.</p>



<p>«Soy un cerdo que te está mirando las tetas. ¡Haz algo para castigarme!», pensó concentrándose en ella al ver que venía con una bandeja en la mano.</p>



<p>Aunque le resultó extraño el color de sus mejillas al acercarse, nunca esperó que tropezándose le derramase su contenido sobre la ropa. Por eso, no pudo parar de reír mientras la rubia le pedía perdón por ser tan torpe.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/162/21447943/21447943_038_9017.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―No se preocupe― uniéndose a sus risas, comentó Antía: ―Seguro que se lo tenía merecido&#8230;</p>



<p>La luz del sol entrando a través de la ventana despertó a Patricia esa mañana. Al darse cuenta de que no estaba sola y que a su lado dormía Antonella, suspiró recordando la calidez de sus besos, la ternura con la que la noche anterior la había mimado y, sobre todo, la forma en que había manipulado a su secuestrador para que las dejase dormir juntas.</p>



<p>«Es preciosa», se dijo aprovechando su descanso para observarla.</p>



<p>Totalmente desnuda y ajena a que estaba siendo admirada, la mulata estaba usando su pecho como almohada.&nbsp; Por un momento, estuvo a punto de despertarla, pero decidió hacerlo para así darse un banquete visual con ella. Durante más de media hora estuvo explorándola con la mirada. Cuanto más la miraba, más difícil le resultaba recordar algo tan bello. Era perfecta, dueña de unas piernas eternas culminaban en un duro trasero, el cual pedía ser acariciado.</p>



<p>«No tiene ni un gramo de grasa», babeó al centrarse en su vientre y hallarlo no solo duro y firme, sino rematado por dos bellos pechos que se notaba que nunca habían dado de mamar.</p>



<p>Lo que más le impresionó fue ver a la luz del día sus pezones. Grandes y oscuros eran algo sublime, unas obras maestras que tentaban a cualquiera. Reteniendo las ganas de mordisquearlos, siguió su examen y pasó a su cara. Los rasgos africanos de su rostro eran finos y bellos.</p>



<p>«Está buenísima», concluyó al notar que su interior ardía por las ganas de reanudar los escarceos que había protagonizado unas horas antes.</p>



<p>Cuando ya era evidente su calentura, de improviso, Antonella abrió los ojos. Sus negras pupilas reaccionaron al verla y levantándose de un salto abandonó la habitación. Preocupada por si había hecho algo que la molestase, la española decidió quedarse en la cama sin saber qué hacer y esperando quizás que se le bajara el calentón que llevaba. Por eso, seguía en la cama cuando al cabo de tres minutos, la mucama volvió con el desayuno.</p>



<p>Viendo que no se había molestado en taparse y que desnuda le traía un café y unos huevos revueltos, avergonzada se tapó con las sábanas.</p>



<p>«A su lado, soy una piltrafa», se lamentó preocupada por si esa mujer se hubiese cansado de su palidez.</p>



<p>Su nerviosismo se incrementó cuando la joven se arrodilló junto a ella y le rogó que empezara a comer como si eso fuera lo más natural del mundo. Ese comportamiento le hizo recordar que Antonella le había pedido la noche anterior ser su esclava y ella había accedido.</p>



<p>― ¿No quieres acompañarme? – preguntó señalando el plato.</p>



<p>Sonriendo, la joven abrió su boca haciéndole saber que quería que su ama le diese de comer. Alucinada, cortó un trozo de arepa y llenándola de huevos, se la dio.</p>



<p>―Gracias, mi señora― contestó mientras cogía entre sus dientes el regalo para acto seguido volverse a arrodillar, satisfecha de que hubiese compartido la comida con ella.</p>



<p>«No puede ser», pensó al ver su postura y recordarle la de una sumisa que había visto de una película.</p>



<p>Consciente de estar siendo observada, la mulada llevó los pechos a su espalda mientras echaba los pechos hacia adelante.</p>



<p>«Por dios, ¡me estoy volviendo a poner cachonda!», Patricia murmuró para sí.</p>



<p>Su calentura no pasó inadvertida a la chavala y queriendo intensificarla, se giró poniendo el culo en pompa mientras le decía si deseaba que su negra la ayudara a bañar.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/162/21447943/21447943_049_f768.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Una ducha fría es lo que necesito― rugió divertida al comprender lo que encerraba esa invitación.</p>



<p>Susurrando melosamente, Antonella respondió que era una pena desperdiciar el baño de espuma que le había preparado. La dulzura de su voz la convenció y cediendo, puso como única condición que ella se metiera también en la bañera:</p>



<p>―No me merezco que sea tan buena conmigo― protestó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo uso del poder que ella misma le había conferido, Patricia acalló sus quejas:</p>



<p>―Calla y obedece a tu dueña. Si digo que te vas a bañar conmigo, eso harás.</p>



<p>Supo lo acertada que había estado al dirigirle esas palabras cuando vio que por arte de magia los pezones de la mulata se erizaban.</p>



<p>«Le pone bruta que le mandé», comprendió.</p>



<p>Probando sus sospechas, extendió la mano para ver cómo reaccionaba la mucama. Tal y como esperaba, Antonella besó su palma pidiéndole perdón por ser tan burra y terca, añadiendo después que se había hecho acreedora de un castigo.</p>



<p>―Colócate a cuatro patas sobre la cama.</p>



<p>La felicidad con la que le oyó le hizo saber que para esa mujer no era una amenaza sino un premio y por ello, nada más colocarse en posición descargó sobre su nalga derecha un azote.</p>



<p>―Mi señora, su sierva debe saber quién manda― se quejó por la suavidad del mismo.</p>



<p>&nbsp;Comprendiendo su error, Patricia le regaló no una sino una serie de nalgadas cuya intensidad fue incrementando al escuchar que en sus gemidos además de dolor había placer.</p>



<p>―Veo que a mi zorra le gustan los azotes― gritó impresionada.</p>



<p>―Mi señora. No me gustan, pero si son suyos ¡me entusiasman!</p>



<p>La confesión de la cría de tez morena la hizo percatarse de la brutal forma en que la había tratado y viendo el color rojo de sus glúteos, se sintió fatal. Queriendo compensarla, se acercó a ella y sacando la lengua comenzó a recorrer la piel rojiza de su trasero.</p>



<p>―Siempre soñé con tener un ama como usted― aulló Antonella al sentir ese húmedo consuelo mientras sorpresivamente se corría.</p>



<p>Que esos lametazos convirtieran su coño en un manantial fue algo que nunca se hubiese imaginado, pero lejos de molestarle le agradó y concentrándose, comenzó a beber del cálido flujo que brotaba.</p>



<p>―No siga, por favor. Debo ser yo quien la mime― descompuesta gritó la mulata sin llegárselo a creer.</p>



<p>&nbsp;―Calla, puta. ¡No ves que me estás interrumpiendo! ― replicó mientras con los dientes se ponía a morder con dureza el clítoris de su esclava.</p>



<p>Que la fustigara de esa manera, desarboló las defensas de la mucama y llorando de gozo, rogó que al menos le diera la oportunidad de devolverle el placer. Al escucharla Patricia, no se lo pensó dos veces. Tirándola sobre la cama, se encaramó sobre ella y restregándole los pliegues de su sexo en la cara, le exigió que no parara de comérselo hasta que se lo dijera.</p>



<p>A Antonella, jamás una orden de su antiguo amo le había parecido tan tentadora como la que acababa de recibir y por ello, olvidando el pasado, se lanzó a satisfacer los deseos de la española.</p>



<p>―Sigue, putita mía ― bramó al sentir que su interior era hoyado con pasión por la lengua de la morena: ―Complace a tu señora.</p>



<p>Azuzada por sus palabras, la mulata comprendió que junto a ella sería feliz y no queriendo que nada echase a perder ese futuro, decidió que si tenía oportunidad sería la encargada de matar a don Ricardo mientras saboreaba la dulce esencia de la mujer que el destino había puesto en su camino.</p>



<p>«Se lo jura la negra que la adora. Antes muero que permitir que ese malnacido le siga torturando», prometió en silencio para que nadie, ni siquiera Patricia la oyera.</p>



<p>Desconociendo que con ello iba a afianzar la decisión de Antonella, dejándose llevar por el orgasmo, Patricia le informó que, si algún día vivían juntas, su almeja pararía a formar parte de su dieta. Al sentir derramándose sobre su cara el gozo de su adorada, la mulata se volvió loca y con una sed que no había sentido mordió sus pliegues como si quisiera exprimirlos.</p>



<p>Ese gesto fue definitivo y disfrutando de un modo nuevo, la europea unió&nbsp; un clímax con el siguiente hasta caer agotada. Su claudicación no detuvo a la morena, sino que la aguijoneó a continuar.</p>



<p>―Me vas a matar, ¿no te das cuenta que estoy medio muerta?</p>



<p>Levantando la cabeza de entre sus muslos, la mucama respondió antes de volver a su posición inicial:</p>



<p>―Usted misma me ordenó que no parara de comérselo hasta que me lo dijera y eso hago.</p>



<p>Al asumir que esa inteligente mujer se estaba burlando de ella, la cogió de la melena y acercándola, mordió los labios de su boca:</p>



<p>―Tendré que enseñarte a leer mis deseos, pero mientras tanto&#8230; ¡prepárame el baño!</p>



<p>La morena se levantó de la cama meneando el trasero y ya en la puerta de la habitación, se giró diciendo:</p>



<p>―Siento recordarle que soy dura de entendederas y que además de burra soy terca, por lo que si tardo en aprender mi culito siempre estará dispuesto a recibir su ira.  Desternillada de risa, Patricia recogió su nueva guasa lanzándole una almohada&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/162/21447943/21447943_042_088d.jpg" alt="" width="429" height="643"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 11&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2026 07:36:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[no consentido]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Ricardo Redondo se estaba poniendo un whisky cuando vio entrar a Patricia y a su mucama en el salón. Desde el principio se percató de que algo había cambiado en su cautiva. La joven se había recuperado gracias a los cuidados de Antonella, y a tenor del rubor en las mejillas de ambas, supo al instante el tipo de bálsamo usado. En vez de cabrearse, que sin su permiso esas dos hubiesen compartido algo más que un baño le hizo gracia al saber que sus planes se iban cumpliendo al pie de la letra. &#160; «Qué previsibles son las mujeres», [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Ricardo Redondo se estaba poniendo un whisky cuando vio entrar a Patricia y a su mucama en el salón. Desde el principio se percató de que algo había cambiado en su cautiva. La joven se había recuperado gracias a los cuidados de Antonella, y a tenor del rubor en las mejillas de ambas, supo al instante el tipo de bálsamo usado. En vez de cabrearse, que sin su permiso esas dos hubiesen compartido algo más que un baño le hizo gracia al saber que sus planes se iban cumpliendo al pie de la letra.</p>



<p>&nbsp; «Qué previsibles son las mujeres», sonrió asumiendo que la hija de su enemigo se había dejado engañar por la bondad de la mulata y que en ese momento la creía de su lado.</p>



<p>Siguiendo con su plan, se las quedó mirando. Al advertir que las observaba, se quedaron calladas con el terror reflejado en sus rostros. No le cupo duda alguna de que al menos su esclava temía que hubiese descubierto su desliz con la españolita.</p>



<p>«Lo extraño hubiese sido que no la hubiera tratado de consolar», se dijo mientras admitía divertido que la sesión de caricias que habían disfrutado les había sentado bien a ambas.</p>



<p>No queriendo romper todavía su precaria alianza, ordenó a su empleada que terminase de servirle la copa. La morena corrió a obedecer mientras él se dedicaba a examinar a su “invitada”. Al ver que Patricia venía ataviada tal y como había ordenado, comprobó satisfecho que ese camisón realzaba su silueta y que, gracias al escote y la apertura hasta medio muslo del mismo, sus pechos y sus piernas quedaban expuestas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_003_cc8c.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Parece una puta cara», certificó: «Cuando me canse de ella, sacaré un buen beneficio al venderla. No me costará encontrar un comprador que busque incrementar su harén con una mujer elegante que jamás se haya manchado las manos con un trabajo manual».</p>



<p>&nbsp;Cuando Antonella le trajo la bebida, se preguntó porque la seguía conservando y meditando sobre ello, comprendió que todavía no había conseguido quebrar su mente.</p>



<p>«Sigue creyendo que llegará un príncipe o una princesa que la salvará de mí», concluyó mientras visualmente comprobaba que la mulata era bellísima y que además de poseer grandes pechos y una cintura estrecha, su piel morena le daba un aspecto de tigresa que todavía la hacía merecedora de su atención.</p>



<p>&nbsp;Sabiéndose vigilada, la mucama preguntó a su dueño si deseaba algo más, o por el contrario si se podía ir a preparar la cena. Mirándola a la cara, el magnate descubrió que no le apetecía estar presente cuando con toda seguridad castigara a Patricia. Por un momento, éste dudó si debía recriminarle sus actos:</p>



<p>―Vete a cumplir con tus obligaciones― finalmente contestó al saber que no valía la pena descubrir sus cartas.</p>



<p>Aliviada se marchó rumbo a la cocina mientras temía por la joven que dejaba en compañía de su amo.</p>



<p>― Patricia, siéntate aquí―&nbsp; le dijo señalando un sillón orejero: ― Tengo que hablar contigo sobre tu destino, pero antes, ¿quieres una copa?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desconcertada por esa muestra de amabilidad, contestó que sí, que estaba sedienta, aunque en su fuero interno estuviese muerta de miedo. Alargando más de lo necesario el tiempo entre hielo y hielo, Ricardo aprovechó para mezclar con el ron una poción que afianzara el dominio sobre ella y así conseguir que la mente de la joven fuera más receptiva a sus órdenes. &nbsp;Cuando le dio la bebida, estaba ya tan nerviosa que la cogió con las dos manos y le pegó un buen sorbo al no entender que buscaba el hombre con esa actitud tan serena. &nbsp;Viendo que había conseguido llevarla hasta un estado cercano a la histeria, Gonzalo apoyó las dos manos sobre sus hombros.</p>



<p>Su atractiva victima sintió un escalofrío al notar como las palmas de su secuestrador se posaban sobre ella, temiendo quizás que desease martirizarla. Contra toda lógica, el maldito esperó a que se relajara antes de seguir con su plan de desestabilizarla. Para ello, todos y cada uno de los detalles eran importantes. Si quería que esa mujer perdiera toda esperanza, debía desmoronar sus defensas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_005_a249.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Tranquila― comentó al notar que seguía aterrorizada.</p>



<p>&nbsp;Cuando se percató que aun renuente aceptaba el contacto sobre su piel, empezó a acariciarla los hombros con suavidad. Al sentir esas caricias, ese masaje tan alejado a la forma en que la había estado violando los últimos días, Patricia se desesperó cuando en ese momento Ricardo le recordó, no al salvaje que la había torturado, sino al amoroso padre de su amiga que había conocido en el pasado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Qué ha cambiado?», se preguntó cuándo esas carantoñas se prolongaron en el tiempo, y por un momento, soñó que la liberaría.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero entonces, con voz seria, el colombiano comenzó a hablarle al oído:</p>



<p>― Pati, estoy enfadado contigo. Sé que intentas escapar de mí.</p>



<p>La muchacha intentó protestar al oírlo, pero su captor cortó por lo sano sus quejas apretando un poco más de lo necesario su cuello:</p>



<p>― Me consta lo que tú y Antonella habéis hecho. No intentes negar que has querido seducirla para que te ayudara en tu huida.</p>



<p>La tensión con la que escuchó su comentario y su mutismo confirmaron lo que ya sabía.</p>



<p>― Quiero que sepas que no me molesta y que no me importa que disfrutes de ella cuando yo no la uso.</p>



<p>Estaba mintiendo y ella lo sabía, pero curiosamente se relajó. Lo cual Ricardo tomó como señal para profundizar sus caricias bajando despacio por su escote:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― Aunque Antonella es de mi propiedad exclusiva, no pondría objeciones a compartirla contigo si aceptas convertirte en mi amante.</p>



<p>En esos momentos los dedos del brujo que la había sometido ya jugaban con el borde de sus areolas:</p>



<p>―&nbsp; Pienso que a esa niña le gustas y que le gustaría tenerte en mi cama cuando la poseyera.</p>



<p>Contra su voluntad, la promesa de disfrutar de la morena había hecho florecer los pezones de Patricia y estaban ya duros al tacto, cuando se apoderó de ellos pellizcándolos. &nbsp;</p>



<p>―&nbsp;&nbsp; Soy un hombre moderno, abierto a nuevas experiencias― insistió denotando una comprensión que no esperaba.</p>



<p>Aterrorizada por la excitación creciente de su cuerpo al notar las manos de su captor recorriéndole el pecho, quiso rechazarlo, pero no pudo e instintivamente sus caderas comenzaron a moverse siguiendo el ritmo de sus caricias.</p>



<p>«Pronto esta zorra no necesitara estar bajo un hechizo para creerse mía», Ricardo meditó mientras le pedía que siguiera bebiendo de la copa.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al observar que se la había acabado, supo que la poción ya estaba haciendo efecto y sin darle tiempo de pensar, la levantó del sillón y la besó. Patricia sollozó al sentir los labios del brujo e instintivamente respondió con pasión rozando su sexo contra él mientras intentaba despojarle de la camisa. A pesar de odiarle, ¡estaba en celo! Los besos de Antonella, la atracción que sentía por ella y esos inesperados mimos se le habían acumulado entre sus piernas y ¡necesitaba desfogar ese deseo!</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_010_85be.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Urgida como pocas veces, se arrodilló frente a él y abriéndole el pantalón, liberó su pene de la prisión. Al verlo inhiesto y duro, se sintió deseada. Por eso, mientras su lengua empezaba a jugar con el glande, usó su mano para acariciárselo.</p>



<p>―Cómetelo. Demuestra lo puta que eres― tomándola de la cabeza, le ordenó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Contento al verla de rodillas haciéndole una felación, el colombiano se relajó mientras la hija de su enemigo engullía su sexo. Pero rápidamente deseó más y levantándola nuevamente del suelo, le desgarró el camisón. Teniéndola desnuda, comprobó que estaba excitada al reparar que sus pitones lucían en punta y queriendo forzar su entrega, comenzó a toquetearle el clítoris.</p>



<p>― Te gusta, ¿verdad Zorra? ―&nbsp; insistió sin dejar de torturarla.</p>



<p>Ese insulto la hizo experimentar una extraña desazón y sorpresivamente le pidió ser usada con la voz entrecortada por la excitación. Sabiéndola ya en sus manos y que, con otro par de sesiones, esa españolita se comportaría para siempre como una cachorrita necesitada de dueño, separando los labios con sus dedos, jugueteó con la cabeza del pene en la entrada de su cueva mientras seguía torturando sus pezones con los dientes.</p>



<p>― Por favor―&nbsp; le gritó la joven moviendo sus caderas para forzar su penetración.</p>



<p>Disfrutando de su claudicación, el brujo se introdujo en ella lentamente para que así su víctima fuera consciente de la forma en que le hundía la verga en su coño y cómo su tallo iba forzando cada pliegue y cada rugosidad de su vulva.</p>



<p>―Mi señor― rugió al sentirse llena.</p>



<p>Presa del momento, comenzó a retorcerse en busca del placer mientras Ricardo iba incrementado la profundidad de sus ataques. Al advertir que lo tenía tan adentro que sus huevos rebotaban contra ella como si fuera un frontón, gritó desesperada que acelerara.</p>



<p>Asumiendo la cercanía del orgasmo de la joven, el colombiano clavó su estoque en ella sin compasión mientras que le apretaba el cuello con las manos. Al experimentar la falta de aire intentó huir, pero el brujo se lo impidió.</p>



<p>―Eres mía y solo mía― le gritó esperando que siendo estrangulada se incrementara su placer en un raro fenómeno llamado hipoxia.</p>



<p>Desconociendo los motivos, Patricia solo sabía que no podía respirar y llena de espanto, se revolvió tratando se zafarse. Pero la fortaleza de ese maldito hizo vanos sus intentos mientras pensaba que iba a morir. Cuando más horrorizada estaba, desde su interior, una enorme descarga eléctrica escaló por su cuerpo y explotó en su cabeza.</p>



<p>―Me corro― gimió al notar su sexo licuándose.</p>



<p>Para entonces su agresor se había olvidado de su propósito inicial y encantado al sentir el flujo de su cautiva envolviéndole el pene, se puso a acuchillarla con mayor frenesí hasta que consiguió explotar dentro de ella, dejándola exhausta.</p>



<p>&nbsp; «Otra puta más en mi haber», pensó mientras la veía caer al suelo.</p>



<p>Sin hacer ningún intento por retenerla, la observó desplomarse y olvidándose de ella, preguntó a Antonella si su cena estaba lista. Desde la puerta la mulata respondió que sí. Girándose hacia ella, supo por el color de sus mejillas que la esclava había permanecido atenta de sus andanzas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_011_7d60.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Seguro que ha estado mirando y que se le ha mojado su tanga», se dijo malinterpretando el brillo de sus ojos. Y es que donde el colombiano había visto calentura, lo cierto es que lo que había era indignación. Indignación que el mismo fomentó al comentar a la morena muerto de risa que todavía no había hecho lo honores al culito de su invitada.</p>



<p>«¡No se lo merece! ¡Es una niña!», exclamó para sí con ganas de consolarla.</p>



<p>Ajeno a ello, con su empleada abriéndole paso, se fue al comedor a cenar. Tras sentarse en la mesa, Ricardo decidió que había llegado la hora de hacerle ver su molestia a la mulata:</p>



<p>― Antonella, creo que me debes una explicación. ¿Quién te dio permiso para usar mi mercancía?</p>



<p>La mujer le miró asustada. Sabía que la había descubierto y que se avecinaba un castigo:</p>



<p>― Nadie― contestó y sin necesidad de que le dijera nada más se fue desnudando.</p>



<p>Patricia que los había seguido en silencio, observó pálida como su supuesta aliada se arrodillaba en la alfombra con el culo en pompa para recibir el escarmiento.&nbsp; Y aunque deseaba protestar, decidió callarse no fuera que sus quejas incrementaran la violencia del sujeto.</p>



<p>Supo que había hecho bien cuando sacando una fusta de un cajón, el maldito cruelmente le azotó y Antonella recibió la reprimenda en silencio.</p>



<p>«No ha hecho nada», se lamentó viendo las nalgas de la negrita temblar anticipando cada golpe.</p>



<p>Sin poder hacer nada por evitarlo, Patricia se mantuvo muda tratando de asimilar lo que sentía. Y es que por mucho que le costara aceptarlo, por una parte, estaba espantada por la violencia con la que estaba fustigando a la mujer, pero por otra no podía dejar de reconocer que algo en su interior la había alterado: Ver a la muchacha que la había consolado en posición de sumisa y sus nalgas coloradas por el tratamiento, ¡había humedecido su entrepierna!</p>



<p>Para su desgracia, el maldito no la había olvidado y cansado tras descargar esa tunda sobre Antonella, decidió ocuparse de ella y hacerle ver quien mandaba:</p>



<p>― Zorra, ¿te apetece un poco de vino? ― le preguntó mientras cogía de la hielera una botella de blanco.</p>



<p>Que le ofreciera de beber la dejó fuera de juego, pero como temía decir que no, respondió afirmativamente. Lo que nunca previó fue que ese sujeto enfriara las nalgas de su compañera de infortunio derramando una buena cantidad del afrutado líquido sobre ellas y menos que cogiéndola del pelo, le ordenara que bebiera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obedientemente, la cautiva empezó a sorber el vino que goteaba por el trasero de la muchacha. Al principio sorbió despacio, como temiendo el hacerla daño, sin saber que el esmero con el que pasaba la lengua sobre su atormentada piel iba a provocar que unos pequeños gemidos de placer surgieran de la garganta de la mucama.</p>



<p>Al escucharlos, Patricia se vio impulsada por una urgente necesidad y sus incursiones se fueron haciendo cada vez más atrevidas ante la atenta mirada del colombiano. Es más, viendo que Antonella recibía con gozo sus lengüetazos, usó las manos para separarle los cachetes y así que le resultara más fácil el obtener con su boca las gotas de ese elixir que se habían deslizado por el oscuro canalillo que formaban.&nbsp; Cuando la mulata notó esas caricias no se pudo aguantar y sin ningún recato le pidió que siguiera, reconociendo voz en grito lo mucho que le gustaba sentir una lengua en su hoyuelo trasero.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_014_f360.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Viéndolas excitadas y listas, el brujo comprendió que tras el palo debía venir la zanahoria y acomodando a su esclava sobre la mesa, puso su pubis a disposición de la otra.</p>



<p>―Cómetelo― la apremió.</p>



<p>&nbsp;Aunque en pocas ocasiones, Patricia había devorado la femineidad de una mujer, se lanzó como una fiera sobre ella y separando con los dedos los labios inferiores de Antonella, se apoderó de su clítoris mientras que con la otra mano le acariciaba los pechos, desconociendo que eso era lo que el brujo estaba buscando, ya que, en su retorcida forma de pensar, después de su merecido castigo, esa comida de coño era un premio con el que gratificaba la fidelidad de su esclava.</p>



<p>Nuevamente, el brujo interpretó incorrectamente sus ojos y donde vio deseo por él, realmente era por la que consideraba su amante. Por eso no le extrañó que la abrazara con las piernas y que al notar que sus senos eran acariciados, su sexo se licuara. Desconociendo la realidad de sus sentimientos, el culo de Patricia moviéndose mientras amaba oralmente a su esclava, le pareció sumamente atractivo y separándole las nalgas, decidió tomar posesión de él.</p>



<p>Al sentir el contacto de las manos de Ricardo, Patricia levantó el trasero sabiendo que era inevitable que ese maldito la poseyera y mientras notaba el dolor de ser ensartada, instintivamente sus dientes se apoderaron del botón de placer de Antonella. Ese cruel mordisco desarmó a la morena y dejándose llevar por el gozo comenzó a maullar dulcemente mientras su amo forzaba con decisión el esfínter de su amada. Ésta berreó al notar ese pene desflorando su trasero y el volumen de sus gritos azuzó a su agresor, el cual no esperó a que se acostumbrara para comenzar sus embestidas.</p>



<p>Completamente adolorida, Patricia se había olvidado que tenía que seguir consolando a Antonella y ésta tirándole del pelo volvió a acomodar la boca de la mujer en su sexo mientras le susurraba que fuera fuerte. Su voz fue tan tenue que Ricardo creyó que se lo decía a él y respondiendo a la súplica de su esclava, incrementó la velocidad con la que sodomizaba a la joven.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cambio, para la verdadera destinataria de sus palabras fueron un acicate que le permitió resistir y no paró de lamer y mordisquear el clítoris de su aliada mientras su culo era tomado violentamente. Su insistencia en el oral rindió sus frutos y babeando notó que la mulata estaba cercana al clímax. Deseando que Antonella se sintiera amada, aumentó el ritmo de su lengua al sentir los primeros espasmos de placer de la mulata.</p>



<p>―Córrete, no te contengas― le gritó al ver manar un ardiente geiser del interior de la mujer mientras como posesa buscaba no desperdiciar ni una gota de ese manjar.</p>



<p>El altivo animal que la estaba violando nuevamente cayó en el error de creer que se lo decía a él y por eso le permitió que siguiera amándola sin advertir que si el propio cuerpo de la sodomizada empezaba a disfrutar tampoco era por su causa.</p>



<p>― ¡Dios! ― gritó agradecida cuando Antonella se levantó para ayudarla a pasar el trance y separándole los labios, introdujo dos dedos en su vulva.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para entonces, Patricia había olvidado que estaba siendo sodomizada y sintiendo solo que la mulata le estaba haciendo el amor, sin ninguna cortapisa gritó que siguiera, que era su puta.</p>



<p>― ¡Qué rápido te has dado cuenta! ― rugió Ricardo acelerando todavía más su ritmo sin reparar en que no era su pene rompiéndole el culo el que estaba dándole placer sino los mimos de su esclava.</p>



<p>Para entonces las caricias de la mulata habían conseguido su objetivo y notando que en desde lo más profundo de su ser el gozo se apoderaba de ella, la española dejó de luchar y su cuerpo se empezó a convulsionar derramándose en un torrente de líquido que recorrió sus muslos hasta que cayó agotada sobre el suelo. Excitado por los gritos, su agresor siguió cabalgándola satisfecho al ver una sonrisa en sus labios y denotando lo poco que sabía de las mujeres, ordenó a la mulata que la humillara con un beso.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_015_bfce.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Como no podía ser de otra forma, Antonella obedeció y por ello cuando su amo derramó su simiente en los intestinos de Patricia, la secuestrada no se sintió humillada sino premiada.</p>



<p>―Gracias― suspiró agradecida a la mucama.</p>



<p>El brujo estaba tan seguro de su dominio que contestó:</p>



<p>―No me las des. No soy tu amante sino tu dueño.</p>



<p>Tras lo cual y habiendo saciado sus necesidades sexuales, comentó que estaba cansado y que se iba a dormir. La mulata, que conocía a la perfección a su dueño, aprovechó para preguntarle donde debía llevar a descansar a la invitada. El magnate no lo dudo:</p>



<p>―Contigo. Desde esta noche, es mercancía usada y su puesto es en la habitación de los esclavos.</p>



<p>Disimulando su alegría, Antonella protestó diciendo que su catre era muy pequeño y que, si lo tenía que compartir, al día siguiente se despertaría agotada.</p>



<p>―Ese no es mi problema― contestó Ricardo dejándolas solas&#8230;</p>



<p></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/69/52259772/52259772_012_7991.jpg" alt="" width="615" height="409"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 10&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Sep 2026 07:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
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					<description><![CDATA[Tras haber sido violada, Patricia no se quejó cuando el magnate la encerró en una habitación. Al contrario, vio en quedarse sola una liberación. Agotada y desolada, se acercó al pequeño catre y tumbándose en él, comenzó a preguntarse de quién era la voz que había escuchado en su cerebro y que tanto la había consolado. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Ya me conoces― oyó nuevamente en su interior. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Confusa, abrió los ojos para comprobar que nadie le acompañaba. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―No es así, pero gracias― suspiró creyendo que era producto de su imaginación. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Una carcajada retumbó en su mente: &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ― ¿Tan [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Tras haber sido violada, Patricia no se quejó cuando el magnate la encerró en una habitación. Al contrario, vio en quedarse sola una liberación. Agotada y desolada, se acercó al pequeño catre y tumbándose en él, comenzó a preguntarse de quién era la voz que había escuchado en su cerebro y que tanto la había consolado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ya me conoces― oyó nuevamente en su interior.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Confusa, abrió los ojos para comprobar que nadie le acompañaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No es así, pero gracias― suspiró creyendo que era producto de su imaginación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una carcajada retumbó en su mente:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Tan fugaz es tu memoria que has olvidado a la dama que te amó en la morada de tu progenitor?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tú no eres Antía― replicó al fantasma que le hablaba en su mente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ciertamente no lo soy, pero eso no significa que tu bello ser no haya sido objeto de mis lisonjas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La joven cautiva se quedó pasmada al reconocer el anticuado modo de expresarse con el que se dirigía a ella y extrañamente tranquila, contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Sigo sin saber quién eres, pero gracias. Tu ayuda me permitió soportar la tortura.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Mi pequeña damisela, solo te puedo decir que soy tu amiga y que siempre me tendrás a tu vera cuando lo requieras.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa voz consiguió calmar sus nervios y abriéndose a ella, preguntó qué quería ese hombre de Estefany.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―El criollo es un ser aborrecible carente de sentimientos que anhela para sí los dones mágicos de esa dulce criatura.</p>



<p>― ¿Dones mágicos? Pero si es una chavala normal.</p>



<p>―Te equivocas, mozuela. Estefany es bruja desde niña. Por la herencia recibida de sus antepasados, dispone de grandes poderes.</p>



<p>&nbsp; Aunque su torturador ya se lo había comentado y no tenía motivos para dudar ella, Patricia seguía sin creerlo. Le parecía imposible que su amiga fuera capaz de realizar magia y más aún que se lo hubiese ocultado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_005_ffb8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Me hubiese dado cuenta. La conozco desde hace años y nunca le vi realizar nada extraordinario.</p>



<p>―Te comprendo, pero piensa en las veces que estabas triste y esa joven te llamó para consolarte sin necesidad de que le dijeras nada. Medita sobre todas las ocasiones en las que de improviso tus problemas desaparecieron después de estar con ella. Estefany lleva protegiéndote desde que la conoces.</p>



<p>Sus palabras le hicieron pensar en Manuel, su antiguo novio y por primera vez dio credibilidad a la mujer que le hablaba. Ya dudando, se pudo a meditar sobre las personas que habían sido importantes en su vida y tras pensar en su padre, fijó su atención en su adorada pelirroja.</p>



<p>―Antía también me ha ayudado siempre― susurró.</p>



<p>―Lo sé. A través de ella he llegado a ti y si consigo hablarte a través de los siglos mediante el vínculo que nos une.</p>



<p>―No entiendo. ¿Por qué dices a través de los siglos? ― preguntó justo cuando se abría la puerta de la habitación.</p>



<p>La entrada de una mulata vestida como una mucama de antaño cortó el contacto y disimulando su turbación, prestó atención a la recién llegada que en silencio se acercaba a ella. La trasnochada vestimenta de la morena no impidió que Patricia se percatara de su belleza y que esas ropas no podían ocultar unas atrayentes y voluptuosas curvas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>―El amo me ha ordenado que la prepare para la cena― murmuró la chavala mientras la ayudaba a incorporarse.</p>



<p>Intimidada por su propia desnudez, Patricia dejó que la llevara hasta el baño y tapándose los pechos, quedó de pie mientras la empleada de Ricardo llenaba el Jacuzzi. Ésta, tras comprobar que el agua estaba a la temperatura ideal, fue a por la muchacha y tiernamente le tendió la mano para que se apoyara en ella mientras entraba en la bañera.</p>



<p>―Gracias― musitó la joven extrañada de que alguien en esa casa fuese dulce con ella.</p>



<p>Al entrar al agua, los arañazos producto de las penurias a la que había sido sometida comenzaron a escocerle y no pudo evitar comenzar a llorar.</p>



<p>―Tranquila, señorita― consciente de que esas heridas eran resultado de la lujuria de su dueño, comentó la mulata mientras usaba una esponja para enjabonarla: ―Deje que su Antonella la mime.</p>



<p>&nbsp;Cortada por esas imprevistas caricias, permaneció inmóvil sin levantar la mirada. En su fuero interno temía que la actitud serena de la mujer fuera otra manera que Ricardo hubiese organizado antes de volverla a torturar. Ajena al miedo que lucía en sus ojos, la mulata siguió cuidándola con ternura mientras de reojo observaba que los pechos de Patricia eran imponentes a pesar del maltrato y contra su voluntad, sintió que las aureolas rosadas de la joven pedían a gritos ser besadas. Asumiendo que si lo hacía sería castigada, siguió admirándola mientras le pedía que se relajara. La joven cerró los ojos al escucharla y eso le permitió reparar en la hermosura del monte que escondía entre las piernas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_051_bc33.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Es precioso», escandalizada con la atracción que sentía, pensó al comprobar que lo llevaba exquisitamente depilado.</p>



<p>La mulata se había convertido en bisexual bajo el dominio de su amo y tuvo que reconocer que la hembra que estaba bañando la atraía y solo el miedo que tenía a don Ricardo evitó que ansiosamente se lanzara a devorar ese sexo, que estaba tan cerca, pero a la vez tan lejos.</p>



<p>«Pobrecilla», pensó sabiendo que esa noche la niña que estaba aseando iba a ser el juguete con el que el dueño de la hacienda satisficiera su lujuria.</p>



<p>Eso le hizo recordar el funesto día en que la compró y la cruel forma en que la abusó de ella durante semanas hasta que se cansó de ella.</p>



<p>«Va a necesitar todo el consuelo que pueda darle», se dijo mientras inconscientemente se ponía a recorrer con la esponja los muslos de la española.</p>



<p>Para entonces, Patricia estaba disfrutando del baño y de las tiernas caricias de la mulata. Desde que había descubierto que las mujeres le gustaban, siempre había tenido la fantasía que una la masturbara en el agua, pero el terror a su reacción evitó que se lo pidiera cuando como una descarga eléctrica sintió como la mano de la mulata recorría su sexo al enjabonárselo.</p>



<p>«No debo excitarme», murmuró para sí totalmente aterrorizada.</p>



<p>La temperatura del agua había conseguido calmarla, relajarla, pero el contacto de las manos de Antonella había avivado su deseo. Se volvía a sentir la mujer que había sido antes de caer en manos de ese maldito, con sus apetitos y sus deseos, una mujer que usaba y disfrutaba del sexo. Por ello, no pudo evitar un gemido cuando en su imaginación vio a esa mujer entreteniéndose con sus pechos antes de acomodarse entre sus piernas.</p>



<p>«Está solo cumpliendo órdenes», insistió sospechando que bajo la profesionalidad con la que la bañaba, la morena escondía una sensualidad encubierta.</p>



<p>Temblando ya excitada, soportó como un suplicio el resto del baño y aliviada, obedeció cuando la criada le pidió incorporarse y salir de la tina. Ya de pie, intentó esconder su calentura mientras la secaba. Pero la suavidad de la toalla al recorrer su piel, el aliento de la criada al agacharse entre sus piernas, hicieron que la humedad inundara su cueva. Lejos quedaba la humillación y el dolor sufridos, diluidos por su deseo, por la necesidad de ser tocada, de ser amada por esos labios gruesos que la consolaban, separó los muslos. Cualquiera que hubiese contemplado la escena, hubiese caído en que ambas deseaban lanzarse en brazos de la otra y que temerosas de dar el primer paso, la dos estaban preparadas para amarse.</p>



<p>Con Patricia ya seca, Antonella no podía prolongar el placer que sentía viéndola y acariciándola desnuda, por lo que cogiendo de un cajón un camisón de un cajón, se lo empezó a poner. La muchacha levantó los brazos para facilitar su maniobra, pero sin querer su pecho golpeó la cara de la criada al hacerlo. La criada tuvo que cerrar sus piernas, para que su deseo siguiera siendo algo privado y que la joven no supiera de su calentura. Pero la suavidad de esos senos blancos sobre su mejilla, provocó &nbsp;que soñara con abalanzarse sobre ella y tumbándola en la cama como una loca apoderarse de su sexo. El miedo que tenía a la reacción de dueño de la hacienda si se enteraba, la convenció de no intentarlo y con el sudor recorriéndole la piel, la sentó en frente de un espejo, y empezó a peinarla.</p>



<p>«Si me entrego a ella, el amo nos castigaría a las dos», pensó mientras el cristal le devolvía la imagen de un escote que además de mostrar la rotundidad de sus formas, transparentaba el color rosado de sus areolas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_061_4e47.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El llanto de la joven que estaba acicalando la devolvió a la realidad:</p>



<p>― Señorita ¿por qué llora? ― &nbsp;preguntó sin esperar respuesta al saber perfectamente qué le ocurría, qué provocaba su desamparo.</p>



<p>― Le odio― &nbsp;contestó la muchacha, comparando el trato que había recibido de su captor y el que le estaba dando esa criada.</p>



<p>― Por favor, contrólese. No debe oírla― apiadándose de ella, musitó en voz baja la mulata: ―Si la escucha, la hará sufrir. ¡Lo sé en carne propia!</p>



<p>Consciente de que sería así y que ese malnacido aprovecharía su debilidad para torturarla, dejó de llorar y preguntó:</p>



<p>― ¿Desde cuándo estás en su poder?</p>



<p>Aunque sabía que no debía de contestar, Antonella decidió ser honesta con la chiquilla porque, al fin y al cabo, ambas iban a compartir un destino común:</p>



<p>―Tenia dieciséis años cuando me compró al hombre que creí que era mi novio. Llevo sirviendo en su casa y siendo de su propiedad desde entonces.</p>



<p>Patricia, la miró desconcertada al escuchar su respuesta. Aunque sabía por propia experiencia lo perverso que podía ser el padre de Estefany jamás había caído que su estancia en ese lugar podía eternizarse en el tiempo.</p>



<p>― ¿Qué edad tienes? – asustada preguntó.</p>



<p>Al contestar que veintitrés, se echó a llorar:</p>



<p>― ¡Llevas siete años aquí!</p>



<p>―Así es, señorita― respondió mientras intentaba ocultar su dolor peinándola.</p>



<p>― ¿No has intentado huir?</p>



<p>Con dos lágrimas surcando sus mejillas, la mulata sollozó:</p>



<p>―No tengo donde ir.</p>



<p>La rendición que mostraba ante su destino indignó a la española y sin saber cómo esa monada se tomaría la propuesta, le insinuó que si la ayudaba a escapar tendría un hogar a su lado.</p>



<p>―No soy nadie y usted es muy bella― susurró la criada con un raro fulgor en sus ojos sin llegárselo a creer.</p>



<p>&nbsp;Por un momento, Patricia se quedó callada mirándola y recordando el placer que había experimentado al sentir cómo recorría su cuerpo al bañarla nuevamente la humedad invadió su sexo. Temiendo que se riera de ella, decidió que valía la pena arriesgarse. No muy segura de lo que hacía, aprovechó su cercanía para tomar su mano y poniéndola sobre su pecho, decir:</p>



<p>― Si conseguimos huir, me encantaría que vivieras conmigo para que yo te cuidara.</p>



<p>Antonella se quedó petrificada al sentir bajo sus dedos los senos de Patricia y pegando un gemido, suspiró que la ayudaría a escapar pero que no la acompañaría.</p>



<p>― ¿No te gusta la idea de que vivamos juntas? ― insistió al notar que, a pesar de su indecisión, la mulata estaba acariciándola.</p>



<p>Excitada, la morena sollozó:</p>



<p>―Me he acostumbrado a ser esclava y no sabría cómo vivir sin tener a alguien al que obedecer.</p>



<p>&nbsp;Al escucharla, Patricia comprendió que no era una excusa y que esa atractiva mujer hablaba en serio al decir que necesitaba un amo. Meditando sobre ello, se vio mimándola mientras la ayudaba a rehacer su vida y dando un salto al vació, se giró hacia ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_079_36f9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Me encantaría ser tu dueña y que tú fueras la muñequita que me mimara por las noches― le soltó mientras tomándola de la cabeza la acercaba a sus pezones.</p>



<p>&nbsp;Aunque el miedo a don Ricardo seguía allí, Antonella no pudo rechazar la atracción que sentía por esas rosadas areolas y sacando la lengua, comenzó a lamerlas ya totalmente entregada. Enternecida por la pasión que denotaba al mamar de ella, la secuestrada comprendió que debía afianzar su dominio y dulcemente le ordenó que se masturbara.</p>



<p>―Mi señora― suspiró mientras la obedecía por primera vez.</p>



<p>Al contemplar cómo separaba los muslos y se ponía a tocarse, decidió ayudarla y sustituyendo los dedos de la morena por los suyos, se levantó y la besó. La ternura con la que la lengua de la muchacha jugaba dentro de su boca mientras le rozaba con los dedos su clítoris fue algo que la mulata nunca esperó sentir y de improviso se vio inmersa en un placer tan dulce como intenso.</p>



<p>―Soy y seré su esclava, pero ahora debo prepararla. No quiero ser la culpable de que el amo la haga sufrir más de lo que ya tiene planeado― separándose, sollozó apesadumbrada al saber lo que le tenía reservado.</p>



<p>Ver que esa monada de piel morena bebía los vientos por ella la permitió afrontar sus penurias con nuevos ánimos y mientras se dejaba maquillar por ella, vio necesario insistirle en lo felices que serían viviendo juntas en Madrid.</p>



<p>― ¿No tiene allá un marido? ― preguntó Antonella.</p>



<p>―Ni lo tengo ni lo necesito― contestó la que ya se sabía su dueña y demostrando que así era, le dio un tierno azote sobre sus formadas posaderas mientras añadía: ―Para las noches frías, tendré a ¡mi dulce negrita!</p>



<p>La ilusión con la que la mucama acogió sus palabras le hizo saber que a pesar de su desesperada situación tenía una aliada&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">22</h1>



<p>En su chalet, Gonzalo seguía intentando digerir que la razón por la que su hija había sido secuestrada por el padre de Estefany era el deseo de este por apoderarse de los poderes mágicos de la morena. Como europeo del siglo XXI se le hacía cuesta arriba reconocer la existencia de la magia y más en manos de alguien que lo amara tan profundamente como esa muchacha. Por ello, no las creyó de primera y ambas tuvieron que demostrarle que podían bucear en su pasado.</p>



<p>«No es posible», se dijo cuándo, tanto Antía como la colombiana, comenzaron a narrarle escenas de su vida que eran imposible que supieran.</p>



<p>Por ello, sin ceder, les pidió otra prueba por que con esa no les bastaba.</p>



<p>―Gonzalo, mi amor. ¿Cómo podemos convencerte? ― preguntó la gallega asumiendo lo difícil que les resultaría vencer su incredulidad.</p>



<p>&nbsp;Mirando a la pelirroja, respondió:</p>



<p>―Para que crea que sois dos brujas, necesitaría que hicierais algo que rebasara la lógica&#8230; no sé&#8230; haced algo que no pueda rebatir.</p>



<p>Tomando el testigo, Estefany le tomó del brazo y lo sacó de la casa sin decirle nada. Convencido de que nada de lo que hicieran podría hacerle cambiar de opinión, se dejó llevar por la calle hasta la casa de al lado. Una vez allí, la amiga de su hija le pidió que intentara abrir la puerta de su vecino.&nbsp; Mirando la cadena que cerraba las dos hojas, respondió que no era Superman.</p>



<p>― ¿Si consigo abrirlas de par en par sin siquiera tocarlas sería suficiente para creernos? ― argumentó la joven.</p>



<p>Asumiendo que era algo imposible, contestó que sí con una sonrisa en sus labios. Al oír su respuesta, la chiquilla se concentró y durante un minuto no ocurrió nada.</p>



<p>― ¿A qué esperamos? ― satisfecho comentó.</p>



<p>―Amor, aguarda un poco― estaba insistiendo la pelirroja cuando el camión de la basura apareció por la esquina.</p>



<p>Pensando que la espera sería en vano, se sentó sobre un coche aparcado mientras veía a los empleados municipales recoger las bolsas depositadas en la acera.</p>



<p>«Esto es ridículo», exclamó para sí sintiendo que era una pérdida de tiempo.</p>



<p>Acababa de hacerlo cuando de pronto, el conductor del vehículo aceleró, pero en vez de meter primera, puso reversa y con gran estruendo tiró no solo la puerta sino una gran parte de la verja.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_056_71ba.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―No has sido tú, sino ese inútil― pálido exclamó al ver cumplida la profecía.</p>



<p>―Gonzalo, por supuesto. Ese hombre cometió un error que yo provoqué. Una bruja se aprovecha de su entorno y lo tuerce a su favor. ¿Cuántos años lleva pasando el camión de la basura por esta calle sin romper nada? ¿No te parece al menos extraño que justamente haya ocurrido cuando yo lo necesitaba?</p>



<p>No pudiendo negar ese aspecto, Gonzalo siguió sin dar su brazo a torcer y señalando a un corredor, les pidió verlo tropezar.</p>



<p>―Para eso, no necesito magia― muerta de risa, respondió Antía.</p>



<p>El sujeto jamás esperó que, al pasar al lado de la pelirroja, ésta se levantara la camisa y le mostrara los pechos desnudos. La sorpresa le hizo trastabillar y mirando embelesado las pecas que lucían esas tetas, cayó sobre los adoquines del paseo.</p>



<p>―Has hecho trampa― rugió divertido al verlo en el suelo.</p>



<p>―Para nada, he aprovechado mis atributos femeninos para cumplir tu deseo. Pero te comprendo y por eso, te doy otra oportunidad para que elijas otra cosa más difícil.</p>



<p>En esta ocasión, el hombretón se lo pensó mejor antes de hablar y en compañía de las dos, caminó por el barrio buscando qué prueba ponerles. Debía ser algo tan extraordinario que no le cupiera duda si lo conseguían y por eso aguardó paciente a que se le ocurriera. El destino quiso que mientras se acercaban a un centro comercial Gonzalo se diera cuenta del inminente desprendimiento de una cornisa sobre una anciana que estaba tomando el sol en un banco. La cual debía ser dura de oído porque, a pesar de gritarle que se alejara, siguió sentada:</p>



<p>―Sálvala mientras nosotras la sujetamos― le ordenó Antía.</p>



<p>La seguridad de su voz permitió al hombretón reunir el valor y agarrando a la buena señora la puso a salvo. Acababa de dejarla en mitad de la avenida cuando un ruido atroz le informó de lo cerca que habían estado de morir. Al mirar a sus acompañantes, observó en ellas las secuelas del esfuerzo que habían realizado.</p>



<p>―Volvamos a casa, tenemos que hacer mi equipaje. ¡Me voy con vosotras! ― comentó mientras la gente se arremolinaba a su alrededor alabando su valentía. Ya no necesitaba más evidencias, aunque le costase reconocerlo, ¡la magia existía!&#8230;</p>



<p>Como el vuelo de Avianca no salía hasta las tres de la tarde, Gonzalo ocupó el resto de la mañana en hablar con Tomás Guijarro, su segundo en la compañía, sobre lo que tenía que resolver en su ausencia. Conocedor del día a día de la empresa, el financiero lo tranquilizó diciendo que no se preocupara y que se divirtiera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;«¿Divertirme? ¡Si tú supieras!», pensó el ejecutivo mientras colgaba la llamada.</p>



<p>Al no servir de nada el comentarle el verdadero motivo de su estancia en Colombia, el treintañero asumió que era un viaje de placer, jamás sospechó que su jefe iba a cruzar el charco a intentar liberar a su hija. De haberlo sabido, quizás ese bonachón hubiese insistido en acompañarle, ya que era evidente para todos que secretamente estaba enamorado de Patricia.</p>



<p>&nbsp;«Si consigo traerla de vuelta, organizaré una cena entre ellos», se dijo viendo en ese ejecutivo un candidato para su retoño.</p>



<p>Con ese pensamiento en mente, fue a buscar a las dos mujeres a las que amaba. Quería hablar con ellas sobre los peligros que iban a correr. Pero cuando las encontró en el salón, se encontraban en trance y no queriendo romper su concentración, se sentó a observarlas desde el sofá.</p>



<p>Como para un neófito como él todo lo relativo a la magia era cuando menos extraño, se examinó interesado a las mujeres. Lo primero que le extraño fue lo inexpresivo de sus rostros. Conociéndolas como las conocía, no entendía que, siendo tan pasionales, sus caras no reflejaran emoción alguna. Estudiándolas, se concentró en descubrir cualquier cambio en sus facciones que revelara lo que en ese momento pasaba por sus mentes. Al hacerlo, comenzó a notar cada cuando respiraban, cómo las venas de sus cuellos se inflaban con cada pálpito de sus corazones y sin darse cuenta siquiera, se puso a explorar su interior. Estudiando su cuerpo, advirtió que sus pulmones y su corazón se ralentizaban mientras en su cerebro crecía una rara quietud.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_092_e746.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Sorpresivamente comenzó a oír unas voces a lo lejos. Buscando su origen, se centralizó en ellas y pudo reconocerlas.</p>



<p>&nbsp;«Son Antía y Estefany», se dijo mientras abría los ojos y ante su sorpresa vio que nada había cambiado y que, a pesar de seguirlas escuchando, ninguna de las dos movía los labios.</p>



<p>Extrañado, volvió a concentrarse y entonces le llegaron claramente:</p>



<p>―Señora― escuchó a la colombiana: ― Aunque no nos gusta, nuestro hombre insiste en acompañarnos y no sabemos qué hacer para convencerle de que se quede.</p>



<p>― ¿Por qué dudáis? ― la voz contestó: ―Está en su derecho en desear ayudar a liberarla. Piensa que Patricia es su hija.&nbsp;</p>



<p>Le alegró el apoyo de esa voz anónima, pero decidió permanecer callado para así averiguar de lo que hablaban y conocer los peligros que preveían.</p>



<p>―Madre, nos vamos a enfrentar a un brujo muy poderoso y la presencia de Gonzalo no nos beneficia― Antía declaró apoyando a Estefany.</p>



<p>Al oírla, comprendió que era doña Bríxida con la que hablaban y recordando que esa anciana era la líder de un aquelarre de meigas, quiso escuchar su respuesta.</p>



<p>―Hija, creo que no has caído en que el tal Ricardo ve a vuestro hombre como un enemigo y, por tanto, querrá vencerlo. Mientras lo hace, parte de su atención estará enfocada en él y no en vosotras.</p>



<p>―No puedo estar más de acuerdo― contestó para sí el aludido.</p>



<p>Las tres que conversaban se quedaron en silencio y demostrando que lo habían oído, al unísono comenzaron a hablar entre ellas sobre cómo era posible que Gonzalo estuviera en ese plano astral. La mayor de ellas reaccionó examinando al intruso y soltando una risotada, comentó ante la incredulidad de las otras dos:</p>



<p>―Por lo visto, nos hemos equivocado al partir de una suposición errónea.</p>



<p>―Madre, ¿a qué te refieres? ― su hija se atrevió a preguntar.</p>



<p>Desternillada, desde su aldea, la gallega contestó señalándolo:</p>



<p>―Hemos dado por hecho que era un hombre normal sin cuestionarlo. Con solo analizar que dos mujeres como vosotras os sintierais tan atraídas, ¡me debería haberme hecho pensar! Debería haber sabido que vuestro amor por Gonzalo se debía a que es un latente.</p>



<p>― ¡No es posible! ― refutó Estefany más como instinto que por convencimiento mientras Antía permanecía callada.</p>



<p>Sabiéndose descubierto, el propio maduro decidió pedir que le aclarara que significaba ser un latente. Sin dejar de sonreír, la meiga replicó:</p>



<p>―Si estas bobas se han enamorado de ti es porque en tus genes corre la magia y aunque hasta ahora ninguna nos hayamos dado cuenta, eres un hechicero en ciernes. Es más&#8230;ha bastado que tu niña esté en peligro para que tu faceta sobrehumana esté aflorando. Para confirmar mis sospechas, ¡necesito examinarte!</p>



<p>Sin saber a qué atenerse, pero asumiendo la importancia de ese escrutinio, el sorprendido hombretón abrió su mente de par en par&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/91/17958654/17958654_096_fc38.jpg" alt="" width="570" height="855"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 9&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Sep 2026 07:16:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Esa mañana, Gonzalo no se podía concentrar en su trabajo. Lo ocurrido durante la noche anterior le traía preocupado. Como hombre chapado a la antigua, no comprendía que dos mujeres tan jóvenes se sintieran atraídas por él y menos que estuvieran de acuerdo a compartir su cariño. «Para ellas, soy un viejo», rumió mientras firmaba unos documentos. Consciente de la diferencia de edad, se puso a meditar sobre la noche anterior y muy a su pesar reconoció que había sido la mejor de su vida. «Fue increíble», se dijo rememorando la pasión con la que se habían entregado a él, [&#8230;]]]></description>
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<p>Esa mañana, Gonzalo no se podía concentrar en su trabajo. Lo ocurrido durante la noche anterior le traía preocupado. Como hombre chapado a la antigua, no comprendía que dos mujeres tan jóvenes se sintieran atraídas por él y menos que estuvieran de acuerdo a compartir su cariño.</p>



<p>«Para ellas, soy un viejo», rumió mientras firmaba unos documentos.</p>



<p>Consciente de la diferencia de edad, se puso a meditar sobre la noche anterior y muy a su pesar reconoció que había sido la mejor de su vida.</p>



<p>«Fue increíble», se dijo rememorando la pasión con la que se habían entregado a él, pero también entre ellas.</p>



<p>Hasta entonces jamás había protagonizado un trío y pensando en ello, comprendió que Antía y Estefany se habían amado sin descuidarle.</p>



<p>«No me sentí excluido en ningún momento», pensó al recordar la pasión con la que los tres dieron rienda suelta a su lujuria durante horas.</p>



<p>Profundizando en lo que había experimentado, recordó que tras quedar exhaustos habían dormido juntos en la misma cama y que esa mañana se había despertado abrazado a ellas. Pensando en ello y siendo sincero consigo mismo, reconoció que se había puesto nervioso y que por un momento temió que, al abrir los ojos, las dos mujeres le echaran en cara lo sucedido:</p>



<p>«Fue al contrario», meditó al rememorar la felicidad de sus rostros cuando le dieron los buenos días y que entre ambas buscaron amarlo nuevamente.</p>



<p>El recuerdo de sus caricias le hizo sonreír y reviviendo la escena, llegó a su mente como se habían aliado para resucitar su maltrecho sexo.</p>



<p>«Parecían encantadas con compartirme y de que yo las compartiera. Es como sintieran que nuestro destino era formar una familia y que quisieran cimentar una relación a tres bandas».</p>



<p>Ese último pensamiento le hizo preguntarse si él también deseaba que esa noche se repitiera sine die convirtiéndolas en sus mujeres de por vida. Sintiéndose un afortunado, la idea le dio vértigo y aterrorizado, supo que esa unión no tenía futuro:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/391/99750051/99750051_028_d89e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Dentro de quince años, seré un anciano mientras ellas seguirán siendo jóvenes», sentenció.</p>



<p>No queriendo atarlas a su vejez, decidió que debía hablar con las dos y hacerles ver que tenían que seguir caminos diferentes antes que ese recién estrenado vínculo se hiciera más fuerte. Estaba tratando de pensar en cómo iba a planteárselo cuando de improviso recibió la llamada de Alicia invitándole a comer. Por un momento estuvo a punto de reusar, pero pensando que el destino le estaba dando una nueva oportunidad con alguien de su edad, aceptó verla al mediodía sin saber que la comida sería en su casa. Asumiendo que su amiga daba por supuesto que terminarían en la cama, estuvo a punto de echarse atrás y buscar una excusa, pero entonces echando un brindis al sol únicamente preguntó si quería que llevase algo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No hace falta, pero si quieres trae una botella de vino― contestó con tono meloso, tono que le hizo saber que no se había equivocado respecto a sus intenciones. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Como con anterioridad habían retozado juntos y la experiencia siempre había sido satisfactoria, vio en ello la ocasión de demostrarse a sí mismo que llegado el caso podía vivir sin Antía y sin Estefany. Por ello al salir de la oficina, pasó por una enoteca y tras agenciarse un buen Rioja, fue a reunirse con la abogada. Cuando le abrió la puerta y la vio, ratificó por su forma de vestir que si le había invitado era porque necesitaba un revolcón. No en vano, lo había recibido en camisón.</p>



<p>―Estás preciosa― comentó mientras hundía la mirada en su escote.</p>



<p>Nada molesta con el repaso que le dio, su amiga lo saludó con un apasionado beso que despejó sus dudas y menos afectado de lo que le hubiese gustado reconocer, tuvo que soportar que se restregara contra él.</p>



<p>«¿Qué estoy haciendo aquí?», se preguntó al notar que al contrario que en el pasado ese recibimiento no le había puesto cachondo.</p>



<p>Por raro que parezca, su falta de interés provocó que Alicia se excitara y creyendo quizás que la estaba poniendo a prueba, siguió frotándose con mayor ímpetu.</p>



<p>―Llevó como una moto desde que me dijiste que venías― sollozó deseosa de caricias.</p>



<p>Siendo un estupendo ejemplar de mujer, Gonzalo no pudo más que compararlo con las dos bellezas que le esperaban en casa y preocupado, comprendió que no le apetecía echarla un polvo al notar que bajo el pantalón su sexo seguía dormido. Aun así, intentó ponerse a tono acariciándole el trasero.</p>



<p>―Necesito que me folles― rugió al sentir sus dedos recorriéndole las nalgas y arrodillándose ante él, se puso a frotar las mejillas contra su bragueta mientras le echaba en cara el haberla cambiado por una más joven.</p>



<p>Al escuchar la queja creyó que de alguna manera se había enterado de lo suyo con Estefany y eso le preocupó, pero lejos de negarlo contestó:</p>



<p>―Es bastante más complaciente que tú.</p>



<p>Para su sorpresa, Alicia se echó a reír y sacando su pene todavía medio adormilado, le regaló un primer lametón diciendo:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/391/99750051/99750051_038_76da.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Nunca has criticado mis mamadas.</p>



<p>Siendo cierto que nunca se había quejado, le pareció fuera de lugar que se enorgulleciera de su pericia y soltando una carcajada, replicó que se las hacían mejores en casa. &nbsp;Nuevamente, su desgana azuzó la lujuria de la mujer y antes de que pudiera hacer algo por evitarlo, se sumergió su estoque hasta el fondo de la garganta.</p>



<p>― ¡Mira que eres bruta! ― reclamó al sentir la violencia con la que se había apoderado de su miembro mientras se apoyaba en la pared para disfrutar de la hogareña boca de la rubia.</p>



<p>Es más, cerrando los ojos se puso a imaginar que era Antía la que estaba haciéndolo y sin darse cuenta dijo su nombre. Alicia al escuchar que no era ella a quien nombraba supuso erróneamente que lo había hecho a propósito. En vez de cabrearla, se excitó pensando que era un juego y como sabía que era su empleada, contestó:</p>



<p>―Esta chacha está deseando que la empotre su señor.</p>



<p>El desprecio hacía la profesión de la pelirroja lo sacó de las casillas. De haberlo pensado dos veces, nunca hubiese actuado así pero lleno de ira la levantó y con ánimo de castigarla, le desgarró el camisón. Por ilógico que parezca al verse tan abruptamente desnuda, Alicia gimió de placer y poniendo su culo en pompa, lo animó a poseerla diciendo:</p>



<p>―Fóllate a la zorra de tu criada.</p>



<p>La rubia no previó que reaccionara a esa nueva ofensa tan rápidamente y menos que le incrustara de un solo arreón la verga hasta el fondo mientras le recriminaba sus palabras pegándola un sonoro azote.</p>



<p>―Me encanta que me trates como una puta― suspiró sorprendida al sentir como su calentura crecía al ser objeto de esa reprimenda.</p>



<p>Por un breve instante Gonzalo se sintió abochornado por haberla castigado de esa forma, pero entonces le oyó gritar que se la siguiera tirando o le iría con el cuento a sus hijos de que andaba con la fulana que trabajaba en su casa. Sin caer en que la rubia estaba actuando al simular el papel de amante celosa, vio en ello una amenaza e indignado se puso a cabalgarla en plan salvaje aferrado a sus pechos. La brutalidad con la que estaba amartillando su interior la volvió loca y disfrutando como pocas veces en su vida, siguió azuzando su violencia añadiendo a la colombiana a sus insultos. Que incluyera a Estefany lo enervó todavía más y sin dejar de poseerla, Gonzalo comenzó a estrangularla mientras le hacía saber su disgusto.</p>



<p>Lejos de parar, al notar que le faltaba el aire, Alicia siguió amenazándolo con irse de la lengua mientras experimentaba que la calentura de su interior iba alcanzando nuevos límites con el paso de los segundos y que estaba a punto de llegar al orgasmo. Por ello, quizás tardó en reaccionar y tuvo que ser Gonzalo el que se diese cuenta del color amoratado que lucía en el rostro mientras se corría.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/391/99750051/99750051_048_7561.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― ¡Qué hago! ― gritó liberando su cuello al ver lo cerca que había estado de asfixiarla.</p>



<p>El oxígeno al entrar en sus pulmones intensificó su clímax y sucumbiendo en el placer, comenzó a chillar que siguiera follándosela y no parara. Avergonzado por lo sucedido, pero intrigado por sus imprevistas consecuencias continuó poseyéndola sin aminorar el ritmo, lo cual provocó que la abogada encadenara una serie de orgasmos a cuál más intenso.</p>



<p>― ¡Por dios! ¡lléname con tu semen!</p>



<p>Viendo que no estaba molesta sino encantada, continuó forzando su interior con fieras cuchilladas hasta que la presión acumulada le hizo explotar. Al sentir su simiente regando su coño, Alicia se desplomó agotada y si no la llega a sujetar hubiese dado con la cara contra el suelo. Notando que era incapaz de sostenerse en pie, Gonzalo la tomó entre sus brazos y la llevó al sofá para que se recuperara. La sonrisa de satisfacción que lucía su amiga lo tranquilizó, pero aun así le costó comprender que, al reaccionar, se lanzara a besarlo mientras le daba las gracias por el placer que le había brindado.&nbsp;</p>



<p>―Nunca creí que me gustara tanto que me trataras como una puta y ahora que lo he descubierto, no pienso dejar que pase tanto tiempo sin que me folles― sonrió mientras se acurrucaba a su lado.</p>



<p>Cayendo por fin en que su amiga había interpretado unos celos que no sentía como parte de un juego sexual, se quedó pensando en que al contrario de las jóvenes que lo esperaban, esa mujer lo quería solo en su cama. Cualquier otro se hubiese dado con un canto en los dientes por tener una pareja sexual tan fogosa, pero él no:</p>



<p>“¡Él necesitaba algo que llenara su vida y eso era lo que las dos jóvenes le ofrecían!”.</p>



<p>Por ello, acomodándose la ropa, se levantó y le dijo adiós, un adiós definitivo:</p>



<p>― ¡Búscate a otro!</p>



<p>Hundido tras haberlas puesto los cuernos, decidió volver a casa y reconocer su pecado antes de que pudieran enterarse por otra vía. Aunque condujo lo más rápido que pudo, cuando llegó al chalet y vio las maletas que Estefany y Antía había preparado para el viaje, creyó que Alicia se le había anticipado y que las dos jóvenes eran conscientes de su traición.&nbsp; Por eso, con el corazón encogido, las buscó por la casa para que lo perdonaran. Las halló en la cocina tomando un café y malinterpretando sus sonrisas, sollozó pidiéndoles una nueva oportunidad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Sé que me he comportado como un cretino y que tenéis razón en abandonarme, pero os juro que nunca volveré a cometer ese error.</p>



<p>― ¿De qué hablas? ― preguntó la pelirroja al ver su angustia.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ya no podía echarse atrás, lleno de remordimientos, les fue narrando su día y como al llegar a la casa de Alicia, ésta lo había intentado seducir infructuosamente hasta que se metió con ellas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/391/99750051/99750051_050_fbe6.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No sé qué me pasó. Al escuchar que os insultaba, decidí darle un escarmiento y lo cierto es que terminé empotrándola como un bellaco. Sé que es difícil que me creáis, pero al terminar me sentí hecho una piltrafa y decidí venir a confesároslo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Increíblemente ambas sonrieron y acercándose a donde él seguía casi llorando, le dijeron que no importaba y que sabían que su arrepentimiento era sincero.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Entonces no vais a abandonarme? ― confundido por su reacción, preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Jamás abandonaría al que va a ser el padre de mis hijos. Cuando una bruja se entrega es para siempre― replicó la colombiana.</p>



<p>Interviniendo Antía añadió:</p>



<p>―Lo mismo ocurre con las meigas. Cuando una se une es de por vida y no pienso más que en la familia que los tres vamos a forzar cuando volvamos de Colombia.</p>



<p>― ¿A qué vais? ¿Le ha pasado algo a tu padre? Decidme la verdad, ¡quiero saberla! ― insistió preocupado por su súbita marcha.</p>



<p>Comprendiendo que de nada servía mentir al hombre que amaban, le pidieron que se sentara mientras le preparaban un té. No tuvo que esforzarse mucho para comprender que lo que le iban a contar no era bueno y sumisamente tomó asiento.</p>



<p>― ¿Qué ocurre? Sea lo que sea, lo tenemos que afrontar juntos&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">21</h1>



<p>A ocho mil kilómetros de Madrid, Ricardo Redondo acababa de llegar a su mansión llevando como rehén a la hija de su enemigo. Aunque Patricia era atractiva y pensaba seguir haciendo uso de ella, su interés no era sexual. Para él, esa joven era un mero instrumento con el cual obligar a que Estefany volviese al redil y obligarla a traspasarle sus poderes. Pero en su ruin modo de pensar, ya que la tenía a mano, lo lógico era no desperdiciar la ocasión de disfrutar saciando sus oscuras apetencias. Con tiempo de sobra para atormentarla mientras esperaba a la mujer que había educado como suya, observó el desamparo que lucía y satisfecho decidió que había llegado la hora de jugar con ella.</p>



<p>-Desnúdate.</p>



<p>Dominada por el miedo, la cría obedeció y dejando caer los tirantes del vestido, aguardó sus instrucciones. El miedo reflejado en sus ojos y su indudable belleza le divirtió:</p>



<p>-Acércate.</p>



<p>Como un autómata sin voluntad, la joven dio un paso hacia él sin intentar siquiera taparse los pechos al saber que si mostraba de indecisión o rechazo lo único que conseguiría iba a ser dolor. La resignación de su cautiva satisfizo al cincuentón y atrayéndola hacia él, le agarró de las nalgas mientras se ponía a chupar sus pechos. Con ganas de llorar Patricia se quedó inmóvil sabiendo que no debía revelar el asco que sentía por ese hombre. Su actitud sumisa exacerbó la lujuria del cincuentón al sentirse su dueño y deseando que su terror creciera, mordió los pezones de Patricia riendo:</p>



<p>-Cómo me gustaría que tu padre te viera en este momento.</p>



<p>Que ese maldito mencionara a su viejo la hizo reaccionar e intentó abofetearle. Pero lo único que consiguió fue divertirle aún más.</p>



<p>-Cuánto más luches, mejor- respondió al tiempo que la empujaba contra una mesa.</p>



<p>Indefensa, cerró los ojos al sentir que la colocaba con el culo en pompa y violentamente le separaba los cachetes.</p>



<p>-Por favor- sollozó asumiendo que iba a forzar analmente.</p>



<p>Durante unos segundos, el colombiano jugó con su pene en el hoyuelo de la chavala antes de penetrarla. Su pasividad le permitió hundir dolorosamente la verga en el culo de patricia mientras ésta se ponía a llorar. Sus berridos al ser horadada incrementaron la euforia del malnacido que, sabiéndose al mando, empezó a cabalgarla mientras azotándola con las manos abiertas le marcaba el ritmo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/391/99750051/99750051_079_02a6.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Muévete, zorra &#8211; rugió entusiasmado con la cerrazón del ojete que estaba asaltando.</p>



<p>Los gritos de la joven con cada estocada azuzaron al hispano y sujetándola de los hombros, aceleró su monta con mayor énfasis al notar que se derrumbaba.</p>



<p>-¡Haz disfrutar a tu amo!</p>



<p>Llorando, Patricia deseó que su suplicio terminara y que Ricardo dejara de machacarle el trasero. Por eso cuando notó que se corría llenando de semen sus intestinos, vio en el orgasmo del hombre una liberación. Pero entonces, el cincuentón la obligó a arrodillarse ante él y pasándole la polla por la cara, la hizo separar los labios.</p>



<p>-Chupa- le ordenó mientras se la metía hasta el fondo de la garganta.</p>



<p>Las arcadas de la joven lejos de contrariarlo le animaron a continuar y comenzando a follarle la boca, le exigió que dejara de llorar.</p>



<p>-Limpia tu mierda.</p>



<p>Con lágrimas en los ojos, obedeció y desesperada comenzó a lamer el pene del hombre aquel mientras rezaba que alguien la socorriera. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>-Mozuela, no desesperes. La ayuda viene en camino- escuchó en su mente.</p>



<p>La ternura de la voz de la mujer que hablaba en su cerebro le hizo concebir esperanzas y conteniendo las arcadas que sentía al retirar sus excrementos del pene de su agresor, le preguntó quién era.</p>



<p>-Una enemiga del que te agrede- fue su respuesta.</p>



<p>Sin llegar a comprender cómo era posible que estuviera oyéndola cuando no había nadie más en la habitación, se puso en sus manos y mentalmente le rogó que se diera prisa en auxiliarla porque no sabía cuánto iba a soportar en manos de Ricardo.</p>



<p>-La mujer que amas ya está en camino, pequeña.</p>



<p>-¿Antía?</p>



<p>-Así es, dulce damisela.</p>



<p>Creyéndola indefensa y temiendo que cayera en poder de ese desalmado, sollozó pidiéndola que no viniera, que prefería morir a ponerla en peligro.</p>



<p>-No temas. Tu amada es dueña de un gran poder y con mi ayuda podrá liberarte.</p>



<p>Ajeno a que su víctima estaba manteniendo una conversación con una adversaría de su pasado, el magnate decidió aumentar su sufrimiento y dejándola tirada sobre la mesa, sacó una cuerda y comenzó a atarla. La tranquilidad con la que se dejó inmovilizar con las piernas abiertas de par en par a las cuatro patas de mueble le debió de alertar de que algo ocurría, pero nublado por el deseo de torturarla se echó a reír.</p>



<p>-Veo que has aceptado tu destino- comentó mientras sacaba de un cajón dos velas. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>La angustia de la criatura cuando le incrustó la primera en el ojete le aguijoneó a continuar y encendiendo la segunda, derramó un par de ardientes gotas sobre su pecho.</p>



<p>-Maldito- sollozó al sentir la quemazón en sus pezones y como acto de defensa, se imaginó que no era él sino la gallega quien estaba martirizándola.</p>



<p>Curiosamente, ese pensamiento la hizo estremecer y mientras el maldito iba dejando un reguero de cera por su cuerpo gimió de placer. Esos jadeos sorprendieron a Ricardo e intrigado con esa reacción dejó caer más a la altura de su pubis. Al reconocer en los nuevos gemidos de su víctima que estaba disfrutando, se excitó y sintiéndose poderoso llevó su pene hasta el coño de Patricia y se lo clavó.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/391/99750051/99750051_093_78d9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Amor mío- suspiró la rubia sintiendo que era la meiga quien la tomaba.</p>



<p>Asumiendo que esa reacción era resultado del sortilegio que la mantenía en su poder, la empotró contra la mesa con fiereza. Sin entender que estuviera disfrutando con esa violación, continuó martirizándola con nuevas embestidas. Embestidas que increíblemente la joven recibió con gozo y sincronizando sus caderas con ellas, comenzó a gritar que no parara de amarla.</p>



<p>— No te estoy amando, sino follando- respondió molesto y deseando humillarla, le avisó que iba a correrse en su interior.</p>



<p>La chavala ni siquiera lo escuchó. Estaba tan concentrada en imaginar que era la pelirroja quien la tomaba que, al sentir las explosiones de semen en su vagina, se dejó llevar por un orgasmo tan brutal como inesperado. La ira del sujeto se magnificó al ver su gozo y dejándola atada sobre la mesa, fue a mojar su frustración con una copa. Mientras se servía los hielos la oyó suspirar a una tal Antía que siempre sería suya. Cayendo entonces en que Patricia había adjudicado su placer a otra persona y que con ello había podido soportar el castigo al que la había sometido, se acercó a donde seguía debatiéndose y le preguntó quién era esa mujer.</p>



<p>-Mi amada, la criada de mi padre.</p>



<p>Con una mezcla de indignación por no haber conseguido el propósito que buscaba al torturarla y de alivio al no considerar a una empleada doméstica como un peligro, añadió a la gallega a la lista de adversarios a los que tendría que hacer frente.</p>



<p>«Si quiero llevarla a la desesperación, tengo que romper el vínculo que le une con ella», concluyó mientras terminaba de servirse el ron&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/391/99750051/99750051_060_837d.jpg" alt="" width="613" height="919"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 8&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 07:51:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Horas después, Gonzalo despertó con la colombiana abrazada a él. Viéndola dormida, el sentimiento de culpa por la escena que él y su criada habían protagonizado la noche anterior en la cocina, no lo dejaba ni respirar. Asumiendo que, en su caso, se había dejado llevar por el dictado de sus hormonas, le aterrorizaba pensar que Antía sintiera algo por él. En silencio e inmóvil, se puso a repasar los casi diez años que esa preciosidad llevaba viviendo en su casa, empezando por el día en que la conoció cuando se acababa de divorciar. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; «Estuve a punto de no [&#8230;]]]></description>
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<p>Horas después, Gonzalo despertó con la colombiana abrazada a él. Viéndola dormida, el sentimiento de culpa por la escena que él y su criada habían protagonizado la noche anterior en la cocina, no lo dejaba ni respirar. Asumiendo que, en su caso, se había dejado llevar por el dictado de sus hormonas, le aterrorizaba pensar que Antía sintiera algo por él. En silencio e inmóvil, se puso a repasar los casi diez años que esa preciosidad llevaba viviendo en su casa, empezando por el día en que la conoció cuando se acababa de divorciar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Estuve a punto de no contratarla. Me pareció demasiado joven y bonita», meditó rememorando la chiquilla recién llegada de Galicia que le mandó la agencia: «E imbécil de mí, temí que Alberto se enamorara de ella».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al recordar que parte de sus reparos habían sido que su belleza afectara a su hijo y éste cayera embobado en sus redes, se preguntó cuándo se había transformado en la anodina mujer que, ocultando su atractivo, deambuló por su casa tanto tiempo:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Fui yo quien la obligó a taparse», rememorando un día en que la descubrió bailando mientras ordenaba el salón y echándole la bronca, la exigió que si quería seguir trabajando en la casa debía de comportarse de manera discreta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como si se le hubiese caído un velo, reparó entonces en sus lágrimas, en su expresión desolada mientras era sermoneada por él.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Cómo no me di cuenta de la angustia que sintió al sentir que podía echarla de mi lado?», se preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir de ese momento, descubrió asombrado el cariño sin límite con el que siempre lo trató, en el amor que le demostró mientras lo cuidaba las mañanas de resaca, en su ternura cuando lo veía hundido tras un día funestó en la oficina y sobre todo el dolor de su voz cuando le pasaba el teléfono cuando alguna amiguita preguntaba por él.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/46964304/46964304_010_1ba8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡Siempre ha estado enamorada de mí!», concluyó con el corazón a mil por hora al comprender también que para él esa mujer era una pieza esencial en su vida y que no podía pensar en perderla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asustado por la conclusión a la que había llegado, supo que la noche anterior era el punto y final de la relación que hasta entonces habían mantenido y que, si no hacía algo por remediarlo, Antía haría las maletas para no volver. Por ello, zafándose del brazo de su pareja, corrió escaleras abajo en dirección a su dormitorio. Tal y como se había imaginado, observó que había hecho el equipaje y sin meditar sus actos, entró al baño donde la encontró duchándose.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡No puedes marcharte! ― exclamó y obviando su desnudez, entró con ella bajo el agua.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras la sorpresa inicial, no se lo pensó dos veces y se metió con ella. Ésta lo recibió con besos. Besos tiernos, pero no por ello menos posesivos, que le supieron a gloria:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Te amo― se escuchó decir mientras confirmaba que esos sentimientos eran compartidos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al escuchar sus palabras, la tierna entrega de la pelirroja se transformó en desenfrenada pasión y antes de que se diese cuenta, lo estaba desnudando mientras pedía que la hiciera su mujer.</p>



<p>―Ya lo eres, siempre lo has sido― contestó mientras hundía la cara entre sus pechos.</p>



<p>Los pezones de Antía recibieron avergonzados sus labios y Gonzalo no pudo más que lamentarse al tomar esos duros y excitados botones entre sus dientes:</p>



<p>―Perdona, ahora sé que debía haberte hecho mía hace años. Fui un imbécil.</p>



<p>Usando sus mismas palabras, respondió:</p>



<p>―Soy tuya, siempre lo he sido.</p>



<p>Al ratificar la meiga lo que ya sabía, no vio necesidad de esperar y tomándola en brazos la llevó hasta la cama.</p>



<p>―Ámame, te lo ruego― sollozó desde las sábanas.</p>



<p>&nbsp;Respondiendo a su llamada, se tumbó junto a ella y volvió a besarla. Al hacerlo su pene entró en contacto con el tesoro que tanto ansiaba conquistar y lo halló anegado. Urgido por la necesidad de hacerlo suyo, se disponía a poseerlo cuando a su espalda escuchó:</p>



<p>―Ten cuidado. Esa boba, nuestra boba, es virgen.</p>



<p>Girándose hacia la puerta, vio a Estefany que se acercaba sonriendo y no supo que le sorprendió más, si enterarse que su criada jamás había estado con un hombre, que la morena no se hubiese mosqueado con la escena, o que de algún modo lo aceptara. Todavía estaba tratando de aclararse cuando de pronto, llegando hasta el lecho, la colombiana se agachó y la besó diciendo:</p>



<p>―Aunque nunca puedas perdonarme, deja que seamos los dos quienes te amemos.</p>



<p>El gemido de deseo que brotó de la pelirroja evitó que Gonzalo se siguiera luchando contra la urgencia que sentía por hacerla suya, pero en vez de poseerla directamente, se deslizó por su cuerpo dejando un surco con la lengua sobre su piel todavía mojada. Al llegar a su rojizo y cuidado bosque, usó sus dedos para separar los pliegues de su entrada e ilusionado descubrió que la latina, su dulce y autoritaria latina, no había mentido al ver la tenue telilla que confirmaba la virginidad de Antía. Asumiendo que debía ser cuidadoso para que ese día fuera inolvidable, cató por primera vez el sabor de la gallega y lo halló delicioso. Hasta su hombría estuvo de acuerdo alzándose todavía más mientras le daba un primer lametazo.</p>



<p>―Mi amor― sollozó la pelirroja.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Al levantar la mirada, no supo si él era el culpable de ese suspiro o si acaso lo había provocado Estefany al verla devorando entusiasmada los pechos de la su criada. Curiosamente, ¡no le importó! Y retornando entre sus piernas, reanudó sus caricias concentrándolas en el inhiesto botón rosado que las esperaba.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/46964304/46964304_019_fb1e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Usando la lengua como el pincel de un artista dibujó sobre su clítoris las letras del documento que los haría uno y no tres de por vida mientras a sus oídos llegaban nuevos y más apasionados gemidos de la chavala. Por eso no le pilló desprevenido cuando de improviso del interior de Antía brotó un cálido geiser que impactó contra su cara mientras se corría.</p>



<p>―Cariño mío, a partir de hoy, no necesitaré ningún hechizo para que ambas seamos felices con nuestro hombre― susurró la morena mientras la que había intentado esclavizar gozaba de una serie concatenada de orgasmos.</p>



<p>Sin entender a qué se refería, Gonzalo siguió socavando con la lengua las últimas defensas de la pelirroja hasta que, apiadándose de ella, la bruja le exigió que sellara el destino de todos los de la casa, poseyéndola.</p>



<p>―Hazla eternamente nuestra. Tómala en mi nombre y en el tuyo, para que esta zorra sepa quiénes somos sus dueños.</p>



<p>&nbsp;Alucinado al ver que, obviando el insulto, separaba todavía más sus rodillas mientras sonreía, comprendió que dándole entrada confirmaba palabra a palabra lo dicho por la latina.</p>



<p>― ¿A cuál de los dos deseas?</p>



<p>―A ambos, al hombre que amo desde que me acogió cuando más lo necesitaba y a la puta que intentó robármelo.</p>



<p>Las risas de la ofendida menguaron sus dudas y tomando la erección que lucía, comenzó a jugar con su glande entre los húmedos pliegues de la mujer que ahora sabía que amaba.</p>



<p>―Por dios, Gonzalo. ¡Cógetela ya! ¡No ves que lo necesita! ― exclamó la morena al ver que sus miedos prolongaban el martirio de Antía.</p>



<p>Lentamente, el maduro fue sumergiendo su virilidad en ella hasta toparse con la frontera física que impedía su avance.&nbsp; Sin atreverse a traspasar su himen, Gonzalo miró a la pelirroja y tras comprobar en el brillo de su mirada que le daba permiso de continuar, con un breve empujón de sus caderas mandó al olvido la virginidad de la meiga.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>― ¡Por fin! ― rugió al ver dolorosa pero placenteramente asaltada su intimidad.&nbsp;</p>



<p>Respondiendo a su gritó, la morena se fusionó con ella en su beso mientras azuzaba al que ya consideraba esposo de ambas que continuara tomándola. Éste comprendió cuál era su función y esperando unos momentos a que se acostumbrara, comenzó a moverse con estudiada lentitud. El dolor que sentía la pelirroja no tardó en mutar en placer y mientras su lengua jugaba con la de Estefany, ajustó sus movimientos al ritmo creciente de Gonzalo. Disfrutando con cada penetración, con cada vez que su glande chocaba contra la pared de su vagina se supo en el paraíso y no le importó exteriorizar su gozo mediante alaridos de placer.</p>



<p>Al oírlos, la cría se levantó y abrazando a su hombre por detrás, le rogó que siguiera amando a Antía. Los gemidos de la pelirroja y la presión de los pechos a su espalda, le obligaron a obedecer e imprimiendo ya un ritmo alocado a su galope, fue en busca del placer de los tres.</p>



<p>Por extraño que parezca, la primera en precipitarse en brazos del orgasmo fue la hispana que sintiendo cada empellón como si lo diese y lo recibiera ella se corrió antes que nadie. El segundo en sucumbir fue el maduro que contagiándose del gozo de la morena derramó su semilla en el interior de la gallega. La novicia en esas lides al notar en su vagina las explosiones de su adorado y que su coño se cerraba como si deseara conservar ese blanco regalo en su interior, dando un largo y estridente berrido cayó inmóvil sobre las sabanas mientras experimentaba una felicidad sin par.</p>



<p>«La oveja descarriada de la hermandad tiene ya un hogar», suspiró con una sonrisa de oreja a oreja mientras su esposo y su esposa la besaban dándole la bienvenida.</p>



<p>Durante unos minutos ninguno de los tres hizo nada por reanudar las caricias hasta que, quejándose del tamaño de esa cama, Estefany les pidió pasarse a la que llevaba poco más de un mes compartiendo con Gonzalo. Aceptando la sugerencia, se incorporó y se acercó a ella. Creyendo la colombiana que venía a abrazarla, extendió los manos confiada. Por eso no vio venir el tortazo que la dejó espatarrada en el suelo.</p>



<p>―Eso es por mi madre, ¡zorra! ― gritó la meiga y sin compadecerse de ella, abrió un cajón de dónde sacó el bote donde guardaba la poción.</p>



<p>Al lanzarle el recipiente, la joven bruja lo abrió y oliéndolo descubrió en su interior el aderezo que había hecho tan sabrosos sus guisos.</p>



<p>― ¡Serás puta! ¡Me has hechizado! ― exclamó al saberse engañada&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">18</h1>



<p>A seis kilómetros del chalet, el despertar de Patricia no fue tan placentero. Con el cuerpo molido por la perversa forma en que había sido tomada durante horas, abrió los ojos atada a los pies de una cama y en una habitación que tardó en reconocer. Por unos instantes no supo cómo había llegado allí, hasta que el escozor de la piel de su trasero le obligó a recordar que Ricardo Redondo la había llevado hasta el hotel Ritz diciendo que su apartamento no cumplía los estándares que él exigía para pasar la noche. Ya despierta, aterrorizada, notó que alguien la observaba y al girarse en busca de quién, el dolor que le provocaron las sogas anudadas a su cuello fue un recordatorio del suplicio que había experimentado a manos del padre de su amiga.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/46964304/46964304_047_e879.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Espero que hayas conseguido dormir― oyó que el hombre le decía mientras desayunaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni siquiera intentó contestar, la mordaza que todavía llevaba en la boca se lo impedía y por ello, derramando dos gruesas lágrimas, se echó a llorar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Yo en cambio hace años que no dormía tan bien― siguió hablando encantado al ver el sufrimiento de la chavala que había esclavizado la noche anterior.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con el recuerdo de los gritos que esa rubia pegó mientras le estrenaba el trasero, se fue a duchar dejándola tirada como un fardo en el suelo del cuarto. Mientras el agua caía sobre su cuerpo, el latino supo que la belleza de su nueva esclava solo era un mero divertimento hasta que recuperara a la joven que había adoptado tras acabar con sus verdaderos padres.</p>



<p>«Para cumplir mi destino, necesito sus poderes», se dijo molesto consigo mismo por no haber culminado su entrega poseyéndola.</p>



<p>Asumiendo que esa morena debía volver a su lado para poderse apropiar de sus dones mágicos, se puso a pensar en el error que había cometido al no incluir el aspecto sexual en su educación.</p>



<p>«Al querer que su magia floreciera antes de hacerla mía, me equivoqué», pensó rememorando lo sucedido el día en que la comunicó que debía culminar su aprendizaje convirtiéndose en su amante. «Nunca me esperé que se negara y menos que echara a llorar diciendo que era mi hija».</p>



<p>Meditando sobre ello, comprendió que también había errado cuando tras rechazarlo, no solo le había contado la verdad de su origen, sino que la había dejado marchar pensando en que recapacitaría en vez de hacerla suya por la fuerza.</p>



<p>«Si la hubiese violado, ahora mismo estaría besando el suelo que piso», concluyó poniendo como ejemplo a la muchacha que permanecía atada en su dormitorio. Aunque seguía resistiéndose, era cuestión de tiempo en que ya no necesitara usar sortilegio alguno para retenerla.</p>



<p>Pensando en ello, salió de la ducha y acercándose a ella, la liberó. Su expresión desolada fue un acicate que avivó su lujuria y con un mero chasquido de dedos, ordenó que lo secara.&nbsp; Por mucho que Patricia intentó desobedecer se vio cogiendo una toalla.</p>



<p>― ¿Qué carajo esperas? ― la azuzó mientras disfrutaba viendo las lágrimas que corrían por sus mejillas.</p>



<p>Queriendo huir, algo de su interior la forzó a someterse y cayendo sobre sus rodillas, empezó a llorar mientras se disponía a acatar su orden. Su dolor se intensificó al sentir que su interior dejaba de revelarse y una extraña excitación se comenzaba a apoderar de ella cuando comenzó a pasar la franela por la piel del hispano.</p>



<p>«¿Qué me ocurre?», se preguntó al notar la humedad creciente de su entrepierna.</p>



<p>Las risas de Ricardo exigiéndole seguir incrementaron su humillación, pero absurdamente al llegar a su erección, ésta se le antojó irresistible y sin que se lo tuviera que mandar se puso a lamerla como si le fuera la vida en ello. No comprendiendo por qué lo hacía, se sintió obligada a abrir los labios y a incrustar en su garganta la hombría de su señor. Al caer en cómo se había referido a su agresor, se sintió escandalizada y excitada por igual y sin dejar de impregnar con sus babas ese trabuco, notó que su cuerpo era pasto de un incendio.</p>



<p>― ¡No quiero! ― gimió en voz al notar la calentura que la corroía al sentir la verga del padre de Estefany entrando y saliendo de su boca.</p>



<p>&nbsp;Escuchar a la cautiva exteriorizando su angustia, lo excitó de sobre manera e imaginando que no era ella sino su amiga a la que se estaba follando oralmente, convirtió su pene en un martillo neumático con el que demoler sus últimas resistencias.</p>



<p>―Puta, deja de llorar y disfruta de los mimos de tu dueño― la ordenó mientras con las manos la obligaba a embutirse la totalidad de su miembro. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Las arcadas de Patricia intentando repeler su ataque aguijonearon su excitación. Deseando que su humillación se intensificara y mientras se dejaba llevar, le hizo saber que debía tragarse el semen que estaba derramando en su interior. La chavala sintió que su ser entraba en ebullición al saborear el blanco fruto de su ignominia y contra todo lo que le dictaba la razón, se vio abrumada por el placer cada vez que notaba una nueva explosión del pene de Ricardo contra su paladar. La intensidad del orgasmo que asoló sus neuronas fue tal que ya sin ser obligada buscó exprimir ese manjar mientras soñaba con ser tomada por él.</p>



<p>Por eso, todavía estaba gozando de los últimos coletazos de placer, cuando incomprensiblemente se puso a cuatro patas frente a su captor para que la usara. El colombiano conocedor de la urgencia que sentía, decidió premiarla con su desdén y dejándola insatisfecha en mitad de la habitación, se comenzó a vestir pensando en cómo hacer llegar a Estefany el triste destino de su amiga. Ni siquiera había acabado de ponerse el cinturón, cuando mirando la desdicha de la joven decidió incrementarla para que ella misma fuera la vía con la que notificar a la bruja su presencia en Madrid.</p>



<p>―Mi hija se va a reír cuando compruebe que ya eres mía.</p>



<p>La rubia sintió que su corazón se partía al oír que ese hombre implícitamente le acababa de decir que había sido traicionada por su amiga y que ésta sabía que su padre la tenía cautiva y que incluso que era algo que lo aceptaba con alegría.</p>



<p>Ricardo, contemplando la derrota en su rostro, se acercó y devolviendo a su víctima el móvil, añadió:</p>



<p>―Si no me crees, llámala.</p>



<p>Con el teléfono entre sus manos, se derrumbó echándose a llorar al saberse sola y que sería incapaz de teclear su número. Por eso, quiso morir. La desesperación que la dominaba no la dejaba pensar y como si fuera un salvavidas al que asirse, la muchacha recordó a la gallega y su cariño. Aferrándose a él, buscó su nombre en la pantalla y la llamó.</p>



<p>Al verla, el maldito que la había secuestrado sonrió creyendo que estaba llamando a su hija para recriminarle su actuación y por eso no tuvo tiempo de reaccionar antes de que Patricia implorara ayuda.</p>



<p>―Antía, estoy en el hotel Ritz donde el padre de Estefany me ha violado. Por favor, avisa a mi padre.</p>



<p>Quitándole el aparato, lo tomó y fue él quien escuchó a la gallega pidiéndola que se calmara y que en ese momento iba a llamar a la policía para que la rescataran.</p>



<p>―No sé con quién estoy hablando, pero yo que usted no lo haría. A no ser que quiera verla muerta.&nbsp;</p>



<p>Del otro lado de la línea, la pelirroja enmudeció y presentándose le rogó que no la hiciera daño.</p>



<p>―Dígale a su jefe que si quiere volver a ver a su pequeña que me devuelva lo que me ha robado― contestó y sabiendo que no tardaría en hacer llegar el mensaje a Gonzalo, colgó&#8230;</p>



<p>En el chalet de Mirasierra, Antía se quedó pensando sobre cómo debía actuar al temer que, si se lo contaba al padre, éste quisiera ir de frente a recuperar a su retoño. Conociéndolo, sabía que no dudaría en dar la vida por ella y por eso decidió, antes de informarle a él, comentárselo a Estefany. No en vano, la colombiana era la que mejor sabía lo que podía ser capaz de hacer el hombre bajo cuyo mando había vivido.&nbsp; Por eso, reuniendo fuerzas, fue en su busca.</p>



<p>La morena, ajena a los negros nubarrones que se cernían sobre ella, estaba tranquilamente estudiando uno de los libros sobre magia que la meiga atesoraba en su cuarto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/46964304/46964304_057_9866.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Cariño, acabo de saber que nuestro enemigo tiene a Patricia en su poder.</p>



<p>Dejando el grueso volumen sobre la mesa, la miró impactada y con lágrimas en los ojos, pidió que le explicara cómo se había enterado. Al explicárselo, la bruja se echó a llorar diciendo que debía canjearse por su amiga.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ella no es culpable de que mi padre desee mis poderes― sollozó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No es tu padre, sino el hombre que te adoptó― le recriminó mientras se negaba a aceptar que se entregara, ya que al hacerlo se volvería todavía más peligroso.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Entonces qué hacemos? Tenemos que actuar y liberarla.</p>



<p>La meiga dio por sentado que tenían que hacer algo, pero no sabía el qué. Meditando sobre ello, recordó que el magnate desconocía que ella era una maga al menos tan poderosa como la morena y mucho más educada que ella en las artes mágicas.</p>



<p>―Vamos a por él, pero las dos juntas. Para Ricardo, soy solo la criada y nunca se esperará que yo lo ataque. Haz una cosa, llámale y queda con él en el parque del Retiro en dos horas.</p>



<p>― ¿Para qué quieres ese tiempo? ― Estefany preguntó.</p>



<p>―Para contactar con mi madre y que nos aconseje― contestó mientras sin esperar su respuesta cogía el teléfono y la marcaba.</p>



<p>Mientras la escuchaba explicar a doña Bríxida lo sucedido la colombiana recordó que esa anciana debía de odiarla al saber que estaba detrás de su ictus y por eso, se quedó aterrorizada cuando Antía le pasó el móvil diciendo que su vieja quería hablar con ella. Esperándose al menos una reprimenda, lo acercó al oído y tras presentarse, no supo qué decir cuando esa señora le hizo la última pregunta que se hubiese imaginado:</p>



<p>― ¿Amas a mi hija?</p>



<p>Con el alma en un puño, se quedó pensando.</p>



<p>―Sí― consciente por primera vez de sus sentimientos, impresionada, contestó.</p>



<p>― ¿Estás dispuesta a abandonar el lado oscuro de la magia y entrar en nuestra hermandad?</p>



<p>―Sí― nuevamente respondió.</p>



<p>―Entonces, hoy he ganado una hija. Ve con ella y vence al maligno.</p>



<p>Incapaz de contener su alegría, la joven bruja se puso a sollozar al sentirse parte de una familia tras toda una vida de huérfana.</p>



<p>―Madre, desde ahora, juro que dedicaré mi existencia a luchar a su lado, aunque eso me acarree la muerte.</p>



<p>La anciana supo que era sincera y pidiendo que le volviera a pasar a Antía, la aconsejó leer el libro que había escrito doña Maria de Zozoya antes de enfrentarse a su adversario. No queriéndole contestar que dudaba que tuviera la oportunidad de hacerlo, la informó donde lo podía encontrar porque jamás lo había visto.</p>



<p>―Lo sé, mi pequeña. Pero no te preocupes, previendo que ibas a necesitarlo te lo metí en la maleta disimulando su contenido bajo las tapas de un libro de cocina.</p>



<p>No tuvo que darle más detalles al rememorar que antes de dejar Galicia, su madre había insistido en que se llevara una recopilación de recetas y despidiéndose de ella, cortó la comunicación.</p>



<p>―Llama a nuestro adversario y queda donde pactamos― dijo a Estefany mientras salía corriendo a su cuarto por el libro que le había aconsejado leer.</p>



<p>Al volver con él bajo el brazo la llamada con el magnate había terminado y la morena estaba llorando.</p>



<p>― ¿Qué te ha dicho? ¿Has conseguido quedar con él? ― preguntó la gallega.</p>



<p>―Sí, pero no en el Retiro. Me verá en dos días en&#8230; ¡Bogotá!</p>



<h1 class="wp-block-heading">19</h1>



<p>Durante casi una hora, las dos mujeres estuvieron discutiendo sobre la conveniencia de llamar a Gonzalo a su oficina e informarle. Pero, tras ver los pros y contras de lo que conllevarían, ambas decidieron que no debía enterarse porque el decírselo no les supondría ninguna ayuda y, al contrario, se convertiría en un estorbo al saber que insistiría en acudir con ellas a la cita.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/46964304/46964304_083_90e2.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Como no tiene ningún tipo de poder mágico, su presencia no nos aportaría nada― concluyeron.</p>



<p>Conscientes de ello, se metieron en internet y sacaron dos billetes a Colombia. Como su vuelo no saldría hasta el día siguiente, vieron oportuno seguir el consejo de la anciana y leer juntas el libro que les había recomendado. Por ello, se sentaron juntas en el sofá y se lanzaron a su lectura. Desde el inicio, se percataron que eran las memorias de la pareja:</p>



<p><em>“Como antigua abadesa del convento de María Auxiliadora, yo, María de Zozoya quiero a bien rasguear estas letras por si en una ulterior época sirven de iluminado camino a todas aquellas que se vean inmersas en mis mismas tribulaciones. Sabedora de mi infortunio y que mis días están prestos a acabar, he de recalcar que no aborrezco al verdugo que prenderá la pira donde entre gran sufrimiento feneceré, sino a la mano oculta que la guiará para hacer de mí su venganza.</em></p>



<p><em>Por ello, es menester que emprenda esta mi historia relatando mis orígenes hijodalgos, que mi sangre no viene contaminada de raza morisca ni judaica y aunque ya no importa soy resultado de una larga estirpe de mujeres que han visto en la magia la azada de la que me valí y se valieron para paliar las penurias de sus convecinos. Se han referido a mi persona como bruja, me han acusado de amancebarme con cuanta doncella se ha cruzado a mi paso. Han creído necesario denigrar mi obra señalando que he practicado magia negra, que he sacrificado infantes en un altar a mayor gloria del maligno.</em></p>



<p><em>La primera acusación no puedo negarla, estoy orgullosa de ello. Las demás imputaciones que han versado sobre mí, mi deseo es refutarlas. Mi actuar jamás se ha gobernado por un espíritu libidinoso y aunque asevero haber destilado emociones carnales por mi amada Rosana, mi apetito quedó satisfecho con ella y, por ende, jamás busqué otros labios de fémina alguna que no fuera ella.</em></p>



<p><em>Que se me calumnie de nigromancia debería despertar mi hilaridad, pero si no lo hace es menester a que los que consuman ese pecado son los mismos que me enjuiciaron.&nbsp; El más notorio entre ellos es don Benigno Carvajal, el hombre con el que contraje nupcias siendo todavía mozuela y que fue el instigador del proceso por el que me veo rea y por el cual seré ajusticiada por la Santa Inquisición.</em></p>



<p>Observando en esas líneas que la versión era la misma que les habían contado al ser poseídas por ellas, continuaron leyendo con total interés:</p>



<p><em>Con dolor rememoro, el funesto amanecer en que mi reverenciado padre y mi aún más amada madre instaláronme en sus manos pensando que era un buen partido y que junto a ese noble de rancio abolengo su creatura sería dichosa. He de manifestar sin afeamiento alguno que enturbie mi descernimiento que durante un breve lapso mi existencia fue feliz y bajo su amparo perfeccioné mi saber en las artes que heredé de mis predecesoras.</em></p>



<p><em>Ese radiante periodo alcanzó su culmen el día en que llegó a nuestro hogar una damisela arribada de ultramar a la que acogí como criada sin saber que ultimaríamos bebiendo de amor entre nos. Doña Rosana María Guajardo y Esquivel llegó siendo una chiquilla insensata a la que debía como su ama rectificar constantemente para hacer de ella una buena doméstica, pero he de confesar que no tardó en demasía en convertirse en mi adorado con la que descubrí el significado verdadero de lo que era amar.</em></p>



<p>Llegadas a esa página, se miraron entre ellas y tomándose de la mano, continuaron con la lectura queriendo ver cómo María y Rosana habían terminado siendo amantes:</p>



<p><em>Con total devoción por el anhelo que conllevamos, debo narrar que un buen día tras una de sus continuas travesuras estaba intentando reformar su proceder cuando tuve a bien hacer escarnio en su trasero colocándola sobre mis piernas. Sabiendo justo mi actuar, levanté el vuelo de su vestido y no apiadándome de ella, di rienda a mi enfado propinando duros mandobles sobre sus prietas posaderas. Los gritos de la doncella pidiendo mi perdón no menguaron mi castigo y menos cuando alborozada comprobé que ese ser atormentado me rogaba que siguiera de castigando su felonía con mayor rudeza. Dominada por una sensación en la que jamás me había visto envuelta, sentí que era mi deber prolongar e incrementar los golpes con la que la estaba educando al contemplar su gozo.</em></p>



<p>―Menuda hija de perra fue tu antepasada― rugió muerta de risa Estefany al leer el rudo modo en que estaba educando a su criada.&nbsp;</p>



<p><em>Y no fue hasta que la piel que estaba locamente martirizando ya sangraba cuando avergonzada vi necesario calmar su sufrimiento. Avergonzada por mi proceder y deseando compensar el dolor que la había causado, la llevé hasta mis aposentos donde poniéndola sobre la cama usé mis labios para paliar los daños de mi insensatez.&nbsp;</em></p>



<p><em>―Mi dulce señora― recuerdo su voz al sentir mis besos en la zona que había agredido tan ruinmente: ―No se compadezca de esta su sierva y véndala al mejor postor antes de seguir.</em></p>



<p>―En cambio la tuya fue una puta masoquista que disfrutaba con los golpes de la mía― contestó Antía al saber el efecto que habían tenido estos en ella.</p>



<p><em>Al escuchar sus necias palabras en las que me pedía que me desprendiera de ella, quise acallar su boca con la mía y por primera vez me sentí impulsada a adorarla. Sé que Rosana era víctima de los mismos impulsos cuando obviando el papel en la casa llevó sus manos a mis senos y sacándolos de mi corpiño se puso a mamar de ellos como si fuera mi querubín.</em></p>



<p><em>El gozo sin par que nubló mi entender me impulsó a despojarme del resto de la ropa y ya desnuda, la azucé a imitarme. La ternura de sus besos y la calidez de su piel restregándose contra la mía fueron el acicate que necesité para irme deslizando por ella hasta llegar a la unión de sus muslos. La hermosura del tesoro que debía haber permanecido oculto a los ojos de todo buen cristiano y por tanto a los míos me pareció la manzana de la que hablaban las sagradas escrituras y sabiendo que conllevaría mi expulsión del paraíso, no pude más que hundir la cara y como Eva la mordisqueé.</em></p>



<p>Para entonces colombiana y gallega eran incapaces de seguir leyendo al sentirse reflejadas en el escrito.</p>



<p><em>El dulce sabor que descubrí entre sus piernas fue el elixir con el que tanto había soñado y mientras a mis oídos el sonido de sus sollozos llegaba, seguí pecando con doloroso interés. Cuanto mayor era mi afán en sacar el manantial que manaba de la moza, mayor era el caudal que brotaba de ella e impulsada por una lasciva sed que necesitaba saciar seguí devorando su virtud mientras la joven gemía desconsolada al ser objeto involuntario de mi lujuria.</em></p>



<p>― ¿Gemía desconsolada? La muy zorra se estaba corriendo― desternillada comentó Estefany sin caer que estaba hablando de su antepasada.</p>



<p>―Debe ser cosa de familia― respondió Antía, pellizcando uno de los pezones de la morena: ―Tú eres igual de calentorra.</p>



<p>No pudo ni negarlo ni evitar pegar un suspiro al sentir las yemas de la pelirroja sobre sus pechos y bastante más avergonzada de lo que era habitual en ella, quiso seguir leyendo, aunque no pudo. Por mucho que intentaba concentrarse en el libro, todo su ser estaba atento a las caricias que estaba recibiendo, por lo que dejando de disimular se dio la vuelta y besó a la criada.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/46964304/46964304_079_4450.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― ¿Qué le vamos a decir a Gonzalo para explicar que nos vamos juntas? ― preguntó mientras le mordía los labios.</p>



<p>Al sentir sus tiernos mordiscos, contratacó lamiendo las mejillas de Estefany:</p>



<p>―Deja de jugar y piensa― suspiró excitada.</p>



<p>A pesar de la urgencia por planificar su marcha, ninguna de las dos pudo evitar caer en los brazos de la otra y dejando a un lado el resto, se comenzaron a besar.</p>



<p>― ¡Te necesito!</p>



<p>Antía no necesitó oír nada más y empujándola contra la pared, se arrodilló a sus pies. La belleza de la hispana la tenía absorta y metiendo la cabeza bajo su vestido, la empezó a devorar. En cuanto, Estefany sintió sus manos bajándole la ropa interior y a su lengua recorriendo los pliegues de su coño en busca de su clítoris, separó las piernas.</p>



<p>―Zorra― gimió al notar que un dedo se introducía en su interior mientras que con los dientes mordisqueaban su botón como si de un hueso de aceituna se tratara.</p>



<p>Necesitada de desfogarse, forzando su cabeza, le pidió que se diera prisa, que le urgía correrme en su boca. Al oírla, la gallega profundizó sus caricias, lamiendo y penetrándola con la lengua mientras sus dedos se concentraban en el vértice de su coño. Hambrienta, recibió las primeras oleadas de placer.</p>



<p>―No pares― con las piernas temblando, musitó.</p>



<p>― ¡Puta!¡Córrete! ¡Hazlo ya! ―&nbsp;su pareja le gritó consciente de que necesitaba alcanzar el gozo.</p>



<p>El insulto la espoleó y acelerando sus movimientos, se dejó llevar en volandas a un intenso éxtasis. Al saborear el flujo de la brujita, la pelirroja se trastornó y, totalmente poseída por la pasión, buscó su propio placer, masturbándose. Una arrodillada y la otra de pie, se corrieron gritando y gimiendo sin pensar en nada que no fuera el orgasmo que las embargaba.</p>



<p>―Llévame a la cama― suspiró la morena, necesitada de más caricias, mientras la ayudaba a levantarse.</p>



<p>Al llegar a la habitación, la ropa les sobraba y se comenzaron a desnudar presas de la excitación.</p>



<p>― ¡Qué bella es la guarra que me embrujó! ― Antía murmuró al verla ya desnuda sobre las sábanas.</p>



<p>Estefany sonrió y dando una palmada en el colchón, la llamó a su lado mientras se ponía a gatas sobre la cama.</p>



<p>―He sido mala y me merezco unos azotes― poniendo su culo en pompa, recalcó.</p>



<p>Sin llegarse a creer que quería que le diera una azotaina en su trasero, pero interesada en comprobarlo, Antía se puso a su espalda y le dio una sonora palmada en sus nalgas. Estefany no se quejó. En más, levantó un poco su trasero pidiendo más.</p>



<p>― ¿Quieres guerra? ― divertida susurró a la colombiana mientras le soltaba otro azote, éste más duro.</p>



<p>Como la mujer de la que descendía había hecho en el pasado, su amante se mantuvo impertérrita, sin moverse. Eso provocó que ya con confianza y usando ambas manos, empezara a castigar sus cachetes alternativamente cada vez más fuerte.</p>



<p>«No puede ser que le guste», pensó cuando con la piel colorada la escuchó gemir de placer.</p>



<p>Sorprendida e interesada, se percató de que su sexo manaba de placer goteando sobre las sábanas.</p>



<p>«Está disfrutando», comprendió y para cerciorarse, introdujo dos dedos en su vulva.</p>



<p>La prueba que buscaba no tardó en llegar al comprobar la cantidad de flujo que manaba de ella cuando se puso a hurgar en su interior. Satisfecha, se llevó los dedos a la boca y probó su textura sin imaginarse que al verla haciéndolo, pegando un grito, Estefany se desplomara sobre el colchón y menos que empezara a correrse retorciéndose como una posesa.</p>



<p>El orgasmo de la hispana incitó su imaginación y dejándola sola sobre la cama, corrió a la cocina por unos aditamentos que deseaba probar en ella. Al volver, Estefany seguía tumbada y eso le permitió ir colocando estratégicamente una a una las fresas que había traído sobre su piel. Satisfecha del resultado, Antía cogió el bote con la nata y con un cuchillo fue untando, cada fruto con cuidado, evitando que rebosara en exceso y si lo hacía, usando el filo, recogía lo sobrante mientras la joven se mantenía quieta todo el tiempo. Viendo en su respiración agitada hasta qué grado esas maniobras le estaban afectando, comentó:</p>



<p>―Las fresas se ven deliciosas en ti. Solo espero que no se te ocurra cambiarlas de sabor llenándolas de flujo.</p>



<p>Tras avisarla que debía evitar excitarse, cogió entre los labios la que había colocado en su boca, pero al retirar la nata con la lengua, la morena creyó que quería un beso.</p>



<p>―No te muevas.</p>



<p>&nbsp;Estefany cerró imperceptiblemente las piernas al oírla mientras la pelirroja comenzaba a degustar los trozos de su cuello. Alertada de que debía abstenerse de moverse, con las venas marcadas por la tensión, soportó estoicamente que se comiera las fresas que nacían en sus clavículas.</p>



<p>―Eres una zorra perversa― rugió al saberse a su entera disposición.</p>



<p>Con cuidado para que no se cayeran, Antía siguió devorando el resto que había colocado sobre su piel, rebañando la crema sin dejar más que el rastro húmedo de su saliva mientras su amante, con la piel de gallina, no emitía el menor ruido.</p>



<p>Encantada por su completa sumisión, la pelirroja al recoger la cosecha de sus pechos no se conformó con el fruto, sino que, mordisqueando pacientemente sus pezones, buscó que excitarla aún más y que se corriera antes de llegar al que decoraba su sexo.</p>



<p>―No aguanto más― musitó ésta maravillada por las sensaciones que experimentaba.</p>



<p>―Tienes prohibido moverte y hablar― respondió la gallega segura de que si antes, al torturarle delicadamente los pechos, no había fallado, cuando con la boca recogiera de su ombligo el enorme fresón que había colocado en su interior, iba a sucumbir.</p>



<p>«Se va a correr», pensó cuando ya estaba a escasos centímetros: «No va a poder aguantar».</p>



<p>Pero sorprendiéndola, como si fuera una estatua griega, Estefany soportó impasible las crueles caricias de la lengua de su amada.</p>



<p>«Lo está consiguiendo», se dijo la pelirroja mientras terminaba de masticar la fruta antes de lanzarse sobre la última etapa de su viaje.</p>



<p>Su propio sexo estaba sobre excitado y le dolían los pezones, prueba de que le urgía terminar para que la boca de la morena saciara el hambre que la estaba consumiendo. Por ello, estuvo a punto de masturbarse, necesitaba el contacto de unos dedos acariciando su atormentado clítoris.</p>



<p>«¡No debo hacerlo!», se repitió insistentemente al notar que su olor la estaba volviendo loca y que era ella, la que realmente lo estaba deseando: «Tengo que obligarla a que se corra».</p>



<p>Por ello, prosiguió el camino y separando las piernas de la morena, abrió el hueco que requería. Aprovechando su entrega, siguió bajando por su cuerpo mientras con la lengua retiraba la nata de su pubis sin llegar todavía a la frontera de sus labios.</p>



<p>«¡Cómo la deseo!», pensó al recoger con los dientes la fruta incrustada en la entrada de su gruta.</p>



<p>Sabiendo que era una de sus últimas oportunidades de hacer que se corriera, usó la áspera piel de fresón para acariciar el clítoris de su amada. Envalentonada al oír un leve gemido, abrió sus pliegues y usando la lengua a modo de cuchara recorrió todo su sexo. Para entonces, la excitación de Estefany era palpable, sus labios estaban completamente hinchado y su botón erecto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/46964304/46964304_103_5398.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Estoy a punto de correrme», reconoció preocupada mientras introducía un dedo en su vagina: &#8220;Tengo que darme prisa&#8221;.</p>



<p>Deseosa de vencer, profundizó su acoso añadiendo dos yemas más al tiempo que mordisqueaba su clítoris con los dientes. Cabreada al ver que como le había obligado a no excitarse y que la morena estaba cumpliendo a rajatabla sus instrucciones, comprendió que tenía que hacer algo o habría perdido. Desesperada, se levanté y cogiendo un cepillo de la mesilla, de un solo golpe se lo incrustó hasta el fondo.</p>



<p>― ¡Maldita! ― la colombiana gritó al sentir asaltada su cueva, pero siguió sin correrse.</p>



<p>Sintiéndose perdida, la pelirroja comenzó a sacar y a meter el mango sin importarle el sufrimiento de Estefany porque para entonces no podía pensar más que en vencer. Por ello, mojando dos dedos en su propio flujo, embadurnó el inexplorado camino trasero de su amante, relajándolo.</p>



<p>«No va a permitirme usarla de esta forma», se dijo tratando de auto convencerse mientras untaba de nata otro cepillo y sin mediar palabra, se lo introdujo unos centímetros en su interior.</p>



<p>«¡Se está dejando!», pensó sorprendida.</p>



<p>Penetrándola alternativamente por ambas entradas, fue acelerando sus maniobras al sentir que sus propios pechos y su coño estaban a punto de explotar hasta que, alborozada, la escuchó gemir. Entonces sin mostrar piedad alguna, aceleró hasta el límite la cadencia de sus movimientos al percatarse de que Estefany se estaba desmoronando.</p>



<p>Viendo que todavía podía ganar, pero que debía de usar todas sus armas acercó la boca a su clítoris y lo mordió. Su amante no aguantó sentirse violada y mordida y dando un grito de angustia se vació ante sus ojos.</p>



<p>― ¡Sigue! ―rogó absorta en su placer: ― ¡Lo necesito!</p>



<p>Ese ruego fue la confirmación de su victoria y por eso no le importó seguir buscando su placer hasta que, desplomándose sobre las sábanas, quedó vencida pero extrañamente contenta.</p>



<p>― ¿Sabes que pienso vengarme? ― riendo le preguntó entornando los ojos.</p>



<p>―Lo sé, pero ahora calla y ámame.</p>



<p>La colombiana sonrió al escuchar su pedido y separándole las piernas, se concentró en cumplir escrupulosamente su deseo&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/386/46964304/46964304_090_926e.jpg" alt="" width="648" height="972"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 11:17:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
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					<description><![CDATA[14 A la mañana siguiente, aparcada frente a casa de su padre, Patricia esperó nerviosa que su amiga cumpliera con la rutina y se fuera al gimnasio para llamar a la puerta y hablar con la única persona que podría confirmar o negar el romance del que le habían hablado. Sabía por ella que solía salir a las nueve y media y necesitada de respuestas, llegó con tiempo suficiente de verla tomar el coche y marcharse. Como al menos invertiría un par de horas ejercitándose, aguardó diez minutos antes de continuar, no fuera a ser que se hubiese olvidado algo. [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">14</h1>



<p>A la mañana siguiente, aparcada frente a casa de su padre, Patricia esperó nerviosa que su amiga cumpliera con la rutina y se fuera al gimnasio para llamar a la puerta y hablar con la única persona que podría confirmar o negar el romance del que le habían hablado. Sabía por ella que solía salir a las nueve y media y necesitada de respuestas, llegó con tiempo suficiente de verla tomar el coche y marcharse. Como al menos invertiría un par de horas ejercitándose, aguardó diez minutos antes de continuar, no fuera a ser que se hubiese olvidado algo. Entonces y solo entonces se bajó del coche. Mientras cruzaba el jardín, trató de pensar en lo que diría. Sabiendo que no podía llegar y directamente preguntar a la criada si su padre se estaba tirando a Estefany, decidió que debía charlar con ella por si en la conversación se le escapaba.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras tocar el timbre, escuchó los pasos de la pelirroja corriendo hacia la puerta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Señorita Patricia―la oyó decir mientras observaba el cambio que había experimentado en el mes que llevaba sin verla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo uso de la educación que había recibido en esa misma casa, la rubia le preguntó por doña Bríxida mientras entraba. La criada sintiendo el cariño de su tono respondió que mejorando mientras respondía si había desayunado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_012_e46f.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Sí, pero me vendría bien un café.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amistad que habían forjado durante el tiempo que esa cría había vivido en la casa con ella, le permitió ponerse otro mientras Patricia daba el primer sorbo al suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿A qué se debe tu visita? ¿Te has vuelto a cabrear con don Gonzalo? ― preguntó conociendo los vaivenes de la relación paterno filial que mantenían.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Para nada, solo venía a hablar contigo y ver cómo seguías― mintió mientras observaba de reojo que tal y como siempre había sospechado era una mujer de bandera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su tono, la pelirroja comprendió que no era cierto y, aun así, se extendió comentando los pormenores de la recuperación de su anciana. La poca atención que prestó al escucharla ratificó sus sospechas de que venía buscando algún tipo de información, y por eso cuando dejó caer que tal se había adaptado su amiga a vivir con ellos, supo que de algún modo le habían llegado con el chisme de que eran amantes. Si no llega a saber que Gonzalo había sido hechizado, directamente se lo hubiese confirmado para que ella misma la sacara de las greñas del chalet. Pero dado su embrujo, comprendió que en el caso que las dos veinteañeras se enfrentaran y a pesar de lo mucho que la quería, su padre optaría por la hispana. Por ello, no vio nada malo en ocultarle la realidad o al menos enmascararla:</p>



<p>― Poco a poco se va acostumbrado al ritmo de esta casa. Ya sabes, don Gonzalo sale a primera hora y solo vuelve para cenar, por lo que a Estefany no le queda otra que pasarse las horas charlando conmigo.</p>



<p>― ¿Y qué opinas de ella? ― insistió sin dejar de mirarle el escote.</p>



<p>Si hubiese sido su hermana menor, la cual se declaraba abiertamente bisexual, hubiese interpretado esa mirada como deseo, pero siendo Patricia la achacó al cambio de look y recordándolo decidió usarlo para despejar sus sospechas.</p>



<p>―Es un amor. Desde que llegó, no paró de darme la lata hasta que ha conseguido que me corte el pelo. Según ella, era una pena que me vistiera como una vieja teniendo solo treinta y un años.</p>



<p>―Y tiene razón, eres guapísima.</p>



<p>Que la piropeara de esa forma, le alertó que algo pasaba y para su sorpresa descubrió en el ambiente un olor que conocía y que no era otro que el que le había llegado al contactar con María de Zozaya, su pariente que había sido quemada en Zugarramundi. Nada más sentirlo recordó la funesta fama de la difunta y el modo con el que ejerció su poder.</p>



<p>«Con esta niña aquí, ¡no!», gritó para sí al asumir que había llegado el momento en que ese fantasma poseyera su cuerpo.</p>



<p>Temiendo por ella, quiso que Patricia se fuera de inmediato. Pero cuando intentó advertirla, se oyó devolviendo el piropo mientras acariciaba una de sus mejillas:</p>



<p>―Si hay un ser hermoso y angelical, ese eres tú.</p>



<p>La inesperada caricia hizo que la rubia la mirara y a bocajarro le confesara los motivos de su visita mientras Antía intentaba recuperar el control.</p>



<p>―No es con él con quien se manceba, sino conmigo― horrorizada escuchó que usando su voz era su ancestro quien contestaba.</p>



<p>&nbsp;La rubia enmudeció al escucharla y con lágrimas en los ojos en las que extrañamente intuyó alguna clase de esperanza, le preguntó si era lesbiana.</p>



<p>―Cariñosa criatura. Es a vuestro padre al que realmente ansío, pero previendo que esa advenediza proveniente de ultramar osara meterse en su lecho, he visto a bien que harte su liviandad en la mía― nuevamente se escuchó decir usando unas expresiones en castellano a todas luces anticuado.</p>



<p>La alegría con la que recibió la confirmación de que adoraba a su viejo y que su amiga no tenía nada qué hacer teniéndole a ella deambulando por la casa rápidamente mutó en desesperación y se puso a llorar. La difunta, en vez de reírse de su llanto, se compadeció de ella y reanudando sus dulces carantoñas le preguntó qué era lo que le pasaba. Ante su sorpresa, ya que nunca había advertido ninguna señal Patricia confesó que si se había ido a vivir sola era porque no soportaba estar junto a ella sabiendo que nunca seria suya.</p>



<p>―Nunca me opondría a que te casaras con papá, aunque eso me hiciera sufrir― sollozó reafirmando sus sentimientos.</p>



<p>Con el corazón encogido, Antía observó que Maria de Zozaya la tomaba de la barbilla y que simulando una ternura que esa zorra fue incapaz de tener viva y menos muerta, la besaba. La rubia al sentir los labios de su amor secreto se lanzó desesperada en sus brazos pidiéndole que, aunque fuera una sola vez, la amara.</p>



<p>―Nada me complacería más que sosegar con piadosos y caritativos agasajos la zozobra que tanto te violenta.</p>



<p>Nuevamente la gallega intentó infructuosamente recuperar su cuerpo, pero rápidamente comprendió que no podría hacerlo, cuando sin que pudiese hacer nada por evitarlo, su mano tomó de la cintura a Patricia y la llevó al cuarto, donde lentamente fueron sus yemas las que desabrocharon uno a uno los botones de su camisa.</p>



<p>―Debes jurarme que mi padre no sabrá esto― suspiró Patricia mientras sus ojos brillaban de deseo: ―Nada me haría más feliz que saber que está a salvo teniéndote a su lado.</p>



<p>La hija de perra de la que descendía ni siquiera la escuchó y a base de tiernos besos, fue bajando por su cuello mientras le susurraba palabras de amor. Desarmada por la fuerza de lo que sentía, la rubia comenzó a gemir aun antes de sentir que la boca de la mujer que amaba se apoderaba de sus pechos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_039_e538.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Por favor, deja que sea yo quien te desnude― asustada por lo que iba a ocurrir, Antía escuchó a Patricia sollozar mientras le bajaba el cierre de su uniforme.</p>



<p>El deseo que la meiga intuyó sus ojos se incrementó al verlo caer y por eso no le extrañó que, acercando la cara, la sumergiera entre sus pechos con una pasión indescriptible.</p>



<p>―Mi inexperta niña, no es entre estas pétreas mamas donde debes aliviar la sequedad de tu garganta― su propia voz fue la que oyó mientras era sus manos las que presionaba la melena de Patricia hacia su femineidad.</p>



<p>Su familiar no tuvo necesidad de insistir ya que fue la propia hija de Gonzalo la que pegando un berrido de alegría se lanzó entre sus piernas a adorarla. La rapidez con la que se iban desarrollando las cosas la pilló desprevenida y por ello apenas se sentía excitada cuando de pronto sintió que la rubia estaba ya recorriendo con la lengua todos y cada uno de los recovecos de su sexo mientras susurraba las veces que había soñado con hacerlo.</p>



<p>―Por esta risueña jornada, ¡todos mis dones son de vos! ― separando sus rodillas, María de Zozaya apremió sus deseos con el español que se usaba en sus tiempos.</p>



<p>La calentura que para entonces la dominaba le hizo seguir aprovechando ese permiso sin saber que se lo había dado un fantasma y por eso tras hacer localizado entre los pliegues el clítoris de la pelirroja comenzó a mordisquearlo llena de ansiedad. Su insistencia comenzó a rendir frutos y Antía descubrió alucinada que no era inmune a esos mimos. Es más, de haber tenido control de su cuerpo, ella y no la difunta hubiese sido la autora de los gemidos que salieron de su garganta.</p>



<p>―Primor, mancilla tu intimidad con las yemas del pecado y hazme saber que estás dispuesta a recibir mi querencia― se oyó nuevamente decir.</p>



<p>Mientras en su mente, no comprendía cómo Patricia no se hubiese dado cuenta de que jamás ella usaría ese tipo de lenguaje, la vio llevar una mano a su sexo y ponerse a masturbar.</p>



<p>―Así, bella mozuela. Sigue hoyando tu tesoro mientras sacias tu hambruna de la que no tardará demasía en convertirse en vuestra madre― insistió la difunta del siglo XVII mientras su descendiente empezaba a notar que las sensaciones se iban acumulando en su cerebro.</p>



<p>Sintiendo que apenas podía respirar, la joven meiga observó las mismas señales en la hija de su amado. Sabiendo que el placer mutuo no tardaría en llegar aceptó lo inevitable y se dejó llevar. Por ello, fue ella y no su ancestro, la que se corrió mientras Patricia compartía su gozo.</p>



<p>«Ojalá con esto doña María haya tenido suficiente», esperanzada disfrutó del placer que su familiar había provocado de manera tan insensata.</p>



<p>Sus esperanzas quedaron en nada, cuando la rubia se encaramó sobre ella y entrelazando las piernas son las suyas, sus dos coños entraron en contacto.</p>



<p>―Sigue regocijándote en esta vetusta haciéndole rememorar las mieles de la carne con vuestra concupiscencia― el fantasma la apremió.</p>



<p>―No eres ninguna vetusta― sollozó la joven sin dejarse de restregar con energía contra ella.</p>



<p>Antía supo de inmediato que le quedaba poco para ser liberada cuando notó que tanto su cuerpo como el de la chavala caían bajos los efectos de un hechizo. No tuvo que esforzarse mucho para comprender que su pariente quería sentir otro orgasmo antes de desaparecer. Lo que no previó y menos anticipó fue la intensidad y la duración del mismo.</p>



<p>― ¡Virgen santa! ― se oyó decir mientras todo su ser era sometido, zarandeado y masacrado por un placer tan largo como virulento hasta que agotada cayó sobre la joven.</p>



<p>Mientras ambas se recuperaban abrazadas, observó la cara de felicidad de Patricia y más tranquila al ver que acogía con alegría la sensual escaramuza que habían protagonizado, tiernamente la besó.</p>



<p>Afortunadamente a la rubia le faltaban las fuerzas para intentar reanudar hostilidades y dándole las gracias por su comprensión, se comenzó a vestir. Sabiendo que eso era algo que nunca debía volverse a repetir, ya desde la puerta y mientras se despedía de ella, hizo un último intento comentando lo excitada que se había sentido cuando la escuchó hablar de ese modo tan pedante.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_074_c790.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Era como si estuvieras poseída por otra mujer.</p>



<p>Riendo para no llorar, Antía contestó:</p>



<p>―La única que me ha poseído eres tú, ¡pedazo de zorrón! Ahora vete si no quieres que le diga a tu padre la clase de hija que tiene.</p>



<p>Desternillada, Patricia abrió la puerta y se marchó &#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">15</h1>



<p>Increíblemente serena después de haber sido amada de forma tan inesperada por la joven, Antía meditó sobre las razones que habían llevado a doña María cobrar parte del precio acordado justo entonces. Por lo que ella misma le había dicho cuando pidió su ayuda, esa mujer y alguna antepasada de Estefany se habían enfrentado en el pasado. Es más, se había referido a su enemiga como la “bastarda del hombre al que amó y luego odió”. Sabiéndolo, supo que para la muerta auxiliarla en su misión iba más allá de su petición.</p>



<p>«Lo ve como un tema personal y quiere vengar algo que le sucedió mientras estaba el mundo de los vivos», se dijo.</p>



<p>Aunque estaba convencida de ello, eso no explicaba la extraña ternura que demostró con Patricia, cuando según todos los documentos a los que había tenido acceso esa mujer decían, además de que era una arpía, que había sido ejecutada por practicar magia negra.</p>



<p>«Todos sus contemporáneos temían su propensión a causar dolor en sus continuos arrebatos de ira». Conociendo ese extremo, la única explicación que le halló fue que previera que en un futuro iba a necesitar la ayuda de Patricia y amándola se aseguraba un aliado.</p>



<p>Seguía martirizándose con lo sucedido cuando escuchó a Estefany llegar y para que no sospechara nada, fue a recibirla a la puerta. La morena llegaba sudada después del gimnasio, pero eso no le importó cuando la estrechó entre sus brazos. Ese sudor y las feromonas reconcentradas en él rápidamente afectaron a la gallega y nuevamente sintió la necesidad de disfrutar entre sus brazos. Pero entonces, rechazándola, la colombiana comenzó a recorrer la planta baja del chalet olfateando todo a su paso. Observándola sin saber qué pasaba, Antia se percató que no solo estaba molesta sino preocupada.</p>



<p>«¿Qué le ocurre?», pensó sin desear interrumpirla.</p>



<p>De haber podido sondearla sin descubrirse, Antía se habría enterado que si se había separado de ella era porque le había llegado el tufo que había dejado doña María y que en él había descubierto magia. Por eso cuando de pronto se plantó frente a ella y directamente preguntó quién había estado allí durante su ausencia, no pudo más que confesar que Patricia.</p>



<p>― ¿Quién más? ¡Necesito que me digas a quién has dejado pasar!</p>



<p>&nbsp;La histeria de su voz le hizo comprender que de alguna forma había advertido una presencia y daba por hecho que quién la había dejado era un enemigo. Por eso, con tono servil, contestó:</p>



<p>―Mi señora, le juro que nadie más. Si no sé lo diría.</p>



<p>&nbsp;Gracias a los muros que había levantado en su mente, la bruja la creyó cuando de manera brutal escaneó su cerebro en busca de información. Pero eso, no la tranquilizó:</p>



<p>«Si Antía no le ha dado permiso de entrar, eso significa que ha traspasado mis defensas», concluyó completamente nerviosa: «Su poder debe ser enorme».</p>



<p>Esa certeza unida a que seguía sin saber quién la acosaba la puso al borde del infarto y sin importar que lo viera la criada, sacó de su bolso un frasco lleno de cenizas, cenizas que ella misma había recogido en el volcán del Cerro Bravo y las tiró al aire. La gallega gritó mientras a duras penas conseguía que la nube de polvo no se pegara a su ropa. Lo que no pudo evitar fue que las escorias se posaran en todos los lugares en los que había estado mientras doña María tenía el control de su cuerpo.</p>



<p>Obviando nuevamente su presencia, Estefany comenzó a seguir el rastro hasta llegar a la cama donde había retozado con la joven y girándose hacia ella, directamente le preguntó con quién se había acostado.</p>



<p>―Con la hija de don Gonzalo― sollozó cayendo ante sus pies.</p>



<p>― ¿Me estás diciendo que te has cogido a mi amiga?</p>



<p>―Mi señora, tuve que hacerlo. La señorita Patricia llegó furiosa preguntando si usted era la amante de su padre y para evitar que lo descubriera, dije que no, que era yo a la que usted se follaba.</p>



<p>―Eso no explica que hayas terminado con su coño en la boca― indignada, insistió.</p>



<p>―Al enterarse de que era su puta, me amenazó con contárselo a su viejo para que la echara, si no me acostaba con ella― llorando como una magdalena, se defendió.</p>



<p>&nbsp;Conociendo a su amiga, la creyó incapaz de tal felonía y atribuyó su comportamiento a que al hacerla no tuviese el mando de su cuerpo y que al violarla estuviese poseída.</p>



<p>«Es así como el que me acosa consiguió cruzar mis hechizos. Teniendo a Patricia en su poder, fue la propia Antía quien lo dejó pasar», sentenció todavía más preocupada ya que para poseer a un ser humano era necesario ser un mago extremadamente poderoso&#8230;</p>



<p>Mientras eso ocurría, en el interior del Golf, Patricia se sentía feliz y radiante tras conseguir hacer realidad el sueño de tener a ese bellezón en sus brazos. Le daba igual que su amor no fuera correspondido y que esa mujer estuviera enamorada de su padre. Para ella había sido suficiente el haber disfrutado, aunque fuera brevemente, de sus besos. Tampoco envidiaba la suerte de su amiga:</p>



<p>«Pobre, no quiero pensar en lo que va a sufrir cuando se entere que solo se ha acostado con ella para sacarla de la depresión».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo único que le cabreaba era la ceguera de su viejo.</p>



<p>«No entiendo cómo nunca se ha dado cuenta de que esa preciosidad suspira por él».</p>



<p>&nbsp;Tentada a llamarlo y hacerle ver que estaba perdiendo el tiempo con amiguitas cuando la solución a su soledad la tenía en casa, prefirió no hacerlo y que fuera la gallega quien lo sedujera. No en vano pensaba que era algo que caería por su propio peso ahora que había decidido dejar los hábitos de monja y vestir de acuerdo a su edad.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_101_386a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Papá no se va a poder contener en cuanto se percate de que es un bombón», pensó divertida mientras estacionaba el parking de su edificio.</p>



<p>Hasta el contoneo de su pandero mientras iba a hacía el ascensor denotaba su alegría. Haciendo recuento de sus últimos meses, comprendió que Manuel había pasado a mejor vida y que jamás volvería a echarlo de menos.</p>



<p>«Ojalá le vaya bien, pero lo dudo», pensó entrando al cubículo que la llevaría hasta su piso: «Nunca va a poder superar las secuelas de su enfermedad».</p>



<p>Dando por cerrado ese capítulo de su vida, decidió que debía salir al mercado y a pesar de ese rifirrafe lésbico, pensó en qué hombre le convenía.</p>



<p>«Debe ser alguien dulce y trabajador, que desee formar una familia y si es guapo, mejor», involuntariamente comenzó a enumerar una serie de cualidades que curiosamente su ex no cumplía ni por asomo.</p>



<p>Al darse cuenta, comprendió la razón por lo que lo había elegido como pareja:</p>



<p>«Quería molestar a papá».</p>



<p>En vez de horrorizarle esa conclusión, la hizo reír y abriendo la puerta entró a su apartamento, donde de pronto se encontró con Ricardo Redondo sentado en un sofá.</p>



<p>― ¿Qué coño hace usted aquí? ― indignada con la intromisión del sujeto, exclamó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atusándose el bigote, el maduro sonrió mientras se levantaba. La seguridad que mostraba y el nulo caso que había hecho a su pregunta, la terminaron de enfadar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Fuera de mi casa! ― chilló mientras señalaba la puerta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo oídos sordos a su petición, el intruso se sirvió una copa y retrocediendo sobre sus pasos, se volvió a sentar sin dirigirle la palabra. Sin otra cosa qué poder hacer, Patricia cogió el teléfono para llamar a la policía. Es más, ya estaba tecleando el número cuando escuchó por primera vez la voz del padre de su amiga.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Siéntate. Tenemos que hablar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque no elevó su voz, su tono fue tan enérgico que la rubia se vio impulsada a obedecer y tomando asiento frente a él, aguardó a que le dijera de que quería hablar. Lo malo fue que Ricardo no mostró ninguna prisa en comenzar y mientras la observaba como un tratante revisa el ganado que piensa comprar, se dedicó a saborear el ron añejo que se había servido.</p>



<p>―Por favor, dígame a qué ha venido y márchese― casi histérica, gritó a su indeseada visita.</p>



<p>Disfrutando de la turbación de la joven, el magnate se puso cómodo y dando un vistazo a su alrededor, comentó:</p>



<p>―Tienes un apartamento elegante, pero insuficiente.</p>



<p>― ¿Insuficiente para qué? ― replicó ya furibunda.</p>



<p>Desternillado de risa, se terminó su copa antes de contestar:</p>



<p>―Tu padre me robó mi bien más preciado, luego es lógico que yo viva con el suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ira se tornó en terror al escucharlo y sabiendo que se refería a Estefany y a ella, se puso a temblar mientras le prometía no decir nada si se iba.</p>



<p>―Todavía no has entendido que, si me voy a alguna parte, ¡es contigo! ― fue su respuesta.</p>



<p>Cada vez más nerviosa Patricia se quiso levantar, pero no pudo. ¡Algo la retenía en el asiento! Retorciéndose, volvió a intentar huir y nuevamente se vio incapaz al estar sujeta por unas ataduras invisibles.&nbsp;</p>



<p>― ¿Qué me pasa? ― se preguntó en voz alta mientras el colombiano sacaba una bolsa de su pantalón.</p>



<p>Su miedo se convirtió en terror cuando Ricardo cogió un puñado de polvo verde de su interior y por medio de un soplido, se lo lanzó a la cara. Al respirarlo, se vio inmersa en una pesadilla en la cual todas las células de su cerebro se vieron sacudidas por un dolor insoportable hasta que lentamente el sufrimiento fue transmutando en placer y avergonzada, se escuchó gemir como una marrana en celo. La violencia del orgasmo la dejó sin fuerzas de seguir luchando y por eso solo pudo asentir y obedecer al oír que ese sujeto le pedía que bailara para él.</p>



<p>Azuzada por el hechizo, Patricia se levantó y comenzó a mover su cuerpo al ritmo de una melodía inexistente, pero claramente sensual. Necesitaba, le urgía conseguir el beneplácito del hombre que la observaba y por eso, creyó necesario deslizar los tirantes de su vestido. Al hacerlo y descubrir sus pechos, se apoderó de ella una sensación de alivio al ver que éste sonreía.</p>



<p>―Soy una mujer muy guapa― ronroneó excitada mientras terminaba de dejarlo caer.</p>



<p>Sin que el tipo tuviera que decir nada, se giró y lució su pandero ante él. Ese exhibicionismo tan impropio de su carácter acentuó la calentura que la embargaba mientras volvía a bailar. Para entonces, solo existía en su mente un propósito, una idea, un afán: ¡seducirlo! Por ello, tomó el tanga que todavía conservaba y lentamente, se lo bajó. Ya desnuda, se acercó para que el maduro pudiese valorar la belleza de su feminidad.</p>



<p>Tenerlo a escasos centímetros de su boca, le hizo soñar con recibir un lametazo que confirmara que daba su aceptación y separando los pliegues que lo decoraban, se escuchó rogando que la premiara con un suspiro, con un sollozo o a poder ser con una caricia de su lengua. En vez de hacer caso de su ruego, Ricardo le ordenó que le acercara el maletín que había dejado sobre la mesa. Haciendo de esa orden su razón de existir corrió a buscarlo y retornando sumisamente se lo dio.</p>



<p>―Arrodíllate― dijo mientras metía la mano y sacaba un collar negro de su interior.</p>



<p>&nbsp;Al contemplar ese accesorio, Patricia se sintió dichosa y cayendo hincada a sus pies, alargó el cuello para recibirlo.</p>



<p>― ¿Sabes lo que significara cuando lo lleves?</p>



<p>–Sí― suspiró: ― ¡qué soy la esclava de mi señor!</p>



<p>Satisfecho con su respuesta, Ricardo se lo abrochó&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">16</h1>



<p>Esa tarde noche al volver a su hogar, Alberto se encontró con Estefany cabreada y sin ganas de juegos. Ni siquiera cuando la besó, la morena le mostró el cariño al que se había acostumbrado y pensando que ya se le pasaría, fue por una cerveza a la cocina. Una vez allí y antes de pasar a su interior, observó desde la puerta a su criada cantando mientras cocinaba. Que estuviera feliz, no fue lo que le sorprendió sino verificar nuevamente el cambio que había dado y que todo en ella destilaba sensualidad. Ya no solo fueron esos pechos que su uniforme realzaba al llevarlo tan ajustado, ni su cintura de avispa, sino ese trasero con forma de corazón lo que lo tenían absorto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_110_10a9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«¡Qué pedazo de culo!», se dijo abochornado al sentir que bajo su pantalón crecía a ritmo imposible la voracidad de su apetito.</p>



<p>Deseando todavía mantener las distancias, la saludó y abriendo la nevera buscó en su interior una lata con la que saciar su sed. Al no encontrarla, se giró y preguntó a Antía si se habían acabado.</p>



<p>―No, don Gonzalo. Todavía quedan en el cajón de abajo.</p>



<p>Tan ensimismado estaba con el surco que se formaban entre sus pechos, que ni siquiera la oyó y tuvo que ser ella quien fuera a cogerla. Al hacerlo, se agachó sin prever que su pandero iba a entrar en contacto con la erección de su señor. Petrificada y excitada, se quedó inmóvil disfrutando de esa dureza entre sus nalgas. Es más, al darse cuenta de que su jefe tampoco hacía nada por retirarse, lenta pero insistentemente comenzó a frotarse con ella. El maduro no sabía cómo actuar, La educación aprendida desde niño le impulsaba a rechazar los mimos de su empleada, pero la insana atracción que sentía por ella le obligó no solo a quedarse sino llevar las manos a su cintura y colaborar con ella.</p>



<p>&nbsp;Sin necesidad de hablar o decir nada, ambos dieron su aprobación a lo que ocurría y poco a poco se fue incrementando la velocidad y la potencia de ese restregar mutuo que sabían que terminaría convirtiéndolos en amantes. Mientras para ella sentir esa virilidad contra su sexo era un deseo largamente postergado, para Gonzalo resultó tan pecaminoso como atrayente y por eso ninguno de los dos hizo intento alguno de pararlo.</p>



<p>«Por dios, ¿qué estamos haciendo?», se lamentó el hombre al notar que la falda de su criada ya no era impedimento y que su bragueta estaba en contacto directo con el tanga de la gallega.</p>



<p>&nbsp;Sabiendo que ella había empezado y que jamás podría sostener que la había forzado, seguía sintiéndose un bellaco, pero no por ello dejó de rozarse contra ella.</p>



<p>«Sigue mi amor, hazme tuya», en silencio, sollozó la meiga deseando que esa mañana no se hubiera puesto bragas.</p>



<p>Para entonces, Gonzalo había perdido parte de su pudor y cambiando de posición sus manos, comenzó a amasar los duros cachetes de Antía con delicadeza, pero firmemente. Nada más sentir los dedos del que sabía que el destino había reservado para ella, la meiga comenzó a gemir calladamente demostrando tanto que le gustaba como que le excitaba sentirse manoseada por él. Esos gemidos fueron el desencadenante que llevó a una de sus manos a subir por el cuerpo de su criada y tantear por vez primera, la rotundidad de sus pechos.</p>



<p>«¡Qué maravilla!», exclamó para sí al notar no solo la firmeza y volumen, sino que sus pezones estaban completamente erizados.</p>



<p>La ternura con la que su amado acarició sus senos avivó todavía más el incendio que sentía entre los muslos y ya completamente entregada al placer, notó que se iba acumulando a pasos agigantados en su interior. Tal y como previa y ansiaba, de pronto todo colapsó a su alrededor y de corrió completamente en silencio. Gonzalo se contagió del placer de su criada y mientras sus caderas seguían simulando poseerla, derramó avergonzado su simiente en el calzón.</p>



<p>Completamente entusiasmada por lo sucedido, le extendió la cerveza y acercando la boca a su oído, susurró:</p>



<p>―Muchas gracias, don Gonzalo.</p>



<p>Tras lo cual, huyó hacia su cuarto por lo que nunca vio la sonrisa de su señor observándola marchar.</p>



<p>«Esta niña siente adoración por mí y yo jamás me había dado cuenta», pensó y sintiendo orgullo mezclado de vergüenza, fue en busca de la que realmente era su pareja.</p>



<p>Al encontrarla leyendo un ajado volumen en la biblioteca, decidió imitarla y ponerse a leer. Por lo que cogió uno cualquiera, el cual no pudo ni abrir al estar rememorando cada suspiro, cada gemido que Antía dio mientras se entregaba a él. Desmoralizado por el desliz, miró hacia la colombiana temiendo que la chavala ya no le resultara maravillosa. Rápidamente comprobó que la atracción que sentía por ella seguía ahí y que incluso se había incrementado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_104_e48a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Soy un pervertido», pensó y disimulando comenzó a pasar las páginas, mientras se imaginaba lo que sería tener a las dos entre sus brazos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desconociendo tanto lo que acababa de pasar en la cocina, como el rumbo de los pensamientos de Gonzalo, Estefany estaba desesperada al no encontrar en ese libro de magia nada que pudiese usar contra el enemigo que desde las sombras sabía que la vigilaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Necesito contactar con mis muertos en busca de ayuda», se lamentó sintiéndose indefensa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y habiendo tomado ya la decisión, de pronto comprendió que para ello debía de estar sola. Fijándose en el hombre que estaba a su lado y aunque lo amaba a su manera, lo sintió un estorbo. Por un momento estuvo tentada de ordenar a la criada que tenía en su poder que lo entretuviera, pero solo imaginar que la estrenaría sin ella le pareció una idea atroz.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Debo estar presente cuando la desvirgue», sentenció.</p>



<p>En vez de ello, optó por lo más fácil, después de cenar, le haría beber a alguna pastilla que les hiciera dormir profundamente y así poder conjurar a los espíritus sin ninguna interferencia&#8230;</p>



<p>&nbsp;Tal y como había decidido al terminar de cenar y mientras Antía se ocupaba de limpiar los platos y adecentar el comedor, la bruja se acercó a la cocina a hervir agua para preparar una infusión que iba a usar para caer en trance. Lo que nunca se imaginó fue que la criada iba a reconocer por el olor las hierbas que estaba usando.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Para qué quiere un té de ayahuasca?», se preguntó al saber que esa mezcla se hacía con enredaderas oriundas de la región del río Amazonas y que, siendo un potente somnífero, también tenía caracteres alucinógenos. Asumiendo que lo iba a usar en algún tipo de ritual chamánico, no dijo nada y decidió que cuando lo hiciera ella la iba a espiar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso, al cabo de unos minutos, apareció ante ella con una gragea y se la dio, lo único que se atrevió a preguntar para qué y que era. Sin ningún tipo de miramiento y sobre todo sin ocultar sus intenciones, Estefany contestó:</p>



<p>― Es una pastilla de eszopiclona, un potente somnífero que quiero que te tomes y que inmediatamente te vayas a dormir.</p>



<p>Simulando ser incapaz de desobedecer, la gallega abrió la boca y metiéndosela, bebió simulando que la tragaba. Tras lo cual, se dirigió al cuarto y se hizo la dormida.</p>



<p>«Nos quiere sedados para actuar libremente», meditó mientras daba tiempo a que la bruja se confiara y así poder observar el propósito de lo que pensaba realizar.</p>



<p>No tardó demasiado en empezar a escuchar el sonido de un tambor y la voz de su enemiga entonando unos cantos cuyas palabras no pudo identificar al estar en uno de los idiomas indígenas.</p>



<p>«Todavía no es el momento», se dijo mientras se removía incómoda en la cama: «Debo esperar a que la ayahuasca le haga efecto».</p>



<p>Cuando de pronto el retumbe se aceleró y tras alcanzar un clímax comenzó a menguar, supo que había llegado la hora de levantarse. Descalza para que sus pasos no produjeran algún ruido que pudiese alertarle recorrió el pasillo y sin entrar, vio a la morena bailando al son de una música imaginaria totalmente desnuda y con un penacho de plumas en la cabeza.</p>



<p>Por su experiencia como Meiga supo que Estefany estaba en trance y que a partir de ese momento nada de lo que ocurriera a su alrededor tendría de importancia, porque su mundo era otro. Sabiéndolo, se sentó en el suelo ya sin necesidad de ocultarse mientras la hispana se ponía a saltar sobre la alfombra entonando de nuevo una canción.</p>



<p>«Podría haber un terremoto y no se enteraría», confiada pensó mientras seguía interesada el ritual que la joven estaba llevando a cabo.&nbsp;</p>



<p>La voluptuosidad de sus pechos saltando y rebotando al ritmo de sus saltos la hizo recordar cuando los había tenido entre los labios y se sorprendió excitada. Rechazando con eficacia el rumbo de sus pensamientos, se concentró en lo que hacía y por eso pudo ser testigo cuando se desplomó y comenzó a llamar a sus espíritus en español:</p>



<p>―Ancestros, parientes, reyes y dioses de la amazonia, vuestra elegida necesita de vuestros consejos. Bosques verdes, aguas azules, fuegos purpúreos, aires cristalinos, oídme y prestadme vuestra atención. Un enemigo ronda esta casa y no sé quién es, ni cómo combatirlo.</p>



<p>Al escuchar esa súplica, la meiga se vio en peligro porque de ser escuchada su presencia quedaría al descubierto y por eso trató de salir corriendo para tomar el bolsón donde tenía todos sus amuletos, todos sus runas, todas sus pócimas y así poder defenderse. Aterrorizada, se vio totalmente atenazada mientras oía el susurro de doña María de Zozaya diciéndola que estuviese tranquila porque no tenía nada que temer.</p>



<p>― ¿Cómo quiere que me calme si me va a descubrir? ― gritó al fantasma que no podía ver, pero si escuchar.</p>



<p>―Hija de la hija de mi hija, nada maléfico puede provenir de la descendiente de mi idolatrada.</p>



<p>― ¡Por dios! ¿Quién es tu idolatrada? ― histérica al no poder moverse, preguntó.</p>



<p>―Soy yo― levantándose del suelo donde había caído, Estefany contestó: ―Rosana María Guajardo y Esquivel.</p>



<p>Ante su estupefacción, doña María tomó su control y corriendo hacia la mujer se fundió con ella en un beso eterno. Ni siquiera fue algo sexual, fue tan íntimo y bonito que de haber podido Antía se hubiese echado a llorar. Durante unos minutos ninguna de las dos habló y solo disfrutaron de unas tiernas caricias producto de un amor que los siglos no pudieron menguar ni atenuar su fulgor.</p>



<p>― ¿Cómo he añorado la tersura de tus labios y el surco de tus maravillosas arrugas? ― demostrando que para ella doña María conservaba la misma apariencia que cuando fue quemada, sollozó.</p>



<p>―Yo también, mi hermosura. No ha transcurrido ni un día en estos más de cuatrocientos años que no haya clamado que por mi culpa nos hayamos consumido en la pira que encendió las manos del inquisidor.</p>



<p>― ¡No hables del criollo! Te lo prohíbo― sollozando, le rogó: ―Ese maldito que nos unió y luego nos persiguió como si fuéramos alimañas.</p>



<p>―Lo sé, princesa mía. Pero ha vuelto y desea repetir su maldad en las niñas cuyos cuerpos estamos usando.</p>



<p>― ¡Debemos advertirlas! Debemos alertarlas antes de que su infausta semilla germine en ellas y se vean abocadas a nuestra misma maldición.</p>



<p>«¿Qué maldición?», se preguntó Antia desde el interior de su cuerpo mientras Estefany hacia lo mismo desde el suyo.</p>



<p>Aunque en ese momento, ambas supieron de que podían oírse, pero estaban tan sorprendidas que ninguna lo intentó y gracias a ello, ambas pudieron oír la respuesta de Rosana:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_118_9aa6.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― Benigno Carvajal ya era el marido de mi amada María cuando me llevó a su casa en calidad de mucama. Allí tras seducirnos y convencernos con bellas palabras, nos obligó a entregarle nuestros divinos dones y a que saciáramos sus perversos sentidos retozando entre nosotras. Lo que nunca pudo prever que fue que a raíz de ello nacería un amor tan puro que no pudo romper con su magia.</p>



<p>― ¿También él era brujo? Creía que habías dicho que era un inquisidor.</p>



<p>―Los más fieros inquisidores de la historia han sido grandes nigromantes y entre ellos, Benigno, el peor― interviniendo contestó doña María.</p>



<p>― ¿Cuál fue la maldición que os lanzó?</p>



<p>―Realmente fueron dos. La primera y de la cual vosotras sois por nuestra vía, víctimas de ella, fue dejarnos en cinta&#8230;― contestó y haciendo un breve parón, prosiguió: ―Ambas sois descendientes del criollo.</p>



<p>Tomando la palabra, Rosana añadió llorando:</p>



<p>―La segunda fue que ni después de muertas pudiésemos estar juntas</p>



<p>&nbsp;El dolor de los dos fantasmas la enterneció, pero cayendo en las similitudes y que al igual que ellas, una había sido la criada mientras otra ejercía de señora, escandalizada la pelirroja chilló:</p>



<p>― ¡Gonzalo es un buen hombre! ¡No es ningún inquisidor!</p>



<p>―Tampoco es a él a quien debes temer― contestó doña María mientras en compañía de su amada se separaba de ella y juntas se desvanecían en el aire.</p>



<p>― ¿Entonces a quién? ― insistió la meiga mientras sentía que recuperaba el control de su cuerpo.</p>



<p>Echándose a llorar, la morenita contestó:</p>



<p>―A Ricardo Redondo, el que fue mi mentor y del que estoy huyendo.</p>



<p>―Pero ese hombre, ¡es tu padre!</p>



<p>― ¡Nunca lo fue! Solo es el que siendo niña ¡me adoptó!</p>



<p>Ya solas, bruja y meiga se quedaron escudriñándose entre ellas y mientras la hispana todavía estaba tratando de asimilar que la pelirroja no era la desvalida criada que siempre creído, ésta no sabía qué pensar. Y es que a pesar de todas las razones que tenía para odiar a la mujer que la miraba con ojos tiernos, ¡no podía! Furiosa consigo misma, se echaba en cara que le resultara imposible aborrecer a la mujer que había atacado a su madre, a la zorra que le había robado el marido y que encima había querido esclavizarla con un hechizo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Juré que combatiría a todas aquellas que practican la magia negra», se lamentó sabiendo que había fallado en la misión que le encomendaron las ancianas: «Debería aprovechar que la ayahuasca sigue limitando sus poderes para matarla».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con ello en mente, cogió una figura de bronce de un estante y la levantó mientras la morena, todavía arrodillada, la observaba indefensa:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡No soy una asesina!», dejándola caer al suelo, huyó del salón para refugiarse en su habitación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al contemplar lo cerca que había estado de morir en manos de la que hasta minutos antes pensaba que era su sierva, Estefany se echó a llorar consciente de la rastra de motivos que tenía para odiarla&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/385/13076748/13076748_124_f4a4.jpg" alt="" width="642" height="963"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Aug 2026 11:11:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[La tensión sexual que ambas sentían en el coche fue positiva para la gallega, ya que, al llegar al chalet, Estefany prefirió ir a calmar el escozor que sentía entre los muslos, antes de seguir presionándola. Aprovechando la momentánea seguridad de su cuarto, Antía llamó a su madre y avergonzada le narró la forma tan ilusa en la que había caído en manos de su enemiga. Doña Bríxida esperó a que su hija terminara de hablar para, sin consolarla, exigir que le contara todas y cada una de las sensaciones, así como los efectos que había sentido a raíz de [&#8230;]]]></description>
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<p>La tensión sexual que ambas sentían en el coche fue positiva para la gallega, ya que, al llegar al chalet, Estefany prefirió ir a calmar el escozor que sentía entre los muslos, antes de seguir presionándola. Aprovechando la momentánea seguridad de su cuarto, Antía llamó a su madre y avergonzada le narró la forma tan ilusa en la que había caído en manos de su enemiga. Doña Bríxida esperó a que su hija terminara de hablar para, sin consolarla, exigir que le contara todas y cada una de las sensaciones, así como los efectos que había sentido a raíz de beberse la poción. La pelirroja, escandalizada por el carácter tan íntimo de la pregunta, comprendió que era la líder de la hermandad y no su progenitora quien le ordenaba extenderse. Necesitada de su ayuda, confesó la calentura que había experimentado al ser manoseada, lo cachonda que se había puesto cuando mamó de sus pechos e incluso exteriorizó la pasión que había sentido al besarla.</p>



<p>Tras escuchar atentamente esa información, la meiga se quedó meditando y al cabo de un tiempo que se le hizo eterno, contestó:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_022_de14.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―El daño ya está hecho y nada de lo que hagamos, podrá cambiarlo―a modo de introducción, declaró.</p>



<p>El mundo de la hija se hizo añicos al oír su dictamen y cuando ésta se estaba planteando seriamente el suicidio, prosiguió:</p>



<p>―Pero no hay mal que por bien no venga. Desde el momento que te sabes afectada por su hechizo, podrás contenerlo y aprovechando a tu favor la atracción que sientes por la bruja, podrás ocultar mejor tus intenciones&#8230;. y cuando esa degenerada se dé cuenta de tu hechizo, ya la tendrás buceando entre tus piernas.</p>



<p>La sola imagen de la morena comiendo de su sexo la perturbó y no queriendo añadir más preocupaciones a la anciana, directamente se lo ocultó y únicamente le preguntó cómo debía comportarse con su adversaria.</p>



<p>―Haz lo que te pida. Solo obedeciendo podrás vencerla.</p>



<p>― ¡Pero madre! ― escandalizada protestó asumiendo de antemano el carácter que tendrían sus caprichos.</p>



<p>Aun comprendiendo los reparos de su beba, doña Bríxida se mantuvo firme:</p>



<p>―Para la bruja eres su sierva. ¡Compórtate como tal y que tu dueña no tenga queja!</p>



<p>Desolada, estaba prometiendo seguir sus consejos cuando escuchó a la latina preguntar por ella. Tratando de que no notara su tristeza, contestó que se estaba cambiando y recogiendo de la cama el uniforme más discreto, se lo puso y fue a verla.</p>



<p>Estefany no pudo dejar de expresar su admiración al contemplar el profundo canal entre los pechos de la criada con ese atuendo una talla o dos menos de la que realmente requería por la generosidad de sus curvas antes de exigir que le pusiera de comer.</p>



<p>«Será puta», masculló Antía al sentirse violada y humillada por lo procaz de su mirada y volviendo a la cocina, derramó en el guiso cuatro gotas en vez de dos. Sabiendo que las mismas no tardaría en tener efecto, le pareció lo más sensato seguir los consejos de su vieja y tras colocar el plato sobre la mesa, servilmente se arrodilló frente a la hispana.</p>



<p>Mirando de reojo la postura que había adoptado, su confiada adversaria sonrió.</p>



<p>―He pensado en que me vendría bien un masaje al terminar de comer― dejó caer.</p>



<p>La entrega de la mujer a sus pies le supo a poco y decidió presionar para forzar aún más la creciente adoración de su víctima acariciando su melena de color fuego.</p>



<p>&nbsp;―Mi dueña― la oyó suspirar mientras ella misma sentía cómo se incrementaba su propia lujuria y tratando de postergarla, comenzó a comer.</p>



<p>Que la pelirroja siguiera atenta el vuelo del cubierto desde el plato a su boca le pareció algo normal, pero extrañamente excitante.</p>



<p>«Esta guarrilla me pone cachonda», pensó sin advertir el sabor del brebaje que había disuelto en la salsa.</p>



<p>&nbsp;Como le resultó de su agrado, se lo acabó e incluso repitió. Al servirle la segunda porción Antía se vio tentada de añadir otras dos gotas, pero en el último segundo se arrepintió y no aderezó el guiso mientras en el comedor la dosis que había ingerido estaba comenzando a hacer estragos en la bruja A modo meramente ilustrativo cuando llegó y puso a su disposición el plato, durante un minuto la latina optó por manosear el trasero de la criada en vez de comer.</p>



<p>―Señora, no es necesario que sea tan dulce conmigo― sollozó excitada ésta al sentir las caricias de la joven sobre sus nalgas.</p>



<p>Y no fue la única la que se sintió estimulada, ya que la propia latina palideció al palpar con sus yemas la tersura de esos cachetes duros y queriendo acelerar el masaje que iba a recibir, se terminó el guisado lo más rápido que pudo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_039_7085.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Por eso cuando Antía preguntó si le apetecía un café, únicamente le ordenó que se fuera a limpiar la vajilla que había usado mientras ella se iba a ponerse cómoda.</p>



<p>―Cuando termine, ¿me va a necesitar? ― con voz apenada, la fiel empleada suspiró haciéndola ver que no le apetecía quedarse sola.</p>



<p>Llena de alegría al saberla suya, pero haciéndose la molesta, le recordó lo del masaje y sin esperar su respuesta, se marchó hacia el cuarto de Gonzalo. Ya en él, se dio cuenta de que su armario estaba en la otra habitación y aunque tenía tiempo de ir y volver, prefirió recibir a su sierva en su cama. Tras desnudarse y dejar su vestido colgado, se puso a elegir la ropa que llevaría y totalmente en celo, optó por presentarse desnuda ante ella.</p>



<p>«Al fin y al cabo, no tardaría en quitarme las bragas», divertida pensó mientras se tumbaba sobre las sábanas.</p>



<p>Los cinco minutos que tardó en oír sus pasos le resultaron penosamente largos e involuntariamente, se empezó a acariciar imaginando el placer que sin duda iba a proporcionarle esa pazguata. Por eso cuando la oyó tocar en la puerta, avergonzada se percató de la humedad de su sexo y no queriendo asustarla, se tapó con una toalla antes de darle permiso de entrar.</p>



<p>A pesar de intentar auto convencerse de que no debería excitarse, cuando Antía traspasó el dintel y observó a la latina sobre la cama, no pudo dejar de gemir con su belleza:</p>



<p>―Es preciosa.</p>



<p>Ese inesperado piropo la hizo feliz y cerrando los ojos, Estefany se dio la vuelta para que la criada empezara a masajearle la espalda. La gallega asumiendo cómo terminaría esa tarde, no comprendió la premura con la que su cuerpo reaccionó a recorrer con los ojos la piel canela de la que sabía su enemiga y con paso inseguro fue acercándose ante la evidente molestia de la mujer.</p>



<p>―Date prisa. No tengo todo el día― la bruja protestó desde el lecho donde la haría sucumbir.</p>



<p>Aterrorizada al sentir el deseo que impregnaba su voz, vertió un poco del aceite en sus manos antes de comenzar.</p>



<p>―Mi señora, he pensado que le gustaría― musitó al ver en la mirada de la morena que nunca había hablado de usar ningún tipo de lubricante.</p>



<p>Tras lo cual y viendo que no ponía ninguna objeción empezó a masajear sus pies. Sabiendo que debía tranquilizarse y que Estefany fuera quien marcara el ritmo, se dedicó por entero a relajar cada uno de sus diez dedos y sus dos plantas antes de atreverse a atacar sus tobillos.</p>



<p>―Me encanta, zorrita― susurró la hispana disfrutando cuando una por una masajeó las falanges de sus pies.</p>



<p>Curiosamente, ese susurro no solo la complació, sino que le dio alas para seguir por las doradas pantorrillas de su enemiga sin sentirse humillada. Lentamente, hundió sus yemas en los gemelos de ambas piernas despertando sus primeros gemidos. Gemidos que lejos de molestarla, los sintió como un dulce pinchazo entre los pliegues de su sexo.</p>



<p>«Es a causa del café que bebí», se convenció para no reconocer que esa maldita le gustaba, pero no por ello paró y disfrutando por anticipado del momento de la venganza, llegó hasta sus rodillas.</p>



<p>Para entonces, la colombiana estaba todo menos relajada y cada vez que la criada conquistaba un centímetro de su piel, su vulva se estremecía previendo el momento en que esas caricias llegaran hasta ella.</p>



<p>«¡Dios! ¡Qué arrecha estoy!», exclamó en su mente sin atreverse a exteriorizarlo mientras el aroma dulzón del aceite y esos mimos la estaban volviendo loca.</p>



<p>Al llegar a los muslos, a Antía no le quedó otra que levantar la toalla que los cubría y embelesada, observó por primera vez el glorioso trasero de la morena. Asustada por la fuerza de la excitación que ello le provocó, decidió volverla a poner en su sitio y que sus manos acariciaran el inicio de ese culo sin verlo. Para su desgracia, rápidamente comprendió su error cuando en su imaginación los glúteos de Estefany se convirtieron en los de Gonzalo y se vio magreando con verdadera ansia ese sueño hecho realidad.</p>



<p>El cambio de estrategia pilló desprevenida a la morena, pero por raro que parezca, le cautivó sentir los dedos de la criada clavándose en la piel de sus cachetes y sin ocultar el gozo que la embargaba, comenzó a berrear cada vez más hasta que desesperada se quitó la toalla y exigió que siguiera por su espalda.</p>



<p>Esa exigencia obligó a la gallega a subirse a horcajadas sobre ella, sin saber que al sentir la bruja su ropa, le iba a exigir quitársela. Asustada con esa nueva imposición dudó, pero dejando caer su vestido obedeció. Al volverse encaramar sobre ella sus piernas entraron en contacto con el trasero ya aceitado de la joven, avivando más si cabe el incendió que ya sentía.</p>



<p>«¡Se va a dar cuenta que estoy mojada!», se lamentó mientras empezaba a recorrer con las yemas su cintura.</p>



<p>―Quítate el sostén y acaríciame con tus bubis― dando una nueva vuelta a su humillación exigió con los ojos cerrados la hispana.</p>



<p>Asustada y excitada por igual, la criada comprendió que debía llenarse los pechos de aceite y tras hacerlo, los comenzó a restregar en la espalda de la mujer que le había robado el hombre. La facilidad con la que sus tetas resbalaban sobre la cobriza piel de la bruja la entusiasmó y por un momento, olvidó que era su enemiga cuando sintió que levantando el trasero presionaba contra su mojada vulva.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_051_8a7b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«¿Qué estoy haciendo?», se preguntó al darse cuenta que, en vez de rechazar ese contacto, se ponía a masturbar con las nalgas de la morena.</p>



<p>La humedad de ese coño todavía tapado por las bragas intensificó más si cabe la sensación de dominio que sentía y haciendo uso de su poder, Estefany exigió que se las quitara sin prever que la criada en vez de deslizárselas por los pies, se las arrancara haciéndolas trizas. La violencia de sus actos fue lo último que necesito para darse la vuelta y poniendo los pechos a disposición de la gallega, ordenar que se los mamara.</p>



<p>Temblando como una niña asustadiza, Antía acercó la boca a las negras areolas que le ofrecía y demostrando su timidez, sacó la lengua y usó solo la punta para recorrer sus bordes. La lentitud de ésta apoderándose de sus pezones desesperó a la bruja y sin ningún reparo, la ordenó obedecer o tendría que castigarla.</p>



<p>―Mi señora, es mi primera vez con una dama― sollozó incapaz de obedecer.</p>



<p>Que fuera su estreno lésbico sacudió la conciencia de la hispana y cambiando de posición con la criada, la besó tiernamente mientras la informaba de que, a partir de ese momento, sería ella quien le diese el masaje. Sabiendo que en cuanto bebiera de su sexo, esa zorra quedaría prendada y nada de lo que hiciera podría evitar que se volviese adicta, Antía se quedó inmóvil. Creyéndola en su poder, se quedó observando el indudable atractivo de los pezones rosados que decoraban los pechos de la empleada, pero como experta en esas lides prefirió comenzar acariciando los brazos mientras se dejaba deslizar por el voluptuoso cuerpo de la criada.</p>



<p>Al entrar en contacto los blancos senos de una contra las doradas ubres de la otra, ambas olvidaron sus propósitos y se besaron con pasión, dando inicio a una sucesión interminable de caricias cuya autora era imposible de distinguir. Mientras unas veces era la morenita la que mamaba desesperada, en otras Antía fue la que se amamantó de los impresionantes atributos de su adversaria.</p>



<p>Lo único cierto es que fue Estefany la que primero reconoció lo mucho que deseaba hundir la lengua entre las piernas de su cautiva y sin esperar su contestación, fue dejándose caer por ella mientras dejaba un húmedo surco en su camino.</p>



<p>―Mi señora― rugió ya en celo al sentir que la hispana iba barriendo con la melena los últimos reparos que sentía.</p>



<p>Muestra innegable de su calentura fue la humedad que su sexo destilaba y que la morena descubrió al usar las yemas para separar los pliegues que ocultaban el manjar que deseaba devorar. Y es que estaba tan mojada que complacida pensó en que no lo estaría más después de haber sufrido el embate de un huracán.</p>



<p>―Calla y disfruta de los mimos de tu dueña, ¡perra lesbiana! ― rugió en plan vencedor mientras tomaba al asalto el erizado botón que había ido a buscar.</p>



<p>A pesar del insulto, no hizo nada por evitar que la bruja se apoderara de su clítoris. Es más, sorprendida por la intensidad de lo que sentía, abrió los ojos como platos cuando experimentó el placer que la lengua de su enemiga le proporcionó al lamérselo.</p>



<p>―No pare, mi señora. Ame a su esclava― se asustó al oír que la rogaba.</p>



<p>Por suerte, la bruja no la oyó al estar centrada en paladear el agridulce sabor de esa ambrosía.</p>



<p>«¡Está riquísimo!», era lo único que podía pensar mientras con una sed que no recordaba haber tenido jamás bebía entusiasmada.</p>



<p>Los gemidos de la gallega al verse gratificada por esos mimos no hicieron más que aumentar la necesidad que sentía de saciar la lujuria sorbiendo sin parar en el manantial que brotaba del interior de la criada. Tal fue su insistencia que no tardó mucho en notar que Antía se tensaba y sabiendo lo que eso significaba, insistió en usar la lengua para recoger el fruto de su trabajo.</p>



<p>Aun previéndolo, todos los vellos de su cuerpo se erizaron al escuchar el grito que emanó de la pelirroja cuando se vio sacudida por el orgasmo. Lejos de calmar su sed, el placer de su amante incrementó la pasión con la que la devoraba y ya sin ningún recato, se puso a mordisquear su clítoris mientras ella misma se masturbaba.</p>



<p>― ¿Qué es esto? ― Antía aulló asustada cuando todas las neuronas de su cerebro se vieron sacudidas por las intensas descargas que surgían de su sexo.</p>



<p>Llorando, se consoló al escuchar que su enemiga también estaba siendo pasto de las llamas e involuntariamente, clavó sus uñas en ella intentando vengar en parte el placer culpable que estaba sintiendo. Para su sorpresa, la bruja se corrió como una cerda cuando se mezclaron en ella el gozo que le estaban provocando sus dedos y el dolor que sintió con esos arañazos.</p>



<p>Dominada por la angustia de haber sucumbido antes que su adversaria, usó sus dedos para hoyar la cueva de la bruja con ganas de derrotarla. La alegría con la que Estefany acogió la invasión de sus yemas, la terminó de cabrear y dejando a un lado los consejos de la anciana, no solo siguió follándosela con los dedos, sino que poniéndola a cuatro patas acompañó los movimientos de su mano con fuertes y sonoros azotes sobre sus nalgas.</p>



<p>― ¡Puta lesbiana! ¡No pares y sigue dándole placer a tu dueña! ― rugió sin advertir nada extraño en que su teórica sierva estuviese castigándola de esa manera.</p>



<p>Obedeciendo, como una energúmena descargó toda su frustración en esos dorados cachetes mientras seguía hoyando con las yemas su interior hasta que agotada por el esfuerzo de soportar una serie de prolongados éxtasis de su cuerpo, la bruja cayó de bruces sobre las sábanas.</p>



<p>Solo al ver el color encarnado que lucía en el trasero, Antía se percató de que se había dejado llevar y queriendo paliar parte del desastre y que la bruja no tuviese tiempo de pensar en lo sucedido, la besó mientras disculpaba la violencia a la que la había sometido simulando que había seguido sus órdenes.</p>



<p>―Mi señora, le pido perdón. Castígueme, aunque solo haya cumplido lo que me mandaba.</p>



<p>La altanería de la hispana la hizo caer en el engaño y echándose a reír, señaló el reloj diciendo:</p>



<p>―Levántate y vete. Gonzalo está a punto de llegar y no quiero que descubra a su amada en brazos de la criada.</p>



<p>Servilmente, agachó la cabeza y tras recoger el uniforme del suelo, salió desnuda corriendo hacia su habitación. Mientras bajaba por las escaleras, tomó la decisión de que en la cena fueran otras cuatro gotas las que disolviera en cada plato, incluyendo el del hombre que sentía suyo&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">13</h1>



<p>Esa tarde, Gonzalo estaba eufórico. Tras otro día en la oficina durante el cual, nuevamente y gracias a otro de los consejos de Estefany, había conseguido incrementar su abultada cuenta corriente, decidió antes de ir a casa pasar por una floristería para comprar un enorme ramo de rosas. Aunque seguía sin entender cómo era posible que esa chavala pudiera tener tanto tino a la hora de invertir, seguía a rajatabla cualquier información que le diera. Solo como ejemplo, cuando esa mañana estaban oyendo la radio y el locutor entrevistó a un directivo de una gran empresa informando de la buena marcha de su negocio, la cría le preguntó si tenía acciones de esa compañía.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_059_f8b4.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― ¿Por qué lo dices? ¿Acaso crees que va a subir? ― interesado, preguntó.</p>



<p>―Todo lo contrario, se están poniendo la venda antes del desplome.</p>



<p>Esa breve conversación lo dejó pensativo y nada más llegar a su despacho, dio un breve repaso a los números de la cotizada. Todo parecía ir viento en popa, nada de lo que encontró en la red confirmaba los problemas y a pesar de ello, llamando a su corredor, apostó a la baja. Como no podía ser de otra forma, el experto bursátil le previno de lo arriesgado de tal movimiento, pero sin ceder dada la confianza ciega que tenía en la colombiana invirtió una gran parte de sus ahorros a que iba a caer en picado.</p>



<p>―Estás loco― recordó la reacción del sujeto.</p>



<p>Sin revelar el origen del soplo que había recibido, se enfrascó en la actividad propia de su empresa dejando el tema aparcado hasta que cerraran los mercados. Fue su propio director financiero, Manuel Guijarro, que también se opuso a la operación, el que llegando a su despacho le informó de la cascada de ventas que se habían producido a raíz de un rumor que ponía en duda el futuro de ese valor.</p>



<p>―Por lo visto, su presidente está a punto de ser cesado y ser imputado por alterar la contabilidad.</p>



<p>Dejando todo, se concentró en la cotización y sobre las dos, volvió a llamar al financiero para que deshiciera las posiciones. El tipo que para entonces estaba con la mosca detrás de la oreja le informó que en cinco horas había triplicado lo invertido.</p>



<p>―Gonzalo, sé que no es de mi incumbencia, pero no me extrañaría que los inspectores de la comisión de mercados vean en esta operación uso de información privilegiada. Yo en tu caso me andaría con cuidado, no vaya a ser que te abran una investigación.</p>



<p>Sin echar en saco roto el consejo, sonrió:</p>



<p>«Nadie se creería que mi fuente es una cría cuya única formación es un grado en historia del arte».</p>



<p>Con ello en mente, llegó a la tienda y eligiendo el ramo más espectacular que le mostraron, lo pagó y retornó a su chalet. Mientras aparcaba, se puso a meditar y alucinado comprendió que la insistencia del capullo de Ricardo Redondo en recuperar a su hija podía deberse a que con su marcha había perdido el arma secreta que lo había hecho millonario.</p>



<p>«¡Que se joda! ¡Por nada del mundo voy a dejar que me robe esta joya!», concluyó mientras sacaba la llave de la puerta con el ramo en la otra mano.</p>



<p>Al entrar le extrañó que Estefany no le estuviera esperando y por ello la buscó por la casa. Cuando la encontró charlando amigablemente con su criada, no supo ni que decir al ser incapaz de reconocer en esa pelirroja de espectaculares pechos a su anodina empleada.</p>



<p>«¡Qué cambio!», exclamó para sí mientras valoraba en su justa medida las virtudes anatómicas que durante años se habían mantenido ocultas a sus ojos.</p>



<p>&nbsp;Desde la puerta y sin que ninguna de las dos reparara en su presencia, recorrió con la mirada no solo la cintura de avispa de la gallega y sus pechugas sino también la perfección de sus pantorrillas.</p>



<p>«¡Por dios! ¡Está buenísima!», ya excitado, exclamó mentalmente mientras pensaba que cómo era posible que no se hubiese dado cuenta antes.</p>



<p>Todavía babeando, se sintió ridículo y entrando en la cocina, las saludó. Aunque habían pactado mantener las apariencias en público, la colombiana se lanzó a sus brazos y pegándole un morreo de los que hacen época, le dio gracias por las flores para acto seguido preguntar que le parecía la nueva Antía.</p>



<p>―Está preciosa― como acto reflejo, respondió.</p>



<p>Nada más decirlo, se arrepintió y no porqué su sinceridad pudiera despertar los celos de la morena, sino por la reacción de su criada ante el piropo. Dando prueba de su timidez, bajó la cabeza totalmente ruborizada mientras los pezones florecían bajo su vestido. Cortado y preocupado, se percató que producto de la atracción que sentía, su pene se había alzado en son de guerra.</p>



<p>«Joder, soy su jefe», se dijo mientras trataba de rechazar la idea de compartir algo más que saludos con ella.</p>



<p>&nbsp;Su estricto código moral le hizo huir y apoyándose en que estaba cansado, las dejó y llegando al salón, se sirvió un copazo.</p>



<p>«Ya tengo pareja y no soy ningún niñato para ir saltando de cama en cama», molesto consigo mismo meditó furibundo y haciendo un repaso a su vida, se convenció de que era hombre de una sola mujer:</p>



<p>«Puede que ni mi hija acepte lo mío con Estefany, pero ya que está a mi lado debo respetarla», sentenció mientras daba un sorbo a su whisky.</p>



<p>La llegada de la chavala ratificó su decisión y tomándola de la cintura, la besó con una pasión que no recordaba al sentir que, restregándose contra él, demostraba que compartía sus mismos sentimientos. La rapidez con la que le bajó la bragueta y sacó su miembro fue prueba de ello. Por eso y sin necesidad de mayor prolegómeno, alzando su falda y bajándole las bragas, la empotró contra la pared.</p>



<p>―Te echaba de menos, mi anciano― rugió divertida ésta al sentirse llena y moviendo las caderas, le rogó que siguiera amándola.</p>



<p>Su entrega lo obligó a obedecer y marcando un ritmo endiablado, siguió empalándola mientras sus gemidos resonaban en la habitación. Ni Gonzalo ni ella advirtieron que estaban siendo espiados y que desde el pasillo que venía de la cocina, Antía los miraba envidiosa.</p>



<p>«Debería ser yo la que estuviera disfrutando y no esa bruja», gritó para sí mientras los veía copular como desesperados.</p>



<p>Su ira era tal que ni siquiera advirtió que comenzaba a tocarse, lamentando haber sido tan ingenua de haber supuesto que tarde o temprano ese hombre se iba a enamorar de ella.</p>



<p>«En cuanto acabe con esa zorra, Gonzalo caerá rendido a mis pies», se prometió y mientras se pellizcaba los pezones, no pudo dejar de observar el vaivén del culo de su amado.</p>



<p>La adoración que sentía por ese hombre le hizo imaginar que era ella la mujer que recibía ese asalto y presa de la calentura, comenzó a masturbarse sintiendo que sus dedos no eran suyos sino la virilidad de su galán.</p>



<p>&nbsp;«Sigue amándome, aunque sea a través de ella», en silencio, ordenó.</p>



<p>Como si inconscientemente hubiese oído su deseo, Gonzalo se aferró a los hombros de la colombiana para acelerar la velocidad con la que disfrutaba de ella. Soñando despierta, su coño fue embestido una y otra vez hasta que el placer llamó a su puerta y se corrió momentos antes de que la propia pareja lo hiciera.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_114_c3a5.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Puta, esto no quedará así», despertando de su ensueño debido a los gritos de la chavala, se lamentó y volviendo a su lugar entre las cacerolas, derramó la poción en los platos que les pondría enfrente durante la cena.</p>



<p>Antía supo que las hadas le eran propicias cuando la joven apareció por la cocina segundos después de que ella acabara de guardar el bote de su venganza en el bolsillo del uniforme.</p>



<p>«Casi me pilla», dibujó una sonrisa mientras miraba a la recién llegada.</p>



<p>Sonrisa que se borró al sentir manoseado su trasero y escuchaba a la bruja comentar:</p>



<p>―Menudo putón desorejado estás hecha&#8230; ¿quién te ha dado permiso de espiar a tu dueña?</p>



<p>Sabiéndose descubierta, se echó a temblar. Estefany desternillada de risa, metió una mano bajo sus bragas y hurgando entre sus pliegues siguió humillándola:</p>



<p>―Zorra, ¡estás mojada!</p>



<p>Siendo cierto, buscó una excusa y cerrando los ojos para evitar su mirada, la mintió balbuceando:</p>



<p>―Lo siento, no pude evitarlo. En cuanto oí sus gemidos con don Gonzalo, soñé que era yo quien la amaba.</p>



<p>Decidida a poner a la criada en su lugar, sacó la mano y metiéndosela entre las piernas, embadurnó sus dedos con el semen que anegaba su coño para a continuación mostrárselos:</p>



<p>―Ves, este manjar es algo que jamás me podrás dar.</p>



<p>La visión de la semilla de su amado en las yemas de su rival la excitó de sobre manera y por ello, cuando con deseo de doblegarla se las puso en la boca, no lo dudó y sacando la lengua cató por primera vez lo que tanto ansiaba. Dominada por una necesidad que desconocía tener, lamió desesperada uno a uno los dedos de la morena sin importarle las risas que eso estaba provocando en la bruja.</p>



<p>Ajena a que en realidad estaba enamorada de su hombre, Estefany creyó que la insistencia de la gallega era por ella y tras premiarla con un azote<strong>, </strong>le ordenó mover el culo y servirles la cena. Es más, vio en la rapidez de su respuesta y en la sonrisa de su rostro mientras ponía los platos sobre la mesa la confirmación de que la pelirroja estaba en su poder. Quizás por ello cuando notó que Gonzalo miraba ensimismado las nalgas de su empleada, no sintió celos sino una profunda satisfacción al saber que no tardaría en tener a ambos en la misma cama saciando sus necesidades.</p>



<p>«Todavía es pronto. Antes de obligar a esa huevona a que nos acompañe, debo seguir emputeciéndola», se dijo mientras se obligaba a pensar con qué tipo de arte mágica iba a hacerla sucumbir.</p>



<p>&nbsp;Mientras las dos mujeres decidían su destino, el dueño del chalet no podía retirar los ojos de las impresionantes ancas que acababa de descubrir y a pesar de sus reparos morales se vio metiendo la polla en la nómina. De inmediato rechazó la idea de involucrarse con ella, pero no por ello dejó de valorar sus curvas y por primera vez deseó verla sin ese uniforme.</p>



<p>«Desnuda debe ser un espectáculo», concluyó antes de empezar a cenar.</p>



<p>Nada en la actitud servil de la pelirroja podía hacer suponer que en ese momento un torbellino de sensaciones estuviese amenazando su cordura y es que no podía dejar de pensar en lo mucho que le había gustado saborear en los dedos de la bruja la hombría de Gonzalo:</p>



<p>«¡La virgen! ¡Cómo necesito ser suya!», se lamentó sabiendo que quizás la espera fuera larga, ya que antes de entregarse a sus brazos tenía que deshacerse de su enemiga.</p>



<p>Por distintas razones, la cena fue un suplicio para los tres y es que mientras el único hombre se debatía malhumorado por la atracción que sentía por su criada y Estefany soñaba con el momento en que se viera ensartada por su macho con Antía mamando de sus pechos, la gallega deseó que se dieran prisa en acabar antes de que la nueva dosis comenzara a tener efecto.</p>



<p>Por eso, cuando Gonzalo se levantó llevando a la colombiana con él, los tres respiraron. Y mientras la pareja subía por las escaleras con intención de apaciguar la lujuria de sus cuerpos, la pelirroja se dio prisa en meter los platos en el lavavajillas para limpiar cualquier resto que pudiera revelar a la bruja que estaba siendo objeto de un hechizo.</p>



<p>&nbsp;Ya desnuda en su cuarto, encendió el intercomunicador y mientras en su altavoz le llegaba el sonido del roce de sus pieles, se masturbó soñando con el día en que fuera ella la mujer que su jefe tuviese entre las piernas.</p>



<p>«¡El momento en que me hagas tuya no tardará en llegar!», exclamó en silencio mientras se corría&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/386/51740677/51740677_073_0d75.jpg" alt="" width="733" height="486"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Aug 2026 11:01:00 +0000</pubDate>
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<p>Más de una semana después y tras dejar a su madre casi totalmente repuesta, Antía llegó a la casa decidida a entablar la lucha. Pero al ir a abrir la puerta, el conjuro de protección que había echado Estefany sobre sus muros le impidió acceder. Al darse cuenta de que necesitaría su permiso para entrar, tocó el timbre y esperó a que esa advenediza llegara corriendo pensando que era Gonzalo que volvía antes de tiempo al chalet.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que su jefe no le había anticipado su llegada, quedó claro al verla vestida con un camisón propio de una cortesana, pero disimulando su cabreo comentó a la colombiana que se había olvidado las llaves y que si podía pasar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por supuesto, ésta es tu casa― respondió la morena sin advertir que estaba dejando al enemigo entrar a su refugio.</p>



<p>Sonriendo, la gallega le dio las gracias y tras llevar el equipaje a la habitación de servicio, comenzó a limpiar las distintas habitaciones sin que nada en su comportamiento revelara que estaba aprovechando para investigar que otras trampas o sortilegios hubiere realizado en su ausencia. Así rápidamente descubrió las defensas que había erigido en puertas y ventanas para evitar verse sorprendida.</p>



<p>«Debe ser más poderosa de los que pensaba», se dijo al asumir que de alguna manera había intuido el peligro que se cernía sobre ella.</p>



<p>Eso le hizo extremar sus precauciones y poniéndose en guardia, levantó unas impenetrables defensas en su cerebro haciéndolas pasar por una inseguridad y una timidez tan falsas como una moneda de tres euros. Por eso cuando la bruja la sondeó mientras limpiaba el polvo de la casa, lo único que encontró fue la confirmación de lo que Gonzalo opinaba de ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_009_228e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Cómo sostenía, esta mujer no ha conocido varón», se dijo más que satisfecha al comprobar que bajo esa fachada de cobardía se escondía una mujer apasionada.</p>



<p>Por un momento, la pelirroja se sintió descubierta al advertir la furia que crecía en su interior con ese manoseo mental, pero entonces cómo si lo hubiese gritado a los cuatro vientos descubrió que esa boba había adjudicado su ira a un temperamento ardiente que le apetecía probar. Sintiéndose observada, prefirió irse a la cocina. Fue al ir a limpiar una de las cacerolas cuando reparó en el tipo de conjuro que había realizado para que su jefe cayera rendido a sus pies.</p>



<p>«¡Agua de calzón! ¿Acaso no sabe realizar algo más potente?», se dijo parcialmente desilusionada al saber que si era así la bruja no sería capaz de entablar una batalla digna de contar a sus hermanas cuando les llegara con su cabeza cortada sobre una bandeja.</p>



<p>Tras reponerse de la sorpresa, decidió seguir disimulando no fuera a ser que la hubiese minusvalorado y que en realidad esa bruja fuese alguien que temer.</p>



<p>«Tengo todo el tiempo de mundo antes de decidirme a atacar», meditó mientras echaba jabón y se ponía a restregar la olla donde su oponente había realizado ese mejunje.</p>



<p>Estaba pensando en ello cuando como tantas tardes escuchó que Gonzalo llegaba y volviendo a la rutina que tanto amaba, se acercó a abrirle la puerta. Supo que ella era la última persona que su amado se esperaba cuando leyó en sus ojos que la lujuria que le embargaba se convertía en desilusión al ver que era ella y no la zorra hispana quien lo esperaba.</p>



<p>―Antía, ¡qué gusto me da verte! – mintió para acto seguido interesarse por su madre.</p>



<p>―La he dejado pachucha pero bien. Gracias por preguntar.</p>



<p>El cariño con el que la escuchó la hizo recordar porque lo amaba y eso le hizo odiar aún más a la joven que ya vestida como mandaban las normas de decoro, se había acercado a saludar.</p>



<p>«Puta, a mí no me engañas», pensó con creciente cabreo al percatarse de que ataviada tan discretamente su belleza se incrementaba.</p>



<p>El repaso de la gallega no le pasó inadvertido y encantada, volvió a malinterpretarlo creyendo que su mirada recorriéndole el trasero era la prueba de que esa mujer bateaba del lado izquierdo.</p>



<p>«Con razón nunca le echó los perros a mi amado, ¡esta tipa es bollera!», sentenció sin que exteriormente se le notara.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ajeno a lo que se le avecinaba y sin tomar partido por ninguna de las contendientes, Gonzalo besó discretamente en la mejilla a su invitada antes de dejar su maletín y pedir que le trajeran una copa. Cuando ya Estefany iba por ella, la pelirroja se le adelantó y conociendo profundamente sus gustos, le preparó una ginebra con tónica a la que añadió un par de arándonos.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Echaba de menos tus combinados― declaró sin percatarse del cabreo que sus palabras provocarían en la chiquilla que compartía sábanas con él, pero tampoco que su criada viera en ese piropo un atisbo que le hiciera albergar esperanzas.</p>



<p>«Zorra, Gonzalo es mío», pensó la hispana al percatarse por primera vez de la adoración que sentía la gallega por su patrón a pesar de su inclinación sexual: «Y no de una guarra que ni siquiera sabe si le gustan los hombres o las mujeres».</p>



<p>Tan potente fue su pensamiento que éste llegó al cerebro de la meiga tan claro como si lo hubiese gritado y decidida a mantener las apariencias, dotando a su voz de un servilismo lleno de humildad, preguntó a su enemiga que deseaba que le sirviera de beber.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_029_e9dd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Ponme un whisky― ordenó la colombiana.</p>



<p>Al escuchar su tono altanero, Antía se indignó y mientras cuerpo le pedía saltarla al cuello, bajando la mirada, volvió a la barra y se lo sirvió.</p>



<p>&nbsp;―Tome, mi señora. Si desean algo más, estaré en la cocina.</p>



<p>Nuevamente, Estefany se dejó engañar por las apariencias y satisfecha por la forma tan descriptiva con la que la criada había reconocido su mando, se giró a mirarla mientras se iba intentando descubrir si tal y como le había dicho Patricia, esa mujer era dueña de cuerpo tan voluptuoso y atractivo como el suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Bajo ese disfraz es imposible saberlo», se dijo mientras decidía tomar medidas al respecto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las manos de Gonzalo bajo su falda le hicieron ratificar esa decisión al saber que mientras no la hubiese seducido debía de abstenerse de mostrar sin ambages que eran pareja para que no le fuera con el cuento a Patricia. Por eso y mientras le pedía contención hasta que la gallega se fuera a dormir, decidió usar con ella el mismo conjuro que con él sin saber que en ese preciso instante su adversaria estaba haciendo recuento de los ingredientes que necesitaría para elaborar el suyo.</p>



<p>Tras la cena, Antía hizo uso del cansancio del viaje para dejarlos solos y así dar a Gonzalo la oportunidad de saciar la lujuria que le embargaba cada vez que miraba a la hispana, sabiendo que esta no se negaría. Tal y como anticipó, le llegó el sonido de los pasos de los dos subiendo por las escaleras al cabo de los cinco minutos. Aun así, aguardó media hora, antes de abrir las ventanas y sacar un pequeño hornillo con el que preparar la mezcla que convertiría a esa bruja que se creía invencible en una zorra sedienta de sus caricias.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya con el agua hirviendo, introdujo la compresa que se acababa de quitar totalmente impregnada con su sangre y añadiendo las cenizas del gallo que durante años había fecundado las gallinas del corral de su madre y que había sacrificado para tal fin efectuó una invocación a las cuatro fuerzas de la naturaleza:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! A vosotros hago esta llamada: Si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, haced que la mala mujer que ha robado el cariño de mi hombre caiga prendada de mi sabor y busque ser mía.</p>



<p>Justo entonces comprendió que no le era suficiente hacerse dueña de la bruja, completó el ritual metiendo la cola de una salamandra mientras decía:</p>



<p>― Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! A vosotros os reitero mi suplica: cuando mi hombre beba esta infusión, también ansíe hundir su hombría en mi seno.</p>



<p>Como todo buen conjuro debe ser regado con el sacrificio de su autora, encendiendo el intercomunicador por medio del cual su adorado la llamaba cuando requería algo de ella, se torturó con el sonido de la bruja siendo empalada sobre la cama por su amor.</p>



<p>«Maldita hija de satanás, ¡Gonzalo es mío!», llorando a moco tendido proclamó mientras escuchaba los gritos de placer de la hispana cada vez que era penetrada.</p>



<p>Sabiendo que cuanto más soportara oyendo esa escena mayor sería su sufrimiento se mortificó con el roce de sus cuerpos apareándose sin parar mientras retenía los deseos de tocarse imaginando que era ella el objeto de la pasión de su jefe.</p>



<p>«Te haré pagar mis desdichas», se dijo mientras en altavoz llegaba el sonido de unos azotes que debían haber sido suyos.</p>



<p>Los gritos de placer de Estefany cada vez que Gonzalo la premiaba con un nuevo azote o una nueva embestida incrementaron su lujuria y viéndose tentada en hundir un par de dedos en su coño siguiendo el ritmo con el que el embrujado amaba a esa mujer, se aferró a los barrotes de su cama.</p>



<p>«Engendro, disfruta de las llamas de este fuego que me corroe hasta que te veas obligarlo a calmarlo con la boca entre mis piernas», sollozó incapaz de dejar de atormentarse con el gozo de su adversaria.</p>



<p>Un piso por encima de ella y mientras su macho la acuchillaba, la imagen de la criada oyéndolos llegó a la mente de la colombiana y creyendo que los estaba espiando tras la puerta, su calentura se exacerbó:</p>



<p>―Zorra, ¡escucha como me ama! ¡Envidia la suerte de la que será tu dueña! ― gritó queriendo ser escuchada por la gallega.</p>



<p>Mientras Gonzalo intentaba contener sus berridos para no ser descubiertos, en la habitación del servicio, Antía se estremeció al darse cuenta que la joven había sentido su presencia y aterrorizada apagó el intercomunicador justo cuando en los altavoces oía el atronador orgasmo que protagonizó su adversaria&#8230;</p>



<p>Asustada por si su insensatez había revelado a la bruja quien era su oponente, apenas pudo dormir y despertó totalmente derrotada. Sin gana alguna de levantarse y enfrentar los reproches de la hispana, se fue a bañar buscando alguna excusa a la que aferrarse.&nbsp; Por ello y una vez vestida con el humillante uniforme que anteriormente había llevado orgullosa, llegó a la cocina y descubrió que, en algún momento de la noche, la colombiana había bajado para elaborar su agüita de calzón. Seguía sin entender la razón que le había llevado para hacerlo cuando la morena le llegó con un café y se lo dio a probar, diciendo:</p>



<p>―Me he levantado antes y te he ahorrado hacerlo.</p>



<p>Nada más olerlo, supo que bajo el aroma del fruto del cafeto esa ingenua quería ocultar el sabor de sus bragas usadas y sabiendo que ella era inmune a ese mejunje, se lo empezó a tomar mientras observaba de reojo que la chavala no perdía detalle.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_036_ffd0.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Te he dicho lo mucho que Gonzalo te ha echado de menos mientras no estabas― haciéndole una carantoña en la mejilla, susurró.</p>



<p>De inmediato, comprendió no solo que no la había descubierto sino también que por alguna razón deseaba seducirla y separándose de ella, notó la satisfacción con la que Estefany malinterpretaba su turbación.</p>



<p>―No sabes la ilusión que me hace que me hayáis añorado― contestó ruborizada usando el plural al haber anticipado sus planes.</p>



<p>Involuntariamente, los pezones de la gallega se alzaron bajo su vestido al saber lo cerca que estaba de cumplirse su deseo de ser la hembra de su patrón y por ello no le importó que hacer creer a su enemiga que todo iba de acuerdo a la hoja que se había marcado cuando dejó caer que le parecía un anacronismo que siguiera usando un disfraz de criada sin esperar a que esa especiada bebida cumpliera su función.</p>



<p>―Mi señora, no es un disfraz. Soy la chacha y como tal sé cuál es mi lugar en esta casa― respondió sin retenerle la mirada.</p>



<p>Encantada con la sumisión que le mostraba, Estefany decidió no seguir presionando y aprovechando que Gonzalo había bajado a desayunar, ordenó que les preparara el desayuno. Siguiendo a rajatabla sus instrucciones, Antía exprimió media docena naranjas y tras llenar dos vasos, los aderezó con dos gotas de la poción mágica que había elaborado la noche anterior.</p>



<p>«Zorra, iré añadiendo una pizca más en cada comida hasta que mi hombre y tú os rindáis a mí», sentenció poniendo sobre la mesa los zumos.</p>



<p>Sin esperar a que se lo tomaran, estaba volviendo a la seguridad de la cocina cuando descubrió que el café que había tomado no era tan inocuo como ella creía al notar que la calentura que crecía en su interior. Sabedora de que debía regurgitarlo de inmediato, corrió al baño y metiéndose dos dedos en la garganta, consiguió echar la mayoría antes de que fuera algo insoportable.</p>



<p>Aun así, al volver a recoger los platos y vasos que habían usado, la belleza de la colombiana se había acrecentado y espantada, se vio mirándole los pechos. La rapidez con la que pudo rechazar la atracción que sentía, la tranquilizó y asumiendo que era algo que podía combatir, sonrió mientras escuchaba a la bruja decir a su amado que esa mañana iba a ir a la peluquería.</p>



<p>El bonachón no vio nada raro en sus palabras y despidiéndose de ambas, se marchó a trabajar. La bruja espero a oír que arrancaba el coche para girarse hacia la criada e informarla que iba a acompañarla porque quería hacerle un cambio de look.</p>



<p>―Mi señora, no hace falta― suspiró haciendo gala de su timidez.</p>



<p>Tanteando el terreno para comprobar si su conjuro había ya resultado, la morena elevó su voz:</p>



<p>―Es una orden, no un ruego. No desearás que tu señora se enfade contigo.</p>



<p>Su tono imperativo le hizo saber que esperaba de ella y simulando una desazón que no sentía, se echó a llorar como una magdalena implorando su perdón. Lo que nunca esperó fue que esa odiosa hiciera valer tan rápido el poder que creía poseer y la azuzara a cambiarse de ropa con un sonoro azote en su trasero. Pero menos aún que su corazón se pusiera a mil por hora al sentir el escozor del golpe.</p>



<p>«Tengo que tomar algo que neutralice el efecto del café», se dijo preocupada.</p>



<p>Por eso no advirtió la excitación de la colombiana al sentir todavía la dureza del culo de la criada en sus yemas como tampoco reparó en los dos atrayentes bultos que florecían bajo la blusa de la latina viéndola huir.</p>



<p>«Va a ser que también soy medio bollera», ajena al sortilegio que había ingerido con el zumo, la bruja razonó divertida mientras planeaba cómo emputecer a la gallega.</p>



<p>&nbsp;Mientras se cambiaba, la meiga mordisqueó unas hojas de un eucalipto gallego para combatir los efectos que se iban acumulando en su entrepierna. No tardó en comprobar que sin ser un antídoto que los hiciera desaparecer, al menos los había calmado y preguntándose si debía llamar a su madre en busca de ayuda, salió de su cuarto a seguir actuando como una damisela enamorada para no levantar las suspicacias de su rival.</p>



<p>Esta sonrió al verla llegar con la cabeza gacha y dando por sentado que con su presencia poco a poco el conjuro se iría haciendo cada vez más fuerte, se abstuvo de seguir presionándola con rudeza. En vez de ello, ya en el coche que había sido de la madre de Patricia antes del divorcio, aprovechó a que servilmente le ajustaba el cinturón para rozar los apetitosos melones que creía intuir bajo el grueso jersey de su víctima.</p>



<p>El sollozo de Antía al sentir esa inesperada caricia la puso como una moto y sobre la marcha decidió que no solo iba a cortarle el pelo, sino que iba a aprovechar para comprarle el picardías que usara la noche en que entre Gonzalo y ella la estrenaran.&nbsp; Solo pensar en ello, incrementó la necesidad de poseerla y sabiendo que debía actuar con prudencia, alejó sus dedos mientras aceleraba.</p>



<p>«¡Qué ganas tengo de que me comas el bollito mientras mi hombre te culea!» sentenció alborotada sin percatarse de que su reacción se debía al aderezo del zumo que había tomado.</p>



<p>Mientras eso ocurría, durante el trayecto a la empresa, el maduro no dejaba de pensar en la insistencia de su joven amante de invitar a su empleada a compartir caricias y por primera vez, no le pareció una locura sino algo sumamente apetecible.</p>



<p>―Dos hembras dispuestas solo para mí, no puedo pedir algo mejor― se dijo dando la bienvenida a la idea&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>El destino quiso que esa mañana Patricia recibiera una llamada del padre de su amiga, el cual tras saludarla con un extraño cariño, la alertó del peligro que corría su padre al cobijar a Estefany. Y es que, demostrando una ausencia de amor paterno, dedicó media hora en mal ponerla con ella, haciendo hincapié en la atracción que su hija sentía por los hombres maduros, dando por sentado que para entonces ya debía haber seducido a Gonzalo, haciendo de él su amante.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_090_3a49.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No los creo capaces de semejante traición― exclamó totalmente abochornada recordando el último juego sexual que habían protagonizado al teléfono y cuyo actor principal era el maduro del que hablaban.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tal Ricardo debió intuir sus dudas y apoyándose en eso, le previno que tuviese cuidado y que no bebiera nada que su amiga le diera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿A qué se refiere? ― ya molesta preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante unos segundos, el colombiano se quedó pensando y cuando la chavala ya creía que no le iba a responder, contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Estefany salió a su madre. Aunque te suene raro y más viniendo de mí, desde que nació, sé que mi hija es&#8230; ¡bruja!</p>



<p>Por un momento, Patricia se quedó de piedra, pero entonces soltando una carcajada, replicó:</p>



<p>― ¡Cómo todas las mujeres!</p>



<p>Ricardo intuyó que no le había entendido y matizando lo dicho, añadió que no se refería a su carácter, sino a los dones mágicos que había heredado por el lado materno.</p>



<p>― ¿Poderes mágicos? ― intentando retener su risa, exclamó.</p>



<p>El magnate estaba tan furioso que no se pudo contener y sin reparar en que bien podía catalogarlo como un loco, respondió:</p>



<p>―Tú ríete, pero soy el único que puede contener su naturaleza. Sin vigilancia, hará desaparecer a todos aquellos que considere un estorbo.</p>



<p>&nbsp;Ese brindis al sol cayó como un obús bajo la línea de flotación de la chavala al hacerle recordar la enfermedad de su ex, así como su fijación en achacar todos sus males a su amiga. Sin mencionárselo al malnacido con el que hablaba, se despidió de él y colgó. Tras hacerlo, cayó en la cuenta de que nunca había prestado atención a los reproches de Manuel, al haber siempre pensado que era el rencor el que guiaba sus palabras. Por eso, tras meditarlo durante dos horas, decidió que nada perdía si lo llamaba y tecleando el número de teléfono que le dejó para que le mandara el resto de sus cosas, esperó varios timbrazos antes de que se dignara en contestar:</p>



<p>― ¿Qué coño quieres? ― en plan cortante, el perroflauta dijo al descolgar.</p>



<p>Por un breve instante estuvo a punto de mandarlo a la mierda después del daño que le había hecho, pero decidida a averiguar los motivos por los que echaba la culpa a Estefany de su incapacidad para conseguir una erección, le preguntó cómo seguía.</p>



<p>― ¡Cómo voy a estar después de lo que me hizo esa zorra!&#8230; ¡Jodido!</p>



<p>Aprovechando que el mismo había sacado el tema, con voz suave, para no alterarlo todavía más, quiso que le contara por qué sostenía que su amiga era responsable de su enfermedad. Habiendo cortado con ella, el capullo aquel le narró con todo lujo de detalle como la colombiana se le había insinuado, llegando a pajearlo hasta que consiguió excitarlo.</p>



<p>―Con mi polla en su mano, esa puta me echó una maldición.</p>



<p>― ¿Qué te dijo?</p>



<p>― ¿Quieres saberlo? Esa maldita me dijo que disfrutara de esa erección porque sería la última― contestó antes de colgar.</p>



<p>Todavía con el móvil, Patricia se quedó pensando en lo extraño que le resultaba que su ex, un hombre educado en Europa, creyera haber sido objeto de un mal de ojo, pero como eso cuadraba a la perfección con lo que le había dicho el padre se quedó horrorizada y dando cierta credibilidad a esa locura, pensó si sería cierto.</p>



<p>«No puede ser, pero es evidente que algo hay», se dijo.</p>



<p>Temiendo ser la responsable de lo que le pudiera ocurrirle a su viejo, se quedó decidiendo cómo podría confirmar si Estefany era un peligro, asumiendo que era imposible y hasta una locura creer en que fuera una bruja.</p>



<p>A pesar de sus protestas, Antía nada pudo hacer por evitar ese cambio de look sin descubrirse y por ello, acababan de dar las diez en su reloj cuando uno de los peluqueros de la Maison, un afamado local del barrio de Salamanca, estaba discutiendo con la morena el tipo de corte que le iba a hacer. Sabiendo que la creía que estaba en su poder, prefirió no intervenir, aunque estuvieran conversando sobre su persona.</p>



<p>―A esta monada le va un “long shaggy” ― sostenía el estilista a pesar de que la morena quería algo menos desenfadado.</p>



<p>Tras cinco minutos, prevaleció la opinión del profesional y se puso a la labor. Para la gallega, ver caer sus rojizos rizos le resultó un suplicio y por eso añadió esa nueva afrenta a los agravios que haría pagar a su adversaria en cuanto pudiera. Para su sorpresa, al terminar y viéndose en el espejo, se gustó.</p>



<p>«No me lo puedo creer», se dijo sintiéndose guapa al observar el peinado a base de capas que lucía.</p>



<p>Confirmando que también ella le había sorprendido el resultado, la colombiana se acercó a ella y rozando sus mejillas, le susurró al oído que la encontraba preciosa. El piropo y esa inesperada caricia provocaron que su respiración se acelerara mientras sentía los ojos de Estefany anclados en su escote.</p>



<p>«Está buena», sentenció y mientras reprimía las ganas de darle un mordisco, se preguntó cómo era posible que experimentara tanta atracción por una mujer. Meditando sobre ello, se auto inculpó: «Al ligarla a mí por el conjuro, me he contagiado de su calentura».</p>



<p>Por ello, tras pagar, directamente la llevó una tienda de Women´s Secret donde sin darle opción a opinar eligió un par de conjuntos a cada cual más escandaloso y entrando con ella en el vestidor, la obligó a probárselos. Ya en su interior le gustó ver la timidez de la criada al despojarse de la ropa.</p>



<p>«Tengo que reconocer que tiene un pompis maravilloso», pensó cuando muerta de vergüenza se puso de espaldas y pudo disfrutar absorta de las nalgas blancas y duras de las que era dueña.</p>



<p>Pasándole el primer conjunto, un camisón corto de raso que le había parecido sensualmente discreto, la urgió a que se lo pusiera mientras intentaba contener su excitación. Con él puesto, la giró y por primera vez pudo comprobar el volumen y la forma de sus pechos.</p>



<p>«¡Menudas bubis!», exclamó para sí e incapaz de dominarse, aprovechó el momento para meter la mano en su escote y simulando que se las colocaba, darle un buen magreo.</p>



<p>La pelirroja se quedó paralizada al sentir ese indecente manoseo, pero sabiendo que no podía mostrar su rechazo, se obligó a sonreír. Su agresora vio en esa sonrisa el éxito de la poción que la había hecho tomar y eso, lejos de apaciguar su calentura, la maximizó.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_111_d163.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Este bollito está listo para que me lo coma», satisfecha, pensó mientras la humedad creía en su entrepierna.</p>



<p>Sabiendo que la criada no podría negarse, ella misma le quitó el camisón y dejándola en ropa interior, le ordenó despojarse del sujetador que llevaba. Tal y como esperaba, con las mejillas teñidas de rojo, la mujer obedeció sin alzar la mirada. Estefany no pudo más que babear al comprobar que Antía tenía los pezones totalmente erizados y riéndose de ella, preguntó si le ponía cachonda que ella la observara. En vez de contestar que eran producto del cabreo, Antía mintió aceptando implícitamente que era así:</p>



<p>―Lo siento, señora.</p>



<p>El susurro apenas perceptible de la pelirroja la convenció de que era algo que deseaba y acercando la boca a uno de sus senos, le pegó un largo lametazo antes de dar a la sorprendida mujer el segundo camisón que había elegido.</p>



<p>«¿Qué me pasa?», se preguntó la gallega al sentir que apenas podía respirar tras recibir esa húmeda caricia.</p>



<p>&nbsp;Desesperada atribuyó sus dificultades al puñetero café que imprudentemente había tomado a pesar de saber que escondía un conjuro y sin querer ni pensar en ello, se puso la ropa que la maldita bruja le había pasado. La colombiana supo de inmediato que se llevarían ese cuando la vio con él y reparó en la inmensa sensualidad que desprendía gracias a su tejido transparente.&nbsp; Viendo que ese encaje rojo apenas podía ocultar sus exuberantes atributos y que hacía juego con su melena, atrayéndola hacia ella, comentó a la que consideraba su sierva:</p>



<p>―Mi hombre no va a poder evitar hacerte suya en cuanto te vea con él puesto.</p>



<p>Sin discernir claramente si había sido la promesa de que por fin cumpliría su sueño o por el contrario fue la mano de la bruja recorriendo sus nalgas, Antía no pudo evitar besar a su agresora con pasión. Ni siquiera cuando la lengua de ésta jugueteó con la suya se percató de que estaba restregando su vulva contra ella.</p>



<p>―Eres una zorra lesbiana, pero me encantas― disfrutando de su entrega, la bruja comentó.</p>



<p>Al oír sus risas, la criada se separó de Estefany completamente abochornada y sin saber por qué, intentó disculparse:</p>



<p>―Perdone, mi señora. Perdone a esta boba que la encuentra irresistible.</p>



<p>Nada más decirlo, Antía se echó a llorar al darse cuenta de que más que una disculpa era una confesión y que realmente la encontraba bellísima. Mientras ella sufría, la bruja estaba pletórica al saber que la pelirroja estaba en su poder. Prueba de ello es que, desternillada de risa, la avisó que a partir de ese momento y mientras estuvieran solas en casa, debía obedecerla sin rechistar.</p>



<p>―Eso haré&#8230; mi dueña.</p>



<p>Contra su voluntad, gimió de placer al sentir que premiaba su fidelidad con un azote.</p>



<p>Ya dentro del coche y mientras la gallega trataba de contener su llanto, Estefany comenzó a planear cómo llevar a esa monada a la cama de Gonzalo sin que este protestara. Conociendo el estricto sentido de la moralidad que regía el proceder del maduro, decidió ir poco a poco y por ello, eligió primero que debía emputecer a la criada antes de plantearse siquiera presionar a su jefe. Fue entonces cuando recordó el desfasado uniforme de la criada y en vez de ir directamente al chalet, decidió hacer dos paradas. Una en una tienda de ropa profesional donde compró un atuendo totalmente entallado que realzara sus senos y la segunda en un sex shop donde ante la mirada escandalizada de su acompañante adquirió un disfraz de sirvienta francesa, más propio de una película porno que de un hogar.</p>



<p>«No pienso ponerme eso», musitó para sí Antía al contemplar que no solo le dejaría las dos pechugas al aire, sino que dado el escueto tamaño de la falda mostraría su sexo en plenitud.</p>



<p>Aun así, no se quejó al ver que la colombiana pagaba y con ambas bolsas bajo el brazo, decidió que a la hora de comer iba a duplicar la dosis que había pensado disolver en su comida&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/386/50173174/50173174_074_527f.jpg" alt="" width="638" height="424"/></figure></div>
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